AGLI Recortes de Prensa   Lunes 18  Agostoo  2014

Empleo en España: lo peor, sin duda, está por venir
S. McCoy El Confidencial 18 Agosto 2014

Verano de noticias macro en España, cuando menos, sorprendentes; de esas que permiten, según el interés de cada cual, ver a unos el vaso medio lleno y, a otros, tan vacío como en los últimos años. Al mayor crecimiento trimestral dentro de los Estados de la Eurozona, que ha venido acompañado de datos de empleo más que razonables, se opone una dinámica de precios al consumo a la baja peligrosa y el incesante aumento de la deuda pública, que ya supera el billón de euros. Si lo primero sirve para sacar pecho a los dirigentes del PP, lo segundo da amplia munición a sus adversarios. Y todos tan contentos.

Pero, sin duda, de todas ellas la variable a vigilar es la de la creación de puestos de trabajo, que es de la que depende, en definitiva, tanto la renta disponible de la mayor parte de la ciudadanía como la sostenibilidad del Estado del bienestar, en el doble juego de contribuciones versus prestaciones. Y aquí, aunque las dinámicas de corto plazo son positivas, se ciernen negros nubarrones estructurales en un horizonte temporal más lejano.

Trabajar se va a acabar convirtiendo en un lujo. Por dos motivos fundamentales que afectan de manera especial a nuestro país.

La batalla por la producción se ha ido trasladando de Europa del Este a Asia y ahora empieza a extenderse a África, gracias a unos costes unitarios irrisorios En primer lugar, la globalización ha propiciado un fenómeno de deslocalización de aquellos negocios intensivos en mano de obra y que no requieren de operarios cualificados. La batalla por la producción se ha ido trasladando de Europa del Este a Asia y ahora empieza a extenderse a África, gracias a unos costes unitarios irrisorios y a unos estándares de calidad que, en muchos casos, tienden a converger con los de las naciones desarrolladas. Sólo aquellos sectores como el primario, agricultura y ganadería, que se ha de desarrollar sobre el terreno y al que favorecen las dinámicas maltusianas, pueden mantenerse indemnes. No así el resto de industrias. Los que saben, de hecho, acumulan mientras pueden tierra de labor.

De ahí que sea especialmente trascendente, con el tiempo lo veremos, la renuncia que han realizado nuestros dirigentes a cambiar el modelo productivo nacional, incapaces como han sido de combinar políticas imprescindibles de ajuste inmediato con la potenciación de un marco de atracción y desarrollo de talento, ideas y empresas capaces de ofrecer aquello irreplicable: diseño y servicio, esto es: marca, valor añadido (estaría bien que estudiaran, como ejemplo, el fenómeno de las panaderías de autor que han proliferado por Barcelona). Se siguen confiando las contrataciones futuras al turismo, sujeto a los vaivenes geopolíticos de los destinos competidores, y al inmobiliario. Ni siquiera se ha apostado por un marco fiscal a la irlandesa que permita compensar con creces por el marco del IRPF lo que se pierde en sociedades. Error garrafal.

El segundo de los fenómenos es el de la tecnificación, que podría considerarse como el estadio evolutivo de la automatización, de la que tanto se habló en décadas pasadas como una amenaza real para los trabajadores, pero aplicada a los servicios. ¿Una advertencia, como aquella, excesivamente alarmista? Bueno, miren a su alrededor y me cuentan. Internet como paradigma ha creado un entorno en el que buena parte de los procesos se gestionan solos y de manera automática, con enormes economías de escala en términos informáticos. Esto está afectando de manera revolucionaria a industrias como la bancaria, la de la distribución o incluso la de los servicios profesionales. La destrucción de empleo que se está produciendo en estos negocios no va a volver. Más bien al contrario. Va a ir a más reduciendo en mayor medida aún las oportunidades para la población activa menos especializada.

El fenómeno de normalización estadística que acompaña a toda estabilización económica está dando grandes alegrías a Rajoy y sus chicos. Pueden ser efímerasSe trata de algo difícil de concebir si abordamos la cuestión con la memoria histórica de la que aún disfrutamos los que hemos superado la barrera de los 40. Pero vayan y vean lo que hacen sus hijos. Cuál es su manera de relacionarse, de comprar, de contratar. En tres o cuatro generaciones sólo quedarán vestigios para los museos de muchos de los que han sido conglomerados incuestionables a día de hoy. ¿Y entonces? La única manera de compensar esa pérdida es apuntarse al carro de una manera valiente, auspiciando el desarrollo de un entorno que facilite de forma clara la transformación digital aun sabiendo que esta liga se juega en el entorno de que muchos pocos no sólo hacen un mucho, sino que crean ecosistemas que se retroalimentan. Algo que, desgraciadamente, tampoco está impulsando la administración española. Al menos, de una manera clara.

Por eso el juicio sobre el futuro de las posibilidades laborales en España a medio plazo es tan sombrío por más que se venda la idea de que somos capaces de generar puestos de trabajo con magros crecimientos económicos. Es un espejismo. El fenómeno de normalización estadística que acompaña a toda estabilización económica está dando grandes alegrías a Mariano Rajoy y sus chicos. Pueden ser efímeras. No sólo en nuestro país. En todas las economías maduras incapaces de adaptarse a los nuevos tiempos. Globalización y tecnificación han venido para quedarse con su correspondiente impacto (negativo) sobre el empleo. Cuanto antes las incorporemos a la ecuación, mejor.

Buena semana a todos.

La zorra guardando el gallinero.
Vicente A. C. M.. Periodista Digital 18 Agosto 2014

El escándalo no puede ser mayor cuando desde el principio se ha visto la actitud de la Junta de Andalucía de absoluta oposición al avance de las investigaciones tanto en el caso de los falsos ERE’s como en el de los cursos de formación. Una actitud que ha llegado a la descalificación personal de la juez del caso, Mercedes Alaya, acusándola de prevaricar y de crear una causa política. Una actitud de enroque y defensa a ultranza de los altos cargos imputados con pruebas demoledoras, costeando su defensa y manteniéndoles en sus cargos de responsabilidad pública contraviniendo cualquier decoro ético y responsabilidad política. Una actitud descaradamente entorpecedora y dilatoria en la entrega de la documentación reclamada por la juez, en una burla inaceptable.

Y ahora viene el Consejero de Interior y Justicia, Emilio de Llera a pedir “no satanizar a la UGT-A por esto” referido al asunto de las facturas falsas que fueron “coladas” a la Junta aludiendo a los más pintorescos conceptos en un fraude que el juez instructor considera generalizado como forma de financiación ilegal del sindicato. Igualmente añade que “no se ha estudiado el caso” pero que “muchas veces cuando se estudia el caso se ve que no es así” Vamos, que para este sujeto le basta su intuición personal de que las apariencias engañan, adelantando los resultados de un estudio que ni siquiera ha terminado, no sé si comenzado, dadas las reticencias a investigar cuando se les ha “pillado con el carrico del helado”.

Los andaluces pueden estar tranquilos al saber en manos de quienes han depositado su confianza. Lo que este grupo está demostrando es una inquebrantable lealtad mutua y en formar un frente común ante los ataques al chiringito que tienen montado desde hace décadas en el cortijo de Andalucía. Han puesto a la zorra a guardar el gallinero y sobre todo a la gallina de los huevos de oro que son los fondos públicos. Y la táctica es siempre la misma, negarlo todo a pesar de las evidencias y acusar a los acusadores de montar una causa generalizada, cuando la realidad se trata simple y llanamente del destape de los mayores casos de corrupción y desvío de fondos públicos ocurridos en España durante la democracia.

La juez Alaya ha llegado hasta lo más alto de la Junta de Andalucía. Ha puesto en evidencia a la actual dirección liderada por Susana Díaz, fiel heredera de los imputados como impulsores de este fraude, por su discurso hipócrita de compromiso con la regeneración y nula tolerancia con la corrupción, no seguido de actuaciones coherentes con él. Una Junta acosada que igualmente ha decidido enrocarse y mantenerse en el poder, con el apoyo incondicional de una Izquierda Unida que de esta forma se hace cómplice de los desmanes de su socio de gobierno.

Son cientos los imputados y por desgracia al haber aforados, la juez no ha tenido más remedio que elevar el caso al Tribunal Supremo. Está por ver que este excelso y politizado Tribunal termine por impartir justicia y se comporte de forma distinta a la que ha venido mostrando hasta ahora con la desimputación de cualquier aforado, llegando incluso a no admitir las causas ni los motivos por los que se les imputaban y negándose a investigar el fondo del asunto. Casos tan clamorosos como los de José Bono o José Blanco son antecedentes que han quedado grabados en la memoria colectiva de los ciudadanos y en las hemerotecas.

Podemos estar ante el principio de un pacto de no agresión en el que temas como la Gürtel, Bárcenas y la supuesta financiación ilegal del PP, queden compensados por este de los falsos ERE’s, de las facturas falsas y de los cursos de formación. Al fin y al cabo quienes deben juzgar han sido designados por el poderosos dedo de los partidos políticos implicados en los casos de corrupción y robo al por mayor. Y lo peor de todo es que al final tras su desimputación tendremos que asistir al espectáculo de que quieran reivindicar su imagen como víctimas inocentes en lugar de vulgares delincuentes.

Lo dicho, zorras guardianes del gallinero.

El PSOE no puede seguir amparando a quienes permitieron el 'caso Ojeda'
EDITORIAL El Mundo 18 Agosto 2014

A MEDIDA que se conocen los detalles de la denominada operación Óscar, pieza desgajada de la investigación del fraude de las ayudas a la formación protagonizada por el ex consejero andaluz de Hacienda Ángel Ojeda, más compromete este caso a la Junta. Hasta ahora Susana Díaz ha alegado que es un asunto viejo y que el ex dirigente socialista acusado de defraudar 50 millones en subvenciones no tiene ningún peso. Sin embargo, los pormenores del caso refutan estos argumentos.

Tan sólo cuatro días antes de las elecciones autonómicas y municipales, el Gobierno de José Antonio Griñán adjudicó 18 subvenciones por 5,3 millones de euros a siete asociaciones y fundaciones del entramado creado por Ojeda para captar ayudas públicas. Resulta muy inquietante que la decisión política de conceder estas subvenciones se produjera en un escenario electoral que, según pronosticaban todos los sondeos, hacía presagiar la victoria del PP y un cambio de tornas en Andalucía, después de tres décadas de hegemonía socialista. Además, se desconocía que una de las últimas actuaciones de la Junta antes de los comicios iba a ser la concesión de estas ayudas. Las tres últimas resoluciones no se publicaron en el boletín oficial autonómico hasta el 14 de mayo, pasadas ya las elecciones y pocos días después de que se formalizara el nuevo Gobierno de Griñán.

La sospecha de que el procedimiento estuvo sujeto a una urgencia y opacidad excepcionales se agrava si reparamos en que, increíblemente, el Gobierno andaluz exoneró luego a Ojeda de justificar el uso dado a estos fondos, del mismo modo que le eximió de explicar el destino de otros 11 millones en subvenciones. Y, para colmo, los 18 expedientes fueron firmados el mismo día por la cuñada del beneficiario, Teresa Florido, a la sazón directora general de Formación Profesional para el Empleo. El relato de hechos sugiere tantas irregularidades que no es de extrañar que el PP haya acusado a Florido de favorecer a su cuñado. La ex alto cargo ha presentado una querella, pero no parece descabellado pensar que nos encontramos ante un posible nepotismo que debe ser investigado.

Los expedientes sobre estas ayudas pueden ser técnicamente ajustados a la legalidad, pero no hace falta recordar que Ojeda está imputado -y que ocultó buena parte del dinero captado mediante la compra de una sociedad en Luxemburgo- para que la Junta ofrezca sin dilación una explicación política sobre los elementos más controvertidos de este asunto.

Un proceso electoral no tiene por qué paralizar la acción de un ejecutivo, pero los días inmediatamente anteriores a unos comicios no son las mejores fechas para ponerse a dar dinero público a un ex miembro del Gobierno. Por otro lado, las adjudicaciones concedidas a altos cargos y/o sus familiares deberían estar sujetas a mayores garantías de transparencia y publicidad. Despejar la sombra de la duda es necesario además por cuanto este caso afecta de lleno a la imagen de España en el exterior, ya que el 80% de los fondos obtenidos por el ex consejero provenían de la UE.

La presidenta de Andalucía, Susana Díaz, no puede mirar hacia otro lado ni escudarse en los tiempos de la investigación judicial. Tampoco ya Pedro Sánchez. Ojeda obtuvo de una tacada, y hace tan sólo dos años, el 10% del dinero total presuntamente desviado desde que puso en marcha su trama corrupta.

A la UGT no hay que satanizarla sino hacerle un exorcismo
EDITORIAL Libertad Digital 18 Agosto 2014

El consejero andaluz de Justicia e Interior, Emilio de Llera, se ha despachado con unas estupefacientes declaraciones a Europa Press en las que afirma no haberse "estudiado" el escándalo de las facturas falsas de UGT y llama a "no satanizar" al sindicato socialista.

En la referida entrevista, Llera se revela un sujeto incompetente, irresponsable y sectario. Eso, en el mejor de los casos. ¿Cómo puede el consejero de Justicia de la Junta de Andalucía no haberse "estudiado" un caso tan grave como el de las facturas falsas, que ha llevado al Gobierno al que pertenece a personarse en la causa? Y si no lo ha estudiado, ¿por qué niega que se trate de un "fraude generalizado"? "Una cosa es uno y otra cosa con todos", "No se puede decir que, en cuanto se observa una falla, ya sea algo generalizado en todo el sistema", dice Llera. Que o es muy ignorante u omite de esta patética manera el hecho de que el propio extesorero de UGT-Andalucía, Federico Fresneda, ha afirmado que la plana mayor del sindicato estaba al corriente de lo que se estaba perpetrando. Llera hace semejante papelón por ser la UGT lo que es, el servil sindicato del PSOE. Así que, lo dicho, se trata de un sujeto incompetente, irresponsable y sectario. En el mejor de los casos.

En cuanto a lo de "no satanizar" a la central que no se cansa de protagonizar los peores escándalos de corrupción en el tenebroso mundo del sindicalismo, y dicho por un miembro de un Gobierno con el pavoroso historial que presenta en casi todos los ámbitos, también o sobre todo en el del manejo de fondos públicos, qué decir. Pues que no se trata de satanizar a la UGT, sino de hacerle un exorcismo. A ella y a la propia Junta de Andalucía, cuyas políticas y prácticas maléficas han convertido a la región que desgobierna en un infierno de atraso, corrupción y caciquismo.

Para este exorcismo no se necesitan curas, sino periodistas, jueces, fiscales y contables.

Cataluña: Equidistancia o el miedo a la política
José Rosiñol Lorenzo Periodista Digital 18 Agosto 2014

Decía el historiador y filósofo Mircea Eliada, en referencia a las culturas y pueblos con una cosmovisión paradigmática (me tienen que permitir una temprana digresión: no utilizaré el lenguaje usado por el autor o autores a los que me referiré, como “pueblos primitivos” porque hay una caterva de escrutadores al servicio del nacionalismo que necesitan pocas excusas para tacharme de cosas que no soy…), que tenían Terror a la Historia, que no concebían el devenir histórico como siquiera plausible, su vida y sentir existencial era un eterno retorno tan consolador como angustiante.

Pues bien, en nuestra contemporaneidad, después de un más que costoso desencantamiento, de una Ilustración que no solo iluminó las vidas de muchas generaciones sino que su propia desnaturalización degeneró en las peores formas de totalitarismos, nos encontramos con una sociedad –la catalana- anclada en parámetros igualmente paradigmáticos, con una cultura política dispuesta a olvidar las lecciones de la Historia y entregarse al Paradigma nacionalista, a una visión deformada por Verdades autoevidentes (lengua-nación-estado), por silogismos absurdos y por una instrumentalización de las instituciones y de la democracia misma.

Resulta extraño que hayan políticos y/o representantes que tomen como propios las grandes patrañas diseñadas para convencer a aquella parte de la ciudadanía poco interesada por la política, cosas como “… lo más parecido a un nacionalista catalán es un nacionalista español…”, que intenta mantener la ficción de un enfrentamiento entre nacionalismos, un reduccionismo con el que simular una falsa situación agonística entre iguales, parecen no darse cuenta que esto parte de un complejo de autoreconocimiento y de justificación de un programa de aculturación e ideologización social nada democrática, un desbordamiento de las “normas” de la arena sociopolítica, es más fácil justificar lo injustificable si creas una alteridad a tu altura (o bajeza), un chivo expiatorio al que usar de espejo redentor.

Es cierto que esta aparente neutralidad es una posición “cómoda” para quién reduce la política a la negociación, a una técnica, a un escenario de reacción, quién tiene miedo a la Política, quién no se atreve a ir más allá del marco referencial impuesto por más de treinta años de ingeniería sociopolítica, lamentablemente este complejo de ser espectador inocente recae en gran parte de la izquierda catalana que ha tomado como propio el escenario de “nacionalismos enfrentados”.

Porque la situación que nos encontramos, aquí en Cataluña, es básicamente un proyecto nacionalista basado en un núcleo mítico-romántico, una mentalidad poliocular y un aparato administrativo volcado en pos de la Causa diseñado tanto para incentivar la “conversión” como para castigar la disidencia.

La realidad es que no existe un equivalente “español” al nacionalismo catalán, y si existe es absolutamente residual, no existe esa versión actualizada de romanticismo esencialista que antepone lo colectivo a la esfera privada del individuo, no existe un proyecto excluyente que clasifica a los ciudadanos en función de costumbres socioculturales y los confunde con la autenticidad (y legitimidad) para hacer política, no existe una ideología que pretende y aspira a la unanimidad totalizante, no existe un programa de aculturación y de negación de los derechos individuales bajo la excusa de un “Bien Común” uniformizador.

No, no existe un “nacionalismo español”, es solo una parte fundamental de la narración nacionalista para que los que temen a la política, a posicionarse políticamente, puedan huir y refugiarse tras las sombras de la caverna cuidadosamente excavada por el secesionismo, para los que de buena fe obvian la intencionalidad del relato, porque lo que ocurre es que hay quién quiere acabar con el Imperio de las Leyes e ir hacia una política a la carta, hacia una democracia mediática (reedición de imperio de los hombres en la el poder recae en quién controla los medios de comunicación), hay quién pretende enfundarse en una mandato imperativo de las “calles”, un mandato del “pueblo”, de la “masa”…

El movimiento nacionalista catalán es un síntoma más de la degeneración política europea, del populismo que amenaza con corromper las esencias democráticas, de una racionalidad instrumental que está dando paso a un “salto más atrás o más allá de la razón, es decir, a la mímesis o a la religión” (Horkheimer), -cuestión que merecerá un artículo posterior- esta religión dogmático-política (¿acaso no es este nacionalismo el recambio de la religión?, ¿acaso lo simbólico-cultural no se ha convertido en lo Sagrado?, ¿acaso no cumple con el esquema redentor de las religiones mistéricas?) es el motor de la irracionalidad que recurre y sustenta a lo emocional junto a referentes del subconsciente colectivo como las estructuras trifuncionales (la que decía más arriba: “lengua-nación-estado”, “una escuela, una lengua, un país”…) o una supuesta situación dialéctica tesis-antítesis-síntesis… todo ello para convencer, cegar y manipular a una población inmersionada en un sistema político-mediático-educativo, un sistema que ha hecho creer que las sombras son la realidad y la realidad las sombras.

Economista ciudadano
España paga la deuda reduciendo tu pensión
Alejandro Inurrieta www.vozpopuli.com 18 Agosto 2014

El ejecutivo de Rajoy, con su Ministra Bañez al frente, ha aprovechado el verano para asestar un duro golpe a la economía de más de 35.000 ciudadanos que esperaban poder prejubilarse a los 61 años, fruto de un convenio especial suscrito con la Seguridad Social.

La clave arranca de la reforma de las pensiones aprobada por Zapatero en 2011, quien presionado por la Troika decidió abdicar de todo poso ideológico y se entregó en cuerpo y alma al mantra que recorre Europa: hay que ir desmontando los sistemas públicos de pensiones basados en el reparto. Esta idea se basa en tres ejes fundamentales: vaciar la hucha de las pensiones, agravando el déficit del sistema con políticas sistemáticas de reducción de cotizaciones, endurecer el acceso a la prejubilación y reducir sistemáticamente la cuantía de la pensión de jubilación, para que el miedo cale entre la población y se pueda llevar a cabo una transición no convulsa.

Las últimas reformas del sistema de pensiones de Zapatero y Rajoy persiguen desmontar progresivamente el sistema de reparto

Para ello se han llevado a cabo una serie de recortes tendentes, según los gobiernos conservadores y socialdemócratas, a garantizar la viabilidad del sistema. El sistema español de acceso a la pensión de jubilación es atípico en Europa, pues consta de nueve fórmulas diferentes. Una de ellas, la jubilación anticipada ha ido reduciendo su peso, pasando del 44,8% en 2007 al 37,4% en 2013. Aquí Zapatero y Rajoy cumplieron como los mejores las directrices de la Troika. Por un lado suprimió por ley la jubilación a los 64 años (Ley 27/2011) y endureció la jubilación parcial (RDL 29/2012 de 30 de diciembre), lo que redujo el porcentaje de jubilaciones previas a los 65 años hasta el 44% en 2013, desde el 49% en 2013. En materia de jubilación parcial, se ha pasado de un porcentaje del 15% en 2013 al 6% en 2013, teniendo en cuenta que el coste anual por adelantamiento de un año de jubilación es de 5.800 mill€.

Las medidas han tendido a suprimir las jubilaciones anticipadas y reucir la pensión media

Todo el análisis y justificación de este endurecimiento de las prejubilaciones ha sido el fuerte incremento del coste que supone para el sistema. Pero lo que han escondido deliberadamente al ciudadano es que el verdadero problema es de ingresos, lo mismo que en el caso del déficit público. La realidad es que hemos pasado de tener casi 20 millones de cotizantes en 2007 a 16,3 millones a finales de 2013 y poco más de 16,5 a mitad de 2014. En seis años se ha reducido un 16% el número de cotizantes. Por cada millón más de cotizantes, el sistema ingresa 5.900 mill€ y por cada punto adicional de cotización la SEGURIDAD Social ingresaría 3.150 mill € al año. Es decir, que realmente, el gran agujero está en los ingresos, y no en los gastos. La tendencia de descenso en las bases de cotización se inicia en 2010, coincidiendo con la sensible reducción de los salarios. Esto se ha traducido en que en los últimos cuatro años, las base de cotización, por menores salarios, han caído un 9,3%, lo que da idea de la magnitud del problema estructural que tiene el sistema de la Seguridad Social.

Por todo ello, a la hora de analizar los problemas de la Seguridad Social conviene hacer referencia a los ingresos por cotización, más que al número de cotizantes. Por eso sorprende que en la ley 26/2013 nada dijeran de que los verdaderos problemas provienen de los ingresos, y no de los gastos. Los ingresos por cuotas entre 2007 y 2013 crecieron un 0,22% y los gastos un 28%. Por ello, se diseñó un paquete legislativo (ley 27/2011 y Ley 26/2013) que restringían el gasto en pensiones, introduciendo la esperanza de vida como vínculo principal para el cálculo de la pensión de jubilación, algo que había rechazado el Consejo Europeo en julio de 2013.

Se ha negado el debate sobre los ingresos del Sistema, sólo hablando de gastos

Con estos antecedentes, el conjunto de trabajadores que firmaron un convenio especial con la Seguridad Social al ser despedidos con anterioridad a abril del 2013, que les permitía prejubilarse a los 61 años, o 63 si procedía de un despido individual, previo pago de las cuotas por parte de los afectados durante el periodo hasta dicha edad. Pero, según se ha hecho público estos días, en este último caso hay una excepción: haber sido despedido antes del 1 de abril de 2013: el afectado podía entonces jubilarse con la legislación anterior, excepto si “con posterioridad a tal fecha no vuelva a quedar incluidas en alguno de los regímenes del sistema de la Seguridad Social”, según una disposición de la reforma. Hasta el pasado 13 de junio, el Ministerio de Empleo no interpretaba como “inclusión en alguno de los regímenes de la Seguridad Social” la suscripción de un convenio especial -en términos generales, el parado paga de su bolsillo un extra para compensar la pérdida que tendrá luego su pensión. Y ahora, la Seguridad Social ‘interpreta’ que esos convenios especiales están incluidos en la disposición de la reforma. Por lo tanto, no tienen derecho a la prejubilación. Esta media ahorrará al sistema público de pensiones casi 35.000 mill€ en varios ejercicios, cantidad que vendrá muy bien ante el alarmante crecimiento de la deuda pública.

El último episodio con los Convenios Especiales pueden devengar en una suspensión de pagos a más de 35.000 pensionistas

En suma, los gobiernos de Zapatero y Rajoy se han esmerado en recortar derechos a miles de pensionistas, bajo la hipótesis única que el sistema es inviable, dado el nivel de gasto. En ningún momento se ha intentado mejorar el nivel de ingresos, que gracias a las sucesivas reformas laborales ha permitido ir reduciendo el nivel salarial y por tanto la base media de cotización. El verdadero drama del sistema es la situación del mercado laboral, con insuficiencia de recursos, algo que nadie pone encima de la mesa. La introducción de la esperanza de vida como base de cálculo de la pensión, la eliminación de la jubilación anticipada y el sensible descenso del gasto social hacen que el propio sistema aparezca como inviable. El fin último es reducir el gasto en pensiones públicas para llevar a cabo una transición hacia un sistema de capitalización.

La clave de toda esta legislación es el miedo a que la deuda pública se torne explosiva

El colmo sería la interpretación que ha llevado a cabo la Seguridad Social de una norma aprobada para que miles de ciudadanos pudieran jubilares anticipadamente, a cambio de utilizar sus ahorros durante unos años. Todo ello, para dinamitar todos los acuerdos del Pacto de Toledo y así poder repagar un nivel de deuda pública que puede llegar a ser explosivo. Por el camino no se plantean establecer impuestos específicos para financiar la Seguridad Social o elevar las bases de cotización para elevar los ingresos del Sistema.

Oriente Medio
Salvar a los yazidíes
Carlos Alberto Montaner Libertad Digital 18 Agosto 2014

Setecientas mil personas, los yazidíes, corren el riesgo de ser asesinadas. Los criminales militantes del Estado Islámico –esa entidad sanguinolenta que ha surgido súbitamente en el Medio Oriente– ya han matado a unos cuantos centenares. No han sido más porque huyeron y se escondieron. Los liquidan y a veces violan a las mujeres antes de degollarlas.

La persecución se afinca en una horrenda tradición medieval todavía vigente dentro de una buena parte del islamismo árabe: rechazan toda expresión del pluralismo religioso. Los yazidíes tienen otro Dios y otras creencias muy antiguas, así que está en marcha su exterminio. No hay más Dios que Alá ni más profeta que Mahoma. Al que crea o diga algo diferente, literalmente, le arrancan la cabeza. Con los cristianos, calificados como nazarenos, tienen la extraña cortesía de crucificarlos antes de matarlos.

Los yazidíes son kurdos, pero la inmensa mayoría de sus compatriotas profesa el islamismo y hace la vista gorda cuando los masacran los fanáticos empeñados en revivir el Califato. Los peshmergas, el Ejército kurdo, no los quieren. La población los acusa, falsamente, de adorar al demonio. Mientras los kurdos claman por su derecho al autogobierno, le niegan la sal y el agua a los yazidíes, una minoría dentro de la minoría.

El presidente Obama ha hecho bien en tratar de amparar a los yazidíes. Toda nación seria y compasiva tiene "la responsabilidad de proteger", como establece el departamento de la ONU dedicado a la prevención del genocidio. Es un derecho nuevo que cristalizó abonado por la sangre copiosa de las víctimas ruandesas cuando los hutus aniquilaron a un millón de tutsis a mediados de la década de los noventa. Es verdad que Estados Unidos no puede proteger a todo el mundo todo el tiempo, pero sí puede y debe, cuando es factible, impedir estas obscenas carnicerías.

Los yazidíes, lógicamente, están tratando de emigrar a donde los acojan. Escapan para salvar sus vidas. Se sienten, supongo, como los judíos alemanes tras las Leyes de Núremberg dictadas por Hitler en 1935. Era cuestión de tiempo que los asesinaran. Tenían que irse, comprar visas hacia cualquier parte, adquirir pasajes a precio de oro. Era obvio que la pesadilla nazi terminaría en el Holocausto.

Bastaba leer los papeles de Hitler para confirmarlo.
Los yazidíes saben lo que les espera y están tratando de emigrar a Estados Unidos, Canadá y Europa. Nadie habla de América Latina. ¿Por qué? Si los latinoamericanos fueran, realmente, solidarios y tolerantes, deberían extenderles visas de residencia a muchas familias yazidíes.

Al fin y al cabo, casi todos los grupos de inmigrantes asentados en América Latina han sido benéficos para el país que les abrió los brazos. Y no sólo se trata de los españoles y los portugueses, parientes cercanos fácilmente asimilables, sino de los japoneses, chinos, libaneses, sirios y judíos que llegaron a América Latina en un número considerable, sin saber el idioma y devotos, además, de dioses y ritos ajenos a la tradición nacional, lo que no impidió que crearan considerables riquezas con su trabajo intenso e innumerables familias mixtas.

¿Es tan difícil que cada país latinoamericano se proponga salvar a unos cuantos millares de familias yazidíes? Como los gobiernos no suelen ser buenos samaritanos, quienes tienen que organizar esa labor de rescate son los miembros de la sociedad civil. Dese el visto bueno y pídase colaboración a las iglesias, a las logias masónicas y a los clubes cívicos, para que contribuyan a salvar a los yazidíes, y mostrarán sus mejores instintos.

Los cubanos podemos entender mejor que nadie esta "responsabilidad de proteger" por una razón mala y otra buena.

La mala sucedió en 1939 cuando el gobierno de La Habana rechazó el barco Saint Louis, que traía a bordo 936 judíos que habían pagado por sus visas para poder escapar del horror nazi. El gobierno no los dejó desembarcar y debieron regresar a Europa. Pocos meses después estalló la Segunda Guerra y una buena parte de esas personas que los cubanos no quisieron proteger murió en la cámara de gas. Vergüenza eterna.

La buena ocurrió veinte años más tarde, cuando se instauró un régimen estalinista en Cuba y comenzó un éxodo que no ha cesado hasta hoy. Estados Unidos ha acogido y protegido a casi dos millones de refugiados cubanos. Sumados sus descendientes, la cifra debe de andar por los cuatro o cinco. A otra escala, pero generosamente, también lo hicieron la Venezuela democrática prechavista, España y Costa Rica. Fue en esta terrible circunstancia cuando muchos cubanos aprendimos lo que vale una mano amiga cuando se cierran todas las puertas.

elblogdemontaner.com

El silencio de la cultura o el resentimiento
Almudena Negrowww.diariosigloxxi.com 18 Agosto 2014

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Miles de personas asesinadas. Mujeres salvajemente violadas en grupo para luego ser ejecutadas o vendidas como esclavas en Mosul y otras ciudades. Hombres crucificados, degollados o ahorcados. Grupos enteros fusilados. Niños decapitados, asesinados delante de sus padres. Orden de ablación de clítoris para todas las mujeres y niñas. Conversión o asesinato. Familias que vagan sin agua ni comida por el desierto. Las imágenes, un horror, son difundidas por los terroristas a través de las redes sociales. Así, se va conociendo la tragedia.

Es el horror que el ISIS, el Estado Islámico, está imponiendo a golpe de machete en Siria e Irak, dos países en donde los buenistas que tanto jalearon la primavera árabe que ha acabado siendo un sanguinario invierno para decenas de miles de personas, máxime para las mujeres, quisieron acabar con los dictadores. En Irak no son pocos quienes aseguran que están peor de lo que estaban con el tirano Sadam Hussein.

El Estado Islámico se ha ido extendiendo, mientras la Unión Europea se licúa ante iniciativas absurdas como la Alianza de Civilización de esa nulidad galáctica llamada José Luis Rodríguez Zapatero, iniciativa estúpida que sigue manteniendo Mariano Rajoy. Al final, como siempre, han tenido que ser los Estados Unidos, en esta ocasión apoyados por François Hollande, quienes han tenido que bombardear las posiciones de los fundamentalistas. Alemania y Francia armarán a la oposición kurda. España no dice nada.

La primera comunidad agredida por los sanguinarios de negro fue la cristiana y eso explica el silencio del mundo de la subcultura, que son los mismos que querían se negaban a repatriar a Pajares por ser cura. Estoy convencida que a ellos, los dizque solidarios de salón y iPhone, que se desgarran las vestiduras entre trivializaciones del Holocausto cuando de Palestina se trata, les pone cachondos eso del asesinato de las familias cristianas. Los yazidíes, por su parte, les importan un colín. Las minorías suní o chiíta, también perseguidas por los terroristas, lo mismo. Su resentimiento, su odio hacia occidente, su rabia hacia la libertad, les puede.

Yolanda Alvarez, la de TVE, calla. Pe y Bardem suplican el perdón de los useños. Llamazares desvaría en Twitter. Pero del horror por la masacre islamista en Irak no se les oye hablar.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Nacionalismo catalán
'Tot pagat'
Jesús Laínz Libertad Digital 18 Agosto 2014

El nacionalismo catalán no consiste solamente en la protesta contra el falso expolio fiscal de la que tan buenos réditos ha obtenido en los últimos años, sino que también se alimenta de fuentes variadas que han ido construyendo paulatinamente la hegemonía ideológica de la que disfruta hoy.

Una de las más influyentes aportaciones fue la de Pompeu Gener, quien defendiera en sus libros la superioridad racial de los catalanes sobre los castellanos ("Nosotros, que somos indogermánicos de origen y corazón, no podemos sufrir la preponderancia de tales elementos de razas inferiores") y la inevitable imbecilidad de éstos debido a

la falta de oxígeno y de presión en la atmósfera de la meseta, la mala alimentación y la preponderancia de una raza en la que predomina el elemento semítico y presemítico, los andaluces.

Compañero suyo en la prensa catalanista de vanguardia fue el influyente pensador Francesc Pujols. Elaborador de un sistema filosófico bautizado como Pantología o Ciencia del Todo, hoy es recordado principalmente por su Concepto general de la ciencia catalana, libro de 1918 en el que desarrolló la idea de la existencia de una corriente filosófica característicamente catalana iniciada por Raimundo Lulio y culminada por él mismo. Debido a esta corriente de pensamiento, Pujols consideraba a los catalanes seres excepcionales por el hecho de ser hijos de la "terra de la veritat", lo que causará que algún día, vayan al lugar del mundo que vayan, se lo encontrarán "tot pagat":

Tal vez no lo veamos, porque estaremos muertos y enterrados, pero es seguro que los que vengan después verán a los reyes de la Tierra arrollidarse ante Cataluña. Y será entonces cuando los lectores de mi libro, si todavía quedan algunos ejemplares, sabrán que tenía razón. Cuando se mire a los catalanes será como si se mirase a la sangre de la verdad; cuando se les dé la mano será como si se tocase la mano de la verdad. Todos sus gastos, vayan donde vayan, les serán pagados por ser catalanes. Serán tan numerosos que la gente no podrá acogerlos como huéspedes en sus viviendas, y les invitarán al hotel, el regalo más valioso que se le puede hacer a un catalán cuando viaja. Al fin y al cabo, y pensándolo bien, más valdrá ser catalán que millonario. Como las apariencias engañan, aunque un catalán sea más ignorante que un asno, los extranjeros le tendrán por un sabio que lleva la verdad en sus manos. Cuando Cataluña sea reina y maestra del mundo, nuestra reputación será tal, y la admiración que se nos tendrá llegará a tal punto, que muchos catalanes no manifestarán su origen y se harán pasar por extranjeros. Si alguien se sorprende de que Cataluña –que, en comparación con otras naciones, no tiene nada y no representa nada; que no tiene lo más mínimo, es decir, la independencia política; cuyas decisiones no pesan nada en el gobierno del Estado– esté destinada a dominar el mundo, si alguien se sorprende por ello, nosotros le responderemos así: si hubiesen dicho a los romanos, cuando querían dominar Judea, que los judíos les dominarían a ellos, así como a toda Europa y América –que todavía no había sido descubierta–, es seguro que se habrían echado a reír.

Como a muchos estas palabras les parecerán las de un humorista, es necesario aclarar que en los últimos años de su vida Pujols insistió en que, a pesar del estilo irónico de dicho libro ("muy generalizado en aquella época entre los intelectuales de mi generación"), lo escribió totalmente en serio.

Este sorprendente superhombrismo, que ya denunciara Pío Baroja, impregna desde la capa más erudita hasta la más vulgar del mundo catalanista, como muy atinadamente describió Albert Boadella en su Manifiesto de un traidor a la patria:

Je, je, queda claro que no tenemos nada que ver con ellos, je, je, nosotros somos dialogantes, pacifistas y, naturalmente, más cultos, je, je, je, más sensatos, más honrados, más higiénicos, más modernos, je, je, si no hemos llegado mas lejos, je, je, ya sabemos quienes son los culpables, je, je, je.

De Pujols a Pujol las cosas siguen igual. Ese complejo de superioridad, de excepcionalidad, de padecer males siempre por culpa de los españoles, de hallarse en otra dimensión, por encima de principios y leyes, se manifiesta diariamente en los dichos y hechos de los dirigentes nacionalistas, ya sea el desprecio por España que emana eternamente de sus palabras o la sensación de impunidad que tan en bandeja les ha puesto la inoperancia del Estado durante cuatro décadas.

Poco hará el escándalo Pujol por cambiar tan arraigado fenómeno, pues los hinchas nacionalistas disponen de justificaciones para todo: unos lo consideran una maniobra de la pérfida España para dinamitar el proceso independentista; otros, una patriótica labor de la familia Pujol para no pagar al enemigo y después dedicar esos millones a obras de beneficencia en la Cataluña ya independiente; y otros, aunque admitan que es un delito, manifiestan su preferencia por que les robe un catalán antes que el Estado español.

Y, por supuesto, ni Durán, ni Mas (nada menos que el Consejero de Economía y Finanzas de Pujol), ni ningún otro responsable político, ni empresarios, ni periodistas, ni la policía, ¡nadie en Cataluña!, sabía nada.

Pero cada día va quedando más claro que estas prisas por la independencia no eran más que una maniobra para ponerse fuera del alcance de la justicia española. Y parapetados tras cientos de miles de tontos útiles agitando banderitas en la calle.

Jesús Laínz, autor de España contra Cataluña (Encuentro).

La "V" más triste
josé garcía domínguez ABC Cataluña 18 Agosto 2014

Continúa representando un misterio la genuina razón que empujó a Artur Mas a promover su propio funeral político al encabezar el desvarío secesionista tras la Diada de 2012

“La falta de solución acabará afectando a la economía española y a su prima de riesgo. Costará muchos millones”. Esa nada metafísica cogitación estival de Duran Lleida, su vincular la patria con el patrimonio a través del diferencial de interés con los bonos alemanes, acaso encierre la explicación última al enigma más desconcertante de la Cataluña contemporánea. Porque nuestros nacionalistas domésticos tal vez sean malvados, pero desde luego no habían dado muestras jamás de que fuesen estúpidos. De ahí el que a día de hoy continúe representando un misterio la genuina razón que empujó a Artur Mas a promover su propio funeral político al encabezar el desvarío secesionista tras la Diada de 2012.

¿Qué se le pudo pasar por la cabeza durante aquellas jornadas para que llegase a suponer factible quimera semejante? Tal vez, algo tan prosaico como el argumento al que acaba de apelar Duran: la prima de riesgo. Recuérdese que, en vísperas de de aquella multitudinaria manifestación en Barcelona, se situaba en torno a los 650 puntos básicos, justo el borde del abismo superado el cual se hubiera producido la intervención segura del Reino de España por parte de la Troika. Así las cosas, Mas apostó por la soberanía catalana justo en el instante procesal en el que la soberanía española estuvo a punto de desaparecer de hecho. Un desembarco, el de los hombres de negro en los ministerios de Madrid, que en buena lógica habría supuesto la antesala del desmantelamiento del euro. En ese marco apocalíptico el envite de Mas no habría supuesto locura ninguna. En absoluto. Es verdad, sí, que se equivocó. Pero por poco, por muy poco. No, Mas y su gente ni están locos ni son otra “colla” de amateurs voluntaristas al modo de Junqueras y sus chiruqueros “somiatruites”. Por eso ya son conscientes a estas horas, y Mas el primero, de que han perdido la partida. Se acabó. Solo les quedan los minutos de la basura. La “V” más triste.
 


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