AGLI Recortes de Prensa   Martes 19  Agostoo  2014

Subiéndonos el precio de la fruta con nuestro dinero
EDITORIAL Libertad Digital 19 Agosto 2014

Aún existen propagandistas de la izquierda que se empeñan en equiparar el liberalismo con la defensa de las empresas o de los empresarios, cuando la única diferencia en ese aspecto es que los liberales no se dedican a demonizar a las empresas, sean grandes o pequeñas, por el hecho de serlo, ni necesitan emplear el eufemismo emprendedor para quedar bien ante nadie. Apoyar el libre mercado como la mejor vía para la solución de los problemas sociales no significa apoyar ni condenar lo que haga cada empresa particular. Significa pensar que el Estado debe sacar sus manos de la economía, al margen de si sus intenciones nos parecen buenas o malas.

En pocas cosas resulta esta posición tan evidente como en la condena a esas prebendas que el Gobierno concede a numerosas empresas y que se disfrazan bajo el favorecedor nombre de ayudas. Ayudas a las renovables, ayudas al campo, ayudas a la cultura... En definitiva, una redistribución no de ricos a pobres, como nos venden siempre, sino de ese grupo desorganizado que somos los contribuyentes a diversos grupos de presión organizadísimos. Algo que sin duda beneficia a las empresas agraciadas, pero perjudica a la sociedad en su conjunto.

El último caso ha sido la compra de fruta por parte de la Unión Europea tras las restricciones a la importación que ha tomado Putin en represalia a las sanciones que, con motivo del derribo de un avión comercial por las milicias que apoya en Ucrania, se han impuesto contra Rusia. La cosecha, que ya había sido abundante por lo que los burócratas europeos denominan "condiciones climáticas desfavorables", es decir, un tiempo excepcionalmente bueno, tendría así un excedente que supondría una bajada de precios. Inadmisible.

El nivel de intervención de la Unión Europea en la agricultura es tal que Johan Norberg llegó a decir que, tras la caída del Muro y las reformas chinas, sólo quedaban tres economías planificadas en el mundo: Cuba, Corea del Norte y la Política Agraria Común. Y es que llamar libre mercado a lo que sucede en al campo europeo es de chiste. Pero, aun así, obligar a los consumidores a sufragar a través de sus impuestos que le cobren más por la fruta en el supermercado parece excesivo incluso bajo los estándares en los que se mueven los burócratas europeos.

Los agricultores, como los bancos, los productores cinematográficos, las empresas de energía renovable y todos los demás negocios que reciben dinero del Gobierno, deben sobrevivir en el mercado sin más ayuda que la falta de zancadillas por parte del Estado. La Unión Europea debe abandonar su política agraria centralista y planificada para que a la postre acabemos ganando todos: consumidores y productores. Aunque, claro, eso dejaría a mucha gente sin trabajo en Bruselas y arrebataría mucho poder a los políticos. Así que todo seguirá básicamente igual.

¡Menuda demanda nacional!
Vicente A. C. M. Periodista Digital 19 Agosto 2014

Los datos macroeconómicos empiezan a resultar abrumadores. El último ha sido el del déficit comercial que supera los 11.000 millones de euros en el primer semestre del 2014 doblando el dato del mismo periodo del 2013. Y como para un economista lo mismo le da la botella medio llena que medio vacía, ahora resulta que si el motor de la exportación se ha gripado, siempre nos quedará el motor del consumo interno, la fantástica “demanda nacional”. Y yo que creía que eso de la demanda nacional era la expresión del cabreo profundo de los españoles con sus dirigentes ante la descomunal presión fiscal y merma de los salarios. Pues no, ahora resulta que es la gran esperanza para que la economía mantenga los valores de crecimiento tan fabulosos de los que se enorgulleció no hace mucho Mariano Rajoy.

Pues ahora resulta que lo de “España va bien” es una falsedad más de un Gobierno que lo único que aumenta es el gasto público y la deuda nacional que la ha llevado a superar el valor histórico del 100% del PIB. Ya sé que muchos de mis conciudadanos me dirán que esa deuda es del Estado, pero que sepan que hay que pagarla de cualquier forma y eso solo puede salir de nuestros bolsillos con los impuestos. Cada españolito debe aproximadamente unos 24.000 euros que gracias a nuestra casta política corrupta sigue aumentando al mismo ritmo que aumentan sus prebendas y sus chanchullos.

Pues esa demanda nacional es verdad que está mostrando signos débiles de asomar, sobre todo porque empieza a existir una falsa sensación de que hemos superado lo peor de la crisis. Y es posible, pero eso no significa estar en recuperación. Yo lo calificaría de impasse, una situación en la que el enfermo ha dejado de empeorar, se muestra estable dentro de la enfermedad y se le somete a observación por si surgen cambios en uno u otro sentido. El caso es que el dato del déficit no deja de ser preocupante.

Creo que los españoles nos merecemos un Gobierno que deje de tratarnos con la displicencia paternalista y deformadora de la realidad. Nadie puede exigir milagros y menos después de la desastrosa herencia dejada por el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero. Los tiempos no acompañan, ni un País puede reconvertirse en dos o tres años reinventándose en su estructura económica sin tener las bases suficientes donde apoyarse. El hecho es que cientos de miles de jóvenes preparados han debido salir fuera de España en busca de un empleo que aquí no se les puede ofrecer.

Dice Rosell, el ex de la patronal, que en otros países de la UE el contrato parcial es una de las formas fundamentales de empleo y que en España solo es del 16% con lo que tiene un gran recorrido hasta alcanzar los valores en uso por otros lares que llegan incluso al 50% de la contratación. Pues nada, quizás esa sea la forma de aumentar la demanda nacional, lograr que mucha gente trabaje durante menos tiempo, o lo que es lo mismo, compartir el escaso trabajo con menores salarios y menores costos sociales. A este paso la demanda nacional se va a quedar a la cuarta pregunta.

Es curioso que estos datos tan catastróficos aparezcan en época vacacional, cuando los que deberían pedir explicaciones al Gobierno en una sesión extraordinaria de control, se encuentran sesteando en sus lugares de relax disfrutando de sus inmerecidas y extensas vacaciones. Eso sí, cumplen con su deber patrio de ser “motores de la economía” consumiendo en restaurantes, chiringuitos y locales de restauración, contribuyendo a la demanda nacional que compense el mal dato de nuestro motor exportador gripado.

Susana y Pedro tapan la corrupción andaluza
Pablo Sebastián www.republica.com 19 Agosto 2014

En esto de la corrupción política nadie en los tres grandes partidos nacionales -PP, PSOE y CiU- puede tirar la primera piedra. Pero en el caso que nos ocupa de los escándalos relativos a la Junta de Andalucía existe el agravante del atraco a los fondos del paro y de la formación de los parados por cientos de millones de euros y en la Comunidad Autónoma con más paro de España. De ahí que no solo se debe depurar la responsabilidad penal, de la que se ocupan los tribunales, sino que además existe la responsabilidad política que afecta directamente a los ex presidentes Chaves y Griñán.

Y en el caso de José Antonio Griñán -y veremos si también en el de Chaves- con serios indicios de responsabilidad penal dado que Griñán fue el Consejero de Hacienda en el tiempo de los ERE fraudulentos y recibió en su Consejería numerosas advertencias de la Intervención del Estado, de las que luego dijo que no había tenido noticia probablemente mintiendo, por lo que por su acción u omisión tiene en ello una clara responsabilidad penal.

Pero ocurre que ambos Chaves y Griñán son dos expresidentes de la Junta de Andalucía y también dos expresidentes nacionales del PSOE. Y además son los padrinos de la carrera política de la presidenta andaluza Susana Díaz, la que ahora sale en la defensa de sus mentores sin ni siquiera hacerse eco de la responsabilidad política que es flagrante y despreciando de entrada los indicios penales que los adornan. De igual manera Díaz no denuncia, ni actúa como debiera, frente a sus compañeros de la UGT andaluza y por supuesto calla, como calla el nuevo líder Pedro Sánchez, ante la responsabilidad política de estos escándalos ‘ugeteros’ del secretario general Cándido Méndez, otro que escurre el bulto con gran facilidad.

Desde luego estas actitudes encubridoras u huidizas no tienen nada que ver con el discurso de Pedro Sánchez de transparencia y lucha contra la corrupción. Y la permanencia de Cháves y Griñan en sus escaños del Senado también desmienten sus propuestas de destinadas a eliminar los aforamientos. De manera que, en esto de la corrupción, el PSOE está tan manchado como el PP o CiU, por lo que de nada o poco han servido los relevos de liderazgo en el nivel nacional o en el patio político andaluz.

Y a la espera estamos de que salga a la luz el inventario completo del nepotismo, o la colocación en cargos públicos, de los amigos y familiares de dirigentes andaluces del PSOE en las instituciones de la Junta de Andalucía a lo largo de sus ocho provincias, porque semejante investigación arrojaría un resultado espectacular que dejará en pañales el reciente escándalo del Tribunal de Cuentas.

En suma un inventario de corrupciones y abusos andaluces en la Comunidad más deprimida y empobrecida de España que, es por otra parte, la columna vertebral de la militancia y del aparato del PSOE, como lo demuestra el encausamiento ahora en el Tribunal Supremo de dos ex presidentes nacionales de este partido. Por lo que llama poderosamente la atención que Susana Díaz hable de ‘juicios mediáticos’ cuando lo que debería hacer es una enorme limpieza en su partido y en la Junta y además pedir perdón.

Susana Díaz se autoinculpa en los ERE
Javier Caraballo El Confidencial 19 Agosto 2014

Que las palabras en política son más débiles que los hechos tendría que ser una máxima asumida como principio elemental por todos los que se dedican a la política. Pero no. Una vez y otra se despeñan por palabras huecas, grandes discursos pomposos y hueros que se desmienten al poco con las acciones. ¿De qué sirve, por ejemplo, a estas alturas de la degeneración, que un dirigente político afirme solemnemente que su disposición frente a la corrupción política es “tolerancia cero”?

Lo dicen, cuando se ven rodeados de escándalos, como quien se encomienda a una poción mágica; como si con sólo mencionar esas dos palabras, abracadabra, la sola mención constituyera un cortafuegos efectivo que evita cualquier otra explicación.

Cuántas veces se han oído esos golpes de pecho y cuántas veces encerraban nada… Desde que llegó a la presidencia de la Junta de Andalucía, Susana Díaz lo repite a cada instante. “Tolerancia cero”, exclama una y otra vez, y lo acompaña luego de otras frases hechas, igualmente vacías de toda sustancia, como el “caiga quien caiga”, “transparencia” o “colaboración total con la Justicia”… Todo eso es nada, al fin, porque los hechos que se suceden confirman que todo sigue igual. Y que no existe ningún arrepentimiento; ni siquiera arrepentimiento.

Porque llega un momento, como el actual, una encrucijada como la que se dibuja con la remisión del escándalo de los ERE al Tribunal Supremo, por parte de la juez Alaya, en el que ya no sirven las palabras, el discurso floreado, sino el compromiso. En esas, lo que ha hecho Susana Díaz es defender a quienes encabezan la pirámide fraudulenta del escándalo andaluz de los ERE. En una entrevista en Canal Sur (“su canal”, como recordaba siempre el incalificable Pedro Pacheco para remarcar el servilismo dócil de la cadena pública andaluza hacia el PSOE), la presidenta ha defendido la “honestidad y la decencia” de los dos expresidentes de la Junta de Andalucía que la han precedido, Manuel Chaves y José Antonio Griñán.

“Honestidad y decencia”, dice la mujer, como si estuviera defendiendo a Chaves y a Griñán de un asunto de faldas, en vez de un escándalo político. Decente, decoroso, recatado, pudoroso, probo, recto, justo, razonable, honrado… Esos son algunos de los sinónimos que se utilizan para definir la honestidad y ninguno de ellos, como se verá, guarda relación alguna con la trama de los ERE en lo fundamental de ese escándalo.

A ver, lo esencial de ese proceso judicial no es que dos o tres, o trescientos, se hayan enriquecido con comisiones abusivas, con fraudes o engaños; no, lo importante de verdad es cómo unos dirigentes políticos han despilfarrado cientos y cientos de millones de euros por el exclusivo interés clientelar que los mantenía en el cargo. Bajo los gobiernos de Chaves y de Griñán se pergeñó la trama de los ERE, ideada para premiar la opacidad y el sectarismo, y la gravedad mayor está en las oportunidades perdidas, en el futuro desperdiciado, en las esperanzas frustradas de la región con más paro de Europa. Haber despilfarrado el futuro de varias generaciones no se mide por parámetros como la decencia, el pudor o el recato; en un político esa responsabilidad está por encima de los parámetros de moralidad a los que desciende la presidenta andaluza.

En el futuro penal del caso de los ERE, los dos expresidentes andaluces a los que la jueza Alaya quiere imputar, y por eso ha enviado el sumario al Supremo, para que dirima sobre los aforados, podrán salir absueltos porque se archive la causa contra ellos (que es la hipótesis de futuro más probable) o les pillará alguna implicación en el caso remoto de que se pueda demostrar la voluntariedad e implicación de todos ellos en el fraude masivo.

Pero con independencia del futuro penal de Chaves y Griñán, la responsabilidad política de ambos es incuestionable. Y para eso no hace falta esperar ninguna sentencia de los tribunales; está ahí. Cuando Susana Díaz defiende la gestión y la probidad de sus predecesores, se está autoinculpando en el mayor escándalo de los ERE, en el político.

Lo urgente sería el reconocimiento de una práctica política fraudulenta para los ciudadanos, y con su defensa, Susana Díaz asiente; lo inmediato sería pedir disculpas a quienes confiaron en un partido que les engañó cuando hablaba de igualdad, de transparencia, cuando sólo miraba por sus intereses electorales, y con su silencio, Susana Díaz lo justifica.

Sostiene la presidenta andaluza que su principal deseo es que el Tribunal Supremo ponga “blanco sobre negro” todo lo que ha ocurrido y que “los que de verdad se han llevado el dinero lo paguen”. Dice la mujer “blanco sobre negro”, una expresión equivocada, errónea, que tiene mucho de traición del subconsciente. Se dice “negro sobre blanco”, así lo recoge la Real Academia, porque se trata de que la tinta negra se impregne en el papel blanco para contarnos algo, para descifrarnos algo, para aclararnos algo, y comprometerse con lo escrito, con lo firmado.

Pero Susana Díaz lo dice al revés, “blanco sobre negro”, y en esa expresión, en esa negrura de fondo, va implícita la podredumbre que siempre se ha querido tapar y disimular. Blanco sobre negro porque Susana Díaz se siente partícipe del pasado y su propio subconsciente le dicta con sus lapsus que nada piensa aclarar. Blanco sobre negro ha escrito Susana Díaz su autoinculpación en el fraude político de los ERE.

Cleptocracias
Andalucía y Cataluña: dos maneras de robar
Pablo Planas Libertad Digital19 Agosto 2014

La Cataluña política es una fuente inagotable de noticias ridículas, delirantes, groseras y estupefacientes. Ahora mismo debe de haber pocos lugares en el mundo donde la cosa pública presente perfiles tan absurdos y chocantes como Barcelona y alrededores. Podrá objetarse que la corrupción también es un signo del poder autonómico andaluz, de naturaleza clientelar y caciquil, pero, a diferencia del caso catalán, el resto de lo que queda de la política en Andalucía, que es más bien poco, no está relacionado con un plan golpista para separar Cataluña de España llamado "proceso" y que contempla dos escenarios: un referéndum ilegal o una declaración unilateral de independencia tras unas elecciones autonómicas.

Ese detalle, el golpe de Estado, concede más gravedad al asunto catalán que al saqueo generalizado por parte del socialsindicalismo andaluz de los fondos públicos, ya fuera para comprar cocaína o para pensionar a la suegra a través de un decreto de la cuñada. Sí, en Andalucía se roba, pero no en nombre de la patria, que es otra de las grandes diferencias entre el patio de Sevilla y el oasis catalán. Se invoca al pueblo, pero no para alzarlo en contra de sus vecinos sino de los pocos señoritos que vayan quedando. Es inmoral, pero menos que el escándalo catalán.

En Cataluña se robaba y se sigue robando con la excusa de construir un Estado, lo que pasa inevitablemente por vulnerar todas las leyes, cargarse la convivencia, enfrentar a la sociedad y acometer la fase final de la purga que iniciara allá por 1980 el ínclito Jordi Pujol: catalanizar a la población y destruir todas las conexiones lingüísticas, culturales e históricas entre Cataluña y España. No está claro qué iba primero, si lo de construir Cataluña o lo de hacerse un hueco en la lista de Forbes, pero a Pujol no se le puede negar que ha tenido éxito en ambas cosas.

En lo primero, porque en la Cataluña por él construida es normal pasarse las sentencias por el forro y tomarse las leyes a chufla, que es lo que acaba de hacer Oriol Junqueras, de ERC, al pedir a Artur Mas que convoque la consulta diga lo que diga el Tribunal Constitucional. Junqueras, que será el próximo presidente de la Generalidad, ya no necesita disimular que respeta las leyes, como hacía Pujol mientras su familia (a sus espaldas, le defienden los camisas viejas del pujolismo) se dedicaba a los negocios en su nombre y en el de Cataluña. Unos meses más y en una Cataluña independiente, que es a lo que iba Pujol, y échale un galgo al colega.

En lo segundo, lo de ser carne de Forbes, Pujol también ha triunfado en la vida, aunque ahora tenga que disimular y hacerse el contrito. Una parte de la fortuna de los Pujol-Ferrusola, sospecha la UDEF, podría estar relacionada con la actividad administrativa de la Generalidad cuando el patriarca era president. Sólo con los indicios policiales, el Estado debería auditar las cuentas de la Generalidad. No sólo se encontraría con inauditas conexiones entre los patrimonios privados y las adjudicaciones públicas en las más de dos décadas que gobernó Pujol. Sólo con comprobar cuánto dinero del Fondo de Liquidez Autonómica se destina a montar shows separatistas y cuántas camas hospitalarias se han perdido en los últimos dos años habría material suficiente para inhabilitar a Mas, a todos sus consejeros y a más de la mitad de los altos cargos de una Administración en bancarrota para todo menos para engrasar el separatismo y el discurso del odio a España.

El PP: el mejor aliado de Podemos
Javier Benegas www.vozpopuli.com19 Agosto 2014

Para explicar la imparable progresión de Podemos en intención de voto, desde la sala de máquinas del Partido Popular argumentan que es la crisis económica lo que da alas a los demagogos. Pero que estos “salvapatrias” tienen las patas muy cortas. Así, en su opinión, Podemos no es más que una reacción coyuntural, cuya fuerte pegada se basa en su crítica fácil y foribunda contra “el sistema”. Pero que "cuando rascas no hay nada debajo, salvo volver a cosas del pasado". Y arremeten contra las delirantes propuestas económicas del nuevo partido de izquierda, como la "Renta Básica Universal", que supondría 145.000 millones extra al año. O la última, una "asignación universal por hijo" a la argentina.

Así que los gurús de la calle Génova ya han hecho sus vaticinios: anticipan que el partido que lidera Pablo Iglesias será flor de un día. Y que a lo sumo terminará fagocitando a Izquierda Unida.

Siguiendo este guión, que es el único que manejan los más insignes peperos (realmente no tienen otro), en cuanto la crisis económica española concluya, las aguas volverán a su cauce. Así pues no hay de qué preocuparse, puesto que, en palabras de Mariano Rajoy, la recuperación ha llegado con fuerza. Y lo ha hecho para quedarse. Lo cual casa bastante mal, todo sea dicho, con el hecho de que nuestro déficit comercial se haya duplicado hasta alcanzar los 11.882 millones de euros por el menor tirón de las exportaciones.

El régimen surgido de la Transición, aunque huela, no se toca
Eso sí, reconocen a regañadientes que las deficiencias institucionales existen. Pero, en contra del pensamiento general, no son de una gravedad extraordinaria. Parafraseando al actual presidente del gobierno cuando aquello del Prestigie, la corrupción sería solo unos pequeños hilitos de color negro que, de cuando en cuando, fluyen.

Sea como fuere, el modelo político español surgido de la Transición, aunque sea manifiestamente mejorable, sigue, y seguirá, cumpliendo honrosamente. De ahí que afirmar que nuestra corrupción es estructural se haya convertido en anatema. En todo caso, se trataría de una disfunción coyuntural, que la Ley de transparencia, ese esfuerzo legislativo sin parangón en Europa, subsanará sin mayores contratiempos.

Por supuesto, tampoco es relevante que según las tramas afloran, queden en evidencia cantidades cada vez más colosales de dinero público estafado, defraudado o sencillamente robado. Y que, como desde hace ya tiempo se bromea en la redes sociales en relación con el destino de miles de millones de euros de los sufridos contribuyentes españoles, la capital de España no sea Madrid sino Suiza.

La alarma social se llama corrupción estructural
Poco o nada importa que un estudio de la Universidad de Las Palmas (Ulpgc) cifre en 40.000 millones de euros el “coste social” de la corrupción en España. Y que ésta, más allá de las mareantes cifras que exhibe, tenga un impacto mucho mayor que el que puedan reflejar las estadísticas oficiales. Porque también hay un coste indirecto que afecta al funcionamiento de las empresas, a la economía y, en definitiva, a la prosperidad de todos.

En efecto, en los países corruptos, las empresas dejan de ser competitivas porque terminan por dedicar sus recursos a conseguir favores de la Administración, ya que ello les resulta mucho más rentable que producir bienes y servicios necesarios. Comportamiento anómalo este que tiene unos costes enormes muy difíciles de calcular, por no decir que es imposible, y que se conoce como “rent-seeking” (búsqueda de rentas). Y que explica racionalmente cómo, cuando la corrupción se institucionaliza y se vuelve estructural, tal cual sucede en España, las empresas dejan de sentirse concernidas por los intereses de los consumidores y se dedican a atender los requerimientos de quienes tienen la potestad de redactar los boletines oficiales.

Con el tiempo, la imagen-país se degrada, lo cual lleva aparejado nuevos costes. Así, el Banco Mundial, Transparencia Internacional y otros organismos señalan que el capital más productivo, el que invierte a largo plazo, rehúye los países corruptos, porque éstos suponen costes añadidos que son imposibles de predecir. Y es que el capital que busca rendimientos a largo plazo necesita de un entorno institucional solvente y estable y, sobre todo, claro; en definitiva, que la corrupción sea de baja intensidad.

Y así, gracias al interesado inmovilismo del Partido Popular, la maquinaria de la corrupción sigue intacta, libre de la amenaza de verdaderas reformas políticas, y Podemos crece en intención de voto, convirtiéndose en una seria amenaza para los partidos tradicionales. Y es que en Génova no quieren comprender que lo que da alas al partido que lidera Pablo Iglesias es la necesidad de ruptura con el actual modelo político que demanda la sociedad, no las 'soluciones' que ellos puedan proponer; es decir, que cada vez más ciudadanos ven en Podemos un ariete con el que derribar los muros del búnker. Lo que pueda venir después no les importa. De ahí que el Partido Popular sea con diferencia el mejor aliado de Podemos.

El bálsamo de Fierabrás del PP
María Blanco www.vozpopuli.com 19 Agosto 2014

Cuando el emperador Balán y su hijo Fierabrás conquistaron Roma, robaron dos barriles con el líquido en el que se había embalsamado el cuerpo de Jesucristo. El mismísimo don Quijote de La Mancha le contaba al fiel Sancho cuáles eran los ingredientes del bálsamo y comprobaba en sus enjutas carnes los beneficiosos efectos del mejunje. A partir de esa leyenda, el término "bálsamo de Fierabrás" se aplica a aquella solución milagrosa que todo lo cura. Los partidos políticos son expertos en inventarse cada uno el suyo. Podemos tiene el reparto. El PP sacar pecho cuando tiene miedo. En un caso y en otro, no cuela. Pero mientras que Podemos responde a una situación angustiosa y la gente ve lo que quiere ver por pura desesperación en los planes irrealizables del partido de Pablo Iglesias, la "sacada de pecho" del Partido Popular resulta patética y delatora, como quien sin disimulo, se pinta con rotulador marrón la incipiente calva en la coronilla.

Los salvapatrias: el Fierabrás español
Si algo nos gusta en este país es un líder carismático. Que atraiga. Que seduzca. Aunque no diga nada sensato, aunque sus palabras sean más falsas que una moneda de tres euros... pero que le oigas y te enganche. Nos encanta. En realidad, esos salvapatrias se llaman cantamañanas, y hemos tenido varios. Todo empezó con Suárez y su aspecto de galán de mirada intensa. A mi abuela le encantaba Felipe González porque era atractivo "Lo que dice me da lo mismo. ¿Dice algo?". Aznar era el líder sin carisma y empezó a desbarrar cuando alguien le susurró al oído "Nene, tú vales mucho" y se lo creyó. En vez de seguir su estilo de tecnócrata eficiente, empezó a creerse una figura y perdió su estilo.

Nuestro último salvapatrias es Pablo Iglesias. Es un poco el antihéroe, como esa hornada de actores bajitos y feos que sucedió a la generación de Paul Newman y Robert Redford. Coleta, camisa violeta o de cuadros, pantalones vaqueros, cuidado aspecto de anti-sistema de libro, podría ser la obra de la mente de Fernando Díaz Villanueva. Pero es real. Y su éxito lo obtiene del malestar, de la desgracia, de la miseria, del enorme hartazgo político de nuestro país. Dudoso honor subir a costa de todo eso.

Y ¿qué pasa mientras el tándem Iglesias/Monedero dice bobadas que tantos y tantos compran y siguen en su supuesto ascenso popular? Pues que los dos partidos principales, el PP y el PSOE, se palpan el cuerpo y no se hallan. Están desubicados. Así que, o bien se centran en la construcción de un liderazgo para las municipales de septiembre del 2015, como el PSOE y sin mucho éxito, de momento, o bien tratan de minimizar el bofetón moral.

Porque, una cosa es que un rival de los grandes te dé una paliza y otra cosa es que unos tipos que proponen unicornios para todos, ejércitos sin jerarquías y cosas así te saque tres cabezas. Porque eso es lo que dicen las encuestas. Una humillación moral en toda regla.

Mucha pluma y poca chicha
Y lo que hace el Partido Popular, esta vez encarnado en el portavoz adjunto del Congreso, Rafael Hernando en una entrevista publicada en este periódico, es sacar pecho y tratar de minimizar la cosa. Nada... resulta que Podemos forma parte del auge de estos salvapatrias que se han puesto de moda en Europa como Syriza en Grecia o Grillo en Italia. Una moda molesta pero pasajera, como los pantalones campana de los 70 o las terribles hombreras de los años 80. Que es tanto como decir: "Nos ha salido ese grano en la nariz sin que tengamos nada que ver". Cualquier cosa menos asumir que los dos grandes partidos políticos han estafado a muchos de sus votantes, que han mentido, manipulado la opinión y defraudado las expectativas de populares y socialistas. Es decir, lo que sea menos decir la verdad.

El PP saca pecho inflando el plumaje, más que desarrollando músculo, porque no da para más. Esa es la medida de la mediocridad del sistema, en el que el PSOE desde luego, no se queda atrás. Y, mientras unos presentan un líder de paja y otros hacen el pavo real, ambos partidos se izquierdizan, tratando de rescatar el voto enfadado que ha apostado por el de la coleta que sale tanto en la tele, y que abarca a jóvenes, maduros, empresarios y amas de casa, muy cansados de siempre lo mismo.

En una realidad paralela, en una galaxia remota, posiblemente PP y PSOE estarías haciendo una revisión profunda de los do y los don't, de lo que no hay que repetir, de cómo recuperar la ilusión del votante. O estarían asumiendo culpas y dejando paso a otros. Pero eso es una realidad paralela.

Cataluña: Equidistancia o el miedo a la política
José Rosiñol Lorenzo Periodista Digital 19 Agosto 2014

Decía el historiador y filósofo Mircea Eliada, en referencia a las culturas y pueblos con una cosmovisión paradigmática (me tienen que permitir una temprana digresión: no utilizaré el lenguaje usado por el autor o autores a los que me referiré, como “pueblos primitivos” porque hay una caterva de escrutadores al servicio del nacionalismo que necesitan pocas excusas para tacharme de cosas que no soy…), que tenían Terror a la Historia, que no concebían el devenir histórico como siquiera plausible, su vida y sentir existencial era un eterno retorno tan consolador como angustiante.

Pues bien, en nuestra contemporaneidad, después de un más que costoso desencantamiento, de una Ilustración que no solo iluminó las vidas de muchas generaciones sino que su propia desnaturalización degeneró en las peores formas de totalitarismos, nos encontramos con una sociedad –la catalana- anclada en parámetros igualmente paradigmáticos, con una cultura política dispuesta a olvidar las lecciones de la Historia y entregarse al Paradigma nacionalista, a una visión deformada por Verdades autoevidentes (lengua-nación-estado), por silogismos absurdos y por una instrumentalización de las instituciones y de la democracia misma.

Resulta extraño que hayan políticos y/o representantes que tomen como propios las grandes patrañas diseñadas para convencer a aquella parte de la ciudadanía poco interesada por la política, cosas como “… lo más parecido a un nacionalista catalán es un nacionalista español…”, que intenta mantener la ficción de un enfrentamiento entre nacionalismos, un reduccionismo con el que simular una falsa situación agonística entre iguales, parecen no darse cuenta que esto parte de un complejo de autoreconocimiento y de justificación de un programa de aculturación e ideologización social nada democrática, un desbordamiento de las “normas” de la arena sociopolítica, es más fácil justificar lo injustificable si creas una alteridad a tu altura (o bajeza), un chivo expiatorio al que usar de espejo redentor.

Es cierto que esta aparente neutralidad es una posición “cómoda” para quién reduce la política a la negociación, a una técnica, a un escenario de reacción, quién tiene miedo a la Política, quién no se atreve a ir más allá del marco referencial impuesto por más de treinta años de ingeniería sociopolítica, lamentablemente este complejo de ser espectador inocente recae en gran parte de la izquierda catalana que ha tomado como propio el escenario de “nacionalismos enfrentados”.

Porque la situación que nos encontramos, aquí en Cataluña, es básicamente un proyecto nacionalista basado en un núcleo mítico-romántico, una mentalidad poliocular y un aparato administrativo volcado en pos de la Causa diseñado tanto para incentivar la “conversión” como para castigar la disidencia.

La realidad es que no existe un equivalente “español” al nacionalismo catalán, y si existe es absolutamente residual, no existe esa versión actualizada de romanticismo esencialista que antepone lo colectivo a la esfera privada del individuo, no existe un proyecto excluyente que clasifica a los ciudadanos en función de costumbres socioculturales y los confunde con la autenticidad (y legitimidad) para hacer política, no existe una ideología que pretende y aspira a la unanimidad totalizante, no existe un programa de aculturación y de negación de los derechos individuales bajo la excusa de un “Bien Común” uniformizador.

No, no existe un “nacionalismo español”, es solo una parte fundamental de la narración nacionalista para que los que temen a la política, a posicionarse políticamente, puedan huir y refugiarse tras las sombras de la caverna cuidadosamente excavada por el secesionismo, para los que de buena fe obvian la intencionalidad del relato, porque lo que ocurre es que hay quién quiere acabar con el Imperio de las Leyes e ir hacia una política a la carta, hacia una democracia mediática (reedición de imperio de los hombres en la el poder recae en quién controla los medios de comunicación), hay quién pretende enfundarse en una mandato imperativo de las “calles”, un mandato del “pueblo”, de la “masa”…

El movimiento nacionalista catalán es un síntoma más de la degeneración política europea, del populismo que amenaza con corromper las esencias democráticas, de una racionalidad instrumental que está dando paso a un “salto más atrás o más allá de la razón, es decir, a la mímesis o a la religión” (Horkheimer), -cuestión que merecerá un artículo posterior- esta religión dogmático-política (¿acaso no es este nacionalismo el recambio de la religión?, ¿acaso lo simbólico-cultural no se ha convertido en lo Sagrado?, ¿acaso no cumple con el esquema redentor de las religiones mistéricas?) es el motor de la irracionalidad que recurre y sustenta a lo emocional junto a referentes del subconsciente colectivo como las estructuras trifuncionales (la que decía más arriba: “lengua-nación-estado”, “una escuela, una lengua, un país”…) o una supuesta situación dialéctica tesis-antítesis-síntesis… todo ello para convencer, cegar y manipular a una población inmersionada en un sistema político-mediático-educativo, un sistema que ha hecho creer que las sombras son la realidad y la realidad las sombras.

reta al organismo a que se querelle
Manos Limpias asegura que tiene pruebas de que la Oficina Antifraude de Cataluña no investigó a los Pujol
República/Efe | Madrid www.republica.com 19 Agosto 2014

Le reclama que detalle en cuántos casos de supuesta corrupción política ha actuado la OAC, ya que cree que este organismo "no está actuando como Oficina Antifraude"

El sindicado Manos Limpias ha mantenido este lunes sus críticas a la Oficina Antifraude de Cataluña (OAC) por "mirar hacia otro lado" ante la supuesta corrupción durante la etapa de gobierno de Jordi Pujol, pese a la amenaza de que este organismo se querellará en su contra si no se retractaban. El director de la Oficina Antifraude de Cataluña (OAC), Daniel de Alfonso, ha anunciado este lunes que se querellará contra Manos Limpias por calumnias o injurias si no se desdice de sus críticas a este organismo, al que el pasado 13 de agosto acusó de haber mirado hacia otro lado ante la supuesta corrupción de los gobiernos de Jordi Pujol.

En declaraciones a Efe, el secretario general de Manos Limpias, Miguel Bernard, ha afirmado que se mantenía en su denuncia, porque está convencido de que la Oficina Antifraude se mueve “en un tanto por ciento altísimo” sólo por “consideraciones políticas” y no por “consideraciones legales”.

“Yo lo mantengo, a lo mejor, la querella se gira en su contra”, ha advertido Bernard, pocas horas después de que De Alfonso haya desmentido que miraran hacia otro lado y haya exclamado: “yo no digo que el señor Miguel Bernard tenga mala fe, pero quizás ha sido engañado”.

Bernard ha apuntado que De Alfonso ocupa un “puesto político” y ha denunciado que existen indicios de que tanto la Oficina Antifraude como la Fiscalía Anticorrupción se han movido “por consideraciones políticas”.

El responsable de Manos Limpias ha denunciado también que De Alfonso haya arremetido contra Victoria Alvárez, la expareja de Jordi Pujol Ferrusola, al sostener que buscaba un “protagonismo desaforado” con su denuncia de que el hijo del expresidente catalán movía dinero negro en Andorra.

“La señora Álvarez, con todos mis respetos, buscaba un protagonismo desaforado, porque no nos concretaba datos, sólo pudimos aprovechar un par para iniciar una línea de investigación”, ha señalado De Alfonso, que ha agregado que la expareja de Jordi Pujol Ferrusola “buscaba o bien dinero o bien protagonismo”.

Según Bernad, Álvarez no buscó protagonismo, sino que presentó la denuncia que ha permitido abrir la investigación contra el hijo mayor del expresidente catalán, que tendrá que declarar como imputado el próximo 15 de septiembre ante el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz en una causa abierta por los delitos de blanqueo de capitales y contra la Hacienda Pública.

El responsable de Manos Limpias ha retado además a De Alfonso a que detalle en cuántos casos de supuesta corrupción política que se investigan en Cataluña ha actuado la OAC, ya que está convencido de que este organismo “no está actuando como Oficina Antifraude”.

LA AVT INSINÚA QUE HAY INTERÉS EN QUE NO SE DESVELE LA VERDAD SOBRE EL FAISÁN
R. Manzaneque www.gaceta.es 19 Agosto 2014

La Asociación de Víctimas del Terrorismo emite un comunicado en el que considera que la prejubilación "exprés" de Ballesteros constituye un fraude. "Tanto Pamies como Ballesteros tendrían que haber sido expulsados automáticamente del Cuerpo", indica.

La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) considera que la concesión de la prejubilación del inspector de Policía José María Ballesteros, condenado a un año y medio de prisión por revelación de secretos junto Enrique Pamies en el 'caso Faisán', es una "tomadura de pelo" a las víctimas y culpa al Ministerio del Interior de haber impulsado una decisión que tildan de "exprés". "¿Tendrá que ver que Ballesteros haya insinuado en alguna ocasión que estaría dispuesto a desvelar todo lo ocurrió aquel día en el Bar Faisán, apuntando que el chivatazo vino de altas esferas políticas?", insinúa en un comunicado la asociación presidida por Ángeles Pedraza.

La principal asociación de víctimas del terrorismo anuncia en el documento que estudia medidas legales después de que el Tribunal Médico otorgara la baja por incapacidad permanente al agente concedida con una celeridad en la que la AVT ve un "fraude de ley".

"Tanto Pamies como Ballesteros tendrían que haber sido expulsados automáticamente del Cuerpo una vez que la sentencia adquirió firmeza como deja claro el artículo 66 del Estatuto Básico del Empleado Público", sostiene, e incide en que es una aplicación "torticera" de la ley por parte del Gobierno, "como ya ocurriera con Bolinaga", añade, o "los sucesivos permisos penitenciarios" que se otorgan a los terroristas. "Nos parece un insulto que pase el Tribunal Médico en poco más de una semana cuando victimas miembros de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad tienen que pasar por un periplo, de informe en informe, para conseguir tras muchos años una jubilación más que merecida", añade. "Todo esto nos lleva a pensar que con este Gobierno te jubilan más fácil por colaborar con ETA que por sufrir un atentado de la banda".

La AVT cita dos razones por las que considera que la prejubilación de Ballesteros es ilegal: es "contraria al ordenamiento jurídico" y a la Ley general de la Seguridad Social. "Resulta contraria a la lógica jurídica constituyendo un evidente fraude de ley ya que el resultado que se pretende obtener (la jubilación de José Maria Ballesteros) está prohibido por el ordenamiento, ya que no se puede resolver el expediente de inutilidad física solicitado por Ballesteros, con la única intención de acceder a la jubilación, obviando para ello la aplicación de las normas penales y disciplinarias que debieron aplicarse y que suponen la expulsión del Cuerpo Nacional de Policía", asegura.

Para concluir el comunicado, las víctimas apremian al Ministerio del Interior a revocar y subsanar la decisión ya que, advierten, en caso de que "los responsables políticos" no rectifiquen esta medida, "que puede suponer prevaricación y fraude de ley", lo hagan los jueces.

Mientras Europa se estanca
La austeridad sí funciona: los países bálticos lideran el crecimiento de la UE
Estonia, Letonia y Lituania lideran el crecimiento y la creación de empleo en la UE tras recortar el gasto y liberalizar sus mercados.

  Libertad Digital 19 Agosto 2014

El estancamiento registrado por la zona euro en el segundo trimestre ha revivido, una vez más, el temido fantasma de la recesión. La caída del PIB alemán respecto al primer trimestre (-0,2%), junto con el nulo avance de Francia y la recesión técnica de Italia -las tres grandes economías europeas- han sentado como un jarro de agua fría a las previsiones de recuperación que se atisbaban en el horizonte para el conjunto de la economía comunitaria.

Sin embargo, la crisis va por barrios. A pesar de que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, aprovechó los datos de Eurostat -la oficina estadística de la UE- para destacar que España se sitúa, hoy por hoy, a la cabeza del crecimiento europeo, con un 0,6%, lo cierto es que son otros los países que lideran dicho indicador. En concreto, las economías bálticas. Letonia creció un 1% respecto al primer trimestre, al mayor ritmo de la UE, seguida de cerca por Lituania (0,7%) y Estonia (0,5%).

Pero el dato más relevante es la tasa interanual, ya que estas tres economías avanzaron entre un 2,5% y un 3,5% en el último año, multiplicando casi por cuatro el crecimiento medio de la zona euro (0,7) y triplicando el ritmo de la UE y de España, con un 1,2% en ambos casos. No es la primera vez que sucede. En realidad, los países bálticos se sitúan a la cabeza del crecimiento comunitario desde 2011, cuando media Europa estaba en recesión y la crisis del euro seguía en ascenso.

Este hecho no es baladí, puesto que dichas economías, especialmente Letonia y Lituania, sufrieron una crisis muy similar a la registrada en la periferia de la zona euro (Portugal, Italia, Irlanda, España, Grecia y ahora también Francia). Los países bálticos también acumularon graves desequilibrios estructurales durante la época de la burbuja crediticia, que se manifestaron en un aumento artificial e insostenible de precios inmobiliarios, elevados déficits por cuenta corriente y una fuerte pérdida de competitividad.

Austeridad y libertad económica
Sin embargo, la receta que aplicaron sus gobiernos para combatir la recesión, el paro y el déficit público que trajo consigo el estallido de la burbuja fue radicalmente distinta a la seguida por los países periféricos del sur.

Entre 2008 y 2009, el PIB de Letonia se contrajo un 20%, en Estonia un 17% y en Lituania un 14%; la tasa de paro pasó del 5 % en 2007 hasta el 18% en Estonia y Lituania y el 21 % en Letonia en el año 2010; y el déficit público se disparó por encima del 10% del PIB.

El impacto de la crisis financiera fue brutal, equiparable e incluso muy superior al sufrido en los países más débiles del euro. Pero, aún pudiendo (no estaban en el euro), se negaron a devaluar sus monedas, manteniendo así su anclaje a la moneda única, y apostaron por una intensa devaluación interna (ajuste relativo de precios y salarios) mediante la aprobación de profundas reformas estructurales tendentes a liberalizar sus respectivas economías y un drástico plan de austeridad pública, centrado en reducir de forma muy sustancial el gasto en lugar de subir impuestos.

En el sector privado, bajaron los salarios y se flexibilizó aún más el mercado laboral, al tiempo que se liberalizaba con mayor ahínco el mercado de bienes y servicios, mientras que en el público, lejos de aprobar meros ajustes cosméticos, dichos gobiernos aplicaron drásticos recortes de gasto, incluyendo pensiones, plantillas y sueldos públicos.

Un resultado exitoso
Años después los resultados saltan a la vista:

- Estonia, Letonia y Lituania crecieron entre 2011 y 2013 a un ritmo anual medio del 4,7%, el más alto de toda Europa. Tanto es así que el PIB de Lituania se sitúa ya por encima del nivel alcanzado en 2007, antes de que estallara la crisis, mientras que Estonia y Lituania están también próximos a lograr dicha meta.

Crecimiento interanual del PIB

- Uno de los indicadores más significativos a este respecto es la espectacular evolución que ha experimentado el empleo. Tras registrar una tasa de paro de entre el 16% y el 20% en 2010, el desempleo ha caído con fuerza en Estonia (8,6%), Letonia (11,9%) y Lituania (11,8%) hasta el cierre de 2013, y esta positiva senda se mantiene a lo largo del presente año.

Por el contrario, en los países periféricos de la zona euro el desempleo o bien se ha mantenido más o menos estable en este período, como es el caso de Irlanda, o bien ha subido desde 2010 -véase especialmente Grecia y España-.

Tasa de paro

- Y ello, al tiempo que sus respectivos gobiernos recortaban gastos para reducir sus abultados déficits públicos. Así, Letonia y Lituania, que llegaron a acumular un agujero fiscal superior al 9% del PIB en 2009, han logrado reducir dicha brecha presupuestaria hasta el 1% y 2,2% respectivamente en 2013.

Este ajuste contrasta diametralmente con la evolución de Grecia (bajando del 15,7% al 12,7%) y España (del 11,1% al 7,1%), junto al resto de periféricos.

Déficit público

- Un ajuste que, en todo caso, se concentró en la reducción de gastos y no en la subida de impuestos, como ha pasado en el resto de países europeos. Estonia recortó su gasto público en 6,4 puntos del PIB entre 2009 y 2013, hasta situarse en el 38,3%; Letonia ha bajado 7,5 puntos, hasta el 36,1%; y Lituania más de 10 puntos, hasta el 34,4% del PIB.

Por el contrario, en Grecia y Francia el gasto público ha crecido desde 2009, situándose por encima del 57% del PIB; en Italia se ha mantenido casi intacto, superando el 50%; mientras que en España tan sólo ha caído 1,2 puntos, hasta alcanzar el 44,8% del PIB en 2013; el único país del euro que ha hecho un ajuste reseñable en esta materia, más allá de los bálticos, ha sido Irlanda, con algo más de 5 puntos porcentuales, si bien su nivel de gasto se sitúa por encima del 40% (42,9%).

Gasto público sobre PIB

Los datos son muy claros al respecto. Pese a partir de una situación de crisis muy similar, los países bálticos crecen y crean empleo de forma sólida e intensa desde hace tres años, superando así el histórico bache económico sufrido entre 2008 y 2010, mientras que los periféricos -a excepción de Irlanda, cuya situación es algo mejor- siguen en recesión o estancamiento, y sufriendo los embates del paro y el déficit.

La diferencia entre unos y otros es que los bálticos sí aplicaron la receta de la austeridad pública y la liberalización económica, mientras que el resto han apostado por subir impuestos, manteniendo casi intacta su enorme Administración Pública y su anquilosada estructura productiva. Como conseuencia, los primeros ya han salido de la crisis, los segundos no...

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Aliados previsibles

Kiko Méndez-Monasterio www.gaceta.es19 Agosto 2014

En la idolatrada democracia nuestra el chantaje nacionalista es un deja vú permanente, y quizá por eso, por repetido, las estructuras políticas y sociales se han resignado al fatalismo, y ya apenas se escandalizan o reaccionan, como si se tratase del tributo que Atenas pagaba a Creta, una factura histórica que hay que asumir en silenciosa penitencia. Pero a diferencia de los cretenses, los nacionalistas de acá no se contentan con un impuesto fijo que perpetúe su situación de privilegio. De hecho nunca han aspirado a un acuerdo territorial que proporcione estabilidad y progreso, sólo se preocupan de su quimérica “construcción nacional”, que se traduce en debilitar todo lo posible al Estado mientras ellos fabrican mitologías fantásticas. Y esto hasta el extremo de que comparado con su leyendas el Minotauro de Creta -que es el que se comía el tributo humano que pagaban los atenienses- parece neorrealismo. Igual que junto a su latrocinio el asalto al tren de Glasgow se queda a la altura de la sisa que hacíamos en casa con las vueltas de la compra. Así que esta democracia idolatrada, pero viciada y viciosa, resulta esclava de una minoría, que va de Arzallus a Artur Mas, pasando por Otegui, que es el futuro eusko-mandela. Por supuesto, la sumisión al separatismo parasitario sólo ha sido posible con la complicidad de la izquierda española, desde la radical hasta la moderada, es decir, hasta el PP pop y acomplejado.

Precisamente una de las peculiaridades más extravagantes -y dañinas- de nuestro país es esta férrea alianza entre nacionalistas con la amalgama de la izquierda, ya sea de carácter socialdemócrata y nacional o la más extremista, la que ha justificado o amparado cincuenta años de terrorismo. Pujol y Bolinaga, Arzallus y Carod, Ibarretxe y el camarada Arenas, todos son duetos repetidos, unidos por la enfermedad de su hispanofobia.

Estas extrañas parejas -probablemente imposibles en cualquier otra parte del mundo- se renuevan ahora en su última versión con las caricias públicas que se dedican Bildu y Podemos, capaces de una unidad de acción tan eficaz como lo fueron sus mayores en ETA y GRAPO. Esta era una alianza muy previsible, porque en el universo progre todo ha sucedido antes, y eso que venden como nuevo es mercancía averiada -y ensangrentada- de otro siglo.

El esperpento
Ramón Pi www.gaceta.es 19 Agosto 2014

Como es sabido, Oriol Junqueras es el que dirige la política catalana. En la medida en que Convergència Democràtica de Catalunya necesita los votos de Esquerra para mantener mayoría en el Parlamento autonómico, Artur Mas sólo es una especie de recadero de los mensajes que Junqueras quiera dirigir al Gobierno. Esta posición ancilar, tan desairada, puede ser la explicación de que Mas ya lo haya dicho prácticamente todo en relación con la provocación separatista del referéndum ilegal: que lo convocará, que lo podría retrasar, que las preguntas serán unas u otras, que podrían cambiarse, que no van a cambiarse..., cualquier cosa. Con esta actitud, en realidad, Artur Mas y la institución que preside no sólo pierden toda credibilidad, sino que a su inanidad añaden un ridículo considerable; pero Mas no parece darse cuenta de eso, enajenado como está con su "procés", que le impide también hacerse cargo de lo insostenible de la situación catalana después de la es-candalosa confesión de Jordi Pujol como contumaz defraudador fiscal.

Han sido, sin duda, millones los catalanes abochornados por todo lo que está pasando en su tierra, y no digamos con el remate del desmoronamiento del mito Pujol, un desastre que no sólo no tiene la menor épica, sino que coloca al mito en el nivel más ramplón de la novela picaresca. Pensar que todo este espectáculo no afecta al entusiasmo sentimental del nacionalismo soñador no parece muy realista; de ahí que ya desde ahora los dirigentes nacionalistas estén insistiendo en su convocatoria a la máxima participación posible en las manifestaciones callejeras del próximo 11 de septiembre, pues los espasmos emocionales populistas son la principal herramienta de los separatistas para enfrentarse al Estado, a falta de todo apoyo legal y constitucional a sus pretensiones.

Todo parece indicar que Junqueras y los suyos tienen clara conciencia de que han sobrepasado toda posibilidad de volver atrás en su delirio, y que confían ya solamente en la propensión del Gobierno de Rajoy a cierta desidia en el uso de los instrumentos que la Constitución y las leyes ponen a su disposición para acabar con esta actitud separatista que ya ha traspuesto los límites de la política para entrar en el esperpento. Parecen pensar que a estas alturas ya sólo pueden apelar al victimismo tras la previsible represión del referéndum ilegal, como es larga tradi-ción en el nacionalismo catalán. Y no deja de ser sorprendente que desde posiciones no nacionalistas no se haya iniciado una acción sólida y articulada de desmontaje de esta nueva superchería estando, como están, tan claras las cosas.

UN SIGLO DE MAL
Comunismo implica matanza. Aunque lo diga Hermann Tertsch
Pascual Tamburri www.elsemanaldigital.com 19 Agosto 2014

Hermann Tertsch ha sido noticia por su crítica a Pablo Iglesias y Podemos. Y la verdad es que tiene su razón. Lo que pasa es que no es el único mal, ni el mal absoluto. Hay que explicarlo.

Como si hubiese pocas noticias en el verano de 2014, el periodista Hermann Tertsch ha llenado unas cuantas portadas con sus declaraciones interpretadas, a menudo con escándalo, como algo similar a que "dice que Podemos asesinará a gente si llega al poder". Lo que dijo al empezar agosto, literalmente y en los medios públicos de Madrid, fue que "si vuelven las condiciones que ellos consideran necesarias para matar a gente, matarían a gente. Y matarán a gente, si tienen posibilidad de matar a gente y matarla gratis, porque están en el poder o porque están cerca del poder o porque el poder les protege. Matarán a gente también por cuestiones políticas, ellos. No me cabe la menor duda". Esto referido a Pablo Iglesias, a su escudero Monedero y a Podemos como organización.

Tampoco hay que dramatizar tanto. Hermann Tertsch del Valle-Lersundi sabe bastante bien de lo que habla, porque empezó su vida pública en un sitio taaan democrático como el Partido Comunista de Euskadi y la continuó como comunicador al servicio de alguien taaan comedido y no escorado a babor como don Jesús de Polanco, su imparcial grupo Prisa y el venerable El País de Cebrián (hijo). Sabe en suma que la izquierda no es, en ningún sentido, la libertad (aunque tampoco lo sea la derechita centrada), y que el comunismo ha sido, siempre que ha gobernado, la muerte para miles, millones o decenas de millones. Así que, aunque Tertsch pueda parecer exagerado, su razonamiento de fondo es difícil de contestar: si Pablo Iglesias es marxista de formación, de amistades y de programa como lo fueron Lenin, Trotski, Stalin, Mao, Castro y Pol Pot es lógico pensar que una de sus opciones en el poder es hacer lo que ellos hicieron, es decir masacrar a quien quisieron. Lo cual es un hecho histórico por mucho que moleste.

Casi a la vez, el Tribunal Internacional de Camboya –aplicando la ley nacional vigente- ha condenado a cadena perpetua por "crímenes contra la humanidad" a los dos líderes vivos del régimen totalitario marxista de los Khemeres Rojos (1975-1979), con 1,7 millones de muertos directos demostrados en su haber, más otras víctimas, más los que sufrieron la guerra civil. Ellos fueron líderes de aquel Estado, modélico para una parte de la izquierda, y del Partido Comunista de Kampuchea dirigido por Pol Pot. No importa tanto el destino de los ancianos criminales comunistas Nuon Chea y Khieu Samphan como el principio de fondo. Allí no sólo hubo un genocidio, sobre el que no hay ninguna duda ni matiz, sino que además en cada régimen comunista ha habido siempre, con diferentes modulaciones, una matanza inaugural y una sucesión ininterrumpida de dolor predicando la felicidad en la Tierra.

¿Fue inevitable? Pol Pot llegó al poder prometiendo un futuro feliz construyendo el socialismo, un camino opuesto al régimen proamericano y también a las ambigüedades de su cobarde aliado el rey, Sihanuk. Deportaciones masivas, masacres masivas, campos de exterminio y para los afortunados, trabajos forzados. Vamos, lo que promete el Califato en Irak y ha forzado (allí sí pero en otros sitios no) a Obama a intervenir. Eso sí, con un futuro de paz, prosperidad e igualdad y muchas palabras que la izquierda sigue usando sin pudor y los incautos escuchando sin temor.

Pero esto no es un asunto de buenos y malos. Que Pol Pot hiciese eso y que Pablo Iglesias sea un enamorado de ese mismo socialismo no convierte las actuales ideas de Hermann Tertsch en la única alternativa posible o menos mala (que es un poco la estrategia de comunicación, equivocada, de una parte del PP). Como polémicamente ha dicho no hace mucho el imprudente Juan Manuel de Prada "todavía hay quienes siguen agitando grotescamente el espantajo del comunismo (que en estos momentos luce coleta y es guapito de cara), anunciándonos que viene a abolir la religión, destruir la familia y arrebatar la propiedad… Pero lo cierto es que el comunismo no podrá hacernos estas fechorías, por la sencilla razón de que ya nos las hizo el capitalismo: ha sido, en efecto, el capitalismo el que vació las iglesias y llenó los centros comerciales; ha sido el capitalismo el que mandó a los viejos a residencias para que no dieran la murga en casa". Y ahí está la clave de la cosa: comunismo y capitalismo no pueden ser las dos únicas y monolíticas opciones, adobadas como se quiera, después de un siglo que llevamos gozando de todas sus maravillas. Mientras tanto, esperaremos a los sildavos.
 


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