AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 20  Agostoo  2014

Pujol, atrasar la investigación y esconder el tesoro
Marcello www.republica.com  20 Agosto 2014

Le importa un bledo Cataluña y ha mentido, como en todo, sobre su deseo de colaborar con la Justicia como prometió el día de su primera confesión, que no será la última. Ahora resulta de Jordi Pujol, el pretendido padre moderno de la patria catalana y adalid de la independencia, no quiere por nada del mundo que la banca de Andorra revele a la Justicia española el volumen de su fortuna y ha puesto querellas y recursos para impedir que en Madrid un juez o un fiscal pronuncie las mágicas palabras de ‘abracadabra’ y se abra la puerta sellada de la cueva de la banda catalana de Alí Babá. Y también para conseguir un aplazamiento a fin de que su gran estafa no enturbie en estos meses el proceso independentista catalán.

Su aspecto y sus gestos enfadados y avaros recuerdan a Gollum, aquel otro personaje de la serie cinematográfica de El Señor de los anillos lanzaba que al cielo lamentos y gruñidos mientras repetía lo de ‘mi tesoro, mi tesoro’ reclamando la posesión del poderoso anillo. Este personaje ha perdido la honra pero por nada del mundo quiere perder el enorme tesoro de dinero acumulado a la sombra del poder, de orígenes seguramente inexplicables -la pretendida herencia de su padre no llegará a tanto- lo que sería a su vez confirmación de la doble estafa de corrupción a los fondos públicos expoliados: una al Estado y Cataluña, y otra puede que a su propio partido, si del famoso 3 %, del que hablaba Maragall, el 1% iba para Convergencia y el 2 % iba para los Pujol.

Y ya se guardarán y mucho los bancos andorranos, país que está bajo la tutela política de Francia y España -y no de Cataluña- de no colaborar con la Justicia española por presiones de los Pujols porque se juegan el cierre y una inspección a fondo de todas sus actividades donde a buen seguro aparecerán otras andanzas de los próceres del independentismo catalán. En realidad hace tiempo que debió desaparecer ese paraíso fiscal sito en el territorio de la UE, y nido de traficantes, delincuentes y corruptos de todo pelaje.

El espectáculo de Pujol, negándose a colaborar con la Justicia y presentando querellas contra la banca de Andorra que esconde su tesoro, o una parte de él, es asombroso y deja asombrados a sus compañeros de CiU y a los demás independentistas de ERC, ICV y CUP, a los que el ex muy honorable les ha dicho que ‘ya verá’ si va o no a declarar ante el Parlamento catalán en septiembre. Sin embargo lo que deberían de hacer los nacionalistas catalanes es personarse todos ellos en las querellas contra los Pujol, el hombre y su clan, que estafaron a Cataluña y que ha dejado en pañales y a la intemperie el pretendido proceso independentista catalán. ¿Cuál será el lema de la Diada del próximo 11 de septiembre?

Desde luego donde Pujol, su esposa Ferrusola y sus hijos van a tener que acudir, y pronto, es ante los jueces y fiscales españoles, así como ante las dependencias de la Hacienda pública. Y cuando antes mucho mejor, para evitar maniobras para la ocultación de pruebas y del dinero acumulado. Y cuidado, mucho cuidado, con el rumor de que Rajoy pueda estar negociado en secreto con Mas una paulatina retirada de la consulta independentista a cambio de no apretarle fiscal y judicialmente las tuerzas a los Pujol porque eso sería el colmo de la inmoralidad política y puede que el fin de Rajoy.

O sea queremos ver a Rajoy pronunciándose sobre el caso y a su ministro de Justicia, Gallardón y al locuaz Fiscal General, Torres Dulce, los tres que fueron tan locuaces para defender a la Infanta Cristina pregonando su inocencia, para que no queden sospechas ni dudas sobre una posible y secreta negociación con Mas sobre los Pujols. Y sobre todo lo que no puede haber en este caso son pérdidas de tiempo como las que ahora pretende Pujol.

Bizcos y enfangados
Antonio Pérez Henares Periodista Digital  20 Agosto 2014

Los partidos políticos parecen seguir empeñados en abonar su propio desprestigio y seguir ahondando su propia fosa. No parecen ser conscientes del hartazgo absoluto y monumental de las gentes con la corrupción y su falta de respuesta efectiva. Su bizquera total y la utilización como arma arrojadiza contra el contrario al tiempo que se disculpa la propia resulta cada vez más insufrible y nauseabunda. Y luego se extrañan que un telepredicador oportunista coloque su milonga revoluciona y el personal se la compre.

Lo último ha sido lo del PSOE andaluz y su sultana, la poderosa Susana Diáz. Mucho decir que va a cortar por lo sano y quien la haga que la pague, pero luego todo es proteger a sus antecesores y jefes que viene a ser en el fondo protegerse a sí misma. Pero mañana será cualquiera del PP viniendo a decir que lo suyo, que es un cerro de basura esparcido por media España, y no solo por la Gurtel, es cosa venial y excusable. Y que lo malo malo es lo de los otros . Y no digamos ya lo de Pujol.

Que lo es. Lo de Pujol y lo de todos y eso es lo que no quieren comprender, que su mensaje de esparcir la porquería ya les tiene cubiertos de basura a todos. Que la sociedad necesita un mensaje y unos hechos ejemplares. Que es insoslayable lograr desterrar la impresión tan extendida de que se van de rositas y que nadie devuelve nada.

Eso tampoco es verdad. Pero hay que lograr que la acción de la justicia cale, hay que hacer pedagogía, hay que ser implacable y hay que decírselo a la gente y demostrar que en ello la tolerancia es cero. Es importante, por ejemplo, que el gobierno haya cerrado el grifo del indulto. Es un paso esencial. Pero hacen falta muchos más. Hace falta que el discurso sea continuo, creíble y pertinaz. Porque pertinaz y extendida ha sido la falta. No valen las excusas, no vale el “y tu más”, hay que ser honrado y parecerlo. Es muy duro, porque hay, y también hay que declararlo en voz alta, mucha gente honrada y buena y para ellos es terrible ser mirados como si tuvieran ya marca de la corrupción encima. Pero por ellos y al final por todos nosotros y por la democracia ahora es necesario purgarlo todo, hasta lo más mínimo. Porque estos lodos son aquellos polvos y hay que lograr limpiar el cenagal. Cuanto antes y a fondo.

Pedro Sánchez
El náufrago loco
Emilio Campmany Libertad Digital  20 Agosto 2014

Una de las características del sistema español es que los dos grandes partidos siempre han preferido atacarse mutuamente antes que unirse contra los disolventes partidos nacionalistas. La razón estriba en que CiU, el más poderoso de ellos, hace la función de bisagra y nadie en el PP o el PSOE quiere enemistarse con alguien que podría ser necesario en el futuro para mantenerse en el Gobierno. De hecho, es posible que el problema de España no sea el bipartidismo en sí, sino ser un bipartidismo donde quien tiene la función de completar las mayorías es un partido desleal desde el principio con el propio sistema del que extrae su fuerza.

Pedro Sánchez llega a la secretaría general del PSOE en un momento en el que su partido se encuentra en trance de ser irrelevante. Y siendo como es joven y relativamente nuevo, prefiere sorprendentemente seguir recurriendo a las viejas tácticas del PSOE que hoy son suicidas. Empezó reivindicando las figuras de Felipe González y Zapatero, en vez de pasar por ellas con un piadoso silencio. Sigue ahora protegiendo la gestión de Chaves y Griñán cuando, aunque el Supremo no encuentre pruebas para condenar a los dos expresidentes de la Junta de Andalucía, nadie puede negar su ominosa responsabilidad política en el caso de los ERE. No se olvide que el latrocinio se estuvo perpetrando a ciencia y paciencia de los dos acusados durante años y no hicieron nada a pesar de las muchas advertencias que recibieron. Ahora, con ocasión del escándalo de Jordi Pujol, en vez de preocuparse de averiguar el monto de la corrupción de CiU que el patrimonio de Pujol evidencia prefiere emplear el escándalo para debilitar al PP.

No puede tener otro sentido el llevar al Congreso de los Diputados el caso Pujol para sacarle los colores a Montoro con lo de la amnistía fiscal de los inicios de la legislatura. Es posible que aquella amnistía fuera en efecto un escándalo que ha permitido a miles de defraudadores ponerse a bien con Hacienda a un coste relativamente bajo. Y es posible asimismo que entre esos defraudadores estén algunos de los Pujol. Pero, en el caso del líder nacionalista, francamente, lo de menos es que se haya o no acogido a la amnistía, o incluso que haya defraudado tanto o cuanto. Lo tremendo del caso es el lugar de donde ha salido el dinero que acumulan él y sus hijos, y que no puede ser otro que nuestros bolsillos. No es lo mismo dejar de pagar a Hacienda que atracar las arcas públicas, por mucho que ambas conductas sean censurables. Y, por otra parte, si el PP hubiera estado protegiendo a Pujol, no habría estado haciendo más de lo que el PSOE hizo desde los tiempos de Banca Catalana.

Pedro Sánchez es un náufrago en un bote con varias vías de agua que no para de dar brincos sobre la frágil chalupa, a ver si se hunde de una vez. Como nadie lo sujete, lo conseguirá.

Derecho a excluir
Ángeles Ribes www.vozpopuli.com  20 Agosto 2014

El nacionalismo catalán es especialista en la creación de eslóganes que con más o menos fortuna, se apoderan de todas las conversaciones, ya sean entre amigos o familiares, ya sean en tertulias en medios de comunicación.

La mayoría suelen ser ingeniosos, y alguno de hecho es bastante brillante. Cortos, incisivos, de calculada ambigüedad y muy pegadizos.... Son como la canción del verano, se te meten en la cabeza y no hay forma de dejar de oírlos. Y se repiten machaconamente, y si no te convencen con argumentos, al final te vencen por cansancio...

También, todos, tienen un trasfondo de deliberado distanciamiento, de diferenciación, de dejar claro de forma más o menos sutil el nosotros frente al resto, siendo nosotros la Cataluña plena de virtudes y el resto... pues eso, el resto. Ese resto al cual se le desea negar la voz y el voto, el resto de españoles. La presunta consulta del próximo nueve de noviembre ha generado unos cuantos lemas sin desperdicio.

Queremos votar
Veamos algunos ejemplos: Por nuestras calles es fácil ver carteles con la rotunda frase Queremos votar. Impecable mensaje democrático, si no fuera porque queda muy clarito que los que queremos votar somos nosotros, no todos, vosotros no. Porque entonces el lema sería otro, algo así como Queremos que se vote, algo que englobara a todo el mundo, a ese resto.

Votar es normal en un país normal . Claro. Diáfano. Sólo que el país normal al que se refiere es Cataluña, luego España es un país anormal... El Nosotros frente al resto, una vez más.

Y por fin, la madre de todos los lemas, el de más éxito, el que está en boca de todos, el indiscutido, el llamado Derecho a decidir con todas sus variantes. Derecho a decidir democráticamente lo que queremos ser, derecho a decidir en libertad, etc... ¿quién, excepto los totalitarios, los anti demócratas, los retrógrados, ellos, el resto, puede tener miedo de que los catalanes ejerzan su derecho a decidir en las urnas?

Sólo que, en realidad, aquí de lo que estamos hablando no es del derecho a decidir, si no del derecho a excluir. Derecho que se arrogan los nacionalistas frente al resto de españoles. Derecho a tomar decisiones de algo común sin contar con todo el mundo. Derecho a excluir a los que no son nosotros, derecho a excluir al resto, o lo que es lo mismo derecho a excluirles a la mayoría de ustedes.

Porque, ¿quién podrá ejercer el derecho a decidir mediante su voto el nueve de noviembre?
Pues según han acordado los partidos que están por la consulta en el Parlamento de Cataluña, se utilizaría el Registro de Población de Cataluña, que es el ente que unifica los diferentes padrones municipales, por tanto todas aquellas personas empadronadas en Cataluña. También los catalanes residentes en el extranjero, los inmigrantes y todos ellos a partir de los dieciséis años... Es decir, que un señor de Gerona que trabaje y viva en Murcia, y esté empadronado allá no podrá votar. Pero un señor de Marrakesch que esté empadronado en Terrassa sí. Ahora bien, una señora de Cuenca no. Pero sí una señorita de Sevilla empadronada en Barcelona. Un mozalbete de diecisiete años de Fraga tampoco, pero una muchacha de dieciséis de Timisoara empadronada en Alcarrás, si.

Queda claro entonces, que el derecho a decidir más trascendente en una nación, el derecho transmitido por todos nuestros antecesores, el derecho a decidir sobre la continuidad o el desmembramiento de parte de la herencia recibida, solamente lo podrá ejercer un porcentaje de la población española, nosotros. Vosotros, parte implicada como dueña de un trocito de esa soberanía, os tenéis que callar, porque no tenéis derecho a decidir.

He aquí lo que esconde el lema. Hablemos con propiedad, pues. Lo que se está pidiendo no es el derecho a decidir, sino el derecho a excluir a la mayoría de ciudadanos españoles en la toma de decisiones acerca de la secesión de una parte de su territorio. Ni más ni menos.

Una vocación precoz de control social total
Alfons Quintà cronicaglobal.com  20 Agosto 2014

Jordi Pujol lo fue todo. No solamente durante los 23 años de presidente de la Generalidad. Siempre tuvo una inmensa vocación de dominio y control social. Liquidó fácilmente a quien le podía molestar o llegar a hacerlo. Ha sido un caso extraordinario de capacidad para engañar y destruir. En una serie de artículos, se intentará desmontar una parte de un inmenso engaño. Insólitamente, todavía hay catalanes que no lo tienen claro. Ya sería hora de que despertaran.

Caramba, parecería que no ha pasado nada. "Sólo" ha aflorado un sistema del que todo el mundo podía intuir su existencia. Fue creado deliberadamente con la finalidad de dominio omnímodo del poder y de todo aquello que permite lograrlo o mantenerlo, como es el dinero. Ha sido obra de un Jordi Pujol que es un mediocre -como lo fue Perón y otros como él- pero con voluntad de marcar la historia, con finalidad de vanidad personal.

Jordi Pujol siempre ha creído que era un pensador. Creía ser un personaje que trascendía a la política y a Cataluña. Este país tenía que pasar a ser lo que él determinara y, sobre todo, lo que él decía que tenía que ser, a pesar de que, con sus actos, lo convirtiera en una vergüenza.

Sin embargo, no está mal hasta qué punto lo logró, no por méritos propios, sino por la negligencia de muchas fuerzas políticas y sociales catalanas. Tuvo la capacidad de manipular y controlar -pese a perder mucho dinero durante años- la comunicación social y la producción cultural.

Ocultando los aspectos personales
Pujol ha sido muy hábil en ocultar sus aspectos más personales. Ha expresado muchas ideas vagas, o más bien preocupaciones, en las que sus sentimientos quedaban disimulados. Ciertamente, es un antiliberal. Su preocupación no son los seres individuales, sino su agrupamiento. Para decirlo más cuidadosamente, es un organicista, como todos los tiranos y todos los populistas.

Rascas y rascas sin encontrar nunca lo que algunos entendemos que es el problema básico: el derecho a la libertad individual, en un sentido amplio, es decir que todo lo que haya por encima de esta premisa sea debido únicamente a la necesidad de amparar esa libertad, ciertamente difícil de ejercer cuando las necesidades básicas no están garantizadas.

Destrucción de la libertad de expresión
Vista la cosa pública desde este prisma, resulta reveladora la destrucción feroz de la sanidad pública por parte de la Generalidad pujolista, la también destrucción de la libertad de expresión y la de expresión cultural, y el desprecio respecto a todo este capítulo básico que hay en la tontería independentista. Nos dicen cómo debe ser la Marina de Guerra pero olvidan las libertades y las garantías básicas, o bien las echan a perder. No es excesivo temer un intento de regreso -que fracasará- a un tipo de "democracia orgánica", expresión de tan repugnante recuerdo.

Que yo sepa, no hay mejor prueba de la petulancia intelectual injustificada de Jordi Pujol que una conferencia que pronunció el 8 de octubre de 1996. Me entregó el texto, poco después, Oriol Pujol, sin intermediarios. Su contenido es literalmente ridículo, groseramente contradictorio, del todo instrumental, de pura payasada soberbia. Tiene por título "CDC: propuestas de pensamiento y de acción". Ahora sabemos que detrás sus grandilocuentes y contradictorias frases escondía otra realidad. He conservado aquel texto durante cerca de veinte años para hacerlo público cuando cayera la máscara que siempre ha llevado Pujol. Siempre he creído que esto pasaría. La tomadura de pelo me parecía demasiado grande, como inmensamente insolentes han sido sus pretendidas memorias. Volveremos a hablar de ello.

Sin testigos
Uno de los dramas que ha impuesto Pujol es que ahora ya no queden testigos de sus muchas fechorías. Muchos han muerto y aún más han sido anulados, neutralizados o manchados. Ha habido un exceso de buena fe por parte de un montón de pujolistas originarios. Ahora bien, yo tuve la suerte de conocer a uno de los primeros y más honrados pujolistas: Jaume Casajoana (1930-2001). Sería magnífico que estuviese vivo. Habría visto cómo todos sus presagios -murió siendo profundamente crítico hacia Pujol- se han cumplido.

Jaume fue quien me explicó hechos insólitos. Por ejemplo, que Pujol le había dicho que se convirtió al catalanismo leyendo entradas de topónimos catalanes. Por ejemplo, Puigcerdà (¡qué placer!) o Vic (¡qué éxtasis!). Y qué decir de Poblet o de Montserrat. Por tanto, el ruralismo y el historicismo primitivo de Pujol serían muy reales.

Pujol, magnate vocacional de prensa
Otra confesión hecha por Pujol a Jaume fue que, si no se hubiera decantado por la política, hubiera querido ser un gran empresario de prensa. ¿Un "Ciudadano Kane"? ¿Un Hearst? ¿Un Murdoch? Veía la comunicación social como camino para alcanzar y mantener el poder. Esto reafirma, como lo ha hecho el reciente escándalo de CDC, su pasión totalizadora. No quería servir a la ciudadanía, con más conocimiento libre, sino satisfacer su enloquecida necesidad de poder. Como el final de los teoremas, se puede añadir CQD, "como se quería demostrar".

Esta pasión por el control social que puede otorgar la prensa le costó mucho dinero. Dominó el desaparecido diario ex carlista El Correo Catalán. Fue en el despacho de su director, Andreu Rosselló Pàmies, que conocí a Jordi Pujol, el 12 de junio de 1975. Horas antes había tenido lugar el famoso debate "Las terceras vías en Europa", en el Colegio de Abogados de Barcelona. Él fue uno de los ponentes, y yo asistí como un muy joven periodista, corresponsal de la revista Guadiana. Encontré a Pujol sentado en la mesa de consejo del despacho, llena de galeradas. Tenía un lápiz rojo en la mano, para retocar o censurar la nota periodística del día siguiente, referente al acto en el que él había participado.

Paralelamente, Pujol se había quedado con la revista Oriflama -donde se enfrentó con toda la redacción-, con la editora discográfica EDIGSA (más problemas), con la Gran Enciclopedia Catalana (que llegó a ser ocupada por los trabajadores, entre ellos yo mismo), una distribuidora de libros en catalán y algo más. Más tarde vendría el follón de la revista Destino, que también había comprado.

Banca Catalana
En 1959, Pujol había fundado Banca Catalana, teniendo como mano derecha a Francesc Cabana, su cuñado, el mismo al que, más tarde y durante muchos años, no dijo nada (como tampoco hizo con su hermana y esposa de Cabana) de la herencia de su padre. Como nota de color familiar es significativa respecto a la desvergüenza de Pujol.

El capital inicial de Banca Catalana fue puesto por su padre, Florenci Pujol Brugat, y por el financiero judío sefardí David Tennenbaum. Este era muy sionista. Tanto es así que años después decidió emigrar a Israel, con su familia. Uno de sus hijos ingresó en el ejército israelí.

La relación entre Florenci Pujol y Tennenbaum había surgido por el tráfico de divisas, entonces ilegal, que habían efectuado a través del mercado libre de un Tánger que era una zona internacional. Operaba un banco que dirigía Josep Andreu Abelló. Este también fue accionista fundacional de Banca Catalana, antes de ser el jefe de una facción izquierdista de ERC, contraria a la de Heribert Barrera. Josep Andreu fue más tarde miembro fundador del PSC y senador por este partido.

Es una obviedad afirmar que, desde el primer momento, Banca Catalana sirvió para ir articulando el partido de Jordi Pujol. Me lo explicó con detalle Eduard Tarragona, que entonces era "procurador en Cortes". Un día me invitó a comer en una finca que tenía fuera de Barcelona y me dio detalles, bien precisos. Tarragona y muchos otros, por ejemplo Manuel Ortínez, padre y principal protagonista de la operación de retorno de Tarradellas, me dijeron desde el primer momento que la mezcla de banco y política (entonces hecha en las catacumbas) terminaría en un gran desastre, como mínimo para el banco. Así fue. Este será el tema de un próximo artículo de esta serie.

Planteamientos erróneos de Podemos (III): El democratismo, una enfermedad infantil
ernesto milá www.minutodigital.com  20 Agosto 2014

Podemos debería leer aquella obra de Lenin, El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo. Allí hay alguna de las claves de porqué el proyecto lanzado por Pablo Iglesias y sus amigos, tendrá éxito… pero será estéril. Ganar votos no es difícil, basta con prometer el oro y el moro, disponer de altavoces mediáticos y enlazar con el estilo de una época. En esto ha consistido el éxito presente y futuro de Podemos. En esto radicará también su esterilidad. A fin de cuentas, toda política realista pasa por reconocer los problemas de la población: y uno de ellos, acaso el primero de todos, es que el grueso de la población española carece de capacidad crítica, voluntad, interés e incluso conciencia de cuáles son sus problemas más allá de los estrictamente inmediatos… En esas circunstancias las organizaciones de tipo asambleario o el recurso constante a apelar a consultas a la población, carece de sentido. Solamente está en condiciones de opinar de manera precisa y objetiva quien conoce la naturaleza de los problemas… no quien, simplemente ha oído hablar de ellos

En la izquierda se da por descontado que la democracia es el mejor sistema posible… aunque es frecuente que no exista coincidencia sobre qué se entiende por “democracia”. No es lo mismo la democracia tal como la consideran los “indignados”, el movimiento del 15–M y Podemos, que la “democracia” tal como la concebía Lenin o como la querían los socialdemócratas de su tiempo, o sus equivalentes en nuestros días. “Democracia” es, sin duda, el término más desnaturalizado del vocabulario político desde Aristóteles y Platón hasta nuestros días, hasta el punto de que cabe preguntarse, si es viable hablar de “mando del pueblo” en el actual momento histórico y si es posible hablar de “democracia” sin definirla antes.

¿”Mando del pueblo”? ¿Existe el “pueblo”?
En su acepción más extendida, “democracia” es una forma de elegir a los representantes de un pueblo mediante el recuento numérico de votos. A través de un acto casi mágico, la parcela de “soberanía individual” que reside en cada ciudadano, tras el recuento de votos, se suma a otras parcelas individuales, expresando la decisión de la mayoría. Se trata de un proceso meramente cuantitativo. De ahí que no pueda extrañar la “calidad” de los políticos y la eficiencia de las opciones que han recibido al favor mayoritario de los votos. La calidad siempre, absolutamente siempre, está reñida con la cantidad. Y en “democracia”, lo cualitativo desaparece siempre en beneficio de lo cuantitativo. Ahí está la trampa. No es raro, por tanto, que en las democracias de “baja calidad” como la española, todas las opciones mayoritarias estén de acuerdo en reducir al máximo la capacidad crítica de la ciudadanía, no vaya a ser que el ejercicio del arma de la crítica hiciera en algún momento pasar a la clase política por las armas de la justicia.

De todas formas, el objetivo de este artículo no es realizar una crítica a la democracia cuantitativa, crítica que desde Enrique Ibsen y su obra de teatro –verdadero ensayo político– El enemigo del pueblo, ya está realizada y nunca ha sido ni contestada, ni superada, ni refutada. De hecho, siempre que un “demócrata” asume la defensa de la democracia, a la vista de la enormidad de datos en contra se limita a una tímida argumentación basada en las boutâdes: “la democracia es el menos malo de todos los sistemas políticos” o aquello otro de que “la democracia es el peor sistema político a excepción de todos los demás”…

La base sobre la que se establecía el poder ha pasado de ser de “origen divino” a tener una “base popular”. En los antiguos regímenes el rey detentaba el poder por “voluntad de Dios”. En la actualidad la soberanía reside en el “pueblo”. Pero las cosas no son tan simples. La primera cuestión es saber si existe el “pueblo”.

Si consideramos como “pueblo” a los habitantes de un conjunto territorial es evidente que la respuesta debe ser afirmativa. Pero lo que ya no está tan claro es si estamos aludiendo a “pueblo” o a “masa de población”. El pueblo deja de ser una “masa” cuando está organizado, y vertebrado por principios, estructuras orgánicas y cultura digna de tal nombre. Nada, por tanto, de lo que existe hoy. Luego, la soberanía, en la práctica no puede residir en la “masa” cuya característica esencial es que carece de capacidad de decidir: para decidir hay que comprender las situaciones, conocer los problemas, tener capacidad discursiva para plantear iniciativas. Difícilmente una masa que apenas tiene capacidad para pensar en la satisfacción de sus necesidades primarias, que carece de ideales y conciencia comunitarios y que se rige fundamentalmente por la ley del mínimo esfuerzo y la máxima satisfacción, podría decidir sobre algo más que cuestiones muy básicas. Y, aun así, los mecanismos de control mental que se vienen utilizando en los últimos cien años, contribuirían a condicionar las respuestas según los intereses de quienes controlaran los medios de comunicación.

Para colmo, en un marco en el que los canales educativos han tendido sistemáticamente en las últimas décadas a amputar desde la escuela la capacidad crítica a los alumnos, lo que tenemos es una masa invertebrada incapaz de responder con criterio objetivo a cualquier cuestión que se le plantee. No es que el “pueblo” no tenga razón; es que la “masa” nunca puede tener respuestas a problemas que excedan más allá de los meros instintos primarios o del sentimentalismo y la emotividad.

Algunos ejemplos del “derecho a decidir”
Es inútil preguntar a la masa si quiere o no quiere estar en la OTAN. Sea cual sea la respuesta (OTAN si, OTAN no) nunca será capaz de advertir las implicaciones finales de la opción. Todo lo más que podrá hacer será fiarse de una serie de consideraciones subjetivas que toman cuerpo en función de sugestiones generadas por intereses ajenos a las masas y suscitadas desde los medios de comunicación o desde los distintos centros de poder; nunca desde la racionalidad, la frialdad y la objetividad.

Es inútil exigir el “derecho a decidir” si quienes tienen que “decidir” ignoran lo esencial del problema que se les plantea y si entrar en la materia, conocerlo e informarse, les supone un esfuerzo excesivamente superior para su capacidad y su disponibilidad, esfuerzo que no están dispuestos a realizar en modo alguno e incluso para el que no tienen capacidad intelectual de discernimiento. La quiebra de un sistema educativo no se mide por el número de suspensos que cosechan sus alumnos, sino por el grado de preparación que demuestran para vivir en sociedad y afrontar los problemas y retos de una sociedad moderna. En este sentido, la quiebra del sistema educativo español, puede decirse que es absoluto.

En un problema como el referéndum soberanista catalán, por ejemplo, la carga emotiva se sitúa en que todos tenemos derecho a decidir sobre “nuestro” futuro y, por tanto, todos quieren tener la oportunidad de decidir si a Cataluña le iría mejor separada de España… pensando que la mayoría de los electores tienen a su disposición los instrumentos suficientes como para poder responder a esta pregunta, sin olvidar que lo esencial de la cuestión no es esa.

Porque el “derecho a decidir” solamente puede aplicarse cuando existe un conocimiento de la situación y del problema en los términos en los que se plantea en un momento dado.

Y en lo que se refiere a la formación de una nación o a la secesión de una parte del Estado, no estamos hablando de decidir en función de los datos disponibles en “un momento dado” y que están al alcance de una generación en una determinada coyuntura… sino que afecta a todas las generaciones que vendrán y modificará la obra realizada por las generaciones que nos han precedido. Algo que no se puede expresar en votos. De ahí que nunca, ninguna nación se haya formado por acuerdo de una mayoría, sino que haya expresado una voluntad histórica manifestada a lo largo de generaciones.

Existen otras decisiones en las que tampoco la mejor opción nacerá de la suma de los votos a favor y de los votos en contra obtenidos en referéndums. ¿Es posible plantear a la “masa” preguntas técnicas sobre cómo resolver sus problemas? ¿Puede una masa conocer cuál será la línea económica que le aportará más seguridad a él y a la comunidad en la que vive? ¿Tiene conocimientos técnicos para poder discernir sobre la materia y valorar las implicaciones de su opinión cuando la tome? Si a una masa se le preguntara qué es más importante impulsar un programa de investigación aeroespacial o repartir todos esos fondos para uso y disfrute de las masas ¿qué elegiría? Si se organizara un referéndum en el interior de una prisión ¿podría reconocerse la victoria “electoral” de 51 violadores sobre 49 funcionarios de prisiones…? Eso precisamente es la democracia: la ley del número, al margen de cualquier otra consideración.

No es raro que en las elecciones sea frecuente que no ganen “los mejores”, sino aquellos que mienten con más desparpajo, que adulan a las masas cultivando así su voto, que prometen sin intención de cumplir pero con la expectativa de un apoyo electoral masivo por parte de los engañados y de los seducidos. No hay nada más que ver los debates electorales, los argumentarios de las campañas, para percibir la calidad de los candidatos y el fuste de los vencedores. Luego ocurre que, en el ejercicio de su cargo, un Chaves, un Griñán, un Pujol –por citar solamente a los que hoy están en el candelero de la actualidad– saquean el erario público, extorsionan, roban o simplemente hacen de su gestión una verdadera práctica propia de salteadores de caminos. Han salido del voto de una masa cerril que ha visto en ellos al no va más de la honestidad y la eficacia.

Hemos elegido a presidentes que han ordenado masacres con cargo a los presupuestos generales del Estado (Felipe y los GAL). Hemos elegido a presidentes que han provocado verdaderas hecatombes económicas (con Aznar y su modelo económico). Hemos elegido a verdaderos inútiles que han generado, por su propia ignorancia e incapacidad para ocupar el cargo, convulsiones sociales y endeudamiento masivo por generaciones mientras predicaban ingeniería social y alianzas de civilizaciones. Y, como colofón, las urnas han dado las riendas del poder a alguien para quien los problemas tienen solución o no la tienen. Si la tienen, el tiempo la da, y si no la tienen, ¿para qué preocuparse? Ese es Rajoy y esto es lo que han dado de sí 36 años de “democracia constitucional”. Hemos votado en no menos de treinta ocasiones para llegar a donde estamos… a un lugar que no es el mejor de los mundos posibles.

No era esta, desde luego, la democracia que defendía Platón, ni tiene nada que ver con el concepto clásico de “mando del pueblo” o del “Senatus Populusque Romanorum”. Es más bien un ejercicio práctico de uno de los corolarios del “principio de Murphy”, aquel que dice que “si alguien puede equivocarse, se equivoca”…

Podemos y el democratismo
Podemos tiene, por el momento, una estructura organizativa de carácter asambleario. Herri Batasuna, en sus primeros tiempos mantenía asambleas abiertas a todos los ciudadanos (allá por los años 80). El “movimiento de los indignados” fue en todo momento asambleario y abierto. De hecho, el programa de Podemos ha surgido de las aportaciones introducidas por cientos de asambleas.

Existe una idea que planea sobre el programa de Podemos desde sus primeras páginas: la idea de “democracia”. Hay en el programa, tres puntos que definen la tendencia que ya desde Lenin se llamó “democratismo”: el suponer que cualquier alternativa que se plantee a una comunidad puede ser respondida a través de una votación popular. En tres puntos concretos del programa de Podemos se insiste en esta idea y en cómo llevarla a la práctica:

El punto 4.1. Impulso a la participación.
El punto 5.5. Garantizar la celebración de referendos
El punto 5.7. Ejercer el derecho a decidir.

Los títulos de estos parágrafos son suficientemente elocuentes como para que valga la pena reproducir su contenido. Lo que se está proponiendo a la población es que tenga el derecho a expresar sus opiniones… lo que parece algo sumamente razonable, especialmente si tenemos en cuenta que la inmensa mayoría de decisiones tomadas por los gobiernos suelen ir en contra de los intereses populares (harina de otro costal es que esos gobiernos estén en el poder por votación irreprochablemente democrática…). Pero si tenemos en cuenta todo lo dicho en los parágrafos anteriores, empezaremos a albergar las más serias dudas sobre la posibilidad de que, no el “pueblo”, sino la “masa” pueda opinar con conocimiento de causa, y por tanto, con precisión.

Lo más elocuente no son los tres puntos en donde se explicita el “democratismo” de Podemos, sino en el espíritu que planea sobre la totalidad de su programa. Estamos ante una especie de absolutismo al revés: “todo para el pueblo… pero decidido sólo por el pueblo”. Podemos parece no haber contemplado la situación de la sociedad española: con su sistema educativo quebrado, con una población apática, que ha votado durante décadas a sus verdugos, con una izquierda que se mueve en el terreno de los tópicos humanistas–universalistas, con una masa que ha perdido la noción de “comunidad del pueblo”, que, como máximo tiene minorías obsesionadas con algunos temas (el animalismo, la ecología, el feminismo y los derechos de las minorías sexuales, el papeles para todos, etc)… eso es la sociedad española, lo más alejado de un mundo feliz.

Quizás en esto radique la mayor ingenuidad de Podemos y su mayor riesgo: Podemos se niega a reconocer el rosto auténtico de nuestra sociedad (una sociedad que no tiene “derecho a decidir” porque ha manifestado una “incapacidad para decidir”; una sociedad que carece de capacidad crítica y discursiva para poder decidir con conocimiento de causa; una sociedad a la que se le ha amputado su capacidad crítica especialmente por sucesivas reformas educativas planteadas siempre por socialistas…) y casi parece un límite extremo y vertiginoso al “optimismo antropológico” del que hacía gala el peor Zapatero.

Podemos ha realizado algo que ni el político más corrupto se había atrevido a hacer: no solamente ha cortejado a franjas del electorado adulándolo y satisfaciéndolo en su narcisismo, sino que ha trasladado esta adulación a toda la masa: “tú, masa, tienes derecho a decidir sobre tu futuro y sobre cualquier tema que te afecte. Tú puedes opinar de economía, de política internacional, sobre educación y defensa, sobre sanidad y ciencia. Y, poco importa si en las últimas décadas, tú mismo, masa, te has puesto la cuerda en el cuello y has tirado de ella, poco importa si has elegido a los políticos más corruptos e inútiles que te han puesto la bota sobre el cuello y, poco importa, si ni siquiera tienes interés en opinar, lo que importa es que puedes hacerlo y, por tanto, tienes derecho a hacerlo”. Dejando aparte las buenas intenciones de los votantes de Podemos e incluso aplicando el principio de honestidad a su dirección, vale la pena recordar que de principios falsos y de bases movedizas no pueden surgir líneas políticas que aporten rectificaciones radicales a los rumbos problemáticos que ha tomado la modernidad.
Vale la pena recordar la Política de Aristóteles: “Una quinta especie [de democracia] es aquella que traspasa la soberanía a la multitud, que reemplaza a la ley; porque entonces la decisión popular, no la ley, lo resuelve todo. Esto es debido a la influencia de los demagogos” (Lib. VI, Cap. IV, Especies de democracia). Esta fue la primera definición del democratismo que ha asumido Podemos.

No olvidemos el origen de esta organización: el 15–M del 2011, el “pueblo” tomó la calle. El 25–M del 2012, ese mismo “pueblo” rodeó el parlamento. Era evidente que la fase siguiente del movimiento iba a ser introducirse en el parlamento. La doctrina organizativa en todos estos “tempos” ha sido la misma: organización asamblearia, impulso a las iniciativas legislativas populares, utilización de las nuevas tecnologías para ejercer el voto en las asambleas, etc. La estrategia es que, los representantes de Podemos en el Congreso, en los futuros ayuntamientos y comunidades autónomas, sabrán atender a las necesidades de la población por que las decisiones han surgido del “pueblo mismo, sin mediación alguna”, de tal forma que cuando Podemos tenga mayoría en el parlamento, será el pueblo quien esté representado y tomando las decisiones. Así se resetea el sistema como en un ordenador, para cuando se active de nuevo el sistema operativo se instale la “democracia real”.

Cuando un “comunista consejista” como Anton Panneköek criticaba la nueva constitución soviética aprobada por Stalin decía de ella que era la “más democrática del mundo” pues afirmaba que el Partido Comunista en el poder era el representante de “toda la población”. Sin establecer paralelismos sobre Stalin y Podemos, si percibimos el mismo espíritu “democratista”, ese “fundamentalismo democrático” que ya había criticado Lenin con su peculiar visión mecanicista de la acción de la vanguardia organizada en el partido comunista en su folleto El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo.

Podemos cae dentro de los errores de la izquierda progresista que ya se habían expresado desde la Revolución Francesa. El propio Roberspierre en su Discurso sobre los principios de la moral política pronunciado el 18 pluvioso del año II (…o más claramente, el 5 de febrero de 1794) se había dado perfecta cuenta del problema: “La democracia no es un estado en el que el pueblo –constantemente reunido– regula por sí mismo los asuntos públicos; y todavía menos es un estado en el que cien mil facciones del pueblo, con medidas aisladas, precipitadas y contradictorias, deciden la suerte de la sociedad entera. Tal gobierno no ha existido nunca, ni podría existir sino fuera para conducir al pueblo hacia el despotismo”. Lenin, posteriormente atacó con los mismos argumentos a las corrientes izquierdistas, recordando que cuánto más democrático era un país capitalista, más se encontraba su parlamento sometido a los intereses de la bolsa y de los banqueros. Recordará que las ideas “democratistas” son residuos pequeño–burgueses procedentes del anarquismo, tanto en su teoría como en su práctica y que, habitualmente, tienden a converger finalmente con la socialdemocracia y los movimientos más tibiamente reformistas.

Podemos es, en el sentido leninista, una organización “democratista”, de modelo organizativo inspirado en el anarquismo asambleario que terminará por converger con otros restos de la izquierda en descomposición. Después de las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2015, Podemos estará en condiciones de formar gobiernos en algunas autonomías y en decenas de ayuntamientos, no en solitario sino en coalición con lo que haya sobrevivido del PSOE, de IU, Equo, Compromís, etc.

Eso no será lo peor: lo peor es que ni Podemos, ni el conjunto de la izquierda postmoderna lograrán entender nunca que una “masa” no es un “pueblo” y que para lograr un cambio efectivo en la sociedad hace falta una vanguardia organizada que, con frecuencia, se vea obligada a actuar contra la “masa” y en contra del peso muerto de las “masas”.

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Una desvergüenza más de Jordi Pujol
José Oneto www.republica.com  20 Agosto 2014

Hace treinta años, mayo de 1984, el presidente de la Generalitat catalana Jordi Pujol tenía que enfrentarse, junto con una veintena de directivos, a una querella de la Fiscalía General del Estado acusado de apropiación indebida y maquinación para alterar el precio de las cosas por la quiebra de Banca Catalana que tuvo que ser salvada con dinero público, aunque los accionistas perdieron todo. Desde el balcón de la Generalitat, y ante más de cincuenta mil personas que le aclamaban (Pujol President, Obiols, traidor) aseguraba que el Gobierno había cometido una indignidad, y que la querella no iba contra él, sino contra Cataluña.

“Dejadme que os diga una cosa, que es la última vez que la digo, pero que quiero que quede claro: el Gobierno de Madrid, el Gobierno central concretamente, ha hecho una jugada indigna. Y a partir de ahora, cuando se hable de ética, de moral y de juego limpio, podremos hablar nosotros, pero no ellos”. En esa época, ya Pujol tenía dinero oculto en Andorra, producto de una supuesta herencia de su padre, y su concepto de ética y de moralidad no le movió a regularizar su situación de evasor, ni entonces, que tomaba posesión de un nuevo mandato como presidente de la Generalitat, ni muchos años después. Solo cuando se ha visto cercado por las investigaciones policiales de la UDEF (Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal), sobre él y sobre su familia, especialmente tres de sus hijos, es cuando ha dado el paso que ha dejado consternada a la sociedad catalana.

Si hace treinta años se envolvía en la senyera y justificaba las acusaciones de apropiación indebida y la quiebra de Banca Catalana, como el intento de impedir el progreso de Cataluña (“si, somos una nación, somos un pueblo y con un pueblo no se juega”), en esta ocasión ha utilizado el mismo argumentario y en la querella que ha presentado contra quien ha filtrado información de su fortuna en la banca de Andorra violando el secreto bancario, insiste en que hay toda una maniobra política contra su persona para debilitar el proceso soberanista que está viviendo Cataluña y que la ofensiva contra él, y su familia, se ha producido a partir de su posicionamiento a favor del referéndum secesionista del 9 de noviembre. Es decir que como en el caso de Banca Catalana, estamos ante una clara persecución política, para boicotear el proceso independentista. La misma desvergüenza que hace treinta años. El mismo victimismo.

Frente a sus declaraciones del pasado 25 de julio, en las que confesó que tenía desde hacía más de treinta años dinero oculto en paraísos fiscales, y que estaba dispuesto a ponerse a disposición de los Tribunales de Justicia y la Agencia Tributaria, colaborando en todo lo que fuese preciso, con la querella contra dos de los bancos de Andorra, el Andbanc y BPA (Banca Privada de Andorra), van a dirigidas a paralizar las peticiones a varios paraísos fiscales, que ha realizado el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz, en tanto las primeras pruebas se han conseguido de forma ilegal, de un antiguo empleado bancario en connivencia con el Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Pujol y su familia recurrirán contra la comisión rogatoria cursada por el juez Ruz a Andorra a la que se ha pedido todo tipo de datos económicos sobre inversiones, movimientos de cuentas, incluso cheques, e incluso, tarjetas de crédito.

No parece que en esta ocasión, los catalanes crean a un Pujol que está demostrando desde su desvergüenza, que lo único que pretende es que no se aclare si, como sostiene la UDEF, su inmensa fortuna procede de las comisiones durante su mandato de más de veinte años al frente de la Generalitat. Y, sobre todo, si como parece, en ese tres por ciento, que a veces llegaba hasta el veinte por ciento, una parte iba al partido, y otra parte a las arcas suyas, de su esposa Marta Ferrusola y de sus tres hijos, Jordi, el primogénito, el responsable de la fortuna familiar, Oleguer, el encargado de lavar ese dinero y Oriol, el más pequeño, que se había incorporado a la política a través de la secretaria general de Convergencia, y que ha tenido que dimitir, al ser imputado en un caso de tráfico de influencias por la concesión de las ITV. Todo un clan patriótico trabajando por el futuro de Cataluña.

Verano de liberación
joan lópez alegre ABC Cataluña  20 Agosto 2014

En Catalunya, estos últimos años, con la efervescencia independentista, a muchos algo nos oprimía el pecho y nos causaba desazón.

Desde siempre el separatismo ha basado su discurso en un chantaje moral difícil de rebatir. La riqueza de España se debe al expolio de Catalunya decían. España es un país corrupto de pies a cabeza, nosotros queremos construir una sociedad justa y limpia clamaban los independentistas.

A nadie puede pedírsele heroicidades que superen la épica cotidiana, que en el último lustro se ha basado en poder conservar el trabajo y pagar las facturas. Así las cosas, el discurso regenerador, ético, si se quiere algo naif, resultaba eficaz. La crisis ha lanzado en España a la gente a los brazos de Podemos y en Catalunya a las garras de Junqueras, Forcadell y la Muriel que junto con Quico Homs, Rull y el Fernandez de la CUP son algo así como los Mocedades del independentismo.

La unanimidad, la superioridad moral nos puso a los traidores y botiflers contra las cuerdas. No opinar ya no servía, era síntoma de flaqueza, falta de credenciales, la no conversión al independentismo un error marginalizante. Cuantas veces no se ha visto uno riendo una gracieta o callando.

Y de repente la luz al final del túnel. No son distintos que nosotros. La barcenización del separatismo siempre la tuvimos clara, era el caso Palau, pero ellos no tenían un Botswana ni un caso Noos, ahora si. Dicen los independentistas que la corrupción en Catalunya y el caso Pujol es culpa de que España nos ha pringado, y yo me pregunto: ¿Por qué no iba a ser al contrario? ¿No será que Urdangarín de tanto vivir en BCN y codearse con depende de quién o Barcenas y sus secuaces de tanto pactar con Pujol aprendieron de él? ¿No será que en realidad la vieja idea de catalanizar España funciono y hemos exportado corrupción y una forma de hacer propia de sociedades pequeñas y cerradas donde el silencio y la complicidad que te permite acceder a las migajas que caen de la mesa es la forma de proceder habitual?

Sin duda si mis preguntas se contestaran afirmativamente serían una exageración demagógica pero este verano por primera vez, en mucho tiempo, hemos visto al independentismo flaquear. La crisis no termina, pero toca fondo, ellos no son un tipo de gente superior o mejor –idea que por lo demás es repugnantemente racista-, políticamente ya no son un frente común. CiU se parece cada día más al PSC, en descomposición, perdida de apoyos e indefinición.

¿Estamos en el camino de vuelta a una cierta normalidad? El nacionalismo que antaño nos parecía asfixiante hoy sería oro en barra.

No nos engañemos, siempre antes de una tormenta hay un tiempo cambiante. Solo Gaudí construyo con éxito sin planos, la imprevisión y variabilidad de los autoproclamados líderes del Procés no nos permite lanzar las campanas al vuelo solo tener la convicción de que ellos no son mejores que nadie y de que nos seguirán generando problemas a todos durante los próximos meses.

Cortinas de humo a la catalana
José Miguel Villaroya cronicaglobal.com  20 Agosto 2014

El famoso oasis catalán lleva tiempo trasformado en un pantano de aguas sucias y pestilentes en las que el caso Pujol ha sido la última gota que las ha removido; aún así es la más importante, ya que amenaza, de concretarse bien la investigación, con llevarse por delante no sólo a la familia sanguínea sino también a la política.

Ante tamaño peligro se ha puesto en marcha el aparato propagandístico para crear cortinas de humo que desvíen la atención del sufrido pueblo de las corruptelas hacia la felicidad independentista. Así los medios del régimen han iniciado dos campañas claras: intentar salvar en la medida en que se pueda a la figura del ex Molt Honorable, y calentar motores para la Diada.

En el primer caso como Pilar Rahola está de vacaciones, y no es cuestión de molestar su descanso, han fichado como suplente a Joan Rigol, tan cristiano él, que ha tenido dos preocupaciones en la vida, que el AVE no circulara por debajo de su casa, lo de la Sagrada Familia era la excusa, y ahora que le demos un perdón evangélico a Pujol, porque como buenos cristianos lo debemos hacer. Del escándalo no dice ni mú, y de los pobres que atiende Caritas, tampoco; eso no entra en su cristianismo.

En lo segundo, como parece que no hay apuntada mucha gente para el espectáculo erótico-festivo de la 'V', TV3 ha iniciado la campaña de inscripciones no vaya a ser que hagan el ridículo y se acabe el cuento. Lo de Pujol, claro, ni se toca; simplemente no existe, sólo cuando no queda más remedio y en plan noticia breve, no sea que molestemos a alguien.

Y así van entreteniendo al pueblo que son vacaciones y no es cosa de calentar más a la gente, que bastante calor hace, por lo que mantenemos la ficción hasta la Diada y más allá, que en el fondo la 'V' es de “vivimos del cuento”, que es lo que llevan haciendo algunos en Cataluña durante treinta años.

Son pocos pero muy radicalizados
Ibil, la última 'marca' de ETA, está dispuesta a matar
Eurico Campano www.gaceta.es  20 Agosto 2014

Interior no les considera una escisión de ETA sino una organización independiente aunque integrada por exmilitantes etarras disconformes con la actual línea política de la izquierda abertzale que quieren volver a las armas

Son pocos, apenas cincuenta. Pero estarían dispuestos a volver a empuñar las armas en cualquier momento. Su nombre, Iraultzaileen Bilguneak, Ibil, que en euskera quiere decir Asamblea Revolucionaria-Caminar. Por ahora carecen de estructura y de dinero aunque en teoría podrían volver a matar si se lo propusieran. Su existencia ha sido reconocida recientemente por el Gobierno en una respuesta parlamentaria por escrito al diputado de UPN Carlos Salvador.

No son una escisión de ETA. Tienen vida propia
Desde el Ministerio del Interior se reconoce que algunos de sus integrantes han pertenecido a ETA aunque el grupúsculo no puede considerarse una escisión de ETA sino como 'una nueva organización independiente integrada por militantes de extrema izquierda y abertzales, discrepantes con los actuales dirigentes de la extinta Batasuna.

Este nuevo grupo terrorista ha surgido en Vizcaya pero se habría extendido ya a Navarra. Su sistema de captación es sencillo: IBIL recurre al contacto personal con aquellos que expresan su disconformidad con la actual estrategia de la izquierda abertzale. Sin embargo desde Interior se asegura que 'el grado de penetración que puede alcanzar en el entorno juvenil parece bastante limitado'.

Recuerdan a los GRAPO
Los españoles supieron por primera vez de la existencia de IBIL el 1 de mayo de 2013, una fecha que los asemejaría de una forma macabra más que ETA a la banda terrorista de ultraizquierda GRAPO, que alcanzó cierta notoriedad en los primeros años de la transición aunque siempre estuvo integrada por poco más de una decena de personas. IBIL estaría liderada por un profesor de colegio que lleva más de un añó en paradero desconocido, Fermín Sánchez Agurruza ‘Fermintxo’, y reivindica los ideales y objetivos de siempre, negándose a rechazar la violencia o a reconocer el daño causado a las víctimas. En sus escritos, intervenidos por la policía, denuncian que la actual izquierda abertzale ha liquidado la estrategia revolucionaria política-militar.

Sin futuro alguno
Fuentes conocedoras del mundo 'abertzale' reconocen a Gaceta.es que el futuro de está pequeña organización de nuevo cuño es bastante limitado tirando a inexistente. Y ello porque "ETA y su mundo han alcanzado tal grado de penetración y poder político y social que no les merece ya la pena pagar el precio de la ilegalidad volviendo a matar". La mayoría de antiguos integrantes del mundo batasuno o etarra, hoy ya 'limpios', con condenas cumplidas u horizonte penal despejado están perfectamente integrados en el 'sistema' y viven de él: asesores o cargos políticos en centenares de municipios vascos y algunos navarros, no están dispuestos a volver a pagar el precio de la clandestinidad cuando han conseguido buena parte de lo que han demandado en los últimos cuarenta años y han impuesto su 'modus vivendi' a una no desdeñable porción de la sociedad vasca. "Y no sólo en Euskadi", prosigue nuestra fuente, "hay municipios navarros como Leiza donde es inconcebible que nadie se reclame español o siquiera piense que lo es. Por eso ETA nunca volverá. Como mucho cuatro locos". A pesar de todo, las Fuerzas de Seguridad del Estado se mantienen alerta, como ellos mismos reconocen, "tomando permanentemente la temperatura a ese mundo". Por si acaso.

Cataluña ante el desafío secesionista
Artur Mas financia 'a dedo' con 70.000 euros al catalanismo de Baleares
Concede una subvención a Obra Cultural Balear, que defiende los llamados 'Països Catalans'
Redacción www.lavozlibre.com  20 Agosto 2014

Madrid.- Los planes soberanistas de Artur Mas van más allá de Cataluña, como ha vuelto a demostrar esta semana. El presidente de la Generalitat ha financiado 'a dedo' con 70.000 euros al catalanismo de Baleares, otorgando una subvención a Obra Cultural Balear (OCB) para fomentar el uso del catalán en el ámbito territorial llamado 'Països Catalans'.

Con los 70.000 euros, el Gobierno de Artur Mas sale al rescate de la entidad OCB, dedicada a reivindicar el uso del catalán en las islas. Además, encabeza la batalla contra la implantación del trilingüismo y la política lingüística del Gobierno de José Ramón Bauzá. El dinero invertido por Mas en la entidad supone más del doble de lo que recibió OCB el año pasado.

De nuevo Mas adjudica 'a dedo' una subveción para promocionar el catalanismo y dar impulso a su proyecto secesionista. Y ya van más de medio millón en ayudas a entidades de Baleares, la Comunidad Valenciana y el sur de Francia. Un riego de dinero que se remonta a los tiempos de Jordi Pujol y que apoya fervientemente ERC, socio de CiU en el Gobierno catalán.

Esta adjudicación de 70.000 euros, tiene ahora por objeto la financiación "de actividades de promoción de la lengua catalana" durante este año, según consta en la relación de subvenciones "excluidas de de concurrencia pública". Es decir, de aquellas de las que el Gobierno no tiene por qué dar cuenta antes.
 


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