AGLI Recortes de Prensa   Martes 26  Agostoo  2014

Merkel, Rajoy y el "esfuerzo de los españoles"
EDITORIAL Libertad Digital 26 Agosto 2014

Bien está que Rajoy haya recabado el apoyo de Angela Merkel para que España tenga más peso en el diseño del Eurogrupo y de la Comisión Europea durante la visita que la canciller alemana ha realizado a Santiago de Compostela. Pero ni ese respaldo ni los diplomáticos elogios que Merkel ha dirigido a la política del Gobierno deberían distraer a la ciudadanía del enorme ejercicio de hipocresía política protagonizado por Rajoy al salir en defensa de la "senda reformista" y de la "consolidación fiscal" –léase reducción del déficit y de la deuda-, así como al afirmar: "Empezamos a ver el fruto de las reformas acometidas, y que el esfuerzo de los españoles han valido la pena".

Lo cierto es que, teniendo en cuenta las propias previsiones de crecimiento del Gobierno para 2014, que apenas alcanzan el 1,5%, más valdría hablar de estancamiento; más aún si tenemos en cuenta las terroríficas previsiones de desempleo, ninguna de las cuales contemplan, ni a corto ni a medio plazo, un paro inferior al 20%. En cuanto a lo de la "consolidación fiscal", lo único que parece consolidado en España es el déficit por encima del 7%, a pesar de que Rajoy llegó al Gobierno con la promesa de reducirlo al 4,4%... en 2012. A pesar de la brutal subida de impuestos bajo el mandato del gallego, la deuda pública ha crecido a un ritmo y a unos niveles sin precedentes en los últimos cien años.

Quizá lo más indignante sea ese carácter fecundo y fructífero que ha querido dar el presidente al "esfuerzo de los españoles", habida cuenta de que España está a la cabeza de Europa en lo que a esfuerzo fiscal de los contribuyentes se refiere. Por culpa de un gasto público que no sólo no ha menguado sino que ha crecido, el infierno impositivo que padece el contribuyente español no sólo ha sido incapaz de equilibrar las cuentas públicas sino que es responsable de la tardanza, debilidad y fragilidad de la recuperación económica.

Rajoy podrá apelar a la ética del sacrificio y respaldar el "esfuerzo de los españoles", pero lo que está haciendo es reforzar un sobredimensionado e improductivo sector público al que no ha querido someter a cura alguna de adelgazamiento.

Por mucho que se muestre en sintonía con Merkel, lo cierto es que el trecho recorrido por Rajoy en la senda de la austeridad y de las reformas estructurales es aun más corto que ese tramo del camino de Santiago que ha hecho en compañía de la canciller alemana.

La quimera del odio
Kiko Méndez-Monasterio www.gaceta.es 26 Agosto 2014

En la deshumanización del adversario hay muchísima más violencia que en un tiroteo aislado; en el dedo burlón que señala el objetivo, en sus insidias, en su humor macabro, reside más ira genocida que en la pedradas que lanzan sus escuadristas contra la policía.

Acercarse al domicilio de un concejal para simular su fusilamiento es la forma que tienen los separatistas de procurar el estado islámico catalán. Tiene sentido. Para los que alimentan la quimera de la secesión el odio ha sido motor político, carnaza electoral, la excusa con la que camuflar el saqueo que ellos mismos han perpetrado en sus regiones y epidemia con la que empapar a generaciones enteras, que en todo ello reside su gran negocio. Por eso -fruto inevitable de ese veneno- el asesinato de españoles puede llegar a convertirse en una chanza, sin importarles nada la sangre auténtica que sus psicópatas cachorros han vertido durante décadas.

Y habrá ingenuos que todavía se alegren de la transformación del plomo real en una pantomima sin gracia, como si fuera un método más pacífico. Nada de eso. En la deshumanización del adversario hay muchísima más violencia que en un tiroteo aislado; en el dedo burlón que señala el objetivo, en sus insidias, en su humor macabro, reside más ira genocida que en la pedradas que lanzan sus escuadristas contra la policía. No hay pogrom en la historia que no nazca de la propaganda, que no haya promovido paredones de plexiglas para más tarde convertirlos en fuego real. Primero ahorcan un títere de trapo, luego degollan a un periodista de carne y hueso.

En fin, nada nuevo. La última puesta en escena de este gran teatro nacionalista, de la quimera del odio, nos puede estremecer, pero no extrañar. No hace mucho que ya fueron todos rubianes -desde el filoterrorismo hasta los socialistas catalanes-. Están convencidos de que ofender, discriminar, perseguir, vejar y hasta disparar contra españoles no es un delito. Que en realidad forma parte de su hecho diferencial. Y eso último es cierto. La violencia contra España es el único ADN del nacionalismo.

POR IRRESPONSABLES
Las cinco verdades de un economista a Podemos en "El País" hacen furor
El Semanal Digital www.elsemanaldigital.com 26 Agosto 2014

Un doctorando en Economía Política en la London School of Economics firma un artículo en el que desmonta de forma gráfica y sencilla cinco de las propuestas estrella de los de Pablo Iglesias

El economista Antonio Roldán Monés se convirtió este lunes en una de las firmas más buscadas en El País y compartidas en las redes sociales con un artículo en el que desmonta las principales propuestas de Podemos de forma gráfica y sencilla.

Roldán, doctorando en Economía Política en la London School of Economics, sostiene que las ideas de Pablo Iglesias y los suyos "perjudicarían a los pobres, a los parados y a las pequeñas y medianas empresas" si pasaran del papel, que lo aguanta todo.

El economista, que entre otras cosas ha trabajado en la Dirección General de Economía y Finanzas de la Comisión Europea, parte de la tesis de que las propuestas de Podemos no son asumibles para una "izquierda responsable" por sus efectos adversos para la ciudadanía, para a continuación desarrollarla en cinco puntos.

En primer lugar, de la idea de prohibir los despidos en las empresas con beneficios asegura que crearía "más paro, más desigualdad y más fraude". "Un empresario que no puede ajustar costes en época de bonanza, "cuando lleguen las vacas flacas se encontrará que ya es demasiado tarde para reaccionar y se verá obligado a cerrar el negocio", relata. "En cambio -continúa-, el jefe de la competencia, que es menos honesto que usted, para no reflejar beneficios probablemente inflará costes y se subirá el sueldo".

Lo de dejar de pagar la deuda pública es, recuerda Roldán a Podemos, de Perogrullo. "Para poder seguir pagando los sueldos de los funcionarios y mantener abiertos los hospitales, los poderes públicos necesitan financiación. Esa financiación se la ofrecen los que compran la deuda del Estado; ciudadanos y empresas que se agrupan en eso que llamamos "mercados". Si los mercados creen que existen riesgos para recuperar su dinero, pedirán un interés más alto por prestarlo. Si creen que lo van a perder, simplemente no lo prestarán".

Sobre la derogación de la reforma de pensiones, en el artículo ¿Es Podemos una alternativa para la izquierda? se dan algunas cifras incontestables: "El sistema era insostenible. Para 2050 el número de pensionistas aumentará de los 9 millones actuales a 15 millones, mientras que la población activa permanecerá probablemente a un nivel similar. La única forma de garantizar que los que nos retiremos dentro de 30 o 40 años sigamos recibiendo unas prestaciones dignas es adaptando el sistema a la aplastante evidencia demográfica y económica".

Al respecto, El Semanal Digital ya contó en junio que, según estimaciones del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, el proyecto de Podemos de rebajar la edad de jubilación a los 60 años supondría un sobrecoste para las castigadas arcas públicas de 40.000 millones de euros al año.

Iglesias también pretende derogar las reformas laborales e imponer la jornada de 35 horas, lo que también considera del todo contraproducente Roldán. "El mercado laboral español generaba más parados que ningún otro país en el mundo occidental y además era un sistema enormemente injusto que protegía a algunos privilegiados con contrato fijo y dejaba a todos los demás (la mayoría jóvenes) en una situación de altísima fragilidad", sostiene.

Y continúa: "Reducir la jornada laboral de un ingeniero de software o de un profesor universitario no serviría para crear empleos porque la inmensa mayoría de los nuevos parados no tienen formación universitaria y ofrecen unas cualidades que (ya) no son las que necesitan las empresa".

Por último, sobre el control político del Banco Central Europeo, otro de los caballos de batalla de Podemos, sus efectos también estarían claros para el columnista de El País: "Lo primero que harían unos políticos interesados en ganar elecciones si pudieran imprimir dinero sería imprimirlo en cuanto los problemas aparecieran. ¿Para qué confrontarse a monopolios injustos o perder votos reformando ineficiencias del Estado si se puede crear dinero gratis?", se pregunta. "Pronto la inflación se dispararía y con ella se dilapidarían los ahorros de los trabajadores", contesta.

Podemos, que en otras ocasiones se ha quejado de la virulencia de El País contra ellos, esta vez se ha limitado a retuitear un tuit que dice: "Hoy gratis con @el_pais puede usted adquirir el número 1245 de su coleccionable ´Ten miedo de Podemos´".

La lengua viva
Podemos cambiar la Constitución
Amando de Miguel Libertad Digital 26 Agosto 2014

Se anima la polémica sobre las posible reformas políticas o constitucionales. Sigo echando mi cuarto a espadas, pero antes anoto los escolios de algunos libertarios más vocales.

José Luis Martín Tordesillas comenta que, en los puntos de la posible reforma constitucional, se me ha olvidado uno fundamental. A saber, la declaración de la lengua española como la oficial de España. Fue una innovación de los constituyentes de 1931. Hasta entonces, a nadie se le había ocurrido tal arbitrismo. Lo copió la Constitución de 1978, y ha sido un desastre. No soy partidario de una declaración solemne sobre la lengua o la religión de los españoles. Las leyes ordinarias deben garantizar el uso y la enseñanza de la lengua y la religión mayoritarias de los españoles, por razones históricas y de convivencia. Sobre la polémica artificiosa de castellano o español para etiquetar la lengua mayoritaria, me remito a lo escrito aquí tantas veces. La aparente ambivalencia es lo mejor.

Eduardo Fungairiño –vir bonus dicendi peritus- propone unos puntos interesantes de la posible reforma política: 1) desaparición de los municipios menores de 5.000 habitantes, integrados en las correspondientes mancomunidades; 2) eliminación de las regiones uniprovinciales, con la posible excepción de Navarra; 3) desaparición de los Tribunales de Cuentas, Defensores del Pueblo y Consejos Económico-Sociales de las regiones, entre otros organismos. Aplaudo las tres ideas sencillas, que aligerarían mucho el presupuesto público. Añado que interesaría ir un poco más allá y eliminar los Parlamentos regionales y el Senado.

Jesús García Castrillo me asegura que a los chicos de Podemos no les gusta nada la analogía con Hitler que yo he trazado aquí. Prefieren el paralelismo con el padre Llanos, capellán que fuera del Frente de Juventudes y después comunista. Pero yo no tengo la culpa que el movimiento o frente de Podemos muestre similitudes con los nazis. Incluso últimamente han expresado su simpatía por los terroristas palestinos y por tanto aversión a los judíos. Señala don Jesús que "el chaval [de Podemos] parece San Virginio del Santísimo Sacramento". Traté al padre Llanos, un hombre admirable, muy alejado de San Virginio.

J. C. Noches comenta mi comparación de Podemos con los nazis: "Su análisis es un insulto para cualquier estudiante con conocimientos de historia contemporánea". Me gustaría que me razonara don o doña J. C. ¿Por qué irrita tanto en España que se hagan comparaciones? Las comparaciones históricas sirven para prevenir. Un movimiento o frente como Podemos debería estar fuera de la ley. Es evidente que no es partidario de la democracia, aunque se sirva de ella; lo mismo que Hitler.

Contacte con Amando de Miguel fontenebro@msn.com

Tags: Opinión · Hablemos sin tapujos
Los jinetes del Apocalipsis en España: corrupción, fiscalidad, despilfarro y separatismo
No se puede pedir calma y colaboración a los ciudadanos ni paciencia a aquellos que siguen sin trabajo cuando, por otra parte, se producen determinadas actuaciones que no pueden ser entendidas
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com 26 Agosto 2014

No puede ser, señores, que según datos recogidos de distintas fuentes fiables, resulte que en este país desde el año 2011 al 2.014, las CC.AA hayan subido 120 veces los impuestos a sus ciudadanos. Entre el 2.012 y 2.013 fueron 84 las subidas y se ha sabido que, a lo largo de la crisis, las Comunidades Autónomas han creado 42 nuevos tributos. La CEOE denuncia que hay 100 gravámenes propios ligados a las Haciendas autonómicas cuya recaudación, no obstante, no alcanza el 2% de los ingresos tributarios regionales. En lo que se refiere al Gobierno central parece que ha puesto en práctica más de cincuenta medidas por las que se han revisado al alza los tributos que pagan las empresas españolas. Recordemos que durante el mandato del señor Rodríguez Zapatero también hubo importante subidas de impuestos, como fue el caso del IRPF, Impuesto de Sociedades, IVA, Impuestos Especiales etc. y, lo que aún resulta más escandaloso: el incremento desproporcionado y evidentemente basado en el más impresentable afán recaudatorio, del IBI (Impuesto de Bienes Inmuebles) en unos momentos en los que, el valor de los inmuebles, en términos generales, ha sufrido disminuciones que rondan el 50 de su valor anterior al inicio de la crisis.

Según un estudio publicado en Libertad Digital, el “esfuerzo fiscal” (el pago efectivo de impuestos sobre la renta de personas físicas o los beneficios empresariales), resulta que, en España, estamos a la cabeza de Europa, superando la media continental en un 20%. Puede que hubiera unos momentos, cuando el actual Gobierno se encontró con las arcas vacías y los cajones de los gobiernos autonómicos llenos de facturas pendientes de pago, en el que fuera preciso acudir al remedio de aumentar la carga fiscal sobre los ciudadanos pero, como siempre ha ocurrido, lo que ha sucedido es que mientras a los bancos y cajas de ahorro que, por su mala gestión, por sus actividades especulativas y por suinversiones equivocadas, se les haya ido ayudando, financiando y concedido préstamos a bajo interés, junto a importantes subvenciones ( entre ellas 40.000 millones de ayuda europea); mientras que han sido los ciudadanos de a pie y, especialmente, toda la franja de la sociedad representada por la clase media, los que han tenido que apechugar con la parte mayor y más gravosa de las consecuencias de los aumentos fiscales.

Evidentemente, las rentas más altas, las grandes fortunas, las entidades públicas y determinadas actividades privilegiadas han quedado, si no excluidas de los aumentos fiscales, al menos han conseguido, fuere por las causas que fuesen y por los trucos fiscales, que “también hailos”, salirse en proporción más beneficiadas que el resto de los españoles. No se trata de iniciar una cruzada contra ellos, pero sí de que se conviertan, como el resto de la población, en contribuyentes que ayuden con sus aportaciones al Fisco, a sanear el Tesoro de la nación cuando, por otra parte, muchos de ellos han recibido importantes ayudas estatales para sus empresas, especialmente en el caso de las entidades de crédito.

No se puede pedir calma y colaboración a los ciudadanos ni paciencia a aquellos que siguen sin trabajo cuando, por otra parte, se producen determinadas actuaciones que no pueden ser entendidas que ocurran cuando el país está sufriendo una crisis y la mayoría de los ciudadanos han tenido que reducir sus gastos, prescindir de lo superfluo y adaptar a un modo de vida más modesto. Si el señor Zapatero ya dio muestras de su inconsciencia a la hora de despilfarrar el dinero de las arcas del Estado, dejando al país arruinado a causa de todas aquellas leyes de mejoras sociales que nuestra economía no estaba en condiciones de soportar, tampoco el gobierno del señor Rajoy, en algunos casos y en menor proporción que el de sus antecesores los socialistas, ha sido capaz de cerrar la espita de aquellos gastos que, en una situación de estrecheces pudieran considerarse como poco adecuados y, por lo menos, inapropiados. Hace unos días el ministerio de Asuntos Exteriores ha repartido 160 millones de euros a varias ONGs en lo que se ha denominado “una operación de desarrollo”.

Lo que sucede es que se viene demostrando que, estas ayudas al Tercer Mundo, suelen producir nulos resultados, tanto en lo que se refiere a sus destinos ( en ocasiones poco claros) como en lo que podría entenderse como reciprocidad de las naciones beneficiadas en cuanto a su actitud ante España y a sus buenas relaciones con ella. Ya me dirán ustedes el reconocimiento de nuestras aportaciones a naciones como Bolivia, Nicaragua, Perú, Cisjordania, Honduras, Marruecos Colombia Senegal, Ecuador, Mozambique y El Salvador. Muchas de ellas dominadas por verdaderos dictadores que, cuando les ha convenido nos han puesto como chupa de dómine. Hay un dicho que habla de “que la caridad empieza por uno mismo” y hay que reconocer que, con el paro que tenemos, con la miseria que todavía existe y con la cantidad de niños que están por debajo del nivel de la pobreza, una política más de puertas para dentro sería mejor recibida por todos aquellos españoles que precisan de apoyo.

Otro de los graves achaques de nuestra democracia que se reparten entre derechas e izquierdas es el tema vergonzoso de la corrupción; una lacra que se viene destapando y que parece que no hay grupo político, administración o autonomía que no tenga su parte de afectados por esta peste de fraudes, apropiaciones indebidas, malversación de caudales públicos, cohechos etc. que han dejado a las instituciones a los pies de los caballos; mientras los ciudadanos ya han perdido toda su fe en los políticos, funcionarios, magistrados, jueces, fiscales y gobiernos comunitarios, sin que parezca que uno solo de tales estamentos se pueda librar de semejante estigma. Todos hablan de regeneración, pero parece que se refieren a la que corresponde a sus adversarios políticos porque, en cuanto se hace mención a la propia, o no reconoce que haya corrupción o se enzarzan en discusiones bizantinas y en actitudes dilatorias esperando que, el tiempo y el aburrimiento de los ciudadanos, hagan que pasen al olvido.

Y el último de nuestros achaques y puede que sea el más grave al que nos debamos enfrentar es, sin duda, el tema que tanta actualidad ha adquirido, de las amenazas separatistas que, en algunas comunidades españolas, parece que van adquiriendo una mayor virulencia a medida que, los culpables de subvertir a la ciudadanía, se dan cuenta de que están ante un Estado mojigato, que primero intenta comprarlos con dinero y luego se limita a contemplar como cada día se envalentonan más, se atreven con más osadía a reclamar su independencia y hasta amenazan, si no se la dan, con tomársela por su propia mano. No crean que el problema se centre sólo en la comunidad catalana, porque desde el PNV ya se anuncia un otoño complicado para sus relaciones con el Estado español. Un problema que todos los ciudadanos percibimos como muy grave pero que, quienes tienen la obligación de cortarlo de raíz, parece que no le dan el valor que tiene.

Sí, señores, estos son nuestros cuatro caballos del Apocalipsis, sólo que no son ni rojo, ni blanco, ni amarillo sino que todos ellos son negro azabache, como el último de ellos, según la Biblia. España, aunque alguien pueda dudarlo, está pasando por la peor etapa de la cohesión de su sociedad desde la tristemente famosa Guerra Civil de 1.936. O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos el turbio horizonte del futuro del país.

Breve defensa de Occidente
Raúl González Zorrilla. Director de La Tribuna del País Vasco 26 Agosto 2014

No estamos en una guerra de civilizaciones, pero la fortaleza con la que diferentes organizaciones islamistas, la mayor parte de ellas terroristas, se están extendiendo por Oriente Próximo, África y Asia, debe hacer entender a Occidente que es necesario prepararse, que debemos entrenarnos con firmeza para defender todo lo que nos hace ser mejores y que ha convertido a nuestros países en los más prósperos, en los más libres, en los más equitativos y en los más desarrollados del planeta.

Occidente, y los valores que este concepto representa, son algo que va mucho más allá de una simple descripción geográfica. Occidente es una noción que agrupa a todos aquellas personas y países que comparten una misma creencia en el valor de la integración, la coexistencia en la diversidad, en el respeto y la defensa de los derechos humanos, en la exaltación del individualismo, de la libertad personal como algo indivisible, y con la idea de que libertades políticas, económicas, culturales e individuales no son elementos distintas y estancos, sino expresiones de una misma premisa, generosa, abierta y civilizada de lo que son los seres humanos y las sociedades que éstos conforman.

Fruto de esta idea de Occidente, frontalmente atacada por todo tipo de totalitarismos, y en la actualidad de un modo muy especial por los totalitarismos islámicos y por los totalitarismos populistas de izquierda, ha surgido una amplia serie de instituciones que no son, ni mucho menos, perfectas, pero que son, desde cualquier punto de vista social, cultural o económico, las responsables de que nuestras sociedades, a pesar de sus muchas carencias, presenten las más elevadas cotas de bienestar y de progreso del mundo.

Occidente no está en guerra con el Islam, pero todos tenemos que ser conscientes de que debemos estar listos para defender nuestra forma de vida -la misma por la que tantos hombres y mujeres han dado su existencia a lo largo de la historia-, de una chusma bárbara que ha llegado con el advenimiento del siglo XXI y que, aunque está encabezada por el islamismo fundamentalista, también está formada por un numeroso elenco de naciones, religiones, organizaciones y fuerzas fanáticas, integristas, terroristas y marcadamente totalitarias que, cabalgando sobre la ola globalizadora y aprovechándose de las nuevas tecnologías que tanto desprecian, amenazan con expandirse a lo largo y ancho del mundo.

Hoy sabemos, y somos especialmente consciente de ello desde el 11 de septiembre de 2001, que nuestra lucha por la libertad habrá de ser para siempre. Desde la caída del Muro de Berlín, la conclusión de la “guerra fría” y aquel presunto final de la historia que algunos quisieron narrar, los ciudadanos occidentales, y muy especialmente los europeos, hemos estado cómodamente asentados en un postcapitalismo hiperconformista, narcotizado e ingenuamente dócil que nos ha incapacitado colectivamente para proteger, reforzar y expandir lo mejor de nuestro mundo. Ahora, en medio de la peor crisis económica de las últimas décadas, nos topamos de bruces con una realidad que nada tiene que ver con el mundo Disney en el que la socialdemocracia vacua del viejo continente nos ha acostumbrado a vivir, y en la que nos encontramos repentina e insospechadamente ante la obligación de defender nuestras sociedades de un terrorismo global que no escatima esfuerzos para atacar a Occidente y todo lo que éste representa. Mientras los ciudadanos europeos nos hacemos “selfies” idiotas que lo banalizan absolutamente todo a nuestro alrededor, alguien, a menos de cuatro horas de vuelo desde París, se está haciendo otra fotografía con la cabeza degollada de uno de los nuestros a sus espaldas.

El crepúsculo del deber y la renuncia a perseverar en el resguardo de los mejores valores de la civilidad se han extendido preocupantemente entre los hombres y mujeres del viejo continente. El escritor italiano Pietro Citati, autor de “Luz de la Noche”, ha descrito perfectamente esta situación: “El mundo europeo del siglo XXI es irreal, teatral, fantasioso, televisivo, espectacular. Ningún occidental sabe ya usar la fuerza. Y cuando recurre a ella, la usa de forma inexperta, torpe, excesiva, o acompañada de tanta cautela, tanto miramiento, tanta excusa y tanta precaución que se vuelve totalmente ineficaz y perjudicial. (...) Para una democracia, defenderse del terrorismo elevado a sistema es muy difícil, casi imposible. (...) Tendremos que renunciar a numerosos placeres: pequeñas libertades, garantías jurídicas, riquezas, ayudas. Durante muchos años, todo estará en peligro. A veces existe la impresión de que muchos no están dispuestos a hacer esos sacrificios y que, para ello, la civilización occidental puede hundirse sin nostalgias. (...) Parece que la paciencia, el valor y la capacidad de aguante se han desvanecido. Mejor conservar la vida, al precio que sea”.

Imposible decirlo con mayor claridad y con más rotundidad. Padecemos de una absoluta falta de recursos éticos para convencer y para convencernos de que, efectivamente, nuestras sociedades democráticas son muy superiores, desde un punto de vista moral, político, social y cultural, a cualesquiera otras sociedades del planeta. Aún hoy, cuando día tras día observamos cómo la sinrazón, el odio y la barbarie son profusamente jaleados en distintas partes del mundo, y siempre contra Occidente, somos incapaces de entender que los elevados niveles de convivencia y tolerancia que hemos alcanzado están en peligro porque, amparándose en la mundialización de la economía, de la comunicación y de la cultura, todos los fanatismos, y especialmente los islamistas, están llamando, cada vez con más fuerza, a nuestras puertas.

No sabemos ni somos capaces de imaginar lo que tenemos en juego nosotros y, sobre todo, lo que tendrán en juego nuestros hijos. Esta desafección por lo mejor de nuestro acervo colectivo tiene su origen, al menos intelectual e ideológicamente, en un relativismo atroz que ha provocado una mezcolanza ideológica, un batiburrillo de instrucciones éticas y una mixtura de pensamientos políticos que, al final, se han fusionado en una de las creencias más absurdas y erróneas, pero también más repetida, del espíritu posmoderno occidental: el precepto de que “todas las ideas son igualmente válidas”.

Esta cantinela cruel y desabrida, este certificado de dogmática igualdad que el pensamiento débil otorga a la totalidad de los juicios de valor, ha abierto una puerta fatal a la infantilización intelectual de nuestras sociedades, al quebranto del proyecto ilustrado nacido con la Revolución Francesa y a un “todo vale” global que ha alcanzado límites de ruindad y demérito difícilmente superables. Pretender una paridad radical de todas las ideas y presumir la nobleza de todas las opiniones no solamente supone voltear la gradación de los valores intelectuales, espirituales, éticos y estéticos heredados de la modernidad que han construido Occidente, sino que significa también proporcionar una carta de legitimidad absoluta a quienes, como los fanáticos de cualquier signo y condición, producen, alimentan y propagan proyectos de exterminio, de eliminación, de racismo, de discriminación o de aniquilación, y, además, implica la aberración absoluta de que quienes defienden estas opiniones tienen tanto derecho a ser respetados como quienes desarrollan e impulsan criterios no atentatorios contra el resto de la humanidad.

El relativismo ideológico y cultural que ha segregado el espíritu posmoderno ha supuesto para Occidente un cáncer demoledor que permite otorgar a las voces de los bárbaros, los crueles, los fanáticos y los irracionales la misma validez ética que la llamada a la racionalidad, la concordia, la tolerancia y la libertad que hacen las personas libres y las sociedades democráticas.

Esto debe de tener un punto y final.
Debemos comenzar a ser conscientes de nuestra grandeza, de nuestra historia, de todo lo que hemos conseguido con tanta sangre derramada por tantos de los nuestros. Debemos ser conscientes de que el futuro solamente existirá si somos capaces de defender nuestro presente tal y como nosotros lo queremos, y no como nos lo quieren imponer. En palabras, nuevamente, de Pietro Citati: “La civilización occidental es culpable de muchas cosas, como cualquier civilización humana. Ha violado y destruido continentes y religiones. Pero posee un don que no conoce ninguna otra civilización: el de acoger, desde hace 2.500 años -desde que los orfebres griegos trabajaban para los escitas-, todas las tradiciones, los mitos, las religiones y a casi todos los seres humanos. Los comprende o intenta comprenderlos, aprende de ellos, les enseña, y después, con gran lentitud, modela una nueva creación que es tan occidental como oriental. ¡Cuántas palabras hemos asimilado! ¡Cuántas imágenes hemos admirado! ¡Cuántas personas han adquirido la ciudadanía ‘romana’! Éste es un don tan grande e incalculable que tal vez valga la pena sacrificarse, pro aris et focis, a cambio del derecho de pasear y ejercer la imaginación ante la catedral de Chartres, en el gran prado de la universidad de Cambridge o entre las columnas salomónicas del palacio real de Granada.”

Oriente Medio
Hamás es un objetivo legítimo
Jonathan S. Tobin Libertad Digital 26 Agosto 2014

Miles de partidarios de Hamás acudieron el otro día en Gaza a los funerales de tres altos mandos del ala militar del grupo terrorista. El trío, junto a su jefe, Mohamed Deif, cuya suerte aún se desconoce, fue blanco de ataques aéreos israelíes tras días de nuevos lanzamientos de cohetes desde Gaza contra ciudades de Israel. Si bien nadie parpadea siquiera cuando Estados Unidos elimina a líderes de las filiales de Al Qaeda y de otros grupos yihadistas en Oriente Medio, la muerte de estas tres figuras de Hamás está siendo considerada una provocación que bien pudiera conducir a más enfrentamientos que podrían haberse evitado. Pero el intento de establecer distinciones significativas entre los asesinos de Hamás y los de Al Qaeda o el Estado Islámico (EI) en Siria e Irak es erróneo.

Los asesinatos selectivos de este último grupo de criminales de Hamás provocará, sin duda, el habitual coro de críticas contra Israel por parte de quienes afirman que esta acción, de algún modo, causará más violencia. Como en el caso de las acciones de Israel en defensa propia, nos dirán que sus muertes sembrarán la semilla de nuevas generaciones de terroristas.

A lo largo de la historia de los combates de Israel contra las facciones terroristas palestinas, a los servicios de seguridad israelíes les han sermoneado acerca de los costes tanto de sus éxitos como de sus fallos por los pelos.

Siempre que hay intentos de eliminar a terroristas reconocidos que fallan o causan víctimas entre la población civil o entre los familiares de los objetivos (como sucede a menudo en el caso de ataques estadounidenses contra figuras de Al Qaeda), a Israel se le reprende por su incapacidad de distinguir entre combatientes y no combatientes. Pero cuando logra acabar con miembros de Hamás, responsables personalmente de ataques terroristas, entonces se dice que eso indignará tanto a los palestinos que sólo hará que redoblen la intensidad de su guerra contra el Estado judío.

Pero éste es un argumento que se muerde la cola. Los terroristas palestinos llevan en guerra contra la presencia judía en el país desde hace casi un siglo. Su determinación en proseguir la lucha no se ha visto afectada por el hecho de que los judíos aceptaran diversos planes de partición para compartir el país, ni por las ofertas de paz. Tampoco ha sido causada principalmente por ningún contraataque israelí en particular ni por medida defensiva alguna. Hamás seguirá atacando a Israel –como ha hecho esta semana tras la ruptura del último alto el fuego–, no porque estén indignados por lo sucedido a Deif y a sus camaradas, sino porque su sistema de creencias no le permitirá hacer las paces, independientemente de lo que hagan los israelíes. Las próximas generaciones de terroristas no estarán motivadas tanto por historias concretas de mártires –sean éstos asesinos terroristas o víctimas civiles–como por la misión de vengar la verdadera ofensa de los israelíes: su presencia en su patria ancestral, la cual Hamás y otras facciones palestinas consideran que debería ser limpiada de judíos.

Es precisamente la implacable naturaleza del conflicto con Hamás lo que hace tan injustas y equívocas las distinciones establecidas con los ataques estadounidenses contra Al Qaeda, y ahora contra el Estado Islámico.

Aunque la líder de la minoría en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y otros crédulos progresistas puedan creerse la propaganda sembrada por Qatar, aliado de Hamás, respecto a que este movimiento es una organización de beneficencia, lo cierto es que es un grupo terrorista en la misma medida que esos otros grupos, más conspicuos, que atacan a occidentales y norteamericanos. Pese a que muchos de los medios occidentales parecen empeñados en presentar una imanen aséptica de Hamás y en ignorar su uso de escudos humanos, éste no necesita que ni Al Qaeda ni el EI le den lecciones de salvajismo, como testimonian las muertes de los palestinos asesinados por discrepar de su tiránico dominio.

Como sucede con el Estado Islámico, no se puede llegar a un compromiso con Hamás. Igual que los terroristas islamistas de Irak y Siria no se dejarán sobornar o engatusar para renunciar a su objetivo de imponerle al mundo su visión de pesadilla de inspiración religiosa, tampoco Hamás quedará satisfecho con nada que no sea la erradicación de Israel y el genocidio de su población judía.

Al igual que con el EI, no hay solución política para un conflicto con Hamás; sólo una militar. Mientras se permita que el movimiento islamista siga en el poder en Gaza, no hay esperanza para la paz entre Israel y los palestinos. Como en el caso de Osama ben Laden y de quienes hoy pretenden asesinar estadounidenses, los operativos de Hamás son un legítimo objetivo de asesinatos selectivos. Si bien puede que la puntería de los ataques de la Fuerzas de Defensa de Israel contra Hamás no sea más perfecta que la de sus homólogos estadounidenses en otros lugares, suponen la única respuesta posible a una ideología que no se puede apaciguar.

© elmed.io - Commentary
Jonathan S. Tobin, editor jefe online de la revista Commentary.

la casta
Ana Botella mantiene 216 asesores que suponen un gasto anual que supera los 10,3 millones
Juanjo Ayesta www.minutodigital.com 26 Agosto 2014

Ana Botella, la alcaldesa de Madrid, ha reducido parte de la deuda acumulado por el ayuntamiento en tiempos de Alberto Ruíz-Gallardón. Ella misma ha dicho: “No espero que me aplaudan pero sí que se ponga sobre la mesa mi gestión económica”.

Sin embargo, en los ajustes realizados, que han afectado a todas las áreas de acción municipal, se ha mantenido intacta la Red 6000, como denominan los funcionarios al plantel de asesores que cobran mensualmente aproximadamente ese sueldo.

A los contratados por Ruiz-Gallardón, Botella ha añadido otros. A fecha 1 de julio, el equipo de gobierno contaba con 86 asesores, más 84 eventuales de los grupos políticos, los 5 de los Organismos Autónomos y los 41 de las Juntas de Distrito. Un total de 216 que no han pasado oposiciones y que suponen un gasto anual que supera los 10,3 millones. Cifra elevada, que Botella se resiste a reducir.


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Golpe de Estado a plazo fijo
Enrique Domínguez Martínez Campos www.gaceta.es 26 Agosto 2014

El mito del “oasis” catalán era sólo eso, un cuento chino. En especial, en el partido inmaculado creado por Jorge Pujol llamado Convergencia Democrática de Cataluña (CDC).

El tema de la corrupción transversal y generalizada ha terminado de calar, de llegar, por fin, a las conciencias y al conocimiento masivo de la sociedad española. Harta de mantener con sus impuestos, primero a una clase política que fue inundando todos los ámbitos de la vida social, económica, cultural y hasta de la Justicia, y que desembocaría después en una partitocracia insufrible, endogámica, egoísta y autoritaria llamada popularmente “casta política”, está reaccionando contra quienes pretenden seguir manteniendo, contra viento y marea, los privilegios de esa supuesta casta superior.

Pero, ¿cómo se llegó a esta situación, o se ha llegado, o quiénes han sido los autores principales de este despropósito político que puede llegar a acabar literalmente con toda clase de democracia? Fíjense que no hablo del Estado de Derecho porque, en mi opinión, éste no existe en nuestro país desde que, en 1985, el Poder Judicial pasó a ser controlado por el Ejecutivo y el Legislativo. Me estoy refiriendo a una democracia tan sumamente imperfecta como la española en la que el relativismo político campa a sus anchas por todas partes, admite lo inadmisible o asume lo inasumible por mucho que con ello se ataquen los principios más elementales de la autoridad, la honradez, la responsabilidad, la dignidad y la ética políticas.

Es innegable que durante el felipismo la corrupción creó escuela. Aunque ya he escrito en otro lugar que esa corrupción comenzó incluso antes de 1982. Y, después, todos los partidos políticos, sindicatos y patronal, cuando ya habían aprendido la lección, cayeron en la misma indignidad. Unos más y otros menos. Pero lo cierto es que no conozco ninguna de estas instituciones que pueda decir aquello de que el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra. Sobre todo, porque la Justicia está en sus manos, tanto la Fiscalía General del Estado como el Consejo General del Poder Judicial. ¡Con más de 10.000 políticos aforados!

Si la situación general en España era la descrita hace muchos años, ¿cómo no iba a suceder en el ámbito de la cerrada y exclusivista clase política catalana algo similar a lo que podía suceder en el PSOE, en el PP, en IU, en la UGT, en CCOO, en la CEOE, etc.? El mito del “oasis” catalán era sólo eso, un cuento chino. En especial, en el partido inmaculado creado por Jorge Pujol llamado Convergencia Democrática de Cataluña (CDC). Y no quiero remontarme al fraude que este caballero organizó en la década de los años setenta del siglo pasado, cuando dijo que iba a crear un banco exclusivo catalán –Banca Catalana- con el que financiar su entonces aparente catalanismo, que en su fuero interno se traducía en un irrefrenable separatismo.

El supuestamente primer patriota y “padre” de todos los patriotas catalanes –entendiendo por tales a los nacionalseparatistas de aquella región española-, padre político de su amigo y Consejero en la Generalidad, su actual presidente Arturo Mas, no sólo obtuvo de los gobiernos de España cuanto le vino en gana a partir de 1993, sino que, aprovechando su prefabricada fama de austero, honrado y otras virtudes pregonadas por unos medios de comunicación catalanes subvencionados (yo diría comprados) por el poder político del dueño del “cortijo” –o del “oasis”-, aprovechaba dicha fama para, por otro lado, hacer a toda su familia, amigos y comparsas, multimillonarios. ¿Cómo? Pues, sencillamente, a través de la corrupción. Como podía hacerse en el PSOE, en el PP, en IU, en la UGT…

Dicen quienes dicen entenderlo y saberlo todo, estar enterados de todo, comprenderlo todo y dar soluciones para todo, que la nota emitida por Jorge Pujol –cínica nota, por cierto- el 25 de julio pasado, viernes por la tarde, ha sido una bomba de relojería contra su propio partido y contra el movimiento secesionista catalán.

Yo, que no sé nada y no deseo sentar cátedra de mis limitados conocimientos, no estoy de acuerdo con tan elemental deducción. Es cierto que Arturo Mas es un político con muy poco futuro –algunos dicen “amortizado”-y que su partido ha recibido un fortísimo golpe con la declaración de Pujol y la “fuga” y el oportunismo del socio de CiU, Durán y Lérida.

Hay que recordar que detrás de CiU o de CDC hay partidos, como el PSC, muy poco fiables desde el punto de vista ideológico y que asumen con sorprendente facilidad las tesis del nacionalismo. Y el separatismo de la Esquerra Republicana, cuya ideología está ya muy ampliamente difundida por toda Cataluña en virtud de los fantásticos errores cometidos por los gobiernos de España, es un factor esencial en la consecución de ese separatismo al que aspiran desde su creación. Tras esta Esquerra están, además, grupos separatistas y antisistema como la CUP, la Asamblea Nacional Catalana, etc., dispuestos a llegar hasta no se sabe dónde.

No es creíble, desde luego, que ese conglomerado del separatismo catalán llegue al extremo de la patética y ridícula aventura protagonizada por el excoronel Francisco Maciá cuando, en septiembre de 1926, después de casarse con una rica mejicana, formó un “ejército” de 500 fanáticos bien pagados que, desde Francia, pretendían invadir España por Cataluña para liberarla del yugo españolista. Aquel esperpento de Prats de Molló terminó siendo disuelto por la gendarmería francesa y Maciá condenado en aquel país a dos meses de prisión.

Ni tampoco es lógico pensar que la Esquerra se atreva a proclamar en un acto multitudinario, como hizo el 24 de septiembre de 1934: “Futuros soldados del Ejército liberador de Cataluña: pronto seréis llamados a cumplir altos designios. España no existe para nosotros”. Sin embargo, estas bravatas eran tomadas entonces muy en serio: “Cuando se ha sentado la premisa de <Cataluña nación>, no es de extrañar que las masas que han respirado tales enseñanzas no se detengan en sutiles distingos entre nacionalismo y separatismo, y tiendan a hacer que la nación catalana y el Estat Catalá sean una realidad”. Este parrafito lo escribió Enrique de Angulo en el libro “Diez horas de Estat Catalá”.

Sólo 12 días después de aquella proclama, el 6 de octubre, el presidente de la Esquerra catalana, Luis Companys, proclamaba desde el balcón principal de la Generalidad “el Estado catalán dentro de la República Federal Española”. Todos sabemos que el general Batet, catalanista, al frente de sólo 400 soldados, acabó con aquella rebelión bien organizada de unos 20.000 “escamots” contra España y la Segunda República, teniendo que huir de Barcelona por las alcantarillas Dencás, Menéndez, Pérez Sala, Guarner y alguno más, hasta lograr refugiarse en Francia.

Es evidente que la situación de hoy en Cataluña no es comparable con el secesionismo armado de 1926 o de 1934. Pero sí es enormemente alarmante la situación política creada, en gran medida, por los sucesivos gobiernos de España, por su permisividad y dejación en el cumplimiento de las leyes y de las sentencias judiciales en aquella región española.

El presidente del gobierno español, que se enfrenta a un golpe de Estado a plazo fijo –el 9 de noviembre próximo- está seguro y garantizándonos a todos que no se producirá. Nos está pidiendo que tengamos en él tanta fe como en los Santos de nuestra devoción o en la Virgen del Pilar. Creo que es pedir demasiado. Al menos a mí, que no creo en políticos que han descartado en esta legislatura hacer política, animar a sus votantes y entusiasmarles con políticas con las que estaban convencidos de que el PP se atrevería con ellas. Todos pueden imaginarse a lo que me refiero, y no sólo a salvar a España de la ruina económica gracias a esquilmar a las clases medias.

¿Cómo es posible creer en este sistema y en las promesas de nadie cuando, 26 días después de la confesión del muy poco honorable Pujol, nadie lo ha llamado aún a declarar? “No te preocupes, Jordi, que esto se olvidará”, le dijo su mujer. Y lo más grave es que muy probablemente así será. ¡Qué país!

El lastre de los Pujol

No es necesario que la familia Pujol busque responsables en la banca andorrana. Puede buscarlos en el Ministerio de Hacienda que está más cerca
Jesús Salamanca www.diariosigloxxi.com 26 Agosto 2014

¡La que has liado, pollito! Ni en sus peores sueños podía imaginarse Jordi Pujol que iba a liar la que ha liado con sus declaraciones. Empezó hablando de calderilla y de legado, pero como la mentira tiene patas cortas, pues no tardó en saberse la verdad. Una verdad que se ha visto multiplicada. Empezaron sorprendiéndose en su familia y en su entorno de amistades y, en apenas una semana, hasta los nuevos dirigentes de su partido le han pedido que curse su baja voluntaria.

Todo ese revuelo ha llevado a la sociedad catalana a desconfiar del partido de Pujol, de la misma forma que el ‘molt despreciable’ no ve claro que sus hijos puedan sacar la cabeza con dignidad después de tanto atropello, amenaza y desvergüenza. El propio partido está dividido en varios bandos, aunque el más duro es aquel que ha pedido a toda la familia Pujol que se aleje de la formación política que tantos años le sujetó en la presidencia de la Generalitat. CDC parece que ha iniciado el camino de “sálvese quien pueda, porque esto nos arrastra y nos supera”.

Decía Graham Greene que “el que exige jugar con las cartas boca arriba, tiene todos los triunfos en la mano”. Y si ese pensamiento lo trasladamos al caso del fraude y latrocinio de la familia Pujol solo se puede hablar de mentira y de exceso de cara dura, además de atropello dialéctico ante la ciudadanía. ¿Por qué digo atropello dialéctico? Sencillamente porque el hoy ‘molt despreciable’ llegó a afirmar cuando dejó la política que “no le hubiera importado trabajar gratis por y para Cataluña”. Pues no, era falso ya que, tras decenas de años al frente de la Generalitat y del CDC, no cabía más ‘porquería’ en sus bolsillos; una inmundicia a la que contribuyeron sus vástagos. ¿Cómo? Pues fechoría a fechoría, choriceo a choriceo, amenaza tras amenaza, chantaje tras chantaje y comisión tras comisión.

El desconcierto no ha pasado. Aún hay mucha gente que le debe muchos favores. Y no solo a él. Esas personas, precisamente, desearían despertar y comprobar que solo ha sido un sueño. Hay un silencio cómplice y temeroso, porque estamos presuntamente ante la punta del iceberg. Muchos tienen miedo de que la Justicia alargue la mano y llegue hasta sus vidas y haciendas; ahí es precisamente donde se enmarca el recurso de la familia Pujol contra la banca andorrana, por posible revelación de secreto bancario. Sea cual sea la mejor interpretación, el caso es que la Hacienda pública de la ‘hormiguita’ Montoro ya estaba al cabo de la calle; no se pueden blanquear más de cuarenta millones después de ocultarlos durante treinta y dos años. Y mucho menos pensar que uno está en paz con Hacienda.

Está claro que Hacienda no somos todos. Somos los que somos y punto, pero todos no estamos incluidos ahí. Fíjense quiénes no son Hacienda: la familia Pujol, Urdangarín y otros cómplices conocidos, Correa y los implicados (cada vez más) en Gürtel, los implicados en los ERE andaluces, los dirigentes sindicales que llevan poniendo el cazo desde que desaparecieron los admirados Marcelino Camacho y Nicolás Redondo…. Esa evidencia de que Hacienda no somos todos es lo que ha llevado al señor Rull y a la portavoz, Mercé Conesa, a intentar quitarse el polvo que puede ensuciar al partido, si no lo ha hecho ya.

La corrupción llega a Cataluña en el peor momento. No es necesario que la familia Pujol busque responsables en la banca andorrana. Puede buscarlos en el Ministerio de Hacienda que está más cercano. Hacienda no somos todos, pero tampoco es tonta. La documentación se ha soltado contra la línea de flotación del CDC, del independentismo, de la parafernalia del plebiscito de noviembre y de la inmensa deuda en que está inmersa Cataluña. El lastre que suponen los Pujol es demasiado pesado, pero comprobarán en los próximos días cómo esos “traidores” a los que alude Ferrusola se multiplican. Y Artur Mas sigue en un desconcierto inesperado, aunque el brazo de la Justicia todavía no ha tocado sus proximidades, pero llegará en momento próximo a la consulta electoral para ‘fundir’ su emperramiento. Al tiempo.

La autocracia
El actual sistema dominante o establishment de las sociedades occidentales utilizaría la dictadura invisible del consumismo compulsivo de bienes materiales para anular los ideales del individuo
Germán Gorráiz López @ggorraizwww.diariosigloxxi.com 26 Agosto 2014

Edward L. Bernays, sobrino de Sigmund Freud y uno de pioneros en el estudio de la psicología de masas, escribió en su libro Propaganda (1.928), “La manipulación deliberada e inteligente de los hábitos estructurados y de las opiniones de las masas es un elemento importantes en las sociedades democráticas. Aquellos que manipulan este oculto mecanismo de la sociedad constituyen un gobierno invisible que es el verdadero poder dirigente de nuestro país. Somos gobernados, nuestras mentes están amoldadas, nuestros gustos formados, nuestras ideas sugeridas, en gran medida por hombres de los que nunca hemos oído hablar”. Asimismo, fundamenta el sustento de todos los sistemas de gobierno en la “manipulación de la opinión pública”, al afirmar que “ los Gobiernos, ya sean monárquicos, constitucionales, democráticos o comunistas, dependen de la aquiescencia de la opinión pública para llevar a buen puerto sus esfuerzos y, de hecho, el Gobierno sólo es Gobierno en virtud de esa aquiescencia pública”.

En otro de sus libros, “Cristalizando la opinión pública”, desentraña los mecanismos cerebrales del grupo y la influencia de la propaganda como método para unificar su pensamiento. Así,según sus palabras “la mente del grupo no piensa, en el sentido estricto de la palabra. En lugar de pensamientos tiene impulsos, hábitos y emociones. A la hora de decidir su primer impulso es normalmente seguir el ejemplo de un líder en quien confía. Este es uno de los principios más firmemente establecidos por la psicología de masas”, por lo que la propaganda del establishment será dirigida no al sujeto individual sino al Grupo en el que la personalidad del individuo unidimensional se diluye y queda envuelta en retazos de falsas expectativas creadas y anhelos comunes que lo sustentan.

Así, el estadounidense Harold Lasswell (uno de los pioneros de la “mass comunicación research”), estudió después de la Primera Guerra Mundial las técnicas de propaganda e identificó una forma de manipular a las masas ( teoría de “la aguja hipodérmica o bala mágica”), teoría plasmada en su libro “Técnicas de propaganda en la guerra mundial (1.927) y basada en “inyectar en la población una idea concreta con ayuda de los medios de comunicación de masas para dirigir la opinión pública en beneficio propio y que permite conseguir la adhesión de los individuos a su ideario político sin tener que recurrir a la violencia”, fruto del encefalograma plano de la conciencia crítica de la sociedad actual favorecida por una práctica periodística peligrosamente mediatizada por la ausencia de la exégesis u objetividad en los artículos de opinión y el finiquito del código deontológico periodístico que tendría su plasmación en la implementación de la autocensura y en la sumisión “nolis volis” a la línea editorial de su medio de comunicación (fruto del endemismo atávico de la servidumbre a los poderes fácticos del status quo) y que habrían convertido al periodista en mera correa de transmisión de los postulados del establishment o sistema dominante

¿Hacia un régimen autocrático?
El actual sistema dominante o establishment de las sociedades occidentales utilizaría la dictadura invisible del consumismo compulsivo de bienes materiales para anular los ideales del individuo primigenio y transformarlo en un ser acrítico, miedoso y conformista que pasará a engrosar ineludiblemente las filas de una sociedad homogénea, uniforme y fácilmente manipulable mediante las técnicas de manipulación de masas. Así, el sociólogo y filósofo alemán Herbert Marcuse, en su libro “El hombre Unidimensional (1.964), explica que “la función básica de los medios es desarrollar pseudonecesidades de bienes y servicios fabricados por las corporaciones gigantes, atando a los individuos al carro del consumo y la pasividad política”, sistemas políticos que serían caldo de cultivo del virus patógeno conocido como “autos-kratos” o autocracia.

La autocracia, del griego autos (por sí mismo) y kratos (poder o gobierno), sería la forma de Gobierno ejercida por una sola persona con un poder absoluto e ilimitado, especie de parásito endógeno de otros sistemas de gobierno (incluida la llamada democracia formal), que partiendo de la crisálida de una propuesta partidista elegida mediante elecciones libres , llegado al poder se metamorfosea en líder Presidencialista con claros tintes autocráticos (inflexible, centralista y autoritario), lo que corrobora el aforismo de Lord Acton “El Poder tiene a corromper y el Poder absoluto, corrompe absolutamente”. Los sistemas autocráticos (gobiernos de facto), serían pues una especie de dictaduras invisibles sustentados en sólidas estrategias de cohesión (manipulación de masas) y represión social ( promulgación de Decretos-Leyes que rozarían la constitucionalidad pero que quedarán revestidos por el barniz democratizador del Tribunal Constitucional de turno (Ley Mordaza), síntomas evidentes de una deriva totalitaria que cristalizará en la implementación por el establishment de un régimen Presidencialista autocrático (Tardofranquismo), heredero natural del legado de Franco.

El establishment del Estado español estaría formado por las élites financiera-empresarial,política, militar, jerarquía católica,universitaria y mass media del Estado español,herederos naturales del legado del General Franco que habrían fagocitado todas las esferas de decisión (según se desprende de la lectura del libro “Oligarquía financiera y poder político en España” escrito por el ex-banquero Manuel Puerto Ducet), e iniciado asimismo una deriva totalitaria que habría ya convertido a la seudodemocracia española en rehén del establishment y que tendría como objetivo último la implementación del “Estado Tardofranquista”, anacronismo político que bebe de las fuentes del centralismo jacobino francés y del paternalismo de las dictaduras blandas y refrendado por iniciativas como la aprobación de la nueva Ley de Educación (Lomce);el rechazo del Grupo Popular a la proposición no de ley de IU para “sancionar penalmente los actos de apología de la dictadura franquista, la actividad delictiva de los grupos de ultraderecha”, la previsible modificación del Código Penal para constriñir hasta su nimiedad la libertad de expresión y los derechos de huelga, reunión y manifestación y la controvertida reforma de la Ley Orgánica del Régimen Electoral de 1.985.

Además, no sería descartable la próxima modificación de la actual Ley de Huelga a petición de la CEOE y una nueva y agresiva reforma del Código Penal, en la que se penalizará la resistencia a la autoridad (tanto activa como pasiva) y la convocatoria de concentraciones violentas por cualquier medio de comunicación, (incluido Internet y las redes sociales como Facebook, Twitter), con el objetivo inequívoco de hacer realidad la frase de Fraga en su etapa de Ministro de la Gobernación del régimen franquista (“La calle es mía”), aunado con la adopción en las ciudades gobernadas por el PP como Madrid, de medidas anticívicas calcadas de la Ley franquista de Buen Gobierno (1948) y la posterior implantación en todo el Estado español de un clon de la Ley de Vagos y Maleantes (ley nacida en la II República y adoptada por aclamación por el régimen franquista).

Posteriormente y en el paroxismo de la lógica distópica, se procederá a la implementación de la “Doctrina Aznar” que tendría como ejes principales la culminación de la "derrota institucional de ETA para impedir que el terrorismo encuentre en sus socios políticos el oxígeno que le permita sobrevivir a su derrota operativa" y el mantenimiento de la "unidad indisoluble de España ", lo que se traducirá en el finiquito de la representación institucional lograda por EH Bildu en base al apoyo popular mediante la ilegalización del partido abertzale Sortu antes de las Elecciones Municipales y Forales del 2015 tras la remisión por UPyD a la Fiscalía del TSJPV de una denuncia penal contra el presidente de Sortu, Hasier Arraiz, al que acusa de «justificar y reivindicar» la actuación de ETA y la prohibición de la celebración del referéndum sobre la independencia en Cataluña previsto para noviembre del 2014, medidas que conllevarán el final de la más larga experiencia seudodemocrática de la historia del Estado española (35 años).

Sin embargo, la crisis económica, la desafección política de la sociedad española motivada por los sangrantes casos de corrupción de la élite político-económica y el creciente descrédito de la institución Monárquica han hecho revisar los esquemas idílicos de la Transición y la vigencia de la Constitución del 78 en la que se sustenta el actual status quo , por lo que se antoja inevitable un proceso de catarsis y posterior metanoia colectiva que tendrá como efectos benéficos la liberación de la parte indómita del individuo primigenio ( el lobo estepario) que ha permanecido agazapado en un recodo del corazón, sedado y oprimido por la tiranía del actual sistema dominante, neoliberal y constrictor de las libertades democráticas. Así, tras un un parto agónico en el que agonizará lo viejo sin que amanezca lo nuevo, asistiremos al nacimiento del “Individuo Multidimensional” como generador de un tsunami popular de denuncia del actual déficit democrático, social y de valores e instaurador del caos constructivo que terminará por diluir el opiáceo inhibidor de la conciencia crítica (consumismo compulsivo), no siendo descartable la adopción de políticas activas de desobediencia civil que podrían conducir a un nuevo Motín de Esquilache en el horizonte del 2018.

Victoria Camps: "El proceso independentista se lleva más por la visceralidad que por discernimiento"
Siscu Baiges www.eldiario.es 26 Agosto 2014

"Me parece muy respetable que haya una opción independentista, pero la manera como se ha hecho aquí no tiene ni pies ni cabeza. Se ha empezado por el final. Había que discutir, tener información, hacer un Libro Blanco, hablar y negociar con el Estado. Hagamos una consulta pero hagámolas bien"
Victoria Camps: "El proceso independentista se lleva más por la visceralidad que por discernimiento"

"Me parece muy respetable que haya una opción independentista, pero la manera como se ha hecho aquí no tiene ni pies ni cabeza. Se ha empezado por el final. Había que discutir, tener información, hacer un Libro Blanco, hablar y negociar con el Estado. Hagamos una consulta pero hagámolas bien"

"Una vez alcanzadas las libertades de la democracia, el nacionalismo no puede ser un movimiento de izquierdas. El nacionalismo siempre tiene una tendencia a ser exclusivo, a no ser incluyente, al egoísmo. Es la negación del internacionalismo, que ha sido siempre la marca de la izquierda"

"Ha tenido que confesar Pujol la corrupción para que se reconociera de forma unánime. Esta es la gravedad de la cuestión. ¡Cuánto tiempo hemos estado cerrando los ojos a una corrupción de partido, no sólo de una familia, sin atrevernos a ir demasiado lejos! Ni unos ni otros. Cuando Pasqual Maragall denunció el 3% lo acallaron y todo el mundo se calló de inmediato"

La catedrática emérita de Filosofía moral y política de la Universidad Autónoma de Barcelona Victoria Camps formó parte del equipo al que Jordi Pujol encargó, desde su Centro de Estudios, hace poco más de un año, la elaboración de un Código ético para profesionales de la política. La confesión de Pujol que tenía dinero escondido en el extranjero desde hacía 34 años ha cogido a la que fue senadora socialista entre los años 1993 y 1996 y miembro del Consejo Audiovisual de Cataluña entre los años 2002 y 2008 tan por sorpresa como al conjunto de la ciudadanía catalana que se prepara para un otoño político movido.

Se acercan un 11 de septiembre y un 9 de noviembre movidos. Los partidarios de la independencia que eran pocos hace unos años ahora se han multiplicado. ¿Qué nos ha traído hasta aquí?

El punto final del nacionalismo es tener un Estado propio. No me extraña demasiado que se haya acabado pidiendo la independencia y que se haya iniciado este proceso. Lo que me parece evidente es que se ha construido la casa empezando por el tejado. Primero, se pidió una consulta sobre no se sabía muy bien qué. Después se acordó una pregunta por parte de los partidos que querían la consulta. Y ahora estamos metidos en un lío porque se debería haber empezado de otra manera, discutido si el proceso era razonable, qué información era necesaria... Ahora sólo tenemos la información aportada por el Consejo para la Transición Nacional, que no se ha discutido.

No me extraña que se haya llegado donde estamos porque el nacionalismo no tiene techo. Me parece muy respetable que haya una opción independentista. Para mí, el modelo es el que se siguió en Quebec o lo que pasará en Escocia. La manera como se ha hecho aquí no tiene ni pies ni cabeza. Se ha empezado por el final. Había que discutir, tener información, hacer un Libro Blanco, hablar y negociar con el Estado. Hagamos una consulta pero hagámosla bien, hagámosla legalmente y acordemos qué preguntamos.

El crecimiento del independentismo ¿hay que imputarlo a la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto, en 2010?
No. Ha sido la crisis económica y financiera la que ha desencadenado más esta ilusión mayoritaria hacia un proyecto nuevo, que parece que lo resolverá todo. La sentencia del Tribunal Constitucional ha sido un elemento que ha influido, pero no habría provocado una respuesta tan continuada y tan larga si no hubiéramos estado en medio de una crisis económica. El problema de la mayoría es el dinero, no las banderas.

Esta crisis también se produce en otros lugares y no aparecen movimientos independentistas.
Pero no tienen esta opción para entusiasmar a la gente. En Francia es inimaginable una opción de este tipo. Tienen otras salidas: el racismo, la anti-inmigración, Le Pen, ... Son maneras populistas de hacer frente a la crisis. El independentismo es tan populista como cualquiera de estos otros movimientos que se están dando.

¿El mundo nos mira? Y si nos mira, ¿qué ve?
Los dirigentes del proceso procuran que el mundo nos mire y llamar la atención. La única vía que ven que puede hacer que este proceso tenga continuidad es que haya un cierto reconocimiento internacional. Pero este reconocimiento no está. No hay ningún interés desde fuera en ayudar a la soberanía de Cataluña. Hay interés por parte de los soberanistas que desde Europa e internacionalmente se vea el proceso con simpatía.

No tenemos datos que confirmen que se salgan con la suya.
Europa no parece demasiado entusiasmada con el proceso independentista catalán.
Se lo saca de encima. Todas las respuestas que ha dado son en el sentido de que es una cuestión nuestra, que lo tenemos que decidir nosotros y que después ya se verá qué hace Europa. La decisión no vendrá desde Europa. Tampoco en el caso escocés. Lo tienen mucho más avanzado y lo han llevado de forma mucho más razonable y no saben si seguirán dentro de Europa o no caso de que gane la independencia.

¿El proceso escocés lo ve con más o menos simpatía que el catalán?
Lo veo más razonable. Es un proceso que se ha llevado a cabo de manera inteligente y democrática, pero no en el sentido que quieren entender la democracia los independentistas catalanes. Aquí, los independentistas anteponen la democracia al Estado de Derecho. Dicen que la democracia es lo que quiere el pueblo, que es el que manda. Oriol Junqueras dice que le da igual lo que diga el Tribunal Constitucional, que sigue la voluntad del pueblo. La democracia no es exactamente eso. La democracia es pacto, también. Son unas reglas del juego, unos derechos fundamentales, que están regulados.

Esto es lo que ha hecho el Gobierno británico. Ha aceptado una consulta pero con unas condiciones determinadas. También es cierto que el gobierno español no quiere negociar nada. Pero son los dos gobiernos que no quieren negociar. Ninguno de los dos apuesta demasiado por la negociación. Uno porque piensa que nos estrellaremos solos y el otro porque piensa o dice que no hay nada qué hacer. Desde mi punto de vista, la política nunca puede llegar al extremo de decir que no hay nada qué hacer. Es la negación de la política.

¿El resultado escocés afectará el proceso independentista en Cataluña?
Sí. Puede afectar sentimentalmente. Si ganara el SÍ en Escocia alimentaría el entusiasmo de los independentistas aquí. Y al revés, si sale el NO aquí aflojarán, bajará el souflé.

¿Qué papel juega el concepto solidaridad en este proceso?
Los Estados, por definición, son egoístas, miran hacia adentro, no hacia fuera. Basta con mirar lo que cuesta construir Europa. La solidaridad interestatal es muy extraña.

Este debate hace muchos años que dura como catalanismo, como nacionalismo o como independentismo. ¿Se acabará algún día?

No tiene solución. Es de estos problemas que se arrastran, que no tienen una solución definitiva. La independencia quizás tampoco lo es. ¿Qué significa hoy ser independiente? Cada vez los Estados tienen menos autonomía para tomar decisiones. Solución no hay. Hay una manera de llegar a un entendimiento. Y eso es la política.

¿El federalismo?
De alguna manera ya tenemos un cierto federalismo. El Estado de las autonomías no es tan diferente de un federalismo tipo alemán. Necesita correcciones, ir resolviendo el tema de la financiación, solución que tampoco sería nunca definitiva. En Alemania también lo están discutiendo constantemente. Pero hay agravios a los que se debe dar respuesta. Esto es relativamente fácil de hacer. Es la tercera vía.

En la tercera vía no entran los sentimientos
No es nada sentimental. El sentimentalismo que puede haber es pensar que siempre hemos sido parte de España, tuviera el nombre que tuviera España. Este sentimentalismo funciona en las personas que no queremos la independencia, pero no tiene nada que ver con el sentimentalismo identitario, nacionalista, de los demás.

Es una propuesta más razonable. Los sentimientos son necesarios para mover las personas. Las personas no se mueven por una visión racional de lo que está bien o mal, de lo que se debe hacer, de lo que nos conviene. Hay los deseos, que están movidos por sentimientos y los sentimientos se tienen que gobernar, no deben desaparecer. Son necesarios pero no es suficiente. Una bandera no es nada. No es un proyecto. Una identidad no es un proyecto. Una legua no es un proyecto. Los soberanistas reprochan que el uso social del catalán no avance. ¿Pero se conservará mejor la lengua catalana, se hablará más, se utilizará más, de forma general, si Cataluña es independiente? Lo dudo. Vemos qué pasa en Andorra, donde se habla poco.

Desde los sentimientos no hay proyecto, no hay programa. Se construye más desde la razón.

¿Contempla la posibilidad de un SÍ a la independencia de Cataluña?
¿Cómo puede salir un SÍ a la independencia de Cataluña? ¿Qué tipo de consulta podemos hacer? ¿Se lo creerá la gente? ¿Irá a votar? ¿Iremos a votar con estas dos preguntas, con una consulta que si se convoca no será legal o sólo lo será a medias? ¿Habrá una participación suficiente para que sus resultados sean algo más que una encuesta? No sé cómo nos lo tenemos que plantear, suponiendo que la hagamos, que yo creo que no se hará.

El 11 de septiembre habrá mucha gente en la calle...
Seguramente. Parece que la gente que ha habido en la calle en anteriores jornadas no era tanta como decían. Es posible que el 11 de septiembre sea una repetición de lo que pasó los últimos dos años.

Serán tres 11 de septiembre seguidos con muchísima gente en la calle. ¿Aceptarán que no haya consulta?
¿Qué puede pasar si no hay consulta? ¿Que haya elecciones? Es lo más probable. Y si gana ERC, ¿qué puede pasar después? No sabemos qué pasará el día después. ¿Qué pasará el día después de una consulta si gana la independencia? ¿Y si no gana? ¿Cómo se interpretarán los resultados de unas elecciones si las gana ERC? ¿Qué harán? Para mí es la gran incógnita. Tiendo a pensar que no pasará nada, pero no pondría la mano en el fuego.

¿Tiene curiosidad por lo que pueda pasar o más bien le da miedo?
Mucha curiosidad. Tengo preocupación, inquietud. Hace demasiado tiempo que estamos dando vueltas a un problema que no debería ser el más importante. Tenemos muchos otros que parece que no existan en Cataluña. Preocupación, sí; miedo, tal vez soy ingenua, pero no.

¿Le dedicamos demasiado tiempo a esta cuestión?
Le dedicamos todo el tiempo del mundo. No discutimos otra cosa. El Parlamento ha legislado poquísimo desde que empezó todo esto. ¿Qué se ha discutido políticamente? ¿Qué ha intentado hacer frente a la crisis? Los recortes son los mismos. No hay demasiada oposición. Si la hay, no sirve para nada.

Ha aparecido el movimiento de Guanyem Barcelona, que es una reacción muy lógica a esta situación, como Podemos. Ha habido un movimiento social interesante, por las hipotecas, las preferentes,... Pero ha sido la sociedad civil. Dicen que el proceso independentista también es sociedad civil, pero no me acabo de creer que sólo sea sociedad civil.

¿Cómo valora la aparición de opciones como Guanyem Barcelona o Podemos?
Era lógico que aparecieran. Me alegro de su aparición. No me acabo de fiar de lo que harán o de lo que podrán hacer, pero, en cualquier caso, crea una expectativa interesante. Rompen el molde del bipartidismo. Tienen una buena acogida. En ocasiones, más masiva de la que ellos mismos esperaban. Aquí está el embrión de algo. No sé exactamente de qué ni hacia dónde puede ir el cambio. Tampoco creo que el bipartidismo esté agotado. Ni que sea necesario acabar con él. La estabilidad política es importante. Pero es bueno que haya elementos que incordien, que hagan que los grandes partidos se repiensen y vayan cambiando muchas cosas.

¿La presencia de Podemos puede influir en la marcha y el éxito del proceso soberanista?
Están bastante desconcertados sobre cómo deben responder a este proceso. No son contrarios al derecho a decidir. Al menos así lo han dicho. No se deciden. En esta cuestión ha habido un gran complejo por parte de la izquierda, al no saber cómo abordar el nacionalismo catalán y vasco. Es verdad que, en la transición, el nacionalismo hablaba en nombre de libertades que no se tenían. Una vez alcanzadas estas libertades -yo creo que se han conseguido-, el nacionalismo no puede ser un movimiento de izquierdas.

El nacionalismo siempre tiene tendencia a ser exclusivo, a no ser incluyente, al egoísmo. Es la negación del internacionalismo, que ha sido siempre marca de la izquierda.

Cuesta oponerse al "derecho a decidir" planteado como el derecho a votar.
El "derecho a decidir" no quiere decir nada. La izquierda debería ser capaz de matizar y decir claramente que se puede hablar del derecho a la autodeterminación o de si la independencia se puede someter a votación. Decidir necesita un complemento. Sin él, no significa nada.

A unos meses del 11S y el 9N llega la confesión de Jordi Pujol. ¿Como la ha vivido y cómo la analiza?
La sorpresa ha sido general, aunque se conocían las "triquiñuelas" de la familia y también de Convergencia. Ahora ha salido por primera vez que Banca Catalana fue un fraude y que el 3% era una realidad. Pero lo ha tenido que confesar Pujol para que se reconociera de forma unánime. Esto es lo grave de la cuestión. ¡Cuánto tiempo hemos estado cerrando los ojos a una corrupción de partido, no sólo de una familia, sin atrevernos a ir demasiado lejos! Ni unos ni otros. Cuando Pasqual Maragall denunció el 3% le hicieron callar y todo el mundo se calló enseguida.

¿Influirá en el proceso independentista?
No lo tengo claro. No lo sé. Se hacen muchos esfuerzos para que no influya. Quizás influya en el sentido contrario. El fanatismo es muy ciego. Se verá en seguida, el 11 de septiembre.

¿Llegará el momento en que se discutirá otros temas diferentes del nacionalismo, del independentismo?
Me temo que no. Me temo que yo no lo veré. Quizá dentro de muchas generaciones. Las nuevas generaciones, las que no han vivido el franquismo, ni la transición, que se han encontrado con un mundo bastante diferente, parece que apuestan más por una Cataluña independiente. Parece que la juventud va por ahí pero ¿tendrán paciencia para seguirla pidiendo, para mantener el entusiasmo, o acabarán pensando en otras cosas?

Muchos de nuestros hijos ya no viven aquí. ¿Terminará diluido este debate? ¿Cómo acabará, si es que termina?.
La globalización podía hacer pensar que los nacionalismos se diluirían…
El gran reproche que hay que hacer al movimiento independentista es que es anacrónico. En tiempos de globalización no tiene sentido reclamar un Estado cuando los Estados tienen cada vez menos poder. Se ha hablado de la Europa de las ciudades, de las regiones. Podría ser otra cosa. Por lo tanto, deberíamos ser más imaginativos e intentar negociar los reproches de financiación, de reconocimiento de cuestiones como la lengua, y no copiar un modelo que, según cómo, es decimonónico.

Al poder financiero, al que se acusa de controlar la política desde fuera, ¿le preocupan los debates independentistas?
Nada. El tema económico se deja desregulado y la gente se preocupa por otras temas. Pero esos temas también afectan económicamente. Una cosa es decir que la independencia es viable -que lo es- y otra es saber si viviremos mejor o peor. No depende de nosotros.

El modelo productivo que no tenemos ni nosotros en Cataluña ni en el resto de España tiene que cambiar y no depende de la independencia. Depende de otros factores. Al igual que el paro. El paro va más allá de la crisis económica. Hay un paro estructural que lleva a la aceptación de que el pleno empleo ya no es posible. Están las nuevas tecnologías, empleos que desaparecen, hay que repartir el trabajo de otra manera... Todo esto no depende de la independencia.

¿Ve factible una Europa diferente, menos obsesionada con la austeridad y que contribuya a resolver positivamente estos retos?
Un debate interesante es la nueva concepción de lo que es trabajar y cómo será la identidad profesional del futuro. Hay autores que se están adentrando en ese debate, desde la filosofía, desde la sociología. Apuestan por una manera diferente de trabajar, de repartir el trabajo, dedicar tiempo a un trabajo no remunerado, crear trabajar a tiempo parcial remunerado y con un trabajo civil más generalizado. Todos. Es un cambio radical y tiene como base una sociedad menos individualista, más fraternal, que piense más en los otros y esté más dispuesta a compartir sufrimiento. Un cambio hacia una Europa más solidaria.

Su sector profesional y académico, los filósofos ¿cómo reflexionan sobre el debate independentista? ¿Hay alguna línea mayoritaria?
Estamos tan divididos como la sociedad. Ni la filosofía ni la ética tienen una solución clara. No es un problema moral. Ser o no ser independentista es una opción política. Desde el punto de vista ético no sabría razonar a favor o en contra. En todo caso, lo haría en relación con los medios que se empleen para llegar a la independencia. Aquí sí se puede afinar más. Por ejemplo, si aceptamos el Estado de Derecho o apostamos por una desobediencia civil generalizada.

Hay teorías filosóficas que han intentado razonar a favor o en contra de los actuales nacionalismos. Por ejemplo, Allen Buchanan, filósofo norteamericano que estuvo hace poco en Barcelona, o el canadiense Will Kymlicka. Pero no hay una línea mayoritaria.

Decía, sin embargo, que el federalismo era una opción más fraternal.
El federalismo parte de un sistema más solidario y con un universo de discurso más grande. Si piensas en España es evidente que tienes un discurso de solidaridad más grande. Si piensas sólo en Cataluña, es más pequeño. La misma razón que nos lleva a decir que los ricos tienen que pagar más por el impuesto sobre la renta, nos lleva a que a nivel territorial defendamos lo mismo y que los territorios más ricos tienen que pagar más y no reclamar para ellos solos todo lo que aportan. Esto es más solidario y más justo, desde el punto de vista ético.

¿Al final triunfará la visceralidad o el discernimiento?
No parece que el proceso esté conducido por el discernimiento. Está conducido más por la visceralidad que por discernimiento. Al final, siempre triunfa el discernimiento si no hay violencia física. El peligro que tiene la visceralidad es que lleva a la violencia. Mientras se limite a cortar el Pi de les Tres Branques o a los insultos en Twitter...

Cataluña
La Generalitat pone TV3 a su servicio para minimizar el acoso de los «trabucaires»
Marcos Pardeiro. La razon 26 Agosto 2014

48 horas después de trascender la denuncia del concejal del PP en Cardedeu (Barcelona) Jaime Gelada por sentirse víctima de un fusilamiento simulado de los «trabucaires» de su municipio, TV3 se hizo eco ayer de la noticia. Los comunicados realizados por el PP durante el fin de semana no merecieron la atención de los informativos de la cadena pública y no fue hasta ayer cuando la cadena abordó el asunto en el «Telenotícies» de mediodía. La denuncia presentada por Gelada ante la Fiscalía Superior de Cataluña por «acoso e intimidación» despertó el interés de TV3, que informó de la denuncia del concejal del PP y, a continuación, explicó que los «trabucaires» de Cardedeu admitieron que «pararon más tiempo de lo normal frente al domicilio» de Gelada. «Nosotros intimidamos poco. Quien nos conoce ya sabe que somos gente que no buscamos ningún tipo de violencia ni confrontación», explicó Miquel Pujades, vicepresidente de la colla de Trabucaires, durante la noticia de TV3 en la que se dedica el 48 por ciento del tiempo (37 segundos de los 76 segundos de duración a ofrecer la versión de esta entidad.

Gelada explicó que ha presentado la denuncia «por temor a que los hechos queden impunes» y subrayó que sólo persigue «que haya respeto y no se traspasen líneas rojas». El concejal de Cardedeu acudió a la Fiscalía acompañado del líder municipal del PP en Barcelona, Alberto Fernández. «No son hechos puntuales y excepcionales en Cataluñas. Y no es una gamberrada, es una verdadera intimidación que debe tener la respuesta judicial pertinente», afirmó Fernández a las puertas de la Fiscalía.

El líder municipal del PP en Barcelona subrayó la gravedad de los hechos ocurridos en el transcurso de la fiesta mayor de Cardedeu. «Se produjo ante el domicilio particular de Jaime Gelada, en presencia de su familia, hecho que agrava la situación», dijo. Y añadió que «toda discrepancia política y posición ideológica es legítima, pero defender una opción desde la amenaza o la intimidación no tiene ningún tipo de consideración y merece toda la reprobación, incluso la penal».

Pero lo cierto es que la condena de este simulacro de fusilamiento denunciado por el PP únicamente ha merecido la solidaridad sin matices de Ciutadans, ya que el PSC se quedó a medio camino. «No lo hemos tratado. No podemos saber si hubo mala intención. Lo condenaremos sin paliativos si se demuestra que la hubo», dijo la portavoz de los socialistas catalanes, Esther Niubó.

La alcaldesa de Cardedeu, la convergente Calamanda Vila, consideró que el concejal del PP ha actuado «desmedidamente» por haber denunciado a los «trabucaires», aunque Gelada insiste en que «fue una sensación de fusilamiento total, independientemente de que el arma apunte a una persona o no», dijo en alusión a las salvas de trabucos disparadas ante su balcón.

Distintos puntos de vista
La alcaldesa dijo que no aprueba el comportamiento de los «trabucaires» de Cardedeu por actuar de forma molesta ante el domicilio de un concejal que no les es próximo a nivel ideológico, pero insistió en que Gelada no debía haber llegado tan lejos.

La consejera de Bienestar y Familia, Neus Munté, por su parte, tan siquiera dio un leve tirón de orejas a los «trabucaires», quienes, subrayó, «forman parte de la normalidad de las fiestas mayores de Cataluña». «Las cosas toman una dimensión que no toca y que quizá se produce porque es verano, pero creo que no vale la pena perder demasiado el tiempo», dijo.

Respecto a la denuncia del concejal del PP, Munté optó por no decir que todo el mundo tiene derecho a acudir a la Justicia, pero insistió en que «las cosas se han salido de madre».

En realidad, el PP opina lo mismo pero en un sentido diferente. Cree que las cosas han llegado, en efecto, demasiado lejos, pero en cuanto al todo vale contra los populares. «Se ha producido un incremento de insultos y de amenazas a cargos electos del PP y a las sede del PP. Por ejemplo, nuestra sede en el distrito de Les Corts de Barcelona ha sufrido 25 ataques en los últimos cinco años y muchos han sido en los últimos meses», dijo Alberto Fernández.

La fantasía de empezar de cero
Jordi Garcia-Petit cronicaglobal.com 26 Agosto 2014

Una reacción al impacto demoledor del conocimiento público de las prácticas sospechosamente fraudulentas, en parte confesadas, de los Pujol ha sido una nueva consigna de los ideólogos del independentismo: empezar de cero (a partir de la independencia). ¿Ingenuidad, mala fe, ignorancia? Probablemente, una mezcla de las tres interpretaciones.

Lo dice, entre otros, Carme Forcadell, presidenta de la ANC; ha tratado de estructurarlo y darle contenido el ciclo "2014, año cero" de la 46 edición de la Universitat Catalana d’Estiu, que se celebra en Prada de Conflent, y en el que el ex presidente Jordi Pujol tenía que impartir una conferencia con el título, que ahora se presta al comentario sarcástico, "De dónde venimos".

La sociedad catalana, la civil y la política, muestra síntomas graves de anomia, de desorientación, de pérdida de referencias morales, que se traduce en prácticas de corrupción, comprensivas de corruptos (políticos y civiles) y corruptores (civiles), en fraude fiscal, en abusos de productores, comerciantes, banqueros, empresas de servicios... que rozan o caen en la falta y el delito y que a menudo comportan un engaño o estafa en la calidad y en el precio, en insolidaridad social, en insensibilidad ecológica. Todo eso con todas las excepciones individuales y colectivas que queráis, naturalmente.

En la hipotética secesión en un futuro no muy lejano, como la pretenden los independentistas, la sociedad catalana sería la misma que la de hoy con sus defectos y virtudes. ¡Imposible empezar de cero! Construir un nuevo país, querría decir construir una nueva sociedad, construir en último término un "hombre nuevo". Anunciar que eso se hará es una obrepción, una falsa narración de la realidad.

Todas las experiencias históricas modernas que han intentado una construcción parecida han fracasado y en la mayoría de los casos han acabado mal, en dictaduras despiadadas. Un caso paradigmático fue el del nuevo "homo sovieticus" que se proponía la revolución bolchevique, propósito que derivó en la sanguinaria dictadura estalinista. ¿Un nuevo "homo catalanus"? ¡Están de broma!

Lo máximo a que podemos aspirar en las sociedades europeas actuales es a una regeneración democrática y moral, y ¡no está mal! Empezar de nuevo en una Cataluña independiente no llega a utopía, se queda en una fantasía descabellada.

Turismo 2014: abandonad toda esperanza
E. Milá www.minutodigital.com 26 Agosto 2014

Estamos en crisis, la economía mundial se ha ralentizado de nuevo… pero España, este año alcanzará un récord en pernoctaciones turísticas. Sesenta millones de extranjeros visitarán nuestro país. La oleada empezó con los años 60, pero ahora se ha convertido en una verdadera pandemia. No somos un “país turístico”: nos hemos convertido en una reserva turística frecuentada por turismo basura y que genera trabajo basura. Esa ha sido el “modelo económico” que prevale en España de manera indiscutible desde nuestra adhesión a las Comunidades Europeas (hoy Unión Europea). Un verdadero suicidio económico.

Los vecinos de Magaluf (Mallorca) se quejan del salvajismo reiterado de los visitantes. En Lloret de Mar las batallas con turistas borrachos y drogados durante días, son frecuentes a todas horas pero especialmente a partir de altas horas de la madrugada. Las playas de Benidorm, la 1376746655984219segunda ciudad española que recibe más turismo, parecen un verdadero universo concentracionario. En Salou, los turistas adolescentes llegados de todo el mundo se tiran desde los balcones de los hoteles a las piscinas con más frecuencia que los banqueros de Nueva York lo hicieron durante la crisis del 29. No es posible pasear por ninguna calle de Barcelona sin chocar con miles de turistas que cámara en ristre fotografían los lugares más absurdos e intrascendentes; y si el barcelonés baja a las Ramblas, encontrará, sin duda, alguno de los 200 clubs del cannabis abiertos para atraer el turismo “fumeta”, especialmente alemán. España se ha convertido en un “parque temático” para turistas a los que puede aplicársele el calificativo que les dio Pérez Reverte en 2010: son, efectivamente, “turismo basura”.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
A principios del siglo XX, el pintor, poeta y bohemio, Santiago Rusiñol popularizó Sitges como destino turístico de la burguesía catalana. Era un lugar inigualable. Fue allí, tras la iglesia y sobre el acantilado que va dar al mar, donde construyó su casa, el Cau Ferrat que aún hoy puede visitarse convertida en museo. Los sitetanos (gentilicio de Sitges; por cierto, pronúnciese “Siches”, para no complicarse la vida, o 'sid??s, si prefiere seguir los preciosismos de Wikipedia…) estaban orgullosos de que su pueblo de pescadores, fuera visitado por intelectuales, artistas, industriales y visitantes selectos. Hoy, Sitges es meca del turismo gay de ciertos vuelos, de ahí que haya conservado todavía un buen volumen de ingresos por visitante. No ocurre así en la mayoría de zonas turísticas de España.

Era normal que el turismo penetrara por Cataluña y por el País Vasco. A fin de cuentas, en ambas zonas eran fronterizas y la propia pujanza de las burguesías locales generaba los elementos desencadenantes del fenómeno en un tiempo en el que era difícil desplazarse más allá de 100 km del lugar de residencia. En una segunda fase, determinados exponentes de esa burguesía –especialmente, procedentes de su franja media– optaron, no solamente por visitar algunas zonas de España, sino por hacer de su afición un medio de vida. Optaron por destinar sus capitales a la promoción de tales zonas y así comenzaron los imperios turísticos que ya existieron durante el reinado de Alfonso XIII y en los años de la República. El Grupo Barceló, por ejemplo se fundó a principios de los años 30, aunque solo a partir de 1962 se convirtió en un imperio hotelero. El diplomático austríaco que creó la denominación “Costa del Sol”, Rudolf Lussnigg y el eslogan “Almería, la ciudad donde el sol pasa en invierno”, se dedicaba ya a la hostelería y a la promoción turística en España desde 1907 y a partir de 1934 fue factótum de Hoteles Unidos HUSA, hoy con participación mayoritaria de miembros de la alta burguesía catalana.

A partir de los años 50, cuando algunos exponentes del bando derrotado en la Segunda Guerra Mundial recalaron en España, se convirtieron pronto en promotores turísticos e inmobiliarios en el Levante Español, Baleares y Canarias. Algo que enlazó con las necesidades de las clases medias europeas una vez Europa empezó su reconstrucción. No es raro que uno de los países que se habían situado al margen del conflicto, Suecia, se convirtiera en uno de los principales exportadores de turismo en los años 50. Con media Europa destruida, y el envidiable clima español, el turismo sueco buscaba en el tipismo aún subdesarrollado de España, lo que ellos habían dejado atrás desde hacía mucho, o simplemente lo que no tuvieron nunca hasta que el clima empezó a cambiar en los años 70 (si hoy apenas vienen turistas suecos a España es porque el clima en el sur de Suecia se ha vuelto más benigno y se han abierto centros turísticos a orillas del Báltico…).

En 1959, el turismo era una de las posibilidades económicas que se abrían al franquismo, posibilidad doblemente interesante: de un lado, permitía demostrar a los países europeos que en España no existía una dictadura inmisericorde, ni el pueblo estaba oprimido o era infeliz; de otro, porque los turistas dejaban divisas y eso permitía, en la época de la autarquía, adquirir al contado bienes de equipo en el extranjero. Era frecuente en los años 60 que el Ministro de Información… y Turismo obsequiara a pie de escalerilla del avión con algún regalo al turista 1.000.000 o 2.000.000. Debió ser hacia 1964 cuando la canción del verano que hizo furor decía: “El turista 1.999.999 | cuando llegó | se lamentó | por bajar tan deprisa del avión | con su minipantalón | se ha perdido la ocasión | e tener las atenciones | que por suerte le brindaron | al turista 2.000.000”… macarrónicas rimas que acompañaban a la imagen de Manuel Fraga en el NO|DO entregando un ramo de flores a la turista que llegaba, al decir de la propaganda oficialista, a ese número récord de la época.

Desde entonces, ha llovido mucho. Andamos por el turista 60.000.000 (que ya no es una sueca despampanante y fotogénica, sino un adolescente rubicundo con cara abotargada, sobrepeso, lata de cerveza de marca blanca y parado, llegado de los arrabales de Londres junto a otras decenas exactamente iguales). La diferencia estriba en que mientras que para el franquismo, el turismo era una posibilidad entre otras de explotar las condiciones climáticas del país en aras de obtener divisas, en la actualidad es la última esperanza para la economía española.

A lo largo de los años 60 el turismo fue creciendo y transformándose cada vez más en una industria que convivía con los altos hornos, el sector metalúrgico, la minería, los astilleros, la producción industrial, etc. Lo mismo ocurrió durante la transición especialmente en las zonas costeras del Mediterráneo. Sin embargo a partir de 1983 cuando los socialistas asumieron la dirección del gobierno y empezaron la recta final para negociar la entrada de nuestro país en las Comunidades Europeas, algo se torció. La negociación fue mal llevada desde el principio: “había que entrar en Europa y no importaba como”. Además, la socialdemocracia alemana –que, en realidad era quien había instalado a Felipe González en La Moncloa subsidiándole generosamente desde 1973 y creando de la nada el “PSOE” – exigía rapidez y que se le pagara lo adeudado. El resultado fue la reconversión industrial criminal y suicida y un tratado de adhesión que confirmaba a España como “país de servicios” y periferia de Europa. A partir de entonces, nos quedaría el turismo como premio de consolación. Felipe González firmó el acuerdo sin pestañear.

Los riesgos del turismo
Cualquier industria registra un alto grado de inseguridad sobre el futuro, pero el turismo, sin duda es una de las que más están expuestas a los cambiantes gustos de la clientela. Habitualmente, los primeros visitantes de un país son… los vecinos. Pero en el caso español, especialmente a partir de los años 80 ya no bastaba con que los franceses fueron los visitantes mayoritarios. Había que traer turismo de donde fuera: ingleses y alemanes, especialmente. Cuanto mayor fue la apertura en número, más se fue produciendo una caída en la calidad de los visitantes. Los italianos, por su parte, descubrieron España (concretamente Cataluña) a partir de los mundiales de 1983. Aún habría que esperar treinta años para que se iniciara la riada rusa y china hasta nuestro país. Pero había sombras.

En especial, a partir de la caída del Muro de Berlín (1989) Centroeuropa y el Adriático se convirtieron en zonas abiertas para el turismo. Todavía no disponían de infraestructuras en condiciones de atender riadas turísticas y, por lo demás, hasta principios del milenio, los países de la antigua Yugoslavia, se encontraban enzarzados en guerras destructivas. Por tanto, aún tardaría en convertirse en destinos para masas de visitantes. En cuanto a los países árabes y Turquía, habían desarrollado unas infraestructuras turísticas mínimamente aceptables lo que, junto al precio de los servicios, los hacía extremadamente competitivos… de no ser porque sus peculiaridades antropológicas y culturales (islam, prohibición de alcohol, misoginia, idioma) atraían solamente a determinadas capas turísticas que desaparecieron en cuanto aumentó la inestabilidad política y el terrorismo islámico. España siguió en la cresta de la ola del turismo en los últimos años, pero ya no como durante el franquismo –en donde el turismo era una pieza más de la economía– sino como forma de monocultivo económico.

El riesgo estriba en que los gustos del turismo pueden cambiar en cualquier momento. Hasta ahora, ningún episodio de terrorismo ha afectado a la clientela extranjera que visita nuestro país, a pesar de que ETA lo intentara en varias ocasiones como forma de presión económica sobre el régimen (maletas–bomba en consignas de aeropuertos, “campañas de verano” de ETA en zonas turísticas, etc). Ahora mismo, bastaría una bomba en una zona turística de Barcelona o de Cataluña, generada por el proceso soberanista y que afectara a un visitante, para que esta región perdiera lo que constituye hoy su único pulmón económico.

En cuanto a los gustos del turismo son completamente inestables. Si cualquier pequeño país balcánico modificara su modelo económico y lo adaptara al turismo de clase trabajadora, España vería mermados sus ingresos y se produciría una caída en picado de las visitas. Países como Malta o Chipre, zonas como Cerdeña, Sicilia, Creta, pueden asestar en el futuro dentelladas para nuestra industria turística. No hay que descartar tampoco que en diez años, el precio del transporte aéreo haya experimentado una variación al alza a raíz del encarecimiento del precio del carburante.

Las previsiones de la Organización Mundial del Turismo
A despecho de una realidad siempre cambiante y que impide predecir cómo será el futuro, la Organización Mundial del Turismo, desde antes de la crisis económica de 2008, preveía para España un aumento del 5% anual en el número de visitas turísticas que se mantendría constante hasta… el 2050. Después de la crisis, este organismo internacional ha modificado sus previsiones: el turismo, nos dice, seguirá creciendo un 5%… hasta 2020 cuando llegarán a España 75 millones de turista extranjeros, veinte más de los que se recibía en 2012 y casi el doble de los que llegaban aquí en el no tan lejano 1986.

La primera pregunta que subyace a estas triunfalistas cifras es: ¿cuándo estará completo el aforo de nuestro país? ¿Cuándo se pondrá el cartel de ya no hay plazas libres? Porque hay fenómenos que distan mucho de ser “sostenibles” y el turismo es uno de ellos. De la misma forma que hay un momento en el que una economía no puede basarse en el ladrillo (simplemente porque si lo hace habrá un momento en el que ya no habrá ni dónde construir ni quien compre lo construido), igualmente llega un momento en el que la capacidad turística de un país llega al límite y ya no pueden entrar más visitantes.

Barcelona es un ejemplo. Los intereses hosteleros de la alta burguesía catalana (el único sector en el que el capital catalán todavía se invierte en Cataluña, si bien una parte de ese capital –incluido el del gang Pujol, va a parar al Caribe) han transformado la ciudad en un parque temático para turistas desde que CiU ocupó la alcaldía de Barcelona. Hoy, la ciudad está completamente desfigurada por la avalancha turística y resulta extremadamente hostil para los ciudadanos barceloneses cuyo número va descendiendo año tras año. Por lo demás, el hecho de que el poder ejecutivo autonómico y municipal sean extremadamente débiles hace que ni siquiera sean capaces de ordenar los flujos turísticos, regularlos o eliminar los problemas que puedan aparecer. El ferrocarril metropolitano, las Ramblas, la zona de Sagrada Familia, las playas de Barcelona son el teatro de operaciones de miles de delincuentes llegados de todas partes del mundo ante la permisividad, la falta de autoridad y la relación policial de la ciudad. Los mismos delincuentes operan en las mismas zonas desde hace una década sin que hayan entrado en la cárcel ni una sola vez, detenidos una y otra vez, pero nunca expulsados, encarcelados o sancionados de alguna forma. Es evidente que, a la larga, estos robos y molestias continuas repercutirán negativamente en el turismo hacia Barcelona… lejos de pensar en solucionarlo por la vía radical, el Ayuntamiento busca sectores turísticos alternativos, el último de los cuales es el “turismo cannábico” en un intento de rivalizar con Amsterdam…

Así pues, las previsiones de la Organización Mundial del Turismo pueden cumplirse… o no. Si se cumple, la superación del “aforo” razonable hará de nuestro país algo inhabitable. Dejando aparte de que para lograr un aumento anual del 5% habrá que bajar cada año un poco más el listón y admitir cada vez más a “turismo basura”. Pero, en caso de que el turismo varíe sus gustos y aficiones y abandone a nuestro país por otros destinos más agradables y baratos, el monocultivo turístico arrojará al paro hará que ingresen en el paro un 30% más de ciudadanos: de los contratos firmados desde enero, de los que alardea el gobierno Rajoy como muestras de su increíble habilidad para crear empleo, el 80% tienen relación con el sector turístico y la inmensa mayoría forman parte de lo que se conoce como “trabajo basura”: estacional, mal pagado, sin valor añadido, sin cualificación. Cada vez somos más un “país de camareros” que ni siquiera han pasado por escuelas de hostelería…

Turismo basura: diez millones más
El Confidencial cuenta que en la actualidad están llegando a España diez millones de “turistas basura”, localizados especialmente en Cataluña y Baleares. Parecen pocos a tenor de lo que se ve en las calles, pero en cualquier caso tal es el tipo de turismo que se está atrayendo en la actualidad. Hoy ya es imposible pensar que, dadas las circunstancias, España pueda atraer a un “turismo de calidad”. Los servicios son mediocres, en ocasiones incluso infames. España es un paraíso para la delincuencia internacional. Atrae más turismo la posibilidad de comprar cervezas a 20 céntimos de euros en los supermercados DIA que la catedral de Cuenca o la iglesia de Sant Pere de Rodas. Además, este país no podría atraer a más de 5.000.000 de turistas de calidad, en el mejor de los casos.

En Francia, hasta en el más pequeño pueblo pirenaico, la iglesia románica más pequeña está abierta en horarios de visita y allí en la entrada encontraréis una mesa con los prospectos turísticos necesarios para conocer lo esencial de su historia y de sus méritos arquitectónicos. El “Sindicat d’Iniciative” (equivalente a nuestras oficinas de turismo) está presente por todas partes. Es evidente que en zonas como París existe masificación turística, pero aun así se mantiene un cierto nivel de turismo de calidad. Nada de eso es posible ya en España. Nuestra economía está presa de una trampa mortal: no podemos admitir a más turismo, pero tampoco podemos prescindir del turismo. No podemos atraer a turismo de calidad, así que solamente podemos ir rebajando el listón abriendo más y más las puertas al turismo de chancletas y botellón, de balconing y porro, de bakalao y trifulca etílica.

Hubo un tiempo en el que tener un bonito paisaje y un clima benévolo era una bendición. Hoy, esos lugares parecen cada vez más malditos. No es que, como se temía en los años 50, el turismo haya alterado “los valores y el estilo” de los españoles, es que los intereses de la industria hotelera española, los errores y debilidades en la negociación con la UE, han convertido a España en la meca del turismo de baratillo. Probablemente no son solamente 10.000.000 de turistas–basura los que llegan a nuestro país, sino más del 50% que generan más problemas de los que ayudan a resolver. Y no, el problema no tiene remedio. Aquí cabe decir aquello que Dante puso en la puerta de su Infierno particular: “abandonad toda esperanza” o si lo preferís en la lengua del gibelino: “lasciate ogni speranza, voi ch’entrate”.

La Diputación foral de Guipúzcoa (Bildu) subvenciona con más de 600.000 euros a los medios de comunicación que trabajan en euskera
Redacción. www.latribunadelpaisvasco.com 26 Agosto 2014

La grave crisis económica que atenaza al territorio guipuzcoano no parece preocupar demasiado a la Diputación Foral de Guipúzcoa, en manos de Bildu. El pasado día 22 de agosto, el Boletín Oficial de la provincia más pequeña de España anunciaba que el equipo de Gobierno de Martin Garitano había aprobado subvencionar con un total de 659.895 euros a más de 40 medios de comunicación guipuzcoanos (prensa, radio, televisión e Internet) que trabajan exclusivamente en euskera. (Documento íntegro al final de la información)

Estos medios de comunicación, la mayor parte de ellos ideológicamente próximos a la autodenominada izquierda abertzale, alcanzan a pequeñas audiencias locales, pero esto no impide que la máxima institución guipuzcoana engrase su funcionamiento con ayudas económicas que, en algunos casos, pueden superar los 100.000 euros. Así ocurre, por ejemplo, con Goiena Comunicación, una cooperativa de Mondragón que recibe 128.365 euros de la Diputación. Otras entidades y corporaciones que reciben cantidades importantes son Urola Kostako (45.822 euros), Goierriko Hitza (41.458 euros), Argia (40.801 euros), Irutxulo Hitza (21.835 euros) y …ETA Kitto! (29.194 euros).

 


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