AGLI Recortes de Prensa   Martes 2 Septiembre  2014

Así, seguro que pueden
EDITORIAL Libertad Digital 2 Septiembre 2014

Mariano Rajoy se ha pasado el verano sin ni tan siquiera mencionar el nombre de Jordi Pujol. El que quizá sea el mayor escándalo de corrupción de la democracia y la caída del símbolo de la Cataluña nacionalista no han merecido más que una o dos frases de pasada de un presidente del Gobierno que al mismo tiempo dice luchar contra la corrupción.

Sin duda alguna, la sociedad española reclama hoy en día políticos y gobernantes que ejerzan un liderazgo serio contra esa corrupción que tan bien ejemplifica el caso Pujol y que los ciudadanos perciben, probablemente sin equivocarse demasiado, como gravísima y generalizada.

Pero en lugar de ponerse al frente de la batalla contra un mal del que además el PP no está libre de sospecha, Rajoy y su Gobierno no saben hacer otra cosa que callar, quizá ante la eventualidad de una futura alianza con CiU, o plantear propuestas que no resisten el más mínimo análisis, como la elección directa de alcaldes.

Querer vender una reforma meramente electoralista y hecha para que algunos conserven su puesto como lucha contra la corrupción no hace sino azuzar las sospechas, sólo identifica más al Gobierno y al PP como parte de esa casta contra la que claman algunos, con evidente interés por sustituirla.

Porque si la pasividad de los populares sería grave en un contexto normal, en la España actual es terrible: la España que se ha de enfrentar a la crisis, al más serio desafío separatista y, además, al surgimiento de una nueva izquierda radical y antisistema que pretende arrasar con todo.

Una ultraizquierda populista que sí sabe leer el momento político y social y, aunque sea con un discurso disparatado en lo económico y nauseabundo en lo moral, dar respuesta a las inquietudes de amplias capas de la sociedad, así como qué batallas hay que luchar y cómo.

Así, este lunes se ha visto que Podemos entiende que la lucha contra la corrupción es uno de los temas capitales de su estrategia política y, frente a los que ni tan siquiera se toman la molestia de pronunciar unas palabras, incluso plantea querellas contra el clan Pujol.

Se ha visto en el ascenso de otros populismos y otros totalitarismos, por ejemplo en la Venezuela tan cara a Pablo Iglesias y compañía: cuando un personaje o un partido como Chávez o Podemos llegan al poder, lo hacen por su propia audacia, sí, por sus mensajes populistas, también, pero sobre todo por la incompetencia y la inacción de aquellos que deberían haberlos combatido.

España, si los políticos –y los medios– siguen por este camino, será el próximo capítulo de esta vieja historia.

Agenda de Septiembre
Kiko Méndez-Monasterio www.gaceta.es 2 Septiembre 2014

En lo nacional empieza el curso político y más parece una carrera por la supervivencia, como las tortugas esas de los documentales de la 2 y de los videoclips de Amaral. Pobres bichos. Y pobres de nosotros también, porque se ha dado inicio a una campaña electoral permanente, inaugurada con encuestas y con miedos, y triste, que para los sistemas políticos sídebería permitirse la eutanasia, porque sus agonías son largas y odiosas.

Junto al lecho doliente de la constitución del 78 han desfilado doctores y especialistas a millares, se colocan en la cabecera y todos mueven la cabeza de lado a lado, lentamente, en un gesto universal que significa “este palma fijo”. En la habitación contigua algunos frotan sus manos pensando en repartirse rápido el patrimonio, sobre todos los nacionalistas, quizásin saber que el haber envenenado al paciente -además de procurarles la cárcel- les deshereda de forma automática. Mientras, Pablito Iglesias pretende ejercer de hijo natural del PSOE e IU proclamándose heredero universal. Tiene cierta lógica, porque la verdad es que este ha sido un sistema hecho por y para los socialistas de todos los partidos, y su principal legado es un muro de protección antifascista, que es como llamaban en la Alemania del Este al de Berlín.

Las verdaderas alternativas a un futuro bolivariano, cantonal y bananero, todavía están gateando. Rosa Díez, Albert Rivera, Santiago Abascal, tienen por delante un curso para demostrar que la política sabráreinventarse como lo estáintentando la Corona -“una monarquía renovada para un tiempo nuevo”-. Por su parte en el PP, creo, la renovación la lidera Bonilla (aunque con estos chistes de columnismo fácil hay que tener cuidado, y recordar a un señor de León que fue presidente). Por último -todavía en clave interna, pero justo antes de pasar a la agenda de exteriores- estála diada catalana, que ya diremos la semana que viene que es un aniversario más falso que las declaraciones de IRPF de los Pujol, pero que guarda importancia como termómetro, para conocer la evolución de la fiebre norcoreana en Cataluña.

En lo verdaderamente internacional, septiembre se inaugura con el 75 aniversario del inicio de la IIGM, y hay quien en vez de recordarlo parece que pretende celebrarlo por todo lo alto, con recreación literal incluida. La política exterior de Obama y la UE consigue que el otro aniversario -el centenario de la Gran Guerra- parezca una hoja de ruta pactada entre los demócratas de la Casa Blanca y los burócratas soviéticos de Bruselas. USA permanecerá, por supuesto, porque al imperio todavía le queda el cuerpo de marines y la independencia energética. Pero la Unión Europea tiene un futuro tan incierto como los aniversarios históricos. Hasta en Alemania estácreciendo el escepticismo por el proyecto, y cuando compramos algo empezamos a convertirlo mentalmente en futuras pesetas.

Agárrense, comenzamos.

Perdurará el sistema corrupto del pujolismo
Ha sido una excelente ocasión para hacer una limpieza a fondo. Pero no será así. El sistema corrupto creado bajo el pujolismo e indiciariamente por este continuará, feliz y contento. Todos aquellos que cuentan -políticos, grandes empresas- no quieren cambiarlo o no se ven en corazón. Está claro y es definitivo, sin lugar a dudas.
Alfons Quintàcronicaglobal.com 2 Septiembre 2014

No hay voluntad política para acabar con el sistema de corrupción catalán, creo que generalizado, que ha revelado el asunto Pujol. He escrito varias veces que no es un tema sólo personal o familiar. Como en el magno caso de Tagentopoli en Italia (1992), todo indica que es un marco vertebrador del mundo político-administrativo, de la circulación de ingentes cantidades de dinero negro y, en definitiva, el elemento frecuentemente decisorio del poder. Limitarlo a algunos "accidentes" o incidentes y a un número limitado y conocido de personas, como se está haciendo, es una reveladora tomadura de pelo. Estamos en lo de ser cornudos y pagar la bebida.

El anterior artículo de esta serie tenía por título 'Tibieza en la destrucción del sistema pujolista'. Quería conservar la esperanza, aunque no veía ninguna movilización y escasísimas declaraciones de políticos sobre lo que me parecía y me parece un tema capital, incuestionable.

Todas las fuentes coinciden
Durante la semana pasada me he dedicado encarnizadamente a hablar con fuentes de primer orden, que tantas veces he demostrado tener al alcance. Las respuestas han sido unánimes: ni siquiera se intentará terminar de hacer aflorar ese sistema, para destruirlo mediante medidas legislativas y administrativas. Todas las fuentes creen que esto, elemental y moralmente obligatorio, no sucederá. Me lo han dicho con frases claras, con sujeto, verbo y predicado. Lo considero exacto.

Lamento tener que dar la razón a Marta Ferrusola, esposa de Jordi Pujol padre. Dijo a su marido, en voz baja, en Queralbs, lo que una televisión grabó sin decirlo y emitió: "Esto se olvida". Quizás será antes de lo que nos podíamos pensar.

Preocupados por ellos mismos
Todo el clan Pujol, toda la cúpula de CDC y de la Generalidad, el inmenso aparato mediático y cortesano del poder establecido, las grandes fuerzas económicas y tutti quanti están de acuerdo. No quieren alterar el desorden establecido. Están acostumbrados y creen que un cambio les podría afectar negativamente. No están preocupados por los ciudadanos sino por ellos mismos. Creen que unas reformas en profundidad les llevarían al paro, dado que no tienen otra profesión que no sea el poder por el poder. O aspirar a él.

Nadie puede negar que tenemos un sistema en cuya creación han participado grandes empresas, así como grandes y pequeños partidos. Pero esto no es un eximente, ni un atenuante. Hay que ir paso a paso, aunque sin olvidar que los grandes ejemplos sólo se podrán mostrar a base de coger grandes casos. Lo que tenemos delante de la nariz hubiera sido bien apto para una tarea ejemplarizadora, por su importancia objetiva, por el cinismo moral que lo ha amparado y por el comportamiento particularmente insolente de Jordi Pujol después de que se le haya cogido con las manos en la masa.

Hace falta una teoría de la corrupción
Por lo tanto, sería el momento adecuado para mostrar que hemos estado sufriendo un sistema que hay que liquidar. En unos tiempos en que se recorta argumentando que debemos ser más competitivos resulta que los recortadores de derechos y servicios lanzan a la línea de flotación de la competitividad un torpedo, de nombre corrupción. Hay que mostrar esta maldad con detalle, no a parches sino exponiendo que es la base conceptual e instrumental del poder político casero. Lo encarna el pujolismo. Pero no sólo.

El Premio Nobel de Economía Friedrich Hayek dijo que "sin una teoría, los hechos permanecen silenciosos". Aquí tenemos una serie de hechos de interés judicial, pero estos hechos permanecerán silenciosos si no se formula una teoría de lo que ha sido y es el pujolismo, así como cuáles fueron o son las complicidades que supo establecer. No es "un" sistema más sino "el" sistema de aquí, lo que puede continuar intocado, dado que, insólitamente, nadie habla ni para maquillar las corrupciones sistemáticas que están saliendo a la luz, gracias -sea dicho irónicamente- al clan Pujol.

La oficina antifraude
Creo que se puede confiar en el poder judicial, a pesar de la dependencia política del Ministerio Fiscal. Pero la reforma de la administración tiene que venir desde el poder legislativo. Si hubiera una justicia dependiente de un poder catalán, no llegaría nunca. ¿Alguien puede tener alguna duda, a día de hoy? Tampoco hay que olvidar el papel nefasto, como he argumentado muchas veces, de la oficina administrativa de la Generalidad denominada Antifraude, sin independencia real, sino que ubicada en un marco de jerarquía administrativa. Hay que reclamar su cierre. No puedo entender cómo ningún partido aún no lo ha reclamado.

Hoy tenemos un legislativo catalán -y no digo nada del ejecutivo, que ay, aquí ha reducido al legislativo a nada- que no ha sido capaz ni de hacer cuadrar un poquito a Jordi Pujol respecto a su comparecencia. Esto es posible porque la Generalidad controla la comunicación social y aquí no tenemos ni especialistas en temas de corrupción.

Mala creación de dirigentes
Cómo podríamos tenerlos cuando lo que hay que tratar y lo que se publicará lo decide la Generalidad, con sus subvenciones. ¿Tan difícil es comprender y exponer que, a más corrupción, más endeudamiento y peores servicios, y más caros? No sé cuántos artículos he escrito sobre los vínculos entre la política sanitaria y la corrupción. Ha sido como si lloviera.

En casi todos los infinitos problemas de Cataluña encontramos una constante. Consiste en que el marco vigente no ha sabido crear buenos dirigentes ni buenos técnicos. En esto está la zarpa de Pujol. Si las fechorías de este no son ventiladas, denunciadas de pies a cabeza y objeto de barreras legislativas y administrativas, puede resultar que la política y la gestión pública resulten descaradamente atractivas para rateros en potencia.

En Banca Catalana y en todos los sitios donde ha sido, Pujol ha sido un pésimo gestor. Desde la Transición, todo se ha ido pudriendo. La posibilidad de que ahora se encuentren personas de calidad es muy remota, y si se encontraran sería necesario que también fueran héroes. Lo que se han creado son "élites extractivas", esclarecedor concepto creado por los economistas Daron Acemoglu y James A. Robinson. No hay ningún peligro de que lo comente TV3, o los diarios más descaradamente cortesanos, como El Punt Avui y Ara.

Ignorando la corrupción
Hace muchos, muchos años, quizás más de veinte, que sigo el tema de la corrupción en Francia y en Italia. Tengo algunos centenares de libros. De España sólo tengo los admirables libros (creo que no hay mucho más) del catedrático emérito Alejandro Nieto. Escrito en catalán no tengo nada de nada. Estuve años buscando a quien quisiera escribir un libro y no lo logré. El campo está libre para los delirios de los cortesanos de Pujol y de Mas.

Hay un problema de conocimiento, del cual surge otro de conciencia administrativa así como una gran incapacidad para juzgar actos que objetivamente son malignos. Todo ello afecta negativamente a un aparato político y administrativo en degradación constante.

No hablo de filosofía sino de realidades. Los sapos de origen político que se han de tragar los secretarios, interventores y tesoreros de ayuntamientos pueden ser épicos. ¿Hay que explicar a qué se debe? Como tampoco resulta complicado el odio de Boi Ruiz y los suyos a los controles propios del Derecho Administrativo, perfectamente justificados para proteger el dinero público. He escrito de ello muchas veces. Ha sido como predicar en el desierto.

El desgobierno de lo público
En síntesis, a pesar de lo que ha sucedido, "el desgobierno de lo público" (por decirlo usando el título del último libro de Alejandro Nieto) continuará, mutará, se perfeccionará, se camuflarà, pero no cambiará, a pesar de que estamos en una situación que debería de llevar a ello. No cambiará la organización pujolista y corrupta de la sociedad catalana, y sin esto, nada podrá ir bien.

En el corto plazo, el sistema mediático juega muy claramente a hacer creer que el anciano Pujol ya ha sufrido bastante por lo que un cortesano suyo ha osado en calificar de "una distracción". A la vez, las modestas masas independentistas, desorganizadas y deliberadamente agresivas continuarán diciendo que prefieren corruptos catalanes a corruptos foráneos.

Corrupción, una antropología catalana
Por este camino y por otros colaterales, la corrupción será una auténtica realidad antropológica. Ya lo es en Argentina, desde hace muchos años. Allí nunca ningún dirigente peronista ha sido marginado cuando se le ha cogido "in fraganti".

La demagogia grandilocuente continuará siendo el remedio que curará -o meterá bajo la alfombra- a todo lo que sea necesario. De momento, una buena parte de personas, o de bobos, se lo tragan.

Ya no tenemos hombres políticos como mi añorado amigo Ramon Trias Fargas, autor, en privado, de una frase magistral, hoy perfectamente confirmada con hechos que él y yo, hace ya decenios, dábamos por cierta. "En 'Pujolet' (Jordi Pujol Soley) -dijo Ramon Trias- quiere salvar Cataluña, mientras que yo sólo quiero ayudar a que vaya mejor". Por eso hay que temer a todo otro nuevo "salvador", como por ejemplo Oriol Junqueras.

Ejemplar cierre de filas alemán contra el yihadismo
Editorial El Mundo 2 Septiembre 2014

EL PARLAMENTO alemán respaldó ayer por amplia mayoría el envío de armas a los peshmerga -combatientes kurdos- que luchan contra el grupo terrorista Estado Islámico (IS) en el norte de Irak. El cierre de filas de democristianos y socialdemócratas en una votación que compromete directamente a Alemania contra el yihadismo es encomiable. Más aún si tenemos en cuenta que se trataba de una votación en puridad innecesaria, puesto que el suministro de armas es competencia exclusiva de la Cancillería. Angela Merkel ha acertado al alertar de que el peligro que representa el IStrasciende el ámbito geográfico de Siria e Irak y atañe directamente a Europa y Occidente. La UEno tiene una política exterior y de defensa únicas, pero ha dado luz verde a los Estados miembro para que se impliquen en la lucha contra el terrorismo internacional. Francia y Alemania pertrecharán a los resistentes kurdos e iraquíes, Reino Unido ya tiene a sus fuerzas especiales sobre el terreno en tareas de asesoramiento y EEUUbombardea posiciones yihadistas. Occidente no puede ni debe abstraerse de un conflicto en el que se masacra a civiles. Sobre todo, cuando casi una cuarta parte del ISha sido captada y reclutada en Europa, Estados Unidos, Australia y los países nórdicos.

Internacional
Amnistía Internacional denuncia «una campaña sistemática de limpieza étnica en el norte de Irak» por el Estado Islámico
ep@Abc_es / MADRID. ABC 2 Septiembre 2014

AI explica que «entre las minorías étnicas y religiosas atacadas figuran los cristianos asirios, los chiíes turcomanos, los chiíes shabak, los yazidíes, los kakai y los mandeos sabeos»

En un informe publicado este martes, Amnistía Internacional (AI) ha denunciado que el Estado Islámico (EI) ha cometido varios crímenes de guerra y ha realizado «una campaña sistemática de limpieza étnica en el norte de Irak». «Las matanzas que lleva a cabo el Estado Islámico ofrecen nuevos y desgarradores datos que indican que una oleada de limpieza étnica contra las minorías está azotando el norte de Irak», ha dicho la asesora general sobre respuesta a las crisis de AI, Donatella Rovera.

AI ha explicado que «entre las minorías étnicas y religiosas atacadas en el norte de Irak figuran los cristianos asirios, los chiíes turcomanos, los chiíes shabak, los yazidíes, los kakai y los mandeos sabeos». Además, «muchos árabes y musulmanes suníes a quienes se considera contrarios al Estado Islámico también han sido objeto de ataques aparentemente como represalia» al igual que sus lugares de culto, que han sido destruidos.

AI ha recogido «una serie de relatos espeluznantes de supervivientes que describen cómo decenas de hombres y niños de la región de Sinjar fueron capturados por el Estado Islámico, cargados en camionetas y llevados a las afueras de pequeñas poblaciones para ser ejecutados en grupos o fusilados individualmente».

Dos grandes matanzas
La ONG ha reunido datos que indican que en el mes de agosto han tenido lugar varias ejecuciones masivas. «Dos de los incidentes con más víctimas mortales tuvieron lugar cuando combatientes del Estado Islámico asaltaron las localidades de Qiniyeh, el 3 de agosto, y Kocho, el 15 de agosto», ha especificado.

«Algunos no podían moverse y no pudieron salvarse»
La organización humanitaria ha asegurado que «el número de personas que perdieron la vida sólo en estas poblaciones asciende a varios centenares». «Grupos de hombres y niños de las dos localidades, entre los que había niños de sólo 12 años, fueron capturados por el Estado Islámico, llevados a otros lugares y fusilados», ha denunciado. Uno de los supervivientes de la matanza de Kocho ha relatado que «no había ningún orden». «Ellos (los milicianos suníes del Estado Islámico) llenaban los vehículos de forma indiscriminada», ha recordado. «Algunos no podían moverse y no pudieron salvarse. Estaban tendidos, desesperados de dolor, esperando la muerte. Tuvieron una muerte horrible», ha relatado Salem, otro superviviente que consiguió huir gracias a un musulmán que durante 12 días le llevó comida y agua.

La organización humanitaria también ha recabado el testimonio de Said y Jaled, dos hermanos que sobrevivieron a la matanza de Kocho, aunque perdieron a otros siete hermanos. Said logró llegar a lomos de un asno a las montañas del Kurdistán.
Crímenes de guerra

Además, AI ha denunciado que el Estado Islámico «ha cometido crímenes de guerra», entre ellos ejecuciones sumarias y secuestros masivos, dirigidos, sobre todo, contra minorías étnicas y religiosas en el norte de Irak. «Está llevando a cabo despreciables crímenes transformando zonas rurales de Sinjar en campos de la muerte empapados en sangre en su brutal campaña para borrar todo rastro de la población no árabe y musulmana no suní», ha subrayado.

A este respecto, AI ha recordado que «sigue sin conocerse la suerte de la mayoría de los cientos de yazidíes en poder del Estado Islámico». En particular, ha destacado el caso de un hombre que ha entregado a la ONG una lista con los nombres de 45 familiares desaparecidos, todos mujeres y niños.

Muchas de las personas retenidas por el Estado islámico —señala AI— han recibido amenazas de violación o agresión sexual o han sido presionadas para que se conviertan al islam. En algunos casos, familias enteras han sido secuestradas.

Proteger a los civiles
En este contexto, Rovera ha instado a las autoridades iraquíes a, «en vez de agravar los combates haciendo la vista gorda con las milicias sectarias contra el Estado Islámico, a centrarse en proteger a todos los civiles, sean cuales sean su etnia o su religión».

«La población del norte de Irak se merece vivir libre de persecución, sin temer por sus vidas a cada paso. Quienes dan las órdenes, llevan a cabo o prestan ayuda en estos crímenes de guerra deben ser detenidos y llevados ante la Justicia», ha sostenido.

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Tergiversaciones conceptuales de los nacionalismos extremos

Artur Mas se halla en una situación verdaderamente complicada
Miguel Massanetwww.diariosigloxxi.com 2 Septiembre 2014

Cuando se carece de argumentaciones solventes, faltan las bases fiables sobre las que basar un razonamiento bien construido y los antecedentes históricos, por mucho que se quiera bucear en ellos en busca de datos fidedignos que, por supuesto, nunca han existido, sin que la verdadera Historia pueda avalar a aquellos que pretendan formular una reclamación nacionalista.; suele suceder que se recurra a interpretaciones sesgadas de conceptos políticos, jurídicos e, incluso, sociales o presuntamente basados en tradiciones o leyendas, para intentar vestir de una capa de legitimidad a aquello que, no obstante, resulta imposible de defender desde ningún punto de vista.

A los separatistas catalanes les ocurre algo parecido cuando hablan de “legalidad”, para dorarles la píldora a los catalanes, a los que se mantiene engañados respecto a la procedencia y constitucionalidad de la pretendida convocatoria a una consulta, para que el pueblo se manifieste respecto al “derecho a decidir” referido, por supuesto, no a una cuestión nimia, como pudiera ser la convocatoria de unos juegos florales; sino para algo tan trascendental como es entrar en una materia, tan espinosa y absurda, como es la de pretender convocar un plebiscito unilateral de Catalanya sobre su, supuesto, derecho a separarse de España para formar una nación independiente.

Mil veces se ha comentado, desde las Cortes Españolas hasta el TC, la imposibilidad de llevar a cabo esta consulta, que ha sido calificada de inconstitucional y, por supuesto, lejos de las facultades delegadas por el Estado a las comunidades autónomas; que nunca se pueden enfrentar a las leyes estatales y, por supuesto, a los mandatos de la propia Constitución. Por extraño que nos pueda parecer, los políticos catalanes de los partidos defensores de la independencia, hacen oídos sordos a todas las reflexiones, mandatos, consejos y advertencias que, desde todos los órganos institucionales de la nación española, se les han venido haciendo. Tampoco se dan por enterados de los avisos de Bruselas y de las opiniones unánimes de distintos gobiernos de la CE que dejan bien claro que, una Catalunya independiente de España, no tendría cabida en la UE, ni podría beneficiarse de las ayudas de las que actualmente viene percibiendo de ella, del comercio sin aranceles que viene manteniendo con los distintos estados europeos ni de las ventajas y apoyos del BCE.

Presionados por el señor Junquera de ERC, CIU y el presidente del Gobern, señor Artur Mas, se hallan en una situación verdaderamente complicada, después de que se hayan desvelado los problemas del señor Pujol y su familia con Hacienda y la fortuna que, él y sus hijos, han venido amasando, a costa los beneficios logrados de sus relaciones y negocios conseguidos de los organismos públicos dependientes del Govern, durante los 34 últimos años, mientras don Jordi, simulando ser el defensor del pueblo catalán, acusaba hipócritamente y, con insistencia digna de mejor causa, al Estado español, de robar a Catalunya y perjudicar a los catalanes. A medida que la ayuda que pretendían hallar de la UE y las naciones pertenecientes a ella, así como de los propios EE.UU de América fueron fallando y fracasados todos los intentos de conseguir de Bruselas algún apoyo en el que poderse basar; a los separatistas catalanes no les ha quedado otro remedio que lanzarse de cabeza, en un intento supremo de convencer a los catalanes de que la consulta es posible y que, además, es legal, dándoles la vuelta a conceptos políticos y legales a los que les han cambiado su verdadero sentido, adaptándolo a su conveniencia y dándoles una significación que nada tiene que ver con la que realmente les corresponde.

No es raro escuchar, en boca de los portavoces de CIU, ERC, ICyV, UP o la propia ANC (Asamblea Nacional Catalana de la sectaria Carmen Forcadella) y, en algunas ocasiones, en algún miembro díscolo del PSC, emplear términos o conceptos como: “Soberanía popular”, “hecho diferencial”, “derechos democráticos del pueblo catalán” o que la famosa Ley de Consultas que están a punto de aprobar en el Parlamento Catalán, les permitirá convocar la consulta “dentro de la legalidad”; como si el acuerdo del Congreso de Diputados, las advertencias del TC, la lectura de la misma Constitución de 1.978 y el sentido común, no fueran suficiente para que estos señores, empecinados en defender que las leyes catalanas están por encima de las españolas en materias que ni les competen, ni están facultados para aprobarlas sin la previa autorización del Parlamento del Estado español; carecen de toda vigencia y constituyen un delito para quienes, sin atribuciones para ello, tienen la osadía de enfrentarse a la Justicia al pretender imponerlas como un mandato obligatorio al pueblo catalán.

Soberanía popular y democracia. Usan este concepto con la alegría de aquel que ha descubierto la piedra filosofal. Pero, en realidad ¿cuál es su significado? Si estamos en una democracia y nos regimos por leyes y una Constitución que nos indica nuestros derechos y deberes ¿cómo se puede hablar de soberanía popular o democracia, referidas a una sola comunidad autónoma, sin tener en cuenta al resto de españoles que también forman parte de esta soberanía popular? Para estos señores soberanía popular y democracia es un término elástico que les permite saltarse las leyes democráticas de la nación cada vez que a ellos les pase por la mente dejar de respetarlas. Imagínense ustedes el caso si, cualquier nación de Europa, pudiera estar expuesta a que sus provincias, länders, cantones o como se les quiera llamar, pudieran separase de sus respectiva nación sólo cuando sus gobernantes y ciudadanos lo decidieran. En el caso catalán ni tan siquiera les vale la excusa de que antes ya eran una nación, porque esto nunca ha ocurrido, limitándose a ser un simple condado del antiguo reino de Aragón. España, dice la Constitución, es una e indivisible y, mientras no se cambie por los procedimientos legales previstos, ninguna región o autonomía está legalizada para, unilateralmente, pretender separarse del Estado español.

Hecho diferencial. La propia Constitución ya tuvo en cuenta algo que a mí me parece de una obviedad apabullante. Todas las comunidades autónomas españolas tienen particularidades, costumbres, dialectos, diferencias geográficas, monumentos, peculiaridades gastronómicas, artistas y personajes que han destacado en las artes, las ciencias o las letras que, evidentemente se diferencian del resto de comunidades que, a la vez, se diferencian entre sí. El tema del idioma se ha exagerado y yo diría, sin temor a equivocarme, que se han valido de él, no tanto por la intención de preservarlo y promocionarlo (algo de lo que se ocupaban con gran afán sin que fuera necesario enfrentarlo al castellano, como si no pudieran coexistir como, de hecho, ocurre entre la multitud de castellano hablantes que viven en Catalunya), sino como arma arrojadiza en contra de Madrid y el resto de españoles que hablan el idioma español. Aquí no me resisto a transcribir una definición de un glosario sui generis, de Pércibal Manglano, del concepto “soberanía” que, para el autor, significa “independencia nacional que se reduce a pedir dinero prestado para gastar lo que no se tiene, que se exalta para no tener que devolver lo prestado”.

En realidad, aparte de ser una de las regiones más ricas de España, que parece no estar conforme con el deber de solidaridad, Catalunya no tiene motivo alguno para pedir la independencia más que un sentimiento atávico que les hace sentir, dentro de su riqueza, los más desgraciados de España. O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos la sinrazón de aquellos que buscan el enfrentamiento en lugar de la concordia y buena vecindad.

Juicio político al ‘Español del Año’
José Antonio Zarzalejos El Confidencial 2 Septiembre 2014

La convulsión que ha provocado dentro y fuera de Cataluña la autoinculpación de evasión fiscal de Jordi Pujol es directamente proporcional no a la entidad de su infracción o delito (ya veremos cómo de grave), sino a la de su dimensión política y a su arquetípica ejemplaridad ciudadana. Y ni una ni otra eran como parecían.

Aunque el expresidente de la Generalitat haya aducido a posteriori que el galardón de “Español del Año” que en 1984 le concedió ABC (el “verdadero”, el de Luis María Anson, que así lo adjetiva el colega cada vez que menciona al diario con su conocido sentido del humor y fina ironía), fue “un premio para herir al PSOE”, lo cierto y verdad es que el que fuera líder de CiU recibió sin reservas mentales aparentes la distinción de manos del conde de Barcelona, Don Juan de Borbón, en la misma sede de ABC, acompañado en el acto por Manuel Fraga, entre otros. Y pronunció un discurso de cuarenta y cinco minutos que le granjeó un editorial de página entera y elogiosísimo del periódico madrileño, que reprochaba a “algunos” medios presentar al entonces presidente como a “un delincuente”.

Si los catalanes se sienten engañados por el que ha sido hasta el pasado 25 de julio el padre de la patria, el resto de los españoles –aunque sólo sea por el hito excéntrico de su premio como el “Español del Año” de 1984 y por su sorprendente discurso de aceptación en ABC en abril de 1985– tenemos motivos sobrados para experimentar la irritante convicción de que depositamos en Pujol una confianza que ha sido traicionada. Porque el pujolismo se ha venido mimetizando con un nacionalismo catalán pactista y pragmático, en la mejor estela del catalanismo extravertido.

No pensamos que sería la obra política de Pujol la que causaría la peor crisis constitucional de nuestra democracia, ni que su partido la encabezara, ni que él mismo se tornase de nacionalista fiable a independentista pugnaz. Sencillamente, creímos que Pujol era la contrafigura del Maciá de 1931 y del Companys de 1934 y, aunque él no es ahora su replicante, ha generado otro, Mas, que podría serlo si pierde la sensatez el 9 de noviembre próximo, de lo que, por cierto, le prevenía el editorial de La Vanguardia del domingo ("Catalunya y la legalidad").

Lucía Méndez, en su habitual artículo de los sábados en El Mundo ("El mito de Pujol visto por él mismo"), rememoraba una comida en Madrid con el expresidente a la que asistimos seis periodistas –sólo uno catalán, creo recordar– celebrada hace ya tres años en un restaurante situado a las espaldas del Congreso de los Diputados. Méndez relata cómo Pujol explicaba con una metáfora el grave problema de España.

Les remito a la perspicaz pieza de mi colega, que tiene memoria precisa de las palabras del político, aunque les resumo la tesis: España se había comportado –dijo– como un vecino emulador de las formas de vida de otros miembros adinerados del edificio; como un nuevo rico. La explicación nos pareció plausible, especialmente viniendo de un hombre sobrio, casi austero, que hacía de los valores éticos y hasta morales el hilo conductor de muchos de sus discursos. Lucía Méndez, ahora, le apostilla con brillantez: “Qué razón tiene este hombre, pensé. Pero nunca pude imaginar que él era el vecino del tercero a quien su mujer le ponía la cabeza como un bombo para hacer dinero. Y que el Ferrari lo conducían sus hijos”.

Ajuste de cuentas
Los catalanes independentistas creen que Pujol les ha reventado el proceso soberanista –discrepo: el proceso ha sido desde su inicio autodestructivo, él lo ha debilitado aún más– y hoy el Parlamento autonómico citará al fundador de CDC para que se explique ante su Comisión de Asuntos Institucionales. De no hacerlo por las buenas, Pujol deberá hacerlo por las malas ya que la Cámara constituirá una comisión de investigación. Sería peor para Pujol y para CiU, pero podría suceder.

En el Principado, si el veterano periodista Josep-Maria Ureta tiene razón ("La otra herencia de Pujol" en El Periódico de Catalunya del pasado domingo) otras instancias han respirado con el caso Pujol: “Lo que ya es irreversible –escribe– es la desaparición de cualquier atisbo de complicidad de las elites empresariales catalanas con el movimiento soberanista, cualquiera que sea el grado de aceptación en las relaciones con España. Quienes desde las profundidades del Estado eligieron a la familia Pujol como la mejor palanca para provocar un descarrilamiento del proceso acertaron: eludir impuestos, y más en tiempos de crisis y por el principal referente del catalanismo político de los últimos 50 años, tiene efectos devastadores por firmes que sean las convicciones compartidas”. Lleva razón.

Pero hoy también, el ministro Montoro comparece en la Diputación Permanente del Congreso para explayarse –se supone– sobre el fraude fiscal a propósito del caso Pujol, sobre el que la oposición desea algunos detalles que el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas no pueda dar. Montoro no dirá lo que la ley le impide, pero contará lo que políticamente le esté permitido, cuidando de no inferir lesión todavía más grave a CiU, federación que en la Moncloa se dice está “a punto de caramelo”, o sea, en una fase de consunción.

Hoy se inicia, en definitiva, un auténtico juicio político a Jordi Pujol y a su régimen que ha tenido continuidad en un Artur Mas que se adjudicó la condición de “hijo político” del expresidente y cuyas irregularidades confesas calificó de asunto “personal y familiar”, lo que no impidió que su Gobierno le desposeyera de pensión, oficina y honores. En previsión de este enjuiciamiento, Mas ya ha adelantado que Pujol le ha “decepcionado” y que el expresidente “hace una década” que no toma decisiones en CDC; a él, la conducta de su fundador le ha abocado a una refundación mientras cree seguir desempeñando el papel de partido-guía de la independencia de Cataluña.

El Parlamento catalán no tiene más remedio que, al reclamar la presencia de Pujol, echar cascotes sobre el tejado secesionista, pero carece de alternativa, especialmente porque ERC –que es el sheriff de la situación allí– despreció siempre al nacionalismo burgués y al “Español del Año” que encarnó Pujol. Los republicanos quieren independencia y catarsis, o sea, sustituir con holgura a la “casta” de la transición en Cataluña; y a Mas el primero cuando se den las condiciones óptimas para ello. Que no tardarán.

Para las fuerzas presentes en el Congreso de los Diputados –excepción hecha de CiU, y en razón de la sede que no de argumentos, también ERC– el enjuiciamiento político de Pujol lo es también, según los casos, al nacionalismo, al independentismo, a la derecha catalana y, en último término, al representante de una fuerza política que cogobernó España desde que el PSOE perdiera la mayoría absoluta (1993) y no la obtuviera el PP (1996).

Se trata, pues, del inicio de las sesiones de una vista oral en cuyo banquillo se sienta Jordi Pujol, pero también un autor emblemático de los cambalaches políticos de la década de los noventa y, antes, del arranque de la democracia. La transición ha perdido el respeto de las nuevas generaciones y la seducción que inspiró a varias de las que la vivieron.
Y en ese tótum revolútum se ahogará el mal llamado proceso secesionista catalán, pero no sólo. A partir de hoy, y durante meses, vamos a presenciar un colosal ajuste de cuentas que dejará en estado de derribo un entramado institucional que no soporta el peso de sus propias contradicciones y de su refinado cinismo. ¿Hay otra contradicción mayor y otro cinismo de más calibre que Pujol fuera querellado por su gestión en Banca Catalana y elevado a exponente ético después, “Español del Año”, socio del PSOE y del PP, nacionalista autonomista e independentista combativo, político moralista y evasor fiscal y todo ello sin solución de continuidad? Estamos –creo– ante un caso único.

Querido Orwell
Maestro, le escribo esta carta abierta para decirle que su homenajeada Cataluña vive una situación que le escandalizaría. El nacionalismo separatista nos ha dividido en buenos y malos catalanes
Nuria Amat El Pais 2 Septiembre 2014

Qué hace una escritora como yo en un país como este vendría a ser la pregunta clave desde que el nacionalismo independentista del Gobierno catalán ha izado sus banderas guerreras contra los catalanes que no comulgamos con la ideología soberana imperante. Preferiría no tener que hacerlo, querido Orwell, a fin de no malgastar mi energía poética, única felicidad a la que aspiro, y dar por zanjada esta inexacta rareza por siempre. Pero los tiempos del zafarrancho que vivimos en mi país pequeño, donde políticos separatistas y sus cornetas seguidores censuran y reprimen todo cuanto no vaya ungido de la estela patriótica, me obligan a hablar, por ejemplo, sobre la naturalidad de ser una escritora catalana que escribe en castellano, y a veces también en catalán, porque catalán es el mundo en el que nacen mis libros y catalana la historia de mi país múltiple, diverso, con dos lenguas benditas, catalán y castellano, que me pertenecen por completo.

Desde que Cervantes llegó buscando la imprenta de sus sueños, Barcelona ha sido centro neurálgico de alta literatura. Pero la Cataluña receptora de lo mejor de las literaturas hispanas y de una procreación de autores y editores catalanes en castellano subsiste hoy en una especie de territorio comanche. Ahora, cuando los grandes escritores del mundo han dejado de venir a visitarnos, es como si la fraternidad de culturas y acentos hubiera desaparecido del todo y las voces que admiraba el mundo por su riesgo literario e intelectual están siendo encubiertas por un festival folclórico de libros improvisados.

Virus imparable el independentista porque, además, un Gobierno de derecha anestesiada gobierna la actual España y con su falta de sensibilidad se ha sumado a la intoxicación de la concordia de los ciudadanos del país pequeño, creando los nacionalistas de aquí una situación que haría escandalizar a usted mismo, querido Orwell, y a su obra Homenaje a Cataluña, libro de cabecera de todo catalán que se preciara. Ni usted, referente universal de la defensa de las libertades, ni sus imprescindibles Notas sobre el nacionalismo, convencerán a un nacionalista catalán que deje de serlo. Una moda escapar de España; una tendencia festiva y obligatoria quedarse encerrados en la pequeña finca particular, como quien se va de campin una temporadita, cuando sabemos la gravedad de toda ideología populista que lleva “al nacionalista no solo a desaprobar las barbaridades cometidas en su propio lado sino que tiene una extraordinaria capacidad para ni siquiera oír hablar de ellas”.

Por eso los nacionalistas separatistas han dejado de leerle a usted, señor Orwell, a la vez que rechazan libros de valor intelectual o estético alejados de la emoción patriótica y de opinión opuesta a sus tejemanejes nacionales. Usted vuelve a dar en el clavo cuando dice: “Todo nacionalista se obsesiona con alterar el pasado... Hechos importantes son suprimidos, fechas alteradas, citas removidas de sus contextos además de manipuladas para cambiar su significado”. Sin ir más lejos, entre otros muchos falseamientos selectivos de la historia llevados a cabo en su querida Cataluña, maestro Orwell, el más reciente y al que han dedicado monumentos, congresos, libros y museos, ha convertido la guerra de Sucesión dinástica de la Corona española de 1714, desatada entre Borbones y Austrias, en guerra civil de victimización de catalanes, como si Cataluña hubiera perdido una guerra cuando en realidad no hubo vencedores ni vencidos por razones de país, sino por dar apoyo a uno de los dos reyes en palestra.

De todo cuanto le digo, querido Orwell, lo que me sacude el ánimo hasta un extremo doloroso es la división entre buenos y malos catalanes según sea nuestro grado de simpatía o antipatía por el independentismo, de manera tal que una frontera divisoria nunca vista desde la dictadura nos ha separado de amigos, familiares y conocidos, de ilusiones y de proyectos comunes, de nuestro futuro inmediato, de nuestra literatura célebre por su entidad y riqueza formal exclusiva, y hasta de nuestros trabajos literarios y universitarios, de los que también nos han ido apartando como esos insectos molestos y peligrosos a los que usted hace referencia en sus notas antinacionalistas. Sin violencia física, como les gusta justificar a viva voz; con intimidación solo psicológica, pero violencia al fin, nos miden el grado de catalanidad con baremos tan infantiles, por no llamarlos racistas, como el nivel de catalán de sus ciudadanos, el partido al que pertenecen, la bandera que cuelgan en su balcón, los libros que compran y su sentimiento de independencia.

También el nacionalismo de aquí ha tenido sus ladrones de guante blanco. El colmo ha sido Jordi Pujol, presidente de la Generalitat durante treinta años, cuya lucha patriótica y soberanista era solo estrategia para beneficio económico del mismo Pujol y el de su familia, llevándose el dinero a paraísos fiscales y preparando el país para que su hijo pudiera heredarlo. El rebrote del virus separatista encontró campo abonado cuando, después de una transición ejemplar, determinada doctrina oficial del Gobierno pujolista y posmaragallista tergiversó los acuerdos promulgados y aceptados después de treinta años de dictadura. Ya en 1997 Mario Vargas Llosa acudió al Palau de la Virreina y tocó donde más duele al catalanismo. Acusó a la ciudad de ser “más provinciana y menos universal”, por efecto del nacionalismo que a principios de los años setenta. Desde entonces, el escritor peruano ganador de un Nobel no es bien recibido por las fuerzas políticas de este país cuya lengua, el catalán, nunca ha sido mejor valorada como en los libros sobre Tirant lo Blanc que el autor le ha dedicado.

Hasta que aparece en escena Artur Mas, presidente de la Generalitat, con su órdago independentista embrollando a los catalanes, siempre bien avenidos, ahora divididos en un país que muchos califican de enfermo. Si se había definido que era catalán todo aquel que trabajaba y vivía en Cataluña, el Gobierno de CiU añadió un concepto ideológico: “Y de aquellos que tienen voluntad de serlo”. Esta añadidura significó el comienzo de un proyecto nacionalista exclusivo ideado para dar patentes de catalanidad a quienes trabajen para merecerlo. A partir de entonces, los escritores catalanes que escribimos en castellano, junto con los que, también haciéndolo en catalán, son críticos con el nacionalismo, pasamos a convertirnos en anticatalanes. Enemigos del pueblo. Usted sabe mejor que yo, señor Orwell, que el peligro de todo nacionalismo es “el hábito de identificarse con una única nación o entidad, situando a esta por encima del bien y del mal y negando que exista cualquier otro deber que no sea favorecer sus intereses”.

Una parte significativa de la literatura de éxito de Cataluña se ha escrito siempre en castellano. Detalle, éxito literario, que molesta al nacionalista que niega por activa y por pasiva otra literatura que no favorezca sus intereses, o sea: escritura militante de Estado propio. Por eso ni Carles Riba, ni Salvador Espriu, ni Josep Pla, ni Josep Maria Castellet serían hoy independentistas. Los últimos veinte años están repletos de batallitas represivas del nacionalismo con sus ciudadanos escritores. Han ido cambiando de tono y estrategia. Inverosímiles, muchas. Grotescas, otras. Cada vez más ocultas y afiladas.

A los escritores contrarios al nacionalismo nos apartan de la prensa escrita, de los medios públicos, de las universidades y de todo aquello que pueda representar ventana de nuestra existencia. El poder político catalán incide directamente en la distribución de puestos de trabajo y financia con dinero público empresas culturales sectarias. Lo tienen comprado todo: editoriales, universidades, periódicos... El afán independentista por apropiarse del pastel en todas las casillas nos tiene saturados. Políticos y tertulianos separatistas jalean de forma mesiánica a los ciudadanos. ¿Qué más puedo decirle, señor Orwell, que usted no sepa? Los residuos de regímenes dictatoriales dejan abono de ideologías nacionalistas, las mismas que en su día desataron dos guerras mundiales. Esperemos que jamás ocurra. ¿Y mientras tanto? ¡Cuánta literatura perdida!

Nuria Amat es escritora.

LA TARIFA POR ‘INTERMEDIAR’ ANTE LA GENERALITAT
La UDEF cifra las mordidas de los Pujol: un 3% para el partido y un 1,5% para la familia
José María Olmo El Confidencial 2 Septiembre 2014

Los investigadores de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía siguen avanzando en las pesquisas sobre la presunta trama de corrupción política liderada por la familia del expresidente de la Generalitat de Cataluña Jordi Pujol Soley. Los agentes ya han puesto cifras a las comisiones ilegales que los diferentes miembros del clan habrían cobrado durante más tres décadas por conseguir adjudicaciones públicas para empresas de su entorno. Según fuentes conocedoras de las investigaciones de la UDEF consultadas por El Confidencial, la familia Pujol se habría embolsado el 1,5% del valor total de las operaciones en las que habría intermediado y otro 3% habría acabado en las cuentas de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), el partido fundado por Jordi Pujol y al que pertenece el actual presidente del Ejecutivo autonómico, Artur Mas.

No son los primeros porcentajes que aparecen en las pesquisas sobre el clan Pujol. Los expertos en delitos económicos de la Policía concluyen en el último informe que han remitido al juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz, instructor de la investigación sobre los presuntos negocios ilegales del mayor de los siete hijos del expresident, Jordi Pujol Ferrusola, que este habría percibido diferentes porcentajes sobre adjudicaciones y negocios inmobiliarios en concepto de asesoramiento. Para ello, Jordi Pujol Jr. y su mujer, Mercè Gironès, habrían utilizado al menos tres sociedades instrumentales, Project Marketing Cat, Iniciatives Marketing i Inversions y Active Translation.

Por ejemplo, la UDEF atribuye al matrimonio una factura “por las gestiones de intermediación en la operación de compra de las parcelas de Tona Huac SLU situadas en Can Palet de Quadra de Tarrasa” por valor del 2% (382.336 euros) del importe de esa operación (16.480.000 euros). Asimismo, habría ingresado otro 2% (394.018,36 euros) “por las gestiones de intermediación en la compra” de parcelas situadas en Hospitalet de Llobregat. El informe está trufado de facturas con porcentajes similares, siempre entre el 0,6% y el 3% del valor total del negocio.

Sin embargo, los investigadores consideran que esos porcentajes no son los que realmente habría ingresado la familia Pujol por esas labores de intermediación. De hecho, los agentes concluyen en ese mismo informe que todos los indicios apuntan a la “falsedad de esas facturas y de los supuestos servicios que representan”. Es decir, que esos documentos sólo tenían como objetivo blanquear parte de los ingresos opacos de la familia aprovechando operaciones que efectivamente tuvieron lugar. Las facturas detectadas por los agentes sólo equivaldrían a una parte del negocio de los Pujol.

Según las fuentes consultadas por este diario, los agentes siguen trabajando para diseccionar el mecanismo con el que operaba esta presunta trama de corrupción política. Pero la UDEF ya ha acotado la tarifa que cobraban los Pujol por sus servicios. Según estas mismas fuentes, sus ganancias ascendían al 4,5% de las operaciones inmobiliarias o adjudicaciones públicas en las que intervenían: un 1,5% terminaba en las cuentas de la familia y el otro 3% acababa nutriendo la presunta contabilidad B de CDC, la formación de Mas.

Como ya adelantó este diario, la aplicación de estos porcentajes durante más de tres décadas habría permitido a la familia del expresidente amasar una fortuna sólo en sus cuentas de Andorra cercana a los 500 millones de euros, mucho más de los cuatro millones de euros reconocidos el pasado mes de julio por el ex molt honorable, que atribuyó esos fondos a una herencia de su padre Florenci Pujol. En cuanto a CDC, la instrucción del caso Palau ya permitió acreditar la existencia de una contabilidad paralela a la que llegaban fondos que previamente habían sido blanqueados por la Fundación del partido CatDem (antigua Fundación Trias Fargas). El instructor elevó a 5,1 millones de euros los fondos ilícitos desviados desde el Palau de la Música a la formación que en estos momentos ocupa el Gobierno de Cataluña.

Los cálculos de la Policía son aún provisionales. Los fondos desviados por el clan del expresidente pueden superar holgadamente los 500 millones de euros. Dos de las empresas más favorecidas por las gestiones de Jordi Pujol Ferrusola, Comsa-Emte y Copisa, se repartieron únicamente entre 2008 y 2012 contratos de la Administración catalana por valor de 875 millones de euros. Sólo es una muestra. La actividad de los Pujol habría beneficiado a más empresas y se habría prolongado durante más ejercicios.

Ese 4,5% apuntado por la Policía supera al famoso 3% al que se refirió en 2005 el expresidente de la Generalitat Pasqual Maragall. Este aprovechó una intervención en el Parlamento catalán para acusar a CiU de haberse quedado con ese porcentaje de la obra pública ejecutada en la comunidad. “Hemos llegado al meollo de la cuestión: ustedes tienen un problema, y ese problema se llama tres por ciento”, aseguró Maragall, aunque no llevó esa información ante ningún juez. El expresident del PSC clavó el porcentaje que habría terminado en CiU, pero la verdadera tarifa de los Pujol se acercaba más al 5% que mencionó hace sólo unos días Josep Lluís Carod-Rovira. En una entrevista concedida a EiTB, el exvicepresidente de la Generalitat afirmó que un dirigente de Convergència le había confesado que ese era el porcentaje que ingresaban en comisiones ilegales, “no el 3%”.
 


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