AGLI Recortes de Prensa   Sábado 13 Septiembre  2014

Desconfíen siempre del Gobierno
Los intereses de los intereses
Rubén Manso www.vozpopuli.com 13 Septiembre 2014

Un esfuerzo más de nuestras Administraciones Públicas y ya estaremos en una deuda pública que superará al PIB. Los últimos datos del Banco de España cifran la primera en un 98,9% del segundo. Algunos razonan como un problema deber más de lo que se produce en un año. No es así por dos motivos. El primero: porque deber más de lo que se gana en un año es algo mucho menos peligroso de lo que parece; y el segundo: porque los ingresos de las Administraciones no son el PIB sino muchos menos.

Deber más de lo que se ingresa en un año no es el problema
Cualquiera que tenga un salario medio por el que ingrese libre de impuestos, por ejemplo, 18.000€ al año, podría endeudarse sin problemas por 100.000€ para adquirir una vivienda, siempre que pactara un plazo suficientemente largo para el pago de la misma. Pongamos que en 30 años, puesto que los pagos periódicos de capital e intereses no superarían el 30% de los ingresos. Luego está el problema de que los ingresos no desaparezcan, o vayan muy a menos o de que los tipos suban.

Pongamos el ejemplo del Estado. Sus ingresos serían el PIB si todo fuera Estado (cuya deuda es el 86,4% del PIB, correspondiendo el 12,5% de la deuda pública sobre la misma magnitud al resto de Administraciones) pero, gracias a Dios, no lo es. Los ingresos del Estado son básicamente los impuestos que si fueran del 100% igualarían al PIB y que serían igual a cero si uno cree en la famosa curva de Laffer porque ¿para qué hacer nada si todo es para el Estado? Los ingresos del Estado en España está en el entorno de los 120 mil a 125 mil millones anuales de euros (depende un poco del año) lo que viene a representar el 12% del PIB. Como su deuda es de 885 mil millones de euros, lo que debe respecto de sus ingresos está alrededor del 720% de sus ingresos anuales. Algo así como si el hombre de nuestro ejemplo, el de los 18.000€ anuales de ingresos netos debiera unos 130.000€. Esto ya es otra cosa.

Al tipo medio al que está financiada nuestra Administración Central, 3,56% según los últimos datos que muestran que es el más bajo de la Historia para la que disponemos estadísticas, eso supone alrededor de 31 mil millones de euros anuales, dato que millardo arriba, millardo abajo, se compadece con lo que reflejan las estadísticas oficiales. O dicho de otro modo, la cuarta parte de lo que ingresa el Estado va para pagar los intereses de la deuda. Si la diferencia entre los ingresos y gastos estatales antes del pago de intereses fuera de esos 31,5 miles de millones de euros, la deuda no crecería nunca pero no se amortizaría. Algo así como si el hombre de nuestro ejemplo, viviera con 1.125€ al mes, dedicando lo que falta hasta los 1.500€ mensuales al pago de intereses. Una vez fallecido dejaría su casa con una hipoteca de 130.000€ de la que nunca habría amortizado un solo euro. Bueno, me dirán algunos, ¡pero ha disfrutado de habitación por el 25% de sus ingresos! No está mal. Eso sí: siempre que sus ingresos no caigan o los tipos suban, pero esos riesgos los vamos a obviar.

El problema es no atender los intereses
Otra cosa es si nuestro hombre gastase más de 1.125€ al mes, el 75% de sus ingresos, aunque menos que la totalidad de los mismos: no podría pagar los intereses y la deuda crecería todos los meses por los intereses no atendidos y los intereses de los intereses no atendidos. Es posible que a su muerte, la vivienda valiera menos de la deuda acumulada, si es que su banco no se la hubiera embargado antes de que así fuera. Una cosa peor es si nuestro ciudadano medio gastase todos los meses más de lo que ingresa. Entonces la deuda crecería por la diferencia entre sus ingresos y gastos, los intereses no atendidos y los intereses de los intereses no atendidos. ¡Un despropósito!

Esta es, lamentablemente, la situación de nuestro Estado que, por ejemplo, el año pasado gastó antes del pago de intereses un 9% más de lo que ingresó, por lo que su deuda tuvo que crecer en ese importe más los intereses no atendidos más los intereses de los intereses no atendidos. Este año, hasta julio, la cosa va un poco mejor porque los gastos antes del pago de intereses sólo han superado en poco más del 5% a los ingresos, pero está claro que mientras no consiga una diferencia que le permita pagar los intereses y los intereses de los intereses no atendidos la deuda seguirá creciendo. Eso o el tipo al 0%, para que los intereses sean iguales a cero, dirá alguno. Bueno sí, eso y que los ingresos igualen a los gastos, que no es poco.

En lo del tipo al 0% ya está el BCE. En lo otro, debería estar el Gobierno.

¿Comprar 'ladrillo' español? Sí, pero lean antes 'El Dr. Jeckill y Mr. Hyde'
Víctor Alvargonzález El Confidencial 13 Septiembre 2014

¡Notición! ¡Por primera vez en mucho tiempo, sube el precio de la vivienda en España! Uno y pico por ciento, según el último dato mensual, pero subida al fin y al cabo. "¡Compre antes de que sea tarde!", gritan desde las inmobiliarias. No se engañen: las cifras sólo reflejan una parte de la realidad. Hay inmuebles que han tocado fondo y hay otros que todavía lo están buscando. Tener esto en mente puede ahorrar muchos disgustos y ayudar a detectar las verdaderas oportunidades

En los mercados, la evolución de los precios depende de ley de la oferta y la demanda, especialmente si hablamos de bienes físicos como el 'ladrillo'. Si hay mucho de algo (sobreoferta), bajan los precios. Y viceversa. En España, hay entre 600.000 y un millón de viviendas vacías, dependiendo de quién haga el cálculo. Pero es que, aunque fueran 500.000, sería suficiente para comprar sólo ante descuentos de esos que los ingleses llaman fire sale (venta por incendio). No hay demanda interna para esa cantidad. Ni tampoco externa. La interna está tocadísima por la política económica del Gobierno.

Si con los socialistas el modelo económico era el Monopoly, el del gobierno actual es el del Sheriff de Sherwood, o sea, subir los impuestos hasta donde aguante el cuerpo (del contribuyente), y con ese dinero solucionar todos los problemas. Es como sacar a una empresa del hoyo utilizando como única solución la ampliación de capital: pedirles dinero a los accionistas, pero no hacer mucho más.
Si con los socialistas el modelo económico era el 'Monopoly', el del gobierno actual es el del Sheriff de Sherwood, o sea, subir los impuestos hasta donde aguante el cuerpo (del contribuyente) y con ese dinero solucionar todos los problemas

Nada de buscar nuevas vías de negocio, ni vender participaciones en empresas que no sean fundamentales para el funcionamiento de la matriz, ni vender patrimonio inmobiliario y llevar las oficinas o fábricas a zonas más baratas, ni eliminar cargos superfluos o duplicados, o simplemente gastar de forma más eficiente. No. Se pide dinero a los accionistas y, claro, momentáneamente la situación de la empresa mejora.

El modelo Sherwood es parecido: los contribuyentes cubren los agujeros y el Estado gordo y glotón mantiene su tamaño elefantiásico, sus 'michelines' y sus duplicidades, que se siguen pagando con cargo al contribuyente. Y que quede claro que no me refiero a los funcionarios de carrera, salvo que haya tres haciendo lo mismo (local, autonómico y estatal). Lo siento por esos casos, pero ningún país del mundo se puede permitir tener tres administraciones paralelas: o eres federal o eres central. A mí, como economista, 'paganini' y apolítico me da igual una u otra solución. Pero la hay.

El caso es que, como consecuencia de esta 'política económica' (sic), las clases medias y medias altas pierden poder adquisitivo y no sólo consumen menos que antes, sino que sus ahorros y su propensión a invertir se ven mermados. Si te dan menos bonus o te bajan el sueldo 'tiras' de los ahorros. O se mantienen en instrumentos líquidos por si uno acaba en el paro. Vamos, que quienes normalmente podrían plantearse la compra de una segunda vivienda o como inversión no están para alegrías. Y si esperamos que los extranjeros compren varios cientos de miles de viviendas al año, vamos dados.

Y de comprar, lo hacen –y aquí empieza lo interesante– en la costa, que es lo más 'único' que tiene España para el jubilado, el inversor chino, ruso o europeo, si se compara con otras opciones. El norte de África da 'miedito' por cuestiones políticas; en Italia las mejores playas son privadas; y Turquía, además de dar también 'miedito', está muy lejos. Y no es Unión Europea. Aquí, pese a haber hecho todo lo humanamente posible por cargarnos ese regalo divino que son nuestras costas, siguen siendo lo mejor de Europa. Y con excelentes infraestructuras. Nos sobran hasta aeropuertos. ¡Ahí es ná!.
El caso es que, como consecuencia de esta “política económica” (sic), las clases medias y medias altas pierden poder adquisitivo y no sólo consumen menos que antes, sino que sus ahorros y su propensión a invertir se ven mermados

Porque esa es la buena noticia. Sí que hay un sector del mercado que yo recomendaría comprar ya mismo: el de la calidad y la escasez. Especialmente en la costa.

Calidad porque la calidad, en su más amplio sentido de la palabra, no se pone a tiro fácilmente. Calidad por posición, materiales utilizados, zona… Vamos, ese piso o esa casa que usted siempre habría querido comprar pero que nunca salía a la venta. Pues ahora hay viviendas, locales y plazas de garaje que usted nunca ha visto en venta, ¿o no?

Y no sólo están en venta, sino que están de rebajas. No es un fire sale, pero ese ático céntrico y bien conservado que luego alquilaría con facilidad, ese piso frente a la playa, ese chalet en una buena urbanización… Ahora los hay que están en venta y encima con un 30% de descuento respecto a los precios que tenían en el pico de la burbuja (locura) inmobiliaria española.

Me dirán que hay pisos con descuentos del 60%. Sí, claro, pero el problema es que de esos hay muchos. Muchísimos. Todo empezó con la creación de la Sareb. Primero una cuestión clave para entender por dónde voy. ¿Por qué tenían tanto éxito cuando copiaban algo los japoneses -en su día- y ahora los chinos o los coreanos? Porque lo 'clavan'. Pero esa humildad oriental no es para nosotros. Aquí, si copiamos algo -el 'banco malo' es una idea anglosajona ya utilizada- pensamos que lo podemos hacer mejor, ¡faltaría menos!

Estos ingleses no se enteran de nada: meten todo ese 'ladrillo' sobrante e invendible en un banco -el 'banco malo'-, pero mira que son tontos: ¡no ponen todo a la venta! Ese ladrillo se 'congela'. No está en venta, salvo casos muy concretos y ofertas muy interesantes. Nosotros, que somos más listos, lo metemos en la Sareb, y hala: a vender como si quemara.

Pues no, no somos más listos que los ingleses. 'Congelando' ese ladrillo que huele lo retiras del mercado y, al existir el compromiso de no sacarlo en X años, el mercado prime, el del pescado fresco –inmuebles de calidad- o el 'congelado' –bueno y escaso, pero no tan bueno como el prime- empiezan a moverse: el mercado inmobiliario vuelve a la vida. Congelando la oferta del pescado pasado de fecha, los demandantes se van equilibrando con los ofertantes.

Esto obviamente ayuda a la recuperación del enfermo -y más en una economía de bancos y ladrillos como la española-, y al cabo de unos años la economía está mejor y, en consecuencia, en condiciones de asumir -con moderación- la oferta de inmuebles de menor calidad. Y en ese momento se empieza a vender poco a poco y al cabo de unos años se normaliza el mercado. Eso es lo que pensaban los ingleses.
Creamos la SAREB, el banco malo en versión española. Similar al anglosajón, pero con esa 'grassia', imaginación y capacidad de improvisación que tenemos nosotros. Que no falte. Todo con cargo al contribuyente (también muy español), que estamos en modo 'Sherwood'

Pero aquí tenemos que poner nuestro toque de genialidad, porque no tenemos la humildad de copiar al 100% algo que ya ha sido probado y ha funcionado. Así que lo vamos a mejorar. Cambiamos algunas cosillas claramente mejorables. 'Cosillas' que, como verán, son como si nos dieran la partitura original del Satisfaction de los Rolling Stones y cambiáramos una de las notas del famoso fraseo de guitarra. Qué narices: nosotros somos mejores que los Rolling, ¿o no? Y el Love me do de los Beatles.

¿Por qué en lugar de la frase original (Love, love me do) no ponemos algo así como Love, love me you (gramaticalmente incorrecto, de entrada) que suena como más directo? Y ya puestos, acabamos la frase del estribillo en una nota distinta de la original. El que toque algún instrumento musical sabrá a qué me refiero: cambias una nota y cambias todo, especialmente si es el estribillo. Y si encima no está en el tono, como es el caso, desafina.

Entonces creamos la Sareb, el 'banco malo' en versión española. Similar al anglosajón, pero con esa 'grasia', imaginación y capacidad de improvisación que tenemos nosotros. Que no falte. Todo con cargo al contribuyente (también muy español), que estamos en modo Sherwood. Y en lugar de un congelador de viviendas subprime, creamos la mayor inmobiliaria de España –y seguramente de Europa- con un sólo cartel en la puerta, muy, pero que muy grande que ponga “SE VENDE DE TODO AL PRECIO QUE USTED DIGA”. ¿Para qué congelar si podemos vender ya? Estos 'guiris' no se enteran de nada, oiga.

¿Qué pasa? Los compradores más inteligentes -nacionales o extranjeros- en cuanto ven que un inmueble está al lado de uno de la Sareb, piensan en el riesgo que corren de comprar y que luego la Sareb venda más barato uno igual y al lado del suyo, estropeando de facto su inversión. Pero no es sólo que sea uno del 'banco malo'. Es que basta con que se 'parezca' a lo que tiene el 'banco malo' para que estemos ante un tipo de inmueble del que hay una enorme sobreoferta (por decirlo suavemente).

Y ya no sólo es cuestión de si compro barato. Si tengo lo anterior en mente, lo utilizo en la negociación y pido un descuento brutal y cuela, y sí, he comprado barato, pero ¿cuánto puede tardar en subir el precio y que se obtenga una revalorización –plusvalía– decente? ¿Con cientos de miles de pisos iguales esperando a ser comprados?
No es sólo que sea uno del banco malo. Es que basta con que se parezca a lo que tiene el banco malo para que estemos ante un tipo de inmueble del que hay una enorme sobreoferta (por decirlo suavemente)

Pero esas son las 'malas' noticias. Lo que sí que ha conseguido la Sareb, aparte de condenar a la baja durante mucho tiempo y a tener que esperar “más de mil años”, como dice la canción, la revalorización de todo piso, solar o local que se parezca a lo que tiene “Inmobiliaria Sareb S.A”, es generar dos mercados: el 'bueno' y el 'malo'.

'Bueno' es lo que antes mencionaba: esos inmuebles que, por escasez, calidad o lo que sea, nunca se ponen a la venta. O si se venden salen carísimos. En mi humilde opinión, el que compre ahora prime quality en lugar de subprime modelo Sareb, hace una buena compra. Si es para 'darle el pase' no tendrá que esperar una década o más. En cuanto se vaya reduciendo la oferta de inmuebles de primer nivel se irá dando la vuelta a la tortilla. Y recordemos que lo que yo llamo 'bueno' para diferenciarlo de lo que tiene o se parece a lo del 'banco malo' y los expertos llaman prime, es escaso por naturaleza.

¿Que lo que busco es alquilarlo? Ciertamente la rentabilidad por alquiler no será elevada, porque por mucho que baje un buen inmueble, no baja un 60%. Ahora bien: si compro subprime, tengo una enorme competencia para alquilar de gente y entidades financieras que no pudieron dar el pase. En cambio, ésta es menor en el inmobiliario de calidad, que es más escaso. Es más: hoy, esa rentabilidad por alquiler se mueve en el 2%-3% o incluso algo más.

Con los depósitos dando lo que dan y a la baja, estamos hablando de una rentabilidad razonable que, además, si seguimos en deflación (IPC negativo), la rentabilidad 'real' es superior (ver Teoria de la relatividad financiera). Añadan, con los últimos datos de IPC, un 0,5% (último IPC: -0,5%). No dejen del leer el capítulo mencionado y me entenderán.
¿Que lo que busco es alquilarlo? Ciertamente la rentabilidad por alquiler no será elevada, porque por mucho que baje un buen inmueble, no baja un 60%

Para acabar, no olvidemos lo primero que te enseñan al entrar en la facultad de económicas: “La economía es la ciencia que estudia la administración de los recursos escasos” (o algo así, que me queda muy lejos). Apliquémoslo a este caso: un cuadro de Van Gogh puede bajar temporalmente de precio -de hecho ocurre-, pero sólo hay un número determinado y exacto de Van Goghs en el mercado. Por eso, a largo plazo, su precio solo tiene una dirección: al alza. Pues sustituya el Van Gogh por un buen piso en el barrio de Salamanca de Madrid o en el Paseo de Gràcia en Barcelona: hay lo que hay. No se va a construir una promoción nueva al lado.

Pues ya sabe: la Sareb ha creado dos mercados inmobiliarios. Por un lado, el 'malo', la cara oscura del mercado, similar a la cara oscura del Dr. Jeckyll, ese personaje de Edgar Allan Poe, que era el mismo pero cuando salía su lado oscuro era alguien muy diferente… y peligroso (Mr. Hyde). Y por otro, se ha diferenciado el mercado bueno (el Dr. Jeckyll, que era una excelente persona). Mi sugerencia es que no mida la evolución del precio de la vivienda en conjunto: actualmente no es representativa. Tampoco haga la división vivienda nueva-vivienda de segunda mano. Si piensa en comprar y quiere saber qué suelo pisa, piense en 'entorno Sareb' versus 'entorno calidad/escasez'. Y, de momento, en mi humilde opinión, lo que es ya una oportunidad es el segundo. El primero lo será, sin duda. Cuando tenga que comprarle un piso a mis hijos porque se casen. Uno tiene 21 y la otra cumple 17. Y estas generaciones se casan tarde. ¿Me siguen?

¡Que pasen un estupendo fin de semana!
PS.: Hoy no se libran los políticos de mi papel de abanderado del derecho al pataleo del contribuyente. Como ya anuncié, me parece fatal que digan que la Administración no puede ahorrar ni vender patrimonio para, con lo obtenido, bajar de verdad y sin trucos los impuestos y así animar la demanda interna y el consumo, sin los cuales ya puede hacer lo que quiera el BCE o quién sea que no habrá crecimiento.

El otro día hablé de un inmueble. Habrá más ejemplos igual de palmarios, no lo duden. Pero hoy hablaremos de una Institución. Una especialmente cara e inútil: el Senado. Un día le pregunté a un político -por cierto, un tipo muy agradable y muy por encima de la media en todos los sentidos- que para qué servía el Senado. Después de haber salido bastante airoso de preguntas anteriores, le vi dudar. Vamos, que no podía decirme “es que es donde colocamos a los compañeros que no sabemos dónde poner o que tienen problemas con la justicia (o ambas cosas)”, así que me dijo que era una institución que ejercía un “importante papel de mejora y filtro de lo que salía del Congreso”.

Y yo me preguntaba -no quería apretarle y acabar en una lista negra- :¿y eso no lo podría hacer un grupo de técnicos elegidos por el Congreso en la misma proporción de escaños? Bastarían veinte especialistas. Abogados del Estado, técnicos de alto nivel de la Administración, etc., -sobrarían- y un sistema informático potente, y cinco o seis secretarias para 'pulir' lo que sale del Congreso. ¿Para qué necesitamos 266 y su correspondiente sequito?

Sí, ya sé que eso no es tanto dinero el que se ahorraría. Pero sería un detalle para aquellos a los que ustedes han sableado y a quienes su reforma no va a restituir en modo alguno lo que han puesto. Que no somos tontos. Es sólo, como en el post anterior, un ejemplo, pero, piensen una cosa: ¿cuántos 'Senados' hay por España? ¿Y cuantos 'senadores'? Ya me entienden. Si sumamos ese 'pesebre', eso si que es una pasta.
Seguiremos informando.

Escocia 2016: cuando la flecha está en el arco, debe partir
Valentín Carrera www.elsemanaldigital.com 13 Septiembre 2014

No hay suceso histórico tan importante para el Reino Unido desde las Malvinas ni acontecimiento político tan importante para Europa como este referéndum que Valentín Carrera contará in situ.

En 1982, mientras España se preparaba para la mayoría absoluta de Felipe González, una flota de cien buques navegó 12.872 kilómetros a través del Atlántico para defender la soberanía británica de las islas Falklands. Más de mil soldados murieron en aquella guerra de las Malvinas que estalló porque unos chatarreros argentinos querían desguazar cascos en una ballenera abandonada en Georgia del Sur, ante cuyas orillas, navegando en el Pescapuerta IV hacia las Shetland, leí el relato de la más estúpida guerra colonial.

Repaso la magistral lección de periodismo escrita entonces por el equipo de The Sunday Times mientras hilvano estas notas antes de partir, esta vez hacia las Orcadas y las Shetland del Norte, y me pregunto si en caso de que el chatarrero Alex Salmond declare la independencia de Escocia, Londres enviará una flota de cien buques y un ejército de feroces gurkhas dispuestos a pasar a cuchillo al 51% de la población de Edimburgo, como hicieron con los cátaros en Béziers, si el próximo día 18S votan lo que no deben.

The Queen horrorizada
De todo lo leído en las semanas previas al referéndum de independencia, sorprende la reacción de la Corona británica el pasado domingo 7, al conocer la primera encuesta en la que el SÍ independentista supera por dos puntos al NO unionista. Su Majestad, neutral pero "horrorizada", ha tocado a rebato y el Gobierno de Cameron desembarca en Edimburgo con ofertas de última hora. "Nos toman por tontos –ha dicho el primer ministro escocés, Alex Salmond-, ahora que ven las orejas al lobo, nos ofrecen lo que hasta ayer nos negaban".

No descartemos que en noviembre ocurra algo así en Cataluña y la Corona española, igual de neutral y no menos espantada, obligue a que se ponga sobre la mesa un kilt escocés del que se pueda cortar un traje a medida, pues ese es el concepto residual de soberanía marxista que impera entre quienes cambian la Constitución por teléfono: "Si no le gustan mis principios, tengo otros".

Groucho Cameron acaba de izar la bandera escocesa en Downing Street, ¡siete días antes de la votación!, y ha arrinconado los principios que bloquearon la autonomía en Escocia hasta forzar el actual referéndum, porque como bien sabemos la soberanía es indivisible e innegociable. Hoy se pasea por Edimburgo con unos nuevos principios bajo el brazo, ofreciendo autonomía a la carta, ¡anímense escoceses, que estamos de rebajas!

Pero todo eso ocurre bajo la niebla del miedo: la libra se desploma, os echarán de Europa... y se pintan escenarios terribles: si os vais del Reino Unido, será para vosotros el Apocalipsis, así que Better together. Londres no envía a los gurkhas, pero sí un ejército de amenazas; digámoslo claro, muchos escoceses votarán con miedo o sobreponiéndose al miedo.

No hay suceso histórico tan importante para el Reino Unido desde las Malvinas ni acontecimiento político tan importante para Europa como este referéndum sobre la independencia de Escocia. Cuestiona esa institución medieval caricaturizada en el retrato de tres ancianos con faldas publicado por Andy Buchanan (AFP): la reina Isabel, su marido Felipe y el príncipe prejubilado Carlos de Gales.

El referéndum, el solo hecho de preguntar, cuestiona y obliga a revisar los dogmas constitucionales que sustentan los Estados-nación: constituciones, fronteras, soberanía. Si Escocia decide hacerse mayor e irse de la casa común británica, hará reventar muchas costuras europeas. Y aunque no se vaya ahora por un margen muy ajustado, hace tiempo que los independentistas han ganado el referéndum.

Duelo de titanes
Por eso, en los días que quedan hasta el 18S veremos recrudecer las amenazas y sembrar el miedo a la soledad, a lo desconocido, a la incertidumbre, a la intemperie. No es razonable que después de treinta siglos ensayando y desechando ciudades-estado, reinos, repúblicas, imperios, formas de organizar la convivencia entre los pueblos, no seamos capaces de entendernos en las urnas para construir un modelo de Estado del siglo XXI.

Me disgusta del desafío catalán que se hable mucho del pasado y poco del futuro; lo que más me gusta del proceso escocés es su guía, Scotland´s future, seiscientas páginas densas con propuestas detalladas sobre el futuro de Escocia. Un futuro que los "separatistas" se plantean juntos: "Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte son y serán siempre nuestra familia, nuestros amigos y nuestros vecinos más cercanos". Lo afirma Alex Salmond en la primera página de Scotland´s future y añade: "Escocia dentro de la Unión Europea y bajo la corona de Her Majesty The Queen". ¿Por qué entonces Londres entra en pánico, la Reina está horrorizada y se agitan en palacio los fantasmas de Lady Macbeth?

Al Este del meridiano de Greenwich, Artur Mas ha dicho que lo suyo "no es una batalla de testosterona, sino de neuronas". Sería estupendo y muy constructivo escuchar a Mas y a Oriol Junqueras: "Aragón, Castilla, Andalucía y Galicia serán siempre nuestra familia y nuestros amigos"; y oírles pedir como Salmond "una Cataluña independiente bajo la corona de Su Majestad".

De momento, veo a Mas y Rajoy como a Burt Lancaster y Kirk Douglas en Duelo de titanes, a punto de desenfundar. Por si empieza el tiroteo, me voy a Edimburgo, a ver si me dejan votar. Ya les iré contando.

Contra el separatismo
De la pedagogía al voto
Javier Somalo Libertad Digital 13 Septiembre 2014

En la Diada suiza de 2014, la que salió a la calle con Pujol metido en casa, se pudo advertir un ligero cambio de tendencias. Nada alentador, por supuesto. Para empezar, fue el arranque oficial de la campaña por la secesión: para ellos, la última Diada dentro de España. Salvo en un raquítico tenderete oficial, lo que se vio fue una marea de banderas esteladas, o sea estrelladas, las de ERC. Esas banderas –y no había otras– en ningún caso reclaman un referéndum sino la separación de España y posterior régimen totalitario.

Por otro lado, la respuesta civil al alarde nacionalista también fue distinta este año. En Tarragona, Sociedad Civil Catalana; en el Círculo de Bellas Artes, Libres e Iguales y en el Club Siglo XXI, La Aventura de la Historia. Tres pequeños frentes que decidieron representar y defender a España en el día del aquelarre para rebatir el mito nacionalista. No es tarea fácil. Ellos llevan décadas y generaciones de ventaja en eso de la pedagogía –adoctrinamiento, en su caso–, arropados y financiados por los que se supone que deberían frenar sus pasos. Ellos han sido capaces de hacer tragar Diadas y ofrendas florales a los que se dicen no nacionalistas poniéndolos a desfilar por la calle nacionalista para poder insultarlos o pasarse el índice por la garganta: "tots morts".

Los tres actos celebrados en Tarragona y Madrid han sido importantes, qué duda cabe. Más que nunca. La parte histórica, cultural, ideológica y hasta escenográfica quedó elegante y solemnemente cubierta. Pero, ¿y la política? Más allá de la misión urgente del Gobierno, ¿quiénes, de entre toda esta transversalidad, van a llevar líneas de acción a un programa electoral? En cualquiera de los tres actos había representación de Ciudadanos, UPyD, PP y hasta PSOE. ¿Frente común? Menos que nunca. En el exquisito acto de Libres e Iguales y en presencia de una eurodiputada de UPyD se ovacionó espontáneamente al vilipendiado Sosa Wagner. Como desagravio ante los suyos. Otros visitantes políticos como el ministro Gallardón buscaron coartada para cuando se les pregunte dónde estaban en el día de autos. Además, si los actos de la sociedad civil se llenan de políticos, sobre todo si son ministros, es como echar agua al buen vino. Gallardón es uno de los expertos en empotrarse en la oposición a sí mismo.

No, no hay frente común aunque sean comunes muchos argumentos. Al final mandan las siglas, sean decanas o bisoñas. Y en esta ocasión se puede atribuir la culpa a Mariano Rajoy y a Rosa Díez. No se soportan pero han conseguido hacer una pinza –cascanueces, más bien– contra Albert Rivera. A ambos se les puede reprochar el estar frenando una potente alianza constitucionalista para Cataluña que lo sería para toda España. Del PSOE, mejor no hablar porque aquél de Nicolás Redondo no es el de nadie más. Y de las estrategias del "noi del Palace" ya habrá tiempo.

Así que nos quedamos en la corriente de opinión, en la pedagogía acelerada. Sin una línea política, una oposición de concentración al nacionalismo, en definitiva, sin una opción clara de voto –sobre todo en Cataluña por urgencia pero también en el resto de España– es como estudiar sólo en la víspera del examen.

Artur Mas y Mariano Rajoy han dicho lo mismo: que lo tienen "todo preparado". Uno para consumar la separación y el otro para impedirlo. O quizá ambos para irse. Se avecina mucha urna.

Confiar en el TC
Ramón Pi www.gaceta.es 13 Septiembre 2014

El separatismo catalán sacó a las calles barcelonesas a una muchedumbre el jueves 11. Era otro paso en su estrategia de forzar un conflicto en pos de su delirio secesionista. A estas alturas ya están desarrollados todos los argumentos imaginables para poner de manifiesto que es una patraña insostenible la invocada pérdida de una soberanía imaginaria en 1714; que el “España nos roba” no pasa de ser un eslogan mendaz y demagógico; que las comunidades autónomas son incompetentes para convocar referendos, llámense como se llamen; que no existe un presunto “derecho a decidir” de los catalanes para determinar cuáles han de ser las fronteras territoriales de España, y que el intento de promulgar una ley autonómica “de consultas” no logra encubrir el designio de dotar de apariencia legal un referéndum destinado a desafiar la integridad territorial de España proclamada en la Constitución. Todo esto, como digo, ya está expuesto de todas las formas imaginables. Los separatistas, sin embargo, como era de suponer, siguen y siguen sin mover un milímetro su estrategia.

El Gobierno, por su parte, parece dispuesto a no entrar en una dinámica de reyertas verbales de barra de bar con los separatistas (en la que saldría sin duda perdiendo), y se prepara a hacer uso de los recursos que la Constitución y las leyes le ofrecen para impedir que de las palabras se pase a hechos con relevancia jurídica. Desde el punto de vista técnico esta actitud podrá ser irreprochable, pero políticamente ha permitido con su quietud que los separatistas hayan ido creciéndose hasta adquirir su actual capacidad de movilización de masas, que es lo primero que logran todos los totalitarismos que han triunfado en el mundo.

Nos dicen que en el momento en que las autoridades autonómicas catalanas adopten una resolución sobre la “ley de consultas”, el Gobierno procederá a aplicar el artículo 161.2 de la Constitución impugnando la resolución, lo que producirá su suspensión, que el Tribunal Constitucional (TC) deberá confirmar o levantar en un plazo de cinco meses. Todo queda, pues, fiado a lo que resuelva dicho Tribunal. Tanto el Gobierno como los partidos no separatistas parecen tener una confianza ciega en él, y eso me parece que en lugar de transmitir alivio debería llenar de zozobra a los ciudadanos, pues resulta imposible prever lo que este órgano vaya a decir, toda vez que tenemos precedentes sumamente inquietantes, como la sentencia sobre la expropiación de Rumasa por decreto-ley, en la que se estableció la doctrina creativa según la cual la expropiación no tiene por qué tener relación con el derecho de propiedad, y, además, el Gobierno que la perpetró ya avisaba que no lo volvería a hacer más. O el precedente de su memorable sentencia que declara conforme a la Constitución el matrimonio entre personas del mismo sexo, pues aunque la norma máxima establece que “el hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jurídica”, no dice que tenga que ser “entre sí”. O el precedente de haber sacado de la prisión a toda la dirección del brazo político de la banda asesina ETA. U otros pronunciamientos no menos pasmosos que, ciertamente, no invitan a mantener en ese Tribunal una fe precisamente inquebrantable. Más bien lo contrario.

Dejo esto dicho ahora para que el lector no abrigue unas esperanzas excesivas en nuestro Tribunal Constitucional y esté preparado para cualquier cosa. Desearía equivocarme, pero si por desgracia acertase en mi escepticismo, que nadie diga que no avisé.

Ni oasis ni ‘omertá’
Aquí hubo mucho que denunciar pero no denunciantes; Pujol se benefició de un provechoso silencio cooperador y cómplice
José María Mena. El Pais 13 Septiembre 2014

Se hablaba del oasis catalán, pero todos sabíamos que nunca existió. Un oasis es un vergel en el desierto, y en sentido figurado, un refugio frente a las penalidades. Un oasis implica una diferencia abismal entre un exterior tórrido, estéril y hostil, en que se muere de sed, y un plácido interior, fértil, fresco y acogedor. Cataluña es un país normal, una nación normal, como otra cualquiera, con penalidades similares a las demás, sin diferencias abismales con el mundo exterior. No es un plácido vergel interno, ni está rodeada por un mortífero desierto externo.

En un país normal hay cosas, historias y gentes buenas, medianas y malas. Hay muchas buenas personas con sus virtudes individuales y colectivas, sus problemas, defectos y contradicciones, su generosidad y sus utopías, sus lealtades y fidelidades. También hay malas personas con su egoísmo, su avaricia, su doblez. Esta mala gente, cuando tiene poder económico, social o político, se sirve de él.

La fingida confesión del patriarca, fríamente calculada, es el inicio de su estrategia de contraataque ante la rotura del silencio

Por eso, lamentablemente, es normal que haya tantos Bárcenas y Millet. No es normal, sin embargo, que tengamos que soportar la farsa de la identificación de todo un pueblo y sus sentimientos, con un líder, su familia y su amplio entorno, que se sirven de los símbolos, lealtades y fidelidades para mandar y comerciar, enriqueciéndose impunemente.

No hay impunidad sin silencios, porque no hay justicia sin pruebas, sin denunciantes. Durante casi una generación, aquí hubo mucho que denunciar pero no ha habido denunciantes, salvo voces excepcionales clamando en el desierto. Un desierto de silencio social, político y mediático que aparentaba ser un plácido oasis. Cuando Maragall denunció lo del 3% tampoco habló nadie. Muchas murmuraciones, pero ni un testigo, ni un perjudicado, ni un mínimo asidero para una actuación judicial eficaz. Instalada en un clamoroso silencio reinaba la voracidad desinhibida de la familia Pujol y su corte.

Por eso algunos dicen ahora que se ha roto la omertá catalana. Pero, igual que nunca hubo oasis catalán, nunca hubo omertá catalana. La omertá es la ley del miedo, del silencio de la mafia. Aquí nunca se impuso el silencio con miedo. Solo hay un provechoso pacto de silencio cooperador o cómplice. Voluntaria e interesadamente, callan los que piden y los que dan, los que ofrecen y los que aceptan, los que obtienen ventajas y los que las esperan.

Son los que aún le exculpan o disculpan, dispuestos a creer en la farsa del mito personalista, en que hay un desierto exterior

El escándalo producido por la exhibición desvergonzada de riqueza de los hijos del patriarca, con colección de automóviles de lujo incluida, y la explosiva denuncia de la novia de uno, resentida o arrepentida, rompieron el silencio e hicieron inaplazable la jugada del viejo líder. No es creíble que su pretendida autoinculpación, parcial e inveraz, obedezca a un cristiano acto de contrición. Su fingida confesión, fríamente calculada, es el inicio de su estrategia de contraataque ante la rotura del silencio, las noticias de Andorra y el inminente acoso de Montoro. La confesión quiso ser un cortafuegos, aunque ya era ineficaz frente a tantos vientos contrarios. Él mismo ha acabado de incendiar su espejismo del oasis catalán. Ya no será honorable, pero aún puede asegurar el botín familiar.

Regateará al Parlament. Eternizará los procesos judiciales, fraccionándolos y enredándolos con toda suerte de líos de competencias, obstrucciones, prescripciones y jurisprudencias sorprendentes. Otra vez, trabas pujolistas procurando impedir o estorbar el descubrimiento de la verdad. Este es también el evidente propósito de la querella de Pujol en Andorra contra un empleado bancario para anular, por pretendidamente ilícitas, las informaciones que facilitó. Y completará su estrategia escenificando de nuevo su sobreactuación victimista, con la inestimable ayuda del pendenciero Montoro.

El ministro, ciego para lo de su casa, dice que tenía a la vista datos contra los Pujol desde hace catorce años. O sea, que reconoce implícitamente que ellos también participaron en el pacto del silencio. Insinúa que actúa ahora porque Pujol y sus herederos políticos han lanzado un pulso al Estado. O sea, reconoce que su actuación es una represalia. Alimenta la farsa de identificar el pulso soberanista con el viejo líder y su amplio entorno político y económico, como si toda Cataluña fuera, fuéramos, una misma y única cosa. Justamente, lo que conviene al rancio discurso victimista.

Pujol, tras el primer gesto de la confesión-cortafuegos, con fingida melancolía, llamará ingratos a sus secuaces que le abandonan, a sus cómplices que le rehúyen, a sus leales que le reprueban y rechazan. Y finalmente conectará con sus fieles de fe ciega, que siempre le quedarán, buena gente ante la que fingir una heroica autoinmolación. Son los que aún le exculpan o disculpan, dispuestos a creer en la farsa del mito personalista, en que hay un desierto exterior, mortífero como el infierno, y dispuestos a creer también en aquel espejismo de un celestial oasis que nunca existió.

José Maria Mena fue fiscal del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

CATALUNA Deuda pública
La deuda de Cataluña ha crecido en los años de crisis el doble que la de Madrid
Desde que comenzó la crisis, el 'agujero' de las cuentas ha crecido el doble que en Madrid
El endeudamiento de las administraciones públicas llega a 1,013 billones, el 98,9% del PIB
FRANCISCO NÚÑEZ Madrid El Mundo 13 Septiembre 2014

Desde que comenzó la crisis, la deuda de Cataluña se ha multiplicado por cuatro, hasta los 61.836 millones; y la de Madrid por dos, hasta los 25.018. En términos absolutos, el endeudamiento catalán ha crecido en 46.000 millones mientras que el madrileño ha sido de 15.000. Son los resultados de las dos economías regionales más importantes del país. La deuda pública total de España alcanzó en junio otro nuevo récord. Llegó a 1,013 billones, el 98,9% del PIB.

Cataluña es la autonomía donde más ha crecido la deuda en términos absolutos. Desde que comenzó la crisis el agujero ha aumentado en más de 46.000 millones hasta los 61.386 registrados en junio frente a los 15.776 millones de 2007, según los datos facilitados ayer por el Banco de España sobre el endeudamiento de todas las administraciones.

Este dato supone que el endeudamiento de la primera economía regional, ya que representa el 20% del PIB español, se ha multiplicado por cuatro en este periodo. Mientras, Madrid, el segundo PIB autonómico (19%), ha elevado su pasivo en algo menos de 15.000 millones, hasta los 25.018 en el primer semestre del año, frente a los 10.103 millones en el inicio de la crisis. Lo que representa un incremento de poco más de dos veces, es decir, la mitad que Cataluña.

En términos de PIB, y a pesar de las ayudas estatales, la deuda catalana representa ya el 32,1% de su economía, casi 19 puntos más que en la comunidad madrileña. En términos relativos, es la Comunidad Valenciana quien registra una deuda más elevada, ya que alcanza el 35,7% del PIB. Le sigue Castilla-La Mancha, con el 34,2%.
Aumenta la deuda de las autonomías

La deuda de las autonomías sigue imparable. En su conjunto, aumentó un 22% en el último año (más de 30.000 millones) hasta alcanzar los 228.234 millones (22,4% del PIB nacional), casi cuatro veces más que al comienzo de la crisis.

La novedad de los datos que ayer facilitó el Banco de España es que ha recalculado las series de endeudamiento desde 1995 con el nuevo Sistema Europeo de Cuentas (SEC) de 2010. Con el nuevo criterio, el agujero de CCAA ha aumentado en más de 4.000 millones ya que se ha incorporado la deuda que estaba en el balance de algunas empresas públicas y que se anotaba fuera de la administración general.

Ésta es una de las causas del alza de la deuda catalana ya que es una de las regiones que más empresas y entes públicos tiene y que, al considerarse técnicamente de mercado, se puede computar fuera del ámbito de la administración. Es decir, el Banco de España ha trasvasado parte de esa deuda remansada fuera del perímetro administrativo ya que Bruselas ha endurecido los criterios. Para que se pueda seguir contando aparte la deuda, deberán registrar un ratio de ventas (ingresos) y de costes del 50%. La novedad es que entre los costes se deben sumar ahora los gastos financieros. Por tanto, algunas empresas públicas, por ejemplo, las dedicadas al urbanismo, suelo o a conjuntos feriales,) pasarán ahora a las cuentas generales de las administraciones.

También afecta a los ayuntamientos, muy dados en la crisis a centrifugar déficit y deuda creando estas empresas para que no computaran a efectos del Plan de Estabilidad. Por ello, en junio se ha producido un leve aumento, hasta los 41.994 millones, tras cinco trimestres consecutivos en descenso.

Según el Banco de España, este cambio ha supuesto un alza de la deuda total del conjunto de las administraciones de unos 6.000 millones en los datos de junio. Por tanto, frente al avance inicial de una deuda de 1,007 billones de euros en este mes, al final la cifra es de casi 1,013 billones, con un agujero de la administración central de 885.232 millones, 65.000 más que hace un año.

Se trata de otro nuevo récord histórico, ya que supone que cada español debe ahora 21.800 euros, frente a los 8.300 en 2007. Esta cifra equivale al 98,9% del PIB, cuando el objetivo del Gobierno es el 99,5%. Sin embargo, este ratio deuda/PIB de junio, se recalculará el día 25 cuando el INE facilite el valor del PIB nominal a precios corrientes, ya que la prostitución y las drogas blandas computarán como actividad en la economía. Ello supondrá un crecimiento de la riqueza nacional de entre 2,7 y 4,5 puntos. Por tanto, la deuda en términos de PIB bajará en esa proporción y se situará cerca del 95%.
21.800 euros por habitante

>Deuda total. El endeudamiento público ha crecido en 628.845 millones de euros desde 2007, hasta superar por primera vez el billón de euros. Se situó en 1,013 billones, un 164% más desde que comenzó la crisis y un 6,5% más que hace un año.

>Estado. Los pasivos de la Administración central alcanzaron los 885.232 millones, también nuevo récord, frente a los 318.869 millones de hace siete años.
>CCAA. La deuda subió en 11 autonomías hasta los 228.234 millones. En Cataluña, Comunidad Valenciana, Madrid y Andalucía se concentra el 65%.
>Ayuntamientos. En su conjunto, los municipios deben casi 42.000 millones. El de Madrid sigue siendo el que más adeuda con unos 'número rojos' de 6.923 millones.

Extraños en su tierra
Luis de Velasco www.republica.com 13 Septiembre 2014

Leo siempre las Cartas al Director en los periódicos, las que de inicio me interesan. Son un reflejo de parte de la opinión pública, seguramente la más ilustrada, la que lee periódicos y se toma el trabajo de escribir lo que piensa.

Resumo brevemente una publicada este martes sobre el tema del separatismo nacionalista catalán: “… aquellos que ya llevamos años en Cataluña, que no somos independentistas, pero no por eso dejamos de respetar y querer a esta tierra, pero en donde es verdad que desde ya demasiado tiempo nos encontramos viviendo entre el silencio, el sentimiento de humillación, la frustración, la rabia, el miedo y la melancolía…”

Se celebre o no esa llamada consulta, el nacionalismo ha hecho un gran daño a la sociedad catalana, a su convivencia, a la normalidad del conflicto social que existe en toda sociedad viva y democrática. Al menos hasta hace muy poco y durante los últimos años y con el abandono de los gobiernos nacionales de turno, sólo ha habido una voz dominante, la del independentismo jaleado y financiado desde el gobierno catalán con la ayuda de organismo subvencionados, desde la ANC y Omnium Cultural hasta TV3 y las radios de ese complejo hasta medios que se pliegan a esa ola dominante, unas veces, las menos, por convencimiento, otras, las más por miedo al poder y sus gabelas. Mientras eso que se llama la sociedad civil está, salvo mínimas y ojalá crecientes excepciones, silente como puso de relieve un reportaje publicado hace escasos días por Enric González, buen conocedor del tema.

Hay muchos, demasiados ciudadanos catalanes o que viven allí, oprimidos, ninguneados, discriminados en su tierra por la peste de un nacionalismo, como todos, excluyente. Esa fractura social existe ya y se va ampliando cada día. Esa carta es tan sólo una muestra.

Pretender además, tras una auténtica labor de lavado de cerebros que alcanza a niños y jóvenes en edad escolar, hablar de una consulta “democrática” es una falsedad más. Una consulta o una elección no es sólo el acto de ir a votar un día, es mucho más que eso. Es una mínima igualdad de oportunidades para las opciones en liza y de eso no existe nada en Cataluña. En eso consiste el “fer país” del que hablaba el ex honorable mientas él y su familia se dedicaban a robar a ese “país” y al resto de España.

“El lenguaje político es construido para lograr que las mentiras parezcan verdaderas y el asesinato respetable” escribió George Orwell. Un buen conocedor y amigo de Cataluña, una Cataluña diferente a la actual en la que una parte, la trabajadora y humilde defendía las libertades republicanas mientras que otra, la burguesía, esperaba y trabajaba por la victoria de Franco. La frase de Orwell viene como anillo al dedo al comportamiento del nacionalismo, lo describe muy bien.

Oriente Medio
Schindler en Irak
Pablo Molina Libertad Digital  13 Septiembre 2014

Los estragos del terrorismo yihadista en Irak y Siria han provocado la práctica erradicación de las minorías religiosas en las zonas que han caído bajo su control. El éxodo de cristianos y yazidíes hacia territorio kurdo huyendo del exterminio y el horror de los crímenes en masa cometidos por los terroristas del Estado Islámico han interpelado las conciencias de los ciudadanos occidentales como nunca había ocurrido en la historia reciente del Gran Oriente Medio. Las imágenes de la decapitación de los periodistas estadounidenses Foley y Sotloff han puesto de manifiesto el salvajismo de unos fanáticos dispuestos a asesinar a cualquiera que no comparta su credo, y mostrado a todo el mundo, gracias a internet, la amenaza a la que se enfrentan los no musulmanes en las amplias zonas controladas por el EI.

En medio del terror islamista dominante también hay héroes que, en lugar de mirar para otro lado, al amparo de su pertenencia a un grupo libre de amenazas, se juegan la vida para salvar a otros seres humanos, tan inocentes como ellos, con los que no comparten credo.

El diario italiano Il Corriere della Sera publicó el pasado 29 de agosto un emotivo reportaje en el que se recogían testimonios de iraquíes amenazados por el EI que han salvado la vida gracias a la intervención de musulmanes que rechazan el totalitarismo yihadista y la barbarie de sus procedimientos. En dicho texto, del que se ha hecho eco la muy activa plataforma cívica española Hazte Oír, a esos héroes se les llama, de manera bien gráfica, "los Schindler musulmanes". Al igual que el célebre industrial alemán salvó a centenares judíos del exterminio nazi, estos fieles suníes se juegan la vida para salvar la de cientos de cristianos y yazidíes, puestos en el punto de mira del terror yihadista.

En la zona kurda de Erbil, refugio de los cristianos iraquíes que han podido huir de la masacre islamista, se cuentan por centenares los casos de personas que han salvado su vida gracias a vecinos y amigos musulmanes que les avisaron a tiempo, intercedieron por ellos, les ocultaron o los ayudaron a huir. También los yazidíes, masacrados por los yihadistas por considerarlos creyentes en una religión herética, han recibido el auxilio de musulmanes; sirva el caso de un empresario que compraba a mujeres yazidíes vendidas como esclavas por el EI en Mosul y las trasladaba a Bagdad para enviarlas a un refugio seguro en la zona kurda del país.

Pero tal vez el caso más significativo sea del de un mulá casado con una cristiana que en las prisiones de Mosul se encargó de visitar, cuidar y tratar de liberar a numerosos cristianos asirios encarcelados por los yihadistas. Todos hablan de él como un santo por sus desvelos para con los perseguidos, especialmente con las niñas no musulmanas, que suelen ser vendidas como esclavas por los terroristas.

Los musulmanes que así actúan se arriesgan a ser decapitados en la plaza pública por traicionar los principios del islam según los interpreta el EI. A pesar de ser suníes como los yihadistas, estos héroes anónimos siguen ayudando a sus semejantes sin tener en cuenta la religión que profesan, haciendo gala de un arrojo y generosidad cuya verdadera magnitud sólo conoceremos cuando la amenaza terrorista del Estado Islámico haya sido erradicada.    © elmed.io

Las secesiones expansivas no existen
  El Confidencial 13 Septiembre 2014

“There'll soon be more pandas than financial institutions left in Scotland" citado por Faisal Islam (Sky).

A cierre de este artículo, el referéndum sobre la posible independencia de Escocia está causando más de un dolor de cabeza en el Reino Unido, donde vivo. La última encuesta de YouGov da un 50% al ‘No’ y un 45% al ‘Sí’, pero otras hablan de empate. Un error garrafal de estrategia de un gobierno conservador que veía una oportunidad de hundir al laborismo con el referéndum (el resto de Reino Unido vota fundamentalmente conservador; Escocia es feudo laborista) y ahora se encuentra con un grave problema económico si sale un ‘Sí’ que casi todo el mundo ignoraba antes del verano.

La libra esterlina se desplomaba un 16% anualizado desde que las encuestas empezaron a mostrar el avance del independentismo. A su vez, las empresas más expuestas a Escocia o el Mar del Norte perdían más de 4.000 millones de libras de capitalización bursátil –sin contar el impacto en las empresas europeas con intereses en Escocia–.

Hay que reconocer que la falta de preocupación por la secesión de Escocia me sorprendía desde hace meses. Existía una combinación de arrogancia e ignorancia en los mercados, tal vez embelesados por la magia ‘impresora’ del Banco Central Europeo (BCE) o del Banco de Inglaterra.

Los impactos son importantes:

  • Caída del crecimiento: Todos los análisis relativamente conservadores indican una reducción de las estimaciones de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) del 20%, un estancamiento o caída de hasta el 30% de las inversiones –sobre todo en energía– y el riesgo de crear dos países altamente deficitarios (What Would Happen After a Yes, Citigroup).
  • Aumento del déficit: Sí, porque la separación empeora al incluirse todas las administraciones, cargas y gastos de duplicar nuevos organismos. Dos estados, Escocia y el resto del Reino Unido, que pasarían a ser de los mayores déficits fiscales y comerciales de la OCDE. Escocia por aumentar sus gastos administrativos y Reino Unido al perder en su balanza comercial parte de los ingresos del petróleo del Mar del Norte. Escocia, además, pretende replicar todos los organismos reguladores y estatales. Y eso significa más gasto en una zona que supone el 9,3% de los gastos del Reino Unido, pero solo un 9% de los ingresos [1].
  • Fuga de capitales: Royal Bank of Scotland (RBS), Lloyds y algunos de los mayores fondos de inversión de Edimburgo anunciaban que abandonarían Escocia. Credit Suisse lo mencionaba en un informe del 11 de septiembre: “Cuando la viabilidad de un nuevo país se cuestiona, los flujos financieros y de capital son el mayor elemento de incertidumbre. El problema no es mantener el país dentro de la moneda, sino mantener el dinero en el país (“the problem is keeping the currency in the country, not keeping the country in the currency”).” Las estimaciones sobre pérdida de capitales se mueven entre 20.000 y 100.000 millones de libras [2]. Con un sector financiero en Escocia que supone más del 1.200% del PIB, la pérdida de una parte es un enorme impacto en su crecimiento, empleo e ingresos fiscales.
  • Caída de inversiones en petróleo y renovables: Más de 23.000 millones de libras en proyectos renovables se pararían ante la incertidumbre de saber cómo y quién pagaría las primas. Las grandes empresas como Scottish & Southern, Infinis o Scottish Power (participada de Iberdrola) ya han comentado el riesgo de ese estancamiento. Incluso los analistas estiman grandes pérdidas de empleo, ya que casi todo el plan de inversiones es de crecimiento 2015-2018. En petróleo es peor, porque tanto los independentistas como los unionistas cuentan con unos ingresos más que optimistas. Los ingresos de Escocia por el petróleo se han movido entre los 11.600 y los 5.600 millones de libras, como mucho un 21% de los ingresos fiscales. Con unos impuestos confiscatorios (60%), la producción del Mar del Norte ha caído de manera relevante por la falta de inversión exploratoria. Empresas como Enquest, Centrica, BG o Premier simplemente no invierten para perder dinero y temen una subida de impuestos ante una independencia para intentar tapar el agujero de déficit antes comentado. 
  • Caída de las exportaciones: Es malo para el resto del Reino Unido porque Escocia sería el equivalente a un 4% de sus exportaciones, y una caída de las mismas afecta a la economía de la isla.
  • Una nueva moneda: Los independentistas ya han dicho que no van a usar la libra. Unirse al euro es entregarse a la política franco-alemana que se critica día a día en la TV. Una enorme devaluación es un problema financiero en una economía ultra-endeudada en libras y dólares, ya que se hunde la capacidad de pago.
  • Reino Unido se sale de la UE: Si gana el independentismo, el resto del Reino Unido es en su mayoría conservador del ala anti-UE. No tardaría en decidir salir de una Unión Europea de la que es contribuyente neto positivo, dejando Europa con mayores dificultades para financiarse y sufriendo todos -la isla y la Eurozona- de la caída inevitable del comercio.

Impacto en las empresas españolas
 

Nuestro país ha invertido de manera muy importante en Reino Unido, con un total cercano a los 88.000 millones de euros desde 2004 en los sectores de telecomunicaciones, energía, financiero e infraestructuras. España fue entre 2006 y 2007 el segundo mayor inversor en el país tras EEUU. Estas empresas tienen una media de un 16% de sus resultados en el país. Una caída de la libra, una reducción del crecimiento en toda la isla y un posible cambio de moneda son los mayores riesgos a considerar. La banca tiene unos 8.500 millones de euros de préstamos sólo en Escocia, que podrían sufrir si se produce un estancamiento o una devaluación.

El cuento de las secesiones expansivas

Me contaban un chiste en Edimburgo en el que un feligrés sale de misa y le dice al cura “tengo dudas con mi fe, la iglesia promete que Dios me va a dar el paraíso pero también lo promete Salmond” (el líder independentista). Y es que el sueño socialista de una Escocia independiente se vende como una especie de enorme regalo social en el que se van a aumentar los puestos públicos, los salarios, las pensiones y la seguridad social a costa de unos ingresos inventados. No solo asumen unos precios del petróleo muy superiores a los actuales, sino que la producción se dispararía mágicamente y no se produciría ninguna fuga de capitales. Por supuesto, no asumen aumentos de primas de riesgo, ni menor acceso a los mercados. Unicornios.

Y la realidad es que no existen secesiones expansivas. Lo más que se puede esperar es una evolución en forma de V, es decir, que los años de recesión y recortes se recuperen después. La media de recuperación a ‘cero’ son siete años. No ha habido ni un sólo caso en el pasado en el que la independencia no haya venido acompañada de una caída inicial enorme de actividad y de las prestaciones sociales.

En España ya hemos visto el efecto contagio, aunque aún sea moderado. Como explicaba El Confidencial, las primas de riesgo, tras meses de tranquilidad, se disparaban. La rentabilidad del bono a 10 años subía un 15%, y en los bonos a dos años, el 80%. La prima de riesgo de los bonos de Cataluña –el diferencial con el bono alemán– es ya, incluyendo Fondos de Liquidez Autonómica (FLA) y el BCE apoyando, el doble que la del estado español. Como comentaba en 2012 en “Independencia: desastre para Cataluña y el resto de España”, seguimos creyendo que la separación es expansiva, cuando las partes separadas siempre son menos que el todo.

La independencia de una región o un país podrá defenderse por razones personales o emocionales, pero no económicas. No se trata de decir si es viable como país independiente, que lo sería, pero a muy largo plazo y tras una factura difícil de asumir cuando lo que prometen es “más estado de bienestar”, ya que sería menor. Se trata de qué coste estamos dispuestos a asumir por esa independencia

Ya saben ustedes que detrás de cada bandera hay un burócrata dispuesto a  crear un comité… con los impuestos de los demás. 

[1] Economic Aspects of Scottish Independence. LHOC
[2] Todas las estimaciones vienen cortesía de Credit Suisse, HSBC, Citigroup y UBS

******************* Sección "bilingüe" ***********************

El dinero asusta en Escocia
Pablo Sebastián www.republica.com 13 Septiembre 2014

En Escocia le van visto las orejas al lobo del empeoramiento económico y social del país que puede acarrear su independencia del Reino Unido, y las encuestas han empezado a cambiar en favor de ‘no’ a la ruptura una vez que se ha sabido que los primeros bancos del, país, empezando por el Royal Bank of Scotland, y siguiendo por Lloyds y otras grandes empresas, han anunciado que abandonarán Escocia y se trasladarán a Inglaterra en caso de secesión.

Lo que por otra parte es natural dado que si rompen con el Reino Unido estas entidades corren el riesgo de perder toda su clientela inglesa, o gran parte de ella, para quedarse con la parte más pequeña de su negocio que es la escocesa. Y los bancos y empresas no quieren correr riesgos de semejante tamaño y con una poderosa inseguridad jurídica añadida -que se derivaría de la salida de Escocia de la UE-, y han hecho públicas sus acertadas intenciones. Lo que ha provocado la ira del líder independentista escocés Alex Salmond diciendo que esto, que es la verdad y el particular derecho a decidir de los bancos y empresas, es una ‘intimidación’. Cuando en realidad solo es un aviso a todos los escoceses de lo que les espera en caso de secesión.

Y este mismo cuento del lobo rico y dinero cobarde que huye del riesgo de la bancarrota y de la ruina es aplicable en un 100 por 100 a lo que ocurriría en Cataluña en caso de secesión. Con el agravante de que, además del riesgo de expulsión de la UE, la consulta independentista que los nacionalistas han pedido en la Diada es ilegal -la de Escocia es legal- con lo que la inseguridad jurídica catalana sería todavía mayor y estaría marcada por el enfrentamiento y la desobediencia civil a la que incita Oriol Junqueras desde ERC. Un fuego abrasador al que peligrosamente se acerca Artur Mas.

Es cierto que los bancos y grandes empresas escocesas no han lanzado su ultimátum hasta que no han visto cerca el riesgo de secesión, para no perder tampoco la clientela escocesa mientras discurría la campaña del referéndum y las encuestas anunciaban el triunfo del ‘no’. Pero al final han saltado las alarmas y ello le ha obligado al poder económico y financiero escocés a plantar cara a la independencia, al tiempo que se sabía que muchos millones de libras ya habían salido huyendo de este país. Cuestiones todas estas que deben hacer reflexionar al empresariado y mundo financiero catalán, donde muchos de sus primeros gestores y dirigentes han mantenido hasta el momento una calculada ambigüedad.

Poderoso caballero es don dinero. Y especialmente para los nacionalistas cuyo discurso se basa en la mejora económica que ellos prometen a sus conciudadanos como la consecuencia de la independencia. Pero resulta que, en la economía europea y global en la que vivimos, sólo las grandes naciones -en historia, cultura, tecnología, demografía, territorio, presencia internacional y economía- son las que están en condiciones óptimas de competir y de alcanzar altas cotas de prosperidad como se aprecia en nuestro ámbito de la Unión Europea. Y por supuesto siempre y cuando se respete la legalidad.

Pero los discursos sentimentales y patrióticos del nacionalismo independentista siempre, y además de las mentiras y el oportunismo que incluyen como ocurre en Cataluña, esconden el riesgo real de la secesión en el que el mercado nacional es una pieza fundamental. Y en el caso español el mercado es determinante para las economías desarrolladas de Cataluña y del País Vasco. Entre otras cosas porque el mercado español donde ambas Comunidades Autónomas están implantadas desde hace siglos, no tiene alternativa directa ni inmediata fuera de España. Y ese mercado lo podrían perder -recuérdese lo ocurrido con la guerra del cava- como la respuesta del resto de España y por la subida de aranceles europeos, como sería el caso si se llegará a la ruptura.

De manera que, una vez pasada la euforia de la reciente Diada y visto lo ocurrido en Escocia, los catalanes deberán regresar a la realidad y a la concordia española y europea. Y no sólo por causa de su interés sino también por el capital que, por lo que se ve, es lo único que los nacionalistas ponen por encima de la patria, incluso después de despreciar la democracia, las libertades y la ilegalidad.

Rajoy persiste en el error con Cataluña
EDITORIAL Libertad Digital 13 Septiembre 2014

El Gobierno no ha tardado ni 24 horas en reaccionar al órdago secesionista que supuso la Diada el pasado jueves. Pero, por desgracia, su respuesta, lejos de ser la correcta, persiste en el mismo error que, una y otra vez, vienen cometiendo PP y PSOE desde hace décadas con los nacionalistas, y que no es otro que intentar acallar con dinero sus incombustibles ansias separatistas, en lugar de cumplir y hacer cumplir la ley, tal y como exige el Estado de Derecho con arreglo a la Constitución.

El Consejo de Ministros ha aprobado este viernes un nuevo paquete de medidas financieras para premiar a las comunidades autónomas más despilfarradoras e irresponsables, con Cataluña a la cabeza, mediante el aplazamiento de pagos y la reducción de intereses correspondientes al Fondo de Liquidez Autonómico (FLA). En concreto, su aplicación supondrá un ahorro de casi 2.000 millones de euros para la Generalidad hasta finales de 2015, lo que aliviará sus deterioradas cuentas públicas, pese a que no ha cumplido ni un solo año los objetivos de déficit marcados por Hacienda.

Es cierto que dicho balón de oxígeno fue pactado con anterioridad, en el Consejo de Política Fiscal y Financiera del pasado julio, pero ha sido justo ahora, un día después de la masiva manifestación nacionalista, cuando, casualmente, el Gobierno ha decidido dar luz verde a su aprobación, introduciendo por sorpresa una serie de disposiciones en un decreto ley que nada tiene que ver con la financiación autonómica. El guiño a Artur Mas y sus socios de Gobierno es, pues, evidente.

Sin embargo, la estrategia seguida por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no por repetitiva va arrojar resultados diferentes a los cosechados hasta el momento por sus predecesores en La Moncloa. Más bien al contrario. El fracaso está asegurado de antemano. Doblegarse al nacionalismo no ha funcionado ni funcionará nunca. PP y PSOE llevan largos años cediendo a las pretensiones de los partidos nacionalistas mediante la cesión de un creciente número de competencias y recursos públicos, sin que aquellos hayan cejado un ápice en sus aspiraciones secesionistas.

De hecho, la debilidad mostrada por los distintos Gobiernos tan sólo ha servido para alimentar y fortalecer las ansias separatistas de catalanes y vascos. No en vano unos y otros han comprobado de forma fehaciente cómo sus constantes amenazas y desafíos no sólo no se han traducido en el lógico castigo político que cabría esperar por parte del Estado, sino que, muy al contrario, han resultado ampliamente recompensados con más dinero y poder. Y eso sin contar que este tipo de premios suponen una intolerable discriminación hacia el resto de comunidades autónomas y, por tanto, un quebranto del principio esencial de la igualdad ante la ley de todos los españoles, ya que el Gobierno beneficia a unos –a quienes amenazan con incumplir la ley y siguen despilfarrando dinero– a costa de los demás.

Es evidente que Rajoy no ha aprendido nada de los errores del pasado, al insistir en "negociar" con quien es imposible alcanzar un acuerdo dentro del marco constitucional. El PP tiene todas las herramientas legales y financieras a su disposición para afrontar el embate secesionista con la ley en una mano y la legitimidad democrática en la otra, pero parece que se decanta por la tradicional receta de regar con más dinero a los nacionalistas con el fin de contentarles temporalmente. El problema para Rajoy es que igual en esta ocasión ni siquiera así lo consigue.

Si la independencia es la respuesta, ¿cuál era la pregunta?
Valentín Carrera www.elsemanaldigital.com 13 Septiembre 2014

La independencia es una mentira, una moneda falsa con la que no se compra el paraíso. Mientras la ciencia avanza con buenas preguntas la historia y la política retroceden a base de malas.

¡Vaya orgía de descalificativos y qué empacho de generalidades y lugares comunes a propósito de la Diada! Ya citamos aquí que al pulso escocés y al desafío catalán le faltan neuronas y le sobra testosterona (Mas dixit).

Por momentos el debate se oscurece y llega a un punto en que ya nadie sabe de qué estamos hablando, como aquellos pueblos vecinos que llevaban tantos siglos de enemistad que no recordaban por qué seguían en guerra.

Les propongo que suprimamos del debate el término "independencia". Como otras muchas palabras gastadas –volveremos sobre esta cuestión–, "independencia" es un significante vacío, carente de contenido, que recuerda a la cabecera del periódico más drogodependiente del IBEX35, que se proclama a sí mismo "diario independiente de la mañana". ¿Y por la tarde? No sé si les queda algún lector ingenuo que se crea esa milonga, pero hablar de "independencia" en periodismo y en política es como creer en serafines y querubines.

No sabemos si Escocia, Quebec, Cataluña y la República Saharaui llegarán algún día a ser "independientes"; pero sabemos que España no lo es, como ningún otro país, a excepción de los tres que mandan –EEUU, Rusia y China–, y aún entre ellos tienen relaciones de dependencia profunda y se realimentan mutuamente.

España, como otros 190 Estados con silla en la ONU, no tiene independencia económica (ni siquiera tenemos moneda propia ni capacidad de decidir nuestro déficit ni las políticas sectoriales, de la pesca al vino pasando por el naval o la minería, etc.), tampoco tenemos independencia financiera, como bien sabe Mr. Draghi. Nuestra constitución financiera se llama MoU, Memorándum of Understanding.

España carece de independencia energética; basta mirarse en el espejo de Ucrania: si nos cortan los gasoductos y el petróleo exterior, este invierno pasaremos mucho frío. Estamos conectados, o colonizados, por sonda al hilo informático global; desde luego, España no es una isla sanitaria independiente a efectos del sida, la gripe aviar o el Ébola.

Nuestra Patria tampoco tiene independencia militar, ni para declarar la guerra a Andorra, porque nuestra soberanía militar real reside en la OTAN; y en cuanto a la Matria, no tenemos independencia judicial, pues en última instancia el Tribunal de Luxemburgo impera sobre el Tribunal Supremo y sobre el Constitucional: véase su reciente sentencia sobre las cláusulas abusivas en hipotecas y cientos de sentencias que obligan a nuestros tribunales, y así sucesivamente.

La incertidumbre
En resumen: la independencia es una mentira burda, una moneda falsa con la que no se compra el paraíso: todos somos interdependientes y nos iría mejor si la política y el derecho constitucional aplicaran algunos principios científicos, por ejemplo, el de la incertidumbre.

En su maravilloso tesoro de aforismos, Si la Naturaleza es la respuesta, ¿cuál es la pregunta?, Jorge Wagensberg explica que hay dos actitudes ante el mundo: la mente A "se pone a sí misma en el centro del universo y se pregunta el porqué o el para qué de las cosas. Por este camino se llega, más temprano que tarde, al conocimiento revelado y a las creencias. La historia de las creencias es la historia de las buenas respuestas".

En la otra actitud -prosigue Wagensberg– "la mente B se excluye a sí misma del centro y se preocupa más sobre el cómo de las cosas. Este camino conduce, más tarde que temprano, al conocimiento científico y a la investigación. La historia de la ciencia es la historia de las buenas preguntas". Fin de la cita, que diría Mariano.

Antes que contestar sí o no a la pregunta "¿Debería Escocia ser un país independiente?", o a la doble pregunta catalana, "¿Quieres que Cataluña sea un Estado?" y, en caso afirmativo, "¿Quieres que ese Estado sea independiente?", debemos cuestionarnos las preguntas. Acuérdense del referéndum felipista de la OTAN (en Cataluña y Euskadi ganó el NO): "¿Considera conveniente para España permanecer en la Alianza Atlántica en los términos acordados por el Gobierno de la Nación?". Una pregunta digna de la Historia universal de la infamia.

La ciencia avanza con buenas preguntas tanto como la historia y la política retroceden a base de malas preguntas. La ciencia y la filosofía pisan las arenas movedizas de la duda y la incertidumbre allí donde la política abraza la fe. A las preguntas de los referéndums escocés y catalán les falta definir antes qué cosa son Escocia y Cataluña y, sobre todo, qué se entiende en el año 2014 por independencia. Sin esto, el debate viciado se crispa hasta la exasperación, la descalificación mutua y el ridículo. Y el miedo.

La balsa de piedra
El FMI y los bancos de Londres lanzaron el jueves amenazas contundentes (si gana el SI, nos vamos de Escocia; un insulto a sus clientes escoceses), que se suman a las de Westminster esta semana, dando a entender a los votantes –y ésta es la clave de bóveda– que corren el riego de convertirse en una balsa de piedra, en expresión de Saramago.

Nadie va a cortar Escocia con una tijera telúrica por la línea de The Borders para separarla físicamente de Inglaterra, ni siquiera se plantea el más tonto de los independentistas escoceses construir una nueva muralla romana como el Muro de Adriano, 117 kms. fortificados de costa a costa para defender Inglaterra de Escocia.

Ya no estamos para fronteras físicas como el limes britano, ni mucho menos para fronteras mentales. En las propuestas independentistas de Alex Salmond y su partido (Scotland´s Future) se habla sobre todo de interdependencia, de planear un futuro juntos, en común con su familia y amigos, expresamente con Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte.

Entonces, ¿por qué todo este jaleo? Pues porque una cosa es la convivencia de mutuo acuerdo, entre iguales, y otra distinta el matrimonio para toda la vida, sin opción al divorcio, con violencia doméstica y con derecho de pernada. Pero eso requiere otro artículo que les enviaré el lunes desde la escalerilla del avión.

El Estado: entre mafias y ladrones
Teresa González Cortés www.vozpopuli.com 13 Septiembre 2014

La conmoción que ha provocado la divulgación de las fechorías de un político que aseveraba amar a Cataluña no procede de los ingresos sospechosos obtenidos entre 2002 y 2012, que también, sino de esa suma de dinerales que ocultó el clan Pujol durante casi 35 años en paraísos fiscales e incluso sacó de España, según Manos Limpias, a través del empleo ilícito de coches oficiales.

Mirando hipnóticamente a quien apunta el dedo y no hacia lo que apunta ese dedo, se entiende por qué en España ocurren cosas espantosas, sucesos que traen a la memoria las palabras del célebre Leonardo Sciascia. Explicaba éste a Marcele Padovani allá por 1979 la diferencia entre la burguesía clásica y la burguesía mafiosa: "Esta burguesía mafiosa obedece a otras reglas que no son tampoco las de la burguesía clásica, pues el poder mafioso no es hereditario. No se nace mafioso, uno se vuelve mafioso", sentenciaba Sciascia. Lo cual nos lleva a la siguiente evidencia: que en una misma región florezcan un Javier de la Rosa, un Juan Manuel John Rosillo o un Jordi Pujol no es mera casualidad. Que todos ellos tengan (o hayan tenido) problemas serios con la Justicia tampoco es simple coincidencia.

El Estado, secuestrado por mafias y rateros
¿Debe haber prohibiciones y castigos para el saqueo del Estado? Por supuesto que sí, dado que en caso contrario y "cuando se suprime la justicia, ¿qué son los Estados sino grandes bandas de ladrones?", aseguró Agustín de Hipona (354-430 d. C.). Ahí está la trama madrileña de los Gürtel, el complot de los "Eres" de Andalucía, el caso "Matas" en Baleares y... un larguísimo etcétera de timos y fraudes perpetrados por ETAlibanes, roldanes, y pujolarcas. Ojo, no importa que las estafas se llamen Filesa o no, se den en Barcelona, Madrid o San Sebastián, aparezcan en el espacio bancario, sindical o futbolístico, incluso exploten en el ámbito nacional y local.

La codicia, uno de los siete grandes pecados capitales, constituye la pauta que ha dominado la vida política española desde la Transición hasta el día de hoy. Y el espectáculo claramente mafioso que padecemos es, sin duda, fruto directo de la pasividad "crónica" de nuestra clase política que se desentiende del fenómeno de la corrupción, que arroja por la cuneta la idea de bien público, que desprecia los principios de transparencia y justicia, y que cae en la torpeza deliberada de no llevar a la práctica la universalidad de los deberes democráticos al no aplicar las leyes sobre sus propios miembros.

Estamos de acuerdo en que en nuestro país, para ocultar vergüenzas y desvergüenzas, brotan hasta en la sopa partidos e individuos que llaman por la vía de la ruptura a la identidad de las esencias, como ha hecho en fechas próximas el izquierdista Sánchez Gordillo, profesor de Historia (???), amén de corregidor del pueblo de Marinaleda, quien sostiene que "Andalucía no es España". Y con los problemas que tenemos, ¿a qué tantas obsesiones metafísicas?, ¿por qué caer en la espiral autodestructiva de inventarnos mentiras? ¿No será mejor solucionar los problemas de las personas que vivir entre imaginarios o que inocular el ébola de los rencores?

“Amarás a tu prójimo como a ti mismo”
Centrémonos en un hombre que desde su autonomía hilaba una red monumental de ingresos. Concentrémonos en esa hercúlea superioridad moral suya con la que se consagraba, igualito que un Séneca, a dar lecciones de moral a diestro y siniestro mientras, con la otra mano, robaba millones de sestercios. Dicen que, descubierto el pastel y quizás por las palabras del "Dios te ayude" que le lanzó su hermana tras enterarse de los chanchullos millonarios del exdirigente, dicen, que nuestro personaje, Jordi Pujol, anda triste y cabizbajo. Y rezando mucho.

Creyente y profundamente religioso, a él se le ha de suponer, al menos en teoría, que se sabe de memoria la regla de "amarás al prójimo como a ti mismo". Sin embargo, don Jordi, a la sazón presidente de la cofradía de La Madre de Dios de Virtèlia, congregación en donde conocería a su Marta Ferrusola, hizo caso omiso de esa hermosa norma evangélica y un día resuelve romper el clima de paz social que había implantado su predecesor en la Generalitat Josep Tarradellas.

Un pequeño inciso. Diagnosticaba en 1890 el científico Lucas Mallada que este país impide el desarrollo del racionalismo y, por tanto, es muy dado a los excesos de la ficción, circunstancia negativa que, a su parecer, entorpecía tanto el avance del ser humano como el progreso de las comunidades. Y refiriéndose a España comentaba que "la patria de Don Quijote es un país de soñadores [..., de forma que] sin embriagarnos con opio, como los chinos, estamos viendo visiones y en ilusión perpetua, sin despertar de nuestra modorra".1

Saco a colación el dictamen del aragonés L. Mallada porque Jordi, ese ser venerado como emanación del Volksgeist de Cataluña, se dedicó desde su despacho presidencial a combatir contra dragones imaginados. Y a la vez que teje una atmósfera de mentiras dentro de una oscuridad calculada, situó las Valkirias de la identidad de Cataluña en las brumas bélicas de 1714, o sea, remota y contradictoriamente lejos de la letra de la recién estrenada Constitución española, ya que eso es lo que celebra la Diada cada 11 de septiembre, pues en esa festividad tan anacrónica, tan reaccionaria como antipacifista -transcribo la Ley 1/1980 de 12 de junio que firmó Jordi Pujol en calidad de flamante Presidente de la Generalidad catalana- se pretende rememorar “el doloroso recuerdo de la pérdida de las libertades, […] una actitud de reivindicación y resistencia activa frente a la opresión”.

Con el propósito de hacer crecer la hidra del victimismo nuestro pésimo imitador de San Jorge decide descender con la brújula del resentimiento a los infiernos guerracivilistas de épocas antidemocráticas. Lo cual le permite enterrar esa larga y feísima historia sobre los favores que la burguesía catalana había prestado durante 40 años al general Francisco Franco, esa misma burguesía catalana, rapaz y cortoplacista, que, muerto el dictador y con la recién estrenada democracia, buscaba, triste y desconsolada, refugio en otros brazos, en otro padre-patrón. No borremos de la cabeza que fue la mano de la patronal catalana la que resolvió marcar como candidato al hipertradicionalista Pujol. Tampoco olvidemos al empresario Carles Sumarroca, figura clave en los negocios del gran Jordi, el más patriota de entre todos los patriotas.

Palabras agoreras de Josep Tarradellas
"Luchemos hasta morir clamando ¡Viva Cataluña!", se ha oído estos días en uno de los documentales de la cadena de TV3, conocida, por su tendenciosidad y propaganda, como el Nodo catalán. Yo me acuerdo de aquellas predicciones de Tarradellas plasmadas en una interesantísima carta que publicó La Vanguardia un 16 de abril de 1981. Tarradellas analizaba la actitud de ruptura con España que imponía el recién elegido Pesident “Pujol”. Y mientras examinaba el victimismo y las falsedades del nuevo líder, Tarradellas escribía: "es evidente que se trata de ocultar el fracaso de toda una acción de gobierno y de la falta de autoridad moral de sus responsables. Si se ha llegado a esta situación, es debido, a mi entender, simplemente a un pensamiento y actitud del actual president de la Generalitat y, como era natural, los resultados habían de ser los que ahora sufrimos".

Bajo las lágrimas de cocodrilo que escenifican las élites o, mejor, bajo la imagen de luchador antifranquista, Pujol, el hombre del rancio nacionalismo, lo que anhelaba era disfrutar de privilegios y prerrogativas en estado de gracia e inmunidad plena. ¿Y cómo lograrlo? Creando problemas de convivencia allí donde antes no existían. ¿En dónde, pues, se apoya la idea de Carod Rovira acerca de que "el estilo catalán de hacer política es más educado, más civilizado, no agresivo ni destructivo”?2

La desmedida de Pujol, su avaricia y antidemocracia arrostraban, con él y tras él, muchas consecuencias, tantas que, hablamos de noviembre de 1985, en una entrevista, Josep Tarradellas declaraba que había aconsejado a Pujol que dimitiera por el caso de Banca Catalana. Y agregaba Tarradellas: “La gente se olvida de que en Cataluña […] hay una dictadura blanca muy peligrosa, que no fusila, que no mata, pero que dejará un lastre muy fuerte”.

No se equivocó en lo más mínimo el expresident Tarradellas. Sus palabras quedan confirmadas 30 años después, pese a que su análisis, certero, se lo llevara el viento cual oráculo de Casandra.

1 Lucas Mallada (1890), Los males de la patria y la futura revolución española, Fundación Banco Exterior, Biblioteca Regeneracionista, Madrid, 1990, p. 31.
2 J.L. Carod Rovira, Avui, 21-VI-2006.

Cataluña
'Victus' y los censores censurados
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 13 Septiembre 2014

El escritor Albert Sánchez Piñol se despoja de prejuicios ideológicos a la hora de promover las ventas de su novela Victus. Guiándose por la ley del mercado, la publicó inicialmente en castellano, la lengua de quienes hoy denuncia como opresores históricos, y sólo cuando tuvo asegurado el éxito salió del armario secesionista, la publicó en catalán y se sumó ostentosamente a la cruzada rupturista. Sin embargo, aun así, pretende seguir explotando la veta española hasta donde lo permita la paciencia de algunos funcionarios. Todo parece indicar que esta paciencia se ha agotado.
Ardió Troya

Cuenta Sánchez Piñol (LV, 6/9) que "los de Diplocat" le pidieron que presentara la versión en holandés de la novela en Ámsterdam, obviamente como parte de la campaña de propaganda secesionista que la Generalitat desarrolla en el exterior a través de este organismo desprovisto de estatus legal que se denomina, pomposamente, Consell de Diplomàcia Pública de Catalunya. Y en el coloquio posterior "una chica que se identificó como secretaria de la embajada y que llevaba el discurso escrito" tuvo la audacia de desacreditar las tesis del libro. "Me siento fatal, es humillante", rezonga el autor, convencido de que los favoritos del ficticio Diplocat gozan de inmunidad para diseminar sus fabulaciones.

Al día siguiente, el Instituto Cervantes suspendió la presentación de esa misma versión holandesa de Victus en la ciudad de Utrecht. Y entonces ardió Troya. Sánchez Piñol vio frustrada la estrategia comercial que había planificado para que los contribuyentes españoles pagaran dos veces la promoción de un libro que los denigra.

La primera vez, en el acto de Diplocat, entidad fantasma que sobrevive gracias a que, como explicó Soraya Sáenz de Santamaría (LV, 7/9), las ayudas "ocultadas" del Ejecutivo de Rajoy "han garantizado con 40.000 millones de euros el funcionamiento de la administración de la Generalitat y el pago de sus facturas". Sin esas ayudas quebraría la estructura del Estado paralelo que se ha creado en Cataluña, con sus actividades pseudodiplomáticas, movimientos populistas, manifestaciones de corte peronchavista, medios de comunicación regimentados, museos de escombros trucados y un largo etcétera de derroches improductivos.

La segunda vez que los contribuyentes españoles habrían ayudado a la promoción comercial de un libro que los denigra habría sido en el Instituto Cervantes de Utrecht, ahora sin ocultamientos. La reacción de los secesionistas, acostumbrados a colar sus mercancías de tapadillo para que luego sean los perjudicados quienes les financian sus trapacerías, fue fulminante (LV, 7/9):

El conseller de Cultura de la Generalitat, Ferran Mascarell, tachó ayer de "censura" y de "actitud impropia de la democracia" los hechos, un día después de que el president Artur Mas dijera sobre el asunto que "intentan boicotearlo todo, si pueden, así que sin novedad en el frente".

El colmo de la desfachatez
Es el colmo de la desfachatez que la palabra censura brote de los labios de quienes controlan con mano de hierro la programación de TV3 y de todos los medios de comunicación públicos y subvencionados de Cataluña. ¿Acaso el simposio España contra Cataluña no estuvo marcado por la censura contra todos los académicos discrepantes? ¿Y no es una censura inicua la que castiga a los niños prohibiéndoles tener como lengua vehicular en la escuela la que ordenan utilizar todos los tribunales de justicia? Si incluso ejercen la censura sobre los medios que están fuera de su jurisdicción, como cuando el Museo de Historia de Barcelona no permitió rodar escenas de la serie de ficción histórica Isabel, de TVE, en las escalinatas, la puerta de entrada y una de las ventanas del Saló del Tinell de la plaza del Rei, porque no se ceñía a los criterios de rigor histórico que sustentan los nacionalistas catalanes (El Periódico, 13/9/2013).

La que, pretendiendo hacer lo contrario, dio los argumentos más sólidos para demostrar que la simiente totalitaria está implantada en el movimiento secesionista del que ella es abanderada fue la panfletista Pilar Rahola, que increpó (LV, 6/9):

Cuando un Estado necesita perseguir a intelectuales, tanto en su territorio como en el extranjero, es que está en plena descomposición.
Cegada por sus obsesiones fóbicas, Rahola olvida que el Instituto Ramon Llull y la Generalitat dieron sobradas pruebas de esa descomposición cuando excluyeron a los escritores catalanes en lengua castellana de la lista de invitados a la Feria de Francfort (El País, 13/6/2007). Entre los discriminados estaban Eduardo Mendoza, Juan Marsé, Sergi Pàmies, Javier Cercas, Enrique Vila-Matas y Carlos Ruiz-Zafón. Y no volvamos al tema de la razzia de intelectuales que confirmó la naturaleza sectaria del simposio España contra Cataluña.

Otro que se dispara un tiro en el propio pie es Oriol Pi de Cabanyes cuando sostiene (LV, 8/9) que la negativa del Instituto Cervantes a servir de plataforma para discursos hispanófobos "muestra una actitud liberticida propia de la Inquisición o los tercios de Flandes". Así es, precisamente, con una actitud liberticida propia de la Inquisición o los tercios de Flandes, como funciona la política de los órganos del poder paralelo secesionista que defiende Pi de Cabanyes, poder cuyos amanuenses proscriben toda opinión o iniciativa heterodoxa. Los secesionistas viven anclados en la época de las tinieblas, evocando guerras dinásticas, disfrazándose de felizmente extinguidos miquelets y trabucaires, desfilando entre tumbas con las antorchas del Ku Klux Klan y congregándose en festivales del rencor que son anatema en los países civilizados de nuestro entorno que se masacraron los unos a los otros en el siglo XX y no en el XVIII.

Un espacio de inopia
En medio de esta polémica, es oportuno destacar que Albert Sánchez Piñol pertenece a la cofradía de secesionistas que niegan, contra toda evidencia, que la Realpolitik pone obstáculos insalvables a la entrada de una Cataluña independiente en la Unión Europea. Su argumentación, que confunde torpemente la Europa geográfica con la Unión Europea funcional, lo sitúa en un espacio de inopia que no es compatible ni con el Instituto Cervantes ni con una escuela de párvulos. Alucinó Sánchez Piñol (LV, 20/4):

Y lo que sorprende es que hasta ahora el debate se ha centrado en la pregunta: "¿Sería legal la permanencia de España en Europa?". La única explicación que encuentro a tal planteamiento es la sobreabundancia de leguleyos, abogaduchos y notarietes que colonizan las tertulias, y que razonan como si los procesos históricos tuvieran que enmarcarse en el código civil. (…) Quizás la pregunta pertinente sea otra: "En caso de secesión, ¿le interesaría a Europa prescindir de una Catalunya próspera, democrática y europeísta?"

La pregunta pertinente ya la han contestado todos los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea: no es esta la que prescinde de Cataluña sino Cataluña la que rompe con la Unión Europea si se separa del país miembro, que es España.

Parece que Mariano Rajoy encontró interesante la novela Victus, aunque la juzgó escrita en clave nacionalista, pero esto no justifica que todos los contribuyentes españoles, a quienes el autor propone convertir en extranjeros, sufraguen con su dinero las charlotadas secesionistas, ya sea a través del Diplocat apuntalado por el Fondo de Liquidez Autonómico o a través del Instituto Cervantes. Albert Sánchez Piñol está enrolado en el bando de quienes ejercen un poder monolítico para silenciar las voces disidentes mientras él disfruta de una libertad irrestricta para difundir sus ideas a los cuatro vientos en esta sociedad abierta, que tolera incluso a sus enemigos. Pero podemos oponernos a que lo haga con nuestro dinero. Liberales hasta la médula, sí. Cornudos y contentos, no.

SETECIENTOS DÍAS DE LIBERTAD CONDICIONAL DEL SECUESTRADOR DE ORTEGA LARA
Se cumplen dos años de la excarcelación de Bolinaga
Alejandra Ruiz-Hermosilla www.gaceta.es 13 Septiembre 2014

La indignación de las víctimas crece cada día que pasa en libertad el terrorista que fue excarcelado hace ya dos años por padecer un cáncer terminal...

El último varapalo llegó a comienzos del verano cuando la Audiencia Nacional revocaba la prisión domiciliaria de Josu Uribetxeberria Bolinaga decretada en abril por el asesinato del guardia civil Antonio Ramos y le devolvía a la situación de libertad condicional que tenía el secuestrador de José Antonio Ortega Lara desde el 12 de septiembre de 2012. La Audiencia señalaba que los informes médicos sobre Bolinaga "indican claramente la inconveniencia de que esté en prisión" y le permitía regresar a Mondragón, la localidad en la que presuntamente, como integrante del comando Bellotxa, disparo y mató al guardia, un crimen por el que sigue imputado.

Esta decisión vino a intensificar la indignación de las víctimas que ya había encendido la decisión de Instituciones Penitenciarias de conceder el tercer grado al etarra tal y como había solicitado el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz - en aplicación del artículo 104.4 del Reglamento Penitenciario para excarcelar a reclusos gravemente enfermos- y en base a un informe médico elaborado por la Comisión médica Osakidetza (servicio público de sald vasco). La libertad condicional llegó, de la mano de la Audiencia Nacional el 12 de septiembre de 2012. Ese informe aseguraba que en la "situación clínica en la que se encuentra" Bolinaga, tenía un 90 por ciento de probabilidad de fallecer antes de un año ya que "más de la mitad de los pacientes fallecen antes de los nueves meses y la probabilidad de supervivencia a los 12 meses estaría en torno al 10 por ciento". El documento decía, leiteralmente: "El pronóstico de este paciente es muy grave. Si nos basamos en literatura científica con la misma probabilidad el proceso es irreversible e incurable. Padece metástasis múltiples del carcinoma renal a nivel de sistema nervioso central, riesgo de complicación potencialmente letal a nivel de fosa posterior y nódulo pulmonar en lóbulo inferior derecho con hisptología".

Esto fue el 12 de septiembre de hace ahora dos años. Desde entonces, Bolinaga ha paseado sin rubor, entre risas, confidencias y txikitos con amigos, por las calles y tabernas de Mondragón; ha confesado a un periodista de Intereconomía que no se arrepiente de su pasado criminal (secuestro de Ortega Lara y el asesinato de tres guardias civiles); y se ha negado a someterse a las preceptivas exploraciones para elaborar nuevos informes médicos. Por todo ello, las víctiman claman, de nuevo y como en el desierto, dignidad y justicia. Y acusan al Gobierno: "El Ministerio del Interior ha quedado claramente en evidencia al demostrarse que no fue una decisión sometida 'al imperio de la ley', como intentó hacer ver a todos los españoles, llegando a indicar que lo contrario 'habría sido prevaricación'. El transcurso de estos dos años ha demostrado lo que venimos manteniendo desde el principio, que no existían razones médicas que justificaran la excarcelación del terrorista tal y como exigía la ley. Desde la AVT nos preguntamos cuál es el sustento legal para la injusta libertad de un sangriento asesino que evidentemente no estaba terminal".

En un comunicado hecho público este viernes, la Asociación de Víctimas del Terrorismo que preside Ángeles Pedraza. Exigimos al Gobierno que acabe con esta estrategia del retorcimiento de la ley o de su no aplicación (como ocurre con la Ley de Partidos) para beneficiar a los terroristas, que recupere la senda de la aplicación estricta de la ley y de la firmeza frente al terrorismo. Que pase de la inacción y retome la iniciativa democrática para derrotar a los terroristas sirviéndose de todos los instrumentos que le brinda el Estado de Derecho".

España / Lucha contra ETA
La AVT lamenta los dos años de «farsas» tras la libertad de Bolinaga
Efe. Madrid. La Razon 13 Septiembre 2014

Hoy se cumplen dos años desde que la Audiencia Nacional concediera la libertad condicional al etarra Iosu Uribetxebarria Bolinaga, una decisión "escandalosa" para la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), que denuncia las "farsas" y aplicación "torticera" de la ley en favor de los terroristas.

En un comunicado, la asociación que preside Ángeles Pedraza, recuerda que el 12 de septiembre de 2012 el Gobierno tomó una de las decisiones más "escandalosas" en materia antiterrorista, la de "posibilitar" la libertad de Uribetxebarria, enfermo de cáncer, al concederle el tercer grado.

Fue el primer paso, asegura la AVT, que permitió que semanas después el juez central de Vigilancia Penitenciaria, José Luis Castro, concediese la libertad condicional al preso etarra, condenado a 32 años de cárcel por el secuestro del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara.

Una decisión que confirmó hace hoy dos años la sección primera de la sala de lo penal de la Audiencia Nacional con las siguientes reglas: Bolinaga no puede acercarse al domicilio y lugar de trabajo de sus víctimas o de los familiares directos de éstas ni participar "de forma activa o pasiva" en manifestaciones públicas de enaltecimiento o legitimación de la violencia, especialmente de ETA.

Dos años después, la concesión de la libertad a Bolinaga "no tiene justificación ni jurídica ni médica", lo que significa que el Ministerio del Interior "ha quedado claramente en evidencia" pues, asegura la AVT, el recluso "no sólo no estaba terminal sino que podría haber sido tratado en prisión".

"Se nos vendió una mentira de que se ponía en libertad a Bolinaga por cuestiones humanitarias", enfatiza la asociación que califica este caso de un ejemplo más de aplicación "torticera" de la ley en favor de los intereses de los terroristas.

Por todo, la AVT reclama al Gobierno de Mariano Rajoy que ponga fin a la "estrategia de retorcimiento de la ley" y que recupera la "senda de su aplicación estricta".

Y apostilla: "Que pase de la inacción y retome la iniciativa para derrotar a los terroristas sirviéndose de todos los instrumentos que le brinda el Estado de Derecho".

Historia
¿Pisaron alguna vez las Indias los catalanes?
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital 13 Septiembre 2014

Entre las ofensas históricas con las que el nacionalismo catalán manipula a las masas que tiene a su alcance mediante la escuela y la televisión destaca la exclusión de los catalanes de la Carrera de las Indias, lo que corroboraría que Cataluña era un ente ajeno al reino de España hasta la conquista militar de 1714 y, además, permitiría reforzar otras dos consignas: el egoísmo castellano y la pureza de los catalanes, que no participaron en el genocidio de los nativos americanos.

Como sucede siempre con los nacionalistas, sus investigaciones históricas están alejadas de la realidad. Carlos Martínez-Shaw (Cataluña en la Carrera de las Indias) recoge el dato del primer historiador contemporáneo del comercio de Cataluña con América, Federico Rahola y Trèmols, de que sólo tres barcos procedentes de Cataluña habían llegado a las Indias españolas antes de la fundación de la Real Compañía de Barcelona, en 1755.

Este dato, sin embargo, no significa la ausencia de relaciones comerciales entre Cataluña y los mercados ultramarinos hasta la misma fecha. Por el contrario, los catalanes intervinieron, con mayor o menor intensidad, en la Carrera de las Indias desde la apertura misma del mercado americano, a pesar de la vigencia del monopolio de la ciudad de Sevilla.

Después del Descubrimiento, la postergación de Cataluña en el comercio con las Indias fue sólo temporal.
Los comerciantes catalanes sólo sufrieron alguna discriminación en el período que media entre 1504 y 1524, a causa fundamentalmente de las cláusulas restrictivas sobre los súbditos de la Corona de Aragón contenidas en el testamento de Isabel la Católica. Sin embargo, incluso en esa etapa encontramos a algunos mercaderes catalanes establecidos en Sevilla y Cádiz y comerciando con el Nuevo Mundo.

El reparto del mundo
Desde 1524, los negociantes catalanes podían comerciar con las Indias como el resto de los súbditos del Austria, con la condición de respetar el privilegio del puerto sevillano, que servía para controlar las mercancías introducidas en España, perseguir el contrabando y cobrar impuestos.

Hay que entender estos privilegios, asociados al mercantilismo, como algo típico de la Edad Media… y buscado por todos los solicitantes en las cortes. Incluso Cristóbal Colón quería un privilegio para las tierras que descubriese. Aragón había sido jurídicamente excluido del comercio con las Indias mediante el Tratado de Tordesillas (1494), en el que se repartían el Atlántico Castilla y Portugal. De la misma manera, mediante el Tratado de Monteagudo (1291) Jaime II de Aragón y Sancho IV de Castilla se habían repartido las conquistas y el comercio en el norte de África: el territorio al este del río Muluya para los aragoneses y el correspondiente al oeste para los castellanos.

Pierre Vilar (Cataluña en la España moderna) asegura que el rey Carlos I "se sentía más a gusto en Barcelona que en Valladolid, durante los primeros años" de su reinado; en 1519 la ciudad "fue punto de mira del mundo cuando Carlos, a la muerte de Maximiliano, se convierte en candidato al Imperio". Sólo en ese año, se vieron en Barcelona los regalos que mandó Hernán Cortés al rey y a los asistentes al capítulo de la Orden del Toisón de Oro, cuyos paneles heráldicos están en la catedral barcelonesa.

Las autoridades catalanas tenían tal relación de confianza con el nuevo monarca que le entregaron la carta de los procuradores de Valladolid al Consell barcelonés en la que pedían apoyo para las comunidades castellanas. Antes habían dejado partir al mensajero para que no corrieran peligro sus paisanos y bienes en Castilla. Un comportamiento parecido tuvieron en 1591, cuando no movieron un dedo ante el ataque de Felipe II a los fueros aragoneses. Se pregunta Vilar si esta "sumisión" se debía a la satisfacción de los catalanes con el poder real o a su debilidad.
La decadencia catalana en el siglo XVI

¿Por qué no aprovecharon los catalanes para pedir al futuro césar Carlos que les abriese el comercio con las Indias? Por un lado, para las autoridades y el pueblo los asuntos más perentorios eran la represión del bandidaje y la defensa frente a la piratería berberisca; por otro lado, sólo los genoveses (banqueros y navegantes, como la familia Doria) comprendieron la riqueza fabulosa de las Indias y se atrevieron a hacer préstamos a la Corona, con las mercancías y el oro que viniesen de la otra orilla del Atlántico.

Los catalanes estaban enfrascados en problemas internos, padecían una demografía menor que la castellana y habían perdido el ímpetu financiero y navegante de la Baja Edad Media. "¡Qué lejos estamos del tiempo en que consellers y diputados eran almirantes en sus propias flotas!" (Vilar). Además, gran parte de la actividad de los astilleros se derivó en los reinados de Carlos I y Felipe II a la construcción de flotas para la Corona:

Barcelona ya era la capital organizadora. Sus arsenales eran el instrumento de un poder lejano.
A lo largo del siglo XVI y XVII la mayor parte de los mercantes catalanes se dedicaban a la navegación dentro del Mediterráneo, que conocían desde siglos antes: los puertos de Marsella, Génova y Nápoles, los de Cerdeña y Sicilia, los presidios de Orán, Túnez y Argelia, y los peninsulares como Denia, Alicante y Málaga.

Concluye Vilar:
El famoso monopolio castellano sobre las Indias estuvo lejos de ser, incluso jurídicamente, un absoluto. (…) Para gentes audaces, el monopolio castellano no habría presentado, en efecto, un bloque sin fisuras.

Franceses e ingleses lo rompieron mediante la piratería y el contrabando. Vascos, cantábricos, castellanos, genoveses y flamencos, mediante el recurso a socios sevillanos, que les proporcionaba la cobertura legal.

Esta última fue la opción de numerosos comerciantes catalanes que vendían sus productos a miembros de la Casa de Contratación o que los transportaban en barcos fletados por éstos.

En 1674 los patrones de barcos catalanes que solían acudir a Cádiz pleitearon contra el cónsul flamenco en esta ciudad, que pretendía que se exigiese un impuesto a los navíos de "naciones extranjeras" que entrasen en el puerto, categoría en la que quería incluir a los catalanes. La regente Mariana de Austria apoyó a los demandantes, que ganaron el pleito.
Peticiones a Felipe V y al archiduque

Antes de concluir el siglo, parte de la actividad económica catalana se dedicaba al comercio trasatlántico. En 1683 los daguers (cuchilleros) de Barcelona se quejaron de que había irrumpido en su monopolio de fabricación de cuchillos de alta calidad para exportar a las Indias la competencia de Mataró, donde había 14 molinos dedicados a afilar las hojas.

Y en los años entre 1693-1696 al menos 54 barcos mercantes catalanes arribaron a Lisboa y Cádiz.

Durante la Guerra de Sucesión, la iniciativa catalana no se detuvo.
Como ya hemos contado aquí, las Cortes catalanas juraron voluntariamente a Felipe V como rey. Esas Cortes, reunidas en 1702, así como las de 1705-1706, que retiraron el juramento de lealtad al Borbón y lo trasladaron al archiduque Carlos de Habsburgo, plantearon a ambos reyes peticiones para levantar los obstáculos que padecían en el comercio con los virreinatos americanos.

Con los aliados del archiduque Carlos controlando casi todos los puertos mediterráneos españoles (en la península, Baleares y norte de África) y Portugal, la plaza de Gibraltar se convirtió por unos años en escala de los navíos catalanes, en detrimento de Cádiz.

Barcelona, centro económico de Cataluña
Barcelona, "tras la Guerra de Sucesión, se convierte en el centro indiscutible de la vida mercantil y la economía del Principado", como destaca Martínez-Shaw. Y se sabe por los numerosos comerciantes que, a partir de los años 20 del siglo XVIII, se instalan detrás de sus murallas. Una consecuencia es que la rica vida mercantil que existía en otras partes de Cataluña, como sobre todo Mataró (cuyo consejo municipal había solicitado en 1702 al rey Felipe que le concediese el título de ciudad y ofreció a cambio 3.500 doblones de oro; el Borbón así lo hizo, pese a la oposición de Barcelona), decayó a favor del centralismo barcelonés.

Además, en 1720 una real orden de Felipe V cursada a los puertos españoles para que todas las regiones del reino contribuyesen con sus producciones al abastecimiento de las Indias. A su amparo, el intendente Rodrigo Caballero ofreció a los comerciantes catalanes todo tipo de facilidades para la incorporación de navíos fletados por ellos a la Flota de Indias, y hasta la formación de una compañía de que asegurase la exportación a las Indias.

Entre la colonia mercantil catalana afincada en Cádiz (agentes, marineros, comerciantes…) los tres principales nombres catalanes en la primera mitad del siglo XVIII fueron los de Jaume Campins, Fèlix Almerà y Tomàs Prats.

El principal producto de exportación a las Indias españolas era el aguardiente, seguido del vino (en el siglo XVII se había extendido la viticultura, sobre todo en el Campo de Tarragona y Reus, y la abundancia de vino la señaló el brazo real en las Cortes catalanas de 1702), vendido a Cádiz y otros puertos andaluces. Los otros productos eran los frutos secos y después los textiles, las metalurgias y el papel. De América, los catalanes importaban graña, añil, algodón,campeche, carey, azúcar, palta labrada, cacao, tinta…

Concluimos con otras palabras de Martínez-Shaw:
En relación con estos hechos y desde otro punto de vista, la exclusión legal de Cataluña del comercio americano se nos aparece hoy (1981) como una mera leyenda, a pesar de la insistencia en este punto de un sector mayoritario de la historiografía catalana.

Sin embargo, ni la investigación académica ni el paso del tiempo han enterrado el tópico.


Recortes de Prensa   Página Inicial