AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 17  Septiembre  2014

Desmentidos y globos sonda: Cobardía y mezquindad.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 17 Septiembre 2014

Ahora resulta que ante las declaraciones contundentes del Ministro de Exteriores Margallo sobre la aplicación de la Ley, es decir de la Constitución en su artículo 155, con la respuesta visceral y sectaria de un PSOE contemporizador con los secesionistas, aparece el Ministro de Interior Fernández Díaz para decir que Mariano Rajoy no ha dicho nada de suspender la autonomía de Cataluña. Pues eso es precisamente lo malo que tiene no decir las cosas claras y esperar que todo se solucione por la vía administrativa, es decir por la jurídica con los recursos de inconstitucionalidad. Pues ya sabemos el plan de Mariano Rajoy, confiar en que los jueces le digan a Artur Mas y sus compinches que no pueden hacer lo que van a hacer, al igual que le dijeron con el tema lingüístico con el mismo resultado.

Pues si no contempla usted Sr. Rajoy el único recurso legal que dispone para impedir la comisión de un delito de secesión, de desobediencia institucional y desacato a las sentencias de los Tribunales de España, ¿Cuáles son los medios que empleará para imponer la legalidad y hacer respetar la Constitución como usted juró defender al tomar posesión de su cargo como Presidente del Gobierno de España? Es urgente que conteste a esa pregunta porque si no piensa hacer nada, quizás la sociedad española sí que deba hacer algo al respecto, entre otras cosas denunciarle por incumplimiento de su deber, por complicidad en favorecer la secesión de una región de España y por alta traición.

Va siendo hora de que sea una sola voz la que asuma la portavocía del Gobierno y que se dejen de lanzar globos sonda para analizar las respuestas a sus bravatas, pues no son otra cosa la de anunciar que van a hacer algo que no se atreven por cobardía ante las respuestas. Y es verdad que en este tema de la secesión de Cataluña no cuentan salvo con el apoyo de partidos con sentido del Estado como UPyD, Ciudadanos y VOX, ya que el PSOE se mueve en una estudiada ambigüedad y critica hipócritamente cualquier solución que no pase por una cesión a las pretensiones de los separatistas.

Me atrevo a apostar que Margallo solo cumple órdenes de Moncloa y como buen diplomático está dispuesto a aceptar el coste de deteriorar su imagen y pasar por extremista al convertirse en el “poli malo” de este esperpento. Seguro que la idea es de Arriola, Que Mariano Rajoy no se manifieste de forma clara y que sean otros los que sufran el desgaste político. Además, tras ver a Artur Mas ir “reculando” hacia el plan B de las elecciones “plebiscitarias” y ver el trato de la Fiscalía, de la Abogacía del Estado y del juez Ruz al “hereu” de los Pujol, confirma un pacto para dar una alternativa lo más “honorable”, si eso es aún posible, al callejón sin salida en que Artur Mas se había metido.

Y esa es la vía que Moncloa ha previsto. En unos días veremos qué pasa cuando se apruebe la ley de Consultas y Artur Mas publique la convocatoria oficial del referéndum. Yo no confiaría demasiado en la palabra de Artur Mas y doy por seguro que presionado por Junqueras seguirá adelante con el plan y se establecerán de forma discreta los colegios electorales y la composición de las mesas de forma que todo esté preparado para el gran día y tenga todas las bendiciones de legalidad amparada por las leyes propias. Porque igual de seguro que están en Moncloa de que Artur Mas no va a cometer una ilegalidad, lo están los secesionistas de que el Gobierno de España no va a tomar medidas que impidan al final la celebración normal del referéndum. De hecho Mariano Rajoy a través de Fernández Díaz ya ha dicho que no piensa suspender la autonomía, con lo que renuncia a poder tomar el control de todos los resortes del poder en la comunidad necesarios para impedir este flagrante delito de insumisión, desobediencia y traición a España.

Sr. Rajoy, si ese es su plan, lo desprecio profundamente y espero que mis conciudadanos sepan darle una respuesta contundente en la calle y en las urnas y le manden a su casa por el daño que está haciendo a este país. Tiempo habrá de exigir responsabilidades políticas y quizás penales por la pasividad en hacer cumplir la Ley.

¿ERROR O SUICIDIO?
La ruleta rusa de Mariano Rajoy y de Pedro Arriola con o sin UPyD
Pascual Tamburri www.elsemanaldigital.com 17 Septiembre 2014

La derecha española necesita convertir sus principios –permanentes, quiera o no Arriola- en acción eficaz a corto y largo plazo. No en interés del PP sino de España.

La derecha española necesita representantes capaces de convertir sus principios –permanentes, quiera o no Arriola- en acción eficaz a corto y largo plazo. No en interés del PP sino de España.

Hoy tendríamos que hablar y escribir de lo que importa de verdad a algunos navarros, que es el arruinado Osasuna. Pero como no van a faltar ocasiones de pensar sobre la corrupción, la politización y la mediocridad acobardada de muchos dirigentes de nuestra pequeña sociedad, es mejor no dejar que se quede sin su minuto de gloria el hombre que perdió las elecciones de 2004 y ganó las de 2011, Mariano Rajoy. Porque él se lo ha ganado.

Tras una legislatura en la que el PP ha incumplido su programa explícito, ha desdeñado su programa profundo y algunos de sus dirigentes (por ejemplo, Celia Villalobos Talero y los que como ella y su sufrido marido piensan o fingen hacerlo) se han mofado de sus votantes más leales y abnegados, y a la vez no ha logrado convencer a los españoles de a pie ni de que la economía sea lo más importante ni de que la esté logrando gestionar bien para ellos, todas las encuestas coinciden: no habrá una segunda mayoría absoluta del PP.

Durante todo el régimen de 1978 esto no ha sido un problema: siempre había un tercer bloque político dispuesto a apoyar al partido nacional en minoría mayoritaria. Ese bloque era el nacionalismo al que se insiste en llamar moderado, que pagaba con sus votos en Madrid prebendas, privilegios y regalos que especialmente CiU y PNV han conseguido de PP y PSOE sin tasa ni medida. Pero la situación catalana y el ascenso real de ERC y el relativo de Bildu anulan esa posibilidad. De manera que Mariano Rajoy, renunciando a ganar cumpliendo con los suyos, se lo está jugando ahora mismo todo a una carta: a la posibilidad de una "gran coalición" con "sentido de Estado" a la que acceda el PSOE de Pedro Sánchez. Y eso es jugar a la ruleta rusa.

La aritmética electoral es sencilla: con el PNV pequeñito y los Mas-Pujol entre el monte y la cárcel, al sistema del 78 sólo le queda la Gran Coalición PP-PSOE. No implicaría un gran cambio político a corto plazo, porque el PP ha hecho una política real socialista y no ha derogado ninguna ley esencial de manipulación social de las legadas por González y Zapatero. Es más, hemos avanzado en ellas; que sería excusable sin minoría pero es imperdonable en mayoría absoluta. Que es lo que habría hecho el Arriola de 1996, pero no el Rajoy de 2006… o eso decía. Pero a medio y largo plazo supondrá dos cosas sin retorno. Una, dejar el poder real en manos de un PSOE en agonía y descomposición y un PP que ya veremos cómo sale de mayo de 2015, y otra dejar a Podemos como única fuerza política de oposición, siendo además el segundo, tercer (o quizás primer) partido de España. ¿Se imagina ustedes a Pablo Iglesias no ya como único portavoz de muchas inquietudes sino como único rostro contra los poderosos e incapaces?

Seguramente por eso, de repente, la posible y razonable fusión o alianza de Ciudadanos y UPyD está recibiendo apoyos y estímulos desde ciertos ambientes poderosos de la sociedad y las finanzas. El sistema de 1978 no puede seguir, si PP y PSOE se tambalean y aunque se unan, sin una tercera fuerza no rupturista. Así que o domestican a Podemos (y lo intentarán, y no será la primera vez que se consigue algo así) o forman un tercer bloque socialdemócrata constitucionalista que reciba descontentos de PSOE y PP y se preste a sostener el tinglado. No digo yo que sea mala la cercanía entre Rosa Díez y Albert Rivera. Pero sí es malo, porque es una tremenda estafa –otra más- que se canalicen hacia otro partido distinto de los anteriores sólo en matices y dispuesto a mantener lo ya fracasado, los votos y esperanzas de la derecha social, nacional y popular que el PP de Mariano Rajoy ha recibido haciendo luego escarnio de ellos.

Que el PP se confíe con Pedro Sánchez es arriesgado. Puede ser una maniobra lucrativa para los partidos respectivos, pero pésima para España. Que se estimule un cuarto partido "del régimen" para sostener éste, y hacerlo otra vez engañando a esas personas que aún no han escuchado a Rajoy pedir perdón por estos tres años de insultos, es la ruleta rusa para todos. Para eso, votamos directamente a Podemos. Y no es broma del todo.

Una vez más, les diré por qué este suicidio es vomitivo con palabras de José Javier Esparza. ¿El aborto? ¿A quién quieren engañar? Usted sabe la respuesta: quieren engañarse a sí mismos. Porque la verdad es, simplemente, que el PP, y muy en particular el círculo Rajoy-Soraya-Cospedal, tiene pavor a que la prensa progre les llame "fachas". No hay más. Y antes de que el progre les llame "fachas", prefieren que el votante del PP les llame mentirosos. Al fin y al cabo –piensan-, si no les votan a ellos ¿a quién van a votar? Sabemos que bajo nuestras calles están las tumbas de los que nos precedieron, de quienes heredamos una tradición que hoy peligra. ¡Esparza, queremos ser sildavos!

España merece ser destruida
Pedro de Hoyos Periodista Digital 17 Septiembre 2014

Hace ya mucho que he escrito que Cataluña será independiente quizá no demasiado tarde. España es un país extraño que no rechaza dividirse y desaparecer. Si solo dieciséis de cada cien españoles está dispuesto a morir por defenderla es que somos raros; si los políticos de izquierda se pelean por ser amigos de los nacionalistas al tiempo que rechazan ser nacionalistas “españoles” (Vade retro, ¡eso es fascismo!) es que somos raros; si los políticos de derechas se apoyan cuando les conviene en esos nacionalistas que los extorsionan, es que somos un país raro; si los políticos de derechas consienten que los nacionalistas pasen años propagando sus ideas separadoras a través de las televisiones institucionales y a través de la educación es que somos muy raros; si el gobierno calla y consiente el incesante agit-prop nacionalista sin mover un dedo, dejando pasar años sin ofrecer propaganda alternativa a los catalanes es que somos muy raros. Si los españoles siguen votando esas opciones sin tomar nota de los desatinos, es que somos muy raros.

Al final todo es propaganda, los sentimientos de la población se moldean fácilmente si durante años tienes en tus manos la televisión y la educación. Y los gestos. Gestos como han hecho los socialistas, apoyando partidos radicalmente nacionalistas y antiespañoles en Cataluña. Gestos como el del tonto de León, “Apoyaremos lo que salga del Parlament”. Al final, ser socialista y nacionalista catalán era lo mismo… y esos lodos eran el preludio de los barros de hoy. Qué culpa tienen sobre sí los que tanto y tantas veces han cedido al chantaje nacionalista, qué culpa tienen todos los que han colaborado a trasmutar la imagen retorcida de Pujol en la de un líder carismático, aceptando su palabra como ley divina, transigiendo siempre con sus impertinencias, con sus exigencias.

Al final todo es propaganda y las carantoñas de Aznar a Pujol han servido de base a la actual situación irreversible. Puede que el referéndum no se celebre, puede que Cataluña no se independice, pero la separación entre españoles no hacía más que agrandarse y nadie puso remedio. ¿Qué queda por hacer? Que los servicios secretos españoles averigüen toda la posible podredumbre que se esconda detrás de algunos catalanistas no devuelve el afecto catalanista a España.

Alguien, torpe, mal político, podía pensar que las peticiones nacionalistas acabarían… Somos el país más descentralizado del mundo y no están conformes. Nunca lo estarán porque lo que los nacionalistas catalanes siempre han querido, desde Suárez, es ser tratados excepcionalmente, de manera diferente, ellos han pretendido siempre ser tratados como una ser superior, lo que ellos jamás podrán aceptar es ser tratados como un murciano (la comparación es intencionada; alguien, no recuerdo quién, lo dijo en su momento: Nosotros no somos murcianos).

Ésa es la madre del cordero, ellos quieren un estatus especial que los haga superiores a los demás. “¿Quién como yo?” parecen decir los nacionalistas catalanes. Todo ello incluye desprecios no solo a España sino a Castilla como origen de sus males, basta leer algunos blogs para ver cómo los tópicos más rastreros, desafortunados, clasistas y racistas cargan contra Castilla como origen de todos sus males.

Durante años toda esta guerra de propaganda ha sido consentida por el ineficaz gobierno Rajoy, que se ha cruzado de brazos mientras las televisiones y el sistema educativo catalán sembraba rechazo a España, mientras las instituciones catalanas desobedecían a los tribunales de Justicia. Nunca un gobierno del PP se atrevió a poner pie en pared, sus complejos se lo impiden, no vaya a ser que le llamen de derechas, pecado nefando en el que el PP no está dispuesto a caer, véase lo que está pasando con la ley del aborto.

Vista la inacción de España, de sus políticos, de sus gentes, visto que sentirse español es algo pasado de moda, visto que declararlo es fascista y franquista, España no se merece seguir existiendo, España debe ser destruida y lo será desde dentro, pasivamente, por sus propios hijos acomplejados que no se mueven para contrarrestar la influencia desoladora de los nacionalistas extremos. ¿Por qué sentirse francés, chino, suizo o polaco, está bien visto por los franceses, chinos, suizos o polacos pero sentirse español está mal visto por los españoles? ¿Por qué los españoles somos tan raros?

LA HORA DE TODOS
España deleznable
José Carlos Rodriguez www.gaceta.es 17 Septiembre 2014

El proceso de secesión de Cataluña, en marcha, es posible por dos motivos. El primero es la corrupción de España como comunidad política, sobre el que mucho se ha escrito. El segundo es una concepción, deleznable también, del derecho.

El derecho es el precipitado histórico del comportamiento de los individuos en comunidad, que descubre las lindes de los derechos de las personas y el ámbito de su responsabilidad, y describe los usos en cuanto a su transmisión y la resolución de los conflictos. El derecho emerge de la interacción de las personas, y evoluciona con las costumbres, la economía, la tecnología. Nace del conflicto de intereses, en el que sólo triunfa, a largo plazo, la solución más acorde a la naturaleza humana. Y por eso, cuando el derecho es auténtico, también es justo.

Pero el derecho ha sido secuestrado por la política, como ha ocurrido con la economía, y se ha sustituido ese proceso social por las pretensiones de los intelectuales y, al final, por el capricho de los políticos. Ahora se identifica a la ley no con una experiencia inveterada y depurada por la razón, sino con lo que resulte del proceso político. El prestigio de la ley se ha volatilizado, porque se somete al caprichoso cambio en la opinión pública, y ésta está manipulada desde el poder. Lo único que hace que una ley se cumpla es, en primera instancia, el acuerdo de la opinión pública, y en última, el recurso a la violencia.

La idea de España, como comunidad política, se ha ido degradando hasta que José María Aznar la ancló a la Constitución. Patriotismo constitucional, se llamó al engendro. Pero la Constitución es esta ley nueva, arbitraria, maleable y caprichosa. Un cambio sistemático en la opinión pública en Cataluña, impuesto desde el poder allí y permitido y amparado desde el poder aquí, ha dejado como último valladar de la Constitución, y por tanto de España, a la violencia; al Ejército. Para terminar, este castillo de naipes sobre el que sostenemos España incluye una alergia al Ejército y a su función que es aún mayor que el desprecio a España como patria.

Si España sigue existiendo será un milagro. Pero sigue mereciendo la pena rezar por él, quien todavía se acuerde de cómo hacerlo.

Margallo dice tarde y mal lo que debería decir Rajoy
EDITORIAL Libertad Digital 17 Septiembre 2014

De la misma forma que no tiene ningún sentido juzgar a alguien por un delito que todavía no ha cometido, carece de sentido esperar a que alguien lo cometa para advertirle de las consecuencias que tiene el perpetrarlo. El Gobierno de Rajoy no sólo podía sino que debió haber advertido clara y públicamente al presidente de la Generalidad de las consecuencias políticas y penales que tendría la comisión de una consulta secesionista ya el mismo día en que Artur Mas, hace más de dos años, amenazó con realizarla si aquél no se avenía a suscribir el mal llamado pacto fiscal.

El temerario mutismo y la irresponsable pasividad de Rajoy han fortalecido durante estos dos años la convicción de los nacionalistas de que la celebración de esa ilegal consulta secesionista no les acarrearía perjuicio alguno en el ámbito político ni en el penal, puesto que el Gobierno ni intervendría la Generalidad en aplicación del artículo 155 de la Constitución, a fin de evitarla, ni tampoco, al objeto de castigarla, instaría al fiscal general de Estado a abrir procedimiento por los delitos de desobediencia y usurpación de atribuciones.

Convencidos de que podrían sacar adelante la consulta con una impunidad como la que, de hecho, ya disfrutan a pesar de su continuada desobediencia a las sentencias judiciales en materia lingüística o su financiación de ilegales estructuras de Estado, los gobernantes nacionalistas han podido contemplar también cómo el Gobierno de Rajoy, a fin de evitar la intervención de la Administración regional catalana, hasta la ha financiado privilegiadamente a través del Fondo de Liquidez Autonómica, no fuera que su carísimo, además de ilegal, proceso de construcción nacional les arrastrara a la suspensión de pagos.

Sólo esta semana, a escasos dos meses de la fecha prevista de la consulta secesionista, la Fiscalía General del Estado y el Gobierno se han atrevido a esbozar algo que algunos podrían interpretar como una advertencia respecto de las consecuencias penales y políticas que tendría la consulta de marras.

Bien está que el fiscal general del Estado, en declaraciones a la cadena SER, haya sacado del limbo a quienes creían que, una vez que el Gobierno de Zapatero derogó el artículo del Código Penal que sancionaba de manera más especifica y severa la celebración de un refrendo sin autorización, los delitos de desobediencia y usurpación de atribuciones ya no tenían reproche penal. Con todo, si lo que pretende Torres Dulce recordando lo que todavía dice el Código Penal es disuadir a los gobernantes nacionalistas y evitar que celebren la ilegal consulta, no debería haber esperado tanto tiempo para lanzar sus advertencias.

Peor aún han sido las declaraciones de Garcia Margallo de este martes, en las que el ministro parecía no descartar que la intervención de la Generalidad fuese una de las "medidas necesarias" para evitar la consulta secesionista. Aun cuando se vaya de farol, las advertencias han de ser claras y firmes. Eso, por no hablar de que quien se haya expresado así, y tan tarde, haya sido no el presidente del Gobierno sino nada menos que el titular de Exteriores. ¿Tan acomplejado está el Ejecutivo ante los nacionalistas que trata el desafío secesionista como si de un asunto exterior se tratara?

Lo peor es que ya se conoce de sobra la renuencia de Rajoy a la hora de hacer cumplir la ley como para que puedan resultar creíbles las advertencias que tarde y mal ha hecho su ministro de Exteriores.

Desafio secesionista
Lo que de verdad se está jugando hoy en Cataluña
Percival Manglano Libertad Digital 17 Septiembre 2014

Lo que se está jugando hoy en Cataluña no es la creación de un nuevo Estado. Tampoco es el derecho a decidir de los catalanes. Ni, por supuesto, el final de un expolio fiscal perpetrado por España. Lo que de verdad se está jugando en estas fechas es la libertad de los catalanes. Pura y llanamente. El auge independentista es un auge liberticida. La libertad es el precio que los secesionistas pretenden hacer pagar a los catalanes por su independencia.

Lo que se está jugando hoy en Cataluña es que la ley sirva de muro protector de los ciudadanos catalanes frente a los poderosos. Cuando el líder de ERC Junqueras dice que es hora de saltarse la legalidad española, lo que le importa de verdad es poderse saltar la ley; que ésta sea española le es secundario. La ley existe, precisamente, para obligar a los poderosos a hacer cosas que no quieren hacer. De esta manera, evita que su arbitrariedad dañe –en la medida de lo posible– los intereses de los ciudadanos. El llamado derecho a decidir busca justificar la vulneración de la ley en provecho no de los catalanes sino de sus dirigentes. Porque, una vez establecido el precedente de que la ley se puede (o debe) infringir "por el bien de Cataluña", ya nada impedirá a los dirigentes catalanes seguir saltándosela o retorcerla a conveniencia en el futuro. Las víctimas de esta arbitrariedad del poder catalán serían, claro está, los catalanes.

Lo que se está jugando hoy en Cataluña es que la mentira sea una fuente de legitimidad y de control social. Cuando los historiadores más activos de una comunidad son sus autoridades políticas, la víctima es la verdad histórica. La plataforma Libres e Iguales ha empezado a desenmascarar la sarta de mentiras oficiales sobre el pasado catalán. Pero, además, es crucial insistir en el ánimo manipulador de los que pretenden engañar a sus conciudadanos con una historia inventada. La mentira se convierte en una forma de comunicación cuando el objetivo político es el control de la población. Los 181 millones de euros repartidos por el Gobierno catalán a 600 medios de comunicación desde 2008 reflejan las ansias oficiales por controlar a los catalanes. En palabras de Orwell: "Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado". El objetivo, efectivamente, es el control.

Lo que se está jugando hoy en Cataluña es que los catalanes puedan disponer de su propiedad privada. La deuda catalana no para de subir y el Gobierno catalán se niega a bajar impuestos (en particular, la tasa marginal del IRPF, que está en el 56%). El gasto autonómico catalán es cerca del doble del madrileño, cuando su PIB es prácticamente igual. El gasto público catalán ya es de por sí una pesada carga que los contribuyentes soportan con enorme dificultad. Su peso aumenta con las cargas ilegales que todo apunta impuso el clan Pujol. El Gobierno catalán está demostrando tener una desmedida voracidad recaudatoria, tanto legal como ilegal. El proceso soberanista es un instrumento para dejar incluso más desamparadas a las víctimas del saqueo, es decir, a los catalanes.

Lo que se está jugando hoy en Cataluña es la creación de un régimen de ciudadanos de primera y de segunda. Los que creen que estarían entre los primeros pueden pensar que esto les beneficiaría. Pero lo cierto es que un Estado capaz de crear ciudadanos de primera y de segunda, de hecho, convierte a todos en ciudadanos de segunda, por estar todos sometidos a los caprichos oficiales. Ahora se están gestando los elementos para diferenciar entre buenos y malos catalanes. Uno, por supuesto, es el idioma. Ese 55% de catalanes para los que la lengua materna es el castellano supone un problema evidente para los separatistas. Otro es la reacción ante las convocatorias de movilización social. Las masivas celebraciones de la Diada están llevando a diferenciar entre los que aceptan portar antorchas o convertirse en un átomo dentro de una V gigante y los que no. Un tercer elemento es la idea de que votar a ciertas opciones políticas no nacionalistas es una especie de traición a la patria. El proceso soberanista necesita de enemigos para mantener su impulso. El enemigo es hoy España o Extremadura. Mañana sería quien no se sintiese catalán, quien no quisiese demostrarlo o quien viviese su catalanidad de una manera distinta a la que exigen los poderes oficiales.

Ninguna de estas amenazas contra la libertad es exclusiva de Cataluña. La opresión, la corrupción y la manipulación se dan en el resto de España y del mundo. El ejercicio del poder político es indisociable de su abuso; por eso mismo debe ser limitado. Lo distintivo de Cataluña es que el separatismo ha convencido a buena parte de los catalanes para que sacrifiquen su libertad por amor a la independencia.

www.pmanglano.com

Caso Pujol
Con pies de plomo
Emilio Campmany Libertad Digital 17 Septiembre 2014

Prescindamos de calificaciones jurídicas. A fin de cuentas es muy probable que Torres-Dulce tenga razón y no haya todavía razones suficientes para tomar ninguna medida cautelar contra Jordi Pujol Jr. y que el caso no esté ni mucho menos tan avanzado como lo estaba el de Bárcenas cuando ingresó en prisión. Sin embargo, aquí el problema no son las certezas jurídicas, sino las sospechas políticas. Luis Bárcenas jamás administró dinero público. Por lo tanto, es imposible que su fortuna, en caso de tener un origen corrupto, pudiera amasarse sin la colaboración de los cargos que hicieron los favores que Bárcenas cobró. Y, sin embargo, nadie pregunta de dónde salió el dinero ni qué favor se pagó con él. Tan sólo se constata que Bárcenas no está en condiciones de justificar legalmente su procedencia.

No me parece tan distinto a lo de Pujol hijo, que niega poseer 32 pero admite 7 millones de euros ganados como dinamizador de negocios. Si se trata de negocios en los que, como parece, está envuelta la Administración, ya sabemos en qué consiste dinamizarlos. La explicación es cuando menos tan peregrina como la que dio Bárcenas con sus operaciones con cuadros de firma. O sea, que Pujol no ha justificado suficientemente la procedencia legal del dinero. Eso no obsta a que sea prematuro tomar ninguna medida contra él y que habrá que comprobar quién pagó, si hay facturas y qué servicios concretos se prestaron. Ahora, que el equívoco no quede entre nosotros, el asunto apesta a corrupción y a tráfico de influencias.

Pero, además, cabe sospechar cierto trato de favor porque, con el fin de perseguir el delito fiscal, la jurisprudencia española lleva muchos años forzando la interpretación del tipo añadiéndole casi siempre el de blanqueo de capitales y presumiendo el origen delictivo de las sumas de importancia cuya procedencia no se justifica legalmente. Sin embargo, parece que con Pujol hijo todas estas doctrinas y construcciones penosamente levantadas y que fuerzan las costuras del andamiaje penal español han sido por el momento aguadas. Porque, me pregunto, aun aceptando que la Justicia tenga que admitir que ser dinamizador de negocios es algo tan honorable y legítimo como cualquier otra cosa, ¿ha justificado Pujol la procedencia de los 7 millones que reconoce? ¿Ha pagado los impuestos correspondientes a los mismos? Porque, a todo esto, nada se dice de que Hacienda haya informado del caso. Quizá no lo haya hecho porque nadie se lo ha pedido. La Abogacía del Estado, encargada de defender los intereses de la Hacienda, tampoco parece haber dicho nada.

Da toda la impresión de que, sin necesidad de que ningún funcionario haga nada feo, el caso avanza con estudiada lentitud para que haya ocasión de poder cerrarlo con las mínimas sanciones posibles si Mas y sus secuaces se avienen a abandonar el desafío soberanista y nos hacen la caridad de conformarse con los privilegios que Sánchez y Rajoy quieran darles al alimón. Descorazonador.

Huele a pacto secreto de Rajoy con Mas
Pablo Sebastián www.republica.com 17 Septiembre 2014

El enfrentamiento abierto entre Mas y Junqueras en el parlamento catalán, la oferta de apoyo parlamentario del PSC a CiU y el paseo -’como Pedro por su casa’- de Jordi Pujol Ferrusola en la Audiencia Nacional donde ni el fiscal ni el abogado del Estado le han pedido medidas cautelares (ni siquiera el pasaporte) son los indicios de la existencia de un pacto secreto entre Mariano Rajoy y Artur Mas, con ayuda externa de Pedro Sánchez. Una comedia donde cada uno va a representar su papel en esta extraña función y adaptación shakesperiana de ‘Mucho ruido y pocas nueces’.

Primer Acto: Artur Mas seguirá con el calendario del proceso y aprobará el próximo día 19 en el Parlament la ley de consultas catalanas. Segundo Acto: el gobierno de Rajoy recurrirá la norma al Tribunal Constitucional que la suspenderá de manera cautelar hasta su posterior anulación. Tercer acto: Mas renunciará a violar la legalidad y acabará por suspender la consulta ante el enfado de Oriol Junqueras y ERC. Cuarto Acto: Junqueras rompe el pacto de gobierno con Mas, y Miquel Iceta lo sustituye con el apoyo del PSC para que CiU complete la legislatura y arregle los destrozos del caso Pujol -con la ayuda de Rajoy- antes de convocar las elecciones autonómicas.

Entonces, se dirán algunos ¿a cuento de qué viene la declaración del ministro García Margallo diciendo que el Gobierno de Rajoy suspenderá la autonomía catalana si Mas convoca la consulta? Pues o estamos ante una maniobra de distracción del Gobierno o ante otra excentricidad de este ministro hablador y eso muy a pesar de que siempre se ha dicho que el jefe de la diplomacia de un país debe ser: “un ministro mudo que sabe cuatro idiomas”. Recuérdese cómo Margallo le espetó a su homólogo inglés lo de “Gibraltar español”, o cuando dijo que Ángela Merkel siempre llegaba 15 minutos tarde a las reuniones, etc.

Sin embargo, una pieza maestra del puzzle hispano/catalán está en el paseo de Jordi Pujol Ferrusola por la Audiencia Nacional ante el silencio de la misma fiscalía que mandó directamente a prisión a Luis Bárcenas porque tenia cuentas en el extranjero -como las tiene Pujol Jr- y ello incluía peligro de fuga y manipulación. De la misma manera que, en esta investigación, podrían existir otras pruebas documentales o verbales que podrían afectar a CiU y al propio Artur Mas, como se comenta en algunos mentideros de la capital de España. Una presunta información ‘sensible’ que en cualquier momento, y si se llega al desafío final, podría salir en los medios de comunicación.

De momento, todo apunta a que el ministro de Justicia Alberto Ruiz Gallardón, que anda en coplas por los retrasos continuos de su ley del aborto, está muy ocupado con el caso catalán, como él lo reconoce aunque refiriéndose a los recursos que debe presentar a nada que concluya el Primer Acto de la representación. Y luego ya veremos si finalmente Mas ha entrado en razón, o le obligaron a ello porque, con Diada y sin Diada, todo apunta que ayer inició una cautelosa marcha atrás de la que difícilmente saldrá ileso por más que le apoye el PSC, porque él apostó demasiado fuerte y ha creado expectativas muy grandes como para ahora dar marcha atrás.

Eso también es así pero el caso Pujol no estaba previsto en su hoja de ruta –ni en la imaginación de la familia Pujol- y todo eso y sus posibles ramificaciones han cambiado el escenario catalán, donde de momento se prepara el estreno de ‘Mucho ruido y pocas nueces’, aunque tampoco hay que descartar que de la comedia se pase al drama porque la función está aún por comenzar.

Hipócrita alarmismo entre los nacionalistas
José Javaloyes www.republica.com 17 Septiembre 2014

Es irritante, por abusivamente gratuito, el escándalo que se armó ayer con las palabras del ministro de Asuntos Exteriores, García-Margallo, ante la respuesta del Gobierno en el caso de que desde las instituciones del Principado se convocaran finalmente las urnas para votar sobre la independencia; concretamente, sobre si cabría la de suspender la Autonomía de Cataluña. La escandalera es tan gratuita como farisaica. Por obvia la respuesta.

La confusión que quiere inducirse con este género de trampas saduceas viene montada desde la que resulta de escamotear, como si no existiera, el principio de constitucionalidad política propio de nuestro ordenamiento democrático. Si no cursara la Constitución, o si en ella no se preservara como principio constitutivo de este orden la unidad de España, sí cabría preguntar qué se habría de hacer ante una iniciativa de ese jaez. Pero no siendo así y habiendo lo que hay establecido y aprobado por el pueblo español, la pregunta es ociosa porque la respuesta ya viene dada por la letra misma de la ley.

Sobre el recordatorio de lo constitucionalmente establecido para a los supuestos que se consideran, tanto vale la palabra del titular de Exteriores como la del ministro del Interior o del conserje del casino de la localidad. Los textos constitucionales hablan por sí mismos. ¿O la respuesta que se espera de la pregunta de marras es la de que el Gobierno de España pueda estar dispuesto a incumplir su obligación de aplicar la ley?

Otro aspecto de la cuestión es el de la conveniencia de que ande siempre en estas danzas de los nacionalistas – tanto da que catalanes o vascos – el ministro de Asuntos Exteriores, cuando ningún tema como el de la unidad nacional pertenece más al interior, a la propia médula del ser de España, resultante del consenso de los siglos de convivencia y de la presumida voluntad, como proyecto de vida en común, de compartir el futuro en términos aun más firmes que aquéllos otros en que se compartió el pasado.

Puede que en circunstancias como la presente sea la impaciencia nacional el más compartido de todos los sentimientos colectivos de los españoles. Las repetidas comparecencias en rueda de la minoría nacionalista catalana ante las cámaras de la televisión, trufadas en ocasiones con impertinencias de otros nacionalistas, como el de un diputado vasco del PNV con alegorías sobre el despliegue de carros de combate, desacreditan lo suyo – aunque sea poco – la imagen internacional de España, al fomentar en tales reiteraciones la presunción de que representantes así se corresponden simétricamente con la estulticia de sus escasos representados.

Convendría recordar algo tan elemental como eso de que la ignorancia de la ley no excusa de su cumplimiento. Ni para los que la incumplen ni para quienes están obligados a hacerla cumplir.

Populismo
Podemos: lo llaman democracia y no lo es (2)
David Jiménez Torres Libertad Digital 17 Septiembre 2014

Aquí hay dos paradojas que vale la pena resaltar. La primera es que Podemos y Cía incurren en uno de los aspectos del discurso supuestamente neoliberal que ellos más critican: en medir a las personas (y, en consecuencia, a la sociedad y a la política) en base a su perfil económico. Porque si las unidades en las que se divide la democracia son la mayoría socioeconómica (medida en sus ingresos: el famoso 99%, aunque luego sea 83%, o 68%) y la minoría socioeconómica (1%, 5%, 6,83%, lo que sea), estamos midiendo a la gente solamente en base a lo que gana y no a lo que cree, piensa, opina, vislumbra, advierte o adivina en la maraña vaporosa que es la vida.

De nuevo, no estaría mal algo de coherencia: si está mal que el neoliberalismo considere a las personas solo como individuos portadores de intereses económicos que les van a abocar siempre a la competición con el vecino, entonces también estará mal que el podemismo considere a las personas sólo como miembros de grupos portadores de intereses económicos que les van a abocar siempre a la competición con otro grupo… también vecino. En ambos discursos la existencia social se entiende únicamente como competición económica, sólo que en uno se compite contra el vecino del tercero (que puede resultar ser un directivo del Santander) y en el otro se compite contra un directivo del Santander (que puede resultar ser el vecino del tercero).

La otra paradoja, o más bien ironía, es que si la palabra democracia tiene tanto gancho entre los españoles no es por la crisis global del capitalismo, ni por las decisiones que haya tomado la señora Merkel, ni por la falta de vergüenza de Rajoy aquel día que convocó a la prensa para hablar de Bárcenas, sólo para ponerles delante de un televisor de plasma mientras él hablaba en la habitación de al lado.

No, la sacralización de la palabra democracia es un resultado directo de la cultura política del régimen salido de la Transición; precisamente aquel régimen que Podemos y sus aledaños tanto critican. En esto, y como en tantas otras ocasiones a lo largo de la Historia, la corriente que se defiende como contraria al sistema es un producto directo de ese mismo sistema: los menores utilizan las palabras que los mayores les han enseñado.

Porque la palabra máxima de la Transición fue democracia: no iba a ser bienestar porque eso ya había llegado en los últimos quince años del franquismo, ni iba tampoco a ser justicia porque no se intentó ajustar cuentas (con un sentido común que hoy nos empeñamos en no apreciar, pero que si observáramos la derivación de la primavera árabe y viéramos lo jodidamente difícil que es pasar de un régimen autoritario a uno democrático, sin sangre y sin involuciones, igual empezaríamos a valorar en su justa medida). Así que se explicó a la ciudadanía que lo que tendría el nuevo régimen que no había tenido el antiguo sería democracia, y se procedió a sacralizar aquella palabra para que la ciudadanía interiorizara de forma automática e irracional su valor intrínseco.

Y eso está bien: la democracia es el sistema más justo de los que existen, y hay que concienciar a la gente de que es un bien precioso que hay que defender. Pero eso no quita que la democracia sea un mecanismo sumamente imperfecto, que no haya país en el que cada llamada a las urnas no esté previamente empantanada de chanchullos y de trampas. Y eso no es el mal funcionamiento de la democracia: eso, precisamente eso, es la democracia.

Esto es lo que parece que no se explicó a los españoles en su momento, y lo que ahora lleva a que muchos descubran el Mediterráneo de que, a veces, la democracia no redunda en que se tomen las mejores decisiones ni en beneficio de todos. Eso es lo que convierte el discurso de Podemos en un discurso tramposo: porque la panacea de todos nuestros males no es la democracia. Eso es, precisamente, lo que ha demostrado más allá de toda duda el régimen salido de la Transición. Y no estaría mal que precisamente los que estamos fuera de España y tenemos contacto directo con otras democracias le recordáramos esto a la gente, que ni existe ni ha existido jamás una democracia perfecta y que por eso el fetichismo del término democracia tiene algo de absurdo y bastante de oportunista.

Tampoco parece que se explicara a los españoles, o al menos no a algunos, que democracia no significa la existencia de una sociedad de ciudadanos puros que formen su opinión de forma absolutamente descontaminada. Lo cual viene al caso porque, como sabemos, una de las grandes quejas de los podemizados es que, en esta "democracia secuestrada" (expresión que, dicho sea de paso, sería más correcto reservar para describir regímenes como el de la Rusia de Putin), los electores acuden a las urnas influidos por los mensajes que les llegan de unos medios que estarían vendidos a la "casta". Así explican, por ejemplo, que la mayoría absoluta del PP no sea verdaderamente democrática.

Pero si el individuo es incapaz de formarse una opinión política más allá de la que le llegue de otro sitio, entonces lo que propone Podemos como democracia es sencillamente rodear al individuo de mecanismos de propaganda más eficaces que los que ahora utiliza la "casta". Según el análisis que hace Podemos del funcionamiento político del ser humano, Podemos sólo ganaría unas elecciones si los electores fueran a las urnas influidos por los mensajes que les llegasen desde los medios controlados por Podemos. Así que lo que proponen no es democracia: es eficacia. Es reemplazar a una élite por otra. Por la suya. Vale, es legítimo: en eso consiste el juego político. Pero que no lo llamen democracia, porque no lo es. Como tampoco es democracia esta glorificación del método asambleario que quieren vender como verdadera esencia de la democracia. Y no por una cuestión de eficacia, sino sencillamente porque una asamblea crea el mismo sistema de élites (o sea, de desigualdades) que tanto critican los podemizados en el juego partidista; solo que estas élites se deciden en función al magnetismo personal, la capacidad para la oratoria, las facultades para conectar con un auditorio o sencillamente la preexistencia de una base de apoyo personal e ideológico entre el público. Así que el método asambleario será una manifestación de la democracia, pero no es una manifestación particularmente virtuosa, ni mucho menos la mejor que existe.

Izquierda
El futuro de Podemos
Joaquín Leguina Libertad Digital 17 Septiembre 2014

No creo que la mayoría de sus 1.200.000 votantes conociera bien ni a los líderes creadores de Podemos, ni sus ideas ni su programa electoral. Pero buena parte de esos electores sí conocían la contundencia de sus críticas, no sólo contra las políticas impuestas por la UE, también contra la corrupción y la invasión partidista en cajas, judicatura, función pública, etc. Críticas que afectaban por igual al PP y al PSOE ("PPSOE"), "la casta, "el régimen de 1978". Si se quiere, criticas sin matices, demagógicas, pero eran certeras y capaces de llegar a la muchísima gente cabreada que hay –con tanta razón– en España y que no es precisamente iletrada.

La dirigencia de Podemos estaba y está constituida por un grupo de profesores (de segundo nivel) de la Facultad de Ciencias Políticas de la Complutense, izquierdistas y colaboradores del chavismo. Unos profesores de ciencia política para quienes, por ejemplo, en la escena internacional sólo existe un verdadero diablo: el imperialismo yanqui, y quien se oponga a los yanquis se convierte, ipso facto, en alguien a elogiar o tolerar. Así, por ejemplo, a alguno de esos líderes se le vio gritar "¡Asesinos!" ante la sede del PP el 12 de marzo de 2004, pero no se les oyó una sola palabra contra los desalmados yihadistas que habían masacrado a 200 personas a hora muy temprana, mientras iban a sus labores cotidianas. A juzgar por sus gritos, la culpa de esas muertes la tenía Aznar por haber enviado tropas a Irak. Una mentalidad, como se ve, llena de rigor científico y de decencia moral.

¿Cómo consiguieron hacer llegar al gran público su mensaje? De esto se encargaron las televisiones privadas, propiedad, ellas sí, de una casta, un cuasi duopolio (Berlusconi, Lara) que, como suele ocurrir, vio en aquellos muchachos espabilados, irreverentes y polémicos un buen anzuelo para pescar audiencia y, claro, no lo desaprovecharon. "No me importa ir a un lugar en el que me pongan a parir, con tal de que haya gente que me vea y me oiga", se dice que contestó Iglesias a quien le preguntó por su insólita presencia en una televisión tan progre como Intereconomía.

Si uno sigue con alguna atención los debates en los que participa el trío dirigente (Iglesias, Monedero y Errejón) puede comprobar que huyen como de la quema cuando han de defender sus propuestas (electorales o no), volviendo una y otra vez, machaconamente, a las críticas, a las descalificaciones nada originales, como esa de la "la casta" (un invento de Beppe Grillo), en la cual meten sin matiz alguno a PP y PSOE e incluso a IU. De ello se puede deducir que se sienten muy a gusto en dos papeles: el de la Inmaculada Concepción (puros y castos) y, a la vez, el del Dios tronante, amenazando con los males del infierno a todo aquel que se le oponga; pero con ese complejo de superioridad no se puede volar muy lejos. Por eso es muy probable que los líderes de Podemos se estén replanteando su posición ideológica y también sus propuestas políticas.

Para comenzar, están transformando el movimiento en un partido político, con mucha votación interna, mas, a lo que parece, con un mando rígido y estable que trabaja con mano de hierro en la nueva organización. Tampoco en el campo ideológico parecen estar quietos.

Por ejemplo, la opinión de Monedero respecto a IU no deja de ser significativa. Preguntado sobre los posibles pactos entre ambas formaciones, contestó así:
Podemos no va a ser la UCI de la ningún partido del régimen del 78. Nos interesa infinitamente menos la unidad de la izquierda que la unidad popular. Para cambiar este país necesitamos construir mayorías. No ser el pegamento de los fragmentos de la izquierda.

No sé si Podemos tendrá éxito en las municipales, en las autonómicas o en las generales, pero lo más probable es que ya no sea el Podemos de las europeas, y tampoco podrá beneficiarse del factor sorpresa como en mayo de 2014.

¿Y qué debe hacer el PSOE ante el subidón de Podemos? Pues recordar lo que ha sido casi siempre: un partido socialdemócrata de Gobierno, apostando con credibilidad por una mejora profunda de la democracia y ofreciendo soluciones viables que saquen a las capas medias, sobre todo a las asalariadas, del pozo donde las ha metido una pésima gestión de la crisis. Por su parte, el PP debería apartar algo sus focos de Podemos. Puede servirle para que sus votantes vuelvan al redil, pero también beneficia a los de Pablo Iglesias mostrándolos como "el único referente para ganar a la derecha".

Oriente Medio
La guerra contra el Estado Islámico: cómo no ganarla
Rafael L. Bardají Libertad Digital 17 Septiembre 2014

¿Fueron los nazis unos monstruos? Sin duda, pero no por monstruos menos nazis. Creo que a cualquiera al que se le pregunte estará de acuerdo. Es más, pensará, con toda lógica, que menuda pregunta más estúpida: los nazis cometieron crímenes monstruosos porque, precisamente, eran nazis y su ideología les impulsaba a ello.

¿Qué tiene que ver todo esto con el EI y la guerra que el presidente norteamericano y una variopinta gama de aliados se han comprometido a llevar para eliminarlo? Pues muy sencillo, que hay que conocer bien quién y qué es el enemigo para poder vencerlo. Y durante esta última semana hemos visto gravísimas equivocaciones al respecto que pueden hacer fracasar toda la operación.
Obama

La primera, la del presidente Obama, que ha caracterizado al EI como grupo terrorista. Ciertamente, en sus inicios el EI actuó como cualquier otra formación terrorista, pero muy pronto buscó algo que los terroristas no suelen hacer: el control del suelo y su administración. Económica, social y religiosa. A medida que su base geográfica se expandía, el EI se comportaba más y más como una insurgencia. Cuando a comienzos del pasado mes de junio se adentra en el norte de Irak y llega a amenazar Bagdad, creando un bastión mayor que el estado de Florida o cuatro veces la provincia española más extensa, y borrando físicamente con la fuerza de sus bulldozers la frontera de Siria e Iraq, era lógico que se planteara cambiar de nombre por el actual de Estado Islámico. Al fin y al cabo controlaba unos 80.000 kilómetros cuadrados, con su población y su aparato administrativo correspondientes. Suelo, gobierno y población han sido los tres elementos definitorios de todo Estado moderno.

Obama ha encarado la lucha contra Al Qaeda y grupos afines a través de operaciones especiales y ataques de aviones no tripulados. Esencialmente destinados a eliminar físicamente a sus cabecillas y principales militantes. En Yemen, en Afganistán, en Somalia... Ha sido una pauta motivada por su rechazo a la visión de su antecesor, George W.Bush, de entender el combate contra el terror como una auténtica guerra, con una clara componente militar, que no puede quedar en las solas manos de la CIA.

Ahora, la retórica de la Administración Obama ha cambiado un poco, y unos dicen que Estados Unidos no está en guerra mientras que otros dicen que sí, en un claro mar de confusiones. Pero sí hay algo claro: el Pentágono ha hecho público que, desde agosto hasta comienzos de esta semana, la aviación americana ha llevado a cabo 162 sorties, esto es, salidas de sus aparatos. En cada salida se habría bombardeado posiciones de mortero, así como vehículos empleados por los militantes del EI. No resulta una cifra muy impresionante, sobre todo si se estuviera en guerra. Durante la primera guerra del Golfo, Estados Unidos operaba más de mil misiones al día (1.400 toda la coalición); en Kosovo, la OTAN gestionó unas 600 salidas diarias, y, más recientemente, en Libia, más de 200. Más o menos lo que Israel ha hecho en Gaza este verano. Tres o cuatro ataques aéreos al día no otorga mucha credibilidad a la voluntad de Obama de eliminar al EI. La línea roja de no enviar bajo ningún concepto tropas terrestres al combate, tampoco.

La guerra, como bien avisó Clausewitz hace siglos, es el enfrentamiento de dos voluntades opuestas y el deseo de imponerse la una sobre la otra por la fuerza. No es una frase baladí, porque lo que se deduce es justo lo que todos los historiadores militares deberían saber: que la victoria se produce cuando el otro se da cuenta de que no puede ganar. Ese es el verdadero punto de inflexión en todo conflicto.

Desgraciadamente, hoy por hoy, el EI, mientras pueda seguir presentándose como el Estado Islámico, seguirá creyendo –y esgrimiendo– que es el caballo ganador. De hecho, buena parte de sus fulgurantes éxitos de los dos últimos meses se debe, precisamente, al sentimiento de victoria que lo alienta. Y no hay nada más estimulante para el combate que saberse victorioso.

Por tanto, si de verdad se quisiera ser serio en la guerra contra el Estado Islámico, lo primero que habría que hacer es privarle del sentimiento de victoria. Éste es lo que ha causado el desplome de muchos de sus adversarios y, sobre todo, el paso a sus filas de muchos yihadistas que militaban en otros grupos; y, tampoco lo olvidemos, que crezca el número de admiradores que tiene en nuestro propio suelo y en toda Europa. Esto no se puede lograr solamente desde el aire. Y es más que dudoso que se logre se a las fuerzas terrestres iraquíes y kurdas sólo se les presta apoyo táctico. Los kurdos cuentan con la motivación, pero no con el número de efectivos y el equipamiento necesarios; el ejército iraquí tiene el personal, pero no la motivación.

Es más, el aviso de la Administración norteamericana de que esta campaña puede llevar hasta tres años plantea la posibilidad de una guerra de tan baja intensidad que difícilmente podrá hacer temblar a los dirigentes del EI. Para los yihadistas, el tiempo siempre juega a su favor.

Cameron
El gran segundo error de esta semana lo ha dado David Cameron, el premier británico, quien tras la salvaje decapitación del cooperante David Haynes ha afirmado solemnemente que sus asesinos "son monstruos, no musulmanes". Muy en línea de lo que dijo Obama en su discurso del miércoles pasado, cuando tajantemente descartó que el Estado Islámico fuese en realidad islámico.

Es fácil jugar con las palabras. En buena medida, en eso se ha convertido la política contemporánea, pero la realidad es la que es. El Estado Islámico es un movimiento revolucionario que sólo encuentra su sentido desde el islam. Da igual la variante que se quiera. Responde a una corriente teológica y, por mucho que sus actos nos parezcan bárbaros, están plenamente legitimados para muchas de las autoridades religiosas que pueblan el islam hoy, ayer y antes de ayer.

Esta separación que los líderes occidentales hacen entre yihadismo e islam es lo más peligroso porque tiende a oscurecer el proceso que lleva a miles de jóvenes en Europa a rechazar ser parte de nuestras sociedades, simpatizar con las causas islamistas, apoyar a los grupos combatientes y, finalmente, formar parte de ellos y llegar, incluso, a inmolarse por su guerra santa. No podemos olvidar que más de la mitad de los combatientes del EI provienen de fuera de Siria e Irak. Nuestro vecino Marruecos cuenta con cerca de 2.000 combatientes identificados; más de 400 han salido de Francia; unos 700 del Reino Unido; un centenar de España.

El fenómeno de la radicalización, cada vez más veloz, no se debe ignorar. El problema de Cameron, a diferencia de Obama, no es el diagnóstico. Sus servicios de inteligencia y contraterrorismo llevan años advirtiendo de la amenaza. Cameron desliga islam y yihadismo porque teme que, si no lo hace, la población musulmana que vive en Inglaterra se revolverá y causará más problemas sociales. Pero así lo único que está logrando es silenciar a los moderados y dar alas a los extremistas y radicales. El grado de poyo al yihadismo no ha disminuido en este tiempo, sino que todas las encuestas muestran cómo sigue creciendo.

Negar que el Estado Islámico es exactamente eso, islámico, es conceder una victoria a nuestros enemigos, porque les lleva a creer que tenemos miedo a llamar a las cosas por su nombre, que les tenemos miedo. Y mientras eso sea así, se creerán los vencedores. Su brutalidad sólo tiene el sentido de inspirarnos más temor y paralizarnos. Para ellos su guerra no se gana o pierde por el balance de fuerzas a las que está habituada la OTAN, sino por el balance de debilidades. Y, actuando como actuamos, nos ven mucho más débiles que ellos. Por eso hay que corregir nuestro error. Y cuanto antes.
Rajoy

En fin, un tercer error, éste de índole nacional y, por tanto, de menor envergadura. Tras la deserción inicial del Gobierno de la coalición internacional, y ahora que ya no se nos espera, parece ser que estaríamos pensando contribuir a la causa enviando 25.000 fusiles Cetme –el antiguo Chopo, para quien aún recuerde la mili– a los peshmergas kurdos.

Ya fue tan surrealista como penoso que España se inhibiera durante la cumbre de la OTAN de manifestar su apoyo a la lucha contra el Estado Islámico, habida cuenta de que el yihadismo es la única amenaza seria a la que nos enfrentamos. Pero lo de mandar al combate material que nosotros desechamos en su día por poco fiable y anticuado sólo cabe en la cabeza de quien de la guerra sólo conoce lo que contaba Gila.

Las razones que nos dejaron fuera hace apenas unos días siguen sin ser explicadas por el Gobierno. Hay quien habla del síndrome de Irak, pero más realista parecería el síndrome del 98 y el desinterés por todo lo que no sea local. Las razones para colaborar ahora tampoco se han enunciado, pero debemos asumir que el Gobierno ha reconocido en siete días que la amenaza del EI es tan alarmante como para que también España deba combatirla.

Lo más grave es que, mientras todos estos disparates políticos centran nuestra atención, el Estado Islámico ha hecho lo que sabíamos haría: un llamamiento a sus seguidores a "matar y morir", allí donde estén. Esto es, allí y aquí. El Gobierno belga renunció inicialmente a considerar el ataque al museo judío como un acto terrorista y creer que el asesino era un loco o un delincuente común. Luego se supo que era un musulmán radical. Y los servicios secretos tardaron semanas en identificarlo como militante del EI, guardián y torturador de varios occidentales secuestrados.

Pero, en fin, ni estamos en guerra, ni son musulmanes ni debemos enfrentarnos a ellos. Es más, quien sí lo hace es merecedor de nuestro mejor material de desecho. Eso si, made in Al Ándalus.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

Nuevas argucias de Artur Mas que contaminan la política catalana
EDITORIAL El Mundo 17 Septiembre 2014

LA GENERALITAT está cerrando un gran acuerdo de cooperación política y cultural con Marruecos que podría resultar quizá encomiable si no contrastara escandalosamente con la renuencia que a Artur Mas parecen producirle las relaciones entre Cataluña y el resto de España. Ahora resulta que el mismo presidente autonómico que inició el debate de política general en cataluña advirtiendo que el espíritu de la transición «se ha evaporado», y que la Generalitat y el Estado son dos trenes «que van por vías diferentes en direcciones diferentes», ha decidido -según un documento al que ha tenido acceso ELMUNDO- poner toda la carne en el asador para generar una alianza con Marruecos. La intención de establecer relaciones bilaterales con otro Estado -tan del gusto de los nacionalistas- roza en este caso lo esperpéntico, si reparamos en el contenido del acuerdo.

La misma Generalitat que desoye de forma sistemática las sentencias y reconvenciones del Tribunal Constitucional, del Supremo y del TSJ catalán para que se garantice de una vez la enseñanza del español como lengua vehicular en la aulas de Cataluña está negociando con Rabat la posibilidad de impartir «lenguas árabes en horario lectivo», o como materia extraescolar:es decir, como sea. Este acuerdo contempla incluso aprovechar el margen que concede la nueva Ley de Educación «para introducir la enseñanza de la religión islámica» en las escuelas catalanas.

En un escenario de normalidad institucional y política podría resultar comprensible que una administración autonómica explorase posibilidades de asimilación de una comunidad extranjera. En este caso concreto, sin embargo, la negociación entre la Generalitat y Rabat adolece de la visión cortoplacista que contamina la política catalana. Este pacto no obedece a una estrategia a largo plazo para mejorar las aptitudes y capacidad competitiva del alumnado, como sucede -por ejemplo- en los sistemas públicos de enseñanza de Madrid, la Comunidad Valenciana o Galicia, donde se imparte el inglés como lengua vehicular junto al español, el valenciano y el gallego, en cada caso. Es más, la Generalitat abomina de un sistema bilingüe o trilingüe. Este acuerdo es en realidad otra argucia de Mas para ganar a los más de 300.000 marroquíes que viven en Cataluña para la causa nacionalista, que desde hace dos años no es otra que la del independentismo y la ruptura.

La ceguera soberanista y el tacticismo se revelan como los dos grandes males de la política catalana. Sin ambas inercias no se explicaría el atolladero en que Artur Mas y sus socios minoritarios están metiendo a Cataluña. Tampoco los vaivenes y golpes de timón del Molt Honorable para zafarse del abrazo del oso de ERC. Ayer mismo, Oriol Junqueras pidió entrar en el Govern con el objetivo de «blindar la consulta del 9-N». Se trata de un ofrecimiento envenenado, en el que subyace el reproche de que Mas no puede garantizar la celebración del referéndum independentista. Por otro lado, CiUno aceptaría que Mas entregara la Generalitat a quienes llaman a la desobediencia civil. El president no recordó a los republicanos que podría intentar apoyarse en el PSC, pero lo cierto es que el precio de la sociovergencia es renunciar al 9-N, un camino que Mas y CiU deben ponderar. Lo que resulta evidente es que no se debe enconar más la situación, como hizo ayer el ministro José Manuel García-Margallo al insinuar que el Gobierno podría suspender la autonomía catalana. Este tipo de afirmaciones pertrechan de argumentos al soberanismo.

Cataluña
Artur Mas no está loco
José García Domínguez Libertad Digital 17 Septiembre 2014

No está loco; él no. Por eso, su gran obsesión: que no se vuelva a repetir un Seis de Octubre. Al punto de que incluso rehusó asomarse al balcón a su regreso a Barcelona tras la entrevista con Rajoy en La Moncloa, cuando la voladura del último puente a finales de 2012. "Hubiera tenido connotaciones históricas, y de la historia tenemos que aprender", confesó después. Aquella jornada de 1934, es sabido, el presidente de la Generalitat se dirigió a ese mismo ventanal que Artur Mas prefiere cerrado, exactamente a las nueve menos cuarto de la noche. Luego extrajo un papel del bolsillo de su chaqueta y procedió a leer la célebre proclama que comenzaba así:

En aquesta hora solemne, en nom del poble i del Parlament, el Govern que presideixo proclama l’Estat Català de la República Federal Espanyola.

La alucinación, también es sabido, duró justo diez horas; ni un minuto más. ¿El precio? De entrada, la presidencia de Cataluña pasó a ser ocupada por el bizarro coronel don Francisco Jiménez Arenas. Unas cinco mil personas de las cuatro provincias, reo arriba reo abajo, fueron encarceladas en los días que siguieron a la asonada. De entre ellas, más de dos mil serían objeto de procesos penales. Y cerca de un millar se verían sometidas a consejos de guerra. Por su parte, los militares que dependían orgánicamente de la Generalitat fueron condenados a muerte en rápidos juicios sumarísimos. Todos, sin excepción. Solo la presión in extremis de Alcalá Zamora evitó su fusilamiento ante un pelotón. La Escuela de Policía de la Generalitat fue clausurada de inmediato, y su personal cesado al instante. Al igual que depurados serían cuantos funcionarios de carrera hubiesen accedido a cumplir las órdenes de los golpistas durante aquellas diez horas.

Companys y el resto de sus consejeros, salvo Dencàs, que había huido por las cloacas, fueron enjuiciados por el Tribunal de Garantías Constitucionales de la República. El 6 de junio se dictó sentencia.Treinta años de cárcel para cada uno de ellos. A finales de mes el líder de ERC ya ocupaba una celda en el gaditano penal del Puerto de Santa María. Por aquellas mismas fechas, cierto Tarradellas, Josep, escribía en el periódico barcelonés La Rambla:

Debemos guardarnos de los políticos que piensan dejar todas las posibilidades de triunfo a las oleadas sentimentales de nuestro pueblo, que creen que las cosas de Cataluña se pueden consumar con unos cuantos mítines de tonos más o menos demagógicos.

No, él no está loco. Mas no, pero hay muchos más.

Editorial de 'Herrera en la Onda' (Onda Cero)
Carlos Herrera coge por la solapa al Gobierno de Rajoy por no cortarle el grifo al separatismo catalán
El periodista llama "cretino y memo" a Joan Tardá por sus ataques al ministro de Exterior
Juan Velarde. Periodista Digital 17 Septiembre 2014

El periodista Carlos Herrera comenzó su editorial de este 17 de septiembre de 2014 con una dura crítica a políticos como Joan Tardá, de ERC, que en la jornada anterior se exaltó sobremanera tras las palabras dichas por el ministro de Exteriores, García Margallo, en el sentido de que el Gobierno utilizará todos los mecanismos legales para impedir la consulta catalana del 9 de noviembre de 2014. También aprovechó para darle un buen tirón de orejas a parte del Ejecutivo de Rajoy por su postura blanda cada vez que le preguntan por el referéndum.

El político de Esquerra, fiel a su estilo macarrónico, llamó en 'Al Rojo Vivo' (laSexta) al titular del Ejecutivo de Rajoy "cínico y zoquete al amenazar para desmovilizar al pueblo" a raíz de unas palabras de éste en un desayuno informativo en el que aseguraba que el Ejecutivo recurriría a todos los mecanismos legales para impedir la consulta del próximo 9-N en Cataluña.

El periodista de Onda Cero, que no deja pasar un sólo detalle en eso que él ha denominado ‘pasión de catalanes, no desaprovechó la oportunidad para coger por la solapa al peculiar Joan Tardá y llamarle "cretino, memo e iluminado" por sus ataques al ministro de Exteriores".

Carlos Herrera también criticó la estrategia adoptada por el Gobierno de España en el asunto del separatismo, tanto por el ministro que tiene que salir a apagar todos los fuegos, García-Margallo, como por la habilidad de muchos de sus miembros para sortear la cuestión cada vez que son preguntados por este tema de la ley de consultas catalana. Así se manifestaba el de Onda Cero:

¿Cómo es el ministro de Exteriores el que habla o se manifiesta en estos asuntos de Cataluña, la secesión, etcétera, etcétera cuando parece el menos indicado, no por sus condiciones, sino por ostentar precisamente la cartera que ostenta?

Ayer, en un coloquio en el que usted o cualquiera le hubiese hecho la pregunta con su pequeña carga de veneno sobre qué ocurriría el día después, una pregunta que le vengo formulando a Soraya Sáenz de Santamaría, al ministro del Interior o al presidente del Gobierno y ¿saben lo que hacen estos? Torean, dicen que eso no es lo importante, que lo que importa es que se cumpla la legalidad y bla, bla, bla, no entran a decir que cojo y corto el grifo, que es lo que sí contestó García-Margallo, decir que se aplicará toda la ley para que ese referéndum no se celebre, toda la ley y sólo la ley.

Esto dicho en la voz del ministro de Exteriores, con una dicción categórica, a algunos le suena a los tanques por la Diagonal, y le critican de bravuconearía. A lo mejor Margallo tenía que haber sacado la muleta y no decir lo que normalmente tendría que decir cualquier presidente de Gobierno".

Ussía retrata con dureza al PP: "Se contradice, incumple sus promesas y aparece Floriano"
Beatriz Manjón (ABC): "Es absurdo que ‘España Directo' de TVE compita con temas extraídos de Telecinco"
Antonio José Chinchetru- Periodista Digital 17 Septiembre 2014

Hay días en los que uno se siente especialmente satisfecho de no ser socio de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), o de la de cualquier otro lugar. Ante las amenazas de muerte de dos compañeros de profesión, uno madrileño y otro catalán pero que escribe en un medio de la capital de España --Un círculo de Podemos pide aplicar "justicia proletaria a periodistas basura" y amenaza: "tic, tac, PUM, PUM"UN--, la citada organización y la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) guardan un indigno silencio. Y no será porque no se han enterado, algunos les hemos pedido que se expresen al respeto. Pero claro, si no eres de determinada cuerda ni la APM ni la FAPE van a escribir una sola letra en solidaridad contigo.

Pero no sólo no ser socio de la APM es motivo de satisfacción. Algunos disfrutamos con la lectura diaria de los espacios de opinión de la prensa de papel de Madrid y Barcelona. El 17 de septiembre de 2014 encontramos en ellos una entretenida variedad de temas, sin que falte la cuota de rigor sobre Artur Mas y columnas dedicadas al gran fracaso de Gallardón con su proyecto de Ley del Aborto. De los artículos dedicados a estas cuestiones, y a algunas más, daremos cumplida cuenta tras hacer sonar una vez más nuestra armónica de afilador.

Empezamos en el autoproclamado 'diario de la Catalunya real', en concreto con su director. Enric Hernàndez da por hecho que el reto independendentista ha fracasado y titula Un haraquiri colectivo.

Todo apunta, así, que Catalunya, en una suerte de haraquiri colectivo, se encamina hacia unas elecciones anticipadas que a nadie convienen y que nadie desea, excepción hecha de Albert Rivera (Ciutadans). Las encuestas auguran una severa derrota de CiU -lapidario político de Mas- y otro paso atrás de PSC y PP, junto al incierto resultado de una ICV acosada por Guanyem, Podem, etcétera.

Pero tampoco para Junqueras, virtual ganador si no fallan los sondeos, los comicios anticipados serían una buena noticia, dado que su programa independentista de máximos toparía con los mismos escollos políticos y jurídicos contra los que Mas está a punto de estamparse.

La pregunta es si Junqueras es el tipo de persona dispuesta a frenarse cuando se encuentre con los escollos que señala Hernàndez o, por el contrario, está dispuesto a saltarse toda la legalidad cuando esté en el poder. No es una cuestión baladí.

Tomamos el puente aéreo y nada más aterrizar comenzamos nuestro recorrido por la prensa madrileña en El País, donde nos fijamos en el artículo que publica el crítico televisivo que suele escribir sobre casi cualquier tema menos sobre televisión. David Trueba titula Desfile:

La autoinculpación de Jordi Pujol por fraude tuvo algo de catárquico. Permitió a muchos catalanes convencerse de lo que otros ya estamos convencidos desde hace años, que nadie nos roba mejor que los nuestros. El trato de la corrupción en los medios de comunicación españoles es, y esto hay que decirlo, muy diferente cuando afecta a políticos que a otros sectores. Con los primeros parecen cebarse, algo que no sucede cuando esto salpica a otros estamentos que, por desgracia para el país, acogen comportamientos igual de escandalosos.

Nos preguntamos si Trueba se refiere con "otros sectores" a, por ejemplo, los sindicatos. Porque a él le hemos leído muchos artículos sobre la Gürtel o Bárcelona (no, curiosamente, sobre casos que afectan al PSOE como el de los ERE falsos de Andalucía), pero nada sobre los falsos cursos de formación y otros choriceros de UGT en tierras del Sur. No, no se refiere a eso.

Nombra el fraude contable en la base aérea de Getafe y algunos otros escándalos (no de corrupción) dentro de las Fuerzas Armadas. Concluye:

La lucha contra la corrupción es un proceso preventivo, en contra de lo que muchos creen. No es un capricho de rigor inquisitivo, el pasado transparente es la mejor apuesta por el futuro saludable. Miren a las instituciones que trataron de ocultar la evidente suciedad debajo de las alfombras y comprueben lo que el tiempo ha hecho con ellas. El desfile es bueno que sea para todos igual, los medios de comunicación no deberían olvidarlo.

Sin duda alguna hay que denunciar la corrupción por parte de mandos militares, o altos funcionarios civiles de cualquier ministerio, pero hay una diferencia con los partidos políticos. Estos últimos son organizaciones que sostienen, o intentan hacerlo, los gobiernos de distinto nivel y que se encargan, a través del poder legislativo, de hacer las normas destinadas a perseguir la corrupción. Por eso los medios están más atentos a ellos.

Saltamos a ABC, donde nos ha llamado la atención una columna dedicada a TVE escrita por Beatriz Manjón. Tiene un título que a este humilde lector de columnas le recuerda al nombre del programa de su director, Alfonso Rojo, en Radio Siglo XXI de Radio 4G ('Rojo y Negro'): Rosa y negro http://tinyurl.com/kvavske . Sin embargo, no tiene nada que ver. La columnista del diario madrileño de Vocento comenta los contenidos de TVE:

El nuevo «España Directo» (5,3%), más que a su homónimo, recuerda a «+Gente», pero con lo rosa antes de lo negro.
Tras comentar cómo trabajan los presentadores del programa, añade:

Pero es absurdo que TVE compita con temas extraídos de Telecinco, contados con zalamería, como en «Corazón». Sí puede medirse con su archivo, como en el zapping de Pedro Santos. Lo mejor, habernos librado de ese antidirecto que es la receta de cocina. Por lo demás, podría llamarse «Cosas vistas», como lo de Pla. O «Corazón de España Directo».

A algunos nos parece que 'Corazón' es un excelente programa de humor, por algunas de las frases que se pronuncian en dicho espacio. Igual tenemos que ver el nuevo 'España Directo' para ver si nos resulta igual de entretenido.

ABC publica también una columna de David Gistau muy crítica con el Gobierno titulada El colao. Comenta la actitud de los miembros del Gobierno ante Ruiz Gallardón:
Por eso ahora que les ha montado un lío con la reforma del aborto todos reniegan de él, y dicen no conocerlo ni saber cómo ha llegado a circular su proyecto a pesar de que los consejos de ministros son jerárquicos, y ningún proyecto sale del borrador sin la aquiescencia y la implicación del presidente y de la vicepresidenta del Gobierno.

Concluye:
El PP sacrifica hasta los imperativos morales autoimpuestos cuando no le son útiles o cuando una encuesta indica que acarrean desgaste electoral. Después del imperativo moral del Faisán, ahora liquida el imperativo moral del derecho a la vida y trata de hacer pasar por un lunático al ministro que lo verbalizó, es de suponer que con el conocimiento de su jerarquía, o de lo contrario habría sido cesado. Otra cosa es que la reforma fuera en sí regresiva hasta hace tres generaciones, con el pretexto de corregir liviandades de Zapatero, y que el PP haya descubierto que no conocía su propio partido, sino que confundió un estrato sociológico con el todo.

Con independencia de la opinión que tenga cada uno del proyecto de Gallardón, ¿alguien pensaba a estas alturas que el PP del registrador de la propiedad que creíamos metido a Gobernante tiene algún principio más allá que el ansia de mantener el poder?

Y del mismo asunto trata Alfonso Ussía en La Razón, con el título de Dedos y elixires. Antes de entrar en materia del texto, el afilador de columnas quiere señalar algo que le ha llamado poderosamente la atención. En el periódico de la 'disciPPlina', que tan activo estuvo en la defensa del proyecto de Gallardón y que ha hecho de la oposición al aborto una de sus señas de identidad, tan sólo Ussía ha osado escribir sobre este tema. Tal vez el 'prietas las filas' se sitúa para algunos columnistas por encima de los valores que proclaman defender.

Una vez señalado eso, vayamos a la columna en cuestión:
El político conservador español es un ser necesitado del cariño de la izquierda. Y la izquierda acaricia muy bien a los débiles, a los que deja posteriormente en la cuneta, inservibles y acariciadísimos. La izquierda, con mayoría simple o absoluta, gobierna sin complejos, y lo explica con toda naturalidad. La derecha necesita del aplauso de la izquierda, se contradice, incumple sus promesas y aparece Floriano.

Concluye:
Esta modificación de la Ley del Aborto socialista fue uno de los argumentos y reclamos principales en la campaña electoral del Partido Popular. Obtuvo la mayoría absoluta. Pero no le gusta a Arriola, y el sociólogo socialista con despacho en el PP, puede llevar a las huestes de Rajoy al precipicio. Si mantiene Rajoy la reforma, se le enfadará la izquierda y le dirán de todo, y eso le asusta mucho. Y si la retira, perderá al ministro de Justicia y centenares de miles de votos de simpatizantes engañados una vez más. Muchos más de los que asegura Arriola que se perderían en el caso de que la ley fuera aprobada.

Decíamos antes que el resto de columnistas de La Razón pasan de puntillas sobre este asunto, como para no molestar en Génova y La Moncloa. Para ser justos, hemos de recordar que el director de ese periódico, Francisco Marhuenda, sí critico a Rajoy por hacer caso a Arriola y echar para atrás la ley del aborto.

Terminamos nuestro 'Afilando columnas' de esta jornada con dos artículos del periódico ahora dirigido por Casimiro García-Abadillo. Mariano Gasparet, que apareció en la sección de Opinión como suplente en verano pero ha confirmado su ascenso a titular una vez pasado agosto --El País, único periódico que se quedó sin columnistas estrella en agosto--, dedica Dos suicidios políticos a comentar la situación tanto del ministro de Justicia como del presidente de la Generalitat de Cataluña.

El referéndum independentista está siendo para Artur Mas lo que la ley del aborto para Alberto Ruiz-Gallardón. Dos engendros voraces, fruto del sueño de la razón patriótica en un caso, y de la ensoñación catolicona en el otro, cuyo automatismo principia con la muerte política de sus progenitores.

Añade:
En sendos proyectos suceden una ambición obtusa y un menosprecio del rival incongruentes con toda una carrera de éxitos. También se da la traición de los propios: de Pujol padre en el caso de Mas, de Mariano Rajoy en el de Gallardón.

Tras repasar la situación de Mas, añade:
El caso Gallardón es igualmente admirable, con la peculiaridad de que quien ha mostrado al ministro el camino del despeñadero ha sido el killer de las volutas de habano. Nadie o casi nadie pedía una involución legal, salvo Rouco Varela. Resulta absurdo pensar que Mariano Rajoy no estaba al tanto de los pormenores más controvertidos de la reforma de su ministro. Todo indica que el presidente vio a quien fue su competidor más aventajado predispuesto... y él mismo le ayudó a hacerse un doble Windsor.

Hemos de decir que El Mundo ha logrado un buen tanto incluyendo a Gasparet entre sus columnistas fijos. Seguiremos muy atentos a sus textos.

Y terminamos con un Federico Jiménez Losantos que se explaya con una buena lista de los objetivos habituales de sus dardos, como son los ministros Fernández y Montoro, el fiscal general del Estado, el clan Pujol y la familia del Rey. Lo hace bajo el título de Las dinastías impunes.

Para el Ministerio de Hacienda -vía Agencia Tributaria- y para el de Justicia -vía Ministerio Fiscal- hay en España dos familias, qué digo, dos dinastías que gozan de impunidad y, por ende, de felicidad: los Borbón y los Pujol.

Eso sí, tiene claro que se trata mejor a los Pujol que a los Borbón:
Basta comparar lo que Hacienda y la Fiscalía están perdonando a la Familia Real española -Juan Carlos y los Urdanga- y a la familia imperial catalana -Jordi Pujol, esposa, hijos e hijas- para ver que lo que Montoro no quiere cobrar de la Infanta y el talonmanista del Barça es una propina de avaro al lado de lo que perdona del fortunón de los Ubu.

Concluye:
Ha añadido el Fiscal General del Estado -Eduardo, sé fuerte- que comparar el caso de Bárcenas y el de Pujol Ferrusola I es improcedente, porque el del tesorero del PP estaba muy avanzado cuando lo mandaron a la cárcel y bloquearon las cuentas. Avanzado, pero ahí sigue; y el otro, fuera. Nunca unos Ferrari dizque a precio de vespino fueron tan lentos. Vamos, que no arrancan.

Ni un cambio de director ni el giro del El Mundo hacia una postura más conciliadora con la Casa Real logran que Federico Jiménez Losantos se amedrente.

SOBRE LA DIADA
De victoria en victoria, hasta la colmena final
Marcial Martelo www.elsemanaldigital.com 17 Septiembre 2014

En Barcelona se vio una masa de ciudadanos que voluntariamente abdicaron de su condición de tales para rebajarse a la subespecie de elementos de atrezo de una escenografía diseñada por otros

La V, una V gigantesta (tamaño pueblo en marcha) de "victoria, voluntad y votar". Según parece, esto es lo que querían representar los que el 11 de septiembre acudieron multitudinariamente a la celebración de la Diada en Barcelona.

Que la V la formaron -y cómo- está claro. Dar una cifra es aventurado, además de comprometido, porque ya se sabe que sin tan siquiera llegar a abrir la boca, se da por hecho que según la unidad de medida que se utilice uno ya se está delatando como unionista, si habla de miles o decenas de miles, o secesionista, si lo hace de centenares de miles o millones. Pero en todo caso es indiscutible que desde la calurosa bienvenida dispensada a las tropas franquistas a su entrada en Barcelona en enero del 39, no se había visto nada igual en la ciudad.

Sin embargo, que esa V consiguiese transmitir los épicos y esperanzadores mensajes referidos, no parece ya tan claro. La razón es muy sencilla: a la mente humana le resulta muy difícil procesar ningún tipo de mensaje, por mínimamente sofisticado que éste sea, cuando se encuentra en estado de miedo. Y miedo es lo que causaba lo visto en Barcelona el 11 de septiembre: una muchedumbre en perfecta formación, reclamándose parte de un todo.

Lo que se vio en Barcelona fue una compacta e indiferenciada masa de ciudadanos que voluntariamente abdicaron de su condición de tales para rebajarse a la subespecie de elementos de atrezo de una escenografía diseñada por otros. Y ello no para reivindicar libertad, paz o justicia, sino para proclamarse parte de un todo. De una nación en busca de estado.

Por eso las imágenes provocaban miedo. Un miedo quizás impreciso, vago. Un miedo llegado desde las lejanas entrañas del siempre agazapado subconsciente. Un miedo inquietantemente familiar.

Miedo, porque cuando las personas se juntan para reivindicarse como partes entusiastas de un todo (ya sea ese "todo" una nación, una religión o un partido), despreciando voluntariamente su propia individualidad, la Historia nos enseña que libertad, paz y justicia peligran: las de los que se manifiestan, desde luego (una desgracia, pero que en absoluto merece compasión, pues en plena era 2.0 ya no hay disculpa para tanta ignorancia y alienación), pero también y sobre todo las de los que no lo hacen, pero tienen la desgracia de estar cerca.

En todo caso, lo cierto es que ajenos a su autoinmolación como ciudadanos, los manifestantes, entusiasmados con su condición de pequeñas piezas de un puzle humano gigantesco, formaron además dentro de la V una perfecta senyera. Todo un ejercicio de precisión realmente notable (además de meritorio, dada su manifiesta carencia de tal virtud en otras facetas, como la de elegir a sus líderes).

Precisión y también disciplina. Es verdad que sus tradiciones y folclore ayudan. No debe olvidarse que los catalanes tienen la divertida y pasional sardana, que básicamente consiste en lo mismo: formar, aunque en este caso no sea una V sino un círculo. Y tampoco es que lo viene después exija un gran exceso de iniciativa o individualismo: pasito adelante, pasito atrás, y a casa.

Pero esto no es motivo para restarles mérito. Debe reconocerse que causa auténtico asombro el vídeo de La Vanguardia en el que se ve a cámara rápida el proceso de formación de la bandera humana. Cuesta distinguirlo de ese otro vídeo de National Geographic en el que se ve de la misma manera el proceso de formación de un panal de abejas. Celdas y abejas obreras al servicio de las abejas reina… Al final, hasta la propia madre Naturaleza avisa.

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