AGLI Recortes de Prensa  Lunes 22 Septiembre  2014

Hacia el abismo: deflación y endeudamiento
Roberto Centeno El Confidencial 22 Septiembre 2014

Las últimas cifras conocidas de deflación, deuda, crédito a la economía real y morosidad definen un camino inequívoco hacia el abismo. El IPC de agosto cayó un 0,5% en tasa interanual, algo que no es coyuntural, como decían el Gobierno y sus secuaces en febrero, sino que es el agravamiento de una tendencia de caída de precios. Un Gobierno de ineptos que se muestra muy ufano de la deflación salarial que han inducido por lo que supone de reducción de costes y mejora de la competitividad, pero tan ignorante que ni se da cuenta de que el descenso de salarios para conseguir una reducción de costes también disminuye el ingreso agregado de la clase trabajadora, y, en consecuencia, produce un descenso de la demanda y del precio de los bienes y servicios, lo que al final lleva a una caída del producto marginal del trabajo con desempleo.

Estos analfabetos funcionales desconocen que la forma más efectiva de elevar la demanda agregada y, en consecuencia, la inversión que depende de las expectativas es la redistribución de los ingresos de forma que se eleve la propensión al consumo. ¿Y qué han hecho estos insensatos que nos gobiernan? Justo lo contrario: elevar la fiscalidad de la clase media y trabajadora y disminuir la de los ricos. España tiene hoy la fiscalidad más alta de la OCDE sobre la familia media y la distribución más injusta de la renta y la riqueza de toda la UE.

Y esto nos lleva al peor de los escenarios posibles. Aunque exista crédito disponible, la falta de expectativas provocada por su disparatada política hace que no exista demanda para el mismo. Arthur Laffer acaba de demostrar en un reciente libro (La riqueza de los estados) cómo los mayores impuestos sobre la renta reducen el crecimiento en un 25% y además no incrementan los ingresos fiscales. Toda la política del BCE, que riega de dinero al sistema financiero para que lo preste a la economía productiva, puede ser un fracaso. En la primera subasta, apenas se ha demandado la mitad del dinero previsto (82.000 millones frente a 150.000). Familias y empresas no van a endeudarse porque las incertidumbres son demasiado grandes. La mayor parte acabará dedicándose a la especulación porque el BCE no tiene mecanismo alguno para impedirlo.

Por otro lado, el saneamiento de la banca dista mucho de haberse terminado a pesar de los más de 300.000 millones que nos lleva costando a los contribuyentes. La morosidad oficial asciende ya al 13,5%, que es más o menos la mitad de la morosidad real que, en cifras absolutas, supera los 330.000 millones de euros. Y luego el endeudamiento. No solo es que Rajoy haya batido todos los récords conocidos endeudándose a una velocidad doble que la del indigente mental, es que este mentiroso compulsivo del que no se conoce ni una sola verdad ni una buena obra afirmaba muy serio antes de las elecciones que “es un disparate gastar más de lo que se ingresa”. Desde entonces, y pese a los recortes sociales (un 13% desde 2011) y a las brutales subidas de impuestos, nunca en la historia económica de España la deuda pública había aumentado tanto en tan poco tiempo.

PIB nominal, PIB real y deflactor del PIB
Para entender bien cómo la deflación está afectando a nuestra economía, es necesario comprender las diferencias entre PIB nominal y PIB real primero, y su cociente, que se denomina deflactor del PIB. El PIB es la suma del valor final de la totalidad de bienes y servicios producidos en el interior de las fronteras geográficas de un país a lo largo de un periodo dado. Se denomina nominal cuando ese valor final está calculado a precios de mercado y real cuando está calculado a precios constantes referidos a un año base.

El deflactor del PIB es un índice que mide las variaciones de precios de todos los bienes y servicios producidos en una economía. La diferencia con el IPC es que este solo incluye una muestra representativa de los bienes y servicios consumidos por una familia media. Como la Contabilidad Nacional mide el PIB a precios corrientes y a precios constantes, el cálculo del deflactor es inmediato: basta dividir el PIB nominal por el PIB real. ¿Y qué tiene que ver esto con lo que está pasando hoy en nuestra economía? Pues todo, porque en una situación de deflación como la nuestra hoy el PIB real no es una magnitud representativa de la realidad, en el supuesto de que la valoración de sus componentes fuera correcta, lo que no es el caso ni de lejos en España desde 2008. Es el PIB nominal. Por tanto, el afirmar que el PIB real ha crecido tanto o cuanto no significa absolutamente nada.

¿Y qué tenemos entonces? Que la economía española no está creciendo, sino cayendo. Veamos las cifras: en el primer trimestre de este año, el PIB real creció según las cifras manipuladas dadas por el Gobierno un 0,5% en tasa interanual, pero como el deflactor del PIB fue del -0,6% del PIB nominal –es decir, la suma de los valores finales de todos los bienes y servicios producidos en España en ese primer trimestre medidos a precios de mercado– en realidad cayó un -0,1 % en tasa interanual. No creció ni el 0,5% ni nada. En el segundo trimestre el PIB real oficial habría crecido un 0,6 % y el deflactor un -0,2 %, o sea, un crecimiento del PIB nominal del 0,3 % para el primer semestre, ¡la cuarta parte de la cifra oficial!

Y lo más importante, ¿qué está pasando en el tercer trimestre? Pues que con un IPC del -0,4 % en julio y del -0,5% en agosto, el deflactor puede haberse ido al -1%, y en consecuencia el tan cacareado crecimiento se ha ido al garete, total y absolutamente. A medida que se conocen más datos del tercer trimestre, la situación está empeorando, el consumo y la inversión se están desinflando, el índice de producción industrial de julio cayó un 3% con una clara tendencia al descenso –igual que ocurre en el sector servicios, donde las pernoctaciones en hoteles caen con fuerza y las afiliaciones a la Seguridad Social se desaceleran–. No hemos entrado en la senda de la recuperación como afirma falsamente el Banco de España, sino todo lo contrario. Igual que cuando crean dos puestos de trabajo de 10 horas semanales mientras se destruye uno de 40, afirman que se está creando empleo cuando la realidad es justamente la contraria: siguen destruyéndose decenas de miles de horas de trabajo.

El efecto de la deflación sobre la deuda
La combinación de deuda y deflación fue, como demostraron Ben Bernanke, el expresidente de la Reserva Federal, y sus colaboradores del Departamento de Economía de la Universidad de Princeton, la causa esencial de la Gran Depresión. Evidenciaron cómo esta combinación letal fue la que convirtió una recesión no demasiado severa en una gran depresión. Cuando en un país fuertemente endeudado –la deuda total de España, pública y privada, supera ya el 450% del PIB, una cifra realmente monstruosa– se produce una deflación, se hace mucho más difícil tanto para las empresas, las familias como para la banca y el Gobierno el pago de la deuda, porque el país se empobrece y porque los tipos de interés efectivos se elevan.

El que el país se empobrece ya lo he explicado. El PIB nominal, que es lo que mide el valor de los bienes y servicios a precios de mercado, cae, y el PIB real, que es el que manejan el Gobierno y sus secuaces, no significa absolutamente nada, ya que el valor de los bienes y servicios se contabiliza con unos niveles de precios ficticios. Y que los tipos de interés suben también puede verse fácilmente. Si una familia está pagando por una hipoteca un 2% de interés y la inflación es del 3%, el tipo de interés real es negativo (-1%). Pero si la inflación es del -0,5%, el tipo de interés real que está pagando es del 2,5%. Es decir, un aumento de los desequilibrios: por un lado, es más difícil devolver la deuda porque somos más pobres, y, por el otro, los tipos de interés reales se incrementan significativamente.

Pero es que además nuestra deuda no para de crecer. Seguimos gastando por encima de nuestras posibilidades. Midiendo la deuda total, es decir, lo que de verdad se debe o pasivos en circulación, esta ha aumentado desde finales de 2011 hasta el primer trimestre de 2014 en 465.835 millones, que compara con los 253.171 millones la deuda PDE (según protocolo de déficit excesivo) una convención contable de los burócratas de Bruselas. La deuda total de las AA.PP. asciende ya a más de 1,4 billones de euros, una cifra que arruina definitivamente el futuro de varias generaciones de españoles. Curiosamente, la relación entre deuda total y deuda PDE era en 2011 de 1,29, mientras que con Rajoy la relación entre incremento deuda total e incremento deuda PDE es de 1,84. ¿Y qué quiere decir esto? Pues muy sencillo: que están ocultando deuda PDE por más de 100.000 millones de euros. ¡Y Eurostat sin molestarse en investigar!

Pero es que este año la situación no solo sigue igual. Sigue peor. El endeudamiento alcanza ya los 65.000 millones de euros, 5.000 millones más que el año pasado, y el endeudamiento autonómico, que gracias a la irresponsabilidad de Rajoy y Montoro ha crecido al 15,7% interanual hasta los 228.234 millones, empezando, cómo no, por Cataluña, que lleva recibidos ya de Rajoy 37.000 millones de euros adicionales, un auténtico escándalo, mientras reducen gasto social, infraestructuras, becas comedor y de las generales. ¿Por qué se han tenido que endeudar en 5.000 millones más? Realmente es que no hay por dónde cogerlos.

Y por si todo esto fuera poco, una vez pinchado el bluff de la mejora del sector exterior, la deuda externa sufre la mayor subida desde que se inició la crisis al situarse en 1,64 billones, cuyas responsables principales han sido las AA.PP., pues su endeudamiento supera ya al del sector bancario. Es decir, la economía improductiva, el despilfarro, el nepotismo y la corrupción institucional y personal son la causa no ya de nuestra ruina, sino de la ruina de varias generaciones de españoles. Del cambio de una estructura social con una potente clase media heredada del general Franco a una tercermundista donde la clase media está desapareciendo, con el grueso de la población viviendo con dificultades de llegar a fin de mes, con un 5% de ricos cada vez más ricos porque imponen sus condiciones a la oligarquía política, y dos millones de enchufados púbicos con salarios que doblan la media del sector privado.

Pero lo peor de todo es que no solo han destruido la mejor estructura social que jamás había tenido este país, y que costó sangre, sudor y lágrimas el construir; es que han robado el futuro de las próximas generaciones. A día de hoy más de un 50% de los jóvenes no encuentra trabajo, pero la mayoría de la gente piensa erróneamente que es una situación temporal. Se equivoca totalmente: más de la mitad de la juventud no encontrará trabajo o solo firmará contratos basura en toda su vida. No es coyuntural, es estructural. La casta política ha destruido las expectativas para varias generaciones. Me decía el director de una gran escuela de ingenieros de Madrid que, de los alumnos que hoy terminan los estudios de Ingeniería y Arquitectura en España, la mitad no se coloca, algo que jamás había ocurrido en el pasado. Y la otra mitad lo hace con sueldos de miseria.

Esto no se arreglará, solo irá a peor. Por ello tengan una cosa muy clara: o somos capaces de destruir los partidos de la Transición, su modelo de Estado y su sistema oligárquico, o ellos nos destruirán a nosotros, a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos. Y ni siquiera somos capaces de reaccionar para defender a nuestros hijos, cuyo porvenir les está siendo arrebatado por unos canallas a quienes no les tiembla el pulso para reducir el dinero de las becas pero no eliminan ni uno solo de los miles de coches oficiales –¿en qué país del planeta un ayuntamiento como el de Madrid tiene 280 coches oficiales asignados, todos los concejales con chófer y dos asesores y cualquier mindundi con mando?– ni los inmensos privilegios de una clase ociosa que está vampirizando a este desgraciado país. Creo que nuestros hijos nos juzgarán muy duramente por nuestra inacción y nuestra cobardía.

Crisis
El principal riesgo de España es su Gobierno
Juan Ramón Rallo Libertad Digital 22 Septiembre 2014

Dice el ministro de Economía, Luis de Guindos, que España no es inmune a la ralentización de la Eurozona: que ése, el parón de nuestros socios monetarios, es el principal riesgo que afronta nuestro país. Las declaraciones son remarcables porque suponen el primer jarro de agua fría que el propio Gobierno lanza sobre su habitualmente desaforado broteverdismo, o más bien sobre su apadrinado raizvigorosismo.

Pero, a diferencia de lo que llega a reconocer Luis de Guindos, el principal problema del estancamiento comunitario no es que el crecimiento español vaya a sufrir: el principal problema es que, por mucho que lo niegue el ministro de Economía, todavía no hemos corregido la mayoría de nuestros desequilibrios domésticos, por lo que un frenazo de nuestras perspectivas de expansión podría degenerar en un mazazo multiplicado sobre nuestra estabilidad financiera.

A la postre, una economía con un déficit del 6% del PIB, una deuda pública del 100%, un inexistente superávit por cuenta corriente, una deuda exterior del 100% y una tasa de paro del 24% constituye un cóctel absolutamente letal: no sólo nuestra expansiva deuda se antoja cada vez menos pagadera, sino que además los factores productivos que deberían estar generando riqueza para poder empezar a amortizarla se hallan desempleados. Es verdad que algunos de nuestros desequilibrios sí se han corregido en parte (el precio de la vivienda está mucho menos inflado que en 2007, el endeudamiento de familias y empresas ha experimentado un intenso proceso de saneamiento y la solvencia de nuestras entidades financieras, aun a costa de saquear a los contribuyentes, ha mejorado durante los últimos años), pero la parcial corrección de tales desequilibrios no basta para que el país vuelva a ser viable.
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Así, las dos únicas razones por las que "los mercados" han venido echando ingentes cantidades de capital en la refinanciación de nuestros pasivos (hasta el punto de que los tipos de interés de la deuda pública española se hallan en mínimos históricos) han sido, por un lado, el rescate por la puerta de atrás que Mario Draghi orquestó en julio de 2012 y, por otro, las progresivamente mejores perspectivas de crecimiento de la economía española. Ahora, Luis de Guindos nos informa de que uno de estos dos pilares puede empezar a tambalearse, lo que podría obligar a redoblar la apuesta del BCE para apuntalar el otro (entiéndanse los recientes movimientos de Draghi en ese sentido), tensando la paciencia de los gobernantes alemanes… o, mejor dicho, de la opinión pública alemana (que eventualmente podría terminar diciendo basta).

No es una predicción de lo que va a suceder –los economistas no somos oráculos–, pero sí es una advertencia de lo que podría terminar sucediendo. Desde que buena parte de los españoles se contagiaron del optimismo raizvigorosista del Gobierno, unos pocos hemos venido alertando de que los desequilibrios de la economía española estaban muy lejos de haberse remediado y que, mientras tanto, los riesgos de una recaída al estilo de la vivida en 2012 seguían presentes.

El propósito de tales advertencias no era el de adoptar una antipática pose de Pepito Grillo cenizo, sino evitar caer en una autocomplaciente parálisis: que el BCE nos hubiese sacado de la quiebra en 2012 y que, en consecuencia, iniciáramos una etapa de rebote no significaba que el déficit público hubiese dejado de ser un problema, que nuestro mercado de trabajo se hubiese liberado de sus tradicionales rigideces, que no padeciéramos una pertinaz carestía de ahorro o que mágicamente los sectores regulatoriamente oligopolizados se hubiesen abierto a la competencia. En suma, nada de lo anterior significaba que el tiempo y la necesidad de las reformas hubiesen terminado: al contrario, sólo significaba que desde fuera nos habían dado más tiempo para hacer las reformas que previamente nos habíamos negado a hacer.

Pero Rajoy, al igual que Zapatero, optó por dormirse en los laureles de la burbuja de la financiación barata. Cuando la prima de riesgo dejó de alertar del desastre inminente, la reducción del gasto y las liberalizaciones desaparecieron de su agenda. Más bien al revés: tanto el Gobierno nacional como los autonómicos se embarcaron en un irresponsable populismo fiscal orientado a la caza de votos.

Que el ministro De Guindos nos informe ahora de que el crecimiento español se verá necesariamente lastrado por el estancamiento comunitario es un problema no tanto por las décimas de expansión del PIB que dejemos de contabilizar cuanto por la fragilidad que sigue caracterizando a nuestra economía debido a la total ausencia de reformas orientadas a subsanar sus desequilibrios. Nuestro principal factor de riesgo, pues, no viene de fuera, sino de dentro: de un Gobierno que se ha negado a aprovechar los últimos dos años de estabilidad financiera para efectuar con sosiego pero sin freno los ajustes que seguimos necesitando con urgencia. Si volvieran a pintar bastos, las culpas no habría que echárselas a la gripada locomotora europea, sino al dontancredismo de La Moncloa.

El error de Cameron
Miguel Cámara www.gaceta.es 22 Septiembre 2014

No se puede negociar una independencia a base de ofrecer dinero, porque serán otros los que tendrán que ponerlo de su bolsillo.

En la campaña previa al referendum en Escocia, el Primer Ministro inglés, David Cameron, cometió un error garrafal al intentar frenar los deseos de independencia prometiendo más autonomía y financiación a los escoceses. Hasta ese momento, había actuado con inteligencia y sentido común: hace dos años, el líder separatista escocés, Alex Salmond, le informó que pretendía hacer un referendum en cuatro años; Cameron le respondió que lo hiciera en sólo dos años, dejando desconcertado al escocés, quien, poco después, le ofreció cancelar el referendum si Cameron concedía mayor financiación a Escocia. La respuesta del inglés fue la correcta: le dijo que no, que eligiera entre una cosa u otra, pero sin condiciones ventajosas que pagarían el resto de los británicos. Justo lo contrario que ha hecho en plena campaña. No se puede negociar una independencia a base de ofrecer dinero, porque serán otros los que tendrán que ponerlo de su bolsillo. Sólo se puede negociar intentando convencer sobre los inconvenientes de la separación, frente a las ventajas de mantener la unión existente, pero sin mercadeo previo. Aquí, y en la China.

Por cierto, y ahora que digo aquí: es justo lo mismo que ocurre en Cataluña. La prioridad de Artur Mas para esa Región no es la independencia; ello supondría cortar el cordón umbilical que la mantiene asida a una glándula mamaria que le proporciona una situación privilegiada frente al resto de las abnegadas Autonomías que han de pagar para la construcción de un miniestado catalán dentro del Estado español. Para ello, Mas cuenta con la torpeza de Rajoy que le está proporcionando cuanta financiación necesita a tales efectos.

La rectificación de Cameron implica ahora que el problema en Escocia se mantendrá para siempre; igual que nosotros tampoco solucionaremos el problema mientras no demos a la mayoría del pueblo catalán la oportunidad de cortar, o no, la dichosa atadura umbilical.

El nacionalismo no es respetable ni legítimo
Javier Orrico Periodista Digital 22 Septiembre 2014

Una de las ideas más antidemocráticas, y corrosivas para la democracia, es la de que todas las ideas, opiniones y posiciones políticas son respetables. Entre nosotros la tontería ha calado hasta desarmarnos frente al agitprop nacionalista que presenta el referéndum catalán como un impecable ejercicio de democracia, al que sólo se oponen unos autoritarios españolazos. Estoy harto de oír esta estupidez como un constante aguacero en televisiones, tertulias y declaraciones sin que haya absolutamente nadie, por supuesto jamás un periodista, que objete ni siquiera una mueca. Y bastaría con repreguntarles por qué niegan a quienes hasta ahora han sido sus compatriotas, el resto de los españoles, ese derecho que reclaman para sí. ¿O es que nosotros no tenemos derecho a decidir con quién queremos vivir? Una vez roto el pacto constitucional que ellos refrendaron más que nadie, y la mera convocatoria del referéndum ya es la ruptura misma, podrán irse, y desde luego nadie se lo va a impedir, pero lo que ya no pueden es quedarse sin contar con los demás.

Lo que tampoco le he oído a nadie es explicarles que el separatismo es en sí una manifestación de desprecio y desafecto hacia aquellos de los que te quieres separar. Si no los detestaras, no querrías separarte, obviamente. Y que no hay nada más cínico que afirmar que quieres separarte de alguien y, encima, exigirle cariño. No nos queréis, arguyen los nacionalistas, con completa indecencia. Se pasan el día escupiéndonos y llamándonos ladrones, pero reclaman amor, consideración y respeto. Y no, no merecen ningún respeto.

El nacionalismo ha sido el origen de la mayoría de las tragedias criminales de los últimos doscientos años. Formas de nacionalismo fueron el fascismo, el nazismo y el comunismo, que se decía internacionalista, pero que llevaba en sí el germen del imperialismo ruso y su vocación de primacía. Más aún: todos los regímenes comunistas han sido nacionalistas en la medida en que rechazaban mezclarse con los pueblos a los que consideraban corrompidos. Y para librarse de esa contaminación, fueron capaces de esclavizar y asesinar sin reparo a sus propias naciones, como hicieron Mao en China o Pol-Pot en Camboya.

El nacionalismo causó la carnicería de la I Guerra Mundial, los genocidios de los Balcanes o esa brutalidad tribal-nacionalista que fueron los crímenes de Ruanda. El nacionalismo sumió a Irlanda en cincuenta años de retraso y sometimiento integrista a una Iglesia de la que hicieron seña de identidad y, sobre todo, de diferenciación con el inglés opresor y el orangista traidor. Y los nacionalismos han destruido España, que es un muerto al que hace tiempo que estamos velando, aunque aún le hablemos como si siguiera vivo. El nacionalismo es el primero de los fanatismos, porque brota de lo más primitivo, de lo más reaccionario, de la identidad, de la sangre. Por eso encierra siempre alguna forma de racismo, de sentimiento de superioridad (frustrada y resentida) hacia los pueblos a los que considera responsables de su fracaso.

Y así, el nacional-socialismo, esa alianza de lo peor, asesinó a seis millones de personas y provocó otros cincuenta millones de muertos. Porque el nacionalismo es una ideología criminal que parte de la convicción de que todos los seres humanos no somos iguales. El islamismo es su última versión, la idea de que la umma o comunidad de creyentes debe exterminar a quienes no pertenecen a ella. En Escocia, en Cataluña, han vuelto a aparecer, bajo disfraz civilizado, sus peores rasgos: el odio al otro y el egoísmo de quienes no quieren compartir su suerte. Su petróleo, su PIB, su riqueza, su pequeño paraíso de pureza inventada. O su ‘derecho a decidir’, que sólo les pertenece a ellos, el pueblo superior, mientras los esclavos debemos permanecer callados.

Sólo merecen nuestro desprecio. Los listos como Xavi y Guardiola, tan llenos de bilis contra España, y los tontos que los acompañan, esos pobres Marc Gasol y Piqué, y esa penosa pseudoizquierda que aún sigue votando y arrastrándose junto a ellos.

"En los próximos días", habrá que parar a Mas
EDITORIAL Libertad Digital 22 Septiembre 2014

El presidente del Gobierno autonómico catalán, Artur Mas, ha anunciado este domingo que "en los próximos días" hará efectiva la convocatoria de la ilegal consulta secesionista del 9 de noviembre. Desde la grotesca insensatez mesiánica que lo caracteriza, el inefable hijo político del nada honorable Jordi Pujol profirió un "La razón democrática está de nuestra parte" que haría bramar de indignación a George Orwell y acusó al Gobierno de Mariano Rajoy de "silenciar al pueblo de Cataluña".

Cada día que pasa, este calamitoso personaje deja más en evidencia su absoluta incapacidad para la cosa pública. Ni sabe ni parece interesado en gobernar, sólo en sacar adelante su subversivo proyecto liberticida, caiga quien caiga, así sea la mitad del "pueblo de Cataluña" que no se le cae de su boca charlatana y al que está infligiendo heridas que serán muy difíciles de restañar.

Con este incompetente fanático no se puede, no se debe negociar nada. A este representante del Estado cuyo objetivo declarado es provocar el colapso del Estado se le debe atajar de inmediato y dejar meridianamente claro el horizonte penal que se le presenta si, como proclama, decide quebrantar la ley y perpetrar una consulta que tiene por objetivo fungir de cobertura para un acto de rebelión.


Se ha de acabar de una vez por todas con las contemplaciones que jamás se hubo de tener con un individuo de la catadura de Artur Mas, uno de los más nefastos personajes de la historia reciente de Cataluña y de España. "En los próximos días", el Gobierno de Mariano Rajoy ha de decirle definitivamente "basta".

Soplagaitas
Enrique Calvet Chambon www.lavozlibre.com 22 Septiembre 2014

Economista y miembro del Comité Económico y Social Europeo
Todos sabíamos que de Escocia, casi por definición, se iban a ocupar mucho los soplagaitas.. En Europa algunos temían que fueran incluso a desplazar el buen sentido común, pero el pueblo escocés ha dado toda una demostración de sensatez, madurez, conocimiento del progreso y la Historia, sentido de la Ciudadanía y de los Proyectos históricos solidarios.

Es una excelente noticia para una Europa en horas bajas en su proceso de construcción que el valor moderno, republicano y ético de unidad haya prevalecido tan nítidamente. Eso que nos llevamos por delante los europeos españoles. Pero como tales españoles exclusivamente: ¿qué nos va en un referéndum en Escocia? Pues nada. Una Confederación unida por Tratados Internacionales siempre puede decidir que quiere revisar esos Tratados o, incluso, anularlos. De hecho es lo que pretendemos que se haga con Gibraltar.

Alguien decía el otro día :”Han votado no. ¿Y qué?”. Es una falta de precisión importante, aunque se acerca a la realidad. Realmente la frase debería ser: “Ha habido un referéndum en Escocia sobre la revisión de su Tratado con Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte. ¿Y qué?”. Pues para la política española, nada. Salvo que llevemos el nivel del análisis tan a ras de suelo analfabético que confundamos la puesta en cuestión de Tratados Internacionales con la secesión de una parte de ciudadanos de un colectivo político de ciudadanos libres e iguales (no se preocupen, que tenemos abundantísimos políticos que van a ras de estiércol).

Pero, objetivamente, nada que ver. No por problemas jurídicos y de Estado de Derecho, sino por la simple razón que lo que pretenden los secesionistas hispanos levanta dos problemas éticos de primera magnitud: ¿Qué define el sub-colectivo de Ciudadanos con distintos derechos civiles al resto de la sociedad? Y ¿qué criterio ético les da esos derechos superiores? Problemas que no se dan en Escocia, viejo Reino independiente delimitado desde los tiempos de Julio César (las lindes hispano-catalanas tienen bastante capricho administrativo) y puesto que los habitantes aceptaron firmar un Tratado, los habitantes revisan el Tratado. Por eso se llama Reino Unido, y no 'Sajonia' al conjunto. Nunca se preguntaron en Escocia el quién y el por qué, pues era natural y claro. Sin embargo, en España nadie se ha molestado todavía en explicar por qué la señora Chacón, por un decir, tiene distintos y superiores derechos que sus familiares que se quedaron en Almería. ¿Alguna razón ética o democrática se les ocurre?

Por eso sugiero que en vez de lanzar titulares sobre el referéndum escocés, como si se hubiera encontrado el Santo Grial (que por allí buscaban), nos centráramos en algún titular mucho más vinculado con la democracia española. Por ejemplo: “En Polonia, Holanda, Italia o Portugal no se celebra ni está previsto ningún referéndum”. O mejor aún: “En Francia, con muchísimos magníficos catalanes y con un Primer Ministro barcelonés, no se va a celebrar ningún referéndum”. Eso sí que nos interesa, eso sí que es asimilable. No los soplagaitas.

Desafío secesionista
La secesión y la política de la claridad
Mikel Buesa  Libertad Digital  22 Septiembre 2014

Releer hoy, cuando el embate separatista de Cataluña se presenta con tintes de insurrección, las páginas con las que el ministro canadiense Stéphane Dion introduce su obra La política de la claridad resulta particularmente aleccionador, toda vez que, llegados a este punto, hemos de encontrar una vía para que la cuestión de la secesión deje de dirimirse en el campo de juego nacionalista y pase a deliberarse en la arena institucional democrática. Dion señala que, en Canadá –y yo diría también que en España, propuestas federalistas incluidas–, el debate sobre la unidad ha llevado a "una estéril discusión sobre la Constitución", pues la unidad no está cuestionada por el reconocimiento de la diversidad, sino por un "procedimiento (…) secesionista muy difícil de conciliar con la democracia" cuyos dos pilares son "una pregunta refrendaria confusa y una apretada mayoría [que no permite asegurar] que la secesión sea la elección claramente expresada por la población". La verdadera cuestión, añade Dion,

no es saber si los quebequeses pueden decidir su futuro, (…) [sino] saber cómo, por qué procedimiento, los quebequeses que no quieren la nacionalidad canadiense podrían retirársela a los quebequeses que quieren conservarla.

Stéphane Dion –que en su libro confiesa haber transgredido las dos reglas de oro de la corrección política en el debate sobre la secesión, o sea la de que "es necesario cortejar a los nacionalistas con suaves palabras" y la de "no admitir nunca en público que el adversario podría ganar"– fue quien planteó en 1996 a la Corte Suprema de Canadá las tres preguntas que dieron lugar al famoso dictamen de este tribunal acerca del asunto. Un dictamen que dejó sentado que ni sobre el fundamento del Derecho Internacional ni sobre el de la Constitución de Canadá existe un derecho a la secesión, aunque ello no obste para que sí haya un "derecho a plantear la demanda de secesión (…) y a obtener una respuesta democráticamente fundamentada". Fue precisamente para para dar esa respuesta para lo que Dion presentó a la Cámara de los Comunes canadiense su Ley sobre la Claridad, obteniendo el respaldo parlamentario en marzo del año 2000.

El Tribunal Constitucional español ha dejado también claro, en su sentencia de 2008 sobre la Ley de Consulta del País Vasco y en la más reciente de 2014 sobre la declaración de soberanía y del derecho a decidir del pueblo de Cataluña, emitida un año antes por el Parlamento catalán, que la Constitución no exige una adhesión militante a su contenido y puede, por ello, plantearse la cuestión secesionista a través de su reforma, estando habilitadas las Asambleas legislativas de las comunidades autónomas para proponer tal cambio, siendo un deber del Parlamento español entrar a considerarlo. Parecería, por tanto, que el tema de la secesión sólo se puede proponer a través de la reforma constitucional, lo que haría prácticamente inviable, por la naturaleza de los consensos requeridos, su consecución.

Sin embargo, como ha señalado recientemente José María Ruiz Soroa en un interesante capítulo del libro colectivo La secesión de España, bases para un debate desde el País Vasco,

si la Constitución ha previsto y regulado su propia reforma, nada impide al legislador ordinario regular los trámites previos necesarios para iniciar ese proceso de reforma (…) en los supuestos que afecten a la unidad nacional.

Dicho de otra manera, también en España es posible que una política de la claridad encuentre su plasmación legislativa, entrando a regular los procedimientos democráticos a través de los cuales se pueda constatar, en una comunidad autónoma y en cada una de sus unidades territoriales, la existencia de una voluntad clara y mayoritaria de secesión, y a partir de ella establecer de manera negociada sus condiciones, dando al conjunto del pueblo español, a través del trámite concreto de reforma constitucional en el que esas condiciones se plasmen, la oportunidad de pronunciarse en su favor o en su contra.

Esta propuesta de Ruiz Soroa debería, en mi opinión, completarse con otros elementos destinados a hacer más nítido el debate y, sobre todo, a dejar fuera de él los pronunciamientos que lo contaminan, por lo general desde el bando nacionalista. Un ejemplo de ello es la cuestión de la permanencia de las regiones secesionadas en la Unión Europea; un tema éste que ha dado lugar tanto a un debate académico serio como a múltiples declaraciones carentes de fundamento, y que debiera dirimirse con una consulta formal del Gobierno español a los órganos europeos que tengan competencia para establecer una declaración doctrinal incontrovertida. Lo mismo puede decirse con respecto al asunto de las condiciones de utilización del euro en el caso de que la región separada decidiera adoptarlo como unidad monetaria. Y así un sinfín de temas de naturaleza económica e institucional sobre los que los ciudadanos necesitan tener la mejor información posible antes de pronunciarse acerca de su futuro en común, y sobre los que merecería la pena establecer un programa de estudios al que pudieran concurrir los mejores investigadores académicos del país.

La secesión es, sin duda, en este momento, el tema político de mayor envergadura al que nos enfrentamos los españoles. En Cataluña, sus valedores han franqueado ya, aunque por ahora sólo sea verbalmente, la frontera que separa la aceptación formal de las instituciones del terreno sedicioso de la declaración unilateral de independencia. Tal vez, en el momento supremo en el que ya no caben las palabras, esta última acabe siendo sólo un deseo frustrado, un desiderátum irrealizable, un tránsito para el que falte el coraje político que conduce inevitablemente a la violencia. Sea cual sea, sin embargo, el momentáneo devenir de los acontecimientos durante las próximas semanas, bueno será que quienes tiene la responsabilidad de mover la rueda que los impulsa no se dejen arrollar por ella y encuentren en la política de la claridad la inspiración necesaria para reconducir la cuestión al ámbito de la deliberación democrática, en el que aún no ha entrado.

Cataluña
Ni habrá referéndum ni habrá elecciones
José García Domínguez Libertad Digital 22 Septiembre 2014

Tan norcoreana en forma y fondo, la marcial disciplina gregaria del pueblo menudo en esos alardes callejeros de cada 11 de septiembre nos hace recordar que la transformación de una comunidad civil en horda racial continúa suponiendo un peligro cierto en nuestro tiempo. Y lo de menos es que los nuevos aprendices de brujo ya no utilicen la palabra raza, ahora orillada en favor de la voz cultura, su recurrido sinónimo contemporáneo. Rendida entrega romántica, esa tan propia de la masa catalanista, que, sin embargo, no debe confundirse con la mentalidad de sus elites dirigentes. Y es que el visceral irracionalismo de la calle para nada se compadece con la psicología propia de las minorías rectoras que pusieron en marcha el llamado proceso soberanista hace un par de años.

Cuanto en los de abajo representa ardorosa emoción se convierte en metódico cálculo desapasionado para los de arriba. A fin de cuentas, el del nacionalismo es un negocio como cualquier otro. Y para que un negocio devenga rentable procede administrarlo con la cabeza, no con otras vísceras. Lo acaba de recordar Álvarez Junco con alguna brillantez: la primera expresión pública del catalanismo político nada tuvo que ver con agravios culturales o lingüísticos ni con cantinelas identitarias parejas, sino con un muy prosaico pleito de intereses corporativos de ciertos notables de Barcelona. Resulta que la recién aprobada unificación del Derecho Civil español ponía en riesgo el monopolio del mercado catalán, hasta aquel momento coto cerrado de los abogados autóctonos.

La señera se convirtió entonces en la bandera de los que luchaban no por las esencias de la pàtria, sino contra la libre competencia. Era así hace cien años. Y así sigue siendo ahora. Porque nada ha cambiado. Rásquese un poco bajo el denso barniz de la charlatanería victimista y aparecerá lo de siempre: inconfesables intereses gremiales de las capas dirigentes de la plaza. El micronacionalismo catalán no es otra cosa que una voluntad de poder entendida en el sentido más prosaico y pedestre del término. No son unos locos románticos, son vulgares cazadores de rentas con un libro de contabilidad bajo el brazo. Por eso, tras la muy teatral firma del decreto del referéndum, Mas se la envainará. Ni habrá consulta ni habrá adelanto electoral.

Andalucía
La Justicia es un cachondeo
Pedro de Tena Libertad Digital 22 Septiembre 2014

Celebérrima fue esta sentencia dictada por la enorme lengua de Pedro Pacheco, ex alcalde de Jerez. No le salió gratis porque la Justicia, entonces bien controlada por el PSOE, lo procesó aunque no pudo detener la expansión universal de su frase. Por entonces, se confabulaban los matones contra Montesquieu y las heridas de la tercera pata de la democracia han llegado hasta hoy. Lo que nunca exclamó el "primorriverista" (padre) Pacheco, nacido en la barriada jerezana de la fábrica de botellas fue que la política sí que era en realidad un cachondeo. Pero lo sabía. Conocí a Perico Pacheco durante la dictadura, cuando era abogado en la Caja de Ahorros de Jerez y ya andalucista confeso y clandestino a su manera. Precisamente cuando ingresé en la cárcel como consecuencia de mis andanzas sindicales, Pedro Pacheco me atendió y atendió a mi familia. Se lo agradecí siempre, no sólo con palabras. Le ayudé en algunas campañas electorales y en trabajos audiovisuales varios. Pero nuestras ideas sobre la política fueron y son muy diferentes, tanto como nuestras conductas. Ahora que pasa por horas de tribulación, probablemente merecidas, déjenme que practique la quinta obra (espiritual) de misericordia: consolar al triste.

Pedro Pacheco no ha hecho otra cosa que lo que izquierda andaluza, sobre todo socialista, lleva haciendo desde 1979. En este caso (le quedan otras cuatro causas con petición de cárcel), su condena ha sido por contratar irregularmente a dos asesores, amiguetes suyos del partido. Su sucesora socialista en la Alcaldía contrató a muchos más. Lo que cabrea es que el Tribunal Supremo diga que ha hecho un daño "demoledor" a las instituciones. Seguramente es cierto que Pacheco hizo lo que hizo. Pero, señores, el PSOE creó una administración paralela de 35.000 personas, según UGT. Además, tejió una espesa tela de araña penetrando con sus huestes, debidamente colocadas, todas las instituciones, las judiciales incluidas. Por decir algo sin exhaustividad, recordaré de pasada lo de los hermanos de Manuel Chaves, lo de sus hijos, los dineros pagados por Jesús Gil a consejeros de la Junta, la Expo incluso, Juan Guerra, el caso Ollero....Y más recientemente y pendientes, los ERE, Invercaria, el fraude de la formación... ¿Alguien ha visto alguna vez que se hayan aplicado cinco años y medio de cárcel a alguno de todos los que han participado en el desmán andaluz? Ni siquiera al hermanísimo de Arfonzo que, visto lo que vemos hoy, no era sino un tosco aprendiz de Monipodio. De los asuntos pendientes, ya veremos qué hace, precisamente, el Tribunal Supremo.

Y otro ejemplo sangrante. Recuerdo una primavera de 1995. Era yo por entonces delegado de El Mundo en Andalucía y recibí una llamada de Jerez. Se trataba de denunciar un escandalazo: 32 dirigentes del PSOE, Manuel Chaves incluido, había pedido un préstamo de bastantes millones y luego la Caja de Ahorros de Jerez, en sus manos, lo había hecho desaparecer, incluso del circuito informático, haciendo contabilizar su importe como quebranto neto para los impositores. Ni la Justicia hizo nada, ni se consintió siquiera una comisión de investigación en el Parlamento andaluz ni aquellos 32 dirigentes socialistas gaditanos han pedido siquiera perdón a nadie. De cárcel, naturalmente, ni hablamos.

Pacheco ha hecho la política arbitraria y sin respeto legal que la izquierda, y ya veremos la derecha -que gobierna desde hace muy pocos años y no lo ha hecho nunca en la Junta de Andalucía-, ha decidido hacer en Andalucía. Pero ¿sólo Pacheco, ya árbol caído al que aniquilar no tiene coste, va a ir a la cárcel? ¿Daño demoledor a las instituciones? Pedro Pacheco debería escribir unas memorias, memorias de verdad, donde cuente cómo ha sido la política en Andalucía desde 1979. Algunas cosas, a cuál más espeluznante, me contó a mí en una vieja bodega jerezana con un fabuloso brandy de más de 100 años. Ya no tiene nada que perder sino las cadenas. Será una forma de redimirse como cautivo, que es otra obra (corporal) de misericordia.

Nazifascismo y MarxismoLeninismo, falsa oposición
Alexander Torres Mega. Minuto Digital 22 Septiembre 2014

En los días que corren, jóvenes estudiantes universitarios, amigos y hermanos de ideales, están sufriendo ahora los mismos ataques por parte de los militantes marxistas que nos tocó padecer a varios de nosotros desde la década de los años 70.

Tildar de “fachas” o “nazis” a quienes se oponen a la izquierda es un antiguo recurso propagandístico del marxismo para descalificar, aislar e inmovilizar a quienes resisten la embestida de la secta roja.

Contrariamente a lo que pretende la propaganda izquierdista, el nazifascismo y el marxismoleninismo responden a una misma concepción filosófica transpersonalista, liberticida y totalitaria.

La ideología sustentada por el nazifascismo lejos de ser opuesta a la de signo marxileninista, guarda con ésta innegable semejanza. En efecto, entre ambas concepciones totalitarias hay rasgos análogos derivados de raíces ideológicas comunes.

El régimen totalitario -tanto nazifascista como marxileninista- no le reconoce al individuo, frente a la colectividad, ningún derecho natural y quiere que todos los resortes de la vida queden sujetos al Estado omnipotente y omnipresente.

Respondiendo a una concepción transpersonalista, el Estado socialista invade todas las áreas de la actividad humana al tiempo que restringe la libertad individual. El Estado es entendido como lo principal y el hombre apenas como lo accesorio que sólo vale en cuanto se desindividualiza y se somete a lo colectivo.

Autores serios y confiables -entre ellos, el Dr. Jiménez de Aréchaga- señalaron los rasgos prototípicos de los regímenes totalitarios. Las siguientes son algunas de las características más salientes del totalitarismo marxileninista que, análogamente, resultan aplicables al Estado de signo nazifascista:

* No reconoce derechos individuales anteriores y superiores al Estado. Absorción de las libertades fundamentales por parte del Estado omnímodo.

* Se erige en un dios-Estado, un Moloch ante el cual se sacrifican los derechos individuales y las libertades fundamentales.

* El poder del Estado es ilimitado. Los órganos de gobierno tienen competencia imprecisa. Es la situación diametralmente opuesta a la del Estado de Derecho.

* Desconoce las autonomías legítimas de los grupos intermedios y transforman a todo organismo empresarial o laboral en instrumento del régimen totalitario. (El fascismo lo hizo con las corporaciones manejadas por el Estado y el nazismo a través del Frente Obrero Alemán, de modo análogo al de los soviets en la URSS.)

* Identificación Estado-gobierno-partido.

* Régimen de partido único sin oposición política. Tanto en el Tercer Reich como en la Dictadura del Proletariado, teniendo al frente un Presidium, o al Duce o al Führer, se combate a sangre y fuego toda eventual forma de organización que no se someta al dogma oficial.

* Gobierno de fuerza, antagónico al tipo de los “gobiernos de opinión” que son aquellos que se apoyan en el consentimiento de la población libremente expresado. El nazifascismo y el marxismoleninismo promovieron un verdadero culto a la vio­lencia sin detenerse ante ley divina, natural o humana. Sin escrúpulos, aplicaron los más brutales métodos de acción.

* Se sustentan en un mito o ficción. Así sucede con la “liberación del proletariado” en el marxismo; o la supuesta superioridad de la raza aria en el nazismo; o la idea de nación exacerbada para el fascismo.

* Militancia atea del Estado-gobierno-partido con hostilidades hacia la religión y la Iglesia. Aplicación de lo dicho por Lenin: “Dios es el enemigo personal de la sociedad comunista” (“Carta a Gorki”, dic.1913, “Le marxisme-leninisme”, J.Ousset, p.132). Hitler dijo: “No queremos más Dios que Alemania” (“Bayrischer Kurier”, del 25 de mayo de 1923). Recuérdese, además, que la Iglesia Católica condenó, en sendas Encíclicas del Papa Pio XI, al fascismo y al nazismo. Al primero, en 1921 (Non Abbiamo Bisogno) y al nacional-socialismo, en 1937 (Mit Brennender Sorge). En cuanto al comunismo, las Encíclicas condenatorias son varias pero destaco las de Pio XI, Quadragesimo Anno, en 1931 y Divini Redemptoris, en 1937.

Hitler y Mussolini: auténticos realizadores del marxismo

Aunque se resistan a creerlo los repetidores de eslóganes, Hitler se consideraba a sí mismo “el auténtico realizador del marxismo” (H. Rauschning, en “Hitler me ha dicho”, De. Cooperation, Paris, 1939, p.112) y nada menos que Goebbels fue quien confesó que “El movimiento nacional-socialista tiene un solo maestro: el marxismo” (“Kampf um Berlin”, p.19).

Por su parte, y para no ser menos elocuente, Mussolini se complace en afirmar que Marx es su padre espiritual. (“Mussolini y el fascismo” Ed. Que sais-je, p.31). Recuérdese además, la muy elocuente célebre afirmación de la estatolatría pagana de Mussolini: “Todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado”. (“Discursos de 1928″ a la Cámara de Diputados, 9 de diciembre de 1928, p.333).

Goebbels -coincidiendo con ideólogos marxistas- afirmó que “El socialismo es la concepción del mundo del porvenir que sólo podrá realizarse en el Estado socialista” (Die Zweite Revolution”). Y agrega: “Nosotros somos socialistas y enemigos mortales del sistema económico capitalista” (“Der Nationalsozialismus, Die Weltanschaung des 20 Jahrhunderts”.

Todo lo reseñado autoriza a sostener que nazifascismo y comunismo tienen una misma paternidad ideológica. Contienen una misma perversión con etiquetas distintas: es el mismo veneno socialista y totalitario con rótulos diversos. Fascismo y nazismo fueron expresiones de un mismo pensamiento socialista y constituyeron regímenes estatizantes y liberticidas. Recuérdese, además, que Hitler y Mussolini militaron en el socialismo antes de fundar sus propios partidos.

Marxistas y nazifascistas no se han opuesto entre sí en aquello que sus doctrinas tienen de fundamental ni tampoco en sus pérfidos métodos. Agréguese a ello importantes acontecimientos históricos reveladores de cooperación por encima de escaramuzas. A modo de ejemplo, baste citar el pacto germano-soviético de 1939 entre Stalin y Von Ribbentrop, el canciller nazi, que dejo a Hitler libre para invadir Polonia y permitió a Stalin la anexión de Estonia, Letonia, Besarabia y el ataque a Finlandia.

Por todo lo expuesto debe rechazarse esa falsa antinomia que la propaganda marxista pretende imponer como cierta. La verdad irrefutable es que nazifascismo y comunismo son dos formas aparentemente opuestas pero que, en realidad, resultan semejantes o análogas.

Quien defiende los principios y valores propios de la Civilización Occidental y Cristiana debe ser nítida y necesariamente anticomunista y -si aspira a ser coherente y consecuente- debe definirse, también, como antinazifascista.

Nazifascismo y marxismoleninismo son -tal como se ha demostrado- dos caras de una misma moneda, dos fauces de una misma fiera totalitaria y liberticida.-

Derecha sin complejos
Vox 'reset'
Santiago Abascal. Libertad Digital 22 Septiembre 2014

Ayer tuve el honor de obtener, junto con un nuevo equipo, la confianza mayoritaria de los afiliados de Vox con la más alta participación de los mismos desde que Vox fue concebido el pasado 16 de enero. La ilusión de aquel momento fundacional fue parcialmente frustrada para muchos votantes, que vieron cómo las expectativas electorales no se alcanzaban. Y aún se apagó más esa ilusión con el daño a la imagen de Vox provocado por algunos de sus principales dirigentes. Pero eso ya es cosa del pasado, porque esa criatura concebida hace nueve meses nació realmente este 20 de septiembre en la asamblea más participativa y unánime del periodo de gestación de Vox.

En dicha asamblea los afiliados pudieron elegir entre distintas opciones y pudieron por primera vez presentar candidaturas para dirigir Vox con un simbólico número de avales. En ese contexto netamente democrático, los militantes nos dieron el sábado un mandato nítido y claro, respaldado por el 91 por ciento de los mismos, el mandato de comparecer ante la sociedad española representando a una nueva derecha valiente y sin complejos, que no se avergüenza de defender la libertad de los españoles frente a la izquierda castradora de la misma y que no se asusta de defender nuestra unidad nacional ante las pretensiones separatistas y los discursos disgregadores de los viejos partidos; una derecha que no teme las etiquetas porque sólo teme no ser digna de sus votantes.

Anteayer quedó claro que el ruido en Vox, convenientemente amplificado por tres o cuatro saboteadores ayudados por los mismos medios que nos negaron el pan y la sal durante meses, era sólo el ruido de la democracia. Respecto a lo demás, mucho ruido y pocas nueces, porque el respaldo fue abrumador y emocionante.

Por eso somos conscientes de la gigantesca responsabilidad que hemos asumido con nuestros afiliados, con los 250.000 votantes de las europeas y con los millones de españoles que todavía no nos conocen pero que andan, ansiosos, buscando una esperanza.

Hemos venido para quedarnos. No para ser un partidillo, ni una bisagra que condicione la política de otros. Hemos venido para gobernar y para conquistar el poder en el menor tiempo posible.

No nos ponemos límites ni tiempos. Pero sí nos imponemos obligaciones; esfuerzo máximo, entrega total y sufrimiento. Vamos a defender a la España no defendida, a la España huérfana, a la España esquilmada y a la España honrada. Y vamos a recoger todas las banderas arrojadas al suelo por los acobardados y los acomodaticios. Nosotros sí vamos a enarbolarlas con fuerza para clavarlas en lo más alto. Y lo haremos con la máxima ambición, la de entrar por la puerta grande en el Congreso de los Diputados en 2015 para cambiar esta España que no nos gusta.

Tenemos sobrados motivos para no rendirnos en esta lucha. Tenemos un deber. Y apelando a ese deber nos emplazó el sábado José Antonio Ortega Lara: "Hagámoslo por España, hagámoslo por nosotros, pero sobre todo hagámoslo por nuestros hijos".

Por esa razón tan poderosa queremos aprovechar este primer día para hacer saber a todos aquellos que confiaron en nosotros que hemos aprendido de nuestros errores. En definitiva, que Vox hizo el sábado borrón y cuenta nueva. Vox reset.

Santiago Abascal, presidente de Vox.

Oriente Medio
El Estado Islámico quizá sea más peligroso que Al Qaeda
Fundación Heritage Libertad Digital 22 Septiembre 2014

El Estado Islámico no es sólo el grupo terrorista de moda. Se trata de un exitoso y gigantesco movimiento con una filosofía apocalíptica y nihilista. Cuando dicen "Conviértanse, únanse a nosotros o mueran", no sólo lo dicen, sino que lo llevan a cabo con espantosas consecuencias.

¿Qué otras cuestiones lo convierten en una amenaza tan evidente para la seguridad de Irak, Oriente Medio, el mundo y Estados Unidos? Aquí van 11.

1. El Estado Islámico utiliza los medios de comunicación de manera más sofisticada que Al Qaeda y sobresale en el uso de los medios sociales como herramienta terrorista. Su manejo de Twitter y YouTube demuestra que a menudo considera al público occidental su objetivo.

2. El Estado Islámico rebosa de dinero. El control del territorio le otorga un flujo constante de financiación. Asimismo, ha desarrollado una amplia red de extorsión y de venta de electricidad, petróleo y gas.

3. Muchos grupos vinculados con Al Qaeda están ahora jurando lealtad al EI, incluidos elementos de Al Qaeda del Magreb Islámico, Ansar al Din (Mali), Boko Haram y Al Qaeda de la Península Arábiga, lo que proporciona al EI una red global de terroristas.

4. El Estado Islámico controla un territorio del tamaño de Maryland en el corazón del mundo árabe. El principal grupo de Al Qaeda, desplegado a lo largo de la frontera entre Afganistán y Pakistán, no controla territorio alguno y depende de los militantes islamistas afganos y pakistaníes que actúan como sus anfitriones.

5. El Estado Islámico ha evolucionado hacia un Protoestado, con Ejército, administración civil y judicatura propios. En cambio, los principales dirigentes de Al Qaeda son fugitivos que se ven obligados a vivir un existencia clandestina bajo la constante amenaza de ataques con drones o de comandos especiales.

6. El Estado Islámico es el grupo extremista islamista más fuertemente armado de la historia, tras haberse apoderado de enormes cantidades de armamento y equipo militar en Irak y Siria.

7. El Estado Islámico está superando a Al Qaeda en las labores de reclutamiento. Se estima que el 80% de los militantes extranjeros que acuden en tropel a Siria se unen al EI en lugar de a la franquicia local de Al Qaeda, el Frente Al Nusra. Y parece igualmente claro el triunfo del EI en el reclutamiento de occidentales.

8. El líder del EI, que recibe el nombre de guerra de Abú Bakr al Bagdadi, es un líder carismático que afirma ser descendiente del profeta Mahoma. No cabe duda de que eso le ayudará a reclutar a los musulmanes más jóvenes e impresionables. Al Bagdadi posee un atractivo personal mucho mayor para los jóvenes militantes musulmanes que el líder de Al Qaeda, Aymán al Zawahiri, un teórico adusto y moralizador.

9. El Estado Islámico se encuentra mucho mejor situado no sólo para atraer a nuevos reclutas de Oriente Medio, el norte de África, Europa y Estados Unidos, también para disponerlos para el combate. Resulta mucho más sencillo moverse a través de las inexistentes fronteras de Irak y Siria que viajar a Pakistán o Afganistán.

10. El Estado Islámico ha declarado el renacimiento del califato y su líder se ha proclamado califa.

11. El Estado Islámico es el grupo terrorista más rico de la historia. Saqueó al menos cinco bancos en Irak, incluido el banco central de Mosul, lo que le permitió hacerse con más de 400 millones de dólares en oro y dinares iraquíes. Controla los ingresos que generan varios campos petrolíferos de Siria e Irak y se ha embolsado millones de dólares en concepto de rescate de rehenes.

En resumen, el EI es un ejército, no sólo un grupo terrorista. El EI es el mayor grupo terrorista de la historia. El EI está establecido como un Estado, concretamente un califato, y es más rico que Al Qaeda. Controla más territorio que Al Qaeda, está atrayendo a más combatientes que Al Qaeda y es más brutal que Al Qaeda.

Todo ello hace que haya que abordar y poner freno a este grupo de manera contundente.

©2014 Libertad.org
* Traducido por Miryam Lindberg

Otro medio centenar de peticiones para recibir educación bilingüe en Cataluña
 www.cronicaglobal.com 22 Septiembre 2014

La Asamblea por una Escuela Bilingüe presenta más de 50 solicitudes de familias para recibir la educación en castellano y en catalán, tal y como avala la LOMCE y las sentencias de los tribunales. Estas peticiones se suman a las que CCC ha coordinado en otros 85 centros escolares de 39 localidades.

La Asamblea por una Escuela Bilingüe de Cataluña (AEB) ha presentado más de 50 peticiones de familias de toda Cataluña solicitando una educación bilingüe para sus hijos este curso en base a la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) y en las sentencias de los tribunales.

Estas solicitudes (que mayoritariamente se concentran en la comarca del Baix Llobregat) se suman a las que Convivencia Cívica Catalana (CCC) ha coordinado en 85 centros escolares de 39 localidades.

Reclaman una relación de los proyectos lingüísticos de los centros
Desde la AEB denuncian que la consejera de Enseñanza de la Generalidad, Irene Rigau, "falta a la verdad" cuando habla de unas cuarenta peticiones para recibir la educación en español y catalán. Un cifra que, posteriormente, incluso llegó a reducir, al asegurar que "en este momento no hay ninguna petición directa" para acogerse al mecanismo que ofrece la LOMCE.

La entidad reclama al Ejecutivo autonómico que "informe sobre la relación de colegios donde se imparte enseñanza bilingüe, en catalán y castellano" y que deje de negarse a facilitar esta información respondiendo que para conocerda deben ir "centro por centro para conocer su oferta" lingüística.

Recuerdan que la inmersión no es legal
La AEB recuerda que el actual modelo de inmersión lingüística escolar obligatoria exclusivamente en catalán "no es el legal, como ha quedado establecido en las sucesivas sentencias del Tribunal Supremo y el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña". "Estas sentencias concluyen que la Ley de Educación de Cataluña, que ampara la inmersión lingüística, sólo es constitucional en este punto si hay una presencia equilibrada de ambas lenguas oficiales, no pudiendo existir preferencia de una sobre la otra", advierten.

Por ello, exigen que la Consejería de Enseñanza "dé cumplimiento a las sentencias judiciales, renunciando a la estratagema de la atención individualizada ya declarada ilegal por estas, y facilite la enseñanza bilingüe a todas aquellas familias que lo reclamen".

Además, instan al Gobierno autonómico a realizar "una campaña en la que se informe a los padres de su derecho a elegir el modelo lingüístico para la educación de sus hijos, así como de las opciones y vías establecidas por la LOMCE para hacer efectivo este derecho".

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Las cartas sobre la mesa.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 22 Septiembre 2014

No hacía falta que Artur Mas se sintiera arropado en un acto de exaltación de su delirio soberanista. Todos sabemos que no reconoce la legitimidad de la Constitución de España gracias a la cual existen las autonomías y por la que él es ahora Presidente. Su obstinación de insumisión y deslealtad le ha llevado a afirmar que la Generalidad como Institución precede, es decir es de rango superior, a la misma Constitución. Tras esa aberración jurídica, insiste en afirmar que en unos días, la semana próxima procederá a firmar la convocatoria de la consulta, véase referéndum sobre la independencia y vuelve a pedir al Gobierno de España que no haga nada por evitarlo.

¿A qué espera el Gobierno de España para terminar de una vez con esta payasada? Está visto que los sediciosos del Gobierno de la Generalidad encabezados por el golpista Artur Mas siguen aferrados a su demencial hoja de ruta y están dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias en un desafío sin precedentes, este sí, a la autoridad del Estado y de la Constitución de España. No se trata ya de recabar una sentencia del Tribunal Constitucional, que también, sino de aplicar la Constitución en aquellos artículos previstos para estos casos con la suspensión inmediata de la Autonomía, la detención de los sediciosos y la toma del control por el Estado del Gobierno de la región.

Supongo que ante esta actitud Pedro Sánchez haría bien en reflexionar sobre su improvisada propuesta de reforma de la Constitución, en lo que sería de hecho la derogación de la actual y el nacimiento de una nueva con un sistema federal en vez del autonómico. En esa ambigüedad quedan aspectos fundamentales como si persistiría la Monarquía Parlamentaria o se establecería una República. Así como si esta federación sería simétrica o asimétrica como actualmente sucede con las autonomías. En fin Yo que soy partidario de una República Federal soy el primer interesado en que lo aclarara. porque lanzar mensajes así en estos momentos solo puede contribuir a aumentar el desconcierto de los ciudadanos e interferir en la recuperación de la crisis.

Del mismo modo, Mariano Rajoy y su Ministro Montoro harían bien en explicar si su estrategia de favorecer de modo descarado el comportamiento desleal de la Generalidad mediante la inyección de fondos públicos ha servido para algo más que certificar una cobardía para adoptar las medidas lógicas de gobierno en casos de flagrante desacato e insumisión. La mejor forma de defender los derechos de los españoles residentes en Cataluña no es seguir financiando a los secesionistas y sus estructuras, sino tomar el control del gobierno y de las Instituciones, garantizando los servicios esenciales, los pagos y la optimización del gasto público.

Mañana se publicará oficialmente en el Diari de la Generalitat la famosa Ley de Consultas, con lo que el Gobierno tendrá luz verde para presentar el primer recurso ante el Tribunal Constitucional. En unos pocos días y siempre antes del 10 de octubre, es el plazo que dispone Artur Mas para hacer efectiva su amenaza, tras lo cual el Gobierno de España podrá presentar el recurso, aunque yo lo creo innecesario, y proceder penalmente contra él. Y digo esto porque es evidente que la consulta que se plantea de acuerdo al cuestionario adelantado no es competencia de la autonomía y se intenta suplantar la soberanía del pueblo español mediante un evidente fraude de Ley.

Estoy indignado con las palabras de desprecio hacia la Constitución que este sujeto ha proferido y que no deben de quedar impunes. Solo espero que la Fiscalía y la Abogacía del Estado cumplan con su deber y procedan con la denuncia de estos hechos. Y aunque no hay precedente, es lo que procede.
Educación
El Gobierno vasco borra la Constitución de los libros de texto
La Consejería de Educación elimina todas las referencias a la Carta Magna en las aulas en contra de lo que ordena la Lomce
 www.lavozlibre.com 22 Septiembre 2014

Madrid.- La aplicación de la Lomce que hará el País Vasco este curso en sus aulas de Primaria afecta también a la nueva alternativa obligatoria a Religión, llamada Valores Sociales y Cívicos. Ley impulsada por José Ignacio Wert, marca, entre otras muchas cuestiones, que los estudiantes deben "apreciar los valores de la Constitución española" y los derechos y deberes que de ella emanan, y conocer la bandera o el himno "como elementos comunes de la Nación española y del conjunto de los españoles". Sin embargo, tal y como revela 'El Mundo', estos objetivos curriculares mencionados anteriormente en relación con la Constitución no figuran en las instrucciones que el Departamento vasco de Educación ha enviado a los colegios para guiar a los tutores en la impartición de la materia.

La asignatura de Valores Sociales y Cívicos es la alternativa a la enseñanza de Religión. En cuanto a sus contenidos (valores cívicos y democráticos, igualdad entre sexos, respeto al medio ambiente...), viene a sustituir a la Educación para la Ciudadanía impulsada en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que a juicio del Ejecutivo de Mariano Rajoy estaba demasiado ideologizada.

El currículum aprobado por el Ministerio de Educación, que debe implantarse este año en todas las comunidades autónomas, es el de Primaria y, según figura en los borradores del proyecto, contendrá los aspectos que más polémica han generado: el análisis de los "peligros" del uso de las células madre o la eutanasia, la crítica a la desobediencia civil y la objeción de conciencia o el prestigio de las Fuerzas Armadas en la defensa de la nación española.

La Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa dice: "Respetar los valores socialmente reconocidos, conociendo y apreciando los valores de la Constitución española y los derechos y deberes de la Constitución española". Pero en las instrucciones de la Consejería liderada por Cristina Uriarte no aparece así una sola mención a la Constitución española que los estudiantes deberían entender como fuente de sus derechos y deberes. La versión vasca hace en sus objetivos genéricos una alusión puntual a la "legislación estatal y autonómica", pero cuando entra al detalle pasa de lo universal a lo local eliminando la referencia a España: "Valores universales: los derechos humanos. Los derechos del niño y de la niña. Normativa autonómica".

En concreto, el indicador de evaluación que tendrán que aplicar los profesores vascos consiste en "conocer y expresar las notas características de la democracia y la importancia de los valores cívicos en la sociedad democrática vasca". Además, los niños no harán "juicios morales basados en los derechos y deberes básicos de la Constitución", sino "basados en los derechos universales".

LOS SÍMBOLOS NACIONALES
Lo que tampoco está es la cuestión de los símbolos nacionales. Según el currículum vigente, los alumnos deben conocer "el significado de los símbolos nacionales, la Bandera, el Escudo de España y el Himno Nacional como elementos comunes de la Nación española y el conjunto de los españoles". En el País Vasco esto desaparece.

Estas instrucciones que ha enviado el Gobierno vasco son provisionales para este curso que denomina de transición. El Ejecutivo nacionalista no ha desarrollado su propio currículum a partir de la Lomce argumentando falta de tiempo, y confía en que el curso del cambio sea el próximo.

Para ello, como revela 'El Mundo', prepara una serie de nuevos decretos curriculares en principio adecuados a la ley pero que el Departamento está vistiendo con otro traje, el del llamado currículum vasco o Heziberri 2020, destinado supuestamente a blindar "el sistema educativo propio". El proyecto pretende reforzar el acercamiento de los estudiantes a una "Euskadi comprendida también por Navarra y el País Vasco francés y en la que el euskera y la cultura vasca se entienden como marco común para todos sus habitantes".

PSE, PP y UPyD ya han alertado del afán "adoctrinador" e "identitario" que ven detrás del programa, en el que están participando varios sectores de la comunidad educativa vasca (como los concertados religiosos), mayoritariamente nacionalistas.
 


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