AGLI Recortes de Prensa  Martes 30  Septiembre  2014

¡Y al tercer día compareció!
Vicente A. C. M. Periodista Digital 30 Septiembre 2014

Hay quien sigue clamando por un diálogo político ante lo que solo es un desafío secesionista con amenazas de desobediencia y frases como que “el pueblo de Cataluña no va a aceptar imposiciones a estas alturas de la película” que ha pronunciado el portavoz del Gobierno de la generalidad Sr. Homs de forma más que chulesca yo diría que insensata. Lo primero es que las imposiciones son las que se derivan de la aplicación de las leyes, las de España, que estos delincuentes secesionistas no quieren reconocer. Pues hora es que si se atreven a llevar a cabo sus amenazas sientan sobre sus personas que nadie está fuera de la Ley. Y para hacerla cumplir ahí están las FFyCCSE y los tribunales de justicia.

De la comparecencia del Presidente del Gobierno destacaría por una parte la solemnidad que le ha querido dar a sus palabras con una lectura pausada sin atropellos y una entonación más engolada de lo normal. De hecho la duración de su lectura ha sido de más de doce minutos sin interrupción. Otra cosa ha sido el contenido y los mensajes de calado político e institucional que ha querido transmitir y en el que se destacan estas ideas básicas, nada nuevo en un mensaje repetitivo y plagado de obviedades. En primer lugar, el Consejo de Ministros, previo informe del Consejo de Estado, considera inconstitucionales tanto la Ley de Consultas no refrendatarias así como el Decreto de convocatoria de la consulta para el día 9 de noviembre y se ha aprobado y entregado a través de la Abogacía del Estado al Tribunal Constitucional los recursos pertinentes.

Caso de admitir a trámite los recursos el tribunal Constitucional, tanto la ley de consultas como el decreto quedarán suspendidos en su vigencia de acuerdo con el artículo 161.2 de la Constitución. Sobre este particular esta misma tarde se va a celebrar una reunión de dicho Tribunal y se espera que emita la admisión o rechazo en cuestión de horas. Y aquí es donde los diferentes portavoces tanto del Gobierno de la generalidad como de los partidos secesionistas, no paran de lanzar sus soflamas de desobediencia y de abierta rebeldía a considerar suspendido el proceso de preparación y propaganda sobre la consulta. Nadie está dispuesto a parar al considerar que “suspender” no es revocar. Sin embargo, la ley es muy precisa al respecto.

La otra idea en la que reincide Rajoy es la de la soberanía nacional y el que una parte no puede condicionar al conjunto. Eso que es una obviedad es lo que nunca van a admitir estos delincuentes secesionistas ya que su estrategia se basa en reconocer solo la soberanía del pueblo de Cataluña, en el que engloban a inmigrantes con tres años de empadronamiento, sin tener siquiera la nacionalidad española. Un pueblo creado como todo a base de suposiciones e ilegalidades y así obtener una ventaja sobre aquellos que sí que tienen el derecho como españoles. La obviedad de que la soberanía reside en el pueblo español en su conjunto ya fue ratificada por el Congreso de los Diputados y el propio Tribunal Constitucional en su sentencia del 24 de marzo de este año.

Por último hace un llamamiento al diálogo, aunque siempre dentro de la legalidad. Otra obviedad que no debería violarse en ningún caso en reuniones “discretas o secretas” en las que los españoles seamos ignorados. Aquí exijo el más escrupuloso cumplimiento de la Ley. Este Gobierno ni ningún otro está legitimado para comerciar con la soberanía que solo corresponde al pueblo español. Si se van a modificar aspectos sustanciales que afecten a la Constitución, estos deberán ser presentados a referéndum a todos los españoles y no resueltos en mesas de diálogo, de mercadeo y de compadreo entre formaciones políticas. La Constitución avala la igualdad entre todos los españoles y eso no puede ser modificado de modo unilateral por nadie.

Por una España Unida, Libre y solidaria, no consintamos que usurpen la soberanía del pueblo español.

Ejemplo andaluz de corrupción total
Javier Caraballo El Confidencial 30 Septiembre 2014

Casi todas las semanas amanece nublado en Andalucía. Es posible que los nubarrones, esta niebla de los lunes, aparezcan igual por otros muchos rincones de España, pero en Andalucía la grisura siempre es mayor. Como esta semana. Lo habitual es que los partidos políticos se reserven el primer día de la semana para arrancar con fuerza frente al adversario, reuniones de ejecutivas, frufrú de cuadros bañados en mala leche, y comparecencias de prensa en simultáneo para que se evidencie la rivalidad a cara de perro. Como si fuera un duelo del oeste.

“Hay una cúpula del PSOE que se ha enriquecido ilegalmente, (…) 2.500 millones de euros se han ido por la basura”, disparó primero el presidente del PP andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla. Le contestaron al instante: “Si él ha tenido contacto diario, pared con pared, con delincuentes y vivir en esa situación es para él normal, que no piense que aquí eso es normal, que no lo es. Piensa, como el ladrón, que todos son de su condición”. Era Juan Cornejo, el brazo derecho de Susana Díaz en la ejecutiva del PSOE andaluz.

Uno oye a esos tipos, los contempla mientras babean esa retahíla permanente de exabruptos diarios, y lo que menos sorprende es que el personal, cuando preguntan en las encuestas, abomine de la política; que lejos de inspirarle confianza, le provoque rechazo, hastío. ¿Cómo va a reaccionar, si no, cualquier persona, cualquier andaluz, en la fábrica, en la universidad, en el taller o en el mercado, cuando los oye? Si son los propios políticos andaluces los que se acusan de estar viviendo a diario entre delincuentes, ¿qué diablos quieren que se piense de ellos? Si se acusan de enriquecerse y de ocultarse, de tirar a la basura miles de millones, ¿qué otra cosa van a esperar si no es el desprecio de todos ellos?

Ladrones, delincuentes, corruptos… A diario, ese es el tenor de los discursos políticos de Andalucía. De hecho, esos tipos cobran por eso, por armar gresca. Es una competencia diaria de paletadas de basura. El ventilador, que es la metáfora más repelente de la política más sucia. La nuestra.

Porque resulta, además, que lo primero que se descubre cuando se contemplan estos espectáculos de insultos cruzados es que, en realidad, el ruido de la corrupción es directamente proporcional al nulo interés que existe en acabar con ella. Cuanto mayor ruido, menos interés en acabar con la corrupción política.

Todo ese jaleo es ficticio. Lo fundamental de la corrupción es siempre el adversario y la demostración palpable estará permanentemente en la evidencia de que en treinta años de democracia ningún partido político ha detectado ni un sólo caso de corrupción en sus filas. Jamás. No existe la foto de un presidente o de un secretario general de ningún partido político denunciando a uno de los suyos en los tribunales.

Las paridas de Rajoy
Miguel Cámara www.gaceta.es 30 Septiembre 2014

Hace un par de años Rajoy aseguró que las Autonomías no podían suspenderse, ni tocarse, porque están consagradas en la Constitución. Eso, además de otros descalificativos, se llama parida.

He consultado cuidadosamente el Diccionario para aplicar el término adecuado al caso. La palabra más adecuada ha sido, sin duda, parida. Hace un par de años Rajoy aseguró que las Autonomías no podían suspenderse, ni tocarse, porque están consagradas en la Constitución. Eso, además de otros descalificativos, se llama parida. Simplemente porque antes de aprobarse la división político administrativa del Estado español en Autonomías hace más de 30 años, existía ya esa división del Estado pero en Provincias, también consagradas, por supuesto, en la Constitución desde hacía 180 años y, a pesar de esa consagración, se eliminaron sin el más mínimo problema.

Hace unos días, Rajoy ha manifestado que decidió personalmente suspender la Ley del aborto, compromiso que había adquirido con el pueblo, entre otras razones absurdas, para evitar que cuando llegue otro Gobierno la cambie. No conozco ningún caso de un gobernante que incumpla una promesa de gobierno porque pueda ser anulada por el próximo que venga. Esa manifestación, de acuerdo con la más estricta definición de la Real Academia de la Lengua, es también otra parida. En ese momento de su nefasta declaración, Rajoy no tuvo en cuenta, no sólo su promesa, sino tampoco sus principios ideológícos, éticos y morales, ni siquiera que está gobernando para una mayoría que esperaba ansiosa el inminente cumplimiento y vigencia de la Ley del Aborto, que, ni más ni menos, se basa en la defensa del derecho a la vida de quien no puede defenderse y la merece, por encima de cualquier otra razón de la madre que, según las circunstancias, tiene asistidos todos sus derechos, que sin duda merece, de acuerdo con la más estricta ética, moral y buenas costumbres. Es, por tanto, un derecho natural y justo a parir, que Rajoy ha convertido en una parida

PGE
La era Rajoy: más gasto y más impuestos
Juan Ramón Rallo Libertad Digital 30 Septiembre 2014

Los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2015 serán los últimos que elabore Rajoy con mayoría absoluta. En tal caso, pueden servirnos para enjuiciar la austeridad practicada por un Gobierno del PP "sin ataduras" durante la presente legislatura. Y a este respecto, el titular resulta obvio: la deuda está devorando al Gobierno de España. No ya porque, según el propio Ejecutivo, en 2015 la ratio de deuda sobre el PIB vaya a superar el 100% (sin trucar el PIB con drogas y prostitución sería el 103%), convirtiendo a Rajoy en el gobernante que más habrá incrementado la deuda pública en toda nuestra historia (sí, más que Zapatero), sino por algo mucho más elemental: el aumento de los pasivos gubernamentales acaecido durante la era Rajoy habrá contrarrestado totalmente los moderados recortes aprobados en el resto de partidas de gasto del Gobierno central.

Podemos observarlo fácilmente con la siguiente tabla: el gasto total presupuestado por el Gobierno de Rajoy para 2015 será básicamente el mismo que el presupuestado por Zapatero para 2011, a saber, 161.992 millones de euros frente a 162.980,7 (un recorte de apenas el 0,7%). La razón, empero, no es que no se hayan producido recortes en los gastos ministeriales: entre 2011 y 2015, el gasto agregado de los Ministerios se habrá reducido un 20%, esto es, 16.200 millones de euros. La razón, por el contrario, es que los intereses de la deuda pública aumentan en 8.100 millones de euros, las pensiones de los empleados públicos (clases pasivas) en 2.700 millones y las transferencias a ayuntamientos, autonomías y la Unión Europea en 4.500 millones.

Gasto público presupuestado en 2011 y 2015 (en millones de euros)



                                   2011    2015

Casa Real                    8,4    7,8
Cortes Generales   216,4  202,1

Tribunal de Cuentas  62,2  60,9
Tribunal Constitucional  26,4   23,0
Consejo de Estado  10,5 9,9

Deuda pública  27.400,0   35.490,0

Clases pasivas   10.489,3    13.184,9

Consejo General del Poder Judicial  74,2  54,8
Mº de Asuntos Exteriores y Cooperación  2.645,7  1.043,3
Mº de Justicia  1.680,5  1.475,0

Mº de Defensa   6.928,9  5.764,9
Mº de Hacienda y AAPP  3.473,2  2.184,8
 
Mº del Interior  7.821,9  7.421,3
Mº de Fomento  8.937,0  4.979,6

Mº de Educación, Cultura y Deporte  3.918,3  2.759,6
Mº de Empleo y Seguridad Social  22.592,7  22.421,4

Mº de Industria, Energía y Turismo  5.514,6  5.740,6
Mº de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente   2.807,5  1.839,5

Mº de la Presidencia  449,0  442,1
Mº de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad  2.674,3  1.919,5

Mº de Economía y Competitividad   7.480,8  2.314,7

Gastos diversos de Ministerios  2.248,8  2.640,3

Otros gastos: autonomía y UE  45.520,1  50.012,4

TOTAL GOBIERNO CENTRAL  162.980,7 161.992,3

Seguridad Social   124.418,6  136.117,0

TOTAL GOBIERNO CENTRAL + SEGURIDAD SOCIAL  287.399,3  298.109,3

En conjunto, pues, lo comido por lo servido: las obligaciones financieras (intereses de la deuda), las obligaciones previsionales hacia los empleados públicos (clases pasivas) y las obligaciones derivadas de los acuerdos de financiación con otras administraciones (ayuntamientos, autonomías y UE) han aumentado tanto como se ha reducido el gasto ministerial. Como resultado, todo el ajuste del déficit del Gobierno central que se programa experimentar entre 2011 y 2015 (cerca de 25.000 millones de euros) habrá procedido de un aumento de los impuestos a los españoles (no entro a valorar ahora mismo la verosimilitud de las previsiones de ese ajuste: tan sólo constato que el objetivo del Gobierno central es cargar todo el ajuste vivido durante esta legislatura sobre las espaldas de los contribuyentes).

Es más, si añadimos el presupuesto de la Seguridad Social al presupuesto del Gobierno central, nos encontramos no sólo con que el gasto total del sistema no decrece, sino que aumenta de manera muy sustancial: en concreto, en 10.700 millones de euros (un 3,7% más que en 2011). Por consiguiente, tan sólo el aumento del gasto derivado de las obligaciones previsionales hacia empleados públicos y trabajadores en el sector privado (que creció en 14.400 millones entre 2015 y 2011) prácticamente arrambló con toda la "austeridad" del gasto ministerial: esto es, la partida presupuestaria que más se sobredimensionó no fueron ni los intereses de la deuda, ni la financiación territorial, sino las pensiones públicas (de hecho, aunque el gasto en intereses y en financiación territorial no hubiera aumentado, el gasto total de 2015 superaría al de 2011 por la sola influencia de las pensiones).

La lección a aprender de estas cifras debería ser obvia: el brutal desequilibrio presupuestario que vivía España en 2011 (y que en su mayor parte sigue viviendo a día de hoy) sólo podía solventarse por el lado del gasto afrontando una revisión inmediata y omnicomprensiva del modelo de Estado y, en particular, del modelo de Estado de Bienestar (tal como propusimos algunos en su momento). En 2012 resultaba urgente revisar el modelo de financiación autonómica y municipal y, sobre todo, recortar las pensiones públicas. Rajoy, como socialdemócrata que es, se negó a hacerlo: en su lugar, optó por parchear las cuentas públicas recortando moderadamente el gasto ministerial para así venderles a los ciudadanos un profundo ejercicio de austeridad que, en realidad, jamás practicó. Como consecuencia, los desembolsos en intereses, en pensiones y en transferencias territoriales siguieron aumentando hasta absorber cualquier tímido recorte ejecutado en otras partidas del presupuesto. Y si el gasto total del sistema no baja sino que sube, la única forma de cuadrar las cuentas es una: machacar con muchos más impuestos a los ciudadanos.

Ése, la numantina resistencia a reducir profundamente el gasto y la desenfrenada voracidad por multiplicar los impuestos a los ciudadanos, es el verdadero resumen de la primera legislatura de Mariano Rajoy. Nula austeridad por el lado del gasto; brutal parasitismo por el lado de los ingresos.

Desafío separatista
La república islámica de Cataluña
Emilio Campmany Libertad Digital 30 Septiembre 2014

Artur Mas ha decidido introducir en los colegios catalanes la enseñanza del islam y el árabe. Y ha ofrecido al reino de Marruecos que sean sus autoridades quienes se hagan cargo de ella. También ha ofrecido a la comunidad musulmana la construcción de una gran mezquita, quizá donde hoy se levanta la Monumental de Barcelona. La oferta no está dirigida a ningún país concreto, pero alguna vez Arabia Saudí y Qatar han mostrado interés en financiar un proyecto así. Se ha interpretado que lo que quiere Mas es atraerse a la población musulmana para que vote "sí-sí" en la consulta del 9 de noviembre. Además, la idea de enseñar árabe en horario lectivo se supone que demuestra el deseo de insultar a quienes quieren enseñanza en castellano. Es probable. Pero, no creo que sean esos sus fines principales.

Si recuerdan, al poco de conocerse la noticia de que Marruecos enseñaría el islam en los colegios catalanes, saltó como una pantera el presidente de la Comisión Islámica Española y dijo algo muy sensato, que no puede dejarse ningún aspecto de la enseñanza en manos de una potencia extranjera. Y ahí es donde está la clave de las dos propuestas de Mas. Si se tratara de atraer a los musulmanes a la órbita independentista no tendría por qué haber hecho ninguna oferta a Marruecos y podría haberse limitado a firmar un convenio con la mencionada comisión. O si sólo tuviera la intención de insultar a quienes desean enseñanza en castellano, podría haber contratado directamente profesores de árabe.

En lo que está pensando Mas, me parece a mí, es en el día después de haber proclamado la independencia. Entonces, le será indispensable un rápido reconocimiento internacional porque un país independiente existe sólo en la medida en que los demás lo reconocen como tal. De la Unión Europea no puede esperar nada, al menos a corto plazo. Y, mientras la Unión no dé un paso, el resto de Occidente probablemente tampoco lo dará. Puede que algún Estado paria, como Venezuela o Corea del Norte, por tocar las narices, reconozca a Cataluña como independiente al día siguiente de haberse proclamado tal. Pero tal apoyo, mientras fuera aislado, apenas tendría valor. En cambio, el reconocimiento de la mayoría de países musulmanes sería un espaldarazo, no digo que definitivo, pero sí importante, al proyecto de una Cataluña independiente. Que se lleve cuidado Mas, no vaya a ser que Cataluña independiente acabe siendo una pseudo república islámica dominada de facto por los petrodólares y constituida en el centro europeo del islamismo más o menos radical, que es algo que ya ha empezado a ser. Una delicia. En especial, para los catalanes.

Cuando la mentira nos gobierna
Javier Benegas www.vozpopuli.com 30 Septiembre 2014

Cada vez es más generalizada la opinión de que en España carecemos de gobierno, que el pacto de las fuerzas políticas y económicas que alumbró la Transición de 1978, donde la idea de nación estaba ausente –ahora lo vemos–, jamás nos proporcionó tal cosa. Si acaso, y según la definición acuñada por Douglas Cecil North, la Transición sirvió para transformar la dictadura franquista en una “coalición gobernante” travestida de democracia; una suerte de alianza entre grupos de interés y “familias” que, más o menos organizadamente y más o menos bien avenidos, se pusieron de acuerdo para “administrar” las vidas y haciendas de todos los españoles.

El Estado absoluto
En efecto, desde los tiempos de Adolfo Suárez hasta el actual presidente no ha habido realmente un gobierno en España sino la misma coalición gobernante, cuyo carácter endogámico ha ido degradándola genéticamente de manera paulatina. De ahí que en esta hora decisiva, donde nos jugamos el ser o no ser de España como proyecto común, no tengamos un solo héroe del que echar mano, ni tampoco grandes estadistas por más que busquemos en los recónditos trasteros de la España política.

Tampoco encontraremos personas preparadas y de bien que desde la sociedad civil puedan dar un paso al frente y transformar este sistema de acceso restringido, que nos empobrece, en otro de libre acceso, porque la sociedad civil ha sido meticulosamente desmantelada. Hoy quien no demuestre que proviene de las entrañas del Estado, bien porque sea abogado por oposición, bien profesor de alguna universidad pública, no puede acceder a la política. De hecho, no hay nadie del sector privado pisando moqueta en un ministerio. Y no vale Luis De Guindos como excepción, por más que ratifique la regla, porque una cosa es “lo privado” y otra muy distinta los tinglados financiero-mercantilistas que alientan los Estados con sistemas de acceso restringido.

Da igual si es corporativo o neocomunista, el Estado es un absoluto; es decir, para sus adoradores es el problema y la solución, el bien y el mal, el todo y la nada. Si acaso su forma, la política económica que desde él se planifique y, sobre todo, su sistema de reparto de rentas son las únicas cuestiones que se dirimen. Y más allá de esto está la nada.

Es pues el Estado del siglo XXI el paraíso de los políticos profesionales, los mercantilistas y los oportunistas, y también de los politólogos y economistas sagaces, que juegan a racionalizar el funcionamiento de una maquinaria tan inescrutable como impredecible.

Hoy la nación es Estado, la sociedad es Estado y el concepto mismo de democracia está esclavizado al concepto de Estado. En consecuencia, ha desaparecido la nación, ha desaparecido la sociedad y ha desaparecido cualquier posibilidad de democracia formal, porque todo sistema de poder que esté orientado al individuo está vetado. Así, lo que en Podemos llaman “empoderamiento del pueblo” –según ellos, el colmo de la democracia– no es otra cosa que el empoderamiento supino del Estado; es decir, el puto infierno.

La mentira y sus cómplices
Al carecer de gobierno hemos terminado siendo gobernados por la fuerza más poderosa de todas cuantas existen, la de la mentira de Estado. Esta es la paradoja, la perversión que transformaba milagrosamente en buena nueva el desolador pronóstico del último Consejo de Ministros, según el cual a finales de 2015, es decir, transcurridos ni más ni menos que ocho años desde el inicio de la crisis, en España seguirá habiendo más de cinco millones de desempleados.

Es también la mentira de Estado lo que permite incorporar a la Renta Nacional Bruta los flujos procedentes de la prostitución, tráfico de drogas y contrabando, y poder asumir otros 26.000 millones de euros como deuda sin engordar aún más un déficit ya de por sí irreductible.

Y de nuevo es la mentira de Estado lo que da alas a Jordi Pujol, para que tras un ejercicio de cinismo descarnado se ponga chulo y termine amenazando desde la tribuna de un parlamento a sus propias criaturas, advirtiendo a los lacayos de que si dejan caer a su señor, éste les arrastrará en su caída, porque L'État, c'est moi. Y es que, como decía Epicteto, la mentira no puede sobrevivir sin cómplices. Y el Estado entendido como sistema de acceso restringido no es más que una colosal mentira que a toda costa sostienen sus beneficiarios.

Con todo, lo peor es que la mentira de Estado no afecta sólo a la clase dirigente, sino que ha infectado al común, hasta el punto de que muchos creen que el derecho a una vivienda digna puede traducirse en un título de propiedad que se nos ha de otorgar en el mismo momento en que nacemos, o que, a pesar de que la población envejece y se reduce sin que se produzca el número de nacimientos necesarios para sostener el sistema, se podrán asegurar las pensiones y además instaurar una renta básica universal con tan sólo fiscalizar a las mayores fortunas y perseguir a los grandes defraudadores. Ideas todas mágicas en tanto en cuanto la creación de riqueza, por más que se enuncie, no aparece explicada en ninguna parte.

Final de trayecto
Y es que, como explicaba Jean-François Revel, según las leyes que gobiernan a la mezcla de palabras, de apegos, de odios y de temores que llamamos opinión, un hecho no es real ni irreal: es deseable o indeseable. Es un cómplice o un conspirador, un aliado o un adversario…. Así pues, la mentira de Estado, que siempre promete favorecernos, es piadosa y dulce: una aliada. Mientras que la verdad, que por lo general contradice nuestros deseos, resulta ofensiva y amarga.

Por eso parece que estamos abocados a culminar esta delirante travesía rindiéndonos al populismo más abyecto, incapaces como somos de asumir que este mundo es bastante más que imperfecto y que, para colmo, nuestros actos llevan aparejados sus consecuencias. Y es que aunque nuestras demandas sean infinitas, los recursos serán siempre finitos. Quien aspira al poder lo sabe. Y sin embargo nos miente.

España
Manía constitutoria
Pablo Molina Libertad Digital 30 Septiembre 2014

La oposición padece en estos momentos un brote de neurosis que cursa con un comportamiento obsesivo, consistente en pedir varias veces al día una reforma constitucional. Esta manía constitutoria, término acuñado por Fernández de la Mora al que también se refería como epilepsia constituyente, no tiene visos de que vaya a desaparecer a corto plazo, sobre todo porque surge como alternativa ficticia a los delirios del nacionalismo catalán, cuyos dirigentes han conseguido que sus numerosos feligreses hayan entrado en un estado permanente de histeria colectiva. O sea, todos locos. Si esto sigue así, en poco tiempo la profesión de psiquiatra va a tener en España más futuro que el resto de especialidades médicas y todas las ingenierías juntas.

Los partidos políticos españoles en estos momentos se dividen entre los quieren cambiar la Constitución, como el PSOE, y los que quieren dinamitarla sin más preámbulos, que es la tesis de los nacionalistas y sobre todo los pablemos, que para eso han estudiado ciencias políticas. Luego está el PP, que en este asunto, como en todos los demás, prefiere ponerse de lado a ver en qué queda la cosa para celebrar después los hechos consumados con la fe del converso. Es lo que ocurrió con el Estatuto de Autonomía de Cataluña, que los populares pasaron de impugnar en los tribunales a defender en todo su articulado como una conquista democrática que hay que preservar.

Los defensores de la reforma constitucional, entre los que destaca el cansino Pedro Sánchez por méritos propios, se abstienen de explicar qué es exactamente lo que quieren modificar. Haciendo gala de un infantilismo democrático que nuestros socialistas no han logrado superar a pesar de las más de tres décadas transcurridas, creen que los principales problemas nacionales se resolverán simplemente cambiando la Constitución. Víctimas del pensamiento mágico que estructura su ideología, consideran que el mero hecho de reformar la Carta Magna ejercerá un influjo decisivo en el nacionalismo periférico que llevará a sus dirigentes a "restablecer los afectos" (ZP dixit) con el resto de España, según ellos, la causa principal de que la Generalidad haya montado su golpecito de Estado.

La cuestión clave en todo este embrollo es qué piensa hacer al respecto el Partido Popular. En primer lugar porque está en el Gobierno, pero también porque es el único partido que tradicionalmente ha hecho gala de una cierta solvencia en los grandes asuntos de Estado. No parece que (tampoco) en este asunto esté por la labor de presentar batalla en el terreno político y, llegado el caso, lo más probable es que acabe aceptando el consenso de la reforma constitucional. Sólo cabe esperar que, llegado ese momento, sus dirigentes tengan una idea aproximada de qué es lo que quieren hacer con España, en el supuesto de que para entonces quede algo que todavía pueda seguirse llamando así.

Nacionalismo
La patria en los genes
Carmelo Jordá Libertad Digital 30 Septiembre 2014

Ando de vacaciones por tierras catalanas y aledaños y les sorprenderá saber que por aquí uno no percibe una hecatombe españolista, ni una marea humana de insatisfacción que desborde las calles día sí, día también. La gente va, viene, trabaja –el que puede-, compra lotería, pasea por el campo… y la lucha desesperada de un pueblo por su libertad se limita a ir colgando algunas estelades de ventanas y balcones, tampoco demasiadas en las zonas por las que yo he pasado, por cierto.

Sin embargo, si uno se asoma a la prensa que se puede leer en restaurantes y cafeterías –en cuanto hay un papel impreso me pierdo y traiciono el propósito vacacional de mi viaje- y sí diría que se aproxima algo transcendental, definitivo y abrupto.

Y, al menos en parte, son los periódicos los que tienen razón.

Dicho sea de otra forma: este país –dicho sea al modo Pla- se va al carajo y la gente no se da cuenta, o prefiere no hacer caso. Y no se sorprendan: España también se va al carajo y los españoles tampoco parecemos muy alterados con la cosa.

Volviendo a la prensa, este lunes repasando El Periódico encontré un artículo que describe a la perfección la tontuna nacionalista que ha idiotizado a los catalanes hasta el punto de que les traerá la ruina. Como suele pasar con estas cosas, no lo había escrito un catalán, sino un escocés. Y como también suele ocurrir el pobre ni se daba cuenta, creo yo, de la descripción tan exacta y cruel que estaba haciendo de lo suyo.

El culpable de la cosa era un tal Simon J. Shilton, de Glasgow y profesor universitario –sí, así debe estar también la universidad escocesa-. El hombre escribe un artículo muy dolido por el no de sus conciudadanos a la independencia y hacia la mitad se suelta un párrafo demoledor:

"Si la independencia es vista sólo como un vehículo para mejorar las circunstancias personales, la merecemos menos. El amor a la patria no se basa en la mejora del bolsillo ni en las recompensas inmediatas, sino que está incorporado como parte del código genético de cada persona".

Vengo defendiendo desde hace tiempo -y en contra a la que creo que es una doctrina más extendida en Madrit-, que el nacionalismo no es en esencia un mecanismo económico interesado. En mi opinión se trata, más bien al contrario, de un asunto sentimental. Se ve que me quedaba corto: según el profesor Shilton es cosa genética, supongo que independientemente de dónde uno haya nacido ya que el entorno no influye en la carga genética del individuo.

Cabe presuponer, por tanto, que por los caprichos del ADN es posible que exista algún esquimal de la tundra siberiana que sea furibundo nacionalista catalán, pero desgraciadamente todavía no haya tenido la oportunidad de darse cuenta. Eso sí, a la que un día vea una barretina por la tele le entrará un nosequé y un queseyó que se pondrá a bailar sardanas y hacer castells él solito, con la mala fortuna de que ambas actividades quedan muy deslucidas si se realizan en solitario.

Bromas a parte, el párrafo –y el resto del articulito- son bastante demoledores porque nos dan las claves de lo que realmente es el nacionalismo: un mejunje sentimental -¡o genético!- al que el individuo debe sacrificar, si es necesario, su propio bienestar. Y en el fondo tanto el nacionalista catalán como el escocés –e incluso el solitario casteller inuit- saben que sí, que será necesario el sacrificio porque la independencia es un desastre.

Pero la llibertad, ay, tiene un precio, que ya lo dijo Mas. Lo que no sabíamos es que el precio estaba marcado en los genes, como si el ADN fuese un código de barras.

El foso de la incomprensión inducida
Los nacionalistas suelen quejarse siempre de que en España no se comprende a Cataluña
Francesc de Carreras Barcelona El Pais 30 Septiembre 2014

Los nacionalistas catalanes suelen quejarse siempre de que en España no se comprende a Cataluña. Lo cierto es que, día tras día y durante muchos años, en los medios de comunicación catalanes se dedican ímprobos esfuerzos a lo contrario, a que los catalanes no comprendan a los españoles y, sobre todo, les cojan manía si no odio. Pero el foso que en los últimos treinta años se ha estado cavando para separar afectivamente a España de Cataluña, y que en estas semanas alcanza su cénit, no es una incomprensión natural y espontánea, sino intencionadamente inducida.
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Me vinieron estas ideas a la cabeza al escuchar ayer a Jordi Basté en su programa de RAC 1, el de más audiencia en aquella hora en Cataluña. Decía Basté, en términos que reproduzco más o menos textualmente, ante la decisión del Constitucional de suspender la ley de consultas no referendarias y la convocatoria de la consulta no (sic) referendaria: “Los magistrados del Tribunal Constitucional han decidido en 59 minutos sobre un texto de casi un centenar de páginas cuando para decidir si era constitucional o no el Estatuto de Cataluña tardaron cuatro años”.

Consecuencia lógica: es evidente que el Constitucional se ha limitado a cumplir las órdenes del Gobierno demostrando una vez más que es un órgano político y no jurisdiccional. ¿Dónde está la división de poderes? Desde hace unos años, el Constitucional es visto en los medios de comunicación nacionalistas como la imagen de la España castiza, centralista y reaccionaria.

La comparación que hace Jordi Basté entre la sentencia del Estatuto y la resolución de hace dos días está errada en su base: una cosa es la admisión a trámite de un recurso y otra muy distinta una resolución sobre el fondo. Para la admisión a trámite no necesitan los magistrados leerse, menos aún debatir, el texto del recurso, sino comprobar simplemente si se han cumplido determinados requisitos formales: legitimación de los recurrentes, fecha de entrada en el registro, naturaleza jurídica de la norma o acto impugnado y poco más. En realidad, cuando los magistrados entraron en la sala de reuniones ya tenían respuesta a estas cuestiones.

Basté, en cambio, no comenta la naturaleza real del asunto: que Mas y la mayoría parlamentaria que le sostiene aprueban esta ley, a sabiendas contraria al orden constitucional, precisamente para hacerse las víctimas y alegar que España —y no las leyes— les impide votar. Y, además, también podría decirse —aunque no lo digo— que, dado que Artur Mas acababa de acusar al Gobierno de haber reaccionado con “velocidad supersónica”, Basté simplemente se hacía eco de sus palabras. Algunos buscan cada día que el foso de la incomprensión (inducida) se agrande.

España
Las cinco razones por las que el Tribunal Constitucional suspende la ley de Consultas
N. Villanueva ABC 30 Septiembre 2014

Cataluña puede celebrar consultas populares en virtud de su Estatuto, pero la del 9-N es «un referéndum consultivo en toda regla»
Las cinco razones por las que el Tribunal Constitucional suspende la ley de Consultas

Un referéndum encubierto
Cataluña puede celebrar consultas populares en virtud de su Estatuto, pero no una como la del 9-N, pues, a juicio de la Abogacía y del Consejo de Estado, es un referéndum consultivo en toda regla. Solo el Gobierno tiene la posibilidad de convocar un referéndum de estas características.
Administración electoral paralela

La relación de «personas legitimadas» para participar en las consultas populares contenida en el artículo 5.1 de la ley tampoco se acomoda a la ley del régimen electoral. Se inventan su propio censo y crean una «administración electoral paralela», lo que es también inconstitucional.
Cesión de datos para el censo

La cesión de datos personales (desde el padrón municipal de los ayuntamientos) a la Comunidad Autónoma sin consentimiento de los interesados (lo que prevé la ley de consultas) no se incardina en lo dispuesto ni en la ley de bases del régimen local ni en la ley de protección de datos.
Titular de la soberanía

La celebración del 9-N supondría reconocer a una fracción del pueblo español una capacidad que excede de las competenencias autonómicas: se llama a los catalanes a decidir sobre una cuestión (la constitución de Cataluña como Estado independiente) que afecta a todos los españoles.
Decisiones trascendentes

El artículo 3.1 de la ley de Consultas está formulado en términos tan genéricos que tales consultas podrían llegar a alcanzar a aquellas «decisiones políticas de especial trascendencia» que son objeto del referéndum consultivo que la Constitución Española reserva al Gobierno de la Nación.

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Un mensaje de serenidad y firmeza que no excluye búsqueda de soluciones
EDITORIAL El Mundo 30 Septiembre 2014

LA ADMISIÓN a trámite por parte del Tribunal Constitucional de los recursos presentados por el Gobierno contra la ley de consultas catalana y el decreto de convocatoria del referéndum independentista paraliza, de facto, cualquier iniciativa encaminada a preparar y celebrar esa votación. Sin embargo, no es seguro que las autoridades catalanas estén dispuestas a cumplir la resolución, si hemos de hacer caso a la reacción del consejero de Presidencia, Francesc Homs, que ayer vaticinó «consecuencias mayúsculas».

En el escrito contra la consulta admitido por el Tribunal, el Gobierno solicita específicamente que se declaren suspendidas «las actuaciones de preparación, realizadas o procedentes, para la convocatoria de dicha consulta, así como de cualquier actuación vinculada a la referida consulta desde la fecha de la interposición de esta impugnación». Eso significa que la Generalitat debería dejar en vía muerta sus planes a partir de este momento.

Frente a la respuesta desafiante de Homs, el presidente Rajoy garantizó ayer que el Estado de Derecho no se quebrantará: «Mientras yo sea presidente del Gobierno, la ley se va a respetar en toda su integridad. Que todos los catalanes y el resto de los españoles estén tranquilos en ese sentido». Rajoy compareció en La Moncloa para explicar los recursos del Gobierno al Constitucional. Lo hizo con argumentos sólidos y precisos. Desmontó las pretensiones de mostrar la votación por la independencia como un acto de democracia.«Es un recurso demagógico apelar a algo que suena bien, el derecho a expresarse, el derecho a ser escuchado», dijo. Ysubrayó: «No hay nada ni nadie que pueda privar a todos los españoles del derecho a decidir lo que es su país».

Rajoy deshizo también la falacia consistente en contraponer la voluntad popular a la ley, y de presentar ésta como una imposición arbitraria a las aspiraciones de los independentistas. «La Ley no es un corsé, ni una restricción contra la libertad. (...) La Ley es la expresión de la voluntad de la mayoría de los ciudadanos». Recordó a este respecto que la Constitución, contra la que la consulta soberanista «atenta directamente», fue votada de forma mayoritaria por todos los españoles, incluidos los catalanes.

El presidente del Gobierno también desmintió la pretendida buena voluntad de Artur Mas y su disposición al diálogo. Explicó que la Generalitat «lleva tiempo desarrollando una política de hechos consumados», con la intención, dijo, de forzar al Gobierno a «encontrar una solución a decisiones unilaterales». Acusó a Mas, sin nombrarlo, de «buscar atajos o subterfugios para violentar la legalidad» y fue claro al señalar que quien tiene la responsabilidad de que se haya llegado a este punto y de sus posibles consecuencias no es el Gobierno, sino quien ha puesto en marcha todo este proceso.

Aun así, mostró confianza en que se esté «a tiempo de enderezar el rumbo». En este punto, manifestó que su disposición a dialogar y a modificar las leyes si fuera preciso, sin descartar una reforma de la Constitución; eso sí, siempre y cuando se cumplan los procedimientos establecidos para hacerlo: «Todo el diálogo dentro de la ley y ninguno fuera de la ley», advirtió.

De cara al posible pulso que pueda plantear ahora la Generalitat, cobra especial valor el hecho de que el líder del PSOE se pusiera ayer inequívocamente del lado del Gobierno. Pedro Sánchez criticó «la quiebra de la legalidad» planeada por Mas y le acusó de «fracturar» la sociedad catalana. Sería muy conveniente que otras formaciones hicieran lo mismo. La inestabilidad generada por el desafío independentista puede poner en riesgo la recuperación. No parece casual que esté subiendo la prima de riesgo, que la Bolsa española fuera ayer la que registró una mayor caída en Europa, que sean Caixabank y Banco Sabadell los bancos más castigados en el Ibex y que la agencia Fitch amenace con calificar como bono basura la deuda de Cataluña.

Mas y los Pujol, bajo el foco policial

Editorial El Mundo 30 Septiembre 2014

ARTUR MAS, que en una entrevista en La Sexta reiteró el domingo que «nunca» ha tenido «vínculos con los negocios de la familia Pujol», afronta ahora un grave problema de credibilidad, como mínimo. Según hemos desvelado, la unidad antiblanqueo de Liechtenstein ha sabido por «fuentes públicas» -y así lo ha comunicado a España- que el presidente de la Generalitat podría estar relacionado con las «actividades ilegales» del clan Pujol, a través del grupo Brantridge Establishment. La prudencia con que se pronuncian las autoridades de un país cuya economía depende en gran medida en la opacidad bancaria es lógica y no resta en absoluto relevancia a una información oficial emitida en el marco de una investigación antifraude.

Los datos de que dispone el Principado no sólo contradicen la versión de Artur Mas, sino que lo relacionan con el entramado societario utilizado por Jordi Pujol hijo para mover su fortuna en paraísos fiscales. La Policía trata de averiguar si el padre de Mas fue testaferro del padre de Jordi Pujol. Pues bien, ahora se abre otra línea de investigación que une a los hijos de ambos. Es la primera vez que una institución sitúa bajo el mismo foco, juntos, en un paraíso fiscal, a Artur Mas y el primogénito del matrimonio Pujol-Ferrusola.

El presidente de la Generalitat -que también se quejó en su entrevista en televisión de que «hoy corrupción es cualquier pequeña irregularidad»- debería evitar la tentación de interpretar esta derivada del caso Pujol como un contraataque del Gobierno a su desafío. Si la Udef lo investiga se debe únicamente a la información remitida por la Unidad de Inteligencia Financiera de Liechtenstein. Por tanto, lo que tiene que hacer es clarificar a qué se refieren las autoridades de este país cuando lo vinculan con este holding, que además está bajo la lupa del juez Pablo Ruz desde que declaró la ex novia de Jordi Pujol hijo.

La cuestión es sencilla. Un hilo de la madeja empresarial utilizada por los Pujol para ocultar su fortuna en el extranjero conduce a Mas. La Udef debe tirar de él e investigar hasta las últimas consecuencias, sin tener en cuenta la evolución política del pulso al Estado planteado por el presidente de la Generalitat.

LA MADEJA CATALANA
Desmontando al nacionalismo de letrina
Antonio R. Naranjo www.elsemanaldigital.com  30 Septiembre 2014

No se trata ya de que no logren lo que reclaman, sino de que no les salga gratis haberlo intentado agrediendo al paisaje social e institucional que a ellos mismos les permite ser lo que son.

No es verdad que Cataluña sea más singular que nadie, aunque su singularidad disponga de más promoción propia y respeto ajeno y, en consecuencia, tampoco lo es que esa premisa dudosa o insuficiente merezca un especial trato diferenciador que en todo caso se lleva dando 36 años.

Claro que frente al nacionalismo hace falta una réplica política, como repiten cansinamente quienes parecen pedir disculpas por defender la ley, pero no es precisamente la que se sugiere: una perpetuación de los mismos errores que ha llevado al igual a sentirse distinto y a hacer de ello un motivo de disputa perenne desde un agravio artificial inducido por una agotadora maquinaria institucional y propagandística.

Hagamos política, pues, pero para desandar lo andado, para dejar de comprar la idea de que el reconocimiento de las particularidades de nadie no es un puente para la integración sino una rampa de despegue a la ruptura.

Un ciudadano de Oklahoma tiene poco que ver con uno de Boston y cualquiera de los dos difícilmente se parece a uno de San Francisco que, a su vez, es difícil de homologar con uno de Atlanta. Añadan a esta certeza la amplitud geográfica y demográfica; el origen étnico, religioso y cultural de cada cual; la ausencia de una historia compartida longeva que fije unas raíces sólidas comunes; la fuerte descentralización administrativa y política e, incluso, la amplísima implantación de mecanismos de participación ciudadana que, de igual modo que sirve para elegir popularmente a fiscal o sheriff, avalaría que cualquiera de ellos hiciera fortuna con discursos localistas de confrontación.

Y sin embargo, la idea cívica, política y legal de Estados Unidos no se discute, al entenderse que por encima de identidades distintas o incluso antagónicas prevalece una idea común "apolítica" que impide transformar las singularidades en un ingrediente de la discusión organizativa y legal de un país con –repito- más minorías, creencias, razas, culturas e idiomas que ningún otro en el mundo. Pero ojo si alguien le da por silbar el himno en el preámbulo de la Super Bowl.

Cataluña no es distinta a Aragón, a Castilla, a Andalucía o a Galicia: simplemente se le ha concedido al menos desde 1978 la posibilidad de transformar su evidente identidad cultural -¿quién no la tiene?, ¿dónde pone que una es objetivamente más importante que otra?- en una herramienta de separación política que ahora explica la profundidad del problema pero también allana el camino de los remedios: como allí la misma casta corrupta y burguesa que come y bebe del Estado de Derecho quiere dinamitarlo; hay que mostrarles sin ambages el precio a pagar por su desafío.

La política que hay que hacer no es proclamar la necesidad de un diálogo que primero equipara lo que no es equiparable, como si imponer algo ilegal pro procedimientos ilegales desde una minoría fuera tan legítimo como hacer respetar la ley desde una mayoría; ni tampoco vincular el respeto a las identidades propias a la renuncia a recalcar las compartidas, sino todo lo contrario.

Eso ya lo hemos probado: frente a esa idea que contrapone al agraviado nacionalismo catalán o vasco un intransigente nacionalismo español cabe recordar, siquiera a beneficio de inventario, que buena parte del esfuerzo institucional y legal de la España democrática ha ido encaminado a reconocer en todos los frentes la autonomía transversal de todos estos territorios con el ingenuo objetivo de calmar sus viejas tentaciones.

Puede parecerles poco o mucho, pero dudar siquiera de la intención recogida en la Constitución y desarrollada en Estatutos de Autonomía que ya quisieran Escocia o Québec es tan insostenible como negar que todo ello sólo ha valido para conseguir el efecto contrario: a cada esfuerzo por integrar le ha acompañado otro por separar, transformando las herramientas concedidas en armas de desintegración mediante un aparato de manipulación masiva que ha transformado la Cataluña del 90% de respaldo a la Constitución en una Cataluña tal vez mayoritariamente independentista.

Por decirlo más claramente, mientras esta España rancia de himno sin letra consumía energías en dotar a la excepcionalidad cultural –enriquecedora siempre- de una jerarquía administrativa sin parangón; los receptores de esa concesión devolvían el esfuerzo implantando la idea de que el único desarrollo pleno pasaba por deshacer el espacio compartido. Esa subordinación intelectual de que para ser del todo había que dejar de ser una parte explica también el fenómeno del terrorismo, por cierto.

Todos los derechos comportan obligaciones, y el gran problema aquí es que el Estado de Derecho se ha olvidado voluntariamente de exigir las segundas y ha comprado, con inanidad intelectual y flojera política, un tablero de juego infame que lo empapa todo: el sistema educativo, la confrontación institucional y, sobre todo, el ideario y el lenguaje abrumadoramente destructivo de la clase dirigente catalana.

Esto del lenguaje es lo primero a derrotar, acabando con un ilusionismo dialéctico que ha hecho que el tramposo se beneficie del que respeta las normas: no sólo la ley impide destruir el todo por las ansias de una parte de la parte; sino que además tal pretensión no es democrática, y sorprende la dificultad fuera y dentro de Cataluña por defender con ahínco lo obvio: la ley no es un recurso predemocrático e impersonal que se contrapone fríamente a la voluntad humana de un pueblo agraviado, sino la síntesis de una inmensa mayoría cualitativa y cuantitativa que también tiene derechos. Lo antidemocrático no es "prohibir expresarse al pueblo", sino ignorar cuál es el pueblo en cuestión y elegir un censo ad hoc en contra del único orden que garantiza el imperio de la ley sobre las emociones.

La tibieza con el nacionalismo, expresada en una renuncia voluntaria a defender en toda España una idea ciudadana de España para no enfadar a quienes mientras la agredían, es el primero de los retos, y para emprenderlo resulta imprescindible dejar de pensar en la respuesta: esto no puede quedar en empate y los cambios no pueden pasar por otra concesión que de nuevo será insuficiente.

No hay que dirigirse a la respetable pero insuficiente población catalana que, por intoxicación o devoción, ha comprado la burra nacionalista, sino al resto de españoles sorprendidos por la tibieza argumental y política empleada en estos años: no se trata ya de que Mas o Junqueras no logren lo que reclaman, sino de que no les salga gratis haberlo intentado agrediendo al paisaje social e institucional que a ellos mismos les permite ser lo que son.

Porque de no ser así, de creer que la calma llega por dar pábulo al exceso, ralentizar una respuesta coral e incluso profundizar en el camino equivocado; se seguirá hinchando un globo abyecto por una parte que va de agredida por un todo que no puede comportarse encima como un agresor.

¿O qué hay que temer si no se traga con un perverso, voraz, injusto y agotador discurso cuya legitimación acomplejada sólo ha servido para dispararlo? ¿Acaso hay que renunciar a la ley para evitar "males mayores" que ya han sucedido? ¿No es precisamente constitutivo de una democracia entender la imposibilidad de que todo el mundo piense y sienta igual pero, a la vez, respetar y hacer respetar el paisaje que integra esas diferencias?

¿Dónde está escrito que haya que convencer a nadie de que, además de serlo legalmente, tenga que sentirse español? ¿No hay que contar sin más con esa minoría apreciable, con una amplia capacidad de expresión y reconocimiento pero también con unos límites que no tiene que aplaudir pero sí acatar? ¿Dónde pone que haya que convencer a todo el mundo de que crea en algo y que, mientras se logra, tenga bula para dotarse de su propia legalidad y quejarse si no prospera?

¿O acaso por aplicar la ley y el sentido común, ahora mismo o cuando se celebren elecciones plebiscitarias o cuando el Parlament quiera declarar la independencia, hay que abrirse de piernas y disfrutar para que la violación lo parezca menos y el violador no se haga el ofendido? ¿O se está diciendo que, llegado ese punto, si se desatiende el "clamor" va a estar justificado lograr con las armas lo que no se ha conseguido con las almas?

En otras palabras, que los nacionalistas hagan lo que les dé la gana. Pero que España haga también lo que debe, en todos y cada uno de los terrenos en los que este Movimiento tan totalitario como hábil con la retórica ha operado en formato de barra libre durante casi cuarenta años. Con calma, con rotundidad, poniendo a cada causa el efecto que le corresponde sin pensar en las repercusiones sociales y políticas o convirtiéndolas, precisamente, en la plataforma para cambiar el ritmo y la discusión.

Porque las normas o las leyes no son sagradas, como decía Roosevelt, pero los principios sí. O si me aceptan el símil, lo último que puede hacerse cuando huele a mierda es salir corriendo a refugiarse en una letrina. El nacionalismo no necesita diálogo, sino terapia.

ETA aliado de Mas
Carlos Iturgaiz www.elsemanaldigital.com 30 Septiembre 2014

Recordemos que cuando la organización terrorista ETA se reunió hace varios años con el dirigente de Esquerra Republicana, Carod Rovira, en lo que se llamó el pacto de Perpignan y donde ETA decidió y negoció no atentar en Cataluña, se comenzó a trazar una hoja de ruta de colaboración independentista entre el nacionalismo secesionista catalán y los terroristas nacionalistas vascos.

Y en el mismo día del desafio de Artur Mas, la banda terrorista etarra pide a sus acólitos en su último comunicado emular a Cataluña aprovechando según ellos que hay una alianza cada vez más amplia por el derecho a decidir.

Que los terroristas de ETA hayan hecho coincidir la publicación de su último comunicado con el día del "show" de la firma por parte del Presidente de la Generalitat convocando el referéndum de independencia de Cataluña el próximo día nueve de noviembre, ni es casualidad ni tampoco baladí.

El presidente de la Generalitat es el espejo donde se miran los terroristas etarras
Ese comunicado etarra apoyando el referéndum secesionista catalán, le coloca a la banda asesina como un aliado potencial del Presidente convergente catalán en este proceso.

Y ese comunicado lo hacen los terroristas lógicamente porque Artur Mas les ofrece con su referéndum rupturista a los terroristas conseguir los objetivos políticos por los que ETA ha asesinado durante decenas de años, me estoy refiriendo a destruir, fracturar y romper la unidad de España.

El presidente de la Generalitat de Cataluña es el espejo donde se miran los terroristas etarras, ya que la firma de convocatoria del referéndum coloca al gobierno catalán y a su Presidente en una situación de insumisión gravísima y sin precedentes, del gusto etarra, donde el gobierno catalán actúa y se comportan como verdaderos golpistas, desafiando a la justicia y el Gobierno español y yendo a la confrontación directa con el resto de los españoles.

El pulso contra el Estado, al gusto de la banda etarra, realizado por Artur Mas ha tomado ya derroteros inimaginables para nuestro país, ya que su apuesta de romper con España, que lleva implícitamente salirse de la Unión Europea, es pasarse por el arco de triunfo las leyes y la Constitución de este país, y a la vez dinamita todos los canales de diálogo posible entre los gobernantes de esa autonomía y el Gobierno de la Nación.

Por eso, toma más importancia y relevancia si cabe, que se le aplique la ley con todas sus consecuencias ante tal gravísima afrenta a la unidad de nuestra Nación, "lex dura sed lex", es decir, ha llegado la hora no de la independencia sino de que los jueces actúen aplicando las leyes de las que nos hemos dotado todos los españoles.

De Mas no se puede esperar ya nada a estas alturas del partido
El anuncio ya realizado por el Gobierno de la Nación de que no se celebrará el referéndum por ser inconstitucional, y con la absoluta certeza de que así lo refrendará el Tribunal Constitucional en los próximos días, demostrará hasta que punto el Presidente de la Generalitat está dispuesto a seguir el consejo del actual lider de Esquerra Republicana, Oriol Junqueras, y de la banda terrorista etarra que animan y abogan ambos por la total desobediencia civíl a las leyes y a la justicia española.

Artur Mas está inmerso en un laberinto sin salida, ni para su proyecto secesionista, ni para él mismo, y rodeado por si fuera poco de socios y admiradores tan peligrosos como los montruos terroristas de ETA.

De Mas no se puede esperar absolutamente ya nada a estas alturas del partido, de la justicia y sus leyes esperamos la mayoría de los españoles que estén a la altura de las circunstancias por el bien de la unidad de España y de los ciudadanos españoles.


En Cataluña nadie sospechó lo más mínimo del clan de los Pujol durante 30 años, de la misma forma que el PSOE nunca detectó nada anormal en el disparate grosero de los ERE durante diez años. ¿Y Bárcenas? ¿Y Matas? ¿Y todos los de la Gürtel? ¿Nadie vio nada en el PP? ¿Nunca? El interés de la corrupción en política siempre es intransitivo. Como el verbo delinquir.

De ese silencio interno, de la impotencia o el cinismo de acallar siempre las miserias internas, surge el ruido externo, el que ha convertido la corrupción en el arma más eficaz que se conoce para desgastar a un gobierno y derribarlo. Se tapan las vergüenzas propias con la manipulación grotesca de los escándalos de corrupción que afectan al adversario. Como los políticos andaluces, el uno extiende la sospecha de que toda la cúpula del PSOE se ha enriquecido con el dinero de los ERE y el otro, nada sutil, como caído directamente de una encina, lo llama ladrón y delincuente.

Ni el escándalo de los ERE presupone que la cúpula de ese partido se haya enriquecido, por grande que sea ese fraude millonario, ni pertenecer al PP convierte a sus miembros en delincuentes. Pero todo eso da igual. Porque no se trata de hablar de forma ponderada y rigurosa de los casos de corrupción, sino de formar el mayor escándalo posible para dañar al otro. Deformarlos y manosearlos a diario, como si fuera el mismo fango.

Corruptos, delincuentes, ladrones… Los oía hablar y sólo pensaba en eso, en lo fácil que resultan luego las explicaciones cuando la vecina que jamás se había interesado por la política, más allá de acudir cada cuatro años a las elecciones, dice ahora que en las próximas va a votar a Podemos, que ya está harta de todos. Asqueada. “Todos son iguales”, dice. Y todos a su alrededor asienten porque están hartos de lo mismo, sobrepasados por esa inercia cansina del discurso político mentiroso, sectario y corrosivo.

Qué fácil es explicar la desolación de aquel catedrático, de estos médicos, de esos profesores que sortean a diario los recortes que les imponen. Qué fácil se explica todo cuando se observa este espectáculo diario de mentiras, desvergüenza, crispación. Esa niebla de insultos con la que amanece todas las semanas Andalucía. Y todo es mentira, simulación. Mera confrontación política. Esa y no otra es la imagen de la corrupción total.

El coste de la inmersión lingüística, II
elliberaldebilbao.wordpress.com  30 Septiembre 2014

En la entrada anterior recuperaba algo que escribí hace más de un año sobre el precio que han de pagar algunos alumnos vascos por el hecho de tener que estudiar en una lengua que no es la familiar. Hoy recupero las reflexiones que escribí después de esa entrada, para continuar el debate.

1- A todos nos resulta mucho más fácil expresarnos en nuestra lengua materna. Se pueden aprender varias lenguas más, lo que permite la comunicación con personas de fuera de nuestro entorno y abre la puerta a nuevas oportunidades, pero esa comunicación será siempre más fácil cuanto mayor sea nuestra familiaridad con la lengua empleada.

2- Hay determinadas tareas que requieren un grado de complejidad más elevado que el habla común. La docencia, por ejemplo, requiere que el profesor sea capaz de expresar ideas abstractas de tal modo que sus alumnos puedan comprenderlas. Lo que en muchas ocasiones implica adaptar el mensaje, alterarlo y presentarlo de múltiples maneras hasta conseguir dar con la forma más adecuada para que el alumno lo entienda.

3- La otra cara de la docencia, el aprendizaje, también requiere un grado elevado de familiaridad con la lengua. Una persona con conocimientos básicos de inglés, en el mejor de los casos, podrá entender las situaciones que se presentan en una novela o en una película, captar el tema de una canción, y mantener una conversación no demasiado compleja en esa lengua sin demasiadas dificultades. Pero en el proceso educativo se presentan problemas y formas de pensar que exigen ir más allá del uso habitual de una lengua.

4- En primer lugar, la comprensión no puede ser la misma en la lengua familiar que en la lengua que se está aprendiendo. En segundo lugar, la expresión evaluable de lo aprendido, lógicamente, también será necesariamente más rudimentaria. Y esto no es sólo una cuestión instrumental. No se trata simplemente de que el pensamiento ha de ser expresado mediante el lenguaje y que cuanto mayor sea el dominio del lenguaje, mejor será la expresión; el problema es que el pensamiento es en sí mismo lenguaje, y por lo tanto la capacidad de generar pensamientos complejos va unida al grado de dominio de la lengua en la que se generan. Dicho de otro modo, el aprendizaje consiste principalmente en entender problemas, teorías y conceptos, observar relaciones, extraer implicaciones, y ser capaz de expresarlas con palabras. Es decir, es un proceso más complejo que la simple memorización.

5- ¿Quiere esto decir que es imposible lograr un grado de dominio de una lengua tal que nos permita manejar adecuadamente las habilidades comunicativas presentes en la docencia? No exactamente. Con la exposición adecuada, un profesor será capaz de expresarse en una lengua con la suficiente soltura como para que su trabajo no se vea afectado. Del mismo modo, un estudiante también sería capaz de entender y ordenar ideas en otra lengua.

6- ¿Cuál es el problema, entonces? El problema es el coste. Dejando de lado al profesor, que al fin y al cabo no es más que la parte reemplazable del proceso educativo, el alumno de Primaria y de Secundaria va a la escuela para lograr determinadas competencias en diferentes asignaturas. La complejidad del proceso va aumentando (en teoría, al menos) según se van superando los cursos, y por lo tanto el dominio del lenguaje ha de ir también en aumento. Este proceso de dominio del lenguaje tiene una parte específica con presencia en el currículo, la asignatura de Lengua y Literatura, pero también una parte difusa, que es la exposición a esa lengua fuera del aula. En su familia, en su círculo de amigos o cuando lee y escucha esa lengua, el alumno no deja de aprender nuevas expresiones, giros o palabras. Así, el rendimiento en las pruebas PISA de Lectura se ve afectado positivamente por el tiempo que dedican a la lectura por gusto o diversión (página 21). Del mismo modo, y en este caso refiriéndonos no sólo a la competencia lectora sino al rendimiento en las tres pruebas, el apoyo de los padres a edad temprana (hablar con los hijos sobre lo que han aprendido o leerles cuentos), también tiene un impacto significativo. En resumen, cuanto mayor sea la familiaridad del alumno con la lengua de aprendizaje, mayor será su rendimiento, y esta familiaridad se consigue dentro y fuera del aula.

Pero estábamos hablando del coste. Decíamos que es posible que un alumno consiga un dominio de la lengua aprendida suficiente como para poder expresarse en ella en igualdad de condiciones con su lengua materna. ¿Cómo? Aumentando la exposición a la misma. Si el principal objetivo en ese momento es el aprendizaje de la lengua, no hay mayor problema. Ahora bien, ¿qué ocurre cuando el aprendizaje de esa lengua se produce durante la etapa educativa, y más aún, cuando esa lengua que aún no se domina vehicula el aprendizaje del resto de las materias? En ese caso, para que el alumno consiga un dominio suficiente de la lengua en la que estudia y así su rendimiento no se vea afectado negativamente, habrá que dedicarle más tiempo a esa lengua, en detrimento de las otras materias de estudio… con lo que probablemente el rendimiento en esas materias también terminaría por verse afectado.

Por lo tanto, si el alumno ve significativamente mermado su rendimiento cuando no realiza las pruebas en la lengua familiar, y al mismo tiempo consideramos que el sistema educativo debería tener como objeto principal al alumno, habría que proponer que la lengua vehicular fuera aquella que le permitiera obtener mejores resultados.

Ahora bien, si se defiende que el objetivo principal de la educación consiste en aumentar el conocimiento y el uso de la lengua minoritaria porque es algo en sí mismo beneficioso o para que ésta no se pierda, la propuesta será que aumente la
dedicación del alumno a la lengua no familiar, asumiendo el impacto negativo en el rendimiento del alumno en otras materias.

Y aquí es cuando empezamos a abordar la cuestión central, que consiste, más que en determinar el coste exacto, en averiguar si merece la pena o no. Si es rentable, en lenguaje económico.

Cabe preguntarse si hay un beneficio real para el alumno castellanoparlante de modelo B o D que compense ese coste, más allá del hecho de que está obligado a demostrar que es capaz de expresarse en euskera si quiere vivir en sociedad.

Quedan muchas cuestiones por plantear y desarrollar, que iré abordando con el paso del tiempo.

El gobierno vasco determinará el aprendizaje del euskera
Vicente Torres Periodista Digital 30 Septiembre 2014

Uno de los más graves errores de la democracia española fue pensar que los dirigentes autonómicos se comportarían de modo razonable y consecuentemente se les transfirieron competencias que nunca debió abandonar el gobierno central.

Una de ellas es la de la Educación. El capital más importante de una nación es el que componen los niños y su educación no se debe dejar en manos de cualquiera. En España no surgen suficientes políticos de un nivel aceptable para tantos cargos como hay. Si para ser político hubiera que pasar un test de inteligencia (no de picardía), un examen de cultura general, y otro de personalidad, en el que se estudiara el gusto por la verdad de los aspirantes, el respeto a la palabra dada, etc., muchos de los que hoy viven de la política tendrían que buscar otro trabajo.

Por otro lado, esperar que todos los Consejeros de Educación de las CC AA piensen en el bienestar de los alumnos es creer en los milagros. Ya se ve que a los niños se les enseñan geografías disparatadas, episodios históricos inventados, etc.

Otro de los errores graves es el de haber declarado una lengua oficial. Primero porque no sirve para nada, y segundo porque con ello se da pie a que las CC AA hagan lo propio. Y ya tenemos el lío.

No se sabe si porque son catetos o porque son demasiado listos imponen el estudio de ciertas lenguas. Con eso se consigue que la gente la aprenda. También obligan a usarlas en aquellos ámbitos en que pueden hacerlo. Quienes están infectados por el nacionalismo, son fanáticos y procuran usar esas lenguas a todas horas. Pero las fiebres pasan. Y lo normal es que la gente sienta rechazo a todo aquello que ha tenido que aprender a la fuerza y no le resulta útil. Impones una lengua por la fuerza es adelantar su desaparición. Aparte de un derroche de dinero y de energía.

El TC suspende en tiempo récord la consulta catalana
Efe www.gaceta.es 30 Septiembre 2014

El pleno del Tribunal Constitucional ha suspendido esta tarde de forma cautelar la consulta soberanista catalana tras admitir a trámite los recursos de inconstitucionalidad presentados por el Gobierno contra la convocatoria del 9 de noviembre.

El pleno del Tribunal Constitucional (TC) ha suspendido hoy, de forma cautelar y por unanimidad, la consulta soberanista catalana al admitir a trámite los recursos de inconstitucionalidad presentados por el Gobierno contra la convocatoria del 9 de noviembre.

La decisión ha sido adoptada en un pleno convocado de forma urgente, tras presentar esta mañana el abogado del Estado en el Registro del Constitucional los recursos del Ejecutivo contra ley de Consultas, aprobada el pasado día 19 por el Parlamento catalán, y contra el decreto de convocatoria, firmado el sábado por el presidente de la Generalitat, Artur Mas.

La interposición del recurso del Gobierno ha sido anunciada por el propio presidente, Mariano Rajoy, en una comparecencia ante los medios de comunicación después de una reunión extraordinaria del Consejo de Ministros.

La suspensión se ha producido de forma automática, como está establecido cuando es el Gobierno el que presenta los recursos de inconstitucionalidad y lo solicita de forma expresa.

La Ley Orgánica del Tribunal Constitucional impone que el tribunal de garantías constitucionales debe decidir si prolonga esa suspensión temporal antes de que pase un plazo de cinco meses o, en su caso, la levanta.

Por tanto, aunque la suspensión es cautelar y no supone pronunciamiento alguno sobre el fondo del asunto, podría extenderse hasta que el TC resuelva el recurso, es decir, la legalidad de la convocatoria.
La rabieta del 'president'

El presidente catalán, Artur Mas, ha tildado hoy de "hostil" la actitud del Gobierno al recurrir la consulta del 9N y ha criticado que el presidente del Tribunal Constitucional reúna el organismo a "velocidad supersónica" para frenarla, aunque mantiene la "esperanza" que el conjunto del TC actúe como un "arbitro de todos".

Mas ha indicado que en un Estado de "convicción democrática plena" en estos momentos ya se estaría debatiendo entre si hay que votar 'sí' o 'no' en la consulta, que ha insistido que no es un "referéndum encubierto", como sostiene el Gobierno, al que ha acusado de "no preguntar ni dejar preguntar".

Mas ha participado hoy en la presentación en el Palau de la Generalitat del Libro Blanco de la Transición Nacional de Cataluña, que en cerca de 1.400 páginas recoge los 18 informes del Consejo Asesor para la Transición Nacional (CATN) elaborados y presentados en los últimos meses.

El presidente catalán, que ha pronunciado el discurso poco antes de conocerse la decisión del TC, ha señalado que el presidente del Tribunal, Francisco Pérez de los Cobos, militó en el PP y ha manifestado una "clara animadversión" con Cataluña.

Pese a la decisión del TC de suspender cautelarmente la consulta, el dirigente catalán ha manifestado que tiene "esperanza" de que el conjunto de miembros del tribunal actúen como un arbitro "de todos" cuando analicen el contenido del decreto y la ley de consultas.

Mas ha dicho que se deberá ver qué sucede en las "próximas días y horas" pero en todo caso ha subrayado que la Generalitat está "preparada" para defender legalmente la consulta y seguir con los preparativos de la misma.

Asimismo, ha denunciado que es de "Montesquieu en estado puro" que el Gobierno, antes de la decisión del TC, ya sentenciara que la consulta es "ilegal": "Y se quedan tan anchos", ha añadido.

Para el presidente catalán, el Gobierno actúa de forma "hostil" contra la mayoría en Cataluña al "obstaculizar" la legalidad catalana" con sus recursos, que a su juicio presentan porque "les de miedo" la respuesta que puedan dar las urnas el 9N.

"Estamos preparados para hacer posible lo que es necesario, y lo que es necesario es votar", ha dicho y ha añadido que el Gobierno lo que quiere es "hacerlo imposible, cuando lo que es necesario es resolver el reto democrático votando".

Por su parte, el presidente del Consejo Asesor, el jurista Carles Viver Pi-Sunyer, ha explicado que el Libro Blanco da la "información necesaria" a la ciudadanía con el objetivo de "conocer para poder decidir" el futuro político, sin "menospreciar las dificultades" que entrañan la construcción de un nuevo Estado pero tampoco, ha dicho, las "posibilidades reales" de lograr este objetivo.

Los informes, centrados esencialmente en la construcción de un Estado independiente, se distribuyen en tres bloques, el primero de ellos dedicado al proceso hasta la proclamación de la independencia, la desconexión del derecho vigente y la redacción de una constitución catalana.

El segundo bloque versa sobre las "estructuras de Estado" en ámbitos como la administración tributaria, el sistema de seguridad social, el poder judicial, el banco central, la seguridad interna o las infraestructuras energéticas, entre otros.

El tercer bloque se centra en las relaciones internacionales y reconocimiento internacional de un eventual nuevo Estado catalán.

Cataluña, el país de los trileros
Sergio Fidalgo www.cronicaglobal.com 30 Septiembre 2014

Escena 1. Un ex presidente, que confesó ser evasor fiscal, acaba abroncando a los diputados tras dar unas explicaciones de risa y evitar hablar de las sospechas que recaen sobre las actividades económicas de su familia. Miren donde está la bolita, la bolita, aquí, allí, apueste cincuenta euros, no se fijen en lo que soy, y siéntanse abochornados por intentar acorralar a un patriota que da su última lección de ¿moralidad? Ah, lo siento, perdió su billete, la bolita estaba en el otro vaso.

Escena 2. Un portavoz del partido del Gobierno catalán, se dedica a enfrentarse con los portavoces de los partidos de la oposición, hace referencias a las alcantarillas del estado y les reprocha su comportamiento hacia el ex presidente evasor fiscal. Miren donde está la bolita, la bolita, aquí, allí, apueste cincuenta euros, no acosen al pobre patriota que nos gobernó y construyó la patria durante 23 años, que ustedes son unos servidores de lo más oscuro del Estado casposo español, y olviden que como diputado no le pregunto al pobre patriota sobre donde está la pasta que presuntamente puede haber sisado al gobierno al que sustento. Ah, lo siento, perdió su billete, la bolita estaba en el otro vaso.

Escena 3. Un todavía presidente de una Comunidad Autónoma, durante cuya gestión se ha producido el desmantelamiento más salvaje de los servicios públicos en toda la historia contemporánea de España y que ha utilizado el procés para intentar desviar la atención de sus problemillas personales y los de su partido, convoca la firma formal de un referéndum ilegal el día después de la comparecencia del ex presidente evasor fiscal que además le puso donde está a dedo. Miren donde está la bolita, la bolita, aquí, allí, apueste cincuenta euros, olviden que nuestro fundador se comportó ayer de forma patética ayer en el Parlament y admiren como soy un patriota de nuevo cuño que desafía al casposo Estado español con la unidad de más del 80 % del Parlament gracias a esos tontos útiles que me están echando una mano. Aunque me temo que al final los tontos útiles, o al menos el más grande, se me acabará comiendo la tostada. Igual no es tan tonto. ¿Quién lo es, pues? De momento, lo siento, perdió su billete, la bolita estaba en el otro vaso.

Escena 4. El alcalde de la capital de Cataluña se dedica a promover plenos patrióticos de apoyo a todo lo que le dice su jefe de filas, el mismo que sangra las arcas de la hacienda municipal mientras le da palmaditas en la espalda y le dice “Xavi, tú si que vales. Sigue pagando la fiesta, que cuando perdamos el Ayuntamiento va a dar igual como queden sus finanzas. Recuerda el dicho de la España opresora ‘para lo que me queda en el convento…’. Por cierto, ¿te sobran unos milloncejos para pagar un referéndum que tengo en mente y que no se acabará celebrando?”. Miren donde está la bolita, la bolita, aquí, allí, apueste cincuenta euros, vea como Barcelona es una ciudad patriota, y arruinada, que nos hemos pulido todo lo que nos dejó Hereu en la caja. Ah, lo siento, perdió su billete, la bolita estaba en el otro vaso.

Al menos Convergència ya tiene doscientos euros más para su financiación. ¡Una ronda para todos, qué pagan los Pujol! O mejor no, que cuando pagan ellos, a saber quién paga…

A CONTRACORRIENTE
Las tretas de la Generalitat no doblegan a los municipios anticonsulta
Ana I. Martín www.elsemanaldigital.com 30 Septiembre 2014

Hay un puñado de "aldeas galas" de las que apenas hablan los medios catalanes pero que incomodan a Artur Mas porque son localidades muy pobladas y "urbanitas".

Van a contracorriente de la consulta. Y se saben por ello en el punto de mira de la Generalitat. Porque, aunque son pocos, están muy poblados y han conseguido incomodar a los de Artur Mas.

En torno al 8% de los 947 municipios catalanes conforman la disidencia, un puñado de aldeas galas de las que apenas hablan los medios catalanes pero que han anunciado, públicamente o a través de cartas a la Generalitat, que no colaborarán en ninguna ilegalidad.

Cuatro de ellas se han opuesto en sus plenos municipales a las mociones impulsadas por la Asociación de Municipios de Cataluña y la Asociación de Municipios por la Independencia en toda Cataluña. Se trata de Rubí, Sant Boi de Llobregat, Viladecans -con alcaldes del PSC- y Castelldefels.

Este último es el menos poblado de los cuatro y supera los 63.000 habitantes. "Ya nos dirá la Generalitat si va a habilitar las comisarías de los Mossos para que la gente vote", señala con sorna su alcalde, Manuel Reyes, a El Semanal Digital mientras advierte de que no cederá ningún local municipal para la consulta.

Porque ésa es otra. Para asegurarse de que las 10.800 urnas que hay previsto habilitar están en todas las localidades, incluidas a las contrarias al referéndum, la Generalitat ha asignado una serie de locales para votar a cada una de ellas por la vía del ordeno y mando.

Si quieren bien, y si no los ayuntamientos tienen 10 días para presentar alegaciones y proponer otros emplazamientos. En concreto en Castelldefels, uno de los 14 puntos de votación se situará irónicamente en la Casa de Andalucía. Una Comunidad que, a través de sus emigrantes, ha contribuido especialmente al desarrollo y crecimiento de Cataluña.

¿Que hay ayuntamientos que se niegan a dar los datos del padrón amparándose en la ley de protección de datos? También a eso se ha adelantado la Generalitat, que utilizará en su lugar el Registro de Población de Cataluña, elaborado por el Instituto de Estadística catalán.

"El Pleno de Castelldefels no aceptó dar soporte a la consulta, algo tendrá que decir el Ayuntamiento. Nosotros no vamos a perder ni un segundo en eso. Nos preocupan otras cosas, tenemos otras prioridades: que no nos cierre el hospital, el paro, la educación...", resume Manuel Reyes.

Las localidades contrarias a la consulta no salen apenas en la prensa catalana.
En esa lista de cuatro no está Badalona (220.000 habitantes), también gobernada por el PPC. Pero igualmente su alcalde, Xabier García Albiol, forma parte de la resistencia numantina. Lo que ocurrió es que, cuando se votó la famosa moción de apoyo a la consulta, el PSC local se abstuvo y permitió a los independentistas que la sacaran adelante.

Ahora bien, García Albiol señaló este domingo que Badalona no participará en ninguna "pachanga" contraria a la Constitución, porque "las elecciones las convoca quien le corresponde". Que es algo parecido a lo que afirmó Mariano Rajoy este lunes: Artur Mas no se puede arrogar una competencia que no tiene, y encima cuando "el derecho que les da a unos se lo sustrae a los demás".

Son las veleidades del PSC, que en unos municipios han votado en contra de las mociones, en otros a favor y en otros se han abstenido, las que han dado lugar a todo tipo de situaciones. Y las que han evitado que haya más localidades contrarias a la consulta.

Aun así, haberlas haylas. En Rubí (74.500 habitantes), Sant Boi (83.500) y Viladecans (65.500), gobernadas por los socialistas, los plenos municipales rechazaron la consulta. En Tarrasa (215.000 habitantes) se aprobó con la abstención del PSC, pero sin embargo el alcalde del PSC, Jordi Ballart, se apresuró a decir que sólo tratándose de una "consulta legal" no pondrá "impedimentos".

Parecido ha sucedido en Esplugas de Llobregat (46.600 habitantes), otra de las localidades del cinturón barcelonés gobernadas por el PSC. Su alcaldesa, Pilar Díaz, ha enviado una carta a la Generalitat para comunicar que su municipio no participará en nada que no se haga "con pleno respeto al ordenamiento legal vigente".

Hospitalet (254.000 habitantes) y Cornellá (86.700) también han hecho saber a Artur Mas que no cuente con ellos. Un Artur Mas que pese a todo y todos sigue empeñado en que habrá consulta el 9 de noviembre.

España / El desafío independentista
El Constitucional suspende por unanimidad la consulta soberanista
El Constitucional frena por unanimidad el referéndum «consciente de su trascendencia»
El Tribunal Constitucinal suspendió ayer durante cinco meses la Ley de Consultas catalana en un pleno «exprés»
F. Velasco / R. Coarasa. Madrid. La Razon 30 Septiembre 2014

Una actuación judicial exprés y una respuesta del Tribunal Constitucional a las horas de que en el registro se formalizara los recursos de la Abogacía del Estado contra la ley de consultas y el decreto de convocatoria para el 9-N. El Consejo de Ministros decidió el sábado impugnar ambas resoluciones del Parlament, firmadas en un solemne acto por Artur Mas, nada más aparecer su publicación en el Diario Oficial de la Generalitat. El Consejo de Estado, de forma poco habitual, se reunió el domingo para elaborar el correspondiente dictamen preceptivo, en el que ya se advertía, como adelantó ayer este periódico, que lo que pretendía Mas no era otra cosa que una «ficción de referéndum». Sobre las 13:00 horas de ayer, la Abogacía del Estado formalizaba su recurso ante el Tribunal Constitucional contra ambas normas catalanas.

El Alto Tribunal, también en una decisión poco habitual, pero justificada por la materia que se trataba, acordaba reunirse en pleno a partir de las 18:30 horas. Pasados unos 90 minutos, el Pleno dictaba las correspondientes providencias de admisión a trámite, «una vez comprobada la concurrencia de las condiciones procesales de admisibilidad» de los escritos de demandas, y suspensión provisional de las mismas. Esa decisión no era mi más ni menos que la esperada y la única posible, toda vez que los Servicios Jurídicos del Estado habían invocado el artículo 161.2 de la Constitución, el cual le faculta para impugnar normas autonómicas, con la consecuencia inmediata de la suspensión de la misma. Ahora, el TC deberá ratificar o levantar esa decisión en un plazo máximo de cinco meses.

Por ello, y de acuerdo con el citado precepto constitucional, es por lo que el TC suspender el Decreto de convocatoria y la ley de consultas, que tendrá desde ayer mismo para las partes del proceso y desde su publicación en el BOE para los terceros que puedan tener algún tipo de interés.

El Alto Tribunal ha dado traslado de las demandas al Congreso, Senado, Parlamento de Cataluña y al Gobierno de la Generalitat para que, en un plazo de 15 días, puedan personarse en el proceso y presentar las alegaciones que consideren oportunas.

Con esta decisión, el Alto Tribunal no entra en el fondo, sino que comienza un proceso que es imprevisible determinar cuándo puede finalizar con la correspondiente sentencia. Baste recordar que tiene pendiente de resolver el recurso de inconstitucionalidad que interpuso a finales de diciembre de 2010 el Gobierno que entonces presidía José Luis Rodríguez Zapatero, contra la ley de consultas populares por vía de referéndum aprobada en marzo de 2010, cuando gobernaba en Cataluña el tripartito, es decir, PSC-ERC-IU. Sin embargo, cuando se presentó el recurso, CiU acababa de acceder al Gobierno catalán y en el Parlament había ya una clara mayoría nacionalista. Esa ley de consultas prevé solicitar al Gobierno central –y es la diferencia esencial con las ahora impugnadas y suspendidas– la convocatoria de referendos sobre «cuestiones de especial trascendencia política».

Sobre este recuso pendiente, fuentes jurídicas consideran que el Alto Tribunal podía haber marcado ya las «líneas rojas» sobre las competencias concretas que tiene una comunidad autónoma para poder celebrar consultas.

Sobre esta cuestión, el ex presidente del Tribunal Constitucional Pascual Sala ve «muy difícil» que el alto tribunal emita las correspondientes sentencias sobre las normas impugnadas antes de la fecha prevista para del referéndum independentista, el 9 de noviembre. En una entrevista en la Cadena Ser, Sala subrayó que el Constitucional no se demora deliberadamente, pero «hace las cosas no precipitadamente». «Necesita el tiempo de reflexión necesario» y «hará lo que tenga que hacer con criterios jurídico-constitucionales», afirmó al respecto.


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