AGLI Recortes de Prensa  Miércoles 1 Octubre  2014

Si no hay Ley, habrá anarquía.
Vicente A. C. M. Periodista Digital  1 Octubre 2014

Si quería Mariano Rajoy una respuesta a su oferta de diálogo, ya la tiene. El Parlamento de Cataluña ha realizado su primer acto oficial de desacato al Tribunal Constitucional procediendo a la aprobación de la Junta Electoral para la consulta que piensan celebrar el próximo 9 de noviembre. Esta acción va en paralelo con la presentación de las alegaciones ante el TC sobre la suspensión, pidiendo además personarse en la causa y celeridad en la sentencia, la misma que se dio el TC para aceptar el recurso de inconstitucionalidad. Este acto del Parlamento es un claro desafío a la Ley que prohíbe la realización de cualquier actuación oficial relacionada con esta consulta.

Es verdad que para que sea oficial debe aparecer en el Boletín Oficial del parlamento de Cataluña, lo que no deja de ser un mero trámite burocrático. Pero lo evidente y así debe haberse recogido en el diario de sesiones, es que la decisión se ha tomado con los votos a favor de todas las formaciones nacionalistas partidarias de la independencia. De hecho el debate ya está publicado en el diario de sesiones de hoy con las diferentes intervenciones de los representantes en las que destaca la de Albert Rivera de Ciudadanos que ha informado a la Cámara de que estarían cometiendo un acto delictivo de acuerdo con el artículo 405 del Código Penal, que dice lo siguiente:

Artículo 405
A la autoridad o funcionario público que, en el ejercicio de su competencia y a sabiendas de su ilegalidad, propusiere, nombrare o diere posesión para el ejercicio de un determinado cargo público a cualquier persona sin que concurran los requisitos legalmente establecidos para ello, se le castigará con las penas de multa de tres a ocho meses y suspensión de empleo o cargo público por tiempo de seis meses a dos años.

Y llegados a este punto la pregunta que me hago es ¿por qué la Fiscalía no ha actuado de oficio y ha denunciado a los 86 diputados que han emitido su voto aprobando el nombramiento de las siete personas que componen la Junta Electoral para esa consulta en suspenso? Los documentos existen oficialmente editados y los acuerdos aparecerán en horas o días en el Diario Oficial de la Generalidad. ¿Hay algo más oficial que eso?¿Se necesitan más pruebas para imputar por desacato a esos desleales diputados del Parlamento de la C.A. de Cataluña? Y la siguiente pregunta es ¿hasta cuando va a demorar Mariano Rajoy la aplicación del artículo 155 de la Constitución y suspender la Autonomía de Cataluña?

Sé que no es habitual que Mariano Rajoy pase de las palabras grandilocuentes a los hechos. Sé que es mucho pedir que por una vez y sentando precedente se atreva a gobernar y a pedir que se imponga el imperio de la Ley en una parte de España dispuesta a la sedición y la insumisión. Sé que Mariano Rajoy no quiere pasar a la Historia como el opresor de las aspiraciones de los catalanes secesionistas. Pero es que no se trata de los sentimientos ni convicciones personales de Mariano Rajoy, ni de los intereses partidistas del PP o del PSOE, sino del cumplimiento del deber del Presidente del Gobierno de España que no puede ni debe consentir un acto de insumisión y desacato a uno de los más altos tribunales de España y evitar el efecto dominó en otras CCAA con aspiraciones independentistas como El País Vasco.

Bien es cierto que la experiencia hasta ahora en cuanto a obligar a cumplir las sentencias del Tribunal Supremo y del Constitucional, han sido nulas, sobre todo en materia lingüística y en la defensa de los derechos de los castellano hablantes, permitiendo el comportamiento sectario y totalitario de un nacionalismo excluyente que adoctrina en el odio a España y pervierte la Historia acomodándola a sus intereses bastardos. Una dejación de responsabilidades avalada por la firme decisión manifestada por el mismo Mariano Rajoy en el Senado de no recuperar competencias, sobre todo aquellas competencias que debieran ser exclusivas del Estado como educación y sanidad. Eso sumado a un nulo control del gasto de las CCAA, en una política de “no injerencia” y abandono de los ciudadanos a su suerte.

Solo espero y exijo que el Estado de Derecho actúe con todas las armas disponibles y que haga cumplir la Ley. Si no lo hace, debemos suponer complicidad del Gobierno de España y de la Fiscalía General con las actitudes de desacato del Parlamento de Cataluña.

Por una España Unida, Libre y solidaria, no consintamos la pasividad de nuestros Gobierno ante el desafío separatista de verdaderos delincuentes. Si no se aplica la Ley que nadie se extrañe de la aparición de la anarquía.

EL MÁRTIR QUE SIEMPRE QUISO
Cataluña: ¿y ahora qué?
Rafael Núñez Huesca. www.elsemanaldigital.com  1 Octubre 2014

La reclamación nacionalista es siempre una apuesta ganadora: o avanza hacia el objetivo final o estamos ante una nueva e intolerable injusticia que les acerca, vía victimismo, al objetivo.

Fin del trayecto: El Constitucional "tumba" la pantomima ilegal de Mas
La Generalidad ha venido actuando como si el nueve de noviembre fuera a producirse un consulta sobre la independencia. Una pose pública. En privado todos reconocían que de consulta nanai. La farsa se sostuvo por una única razón, la misma que mantuvo tres años vivo el Estatut: hacer del fallo del Constitucional -del Estado, dirán ellos- una "humillante agresión al pueblo de Cataluña". Mas diseñó la consulta sólo para rentabilizar su suspensión. Exclusivamente. Siempre supo que no tenía recorrido. La reclamación nacionalista es siempre una apuesta ganadora: o avanza hacia el objetivo final o estamos ante una nueva e intolerable injusticia... que les acerca, vía victimismo, al objetivo final. Y a eso vamos. Al victimismo.

Se avecinan días frenéticos de concentraciones, manifestaciones esteladas e histriónicas declaraciones apelando a una imposible desobediencia. Elevarán la tensión un estadio más. Y es probable que acabe yéndoseles de las manos. Nadie puede garantizar que el nivel de frustración colectiva no provoque episodios puntuales de violencia. La presión ambiental nacionalista puede hacerse irrespirable.

Mas ya es el mártir que siempre quiso. Ha llegado hasta el final. Hasta el mismísimo abismo a partir del cual ya no rige ordenamiento jurídico alguno. Terra incognita. Pero aunque sólo sea por una cuestión estética, el salto al vacío ya no lo dará él. Un hombre de CIU, encorbatado y de familia bien, llega hasta donde puede llegar. A partir de ahora, Esquerra toma el testigo. Adelanto electoral a final de año o principio del que viene. Sorprasso, Oriol Junqueras President y declaración unilateral de independencia, DIU. La llamada vía kosovar. Los Balcanes. Y a partir de aquí nadie sabe con seguridad qué puede ocurrir. Probablemente la aplicación inmediata del Artículo 155 y el establecimiento del Estado de excepción. La catástrofe. Se recupera el status quo previo a la DIU, pero a un altísimo precio.

Y lo peor: después de todo, la victoria del Estado será exclusivamente jurídica. Fría ley. Hace mucho tiempo que el Estado renunció a dar la batalla al nacionalismo en el terreno de las ideas, la política y los argumentos. Demasiado tiempo.

Fandango
ARCADI ESPADA El Mundo  1 Octubre 2014

HE ESTADO analizando las posibilidades de que estos chicos consigan lo suyo sin mojarse. Viendo desde mi sofá lo de la plaza de San Jaime bajo la lluvia, me acordé de aquel fandango inmortal que cantaba mi Fernanda: «La noshe del aguacero dime donde te metiste que no se te mojó el pelo». Un fandango que alude por igual al adulterio como a la falta de compromiso, globalmente considerada. Pero que en nuestra hora heroica emplaza a ese millón setecientos noventa y cinco mil catalanufos que se juntaron conmigo en el sofá.

Bien. He hecho números.

Tomando el último sondeo de este diario, observo que las posibilidades de que los chicos consigan la independencia con paraguas, y sin necesidad de sumarse a las rudas incomodidades de Hong Kong, ville, son estimables. Lo que los números dicen, en efecto, es que la suma de Pd's, ERC, PNV, CiU, Amaiur e IU alcanzan el 33,6 por ciento de los votos. Y la suma de PP y UPyD da un 35,7. Es decir que, en términos españoles, solo un dos por ciento de los votos separa el derecho a decidir de unos pocos respecto al derecho a decidir de todos.

El atento lector se habrá preguntado antes del hipnótico punto y aparte qué diablos he hecho con el voto socialista, que suma un 22,3. Bueno... Lo que he hecho es dejarlo en el limbo, es decir, no molestarlo allí donde está desde el principio de los tiempos. Sin meterme en más jonduras a ese 22 hay que restarle el voto del PSC, que supone el 13 por ciento del voto total socialista: casi un 4 por ciento del voto total de los españoles. Y no es preciso recordar que el PSC, uno más de los partidos nacionalistas, está por el derecho a decidir limitado y que su actitud es compartida por muchos irreprochables españoles que votan socialista.

Me parece pues que las conclusiones están claras. En vez de salir a la calle buscando amor y encontrando hostias los nacionalistas catalanes deberían iniciar una campaña de convencimiento del resto de españoles. Con cerca del 40 por ciento de asentimiento electoral el referéndum lo tienen a un tiro de piedra y básicamente socialista. Será costoso, largo y difícil; pero mucho más costoso es saltarse la ley. Y la noche y el frío y la lluvia y las porras. Este camino no solo sería un camino de responsabilidad para los nacionalistas. También para el conjunto de los partidos españoles. Una cosa es hacerse el demócrata y el Pilatos y decir hay que votar y otra muy distinta escribir secamente en el programa: «Que voten».

En fin. Ansioso de ver si unos y otros se atreven a hacer el demócrata hasta el vero punto del que alardean.

El nacionalismo glotón y los retos de España
Roberto L. Blanco Valdés La Voz  1 Octubre 2014

En este país llevamos muchos meses dándole vueltas a la noria del problema catalán. El desafío de los nacionalistas ha sido de tal gravedad que a nadie le puede extrañar que hacerle frente con el sentido común y con la ley haya concentrado, y concentre aún, gran parte de las energías de los que sabemos lo que España y la UE se juegan en el envite sectario e insolidario del independentismo.

Pero esa realidad, la de un nacionalismo glotón que solo piensa en su barriga y que vive obsesionado con sus delirios de grandeza, no puede hacernos olvidar que España atraviesa una situación económica y social de extrema gravedad, situación que, gracias a Mas y compañía, ha desaparecido prácticamente de nuestro debate público, algo que, además de ser un disparate, constituye una tremenda injusticia con quienes las están pasando canutas por culpa de una crisis que el nacionalismo catalán ha logrado meter en las catacumbas de la información.

Es así como la última majadería de Junqueras tiene más peso mediático que si el paro sube o baja, como las constantes baladronadas de Mas le ganan la partida por la mano a los problemas de la sanidad o la educación, o como, en fin, las dudas de un PSC, que dice el lunes una cosa y hace el martes la contraria, ocupan más espacio en televisiones y periódicos que las críticas y alternativas del PSOE a la política fiscal del Gobierno de Rajoy.

Y la verdad es que ya está bien. Sí, ya está bien de que una parte de los catalanes se crean con derecho a que todos tengamos que estar pendientes de eso que muchos llaman en el encaje de Cataluña en España, cuando España tiene miles de problemas que resolver mucho más graves y mucho más urgentes que los derivados de las incomodidades identitarias de la comunidad que más ha influido en las cuatro última décadas en la política española. ¿O es que algún presidente autonómico ha superado a Pujol, ese que riñe ahora al Parlamento catalán en lugar de darle explicaciones por sus trapacerías, en mando en plaza?

Los españoles hemos demostrado a lo largo de cuatro décadas una infinita paciencia con los nacionalistas vascos y catalanes, que han recibido mucho más de lo que han dado, que han sido tratados por el Estado con una lealtad a la que muy raras veces han correspondido y que han sembrado de dificultades la convivencia interna en el País Vasco y Cataluña y las relaciones entre esos dos territorios y el resto del país.

Sí, la verdad es que ya está bien y empieza a ser hora de decir con claridad que los parados de larga duración, los jóvenes sin empleo, los ancianos desprotegidos, los desahuciados, los estafados y todos los perjudicados por esta crisis de caballo piden el lugar del que han sido barridos por el estado de delirio en que el nacionalismo ha logrado convertir la política española.

Servido en bandeja
Miguel Cámara www.gaceta.es  1 Octubre 2014

En realidad (y aunque parezca incongruente) Artur Mas era lo que venía buscando

Por supuesto que el fallo del Tribunal Constitucional suspendiendo por unanimidad el referéndum en Cataluña el 9 de noviembre, no podía ser otro. Si bien, y al mismo tiempo, se lo han servido en bandeja al Presidente catalán que, en realidad (y aunque parezca incongruente) era lo que venía buscando. Ahora utilizará todos los argumentos legales vertidos, para darles la vuelta y presentarlos como un ataque frontal del Estado español a los catalanes. Dentro de unos días podremos escuchar a Mas y a los suyos protestar en los siguientes términos: “nos acusan de ir contra la Constitución, que atentamos contra el derecho de todos los españoles, nos acusan de malversación de fondos públicos, de prevaricación, sedición, que somos un pueblo hostil, que estamos dividiendo a los catalanes, que nos alejamos de Europa, nos quieren llevar a los Tribunales, etc. etc. etc.” Y va a decir la verdad, pero no hay mayor maldad que la verdad retorcida y mal interpretada. Hace poco tiempo pudimos ver en televisión un documental donde niños catalanes de 8 a 10 años daban su opinión sobre la situación en Cataluña: “los impuestos que pagamos aquíse los llevan a Madrid, y claro, esto no puede continuar así”, decía uno de los chicos adoctrinados; las opiniones del resto, eran similares, o sea patéticas. Esta situación seguirá ampliando el adoctrinamiento en el sentimiento secesionista que iniciaron hace más de 30 años, sobre todo, en esa primera juventud sin información adecuada, que mañana será imposible reconducir hacia la verdad y el sentido común. Y el problema se enconará cada vez más.

Esta es la situación que persigue Artur Mas: seguir amenazando con la independencia como única forma de conseguir dinero a costa del resto de las autonomías. No desea otra cosa. Y nuestro Gobierno no aprenderá nunca la lección que nos ha dado tanto Canadá como Inglaterra, cuando autorizaron sendos referendums en Quebec y Escocia, y los perdieron (como vaticinaron las encuestas, igual que en Cataluña) poniendo así fin al problema para siempre. Si algún día aprendiéramos la lección, se autorizaría el referendum en Cataluña, y se le taparía la boca definitivamente a esa minoría secesionista liderada por quienes sólo buscan dinero, no la independencia.

Preguntar es ofender
Aleix Vidal-Quadras www.gaceta.es  1 Octubre 2014

Hay preguntas cuya mera formulación es explosiva y el simple hecho de plantearla en las urnas representa una vulneración flagrante del ordenamiento constitucional.

Seguramente muchos conocen el chiste del tipo que se acerca a una atractiva joven sentada en la barra de un bar y se interesa por su precio. Ante la reacción indignada de la interpelada, que le cubre de insultos por haberla tratado de meretriz, el individuo se defiende recordándole que “preguntar no es ofender”. Esa es exactamente la situación entre Artur Mas y el Tribunal Constitucional. El Presidente beneficiario de cuentas en Liechtenstein pretende con expresión fingidamente ingenua que él sólo se ha dirigido a los ciudadanos de Cataluña para formularles una inofensiva cuestión, a saber, si consideran que su Comunidad debe ser un estado independiente o no, y que su ley de consultas aprobada ad hoc le faculta para ello. Dado que este referendo encubierto no es vinculante sobre el papel, Mas aparenta no entender los motivos por los cuales el Alto Intérprete de nuestra Norma Suprema admite a trámite un recurso en contra del Gobierno de la Nación mayúscula, al que acusa de no permitir un ejercicio democrático en su nación minúscula.

Aunque el Muy Evasor no lo quiera reconocer, sabe perfectamente que en este caso, como en el chiste, hay preguntas cuya mera formulación es explosiva y el simple hecho de plantearla en las urnas representa una vulneración flagrante del ordenamiento constitucional. Se lo ha dicho el Gobierno, se lo han repetido los dos grandes partidos, se lo ha reiterado el Consejo de Estado, se lo han dictaminado los cuatro vocales de su propio Consejo de Garantías Estatutarias no nombrados por las fuerzas independentistas, se lo han recriminado los más prestigiosos expertos constitucionalistas del Reino, pero no ha querido darse por enterado. El principio a aplicar es sencillo y diáfano: una parte de la población española no puede usurpar al conjunto su soberanía indivisible, artículos 1 y 2 de nuestra Carta Magna. Lo que sí cabe preguntarle al Muy Irresponsable es qué parte de “la soberanía nacional reside en el pueblo español” o de “patria común e indivisible de todos los españoles” no ha entendido. Por consiguiente, la operación que ha preparado para el 9 de noviembre es legalmente inviable y, una vez suspendida por el Tribunal Constitucional, su insistencia en llevarla adelante le sitúa extramuros de la ley, posición muy peligrosa en un Estado de Derecho donde ignorarla puede tener consecuencias muy graves.

Al Muy Descontrolado le queda, por supuesto, un camino para seguir impulsando su proyecto: la subversión abierta, la revolución, la sustitución de la fuerza de la ley por la ley de la fuerza. Las muchedumbres en las calles, los contenedores ardiendo, las sirenas ululando, los comercios cerrados, la violencia de catalanes sobre otros catalanes, la prima de riesgo por las nubes, la Caixa huyendo a Madrid, la Bolsa por los suelos y la gente haciendo acopio de víveres en los supermercados. Si no está dispuesto a asumir este coste económico y social, no le queda otro remedio que acatar la resolución del Tribunal Constitucional y olvidarse de sus fantasías paranoicas. Él sabrá lo que decide aunque todo indica que ha perdido la capacidad de razonar. Ahora bien, puestos en el terreno del puro instinto, que opte al menos por el instinto de conservación.

¿Y ahora qué? ¿Hacia un modelo confederal?
Mario Conde www.gaceta.es  1 Octubre 2014

una cosa es decir que ahora toca la política y otra concretar a qué política se refieren quiénes eso sostienen

Seamos claros: la ilegalidad de la llamada Ley de Consultas catalana y del subsiguiente decreto de convocatoria de la “consulta”, es groseramente evidente. Y tener que estar justificando a estas alturas que un grupo de españoles —los catalanes— no puede decidir lo que sólo corresponde al conjunto de ellos, es casi infantil. Jurídicamente no tiene la menor consistencia. Si la soberanía nacional reside en el pueblo español, las decisiones que afectan a dicha soberanía solo pueden ser adoptadas por el titular de la misma, esto es, por el pueblo español. Y apelar al llamado derecho a decidir es algo que carece de toda consistencia jurídica de acuerdo con la regulación internacional de dicho instituto. Decidir los catalanes por todos los españoles es negar a ese resto de españoles su verdadero derecho decidir. Cuando el derecho a decidir de uno se basa en la anulación de dicho derecho para la inmensa mayoría del resto, es que estamos en presencia de la construcción de un artificio.

Esto es claro como el agua. ¿Qué hay personas que afirman lo contrario? Ya lo se. En el mundo del Derecho y de la política son demasiadas las ocasiones en las que los intereses priman no ya sobre el razonamiento jurídico sino sobre cualquier otra consideración. Y este no iba a ser un caso excepcional. Los intereses de fondo del asunto son igualmente conocidos. No puedo dejar de decir que en el fondo se trata de recuperar el estatuto jurídico de un viejo señorío jurisdiccional, por cuya abolición pelearon algunos españoles a los que, dicho sea de paso, les costó la libertad y la vida por las felonías de Fernando VII. Se trata de construir un reducto en el que la clase política tenga el control de todas y cada una de las áreas del poder. De este modo las garantías de impunidad son muy superiores a las establecidas si se actúa dentro de un contexto mas amplio.
Esto no quiere decir que no existan personas de buena voluntad que se crean la bondad de la independencia catalana, tanto dentro como fuera de la clase política. Es decir, no todos los políticos que defienden la independencia buscan ese modelo de control total y de generación de áreas propias de impunidad. Estoy seguro que algunos piensan de un modo diferente. Pero eso no cambia el fondo del problema, al menos no en mi percepción. Porque todos los movimientos de este porte nacen del posicionamiento de una minoría que controla a los demás por diferentes mecanismos. Es obvio que se ha producido un adoctrinamiento sobre bases falsas buscando que encajara en el sentimiento colectivo. Y algo, o bastante, de eso han conseguido. Y ahí radica el problema.

Porque el Gobierno y el Tribunal Constitucional han actuado como debían en este instante. Porque era obvio. Porque no reclama demasiado debate jurídico. Porque el bien protegido, la integridad de España y el derecho de los españoles a decidir su futuro, lo reclamaban. Haberse comportado de manera diferente hubiera sido intolerable.

Bien, pero ¿ahora qué?. Esta es la pregunta. Porque no tengo duda de que los independentistas ya tienen su plan trazado. Ahora promoverán movimientos populares, justificándose en la falacia de que España no deja decidir a Cataluña. Pero como hay mucha gente dispuesta a comprar ese producto, algo conseguirán. Algo o mucho, depende. No creo que se atrevan a desobedecer de manera directa desde la Generalitat, porque eso conduciría con toda probabilidad a una respuesta en términos de Derecho Penal. Y no podría ser de otro modo, aunque algunos juristas quieran discutirlo. ¿Se imagina alguien la respuesta del Estado francés ante un hecho semejante? ¿O la de EEUU? ¿O la de cualquier otro país bien estructurado del mundo occidental?

Ahora —dicen— toca la política. Pero ¿qué política en concreto? Dicen que se trata de resolver “el encaje de Cataluña en España”. ¿Y eso qué significa? ¿Vamos hacia una suerte de modelo a la escocesa? Quiero decir: ¿se trata de evitar la independencia o la votación a base de conceder un modelo confederal que solo sería el primer paso para una nueva reivindicación de independencia con el paso del tiempo? Tenemos un gran problema entre las manos. Se ha tardado tanto en abordarlo, se ha mirado en exceso hacia otro lado, se ha concedido tanto sin saber el fondo del asunto que ahora tenemos un gran problema. Tengo muchas dudas acerca de como lo resolverán. Pero me temo que las decisiones tomadas en este clima no suelen ser las mas acertadas. Veremos

La caída de la estatua de Pujol
Juan Soto Ivars EC  1 Octubre 2014

Venían protegidos por la noche. No sabemos si embozados o temerosos, si sobrios o borrachos, pero nos despertó el estrépito porque volcaron una estatua de Jordi Pujol. Estaba bien protegida por la altura, como las de los césares romanos. Quizás los vándalos lanzaron cuerdas al cuello de Pujol y luego tiraron como bueyes, con la fuerza que da la decepción y, así como los bárbaros penetraron las fronteras romanas, los vándalos burlaron al pedestal.

Derribaron al suelo al padrecito de la patria, supongo, con las mismas tácticas y la misma fuerza que se emplearon contra las estatuas de Lenin tras la caída del muro de Berlín. Por el estrépito del bronce contra la hierba supimos que había volcado una estatua de Pujol, porque el bronce es el metal de la resonancia: los cañones retumban, las campanas doblan y las estatuas de Pujol amplifican la megalomanía de un político y la complacencia de sus súbditos. Tan fuerte sonó el golpe que Premià de Dalt resplandeció en los mapas.

Pujol, el que fuera famoso por la habilidad de sus silencios, se ha convertido en una caja de resonancia. Hace unos días oímos cómo amenazaba a las Cortes catalanas. Tiró de poesía y dijo que la caída de una rama pone en peligro los demás nidos, y luego se quedó mirando a los parlamentarios como una fiera acorralada y poderosa. Mientras algunos se echaban las manos a la cabeza preguntándose cuánta mugre habrá bajo las alfombras de la política catalana, yo pensaba en las habichuelas mágicas que agrandan enanos y les permiten alzarse a la soñada altura.

Pero por más que trepen, los bajos no parecen gran cosa al natural. Entonces sueñan con estatuas. Vladimir Lenin medía metro sesenta y cinco y su estatua más grande alcanzó los cien metros. La de Jordi Pujol era grandota. No tanto, claro, porque el bronce es caro y Pujol es tacaño, pero volcada en la hierba medía 0,002 kilómetros. Mucho menos que la V de la última Diada o que la distancia que separa Barcelona y Madrid, pero más de lo que mide el verdadero Pujol cuando se tumba a soñar con estatuas.

A veces paseo entre esculturas y me pregunto qué piensan cuando las palomas se les posan en la coronilla. La mirada de un emperador petrificado se vuelve cómica con un pichón a modo de peluca. ¿Qué piensan Ataúlfo y Eurico, cubiertos de guano y palomas en la Plaza de Oriente de Madrid? ¿Qué pensaba Pujol en sus alturas de Premià de Dalt, cuando vio acercarse a los vándalos que lo iban a derribar?
Por el estrépito del bronce contra la hierba supimos que había volcado una estatua de Pujol, porque el bronce es el metal de la resonancia: los cañones retumban, las campanas doblan y las estatuas de Pujol amplifican la megalomanía de un político y la complacencia de sus súbditos

Como el bronce no puede defenderse, habría de recordar tal vez aquellos versos de Kavafis en los que el emperador madruga y los cónsules se engalanan para recibir a los bárbaros. El bronce de los labios de Pujol murmuraría y después besaría la hierba, como las ovejas y los futbolistas quejicas. Supongo que no le ha gustado esta caída, pero Pujol debería agradecerla: así lo hemos visto besar el suelo de Cataluña, a la que tanto ama.

Pujol se convirtió en hijo adoptivo de Premià de Dalt en 1997. Nueve años después le pusieron su nombre a una plaza y en 2011 levantaron esa estatua de Xavier Martos destinada a caer en el otoño de 2014. Vienen a la memoria otros versos, esta vez de Juan Luis Panero: “Y las calles de Leopoldo Panero, y las lápidas de Leopoldo Panero, y el premio Leopoldo Panero, y el colegio Leopoldo Panero, y tu efigie entre otras ilustres en los muros solemnes del Ateneo, y por fin esta estatua de Leopoldo Panero que contemplo en un helado atardecer, mientras llueve a lo lejos sobre el Teleno”.

Sobre el Teleno, esta vez, han llovido las reacciones maravillosas. El consistorio de Premià de Dalt dice que han tirado la estatua “personas que no respetan la voluntad democrática de mantener los honores y distinciones otorgados a Jordi Pujol, expresada de forma unánime el 8 de septiembre de 2014”. Y dicen que el ataque se produce coincidiendo con momentos políticos “de primer nivel”, refiriéndose a la consulta soberanista que el lunes suspendió el Tribunal Constitucional. Eso es lo que dicen. Eso es lo que pasa cuando hombres sin poesía en la sangre quieren explicar algo tan maravilloso como la caída de una estatua.

He aquí lo más fascinante de todo: a la estatua le han dañado los dedos. Una justicia medieval, semejante a la que los moros aplican a los ladrones, ha castigado el órgano con que Pujol pasaba de honorable a horrorable. Por culpa de esta mutilación, la estatua espera al escultor en un almacén. Allí la tienen a salvo de los vándalos y buscan un nuevo emplazamiento para ella. Les recomiendo que la pongan donde está el dinero del clan Pujol, pues allí nadie podrá alcanzarla ni hacerle daño. Pero al mismo tiempo deseo ver a la estatua de nuevo en la plaza de Premià de Dalt, subida a su peana, y custodiada por guardaespaldas. Será tan hermoso y significativo como aquellos versos donde termina el poema de Kavafis:

¿Y qué va a ser de nosotros ahora sin bárbaros?

Esta gente, al fin y al cabo, era una solución.

La 'Solución Desarmada'
F.JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo  1 Octubre 2014

PRETENDER que se ha frenado al golpismo catalán con la suspensión del plebiscito separatista por el Tribunal Constitucional es como creer que se puede parar a los tanques con confeti. Y en los últimos años, el único que ha demostrado tener tanques y voluntad de usarlos contra España es el separatismo catalán dirigido por Mas von Pujol, Jonqueras von Pujol, Iceta von Pujol, Godó von Pujol y demás generales del Mès que un Reich, porque como demostró el viernes el Parlamento, al canonizar al mayor ladrón de Europa -convicto y confeso- como Padre Eterno de la Patria, toda la aristocracia separatista es hechura de Pujol von Pujol. Todo viene de él, no hay otra legitimidad, otro caudillo ni otras leyes que las suyas, que es fan i desfán.

Pero Rajoy es el primer defensor de la impunidad delictiva y delictuosa de los Pujol -sólo cuando uno de susvástagos-tesoreros salió del juzgado de Ruz sin medidas cautelares, protegido por el fiscal y el abogado del Estado, se animó Pujol a abroncar al Parlamento catalán-, así que no cabe esperar mucho ni de la decisión del TC ni de la decisión de Rajoy al apelar a él. Dicho de otro modo: la voluntad de Rajoy de que la Constitución se cumpla en Cataluña vale lo mismo que las protestas de honradez de Don Pujolone: nada. Aunque para la grey cuatribarrada el mugido del Becerro de Oro sea Palabra de Dios, y en el corral asustadizo de España un burladero de papel nos permita imaginarnos a salvo del toro.

Que estamos entre los cuernos del toro lo ha demostrado Rajoy, pese al apoyo de Pedro Sánchez y el «respaldo incondicional» de Rosa Díez. Ayer se proclamó dispuesto a reformar la Constitución, «aunque no sea una de sus prioridades». ¿Y quién es Rajoy para reformar nada sin consultarnos? Si creyera en la legalidad, ¿habría pactado con el PNV la liquidación a escondidas de la Lomce? Pues lo ha hecho. La tarea del Gobierno de España debería ser la de desarticular y combatir el golpismo separatista, padre del plebiscito anulado por el TC. Pero temo, ay, que lo que quiere Rajoy es pactar con los golpistas: ser el Armada de Tejero von Pujol. Y ante el separatismo, golpismo letal, sólo cabe llamar a la nación para defender -si quiere- su soberanía en las urnas. Ni en 1981 hubo solución Armada ni en 2014 hay solución desarmada. Programas, propuestas y a votar.

España, el concepto tabú
Juan M. Blanco. www.vozpopuli.com  1 Octubre 2014

Share on twitter Share on facebook Share on google_plusone_share Share on email More Sharing Services 35

Una amenaza amedrenta a Europa: el regreso del nacionalismo. Para explicar su sustancia, informadores, intelectuales y analistas han venido aportando argumentos, razonamientos, puntos de vista. Atribuyen el crecimiento del independentismo en Cataluña al proceso globalizador, a la profunda crisis económica que arruina a las clases medias, a un permanente adoctrinamiento escolar que reblandece el pensamiento crítico generando ciudadanos de consigna y frase hecha. O a unos medios de comunicación comprados por las autoridades locales, esa prensa siempre al servicio de la chequera más abultada.

Pero existe algo más, un elemento que suele pasarse por alto: muchos de los que abrazaron el independentismo a última hora se habrían visto espoleados por una justificada decepción con el marco institucional vigente. Por un hartazgo del ‘modélico’ sistema político surgido de la Transición, que se ha revelado inoperante, disfuncional, disgregador. Un nido de clientelismo, arbitrariedad y corrupción.

Se habrían sumado a la corriente independentista gentes sin convicciones nacionalistas pero hartas del generalizado latrocinio

Se habrían sumado a la corriente independentista gentes poco reflexivas, sin grandes convicciones nacionalistas, pero hartas del generalizado latrocinio. Personas que canalizan su rabia, su decepción, rompiendo la baraja. Al sentirse estafadas reaccionan de manera impulsiva, identifican erróneamente la causa de los males, toman el rábano por las hojas y abrazan causas equivocadas que, lejos de resolver los problemas, los agravan. En su desesperación se agarran al clavo ardiendo de la ruptura, de la demolición de España, sin reparar en que ese camino conduce de nuevo a las puertas del infierno, esta vez sin escapatoria posible. Olvidan que el nacionalismo catalán, gran muñidor de la aventura, no es un agente modernizador, nuevo en la plaza, sino uno de los fundadores, partícipe, protagonista y, sobre todo, gran beneficiario del denostado Régimen. No faltan personajes ‘ejemplares’, evasores y grandes comisionistas, que así lo muestran.

¿Quién destrozó la cohesión territorial?
Muchos se han dejado llevar por la confusión entre España y el marco institucional, una equivocación inducida por el insensato relato oficial. Durante años, el vocablo Constitución ejerció de sustituto de la palabra España, sobre la que pesaba un terrible tabú. La desatinada propaganda de la Transición no tuvo mejor ocurrencia que identificar autonomía territorial con democracia, relegando la palabra España, y sus supuestas connotaciones centralistas, al purgatorio de lo políticamente incorrecto. Para reemplazarla, se rescataron eufemismos como el Estado e incluso en el País Vasco y Cataluña muchos contrarios al nacionalismo dieron en llamarse constitucionalistas, defensores del marco legal e institucional, una acomplejada metonimia dirigida a esquivar el prohibido término.

Han sido décadas de descabellada autocensura, de un oscurantismo tan ridículo que no encontraría parangón en ningún lugar del mundo. Se puede defender la unidad de España, o su disolución, pero riza el rizo de los absurdos considerar tabú la mera mención a aquello que se quiere unir o disolver.

La identificación de España con su marco institucional, de la nación con la Constitución, de la comunidad con un marco legal contingente y transitorio, conduce a un falso silogismo de consecuencias demoledoras: percibir como fracaso de España lo que no es más que un disparatado diseño del Régimen surgido de la Transición. Quien ha quebrado la cohesión territorial no han sido los nacionalistas: fue la Constitución del 1978, que generó unos incentivos perversos y una dinámica fuertemente centrifugadora sin establecer los correspondientes contrapesos. Un texto legal basado en la improvisación, la componenda, el reparto de la tarta entre oligarquías locales. Una verdadera picadora de carne donde el traspaso de competencias quedó al albur de intercambios de favores entre partidos.

Regateo tras regateo, apaño tras apaño, cambalache tras cambalache, hemos desembocado en el caos actual. Los secesionistas no hicieron más que aprovechar todo el impulso disgregador que, sin freno alguno, proporcionaba el marco institucional. He ahí la tremenda contradicción: o se es partidario de la vertebración territorial o de la actual Constitución. No es posible sorber y soplar a un tiempo.

España es mucho más que la Constitución
Enderezar el rumbo de la España política constituye la única vía eficaz para detener y revertir esa corriente de decepción que incita a sucumbir al embrujo de peligrosos visionarios. La conclusión resulta paradójica: los contrarios a la independencia podrían sumar nuevos apoyos, aglutinar buena parte de los descontentos en Cataluña criticando abiertamente el marco institucional vigente, pronunciándose a favor de su reforma radical. Rompiendo ese tabú que exige apoyar la actual Constitución para defender la idea de España. A medida que el sistema político va perdiendo legitimidad a los ojos de los ciudadanos, la impostada identificación resulta cada vez más contraproducente. Es menester salir de Matrix, percibir que España es mucho más que la actual Constitución. Acatar las leyes, sí; defenderlas en su estado actual, no. Una buena advertencia a esos partidos nuevos que están "a por uvas" mientras "Podemos" les come la tostada.

De nada servirá continuar por el camino de las últimas décadas: conceder más y más poder a las oligarquías locales
Pero el necesario cambio constitucional no es precisamente el que insinúa Mariano Rajoy o el que apunta Pedro Sánchez. De nada servirá continuar por el camino de las últimas décadas: conceder más y más poder a ciertas oligarquías locales para que callen por un tiempo. Otorgar crecientes ventajas a unas camarillas corruptas que pretenden trocear el territorio para engullirlo con mayor facilidad. No es posible curar el mal con el mismo veneno que lo causó. Ni aplazar el desenlace cuando no quedan apenas caramelos, pasteles o chocolatinas que repartir.

La auténtica reforma constitucional debe hacer tabla rasa del pasado, partir de cero. Restablecer los controles sobre los gobernantes, garantizar la separación de poderes, la representación directa y poner coto a la generalizada arbitrariedad. Romper las barreras que impiden la participación del ciudadano. Y distribuir las competencias entre Estado y Autonomías de forma precisa, con criterios de eficiencia, economía para el contribuyente y mejor servicio al ciudadano. Por una vez en la historia, buscando el interés de la población, no el beneficio del cacique de turno. La regeneración política profunda, radical, genera ilusión de futuro, metas justas y racionales; no quimeras o ensoñaciones. No existe mejor antídoto contra populismos y nacionalismos.

Desafío separatista
Artur Mas o todo es legal, pero échate a temblar
Cristina Losada Libertad Digital  1 Octubre 2014

Es encantadora la insistencia del gobierno catalán en la pulcritud legal de la convocatoria del 9-N. Nosotros, vienen a decir, hemos presentado todos los papeles en plazo y regla, hemos puesto todos los sellos que hay que poner, y mira tú por dónde, va el TC y nos da con la suspensión en la nariz. Y se hacen cruces como si la decisión del Constitucional fuera una sorprendente y clamorosa arbitrariedad, únicamente explicable por su condición sumisa al gobierno del Partido Popular, que habría puesto firmes a los doce magistrados, inclusive a doña Encarnación Roca, que está allí a propuesta del partido de Artur Mas. Porque la señora Roca estuvo de acuerdo en la suspensión cautelar. Como no podía ser de otra manera. Obliga a ello la ley; eso que los convergentes confunden con la plastilina.

Como nadie puede obligar a decir la verdad a los portavoces de la Generalidad y a los miembros de la profesión periodística, hay entre ellos quienes están diciendo que el TC ha suspendido la consulta sin haber leído siquiera la norma y el decreto. La bonita consigna dice aproximadamente así: "El TC decidió en 59 minutos sobre un texto de casi cien folios, cuando tardó cuatro años en decidir si el Estatuto era constitucional". Que el TC tardara cuatro años en dictaminar sobre el Estatuto fue un disparate, aunque uno que aprovechó muy bien el nacionalismo para abonar el terreno de la confrontación actual. Pero esta suspensión cautelar era casi mero trámite: no debía pronunciarse sobre la cuestión de fondo. Sólo tenía que comprobar que el recurso del Gobierno, que solicitaba la suspensión, cumplía los requisitos formales. Eso es el Estado de derecho. Y el gobierno catalán lo sabe. Otra cosa es que pretenda embrollar a los catalanes mediante el vulgar expediente de confundir el tocino con la velocidad.

De tomar en serio el dale que dale de los portavoces de la Generalidad catalana con lo legal de su empeño tendríamos que aceptar que la Constitución española admite la autodeterminación, cosa que la haría única en el mundo de las democracias, salvo que metamos a Etiopía en ese universo. O a la extinta Unión Soviética, donde por cierto no se admitía en realidad nada de nada y mucho menos la disidencia. Como esto de que no hay derecho de autodeterminación que pueda invocarse lo sabe al dedillo el gobierno catalán, ha estado haciendo el juego de palabras del "derecho a decidir" y de la "consulta no referendaria", como si por llamar a las cosas por otro nombre dejaran de ser lo que son.

En nuevo alarde de malabarismo verbal para ignorantes voluntarios y forzosos, el recurso de la Generalidad contra la suspensión del TC dice que las consultas populares son procedimientos normales, ¡y muy recomendados!, en todas las democracias occidentales, que también son ganas de agraviar a las que no están en Occidente. Cita, en concreto, a Alemania, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Francia, Irlanda, Reino Unido y Suiza para decir que allí se han realizado "más de 99 consultas o referéndums sobre cuestiones de alcance institucional o constitucional". Vale, pero ¿alguna de esas consultas, con la excepción de la de Escocia, ha versado sobre la ruptura del país? Ya lo sabemos: ninguna de esas democracias, salvo el Reino Unido, ha permitido que una de sus regiones, Länder, cantones o estados federados, votara la secesión por su cuenta. Y en Canadá, que sí admite y regula ese tipo de referendos, aunque no la autodeterminación, tampoco han vuelto a proponer ninguno los nacionalistas quebequeses desde que se aprobó, hace catorce años, la Ley de Claridad.

¿A quién quieren engañar? Huelga decirlo de puro obvio. Pero es curioso el contraste. Mientras con voz meliflua subrayan que todo es pulcramente legal, con la voz grave amenazan con consecuencias si no se salen con la suya. Huy, lo que puede pasar. ¡Que soltamos a la Forcadell y a las masas! ¡Madrit échate a temblar!

Cataluña y la gestión de la crisis constitucional
Editorial www.vozpopuli.com  1 Octubre 2014

Los que se tomaban a chacota lo que estaba ocurriendo en Cataluña o los que creen, como puede ser el caso del Gobierno, que el movimiento independentista plegaría velas tras el papirotazo del Constitucional yerran, aunque nos gustaría equivocarnos.

Las resoluciones del Tribunal Constitucional (TC) han puesto sobre la mesa la crisis de la que todo el mundo hablaba y pocos creían que se iba a producir. Nos referimos a la crisis constitucional, impulsada desde las instituciones catalanas en un proceso claro y concreto de desafío al Estado llevado a cabo durante los dos últimos años. Desde el lunes por la tarde hemos iniciado una etapa política crítica, además de confusa, que corresponderá administrar al Gobierno español y, en la parte que les toca, a la Generalidad y al Parlamento de Cataluña. El choque de legitimidades sobre el que se tendrá que pronunciar el TC augura un escenario complicado en lo jurídico e impredecible en lo político y social, porque debajo, o por encima si se prefiere, del conflicto jurisdiccional tenemos un problema de gran alcance, estimulado durante años por los nacionalistas catalanes que nunca creyeron en el orden constitucional y se aprovecharon de la tolerancia de los sucesivos Gobiernos centrales. Y ha sido al actual Gobierno al que le ha tocado contemplar primero, y subrayamos lo de contemplar, la eclosión del independentismo, para después acudir al Constitucional en un intento de parar el obús de la consulta del 9 de noviembre.

Los que se tomaban a chacota lo que estaba ocurriendo en Cataluña o los que creen, como puede ser el caso del Gobierno, que el movimiento independentista plegaría velas tras el papirotazo del Constitucional yerran, aunque nos gustaría equivocarnos. Hace mucho tiempo que el Estado renunció a su presencia en aquella región y, a día de hoy, resulta poco menos que imposible revertir la realidad imperante. Lo cual no es óbice para constatar la profunda deslealtad de los nacionalistas con la Constitución de 1978, como antaño ocurriera con la de 1931. Por eso, cuando las instituciones españolas sean capaces de alumbrar ese proyecto nacional que tantos españoles demandan para salir del túnel en el que estamos instalados, en Cataluña se requerirán años de esfuerzos continuados para conseguir la confianza de los electores y sustituir al nacionalismo gobernante, sin perjuicio de que, ante la situación creada, el poder central, en cumplimiento de la Constitución, se decida a tomar el control de la Generalidad. En éste momento no se nos ocurre más opción que esa, aunque, por lo que vemos y oímos, las uvas parecen verdes en esa materia.

La defensa de la ley es condición inexcusable de cualquier gobernante y, a pesar de reconocer que ese principio ha sido ignorado con demasiada frecuencia por unos y por otros, el Gobierno no puede ignorar la gravedad de lo que está sucediendo. Esa es la razón de que haya echado mano de la ley y de la propia Constitución como salvavidas en medio de la tempestad, corriendo el riesgo de que las providencias dictadas el lunes por el alto tribunal vayan a engrosar la nómina de las que esperan a ser ejecutadas año tras año. Los días venideros nos dirán si los nacionalistas que están al frente de las instituciones catalanas continúan con su desafío o retroceden para evitar ser desalojados de las mismas. En todo caso, parece evidente que no van a volver de grado al redil constitucional del que, desgraciadamente, se salieron tiempo ha.

Primero la Ley; después el acuerdo
La escasa fe en los valores civiles y democráticos y la devaluación del Estado como instrumento de solidaridad y de libertad han conformado en España un modelo político que cruje por los cuatro costados entre la indiferencia y el desapego de gran parte de la población. Cataluña se ha convertido en un eslabón destacado e inquietante de la grave enfermedad que nos aqueja y queremos pensar, con el presidente del Consejo de Ministros, que es hora de cambiar el rumbo antes de llegar al punto de no retorno. Lo hemos dicho aquí con anterioridad y volvemos a repetirlo: primero la Ley, con toda su contundencia y sin esos ridículos complejos que estos días exhibe el establishment político y no digamos ya el mediático: después el acuerdo, la negociación, el pacto. Acuerdo, negociación y pacto tendentes a encontrar acomodo en un proyecto común para esa mayoría silenciosa de catalanes que aún permanecen en sus casas.

Una vez más, afirmamos nuestra creencia en los valores de la libertad y de la democracia para exigir de los actores políticos una rectificación en toda regla de los errores cometidos, acompañada de un trabajo serio destinado a concretar los cambios que necesita España, para someterlos después a la consideración del pueblo soberano en las urnas. Tales cambios deberían contemplar una profunda revisión del derecho a la autonomía regional, sin descartar su sustitución por la descentralización administrativa en un Estado unitario y democrático. Sabemos que esos son palabras mayores, que reman contracorriente de lo que piensan unas elites entre acobardadas y desbordadas por la magnitud del problema. Lo que no resulta en modo alguno aceptable es persistir en los errores que nos han conducido a esta crisis constitucional, o pretender arreglos cosméticos –incluso vía reforma constitucional- que nos empujen a otros nuevos a la vuelta de unos años. Restablecido el orden constitucional, por tanto, corresponderá convocar a los españoles para que decidan sobre los cambios inexcusables que aseguren el futuro de un país que se pretende moderno y civilizado.

La construcción cultural del fascismo
Juan Pérez www.cronicaglobal.com  1 Octubre 2014

[Prólogo: Este artículo fue escrito, con cambio de persona y motto, por Josep Ramoneda el 17 de noviembre de 2010. Se trata, como es obvio, de una recreación en la que apenas he tenido que “crear” nada, sino substituir. Es evidente que la adhesión nacionalista de Ramoneda, antiguo internacionalista de pro, cuya ideología se ha ido nacionalizando desde que perdiera el poder cultural que los socialistas le confirieron, y aunque el Movimiento Nacional le acabara dando con el CCCB en los morros, le debería hacer imposible volver a firmar esta nueva versión de su famoso artículo, aunque no debería ser así o donde las dan las toman… Por quién, del original, han de cambiar los lectores a Carme Forcadell, lo dejo en manos de sus ansias investigadoras, que se verán rápidamente recompensadas. Tómese, pues, este artículo como una imitación vulgar de la reescritura de la realidad, de la Historia y del Todo que promueven las fuerzas secesionistas del Movimiento Nacional.]

Carme Forcadell encarna, en la época de la televisión, al populismo fascistoide: no representa y da voz a las clases populares, las enardece para que sigan calladas. No suple el silencio del pueblo, al contrario, lo alimenta.

El biopic de Carme Forcadell que presentó TV3 empezaba intercalando planos de momentos estelares de la vida de la protagonista y de episodios de agitación de masas organizadas por ella. En el contexto de exaltación hiperbólica de la figura de la homenajeada, la primera reacción era pensar en una exageración más, en otra pasada de frenada en la mitificación de la llamada princesa de la secesión. Sin embargo, intencionadamente o no, la comparación daba mucho de sí.? El repertorio básico de la cultura fascista está condensado en su "Hemos de saltarnos la ley". Su éxito es una crítica a los que dirigen las instituciones democráticas.? Por un lado, insinuaba que el plató de televisión no puede sustituir a las grandes explanadas para la concentración de masas, como lugar propio de la demagogia populista. Mejor que las masas deslumbradas por la estrella estén codo a codo en la calle, dispuestas a lo que manden. El realizador veía en Carme Forcadell un potencial fenómeno político de masas.

Conocida la naturaleza del peronismo, sabiendo lo muy roída que está la democracia argentina por no haberse liberado nunca de este fenómeno populista, me pregunté si el director del documental quería curarse en salud y nos advertía de que lo que venía a continuación era un fenómeno típico de la construcción cultural del populismo fascista.

Ciertamente, el director explicaba muy bien el éxito de Carme Forcadell como eco de las conversaciones de pueblo, o de escalera de vecinos, que en la cultura urbana actual tienden a perderse. Vivimos tiempos de masificación avanzada: que los "famosos" publiciten, o aparenten publicitar, su vida privada, satisface las pulsiones voyeuristas de parte de la población. Pero el caso de Carme Forcadell parte de aquí y va algo más allá: por la continuidad del relato y por el papel de heroína que le han hecho asumir. El argumento de la construcción de la princesa de la secesión es tan simple como las expresiones que le han hecho famosa: mujer del pueblo que alcanza, por amor a la patria, un sitio en las élites de este mundo y que es maltratada y quiere ser expulsada por un poder de clase y masculino, que no soporta a una chica del pueblo que sigue fiel a los suyos hasta el último momento.
Como toda construcción de un mito mediático, tiene evidentemente sus secretos. Y en este caso hay uno principal, que no puede pasar desapercibido, pero que en un ejercicio de amnesia voluntaria, compartido por el público y por el coro de figurantes que vive de esta historia, se convierte en tabú. Lo podemos formular en forma de pregunta: ¿por qué la imagen física de Carme Forcadell se deteriora tanto a pesar del éxito obtenido? Responder a esta pregunta probablemente acabaría con el mito y, por tanto, con todo el dinero que circula a su alrededor. Todo personaje hiperexpuesto al público corre riesgos: el día que la gente se pregunte el porqué de ese deterioro será el principio del fin de Carme Forcadell. Querrá decir que el público se habrá quitado la venda de los ojos, que la pose de gritona mujer indignada habrá acabado su recorrido. Todo cansa en el mundo de la televisión.

La estructura narrativa de la historia del personaje es, por tanto, simple y responde a un patrón perfectamente conocido: la humilde víctima de país vecino poderoso convertida en heroína popular. El personaje es de una transparencia meridiana: vista una vez, vista siempre. Sus recursos: gritar, gesticular, indignarse, hacer de la ordinariez conceptual un estilo, se repiten en una espiral inacabable. Cuantos más chillidos, más entusiasmo. Se conoce el poder de la simplicidad y de la repetición. La eterna repetición de lo mismo es una vieja técnica de seducción colectiva. Y sobre ella se funda tanto el personaje Carme Forcadell como el cuento construido sobre su biografía.

Mi interés iba decayendo por momentos cuando una idea que pronunció Cristian Salmon me sacó de la modorra: esta mujer no suple el silencio de las clases populares, al contrario, lo alimenta. He aquí una definición del populismo fascistoide en la época de la televisión. No se trata de dar la voz a las clases populares, se trata de enardecerlas para que sigan calladas. Para que cedan su palabra al agitador que promete representarlas. Un medio frío, como la televisión, parece garantizar que la abducción de las mentes no tenga consecuencias mayores en la calle: fascismo de sala de estar más cultural que político.

El repertorio básico de la cultura fascista está condensado en la frase estrella de Carme Forcadell: "Hemos de saltarnos la ley", mil y una veces repetida por ella y coreada por sus admiradores, los de verdad, y los que viven del cuento. No hay complejidad. Todo es simple. Un problema, una respuesta. Me tocan a mi soberanía, me salto la ley. Pura sonoridad fascistoide.

El esquema de esta frase es el que utiliza Carme Forcadell cada vez que descalifica a los políticos y asegura que ella tendría solución para todo. No conocen al pueblo, solo piensan en ellos, en vez de soluciones nos crean problemas, yo tengo respuesta para todo... Y por mi patria, me salto la ley. Da grima. La proximidad de la cámara subraya la furia a través de un rostro desencajado. La secuencia se repite una y otra vez, venga o no a cuento. Cuanto más la repita más aplausos arrancará, más subirá la temperatura. Los distintos estratos del coro la repiten con ella: en el plató, en la prensa, en la calle. La estructura del "Por la patria, me salto la ley” es del mismo tipo de "por los míos hago lo que haga falta", "los inmigrantes fuera", o "eso se acaba metiéndoles en la cárcel".

Desprecio a las élites, desprecio a las leyes, desprecio a las instituciones: la solución es el pueblo en estado puro que ella pretende representar. Apoteosis de la ignorancia convertida en virtud.

Carme Forcadell ha encontrado el medio y el momento adecuado para alcanzar cuotas de reconocimiento con las que, probablemente, nunca había soñado. Hoy, probablemente, ya no es ni siquiera dueña de un destino que le sobrepasa y que cambiará bruscamente el día en que deje de funcionar como máquina de recaudar votos. Es la lógica de la mercancía mediática. Los mismos que la han encumbrado, la tirarán cuando no dé votos. Hoy, ya es solo una mercancía, que su pueblo consume. Y consumir es el modo de instalarse en el silencio.

Pero el éxito de Carme Forcadell hay que mirarlo en doble dirección: los peligros de un discurso que extiende todos los tópicos antipolíticos y antidemocráticos; el estado de unos sectores de la sociedad que se sienten completamente desatendidos por la política, que buscan contacto, roce, espacio compartido: es decir, los espacios comunitarios perdidos. Para muchos de ellos el encuentro con Carme Forcadell es, para así decirlo, el momento del reconocimiento: al identificarse con ella se sienten alguien en este mundo. Sin otra exigencia que aplaudir y sentirse solidaria coreando el perverso mensaje: "Yo, por mi patria, me salto la ley". El éxito de Carme Forcadell es una crítica a los que dirigen las instituciones democráticas, que cada vez dejan más espacios fuera de la representación y del reconocimiento. Carme Forcadell es la mercancía con la que algunos avispados han intentado ocupar un espacio que además puede ser negocio. Hipotecándose en esta mercancía, estos ciudadanos, que ella llama pueblo, se convierten en turba virtual. Carne de aplauso, ¿quién les devolverá la palabra?

NO HAY VOLUNTAD DE GOBERNAR NI DE HACER JUSTICIA
Antonio García Fuentes Periodista Digital   1 Octubre 2014

NOTA: Tras mi tercer infarto y unos días de “descanso en el hospital” vuelvo a mi cotidiano trabajo: Saludos: AGF
******
Está ello tan claro (al menos para mí) que cualquiera “medio inteligente” lo puede ver si es que quiere verlo. Hagamos un imaginario planteamiento “político” y a la vista de lo que estamos viendo hace ya muchas décadas.

“Se ha organizado un grupo político en cualquier lugar (da lo mismo donde sea puesto que los finen serán los mismos) y éste se va consolidando de forma que llega a contar con las suficientes fuerzas para formar parte del gobierno o coparlo totalmente. Llegado al mangoneo gubernamental, ¿qué es lo que harán primero de todo? Simplemente controlar el dinero público y todos los poderes que puedan interferir en el manejo gubernamental; y los que serán desde al ejército y policías, aparato judicial, el financiero, sindicatos obreros y empresariales, clero; incluso a los más destacados grupos de la oposición, a los que habrá que cuidar esmeradamente, simplemente por aquello tan viejo de… “hoy por ti mañana por mí”. Logrado todo ello ya tienen “manos libres” para legislar como mejor les venga en gana y por tanto, empezará el expolio sistemático de los recursos y la imposición de impuestos máximos para disponer de cuanto más dinero mejor, que es de lo que siempre se trata.

Como ya “las cosas” no son ni nacionales siquiera, sino que los clanes ya lo son internacionales y las familias que viven de la política son cada vez más numerosas; hay que igualmente crear y mantener grandes o enormes tinglados económicos, dotarlos con ingentes cantidades de dinero, puesto que en esos tinglados irán siendo situados una enormidad de gentes que ocuparán cargos muy bien pagados, aunque no sirvan para otra cosa que para estar sentados allí y votar cuando les llegue el turno, lo que les dicten los que en realidad mandan y dirigen los intereses mundiales.

No sólo controlarán las “alturas o cúspides políticas”, sino que igualmente situaran “incondicionales” en todos y cuantos núcleos civiles o profesionales existan en el país o demarcación a controlar; dará igual sean estos un colegio profesional, sindicato obrero o empresarial, o simples comunidades o asociaciones de vecinos; el político para estar seguro tiene que tener, “cogidos todos cuantos más hilos mejor y por insignificantes que estos sean”. Logrado ello ya el aparato estatal estará preparado para exprimir a la población cuanto les dé la gana, ya que han quedado totalmente indefensos. A la masa se les dará lo que dieron los romanos y que hoy abunda infinitamente mucho más… “pan y circo” y si me apuran “sólo circo y poco pan” y si salen a la calle, se les reduce a palo limpio y punto.

En España no tenemos que salirnos de nuestras fronteras, simplemente observar lo que aquí ha ocurrido, que “dejó en mantillas al tan criticado Franco y su atado y bien atado”; estos de ahora han sabido atarlo mucho mejor y además nos han engañado miserablemente preconizando una libertad, que no sirve para nada, puesto que la fuerza para ejercer esa libertad no la tiene el pueblo. Han impuesto lo que sentenciara Lenin… “¿Libertad para qué?

Lo que antecede es un muy apretado boceto de una crudísima realidad, que dejo al lector “la desmenuce” según su leal saber y entender; a medida que profundice en ello se le irán poniendo los pelos como escarpias y sólo le quedará el enclavijar los dientes o morderse las uñas como consuelo animal. No hay otro.

Para entender todo ello sólo hay que poner un ejemplo; y este es lo que hasta hoy se sabe de la familia Pujol y asociados catalanes; si bien en menor escala, en España hay “cosecha” inagotable para emprender procesos de los que se habla y muchos de los que ni se ha hablado, pero que andan latentes por ahí; puesto que aquí, lo del robo de dinero público es, “el pan nuestro de cada día” y por cuanto una despreciable ministra dijo en público… “El dinero público no es de nadie”… por lo que muchos entienden que es del primero que lo llega a controlar y por tanto, dispone de él con total impunidad y lo han hecho infinidad de políticos y allegados.

Va a ser un digno representante de la Policía Nacional el que con sus palabras, como portavoz del Sindicato Independiente de la Policía Española (SIPE) Alfredo Perdiguero, el que ha declarado en diferentes medios de prensa y radio, lo que yo recojo del diario provincial de Jaén (diario Jaén 05-08-2014) y que “pespunteo” simplemente para señalar datos muy concretos de los latrocinios que se han realizado “presuntamente”. Veamos lo que ha dicho este muy digno empleado estatal.

“Se hicieron muchos informes sobre la familia Pujol y sistemáticamente te guardaron en un cajón – Se hicieron informes durante 23 años que la familia Pujol habría cobrado el tres por ciento de cada obra o servicio adjudicado a la Generalitat. – Así, denunció que el compañero que publicó el informe fue expedientado con varios días de empleo y sueldo. – Que ahora Cataluña sepa y todos los españoles todo lo que han robado del erario público. – No solamente son 1800 millones de euros que se sigue buscando y que el total puede llegar a los 3000”.

A la vista de este incalificable caso, que es como “la riada que colma todos los bordes corrompidos de la España actual”; puesto que hay cientos y cientos de casos con nombres y apellidos y que no paran de crecer o aparecer como nuevos… ¿qué decir, qué pensar, que exigir a quienes dicen que nos gobiernan? ¿No hubo ni hay jueces y fiscales suficientes como para haber cortado todo esto en tiempo y forma y para que no se extendiera como la mortífera plaga que ya es? No, a la vista está que ni los hubo ni los hay; puesto que muchos de estos “pájaros” hace tiempo que debieran estarse “pudriendo” en las cárceles con condenas a tenor con los delitos cometidos y previa devolución de todo lo que se han llevado; y no han entrado apenas ni uno, y los que han entrado han salido rápidamente y los procesos se eternizan.

¿Sorprenderá a nadie las intenciones “locas” del voto que dan las encuestas últimas? Un pueblo al que ya le han robado hasta la ilusión, termina por no controlarse a sí mismo y votará en mayoría más clamando venganza que por otro motivo… luego se quejaran los de siempre, los verdaderos culpables: LOS POLÍTICOS. Puesto que el pueblo estamos siempre indefenso y a merced de ellos.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

Marruecos advierte a España de un nuevo 11-M
Carlos Ruiz Miguel Periodista Digital  1 Octubre 2014

Un diario digital del núcleo del majzen marroquí, "Le360" ha publicado el día 30 de septiembre un sorprendente y extraordinariamente amenazador artículo contra España. El desencadenante, o la excusa, es un artículo publicado tres días antes en "El Mundo". El mensaje del diario digital marroquí no puede ser más claro: si España no ejecuta una política de "co-soberanía" sobre Ceuta y Melilla, Marruecos pondrá fin a su "colaboración" supuestamente "anti-terrorista" con el riesgo de que se produzca un nuevo ataque como el del 11-M @Desdelatlantico

I. EL ARTÍCULO DE "EL MUNDO" DE 27 DE SEPTIEMBRE: CEUTA Y MELILLA CORREN PELIGRO DE SER CONTAMINADAS POR EL EXTREMISMO EXISTENTE EN MARRUECOS
El diario "El Mundo" publicó el 27 de septiembre un artículo firmado por Ignacio Cembrero titulado "Ceuta y Melilla se contagian de su entorno".
En dicho artículo, entre otras cosas, se dice que

El triangulo alrededor de Ceuta, formado por Castillejos, Tetuán y Tánger, es el principal vivero de reclutamiento de aspirantes marroquíes a la yihad por delante de los suburbios de Casablanca. y aunque el autor del artículo dice que  En su lucha contra los reclutadores, que según Interior podrían en breve intentar perpetrar atentados en Europa, las fuerzas de seguridad españolas cuentan con un gran aliado: la DST marroquí.  el mismo advierte que

Pero la DST y su jefe, Abdellatif Hamouchi, son unos colaboradores incómodos. Emplean unos métodos represivos poco ortodoxos a juzgar por las denuncias que se formulan contra ellos. Por algo Aministía Internacional ha elegido al Ali Aarras, un melillense extraditado por España a Marruecos en 2010, como símbolo mundial de su lucha contra la tortura.
En Francia la Asociación de Cristianos por la Abolición de la Tortura ha denunciado a Hamouchi, pero la policía judicial no logró, en febrero, durante una visita a París, llevarle ante el juez instructor que le llamó a declarar. Se presentó ante la residencia del embajador marroquí en París y desató así una crisis diplomática franco-marroquí que aun dura. La DST encarceló, hace una década y durante nueve meses, en una prisión secreta, a un niño de 10 años, Elías Mejjati, hijo de un terrorista de Al Qaeda, según la ONG británica Reprieve. En febrero pasado Mejjati, que ahora tiene 21 años, se incorporó al Estado Islámico en Siria.

Como se puede ver un artículo que, como todos los de su autor, siempre intenta encontrar algo positivo en el régimen marroquí.

II. LA VIOLENTA RESPUESTA DEL DIGITAL "LE 360": SI ESPAÑA NO ACEPTA LA "COLABORACIÓN" DE MARRUECOS EN CEUTA Y MELILLA PUEDE HABER UN NUEVO 11-M
El majzen, sin embargo, no quiso ver la nota positiva para el régimen marroquí contenida en el artículo de "El Mundo" y ha quedado alarmado por considerar que tanto Cembrero como "El Mundo", en realidad son portavoces de una idea del gobierno Rajoy según la cual se considera que hay que evitar la "colaboración" que llaman "anti-terrorista" con Marruecos y el contacto de Ceuta y Melilla con sus vecinos marroquíes.

El diario del majzen en un artículo firmado por Mohamed Chakir Alaoui empieza con este rotundo mensaje

Dans le quotidien El Mundo, Cembrero conseille à l’Espagne de cesser toute collaboration sécuritaire avec le Maroc, au motif de non respect par le Maroc des droits de l’Homme. La proximité d'El Mundo avec le gouvernement Rajoy peut porter le Maroc à reconsidérer bien des choses.

TRADUCCIÓN:
En el diario El Mundo, Cembrero aconseja a España cesar toda colaboración en materia de seguridad con Marruecos por causa de la falta de respeto por Marruecos de los derechos humanos. La proximidad de El Mundo con el gobierno Rajoy puede llevar a Marruecos a reconsiderar muchas cosas.

Dicho lo cual, y tras considerar que este artículo "indignante" puede considerarse que "refleja la posición oficial del gobierno Rajoy", afirma

Dans un tel cas de figure, les autorités marocaines seraient tout à fait en droit de devenir perplexes, quant à l'opportunité pour le Royaume de poursuivre son engagement dans le cadre de la coopération sécuritaire anti-terrorisme avec son voisin ibérique, où les dirigeants sont satisfaits, à juste raison : "aucune attaque jihadiste ne s’est produite depuis le 11 mars".

TRADUCCIÓN:
Si esto es así, las autoridades marroquíes tendrían todo el derecho a quedar perplejas en cuanto a la conveniencia para el Reino de proseguir su compromiso en el marco de la cooperación en materia de seguridad anti-terrorista con su vecino ibérico, donde los dirigentes están, con razón, satisfechos: "ningún ataque yihadista se ha producido después del 11 de marzo"

El diario del majzen añade que ha "captado el mensaje" y que pone fin a la "colaboración" con España

Mais les marocains sont connus pour ne jamais trahir leurs obligations internationales, quand bien même ils peuvent être regrettablement déçus par l'attitude ingrate et sournoise de certains de leurs partenaires étrangers. Bien au contraire, le Royaume refuse d'insulter l'avenir, autant qu'il demeure convaincu de l'importance stratégique de développer des relations synergiques avec l'Espagne, afin que Ceuta et Melilla ne constituent plus cet "épicentre exclusif de la menace terroriste", qui n'en finit pas de donner des sueurs froides à l'exécutif ibérique, surtout lorsqu'il est d'obédience de droite.
C'est précisément pour cela que le Maroc, qui a parfaitement capté les non-dits du message émanant de son voisin ibérique, tel qu'il lui a été communiqué par son nouveau porte-parole officiel, Ignacio Cembrero, reste en fin de compte entièrement disposé à satisfaire cette volonté espagnole explicite de mettre un terme à la coopération sécuritaire avec la DST.

TRADUCCIÓN
Pero los marroquíes son conocidos por no traicionar nunca sus obligaciones internacionales [¡ejem...!], incluso aunque puedan estar desagradablemente decepcionados por la actitud ingrata y astuta de algunos de sus socios extranjeros. Antes al contrario, el Reino rehúsa insultar al futuro, en la medida en que sigue convencido de la la importancia estratégica de desarrollar relaciones sinérgicas con España, a fin de que Ceuta y Melilla no constituyan más ese "epicentro exclusivo de la amenaza terrorista" que no deja de producir sudores fríos al ejecutivo ibérico, sobre todo cuando gobierna la derecha.

Precisamente por eso, Marruecos, que ha captado perfectamente lo que este mensaje de su vecino ibérico dice sin palabras, tal y como le ha comunicado su nuevo portavoz oficial, Ignacio Cembrero, queda en fin de cuentas, enteramente dispuesto a satisfacer esta voluntad española explícita de poner fin a la cooperación en materia de seguridad con la DST

El majzen anuncia que en la medida en que los servicios secretos del majzen dejen de "colaborar", no habrá obstáculo para que se produzca una ósmosis de Ceuta y Melilla con su entorno que llevará a que Marruecos "recupere" sus fronteras "naturales" con la "restitución" de los "presidios" de Ceuta y Melilla.

III. EL CONFLICTO PESQUERO EN CÁDIZ ADQUIERE UNA NUEVA LECTURA
Como se puede comprobar, la hostilidad de Marruecos (con quien oficialmente las relaciones son "excelentes") es intensa.
De nada ha servido (sino todo lo contrario) que Felipe VI y Letizia se humillaran en Rabat y homenajearan al criminal Hassán II.

Muy desairado, además de humillado, ha quedado el rey de España con el asunto del protocolo pesquero UE-Marruecos. Un protocolo que la UE ha declarado en vigor de forma ILEGAL, pues el mismo NO HA SIDO PUBLICADO EN EL DIARIO OFICIAL MARROQUÍ como es preceptivo.

Como se recordará, aunque un comunicado de la Casa Real Española anunció la ratificación marroquí el 15 de julio, no fue hasta el 15 de septiembre (2 meses después) cuando los pesqueros españoles pudieron acceder a las aguas marroquíes vecinas a España en el golfo de Cádiz. Desde que empezaron a faenar en esas aguas, los pescadores españoles han sido acosados sin cesar por los pescadores marroquíes, amparados en la impunidad y acción de las fuerzas de seguridad y la marina marroquí. La escalada ha llegado al extremo de que en su agresión los pescadores marroquíes han perseguido a los españoles adentrándose incluso en aguas españolas.

Todo ello, naturalmente, ante el silencio de la UE que declaró la entrada en vigor del protocolo pesquero SIN RESPETAR LO ESTABLECIDO EN EL MISMO.
Y todo ello, iguamente, ante el silencio del ex-ministro Miguel Arias Cañete que no dejaba de considerar un "éxito" la firma de este protocolo.

IV. Y EL LOBBY SEGUIRÁ INASEQUIBLE AL RIDÍCULO, PERO PRESTO A COBRAR
Y ni qué decir tiene que, a pesar de estas brutales amenazas y agresiones, el discurso oficial del lobby será siendo el mismo: "estamos condenados a entendernos", nuestras relaciones son "excelentes", hay que animar a los españoles a "invertir" en Marruecos, etc.
Más dura será la caída.

La partida destinada a las formaciones políticas, la única que crece año tras año
Los partidos políticos, los únicos sin recortes en la crisis
Eurico Campano www.gaceta.es  1 Octubre 2014

La partida pública destinada a los partidos políticos españoles crecerá en un 87 por ciento en 2015. Se aduce, como justificación que el año que viene es electoral. Pero lo cierto es que año tras año, electorales o no, nunca ha decrecido.

Tal vez el dato más sorprendente de los Presupuestos Generales del Estado para 2015, presentados ayer por el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, sea el conocimiento de que la partida pública destinada a los partidos políticos españoles crecerá en un 87 por ciento. Se aduce, como justificación que el año que viene es electoral -y por partida triple- y que los gastos derivados de los inminentes comicios locales, autnómicos y generales justifican esa partida.
Año tras año, ésta partida presupuestaria nunca ha dejado de crecer

Lo llamativo es que si tiramos de hemeroteca, ya el año pasado por éstas mismas fechas se producía un debate similar. En el pasado ejercicio se anunciaba que la partida reservada a las grandes formaciones políticas crecería en un 27,4 por ciento. Y remontándonos a dos años atrás, en 2013, se anunciaba, siempre por fuentes gubernamentales, que la cantidad destinada a los partidos ascendió, sólo durante aquel primer trimestre del año a 13 millones de euros. Unos datos a los que podemos añadir más pinceladas que ayuden a completar el cuadro. ¿Sabía usted que por cada escaño obtenido los partidos reciben 32.500 euros? ¿Y que por cada voto se llevan un euro y ocho céntimos? En concreto éstos dos últimos apartados se han duplicado desde 1990, lo cual no está nada mal si tenemos en cuenta la situación de crisis que vive España desde 2007.
Sistema 'extractivo'

Economistas prestigiosos como Juan Ramón Rallo defienden que España, como muchos otros países de su entorno, sufre un sistema parasitario en el que un Estado 'extractivo' detrae, cada vez con mayor fuerza rentas de una depauperada clase media, a la que luego se contenta con unas ridículas bajadas de impuestos, uno o dos puntos a lo sumo en sus tramos de IRPF que no suponen más allá de veinte euros al mes para un sueldo medio, mientras que los gastos generados por una improductiva pero voraz maquinaria pública no paran de crecer al mismo ritmo que decrece la calidad de los servicios públicos que, teóricamente, justificarían esos gastos.

Y es que los partidos necesitan mucho dinero para sobrevivir: faraónicas campañas electorales, miles de mítines -propios más del siglo pasado que del ecosistema digital en el que vivimos en pleno 2014- fastuosas cenas y multitudinarias convocatorias destinadas a agasajar a centenares de simpatizantes y afiliados que van pagando la fiesta -sin saberlo- algún tiempo después con creces, y sobre todo asesores, muchos asesores... y cargos públicos, muchos cargos públicos. Si en la Administración Central es insostenible, en la local y sobre todo en la Autnómica es un escándalo: 'España tiene una Estructura territorial insostenible, sensillamente porque no se puede permitir pagarla', repite el exvicepresidente del Parlamento Europeo y expresidente de 'Vox' Alejo Vidal-Quadras. Son precisamente éstos nuevos partidos los que abogan por una drástica disminución de los ingresos reservados para éstas partidas -algo que los grandes partidos nunca harán porque atenta contra sus propios intereses- y por reducir drásticamente también el número de políticos, considerando como tales también a asesores y 'enchufados' a miles a lo largo y ancho del enorme tejido estatal español.
¿Hacia un modelo anglosajón?

¿Por qué en España no se permiten las donaciones privadas a los partidos, evitando así de paso la corrupción que supone que éstas, cuando se hacen, tengan que hacerse de 'tapadillo' y violando la ley y se descarga así a las arcasdel Estado? ¿Por qué no se regulan los lobbys, como se hace en el mundo anglosajón? ¿Por qué no se reducen dráticamente el número de diputados y senadores, o mejor aún, el número de parlamentarios autonómicos? ¿No es una locura que comunidades uniprovinciales como Madrid o La Rioja tengan parlamentos propios con varias decenas de parlamentarios? Por qué, cada vez que un político se va a su casa y dice que 'abandona la política', como Ruiz-Gallardón, siempre encuentra un puesto en algún organismo público de los que no sirven absolutamente para nada como el autodenominado Consejo Consultivo de la Comunidad de Madrid con sueldos (8.500 euros mensuales en éste caso) mareantes para el común de los ciudadanos ?

Con tales mimbres no es de extrañar que opciones disparatadas y antisistémicas como 'Podemos', 'Ganemos' y otras de similar pelaje triunfen entre una ciudadanía, más que harta del Sistema transicionista y que pide a gritos una revisión.

TERTULIA POLÍTICA EN ROJO Y NEGRO EN RADIO 4G
José Rosiñol: "Si tú eres un profesor de universidad y te opones al proceso secesionista, tu carrera está acabada"
"Los medios catalanes son partidistas e ideológicos; conforman actitudes"
Periodista Digital  1 Octubre 2014

José Rosiñol, vicepresidente de Societat Civil Catalana, estuvo en los micrófonos de ‘Rojo y Negro' en Radio4G para hablar sobre la situación del pulso soberanista catalán, acompañado de Alfonso Rojo, Luis Balcarce y Alejandra Alloza este 1 de octubre de 2014.

Sobre el futuro de la convocatoria del 9-N, José Rosiñol dejaba clara su postura:
No vamos a votar porque es ilegal. Cualquier concesión al referéndum es una victoria para el nacionalismo. Mas es un hombre astuto y está dejando la carga social en las calles dejando la clave a las elecciones municipales. No es un político muy de fiar y no sé que estará pasando por su mente, pero creo que la verdadera batalla va a ser en las elecciones municipales, ahí se verá todo.

El colaborador de Periodista Digital mostraba su tristeza ante el proceso que está viviendo Cataluña y España:

Como catalán siento pena porque nos hemos labrado como una imagen de gente seria y estamos perdiendo esa buena fama. Ha habido muchos años de adoctrinamiento y el proceso de construcción nacional viene desde hace muchos años. El problema del secesionista catalán es que es excluyente.

Y puso un ejemplo concreto:
Si tú eres un profesor de universidad y te opones al proceso, tu carrera está acabada.

También se analizó en la mesa la tendencia de los medios de comunicación catalanes y españoles, las perspectivas de futuro y las líneas editoriales que se están tomando según qué medios. Calificaron de 'dramática' la situación de RTVE, una institución que debería vertebrar el país sin entrar a valorar audiencias ni intereses comerciales.

Los medios de comunicación juegan un papel fundamental en el pasotismo porque hay una línea editorial única que todo el mundo se cree. Los medios son conformadores de una única opinión. Parece que es de sentido común ser independentista.

Las audiencias dependen también de qué medios. Los medios catalanes son partidistas e ideológicos. A las cadenas comerciales, sólo les interesa lo comercial, pero los medios catalanes conforman actitudes.- Un digital catalán dijo que a nosotros nos adoctrinaban los servicios secretos españoles.

Societat Civil Catalana es una organización que nace con intención de fomentar la cohesión y convivencia entre los ciudadanos en Cataluña y de estos con el resto de los españoles. En palabras de Rosiñol, la intención es revertir los muchos años de adoctrinamiento que se ha promovido por parte de la Generalitat.

El secesionismo catalán es excluyente un problema de Estado para los españoles pero de libertad para los catalanes donde se ha tratado a la lengua española con desprestigio. Tenemos que revertir años de adoctrinamiento y nacionalismo, pero es un proceso lento.

Desde Societat Civil Catalana se ha intentado dialogar con todos los partidos políticos porque ha habido unanimidad por parte de que los constitucionalistas de que el problema es común.

Casi todos los partidos nos han recibido, pero ERC no nos ha recibido. En todos los actos que hacemos los partidos constitucionalistas participan sin competir a pesar de lo competitivo que son estos espacios.

También habló sobre la Candidatura d'Unitat Popular (CUP), a quienes definió como asamblearias y con gran capacidad de movilización.

Las CUP están desde los años 80 haciendo labor de barrio por Barcelona, no es un fenómeno de ahora. Todo el entramado al servicio del nacionalismo le intenta ganar terreno a Podemos.

******************
 

EL FROB Y ADIF DEBEN OTROS 35.000 MILLONES
El Estado se endeudará en otros 47.000 millones pese a la reducción del déficit
  1 Octubre 2014

La contención del déficit público -un 4,2% del PIB el año próximo- no significa, en absoluto, que el endeudamiento se tome un respiro. Al contrario. Los Presupuestos Generales del Estado de 2015 suponen un nuevo hito en el nivel de deuda. Hasta el extremo de que el año próximo el Estado -sin contar otros agentes económicos públicos- se endeudará en otros 47.000 millones de euros para hacer frente a sus necesidades de financiación y cubrir así el déficit público.

La cifra es todavía más significativa en términos brutos (sin contar amortizaciones). El Tesoro necesitará captar -a unos tipos de interés extraordinariamente bajos- 242.765 millones. Por lo tanto, cerca de la cuarta parte del Producto Interior Bruto (PIB).

Como consecuencia de ello, la ratio deuda/pública crecerá hasta el 100,3% del PIB a finales del año pasado. El porcentaje hubiera sobrepasado el 102% en caso de no haberse elevado el PIB debido a los nuevos cambios estadísticos. El Gobierno estima que hasta 2016 no comenzará a bajar el nivel de deuda pública, hasta situarse ya de nuevo por debajo del 100% el año siguiente, Lógicamente, siempre que se cumplan las variables sobre las que se elaboran las cuentas públicas.

 

En todo caso,  como asegura el Informe Económico y Financiero que acompaña a los Presupuestos Generales de 2015, la consecuencia de esta evolución es que la ratio de los intereses de la Deuda del Estado sobre el PIB experimentará un leve incremento, estimándose, en términos presupuestarios, que los pagos por intereses de la Deuda del Estado en 2015 alcanzarán 35.490 millones de euros, lo que representa un 3,25% del PIB. Pese a ello, y debido a los menores tipos de interés que tendrá que pagar el Tesoro debido a la liquidez que proporciona el BCE, el presupuesto de gastos financieros cae un 3%. El primer descenso desde que estalló la crisis.

El menor incremento en la ratio Deuda/PIB tanto en 2014 como en 2015 viene determinado por dos factores, recuerda el Ministerio de Hacienda. En primer lugar, por la “intensa consolidación fiscal de las Administraciones Públicas” que se llevará a cabo en estos dos ejercicios. En segundo lugar porque, a diferencia de lo ocurrido entre 2010 y 2013, esta ratio no se va a ver afectada por el impacto de instrumentos tales como el Fondo de Amortización del Déficit Eléctrico; el Fondo para la Financiación de los Pagos a Proveedores; los programas de asistencia financiera a Grecia, Portugal e Irlanda; y el préstamo para la recapitalización del sistema financiero español llevado a cabo por el Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede).

Deuda y servicios esenciales

¿Mucho o poco? Para hacerse una idea de lo que representan los costes financieros hay que tener en cuenta que el área de servicios públicos básicos, que agrupa las políticas dedicadas a las funciones esenciales del Estado: Justicia, Defensa, Seguridad Ciudadana y Política Exterior alcanza un importe de 16.476 millones de euros. Es decir, menos de la mitad de lo que se destina a financiar el servicio de la deuda.

 

El endeudamiento del sector público no acaba la ahí. Los PGE estiman que la deuda de las sociedades mercantiles ascenderá el año próximo a 66.944 millones, pero más de la mitad corresponden al Frob (17.891 millones) y Adif-Alta Velocidad, cuya deuda -excluidas las derivadas de la contabilización de las subvenciones pendientes de imputación- se situará en 17.385 millones. Igualmente, la Ley de Presupuestos Generales del Estado autoriza al ICO un endeudamiento máximo para el ejercicio 2015 de 18.000 millones de euros, no afectando este límite a las operaciones de tesorería que se concierten y amorticen dentro del año, ni a la refinanciación de la deuda contraída a corto y largo plazo.

El aumento del endeudamiento público, como es lógico, está vinculado a la evolución del déficit. Y lo que estima el Gobierno es que éste seguirá bajando hasta 2017, cuando ya se sitúe en el 1,1% del PIB. Pero hasta ese momento, las necesidades de endeudamiento seguirán creciendo: 47.000 millones de euros el año próximo y unos 25.000 millones el año siguiente. Es decir, que la deuda alcanzaría un máximo de alrededor de 1,1 billones de euros.

Para hacerse una idea de cómo ha evolucionado la deuda en tiempos de crisis hay que tener en cuenta que al comenzar la recesión -año 2008-ascendía a 358.400 millones. Es decir,  prácticamente la tercera parte del nivel actual.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

Ante el derrumbe del Estado
JORGE DE ESTEBAN El Mundo  1 Octubre 2014

DE POCO SIRVE que en la hora del naufragio del Estado de las Autonomías busquemos a los culpables del mismo o la causa originaria y principal que dio lugar al diseño del Título VIII de la Constitución. Tampoco nos sirve recordar que nuestros constituyentes, obligados a solucionar especialmente los problemas de Cataluña y el País Vasco, optaron por la peor solución que ofrecía el Derecho comparado para integrar en el Estado a unos territorios de características especiales.

Se decidieron así por el sistema inventado por la Constitución de 1931, que contemplaba un Estado integral en el que se dejaba que las regiones que aspirasen a la autonomía lo decidiesen por sí mismas. Después, lo que se había ideado para dos, o si acaso, tres regiones especiales, se acabó generalizando, permitiéndose incluso que se creasen comunidades autónomas uniprovinciales. Todo fue un disparate, pues se acabaron creando 17 comunidades autónomas, sin que la Constitución suministrase los mecanismos necesarios para que ese batiburrillo funcionase racionalmente. Ahora bien, tras los dos Pactos autonómicos de 1981 y 1995, se logró crear una cierta racionalidad en el funcionamiento de nuestro Estado complejo. Es más, si mediante la reforma constitucional oportuna, se hubiese cerrado el cuadro de las comunidades autónomas existentes -entre las cuales algunas como el País Vasco y Cataluña disponían de mayores competencias que las otras-, es muy posible que hoy dispusiésemos de un Estado descentralizado medianamente racional. Incluso es muy posible que fuese satisfactorio también para la mayoría de vascos y catalanes.

Sin embargo, no se hizo la reforma constitucional necesaria para zanjar definitivamente una Constitución inacabada. Todo lo que se había conseguido para poder asentar el Estado autonómico no sirvió de nada y la semilla de la irracionalidad prendió nuevamente en nuestro país, para acabar desembocando en el desafío independentista de los nacionalistas catalanes y vascos. Ante una situación semejante, que no quieren ver nuestros gobernantes, es necesario buscar la solución más adecuada que pueda detener el derrumbe del Estado, si es que todavía estamos a tiempo.

Así las cosas, en los próximos días aparecerá un libro de uno de nuestros juristas más preclaros que se ha distinguido ya por su importante aportación al análisis del Estado de las Autonomías. En efecto, Santiago Muñoz Machado es el autor de la obra a la que me refiero: Cataluña y las demás Españas. Muñoz Machado ya había publicado otros libros anteriores sobre el mismo tema, como el importante Informe sobre España. Ahora, en los momentos decisivos que vivimos, da un paso más, intentando contribuir al hallazgo de una solución aceptable para embridar el separatismo catalán y evitar el estropicio.

En su nueva obra utiliza el plural de las Españas, que es propio de nuestro constitucionalismo desde la Carta de Bayona de 1808 hasta la Constitución de 1869, y que también utilizó Ernest Lluch en su obra Las Españas vencidas, citada con un gran respeto por el autor. Sea lo que fuere, a efectos de situar el objeto de su obra en una situación comprensible para los lectores, Muñoz Machado combina la historia tanto de Gran Bretaña -especialmente la de Escocia- y la de España, con el presente y, sobre todo, con propuestas de futuro. Se propone así analizar el llamado «derecho a decidir», eufemismo para encubrir el derecho de autodeterminación, insólito en una democracia constitucional como la española.

En cualquier caso, de los agudos análisis de Muñoz Machado se desprenden tres hipótesis ante la encrucijada en que nos encontramos, con el horizonte al fondo de la consulta suspendida del 9-N. Una primera posibilidad consiste en afrontar este desafío sin pestañear, dejando más o menos el Estado de las Autonomías como ha llegado hasta nuestros días. Pero esto equivaldría a un suicidio, porque el actual modelo es imposible que siga funcionando correctamente. Por supuesto, como he dicho, el mal de origen procede de la misma Constitución, si bien Muñoz Machado también responsabiliza al propio Tribunal Constitucional. En efecto, señala así que «el Tribunal Constitucional estableció, ante la perplejidad de los demás juristas del mundo, que no era inconstitucional que los Estatutos calificaran de exclusivas las competencias autonómicas sobre algunas materias que la Constitución calificaba como exclusivas del Estado, asegurando que cuando dos competencias sobre la misma materia se califican al mismo tiempo están llamadas a ser concurrentes. Con lo cual el Tribunal Constitucional, en lugar de colaborar a definir el concepto de exclusividad, lo desbarató y lo hizo inservible como categoría general, sin considerar que en otras constituciones de referencia, como la alemana, es el centro sobre el que gira el buen funcionamiento del sistema entero».

Las consecuencias de semejante dislate han sido enormes, pues, por ejemplo, no hay duda de que «la Generalitat ha legislado sobre las mismas materias y con la misma extensión que lo ha hecho el Estado y cuenta con organismos que duplican los existentes en la esfera central». Es más, esta duplicidad se puede deducir también en otras comunidades autónomas, lo que viene a demostrar «lo confuso que es el reparto de competencias que se ha establecido porque permite que se sostenga una interpretación y la contraria con la misma aparente seriedad». El resultado de tal galimatías es desolador, porque además de la inflación legislativa que producen 17 Parlamentos autonómicos, lo más grave es que «ni siquiera podemos identificar claramente cuándo una ley es del Estado o de las comunidades autónomas». No creo que sea necesario agotar todos los argumentos que expone Muñoz Machado para demostrar la inviabilidad del actual Estado, a la que contribuye también tanto el Estatut de 2006, como la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el mismo. En suma, el Estado de las Autonomías no puede seguir funcionando así, porque además habría que ofrecer una salida a los nacionalistas vascos y catalanes. No quedan, por tanto, además de ésta, más que dos posibilidades.

UNA, PRIMERA, de corte más radical, tal y como defiende hoy el PSOE, sería la de cambiar la Constitución, al menos una parte de ella, para adoptar en España un Estado federal. La opinión de Muñoz Machado a este respecto es clara, pues mantiene que tal decisión exigiría «desmontar el Estado unitario que se corresponde con nuestra tradición secular, sobre cuyos cimientos se ha construido una descentralización política importante», la cual fue decidida por las instituciones de arriba abajo. Pero la opción del Estado federal, significaría, al contrario, que las partes (todas o algunas) que constituyen actualmente el Estado de las Autonomías, refundaran un nuevo Estado, construido de abajo arriba, sobre la base de que dichas unidades políticas decidieran qué intereses generales debían ceder a las instancias unitarias que habría que construir. En definitiva, «esto sería el pacto federal que algunos solicitan, que implicaría cambiar la residencia de la soberanía para situarla en las entidades infraestatales (la mayor parte de ellas artificialmente constituidas a partir de 1978) y nos llevaría hacia un confederalismo de nuevo cuño y de futuro ahora inexplorable». Por lo demás, parece que sería difícil que Cataluña y el País Vasco aceptaran un federalismo igualitario. Pero nunca se sabe.

De ahí que Muñoz Machado opte personalmente por una segunda posibilidad, y tal vez la única. Señala que «es más ajustado pensar que la España de las Autonomías ha cumplido su papel y que los defectos que tenemos denunciados pueden arreglarse con reformas constitucionales y legales adecuadas». Para ello, Muñoz Machado propone dos pactos: uno para la reforma de la Constitución, sin variar sustancialmente su orientación respecto a la organización territorial, y otro, de carácter «constituyente», para lograr una nueva fórmula de articulación de Cataluña (y supongo que del País Vasco también) en el Estado. Sobre el contenido de ambos pactos, Muñoz Machado expone su propuesta, que en lo que se refiere a Cataluña, es ciertamente original. En definitiva, un libro que los políticos deberían tener presente si es que quieren de una vez desenredar la madeja que nos legó el Título VIII de la Constitución y crear un Estado que funcione.

Jorge de Esteban es catedrático de Derecho Constitucional y presidente del Consejo Editorial de EL MUNDO.

Mi asunto federal
Nota del Editor  1 Octubre 2014

Ya estoy hasta el gorro de que algunos sujetos anden intoxicando con las estupideces del encaje de los indeseables en la sociedad.  A ver cuando se enteran de que persona alguna, con un conocimiento al menos superficial de la situación, puede estar totalmente de acuerdo en un sinfín de condiciones.

Si por ejemplo, tuvieramos una constitución con una sola línea que dijese que España es España, o que el idioma de España es el español, habría  montones de tipos que no estarían de acuerdo, así que como van (vamos) a estar de acuerdo en una constitución que tiene cientos de articulos, que además los "interpretan" (cambian) a su libre antojo quienes mandan (piensan que mandan, porque están pastoreados por otros y se dejan para poder seguir viviendo del cuento, es decir a costa de los "ciudadanos" no profesionales de la política).

Por eso, toda las teorías del encaje, consenso, independencia, secesión, federación, autonomía, no tienen sentido. Lo que queremos es que no se metan con nuestros derechos y libertades (y a ver quien es el guapo que define lo que son tales cosas y hasta donde llegan). Por eso yo quiero mi república individual independiente y ya me encargaré de subcontratar los servicios con quien más me convenga.

Arturo y el principito
Kiko Méndez-Monasterio www.gaceta.es  1 Octubre 2014

Para los separatistas España es poco más que la herencia de la legión cóndor, y han expoliado el archivo de Salamanca con falsas razones.

Nazi es el insulto fatal, lo inasumible, la etiqueta del proscrito. Es la reductio ad hitlerum de la que hablaba Leo Strauss. El debate no lo gana quien desarrolla más argumentos, sino quien consigue que el adversario tenga que negar el haber colaborado con Vichy, entre otras cosas porque si no consigue desmentirlo lo afeitan y lo exhiben en una jaula. En el tema permanente de lo catalán también vuelan en las dos direcciones las acusaciones de criptofascismo. Para los separatistas España es poco más que la herencia de la legión cóndor, y han expoliado el archivo de Salamanca con falsas razones de hace casi un siglo, de aquellos años treinta que añoran tanto, cuando unieron sus delirios de independencia a la izquierda soviética y acabaron provocando una guerra. Que la perdieron, por cierto. En aquel tiempo a Saint-Exupery también le señalaron con el dedo. Le acusaban de ser el embajador oficioso de Petain sólo porque tampoco era un entusiasta de De Gaulle, y es que él había visto las consecuencias de una guerra civil cuando fue corresponsal en la España republicana, de la que escribió que allí se fusilaba con la misma naturalidad con la que se talaba un árbol. Hasta a su Principito lo han catalogado a veces como un libro fascista, por elitista, porque lo escribió el hijo de un vizconde que había sido criado en un castillo, en esa Francia clandestinamente patricia, que forma parte de la verdadera resistencia, la que ahora lleva meses en la calle contra el totalitarismo familiar de lo posmoderno.

Pero de todo esto el que de verdad sabe es Artur Mas, que estudió en el Liceo y es un amante de la poesía francesa. Antes de avanzar en su proyecto golpista, a veces se ponía tierno y hacía frases. “Que nos dejen cuidar de nuestra rosa” dijo muy cursi en alguna ocasión, como si fuera el Principito, que el del libro también estaba obsesionado con cuidar de su flor. Es lógico que se sienta identificado, Artur es el heredero. Pujol había hundido Excalibur tan adentro en la roca que sus hijos consideraron que era más fácil convertirse en millonarios que sucederle. Y Arturo, que hasta entonces hablaba español como un tío de Valladolid -que en español había conocido y enamorado a su mujer, y en español había fundado su hogar- decidió un buen día aplicar la normalización lingüística en su casa y convertirse en Artur, el hereu. El principito que se desvela para cuidar la rosa. El resto, y lo que esté por venir, ya no hay manera de convertirlo en literatura infantil. Quisiera decir que la historia juzgará con dureza a quienes de nuevo alientan una ruptura social y fraticida, los que hablan de David y Goliath y están pensando más en Caín y Abel. Pero lo dudo, porque los que provocaron la última tragedia aparecen en los libros de texto como héroes. Creen que así, -reinventando el pasado a su real gana- compran las mejores opciones de futuro. Eso sí que es el triunfo de la voluntad. Y sólo por casualidad coincide con el lema del gran congreso del partido nacional-socialista alemán.

Lo que no se explica de la consulta catalana
Susana Beltrán García La Voz  1 Octubre 2014

Por fin Artur Mas firmó el anunciado decreto de convocatoria de la consulta del 9 de noviembre. Del decreto se desprende que la eficiente Generalitat solo pretende, con la celebración de dicha consulta, «ejercer con pleno conocimiento de causa la iniciativa legal, política e institucional que le corresponde». Para ello se quiere preguntar a los ciudadanos: «¿Quiere que Cataluña se convierta en un Estado? Y, en caso afirmativo: ¿Quiere que este Estado sea independiente?». A pesar de estas palabras tan amigables, en realidad, supone un jaque al Estado y a sus ciudadanos.

Algunos catalanes ya venimos observando cómo, poco a poco, nuestros derechos y libertades individuales se están poniendo al servicio de la construcción de una nación cimentada a base de medias verdades y manipulaciones históricas, de estrujar al máximo el derecho, y de apropiarse de los sentimientos. Todo para justificar algo que al final, después de tantos esfuerzos, no van a conseguir. Esto es, que Cataluña sea una nación en términos jurídicos. O, dicho de otra manera, no han podido demostrar que Cataluña sea titular de un derecho colectivo de autodeterminación y, consecuentemente, tenga poder para decidir su independencia.

Fíjense que en los últimos meses uno de los argumentos que más ha convencido cuando ya se iba viendo que la consulta no iba ser legal, era que la democracia debía de estar por encima del derecho. Es más, algunos líderes políticos han dicho que la voluntad del pueblo era más importante que cualquier ley. Asimismo, se han celebrado en Barcelona masivas manifestaciones ciudadanas pidiendo que a los catalanes se les deje votar el 9 de noviembre «porque es democrático». Incluso algunos representantes políticos han insultado a quienes no entienden que la nación catalana es una realidad, en sí misma, incuestionable. Quien no acepte esta realidad, pretenden hacernos creer, es que no tiene ni idea de lo que está pasando en Cataluña. Aunque quien lo diga sea catalán y viva en un entorno nacionalista rodeado de banderas secesionistas.

El pasado 23 de enero del 2013, muchos catalanes nos quedamos boquiabiertos cuando el Parlamento catalán aprobó, por menos de dos terceras partes (mínimo necesario para modificar el Estatut), que el pueblo de Cataluña era «un sujeto político y jurídico soberano con derecho a decidir». ¿Por qué necesitaban declarar la condición jurídica de dicho pueblo? Es curioso, porque tras su aprobación hubo un intenso debate ciudadano sobre los efectos jurídicos de la citada declaración. Sin embargo, el Tribunal Constitucional despejó, posteriormente, ciertas dudas al declarar nulas las disposiciones de la resolución que conferían soberanía al pueblo de Cataluña, porque entendió que lo jurídico no es solo lo que es vinculante y que la atribución de soberanía confería poderes que no correspondían a las nacionalidades que integran la nación española. Por tanto, con esta sentencia se perdía al sujeto titular de un pretendido derecho a decidir.

El decreto de la consulta catalana vuelve machaconamente sobre la idea de convertir a la nación catalana en una entidad titular de derechos. Ni siquiera se detiene en lo que podría ser la base del pueblo catalán. Todo lo contrario, quienes pueden votar son, principalmente, los que residen en el territorio catalán (la nación), los demás catalanes no importan.

Se engaña cuando se afirma que la votación es inocua porque no es vinculante: no lo es. Votar el próximo 9 de noviembre significa reconocer que la nación catalana es un sujeto titular del derecho a decidir su independencia. Algo que en estos momentos no está contemplado ni en el derecho interno ni en el derecho internacional. Quienes bendicen la consulta contribuyen a consolidar la idea que la nación catalana es un sujeto político distinto a España con poder para opinar (y decidir) sobre su secesión.

Votar no es una solución al problema que enfrenta a los catalanes. Hay catalanes que libremente no queremos ceder nuestros derechos a una nación y sabemos que la consulta es el primer paso. Tampoco es una solución reconocer la singularidad catalana porque solo se piensa en los catalanes cuya realidad (no jurídica) es la nación catalana, pero no se tiene en cuenta a los demás catalanes y al conjunto de la ciudadanía española .

A algunos catalanes no nos queda más remedio que emprender todo tipo de acciones democráticas para que nuestros derechos y libertades no se vean perjudicados por este proceso secesionista, como el derecho a la protección de los datos personales o la libertad de pensamiento y de conciencia, que van a ir más allá de la fallida consulta programada para el 9 de noviembre.

Cataluña
Una palabra malsonante
Eduardo Goligorsky Libertad Digital  1 Octubre 2014

Mariano Rajoy opinó, desde China, que Artur Mas se "ha metido en un lío" al convocar el referéndum ilegal del 9-N. Si el presidente de Gobierno no estuviera obligado, por la dignidad de su cargo, a moderar el lenguaje, podría haber empleado una palabra malsonante y mucho más gráfica importada del Cono Sur, una palabra que ya ha adquirido ciudadanía española, como "escrache" y "boludo". Porque lo que ha montado en Cataluña el presidente de la Generalidad desde que inició su cruzada mesiánica es lo que allá se define como un auténtico “quilombo”. Inicialmente, el quilombo era un burdel, pero la Real Academia lo acepta como sinónimo de “lío” y “barullo”, aunque su acepción original confiere a este término un aire barriobajero. Y el lío que estamos viviendo justifica el matiz malsonante: esto es un quilombo.
Intimidatoria y represiva

Hay que recordar, una vez más, que la cruzada mesiánica no es producto de una iluminación paulina del presidente de la Generalitat al caer del caballo, sino la culminación del proceso "hoy paciencia, mañana independencia" que inició, hace más de treinta años, su padre político, Jordi Pujol. Y precisamente el mismo día en que Artur Mas firmaba la convocatoria aparecía en La Vanguardia una fotografía que da al traste con todas las promesas de regeneración y refundación: Jordi Pujol sale del Parlament después de montar allí un espectáculo digno del quilombo imperante y lo rodean, solidarios, los diputados de CiU que lo acompañan hasta el coche. Es la viva imagen del capo di tutti capi haciendo ostentación de autoridad sobre sus fieles consiglieri.

Ignasi Guardans, que fue eurodiputado por CiU hasta el 2009 y se desvinculó a tiempo de la aventura secesionista, amonesta a quienes fueron sus correligionarios y hoy son protagonistas del quilombo y exhiben su lealtad al ex honorable ciscándose en la regeneración, en la refundación… y en la buena gente que los votó (LV, 17/9):

Si esto sale mal, como creo que ocurrirá, estos que hoy callan tendrán una gravísima responsabilidad sobre sus espaldas cuando el país despierte roto, frustrado y en crisis. Y si el sueño se hiciera realidad, y llegara esa Ítaca independiente, se encontrarán en tierra extraña. Y serán ellos entonces los que -para sobrevivir- deberán reprimir por el resto de sus vidas unos ideales, un marco político y un modelo de sociedad abierta y plural por los que nunca tuvieron el coraje de luchar.

Tiene razón. El modelo de sociedad urdido por los movimientos totalitarios que teledirigen la ofensiva secesionista es cerrado y uniforme, y así lo demuestran iniciativas como la de la Assemblea Nacional de Catalunya, que se propone reclutar 100.000 voluntarios para que vayan de puerta en puerta espiando lo que piensan los ciudadanos. Cumplirán la misma función intimidatoria y represiva que desempeñan los Comités de Defensa de la Revolución castristas, creados hace exactamente 54 años, el 28 de septiembre de 1960. Aunque Castro tampoco inventó nada nuevo: este espionaje ya se practicaba desde las porterías en la España de Franco y en la Argentina de Perón.
Institucionalizar el quilombo

Lo que se propone la convocatoria es institucionalizar el quilombo. El discurso con que la presentó el presidente está plagado de inexactitudes y tergiversaciones populistas. Se repiten las alusiones a "manifestaciones multitudinarias" cuya magnitud numérica es difícil de determinar, pero que en ningún caso alcanzaron ni remotamente las dimensiones que les atribuyeron los propagandistas sectarios. Con el añadido de que las democracias descansan sobre los votos depositados en las urnas y no sobre los desplazamientos de masas en las calles. Votos que, además, se emiten en elecciones ceñidas a las normas legales y no en referéndums desprovistos de un mínimo de garantías. En la elección del 25-N los partidos secesionistas fueron votados por el 34 % del censo electoral o por el 40 % si se incluye a la tramoyista ICV-EUiA. Muy lejos de la "mayoría excepcional" que reclamaba el presidente de la Generalitat y de la "gran mayoría de catalanes" que invoca en su discurso.

Para colmo, la arenga injerta unos pasajes en castellano que suenan a tomadura de pelo. Por ejemplo, cuando dice:

Los lazos de hermandad que nos unen con el resto de pueblos de España son intensos y profundos. Tenemos una larga historia en común, historia que continuará con la voluntad de construcción conjunta de la Europa del siglo XXI.

¿Esos lazos son tan profundos como las excavaciones del Born que sirven para alimentar odios entre compatriotas? ¿La larga historia en común era la que explicaban en el simposio "España contra Cataluña" patrocinado por la Generalitat? ¿Qué construirá Cataluña desde los extramuros de la Unión Europea donde languidecerá tras desertar de España?

Y los pasajes injertados en inglés para consumo externo no son menos tramposos. Por ejemplo:

Cataluña (…) es una sociedad moderna compuesta por siete millones y medio de personas, aproximadamente el 70 % de ellas con un origen no catalán.

Pero, ¡ay!, a los hijos de esas personas sólo se les dictan clases monolingües en catalán desobedeciendo todas las sentencias judiciales.
Facilitar el pucherazo

También se explica en los pasajes en inglés que en el referéndum podrán votar los mayores de 16 años, sin aclarar que esto, y el derecho a voto otorgado a extranjeros comunitarios con un año de residencia y no comunitarios con tres años de residencia, implica una violación de las leyes españolas practicada con el fin de facilitar el pucherazo. Reflexiona el filósofo catalán Norbert Bilbeny, más preocupado por la ética que por la obediencia sectaria (LV, 9/8/2013):

Hay jóvenes muy cabales y hay maduros muy inmaduros: También hay adultos que por limitación funcional no tienen discernimiento y en cambio no se les impide votar. Pero no se trata de pesar la inteligencia. Sino de respetar la importancia del sufragio universal y la seriedad y las consecuencias del derecho al voto, que muchos creemos que no puede ejercer un menor de edad. ¡Salvo que admitamos que a los 16 ya no se es menor de edad! Pero entonces habría que ser mayor de edad a todos los efectos. ¿Estamos dispuestos a ello?

Sergi Pámies desmonta este mismo ardid fraudulento con un cáustico autorretrato (LV, 19/9):

Si intento recordar cuáles eran mis ideas políticas a los dieciséis (1976), me horrorizo retrospectivamente. (…) También recuerdo que era extraordinariamente influenciable y me dejaba deslumbrar por cualquier artículo leído, película vista o discurso escuchado. Y, además, abrazaba con entusiasmo la típica radicalidad revolucionaria y "señoritinga" de país opulento, que aspira a hacer compatibles ramalazos de justicia totalitaria presuntamente redentora con la exigencia de libertad total para votar y expresarse sin límites ni censuras.

Pequeño Estado mostrenco
Tan perversa como la explotación del voto inmaduro, cautivo de la propaganda torticera inculcada en todos los niveles del proceso educativo y por todos los medios de comunicación, es la política encaminada a captar para el bloque secesionista los sufragios de determinados residentes extranjeros cuya lealtad a las instituciones democráticas está en entredicho. La firma del experto Eduardo Martín de Pozuelo avala la veracidad de la información (LV, 24/9):

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, aseguró ayer que la fundación Nous Catalans de Convergència Democrática de Catalunya (CDC), dirigida por Àngel Colom, ex secretario de Esquerra Republicana de Catalunya, está prometiendo "el paraíso en la tierra" a los musulmanes que residen en Catalunya si apoyan la independencia, (…) Confirmó la existencia de informes de los servicios de inteligencia de la Policía Nacional que relatan movimientos de CDC para captar un voto favorable al soberanismo del medio millón de musulmanes que viven en Catalunya. De hecho, estas afirmaciones aparecen en dos informes confidenciales a los que ha tenido acceso La Vanguardia, procedentes de las Fuerzas de Seguridad del Estado, destinadas a la vigilancia del islamismo en Catalunya. (…) Recordó [Fernández Díaz] que recientemente hubo que expulsar a una persona vinculada a esa fundación "por actividades contrarias a la seguridad interior de España", en referencia a Nureddine Zuni, presidente de la Unión de Centros Culturales Islámicos de Catalunya y director del espacio catalano-marroquí de Nous Catalans, que fue expulsado en el 2013 por difusión de ideas salafistas.

La connivencia de los salvapatrias con los enemigos activos de nuestra civilización los degrada aun más que el ocultamiento de una fortuna adquirida mediante chanchullos gracias a la permisividad de la dictadura franquista. El proceso de desintegración de España que inició Jordi Pujol y pretende culminar su delfín Artur Mas, despierta el apetito de todos los tahúres que juegan en el casino global. Los autóctonos (cabecillas de la insurrección, demagogos populistas e irredentistas antisistema) y los foráneos miran con codicia ese pequeño Estado mostrenco en el que puede convertirse una Cataluña desprendida de la Unión Europea. Ha llegado la hora de darles con la ley en los morros y demostrarles que esta sociedad ha superado el mal trance del quilombo.

Ciudadanos y ciudadanía
Xavier Pericay www.cronicaglobal.com  1 Octubre 2014

Anteayer, mientras escuchaba el discurso que el presidente del Gobierno de España pronunció tras el Consejo de Ministros extraordinario, no podía por menos de preguntarme por qué ese hombre había tardado tanto en decir lo que estaba diciendo. Teniendo en cuenta que, como él mismo reconoció en su intervención, el desafío del Gobierno de la Generalitat y del Parlamento de Cataluña era ya cosa vieja, ¿a qué haber esperado tanto tiempo en contestar con las palabras justas, ni una más ni una menos, a quienes con su proceder ponían en cuestión el propio Estado de derecho? La única explicación a semejante demora cabe buscarla en el complejo con que los sucesivos gobiernos de España y muchísimos ciudadanos españoles han tratado siempre al nacionalismo, sea este de matriz catalana, vasca, gallega o de nueva planta. Un complejo en el que se mezclan, a partes iguales, temor y mala conciencia. Temor a que una negativa a sus demandas derive en una inestabilidad mayor que la existente; mala conciencia o sentimiento de culpa por lo que los gobiernos de la España franquista —y, según como, de la España a secas— hicieron o dejaron de hacer con cuantos aparejos sirven a esos nacionalismos como signo de identidad.

Y es que, si bien se mira, anteayer Mariano Rajoy no dijo sino lo que cualquier gobernante de un Estado democrático habría dicho desde el primer momento ante las pretensiones de un movimiento secesionista. Que no hay democracia sin ley. Que todo cuanto afecta al conjunto de los españoles —como es, por ejemplo, la integridad territorial del país— debe ser decidido por el conjunto de los españoles. Que nuestro código de barras democrático, aquello que nos hace ciudadanos libres e iguales, es la Constitución de 1978, y que a ella debemos remitirnos mientras no exista otra. Que todo se puede hablar y discutir, faltaría más, siempre y cuando se acepten las reglas del juego, o sea, siempre y cuando se acate el marco jurídico vigente. Que, en definitiva y tal y como se desprende de todo lo anterior, ni la ley de consultas catalana ni la convocatoria a las urnas que de ella emana pueden haber lugar.

Pero también es cierto que esa demora del presidente del Gobierno en proclamar lo obvio no debería achacarse, como tantas veces se ha hecho, a la premiosidad que le caracteriza o, en el mejor de los casos, a la prudencia que hay que esperar de cualquier gobernante. O no sólo a eso. También, y de forma especial, a la ausencia en España de un verdadero sentimiento de ciudadanía. Al fin y al cabo, los políticos no son más que un reflejo de la sociedad a la que representan; se mueven al son que marcan sus electores, y si estos no les apremian en un determinado sentido, difícilmente van a ser ellos quienes tomen la iniciativa.

Y no es que la palabra ciudadanía no se haya oído ni continúe oyéndose por estos pagos. Piénsese en la malhadada asignatura de ESO y Bachillerato con la que parecía que el anterior presidente del Gobierno iba a cambiar la suerte de generaciones de jóvenes españoles y que no logró superar las embestidas de la Conferencia Episcopal, por un lado, y de los muy izquierdosos autores de libros de texto, por otro. O piénsese en el uso tan impropio como políticamente correcto que se hace hoy del vocablo como superador de un plural, ciudadanos, que acarrea una notoria mancha de género. Pero no me refiero, claro está, a ninguna de esas acepciones del término, sino a la ciudadanía como compendio de los deberes y derechos inherentes a la condición de ciudadano. Es este y no otro el significado que en verdad nos concierne y cuya concreción en hechos tanto echamos en falta. Porque los españoles somos ciudadanos libres e iguales en virtud de esa Constitución de 1978 que tanto nos costó levantar y que hemos convertido entre casi todos, por acción u omisión y siguiendo la estela de los nacionalismos, en el sumidero de nuestras peores frustraciones. Lejos de comportarnos como sujetos políticos, de intervenir en los asuntos públicos en la medida en que todo lo público nos compete, de defender lo que sí importa, la inmensa mayoría de los españoles nos hemos acostumbrado a una suerte de vagancia cívica mientras una minoría diligente no descansaba en su afán por laminar nuestra ciudadanía.

Hasta hoy. Y lo más triste es que lo que pase mañana acaso ya no dependa sólo de nuestra voluntad.

España
La Generalitat se burla del TC con una campaña encubierta
maría jesús cañizares / Barcelona ABC Cataluña  1 Octubre 2014

La web de la consulta secesionista sigue activa, mientras el Parlament elige hoy la «junta electoral» del 9-N

«Puede que algunos tengan la tentación de pensar que no habrá consulta. Se equivocan: el Gobierno catalán solemnizará las medidas necesarias para garantizar que se pueda votar el 9 de noviembre». De esta forma, el portavoz de la Generalitat, Francesc Homs, confirmaba ayer que el desafío secesionista se mantiene, a pesar de la suspensión cautelar ordenada el lunes por el Tribunal Constitucional (TC). Suspensión, dijo el consejero de Presidencia, que el Ejecutivo catalán impugnará. «El proceso sigue, ayer no se acabó nada. La determinación del Gobierno es seguir, cumplir con los compromisos adquiridos, pero ajustados a derecho».

La resolución del alto tribunal no solo afecta a la ley y el decreto de un «referéndum encubierto», según sostiene el Gobierno español en su recurso, sino también a la campaña institucional y al dispositivo logístico que ha puesto en marcha la Generalitat. Pero si encubierto es el referéndum secesionista del 9-N, igualmente lo será la campaña que, a partir de ahora, impulse el Gobierno autonómico.

Oficialmente, dijo Homs, queda suspendida la publicidad institucional de la consulta que ya se había insertado en diversos diarios, así como en la televisión y la radio autonómicas, una vez el dictamen del TC salió publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE). «Hemos acordado suspender provisionalmente la campaña institucional porque no queremos poner a los empleados públicos contra las cuerdas, pero la podrá divulgar quien quiera», explicó Homs. La orden afectaría también a la web informativa habilitada el pasado sábado, instantes después de que Artur Mas firmara el decreto de convocatoria de la consulta. Esa web sigue activa, aunque, «como consecuencia del acuerdo del Tribunal Constitucional, no se actualiza», indica el propio portal. Aquí puede encontrarse toda la información práctica y legal para votar el 9-N.

Igualmente en marcha está la selección de los miembros de los siete miembros de la Comisión de Control de la consulta del 9-N, una especie de «junta electoral» que debe velar por el buen funcionamiento del proceso. Esta selección tendrá lugar hoy en un pleno extraordinario convocado por el Parlamento catalán. Su presidenta, Núria de Gispert, explicó que en cualquier momento del pleno se puede debatir una modificación del orden del día, aunque si los miembros de la Comisión de Control son elegidos se habrá hecho «un acto preparatorio, no definitivo». Recordó que la Ley de Consultas estaba vigente cuando se hizo la convocatoria del Pleno. Los miembros de la Comisión «son libres de aceptar o no».

De Gispert anunció que la Cámara catalana pedirá el levantamiento de la suspensión del TC de la Ley de Consultas catalana, y presentarán alegaciones, pues entiende que esta norma, aprobada el pasado 19 de septiembre, se ajusta a la Constitución y al Estatuto. En este sentido, el Gobierno catalán se ha puesto a disposición del Parlament «para llevar a cabo cualquier actuación que considere oportuna en el marco de los procedimientos iniciados ante el TC».
Desobediencia

Según Homs, «estamos en una etapa más en este proceso, que depende de dos factores: de la capacidad de unidad política y de la capacidad de movilización de la gente», por lo que auguró que las próximas semanas serán decisivas. La unidad política comienza con mal pie, pues el debate protagonizado ayer por los consejeros de Mas en la reunión semanal del Gobierno catalán fue bastante tensa. Dirigentes de UDC, como la vicepresidenta Joana Ortega o el consejero de Interior, Ramón Espadaler, exigieron, como hicieron semanas atrás, que el Ejecutivo se ciña a la ley, frente a otros consejeros favorables al desacato.

Respecto a la movilización ciudadana, el Gobierno de Mas deja en manos de sus asociaciones de referencia mantener la reivindicación soberanista, para cargarse de argumentos con los que insistir en la necesidad de una consulta sobre el Estado propio catalán. Y, una vez más, la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural -plataformas independentistas favorables a la desobediencia civil propuesta por el líder de ERC, Oriol Junqueras, y la Candidatura de Unidad Popular (CUP)- son las encargadas de movilizar a la ciudadanía, como se produjo anoche ante los principales ayuntamientos catalanes. Las concentraciones motivaron un nuevo despliegue de la televisión autonómica, que cubrió en directo y con alarde tecnológico esas protestas.

Ambas entidades han organizado campañas en favor de votar «sí» a la independencia de Cataluña. La ANC pretende captar 100.000 voluntarios para hacer una campaña puerta a puerta, mientras que Òmnium, una de las asociaciones más subvencionadas por el Gobierno catalán, se ha lanzado a la búsqueda de personajes famosos que promocionen el «sí». El director del teatro Romea, Borja Sitjà, explica con humor en su página de Facebook cómo representantes de Òmnium contactaron con él, pero se arrepintieron cuando les explicó que no era partidario de la independencia.

Los partidos secesionistas se han sumado a las movilizaciones de la ANC y de Òmnium. Tanto CDC como UDC animaron a «participar en las concentraciones». El primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, Joaquim Forn (CiU), se sumó al llamamiento vía Twitter.
Rebelión municipal

De hecho, la Asociación de Municipios de Cataluña (AMC), integrada por alcaldes y concejales de CiU, y la Asociación de Municipios por la independencia (AMI), han anunciado que el 4 de octubre todos los ediles que han promovido mociones en favor de la consulta durante estos días entregarán las actas municipales al presidente de la Generalitat en un acto que, según prevén, «será la mayor concentración de alcaldes catalanes de la democracia». Asimismo, los sindicatos de estudiantes han convocado para mañana una manifestación en el centro de Barcelona y proponen una huelga estudiantil en todas las universidades catalanas y centros de Secundaria los días 7 y 8 de octubre. Las movilizaciones han llegado a las aulas ya y en algunos centros de la comarca del Maresme se colocaron pancartas con el lema «De las aulas a las urnas».

España
Hasta 22 libros de texto de primaria «confunden» la realidad de Navarra
Pablo Ojerabcespana / Pamplona ABC  1 Octubre 2014

Según el consejero de Educación, la izquierda abertzale usa los centros educativos para «hacer manipulación política y adoctrinamiento»
Hasta 22 libros de texto de primaria «confunden» la realidad de Navarra

El departamento de Educación del Gobierno de Navarra ha ordenado la retirada de 22 libros de texto de Primaria, de seis editoriales diferentes, de la asignatura de Lengua Vasca y Literatura por diferentes irregularidades. Entre las irregularidades comprobadas el consejero de Educación, José Iribas, ha citado el empleo de mapas donde se incluye a Navarra en un contexto que no le corresponde, es decir, unida a la Comunidad Autónoma Vasca y al País Vascofrancés, referencias a zonas geográficas de Navarra como parte de Euskal Herria o el uso de la bandera de la Comunidad Autónoma del País Vasco.

Según Iribas, estos contenidos incumplen la normativa vigente sobre el desarrollo curricular en las etapas educativas, el Amejoramiento del Fuero (el Estatuto de Autonomía de Navarra) y suponen «un tratamiento irrespetuoso de la realidad institucional de Navarra». Los libros retirados se imparten en todos los cursos de Primaria. Un libro en 1º, cuatro en 2º, ocho en 3º, uno en 4º, seis en 5º y dos en 6º.

Una vez detectados estos libros, a continuación, se va a proceder a comprobar los centros educativos donde se utilizan estos textos para ordenar su corrección o su retirada. Iribas ha advertido que en caso de no hacerlo, no pueden acogerse a la financiación pública prevista en la Ley Foral 6/2008, de 25 de marzo, que prevé la gratuidad de los libros de texto para enseñanzas básicas.

El consejero de Educación ha denunciado que «la izquierda abertzale está usando los centros educativos para hacer manipulación política y adoctrinamiento». «No vamos a consentir que se materialicen de manera impune iniciativas que pretendan vulnerar la ley» y que tengan como objeto «propagar y divulgar la vía de la no aplicación de las normas» y su «pretensión de que se desarrolle un currículo propio para Euskal Herria», ha dicho el consejero, quien ha defendido un currículo propio, «pero aquí, el de Navarra y su realidad institucional como comunidad diferenciada en el marco de la nación española».

 


Recortes de Prensa   Página Inicial