AGLI Recortes de Prensa    Viernes 3  Octubre  2014

Laudamus te, O Mariano Rajoy!
Vicente A. C. M. Periodista Digital 3 Octubre 2014

¡Menos mal que tenemos un Presidente como Mariano Rajoy! Eso dice María Dolores de Cospedal en una loa digna del más entusiasta adulador que alguien pueda imaginar. No deja de asombrar que esta militante vea en su líder cualidades que no somos capaces de vislumbrar ni con la máxima benevolencia el resto de los mortales que no compartimos mesa ni espacio con tan excelso personaje. Porque la realidad es bien diferente a esa extasiada visión y Mariano Rajoy si va a pasar a la historia será por la vergüenza de haber dejado que el desafío secesionista se apoderara de algunas CCAA lideradas por traidores y delincuentes,que violaran el Estado de Derecho y que incitaran las algaradas y la desobediencia civil, sin haber tomado las medidas que le correspondían como Presidente del Gobierno de España.

El Gobierno de España sigue a la defensiva y es incapaz de asumir sus responsabilidades permitiendo que Artur Mas y el Parlamento de Cataluña cometan actos de desobediencia y desacato al Tribunal Constitucional haciendo caso omiso de la prohibición de proseguir con el desarrollo del referéndum ilegal del 9 de noviembre. Artur Mas firmó ayer el decreto por el que se nombra la Junta Electoral del citado referéndum compuesto por siete miembros. Esa firma es consecuente con la aprobación que se produjo en la sesión del Parlamento de Cataluña y que el Presidente Artur Mas debe firmar de forma protocolaria. Sin embargo nadie le obliga a firmar ningún documento del que conscientemente conoce su ilegalidad al estar suspendido el proceso del referéndum.

Artur Mas está cometiendo con esa firma un delito por el que Mariano Rajoy debe instar a la Fiscalía a actuar contra él y sus cómplices. Nadie puede estar por encima de la Ley, mucho menos un representante de los ciudadanos obligado a respetarla y dar ejemplo. Artur Mas ha vuelto a delinquir firmando ese decreto que debe ser inmediatamente impugnado y denunciado ante el TC así como exigir la anulación de la aprobación por el Parlamento de Cataluña. Lo que no resulta admisible es el continuado goteo de actos delictivos protagonizados tanto por el Gobierno de la Generalidad cono por el Parlamento de Cataluña. Mariano Rajoy tiene los medios para poner fin a esto de una forma radical y es la suspensión de la Autonomía aplicando el artículo 155 de la Constitución.

No voy a dejar de exigir a este Gobierno y a Mariano Rajoy que cumpla con su deber y deje bien claro a estos secesionistas y a sus imitadores en otras CCAA que el Estado de Derecho tomará todas las medidas necesarias, no solo jurídicas, para que se haga cumplir la Ley y las sentencias de los Tribunales en todo el territorio nacional.

Por una España Unida, Libre y Solidaria, no consintamos que la pasividad o la laxitud de unos gobernantes incompetentes y acobardados permitan la destrucción de España ni la fractura de la sociedad española en enfrentamientos promovidos por políticos bastardos que solo luchan por sus propios intereses personales. Exijamos el cumplimiento de la Ley.

Desafío separatista
¿De qué va esta guerra?
Antonio Robles Libertad Digital 3 Octubre 2014

Saben que esta guerra no la pueden disputar con armas, por eso infectan consciencias. Saben que no podrán hacer la consulta, pero hacen todo lo posible por simular que la harán. Saben que están engañando a la gente, como saben que el revés inevitable provocará inestabilidad y mucha ira. Es lo que persiguen, crear la ilusión de la consulta, arrastrar a la gente al espejismo de un Estado propio, convencerla de que nadie podrá impedirlo, y finalmente, provocar el mayor revés. Cuanto mayor, mejor. Son maestros del simulacro y de la manipulación, saben que un pueblo poseído por un sueño se entrega sin reservas.

No están locos. Son tan fríos en el cálculo, como tenaces en inflamar las emociones que ciegan a sus seguidores. Se trata de crear las condiciones para provocar una gran frustración y después gestionarla. Pirómanos y bomberos. Nadie les pedirá cuentas por la estafa; muy al contrario, tendrán al rebaño dispuesto a exigir el derecho a votar que España les ha negado. El "España nos roba" se transformará en "España no nos deja votar". El catalanismo como salvoconducto, como campo único de juego donde se hereda y reparte el poder. La escalera de color soñada por los amos de la masía (la casta), que les ha permitido gobernar Cataluña estas últimas cuatro décadas en nombre de ese linaje. Ebrios del éxito, han querido sellar la exclusividad de ese relato a base de aumentar la dosis de resentimiento contra España, y en su defecto, romper la baraja y quedarse con el botín de la ruptura. El desastre previsible no lo será para todos, nunca para sus gestores, pues es bien sabido que la construcción de un nuevo Estado requiere de estructuras complejas que pasarían a ser colonizadas por los gestores de la estafa. Al resto, que le zurzan.

En uno u otro caso, gana la banca. Y sigue el teatro. En esta ocasión con total desvergüenza: En los dos recursos que han presentado ante el Tribunal Constitucional para que levante las medidas cautelares que paralizan el 9N, han tenido la desfachatez de hacer responsable al alto tribunal de los posibles brotes de violencia si no se aviene a permitir el referéndum. El chantaje no puede ser más burdo: Si el pueblo de Cataluña es privado de su derecho a votar - le recuerdan -, se podría estar alimentando "el desprecio público por la democracia parlamentaria, el extremismo político e incluso la violencia". Inaudito el chantaje, chabacano el atrevimiento. Casi tanto como la amenaza del violador a su víctima: si no te bajas las bragas y colaboras, podrá ser peor. Todo un detalle.

Paralizan la puesta en marcha del 9N pero alientan a los rebaños de la ANC para que agiten las calles. Se trata de ir ganando musculatura social. Con la paciencia que haga falta. Es una cuestión de tiempo. Escuelas, instituciones sociales y medios públicos de comunicación están al servicio de la causa. Dinero no hay, pero para el proceso, sobra. Se trata de esperar hasta conseguir disponer de una mayoría irreversible, suficiente para irse de España. Mientras llega el día, viven de gestionar la amenaza. Eso es todo.

Mientras España siga dejándose enredar con el falso proceso democrático que nos venden por fascículos, más irreversible se hará el proceso revolucionario que tienen en marcha. Con él tapan la corrupción y la quiebra económica de los servicios sociales de Cataluña. ¡Ay! si los soldaditos de colores de la "V" catalana se plantaran ante el palacio de la Generalidad para pedir cuentas por los recortes sociales y la quiebra económica, en lugar de salivar con cada mensaje de TV3.

En lugar de eso, quieren ganar el partido aunque sea en el último minuto y con un penalti injusto. En esa emoción se resume toda la argumentación jurídica, política y ética de quienes están empeñados en robar al resto de españoles su derecho a decidir el destino de su país. Han perdido toda vergüenza. No perdamos el resto, la nuestra.

Sobre la verdad y la mentira en política
J. L. González Quirós www.vozpopuli.com 3 Octubre 2014

En Verdad y mentira en el sentido extramoral Nietzsche, uno de los grandes maestros de la sospecha según Ricoeur, constata que los hombres tenemos una invencible inclinación a dejarnos engañar, pero, junto a esta verdad profunda y dolorosa, se adentra en una destructiva andanada contra la idea ingenua de verdad con que solemos arreglarnos.

No en vano puede verse en Nietzsche un crítico demoledor de las pretensiones morales de la democracia, un sistema en que la mentira puede funcionar mejor y dar más rédito que las verdades, sobre todo si se piensa, como Nietzsche afirma, que “las verdades son ilusiones de las que se ha olvidado que lo son, metáforas que se han vuelto gastadas”.

Cualquier intento de mantener la democracia ha de apoyarse, sin embargo, en la capacidad de denuncia de las mentiras mejor recibidas, en luchar contra la desgracia que subrayaba Revel: que la primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira.

Macromentiras
Como corresponde a una atmósfera cultural en la que se ha impuesto la creencia de que la gestión económica eficaz es la máxima obligación del Gobierno, se nos insiste a hora y a deshora en que estamos saliendo de la crisis. ¿De qué crisis?

Los grandes números que miden el malestar económico siguen dónde estaban hace cuatro años, cuando no han empeorado, y eso ocurre porque no se ha hecho nada para evitarlo. Esta macromentira se apoya inestablemente en una mentira contraria, no mayor, pero sí seguramente más eficaz: la que afirma la magnitud y gravedad de los recortes sociales, pero ¿cómo se puede sostener que ha habido recortes cuando nuestra deuda pública ha crecido en los años de la tijera desde un 60% del PIB hasta un generoso 100%?

Lo que sucede en el plano de la macroeconomía está creando un nivel de credulidad inducida nunca visto, es una especie de carrera hacia el infinito en la que, como en el viejo relato griego, se supone que Aquiles no alcanzará nunca a la tortuga, una fábula que sostiene que jamás llegará el momento en el que sea imposible financiar la deuda o dejar de contar con el auxilio de prestadores, hágase lo que se haga, pero todo el mundo debiera saber que la tortuga del ahorro y del crecimiento es mucho más lenta que el ligero Aquiles del gasto, social o de otro tipo.

La siguiente mentira es que esto no le importa a nadie, ni a nadie debiera preocupar, porque es ya una mentira universal, algo así como suponer que el ébola no es problema porque ya existe epidemia en todos los países.

Mentiras de papel
En el libro de Philip Coggan, Paper Promises: Money, Debt and the New World Order, se muestra con toda claridad que desde que la moneda dejó de tener cualquier relación con una realidad mensurable, estamos en un mundo bastante onírico, en el que se ha podido prometer lo imposible, en que se ha hecho un auténtico arte de esa mentira creativa, una habilidad con la que se han construido grandes fortunas y se han preparado enormes catástrofes, pero a la que, al grito de “lo que más moleste el último”, nadie parece dispuesto a poner coto, ni, mucho menos, fin.

No habrá salida, las promesas se incumplirán, y habrá una gresca monumental sobre quién pagará la deuda, que puede salir más cara que la deuda misma, pero mientras tanto, nadie se toma en serio la advertencia de que el rey está desnudo. Se inventará, en el mejor de los casos, una mentira apoteósica para convencer a los más débiles, que pagarán la ronda, de que esa solución les beneficia. En eso estamos.

Mentiras nacionalistas, catalanas, por ejemplo
Es difícil espigar una mentira especial entre las que muchas que sirven de ara al secesionismo catalán, pero la reciente afirmación de la señora Forcadell al asegurar que si como país decidimos que no se puede celebrar la consulta, la alternativa no la decidirá solo Mas, representa un caso extremadamente singular en el citado parque temático.

Resulta que el referéndum ha de hacerse para conocer la voluntad política de los catalanes, pero, al tiempo, hay una instancia, nada menos que un país, que ya sabe lo que a todos conviene y que impondrá al señor Mas una solución para evitar que pudiere desviarse del camino correcto.

Se trata de una afirmación tan repleta de sentido que debiéramos extrañarnos si el propio Mas, que sin duda escucha a quien es, nada menos, la Presidenta de la Asamblea Nacional de Cataluña, no toma medidas inmediatas destinadas a librar a los catalanes de tan enojosos y humillantes trámites.

Lo que resplandece tras la pantomima catalanista de respeto al pueblo es la decisión de quienes dirigen el presente auto de prescindir del todo de una legalidad que no les interesa, en virtud de un derecho que no existe. Mas está consiguiendo vaciar por completo de legitimidad todo lo que hace pero seguramente pretenderá adquirir una legitimidad más potente y más radical, pero empieza a ser del todo evidente que esa hazaña no está a su alcance.

Si la ley importa un pito, que es la verdad que promueven los secesionistas, ¿en razón de qué habría que seguir tomando en serio a un títere del Estado como es el señor Mas? Las mentiras pueden abrir paso a verdades, no sin enojosa reflexión, pero con mayor frecuencia, son fecundas en mentiras mayores.

El edén del secesionismo catalán está batiendo récords cada día, y por eso son tan capaces de rendir sentido homenaje al más golfo cuando les recuerda cuanto le deben, o de hacer distingos que están más allá de cualquier lógica. Hasta que alguien no decida en Cataluña poner fin a la presente farsa, puede haber muchas víctimas en esa hermosa tierra, porque una vez que se ha desencadenado la lógica surrealista como alternativa a cualquier teoría consistente, puede pasar de todo. No está claro, no obstante, que semejante confusión pueda arreglarse con sutilezas constitucionales, pero nunca se sabe.

Mentiras pacíficas, es peligroso asomarse al exterior
Tal vez lo que ocurre en Cataluña pueda explicarse como un ersatz de nuestra inexistente política exterior, haciendo con nuestra impotencia fuera un trabajo interno, véase si no al Ministro de Asuntos Exteriores, lo que sabe el tío de Cataluña.

Pocas cosas gustan tanto al respetable como la constatación de que la guerra es cosa del pasado, y nadie está dispuesto, por tanto, a recordar que estamos en el objetivo de una paradójica, como todas, guerra santa, de forma que así podamos dedicarnos a gozar en plenitud de los deliquios de esta salida de la crisis y de la interesante peripecia catalana.

Estamos asistiendo a la conversión de una guerra real, especialmente cruel y que no es nada lejana, en un videoclip, en una serie de secuencias visuales tecnológicamente muy sofisticadas que se repiten hasta lograr la insensibilidad del espectador y que, además, están producidas y rodadas por los jerifaltes de la guerra, pero es de mala educación hablar de estas cosas, así que cesaré de inmediato. La verdad de la guerra se está ocultando tras el cristal de las pantallas, aunque golpee en la mismísima puerta trasera de la casa: es lo que tiene confundir las verdades con historias, que casi siempre son más agradables las mentiras.

El efecto dominó comienza en Canarias
EDITORIAL Libertad Digital  3 Octubre 2014

Como acaba de demostrar el Gobierno canario con su anuncio de una consulta sobre las prospecciones petrolíferas en el Atlántico, la campaña de la Generalidad de Cataluña para llevar a cabo su referéndum independentista ha dado inicio a una escalada autonómica de tintes soberanistas que ya ha comenzado a cubrir etapas con extraordinaria celeridad. Así, Paulino Rivero anunció ayer la pregunta que pretende formular a los ciudadanos canarios en torno a los sondeos energéticos autorizados por el Gobierno de España en aguas próximas a las islas canarias, en un referéndum que tendrá lugar el próximo 23 de noviembre si el Ejecutivo de Rajoy no hace nada por evitarlo.

Las regulaciones sobre participación ciudadana en las comunidades autónomas con fines genéricos, que nada tienen que ver con la atribución abusiva de competencias, están propiciando que los dirigentes autonómicos aprovechen ese dudoso marco jurídico para llevar a cabo todo tipo de excesos en su desarrollo reglamentario. Es el caso de Cataluña, con la normativa ex novo aprobada la pasada semana por su parlamento regional, al que se une ahora Canarias con el decreto en el que adquiere carta de naturaleza a una decisión política contra los mandatos del Gobierno y el interés general de todos los españoles.

La pretensión de Paulino Rivero de convocar ese referéndum es un abuso contra la Constitución, que establece taxativamente en su artículo 149 la competencia exclusiva del Gobierno sobre "la convocatoria de consultas populares por vía de referéndum". Más aún, en el asunto concreto sobre la que Rivero quiere preguntar, el mismo precepto establece poco después la potestad privativa del Gobierno de España sobre las decisiones que tengan que ver con el régimen energético de la Nación. Pero es que además, tanto Rivero como Artur Mas pretenden acabar con el principio de soberanía nacional, decidiendo en sus comunidades sobre asuntos que competen al pueblo español en su conjunto, como son la integridad territorial de la Nación o la autorización de una explotación petrolífera en aguas que son de todos los españoles, no sólo de los residentes en Canarias. Por si fuera poco, este empeño del nacionalista canario con el apoyo del PSOE tiene como objetivo acabar con un proyecto prometedor, avalado por los estudios medioambientales pertinentes, que puede contribuir a paliar en parte nuestro déficit energético y permitirá la creación de miles de puestos de trabajo en una de las regiones con más paro de toda la Unión Europea.

La pasividad del Ejecutivo de Rajoy en la operación secesionista orquestada por la Generalidad de Cataluña ya ha tenido su primera consecuencia con esta iniciativa disparatada del peculiar político canario. Ahora bien, está claro que la vía abierta por el separatismo catalán no se agota aquí. Lo que ayer anunció Paulino Rivero es sólo la segunda intentona soberanista de una autonomía, en un proceso al que se sumará el País Vasco en cuanto el PNV se asegure la hegemonía del voto nacionalista, y al que se irán incorporando otras comunidades con partidos separatistas sin solución de continuidad.

Con la decisión del presidente canario, Paulino Rivero, Rajoy ya tiene sobre su mesa la primera consecuencia de la dejación de funciones con que ha respondido al mayor desafío de nuestra historia democrática y la más grave amenaza para la supervivencia de nuestra Nación.

Ya ha pasado la línea
VICTORIA PREGO El Mundo  3 Octubre 2014

Contra todo pronóstico, contra toda consideración de la más elemental prudencia exigible a un presidente del gobierno de Cataluña, Artur Mas se ha plegado a las insensatas exigencias de sus compañeros de viaje en la aventura independentista y ha dado el paso que le coloca en el terreno de la desobediencia al Tribunal Constitucional. La frase incluida en el decreto, que dice que «a efectos de la vigencia correspondiente», con el que el presidente nombra a los miembros de la Comisión de Control del referéndum, no es más que un latiguillo que pretende eludir la evidencia de la desobediencia, porque supone que si el decreto no está vigente, entonces no hay delito. Es una trampita tonta, propia de lo que Mas llama «astucia», pero que no consigue disfrazar de ninguna manera la gravedad de lo hecho.

La respuesta del Gobierno debe ser fulminante y ejecutada por sus pasos. De entrada, la Abogacía del Estado tiene que promover inmediatamente un incidente de nulidad de los actos, del Parlament y del presidente de la Generalitat, para que el Constitucional declare nulo ese decreto recién firmado. Y, a continuación, el Tribunal Constitucional debe apercibir a Artur Mas de que de persistir en su actitud estará incurso en el delito que castiga el Código Penal en su artículo 410 con penas de «multa de tres a 12 meses e inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de seis meses a dos años».

La pena prevista por una desobediencia como la del presidente Mas puede parecer leve si la comparamos con la enormidad de lo que está haciendo, y de hecho lo es, pero la inhabilitación para seguir ocupando la Jefatura del Gobierno tiene una gravedad y un alcance extraordinarios.

Hay que reclamar a Rajoy una firme y rápida respuesta a la acción de Mas

De todos modos, hay que recordar una vez más que la inclusión en el Código Penal, decidida por el Gobierno de Aznar en diciembre de 2003, de un delito que castigaba expresamente la convocatoria de un referéndum como el que está sobre la mesa en Cataluña, fue levantada por el Gobierno de Zapatero en 2005 y no ha sido recuperada por Rajoy. Y, ahora, éstas son las armas de que disponemos.

La reacción de la Fiscalía del Estado, de la que informamos en estas páginas, es la primera conocida por parte del Estado porque a la hora de redactar este texto no se tienen noticias de que el Gobierno haya tomado una decisión en ningún sentido ante la acción de Mas.

Es obligado por eso reclamar al presidente Rajoy una respuesta rápida y firme ante lo sucedido. Las cosas han llegado ya demasiado lejos y la democracia española no puede permitir de ningún modo que se siga atacando a sus cimientos. Artur Mas es ahora mismo una pavesa que el viento mueve en la dirección que toca. El miércoles llegó a intentar que Junqueras aceptase una reforma constitucional en lugar del referéndum, pero ayer, presionado por los mismos a quienes él dio alas y aliento, se decidió en cambio a traspasar el límite que dijo que iba a respetar. Hay que responder a su insensatez culpable. Y pronto.

Sí, sí, votar no siempre es democrático
Roberto L. Blanco Valdés La Voz  3 Octubre 2014

¿Cuál es el argumento más utilizado, dentro y fuera de Cataluña, por los partidarios del referendo de autodeterminación ilegalmente convocado por el presidente de la Generalitat? Que votar resulta siempre la más prístina expresión de la democracia.

Según esa forma de razonar, tan aparentemente poderosa que pocos han osado rebatirla, los que defienden el llamado derecho a decidir serían unos demócratas incorruptos y los que lo refutan la encarnación de la falta de respeto a la que los primeros consideran la base esencial de la democracia misma: el derecho del pueblo a votar sobre lo que le venga en gana y sin limitación alguna.

Ocurre, sin embargo, que, en un Estado de derecho, lo que el pueblo puede decidir está fijado por la ley: una cosa en elecciones locales, otra en autonómicas, otra en generales y otra en europeas, de modo que la confusión de cualquiera de esos planos -por ejemplo, que un municipio pretenda expresarse sobre lo que corresponde a su comunidad, o una de estas sobre competencias estatales- solo puede conducir al caos político y a una inseguridad jurídica total.

No es ese, sin embargo, el principal argumento que cabe oponer a la supuesta imposibilidad de limitar el derecho a decidir. Y es que la democracia como procedimiento no significa de ningún modo que todo lo resuelto a través del voto sea democrático. ¿Lo sería votar sobre privar del derecho de sufragio a las personas de etnia gitana? ¿Puede decidirse a través de un procedimiento democrático la supresión de la libertad religiosa?

Siguiendo el mismo razonamiento, caben pocas dudas de que esa democracia procedimental que defienden como obvia y, por tanto, indiscutible, los nacionalistas conduciría en Cataluña al resultado menos democrático que cabe imaginar: que una parte de los catalanes se vieran privados de su nacionalidad por imposición de un sector más o menos amplio del electorado si los secesionistas fueran mayoría, imposición que no por ello resultaría menos injusta para quienes hubieran de sufrirla.

Contra lo que da por supuesto el nacionalismo, Cataluña es internamente tan plural como España en su conjunto, y votar sobre la secesión abre la posibilidad de expulsar de la communitas a quienes quieren seguir viviendo en el Estado en que nacieron ellos y sus antepasados. Tal atropello a los derechos de millones de personas no deja de serlo porque se produzca como resultado de una votación.

Esa es la esencia del problema que, en demostración de su autoritarismo profundamente antidemocrático, se la trae al pairo a unos nacionalistas que están convencidos de que quienes no comparten su credo o son malos catalanes o no son catalanes de verdad. De ahí a limitar sus derechos políticos o privarlos de ellos en una futura Cataluña independiente no habría más que un paso.

Derechos políticos y ciudadanos de cuarta clase
Nota del Editor 3 Octubre 2014

Desde hace muchos años, los ciudadanos de cuarta clase carecemos de muchos derechos políticos, administrativos, laborales, culturales y sociales, pero lo más grave es que nuestros hijos son sometidos a una lengua regional para que quienes nos roban nuestros derechos se aseguren poder vivir del cuento.

Los ciudadanos de cuarta clase no podemos enterarnos de lo que hablan los profesionales de la política en lengua regional en ningún nivel de la administración, no podemos enterarnos de los procedimientos administrativos que ejecutan en lengua regional, incluso en los procedimientos que nos afectan directamente nos exigen pedir cada vez y por escrito la traducción de la lengua regional al español, cosa que no siempre sucede y en la mayoría de los casos, sólo traducen una parte. Por ejemplo, cuando someten a revisión pública un plan de urbanismo, solo presentan la versión en lengua regional, no tienen la versión completa en español y pueden decir que presentaron una mínima parte en español (por ejemplo impacto huella ruido aviones), que tampoco entregan, porque tenían que presentarla ante algún organismo nacional. Los ciudadanos de cuarta clase no podemos optar a trabajos u oposiciones ya que el conocimiento de la lengua regional es requisito ineludible. No podemos asistir a los actos culturales o recreativos porque se utiliza exclusivamente la lengua regional, lo mismo que los medios de comunicación (radio, TV incluso horas en las radios y TV nacionales). En cualquier reunión social, los hablantes de la lengua regional la utilizan sin respeto alguno para los español hablantes, porque su xenofobia es contundente.

Pero, repito, lo más grave es que nuestros hijos, despojándoles de su lengua materna española, los utilizan como probetas para alargar la vida a su moribunda lengua regional.

! Y hay quien dice que aún pueden despojarnos de más derechos ¡

La moralidad pública a examen
Adolfo Lefort www.elsemanaldigital.com 3 Octubre 2014

Afirma Antonio Martín Beaumont, director de este medio de comunicación que "no son planes de regeneración democrática lo que necesitamos, sino políticos conscientes cada día de lo que es la moralidad pública". Estimado amigo: mucho pides.

Lo que ocurre, cada día, es que aparecen un número interminable de noticias en las que se denuncia la corrupción en todos los puntos de España. Ayuntamientos, Comunidades Autónomas y Estado. Empresas públicas y privadas. Banca y Cajas de Ahorros que esquilman, en definición de la Real Academia de la Lengua, "menoscabar, agotar una fuente de riqueza sacando de ella mayor provecho que el debido".

El penúltimo caso, de nuevo en Bankia, con las tarjetas de crédito de uso indiscriminado por algunos de sus consejeros, mientras la entidad se iba al "garete" y entre todos los esquilmados la sacábamos a flote.

Probablemente, España tenga un representante en la Comisión Europea que reformuló su declaración hacendística para declarar 5.000 euros mensuales que recibía de su partido y que no había hecho constar "por olvido".

Estamos esperando qué decide el secretario general del PSOE sobre el caso Chaves y su hija "apoderada" en MATSA que recibió en 2009 más de diez millones de euros de subvención, aprobada cuando Manuel Chaves era presidente, y que la Junta de Andalucía reclama ahora la devolución.

Pedro Sánchez ha dejado claro que no permitirá la corrupción y que expulsará del partido a quienes estén implicados en actuaciones irregulares. Y los ERES (más de 150 imputados), y Gürtel (45 imputados), y un sinfín de casos, bastantes investigados por la Justicia. Otros, duermen tranquilamente.

Moralidad pública es trabajar cada día sabiendo que los dineros que manejas pertenecen a los ciudadanos que los han declarado a la Hacienda pública. Moralidad pública es cuidar y atender las necesidades de los ciudadanos y no despilfarrar su dinero en acciones innecesarias, mientras estos ciudadanos sufren.

Se podría hacer un largo listado de definiciones de moralidad pública, pero el fondo es siempre el mismo: la honradez. Hasta el punto que nos sorprenden casos de dimisiones de responsables públicos en otros países, porque se ha descubierto que copiaron parte de su tesis doctoral universitaria. Bien, eso también es moralidad pública.

ALEMANIA SE ALEJA DE FRANCIA E ITALIA
El ‘halcón’ del Bundesbank ataca a Draghi por arrugarse ante los Gobiernos
Carlos Sánchez El Confidencial 3 Octubre 2014

Su nombre es Jürgen Stark, y desde hace años es conocido como uno de los principales ‘halcones’ alemanes en materia de política monetaria. Primero, como vicepresidente del Bundesbank, y después, como miembro del consejo ejecutivo del BCE. Tras abandonar ambos cargos, Stark ha lanzado su artillería contra Draghi, a quien acusa de haberse entregado a los Gobiernos. En particular a los de Francia e Italia (sic).

En palabras de Stark, “el BCE ha cedido a unas presiones políticas inmensas” en favor de una relajación de su política monetaria. Y no sólo eso, los banqueros de Fráncfort, en su opinión, “se han situado a la defensiva” frente al FMI, la OCDE, los analistas de los mercados financieros y “los economistas anglosajones” respecto del riesgo de deflación en Europa, algo que el influyente economista alemán descarta por completo. No así el BCE. Mario Draghi ‘amenazó’ ayer con nuevas medidas en caso de que la inflación continúe lejos del 2%.

Para Stark, sin embargo, lo que se está produciendo es un descenso de los precios de los productos básicos debido al “doloroso”, pero “ineludible”, ajuste de costes y precios en los países periféricos. Su conclusión no podía ser de otra manera: no hay riesgo real de deflación, y de ahí que arremeta con la política monetaria “acomodaticia” diseñada por el BCE, que ayer tuvo un nuevo episodio.
El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi. (Reuters)El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi. (Reuters)

Stark ha escrito su comentario en el influyente blog Project Syndicate, y lo ha titulado sin tapujos "El salto del BCE hacia lo desconocido". En él ironiza sobre el hecho de que los mercados “aplaudan” cada vez que el BCE baja los tipos de interés o anuncia compras de deuda. Si bien, la crítica más dura tiene que ver con una acusación: el BCE se está apartando de su mandato fundacional y está adoptando medidas que se sitúan al margen de sus estatutos. Stark, haciendo suyas unas recientes declaraciones de Greenspan, asegura que el Banco Central Europeo “ha abandonado en realidad todas las restricciones del Tratado de Maastricht que lo vinculan con el modelo del Bundesbank”.

Una política equivocada
Para Stark, se trata de una política equivocada, toda vez que al garantizarse la compra de bonos de países muy endeudados (podrá comprar hasta bonos cercanos a la calificación de ‘basura’), lo que en realidad se hace es “debilitar” la política de reformas. En particular por parte de algunos de los grandes países de la Europa, aunque sin citar nombres. Y todo ello pese a que las “decrépitas estructuras económicas son un obstáculo para el crecimiento potencial”.

En pleno ataque con el BCE, Stark considera que su disposición a comprar valores respaldados por activos es “particularmente arriesgada” y crea un nuevo elemento de obligación conjunta de la zona del euro, con lo que, “en caso de pérdida, las consecuencias recaerán sobre los contribuyentes europeos”.
Jürgen Stark. (EFE)Jürgen Stark. (EFE)

El momento que ha escogido Stark para su crítica no puede ser más oportuno. En los últimos días, tanto los ministros de Hacienda de Francia como de Italia han anunciado que no podrán cumplir el calendario de reducción del déficit pactado con Bruselas debido al deterioro de sus economías. Y a Merkel le ha faltado tiempo para poner el grito en el cielo. “Es un problema de credibilidad”, dijo la canciller ante una audiencia de empresarios.

Su paisano Stark va en la misma línea. Pero se agarra a otro concepto. En su opinión, el BCE “carece de la legitimidad democrática” para adoptar decisiones de semejante transcendencia, con posibles efectos redistributivos importantes, lo que representa “un riesgo aún mayor para la independencia de la política monetaria”.

El corolario a su discurso es claro: una mayor liquidez “no propiciará” una mayor actividad de préstamos bancarios. Al menos, sostiene, hasta que sus balances sean más transparentes respecto de la morosidad y hasta que las economías importantes [¿Francia? ¿Italia? ¿España?] se hayan vuelto “más flexibles”. Para Stark, lo que hace en realidad el BCE es poner la política monetaria no a disposición del conjunto de la Eurozona, sino “a sus miembros con problemas”. Y la “primera víctima –augura– “será la estabilidad de precios”.

Dhaghi no lo ve así y en su comunicación inicial –tras la la reunión del Consejo de Gobierno– admitió que la recuperación (tras un primer semestre decepcionante) depende en buena medida de la política monetaria. Fundamentalmente, a través de la reparación de los mecanismos de transmisión del crédito, que hoy están cegados. En palabras de Draghi, “la demanda interna debe ser apoyada por la política monetaria”, toda vez que los riesgos “continúan siendo a la baja”.

Sinn refuerza a Stark
El presidente del instituto alemán Ifo, Hans-Werner Sinn, tampoco se ha quedado corto en sus críticas a las últimas maniobras de la institución monetario. “El BCE se convertirá completamente en una autoridad de rescate y en el banco malo de Europa”, asegura. Alegando que el BCE va a comprar hasta bonos basura, que crecerá el riesgo de que los contribuyentes sufran las pérdidas en caso de que alguno de esos bonos impague y que la institución se está metiendo en el terreno fiscal, afirma que “la compra de estos activos de riesgo no está permitida por el mandato del BCE”.
El BCE se convertirá completamente en una autoridad de rescate y en el banco malo de Europa

En consecuencia, opina que, “de acuerdo con el Tribunal Constitucional germano, el Gobierno de Alemania está obligado a oponerse”. Y, si no lo hace, recuerda que “cualquier ciudadano alemán puede acudir al Constitucional para forzarlo a actuar”. No sería la primera vez que ocurre, puesto que 37.000 ciudadanos alemanes ya unieron su firma a la demanda interpuesta para el Tribunal con sede en Karlsruhe juzgara si el programa OMT, con el que Draghi se ofrecía a comprar la deuda de aquellos países antes de que pidieran un rescate, se ajustaba a la Constitución germana.

Economía / Caso Bankia
Diez sindicalistas gastaron 1,1 millones de Caja Madrid
E. Montalbán. La Razon 3 Octubre 2014

Entre 2003 y 2012 hasta 86 directivos y consejeros de Caja Madrid cargaron en tarjetas de crédito de la entidad más de 15 millones de euros en gastos privados. Diez de ellos eran representantes nombrados a propuesta de los sindicatos. Seis pertenecían a Comisiones Obreras (CC OO) y gastaron 796.400 euros. Los cuatro de la Unión General de Trabajadores (UGT) gastaron 365.500 euros. En total, 1.161.900 euros dilapidados en restaurantes, viajes, hoteles y compras con cargo a una entidad cuyo rescate en 2012 tuvo un coste para las arcas públicas de 22.424 millones de euros.

Por parte de CC OO están implicados Francisco Baquero (266.400 euros gastados), Antonio Rey de Viñas (191.500), Rodolfo Benito (140.600), Juan José Azcona (99.300), Pedro Bedia (78.200) y Gabriel Moreno (int.11 int 20.400). Los representantes de UGT que hicieron uso de esas tarjetas «fantasma» –con fondos no declarados a Hacienda– figuran Gonzalo Martín Pascual (129.700), Miguel Angel Abejón (109.300), Rafael Eduardo Torres (82.300) y José Ricardo Martínez (44.200).

Destaca la presencia en la lista de Rodolfo Benito –ex secretario general de CC OO en Madrid– y de José Ricardo Martínez, actual máximo responsable de UGT en la Comunidad de Madrid. De hecho, este último reconoció en declaraciones a la Cadena Ser, que su dimisión «es una posibilidad muy razonable». Aunque aseveró que «personalmente no estaba de acuerdo con el uso de la tarjeta», Martínez gastó con la misma 13.100 euros en 2010, 31.000 euros en 2011 y otros cien euros en 2012. Por su parte, Benito gastó una media de 17.600 euros anuales entre 2003 y 2010 con la tarjeta de la caja.

Tanto desde UGT como desde CC OO aseguraron que investigarán el supuesto uso fraudulento de dichas tarjetas. Además, el secretario de acción sindical de CC OO, Toni Ferrer, explicó que la cúpula del sindicato desconocía «completamente» la existencia de «tarjetas B» para los consejeros y directivos de Caja Madrid.

El juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu –instructor del «caso Bankia»– ha remitido a dos peritos del Banco de España toda la documentación relativa a las tarjetas de crédito de la discordia para que analicen si las 86 personas que las emplearon –28 consejeros del PP, 15 del PSOE y cuatro de Izquierda Unida, entre otros– pudieron cometer algún delito. En una providencia, el magistrado incorpora el informe de la Fiscalía Anticorrupción en el que aprecia indicios de delito societario y apropiación indebida en los hechos, así como toda la documentación recibida por parte de la propia entidad y del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), a la pieza separada que desgajó del «caso Bankia». Según fuentes jurídicas, Andreu quiere que los peritos precisen si las 86 personas que disfrutaron de las tarjetas «fantasma» durante un decenio pudieron cometer los citados delitos y si el propio Banco de España tenía conocimiento de la existencia de estas tarjetas de crédito.

El FROB, creado para tutelar el rescate de las cajas de ahorros, puso en conocimiento de Anticorrupción la información sobre el uso irregular de las tarjetas a partir de dos informes de auditoría interna de Bankia. Su director general, Antonio Carrascosa, afirmó ayer que cree que tanto el FROB como BFA y Bankia están legitimados para reclamar los 15,25 millones que los altos cargos de Caja Madrid gastaron con sus tarjetas de empresa «opacas», ya que «el grupo resultante recibió una abultada ayuda pública que podría haber sido menor de no haber existido estos cargos».

Indicios de delito
Según la propuesta de actuación que envió el pasado junio a Anticorrupción, el FROB no comparte la tesis del despacho Herbert Smith Freehls, que asesoró en la elaboración del informe y consideró que Bankia sólo estaba legitimada para reclamar los 245.200 euros que fueron cargados directamente a este grupo por vía extrajudicial. De esa forma, el banco presidido por José Ignacio Goirigolzarri no podría pedir los 15,25 millones restantes de la etapa de Caja Madrid, cantidad que correspondería reclamar a la Fundación. Para el FROB existen indicios de delito en el uso de las tarjetas, pues nada justifica que los ex directivos de Caja Madrid cargaran más de 15 millones para gastos personales y, en todo caso, deberían haberlos declarado a Hacienda, informa Efe. En todo caso, sostiene el FROB, si los tenedores consideraron que era una tarjeta de empresa, ello «no legitima un uso particular de la misma», y si creyeron que se trataba de un concepto derivado de su relación laboral, «debieron declarar y tributar por tal concepto, sin que conste que lo hayan hecho».

El sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) advirtió ayer de que Caja Madrid podría haber incurrido en delito fiscal si finalmente se demuestra que el supuesto uso de «tarjetas de crédito B» formaba parte de remuneraciones no declaradas al Fisco. Gestha explicó que si se trataba de remuneraciones no declaradas, Caja Madrid tendría que haber ingresado las retenciones correspondientes en la Agencia Tributaria, por lo que las cuantías superarían el umbral de los 120.000 euros a partir del cual ya existe delito fiscal. Gestha cree además que, dado que el ex presidente de Caja Madrid Miguel Blesa es inspector de Hacienda y conoce la normativa tributaria, pudo aprovecharse de las lagunas en el funcionamiento y la capacidad de la Agencia Tributaria.

Mientras se resuelve si hubo delito en la actuación de los consejeros y directivos, los partidos políticos –PP, PSOE, IU y UPyD– han exigido a los implicados que devuelvan el dinero.

Estos son los miembros de Caja Madrid implicados en el escándalo de las tarjetas «B»
javier gonzález / teresa sánchez vicente ABC 3 Octubre 2014

Un total de 28 consejeros del PP, 15 del PSOE, 4 de IU y 10 de los sindicatos. 28 de ellos las siguieron utilizando después de haber sido cesados

De los directivos y consejeros de Caja Madrid que utilizaron presuntamente tarjetas «B» para gastos privados valorados en más de 15 millones de euros entre los años 2003 y 2012, un total de 28 fueron nombrados a propuesta del PP, 15 por iniciativa del PSOE, cuatro por IU, seis por CC.OO. y otros cuatro por UGT. En la lista hay dos exministros: el popular Rodrigo Rato y el socialista Virgilio Zapatero.

La lista de representantes del PP está liderada por los expresidentes de Caja Madrid y de Bankia, Miguel Blesa y Rodrigo Rato, respectivamente, ambos pertenecientes a la dirección de las entidades y que supuestamente movieron 436.700 euros el primero y 44.200 euros el segundo. Y así hasta los 28 implicados.

Los consejeros nombrados a propuesta del PSOE son Antonio Romero (252.000), José María de la Riva (208.900) y Ramón Espinar (178.400), entre otros. Hasta 15. Y En cuanto a los representantes de IU, José Antonio Moral Santín (456.500), Rubén Cruz (233.700), Juan Gómez Castañeda (128.100) y Ángel Rizaldos (20.100) son los que aparecen en la documentación entregada al magistrado de la Audiencia Nacional.

ABC realiza un repaso más pormenorizado de los protagonistas más relevantes que intervienen en este nuevo escándalo relacionado con la gestión de Caja Madrid. Incluso 28 de los 86 consejeros de Caja Madrid siguieron utilizano la tarjeta después de haber sido cesados.

LOS MUSULMANES Y LA BATALLA DEMOGRÁFICA
¡Que vienen los moros!
Ilya U. Topper. Estambul El Confidencial 3 Octubre 2014

Yo no soy racista, pero hay que ver cómo está aumentando la población musulmana en el mundo. No me digan que no es un poco para preocuparse. ¿No me creen? Ahí están las previsiones: si en 1990 no llegaba al 20%, en 2020, que es casi ya, será el 25%. Y en 2030, el 26,4%. Estarán en todas partes: en Estados Unidos, su número se va a duplicar. En Gran Bretaña llegarán al 8,2%: casi el doble en proporción que ahora. En Austria y Suecia rozarán el 10% de la población, y en Bélgica y Francia lo superarán.

Son datos del Pew Research, un centro de estudios norteamericano serio, que se ha dedicado a cálculos demográficos. Ni siquiera toma en cuenta el fenómeno de la gente que se convierte al islam. Y no me digan que eso no es llamativo: todos ustedes conocerán a algún converso, pero ¿han oído hablar alguna vez de un musulmán que haya dejado la fe?

¿Que no es preocupante? Si ya ahora, cuando son una minoría aún exigua en estos países, están montando la de Dios es Cristo, edificando macromezquitas, colocándoles macrovelos (vulgo burka) y pidiendo minieducación (piscina no, música no, comedor normal de toda la vida, no), ¿qué se imagina usted que van a hacer cuando sean el doble de gente?
La expansión de un islam militante, especialmente por barrios de Londres, París y Barcelona, no tiene que ver con la demografía. Tiene que ver con la traición que Europa ha cometida contra sí misma: en aras del exotismo del velo, para exhibir la ‘tolerancia’ ha renunciado a defender los derechos que una vez proclamó como universalesTodos imaginamos. La palabra musulmán provoca una serie de reacciones inmediatas en nuestro cerebro: imágenes de velos, de yo no puedo tocar esto, porque es impuro (una loncha de jamón, un vaso de cerveza, un hombre), de yo no salgo porque mi marido tal. No siempre es la prensa: hay quien tiene a alguna familia musulmana de vecinos y por mucho que se esfuerce, ve confirmados todos los prejuicios.

Sí: tenemos una imagen de los musulmanes y sobre todo de “las musulmanas”, afianzada a fuerza de verla todos los días, bien en la prensa, bien en la calle. Al igual que los niños de las ciudades alemanas, dicen, tienen una imagen muy afianzada de cómo es una vaca: un animal de color morado que produce chocolate.

No estoy exagerando. Más de uno me ha dicho que en Madrid todas las marroquíes llevan pañuelo. Es una observación basada en una sencilla ecuación: las chicas que no llevan pañuelo no se contabilizan como marroquíes. Una chica sin velo no parece musulmana, al igual que una vaca no parece vaca si no es morada.

Desde luego, esta imagen no es culpa del Pew Research y sus cálculos demográficos. Pero si es verdad que hay tres tipos de mentiras, las piadosas, las cochinas y las estadísticas, este informe merece un lugar destacado en la tercera categoría. No por menudencias, como la de atribuir a Egipto un 105% de población musulmana, cuando tiene el 95 (¿se olvidaron de los coptos?) o a Turquía el 101%, cuando la cifra oficial no pasa del 99%. Ni por tomarse en serio esa cifra, que borra de un plumazo la fe aleví de un 12-15% de la población. La borra, considerándola musulmana. Así consta en sus carnés de identidad.

¿Que tengan templos propios y no vayan a la mezquita? ¿Que tengan libros sagrados propios y no leen el Corán? ¿Que no hacen el ramadán y ayunan en otros días? ¿Que desconocen las normas islámicas respecto a alcohol, jamón, velos o poligamia? Todo eso no importa: para el Estado son musulmanes. Así que para los estudios académicos también lo son. Y usted, lector, se lo creerá. Y los añadirá a la cifra de estos “musulmanes” que están viviendo en su barrio y donde la mujer no puede salir de casa sin ponerse un pañuelo y que necesitan una carnicería halal (alimentos aceptables según la ley islámica) enfrente en vez del bar de toda la vida.

La fe impuesta por la ley
Menudencias. Qué son diez millones en una población total de 1.600 millones. Y qué importa que en muchos otros países una gran parte de la población que lleva a cuestas un carné con la palabra “musulmán”, también prefiere el bar a la carnicería halal. La mentira está en otra parte, y es la facilidad con la que se puede establecer una estadística de “población musulmana”. Responda a una simple pregunta, lector: ¿cuántos cristianos hay en España? ¿El total de la población, quitando a los hijos de inmigrantes musulmanes? ¿Ese 70% que en el barómetro del CIS se declara católico? ¿Ese 40% que se casa por la Iglesia? ¿Ese 15% que va a misa alguna vez al año?

Sí: pongo todo el rato ‘islam’ entre comillas. La religión que se difunde desde Arabia Saudí, Qatar y los pupitres europeos no es el islam. Es la fe wahabí, que tiene que ver con el islam tanto como la matanza de Waco con el RocíoProbablemente, usted se decantará por los que se declaran cristianos. Pero ¿qué nos aporta saber que hay 32 millones de católicos en España si gran parte de ellos no ha pisado una iglesia en su vida, excepto para hacerse una foto turística? ¿De qué nos sirve saber que hay 1.600 millones de musulmanes, tantos por cada país? Les aseguro que este dato no le ayudará gran cosa, si usted se quiere meter a exportador de vinos de Rioja.

Dudo mucho de que los académicos hayan necesitado encuestas para los cálculos demográficos de los países en los que la religión consta en el carné. Pero aunque se hicieran, ¿qué validez tiene una encuesta cuando responder “no” supone un delito? Un delito penado con la muerte (en Arabia Saudí y vecinos) o con cárcel (en la mayoría de los demás países oficialmente islámicos). Incluso en los países donde la apostasía no está penalizada se persigue judicialmente bajo el delito de “blasfemia” (como en Egipto) o el de “sacudir las convicciones de los musulmanes” (en Marruecos).

Curioso delito: declararse personalmente no creyente tendrá un efecto dominó tremendo, según estas autoridades judiciales, ya que un ateo podría hacer dudar de su fe a todos los demás. Y llevan razón, vive Dios: cuando la fe es simplemente impuesta mediante ley, demostrar que el ser humano es capaz de vivir sin ella da que pensar. Esa funesta manía de pensar.

Tres mujeres con niqab protestan por la prohibición del velo integral en Cannes, en 2011 (Reuters).Tres mujeres con niqab protestan por la prohibición del velo integral en Cannes, en 2011 (Reuters).
¿Qué validez tiene una encuesta cuando ser musulmán es obligatorio para toda persona que nazca de madre o padre musulmán? Porque esa religión se transmite por vía de educación paterna, según el código civil, y para evitar que se transmita de otra distinta, la ley, en vigor en prácticamente todos los países que se declaran islámicos, de Marruecos a Asia, prohíbe que una mujer musulmana se case con alguien de otra fe: el novio tendrá que convertirse antes de firmar. Una sencilla maniobra legislativa para garantizar que la descendencia de todo ciudadano que alguna vez se case con alguien de familia musulmana será automáticamente musulmana, para el resto de los siglos. Así es fácil lo de la expansión demográfica.

En esto, el clero musulmán le lleva ventaja al cristiano: Rouco Varela & Hnos. pueden colocarle mil trabas a un ciudadano español que quiere apostatar, pero no pueden apuntar en sus libros de cuentas a los bebés no bautizados. A los que pasan por la pila, sí. Y de esos quedan muchos. Siempre me he preguntado por aquellos españoles que despotrican contra la manía de la Iglesia de inmiscuirse en la vida de los ciudadanos y contra el Estado que le dedica fondos públicos para financiarla, los que salen a la calle a gritar contra la reforma de la ley del aborto y se van a admirar los colores de la Marcha Gay, pero luego bautizan a la niña porque la abuela, la mandan a la primera comunión porque los compañeros de clase y el vestidito, y hay quien acaba acudiendo al altar porque la suegra. Un cero les daba yo en matemáticas.

Pero los imames llevan ventaja, dije. Ya puedes tomarte todo el verano gin-tonics en bikini y echarte novia lesbiana; puedes dibujar caricaturas, arriesgar la cárcel y conseguir que los takfiristas, estos barbudos para los que no es musulmán quien no comulgue con ruedas de turbante, te declaren públicamente apóstata y lapidable: para las estadísticas seguirás siendo musulmana. De eso no te salva ni Dios.

…Y Europa se traicionó a sí misma
No soy racista, dije: no creo que la religión se transmita por vía hereditaria, como el daltonismo o el síndrome de Down. Y menos lo hace el fanatismo. La expansión de un “islam” militante por grandes partes de la Tierra, especialmente por Europa y muy especialmente por ciertos barrios de Londres, Colonia, París y quizás Barcelona, no tiene mucho que ver con la demografía. Tiene que ver con la traición que Europa ha cometida contra sí misma: en aras del exotismo del burka o el velo, tan ideal para exhibir la “tolerancia” frente a quien es “distinto”, ha renunciado a defender los derechos y los deberes que alguna vez proclamó como universales.
Una mujer musulmana pasea por Hyde Park, en el centro de Londres (Reuters).Una mujer musulmana pasea por Hyde Park, en el centro de Londres (Reuters).

Ha renunciado a proteger la igualdad de mujeres y hombres, la libertad del individuo frente a su “comunidad”, en el mismo momento en que esa comunidad está dirigida por alguien que se hace llamar imán. Hoy no hay ninguna tierra más fértil para el “islam” fanático que Europa: allí se fabrican en serie los cortacabezas del ISIS que luego se envían a Siria para colonizar ese país antiguamente musulmán. No lo voy a llamar Estado Islámico: no merece ni un apelativo ni el otro.

Sí: pongo todo el rato “islam” entre comillas. La religión que se difunde desde Arabia Saudí, Qatar y los pupitres europeos no es el islam. Es la fe wahabí, que tiene que ver con el islam tanto como la matanza de Waco con el Rocío. Pero ha usurpado su nombre en todas las páginas web que usted, lector, encontrará en castellano o inglés, en las conferencias internacionales y en las tribunas de la prensa. En tiempos que yo recuerdo, ser musulmán era otra cosa: se bebía vino en nombre de Dios en lugar de rezar. Tal y como ya recomendó Ángel Silesio en 1657. Otros tiempos.

Los tiempos no han cambiado por demografía. Sino por misión. Ninguna de las mujeres que hoy día llevan el burka en Europa ha visto a su madre llevarlo. Pocas de las que llevan y reivindican el hiyab, han visto a su madre con este velo estandarizado, uniforme de un ejército femenino que no para de crecer. No en los paritorios: en las mezquitas. Una misión pagada con petrodólares, no sólo en Europa, también en Indonesia y ya en Japón. No, lo preocupante no es que haya tanto japonés o tanto español que se convierta. Lo preocupante es que a los musulmanes de todos estos países, ciudadanos o inmigrantes, se les empuja a desfilar para ser herrados, mediante velo en el caso de las mujeres, como miembros de una comunidad determinada, “islámica”, contable, cifrable. 1.600 millones.

No, no es la demografía la que debe preocuparnos. La demagogia, sí.

*Ilya U. Topper es fundador y coordinador de msur.

Premio tolerancia.
Gloria Lago  3 Octubre 2014

presidenta de Galicia Bilingüe

"Desde Galicia Bilingüe queremos sumarnos al reconocimiento que con la entrega del XX Premio a la Tolerancia,se le hace esta noche a Inger Enkvist.

Una vez más, habéis tenido la amabilidad de invitarnos al acto de entrega de vuestro premio anual y, como en otras ocasiones, nuestro horario laboral y el de los vuelos desde Galicia no han podido combinarse. Este año hemos vuelto a exclamar ¡qué lejos nos queda Barcelona!, y lo hemos lamentado de un modo especial porque, a la admiración que siempre compartimos con vosotros hacia las personas que premiáis, se une esta vez el agradecimiento, por ser quien es la persona galardonada. Conocimos personalmente a Inger Enkvist cuando intervino en las jornadas que Galicia Bilingüe organizó en el Museo de Pontevedra en el año 2009. La invitamos después de ver su valiente y rigurosa intervención en el Parlamento de Cataluña. En Pontevedra, sus intervenciones contribuyeron de manera destacada a darles el sello de excelencia a las jornadas, y sus declaraciones a la prensa supusieron un valioso apoyo para los que defendemos una escuela libre de adoctrinamiento y de inmersión lingüística obligatoria. Recuerdo que un prestigioso experto en comunicación que se encontraba en el Mueso haciendo unas gestiones, me dijo que la capacidad para comunicar de la señora Enkvist lo había atrapado, y que se había quedado a escuchar su conferencia. Reconoció que rara vez se había encontrado una tan buena combinación de rigor y convicción. Gracias Inger por enseñarnos, por implicarte, y por sacudir conciencias."

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Las traiciones del PP
La abortada alternativa al zapaterismo
Guillermo Dupuy Libertad Digital 3 Octubre 2014

No seré yo quien niegue la existencia ni la importancia de la traición del gobierno de Rajoy a su electorado al negarse a derogar la "ley Aído" que tan nula defensa legal otorga a la vida humana en sus fases embrionaria y fetal. Ahora bien, a la luz de las reacciones de algunos grupos y medios afines al PP parecería que esta decisión de Rajoy es su único "verso suelto" o su única deslealtad con el electorado liberal conservador.

Lo cierto es que a Rajoy le ocurre con el ideario y el programa del PP lo mismo que a Mas con la ley y la Constitución españolas: Que empezaron a desafiarlos y a incumplirlos nada más llegar al gobierno. Si Rajoy nos anunció, ya en su primer consejo de ministros, su primer gran incumplimiento en forma de subida de impuestos, Artur Mas, ya en la toma de posesión de su cargo, desafió la formula establecida de jurar o prometer fidelidad al Rey y a la Constitución para prometer "plena fidelidad al pueblo de Cataluña".

Mucho se dirá de la burla a la Constitución que constituyó aquel discurso de investidura de Mas, centrado en el falso derecho de autodeterminación; pero no menos insultante resulta justificar la continuidad del zapaterismo que anida en el incumplimiento del programa del PP en base a la mala herencia recibida del último gobierno socialista. Y esto, y no otra cosa, es lo que ha hecho este gobierno de Rajoy y su prensa acólita para justificar que este gobierno gaste más, nos endeude más y nos suba más los impuestos que Zapatero.

Pero no sólo en política económica. ¿Qué habría dicho la prensa afín al PP si hubiera sido el gobierno de Zapatero, y no el de Rajoy, el que hubiera decretado la puesta en libertad de tantos etarras en base a la sentencia referida a Ines del Rio? ¿Qué habrían dicho ABC y La Razón de las mentiras de Fernández Díaz y de Gallardón al decir que prevaricarían si no excarcelaban a Bolinaga si aquellos hubieran sido ministros de Zapatero? ¿Qué habrían dicho si bajo el gobierno del PSOE, y no del PP, se hubiera dado carpetazo definitivo al "caso faisan"?

¿Y que han dicho de la incumplida promesa del PP de instar la ilegalización de los neobatasunos o de la incumplida promesa de dar voto en las elecciones vascas a los que se han tenido que exiliar del País vasco? ¿Y del incumplimiento de Gallardón entorno a la separación de poderes? ¿La "mala herencia recibida" también justifica la persistencia de traductores de lenguas regionales en el Senado y de tantas otras cosas que Rajoy no ha querido derogar a pesar de haber votado contra ellas cuando estaba en la oposición?

Podríamos rellenar cientos de paginas con las traiciones de un presidente de Gobierno que, a pesar de prometernos que haría cumplir la ley, se niega a "contemplar y querer contemplar" las numerosas violaciones de la ley que perpetran los gobernantes separatistas a los que sigue financiando y otorgando impunidad. Demasiadas como para pensar que la abortada alternativa al zapaterismo se reduce a la retirada de la reforma de la ley del aborto.

La Abogacía del Estado tiene que actuar contra Mas por desobediencia
EDITORIAL El Mundo 3 Octubre 2014

LA FIRMA del decreto por el cual el presidente de la Generalitat nombra a los miembros del órgano que tiene que supervisar la consulta independentista es un acto gravísimo que le sitúa al margen de la ley. Una vez que el Tribunal Constitucional admitió el recurso del Gobierno contra ese referéndum, quedó automáticamente suspendida cualquier actividad encaminada a su celebración. Sin embargo, Artur Mas ha hecho oídos sordos y, acogiéndose a la normativa de consultas catalana, pretende seguir adelante con el proceso. Así, vuelve a contraponer la legitimidad de las instituciones catalanas a la de las instituciones del Estado, la legalidad catalana a la legalidad española, como si tal cosa fuera posible y no una pretensión inverosímil producto de la fiebre nacionalista.

Mas añade en el decreto una coletilla para tratar de blindarse ante lo que es una evidente desobediencia a la ley: «A los efectos de la vigencia correspondiente», señala. Estamos ante una artimaña para continuar con los preparativos mientras -se supone- da a entender que supedita la entrada en vigor de esa disposición al levantamiento de la suspensión cautelar de la consulta. Es un paso en la línea de la astucia a la que apelaba la semana pasada cuando comparó la ofensiva de la Generalitat contra el Estado a la lucha entre David y Goliat. Llegados a este punto, ni el Gobierno de Rajoy ni la Justicia deben caer en su trampa, porque lo que ha hecho el presidente de la Generalitat es crear, a todos los efectos, la junta electoral catalana para el 9-N, contraviniendo así lo dispuesto por la ley.

El presidente Rajoy se comprometió en su comparecencia del lunes en La Moncloa a que mientras él fuera presidente la ley se respetaría «en toda su integridad». El miércoles, el Parlament ya cruzó las líneas rojas con la elección de los pretendidos controladores de la consulta. Los partidos soberanistas se escudaron en que tal designación carecía de «plenos efectos» mientras no fuera ratificada por el presidente. Sin embargo, el Parlament también está concernido por la suspensión cautelar que impide seguir dando pasos hacia el referéndum. Sorprende por ello que la Abogacía del Estado no haya reaccionado aún para hacer valer aquello que reclamaba en su recurso al Alto Tribunal y que éste acordó en cumplimiento de la Constitución.

Sin demorarse más, la Abogacía tiene la obligación de exigir que se cumpla la ley; no hacerlo genera dudas sobre la firmeza del Gobierno y su voluntad de pararle los pies al presidente de la Generalitat. También la Fiscalía debería presentar una denuncia contra Artur Mas por prevaricación y desobediencia. Hay que desenmascarar a quien está utilizando todos los medios a su alcance, con una utilización tramposa del Derecho, para romper el Estado. Ya no estamos ante un pronunciamiento del Parlament, sino ante una actuación del Gobierno catalán susceptible de tener efectos concretos.

De la misma forma que los independentistas han puesto a trabajar sin descanso a los servicios jurídicos del Parlament y de la Generalitat en busca de cualquier resquicio que les permita seguir avanzando en su apuesta ilegal, el Estado debe actuar con prontitud y firmeza. Mas debe comprobar desde ya mismo que quien le echa un pulso a la democracia, lo pierde.

De Artur Mas al Faisán, todo es lo mismo
Almudena Negro www.vozpopuli.com 3 Octubre 2014

La agencia de calificación Fitch, haciéndose eco de los delirios secesionistas del nacionalismo catalán, ha colocado estos días atrás en revisión negativa el bono de Cataluña, que podría pasar a convertirse en bono basura y la región española sufrir una suspensión de pagos. La que ya sufren a día de hoy los farmacéuticos catalanes, quienes contemplan estupefactos cómo se derrocha para celebrar consultas ilegales o sufragar medios de propaganda cual es el caso de TVE3, mientras que a ellos les toca quedarse sin cobrar los medicamentos dispensados. Es una de las consecuencias del colectivismo nacionalista, de esa ideología totalitaria, hija del romanticismo, que aparece allá por 1848 y que deviene inevitablemente socialista.

Cataluña está que se cae a trozos. Del seny y el ser vanguardia apenas quedan los restos. Pero eso a sus gobernantes no les importa. ¿Qué las camillas inundan los pasillos de los hospitales catalanes? ¿Que en agosto uno de cada diez ambulatorios cerró al público? ¿Que los padres no pueden escolarizar a sus hijos en castellano y que hacen trampas hasta en los informes PISA para ocultar el adoctrinamiento, parejo al fracaso de los niños castellanohablantes y el ínfimo nivel de las aulas? ¿Qué los servicios sociales son una broma y la clase media catalana está en retroceso, pareciendo que, como sucede en España (del 56% al 43% desde 1978 y bajando), vaya a conformarse una sociedad dual de ricos y pobres al modo y manera hispanoamericano? Y a ellos qué. Lo importante, desde que a la Generalitat llegara, pese a la advertencia contra el personaje que hiciera en su día Josep Tarradellas (“es un dictador que dejará un lastre muy grande”), Jordi Pujol, es construir nación. Lo de Pujol, por cierto, podría quedar en nada si gobierno central y autonómico llegasen a un acuerdo sobre la transferencia de las competencias en materia de Justicia al gobierno catalán, que se podría encargar de echar tierra sobre el “caso Pujol”, que es el “caso CIU”, el “caso nacionalismo catalán”. Ya verán, ya.

Aprovechando, por supuesto, para ello, el Estado de Partidos y las 17 oligarquías establecidas en España de la mano del artificial y único Estado de las Autonomías, que sólo la formación política VOX [y una amplia mayoría de la base sociológica del centro-derecha y parte de la izquierda] quiere derogar. Chiringuito oligárquico éste de las autonomías, a las que el escritor y abogado laboralista Fernando Vizcaíno Casas llamara “Las Autonosuyas”, consagrado en 1978 mediante la carta otorgada del consenso y del cual formaron parte fundamental los nacionalistas, incluso antes de los famosos Pactos de la Moncloa, que no fueron otra cosa más que el reparto del pastel de espaldas a los españoles. Estado de Partidos que está desmoronándose a toda velocidad, mientras las oligarquías, cual animales heridos, parecen empeñadas en una errática defensa de lo que ya está finiquitado. Quieren mantener su estátus como sea. Al paciente fallecido conectado al respirador, para disimular.

Sucede todo ello, como siempre, con el consentimiento de la gran mayoría de la sociedad civil catalana, empeñada en votar, una vez tras otra y desde hace más de 6 lustros, a partidos antiespañoles. Que lo son todos menos los Ciudadanos de Albert Rivera, escasos 9 diputados en el parlamento catalán. El PSC hace tiempo que se ha entregado en cuerpo y alma al nacionalismo. Algo que tiene atado de pies y manos a Pedro Sánchez, cuyo extraño discurso federalista, que en realidad nadie conoce porque de la letra pequeña nada se sabe, sería muy distinto si no fuera porque su partido en realidad son 17 partiditos y cada uno de ellos va por libre. Como lo ha hecho también el PP de la mano de la vacua Alicia Sánchez Camacho, empeñada en que la dejen formar parte del sistema totalitario.

El extravagante, muy cursi (casi todo en el oasis es hortera) y casi seguro pactado vodevil organizado por Artur Mas y consentido por el “Madrit” que lleva 30 años permitiendo no cumplir con las sentencias del TS y del TC, al cual asisten los buenistas atónitos, los pasotas impertérritos y los extranjeros alucinados, no parece tener marcha atrás, por más que Soraya Sáenz de Santamaría amenace con su legión de abogados del Estado. La comparecencia del presidente de gobierno ante los medios de comunicación, por otra parte, no ha servido para calmar a nadie. Rajoy parece no tener plan: un día quiere reformar la Constitución, al día siguiente cierra la puerta a tal reforma. ¿Y el cumplimiento de la ley dónde queda? Dialogar con quienes están perpetrando un golpe de estado es incompatible con reivindicar el imperio de la ley. En realidad, la cosa huele a apaño, a acuerdo. A intento de salvación del consenso. De fondo, la reunión discreta que hace escasos días mantenía Mariano Rajoy con Urkullu, quien, alentado por la banda terrorista ETA, busca imitar a Cataluña.

Cuenta estos días la presidenta de la AVT, Ángeles Pedraza, que su asociación está ultimando querellas contra dos altos cargos de Interior, por haber concedido a toda velocidad una dudosa prejubilación a Ballesteros, el del “Caso Faisán”. Y si creen que esto no está relacionado con el proceso catalán o el destape de la corrupción del clan de los Pujol, es que no se han enterado de nada.

El proceso catalanista en manos de Torrente
oti rodríguez marchante ABC Cataluña 3 Octubre 2014

Algo habrá hecho bien el president Artur Mas y su equipo de politólogos, porque el proceso catalanista se ha quedado en manos de Torrente. Mañana se estrena la última película de la saga que dirige Santiago Segura, que no es politólogo, sino sencillamente listo, y ya desde los títulos de crédito se apunta la seriedad del señor Mas y de su equipo. Aunque da la impresión de que la vía 9 de noviembre es más vía de aguas que de trenes, lo que ya no le podrá quitar nadie a los capitanes del plan soberanista es el orgullo de haberse metido en el Universo Torrente, junto al "aleti", al Fari, a los torreznos y a las "pajillas".

En realidad, hay algo de torrentismo en el pasito atrás mientras se saca pecho: el proceso continúa, pero ir yendo vosotros delante. Y la Operación Consulta consistirá en que no dejen de sonar lar maracas y cacerolas, aunque ahora capitaneadas por la dirigencia extraoficial del camino hacia el momento histórico, Carmen Forcadell (de la ANC) y Muriel Casals (Omnium), que vendrían a ser la Neus Asensi y la Chus Lampreave del torrentismo.

A pesar de que el Constitucional desactivó hasta nueva resolución la gaseosa Ley de Consultas porque yo lo valgo del Parlament, ayer se entretuvieron en elegir una comisión de control de dicha Ley aunque estuviera en coma. En un gesto más cercano a Groucho que a Torrente, se dedica ese manantial de clara inteligencia a dar vueltas alrededor de una mesa mientras te sigue un fulano con el pelo ensortijado que hace sonar una trompeta: puesto que no hay Ley que valga, hagamos una comisión de control para ella, y puesto que no habrá referéndum encubierto, pues qué menos que nombrar una junta electoral.

Pero lo más gracioso de todo esto no es la burla de Santiago Segura ni la textura de pana berlanguiana del guión que escriben y borran desde hace meses, sino que se van a ir apelotonando para "asumir responsabilidades" mientras éstas consistan en pagar una multa (que la pagarán los ciudadanos)... "Yo asumo", dice Josep Turrull, pero Francesc Homs también quiere asumir, y Núria de Gispert, que sería la Margaret Dumont de Groucho Mas... Como si la responsabilidad fuera algo que se gana a los chinos, y como si asumirla lo hiciera quien quiere, en vez de quien puede y debe.

Crisis de patriotismo, crisis de España
Ricardo Chamorro www.elsemanaldigital.com 3 Octubre 2014

Retomemos el rumbo, nos jugamos la nación española.
En septiembre de 2013 escribí en este diario que cualquier defensa de España debía ser a través de tres conceptos: fomentar el concepto de patria común española que nombra nuestra Constitución como fundamento previo a nuestro ordenamiento, el concepto de Soberanía nacional que también define nuestra Constitución y un reformismo de calado, sin complejos, ante una administración anquilosada.

De los tres conceptos anteriores hay uno que es despreciado de manera preeminente y es el concepto de patria común.

Un artículo muy relevante
Como dice el profesor Tomas Pérez Viejo en un reciente artículo publicado en El País:
"El fracaso del Estado-nación español, suponiendo que finalmente se convierta en un proyecto abortado, no tiene que ver con la organización del Estado (centralista, federal, confederal, de las autonomías, monarquía, república, etcétera), sino con la incapacidad para conseguir que sus ciudadanos se sientan parte de una misma comunidad nacional".

El profesor continua diciendo "…el régimen político nacido de la Constitución de 1978 abandonó casi por completo cualquier proyecto de construcción nacional e hizo suyo el relato de una nación española a la defensiva, laminada entre proyectos de tipo centrífugo y un horizonte europeo que se ofrecía como solución pero no como proyecto nacional propio".

El artículo concluye que: "El fracaso del Estado-nación español, en resumen, no tiene que ver con la organización del Estado sino con la construcción de la nación, y no se resuelve con ingeniería constitucional sino con políticas de construcción de identidad compartida, sean éstas del tipo que sean".

La confusión de Estado y Nación
La tónica general de la transición, que surgió en 1978, fue darle una importancia mayúscula al Estado y poder encajar en el mismo cualquier tipo de concepto en base al llamado consenso al que se quería llegar a toda costa.

Los 40 años de franquismo se mostraron en la transición como una losa para defender un concepto histórico de nación española, cualquier símbolo de identidad de la histórica nación española era tachado de franquismo.

Algunas gentes provenientes del régimen franquista, y sus propios hijos, consideraron que la manera más práctica de perpetuarse en el poder era darle una importancia exclusiva al Estado. Un Estado flexible y neutro en el que cupiera todo, España ya no sería una patria, una comunidad histórica y humana con identidad propia que se hacía nación política y desarrollaba un Estado para su gestión, España sería solo un Estado desprovisto de cualquier concepto de identidad. De tal manera España (El Estado) sería lo que los ciudadanos quisieran que fuera en cada momento. Una manera práctica, para algunos, de continuar con sus negocios, mantener lo puramente tecnocrático y Estatal del franquismo, despreciando los conceptos comunitarios o históricos para no tener problemas políticos a corto plazo. Un concepto que conecta perfectamente con el relativismo de la izquierda en sus distintas variantes.

La patria común e indivisible
No obstante, gracias al empeño de varios juristas, el más importante Gabriel Cisneros de UCD, se consiguió imponer en 1978 un hecho fundamental que declara nuestra Constitución en su artículo 2 y es que nuestra "Constitución se FUNDAMENTA en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles".

Casualmente el héroe de la izquierda aberzale, Arnaldo Otegi, miembro de ETA, fue encausado por el intento de secuestro de Cisneros en 1979, del que Don Gabriel escapó milagrosamente a pesar de recibir un impacto de bala, resultando herido de gravedad en el estómago y en la pierna izquierda.

Santiago Abascal contaba en un artículo en La Razón ese empeño de Gabriel Cisneros en la redacción del artículo 2 de la Constitución Española de la siguiente manera:
"Hace pocos meses me contó lo que tuvo que pelear para que el actual artículo 2 de nuestra Constitución incluyera el ´se´ –la redacción inicial no lo hacía – para finalmente proclamar que ´la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española´, y no al revés. La diferencia era esencial. Mientras que en el borrador primero la Constitución fundamentaba la unidad, en la propuesta de Gabi –la que venció– la Constitución se fundaba sobre la unidad previa de España. Y es que antes que un gran constitucionalista, como le reconocen ahora sus adversarios y enemigos, fue un gran patriota español".

Relativizar España
A pesar de lo anterior, la relativización del concepto de España quedó en el ambiente y prácticamente sin defensa, mientras, a la vez, se desarrollaron las identidades más disparatadas en todos los territorios, ámbitos y aspectos.

Hoy tenemos actos de rebeldía contra el Estado y un desprecio profundo al concepto de España como patria, en todo el territorio nacional.

Hoy algunos vuelven a ver peligrar, por la crisis, sus negocios que se anclaron en el franquismo, y vuelven a querer adaptar la realidad a su situación con una reforma de la Constitución que establezca singularidades, desigualdad y menos España, cargándose incluso el artículo 2. Pero eso ya no da más de sí.

En mi artículo Defender España desde el centro-derecha hablaba de la defensa del concepto de patria que define nuestra Constitución. El patriotismo español, como patriotismo constitucional, dentro de los cauces constitucionales: no un patriotismo de la Constitución, sino en la Constitución.

-La patria común es España: "La Nación española es la patria común e indivisible de todos los españoles" (Artículo 2 de la Constitución Española).
La Constitución se fundamenta en ella, es decir la nación es previa y tiene una identidad histórica, comunitaria, humana y cultural indisoluble donde la diversidad regional forma parte de su riqueza. España es ante todo y sobre todo una realidad que se ha proyectado en la Historia. El Estado debe fomentar los lazos de unión, las identidades regionales jamás han estado enfrentadas a la identidad de España hasta que una ideología nacionalista y separadora ha pretendido imponer una historia inventada desde finales del siglo XIX. Las Comunidades Autónomas son entes administrativos, que forman parte del Estado, y que existen para garantizar derechos ciudadanos, en ningún caso deben ser utilizadas para crear organismos basados en ideologías que atenten al bien común.

La política con mayúsculas es estar por encima de intereses oscuros a los que les interesa tirar por la borda a la nación más antigua de Europa.
El patriotismo y fortalecer las identidades compartidas, que siempre han sido el ser de España, serán mucho más importantes en el devenir de nuestra nación que grises encajes legales de burócratas, políticos profesionales, negociantes o técnicos

Retomemos el rumbo, nos jugamos la nación española.

Una ruina política
ARCADI ESPADA El Mundo 3 Octubre 2014

Querido J:

Entre 1996 y 2013 el apoyo a la independencia pasó en Cataluña del 22,6% al 40,6%. Se dobló. No sabemos por qué. De nada sabemos el porqué. Pero sabemos lo que ocurrió y también lo que no ocurrió. Empecemos por esto último. Sabemos que no se produjo ninguna afrenta al autogobierno catalán. Y sabemos que los partidos nacionalistas catalanes, liderados por el presidente de la Generalidad, iniciaron una brusca e intensísima campaña para lograr la convocatoria de un referéndum de autodeterminación. Esta iniciativa no surgió de la demanda ciudadana sino que fue una clásica operación de vanguardia política, en la que los políticos construyen un guión y llaman a la gente a seguirlo. En su arranque el guión estaba centrado en la palabra expolio y es probable que la coincidencia con la crisis facilitara su éxito. Pero vincular el auge separatista con la crisis presenta un grave problema conceptual: hasta los propios separatistas reconocen que la independencia empeoraría la economía. Así pues, el guión pronto evolucionó del expolio a la democracia: la autodeterminación como exigencia de la democracia. Ahí estamos.

No estaríamos ahí, de ningún modo, si todos los medios catalanes, públicos y privados, no hubieran apoyado con un entusiasmo militante la campaña de la política. Conocemos su autojustificación: ¡nos debemos a nuestro público! Pero lo cierto es que el periodismo no se debe a su público sino a la verdad. Y la verdad, como en cualquier guerra, está siendo la primera víctima. Hasta qué punto es cierto lo demuestra el párrafo coreano que se ha publicado hoy mismo: «El jurado de la decimocuarta edición de los Premios Nacionales de Comunicación, reunido en el Palacio de la Generalidad, ha decidido galardonar a los Servicios Informativos de Catalunya Ràdio por 'su compromiso histórico con la información de calidad en Cataluña, como también por el rigor y la pluralidad mostrados durante más de 30 años de actividad'.» ¿Qué sería de la mentira sin el cinismo?

Los dos cambios más llamativos de la política española en estos últimos años, el secesionismo catalán y el comunismo venezolano, comparten su vinculación con la telebasura. En el caso venezolano con la complicidad de programas de las más importantes cadenas privadas, que han hecho con la política lo que antes hicieron con el people. En el caso secesionista con la complicidad del sistema mediático catalán, un vertedero él mismo. Ni uno ni otro espectáculo han tenido una respuesta periodística a la altura de su potencia. La razón principal es la renuncia de la televisión pública española. Televisión Española es el mayor fracaso del Gobierno y una de las pruebas más evidentes de sus dificultades con la política. El problema de RTVE no es económico. Es responsabilidad de quien no ha tenido la sensibilidad ni el afinamiento ni la capacidad estratégica para comprender que la cadena pública es un instrumento esencial en el restablecimiento de las verdades amenazadas. El debate independentista no ha sido nunca la confrontación entre opiniones. Ha sido, y es, la vieja dialéctica entre la información y la propaganda. ¿Quieres una prueba última y chusca? El otro día un periodista sordomudo (sin jodida metáfora), empezaba así su pregunta a Francesc Homs: «Primero, querría felicitar por su trabajo a la Generalitat, que ha hecho que el Consejo de Ministros y el Tribunal Constitucional hayan tomado decisiones que han hecho historia en un tiempo récord...»

RTVE no es un problema del ministro Montoro. La ruina llega cuando un contable pierde el instinto de obedecer. El problema de RTVE es el personalísimo del presidente Rajoy y de su vicepresidenta, precisamente para la política, Sáenz de Santamaría. Miles de veces se le ha reprochado al presidente que con Cataluña la ley no basta. Esta argumentación encubre el eufemismo de que hay que saltarse la ley. Pero proyectada sobre la circunstancia de la cadena pública el reproche es veraz y demoledor.

La ruina de la cadena pública no solo emplaza a los actuales gobernantes españoles, sino que plantea debates difíciles de la ecología mediática. Todos ellos podrían concentrarse alrededor de un centón de preguntas, que ofrezco a cualquier fabricante de simposios: ¿Cómo se protege la verdad en la sociedad contemporánea? ¿Ha de regirse estrictamente por la mano invisible del mercado? ¿Cuáles han de ser sus reguladores? ¿Debe incluir el voto en las urnas una determinada defensa de la verdad? ¿Puede bastarse en esa defensa la llamada sociedad civil? ¿Aún importa la verdad?

La independencia ha sido ya mediáticamente proclamada. Desde antiguo sabemos que una nación es un periódico y viceversa, y que Cataluña es un editorial único mucho antes que lo materializaran el Notari y l'Emprenyat. Una parte gruesa de la argumentación contraindependentista insiste en reflexionar sobre la imposibilidad de construir una nación independiente con la población dividida. Y los más lúcidos detallan que el Estado autonómico, este medio camino entre el centralismo y la independencia, no deja de ser lo que corresponde a ese corazón partío. Pero lo cierto es que ese equilibrio nunca ha existido en Cataluña, mediáticamente hablando: la otra mitad no existe en los medios: y la secesión, como es naturalísimo, ha devenido en segregación.

El Gobierno del Estado ha perdido claramente esta batalla. El estado de ruina en que ha dejado caer a RTVE es la exhibición más descarnada del hecho. Su peor error sería pensar ahora, arrellanándose en el sofá y desenrollando el Marca, que una cosa es la independencia virtual y otra la real. Porque la segunda solo es, en realidad, un prurito. Un mero y arrogante punto sobre las íes.

Sigue con salud
A.

La inmersión lingüística y el pensamiento mágico
Sonia Sierra http://www.huffingtonpost.es  3 Octubre 2014

Profesora. UAB

¿Alguien puede creer que unos alumnos que no reciben ni una hora de una lengua en Educación Infantil, tan solo dos en primaria y tres en secundaria, pueden tener mejor conocimiento de esa lengua que otros que reciben la práctica totalidad de su educación en ella? Pues, aunque parezca mentira, en Cataluña, gran parte de la población, está convencida de ello.

No se trata, por supuesto, de una creencia espontánea, sino que forma parte de un argumentario creado desde el poder y que repiten la gran mayoría de los partidos que forman parte del Parlamento catalán, desde CiU hasta la CUP. Para avalar tan peregrina afirmación recurren a supuestas pruebas objetivas como PISA o la Evaluación General de Diagnóstico, y no tienen ningún tipo de reparo en falsear la realidad para ello. Así, mientras que desde la Generalitat de Cataluña se han firmado informes y se han hecho declaraciones en los que se manifiesta que, según los resultados de PISA de 2006 y 2009, el alumnado catalán obtiene unos resultados lingüísticos superiores a la media española, en marzo de 2012, Joaquim Prats Cuevas -ex responsable del informe PISA en esta Comunidad Autónoma y ex presidente del Consejo Superior de Evaluación del Sistema Educativo de la Generalitat- reconoció ante la Comisión de Enseñanza y Universidades del Parlamento de Cataluña que las pruebas PISA se habían realizado única y exclusivamente en catalán.

En esta misma línea, se suele aludir a la Evaluación General de Diagnóstico para reivindicar el buen nivel de español de los alumnos catalanes cuando, en realidad, como sucede con PISA, no se han realizado nunca en esta lengua. Añadir además que, aunque se hubieran hecho, tanto los exámenes de PISA como estos no evalúan los conocimientos lingüísticos sino tan solo una destreza concreta, la comprensión lectora, y la expresión escrita, con una pequeña redacción de entre 10 y 15 líneas en la que la ortografía tan solo supone un punto sobre 40. No hace falta ser especialista en lenguas para darse cuenta de que una prueba así es totalmente insuficiente para conocer el nivel lingüístico de un alumno.

También se recurre a los resultados de las pruebas de acceso a la universidad, aunque los exámenes que se realizan no son homologables. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, se debe realizar un análisis sintáctico completo (1,5 punto) y contestar a dos preguntas teóricas sobre literatura, una de ellas sobre una lectura obligatoria (3 puntos), mientras que en Cataluña se dan varias opciones donde los alumnos deben identificar partes de la oración simple y tipos de subordinadas (1 punto) y no hay preguntas sobre literatura más allá de una sobre alguna de las lecturas obligatorias (0,5). Los exámenes del resto de CCAA son similares al modelo madrileño.

Resulta realmente escandaloso que tanto desde la Generalitat como desde ERC, PSC, ICV-EUiA y CUP se mienta para defender un modelo lingüístico que no se aplica en ningún otro país con situaciones de bilingüismo, y que tan solo es reivindicado desde posiciones ultraconservadoras como las del Tea Party. Y es que esa es otra de las falsedades a la que se acogen para defender la inmersión, el supuesto aval de las instituciones y los estudiosos europeos. Por supuesto, nada más lejos de la realidad. Según fuentes oficiales de la Generalitat, el 55,14 de la población mayor de 15 años tiene como lengua materna el español, frente al 31,02 que tiene el catalán. Si tenemos en cuenta que la UNESCO afirma que hay más de mil estudios que avalan la importancia del aprendizaje en lengua materna -especialmente la adquisición de la lectoescritura- para el buen rendimiento escolar, resulta bastante evidente que el modelo de la mal llamada inmersión lingüística (ese 31,02 % de catalanohablantes no reciben inmersión sino educación monolingüe en su lengua materna) no puede ser beneficioso para más de la mitad de la población.

Efectivamente, si se analizan tanto los datos del informe Evaluación de las desigualdades educativas en Cataluña se llega a las mismas conclusiones que ya había llegado otro estudio de Convivencia Cívica Catalana: los alumnos castellanohablantes obtienen peores resultados académicos que los catalanoparlantes incluso cuando se distraen los datos socioeconómicos que, obviamente, son los que tienen mayor incidencia en el rendimiento escolar. Es, sin duda, muy llamativo que partidos que se autodefinen de izquierdas defiendan un modelo lingüístico pernicioso para las clases más bajas de la sociedad. Cuando se trata de la lengua en Cataluña está claro que no priman los deseos de ofrecer la mejor educación a los alumnos, ni el sistema más justo, sino de imponer una ideología, la nacionalista catalana, en esa obra de ingeniería social que ellos llaman fer país.

De esta manera, gran parte de la población catalana cree, gracias a la incansable actividad de propaganda, que el sistema de inmersión lingüística no es solo el mejor, sino, prácticamente, el único posible, avalado por unos buenos resultados inexistentes -solo hay que ver las cifran de abandono escolar temprano, una de las más altas de España- y unos argumentos que no resisten ninguna demostración práctica y que parecen propios del pensamiento mágico.

La decisión depende de Catalunya
Rafael Nadal. La Vanguardia  3 Octubre 2014

Si los partidos catalanes que han pactado la consulta lo quieren así, pronto viviremos unas elecciones plebiscitarias, habrá una lista o listas de concentración, conoceremos finalmente cuál es la voluntad de los catalanes en relación con la independencia y los actores políticos españoles tendrán que esperar acontecimientos sin posibilidad momentánea de intervención. Todo con la Constitución en la mano. ¿Son conscientes el Gobierno y los partidos españoles de que, si los partidarios de la consulta mantienen la unidad, les vienen tres meses en los que no tocarán pelota, todo estará en manos catalanas y ellos se tendrán que limitar a hacer de espectadores?

No sé si esta será la vía que al final escogerán los partidos catalanes pro consulta. No sé si serán capaces de mantener la unidad política y la complicidad, hasta ahora eficaz, con las organizaciones promotoras de la movilización popular. No sé si sabrán resistir la tentación populista de la agitación y la desobediencia, que les proporcionaría un poco de épica, pero les restaría transversalidad y convertiría el proceso en blanco fácil del aparato legal del Estado. No sé, en definitiva, si podrán resistir las pulsiones autodestructivas, que no han sido infrecuentes cuando la política catalana se ha citado con la historia. Pero si no cometen errores, a partir de ahora sólo ellos controlarán el proceso y tendrán en sus manos el poder de decisión.

Lo que decidan en los próximos días nos dará la medida exacta de su liderazgo y nos permitirá intuir un posible desenlace. Si el Gobierno catalán y los partidos que lo apoyan se decantan por unas elecciones en sustitución de la consulta, el calendario político se acelerará y algunos descubrirán que han perdido miserablemente el tiempo y han dejado escapar el control de la situación.

La política española podría haber modulado el proceso aceptando un referéndum pactado en las Cortes a partir de la soberanía española; podría haber tolerado una consulta a partir de la ley catalana, reafirmando su carácter no referendario; o podría haber consensuado otras fórmulas para dar voz a los ciudadanos y conocer, de una vez por todas, la representatividad de cada posición. Todo legal, acordado y bajo control del Estado. No han querido y la pelota ahora está a punto de caer a los pies del presidente Mas, libre de marca, solo en el área y con todo a favor para marcar.

Es evidente que la convocatoria electoral sólo depende del presidente de Catalunya; la lista única, o las listas de concentración, con un primer punto consensuado a favor de la independencia, depende también exclusivamente de la voluntad de pacto de los partidos catalanes; y el éxito de estas listas sólo depende de la decisión mayoritaria de los ciudadanos de Catalunya.

En Madrid y en algunos despachos de Barcelona se habían creído sus propias fantasías y se habían convencido de que este momento no llegaría. Pues ya ha llegado. Y son ellos mismos los que han empujado la política catalana en esta dirección. Si los partidos catalanes concretan este camino, la política española ya no tendrá nada que decir (más allá de hacer mítines y promesas). Al menos durante los dos o tres meses en que se desarrollaría la campaña electoral.

Dependiendo sólo de voluntades catalanas, podríamos asistir a unas elecciones legales, en cumplimiento estricto de las leyes españolas, y sometidas a la dinámica hegemónica del sistema catalán de partidos, claramente independiente del español. Esta es la vía que España habrá escogido si los partidos catalanes pro consulta no se pelean y se mantienen unidos.

Si los ciudadanos otorgaran la mayoría a los partidarios de la independencia, nadie podría discutir la legitimidad. Ya no se podría hablar de mayorías dudosas, de mayorías silenciosas, de fantasías, ni de manipulaciones. Un frente electoral plebiscitario da más posibilidades de éxito al independentismo que la consulta. Y puede sentar a la mesa de negociación una coalición blindada y endurecida: con un mandato claro de negociar la vía de acceso a la independencia -en la línea, ahora sí, de los antecedentes internacionales- y con pocas posibilidades de pactar salidas que no partiesen del reconocimiento de la plena libertad de Catalunya.

El Gobierno español se creyó la profecía de Aznar y esperaba que los partidos catalanes cayeran en la tentación de ignorar la ley y se adentraran en la vía de la agitación. Quizás acabará pasando. Lo sabremos dentro de pocos días. Pero si no pasa, si los partidos del pacto por la consulta se mantienen firmes en las convicciones, blindan la unidad de acción -con una lista unitaria o con dos de diferentes acentos ideológicos- y optan por la vía legal de las elecciones plebiscitarias, el Gobierno Rajoy habrá condenado a la derrota, más de lo que lo estaban, a los contrarios de la secesión.

No pronostico nada. Hay que ser muy iluso para pronosticar una salida concreta cuando hay en juego tantos actores y tantos condicionantes. Pero no descarten el escenario. Una hipótesis en la que quedarían superadas las actuales discusiones jurídicas, no habría margen para el debate entre legalidad y legitimidad y quedarían momentáneamente aparcadas las confrontaciones entre soberanías. Los catalanes votarían, lo harían de acuerdo con la ley española y el Gobierno de España y los partidos españoles quedarían fuera de juego. Simples espectadores. Hasta la hora de sentarse en la mesa, con poco margen para la negociación.

Premio a la Tolerancia a Inger Enkvist.

Eduardo López-Dóriga. AT  3 Octubre 2014

presidente AT

Buenas tardes a todos y muchas gracias por haber venido a este acto de entrega del XX (vigésimo) Premio a la Tolerancia a Inger Enkvist.

Permítanme que antes de dedicar unas palabras a Inger les haga en un brevísimo paréntesis un recorrido por las actividades realizadas en el último año por nuestra asociación.

Tras la entrega del XIX Premio a la Tolerancia a Victoria Prego hace un año, en nuestras actividades estuvo presente la preocupación por la denuncia del terrorismo y la defensa de las víctimas del terrorismo. Participamos en Octubre en la manifestación de la AVT, presentamos el interesantísimo libro de Teo Uriarte “Tiempo de canallas. La democracia ante el final de ETA” y celebramos nuestro XII Ciclo de cine que contó con el apoyo de la Fundación de Víctimas del Terrorismo y cuyas mesas redondas se centraron en el tema del terrorismo.

Marita Rodríguez, nuestra“presidenta de toda la vida”, como muy bien la definió Arcadi Espada, participó en la presentación del libro “Historia de la Resistencia al nacionalismo”, de Antonio Robles, el primer presidente de la Asociación por la Tolerancia, a quién debemos agradecer no sólo una parte fundamental de la paternidad de este premio, sino muchas otras cosas más. El libro recoge entre otras cosas el papel destacado de nuestra asociación en aquellos años oscuros en los que muy pocos se atrevían a manifestarse contra el poder nacionalista o contra la doctrina semi-nacionalista dominante en el PSC, como sí que hizo desde dentro Julio Villacorta, que ha sido miembro de nuestro jurado que eligió a Inger.

Desde AT participamos en la organización de las concentraciones del Día de la Hispanidad y del Día de la Constitución a través de la plataforma “Som Catalunya.Somos España”. El diario Ara dijo del 12-O pasado que el “españolismo” había tocado techo. Ese diario fue el que puso en el “rincón de pensar” a la filóloga Sonia Sierra, que participó en nuestro jurado.
Para este año “Societat Civil Catalana” ha tomado el relevo y será quién organizará la concentración del próximo 12 de Octubre en la Plaza de Cataluña. Su presidente Josep Ramón Bosch, también fue miembro del jurado del premio. También quiero destacar el trabajo que ha realizado en SCC su secretario, Pepe Domingo, exvicepresidente de Tolerancia, que siempre está ahí, luchando incansablemente en todos los frentes.

Estas movilizaciones son muy importantes y les invito a que participen en la del domingo 12 de Octubre. En una ocasión Inger nos recordaba las palabras de la filósofa Hannah Arendt, quién decía que los totalitarismos que estudió “no exigieron que todos creyeran en lo que decían; la exigencia era callarse, no manifestarse públicamente en contra”.

Por ello no tenemos que callar y debemos salir a la calle y demostrar que no nos silenciarán a pesar del acoso que sufrimos. ¿O no es acoso a cada uno de nosotros las dianas y las pintadas en las sedes del PP, y las agresiones a algunos de sus miembros? ¿O no son acoso a cada uno de nosotros los recientes gritos e insultos contra C’s en la Diada y la foto de la bala en la cabeza de Albert Rivera que le enviaron a su casa?¿O no es acoso a cada uno de nosotros la impune invasión de la sede de UPyD y las amenazas a Rosa Díez en la universidad Autónoma que le impidieron dar una conferencia?

Volviendo a nuestra premiada, Inger siempre ha acudido cuando le hemos pedido que participara en alguna de nuestras conferencias o cuando se lo pidió Antonio Robles para la presentación de su libro. El discurso de Inger en dicha presentación fue claro y brillante. Nos insistió en la importancia de que “la relación de un profesor con el alumno debe ser una relación de confianza ¿Cómo puede alguien aprender de alguien que no es de confianza, alguien que tiene una agenda oculta además de enseñar conocimientos, y cómo puede un profesor traicionar esa confianza del alumno poniéndole, de contrabando, otras ideas que no pertenecen a lo que debe enseñar un profesor?”

Inger insistía sobre el tema de la ocultación de las verdaderas intenciones del nacionalismo diciendo : “no tenemos felizmente el mismo tipo de totalitarismos que en los años 30 y 40 pero más bien quizás la nueva tendencias es que se presentan como víctimas. El victimismo que también apelando a la compasión hablando de justicia, hablando de derechos humanos, hablando de democracia va imponiendo lo que quiere. Les funciona muy bien al comienzo porque al comienzo son minorías y no son peligrosas, pero paso a paso y con las palabras que ocultan, lo que está sucediendo es que avanzan sus posiciones”.

Pues bien la agenda oculta del nacionalismo es precisamente el subtítulo del libro de nuestro premiado y asociado Francesc de Carreras titulado “Paciencia e independencia”, que se presentó este mismo año.

Y es que esa ha sido la estrategia nacionalista. La puesta en práctica paciente, a fuego lento, de esa agenda oculta hasta conseguir el objetivo último de la independencia.

Ya en Octubre de 1990, El Periódico desveló un documento que corría por las altas esferas convergentes y que consistía en una precisa hoja de ruta para conseguir ese objetivo, y cuyos ejes definía así un periodista en aquel entonces: “La obsesión por inculcar el sentimiento nacionalista en la sociedad catalana, propiciando un férreo control en casi todos sus ámbitos” ….. “la infiltración de elementos nacionalistas en puestos clave de los medios de comunicación y de los sistemas financiero y educativo” …”las referencias a un ámbito geográfico -los Países Catalanes- que sobrepasa los límites del Principado” y seguía diciendo ese periodista “Para cumplir sus objetivos, los ponentes no ocultan la necesidad de controlar a los educadores para que cumplan lo estipulado en la doctrina nacionalista. Se aboga, así, por "vigilar la composición de los tribunales de oposición" para todo el profesorado. Asimismo, se alienta a "reorganizar el cuerpo de inspectores de forma que vigilen la correcta cumplimentación de la normativa sobre la catalanización de la enseñanza". También se considera necesario "incidir en las asociaciones de padres".

¿Saben quién era el periodista? ¿Era de El Mundo, de ABC, de la Razón? Pues no. Era el anterior director de La Vanguardia, José Antich, bajo cuya batuta el diario del conde se pasó descaradamente al bando independentista pensando que era el caballo ganador (vamos, lo habitual del conde).

Para saber más sobre La Vanguardia, y algunos de sus periodistas más destacados, por favor no dejen de leer el libro “El manicomio catalán” de Ramón de España, que también fue miembro del Jurado.

Precisamente en una entrevista en La Vanguardia, Inger respondía así a una pregunta sobre la inmersión lingüística “La educación no debería de ser una cuestión política. Cataluña debería permitir a la familia elegir entre el castellano y el catalán como lengua vehicular si lo que queremos priorizar es el dominio del lenguaje.” ….“Entre mi universidad y la catalana había un acuerdo de intercambio de estudiantes, pero no quieren venir por la cuestión del idioma, ellos han estudiado español y quieren perfeccionarlo. Si una sociedad se cierra está quitándole oportunidades a sus jóvenes.

Otro de nuestros miembros del jurado de este año, el periodista Ignacio Martín Blanco, definía recientemente la estrategia nacionalista de CiU como el juego del escondite inglés. Ese en el que alguien (el guardián) se pone de cara a la pared, cuenta a tres y se gira a ver si los jugadores están quietos o se mueven acercándose. Decía Nacho “Disimular es precisamente lo que hasta ahora siempre había hecho CiU: ir dando pasos a la independencia pero sin que se note, como el niño que adelanta su posición cuando nadie le ve.”

Y añadía mirando a Madrid : “Es verdad que el guardián también tiene su parte de culpa, pues a menudo le interesó mirar hacia otro lado, hacer la vista gorda para preservar su privilegiada situación, permitiendo así el tramposo avance nacionalista”.

Del guardián “sedicente socialista”, pero que en realidad se ha comportado como un jugador nacionalista más, por desgracia poco podíamos esperar. Pero que el actual guardián haya promulgado una ley tan frustrante como la LOMCE, eso no se lo podían imaginar ni siquiera algunos miembros de su propio partido en Cataluña, que estarán igual de frustrados que tantos padres que seguiremos sin poder ejercer nuestros derechos.

Como por ejemplo Mónica, miembro de nuestro jurado y socia de Tolerancia, y su marido Marcos, quiénes tras un pleito, asesorado por Convivencia Cívica Catalana, lograron que el TSJC dictara sentencia obligando al colegio a realizar el 25 % de las clases en castellano. Pués de momento sólo han conseguido el rechazo y el acoso por parte del director del centro, de la asociación de padres, del consejo escolar,… que los han tachado de ser responsables de romper la cohesión del centro.

Pero las cosas en Cataluña están cambiando y no sólo porque CiU se haya quitado la careta. Los estupendos estudios de Convivencia Cívica Catalana sobre las mentiras del fraude fiscal, que elabora Jesús Sanz, miembro del Jurado del premio de este año, desgraciadamente no llegaban a mucho público porque eran vetados en los medios de comunicación. Ya no pudieron ocultar tan fácilmente los artículos del exministro Josep Borrell y de nuestro asociado Joan Llorach (también miembro del jurado) titulados: “¿Dónde están los 16.000 millones?”.

Pero tras el cataclismo acontecido este verano con la autoinculpación de Jordi “aranotoca” Pujol, y tras su bronca a los diputados de “su” Parlament que osaban a pedirle explicaciones a él, el Sumo Sacerdote, a él, el de las lecciones de honorabilidad… ¿Aún queda alguien que pueda defender alegremente el “Espanya ens roba” sin que piense que se van a reír de él?

Del currículum de Inger ya les han hablado extensamente Carmen Leal, Merce Vilarrubias y Xavier Pericay, pero de entre todos esos estudios, títulos y méritos que atesora, yo me voy a quedar sólo con uno que puede parecer el más sencillo de todos, pero que en realidad yo creo que es el más importante y el más valioso de todos los títulos profesionales que pueda haber.

Inger Enkvist es UNA BUENA PROFESORA.
Porque ser un buen profesor, ser alguien capaz de transmitir la curiosidad y la ilusión por aprender, es lo más necesario en cualquier sociedad, en cualquier etapa de la historia, en cualquier lugar del mundo.

Las explicaciones de Inger, son tan claras, tan obvias, tan bien argumentadas que deseamos que su charla continúe indefinidamente sin importarnos el reloj…

(Momento clave de la intervención de Inger en el Parlament. Pinchar para ver)
“De un buen profesor no te olvidas jamás” nos decía. Pues bien, Inger, nosotros te admiramos y te queremos por tu manera de ser y te consideramos no sólo como una brillante pedagoga, sino como una excelente embajadora del valor de la tolerancia. Eres nuestra buena profesora, y al igual que centenares de alumnos tuyos, siempre te recordaremos.

Pero como yo no tengo ese don, y todos Uds. estarán deseando que acabe de una vez para escucharla, acabaré mi parlamento con otra de las felicitaciones que hemos recibido, que es la de Fernando Savater (III Premio a la Tolerancia) que nos dice:

“Amigos, el premio de este año tiene especial importancia porque recae sobre alguien que se ocupa de la cuestión central en la denuncia del nacionalismo excluyente, si me disculpáis el pleonasmo. Me refiero a la educación. Sin una sistemática, constante y radical perversión de la educación y del papel de la lengua en ella no se habría nunca llegado a la situación actual de quiebra de la democracia en Cataluña. Se ha llamado con desvergüenza "inmersión lingüística" a lo que fue desde el principio "inmersión nacionalista". Personas como Inger Enkvist, con su objetividad profesional, han ayudado decisivamente a que esa manipulación no haya quedado totalmente oculta bajo el espeso manto de propaganda cómplice sostenida a sabiendas por tantos sectarios y sin saberlo por no pocos imbéciles. Por ello merece este premio y sobre todo nuestro agradecimiento democrático. Os mando un cordial saludo.
Fernando Savater.”

Premio tolerancia.
Xavier Pericay 3 Octubre 2014

Buenas tardes.

Conocí a Inger Enkvist allá por 2009. No personalmente —este deseo no he podido satisfacerlo hasta hoy—, sino como experta en educación que no formaba parte, para mi sorpresa, de la interminable legión de partidarios del pedagogismo y, pues, de la comprensividad, el constructivismo y demás monsergas educativas. Si no recuerdo mal, fue gracias a internet como tuve acceso a un texto suyo en el que hablaba de la educación en Suecia. Fue para mí una revelación, ya que, por lo que Inger contaba, lo sucedido en aquel país desde que en 1969 se implantara la enseñanza obligatoria hasta los 16 años coincidía, mutatis mutandis, con lo que había sucedido en el nuestro desde que en 1990, Logse mediante, se hizo lo propio. Sólo que con más de dos décadas de distancia entre uno y otro experimento y sin que la experiencia sueca hubiera servido para nada —como tampoco había servido, por cierto, la francesa, tan bien descrita en 1984 por Jacqueline de Romilly, en ese libro de referencia que es L’enseignement en détresse (La enseñanza en peligro)—. O sea, sin que hubiera servido para lo único que podía servir: para no repetirla.

Pero lo que realmente me reveló la personalidad de Inger fue su comparecencia, aquel mismo 2009, en la Comisión de Educación del Parlamento de Cataluña. Las imágenes están colgadas en la red y seguro que muchos de vosotros las habréis visto. Inger fue invitada a comparecer, a propuesta de CIU, para que diera su opinión sobre el proyecto de Ley de Educación que se estaba cocinando entonces en la Cámara autonómica. Y la dio, vaya si la dio. De su comparecencia se pueden sacar ante todo dos lecciones. La primera es que Inger habla mucho mejor el español que la hoy consejera Irene Rigau —lo que explica tal vez por qué Rigau ha llegado a consejera de Educación de la Generalitat e Inger, en cambio, se ha tenido que conformar con recibir el Premio a la Tolerancia—. Y la segunda lección es que Josep Pla tenía razón: en Cataluña no hay suecos. Tal vez alguno de vosotros recuerde la anécdota. Está en Notes del capvesprol, el último gran dietario de Pla, escrito en 1976. Allí Pla dice lo que sigue: «El señor Jordi Pujol (…) propuso para este país, al principio de su actuación, el sistema socialista de Suecia. Resulta, sin embargo, que aquí hay muy pocos suecos —poquísimos, y en la calle, ninguno—. Lo que hay en este país, señor Pujol, son catalanes y gente del país. Con el programa escandinavo —que usted desconoce por completo—, el señor Pujol intenta engatusar al país y ganar los votos y gobernar, porque este milhombres tiene una ambición terrible. El señor Pujol tiene dinero y ambición. No me parece mal. Ahora bien: el programa escandinavo le durará un instante y se va a quedar con un palmo de narices». Sobra añadir que Pla llevaba toda la razón.

Pues bien, por más que en este país siga sin haber suecos —o acaso por ello—, tuvo que ser una sueca —no socialdemócrata, es verdad— la que se desplazara hasta aquí y devolviera a sus señorías a la realidad. O sea, la que les recordara que el proyecto de ley que tenían entre manos no guardaba ninguna relación con los problemas de la enseñanza en Cataluña; la que les advirtiera de la inconsecuencia de despreciar el valor del conocimiento en plena sociedad del conocimiento; la que pusiera el acento en la importancia de los resultados y no en la bondad de las intenciones, en los hechos y no en la palabrería; la que les recordara el papel cenital del profesor, y la que les hiciera reparar en la perversión de una enseñanza que no persigue la calidad, la excelencia, sino tan sólo una igualdad mal entendida. Tuvo que ser, en fin, una sueca la que restituyera, ante sus señorías, el principio de realidad.

Y, ya para terminar, una paradoja. Hoy todo el mundo está de acuerdo en que el comunismo, como sistema de organización social, ha sido un fracaso, por no decir una tragedia. Eso de aspirar a que todo el mundo sea igual es profundamente inhumano y no genera más que pobreza y miseria. Una cosa es la igualdad de derechos y de deberes de los ciudadanos —base de todo sistema democrático y garantía de nuestra convivencia y nuestra libertad— y otra muy distinta el igualitarismo redentor. ¿Por qué empecinarse, pues, en trasladar ese igualitarismo a la escuela? ¿Por qué empecinarse en implantar un sistema educativo que penaliza el esfuerzo y el mérito, niega la diferencia y la excelencia, y coarta la libertad —un sistema que es, en definitiva, tan parecido al comunismo—? Misterio. En todo caso, gracias a la labor de personas como Inger Enkvist podemos, al menos, plantearnos esas preguntas y hacerlo con pleno conocimiento de causa.

Muchas gracias, Inger, por tu trabajo y por tu ejemplo y enhorabuena por este premio tan merecido.

Premio tolerancia.
Mercè Vilarrubias 3 Octubre 2014

Bona tarda a tots. Buenas tardes a todos.

En primer lugar, quería decir que es un honor y una satisfacción para mí poder hacer esta breve presentación del trabajo de Inger Enkvist, una pedagoga cuyo trabajo respeto profundamente y que ha sido una gran ayuda para mí en mis investigaciones sobre la inmersión y la educación en general.

Hay muchas áreas del trabajo de Inger que, en mi opinión, son remarcables y suponen una gran aportación al debate educativo actual en Europa pero por razones de tiempo sólo podré hablar de una.

Esta se refiere a su crítica razonada a los parámetros de la educación postmoderna, la educación que vivimos en estos momentos y que es muy diferente de la que experimentamos hace unos 25 años. En varios libros, Inger nos explica cómo y por qué desde los años 80 ha cambiado el enfoque general en la educación en los países occidentales. Los principales cambios que se han dado son dos: el primero es que se ha dejado de poner énfasis en los contenidos, en el saber, para pasar a centrarse en los métodos, en el cómo enseñar.

El segundo cambio, relacionado con el primero, es la diferente conceptualización de los alumnos: hemos pasado del alumno resistente a estudiar y que sólo actúa por miedo al profesor al nuevo alumno, al que se tiene que motivar, distraer, divertir y en ningún modo, frustrar. El alumno tiene que querer aprender, no se le debe forzar, nos dice la pedagogía post-moderna.

En España, este enfoque pedagógico se puso en práctica a través de la LOGSE y 25 años más tarde, los resultados están a la vista y son conocidos por todos: alto fracaso escolar, alta tasa de abandono de los estudios a partir de los 16 años, nivel educativo bajo, profesores sin autoridad y alumnos descontrolados y sin guía. Por supuesto, no es sólo la educación lo que ha cambiado. También han cambiado las familias y la sociedad en general y ha habido una clara caída de todos los referentes que estaban asociados a la autoridad.

Sin embargo, nos hemos ido de un extremo al otro como se dice comúnmente y efectivamente así es en el campo de la educación y en España de una manera muy acusada. Actualmente, como es sabido, en España, el profesor es una figura frágil, con una autoridad limitada y cuestionada y atrapado en el papel de tener que tener un buen rollo con los alumnos para motivarles y provocarles gusto por las materias.

Al mismo tiempo, el saber, el conocimiento queda relegado y en las escuelas se trabaja con la idea de que hay otras prioridades y que no pasa nada si se hace poca materia y ésta es fácil.

Frente a todo ello, Inger ha argumentado que la buena educación se rige por unos principios probados y testados desde hace muchos años y que van en dirección contraria a la pedagogía post-moderna. Hablaré brevemente de tres principios. El primer principio se refiere al profesor: él es la clave del aprendizaje y debe ser un profesor bien formado, que le guste su trabajo, que tenga autonomía para tomar decisiones en su aula y que se sienta respaldado por la Dirección de la escuela y los gestores educativos.

El segundo principio se refiere al saber, a los conocimientos. El objetivo de la educación es la adquisición de conocimientos y el desarrollo de la capacidad crítica de los alumnos. Sólo el profesor que disfruta de su saber, que ama los contenidos de su materia y siente un deseo de transmitirlos pondrá en marcha el proceso educativo propiamente dicho, el cual es mejor definido así: como la transmisión entusiasta de un saber a un otro que sabe menos. Y al mismo tiempo que sentir entusiasmo, el profesor debe tener autoridad, no autoritarismo, autoridad, pero esta autoridad debe poder ganársela si quiere que sea efectiva.

El tercer principio educativo se refiere a los alumnos. El aprendizaje supone un gran esfuerzo y dedicación y en la adolescencia, las ganas de esfuerzo son pocas. Así, la educación siempre lleva aparejada una forma de violentar al otro, de sacarle de su ensimismamiento para insertarle en la cultura y la tradición intelectual. En lugar de intentar complacer a los alumnos se debería tratar de ganarse su respeto y su confianza, y si no se logran estas cosas, al menos que sepan que tienen que trabajar porque esto es lo que le toca y lo que se espera de ellos. Si, por el contrario, se les facilitan las cosas, el esfuerzo cada vez será menor y más inececesario.

Frente a todas estas cuestiones, podemos preguntarnos qué han hecho los gestores educativos catalanes. ¿Han puesto empeño en abordar con decisión los aspectos problemáticos de la LOGSE? ¿Han intentado realizar una reforma de esta ley? No, nunca se han preocupado de ello, a diferencia de profesores individuales en Cataluña que sí han explicado en foros y artículos los problemas de este enfoque educativo. Pero el gobierno y el departamento de educación son ajenos a esta problemática. En el campo educativo, como es sabido, sólo les interesa la correcta aplicación de su programa político, la inmersión, cuyo claro objetivo es lograr que los alumnos se identifiquen con la lengua propia única y con la nació. Todo lo demás, no importa.

A pesar de ello, nosotros no debemos rehuir el debate. Todo lo contrario, debemos empeñarnos en mostrar los errores del enfoque educativo post-moderno e intentar aportar soluciones para mejorar las cosas. Y para esta tarea contamos con las muy valiosas aportaciones y reflexiones de Inger Enkvist.

Moltes gràcies.

AUTOR DE 'CATALUÑA, DIEZ HORAS DE INDEPENDENCIA'
José García Abad: "El euro es lo único que hoy es capaz de frenar al separatismo catalán"
"Artur Mas mira de reojo a lo que diga la Esquerra Republicana de Cataluña sobre la independencia"
Periodista Digital 3 Octubre 2014

El 6 de octubre de 1934, a las ocho de la tarde, el presidente del Gobierno catalán, Lluis Companys, proclama el Estat Catalá desde el balcón principal del palacio de la Generalitat. El presidente del Consejo de Ministros, Alejandro Lerroux, promulga el estado de guerra y el general jefe de la IV Región, Domingo Batet, bombardea el palacio donde está reunido el Gobierno catalán, produciéndose un enfrentamiento con las fuerzas que controla la Generalitat. La resistencia catalana concluye a las seis de la mañana del día 7. La república independiente catalana ha durado diez horas.

El periodista y editor de El Siglo, José García Abad, defiende que el jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, debe reaccionar ya ante el desafío catalán y proponer "una contraoferta consensuada con el PSOE" que dé una salida digna al presidente de la Generalitat, Artur Mas.

García Abad visita Periodista Digital con motivo de la publicación de su libro "Cataluña, 10 horas de independencia", en el que compara la situación actual con lo ocurrido el 6 de octubre de 1934, cuando el presidente de la Generalitat durante la Segunda República, Lluís Companys, proclamó el Estado Catalán.

Aunque el episodio de 1934 concluyó con la intervención del Ejército, García Abad no cree que ahora esa sea la hipótesis más probable, pero ha advertido de que los desafíos al Estado van en aumento.

TITULARES MÁS RELEVANTES
El 6 de octubre presidía la Generalitat Companys, un personaje de la Esquerra Republicana de Cataluña. ERC dominaba el patio político, la derecha nacionalista tenía una presencia minoritaria de 10 por ciento en el Parlamento de Cataluña. Por lo tanto, oposición interior dentro de Cataluña no había.

El Presidente del Gobierno Español era Ricardo Samper, del Partido Radical de Alejandro Lerroux. Inmediatamente después de producirse la rebelión del 6 de octubre, a Samper le echan por considerarlo muy blando. Después de una sesión parlamentaria durísima, en la cual Gil-Robles, el líder de la oposición, hace una crítica tremenda de la gestión de Ricardo Samper, accede a la Presidencia del Consejo de Ministros directamente Lerroux.

Alejandro Lerroux es el que ordena que se reprima la rebelión por fuerza militar.
Después de 80 años, hay muchas similitudes entre que pasa ahora y lo que pasó en la rebelión de 6 de octubre de 1934 en Cataluña.

Entonces con el Gobierno de derecha que llega a la República, Compayns y los nacionalistas Catalanes en general consideran que se está produciendo un proceso de recentralización. Es decir, que el nuevo Gobierno no era legítimo, porque el nuevo Gobierno encabezado y mandado por Lerroux había traicionado los principios del 14 de abril, o sea de la Proclamación de la República.

La traición de los principios de la Proclamación de la República es el motivo que enarbola Companys cuando sale al balcón del Palacio de la Generalitat y proclama el Estado Catalan

El propio Companys, en su discurso del balcón de la Generalitat, habla de elementos fascistas en el nuevo Gobierno que se crea. Yo sinceramente no lo creo. La verdad es que era un Gobierno perfectamente legítimo

Inicialmente, cuando se proclama la Segunda República, y las primeras Cortes Constituyentes, hay un debate importante sobre si España va a ser una República Federal o una República Unitaria, que entonces se llamaba Integral, y se vota mayoritariamente por República Unitaria

Cuando Companys proclama el Estado Catalan, Lerroux da la orden al Capitan General de Cataluña, el General Batet, de que declare Estado de Guerra inmediatamente, porque él recaba toda la autoridad civil y militar. Entonces, sitúa los caniones en frente del Palacio de la Generalitat y después de una serie de luchas, a las 6 de la mañana, se rinde Companys. Por esto digo que la independencia dura 10 horas, de las 8 de la tarde a las 6 de la mañana

Yo creo que Companys tenía muchas ganas de rendirse
Una vez que se producen estos sucesos en la rebelión de 6 de octubre, a los militares que habían intervenido, que tenían el uniforme del Ejercito Español, que ocupaban distintos puestos, se les hace un juicio sumarísimo y se les condena a la muerte

Lo que es el Gobierno, los civiles, exigen su derecho de ser juzgados por el Tribunal de Garantías Constitucionales, que en ese momento tenía la facultad de juzgar delitos políticos

El proceso de los miembros de Gobierno fue rápido pero muy exhaustivo y quedó íntegramente, lo que es una de la aportaciones importantes de este libro. Existen las intervenciones del fiscal, de los abogados, lo que es impresionante porque los argumentos de unos y de otros nos recuerdan la situación actual

Tras el proceso, el Tribunal condena a Companys a 20 años de cárcel. Cuando el fiscal pide esa condena de 20 años de cárcel, Companys se levanta y se lanza hacia el fiscal y dice "usted, al no pedirme la pena de muerte me está humillando

El General Batet es un personaje interesantísimo que yo destaco, porque él es muy catalanista. Él actúa con moderación y trata de evitar el mayor número de daños. Es un personaje verdaderamente republicano y un buen militar. Tiene muchos enemigos, pero el Ministro de la Guerra de entonces lo mantiene en puesto

Rajoy y Samper son personajes tranquilos, pastueños, disfrutones de la vida, que tratan de arreglar los conflictos lubricando el tema, como dice el propio Samper
A Samper se le acusaba de debilidad, a Rajoy alguna parte de su partido también
Para hacer una comparación histórica, Samper podría parecerse a Rajoy y Gil-Robles, que era el elemento duro del Gobierno de coalición que gobernaba entonces España, tiene un cierto parecido con José María Aznar

Josep Dencàs dirigía una especie de secta en la Generalitat de Cataluña, que se llamaba Estat Català (Estado Catalán), una organización militarizada, con uniforme, con desfiles, y armada. Era un grupo neofascista
Dencás iba por la independencia absoluta de Cataluña y Companys se siente presionado por el radicalismo de Dencás. Se produce también una comparación con lo que hace Junqueras con respecto a Artur Mas

Companys no era independentista. El que lo defiende ante el Tribunal hace de él una biografía estupenda. Él es un hombre muy catalanista, pero quería mantenerse dentro de España. Pero está desbordado por la situación

Artur Mas está mirando de reojo a lo que podría decir la Esquerra Republicana de Cataluña sobre la independencia
En la actualidad, el euro va a ser el freno fundamental para el independentismo catalán. No se puede permitir quedar excluida de la Unión Europea y de la zona euro

HA SUCEDIDO EN CATALUÑA
Suspenso por hablar en castellano en clase
R.M.R. www.gaceta.es 3 Octubre 2014

Un alumno suspende la asignatura de 'Lengua Catalana', una clase que no figura en su horario y de la que no era consciente que estaba siendo evaluado.

El colegio de un niño residente en Cataluña ha decidido que se merecía un suspenso en Lengua Catalana, una decisión que podría ser válida si no fuera porque se trata de una clase ficticia que no existe en su horario escolar. El alumno, con notas sobresalientes en las asignaturas, ha recibido dos insuficientes en 1º y 2º de Primaria durante ambos cursos a pesar de que en ningún momento ha sido consciente de haber sido evaluado de dicha asignatura. La razón: siempre ha usado el castellano para realizar los ejercicios de todas sus asignaturas y dirigirse a sus profesores.

El alumno, matriculado en 2º de Primaria en el colegio público CEIP Sant Climent de Llobregat (Barcelona), tiene un excelente en la asignatura de Lengua Castellana por su buen manejo de la comunicación oral, escrita y los aspectos literarios, según se desprende de los documentos informativos que remiten los docentes a los padres. Sin embargo, carga con un "insuficiente" en Lengua Catalana -"no evaluable" según el centro por no ser una clase como tal- porque "sólo se dirige tanto a nivel oral como escrito en lengua castellana".

"Ha suspendido una asignatura que no existe", argumenta su padre, Jesús Ruiz, cansado de poner quejas que nunca llegan a ninguna parte. "El Defensor del Pueblo tiene 16 quejas mías, pero sólo me respondió a las cuatro primeras", continúa. Hace tres años que no recibe respuesta por ninguna de ellas, añade, y desde la Generalitat tampoco se han pronunciado.
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