AGLI Recortes de Prensa    Sábado 4  Octubre  2014

Ultimátum al Gobierno de España.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 4 Octubre 2014

Ya no quiero entrar en el debate estéril de si Mariano Rajoy ha demostrado suficientemente que no es la persona adecuada para presidir el Gobierno de España, por su pusilanimidad, su visión miope de la política y su actitud prepotente y suicida en el análisis del desafío secesionista. El caso es que los separatistas catalanes han decidido llegar hasta las últimas consecuencias con su proceso de independencia que incluye un referéndum ilegal basado en el inexistente derecho a decidir del llamado pueblo catalán. Desgraciadamente España necesita un Gobierno que cumpla con su deber de defenderla de estos enemigos declarados, que optan por la desobediencia, la insumisión a las leyes de España y su Constitución y el desprecio por el Estado de Derecho. El Gobierno de este PP no parece dispuesto a tomar riesgos y solo actúa creyendo en un futuro irreal que se romperá en pedazos tras la proclamación unilateral de independencia de Cataluña. Su debacle electoral será un drama para ellos, pero la fractura social en España será un drama para todos los españoles.

Este Gobierno solo se preocupa de “vender la burra” de la recuperación para mostrarse a sí mismo como el salvador de la crisis y optar al apoyo de los ciudadanos para revalidar su gestión y volver al poder en las elecciones generales. Su objetivo es aparecer hasta el final como el partido más votado, aunque su ventaja sobre su alter ego el PSOE sea mínima y no alcance la mayoría absoluta. De ahí su empeño en querer cambiar las reglas del juego democrático a mitad de partida y aprovechando que ahora dispone de la mayoría absoluta en el Parlamento, gracias al engaño masivo de su programa electoral.

No podemos admitir la actitud conformista de este Gobierno incapaz de aplicar la Constitución para sofocar esta rebelión de los gobernantes catalanes, que está siendo copiada por otros como el Gobierno de Canarias y pronto por el de El País Vasco. No podemos admitir que los secesionistas consigan sus objetivos y destruyan España quedándonos como meros espectadores mientras el Gobierno de España mantiene a las FFyCCSE y al Ejército acuartelados o peor, como garantes de que la secesión tenga vía libre. No podemos consentir que España se destruya por culpa de unos traidores corruptos y corruptores que ya han dado suficientes pruebas de su iniquidad y de su vileza. Una casta que solo merece llenar las cárceles de España y pagar por sus múltiples fechorías y latrocinio.

El secesionismo traidor de los dirigentes nacionalistas catalanes ha traspasado todas las líneas rojas de la democracia y se han puesto voluntariamente fuera de la Ley. El Gobierno de España tiene el deber inexcusable de intervenir y poner fin a este desafío que amenaza mortalmente la Unidad de España y su futuro como nación libre y democrática. Porque sin Ley solo hay anarquía. Ha llegado la hora ineludible de actuar con firmeza y con decisión sin que al Gobierno de España le tiemble el pulso para aplicar la Ley y suspender la autonomía, procediendo a enjuiciar a los responsables por los delitos que ya han cometido. Esto es un ultimátum, no existen prorrogas ni tiempo para otras alternativas que no incluyan la rendición del Estado de Derecho.

Por una España Unida, Libre y Solidaria, exijamos al Gobierno de España que cumpla con su deber y si no lo hace ya, exijamos un referéndum para ejercer nuestra soberanía nacional. Cataluña es solo el principio y de cómo se resuelva este conflicto no deseado dependerá el futuro de España. Todos estamos implicados y debemos tomar partido y decidir que queremos ser y dónde queremos estar. Aquí abstenerse no es una opción, sino una claudicación. La libertad se gana día a día luchando por nuestros derechos. Nadie nos los va a regalar.

Peligro de tercera recesión en Europa
Daniel Lacalle El Confidencial 4 Octubre 2014

“Even in the future, nothing works!” Rick Moranis.

Si hay algo revelador en la reacción negativa de los mercados a la intervención del pasado Mario Draghi, presidente del BCE, el pasado jueves, es que sigamos creyendo que el Banco Central Europeo puede hacer milagros. En este caso, pensar que Draghi va a comprar unos bonos privados (ABS) que hoy aún ni siquiera están emitidos y esperar que anuncie todavía más. Unos mercados “'opados' que no atienden a fundamentales ni riesgos específicos y sólo corren detrás del siguiente 'manguerazo' de dinero fácil. Como inversor, desde hace más de diez años me entristece ver a muchos gestores que sólo se lanzan a perseguir beta de banco central –el próximo chute-.

Hace ya meses advertíamos que “El plan Draghi no arregla Europa” y que el estímulo del Banco Central Europeo era, además de innecesario, peligroso.

Los bancos centrales no suplen con el gas de la risa monetario los desequilibrios de los países.
Aferrarse al cuento de que “en EEUU Obama y Bernanke lo han conseguido” es engañoso cuando se niega a Europa la libertad económica, apertura, mercado libre y espíritu emprendedor del continente norteamericano y, sobre todo, porque en los análisis interesados de “lo que ha hecho Obama” olvidamos que la participación laboral se ha desplomado a niveles de 1978 y la recuperación de 'la impresora milagrosa' hubiera sido inexistente si no llega a ser por la revolución energética local, que ha llevado a EEUU a producir más que Arabia Saudí. Lean “Cómo el fracking ha salvado a Obama” aquí.

Bajo crecimiento, baja inflación, tipos bajos, baja volatilidad… Alta deuda, alto desempleo y altísimos impuestos. Una combinación extrema de fragilidad que nos debe seguir preocupando

De hecho, la política expansiva compra algo de tiempo, pero los estados europeos, que se niegan de manera arrogante a reformar sus hipertrofiadas administraciones, se acomodan a los estímulos. Como ya ocurrió en 2009, en cuanto ven la más mínima señal de recuperación, frenan las reformas. Enhorabuena, ya crecemos al 1%, podemos descansar. Con esta actitud, en parte apoyada por los ciudadanos que siguen pensando que todo es gratis, los gobiernos se lanzan a garantizar el estancamiento durante unos cuantos años. Ya lo estamos viendo en Japón, donde tras aumentar la masa monetaria un 40% anual van encaminados al crecimiento cero.

El ejemplo más peligroso es Francia, "El nuevo enfermo de Europa”, que tras anunciar tímidas reformas, inmediatamente rechazadas por el establishment intervencionista, vuelve a las andadas con un presupuesto más deficitario y cuya recesión nos puede afectar en España de manera importante, ya que es nuestro principal socio comercial.

Bajo crecimiento, baja inflación, tipos bajos, baja volatilidad… Alta deuda, alto desempleo y altísimos impuestos. Una combinación extrema de fragilidad que nos debe seguir preocupando. Y tras dilapidar en la UE el 32% de su PIB en déficits “para crecer” desde 2008, aún hay quien pide “relajar” los objetivos para salir. No, la crisis de Europa no se ha acabado. Se ha disfrazado con el sirope de chocolate monetario.

En Europa se crean comités, programas, planes de estudio y todo el mundo ignora el elefante que impide el crecimiento. Un gasto público que supera el 49% del PIB de la Eurozona y que sigue creciendo. Y una llamada a los “ingresos perdidos” y “fraude” que recuerda mucho al cuento de la lechera. Lean este post. Una sobrecapacidad productiva del 24-25% heredada de los planes industriales y “de estímulo” casi soviéticos del periodo 2004-2010 y el bombardeo tributario continuado a los sectores que han sobrevivido a la crisis.

El expolio en impuestos ha llevado a la práctica desaparición de la clase media y la política de impedir a toda costa la implementación real de financiación privada y capital riesgo sigue dejando a las pymes sin financiación, además de sufrir el esfuerzo fiscal más alto de la OCDE. Mientras tanto, se le echa la culpa a unos bancos a los que se les exige sorber y soplar a la vez. Reducir riesgo y aligerar su balance, pero prestar a pymes, estados y familias como si fuese 2007.

Los ciudadanos no están inmunes a nuevos rescates financieros en unos estados que no quieren perder su control sobre sus sectores financieros. Nadie quiere que “sus bancos” adelgacen ni que su tamaño se reduzca y eso lleva a que una Europa hiper-bancarizada no termine de modernizar su sector financiero. En EEUU, la banca supone menos del 80% del PIB del país y financia a menos del 30% de la economía real. El resto es financiación privada y capital riesgo. En Europa, más del 80% de la economía real se financia por crédito bancario. El tamaño del sector bancario es más de tres veces el PIB de la Eurozona. Pues bien, el riesgo de rescates –si no se sale de la crisis de manera sólida- con dinero público sigue siendo alto, ya que la suma de accionistas y bonistas no llegan a un 8% de los pasivos (liabilities). Es decir, que incluso si se quisiera llevar a cabo un bail-in (que el rescate bancario lo paguen los inversores de dicho banco) en la mayoría de los casos no se cubriría ni un 8% de las necesidades de capital.

… Pero hay razones para ser más optimista.
Los riesgos son evidentes. La resistencia al cambio de la aristocracia del gasto público y de la Europa de “mis derechos, con tu cartera” es desesperante.

Sin embargo, Europa está saliendo de la recesión con superávit comercial. Muy importante. Atrás quedan las llamadas a “estimular la demanda interna” y hundir al país.

Los índices manufactureros (PMI) aún siguen en expansión, por encima de 50.
El crédito a empresas se está recuperando ya de forma clara y se prevé un crecimiento del 5% en nuevos préstamos en la UE27, según el BCE. Añadiendo la compra de activos antes mencionada, que supone sólo hasta fin de año unos 240.000 millones de euros, la recuperación de la actividad de financiación a empresas fuera de los sectores 'ladrilleros' va a ser evidente.
El expolio en impuestos ha llevado a la práctica desaparición de la clase media y la política de impedir a toda costa la implementación real de financiación privada y capital riesgo sigue dejando a las pymes sin financiación

La deuda de empresas y familias sigue cayendo y se encuentra a niveles de 2007. A pesar de todas las dificultades que aún pueden darse en la banca, el riesgo sistémico se ha reducido con las sucesivas ampliaciones de capital. Sí, los estados siguen gastando más de lo que ingresaban en el pico de la burbuja. Pero Europa no supone el enorme agujero de necesidades de refinanciación anual que era en 2010.

El empleo sigue siendo un problema enorme. Hundiendo la renta disponible de la clase media a impuestos no se va a reactivar el consumo, ni tampoco baja el paro con llamadas a “subir los salarios” por decreto del politburó, mientras se suben los impuestos, como si fuese automático. Una Unión Europea que dilapida casi un 1% de su PIB anual en “políticas activas de empleo” desde 2008 y destruye 4,5 millones de puestos de trabajo debería al menos ser humilde, reconocer el fracaso de esas medidas y reducir tributos a las empresas que sí nos van a sacar de la crisis.

Sí, Europa probablemente siga renqueando en ese mar de sobrecapacidad y planes industriales que paga usted, pero no estamos, ni de lejos, al borde de otra recesión. Eso sí, es una pena que los gobiernos se contenten con hacer pie en vez de nadar.

Electoralismo presupuestario
EDITORIAL Libertad Digital 4 Octubre 2014

El tiempo da y quita razones, pero todo indica que el proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2015 que ha remitido esta semana el Gobierno al Congreso nace muerto, y, por tanto, no habrá que esperar mucho para demostrar su invalidez. La raíz del problema radica en que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, parte de unas previsiones económicas excesivamente optimistas, hinchando de forma muy arriesgada e irresponsable la estimación de ingresos fiscales para poder cuadrar los números. El Ejecutivo del PP mantiene que la economía española avanzará un 2% el próximo año, pero el reciente frenazo de la zona euro, la desaparición del superávit exterior y la debilidad de la estructura productiva nacional arrojan serias dudas sobre el cumplimiento de dicho pronóstico. Y la cuestión es que, si falla la base, el edificio presupuestario se podría venir abajo como un castillo de naipes.

No en vano, lejos de congelar o reducir el gasto público, que sería lo sano y deseable, Moncloa ha dado orden de aumentar casi todas las partidas presupuestarias para tratar de frenar la sangría de votos de cara a las citas electorales que tendrán lugar el próximo año. En concreto, el Estado gastará un total de 440.074 millones de euros en 2015, unos 17.000 millones más que este año. Entre otros gastos, resulta especialmente relevante que el dinero destinado a financiar partidos políticos se duplique, hasta superar los 156 millones de euros, que la inversión pública aumente por primera vez durante la crisis o que el presupuesto para agencias y organismos estatales de dispare hasta casi un 300% de un año para otro, al tiempo que el Gobierno multiplica por cinco la tasa de reposición de los empleados públicos y les devuelve parte de la extra suprimida en 2012. Medidas, entre otras muchas, con un claro tinte electoralista. Y ello, sin contar las promesas de revalorización y sostenibilidad de las pensiones que lanza a los jubilados, pese a que la Seguridad Social hace aguas, tal y como muestra la progresiva y creciente reducción que ha experimentado en los últimos años el Fondo de Reserva, la hucha que tiene el sistema para cubrir sus elevados números rojos. A finales de 2015, la cuantía del Fondo podría reducirse a apenas 40.000 millones frente a los 66.000 registrados en 2011.
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Lo cierto es que la pretendida austeridad del PP ha sido nula durante toda la legislatura, a excepción del fatídico 2012, donde tuvo que aplicar algunos recortes para evitar la quiebra del país. Prueba de ello es que el gasto total del Estado crecerá en más de 77.000 millones de euros (+21%) durante el mandato de Mariano Rajoy o que el gasto real (descontando las refinanciaciones de deuda) subirá en 31.847 millones (+10,1%), mientras que la recaudación de los grandes impuestos será 18.558 millones (+8,2%) superior a la registrada al inicio de legislatura gracias a las fuertes subidas fiscales aprobadas por Montoro. En general, los PGE de 2015 pecan de irreales, arriesgados y, sobre todo, electoralistas. Son, por desgracia, una señal más del cortoplacismo en el que vive instalado el Gobierno, ya que es incapaz de hacer lo que realmente necesita España para abandonar el agujero de la crisis, anteponiendo así sus intereses partidistas al interés general de los españoles.

Desafío separatista
No pasa nada, la liga está ganada
Raúl Vilas Libertad Digital 4 Octubre 2014

Desde que hace algo más de dos años en la primera Diada decidida y mayoritariamente independentista Artur Mas planteó su desafío a España, el Madrit político y mediático se ha empeñado en restar gravedad al problema. El coro recuerda a las aficiones futboleras que mientras ven cómo su equipo se despeña entonan ese cántico de "¡No pasa nada, la liga está ganada!"

Tres manifestaciones, tres años seguidos, de cientos de miles de personas –300.000, 500.000 u 800.000, me da igual, una multitud en cualquier caso– vociferando contra España disfrazados de estelada se han despachado como si fueran cuatro gatos que nada tienen que ver con la sociedad catalana. No pasa nada. Unas elecciones anticipadas de las que sale un Parlamento con un 80% de apoyo al referéndum, es decir la independencia, se celebran como un éxito porque CiU ha perdido no sé cuántos votos que, menudo avance, los gana Esquerra Republicana. Tampoco pasa nada. Un presidente autonómico, máximo representante del Estado en Cataluña, pone fecha y pregunta al referéndum para cargarse la soberanía nacional y se desdeña como una bravuconada sin importancia. No se atreverá, no llegará al verano... decían con una autosuficiencia asombrosa. Llega el otoño, otra Diada más, se aprueba una ley ilegal para dar cobertura al golpe, pero tampoco pasa nada. No se atreverá a firmar la ley ni el decreto. Cuando los firma ya no tiene importancia porque Soraya ha preparado un papelito y el Tribunal Constitucional lo suspenderá. No pasa nada.

El Parlamento catalán se pasa por el forro la suspensión y aprueba la Junta Electoral del 9-N. Bobadas, eso Mas no lo firma ni de broma. Es ilegal, dicen, como si a la cleptocracia nacionalista le hubiese importado alguna vez la legalidad en los últimos 30 años. Obviamente lo firma y, oh milagro, algunos descubren que eso de cumplir la ley se la sopla a los golpistas. ¡Qué perspicacia! No sé en qué grado estamos ante una pandemia de ceguera voluntaria o simple pavor a incomodar al jefe, que en este negocio de la prensa estamos muy achuchados. La filosofía del marianismo –ese conglomerado de estómagos agradecidos, abogados del Estado, tertulianos bendecidos por Carmen Martínez Castro y medios de comunicación endeudados hasta el tuétano– se resume en la última gran frase con la que nos ha obsequiado el líder: "No quiero contemplar otro escenario distinto a que Mas cumpla la ley". Pues sí que es disciplinada la tropa, ni lo han atisbado. Ya se sabe. En Cataluña no pasa nada.

Es fácil decir que no pasa nada, cuando no eres un profesor o profesional liberal que has tenido que huir de Cataluña desde hace décadas para desarrollar tu profesión, o cuando no has visto cómo a tus hijos se les prohíbe estudiar en su propia lengua para imponerles la lengua propia, o cuando no has tenido que pagar una multa por rotular tu comercio en español, o cuando no te han secuestrado ni te han pegado un tiro. Porque, sí, este mismo 'derecho a decidir' también se ha defendido muchos años con violencia terrorista. Y ahora amenazan con retomarla. Pero, no nos preocupemos, no se atreverán. No pasará nada ¿Les suena?

Donde sí que ni ha pasado, ni pasa, ni parece que vaya a pasar nada es en Moncloa y el resto de instituciones que deberían defender a los españoles que viven de Cataluña y a los que vivimos en el resto de España. Así, mientras algunos pirados nos preocupamos por nimiedades, Rajoy lee el Marca, Soraya encarga papelitos, Torres-Dulce busca a Liberty Valance, Margallo ejerce de bocachanclas encantado de conocerse y la afición corea feliz "¡No pasa nada, la liga está ganada!" Sólo falta Manolo el del bombo.

La lengua viva
Cataluña, obsesión colectiva
Amando de Miguel Libertad Digital 4 Octubre 2014

Llevamos más de una generación (30 años) con la práctica de que Cataluña o los catalanes son noticia de primera plana un día sí y otro también. El hecho no deja de ser notorio para una supuesta colonia que quiere separarse de la metrópoli. ¿No será más cierto que Cataluña ha sido la verdadera metrópoli económica de España? El problema es que ha dejado de serlo. Por eso sus clases dirigentes tienen que recurrir a la presión de ser continua noticia con la peregrina tesis de "España nos roba". Ahora sabemos que los ladrones estaban dentro de Cataluña. Como puede verse, todo es cuestión de dar la vuelta a los significados de las palabras. Más bien, a lo largo de más de un siglo, se ha producido el hecho del arancel, favorable a las empresas catalanas y costoso para el conjunto de los españoles. Habría que precisar quién roba a quién.

El nacionalismo respira por la herida egocéntrica de "nosotros solos" o “nosotros mismos” (esa es la traducción del irlandés Sinn Féin). El equivalente catalán actual es la letanía del “derecho a decidir", como si los demás no contáramos. En efecto, vamos a suponer que hay cuatro millones de catalanes que imponen la pretensión de ser independientes. Pero hay 40 millones más de españoles no catalanes que también tendrían que opinar. La razón es clara: Cataluña es una parte de España, se quiera o no. La consecuencia de esa desproporción es que el estereotipo del prejuicio anticatalán empieza a ser verdad en toda España. Se lo han ganado a pulso los obcecados nacionalistas catalanes.

La polémica se centra ahora en si se permite o no una "consulta soberanista". Otra vez la confusión léxica. La expresión implica ya el resultado. Recuerda a los referendos de la época franquista: se suponía que eran siempre a favor de Franco, incluso en Cataluña. Añado mi opinión de que el referéndum es una institución escasamente democrática. Pero admito la tesis contraria según en qué casos.

Los árboles de la consulta soberanista o secesionista no nos dejan ver el bosque de la decadencia económica de Cataluña. Un dato: en lo que llevamos de año se ha desplomado la inversión extranjera en Cataluña. Es un desastre para todos los españoles, especialmente los que viven en Cataluña. A saber cómo será con una hipotética Catalonia independiente, sobre todo si se mantiene por un tiempo fuera de la Unión Europea.

La táctica inveterada del nacionalismo catalán ha sido la de quejarse para seguir obteniendo privilegios y favores económicos de Madrit. Siguen en las mismas. La táctica se disfraza ahora con fórmulas eufemísticas, como "el hecho diferencial" o el "federalismo asimétrico". Curiosamente, no las promueve tanto la derecha como la izquierda. Precisamente, el problema actual es que la diferencia catalana ha llevado a muchos favores económicos. La asimetría federal supondría una desigualdad aún mayor. La gran masa de los españoles empezamos a estar hartos de tanta confusión. Las palabras con doble sentido acaban siendo graves injusticias. La hartura es mala cosa en la vida política.

Contacte con Amando de Miguel  fontenebro@msn.com

Nuestros partidos de los Sudetes
Luis del Pino Libertad Digital 4 Octubre 2014

Los Sudetes son una cadena montañosa situada en Europa central. A principios del siglo XX, buena parte de la zona pertenecía al Imperio Austro-Húngaro, pero la población era mayoritariamente de etnia y de lengua alemanas, por lo que diversos movimientos políticos pedían la incorporación de los Sudetes a Alemania. Es el caso, por ejemplo, del Partido Alemán de los Trabajadores, creado en 1903.

Al finalizar la Primera Guerra Mundial, en 1918, la zona quedó incorporada al nuevo estado artificial de Checoslovaquia. Y los partidos de los Sudetes comenzaron casi de inmediato a reclamar el derecho de autodeterminación.

En 1933, tras el ascenso de los nazis al poder en Alemania, el testigo de las reivindicaciones secesionistas lo coge el denominado Partido de los Sudetes, dirigido por Konrad Henlein. Por supuesto, el régimen nazi alemán comenzó casi inmediatamente a financiar a Henlein y a su partido, en línea con los deseos públicamente expresados por Hitler de anexionarse los Sudetes.

La financiación y el apoyo alemanes convirtieron pronto al Partido de los Sudetes en el primer partido de Checoslovaquia. En las elecciones de 1935, llegó a conseguir nada menos que el 68% de los votos entre la minoría alemana de aquel país.

Tres años después, y a pesar de que Francia y Rusia tenían acuerdos firmados con Checoslovaquia para proteger su integridad territorial, Hitler se anexionaba los Sudetes con la anuencia de las restantes potencias europeas, gracias a los vergonzosos acuerdos de Munich, de 29 de septiembre de 1938. El Partido de los Sudetes, que tanto había trabajado desde el interior de Checoslovaquia para esa anexión, quedó inmediatamente integrado en el Partido Nacional-Socialista Alemán.

Desde los albores de la Historia, la técnica de financiar grupos separatistas en el interior de otro país vecino, con vistas a anexionártelo total o parcialmente, o con vistas simplemente a desmembrarlo, ha sido utilizada por multitud de naciones e imperios. Esos grupos secesionistas constituyen un instrumento para la agitación política, hacen que ese país vecino pierda sus energías en enfrentamientos internos e incluso pueden llegar a proporcionar una coartada, en el momento oportuno, para una intervención, una invasión o un golpe de estado alentado desde fuera. Dado su objetivo de expansión territorial, no es extraño, por tanto, que la Alemania nazi financiara con generosidad a aquel Partido de los Sudetes que actuaba como su caballo de Troya dentro del frágil estado checoslovaco.

En España también tenemos nuestros "partidos de los Sudetes", exigiendo autodeterminaciones. Hay países democráticos donde ese tipo de partidos están prohibidos, pero aquí en España no lo están. Por tanto, existen. Pero lo que no es normal es que sean los propios estados los que se dediquen a financiar con generosidad a los grupos secesionistas que los quieren destruir. Resulta impensable, por ejemplo, que hubiera sido el estado checoslovaco, y no Hitler, el que se dedicara a nutrir las arcas del Partido de los Sudetes.

Sin embargo, aquí en España, eso es precisamente lo que sucede: PP y PSOE se dedican, desde hace décadas, a impulsar, promover y financiar a partidos que buscan la ruptura del estado y de la Constitución.

En otras legislaturas, cabía la duda de si eso se hacía por puro cálculo electoral. ¿Cuántas veces no habremos oído esa pamema de que PP y PSOE cedían ante CiU porque no tenían mayoría absoluta y necesitaban sus votos? Sin embargo, esta tercera legislatura de Zapatero (o primera de Rajoy, como quieran llamarla) ha venido a demostrar que aquello no era más que una excusa. El PP cuenta hoy con la mayoría absoluta y con el control del grifo del dinero, en un momento en que el dinero escasea. Y a lo que se ha dedicado, con la anuencia del PSOE, es a seguir financiando con generosidad el separatismo, con cargo a los bolsillos de todos los catalanes y del resto de españoles.

No solo eso: en esta legislatura, PP y PSOE han dado entrada en el Consejo General del Poder Judicial a CiU y PNV; PP y PSOE han dado entrada en la comisión encargada de velar por la unidad de mercado a CiU y PNV; PP y PSOE mantienen la presidencia de la Comisión de Exteriores del Congreso en manos de un miembro de CiU; PP y PSOE han continuado impulsando las políticas lingüísticas que tratan de acentuar la diferenciación entre españoles; y PP y PSOE se dedican a lanzar sistemáticamente globos sonda para intentar que sus respectivos electorados acepten una reforma constitucional que suicide a la Nación española y blinde a los separatistas en sus respectivos territorios.

PP y PSOE financian, promueven e impulsan de manera sistemática a nuestros múltiples partidos de los Sudetes. No son gobiernos extranjeros, sino nuestros propios gobiernos, los que se dedican a destruir el estado, apoyando a quienes lo socavan.

Con lo cual, habrá que preguntarse por qué. Una posibilidad es que nuestros gobernantes estén aplicando políticas que se deciden más allá de nuestras fronteras. La otra posibilidad es que a nuestros gobernantes les conviene la existencia de tantos partidos de los Sudetes porque, en el fondo, esos secesionismos son la excusa perfecta para poder mantener esos chiringuitos autonómicos que tan estupendamente les permiten a todos vivir a nuestra costa. Estas dos posibilidades no son incompatibles entre sí.

Pero, en el fondo, da igual cuál sea la razón por la que PP y PSOE intentan desesperadamente que la Nación española se suicide: el caso es que están empeñados en hacerlo. Y tendremos que ser nosotros los españoles los que paremos los pies, votando, a todos nuestros partidos de los Sudetes y a sus verdaderos jefes, que son aquellos que, desde el gobierno central, se dedican a financiarlos para destruir la Nación.

Derecha corrupta, izquierda pura
Pedro de Hoyos Periodista Digital 4 Octubre 2014

Pueden ustedes llamarme facha u otra peor palabra si se les ocurre. Porque me temo que esto que les voy a contar es solo propio de fachas, ustedes me disculparán. El caso es que hace ya mucho tiempo que llevo asumiendo que esto de la política es mero teatro. Poli bueno y poli malo, vaya. Que cuando salen las cámaras y los micrófonos se ponen a caldo pero que luego si te he visto no me acuerdo y de lo dicho no hay nada.

No sé si ahora, con la irrupción de “Podemos” cambiarán las cosas, pero me temo que serán subsumidos por el sistema, por la casta que tanto desdeñan. El caso es que esto de las tarjetas “B” es un claro ejemplo de que todo este asunto de la política se trata simplemente de un triste juego en el que las víctimas somos los votantes. Ya ven, soy un facha porque pienso que tanto daño hace el PP como el PSOE como IU. No es que todos sean iguales sino que todos me dan igual. Todos pretenden vendernos la moto sin ruedas, todos se equivocan y todos se pelean por vendernos su producto durante los quince días que duran las elecciones. Producto al que todos traicionan en cuantito se cierran las urnas.

Ustedes ya sabían, se lo han vendido miles de veces, que los políticos de derechas son unos aprovechados que van a lo suyo, a llenarse los bolsillos a costa del pobre ciudadano trabajador que, desvalido y desamparado, necesita de la protección de los partidos de izquierda que fueron creados por Marx y la revolución industrial, amén, Jesús, para nuestra salvación. Sabían también, por tanto, que el capitalismo fue creado por el diablo para sangrarnos y esquilmarnos, y que sin gente como Zapatero o Pablo Iglesias, cualquiera de los dos, los ciudadanos seríamos como una vena en la trompa de un mosquito, víctimas propiciatorias de la avidez de esos monstruos de derechas que tan egoístamente buscan su propio beneficio con desprecio de las clases sociales más bajas. Y si usted no se cree a pies juntillas lo que digo consulte las webs de PSOE e IU.

Así que los malos, ladrones, salteadores y aprovechados son los señores del PP, hace mucho que me aburrí de pensar que eran de derechas, qué mentira, cómo nos timan, y los buenos, íntegros, honrados, angelicales y ejemplares eran los señores de izquierdas, creados por la inmensa bondad socialanticapitalista para defendernos. Y si usted no se lo cree a pies juntillas no tiene más que pensar en José Ricardo Martínez, jefazo de UGT Madrid que mandó “a su puta casa” al director del Banco de España en un arrebato social, de justicia, de dignidad obrera y de ansia de justicia ante la enorme desfachatez, maldad, perversidad, inmoralidad, deslealtad obrera de tan importante funcionario. Menos mal que estaban las izquierdas vigilantes de la moralidad y honestidad ciudadanas…

Así que los malos, ladrones, salteadores y aprovechados son los señores del PP, especialmente Aznar, que Dios confunda, al que Enedina Álvarez Gayol, diputada socialista llamó “marrano” tres veces durante una sesión de control al gobierno. Menos mal que estaban ella y Marx al cuidado del género humano para impedir la desfachatez de Aznar, para impedir que el PP y su máximo dirigente nos saquearan, se aprovecharan de nosotros, pobres obreros incautos, famélica legión que apenas subsistiría sin el férreo control del PSOE, Marx y todas las izquierdas del mundo mundial coordinados a nuestro favor.

Resulta, vean ustedes si esto no es un teatro, que estos protectores ángeles nuestros a los que tanto debemos, están entre los “marranos” de derechas e izquierdas que deben irse “a su puta casa” por haberse quedado con unos cuantos miles de euros que hemos tenido que pagar entre todos y que no habían declarado a Hacienda. Sí, efectivamente, entre todos ellos los había de derechas, de izquierda y, seguramente, de centro.

Poli bueno, poli malo; izquierda pura, derecha corrupta… Pueden ustedes llamarme facha u otra peor palabra si se les ocurre, ¿con quién se queda usted?

Indiferencia
ENRIC GONZÁLEZ El Mundo 4 Octubre 2014

LA CUESTIÓN catalana ha abierto una crisis. La situación es grave, y en eso existe, creo, un consenso general. No hace falta abundar en la posición extravagante de quien técnicamente asume el liderazgo del independentismo, Artur Mas: presidente de un partido enfangado en corrupción, fundado por un banquero tramposo y defraudador fiscal, en cuyo programa jamás ha figurado la aspiración a la independencia.

Dejemos de lado el bando, muy heterogéneo, del nacionalismo-referendismo-independentismo. Fijémonos en lo que hace y dice el bando de quien tiene de su lado la ley y, ciertamente, el sentido común: al menos a corto plazo, una ruptura entre Cataluña y el resto de España supondría la ruina de ambas, cosa que no parece demasiado apetecible. El unionismo, oficialmente encabezado por el Rey pero gestionado, como ordena la Constitución, por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, mantiene la política de dar carrete a los independentistas hasta que se cansen. Ha evitado hasta el momento imponer la ley para no crear víctimas que, según la tradición catalanista, se convertirían automáticamente en héroes. Rajoy debe saber, a diferencia de otros unionistas más inflamados, que la mayoría de la población catalana simpatiza con la alegre kermesse del llamado derecho a decidir, y prefiere no crear más bronca que la estrictamente necesaria, es decir, la que genera Montoro con sus absurdos recortes a la inversión en Cataluña.

Se echa en falta, en cualquier caso, un poco más de entusiasmo por la idea de España. Los unionistas británicos insistieron en lo mucho que ingleses y escoceses habían conseguido juntos durante 300 años. Dudo que a los españoles les apetezca recordar los desastres sufridos en los últimos tres siglos y eso deja como único argumento sensato lo logrado en las pasadas cuatro décadas. Ese éxito, la libertad y la prosperidad después de la enésima dictadura, es real. También es insuficiente. Hemos sido libres pero no iguales (Emilio Botín, desde luego, no lo era ante la ley), nos domina la oligocracia del Ibex, nos ahoga la corrupción ¿Y si, al margen de tácticas astutas e inmovilismo brezneviano, el unionismo empezara a hablar de futuro y de lo que falta aún por hacer? ¿No hay en este país un Gordon Brown? ¿No somos capaces de percibir que este proyecto de convivencia llamado España suscita una creciente indiferencia?

La estrambótica democracia de las minorías totalitarias.
“El peligro de los representantes del pueblo es que con harta frecuencia se limitan a representarlo en sus defectos...” A. Guinon
Miguel Massanet  www.diariosigloxxi.com 4 Octubre 2014

Según los ilustrados “La palabra griega "democracia" ("el gobierno del pueblo") fue inventada por los atenienses para definir un sistema de gobierno de la ciudad en el cual las decisiones eran tomadas por la asamblea de ciudadanos (los ciudadanos no eran ni mujeres ni esclavos ni extranjeros) y no por un rey o emperador como en otras ciudades o imperios de la antigüedad”. Ello ya nos da una idea del tiempo que este sistema político de gobierno ha estado implantado en una gran parte de las naciones del mundo, incluso en aquellos tiempos en los que una parte de sus habitantes quedaban excluidos a la hora de elegir a sus representantes, para formar parte de la élite gobernante.

El concepto de “democracia representativa” el que parece que hoy en día predomina en la mayoría de gobiernos occidentales, se define como “Sistema de gobierno en el que los cargos o roles políticos protagónicos son cubiertos por personas que han sido elegidas por sus conciudadanos para que los ejerzan en su representación, por medio de procesos de votación que aseguran la expresión sin tergiversaciones de la voluntad ciudadana. Otro cargos políticos pueden ser cubiertos a partir de nombramientos por los electos (como es el caso de ministros y secretarios respecto del Presidente, por ejemplo).”

Sin embargo, no son pocos los que, cuando no se ven favorecidos por los votos, quedan fuera del poder o se sienten relegados por su escasa representación en los órganos legislativos, ejecutivos o judiciales, sienten la tentación de utilizar métodos poco ortodoxos o contrarios a las leyes o procedentes del ejercicio arbitrario de las normas democráticas, para intentar socavar el poder democrático, aunque ello signifique abominar de la misma esencia que la sustenta, como es la voluntad de las mayorías populares expresada en las urnas a favor de una determinada opción de gobierno. Y aquí es donde, las izquierdas españolas, demuestran su verdadero cariz antidemocrático y sus tendencias absolutistas y totalitarias; cuando pretenden suplir la voluntad expresada, mayoritariamente, por el pueblo español en su conjunto, el que comprende a todas las autonomías que forman esta nación, por un truco que consiste en intentar hacer prevalecer el resultado de despiezar la unidad del país para, fragmentada, pretender considerar la voluntad de los ciudadanos de la autonomía, expresada a través de consultas emanantes de los gobiernos o asambleas autonómicos ( nombrados en virtud de las normas constitucionales del Estado) como una expresión “legítima”, con valor superior a las leyes estatales y, entre ellas, la propia Constitución española; de tal manera que su resultado pudiera llegar, como se pretende con la consulta catalana, a legitimar un acuerdo de escisión de la autonomía de la nación española.

Y hete aquí que, en estos mismos momentos, como si se hubieran puesto de acuerdo o aprovechando la circunstancia de que el caso catalán ha puesto el tema de moda; en varias de las autonomías españolas se está poniendo sobre el tapete el realizar diversas consultas al pueblo de cada una de ellas, sin que se haya acudido al procedimiento de someter a las Cortes españolas el tema objeto de la consulta, para recabar la consiguiente autorización para su celebración., Si, en Catalunya, se ha entrado en una fase en la que, cualquier intento de darle aliento al procedimiento electoral para la suspendida consulta proyectada para el 9N, se ha convertido en un incumplimiento de la suspensión cautelar del TC; parece que también en el País Vasco, más prudentes, pero igualmente dispuestos a enfrentarse con el gobierno Central, se está pergeñando el borrador de consulta que pudiera llevar a un desafío parecido al catalán; nos aparece, en la insularidad canaria, el señor Paulino Ribero, presidente del Gobierno de Canarias, que aparenta querer añadirse a esta serie de gobernantes comunitarios dispuestos a ponerle las cosas difíciles al legítimo gobierno de la nación. Si, en los otros casos mencionados, el reto al Estado tiene que ver con la soberanía de España; en el caso del líder canario se trata de un enfrentamiento a la autorización concedida por el Estado español a Repsol, la petrolera española que está interesada en perforar a unos sesenta quilómetros de las islas para averiguar si, en las profundidades, existen reservas de petróleo suficientes para justificar ser puestas en explotación.

Dejemos constancia de que el recurso del cabildo ante el TS fue desestimado y que, de resultar positivas las catas que se están practicando, es posible que casi el 50% de las necesidades energéticas españolas fueran cubiertas por estos pozos. El señor Ribera parece que tampoco se siente impresionado por actuar por su cuenta y sin la debida autorización, cuando ya ha fijado para el 23 de noviembre la celebración de la consulta y ya tiene redactado el contenido de la pregunta a la que se deberá responder: “¿Cree usted que Canarias debe cambiar su modelo medioambiental y turístico por las prospecciones de gas o petróleo?".

Aparte del hecho de que, así como está formulada la cuestión con un sí o un no, no se aclara lo que se contesta, debido a que admite diversas respuestas todas ellas de distinto significado; lo que se puede cuestionar es el hecho absurdo de que, por mero interés político, el señor Ribero se atreva a poner la cuestión como una alternativa, cuando lo que es evidente que una cosa no empece la otra. ¿Por qué no puede haber una prospección a 60 kilómetros de la costa y seguir el turismo visitando las islas? Los estudios ambientales, minuciosos por otra parte, no han encontrado motivo alguno para que la explotación fuera causa de disminución del turismo. Pero, señores, es que, desde el mismo punto de vista de la repercusión social suena a chiste el que hable de los beneficios del turismo para las islas cuando, en estos momentos, el desempleo que se registra en ellas alcanza el 32%. ¿De verdad es tan necesario el turismo, en el caso improbable de que se resintiese por causa de los trabajos de Repsol, si resulta que, en plena campaña turística, se mantiene un desempleo tan elevado? Si resulta que los pozos fueran explotables, es evidente que ello reportaría miles de puestos de trabajos para los habitantes de las islas, un aumento de comercios y establecimientos para atender a la demanda de los cientos de técnicos, directivos y empleados que serían necesarios para la explotación del hidrocarburo, que beneficiarían durante todo el año a los establecimientos de restauración que, en la actualidad, puede que sólo consigan estar ocupados durante los periodos de vacaciones. Por otra parte, si las Canarias reciben los beneficios de subvenciones, por parte del Gobierno, para atender sus carencias, es lógico que, cuando se trata de la posibilidad de que una explotación petrolífera ayudase de forma importante a solucionar el problema energético del país; las Canarias, aparte de beneficiarse ellas mismas, deben colaborar para que el resto de España salga también beneficiada. El Gobierno debe poner coto a este intento repetido de desestabilizar el país; debe cortar por lo sano estos retos, por parte de algunos gobiernos autonómicos, de chantajear al Estado y olvidarse de que las leyes están para ser cumplidas y no para ser esquivadas mediante actuaciones ilegales. La Ley está para ser respetada y la Constitución para ser aplicada cuando se pone en cuestión la unidad y el funcionamiento del Estado de Derecho. O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos en peligro de ruptura la unidad de los pueblos de España. Y no es una broma.

La pedagoga sueca recibe el XX Premio a la Tolerancia,
Inger Enkvist: "Cataluña es ejemplo de que la educación se puede utilizar para fines perversos"
Carga contra el nacionalismo por tratar de "condicionar el pensamiento" y "poner en peligro el correcto funcionamiento de la democracia"
Periodista Digital, 4 Octubre 2014

La hispanista, ensayista y pedagoga sueca Inger Enkvist ha denunciado este viernes que "Cataluña es un ejemplo de que la educación se puede utilizar para fines perversos, para el adoctrinamiento" nacionalista.

Así se ha posicionado durante la recepción del XX Premio a la Tolerancia, que entrega la Asociación por la Tolerancia, y que se ha celebrado en un céntrico hotel de Barcelona.

Llamamiento a "recuperar el valor de la verdad"
Enkvist ha hecho un llamamiento a profesores, periodistas y políticos para "recuperar el valor de la verdad" como fórmula para combatir la "manipulación" que viene realizando el nacionalismo en Cataluña en ámbitos como las humanidades, la lengua, la literatura y la historia.

La pedagoga ha señalado que este tipo de "mentiras", que también de dan en otros países, supone un tipo de "corrupción intelectual o moral".

Y ha tomado unas palabras del escritor George Orwel para criticar al nacionalismo por tratar de "contaminar los procesos mentales, es decir, condicionar el pensamiento", lo que "pone en peligro el correcto funcionamiento de la democracia".

Crítica con la inmersión obligatoria en catalán
En la ceremonia de entrega del premio -en la que se ha recordado el alegato de Enkvist en el Parlamento autonómico de Cataluña durante la elaboración de la Ley de Educación de Cataluña (LEC)-, también han intervenido la profesora de lengua y literatura españolas Carmen Leal; la catedrática de inglés Mercè Vilarrubias; el escritor y filólogo Xavier Pericay; y el presidente de la Asociación por la Tolerancia, Eduardo López-Dóriga.

Para otorgar el premio a Enkvist, el jurado ha destacado su vocación por la pedagogía desde el convencimiento de que los aspectos fundamentales de la personalidad se forjan en los primeros años de existencia.

Así como su firme defensa de la enseñanza de las lenguas como vehículo para el pleno desarrollo del intelecto, mostrándose contraria a la exclusión del castellano como lengua vehicular del sistema educativo público en Cataluña.

Recoge el testigo de Victoria Prego
Enkvist recoge el testigo de la periodista Victoria Prego, premiada en 2013. En anteriores ocasiones, el premio, que se entrega desde 1995, ha recaído en Félix Ovejero, Regina Otaola, Xavier Pericay, Antonio Mingote, Carlos Herrera, Mario Vargas Llosa, Rosa Díez, Arcadi Espada, Antonio Muñoz Molina, Iván Tubau, Fernando Savater, Félix de Azúa, Gregorio Peces-Barba, Francesc de Carreras, Albert Boadella, ¡Basta Ya! y Baltasar Garzón, entre otros.

ASISTENTES
Entre los asistentes al acto se encontraban el subdelegado del Gobierno en Barcelona, Emilio Ablanedo; los diputados autonómicos Juan Milián (PP), Carina Mejías (C's), Matías Alonso (C's) y Carlos Carrizosa (C's); el líder del PP en el Ayuntamiento de Barcelona, Alberto Fernández Díaz; la concejal del PP en Castelldefels Margarita Manzano; los dirigentes de UPyD Ramón de Veciana, Miguel del Amo y Carlos Silva; el ex diputado autonómico de C's Antonio Robles; el presidente de la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas (ACVOT), José Vargas; el profesor de economía, ética y ciencias sociales de la Universidad de Barcelona Félix Ovejero; el escritor y periodista Arcadi Espada; el catedrático de derecho constitucional y miembro del Consejo Editorial de CRÓNICA GLOBAL Francesc de Carreras; la doctora en filología española y cofundadora del colectivo Puerta de Brandemburgo Sonia Sierra; el ex dirigente del PSC y de UPyD Julio Villacorta; la ex presidenta de la Asociación por la Tolerancia Marita Rodríguez; y el presidente del Sociedad Civil Catalana (SCC), Josep Ramon Bosch, así como el secretario de la entidad, José Domingo, y el responsable de Eventos y Movilización, Sixto Cadenas.

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Una ruina política
ARCADI ESPADA El Mundo 4 Octubre 2014

Querido J:

Entre 1996 y 2013 el apoyo a la independencia pasó en Cataluña del 22,6% al 40,6%. Se dobló. No sabemos por qué. De nada sabemos el porqué. Pero sabemos lo que ocurrió y también lo que no ocurrió. Empecemos por esto último. Sabemos que no se produjo ninguna afrenta al autogobierno catalán. Y sabemos que los partidos nacionalistas catalanes, liderados por el presidente de la Generalidad, iniciaron una brusca e intensísima campaña para lograr la convocatoria de un referéndum de autodeterminación. Esta iniciativa no surgió de la demanda ciudadana sino que fue una clásica operación de vanguardia política, en la que los políticos construyen un guión y llaman a la gente a seguirlo. En su arranque el guión estaba centrado en la palabra expolio y es probable que la coincidencia con la crisis facilitara su éxito. Pero vincular el auge separatista con la crisis presenta un grave problema conceptual: hasta los propios separatistas reconocen que la independencia empeoraría la economía. Así pues, el guión pronto evolucionó del expolio a la democracia: la autodeterminación como exigencia de la democracia. Ahí estamos.

No estaríamos ahí, de ningún modo, si todos los medios catalanes, públicos y privados, no hubieran apoyado con un entusiasmo militante la campaña de la política. Conocemos su autojustificación: ¡nos debemos a nuestro público! Pero lo cierto es que el periodismo no se debe a su público sino a la verdad. Y la verdad, como en cualquier guerra, está siendo la primera víctima. Hasta qué punto es cierto lo demuestra el párrafo coreano que se ha publicado hoy mismo: «El jurado de la decimocuarta edición de los Premios Nacionales de Comunicación, reunido en el Palacio de la Generalidad, ha decidido galardonar a los Servicios Informativos de Catalunya Ràdio por 'su compromiso histórico con la información de calidad en Cataluña, como también por el rigor y la pluralidad mostrados durante más de 30 años de actividad'.» ¿Qué sería de la mentira sin el cinismo?

Los dos cambios más llamativos de la política española en estos últimos años, el secesionismo catalán y el comunismo venezolano, comparten su vinculación con la telebasura. En el caso venezolano con la complicidad de programas de las más importantes cadenas privadas, que han hecho con la política lo que antes hicieron con el people. En el caso secesionista con la complicidad del sistema mediático catalán, un vertedero él mismo. Ni uno ni otro espectáculo han tenido una respuesta periodística a la altura de su potencia. La razón principal es la renuncia de la televisión pública española. Televisión Española es el mayor fracaso del Gobierno y una de las pruebas más evidentes de sus dificultades con la política. El problema de RTVE no es económico. Es responsabilidad de quien no ha tenido la sensibilidad ni el afinamiento ni la capacidad estratégica para comprender que la cadena pública es un instrumento esencial en el restablecimiento de las verdades amenazadas. El debate independentista no ha sido nunca la confrontación entre opiniones. Ha sido, y es, la vieja dialéctica entre la información y la propaganda. ¿Quieres una prueba última y chusca? El otro día un periodista sordomudo (sin jodida metáfora), empezaba así su pregunta a Francesc Homs: «Primero, querría felicitar por su trabajo a la Generalitat, que ha hecho que el Consejo de Ministros y el Tribunal Constitucional hayan tomado decisiones que han hecho historia en un tiempo récord...»

RTVE no es un problema del ministro Montoro. La ruina llega cuando un contable pierde el instinto de obedecer. El problema de RTVE es el personalísimo del presidente Rajoy y de su vicepresidenta, precisamente para la política, Sáenz de Santamaría. Miles de veces se le ha reprochado al presidente que con Cataluña la ley no basta. Esta argumentación encubre el eufemismo de que hay que saltarse la ley. Pero proyectada sobre la circunstancia de la cadena pública el reproche es veraz y demoledor.

La ruina de la cadena pública no solo emplaza a los actuales gobernantes españoles, sino que plantea debates difíciles de la ecología mediática. Todos ellos podrían concentrarse alrededor de un centón de preguntas, que ofrezco a cualquier fabricante de simposios: ¿Cómo se protege la verdad en la sociedad contemporánea? ¿Ha de regirse estrictamente por la mano invisible del mercado? ¿Cuáles han de ser sus reguladores? ¿Debe incluir el voto en las urnas una determinada defensa de la verdad? ¿Puede bastarse en esa defensa la llamada sociedad civil? ¿Aún importa la verdad?

La independencia ha sido ya mediáticamente proclamada. Desde antiguo sabemos que una nación es un periódico y viceversa, y que Cataluña es un editorial único mucho antes que lo materializaran el Notari y l'Emprenyat. Una parte gruesa de la argumentación contraindependentista insiste en reflexionar sobre la imposibilidad de construir una nación independiente con la población dividida. Y los más lúcidos detallan que el Estado autonómico, este medio camino entre el centralismo y la independencia, no deja de ser lo que corresponde a ese corazón partío. Pero lo cierto es que ese equilibrio nunca ha existido en Cataluña, mediáticamente hablando: la otra mitad no existe en los medios: y la secesión, como es naturalísimo, ha devenido en segregación.

El Gobierno del Estado ha perdido claramente esta batalla. El estado de ruina en que ha dejado caer a RTVE es la exhibición más descarnada del hecho. Su peor error sería pensar ahora, arrellanándose en el sofá y desenrollando el Marca, que una cosa es la independencia virtual y otra la real. Porque la segunda solo es, en realidad, un prurito. Un mero y arrogante punto sobre las íes.

Sigue con salud
A.

Cataluña, ¿con un rumbo ya irreversible?
VÍCTOR DE LA SERNA El Mundo 4 Octubre 2014

José María Carrascal, en ABC, se interrogaba sobre la estrategia de Artur Mas: «¿Es la astucia de David frente a Goliat de que hablaba o es el último esfuerzo de Sansón dispuesto a derribar el templo con todos dentro al ver cerradas las otras opciones? Sólo Mas podría decírnoslo, pero tiene cosas más importantes que hacer. Puede incluso que busque el papel de mártir, ya que no puede ser el Moisés que lleva a su pueblo a la tierra prometida». Pero añadía: «A estas alturas, sin embargo, lo importante no es lo que haga el Govern, dispuesto a ceder el protagonismo a las masas enfebrecidas, sino el Gobierno de la Nación española, su brazo ejecutivo y, por tanto, el único legitimado para hacer cumplir la ley. Todos aquellos que durante años y aún décadas nos decían que el caso catalán se resolvía con concesiones fiscales y políticas a los nacionalistas, nos dicen ahora que el diálogo es la salida más sabia y acusan a Rajoy de inmovilista. Cuando no hay mayor inmovilismo que el nacionalismo, siempre pidiendo más soberanía, con la independencia como meta. Lo piden ya a gritos, pero los melifluos partidarios del diálogo se niegan a reconocerlo. Diálogo, debe de ser la respuesta, pero en serio, sin camuflajes ni trampas ni cartas marcadas ni subterfugios. Respetando las normas existentes hasta que logremos ponernos de acuerdo en otras nuevas».

Pero Josep Ramoneda, en El País, veía ya una concatenación imparable de sucesos: «El Gobierno español no hará ninguna propuesta digna de este nombre porque la sobreactuación en la defensa de la unidad de España es la única bandera electoral que le queda. El soberanismo seguirá acumulando fuerzas. Llegarán unas elecciones municipales y autonómicas que le darán nuevos bríos, y así sucesivamente». Y un editorial denunciaba la abulia de Rajoy: «¿Qué rendimiento político obtendrá si ni siquiera se ha planteado ganarse los corazones y las mentes de la mayoría de los catalanes? Esa es, también, la forma de ganar la batalla de la democracia».

De Cataluña llegaba la pirueta propuesta por Enric Hernàndez (siempre con su tilde del revés), director de El Periódico: cambiar de rumbo desde allí: «Desencadenar desde Cataluña un proceso constituyente, que España necesita como agua de mayo y que abordará tarde o temprano, permitiría al independentismo medir sus fuerzas reales en unas posteriores elecciones autonómicas, para después canalizar, sin poner en riesgo la cohesión social, las ansias de cambio expresada por los catalanes en la calle y en las urnas».

Y, en La Vanguardia, Florencio Domínguez recuerda que la renuencia de Juan María Atutxa a disolver en 2003 el grupo de Sozialista Abertzaleak en el Parlamento vasco le costó una condena en firme que acarreó inhabilitación y multa. Oportuno recuerdo.

El principio humillación
JOSEBA ARREGI. EL CORREO  4 Octubre 2014

· Se sienten humillados los que históricamente se han sentido como los únicos capaces de regenerar España

Los nacionalismos, que en el fondo siempre ponen de manifiesto la supremacía de un sentimiento, poseen, por ello mismo, una facilidad enorme en adaptar sus justificaciones teóricas a la moda que más convenga, o a la que en cada momento sea la imperante. Si el romanticismo sirvió en el momento de su nacimiento, y si tuvo capacidad de fusionarse con la idea política de nación del liberalismo y de su revolución, para más adelante no hacerle ascos al fascismo, en los últimos tiempos se ha acogido a la crítica y reacción ante la globalización, y ahora recurre al principio de humillación para racionalizar su sentimiento.

La humillación es un sentimiento en el cual prima la percepción subjetiva sobre las razones objetivas que puedan explicarlo. Si la pobreza, en su definición por la OIT, es relativa, más aún la humillación. Pues en cuestiones de pobreza se puede decir que tener que vivir con un dólar a diario a su disposición no es nada relativo, sino algo bastante objetivo para indicar que quien está en esa situación es un pobre de solemnidad. Si alguien no puede vivir como lo hace la media de su entorno puede reclamar hallarse en situación de pobreza, aunque viva en Dinamarca y cuente con bastante más que uno o dos dólares al día para sobrevivir.

Si la humillación es una percepción subjetiva, ¿qué significa que la explosión del nacionalismo y de las ansias de independencia en Cataluña se expliquen –¿y justifiquen?– por la humillación sufrida a manos del Congreso de los Diputados que cepilló el nuevo Estatuto de autonomía, y del PP que recurrió lo aprobado en el Congreso de los diputados, y del TC que dio la razón al PP en los puntos más importantes? Se sienten humillados, según esta explicación, porque no alcanzaron lo que algunos dirigentes suyos les habían dicho y prometido que era posible, lo que algún presidente de Gobierno español les dijo que lo iba a aceptar sin más, porque al final vieron lo que debieran haber visto desde el principio: que eran víctimas no de la humillación posterior, sino del engaño previo por parte de sus dirigentes políticos, engaño al que no quisieron enfrentarse con el mínimo sentido de realidad.

Se sienten humillados los que históricamente se han sentido como los únicos con capacidad de regenerar España, implicando que España estaba necesitada de regeneración y que ellos, eran los únicos que podían llevar a cabo dicha tarea por ser portadores de lo que hace falta para la regeneración. Se sienten humillados los más ricos de España, afirman que España les roba, se sienten humillados los que, junto con Euskadi y Navarra, más se diferencian de todos los demás españoles –en riqueza, en capacidad competencial, en lengua y cultura, en policía propia– porque les parece que les han echado leche en el café, que los han descafeinado, y quieren volver a resaltar su y sus diferencias, empezando, cómo no, por el aspecto fiscal: para poder quedarse con más parte de sus ingresos como les gustaría probablemente a todos aquellos que pagan impuestos por encima de la media de los españoles. No quieren ser como Murcia, y probablemente les gustaría que Madrid volviera a ser un pueblo en la meseta en el que no hay más que políticos necesitados de regeneración y militares, mientras la cultura, el cosmopolitismo, la educación, el arte, la modernidad, el europeísmo están en Cataluña y, en especial, en Barcelona.

De la misma forma que se puede sufrir de lujo, se puede alguien sentir humillado por aquellos a quienes desprecia, o a quienes considera inferiores, porque se acercan a lo que ellos ya son, e incluso pudieran un día sobrepasarles –la famosa ordinalidad que debe limitar la solidaridad–.

Es cierto que a lo largo de la historia la humillación vivida explica reacciones importantes: los sucesos que en la segunda mitad del siglo veinte han sacudido al medio oriente se explican no pocas veces por la humillación sufrida a manos de Occidente, aunque, también en este caso, el fracaso de sus propios líderes sea probablemente una razón a tomar seriamente en consideración para entender la situación de postración que han sufrido y que sufren.

En épocas distintas algunos países y sociedades han vivido formas distintas de humillación, y con posibilidad muy distinta de objetivación. Alemania se sentía humillada por la Francia borbónica y absolutista. La razón de la supremacía de Francia radicaba en que Alemania había quedado asolada en la guerra de los treinta años que transcurrió prácticamente en su territorio, que quedó asolado. A esa ‘humillación’, agravada por el afrancesamiento de los déspotas alemanes que, queriendo ser civilizados, copiaban los usos y costumbres de la corte de Versalles y hablaban francés, respondieron con la contraposición de la cultura alemana a la civilización francesa, como grito de libertad ante los propios déspotas y como subrayado de su propia diferencia, y también superioridad intelectual. Otra cosa es la reacción de Fichte ante la invasión de las tropas de Napoleón, llamando a los alemanes a sublevarse mientras Hegel veía en Napoleón la razón que cabalgaba por toda Europa expandiendo la razón y los principios de la Ilustración, y otra cosa aún más distinta la reacción de humillación sentida por un cabo de procedencia austríaca que luchó con Alemania en la primera guerra mundial, que creía que se habían rendido, especialmente en el Este, sin necesidad, que creía una deshonra cada palabra del tratado de Versalles, y que desde esa humillación percibida soñó la tragedia que impuso a Europa con la segunda guerra mundial y con el holocausto. La percepción de humillación era real, pero más real era la responsabilidad de Alemania en la segunda guerra mundial.

Como todos los sentimientos, la humillación debe ser analizada, objetivada, razonada antes de ser trasladada al espacio de la política. De otra manera puede ser fuente no de soluciones, sino de nuevos engaños y de nuevas tragedias.

El sentido común
Juan José López Burniol. La Vanguardia  4 Octubre 2014

Mas tiene ante sí la oportunidad de cometer graves errores o de acertar de un modo pleno

El paralelismo entre los procesos políticos que viven Escocia y Catalunya me ha hecho recordar la profunda influencia que ejerció en su día la escuela filosófica escocesa del sentido común en la escuela filosófica catalana de Martí d’Eixalà y Llorens i Barba. En el proceso escocés ha primado el sentido común; en el catalán, está por ver. En realidad, el origen de ambos es semejante y se halla en el órdago independentista planteado tanto por Escocia como por Catalunya para superar el inmovilismo de los establishments que ejercen su hegemonía sobre sus respectivos gobiernos centrales. Pero ahí terminan las semejanzas, porque mientras el primer ministro Cameron aceptó el envite, no sin cierta arrogancia, reduciendo la propuesta triple de Salmond (que incluía una tercera vía consistente en el traspaso de competencias) y la pregunta del referéndum al sí o no a la independencia, el presidente Rajoy se negó desde el primer momento a entrar en el tema, enrocándose en una interpretación literal de la Constitución sublimada a la categoría de dogma, es decir, utilizando la ley como burladero. De hecho, la posición del Gobierno español ha sido doblemente negativa (la Constitución no permite un referéndum como el escocés y, además, una Catalunya independiente quedaría fuera del Europa), lo que la coloca en una franca posición de inferioridad respecto al programa soberanista que, con toda la imprecisión y exceso que se quiera, proclama y defiende una triple propuesta positiva: reivindicación nacional, defensa del Estado de bienestar y regeneración política. Ante esta situación, las preguntas surgen inevitables: ¿tiene sentido común la impávida cerrazón del presidente Rajoy? ¿Contribuye a enfriar el problema o, antes al contrario, lo agudiza?

Estas preguntas cobran sentido a la vista del resultado del referéndum escocés, desarrollado con el impecable rigor democrático propio del Reino Unido, porque se ha logrado un doble objetivo: preservar la unión y aumentar sensiblemente las competencias del Parlamento escocés, lo que era con toda certeza el objetivo del presidente Salmond, quien, pese a haberlo conseguido, ha dimitido de su cargo. Por otra parte, el alivio de la Unión Europea al conocer el resultado pone de relieve un hecho evidente: la dificultad enorme que comporta la construcción europea con veintiocho estados miembros se convertiría en un obstáculo insalvable si se iniciase un proceso de desintegración de aquellos. La razón yerra cuando prescinde de la historia.

Por el contrario, el establishment español se niega con desdén a admitir que el llamado problema catalán -que es de hecho el problema español de la estructura territorial del Estado, es decir, del reparto de poder- sólo tiene dos salidas: o un Estado federal en el que Catalunya vea reconocida su identidad nacional en forma de autogobierno (autocontrol de los propios intereses y autogestión de los propios recursos) o una Catalunya independiente; lo que inevitablemente tendrán que decidir algún día los ciudadanos catalanes mediante la oportuna consulta. Así lo sostengo desde el año 2005 sin ocultar nunca mis cartas: soy partidario de preservar la unión pero, precisamente por ello, entiendo que no hay otro modo de matenerla que otorgar a los catalanes el derecho a decidir tras haberles ofrecido con claridad una alternativa de autogobierno seria y suficiente. Es más, creo que el retraso en plantear esta disyuntiva erosiona gravemente la opción unionista.

Así las cosas, la secuencia de los acontecimientos próximos es sabida. Tras la aprobación de la ley de Consultas por el Parlament, la convocatoria de la consulta por el presidente Mas, la impugnación de ambas ante el Tribunal Constitucional por el Gobierno de España y su suspensión automática, se ha abierto un periodo de impotencia y barullo (palabras de Azaña), frecuente en la historia de España, en el que se oirán en Catalunya fuertes voces propugnando la desobediencia civil o la ruptura de la legalidad, con el fin de celebrar la consulta al amparo de una pretendida legalidad catalana enfrentada a la española, con olvido de que esta contraposición no cabe dentro de un único ordenamiento jurídico. Y es en esta tesitura cuando se le ofrece al president Mas una de aquellas raras ocasiones en las que a los humanos nos es concedida la oportunidad de cometer graves errores o de acertar de un modo pleno. Los hechos y previsiones que -a mi juicio- integran los presupuestos sobre los que el president habrá de decidir son estos: 1. Ha cumplido su compromiso de convocar la consulta. 2. La consulta no puede celebrarse con garantías objetivas que permitan su homologación internacional. 3. La ruptura de la legalidad española abriría un periodo de confrontación de imprevisibles consecuencias, tanto a nivel doméstico como internacional. 4. Queda la opción de devolver el poder de decisión al pueblo catalán mediante la convocatoria de nuevas elecciones. 5. El peor pacto es siempre preferible al mejor pleito.

¡Ojalá se imponga en todos el sentido común!

La insolencia del Padrino
Gregorio Morán. La Vanguardia  4 Octubre 2014

SABATINAS INTEMPESTIVAS

Casi todos se lo deben todo, porque, como muy bien expresó su señora, la Generalitat era su casa

Algún día alguien convertirá en un gran guión cinematográfico la comparecencia del exhonorable Jordi Pujol en el Parlamento. Primero un largo travelling en el coche oficial que le lleva; cara adusta y un desprecio que le sale por los poros. ¡Qué se habrán creído estos payos! Y ahí la superposición de imágenes de su poder omnímodo, de sus intervenciones parlamentarias sin réplica posible, de su humillación permanente a los plumillas sobre cuándo toca y cuándo no toca, y sobre todo la escena espectacular del balcón de la Generalitat, aquella tarde de mayo de 1985, cuando exonerado de una de las estafas más escandalosas de la historia bancaria de Catalunya, dijo con voz solemne, un tanto agrillada por la emoción: “A partir de ahora seremos nosotros los que hablemos de moral y de ética”. Y las masas embebidas ante el líder, como si se tratara de un documental de Leni Reifenstahl.

De ahí la secuencia empalma con la entrada en el Parlament donde sumisamente, como corresponde a un Padrino que va a encontrarse con un subalterno, la presidenta Núria de Gispert recibe al expresident en el umbral y le conduce a las salas altas. Le ha invitado a comer. No creo que haya precedentes en la historia parlamentaria de Europa que un político delincuente haya tenido el privilegio de compartir mesa y mantel con quien va a dirigir el debate. (A partir de ahora, cada vez que me cite un juez le pediré respetuosamente a su Señoría que tenga el detalle de invitarme a desayunar; al fin y al cabo yo siempre he pagado más impuestos que el exhonorable, y la justicia se sostiene de eso). ¡Qué gentil es la clase política catalana y qué encantadores son sus comentaristas!

El filme continúa. La intervención emotiva de por qué un buen hombre se ve obligado a estafar por el bien de sus herederos, y a su vez enseña a su hijo cómo en los tiempos oscuros es mejor robar a que te roben; una enseñanza que marcará el destino de este hombre providencial. Una pequeña herencia, entonces suculenta, testimonio más falso que un duro sevillano. Luego la pantalla va desgranando las intimidadas declaraciones, reflejando el respeto que les merece el Padrino, que apenas los mira. Casi todos se lo deben todo, porque, como muy bien expresó su señora, modelo de mujer y esposa, al decir de las masas, una Evita Perón con floristería: la Generalitat era su casa. Y la voz un tanto quebrada de los líderes de la oposición -eché a faltar la zapatilla del líder de la CUP que exhibió ante Rato, que en este caso yo hubiera sugerido una Chiruca de las de antes, pero le dijo algo conmovedor: le negaba un asiento en el inminente viaje a Ítaca-. Estupefacto debió quedar el exhonorable.

Y entonces llegó el gran momento de este actor de provincias, que no pronuncia bien pero que como la gente le tiene muy visto y muy oído, puede reconstruir las frases sin demasiado esfuerzo. Le salió bordada la insolencia al Padrino. “Yo no soy un corrupto”. Incluso salió Felipe González de avalista, ¡con el pedigrí que le garantiza! La casta se protege y los padrinos más; aunque la zona de tu influencia no sea la misma, compartes pasados y trampas y hasta cosas más gordas que la autocensura evita que se escriban. Bastaría con ese momento de la entrevista de Mónica Terribas a Artur Mas: “¿Está usted limpio, president?”. No hacía falta un detector de mentiras ante lo inseguro de la respuesta.

Pero sigamos con el filme. El Padrino de Catalunya, antiguo presidente, expresa una idea genial, un retrato de su personalidad: “Yo me he desnudado”. A inventarse una historia para tontos creyentes sobre una supuesta herencia antes de que le cayera la Hacienda, y la Policía, y los Tribunales; al taparrabos de sus vergüenzas lo llama “desnudarse”. Es toda una concepción del mundo. Fue entonces cuando pensé por primera vez que no estábamos ante el redentor de unas clases sociales complacientes con la Dictadura que él había redimido gracias a un panfleto que redactó pero que no tiró en el Palau, y por el que pasaría cárcel, en la que tuvo la fortuna de poder solicitar que fuera Zaragoza, cerca de casa, modesto privilegio que miles de antifranquistas no soñaron. En el texto se denunciaba al Caudillo de corruptor de la sociedad catalana, la lucha por la libertad aún no estaba del todo presente y menos en el Palau. Digo, que cuando escuché la insolencia del exhonorable President, pensé por primera vez en la posibilidad de que más que un redentor se tratara de un impostor. Aquí termina el filme y empieza la historia.

Cuando dio por terminada la sesión, que él mismo programó en día y hora, se evidenció que no tenía ganas de seguir representando aquella pantomima. Un Padrino no se somete a sus empleados políticos. Son subalternos y de eso se encargó ese tipo de aspecto definitorio que es Jordi Turull, un sacristán untuoso y servil como un personaje de Goldoni, que ayudó a la misa del Padrino, desdeñoso con aquella feligresía. Ni siquiera agotó el turno que le quedaba. No merecía la pena ni gastar saliva.

¿Y si Jordi Pujol Soley siempre hubiera sido un impostor? El hombre que salió de la cárcel para crear un Banco, no un Partido; cosa insólita en la historia de la humanidad. Un banco que quebró y fraudulentamente, y que gracias al respaldo de una parte de la sociedad catalana, logró envolverse en el patriotismo y la bandera para evitar la humillación de asumir una estafa de la que él salió beneficiado no sólo políticamente sino económicamente.

Dónde fueron a parar todas aquellas boberías sobre Mounier y Charles Péguy, a los que probablemente ni leyó ni le interesaron nunca un carajo. A mí llegó a decirme que lo último que había leído en su vida era a Mounier. Lo dudo. Liquidó todo lo que podía tener de integrador la Enciclopedia Catalana, llevó a Ediciones 62 al colapso, creó un periódico, El Observador, que merecería un estudio sobre la instrumentalización política a costa del erario. Consiguió el control de los medios de comunicación en Catalunya, absolutamente.

Todo lo que tocó en la cultura fue para domesticarla y luego comérsela. ¿A qué periodista, escritor, personaje de la cultura no invitó a charlar con el señuelo de haber escrito un artículo brillante, un libro agudo o una reflexión interesante? La vanidad profesional quedaba colmada porque uno encontraba su libro o su artículo encima de la mesa del exhonorable, convenientemente subrayado, a partir de lo cual se desarrollaba la más surrealista de las conversaciones: un monólogo del Padrino. No era sólo un manipulador sino un comprador de conciencias. ¿Qué político del PSUC o de lo que fuera, y que aceptara someterse, no conseguía un buen cargo como historiador o editor o comentarista? Vasallaje y discreción. Lo único importante era la Familia, como los Padrinos. ¿Qué puede hacer un hombre sin familia? Y en verdad que él alimentó de modo suculento a la suya. No fue un político corrupto, fue el jefe de los políticos corruptos.

En octubre de 1999, a punto de la última victoria casi pírrica del president Pujol que cerraría los 23 años de poder absoluto, el hombre que había logrado reintroducir el miedo en la sociedad catalana y en sus medios de comunicación, escribí un artículo que las circunstancias no consintieron su publicación. Ahí iban unos párrafos que ahora, con el derecho que me otorga el tiempo y la razón, convendría repetir: “La doblez pujoliana es uno de los hallazgos de la historia contemporánea de este país. Ha conseguido hacer de la doblez una moral. Entre el personaje real y el que la gente se quiere creer hay tal diferencia que el resultado es un producto genuino: él es él y su doblez”.

“Y esta doblez pujoliana, que es el privilegio mejor guardado del Olimpo, ha cimentado el denominado oasis catalán. En casi veinte años se ha creado un sindicato de intereses del tal envergadura, que al final se impone como moral social la propia doblez pujoliana: no somos como somos sino como creemos que somos”. El artículo, ¡ay!, se titulaba “Las trampas del redentor”.


¿Desobediencia, secesión, revolución u ocupación? Todo ello está en el aire
Al Gobierno ahora le toca mantener la serenidad
Miguel Massanet  www.diariosigloxxi.com 4 Octubre 2014

Es posible que los separatistas, tanto catalanes como vascos, se crean legitimados para exigir a los españoles que los dejen volar solos en busca de unos utópicos paraísos terrenales, en manos de gobiernos de izquierdas; ya que, tanto en una autonomía como en la otra, el destino final de sus escarceos nacionalistas sería acabar en manos de ERC o de Bildu y sus patrocinadores de la ETA, respectivamente. Y uno, si no fuera español hasta lo más profundo de su ser, seguramente quisiera que probaran durante unos meses esta medicina que tanto parecen desear, para que supieran que, la verdad que se esconde detrás de las absurdas promesas de quienes propugnan la escisión de España, sólo los conducirían hacia su propia autodestrucción, aislados de Europa y sin posibilidad alguna de conseguir financiación para su deuda desde las bolsas europeas; en las que ya se empieza a notar el efecto de una cierta desconfianza hacia Catalunya, debido al aviso de la agencia de rating Fisch que ha puesto bajo sospecha la deuda catalana con la amenaza de hacerla bajar dos puntos, hasta la categoría de “deuda basura”.

Lo peor es que, la táctica que parece que pretende utilizar el “astuto” señor Mas, es la de ir sembrando de obstáculos el camino hacia el día en el que, de no existir la suspensión decretada por el TC, se debería celebrar el anunciado referendo por el “derecho a decidir”. El paso que se dio ayer para nombrar una comisión que debería estar encargada de la organización de la consulta, no deja de ser una infracción a la suspensión decretada por el TC que, por supuesto, comprende todos los actos, preparativos, movimientos de propaganda y todo aquello que pudiera estar relacionado con la Ley de Consultas y la convocatoria firmada por el señor Mas. La señora Sánchez Camacho ya anunció que se denunciaría, ante la fiscalía, cualquier intento de desobedecer la suspensión decretada por el Alto Tribunal.

Hoy se ha anunciado que se va a recusar al presidente del TC y esto no es más que la continuación de las alegaciones, no en contra del recurso presentado por el Gobierno, en contra de la ley catalana, sino contra la misma suspensión, algo que se produce automáticamente cuando el TC admite a trámite un recurso presentado por el Gobierno en contra de una ley procedente de una autonomía. Se trata, simplemente, del clásico pataleo de chiquillo mal criado empeñado en enfurecer a sus padres, con la pretensión de que accedan a satisfacer sus caprichos. Como es natural, no van a conseguir nada que los favorezca pero, con ello, al menos le están dando carnaza a toda aquella masa de catalanes, a los que convencieron de que la separación de España y la constitución de un estado propio catalán, era cosa fácil y que estaba dentro de la legalidad (la que ellos se inventaron, por supuesto).

No debemos de extrañarnos de que, en lo que queda de aquí a el 9N, se produzca una batalla de recursos, alegaciones, descalificaciones, manifestaciones, amenazas, ocupaciones de calles, plazas y toda suerte de intentos de producir el caos, crear revueltas y provocaciones, con el fin de encender los ánimos del populacho, con el apoyo de activistas, estudiantes, comunistas y antisistema; con el solo objetivo de crear una situación de inseguridad ciudadana, la interrupción de la normalidad y el terror callejero, que obligue a que las fuerzas antidisturbios se vean obligadas a emplearse a fondo. Una sola víctima provocada y unas fotografías amañadas, pueden ser suficientes para que, el victimismo y la propaganda de los nacionalistas intenten provocar una reacción de simpatía en Europa hacia su causa.

Es evidente que, al Gobierno, ahora le toca mantener la serenidad; ocuparse de que no se le escape de las manos la tranquilidad y seguridad de las calles; mostrarse enérgico en la aplicación de las leyes y tener vigilados a los cabecillas del separatismo catalán, para que, si fuere necesario, se les haga responsables de todo aquello de lo que son especialmente responsables. No debemos olvidar que, el reto separatista catalán, en estos momentos está siendo seguido con gran interés, tanto por los separatistas de otras autonomías como por todos aquellos que están al acecho para aprovecharse de las aguas turbulentas del independentismo, para sacar provecho político de ello; entre los cuales se encuentran partidos como Podemos o el PC del señor Cayo Lara, que esperan que este tipo de enfrentamientos les resulten favorables para sus aspiraciones al poder.

Lo que sucede es que no estamos en unos momentos oportunos para que, dentro de nuestra nación, se produzcan esta clase de disputas, divisiones y se ponga en cuestión la unidad y la solidaridad entre todas las autonomías españolas; precisamente cuando se había conseguido que los inversores foráneos hubieran recuperado la confianza en nuestra economía y solvencia y, muchos de ellos, habían escogido nuestra deuda como un refugio para sus inversiones bursátiles. En la CE se están produciendo situaciones que pueden hacer pensar que la recuperación no está tan cerca como se pudiera prever en los meses pasados y, la situación en Francia, Italia e incluso en la potente Alemania pudiera hacer pensar que la recuperación se está retardando e, incluso, hay amenazas de deflación, que pudieran dar al traste con el optimismo de las últimas semanas.

El peligro de que el señor Mas y el señor Junqueras puedan pensar que, para esconder los efectos de su fracaso en el tema de la consulta, lo que convenga sea movilizar a los catalanes para que se dediquen a convertir a Catalunya, en un lugar inhabitable en el que el orden, la seguridad, la paz y la convivencia sean imposibles, fomentando la división entre la ciudadanía y creando un clima de insumisión que convierta a este país en un lugar de enfrentamiento de sus habitantes, con la posibilidad de que algo que pueda empezar con protestas civilizadas pudiera derivar, por causa de elementos interesados en crear algaradas, mediante provocaciones, que pudiera acabar causando víctimas entre los bandos enfrentados. Puede que esta sea la amenaza latente que flota sobre todo este desafío al Estado de Derecho, la advertencia de que se produzca una verdadera revolución de masas que acabe por crear una situación incontrolable y deban adoptarse medidas excepcionales para acabar con ella.

Ni que decir tiene que, el llegar a esa fase de enfrentamiento, sería lo peor que le podría pasar a España y, ya no digamos a la propia Catalunya que, no olvidemos, depende de que su economía funcione, sus exportaciones se mantengan, su desempleo no aumente más (estamos por encima de los 500.000 parados), su deuda pública baje de los 62.000 millones de la actualidad, sus posibilidades de pagar a los pensionistas no se malogren, se pueda sostener la Sanidad y las prestaciones del INS y sus relaciones con Europa y España sigan siendo fluidas. España y Catalunya son una sola cosa y cualquier intento de deshacer esta unión está condenado al fracaso. Si, por parte del nacionalismo extremo y excluyente, se pretende seguir en su intento de separase de España, entonces, señores, se deberá plantear acudir a lo dispuesto en la Constitución y tomar las medidas adecuadas para que, quienes son desleales a España, sean tratados como tales, tal como ocurrió con Maciá y Companys durante el siglo pasado.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos como se están cavando las trincheras de la separación en lugar de los puentes de la amistad y convivencia. Mala cosa.

Imposición lingüística
La justicia balear mantiene la suspensión del trilingüismo en las aulas
El TSJIB rechaza el recurso que interpuso el Gobierno balear para que el TIL pudiera seguir aplicándose durante este curso
 www.lavozlibre.com 4 Octubre 2014

Palma de Mallorca.- El Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJIB) mantendrá la suspensión del Decreto para el Tratamiento Integrado de Lenguas (TIL) en los centros educativos de las islas, tras desestimar el recurso que interpuso el Gobierno balear para que el TIL pudiera seguir aplicándose durante este curso.

La Sala de lo Contencioso-Administrativo ha dictado este viernes cuatro autos en los que acuerda mantener la suspensión cautelar que acordó la semana pasada en relación con la orden aprobada el pasado 9 de mayo por la Conselleria de Educación, cuyo objetivo era desarrollar y fijar el calendario de implantación de la anterior normativa.

Se trata de una decisión que se produjo después de que la máxima instancia judicial de Baleares declarase nulo el Decreto, al justificar que, "sin duda", la efectividad de la decisión de revocar el TIL "quedaría comprometida si entretanto se permite la pervivencia y desarrollo del calendario de aplicación de unos proyectos de tratamiento integrado de lenguas fundamentados en un Decreto declarado nulo".

En las sentencias con las que ha declarado nulo el Decreto del TIL en los centros docentes no universitarios, aprobado en abril de 2013 por el Consell de Govern, la Sala de lo Contencioso-Administrativo alega entre sus argumentos que, con la implantación del trilingüismo, esta norma "altera" el proceso de normalización de la lengua catalana, a la que deja como "un resto significativamente menor".

Y es que uno de los puntos del TIL que mayor polémica ha suscitado en el sector educativo es el que establece que, como objetivo fundamental, se consiga que todos los alumnos alcancen, al finalizar el periodo de escolarización obligatoria, la competencia lingüística en las lenguas oficiales y al menos en una extranjera, preferentemente la inglesa.

En este contexto, la Sala recalca cómo la Ley Balear 3/1986, de Normalización Lingüística, proclama entre sus objetivos el de asegurar el conocimiento y el uso progresivo del catalán como lengua vehicular en el ámbito de la enseñanza.

Es más, la norma propugna que en todos los niveles, grados y modalidades de la enseñanza no universitaria deben enseñarse obligatoriamente la lengua y la literatura catalanas, y ello debe ser llevado a cabo de modo que los alumnos "puedan usar normal y correctamente las lenguas catalana y castellana al finalizar el periodo de escolaridad obligatoria".
 


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