AGLI Recortes de Prensa    Lunes 6  Octubre  2014

PGE 2015: un nuevo engaño a los votantes
Roberto Centeno El Confidencial 6 Octubre 2014

La consigna lanzada por Moncloa es clara e inequívoca: se ha iniciado la recuperación económica y estos presupuestos servirán para consolidarla, y nada ni nadie puede ponerla en duda. Sin embargo, la realidad es otra: no habrá ninguna recuperación para un 80% de los españoles que han visto cómo sus niveles de vida se han deteriorado drásticamente desde 2007, que siguen deteriorándose este año y que seguirán deteriorándose en el que viene y siguientes, algo que no había sucedido desde la Guerra Civil. No habrá recuperación para sus hijos, que por primera vez en siglos vivirán peor que sus padres, de los cuales más de la mitad no encontrará trabajo en años. No habrá recuperación para varias generaciones lastradas con una deuda pública inmensa imposible de pagar (1,45 billones1) y que sigue creciendo sin pausa. Las necesidades de endeudamiento neto 2014 de las Administraciones Públicas superan ya las de 2013. Un incremento interanual de 85.000 millones, porque el déficit no se reduce, sino que sigue creciendo sin control.

No habrá recuperación para un pueblo expoliado por unos impuestos confiscatorios, por unas élites monopolistas2 y rapaces, y por la corrupción institucional y personal más absolutas en casi cualquier parcela de poder. No habrá recuperación mientras se mantenga este Estado de saqueo, el mayor entramado de corrupción y nepotismo jamás conocido, donde el robo es sistémico en todos los estamentos, Corona, partidos, sindicatos, autonomías, ayuntamientos, todos sin excepción, más dos millones de enchufados, un modelo que despilfarra o roba anualmente el 10% del PIB. Y al lado de este latrocinio sin fin, somos el país con el más injusto reparto de la renta y la riqueza de toda la OCDE, más pobreza –el número de personas atendidas por Cáritas en 2013 ha pasado de 1,9 a 2,5 millones, la cifra más alta desde el comienzo de la crisis– y más deflación interna, un eufemismo que significa menores salarios para trabajadores y clase media. Somos millones quienes ya no soportamos la situación de España. Lo veremos el próximo lunes. Hoy tocan los PGE 2015, otro gigantesco engaño.

Presupuestos y realidad: dos mundos diferentes
Para interpretar y valorar correctamente los PGE 2015, lo primero que los ciudadanos deben tener en cuenta es que desde los PGE 2008, presupuestos y realidad han sido dos mundos completamente diferentes: jamás se han cumplido las previsiones. Lo segundo, que aun sin cumplirse, el PIB ha caído mucho más que lo reconocido oficialmente. La acumulación de sobrevaloraciones ha sido de tal magnitud que el PIB oficial es hoy del orden del 30% superior a la realidad. Somos un 30% más pobres de lo que afirma la Contabilidad Nacional. Este hecho ha sido denunciado repetidamente en numerosos estudios, donde fue de particular relevancia el publicado hace tres años en el Financial Times.

Pero, aparte los estudios que demuestran que la caída de la actividad de los distintos sectores productivos es superior a la del PIB oficial, hay una cifra que es la auténtica prueba del 9. En términos relativos (PIB 2007=100), el PIB 2012 sería 98, es decir, el indocumentado Rodríguez Zapatero tenía razón: no ha habido ninguna crisis. Pero si comparamos la recaudación tributaria también en términos relativos (recaudación fiscal 2007=100), con la de 2012 esta fue de 68. Si el PIB es casi igual y la presión fiscal sobre la familia media española ha subido al nivel más alto de la OCDE, esa caída de recaudación tributaria es imposible. Como cuantificaba aquí Juan Carlos Barba el pasado día 19, “la actividad comercial en estos momentos está un 27% por debajo de la de 2007”, “la actividad de los servicios (casi los dos tercios del PIB) se encuentra hoy un 33% por debajo del máximo de enero 2008”, “la producción industrial se halla en estos momentos un 29% por debajo de los máximos previos a la crisis”, o “la construcción ha descendido un 83% respecto a 2007”. ¿Cómo el Gobierno y sus secuaces del BdE y el INE pueden tener la desvergüenza de afirmar que el PIB hoy es similar al de 2007?

Las grandes mentiras de los PGE 2015
La primera de las grandes mentiras de los PGE 2015 es la previsión de PIB, núcleo central del presupuesto. Y no voy a entrar en la manipulación habitual de que las cifras parciales desmienten las totales, que también, sino en el efecto de la deflación en la que nos encontramos. En una economía en deflación, tal como explica la Teoría Económica, el sentido común, y se demostró en la crisis de Japón, el único PIB que cuenta es el nominal o a precios de mercado, no el real calculado a precios constantes, que al estar en deflación son meros precios teóricos más altos que los de mercado. Es decir, si los precios constantes fueran 100 y el deflactor es -1%, el precio de mercado al que se venden no es a 100 sino a 99, y en consecuencia el PIB real sobrevalora la riqueza creada en un 1%.

El PIB a precios de mercado del primer semestre de 2014 ascendió a 512.723 millones de euros, un crecimiento del 0,2% respecto al mismo periodo del año anterior. Esta cantidad y no otra es la suma del valor de los bienes y servicios producidos en el primer semestre 2014 a precios de mercado, y de esta cantidad y no de otra es de donde salen los impuestos. Habida cuenta de que el IPC en julio y agosto ha caído el 0,3 y el 0,5% respectivamente, el deflactor del PIB puede haber descendido en torno al 1%, lo que significa que el crecimiento del PIB a precios de mercado del tercer trimestre ha sido negativo, por más que mientan como bellacos. Y respecto al cuarto trimestre, las posibilidades de que sea peor que el tercero son mayores que lo contrario, dada la contracción económica de toda la zona euro.

Afirmar que el crecimiento del PIB 2015 nominal será del 2,7%, cuando en 2014 será cero o casi, no es que sea voluntarismo, es un engaño masivo. Y para completar la falsedad absoluta de esta cifra clave, el viernes los PMI de la Eurozona que adelantan el crecimiento de los próximos seis meses han caído a su nivel más bajo en diez meses. A partir de ahí todo es ciencia ficción. El incremento de ingresos del 5,4% (0% hasta julio) después de una bajada de impuestos teórica de 4.000 millones es una tomadura de pelo de las que pasan a la categoría de milagro cuando nos cuentan que los ingresos por cotizaciones sociales subirán un 6,8% cuando hasta julio el crecimiento ha sido del 0,5%. Las exportaciones crecerán un 5% (1,6% hasta julio) ya que suponen que la zona euro crecerá un 1,6% –la OCDE estima un 1,1%, y eso si no entra en recesión–, y el que no se lo crea pues peor para él: es lo que necesita Rajoy y punto.

Las necesidades de endeudamiento solo del Estado se estiman en 47.000 millones, una auténtica salvajada. Serán mayores al igual que este año, y luego súmenle el resto de AAPP, empresas públicas, y demás chiringuitos desde el FROB a la Sareb. Excepto el gasto que está fuera de control (el gasto corriente del Estado se dispara en un 4,6%, ¡pero es que se han vuelto locos!) y el paro, donde a base de aniquilar a la clase media destruyendo puestos de 40 horas semanales y sustituirlos por otros de 10 o 20 horas de contratos basura, pueden crear los que les dé la gana. Pero el número de horas totales, que es lo que importa, seguirá cayendo. El crecimiento es la primera gran mentira, y no hay por dónde cogerla.

La segunda es la demanda interna, el “motor de la recuperación”, basada en la mejora de la renta disponible. La demanda interna subirá este año un 1,4% (la confianza del consumidor caía un 9,6% a septiembre, el índice del comercio minorista un 0,1 hasta agosto, el consumo de electricidad un 0,6 hasta septiembre, fuertemente correlacionados ambos con la demanda interna), y en 2015 un 1,8%. Los PGE 2015 lo fían todo a una fantasiosa recuperación del consumo. Empleados públicos y jubilados, un colectivo de más de 11 millones de personas, verán recortado su poder de compra, y Montoro con su mendacidad habitual revisará al alza el valor catastral de 7,4 millones de viviendas que supondrá una subida de IBI antes o después para millones de familias, y como el IRPF solo supone ¡500 millones de supuesto ahorro!, y los IBI van a incrementarse mucho más, el efecto conjunto será una subida de impuestos.

Y no solo los empleados públicos y los pensionistas. Los salarios del sector privado bajarán un 0,2% en ese proceso perverso de “devaluación interna”, lo que está llevando a la clase media a su desaparición y a los trabajadores al tercermundismo, y destruye el poder de compra de los españoles. ¿De dónde sacan entonces que la renta disponible de las familias va a subir? Solo la de los enchufados y los corruptos. Pero “el IVA recaudará un 7,2% más”, y este es el corazón de la subida de ingresos ¿Con qué dinero, Sr. Montoro, si el ahorro está ya en el mínimo de todos los tiempos y la inmensa mayoría de los españoles perderá renta real? Una estafa mayor incluso que la de “las exportaciones nos sacarán de la crisis” del año pasado, que se han desplomado desde el 5,2% en 2013 hasta el 1,6% acumulado a julio.

La tercera mentira es el déficit público, que, como he mencionado al principio, no se está reduciendo sino que está creciendo, y tienen la increíble desfachatez de hablar de recuperación y de consolidación fiscal. ¡Pero en manos de quién estamos! El déficit del Estado a agosto es del 3,26% (de un PIB hinchado con las actividades ilegales) frente al 3,78% de agosto 2013. Una mejora de 0,52 puntos porcentuales. ¿Pero qué pasa con el resto de AAPP? Para la Intervención del Estado el déficit autonómico presenta una desviación del 0,22% a julio. Por su parte, el déficit de la Seguridad Social era de 0,28% del PIB hasta agosto, frente a un superávit del 0,32% el año pasado, o sea, un empeoramiento de 0,6 puntos de PIB.

El déficit conjunto de las AAPP es ya, en octubre, mayor que el del año 2013, y superará ampliamente el 5,5% previsto en términos homogéneos. Solo el Tesoro se ha endeudado en 5.000 millones más desde primero de año respecto a 2013, lo que supone un endeudamiento interanual de 85.000 millones, por lo que el déficit de las AAPP superará de largo el 8% del PIB en 2014, digan lo que digan Montoro & Asociados. Adicionalmente, el mismo día de la presentación de los PGE 2015, el FMI señalaba directamente a España como segundo deudor exterior mayor del mundo después de los EEUU, y el déficit de balanza corriente sigue creciendo. La deuda externa neta ascendía a 1,021 billones a fin primer trimestre.

Y para 2015 solo hay una certeza: el gasto público consolidado subirá. Según los PGE 440.074 millones un 4% más que en 2014, aunque la realidad, como siempre, lo superará. Y en los ingresos otra certeza: no se cumplirán ni por aproximación. Los del Estado ya se han explicado, 5,4% (0% a julio). La Seguridad Social peor aún, ya que suponen que crecerán en un 6,8% (0,5% a julio), algo que ningún analista se ha creído, ya que aunque se cree empleo basura este no generará apenas ingresos: el objetivo de déficit del 4,2% es pura fantasía. Apuesten por el doble.

En definitiva, un nuevo engaño masivo a los votantes que procurarán mantener vivo todo el tiempo que puedan aprovechando el aplastante control de los medios. Algo inimaginable en una democracia pero indispensable para nuestra oligarquía de partidos, en tanto que es su característica constitutiva. La no separación de poderes –especialmente la no separación del poder ejecutivo respecto del poder legislativo– junto con la no representación de los votantes son los dos requisitos esenciales de la partitocracia. Quiero recordar que la no representación del votante fue la base del sistema proporcional que elevó al poder tanto a Mussolini como a Hitler.

La deuda computable de 1,02 billones, que es de la que hablan el Gobierno y los medios, es solo una convención contable de los burócratas de Bruselas que únicamente recoge una parte de la deuda total.

El petróleo alcanzó el viernes el mínimo en año y medio. Las gasolinas han bajado un 18% y los gasóleos un 14%, pero en España los precios al público solo han caído un 3%. Habida cuenta de que el impuesto fijo (especial) viene a ser la mitad, las gasolinas deberían haber bajado un 10% y los gasóleos un 7%, la diferencia es la renta monopolista que cargan impunemente a los consumidores. ¿Qué hacen Competencia, la CNE, el Gobierno y la Fiscalía Anticorrupción? Ayudar a dos empresas 100% extranjeras (Cepsa y BP) y a Repsol, la petrolera peor gestionada de Europa, en manos de los separatistas catalanes y vascos. Tenemos los precios de electricidad, gas y carburantes antes de impuestos más altos de la OCDE.

La forma de luchar contra el aumento de la deuda es la reducción del déficit
Editorial El Mundo 6 Octubre 2014

ESPAÑA AFRONTARÁ este año los mayores vencimientos de deuda pública de la historia, nada menos que 155.000 millones de euros. Esta cifra se debe a que el Tesoro ya empieza a notar las consecuencias del periodo más crítico de la crisis financiera, cuando en los años 2011 y 2012 hacía falta emitir bonos para combatir el incremento del déficit público y las condiciones de los mercados eran muy desfavorables: una falta de confianza de los inversores -los que nos tenían que prestar el dinero- que hacía que sólo lo hicieran a corto plazo y con unos elevados tipos de interés, que llegaron a alcanzar el 5% anual en el plazo de cinco años. En julio de 2012, justo antes de que Mario Draghi dijera que estaba dispuesto a hacer lo que hiciera falta por defender el euro, la prima de riesgo española llegó a superar los 600 puntos. O, lo que es lo mismo, el interés que exigían los mercados para prestarnos se situaba por encima del 7% a 10 años.

Es decir, cuando el déficit público lleva un camino descendente -otra cosa es si podría hacerlo a más velocidad-, la deuda con la que se sufragó ese déficit y sus consecuencias llegan a su punto más alto. Así, además de esos vencimientos récord a los que tendrá que hacer frente el Estado, el próximo año habrá que pagar en intereses 35.490 millones de euros y el ratio deuda/PIB superará el 100%. Desde luego, aunque los mercados se hayan calmado en los últimos años y la prima de riesgo española ya no suponga un quebradero de cabeza para el Gobierno -el Tesoro se está financiando a niveles históricamente bajos- el excesivo endeudamiento continúa siendo un grave problema macroeconómico que es imprescindible reducir cuanto antes para poder destinar recursos públicos a paliar otros desequilibrios.

La mejor forma de luchar contra el aumento de la deuda es la reducción del déficit público. Por eso es necesario que el Gobierno afiance su política de control de gastos, en la que falta tanto por hacer. No se ha acometido la gran reforma de las administraciones públicas prometida y estos días hemos visto el ejemplo de la existencia de esos 17 consejos consultivos de las autonomías. La mejoría económica debería haber llevado al Ejecutivo a ser mucho más audaz en las reformas que faltan. Por eso consideramos los presupuestos demasiado entregados a una mejora de la economía que no está en manos del Gobierno.

Las mentiras de la reforma fiscal
Juan Francisco Martín Seco El Confidencial 6 Octubre 2014

Al acometer cambios en la legislación fiscal, ningún Gobierno estará dispuesto a aceptar –mal le iría en tal caso en las elecciones– que su finalidad es beneficiar a los ricos y empobrecer a las clases bajas y, sin embargo, la mayoría de las modificaciones tributarias que se han llevado a cabo en todos los países desarrollados desde la época de Reagan y Thatcher han perseguido este objetivo. Es lógico, por tanto, que toda reforma impositiva vaya acompañada de un conjunto de mentiras y falacias tendentes a desfigurar la realidad.

El Gobierno actual ha aprobado y remitido a las Cortes la reforma que pretende implantar en 2015 y 2016. Como no podría ser de otro modo, la presentación a la sociedad ha ido asociada a toda una campaña propagandística que desfigura la realidad. El Ejecutivo se ha jactado de que las modificaciones tributarias que se van a introducir en los dos impuestos (IRPF y Sociedades) incrementarán el PIB para el conjunto de los dos años en el 0,56% y el empleo en el 0,72%, lo que significa, dicen, un aumento neto de 114.000 puestos de trabajo. Tales suposiciones son un brindis al sol o, más bien, un mantra que se repite sin fundamento y que obedece a planteamientos interesados. Tal como ha escrito Paul Krugman recientemente en el diario El País: “Cuando los mitos económicos persisten, la explicación suele encontrarse en la política (y, en concreto, en los intereses de clase). No hay ni la más mínima prueba de que bajarles los tipos impositivos a quienes tienen mucho dinero estimule la economía, pero no es ningún misterio la razón por la que destacados republicanos como el representante Paul Ryan siguen afirmando que unos impuestos más bajos para los ricos son el secreto del crecimiento”. Tampoco constituye ningún arcano por qué se mantienen tales tesis en España.

La memoria económica de la reforma pretende explicarnos las razones de tales previsiones: "El recorte en la carga impositiva de las familias dará lugar a una sustancial mejora en su renta disponible después de impuestos, lo cual generará, de forma inmediata, un aumento en el consumo, en el ahorro y en la inversión”. La trampa consiste, como siempre, en no considerar el coste de oportunidad, es decir, en olvidarse de que los recursos empleados en la reforma no pueden destinarse a otras finalidades que quizá tendrían sobre la actividad económica un impacto mayor, con lo que el efecto neto finalmente puede resultar negativo.

El Gobierno ha estimado que el coste de la reforma en los dos años (2015 y 2016) asciende a 9.169 millones de euros (6.091 en el IRPF y 3.078 en el impuesto de sociedades); pero, tal como se declara explícitamente en la memoria de impacto económico, “no se han considerado alternativas a la tramitación de este proyecto de ley”. He ahí el problema: el Gobierno no se ha planteado otras opciones, es decir, no ha evaluado qué impacto tendría sobre la economía emplear esos 9.169 millones de euros en otras finalidades o, dicho de otra manera, qué efecto negativo se va a seguir del hecho de no asignar esa cantidad a otros objetivos.

Dedicar los recursos a incrementar la prestación del seguro de desempleo o a subir las pensiones, o la ayuda a la dependencia, son opciones que aumentan la renta disponible al menos en la misma proporción que la de bajar impuestos. Pero es que, además, en los momentos actuales para reactivar la economía no basta con incrementar la renta disponible, sino que se transforme en consumo y no en ahorro, por lo que el efecto sobre el crecimiento y el empleo será tanto más grande en cuanto que los fondos vayan destinados, en mayor medida, a los grupos sociales de propensión marginal.

Se puede afirmar, por tanto, que, en principio, toda reducción de impuestos, y sobre todo si estos son progresivos (que implican una mayor rebaja en las clases altas), tiene, en contra de lo que afirma el Gobierno, un efecto neto negativo sobre el crecimiento y el empleo al desviar fondos de otros destinos en que los colectivos agraciados tienen una propensión mayor al consumo.

El Gobierno intenta desfigurar la realidad afirmando que la rebaja impositiva afecta en mayor medida a las rentas bajas. Utiliza para ello la modificación de la tarifa, una nueva tarifa que, aparte de ser injusta, está llena de incoherencias y, además, las rebajas en los tipos marginales de los distintos tramos son arbitrarias y carentes de cualquier supuesta lógica. El Gobierno pregona que la mayor rebaja (4,75 puntos) se produce en el primer tramo, en el que la base imponible va de 0 a 12.450 euros; lo que no dice es que en este tramo las disminuciones del tipo son casi inoperantes, pues las distintas deducciones originan que la mayoría de los contribuyentes incluidos en él apenas tengan que tributar.

En el otro extremo se encuentran las rentas altas, para las que la rebaja es sustancial, y tanto mayores cuanto más altas sean: un 8% a partir de una base imponible de 120.000 euros (4 puntos); de 6 puntos a partir de 175.000 euros y de 8 a partir de 300.000 (13,5%). El Gobierno se permite gratificar con aproximadamente 12.000 euros anuales a aquellos que ingresan un millón de euros al año.

En los tramos centrales, donde se encuentran las clases medias, la rebaja de los tipos es mínima y queda más que compensada por otras modificaciones fiscales (reducción de la deducción por rendimiento de trabajo, desaparición del límite exento de 1.500 euros en la imposición de los dividendos, sometimiento a tributación de la indemnización por despido, eliminación de la desgravación por alquileres, supresión de la corrección monetaria en las plusvalías inmobiliarias, etc.), que van afectar a estos colectivos.

La reforma, al contrario de lo que mantiene el ministro de Hacienda, hace más regresivo nuestro sistema fiscal. Un tercio del coste de la reforma se dedica a reducir el impuesto de sociedades y principalmente a las grandes sociedades, a las que se (les) rebaja el tipo impositivo del 30 al 25%. El Gobierno anunció que la rebaja del tipo se compensaría con la eliminación de deducciones. Una vez más, las declaraciones no guardan relación con la realidad. La supresión de las desgravaciones no se ha producido, o al menos no en la cuantía necesaria para compensar la disminución de los tipos. La prueba es que el mismo Ministerio estima que se van a recaudar 3.078 millones de euros menos.

La reforma incrementa también la regresividad en el IRPF, empezando porque no corrige el mayor defecto que el impuesto tiene desde la nefasta reforma de 1999, en la que el Gobierno Aznar rompió la unidad del impuesto, al sacar las rentas de capital de la tarifa general para someterlas a un gravamen más reducido, y continuando porque hace más regresiva la tarifa en las dos partes en las que se divide la base imponible.

En la base imponible del ahorro (rentas de capital) se reducen tipos y se elimina el límite exento, con lo que se disminuye el gravamen de los contribuyentes con ingresos altos, al tiempo que se eleva el de los pequeños inversores, a los que la bajada de los tipos no compensará la desaparición del límite exento de 1.500 euros anuales. La tarifa general (la aplicable al resto de las rentas) también pierde progresividad, al disminuir los tramos y reducirse los tipos marginales más elevados.

Los Gobiernos suelen esconder la regresividad de sus reformas fiscales bajo el argumento de que quieren estimular el ahorro, conscientes de que solo los contribuyentes de rentas altas pueden ahorrar. En esta ocasión, el ministro de Hacienda también ha recurrido a esta argumentación para establecer, por ejemplo, lo que denomina el Plan Ahorro 5. Estos instrumentos “podrán adoptar la forma de cuenta bancaria o seguro”, y sus rendimientos quedarán fiscalmente exentos siempre que la inversión se mantenga constante durante cinco años.

En los momentos actuales, el recurso a incentivar el ahorro no tiene demasiada lógica, a no ser que lo que se pretenda sea favorecer a las clases altas. En primer lugar, porque con la libre circulación de capitales no hay ninguna garantía de que el ahorro permanezca en el propio país. Puede ocurrir algo parecido a lo que sucede con los planes Renove sobre el automóvil, que en buena medida lo que se incentivan es la importación de vehículos y, por consiguiente, la industria foránea. En segundo lugar, no hay ninguna garantía de que el ahorro se transforme en inversión. Los empresarios no estarán dispuestos a invertir en ausencia de demanda, por lo que lo que habrá que incentivar prioritariamente será el consumo.

En realidad, la mayoría de las veces los estímulos fiscales no incrementan el ahorro total, sino que tan solo lo desplazan de una aplicación a otra. A pesar de que el Ministerio de Hacienda ha intentado justificar algunas medidas en la neutralidad impositiva, lo cierto es que se persigue todo lo contrario. Da la impresión de que la finalidad es la de favorecer la inversión mobiliaria frente a la inmobiliaria y, dentro de la primera, aquellas formas de ahorro que están intermediadas por las entidades financieras.

Contrasta la inquina que los liberales y los expertos al servicio de los liberales tienen al impuesto sobre el patrimonio, y la alegría con la que sitúan la propiedad inmobiliaria como diana para la recaudación fiscal, cuando esta última constituye el único patrimonio de las clases medias y bajas. El famoso informe de los expertos gubernamentales se ensañaba con ella, anticipo de por dónde iba a discurrir la reforma que el Gobierno quiere implantar. Dos son los elementos más sobresalientes de esta ofensiva. La elevación progresiva del IBI que el Ministerio de Hacienda prepara para garantizar la financiación de los ayuntamientos y la eliminación en el IRPF de los coeficientes de actualización y los llamados “de abatimiento”, medida que en algunos casos va a significar para ciertos contribuyentes la pérdida de la cuarta parte de su patrimonio.

Desde la implantación del IRPF por la Ley 44/1978, una cuestión ha estado siempre presente en el desarrollo legislativo: cómo descontar la inflación de los incrementos patrimoniales (las llamadas plusvalías) de manera que no se grave una ganancia que es puramente ficticia. El tema es especialmente relevante cuando el incremento patrimonial se produce en la transmisión de un activo que ha permanecido largo tiempo en el patrimonio del sujeto pasivo (suele ocurrir con los inmuebles), ya que el efecto de la inflación se acentúa, de tal forma que la parte de ganancia debida a la pérdida de valor de la moneda puede llegar a ser muy elevada. Por ello, en las sucesivas reformas de la ley, el legislador ha introducido en todos los casos mecanismos correctores (aunque no siempre los mismos) para separar las plusvalías reales de las ficticias.

El Gobierno ha decido eliminar, en su reforma fiscal, estos coeficientes (tanto los de actualización como los de abatimiento), de modo que, si se aprueba esta iniciativa, las plusvalías por la venta de un inmueble tendrán que tributar en el IRPF por cantidades muy superiores a las actuales. ¿Quiénes van a ser los damnificados? Desde luego no las empresas, ni los contribuyentes de rentas altas que tienen todos sus inmuebles depositados en sociedades, ya que a todos ellos se les ha dado la opción en múltiples ocasiones de revalorizar todos sus activos sin coste alguno. Va a afectar en mayor o menor medida a las clases medias con una segunda vivienda, y en especial a personas mayores jubiladas o a punto de jubilarse y que han considerado la propiedad inmobiliaria como la mejor forma de ahorrar para completar la pensión frente a los fondos de pensiones.

La medida es tan hiriente que Cristóbal Montoro se ha visto obligado a corregir la redacción inicial mediante una modificación chapucera y de maquillaje: eximir de tributación en las plusvalías a los mayores de 65 años a condición de que inviertan el total de la cantidad obtenida en la venta en un instrumento de renta vitalicia. Tal corrección ciertamente no soluciona el problema de fondo, pero mantiene el objetivo esencial que se pretendía, que no es otro que beneficiar a las entidades financieras y canalizar el ahorro a la intermediación (planes de pensiones, fondos de inversión, depósitos etc.), productos en los que el pequeño ahorrador puede ser fácilmente engañado por las entidades financieras, como nuestra reciente historia confirma.

Hay que preguntarse si medidas como la anterior o como la de dejar exentos de tributación los Planes de ahorro 5 no tienen como única finalidad la de solucionar, al menos en parte, los problemas de la banca facilitándole fondos cautivos durante muchos años. Es una pena que ese eslogan que utilizan incorrectamente los conservadores refiriéndose a la tributación, “en qué sitio puede estar mejor el dinero que en el bolsillo de los contribuyentes”, no lo apliquen, y ahora sí correctamente, con los ahorradores y el ahorro.

elpais.cat, moncloa.rip
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 6 Octubre 2014

DESCONOZCO si en las condiciones de compraventa del Imperio Prisa a los Pujol, que adquirieron sus edificios por cientos de millones de euros para luego ser alquilados a Prisa y usados para lo mismo -el peor negocio de Europa- figuraba que El País cambiara de lengua cuando la causa de la Cataluña independiente, interpretada por la bruja Pujolina, lo demandase. Interpretaciones aparte, para hoy se anuncia un acto de enorme simbolismo que el separatismo catalán -la Generalidad, partidos políticos anejos y medios adyacentes- celebrará como una claudicación de España en toda regla. Cebrián presentará en Barcelona elpais.cat, alternativa a elpais.es que, en medio de la rebelión separatista contra la legalidad constitucional, se hace muy necesario y que contará las cosas según la visión prisaica con una novedad que no es sólo la del idioma, sino la orientación de lo contado. Sí, a partir de ahora, según la propia empresa, todo lo que suceda se contará «clar i catalá». Seguramente porque hasta ahora todo se contaba oscuro y, probablemente, porque existía la remota posibilidad de contarlo en español.

Nadie interesado en El País dejaría de leerlo por estar en español, lengua que, según la línea editorial del diario cebrianita, dominan todos los catalanes gracias a la inmersión lingüística. ¿A qué viene, pues, elpais.cat? No hace falta mucha imaginación para verlo como un acto de acatamiento de la ilegalidad en que se ha instalado Mas y de legitimación de una Cataluña independiente en la que empresas como la de Cebrián seguirán ganando tanto dinero como ahora o más. Si Godó prueba de que la vieja derecha catalana puede ser separatista, Cebrián probará que los medios de Madrit serán respetados si se rinden.

Tampoco sé si Cebrián, en el bautismo político-propagandístico de elpais.cat hablará «clar i catalá» u «obscur i castellá». Lo seguro es que hay gestos que valen por mil palabras y así sucede con este reconocimiento de la futura república de Cataluña como si fuese la de México -por la corrupción, lo es- y, más grave aún, como si el Gobierno de España no se opusiera, en teoría, a esa independencia. En la práctica, dado que El País es el diario de cabecera de Rajoy y la SER su emisora favorita, el digital prisaico podía llamarse moncloa.rip. Se entendería igual.

El edificio se derrumba
PEDRO G. CUARTANGO El Mundo 6 Octubre 2014

DECIA LASMPEDUSA que es necesario que todo cambie para que todo siga igual. La frase describe literalmente lo que está sucediendo en nuestro país: que la vertiginosa evolución de la actualidad tapa la absoluta inmovilidad de la política.

Los nacionalistas catalanes mantienen su desafío al Estado, los episodios de corrupción son ya una sección fija de los periódicos, las querellas entre los partidos nos suenan a repetitiva letanía y todo tiene una sensación de deja vu que nos produce un hastío invencible.

La crisis ha arrasado la sensación de seguridad que había en los años de euforia económica, pero la realidad es que ni el capitalismo se ha reformado ni los responsables de la debacle han sido castigados. Al contrario, muchos se han ido a casa con suculentas compensaciones.

Mientras los recortes empobrecen a la población, tenemos una clase dirigente que jamás paga por sus errores y que se perpetúa en el poder gracias al sistema de puertas giratorias por el que se transita de la Administración a la empresa o de un consejo a otro. Da igual la trayectoria del interesado, siempre hay algún amigo que, hoy por ti mañana por mí, coloca a quien ha metido la mano en la caja o ha sido un gestor desastroso.

Nuestra democracia carece de mecanismos efectivos de exigencia de responsabilidades y, por añadidura, el sistema judicial es lento y garantista, lo que favorece la impunidad de las fechorías. Ahí quedan los casos de los ERE, de Pujol o de Gürtel.

Hay muchos políticos y periodistas que hablan de la necesidad de reformar la Constitución, pero estoy convencido de que ello no serviría para acabar con esas prácticas que están socavando la confianza de los ciudadanos en las instituciones y destruyendo nuestra democracia.

No es una cuestión de cambios superestructurales, sino de la mentalidad de los políticos y de los propios ciudadanos, que no creen en las leyes y buscan atajos para sobrevivir en una sociedad donde los malos ejemplos desalientan las conductas honradas.

Si en los años posteriores a la Transición, España se convirtió en un modelo de éxito, ahora es lo contrario: un fracaso estrepitoso de las instituciones y los políticos. Ha llegado la hora de una profunda regeneración que sólo podrán acometer quienes han estado al margen de la podredumbre que ha corroído un edificio a punto de derrumbarse.

Jordi Pujol
Como Al Capone
Jesús Laínz Libertad Digital 6 Octubre 2014

Tras mil crímenes a sus espaldas, Al Capone acabó dando con sus huesos en Alcatraz por evadir impuestos. Injusto, sí, pero al menos se descabezó a la mafia. Lo mismo ha sucedido en Cataluña, aunque en este caso sin delitos de sangre: al final va a ser la codicia la que ponga fin a las andanzas de un delincuente hipócrita hasta el último aliento y una banda familiar singularmente dotada para las finanzas.

Pero la principal culpa de Pujol no es haber defraudado al fisco, aunque, dado el paupérrimo nivel político español, probablemente acabe teniendo más peso en la opinión pública que cuarenta años de atropellos impunes. Porque no son las mangancias pujolenses la clave del nacionalismo catalán, y ni siquiera su insostenibilidad legal, democrática o económica, aspectos recordados a diario, sino su profunda inmoralidad.

Pujol ha sido el principal inspirador ideológico y el fundador de un régimen que, con irritante deslealtad, se ha valido de las instituciones no para gobernarlas con eficacia sino para destruir el Estado del que forman parte. Ahora estamos asistiendo al desenlace.

El nacionalismo catalán es inmoral porque ha utilizado los medios de comunicación para establecer un discurso único y acallar las voces discordantes.

Es inmoral porque, en estricta ortodoxia totalitaria, ha usado las competencias educativas para reírse de los derechos lingüísticos constitucional e internacionalmente consagrados y para adoctrinar a los más indefensos: los niños.

Es inmoral porque su discurso descansa en una perpetua mentira histórica para convencer a los catalanes de que no son españoles y de que España es su eterna enemiga.

Es inmoral porque sus ingenieros de masas llevan cuatro décadas agitando el odio contra los demás españoles.

Y es inmoral porque durante cuarenta años los nacionalistas de todo tipo y procedencia han disfrutado del monopolio social que les ha facilitado la intimidación terrorista, que no olvidemos que no ha actuado ni desplegado sus efectos solamente en tierras vascas.

Sería tremendamente injusto olvidar todo esto.

Lo que viene después de lo peor
EDITORIAL Libertad Digital 6 Octubre 2014

"Se aproxima una crisis aún mayor que la que hemos vivido", vaticina el imprescindible Peter Schiff, que ya predijo el estallido de la burbuja inmobiliaria y la subsiguiente megacrisis que ha padecido buena parte del mundo en los últimos años. Schiff hizo tal predicción no por sus inexistentes cualidades de chamán sino por ver en lo que es, que diría Stendhal. Y lo que vio fue unas delirantes políticas expansivas que no podían conducir sino al colapso.

De aquí que sea de capital importancia atender a su nuevo augurio. Porque ha llegado a él partiendo de las mismas premisas, haciendo el mismo análisis de la realidad. Y la realidad es pavorosamente clara: se ha querido superar la crisis ahondando en las políticas que la provocaron.

No se ha aprovechado la crisis para acometer las reformas estructurales que posibilitarían dejarla atrás y sanear las economías que se han visto más perjudicadas. Todo lo contrario: se ha evitado coger el toro por los cuernos y se ha apostado por medidas de contingencia, que ni son suficientes ni, en muchas ocasiones, necesarias. Entre las razones que explican esta manera de proceder se encuentran en primerísimo lugar la cobardía y el egoísmo: han sido cobardes los gobernantes que se han negado a realizar cambios precisos por temor a la reacción de la opinión pública, de los medios de comunicación, de los grupos de presión; y egoístas porque han antepuesto sus intereses a los de sus países, que precisan de unas economías mucho menos intervenidas por unos poderes públicos manifiestamente incompetentes para manejarlas.

El resultado no puede ser otro que el predicho por Schiff. Aquí no juega el azar. Se trata, insistimos, de ver en lo que es y de obrar en consecuencia. No hacerlo, después de los años pésimos que estamos viviendo, es mucho peor que un error. Y mucho menos perdonable.

715.000 catalanes
Luis del Pino Libertad Digital 6 Octubre 2014

Ayer, la Asamblea Nacional Catalana comenzó su campaña de presión puerta a puerta de cara al referéndum ilegal del 9-N. Como son malvados, pero no tontos, esa campaña de presión ha sido disfrazada de "macroencuesta": se supone que para lo que llaman a tu puerta es para hacer un sondeo "anónimo" sobre el referéndum, pero cualquiera que viva en Cataluña sabe de qué va la vaina. Y cualquiera que viva fuera de Cataluña puede también intuir qué es lo que se siente cuando los representantes de los totalitarios se presentan en la casa donde vives.

Cataluña, ese paraíso de libertad en el que pueden simular tu fusilamiento a la puerta de tu casa, si eres concejal del PP. O en el que te pueden mandar fotografías manchadas con tinta roja, junto con una bala, si eres líder de Ciudadanos. Cataluña, ese lugar pacífico donde se agrede a niños en colegios por llevar la camiseta de España tras un partido de la selección, o donde se insulta a periodistas por la calle por llevar la contraria en los medios a la doctrina oficial. Cataluña, ese oasis donde te prohíben elegir la lengua de enseñanza de tus hijos o donde te multan por rotular en castellano.

A pesar de la prohibición del Tribunal Constitucional, los partidos y organizaciones separatistas continúan adelante con su desafío:

La web oficial de la Generalidad sobre el referéndum ilegal sigue abierta, tal como anunció el consejero Homs. El Parlamento catalán ha aprobado la elección de esa especie de junta electoral que habrá de supervisar los resultados del referéndum ilegal y Artur Mas ha firmado su nombramiento. Los medios públicos dependientes de la Generalidad siguen poniendo anuncios relativos al referéndum.

El gobierno de Artur Mas, por tanto, toma decisiones e invierte recursos públicos al amparo de una convocatoria que está suspendida por el Tribunal Constitucional. Todo ello ante la pasividad de Rajoy. Y ahora, a ese abierto desafío del gobierno catalán, se le suma la presión domiciliaria al ciudadano de a pie.

Hay un argumento que muchas veces oigo repetir y que me parece profundamente injusto: hay gente que, al ver el enorme grado de movilización de la minoría separatista en Cataluña, confunde a los separatistas con el conjunto de los catalanes y echa la culpa a éstos de la situación actual. "¿Acaso no votan los catalanes - dicen algunas personas - a esos partidos que están todo el día trabajando contra España? Pues entonces serán ellos los responsables, por votarlos".

Indudablemente, hay catalanes que votan separatismo, pero hay muchos otros que no lo hacen. Y, de la misma manera que yo no soy responsable de los desastres de Zapatero, porque jamás le voté, tampoco el conjunto de los catalanes es responsable de lo que una parte haga. De hecho, son muchos los catalanes que luchan sin descanso contra el nacionalismo, tan solo para ver cómo los gobiernos de Madrid los dejan tirados. Por ejemplo ahora, en plena sedición del gobierno de Artur Mas.

715.802 catalanes ayudaron, hace ahora tres años, a que Rajoy obtuviera mayoría absoluta. Sin esos votos procedentes de Cataluña, sin los escaños que esos votos le proporcionaron, el PP no habría tenido la mayoría absoluta del Congreso. El número de catalanes que votaron al PP en Cataluña en las pasadas elecciones generales es superior al de los que formaron la famosa cadena humana hace un año o al de los que compusieron la V de resonancias fascistoides hace unas semanas.

Así que por supuesto que hay muchos catalanes que han tratado de quitarse de encima la dictadura blanca que padecen: por lo pronto, intentaron ayudar, con su voto, a darle el poder a alguien que confiaban que gobernaría para defender sus derechos.

Pero Rajoy ha respondido a esos catalanes exactamente igual que al resto de españoles: no usando su mayoría absoluta para nada y no moviendo un dedo para defenderlos de las agresiones de quienes violan sus derechos y quieren destruir España.

¿Queremos buscar culpables de la situación? Pues no miremos a Cataluña, donde hay gente aguantando a pie firme desde hace treinta años el embate de un nacionalismo generosamente financiado por los sucesivos gobiernos centrales. Miremos a Madrid, donde se sientan aquellos que dejan a los catalanes sistemáticamente abandonados a su suerte y chalanean con quienes quieren imponerles sus delirios identitarios.

Jesús Laínz, autor de España contra Cataluña (Encuentro).

¿Estado de derecho vs. democracia?
ENRIQUE GIMBERNAT El Mundo 6 Octubre 2014

LOS ARGUMENTOS a los que acuden los nacionalistas catalanes, para justificar por qué están legitimados los ciudadanos de esa comunidad autónoma para alcanzar la independencia de España en virtud de un referéndum, son dos: porque con ello no harían otra cosa sino ejercitar su «derecho a decidir» y porque quien se opone a ello, a lo que se estaría oponiendo, en realidad, es a la «democracia».

Pero, por lo que se refiere al primer argumento, hay que decir que no existen derechos subjetivos (individuales o colectivos) si no existe una norma jurídica que los reconozca, y hasta ahora los nacionalistas catalanes no han sido capaces de designar cuál es en concreto la norma en cuestión que les otorga ese supuesto «derecho a decidir». Como ya expuso en este mismo periódico, en un artículo publicado el 10 de octubre de 2007, con motivo del Plan Ibarretxe, con mucha mayor autoridad que la mía, la catedrática de Derecho internacional Araceli Mangas, en las dos resoluciones (la 1514 y la 2625) de la ONU, de la que España es Estado miembro, en las que se ha ocupado del derecho a la libre determinación de los pueblos (del «derecho a decidir»), este derecho sólo está reconocido en casos de dominación colonial y extranjera o cuando, fuera de los supuestos de colonialismo, existe en el pueblo que aspira a la autodeterminación bien una dominación racial, bien una discriminación de sus ciudadanos en su vida pública o en sus relaciones económico-sociales de carácter privado. Como Cataluña no se encuentra obviamente en ninguna de esas situaciones, de ahí que no pueda apelar al Derecho internacional para hacer valer ese supuesto «derecho a decidir». Y mucho menos aún al Derecho interno, porque la Constitución Española (CE), que es la norma suprema del ordenamiento jurídico, no sólo no reconoce el derecho de autodeterminación de las comunidades autónomas, sino que niega expresamente la existencia de tal derecho en su art. 2º CE: «La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común indivisible de todos los españoles».

A la vista de esa falta de apoyo, tanto en el Derecho internacional como en el nacional, que pudiera reconocer ese «derecho a decidir», el Parlamento catalán ha aprobado hace unos pocos días una ley ad hoc de consultas populares. Pero esa ley ni está en vigor -porque, como consecuencia del recurso de inconstitucionalidad interpuesto contra ella por el Gobierno, ha sido suspendida, como era preceptivo, por el TC, como también lo ha sido, y por el mismo motivo, el Decreto de convocatoria de referéndum en Cataluña- ni lo va a estar nunca, porque es, simplemente, de libro que la Ley catalana de consultas está en contradicción no sólo con el ya mencionado art. 2º CE, sino también con el art. 1º.2 («La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado») y con el art. 149.1.32ª que atribuye al Estado la «competencia exclusiva» para «autoriza[r] la convocatoria de consultas populares por vía de referéndum».

Ante la ausencia de una norma de Derecho objetivo internacional o nacional que reconozca ese «derecho a decidir», los nacionalistas catalanes se han dedicado a picotear en los distintos ordenamientos jurídicos del mundo hasta que han encontrado uno, el del Reino Unido -descartando a la multitud de los que no reconocen el derecho de autodeterminación de sus regiones, nacionalidades o Estados federados-, cuyo Derecho interno, previo acuerdo entre el primer ministro británico, David Cameron, y el ministro principal de Escocia, Alex Salmond, sí que permitía la celebración de un referéndum de independencia, consulta que ya se ha celebrado y en la que los escoceses se han manifestado en contra de la separación del Reino Unido.

«¿Es Cataluña menos que Escocia?», se preguntaba hace poco tiempo Artur Mas. Pero, independientemente de que, después de proclamar este eslogan, Mas no se ha molestado en aclarar dónde residen las analogías entre Cataluña y Escocia que justifiquen un tratamiento unitario de ambas regiones, teniendo en cuenta las circunstancias tan diversas que han rodeado las relaciones históricas entre Escocia y el Reino Unido, por una parte, y entre Cataluña y el resto de España, por otra, ¿es que se quiere decir, con ello, que en España hay que aplicar la legislación democrática británica, en la que los españoles (incluyendo a los catalanes) no hemos tenido arte ni parte, frente al Derecho español realmente existente, elaborado por los representantes políticos elegidos democráticamente por los españoles, también, naturalmente, por los catalanes, ciudadanos catalanes que, además, y en su día, aprobaron la Constitución Española en el referéndum del 6 de diciembre de 1978, con un porcentaje de, nada menos, el 90,46% de votos «sí» sobre una participación de, nada menos también, que el 67,9% del censo electoral de Cataluña?

Una vez expuesto por qué ese «derecho a decidir» no es tal derecho, sino un mero invento, ya que no existe norma alguna de Derecho objetivo (ni internacional ni nacional) que lo reconozca, paso a ocuparme del segundo argumento de los nacionalistas catalanes: la posibilidad de separarse de España mediante un referéndum es una exigencia de la «democracia».

Si no se celebrara el referéndum soberanista, ello pondría de manifiesto «la mala calidad democrática de España» (Mas). «Van a suspender la democracia en Cataluña» (Homs). «En democracia debemos resolver los retos que nos depara el futuro con más democracia. A nadie puede asustar que alguien exprese su opinión con un voto en una urna» (Mas). «Que no tengan miedo a la democracia y que se avengan a que el pueblo de Cataluña se exprese libre y pacíficamente» (Turull). «En democracia no debe ser pecado votar, más bien debe ser virtud» (Junqueras). Con estas frases, y otras similares, los nacionalistas catalanes apelan a la democracia para justificar por qué debe celebrarse el referéndum, negando la condición de demócratas a todo aquel que se oponga a la consulta.

Pero la «democracia» (gobierno del pueblo), en contraposición a la «autocracia» (gobierno de uno) y a la «oligocracia» (gobierno de unos pocos), si bien es un concepto lleno de contenido, carece de contornos precisos como para constituir, por sí solo, una forma de Estado. La culminación del principio democrático, la gran aportación política, social y jurídica de la civilización occidental a la humanidad, que se inicia con la Constitución de los Estados Unidos de América de 1787, y que se ha ido depurando y perfeccionando a lo largo de los siglos posteriores, es el Estado democrático de Derecho, que es precisamente la forma de Estado de España (art. 1º.1 CE: «España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho»). El Estado de Derecho, como lo es el español es un Estado democrático en cuanto que todas sus leyes (nacionales o autonómicas) son elaboradas por representantes políticos elegidos democráticamente por los ciudadanos y en cuanto que las restantes disposiciones jurídicas son dictadas por gobiernos (el Gobierno central y los autonómicos) democráticos, cuyos presidentes han sido elegidos democráticamente por parlamentos integrados por miembros elegidos también democráticamente. Pero el Estado de Derecho no es sólo democrático, es eso y mucho más: es un Estado que tiene, como características esenciales e imprescindibles, y entre otras, el reconocimiento de los derechos humanos (por ejemplo, de la libertad de expresión, de la presunción de inocencia, de la inviolabilidad del domicilio y del secreto de las comunicaciones o de los de manifestación y de reunión), la división de poderes, la sujeción de los ciudadanos y de los poderes públicos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico (el «imperio de la Ley», Preámbulo de la CE), y el sometimiento de todos los actos estatales al control de tribunales independientes.

Por ello, cuando Oriol Junqueras dice que «ha llegado la hora de saltarse la legalidad española», o cuando Mas advierte de que «no se use la Constitución para silenciar al pueblo catalán», todos ellos están despreciando el imperio de la ley, como si éste fuera algo de quita y pon, del que se puede prescindir mediante un acto voluntarista, y no lo que realmente es: una de las bases fundamentales del Estado democrático de Derecho.

Y cuando Junqueras afirma que «ninguna sentencia del Tribunal Constitucional que suspenda el Decreto que convoca el 9-N acabará con el proceso soberanista», y que «diga lo que diga el Tribunal Constitucional, la consulta debe mantenerse porque nosotros estamos para servir la voluntad del pueblo catalán», con ello está afirmando que dos de las partes personadas en el recurso de inconstitucionalidad promovido por el Gobierno central -el Parlamento catalán, que aprobó la Ley de consultas, y la Generalidad de Cataluña, que dictó el Decreto de convocatoria- no admiten que nadie por encima de ellos dictamine en contra de la constitucionalidad de ambas disposiciones, con otras palabras: está afirmando que el Parlamento y el Gobierno catalanes se consideran juez y parte, y que no quieren saber nada de la división de poderes, con lo que, al rechazar la división de poderes están rechazando, con ello, un principio sin el cual el Estado democrático de Derecho es simplemente inconcebible, es decir: inexistente.

y cuando Junqueras y otros independentistas estiman, como lo estiman, que el TC es un tribunal «politizado», porque «ha sido elegido políticamente», ignoran que, independientemente de si se podrían haber elegido o no otros miembros jurídicamente más cualificados, han sido designados conforme al procedimiento previsto en el art. 159 de la democrática Constitución Española, y que, si se considera que alguno o algunos de ellos no son imparciales, la ley otorga a las partes la facultad de recusarles, facultad de la que ya ha hecho uso el Parlamento catalán proponiendo la recusación del presidente del TC, Francisco Pérez de los Cobos, y de su magistrado Pedro González-Trevijano. Y todavía más: si esas dos o ulteriores y eventuales recusaciones se inadmiten por el TC, y éste dicta una sentencia favorable al Gobierno central, las organizaciones no gubernamentales o grupos de particulares independentistas podrán demandar a España ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (¿también un «tribunal politizado»?), solicitando que se declare que dicha sentencia del TC, estimatoria del recurso del Gobierno, no ha sido dictada por un tribunal independiente e imparcial.

Los independentistas catalanes, al acogerse a un jurídicamente inexistente «derecho a decidir», al considerar, por sí y ante sí, que no están vinculados por la Constitución ni por las leyes vigentes en España, y al rechazar la división de poderes, pretendiendo sustraer las normas emanadas del Parlamento y del Gobierno catalanes del control de los tribunales, están dirigiendo un ataque masivo contra la democracia: porque en las naciones democráticas -en todas- no existe más democracia que la democracia del Estado democrático de Derecho.

Enrique Gimbernat es catedrático de Derecho Penal de la Universidad Complutense y miembro del Consejo Editorial de EL MUNDO.

Los ciudadanos somos responsables
Antonio Robles www.cronicaglobal.com 6 Octubre 2014

Hoy en España nacen y germinan como setas proclamas populistas contra la casta política. Bien merecido se lo tienen nuestros representantes por servirse en lugar de servir, por tomar el dinero público como propio, por incumplir promesas y gestionar la confianza dada por los ciudadanos de la peor manera. Pero como bien señaló Marx en la interpretación hegeliana sobre la dialéctica histórica, las antítesis, en cuanto triunfan, toman la naturaleza de la tesis contra la que nacieron y, casi siempre, añadiríamos hoy, caen en los mismos errores del poder que combatieron. Si eso es así, habríamos de ser más prudentes a la hora de ensalzar a quienes aprovechan el hedor de tanta cloaca para embaucarnos. Los ciudadanos ahí tenemos una responsabilidad. El hecho de que no tengamos poder institucional no supone que no tengamos responsabilidad alguna en las decisiones de nuestros políticos. Muy al contrario, en una democracia somos los ciudadanos quienes los ponemos y quitamos. Si mangonean nuestras vidas con mayor o menor acierto, se debe a nuestros votos. Alguna responsabilidad tendremos en ello, pues. Y no siempre es responsabilidad menor; a veces, incluso el entusiasmo con que nos dejamos embaucar es el responsable directo de sus peores excesos.

En Cataluña hoy, se hace demasiado hincapié en la irresponsabilidad de los políticos nacionalistas por llevar a Cataluña a un callejón sin salida. ¿Solo los políticos..?

Los valores más hermosos de la humanidad, como la libertad, la igualdad, la tolerancia, el altruismo y la democracia, como sistema político para alcanzarlo, están a la baja en nombre de la patria

El pasado 19 de septiembre, en el debate sobre la ley de consultas, Albert Rivera en representación de C’s desmontó todas las falacias de parvulario de los escaños nacionalistas. Las jurídicas y las políticas, pero además introdujo una variable que habremos de tener el valor de plantear: “Si calan mensajes en la población, como España nos roba, de tipo xenófobo, evidentemente inmoral en un país democrático, y triunfan electoralmente, quizás tenemos un problema como país, quizás la solidaridad es un valor que está a la baja, quizás la igualdad es un valor a la baja. Pues hay que volver a poner de moda la igualdad, hay que poner de moda la solidaridad, hay que volver a poner de moda las libertades y la unión entre los españoles”.

“Quizás tenemos un problema como país”. Su discurso fue sensato. ¡Qué palabra tan sencilla y útil, y sin embargo tan ignorada en estos tiempos de cólera y delirios!

Esta inquietante sospecha de que la sociedad civil catalana (toda la sociedad civil, la que brama y la que calla) puede que no sea inocente, puede que tenga responsabilidad, puede que sea la representación de un tiempo histórico donde los ideales ilustrados que nos llevaron a idear los valores más hermosos de la humanidad, como la libertad, la igualdad, la tolerancia, el altruismo y la democracia, como sistema político para alcanzarlo, están a la baja en nombre de la patria. Si nos centrados en el elemento aglutinador del independentismo escocés y catalán que ha llevado a Escocia a pedir la independencia del Reino Unido y a Cataluña, al derecho a decidir, caeremos en la cuenta que es por pura codicia: Unos alegan tener petróleo y otros mayor renta per cápita que el resto de españoles. El egoísmo más ramplón, el camino inverso a la construcción europea. Tiempo de oportunistas, sepultureros de las ideas de justicia social, navajadas contra la progresividad fiscal, el único instrumento que hace posible un mundo más justo y solidario. ¿Qué es un Estado? ¿Acaso no es una sociedad solidaria donde si no llegas tú, lo hace el vecino y todos juntos se convierten así en un seguro de vida frente a la adversidad? ¿Sería justificable que Extremadura pidiera la separación de España amparándose en qué han tenido la fortuna de encontrar petróleo en sus tierras? ¿Sería justificable que quien hasta ayer recibía más que aportaba, se levante de la mesa común porque quiere comer más y mejor? ¿Sería justificable que una región como Cataluña, que ha sostenido su desarrollo industrial en los dos últimos siglos en los aranceles que España imponía para proteger sus productos de la competencia exterior y garantizarle el mercado español, quiera ahora desentenderse de las estrecheces del conjunto cuando más nos necesitamos unos a otros?

Fíjense, no hablo de leyes, ni de política, solo de valores, de aquellos valores de la Ilustración que nos hicieron más civilizados y nos dieron autonomía individual, libertad para pensar e ideas para imaginarnos un mundo sin fronteras, un mundo de ciudadanos. Eran valores para la humanidad entera. Ahora los separatistas catalanes los quieren en exclusiva, fuera del alcance de quienes hasta ayer fueron sus hermanos. Han pervertido los sentimientos de la gente tanto, que hay descendientes de andaluces de primera generación que se indignan porque parte del superávit fiscal de Cataluña sirva para sostener la sanidad en Andalucía.

Todavía sigo frotándome los ojos al recordar cómo el último 11 de septiembre, los periodistas más reputados de TV3 se habían convertido en vulgares monitores de colonias para que la “V” saliera como habían simulado en sus maquetas digitales. No informaban, formaban parte de la organización de la ANC como meros peones. Patéticos cabos furrieles de un engranaje militar sin armas, dispuestos a relatar una épica que ellos mismos estaban ayudando a inventar con su entusiasmo. Cuando pasen los años ocuparan la misma estantería que ocupa “Raza” y EL NODO de los años cuarenta.
La tentación de disculpar a los ciudadanos ante tanto dirigismo malicioso es grande. Al fin y al cabo, desde la escuela a TV3 nos hemos visto desbordados por la mayor oleada de propaganda que Europa ha sufrido desde la desplegada por el narcisista nazi, Paul Joseph Gobbels. Con permiso de Nicolae Ceaușescu y sus enemigos.

Ante tales adversidades, ¿cómo culpabilizar a esa gente corriente, que de buena fe ha salido a la calle fascinada por la tierra prometida, que les han asegurado sus políticos? Limitados en su libertad para pensar con criterio, lo más cómodo es considerar que los ciudadanos han sido condicionados, arrastrados sin su consentimiento, engañados, manipulados. Y por lo mismo, inocentes de los excesos de los políticos.

No seré yo quien disculpe un ápice a los políticos nacionalistas de su responsabilidad en la ola de desprecio a España que cimentan las vías catalanas, las V estabuladas o cualquier programa serio o de humor de TV3, pero los ciudadanos que se avienen con entusiasmo no son del todo inocentes. La mayoría es gente adulta, con capacidad racional y criterio. Habremos de preguntarnos, como se preguntó Albert Rivera, si la sociedad en que vivimos ha perdido los valores más hermosos de la humanidad de tanto repetirlos en vano. Corear libertad, democracia y derecho a decidir no basta para garantizarlos. Nada se puede decidir con criterio si previamente no hay información contrastada. Cuando el ciudadano prefiere la pereza al esfuerzo de obtenerla, cuando incluso renuncia a exigirla, es más, cuando se empecina en negar lo que la cuestiona, se convierte en cómplice de la propia manipulación. Abandonarse a los propios instintos, regodearse en las propias convicciones, es tan intolerable como dejarse manosear por la propaganda. ¿Acaso la masa que se deja reducir a meros peones de un tablero infantil propio de regímenes totalitarios, está formada por analfabetos, personas sin criterio y ciegas? Sería un insulto a la inteligencia creer que son simples borregos sin voluntad. Es más, la mayoría de los que participan más activamente en los aquelarres son personas cultivadas y con un alto concepto de sí mismos. Otra cosa es que hayan perdido en el camino a Ítaca la neutralidad y en muchos casos, toda decencia. Denles la oportunidad a las gentes de bien de encontrar una justificación elevada para cometer un delito, y tengan la seguridad de que si se dan las circunstancias adecuadas, la mayoría se abraza a ella. Lo vemos desde los asaltos a supermercados en nombre del paro, al asesinato en nombre de la patria. Aquí, el “nosotros primero” o “nosotros solos” es evidente.

Los mismos que hoy niegan la Constitución en nombre del derecho del pueblo a decidir, serían los primeros en matar mañana en una Cataluña independiente si alguien cuestionara su Constitución

Hoy en Cataluña vemos cómo en nombre de la democracia, niegan la ley, denigran la Constitución y erosionan los fundamentos de la democracia misma. Los mismos que hoy niegan la Constitución en nombre del derecho del pueblo a decidir, serían los primeros en matar mañana en una Cataluña independiente si alguien cuestionara su Constitución. Los mismos que ahora consideran lógico que una autonomía se separe de España, considerarían intolerable que Tarragona quisiera hacer lo propio ante un Estado Catalán independiente.

Quienes hoy alientan contra la desobediencia civil con una superioridad moral infundada, son ciudadanos corrientes. Como gentes corrientes son las que han comenzado una campaña de puerta a puerta para vender la independencia. ¿Ignoran que hacer un mapa del voto es atentar contra el voto secreto, fundamento mismo de la democracia?

Estamos viviendo los preámbulos de un camino sin retorno al odio. Se vote o no se vote el 9-N una zanja de recelos se abrirá de forma irreversible. Algunos políticos son directamente responsables, miles de ciudadanos lo serán indirectamente. Los partidarios del derecho a decidir han avasallado y cada día que pasa señalan a más enemigos de Cataluña, porque cada vez es más difícil ser ciudadano de Cataluña fuera del tablero de la “V”. Pronto estarán tan seguros de sí mismos que será imposible respirar. Posiblemente muchos crean sinceramente que su cruzada es la lucha por la libertad. Otros no se engañan, solo se dan cuartadas, la patria todo lo justifica.

“Una fiebre se apoderó de la nación..., “dice dramático Burt Lancaster a Spencer Tracy en “Vencedores y Vencidos”, película de Stanley Kramer, donde cuatro magistrados de la Alemania nazi son juzgados en Nuremberg, nada más terminar la guerra civil europea.

Quien tomó la palabra para inculparse, era el ministro de justicia, Ernst Janning, uno de los jueces más prestigiosos de Alemania que acabó colaborando, sin ser nazi, con los nazis: “Mi abogado pretende que ustedes crean que no sabíamos nada de los campos de concentración. ¡Ignorarlo! ¿Dónde estábamos? ¿Dónde estábamos cuando Hitler empezó a clamar su odio en el Reietchat? ¿Dónde estábamos cuando nuestros vecinos eran arrastrados a media noche, abajo? ¿Dónde estábamos cuando las terminales del ferrocarril de todos los pueblos de Alemania, los vagones para ganado eran utilizados para trasladar niños al terrible destino de su exterminio? ¿Dónde estábamos cuando llamaban a gritos en la noche? ¿Estábamos sordos, mudos, ciegos? […]¡Si no lo sabíamos es porque no queríamos saberlo! […]

No quiero disculparme por la comparación. Los fines y los medios fueron otros, pero los mecanismos de manipulación, la falta de respeto a la verdad, el sentido de rebaño y la exclusión de todo quien no comulgue con la idea nacional son idénticos y participan de la misma miseria moral.

¿Por qué seguimos callados cuando Junqueras dice que ha llegado la hora de saltarse la legalidad? ¿Por qué seguimos callados cuando nos dicen que España no les deja votar, cuando en realidad es una argucia de trilero para vender con el derecho al voto, la independencia? ¿Por qué seguimos callados cada vez que arremeten contra la Constitución o cuestionan la honorabilidad de los jueces, si estos no sentencian a su favor? ¿Por qué seguimos callados ante tanta corrupción cada vez que el corrupto es un caradura envuelto en la bandera catalana o alega haberlo hecho por el bien de la construcción nacional? ¿Por qué seguimos callados cada vez que a un barrendero no le dan trabajo en un Ayuntamiento por no saber catalán o multan a un comerciante por tener el rótulo de su negocio en castellano? ¿Por qué consentimos que se adoctrine a nuestros hijos en la escuela y se utilice la lengua catalana como un instrumento político en lugar de un recurso educativo? ¿Por qué consentimos que la televisión pública se emplee para alistar a los ciudadanos en el nacionalismo y provocar rechazo contra España? ¿Por qué consentimos que se manipule el pasado para robarnos el presente? ¿Por qué callamos cuando vemos que los hijos de nuestros vecinos siguen sin poder estudiar en su lengua materna? ¿Es que estamos sordos, mudos, ciegos?
La patria lo encubre todo, es la coartada perfecta para dar rienda suelta a los instintos étnicos más sucios. Son ellos, como fueron todos los líderes de todos los tiempos quienes arrastraron a la gente. Pero hoy y ayer hubo gente dispuesta a dejarse persuadir y otras a resistirse. Nadie tiene disculpa. Cuando Albert Rivera dijo, seguramente abatido por la actitud insurreccional de tantos miles de catalanes contra la constitución: “quizás tenemos un problema como país” estaba formulando el verdadero problema, el más terrible de los problemas, el que no tiene solución o tiene una solución preñada de daños colaterales para varias generaciones: que los ciudadanos son responsables también de esta deriva porque la sociedad como tal ha perdido los valores de solidaridad, justicia, igualdad, humanidad, sugestionada por cuatro traficantes de tribus llegados del nacionalismo más retrógrado del siglo XIX.

Nadie podrá decir mañana que él no sabía nada. Todos los que viven hoy del negocio nacional son responsables. Todos, también los ciudadanos de la calle.

Desenmascaremos (Podemos 2)
Ricardo Carreras www.lavozlibre.com 6 Octubre 2014

Doctor por la UCM, emprendedor, activista y experto en redes sociales

De todos los videos que han aparecido sobre el mesiánico caudillo de Podemos, el que mejor aclara lo que realmente piensa es éste de aquí arriba.

ESTADO ESPAÑOL
En este acto de 2009, el auténtico Pablo Iglesias se muestra,desinhibido, sin la actual máscara de político trasversal. Se reconoce radical de extrema izquierda, partidario de Izquierda Anticapitalista. Habla de “Estado Español” dejando claro, una vez más, que no cree en España. Esto ya lo ha demostrado en numerosas ocasiones, con palabras y hechos, asesorando por ejemplo a Beiras, un político nacionalista gallego radical.

A LA IZQUIERDA DEL EUROCOMUNISMO
Iglesias critica el Eurocomunismo, y a uno de sus más destacados dirigentes, el italiano Enrico Berlinguer. Recordemos que el Eurocomunismo fue un movimiento dentro de algunos partidos comunistas occidentales, en los años 70s, para desvincularse de la URSS -deberían haberlo hecho mucho antes- y la aceptación de la democracia pluralista. Esto coloca a Pablo Iglesias a la izquierda del Partido Comunista Español, que aunque tarde, aceptó el Eurocomunismo.

También previene Iglesias de las limitadas posibilidades revolucionarias de la izquierda radical en la Europa actual, ilustrando su idea con el caso de los terroristas alemanes de la Fracción del Ejército Rojo (Rote Armee Fraktion en alemán), también conocida como la banda Baader-Meinhof, que acabaron fracasando pese a su extrema coherencia (algunos asistentes al acto aplauden cuando nombra a esta banda terrorista responsable de más de 30 asesinatos).

SUS VERDADES COMO PUÑOS: EN ESTE PAÍS SE ENCARCELA A CIUDADANOS VASCOS POR HACER POLÍTICA
Dentro de este breve pero intenso discurso, Iglesias expresa la necesidad de decir “verdades como puños” entre otras que “me parece un escándalo que en este país se encarcele a ciudadanos vascos por hacer política”. Se despide diciendo que los del PP, como herederos de Franco, “no son demócratas” y levantando el puño.

Tras este video, que recomiendo encarecidamente a todos los que quieran votar a Podemos en las próximas elecciones, queda claro que la ideología de esta formación no es “transversal” sino de extrema izquierda radical.

EL ADN DE PODEMOS, COMUNISTA REVOLUCIONARIO
Dice Iglesias que al PP le huelen los pies a Franco, y que su ADN es franquista. Pues bien, si analizamos cómo nació Podemos, veremos que la “operación coletas” nació de Izquierda Anticapitalista, partido heredero de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR), procedente a su vez del Frente de Liberación Popular (FLP), la sección española de la IV Internacional Comunista. Esta internacional la fundó el bolchevique Bronstein, alias León Trostky, que estaba ideológicamente a la izquierda de Stalin, porque él era partidario de internacionalizar la revolución, mientras que el sádico psicópata georgiano quiso imponer primero el comunismo en la Unión Soviética - y lo logró, sacrificando a millones de personas en el altar revolucionario. El ADN de Podemos, por tanto, es de la extrema izquierda comunista revolucionaria. Leyendo a Marx, Lenin y Trotsky, entenderemos la forma de pensar y actuar de Iglesias y la mayoría de los dirigentes de Podemos.

El centralismo democrático, por ejemplo, desarrollado por Lenin para controlar con mano de hierro el Partido Bolchevique, nos sirve para entender cómo quiere organizarse Podemos. Se aplicó en la Unión Soviética y se aplica en todas las dictaduras comunistas, desde Cuba hasta Corea del Norte. Consiste en dar apariencia de democracia radical en la base, para que en la práctica todo el poder se concentre en la cúspide, sin instancias intermedias. En la Unión Soviética el Politburó acumulaba todo el poder real, mientras que los soviets en teoría tenían mucho poder y en la práctica ninguno. En Cuba, los miembros del grupo de trabajo del Buró Político (por cierto, un grupo de ancianos militares, todos blancos menos uno) controlan todo el partido y el estado. Y así sucesivamente. En Podemos harán lo mismo. Ya está inventado. Una base formada por una multitud de círculos asamblearios –donde mandan muchos no manda nadie- inconexos, y una cúspide que acumule todo el poder. En las votaciones para elegir el equipo de trabajo que organizará la futura asamblea donde se definirá la organización del partido, la lista –cerrada- de Iglesias obtuvo el 86,8% de los votos.

El concepto de los círculos, claramente, es más viejo que el agua tibia. Lenin y Trotsky los usaron en la revolución de 1917. Eran los soviets de obreros, campesinos y soldados. Trotsky incluso usa la palabra “círculos” en algunos de sus escritos. Era una manera de que el partido bolchevique lograra apoyo social, sin perder el control de la revolución.

El concepto de la revolución permanente e internacional, lo ha aplicado a su manera el chavismo venezolano, asesorado por varios de los dirigentes de Podemos como Monedero o Errejón.

PARA LIGAR HAY QUE VESTIRSE
Estas y otras ideas, las ocultan los de Podemos. Cuenta Iglesias, que al igual que Lenin hablaba de “Paz y pan” en 1917” –en realidad su lema era “Paz, pan y tierra”-, los comunistas tienen que disimular para ganar las elecciones, porque, según el mismo Iglesias, “para copular -él lo expresa más vulgarmente- hay que desnudarse, pero para ligar hay que vestirse”.

Esto ya lo pensaba Trotsky –que de demócrata no tenía nada, y de criminal de guerra mucho, al igual que Lenin. Lo escribió varias veces, por ejemplo en sus escritos acerca de la revolución española, cuando decía que la vanguardia proletaria debía usar “consignas democráticas” como una forma de atraer a la masa social.

Para un comunista revolucionario como Iglesias, el fin justifica los medios–por eso tienen tanta ambigüedad respecto a la violencia terrorista. No valoran realmente la democracia en una economía de mercado. La consideran en gran medida una farsa. La constitución, en palabras de Iglesias, es “un papelito”. El auténtico objetivo es destruir el capitalismo, y lograr la igualdad absoluta, y para ello es necesaria la dictadura del proletario o de la vanguardia intelectual. Ganar las elecciones es una forma de tomar el poder. Un paso intermedio.

Iglesias ya ha dejado ver lo que realmente piensa de la libertad de prensa. Piensa que debe limitarse. Y que es difícilmente compatible con la propiedad privada de los medios de comunicación. Opina, en su fuero íntimo, que sólo los medios estatales son auténticamente legítimos. Por ejemplo el 'Granma' en Cuba –eso sí que es un gran medio de comunicación, y muy objetivo, por eso los cubanos lo usan de papel higiénico- o el 'Pravda' en la felizmente extinta Unión Soviética.

Iglesias da lecciones de democracia, pero no ha dicho ni una palabra en contra de la dictadura comunista que oprime Cuba. Critica a la casta en España, pero alaba a la casta castrista -55 años incrustada en la piel del pueblo cubano. Cuando va a Cuba es para decir en la televisión pública que la dictadura castrista es un referente.

También parece que le importa un bledo la situación de los derechos humanos o de la mujer en Irán. Recibe con mucho gusto los euros que le paga el gobierno de los Ayatolas por el programa que tiene en una televisión pública de ese gobierno.

Trotsky criticaba la unión de fuerzas revolucionarias con partidos burgueses de izquierdas –la estrategia promovida por Stalin tras el VII congreso de la III Internacional, que cuajó en los Frentes Populares- por considerar que quitaba fuerza a la revolución. Siguiendo esta lógica de Trotsky –Iglesias seguramente lo tiene entre sus autores de cabecera- queda claro que Podemos no va a coaligarse con ningún otro partido –algo que sería lo lógico en un partido normal, dado el actual sistema electoral español- porque aspira a tomar el poder en solitario, para, una vez consolidado en él, descalabrar a España en el barranco de una revolución de inspiración comunista.

Al lado de esta secta, y de este caudillo, la casta que nos gobierna es angelical. Si Podemos gana las elecciones, echaremos de menos a cada uno de los muchos corruptos e ineptos que anidan en el PP y el PSOE.

Terrorismo islamista
Occidente y la secta de los asesinos
Pedro de Tena Libertad Digital 6 Octubre 2014

Ortega sentía tan hondo su pertenencia y su servicio a Occidente que incluso fundó en 1923 la Revista de Occidente. Como él, me siento afortunado por haber nacido en este Occidente que ha aportado individuos (mujeres incluidas demasiado tarde, cierto, pero incluidas), riqueza, ciencia, derecho, democracia, espíritu de reforma y empresas unitivas entre otras cosas, no todas ellas buenas. Este Occidente, el que considera que lo que no debe ser, no tiene que ser, no está en decadencia. No, no se trata sólo de Europa, sino de Europa y América en su conjunto. Esa "muchedumbre de modos europeos", hombres y mujeres abiertos al futuro, era contrapuesta por don José a las "cabezas pesadas nacidas para existir bajo las perpetuas tiranías de Oriente." Pero si no estamos en decadencia, al menos todavía, sí que estamos, eso sí, ante la irreverencia hacia nosotros mismos: no sabemos cuál y cuánto es el valor de lo que representamos. Por poner un ejemplo, el terrorismo, desde ETA o el IRA hasta el terror de las decapitaciones televisadas de infieles al islam, es inaceptable. Se trata de asesinatos y de asesinos, que es lo que Occidente quiso dejar de vivir y ser.

Como muchos, he sentido en mí la atrocidad de esas imágenes en las que un asesino vestido de negro y con la cara tapada cortaba el cuello a otro hombre con la frialdad de una fiera. Asesinos hubo y hay muchos, en Occidente y en Oriente, pero sólo en Oriente se constituyó lo que se llamó la Secta de los Asesinos, fundada para "convertir a sus hombres en audaces sicarios y homicidas, que comúnmente son llamados asesinos, para poder matar con su temeridad a quien quisiese y ser temido por todos". La secta de los asesinos, también islámica de raíz chiita, data del siglo VIII y tuvo su apoteosis entre ese siglo y el XIII, momento en que Gengis Khan (Alau, rey de los tártaros según Marco Polo) los exterminó por haber asesinado a uno de sus hijos. Rediviva ahora bajo la apariencia de Califato Islámico, se caracterizaba por asesinar a su víctima en presencia de una multitud que podía ver de cerca el espectáculo. Su estrategia esencial fue el asesinato selectivo, detallista y a cuchillo. Pero a diferencia de los asesinos del Califato, morían tras matar, precisamente por su cercanía. Si en sus comienzos colocaban una daga bajo la almohada de la víctima para advertirle de que su destino estaba trazado, ahora lanzan al espacio emisiones de televisión con su imagen humillada y sin esperanza de compasión. Estamos, pues, ante una nueva secta de asesinos alimentada por el desprecio incubado dentro de Occidente hacia sí mismo. Cuando oigo a compatriotas justificar la barbarie de esta secta, siento profundamente la necesidad de una reacción de los occidentales.

Recordaba Ortega que uno de los males de Occidente era su íntima hipocresía, su incapacidad de reconocer que hay cosas que son aunque no deban ser. Pues sí, la maldad, la crueldad, la insensibilidad ante la víctima y su dolor existen. Durante toda su historia la pasión de Occidente ha sido conocer, no sólo la naturaleza, sino además el bien. Hay cosas que son buenas y cosas que son malas para la especie en su conjunto y para su convivencia y supervivencia. Pero estamos a un paso de ver con detalle y de cerca la decapitación de una persona y seguir comiendo como si tal cosa. Incluso hay quienes son capaces de culpar a la víctima. "Algo habrá hecho o habremos hecho". Occidente, nosotros, hemos ido abandonando la barbarie para ir aceptando la convivencia en libertad, otra gran herencia del cristianismo. Como decía Ortega, lo que caracteriza a Occidente es el reconocimiento de la vida como libertad y eso implica defender eficaz y decididamente esa forma de entender la vida.

Una secta de asesinos despiadados que usa el islam como señera (como el terrorismo nacionalista tiene otras) no puede ser el bien ni puede ser consentida por Occidente, no sólo Estados Unidos, sino toda América y Europa, que tienen, tenemos, derecho a la defensa. Cuando aquí, encima, oímos a algún desquiciado repentizador de paridas pedir la desaparición del Ministerio de Defensa, nos deberíamos llevar las manos a la cabeza. Pero ¿en manos de quién estamos?

El peligro musulmán
Diógenes Díaz Carabalí. Minuto Digital 6 Octubre 2014

Tarde nos damos cuenta del peligro musulman. Ya el dictador libio, Muamar Gadafi, dijo, que el primer paso para la islamización de Europa es el ingreso de Turquía a la Unión Europea.

Diógenes-Díaz-Carabalí-150x150Y es que los muslmanes atacan de todas las formas y de todas las maneras. No tienen ningún afán. Así se gasten un milenio, su intención es exterminar a los infieles, y basta decir que infieles somos todos aquellos que no acogemos el islam. Debemos morir con el cuello cortado. Han recurrido a la taghiyya (disimulo, mentira) para camuflarse, engañar, destruir. Pueden, bajo esta premisa sagrada, aparecer incluso como cristianos, y la verdad, lo han logrado.

En su tiempo, se pusieron al lado del nacismo, colaboraron en muchos aspectos para salir favorecidos, lo mismo que gracias al apoyo de partidos marxista llegaron al poder estableciendo estados islámicos. Mientras otros, disfrazados de demócratas, se aliaron con Estados Unidos para establecer dictaduras (Ayatolla Jomeini en Iran), o el llamado “Cordón Verde” para rodear a la Unión Soviética, países que después se convirtieron en problema para los americanos (Afganistan y Pakistán). Su capacidad de disfraz llega hasta las mismas goteras de su archienemigo Israel, han colaborado con el estado judío si se trata de expulsar ciudadanos de otras creencias, mientras los judíos negaban que las comunidades árabes usaban prácticas como la lapidación (aparente paraíso).

En el otro método, paciente y a muy largo plazo, es vencer a occidente por sustracción de materia acabando con su población. Mientras en estos países la población nativa decrece, la de origen musulman se duplica. Se considera que en 2030 habrá un total de 10 países del continente europeo con más de un diez por ciento de población musulmana. Sin contar que Turquía, Kosovo y Albania tendrían una clara mayoría de fieles del islam, y Bosnia y Macedonia estarían cerca del cincuenta por ciento mientras que Montenegro se quedaría en el 21,5%. Ya habrá tres países de la actual Unión Europea que superen este diez por ciento. Uno es Bulgaria, con más del 15 por ciento. Pero los otros dos son mucho más representativos al ser fundadores de la Unión. Francia llegará al 10,3 por ciento, con casi siete millones de musulmanes y Bélgica alcanzará el 10,2%. Otros estados como Suecia, Austria o Reino Unido se acercan al 10 por ciento. Por su parte, el país más poblado de la UE, Alemania, tendrá más de 5,5 millones de musulmanes. Mientras tanto, España llegará en 2030 a los casi dos millones de mahometanos. La población musulmana de Estados Unidos está alrededor del 4%.

Todo porque mientras occidente ha tomados radicales métodos de planificación familiar (Malthusianismo) como solución económica del mundo, los musulmanes no planifican y tiene población menor de treinta años para invadir de mezquitas las ciudades del viejo continente. Han aprovechado el socialismo para pregonar la igualdad de hombres y mujeres, útil para que ellas mejoren sus derechos, pero peligroso cuando optan por rechazar la procreación, la familia, el matrimonio, mientras los musulmanes pueden contraer nupcias con varias mujeres a la vez. La Secularización, el socialismo, la fementida igualdad ha sido terreno para una población envejecida hoy en Europa, que tiene que suplir mano de obra, origen de la crisis económica de las últimas décadas, con inmigrantes provenientes del norte de áfrica, todos musulmanes.

Aragón / SECTOR PÚBLICO
El agujero de la Expo de Zaragoza de 2008 roza ya los 700 millones de euros
ROBERTO PÉREZ / ZARAGOZA ABC 6 Octubre 2014

En 2013 se anotó otros 22,6 millones de pérdidas, y este año volverá a sumar números rojos pese a las continuas inyecciones de fondos públicos

Las pérdidas acumuladas por la aventura de la Expo que se celebró en Zaragoza en el año 2008 encaran ya la cifra de los 700 millones de euros. En estos momentos superan ampliamente los 600 millones, un agujero económico que no parece encontrar fondo porque, de hecho, este 2014 la sociedad pública que gestiona el recinto que albergó la Expo volverá a anotar pérdidas multimillonarias.

La Exposición Internacional duró solo tres meses, del 15 de junio al 15 de septiembre de 2008. Los cientos de millones invertidos en la construcción de los edificios y espacios de la Expo se pretendían recuperar luego reconvirtiendo los pabellones de la Muestra en un gran complejo de oficinas. Pero aquellas previsiones que repitieron con entusiasmo las autoridades cuando el Estado, el Gobierno aragonés y el Ayuntamiento de Zaragoza se embarcaron en organizar la Exposición Internacional se han demostrado irreales.

La contabilidad de la sociedad pública que promovió la Expo acumulaba ya a finales de 2008, nada más pasar esos tres meses de la Muestra, unas pérdidas de 501,8 millones de euros. A partir de ese momento arrancaba el proceso para reconvertir los espacios en parque empresarial. De nuevo, decenas y decenas de millones de euros invertidos y sin retorno, no cuando menos hasta el momento.

De hecho, hasta el momento el mejor cliente de la sociedad pública que gestiona el recinto, Expo Zaragoza Empresarial S.A., es la Administración. A falta de empresas privadas que compren o alquilen esos espacios, el Gobierno aragonés –desde el año 2010 dueño de esta sociedad con el 98% de sus acciones– se ha «autoalquilado» oficinas en ese recinto. Allí tienen su sede diversos organismos y entidades de la Administración autonómica, como la propia Corporación Empresarial Pública de Aragón.

El Ejecutivo autónomo ha tenido que seguir inyectando fondos para mantener a flote unas cuentas ruinosas en Expo Zaragoza Empresarial. Ahora lo hace pagando alquileres a su propia empresa pública. El más abultado, los 7,5 millones que abona al año por los edificios que acogen desde el año pasado la Ciudad de la Justicia, el complejo que ha centralizado los juzgados de la capital aragonesa.

Aún así, las pérdidas siguen acumulándose. A los 501,8 millones de euros perdidos hasta el 31 de diciembre de 2008 se le han añadido bastantes más desde entonces. El año pasado, por ejemplo, otros 22,6 millones. La cifra ya rebasa ampliamente los 600 millones y este año, con seguridad, sumará varios millones más. Según la previsión del propio Ejecutivo regional hecha hace un año, este 2014 Expo Zaragoza Empresarial S.A. se anotará otros 7,13 millones de pérdidas, pero está por ver a cuánto ascienden realmente los números rojos, porque sistemáticamente se incumplen las previsiones para peor.

Por ejemplo, en 2013 el Gobierno aragonés previó inicialmente que esta sociedad iba a perder 6,68 millones, pero acabó perdiendo 22,6. Incidió fundamentalmente la depreciación de activos, la pérdida de valor de los inmuebles que tiene en propiedad. En solo dos años, esa depreciación ha sido de más de 30 millones de euros.

Si a las pérdidas contables, a esos más de 600 millones acumulados hasta ahora, se le añaden las inyecciones de fondos públicos que se destinan año tras año para mantener a flote esta empresa pública, la suma ya supera con seguridad los 700 millones de euros.

Bruselas arremete contra la política de España en I+D: “Escasa, ineficaz y burocrática”
Pablo García (Bruselas) www.vozpopuli.com 6 Octubre 2014

Un informe de la Comisión, encargado por De Guindos, identifica “islas de excelencia” científicas, pero sitúa al país por debajo de la media europea y ve escaso el número de empresas. Aboga por seguir con las reformas estructurales, pide invertir el 0,7% del PIB y critica la descoordinación autonómica.

El pasado viernes 3 de octubre, la secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación, Carmen Vela, presentó en el Congreso un informe relativo a las políticas de I+D+i en España que pasó bastante desapercibido. Titulado Erac Peer – Review of Spanish Research and Innovation System. Final Report, el informe fue encargado por el Ministerio de Economía que dirige Luis de Guindos a la Comisión Europea y entregado a las autoridades españolas en julio. Publicado ahora, durante 90 páginas viene a decir que España necesita destinar más dinero a la investigación, que el país está por debajo de la media europea en cuanto a logros científicos, que los investigadores envejecen y sus plazas no se reponen, que la burocracia impera por doquier, que las empresas que exportan I+D son muy pocas o que la descoordinación autonómica agrava la situación. Casi nada.

Existe una versión resumida en la web del Ministerio de Economía, pero este medio ha tenido acceso al informe completo en inglés, en el que han participado funcionarios de la Comisión, académicos de cuatro universidades europeas y expertos e investigadores de Bélgica, Estonia, Francia, Alemania y Suecia. Y desde el arranque se ataca desde todos los ángulos la política del Gobierno en innovación y desarrollo, si bien se concede la existencia de “islas de excelencia” antes de señalar, por ejemplo, que el sistema en su conjunto está “condicionado por la existencia de un modelo de gobernanza fragmentado, tanto vertical como horizontal”. “Las rigideces institucionales dificultan la circulación efectiva del conocimiento y de las personas”, se puede leer.

Por debajo de la media
En todas las estadísticas España está por debajo de la media europea, ya sea en Recursos Humanos, financiación y soporte, firmas inversoras o efectos económicos

En todas las estadísticas España está por debajo de la media europea, ya sea en Recursos Humanos, financiación y soporte, firmas inversoras o efectos económicos. Todas estas manifestaciones vienen soportadas por diferentes gráficos a lo largo del informe. En este sentido, el documento persevera en que “en el ámbito de la investigación se constata la existencia de un sistema dual” porque “pese a la elevada calidad de una parte de los resultados, la media del Sistema es, sin embargo, baja”.

Bruselas recomienda que la inversión tenga como objetivo alcanzar el 0,7%del PIB en tres años, frente al 0,6% actual. “Tan importante es la financiación”, añade el texto, “como un horizonte financiero estable que permita una correcta planificación y desarrollo” de dicha inversión. No por nada, la Comisión, parte constituyente de la llamada Troika, recomienda seguir con las reformas estructurales emprendidas por el Gobierno de Mariano Rajoy.

El informe rehúye de la confrontación y de las acusaciones severas, pero las recomendaciones revelan un tono muy crítico con la marcha actual de las políticas de I+D+i. Así, indica que “es necesario introducir un cambio radical en la gestión y en la estructura de la carrera investigadora”. Éste permitiría “promocionar el liderazgo científico” y dotar de más autonomía a los investigadores más brillantes. O, yendo todavía más lejos, el documento precisa que “se necesita una carrera investigadora alternativa al estándar vigente y ligado al modelo funcionarial”.

La Comisión, parte constituyente de la llamada Troika, recomienda seguir con las reformas estructurales emprendidas por el Gobierno de Mariano Rajoy

Funcionarios más flexibles
Sin decirlo por las bravas, el Peer Review plantea que el I+D nacional debe de abandonar la esfera pública y caminar hacia el ámbito privado o mixto. “Hay varios ejemplos en distintos países europeos donde los investigadores permanecen técnicamente como miembros de la Administración (funcionarios) pero desarrollan su actividad en entornos más flexibles, que fomentan la movilidad y que reconocen y premian la excelencia”.

Dentro de la pretensión de fomentar la iniciativa privada, los expertos alertan de la ausencia de firmas en España. “Se constata la existencia de un número muy reducido de grandes empresas que pueden actuar como elementos tractores en el ecosistema de innovación”, puede leerse, “así como de un reducido número de micro empresas y empresas con capacidades de I+D e innovación, significativamente más bajo en términos per cápita que en el resto de los países del entorno europeo”.

Otro punto crítico es el de la cohesión autonómica y sus efectos en el I+D, aunque el informe no se explaya aquí demasiado. “En el ámbito regional, los mecanismos de coordinación son insuficientes”, señala, apuntando a “duplicidades a nivel estratégico”. En total, hay diez recomendaciones, que se completan con una “sistema de evaluación” que tenga la potestad de asignar recursos, una “agencia independiente” o el establecimiento de un “mercado y cultura para la innovación”.

La plataforma 'Hazte Oír' nos envía esta propuesta
Asociación Tolerancia 6 Octubre 2014

La plataforma 'Hazte Oír' nos envía esta propuesta que debiéramos difundir entre nuestros familiares y amigos del otro lado del Ebro. Tiene ingenio y es potencialmente atractiva.

Amigos:

Señor Artur Mas:
La Constitución me autoriza a votar en su referéndum. Tengo derecho a expresar mi opinión en las urnas sobre lo que usted plantea.

Así pues, inclúyame en la lista del censo electoral para votar desde Barcelona el próximo 9 de noviembre

Una serie de políticos liderados por Artur Mas está a punto de conducir a España a la ruptura, a la secesión. ¿Pero sabes una cosa? Tú y yo podemos hacer mucho para evitarlo. Para empezar, envíale ahora mismo este mensaje a Artur Mas:

Señor Mas: la Constitución me autoriza a votar en su referéndum. Tengo derecho a expresar mi opinión en las urnas sobre lo que usted plantea. Así pues, inclúyame en la lista del censo electoral para votar desde Barcelona el próximo 9 de noviembre:
http://www.hazteoir.org/alerta/62872-12-octubre-barcelona-es-capital-espana

El desafío independentista marcha firme hacia su propósito de destruir todos los lazos que nos unen. El 9 de noviembre sigue convocado el referéndum ilegal y los partidos proconsulta se han declarado en rebeldía contra el Tribunal Constitucional y las altas instituciones del Estado. La situación es gravísima.

Pero tú y yo tenemos coraje, voz y miles de razones para vencer a la amenaza de la ruptura de la paz, la libertad y la convivencia de todos. Así que movilicémonos para frenar la ruptura de nuestro país.
Envíale un mensaje a Artur Mas explicándole que tu voto cuenta. Que la Constitución garantiza tu derecho a decidir sobre lo que afecta a España. Que si saca las urnas a la calle tendrá que escuchar tu decisión. Y que Cataluña no es propiedad de Mas y de los secesionistas, sino tuya y mia y de todos los españoles:

Muchas personas en Cataluña están tan preocupadas como tú y como yo con lo que está sucediendo. Y han decidido celebrar juntas el próximo 12 de octubre la Fiesta Nacional en pleno centro de Barcelona.

Tal vez puedes acompañarlas para hacer visible tu apoyo a nuestros compatriotas catalanes. Si te es posible, acude, por favor, al gran acto de celebración de la Fiesta Nacional en la plaza de Cataluña de Barcelona, el próximo domingo, a las 12:00 horas, bajo el lema "La España de todos”.

Movilízate, acude con tu familia y amigos, será un evento reivindicativo y político, de reconocimiento de la unidad de todos, pero también será un acto musical, festivo, gastronómico. Haz que Barcelona sea por un día la capital de esa España que quieren silenciar.

Soy consciente de lo que te pido. Desplazarte en coche desde cualquier rincón de España, hacer kilómetros, sacrificar un domingo de relax… Aún así, te lo pido y sé que si puedes, lo harás. Porque nuestro país sólo se salvará con ciudadanos comprometidos y responsables como tú. Cada día lo tengo más claro.

Es tu nación, la de todos, la que quieren romper.
Si el 9-N pretenden consumar la ruptura saltándose la ley, demuéstrales el 12-O, a las 12:00 horas, en la plaza de Cataluña de Barcelona, que somos más los que queremos vivir en la ley, en armonía, sintiéndonos españoles y catalanes, pues ambas cosas son compatibles y deseables.

Demuestra que la voluntad de nuestra nación es permanecer unida convirtiendo Barcelona, por un día, en la capital de España. Tu esfuerzo valdrá la pena, te lo aseguro.
Estamos en un momento histórico en que nos jugamos el futuro de España. Y este 12-O hay que estar presente en la plaza de Cataluña de Barcelona apoyando la unión y rechazando la ruptura.
¡Gracias, porque sé que harás lo humanamente posible por acudir!

Ignacio Arsuaga y todo el equipo de HazteOir.org
P.D. Por favor, no olvides enviar tu mensaje a Artur Mas, diciéndole que Cataluña no es de su propiedad, sino de los ciudadanos de toda España:
http://www.hazteoir.org/alerta/62872-12-octubre-barcelona-es-capital-espana


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Una efeméride aciaga para Cataluña que debería hacer reflexionar a Mas
EDITORIAL El Mundo 6 Octubre 2014

MARX PARAFRASEÓ a Hegel para advertir de que «los grandes hechos y personajes de la historia aparecen dos veces:una como tragedia y otra como farsa». En la entrevista con Jorge Fernández Díaz que hoy publicamos, el ministro del Interior retoma el axioma marxista para ilustrar el precipicio al que Artur Mas y Oriol Junqueras están empujando a Cataluña, comparándolos con la figura de Lluís Companys.

Tal día como hoy, hace 80 años, el entonces presidente de la Generalitat y líder de ERC proclamó desde el balcón de la Generalitat el Estat Catalá dentro de la inexistente República Federal Española. Aquel pulso al Estado y a la Constitución vigente de 1931 se saldó con medio centenar de muertos, el encarcelamiento de todo el Govern y la suspensión de la Generalitat. Exactamente 43 años después, en 1977, otro presidente catalán, el nacionalista moderado Josep Tarradellas, volvió del exilio para reactivar el autogobierno y aseguró que mientras él gobernara no volvería a producirse nunca en Cataluña un día tan aciago como aquel 6 de octubre de 1934. El ministro del Interior tiene la «sensación» de que el aventurerismo de Mas y el radicalismo de Junqueras pueden acabar retrotrayendo a Cataluña 80 años. Es posible que la involución que se teme el ministro del Interior parta sólo de la estupefacción que produce en el Gobierno el desprecio de la legalidad con que se conduce Artur Mas. Pero lo que no es discutible a estas alturas es que el actual presidente catalán carece del seny que sí tenía Tarradellas y que, en su política de hechos consumados, no sólo se ha convertido en rehén de ERC, que ya saca 6,7 puntos a CiU en intención directa de voto -según el último barómetro del Centro de Estudios de Opinión Catalán-, sino que ha situado a CiU al borde de un cisma y ha llevado peligrosamente al Parlament y el resto de instituciones de la Generalitat hacia la insumisión. Unió escenificó ayer la fractura que existe en CiU al decidir no secundar a Convergència en la campaña en favor de la consulta. El planteamiento de Unió, que dio libertad a sus militantes para apoyar o no la independencia, es coherente y pone a Mas en una situación interna complicada.

El problema del presidente de la Generalitat es que ha llegado ya al final de la escapada. Ha agotado todas las vías y no puede seguir presentándose como garante de la legalidad y abanderado de la ruptura al mismo tiempo. Dinamitó la vía institucional al ratificar la aprobación del consejo consultivo de seguimiento del 9-N, lo que lo sitúa en el terreno de la desobediencia. Y tampoco le queda margen político porque ni ERC ni la CUPle consienten que siga mareando la perdiz, entre otras cosas, porque ya se están agotando los plazos para poner en marcha el dispositivo para que la pretendida consulta pueda celebrarse el 9-N.

La profusión de fotos pretendidamente históricas -ora firmando la convocatoria, ora con todas las formaciones proconsulta, ora junto a 800 alcaldes independentistas- no librarán a Mas de su responsabilidad como gobernante ni de la presión de sus socios minoritarios, que se sienten engañados y están dispuestos a sacar tajada de lo que consideran la «complicidad» del president con la Constitución. Mientras, Mas sigue huyendo hacia adelante como un auténtico Mr. Ripley del soberanismo. Por eso ayer volvió a pedir diálogo al Gobierno -cuando lo que en realidad exige es acatamiento- e insistió en que el 9-N se votará en Cataluña «con consenso político, de una manera correcta, positiva y constructiva», pese a que es público y notorio que la unidad del bloque independentista pende de un hilo;que todos sus pasos en aras de la consulta quebrantan las leyes; y que el proceso divide a la sociedad y violenta la convivencia.

Estado de excepción en Cataluña
LUIS HARANBURU ALTUNA. EL CORREO.  6 Octubre 2014

· El nacionalismo catalán, como en su día el radical vasco, pretende establecerse en la excepcionalidad, como instancia legitimadora de su voluntad de escisión.

Con Franco supimos lo que era el estado de excepción y, ahora, de la mano de Mas y Junqueras, estamos a punto de conocer la versión nacionalista de dicho estado. Tratan de poner entre paréntesis la ley que no les gusta. Situarse fuera de la norma constitucional para, desde esa excepción, formular una nueva norma invocando una soberanía original y previa, equivale a proclamar un estado de excepción. Ese es el contenido que el padre del derecho a decidir, Carl Schmitt, atribuía a la soberanía política.

Carl Schmitt se afilió al partido nacional-socialista alemán, pero su más apreciado modelo no era otro que Mussolini. El jurista alemán lo visitó en su palacio de Piazza Venecia, donde pudo manifestarle su admiración. También manifestó su entusiasmo al régimen franquista, que con tanta frecuencia hechó mano del estado de excepción.

Fue uno de los pensadores más influyentes del siglo XX, aunque sus seguidores no siempre lo citen. Su influencia alcanzó a los neocoms americanos de la época de Reagan y Bush. Hoy en día son nuestros nacionalistas quienes, sin mencionarlo, ponen en practica sus ideas. Ven compatible su decisionismo con la democracia, pero llevado a su extremo es constitutivamente antidemocrático.

Dice el nacionalismo que los derechos humanos constituyen el fiel de su balanza, siempre y cuando se incluya entre ellos el derecho a decidir. Ocurre, sin embargo, que el supuesto derecho a decidir no constituye ninguna ley, sino que tan solo es una apetencia política. La capacidad de decisión de los humanos es lo que conforma al ser humano, pero dicha capacidad excluye algunos asuntos y cuestiones que son el núcleo incontrovertible de la sociedad democrática.

Pese a ser España una democracia formal y homologada, nuestra capacidad de decisión excluye, por ejemplo, el cuestionamiento de las obligaciones fiscales o la desobediencia a la autoridad legalmente constituida. Entre las exclusiones de nuestra capacidad de decisión, cabe incluir la del cuestionamiento de la integridad territorial del Estado que nos acoge. Ningún país del mundo contiene en su Constitución la opción de su desmembramiento. Los nacionalistas, sin embargo, reclaman entre sus supuestos derechos la facultad de la escisión unilateral y anteponen su derecho de decisión a la norma constitucional que a todos nos constituye en ciudadanos. El derecho a decidir es, por su difuso contenido, el talismán que justifica y trata de legitimar el pensamiento reaccionario, que hace ya un siglo dio curso a dos guerras mundiales y a la más atroz de las deshumanizaciones.

Es la vieja cantinela del egoísmo trastocado en discurso agónico y victimismo doloso. Fue Carl Schmitt quien, tomando pie en el pensamiento conservador de Donoso Cortes y Maistre, formuló la teoría del decisionismo en el que se sustenta el derecho a decidir de los remozados nacionalismos de Euskadi y Cataluña. El decisionismo consiste, en breve, en la preeminencia de la voluntad sobre el derecho. Haciendo suya la frase del Leviathan de Hobbes –«auctoritas non veritas facit legem»–, postuló la preeminencia del la autoridad sobre la verdad.

Fue el mismo C. Schmitt quien formuló la teoría de que era el estado de excepción lo que verdaderamente constituía la esencia de la soberanía. Es decir, solamente el soberano es capaz de establecer la excepción sobre la que ulteriormente se erige la nueva legitimidad. El nacionalismo catalán, como ya en su día lo intentó el nacionalismo radical vasco, pretende establecerse en la excepcionalidad como instancia legitimadora de su voluntad de escisión. ETA no lo consiguió por la violencia terrorista, el nacionalismo catalán pretende lograrlo con el desbordamiento popular inducido desde las élites políticas. En el fondo de la cuestión lo que asoma es la frontal oposición, entre los usos de la democracia deliberativa y el decisionismo unilateral, que busca el conflicto para asentar la excepcionalidad como partera de la soberanía política. Este estado de excepción, como origen de la legitimidad soberana, pretende dejar en suspenso la vigente norma constitucional, apelando a otra legitimidad que tendría su origen en la necesidad absoluta de formular la soberanía de la nación catalana.

C. Schmitt concebía a la democracia como algo esencialmente antiliberal. Él afirmaba que la democracia consistía en la identidad entre gobernantes y gobernados, lo cual supone necesariamente la homogeneidad, es por ello que afirmaba que «el poder político de una democracia estriba en saber eliminar o alejar lo extraño y lo desigual, lo que amenaza la homogeneidad». Para Carl Schmitt ni el nazismo, ni el bolchevismo eran regímenes no democráticos. En su opinión, la dictadura es el auténtico vehículo de la unidad popular. El pensamiento político de Schmitt es también hondamente anticonstitucional; siempre estuvo fascinado por lo excepcional, lo no organizado, lo irregular. El territorio ordinario de la política es la crisis. No puede aspirarse a la domesticación de la política. Ésta no puede someterse nunca a reglas fijas.

El panorama político de España es sombrío y no augura una salida fácil del laberinto al que los nacionalismos nos han conducido. Ellos buscan la arcaica y reaccionaria identidad de un sueño impostado. Buscan la excepcionalidad que los constituya en soberanos, poco les importa la nobleza de su causa o la legitimidad de sus pretensiones, al fin y al cabo, como afirmaba Mussolini, «hemos creado un mito; el mito es una fe, un entusiasmo noble; no necesita ser real, es un empuje, una esperanza, fe y valor. Nuestro mito es la nación». Curiosamente el honorable Artur Mas arengaba, recientemente, a tener fé, esperanza y valor para establecer lo que, cada vez, se parece más a un estado de excepción.

Soluciones “dos por uno”: suspensión de las autonomías andaluza y catalana
ernesto milá Minuto Digital 6 Octubre 2014

La pasividad de Rajoy ante el referéndum soberanista catalán, hace que lo fíe todo en el recurso ante el Tribunal Constitucional. No hay más iniciativas, ni plan C (el A era desarmar la ofensiva nacionalista ofreciendo al big boss Pujol como carnaza ante la opinión pública y el B el citado recurso a presentar). Más allá de eso, todo será improvisación y negociación. Pero el problema no terminará ni con la sentencia al recurso ni con una negociación que generará malestar y crispación en las dos partes. Y es que la Cataluña autonómica no tiene solución… como tampoco la tiene, por otras razones, Andalucía. Posiblemente, la solución a ambos problemas consista en situarlos en el mismo plano y resolverlos, como habría que haberlos resuelto desde hace años, cuando se tuvo la conciencia clara de que en ambos casos, la corrupción se había hecho el elemento más característico de ambas autonomías.

Cataluña – Andalucía, amigos para siempre en la corrupción
En Cataluña, la madre de todas las corrupciones fue Banca Catalana. A partir del momento en el que Pujol entendió que podía utilizar el sentimentalismo y la emotividad en su defensa y suscitar manifestaciones populares de amplio seguimiento al grito de “No me atacan a mí, atacan a Cataluña”, adquirió la conciencia plena de ser el big boss de la política catalana al que le todo le sería permitido. Unido al hecho de que las simetrías electorales creadas por la Constitución hacían de los votos “catalanes” algo imprescindible cuando un partido estatalista quería gobernar sin mayoría absoluta.

En Andalucía las cosas ocurrieron de una manera similar a poco de subir Felipe González al poder. Al cabo de 100 días de estrenar poltrona en la Moncloa, González entendió que podía hacer y deshacer a su antojo. Supo que podía confiscar grupos empresariales y repartirlos entre los amigos, supo que si los hermanos de Alfonso Guerra habían salido indemnes de sus trapacerías, aquello mismo podía seguir haciéndose a gran escala. Y, sobre todo, desde antes de la llegada al poder, la Fundación Ebert, dependiente de la socialdemocracia alemana, la que inventó y financió al PSOE a partir del congreso de Sûresnes, le enseñó a González que, en democracia, todo son cálculos electoralistas, fácilmente previsibles.

Se trata, simplemente, de crear “clientelas electorales” que supongan verdaderas bolsas de “votos cautivos” en poder de una sigla. Pase lo que pase, esa bolsa electoral siempre estará agradecida a quien le ha arrojado alguna migaja (en este caso el PER) y le deberá, a cambio, fidelidad electoral pase lo que pase. Eso ha sido lo que le ha permitido al socialismo andaluz mantenerse en el poder desde los orígenes mismos de la Junta de Andalucía y, por mal que lo hayan hecho, por escándalos que se hayan acumulado, nunca jamás, el PP, ni partido alguno, ha podido constituir una alternativa real de sustitución.

En Cataluña las cosas se han hecho siguiendo una técnica más depurada. Desde que Pujol asumió la presidencia de la Generalitat se ha tratado de “catalanizar el país” partiendo de la base de que así se lograría que el electorado votaría solamente a opciones nacionalistas. La catalanización, seamos claros, ha hecho que en una comunidad en la que existían dos identidades (la que se expresaba en catalán y la que se expresaba en español), una de ellas haya impedido a la otra mostrar su personalidad. O dicho de otra manera: ha sido asfixiada.

La política es así: unos buscan clientelas electorales pervirtiendo el concepto de democracia electoral y de mayoría, y otros lo buscan adulterando y retorciendo los signos de identidad de una comunidad.

Parece que nada de esto es ilegal, amoral o inmoral sí, ilegal no. Sin embargo, lo que une en santa hermandad a Cataluña y Andalucía no es esto, sino el que en ambas comunidades se alcanzó las más altas cotas de corrupción que se hayan visto en gobierno alguno civilizado. Sí, porque Cataluña y Andalucía están hermanadas, no solamente en que sus “regímenes” inamovibles se prolongan durante más de treinta años, sino porque sus clases políticas regionales están compuestas por verdaderos cleptomaniacos.

Seamos claros: desde el punto de vista electoral, ya se ha demostrado que es inviable desplazar tanto a la cleptocracia andaluza como a la cleptocracia nacionalista catalana. La adulteración de la historia, junto al clientelismo andaluz y al culturalismo de guante blanco catalán, han eternizado en el poder autonómico a unos partidos cuyo balance final es ampliamente negativo: tasas de paro y de paro juvenil más altas de toda España, tasas de inmigración, especialmente islamista, por encima de la media, fracaso escolar, desindustrialización, sectores cada vez más amplios de la población próximos al umbral de la pobreza o debajo del mismo, desaparición acelerada de la clase media y decisiones caciquiles de sus gobiernos autonómicos (que no por aparecer en toda la España de las autonomías son menos evidentes en estas dos comunidades).

La suspensión temporal de los Estatutos de Andalucía y Cataluña, única solución
Esa imposibilidad fáctica de que tales gobiernos sean desalojados mediante el recurso electoral (cuando en 2003 los socialistas vencieron en Cataluña, formaron un tripartido que intentó –y consiguió- desbordar al nacionalismo de CiU mediante la impulsión de un nacionalismo aún más ciego y fanatizado), hizo que en ambas comunidades arraigaran niveles de corrupción intolerables que, para colmo, estaban amparados por la sensación de impunidad que les daba el saberse inamovibles.

Y lo que es peor: en situaciones así, resulta imposible atajar esa corrupción porque es amparada, protegida y estimulada desde el poder autonómico. Así, por ejemplo, en Cataluña se llegó a crear una “Oficina Antifraude” para evitar que cualquier fraude procedente del nacionalismo fuera perseguido. Mientras, en Andalucía, el régimen de aforamientos impedía que las investigaciones policiales pudieran avanzar con soltura.

Así pues, lo que tenemos en Cataluña y en Andalucía son dos regímenes autonómicos, encarrilados por el vial de la corrupción y a los que resulta imposible detener por vías judiciales “normales”. Pero hay, por supuesto, vías de excepción.

Corresponde a los juristas constitucionalistas explicar en base a qué artículos de la constitución, un régimen autonómico que no alcanza a realizar sus fines puede ser suspendido temporalmente para facilitar una auditoría y una investigación en profundidad sobre su gestión. Incluso los grandes establecimientos comerciales cierran una vez al año “por inventario”, pues bien, más que inventario es de balance de lo que hay que hablar y, sobre todo, establecer en base al derecho, si ha existido una gestión responsable o fraudulenta de los recursos en manos de estas autonomías.

A fin de cuentas, democracia no es votar, sino instalar a gobiernos eficientes, honestos y responsables en el poder. Y los gobiernos autonómicos catalán y andaluz han sido cualquier cosa menos eficientes, honestos y responsables.

Una investigación en profundidad no puede ser realizada mientras estos mismos gobiernos sigan teniendo en sus manos los recursos del poder, pudiendo cerrar y obstruir las investigaciones, coaccionar o sobornar a testigos, destruir pruebas, mentir en los medios. Cataluña y Andalucía lo demuestran tan a las claras que no parece necesario insistir sobre ese punto. Si se quiere “limpiar” las corruptelas, hay que desarmar a los corruptos. Y en la medida en que los corruptos utilizan los estatutos de autonomía como trinchera y excusa para justificar sus exacciones, existe una incompatibilidad entre la buena marcha de una investigación sobre los regímenes autonómicos y el ejercicio de los mismos. Una suspensión temporal sería lo único que rompería esta dinámica infernal. No hay otra.

La ausencia de Poder y Autoridad en la España de 2014
¿Quién pone el cascabel al gato? En España hay “gobierno”, lo que no hay es “poder”. Se ha llegado a esto gracias a los excesos identitarios traídos por las autonomías que han debilitado al Estado hasta dejarlo exangüe y sin funciones. A lo que se ha unido que la clase política (de derechas y de izquierdas) carece ya de “estadistas” dignos de tal nombre y en el mejor de los casos estamos ante gestores temporales de la cosa pública a los que ni siquiera se les exige eficiencia, ni capacitación.

Así pues no somos muy optimistas respecto a que ni PP ni PSOE pacten una mayoría para aprobar la suspensión de tales autonomías. En el caso del PSOE, porque en Cataluña fue algo y todavía no se ha dado cuenta de que hoy ya es un grupúsculo sin futuro, y en Andalucía porque el “régimen” está en sus manos y no están dispuestos a renunciar a la tarta.

En cuanto al PP, tampoco tiene mucho interés en llegar al fondo de la cuestión y resolver el problema de una vez por todas: después de Cataluña y Andalucía, sería lógico que en Galicia o en Castilla-León se produjeran suspensiones de este tipo para poner las cosas en orden (que distan mucho de estarlo). Y otro tanto ocurriría con el resto de autonomías. Sin olvidar que tanto el Estado como los Ayuntamientos se producen procesos similares. No olvidemos, y es importante, que el régimen nacido en 1978 pasará a la Historia con mayúscula, como caracterizado especialmente por la corrupción (como el caciquismo caracterizó a la Restauración…).

No podemos, pues, por menos que ser pesimistas. Resumimos:
1) La solución al problema soberanista no es el recurso de inconstitucionalidad.
2) El actual proceso soberanista se cerrará en falso, ocasionando malestar por ambas partes.

3) Ese malestar será permanente y volverá a reproducirse cuando cambie el gobierno de la nación.
4) La única solución al problema es hermanar Cataluña con Andalucía, suspendiendo ambos estatutos de Autonomía y realizando una depuración de responsabilidades penales por la gestión de los gobiernos autonómicos.

5) Esta suspensión haría que se resetearan las situaciones políticas en ambas comunidades generándose nuevos equilibrios de fuerzas y generando un marco adecuado para modificaciones de los regímenes autonómicos que evitaran situaciones similares en el futuro.

6) Si no se opera tal suspensión, los procesos centrífugos en Cataluña y la corrupción inamovible en Andalucía persistirán por tiempo indefinido, sumiendo a todo el país en una situación insostenible e inviable para el Estado y para la Sociedad.

7) Todo induce a pensar que la suspensión temporal de los Estatutos de Autonomía es una solución lógica… pero inaplicable. Con lo que quedaría sólo esperar que aparecieran nuevas fuerzas políticas que modifiquen profundamente el panorama político español.

8) Pero en el panorama político español no aparece ninguna fuerza política interesada en asumir la idea de Estado, reivindicar la soberanía, la fuerza y el poder del Estado contra la centrifugación y la corrupción.

De todo lo cual se deduce que… no hay salida. Así que se trata sólo de ser realistas reconocer y asumir que la situación actual tiene mala salida y que en el momento actual, cualquier salida que pueda aplicar el PP, es una salida en falso y el prolongar la larga agonía de los problemas.

Estado de excepción en Cataluña
LUIS HARANBURU ALTUNA. EL CORREO.  6 Octubre 2014

· El nacionalismo catalán, como en su día el radical vasco, pretende establecerse en la excepcionalidad, como instancia legitimadora de su voluntad de escisión.

Con Franco supimos lo que era el estado de excepción y, ahora, de la mano de Mas y Junqueras, estamos a punto de conocer la versión nacionalista de dicho estado. Tratan de poner entre paréntesis la ley que no les gusta. Situarse fuera de la norma constitucional para, desde esa excepción, formular una nueva norma invocando una soberanía original y previa, equivale a proclamar un estado de excepción. Ese es el contenido que el padre del derecho a decidir, Carl Schmitt, atribuía a la soberanía política.

Carl Schmitt se afilió al partido nacional-socialista alemán, pero su más apreciado modelo no era otro que Mussolini. El jurista alemán lo visitó en su palacio de Piazza Venecia, donde pudo manifestarle su admiración. También manifestó su entusiasmo al régimen franquista, que con tanta frecuencia hechó mano del estado de excepción.

Fue uno de los pensadores más influyentes del siglo XX, aunque sus seguidores no siempre lo citen. Su influencia alcanzó a los neocoms americanos de la época de Reagan y Bush. Hoy en día son nuestros nacionalistas quienes, sin mencionarlo, ponen en practica sus ideas. Ven compatible su decisionismo con la democracia, pero llevado a su extremo es constitutivamente antidemocrático.

Dice el nacionalismo que los derechos humanos constituyen el fiel de su balanza, siempre y cuando se incluya entre ellos el derecho a decidir. Ocurre, sin embargo, que el supuesto derecho a decidir no constituye ninguna ley, sino que tan solo es una apetencia política. La capacidad de decisión de los humanos es lo que conforma al ser humano, pero dicha capacidad excluye algunos asuntos y cuestiones que son el núcleo incontrovertible de la sociedad democrática.

Pese a ser España una democracia formal y homologada, nuestra capacidad de decisión excluye, por ejemplo, el cuestionamiento de las obligaciones fiscales o la desobediencia a la autoridad legalmente constituida. Entre las exclusiones de nuestra capacidad de decisión, cabe incluir la del cuestionamiento de la integridad territorial del Estado que nos acoge. Ningún país del mundo contiene en su Constitución la opción de su desmembramiento. Los nacionalistas, sin embargo, reclaman entre sus supuestos derechos la facultad de la escisión unilateral y anteponen su derecho de decisión a la norma constitucional que a todos nos constituye en ciudadanos. El derecho a decidir es, por su difuso contenido, el talismán que justifica y trata de legitimar el pensamiento reaccionario, que hace ya un siglo dio curso a dos guerras mundiales y a la más atroz de las deshumanizaciones.

Es la vieja cantinela del egoísmo trastocado en discurso agónico y victimismo doloso. Fue Carl Schmitt quien, tomando pie en el pensamiento conservador de Donoso Cortes y Maistre, formuló la teoría del decisionismo en el que se sustenta el derecho a decidir de los remozados nacionalismos de Euskadi y Cataluña. El decisionismo consiste, en breve, en la preeminencia de la voluntad sobre el derecho. Haciendo suya la frase del Leviathan de Hobbes –«auctoritas non veritas facit legem»–, postuló la preeminencia del la autoridad sobre la verdad.

Fue el mismo C. Schmitt quien formuló la teoría de que era el estado de excepción lo que verdaderamente constituía la esencia de la soberanía. Es decir, solamente el soberano es capaz de establecer la excepción sobre la que ulteriormente se erige la nueva legitimidad. El nacionalismo catalán, como ya en su día lo intentó el nacionalismo radical vasco, pretende establecerse en la excepcionalidad como instancia legitimadora de su voluntad de escisión. ETA no lo consiguió por la violencia terrorista, el nacionalismo catalán pretende lograrlo con el desbordamiento popular inducido desde las élites políticas. En el fondo de la cuestión lo que asoma es la frontal oposición, entre los usos de la democracia deliberativa y el decisionismo unilateral, que busca el conflicto para asentar la excepcionalidad como partera de la soberanía política. Este estado de excepción, como origen de la legitimidad soberana, pretende dejar en suspenso la vigente norma constitucional, apelando a otra legitimidad que tendría su origen en la necesidad absoluta de formular la soberanía de la nación catalana.

C. Schmitt concebía a la democracia como algo esencialmente antiliberal. Él afirmaba que la democracia consistía en la identidad entre gobernantes y gobernados, lo cual supone necesariamente la homogeneidad, es por ello que afirmaba que «el poder político de una democracia estriba en saber eliminar o alejar lo extraño y lo desigual, lo que amenaza la homogeneidad». Para Carl Schmitt ni el nazismo, ni el bolchevismo eran regímenes no democráticos. En su opinión, la dictadura es el auténtico vehículo de la unidad popular. El pensamiento político de Schmitt es también hondamente anticonstitucional; siempre estuvo fascinado por lo excepcional, lo no organizado, lo irregular. El territorio ordinario de la política es la crisis. No puede aspirarse a la domesticación de la política. Ésta no puede someterse nunca a reglas fijas.

El panorama político de España es sombrío y no augura una salida fácil del laberinto al que los nacionalismos nos han conducido. Ellos buscan la arcaica y reaccionaria identidad de un sueño impostado. Buscan la excepcionalidad que los constituya en soberanos, poco les importa la nobleza de su causa o la legitimidad de sus pretensiones, al fin y al cabo, como afirmaba Mussolini, «hemos creado un mito; el mito es una fe, un entusiasmo noble; no necesita ser real, es un empuje, una esperanza, fe y valor. Nuestro mito es la nación». Curiosamente el honorable Artur Mas arengaba, recientemente, a tener fé, esperanza y valor para establecer lo que, cada vez, se parece más a un estado de excepción.


Del pujolismo a la revuelta
Pablo Mosquera La Voz 6 Octubre 2014

Digno y honrado, tanto por el cargo que ostenta como por la ejemplaridad de su comportamiento ante la sociedad. Evidentemente, cualquier parecido entre el comportamiento de Pujol y la realidad, mera coincidencia.

Pero hay dos cuestiones muy interesantes para la historia de este país. ¿Cómo una sociedad tan civilizada como la catalana ha podido aguantar durante más de dos décadas a una saga familiar? Un clan bien organizado, que obró al más puro estilo de sagas descritas por la literatura, en las que un territorio se convierte en la finca de amores y desamores para un apellido que comienza como en Lo que el viento se llevó, en torno a una ambición.

¿Qué razones hubo para dejarles hacer a su antojo durante tanto tiempo? Y es que nadie en este país puede creer que la Agencia Tributaria y otros organismos «inteligentes» hayan descubierto los entresijos del pujolismo coincidiendo con la última Diada. O formaba parte de un pacto o, como dijo el furioso páter de la patria, se trata de un árbol con muchas ramas... En cualquier caso, el pujolismo que compareció ante los representantes del poder social catalán recordaba a Carlos I de Inglaterra ante el puritano Oliver Cromwell.

La saga del pujolismo, que en su soberbia infinita se revuelve contra los bancos por quebrar su silencio ante el Estado en materia de cuentas ocultas, procedentes de negocios con tufo a comisiones cobradas por la costumbre que termina por ser fuente de derecho, colocó al hombre de confianza en el sillón de la presidencia de la nación sin Estado propio, precisamente para aprovechar la crisis del Estado español y promover el proceso soberanista.

¿Acaso dudaba alguien de la ilegalidad del proceso? Todos saben cuál es el recorrido. Pero tenemos tres incógnitas. ¿En qué momento la retaguardia tomará el mando? ¿Hasta dónde agitarán al pueblo? ¿Cuales serán las consecuencias?.

Dicho en Román paladino, ¿se atreverán, con sus líderes a la cabeza, a enfrentarse con el Estado español en las calles? ¿Hasta dónde está dispuesto el Estado español -ejecutivo-legislativo-judicial- a permitir la revuelta?

Y digo revuelta, porque ya han anunciado que la decisión del Tribunal Constitucional «puede» promover la violencia. Lo han usado, como otro argumento más, en el recurso frente a la suspensión cautelar de la consulta del 9-N. Desobediencia que ya se ha producido en el Parlamento de Cataluña.

EL CÓMO Y EL POR QUÉ
Un artículo canta las verdades calladas por interés del Padrino Pujol
El Semanal Digital 6 Octubre 2014

Que el diario de los Godó haya dejado pasar un texto como el que ha publicado este sábado da qué pensar. ¿Algo se mueve en Cataluña? Al menos algunos saben quiénes han sido cómplices.

Gregorio Morán, veterano periodista autor, en su momento, la biografía más cruda y menos edulcorada de Adolfo Suárez, es el autor de un largo artículo en el que pone de manifiesto cómo lo de Jordi Pujol era algo que se palpaba en el ambiente desde el momento en que fue "exonerado de una de las estafas más escandalosas de la historia bancaria de Catalunya".

El periodista no da crédito a cómo se comportó la presidenta del Parlament catalán con alguien que había reconocido lo de sus cuentas y del que se publican todos los días informaciones sobre comisiones ilegales y otros chanchullos:

"Le ha invitado a comer. No creo que haya precedentes en la historia parlamentaria de Europa que un político delincuente haya tenido el privilegio de compartir mesa y mantel con quien va a dirigir el debate".

El por qué lo explica Morán en una frase:
"Casi todos se lo deben todo, porque, como muy bien expresó su señora, modelo de mujer y esposa, al decir de las masas, una Evita Perón con floristería: la Generalitat era su casa".

"Liquidó todo lo que podía tener de integrador la Enciclopedia Catalana, llevó a Ediciones 62 al colapso, creó un periódico, El Observador, que merecería un estudio sobre la instrumentalización política a costa del erario. Consiguió el control de los medios de comunicación en Catalunya, absolutamente", continúa Morán, que hace mención a la soga en casa del ahorcado.

Precisamente ahí se dirigen parte de sus críticas, hacia el mundo de la intelligentsia cultural y periodística catalana, que Pujol, calificado como "padrino", domaba a base de cultivar sus egos:

"¿A qué periodista, escritor, personaje de la cultura no invitó a charlar con el señuelo de haber escrito un artículo brillante, un libro agudo o una reflexión interesante? La vanidad profesional quedaba colmada porque uno encontraba su libro o su artículo encima de la mesa del exhonorable, convenientemente subrayado, a partir de lo cual se desarrollaba la más surrealista de las conversaciones: un monólogo del Padrino".

Métodos de la KGB aplicados por la ABC catalana para fichar a los reacios a la consulta
Miguel Massanet  www.diariosigloxxi.com 6 Octubre 2014

Puede resultar increíble y, a algunos todavía nos parece que estamos viviendo un mal sueño, una horrible pesadilla, que lo que comenzó con la declaración de un orate, molesto por los resultados obtenidos en unas elecciones en las que esperaba ganar con holgura y acabó perdiendo escaños; a la que han seguido unos años en los que, paso a paso, ante la aparente indiferencia del Estado, se ha ido infiltrando, en una parte importante de la ciudadanía catalana, el virus del odio hacia España y la sensación de que ésta era la culpable de todo lo que no funciona bien en esta región; olvidándose de que quienes fueron los verdaderos artífices de la precaria situación en la que dejaron a la autonomía catalana no fueron los del PP, que nunca han gobernado en esta región, sino los gobernantes del Tripartito, presidido por el señor Montilla, que dejaron al país en una situación insostenible y con una deuda pública superior a los 50.000 millones de euros. Como sabemos, el triunvirato que empezó a gobernar la Generalitat catalana en el 2006, estaba formado por los socialistas, los de ERC y los de ICyV; bajo la denominación de “Gobern d`Entesa (Gobierno de entendimiento).

Sin embargo, el gobierno de CIU que les sucedió nunca ha querido reconocer que los males que ahora padece Catalunya procedían de sus anteriores gobernantes, sino que ha preferido cargar las tintas contra el gobierno de Madrid, sosteniendo que desde allí se estaba robando a los catalanes, que Catalunya enviaba mucho más al resto de España de lo que ella recibía de ella y, manteniendo que si España sobrevivía se debía a la buena marcha de la economía de los catalanes. Lo que se han dejado en el bolsillo, porque no les conviene decirlo, son las cantidades que han venido recibiendo desde el Gobierno central para que pudiesen seguir pagando a los empleados públicos, las deudas millonarias que tienen contraída con las farmacias y las prestaciones a jubilados y parados que, por si alguien no lo sabe, suben a más de 500.000, en una país que apenas llega a los siete millones de habitantes.

Conviene decir que la comunidad de Madrid, de los 66.000 millones de euros que se recaudaron en concepto de IRPF, IVA e Impuestos especiales en el 2.011, tan solo percibió 11.474 de financiación, mediante transferencias estatales; por el contrario Catalunya de 27.149 millones recaudados recibió una financiación de 15.777 millones, un 58’1% de la recaudación, mientras los madrileños apenas consiguieron un 17’3%. Por si faltaran pruebas de quienes eran los que hacían los verdaderos negocios a costa de los impuestos catalanes, ha aparecido el gran escándalo de la familia Pujol que ha puesto la mordaza a muchos de los que decían que era Madrid quien robaba a Catalunya, quedando demostrado que los ladrones estaban en casa.

En todo caso, las cosas ya han llegado a un punto que parece que no tiene retorno. La suspensión cautelar de la convocatoria y la Ley de Consultas catalana, sigue sin detener el impulso separatista que hoy se ha reafirmado con el apoyo de 700 ayuntamientos de Catalunya a la locura del señor Mas. Y aquí es cuando, los españoles que vivimos en Catalunya, tenemos que poner el grito al cielo ante la iniciativa, fomentada por el señor Mas y sus acólitos, y puesta en marcha por la Asamblea Nacional Catalana y el Omnium Catalán ( el sector más radical de catalanismo independentista) de, contradiciendo la suspensión cautelar ordenada por el TC, pretenden seguir haciendo propaganda de la consulta del 9N mediante el procedimiento de ir de puerta en puerta (ya han empezado por la localidad barcelonesa de Badalona) para poner a los badaloneses y resto de catalanes en el brete de llenar un cuestionario en el que deben pronunciarse sobre si van a votar o no, la lengua que se usa, y, lo que todavía es peor, ¡ se da por supuesto que Catalunya continuará dentro de Europa y que las relaciones comerciales continuarían como antes de la declaración de independencia!, con lo cual, aparte de importunar a los ciudadanos con preguntas que no tienen ninguna obligación de responder, se les está engañando de una forma ignominiosa, porque cualquier persona medianamente ilustrada ya conoce que, una Catalunya independiente, estaría automáticamente excluida de la Europa comunitaria y las relaciones comerciales se verían duramente afectadas, ya no sólo con el resto de España, que también, sino con el resto del mundo al verse sometidas al pago de aranceles.

Dan por supuesto que seguirían en el euro y formulan una triple pregunta sobre lo que el entrevistado considera más importante: a) seguir en el euro, b) asegurar las relaciones comerciales con los otros países europeos y c) (en el colmo del cinismo dan por supuesto que entra en sus potestades decidir o no seguir en la UE): Ya decidiremos si queremos o no continuar en la UE. ¡Y se quedan tan panchos! Pero es que, detrás de lo que parece ser una simple encuesta informativa, hay lo que se puede considerar un atentado contra la intimidad de las personas, su derecho a mantener su opinión en secreto y lo que todavía se puede considerarse más peligroso: en realidad se trata de poder identificar los que forman parte del grupo afín al separatismo y, por otra parte, tener una relación, perfectamente identificada, con nombre y domicilio, de los ciudadanos que no son afines a la causa del separatismo. Una verdadera tarea de fichaje para, en un futuro, poder premiar a quienes les apoyan y tomar represalias con los que no son de los suyos. Y los que se nieguen a contestar ya quedarán identificados.

Y, entre tanto, nuestro Gobierno enfrascado en un lenguaje indefinido, una cantinela que, por archiconocida, no deja de entrañar un gran peligro. Porque, señores, cuando se insiste en “Ley y diálogo” parece que lo de la ley queda en un segundo lugar y se insiste en un diálogo imposible que, de tanto insistir en ello, es como si estuviesen dispuestos a conceder cualquier cosa que no sea la independencia (algo que no está en sus manos) con tal de evitarse el trago de actuar tal y como disponen las leyes españolas para casos de tan manifiesta insurrección a la Constitución y las propias leyes penales. Ya se han acabado los tiempos de dialogar, de ceder y tensar, ahora el desafío de los extremistas ya ha entrado en una fase que no cabe más que tomar las medidas precisas para que se enteren de una vez de que, en España, no caben quienes pretendan dividirla.. ¿Cuándo se van a enterar en Madrid que si ahora ceden en cualquier cosa, aunque sólo sea de índole económica, lo van a interpretar como una victoria y, al poco tiempo, insistirán de nuevo en el tema del separatismo? O se actúa con energía o se tira la toalla, porque cualquier otra solución intermedia no tiene el más mínimo futuro.

El señor Rajoy debería dejarse de perder el tiempo, de permitir que en Catalunya se acabe de malear la situación y tomar las medidas para que, lo que todos barruntamos que va a suceder, no acabe por ocurrir si, como parece, se está preparando un verdadero sarao protagonizado por una parte importante del pueblo catalán. O así es como, señores, y una vez más, desde la óptica de un ciudadanos de a pie que vive en Catalunya, advertimos que desde Madrid las cosas se ven desde una perspectiva que no coincide con la que estamos palpando los que vivimos aquí. Demasiada prepotencia y demasiadas palabras huecas, no son lo que en este momento nos hace falta. ¡Acción!

Cataluña / «estat català»
El suicidio de Cataluña
sergi doria / barcelona ABC Cataluña 6 Octubre 2014

Se cumplen ochenta años de la rebelión del 6 de octubre

Esquerra Republicana de Catalunya es un partido coherente con sus señas de identidad. Hace ochenta años quebraba la legalidad republicana con el 6 de octubre y ahora preconiza la «desobediencia civil». Si algo molesta al nacionalismo es recordar esa fecha que le vincula con el golpismo.

Constituida a «correcuita» en 1931, en torno al carismático Macià, la naciente ERC se vio, demasiado pronto, con todo el poder en las manos. Macià se hartó de prometer «casetes amb hortet», pero su muerte en 1933 evitó que su electorado le reclamara sus promesas. Fallecido el excoronel, la luna de miel con el anarquismo se acabó y, además, ganaron las derechas en España. Una carga demasiado onerosa para Lluís Companys. De hecho, el 14 de abril del 31, el que llamaban «L'Ocellet» ya quería ser presidente pero el Avi Macià frenó su ambición.

En octubre de 1934, se produjo una pinza entre el bolchevismo del ala radical del PSOE de Largo Caballero y la secesión de un Companys empujado por el sector fascista de su partido, los «escamots» de Estat Català de los hermanos Badia y el consejero Josep Dencàs.

Si algo molesta al nacionalismo es recordar esa fecha que le vincula con el golpismo.
En el catálogo del añorado editor Jaume Vallcorba sobresale un título al que conviene acudir en el 80 aniversario de la rebelión de la Generalitat contra el gobierno de la República: «Abans del sis d’octubre», del abogado Amadeu Hurtado (1875-1950). Impulsor de «La Publicitat», fundador del semanario «Mirador», Hurtado fue un catalanista de ley que en 1934 redactó un dietario a vuelapluma, mientras defendía ante el Tribunal de Garantías Constitucionales la «Ley de Contratos de Cultivo» del gobierno Companys, denunciada ante el alto Tribunal por la Lliga de Cambó: aquel conflicto catalán sirvió de pretexto para el «Sis d’octubre».

Después de negociar en Madrid con el presidente Alcalá Zamora y el ministro Samper, Hurtado retornó a Barcelona con la sensación de haber cumplido con su labor. Lo que más le sorprendió es que a Companys y sus voceros, la solución del contencioso agrario ya no les importaba: estaban preparando la sedición. Leer sus dietarios en la actual coyuntura produce cierto escalofrío... Hurtado ve que la política catalana está más ancorada en el conflicto que en la negociación. Amigo personal de Macià -vivían en la misma calle de Vilanova i la Geltrú-, su pactismo choca con el Estat Català, formación que califica de «núcleo principal del futuro nazismo». La apreciación coincide con una de las crónicas de Pla: será difícil prohibir la camisas azules de Falange, cuando ya han desfilado en Montjuich las camisas verdes de Estat Català. De esta manera, se pregunta el ampurdanés, «¿quién podrá evitar que el fascismo de aquí se manifieste estentórea y crudamente?».

Gaziel se preguntaba si era necesario enfrentarse al gobierno central con la agresividad de Companys:
En junio del 34, los «rabassaires» de Esquerra blanden hoces de aceroy en el balcón del Parlament se arría la tricolor republicana para poner una estelada: «Un grupo que está situado ante la entrada principal, debajo del balcón, agita una bandera catalana con la estrella solitaria sobre campo azul, y la ovaciona con delirio», anota Hurtado. Describe a Companys «sin inquietudes espirituales, que se ‘engresca’ i ‘desengresca’ según la corriente del momento, que no conoce ni entiende a fondo ningún problema de gobierno pero de todos ellos aprovecha lo que tienen de asequible para la multitud, y que entre exaltaciones y depresiones excesivas, se ha sentido a última hora catalanista…». Es el perfil del político que fracasó en Madrid –un leridano asumiendo la cartera sobrante de ministro de Marina en el primer gobierno Azaña-, y saca pecho desde Cataluña. Su conclusión es demoledora: «La experiencia un tanto vejatoria de su paso por el ministerio de la República le ha dado la sensación de que fuera de nuestro ambiente no tendría ningún papel a jugar».

Día de la Marmota
Companys quiere deslumbrar a su pareja, la separatista Carme Ballester y a la rama ultra de su partido. Tarradellas no le sigue en su aventura y no volverá con él hasta el 36. La adrenalina catalana consistía -antes y, lamentablemente, ahora- en lo que Hurtado denomina «la protesta tradicional». El contencioso agrario pudo resolverse, pero se utilizó para poner en crisis la España republicana, más allá del signo derechista del gobierno. El Tribunal de Garantías Constitucionales equivalía al actual Tribunal Constitucional que ha suspendido la Ley de Consultas. El testimonio de Hurtado resuena a estas horas: «Los más perjudicados seremos nosotros, los que hemos procurado influir con éxito para que la política catalana deje de ser una protesta continua y se convierta en una obra de gobierno». Si la inconsciencia tiene calendario, nuestros gobernantes continúan en el Día de la Marmota del masoquista Onze de Setembre y el tragicómico Sis d’Octubre.

Hurtado remató su diario con una sentencia que el presente corrobora: «Por mucho tiempo los motivos de nuestras luchas serán domésticos… alejados de las grandes corrientes espirituales que conmueven el mundo, todos los problemas universales llegarán aquí a través de cuestiones locales, las únicas que se avienen a nuestra capacidad de emoción».
Companys adulteró la democracia y pulverizó el orden constitucional

La imagen de Companys -«president màrtir»- de 1940 cubrió una desdichada trayectoria política que llevó a Cataluña al abismo y dio argumentos a los enemigos de una República sin republicanos. Agustí Calvet, Gaziel, director de «La Vanguardia», se preguntaba el 16 de junio del fatídico 34 si era necesario enfrentarse al gobierno central con la agresividad de Companys: «Me permití, hace poco, aconsejarle que procurase realizar la concordia entre los catalanes. No me hizo el menor caso... Y mi consejo de ahora es éste: acepte una fórmula digna, evite toda violencia. Cataluña no está para meterse en una guerra civil. Y si los presidentes de la Generalidad, como los reyes antiguos, también la Historia ha de darles algún calificativo, yo quisiera que al señor Companys no hubiese de llamarle don Luis el Batallador, ni don Luis el Osado, ni menos don Luis el Temerario, sino más bien Luis el Prudente, Luis el Astuto, y sobre todo Luis el Pacificador...».

Democracia adulterada
Es obvio que Companys no hizo caso a Gaziel. En el fin de semana del 6 al 7 de octubre, optó por el «todo o nada»; adulteró la democracia con la demagogia y pulverizó el orden constitucional. Después de balbucear por la radio un patético «Viva España», Dencàs escurre el bulto por las alcantarillas...

Gaziel pasó aquella noche con el oído pegado al receptor, «una caja demente que nos lanza discursos inflamados, sardanas, rumor de descargas y boletines de victoria. La Santa Espina, Els Segadors, La Marsellesa, El Virolai, El Cant de la Senyera…». Uno de los consejeros de la Generalitat «parecía poseído materialmente de una suerte de delirium tremens revolucionario. Llamaba a los catalanes, llamaba a los demás españoles, llamaba a las sombras de la noche, y las llamaba en castellano, con voces embarulladas y febricitantes». Al romper el día, llega la noticia de la rendición de Companys. La conclusión de la crónica, que Gaziel dirige «a los catalanes del mañana», concluye con la estupefacción. Suenan las seis de la mañana y el cronista se sigue preguntando por qué el gobierno catalán declaró la guerra al Estado a las ocho de la noche del 6 de octubre para perder todo en diez horas.

La aventura de Companys comportó la suspensión del Estatuto y la prisión para el gobierno catalán. Otro catalán, el general Domingo Batet, atajó la rebelión con el «seny» que le faltaba a Companys y ahorró a Cataluña la sangre que sí se derramó a raudales en Asturias. Si en el 34 Batet fue leal a un gobierno republicano de derechas, en el 36 pagó con su vida su lealtad al gobierno republicano de izquierdas. El 19 de octubre, Gaziel consideraba un disparate haber dejado a Companys la presidencia de la Generalitat y la del gobierno: «Que perdiese la cabeza o se la hiciesen perder, nada tenía de extraordinario. Muchos gobernantes, muchos partidos la pierden todos los días, y no pasa nada. Es decir, sí pasa: se hunden. Pero no se hunden más que ellos. Lo abominable, en nuestro caso, es que en Cataluña nos hemos hundido todos: los que perdieron lo cabeza y los que la conservamos en todo momento…».

La Cataluña actual cuadra con aquella descripción fatalista. Hurtado, Gaziel y el general Batet frente a la irresponsabilidad histórica de Companys. Ochenta años después, Cataluña sigue fracturada por la quimera soberanista.

Descrito por J.P. Fusi
Mas calca del fascismo italiano su estrategia rupturista
El historiador Juan Pablo Fusi describe con precisión quirúrgica la estrategia de Mas cuando explica el fascismo italiano.
Libertad Digital 6 Octubre 2014

Galaxia Gutenberg publicó el año pasado la obra Breve historia del mundo contemporáneo. Desde 1776 hasta hoy, de Juan Pablo Fusi. Esta obra, que describe de forma breve algunos capítulos de la historia contemporánea en sus aspectos políticos, sociales y culturales, contiene una descripción del Fascismo -hablando de la Italia de Mussolini- que resulta de precisa actualidad si miramos lo que está sucediendo en Cataluña.

Tras recordar la llegada al poder del fascismo en Italia, movimiento creado en 1919 por Mussoolini, Fusi hace una pequeña descripción de las características básicas que definieron el ADN del fascismo.

Dice Fusi: "El fascismo se definió, en principio, por su negatividad y ante todo, por el recurso sistemático a la agitación" y a la violencia callejeras...

… y a un estilo paramilitar de actuación -marchas, banderas, uso de uniformes y camisas negras, exaltación del líder, adopción del saludo romano, eslóganes y gritos rituales-, como forma de acción política y de movilización de efectivos y masas.

La cadena independentista de la Diada 2013, la V de 2014, manifestantes uniformados, rituales políticos con alcaldes, etc.
(…) en la eliminación violenta y represiva de la oposición y la supresión de todas las libertades políticas fundamentales...

Ataques a sedes del PP y Ciudadanos y amenazas a Rivera en 2007
… en una amplia obra de encuadramiento e indoctrinación de la sociedad a través de la propaganda, de la acción cultural, de las movilizaciones ritualizadas de la población....

TV3 ha estado ofreciendo una programación especial e ininterrumpida entrergada a la causa separatista | Archivo
… y de la integración de ésta en organismos estatales creados a aquel efecto.

desafío independentista
Gerard Bellalta: «Mis ventas caen un 62% por representar mi españolidad en Cataluña»

ÉRIKA MONTAÑÉS ABC  6 Octubre 2014

Fundó el partido Soluciones Ciudadanas para denunciar a voz alzada la mala convivencia a que está sometiendo la Generalitat a los no independentistas. Este empresario cree que CiU ha comprado todas las voluntades durante los 30 años de pujolismo

55 años. Empresario del sector de la ferretería. Miembro de una estirpe perteneciente a la burguesía de Cataluña. Se define como «catalán de pura cepa y español», y resume tal sentimiento con la metáfora de que cuando queman una bandera española o una catalana le arrebatan «una parte del corazón». «Me duele por igual, algo que algunos nunca entenderán», confiesa. Si introduces en un navegador de internet las palabras Gerard Bellalta, su nombre suele vincularse de forma peyorativa con la extrema derecha con la que no se siente identificado mas sí acostumbrado («no somos de los que levantamos las manos, pertenecemos a la derecha social y cristiana», repite) y también figura como protagonista de noticias tan desagradables como un ataque reiterado a su domicilio, incluso de una denuncia interpuesta después de que trataran de «sacarle de la carretera». Su trayectoria política se vertebra entre 24 años como militante del PP para luego salir de este partido y fundar, hace algo más de un año, el que se ha dado en llamar Soluciones Ciudadanas. Su figura es, cuanto menos, controvertida, siempre en el ojo del huracán tras cada declaración, tras cada acto u ofrenda de respaldo a la bandera rojigualda. Él, candidato en las próximas elecciones a la Alcaldía de Barcelona, explica su manera de entender la política en una entrevista concedida a ABC.es y cómo ve desde su prisma ideológico el ansia de consulta independentista de Artur Mas.

-¿Cómo, cuándo y por qué surge Soluciones Ciudadanas?
-Soluciones Ciudadanas surge de un proyecto común de personas que estábamos involucradas en otros partidos. Yo mismo estuve en dos formaciones, en una de ellas, el PP, 24 años como militante, aunque no como militante activo. Salí personalmente un poquitín como «gato escaldado». Personalmente, la gente que se dedica a la política no lo hace por ayudar al ciudadano y una voluntad política clara, sino por una convicción económica. Durante muchos años me he dado cuenta de esto. No tendría por qué meterme en estos problemas, pero hay algo que «me quema» por dentro y me «pica el gusanillo» de la política. No somos mucha gente y siempre aparecemos las mismas porque a las demás les da miedo. El proyecto sale porque estamos cansados de nuestros políticos, son todos unos corruptos, y no hay partido que se salve. Soluciones Ciudadanas ha empezado su andadura en Cataluña pero será un partido nacional, porque ya tenemos un representante en Madrid.

-¿No surge en relación a la consulta? ¿Tuvo algo que ver en su motivación?
-No, no, el partido nació en junio del año pasado. La consulta no ha motivado nada, aunque sí es uno de los revulsivos para continuar y lo hacemos defendiendo nuestra posición como «gato panza arriba». Lo que vemos aquí en Cataluña es una deriva del nacionalismo tan fuerte que ni el PP ni otros partidos, aunque estén en el Parlamento, no han parado ni la van a parar.

-Tras 24 años en el PP, ¿por qué acusa ahora al partido de Alicia Sánchez-Camacho de frenar toda la vorágine?
-Ojalá el PP de Cataluña fuese como el de Madrid, porque aquí no se han preocupado, necesitan a gente con agallas, dura, que realmente luche. Sánchez-Camacho es una persona muy maja, pero no tiene la talla. El que tenía la talla en su día para encarar esta situación era Vidal-Quadras.

-¿Qué entiende que hubiese hecho el señor Vidal-Quadras que no hace la señora Camacho?
-Plantarle cara al nacionalismo, y hacer saber en Madrid la deriva de 30 años de pujolismo aquí. Hubiese sabido hacer una oposición fuerte y constructiva. Ahora no lo han hecho nada para los que nos sentimos españoles y catalanes.

-Algún mal pensado creerá que el solo nombre de su partido es una mera copia del exitoso de Albert Rivera, Ciudadanos o Ciutadans...
-Estamos en las antípodas de ese partido. Nosotros somos derecha social, y ellos son más liberales, están a favor del aborto por ejemplo. Nosotros estamos absolutamente por el derecho a la vida. No hay ningún otro partido en España que sea derecha social. Lo primero que defendemos, el derecho a la vida, lo segundo la familia y lo tercero, el trabajo. Esto es: lo que quiere el español, que es pan y familia. Dime qué otro partido está diciendo esto. Partidos como el PP y C's son partidos de centro-derecha, de una derecha muy «light». Nosotros queremos que primero sean los españoles y luego los que vengan de fuera. Somos cristianos. Pero en nuestro partido hay miembros de sindicatos, como de UGT.

-Sigo viendo el riesgo de que se identifique el partido con la extrema derecha o les acusen de fascistas. Sin embargo, ¿ustedes no se identifican con esa ideología?
«Defendemos el derecho a la vida, la familia y el trabajo, por ese orden»
-Me han acusado siempre de facha y nada más lejos de la realidad. Yo no soy racista, nadie en el partido lo es. Particularmente tengo a mi hermano casado con una chica de raza negra, te puedo asegurar que solo me faltaba esto. Somos derecha cristiana, miramos los fundamentos de la derecha, y es imposible que se nos pueda llamar como fachas. Me gustaría saber qué se define hoy mismo como facha, no somos de los que alzamos la mano. No me identifico para nada con la extrema derecha, incluso los he criticado en la payasada que hicieron en la estatua de Blanquerna, encontré lo que hicieron una charlotada. Del otro lado, también nos criticaron cuando hicimos la ofrenda de flores del 11 de septiembre en la Diada por exhibir la bandera española, la constitucional. Todo lo que sea llevar una bandera de España en Cataluña significa que ya eres facha. No nos consideramos de la extrema derecha porque no lo somos. Nos acusan de todo, de colaboracionistas. Yo hablo catalán, soy catalán, mi apellido es catalán. Somos de derecha social, no somos de centro-derecha.

-Para acabar de definir al partido, antes me has dicho que primero los españoles y luego los que vengan de fuera, ¿qué opinan de la inmigración?
-Yo no tengo ningún problema con la inmigración. Si la gente viene legalmente a trabajar y a respetar nuestras leyes, bienvenido sea. En los años 50 mi padre mismo se fue a Suramérica a ganarse la vida y fue recibido estupendamente, hasta que Fidel Castro lo echó de Cuba y tuvo que regresar como muchos catalanes. Es verdad que no estamos a favor de la inmigración, pero si la persona está integrada, trabaja y tiene aquí su familia, es un español más.

-Como empresario, ¿cree que el empresariado catalán debería haberse movilizado más, como lo ha hecho en Escocia, para impedir la consulta y este pulso al Estado por parte de los independentistas?
-Sí, por supuesto, se tendría que haber movilizado mucho más. Pero aquí hay una doble vara de medir: existe el empresario que ha sido siempre comprado por CiU, por la que ha arruinado Cataluña; y luego estamos los empresarios de toda la vida con nuestra trayectoria. Están aquellos que no se han quejado y a los que lo han hecho, automáticamente nos han puesto el pie en el cuello.

-Insisto. El gran empresariado catalán, ¿no debería haberse plantado ante la consulta?
-El gran empresariado catalán está con el agua al cuello en este tema, porque no sabe qué hacer. Yo al final soy un pequeño y mediano empresario. Pero grandes empresas, como Freixenet, Codorniú, exportan y lo que no quieren es esta deriva independentista. Tienen muchos problemas si hablan más de la cuenta. Dese cuenta de que una Generalitat que lo domina absolutamente todo puede causar graves perjuicios a una empresa que no está con ellos y que no ha tenido que pagar el impuesto revolucionario. De esto nunca se ha hablado, del impuesto revolucionario que han tenido que pagar los empresarios a la familia de Jordi Pujol y a Marta Ferrusola, porque este escándalo de ahora viene de toda la vida, se sabía pero a ver quién era el guapo que lo decía y te cierran la fábrica, aquí han mandado a inspectores... Esto en el sector textil, por ejemplo, ha sido un desastre.

-¿Ha recibido algún tipo de presión, coacción o amenaza por representar a la derecha social?
-Yo he perdido ventas, y he tenido problemas muy serios por representar mi españolidad en Cataluña, por parte de militantes de partidos, de CiU. Me han dejado de comprar muchos convergentes, directores de compras de multinacionales que han dejado de hacerlo porque he salido en medios de comunicación. El año pasado perdí un 62% de ventas: mi militancia y ser español en Cataluña te puede ocasionar graves problemas, muy graves y según en qué sector estés metido, mucho más. Esto ha pasado siempre, no solo me pasa a mí. Hace poco le entregué una carta a la presidenta de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Carme Forcadell, y tenía una guardia pretoriana alrededor que daba miedo, como si esto fuese la Alemania de los años 30. Todos los medios -empezando por TV3- aquí están machacando a la televisión por orden de CiU, hasta los dibujos animados son independentistas...
Cataluña, radicalizada

-Por lo que habla, da la sensación de que es una Cataluña radicalizada en los últimos tiempos...
-Claro que se ha radicalizado. Cataluña no era así, yo viajaba por toda España y por el hecho de ser catalán te recibían con los brazos abiertos, con una amabilidad increíble. Y desde hace unos tres, cuatro años, la gente no me trata igual.

-¿Quién ha inoculado ese virus, es tan poderoso Artur Mas como para lograr todo esto?

-Yo no creo siquiera que sea Artur Mas. A este hombre se le ha escapado de las manos. Con José Montilla esto se hablaba, pero era todo muy descafeinado. Ahora hay gente con mala predisposición: a los independentistas se les ve algo en los ojos, no sé por dónde les ha entrado ese odio, si por los medios o por dónde. Han sufrido un lavado de cerebro, hasta el punto de que se les ve ganas de hacer daño. Esto lo viví el otro día en la Plaza Sant Jaume, tú veías la consigna de no hacer daño porque había cámaras de televisión, pero también comprobé que si hubiesen podido, me hubiesen destrozado. Lo que están haciendo desde CiU es tapar sus vergüenzas con el nacionalismo, del dinero que se han llevado durante 30 años, ese 3 o 5% de comisiones, y luego tienen sus satélites que son la ANC, y el Ómnium Cultural, que lleva toda la vida machacando, machacando, machacando... La ANC no es nada más que el brazo armado de Convergència i Unió.

-Ya que ha empezado a valorar a Artur Mas, la pregunta que se hace todo el mundo es... ¿se está abocando él solito al abismo político y por qué intereses? Parece haber sufrido una auténtica metamorfosis si se le compara en entrevistas pasadas como candidato a la Generalitat y la reciente, en la Sexta, por ejemplo.
-Lo que está haciendo el president Artur Mas es tirar hacia delante. No se puede paralizar ahora. Este hombre camina hacia el suicidio, pero no hacia su suicidio, sino al suicidio colectivo, tiene unas fuerzas atrás que lo están empujando. Es el presidente de Cataluña, pero no de los catalanes, sino el presidente de los independentistas, de los secesionistas. Y aunque parezca que son una mayoría, no lo son, son una minoría, pero con los medios de comunicación y todo a su favor. Y luego otra cosa importante: el dinero. Yo creo que este hombre sabe que se va a suicidar, tanto política como personalmente. Él también quisiera ser el presidente mártir, pasar a la historia como el señor (Lluís) Companys, que el Gobierno central le detuviese y le pusiese a disposición judicial; casi es lo que le gustaría, pero creo que el Gobierno central va a tener la serenidad de no llegar a esto. Artur Mas quiere ser un héroe y morir como un mártir, este hombre no tiene otra solución, pero entiendo claramente que el Ejecutivo no le va a dejar.

-Con vistas al 9N, en unos días, ¿qué cree que pasará en Cataluña? Obviamente, la consulta no se va a celebrar...
-No da tiempo a unas elecciones anticipadas y consulta legal no la puede haber. Como no cojan la urna y vayan casa por casa a recoger los votos, otra cosa no puede haber. Como ciudadano, no quiero que pase nada, pero que a última hora sea necesario movilizar algo (Policía...) y que el Gobierno tome cartas en el asunto en última instancia no lo descarto. Es posible que tengan que hacer a la delegada del Gobierno en Cataluña presidenta de la Generalitat en funciones y que se aplique el artículo 155 de la Constitución. Personalmente, no quiero que pase nada. Artur Mas está acabado.

-¿Contempla un escenario, como el que dibujan los sondeos, de ERC barriendo en las próximas autonómicas?
-ERC no va a barrer en las próximas elecciones, ni se va a mover del sillón y (Oriol) Junqueras no va a hacer absolutamente nada. Cuando vea que el president echa un paso atrás, él tirará tres pasos atrás.

-¿Considera cobarde a Oriol Junqueras? Porque antes decía que había fuerzas detrás empujando a Mas...
-No harán nada porque cuando vean al presidente Mas detenido o a disposición judicial, que es lo que tendrían que hacer pero no lo van a hacer porque entiendo que sería un escándalo, cuando vean que simplemente aplican el artículo 155 y todo el mundo a su casa tranquilamente, esta gente no se va a movilizar.

-¿Entonces la pregunta que nos haríamos es para qué tanto jaleo? Si al final cada uno se va a su casa y las fuerzas proconsulta no se mueven...

«Mi hija tiene problemas con profesores secesionistas por lucir una bandera rojigualda»


-Claro, para qué tanto jaleo. Acuérdese de que esto pasará. A estos secesionistas les gustaría que entrase la Cabra de la Legión por la Diagonal, pero esto no funciona así. Tenemos un Estado de derecho, hay una policía y unas leyes para cumplirlas. Ellos intentan saltar esa valla con pértiga para no tocar el suelo, pero no van a llegar a nada.

-¿Cree que fuera de Cataluña se tiene una percepción errónea de lo que se está viviendo ahí? ¿Se sienten maltratados, como dicen algunos?
-Lo de «España nos roba» no funciona así. Que no se gasten tanto dinero por todas partes (TV3 debe 2.300 millones de euros, más casi que toda la TVE) es lo que haría falta... Y sí, fuera de España no se tiene la percepción exacta de lo que está sucediendo aquí. La convivencia entre la gente que se siente separatista y la que no es muy dura, y el resto de España no vive, no palpa, no sabe lo que está pasando.

-Deme ejemplos de esa cotidianidad dura...
-Mi hija va a la Universidad Rovira i Virgili con una pulserita con la bandera. Ya tiene problemas con los profesores con inclinaciones independentistas. He tenido que cortar amistades con algunas personas en Vilanova i la Geltrú, donde vivo, en la pescadería o carnicería, porque no soy como ellos. A mi mujer la han insultado, también hay amigos de mi hija pequeña que se han separado de ella porque su papá es el que sale por televisión defendiendo ideas.

-Algunospensarán que con esa pulserita se está provocando en un contexto como el actual. ¿Una persona que no exhibe la bandera tiene problemas en Cataluña por no ser independentista?
-Tengo miles de conocidos que no exhiben ninguna pulsera, solo están en contra de la independencia, y ya les tachan de todo. O eres de ellos o no eres de nadie.

-Me lleva a pensar en el caso vasco. Hemos estado hablando de la mala convivencia en esta autonomía durante años, ¿el caso catalán está siendo más tapado?

«Han lavado el cerebro a la gente, sobre todo a los más jóvenes»
-El caso catalán es totalmente diferente porque aquí no se ha matado a nadie. Cataluña está como en los años 80 en el País Vasco ahora mismo. Pero es que hay mala disposición realmente. Horroriza. Vas a Vic, Lérida, Gerona, métase en los pueblos profundos de esta zona donde hay un Sánchez que vino en el año 75 a trabajar de paleta y que ahora tiene sus hijos y sus nietos y que por no saber hablar catalán, ya lo clasifican. Tratan a la gente despectivamente por ser de fuera, por ser charnegos, esto se había perdido, se había anulado y llevamos 5-6 años en que vuelve a pasar. Ahora, muchas de esas personas que están aquí y que se llaman Sánchez o Rodríguez, quieren ayudar y ser aún más que «ellos»: ser separatistas para poder ganar la carrera de obstáculos a ese que se llama Pujol, Martí o Puig. Esto está pasando en la convivencia. Se ha radicalizado todo.

-Haciendo honor al nombre de su partido, ¿cuál sería la solución para reconducir esta senda?
-Tenemos una Carta Magna que la gente puede considerar que está anticuada, porque todo envejece, pero no es para saltarse a la torera la ley como se está haciendo. Aplicar las leyes es la solución.

-¿Es irreversible este estado de malestar?
-Claro que lo será. Solamente faltaba esto. Lo espero ansiosamente. Y espero que no pase nada, y que Mas y las fuerzas republicanas que lo están empujando a este abismo, se echen atrás.

-¿Sueñan con un asiento en el Parlamento catalán?
-Sí, en el catalán sí.

-Imaginemos que se quiebra la ley y que hay consulta. ¿Estaría realmente la ciudadanía catalana preparada paradesgajarse de España?
«Están construyendo la historia a su imagen y semejanza»
-Rotundamente no. ¿Cómo? Me hace gracia cómo salen y dicen que hablan en nombre del pueblo catalán. En nombre del pueblo catalán solo habla el pueblo español. Esto es impensable: cómo puedes romper la unidad de un país, los lazos, la sangre, las tradiciones, la identidad... Sería una locura. ¿Quién puede pedir una cosa así? Un descerebrado. Aparte de que históricamente Cataluña nunca ha sido un reino, nunca ha sido independiente. Están engañando a la gente, están diciendo que Jaime I el Conquistador nunca fue rey de Cataluña, están lavando el cerebro a la gente, sobre todo a los más jóvenes. Se han hecho la historia a su imagen y semejanza. Y están sucediendo cosas muy fuertes que nadie dice y que están en los juzgados. He sido parado por los Mossos al día siguiente de participar en una manifestación para amedrentarme.

-Me está describiendo un Estado casi totalitario, señor Bellalta.
-Es que lo es. En Vilanova i la Geltrú, tuve que cambiar de domicilio y esto está denunciado: porque me han pintado la fachada, me picaban en el domicilio, me montaban manifesatciones en la puerta...

-¿Está hablando de «kale borroka» catalana?
-Claro. El año pasado trataron de sacarme de la carretera y aún no se sabe quién es el conductor. Esto no es Madrid. Hay violencia, antes entraba en un bar y hablabas con el camarero, cuidado con lo que dices ahora, son capaces de meterte sangre en el café.

EN FRANJA DE MAYOR AUDIENCIA
Mas pone a TV-3 a marcar el paso como altavoz independentista
El Semanal Digital 6 Octubre 2014

El Gobierno catalán sigue adelante en sus proyectos soberanistas y para ello ya no esconde lo que era un secreto a voces: que la cadena pública está al servicio de intereses independentistas

La Generalitat catalana ha vuelto a hacer hoy campaña por la consulta del 9N en un anuncio que está emitiendo TV3, aunque ha modificado el formato utilizado antes de que el Tribunal Constitucional (TC) suspendiera cautelarmente la convocatoria y de que fuera retirada por ello la anterior promoción, tal y como ha recogido la Agencia Efe.

El nuevo anuncio comienza igual que el anterior, con imágenes que destacan la importancia del 9 de noviembre en el calendario, pero ahora se cortan de golpe rápidamente y aparece una pantalla en negro en la que se lee: "La consulta popular no referendaria sobre el futuro político de Cataluña ha sido impugnada a instancias del Gobierno español".

"Como consecuencia de esta impugnación se informa de que: 1- La campaña Tú decides ha sido suspendida de manera cautelar y temporal. 2- El gobierno catalán ha acordado promover las iniciativas legales, políticas e institucionales para garantizar el ejercicio del derecho a decidir el futuro político de Cataluña", añade el texto que aparece en esta pantalla en negro.

El anuncio concluye inmediatamente después con un mensaje que invita a los ciudadanos a llamar a 012, el teléfono de información de la Generalitat de Cataluña.

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, y las fuerzas soberanistas acordaron este viernes mantener la cita del 9 de noviembre pero no aclararon cómo lo harán para desplegarla sorteando la suspensión cautelar del Constitucional sobre la ley de consultas y el decreto de convocatoria.

Mas aseguró que la reunión había ido "bien" porque continúan "juntos" el proceso que debe "culminar el 9 de noviembre con una votación", afrontando la "hostilidad" del Estado: "Vamos adelante, iremos adelante y lo hacemos juntos", remachó.

Sin embargo, ni Mas ni el resto de líderes políticos que participaron en la reunión aclararon el calendario de despliegue de las estructuras necesarias para hacer la votación el 9N, como el registro de inmigrantes o la campaña institucional.

Galicia
La Guardia Civil estrecha el cerco sobre Resistencia Galega tras el hallazgo del zulo

El Gobierno afirma que la banda tiene dificultades para reclutar a nuevos componentes debido a la presión policial y judicial
Redacción / La Voz 6 Octubre 2014

«Es un trabajo continuo. De muchos meses de investigación». Los responsables de la lucha antiterrorista aseguran que su trabajo está basado en la constancia, en la investigación diaria, en el seguimiento de objetivos y en el análisis de imágenes y conversaciones. Pero lo cierto es que el atentado de Baralla, con una explosión muy potente y que causó graves daños, ha hecho saltar las alarmas. Y el cerco policial sobre la banda se ha estrechado. Sobre todo después del hallazgo de un zulo, en un monte de O Pino, cerca de Santiago, con artefactos explosivos ya conectados y preparados para ser activados y colocados en los objetivos señalados por los dirigentes de la organización.

La Guardia Civil sospecha que los artefactos iban a ser utilizados en los próximos días, por lo que este hallazgo adquiere mayor relevancia. La información incautada en el registro de la casa de Raúl Agulleiro, el joven de 24 años detenido como supuesto autor del atentado de Baralla, parece haber sido clave para la localización del zulo. De hecho, los agentes de la Guardia Civil buscaron desde la misma tarde del arresto, el pasado viernes, en los alrededores de Santiago una vez que fue examinada la documentación requisada en la casa, entre la que, según algunas fuentes, había algunos planos guardados en lápices de memoria que le fueron incautados al detenido.

Antes de ser detenido por el atentado de Baralla, Raúl Agulleiro Cartoy, natural del municipio lucense de Barreiros, estaba considerado por la Guardia Civil como un destacado miembro del sector más radical del independentismo gallego, y su presencia era habitual en las concentraciones en favor de los presos pertenecientes a Resistencia Galega. Agulleiro era un significado integrante de Voltem a casa, una plataforma formada por amigos y familiares de los reclusos de la banda. Aunque no estaba fichado como activista de Resistencia Galega, sí tenía antecedentes por agresión a un policía nacional durante una manifestación en Santiago.

En la vigilancia a Resistencia Galega y a su entorno se invierten muchas horas. Desde hace meses, en Galicia trabajan agentes especializados, de la Guardia Civil y del Cuerpo Nacional de Policía, desplazados desde Madrid para colaborar en las labores de seguimiento a posibles activistas de la banda. Esa presión policial y las duras condenas de la Justicia, parecen haber debilitado a la banda. Así lo cree también el delegado del Gobierno en Galicia, Samuel Juárez, quien asegura que Resistencia Galega «está teniendo muchas dificultades para reclutar a nuevos componentes». Pero aunque esté debilitada, sigue siendo peligrosa.

A partir de este lunes
'El País' lanza su edición digital en catalán: "Un reconocimiento a la diversidad"
El diario lanza a partir de este lunes elpais.cat, que ofrecerá las noticias en catalán. "Es una apuesta por la lengua catalana".
Agencias Libertad Digital 6 Octubre 2014

El diario El País lanza a partir de este lunes su edición digital en catalán, elpais.cat, que ofrecerá las principales noticias del diario así como contenidos creados específicamente para esta edición en lengua catalana.

La presentación de elpais.cat tendrá lugar este lunes, en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA) y contará con la intervención de Juan Luis Cebrián, presidente de El País; Antonio Caño, director del diario, y Lluís Bassets, director adjunto del periódico y responsable de este nuevo proyecto.

Elpais.cat supone "una apuesta del diario por la lengua catalana que se enmarca dentro del carácter global y digital del medio", ha resaltado el grupo Prisa, que ha recordado que El País cuenta desde 1982 con información en catalán en su edición impresa. "La nueva oferta digital se basa en la lengua, en su genuina función comunicativa y es un reconocimiento práctico a la diversidad", dice.

El diario ha formado para este proyecto a un equipo de redactores que contará también con el apoyo de toda la redacción para la generación de contenidos.

De este modo, se traducirán las noticias más importantes de la web de El País y, además, se generarán temas propios y exclusivos para elpais.cat, con la idea de que sea un medio "global y local" con un enfoque "clar i català" (claro y catalán). Los lectores que lo deseen podrán marcar elpais.cat como edición predeterminada, de tal manera que sea la que les aparezca cada vez que entren en elpais.com.
 


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