AGLI Recortes de Prensa    Lunes 13  Octubre  2014

No soportamos la situación de España
R. Centeno / A. García Trevijano El Confidencial 13 Octubre 2014

Para una conciencia normal ya no se puede soportar vivir en la atmósfera irrespirable que invade todos los ámbitos de la vida pública española. La incompetencia más absoluta de los llamados a resolver los problemas de la nación, como hemos visto en la desastrosa gestión –al borde del delito contra la salud pública– del primer caso de ébola, la ineficacia del Estado en todos sus niveles, la mentira como forma de gobierno y los mares de nepotismo y corrupción no son más que fenómenos consecuentes a la degeneración moral que ideó y cristalizó la “fórmula política” imperante en España desde la Transición. La nueva clase política nos impuso un régimen oligárquico de partidos, llamado cínicamente democracia, donde el pueblo no puede elegir ni a sus representantes ni a su presidente, y donde además el poder judicial depende absolutamente del poder ejecutivo.

Semejante barbaridad constitucional no habría podido realizarse sino a través de un golpe de gobierno que impuso a los españoles una Constitución sin libertad constituyente. El Poder estatal se dividió en 17 feudos territoriales contrarios a la realidad histórica y cultural de la Nación, lo que ha conducido directamente a la ruina moral y económica de España y a la corrupción sistemática en todos los ámbitos públicos. Sin este reparto territorial del poder político no habrían sido ni tan fáciles ni tan impunes el desgobierno y la disolución moral del propio concepto histórico de España. El separatismo catalán es una creación directa del sistema autonómico combinado con un sistema electoral concebido en beneficio de las minorías políticas nacionalistas.

No se puede dejar por más tiempo el país en manos de tal cuadrilla de corruptos e insolventes. ¿Cómo es posible, en el caso del ébola, que el personal sanitario militar, que tiene experiencia en NBQ (nuclear, bacteriológico, químico) con amplio entrenamiento dentro y fuera de España y con equipos adecuados, haya sido apartado por los ineptos políticos al frente de la Sanidad de Madrid, apoyados por el Gobierno? Si la enfermera, que sin entrenamiento y sin medios adecuados -traje nivel II y no IV como tiene el personal NBQ- muere o hay más contagios, este Gobierno de insensatos debería pagar por ello. La necesidad de una acción colectiva que cambie radicalmente el rumbo de la sociedad política y del Estado, y que siente las bases éticas, culturales y jurídicas de unas nuevas reglas del juego político basadas en la decisión democrática de la sociedad gobernada, se ha hecho ya patente hasta en las mentalidades más conservadoras.

El Estado de saqueo: licencia para robar
La Transición en España de un régimen autoritario a otro de libertades individuales pero sin control del poder fue completamente diferente al paso de la dictadura a la democracia de los países del Este. Mientras en el primero la democracia nos fue hurtada por una oligarquía de partidos, sin separación de poderes ni representación de los votantes y una división de la nación en feudos administrativos con licencia para robar, en los segundos la transición fue diseñada por las burocracias exsoviéticas, donde la última generación de burócratas se alió con la primera generación adjudicataria de los monopolios estatales.

En España fue justo lo contrario: se creó una nueva burocracia que tomó al asalto todos los activos públicos en su propio beneficio y monopolizó el poder en los feudos territoriales, lo que permitió la acción continuada del expolio de la riqueza. Ejemplo, el del clan Pujol. Hasta ese extremo no han podido llegar ni siquiera los oligarcas del Este. No hay ni puede haber un Pujol en Rusia, como tampoco un Chaves o un Griñán. En una democracia verdadera, es decir, en un sistema presidencialista de gobierno con una asamblea de diputados representativos de los electores que los han elegido, sería más que imposible, inimaginable, que la vida política llegara al grado de degradación alcanzado en España. Otra consecuencia inevitable del reparto territorial es la ausencia de todo criterio de valía profesional. La competencia y la profesionalidad son inversamente proporcionales al número de centros de poder.

Un ejemplo de lo hasta ahora descrito lo tenemos en las tarjetas opacas de Bankia, una minúscula porción de lo ocurrido no ya en esa entidad, sino en la mayor parte de las 50 cajas de ahorro de españolas existentes hasta hace muy poco. Hasta la Transición, el sistema español de cajas de ahorro, con más de 150 años de historia, había sido un sistema modélico de banca pública donde los más modestos y humildes ahorradores del país habían depositado sus ahorros y encontrado financiación durante generaciones. Cumplían una función económica y social verdaderamente notable, y estaban gestionadas por excelentes profesionales.

Fue la Ley de Cajas de Ahorro 31/1985 la que metió a los partidos políticos, a los sindicatos y a la patronal en los consejos de administración, desde donde iniciaron el asalto a los puestos ejecutivos. Los gestores profesionales fueron expulsados o arrinconados, y una pléyade de ineptos y saqueadores procedentes de partidos y sindicatos con licencia para robar se hicieron cargo de estas instituciones, que tan bien habían servido a las capas más humildes y desfavorecidas de la población durante siglo y medio. Estos desalmados del PP, del PSOE o de los partidos nacionalistas como también de los sindicatos de clase –comunistas y socialistas– utilizaron los recursos económicos de las entidades en su propio provecho y el de los partidos y sindicatos que los habían nombrado.

Financiaron inversiones disparatadas en beneficio propio y de los partidos, dieron créditos ventajosos a amigos o previo pago de sustanciosas comisiones por debajo de la mesa, y se entregarían al despilfarro y el saqueo más absolutos en las empresas participadas. Hablando con propiedad, los verdaderos culpables de los crímenes financieros cometidos a través de las cajas de ahorro son los políticos, que lograron promulgar una ley para el expolio de las cajas de ahorro en beneficio de la clase dominante. El antiguo ahorro popular que representaba el 53% del ahorro nacional está hoy en la banca privada, que ha doblado así sus pasivos. Esa ha sido la misión de los partidos y sindicatos corruptos a cambio de lucrarse y lograr altos puestos ejecutivos en esa banca privada. Ejemplo: caso Rato.

Y cuando acabaron con los recursos de las entidades, pasaron a los pequeños ahorradores, a los que engañaron con la colaboración del Banco de España y de la CNMV para que invirtieran los ahorros de toda la vida en unas cosas llamadas preferentes, que, con el señuelo de una mayor rentabilidad, los llevaría a la pérdida a veces total de sus ahorros. Nadie entre estos saqueadores ha tenido que responder de nada. El rescate de bancos y cajas nos ha costado ya más de 300.000 millones de euros entre dinero efectivo, préstamo de Bruselas, esquema de “protección” de activos, Sareb –comprando activos inmobiliarios al doble de su precio de mercado–, avales, etc. De ellos, según el FMI, casi la mitad serán irrecuperables. De momento, el dinero perdido por los contribuyentes supera los 50.000 millones, a pesar de que el ministro De Guindos asegurara solemnemente que el rescate no costaría un euro a los españoles.

Pero el tema es mucho peor que el saqueo: es la impunidad y la protección otorgada por el Gobierno a estos delincuentes comunes. El FROB, que tiene todos los datos, al igual que la Inspección del Banco de España, prometió hace un año que investigaría todos estos asuntos para descubrir quiénes se habían enriquecido, y sin embargo ha suspendido todas sus actuaciones. Alguien desde el Gobierno, de acuerdo sin duda con la oposición, ha paralizado las investigaciones, que no se limitan a los 87 salteadores de Caja Madrid –todos los cuales saldrán impunes–, sino de las 50 cajas. Podemos estimar en más de 4.000 los políticos, sindicalistas y sus secuaces que han estado robando impunemente dinero público.

Guindos acaba de afirmar: “Estoy convencido de que lo ocurrido en Caja Madrid es un caso singular”. ¡Pero cómo osa! No tiene ni vergüenza ni perdón. Es una degeneración tan colosal que necesita para mantenerse la corrupción institucional y personal en todos los centros donde han de resolverse las cuestiones públicas. En el caso concreto de Caja Madrid, una cúpula directiva de delincuentes compraba voluntades y silencios de consejeros, sindicalistas y políticos que contabilizaban como “quebrantos por errores informáticos”. Con 15 millones han conseguido un expolio de 23.000. Y los responsables ni siquiera están imputados. En otro país europeo, Blesa, Rato y otros estarían en la cárcel, junto con Pujol y Bárcenas.

El 20 de septiembre del pasado año, Soraya Sáenz de Santamaría anunció solemnemente, con el impávido triunfalismo que la caracteriza, la puesta en marcha de un proyecto de “regeneración democrática” donde la utilización de tarjetas de crédito por altos cargos, concejales y demás hermanos mártires se restringía drásticamente. A día de hoy, no se ha hecho absolutamente nada, pero a doña Soraya no se le ha caído la cara de vergüenza, y continúa imperturbable prometiendo regeneraciones en un régimen de poder irregenerable. Montoro, por su parte, ordena a la Agencia Tributaria que investigue a las empresas privadas del Ibex, pero ¿por qué excluye a los nidos de corruptos (cajas rescatadas, empresas públicas y políticos y sindicalistas con mando)?

La degeneración del Estado: la Ley 30/1984
La Ley de la Función Pública de 1984 completa este cuadro normativo de la corrupción. Eliminó el sistema de selección basado en los principios de mérito y capacidad y lo sustituyó por los nombramientos a dedo, lo que nos ha llevado de tener una de la Administraciones Públicas mejor organizada de Europa a la más ineficiente y voluminosa de los países desarrollados. La ignorancia y la falta de preparación es algo que alcanza ya límites de escándalo. ¿Cómo es posible, si no, que la señora Mato sea la ministra de Sanidad de España? ¿Qué compromisos inconfesables existen entre el pusilánime Rajoy con esta incompetente ministra, que ni siquiera sabe el origen del lujoso automóvil que tiene su marido en el garaje de su casa ni conoce quién paga las costosas fiestas de su hijo? Algún secreto debe ligar al presidente con la ministra cuando la pone en ridículo despreciándola públicamente y, sin embargo, no la cesa.

Después de cada proceso electoral desde principios de los 80, los nuevos mandamases nombran a familiares, amigos y gentes de su partido y quitan a los funcionarios de carrera competentes, y además los someten a todo tipo de humillaciones y acoso laboral hasta límites inimaginables. Los primeros son casi dos millones. Un cáncer que ha destruido económica y moralmente a la nación. No se exige ninguna condición especial ni conocimiento para ser empleado público. “A la hora de reclutar personal, el objetivo principal no es otro que el de colocar a los parientes, amigos y, sobre todo, a aquellos de los que cabrá esperar una lealtad férrea” (2). La ley implantó un sistema de botín donde “se garantiza la permanencia de la relación de empleo mediante la degradación de las pruebas de selección de personal. El sistema es de sobra conocido: basta con sustituir las pruebas de las oposiciones tradicionales con otras que pueda superar cualquiera, permitiendo al tribunal elegir al que quiera”.

“Si en los procedimientos para selección de personal el objetivo es permitir el acceso de los adictos, en los de provisión de medios materiales el objetivo no es otro que nutrir las cajas de los partidos y el patrimonio del político de turno, adjudicando contratos al que está dispuesto a colaborar. El camino es paralelo: aumentar la discrecionalidad. Los supuestos en que es preceptiva la subasta se reducen a favor del concurso-subasta, los de concurso-subasta a los de concursos. Y, por último, se aumentan los de adjudicación directa. Todo ello relegando en lo posible las funciones de la Intervención”. “Quizás –y sin quizás– , la impunidad de la corrupción y en general de los actos delictivos de los políticos tienen su causa en los privilegios que gozan.”.

José L. Lobo explicó ayer aquí cómo en el CNI el 75% de los empleados son ¡hijos, nietos y sobrinos de espías!, un nepotismo y una degradación profesional y moral inimaginable. Y esto no es la excepción, es la regla. Aunque, pensándolo bien, nada tiene de extraño que el centro del espionaje tenga la misma naturaleza que lo espiado. ¡Si alguien cree que esto es un país y no una cueva de ladrones, que se haga un chequeo cerebral!

*Antonio García Trevijano es pensador político
(2) Todos los entrecomillados corresponden al análisis sobre la situación de la Función Pública en España realizado por el Académico de Número Excmo. Sr. D. Jesús González Pérez, bajo el título de Ética en la Administración Pública

IRPF
La trampa de Montoro: los seguros de renta vitalicia
Juan Ramón Rallo Libertad Digital 13 Octubre 2014

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, se ha convertido en el gran confiscador de España. Su última hazaña carroñera ha sido la de eliminar los coeficientes de abatimiento con su reciente reforma del IRPF, lo que implicará una gigantesca mordida tributaria sobre aquellos ahorradores que vendan sus activos de muy largo plazo, incluyendo entre éstos las viviendas. Las arcas públicas están vacías debido a que el volumen de gasto prácticamente no se ha achicado durante la era Rajoy y, por tanto, sólo queda rapiñar al contribuyente, incluso llegando al extremo de expropiarle el ahorro inmovilizado en su casa.

Mas la reciente reforma del IRPF también contiene una aparentemente bondadosa provisión que permitirá a algunos ahorradores escapar de las garras del ministro de Hacienda: si el propietario de la vivienda enajenada tiene más de 65 años y los ingresos derivados de la venta del inmueble –o de cualesquiera otros activos no inmobiliarios– se reinvierte en un seguro de renta vitalicia, entonces la plusvalía cosechada quedará exenta de tributar en el IRPF (art. 38.3 de la nueva Ley de IRPF). La justificación ofrecida por Hacienda es simple: se trata de promover el ahorro de cara a la jubilación, logrando así una renta adicional que complemente las cada vez más exiguas pensiones públicas.

En apariencia, Montoro aprieta pero no ahoga: al menos en este caso ha aparcado su voracidad recaudatoria para no machacar inmisericordemente a las personas que entran en la tercera edad. Claro que uno debería preguntarse lo siguiente: si de lo que se trata es de promover el ahorro de cara a la jubilación, ¿por qué Hacienda sólo exime de tributar las plusvalías reinvertidas en seguros de renta vitalicia? ¿Por qué no concede esa misma exención cuando el capital se reinvierte en cualquier otro vehículo de ahorro? Acaso al responder semejante pregunta descubramos que la motivación esencial de Montoro no es la compasión hacia los jubilados, sino su sobradamente conocido (y sufrido) afán por apropiarse de su patrimonio.

El de los seguros es el sector financiero que más invierte en deuda pública en términos relativos, por encima de la banca: a finales del primer trimestre de este año las aseguradoras poseían más de 87.000 millones de euros en renta fija estatal… el 70% de todos sus activos financieros (cantidad, por cierto, que se ha duplicado durante el trienio ominoso de Rajoy). Las aseguradoras necesitan contar con una cartera de activos muy seguros, con un amplio mercado secundario y con flujos de caja muy estables y previsibles: de ahí que la deuda pública sea una de sus inversiones predilectas.

En el caso de los seguros de renta vitalicia, esa vinculación con la deuda pública todavía se vuelve más intensa: los seguros de renta vitalicia son un producto financiero invertido esencialmente en deuda pública. A efectos prácticos, son una especie de imposiciones a plazo fijo que las aseguradoras inmovilizan en deuda pública: en la actualidad, un auténtico despropósito de inversión para los particulares debido a los bajísimos intereses que está abonando este activo y a los precios burbujísticos a los que cotiza (es decir, para el asegurado es ahora mismo un producto financiero de baja rentabilidad y de alto riesgo).

Por tanto, sí, Montoro ofrece una salida a los jubilados para evitar su rapiña más directa tras la supresión de los coeficientes de abatimiento, pero esa salida les conduce irremisiblemente al matadero de la (mala) inversión en deuda pública. Poco le importa a este Gobierno que sus incentivos fiscales conduzcan a los jubilados a tomar pésimas decisiones financieras (como tampoco le importó al Gobierno anterior que invirtieran masivamente en las participaciones preferentes con tal de recapitalizar de tapadillo a las cajas de ahorros). En este caso, lo esencial es que la desenfrenada avaricia del ministro de Hacienda queda colmada: ya sea con una confiscatoria recaudación –si los jubilados venden sus inversiones de muy largo plazo y no reinvierten sus ganancias en seguros de renta vitalicia– o con una mayor colocación de deuda pública burbujística –si venden sus inversiones y se acogen a los seguros de renta vitalicia–. Todo por la pasta: por la pasta del Estado.

Rajoy 'normalizado'
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 13 Octubre 2014

MIENTRAS decenas de miles de catalanes, incluidos los que militan en su partido personal (PP), se manifestaban en Barcelona defendiendo la nación española y la condición de españoles de millones de catalanes que viven acorralados por la violencia diaria del separatismo, Rajoy los apuñalaba con un articulejo en elpais.cat del que no se sabe qué asombra más, si la forma roma del bobo solemne sin criterio o el fondo de solemne traición a la nación y a su Constitución que juró cumplir y hacer cumplir. Sólo una involuntaria nota de humor amenizaba su estropajoso peñazo: que la salida de elpais.cat «es una excelente noticia para la lengua catalana». Si es como el catalán oral exhibido por Joan Lluís Cebriá en la puesta de largo del invento, con la Vicetodo de grupie y Pedro Sánchez de grumete, me parece un acto de agresión totalmente injustificado, aunque a la luz de las cuentas prisaicas que cuida soraia.cat resulte comprensible. El «relaxing cup of café con leche» es una oda de Keats comparado con el catalá de Cebriá.

Pero lo más irritante de la sumisión de Rajoy a los que lo cercaron en Génova 13 la noche del 13-M es que finja normalidad. A sólo tres semanas del plebiscito separatista, con Mas en abierta rebelión contra el Tribunal Constitucional, con los españoles de Cataluña manifestándose contra la dictadura política y mediática del separatismo, con concejales del PP a los que fusilan sus vecinos desde la acera de enfrente sin que la Fiscalía General del Estado haga nada contra los fusiladores, en pleno golpe de Estado, Rajoy va y dice: «A nadie le puede extrañar, en efecto, un hecho perfectamente lógico: que un medio con vocación nacional tenga una edición en una lengua hablada por millones de españoles y valorada y querida como propia por todos los demás». Tan natural que no la ha tenido nunca. Y cebrianiza: «Que un presidente del Gobierno, en un día tan simbólico como el 12 de octubre, pueda dirigirse a los catalanes en lengua catalana y a través de un medio catalán tiene también plena congruencia». Claro. La misma que hablar de la Hispanidad refiriéndose al «millón de latinoamericanos» que viven en España, sin nombrar siquiera la lengua española, perseguida en Cataluña con el respaldo de Cebrián y la complicidad de Rajoy.

Cuánta miseria y cuánto miserable.

El totalitarismo nacionalista
Enrique Domínguez Martínez Campos www.gaceta.es 13 Octubre 2014

Hay que ser en extremo inocente para pensar que Arturo Mas, “el astuto”, y sus muchachos, cumplimentaran lo estipulado por las leyes.

Desde que el lunes 27 de septiembre de 2014 el Tribunal Constitucional, reunido en sesión de urgencia, decidió por unanimidad admitir a trámite las denuncias del Gobierno contra la famosa “Ley de Consultas” catalana y el decreto por el que se convocaba a los catalanes para pronunciarse en auténtico referéndum sobre su deseo de ser un país independiente, o no, ambas maniobras del nacionalseparatismo quedaban automáticamente en suspenso hasta que dicho Tribunal dicte su veredicto definitivo sobre ambas cuestiones. Repito que automáticamente en suspenso.. Así lo contempla la Ley.

Sin embargo, frente a la Ley, ¿se quedó quietecito el presidente de aquella Autonomía y ordenó a su vez, a sus fieles, que no movieran un dedo hasta conocer la decisión del Constitucional? Hay que ser en extremo inocente para pensar que Arturo Mas, “el astuto”, y sus muchachos, cumplimentaran lo estipulado por las leyes. Y menos aún cuando se ve ahora presionado por la Esquerra, por el de la sandalia, por los de la Asamblea Catalana, por los comunistas/verdes, por algunos de la Unión Democrática, por ciertos sectores fanatizados de la burguesía catalana y por miles y miles de jóvenes que lo único que han mamado en aquella región durante estos 30 últimos años ha sido odiar a “España”.

Sólo tres días después, el 2 de octubre, Mas “el astuto” firmaba el decreto de composición de la Comisión de Control del referéndum para el 9-N compuesta por siete personas. Es decir, los nacionalseparatistas catalanes seguían burlándose, sin pudor ni vergüenza alguna, incluso con un gesto chulesco que les viene caracterizando dese hace ya tiempo, de lo que la decrépita, corrompida, pobre y explotadora “España” pretende imponerles a través de lo que decidan 12 titulares de un Tribunal que, por mucha altura institucional de que estén revestidos,, ¿quién c… son tales individuos para imponerse a la voluntad del nacionalseparatismo catalán y a la de todos sus compañeros de viaje?

Por tanto, a pesar de la decisión inicial del Constitucional, ésta debe ser la enésima vez que Mas “el astuto” y sus huestes siguen desafiando a los españoles –incluidos los catalanes-, burlándose de ellos y de la soberanía nacional que es en todos ellos donde radica. ¿Soberanía nacional? ¿Qué es eso? Para estos individuos, la única soberanía nacional que reconocen es la de su poder en el cortijo que dominan. No existe ninguna otra. Y, si existe, ni la reconocen ni la piensan respetar. Ellos están muy por encima de todo eso. Es a ellos a los que hay que respetar. Y que España entera asuma lo que su totalitarismo decida. ¡Estaría bueno que no fuera así!

Éstas son las ideas básicas, esenciales, primarias e invariables del nacionalismo de cualquier especie. Lo ha sido históricamente de este nacionalismo catalán, vasco e, incluso, gallego. No se conforman con menos. Y quien crea que a base de un tratamiento económico diferenciado del resto de las regiones españolas aplacaría definitivamente, o por largo tiempo, sus deseos secesionistas, que lo piense detenidamente porque, en mi humilde opinión, por la experiencia cumulada y por el estudio detallado de la Historia, se equivoca por completo. Ahí tienen al nacionalseparatismo vasco. A pesar de gozar las Vascongadas de un régimen económico y fiscal privilegiado respecto del resto de España –régimen, por cierto, vetusto y anacrónico en el siglo XXI-, los nacionalseparatistas vascos no cesan en reclamar su derecho de autodeterminación “por ser una nación que debe ser independiente de España”. Exactamente igual que lo que reclaman los nacionalseparatistas catalanes.

Basándose en esta hipótesis falsa del famoso “hecho diferencial” y de las peculiaridades especiales de determinadas regiones, los sucesivos gobiernos españoles, desde la famosa Transición y la aprobación de una Constitución “cartilaginosa” por el exceso de poder ser interpretada en demasiados aspectos, se han ido convirtiendo en cómplices, más o menso conscientemente, de los nacionalseparatismos. Pienso que es esa mala conciencia lo que hoy procuran reparar, escudándose unos en el Tribunal Constitucional, como si éste fuera la solución final del problema- y, otros, en la trampa de una revisión constitucional para “premiar” al nacionalseparatismo y darle nuevas alas para reclamar su invariable deseo secesionista.

Pues bien, después de este enésimo desplante de Mas “el astuto” constituyendo la Comisión Central del referéndum, nadie se ha decidido –por parte del Gobierno- a denunciarle ante la Justicia. Siendo el máximo representante del Estado español en Cataluña, dicen los más listos e inteligentes que aún no ha cometido ningún delito. Que no ha comentido, que no ha engañado, que no ha traicionado, que no ha dado ningún paso en falso, que no ha empujado a sus huestes contra el resto de España, que no se pasa por el “arco del triunfo” lo que diga el Constitucional… Vamos, que es todavía un personaje al que debe respetársele hasta que coja un trabuco y decida liarse a tiros contra alguien.

Está claro que hay juristas que no opinan lo mismo. Dos de ellos, a los que conozco, piensan que este hombre debía haber sido destituido hace tiempo de su cargo por muy personaje electo que sea. Su deslealtad, antagonismo con España, incumplimiento de sentencias y obrar en contra de lo que el cargo institucional requiere, bastarían para enjuiciarlo o ser relevado. Sin embargo, se ha optado por la máxima cautela. Bueno, yo diría que con un grado desesperante de temor, de parsimonia… ¿de cobardía? ¿Para que no se cree un nuevo “héroe” del separatismo catalán? El nacionalseparatismo nunca ha hecho héroes. ¡Ha hecho personajes totalitarios e indeseables! Han sido siempre ellos los que han hundido al pueblo al que dicen amar tanto y del que se han servido siempre para alcanzar sus propios fines y beneficios. Ésta es una máxima histórica innegable.

Hoy, Mas “el astuto” y sus más fieles seguidores han acordado llegar hasta el día 15 de este mes para “meditar” si continúan adelante en su enfrentamiento con el Gobierno y deciden movilizar todos sus medios para acabar el 9-N dando su golpe de Estado previsto. Que conste que esto no es ningún “choque de trenes”, como dicen algunos pusilánimes y gente con muy poca firmeza de carácter y de ideas.

Esto es, simplemente, una nueva treta para ganar tiempo y una nueva burla hacia todos aquellos que con buena voluntad , o con un relativismo absurdo, o con una estulticia supina, piensan que a estos individuos les frena un simple Tribunal o van a cesar de pedir lo imposible

En mi opinión, la Fiscalía tendría que haber actuado de forma contundente contra quien no cumple con sus deberes constitucionales desde hace mucho tiempo. ¿Se imagina alguien lo que hubiera ocurrido a cualquier militar de alto empleo que se hubiera atrevido a no cumplir con su deber de obediencia al poder político en su esfera de competencia?

Banderas de España
Eurico Campano www.gaceta.es 13 Octubre 2014

Que nadie confunda el Gobierno de España con un mero instrumento en manos de ésta secta de millonarios, indignos de llevar el timón de una nave con cinco siglos de historia. A la calle, sí, pero con banderas de España...

Mientras contemplaba las imágenes del desfile anual de nuestras Fuerzas Armadas venía a mi memoria, por inspiración siempre de mi querido camarada Eduardo García Serrano, aquella idea que germinó en la prodigiosa mente de mi admirado paisano Ramiro Ledesma, aunque es José Antonio quien la desarrolló en su totalidad: la de la Patria, el Pan y la Justicia. Y cómo ese 'Pan para el obrero y esa Justicia para todos' son absolutamente necesarios para que los españoles puedan reconciliarse con la Patria, 'como empresa histórica y como garantía de la existencia histórica de todos los españoles', por volver de nuevo en la cita a Ledesma Ramos en 'La Conquista del Estado'.

Expresiones como la de hoy, día de la Fiesta Nacional, están bien; pero mucho me temo que son insuficientes si quienes las presiden -excepción hecha como es natural del Jefe del Estado y su consorte- son los mismos que ejercen como cabezas visibles de una casta que, día a día, alimenta nuestra ya complicada existencia con escándalos como el de las tarjetas 'black' de Bankia, curioso neologismo que encubre pomposamente lo que no fue más que un ladronicio vil a todos los españoles, puesto que han sido necesarios 23.000 millones del dinero de todos los ciudadanos para reflotar la entidad. Los españoles reclaman a gritos Justicia. Y tienen razón.

Dejó dicho José María Aznar, y después muchos otros, que era peligrosísimo que la idea de identificación nacional se redujera a un fenómeno tan fútil como los triunfos de la selección española de fútbol. Y que sea sólo durante jornadas futboleras cuando el paisanaje se atreva a sacar a pasear la enseña nacional. Más peligroso aún es que, en una metonimia perversa, los españoles acaben confundiendo el Estado, como expresión política de un concepto mucho más rico y amplio cual es el de España, con la caterva de aprovechados que lo gobiernan.

Hablo con mucha gente estos días, tal vez con demasiada... muchos de ellos incrustados desde hace décadas en el engranaje de ese Estado al que todos dicen servir... y todos me cuentan lo mismo: lo de las famosas tarjetas 'negras' no es más que la 'punta del iceberg' del saqueo generalizado de los fondos públicos, del dinero de todos los españoles, que las castas política, financiera y -en parte- periodística, han perpetrado dede hace casi cuarenta años: 'Si los españoles conocieran tan sólo el diez por ciento de lo que hay estarían en la calle con la navaja barbera, como en otros momentos de nuestra historia', me dicen. Lo suscribo. Y sólo deseo que, si algún día, los sufridos españoles no pudieran más y se arrojaran a las calles para manifestar su ira, lo hicieran contra quienes han traicionado, desde cómodos despachos, su confianza en las urnas, pero sin abjurar nunca de esa idea vertebradora de España, Patria común e indivisible de todos los españoles, por confundirla con un mero instrumento en manos de ésta secta de millonarios que son indignos de llevar el timón de una nave que tiene ya más de cinco siglos de historia. A la calle, sí, pero con banderas de España...

Cataluña es España
EDITORIAL Libertad Digital 13 Octubre 2014

Miles de catalanes salieron ayer a la calle a vocear esta obviedad que, tras tantos años de adoctrinamiento nacionalista y dejación de responsabilidades por parte de la Administración central, suena a proclama revolucionaria o, peor, a disparate. Pero la verdad es la verdad, como saben de sobra los nacionalistas, sus enemigos jurados, que no hacen otra cosa que ultrajarla, lo que demuestra que desprecian profundamente a la sociedad que dicen defender pero a la que no dejan de mentir. Y de estafar, en todos los sentidos y ámbitos.

De nuevo, conviene comparar las movilizaciones de los defensores de España con las de quienes andan obsesionados con destruirla, aun si eso supusiera –como sin duda supondría– la destrucción de su propia patria. Ayer salió a la calle la Cataluña humillada y ofendida por la impresentable Cataluña oficial, tan corrupta y falsaria, que teledirige y caciquea esas manifestaciones monstruo donde descuellan los apesebrados y abundan los mensajes y gestos totalitarios. Ayer salió a la calle la Cataluña plural, sensata, abierta al resto de España, menos vistosa pero por supuesto más admirable que la hosca Cataluña monolítica, demenciada y encerrada en sí misma de la que blasonan sujetos de la catadura de Jordi Pujol y sus herederos.

Esa Cataluña responsable, consciente de su pasado y su presente y hondamente preocupada por su futuro, merece todo el apoyo del resto de España, y muy especialmente del Gobierno de la Nación, que parece querer seguir incurriendo en el tremendo error de tomar la peor parte –la del nacionalismo tóxico– por el todo y, así, rescatar no al Principado sino a los que lo están convirtiendo en la meca de todos los desafueros.

De hecho, eso no es un error sino algo mucho peor y verdaderamente imperdonable.

Por qué soy nacionalista español
José García Domínguez Libertad Digital 13 Octubre 2014

Nada más fácil que reconocer a un nacionalista español: lo son todos los que dicen que el nacionalismo español no existe. Y es que el nacionalismo español, que haberlo haylo, se avergüenza de sí mismo. Es su seña de identidad. Demasiada apropiación indebida a manos de la carcundia. Demasiado folclore iconográfico con aroma a alcanfor. Demasiada caspa. El nacionalismo español, que claro que existe, no se atreve a salir a la calle por eso. Un problema estético en última instancia. Véase, si no, el caso catalán. En Barcelona, y únicamente con los votantes de Ciudadanos, que van para trescientos mil, se podría haber montado una bullanga callejera similar al alarde norcoreano del 11 de septiembre. Igualita. Pero no. A la concentración de la Plaza Cataluña acudieron los cuatro gatos de siempre. Ni uno más. Treinta mil almas calculan los organizadores con algún optimismo militante. Nada con sifón.

Al nacionalismo español realmente existente, que de alguna manera habrá que llamar a cuantos postulamos preservar la unidad de España, procedería hacerle un urgente lavado de cara semántico. Ya que se ha demostrado sutileza estéril el declararse no nacionalista, digámonos nacionalistas españoles sin ambages. Para un nacionalista, es sabido, todo el mundo tiene que ser nacionalista. Para ellos, se es nacionalista igual que se es calvo o albino: por estricto imperativo genético. Así los nacionalistas catalanes, que tienen por furibundo nacionalista español a quien descrea en lo más mínimo de su fe tribal. Razón última de que se les antoje inconcebible que cualquier crítica a los cimientos de su nacionalismo no proceda de otro nacionalismo opuesto, en este caso, el español. Aunque ocurra, pese que a nuestros pobres catalanistas les resulte extravagancia inaudita, que no todos creamos que las naciones sean unidades de destino ni en lo universal, ni tan siquiera en lo comarcal.

Pero no perdamos más el tiempo con bizantinismos nominales. Afirmémonos nacionalistas. Qué más da. Eso sí, hagamos que nuestro nacionalismo se parezca al colesterol, que lo hay del bueno y del malo. Al modo de esas obediencias sincréticas de Oriente que amparan en su seno el culto a todos los dioses, nuestro nacionalismo laico no debería escandalizarse ante las distintas preferencias nacionales que cohabitan en España. Al contrario, nuestro españolismo buscaría su fundamento último en no pretender imponer el españolismo a nadie. Porque podemos ser nacionalistas, sí, pero nunca seremos iguales. Jamás. Un nacionalista catalán combate por el concepto de identidad; un nacionalista español, en cambio, lo hace por la idea de ciudadanía. Un nacionalista catalán cree que lo que hace reconocible a su nación es la cultura nacional; un nacionalista español, por el contrario, se puede reconocer a sí mismo en varias culturas nacionales, para nada excluyentes. Sí, salgamos, al fin, del armario.

La intelligentsia catalana, ¿es realmente inteligente?
mª teresa giménez barbat ABC Cataluña 13 Octubre 2014

Nos acercamos al nueve de noviembre y sigue habiendo apoyos a la consulta desde una amplia variedad grupos en Cataluña. Nos hablan del “derecho a decidir” como si nos fuéramos a creer que cuando dicen amor no quieren decir independencia. Mucha gente, de dentro y fuera de Cataluña, sostiene que esta epidemia ideológica está relacionada con una falta de capacidad para comprender la dimensión real del problema que están provocando. Gente poco sofisticada que desvía su frustración por la crisis y los problemas económicos. Cosa de jóvenes con poca experiencia de la vida y de las consecuencias de sus actos. Algo que está relacionado con la masa descerebrada que sigue a los líderes más carismáticos.

Nada más lejos. Este paso alegre hacia el abismo lo marcan de manera muy particular personas de excelente formación, los hijos de la burguesía ilustrada, los personajes más destacados del mundo intelectual, académico e, incluso, suicidamente, del empresarial. Y no es la primera vez en la historia ni mucho menos. Debería hablarse de ello en escuelas y universidades de este siglo XXI.

Que una gran parte de la intelectualidad y de los sectores más educados de la sociedad sostenga creencias que se dan de bruces con la realidad puede parecernos contraintuitivo y misterioso. Sin embargo, es un tema de interés creciente en la psicología. La llamada “racionalidad motivada” es la tendencia inconsciente de los individuos a procesar información y componer argumentos de manera que se ajusten a las creencias que están más en boga o que les van a procurar beneficios a corto plazo. Esta inclinación se extiende por lo visto a todas las modalidades del espectro ideológico.

Así, los individuos seleccionarán la información y le darán crédito condicional en la medida en que coincida con sus disposiciones ideológicas. Caerán en un “sesgo de confirmación” a favor de sus compromisos previos, y se resistirán a actualizar sus creencias pese a la disponibilidad de información adecuada. Cambiar de punto de vista en estos temas es un ejercicio extremadamente difícil, incluso cuando se presentan hechos que cuestionan las creencias de base. Sorprendentemente, la mayor educación está asociada con más autoconvencimiento y más “racionalidad motivada”.

Chris Mooney, un académico y periodista interesado por la ciencia en la política, lo define como el “efecto del idiota inteligente”. Y dice: “las personas políticamente sofisticadas e informadas a menudo están más sesgadas y resultan más difíciles de persuadir que los ignorantes”. Tomas Sowell por su parte piensa que es una expresión de la superioridad moral que se arrogan determinados individuos y que encuentra una plataforma excelente de pavoneo en algunas cátedras o tribunas. Les llama a esos intelectuales y artistas los “ungidos”.

“La visión de los ungidos no es simplemente la visión del mundo y de su funcionamiento en función de causas y efectos, sino una visión de ellos mismos y de su papel moral en el mundo. Es una visión de rectitud diferencial. No es una visión de la tragedia de la condición humana: los problemas existen porque otros no son tan listos ni tan moralmente superiores como los ungidos”.

Y esto pasa en Cataluña como puede pasar en cualquier lugar con los ingredientes adecuados. No hay “fet diferencial”.

Mª Teresa Giménez Barbat es antropóloga, escritora y editora de Tercera Cultura

Día de la Hispanidad
España somos todos
Santiago Abascal Libertad Digital 13 Octubre 2014

Seguro que hay quien puede pensar que este Doce de Octubre no había muchos motivos de celebración y fiesta, porque la actualidad no invita a la alegría, porque son muchos los compatriotas que están en una situación más que difícil y porque el futuro inmediato no tiene un rostro halagüeño. Pero sería un error indigno el dejarse vencer por las desesperanzas. Quizá, de todos los pecados de este gobierno, el contagio de su fatalismo sea el más imperdonable, que sólo el expolio de la ilusión supera al fiscal. Por eso en Vox estamos fabricando vacunas a ritmo de emergencia, porque es una necesidad urgente que los españoles vuelvan a creer en sí mismos.

Y claro que hay motivos de sana fiesta, aunque sólo sea por sacudirnos ese complejo de inferioridad inoculado por quienes nos querían mansos y tristes, a sabiendas de que alegres y bravos nunca nos sometimos a tiranos internos o exportados. Entonces se hablaba en el mundo -con cierto miedo- del orgullo español, hoy, al contrario, se subvenciona la indignidad y ese vil avergonzarse de lo nuestro, como si tuviéramos que pedir perdón por pertenecer a un pueblo que ha escrito muchas de las páginas más brillantes de la historia.

Claro que había que celebrar el Doce de Octubre. Porque España es más que una pandilla de bandoleros con tarjetas esquilmando los montes de piedad, mucho más que un hombre escondido detrás del humo de un habano, y es, por supuesto, inmensamente más que los delirios tribales que han alimentado los neocaciques del separatismo.

España somos todos. Todos los que estamos ahora –ante una responsabilidad ineludible– pero también todos los que se fueron dejando un imponente legado de grandeza y heroísmo, interpelándonos a través de la historia con frases toscas de veterano de los Tercios, con pinceladas geniales de artistas eternos o con brillantes discursos de universidades que han sido cuna de inteligencias universales. Y a ese coro que destierra con un gesto viril las tentaciones viscosas del pesimismo se unen voces infantiles –pero ya templadas en el dolor de haber sobrevivido a un holocausto– que pertenecen a los que vendrán. Porque nuestros hijos –nacidos o no– también son España, y tampoco nos dan la opción de rendirnos. Ninguna persona decente puede desoír tantos imperativos, ni encontrará excusa para esconderse. Así que olvidemos a los comerciantes de la tristeza y pongámonos a trabajar sin estridencias pero sin descanso. Hay un futuro que tenemos que construir entre todos los que somos España, y que abandonen los otros cualquier esperanza de arrebatárnoslo.

Santiago Abascal, presidente de Vox.

Cataluña
¡Inteligencia!
José María Albert de Paco Libertad Digital 13 Octubre 2014

Respecto a la marabunta que formó la V el pasado 11 de septiembre, la concentración de hoy en Plaza de Cataluña arroja un saldo claramente negativo para el unionismo. No obstante, el rasero por el que ha de medirse a las 30.000 personas que hoy han tomado el corazón de Barcelona no es la Diada; no, si convenimos en que comparar una convocatoria de afirmación cívica con una kermés nacionalista es un descalabro metodológico. Entre otros motivos, porque clamar en las calles por la ruptura, por cualquier ruptura, es más excitante que hacer bulto por la conservación del statu quo, la preeminencia de las leyes que informan la democracia o la virtud de los días laborables.

No en vano, la grisura de la opción "seguir juntos, como hasta ahora" nada puede hacer frente a la posibilidad de que cada día haya helado de postre, o de que sólo los besos nos tapen la boca, o de que la gente se reconozca al mirarse a los ojos. En este sentido, a los nacionalistas se les ha de reconocer el mérito de haber rebozado el supremacismo ("Solos seremos más felices porque somos superiores") en algodón de azúcar y de haber convertido la xenofobia en un anuncio de Ikea.

El constitucionalismo, insisto, no puede competir con esos reclamos, mas por eso precisamente la celebración del 12-O es un milagro. De hecho, si hace tres años me hubieran dicho que en Cataluña se institucionalizaría una jornada de estas características no me lo habría creído, como tampoco me habría creído que llegaría un día en que el gentío saldría a la calle y, bandera española en mano, corearía "In-Inte-Intel·ligència", remedo enternecedor del "In-inde-independència". (¡Si Millán Astray levantara la cabeza!)

Por lo demás, y teniendo en cuenta lo que nos jugamos, sería muy de agradecer que en sucesivos actos los vips españoles vencieran la alergia a España y se dejaran ver entre la llaneza. Que en lugar de ver tanta camiseta de Iniesta, en fin, viéramos al Iniesta de verdad.

Balance del 12O
Francesc Moreno www.cronicaglobal.com 13 Octubre 2014

Transcurridas unas horas desde el final de la concentración de la plaza de Cataluña es el momento de hacer balance. No era un día fácil. Cuatro problemas esenciales. El primero la desafección de la población hacia la política, agravada en los últimos días con las tajetas de Bankia y el caso de Teresa Romero, contagiada de ébola. España, digámoslo con claridad, no pasa por su mejor momento. El segundo, la tradicional identificación, especialmente en Cataluña, aunque no solo aquí, del 12O con un españolismo "rancio". El tercero, el miedo de muchos catalanes a significarse contra el soberanismo. El cuarto y último, la falta de apoyo mediático en Cataluña, el silencio de muchos medios en su edición del domingo era clamoroso, y la escasa organización territorial de nuestra entidad todavia en fase de creación (no debemos olvidar que SCC tiene menos de seis meses de vida), lo que dificulta la movilización.

La presencia en la plaza de banderas europeas, desparecidas de las concentraciones soberanistas, e incluso republicanas, hablan a las claras de que el acto ha reivindicado la unida en la diversidad

En los últimos días el soberanismo ha intentado identificar el acto con la extrema derecha. Es su estrategia. Con ello, no sólo pretenden mantener el antisecesionismo en un rincón del cuadrilátero político, sino ocultar los numerosos componentes fascistas que emergen en su lado. Priorización de supuestos derechos nacionales sobre la libertad individual y los derechos humanos, desprecio por el Estado de derecho, trastocamiento de la historia, victimismo, invención de enemigos internos y externos, coacción a los disidentes, etc.

Habrá que recordar que los únicos que han homenajeado a fascistas catalanes declarados, los hermanos Badia, han sido los soberanistas. La ultraderecha española es, afortunadamente, marginal. Por contra, el fascismo catalán no para de crecer, como es normal en todo proceso de exaltación nacionalista. Todas las intervenciones han estado totalmente alejadas de cualquier contenido que pudiera ser calificado de ultraderechista así como de nacionalista español.

La presencia en la plaza de banderas europeas, desparecidas de las concentraciones soberanistas, e incluso republicanas, hablan a las claras de que el acto ha reivindicado la unida en la diversidad, la España de todos. Las apelaciones de todos los intervinientes a mejorar nuestra democracia y a luchar contra las desigualdades y las injusticias sociales han sido muy explícitas. Ello ha permitido que muchas personas que, como yo, han asistido por primera vez a un 12O se hayan sentido cómodas aún militando en partidos de izquierda (he podido saludar a bastantes militantes del PSC, y a algunos de Podemos y ICV).

De lo anterior se deduce que un objetivo esencial de SCC, ampliar la base del antisecesionismo, se está logrando. No han sido grandes masas, pero sí muchas personas que han roto un tabú. En procesos de anulación de la libertad individual y de imposición del pensamiento único lo más importante es romper la unanimidad. Permanecer en pie. Si no logran el silencio de todos, saben que no pueden ganar. Y por ello hacen todo lo posible para callarnos. Ya saben que no podrán. Que ni callaremos, ni podrán mantenernos en el rincón de los apestados. La asistencia ha sido superior a la del año pasado. El 12O en Barcelona ha roto sus costuras.

Y eso, que puede parecer insignificante, marcará nuestro futuro. Por eso me siento satisfecho y el balance es positivo.

¿A dónde nos llevan los políticos?
“Ay de los pueblos gobernados por un Poder que ha de pensar en la conservación propia” J. Balmes.
Miguel Massanet  www.diariosigloxxi.com 13 Octubre 2014

No es eso, señores del PP, lo que nos prometieron para que los votáramos ni, tampoco, lo que nos han estado diciendo, hace apenas un mes, cuando nos explicaban que la época de recortes y de sacrificios estaba tocando su fin.

Es posible que los ciudadanos hayamos perdido la facultad de razonar y, acaso, los años que llevamos de crisis nos hayan convertido en ineptos totales para poder entender a quienes nos gobiernan, a quienes elegimos pensando que iban a llevar a cabo unas políticas distintas a las que nos sometió el PSOE durante los 7 años en los que estuvo “desgobernando” el país. El caso es que, por las causas que fueren, unas quizá justificables y otras desde ningún punto de vista tolerables por lo que han supuesto de engaño, de desvergüenza, de deslealtad y de tomadura de pelo para los que votaron al PP del señor Rajoy; nos encontramos en el último tercio de la legislatura sin que ni una sola de las promesas que se nos hicieron para que escogiéramos la opción de los populares se hayan cumplido; antes bien, tenemos que reconocer que, con toda seguridad, un gobierno socialista no lo hubiera hecho peor.

Han quedado en el tintero medio vacío de la nada todo lo referente a la modificación sustancial de la ley socialista del aborto cuando, incluso la versión descafeinada que había propuesto el ex ministro Gallardón, ha sido arrinconada sine die por una formación que recogía entre sus principios básicos la defensa de la vida, la protección del nasciturus y la adopción de medidas especiales de ayuda a las madres gestantes para que no pudieran alegar que carecían de medios para enfrentarse al cuidado de sus hijos. En el tema de la ley que protege a los sectores de gays y lesbianas, especialmente aquellos que les permiten contraer matrimonio equiparable al de los heterosexuales y la posibilidad de adopción de hijos, parece ser que, quizá debido al sector homosexual que parece que existe dentro del partido, no sólo no se ha tomado medida alguna, sino que hasta parece que están en la acera de enfrente en cuando a mantenerles todos los privilegios que han conseguido, tanto que, en algunos casos, parece que están mejor considerados que el resto de ciudadanos heterosexuales.

Ahora, cuando parece que se ha conseguido una leve mejora para la economía española, cuando se nos han venido anunciando que España estaba progresando y que se avecinaban mejores tiempos en los que no serían precisos tantos sacrificios para los españoles; aparte de encontrarnos con verdaderos pozos negros de desvergüenza, sinvergonzonería, abuso de poder, descaro y fraude a cargo de una serie de señores que tenían la obligación de dar ejemplo de honradez, que estaban ocupando cargos de responsabilidad, bien retribuidos, en las finanzas, en la política y en los sindicatos; presuntamente para encargarse del bienestar del pueblo y de erradicar la pobreza derivada de una crisis que, al parecer, todavía está lejos de finalizar; nuestro ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, señor Montoro, contrariamente a lo que nos habían prometido para la anunciada reforma fiscal, nos anuncia que este “sistema fiscal más equitativo” que debía hacerse (lo que suponía que los que más tuvieran pagaran más) no va a parecerse en nada a lo que todos esperábamos.

Parece que el señor Rajoy y su equipo no van a tener en cuenta lo que, una encuesta del CIS, celebrada con posterioridad a la votación europea, dejó bastante claro lo siguiente: que los más fieles votantes, los que le salvaron de que el naufragio fuera todavía mayor y los que se sentían más cercanos al PP fueron los pensionistas en un 32,5%, directivos o profesionales en un 36,8% y los agricultores en un 37%. ¿Sorprendidos? No debieran, porque los mayores de edad, la clase media y las gentes del campo, no ven en el horizonte político otro sitio dentro de los partidos de centro o derecha en el que refugiarse ante esta horda de las izquierdas extremas en las que parece que han decidido sumergirse muchos ciudadanos, inducidos por la vana esperanza de que, en ellos, van a encontrar el remedio para las desgracias que nos han traído los vientos de crisis que hoy en día están azotando a la mayor parte del mundo civilizado o por civilizar.

Así pues el señor Montoro que a veces quiere parecer “chistoso”, no ha tenido mejor ocurrencia que, todas aquellas personas que antes de 1.995 hubieran adquirido inmuebles u otros activos y quisieran venderlos, por necesitar liquidez o por mejorar su poder adquisitivo ante la práctica congelación de las pensiones, se vayan a ver castigados con la aplicación de unos impuestos mayores. Ni que decir tiene que, salvo los que vendan su vivienda habitual para adquirir otra que la sustituya ( en este caso sólo se librará de tributar más la parte del importe de la venta que se entregara para pagar la nueva, ya que si sobrase algo también sería considerado base del impuesto) o que se opte por constituir un plan de renta vitalicia ( lo que se conoce habitualmente como un hipoteca inversa) por el que se cede la vivienda o bien un importante capital, a un banco o compañía de seguros y a cambio, se le concede una pensión de tipo vitalicio. Lo malo es que, en realidad, para que la cantidad mensual que se reciba a cambio sea lo suficientemente alta para ayudar a cubrir los gastos, se precisa o una vivienda muy bien valorada o la cesión de un montante de dinero o títulos muy elevado; algo que, en el caso de los ciudadanos de la clase media o inferior, raramente suele darse.

Resulta absurdo el que el Gobierno fomente este tipo de planes de pensiones vitalicias ya que, lo mismo o más puede conseguir quien venda su vivienda a un precio razonable y después, a cargo del importe de la venta, vaya detrayendo cada mes una parte para ayudarse a completar su pensión. Incluso puede hacer lo mismo que hacen los bancos y compañías de seguros, que es intentar invertir parte del sobrante para conseguir alguna ganancia adicional sin tener que alimentar la habitual avaricia de las entidades de crédito. Un impuesto añadido, un nuevo obstáculo para aquellos ahorradores que han intentado, invirtiendo en viviendas o en valores de bolsa, asegurarse un complemento para su futura vejez, algo que todavía resulta más sangrante cuando los que van a padecer el encarecimiento de sus ventas sean personas mayores, jubilados o enfermos, que se vean precisados, como consecuencia de los efectos de esta interminable crisis, vender alguna de sus propiedades para poder llegar a final de mes y atender a todos los dispendios, cada vez más gravosos, originados por las facturas de los suministros y consumos imprescindibles para poder vivir, aunque sea modestamente.

No es eso, señores del PP, lo que nos prometieron para que los votáramos ni, tampoco, lo que nos han estado diciendo, hace apenas un mes, cuando nos explicaban que la época de recortes y de sacrificios estaba tocando su fin. Tenemos la impresión de que, si el PP no empieza por librarse de las rémoras que han impedido que se ejecutara la verdadera política de derechas que propugnaban los fundadores del partido y no se lleva a cabo una renovación inmediata del equipo gubernativo, pocas posibilidades les van a quedar para conseguir ser reelegidos en unos próximos comicios. Una lástima, una verdadera lástima, porque la alternativa todavía será mucho peor. O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos como el país, entre separatistas y ladrones, va camino de acabar siendo el túmulo en el que se entierren las pocas ilusiones que les quedan a los ciudadanos de buena fe.

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Cataluña: la secesión
Al enfrentarse a una democracia constitucional de la cual recibe sus poderes, la Generalitat pone en marcha una sedición. Ahora bien, el recurso a la fuerza no es el método adecuado para resolver un conflicto político
Antonio Elorza. El Pais 13 Octubre 2014

Artur Mas firmó la Ley de Consultas Populares no Referendarias y convocó al mismo tiempo el referéndum de autodeterminación, disfrazado de consulta. De inmediato siguió la suspensión por el Constitucional. Las cosas están claras, al precio de abrir un periodo de creciente incertidumbre.

A la vista de lo sucedido desde la Diada de 2012, conviene precisar el significado de las palabras y disipar el cúmulo de confusiones que ha rodeado a la reivindicación del catalanismo radical. El control de las designaciones era en la China clásica la atribución del emperador, de acuerdo con el principio confuciano de que si las palabras no son las adecuadas, los hombres no saben cómo actuar, reina la confusión y el orden social se desploma. Algo así ha venido sucediendo en el caso catalán desde que una terminología consolidada del derecho político fuera objeto de una subversión permanente. La independencia fue cubierta con la leve hoja de parra de la soberanía, el proceso independentista se tapó con la máscara de “transición nacional”, la autodeterminación pasó a ser el sugerente “derecho a decidir” y el referéndum se disfrazó de consulta, y últimamente nada menos que de consulta no referendaria. Todo un esfuerzo, realizado por laboriosos juristas, para encubrir lo que desde el principio estuvo bien claro: la anticonstitucionalidad de la vía elegida por la Generalitat para acceder al Estado catalán independiente. Y de paso para maximizar el apoyo social, mediante ofertas políticas de apariencia inocua, que de ser negadas subrayaban la perversidad del oponente, el Estado español. Parafraseando a Ibarretxe: “Consulta popular, ¿qué hay de malo en ello?”.

El encubrimiento y la inversión de significados culminan en el uso del término “democracia”. Ha sido la llave maestra utilizada por Mas para ennoblecer el proyecto, evitando cualquier aproximación a los problemas reales, descalificar de paso a todo oponente y alzar el banderín de enganche; tanto para la movilización de masas como con vistas a ese importante mundo exterior, que en Europa contempla con recelo los movimientos secesionistas. La cuestión de Cataluña no sería una simple cuestión de independencia, sino de democracia, negada injustificadamente desde el Gobierno español. En dos palabras, todo resuelto.

El tema de la democracia reviste capital importancia, pero precisamente por su ausencia en la actuación de la Generalitat, por mucho que haya habido elecciones y ahora se anuncie un referéndum (perdón, consulta) donde el término es siempre invocado. La propia ley de consultas indica hasta qué punto la estrategia política de Mas ha ignorado conscientemente un requisito indispensable para la validación democrática: “La neutralidad institucional”. La democracia no es un marco moldeable que pueda adaptarse a las conveniencias de quien ejerce el gobierno, a efectos de llegar al resultado acorde con los propios objetivos. La democracia es un procedimiento que permite adoptar decisiones políticas, desde la participación de los ciudadanos en régimen de igualdad. Es el principio de isonomía, practicado ya en la polis griega. Y está claro que en la Cataluña de Mas eso no ha existido. Desde septiembre de 2012 la Generalitat ha sido la promotora de una sola opción política, con exclusión de cualquier otra, calificada simplemente de anticatalana, o en el mejor de los casos despreciada, como el federalismo.

Mas ha negado un requisito clave para la validación democrática: la neutralidad institucional

Los catalanes contrarios a la independencia, casi el 50% hace dos años, no han contado, salvo para ser objeto de una masiva propaganda institucional, que de forma evidente les situaba como ciudadanos de segunda clase. El monopolio de la información oficial y oficiosa, singularmente en TV-3, generó como era de esperar un efecto-mayoría, de notoria eficacia, basado en el coste social para quien manifieste rechazo al independentismo. No ha habido isonomía, y tampoco isegoría, la libertad de acceso a la información, y de expresión, que el marco institucional catalán debiera haber promovido para un proceso democrático hacia la independencia, y de hecho ha negado.

La forma de adhesión a la independencia reprodujo una dinámica habitual en el fútbol, incluso en la identificación “Cataluña igual a Barça” de la nueva indumentaria culé, tras el gran momento del campo disfrazado de senyera. Recordemos que a diferencia de otros independentismos consolidados en la larga duración, como el quebequés o el vasco, tanto el escocés como el catalán, que han arrancado de adhesiones —y de votaciones— muy bajas a finales de los años noventa, son en cierto modo independentismos de aluvión; en Cataluña, al calor de la frustración por el Estatuto sobre el fondo de la crisis, y por ello el papel que hubiera debido jugar un debate político abierto ha sido sustituido por el recurso a las movilizaciones. La movilización es un uso democrático, pero la lección europea de los años treinta pone de manifiesto el riesgo de que se constituya en protagonista único a la hora de generar el consenso social, más si la inspiran un nacionalismo excluyente y una concepción maniquea de las relaciones políticas. Tras decretar la consulta del 9-N, Mas ha abierto una nueva caja de Pandora al confiar a las movilizaciones la función de doblegar la resistencia del Gobierno de Madrid. Es su responsabilidad.

Como lo ha sido impulsar ese maniqueísmo, observable una y otra vez en declaraciones y programas televisivos, y que tuvo su emblema en otra movilización oficial, la de los intelectuales participantes en el “España contra Cataluña”. Un famoso demagogo advirtió ya que el odio, y no los argumentos, suscitan las emociones colectivas; de hecho, esta sería la peor herencia del conflicto actual, por encima de los resultados políticos. El ultranacionalismo ha anidado también en Madrid, si bien en modo alguno ha sido atizado en estos dos años desde instancias oficiales.

El empecinamiento del bloque soberanista en la consulta cierra la puerta a la esperanza

En la “transición nacional” gestionada por Mas ha faltado democracia, pues todo se subordinó al objetivo final, en un ejercicio permanente de permanente de propaganda y manipulación (“astucia”). La Constitución solo fue admitida para convalidar aquella. De otro modo era enfrentada a “la democracia”, a pesar de que el texto de 1978 admite una reforma abierta, a diferencia de las Constituciones de Italia, Francia o Estados Unidos, incuestionables democracias, que excluyen toda secesión. Al enfrentarse a una democracia constitucional, cuasifederal, de la cual recibe sus poderes, la Generalitat pone así en marcha una sedición, esto es, “una acción de declararse en contra de la autoridad establecida y de empezar la lucha contra ella”. Ahí estamos.

No ha de extrañar que tal subversión de los usos democráticos culmine en “la consulta” del 9-N. Primero, porque una ley para consultas que excluye los referendos, desde el título, se utiliza para celebrar de hecho un referéndum de autodeterminación. Segundo, por las dos preguntas enlazadas, cuando la condición democrática es que haya una pregunta e inequívoca. Aquí hay dos, porque la primera sirve en su indeterminación —¿qué es ser Estado?— para encarrilar a los votantes hacia la segunda; y sobre todo porque si votas ahí no, quedas excluido de votar sobre la independencia. Un hito para el Guinness de los fraudes políticos.

Ahora bien, por radical que sea la crítica, ha de subordinarse al criterio de que el recurso a la fuerza no es el método adecuado para resolver un conflicto político, por grave que sea, y menos en esta circunstancia, cuando el consenso alcanzado en Cataluña es mayoritario. La salida sería la reforma de la Constitución, con las variantes federales, e incluso una autodeterminación regulada, pero esto es rechazado por Mas y por Rajoy. Una vez confirmada la inconstitucionalidad de la supuesta consulta, pudo ser un último recurso la convocatoria por el Rey, desde su condición de árbitro del funcionamiento de las instituciones (artículo 56), tanto a Rajoy como a Mas y al jefe de la oposición, para buscar una solución compatible con la ley fundamental. Todo menos estrellarse en el callejón sin salida. Solo que el empecinamiento del bloque soberanista en sortear la suspensión de la consulta por el Constitucional cierra la puerta a la esperanza.

Antonio Elorza es catedrático de Ciencia Política.

12 de Octubre
Yolanda Morín. Minuto Digital 13 Octubre 2014

Nos alegramos, nos alegramos mucho de que los catalanes salgan a la calle un día como el 12 de Octubre, Día de la Hispanidad. Nos alegramos pero no quedamos convencidos de la respuesta ‘unionista’ en la calle.

La verdad es que, aparte de la valentía de esos miles de catalanes y españoles que se han lanzado a la calle para defender la unidad de España, de poco más podemos alegrarnos. Las cifras son cortas. El separatismo gana por goleada en Cataluña, por lo menos en lo que a demostraciones de fuerza se refiere.

TARDE Y MAL
Hasta hace no demasido tiempo estas manifestaciones estaban reservadas a la ‘extrema derecha’ en Monjuic, únicos que por aquel entonces se atrevían a desafiar a la policía del separatismo y a los extremistas violentos de la independencia. La imagen que siempre se ha dado en aquellas manifestaciones era muy diferente a la que se ha ofrecido hoy en Plaza Catalunya: serena, ordenada y festiva.

La reivindicación de la españolidad de Cataluña ha sido, desde siempre, mal gestionada por partidos -PP/PSOE/Cs- y por movimientos cívicos -CCC-, que siempre han ofrecido una imagen ‘centralista’ frente al catalanismo no independentista. Un catalanismo hispánico representado por fuerzas políticas como PxC, que no se veían representadas por un mensaje que no aglutinaba, era frentista y no daba en el clavo a la hora de diagnosticar el problema.

La segunda ‘intentona’ viene capitaneada por SCC -Societat Civil Catalana-, una organización de la que poco se sabe. Aunque de apariencia inocua, entre sus fundadores se encuentran destacados miembros del PP. No se conoce, o no lo han demostrado con la claridad necesaria, quienes están tras su organización, cómo se financia, etc. Es decir, genera en muchos las mismas dudas que organizaciones separatistas de las que no se sabe muy bien de dónde salen y cómo se financian. Y será por eso que no han logrado hacer frente a la ANC. Las cifras de unos y otros son concluyentes, y de momento ganan los separatistas.

SEPARADORES
No cabe duda de que la ‘españolidad silenciosa de Catalunya’ se queda en casa. Que no está ilusionada y que, de momento, no hay quien la ilusione ni la movilice de forma masiva. Si bien los ataques lanzados desde la ignorancia contra Cataluña han prácticamente desaparecido, es cierto que aún quedan rescoldos de ese daño producido por partidos y asociaciones que siempre esgrimían ‘el problema catalán’ cuando se hablaba del separatismo, y metían en el mismo saco a todos los catalanes por el mero hecho de estar orgullosos de su catalanidad o simplemente por hablar catalán. La ignorancia siempre ha sido la azada aplicada en Cataluña, y en este caso ha sido más de lo mismo añadiendo el ‘garrote vil’ cultural. Un despropósito, vamos.

De aquellos barros, estos lodos. Los separadores les han hecho el caldo gordo a los separatistas, y se han retroalimentado las dos partes para mantener un sistema del que unos pudieran ‘chupar’ el 5% y los otros… lo mismo. Y mientras todo esto secedía, en el horizonte se nos perdía, se nos pierde, Cataluña. Una parte de nosotros mismos, de nuestra identidad como pueblo. Hemos dejado que los separatistas y separadores dejaran oxidarse las relaciones que entre hermanos siempre hemos mantenido.

SOLUCIONES
Es difícil entender por qué hay catalanes que creen que España odia Cataluña. Es difícil entender por qué hay algunos españoles que odian Cataluña o el País Vasco. Las dos posturas son caras de la misma moneda. No entiendo por qué desde las instituciones del Estado y desde los medios de comunicación no se ha realizado una tarea didáctica que aclarase posiciones y hasta sentimientos. Ahora está más difícil que nunca la solución del problema y, personalmente, no veo más que la solución en la que vienen trabajando los identitarios de PxC o asociaciones como Somatemps desde hace mucho tiempo: El catalanismo hispánico. Reivindicar la catalanidad y la hispanidad. Ese debería haber sido el camino.

Es imposible entender España sin Cataluña, y tampoco se podría entender Cataluña sin España. No son entidades diferentes. Y la solución, aunque quizás tarde, solo puede nacer del amor hacia Cataluña y hacia el País Vasco. Así de simple, así de complicado.

¿Cómo es posible esto, Mariano?
Xavier Horcajo www.gaceta.es  13 Octubre 2014

Los españoles nos preguntamos: ¿Si el presidente no sabe quién manda en Cataluña porqué es tan pródigo con el Gobierno de CiU Cristóbal Montoro?

Ayer oí al Presidente del Gobierno decir que el problema es que no sabe quién manda en Cataluña. Me resultó muy extraño porque allá por marzo de 2012 –estaba recién llegado a Moncloa- y decidió indultar a dos políticos catalanes condenados en firma por corrupción. Eran de Unió, se llamaban Josep María Servitje y Víctor Manuel Lorenzo Acuña. Mira tú por dónde esta era un ex cuñado de Josep Sánchez Llibre, el hombre fuerte de CiU en Madrid. ¡Qué suerte Mariano, para no saber quién manda acertaste de pleno!

De entonces a ahora han pasado algunas cosas, en Cataluña que tal vez no haya digerido Usted bien y que contribuyan a su desconcierto. La primera es que su partido el PP ha llegado a la “In-sig-ni-fi-can-cia” política; mientras son mayoría los que reclaman la “In-de-pen-den-ci-a!” en las calles, sin que el Presidente del Gobierno haya hecho pedagogía política en Cataluña. La segunda cosa es que Ud. No ha sabido construir un frente constitucionalista en Cataluña a tiempo (se hizo hasta en el País Vasco cuando Ibarretxe quiso romper con España).

Los españoles nos preguntamos: ¿Si el presidente no sabe quién manda en Cataluña porqué es tan pródigo con el Gobierno de CiU Cristóbal Montoro? ¿No había “en ese dar” una cuestionable y ladina intención de contentar, de restañar, de manejar? A ver si, en tiempos de crisis, se daba sólo por dar. Rebajándonos, Presidente al español vulgar, “dar-pa-ná, es tontería”.

Pero, claro, como va a trabajar en construir un frente constitucional, si a Usted la Constitución ni le va, ni le viene. Igual acaba defendiendo su reforma, como los socialistas, abriendo la puerta a relaciones distintas entre iguales bajo el paraguas de una misma Corona. Sin enterarse de que eso no solucionará el problema de secesión que le plantea Artur Mas. ¿Te habrá contado Moragas que Mas es una “titella” (marioneta) en manos de Esquerra-ICV y CUP? En suma, que aunque sea aterrador, la lectura de un buen periódico digital, como este, permite deducir nítidamente quien manda en Cataluña.

Es incluso probable que no sepa quien manda en Cataluña porque esté leyendo la edición “electrónica” de El País en catalán y allí no lo tengan claro. No es de extrañar si tenemos en cuenta que Oleguer Pujol Ferrusola el “petit” del clan Pujol es el casero de Juan Luis Cebrián y sus endeudados negocios. Si hombre, esos que trata de salvar Soraya Sáenz de Santamaría desde aquella reunión en la alcaldía de Paris con Felipe González [28 de mayo de 2013]. Lo de la Fundación Nicolás Berggruen (propietario del fondo Liberty). Ya sabes, los del mandil, con Juan Luis Cebrián abriéndote las puertas del coche. ¡Ver para creer, cuanto iluminados!

Del desapego de Rajoy por los desfiles militares tenemos memoria reciente (“Mañana el coñazo ese…”) , pero del desapego por el Día de la Hispanidad, o por el día del Pilar no. Que Rajoy hubiera escrito algo con fondo en el “Heraldo de Aragón” el día del Pilar; se entendería. Que hubiera decidido escribir algo para el diario digital de más visitas en español en el mundo, también se comprendería; pero que escriba en “El País.cat” recién nacido, en catalán y sin citar el español el Día de la Hispanidad. Es de chirigota. Tal parece que sus asesores de imagen son Ana Mato, el cenutrio madrileño de Salud, Javier Rodriguez, y Torrente.

Historia
Manifestaciones barcelonesas
Jesús Laínz Libertad Digital 13 Octubre 2014

Ya que, si el maldito ébola lo permite, la celebración en Barcelona del 12 de octubre, Fiesta de la Hispanidad, va a ser la noticia central de este fin de semana, quizá conviniese recordar, sólo por incordiar, dos detalles olvidados. El primero, que dicho concepto de Hispanidad fue pergeñado en el primer tercio del siglo XX, para englobar en él a todas las naciones hispanohablantes, por los vascos Zacarías Vizcarra y Ramiro de Maeztu, y consagrado en un célebre discurso, titulado precisamente "Apología de la Hispanidad", pronunciado en el teatro Colón de Buenos Aires el 12 de octubre de 1934 por el catalán Isidro Gomá. Y el segundo, que la primera vez que se celebró el 12 de octubre fue en 1911 en la Casa de América de Barcelona por iniciativa de algunos catalanistas deseosos de fomentar con los países hispanoamericanos las relaciones comerciales, que habían sufrido grave descalabro desde el nefasto 1898.

Pero los barceloneses no han celebrado sólo esa fecha, pues en otras muchas ocasiones, y de no poca importancia, demostraron su ardor patriótico en la calles. Por ejemplo, se distinguieron durante la guerra de África de 1859-60, para la cual organizaron veladas teatrales, manifestaciones, cuestaciones, misas y todo tipo de actos en apoyo del ejército. Cuando llegó la noticia de la victoria de Tetuán se congregó una gran manifestación ante la casa consistorial, desde cuyo balcón Víctor Balaguer recitó este cuarteto:

¡Victoria! La anuncia rugiendo el león.
¡Victoria! Retumba tronando el cañón.
Y henchida de gozo, radiante de gloria,
repite: ¡Victoria! la hispana nación.

Prim y sus soldados fueron objeto de entusiastas bienvenidas a su regreso. Al poner pie en suelo español en La Junquera, fueron recibidos con repique de campanas. Y al entrar en Barcelona se les acogió con una lluvia de octavillas con estos versos:

D’enemichs la turbamulta
prest lograreu aixafá
escribint ab forta ma:
sapia la nassió mes culta
que á Espanya ningú l’insulta
mentras hi haije un catalá.

Lo mismo sucedió una década después, cuando estalló en Cuba la Guerra de los Diez Años. Numerosos ciudadanos y entidades, ansiosos por sofocar cuanto antes la rebelión separatista, propusieron organizar un cuerpo de voluntarios catalanes, cuyos gastos se comprometieron a cubrir mediante una suscripción patriótica. Efectivamente, el batallón de voluntarios formado gracias a la colaboración de todas las entidades públicas y privadas de Cataluña fue el primero de toda España en salir hacia Cuba en marzo de 1869. La despedida de las tropas en el muelle barcelonés, arropadas por una enfervorizada multitud, fue apoteósica. Al hacerles solemne entrega del pendón del tercio –consistente en la bandera rojigualda con el escudo de las cuatro barras–, el diputado Narciso Gay pronunció un discurso recordando a los voluntarios que se dirigían a "pelear para que España viva contra los que allí claman ¡muera España!".

Pasaron los años y en agosto de 1885 estalló el conflicto de las Islas Carolinas con la Alemania de Bismarck. En Barcelona se convocó una gran manifestación "a favor de la dignidad y la integridad de la patria". Al día siguiente exclamaba el editorialista de La Vanguardia:

¡Aún hay patria, aún hay patria! Nuestro entusiasmo justifica la exclamación con que damos comienzo a esta reseña; porque creíamos que el acto de ayer sería brillante, sería imponente, pero jamás hubiéramos imaginado tanta majestuosidad, tanta grandeza. Sí, aún tenemos patria; aún España puede ser una gran nación. Aún no hay país alguno que nos aventaje en patriotismo.

El diario La Publicidad no se quedó atrás en su entusiasmo:
Carlistas, republicanos, conservadores, progresistas, todos, no tenemos más que un corazón para latir por la patria. ¡Viva España! (…) Podremos destrozarnos entre nosotros, empobrecernos, desunirnos; pero que nadie toque lo que pertenece a todos, que nadie toque a España.

Los firmantes del manifiesto unitario –entre los que, por cierto, se encontraba Valentín Almirall– se dirigieron al gobierno, como "alta encarnación nacional", para reclamarle "la defensa de la dignidad de la patria" y para hacerle saber que en Barcelona "nadie admite siquiera discusión sobre el perfecto derecho que tiene el pueblo español a todo el territorio nacional".

En 1893 llegó el breve conflicto de Melilla, ante el que, una vez más, los catalanes manifestaron su ardiente patriotismo. La Vanguardia organizó una suscripción entre sus lectores, bajo el título Barceloneses, Catalanes, Españoles, para nuestros soldados de Melilla, con el fin de enviarles víveres y pertrechos, suscripción cuyos primeros donantes fueron el propio periódico y sus propietarios, los Godó. El semanario republicano La Campana de Gràcia, por su parte, denunció que, mientras que todos los españoles estaban conmovidos por lo ocurrido,

sólo el gobierno no ha dado muestras por el momento de aquella virilidad, de aquella energía que exige la honra de la patria ultrajada (…) No comprendemos la flema olímpica del gobierno (…) No están tan lejos las costas africanas para que en pocas horas no pueda reunirse allí un cuerpo de ejército que corra a vengar la sangre derramada ejerciendo una represión enérgica y ejemplar (…) Es muy triste que tengamos al frente de la nación a unos hombres que no saben estar a la altura de sus deberes patrióticos.

Con la Guerra de Cuba los catalanes se echaron en masa a la calle en varias ocasiones. Por ejemplo, para despedir al general Weyler el 25 de enero de 1896. El diario La Publicidad dijo de él:
Va a salvar el honor de la bandera, a defender los derechos de España, a combatir por la integridad del territorio. ¿Hay que decir más para que le acompañen nuestras simpatías?

Por la mañana el general oyó en la Iglesia de las Mercedes una misa celebrada por el obispo de la diócesis. Tuvieron que cerrar las puertas para evitar el aplastamiento de los asistentes y, de camino al muelle, fue llevado en andas por la multitud, que no se cansó de dar vivas a España, al ejército, al honor nacional y a Weyler.

Lo mismo sucedió un año después al desembarcar el general Polavieja, al que los barceloneses recibieron construyendo un arco de triunfo igual en diseño y medidas que la Puerta de Alcalá.

Durante toda la guerra la prensa catalana fue un constante clamor patriótico. Pero el punto de ebullición se alcanzó cuando hubo que entablar la lucha final contra los Estados Unidos. Por toda Cataluña estallaron numerosas manifestaciones espontáneas de patriotismo y yanquifobia, tan exaltadas que hasta tuvo que intervenir la Guardia Civil montada para apaciguarlas.

Comparado con la España de hoy, parece otro planeta. El motivo lo explicó con gran sencillez Josep Pla al declarar en 1976:
El catalán es un ser que se ha pasado la vida siendo un español cien por cien y le han dicho que tendría que ser otra cosa.
Y, efectivamente, muchos catalanes se han tragado la farsa sin pestañear.

Jesús Laínz, autor de España contra Cataluña (Encuentro).

Presidente de SCC
José Ramón Bosch: "Madrid ampara a agitadores del secesionismo"
Tras la concentración del 12-O, SCC presentará un informe sobre las consecuencias económicas de la independencia.
Mariano Alonso Libertad Digital 13 Octubre 2014

Cualquiera que viera a José Ramón Bosch en el vestíbulo del elegante y céntrico hotel madrileño en el que nos cita podría pensar que es quien efectivamente es: un directivo de una multinacional del sector químico con cincuenta personas a su cargo en España y Portugal, padre de familia y licenciado en Geografía e Historia y en Marketing. Más difícil sería averiguar que militó veinte años en el PP "me fui en 2008 por motivos políticos y personales que ahora no vienen al caso" y, salvo que se le reconozca por sus numerosas apariciones televisivas, que desde abril preside Societat Civil Catalana (SCC) "todo nació tras la cadena humana de 2013, un grupo de amigos creamos una asociación de historiadores, Somatemps, y hasta aquí hemos llegado después de muchas cosas".

Usted ha dicho en varias ocasiones que "falta ilusión ante un proyecto común de España". Eso señala a La Moncloa, a Ferraz, a ambos sitios...
Señala a la sociedad española. En momentos de dificultad los españoles siempre hemos logrado impulsar un proyecto común, más allá de los políticos. Estoy pensando en los agentes culturales, que son los que tienen que dar una base real a España: actores, artistas, el mundo de la cultura en general. Falta ilusión desde abajo, luego vendrán los políticos.
El mundo de la cultura tiene que implicarse en la defensa de España

En el medio año que lleva como presidente de SCC ha tenido ocasión de entrevistarse con muchas personalidades, singularmente Mariano Rajoy y Artur Mas. Albert Rivera sostiene que hay un pacto no escrito entre ambos, ¿lo cree plausible?
No. Creo que hay mucha improvisación por todas las partes, sobre todo en las filas independentistas que son, al fin y al cabo, quienes han lanzado el órdago. Esto a Rajoy le sorprende, y tiene que elaborar rápidamente un plan de respuesta. Nadie piensa, en principio, que un representante del Estado pueda actuar contra la legalidad. En la entrevista en La Moncloa, y aunque parezca una obviedad, vi a una persona muy firme frente a la amenaza secesionista. Como le digo, entre los independentistas hay una gran improvisación, como pone de manifiesto la larguísima reunión del día 3 entre los partidos favorables al 9-N. Intentaron transmitir que todo sigue igual, cuando todos sabemos que no es verdad. El hecho de que el representante de ICV en el Consejo de Control de la consulta [Joaquim Brugué] haya renunciado es un dato muy significativo de por dónde van los tiros...

...¿cree que es la primera de una serie de deserciones?
Sí. Yo creo que la primera retirada estratégica la van a protagonizar las CUP, van a ser los primeros en romper este tactismo. Mire, lo que pasa en Cataluña es tactismo puro, teatro, ahí están todos los partidos pro 9-N. ¿Ese día qué va a pasar? Nada. Habrá fiesta, eso sí. La ANC sacará las urnas y se producirá lo que nosotros llamamos el butifarrendum . Hay cierto miedo ahora a que te señalen como traidor, a ver quién da el primer paso: si lo dará ICV, si será Unió...

...Unió ya ha acordado dar libertad de voto si se celebrase la consulta a sus militantes.
Sí, pero todavía no ha salido del todo de la fotografía. También hay voces discordantes en CDC, como la de Santi Vila, el conseller de Infraestructuras, que ha dicho en más de una ocasión que la ruptura no es buena, pero no hay nadie que se atreva a dar el paso definitivo. Por eso creo que la ruptura vendrá del lado de los más radicales cuando constaten que todo ha sido un engaño, de las CUP. A partir de ahí el proceso se disolverá como un azucarillo y los partidos que lo han promovido terminarán tirándose los trastos a la cabeza.

Esas urnas, aun de mentira, en la calle el 9 de noviembre, pueden tener un impacto mediático muy grande, sobre todo fuera de España. ¿Le preocupa?
Eso es lo que buscan, la internacionalización del proceso. Han trabajado muy bien en ese aspecto, aunque saben que en realidad no tienen nada que hacer. Lo han hecho a través de asociaciones como Diplocat, han tratado muy generosamente a todos los corresponsales extranjeros, con muchas entrevistas, dándoles mucha coba, no estoy diciendo que les hayan dado dinero, aunque todo puede ser y nos podríamos encontrar sorpresas importantes pronto. También han trabajado muy bien en el ámbito de las universidades. Pero insisto: saben perfectamente que no tienen nada que hacer con la UE ni con la comunidad internacional.

Usted se entrevistó con Mas el 30 de junio, ¿le ha sorprendido alguno de los pasos que ha dado desde entonces?
No, estaba todo escrito. Nos dijo que intentaría llegar al 9-N por todos los medios pero que no se saltaría la legalidad. La está bordeando constantemente pero sin dar el último paso. Ya ha visto lo que ha dicho el conseller de Presidencia y portavoz del Gobierno, Quico Homs, que si la semana que viene no se levanta la suspensión provisional del decreto y la Consulta pues ellos pensarán qué hacen. Están ganando tiempo, pero no van a llegar a más.

A Rajoy, con el que también se reunieron en La Moncloa, se le reprocha inacción ante el proceso.
A mí me sorprendió gratamente en la distancia corta. El presidente del Gobierno de España tiene una papeleta muy difícil, no puede echar gasolina al fuego, que es lo que esperan los independentistas. Ellos no quieren hacer ningún referéndum, lo que buscan es provocar. Les encantaría que la cabra de la Legión bajase por la Diagonal, que apareciese la Guardia Civil y que el Companys de turno acabase en el barco Uruguay, es decir: a Mas encarcelado en la Modelo. Eso es lo que les permite movilizar a la gente, también saben que de momento les han movilizado para una fiesta, para cogerse de la mano y ondear banderas, todo muy festivo y muy familiar, pero los catalanes no van a dar ningún paso más hacia ningún tipo de revuelta ni de huelga general ni de acciones que puedan afectarles al bolsillo, eso lo tienen muy claro. Más allá de unos cuantos radicales, que los hay. Rajoy lo está haciendo bien, aplicando la Ley. Es cierto que se puede echar en falta un discurso más propositivo, pero como le decía antes eso es también responsabilidad de la sociedad, y para eso hemos nace SCC. Somos un grupo con gente de varias ideologías, pero nos sentimos españoles y no queremos la secesión.

A veces se tiene la impresión de que el constitucionalismo respira aliviado con Artur Mas frente al espantajo de Oriol Junqueras, quien sí parece capaz de salir al balcón y al que le sonríen los sondeos.
Cuando viajo por España mucha gente me dice que a ver si gana ERC y a la burgesía catalana le entra el miedo en el cuerpo. Supongo que eso es lo que teme la gente que detenta el poder en Cataluña, no me imagino al Conde de Godó, estando bajo la égida de un Gobierno de ERC, ni al señor Oliu [Josep] ni a muchos otros. Es cierto que Junqueras no es tonto, sabe cómo actuar en cada momento, pero detrás tiene a un partido asambleario que le va a ocasionar más problemas que otra cosa. Cuando ERC te abraza es el abrazo del oso, no hace falta poner muchos ejemplos. En cualquier caso puede ganar, pero no por mayoría absoluta, y tampoco creo que CIU le regale el Gobierno.
No veo al Conde de Godó gobernado por ERC

Pase lo que pase el 9-N y después, haya o no elecciones autonómicas y se les quiera dar o no un carácter plebiscitario, lo inexorable es que en mayo habrá en Cataluña, y en toda España, elecciones municipales. Un opinador relevante como Luis Garicano ha dibujado un escenario muy inquietante para esos comicios, que a su juicio podrían precipitar la independencia y de manera violenta. ¿Es ciencia ficción?

Yo no creo que haya violencia, pero la chispa puede prenderse en el momento más insospechado. Cierto dirigente nacionalista ha dicho en privado que algún mártir es lo que les daría visibilidad a nivel internacional, esperemos no llegar a eso. Es cierto que las municipales van a ser el gran asalto al poder y a partir de ahí puede que haya una declaración unilateral de independencia.

El papel de Pablo Iglesias en Cataluña
Podemos ya ha anunciado que no concurrirá a las municipales como partido, aunque sí apoyando coaliciones como Guanyem Barcelona. ¿Qué papel puede jugar en Cataluña la formación de Pablo Iglesias, que en las europeas tuvo un gran resultado, también en esa región?

Podemos puede jugar un papel importantísimo, puede alterar decisivamente la situación. En Cataluña se da un fenómeno muy curioso: ERC es percibido por muchísima gente como un partido antisistema,que está en contra de "la Casta", que protesta contra la monarquía, etc. Por eso Podemos puede restarle muchos votos. No olvidemos que ERC en las últimas elecciones europeas sacó muy buenos resultados en las poblaciones del Baix Llobregat, que es un granero de votos tradicional de la izquierda, pero de la izquierda española, del PSC, de ICV e incluso de Ciutadans. Otra cosa es que, hoy por hoy, Podemos en Cataluña parece que está en manos de gente secesionista. Es un fenómeno a tener en cuenta.

¿Qué le parece la Tercera Vía federal que apadrina Pedro Sánchez y que respaldan intelectuales como Ignacio Escolar o Almudena Grandes?
Las terceras vías nacen en vía muerta. No es eso lo que necesita España. Necesitamos un proyecto común más allá de diferencias políticas. En Cataluña esa Tercera Vía no la encabezan precisamente socialistas federalistas, sino la gente de Unió que siempre ha sido profundamente desleal a España. En privado dicen otra cosa, pero luego no son capaces de repetirlo en público. Es cierto que hay un intento de conjugar a la izquierda con el nacionalismo moderado. Alguna solución habrá que buscar, desde luego.

Podemos puede ser el freno a ERC en el Baix Llobregat
Usted advierte que si los nacionalistas siguen ganando terreno Cataluña será independiente. ¿Estamos cerca de ese escenario?
Yo vivo en el interior de Cataluña, lo que quiere decir que ya vivo en la independencia. En mi pueblo no hay una bandera española en cuarenta kilómetros a la redonda. Hay esteladas en lugares públicos y también en muchas casas privadas. En los colegios e institutos hay un adoctrinamiento real, España es percibida como un concepto antiguo, caduco y antinatural incluso, como un Estado opresor. En según qué zonas, por tanto, ya no se puede estar peor. Pero yo soy optimista. El gran asalto del independentismo ya no es Olot, Banyoles, Figueras o Manresa sino es donde vive la inmensa mayoría de la población, en el Baix Llobregat, tanto el barcelonés como el tarragonés, donde se concentran cuatro millones y medio de catalanes muy reacios a la independencia pero donde ahora se están abriendo grandes grietas ideológicas. Lo hemos vistos estos días en Badalona con personajes como Karmele Marchante a la que aquí en Madrid se le da gran crédito pero que es una agitadora del mensaje de que ustedes los madrileños son unos ladrones. Es muy contradictorio que haya tantos catalanes independentistas que triunfen aquí y sin embargo gente que no es independentista en Cataluña es señalada como fascista, como ocurrió con Federico Jiménez Losantos. Es increíble la permisividad de Madrid con estas cosas.

¿Qué acciones van a llevar a cabo después del 12 de octubre?
Vamos a presentar un Informe económico que expondrá una serie de indicadores en caso de secesión, como el del paro, la moneda y otras cuestiones. Lo han trabajado economistas muy prestigiosos y estoy seguro que va tener un gran impacto. Es importante visibilizar que la independencia no serán sólo bondades como dicen los independentistas. Queremos ser positivos, es cierto que Cataluña es la comunidad que más contribuye en términos netos al Estado, pero eso significa que nuestro índice de consumo y nuestro nivel de vida y nuestro PIB es el más alto de España y uno de los más altos de Europa, lo que significa que nos ha ido bien juntos. La independencia provocaría un efecto muy destructivo para Cataluña, y también para el resto de España. Si los catalanes nos vamos será un mal negocio para todos.

12 de Octubre: La España de Todos
12-O: Doce encapuchados atacan a pedradas el autobús de SCC y C's que partía de Lérida

Insultan, amenazan e intentan amedrentar a quienes viajaban a Barcelona
Redacción www.lavozlibre.com 13 Octubre 2014

Lérida.- Doce encapuchados han atacado a pedradas el autobús de SCC (Societat Civil Catalana) y Ciudadanos (C's) que partía de Lérida con destino a Barcelona para la celebración del 12-O.

Dispuestos a celebrar la Fiesta Nacional en Barcelona con la intención de reivindicar la unidad de España, los que ocupaban el autobús dispuesto por C's y SCC han vivido momentos de gran tensión cuando un grupo de 12 encapuchados se han dirigido al autocar con la intención de impedir que partiera hacia Barcelona. Los independentistas radicales han querido callar así a la llamada mayoría silenciosa, que se dirige a la Ciudad Condal para celebrar la Fiesta de todos.

Los denominados por Artur Mas como "demócratas" por reivindicar la consulta ilegal, no han dudado en mostrar el lado más antidemócratico posible y atacar al autobús de Lérida, una ciudad donde no es la primera vez que Ciudadanos sufre un ataque. Y es que hace solo unos días, su sede fue atacada con pintura y pegada de carteles independentistas.

Las fotos del ataque están ya en manos de los Mossos d'Esquadra, ante los que Ciudadanos han denunciado los hechos, que se producían entorno a las 09:00 horas de este domingo.

Los Mossos identifican y retienen durante 45 minutos sin motivo aparente a un grupo de personas de Tarragona que se dirigía al 12O
19 personas que se viajaban a Barcelona en sus coches particulares para celebrar el Día de la Hispanidad son retenidas durante un largo espacio de tiempo por la policía autonómica en un aparcamiento junto a la entrada a la AP-7 en L'Aldea sin darles ninguna explicación. Los agentes se limitan a indicar que este tipo de actuaciones son habituales. Los afectados estudian denunciar estos hechos.
Redacción www.cronicaglobal.com 13 Octubre 2014

Un grupo de personas procedentes de la zona del Delta del Ebro ha denunciado que los Mossos d'Esquadra les retuvo este domingo durante 45 minutos sin ningún motivo aparente y sin darles ninguna explicación cuando se dirigían a la celebración del Día de la Hispanidad en Barcelona.

Según ha explicado uno de los afectados a CRÓNICA GLOBAL, 19 personas -que iban en cinco coches- habían acordado encontrarse alrededor de las 9:30 horas en un aparcamiento público situado junto a la entrada de la autopista AP-7 de la localidad tarraconense de L'Aldea para continuar juntos el viaje hacia Barcelona.

Cuando llegaron los dos primeros vehículos, una pareja de Mossos d'Esquadra procedió a identificar a sus ocupantes, pidiéndoles el DNI. Mientras tanto, llegaron los tres coches restantes, a cuyos pasajeros también les pidieron su identificación. Todo ellos entregaron sus DNI a los agentes.

Ninguna explicación por la prolongada retención

Sin embargo, fueron pasando los minutos sin que los mossos les dejasen marchar y sin dar ninguna respuesta convincente a las explicaciones que los ciudadanos les pedían por manternerles retenidos sin un motivo aparente. Los agentes se limitaron a responder que este tipo de controles es habitual y llamaron a una segunda pareja de Mossos d'Esquadra.

Despues de 45 minutos de retención, los agentes les devolvieron la documentación y pudieron continuar su viaje hacia Barcelona. Los afectados -que llevaban gorros y banderas que evidenciaban que se dirgían al acto del 12O- consideran que no es normal la actitud que mantuvieron los agentes (cuyos números de identificación son 6328, 19080, 18026 y 15925) al retenerles durante tanto tiempo sin causa alguna, y no descartan presentar una denuncia contra la policía autonómica.


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