AGLI Recortes de Prensa    Martes 14  Octubre  2014

'Verdad civil'
Alabanza a unos héroes en esta España menor
Pedro de Tena Libertad Digital 14 Octubre 2014

España es hoy una España menor, no sólo por sus cantidades -extensión, riqueza, influencia y poder-, sino por sus cualidades, léase, virtudes morales y civiles. Entre el "Me duele España" y la "puta España" hay una trayectoria decadente al parecer imparable. Si durante siglos nuestro declive fue cuantitativo, aún nos permitimos heroicidades como la lucha por nuestra independencia y algunos destellos más, cada vez más leves. Desde hace años, especialmente los últimos cien, el deterioro ha sido, sobre todo, cualitativo. Uno, que ya no es tan ingenuo como antes, sabe del poder, del dinero, de sus trucos, de la corrupción y de los fraudes. En todas las grandes naciones ha habido grandes crímenes porque la humanidad parece ser una especie maldita. Caín no fue una leyenda, sino un autorretrato. Pero aún a sabiendas de todo eso, envidio el patriotismo de unos Estados Unidos (o el de Francia, o el de Australia, o incluso el de Italia, o Gran Bretaña, o Dinamarca o Alemania) mano en pecho e himno en los labios, aunque se haya nacido en Corea, en el Congo o en Brasil. Aquí no tenemos letra en el himno porque no nos sale del alma el amor a esta nación cada vez menor. No obstante, aportaré un alivio.

A lo largo de muchos años, el periodismo documental, de precisión o de investigación me ha permitido albergar alguna esperanza bajo la forma de un conjunto de héroes forzosamente anónimos que han contribuido al esclarecimiento de algunas verdades que deberían habernos servido para corregir y enmendar un rumbo suicida. Ciertamente, el periodismo de investigación aflora demasiadas veces cuando alguien odia a alguien y por motivos miserables revela lo que no habría contado de haber seguido beneficiándose de la porquería. Pero otras, las menos, hay héroes que, por amor a la justicia o a la libertad o a la patria o a la simple decencia, descubren lo que los poderosos, de menor o menor tamaño, deseaban oculto. Estos héroes suelen ser personas humildes, sencillas, del tercer estado (a veces, pocas, del primero) que arriesgando el futuro y confiando en la decencia del periodista, desvelan hechos que, hilvanados luego por el oficio, pasan a ser escándalos cuyas moralejas podrían mejorar a la democracia española.

Pero ¿qué es de estos héroes sin nombre que ayudan a vender periódicos y engordan la soberbia de algunos directores? ¿Qué es de estos titanes que ayudan a unos partidos políticos a arremeter contra otros para desgastar sus predios electorales? ¿Qué es de estos quijotes que pretender enderezar entuertos para preservar la libertad y la honestidad de su nación? Nosotros, los plumillas que les llamamos "fuentes", preservamos sus identidades, pero no siempre somos cuidadosos y al final, por deducción lógica o por rastreo incansable, sus nombres se adivinan. Y entonces vienen el despido, la infamia, la desconsideración y el olvido. Ni esos periódicos que se lucraron con sus informes y documentos ni esos políticos que los utilizaron contra los rivales mueven un dedo para, cuando menos, dejarles vivir con dignidad. Una nación se conoce por cómo trata a sus héroes y a sus víctimas. Por eso esta España es cada vez menor.

En este caso, lo que está en juego es lo que muchas veces he llamado el principio de Arquímedes de la verdad civil. Una verdad oculta siente una fuerza impulsora para salir a la superficie proporcional a la salud democrática de la sociedad en la que se alberga. Son estas verdades, junto con las verdades de los hechos visibles o evidentes, las que hacen madurar el juicio electoral de los ciudadanos y mantienen o alteran sus decisiones libres.

Los héroes, pequeños si queremos, pero héroes de la verdad civil, son la esperanza de que los amigos del control totalitario de vidas, haciendas y conciencias que pasean disfrazados de demócratas, no logren su objetivo. Mi admiración por ellos es inmensa, como mi agradecimiento.

Crisis nacional
Urge una regeneración total
Cayetano González Libertad Digital 14 Octubre 2014

Ni la crisis del ébola tan desastrosamente gestionada, al menos durante los cuatro primeros días, por el Gobierno de Rajoy ha podido tapar el nauseabundo asunto del uso de las tarjetas black por parte de 82 consejeros y directivos de Caja Madrid y de Bankia, que entre 1999 y 2012 fundieron con dichas tarjetas un total de 15,5 millones de euros en todo tipo de gastos y caprichos personales no declarados a Hacienda, ni por ellos ni por las entidades financieras citadas.

La lista de gastos es muy reveladora de la condición humana: restaurantes de lujo, hoteles de cinco estrellas, ropa, muebles, viajes, safaris, vino, joyas, ordenadores, etc. Incluso uno empleó la tarjeta para sacar un bono metrobús y otro para hacer una llamada telefónica desde una cabina.

Lo primero que conviene es hacer justicia con los cuatro consejeros de Caja Madrid que decidieron no utilizar esa tarjeta opaca. Sus nombres no dirán nada a la opinión pública porque son –uno ya ha fallecido– personas sin relevancia pública. Pero quede aquí el reconocimiento a Esteban Tejera, Francisco Verdú, Íñigo María Aldaz Barrera y el fallecido Félix Manuel Sánchez, que decidieron no utilizar nunca esas tarjetas.

Confesó en su día el que fuera director general de la Guardia Civil en los Gobiernos de Felipe González, Luis Roldán, que lo que no se podía era poner a una persona con escasa formación cultural y sin patrimonio ante la tentación de tener que manejar una caja con fondos reservados y pretender que no se corrompiera. Roldán sucumbió a la tentación, y de qué manera. Saqueó la caja de los fondos reservados y la destinada a los huérfanos del Instituto Armado para su enriquecimiento personal.

En vista de lo que ha sucedido con las tarjetas black de Caja Madrid y de Bankia, se puede colegir que esa tentación del sobresueldo en B, del dinero fácil, del gasto caprichoso, de la corrupción personal, en definitiva, es algo que no entiende de nivel de formación o de patrimonio. No parece que Miguel Blesa, Rodrigo Rato, Gerardo Díaz Ferrán, Rafael Spottorno, Arturo Fernández, Juan Astorqui, Ricardo Romero de Tejada, Juan Iranzo, Matías Amat, Ildefonso Sánchez Barcoj, por citar algunos de los titulares y usuarios de las susodichas tarjetas, fueran unos indocumentados que no sabían lo que hacían o que tuvieran dificultades para llegar a final de mes. Por cierto, algunos de los citados tenían unos sueldos como directivos de la entidad sencillamente escandalosos, como para encima ir diciendo ahora que consideraban esa tarjea un sobresueldo. Y tampoco es de recibo el argumento utilizado por algunos de que lo que se ha destapado en Caja Madrid y Bankia es lo habitual en otras entidades financieras. Una actuación reprobable no depende del número de personas o instituciones que la cometan.

Tampoco parece que la corrupción entienda de ideologías. Rato era y de momento sigue siendo del PP, pero José Antonio Moral Santín era de Izquierda Unida; Antonio Romero, del PSOE; José Ricardo Martínez –el sindicalista chillón que mandó "a su puta casa" al anterior gobernador del Banco de España–, de UGT y Francisco Baquero, de CCOO; y todos gastaban con una alegría inmensa con la tarjeta opaca.

Escribía una colega hace unos días que Podemos no necesita hacer mucho esfuerzo para elaborar el programa electoral con el que concurrirá a las próximas elecciones generales. Basta que reproduzcan las hojas y hojas que tiene el juez con todos los movimientos de las tarjetas de estos 82 directivos/consejeros de Caja Madrid y de Bankia. Y tiene toda la razón esa colega. No sé cuántos miles de votos irán a la formación de Pablo Iglesias tras conocerse con todo lujo de detalles en qué gastaban el dinero de todos los contribuyentes estos individuos, pero seguro que serán bastantes.

Algunos hemos dicho desde hace tiempo que la crisis en la que estamos instalados no es exclusivamente de carácter económico. Es mucho más: es una crisis moral, ética, social, que afecta a muchas instituciones públicas, semipúblicas, privadas, políticas, no políticas, que conforman el Estado y la sociedad.

De ese tipo de crisis no se sale ni en poco tiempo ni sin un esfuerzo personal y colectivo importante. Hace falta una regeneración total del sistema. Hace falta recuperar los valores de la integridad moral, de la honradez, de la honestidad, del trabajo bien hecho, de un estilo de vida austero, de servicio a los demás, con mayor motivo si se está en un cargo público.

Para que esa regeneración sea creíble hay que empezar porque sea ejemplar. En el caso que nos ocupa, lo mínimo exigible es que todos los que hicieron uso de la tarjeta devuelvan hasta el último céntimo el dinero gastado; que la Justicia de forma rápida determine si además ha habido algún tipo de delito, lo cual parece evidente, y que los implicados tengan y sientan una cierta reprobación social: no les puede salir gratis lo que hicieron. La gente está muy harta de este tipo de comportamientos. Y hay algunos que parece que todavía no se han enterado.

La ciénaga alicantina
La corrupción que apesta pero que nadie limpia
Guillermo Dupuy Libertad Digital 14 Octubre 2014

Pocas localidades como Alicante ejemplifican mejor la "línea roja" contra la corrupción que Mariano Rajoy y Alberto Fabra decían que iban a trazar en el PP valenciano. Ninguna supone un testimonio más contundente de su fracaso. La segunda ciudad de la Comunidad Valenciana tiene desde hace años a sus principales responsables institucionales investigados por irregularidades fiscales, administrativas y corrupción urbanística. Ninguno se ha planteado dejar el cargo, apartarse de la política -aunque sea de manera momentánea- o forzar un gesto que pueda dar a entender que la situación les resulta incómoda. Por el contrario, la alcaldesa, Sonia Castedo, que mantiene una triple imputación en el caso Brugal por un presunto apaño a favor del principal contratista del Ayuntamiento, el también imputado Enrique Ortiz, no sólo se ha aferrado al cargo, sino que ha seguido adjudicando contratos a dicho empresario bajo sospecha.

Hasta ahora, "la linea roja" del PP contra la corrupción sólo se ha traducido en Alicante en una especie de barrera que impide a Fabra y a Rajoy visitar la ciudad levantina para evitar la foto con sus máximas autoridades. Algunos recordarán la bochornosa inauguración del AVE Madrid-Alicante –línea, por cierto, que está mostrando preocupantes deficiencias sin que nadie asuma ninguna responsabilidad–, en la que el presidente del Gobierno pareció más preocupado en que no le hicieran la foto con la alcaldesa de la ciudad que por la presencia de un grupo de energúmenos que le esperaban en la estación.

Mas vergonzosa todavía ha sido la espantada vivida este sábado con ocasión de la salida de la Volvo Ocean Race, a la que sí ha acudido numerosa prensa extranjera... y hasta un príncipe sueco para respaldar a su equipo de navegantes. Nunca desde que la vuelta al mundo a vela sale desde el puerto alicantino los políticos han tenido menos ganas de apuntarse el tanto de este gran acontecimiento deportivo de relevancia mundial. Ningún miembro de la Casa Real ni del Gobierno ha acudido a apadrinar la prueba. En el año 2008 vino el rey Juan Carlos I, y en 2011 su hijo, entonces Príncipe de Asturias.

Tampoco el presidente valenciano vino a la inauguración y a la celebración de la primera regata puntuable en la bahía alicantina. Este sábado, cuando los barcos ya partían de Alicante rumbo a Ciudad del Cabo, Fabra se acercó y también dejó en evidencia que su máxima preocupación era que no le hicieran preguntas sobre la alcaldesa y que no le fotografiaran con ella.

¿Con qué legitimidad y con qué energía van a denunciar las autoridades alicantinas el abandono que sufre su ciudad, que va mucho más allá que la falta de padrinazgo a una prueba deportiva, si su máxima preocupación es no acabar en la trena? ¿Por qué iban a atender sus reclamaciones los Gobiernos español y valenciano si provienen de gente tan sumamente salpicada por casos de corrupción? Dado el centralismo valenciano, no me extraña que Fabra no tenga especial interés en limpiar una corrupción que tan neutralizada tiene a la ciudad de Alicante. Sólo espero que en el pecado lleve el presidente valenciano su penitencia. En cuanto a Rajoy, habrá que esperar a ver si es verdad que toma cartas en el asunto. Por ahora, el presidente del Gobierno no ha hecho nada por resolver el problema, salvo evitar que le fotografíen con él.

Xenófobos y antidemócratas
Arcadi Espada El Mundo 14 Octubre 2014

Esta filmina tiene bastante interés. Lo primero y principal porque es una demostración empírica de la xenofobia nacionalista. Pero también porque demuestra hasta qué punto los rufianes se han apoderado del concepto de democracia. Dice el título: «Los manifestantes contra la independencia explican por qué no quieren que se vote.» Cuando en realidad los manifestantes contra la independencia deberían explicar por qué quieren que se vote. Es el nacionalismo el que atenta contra la democracia. El nacionalismo democrático no existe y todo el proceso catalán es una constatación de esta evidencia. Son los nacionalistas los que se niegan a que los ciudadanos de un Estado participen en el debate, y en su caso, en el voto acerca de la destrucción de ese Estado. «¿Por qué no quieren que se vote?» ¡Todo lo contrario! Son los nacionalistas los que niegan a los españoles su inalienable derecho al voto. Lo que Savater dice, tan poéticamente, en su último libro: «Nadie tiene derecho a decidir que los demás no decidan». Este argumento elemental no ha calado entre los ciudadanos. Se atribuye al Gobierno la responsabilidad. Es probable. Pero también son responsables los partidos. Su acción pedagógica ha sido profundamente ineficaz

Limpieza general
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 14 Octubre 2014

No es que sea necesaria. Es que resulta imprescindible, urgente y ejemplar. Pasarse incluso por exceso después de haberlo hecho tantos lustros por defecto, por ampararlo, propiciarlo o por mirar para otro lado e intentar esconderlo bajo las alfombras. Las acequias de la vida publica española, política, económica y social, son un lodazal. Están a rebosar de cieno maloliente, de detritus y broza. El agua se las ve y se las desea para poder fruir por ellas y así todo el huerto amenaza secarral. O se dragan, se limpian y vuelve a correr limpio el líquido democrático por ellas o pueden venir, que ya asoman, algunos a proponer que lo mejor es dinamitar el manantial. Que esa y no otra es la receta de Podemos, volar el manadero y la presa. Y hay quienes, y no pocos, que se apuntan a dinamiteros. Sobre todo cuando lo que les llega es que una ristra de gentes de todo pelaje ideológico pero de idéntica catadura moral han hecho lo que han hecho y que ha llegado al paroxismo en esa desvergüenza máxima de las tarjetas negras de caja Madrid. Si alguien necesita una encarnación exacta de la “casta”, ahí está.

La reacción del nuevo secretario general de PSOE, más allá de los gestos a la galería o incluso con ellos hay que ponerla en valor. Y la pongo en lo que merece. No estaría nada mal que el PP escenificara con la misma énfasis y contundencia aunque no se dejan de contemplar los ceses y dimisiones producidos. Tan obligatorios en este caso como insuficientes. Porque hay que ir más allá. La tolerancia cero solo tiene un camino. Devolución del dinero, expediente y expulsión. Lo demás solo se interpretará como amparo a quienes han trasgredido, y no me meto en lo legal, cualquier contención ética y cualquier resquicio de dignidad. Y esto vale también para IU y los sindicatos, los unos muy “indignados” pero cuyos representantes de devolver la panoja ni mención y los otros en sordina por arriba, excusas vergonzantes y mentirosas por parte de los afectados y el mismo plan: que de la pasta ni hablar.

Pero lo dicho, pongo en valor la escenificación de Pedro Sánchez, un algo exagerada en Don Limpio, con camisa blanca, pero que no viene para nada mal. Como también esa propuesta de exigir a los ex presidentes que no dupliquen privilegios con enchufes de máximo rango y retribución. A la que sin embargo pongo un pero. Que la clame solo para ciertos asuntos y en otros siga sin querer entrar. Y voy a poner dos ejemplos de predica y trigo que son la prueba del nueve que habrá de pasar.

La primera es Andalucia donde esto bien pude parecer pecata minuta ante lo que allí se ha distraído en esa inmensa y normalizada red clientelar-. Y una segunda que son dos ejemplo muy concretos de mi región, Castilla-la Mancha donde este sermón choca con la realidad. Desde el gobierno de Cospedal se intentó que los privilegios de que goza el expresidente Bono, aprobados por los suyos cuando era todopoderoso virrey, fueran anulados. Se llevó a las Cortes y no pudo hacerse, y es un dinero importante en despacho, chofer, secretarias, porque el PSOE, el que dirige ahora Emiliano García Page se negó. Como hacia falta una mayoría de 3/5 y no bastaba con la mayoría absoluta sus diputados regionales se salieron de la votación y la moción no pudo tener efectos. ¿No es ahora el momento de que se replantee esa situación? ¿O lo que se predica en Madrid no vale para Toledo, o para Galicia o para Extremadura donde Perez Touriño andan en situación similar? . O esa demanda de mas de 80 ex cargos públicos socialistas de castilla-la mancha que se hicieron aprobar un cholo de una especie de “indemnización de por vida” por la cual si eran funcionarios al cesar se le pagaría por siempre un complemento que puede llegar a diez mil euros al año más que a un compañero de trabajo que desempeña idéntico trabajo y labor. Aquello si logró se aprobado, pero ellos recurrieron a los tribunales. Y digo yo. En esa regeneración ética no debía exigírseles por el PSOE- a Page le pareció bien su recurso-que o bien renunciaran a mantenerlo o entregaran el carnet. A lo mejor Sánchez no sabe que tiene gente, muy, muy cercana a él en esta situación

España y la comuna emocional
Javier Benegas www.vozpopuli.com 14 Octubre 2014

Hace ya algunos años tuve una curiosa experiencia. Visitaba a un amigo, que recientemente había establecido su residencia provisional en un bloque de cuatro pisos de altura, de aquellos que durante la época del boom hipotecario florecieron por doquier.

Recuerdo que el edificio de marras era la típica construcción residencial con amplias zonas comunes y ciertas pretensiones, pero fría e impersonal, cuyos pisos y apartamentos eran de dimensiones reducidas, por más que sobre el papel muchos dispusieran de dos y tres dormitorios. En cuanto a los residentes, casi todos ellos eran jóvenes de edades comprendidas entre los 20 y los 30, y en su mayoría vivían en régimen de alquiler. Abundaban las parejas. Y también los grupos de tres o cuatro individuos, que, con el fin de reducir gastos, compartían vivienda.

Más allá de estas singularidades, lo realmente sorprendente de aquel lugar es que, según me aseguró mi amigo, viviendo allí tanta gente en edad de traer hijos al mundo, no había en todo el bloque un solo niño. De hecho, no se escuchaba a lo largo y ancho del edificio, ni provenientes de las zonas comunes ni de los interminables accesos, los chillidos, las risas, los llantos o las carreras atropelladas de los críos. La única nota alegre y discordante era un pequeño perro, que iba y venía a su antojo, agitando despreocupadamente el rabito, y al que los residentes trataban con un cariño extraordinario; cariño que, es un suponer, habrían regalado a sus vástagos si los hubieran tenido.

Lo cierto es que resultaba conmovedor, y a la vez inquietante, observar cómo aquellos hombres y mujeres, que bordeaban la treintena y, en algunos casos, la superaban con holgura, hablaban, acariciaban y hacían todo tipo de carantoñas al perro. Y lo hacían con tanta humanidad, como si se dirigieran a un igual, que era evidente que aquel chucho, si bien disfrutaba de sus atenciones, no podía corresponderlas en la misma medida. Al fin y al cabo era un perro, no un niño.

Una España en miniatura
Era aquel bloque de apartamentos una especie de España en miniatura. Un lugar donde cada cual trataba de encontrar alguna satisfacción en las cosas más variopintas. De puertas afuera, todo era buen talante y sonrisas, al fin y al cabo abundaba la gente joven. Sin embargo, de puertas a dentro, la incertidumbre y la ansiedad eran el pan nuestro de cada día.

Por más que se emparejaran, no tenían descendencia. Muchos sencillamente no podían permitírselo. Otros, entendían la paternidad como una carga incompatible con su peculiar forma de vida. Sea como fuere, lo que antaño se entendía como “proyecto vital” había sido sustituido por un estilo de vida alternativo, en el que el turismo extremo -cuando el dinero lo permitía-, las prolíficas relaciones sociales y las mascotas habían de llenar toda una vida. Así pues, no era de extrañar que la esperanza trotara por aquella comunidad encarnada en un perrito.

Vivir al borde del precipicio
Aquello fue en 2008, el mismo año en el que la crisis golpeó España con la violencia de una galerna de mediodía, haciendo aflorar súbitamente la realidad de una sociedad alienada, desde la que era, y sigue siendo, muy difícil mirar al futuro con optimismo. Y es que, debajo de la presunta y tradicional algarabía española, de nuestro desenfado y propensión a la risa y a la chifla, sigue estando muy presente ese fatalismo patológico, ese tremendismo, que parece no tener cura. De hecho, nuestro problema no es ya la falta de confianza en unas instituciones ocupadas por políticos trincones, porque si de verdad nos lo propusiéramos podríamos echar abajo el actual statu quo y transitar a una democracia clásica con todos sus atributos. No. Lo peor, con mucho, es la nula confianza que muchos españoles tienen en sí mismos. Lo cual, con tal de salir del atolladero, les lleva a dar por bueno lo pésimo.

Y es que, debajo de estas élites incompetentes y chuscas, degradadas hasta lo inaudito, en las que incluso la corrupción organizada deviene en chapuza, está la sociedad de la urgencia, de los colectivos y las facciones en absoluto inocentes, de los intereses inconfesables y de grupo, de la irresponsabilidad con mayúsculas y las emociones desordenadas. La España acostumbrada a vivir al borde del precipicio, con lo justo, siempre presta a transitar del resentimiento a la revancha, pero incapaz de imaginar y compartir un proyecto común en el que la Libertad no se resienta.

En definitiva, como en aquel bloque de apartamentos, es la nuestra una sociedad que vive igualada en la desesperanza, pero dividida y aislada en cubículos, enamorada de sus emociones, que exhibe impúdicamente como si fueran virtudes, e incapaz de racionalizar lo que le pasa y ponerle remedio.

Una España que bosteza
FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR. ABC 14 Octubre 2014

DIRECTOR DE LA FUNDACIÓN VOCENTO

· Avergonzaría a los intelectuales españoles de hace cien años… la forma en que se ha renunciado a una conciencia nacional. Les avergonzaría contemplar cómo esta se ha cambiado por una fe a profesar en privado o por una ley a defender en público. Les entristecería ver como hemos llegado a esta postración, incomprensible sin la odiosa indolencia de quienes creen que una nación se guarda a solas, sobrevive a tientas y en nada precisa de la voluntad de quienes deben mantener su impulso.

DESDE que empecé a escribir en esta misma página mis reflexiones sobre la crisis, no he dejado de insistir en que lo peor que nos está sucediendo es la incapacidad de afrontar nuestras penosas circunstancias sin la energía de una firme conciencia nacional. La malevolencia de algunos pragmáticos de medio pelo, que consideran estas meditaciones retórica hueca o entonación nostálgica de un anticuado regeneracionismo, se vuelve ahora en contra suya. Y con los mismos argumentos utilizados para desautorizar a quienes deseamos llevar nuestras palabras más allá de la prima de riesgo o la evolución del producto interior bruto. A ver si ahora alguien se atreve a decir, desde ese mismo realismo y esa necesidad de pegarse al terreno, que todo lo que está ocurriendo no encuentra los indicios de explicación más satisfactorios en otros lugares. De hecho… en lo más hondo de nuestra existencia colectiva, en la pérdida alarmante del sentido de pertenencia de los españoles, en la quiebra de la empresa histórica de nuestra nación y en el ridículo vaciado de una cultura que permitía reconocernos como tradición secular, actualidad en tensión y proyecto esperanzado. Viendo por dónde se están abriendo las costuras de nuestra convivencia y los muros de nuestra patria, puesta en riesgo por la impugnación de unos y la indolencia de otros, la primera preocupación de cualquier español consciente ha de ser la exposición de las razones sobre las que debe levantarse la idea de España.

El esfuerzo por recuperar la consistencia y envergadura de una moral colectiva no puede realizarse sin una respuesta adecuada a la crisis financiera, cuya capacidad de sembrar la pobreza y la humillante marginación de tantos ciudadanos ha dado ya pruebas sobradas de su insaciable apetito. Pero el origen de este ciclo desventurado de dificultades que aparentan ser la causa última de nuestros problemas se encuentra en el desguace de nuestra conciencia nacional. No hay duda de que el actual desafío secesionista que se vive en Cataluña –y, por tanto, en España entera– solo puede comprenderse en el marco de un insoportable malestar económico y en el desánimo de una clase media cuya confianza en sí misma ha sido devastada, y cuyo recelo ante el poder público ha crecido hasta alcanzar la estatura de una revuelta, impensable unos pocos años atrás. Pero la protesta por el funcionamiento de un sistema carente de una moral vigorosa y cada vez menos atento a los valores sobre los que se fundó nuestra civilización, ha podido proporcionar caudal al cauce del secesionismo por pura incomparecencia de quienes, ya mucho antes de la crisis económica, consideraron inútil reforzar nuestras convicciones patrióticas.

¿No nos asombra, no nos alecciona, que la crisis haya provocado en Cataluña una movilización de tales dimensiones para afirmar, precisamente, la aspiración a una soberanía y la fuerza de un sentimiento de pertenencia? ¿Es que aún no hemos aprendido nada de lo que ocurre allí, donde la crisis proporciona a una parte de los españoles una utopía secesionista, que efectivamente funciona porque promete expectativas de cohesión nacional, fraternidad patriótica y justicia social y también la esperanza de resolución de los problemas económicos? De sobra sabemos muchos que todo lo que ofrece el secesionismo catalán es puro embuste, mera ilusión. Pero más allá de la denuncia de la utopía, lo que resulta verdaderamente escandaloso, porque responde a una dejación de responsabilidades de los gobernantes, es que los españoles hayan carecido de una idea de nación que les garantice seguridad en momentos como estos, y que permita salir al paso de la ofensiva separatista, desde una posición de superioridad intelectual, mayor eficacia política y mejores recursos de veracidad histórica.

Durante todos estos meses hemos asistido, desolados, a un enfrentamiento institucional en el que quienes defienden las razones de España solo se empeñan en indicar el necesario pero insuficiente camino de la ley. Toda nación, y entre ellas la nuestra, es mucho más que el diseño de sus instituciones y la declaración de los derechos de los que se acogen a sus códigos. España no es el resultado de una negociación constitucional ni el producto de unos acuerdos revisables para dar cuerpo al edificio del Estado. La fuerza de la ley es la que nos hace iguales, la que nos convierte en ciudadanos, pero no es el listón más alto que debe evocarse en la reivindicación de la españolidad ni la última defensa de la realidad íntegra de nuestra nación. El secesionismo nunca habría alcanzado sus niveles de seducción en estos momentos de crisis, si España hubiera sido definida, anhelada y entregada a la conciencia de los ciudadanos con una intensidad emocional que nunca se apartara de la solidez de las razones que la justifican.

Porque España, además de compartir con el resto de los países de Occidente las garantías de la democracia parlamentaria y el Estado de derecho, posee unos rasgos propios, que le permiten afirmarse como nación. Es un depósito de experiencias comunes, de acontecimientos compartidos durante generaciones. Es una conciencia de sí misma prolongada a lo largo de un dilatado proceso de incorporación, por el que se fue dotando de tierras y pueblos, lenguas y tradiciones, agrupados en el ambicioso empeño de la unidad. Esa ingente tarea de integración, esa labor de cohesión en la diversidad no creó una nación más débil, sino una España más amplia, compleja y universal. Pero esta sería una mera reliquia sin su capacidad de fundamentar nuestras razones para continuar viviendo juntos. Y la verdad es que, por motivos que tal vez tienen que ver con las tribulaciones de nuestro siglo XX, se ha exagerado la cautela a la hora de ejercer el patriotismo, como si con él se molestara a quienes no han dudado un segundo en propagar, por la tierra, el mar y el aire de sus competencias autonómicas, las razones de su independentismo disgregador.

Avergonzaría a los intelectuales españoles de hace cien años, cuales fueran sus proyectos políticos personales, la forma en que se ha renunciado a una conciencia nacional. Les avergonzaría contemplar cómo esta se ha cambiado por una fe a profesar en privado o por una ley a defender en público. Les alarmaría la ligereza con que se ha depuesto la fuerza de nuestra cultura, el vigor de nuestro significado histórico, la rigurosa exigencia de una empresa que no puede someterse a los dictados de una negociación. Les entristecería ver cómo hemos llegado a esta postración, incomprensible sin la odiosa indolencia de quienes creen que una nación se guarda a solas, sobrevive a tientas y en nada precisa de la voluntad permanente de quienes deben mantener su impulso. Uno de esos intelectuales, Antonio Machado, cuyos versos abrieron en 1915 el primer número de la revista España, escribió unas angustiadas palabras que los mayores del lugar nos sabemos de memoria. Aquel español al que hacía referencia, al que una de las dos Españas habría de helar el corazón, es uno de esos que hoy contemplamos de nuevo el rostro puro y terrible de nuestra patria. A sabiendas de que la España que muere solo llegará como resultado de otra España, vacía, indolente, sin pulso ni sentido nacional. Una España que bosteza.

Cataluña
El pecado de Mas no será la rilada
Cristina Losada Libertad Digital 14 Octubre 2014

Los partidos que en Cataluña se oponen al referéndum del 9-N y a la secesión están recurriendo, uno tras otro, a un absurdo y contraproducente argumento. Ante los signos que permiten pronosticar que el gobierno catalán no sacará las urnas en la fecha indicada, se han puesto a recriminarle por incumplir lo que prometió. La última expresión de esta peculiar línea de ataque nos llegaba del PSC. Tras recordar que la Generalidad ya ha incumplido plazos y trámites para el referéndum, cosa que siempre gusta al espíritu leguleyo, la portavoz Esther Niubó decía lo siguiente: "Que asuman responsabilidades por ello, por no hacer posible lo que prometieron". Bien. Entonces ¿qué quiere el PSC? ¿Qué Artur Mas cumpla su promesa y haga el referéndum?

Tal vez el PSC no sea el mejor ejemplo: su ficción particular consiste en propugnar una consulta legal en Cataluña, pese a que sabe perfectamente que es imposible. Pero los socialistas catalanes no son de ningún modo los únicos que han optado por esta maravillosa fórmula para atizar a Mas y pegarse un tiro en el pie. Porque no tiene ninguna lógica, al menos ninguna lógica inteligente, que los contrarios al referéndum reprochen a la Generalidad que no vaya a realizar el referéndum que rechazan.

Que Mas incumpla su promesa, que se demuestre que engañó a aquellos que creyeron que iba en serio, es lo de menos. No es el incumplimiento lo grave y lo intolerable, sino la promesa. Sin embargo, a la vista de cómo están orientando su artillería los partidos de la oposición, se diría que están preparándole a Mas una pitada con cloqueos de gallina para el día después: cuando se vea en vivo y en directo que el 9-N es un no-acontecimiento. Le atacarán por rilarse, por echarse atrás, en lugar de atacarle por haberse echado adelante.

En Cataluña, los partidos contrarios a la consulta y la secesión están cayendo en la tentación de utilizar esta crisis como si fuera una crisis cualquiera, una crisis rutinaria; es decir, como un trampolín para lanzarse a la piscina electoral. Algunos ya reclaman la convocatoria de autonómicas en cuanto pase, esto es, en cuanto no pase nada el tal día de noviembre. Más aún, los aprendices de brujo calculan los beneficios de que fuese ERC la ganadora. Creen, por ejemplo, que eso daría un susto de muerte a las gentes respetables que apostaron por la aventura de Mas esperando sacar alguna ventaja fiscal o de otro tipo, pero no quieren saber nada de la independencia. Vale, ¿y no sería más sensato ahorrarse la experiencia de ver a Junqueras saliendo al balcón? Pienso que sí, pero mucho me temo que el desatino político es peligrosamente contagioso.

La esquizofrenia política de Pedro Sánchez
EDITORIAL Libertad Digital 14 Octubre 2014

El secretario general del PSOE se rectificó ayer una vez más, esta vez a cuenta de unas declaraciones apresuradas en torno al envío de tropas para combatir a los terroristas del Estado Islámico en Oriente Medio. Si en días anteriores Pedro Sánchez había situado la línea roja de su apoyo al Gobierno en el envío de soldados a los escenarios del conflicto, ayer se desdijo con toda tranquilidad asegurando que los socialistas respaldarán a Rajoy en caso de que decida trasladar tropas terrestres a Irak como parte de la coalición internacional que trata de erradicar la amenaza global yihadista.

Con la de ayer son ya cinco las veces que Pedro Sánchez se ha visto obligado a contradecirse públicamente, tan sólo en el último mes, para evitar las consecuencias de su imprevisión en asuntos tan importantes como la estrategia del PSOE de cara a futuros pactos electorales o tan sensibles como las víctimas mortales de la violencia doméstica. Todo parece indicar que estos frecuentes patinazos son la consecuencia inevitable del afán de los socialistas por conjurar el peligro de Podemos, la formación de ultraizquierda que amenaza con rebasarles en las próximas elecciones, cuyo programa pretenden imitar por la mañana para rectificar a lo largo de la tarde con el fin de no aparecer ante los votantes sensatos como un partido todavía más desnortado.

El nerviosismo de los dirigentes del PSOE y la bisoñez de una Ejecutiva poco curtida en la batalla política diaria está llevando a Pedro Sánchez a protagonizar estos resbalones dialécticos, que dejan en muy mal lugar su pretendida solvencia en la tarea de renovación ideológica en la que dice haber embarcado a su partido. Cuando los dirigentes nacionales actúan con ese nivel de improvisación, no puede resultar extraño que sus franquicias regionales hagan lo propio en asuntos de enjundia, como revela el caso del PSC, todo un ejemplo de esquizofrenia política que camina decididamente hacia su desaparición del mapa político.

A la vista de esos constantes vaivenes conceptuales, cabe preguntarse si Pedro Sánchez cuenta realmente con una estrategia que responda a una línea política clara o, por el contrario, sus improvisaciones recurrentes son el reflejo de una preocupante ausencia de escrúpulos en la que cabe cualquier ocurrencia y su contraria. En todo caso, sus cambios de opinión en asuntos de gran trascendencia están dañando su credibilidad y la de su partido, pero también las posibilidades de que los españoles cuenten con un partido socialdemócrata con la solvencia necesaria para ser una opción de Gobierno fiable, especialmente en tiempos tan convulsos como los actuales.

TV3
Parte del tiempo en Cataluña
Pablo Planas Libertad Digital 14 Octubre 2014

La información meteorológica es una de las señas de identidad de TV3, la inevitable marca de todo lo auténticamente catalán. El parte del tiempo en el canal autonómico es la propaganda política elevada a la categoría artística. Pura ficción, pero no en las predicciones, que también, sino en el relato y en los mapas, que son de los países catalanes, con las Baleares y la Comunidad Valencia en su totalidad. Según se mira de frente el plano, a la izquierda no hay nada, las tinieblas, una gran cascada, acaso las columnas de Hércules y seguro el Finisterre.

En más de treinta años de existencia de la televisión pública catalana, todas las tormentas, ciclogénesis, borrascas, anticiclones y granizadas que han barrido la península ibérica llegaron a tierras catalanas vírgenes de toda influencia hispano-lusa, procedentes de remotos puntos de un planeta en el que no existe España, ni como Estado ni como mero accidente geográfico.

Así las cosas, que los partes para el Doce de Octubre predijeran el diluvio universal localizado en la Plaza de Cataluña de Barcelona, a la misma hora que la concentración "unionista", es directamente lo de menos. De hecho, en Cataluña siempre hace buen tiempo. El encargado de semejante milagro es uno de los hermanos de Felip Puig, Oriol, implicado en la gestión no sólo de las nubes sino de negocios bajo sospecha al pairo del pujolismo. Y ahí sigue, al frente del negociado de los chaparrones, una de esas "estructuras de Estado" que es el Meteocat, y cuesta un congo.

Después de tanto tiempo y tanto TV3, el lavado de cerebros ha llegado a tal extremo que hay camarógrafos de la mencionada televisión que van a trabajar vestidos de uniforme; esto es, con la camiseta amarilla oficial de la manifestación de la V, que es al separatismo lo que la cruz gamada a Berlín 1939. Tal ofensa a la imparcialidad, la objetividad y el buen gusto se perpetra con alegre desparpajo, de tal modo que no resulta en absoluto extraño que si Oriol Puig, hermano del mejor amigo del primer hijo de Pujol, dice que el 12 de octubre de 2014 va a llover en Barcelona, en TV3 una caterva de periodistas amarillos se lo crea y lo difunda. Puede que no les haga falta ni una orden por escrito.

Seamos honestos: el islam tiene un problema
Fareed Zakaria. Washington El Confidencial 14 Octubre 2014

Cuando el presentador de televisión Bill Maher afirma en su programa semanal que “el mundo musulmán (...) tiene mucho en común con el ISIS (el autodenominado Estado Islámico)” y su invitado, el autor Sam Harris, asiente y argumenta que el islam es “la mayor fuente de malas ideas”, es comprensible que mucha gente se disguste. Maher y Harris realizaron simplificaciones y exageraciones rudimentarias. Y, sin embargo, también hablaron sobre algo que es real.

Conozco todos los argumentos en contra de la consideración del islam como violento y reaccionario. Posee una vasta multitud de seguidores: 1.600 millones de personas. En algunos lugares, tales como Indonesia e India, hay cientos de millones de musulmanes que no se ajustan a estas caracterizaciones. Consecuentemente, Maher y Harris son culpables de realizar una generalización absurda. Pero, seamos honestos: hoy en día, el islam tiene un problema. Los lugares cuya población muestra dificultades para adaptarse al mundo moderno son musulmanes de forma desproporcionada.

En el año 2013, siete de los diez grupos principales que cometieron ataques terroristas eran musulmanes. A su vez, en siete de los diez países en los que se llevaron a cabo un mayor número de ataques terroristas, la mayor parte de la población es musulmana. Entretanto, el centro de investigaciones Pew clasifica a los países según el nivel de restricciones que los Gobiernos imponen en el libre ejercicio de la religión: 19 de los 24 países que registran mayores restricciones son de mayoría musulmana. Asimismo, cada uno de los 21 países que poseen leyes en contra de la apostasía presenta una población mayoritariamente musulmana.

Actualmente hay un cáncer relacionado con el extremismo dentro del islam. Solamente una pequeña parte de los musulmanes ejerce violencia e intolerancia y mantiene actitudes profundamente reaccionarias hacia las mujeres y las minorías. Sin embargo, y a pesar de que algunos hacen frente a estos extremistas, no son suficientes y sus protestas no son lo bastante fuertes. ¿Cuántas manifestaciones masivas en contra del Estado Islámico se han llevado a cabo hasta ahora en el mundo árabe?

La advertencia “el islam en la actualidad” es importante. El problema central del análisis de Maher y Harris es que toman una realidad, el extremismo en el islam, y la describen de tal forma que sugieren que esto es una verdad INHERENTE a dicho credo. Maher afirma que el islam es “la única religión que actúa como la mafia, en la que (realmente) te matarán si no dices lo correcto, dibujas la imagen incorrecta o escribes el libro equivocado”. Él tiene razón acerca de la brutalidad, pero no acierta al asociarlo con el “islam” en vez de con “algunos musulmanes”. Confía en mí, Bill, si 1.600 millones de musulmanes pensaran de esta manera, ya estarías muerto.
Mujeres musulmanas escuchan a un imán el último día del Ramadán en Nueva Delhi, India (Reuters).Mujeres musulmanas escuchan a un imán el último día del Ramadán en Nueva Delhi, India (Reuters).

Harris se enorgullece de ser altamente analítico, con un doctorado, ni más ni menos. En la escuela de posgrado aprendí que uno nunca puede explicar un fenómeno variable bajo una causa fija. Entonces, si usted afirma que el islam es INHERENTEMENTE violento e intolerante, “la mayor fuente de malas ideas”, dado que el islam ha estado presente durante 14 siglos deberíamos haber sido testigos de este comportamiento en estos 14 siglos.

Harris debería leer el libro Que la paz sea con vosotros: catorce siglos de conflicto y cooperación entre musulmanes, cristianos y judíos, de Zachary Karabell. Allí descubriría que ha habido guerras, pero también muchos siglos de paz. Hubo períodos en los que el islam se encontraba al filo de la modernidad y períodos, como hoy en día, en los que es considerado el gran rezagado. Tal y como me explicó Karabell: “Si usted excluye los últimos 70 años, el mundo islámico era en general más tolerante que los cristianos con las minorías. Es por esto que había más de un millón de judíos que vivían en el mundo árabe hasta principios de 1950, casi 200.000 únicamente en Irak”.

Si hubo períodos en los que el mundo islámico era abierto, moderno, tolerante y pacífico, esto sugiere que el problema no radica en la esencia de la religión y que las cosas pueden cambiar una vez más. Entonces, ¿por qué Maher realiza estos comentarios? Comprendo que, como intelectual público, sienta la necesidad de hablar acerca de lo que observa como la verdad evidente (a pesar de que esta “verdad” esté simplificada y exagerada). Sin embargo, seguramente también haya alguna otra tarea para los intelectuales públicos: tratar de cambiar al mundo para bien.

¿Realmente piensa que al comparar al islam con la mafia obtendrá este resultado? Harris menciona que desea alentar a “los musulmanes nominales que no toman su fe con seriedad” a reformar la religión. Entonces, la estrategia de reformar el islam ¿consiste en comunicar a los 1.600 millones de musulmanes, la mayoría de los cuales son piadosos y devotos, que su religión es malvada y que deberían dejar de tomarla con seriedad?

Los cristianos no actuaron de esta manera en su adhesión durante largos siglos a la violencia, las cruzadas, las inquisiciones, las cacerías de brujas y la intolerancia a su estado moderno. Por el contrario, los intelectuales y teólogos se detuvieron en aquellos elementos de tolerancia, liberalidad y modernidad de la religión y los enfatizaron, dando siempre razones a los cristianos devotos a estar orgullosos de su fe. Un enfoque similar, una reforma unida al respeto, funcionará con el islam con el tiempo.

Las apuestas son altas en este debate. Se puede intentar generar noticias u optar por marcar la diferencia. Espero que Maher opte por lo segundo.

© 2014, The Washington Post Writers Group.

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No es retirada. Es un paso mas de su estrategia. Lo acaba de confirmar Mas

Mario Conde www.gaceta.es 14 Octubre 2014

No era suposición. Se trataba de pura y dura información que me fue transmitida por personas de solvencia que me aseguraron conocer a fondo la estrategia del independentismo catalán, escondido, durante muchos años, en el término nacionalismo. El esquema es bastante simple, por cierto

Todo comienza en 1978 con la introducción del término nacionalidades en nuestra Constitución. Posiblemente fuera el precio que los nacionalistas exigieron para admitir la instauración borbónica como forma de Estado

La atribución de competencias en materia de educación les permitió durante muchos años confeccionar una versión de la Historia de Cataluña radicalmente falsa, pero que era vendida a la población e introducida por ósmosis y por percusión.

Con esos elementos comenzaron a forjar el “sentimiento” como soporte emocional de la aspiración al independentismo

Instalado el “sentimiento” comenzaron con el “derecho a decidir” envuelto en la demagogia del derecho de los pueblos a decidir libremente su destino

Con ello abordaron el referéndum como técnica de consulta a sabiendas de que era ab initio imposible por chocar violentamente con la Constitución. Disponen de muy buenos juristas que están dispuestos a decir lo que haya que decir, pero que saben lo que tienen que saber. No tenían duda de que el Estado iba a cortocircuitar esa posibilidad. Contaban con ello. Les quedaba alguna duda visto el comportamiento del Gobierno central, pero partían de la base de que no se celebraría

Elaboran la estrategia con su Ley de Consultas y demás parafernalia, lo que acrecienta el “sentimiento” del pueblo Catalán al que se vende la idea de “España no nos deja votar”. La estrategia de Escocia es vendida en paralelo

Como España no les deja votar y el pueblo catalán tiene derecho a decidir su destino, desde el comienzo sentaron la estrategia de unas elecciones plebiscitarias, a ser posible con listas únicas.

Asumieron que esas elecciones las ganaría ERC y por eso nominaron a una persona como Jonqueras, dispuesto a lo que haga falta, incluso a asumir la Presidencia de la Generalitat con el compromiso de la Declaración Unilateral de Independencia

Ahora buscan el paso siguiente: unas elecciones de las que salga un parlamento nítidamente independentista para lo que en el programa electoral de las elecciones autonomías instalarán la idea de independencia de forma nítida y clara.

Constituido el Parlamento se caminará, de un modo u otro, a la Declaración Unilateral de Independencia. Asumen, con acierto o sin él, que no se atreverá el Gobierno Central a repetir la decisión de 1934. La duda es que hará finalmente el Gobierno Central.

Bien, pues esto dije en el Gato al Agua hace ya algún tiempo. La realidad evidencia que mis informadores sabían lo que decían. Para mi, esas elecciones plebiscitarias , cuyo eje central será la independencia de Cataluña, constituyen un fraude de Ley pero el asunto es jurídicamente mas complejo. Están cerca del final de su estrategia y mientras tanto desde el Gobierno Central consideran que han ganado algo con esta “retirada” de Mas. Es solo un paso mas de su estrategia. Creer que los independentistas carecen de inteligencia y que dan pasos a lo loco, es extremadamente peligroso, sencillamente porque no es verdad. Al menos eso creo.

Añadido a la vista de lo que ha dicho Mas esta mañana. Primero: se inventa una consulta para que se vote el 9N. Pone urnas y papeletas. ¿Estaba claro? Segundo: dice que esa consulta no es defintiva sino que la definitiva son unas elecciones que los partidos transformen en referendum y si es posible con lista única. ¿Estaba claro? ¿Que quiere decir definitiva? Para mi es obvio: lo que dije. La cuesión es y sigue siendo la misma: ¿qué hará el gobierno de España?

Las patas del separatismo catalán

José Antonio Yturriaga www.vozpopuli.com 14 Octubre 2014

Para superar el enfrentamiento entre el Estado español, que defiende la Constitución (CE), y la Generalitat, que la vulnera las leyes e incumple las sentencias de los Tribunales al convocar un referéndum ilegal para la autodeterminación de Cataluña, varios intelectuales y políticos han sugerido terceras vías conforme al principio in medio virtus, calificadas por Arcadi Espada de “estafa intelectual y política”, al ser presentadas como equidistantes entre dos extremos. Resultan inaceptables porque no se puede establecer un punto medio entre la ley y su incumplimiento. El catedrático de la London School of Economics, Luis Garicano, se ha situado en esta línea el artículo “Los cisnes negros y la tarea de Rajoy”, publicado el 3 de octubre en El Mundo.

No puedo compartir estas tesis. Aunque Garicano parta de que el Gobierno central ha dado la única respuesta posible al desafío del president de Cataluña, contradice su aserto al afirmar acto seguido que Mariano Rajoy debe ofrecer una vía de salida a Artur Mas para que abandone su actual posición “antisistema”. Esto resulta poco lógico porque, si ha sido Mas el que ha creado el problema -a pesar de las muchas advertencias recibidas-, a él corresponde encontrar una solución, que consiste simplemente en dar marcha atrás en su insumisión institucional y chantaje al Estado. El profesor londinense propone como solución que el Gobierno tenga en cuenta las tres patas de la reivindicación catalana: la simbólica, la competencial y la financiera.

La pata simbólica
En lo simbólico, estima Garicano que hay que reconocer la diferencia de Cataluña y usar la palabra nación. Como señaló el Tribunal Constitucional (TC) en su sentencia de 2010, la CE ya reconoce suficientemente la singularidad de Cataluña en relación con el derecho civil, la lengua, la cultura y la proyección de éstas en el ámbito de la educación, y el sistema institucional. ‘Nación’ no es un término inocuo. El Estatut elaborado por el Parlament establecía que Cataluña era una nación, en cuya virtud ejercía su derecho inalienable al autogobierno por medio de instituciones propias, y su soberanía emanaba del pueblo catalán. El TC afirmó que, aunque el término tuviera diversas acepciones, lo relevante era su sentido jurídico-constitucional, y que la CE no conocía más nación que la española y el término “nacional” sólo podía referirse al pueblo español, único titular de la soberanía.

Para Casimiro García-Abadillo, era importante que se desactivara jurídicamente el término “nación”, porque de él manaba la soberanía. Lo que pretenden los secesionistas con el referéndum es la fragmentación del sujeto de la soberanía española. Garicano también se refiere al aspecto emocional, al señalar que Cataluña necesita saber que España la quiere y acepta su singularidad. Rajoy se ha hartado de echar flores a Cataluña y su entonces Ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, dijo que España amaba a Cataluña y que, sin ella, no se sentía a sí misma. Este sentimiento, sin embargo, no puede ser de sentido único. ¿Ha escuchado alguien endechas similares por parte de Artur Mas, Oriol Junqueras, Carme Forcadell u otros jerarcas catalanes? Todo lo contrario. La cantinela que repiten machaconamente como un mantra es que la madrastra España les roba, explota, discrimina y oprime, y viola sus derechos y libertades.

Esta retahíla de falacias y mentiras se ha infiltrado en el sistema educativo de inmersión y causado un lavado de cerebro a muchos alumnos. Ha sido difundida de forma descarada por los medios de comunicación propiedad de la Generalitat –especialmente TV-3– o bajo su control a través del pesebre. Se ha logrado la uniformidad de pensamiento, hasta el extremo inaudito de plasmarse en un editorial único de todos los periódicos de Cataluña en contra de la sentencia del TC sobre el Estatut, algo que ni siquiera consiguió Goebels en la Alemania nazi.

La pata competencial
En lo competencial, el profesor de Londres sugiere blindar las competencias relacionadas con la lengua, la cultura, la educación y la sanidad. En el plano lingüístico, el artículo 3 de la CE establece que el castellano es la lengua oficial del Estado –que todos los españoles tienen derecho a usar– y que las demás lenguas españolas serán también oficiales en las comunidades autónomas (CCAA), de acuerdo con sus Estatutos. El Estatut aprobado por el Parlament consideraba el catalán como lengua preferente, pese a que el TC obligó en 1982 a la Generalitat a garantizar el uso normal y oficial de los dos idiomas.

En 2010, el TC decidió suprimir la palabra “preferente”, pero el catalán sigue siendo de facto, no ya preferente, sino excluyente del castellano en el ámbito de la cultura. El modelo lingüístico de inmersión funciona bien, a según Garicano, aunque un lector catalán le mostró su sorpresa en una carta al Director de El Mundo porque hablara de Cataluña como si hubiera vivido allí, y dijo que la inmersión lingüística era “atroz”. La Generalitat ha incumplido el fallo del TC y seis sentencias del Tribunal Supremo en contra de la inmersión y, mientras prohíbe la enseñanza en castellano a los hispano-parlantes violando sus derechos fundamentales e ignorando la CE y los tribunales, ofrece instrucción en árabe a los inmigrantes marroquíes.

Desde 1974 veraneo en Cataluña y siento admiración y cariño por ella, aunque no por sus nefastos políticos. Tuve una vez un incidente revelador cuando –al llevar a uno de mis nietos con alta fiebre al Hospital de Tortosa– el médico de Urgencias se negó a explicarme en castellano su situación y el tratamiento requerido. Al pedirle el Libro de Reclamaciones, habló en español y se excusó diciendo que seguía las órdenes de la Consejería de Sanidad. Respecto a ésta, ¿para qué blindar la competencia? ¿Para que la Generalitat siga cerrando ambulatorios y salas de hospitales y no abonando los gastos básicos, mientras pone desvergonzadamente la mano para que el denostado Gobierno central pague las medicinas a las farmacias y los salarios a los médicos y al personal sanitario?

La pata financiera
En lo financiero, el profesor afirma que hay que modificar el injusto sistema de financiación, comenzando por ceder la totalidad del IRPF a las CA. Curiosamente las últimas modificaciones del sistema se introdujeron tras acuerdos negociados entre el Gobierno central y el catalán, que luego se impusieron a las demás. Todas se quejan de su injusticia –sólo algunas con razón–, pero es metafísicamente imposible que todas salgan perjudicadas. ¿La propuesta cesión del IRPF a las CA implica que sus ingresos se tengan que invertir en las Comunidades donde se originen las rentas? Una vez más se parte de falacia de que son los territorios y no las personas los que pagan los impuestos. ¿Se trata de introducir por la puerta trasera un sistema de cupo similar al vasco?

Siguiendo está lógica absurda, Barcelona debería recibir más que las otras regiones catalanas y los distritos de Bonanova o Pedralbes más que los de Sans o el Barrio Gótico, y hasta podría haber diferencias entre calles. Este retrógrado criterio se incluyó en una disposición adicional del Estatut, que establece una inversión mínima del Estado en Cataluña en función de su PIB, por ser la que más aporta al erario nacional. Si la insubordinación de Mas comenzó tras el rechazo de Rajoy a su exigencia de un Pacto Fiscal, no se le puede conceder ahora como premio a su deslealtad lo que entonces justificadamente se le negó. Trata Mas de llegar al 9-N escudado en la amenaza de que realizará ese día el referéndum sí o sí, pese a saber que es inviable...

Como ha observado con justeza Enrique Gimbernat, al acogerse a un “derecho a decidir” jurídicamente inexistente, al considerar que no están vinculados por la Constitución y las leyes de España y al rechazar la división de poderes, pretendiendo sustraer las normas emanadas del Parlamento y del Gobierno de Cataluña del control de los Tribunales, los independentistas catalanes están dirigiendo un ataque masivo a la democracia. No puede haber terceras vías en contra o al margen de la Constitución.

La hora del bombero torero
Clemente Polo www.cronicaglobal.com 14 Octubre 2014

A última hora del 13 de octubre, me enteraba de que la reunión de doce horas de los conjurados para realizar la consulta del 9N había terminado como había empezado: con malas caras de sus líderes y sin acuerdo. Al parecer Mas intentó convencer a sus aliados en la conveniencia de realizar un sucedáneo de consulta que Junqueras no había aceptado. En una crónica fechada a las 23:27, Junqueras afirmaba que el único camino posible era que el Parlament de Cataluña declare sin más dilaciones unilateralmente la independencia. En uno de mis últimos artículos, “Cataluña: fin de trayecto y última pirueta” ya daba por descontado que se había llegado a la estación término y que los días de Mas al frente del gobierno estaban contados.

Por otra parte, a mi me parece estupendo que Junqueras lleve al Parlament su propuesta de declaración unilateral de independencia para que los diputados la voten y podamos constatar cuántos de los conjurados la secundan. A medida que se ha ido diluyendo el vaho que rodeaba la realización de una consulta ilegal y los partidarios de la consulta han tenido que pasar de las declaraciones enfáticas y las resoluciones parlamentarias a los hechos, se ha podido comprobar que sólo una minoría, los diputados de ERC y CUP, están dispuestos a tirar adelante el proyecto secesionista, al que un envanecido Mas arrastró a su partido, CDC, y a su socio, UDC, para no parecer menos independentistas que Junqueras y ERC.

No puedo resistirme a dejar algunas preguntas para mis compatriotas afligidos. ¿Qué pensarían los austracistas si hoy levantaran la cabeza ante la espantada, al menor contratiempo, del nuevo prócer de todas las patrias y 129 President de la Generalitat? ¿Qué cara se les habrá quedado a todos los listillos que han hecho su agosto remodelando el Borne, montando exposiciones conmemorativas del final de la guerra de Sucesión y diseñando estructuras de estado cuyas poltronas abrigaban secretamente ocupar algún día? ¿Qué habrá sido de las dos gallinas turulecas que durante los últimos meses creían tener el huevo ya medio incubado y dedicaban toda su energía a promover la independencia? Y una cuestión más crematística, ¿podrán reciclar toda la mercadotecnia independentista que giraba en torno a la consulta o tendremos que asumir los demás las pérdidas?

En esta tierra tan taurina hasta hace unos pocos años, se había anunciado una extraordinaria corrida con cartel de postín y parece que al final nos vamos a tener que conformar con el espectáculo del bombero torero y su comparsa. Aprovechemos la ocasión, para dejarles también un par de preguntas a aquellos compatriotas que, al igual que yo y a diferencia de Jordi Pujol, no tenemos origen carolingio (El efecto Apley, Javier Marías). ¿Realmente ustedes se sienten más hermanos de los escoceses, los bosnios y los flamencos (a los que la mayoría de ustedes nunca han tratado) que de sus primos, tíos o abuelos murcianos, andaluces, aragoneses o gallegos? ¿Han pensado alguna vez lo que significaría vivir fuera de España y la UE, los dos mercados más importantes de las empresas catalanas? Piensen, de verdad, para qué diablos quieren que Cataluña sea un estado independiente, salvo que les ponga ver a Junqueras de presidente y a Rovira de vicepresidenta.

¿A qué viene, señor Rajoy, tanto rebajarse ante Catalunya?

Lo malo de estas actitudes es que denotan la debilidad del Ejecutivo
Miguel Massanet.  www.diariosigloxxi.com 14 Octubre 2014

En un momento de la Historia de España en el que se está poniendo a prueba si somos una verdadera democracia y si el Gobierno de la nación tiene las agallas suficientes para mantener la integridad del país y hacer valer, con toda la legalidad y energía que le concede la Constitución y el Estado de Derecho, los valores patrios; nos vemos sorprendidos con una serie de actitudes, actos públicos y conductas difíciles de explicar, a cargo del señor presidente del gobierno, que dan la desagradable sensación de que se está “peloteando” a los separatistas catalanes, esperando, con toda probabilidad, que se “dignen” bajarse del burro en el que se empecinan en seguir montados. Cuando tenemos el 9N a las puertas, a escasas fechas de la anunciada consulta soberanista y los partidos separatistas mantienen el pulso al Estado, insistiendo en que la consulta se va a celebrar; no podemos entender como aún se siga manteniendo una actitud vergonzante de seguir pidiendo diálogo, de disposición a negociar y de presuntas cesiones económicas a Catalunya, si sus dirigentes se avienen a renunciar a la tan cacareada independencia y aceptan las compensaciones económicas que, por lo visto, el Gobierno está dispuesto a ceder en compensación al chantaje al que viene siendo sometido.

Nunca hubiéramos esperado que, primero la Vicepresidenta del gobierno, señora Sáez de Santamaría, de palabra y después el propio señor Rajoy, en un artículo escrito en los periódicos; se rebajaran a alabar de forma excesiva el que, El País, decidiera (completamente a destiempo y dentro de un momento en el que, cualquiera de estas actitudes, puede servir para que el separatismo catalán se sienta apoyado o se permita esperar que, el gobierno Central, esté dispuesto a ceder a sus pretensiones) a sacar una edición del periódico en idioma catalán, para editarla en Catalunya. ¿Cuándo el PP de Madrid se dará cuenta de que sólo manteniendo la firmeza, dando pruebas de estar decidido a acudir a todos los medios legales que le concede la Constitución y enfrentándose abiertamente al desafío catalanista, podrá seguir controlando todo el país? Al parecer no parece estar por la labor.

Lo malo de estas actitudes es que denotan la debilidad del Ejecutivo, muestran sus carencias y, lo que todavía es peor, siembran la duda de lo que se está dilucidando en las batallas internas que se vienen manteniendo en la trastienda del partido, sobre temas de tanta enjundia como el que se refiere al problema de Catalunya y sus demandas de independencia. Es lo mismo que ha ocurrido con la nueva Ley del Aborto y lo que ha sucedido con la regulación de las adopciones y matrimonios de los homosexuales. Un partido que, tan pronto vira hacia una postura como, si el viento de la política piensan que sopla en otra dirección, cambian el rumbo para evitar el tener que enfrentarse a la tormenta de proa aunque, en realidad, es la forma más efectiva, decisiva y técnica de afrontar problemas semejantes. Porque ¡qué van a ganar con que el 9N los nacionalistas decidan, como parece que empiezan a plantearse, aplazar la fecha de la debatida consulta si, dentro de dos o tres meses, se plantean una nueva estrategia que vuelva a reactivar las movilizaciones! Cuando, de nuevo, se exijan nuevas compensaciones o se utilicen métodos de presión que eleven el listón de la protesta, aumenten las protestas en las calles o que lleguen, vayan ustedes a saber, a poner en peligro las actuales instituciones del Gobierno en la comunidad catalana.

En uno de los pasos que, últimamente, se vienen dando para conseguir un acuerdo de los partidos que impulsan el referéndum separatista del 9N, hoy se ha celebrado en el Palacio de Pedralbes otro encuentro, que ha tenido lugar entre CiU, ERC, ICV y CUP, una reunión presidida por la máxima discreción, que se ha iniciado el mediodía y ha finalizado a las 16.30h. De lo que ha sucedido y de lo que se ha dicho en el recinto que ha acogido la reunión no se sabe nada, aunque es fácil adivinar que la unidad que pretenden esgrimir ante el Estado español no viene siendo fácil ya que, entre los partidos reunidos, los hay que continúan siendo reticentes a enfrentarse frontalmente con la Constitución, sabiendo que ello les puede reportar graves problemas, no sólo con el resto de España, que también, sino con sus propios afiliados.

Y en este contexto de enfrentamiento, de amenazas y contrarréplicas, de faroles y desplantes, continuamos echando en falta una política más activa de nuestro Gobierno en cuanto a procurar una información detallada y extensa a los catalanes (no olvidemos que los hay que todavía siguen indecisos ante la actitud que puedan tomar, en el caso de que se lleve a cabo una consulta ilegal) de las posibles consecuencias de una separación de la comunidad catalana del resto del Estado español. Nos parece tan absurdo que no se haya puesto en práctica una contra propaganda al proselitismo separatista que llevan años proponiendo los nacionalistas; que hemos llegado a pensar que existe un acuerdo tácito entre el Gobierno y el señor Mas de CIU, probablemente auspiciado por el corre ve y dile de Durán, por el que (ignoramos por qué motivos) desde Madrid no se va a intervenir dentro de esta campaña de propaganda separatista.

En realidad, existen muchos puntos oscuros en todo este espinoso tema de la independencia de Catalunya, que son difíciles de explicar si no se contempla la posibilidad de que, bajo cuerda, tanto el Ejecutivo de Madrid como representantes de la Generalitat catalana, sigan negociando en secreto paralelamente a que, de cara a la galería, se sigan enfrentado a cara de perro; para que, cuando llegue el momento oportuno, se alcance un simulacro de paz pactada que sirva para que, el señor Mas y su equipo, salve la cara y el señor Rajoy se cuelgue una medalla por haber sido capaz de solucionar la cuestión de una manera satisfactoria para él y su gobierno. ¿Será satisfactoria para España? ¿Se continuará garantizando la unidad del país tal y como establece la Constitución? O ¿se abrirán las puertas a una reforma pactada de la Carta Magna?, en la que se pudieran llegar a acuerdos que le dieran a la comunidad catalana un estatus especial que le permitiera gobernarse con autonomía, como una suerte de “país asociado” al estilo de la asociación existente entre Costa Rica y la nación norteamericana (Estado libre asociado de Puerto Rico).

En todo caso, esperamos que el sentido común se imponga en esta cuestión que tanto peligro encierra si, el Gobierno, no se mantiene firme y hace que se cumpla la Constitución sin meterse en otras zarandajas que lo pudieran llevar a un punto en el que, los españoles (quiero creer que todavía los hay en esta nación descafeinada que nos dejaron los socialistas), que todavía somos capaces de mantener el patriotismo al que algunos parecen haber renunciado, sintamos que se está traicionando los valores tradicionales de España, entendamos que se quiere anteponer los intereses de partido a los de todos los ciudadanos y nos neguemos a que, de una forma espuria, se ceda soberanía a favor de unas minorías a las que se les debe enseñar que no cabe en nuestra Piel de Toro, otro sistema que el democrático, el que todos escogimos cuando votamos la vigente Constitución de 1.978.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos, con preocupación y vigilantes, un posible amaño que haga peligrar nuestra unidad constitucional. Torres más altas cayeron.

¿Cuántos españoles en Cataluña?

José Antonio Zarzalejos El Confidencial 14 Octubre 2014

Cuando redacto este post, los partidos catalanes proconsulta siguen reunidos en el Palacio barcelonés de Pedralbes. Si a la tercera va la vencida, esta misma noche o mañana –hoy para el lector– Artur Mas debería resolver el dilema entre desistir o mentir de la única forma respetable en política: decir la verdad. Y la verdad es que el referéndum del 9-N no se puede celebrar tanto por razones legales como, también ahora y tras la suspensión de la convocatoria por el Tribunal Constitucional, operativas, que son las que garantizarían la fiabilidad de la iniciativa.

La performance independentista tendría ya que terminar. Debería ya acabar esta teatralización atrincherada y, lisa y llanamente, reconocer que con el planteamiento del llamado proceso soberanista no había otra salida que la del desistimiento.

Mientras tanto, y a la vista de los 38.000 catalanes que se reunieron en la Ciudad Condal para celebrar el 12 de octubre y corear su doble pertenencia –catalana y española–, habría que preguntarse si en algún momento la independencia del Principado resultaría verosímil. Tal vez sí. Pero antes tendrían que cambiar algunas cifras. Eso lo reconocen hasta los intelectuales orgánicos del soberanismo. Uno de ellos iniciaba ayer su artículo diciendo que “el unionismo pincha” y lo terminaba así: “Ahora bien, eso no quiere decir que la independencia tenga hoy asegurado el 51% en las urnas”. ¿En qué quedamos? Si pincha el unionismo pero no es seguro que los secesionistas tengan el 51 de los votos, ¿qué pasa en Cataluña?

Lo que ocurre es que en Cataluña hay más españoles de sentimiento y pertenencia de lo que parecería a tenor de las manifestaciones populares y el discurso hegemónico del independentismo. Además de esos 38.000 que se concentraron el día del Pilar, el Centro de Estudios de Opinión de la propia Generalitat catalana acaba de darnos cifras concluyentes. El 41% de los catalanes se sienten igualmente españoles (aunque de entre estos, el 48,8% desee la consulta); se perciben sólo catalanes el 27,4% y más catalanes que españoles el 21,6%. Residualmente, hay sentidos de pertenencia excluyentes. Pues bien: con estas cifras –si son reales– será difícil que la independencia de Cataluña prospere. Lo que podría prosperar es –estoy preparado para el chorreo de los puristas, de los patriotas inequívocos y de los irreductibles del secesionismo– una tercera vía, es decir, una reforma que permita una acomodación de Cataluña alterando razonablemente su statu quo actual, sin demérito del de las demás comunidades autónomas.

No he oído desde hace mucho tiempo mejores discursos sobre la unidad auténtica de España –sigo preparado para el chorreo de los puristas– que los que se pronunciaron en el Círculo de Bellas Artes el pasado día 9 con motivo de la presentación de la Declaración por una España Federal en una Europa Federal. Me refiero a los discursos de Nicolás Sartorius (sí, sí, efectivamente: el excomunista); de la guipuzcoana Luisa Etxenike (¡reivindicó la palabra España en el País Vasco!), que estuvo realmente admirable en fondo y forma, y de Manuel Cruz, colaborador de El Confidencial, catedrático de Filosofía y presidente de los Federalistas de Izquierdas de Cataluña, que ante aquel auditorio llegó a sugerir que el expresidente Aznar (al que dijo no profesar simpatía alguna) pudiera tener razón (“Antes se romperá Cataluña que España”), hipótesis que no provocó abucheos en un público atento y que supo dosificar sus ovaciones.

Si Mariano Rajoy hubiese tenido allí un espía –¿va algún agente del CNI a esos actos y se los cuenta a la vicepresidenta?–, ahora sabría qué podría hacer con la Constitución, no para convencer a Mas para que deje de ser lo que es ni para que Junqueras abandone ERC y su independentismo, sino para que miles y miles de catalanes-españoles se sientan atendidos y cómodos, como, por cierto desean los organizadores del 12 de octubre en Barcelona, que son los esforzados miembros de Sociedad Civil Catalana, con José Ramón Bosch a la cabeza, y a los que la antipolítica del presidente del Gobierno les causa tanta perplejidad como a la mayoría de los españoles.

Quiero decir con lo que antecede que la independencia de Cataluña no sólo se enfrenta a la legalidad, a la negativa del Gobierno, a las decisiones del Congreso, al criterio del PSOE, a las resoluciones del Tribunal Constitucional. Se enfrenta también a un hecho rotundo e idiosincrático: que en Cataluña hay demasiados catalanes que son en la misma medida españoles y muchos catalanes que son más que españoles, pero que lo son también. Y con esos mimbres sociales –aunque ahora sólo salgan a la calle 38.000– es muy difícil que a líderes de los partidos proconsulta les parezca una buena idea saltarse la Constitución. Porque, seguramente, la mayoría de los catalanes no estarían por la labor de seguirles en la aventura. O como decía el articulista antes citado: no hay seguridad de que la independencia obtuviera el 51% de los sufragios. Un suponer. Y es que las mayorías no circulan por los extremos: tienden a la ponderación.

Javier Mariscal y el derecho a decidir

Antonio Robles www.cronicaglobal.com 14 Octubre 2014

Esa fábrica de independentismo, que agrupa bajo el nombre de El Clauer a 16 entidades adobadas con nuestro dinero, como Òmnium Cultural o Fundació Catalunya Estat, acaba de clasificar a los artistas adictos al régimen invitando al ramo a que colaboren con el derecho a decidir. 80 se han sumado a la campaña creando cada uno una obra de su especialidad que han cedido al Museo Nacional de Catalunya y a las organizaciones por la independencia. En esta ocasión, el dibujante Javier Mariscal se ha sumado sin pestañear con un cártel donde se lee: Dret a Decidir. Explícito. Hace muchos años que aprendió a confundirse con el paisaje, y simular esa actitud camaleónica con la libertad.

El puerta a puerta, como ven, se extiende por doquier. Ayer los poetas, ahora los artistas y cada día el puerta a puerta para camuflar en preguntas, propaganda sofista y listados de afectos y desafectos. Después vendrán clubs deportivos (el Barça se acaba de adherir), deportistas, cantantes, profesores, periodistas (tarea innecesaria) y todo gremio que pueda servir para apuntalar el delirio.

¿Cómo es posible, se preguntarán muchos, que tanta gente creativa que suele tener criterio propio y es tan combativa con el poder establecido, se plegue a él con tanto histerismo y mayor unanimidad?

En algún momento de sus biografías se han quebrado. O dicho de otro modo, se han plegado al establishment. ¿Por qué? ¡Qué más da!, ¡la venta y compra del espíritu se hace por tantas cosas y tan a menudo..! En la obra de Goethe está todo dicho.

Me ha enternecido ver entre esas creaciones donadas para ensalzar esa gran falacia del derecho a decidir, la de Javier Mariscal. Tengo razones fundadas.

En 1988, sirvió de modelo a muchos con su rectificación ante el altar del nacionalismo por haber osado profanar al Dios que lo presidía, nuestro Honorable Jordi Pujol, presidente de la Generalidad. Lo recogí en “Extranjeros en su País” cuatro años después (1992). Aquí lo transcribo tal cual:

<<Recuerdo con escalofríos a un hombre desgarbado con un papel en la mano, voz temblorosa y mirada humillada recitando una “adjuración” ante las pantallas. Como Galileo en su tiempo, hincaba la dignidad en tierra y maldecía lo que en el fondo pensaba. Era el bueno de Mariscal, el autor de la mascota olímpica que tuvo la desgracia de comentar a un amigo periodista en un bar nocturno de Valencia, sus “apreciaciones” particulares sobre Pujol: “Jordi Pujol es munta una pel.lícula que no existeix i això s’ha de dir, perquè ningú no ho fa i ens està fotent moltíssim”; “Pujol és horrible. No fa més d’1,40 m. i, si fos per ell, tots hauríem de fer catalanisme, patria i aquestes coses. Cultiva el sentit pueblerino, el tancament, el seny”. (Declaraciones al periodista Rafa Marí del diario Las Provincias de Valencia. 21/01/1988)

El 29 de enero, la Crida informó que emprendería una campaña de presión al COOB para boicotear la mascota de Xavier Mariscal hasta que fuese sustituida por otra. Por una vez, los nuevos inquisidores de la sociedad catalana no tienen éxito y el COOB ratifica la elección del perrito Cobi. Pero Mariscal nunca volvería a ser el mismo. Su pasotismo ingenuo, comprendió de golpe que hasta los creadores extravagantes deben postrarse ante el altar nacionalista.

Semanas después -el 3 de febrero de 1988-, aparecía un “mea culpa” en las páginas del Avui, bajo el título “No sóc anticatalanista” que las malas lenguas aseguraron por aquel entonces, haber sido dictada por la dirección del Avui. Cuatro siglos antes, Galileo tuvo que adjurar, al dictado de la Santa Inquisición, de sus ideas heliocéntricas. Cuando vi a Mariscal por la tele, humillado, vencido… sentí escalofríos: ¡era Galileo-Galilei!

EXTRACTO ESENCIAL DE LAS DOS ADJURACIONES:
PROCESO CONTRA GALILEO GALILEI:

LA SENTENCIA:
Decimos, pronunciamos, sentenciamos que tú, denominado Galileo, por las cosas deducidas en el juicio y por ti confesadas como consta más arriba, te has convertido en… vehementemente sospechoso de herejía, es decir, de haber mantenido y creído falsas doctrinas en absolverte siempre y cuando, con el corazón sincero y no fingida fe, ante nosotros adjures, maldigas y condenes los susodichos errores y herejías…

LA ADJURACIÓN:
Yo, Galileo Galilei, hijo del difunto florentino Vicente Galilei, de setenta años de edad, comparecido personalmente ante este tribunal, y puesto de rodillas ante vosotros, los Eminentísimos y Reverendísimos señores Cardenales Inquisidores generales de la República cristiana universal, respecto de materias de herejía, con la vista puesta en los Santos Evangelios, que tengo en mis manos, declaro, que yo siempre he creído y creo ahora y que con la ayuda de Dios continuaré creyendo en lo sucesivo, todo cuanto la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana cree, predica y enseña. Mas, por cuanto este Santo Oficio ha mandado judicialmente, que abandone la falsa opinión que he sostenido, de que el sol está en el centro del Universo e inmóvil; pero no profese, defienda, ni de cualquier manera que sea, enseñe, ni de de palabra ni por escrito, dicha doctrina, prohibida por ser contraria a las Sagradas escrituras; por cuanto yo escribí y publiqué una obra, en la cual trato de la misma doctrina condenada, y aduzco con gran eficacia argumentos en favor de ella, sin resolverla; y atendiendo a que me he hecho vehementemente sospechoso de herejía por este motivo, o sea, porque he sostenido y creído que el sol está en el centro del mundo e inmóvil y que la Tierra no está en el centro del Universo, y que se mueve.

En consecuencia, deseando remover de la mente de Vuestras Eminencias y de todos los cristianos católicos esa vehemente sospecha legítimamente concebida contra mí, con sinceridad y de corazón y fe no fingida, adjuro, maldigo y detesto los arriba mencionados errores y herejías, y en general cualquiera otros errores y sectas contrarios a la referida Santa Iglesia, y juro para lo sucesivo nunca más decir ni afirmar de palabra ni por escrito cosa alguna que pueda despertar semejante sospecha contra mí, antes por el contrario, juro denunciar cualquier hereje o persona sospechosa de herejía, de quien tenga yo noticia, a este Santo Oficio, o a los Inquisidores, o al juez eclesiástico del punto en que me halle […].

EL MEA CULPA DE MARISCAL: “NO SOC ANTINACIONALISTA”
“[…] No sóc anticatalanista. No he sigut ni tampoc ho seré mai. Rebutjo la intolerancia i els maximalismes”.

No sóc tampoc anticatalà, com ara em volem pintar. Sóc català: aquí treballo, aquí tinc la meva casa i la meva familia. I si per catalanista s’entén estimar aquesta terra i Barcelona, la seva capital, dec ser-ho. La meva tasca profesional de tants anys així ho demostra. Estic d’acord amb la normalització lingüística, la recuperació de la catalanitat, la potenciació de la cultura d’aquest poble […] Estic encantat de viure aquí i molt a gust treballant amb les empreses del país. […] Però res d’això s’ha tingut en compte a l’hore d’interpretar unes paraules que no havia d’haver dit mai i que han estat malenteses per molts. Van ser, insisteixo, uns comentaris inoportuns i frívols. Però no hi havia cap intenció de ferir. No passava tot de ser una broma, fins i tot de mal gust, si voleu, que mai no repetiré.

COMENTARIO:
La parafernalia del lenguaje es distinta porque la época es diferente, pero la sumisión al orden establecido es idéntica.
En uno y otro caso hay lugares sagrados a los que no deben acercarse si no es para reclinarse sumisos. En el tiempo de Galileo el límite lo ponía la verdad de las Sagradas Escrituras; en el caso de Mariscal, la de los nacionalistas.
Lo más terrible de todo, -salvados los insultos, que siempre son de mal gusto- es comprobar que ni el uno ni el otro tenían el más mínimo derecho a equivocarse.>>

Hoy, 14 de octubre de 2014 cuando transcribo lo publicado en 1992, veo con nitidez cómo han quebrado tantas voluntades. De un pensamiento espontáneo, en un bar de Valencia, en el que traspira un rechazo transparente contra todo lo que representa el nacionalismo (“si fos per ell, [Pujol] tots hauríem de fer catalanisme, patria I aquestes coses”, pasó a plegarse al nacionalismo. Y ahora, a la estrategia de éste para colar la independencia en nombre del derecho a decidir. Cuántas renuncias íntimas durante todos estos años. Y lo peor es que seguramente se mienta, haciendo ver que lo hace en nombre de la libertad y la democracia. Eso es lo patético. Sigo sintiendo ternura, es un buen tío. Ni él, ni yo, ni tantos otros nos hemos merecido vivir bajo esta presión. Como no merecieron nuestros padres y abuelos vivir la anterior. ¿Cuándo vamos a aprender en esta España cainita a respetar la opinión de los demás sin querer alistar a los ciudadanos en rebaños? No importa cuál.

Intelectuales orgánicos, creadores orgánicos, periodistas orgánicos. Pronto habrá dos listas nítidas distribuidas en dos trincheras. La derrota definitiva del pensamiento.

El excremento de 'La Vanguardia'
Manuel Romero www.lavozlibre.com 14 Octubre 2014

Periodista y director de La Voz Libre

Entre las miserias humanas, una de las más repugnantes es la de lavar el excremento propio con los fallos ajenos. El periódico barcelonés ‘La Vanguardia’ ha realizado una gran demostración en esta materia por medio de la portada de hoy, 14 de octubre. Ayer, el periódico propiedad de Javier Godó ofreció a sus lectores una primera página en la que ofreció una información de la celebración por parte de miles de personas de la fiesta nacional del 12 de Octubre en Barcelona… ilustrada con una imagen del año anterior. Aunque no es un error frecuente, entendimos que no obedecía a una intencionalidad política y, al menos La Voz Libre, renunció a hacer escarnio de ‘La Vanguardia’ por ese motivo.

Hoy ese periódico no dice nada en su portada del error de ayer y deja la explicación de lo sucedido para la página 23, junto a las cartas de los lectores. La primera página la reserva ‘La Vanguardia’ para el fallo cometido por el canal alemán RTL, que en su informativo ‘Punkt 12’ del pasado 9 de octubre informó sobre el caso de ébola en España con un mapa en el que faltaba Cataluña. La equivocación se produjo porque un becario tomó la imagen de una carpeta informática con material utilizado días antes para explicar qué sucedería en nuestro país en caso de que Artur Mas triunfara con su referéndum secesionista.

Hoy todos los periódicos destacan en sus portadas que el presidente de la Generalitat se ha visto obligado que dar un volantazo en su viaje a Ítaca, hacia el ninguna parte que provoca la fractura de nuestra soberanía y del Estado de Derecho, por lo que de momento parece que pinta la derrota del sectarismo localista. Pero lo que ya sí ha triunfado ampliamente es la toxicidad de sus teorías de manipulación informativa.

La forma en la que ‘La Vanguardia’ tapa sus vergüenzas, poniendo en marcha el ventilador para esparcir excrementos y convertir la anécdota alemana en titular de primera, ocultando en sus titulares la explicación dada por RTL, es el síntoma más evidente de que el periódico ha entrado en una deriva de falta de credibilidad de la que quiere salvarse con el mismo ruido de fuegos artificiales con el que los community managers de la Generalitat infectan la Red, día sí día también, con materia pestilente elaborada en sus sótanos de diseño.

‘La Vanguardia’ apostó por la secesión hace años y ahora aspira al monopolio informativo para convertirse en el ‘New York Journal’ de William Randolph Hearst, que anunció la explosión preparada en el buque de guerra Maine, chispa preconcebida que resolvió la aspiración territorial de los Estados Unidos en 1898 en su conflicto con España .

Ahora que Artur Mas ya ha sacado de su chistera el sucedáneo tramposo de referéndum del 9 de Noviembre -engaña al Tribunal Constitucional, pero también a los propios ciudadanos que creyeron en él- ‘La Vanguardia’ encuentra comodidad en ese aire viciado de tergiversación de las trampas maliciosas (añádase a la lista el mapa meteorológico de TV3, con el diluvio universal previsto para el pasado 12 de octubre, que ocultaba un día espléido de sol). Mucha portada de 'La Vanguardia' al error de RTL y mucho escamoteo del propio… demasiado titular a la ausxiliar de nefermería infectada de ébola en Madrid y ausencia de investigación sobre los 10 muertos ya por legionela a pocos kilómetros de su sede en Barcelona. Periodismo de calidad vílica y viral, se llama.


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