AGLI Recortes de Prensa    Miércoles 15  Octubre  2014

¿Una España ingobernable o la dictadura corrupta del PP-PSOE?
Lucio A. Muñoz www.gaceta.es 15 Octubre 2014

El PP y el PSOE, por primera vez en la historia de la cleptocracia o pseudo democracia española, y al objeto de intentar que sus potenciales votantes no rompan el bipartidismo en las próximas elecciones, están diseñando coordinada y conjuntamente una única estrategia electoral.

La misma, por tanto, es adaptable y válida para ambos partidos, está basada en el “voto inútil” y parte de dos ambiguos conceptos. Convencer a los españoles en relación al perjuicio que le supondría a España la aparición de un escenario de supuesta ingobernabilidad, al estilo italiano o griego, derivado de una posible fragmentación de nuestro arco parlamentario tras las elecciones generales de 2015. Y el miedo al radicalismo izquierdista de Podemos.

¿El PP-PSOE, causante de la quiebra de España, disfrazado de “salvapatrias”? Sin duda, el PP-PSOE iguala en populismo a Podemos.

Esta es la prueba que constata que el PP y el PSOE poseen idéntica identidad y representan exactamente lo mismo, es decir, a un sistema parasitario, clientelar, corrupto, insostenible, caduco y creado en torno a las ruinosas autonomías. Un modelo que ha arruinado a los ciudadanos, a las pymes y a los autónomos y, paralelamente, ha enriquecido ilimitadamente a la casta político-sindical y a la élite financiera.

El hándicap para los españoles radica en que los dirigentes actuales de estos dos partidos, aún mayoritarios, no desarrollarán un proceso democráticamente regenerador. Puesto que el modelo anti democratico y estrafalario actual fue concebido en la Transición para que la oligarquía político-sindical controlara férreamente todos los ámbitos de la vida social y económica en España.

La politización de la Administración (y, por ende, de la Justicia, la Educación...) y la corrupción política institucionalizada constituyen el eje sobre el que ha girado el poder, sobre todo, de la casta PP-PSOE-CiU-UGT-CC.OO., durante más de 30 años. ¿Alguien cree que el PP-PSOE cambiará un sistema que le favorece, aunque, paradójicamente, empobrezca a los ciudadanos?

De igual modo, la adopción de una estrategia electoral conjunta verifica la existencia de pactos preelectorales y extraoficiales llevados a cabo por el PP-PSOE y encaminados a continuar alternándose en el poder.

Aunque el PSOE dispondrá de otra alternativa, consistente en olvidar los acuerdos con el PP y aliarse con Podemos. Tanto el PSOE como Podemos niegan tal posibilidad. No obstante, la historia de España demuestra que la izquierda española no tiene límites de ningún tipo cuando se trata de alcanzar el poder.

Además, el PP siempre ha sido un partido ignorante en este sentido. A tal efecto, un ejemplo reciente lo tenemos en las estrategias económico-políticas del Gobierno, conducentes a evitar el concurso del Grupo Prisa. Debido a que las mismas no le han servido al ejecutivo de Rajoy para que El País, independientemente del trato amable dispensado a la vicepresidenta del Gobierno, elimine sus singulares enfoques periodísticos, cargados de sectarismo y contrarios al PP.

¿Cuál es el precio que deben pagar los ciudadanos para que España sea, según el PP-PSOE, gobernable? ¿La “supuesta gobernabilidad” de España implica aceptar que la partitocracia tape la corrupción política y que la Justicia proteja a los políticos corruptos? ¿Únicamente modificando la Ley Electoral se solucionaría el problema de la ingobernabilidad?

¿Preferirán los españoles una España ingobernable y el derrumbe del bipartidismo o, por el contrario, la continuación del régimen de la corrupción y la dictadura del PP-PSOE?

La particular crisis que afecta a España la han provocado nuestros políticos y sindicalistas, saqueando y hundiendo las cajas de ahorros (el 50% del sistema financiero español) y corrompiendo las instituciones públicas.

El 30% del gasto público en España corresponde al pago de intereses de nuestra deuda (creada, en gran parte, vía malversación de caudales públicos). Aquí radica la verdadera ingobernabilidad de España, provocada por la insostenibilidad económico-política de nuestro corrupto modelo de Estado autonómico.

El problema no es el sistema bipartidista sino el bipartidismo español, corrompido hasta la médula por la actual y profesionalizada casta política.

¿Realmente, quiénes tienen miedo a una España ingobernable, la casta o los españoles?

Razón de Estado
Vicente Baquero www.gaceta.es 15 Octubre 2014

Este secular principio ha quedado prácticamente en desuso al menos oficialmente, en un mundo mediático políticamente correcto, debido a múltiples abusos en el pasado, aunque en la realidad, todos los estados que se respetan a sí mismos, lo asumen e imponen como justificación de sus acciones políticas. En España una muestra más de falta de autoridad en la cúpula de la nación, es el tratamiento que se le está dando al tema de la presencia del virus “ebola” en nuestro territorio. En primer lugar, el tema es lo suficientemente importante como para no permitir que los medios de comunicación se estén regodeando para llenar espacio y publicidad informativa a costa de difundir las opiniones de cualquiera que le apetezca darla sobre algo que la inmensa mayoría no tiene ni idea. Ni siquiera muchos expertos saben exactamente cuál es la solución perfecta, vamos tanteando, acordémonos del desconcierto que se produjo con el sida durante los primeros años.

No hay riesgo cero en el mundo, ni estamos inmunizados contra cualquier desgracia natural o epidémica que nos pueda asaltar en un momento determinado: ni controlamos los terremotos ni lo sabemos todo sobre nuevas plagas, con gran esfuerzo hemos ido avanzando por el camino del conocimiento y eso ha salvado muchas vidas, aunque igualmente hemos tenido que padecer incontables desgracias. Ni el interés informativo ni el derecho a la libre opinión son criterios válidos en todos los casos, y mucho menos que algunos políticos intenten sacar rédito de una desgracia tan seria y tan peligrosa, por una enfermiza satisfacción de protagonismo, que con instinto cainita, muy hispánico, quieren hundir al contrario, aunque sea a costa de hundir a toda la nación. No se pueden decir tonterías ni permitir que se juegue con el temor de una población sugestionable, psicológicamente vulnerable, el temor o la histeria colectiva son realidades no invenciones.

Este gobierno, al igual que cualquier gobierno del mundo intenta luchar contra este nuevo azote, pero ni este gobierno ni ningún gobierno es responsable de la plaga, de lo que se trata es de limitar sus efectos letales en la medida de lo posible, en la medida de lo posible con nuestros medios y nuestras limitaciones, que son muchas, para ello disponemos de unas herramientas: nuestros equipos médicos, sanitarios y técnicos, y ahí nadie puede afirmar que en España no sean excelentes, de los mejores del mundo, no omnipotentes ¡Por supuesto nadie lo es! Es ridículo tener que escuchar a cualquier mindundi dando su opinión y criticando por los medios de comunicación sin tener ni idea, en función de sus simpatías políticas u obtusas ideologías, que pretenden anteponer la vida de un perro a la muerte de cientos de niños. Los medios son culpables, es necesario imponer un control y el gobierno que lo permite también (es una nueva falta de autoridad o temor ante la critica) no hay derecho de información que valga, la mitad de las noticias son puro morbo y me avergüenza ver a algunos comentarista notables en su oficio practicando este juego.

La información dosificada debe dispensarse racionalmente, por auténticos expertos y dándole el tiempo informativo justo, sin generar histerias colectivas, si esto exige una forma de censura que se imponga. En la prensa extranjera la noticia obviamente ha salido, pero ni mucho menos tiene el protagonismo que se le quiere dar desde los medios nacionales. Nadie en general está lo suficientemente loco, salvo parece ser algunos políticos nacionales, como para darle aire a un asunto tan serio, es razón de estado. Todos los países serios, están repatriando a sus enfermos, entre otras cosas para aprender a combatir esta enfermedad desconocida. Habrá víctimas, pero si no se ensaya sobre territorio europeo, no sabremos combatirlo eficazmente cuando se presente.

Urnas, sí: democracia, no
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 15 Octubre 2014

ARTUR I El Ridícul ha demostrado que esa forma de superchería futbolística llamada tiki-taka tiene una versión política idénticamente guardiolesca, redomadamente hipocritona, calcadamente despótica. Lleva dos años diciendo que si el 9 de Noviembre en Cataluña no se votaba la destrucción del régimen constitucional español, los catalanes serían algo así como esclavos de Alabama antes de Lincoln, pese a la paradoja, tal vez porque Cataluña tiene el dudoso honor de ser la última patria de los negreros europeos, de que los esclavos son más ricos que sus amos. Lo único que separaba a estos orondos siervos de la gleba de sus famélicos señores era la urna. «Sólo queremos votar», gemía el seleccionado Piqué. Y es que, de creer a los portavoces de ese pueblo convertido en plebe, de esa teletribu infantil pintada de bandera, de esos funcionarios disfrazados deantropófagos, el único problema es que España, su metrópoli colonizada, no les deja votar. Pero cuando Mas queda en ridículo, no logra rematar la faena con la clásica prevaricación del Constitucional, cambia el referéndum por una chocolatada con confeti en las urnas -mejor confeti que papeletas, salen más- y se niega a hacer lo único decente en democracia, que es convocar elecciones, sale La Vanguardia, defensa escoba de Mas, ayer de Franco, anteayer de Negrín, anteanteayer de Weyler, siempre del patrioterismo al contado, diciendo que lo que no hay que hacer es votar. Urnas, sí, democracia, no.

La frase es de la subdirectora Dolores García: «Ahora la prioridad es evitar unas elecciones que complicarían aún más las cosas. Ni siquiera una lista conjunta de CiU y ERC tendría garantizada la mayoría absoluta. El malestar social es tan profundo e imprevisible que el terremoto electoral se llevaría por delante la estabilidad política durante años». ¿La estabilidad? ¿Pero es que el referéndum ilegal golpista garantizaba alguna estabilidad? Aparte de las subvenciones, digo. ¿No «complicaba las cosas» votar la destrucción de España? ¿Y qué «cosas» son esas tan complicables? Juliana, el tertuliano favorito de la Carmen de Rajoy, dice que ahorremos sarcasmos quevedianos, que el que ríe el último ríe mejor. Tranquil, Juliana, tranquil: Mariano, en vez de elecciones, ofrece diálogo. Ridículos y despóticos, seguís ganando.

¿Qué celebra la prensa de Madrid?
EDITORIAL Libertad Digital 15 Octubre 2014

Lo llamen "referéndum", tal y como hacían antes de que el Congreso se opusiera en 2012 a transferir a la Generalidad la competencia para poder convocarlo; lo llamen "consulta", como pasaron a hacer al amparo de la inconstitucional Ley de Consultas; lo llamen "proceso participativo", tal y como hacen tras la suspensión de dicha norma por parte del Constitucional, lo cierto es que "el Gobierno de Cataluña mantiene el objetivo de organizar la consulta el 9 de noviembre de 2014". Esto es, al menos, lo que ha asegurado este martes el presidente de la Generalidad, quien ha asegurado que "habrá locales abiertos para que la gente pueda participar y habrá urnas y papeletas".

El tiempo dirá si esta "consulta alternativa", que ya adelantaron la semana pasada La Vanguardia y El Periódico, se celebra el próximo 9 de noviembre. Sin embargo, tal y como dijimos entonces, este plan B, o C, no por esperpéntico y chapucero deja formar parte de un desafío separatista al Estado completamente ilegal.

Mucho se podrá criticar, en este sentido, el trilerismo de Mas, quien pretende dar una apariencia de legalidad a este bochornoso "proceso participativo" basándose en los artículos no anulados de la Ley de Consultas; mucho se podrá ridiculizar su plasmación, si es que finalmente se perpetra; pero no menos criticable es el diagnóstico triunfalista que ha hecho buena parte de la prensa madrileña este martes al asegurar en sus principales titulares: "La ley doblega a Artur Mas", "La Ley vence a Mas", “Más se rinde”. Lo cierto es que, a día de hoy, Mas sigue empecinado en burlar la legalidad y plantear la misma pregunta acordada en un “proceso participativo” para el que dice contar con más de 20.000 voluntarios, urnas, locales y papeletas, así como con la implicación de más de 900 ayuntamientos.

No cabe sorprenderse de que a Rajoy "la excelente noticia le haya durado horas", tal y como ha afirmado en su declaración un descarado Mas, y que el presidente del Gobierno haya corrido nuevamente a ofrecer diálogo a quienes tantos han dado por "doblegados".

Es cierto que este nuevo plan de Mas ha dañado el consenso de las formaciones separatistas en su desafío al Estado, y es cierto también que la carrera política del presidente catalán muy probablemente se venga abajo. Pero ¿qué celebra la prensa de Madrid? ¿Celebra acaso el avance de ERC, cuyos representantes lo que reprochan a Mas es que no desafíe más abiertamente al Estado? ¿Celebra que el "proceso de transición nacional" catalán, que ni empieza ni acaba el 9 de noviembre, pase a ser liderado no por CiU sino por Esquerra? ¿Qué clase de "imperio de la Ley" celebran, cuando se permite que en Cataluña sigan operativas y a cargo del contribuyente numerosas estructuras de Estado y un Consejo Asesor para la transición Nacional? ¿Quizá celebran el caso omiso que las autoridades catalanas hacen a las sentencias contrarias a la inmersión lingüística?

Por ridículo que resulte el empecinamiento de Mas, más patético resulta ver cómo se consiente que la máxima autoridad del Estado en Cataluña diga abiertamente que su "adversario" es el Estado español. Claro que para justificar la pasividad de Rajoy es imprescindible no contemplar ni querer contemplar un escenario distinto en Cataluña que el del cumplimiento de la ley. Y esa es la más grave y patética de las mentiras.

Cataluña
La independencia de Gila
Emilio Campmany Libertad Digital 15 Octubre 2014

En la famosa y conocidísima cita de El 18 Brumario de Luis Bonaparte dice Marx que los grandes hechos y personajes se repiten siempre dos veces, una como tragedia y otra como farsa. Con la independencia de Cataluña pasa algo extraño, que se produce más de dos veces, pero siempre como farsa, nunca como tragedia, ni siquiera la primera vez, la atribuible a Estanislao Figueras, aquel sabio que a la vista de la deriva de la Primera República dijo eso tan sensato de "Senyors, ja no aguanto més. Vaig a ser-los franc: estic fins als collons de tots nosaltres!" y se largó a Francia despavorido. A mí, en mi modestia me pasa algo parecido, con la diferencia de que no me puedo ir a Francia. Y comparto asimismo la tribulación de doña Mònica Terribas porque no lo entiendo: ¿de quién son cautivos?, se pregunta la periodista y me lo pregunto yo mismo.

Y es que lo de que la consulta no es legal es cosa que se sabe desde hace tiempo. Que el Gobierno iba a recurrir al Constitucional, también. Ahora salta Artur Mas con que si se utiliza el padrón como censo podría la Generalidad ser denunciada por violar la ley de protección de datos. ¿Y qué? En Cataluña la Generalidad lleva lustros incumpliendo leyes españolas y jamás ha pasado nada. Por otra parte, si no quieren emplear el padrón y se encuentran sin censo, siempre pueden recurrir al sistema que emplean en Afganistán e Irak, untar el dedo en tinta de color índigo y así todo el mundo sabe que quien lleve el dedo a la nazarena ha votado. Ya sé que entonces Cataluña no daría la imagen de avanzada democracia que le gusta, pero más se perdió en Cuba. Y es que lo del dedo me parece mejor que eso de que los votantes se apunten en el momento de votar y que alguien tenga que introducir todos sus datos en una base informática que habrá que consultar cada vez que alguien se acerque a la urna para evitar que lo haga más de una vez.

Y luego, para que eso no sirva para nada y tener que hacer unas elecciones plebiscitarias y proclamar unilateralmente la independencia de Cataluña. Y abogan por esta solución con el peregrino argumento de que eso sí que es legal y que contra eso nada puede hacer el Estado español. Diga que sí, doña Mònica, esto no es serio. Cómo que el Estado no puede hacer nada. Claro que puede. Tanto o más que en el caso de la consulta. Aquí lo que pasa es que hay que darse más tiempo y retrasar el supuesto choque de trenes, pero manteniéndolos en la vía, para poder seguir negociando eso que de manera tan cursi llaman "el encaje de Cataluña en España", y que va a consistir en que España ya no será España sino España y Cataluña. Un sabio, don Estanislao Figueras.

Cataluña
“Como presidente, os debo una explicación”
Pablo Molina Libertad Digital 15 Octubre 2014

La rueda de prensa ofrecida por el presidente de la Generalidad sobre el no-referéndum pasaría a los anales del ridículo universal si no fuera porque la trayectoria reciente del nacionalismo catalán no ha dejado espacio suficiente para anotar una nueva majadería. Nadie sabe qué quiso decir Artur Mas ni qué es lo que pretende hacer el próximo nueve de noviembre. Él tampoco. Sus esfuerzos para no aparecer como un pobre fracasado con ínfulas le han llevado a convocar una especie de botellón con papeletas al que seguramente no asistirá ni la muchachada separatista, que en lo referido al odio a España es mucho más seria que los convergentes liderados por Artur Mas y Quico Homs.

El proceso ha saltado por los aires y los dirigentes de los partidos separatistas ya no se juntan con CiU porque, al parecer, confiaban en que un personaje como Artur Mas iba a echar un pulso al Estado con todas la consecuencias. Total, que todo se ha ido al garete, como era de esperar en un tema promovido por la republicana Marta Rovira y coordinado por el convergente Quico Homs. Cuando vimos a la secretaria general de ERC pedir permiso desde la tribuna del Congreso de los Diputados para destruir España ya tuvimos una primera referencia del nivel de los que pilotaban la operación. La comparecencia parlamentaria de Rovira fue antológica, pero el desarrollo de los acontecimientos, con los diputados de la CUP chancleteando por los palacios de la Generalidad para dar soporte estético al procés, ha superado aquel espanto inicial. Artur Mas ha puesto un broche final a la altura de los protagonistas de una farsa que, con toda razón, tiene muy cabreado a Oriol Junqueras, el único dispuesto a declarar la independencia de Cataluña en cuanto llegue a la Presidencia de la Generalidad.

El mejor resumen de la rueda de prensa de Mas anunciando el botellón del 9-N, no obstante, lo ha hecho el blog Mitos y Mentiras del Nacionalismo, que simplemente ha incluido la famosa escena del balcón de la película Bienvenido Míster Marshall sin añadir ningún comentario más. "Vecinos de Villar del Río: como alcalde vuestro que soy, os debo una explicación", exclamaba el gran Pepe Isbert. Mas ha hecho lo mismo, pero lo que en la película de Berlanga tenía intención hilarante, en el presidente catalán ha sido un nuevo espectáculo de humor involuntario sólo al alcance del nacionalismo, que este martes ha protagonizado su penúltimo ridículo mundial.
http://mitesimentides.wordpress.com/

Nadie confía en nada
Juan M. Blanco www.vozpopuli.com 15 Octubre 2014

La reciente crisis del ébola ha vuelto a poner al descubierto algunos defectos consustanciales a nuestra política. La improvisación, la chapuza, la toma de decisiones sin criterio racional. O la poca preparación de nuestros dirigentes políticos. Nada nuevo bajo el sol. Pero también otros elementos cruciales como la escasa credibilidad que la gente concede a las autoridades. No es un mero problema de comunicación sino algo más profundo: una enorme desconfianza en las instituciones políticas que, poco a poco, se extiende al resto de organizaciones e, incluso, a los propios conciudadanos. El vértigo, la creciente desorientación por la desaparición de referentes sólidos, conducen a recelar de todo y de todos. Si los políticos, los partidos, los órganos del Estado, los sindicatos, las asociaciones no son fiables ¿por qué el resto de la gente lo va a ser?

El ciudadano tiende a confiar en las instituciones cuando percibe un proceder justo, objetivo, neutral. Y responde con reciprocidad respetando las normas, no por interés o temor al castigo, sino por convicción. O aceptando de buen grado decisiones políticas contrarias a sus intereses inmediatos si las considera parte de un juego limpio donde unas veces se gana y otras se pierde. Por el contrario, la desconfianza, la creencia de que la arbitrariedad es la norma, desvía muchas energías a recolectar información, despotricar, resistirse a las resoluciones o protegerse de inesperadas consecuencias. Aparta a la sociedad de otros objetivos cruciales y genera desapego. O la agobiante sensación de que aquéllos a los que encomendó importantes tareas las llevan a cabo con particular negligencia.

Desconfiar de un gobierno se encuentra en la propia esencia de la democracia. El sistema establece mecanismos para cambiarlo. No fiarse de la clase política en su conjunto resulta más peliagudo pues limita considerablemente las posibilidades de reemplazo. Pero el asunto toma un cariz grave cuando la suspicacia se extiende a esos órganos del Estado que fueron diseñados como árbitros, como fiel de la balanza. Esas instituciones que encuentran su razón de ser en la imparcialidad, la neutralidad, la objetividad. La pesadilla comienza cuando las garras de los partidos modelan el Tribunal Constitucional o los organismos reguladores empujándolos a actuar de manera sesgada. Y de ahí la enfermedad se extiende al resto de la sociedad. Por no hablar de la Justicia. No hay peor engaño que pretender imparcialidad cuando se actúa en favor de parte interesada.

Nadie está libre de error pero la combinación de conocimiento, rigor e imparcialidad reduce la probabilidad de equivocación y genera confianza

Cuando los organismos son capturados
Competencia profesional y neutralidad es el fundamento teórico de los organismos de control. Si funcionan adecuadamente, constituyen una barrera contra la corrupción, una traba a las prácticas interesadas en busca de ventajas y privilegios. Nadie está libre de error pero la combinación de conocimiento, rigor e imparcialidad reduce la probabilidad de equivocación y genera confianza.

La captura por grupos interesados genera un grave perjuicio, un enorme embuste pues convierte a estos órganos en guardianes de interés de parte mientras mantienen apariencia de objetividad. Son utilizados como marionetas por los partidos, por los grupos de presión. O como pantalla por el ejecutivo, que descarga ahí la responsabilidad de ciertas resoluciones, vistiendo las decisiones políticas con el manto de una pretendida profesionalidad. "Respetamos el fallo del tribunal, como no podía ser de otro modo", es la desgastada frase de los gobiernos para escurrir el bulto. Estaría divertido que no lo respetasen cuando son ellos quienes lo propician.

¡Dejen hablar a los profesionales! se escucha con frecuencia. Obtener respuestas fiables a problemas complejos suele requerir el concurso de expertos independientes. En España hay expertos; la dificultad surge al buscar independientes. Una vez los políticos han contagiado el sesgo partidista a todo el tejido social, mucha gente se alinea con grupos o facciones, sea material o emocionalmente. Y pocos agentes exponen criterios sin influencia partidista, grupal o corporativa, libres de conflicto de intereses. Se pierden los referentes objetivos pues nadie es percibido como neutral, aunque a veces lo sea. Casi siempre se adivina un interés oculto: es de éstos o de aquéllos, de los nuestros o de los otros.

Una degeneración terminal del cuerpo político
La confianza es como el jarrón chino, fácil de romper, casi imposible de recomponer. Al cundir el descrédito, cualquier medida puede resultar sospechosa, generar recelo, fuere acertada o equivocada. Las decisiones tienden a ser contestadas sistemáticamente ante la dificultad de juzgarlas objetivamente, de valorar su mérito. Alcanzado tal extremo de degradación, el ciudadano puede acabar rechazando no sólo las medidas nefastas, sino también las acertadas, especialmente si implican algún tipo de riesgo o renuncia. El público, presa de un justificado hartazgo, tiende a recibir cualquier decisión con recelo, rechazo, descalificación, lamento o improperio.

Los partidos y sus adláteres aprovecharon la ventana de oportunidad para extraer todo tipo de ventajas y privilegios
Se trata de un proceso degenerativo del cuerpo político y social que diluye la razón en la cubeta de los impulsos y las emociones. Una situación límite, un peligroso río revuelto que agita enérgicamente una suspensión de grano y paja. Donde muchos espectadores valoran de forma creciente aquello que les hace sentir mejor. Y, como Sansón, se sienten propulsados a derribar las columnas del templo con tal de aplastar a los corruptos y degenerados filisteos. Sin reparar en las ventajas de demoler el edificio sin que les caiga encima.

No estamos gafados. La actual degradación de las instituciones es resultado lógico de un mal diseño político: ausencia de controles adecuados, perversos mecanismos de selección de los gobernantes o desaparición de los órganos neutrales, con criterio fiable. Y la consecuencia de cierta desidia in vigilando, esa dejadez mediática y ciudadana que ha durado demasiado tiempo. Los partidos y sus adláteres aprovecharon la ventana de oportunidad para extraer todo tipo de ventajas y privilegios. Y utilizarán la tremenda confusión para intentar colar abominables cambios por la puerta de atrás, mientras el público embiste capotes insustanciales. Faltan árbitros en quienes confiar, esas figuras que por su honestidad profesional, independencia de grupos y facciones, o desapego a intereses corporativos, generan ascendiente y confianza. Se echa de menos una resurrección de esa auctoritas que feneció hace tiempo.

Sanidad Nacional
Lo que ocurre cuando tienes 16 Sistemas de Salud
Manuel Molares do Val www.latribunadelpaisvasco.com 15 Octubre 2014

En “El objetivo” de Ana Pastor de este último domingo en La Sexta un consultor español de Barack Obama para su reforma sanitaria, el doctor Rafael Bengoa, afirmó que había sido un error privar al hospital Carlos III de Madrid de su carácter de referencia para toda España en enfermedades infecciosas.

Por esa razón, señaló, quizás no estaba preparado para atender perfectamente a los enfermos de ébola.

La periodista Pastor oculta habitualmente, interrumpiendo o callando, la otra cara, la menos afín a su seudoprogresismo políticamente correcto, por lo que nadie explicó la conducta de la Comunidad madrileña, propietaria del centro, que en la última década construyó nueve hospitales públicos y 87 centros de salud.

Por eso Bengoa, que fue consejero de Sanidad del gobierno socialista vasco 2009-2012, no analizó por qué el Carlos III dejó de ser de “referencia nacional” (ahora se diría “estatal” para cederle el término “nacional” a los nacionalistas).

Y la única razón es la transferencia de todas las atribuciones sanitarias en España a las CC.AA., que acabó con los polos nacionales de referencia, incluido el Carlos III, y que era el Centro Nacional de Investigación Clínica y Medicina Preventiva.

Fue el superespañolista José María Aznar en 2003 quien, para evitar choques con los nacionalistas a los que ocultamente temía, vació al Estado de todas esas atribuciones, cediéndolas a las Comunidades.

Olvidando que, como en EE.UU. y otros países avanzados, es necesario un Sistema Nacional de Salud centralizado y con autoridad estatal, no un Ministerio de adorno con ministra de decorado que coordina torpemente buenas voluntades.

España necesita centros nacionales como esos National Institutes of Health, y 27 en total en un país federal como EE.UU., algo que no dijo Rafael Bengoa quizás para no molestar a los políticos vascos.

El neonacionalismo, una pulsión desintegradora de Europa
Jordi García-Petit www.cronicaglobal.com  15 Octubre 2014

Stefan Sweig en “El mundo de ayer. Memorias de un europeo” – un libro altamente recomendable (hay versiones en catalán y castellano)- explica que vio crecer y extenderse ante sus ojos las grandes ideologías de masas, el fascismo en Italia, el nacionalsocialismo en Alemania, el bolchevismo en Rusia y, “sobre todo, la peor de las pestes, el nacionalismo, que envenena la flor de nuestra cultura europea”.

Aquel mundo fue destruido y surgió uno que, a pesar de las vacilaciones, con avances y retrocesos, ha traído a Europa durante décadas la paz, una prosperidad relativa, pero extendida, una democracia respetable que ha hecho posible grandes conquistas sociales y de derechos humanos, y, además -probablemente sobre todo-, la superación de sus demonios históricos y la erradicación de las pestes ideológicas endémicas. La construcción europea, plasmada en la UE, ha sido uno de los logros más espectaculares del nuevo mundo europeo.

Pero, a lo largo de la última década, año arriba, año abajo, el nuevo mundo se ha ido degradando y se han reavivado con fuerza demonios y pestes de la mano de dos ideologías totalizadoras: el neoliberalismo y el neonacionalismo, más conectadas entre si de lo que parece a simple vista. Las dos ideologías, profundamente destructivas por separado, resultan demoledoras cuando actúan al mismo tiempo.

El neoliberalismo nos ha traído la multicrisis (económica, política, social, cultural, medioambiental…) que está barriendo las conquistas de décadas anteriores. Ahora no me detendré en ello. El neonacionalismo, que amenaza el orden europeo, que fragmenta sociedades, que debilita las fuerzas sociales que deberían concentrarse y concertarse en la reacción contra el neoliberalismo, requiere, quizá, una atención coyuntural prioritaria.
El neonacionalismo de minorías –la renacionalización de las políticas de los Estados europeos es una cuestión que pertenece a otro género- constituye una manifestación tardía y gratuita del viejo nacionalismo en Europa. Es tardía en un mundo cada vez más interdependiente, en tiempo de globalización y en el contexto de la integración europea. I es gratuito porque no hay ninguna demanda (política, económica, cultural…) razonable –o sea, que se pueda razonar- que quedaría sin una satisfacción (razonable) en las sociedades compuestas y democráticas.

La pulsión desintegradora del neonacionalismo nos hace retroceder décadas y representa la mayor amenaza interior para Europa. Una Europa de las naciones y de los pueblos, como la pretenden los ideólogos del neonacionalismo, formada por docenas de entes nacionalistas, es un proyecto ilusorio y muy peligroso, que atenta contra la racionalidad y el progreso, que desintegraría Europa, y que lejos de asegurar “la paz perpetua”, que proponía Kant, sería una repetición del infierno balcánico.

La vacuna contra la peste del neonacionalismo es el europeísmo: construir una Europa federal fuerte bajo el principio de la subsidiariedad, que cada nivel del edificio europeo, el local, el regional, el estatal y el europeo, hagan lo que puedan hacer más eficazmente y más democráticamente; éticamente, en definitiva. La razón aplicada a la práctica, según Kant.

La igualdad ante la ley
José Luis Manzanares www.republica.com 15 Octubre 2014

De poco sirve, en términos de Justicia, la igualdad ante la ley si esta no se aplica por igual para todos, cosa que, desgraciadamente, no es una rareza ni en España ni en otros muchos países tenidos por avanzados, cultos y jurídicamente respetables. Pero tampoco la igualdad en la aplicación de la ley vale de mucho si la ley misma es discriminadora e injusta.

Se dice con razón que la ley, aquí y en China, cuida de modo particular los intereses de las clases dominantes. Y alguien añadió que los poderosos -me refiero particularmente a las leyes penales- las sortean por arriba mientras que los desheredados de la fortuna se escurren por debajo. Sólo que los delitos de los primeros en el ámbito económico suelen ser mucho más graves que los del pobre diablo que roba la cartera de su víctima o arrebata un bolso por el procedimiento del tirón.

Viene esto a cuento de lo que está ocurriendo en España, donde es bastante improbable que, por un motivo u otro, acaben en la cárcel quienes se lo llevaron crudo de las Cajas de Ahorro, empezando por la de Madrid, con premeditación compartida e ingeniería de la mejor calidad. De actualizar la frase evangélica, diríamos hoy que la entrada de un corrupto de cuello blanco (o sindicalmente homologable) en el reino de los cielos es más difícil que el paso de un camello por el ojo de una aguja.

La corrupción, sobre todo la planificada en gran escala, raramente llega a los tribunales si no es por la denuncia de quien quiere arreglar cuentas con el resto de la banda o por la iniciativa de una mujer despechada. Luego, ya se sabe, los mejores abogados, la exquisita garantía de los derechos fundamentales, los recursos y una Administración de Justicia incapaz de procesar tanta inmundicia en tiempo razonable.

El botín no se recupera casi nunca y así, cuando los mangantes salgan de la cárcel, si es que llegan a permanecer en ella algún tiempo sin generosos terceros grados y libertades condicionales, disfrutarán del mismo tren de vida que antes. En definitiva, nada (o muy poco) por aquí y nada (o muy poco) por allí. La prestidigitación es el arte de engañar al público. Algo ya escenificado con gran éxito en los “eres” y cursos de formación andaluces, el tres por ciento (o lo que sea) en Cataluña, el caso Gürtel, las rapiñas sin fronteras del Duque de Palma y el enriquecimiento prodigioso de un sindicalista asturiano, por aportar algunos botones de muestra.

En la calle siguen los trileros de la vieja Caja Madrid, muchos de ellos con bienes suficientes para vivir hasta el final de sus días como un rey en Francia. Son los mismos cuya nefasta gestión tuvo como canto del cisne las acciones preferentes y los desahucios a granel. Veinte mil millones del dinero público han sido precisos para reflotar la entidad, cuatro veces más que el coste calculado para reconstruir la franja de Gaza tras ser arrasada por el ejército israelí y cifra muy superior al de las ayudas de la Unión Europea a Ucrania en el marco de un conflicto internacional. Conviene no perder de vista estas comparaciones para comprender bien hasta dónde ha llegado en España una corrupción institucional de la que dicen no haber sabido nada quienes colocaron allí a semejantes individuos. Se supone que, para mayor “inri”, los más competentes, honestos y de toda su confianza. No, la Justicia es otra cosa.

A Pablo Iglesias se lo están poniendo como le ponían las bolas de billar a Felipe II. Después, ya se sabe, las reclamaciones al maestro armero.

Donde sí se reivindica la Hispanidad
Daniel Ureña El Mundo 15 Octubre 2014

El autor constata el orgullo hispano que existe en EEUU y pide al Gobierno que aproveche ese sentimiento
Dice que absurdos complejos están menoscabando un «eje estratégico» para la acción exterior de España

HOY SE clausura en Estados Unidos el Mes de la Herencia Hispana, una conmemoración que se instauró en 1968 durante la presidencia de Lyndon B. Johnson y que 20 años más tarde, durante el mandato de Ronald Reagan, se amplió de una semana a todo un mes de celebraciones. La fecha no es casual. En torno al 15 y 18 de septiembre se celebra la independencia de países como Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México y Chile, mientras que el 12 de octubre en EEUU es conocido como Columbus Day (Día de Colón). Durante 30 días las administraciones públicas, las empresas, la sociedad civil, los colegios y las universidades organizan todo tipo de actividades culturales y sociales para reivindicar la identidad hispana y su contribución al desarrollo del país. Y es que Estados Unidos sí reivindica la Hispanidad como parte esencial de su historia, de su evolución como nación y, sobre todo, de su futuro. Un futuro que será hispano gracias al gran auge que esta comunidad está teniendo en las últimas décadas.

Según datos del último censo oficial, ya hay más hispanos en Estados Unidos que españoles en España. En 2025 se estima que uno de cada cuatro ciudadanos estadounidenses será de origen hispano; una proporción que pasará a uno de cada tres en 2050, fecha en la que Estados Unidos ya será el primer país hispanohablante del mundo.

Estos datos evidencian una realidad a la que España no puede dar la espalda. En nuestro país, la Hispanidad es hoy un concepto incómodo para muchos y repudiado y caricaturizado por otros. El abuso que se hizo de esta idea en otras épocas históricas, junto con ciertos complejos actuales, no deberían suponer el renunciar a un eje estratégico para la acción exterior de España.

La Hispanidad es hoy un fenómeno eminentemente cultural, en el que el idioma español juega un papel primordial. Más de 500 millones de personas hablan nuestra lengua en todo el mundo. Es el idioma oficial en más de 20 países y el número de estudiantes que eligen el español como lengua extranjera no para de crecer. Según las proyecciones del Instituto Cervantes y otras fuentes internacionales, dentro de 15 años -para 2030- los hispanohablantes serán el 7,5% de los hablantes de todo el mundo, muy por encima del ruso (2,2%), del francés (1,4%) y del alemán (1,2%).

En este contexto, 2015 puede ser un año clave en este proceso de fortalecimiento de los vínculos entre España y la comunidad hispana de Estados Unidos. El próximo año se cumplirán 450 años de la fundación de San Agustín (Florida), la ciudad más antigua de Estados Unidos, cuyo origen se remonta al año 1565 cuando allí se instaló un grupo de españoles liderado por el almirante Pedro Menéndez de Avilés, uno de esos muchos héroes olvidados en España, pero recordados y honrados en Estados Unidos.

En 2009 el Congreso de EEUU, por orden del presidente Obama, aprobó la creación de una comisión federal para la conmemoración del 450 aniversario de San Agustín. Desde entonces se viene trabajando en diferentes iniciativas para rememorar esta fecha crucial en la historia de Estados Unidos. No obstante, esta celebración es todavía prácticamente desconocida en España. Por ello, el gran reto es que este tipo de actividades conmemorativas no se limiten a un ámbito institucional con un impacto social limitado, sino que puedan tener calado en la opinión pública. En este sentido, el papel del Rey Felipe VI, que conoce y comprende la dimensión y el potencial de la cultura hispana, puede ser un gran aliado. Nuestro país tiene en 2015 una oportunidad estratégica para incrementar su presencia en Estados Unidos. El Ministerio de Asuntos Exteriores y otros actores como la Fundación Consejo de España-Estados Unidos, la Fundación Carolina, la Casa de América, el Real Instituto Elcano o The Hispanic Council, entre otros, trabajan en esta dirección, pero todavía hay mucho camino por recorrer.

La intensa historia compartida entre España y Estados Unidos supone una fuente inagotable de contenido para esa necesaria tarea de intercambio cultural, cuyo acento debería ponerse no tanto en el pasado sino en el futuro. En este sentido, la implicación y la coordinación con las altas instituciones del Estado es fundamental, así como la participación de la sociedad civil, del ámbito privado y del Tercer Sector. Un ejemplo práctico de cómo desde la sociedad civil puede contribuir a esa tarea ha sido el protagonizado por una española afincada en Washington, D.C., Teresa Valcarce, que ha conseguido reivindicar a otro de esos españoles anónimos, Bernardo de Gálvez. Militar malagueño nacido en 1746 que fue gobernador de Luisiana y tuvo un papel destacado luchando en la Guerra de Independencia contra los británicos, donde protagonizó y lideró varios de los capítulos más épicos de la historia de Estados Unidos, tales como la rendición de Dickson (1779), la toma de Mobila (1780), la victoria de Pensacola o la batalla de Yorktown (1781). Gracias a su labor, Gálvez fue nombrado vizconde de Galveston y conde de Gálvez y se le reconoció el derecho de lucir en su escudo de armas el lema «Yo solo», en honor a su valentía. En 1783, durante el desfile de la victoria tras la Guerra de la Independencia marchó a la derecha de George Washington, quien seis años después se convertiría en el primer presidente de Estados Unidos.

En 2008 se creó en Málaga la Asociación Cultural Bernardo de Gálvez, con el objetivo de difundir su figura histórica. Poco después el investigador Manuel Olmedo, miembro activo de la asociación, descubrió que el Primer Congreso Continental, celebrado en 1783 en Filadelfia, había aprobado una resolución por la que se quería reconocer a Bernardo de Gálvez con un retrato en el Congreso de Estados Unidos, acompañando a otras figuras destacadas del país. Mariano Salvador Maella, pintor de cámara del Rey Carlos III, recibió el encargo de pintar el cuadro, que fue terminado en 1784, pero que nunca llegó al Congreso de Estados Unidos y, por tanto, no se cumplió su resolución.

Esta historia, que fue publicada en la prensa en 2010, cayó en manos de una gallega afincada en Estados Unidos, Teresa Valcarce, que emprendió junto a la Asociación Cultural Bernardo de Gálvez, una campaña para lograr que, 230 años después, la resolución del Congreso pudiera cumplirse y, por tanto, el retrato del héroe malagueño pudiera estar finalmente en las paredes del Capitolio. Valcarce, aprovechando los cauces de la democracia americana, contactó con diferentes congresistas hasta que Chris Van Hollen, representante demócrata de Maryland, decidió sumarse a apoyar la causa de Gálvez. Pero la búsqueda de apoyos no quedó ahí. Valcarce logró también la vital colaboración del senador Bob Menéndez, presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores en el Senado. A partir de ahí otras instituciones como el Ayuntamiento de Macharaviaya, localidad natal de Gálvez, la diputación de Málaga y la embajada de España se sumaron a esta campaña y se encargó una réplica del cuadro que en 1784 se había hecho y que nunca cruzó el Atlántico.

El pasado 7 de octubre Teresa Valcarce hizo entrega de la réplica del retrato de Gálvez al Congreso de Estados Unidos y actualmente se encuentra en sus sótanos, a la espera de que tanto la oficina del senador Menéndez como la embajada española acuerden una fecha para la ceremonia oficial, que quedaría desaprovechada si se limita a un sencillo acto protocolario sin la menor trascendencia pública. En 1976 el Rey Juan Carlos, en su primera visita oficial a Estados Unidos, regaló una estatua ecuestre de Bernardo de Gálvez que hoy puede verse en Washington, D.C. junto a la sede del Departamento de Estado. Treinta y ocho años después, el Rey Felipe VI tendría una magnífica oportunidad de emular a su padre presidiendo la entrega del cuadro de Gálvez al Congreso de Estados Unidos. Sería una justa manera de honrar a un español inmortal y, como no, de defender ese gran vínculo que une a los dos países: la Hispanidad.

Daniel Ureña es director de The Hispanic Council.


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De lo sublime a lo ridículo

Aleix Vidal-Quadras www.gaceta.es 15 Octubre 2014

No hay espectáculo más patético que ver a un mediocre aparentando grandeza. El separatismo catalán no tiene rival en este tipo de tragicomedias, en las que adopta actitudes y gestos pretendidamente heroicos para acabar demostrando lo que es: una pandilla de quiero y no puedo planteando desafíos a fuerzas que les sobrepasan y que acaba aplastándolos sin apenas despeinarse. Un par de ministros venidos de Madrid bastó para frenar los aspavientos seniles de Francesc Maciá en abril de 1931 y tres cañonazos disparados casi con desgana por el general Batet transformaron en un santiamén en octubre de 1934 a un desafiante Companys en un tembloroso guiñapo. Artur Mas sigue la tradición de sus antecesores y después de una serie de comparecencias para soltar discursos supuestamente históricos ha acabado protagonizando una rueda de prensa en la que ha anunciado su derrota disfrazándola de consulta de la señorita Pepys. No es posible llevar a Cataluña a niveles más bajos que aquellos en los que se arrastra desde que empezó esta broma del derecho a decidir.

España se encuentra en una etapa particularmente infausta de su devenir colectivo, en la que se debate entre las ásperas mallas del fracaso de su modelo productivo, de la corrupción desatada de sus instituciones y del descoyuntamiento de su unidad nacional, pero Cataluña está mucho peor que el resto de territorios del Reino. Si en España los responsables públicos roban en demasía, en Cataluña lo hacen a mansalva, con el impudor añadido de entregarse al saqueo del erario envueltos en banderas flameantes. Si las demás Comunidades Autónomas se encuentran endeudadas, la Generalitat ha entrado en bancarrota, sólo disimulada por las masivas transferencias de fondos de ese Estado que los independentistas quieren abandonar. Si la mayoría de políticos de más allá del Ebro demuestra un dominio escaso del idioma, los soberanistas catalanes rozan el analfabetismo. Si la violencia callejera se enseñorea de las ciudades españolas, en Cataluña reina el vandalismo desatado. Si los medios de comunicación mesetarios se dejan influir en exceso por el poder, la prensa catalana lame las botas de sus gobernantes hasta extremos abyectos. Si la sociedad civil española flaquea colonizada por los partidos, la catalana exhibe una cobardía y una adulación a los jerarcas del régimen nacionalista que despiertan vergüenza ajena. Y con estos mimbres podridos pretenden levantar una nación, cuando suerte tendrán si no acaban en la cárcel, pero no por violar el orden constitucional, sino por ladrones.

Contagio soberanista
El ridículo totalitario de Artur Mas y el Gobierno vasco

Editorial  www.latribunadelpaisvasco.com 15 Octubre 2014

El independentismo catalán que lidera Artur Mas es un movimiento totalitario porque es un régimen político que ejerce una poderosa, torticera y sesgada intervención en todos los órdenes de la vida regional, manoseando las leyes democráticas de tal manera que la práctica totalidad del poder político, social, económico y cultural queda en manos de un conjunto de individuos y organizaciones que apenas permiten la actuación en libertad de otros grupos o personas.

Todo movimiento totalitario, y también el independentismo catalán, tiene entre sus principales prioridades romper la legalidad democrática, o sencillamente ignorarla, para tratar de acomodar la terca realidad institucional y el imperio de la ley a las necesidades y los deseos de su anhelado y falsario empeño nacional. En este sentido, el hecho de que Artur Mas, haciendo el más rotundo ridículo político, cayendo en el cinismo más vulgar y dilapidando los recursos públicos de una forma dudosamente legal, haya anunciado que, a pesar de todo, su Ejecutivo garantiza que el próximo día 9 de noviembre "habrá locales abiertos, urnas y papeletas" para “consultar” a los catalanes, demuestra hasta qué punto el fanatismo secesionista de CiU se alía con las ensoñaciones rupturistas de ERC para alumbrar un escenario de pesadilla donde los pilares democráticos fundamentales han sido volteados hasta el punto de verse reducidos a la nada.

La estulticia y el impudor soberanista se contagia rápidamente por la periferia española. Y así, el Gobierno vasco de Íñigo Urkullu, a través de su portavoz, Josu Erkoreka, ha afirmado que el simulacro de consulta que Artur Mas y sus secuaces pretenden celebrar apenas dentro de unas semanas tendrá lugar "en el marco de la legalidad y con plenas garantías". Además, el Ejecutivo del PNV, ignorando las leyes fundamentales españolas sobre las que se asienta tanto su legitimidad como la de la Administración catalana, ha añadido que, con esta tramoya de referéndum, el presidente de la Generalitat quiere "dar salida a una aspiración social y democrática masiva" a través de instrumentos jurídicos "que siguen en vigor". "La decisión, por tanto, se adopta para hacer posible una expresión política y democrática de la voluntad catalana en el marco de lo no suspendido por el Tribunal Constitucional y de lo que, por lo tanto, todavía está en vigor", ha añadido Erkoreka.

El Gobierno del PNV, el mismo que durante cincuenta años ha visto un “problema político” detrás del casi millar de asesinatos de la banda terrorista ETA, el mismo que chantajea siempre que puede al entramado institucional español que le proporciona su legitimidad y el mismo que, como Artur Mas, cada vez hunde un poco más en la exclusión a los ciudadanos no nacionalistas de su territorio, dice saber que el acuerdo que se ha adoptado en Cataluña, "seguramente, no pone fin al conflicto", y mantiene abierta la demanda y reivindicación "mayoritariamente formulada por el sociedad catalana de obtención de una respuesta por los poderes centrales del Estado, que están exhibiendo una actitud cerrada y ofuscada y que es poco propia para dar respuesta política a problemas políticos".

El fraude de ley monumental de Artur Mas
Xavier Horcajo www.gaceta.es 15 Octubre 2014

Lo de Artur Mas es sencillamente de coña. Como no puede seguir con su “cacareado” decreto convocador de elecciones, ni con su Ley de Consultas, lo disfraza ahora de consulta popular, pero sin cambiar la pregunta, que -como saben- acaba inquiriendo al ciudadano sobre si Cataluña debe tener un estado propio. Y ¡Alehop! A votar el 9-N. Como advierte el propio Presidente catalán “es casi lo mismo”. Indudablemente es menos homologable, sobre todo internacionalmente, pero permite sacar las urnas, las papeletas y decir, casi antes del escrutinio, que “los catalanes apoyan masivamente la independencia” que es lo que busca el “Astut” Mas.

Definitivamente, el Presidente Mas nos toma por tontos. Está cometiendo un fraude de ley clamoroso. Va a hacer el referéndum, quitando a la Generalitat de en medio. Sobre la base competencial de que la Generalitat puede hacer consultas, aunque no puede hacerlo para esas cuestiones. Llevamos desde septiembre de 2012 con eso “derecho a decidir”, primero; la “soberanía” después y al final la “independencia” y Mas no ha entendido porqué la Generalitat no puede –sin vulnerar la Constitución- convocar a los ciudadanos catalanes a votar sui quieren separarse de España. Eso no figura en sus competencias, ni en las de ninguna otra Autonomía, por lo que establece el artículo 2 de la Constitución: que habla de la “indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles”. ¿Qué es lo que Mas no entiende?

Es que no ve que el Constitucional lo que le impide es precisamente promover la votación de eso que corresponde únicamente al conjunto de los españoles. Basta de astucias, de trucos y de deslealtades. Se le ve el plumero. Mas habla descarnadamente de producir unas elecciones autonómicas catalanas, siempre que él sea cabeza de lista (Moisés) dentro de una candidatura unitaria, plebiscitaria y que “truque” esas elecciones como si se tratase de un referéndum. ¿Perversión conceptual? ¿Sólo de lenguaje? Lo grotesco, lo infame de Mas es que a continuación revela “Eso es lo que le hace daño al Estado, “que es nuestro enemigo”.

En estos momentos el Fiscal General del Estado debería estar revisando si alguien que considera al Estado como “el principal enemigo” del pueblo de Cataluña, puede o no puede representar a ese Estado en Cataluña. Por el monumental fraude de ley con lo de mantener el 9-N con un retoque de maquillaje irrelevante, y por considerar “enemigo” al Estado y sus instituciones que juró respetar, el Gobierno debería instar a las instituciones del Estado para que despojaran a Mas de cualquier marco competencial.

Si quieren razones: porque ha traicionado al merco jurídico-institucional que le aupó al poder, si quieren sentimientos: porque conduce a los ciudadanos catalanes al abismo y si, por último en algo les interesa mi opinión, pues porque ha enloquecido.

Enemigos de España.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 15 Octubre 2014

Si tengo que definir mi actual estado de ánimo ante el desafío secesionista del Gobierno de Artur Mas y del Parlamento de Cataluña, sería el de una mezcla explosiva entre hastío, ira y estupor ante la tenue, por no decir nula respuesta del Gobierno de España situado a la defensiva y cobijado en el politizado y desprestigiado Tribunal Constitucional que se toma sus tiempos de un modo irresponsable para dar carpetazo definitivo al mayor desafío secesionista y atentado contra la Unidad de España. Porque resulta de una tremenda irresponsabilidad querer aplicar plazos laxos para producir una sentencia que solo puede ir en una dirección, la de reiterar la indelegable soberanía del pueblo español.

El último episodio de este esperpento ha sido la declaración del traidor Artur Mas proclamando que abrirá sedes de la Generalidad y dispondrá urnas y papeletas el día 9 de noviembre para permitir el desarrollo de una consulta no vinculante sobre la independencia de Cataluña. Afirma que el enemigo de Cataluña es el Estado español, es decir España y pide a sus socios de secesión que no se equivoquen. Un enemigo que sigue dispuesto a financiarles en su carrera suicida hacia la desobediencia y la destrucción de España. Un enemigo que sigue tendiéndoles la mano de forma cobarde abandonando a los españoles de esa comunidad en manos de estos alienados traidores.

Y ¿Cuál es la respuesta de Mariano Rajoy y de su Gobierno? Advertir a este enemigo de España que no puede hacer lo que dice que va a hacer y que tomará medidas en caso de que cumpla su amenaza. ¿Es eso contundencia? Absolutamente no. Dicen que estas declaraciones de Artur Mas no pueden tomarse en serio, mostrando una tremenda irresponsabilidad al minusvalorar la actitud mesiánica de un líder que ya no lo es y que ha protagonizado desde hace dos años un proceso de rebelión institucional y personal que no ha sido sancionado como debería por el Gobierno y el Parlamento de España. Hace tiempo que ese nefasto personajillo debió ser apartado de la vida pública española y enjuiciado por sus actos.

Los acontecimientos parecen precipitarse y como ya reconoció el mismo Rajoy ante Felipe VI, no se sabe muy bien quien manda en Cataluña, con la evidencia de que no existen puentes de diálogo racional y de que la radicalización del proceso separatista van a llevar a un punto de no retorno en el que el Estado de Derecho habrá de imponerse sobre la locura soberanista de los partidos nacionalistas catalanes CiU, ERC, CUP y afines. Un Govern que debe ser apartado, un Parlament que debe ser desautorizado y una Autonomía que debe ser suspendida de acuerdo con la Constitución de España para devolver la normalidad democrática y la Ley a uno de los principales territorios de esta gran nación.

No hay que esperar a que se haga realidad el próximo paso hacia la secesión. Los problemas nunca se han resuelto por no hacer nada y dejar que el tiempo pase. Estamos ante una amenaza real contra España por quienes se han declarado públicamente sus enemigos y a estos se les combate hasta su derrota. ¡Sr. Rajoy, cumpla con su deber y luche contra los enemigos de España!

Artur Mas, ¿amenaza o suplica?
Alejandra Ruiz-Hermosilla www.gaceta.es 15 Octubre 2014

'El adversario real es el Estado español. No nos confundamos en Cataluña de adversario, lo tenemos a unos cientos kilómetros de distancia. Se llama Estado español'.

No han sido las únicas palabras que han poblado el discurso beligerante del presidente catalán para anunciar una consulta de pandereta -más que le pese a su catalanidad-, la disgregación del frente independentista en Cataluña y la celebración de unas elecciones plebiscitarias que intentan burlar la ley incumpliendo las competencias del Ejecutivo autonómico.

Artur Mas también ha dicho que actúa en "legítima defensa" ante la "agresión muy grande" del Gobierno de Mariano Rajoy. Para no atentar contra la literalidad: "Cuando alguien te agrede como te están agrediendo, estamos actuando en legítima defensa".

Se ha acomodado así el presidente de la Generalitat en la posición victimista frente al agresor y adversario para 'amenazar' con una pantomima y con una ilegalidad mientras reclama a ese agresor tan grande alguna "cosa positiva" o "alguna propuesta concreta" ("Aún espero que el Gobierno español dé alguna cosa positiva o haga alguna propuesta concreta, porque no he oído nada positivo ni ninguna propuesta concreta"). En un amagar con el puño para, acto seguido, hincar las rodillas en el suelo y pedir árnica.

Es la actitud del moribundo, que tan pronto se rebela contra la muerte inminente como se abandona ante la inminente muerte. Desde el punto de vista político, eso es Artur Mas: un moribundo que se revuelve al ver el cadáver político en que se va transformando y en la misma acción sueña con perderse en su delirio y que otros le enderecen la pendiente por la que se ha tirado y a la que ha arrastrado a los catalanes y al resto de los españoles. El discurso de Mas ha sido una amenaza separada por una coma de una súplica hasta el siguiente punto. Sabe que el párrafo a continuación lo escribirá a cara descubierta el negro de sus anteriores mensajes porque con este fracaso, además de hacer el ridículo y poner en duda su cordura, ha cavado su tumba política.

Cataluña
El referéndum de la bruja
Carmelo Jordá Libertad Digital 15 Octubre 2014

Como el tren de la bruja de las ferias de pueblo, la Cataluña independentista ha estado dando –y haciéndonos dar a los demás– vueltas estúpidas a un corto y circular recorrido en el que en algunos rincones nos esperaba un susto y en otros una risotada. Hoy, por cierto, toca la carcajada, diga lo que diga Juliana.

Mas ha hecho el ridículo más espantoso del último medio siglo; pero aunque es el protagonista principal de este esperpento, no es el único: también han quedado para el arrastre los demás partidos del bloque independentista, las asociaciones tipo ANC u Òmnium, los medios de comunicación del editorial único, los ciudadanos que han salido a la calle a disfrazarse de bandera o de cadena… Vamos, prácticamente toda Cataluña.

Ridículo, ese nombre tiene y no otro querer hacer un referéndum y que no te salga no por respeto a la Ley y el Tribunal Constitucional –que son un concepto y una institución que la Generalitat suele pasarse por el arco del triunfo–, sino porque no sabes, porque no lo has previsto bien, porque has lanzado el órdago teniendo sólo 33.

Y ridículo porque en lugar de irte a tu casa tras un fracaso de esta envergadura, como haría cualquier responsable político medianamente serio, montas un sucedáneo de consulta que se parece a un referéndum tanto como el tren de la bruja del que hablábamos antes se parece al Orient Express.

Este referéndum de la bruja que nos ha prometido Mas será una cosa festiva, a la que la gente podrá ir como quien va a la feria, con ganas de pasárselo bien y de comer algodón de azúcar –o en este caso butifarra y pa amb tomata–, dispuesta a llevarse algún susto de pega o un escobazo españolista y, sobre todo, a jugar en una tómbola en la que lo mismo te puede caer una subvención millonaria que un negocio con los Pujol.

Y es que, al final, cuando dejas los destinos de una presunta nación en manos de estadistas como Mas o Junqueras, lo mejor que te puede salir es algo para reír, aunque lo más probable es que te acabes echando a llorar, por muy mil·lenària que sea tu nacioncita de pega. Igual que si te subes al tren de la bruja y aceleras sin parar al final te acabas pegando un trastazo importante, sobre todo si no sabes frenar y bajarte.

Pero lo peor de todo es que, teniendo una bruja de verdad como Adelina, no la inviten a la fiesta, con la de dinero que les ha hecho ganar. Si es que ya lo dijo la pobre adivina de Pujol: no tienen humanidad.

Mas: el patriota que solo piensa en su sillón
Roberto L. Blanco Valdés La Voz 15 Octubre 2014

Mientras todos los periódicos de España abrían ayer con la noticia de que Artur Mas renunciaba al referendo de autodeterminación impulsado por el independentismo catalán, el presidente de la Generalitat comparecía solemnemente en la televisión para anunciar un fraude de ley tan monumental como infantil. La «consulta no referendaria» se desecha y, ¡hale hop!, se convoca un «proceso de participación», que, según el propio Mas, vendría a ser lo mismo: habría votación, colegios, urnas, papeletas y las preguntas ya sabidas, aunque todo organizado como para andar por casa: es decir, sin ninguna de las garantías que debe acompañar a una consulta popular.

La payasada es de tal envergadura que sería para tomársela directamente a pitorreo si no fuera porque Mas lleva jugando con fuego muchos meses. Ayer volvió a hacerlo al repetir una y otra vez que el Estado español es el adversario del pueblo catalán, dando alas a un enfrentamiento que pone de relieve lo que ya sabe todo el mundo: que el dirigente de CiU es no solo un político absolutamente desvergonzado y desleal, sino también un irresponsable capaz de hundir a su comunidad y a España entera en una crisis constitucional sin precedentes en la Europa democrática con tal de no asumir su inmensa responsabilidad por haber mentido a todo el mundo y sobre todo, y en primerísimo lugar, al pueblo catalán.

Porque el Mas de la comparecencia de ayer es ya sin disimulos un trilero que no persigue otro fin que su supervivencia. Por eso promete una segunda consulta, pese a que sabe, como lo sabía ya con la primera, que será recurrida por el Gobierno y no llegará jamás a celebrarse. Y por eso, desdiciéndose de todo lo repetido durante meses una y otra vez, proclama el presidente que, ni la consulta suspendida, ni la que él asegura que acabará por celebrarse, son lo importante para que Cataluña llegue a alcanzar su independencia. No, ahora resulta que la consulta del 9 de noviembre será, nada más, «la anticipada de la definitiva», es decir, el precedente de esas elecciones plebiscitarias a las que Mas, definitivamente acorralado, fía la conservación de su pellejo. ¡Acabáramos!

Como los niños cuando descubren inocentemente sus engaños, Mas mostró ayer al fin todas sus cartas, que ya se reducen a una sola: conseguir encabezar una candidatura unitaria de los independentistas para evitar así pagar, con su más que merecida defenestración política, el precio que le debe a la inmensa mayoría de los españoles: el que asumen los dirigentes que, por puro interés personal o de partido, no temen llevar a sociedades enteras al desastre. De esa temible especie es Artur Mas: de la de los que son capaces de organizar gravísimos conflictos civiles mientras piensan únicamente en cómo salir de ellos sin mancharse con las cenizas del incendio.

Cataluña
El final de la escapada
José García Domínguez Libertad Digital 15 Octubre 2014

"En política se puede hacer cualquier cosa menos el ridículo". Se lo advirtió Tarradellas nada más volver del exilio. Pero no le escucharon. Porque ellos no escuchan a nadie. Así que ahora son el hazmerreír de todo el mundo. Y es que si el 6 de Octubre fue dramático, su remake contemporáneo va camino de resultar definitivamente cómico. Tenía razón el viejo Marx: la Historia solo se repite a modo de farsa. Que el parto de los montes soberanista acabe, como parece, en una performance dominguera a base de cuatro figurantes de pega y media docena de urnas de atrezo para consumo de las cámaras de televisión es como para llorar. De risa. Madrid, siempre tan predispuesto al Apocalipsis, se tomó en serio a Artur Mas porque habla idiomas, asunto que impresiona mucho en la Meseta, y porque sabe lucir las corbatas de Hermès con alguna desenvoltura. No se dieron cuenta de que estaban ante otro Ibarretxe, un aventurero que no tenía nada en la cabeza.

No había ningún plan A, ni ningún plan B. No había nada. Nada de nada. En la Plaza de San Jaime solo moraba –mora aún– un frívolo irresponsable dispuesto a ir tirando como fuera. Apenas eso. Uno de los errores recurrentes de Madrid es presumir que siempre hay una gran inteligencia moviendo los hilos del secesionismo. Contra toda evidencia, pero siguen convencidos de ello. Tampoco conocen la Historia. El coronel Macià era un genuino iluminado, un pobre hombre. Su sucesor en el balcón de las proclamas, Companys, un ciclotímico capaz de las mayores insensateces por simples impulsos sentimentales. De Pujol, en fin, qué decir. Y este Mas no resulta muy distinto. Frente a lo que aún se empeña en creer la capital, ni Metternich, ni Churchill, ni De Gaulle pronunciaron jamás una sola palabra en catalán.

El presidente de la Generalitat es un político menor, provincial, otro marrullero presto a jugar de farol como hay tantos. Y sus adversarios locales tampoco van muy allá. La reacción pueril de Sánchez Camacho y compañía afeando a Mas el que no haya cumplido su compromiso está siendo de patio de colegio. Porque al frívolo aventurero provincial, qué remedio, habrá que buscarle una salida al mar. Y por el procedimiento de urgencia. La política, no se olvide, es el arte de elegir entre lo malo y lo peor. Y lo malo hoy se apellida Mas. A despecho de Esquerra, Iceta, los restos del naufragio del PSC, debería apuntalar a CiU en el Parlament hasta que llegue a su fin el cuatrienio de la legislatura. Hasta que escampe, que escampará. Es la única vía para que la vida institucional en Cataluña recupere algo de cordura. ¿O acaso procede hacer aún más el ridículo?

El enemigo
Xavier Pericay www.cronicaglobal.com 15 Octubre 2014

Artur Mas compareció ayer por la mañana ante los medios de comunicación y ante lo que él mismo llama «el país» para informar de la decisión que ha tomado después de reunirse por tres veces —las dos últimas con manifiesto furtivismo— con los dirigentes de los partidos que le han permitido llegar hasta el punto de no retorno al que ha llegado. Contemplar a ese hombre actuando en público produce siempre un efecto evocativo. Tal y como observó Ferran Toutain en su ensayo Imitació de l’home, uno tiene la sensación de ver a Jordi Pujol en parecidas circunstancias. El mimetismo es colosal: las mismas poses, la misma gesticulación y hasta la misma mala educación, a medio camino entre la chulería y la pillería. No para con la prensa, claro —¿qué necesidad habría, al fin y al cabo, de ofender o engañar al sumiso?—, sino para con el enemigo. O sea, para con lo que Mas designó ayer repetidamente como «Estado español» —sobra añadir que él no se considera parte constituyente del mismo— o, ya sin tapujos, con la propia palabra «enemigo». Su insistencia en que el enemigo no está en casa sino a cientos de kilómetros del Palacio de la Generalitat resultó incluso grotesca, por cuanto no era más que el reconocimiento de su dependencia de los demás partidos y, en particular, de Esquerra Republicana, y su forma de implorarles que, por favor, no rompan la baraja.

Pero esa amalgama de chulería y pillería —los catalanes algo o muy patrióticos y sus altavoces mediáticos gustan de llamarlo murrieria y le confieren, por supuesto, un altísimo valor—, tuvo su concreción en varios pasajes de su parlamento. Por ejemplo, cuando, tras anunciar que el Proceso seguía adelante, esto es, que habría 9N, se rió de que alguien —no mencionó al presidente del Gobierno español— hubiera dado ya, esa misma mañana, la consulta por desconvocada. O cuando se negó a ofrecer más pistas sobre esa consulta para la que «habrá locales, urnas y papeletas» con el argumento de que el Estado, luego, «lo destroza todo». O, en fin, cuando detalló el mecanismo por el que los catalanes podrán acceder al tan ansiado referéndum —la «consulta definitiva», lo llamó, en tanto que la del 9N, según él, no lo era en su antigua formulación ni lo será en la nueva—, y se sirvió para ello de un argumento tan rebatible como que unas elecciones ordinarias pueden convertirse, si así lo desean las fuerzas políticas partidarias de la independencia —palabra que el presidente de la Generalitat se cuidó muy mucho de pronunciar—, en unas elecciones plebiscitarias.

En resumidas cuentas, Artur Mas se resiste a abandonar su papel bíblico de Moisés, conductor del pueblo de Cataluña fuera de España. Ayer mismo justificó su empecinada determinación de convocar la consulta hasta alcanzar la consulta definitiva en lo ocurrido en la calle en septiembre de 2012. Ni la ley ni el orden parece que le vayan a hacer desistir. Para saltarse la primera, está dispuesto a recurrir a cuantas triquiñuelas sean precisas. Y en cuanto al orden, dispone de organizaciones de masas fuertemente subvencionadas por el poder público para tratar de subvertirlo. Al fin y al cabo, en la base misma de muchos golpes de Estado está la estrategia de la agitación permanente. Sólo que en este caso la agitación no la promueven partidos revolucionarios de derecha o de izquierda clandestinos o semiclandestinos, sino un gobierno nacionalista legalmente constituido. Guste o no, hoy en Cataluña la vanguardia revolucionaria es lo más parecido a La Vanguardia.

La palabra, pues, la tiene ahora el enemigo. O sea, el Gobierno del Estado. Vivimos en un Estado de derecho y, por lo tanto, en una democracia. Y es gracias a esa ley y a ese orden que de ese Estado emanan —y que el presidente Mas se jacta subrepticiamente de saltarse— que los españoles llevamos disfrutando, desde hace cerca de 36 años, de la condición de ciudadanos libres e iguales. Y entre esos españoles, por supuesto, los catalanes. Todos, incluso los que quisieran acabar con el enemigo. Del enemigo y de todos los españoles de bien depende que no lo consigan.

Tomorrow belongs to... ¿you?
Pau Guix www.cronicaglobal.com 15 Octubre 2014

Tras la comparecencia de ayer del Presidente Mas, llamando a las urnas para votar ilegalmente el 9N y sin garantías de ningún tipo, no podemos más que ponernos en pie todos aquellos que vivimos bajo el imperio de la ley y el respeto a la pluralidad y la diversidad política, cultural y lingüística para alzar la voz y decir que nadie nos arrebatará esta diversidad, que no nos dejaremos coaccionar y que nadie nos callará. No se puede votar, no es la voluntad de ningún pueblo. Cuando alguien pone en su boca este tipo de palabras nos hace retrotraer al pasado más ignominioso de la Europa fragmentada del siglo pasado, totalitaria y teñida de sangre, de guerras y de dolor. No se puede votar Sr. Mas, diga lo que diga usted. ¿Y por qué no se puede votar? Es bien simple... legalmente, porque la Generalidad no tiene competencias para decidir sobre la ruptura de la integridad del territorio nacional; éticamente, porque se ha sufrido un adoctrinamiento en las escuelas a lo largo de tres décadas y una manipulación mediática continuada, haciendo decantar artificialmente a una parte de los ciudadanos de Cataluña hacia una opción determinada; en definitiva, porque no hay pluralidad informativa, y todo ello no es casual, ya estaba meticulosamente previsto en el plan nacionalizador de Jordi Pujol aparecido en 1990 en los periódicos. Esta última realidad de falta de pluralidad entronca con lo que recoge el Manual para la Observación de las Elecciones que publica la OSCE (Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa) y donde se recoge que la OSCE antes de aceptar ser observadora en unas elecciones pide que haya durante un tiempo específico y suficiente en los medios de comunicación públicos (y también en los subvencionados, claro) una igualdad de presencia de las dos opciones lo cual es imprescindible si se quiere votar con garantías democráticas, pero claramente esto no pasa ni pasará en la propagandística Cataluña de la TV3 y del grupo Godó, fieles al régimen xenófobo del nacionalismo secesionista catalán. Si quiere votar Sr. Mas, deje pasar treinta años más donde la educación sea libre y la comunicación plural, donde no se haga propaganda ni se practique el adoctrinamiento ni la manipulación mediática, así la OSCE no tendrá ningún problema en venir a observar su “votación”.

El ministro nacionalsocialista Joseph Paul Goebbels usó como eje central de su acción política la propaganda. Goebbels creía que la propaganda debía ser planeada y ejecutada por una sola autoridad, que para ser percibida debía evocar el interés de la audiencia y debía ser transmitida a través de un medio de comunicación que llamara poderosamente la atención, tenía que etiquetar los acontecimientos y a las personas con frases o consignas distintivas, y debía facilitar el desplazamiento de la agresión, especificando los objetivos para el odio, con consignas que podían ser aprendidas con facilidad. Hoy esto está plenamente vigente en Cataluña y se utilizan consignas como “España nos roba” o “votar es normal en un país normal” o como ha dicho hoy el Presidente Mas, “el adversario real es el Estado español” o “el Estado Central nos impide votar”, haciendo crecer el sentimiento de odio hacia su propio país, España. Como podrán comprobar, estas consignas son repetidas hasta la saciedad por la televisión, la radio, la prensa y por las entidades subvencionadas como Òmnium Cultural y la ANC; en definitiva, son directrices propagandísticas mandadas por una autoridad superior y con la única y diáfana finalidad ramplona de generar odio y enfrentamiento. La falta de sensatez de nuestros políticos nacionalistas y de sus mediáticos colaboradores necesarios (a sueldo, evidentemente) va más allá de un sentimiento de odio y de manipulación a todo lo español o españolista. Es un odio irracional, no justificado bajo ninguna premisa histórica, que genera un encuentro fratricida ya no entre españoles del resto de España y españoles catalanes sino de los catalanes entre sí. El dramaturgo y político checo Václav Havel, habiendo sufrido el régimen totalitario comunista gran parte de su existencia, ya enunció con acierto que “estamos obligados a luchar enérgicamente contra todas las eventuales semillas del odio colectivo” y supongo que lo hizo preocupado, teniendo en mente la reflexión shakespeariana de que “si las masas pueden amar sin saber porqué, también pueden odiar sin mayor fundamento”. Viendo hoy al Sr. Mas, no puedo sino pensar en lo que sabiamente dijo Víctor Hugo: “Cuanto más pequeño es el corazón, más odio alberga”. ¿Cómo alguien puede tener tanto odio como para tratar de hacernos renunciar a aquella riqueza innegable de tener dos lenguas, dos tierras, dos culturas y múltiples identidades que además no son contrarias sino simbióticas y mutuamente enriquecedoras? Pero parece ser que aquello que fue tan importante para el desarrollo de nuestra región, el “seny” o “ponderación mental, sana capacidad mental que es prenda de una justa percepción, apreciación, proceder, actuación”, ha sido sobrepasado y eliminado por la “rauxa” o “arrebato o determinación repentina, idea caprichosa”, que nos ha llevado hacia esta locura colectiva del secesionismo, que ahora quiere votar ilegalmente y sin garantías de ningún tipo: el único resultado que acontecería sería la ruina económica y social de toda la sociedad catalana.

En la película Cabaret (1972), adaptación del exitoso musical de Broadway, Bob Fosse ilustra magistralmente como la peligrosa locura autoritaria y xenófoba de unos pocos en la Alemania de los 30 se contagia a todo un pueblo mediante la propaganda basada en el llamamiento a los sentimientos identitarios y xenófobos más telúricos. Fosse, haciendo un uso magistral de los recursos cinematográficos, sólo necesita una escena, la de la famosa canción Tomorrow belongs to me, el gioiello del filme, para retratar el peligro de los totalitarismos, del pensamiento único y de la imposición de las ideas mediante la propaganda y la manipulación mediática. Pero, arrebatado Sr. Mas, recuerde como acababa la mencionada escena, con Michael York marchándose del lugar preguntando cínicamente a uno de los participantes: “¿Aún pensáis que podréis controlarlos?” Evidentemente no pudieron y aquella locura abocó no sólo a Alemania sino a Europa y el mundo entero al enfrentamiento y al odio. Yo, y tantos otros, no queremos esto para nuestra tierra, sin embargo parece que usted sí, Presidente. ¿Aún piensa que el día después le pertenece a usted y a sus hordas subvencionadas y adoctrinadas, verdad, Presidente Mas? En absoluto. Nos pertenece a todos, en democracia y en buena ley, en paz, concordia y libertad. Si el excelente orador Sir Winston Churchill estuviera vivo, Sr. Mas, con su agudeza habitual le describiría a usted así: “La falla de nuestra época consiste en que sus hombres no quieren ser útiles sino importantes”.

El drama catalán en la recta final
ernesto milá Minuto Digital 15 Octubre 2014

Esto ya no da más de sí. Después de un año de que la Generalitat insistiera en que el 9–N habría un referéndum, algunos se lo habían terminado por creer. Pero eso no es lo más sorprendente. Lo verdaderamente absurdo de la situación es que, aun sin saber cuál hubiera sido el resultado de la consulta ¡ya estaba preparado un “consell de la transició” para preparar las estructuras del “nuevo Estado”! Y esta semana, quienes habían creído en todo esto, se dan cuenta de que alguien les había engañado, de que Zapatero, en toda su estupidez, no era el único “optimista antropológico” de este país. El drama –o sainete– “catalán” está entrando en su última fase. Todos sabemos cómo terminará aunque ninguna fuerza política catalana tiene el valor de admitirlo.

Una “revelación” personal
Albert Viladot era un buen amigo personal… además de ser director del diario Avui. De no haber fallecido prematuramente, hubiera escalado dentro de la jerarquía de la Generalitat y seguramente habría acabado como director de medios de la institución. No era nacionalista. Era, simplemente, periodista. Lo conocí cuando trabajaba para Sebastiá Auger y vendía como free–lancer algunos reportajes y entrevistas para el semanario El Mundo. No veíamos con cierta frecuencia en su despacho de Avui. Habitualmente se quejaba de los ataques que le prodigaban los independentistas desde el semanario El Triangle. Uno de nuestros temas de conversación era Terra Lliure y el MDT.

Viladot me hizo caer en la cuenta de algo que hasta ese momento no me había fijado: yo no terminaba de entender el terrorismo de Terra Lliure, ¿cómo era posible explicar que en una comunidad donde nunca había existido violencia política, apareciera una organización como esta que decía hablar en nombre del “poble catalá”? Y me lo explicó con nombres y apellidos: “Mira, todo ese entorno, los del MDT, de TLL, de la Crida, de Catalunya Lliure, del CIEMEN, de ERC, todos, se casan entre ellos, se quitan las novias entre ellos, hablan solo entre ellos, a las fiestas que van solamente asisten ellos, leen lo que escriben entre ellos… así pues creen que lo que ocurre entre ellos es lo que ocurre en toda la sociedad catalana”. Bingo.

Viladot me decía esto en 1990. Con el paso del tiempo, el dominio de CiU sobre los medios de comunicación catalanes y la mediatización de la sociedad catalana a través de un régimen de subsidios y subvenciones, mediante el control de la enseñanza, fue aumentando hasta convertirse en asfixiante. Hasta que finalmente, la Generalitat creyó que ya era “mayoría” y que todo lo existente sobre las cuatro provincias catalanas… estaba ya “catalanizado”.

“Derecho a opinar”, pero solo para decidir la independencia
Hace ahora justamente cinco años en la localidad de Arenys de Munt tuvo lugar el primer referéndum independentista. En aquella localidad en la que el gran problema no es el soberanismo, sino la presencia masiva de inmigrantes magrebíes y en donde es posible percibir, más que en cualquier otra, el aroma de la “nova Catalunya” (una región del Estado en vías de islamización), se inició la moda de los referéndums. En los dos años siguientes en varios cientos de municipios se procedieron a votaciones de este tipo en los que participó no más del 20% del electorado… el resultado final fue que un 19% del censo votó independentista… el 95% de los votantes se declaró en favor de la independencia. Meditando sobre ese porcentaje digno de los referéndums en Guinea Ecuatorial o en Zimbawe, los nacionalistas llegaron a la conclusión de que representaban a toda Cataluña. Por tanto, la convocatoria de un referéndum no solamente sería un ejercicio del “derecho de autodeterminación”, sino que, automáticamente llevaría a la independencia… A ningún soberanista le cabía en la cabeza el hecho de que un referéndum de estas características pudiera dar un resultado negativo a la pregunta: el ejercicio del derecho de autodeterminación, del “derecho a decidir”, para ellos, solamente podía abrir las puertas a la independencia. La posibilidad de seguir ligado al Estado Español ni la consideran. De ahí que prepararan un “consell assessor per a la transició” y encargaran a un juececillo un proyecto de constitución…

El nacionalismo siempre ha tenido una extraña forma de ver las cosas: por ejemplo, cuando aluden a co-oficialidad lingüística, no se refieren a que tal co-oficialidad se dé en Cataluña (en donde “el catalán es la lengua de todos los catalanes”)… sino en el resto del Estado Español que debe estar preparado para que un alumno de origen catalán pida enseñanza en catalán en Extremadura o que alguien nacido en el Matarranya puede solicitar un impreso en catalán, digamos, en Fuerteventura… Hay un gen nacionalista que parece impedir el normal desarrollo de la lógica aristotélica en el cerebro de un nacionalista.

Los espíritus animosos, inquietos y subvencionados de la ANC, del Omnium, y demás, extrapolaron los resultados de los referéndums de chichinabo realizados a partir del de Arenys de Munt, y olvidaron lo esencial: que en Cataluña solamente un 35% de la población utiliza el catalán habitualmente y que los niveles de catalanización lingüística hace tiempo que tocaron techo, registrándose descensos en su uso; olvidaron que en Cataluña coexisten dos identidades, la catalana y la española; olvidaron que la Unión Europea, fue muy explícita (y en muchas ocasiones) respecto a la presencia de una Cataluña como “futuro Estado Europeo”; olvidaron que el mundo del dinero se mostró desde el principio en contra del soberanismo y que desde hace dos años existe una migración de sedes sociales de empresas de Barcelona al otro lado del Ebro; olvidaron que en el “año soberanista” (2013-2014) la inversión extranjera descendió un 64% en Cataluña; olvidaron que existe unos sectores “españolistas” que solamente por circunstancias políticas muy concretas no han ejercido como tales. Olvidaron, finalmente, que las naciones ni se crean ni se destruyen mediante referéndums.

Simplemente, el problema de Mas y de los que le han acompañado en esta aventura es –Viladot tenía razón– que, solamente hablaban entre ellos, se veían entre ellos, elucubraban en pequeños cenáculos entre ellos y, finalmente, se habían engañado sobre la realidad catalana.

El referéndum y su previsible resultado…
Soy de los que opina que un referéndum solamente puede realizarse en condiciones de igualdad, cuando todas las partes tienen las mismas posibilidades y existe igualdad en las condiciones de partida. Cuando hace 34 años que la Generalitat utiliza el sistema educativo para formar promociones nacionalistas, cuando desde su fundación controla con mano de hierro las llaves de la caja a la hora de repartir subvenciones y comisiones ¿del 3, del 5%? por obra pública y por cualquier contrato firmado con ella, cuando se reparten subvenciones solamente a los “amigos”… entonces no hay igualdad posible y, en cualquier caso, los resultados de un referéndum sobre de futuro de Cataluña estarían adulterados. Además, los referéndums no se pueden convocar en momentos de crisis en donde la opinión pública está asustada y desorientada. Y, a la vista de la situación del sistema educativo catalán, no parece siquiera que buena parte de los llamados a votar estén en condiciones de decidir sobre algo de lo que ignoran su alcance, repercusiones y viabilidad. Tampoco pueden convocarse cuando solamente una parte realiza publicidad unilateral y unidireccional de su causa, mientras la otra se ve excluida sistemáticamente de los medios de comunicación y de los repartos de subvenciones a sociedades y círculos…

Bueno, pues aun así, y con todo lo dicho en el párrafo anterior, soy de los que opinan que en caso de referéndum los NO a la independencia hubieran superado a los que se han dado recientemente en Escocia. ¿Motivo? Conozco a Cataluña y a los catalanes, yo mismo lo soy al 50% y toda mi infancia ha transcurrido con ese 50% de familia catalana que tengo. Los catalanes, carecen de decisión suficiente para saltar al vacío. Les gusta, es posible, como el resto de españoles, discutir en el casino o en la tertulia del bar, hacer y deshacer países, ejercer fantasía política… pero una vez situados ante el vacío, reculan. No creo, en ningún caso, que los partidarios de la independencia después de 15 días de campaña, con fair play, hubieran dado más de un 40% de votos a la independencia. En realidad, no creo siquiera que hubieran llegado a un 30%. Y con eso no se construye una nación…

Pero el error de Rajoy no ha sido negarse al referéndum… sino hacerlo solamente esgrimiendo motivos jurídicos y en especial la vigencia de una constitución que huele a muerto. Rajoy podría haber perfectamente negociado un referéndum dentro de un lustro, a cambio de 5 años de escuela bilingüe diferenciada, del 50% de la programación de la radio televisión catalana compartido entre la Generalitat y el Estado en ese tiempo, podría haber negociado que el 50% de la subvenciones distribuidas por la Generalitat en esos años, fueran a parar a asociaciones no catalanistas; referéndum, sí, cuando se hubiera procedido a una auditoría de las cuentas de la Generalitat desde su reimplantación y depurado responsabilidades por corrupción… y entonces, votación. La Generalitat, naturalmente, se hubiera negado. Su principio es que todo lo que se hace en Cataluña tiene que beneficiar solamente a lo que “es catalán”, entendiendo por ello todo lo que es nacionalista, es decir, a CiU y asociados. Así pues, tolerar algún tipo de publicidad contraria a este principio supone “traicionar a Cataluña”, de la misma forma que votar en contra de la independencia es para ellos, igualmente, ejercer esa traición…

El pueblo catalán no es de los que tienen tendencia a suicidarse. A muchos catalanes les hubiera bastado simplemente con recordarles el porcentaje de islamistas presentes en aquella región, como para suscitarles temblores y malos presagios. A otros les bastaría simplemente con que Planeta cambiaría su sede social en caso de independencia. O simplemente recordar el cálculo de la parte alícuota que correspondería a una Cataluña independiente del total de la deuda del Estado, o el coste de las infraestructuras que el Estado dejaba en Cataluña, para que cambiaran la orientación de su voto. A otros incluso pensar que la liga catalana tendría como derby máximo al Barça contra el Lleida, les induciría a invertir su voto.

Difícilmente hubiera prosperado el soberanismo en un referéndum, no ya en condiciones de igualdad, sino en las presentes condiciones, las más favorables que tendrá jamás el soberanismo (con una crisis económica que se prolonga siete años).

¿Y ahora qué? Ahora prepararnos para un largo período de inestabilidad
Ahora le toca a Artur Mas reconocer lo que todos sabíamos: que el día 9–N no pasará absolutamente nada y que las cajas de cartón compradas a modo de “urnas”, terminarán almacenando “paperassa” burocrática en los sótanos de la Generalitat. Poco más.

Artur Mas quiere unas elecciones plebiscitarias en las que poder disimular la caída en picado de votos de CiU. ERC, que se sabe partido mayoritario, sabe también que cada día que pasa el President está más perdido y hundido en un callejón sin salida creado por él y del que él será, a fin de cuentas, considerado como el único responsable. A medida que cae CiU, ERC sube. En un par de meses Artur Mas será ya reconocido como cadáver político por el electorado. CiU no tendrá reemplazo y ERC solamente tendrá que romper cualquier apoyo parlamentario a Mas para forzarlo a convocar unas elecciones que no tardarán en llegar más allá de la primavera. ERC sabe perfectamente que en las actuales circunstancias, la independencia es algo inviable… pero el desarrollo de la farsa del referéndum le ha servido para recuperar un papel protagonista en la política catalana. ERC sube, pero han sido los errores de Mas los que han propulsado ese ascenso.

El “frente soberanista” está oficialmente roto desde ayer. En realidad, lo estaba desde que Mas dejó de dirigir el proceso soberanista, para ser arrastrado por él. Pero lo que está ocurriendo en Cataluña está íntimamente ligado a la quiebra del sistema constitucional en toda España. De hecho, la crisis soberanista es solamente una parte de la crisis política que vive el Estado Español, producto de la crisis social que ha sobrevenido después de siete años de crisis económica.

En el momento en el que las elecciones locales de mayo certifiquen la caída en picado de las cuatro grandes opciones que han protagonizado 36 años de vida democrática (centro–izquierda y centro–derecha estatales y nacionalismo moderado catalán y vasco), cuando los resultados electores certifiquen la fragmentación del sistema político español y hagan inviable el que PP y PSOE realicen una modificación constitucional pactada, lo que se instalará en la política española (y en la catalana, por supuesto), será la inestabilidad, permanente y por mucho tiempo.

La inviabilidad de un proceso independentista en Cataluña (y en Flandes en donde existe una comunidad con unos rasgos de identidad mucho más afirmados y diferenciados una lengua completamente distinta a la de la parte valona del país) no quiere decir que el problema termine cuando se dé por zanjada esta crisis soberanista con el entierro de Artur Mas. Ya hemos dicho que las heridas tardarán en restañarse y que el nacionalismo las unirá a su particular visión de la historia situando el episodio junto a la caída de Barcelona en 1714 (convertido en hito nacionalista cuando no era sino un episodio de la disputa entre dos casas reales para ver quien reinaba en España), al bombardeo de Espartero, al fracaso del independentismo a principios de siglo que concluyó con la Semana Trágica, a la derrota ipso facto del Estat Catalá a veinte horas de haberse proclamado, a la desaparición del nacionalismo durante la guerra civil y en los cuarenta años que siguieron y al fracaso en la gestión de la Generalitat convertida en cueva de Alí–Babá… La pirámide de fracasos históricos termina con este esperpento urdido por Mas y sus socios. Verdadera guinda del pastel.

Y todavía falta saber si los soberanistas colocarán el 9–N cajas de cartón y mesas plegables para atenuar su bochorno ante lo que no pudo ser y no fue, o bien ante lo que pudo ser, y seguramente hubiera sido otra derrota. Es lo que pasa cuando la endogamia nacionalista ignora que lo que está fuera de ella, no solamente existe, sino que también es mayoritario.

Mas se pone la soga y Catalunya pide a gritos el 155 de la CE
El “astuto” señor Mas nos ha desvelado en lo que, para él, consistía una “jugada maestra”
Miguel Massanet  www.diariosigloxxi.com 15 Octubre 2014

Estamos, sin duda, asistiendo al gran drama griego en el que se ha convertido el nacionalismo catalán, una representación en la que los protagonistas han cambiado sus máscaras belicosas, sus gritos guerreros y sus actitudes amenazantes, por otras más sonrientes, con las que pretenden vender la misma mercadería bajo otras apariencias menos guerreras, menos impactantes y más legales aunque, en definitiva, de lo que se trata es de no querer doblar el brazo, no admitir la derrota y sostener, aunque de una forma menos agresiva, lo que les ha sido negado por el máximo tribunal de la nación española. El “astuto” señor Mas, por fin, nos ha desvelado en lo que, para él, consistía una “jugada maestra” para descolocar al Gobierno español y hacerle tragar el anzuelo de que, el dejar que unos voluntarios coloquen unas urnas, impriman unas papeletas con el mismo contenido que ha motivado la suspensión del TC y vestirlo con la aparente legalidad de unas leyes anteriores, evidentemente destinadas a otros usos menos trascendentales, ya habrán logrado su fin de que los catalanes que quieran hacerlo podrán votar y acudir a las urnas previstas al efecto.

Un chiquillada cuyo único fin es el ocultar la falta de unidad que se ha puesto de manifiesto en las sucesivas reuniones que, los partidos secesionistas, han celebrado en distintos emplazamiento, con la pretensión de que fueran secretas, objetivo que, evidentemente, no han conseguido porque ha trascendido que, en ninguna de ellas, se han puesto de acuerdo respecto al camino a seguir y eso lo ha tenido que reconocer Artur Mas al renunciar al órdago de una votación para el 9N, con todos los requisitos públicos para llevarla a cabo, excepto, como es natural, el estar cubierta por las leyes del país, ya que la ley de Consultas y la convocatoria oficial habían sido suspendidas por el TC.

Una consulta que, al parecer, no tiene carácter vinculante, tal y como ocurría con la otra en suspenso; sin un censo de votantes en el que anotar a los votantes y a los que o no han votado o han votado en blanco; en la que se permitirá participar a los mayores de 16 años con residencia en Catalunya, lo cual deberá comprobarse por el DNI ( uno puede tener el DNI expedido en Madrid y residir en Catalunya o viceversa); una consulta que ya se reconoce que no tendrá otros efectos que, ( insistiendo en la idea de poder exhibir ante los países extranjeros una pretendida mayoría secesionista) conocer la opinión de los catalanes, para dar satisfacción a todos aquellos a los que el señor Mas y CIU han estado engañando desde hace años, sosteniendo que los catalanes, por si solos, tenían la potestad de decidir sobre si se quedaban en España o se separaban de ella; algo a lo que, evidentemente, el TC se ha encargado de poner coto.

Nos podríamos preguntar: ¿qué control existirá en los locales de votación que garantice que no se produce el consabido “pucherazo” si resulta que, los que van a “vigilar” las urnas, son voluntarios que, con toda seguridad, serán todos o casi todos, ciudadanos que estarán a favor de la secesión?¸ ¿se encomendará a los mozos de escuadra, funcionarios o a otros cuerpos de seguridad el control de la seguridad? Tenemos entendido que no se quiere poner a ningún funcionario en peligro de que pudiera ser sancionado por participar en una consulta no aprobada por los organismos competentes, ¿qué sucederá con los inmigrantes con residencia legal en Catalunya de más de un año, que no tengan DNI, se les permitirá votar o no? Mucho nos tememos que, el control de lo que va a suceder en muchos centros de votación y ya no hablemos de aquellos que estén instalados en pueblos pequeños, dominados por autoridades separatistas, no sea lo fiable que se podría pedir en cualquier votación celebrada bajo el auspicio de las autoridades competentes, con participación de representantes de los distintos partidos y recuentos sometidos al control de personas imparciales elegidos de entre todos los ciudadanos. ¿Cómo se puede evitar que las urnas sean manipuladas y los resultados alterados de modo que den una victoria aplastante a los que apoyan la ruptura con España?

Es evidente que, a esta supuesta consulta, no van a acudir a votar los contrarios a ella, ni los que no quieran participar en tan grotesca bufonada ni, tampoco, los indecisos que optarán por abstenerse hasta tanto la situación quede aclarada o se convoquen, como ya ha anunciado el señor Mas, unas nuevas elecciones autonómicas en las que se presente una candidatura única (algo que ya se verá si se consigue) que representara a la opción independentista. Es muy probable que sea muy complicado poner de acuerdo a ERC, que sabe que en unas elecciones va a conseguir unos magníficos resultados, quiera formar una coalición con CIU cuando es consciente de que, con ello, tiene mucho que perder y poco que ganar. Quizá los del PSC estuvieran dispuestos a ello, pero van a tener que vencer la resistencia de sus colegas del resto de la nación, que no parece que estén por la labor, aunque sí por la de una España federal.

Ni que decir tiene que, si el TC ya ha tomado medidas cautelares para evitar que las dos preguntas que se pretenden reproducir en este otro simulacro de consulta; lo mismo han de servir para que, en el caso de que, por otro cauce, se pretenda soslayar la suspensión para, saltándosela en evidente fraude de ley, se intente darle esquinazo al alto tribunal para conseguir idéntico resultado, en este caso con menos garantías de haberse celebrado con los requisitos requeridos y, por supuesto, mediante un truco ilegal. Esperamos que ante semejante desafío el TC de oficio o a instancia de la abogacía del Estado tome las medidas adecuadas para paralizar esta nueva tentativa de saltarse la legalidad.

En un comentario que publicamos ayer, ya nos preguntábamos si nuestro Gobierno, estaba dispuesto o no a mantenerse firme y si, a pesar de sus repetidas manifestaciones en este sentido, no existirían negociaciones por las cuales se hubiera llegado a algún tipo de acuerdo que permitiera al señor Mas salvar la cara ante sus enfurecidos seguidores, desencantados por la renuncia a la anunciada consulta. Una vez más queremos confiar en que el señor Rajoy y su equipo estén dispuestos a evitar este tipo de trampas y arbitren las medidas oportunas, tanto de orden jurídico como administrativo, para evitar que el separatismo catalán se pueda apuntar un éxito que, sin duda alguna, les reafirmaría más en sus propósitos de alejarse de España.

Nos preocupan las reiteradas ofertas del señor Rajoy – que se ha precipitado en lanzar las campanas al vuelo ante el anuncio de la renuncia de Mas a celebrar la consulta convocada para el 9N – de tratar de todas las otras cuestiones (recordemos que Mas le presentó un cuestionario con 23 problemas que a su entender precisaba resolver la comunidad catalana para poder salir de la difícil situación en la que se encuentra actualmente, con 62.000 millones de deuda y 600.000 parados). No nos extrañaría que, aún en el improbable caso de que los separatistas accedieran a postergar sus peticiones soberanas, el resto de las autonomías españolas se mostraran muy de acuerdo con que se le dieran, en compensación, tantas prebendas a Catalunya que, evidentemente, les iban a perjudicar a ellas. O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos alarmados un posible cambio de cromos entre el Gobierno y Catalunya. Espero que no.

UN CONFLICTO CON LA LOMCE QUE VIENE DE LARGO
El Govern se niega a pagar plazas en castellano
R.M.R www.gaceta.es 15 Octubre 2014

La Generalitat se niega a aplicar el punto 38 de la Lomce, que indica que las Administraciones deberán pagar una plaza privada a los alumnos que deseen cursar su educación íntegramente en castellano.

La Generalitat de Cataluña se niega a pagar una plaza escolar privada a los alumnos que deseen cursar su educación en castellano. La norma, especificada en la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa, es uno de los puntos que el Gobierno catalán ha acordado llevar al Tribunal Constitucional porque considera que el Ministerio de Educación está "invadiendo" y "menoscabando" sus competencias en materia de educación y lengua propias.

"Las Administraciones educativas garantizarán el derecho de los alumnos y alumnas a recibir las enseñanzas en castellano, lengua oficial del Estado, y en las demás lenguas cooficiales en sus respectivos territorios", explica la Lomce el punto de la discordia, la disposición 38. De esta forma, remarca más tarde que en caso de que la Administración no garantizase una "oferta docente razonable sostenida con fondos públicos", "el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte asumirá íntegramente, por cuenta de la Administración educativa correspondiente, los gastos efectivos de escolarización de estos alumnos y alumnas en centros privados en los que exista dicha oferta con las condiciones y el procedimiento que se determine reglamentariamente, gastos que repercutirá a dicha Administración educativa".

El recurso, según ha informado la Generalitat, alega que "el Estado no dispone de competencias para establecer este mecanismo" y que "supondrá una separación de los alumnos por razón de lengua, lo que es contrario al régimen lingüístico de la enseñanza en Cataluña".

La consejera de Educación catalana, Irene Rigau, siempre ha rechazado que se subvencione a las escuelas privadas que quieran tener el castellano como lengua vehicular y ha asegurado que la intención de Wert es "españolizar" a los alumnos catalanes. En declaraciones a RAC1, la dirigente del Govern señaló en 2012 que "el problema no es el dominio del castellano, porque Cataluña está en la media o un poco por encima de la media" en el dominio de la lengua, una afirmación también sostenida por Artur Mas. "Cuando los chicos son evaluados, resulta que de castellano sacan una nota superior a la media del resto del Estado español con datos que además son del ministerio", afirmó el presidente de la Generalitat.

Sin embargo, datos más recientes sobre el dominio de la lengua hasta 3º de la ESO revelan lo contrario. Según las estadísticas sobre las preinscripciones del curso 2012-2013 del departamento que dirige Rigau, de una muestra de 24.492 alumnos un 16% señaló que se siente más cómodo hablando en catalán, frente al 7% que alegó que prefería el castellano.

El desencuentro respecto a la disposición 38 viene de largo. El Consejo de Ministros ya rechazó el pasado septiembre el requerimiento de incompetencia formulado por el Govern interpuesto por la consejera de Enseñanza de la Generalitat, Irene Rigau, que aseguró que el decreto es una "multa al catalán". Además, tachó de "ofensa" que el Ejecutivo regional tenga que pagar el coste de escolarización a las familias que pidan la formación íntegramente en castellano, un importe que será, según el ministro de Educación, equivalente al coste de una plaza en un centro público, actualmente 6.057 euros al año por plaza.

España
Resistencia Galega rompe su silencio tras un año de «tregua» y reactiva la lucha armada
Sagrario Ortega. Madrid. La Razon 15 Octubre 2014

Tras un año de “tregua”, Resistencia Galega ha roto su silencio. Y lo ha hecho con un atentado contra la Casa Consistorial de Baralla (Lugo), respondiendo así a las consignas de su líder, Antón García Matos “Toninho”, de reactivar la lucha armada.

El comunicado de “Toninho” del mes de julio -un vídeo de 37 minutos que se resume en esta frase: “La lucha de la resistencia es la lucha armada”- ha sido un punto de inflexión en la actividad de esta organización terrorista, que durante un año ha permanecido agazapada en espera las claras consignas dadas en el comunicado.

García Matos, escondido en algún rincón de Portugal junto con su pareja y también dirigente de la banda, Asunción Losada Camba, dio por finalizada la “tregua” e instó a sus activistas a salir de ese aletargamiento porque “los enemigos de Galicia deben ser fustigados en todo lugar y circunstancias”.

No tardó mucho la organización en ponerse manos a la obra y el 1 de este mismo mes volvió a dar señales de vida para demostrar que Resistencia “resiste”. Un artefacto explosivo colocado en la entrada de la Casa Consistorial de Baralla provocó daños valorados en decenas de miles de euros.

Muy poco tardó también la Guardia Civil en detener al presunto autor. Dos días después Raúl Agulleiro Cartoy fue arrestado por esta acción y enviado a prisión por el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu.

¿Se trata de una acción aislada o de una reactivación de la lucha armada de una organización heredera del Exercito Guerrilheiro do Povo Galego con cerca de diez años de vida y orgullosa de “recoger el testigo de esta hermosa tradición guerrillera por la independencia”, como proclama ‘Toninho’?.

Las fuentes de la investigación consultadas por Efe no quieren restar importancia a la capacidad de actuar de este grupo y, sin ser alarmistas, no dudan en asegurar que el comunicado de “Toninho” obliga aún más a las fuerzas de seguridad a mantener la guardia, que nunca han levantado.

Sobre todo porque, como ha quedado patente en la última operación de los servicios de Información de la Guardia Civil contra la organización, la intención de ésta es seguir actuando. Lo demuestran los tres artefactos, perfectamente preparados para ser colocados, hallados en un zulo en la zona a la que acudía periódicamente el último arrestado.

La organización, a pesar de no contar con un número elevado de activistas, pretendía hacerlos explosionar en breve.

Aunque no se integran en comandos al uso de otro terrorismo doméstico que ha actuado en España, el de ETA, sí tienen distribuidas sus funciones y muchas veces actúan de forma individual o en pareja.

Desde su fundación en 2005 Resistencia Galega ha perpetrado más de treinta atentados, de los que han sido objeto instituciones, oficinas bancarias, empresas y sedes de partidos políticos y sindicatos. Una veintena de activistas han sido detenidos y casi una decena están en la cárcel.

Con miembros de edades comprendidas entre los 20 y 35 años y procedentes en general del entorno universitario, Resistencia Galega extiende su abanico de objetivos a todo aquello que suponga un obstáculo para conseguir una Galicia independiente, desde las empresas que trabajan para infraestructuras del Estado a partidos políticos.

Y aunque en su ánimo no está matar, fuentes de la lucha antiterrorista dejan claro que los artefactos -generalmente ollas con dinamita- tienen la suficiente potencia como para llegar a causar la muerte de alguien.

Más aún cuando están dotados con temporizadores, por lo que la explosión se produce cuando el autor de la colocación del artefacto ya está lo suficientemente lejos del lugar como para no percatarse de si hay alguna persona cerca.

Pero a Resistencia Galega no le convendría en absoluto que sus acciones se empeñaran con sangre. Como han resaltado a Efe algunos sociólogos consultados, eso sería “nefasto” para la organización porque perderían parte de su apoyo social, generaría rechazo y en algunos seguidores se vendría abajo la imagen de “Robin Hood” que tienen de la organización.

La reaparición de Resistencia Galega en acciones violentas coincide en el tiempo con la disolución de la organización Asamblea da Mocidade Independentista (AMI), con la que muchas veces se la ha vinculado como cantera de futuros activistas.

La última acción de esta banda también ha coincido con el juicio en la Audiencia Nacional a dos presuntos miembros de la organización, uno de los cuales dijo en la vista que estaba arrepentido y reconoció -por primera vez lo ha hecho un acusado de este grupo- la existencia de la banda.

En este tiempo de inactividad aparente la banda ha tenido que digerir la sentencia del pasado mes de abril del Tribunal Supremo que la calificó de organización terrorista, lo que conlleva penas más altas y su cumplimiento íntegro.

Consciente del daño que este fallo ha podido causar para el reclutamiento de jóvenes por el temor a esas mayores condenas, según han subrayado a Efe fuentes jurídicas, “Toninho” insistió en su comunicado en que el conflicto gallego no puede resolverse “a base de fuertes condenas”.

“Somos capaces de levantarnos una y otra vez”, dijo. “Asumimos los costes que trae consigo el combate. Nuestro problema no es la Audiencia Nacional ni la aplicación del Código Penal. Las fuertes condenas pueden producir disuasión, pero no lo han conseguido”, arengó.
 


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