AGLI Recortes de Prensa   Lunes 3 Noviembre  2014

El Banco de España ya no podrá arruinar ni corromper el país
Roberto Centeno El Confidencial  3 Noviembre 2014

Sumidos en este marasmo de corrupción, donde los casos 'descubiertos' (bien conocidos y tolerados en los partidos desde hace años) no son más que una ínfima parte de una corrupción generalizada, que sigue siendo ocultada por los líderes mientras prometen hipócritamente regeneración, han pasado desapercibidos hechos tan trascendentes como que el Banco Central Europeo asume la supervisión de la mayor parte los bancos españoles (los 15 mayores), la única función significativa que le quedaba al Banco de España, cuyas dimensiones y costo ya no se justifican para nada. De hecho, el resto de las funciones que le quedan –la de 'banco de bancos', que prácticamente asume el BCE, gestor de las reservas, banquero del Estado, etc.– pueden ser realizadas por terceros por la décima parte del coste.

Y fue precisamente esta función de supervisión –manejada con una irresponsabilidad y un sectarismo que ha llegado a lo delictivo– la que ha hecho a sus indignos dirigentes, y particularmente a Caruana y a Miguel Ángel Fernández Ordóñez, factor esencial en el origen, desarrollo y estallido de la burbuja inmobiliaria, en la desastrosa gestión de la crisis, en la no menos desastrosa manipulación de balances y en el rescate bancario. El Banco de España ha sido el factor esencial, junto con el modelo de Estado, en el fomento y ocultación de la gran corrupción y en la ruina de la nación española. El BdE ha sido la institución que más ha tolerado la impunidad de meter la mano en el cajón por parte de políticos y sindicalistas al frente de las cajas y, cuando esta gran corrupción se ha conocido, tampoco ha pasado nada, aunque el BdE y el FROB tengan todos los datos para procesar a los culpables. Un lamentable epílogo para la otrora más prestigiosa institución económica de la nación.

El BdE, motor de la ruina económica y la gran corrupción
En mayo de 2006 los inspectores del Banco de España, espantados ante los gigantescos desequilibrios y el volumen de riesgos que con total irresponsabilidad estaban tomando bancos y cajas en el sector inmobiliario, creando una burbuja cada vez mayor de consecuencias potencialmente catastróficas, y hartos de no ser escuchados dentro de la casa ni por Caruana ni por Mafo, que vetaban además todas las actuaciones a las que como supervisores del sistema estaban obligados, enviaron un escrito de cuatro folios a Solbes, que como Ministro de Hacienda estaba obligado a actuar ante la pasividad del gobernador. Un escrito que Solbes envió directamente a la papelera.

En el documento le explicaban cómo bancos y cajas vulneraban desde el primer principio de prudencia empresarial –financiando las inversiones a largo plazo (hipotecas) con recursos obtenidos a corto plazo (préstamos de cajas alemanas y otras)–, responsabilidad de Caruana en su mayor parte, hasta el último, como la concesión de hipotecas y créditos a promotores con una irresponsabilidad nunca vista en el pasado. Hipotecas del 120% del valor de tasación, cuotas hipotecarias equivalentes al salario del hipotecado y, si hablamos de crédito promotor o al suelo, ahí comenzaba la corrupción a gran escala, impulsada y avalada por el BdE. Préstamos absolutamente alocados garantizados por un suelo sobrevalorado o incluso sin valor, a cambio de sustanciosas comisiones para los responsables de la concesión, decenas de miles de millones en comisiones por las que nadie ha respondido hasta ahora.

Hasta 2005 el dinero para financiar la burbuja salía casi íntegramente del ahorro nacional, pero a partir de ese año el recurso al exterior creció exponencialmente: en solo cuatro años bancos y cajas pidieron prestados al exterior ¡casi 800.000 millones de euros! El BdE, cuya principal obligación como supervisor era precisamente evitar situaciones como esas, no hizo absolutamente nada por decisión personal del gobernador, que seguía instrucciones de Solbes y Zapatero: no querían frenar lo que estos insensatos consideraban un crecimiento económico inagotable. En abril de 2007 el desplome de la inmobiliaria Astroc, que había sido la gran estrella de la bolsa en los 12 meses anteriores, encendió todas las alarmas. The Economist estimaba ya la sobrevaloración de la vivienda en más de un 30%.

Gobierno, BdE y banca al completo –y con sus servicios de estudios–, negaron la posibilidad de una burbuja. Juraban que solo habría un 'aterrizaje suave' y, en lugar de tomar las medidas adecuadas, hicieron algo que rozaba lo penal, animar a las familias a seguir endeudándose: “Los pisos solo pueden subir de precio, cuanto más se endeuden para la compra de los mismos, más ricos serán”, venían a decir. Este engaño a los españoles, cuando la economía se estaba desacelerando y existían ya tres millones de viviendas vacías, era claramente delictivo. El daño ocasionado a millones de familias y decenas de miles de empresas ha sido tan enorme que resulta inconcebible que los responsables no hayan sido procesados y encarcelados.

En cuanto a la corrupción tanto institucional como personal, el BdE conocía a través de la Inspección absolutamente todo, desde las tropelías de todo orden cometidas por los gestores, las comisiones por debajo de la mesa para dar préstamos sin garantías o imposibles de devolver, el despilfarro masivo, la utilización sin límite ni control de las corporaciones industriales y las empresas vinculadas –donde el robo alcanzaría su máxima expresión–, hasta las grandes operaciones políticas diseñadas para rescatar bancos en ruina con el dinero de los contribuyentes. El caso de CCM sería el primer escándalo. El BdE sabía a la perfección todas las tropelías y manejos de su presidente, el indigno Moltó, tanto en la caja como en la corporación industrial, y sin embargo Mafo se negaría por tres veces a intervenirla.

Nos costó 9.000 millones, pero dado el papel del marido de la señora Cospedal en las mismas y que el presidente de la Comisión de Buen Gobierno era el presidente del PP de Toledo, tanto PSOE como PP echaron tierra sobre el asunto, como vienen haciendo sistemáticamente desde entonces en la inmensa mayoría de los casos, ya que lo que vamos conociendo y tiene escandalizados a los españoles es solo la punta del iceberg. En esta época el BdE mintió en todo, escondió todo, permitió la manipulación masiva de balances, y decenas, cientos de presuntos delincuentes se fueron a su casas, Mafo incluido, con indemnizaciones multimillonarias pagadas con el dinero de todos los españoles. Es el mayor escándalo económico financiero ocurrido en Occidente, y todo con el BdE como inspirador y colaborador necesario.

Más tarde vendría la fallida fusión La Caixa-Bankia, que habría supuesto un coste para los contribuyentes de 40.000 millones de euros y estaba diseñada para rescatar primero a La Caixa y luego a Bankia. No llegó a buen fin porque habría supuesto el control de todo el ahorro de Madrid por los separatistas de la Generalitat, lo que ya habría sido el acabose. Aunque estuvo a punto. Solo Esperanza Aguirre, que había puesto pies en pared, la consiguió evitar in extremis, ¡porque el BdE ya había dado su visto bueno! Después, el rescate de Bankia, 23.000 millones; y el rescate del Sabadell, 17.000/20.000 millones en forma de esquema de protección de activos por 'quedarse' con la CAM.

Ahí está también la fusión de las cajas gallegas (Caixa Galicia y Caixa Nova) para crear un gran banco gallego por capricho de Feijóo, una broma que nos costaría 9.000 millones. O, dentro de Caixa Galicia, donde el BdE era perfectamente conocedor de las acciones de su presidente: perdió 300 millones con Astroc por razones nunca explicadas, algo que el BdE jamás debió permitir. Aquel presidente puso a sus dos hijos, unos chavales de poco más de 20 años, como si la caja fuera suya, a la cabeza de la corporación industrial y de consejeros en sus filiales, donde hicieron todo lo que les vino en gana, y el supervisor le dejó hacer sin pestañear.

O el caso de Bankia: Rato adjudicó la salida a bolsa a un pequeño banco de inversión, el Lazard Frères, con preferencia sobre otros infinitamente más potentes, hecho denunciado por UPyD ante la Audiencia Nacional y que está en espera de juicio. Tirando del hilo, saldría el escándalo de las tarjetas black, que Rajoy se adjudicó haber sacado a la luz con toda su cara, cuando la realidad es que el FROB lo había tapado hasta que ya no le quedó más remedio. O el hecho, denunciado también la semana pasada por UPyD ante la Audiencia Nacional, sobre la presunta intermediación de Lazard en la concesión de refinanciaciones o financiaciones por parte de Bankia, por lo que UPyD ha pedido el pasado martes el procesamiento de su presidente Castellanos. Si esto se demostrase cierto y en cantidades anormales, podría colocar a Rato caminito de Jerez. Y si esto se ha producido, el BdE no podría ignorarlo.

En el colmo de la irresponsabilidad y la incompetencia, el BdE impone como jefe de las cajas gallegas rescatadas con dinero público al presidente de ONO, cuya catadura ha quedado demostrada al vender a Vodafone la firma manipulando los resultados de forma tal que le permitían obtener un bono de 70 millones de euros. Vodafone, al darse cuenta del engaño, ha anulado el bono y se ha querellado contra el candidato que BdE había elegido para gestionar las cajas gallegas fusionadas. Si esto ocurre en cualquier otro país europeo, el gobernador habría tenido que dimitir.

Mal en los test de estrés y desastre en rentabilidad
De nuevo el gobernador del BdE, siguiendo la senda de sus predecesores, miente. Echa las campanas al vuelo con el resultado de los test de estrés –“España ha sacado la mejor nota”–, y resulta que si nos fijamos en el escenario base, el más previsible, la banca española es la número quince de los 22 países analizados, o sea, está en el último tercio. Eso después de haber consumido el mayor porcentaje de recursos públicos del mundo, un 32% del PIB contando todo –efectivo, rescate europeo, Sareb, esquema de protección de activos, avales, etc.– y de haber perdido ya definitivamente el equivalente al 5% del PIB, algo que no ha sucedido en ningún otro país, algo que además podría multiplicarse, porque Sareb es un pozo sin fondo, y quedan aún sapos y culebras en muchos cajones.
Si vamos a resultados, las cifras son estremecedoras: los beneficios de los grandes bancos españoles han caído un 20,5% a septiembre. Una auténtica debacle. ¿Y cómo se guisa eso con la supuesta recuperación de la economía española de la que tanto presumen Rajoy y sus secuaces? En el detalle, además, nos encontramos con los dos grandes bancos españoles, Santander y BBVA, donde los accionistas han perdido hasta la camisa en los últimos ocho años: el Santander presentará resultados mañana, pero los del BBVA se han desplomado, ha logrado un 37,3% menos que un año antes, y eso que, como dice su Servicio de Estudios, siempre al servicio del poder, la recuperación económica va fenomenal. ¡Anda que, si llega a ir mal, tienen que cerrar el banco!

Con la nueva supervisión, las exigencias de capital serán mucho mayores para que puedan absorber pérdidas y estas las soporten los accionistas y no los ciudadanos. El BdE, al contrario de lo que ocurrió en el resto del planeta, optó por subir las provisiones, no el capital, cediendo como siempre a las presiones de los banqueros. Sin embargo, ahora eso se acabó: será el capital, por lo que los beneficios, y en consecuencia los dividendos, serán menores. Si los accionistas han perdido hasta la camisa en los últimos años, a partir de ahora pueden perder también los pantalones.

En todo caso, la patraña de la recuperación en la que Rajoy y sus secuaces basaban su futuro electoral se ha desvanecido, y el robo masivo que supone la “ley Montoro” para más de 30 millones de propietarios de viviendas y locales dará al PP la puntilla definitiva. De ello hablaré el próximo lunes, del mayor expolio a las clases medias (su granero de votantes) y trabajadoras de la historia de Europa.

Buena semana a todos.
¿Por qué y hasta dónde?
Pablo Mosquera La Voz  3 Noviembre 2014

Los partidos políticos están asustados. El CIS marca una tendencia imparable de ciudadanos que desean votar a Podemos. Cada nuevo caso de corrupción, venga de donde venga, aumenta la intención del voto a Podemos. No es solo un voto de castigo a los partidos que huelen a podrido. Es un grito desesperado de alternancia en el sistema democrático, pervertido, por unos dirigentes del Estado que: son sospechosos, son incapaces, son silentes por miedo a que salga más y les afecte. La gran tragedia de este país se resume en dos cuestiones. Es imposible la alternancia entre los grandes partidos para regenerar el sistema y terminar con la corrupción. La perversión y la corrupción, se mezclan con la crisis que cada día aumenta la multitud de los parias.

De tal desgracia que a los escándalos por dirigentes corruptos, imputados, se acompañan los informes de Cáritas y otras organizaciones, sobre el estado de la pobreza, la desigualdad en el reparto de la riqueza o el incremento de los desheredados en su condición de ciudadanos, por falta de recursos. Se ha puesto de moda pedir perdón.

Se ha puesto de moda asegurar que lo sucedido produce náuseas en los que administran la purga y el laxante. Se ha puesto de moda, escurrir el bulto, a base de conseguir que los imputados se den de baja en el partido, como si no llevaran décadas mandando o haciendo lo que correspondía para convertir el estado de la corrupción, con sus manejos entre leales y amiguetes, en un serial de república bananera.

Y ahora quieren un gran pacto. Contra la corrupción. Por la regeneración. ¡A buenas horas! Y, ¿entre quienes?¿Alguien se lo va a creer? ¿Se imaginan un pacto entre raposos dentro del gallinero? Me vienen al recuerdo esos cambios en la historia de la humanidad, que dieron lugar a rupturas traumáticas con el despotismo. Necesitamos un nuevo régimen. Y algunos le temen.

No hay más que ver como les ha sorprendido que la asamblea de Podemos, se haya caracterizado por: debate, disensión, participación. Confunden democracia pura con crisis.

No admiten fórmulas que no sean a la búlgara o cocinadas previamente para que todo esté bajo el control de la curia. Mientras, Podemos está dispuesto a gobernar, muchos ciudadanos tenemos reservas sobre su capacidad más allá de la ruptura con el sistema, tal como está. ¿Están capacitados para darle al país estabilidad y justicia social?

Francisco Granados detenido y barceneado
Juan Vicente Santacreu. Periodista Digital  3 Noviembre 2014

Dada la alarma social, estaba escrito; Francisco Granados ha sido detenido y en el minuto uno encarcelado, igual que Bárcenas. Pero pregunto yo, ¿esto es justicia?, ¿esto es lo que queremos los ciudadanos?

Pues no, creo que esto no es justicia, esto es una farsa más de los trileros que manejan la política española. Veamos, a Francisco Granado se le acusa de blanqueo de capitales, tráfico de influencias, organización criminal, delitos contra la Hacienda Pública, cohecho, malversación de fondos, prevaricación y fraude. Hasta aquí todo correcto, ¿pero estos motivos son suficientes para enchironar preventivamente a un ciudadano?
No lo sé, sólo lo pregunto, pero si estos son motivos suficientes tenemos un problema grave en la Justicia española, todos los miembros de la Mafia Catalana de los Pujoles presuntamente, o sin presuntamente, han cometido todos estos delitos y muchos más, además son los mayores ladrones de toda la historia de España, que se dice pronto. ¡¡Y ahí están, de putas y champagne!! Cava no, por favor, eso es para la masa borreguera.

La fortuna que ha amasado el clan de Pujol asciende a 1.800 millones de euros, que se sepa, o si prefieres 300.000 millones de pesetas, cifras de vértigo. Nadie en toda la historia de España ha robado tanto a los españoles.

Y mientras todo el clan Pujol está en la calle, Bárcenas lleva año y medio en prisión preventiva. ¿Preventiva de qué?

Yo no quiero que los políticos corruptos pidan perdón como sugirió Esperanza Aguirre, quiero que a todos, no a unos pocos, se les (*)barcenee y que se les incauten todos sus bienes en España y extranjero en concepto de intereses, plusvalías e indemnizaciones. ¡¡Coño!!, y luego, si quieren ir al cielo, que pidan perdón, pero a España lo que es de los españoles y a Dios lo que es de Dios.

Y no es que yo defienda a estos dos cabezas de turco, además de chorizos y sinvergüenzas, Bárcenas y Granados, lo que me encabrona es que en esta Cosa que algunos se empeñan en llamar España no quede ni justicia, porque hay que recordar que la principal misión de la Justicia es que sea justa.

Ya lo dije hace tiempo, todos somos iguales ante la ley, pero no ante la Justicia.

Así lo pienso y así lo digo.
La Justicia en España es como la religión, sólo puedes creer en ella pero no confiar. - JV Santacreu

(*) Barcenear – Apropiarse de dinero público con el amparo político.
(*) Barceneado – Sufrir penas judiciales preventivas desmesuradas para calmar la alarma social.
Quizá te interese leer Jueces en España http://www.lajusticia.net/los-jueces/jueces-espana.html

Inmoralidad media e irritación social
Mario Conde www.gaceta.es  3 Noviembre 2014

En toda sociedad existe un cierto nivel de inmoralidad, porque los humanos son como son. El problema surge cuando ese nivel medio, que se acepta como un hecho inevitable, se supera con creces.

Lo he dicho en varias ocasiones y lo sostengo nuevamente: la corrupción en España no es algo que afecte en exclusiva a la clase política. A fuer de sinceridad hemos de reconocer que se extiende y se instala en todas las estructuras de nuestra sociedad. Ayer mismo conversaba en Galicia con una mujer joven que presta sus servicios profesionales en empresa privada y me reconocía que en su experiencia la existencia de pagos “estimulantes” es un hecho incontrovertible para conseguir la adjudicación de contratas. Y si los casos de corrupción se airean por obra y gracia de los medios de comunicación, no debemos olvidar que los propios medios no se encuentran exentos de esta plaga. Esto no quiere decir ni que todos los políticos, ni que todos los periodistas, ni que todos los medios, ni que todos los españoles practiquen la corrupción. Obviamente no. Se trata del nivel de inmoralidad media de una sociedad.

Cuando estudiaba en Deusto me llamó la atención la definición de delito que confeccionó un profesor italiano: sostenía que consistía en superar el nivel medio de inmoralidad reinante en una sociedad en un momento dado. Esta idea, aunque pueda parece deprimente, tiene visos de ser una correcta definición de lo real. En toda sociedad existe un cierto nivel de inmoralidad, porque los humanos son como son. El problema surge cuando ese nivel medio, que se acepta como un hecho inevitable, se supera con creces.

El origen de la irritación social que se muestra contundente en España en estos días no se debe exclusivamente a la aparición de casos de corrupción en ciertas personas de la clase política. Se debe, antes que nada, a la terrible situación económica y social en la que se ha colocado a millones de españoles, a la persistencia de un paro insoportable, a los umbrales de pobreza, al destrozo de las esperanzas de muchos jóvenes, al miedo al mañana que asola a muchas capas sociales. Ese es el clima real. Y los casos de corrupción política, al caer sobre semejante fermento, provocan la irritación social. Porque el vicio español, como decía Ortega, consiste en localizar culpables de nuestros males, y en estos días los culpables son, precisamente, los políticos afectados por casos de corrupción.

¿Quiero decir con esto que si estuviéramos en época de bonanza los casos de corrupción no tendrían el mismo efecto? Sí, quiero decir exactamente eso. Porque no es que los españoles de modo súbito sintamos un ataque de moralidad, sino que estamos hartos de sufrir las consecuencias de algo que no conocemos en profundidad, de pasar privaciones, al tiempo que vemos como los que consideramos autores de nuestros desastres se enriquecen de manera ilegal y con nuestro dinero. Ese es el asunto. No se trata, por tanto, de rebajar el nivel medio de inmoralidad, sino de contemplar como se supera por ciertos estamentos al tiempo en que la sociedad sufre las consecuencias de los actos y decisiones de quienes considera responsables de sus males.

Esa irritación social es la causa del fenómeno Podemos. La experiencia democrática enseña que el voto obedece a tres causas: la reflexión, los intereses y la emoción. Y la reflexión es posiblemente la mas exigua de las tres. Hoy en día priva la emoción y la irritación es una emoción negativa muy poderosa. Por eso importa poco descalificar a Podemos con argumentos de corte intelectual o político. Muchos de sus votantes lo que quieren es que los partidos dominantes, léase sus dirigentes, desaparezcan de la escena política, y como ya se encuentran en muy mala situación económica y social, no tienen miedo al futuro. Al contrario: argumentan que peor no podemos estar.

Es curioso como el Sistema ha ido negando la realidad de una manera grosera. No se han dado cuenta de lo que estaba ocurriendo en España. Es la soberbia del poder, de quien se considera dueño incluso de nuestra voluntades, manipuladas a través de sus terminales en medios de comunicación. Pero las cosas han cambiado. Ahora muchos comienzan a sentir la angustia de los interrogantes del futuro, aunque, claro, les preocupa mas su futuro personal que el colectivo de la sociedad española. Mejor harían en tratar de ordenar un poco el cambio inevitable que ya tenemos encima. Pero la experiencia demuestra lo escaso de estas sensibilidades. Así que el futuro se irá forjando mas a golpe de acciones que de reflexiones, acciones, esto sí, impulsadas por emociones, no del género de la ilusión, sino mas bien del propio de la irritación.

Indignación social enorme
José Manuel López García Minuto Digital  3 Noviembre 2014

Ante la corrupción que está llenando los periódicos estos días por la operación Púnica, más otras que son de todos conocidas, como los ERE de Andalucía, la opinión publica de este país se siente traicionada y engañada y explotada por una parte de la clase política, especialmente, por los partidos con más peso de votos hasta ahora. Y si bien puede ser entendible que la vinculación de lo público con las empresas privadas supone un riesgo de posible tráfico de influencias, sobornos y comisiones ilegales, esto no supone que no sea evitable que estas cosas sucedan. No se puede caer en el pesimismo y la desesperanza. A mi juicio, es necesario que se adelanten las elecciones generales para que la población decida si ya está bien, y piense en las formaciones políticas que poseen una auténtica legitimidad para ejercer el gobierno.

Porque con estos niveles de corrupción generalizada la posible regeneración política, y democrática cada vez parece más difícil y lejana. La petición de disculpas no es suficiente, en mi opinión, y tienen que ser los propios españoles los que decidan si no es hora de no aceptarlas, y pedir responsabilidades que se pueden sustanciar en las urnas, sin esperar a que sean en enero de 2016, como parece que pretende el presidente del gobierno.

De todas maneras, las elecciones previas municipales y autonómicas abren un horizonte a priori positivo para observar la reacción de los votantes ante la situación general de este país, que no parece que sea idílica y maravillosa con la tasa de paro existente, etc. A esto se añade puestos de trabajo precarios, jornadas parciales, en definitiva, escasa calidad en la oferta laboral a los ciudadanos. A lo que se une la economía sumergida que perjudica a los que trabajan y pagan sus impuestos. Porque si hubiera más vigilancia, y más controles desaparecería gran parte de la economía oculta, y se obligaría de facto a trabajar en condiciones legales, lo que a la postre nos beneficiaría a todos.

No se ha alcanzado un pacto político contra la corrupción. Aunque se podría pensar en lograr un pacto social y político, que afirme la absoluta necesidad de un juego limpio, en el ámbito del poder estatal central autonómico y municipal.

La igualdad de oportunidades en el acceso a posiciones y cargos y el derecho a unos bienes básicos y a una vida digna están siendo laminadas en el imaginario colectivo, con los abundantes ejemplos de corrupción política y económica. Porque para el filósofo norteamericano John Rawls el conjunto de instituciones conforma la «estructura básica» de una sociedad. El denominado capitalismo del laissez-faire no es el conveniente en la situación convulsa en la que vive España y Europa. El dar garantías económicas a los socialmente más débiles es una de las afirmaciones fundamentales de Rawls, algo que considero coherente, sensato, y sobre todo racional y justo. Sabiendo que este célebre filósofo político estadounidense elabora su teoría de la justicia desde una perspectiva liberal, que no está de acuerdo con el utilitarismo y el socialismo. Si bien defiende la intervención del estado para corregir las desigualdades en la sociedad. La filosofía para Rawls plantea los principios de justicia. Y es cierto, en mi opinión, que lo más prioritario, actualmente, es la restauración de la justicia social gravemente dañada en un estado social de derecho que está dejando de serlo, realmente, o de modo efectivo y material.

Todo lo que acabo de exponer está sujeto a muchas matizaciones, análisis políticos, valoraciones, interpretaciones minuciosas, y reflexiones profundas. Pero, en el fondo, es el resultado del hastío de los ciudadanos de este país ante tantos, y tan graves casos de corrupción.

Del agotamiento del sistema a Podemos “primera fuerza”
ernesto milá Minuto Digital  3 Noviembre 2014

En 2012 aparecieron bruscamente 3.000 tiendas de cigarrillos electrónicos. Hoy, en todo el país no quedan más de 200, la mayoría de las cuales a título residual y sin muchas posibilidades de sobrevivir. Este es un país de modas. Mientras se está en la cresta de la ola, se existe; bruscamente la ola llega a la playa y entra el reflujo. Adiós. Nunca retornará. Lo que salió de ningún sitio, volverá a la nada. Hay olas que duran cuatro décadas y otras, como la de los cigarrillos, apenas veinte meses. Esto es España y nosotros los españoles. Es un fatum de nuestra historia. Falange Española estaba compuesta por unos pocos miles de jóvenes en marzo de 1936. Un año después había bofetadas, literalmente, para afiliarse al nacional–sindicalismo. Durante los siguientes cuarenta años no hubo centrismo, pero un día, en 1977, se anunció como remedio universal y, de la noche a la mañana, aquellos que habían estado ausentes por tanto tiempo, se hicieron los amos del gallinero. Y luego, un PSOE que tras cuarenta años de vacaciones recuperó el pulso gracias a los dineros de la socialdemocracia alemana, se impuso sin dificultades. A partir de entonces todo quedó estabilizado… temporalmente. Ahora se anuncian tiempo nuevos. La nueva marca es Podemos.

2011: cuando el régimen pudo haberse reformado
Cuando se iniciaron las manifestaciones del 15–M era evidente que era el resultado de los primeros despuntes de una crisis política generada por la larga crisis económica que se venía experimentando desde el verano de 2007. Cuando se empezaron a notar los primeros efectos era frecuente decir: “tres millones de parados son un problema laboral, cuatro un problema social, cinco una revolución”. Vemos por los seis y, efectivamente, la “revolución” ha aparecido. No era como nos sugería la palabra “revolución”: no se produciría ni insurrección armada de masas, ni guerra civil prolongada, ni barricadas en las calles, ni olor a pólvora; como máximo unas cuantas tiendas de campaña destartaladas en plazas públicas.

De aquellas aguas salieron los lodos de Podemos. Era una “revolución” de otro tipo. Una vez más se volvió a repetir el esquema que precede a todo proceso revolucionario: quienes detentaban el poder en 2011 (Zapatero en La Moncloa y Rajoy en la oposición) estaban solamente preocupados en mejorar su imagen de cara a las elecciones que se adivinaban próximas. No se les pasó ni por un momento acometer ni consensuar las reformas que en ese momento eran necesarias. En aquel momento la erosión de la monarquía, la centrifugación nacionalista, la corrupción generalizada, la inmigración masiva, el descontento social, ya constituían el trasfondo inquietante sobre el que el sistema político español navegaba.

El 15–M fue el aviso, el toque de atención para los “propietarios” del régimen nacido en 1978 (la “banda de los cuatro”) de que era preciso reformar urgentemente el sistema. No se hizo. Se perdió el tiempo de la “reforma necesaria” que hubiera podido hacerse con apenas un consenso entre PP y PSOE. Pero unos creían que podrían mantenerse en el poder y otros que lo podían conquistar en breve plazo, así que para ellos se trataba de hacer lo que habían hecho siempre: jugar a la contra. No importaba que, en lo esencial, las posiciones del PP y del PSOE fueran, prácticamente idénticas en todos los temas relevantes y solamente diferían en cuestiones “ideológicas” muy secundarias. Lo que importaba es que la camarilla de “centro–derecha” y la de “centro–izquierda” lo querían todo para ellos y no estaban dispuestos a compartir ese todo, ni a renunciar a alguna parte. Estaban firmemente convencidos de que la salud del sistema era buena y la alternancia que empezó en 1978 se repetiría hasta el infinito.
De hecho, hoy todavía, da la sensación de que Rajoy y Pedro Sánchez piensan que no todo está perdido y que, a poco que se deshinche el fenómeno Podemos, sus siglas recuperarán el lustre de otros tiempos. Pero no será así: desde que en 1968 en una botella del Agua de Solares, la más vendida en España entre las aguas minerales, apareció una ameba, se sabe que una marca caída nunca más se recupera y que todo el dinero invertido en levantar una marca nunca sirve para mucho, siendo lo aconsejable utilizar esa inversión para crear una marca nueva que parta de cero, sin lastres ni erosiones. Los que hemos pasado por cualquier escuela de marketing conocemos este ejemplo y lo que implica. ¿Es Podemos esa marca nueva?

Podemos: ni tanto ni tan calvo
El pasado sábado, una encuesta publicada por Metroscopia y encargada por El País situaba a Podemos, por primera vez, por delante del PP y del PSOE. Podemos, como las tiendas de cigarrillos electrónicos, se han convertido en una moda generalizada; habrá que ver si el partido de Pablo Iglesias no tiene el mismo final.

Por de pronto, llama la atención lo logrado por Podemos con solamente unas cuantas intervenciones de sus dirigentes más conocidos en tertulias. No ha hecho falta hacer más: ni repartos masivos de publicidad, ni movilizaciones constantes, ni millones de carteles en las calles, ni mítines ni concentraciones continuas, Podemos no ha hecho nada de todo esto. Simplemente unas cuantas asambleas, emails y sobre todo apariciones mediáticas. Nada más. El resto de elementos que han propiciado el ascenso irresistible de Podemos lo ha puesto la “banda de los cuatro”.

PP, PSOE, CiU y PNV, parecen todavía no haberse dado cuenta de que son “responsables solidarios” de los equilibrios de fuerzas que se han dado desde 1978. Si cae uno, caen todos. Si el régimen que construyeron se quiebra, ellos se quiebran con él. Los viejos partidos monárquicos y republicanos que aparecieron con la Restauración, desaparecieron durante la República. Los partidos que fueron hegemónicos durante la República desaparecieron en el ciclo franquista. Y los que emergieron en aquel momento, no tuvieron acomodo durante la transición. Ahora les toca a la “banda de los cuatro”, hacer mutis por el foro. No es que Podemos avance por méritos propios, es que la “banda de los cuatro”, cada día, a cada hora, con sus errores y sus tropelías, sus ineficacias y sus corruptelas, con sus intereses espurios y su mediocridad retribuida, empujan a Podemos a ser hoy la opción que recoge más intención de voto.

El discurso de Podemos es simple, limitado, en ocasiones contradictoria, utópico muy menudo, a veces ingenuo, otras no pasa de ser un estereotipo de la izquierda progresista de toda la vida, posee errores de análisis, soluciones que no son tales, maximalismos desesperantes, grupos internos poco representativos pero muy ruidosos que lo desequilibran, sectas trotskistas operando en su interior, oportunistas de todos los pelajes que se apuntan a quien parece momentáneamente caballo ganador y que desertarán al primer síntoma de cansancio. Mezclan lo mejor con lo peor. Con ellos viaja desde el viejo bolchevique resentido, hasta el humanista–universalista decepcionado con el zapaterismo y con el billete recién comprado para embarcarse en una operación humanitaria de ayuda al país más remoto que sale en los mapas de pura chiripa. Desde el estudiante airado por la perspectiva de años de becario y la posibilidad de emprender el camino del exilio económico o de la precariedad, hasta el ama de casa harta, votante habitual del PP, de que a partir del día 15 de cada mes el efectivo a disposición disminuya y el día 25 tenga ya que resignarse a las lentejas con patatas, pasando por el jubilado que conoce después de cuarenta años de trabajo lo que es la precariedad, el profesional saqueado por Hacienda, y todos aquellos resentidos con un sistema en el que en un momento creyeron y que ahora se adivina imposible. Nunca en la historia de España una opción política ha tenido una clientela socialmente más plural.

El drama de Podemos: podemos llegar a un drama
Podemos, a pesar de sus carencias, de sus limitaciones, de sus contradicciones y de las dudas que proyecta sobre el futuro, es un elemento rupturista. Es difícil decir si la encuesta de Metroscopia ha pasado por la “cocina” (a efectos de generar “alarma” y provocar reacciones y reactivaciones en los partidos tradicionales) o es la traslación de las proporciones reales de un estado de ánimo. Es más difícil aún adivinar si Podemos será algo más que un elemento rupturista que sirva para resetear el sistema de partidos surgidos en 1978. Lo único que en estos momentos está claro es:

1) Que el régimen político nacido en 1978 está viviendo su etapa crepuscular y que las siglas de la “banda de los cuatro” han entrado en una irreprimible decadencia.

2) Que el tiempo se le agota al PP y al PSOE para poder reformar de manera consensuada el sistema nacido en 1978. Ahora tienen los dos tercios de los votos en el Congreso; tras las próximas elecciones no volverán a tenerlos jamás.

3) Que Podemos ya no oculta que quiere el poder, todo el poder y el poder, no en los ayuntamientos ni en las autonomías, sino en el Estado. Ahora bien, en las actuales circunstancias, una cosa es que Podemos pueda ser el partido más votado y otra que obtenga mayoría absoluta.

En el momento en el que Podemos se vea obligado a explicitar con quien pacta o incluso si pacta con alguien, se enfrentará a su destino: cuando no se tiene fuerza social para provocar, por sí mismo, un cambio de régimen –y Podemos dista mucho de tener tal fuerza– está obligado a pactar. Y ese es el problema: que si pacta con alguna fuera superviviente de la “banda de los cuatro”, en ese mismo momento, caerá electoralmente. Si lo hace con los partidos que han nacido en la periferia del régimen y que ahora se están instalando como sustitutos (ERC, Bildu–Amaiur) la existencia misma del Estado se hace inviable y será inevitable que aparezcan resistencias.

Europa: tiempos de transición
En toda Europa estamos en momentos de cambio. Las viejas opciones en Francia, Reino Unido, Italia, Grecia, están agotadas, las siglas que han acompañado la actualidad política de esos países están en vías de renovación, son otras: Front National, UKIP, Cinque Stelle, Siryza. Los partidos tradicionales están agotados y hundidos, pero estas nuevas formaciones todavía carecen de fuerza social y de madurez suficiente como para asumir el poder y, sobre todo, para llegar a acuerdos continentales dentro del “gran espacio económico europeo”, sin los cuales no puede haber una respuesta a la globalización, necesaria para superar la actual etapa de crisis. Podemos figura entre este tipo de opciones y también a ella puede aplicarse el mismo esquema: todas estas opciones juegan mejor en la oposición que en un poder que hasta ahora no han gestionado, se han nutrido de los errores de los partidos mayoritarios, mucho más que del atractivo de sus propuestas que, como máximo, pueden reducirse a unas pocas consignas: populismo, euroescepticismo…

En última instancia estas nuevas opciones políticas tienen que actuar en un clima social en el que la población ha dejado de tener ideales para tener sólo necesidades. Atiende a sus instintos. A poco más. Y lo peor es que se mueve por modas: hoy asumen esta sigla, mañana aquella otra, el voto ha dejado de ser algo estable y cerril (quien votó socialista en febrero de 1936, seguía votando socialista en 2010…). La falta de convicciones profundas, la pérdida de capacidad crítica, la moda, siempre pasajera, caprichosa y oscilante, dictada por medios convencionales o por tendencias digitales, hace que ningún partido pueda considerarse dueño permanente de bolsas de “votos cautivos”. La inestabilidad del electorado genera directamente la inestabilidad de las naciones.

Lo que se va a instalar en España, lo hemos dicho en muchas ocasiones, es una inestabilidad permanente que durará durante todo el tiempo en el que se prolongue una transición que se presenta como larga, difícil y peligrosa: lo que nace, todavía ni tiene fuerza suficiente, ni caracteres bien definidos, y lo que muere, en tanto que receptáculo de intereses que se han mantenido durante décadas en primera fila, se resiste a morir… a pesar de que no pueda evitar ese destino, el propio de todo organismo humano.

El panorama dista mucho de estar claro: parece evidente que Podemos apuntillará –está apuntillando– a la “banda de los cuatro”. Pero no sabemos lo que ocurrirá después, especialmente porque intuimos que las carencias de Podemos pueden hacer de él un fenómeno parecido a las tiendas de cigarrillos electrónicos: hace un año 3.000, hoy apenas 200. Claro que peor es la situación del PP y del PSOE que tienen hoy tanto futuro como los videoclubs de alquiler de VHS…

Hora decisiva
EDITORIAL Libertad Digital  3 Noviembre 2014

La encuesta publicada este domingo por el diario El País, que coloca a la formación populista de extrema izquierda Podemos como el partido más votado en las próximas elecciones generales, ha suscitado innumerables comentarios y, en algunos ámbitos, auténtica conmoción. No es para menos, habida cuenta de que los resultados que arroja ese sondeo transformarían radicalmente el panorama político nacional.

Ciertamente, el análisis detenido de los datos puede suscitar interrogantes de calado, incluidos algunos que afectan directamente a los propios resultados obtenidos o cocinados por la autora del sondeo, Metroscopia, y al objetivo que ha perseguido ésta o quien le encargó que lo realizara. ¿Se trataba de hacer una mera toma de temperatura del estado de ánimo electoral de los españoles o de cargar las tintas en perjuicio o beneficio de Podemos, el PP y el PSOE, principales protagonistas de la encuesta? Por descontado, la duda no ofende, especialmente cuando anda de por medio el diario global, al que tanta dedicación presta la vicepresidenta Santamaría.

Sea como fuere, lo cierto es que hay mar contestataria de fondo y que la formación antisistema cuyos líderes se deshacen en elogios de los hipercorruptos y liberticidas regímenes que padecen en países como Argentina y Venezuela no hace sino ganar peso en el espacio público y político, en detrimento de populares y socialistas, que parecen boxeadores sonados, incapaces de hacer frente a los graves desafíos que afrontan no sólo sus propios partidos sino la Nación.
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La arriolesca estrategia del miedo es harto probable que no le vaya a funcionar a un Partido Popular al que la Operación Púnica ha abierto un boquete tremendo que tiene dificilísimo cerrar y que seguramente vaya a depararle aún muy desagradables sobresaltos. Cada vez son menos los votantes populares dispuestos a tragar con las tremendas ruedas de molino que se les presentan y, en consecuencia, se plantean votar a otras opcioones políticas o engrosar las filas de la abstención. El mero discurso del miedo no les va a retener, no les está reteniendo, de hecho. Con toda la razón piden a su partido más que una pasividad especialmente incomprensible o incluso indignante por el enorme poder de que disfruta –Gobierno central y la gran mayoría de los autonómicos y de las localidades más importantes– y la situación que vive el país.

En cuanto al PSOE, el espectro del Pasok debería servirle para activar todas las alarmas. Y es que el célebre partido socialista griego ha pasado de repartirse el poder con la derechista Nueva Democracia (ND) a ser una suerte de recuelo estadístico en los últimos sondeos, en los que ni siquiera alcanza el 5%, mientras que la piafante Syriza, el Podemos heleno, se consolida como el referente de la izquierda y se disputa el primer puesto entre las preferencias de los electores con la ND.

Por lo que hace a Ciudadanos, UPyD y Vox, están en una hora decisiva. Ha llegado el momento de que pongan toda la carne en el asador y demuestren sus poderes. Deben aprovechar la ocasión, pues es muy probable que no vayan a tener otra en condiciones tan favorables. No se trata de una mera y oportunista pesca en río revuelto, sino de proponer proyectos que generen confianza e ilusión y en los que la ciudadanía se sienta representada e implicada. De socializar para regenerar y no para dinamitar, que es en lo que andan los admiradores del siniestro tirano Hugo Chávez, el tóxico remedio que acabó convirtiendo la enferma democracia venezolana en la aberrante república bananera que hoy avergüenza a todos los defensores de la libertad.


Populismo 2014-11-02
Por qué Podemos puede ganar
Manuel Llamas Libertad Digital

Mientras el inepto y ruinoso sociólogo del PP, Pedro Arriola, menospreciaba a los miembros de Podemos tildándolos de "frikis", henchido de soberbia y engreimiento, tras las europeas del pasado mayo, otros advertíamos que Pablo Iglesias barrería del mapa a IU para convertirse en el nuevo referente de la izquierda española. Este fatal diagnóstico no solo se ha cumplido, sino que ha sido superado con creces por la realidad de los hechos debido, sobre todo, a la enorme torpeza que está demostrando el bipartidismo en su vano intento por frenar el ascenso del populismo. En los últimos meses, Podemos ha pasado de la tercera a la primera fuerza política en intención de voto, de modo que si hoy se celebraran elecciones generales recabaría el 27% de las papeletas, superando a PSOE (26,2%) y PP, que, con apenas un 20,7%, habría sufrido un desplome brutal, según la encuesta que publica este domingo El País.

Para entender este histórico vuelco es necesario tener muy presente una serie de factores excepcionales. El primero y más importante de todos es, sin duda, la crisis y, especialmente, la elevadísima tasa de paro (24%). El impacto generalizado de la recesión en todos los estratos de la sociedad y el drama de tener que soportar más de 5 millones de desempleados tras siete agónicos años de crisis es el caldo de cultivo idóneo para el nacimiento y desarrollo de una oleada de indignación, desconfianza y hartazgo entre la opinión pública, cuyo descontento hacia la casta política ha sabido interpretar y recoger a la perfección la cúpula de Podemos. Y lo cierto es que no les falta razón a los de Iglesias cuando cargan sin compasión contra PSOE y PP, culpándoles de la actual situación económica, pero yerran de plano en la solución. Si la crisis continúa no es por el exceso de capitalismo y la ausencia de intervencionismo estatal, tal y como erróneamente pregonan los comunistas de Podemos, sino por todo lo contrario. España es, por desgracia, una de las economías menos libres del mundo desarrollado, al tiempo que registra uno de los mayores déficits públicos de la OCDE e impone una sangrante carga fiscal a familias y empresas.

Desde 2007, socialistas y populares han disfrutado de una oportunidad histórica para hacer reformas estructurales con el fin de ganar competitividad económica y eficiencia administrativa y hacer de la española una economía mucho más atractiva para los negocios y la inversión exterior, tal y como hizo el Reino Unido durante los años 80, el norte de Europa a principios de los 90, Irlanda poco después, Alemania a inicios de la pasada década y los países del este de Europa durante la presente Gran Recesión. Por desgracia, los políticos patrios no quisieron o no supieron hacerlo. Primero Zapatero y ahora Rajoy se han contentado con hacer lo mínimo e imprescindible para que todo siga más o menos igual.

Los resultados saltan a la vista, y, como es lógico, esta desesperante decadencia económica se ha ido transformando con el paso del tiempo en una creciente desconfianza hacia los partidos tradicionales, ante su evidente incapacidad para resolver el principal problema del país (paro). Podemos ha bebido directamente de este descontento social gracias a su hábil y astuta estrategia de sustituir el tradicional debate izquierda-derecha por el de "casta" (PSOE y PP) versus "pueblo" (Podemos). Una vez identificado claramente el enemigo (ellos), es mucho más fácil aportar la teórica solución (nosotros) a todos los males. Pero es que, además, a la incompetencia manifiesta mostrada por PSOE y PP para solventar la crisis se ha unido un factor adicional que, hasta hace poco, casi carecía de relevancia electoral: la corrupción. El desapego de la población hacia la clase política ha alcanzado máximos históricos tras comprobarse la incapacidad del bipartidismo para reducir el paro, mientras sus cúpulas y estructuras se han llenado los bolsillos de forma ilícita durante décadas mediante el cobro de suculentas comisiones.

La corrupción campa a sus anchas en España desde hace mucho, pero es ahora cuando se percibe como un problema grave. Mientras todo iba bien (crecimiento burbujístico), se toleró, pero cuando las cosas van mal resulta inaceptable que los políticos abusen de su privilegiada posición para enriquecerse. No es casualidad que la corrupción sea, hoy por hoy, el segundo problema más importante (42,7% de los encuestados), tras el paro (75,3%), mientras que en 2007 no superaba el 1%. El salto cualitativo en esta materia se produjo a principios de 2013, cuando estallaron los casos Bárcenas, Nóos y ERE: la percepción de la corrupción como gran problema se disparó desde el 18 hata el 40%. Podemos también ha pescado –y mucho– en este río debido a su virginidad –todavía no han tocado poder y, por tanto, están libres de pecado– y a la sensación de total impunidad de la que gozaban hasta hace poco PP y PSOE. Ambos partidos se han negado a adoptar medidas contundentes y eficaces para limpiar la podredumbre que corroe sus cimientos.

Por último, es necesario tener en cuenta que el ideario de extrema izquierda que propugna Podemos ha encontrado eco en la sociedad gracias al profundo estatismo imperante en España desde hace décadas. Existía ya en la dictadura de Franco, pero se ha refinado y desarrollado durante la democracia. La mayoría de los españoles desconfía del capitalismo, rechaza la austeridad, quiere un Estado grande (Estado del Bienestar) y defiende un elevado grado de intervencionismo público en la economía. Basta observar este gráfico para percatarse de esta triste realidad: España es, junto a Japón, el país avanzado que menos apoya el libre mercado (capitalismo), por delante incluso de Grecia.

El desastroso modelo de planificación educativa que existe en España ha hecho muy bien su trabajo al inculcar las bondades del socialismo en el ideario colectivo. Un nuevo éxito, sin duda, de PSOE y PP. Por ello, no es de extrañar que el reciente populismo español (Podemos), el griego (Syriza) y el francés (Frente Nacional) hayan adoptado ropajes comunistas y fascistas (el principal nexo común de ambas ideologías totalitarias es el anticapitalismo), mientras que la reacción política a la crisis en EEUU (Tea Party), Reino Unido (UKIP) y Alemania (Alternativa para Alemania), donde la defensa del libre mercado es mayoritaria, se ha materializado en movimientos civiles más o menos procapitalistas.

Aún está por ver que Pablo Iglesias consolide su avance, pero lo relevante es que la posibilidad de que gobierne, hasta hace poco impensable, ya existe, tal y como sucede en Grecia con Syriza. Si los comunistas de Podemos llegan al poder, los españoles tendremos, simplemente, el justo castigo a nuestros pecados.

Podemos. ¿Quién puede?
Avelino Vallina Periodista Digital  3 Noviembre 2014

Parece que todo empezó hace unos años cuando, durante los gobiernos de Zapatero, algunos comenzaron a desprestigiar lo que había sido considerado por todos y en todas partes un gran logro de todos los españoles: la transición, el paso de una dictadura a una democracia parlamentaria de manera pacífica y ejemplar.

En esos años empezaron a alzarse la voces que decían que la transición se había hecho sobre el silencio de las víctimas: los perdedores de la guerra civil y los represaliados y asesinados por la dictadura, y, con el aliento bienintencionado e ingenuo Zapatero, comenzó lo que se dió en llamar la recuperación de la memoria histórica.

Al tiempo comenzaron los ataques a la Constitución del 78 y, de manera destacada, a la jefatura del estado. La monarquía volvía a estar entredicho con el pueril argumento de que una gran parte de los españoles no había tenido ocasión de votar la constitución y, por tanto, no había podido elegir entre monarquía y república. A esto se unía una batería de pseudoargumentos como que en el 78 se había votado con miedo a una vuelta a la dictadura y, por tanto, sin libertad; de modo que la constitución carecía de valor suficiente como garante de nuestra forma de estado.

Con la colaboración inestimable del entonces rey Juan Carlos I, el asedio a la corona llegó a su punto culminante y terminó con la abdicación. Se había superado otra etapa y ahora los republicanos, conscientes seguramente de que a corto plazo no es posible conseguir otra abdicación, han vuelto a un discreto segundo plano.

Tampoco se habla apenas ya de la memoria histórica y la reforma de la constitución parece un tema olvidado, salvo para usarlo como mantra por los socialistas como si fuera la fórmula mágica para solucionar el problema de Cataluña.

Pero como la historia sigue su curso y ésta no es producto de la casualidad, nos encontramos ahora en un momento crucial para España: el más que posible fin del actual régimen.

El gran problema de España no es Cataluña, que es un gran problema, pero que se podría solucionar, como tantas cosas en este país, con una mínima colaboración entre los dos grandes partidos, PP y PSOE, a los que ayudarían, sin duda, otros minoritarios como UPyD o Ciudadanos. El gran problema es la descomposición del PP y el PSOE que están viendo cómo su capacidad de influencia en la mayoría de los ciudadanos se está disolviendo, cada vez a más velocidad, en el ácido de su propia corrupción que, por mucho que repitan que se trata de casos aislados, es estructural.

Con una crisis profunda y tan prolongada en el tiempo como la que estamos sufriendo desde 2007; con los millones de parados que se ha cobrado; con las recetas aplicadas para combatirla, que ha metido de lleno en la pobreza a capas de la sociedad que se creían al abrigo de la misma y que ha dejado diezmada a la clase media española; era solo cuestión de tiempo que apareciese un salvador que, en España, tendría que ser de izquierdas. Y ya ha aparecido. Con un líder que hace dos años era un perfecto desconocido para la mayoría de los ciudadanos, un gris profesor universitario que se movía en los márgenes de la política española defendiendo a los nuevos regímenes bolivarianos de hispanoamérica, aparece una formación de aluvión unida por la argamasa del descontento, la condena a los partidos tradicionales que no han sabido dar una respuesta a los ciudadanos ante la terrible crisis y el asco por una corrupción que parece haber calado hasta los tuétanos de partidos y sindicatos.
Pablo Iglesias se convierte en un líder de masas gracias a la cobertura que le ofrecen las cadenas de televisión, Cuatro y La Sexta, que mantienen una línea editorial progresista a pesar de que ya no pertenecen a sus fundadores.

Es entendible que esas cadenas quieran cubrir ese espectro de la sociedad que se ve más indentificado con ideas progresistas. Tienen sus audiencias y eso es lo que cuenta para un medio de comunicación.

El caso es que esas cadenas que en ningún momento dieron (ni dan actualmente) ni la décima parte de cobertura a los nuevos partidos que empezaban a surgir: UPyD y Ciudadanos, por ejemplo, regalaron horas de televisión a Pablo Iglesias hasta convertirlo en el fenómeno político que es actualmente.

Es cierto que sin la crisis, las medidas que el PP ha aplicado para combatirla y la corrupción que asola a los dos grandes partidos, Pablo Iglesias no dejaría de ser un personaje pintoresco en los debates televisivos, pero, en ese caldo de cultivo, parece haberse convertido en una alternativa de gobierno.

Llegados a este punto podríamos hacernos algunas preguntas. ¿Por qué afloran ahora casos de corrupción por todas partes, cuando los manejos ilegales se remontan a muchos años atrás? Hay una respuesta evidente: la policía, la guardia civil y los fiscales son los que investigan y ponen las pruebas en manos de los jueces. En efecto, pero ¿quién proporciona el hilo del que tiran los investigadores para llegar, precísamente ahora, a la madeja de la trama?
¿Por qué a pesar de que Podemos tiene unos planteamientos declaradamente antisistema y de que no disimula su poco cariño a la economía de mercado sigue recibiendo, y gratis, una amplísima cobertura por parte de las ya citadas cadenas de televisión, cuyos dueños no parecen ser unos amantes de la revolución, ni bolivariana, ni de ningún otro tipo?

A mí se me ocurren unas pocas respuestas a estas preguntas y todas ellas son muy inquietantes.

COMENTARIOS LIBERALES
'Unos frikis', decía Arriola
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo  3 Noviembre 2014

NO HA PASADO un año desde las Elecciones Europeas y el fenómeno Podemos ha desestabilizado irreversiblemente el mapa electoral español. Hoy saldrá el CIS confirmando lo que las encuestas de Prisa y Sextemos han anunciado en los últimos días, aunque más bien sospecho que lo que han hecho los medios de Cebrián y Carlotti es confirmar lo que ya se había filtrado durante la semana pasada sobre la encuesta del CIS. El orden de los factores no altera el producto, pero la magnitud de las muestras explica su orden de publicación. Sin embargo, a mi juicio lo importante no es ya, o no sólo, que la izquierda comunista más abiertamente totalitaria y dictatorial se configure como fuerza de Gobierno, sino el hundimiento del PP, que ya iguala el vértigo funeral de la UCD. Porque aunque el PSOE se mantiene a la baja -Pedro Sánchez firmaría ahora mismo repetir el voto de Rubalcaba, qué mejor prueba del cambio de mapa electoral- el PP está volatilizándose.

El hundimiento del que sin duda es el mejor partido de Gobierno en lo municipal y autonómico con que cuenta España es la complacencia de su líder, Mariano Rajoy con la corrupción en general y del PP en particular. El hombre que tiene un jaguar en el Consejo de Ministros y al tesorero del PP como rehén en la cárcel desde hace año y medio es el gran responsable de que la corrupción se haya convertido en la clave del devenir político. Hay otros tan culpables como él de impulsarla, pero sólo él podía detenerla. Y la blindó. Fue Rajoy, con el PSOE, IU y los nacionalistas los que aseguraron la impunidad de los políticos corruptos tomando por asalto -con la única oposición de UPyD- el Poder Judicial, pese a haber anunciado lo contrario en su discurso de investidura. Y ante Podemos, el Gobierno de Rajoy ha oscilado entre usarlo para asustar a su base electoral o despreciarlo como hizo Arriola, el adivino, que los definió como «unos frikis de corto recorrido». ¡Y se forra adivinando!

Si Rajoy no se toma en serio la corrupción, es decir, si no asume como responsabilidad personal e intransferible la limpieza de su partido de la única forma posible, que es democratizándolo con primarias a todos los niveles -incluido el de elegir candidato a La Moncloa-, la llegada al Poder de los «frikis» es cuestión de pocos meses. Su salida, de muchos años.

Recuperando la identidad española
ángel hernández guardia ABC Cataluña  3 Noviembre 2014

Conviene hacer pedagogía contra los 30 años de adoctrinamiento catalanista en las escuelas y en los medios subvencionados

Quedó muy claro el pasado 12 de Octubre, que la presión ciudadana ha impuesto definitivamente como tradicional en Barcelona la celebración de una manifestación en el Paseo de Gracia para festejar la fiesta nacional y reivindicar la españolidad histórica, de y en Cataluña.

Cada año más multitudinaria y desinhibida, más alegre y festiva pero también más reivindicativa y convencida de su identidad nacional y de su disposición a no dejarse acomplejar ni imponer identidades imaginadas.

No es cuestión de crear desunión, ni tampoco caer en la trampa creada por el catalanismo, en el sentido de que el españolismo es fascismo y de ultraderecha, pero conviene hacer pedagogía contra los 30 años de adoctrinamiento catalanista en las escuelas y en los medios subvencionados.

El españolismo o el nacionalismo español son tan diversos y plurales como cualquier otro, o tan extremo, radical y peligroso para la sociedad como todos los nacionalismos extremos, fanatizados o xenófobos, cuando no directamente racistas.

Pero es evidente reconocer que la creación de la nación de ciudadanos nacida de un pacto social, igualitario y libre, creadora del estado de derecho y democrático moderno, nace después de la revolución francesa y que en España nació con la primera constitución de 1812, pero debemos concluir que la revolución nacional constitucional en España, no ha llegado a consolidarse, por lo que siguen apareciendo, cuando la debilidad de los gobiernos nacionales lo permite, las «otras» españas, procedentes del Medievo, las esencialistas del tradicionalismo heredado, las fundamentalistas religiosas, las dictatoriales por la gracia de Dios o simplemente las xenófobas y defensoras de los privilegios y aunque no lo reconozcan, de los derechos feudales de los señoríos territoriales.

Este es el motivo de los desencuentros entre los que defendemos la unidad de España y que obligan a que los actos no sean del todo unitarios o que cada cual pretenda manifestar libremente el modelo de españolismo que cada cual defiende. Este es el motivo de que este pasado 12-O hubiese más personas en la manifestación de Paseo de Gracia que en la plaza de Cataluña y de que dicha manifestación terminase en la calle de Caspe, en lugar de acceder a dicha plaza. SCC fue expulsada del Arco del Triunfo por la CUP, lo que motivó que SCC expulsase a España y Catalanes de la plaza de Cataluña, que se sumó a la manifestación convocada por segundo año por 12-O MC y por el resto de organizaciones españolistas que no compartimos el catalanismo hispanista de SCC ni el modelo de organización territorial de España implícito en su transversal ideología. Esta realidad nos deja a los españolistas catalanes en la actual situación, en manos exclusivamente de lo que defienda en gobierno de la nación los derechos constitucionales de los españoles.

Ángel Hernández Guardia preside el movimiento cívico 12-O.

Entrevista en 'Es la Mañana'
Cayetana Álvarez de Toledo: "No se puede permitir que haya una agresión a la democracia"
En una entrevista en esRadio, la portavoz de Libres e Iguales ha explicado los actos programados en una semana "decisiva" para España.
esRadio Libertad Digital  3 Noviembre 2014

En una entrevista en Es la Mañana de Federico, en esRadio, Cayetana Álvarez de Toledo ha destacado que "lo que nosotros pensamos es que un estado democrático no puede permitir que haya una agresión a la democracia en parte de su territorio", que es lo que se pretende hacer el 9-N.

Álvarez de Toledo ha destacado que esta semana es "muy importante", "decisiva" y es "necesario tomárselo en serio". "Lo que está en juego es la democracia en España, el régimen constitucional que nos dimos los españoles en 1978", ha subrayado. En su opinión, lo que va a ocurrir supone "un fraude" y "una estafa". Y con la intención de denunciarlo, la plataforma Libres e Iguales ha programado varios actos esta semana.

El día 6 tienen prevista la presentación de la película que ha realizado la plataforma, "maravillosa e impactante" y que lleva el título de Gente que vive fuera. "Es la historia de cuatro personas", Federico Jiménez Losantos, Félix de Azúa, Xavier Pericay y Albert Boadella, que "cuentan por qué no han querido volver a Cataluña" y "lo que ha hecho el nacionalismo en esa región, cómo lo ha devastado cívicamente". Habrá pases previos en Madrid y Barcelona, pero su puesta de largo será el jueves a las diez. Las entradas pueden reservarse a través de la web de Libres e Iguales "a cambio de una modestísima aportación".

El objetivo del documental es "desmontar una de las falacias del nacionalismo", que "nunca es pacífico, es agresivo". "Es lo que se ve en la película y lo que queremos denunciar", ha dicho.

El otro acto previsto, ha indicado Álvarez de Toledo, consiste en concentraciones a las 12 del mediodía en la víspera del 9-N "en todas las capitales de provincia, delante de los ayuntamientos". "Organizaremos pequeñas concentraciones, y se va a leer un mismo texto en defensa de nuestra ciudadanía común y reclamando firmeza ante lo que va a ocurrir al día siguiente".

El mensaje "es claro", ha dicho. Consiste en que "todos los españoles nos sintamos implicados en defensa de la democracia". "No es un asunto que deba resolverse entre catalanes y nacionalistas catalanes. Son nuestros derechos democráticos los que están en juego. Todos los ciudadanos nos tenemos que sentir concernidos en defensa de nuestra ciudadanía común".

En este sentido ha destacado que Libres e Iguales "nace de un sentimiento de responsabilidad individual" ya que "la primera responsabilidad recae en los partidos políticos como representantes del pueblo" pero "eso no exime al resto de la sociedad de su responsabilidad". Por ello ha añadido que "nuestra obligación es alertar a los españoles y movilizarlos" porque "esto no afecta sólo a los catalanes sino que están en juego nuestros derechos democráticos". Unos derechos, ha explicado, "que nos han permitido convivir pacíficamente y tener una oportunidad de progreso y bienestar".
La apatía de España

Cayetana Álvarez de Toledo ha asegurado en esRadio que "la respuesta a la pregunta 'cómo hemos llegado hasta aquí' es una mezcla de indiferencia, resignación, apatía, complejo..." Pero también y en gran medida "por la apatía del resto de España".

Por ello ha asegurado que "desenmascarar al nacionalismo y derrotarlos" es una tarea fundamental. "Hay que pasar de una política de apaciguamiento a la derrota del nacionalismo en lo intelectual, en lo moral y en lo político". Algo que "requiere mucha pedagogía" porque hay que "explicar durante mucho tiempo con fuerza y convicción que el nacionalismo es una ideología profundamente reaccionaria y que atenta contra los valores esenciales de la modernidad política como la libertad individual, la igualdad de las personas ante la ley o la solidaridad".

Sin embargo, ha apuntado Cayetana, "el primer reto es evitar la tentación de reformar nuestra Constitución para intentar encajar el nacionalismo" ya que "cualquiera que sepa la historia de España sabe lo que nos ha costado a los españoles vivir en un régimen cómo el que tenemos". Un régimen que no podría ser sin "tener la Constitución actual, que puede ser mejorable, pero que si se reforma debe ser hacia el futuro y el progreso y no hacia las etnias y el pasado".
El artículo 155

Según Álvarez de Toledo, "estamos en un momento que ofrece dos caminos": "uno es la revolución, que ya tiene sus protagonistas", y "el otro lado es la regeneración". "La gran tarea es construir esa poderosa y auténtica, solvente y convincente alternativa de regeneración", ha dicho. En la entrevista, Álvarez de Toledo ha insistido en que la batalla "se debe dar en el conjunto de España", o "esto no tiene solución". "El sentimiento es que la democracia española está en deuda con el nacionalismo, y nosotros decimos que no. Si acaso es al revés, el nacionalismo tiene una deuda con la democracia, a la que ha tratado con deslealtad", ha dicho.

En cuanto a la aplicación del artículo 155, Álvarez de Toledo ha afirmado que "las consecuencias de la aplicación de la ley son responsabilidad de quien violenta la ley". Si hay que aplicarlo, ha dicho, "se aplica y ya está, como en cualquier democracia madura y razonable", ha defendido. Para la diputada, "lo que hace falta es una reagrupación de los que defendemos valores constitucionales y democráticos". Y que se pase a intentar derrotar el nacionalismo "en sentido moral y político".

Oriente Medio
Detengan la intifada de los niños
Jaled Abu Toameh Libertad Digital  3 Noviembre 2014

Seguir a @KhaledAbuToameh

Hamás, Fatah y otros grupos palestinos están utilizando a niños de Jerusalén Este y de la Margen Occidental en lo que tiene todos los visos de ser una nueva intifada contra Israel.

Casi la mitad de los palestinos arrestados por la Policía de Jerusalén durante los últimos meses son menores de edad; algunos de ellos no tienen más que nueve años.

Estos niños son enviados a tirar piedras y bombas incendiarias, y a lanzar artefactos pirotécnicos contra los policías y los soldados, así como contra civiles y vehículos israelíes, incluidos autobuses y el tranvía de Jerusalén.

La explotación de niños en la lucha contra Israel ha llamado poco la atención de la comunidad y los medios internacionales. Grupos pro derechos humanos y organismos de Naciones Unidas han preferido hacer la vista gorda ante estas violaciones de los derechos humanos. En vez de denunciar a quienes explotan a los niños y los envían a enfrentarse a policías y soldados, esos grupos e instituciones están muy ocupados denunciando a Israel por atacar a menores.

La mayoría de los ataques realizados por niños tiene lugar tras la escuela, de forma que los menores palestinos no se vean privados de recibir una educación. Pero, por desgracia, algunos de ellos resultan heridos o muertos en los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad israelíes.

Orwa Hamad, un muchacho palestino-americano de 14 años, procedente de la localidad de Silwad, próxima a Ramala, fue abatido por soldados de las FDI la semana pasada. Las Fuerzas de Defensa de Israel afirman que fue visto mientras se preparaba para lanzar una bomba incendiaria contra vehículos israelíes.

Anteriormente, Bahaa Bader, de 13 años, fue abatido por soldados israelíes en la localidad de Beit Likya, situada también en la zona de Ramala. Un portavoz de las FDI explicó que los soldados respondieron con fuego real cuando los residentes les lanzaron bombas incendiarias mientras salían del pueblo.

El mes pasado, Mohamed Sinokort, de 16 años, residente en el barrio de Wadi al Joz en Jerusalén, resultó muerto durante un incidente de lanzamiento de piedras.

No es la primera vez que grupos palestinos se valen de niños en la lucha contra Israel. Durante la primera intifada, que estalló en 1987, en los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad israelíes a menudo había mujeres y niños en primera línea.

Esta estrategia les funciona bien a grupos palestinos como Hamás y Fatah. Al final, siempre pueden culpar a Israel por disparar deliberadamente contra mujeres y niños; una afirmación que los principales medios de comunicación occidentales defienden a menudo sin cuestionarla.

Además, los grupos palestinos saben que no se exigirán responsabilidades a los niños enviados a enfrentarse contra soldados y policías israelíes.

La mayor parte de los menores detenidos por la Policía de Jerusalén debido a su implicación en actos violentos es puesta bajo arresto domiciliario. En el caso de niños de entre 9 y 13 años, son enviados a los servicios sociales, sin ser detenidos.

La mayoría de esos niños salen a lanzar piedras y bombas contra los israelíes porque proceden de familias pobres, o carecen de una buena educación y de otros privilegios económicos y sociales. Pero muchos de ellos proceden de familias de clase media y no viven en campamentos de refugiados.

Estos niños son víctimas de una campaña de adoctrinamiento e incitación llevada a cabo por diversos grupos palestinos, como Hamás y Fatah, a través de medios de comunicación, mezquitas, instituciones educativas y del discurso exaltado de líderes y activistas.

Lo que aún resulta más preocupante es que los grupos palestinos a menudo recompensan a las familias de los niños contratando abogados y pagando las multas que les imponen los tribunales israelíes. Por eso las familias se sienten menos motivadas para impedir que sus hijos arriesguen la vida.

También hay informes de que activistas de Fatah y de Hamás en Jerusalén han estado pagando pequeñas sumas de dinero a niños para que lancen piedras y bombas incendiarias contra israelíes, y para que bloqueen caminos en algunos barrios árabes.

Hamás y Fatah descubrieron hace tiempo que los niños son uno de los instrumentos más eficaces en la lucha contra Israel, sobre todo por lo dañado que resulta Israel ante el tribunal de la opinión pública internacional.

Hasta ahora, parece que los grupos palestinos han tenido éxito en su intento de mostrar a Israel como un país que ataca deliberadamente a menores cuyo único delito es "resistir ante la ocupación".

Vestir a los niños con uniformes militares y permitirles llevar rifles y pistolas durante mítines en la Margen Occidental y la Franja de Gaza es una forma de animarlos para que arriesguen su vida. Pero, naturalmente, Hamás, Fatah, y otras facciones palestinas no ven nada malo en esta práctica.

Se debería exigir responsabilidades a los activistas adultos que envían y animan a los niños a tomar parte en la violencia; no sólo deberían exigirlas las autoridades israelíes, sino su propio pueblo y las organizaciones internacionales de derechos humanos. Si esos adultos quieren una intifada, ellos deberían ser los primeros en salir a enfrentarse a los soldados y policías israelíes.

Ha llegado el momento de que la comunidad y los medios internacionales presten atención a su indignante conducta y exijan que los grupos palestinos dejen de ocultarse detrás de unos niños.

© elmed.io - Gatestone Institute
Jaled Abu Toameh, periodista árabe-israelí.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Día de difuntos para la nación española

La torpeza de los actuales partidos mayoritarios y la sensación que, el pueblo español, está teniendo respecto a que no tienen otro objetivo que enriquecerse a sus expensas
Miguel Massanet  www.diariosigloxxi.com  3 Noviembre 2014

Ya no se trata de inquietudes sin fundamento ni de pronósticos de pitonisa o augurios de profeta de grandes calamidades. No, no señores, sin duda nos encontramos ante un panorama verdaderamente preocupante que, si Dios no lo remedia, puede llevarnos a todos al desmoronamiento de todo un sistema político, que se inició con el advenimiento del sistema democrático a la muerte del Genaro Franco y que parece que tiene ya fecha de caducidad si se cumplen, aunque no sea más que en parte, las previsiones que distintos medios de comunicación están propagando estos días respecto a las tendencias de una importante parte de la ciudadanía española, que parece van encaminadas a un radical cambio de régimen político propuesto con inusual éxito de captación, por el partido Podemos del señor Pablo Iglesias.

Indudablemente, la torpeza de los actuales partidos mayoritarios y la sensación que, el pueblo español, está teniendo respecto a que, quienes ostentan el poder, no tienen otro objetivo que enriquecerse a sus expensas; está motivando que una gran parte de los votantes, decepcionados y asqueados de tanta podredumbre, quieran probar fortuna con un partido nuevo que todavía no haya perdido el himen de su castidad política. Lo malo es que se trata de un partido fantasma basado, únicamente, en el histrionismo y tirón mediático de su líder, al que hay que reconocerle que ha sabido tocar la fibra sensible de muchos españoles, que se han dejado arrastrar por la oratoria del señor Pablo Iglesias, sin haber querido entrar a analizar su programa de gobierno y el efecto que, la entrada de la izquierda radical en el poder, puede representar para la sostenibilidad de España y sus futuras relaciones con el resto de la comunidad europea e internacional.

Parece que, como una suerte de flautista de Hamelín, el señor Iglesias consigue hipnotizar a muchos que confían ciegamente en él (me recuerda al personaje cubano Ché Guevara, que tenía la habilidad de engatusar con su verbo a las masas, que tenían por él una verdadera veneración, a pesar de que se trataba de un sujeto despiadado y violento). Lo malo, como ya he comentado en otros artículos, es que estamos ubicados en el sitio que estamos, tenemos los vecinos que tenemos y dependemos en muchos aspectos, entre ellos el energético, de una serie de países que es muy posible que no quisieran confraternizar con una nueva nación en la que el comunismo hubiera metido su garra. Hoy en día, en un mundo globalizado, donde países de tanta tradición comunista, como son la China o la misma Rusia, a pesar de continuar, al menos nominalmente ( y sin renunciar a sus sistemas de represión y limitación de libertades individuales) conservando sus estructuras de gobierno de acuerdo con los postulados del comunismo, en muchos aspectos están llevando a cabo verdaderas políticas económicas copiadas del sistema capitalista, gracias a lo cual están consiguiendo resultados alentadores y, en el ámbito de la economía, la ciencia, la investigación y el desarrollo industrial ( no así en el ámbito social donde aún están muy lejos de Europa o los EE.UU. de América) forman parte de las llamadas naciones emergentes que tanta importancia tienen ante una necesaria recuperación de la economía mundial.

Claro que, nada en este país, es producto de la casualidad y mucho menos se debe, solamente, a la especial idiosincrasia del pueblo español. En realidad, durante la vigente legislatura, tanto el PP como el PSOE, con la inestimable “colaboración” de los separatistas de Catalunya y los casos de corrupción que han ido apareciendo, como hongos, afectando a todos los partidos del arco parlamentario ( salvo algunas pocas excepciones, en partidos minoritarios) junto a los sindicatos; han ido creando el substrato necesario para, con sus continuas acusaciones mutuas, sus rifirrafes en el Parlamento; su negativa a llegar a acuerdos en beneficio de la nación; la falta de respeto democrático de los partidos de la oposición por la decisión de las urnas (que dieron la victoria al PP) y el grave error de los dirigentes gubernamentales de no saber hacer uso de su gran mayoría en las dos Cámaras, para llevar a cabo la política que necesitaba España, a pesar de la férrea oposición de la Izquierda, que ha intentado impedírselo.

El efecto, una forma de gobernar impropia de un Gobierno que ostenta la gran mayoría en las Cámaras; el desconcierto del pueblo ante una política excesivamente pactista, poco decidida, contradictoria respecto a las promesas electorales, que ha sido incapaz de cumplir y la forma errante, indecisa, medrosa y falta de firmeza con la que el Ejecutivo de Rajoy se ha enfrentado, si puede decirse así, con el abierto desafío catalán, sin que se produjeran los efectos esperados de una reactivación industrial y un progreso sensible en el problema del paro; ha llevado, primero, al desconcierto y luego a la estupefacción, seguida finalmente, cuando se archivó la esperada reforma de la ley del aborto (defenestrando al ministro señor Gallardón), por desánimo, la indignación y la consiguiente desafección, que se manifestó de una manera harto expresiva en el gran bajón que sufrió el PP en las elecciones para el Parlamento Europeo, donde perdió más de dos millones de votos..

Hoy en día, aunque no nos podemos fiar de las últimas encuestas de El País, un periódico abiertamente contrario a la derecha y sumido en graves problemas de sostenibilidad; lo cierto es que, el progreso de los partidos populistas de signo izquierdista y el evidente desconcierto que se ha apoderado de la cúpula del partido en el Gobierno; agravados por los sucesivos casos de corrupción, que se han ido destapando dentro del propio partido; han puesto al señor Rajoy y a su gobierno a la defensiva, incapaces de reaccionar como debieran y ante las expectativas de sufrir una de las debacles electorales parecida a la que sufrió el PSOE en las pasadas elecciones del 20N del 2011.

Apenas si les queda tiempo para preparar las elecciones legislativas del 2.015 y mucho nos tememos que, el impulso del bloque de izquierdas va a ser imparable; salvo, puede ser, si el PP hace una catarsis de su Dirección y renueva, de una manera democrática, partiendo desde sus bases, mediante unas elecciones internas, la Dirección del partido; eliminando a todos los actuales dirigentes afectados, de una forma u otra, por los casos pendientes sobre la financiación irregular del partido e insuflando savia nueva, personas capaces, de probada honestidad y lo suficientemente preparadas para enfrentarse sin complejos con un enemigo que nunca ha dudado a la hora de poner en práctica el juego sucio y la deslealtad a España, cuando ha pensado que, con ello, tiene oportunidad de alcanzar el poder. El gran peligro de que ocurra un vuelco electoral que de el poder a Podemos es que, una vez instalados en la poltrona del gobierno, ya no hay medio de descabalgarlos de ella, como se viene demostrando en los regímenes dictatoriales de Venezuela, Bolivia, Cuba y el resto de países que se dejaron engañar por aquellos que se declararon “salvadores de la patria”.

España está en grave peligro. Las posibilidades de que se rompa su unidad y de que volvamos a los tiempos inseguros, caóticos y dictatoriales del “frente popular” de la II República, con sus luchas callejeras y asesinatos; aunque nunca pudimos pensar que fuera posible que volvieran; cada día que pasa, vistas las amenazas que se ciernen sobre nuestra Constitución; a muchos nos parece que tienen visos de volver a la actualidad de nuestro país. O así es como, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos con suma preocupación, como la España del centro se desmorona y se produce el renacimiento de la izquierda radical, que nos va a llevar al hundimiento definitivo de nuestra nación. Europa nos vigila.

CORRUPCIÓN Y SISTEMA
Manos Limpias, Manos Sucias, Manos Llenas, Manos Asesinas
Pascual Tamburri www.elsemanaldigital.com  3 Noviembre 2014

¿Nunca había visto nada así? Falta memoria: los escándalos de los 90 se llevaron por delante el socialismo y el centrismo en Italia… sin encontrar una solución.

Con tanto escándalo en los medios de comunicación uno se siente un recién nacido. O un extraterrestre; porque parece como si los españoles de 2014 hubiesen descubierto en los últimos meses la corrupción, que en cambio es un fenómeno ligado estrechamente a la democracia moderna (y según Platón a todas).

Un poco de "memoria histórica" bastaría. No pequeñas cosas como fue el Estraperlo de nuestra sacrosanta e impoluta segunda república o como pudo ser la Matesa de la parte más moderna y democratizante del franquismo, sino gran corrupción. En los años 90 del siglo XX hubo una experiencia muy parecida a la que hemos tenido en los últimos meses y a la que previsiblemente tendremos en los próximos: empezaron a surgir, sin aparente orden, casos de corrupción afectando a ciertas instituciones, ciertos políticos de segunda y tercera fila y ciertas empresas u organizaciones mercantiles que se beneficiaban de adjudicaciones o posiciones ilegales; luego se añadieron grupos criminales, corruptos y hasta terroristas y extranjeros que obtenían también beneficios económicos y políticos; luego se vio que también los líderes principales se beneficiaban y dirigían el entramado; luego se vieron afectados los principales partidos y se comprobó lo ilegal e inmoral de sus finanzas, y se vio que entre los que habían tenido poder había pocos o ningún caso de inocencia e ignorancia de la trama; surgieron alternativas políticas en medio del enfado de la gente, y dentro de los principales partidos se prescindió al menos en apariencia de los viejos líderes para renovar y rejuvenecer una imagen totalmente arruinada.

Parecía que el sistema político iba a cambiar por completo; de hecho inició un cambio importante que pudo ser decisivo; pero pronto las viejas formas, la vieja casta y hasta los viejos grupos retomaron el control, cambiaron algunas cosas en apariencia pero ninguna en sustancia y todo sigue como estaba: una gran clase de políticos profesionales, bien pagados y en muchos casos corruptos, ligados a empresas, a potencias exteriores o a organizaciones criminales. Es la historia de la trama Mani Pulite en Italia, pero parece –hasta ahora- un retrato de la corrupción española.

No es probable que Felipe González o José Luis Rodríguez Zapatero terminen en la cárcel; pero Bettino Craxi, gran defensor del primero, murió en exilio en Hammamet en Túnez por evitarla. No es probable que el PP desaparezca como lo hizo la DC igualmente centrista aunque más variada y menos pacata; pero también es verdad que no hay demasiados líderes, y mucho menos entre las jóvenes promesas que se las prometen muy felices, del nivel intelectual, cultural y político de Giulio Andreotti. No es probable que Izquierda Unida estalle por la corrupción, pero recordemos que en medio de Manos Limpias se descubrió que los comunistas del PCI las tenían tan sucias como el que más, corruptos en negocios y subvencionados por la URSS, y tuvieron que cambiar de nombre, de ideología renunciando al marxismo, y de líderes, para poder llegar al poder, de modo más tardío e incompleto de lo esperado; ellos son el PD de Renzi.

La lección de la corrupción italiana
Podemos aprender muchas cosas de Manos Limpias, ahora que lo nuestro parece estar sólo empezando. Muchas cosas ya han empezado. Otras aún son diferentes, especialmente lo relativo a las mafias, al populismo, a los separatismos y al terrorismo. Y en la España de hoy falta algo que fue decisivo en la Italia de entonces, o al menos pudo serlo tras las elecciones de 1994: una Derecha organizada, de principios, con líderes y planes.

En cuanto a la mafia y su vinculación con la política, quién sabe. El presidente Napolitano, comunista de toda una vida y presunto inocente, ha testificado en los últimos días sobre los supuestos acuerdos entre el Estado y Cosa Nostra para detener los atentados de los años 90. Hay atentados terroristas de hace 20, 30 y 40 años con claros efectos políticos y/o financieros que aún no han sido esclarecidos, o en los que lo único que se sabe es que… no fue autor quien fue acusado y condenado (sí, hablo también del atentado de Bolonia de julio de 1980, sí). Lo cierto es que por razones corruptas ha habido crímenes de muchos tipos causados por grupos criminales, por grupos terroristas, por servicios secretos y por potencias extranjeras. ¿También en España? Nadie ha dicho y menos demostrado que no.

En cuanto al populismo, es natural que Pablo Iglesias parezca en más atractivo que la vieja política. Es una cara nueva frente a un grupo de amigos que llevan juntos décadas. Usa formas nuevas y eficaces con naturalidad y soltura. Está exento de corrupción porque no ha sido político antes. Y además promete lo que la gente quiere oír, sea o no posible. Lo de menos es que sus ideas sean de extrema izquierda radical, que lo son; en los 90 en Italia y frente a los corruptos llegó al poder un "hombre nuevo" que recargó las ilusiones de muchos. Hoy sigue en política, ya no es nuevo y su nombre es Silvio Berlusconi. ¿Seguirá Podemos el camino de Forza Italia, ya que empieza por él? Veremos.

El gran problema que ahora algunos niegan
En cuanto al separatismo y el terrorismo seguramente el mayor error de Mariano Rajoy esta legislatura ha sido actuar (o no-actuar) como si nuestra crisis nacional fuese cuestión sólo de macroeconomía primero y después sólo de dinero y de robo. No es así, tenemos un problema grave, urgente y vital, uno que además no tenía la Italia de los 90. Es el independentismo regional, con sus efectos multiplicados por cuatro décadas de Constitución complaciente en lo peor y no aplicada en lo que de bueno podría tener. Hay quien quiere romper España. Hay quien está dispuesto a apoyarlos. El PP no puede negociar con ETA, no puede soltar a sus presos, no puede consentir ningún trato con esa gente ni con sus portavoces. No dudo que Borja Sémper y su generación en ascenso se sientan mal por la corrupción pero ¿qué dirían desde Gregorio Ordóñez hasta Manuel Giménez Abad los miembros del Partido Popular y de Unión del Pueblo Navarro, y hasta del PSOE de antes? Morirían dos veces, una por ver sus partidos corrompidos, y otra por verlos chalanear con los enemigos de España. Umberto Bossi y su Liga Norte no eran como Bildu ni como ERC… si acaso como Unió, pero Unió no es precisamente mayoritaria en la mesnada separatista. Por mucho que se solucionen la corrupción y la economía, si esta herida no se cura por ella pueden morir primero el PP y luego la democracia… además de la actual forma de Estado. ¿Queremos?

Imaginemos que alguien "polemizase con el viejo mundo liberal-democrático reprochándole su incapacidad de hacer frente a la nuevas exigencias del país… un amplio entorno en el que se ha extendido una serie de exigencias que pueden… resumir en una acusación precisa a la clase política en el poder: que es técnicamente inútil, carente de competencias específicas, que gobierna a partir de esquemas abstractos que ya no se corresponden con la verdadera realidad de la sociedad o que, cuando se corresponden, es con los aspectos peores y más anticuados, y que aprovechándose de ellos conserva un poder totalmente negativo sobre la maquinaria del Estado, de las autonomías y de los Ayuntamientos perjudicando su eficiencia y su funcionalidad y dañando a los nuevos grupos e inquietudes sociales que, bien o mal, representan el nuevo país". O que pidiese "un Gobierno eficiente y fuerte en una sociedad sin privilegios, donde cada uno pensase y decidiese en función de sus méritos… para hacer real una mayor justicia social" .

Hoy en España pensaríamos que estas cosas son parte del programa de Podemos y de las ideas de Pablo Iglesias; y seguramente las dice y puede que hasta las piense. Pero para comprender lo gracioso de su posición populista en medio de un sistema decadente y agónico le interesa leer al profesor De Felice para ilustrarse, y si no tienen tiempo al menos que escuche los discursos de Berlusconi en los 90, con los que puede identificarse; como lo hacían los socialistas, los comunistas y los centristas de aquí con los de allí. Por supuesto, sólo nos falta la Derecha. Pero todo llegará.

La estrategia del reptil
Ernesto Ladrón de Guevara TBN  3 Noviembre 2014

A estas alturas, todo aquel que haya leído mis artículos en “La Tribuna del País Vasco” ha podido sacar la conclusión de que una de las columnas vertebrales del nacionalismo secesionista, y de quienes quieren balcanizar nuestra nación desde inteligencias enemigas a España, es la educación como herramienta adoctrinadora, de la formación del “Espíritu Nacional”. Esto ya lo inventó Franco, que tiene magníficos discípulos.

Iré escribiendo en sucesivos artículos sobre esta materia. E incluso repetiré algún artículo anterior que puede ser paradigma de la cuestión.

En esta ocasión me voy a centrar en un reptil que ha ido serpenteando, venciendo dificultades, y logrando de forma pertinaz y con empeño digno de una causa diabólica, romper la Nación. Una nación constituida en su unidad territorial hace medio milenio, y que ahora unos irresponsables quieren destruir, aún siendo conscientes –pues no sufren ninguna lobotomía ni padecimiento mental aparente- del daño que producen a sus ciudadanos. Muchos de éstos tienen la razón obnubilada por la emoción, y no llegan a vislumbrar los padecimientos que seguirán a la destrucción de España y su unidad constitucional. Desconocen lo que es la falta de libertad bien porque no han vivido bajo una dictadura o porque han sido parte activa de un régimen en el que unos tienen la sartén por el mango y otros son súbditos bajo el silencio de los corderos, o de las sepulturas, como en el País Vasco hasta hace poco. Cuando ellos mismos sean víctimas de regímenes tiránicos, donde lo que prima es el territorio, los símbolos y las lenguas sobre los ciudadanos, serán conscientes del daño que han hecho, y sufrirán sobre sus carnes sus propios errores.

Se ha escrito mucho sobre el “arrepentimiento” de Sabino Arana en los últimos años de su existencia. Cuando, incluso, sufrió prisión. Dando por hecho que su enfoque españolista último fue un reconocimiento de errores. Nada cierto en ello.

Tengo un documento de un tal “Joala”, apodo de José Antonio de Arriandiaga, a Engracio de Aranzadi, que es una carta publicada en el diario Euskadi el 23 de julio de 1922, que revela las verdaderas intenciones de Sabino Arana, que, sin duda, han dado resultado casi cien años después:

La transcribo:
“Muy Señor mío:

Allá por el mes de agosto, escribía V. una carta proponiéndome un proyecto de venta o de publicación de ‘Patria’ por las calles de San Sebastián. Dignóse V. contestarme, y me decía al fin lo siguiente: ‘Digame con absoluta franqueza cuanto sobre este delicado asunto se le ocurra’, refiriéndose a la proyectada evolución al españolismo.

Sin detenerme un momento traté de contestarle a V. y escribí lo que a continuación verá V.; pero deseando quedarme con la copia, se me han ido días y días sin determinarme a ello. He ahí la razón de mi tardanza.

Y a buen seguro que tampoco hoy me hubiera puesto a ello, si no acabase de decirme Fabián de Izpizua que Luis Arana les dijo ayer en Guernica a Angel Zabala y a él, que cuando leyó que el Partido nacionalista iba a convertirse en españolista escribió a Grijalba diciéndole que se fijase bien en si Sabino se hallaba loco o no.

Esto me ha dolido, porque se ve que Luis cree, y así lo dijo ayer, que en donde nació la idea fue en la cárcel cediendo a tales o cuales circunstancias.

He tenido, pues, la ocurrencia de escribirle a Luis que no es así, y, en prueba, le remito lo que para V. tengo escrito desde el 22 de agosto.
[…]
¿A qué obedece, en D. Sabino, la determinación de matar un partido y fundar otro? ¿Al deseo de salir bien de la causa de que se hallaba pendiente? No; puesto que en diciembre, o sea cuatro o seis meses antes de su encarcelación, me dijo que, dentro de poco tiempo, íbamos a convertirnos en españolistas, y que, para ello, iba a dar a luz un Programa, el cual según él creía, haría mucho ruido entre gallegos, asturianos, etc; y sería por ellos aceptado con mil amores; esto aparte de que en el País vasco haría el efecto de convertir en nacionalistas a todos, que era lo principal. Mucha fue la viveza con que me hizo esa revelación.

Le pregunté, entonces, si ese Programa sería como el catalanista de Manresa y se me rió, porque, sin duda, supuso que yo me formaba una idea muy desventajosa de su futura obra.

Procuré, a fuerza de preguntas, enterarme de algo, pero no obtuve más que estas dos respuestas: una, que sean jueces en cada país sus hijos y no los extraños; y otra, que el servicio militar sea cumplido sin salir del país de cada uno; y súbitamente se calló como pesaroso de haber soltado prenda.

¿Qué se deduce de ahí? Que la evolución al españolismo fue concebida por él en el más completo goce de su libertad individual y en libérrima posesión de todas sus facultades cerebrales.

El haberla anunciado desde la cárcel hizo sospechar malamente de él, siendo así, como acabo de decirlo, que cuatro o seis meses antes de su encierro ya lo sabía yo, aunque ello nada me dió que pensar, puesto que no analicé debidamente sus palabras ‘vamos a convertirnos en españolistas’ pues no se me ocurrió que el Nacionalismo padeciera nada violento y mucho menos que se tratase de su muerte, sino que, al fin y al cabo, se trataba de un ardid que, como brotaba de tan privilegiado cerebro, había de ser ingenioso.
[…]
Hénos, pues, frente a un jeroglífico. Voy a intentar descifrarlo.

No es posible que tan perfecto caballero, tan gran patriota y hombre de tan suprema inteligencia, Padre del Partido nacionalista, por cuya vida ha estropeado, hasta no poder más la suya, nos proponga la muere de esta idea y nos induzca a que profesemos su contraria por arrepentimiento y porque haya adquirido la nueva convicción de que la verdad la representa el españolismo y no el Nacionalismo.

Nada de eso.
[…]
¿Cuáles son los futuros propósitos del Partido Nacionalista?
Lanzarse a la guerra, como único medio, en demanda del triunfo; pero, para ello, necesitaba dos cosas:
1º.- Propagación de doctrina y 2º.- en consecuencia, formación de ejército.

Propagación de doctrina.- Más de diez años que se la cultiva, ¿y qué prosélitos ha adquirido? Ocho mil, quince mil; total, una miseria.

Es evidente que al paso que vamos se habría menester treinta, cuarenta, cien o más años para lograr que, así como la mayoría del País llegó en un tiempo a ser carlista, llegase a ser nacionalista. Y dada la invasión que de día en día se acentúa. ¿Habría ya vascos dentro de cien años?
[…]
2º.- Formación de ejército.- Solo parte de Bizcaya conoce el nacionalismo; en cambio, ni Guipuzkoa ni Nabarra, ni Alaba la conocen. ¿Cuánto tiempo se necesitará para que lo conocieran los cuatro y llegasen a formar cuatro respectivos ejércitos nacionalistas, a la manera que conocieron el carlismo y formaron cuatro respectivos ejércitos carlistas?

Además: ¿Qué ejército sería indispensable para conseguir la independencia? Cuando menos, de treinta y cuarenta mil hombres; y, aun con ello, ¿se conseguiría lo deseado?
[…]
Y ahí está el quid de la cuestión; en esa desproporción entre ellos y nosotros. Y la solución solo está en que desaparezca esa desproporción. ¿Cómo?

Dándole un plan político a España que lo divida en trozos mil haciéndole perder la cohesión que entre sus regiones existe.

Y ESA ES LA EVOLUCIÓN AL ESPAÑOLISMO
¿Qué cómo? Pues deseando que el regionalismo prospere en nuestro País y cunda por España, estableciéndose pleitos y contiendas entre las diversas regiones o aislándose unas de otras de modo tal que no les importe la totalidad de España. [El subrayado es mío]

¿Y quiénes son los más interesados en que así suceda sino nosotros mismos? Por consiguiente, a la manera que aquí hemos propagado el Nacionalismo vasco sin conseguir la suficiente unión, propaguemos ahora el regionalismo vasco-españolista para que sea engendrador de diez, veinte o más regionalismos españoles y para que forme entre nosotros la deseada unión vasca que, fácilmente, por miras egoístas, habría de ser convertida en separatismo vasco.

¡Hagámonos, pues, españolistas con toda nuestra alma si hemos de ver triunfante al Nacionalismo vasco!

Empecemos, nosotros a ser regionalistas, y al ver nuestro hermoso Programa (porque, de hermoso no hay duda) ha de cundir, también entre ellos, el mismo espíritu, y de ese modo ha de conseguirse la debilitación del conjunto hispano y se nos ofrecerán coyunturas para ir intensificando más y más nuestro regionalismo hasta llegar a renegar de toda unión con las DEMAS (no se ría V.) regiones españolas; y el poder que hoy nos opone y que hace imposible nuestra independencia, se vendría por los suelos.
[…]”
De lo que se deduce que el único partido político que está consiguiendo su programa de forma astuta, sagaz, con paciencia de amanuense, es el PNV. Ese es el efecto de la España de las Autonomías. Conseguirán la independencia de Cataluña y País Vasco, y luego vendrán las demás. Y se logrará lo que fuerzas extranjeras han ido pergeñando. El despedazamiento de España y por ende de Europa. No sé si yo lo veré, pero mis nietos tendrán que emigrar. Eso, salvo que alguien piense más allá de sus intereses de mañana y haga algo para más allá de un año o un lustro.

Una expropiación autoritaria
Justino Sinova El Mundo  3 Noviembre 2014

La Generalitat ha redondeado su gestión de desatinos con una imposición a televisiones y radios para sumarlas a la campaña en favor de su consulta chapuza del próximo domingo. Más que un desbarajuste dictado por su confusión sobre lo que es la democracia y las reglas que impone, la orden dada por Artur Mas a los medios es un tic autoritario propio de un gobernante ajeno a las reglas de la democracia.

El presidente de la Generalitat se apoya en un artículo de la ley autonómica Audiovisual de Cataluña, el 82.1, que obliga a los prestatarios de servicios de comunicación audiovisual, o sea a los concesionarios de televisiones y radios que aún se consideran insertas en un servicio público que debe tutelar la Administración, a difundir gratuitamente los comunicados y declaraciones que el Gobierno "estime convenientes por causas justificadas de interés público". Este artículo es común a la legislación sobre los medios que dependen de un permiso administrativo, pero está pensado para casos de urgencia o necesidad pública, no para inventos políticos.

La deriva secesionista ha provocado problemas constantes y está a punto de desembocar el día 9 en una parodia de votación que esperemos que el Estado evite, no solo para que se imponga la ley, norma fundamental en la democracia, sino para que se impida un ridículo fabuloso. Pero hasta ahora, los daños causados ya son inevitables: la actividad obsesiva de la Generalitat ha distraídos a sus cargos del principal deber de ocuparse de los problemas reales de los ciudadanos que viven en Cataluña, ha dividido e irritado a la sociedad catalana hasta niveles insospechados, ha intranquilizado severamente a la sociedad española en su conjunto y ha lesionado la imagen y el crédito de España en el exterior.

Ante esas lesiones, las causadas a los medios de comunicación ocupan un segundo plano de importancia, pero retratan el talante de sus autores. Ya se ha informado en diversas ocasiones sobre la subordinación de la televisión autonómica a los dictados políticos de la Generalitat y especialmente a su obsesión rupturista con España, ya se han difundido noticias varias sobre subvenciones políticas a medios con la finalidad de encontrar una adhesión. Ahora, la imposición del mensaje a favor de la operación secesionista a los medios se añade a la panoplia de armas políticas concebidas para su sometimiento.

A ningún medio de comunicación regularmente sensato se le va a ocurrir descartar mensajes que avisen a la sociedad de urgencias, peligros o necesidades. Ni siquiera sería precisa una ley para tales casos. Pero ya que la hay, lo que se debe esperar de los gobernantes es que la usen con sensatez y para las finalidades previstas. Obligar a los medios a sumarse al arrebato independentista, que no es una causa de "interés público" sino un objetivo político de un sector, equivale a una expropiación autoritaria de una parte de su espacio. Y eso, a fin de cuentas, es un golpe al derecho a la información de todos.
 


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