AGLI Recortes de Prensa   Martes 4  Noviembre  2014

URGE UNA REFORMA
España, el país Nini
Antonio R. Naranjo www.elsemanaldigital.com 4 Noviembre 2014

Aquí sólo se ha probado a ahorrar en usted mientras se le metía un poco más la mano en el bolsillo; pero nadie ha intentado reducir el ingente gasto público superfluo caiga quien caiga.

El país necesita una profunda reforma, pero asiste a un combate entre inmovilistas con corruptos y revolucionarios insensatos.

El déficit en España alcanzará los 56.000 millones, lo que unido a una deuda consolidada idéntica al PIB y un paro del 24%, dibuja un escenario aterrador. Con agravantes. Porque esas cifras ignominiosas coinciden con el mayor esfuerzo fiscal de las empresas familiares y de los trabajadores por cuenta ajena y porque, además, se complementan con la reducción de las prestaciones de los servicios esenciales.

En otras palabras, nada mejora sustantivamente pese al asfixiante esfuerzo de los 14 millones de españoles y sus respectivas pymes que producen realmente, en el doble sentido de dar más que nunca a cambio de menos. Todo lo demás es cháchara, repuntes coyunturales positivos, datos estacionales incapaces de dibujar un escenario estable o, finalmente, mejorías artificiales fruto de una liquidez mayor del Estado por un procedimiento engañoso: no tiene más dinero real; simplemente se lo prestan de nuevo tras demostrar que está dispuesto a todo con tal de pagar la deuda previa.

Hay que preguntarse cómo es posible que, pese a ese titánico sacrificio (de unos pocos, a los que nadie presta atención porque son menos útiles para las homilías tertulianenses de la Sor Lucía Caram de turno), el panorama no mejore. Y sólo hay una respuesta: la austeridad no existe o, mejor dicho, sólo existe para esa porción productiva de la población cuya entrega no sirve para equilibrar las cuentas del Estado, sino para que éste demore la reforma de sí mismo y siga gastando en sus baratijas como en los buenos tiempos.

Confieso que no le veo remedio a esa suicidad tendencia a quitarle casi todo a los que producen para sostener lo improductivo, pues para lograrlo haría falta el imposible sacrificio reformista de quienes viven de ello: ni se conoce político que prescinda del infame parque temático del cacique paleto que le rodea (una montaña rusa de organismos oficiales, un tiovivo de observatorios, un delfinario de facultades, un tren de la bruja de convenios colectivos sultánicos) ni, tampoco, se identifica a gremio que renuncie a la parte de sus ´derechos´ que son meros privilegios legalizados para que el país tenga la única alternativa productiva digna de tal nombre: la que procede de la iniciativa privada y necesita de inversiones que sólo llegan del ahorro (inexistente) o del crédito (escaso, caro y absorbido por la Administración).

El PP, este PP, no tiene en la zona inguinal esos atributos imprescindibles para soportar la presión de los afectados (políticos, liberados, empleados públicos artificiales y loobys sindicales) consciente de que, además de ser lo justo, va a ser aplaudida por todos esos millones de ciudadanos anónimos que al carecer de una organización no tienen manera de mostrar su descontento ni de ejercer su presión pero, sin duda, aplaudirían con las orejas ese auténtico espíritu reformista.

Desde el pequeño comerciante hasta el trabajador por cuenta ajena, pasando por el dueño de una pyme familiar o el autónomo, se preguntan cada día cómo es posible que ellos paguen más impuestos, sufran el acoso de la Seguridad Social o de Hacienda, tengan menos poder adquisitivo, no alcancen a lograr un crédito y reciban menos servicios públicos que nunca en el mismo país donde su alcalde cobrar 90.000 euros, su ayuntamiento tiene el doble de los trabajadores necesarios con convenios que incluyen dentista y gafas gratis, o en su universidad sin alumnos se dedique hasta el 70% del presupuesto a sostener una estructura estéril de edificios inanes y tropas laborales innecesarias.

Multipliquen ese panorama por 17 autonomías, más de 50 diputaciones provinciales, 8.000 ayuntamientos y un número infinito de empresas, institutos, observatorios, centros, entes y demás bisutería del Bienestar del Estado y alcanzarán una conclusión sencilla: aquí sólo se ha probado a ahorrar en usted mientras se le metía un poco más la mano en el bolsillo; pero nadie ha intentado reducir el ingente gasto público superfluo caiga quien caiga.

El PP no lo ha hecho por miedo, pese a disponer en el inicio de una autoridad brutal fruto de una mayoría absoluta que ahora huele a gato muerto. Y tal vez porque es materialmente imposible esperar de una tropa de funcionarios liderada por un registrador de la propiedad con 35 años de servicio en la Administración que se corte la coleta a sí mismo.

En España la mitad de los tres millones de empleos públicos no proceden de los pilares de un Estado de Bienestar tradicional (Justicia, Seguridad, Defensa, Sanidad y Educación) y esa simple cifra atestigua el origen del problema: para emplear a alguien innecesario hay que crear algo que no hace falta, y en tal elemental evidencia reside la explicación a todos nuestros problemas.

Nos hemos tirado 36 años generando una selva pública insoportable, selva donde cada camada, por razones políticas e identitarias, ha metido a los suyos hasta consolidar un país inviable sostenido por cuatro ingenuos a la fuerza y por el parné prestado desde esa Europa a la que ahora ponemos a parir.

Sobra de todo, que además es la única manera de reforzar de verdad lo que hace falta (aquí convive un gasto desmedido en estructuras fútiles con un maltrato laboral a los profesionales realmente imprescindibles de la Administración, en una tabla rasa infame que por no prescindir del excedente denigra al necesario), pero nadie meterá jamás mano y mucho menos los que, según todo indica, vienen pegando fuerte.

Porque si lamentable es la flaccidez reformista de esta derecha montoriana con los dineros ajenos, penosa es la alternativa de las distintas izquierdas, desde la más afrancesada hasta la más revolucionaria: toda ella no sólo niega este diagnóstico del problema, sino que además propone como terapia una agudización de la enfermedad al grito -¿Quién no lo compartiría si fuera cierto que ése es el objetivo?- de que hay que defender "lo público".

La realidad es que el déficit español no procede del sostenimiento de los servicios para el usuario, sino de costear una estructura que agota en su existencia un presupuesto que dice gestionar en bien del ciudadano: sólo hay que ver, y es un ejemplo entre mil que cualquiera puede comprobar directamente leyendo los informes de la OCDE, cómo la universidad española -patéticamente instalada en el furgón de cola de los ránking internacionales- dedica más que la europea a su personal para entender la inutilidad del desmedido despilfarro.

Tenemos mucho de todo, malo y caro, pero los paganinis que nunca lo disfrutarán se ponen ovinamente al lado de quienes exigen el mantenimiento chillando que es por nuestro bien.

Sólo un Pacto de Estado que repartiera las adversidades electorales equitativamente tras hacer una auténtica reforma, ofrecería una esperanza hoy inviable. Porque ni el PP ni el PSOE están dipuestos a hacerlo en solitario o en equipo, y sus rivales populistas sólo se plantean lo contrario: crear rentas básicas universales y decirle a un nini que no supo estudiar y no puede trabajar pero tampoco lo intenta, que lejos de ser un poco responsable de sí mismo, es una víctima del sistema. Lejos de empoderar a la gente para que entienda dónde estás las responsabilidades y cómo buscar las soluciones, la adocenan más que nunca con un mensaje profundamente infantil de consumi fácil: tú no tienes responsabilidad en nada y ningún esfuerzo has de hacer. Que ya nos encargamos nosotros.

Este gigantismo administrativo, que incluye pletóricas metáforas como las oficinas de funcionarios de por vida enseñando al pobre españolito las excelencias del inestable trabajo autónomo, está además detrás de la corrupción, efecto derivado de un aparato desmedido e incontrolable donde es más fácil generar y esconder los abusos.

Para quienes contestan a estos análisis con un brochazo ideológico y una etiqueta barata, y también para quienes están dispuestos a hacer el esfuerzo intelectual de preguntarse siquiera si tal vez todo esto sea cierto, basta con poner un ejemplo práctico que todo el mundo contestaría en la intimidad con la misma respuesta:

Si tiene veinte euros en el bolsillo, ¿quién cree que los gestionará mejor? ¿Usted mismo o el concejal de Economía de su pueblo? En España, no hay dinero ni bolsillo ya, pero de ésos concejales husmeadores, con sus tropas correspondientes, vamos sobrados.

Sufrimos un fraude institucionalizado sí, y lo peor es que aplaudimos con los apéndices auditivos a quienes sólo vienen a incrementarlo. Con la pavorosa colaboración de quienes, además de engañar, quizá también han saqueado. Un país en ruinas, pues, un país Nini que ni espabila ni sabe cómo espabilar sin pegarse ocho tiros más en el pie. j

El clima político se convierte en el primer obstáculo para el crecimiento
EDITORIAL El Mundo 4 Noviembre 2014

EL DIARIO Financial Times dedicaba ayer el primer editorial de su edición impresa a España. En él reconocía que ahora «la economía española ha vuelto al crecimiento gracias a los esfuerzos de las empresas privadas, a la estabilidad bancaria tras el rescate, junto a la reforma laboral y la política fiscal del Gobierno de Rajoy». Lo hacía justo después de recordar que la corrupción es el segundo problema más importante para los españoles y que, por tanto, va a desempeñar un papel fundamental en las próximas elecciones: supondrá «una oportunidad para que los votantes castiguen a unos políticos que han mostrado una rapacidad despreocupada», que, además, ha emergido mientras el país estaba sumido en una grave crisis.

Financial Times decía ayer a la comunidad inversora que el principal problema que tiene España ya no es económico, sino político. Es exactamente lo mismo que destacó el Instituto de la Empresa Familiar, que abrió ayer su congreso anual en Alicante. El Instituto presenta cada año una encuesta realizada entre sus miembros sobre la situación política y económica. En esta ocasión, la percepción de la coyuntura económica ha pasado en los últimos doce meses de 2 puntos a 4,26 sobre 9, casi un aprobado que refleja el cambio a mejor de las perspectivas empresariales. Por el contrario, el Instituto suspende sin paliativos a la clase política, que aparece con una valoración de 1,08 sobre 9, por debajo incluso que los 1,66 puntos del año pasado.

Es el retrato de este país, que ha pasado de tener en vilo a la Unión Europea por su fragilidad económica a preocuparla por el descrédito de su clase política. Ante los procesos electorales que se avecinan estamos viendo que el hartazgo ciudadano está aupando a opciones radicales, como Podemos, muy peligrosas por su planteamientos para el progreso económico y social. La corrupción, junto con el órdago secesionista de la Generalitat, son los principales asuntos de los que hablan las firmas de análisis financiero y las agencias de calificación cuando se refieren a nuestro país. Y de sus comentarios dependen en buena parte las decisiones de los grandes inversores internacionales.

La desgracia es que esta crisis política se puede llevar por delante el esfuerzo que ha realizado la economía privada española en los años pasados. El Consejo Empresarial para la Competitividad (CEC), que agrupa a las mayores empresas españolas, presentó ayer un informe, denominado España 2018, en el que afirma que nuestro país podría crear 2,3 millones de empleos en los próximos cuatro años -es decir, rebajar al 14,3% la tasa de paro en ese periodo- si se acomete un «cambio radical» que permita avanzar hacia una economía de la innovación, la productividad y la competitividad.

Es un informe exigente del CEC, y a la vez optimista, que apuesta por incrementar el tamaño de las compañías para que les sea más fácil buscar nuevos mercados, por tener un mayor empeño en perseguir el fraude fiscal y laboral -calcula 1,8 millones de empleos sumergidos-, por acometer de una vez una racionalización de la Administración Pública y por aumentar la inversión en I+D. Los empresarios, los únicos que pueden crear empleo y generar riqueza, están convencidos de que son retos asumibles. Pero también hace falta un clima político sosegado sobre el que asentar este crecimiento. Y ahora eso parece casi imposible.

El PP, entre la soberbia y la rendición
EDITORIAL Libertad Digital 4 Noviembre 2014

La parálisis del Partido Popular ante los casos de corrupción que le afectan es un hecho evidente, pero la intervención de su secretaria general este lunes para hablar de estos asuntos fue una exhibición de inoperancia de tal calibre que obliga a dudar si estamos ante partido y un Gobierno que ya se han rendido a las circunstancias o si, por el contrario, asistimos a una demostración de soberbia política sin precedentes.

María Dolores de Cospedal no puede saldar semejante crisis, con una catarata de escándalos y un desfile de corruptos por los telediarios y los juzgados como en los peores tiempos del felipismo, afirmando tranquilamente que su partido "ha hecho lo que podía hacer". Más aún, la secretaria general del PP considera que su partido no tiene por qué realizar ningún cambio interno, puesto que con suspender de militancia a los imputados y "tomar todas las medidas necesarias", que nadie salvo ella ha visto, es más que suficiente.

Parecía imposible, pero Rajoy ha cedido a Pedro Sánchez la iniciativa en la lucha contra la corrupción, lo que no está mal, tratándose del secretario general del PSOE, el partido más corrupto en términos históricos y que, todavía hoy, sigue enfangado en todo tipo de latrocinios, como acredita sobradamente su demarcación andaluza. Sánchez, al frente del partido que decretó la defunción de Montesquieu, asegura ahora que acabará con la partitocracia en la Justicia, pero la falta de agallas (o el exceso de altivez) de Rajoy para atacar de lleno el problema de la corrupción política es tan acusado que hasta el líder socialista suena creíble a su lado.

Como suele ocurrir, Esperanza Aguirre es la única dirigente popular consciente de la gravedad del problema y con la inteligencia y la voluntad política necesarias para hacerle frente con todas sus consecuencias. Sus medidas de choque para combatir la corrupción, entre las que sólo se echa en falta la necesaria despolitización del Poder Judicial, es un paso en la buena dirección ante el electorado popular, claramente desencantado tras los últimos escándalos, y el mejor remedio contra el ascenso de los populismos de ultraizquierda, muy presentes en Madrid.

La tesis del consejero áulico del PP, según la cual el ascenso electoral de las fuerzas radicales de izquierda es un espejismo de frikis a los que no conviene prestar atención, puede llevarse por delante las esperanzas de Rajoy de renovar su victoria en las urnas dentro de un año. La estupefacción con la que han recibido en La Moncloa y en la calle Génova el último sondeo del CIS ha debido de ser tan traumatizante que la vicepresidenta, bajo cuya responsabilidad opera el órgano demoscópico del Gobierno, ha decidido retrasar su publicación, mientras se aceleran previsiblemente los trabajos de cocina para que el resultado sea digerible.

En todo caso, las encuestas reflejan la tendencia general de un electorado sobrepasado por los continuos escándalos de corrupción y por la manifiesta incapacidad del Gobierno para liderar una verdadera respuesta que devuelva la credibilidad al sistema, amenazado por la emergencia de fuerzas extremistas dispuestas a dinamitarlo.

Regeneracionismo vs. revolución
Sólo la derrota puede traer la cura al PP
Guillermo Dupuy Libertad Digital 4 Noviembre 2014

Nunca me ha gustado aquella máxima revolucionaria del "cuanto peor, mejor", ni siquiera creo haber incurrido nunca en eso que Julián Marías llamó "el prejuicio de la medicina amarga", consistente en considerar que toda medicina ha de tener sabor inevitablemente desagradable. Pese a ello, me temo que no es realista albergar esperanza alguna de que el PP vuelva a ser un referente para los principios liberal-conservadores de este país sin sufrir antes una clamorosa e inquietante derrota que le desbanque del gobierno.

Esa derrota del PP, sin la cual no creo posible que haya catarsis alguna en este partido envilecido, no por deseada deja de resultarme amarga. Significa que la envilecedora decadencia que estamos sufriendo podría ser sustituida dentro de un año no ya por el PSOE, cosa que no implicaría sustancial cambio alguno, sino por algo aun más devastador, como sería un Gobierno comunista disfrazado con los ropajes del no menos indeseable populismo.

Con todo, y a pesar de ese riesgo, sigo considerando que no debemos renunciar a la regeneración por temor a la revolución y que no hay mal mayor que la continuidad del zapaterismo bajo siglas del PP. Una nueva legislatura en la que siguiera imperando esta corrupción ideológica, de cuya mano, por cierto, se han desarrollado sus casos de corrupción económica, será sin duda menos mala para España que la delirante, empobrecededora y liberticida acción de un Gobierno de Podemos. Pero esa persistente corrupción, si bien retrasaría, en modo alguno eliminaría la posibilidad de Podemos de llegar, más adelante, al Gobierno.

Aunque suscribo todo lo que mi admirado Carlos Alberto Montaner dice en su artículo, contraponer y señalar como preferible la corrupción de "la casta" al populismo de Podemos, tal y como hace su título, tiene tan poco sentido como contraponer la enfermedad a sus síntomas. Los comunistas de Podemos serán mucho peores, ciertamente, pero no dejan de ser consecuencia de los males de la casta. Bien es cierto que Montaner se refiere exclusivamente a la corrupción económica y no a la corrupción ideológica, que a mí más me preocupa y bajo la cual un Gobierno supuestamente liberal-conservador gasta, sube los impuestos, nos endeuda e interviene la economía tanto o más que sus antecesores socialistas.

Si desde un Gobierno supuestamente de centroderecha se nos dice que no tenemos un sector público sobredimensionado, que el problema financiero del Estado no está en su gasto excesivo sino en su falta de ingresos, y si este recetario socialdemócrata no logra, como sigue sin lograr, sacarnos de la crisis, no nos debe extrañar que se desarrollen y saquen provecho electoral quienes quieren llevar ese recetario a sus más calamitosos y aun delirantes extremos.

Me hubiera gustado que la catarsis del PP viniera espoleada por el regeneracionismo democrático, cuyas formaciones obtuvieron más respaldo en las pasadas elecciones europeas que el obtenido por Podemos. Pero el espectáculo de división, depuraciones y espantadas que está ofreciendo el regeneracionismo hace más difícil que la deseable derrota del PP no signifique ahora la indeseable victoria de los comunistas. Con plena conciencia de ese riesgo, ya sea nulo, pequeño o grande, creo que la prioridad sigue siendo la derrota de este irreconocible Partido Popular mediante el respaldo a Vox, Ciudadanos o UPyD. Lo demás es renunciar a curar el enfermo por temor a que lleguen los que consideran que la solución está en matarlo.

Corrupción: menos floritura y más mano dura
Willi Sánchez www.lavozlibre.com 4 Noviembre 2014

Profesional en una empresa privada y liberal convencido

El Gobierno de España anuncia un nuevo 'Pacto contra la Corrupción', mientras recuerda el asunto de los ERE a los que le señalan con lo de Gürtel o el púnico Granados… más de lo mismo, a esta peli la llamaría 'La política de la marmota'. Lo de siempre, vamos.

La corrupción política es una lacra social, una tomadura de pelo descomunal a los ciudadanos que soportan ese atraco a mano armada mensual que los más tecnocráticos llaman IRPF y los más retorcidos “contribución al Estado”. Si solo fuera eso… resulta que en esta democracia tan liberal y tan parlamentaria, después de descontar al contribuyente “ierrepeefes”, cuotas de la Seguridad Social, contribuciones para el subsidio de desempleo y otras formas utilizadas para evitar la palabra IMPUESTO, aún le atizan un 21% de casi todo lo que consume para cubrir sus necesidades cotidianas.

Hace poco escuché que la corrupción política en España se había llevado por delante unos 40.000 millones de euros públicos, el afamado contertulio radiofónico no especificó el límite temporal de tan asombrosa cifra, pero en cualquier caso, se me ocurren montones de maneras diferentes de gastar ese dinero, antes que invertirlo en mansiones, coches de lujo o cuentas en bancos suizos a nombre de salvapatrias, juerguistas de morro fino y caraduras engominados.

La desconfianza en nuestras Instituciones es alarmante y el descrédito de nuestro país es un desastre en un mundo que basa el desarrollo económico en criterios de confianza.

Pero es de buen liberal y persona responsable ejercer siempre una sana y desacomplejada autocrítica, pues antes de concluir que la culpabilidad recae solamente en el que tiene delante, es un ejercicio saludable analizar si el comportamiento propio ha contribuido de igual manera a tan aberrante dislate institucional.

¿Es acaso menos culpable la prensa, que durante tantos años ha mantenido cierta información en secreto y que hoy nos dosifican, como un cuenta gotas perverso, en función de prebendas, cuotas publicitarias o leyes favorables?

¿Es acaso menos culpable un juez que atiende la llamada mafiosa de algún dirigente político y desmenuza su dignidad protegiendo su futuro en una próxima remodelación de personal?

¿Es acaso menos culpable aquel empresario que, incapacitado para desarrollar su negocio obedeciendo las leyes del mercado, ha preferido atajar el camino por la vía del discreto sobrecito?

¿Es acaso menos culpable aquella persona que paga los servicios de un autónomo “con o sin factura”, según convenga en cada caso? ¿Y el autónomo/empresario que ofrece esta posibilidad, sin la más mínima limitación ética?

¿Es acaso menos culpable aquel ciudadano que simula una baja médica, recibe ayudas que no le corresponden o decide unilateralmente la gratuidad del transporte público?

Entre todos hemos contribuido a que en España, el que no comete fraude, no engaña al ajeno o no paga a algún político sea el “tonto de la película”, no es nada extraño en un país que hizo del robo, la mentira y el fraude todo un género literario. A los españolitos de a pie nos viene muy bien tener a mano tantísimo político en cargo público, repartido en tropecientos niveles administrativos, para exculpar todas nuestras penas culpando de todo a “la casta”, que no es más que el fiel reflejo de una sociedad desestructurada, egoísta, indigna y con los niveles educativos más bajos de todo el mundo occidental.

Y a río revuelto, ganancia de pescadores; emulando los errores cometidos en la primera mitad del siglo XX, los ciudadanos se abrazan al primer listillo populista , lleve éste tupé cortinero, uniforme militar con cara de misionero o coleta, qué más da, si de lo que se trata es de manipular a las masas llamando la atención con una imagen destacable frente a las demás. Su mensaje es claro: “esto no nos gusta, lo vamos a cambiar” a golpe de deseos ciudadanos transmitidos en encuestas de opinión. Al menos en el siglo XX el populismo totalitario aportaba Ideas y maneras, lo de hoy se escapa a mi entendimiento, pero en fin, esta es la democracia, es lo que quiere eso al que algunos quieren llamar “pueblo”.

Dicen que no tenemos remedio… y yo lo comparto, pero el hecho de no tener remedio como sociedad, no significa que un Gobierno deba abandonar sus responsabilidades anunciando nuevos “pactos” publicitarios e insustanciales que, una vez más, no van a servir para nada.

A mi, como simple ciudadano sin formación jurídica, se me ocurren algunas cosas que se pueden hacer: delimitar mandatos a 8 años, centralización de las competencias relativas a Concursos públicos y licitaciones de cualquier ámbito, Listas electorales abiertas, que gobierne siempre el partido más votado, asegurar el cumplimiento íntegro de las penas en condenas por corrupción, inhabilitación de por vida para ejercer cargo público, imposibilidad de indulto, responsabilizar subsidiariamente a los partidos que han colocado al corrupto en el cargo pervertido, no prescripción de delitos relacionados con la corrupción… menos floritura y más mano dura con el que ose “meter la mano” en el dinero más sagrado que existe en una mación, el que el Estado usurpa a los ciudadanos por medio de la fuerza y sin contemplaciones de ningún tipo.

El Gobierno propone pactos estúpidos, mientras populistas de medio pelo arriman el ascua a su sardina electoral… como bien dijo Sir Winston Churchil: "Lo único que hace falta para que triunfen los malos es que los buenos no hagamos nada", entiéndase la frase en el contexto actual.

La preocupante indiferencia de España y Occidente ante su destino
Vicente Baquero www.gaceta.es 4 Noviembre 2014

La sensación que producen una serie de hechos, actitudes y falta de respuesta colectiva, tanto de los dirigentes, de las instituciones esenciales, así como la indiferencia de los propios ciudadanos ante los desafíos que está sufriendo la sociedad occidental en general, resulta inquietante, sobre todo para aquellos que nos habíamos educado y participado de esos valores que precisamente dieron a estas sociedades, las que participaron de esa cultura occidental, el mayor nivel bienestar y libertad para el mayor número de personas jamás alcanzada por ninguna otra civilización en la historia.

No nos engañemos, no es solo un problema de España, ni tan siquiera de Europa, es de Occidente en general, aunque es en Europa donde la degeneración y la falta de convicción ante la descomposición interna o las agresiones tanto ideológicas como físicas es más acusada.

Da la impresión de que amplios e influyentes sectores de nuestras mismas sociedades están decididas a suicidarnos, para lo cual se trata de erosionar la credibilidad y validez de los principios de nuestro sistema, que obviamente tiene muchos defectos que habría que erradicar y muchas injusticias que corregir, pero que sin duda es el mejor que se ha diseñado para la mayoría de los hombres hasta el momento. No cabe duda que aquí se aplica el viejo dicho de que lo mejor es enemigo de lo bueno…

Seamos realistas los cambios profundos llevan siglos y no son de evolución lineal, hay momentos de progreso y de retroceso, estamos jugando con una cuestión muy peligrosa: la involución de nuestro sistema nos llevaría al colapso de nuestro mundo tal como lo conocemos, nos llevaría de nuevo y no exagero, a una edad oscura de barbarie e ignorancia, no hay soluciones validas en la utopías sino al fin sufrimiento y muerte. Quizá sea una maldición la que nos lleva a la autodestrucción, masoquismo social, fomentado por las ambiciones del minúsculo egoísmo humano en busca de poder en unidades políticas más pequeñas donde sea más fácil alcanzar la categoría de ministro o presidente que en colectivos más universales (Escocia, Cataluña, País Vasco, Bretaña, Córcega, Flandes…). El terror a la globalización nos lleva a la añoranza del tribalismo.

Esto ha ocurrido en distinta medida y obviamente desde distintas cotas de valores, bienestar y justicia, en épocas anteriores de la historia, desde Europa hasta China. No estoy hablando de teorías: desde la caída del Imperio Romano, con todos su defectos, se tardaron en Europa más de mil años en alcanzar los rudimentos sociales, económicos, políticos, del pensamiento y conocimiento tanto en las ciencias como en el mundo de las artes.

El llamado progreso no es ni mucho menos un proceso necesario y progresivo, ni siempre ascendente ni continuo, depende en gran medida de la inteligencia y voluntad de las generaciones que lo impulsan y de la convicción que dichas sociedades tengan en sí mismas y en su valor y capacidad de esfuerzo. El actual momento apunta desgraciadamente a decadencia y disolución.

Lo que nos lleva a plantear el tema que nos preocupa, en el pasado las decadencias y ascensos han sido relativamente lentas, de manera que cada generación se iba adaptando al cambio de nivel de bienestar y limitaciones de una manera paulatina, salvo choques brutales repentinos en algunos momentos y lugares; las poblaciones iban acostumbrándose paulatinamente a las nuevas situaciones. ¿La crisis actual evolucionará lentamente o con los nuevos sistemas de comunicación e interconexión inmediata entre todo el mundo será repentina y general?

La época de Rajoy toca su fin. Urge recambio
Lo que se nos avecina puede ser una verdadera catástrofe para España
Miguel Massanet  www.diariosigloxxi.com 4 Noviembre 2014

Es posible que las encuestas no sean todo lo fidedignas que a todos nos gustaría que fueran; tienen su margen de error y, en algunos casos, quizá estén amañadas con fines políticos para favorecer a unos partidos en perjuicio de los otros; pero, señores, es lo que hay. Si me apuran, no sería necesario que la práctica totalidad de ellas indiquen un gran recorte de votos para los dos partidos principales del reino, el PP y el PSOE, y un vertiginoso ascenso de la izquierda, principalmente de esta nueva formación, Podemos, que en unos pocos meses ha conseguido situarse por encima de los partidos tradicionales cuando, según informaciones recientes, han sobrepasado a los socialistas y se sitúan a cuatro puntos de los populares; sencillamente, porque se siente en el pulso de la calle, se percibe en cada conversación y se ratifica en todas las informaciones escritas, televisivas y radiofónicas del país. No vale hacerse falsas ilusiones, confiar en un milagro electoral o pensar que, dejando pasar los meses, permaneciendo indiferente a la realidad; se va a lograr que, esta marcada tendencia del pueblo español a abandonar lo que, para la mayoría, no es más que un estercolero de corrupción, incapacidad, incompetencia y sinvergonzonería, sufra un cambio súbito hacia un retorno a la pasada ortodoxia política. Nada hay más improbable.

Por mucho que nos cueste aceptarlo, lo que se nos avecina puede ser una verdadera catástrofe para España y los españoles, una reacción visceral del pueblo, sin lógica ni otra explicación razonable que el cansancio ante la percepción generalizada de que la corrupción invade todos los rincones de la política; el convencimiento de que los partidos políticos han dejado de representar a sus afiliados y simpatizantes; la evidencia de que los sindicatos se han convertido en un nido de arribistas y que la clase política está podrida. El pueblo está convencido de que, en esta piel de toro, todo va dando bandazos y nadie, absolutamente nadie, parece ocuparse de otra cosa que de enriquecerse, alcanzar el poder y olvidarse de sus obligaciones hacia aquellos que los votaron para que se ocuparan de sacar a España de su precaria situación interior y exterior. Muchos pensamos que aquel mandato que se les dio, no ha servido más que para que se enzarzaran entre ellos en discusiones bizantinas, descalificándose unos a los otros y lanzándose acusaciones mutuas, sin pararse a mirar lo que cada uno de ellos oculta en la mochila de sus errores y corruptelas.

Esta huida hacia ninguna parte de una ciudadanía desengañada, dolida con sus gobernantes, acuciada por la falta de trabajo y convencida de que, de seguir por este camino, el futuro que se presenta no puede ser más desolador; puede estar abocada a una especie de estampida, un pánico irreprimible a caer en una crisis mayor y una tendencia a agarrarse a cualquiera que les prometa seguridad, trabajo, ayudas, honestidad y, en especial, acabar con una sociedad en la que parece que quien no roba, estafa, se corrompe, especula o se vale de su posición privilegiada para enriquecerse, no tiene nada que hacer y debe resignarse a vivir de las sobras de los grandes y poderosos.

Este panorama entraña, para España y sus habitantes (de mantenerse así) el grave y evidente peligro de que, en las próximas legislativas, triunfara en las urnas un gobierno de extrema izquierda, al estilo de Podemos, antidemocrático y totalitario, que echara por la borda todo el esfuerzo que se ha estado haciendo durante los más de seis años de crisis, a fuerza del sacrificio y privaciones de todos los españoles. Estaríamos al albur de que unos visionarios, guiados por utópicos e irrealizables proyectos igualitarios y presuntamente beneficiosos para España , basados en obsoletas y desacreditadas ideas revolucionarias, ya superadas en todos los países civilizados y desarrollados del mundo; con unas propuestas trasnochadas de un modelo económico, pretendidamente de cariz social pero, a todas luces impropio, insostenible, retrógrado y contrario al que puede conducir al país a salir de la crisis e integrarse, con posibilidades de competir, en el mercado europeo y mundial.

Nadie debe dejarse engañar por “falsos profetas” con ideas basadas en un retorno a épocas de miseria y opresión; nadie debe pretender regresar a la dictadura del proletariado, con un recorte de libertades y derechos individuales y con el señuelo de un falso igualitarismo que, la experiencia de la Historia, ha demostrado que, en los países donde se ha impuesto, sólo se ha conseguido que la ciudadanía se iguale en la miseria y la pobreza y sólo es útil y beneficiosa para que unos cuantos capitostes, como sucede en los países sometidos a dictaduras comunistas, consigan enriquecerse a costa de las penurias del resto de ciudadanos; como está sucediendo en Cuba, con la familia Castro, que posee una de las fortunas más saneadas del mundo, mientras sus ciudadanos viven en un régimen de opresión, escasera, falta de medios, censura de la información y vigilancia y control por el poder de sus vidas. Todos aquellos que han tenido la desgracia de tener que vivir bajo un régimen semejante, saben el precio que han tenido que pagar por esta pretendida “justicia social”.

Si el PP quiere romper esta deriva, si todavía queda en el partido alguien con sentido común, capaz de darse cuenta de que, sin someter a toda la cúpula directiva a una radical renovación, prescindiendo de sus actuales componentes; para dar paso a otros, limpios de cualquier antecedente sospechoso respecto a su historial personal, de honradez probada y preparación adecuada, que, mediante un proceso democrático y partiendo de las bases del partido, sean elegidos mayoritariamente para asumir la responsabilidad de la dirección de la formación y poner todo su empeño en sacar al PP de su actual indefinición política, corrupción y desviaciones de las líneas éticas y morales, a que le han conducido sus actuales dirigentes, con el señor Rajoy al frente; con el objetivo prioritario de lavar su imagen, recobrar la confianza de los millones de simpatizantes y afiliados que lo han ido abandonando, defraudados y hartos de ser engañados, para comenzar a recuperar el terreno perdido, de modo que, en el escaso tiempo que le resta hasta las legislativas de finales del 2015, puedan rescatar una parte importante de su electorado y sean capaces de dar una sensación de honradez, seguridad, confianza y capacidad para llevar al país hacia las metas de recuperación de las que nunca se debió apartar.

El señor Rajoy debe empezar a reflexionar sobre qué es lo que más precisa España, su partido y la ciudadanía española y darse cuenta de que su tiempo de ceder el mando ha llegado. El empecinamiento en mantenerse en el machito, el ignorar que ha llegado el momento de ceder el testigo a alguien que no soporte sobre su espalda el abrumador peso de tanta corrupción, de tantos incumplimientos de promesas y, a la vez, este libre de los errores cometidos en la forma fatal de enfrentarse al desafío soberanista catalán del actual Presidente (que lo han situado en una posición insoportable) que, de insistir en mantenerse en su puesto, puede llevar a España y los españoles a una posición insostenible, abocados a verse superados en las urnas por unas izquierdas ( IU ya dice que irá del brazo con Podemos) radicales que intenten llevar a cabo sus políticas económicas, enfrentándose a Europa, dejando de pagar la deuda, y llevando al empobrecimiento a todo el pueblo español y a la, más que posible, separación de la Europa comunitaria. O así es como, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos necesario que el PP entre en catarsis para salir remozado de ella para luchar contra el cáncer de la izquierda española.

Soraya, entre Rosie Ryan e Iznogud
Kiko Méndez-Monasterio www.gaceta.es 4 Noviembre 2014

La vicepresidenta ensancha sus ambiciones sin medida, empeñada en rebasar el evidente tope de su propia incompetencia.

Hace años que escribo yo, con malicia ingenua, que Soraya me recordaba al visir Iznogud, el que quería “ser califa en lugar del califa”en los cómics siempre geniales de Goscinny. La ingenuidad mía era fruto de un error de juicio sobre el califato, que lo creía yo algo más asentado y prudente, pensando que lo del puro y el Marca era una simple caricatura. Me equivocaba, en fin, porque Mariano se revela cada día más como ese dirigente cansado y fatalista, indolente e incapaz siquiera de imaginar la tormenta perfecta que le espera al final de su legislatura, como una flota de Prestiges agazapados en la ría. Lo que no sabemos es síSoraya Iznogud estáfrotándose las manos viendo como sus estrategias de salón van dando resultado, o si ya empieza a darse cuenta de que, cuando colme su ambición, el cuento dejaráde tener tanta gracia. Es el tributo que hay que pagar por ver cumplidos nuestros sueños.

Poco después del aquelarre naïf del 68, cuando medio mundo empezaba a exaltar la adolescencia como un valor -el acné como una virtud-, David Lean filmó La hija de Ryan, una película reaccionaria donde -al contrario de lo que vendía la cocacola y la intelectualidad- los sueños juveniles no eran el pasaporte a un mundo feliz, ni todo el universo se explicaba conforme a los deseos propios. Un sacerdote irlandés se lo recuerda a Rosie, jovencita pizpireta, consentida y mimada por su dinero y su belleza, convencida de que el pueblo entero habrá de rendirse a sus encantos. “Rosie, no alimentes tus deseos. Sé que no puedes evitar tenerlos, pero no los alimentes, o te aseguro, ¡como hay Dios!, que algún día encontrarás lo que deseas.” Pero ni caso al sacerdote, ni a David Lean, ni al sentido común. La vicepresidenta ensancha sus ambiciones sin medida, empeñada en rebasar el evidente tope de su propia incompetencia. Revestirse de tecnocracia en tiempos convulsos es como pretender mantener la decencia jugando a la pirámide del amor.

Lo sabe bien el brujo de Arriola, que ha logrado convencer al PP de que son incapaces de ganar unas elecciones, y que todo el poder que acumulan es sólo porque el PSOE se lo ha prestado por incomparecencia. El sociólogo izquierdoso, en su papel de Saruman, se ha dedicado durante años en ir disolviendo los principios de los populares hasta convertirlos en multicolores. Pero, a la vez, se le ha ido la mano creando un ejército de orcos con coletas, apoyado a su vez por empresarios troskistas de comunicación y dinero venezolano e iraní. En este escenario tolkeniano -por el lado de Mordor- contemplar las pequeñas intrigas de Soraya y sus secuaces -algunos aficionados en exceso a los reconstituyentes químicos-, es lo más parecido a ver cómo se proponen sanciones administrativas para los que participen en revoluciones o en cargas de caballería. En eso estamos.

Cospedal
FERNANDO BAETA El Mundo 4 Noviembre 2014

A día de hoy sigo pensando sobre María Dolores de Cospedal y sobre el Partido Popular lo mismo que ya escribí el pasado sábado en ELMUNDO.es en un artículo titulado '¿Perdón?'

Escribí entonces, y repito ahora, que no entendía ni me parecía de recibo el empeño de algunos líderes populares en entonar el mea culpa, en reclamar el perdón por sus errores y el rasgarse las vestiduras por la fosa séptica sobre la que estaba asentado su partido; decía el sábado y sigo diciendo hoy que los políticos además de pedir perdón, que está muy bien, deben dimitir.

Y sobre María Dolores de Cospedal me preguntaba, y me sigo preguntando, por qué se escandalizaba con todo lo que estaba ocurriendo en los aledaños de su partido y no lo hizo mientras pagaba al ex tesorero Luis Bárcenas su nómina todos los meses cuando teóricamente ya no trabajaba en el partido; ni cuando le mantenía además coche, chófer, despacho y secretaria sin tener, aparentemente, relación laboral alguna; ni cuando le pagaba "en diferido" el finiquito; ni tan siquiera cuando uno de sus hombres de confianza en Castilla La Mancha -el ahora procesado José Ángel Cañas- le firmaba al malvado Bárcenas un recibí de 200.000 euros con los que Sacyr a cambio de apoyar la campaña electoral de las autonómicas de 2007 pretendía hacerse con el contrato de recogida de basuras de Toledo.

No cambiaría nada nada lo anteriormente escrito incluso después de haber leído -y lógicamente publicado- la larga carta que la actual secretaria general del Partido Popular y presidenta de la Comunidad de Castilla La Mancha envío este domingo a ELMUNDO.es. Salvo un dato.

Como ella afirma en su misiva me equivoqué en la fecha en la que ella ganó las elecciones autonómicas: di a entender que fue en 2007 cuando fue en 2011 y, lógicamente, los presuntos 200.000 euros debieron contribuir a la primera campaña y no a la segunda; en cualquier caso, tanto en 2007 como en 2011 ella era la presidenta del partido en la región castellano manchega.

En dicha carta, María Dolores de Cospedal reclama su derecho a escandalizarse y se centra en las resoluciones de la Administración de Justicia relacionadas con ella y con el ex tesorero del Partido Popular. Me reprocha la secretaria general del PP que no haga mención en mi artículo a que Luis Bárcenas está en la cárcel por no explicar el origen de 40 millones de euros que tiene en cuentas suizas, ni que tampoco hable de las dos demandas de protección del honor que ha interpuesto contra él.

Pues vamos a ello.
Que Luis Bárcenas está en la cárcel es algo sobradamente conocido. Y que se hizo con 40 millones de euros mientras trabajaba en exclusiva para el PP también lo sabe todo el mundo. Pero dicho queda.

La primera de las dos demandas de protección del honor a las que hace referencia la secretaria general popular fue por los llamados 'papeles de Bárcenas', -publicados por EL PAÍS- en los que se detallan todas las entradas y salidas de dinero de la presunta Caja B del PP; la segunda demanda fue por el artículo de Pedro J. Ramírez en EL MUNDO titulado 'Cuatro horas con Bárcenas'.

En la vista de la primera de las demandas, que se vio en el Juzgado de Primera Instancia número 4 de Toledo, el ex tesorero reiteró, como constaba en la contabilidad de la citada Caja B del PP, que había entregado a la secretaria general 25.000 euros en unas dependencias del Senado, utilizando la expresión "la mano que te dio el sobre". Finalmente, el pasado mes de diciembre, el juzgado, que no tenía capacidad para investigar la veracidad de las anotaciones, calificó dichos documentos como "una intromisión ilegítima" en el honor de Cospedal, aunque desestimó la demanda interpuesta porque no había pruebas de que fuera Luis Bárcenas el que proporcionó dichos papeles a EL PAIS.

Respecto a la segunda demanda, cuya vista estaba señalada para finales del pasado mes de julio, fue el representante legal de la presidenta de Castilla La Mancha quién pidió, en el último segundo, la suspensión de la misma. ¿Por qué? Lo cierto es que el juez Ruz, que ve la causa contra Luis Bárcenas en la Audiencia Nacional, ha avanzado sobremanera en la autenticidad o no de los apuntes contables que aparecen en los papeles del ex tesorero. Es más, algunas fuentes jurídicas señalan que más del 90% de estos apuntes estarían confirmados; entre ellos 12.000 euros entregados en dos sobres al ex gerente del PP, Cristóbal Páez, y que aparecen en los apuntes contables, curiosamente, muy cerca de los presuntos 25.000 entregados a Cospedal, que siempre ha negado haberlos recibido.

En cuando a la relación laboral de Luis Bárcenas con el PP, escribe la secretaria general en su carta que el Juzgado de lo Social número 16 de Madrid ha desestimado la solicitud de indemnización de 905.353 euros solicitada por el ex tesorero.

Lo que no dice en la carta es que la magistrada Maria José Ceballos, y copio literalmente la información publicada por María Peral en ELMUNDO.es el pasado 18 de julio, destaca que entre abril de 2010 y enero de 2013, cuando fue dado de baja en la Seguridad Social, Luis Bárcenas cobró mensualmente 21.000 euros netos pero no realizó trabajo alguno para el PP. Utilizaba "autorizado expresamente" por el PP una "dependencia" de la sede de Génova, tenía a su disposición un coche con chófer y usaba un correo electrónico del partido. Y añade que la magistrada subraya que, pese a no prestar servicios al partido, Bárcenas fue dado de alta en la Seguridad Social en abril de 2010 y dado de baja en enero de 2013 y se pregunta por qué. "La respuesta cabría encontrarla en una simulación contractual" o "negocio disimulado", afirma.

La historia de los 200.000 euros, que presuntamente dio Sacyr a Bárcenas para la campaña de Cospedal en 2007 a cambio del contrato de recogida de basuras de Toledo, es todavía más rocambolesca que la relación laboral entre el PP y Bárcenas. En un primer momento, el PP de Castilla La Mancha admitió haber recibido ese dinero para la campaña; luego, cuando EL MUNDO descubrió que no estaba en la contabilidad de dicha campaña entregada a Ruz, dijeron que estaría en la contabilidad ordinaria del partido; cuando finalmente tampoco apareció en dichas cuentas señalaron que José Ángel Cañas firmó el recibí intimidado por el ex tesorero.

De lo que tampoco habla la secretaria general del PP en su carta es del auto del Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, del pasado 22 de octubre, en el que el juez Ruz da prácticamente por hecho que Cañas recibió los citados 200.000 euros; cantidad que posteriormente entregó, según la UDEF, a Vicente Tirado, entonces secretario regional del PP y ahora presidente de las Cortes de Castilla La Mancha. En el citado informe de la policía también se destaca la labor del imputado Lamberto García Pineda, ex tesorero regional popular y presidente de la mesa de contratación que concedió a una empresa de Sacyr la citada contrata de la recogida de basuras de Toledo.

Se equivoca María Dolores de Cospedal si pensó, o sigue pensando, que el objeto de mi artículo era judicializar a aquellas personas a las que citaba. Ni lo era ni lo es. Solo quise, y quiero, hacer una crítica política a determinadas conductas llevada a cabo en el seno de la dirección del Partido Popular que pueden ser legales desde el punto de vista jurídico, pero impresentables y reprobables desde cualquier óptica política. Lo primero, está por ver; lo segundo, está visto.

Urnas de cartón
Antonio Robles www.cronicaglobal.com 4 Noviembre 2014

Todo el proceso del “derecho a decidir” es una sucia maniobra del más rancio nacionalismo de siempre contra la legalidad constitucional. Eso sí, envuelto en seda democrática para pasarlo de contrabando a gentes de buena fe convenientemente manipuladas. Posiblemente la mejor campaña publicitaria desde que Cristo prometiera el perdón y la vida eterna a todos cuantos le siguieran.

La ficción creada alrededor de esa estafa ha de ser desenmascarada. Cuanto antes mejor. No puede ser que ciudadanos honestos se sientan indignados porque el Estado no les deje decidir, votar, ejercer la democracia según le han hecho creer los nacionalistas, en lugar de estar enfurecidos contra ellos por el monumental engaño a que han sido sometidos. Porque por mucho que se repita la mentira y por muchos que salgan a la calle a reivindicarla, nunca dejará de ser una burda manipulación. Pretender suplantar el sistema democrático por un estado de conciencia ideológico, como puede ser querer la independencia de Cataluña, es una de las muchas formas que tiene el totalitarismo de mostrar su falta de respeto por la democracia. No es cuestión si económicamente la independencia es viable, no es cuestión si con ella los catalanes vivirían mejor o peor que el resto de los españoles, ni siquiera si éticamente deja mucho que desear; es cuestión de democracia o de mafia. Porque, este derecho a decidir, como la mafia, no acepta la legalidad constitucional del Estado, porque quiere su propia legalidad para imponer a los demás lo que no están dispuestos a cumplir ellos. ¿O acaso en un futuro Estado catalán independiente se permitiría un solo acto de rebelión contra su legalidad constitucional sin ser considerados traidores a la patria y enemigos de la democracia

Un día u otro habrá que sentarse a razonar y explicar en qué consiste la democracia, qué es legal, que es legítimo y por qué no se puede votar cualquier cosa en cualquier momento ni en cualquier lugar. Distinguir lo que es la forma del sistema democrático de los contenidos ideológicos que forcejean en su seno, separar lo que es la defensa legítima de los propios intereses, del sistema que nos ampara a todos; y hacerlo con honestidad, contrastando argumentos, verificando hechos, aceptando razones de los demás y buscando siempre la neutralidad aunque ésta sea tan difícil de encontrar. Salir de este estado de sugestión colectiva donde tan a gusto se encuentran algunos echándole a los demás la culpa de sus limitaciones, es urgente, pero sobre todo, es imprescindible si no queremos que su impostura encuentren la horma de su zapato en la de los ofendidos. Es de adultos. Las ficciones, para el teatro y los delirios, para los psiquiátricos.

Recuperemos la sensatez. De momento, dejemos que los más extravagantes beban su propia cicuta. ¡Dejémosles votar! Después de su juego de troleros y trileros, con urnas de cartón y suspensiones constitucionales cautelares, es preciso que voten. Es preciso que el delirio del tricentenario de 1714 con que nos ha torturado TV3 pueda culminarse con un 9-N a la altura democrática de su delirio: Con urnas de cartón. ¡Qué gran metáfora!, ¡urnas de cartón!

Creo que todas las mentiras democráticas que contiene el derecho a decidir han quedado a la intemperie con la ilegalización del referéndum, camuflado en la consulta primero, y en el proceso de participación después. Ahora, desnudo el relato, con el proceso en cueros, solo les queda evidenciarlo, subrayarlo, gravarlo y difundirlo al mundo entero: Un referéndum sin censo, con voluntarios de la construcción nacional controlando la neutralidad de la votación, urnas de cartón y papeletas impresas a voluntad por los más incondicionales. Imposible conseguir un proceso de votación con menos garantías democráticas. Muertos y vivos, extranjeros y adolescentes, ¿Quién impedirá que uno vote cien, mil veces, por él, por la abuela, sus vecinos o el Capitán Trueno? Con un mínimo de rigor y algún representante neutral podrían impedir que multiplicaran por 10 los votantes como han hecho en todas las manifestaciones que hasta ahora han sido. Al menos ese trabajo menor para que la impostura guarde cierta pariencia democrática podrían llevarlo a cabo los mamporreros del nacionalismo camuflados en el PSC e ICV. ¡Qué menos! Aunque me temo que sería pedir mucho a estos curas laicos, hijos de la burguesía encuadrados en la izquierda para simular su condición nacionalista.

¡Déjenles votar, por favor!, los delitos de prevaricación, desobediencia, usurpación de funciones, malversación de fondos públicos, utilización de funcionarios y locales escolares sin órdenes ni decretos por escrito para huir de las responsabilidades penales que se pudieran derivar de ellos son males menores ante la catarsis colectiva, que el 9-N nos brindará a la sociedad catalana. Por fin sabremos cuántos son, por fin sabremos también que al día siguiente seguirán con la murga aunque sean diez veces menos de los que dicen ser, por fin sabremos que la ira democrática con que nos insultarán dejará ver su piel de lobo y desenmascarará su incapacidad para respetar nada que contradiga su voluntad. La sociedad catalana necesita, se merece conocer tanta impostura, saber que Franco ha muerto hace décadas, impedir que sigan explotando su cadáver. Necesita darse cuenta que la España constitucional en la que vivimos nada tiene que ver con aquella dictadura, que lo único que queda de aquella intolerancia, es el NODO de TV3 y todos los mitos de 1714 con que los nacionalistas desentierran todos los días la sangre de los muertos para envenenar la de los vivos. Alguien debería preguntarse qué pensaría el mundo si Alemania gastara buena parte de los recursos que necesita para sus servicios sociales en un aparato de propaganda destinado a desenterrar los muertos de la IIª Guerra mundial de forma compulsiva para envenenar la mente de sus ciudadanos contra la Francia que les venció. O a España contra Francia por la invasión napoleónica, o a Rusia contra Alemania… ¡qué más da! Cualquier comparación nos atufa. ¿Por qué no la suya?

Respeto tanto el sentido común de los ciudadanos de Cataluña, que estoy seguro de que un día u otro, se librarán de tanta impostura y tanto aventurero. Hay cientos de miles sugestionados por un tiempo de delirios, pero solo hay unas cuentas docenas de culpables. Como casi siempre. Debemos echarlos del poder, y la mejor forma, es que expresen su verdadera naturaleza. A veces no queda otra opción que enfrentarse al mal, para ver en su verdadera dimensión lo que no nos conviene.

Y si resulta que al final son más, resistirnos armados con la libertad, la democracia y la razón como herramientas para recuperar la hegemonía moral, social y política. No hay mal que cien años dure.

P.D. El próximo jueves, 6 de Noviembre, Libres e iguales, en Barcelona. El sábado, 8, Ciclo de cine Tolerancia, y el mismo día 8 de Noviembre de 2014, en todas las provincias de España, se leerá un manifiesto de Libres e Iguales en defensa de la democracia en España.

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El 9-N a mi me suena de algo

Jesús Royo Arpón www.lavozlibre.com 4 Noviembre 2014

Lingüista
Paseo por mi pueblo, hoy en realidad una ciudad dormitorio cercana a Barcelona. Desde hace meses ondean esteladas -banderas independentistas- en todas las carreteras de entrada, en los paseos, en las rotondas. Por lo que he viajado, como en el resto de poblaciones de Cataluña. Está claro que las puso el Ayuntamiento, aunque desconozco si lo hizo a través de alguna sociedad interpuesta, estilo Assemblea Nacional o parecida. En la playa las esteladas van sobre un mástil en el que está grabado "Diputació de Barcelona", para que quede clara la implicación de los poderes públicos a favor de la independencia. Hace como medio año se añadieron carteles en los que se declara que el pueblo pertenece a la Associació de Municipis per la Independència. Toma ya. Luego nos escandalizamos de que en los países árabes triunfe el integrismo islámico, versión talibán o versión ayatolá: pues lo que para ellos es el Islam es para nuestros ediles la Independencia. ¡Los poderes públicos deben ser neutrales, señores míos! Ni estado islámico, ni cristiano, ni soviético, ni bolivariano, ni nacionalsindicalista. Estado a secas, Estado de todos por igual. "Municipios por la Independencia" es una barbaridad igualica que la República Islámica iraní.

Pero últimamente el ambiente se ha ido cargando, día tras día: carteles por doquier, banderolas colgando de todos los postes, pancartas en todos los puntos estratégicos por donde pasa la gente. Trípticos a todo color en todos los buzones. Flyers en los parabrisas de los coches aparcados. Hace una semana apareció la valla del tren -es decir, la carretera que recorre todo el pueblo- con unos penachos amarillos cada metro más o menos, o sea como quinientos penachos (el color amarillo es el escogido para representar toda esta movida). En el recorrido de tu casa a la panadería puedes encontrarte varias docenas de mensajes indepes, sin exagerar. Paso por alto los anuncios en los medios, todos indepes sin excepción (en Cataluña la libertad de expresión siempre ha sido digamos peculiar). Y el acelerón final de los opinantes de la ceba (la cebolla, tal como se les conoce a los catalanistas). Aún falta una semana para el aquelarre del 9N, pero el ambiente ya resulta francamente irrespirable.

¿Por qué? ¿Por qué noto como un ahogo, como que falta el aire limpio? ¿No es bonito ver el espectáculo electoral, todo el pueblo lleno de pancartas y retratos de unos y otros? Sí, pero aquí es diferente: aquí no hay unos y otros. Aquí todos los mensajes son de un solo lado. Resulta obsesivo. En Escocia se manifestaron por igual unionistas y separatistas. Aquí no. En cualquier elección el Estado es neutral. Aquí no. De pronto me viene como un pálpito: es un dejà-vu, algo ya vivido y que tenía casi olvidado. Estoy sintiendo el mismo escozor que cuando el referéndum del año 1967. El referéndum franquista para aprobar la Ley Orgánica. Esto es lo mismo. El mismo mecanismo de atraco social, la misma inflamación nacional totalitaria. Las calles llenas de VOTA SI, como ahora (ahora es VOTA SI-SI). Y la misma desvergüenza, el mismo chantaje emocional, la misma empanada de bellos conceptos sociales (democracia, decidir, pueblo, libertad, pensiones mejores...) en un guiso infecto, vomitivo. Entonces era la llamada Democracia Orgánica. Ahora es la Independencia, pero igualmente Orgánica. Manda órganos.

El carísimo «lobby» de la independencia
à. gubern / barcelona ABC 4 Noviembre 2014

La Generalitat paga 720.000 euros a un grupo de presión anglosajón para propagar las tesis soberanistas

El "frente" internacional es una de las obsesiones de la Generalitat en el proceso soberanista. La esperanza de que sean las instituciones internacionales, particularmente las europeas, las que acaben obligando al Estado a buscar una salida negociada al contencioso catalán está detrás de los movimientos de la Generalitat para intentar proyectar al extranjero sus planes. Por el momento, el éxito ha sido desigual.

El silencio, cuando no la abierta hostilidad de las cancillerías al proyecto catalán ha sido clamoroso. Por contra, los medios de comunicación han tenido una respuesta más heterogénea. Entre los más sensibles a las tesis catalanas, la prensa anglosajona, algo en lo que muchos ven la labor de "lobby" ejercida por una institución como Independent Diplomat, a la que el Ejecutivo de Artur Mas dará este año nada menos que 720.000 para propagar sus tesis. En 2013, por medio año, ya se pagaron 360.000 euros, lo que se vehicula a través del instituto de diplomacia catalana Diplocat.
Prensa anglosajona

Fundada por el exdiplomático británico Carne Ross, Independent Diplomat tienen oficinas en Nueva York, Washington, Bruselas o Londres y trabaja como grupo de presión, lo que habitualmente se conoce como "lobby". Los editoriales favorables a la consulta aparecidos en el Financial Times o el Wall Street Journal, o la firma de diez personalidades internacionales a favor del proceso, se explican en parte por el trabajo de esta organización.

De funcionamiento habitual en los países anglosajones, las oficinas de relaciones públicas son a menudo en único canal que, a excepción de los estados que cuentan con sus canales diplomáticos reglados, tienen el resto de instituciones o empresas para acceder a personalides de alto nivel. Según el momento y el país, las llamadas "photo oportunities" -retrato "express" con una alta personalidad-, tienen hasta unas tarifas establecidas.

El gobierno catalán no es el único que recurre a los "lobbies" o empresas asesoras. La Asamblea Nacional Catalana (ANC) anunció hace pocos meses que colaboraría con Blue State Digital, en este caso especializada en reputación digital, curiosamente un grupo que, además de asesorar en alguna de las campañas de Barack Obama, participó en el "Better Together" a favor de la continuidad de Escocia en el Reino Unido.

¿Sería la independencia de Cataluña un buen negocio? (II)
Clemente Polo www.cronicaglobal.com 4 Noviembre 2014

Esta segunda parte del texto de mi intervención en el debate organizado por la Universidad de Gerona el pasado 28 de octubre, examina la importancia que tiene todavía el mercado del resto de España para la economía catalana en el siglo XXI y las consecuencias que tendría la independencia sobre el funcionamiento del sistema financiero de Cataluña. La primera parte está disponible aquí.

Importancia del mercado del resto de España para la economía catalana

¿Cuál es el peso en la actualidad del resto de España en la economía catalana? Si bien España ya no es, como lo fue hasta hace unas décadas, casi el único mercado de los productos catalanes, continúa siendo de lejos su mercado más importante. Los Cuadros 1, 2 y 3 que aparecen al final del texto dan una idea precisa de la enorme importancia que todavía tenía el resto de España en 2005, el último año para el que disponemos de cifras medianamente fiables. Y los gráficos que se adjuntan también al final del texto indican qué ha ocurrido a los flujo comerciales en aquellos Estados que han registrado un proceso de desintegración, incluso cuando como en el caso de Chequia y Eslovaquia ha sido pactado de mutuo acuerdo.

No conozco ningún estudio que sostenga que la independencia mejoraría las exportaciones catalanas al resto de España, ni al resto de la UE ni al resto del mundo. Y, por tanto, podemos concluir que, en el mejor de los casos, nada se ganaría con la independencia. Más bien al contrario, todos los estudios realizados admiten que se producirán pérdidas. ¿Cuán grandes serán? Depende de la situación en que quede el Estado catalán.

El impacto final sería en realidad bastante mayor si tenemos en cuenta la previsible caída de las exportaciones al resto de la UE, la contracción del turismo y la posible deslocalización de la actividad productiva que ocasionaría la independencia

Si como es previsible y han ratificado todas las autoridades de la Comisión Europea, salientes y entrantes, Cataluña queda fuera de la UE y, por tanto, también de la Eurozona, y tiene que solicitar su readmisión, un proceso que requiere unanimidad y que llevará años en el mejor de los casos, se puede afirmar que esas pérdidas serán cuantiosas y probablemente irreversibles. Ya sé que algunos se empeñan en que esto no va a ocurrir porque dicen “a las autoridades europeas y a los acreedores y a las empresas multinacionales no les interesa que Cataluña quede fuera de la UE”. A lo que respondería que a esas autoridades y mercados les interesa incluso menos que Cataluña sea independiente. Seamos serios: Cataluña supone el 1,2 % del PIB de la UE y es francamente una insignificancia y lo sería todavía más si unas cuantas empresas multinacionales decidieran deslocalizarse.

Una caída del 50% de las exportaciones al resto de España, una caída similar a la registrada en otros casos y que supondría exportar todavía a España más de tres veces lo que Cataluña exportó a Francia en 2013 y cinco veces lo que exportó a Alemania en 2013, produciría teniendo en cuenta los efectos directos, indirectos e inducidos sobre el consumo, perdidas de producción, valor añadido y empleo en el entorno del 24% para los sectores agrícolas, ganadero y pesquero, del 25% para los industriales y en el entorno del 18,5% para los sectores de servicios privados. Para el conjunto de la economía, la caída rondaría el 16,5%. Hay sectores importantísimos de la industria catalana para los que esos efectos serían incluso mayores de lo que indican estas cifras medias. Y aunque les parezca muy alto, considero que el impacto final sería en realidad bastante mayor si tenemos en cuenta la previsible caída de las exportaciones al resto de la UE, la contracción del turismo y la posible deslocalización de la actividad productiva que ocasionaría la independencia.

Efectos sobre el sistema financiero, los flujos de capital y la inversión extranjera

Hay casi unanimidad entre los economistas partidarios de la independencia en que el estado catalán mantendrá el euro como moneda. Nadie puede impedirlo, pero si Cataluña queda fuera de la UE y, por ende, también de la eurozona, la independencia tendría serias consecuencias sobre el sistema financiero catalán. Las entidades con sede social en España tendrían que desdoblarse y sus actividades en Cataluña estarían sujetas a la supervisión del Banco de Cataluña, de nueva creación. Estas entidades declararían sus impuestos en Cataluña únicamente por las actividades que desarrollan en Cataluña. Asimismo, las entidades financieras cuya sede social está ahora en Cataluña tendrían que abrir sedes en España y tributar en la Agencia Tributaria española por los beneficios obtenidos por sus operaciones en España que, en el caso de las mayores entidades catalanas, ronda el 70 %.

Si Cataluña queda fuera de la UE y, por ende, también de la eurozona, la independencia tendría serias consecuencias sobre el sistema financiero catalán

También tendría efectos sobre el comportamiento de los depositantes. En un mundo globalizado donde los depósitos pueden movilizarse desde cualquier lugar sin incurrir en costes, la mayoría de los depositantes, familias y empresas, preferirían mantenerlos en un Estado de la Eurozona para disfrutar de la mayor garantía efectiva que ofrece estar bajo el paraguas del BCE. Cabe esperar que se produjeran por este motivo importantes salidas de capital hacia España y otros estados de la Eurozona. Al impacto que tendría la caída de las exportaciones y la actividad, habría que sumar también la contracción de operaciones que originaría la desconfianza de los agentes económicos en un estado enzarzado en un proceso constituyente que no contaría con unos sistemas tributarios y de supervisión bancaria contrastados. La deuda pública del gobierno catalán está hoy considerada bono basura y todos los agentes tendrían que pagar primas de riesgo más elevadas que las actuales para financiarse. Finalmente, cabe esperar una diversión de los flujos de inversión extranjera desde Cataluña al resto de España y otros países de la UE. Ninguna empresa va a apostar por un Estado de nueva creación que no pertenece a la UE, registra caídas sustanciales en la actividad y está sujeto a costes financieros más elevados y unas tensiones políticas y jurídicas sin parangón en la UE.

La Generalidad gastó 93,5 millones de euros en fomentar el catalán en 2013E
La Generalidad se gasta más de 88,1 millones de euros en fomentar el uso de la lengua catalana solo en 2012
Redacción www.cronicaglobal.com 4 Noviembre 2014

El Gobierno autonómico incrementa en cinco millones de euros el gasto en "actuaciones de formento del uso de la lengua catalana", pese a que, según sus propios informes, ya está normalizada. Entre 2010 y 2013, la Generalidad ha destinado 463 millones de euros a promover el catalán

Gasto para fomento del catalán en 2013 distribuido por consejerías

Gasto para fomento del catalán en 2013 distribuido por consejerías / FOTO: Generalidad de Cataluña

La Generalidad de Cataluña ha gastado 93.518.304,94 euros en "actuaciones de fomento del uso de la lengua catalana" a través de las diferentes consejerías a lo largo del año 2013.

Así lo recoge el Informe de Política Lingüística 2013 que ha presentado este martes el consejero de Cultura, Ferran Mascarell, al Parlamento autonómico de Cataluña, acompañado por la directora general de Política Lingüística de la Generalidad, Ester Franquesa.

463 millones de euros entre 2010 y 2013
Esta cifra supone más de cinco millones de euros más que los 88.164.541,03 euros que el Ejecutivo autonómico destinó en 2012 a promocionar el catalán en todos los ámbitos.

De esta forma, solo en el período 2010-2013, la Generalidad ha gastado 463 millones de euros en el fomento de la lengua catalana.

 

 

 


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