AGLI Recortes de Prensa   Lunes 10  Noviembre  2014

Traición en Cataluña y expolio a la clase media
Roberto Centeno El Confidencial 10 Noviembre 2014

Era lo que faltaba a la mendacidad, la incompetencia y la desidia: Rajoy, que una y otra vez había jurado cumplir y hacer cumplir la legalidad, añade ahora la felonía de permitir a Mas saltarse todas las líneas rojas, algo por lo que hace ya tiempo habría sido encarcelado en cualquier democracia. Ningún otro delito como el robo de sus ahorros a más de 30 millones de españoles que supone la ley Montoro es comparable al de alta traición en el que Rajoy y su gobierno (¿y el Rey?) han incurrido. Han claudicado en la defensa del imperio de la ley y de la democracia, algo por la que deberían ser destituidos y procesados. Es el más grave de todos los crímenes políticos concebibles. Por ello, antes de explicar el nuevo expolio fiscal del PP, me parece imprescindible mencionar este hecho histórico: una pandilla de cobardes y traidores han puesto a España al borde de su destrucción.

No se trata de entrar al trapo de supuestas identidades ni sensibilidades nacionales, ni de supuestos divorcios; tampoco de que Cataluña jamás ha sido independiente, y menos una nación. Se trata de algo mucho más elemental: que España, que sí es una nación, tiene una Constitución refrendada por una mayoría aplastante de españoles y unas leyes. Que tiene un Gobierno y un Monarca cuya obligación es cumplir y hacer cumplir la Constitución y la Ley sin excepción alguna, y que, si no lo hacen, y además ponen en riesgo cierto la unidad nacional, están traicionando a España y a sus obligaciones más esenciales. En consecuencia, ni pueden seguir siendo Gobierno ni Monarca de España, ni pueden dejar de responder de sus actos ante la Ley. Eso es de lo que se trata, lo demás es bullshit.

Según los artículos 544 y siguientes del Código Penal, el delito de sedición, aunque no se consume, tiene penas de cárcel de 8 a 10 años, y de 10 a 15 si fueran personas constituidas en autoridad. Según la jurisprudencia del Tribunal Supremo, para que este se consume, no es necesario que haya logrado los fines propuestos, porque es un delito de tendencia y de mera actividad. “La mera provocación, conspiración o proposición para la sedición es ya un delito” (Art. 548). Rajoy y su Gobierno han permitido que este se consume, es decir, no han hecho nada para impedir la sedición de Cataluña aunque no se haya hecho efectiva.

El presidente está traicionando el deber prioritario de todo gobernante nacional, el de evitar la perpetración de un delito tan grave como el de sedición. Y aún más cobarde: a partir de mañana se propone entablar negociaciones para premiar a los sediciosos. Rajoy puede ser un crustáceo exánime (no reacciona ante nada, nos lleva al desastre), como le denomina Pedro J. en la carta que El Mundo, hoy vendido al poder, se negó a publicar, pero sobre todo es un traidor que ha permitido el incumplimiento masivo de la Ley, ha financiado el separatismo y puesto una alfombra roja a los enemigos de España: ¿artículo 155…… a qué libro de salmos pertenece eso?

El mayor robo a un pueblo de la historia de Europa
En pleno festival de corrupción, con la nueva reforma fiscal del PP, y según los cálculos de Gestha (sindicato de técnicos de Hacienda), más de 30 millones de propietarios de inmuebles van a ser expoliados por estos desalmados al eliminar los llamados coeficientes de abatimiento y de actualización. “La próxima legislatura volveré a plantear una rebaja de impuestos, porque yo creo en eso”, dijo Rajoy en el Instituto de Empresa familiar, con un cinismo y una miseria moral que superan lo imaginable. Este auténtico depredador de las clases medias y trabajadoras, que ha subido los impuestos hasta un nivel confiscatorio, dice que en lo que cree es en ¡las rebajas de impuestos! Rajoy no solo nos roba, además nos insulta.

No es de extrañar que, en la última encuesta del CIS, un 86,7% de los españoles, a pesar de los “cuatro trimestres de recuperación” que según Rajoy y su pandilla llevamos, cree que la situación económica es igual o peor que hace un año. Es decir, la inmensa mayoría de los ciudadanos, a pesar de las reiteradas mentiras del PP y de los medios a su servicio, no se ha creído la patraña de la recuperación, su única baza electoral. Y eso a pesar de que la mayor parte de la gente no es todavía consciente de la magnitud del expolio que se le viene encima, porque si lo fuera saldría a la calle a defender con uñas y dientes los ahorros de toda una vida que este Gobierno ha decidido expoliarles para mantener su modelo de Estado con dos millones de enchufados, miles de corruptos, más coches oficiales que los EEUU, y un despilfarro anual de recursos del 10% del PIB.

El ahorro total de los españoles a día de hoy asciende a unos 8 billones de euros, de los cuales 1,8 billones se encuentran en activos financieros tales como depósitos, bonos o acciones, y el resto, un poco más de 5 billones, se encuentra en viviendas y locales. Esto significa que los españoles, y en particular la clase media, han concentrado los dos tercios de su ahorro en activos inmobiliarios. Y es precisamente sobre este ahorro, que en el caso de la clase media supone el 80% del ahorro total, contra el que Montoro y Rajoy han focalizado su reforma fiscal para tratar de mantener su chiringuito de nepotismo y corrupción, que es la base de su poder y de corrupción, que ante la más que previsible debacle se está incrementando exponencialmente.

El mecanismo de expolio es algo impensable en una democracia: la eliminación por decreto de los coeficientes de abatimiento y actualización de los bienes inmuebles. Para estos dos saqueadores, un inmueble comprado por 100 hace 20 años o más y vendido hoy por 300, ha tenido una plusvalía de 200, y en consecuencia debe ser gravado según los tipos del IRPF para las ganancias patrimoniales, y que Montoro, con su magnanimidad, va a bajar del 27 al 24%. Sin embargo, esto es falso: los euros (o su equivalente) de hoy no valen lo mismo que los de hace 20 o más años, por lo que la mayor parte de la plusvalía es inexistente. Gravarla no es siquiera una figura impositiva confiscatoria, es un robo porque no existe plusvalía. Antes se pagaba cero o casi cero y ahora el 24%, un expolio a mano armada a unos ciudadanos indefensos.

Como el tema era tan escandaloso, el PP presentó en el Senado una serie de enmiendas, no porque le importe un pimiento el expoliar a los ciudadanos, que es lo que han venido haciendo desde el principio, sino por el evidente impacto electoral negativo. Estas enmiendas son otra trampa que solo retrasa en el tiempo el latrocinio. Así, han decidido mantener la situación para aquellas viviendas adquiridas antes de 1995 con valores inferiores a 400.000 euros. La trampa consiste en que todas las ventas de estos activos que realice una persona se van acumulando, de tal forma que, si vende una vivienda por 400.000 euros y luego un local por 300.000, los 300.000 ya no mantienen el coeficiente de abatimiento. Es decir, es una especie de bono que antes o después lo acaba perdiendo.

El Guantánamo fiscal del PP
Lo realizado por Rajoy y su pandilla desde que tomó el poder solo puede ser calificado de Guantánamo fiscal: ni en España ni en ningún otro país desarrollado se ha producido una escalada tan brutal de impuestos y tasas. Han subido o creado más de 80 impuestos estatales, autonómicos y locales. La presión fiscal sobre la familia media española es hoy la más alta de toda la OCDE. Y, además, han permitido que la oligarquía monopolista suba los inputs económicos esenciales como la electricidad, el gas, los productos petrolíferos, las telecomunicaciones o los servicios bancarios a los niveles más elevados de Europa. En algunos casos, como la electricidad o el gas, hasta el doble.

Esto no solo era lo contrario a todo lo prometido durante la campaña, es que impide completamente nuestra recuperación. Montoro me aseguró un mes antes de que ganaran las elecciones que bajarían los impuestos y que dejarían quebrar e intervendrían a todas las comunidades autónomas que no pudieran asumir su deuda y su gasto. Caso flagrante el de Cataluña, que en febrero de 2012 estaba quebrada y a la que Rajoy, como colaborador necesario en la secesión, salvaría mediante la entrega de 34.000 millones. Y ahora, de nuevo, ante unas elecciones, realizan una reforma fiscal para “bajar los impuestos”, pero como el gasto corriente 2014 no desciende sino que sube, y el endeudamiento ya ha superado el de 2013, no tienen más remedio que hacer lo contrario. La fiscalidad sobre plusvalías inexistentes es lo más importante con diferencia, pero no acaba aquí el expolio de la nueva la reforma fiscal del PP.

Después viene la fiscalidad sobre los autónomos, para tres millones de personas de clase media y baja, que se parten el pecho cada día para sobrevivir y sacar adelante a los suyos. Aquí la mendacidad y la perfidia de Montoro parecen no tener límite. A este colectivo sin horario, sin vacaciones, sin nada más que su propio esfuerzo, Rajoy les subió la fiscalidad brutalmente y de golpe del 15 al 21%, porque “no había otro remedio”. De un presupuesto de gasto de más de 400.000 millones no había ningún sitio, ni uno solo, de donde recortar 6.000 millones. Luego lo encontraría, porque las cuentas no salían y el gasto corriente subía como la espuma. Recortaría las prestaciones sociales, becas comedor, pensiones (aunque nada comparado con lo que las va a reducir), el subsidio de desempleo, etc. Pero no recortaría ni un solo euro del despilfarro masivo. “Eso no se toca”, dijo.

Pues bien, ahora llega Montoro y explica que va a reducir dos puntos el IRPF, del 21 al 19%. Pero elimina, a la vez, la deducción existente si se mantiene o si se incrementa el empleo, una deducción fiscal que es del 20% de los rendimientos netos. O sea, un autónomo que tuviera unos beneficios netos de 50.000 euros antes de que estos saqueadores del PP llegaran al poder pagaba de IRPF 15x(50.000-10.000)=6.000 euros. Después pasaría a 21x(50.000-10.000)=8.400 euros. Ahora, después de la “generosa” reforma fiscal del PP, paga 19x50.000=9.500. Una subida de la presión fiscal sobre los autónomos del 58,3% respecto a 2011, o del 13% en lugar de una bajada del 2% ahora.

Luego vienen las indemnizaciones por despidos, que hasta ahora estaban libres de tributación. Con la reforma fiscal del PP tributan, siempre que estas superen los 2.000 euros por año trabajado, o sea, todas las de la clase media. Es algo canallesco: no solo cientos de miles de españoles son despedidos, particularmente gente que tenía trabajos fijos y se queda sin esperanza alguna de encontrar trabajo, es que ahora llega Montoro y les roba una parte significativa de su indemnización, que a veces es lo único que tienen para sobrevivir. No hay palabras para calificar este expolio.

Finalmente, Rajoy y Montoro, después de eliminar la desgravación para la compra de vivienda y subir el IVA del 4 al 10%, han decidido penalizar también el alquiler reduciendo la desgravación hasta en un 50% para los caseros y eliminándola para los inquilinos. Un torpedo en la línea de flotación de la inversión inmobiliaria, justo lo que necesita la recuperación. Y por completar el cuadro de la fiscalidad sobre vivienda, mientras los pisos han bajado de media un 40% desde 2007, el Impuesto de Bienes Inmuebles ha subido entre un 70 y un 100%. Y la pregunta es: ¿van a volver ustedes a votarles? Si lo hacen, merecen que les arruinen su vida y la de sus hijos, que es exactamente en lo que están. Ya no cabe ninguna reforma, solo la ruptura. El PP y el PSOE deben ser destruidos o España irá a la ruina y desaparecerá.

9-N
Lo de ayer en Cataluña, señor Rajoy, sí tiene consecuencias
Luis Herrero Libertad Digital 10 Noviembre 2014

La última gansada dialéctica de Rajoy sobre el 9-N fue decir la víspera en Cáceres, mientras abrazaba al Monago de las escapadas románticas pagadas con dinero público y a la vez blandía la bandera contra la corrupción, que la votación catalana no iba a tener consecuencias. ¿Ah, no? Pues, después de haber visto el espectáculo de este domingo –largas colas, urnas, barretinas, sardanas, abrazos y brindis con Freixenet–, a mí se me ocurren, a bote pronto, por lo menos tres.

La primera, el subidón de autoestima de los independentistas por haber llegado a protagonizar algo que se parece bastante, rigores jurídicos aparte, a lo que Mas prometió a los catalanes. Y lo han conseguido, además, sin que las advertencias europeas, la apertura de los armarios donde Pujol guardaba los cadáveres, las amenazas de restricciones crediticias, las resoluciones del Tribunal Constitucional o las invocaciones al horizonte penal de los inductores hayan logrado detenerles. Venderán lo de ayer, y si no al tiempo, como una proeza épica donde la ilusión de unos pocos ha doblado la terquedad de muchos.

La segunda consecuencia debería ser, en buena lógica, la querella criminal que la Fiscalía General del Estado tiene que presentar más pronto que tarde contra el presidente de la Generalidad por un delito de sedición. Torres-Dulce, tras las actuaciones que ordenó poner en marcha el sábado por la tarde y la respuesta que obtuvo de Mas –"El único responsable soy yo"–, no tiene más opción que hacer el ridículo o actuar en consecuencia. Es más probable que haga lo segundo. Y, en tal caso, Mas será aupado a la peana del martirio para mayor gloria de su partido y desdoro de su futuro político personal: con la espada de Damocles de la inhabilitación sobre su cabeza, lo que quede de legislatura catalana, sea mucho o poco, aún quedará más dañada de lo que está, si es que tal cosa es posible. Y al final de todo el gran beneficiado será Junqueras. No sólo porque se hará con las riendas del calendario electoral, sino porque, al apartar al molt honorable de la carrera hacia el liderazgo del bloque independentista, el líder de ERC tendrá más fácil la confección de una lista única para desembarcar en la independencia mediante la celebración de unas elecciones plebiscitarias.
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La tercera consecuencia de lo que hemos visto este domingo en Cataluña es que, ante la opinión pública, el duelo que han mantenido las instituciones catalanas contra las instituciones del Estado se ha saldado con la victoria de unos y la derrota de otros. Es verdad que ambas partes reclamen el laurel del triunfo –unos por haber puesto las urnas y los otros por haber defendido el principio de legalidad–, pero mucho me temo que el veredicto popular se inclina más por alzar el brazo de los que han competido con el pabellón de la estelada que por los abanderados de la bicolor. Basta con responder a estas dos preguntas para despejar dudas: ¿quienes comparten el sueño de la independencia ven ahora el cumplimiento de ese sueño más cerca o más lejos que hace dos años? Y además, ¿el Gobierno está más fuerte o más débil que entonces? Lo que hemos visto es a dos millones de personas clamando en la calle por mandar la unidad de España a freír butifarras. Nunca antes había pasado nada igual.

Rajoy ha contemplado el espectáculo refugiado tras los sacos terreros de una Constitución que tiene ya las costuras descosidas, permitiendo que la ofensiva de los secesionistas lleguen hasta las mismas almenas de la fortaleza del Estado. La última demostración de esa estrategia de lucha cuerpo a cuerpo ha sido la tardía reacción del fiscal. ¿Por qué diablos anunció que estaba investigando si era delito el uso de colegios públicos en la votación cuando sólo faltaban 12 horas para que se abrieran las urnas, sabiendo que ningún juez se atrevería a retirarlas en el último minuto con la excusa de que se trataba de una medida desproporcionada? ¿No podía haberlo investigado hace una semana, o dos, o tres, o hace mes y medio? ¿No se sabía desde hace un porrón de días que se estaban usando datos protegidos por la ley para hacer el mailing de la consulta, o que se habían cursado órdenes a los directores de las escuelas para que cedieran las llaves de los centros a los voluntarios de Carmen Forcadell? La única explicación que se me ocurre es que el Gobierno tuviera la intención, desde el principio, de permitir que la segunda versión del 9-N saliera adelante para evitar -pura doctrina Rajoy- líos mucho peores. Bueno, pues ya está. Ya ha sucedido. Ahora habrá que defender la posición nacional, si se entiende la metáfora bélica como pura licencia literaria, a punta de bayoneta. Pero, además, con un agravante añadido: Mas y los suyos saben lo que quieren. Rajoy y los nuestros, no. De Rajoy lo único que se sabe es lo que no quiere. No quiere pasar a la historia como el pringado al que se le cayó la España que heredó de sus antecesores. Ni dará la orden de derribo ni firmará un solo documento que le vincule a su demolición. Defenderá la observancia de la ley con la misma obstinación con que María Goretti defendió su virtud, aunque lo hará, me temo, con fines menos elevados. En su caso lo único que parece preocuparle es que el marrón de la independencia se lo coma su sustituto. Hasta entonces, ni una mala acción para debilitar al Estado, pero tampoco una buena para fortalecerlo. Su obsesión es que España aguante en pie el poco tiempo que a él le queda de mandato y luego quien venga detrás, que arree. Sólo así se explica su obstinación por el corto plazo y la falta de audacia de su política territorial.

Durante todo este proceso, la única idea arriesgada que ha salido del Palacio de La Moncloa fue la que llevó a la Plaza de Sant Jaume un emisario presidencial. No sé si fue el Señor de las Probetas, el Arriola que trata de sintetizar en el laboratorio del PP el elixir de la eterna permanencia en el poder, u otro de cuya discreta actividad no hemos tenido aún ninguna noticia periodística. La idea consistía en organizar con todas las bendiciones constitucionales la votación querida por Mas pero sometida a tres condiciones innegociables: antes que en Cataluña, la votación se haría en el resto del Estado español, la pregunta saldría del Consejo de Ministros y el sí a la independencia, en caso de imponerse, necesitaría sobrepasar el guarismo de una mayoría reforzada. En tal caso se pondría en marcha la reforma de la Constitución por los procedimientos que la propia Constitución establece. Se trataba, más o menos, de hacer algo parecido a lo que hizo Cameron con Escocia, con la esperanza de que también aquí se impusiera el no y la cuestión catalana dejara de dar la lata durante veinte o treinta años. Pero la oferta fue rechazada por sus destinatarios con cajas destempladas y el Gobierno la retiró de la mesa sin que se sepa por qué. Después de todo, para sacar adelante el plan no hacía falta la anuencia de las fuerzas amotinadas en el Parlament. Habrá quien piense que se trataba de una idea descabellada, pero si a partir de ahora la única alternativa es más de lo mismo, es decir, perder tiempo a toda costa como si estuviéramos en los minutos basura de un partido que se pierde por la mínima, a la espera de jugar la vuelta con otro árbitro y otra alineación que aún pinta peor que esta, yo discrepo. Porque, puestos a palmar, prefiero el descabello a quedarme amorcillado.

El sueño de Podemos: un ‘Muro de Berlín’ entre España y el mundo
S. McCoy El Confidencial 10 Noviembre 2014

“Espero que los españoles no caigáis en la trampa de Podemos”.

Así de admonitorio se mostraba este sábado un venezolano de paso por Madrid con un servidor.

Desde la experiencia de lo que ha sucedido con el chavismo en Venezuela, su relato de cómo el cielo prometido por los militares devino en infierno para el conjunto de la población, hasta el punto de que uno de los países más ricos en crudo del planeta se ha visto obligado a importarlo, destrozando aún más sus precarias finanzas, pone los pelos de punta.

"Ahora que se celebran los 25 años de la caída del Muro de Berlín, sería bueno que la gente recordara que quienes lo rompieron huían, precisamente, del modelo económico que Pablo Iglesias propugna”, fue su sentencia final.

La analogía me llamó la atención aun en su inexactitud, al menos sobre el planteamiento de partida: dictadura versus democracia, estado policial frente al ejercicio libre de derechos fundamentales, delimitación de fronteras contra límites territoriales ¿incuestionables?

No es lo mismo.

Sin embargo, la réplica de aquella ignominia se trata de una realidad posible, de algo factible de consumarse finalmente el aterrizaje de Podemos en los despachos.

A falta de un programa definitivo –que buena parte de los analistas coincide en que se irá moderando conforme se vayan aproximando las sucesivas contiendas electorales–, lo que surgió de los Círculos y se asumió como ideario preliminar en forma de programa de cara a las elecciones europeas del pasado mes de mayo refuerza hasta tal punto el papel del Estado y las medidas socializantes, desincentiva en tal manera la actividad privada y el emprendimiento, demoniza en tal medida la riqueza que la posibilidad de que España se empobrezca aceleradamente, remedando lo que en su día fue la vida cotidiana del este alemán, puede ser más real de lo que parece. Basta con mirar las ideas previstas de unos gurús sobre la materia, cómo no, elegidos a dedo (Libremercado, “¿Qué proponen los gurús económicos de Podemos para salir de la crisis?”, 06-10-2014).

El sueño comunista de todos iguales en la miseria. Y con todos los resortes para que surjan las oportunidades que puedan hacer al ciudadano salir de ella, cercenados de raíz. Aumentar la dependencia ciudadana de lo público para controlar a la población mientras una emergente elite disfruta de las bondades que otorga la gestión presupuestaria. Todo un clásico.

No solo eso; como parte de su estrategia, España terminaría cayendo en la autarquía a consecuencia de la ruptura con los convenios internacionales ya firmados, la decisión discrecional sobre la legitimidad de las deudas contraídas con sus correspondientes quitas forzosas en caso de ser consideradas ‘abusivas’ o la negativa a asumir las decisiones de política monetaria del BCE. Nuestro país dejaría de ser un socio fiable. Entraría entonces el juego del agravio exterior como fórmula para distraer a los españoles de las terribles consecuencias de una forma de gobernar en la que escasez, inflación y devaluación pasarían a formar parte estructural del paisaje macro.

Poco a poco se iría levantando un imaginario Muro de Berlín entre la España que quiso ser moderna y el resto de las naciones de la OCDE. Se iría configurando una realidad tan distinta respecto a ellas que el aislamiento sería casi inevitable y las diferencias entre nuestro territorio y el que se extiende más allá de los Pirineos o del fronterizo río Duero irían creciendo exponencialmente.

Estoy convencido de que buena parte de aquellos que tienen intención de depositar su voto a favor de la ‘formación’ que ha liderado Pablo Iglesias se han conmovido y hasta emocionado estos días viendo el soplo de libertad que supuso aquella ruptura con el statu quo para unos alemanes del este entristecidos, pobres y sometidos. Pues bien, esa es la promesa de este nuevo frente comunista radical que, envuelto en la bandera de la regeneración, trata de esconder lo que sus propuestas han traído históricamente a los Estados que confiaron en su bondad: penuria, división, asfixia.

Queda confiar en la sensatez ciudadana o, en su defecto, en que el germen de la autodestrucción que suelen incorporar este tipo de amalgamas de izquierda, especialmente cuando se encuentran donde nunca soñaron, se active a tiempo.

Buena semana a todos.

9-N: Mas y Rajoy deben marcharse
EDITORIAL Libertad Digital 10 Noviembre 2014

Cataluña vivió ayer un día de grotesca infamia, con un Gobierno autonómico en abierta rebelión contra el orden establecido –única fuente de su legitimidad– jaleando un proceso electoral impropio incluso de tiranías populistas como la que padecen en Venezuela: sin censo, sin Junta Electoral, sin interventores, con políticos presidiendo mesas, urnas de cartón, menores votando y la Policía autonómica en flagrante dejación de sus funciones, el 9-N ha tenido la virtud de retratar la catadura del secesionismo, esa afrenta liberticida a la dignidad y la inteligencia de los ciudadanos que pretende hacer del Principado una delirante república bananera. Tras dos años de agitación desquiciada, Artur Mas y toda esa tropa sólo pueden ofrecer una oprobiosa jornada de votación en la que sólo se han implicado un tercio de los convocados, según sus propios y descontrolados datos.

Lanzado sin frenos por la vertiginosa pendiente del ridículo, Artur Mas compareció a última hora de la jornada para pedir ayuda a la comunidad internacional. ¿Ayuda para qué, para consumar esta astracanada golpista a la que los catalanes han dado clamorosamente la espalda? En vez de pedir nada, Mas debe marcharse. Ha demostrado no merecer la dignidad que ostenta. Por lo mismo, deberían hacer lo propio todos sus adláteres y los del igualmente impresentable Oriol Junqueras. ¿O es que pretende éste seguir clamando entre sollozos por una declaración unilateral de independencia luego del estrepitoso fracaso que representa ese irrisorio tercio de participación electoral?

Los cabecillas de la conspiración secesionista han podido hacer este daño tremendo a la imagen y las instituciones de su nación imaginaria por la incalificable actitud del Gobierno de la Nación. En efecto, Rajoy y su Gabinete han sido cooperadores necesarios de este aquelarre liberticida que, por muy ridículo que sea, no deja de representar un formidable desafío al Estado de Derecho del Reino de España.

Rajoy, pues, tampoco es digno de la dignidad que ostenta. De hecho, es el principal responsable de que las cosas hayan llegado a este punto bochornoso. Por eso debe marcharse. España necesita un Gobierno que vele por el Estado de Derecho, que no fuerce a la Justicia a hacer papelones humillantes y que cumpla y haga cumplir la Constitución.

El día de la banderita
DAVID GISTAU. ABC 10 Noviembre 2014

Durante más de dos años de maniobras políticas y tensiones retóricas que llegaron a hacerse pesadas como las visitas que no se van, una parte importante de nuestro escenario público vivió atrapada por la expectativa del Gran Hecho Consumado. Probablemente éste haya sido el gran triunfo del independentismo en este episodio de su eterno retorno cíclico: nos ha hecho pensar en ello más que en los amigos, los libros que leímos o los partidos que vimos. Me descubro sabiendo de Artur Mas o de Oriol Junqueras más cosas de las que jamás me interesaron. En ese sentido, al menos el 9-N podría haber causado un efecto terapéutico, el que siempre trae un desenlace que permite dar por zanjada una época, personal o colectiva.

Sin embargo, las posibilidades de que esto ocurriera quedaron mermadas en el preciso instante en que Mas renunció al referéndum cuya convocatoria fue arropada por una porción importante y transversal del parlamento catalán y lo sustituyó por una consulta más o menos paródica, sin formalidad jurídica, que rebajó la trascendencia de aquella jornada que fue soñada como la de una revolución de terciopelo de consecuencias definitivas. Antes incluso de que llegara el domingo, supimos que ese día sólo sería otra escala hacia la reiteración, porque las propias fuerzas de la independencia comenzaron a encender otra expectativa, la del 10-N, para la cual ya estaban teniendo lugar incluso «conversaciones secretas» que por añadidura desmentían la firmeza monolítica de todas las partes.

Desde esta perspectiva, el 9-N ha sido tan estéril como costoso en palabras, desafectos, ruedas de prensa, especulaciones legales, análisis y brechas sentimentales. Si nos atenemos al consejo de Bear Grylls que a menudo cita Ruiz Quintano, «Nunca gastes en la caza de un animal más energía de la que te procura comerlo», el 9-N era una pésima captura, insuficiente para todos los esfuerzos y todas las colisiones.

· Supervivencia «Mas consigue un logro fundamental en política: la supervivencia un día más»
· Ausencias «El 9-N no ha sido ni siquiera un ensayo general: faltó la mitad del elenco»

El falso referéndum tiene para Mas la importancia de que puede ufanarse, aunque sea en precario, de cumplir la promesa comprometida en términos mesiánicos con la mitad de su sociedad. Esto le permite alcanzar un logro que en la política como en la selva es fundamental: el de la supervivencia para un día más, que será en el que arranque el tránsito hacia las elecciones locales. Supervivencia, además, a la que ha contribuido un conteo ante las urnas de independentistas que, superen o no la barrera mágica establecida en los dos millones, son votantes potenciales para la siguiente promesa por cumplir, la del referéndum en serio. No se le puede negar a Mas la capacidad de renovar anhelos que lo mantengan personalmente vigente pese a sus apuestas a todo o nada, mientras el tiempo pasa y el presidente va postergando el instante muchas veces anunciado en que él procede a convertirse en una carcasa vacía. Tendremos que seguir pensando en Mas y comentando lo que dice, y eso, a estas alturas, es ya un síntoma de habilidad, pues lo dábamos por superado y sustituido por esas plataformas cívicas que orbitan alrededor de ERC y que en teoría lo mantenían cautivo. A ellas también las ha distraído con la fotogenia y la emoción de este 9-N en el que tantos independentistas han huido de la frustración autosugestionándose hasta creerse protagonistas un gran momento histórico comparable al de otros hitos europeos.

El 9-N ni siquiera ha sido un ensayo general con todo que permita vislumbrar cómo sería esta jornada de haber poseído textura histórica. No lo ha sido porque faltó la mitad del elenco. Sin duda acudió en masa la militancia del independentismo, no ya por aumentar la cohesión y la conciencia de sí durante un día de los de hacerse fotos para el recuerdo, sino también para concretar la envergadura coercitiva de una muchedumbre que anhela votar. Pero el arquetipo total que maneja el nacionalismo quedó desmentido, una vez más, por los millones que dedicaron el domingo a otros menesteres porque no se sintieron acuciados, como sí lo habrían estado en un referéndum auténtico, para impedir con su voto un destino disolvente para Cataluña. La ausencia fue tal que de inmediato quedó convertido en categoría civil un buen hombre que se pasó por la urna con la camiseta del Real Madrid. También faltó el Estado que, consciente de la liviandad jurídica de cuanto ocurría, consideró que cualquier intervención sería desproporcionada. E incluso serviría para alimentar el fatalismo con nuevos mitos represivos. Como la Cataluña no independentista, también el Estado se ha reservado para jornadas serias.

EL DÍA DESPUÉS
RAMÓN PÉREZ-MAURA ABC 10 Noviembre 2014

Ya no vale que el Gobierno de Mariano Rajoy afirme sólo que esto «dificulta el futuro»

LA fantochada permitió reivindicar la victoria a quienes la perpetraron. Cada uno se conforma con lo que quiere. O con lo que puede. En términos legales, sin duda vencieron los defensores de la legalidad vigente. Pero parece evidente que los propulsores de la mascarada no lo creen igual. Sostienen que ayer se celebró una consulta y que ganaron. Los «tecnicismos» ?empezando por la falta de censo o por el hecho de que las mesas estuvieran en manos de quienes propugnaban una de las opciones sin representación alguna de la parte contraria? no les impiden cantar victoria. Pusieron la urna microondas y tuvieron la habilidad de crear un procedimiento de voto tan complicado que se producían largas colas, generando la imagen del ansia por votar. Tanta, que no tuvieron tiempo ni para recriminar sus desmanes a Jordi Pujol cuando votó. Algunos podrían aprender de esas lecciones básicas de mercadotecnia. Pero tampoco olvidemos que ni el propio Mas reivindica la validez legal del aquelarre de ayer.
Hay quien habla ?y no sólo entre los promotores de la romería? de éxito mayúsculo, a la vista del dato de participación. ¿Cómo puede haber alguien que dé alguna credibilidad a esas cifras? ¿Quién avala que sean ciertas más que los que pedían el voto? ¿Quién certifica que no haya habido votantes que sufragasen en más de una urna? ¿Cómo saber que el censado Bob Esponja no ha sido uno de los que han sufragado?

También es cierto que Mas y sus acólitos han soñado durante semanas con la foto de la Policía llevándose las urnas de los centros de votación ?ilegal?. Y no han tenido ese minuto de gloria política. Pero, al mismo tiempo, ayer se perpetró una flagrante violación de la resolución del Tribunal Constitucional sobre esta «consulta». Y el máximo representante del Estado en la comunidad autónoma se declaró responsable de las ilegalidades cometidas ?junto con su Gobierno, que Mas será muy honorable, pero tampoco es tan valiente?. A partir de ahí ya no vale que el Gobierno de Mariano Rajoy afirme sólo que esto «dificulta el futuro». Aquí hay una flagrante violación del Estado de Derecho y un responsable confeso de los hechos: Artur Mas. ¿Qué más hace falta para aplicar el artículo 155 de la Constitución? ¿Cómo invocar en el futuro la legislación vigente ante cualquier otra violación de la misma por parte de un gobernante electo si se deja impune lo acontecido ayer?

Cuando el PNV intentó llevar a delante el «Plan Ibarretxe» siguió la vía constitucional. Pero cuando perdió en las instituciones, don Juan José se fue a su casa y pasamos a otra etapa. Artur Mas no está por la labor. Quiere demostrar que ha ganado el 9 de noviembre de 2014. Y si no se le aplica la ley, como en cualquier Estado de la Europa occidental a la que él quiere pertenecer, ni él formará parte de la Europa en la que dice querer estar ni España mantendrá sus fronteras.

El hecho diferencial
jordi del río ABC   10 Noviembre 2014

No hay nada más homogeneizador que la vieja política decadente de los últimos años y de buena parte de las prácticas de sus líderes

A estas horas ya sabremos el resultado del eufemístico proceso participativo del domingo. A pesar de CiU , PP y PSOE, verdaderos artífices de la prostitución de la propuesta más democrática y determinante concebida inicialmente, hace una horas que voté y espero que haya ido todo bien. Lo he hecho desde un cierto escepticismo. Había depositado muchas esperanzas en la celebración de una verdadera consulta que se erigiera de una vez por todas en la elaboración colectiva de una clara hoja de ruta que pudiera diseñar el futuro de Cataluña.

En una consulta que acabara con la indefinición y el desgobierno. En una consulta que nos convirtiera en un país nuevo, más justo y decente. En una consulta que resolviera atávicos problemas de encaje (o no) entre Cataluña y España. Mucho me temo que la prevalencia del miedo a navegar lejos del acogedor puerto del sistema, de eso que se ha convenido en llamar status quo, será el agua que el star system político de la transición volcará en el vino de mis esperanzas.

Porque resulta sorprenderte observar la miopía política de aquellos que no se han dado cuenta de que, como dice el nonagenario Zygmunt Bauman, es posible que ya estemos en medio de una revolución. La miopía de aquellos incapaces de observar que por encima de cuestiones identitarias, que también, el proceso catalán gira en buena parte sobre un eje de tintes revolucionarios contra ese mismo status quo. Un proceso de raíces antidependentistas contra un sistema, contra unos políticos de escuela cínica, contra un Estado caduco, contra unos medios de comunicación subvencionados desde determinados intereses de clase. Contra una demoledora corrupción sistémica.

Un proceso catalán que no dista en exceso de otros movimientos de transformación radical propuestos en Europa, buena parte del mundo e incluso en España. Porque por desgracia no hay nada más homogeneizador que la vieja política decadente de los últimos años y de buena parte de las prácticas de sus líderes. A un Narcís Serra le corresponde un Rodrigo Rato, vicepresidentes ambos. A un Millet, un Bárcenas. A un Madrid del Florentino de Cástor, un Barça de un Messi defraudador. A un Pujol, un Matas. A un Monago, una Capdevila. A un Púnica, un Mercurio…Hasta la salsa rosa sociopolítica nos iguala: a una Pantoja, una Caballé. A una Vicky, una Olga María.

Quién esté libre de culpa que construya un nuevo país, por favor. Ese sería el verdadero hecho diferencial, el que al menos en Cataluña, están reclamando a gritos una amplia mayoría de ciudadanos : un nuevo país, más libre, más justo, más decente. .

Jordi del Río es profesor de Comunicación en la UAB.

9-N: ENTRE EL DESACATO Y LA IMPUNIDAD
Editorial ABC 10 Noviembre 2014

Artur Mas debe una explicación a los catalanes; y Mariano Rajoy, al resto de los españoles, porque ayer Cataluña protagonizó una crisis de su relación con el resto de España

AL final, hubo votación en Cataluña sobre la independencia, con la dirección, planificación, financiación y ejecución del Gobierno autonómico. Desde el Palacio de la Moncloa se reiteró el mensaje monocorde de que el referendo era ilegal y no tendría efectos jurídicos. Es cierto que ayer no se celebró la consulta «oficial» que convocó Artur Mas el 27 de septiembre pasado, pero tal consulta nunca tuvo posibilidad de celebrarse porque lo iba a impedir en todo caso la prerrogativa que la Constitución concede al Gobierno central de dar a sus recursos ante el Tribunal Constitucional el efecto de la suspensión inmediata de las disposiciones autonómicas impugnadas.

Lo que sucedió ayer era lo que realmente tenían previsto Artur Mas y sus socios separatistas: una gran movilización social cualificada por el aparente ejercicio democrático de votar en urnas una propuesta de independencia. Desde este punto de vista, ayer sucedió lo que los nacionalistas habían planteado. Solo cambió la forma en que debía suceder. Y lo que ha pasado es que, en efecto, Mas mintió ?pero no puede decirse que engañara? a millones de catalanes cuando les ofreció un proceso que acabaría conduciendo a la independencia. No lo logró ayer, ni lo logrará nunca mientras esté vigente la Constitución de 1978. Es más, el trasfondo político de ayer es la impotencia nacionalista de romper la estructura constitucional del Estado. Sin embargo, la respuesta del Estado no pudo ser de menor intensidad, lo que permitió a los secesionistas gozar de una percepción de triunfo propagandístico. Aunque parezca un contrasentido, el fracaso de los nacionalistas en su objetivo jurídico hacia la independencia convive con el éxito de imagen que han conseguido al granjearse la impunidad de las ilegalidades cometidas hasta ahora. De hecho, la Fiscalía General del Estado se limitó ayer a emitir una irrelevante nota de prensa de apenas seis líneas en la que solo comunicaba a la opinión pública que «recaba datos» para decidir si ejerce o no acciones legales. Ni una sola valoración jurídica de los abusos cometidos en instalaciones públicas puestas al servicio de la secesión o sobre la permisividad de los responsables y voluntarios ante actitudes abiertamente ilegales. En España no puede dar la sensación de que sale gratis incumplir la ley.

Y aquí radica el gran problema para el futuro en las relaciones del Gobierno central con el catalán, porque con los precedentes acumulados han quedado en entredicho la soberanía del Tribunal Constitucional, desacatado por Artur Mas; la autoridad disuasoria de la propia Fiscalía, burlada por la descarada autoincriminación de Mas; y la posición central del Parlamento, como depositario de una soberanía nacional negada desde una Administración del Estado. Se puede estar de acuerdo en que Artur Mas no celebró su referéndum oficial. Pero ha tomado la medida al Estado.

Las bases y condiciones de cualquier posible nueva etapa de diálogo entre ambas administraciones deberían haber sido definidas por el Gobierno central mediante el ejercicio firme de los mecanismos constitucionales de protección del interés general. No ha sido así. Las impugnaciones ante el TC no produjeron más que el efecto formal de la suspensión de las convocatorias de las consultas separatistas. Solo en caso de que la Fiscalía General hubiera ordenado actuar contra el Gobierno catalán por desacato habría quedado a salvo la autoridad del TC y la fórmula de la prudencia demostrada por Moncloa habría ganado crédito. Pero la Fiscalía se opuso a la retirada de las urnas, dando pie a decisiones judiciales que, a mayor abundamiento, apelaban a la libertad de expresión de los votantes. Solo uno de los tres jueces que se pronunciaron ayer adivinaba posibles delitos de desobediencia, prevaricación y malversación de dinero público en los responsables del sucedáneo de consulta. Pero ninguno dio una sola instrucción, una sola orden, para retirar las urnas.

Ahora el Gobierno central quiere abrir una nueva etapa de diálogo. Los nacionalistas la aceptarán sin duda porque recibir una oferta así, y no una citación para el juzgado, es un éxito, aunque probablemente la aprovecharán para imponer a renglón seguido su propio guión. Ven al Gobierno de Rajoy como el representante de un Estado indeciso a la hora de aplicar sus propias leyes. Neutralizados los instrumentos disuasorios del Estado de Derecho, el nacionalismo puede aspirar a mejorar el balance de resultados, sin que el 9-N pase factura alguna. ¿Qué sentido tendrá a partir de ahora advertir al nacionalismo catalán de que sus decisiones serán llevadas ante el TC? Mas debe una explicación a los catalanes; y Rajoy, al resto de los españoles, porque ayer Cataluña protagonizó una crisis de su relación con el resto de España. No aceptarlo así es engañarse. Debemos saber qué se propone el Gobierno para el futuro inmediato en relación con Cataluña y sus dirigentes actuales, porque la expectativa de unas elecciones autonómicas augura una mayoría nacionalista aplastante. España necesita que su Gobierno tome iniciativas políticas para los grandes problemas, más allá de la recuperación económica

Crisis nacional
No brindamos por España
Pedro de Tena Libertad Digital 10 Noviembre 2014

Hace veinticinco años que cayó el Muro de Berlín sin que sus constructores hayan sufrido desprestigio alguno en algunos países. España entre ellos, espera del comunismo una suerte de salvación terrenal. Ahora mismo, mientras se escriben estas líneas, algo similar o peor que el comunismo –no se olvide que Stalin pactó con Hitler en algún momento–, el nacionalismo catalán –luego vendrán otros– intenta dar un golpe de Estado en la España constitucional agonizante. Como decía Víctor Pérez Díaz hace unos días, nos atosiga la "apoteosis de la corrupción" en medio de un infierno de paro, educación inferior, descreencia en los valores democráticos esenciales e incremento de la radicalidad que sume a este país que nunca se ha querido en el agujero negro más hondo desde la Guerra Civil. La transición ha terminado por fin pero no sabemos hacia qué. Lo que sí sabemos con toda exactitud es que no somos política ni económicamente felices, que estamos ansiosos por castigar no importa a quién sin presunción alguna de inocencia y que no tenemos ni idea de cómo salir de este hoyo.

Reunidos en las proximidades de El Castillo de las Guardas, sierra norte de Sevilla y sur de Huelva, un grupo de diez amigos andaluces, los cuatro responsables de la página web porandalucialibre.es, un amigo escritor con columna en la revista junto con abogadas, profesoras y funcionarias, repasamos la situación general de España mientras recordamos el sectarismo de una España incivil que olvidó a un poeta del 27, tan fusilado como Lorca, por la sencilla razón de que era de derechas. En la obra teatral El buzo y la aviadora, del amigo escritor Alfonso Sánchez Rodríguez, que imagina las últimas horas del poeta José María Hinojosa en la cárcel de Málaga, se encuentran Lorca e Hinojosa, amigos aunque de diferentes orientaciones políticas, en el epílogo. Están subiendo en un ascensor después de asesinados y el granadino le dice al malagueño: "¿Te has traído tus sueños?".

No, no se puede prescindir de los sueños. Sin embargo,estamos obligados moralmente a salir de las pesadillas. La España reconciliada consigo misma, democrática, próspera, libre, abierta y culta era y es un sueño. Pero la España de la mentira, de la demagogia, del populismo barato a punto de metamorfosearse en totalitarismo; la España de unas oligarquías económicas y políticas insensibles al sufrimiento de los ciudadanos; la España institucional donde muchos tienen poder pero no la inmensa mayoría de la gente que trabaja media vida para el Estado, la España corrompida de arriba abajo, la España antiespañola, la España cainita, la España camisa negra de la desesperanza que estamos viviendo en estos momentos es una pesadilla de la que tenemos que librarnos inmediatamente para seguir alumbrando el sueño de recuperar el buen camino de 1978, esta vez, en serio.

La mayoría de los presentes tuvo larga presencia en la izquierda española pero, despertados en buena hora de aquel espejismo romántico, llevamos años creyendo en una España democrática y abierta que sólo puede impulsar un centroderecha sin complejos amante de la libertad y respetuoso con cada ciudadano. Al cabo de los años, descubrimos que hemos sufrido otro delirio y que el único partido que podía encarnar esas metas está en trance de suicidarse, tras haber decepcionado a casi todo el mundo y sin escuchar a nadie.

¿Qué hacer, entonces? Pues la verdad no lo sabemos. Por eso mismo, no brindamos.

9-N
El pucherazo mediático
Pablo Planas Libertad Digital 10 Noviembre 2014

Todo ha salido según lo previsto. Colegios abiertos, colas a las puertas, papeletas, una urna arrugada por acción de unos oportunos fascistas en Gerona y fiesta de la democracia nacionalista y de la superioridad moral de Mas, Junqueras, Forcadell y el resto de la banda, contra los que jueces y fiscales tienen la orden de no actuar. Los observadores internacionales de Bildu y la Liga Norte garantizan la pureza del proceso, la fiabilidad de los datos, la consistencia del pueblo catalán, que ha acudido en masa a las urnas. Los autores del "España nos roba" presentan ahora "Cataluña vota sí", una superproducción con fondos del Estado, la colaboración de la Fiscalía y de los jueces y con los Mossos d'Esquadra en el papel de extras en una función en la que Rajoy ha quedado retratado, a los pies de los caballos, vencido y humillado por Artur el Astucias Mas, caudillo separatista catalán con el que se pactó la celebración del 9-N como un "ejercicio de libertad de expresión".

Calificar de libertad lo de este domingo en Cataluña desborda la indignidad y es una de las mayores mentiras de los últimos treinta años, como la honradez de Jordi Pujol o el carácter democrático del nacionalismo catalán; en realidad una suma de racismo, clasismo, totalitarismo y delincuencia de cuello blanco. Los datos que aporta la Generalidad inciden en la alta participación (dos millones de personas a las seis de la tarde, seguramente 2,5 al cierre de los colegios, según pacten los partidos del frente separatista, sobre un censo estimado de seis millones y medio con los mayores de 16 años y los extranjeros) y en que ese es un nuevo mandato hacia la consulta definitiva.

Rebelión, desobediencia, agitación, desacato, insumisión. La Generalidad está al margen de las leyes españolas. Funciona y manipula con absoluta impunidad mientras sus medios difunden la "normalidad", escamotean la realidad, ocultan el voto de Pujol y Marta Ferrusola y se sumen en un editorial único (conjunto dicen ellos) en el que la voluntad de menos de un treinta por ciento del electorado (y eso aceptando los porcentajes de unos manipuladores consumados) representa a la totalidad de los ciudadanos de Cataluña. Habrá ganado la secesión, sin duda, aunque el sí más el no de Duran tendrá una representatividad honorífica, así como el escueto no. Resulta verdaderamente interesante en la medida en que es el primer pucherazo del siglo XXI en Europa Occidental. Y en directo por TV3.

Este lunes se reanudarán las negociaciones. Hasta ahora, Pedro Arriola representaba al Gobierno, José Enrique Serrano al PSOE y Joan Rigol, un independentista de última hora, expresidente del Parlamento regional por la cuota de Duran, era el embajador de la Generalidad, la ANC y el Barça. Cabe la posibilidad de que el pequeño Nicolás, Zapatero en carne mortal y David Fernàndez, el chaval de la chancla, sean los próximos interlocutores de las partes.

9-N
De Godoy a Rajoy
Santiago Abascal Libertad Digital 10 Noviembre 2014

Un traidor. Juró cumplir y hacer cumplir la Constitución. Había firmado un contrato con la gente. Tenía el mandato de una gran mayoría absoluta. En su mano el poder, y los instrumentos para ejercerlo. El artículo 155 de la Constitución. El Código Penal. La Abogacía del Estado. La Fiscalía. El presupuesto público para condicionar a la Generalidad sediciosa. La policía. La Guardia Civil. Los Mozos de Escuadra. Pero sobre todo tenía la obligación patriótica de defender a los españoles de Cataluña, de garantizar sus libertades y de preservar el legado y el futuro de nuestros hijos, a los que también les pertenece la tierra catalana.

Se ha limitado a verlas venir, sumando el asunto catalán al montón de legajos de los problemas que se resuelven solos, o al montón de los que no se pueden resolver. Para el presidente Rajoy no parecen existir más alternativas en la vida.

Con su indolencia, con su cobardía y su descreimiento ha dejado que esa cosa que se llama España, "¡qué coñazo!", parezca una antigualla indefendible y molesta. Ha dejado que los argumentos separatistas prendiesen. Que las leyes fueran incumplidas, las sentencias desobedecidas. Y, lo que es peor, ha permitido que las esperanzas de millones de españoles se vayan perdiendo y que muchos vean su dignidad ciudadana menoscabada o pisoteada. Nos ha llevado, en definitiva, a la antesala de una derrota sin dar la más mínima batalla. Ahora, esa victoria ya sólo puede producirse si antes le damos la batalla a un presidente, cuyo retrato debería ser colgado en alguna galería de felones, al que hay que echar por el bien y la supervivencia de España.

Artur Mas, en su chulería insultante, sabe qué presidente tenemos. Nuestra debilidad es un clamor. Por eso hoy se ha pavoneado inculpándose públicamente como responsable de la consulta. Corrupto entre los corruptos –nada menos que una parte de nuestro país pretende robarnos–, nada teme. Porque él es también impune entre los impunes.

¿Qué iba a temer si incluso la TVE de Rajoy le ríe la gracia? El canal 24 horas de Televisión Española ilustraba la noticia de la consulta con la leyenda: "Las colas y la normalidad son la nota predominante del inicio de la jornada". He ahí el problema: normalidad en la secesión, normalidad en el desafío a las leyes y a los tribunales, normalidad en la indolente pasividad del presidente del Gobierno. Mientras, somos otros los que, cumpliendo con una obligación moral y patriótica, interponemos las querellas contra Artur Mas por los delitos cometidos de prevaricación, usurpación de funciones, malversación de caudales públicos, desobediencia y sedición.

Conservaremos la unidad nacional, a pesar del presidente del Gobierno. Pero Rajoy se ha incorporado ya a la lista deshonrosa de los que traicionaron a su pueblo. De Godoy a Rajoy. Ahora ya sabemos que no contamos con el presidente. Vamos a por él. También en los tribunales.

Santiago Abascal, presidente de Vox.

Cambio de paradigma
Sólo los liberales son revolucionarios
Daniel Rodríguez Herrera Libertad Digital 10 Noviembre 2014

Si entendemos revolución no como un cambio violento de las instituciones sino en su acepción más general de cambio rápido y profundo, la única revolución que podría calificarse como tal en España sería la liberal. Si Podemos ganara las elecciones o llegara al Gobierno por ser la principal fuerza de una coalición de izquierdas, sería un terremoto político, qué duda cabe. Pero aunque llevara a cabo el programa chavista que tanto tememos muchos, no habría cambio de rumbo alguno. Sería, como diría Mafalda, el continuose del empezose de la socialdemocracia española.

Cuando la gente habla despectivamente del PPSOE, muchas veces se refiere a la corrupción, pero en otras a que sus políticas, al menos las económicas, no se diferencian demasiado entre sí. Como sucede en tantos ámbitos, calificar algo como muy diferente o casi igual depende más del observador que de los hechos. Pero es cierto que las políticas de la historia democrática española, con distintos matices, han estado dentro del consenso socialdemócrata, de la idea del Estado del Bienestar, del Gobierno Niñera que nos cuida a todos de la cuna a la tumba. Naturalmente, ha fracasado, pero no será porque todos los partidos que han pasado por el Gobierno no lo hayan intentado con todas sus fuerzas.

Subir los impuestos a los ricos y apretar las tuercas contra el fraude es algo que ya ha hecho Montoro. Abandonado por imposible el tema de la renta básica, repartir el dinero de los demás con distintas excusas es algo que llevan haciendo PP y PSOE desde siempre. Preferentistas e hipotecados ya han visto cómo la Justicia y el PP cambiaban las normas para favorecerles en sus problemas. Hacer quitas de la deuda no es muy distinto, al menos a efectos de dejar de pagar parte de lo que se debe, a las devaluaciones de Solchaga. El control estatal de los medios privados no deja de ser una institucionalización de lo que han hecho desde Felipe González hasta Soraya. Y así podríamos seguir hasta el infinito.

Por eso el único cambio de rumbo posible cuando hemos estado décadas aumentando el poder y el tamaño del Estado sería reducirlos. Algo que sólo los liberales proponemos. No hacer nuevas leyes para arreglar las cosas, sino reducir las regulaciones y normas absurdas, de modo que los propios españoles solucionemos nuestros problemas. Dejar de repartir el dinero que nos quitan del bolsillo a bancos, empresas energéticas, sindicatos, partidos y todo tipo de organizaciones. Reducir los impuestos para hacer rentables negocios que con la actual carga no pueden salir adelante, y así crear empleo. Dejar que cada uno haga lo que quiera en su propiedad: fumar, pagar o cobrar por tener sexo, hablar de lo que le venga en gana sin que el poder tome represalias, que hombres y mujeres regulen sus relaciones sentimentales a su real saber y entender. Reducir la corrupción reduciendo las oportunidades de corromperse. Que seamos nosotros quienes decidamos la educación de nuestros hijos, y dónde y quién queremos que nos cure. Ser más libres y prósperos, en definitiva.

Se esté de acuerdo o no con él, este sí que sería un programa realmente revolucionario, un auténtico cambio de rumbo. Por eso es un programa que ni PP, ni PSOE ni Podemos apoyarán nunca. A los políticos lo que les interesa es tener cuanto más poder, mejor. Les conviene que el Estado esté presente en todos los sitios posibles y que sus decisiones sean arbitrarias para así poder meter mano. Desde decidir qué medios pueden emitir en qué sitios, para conceder y recibir favores, hasta decidir qué obras acometer y quién se encarga de ellas, para poder cobrar su 3%. Pero que no se preocupen, que esta revolución no va a llegar. Ya se han encargado de demonizarla a través de la prensa socialdemócrata, que es toda, y la educación pública. Normal. Les va la vida en ello.

COSTE DEL DISPOSITIVO POLICIAL
El Gobierno ‘tira’ 519.800 euros en la farsa
Juan E. Pflüger www.gaceta.es 10 Noviembre 2014

Es el coste de las dietas de los agentes del Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil desplazados a Cataluña para no actuar contra el “proceso participativo”.

Desde el fin de semana de Los Santos, varios grupos de la Unidad de Intervención Policial (UIP) del Cuerpo Nacional de Policía fueron desplazándose desde diversos puntos de España para cubrir el dispositivo de seguridad diseñado para cumplir la suspensión dictada por el Tribunal Constitucional. A ellos fueron sumándose efectivos del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) de la Guardia Civil. En total, solamente con estas unidades, el desplazamiento superaba los 1.500 agentes.

Junto a ellos, se movilizaban también otras unidades que debían dar cobertura al trabajo de los grupos de antidisturbios para garantizar el cumplimiento de la legalidad. Este plan lleva diseñándose desde septiembre y se dotó económicamente para garantizar su viabilidad.

GACETA.ES ha podido saber que el coste total, de mantenerse el operativo previsto hasta el miércoles próximo, será de 519.800 euros solamente en lo que afecta a dietas de comida y pernoctación de los agentes desplazados, además del combustible de los vehículos. Pero a esta cantidad hay que sumar las horas de trabajo que se perderán, y que no se pueden cuantificar, entre los días de desplazamiento y las libranzas que corresponden a los agentes una vez que regresen a sus destinos de origen.

En lo que respecta a los 900 agentes dotados por el Cuerpo Nacional de Policía, el presupuesto del cuerpo tendrá que desembolsar 273.600 euros para cubrir el dispositivo desplegado hasta ayer domingo, más otros 136.800 para mantener el diseñado hasta el miércoles próximo. Una cantidad que podría ampliarse a razón de 76 euros por agente y día en el plazo que se decida ampliar el operativo en caso de ser necesario.

En lo que respecta a la Guardia Civil, el coste es muy inferior, de momento se han empleado 49.500 euros en concepto de dietas de los efectivos desplazados.

En conjunto, el coste del combustible y repuestos necesarios para los furgones policiales enviados a Cataluña asciende a 60.000 euros.
Y todo ello para nada

Fuentes policiales aseguran a este diario que el despliegue policial “ha sido excesivo para el uso que se les ha dado”. Del mismo modo explican que “se ha hecho un derroche de efectivos y de medios para nada (…) porque ha quedado claro que no había intención de hacer cumplir la sentencia del Constitucional”.

“El gasto ha sido excesivo –continúa- porque para la mera garantía de los edificios de titularidad estatal era suficiente con las dotaciones ya existentes en Cataluña y con un pequeño refuerzo, un total de 300 UIP hubiera sido más que de sobra”.

Pérez-Reverte: “Somos un país de golfos y gilipollas”
AGENCIAS Minuto Digital 10 Noviembre 2014

“Desde 1980 mirando hacia otro lado con Cataluña, sin distinción de siglas o ideologías, abandonándola a su suerte, y ahora ponemos morritos”, comienza afirmando.

El prolífico y polémico escritor Arturo Pérez-Reverte ha vuelto a desenfundar su afilada pluma para analizar los últimos acontecimientos sociales y políticos ocurridos en España.

A través de Twitter, Reverte se ha pronunciado sobre la consulta catalana del 9N con palabras contundentes como acostumbra.

“Desde 1980 mirando hacia otro lado con Cataluña, sin distinción de siglas o ideologías, abandonándola a su suerte, y ahora ponemos morritos”, comienza afirmando.

“Pase lo que pase luego, mañana el Estado español recogerá el fruto de 30 años de desidia, pasteleo y cobardía política. Enhorabuena a todos”, prosigue.

“Y ahora, después de 30 años dejando a tanta gente maniatada, indefensa, y al fin adoctrinada, queremos héroes. Anda y que nos den”. sentencia.

El cartagenero expresa a continuación que “nos extraña que los abandonados se mimeticen con el paisaje,para sobrevivir. Y aconsejen a sus hijos llevar la bandera más grande que puedan”.

Pero la afirmación más contundente la dejó para el final al asegurar que “somos un país de golfos y de gilipollas; por cada golfo, 100.000 gilipollas”, si bien posteriormente se dio cuenta de lo quizá inadecuado de sus cálculos y matizó que “igual hay más de 540 golfos (yo soy de letras y calculo mal), pero el número de gilipollas sigue invariable”.

Por si esto fuera poco, Reverte respondió a una ‘follower’ en términos similares. “Me pregunta una tuitera feministra radical qué pasa con las golfas”, expresa, antes de añadir sarcásticamente “y con los gilipollos”. “Somos un país de gilipollas que vivimos por encima de nuestras posibilidades de ser gilipollas”, concluye.

Cataluña Hispana, argumentos e historia
Blas Piñar Pinedowww.latribunadelpaisvasco.com 10 Noviembre 2014

Javier Barraycoa ha escrito un libro magnífico. Que un catalán demuestre hoy en día la españolidad de Cataluña a lo largo de toda la Historia desde que surgiera la primera idea de España, resulta francamente oportuno, cuando descerebrados al mando de una región tan española se empeñan, otra vez, en romper la unidad que tantos éxitos trajo a España.

Cataluña Hispana es poesía. La poesía que nace del amor a la Patria, que lleva a reconocer lo propio, con ese amor que ama lo bueno y lo malo, sin despreciar lo ajeno. El libro está plagado de poemas que a lo largo de los siglos han cantado el amor de los catalanes por España, sus costumbres, tradiciones, su fe y su monarquía. Impresiona.

Cataluña Hispana es historia auténtica. La historia que se precie de serlo no oculta selectivamente, ni manipula, como hacen los mitos del separatismo, que olvidan lo que no conviene, o que desprecian las acciones que por España hicieron valerosos catalanes. El libro recoge hechos, unos conocidos y otros absolutamente desconocidos, que demuestran que los catalanes siempre han sido y se han sentido una parte fundamental de España.

Cataluña Hispana es un diagnóstico brillante. Javier Barraycoa se pregunta cómo es posible, después de contarnos la marcada españolidad de Cataluña, que aflorara un nacionalismo tan dañino para la convivencia nacional. Y como persona culta que conoce que los pueblos son transformados por las ideas, y las ideas surgen del espíritu, da en el clavo explicando el proceso del intercambio del catolicismo por el nacionalismo, sin prisa pero sin pausa, hasta llegar a lo que hoy, desgraciadamente, observamos.

Cataluña Hispana es, sobre todo, una gigantesca lección para los que intentan sepultar bajo montañas de mentiras siglos de historia común; es todo un canto a la españolidad de una tierra que todo español debe conocer y amar, para vencer al odio que inoculan las castas corruptas que llevan a una parte de España -y con ella a toda la nación- al abismo. Cataluña Hispana es, senciallamente, un libro fundamental para combatir la propaganda del separatismo.

¿Por qué los obispos del tiempo visigodo -fueron casi tres siglos de Historia de las primeras Españas unidas- pudiendo acudir a los concilios de Narbona, tan cercana, iban a Toledo, tan lejano? ¿Por culpa de cuál oligarquía corrupta se perdió gran parte de Cataluña, anulada por Francia? Y al poco, ¿por qué se alzaron los ciudadanos catalanes sometidos por Francia y reprimidos salvajemente? ¿Por qué lucharon contra Napoléon en Cataluña, como el resto de España, o incluso más? ¿Sabían que en Barcelona se celebraba muchísimo al santo patrono de Madrid, San Isidro Labrador o que en la primera guerra de África unos catalanes arengados por Prim en su preciosa lengua materna pudieron saltar la muralla de Tetúan gracias a la torre humana que construyeron según las tradiciones de muchos pueblos catalanes? ¿Y que el monasterio de Montserrat tuvo monjes castellanos y dependía de Valladolid? ¿Y que un tercio de castellanos defendió junto a los catalanes la Barcelona asediada por las tropas de Felipe V en la guerra civil de sucesión, que no de secesión como pretende el separatismo? ¿Conocen que en Cataluña hubo decenas de santos durante el siglo XIX perseguidos hasta la muerte por las fuerzas liberales exaltadas por defender las mejores tradiciones españolas? Y de los éxitos de los catalanes en América, ¿qué conocen? Y sobre el catalán, ¿imaginaron alguna vez que quien más daño ha hecho a la auténtica lengua catalana es el separatismo? Y sobre la Legión, ¿sabían que cuando se fundó, de los 400 primeros voluntarios, 200 eran de Barcelona?

Lean Cataluña Hispana, Madrid, Libros Libres, 2013, disponible también en ebook. Conocerán sucesos que los separatistas y sus cómplices, esto es, todos los enemigos de España, no quieren que conozcamos. Y verán con claridad que el odio del nacionalismo suele acabar odiando a los pueblos que pretenden defender...

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Carta del editor

Julio Ariza www.gaceta.es 10 Noviembre 2014

Hoy una parte de un pueblo, el catalán ha usurpado,o ha tratado de usurpar la representación de todos los ciudadanos que viven en Cataluña.

Al mismo tiempo han intentado arrebatar,entre bromas y veras,como si de un juego inocente se tratara,la soberanía al conjunto del pueblo español. Lo han hecho con premeditación y alevosía. Lo han hecho despótica e irresponsablemente.Pero lo han escenificado como una interminable sardana con todos y todas,manos entrelazadas,jovialmente fundidos en una maravillosa ilusión colectiva.

En la función/ficción de este 9 de noviembre todo ha sido mentira.Cataluña no ha hablado porque las tierras no hablan. Los catalanes no se han definido por la independencia porque el simulacro de votación no guardaba el más mínimo respeto a las reglas de juego del control democrático.Los representantes del poder legítimo se han comportado como forofos de un club de fútbol perdiendo toda auctoritas.

Siendo todo esto malo en sí mismo,no es lo más doloroso. Hoy han dividido Cataluña en dos. Hoy han separado a los catalanes y les han construido un muro de incomprensión y alejamiento injusto e irracional.

Quien siembra vientos recoge tempestades. Va a ser necesaria mucha inteligencia y buena voluntad para evitar que estos dirigentes facciosos y ciegos de furor e intolerancia no hagan naufragar el barco de todos los españoles en una incontrolable final tempestad.

El sacerdote Jacinto Verdaguer componía en 1880 la letra del Virolai conocido popularmente por el "Rosa d'abril",es el himno a la Virgen de Monserrat. El maestro Rodoreda le compuso la música.Mosen Cinto encomienda Cataluña a la protección de la Señora con estos preciosos y hoy oportunisimos versos:

Rosa d'abril morena de la serra,de Monserrat estel,
Ilumineu la catalana terra,guieu nos cap al cel

El siguiente verso ya nunca es cantado en las sufríentes iglesias de Cataluña:

Dels catalans Sempre sereu Princesa,
dels españols stela de l'orient.

Comprobado que la política y sus protagonistas no parecen ser más que generadores de desunión y conflicto, le pido a la Virgen de Monserrat guíe e ilumine a los catalanes y a todos los españoles para encontrar de nuevo un camino común de paz y unidad en estos tiempos de división y tristeza. Así sea.

Ubi libertas, ibi patria
No procede tapar las corrupciones en aras de evitar perjuicios a la causa
Miguel Ángel Aguilar. El Pais 10  Noviembre 2014

Donde está la libertad, allí está mi patria, es el lema básico que deberíamos honrar de Ovidio en adelante. Todo lo que sea condicionar ese principio, alterar el orden de las cosas, y subordinar la libertad a otras conveniencias equivaldría a deslizarse por la pendiente del desastre. Don Miguel de Cervantes lo dijo claro también: “La libertad es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida”. Pero el nacionalismo cuando alcanza las temperaturas de ebullición del soberanismo rompe este principio y considera que ante el designio de la construcción nacional la libertad debe ceder. El buen soberanista entiende la libertad como un lujo sin sentido, al que se aferran esos parásitos que posan de intelectuales.

Cuestión diferente es que los hijos de la ilustración no debamos dejarnos arrastrar a esa trampa. Porque, en medio de tanto infortunio, cuando afloran toda clase de corrupciones, cuando venturosamente se incrementa el civismo exigente y desciende el umbral de la tolerancia, tenemos claro que la libertad en absoluto puede sacrificarse en el altar de otros principios porque le corresponde la primacía sobre todos los demás. Por eso tampoco hubiera procedido mantener tapadas las corrupciones de Jordi Pujol en aras de evitar perjuicios a la pretendida causa catalana, ni aplazar las revelaciones de la Operación Púnica con Granados al frente para no debilitar a Mariano Rajoy en vísperas del 9-N.

Las huestes políticas siempre aplauden con entusiasmo lo peor. Falta un estudio del Diario de Sesiones del Congreso para ofrecer la confirmación de este principio pero, mientras tanto, bastaría observar cómo en Cáceres este fin de semana los peperos aplaudieron los peores pasajes de las intervenciones de José Antonio Monago. Y lo mismo sucede cuando intervienen Oriol Junqueras o Artur Mas. Nunca se aplauden los momentos de racionalidad, de comprensión, de impulso a la concordia y al entendimiento, siempre se prefiere aplaudir todo lo que subraye el enfrentamiento. En cuanto a lo sucedido en Catalunya, quien llegara a Barcelona el sábado y prefiriera desconectarse de los medios para observar en directo sin intermediarios, vería mustias y disminuidas las banderas residuales de pasadas movilizaciones, escucharía triste los pobres ecos de caceroladas irrelevantes, sin capacidad de prender en el vecindario, se cruzaría indiferente con los oficiantes del copeo de fin de semana, sin advertir por parte alguna entusiasmo ni ambiente de vísperas del momento histórico anunciado. Amanecido el domingo de las votaciones vería colas en los puntos con urnas, desamparo de quienes confiaban en el cumplimiento de la ley, desolación en las filas del PP, comprobación de que Rajoy es solo palabrería, ánimo en los afines a Albert Rivera de Ciutadans, impresión de haber funcionado la disuasión del débil al fuerte, suma del nacionalismo hispanófo-bo, de la ola populista que azuza la crisis y del utopismo activo que forman el caldo tóxico del independentismo. Continuará.

VISCA LA FARSA
IGNACIO CAMACHO ABC 10 Noviembre 2014

Los relatos sí importan. El Estado no puede faltarse el respeto a sí mismo. Y mucho menos admitir que se cachondeen de él

BIEN está la teoría del mal menor. Bien está que el Gobierno no haya querido regalarle a Artur Mas la foto de la Guardia Civil retirando las urnas de cartón. Bien está que los secesionistas se autoengañen con un simulacro de referéndum sin censo ni garantías que sonrojaría al más integrista de los bolivarianos. Bien está que los soberanistas se crean su propia impostura y se autoestimulen en su delirio con una chapucera parodia democrática. Bien está que los catalanes no independentistas se hayan mantenido en discreto y sereno apartamiento para no enturbiar el ambiente de la comedia. Pero no hacía falta tan clamoroso absentismo de un Estado cruzado de brazos ante el intento de convertir en una efeméride heroica lo que no ha sido más que una vergonzosa farsa.

Una farsa tolerada por cierto con un dudoso criterio de apaciguamiento táctico y político que muchos españoles no comparten. Aunque la iniciativa de autodeterminación haya quedado desactivada, las instituciones de la democracia han hecho clamorosa dejación de autoridad al permitir que suceda lo que habían prohibido. Y si a partir de hoy no toman medidas que comprometan seriamente a los que han organizado la estafa y se han responsabilizado de ella habrá enviado a los ciudadanos de toda la nación el peligroso mensaje de que las leyes y las decisiones judiciales se pueden incumplir sin que ocurra nada. La impunidad, como se ha visto con los casos de corrupción, irrita sobremanera a la gente. Y es posible que por no crispar a la comunidad catalana se haya generado un sentimiento de agravio en el resto de la sociedad española, atufada por el desagradable olor de un pacto camuflado en torno a la carnavalada.

Para disipar ese ominoso aroma de sospecha es necesario que lo de ayer tenga consecuencias. La actitud complaciente de la Fiscalía y de algunos jueces da que pensar sobre la componenda presentida. Si Rajoy hubiese usado su mayoría absoluta para restaurar la sanción penal que Aznar estableció sobre la convocatoria de consultas ilegales, esta bufonada constituiría para algunos un motivo de pesadumbre. El Estado debe minimizar o modular puntualmente el ejercicio de su autoridad para evitar males mayores; en eso también consiste la política. Lo que en ningún caso puede hacer es faltarse el respeto a sí mismo y a sus reglas. Y mucho menos admitir que se cachondeen de él en su cara.

El butifarréndum es un fracaso objetivo del nacionalismo, que había fijado el 9 de noviembre como su punto de no retorno y se ha tenido que consolar con el torpe desahogo de una mascarada. Pero precisamente por eso, por el nulo valor de este fullero trampantojo, no es aceptable que una nación moderna y democrática se achique ante la arrogancia de ciertos caciques engallados sin que nadie les ponga en el sitio de su derrota. Porque la ley no regala empates y porque los relatos políticos sí importan.

"El que manda en Cataluña soy yo, no el que lee el 'Marca'"
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 10 Noviembre 2014

¿Cuáles son las claves del proceso participativo (ya no es consulta) que se ha montado en Cataluña? Humillar a lo español y sentar un precedente. (@pfbarbadillo)

Da igual que Artur Mas haya demostrado que sea un mentiroso y un cobarde, da igual que el censo sea de risa, que puedan votar los inmigrantes paquistaníes, los menores de 17 años, los erasmus holandeses, que el recuento dure varios días, que no haya ninguna seguridad en los resultados, que se hayan vulnerado la Constitución y las leyes...

Repito da igual, porque los nacionalistas catalanes han conseguido sus objetivos: humillar a todos los españoles, demostrando que en Cataluña, como los matones del colegio que en el patio mandan ellos, y fotos en los medios de comunicación internacionales de catalanes amables, guapos y simpáticos votando de cualquier manera porque el Gobierno español no les deja votar.

Recojo lo que ha escrito hace unos días uno de los publicistas de Artur Mas: Francesc-Marc Álvaro, un artículo muy bien titulado, 'La fuerza y la foto', en La Vanguardia del 6 de noviembre pasado.

parece que el objetivo que preside todas las acciones del Gobierno es ganar por KO el próximo domingo, de tal manera que quede claro, rotundamente, quién manda en Cataluña, para decirlo como los castizos. Y sobre todo, que se vea que el Govern da un paso atrás y que, por lo tanto, renuncia a figurar oficialmente como paraguas y cómplice de una revuelta que Madrid dice que sólo tolerará si se puede reducir narrativamente a una protesta civil articulada por la ANC y Òmnium. Como ciertos ministros todavía utilizan categorías de análisis propias de la guerra de Cuba, todo acaba en un planteamiento tan primario como rancio: humillar al Govern Mas para evitar la humillación del Gabinete Rajoy.

Ya estamos viendo quién ha humillado a quién, ¿verdad?

Ante la fuerza de los poderes españoles, el soberanismo sólo tiene la capacidad de hacerse fotografías multitudinarias que puedan superar el peso de la violencia legal y simbólica del campo adversario. Estas fotos resquebrajan el poder condigno de Madrid y, de hecho, lo hacen irrelevante. Por eso las personas que saldremos a votar el domingo no tenemos miedo y hemos conseguido ser bastante impermeables a las constantes advertencias que nos llegan de los palacios ministeriales. Somos conscientes de la fuerza que tiene el Estado pero también somos conscientes de que podemos construir otra fuerza (serena y tranquila) cuando muchos salimos a la calle y pedimos lo mismo. El domingo nos haremos la foto: será de gente que vota o será de gente que quiere votar y no se lo permiten. En ambos casos, ganaremos. Es cierto que no será un referéndum, pero se trata de un ejercicio que tendrá un impacto político de primer orden, dentro y fuera de Cataluña.

Y ya se han hecho la foto. Lo veremos en la prensa y las televisiones internacionales, donde la Generalitat ha sembrado dinero y colocado lobbies.

Francesc de Carreras también comentó los planes de Mas:
en el primer informe del Consell Assessor per a la Transició Nacional, adscrito al Departamento de Presidencia de la Generalitat, publicado en julio de 2013 bajo el título La consulta sobre el futur polític de Catalunya. Al plantearse cuáles pueden ser las vías legales para llevar a cabo la consulta, ese órgano oficial advierte: “Se ha de tener presente que el objetivo primero y fundamental de la Generalitat habría de ser conseguir que efectivamente se pudiera convocar una consulta y, subsidiariamente, si ello no fuera así, resultara evidente, de la manera más clara posible, que el Estado es quien se niega a permitirla y que lo hace por motivos políticos, no jurídicos. Este doble objetivo es importante tanto ante los ciudadanos y ciudadanas de Cataluña como de cara a la comunidad internacional”. Recuerden que Mas, el martes pasado, en línea con los consejos de su órgano asesor, repitió varias veces que su adversario en Cataluña era el Estado.

¿Y cuál es la alternativa que ofrece el régimen constitucional, ese que nos cobra hasta el último céntimo en impuestos pero que no se atreve a ordenar a la policía catalana, que es española, que cierre los centros de la seudo votación y decomise las urnas de cartón? Cambiar la Constitución para darles más privilegios jurídicos y más dinero. Lo ha escrito en un artículo que sorprendentemente ha pasado desapercibido el navarrico Jaime Ignacio del Burgo. Éste pide una disposición adicional en la Constitución para asimilar a Cataluña al régimen de Navarra y del País Vasco.

Sería posible concertar, sin desbordar el marco constitucional, un nuevo régimen de financiación, o profundizar en la bilateralidad entre la Generalidad y el Estado (que no entre Cataluña y España). Eso exigiría, a su vez, una gran altura de miras al resto de las Comunidades para no emprender la habitual carrera alocada del “café para todos”. Para satisfacer esta fórmula de compromiso bastaría con introducir en la Constitución una disposición adicional similar a la de los derechos históricos de los territorios forales (Comunidad vasca y Navarra).

¿Y por qué la reforma constitucional no consiste en suprimir los restos del foralismo que quedan en España e instaurar la igualdad de todos los españoles ante las leyes y los impuestos?

Pues miren, para esto, por mí que la señora Cataluña se vaya de una vez, como ya he dicho varias veces. ¡Esto es insoportable!

Y mientras Europa se fragmenta y disminuye su población, el eje del mundo se desplaza al Pacífico y a Asia... Lo pagaremos todos los europeos.

CODA: En España, desde la Transición, el poder no ha cumplido la Constitución. Doy varios ejemplos. La admisión de la salud psíquica de la madre como excusa para amparar cientos de miles de abortos, la emisión ilegal del segundo canal de Euskal Telebista en 1986, la concesión de una licencia de televisión privada a un canal de pago, el Estatuto catalán se tramitó como reforma del anterior pero luego aquél derogó a éste, el invento por la Generalitat del derecho a decidir para esquivar el siempre polémico derecho a la autodeterminación, el recurso a una ley orgánica para amparar la abdicación de Juan Carlos I y el TC invocó la interpretación "evolutiva" de la Constitución para legalizar el llamado matrimonio homosexual... Esta democracia nos ha llevado a lo peor de la I Restauración, cuando el liberal conde Romanones dijo eso de: "hagan otros las leyes y déjenme a mí los reglamentos".

Consulta anti democrática y delictiva
Pablo Sebastián www.republica.com 10 Noviembre 2014

Rajoy les ha abierto la puerta y los independentistas se han colado en tromba y haciendo trampas y ruido para aparentar que son muchos mas. La consulta catalana ha reunido a un par de millones de votantes sobre los 5,4 millones con derecho a sufragio, del total de casi 7,5 millones de los ciudadanos catalanes. A ello hay que sumar que muchos de los votantes lo pueden haber hecho varias veces en los distintos colegios electorales por la ausencia de censo, y el hecho incontestable del control sectario y único de los organizadores que ha sido ajeno a toda imparcialidad en el desarrollo y recuento de los votos. Por lo que el resultado de una mayoría favorable a la independencia de Cataluña -anoche hablaban de un 80% de los votantes, un 1,6 millones- carece de credibilidad, y no permite a los organizadores independentistas decir que la mayoría de los catalanes votaron a favor de la independencia, ni cosa que se le parezca, por mucho que Mas hable de un ‘éxito total’.

Más bien al contrario, y al margen de la propaganda oficial nacionalista, la consulta resultó un notable fracaso político y democrático que deberá tener consecuencias de orden penal en lo que al presidente Artur Mas -que ha asumido toda la responsabilidad- y sus colaboradores de la administración que colaboraron en la consulta se refiere. Y todo ello como consecuencia de las investigaciones abiertas al respecto por un juez de Barcelona tras la denuncia presentada por UPyD, así como de otros juzgados. Aunque todos ellos renunciaron suspender el proceso por indicación de la Fiscalía, lo que es para preocupar, por más que el ministerio fiscal mantenga abierta una investigación para depurar responsabilidades penales por lo ocurrido.

En estas circunstancias parece claro que Mas, presunto imputado de los delitos de desobediencia, malversación y prevaricación, no debería ser recibido por el presidente Rajoy, tal y como se desprende del comentario emitido desde la Moncloa que descalifica el comportamiento del actual presidente de la Generalitat.

Un Artur Mas que cree haber salvado la cara ante los suyos, evitando el predominio de ERC y que se autoproclamará victorioso y con la pretensión de ser recibido en Madrid por Rajoy a quien pretende pedir un referéndum legal para culminar su proceso hacia la independencia, además de todo un listado de concesiones política y económicas para Cataluña. Y todo ello a las pocas horas de violar la legalidad y haber desobedecido la sentencia del Tribunal Constitucional.

En el palacio de la Moncloa el presidente Rajoy parece estar satisfecho con lo ocurrido por más que se haya violentado la legalidad ante sus narices y su inmovilismo que, en cierta manera y por omisión, lo hace cómplice de la situación. Pero Rajoy pensará que de esa manera se ha evitado el choque de trenes institucional y el enfrentamiento abierto ente nacionalismo español y el catalán, y que ahora se inicia un tiempo nuevo de reflexión para ver si se puede reconducir la situación.

Además, Rajoy no ha estado solo en su posición porque le ha apoyado el líder del PSOE, Pedro Sánchez, escondido en su discurso federal y a la vez atrapado en la actitud del PSC que apoyó esta consulta. Asimismo, los de IU han estado del lado de la Consulta a igual que los de Podemos a pesar de su llamativo silencio oficial sobre todo lo ocurrido, con excepción de la discrepancia del fiscal Jiménez Villarejo, eurodiputado de Podemos que se opuso frontalmente a la consulta. En realidad sólo UPyD ha hecho frente al desafío presentando demandas ante un tribunales catalanes que ya se verá lo que dan de sí y de ellas y de las investigaciones de la fiscalía se derivan consecuencias penales para Mas, su Gobierno y otras administraciones y los funcionarios de Cataluña que, por ley, debían acatar la suspensión que fue acordada por el Tribunal Constitucional.

En Moncloa pensarán que todo les ha salido a pedir de boca mientras que en la Generalitat creerán lo mismo y se conformarán con que los medios catalanes e internacionales califiquen de éxito la convocatoria (lo que está por ver), cuyos resultados y votación todavía pretenden extender durante una semana para que todos los que han votado lo pueden volver a hacer, reforzando así la burda manipulación del proceso. El que ya veremos qué consecuencias va a tener en Cataluña y en el resto de España. Como falta por ver si Mas logra agotar la legislatura o si decide convocar elecciones anticipadas.

En conclusión, y a la espera de los resultados y de las acciones legales que de todo esto se deriven y en contra de lo que piensan en los gobiernos de Rajoy y de Mas, todos han perdido en lugar de ganar. Y de manera especial España porque en esta ocasión el Gobierno ha consentido que se viole la ley y la Constitución. Y ese es un precedente que traerá sus consecuencias más tarde o más temprano y que nos conducirá a un futuro incierto para la unidad nacional.

9N: un referéndum de juguete, y un Gobierno también de juguete
José Oneto www.republica.com 10 Noviembre 2014

Este domingo 9 de noviembre a las ocho de la tarde-noche terminó lo que ha sido un simulacro de referéndum, un referéndum de juguete, sin las mínimas garantías de legalidad, y presentado como un “proceso de participación ciudadana” que indica solamente que algo más de dos millones de catalanes, casi los mismos que han participado en las tres últimas Diadas, los mismos que han venido votando a los partidos independentistas, quieren manifestar su opinión sobre el futuro de Cataluña, y sobre su eventual separación de España, para formar un Estado independiente.

Una consulta de juguete con la que ha tenido que enfrentarse también, un Gobierno de juguete, que ha venido prometiendo al país, a lo largo de casi un año, que en Cataluña no habría ningún tipo de consulta, que para que no la hubiese se había acudido, en dos ocasiones, al Consejo de Estado, y al Tribunal Constitucional, para demostrar que la ley está para cumplirla y que , una vez conseguida la prohibición del Constitucional, ese mismo Gobierno, se ha asustado y se ha visto sin fuerzas para hacer cumplir la Ley.

Hace 72 horas este cronista adelantaba que el llamado “proceso de participación ciudadana” se llevaría a cabo, dijese lo que dijese el Constitucional, porque dada la situación de extrema debilidad en la que se encuentra el Presidente del Gobierno, asediado por los casos de corrupción (el último, el caso del presidente extremeño José Antonio Monago, visitante asiduo de su novia en Santa Cruz de Tenerife, con los fondos económicos del Senado, y que tarde o temprano, tendrá que salir de la Presidencia, a pesar del sorprendente apoyo de Rajoy) y por la situación general de su partido, no estaba en condiciones de afrontar un nuevo conflicto en Cataluña, para hacer cumplir, simplemente, las leyes que ordenan la convivencia.

De forma que han hecho el ridículo, a pesar de la participación en la jornada del 9N de dos millones de catalanes que no se merecen el cambalache en el que le han metido, el gobierno del señor Mas, el gobierno del señor Rajoy, la Fiscalía General del Estado, y todos los que han permitido que se llegara al extremo que se ha llegado, en lo que supone un auténtico desafío al Estado, según el análisis que hacen de la situación los principales medios de difusión de medio mundo. Lo que el Gobierno catalán y su Presidente han hecho, es echar un pulso al Estado y, es evidente, que lo han ganado, aunque el sucedáneo de consulta de este domingo haya sido un experimento inútil que no tiene validez, pero que tiene un valor testimonial. Una votación que no sirve para nada, según asegura Le Monde porque los partidarios del “No”, los dudosos, los numerosos andaluces que trabajan en Barcelona no hayan salido el domingo para una votación sin valor jurídico, que podría ensombrecer la propia idea de la elección de la independencia ante el resto de los españoles y de forma que han hecho el ridículo.

Horas después de que se diesen las urnas por cerradas, el presidente de la Generalitat Artur Mas, ha salido a dar la cara para advertir al Gobierno que el Estado debe tomar nota de lo ocurrido, ya que los ciudadanos han demostrado que “Catalunya quiere gobernarse a sí misma” y que se trata de “una aspiración que viene de hace muchos siglos, pero que se mantiene intacta”.

Por otra parte en un mensaje en inglés y francés ha reclamado ayuda a los gobiernos del mundo para que se reconozca el derecho a decidir de los catalanes. “Como Quebec y como Escocia, Catalunya también quiere decidir su futuro político. Cualquier nación tiene ese derecho. Ayuden al pueblo catalán a elegir su futuro político”. Frente a esa proclama, el silencio del Gobierno es tan clamoroso que, ni siquiera el Presidente del Gobierno se ha atrevido a comparecer en público para hacer una valoración de la jornada, algo que viene a ser la norma de actuación en el comportamiento de Mariano Rajoy. Lo ha hecho , eso sí, para salir del paso, un recién llegado, el ministro de Justicia Rafael Catalá que se ha limitado a decir una obviedad: que el proceso se ha llevado a cabo al margen de cualquier marco jurídico… y con unos resultados abrumadores para la independencia (algo más de un 80%), un escaso 10% a favor de seguir integrada en España y un No a ambas cuestiones un 4,55%.

Maremágnum catalán
Pablo Mosquera La Voz 10 Noviembre 2014

Muchedumbre confusa de personas o cosas. Así lo perciben los españoles que viven en Cataluña. Así -cosas- se sienten los miembros de mi entorno familiar y social, algunos de ellos muy vinculados a esta Galicia del norte, residentes en Barcelona, ante el contencioso Estado-Generalitat. Así de confusos estamos los que hemos vivido una situación similar -derecho a decidir- en Euskadi. Así seguirá, o peor, el ambiente a partir de la nueva Diada, entre fracaso gubernamental, sentimiento independentista, colisión entre los que se consideran administradores o depositarios de los conceptos: democracia y libertad.

Por mucho menos al lendakari Ibarretxe se le advirtió de las consecuencias personales que tendría la convocatoria de un referendo en Euskadi. Por mucho menos se inhabilitó al presidente del Parlamento de Vitoria, Atuxa, por desobedecer las disposiciones del TC. Y sin embargo, el honorable Mas ha ido mucho más lejos en su empeño secesionista, con burdos trucos para estar, y no ser, el sujeto que ha puesto las urnas de una consulta para declarar la independencia de Cataluña.

El problema cada día se hace más grande. Las instituciones catalanas han trasladado a organizaciones ciudadanas, pagadas con fondos públicos, la lucha por la segregación de la región catalana de la nación española. La sociedad catalana, a estas alturas, no podía tener muy claro qué es lo que se ventilaba ayer en las urnas de cartón: si el derecho a la independencia o el derecho a votar, como instrumento necesario en su concepto de libertad y democracia. Muchos españoles con residencia en Cataluña a partir de ahora tienen otra razón más para vivir angustiados e instalados en el principio de incertidumbre total: económico, social, cultural.

La marca España, entre la corrupción que no cesa y el contencioso de Cataluña, resulta algo difícil de vender en los mercados. Y de esto no pueden echarle la culpa a Podemos.

En todo caso habrá que preguntar en la sede del PP y del PSOE por qué han dejado que el maremágnum llegase tan lejos. Dijo Einstein: «La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa». Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto.

España / El desafío independentista
9N: Desobediencia, prevaricación y malversación de caudales públicos
Ricardo Coarasa. Madrid. La Razon 10 Noviembre 2014

Un juez de Barcelona aprecia indicios de los delitos de desobediencia, prevaricación y malversación de caudales públicos en la actuación de los responsables de la Generalitat y los funcionarios públicos que no acataron ayer la suspensión del Tribunal Constitucional (TC) de la consulta soberanista en Cataluña. El titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Barcelona, Gonzalo de Dios, sostiene en una resolución firmada ayer que esas conductas «que pudieran tener» relevancia penal «deben ser y serán investigadas por los órganos de la Administración de Justicia que resulten competentes».

El magistrado Gonzalo de Dios sí ve indicios de delito, aunque, a instancias de la propia Fiscalía, rechaza –como le pedían en tres denuncias Marcos Sánchez Siles, concejal del PP en Esplugas; Robert Hernando, edil de Plataforma per Catalunya en Igualada, y el portavoz de UPyD en Cataluña, Ramón de Veciana– el cierre de los locales públicos utilizados para la votación, la incautación de las urnas y papeletas y la detención de los supuestos autores de esos delitos, medidas que los denunciantes consideraban «urgentes». A este juzgado –como a otros de Barcelona, Tarragona, Manresa y Badalona– llegaron ayer una docena de denuncias de representantes políticos y ciudadanos de a pie reclamando medidas similares, que en todos los casos fueron rechazadas.

El titular del Juzgado de Instrucción número 3 (de guardia en la jornada de ayer) no accedió al cierre de colegios y la incautación de urnas, pero acordó admitir a trámite las denuncias y poner en marcha una investigación, por lo que ordena a los Mossos que le informen de los hechos y de las personas responsables de los mismos.

No consideró procedente, sin embargo, la adopción de medidas cautelares. En su resolución recuerda que el artículo 87 de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional establece que los juzgados y tribunales prestarán de forma «preferente y urgente» al TC «el auxilio que éste solicite», algo que, subraya, no se ha producido, pues el Alto Tribunal no le ha solicitado «la adopción de las medidas de auxilio que fueren precisas». Por este motivo, añade, «no parece proporcional» que esas medidas «deban ser acordadas de urgencia y a solicitud de particulares, aun cuando ostenten cargo público».

El juez de guardia de Barcelona distingue, no obstante, la conducta de los responsables políticos de la de los ciudadanos que han acudido a votar. En cuanto a estos últimos, deja claro que «la participación ciudadana o como quiera denominarse a los actos de canalización de la expresión de la voluntad popular» en la consulta «son del todo atípicos», ya que una persona «es libre de expresar su opinión cuando desde los poderes públicos se le convoca y se le facilita que lo haga».

Para Gonzalo de Dios debe quedar, por tanto, «claramente diferenciado» el proceder ciudadano de «las conductas de trascendencia penal desde el punto de vista de las personas responsables de los posibles delitos que se hubieran cometido». En cuanto a los primeros, insiste, se trata únicamente de la «libre expresión del sentimiento u opinión de los ciudadanos en relación a cualquier cuestión que afecte a sus intereses como colectivo», unas conductas que según él no deben ser en ningún caso «objeto de pronunciamiento por la jurisdicción penal».

Muy diferente es, en su opinión, la conducta de «las autoridades que actuaren contraviniendo lo dispuesto por resolución del Tribunal Constitucional», teniendo en cuenta, recuerda, que sus disposiciones «vinculan a todos los poderes públicos». Esa supuesta responsabilidad podría extenderse, según el juez, «al resto de personas que tienen la condición de funcionarios públicos en cuanto a todas las actuaciones que fueran contrarias» a la resolución del TC.

La denuncia de UPyD se dirigía contra Artur Mas y sus consejeros de Educación e Interior, Irene Rigau y Ramón Espadaler, respectivamente, por desobediencia, prevaricación y omisión del deber de perseguir delitos. Por su parte, la de Plataforma per Catalunya se dirige contra la vicepresidenta de la Generalitat, Joana Ortega, por sus comparecencias para informar de los datos electorales. El juez deja claro que los denunciados «gozan de un fuero especial» por lo que, si existen indicios delictivos, debe ser el TSJ de Cataluña el encargado de investigarles.

Mas: camino de sedición, camino de perdición
Roberto L. Blanco Valdés La Voz 10 Noviembre 2014

¿Cuántas locuras puede cometer un político para salvar su pellejo? La historia no miente a ese respecto: todas, incluidas las que llevan a sus propios pueblos al desastre. La historia demuestra, además, otra verdad universal: que, cuantas mayores locuras comete un político para salvar el pellejo, más cerca se encuentra de perderlo.

El presidente de la Generalitat, que es ya como las diez plagas de Egipto para la Cataluña moderna e integradora que los restantes españoles tanto hemos admirado en el pasado, llevó primero a su comunidad al borde del abismo y ayer, en una jornada que pasará a la historia universal de la infamia democrática, la impulsó a dar un salto suicida en el vacío. Pues eso y no otra cosa significó el seudorreferendo del 9-N, una gran payasada que lejos de abrir una salida al problema catalán, la cierra a cal y canto.

Mas y, con él, CiU y la cleptocracia pujolista, se han echado en manos de ERC, que los ha acogido con idéntica intención con la que un oso abraza a quien luego va a zamparse. De hecho, el en otro tiempo llamado nacionalismo moderado catalán llevaba muchos meses con ese oso en los talones, hasta que ayer se echó en sus brazos con una alegría solo comparable a su irresponsabilidad. CiU ha demostrado estar dispuesta a violar la ley flagrantemente para conseguir su objetivo primordial (salvar al soldado Mas) y ahora ya conoce el próximo paso que le espera a la vuelta de la esquina: la exigencia de ERC de que apoye sin rechistar la declaración unilateral de independencia con la que viene amenazándonos Junqueras.

Por eso Mas se ha cerrado cualquier salida razonable. Si opta por hacerse cómplice de ERC en su rebelión contra el Estado, dará con sus huesos en la cárcel. Y si opta por hacer lo contrario, será la propia ERC la que lo hundirá en las cloacas de la historia nacionalista, como el gran traidor a Cataluña.

En todo caso, las reiteradas amenazas de Junqueras no solo afectan a Artur Mas, convertido por obra y gracia de su estupidez política supina en un cadáver exquisito, sino también al Gobierno, que, si, como es de esperar, ha aprendido la lección, sabrá ya que se enfrenta a un adversario dispuesto a llegar hasta el final, tal y como ayer se demostró palmariamente.

Rajoy deberá dejar claro, por eso, desde ya, que a la Generalitat solo le quedan dos opciones en el proceso de restauración de la legalidad que ahora comienza: o sentarse a negociar, previo abandono de una reivindicación secesionista condenada al fracaso de antemano, pues ni el PSOE, ni el PP, la aceptarán; o seguir adelante por el camino sedicioso, que solo pueden acabar con la aplicación del artículo 155 de la Constitución y el Código Penal. Cuanto antes lo entiendan Mas y los suyos, más posibilidades habrá de evitar que esa catástrofe llegue a producirse.

Visca Catalunya lliure
Pedro de Hoyos Periodista Digital 10 Noviembre 2014

Cuesta creer que haya otro país en el que el pueblo no defienda su integridad, su constitución y su bandera. Siempre he creído que era cosa del franquismo, que durante cuarenta años se llenaron tanto la boca de “España, España” que nos ha provocado una sensación de plenitud tal que nos hace encoger de hombros ante cualquier cosa de este tipo que ocurra.

Y luego está el ejemplo de los políticos, claro. Ésos a los que les molesta la bandera de España, que creen que es símbolo del fascismo, ésos que armaron la de San Quintín por el tamaño de la bandera de España de la plaza de Colón en Madrid, ésos que estiman que es bueno ser nacionalista catalán o murciano pero no, nunca, jamás, español. O el otro que con tal de sacar votos firmaba con Pujol lo que fuera. O el torpe de León que en un calentón de boca prometió aceptar cualquier proyecto de estatuto que saliera del Parlament.

Y Rajoy, también está Don Tancredo Rajoy, que ha permanecido inmóvil, inexpresivo, ineficaz, durante los últimos años ante la ofensiva catalanista en la Educación (con leyes incumplidas sin que nada pasara) y en los medios públicos y privados. Durante meses y meses los catalanes se han visto insistentemente asediados por una continua y eficacísima publicidad en periódicos, radio y, sobre todo, televisión que influían en una sola dirección sin que nadie defendiera la versión del Estado. Si no hubiera sido por Pujol el “Espanya ens roba” sería el mantra pertinaz con el que obligatoriamente habría que encabezar los documentos oficiales en Cataluña, en vez del “bon día” sería el saludo que se habría oficializado en la vida común de los catalanes… Gracias, señor Rajoy por su abandono de funciones, Cataluña es como es también gracias a su dejadez.

Y con este refere…, y con “esto” de hoy se da inicio a la parte seria del conflicto. No sé si lo lectores saben que PSOE, Gobierno y Generalitat han negociado sin cesar a nuestras espaldas. Ahora queda ya… reconocer a Cataluña como nación y dotarle de un acuerdo económico… ¿Y los demás? ¿Somos los castellanos menos ciudadanos o menos importantes que los catalanes? ¿Si Cataluña es una nación qué es entonces Castilla? ¿Los más ricos, los más avanzados, los más influyentes y poderosos van a tener todavía más poder, más riqueza y más influencia? Y sobre todo ¿Quién va a pagar esos privilegios? ¿Los de siempre?

El adoctrinamiento educativo. Suma y sigue
Ernesto Ladrón de Guevara www.latribunadelpaisvasco.com 10 Noviembre 2014

Hay dos ejes inconfundibles en la política educativa. Por una parte, el adoctrinamiento educativo, que consiste, básicamente, en hacer que las mentes infantiles o juveniles queden programadas para cuando sean adultas, y, por otra, que los conocimientos que ahorman la cognición de los futuros ciudadanos sea mínimos y si es posible deformados; que los cerebros estén ínfimamente amueblados intelectualmente, y que los individuos queden enganchados a la tecnología digital para que lean lo mínimo. Es decir, toda esta ingeniería está concebida para que los ciudadanos de ciertas partes del mundo sean perfectamente manipulables y teledirigidos como marionetas al servicio de poderes en la sombra. Orwell quedaría perplejo al comprobar cómo en su obra “1984” queda reflejada la actual realidad, al menos en España. Mientras que esos que mueven los hilos del despedazamiento de este país van consiguiendo sus objetivos de atomizarlo para dar el primer paso de la fragmentación de Europa y manejar al viejo continente como si de piezas de puzzle se tratara, descomponiendo cualquier posibilidad de formar un bloque alternativo a la hegemonía yanqui.

En esa función adoctrinadora, como digo, tiene importancia sustantiva la deformación de los contenidos curriculares de la Historia, de la Filosofía, o de cualquier materia que contenga conceptos, hasta el esperpento. Es a esta parte del problema a la que voy a dedicar el presente artículo poniendo algunos ejemplos extraídos de materiales mal llamados “didácticos”:

En "El Mundo" del 10 de enero de 2010 el presidente del Consejo Escolar de Euskadi decía lo siguiente: “Euskal Herria debe estudiarse en las aulas porque gran parte de esta sociedad opina así”. Esta chorrada de tamaño cósmico es comparable a que si gran parte de la sociedad decidiera que el triángulo no tiene tres ángulos sino cuatro y que sus ángulos suman 360º en lugar de 180º que es lo que nos dice el conocimiento objetivo matemático. ¿En ese caso también tendríamos que enseñar la creencia de una parte de la sociedad? ¿O más bien la verdad? ¿Desde cuando Euskal Herria es un hecho histórico? ¿Cuáles son las referencias de sus fuentes historiográficas? ¿Es la sociedad la que determina la verdad científica de las cosas, la que tenemos que enseñar a nuestros alumnos obligados por nuestra conciencia profesional?

Así, siguiendo con los ejemplos, el libro de Filosofía de 1º de bachillerato, de la Editorial Ibaizabal, en euskera, decía en sus páginas 339 y 340: “Euskal Herria quiere reforzar la conciencia de su voluntad firme y nacional, tener la posibilidad de manifestar su voluntad y decidir por su cuenta. Cuando tuvo la posibilidad, aprobó por amplia mayoría su Estatuto. Hoy en día, Euskal Herria quiere ver sus ideales convertidos en realidad y sus sueños en hechos” Curiosa forma de “filosofar”. Pienso que no necesita ningún comentario este fragmento del texto. Por si fuera poco su intención indoctrinadora sigue con el siguiente tenor literal: “[…] En este sentido, llama la atención que no es la raza, si alguna vez lo ha sido, sino la lengua, el principal exponente de la identidad vasca y el lazo de unión más evidente de la comunidad vasca. […] se ha elegido el nombre de Euskal Herria, porque es un término popular que recoge todos los territorios históricos que conforman l a nación vasca, es decir, el pueblo del euskera, reuniendo a la vez a la gente y al territorio, el derecho que tiene a autodeterminarse libremente. En la medida que es una nación, es una mera declaración provisional del derecho incuestionable a la libre autodeterminación, y por ello, no margina en modo alguno los principios señalados previamente.” Etc.

Y sigue con otras “perlas” igualmente tan falsas como manipuladoras de las conciencias con una clara intención de llevarse a la muchachada al huerto.

Igualmente, el libro de Historia de 2º de Bachillerato de la Editorial Erein, página 16, en castellano, incluye un párrafo del xenófobo cura Larramendi, escrito en el siglo XVIII: “¿Qué razón hay para que la nación vascongada […] nación privilegiada y del más noble origen, no sea nación aparte, nación de por sí, nación exenta e independiente de las demás?” Por cierto, también autorizado por el Gobierno Vasco el 25 de junio de 1998. Sin comentarios.

En la página 203, bajo el epígrafe de “El PNV y las derechas” dice… “Quieren triunfar las derechas. ¿Para qué? Se ve ya en sus manos el látigo, se ve ya en sus corazones el odio; quieren triunfar por otro lado las izquierdas; ya se ve, ya se anuncian los fulgores siniestros de la represión y de la represalia... En Euskadi queremos suspender esta lucha bárbara, cruel, salvaje, impropia de los países civilizados […] Nacionalismo vasco es mucho más que lo que muchos creen: por ahí hay gentes ilusas que entienden que los colores y el baile y la danza son todo el nacionalismo vasco… Oídlo bien: ¡Por la civilización cristiana! ¡Por la libertad de la patria! ¡Por la justicia social! Este es nuestro grito, nuestro grito eterno…” José Antonio Aguirre (Euskadi, 14/01/1936)” Y yo pregunto… ¿Este es un libro o un panfleto?

Y en la página 255 incluyen los principios de ETA, seguramente con la idea de la muchachada conozca a fondo a la organización terrorista, según ellos MLNV, veamos:

“Euskadi ta Azkatasuna (ETA) es un Movimiento Vasco de Liberación nacional, creado en la Resistencia [sic] patriótica, e independiente de todo otro partido, organización u organismo.

ETA dentro del marco político, propugna para Euskadi:
El establecimiento de un régimen democrático e inequívocamente representativo, tanto en el sentido político como en el social-económico y en el cultural, en orden a actualizar en todo momento los valores positivos del Pueblo Vasco […]

La desaparición del liberalismo económico como sistema base de la futura economía vasca, por considerar ilusoria cualquier pretensión de democracia si ésta se limita exclusivamente al campo político sin que, asimismo, se establezca una efectiva democracia en el orden económico. Beltza, El nacionalismo vasco en el exilio” Con textos de “enseñanza” así no es de extrañar que una mayoría de jóvenes entienda como legítima la lucha violenta para lograr objetivos políticos.

Y así sucesivamente.

No es cuestión de hacer una exposición prolija en detalles pues nos saldría más que un artículo un libro por su extensión, sino poner algunas referencias como muestra para que los escépticos en esto del adoctrinamiento lo vean más claro.

Pero seguiremos con la carga de la prueba en sucesivos artículos.

El muro de Berlín y la chapuza catalana
Xosé Luis Barreiro Rivas La Voz 10 Noviembre 2014

Los genios invisibles de la historia, cuyo oficio es dar lecciones a quien las quiera recibir, hicieron coincidir en el día de ayer dos acontecimientos opuestos: la brillante celebración del XXV aniversario de la caída del Muro de Berlín, que abrió camino a la unidad de Alemania y al engrandecimiento de Europa; y la chapuza secesionista de Cataluña, que, conculcando los principios básicos de la democracia y del Estado de derecho, trata de devolvernos a las cutres discusiones que todos creíamos disueltas en las mareas del bienestar, la inteligencia, las nuevas tecnologías y el europeísmo. Era una fecha para elegir entre el día y la noche, y, mientras los alemanes optaban por la luz, los catalanes lo hacían por sumir a toda España en un período de oscuridad y zozobra, carente de todo sentido de la realidad y del tiempo.

Mientras los alemanes intentan superar su terrible y sádica historia de pueblo visionario, que el militarismo prusiano convirtió en la mayor amenaza contra la supervivencia de Europa, los iluminados catalanistas están utilizando las instituciones del Estado para embarcar al pueblo en una rancia aventura de separaciones y fronteras, cuyo único objetivo es hacer un uso abusivo de la puerta giratoria: salir de la UE y de España para romper la solidaridad fiscal y la unidad política, y entrar después por la misma puerta para recuperar los mercados y hacernos la cusca a todos, incluyendo, claro está, a los que ven con simpatía esta regeneración trapalleira y multiforme en la que todo parece valer si va en contra de lo que somos e hicimos.

Mientras los alemanes tratan de darle estabilidad a un Estado nación de reciente creación y zigzagueante evolución -conscientes de que el futuro ya está señalado, y de que quien ama el peligro perece en él-, los catalanes, poniendo en duda el mismo Estado que Hegel usó como paradigma de proceso histórico admirablemente consumado, quieren encomendar su futuro al caos, convencidos de que a base de batuxar y batuxar todo alcanza su punto de nieve.

Lo malo es que cada vez hay más síntomas de que los temerarios secesionistas han escogido con acierto su momento. Un tiempo de confusión en el que la regeneración se confunde con la caza de brujas, la justicia con la ética, España con la política, la multitud con la sabiduría, el fracaso con la virtud y el éxito con la indecencia. Un tiempo en que la democracia es entendida como la casa de tócame Roque, en la que a todos se les permite decir y hacer lo que más les convenga, y que a todos iguala rasando por abajo. Y porque tenemos un Gobierno que, después de invocar las leyes de forma obsesiva, no se atrevió a hacerlas cumplir, ni a impedir que el derecho y la política parezcan artes de trileros. Quizá por eso a Alemania, que tira muros en vez de levantarlos, le va mejor que a nosotros.

Referéndum secesionista
El 9-N de la vergüenza: rebelión de la Generalidad y pasividad judicial
Los Mossos incumplen las órdenes de la Fiscalía para impedir el simulacro de consulta mientras el separatismo exige ya una votación "definitiva".
Pablo Planas (Barcelona) Libertad Digital 10 Noviembre 2014

Tres jueces se abstienen de actuar y se acogen al criterio de la Fiscalía, que considera "desproporcionado" retirar urnas y cerrar colegios

En Cataluña no hay más "ley" que la de Mas y el frente separatista, por lo que el 9-N se ha convertido en la exhibición inicialmente diseñada, en un espectáculo en el que todo resulta "cívico, pacífico y democrático", un "éxito de participación", una "fiesta de la normalidad" y una "victoria sobre el Estado", según se ufanaba en manifestar Carme Forcadell, la líder de la Asamblea Nacional Catalana (ANC).

El presidente de la Generalidad, Artur Mas, se ha salido con la suya. Dijo que habría "locales, urnas y papeletas" y así ha sido, aunque el escenario al que se aboca la política catalana no le sea especialmente favorable. Tal demostración de fuerza ha sido posible por la negativa de los Mossos d'Esquadra a identificar a los "voluntarios" encargados de abrir los centros públicos que se han utilizado de colegios electorales, instrucción de la Fiscalía que el responsable político de los agentes autonómicos, el consejero de Interior Ramon Espadaler, ha incumplido al hacerse responsable Mas en declaraciones públicas del "proceso participativo". Eso sí, los Mossos han facilitado a la Fiscalía, pasadas varias horas de la apertura de los locales, el listado de centros públicos que han acogido el 9-N.

Tras esta farsa, las resoluciones judiciales de urgencia ante las denuncias de UPyD y de varios ciudadanos se han saldado con la negativa a retirar las urnas por considerarse una "respuesta desproporcionada". Así, los jueces de guardia en Barcelona, Badalona y Tarragona se han acogido al criterio de los fiscales, atentos todos a la consigna de no impedir el 9-N. La resolución del juez Gonzalo de Dios, en funciones de guardia en Barcelona, recoge ese criterio, la consigna que manejan los fiscales en Cataluña. En el texto judicial se expresaba así: "No existen razones de urgencia o relativas al orden público que aconsejen la retirada de las urnas o el cierre de los locales de votación (...) el ciudadano es libre de expresar su opinión cuando desde los poderes públicos se le convoca y se le facilita que lo haga".

La "conjura" jurídico-política ha facilitado a la administración autonómica y al bloque de partidos separatistas la comisión de un pucherazo en toda regla. Pasadas las dos de la tarde, la vicepresidenta de la Generalidad, Joana Ortega, aseguraba que hasta las 13:00 horas habían votado más de un millón cien mil catalanes, un dato sorprendente habida cuenta de que sólo había 1.317 locales para votar. Los resultados no se sabrán hasta bien entrado el lunes, además de que la Generalidad prevé dos semanas más para que puedan votar aquellos catalanes que se encuentren fuera de Cataluña. No hay un solo dato procedente de la administración autonómica o de las organizaciones y partidos de la consulta que responda a la realidad. De hecho, una de las dificultades del "proceso" es unificar versiones y acordar porcentajes que satisfagan tanto a CiU, como a ERC y la ANC.

El líder de Unió, Josep Duran Lleida, que votó "si" a la primera pregunta (¿Quiere que Cataluña sea un Estado?) y "no" a la segunda (¿Quiere que este Estado sea independiente?). Ese fue el voto también de Joan Herrera, el dirigente de Iniciativa per Catalunya-Verds (IC-V), otro de los partidos del bloque cuyo liderazgo se disputan Mas y Junqueras. Así, las negociaciones para fijar un porcentaje a esa singular opción de un Estado no independiente son uno de los escollos principales para acelerar la información sobre los resultados. De todas maneras, el porcentaje de participación es la clave del éxito y ahí también hay una negociación entre la ANC, que pretende inflar la cifra hasta casi los tres millones y CiU, que se conforma con dos millones de personas, cifra que le resulta más realista a sus estrategas. Pasadas las ocho de la tarde, la Generalidad decía que a las seis de la tarde habían votado casi dos millones de catalanes.

El censo electoral oficial en Cataluña es de 5.400.000 personas. Las estimaciones del censo ampliado (mayores de 16 años y extranjeros) elevan esta cifra a un millón más, de tal forma que en el referéndum habría participado algo más de un treinta por ciento de la población llamada a las urnas.
 


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