AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 19 Noviembre  2014

Y el nacional-separatismo hizo lo que quiso
Enrique Domínguez Martínez Campos www.gaceta.es 19 Noviembre 2014

Tal y como se veía venir y se previó por catastrofistas, por gentes indocumentadas, por personas que han estudiado a fondo el problema y por quienes conocen perfectamente la Historia de España y la desvergüenza y continuas traiciones de los separatismos periféricos, el nacionalseparatismo catalán hizo honor a su palabra y convocó a sus fieles para que el 9N fueran a las urnas –con mayores o menores garantías- para votar acerca de sus deseos secesionistas respecto de España.

Con todo el simulacro, la farsa, la agit-prop o e l”tongo” que se le quiera atribuir a esa consulta del 9N, pero con cientos de medios de comunicación de todo el mundo pendientes de ella para dar cuenta de “los deseos independentistas de Cataluña”, así como de los “observadores internacionales” que dicen haberla observado, refrendado y aprobado, el daño que este hecho le ha proporcionado a la propia Cataluña y a España entera ha sido demoledor. De momento, nuestro país se ha convertido en una nación “políticamente inestable” y dudosamente creíble por su fragilidad jurídica para los inversores internacionales. Que una región española –mejor dicho, sus líderes separatistas- hayan hecho caso omiso a las dos decisiones sucesivas del Tribunal Constitucional para frenar la consulta popular que aquél, teóricamente, decidió, es un hecho de una gravedad de tal naturaleza que lo único que evidencia es aquello de que “la justicia es un cachondeo” en nuestro país. O lo que es aún peor: que las autoridades del Estado, en determinadas regiones españolas, se la pasen por el arco del triunfo.

“Si la fiscalía busca un responsable, soy yo”, dijo Arturo Mas de forma desafiante ante un gobierno de centro-izquierda como es el del PP de Rajoy. Así alardeó de su responsabilidad de un hecho que no debió haberse producido. Así asumió todo el protagonismo de un proceso del que ha sido impulsor principal desde hace dos años, y con el que, además, dice contar con el respaldo internacional necesario para llevarlo adelante. En un llamamiento en inglés y francés a los países de todo el mundo, dijo: “Pido a los gobiernos democráticos del todo el mundo que ayuden a los catalanes”. Algo verdaderamente insólito en un país occidental y civilizado. Pero lógico en una nación en la que el desgobierno, la inacción y la debilidad de su gobierno lo hace posible.

Porque, como ya he escrito en numerosas ocasiones, todas las batallas ganadas por el nacionalseparatismo de cualquier especie en España lo han sido gracias a los intereses, egoísmos, oportunismo o debilidad ideológica, moral e intelectual, de los jerarcas del partido gobernante en nuestro país. E, incluso, por sus temores y miedos sobre las posibles repercusiones internacionales que su necesaria actitud de firmeza no tendrían ni siquiera, por qué tener en cuenta frente a terceros. ¿No se llenan la boca todos estos “machotes” de decir, una y otra vez, que España es un país democrático de derecho? ¿No dicen, sin que les tiemble el pulso, o la voz, que España es país soberano? ¿No presumió Rajoy, su gobierno, sus aduladores, sus consejeros y quienes le apoyan en los medios de comunicación, que el referéndum, o la consulta, o el “tongo” del 9N pasado, no se iba a celebrar? ¡Pues se celebró!

Este gobierno de centro-izquierda que dice gobernar España, ha permitido el “tongo” del 9N porque no quiso reactivar lo anulado por el gobierno del “bobo solemne” de Rodríguez, cuando suprimió aquello que fue aprobado por el PP de Aznar sobre procesar a cualquier dirigente político español que promoviese un proceso de referéndum ilegal. Es más, este gobierno pusilánime que dice gobernar España no utilizó ni siquiera el Código Penal para intentar procesa a un presidente de la Generalidad y a sus fanáticos seguidores, con objeto de haber evitado llegar a esta degradación de este régimen que, entre todos, están desintegrando.

En algún escrito anterior me preguntaba, no por lo que pudiera suceder el 9N, que intuía iba a ser muy parecido a lo que realmente sucedió. Me preguntaba lo que iba a pasar el 10N, o el 20 de noviembre, o el 30 de enero de 2015… De momento, el nacionalseparatismo, con todas sus diferencias internas o luchas intestinas, ya ha previsto que en sólo 10 o 15 días tomará la decisión de convocar o no elecciones plebiscitarias en Cataluña. Es decir, mantiene la iniciativa en sus decisiones frente a las dudas, las torpezas y la pasividad del gobierno español, que prefiere ir a remolque de lo que el nacionalseparatismo decida. Que prefiere intentar contraatacar tarde y mal, cuando ya el daño está hecho y el resultado de cualquier acción es irreversible.

Ni siquiera la Fiscalía General del Estado está firmemente dispuesta a acusar a estos representantes de la legalidad constitucional en Cataluña de haberse burlado de ella, de haber utilizado medios y dinero público para que el “tongo” del 9N se haya producido a pesar de todos los Tribunales habidos y por haber. Está tan clara la debilidad del gobierno Rajoy que da vergüenza ajena y una gran pesadumbre y desconsuelo a quienes todavía pensamos –como la hubo- en una España unida, fuerte, que llegó a defender al mundo, con uñas y dientes, su identidad nacional, su dignidad y su valentía.

Si a esta irritante pasividad del gobierno Rajoy añadimos la no menos estrafalaria y absurda idea de modificar la Constitución, que le nuevo líder del PSOE pregona con insistencia para hacer de España un país federal en el que, según ellos, Cataluña se sentiría extraordinariamente cómoda y a gusto, ¿nos podrían explicar a todos los españoles en qué consistiría de verdad dicho nuevo experimento? Estoy totalmente convencido de que, ni estos socialistas como sus predecesores –Largo Caballero, Prieto, Negrín…- tienen idea de lo que es el nacionalseparatismo. Éstos acabaron más que hartos de las concesiones que les ofrecieron a catalanes y vascos a partir de 1932. En señor Sánchez, a pesar de sus buenos deseos propagandísticos, no sabe con quién se juega la partida, ni la situación a la que podría llevar a España. ¿Habrá meditado a fondo lo que propone? ¿Él y su PSOE son conscientes de que cuanto más se les da a los separatistas, más quieren hasta conseguir su objetivo final?

Y ahí radica la tragedia que nos asuela y nos produce desconsuelo y tristeza a los que queremos una Patria unida y fuerte: que mientras unos políticos saben perfectamente lo que quieren y lo van consiguiendo paso a paso, los otros, desunidos y enfrentados, no tienen ni el valor, ni la decisión, ni la convicción necesarias para frenar en seco a los primeros, utilizando todos los medios que tienen a su alcance, que son muchos y poderosos.

NOTA: En estos momentos los fiscales destinados en Cataluña se niegan a presentar cualquier querella contra Arturo Mas o su gobierno frente a la idea de la Fiscalía General del Estado.

Al margen de que la Justicia española es imprevisible frente a los poderosos, el ridículo que está ofreciendo ante la opinión pública es absolutamente bochornoso en este caso. Frente al incumplimiento y desacato de sus obligaciones constitucionales, los fiscales de Cataluña no ven delito alguno en la actuación de la Generalidad y sus coros en el 9N, a pesar de la reiterada admisión a trámite de las demandas del gobierno frente a ese acto de desobediencia y fraude de Ley cometido por Arturo Mas y quienes le corean.

E igualmente inadmisible y bochornoso que, a espaldas del pueblo español, el PP, el PSOE y UDC, o quien pretenda representar al catalanismo radical, pretendan llegar a acuerdos, parches o chanchullos que, a la postre, convierten la soberanía nacional en un chiste.

¿España país democrático y Estado de Derecho? Me lo expliquen por favor.

Dos escenarios
Vicente Baquero www.gaceta.es 19 Noviembre 2014

La desintegración, no nos engañemos, del Estado Español como ahora se dice eufemísticamente tras quinientos años de historia común, lleva aparejadas unas consecuencias que no parece que ni unos ni otros acaben por darse cuenta, unos por insensatos nacionalistas románticos, o sinvergüenzas sin más, y otros por su pasividad y resistencia a emplear medidas más realistas y drásticas, que eviten semejante desastre humano y económico.

Un escenario sería el de un colapso económico en que las compañías domiciliadas en Cataluña se verán avocadas a mudar su sede social o a perder su principal mercado, los recursos del nuevo estado se verían fiscalmente diezmados, con una consiguiente brutal competencia económica, el tema se ve con más claridad en el caso del futbol: el Barcelona tendría que jugar la liga catalana, sin bromas, pasaría a ser un equipo local que tendría que liquidar su plantilla y jugar con sus vecinos; lo mismo ocurriría con todas las grandes empresas catalanas. Eso supondrá un paro masivo en la región y una emigración al resto de España, pues no creo que en Francia los vayan a acoger cariñosamente, la última vez los metieron en campos de concentración guardados por gendarmes senegaleses o se alistaban en la legión extranjera como carne de cañón para el frente. Eso generaría conflictos sociales y fronterizos que en media de las pasiones podrían llegar a ser violentes. ¿A cuántos habitantes de la península les afectaría? Téngase en cuenta que también el resto del mercado español se vería seriamente perjudicado, con lo cual el paro más allá de las fronteras catalanes se vería igualmente incrementado, produciéndose una fuerte resistencia a la emigración interna. La salida de dinero sería masiva, una cosa es el corazón y otra la cartera, como bien nos ha demostrado el Sr.Pujol. ¿Cuántos catalanes conservarían sus cuentas en instituciones catalanas? Para evitarlo: el corralito no solo en Cataluña sino en España. Se tendría que suspender la libre circulación de capitales. ¿Quién viendo esa situación caótica conservaría, si puede evitarlo, el grueso de su dinero en un banco español? Por si acaso… ¿Qué haríamos con los catalanes españoles que expulsados de su tierra por la presión social y política huyen de la obvia dictadura que se derivaría de tal situación? Pensemos detenidamente, no con la ilusión sino con la cabeza y la experiencia: cuando se desata una crisis de esta naturaleza, se sabe como empieza pero nunca como termina, esto no es una exageración, es real, acordémonos de la anarquía de la primera república y del conflicto del 36.

Siguen los políticos, PSOE sobre todo y PP, creyendo que no pasa nada… Hay grupos separatistas que quieren funcionar fuera del sistema, son un proyecto de estado en fase constituyente, la ley no significa nada para ellos, y es lógico, lo que no es lógico es que no se les pare los pies. Entiendo que la solución del general Batet hoy no estaría bien vista, pero hay medidas más decisivas que las que se está tomando. La gravedad del hecho reviste tales características que se debe recurrir a procedimientos más expeditivos, económicos por ejemplo. Empezaron erosionando a la nación española desde la misma transición y fueron horadando las instituciones hasta prácticamente destruirlas en sus zonas respectivas, por debilidad y conveniencia política de los principales partidos.

Por supuesto frente al anterior escenario cabe la momentánea solución, que parece que apunta maneras con estos gobiernos tanto del PP como del PSOE, que sería la rendición incondicional encubierta por palabrería pseudo-legal: dejarles vivir independientes con “derecho de pernada” en España y dentro de la UE. Ganar tiempo y esperar a ver si la cuestión se resuelve por arte de magia. A la corta o a larga ¿de verdad creemos que los demás ante tal privilegio se iban a quedar parados o iban también a reclamar su independencia y tomar contramedidas? ¿Por qué no, se dirá, si lo hemos aceptado para el País Vasco? De hecho económicamente son independientes y ¿hay mayor independencia? ¿Se revolverán las regiones perjudicadas? Desembocaríamos en una situación parecida a la descrita en el primer escenario mientras partidos populistas agitan las masas. Parece un “deja vu” de la primera república. En resumen anarquía y desconcierto, ruina y amenaza de contagiar a media Europa, pobreza y violencia, y si no acaba con derramamiento de sangre será la primera vez en la historia del mundo. Unos y otros seguimos dormidos, repitiendo que nunca pasa nada y nos hemos olvidado del verdadero y último sentido e la Unión Europa: No más guerras.

La hora de la Justicia
Vicente A. C. M. Periodista Digital 19 Noviembre 2014

Mariano Rajoy ha anunciado que va a realizar una visita a Barcelona el próximo sábado 29, exactamente 20 días después de que se haya producido la pseudo consulta que el impugnó y que dijo que nunca se iba a producir. Igualmente parece confirmarse que ya ha contestado a la carta que le envió Artur Mas poco antes de su periplo a las antípodas, donde el principal mensaje es que “la soberanía nacional no es negociable” y además admite haber cometido fallos en su estrategia de comunicación de su posición sobre Cataluña y que deberá explicar mejor sus razones y sus argumentos. Por otro lado, mientras Frances Homs califica cínicamente de temeraria la actitud del Gobierno de España por el uso partidista de las Instituciones, cuando ellos llevan dos años con una administración desleal y usando fondos públicos en la promoción de la secesión, hipócritamente invitan a Mariano Rajoy aprovechando su visita a Barcelona a reunirse con Artur Mas para hablar del proceso de secesión.

Y finalmente parece que la Fiscalía de Cataluña, horas antes de que se reúna la Junta de Fiscales de Sala, se pliega a las órdenes del Fiscal General Torres Dulce y acata presentar las querellas contra Artur Mas, Joana Ortega e Irene Rigau por los delitos de prevaricación, desobediencia, usurpación de funciones y malversación de fondos públicos. Es inexplicable que entre los delitos no se incluya el de sedición que subyace en todos los movimientos del Govern hasta la culminación con la grotesca farsa de consulta realizada el pasado domingo día 9 de noviembre. En este pulso la Institución de la Fiscalía ha quedado severamente dañada demostrando la extrema politización de quienes deberían ser profesionales íntegros e imparciales, servidores leales de la Ley y no de los intereses partidistas de quienes les han nombrado para sus cargos.

Y si faltaba algún esperpento más, se desvela el que Mariano Rajoy ha mantenido reuniones discretas en la Moncloa con determinados personajes como Pedro Sánchez, Alfredo Pérez Rubalcaba y Felipe González, se supone que para conocer su postura y los consejos sobre la forma de actuar ante este desafío a la Unidad de España. Resulta incomprensible la ausencia en estas reuniones vis a vis de otros personajes como José María Aznar o José Luis Rodríguez Zapatero, salvo que se opine que su posición quedó expresada en la respuesta del Consejo de Estado al que pertenecen y que ya se pronunció en las dos impugnaciones realizadas por el Gobierno al tribunal Constitucional.

Pero si lo que busca Mariano Rajoy es complicidad a su mezquina pasividad al permitir que la consulta se celebrase sin ninguna intervención de las FFyCCSE, ni la posterior suspensión temporal de la Autonomía de Cataluña mediante la aplicación del artículo 155 de la Constitución, esta no la va a obtener y mucho deberá enmendar su actitud para que la acusación de desacato al Tribunal Constitucional no le incluya a él por el delito de colaboración por inhibición en su responsabilidad. Una omisión que la Fiscalía General deberá justificar ante la opinión pública y ante las sedes de la Soberanía Nacional.

Mariano Rajoy se ha hartado de proclamar públicamente que no se iba a celebrar la consulta, mientras que intentaba pactar secretamente contraprestaciones con los delincuentes si cedían a sus pretensiones. El mejor que nadie sabe que los programas electorales y los pactos están para no cumplirse y parece muy pueril haber confiado en alguien que había demostrado su “astucia” para el engaño al Gobierno de España. Así que lo realmente inaceptable es el que una vez consumada la traición se negase a intervenir con la excusa de “evitar males mayores” y la temida foto de las FFyCCSE confiscando urnas y papeletas y cerrando colegios electorales ilegalmente abiertos.

Creo que la visita a Barcelona no está justificada y lo que sí procede es hacer venir a la Moncloa al sedicioso Artur Mas para informarle de la suspensión de la autonomía que se estaría realizando en paralelo con la reunión. Es la hora de la Justicia y de que el Estado de Derecho recupere en esa autonomía lo que lleva cediendo durante décadas de permisividad y dejación de responsabilidades por pura y simple cobardía de los diferentes Gobiernos de España del PSOE y del PP.

Del 'Cero' al 'One'
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 19 Noviembre 2014

FELIPE GONZÁLEZ se ha hecho un revoque de fachada que lo asemeja a María Teresa Fernández de la Vega d. M. (después de pasar por Monereo) y si se quita quince arrobas estará en disposición de volver a ser el mejor candidato del PSOE para ocupar la Moncloa. Es evidente que ni Rubalcaba (RcBc) ni Sánchez (Schnz) tienen las condiciones de macho alfa del One, como llamaban Benegas y los guerristas a Tigrekán en el cénit de su poder, y es todavía más evidente que a Mariano Rajoy le quema ahora la poltrona presidencial como la «carroza de plomo candente» de Francisco Nieva; y que estaría encantado de que Felipe volviera a hacerse cargo de esta cosa llamada España que en sus manos se va deshilachando por momentos. Es harto significativo que mientras pasa largas horas charlando con el Faisán y saluda a González con una sonrisa de afecto tierno entre Austria y Borbón, o sea, casi sin muelas, al que no recibe jamás ni le consulta absolutamente nada es a José María Aznar, que con González ha sido el líder más sólido y el segundo presidente más duradero de la democracia española. Como buen maricomplejines, a Mariano lo que le gusta es que la Izquierda de Míster X y Cebrián le perdone su origen, no que la Derecha se lo recuerde.

La verdad es que en un país cuya clase política no estuviera decidida a suicidarnos, como por desgracia es el caso de España, que Rajoy recibiera, le pusiera las zapatillas y le encendiera el puro a Tigrekán II sería lo normal. Que al buitre afaisanado del 11-M, o sea, Pepunto, lo agasajara con cafelitos sería perdonable, al cabo ha indultado a sus faisanes y bolinagas. Además, puestos a enviar expertos en cloacas a tratar con la banda de Mas, mejor enviar a Rubalcaba que a José Enrique Serrano, con tantas X gálicas a cuestas que, hecho puro callo, carece de sensibilidad epidérmica. Dado que a ZP (criatura del 11-M, es decir, de los terroristas suicidas de la Ser y Rubalcaba) lo tiene en el Consejo de Estado, reciclado en supervisor de nubes, y que Snchz, aún no pasa de estornudo de Ssn Dz, está bien que el PSOE esté presente en las acciones y oraciones de Rajoy. Pero ¿es que Aznar y el PP por él fundado no tiene derecho a ser y existir? Malo es que Rajoy quiera largarse en plena crisis; peor es que al Presidente Cero sólo le estimule el One. Es más, pero poco.

Rajoy: de González a Mas sin mirar a Aznar
EDITORIAL Libertad Digital 19 Noviembre 2014

A no ser que pretenda proseguir por vía epistolar las negociaciones secretas mantenidas con la Generalidad hasta la víspera del 9-N, no se entiende que el presidente del Gobierno no haya hecho públicas en su integridad tanto la carta que le envió el pasado lunes 10 Artur Mas como su respuesta, cursada una semana después. Sólo por filtraciones muy limitadas de ambas se ha hecho saber a los españoles algo que ya sabían: la disposición del presidente autonómico a pactar una "consulta definitiva" y la intención del presidente del Gobierno de "no negociar la soberanía nacional". Poco respeto, sin embargo, se demuestra a la soberanía nacional ocultando a la ciudadanía a qué extremos y en qué términos llega la persistente oferta de "diálogo" de Rajoy. Más aun si se tiene en cuenta que va dirigida a quien la Fiscalía General del Estado considera , presuntamente, autor de delitos de prevaricación, desobediencia, usurpación de funciones y malversación de fondos públicos.

Por otro lado, el portavoz del Gobierno regional catalán, Francesc Homs, ha anunciado que Artur Mas invitará a Rajoy a mantener una reunión en el Palacio de la Generalidad el próximo día 29. "Si, como se ha publicado, existe un cierto propósito de enmienda" por parte del PP, "un buen gesto sería reconocer el error histórico que supuso la recogida de firmas contra el Estatut, porque incorporaría la perspectiva necesaria que explica que estemos donde estamos", ha osado decir Homs. Como para no osar, dada la actitud de Moncloa.

Por si el panorama no resultase ya lo bastante desolador, este martes se ha sabido que entre las personalidades a las que Rajoy ha pedido consejo para abordar el ilegal desafío nacionalista se encuentran, además de Pedro Sánchez, Alfredo Pérez Rubalcaba y Felipe González pero no José María Aznar.
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Aznar afrontó también un desafío secesionista, el Plan Ibarretxe. Pero actuó de muy distinta manera: negándose a cualquier acuerdo con el PNV mientras éste no renunciara públicamente al desafío y disuadiendo desde un primer momento cualquier tentativa de referéndum ilegal elevando el reproche penal que hasta entonces castigaba esa usurpación de atribuciones. Rajoy, por el contrario, se ha negado durante dos años a admitir la posibilidad de que Artur Mas cumpliera su palabra de perpetrar una consulta ilegal, por lo que no se ha molestado en tratar de disuadirlo invocando el Código Penal o supeditando la financiación a la Administración regional en rebeldía a un público acatamiento de sus gobernantes del ordenamiento jurídico.

Que Rajoy busque consejo en Felipe González y no en José María Aznar no debe extrañar a nadie, habida cuenta del cúmulo de traiciones del presidente del Gobierno al ideario, al programa y a los votantes del PP.

La secesión de Cataluña, en camino
Juan M. Blanco www.vozpopuli.com 19 Noviembre 2014

Tras la jornada del 9N, Mariano Rajoy y Pedro Sánchez andan buscando soluciones al problema catalán. O, más bien, remedios para sus propias dificultades. Mientras el inseguro dirigente socialista dice abogar por una ambigua reforma constitucional, siempre cobijado bajo el concepto federal, ese novedoso conjuro encanta-serpientes, el reservado presidente del Gobierno replica con aparente convicción a la carta de Artur: "si el señor Mas quiere que nos saltemos el artículo de la Constitución que se refiere a la soberanía del pueblo español va a tener la misma respuesta que ha tenido siempre". Naturalmente, Rajoy no va a permitir que nadie vulnere la Constitución... a no ser que lo haga con disimulo, por la puerta de atrás, sin ostentación ni alharacas.

Es muy común en España, especialmente en Cataluña, que los poderosos hagan caso omiso a las leyes, las retuerzan o interpreten a su antojo. "Así están las leyes, arrinconadas como trastos viejos cuando perjudican a los que las han hecho". Aprovechando la corriente centrífuga y disgregadora que margó el Régimen desde su inicio, los líderes mayoritarios intentarán pactar, no para impedir la independencia, sino para evitar su declaración. Propondrán una Cataluña separada de hecho pero formalmente dentro de España. Con Felipe VI reinando... igual que Isabel II en Australia. Un gobierno catalán dueño prácticamente de todas las competencias pero falto de reconocimiento internacional. Con ese enjuague, los secesionistas tendrían su Estado pero el resto mantendría la ficción, esa ilusión de que España sigue existiendo. Imaginarán degustar carne... pero es pescado. Para estos grandes estadistas, la ruptura de España es mucho menos grave que el escándalo, la algarabía. Cualquier estrépito, piensan, es contraproducente para mantener la parte restante del cortijo.

Una secesión disfrazada
Si el referéndum, o consulta, o no-consulta, del 9N acabó con diferencias de percepción, con una parte del respetable pidiendo la oreja, otra obsequiando al diestro con pitos, unos jaleando la estocada, otros abroncando al torero por huir del astado, los sesudos líderes del régimen planean el mismo derrotero para la independencia de Cataluña. El Gobierno pronunciando las cacareadas frases, los fiscales en el cine, el Tribunal Constitucional jugando al parchís y la opinión pública desconcertada, dividida entre los partidarios de Joselito y los de Belmonte, entre los saben que Cataluña es ya independiente y los que creen que sigue formando parte de España. Un truco de pésimo ilusionista.

Para Rajoy, Sánchez, Soraya y todos sus conmilitones, este paso no es más que una cuenta adicional en el larguísimo rosario de ignominiosos cambalaches y dejaciones que jalonaron el proceso autonómico. Ésos que han conducido a la irreversible desintegración. Unos enjuagues entre oligarquías que marcaron el ADN de nuestro sistema político, con decisiones sólo dirigidas a repartirse la tarta, a mantener el poder a toda costa, siempre en detrimento del futuro de los ciudadanos. Pero ahora es difícil que los independentistas acepten este arreglo, al menos de forma duradera. Probablemente fracasará, lo mismo que las conversaciones secretas entre Mas, el gobierno y el PSOE en las jornadas previas al referéndum. Como mucho, el apaño podría durar unos meses mientras los nacionalistas toman carrerilla para dar el impulso definitivo.

Llega el Macías
Con mucha dificultad se consolidará esta vez la embaucadora componenda entre las dos bandas de rufianes porque, coincidiendo en lo sustancial, difieren absolutamente en las formas. Unos desean el acostumbrado pacto secreto, de tapadillo, bajo la mesa. Pero la otra cuadrilla de tunantes quiere la jactancia pública, la foto, la demostración, el aspaviento. Los líderes independentistas buscan denodadamente la proclamación desde el balcón, el reconocimiento internacional. Unos ritos que favorezcan la creación del mito fundacional, esas ceremonias que confieren la aureola de héroe, de personaje histórico. Éste, y no otro, es el objetivo que los nacionalistas vienen persiguiendo, con paciencia y perseverancia, desde la Transición.

Eso sí, se arrearán patadas y zancadillas, se despellejarán entre ellos por aparecer como el George Washington o el Éamon de Valera de la nueva república. Pero a duras penas alcanzarán la estatura de un Francisco Macías Nguema. Pese a lo que algunos creen, no llega el Mesías... sino el Macías de turno. Llegados a ese punto, Rajoy representará el "heroico" papel de Juan Carlos en la cesión incondicional del Sahara a Marruecos. Y encima sin cobrar.

Por mucho que unos malintencionados lo maquinen, otros botarates lo propaguen y algunos ingenuos se lo crean, no hemos presenciado una confrontación entre España y Cataluña sino una lucha intestina entre distintas facciones de la clase política del Régimen. Aun con los tabúes rotos, y los mitos por el suelo, muchos paisanos siguen obnubilados, tragando una tras otra las pesadas ruedas de molino. O creyendo cándidamente que la secesión de Cataluña es sólo una pose para obtener más financiación.

Reformen la Constitución, pero para desvestir de poder a las cúpulas de los partidos, favorecer la separación de poderes, blindar los órganos de control y garantizar la representación directa del votante. O para facilitar que la gente se pronuncie sobre el sistema monárquico. En contra de lo que nos contaron, la democracia no consiste en transferir más y más competencias a las autonomías sin calibrar las ventajas para el ciudadano; mucho menos cuando el único objetivo es ganar tiempo. Garanticen los derechos, las libertades y, sobre todo, una prensa libre que pueda contar sin cortapisas todo lo que ocurre.

Menuda tropa de políticos. Al fin, tacita a tacita, han consumado un nuevo desastre nacional. ¡Qué tiempos aquellos en que las diferencias entre oligarcas se dirimían con un singular duelo a pistola o florete!

Crece el caos institucional
Pablo Sebastián www.republica.com 19 Noviembre 2014

Artur Mas se ha puesto la legalidad y la Constitución por montera ante su cómplice el don Tancredo de la Moncloa, Mariano Rajoy, y la sonrisa boba y complaciente del banderillero Pedro Sánchez, líder del PSOE y preso del PSC. Los fiscales catalanes se sublevan ante el fiscal general, que amenaza con dimitir (de buena se ha librado Gallardón), aunque parecía que todos compartían la idea de hacer la vista gorda ante la violación de la legalidad. Y como guinda el Jefe del Ejército, general Domínguez, le dice a Rajoy en sus narices que en ‘la debilidad del poder central’ está el origen de la crisis catalana. Y ¿qué dice o piensa el Jefe del Estado y ‘moderador’ del país, el Rey don Felipe VI? No se sabe.

En efecto, el Jefe del Estado Mayor del Ejército (JEME), el general Jaime Domínguez Buj, ha echado ‘su cuarto a espadas’ y declarado a propósito de la crisis catalana que ‘este tipo de procesos independentistas surge cuando el poder central es débil’. Citando de manera muy desafortunada la pérdida de las colonias de España en 1898, como si Cataluña fuera una colonia. Palabras duras del general en contra de Rajoy que son una bendición para el independentismo y el victimismo de Mas que espera con entusiasmo el martirologio de la querella del fiscal. Declaraciones del general, en todo caso, fuera de sus funciones institucionales.

Pero ciertas en lo que a la debilidad del Estado se refiere, y no solo en la parte que le toca al Gobierno porque dicha debilidad es compartida con el PSOE que ahora lidera Pedro Sánchez. No en vano Rajoy y Sánchez han protagonizado en la compañía de Artur Mas el pacto del ‘desistimiento’ de la legalidad nacional urdido por sus ‘representantes’ -Arriola, Serrano y Rigol- para consentir una Consulta del 9N de bajo perfil y a pesar de que Rajoy prometió que nunca se iba a celebrar, ‘fue un simulacro’ se justificó.

Y todo ello al margen de la ley y la sentencia del Tribunal Constitucional, institución implicada en la trama (al no exigir el obligado cumplimiento de la sentencia), como lo están la Fiscalía General del Estado y los fiscales de Cataluña todos ellos a la greña entre sí, porque saben que sus querellas no prosperarán si no incluyen el delito de malversación que el Gobierno quiere a toda costa evitar porque sería fulminante para Mas.

Y aún falta por ver qué hace el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ante la violación de la sentencia del TC por la Generalitat, denunciada en los tribunales catalanes, ante la pasividad de los fiscales y de la Abogacía del Estado que depende de Rajoy. En todo esto la palabra clave es la de ‘malversación’, porque lo de la ‘desobediencia’ ya lo amañó el TC al no exigir el cumplimiento estricto de la sentencia, y lo de la ‘prevaricación’ lo pueden obviar porque Mas no firmó un decreto para la convocatoria de la Consulta, aunque exhibió su chulería y su responsabilidad.

Pero no se alarmen. En España nunca pasa nada por mucho que pase (y hasta que pase). Pero ahora se trata de reconducir la situación durante el encuentro de Rajoy y Mas en Barcelona el próximo día 29. De esa manera pasaremos del pacto del ‘desistimiento’ de la legalidad, a la respuesta ‘proporcional’ o nula en lo legal del Estado a la Consulta ilegal del 9N, y de ahí al nuevo diálogo de sordos entre Barcelona y Madrid. Encuentro con el que Mas cree haber conjurado el protagonismo de Junqueras, mientras Rajoy busca desesperadamente un espacio de tranquilidad entre el caos y las sublevaciones varias que soporta de los fiscales, militares, catalanes independentistas y hasta de su partido el PP, donde ven con estupor y camino del nuevo año electoral que al presidente de España el país se le escapa como agua entre las manos y a remolque de la turbulenta situación.

Eso sí el Estado de Derecho y el imperio de la ley brillan por su ausencia y ante la complicidad o dejadez de un presidente que juró cumplir y hacer cumplir la Constitución. Y ¿cuál es la alternativa a todo esto? Pues dicen que los de Podemos. Los que están a favor del derecho inconstitucional de la autodeterminación, como el PSC-PSOE y casi en la práctica el PP. Los de IU están desaparecidos y los de UPyD no levantan cabeza en medio de la soberbia y ceguera de su lideresa Rosa Díez, empeñada en despreciar a Ciudadanos, a los que les pretenden robar su posición en el ámbito catalán. Y de la corrupción para qué vamos a hablar, porque está todos los días en los titulares de la prensa nacional como parte del paisaje nacional.

Justicia
La querella vacilante
Emilio Campmany Libertad Digital 19 Noviembre 2014

La crónica oficial nos cuenta que el Gobierno no creía que Mas se atrevería a celebrar la consulta. Que Rajoy, cuando vio que sí se atrevía y encorajinado por el desaire, exigió a la Fiscalía que interpusiera la querella que hasta ese momento había estado frenando. Que entonces el fiscal general se encontró primero con los inconvenientes, luego con las resistencias y finalmente con las negativas de la Fiscalía Superior de Cataluña. Hasta hoy, que parece que la querella será finalmente presentada, aunque yo no apostaría.

Pues bien, ésta no es toda la verdad.
Si es cierto que el Gobierno estaba convencido de que Mas no se atrevería a seguir adelante, ¿a qué enviar a nadie a negociar nada tan sólo unas horas antes de la consulta? Si a negociar fueron representantes de los dos grandes partidos, sería porque se iba a hablar de importantes reformas que exigen amplio consenso, y si se pretendía que fuera secreta sería porque se iban a ofrecer cosas que al resto de los españoles no nos iba a parecer bien que se ofrecieran. Quiero decir que el Gobierno sabía mejor que nadie que Mas iba a seguir con su machada y precisamente por eso, para ver si conseguían detenerle, enviaron a dos negociadores a ofrecer pasta, blindajes de competencias y probablemente también el reconocimiento constitucional de la nación catalana. Naturalmente, Mas, como hábil chantajista que es, sabe que su fuerza negociadora reside precisamente en seguir adelante, no hasta que le prometan nada, sino hasta que le den lo que esté pidiendo, que no nos dicen lo que es para que fuera de Cataluña no nos soliviantemos aún más.

Al ver el Gobierno que se rechazaba su oferta, decidió hacer lo que hace todo negociador cuando el otro desdeña la zanahoria, que es sacar el palo. Pero como Rajoy es vengativo, mas también medroso, decidió recurrir a la querella a su estilo, controlando magistralmente los tiempos, esto es, después de que el Consejo de Estado y el Tribunal Constitucional hubieran ya sido irremediablemente ultrajados y humillados. Lo que no calculó es que, igual que él puede en un determinado momento presionar a la Fiscalía General, primero para que no actúe y luego para que lo haga, nadie impide a Mas hacer lo propio con la Fiscalía Superior de Cataluña. No digo que los fiscales no hagan lo que creen que deben hacer, sólo me pregunto que, si los Gobiernos presionan a los fiscales, por qué va a ser sólo el de la nación el que lo haga, pudiéndolo muy bien también hacer el de Cataluña con los que residen y viven allí.

Lo crucial no es la querella. Ésta no es más que una ficha con la que negociar. Lo verdaderamente importante es lo que están negociando por debajo de la mesa y que no tiene nada que ver con la propuesta de reforma presentada por el PSOE. Ésta no es más que el pretexto para abrir el melón constitucional. Luego vendrá la que nos están preparando.

LA ley wert tenía presupuesto para 1.000 CASOS
300 familias piden al Gobierno que les pague un colegio privado en español
D. Forcada El Confidencial 19 Noviembre 2014

Solo 300 familias han optado por pedir la intervención del Ministerio de Educación para escolarizar a sus hijos en un centro privado en el que el castellano sea la lengua vehicular y cuyo coste sea asumido por el Estado. Es el último dato oficial que maneja el departamento que dirige José Ignacio Wert y que ha facilitado al Congreso en respuesta a una pregunta parlamentaria del diputado de UPyD, Carlos Martínez Gorriarán. Según establece la última reforma educativa del PP, será el Estado quien adelante el coste de estas matrículas a las familias que no encuentren otra oferta semejante en la red pública y concertada y lo retraerá después de la financiación autonómica de las comunidades bilingües afectadas.

Se trata, en concreto, de 293 casos que, a fecha de 7 de octubre de este año, se habían acogido a esta medida y estaban a la espera de que el Ministerio resuelva, uno por uno, cada circunstancia. Según explica el propio el departamento, es por ello que todavía es “pronto para adelantar resultados” ya que el procedimiento que se ha previsto es “muy garantista” y requiere de la comprobación de todas las circunstancias que dan derecho a la compensación y abrir un trámite de audiencia a la comunidad autónoma correspondiente para que pueda defender su postura.

De los 293 casos, 256 están en estado de “borrador” y no han pasado todavía a la fase de “confirmada”, el paso previo a que empiece a trabajar la Alta Inspección de Educación de la delegación del Gobierno correspondiente. De los restantes casos, 35, llama la atención que la mayoría no se concentran, de momento, en Cataluña sino en la Comunidad Valenciana, gobernada por el propio Partido Popular, y en donde hay 25 solicitudes. Otras 4 pertenecen a Galicia, 3 a Cataluña y otras 3 a las Islas Baleares.
El ministro de Educación, José Ignacio Wert (Efe)El ministro de Educación, José Ignacio Wert (Efe)

Son las comunidades autónomas con lengua cooficial quienes tienen la competencia para determinar la oferta formativa y la proporción en que se imparten las asignaturas no lingüísticas tanto en lengua castellana como en la lengua cooficial. El Ministerio, por su parte, es el responsable de comprobar que esa proporción sea razonable atendiendo a las circunstancias particulares de cada solicitud. Comprobación que se empezó a llevar a cabo a principios de octubre con la tramitación de los primeros expedientes.

En su respuesta parlamentaria, el Gobierno especifica que las familias tienen que adelantar el coste de la matrícula durante el primer año en el que se solicita la compensación de los gastos. “Una vez reconocido el derecho, tendrá efectos desde el inicio del curso hasta la finalización de la educación obligatoria, realizándose la liquidación y pago de los cursos siguientes al inicio de cada curso escolar”, explica.

La LOMCE tenía presupuesto para 1.000 casos
La memoria económica de la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) prevé hasta cinco millones de euros destinados a sufragar la escolarización en castellano de todas aquellas familias que se puedan ver afectadas por los incumplimientos de las comunidades autónomas. El Ministerio hizo esos cálculos sobre una base de unos 1.000 afectados que, finalmente, solo se han quedado en apenas una tercera parte de las previsiones iniciales.

El Ministerio siempre ha defendido que se trata de un derecho individual que el Estado debe proteger con independencia de que sean muchas o pocas las familias que reclamen este tipo de educación para sus hijos. La fórmula final incluida en la ley, por la cual el Estado adelanta el gasto y lo detrae a la comunidad autónoma correspondiente, fue medida que finalmente encontró acomodo en la LOMCE después de que el Consejo de Estado advirtiera de que Educación no tenía comptencia para obligar a sufragar esa escolarización.


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Cataluña y la comedia de enredo de los fiscales
José Oneto www.republica.com 19 Noviembre 2014

Diez días después del sucedáneo de consulta celebrada en Cataluña, presentada fuera de España como la prueba de que el pueblo catalán es partidario del derecho a decidir y en un importante porcentaje se muestra favorable a su escisión de España para convertirse en estado independiente, la situación es más complicada ahora, después del 9N que antes del 9N, a pesar de que se nos prometió que veinticuatro horas después de la jornada reivindicativa las aguas volverían a su cauce, y estaríamos ante una nueva situación.

¿Qué ha pasado que las aguas no han vuelto a su cauce?, y que la nueva situación en la que estamos es mucho peor que antes y que las aguas están a punto de desbordarse con unos efectos devastadores en la opinión pública, en el Gobierno, en el Partido Popular en Cataluña, en los fiscales del Tribunal Superior de Cataluña, en la Fiscalía General del Estado y, en la escena internacional, sorprendida por lo que está pasando en España y que les está llevando al argumento de que hay que dejar votar a los catalanes, aunque eso vaya en contra de la Constitución.

Es la tesis del muy influyente semanario The Economist, que después de lamentar la tragedia que sería para España como país, la escisión de Cataluña (a la que puede seguir Euskadi y Galicia), con el peligro que supone de riesgo evidente en lo que es la misma existencia de España. Sin embargo, es la tesis de The Economist, el vacío de propuestas del Ejecutivo nacional es tan notorio y patente, que el semanario que no apoya el independentismo, que no cree que una consulta produciría el efecto contrario al perseguido por el frente soberanista. Dice que esa sería la manera de parar las pulsiones secesionistas, porque en caso de que se produjera dicha votación legal, la mayoría de los catalanes optaría por mantenerse dentro de España. Paralelamente, entiende que Rajoy debería hacer algún tipo de oferta para desmovilizar el independentismo. Concretamente, habla de un acuerdo de carácter fiscal y de algún tipo de reforma de la Constitución, poniendo el ejemplo del federalismo alemán. “Con un gobierno imaginativo en el centro, Catalunya podría votar quedarse con España”.

Pero la tragedia es que diez días después del desafío de Artur Mas y de su mensaje chulesco dirigido a la Fiscalía reconociendo que el responsable del 9N y de su puesta en escena, es él, la política y la palabra del Presidente del Gobierno han quedado en entredicho; el Partido Popular de Cataluña ha perdido gran parte de su credibilidad ante su militancia y ante sus electores; el Tribunal Constitucional ha sido incapaz de que se cumplieran dos de sus prohibiciones, ya que ni siquiera se atrevió a advertir previamente, como le había pedido la Abogacía del Estado al Presidente de la Generalitat que si no obedecía, podría ser responsable de un delito castigado con la inhabilitación; los fiscales de Cataluña se han negado a presentar una querella por desobediencia, prevaricación y malversación de fondos públicos, enfrentándose directamente con el Fiscal General del Estado que, presionado por el Gobierno, tenía por misión sacarles las castañas del fuego a quienes, durante meses habían sido incapaces de elaborar un Plan para impedir lo que habían prometido, hasta la saciedad, al país. El 9 de Noviembre se actuó como normalmente se actúa en los registros: se tomó nota simplemente de algo que nunca debió producirse.

La comedia de enredo en que se ha convertido, para desprestigio del país, la actuación de los fiscales, tiene su tercer acto este miércoles en Madrid con la convocatoria que el fiscal general Eduardo Torres Dulce ha realizado de la Junta de Fiscales de Sala (el generalato de la carrera) y que jurídicamente se interpreta como la aplicación de un “mecanismos de corrección” previsto ante las discrepancias jurídicas detectadas entre la Fiscalía de Catalunya y la Fiscalía General del Estado. La postura de la Junta de Fiscales de Sala es, en todo caso, no vinculante, y la decisión última dependerá de Eduardo Torres Dulce, que trata con esta reunión, de obtener el respaldo de la cúpula del Ministerio Público en una actuación que ha merecido el rechazo, por unanimidad de la totalidad de los fiscales del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Fuentes de la carrera fiscal aseguran que, si la Junta se opusiera a la acción penal, Torres Dulce, a pesar de las presiones del Gobierno desistiría de la presentación de la querella contra Mas y tres de sus colaboradores.

La Fiscalía y el cinismo del Gobierno
JAVIER TAJADURA TEJADA. EL CORREO. 19 Noviembre 2014

· La respuesta al desafío del 9N no debe ser judicial penal, ha de ser política y emanar del Gobierno; el presidente no puede parapetarse detrás del fiscal general.

El domingo 9 de noviembre se produjo en Cataluña un quebrantamiento del orden legal. Los poderes públicos catalanes actuaron al margen y en contra del ordenamiento jurídico y llevaron a cabo una seudoconsulta que había sido suspendida por el Tribunal Constitucional. Fue un día aciago para la democracia puesto que la voluntad de la Generalitat catalana se impuso al principio de legalidad. En este contexto no cabe ninguna duda de que el Estado de Derecho debe responder con los instrumentos adecuados. Ahora bien, resulta muy discutible que esa respuesta deba proceder del fiscal general del Estado, y en ese sentido, revestir la forma de una querella. Y ello, básicamente, por dos razones: en primer lugar, porque no todo acto contrario a la ley puede ser calificado como delictivo; y en segundo para preservar la posición institucional del Ministerio Fiscal como defensor imparcial de la legalidad.

Es evidente que el 9 de noviembre pasado Artur Mas y su Gobierno –al ignorar la suspensión de la seudoconsulta decretada por el Tribunal Constitucional– violaron la ley, pero no lo es que, con ello, incurrieran en algún tipo delictivo: ni desobediencia, ni prevaricación, ni malversación de fondos públicos. Cualquier jurista sabe que –aunque el matiz sea difícil de asumir por el ciudadano de a pie– no cabe apreciar delito de desobediencia en el incumplimiento de la resolución del Tribunal Constitucional porque este no formuló un requerimiento expreso a la Generalitat para que desistiera de su conducta, y ello a pesar de que el Gobierno lo había solicitado. El delito de desobediencia a una resolución judicial no puede cometerse de no existir ese requerimiento, y cualquier querella que se presente contra Mas por ello está abocada al fracaso.

El presupuesto del delito de prevaricación, por su parte, es la existencia de una resolución dictada a sabiendas de su carácter injusto. En la medida en que Mas no ha aprobado ningún tipo de resolución es muy difícil imputarle un delito de prevaricación. Y más inviable es aun acusarle de malversación porque los fondos empleados estaban destinados en los Presupuestos –aprobados por el Parlamento catalán– a ese fin. Estas consideraciones son las que han llevado a la Junta de Fiscales de Cataluña a concluir que no hay base jurídica para presentar una querella contra el presidente Mas. En realidad no la hay desde el momento en que las Cortes Generales derogaron el artículo del Código Penal que tipificaba como delito la convocatoria y celebración de un referéndum o consulta ilegal. El efecto de esa derogación fue hacer inviable una querella contra el presidente de una comunidad que incurriera en esa conducta.

El Gobierno, con su mayoría parlamentaria, podría haber recuperado a tiempo esa figura delictiva, pero no lo hizo. Ahora pretende subsanar esa negligencia poniendo en peligro la posición institucional del Ministerio Fiscal. Es cierto que el Ministerio Fiscal es un órgano jerarquizado en cuya cúpula se sitúa el fiscal general del Estado y que este es nombrado por el Gobierno. Ahora bien, y esto es muy importante recordarlo, el Gobierno no puede cesar al fiscal general por pérdida de confianza. Esa imposibilidad es la que garantiza la independencia del fiscal general en el ejercicio de sus funciones.

El Gobierno la lesionó cuando anunció –sin que el fiscal general hubiera dicho nada– que la Fiscalía iba a querellarse contra Mas. Por otro lado, el hecho de que el fiscal general haya ordenado –en contra del criterio de los fiscales catalanes– presentar una querella contra Artur Mas transmite una imagen de división del Ministerio Fiscal en un asunto fundamental. El artículo 27 del Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal prevé que en esos casos de discrepancias se convoque a la Junta de Fiscales de Sala, y oída esta corresponde al fiscal general adoptar la decisión definitiva, pero basada siempre en la defensa del principio de legalidad y nunca en razones de oportunidad política. La decisión del fiscal, sea la que fuere, determinará la posición de la Fiscalía en los numerosos procedimientos ya abiertos como consecuencia de las denuncias formuladas por diversos ciudadanos y grupos en los tribunales catalanes.

En definitiva, dado que el delito de celebración de consultas ilegales fue derogado por las Cortes, en el caso de que la Fiscalía presente una querella contra Mas cabe prever que no tendrá éxito y sólo contribuirá a erosionar –injustamente– la posición del Fiscal General, que dicho sea de paso ha dado muchas y meritorias muestras de independencia respecto al actual Gobierno.

La respuesta del Estado de Derecho al desafío lanzado por Artur Mas no puede ni debe ser judicial penal. Tiene que ser una respuesta política, y emanar del Gobierno en el ejercicio de su función de «defensa del Estado» (art. 97 de la Constitución) El Gobierno no puede hacer dejación de sus responsabilidades y parapetarse detrás de los tribunales y del fiscal general. Resulta de un cinismo asombroso decir que la seudoconsulta se celebró porque el Tribunal Constitucional no requirió expresamente a Mas que no la celebrara –lo que es cierto– obviando que lo que la Constitución dispone para estos casos de insumisión al ordenamiento por parte de una comunidad autónoma es –según el artículo 155– que sea el propio presidente del Gobierno quien realice el requerimiento y, en su caso, adopte –bajo su propia responsabilidad– las medidas necesarias para que se cumpla.

CDC: cuarenta años y un día
Pujol convirtió una autonomía en un régimen: además de ser buen ciudadano, había que ser buen catalán y él daba el certificado
Francesc de Carreras Barcelona.   El Pais 19 Noviembre 2014

Escribo este artículo cuarenta años y un día después de fundarse Convergència. Durante el franquismo, especialmente a partir de principios de los cincuenta, los partidos nacionalistas catalanes habían casi desaparecido. Sólo el Front Nacional de Catalunya (FNC) desarrollaba cierta actividad, Unió Democràtica (UDC) era más conocida por democristiana que por nacionalista, de ERC no se tuvieron noticias hasta la misma Transición y, sólo a partir de su fundación a principios de los setenta, fue muy combativo el PSAN, un pequeño grupo con un fuerte componente intelectual que se situó en la extremaizquierda.

Pero había un número importante de nacionalistas que no militaban en ningún partido —como sucedía también en los demás ámbitos ideológicos— y, por tanto, existía un hueco electoral a cubrir. Lo hizo quien tenía más autoridad para llevarlo a cabo: Jordi Pujol. Provenía netamente del campo nacionalista y católico, se situaba en el centro del espectro ideológico, ayudaba financieramente desde Banca Catalana a las empresas culturales catalanistas y, sobre todo, tenía la pátina de antifranquista al haber sido encerrado dos años en la cárcel por motivos políticos. En el momento de fundar Convergència, Pujol ya era un mito.

Por eso tuvo la capacidad de arrastrar al nuevo partido a otros dos ya existentes: la antigua UDC, liderada por Anton Cañellas, y el Reagrupament Socialista, de Josep Pallach. Además, se sumó a otra personalidad que también tenía, ya entonces, una notable capacidad de arrastre: Miquel Roca Junyent. Y, por supuesto, el grupo de sus amigos personales y políticos que le seguían desde hacía tiempo. Por todo ello se adoptó el nombre provisional de Convergència: era un partido en el que debían converger diversas corrientes. Pero como suele pasar, lo provisional es lo que más dura, de momento hasta hoy.

De estas convergencias y disidencias, surgió una CDC unida y potente, con buenos cuadros dirigentes y con un líder carismático indiscutible, Jordi Pujol, y otro líder pragmático indiscutible, Miquel Roca

Pero todo esto quedó en deseo. Cañellas y Pallach se desvincularon muy pronto y el partido, de momento, quedó en manos de dos personalidades fuertes, muy distintas entre sí: Pujol y Roca. Para liarla un poco más, a renglón seguido ingresó también Ramon Trias Fargas, otra personalidad fuerte, que lideraba un minúsculo partido que no sé por qué se llamaba Esquerra Democràtica. De estas convergencias y disidencias, surgió una CDC unida y potente, con buenos cuadros dirigentes y con un líder carismático indiscutible, Jordi Pujol, y otro líder pragmático indiscutible, Miquel Roca. Durante muchos años se les comparó, con buenas razones, con otra pareja famosa en la historia del catalanismo: Prat de la Riba y Cambó.

No obstante, al principio era dudoso su éxito político: no les fueron bien ni las primeras elecciones generales de 1977, ni las segundas de 1979, ni las primeras municipales de este mismo año. Hubo que esperar a las autonómicas de 1980: fracasaron las izquierdas y logró la presidencia de la Generalitat con el apoyo de ERC y de UDC. La campaña de Fomento del Trabajo contra la izquierda, alegando grotescas amenazas marxistas, fue fundamental para este descalabro. Pero quizás más decisiva fue la personalidad de Pujol, mucho más creíble como gobernante que Raventós y Benet, sus contrincantes del PSC y del PSUC. El paso definitivo para la consolidación de CDC, que entonces ya se presentaba a las elecciones como CiU, fueron las elecciones de 1984, donde alcanzó mayoría absoluta, gracias a que sumó a sus propios votos los que antes había obtenido Unión del Centro Democrático, desaparecida tras su debacle de 1982. Este bloque social convergente fue imbatible durante muchos años.

Pujol gobernó la Generalitat 23 años, el partido fue creciendo al ritmo que imponía la creación de nuevas instituciones y, sobre todo, de una nueva Administración. La Generalitat se configuró como si fuera un pequeño Estado, grave error, imitado por las demás comunidades autónomas. Un sistema de autonomías entendidas cada una de ellas como un Estado es económicamente inviable y administrativamente disfuncional. No fue Pujol un buen gestor. Pero cometió otro error aún más grave: no sólo gobernó unas instituciones políticas, sino que controló a los catalanes. Convirtió a una comunidad autónoma en un régimen: además de ser un buen ciudadano, es decir, cumplir las leyes, había que ser también un buen catalán y quien definía el grado de catalanidad era él.

Pujol tenía una idea prefijada de Cataluña que al fin se ha cumplido. José Bono, en sus memorias, explica que Pujol le confesó un día a Paco Fernández Ordóñez lo siguiente: “La independencia es cuestión de futuro, de la generación de nuestros hijos. Por eso los de la actual generación tenemos que preparar el camino con tres asuntos básicos: el idioma, la bandera y la enseñanza”. Se olvidó de los medios de comunicación. Pero 40 años después, no hay duda que a la situación actual no nos ha conducido ni ERC, ni el PP, ni el TC, ni Zapatero. Es el triunfo —o la derrota, ya veremos —de la CDC de Jordi Pujol.

Francesc de Carreras es profesor de Derecho Constitucional.

El baile letal de los despropósitos. España al desguace
“Donde ninguno manda, mandan todos. Donde todos mandan, nadie manda. Es el caos.” Jacques Benigne Bossuet
Miguel Massanet  www.diariosigloxxi.com 19 Noviembre 2014

No hay duda señores de que, el gran vudú socialista y alcalde Madrid, el señor Tierno Galván, si hoy viviera, estaría encantado de la situación en la que actualmente se encuentra nuestro país. Aquel que dijo “Bendito sea el caos porque es síntoma de libertad” hoy podría afirmar que, en España, hemos encontrado el estado de gracia de la plena libertad. Estaba equivocado, como lo están todos los políticos que han conseguido convertir a un país que fue ejemplo del resto de países europeos, en la época del presidente Aznar, en lo que, en la actualidad, no es más que una sombra de su pasado esplendoroso, gobernado por unos políticos incompetentes, ególatras, despistados, cobardes e incapaces de cumplir con sus promesas. Lo peor del caso es que aquí no se salva nadie, porque tanto en la derecha como en la izquierda, incluidos sus extremos, hemos cosechado una pléyade de dirigentes que parecen dispuestos a dejar la nación hecha unos zorros, confundiendo el Parlamento con un ring de boxeo y las Arcas del Estado con su hucha particular, en la que meter mano cada vez que les plugiere (y perdonen el arcaísmo) para llenar las faltriqueras (otra vez perdón).

Comencemos por el problema catalán. El desconcierto no puede haber llegado a un punto más elevado, cuando una acción tan evidente de enfrentamiento al Estado y al Estado de Derecho parece que, incluso con una resolución del TC pidiendo su suspensión, no ha sido suficiente para que, los fiscales catalanes, hayan encontrado causa suficiente para encausar al señor Mas, cuando el mismo se imputó, asumiendo todas las responsabilidades de la consulta catalana por el derecho a decidir. Es posible que los señores fiscales de Catalunya tengan un concepto distinto de desobediencia de funcionario público, prevaricación, malversación de caudales, deslealtad y traición a la patria y todos aquellos otros los delitos del que tenemos los ciudadanos que vemos en las actuaciones de Mas, de la señora Ortega o del señor Espadaller, motivos más que evidentes para someterlos a la acción de la Ley; no obstante, no podemos dejar de pensar lo que opinarían, estos mismo fiscales, si no residieran en la comunidad catalana, no afectase a su propia manera de pensar y simpatías y no estuvieran bajo la presión de la Generalitat catalana. Sea como fuere, que el Fiscal General del Estados, señor Torres Dulce se vea obligado a convocar a la Junta de Fiscales de Sala para someterles la cuestión y sacar las conclusiones oportunas, en un caso tan rocambolesco y tan incomprensible como ha sido el de esta consulta, no contribuye en nada a mejorar el concepto que, de la Justicia y de los que se ocupan de aplicarla, se tiene en el pueblo español. Desconfianza absoluta.

Y es que, señores, parece que de pronto el principio de autoridad haya entrado en crisis, la democracia haya caído en barrena y el pueblo, en lugar de delegar en las personas preparadas para dirigirlo, haya decidido prescindir de ellas para atomizar las facultades que les estaban atribuidas y distribuirlas entre los distintos grupos de ciudadanos que, por auto proclamación, hayan decidido que la Justicia es cosa de ellos, que la dirección de las ciudades es de su competencia y que les basta con armar una protesta en la calle, reunir a un grupo numeroso de gente con pancartas que reclama la aplicación de lo que, para ellos, debería ser la ley; para que, las legítimas autoridades se acoquinen, den su brazo a torcer y opten por lo más fácil, aunque no lo más adecuado, o sea, ceder su autoridad y dejarse avasallar por quienes han aprendido que, con la presión ciudadana, consiguen sacar adelante sus objetivos, aunque sea por el procedimiento de la intimidación y el chantaje.

En Burgos ya se ha repetido, por segunda vez, la rebelión de aquellos que sólo hace unos meses hicieron rectificar una obra pública, en una avenida de la ciudad, por el método de presionar en la calle a un alcalde pusilánime, que se rindió a la primera de cambio. Hoy, por un tema de la restauración de una plaza de toros, los mismos vecinos del Gamonal, que protestaron en aquella ocasión, envalentonados, han vuelto a salir a las calles convencidos de que lograrán triunfar de nuevo. ¿Y qué hacen las autoridades, aparte de embolsarse sus sueldos? Ceder una y otra vez, dejando que el populacho sea quien disponga lo que se debe hacer, sin tener en cuenta la mayoría que, en las urnas, sacaron aquellos que se presentaron para gobernar de acuerdo con quienes los habían votado y no obligados por meros filibusteros del poder.

Hoy en día, numerosos grupos minoritarios, al mando de aquellos que han sabido encontrar su modus vivendi por medio del activismo, la movilización de las masas, la protesta callejera y la acción directa contra la autoridad y el orden establecido; se han hecho dueños de las calles de tal modo que, en muchos casos, han conseguido la colaboración de alcaldes, ediles o partidos políticos que ven en ellos un medio para evitarse problemas o conseguir darles cauce a sus propias ideas políticas. Lo curioso es que parece que han encontrado un banderín de enganche en Podemos, del que se declaran admiradores y, con toda seguridad, estarían satisfechos de ser fagocitados por él. Veamos el caso concreto de la IU del señor Cayo Lara. Si hace un año nos hubieran dicho que, el señor Lara, no se iba a presentar a la reelección nadie lo hubiera creído; pero las circunstancias han cambiado y la irrupción de Pablo Iglesias, con su grupo Podemos, ha truncado la trayectoria ascendente de IU en las encuestas, convirtiéndola en una caída en barrena por el trasvase de muchos de sus simpatizantes al grupo del señor Iglesias. Hoy sabe, don Cayo, que su estrella ya se ha apagado y se cura en salud diciendo que se retira.

De hecho, señores, España se ha convertido en un campo de Agramante, en el que pululan centenares de corpúsculos políticos que aspiran al cambio político, tales como: Ganemos Aragón, Guanyem Barcelona, CUP, ANC, Anova, Alternativa Galega de Esquerda y un sinfín de asociaciones de vecinos, comisiones de barrios, etc. que, si no se les pone coto, van a conseguir hacer al país ingobernable. Es evidente que, cualquier parecido de esta caótica situación, a la que se le puede añadir el separatismo radical y el populismo de Podemos, con la verdadera democracia, aquella del gobierno por el pueblo, pero no de infinitos gobernantes para un solo pueblo; no puede llevar a la nación más que a su suicidio como país que, seguramente, es lo que algunos desean que suceda para, posteriormente, poder implantar en Europa un estado bolivariano, a la manera de la Venezuela del señor Maduro, la Bolivia del señor Evo Morales o el Perú del señor Correa; todos ellos con la característica de ser aparentes “democracias” cuando, en realidad, no se trata más que de nuevas dictaduras comunistas, de este neo comunismo que la crisis ha empezado a construir en Suramérica y que aspira, mediante la actuación de grupos comunistas, como el de Pablo Iglesias, instaurar su cabeza de puente en aquel país europeo en el que encuentren un gobierno más débil. Al parecer la china nos ha tocado en España.

Las elecciones legislativas del 2015, dada su cercanía y el barullo político en el que estamos inmersos, si no hay una reacción instantánea de los partidos tradicionales, es muy posible que acabe con un mapa político tal, que acabe por configurar extrañas alianzas cuyo resultado sea, como algunos insensatos esperan, que nos expulsen de Europa y nos dejen al albur de nuestra absoluta soledad. O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos con los pelos como escarpias, venir la ruina de nuestra nación.
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