AGLI Recortes de Prensa   Sábado 29  Noviembre  2014

Podemos... quebrar y salir del euro
EDITORIAL Libertad Digital 29 Noviembre 2014

El partido que lidera Pablo Iglesias ha publicado este viernes las bases del programa económico que en su día encargó a los dos economistas de extrema izquierda Vicenç Navarro y Juan Torres, y el resultado, como era de esperar, no puede ser más desalentador. Es cierto que el texto ha rebajado el tono maximalista que adoptó Podemos en las pasadas elecciones europeas, suavizando algunas de las medidas estrella que venía defendiendo hasta ahora como, por ejemplo, la concesión de una renta básica universal a todos los residentes en España, sin distinción de ningún tipo, o la reducción de la edad legal de jubilación de los 67 a los 60 años, pero son meros matices de importancia menor, ya que el grueso del plan sigue siendo un compendio de despropósitos, errores y abusos, cuya implementación, llegado el caso, conduciría de nuevo al país al precipicio.

El problema de fondo es que los citados economistas, al igual que la cúpula de Podemos, se equivocan completamente en el diagnóstico, aportando así soluciones nefastas para el conjunto de la economía española. A saber, que el origen de la crisis no estriba en la falta de consumo, sino en la ausencia de ahorro y un sobreendeudamiento insostenible que fue creciendo al calor de una burbuja artificial de crédito; que la agonía actual no se debe a las políticas de austeridad y a la aprobación de profundas reformas estructurales, sino a la inexistencia de las mismas; y que el problema de la creciente deuda no se solventa declarando el impago, sino reduciendo de forma drástica el gasto innecesario y la excesiva estructura estatal que siguen soportando los contribuyentes.

Por ello, la receta de Podemos contra la crisis consiste, básicamente, en repetir los graves errores que nos han conducido a la actual situación, solo que de forma mucho más intensa y , por tanto, dañina. Así, frente al desastre que cosechó el Plan E aprobado en su día por Zapatero, los gurús de Iglesias proponen disparar aún más el gasto público para contratar a 3,5 millones de empleados públicos extra, hasta duplicar la actual plantilla al servicio del Estado; frente al colosal desaguisado financiero que provocaron las cajas de ahorros, el partido de Iglesias no propone otra cosa que crear una enorme banca pública con el fin de conceder crédito de forma indiscriminada a familias y empresas, gestando con ello nuevas e insostenibles burbujas; frente a las históricas y negativas subidas de impuestos del PP, el plan de Podemos tan sólo incluye más aumentos tributarios de carácter confiscatorio; y frente al elevado déficit y la colosal deuda pública que acumula España, la solución que aportan no es otra que más déficit y más deuda, previo impago de la misma y una utópica compra masiva por parte del Banco Central Europeo, entre otras muchas medidas nefastas.

Es decir, lo que propone ahora Podemos no es más que la contraproducente receta que vienen aplicando PSOE y PP desde el estallido de la crisis, solo que multiplicada por diez. Es absurdo pensar que las mismas medidas conducirán a resultados diferentes, pero, por desgracia, eso es lo que plantea el partido de Iglesias. Por ello, la implementación de este plan se traduciría en más recesión, paro, déficit, insolvencia bancaria, cierre de empresas, pérdida de competitividad, huida de capitales, pobreza y, finalmente, la quiebra absoluta del país y su más que probable salida del euro, tal y como pretenden sus precursores.

Y ello, a pesar de que Podemos ha suavizado algo su programa en comparación con las europeas. Sin embargo, lo más grave es que no ha rebajado el tono por convencimiento ideológico, sino por pura necesidad electoral. La estrategia política de Iglesias consiste en no asustar a los votantes descubriendo su liberticida y suicida plan económico para, de este modo, poder "asaltar" el poder. La esencia de Podemos sigue siendo la misma, comunismo, por mucho que sus líderes pretendan maquillarla de "socialdemocracia". En manos de Podemos, el destino de España no es otro que el de Venezuela, Argentina y otros tantos paradigmas del socialismo más radical y retrógrado.

Las elocuentes y dramáticas burbujas de Freixenet
José Antonio Zarzalejos El Confidencial 29 Noviembre 2014

Cuando en Cataluña todo es un silencio acrítico hacia el mensaje caudillista del presidente de la Generalitat; cuando los partidos soberanistas -y el primero CDC- asumen con resignación ser apartados del escenario de la política sustituidos por una coalición político-popular por la independencia de Cataluña; cuando se relega al Parlamento de la comunidad al desempeño de funciones que violan la Constitución y el Estatuto; cuando callan los responsables del sistema financiero con sede en el Principado y se limitan a omitir su presencia en actos populistas que demuestran que el derecho a decidir es, en realidad, el propósito antes tuneado de una secesión a las malas, cuando todo eso pasa y el Gobierno sigue atrapado en su propia red, un catalán acaba de dar una lección de sentido común y de civismo.

Me estoy refiriendo a Josep Lluís Bonet, presidente de Freixenet, la marca del cava catalán más internacional de España, que anuncia este año el espumoso con sus tradicionales burbujas doradas y navideñas y con un brindis que lanzan el cantante David Bisbal y la actriz María Valverde que termina con una aspiración: “Por los próximos cien años juntos”. Se trata de celebrar el centenario de las bodegas pero superponiendo, reconocidamente por el propio Bonet, un mensaje por la unidad de España tan obvio que ha provocado un amago de boicot en Cataluña. Es, en realidad, la primera consigna civil y eficaz para superar eso que Alain Finkielkraut, ha denominado en su último ensayo titulado La identidad desdichada “la crisis del vivir juntos”. España está instalada en esa crisis de la que Cataluña es el síntoma que ha derivado ya en una contestación abierta a la legalidad constitucional, en un desafío al Estado al que sólo deja el estrecho margen de utilizar -no quieren negociar nada, quieren romper como demuestran ante la oferta del PSC y del PSOE- los mecanismos de coerción que la Constitución legitima para situaciones en las que un territorio autónomo atente “gravemente contra los intereses generales de España”.

Josep Lluís Bonet, que es también presidente de la Cámara de Comercio de España, flanqueado por dos vicepresidentes, el también catalán Miquel Valls y Ana Botín, sustituye con este arrojo, jugándose parte de la campaña de Navidad de su empresa, a todos los silencios catalanes y a todas las ineficiencias del Gobierno y rescata la voz civil de esa mayoría silenciosa que debe existir pero que parece negarse a comparecer porque nadie la conduce a la luz de los focos desde las oscuridades de sus temores. Bonet demuestra que el silencio es el ingenio de los necios -¿acaso no se dan cuenta que los que se queman primero son los que están al lado de la lumbre?- como escribió el francés De la Bruyère y que manejarlo es mucho más difícil que manejar las palabras como recordó otro político galo tan de actualidad por el centenario de la Gran Guerra como Clemanceau.

Refugiarse en el silencio como tantos y tantos en Cataluña es entregar el futuro al populismo de un secesionismo que cree emerger y energizarse por sus propios méritos cuando en realidad es el resultado engañoso del abandono por el Estado -a través de un Gobierno sin pulso- de todo el territorio político, histórico, económico y cultural que la idea de España debe ocupar en sus pueblos y comunidades. Es el silencio que permite ese abrazo políticamente obsceno entre un Fernández, representante del abertzalismo catalán, con un Mas, representante de la burguesía de Catalunya a la que, como tantas otras veces habrá que rescatar de su debilidad histórica, una debilidad que ahora demuestra ante un líder político que trata de imponer una moratoria al normal funcionamiento de la democracia en Cataluña.

Mientras haya ciudadanos como Bonet que no se callan y apuestan por los valores más progresivos habrá esperanza. Incluso si el Gobierno de España -como el que ahora padecemos- sigue en marasmo, creyendo que a un país lo salva medio punto más o menos del PIB. El grave problema que Bonet entiende y que Mariano Rajoy parece desconocer es que pueden superarse todas las crisis -incluso las que provoca la corrupción sistémica- pero no la que afecta a la identidad democrática de un Estado que se refleja en su elenco de libertades y derechos individuales y colectivos que se hacen posibles en un marco preestablecido por la ley.

La quiebra unilateral e injustificada de la unidad plural de España -alentada por el quietismo de quienes debieron evitarla- pulveriza el gran valor de los pueblos europeos que es el cosmopolitismo y el mestizaje, como ha proclamado con gran visión intelectual Ulrich Beck. La “crisis del vivir juntos” la protagonizan hoy en Europa los que, como subraya lucidamente Finkielkraut, no perciben “la irreductible novedad de la realidad presente” que consiste, precisamente, en una unidad diversa, en una convivencia de transacción y realismo y en la compartición de los riesgos ante un futuro inseguro.

Todo ese mensaje de contemporaneidad, valor cívico y de aviso dramático de lo que podemos terminar por perder se contiene en el brindis por el que Josep Lluìs Bonet ha apostado jugándose algo más que una campaña navideña y que se resume en el deseo de unidad en los próximos cien años. Alguien, en Cataluña y fuera de Cataluña, debiera continuar la apuesta de este ciudadano que no quiere que su silencio se una al clamor silente de los que tendrían que acompañarle en su arriesgada aventura personal y empresarial.

Es la prima, estúpido
Fernando Díaz Villanueva www.vozpopuli.com 29 Noviembre 2014

Dos ministros en dos meses, la crisis del ébola, la de Monago, la de la banda de Granados, la de Cataluña, el desempleo que no cesa, el déficit desbocado, la deuda en máximos históricos… y Rajoy tan fresco. Por lo que se ve, ser presidente de Gobierno no era algo tan difícil. Tras tres años de despropósito continuado, de sorayaje irrestricto, de saqueo fiscal y desvergüenza, el Gobierno sigue como el primer día, aquel viernes de diciembre de 2011 cuando el infame Montoro nos sacudió el mayor rejonazo impositivo de la historia; y no de la democracia como dicen los cursis, sino de la propia España.

Ni el Conde-Duque de Olivares en plena guerra de los Treinta Años se había atrevido a tanto. Y eso que el Conde-Duque disponía de poder absoluto y nunca prometió bajar los impuestos, cosa que Rajoy sí que hizo en repetidas ocasiones. A causa de su voracidad fiscal, el Conde-Duque tuvo que enfrentar una rebelión en Cataluña, otra en Portugal y otra más, de propina, en Andalucía. Ahora, en cambio, el aborregamiento es general. Ni un gemido. Pagamos y a otra cosa. Hasta los hubo que justificaron al ladrón alegando que el de antes había dejado tiesas las cuentas.

En todo este tiempo de penumbras lo único que ha preocupado de verdad a Rajoy es la prima de riesgo, esa medida indirecta del coste en el que el Estado incurre para endeudarse, perdón, para endeudarnos, porque el Estado, ese ente abstracto y perverso por naturaleza, tira siempre con el dinero que nosotros –a la fuerza– le entregamos. La política económica de Rajoy podría resumirse en una sola línea: mantenernos nosotros, los funcionarios y su armatoste estatal, a cualquier coste. Doy fe que lo ha conseguido. Hoy el Estado es mayor que en 2007, gasta más y ha entrado en una nueva fase hiperreguladora fruto de la incontenible verborrea sorayesca. La consecuencia más visible es que todos los demás, todos los que no somos Estado, gastamos menos o directamente no gastamos nada. Resumiendo, lo nuestro es suyo.

Con la recaudación gripada, el sacrosanto objetivo de mantener a la casta burocrática al margen de la crisis sólo podía conseguirse mediante una compulsiva emisión de deuda. Miles de millones de euros mensuales, semana tras semana, para dar de comer al monstruito. De ahí las preocupaciones en agosto de 2012, cuando el tipo de los bonos se fue al 6%. De haberse mantenido nos hubiésemos librado de esta pesadilla mucho antes. El barbas, un ser emocionalmente disminuido, un burócrata de cuna pasado por el politiqueo y el navajazo, incapaz de todo empeño menos el de librar venganzas personales, no hubiera podido continuar en la Moncloa. Una bendición. Al Estado no le hubiera quedado otra que reducir el gasto, situarlo a la par de los ingresos ordinarios de la Hacienda, que de eso y no otra cosa iba el control del déficit que le pedían desde Bruselas.

Pero, ¡ay! el mercado de deuda es demasiada tentación para un inútil que, además de venir con el equipaje de ideas equivocado, se cree un genio. España podría haber resistido, pongamos, a un bobo de remate como Floriano, o incluso a un golfante del subgénero pragmático tipo Felipe González. Con mejor o peor humor se habrían avenido a razones. Pero nos ha tocado la china. Así que mientras la prima aguante aguantará el patán.

VIDAS PARALELAS PABLO IGLESIAS / PIERRE POUJADE
¿Vuelve el poujadismo con Podemos?
Editorial EM

Cuando Josep Pla viajó a Nueva York y vio la ciudad iluminada, preguntó con su habitual ironía: «Y esto, ¿quién lo paga?». Habría que plantear la misma cuestión a Pablo Iglesias: ¿quién va a pagar los tres millones de nuevos funcionarios que quiere crear para acabar con el paro, la reducción de la jornada laboral, la subida de las pensiones y un crédito para todo el que lo solicite?

Podemos empezó siendo un movimiento de protesta contra la clase política y está evolucionando hacia un populismo que recuerda mucho a las ideas interclasistas de Pierre Poujade, que se levantó contra el sistema en Francia en 1953 y llegó a obtener 52 diputados en la Asamblea en las elecciones de 1956 con un 11,6% de los votos.

¿Quién era Pierre Poujade? Era un papelero de Saint-Céré, que protestaba contra la desigualdad en nombre de los comerciantes y los trabajadores, denunciando lo que él llamaba «el Estado vampiro» que fagocitaba las clases medias y favorecía a las grandes fortunas. Poujade, que había militado en la Resistencia en Argel, era un excelente orador que llegó a reunir 230.000 personas en un mitin celebrado en París en enero de 1955.

Llegó a contar con el apoyo del Partido Comunista Francés y parte de los sindicatos a pesar de su ideología populista con algunos rasgos de xenofobia como la demonización de Pierre Mèndes France por ser judío. Poujade también propugnaba la nacionalización de la banca, la reducción de impuestos a los comerciantes y asalariados y la supresión de privilegios a los políticos, amén de un reparto más justo de las rentas. Dos millones y medio de franceses votaron a favor de las propuestas de Poujade, que se desinfló en 1958 tras la fundación de la V República y la vuelta de Charles de Gaulle al poder.

Podemos corre el mismo riesgo si persiste en su viaje a un populismo que pretende solucionar problemas complejos con fórmulas simplistas e inviables por su coste.

El programa de Pablo Iglesias ignora la realidad de una economía española con una deuda pública que se acerca ya al 100% del PIB, que forma parte de la UE y está integrada en el euro y que sufre un alto déficit comercial por la falta de competitividad. Lo que plantea Podemos no es socialdemocracia sino populismo, aunque es justo reconocer que ha abandonado medidas utópicas como el pago de una renta básica universal o la no devolución de la deuda.

Poujade fracasó en Francia porque sus ideas iban en dirección contraria a la integración europea y abogaban por una economía corporativa. Iglesias cree que los recursos del Estado son infinitos y que bastaría subir los impuestos a los ricos y acabar con el fraude para financiar sus iniciativas. Pero ni le salen los números ni es posible lo que plantea. Difícilmente ganará unas elecciones si lo único que ofrece es el voto de castigo al sistema.

Podemos
El Orinoco pasa por Madrid
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 29 Noviembre 2014

Podemos ya tiene su círculo de apoyo internacional. Lo forman los intelectuales comprometidos, desde tiempos inmemoriales, con todas las iniciativas encaminadas a socavar la sociedad abierta, la sociedad occidental, desde sus cimientos.

Allí están el falsario Eduardo Galeano, que acaba de confesar la inanidad de su libro Las venas abiertas de América con el que envenenó las mentes de miles de jóvenes que terminaron enganchados en la guerrilla y el terrorismo; Naomi Klein, campeona del marketing antisistema; Toni Negri, ideólogo superviviente de los años de plomo de Italia; Noam Chomsky, compendio de todas las fobias contra el mundo libre; Ken Loach, explorador cinematográfico de catacumbas trotskistas. Pero todavía le falta a Podemos, en España, una corte de escritores y gente de la farándula como la que formó el club de la ceja para acompañar las pantomimas de su precursor, José Luis Rodríguez Zapatero. Todo se andará.
Retórica servil

En verdad, ya afloran los presagios. Basta que un demagogo avispado esboce un proyecto de utopía para que los intelectuales ayunos de ilusiones, ansiosos por encontrar el elixir del rejuvenecimiento, empiecen a tantear el terreno. Sobre todo si ello les permite despotricar en el ínterin contra sus demonios particulares. No se comprometen con el nuevo taumaturgo, pero se muestran comprensivos con sus despropósitos. Despropósitos que no le tolerarían a alguien menos espectacular. Este afán por aproximarse al líder en gestación le hizo meter la pata a Josep Ramoneda cuando escribió (El País, 26/10):

Parece una moda: todos temen a Podemos. Sus adversarios le descalifican como importador de modelos revolucionarios latinoamericanos. No es Podemos, son el PP y el PSOE los que están latinoamericanizando a España.

Sobran motivos para temer a Podemos como importador de modelos revolucionarios latinoamericanos en su versión más esperpéntica: el chavismo. Uno de los tres jerarcas del Politburó de Podemos, Juan Carlos Monedero, quiso dar ánimos al ya agonizante sátrapa Hugo Chávez y escribió en su blog (Público, 31/12/2012):

He amanecido con un Orinoco triste paseándose por mis ojos. Querer a Chávez nos hace tan humanos, tan fuertes. Chávez en la señora que limpia. Chávez en el señor que vende periódicos en la entrada del metro. Chávez de la empleada de la tienda. Chávez del vendedor de helados. Chávez de la abuela que ahora ve y de la que ahora tiene vivienda. Chávez de la esquina caliente de Caracas y de la lonja de pescadores de Choroní. Chávez de la poesía rescatada, de los negros rescatados, de los indios rescatados. Chávez de lo que hoy es posible en América y que hace 20 años era imposible. He amanecido con un Orinoco triste paseándose por mis ojos y no se me quita. Fuerza Hugo. Aguanta para ayudarnos a quitarnos este miedo de la soledad de 100 años. Aguanta presidente. Aguanta.

Sí, el Orinoco pasa por Madrid. Y Monedero imita sin vergüenza la retórica servil con que Pablo Neruda y Nicolás Guillén rindieron pleitesía a Stalin.
Fue asimismo un Orinoco metafórico el que transportó 3,7 millones de euros, desde Venezuela a Madrid, a lo largo de diez años, para el Centro de Estudios Políticos y Sociales, la fundación de politólogos que fue el embrión de Podemos y donde ocuparon, o aún ocupan, cargos directivos Pablo Iglesias y sus dos adláteres, Iñigo Errejón y Juan Carlos Monedero. Con añoranzas, los tres, del Orinoco, pues durante muchos años se turnaron como asesores de los Gobiernos de Venezuela y Ecuador, igualmente autoritarios y hostiles a la libertad de prensa. Pablo Iglesias confirma su opción por el monopolio estatal de la prensa (LV, suplemento "Quién", 23/11):

Lo que la ataca [a la libertad de expresión] es que la mayor parte de los medios sean privados e, incluso, que haya medios privados ataca esta libertad.

Camaradas latinoamericanos
Martín Rodríguez Yebra, enviado por el diario argentino La Nación a Madrid, dedicó un largo artículo a la proclamación del líder de Podemos, Pablo Iglesias, con especial énfasis en la relación de éste con sus camaradas latinoamericanos (20/11):

En las primeras filas se exhibían apoyos que Iglesias quiso lucir: dirigentes del chavismo venezolano, del MAS boliviano, de la ecuatoriana Alianza PAIS y también del kirchnerismo. El líder agradeció especialmente el enviado en nombre del Movimiento Evita: Facundo Firmenich, hijo del ex líder montonero Mario Firmenich. "En América latina aprendimos que se puede luchar contra los que dicen que no se puede", arengó Iglesias.

Rodríguez Yebra informa de que Iglesias visitó Argentina en julio acompañado por Monedero. Los llevó precisamente Facundo Firmenich, hijo del jefe confeso y orgulloso del operativo que culminó con el asesinato del general Pedro Eugenio Aramburu, y se reunieron con dirigentes del Movimiento Evita y de La Cámpora, semillero esta última de jóvenes arribistas incondicionales del régimen kirchnerista. También se entrevistaron con Ricardo Forster, secretario de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional, organismo cuya naturaleza totalitaria está explícita en su denominación, típica de los regímenes fascistas o comunistas de pensamiento único. Y añade Rodríguez Yebra que "en un desliz de improvisación histórica" Iglesias confesó, en una galería de monólogos en YouTube:

Nunca simpaticé demasiado con eso que llamaban el peronismo de izquierda. Durante la dictadura argentina simpatizaba mucho más con lo que representa el EPR (sic, por ERP o Ejército Revolucionario del Pueblo, guerrilla trotskista) la lucha armada, que con lo que representaban los Montoneros.

Diseccionar el quilombo
La crónica de esta latinoamericanización del panorama político español provocó el desasosiego de Jorge Fernández Díaz, secretario de redacción y columnista del mismo diario La Nación (no confundir con su homónimo, ministro del Interior de España), quien optó por diseccionar el quilombo con ironía (23/11):

Para acabar con lo malo miles de españoles parecen dispuestos a dinamitar lo bueno. (…) Entre los grandes inspiradores de este malentendido que impulsan nuevos dirigentes y viejos indignados, están el feudalismo kirchnerista y la revolución bolivariana. Como todo el mundo sabe, nada mejor que la Argentina y Venezuela para dar cátedra sobre el combate contra la corrupción, la lucha contra las castas y, sobre todo, la buena gestión económica. Durante años la España moderna, ejemplo progresista del Estado de Bienestar y del respeto por las libertades individuales, fue un faro para los argentinos. Su sistema bipartidista imperfecto como toda empresa humana, pero esencial para la cohesión y el rumbo de cualquier país, le permitió alcanzar esa gloria que admirábamos desde nuestra eterna impericia financiera y desde nuestra decadencia institucional de partido único. (…) Negar los años de bonanza y anatematizar a toda la política con la palabra régimen, hace acordar a lo peor del populismo bananero.
(…)
Tampoco se sabe cómo Iglesias conseguirá practicar kirchnerismo sin caer en los pecados de su praxis. Tarde o temprano sus asesores sudamericanos le irán explicando que hablar de honestidad es de derecha, que para sostener los ideales hay que financiarlos como sea, que es necesario formar una casta propia para evitar que el enemigo arme la suya, y que la única manera de librar esta lucha es formando caja, comprando voluntades, dividiendo al país en pueblo y antipatria y destruyendo a los medios de comunicación.

Aquí es donde temo que el periodista se equivoque. No son los golfos kirchneristas quienes harán perder a Iglesias su virginidad política. Este y su camarilla de la Universidad Complutense la subastaron hace mucho tiempo en tejemanejes de mayor envergadura. Por ejemplo, Iglesias promete que intentará sacar a España de la OTAN y romper el Convenio de Defensa con Estados Unidos (Público.es, 17/11).

La hostilidad a la OTAN y a Estados Unidos figura en el programa de todos los partidos de matriz totalitaria que desarrollan vasos comunicantes con las potencias del mismo signo. Fue así durante la Guerra Fría y continúa siendo así cuando Rusia y China intentan rediseñar el mapa geopolítico en su propio beneficio. No es por casualidad que las cleptocracias de Argentina y Venezuela, intoxicadas con la misma papilla ideológica que consume Podemos, dan los primeros pasos para insertarse en ese nuevo mapa. España nunca será satélite de las desquiciadas Argentina y Venezuela. Pero España, huérfana de la OTAN y del Convenio de Defensa con Estados Unidos, podría convertirse en satélite de Rusia o China, junto a las desquiciadas Argentina y Venezuela. La élite de Podemos lo sabe y allana el camino a los sigilosos colonizadores.
Eso o el caos

Antes, las élites totalitarias se disfrazaban de vanguardia del proletariado. Hoy, usurpan la representación de lo que arteramente definen como el pueblo. La única vía para bajarles los humos y devolverlas a su verdadera condición de minorías bulliciosas pero acotadas consiste en forjar una mayoría absoluta cohesionada en torno a la defensa de la normalidad constitucional y los valores de la sociedad abierta. Eso o el caos. No, no es un eslogan oportunista sino una verdad como un puño: eso o el caos.

Pablo Iglesias en el País de las Maravillas
Podemos... arruinar España en nueve semanas y media
"El problema de los hijos te lo arregla Errejón con las becas, el de la vivienda, Tanía Sánchez y el empleo, la teta pública"
Periodista Digital. 29 Noviembre 2014

Hace mucho que Pablo Iglesias, Iñigo Errejón, Juan Carlos Monedero y el resto de los dirigentes de Podemos llegaron a la conclusión de que la forma más rápida de conseguir votos, en un clima de crisis y pesadumbre como el que inunda España, es decirle a la gente lo que quiera en cada momento. Sin preocuparse por la realidad, las cifras o la experiencia.

Y fieles a esa táctica, han realizado en apenas seis meses un ejercico de travestismo sin parangón, ocultando banderas, cambiando referencias y proclamando no ser ni de izquierdas ni de derechas como hacía algún ministro del tardofranquismo ("En el PP siguen convencidos de que Podemos les beneficia").

Este 28 de noviembre de 2014, en ‘Al Rojo Vivo' de laSexta ("Aquí se trata sólo de ganar, bien aplaudiendo al Papa, yendo al zoo o sacando a la momia de Excálibur") y con Miguel Urbán, fundador de la formación morada, como defensor del borrador de programa económico que la víspera habían presentado en una esperpéntica rueda de prensa Pablo Iglesias y los economistas Vicenç Navarro y Juan Torres, el director de Periodista Digital, Alfonso Rojo, comentó mordaz:

"Si yo fuese de Podemos y tirase de brocha gorda como hacen ellos siempre, diría que lo tienen muy fácil. El problema de los hijos y los estudios te lo arregla Errejón con las becas black, el tema de los pisos te lo arregla la pareja de Pablo Iglesias, Tania Sánchez, VPO para todo el mundo (El hermano también) y el empleo lo arregla la teta pública, porque de los 62 que aparecen en la lista del del Consejo Ciudadano de Podemos, 61 no han hecho tra cosa en su vida que vivir a cuenta del presupuesto".

Sarcasmos aparte y como subraya el diario 'El País' en un editorial este 29 de noviembre, el proyecto económico de Podemos ofrece de entrada una rectificación sustancial sobre dos cuestiones fundamentales: la deuda y la edad de jubilación.

Donde antes se invocaba la quita o el repudio de la deuda, se argumenta ahora que se debe abrir una reestructuración ordenada; y si antes se proclamaba la jubilación a los 60 años como conquista fundamental, ahora se acepta a los 65 y con tratamiento flexible.

Estas revisiones, más la conversión de la renta vital en una fantasmagórica renta de inserción, podrían dar pie a suponer que la estrategia ha ganado en realismo; pero lo cierto es que su Proyecto Económico para la Gente es poco más (y a veces incluso menos) que una declaración de intenciones (La radiografía del plan económico de Podemos que dejará a España en los huesos).

La declaración, ambigua en lo económico, es en cambio muy clara en lo político: se trata de comer el terreno a los socialistas.

Es una pretensión legítima, pero declararse socialdemócrata implica comportarse como tal; en ese comportamiento, que cuenta con referencias y experiencias claras en España y en Europa, es en donde se medirán estas y otras declaraciones.

No basta, volviendo a la economía, con rebajar los discursos incendiarios sobre la deuda o la jubilación para convertirse en una "opción socialdemócrata", como sostiene ahora Pablo Iglesias (5 razones de cajón).

La estrategia de Podemos se sostiene poco y mal porque no explica de dónde se obtendrán los recursos para financiar una renta de inserción o cualquiera de las iniciativas que presenta; y cuando lo hace (imponer una tasa a las operaciones bursátiles y a las financieras, aumentar las cotizaciones sociales) no informa -probablemente porque sus autores piensan en decisiones sin costes- de cuáles serían los efectos sobre las transacciones gravadas o del aumento del coste del trabajo para la creación de empleo.

La reforma fiscal también aparece en este nivel vaporoso; apenas la supresión de las deducciones fiscales parece algo concreto.

La mayor parte del documento sigue esta línea de imprecisión. Así, se propone un pacto estatal contra la pobreza y la exclusión, pero resulta que "un pacto estatal" es justo lo que desarrolla la acción económica de cualquier Gobierno; alude a un fortalecimiento de la banca pública y una "banca de ciudadanos" sin informar de cuantos recursos (inexistentes hoy) serían necesarios para sustituir a una parte sustancial de la banca privada; pide "una modificación del Estatuto del BCE" para que incluya el empleo entre sus objetivos, como si esto fuera posible así, de inmediato; y muestra una rancia hostilidad hacia el euro con argumentos abandonados desde el año 2000.

No es que el documento no contenga aciertos esporádicos, como la prioridad de la lucha contra el fraude fiscal y la denuncia de algo tan evidente como que las políticas de ajuste han sido dañinas.

Pero el diagnóstico viene sesgado por la truculencia. Quizá Podemos consiga elaborar en el futuro una estrategia económica razonada; hoy no la tiene.

Deberá limar mucha retórica. Los votantes, incluso los de Podemos, aspiran a soluciones posibles; las imposibles generan más frustración (Quien tiene un amigo, tiene un tesoro).

La “Podemización” de Pedro Sánchez
Vicente Benedito www.vozpopuli.com  29 Noviembre 2014

Bendito país este que es capaz de superar semana a semana los continuos sobresaltos al que le someten, sin consideración alguna, sus políticos. Si no es la corrupción de los partidos, sindicatos u organizaciones empresariales, es la desvergüenza de determinados dirigentes que con sus tarjetas “black” reciben cuantiosas prebendas, tan inmorales como escandalosas.

Si no es la corrupción, en todas sus inimaginables acepciones, es el paro y el abuso que hacen de uno de los más graves problemas de nuestro país, unos y otros. Pero por si no fuera ya de por sí suficiente todo lo anterior, los medios de comunicación, afortunadamente no todos, no cesan de dar pábulo a un joven, que gracias al ansia de los políticos por salir en la foto con él, caen en la red de despropósitos concebidos por el “pequeño Nicolás”, al que la mismísima Vicepresidenta del Gobierno de España -dice él- le ha encomendado la tarea, -mejor expresado, el servicio- de “arreglar el problema de Cataluña”.


En ese escenario de desconcierto y desgobierno, la Sociedad, harta de soportar sobre sus exclusivas espaldas una durísima crisis, alienta la expectativa de cambio apostando por una opción radical, cuyos antecedentes, los pocos que tienen en su haber- invitan más a estremecernos que a recibir con júbilo un cambio profundo en la forma de entender y ejercer la política.

Prácticamente desde Mayo, más bien desde que se conocieron los resultados de la últimas elecciones al Parlamento Europeo, los medios de comunicación se “baten el cobre” por tener en cualquiera de sus horarios de “pantalla”, “prime time”, al Sr. Pablo Iglesias y con un poco de suerte, a cualquiera de sus “acólitos”, para poder tratar de averiguar las entretelas de su “programa electoral”.

Mientras todo esto está sucediendo, el deterioro físico y el hartazgo mental de la ingente cantidad de parados de nuestro país, va calando en la Sociedad española. Es ahora cuando necesitamos de la verdadera altura intelectual, de quienes nos representan, tanto desde el poder como desde la oposición. Sin embargo, unos y otros nos abandonan a nuestra suerte mientras observamos cómo se devoran entre sí.

Llevamos un par de semanas amaneciendo con Artur Mas sentado en la mesa de nuestro desayuno. Nadie gobierna en Cataluña y sus ciudadanos parecen tener bien asumido que ello no tiene arreglo si no es desde la consagración de un nuevo Estado independiente, todo ello ante el síndrome de Don Tancredo del Presidente del Gobierno.

Por su parte el líder de la oposición, vive bajo el síndrome de “Podemos”, instalado en una batalla a muerte por hacer ver al ciudadano quién es más populista de los dos. “Quien es el que mueve el árbol y quién el que recoge los frutos”.

El mundo globalizado en el que vivimos hoy, exige, sin ambages, que los diferentes Estados jueguen la partida del futuro y la recuperación, con la misma baraja y las mismas reglas de juego. No cabe a mitad de la partida cambiar las normas.

Recién comenzado el segundo semestre de 2011, el presidente Zapatero, ante la inevitable amenaza de la intervención y el rescate de España, supo tomar una decisión que era imprescindible para toda economía que se precie de conocer las reglas de oro de los mercados y la política financiera y monetaria. Supo consensuar con el PP la reforma parcial de la Constitución de 1978 haciéndonos ver que era imprescindible si queríamos mantenernos en el “Club del Euro”. Gustaran más o menos las formas y el procedimiento, el PSOE, consiguió sacar adelante la reforma constitucional y la modificación del artículo 135 de nuestra Carta Magna. El Grupo parlamentario Socialista –como dicen los entrenadores de futbol- fue una piña. El hoy Secretario General, Pedro Sánchez votó a favor sin resistencia alguna. Convencido de que era lo mejor para nuestro país garantizando la estabilidad presupuestaria a medio y largo plazo. No percibió en aquél momento riesgo alguno de desmoronamiento del Estado del Bienestar. Votó a favor consciente de que sin ese pacto de Estado España era radicalmente vulnerable, tanto a los ojos de los mercados financieros como de nuestros socios europeos. El tiempo vino a dar la razón a Zapatero y la modificación de entonces ha puesto, a pesar de la dureza de la crisis, cierto orden y control en las cuentas de las Administraciones Públicas.

La propuesta de reforma del artículo 135 de la CE
Sánchez, “podemizado” por el síndrome de Pablo Iglesias ha dado un paso en falso al sumarse a la propuesta de Izquierda Unida para la reforma, de nuevo y en sentido inverso, del manoseado artículo 135. Ha sorprendido a propios y extraños, de dentro y fuera de nuestro país.

No son pocas las voces, dentro de su partido que claman por mantener la reforma de 2011, y empiezan a ser también importantes las posiciones de reconocidos miembros del PSOE que observan con estupor la deriva de su recién estrenado Secretario General. Existe un temor más que fundado de que un Pedro Sánchez, arrastrado por la presión mediática de los sondeos semanales que van marginalizando al PSOE, pueda terminar provocando, con sus erráticas decisiones, una situación parecida a la que vivió la UCD en 1981. Confiemos en que ello no vaya a suceder porque España necesita una oposición fuerte y creíble que pueda ser alternativa de gobierno. Sánchez corre el riesgo de convertir al PSOE en una suerte de partido bisagra entre el PP y Podemos.

La recuperación de las subvenciones a las renovables
Y digo erráticas posiciones porque en los últimos días también ha puesto encima de la mesa la necesidad de recuperar las subvenciones a las renovables. Cuando los ciudadanos de este país estamos padeciendo en nuestra factura de la luz el alto precio de la energía, cuando las empresas españolas tienen graves problemas de competitividad por el coste de la misma y cuando seguimos conviviendo con el eterno problema del “déficit tarifario”, Sánchez quiere recuperar las medidas de subvención y con efecto retroactivo. ¿Es de nuevo el efecto Podemos? Caer en el “seguidismo” puede deslegitimar al PSOE para ser en el futuro alternativa de gobierno.

Más impuestos
Y si lo referido hasta aquí no es suficiente para preocupar a los votantes y simpatizantes del PSOE –y para cualquier ciudadano que entienda que una verdadera democracia se consolida con la alternancia en el poder- , al albur de las soflamas de los líderes de Podemos de “estrujar” más a los ricos, el Secretario General del Partido Socialista, se suma también a la algarabía de proponer más impuestos, que en última instancia perjudicaran al conjunto de la sociedad, y fundamentalmente a la eterna sufridora “ la clase media” a la que todos los políticos quieren hacer suya y que es, sin embargo, a la que han ido a parar siempre la mayor parte de las subidas fiscales. Es demagogia escuchar a Sánchez decir en el Congreso de los Diputados que el PP se ha cargado a la clase media. Los ciudadanos son conscientes de que cualquier reforma encaminada a la subida de los impuestos les termina afectando a ellos, que en absoluto son ricos ni poderosos. No se confunda Sr. Sánchez. No será la solución vender esa idea para recuperar unos pocos votos. De las crisis no se sale con más impuestos.

Es la crisis la que está causando estragos en la sociedad. Y para combatir esos efectos, hay que trabajar en medidas de estabilidad que permitan a nuestra economía una pronta y sólida recuperación, para con ello acabar con el mayor de nuestros problemas que no es otro que el paro. Desde luego renegando de lo hecho no se resuelven los problemas.

El PSOE ha de recuperar la centralidad que le dio catorce años de gobierno con Felipe González. Ha de situarse en el espacio del reformismo moderado y de consenso y no tratar de caer en la tentación de querer ser más radical por su izquierda. Sus votantes no lo quieren. Y como suele suceder en política, siempre se corre el riesgo de que el votante opte por “el original” y no por la copia.

Pablo Iglesias, ‘El Temido’
Marcello www.republica.com 29 Noviembre 2014

Está Pablo Iglesias, con la coleta al viento y sentado alegre en la popa de su bajel pirata -‘Asía a un lado, al otro Europa/ y allá a su frente, Estambul’-, disfrutando de la travesía y sonriendo mientras se mesa su escueta barba y canta a su tripulación: ‘Allá muevan feroz guerra/ ciegos reyes/ por un palmo más de tierra,/ que yo tengo aquí por mío/ cuanto abarca el mar bravío/ a quien nadie impuso leyes’.

Los reyes, o reyezuelos, de esta nueva España de Taifas donde deambula como bufón el ‘pequeño Nicolás’, son: Rajoy ‘el viejo’ y Pedro ‘el guapo’. Dueños y señores de su respectivas fortalezas del PP y del PSOE, la una con la gaviota en la bandera azul de lis del Rey Juan Carlos, y la otra con la rosa en su pendón granate como el de Felipe VI. Y ambos dos enfrentados en cainitas reyertas para ver cuál de ellos es el verdadero rey del mambo y de la corrupción.

España, portaaviones peninsular de Europa, se hunde lentamente mientras el personal del Congreso se divierte en veladas parlamentarias de tronío, en las que se escuchan las canciones de ‘la orquesta del Titanic’ recientemente recreada por Sabina y por Serrat. Los únicos, ¡vaya par de pájaros! que con unas copas de más y dos guitarras podrían arreglar en menos de una hora el problema catalán. (‘Del lado de estribor un iceberg/ rompió, ¡maldita sea!,/ mi postal de New York/ y el ritmo de/ la luna y las mareas’).

Pero ¿a quién le importa a estas alturas el problema catalán? Máxime ahora que hemos visto al ‘pequeño Artur Mas’ en un escenario al mejor estilo Musoliniano para presentar su ‘nacionalcatalanismo’, con una colección variada de mentiras de todos los colores sobre España, Cataluña y Europa. Y todo ello cuando al mismo tiempo se ofrece, casi llorón, como el chivo expiatorio del fiscal Torres Dulce de Membrillo -que por fin ha sacado su carácter a relucir- implorando piedad ante la mirada torcida de Junqueras, al que le dice estar dispuesto a ser ‘el último de la fila’, o de la lista electoral plebiscitaria con la que se quiere inmortalizar. ¡Pobrecito!

España es un país asombroso a pesar de su aparente y campanuda seriedad. Esas damas de largas sayas y esos hombres vestido de negro, barbudos y engolados de blanco que pintaba el Greco, de un tiempo a esta parte se han desdibujado, en lo que a líderes se refiere, y transformado poco a poco en una insoportable levedad y mediocridad. Y, claro, aprovechando las aguas revueltas y putrefactas que manan de las cloacas de la costa enladrillada por la corrupción, asoma en el horizonte el ‘bajel pirata que llaman/ por su bravura el Temido’, enarbolando su negro pabellón y un nuevo programa económico que, a propios y extraños, ya ha causado sorpresa y confusión.

Y dice el capitán Pablo Iglesias que dará: un sueldo a los miserables, una jornada de 35 horas para todos, jubilación flexible a los 65 (o incluso antes o si quieren después), una reestructuración con quitas de la deuda pública, unos bancos públicos y cooperativas de crédito, nacionalizaciones de las empresas públicas que fueron privatizadas y no funcionen bien, control del oligopolio de las eléctricas, igualdad laboral para mujeres, infraestructuras sociales, ayudas para la pobreza, mejora de las pensiones, otra reforma de impuestos, y comida para los niños del hambre, y otras muchas cosas más.

La orquesta del Congreso y del Titanic nacional sigue tocando mientras el bajel pirata enfila el Estrecho de Gibraltar para desembarcar en Cádiz, tras sorprender a la Armada de Felipe VI en su bahía y derrotarla en una nueva batalla de Trafalgar. No será fácil que estos descamisados y ‘sans-culottes’ asalten el Palacio de Oriente con su nueva y perro-flauta revolución, pero ahí van navegando con el viento en popa de las encuestas y dispuestos al ‘asalto del cielo’ y al abordaje del territorio español, mientras los jefes y seguidores del bipartidismo se baten en retirada sin saber adónde van.

Y dice el capitán Iglesias, por su bravura, El Temido: ‘Y si caigo,/ ¿qué es la vida?/ Por perdida/ ya la di/ cuando el yugo/ del esclavo/ como un bravo sacudí’.

Un discurso tramposo
Jordi Garcia-Petit www.cronicaglobal.com 29 Noviembre 2014

El presidente de la Generalidad ha lucido retórica para los suyos y ante los suyos. Al auditorio del Fórum solo se podía acceder por rigurosa invitación, no fuera cosa que se colaran parados, discapacitados, pacientes en lista de espera, desahuciados... Una vez más, Artur Mas ha sido solo el presidente de una parte de los catalanes, a los otros los ha ignorado.

Su discurso ha estado lleno de trampas dialécticas, tergiversaciones, ambigüedades calculadas, interpretaciones subjetivas de la historia y de la realidad

Su discurso, que no una conferencia, que es un formato intelectualmente exigente, ha estado lleno de trampas dialécticas, tergiversaciones, ambigüedades calculadas, interpretaciones subjetivas de la historia y de la realidad. Artur Mas ha calificado su intervención de "aportación modesta y honesta". Ni una cosa ni la otra. La inmodestia mesiánica se le ha notado a menudo y la deshonestidad intelectual casi siempre. No se tenía que preocupar de tales licencias, un público entregado le ha respondido con ovaciones en una muestra aparatosa de "culto a la personalidad".

Aparentemente ha aclarado su proyecto. Pretende que Cataluña se convierta en un Estado independiente, como si eso solo dependiera de sus fórmulas y astucia; como si el resto de Cataluña, el resto de España, el resto de Europa y el resto del mundo no tuvieran nada que decir. El por qué del proyecto, el aspecto más importante de la cuestión, ha quedado aplazado, como si le diera pereza o vergüenza confesar la inconsistencia de las razones para la secesión pretendida.

El Estado es el enemigo, y el enemigo a batir. Artur Mas se sitúa declarativamente y deslealmente fuera de la Constitución y del Estatuto de Autonomía olvidando que él, como presidente, su gobierno, el Parlamento autonómico y las otras instituciones de Cataluña son también Estado, si bien en la práctica, aun negándolo, seguirá usando y abusando del Estado.

Se siente escéptico, pero no intransigente. Si el Estado hiciera una propuesta de reforma constitucional -¡qué manía con el Estado!, la propuesta la pueden hacer el Gobierno central, el Congreso de los Diputados, el Senado y los Parlamentos autonómicos, o sea también el de Cataluña- da a entender con la ambigüedad habitual que participaría en el debate y la negociación.

Mientras, sigue con su ruta. La fórmula que propone no es seria, dividirá todavía más, probablemente será ilegal al incluir la pregunta sobre la independencia y, encima, será un precedente de democracia "a la carta". Convocaría elecciones solo para hacer la consulta, con una lista suficientemente amplia, transversal y fuerte, una lista mixta o combinada de partidos políticos – sociedad civil (la suya)- profesionales expertos reconocidos (por él). Una lista de país, excluyente, como si todas las otras listas posibles no fuesen también del país. Una lista pues al margen del sistema electoral vigente, que dejaría a los partidos en un papel secundario de comparsas.

Mas, por muy matizadamente que lo plantee, quiere prescindir de los partidos, y eso equivale a un ataque subrepticio a la democracia

Mas, por muy matizadamente que lo plantee, quiere prescindir de los partidos, y eso equivale a un ataque subrepticio a la democracia. No es de extrañar esa ocurrencia. ¿Para qué necesita los partidos? Mas dispone de todo el aparato institucional y mediático, público y privado subvencionado, cuya eficacia sectaria estamos padeciendo, y, además, su partido, CDC, más bien le estorba, tiene la sede embargada en una causa por corrupción y el presidente-fundador, su padre espiritual, está sometido a una comisión de investigación por fraude fiscal y lo que salga. Pero la oposición, la verdadera, no la mistificación que representa el jefe de la oposición, Oriol Junqueras, no tiene otros instrumentos ni vía para hacer política y campaña electoral que los partidos, sobre todo la izquierda. A ese juego de manos se le llama "arte del trilero".

En resumidas cuentas, el invento no funcionará, pero Artur Mas habrá enredado la madeja unos meses más, prolongado el desgobierno, ahondado la división y, por el camino de la ruta, se habrá cargado el liderazgo de Oriol Junqueras.

Luxemburgo y los impuestos en la Unión Europea
Juan Fco. Martín Seco www.republica.com 29 Noviembre 2014

Hace algunos días llegó a la opinión pública europea a través de las páginas de 40 diarios la investigación llamada Luxembourg Leaks o LuxLeaks, realizada por el Consorcio Nacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y en la que han participado reporteros de 26 países. Las 28.000 páginas de documentos demuestran fehacientemente que Luxemburgo, quiérase o no, es un paraíso fiscal. Más de 340 multinacionales y un número elevado de fondos de pensiones y de inversión se han refugiado en el Gran Ducado con la finalidad de reducir su factura fiscal y desde allí actuar e invertir en el resto de los países europeos.

El sistema es relativamente sencillo. La matriz o el fondo se domicilian en Luxemburgo y mediante operaciones vinculadas con sus filiales (la más simple es el préstamo) las vacían de beneficios trasladando todos ellos a la matriz, beneficios que, aunque se hayan obtenido en otros países, tributarán en el Gran Ducado o, mejor dicho, apenas se gravarán al haberse firmado previamente acuerdos específicos en los que el impuesto queda reducido al mínimo, en muchos casos por debajo del 1%.

Luxemburgo es un país curioso. Casi irrelevante, tanto en población como en extensión geográfica. Medio millón de habitantes y 2.568 km2, aproximadamente, la cuarta parte de la provincia de Soria. No obstante, posee la renta per cápita mayor del mundo. En el Gran Ducado apenas hay fábricas, sin embargo miles y miles de empresas se apiñan en varios edificios. En algunas plantas de oficinas llegan a estar domiciliadas más de quinientas compañías, muchas de ellas multinacionales, cuyos nombres a todos nos suenan y que LuxLeaks ha destapado en número de 340: Apple, Amazon, Ikea, Burberry, Procter & Gamble, Heinz, Pepsi, JP Morgan, Deutsche Bank, Fiat, etc. Un solo empleado con un ordenador es toda la estructura que necesita cada una de ellas.

Sin duda, la riqueza de Luxemburgo está fundamentada en el dumping fiscal, y en el expolio al que somete a las finanzas públicas de otros países. Pero a pesar de su reducido tamaño y de que dado este comportamiento fiscal y financiero su pertenencia no parece que aporte mucho a la Unión Europea, goza de un puesto privilegiado en las estructuras comunitarias. Baste citar el caso de Juncker ocupando primero el cargo de presidente del Eurogrupo y actualmente de la Comisión. Durante todo este tiempo de crisis, el Gobierno del Luxemburgo se ha alineado con Merkel, entre los halcones, criticando cualquier política expansiva, bien sea fiscal o monetaria; y predicaba la austeridad mientras su hacienda pública se enriquecía a base de empobrecer a las otras.

La responsabilidad de Juncker es más que evidente. Durante su etapa como primer ministro y ministro de Hacienda fue cuando se ideó y se puso en marcha, con la colaboración de la consultora PricewaterhouseCoopers (PwC), la ingeniería financiera que ha dado lugar al expolio y que se ha conocido gracias a LuxLeaks. Lo ahora descubierto cuestiona su papel en los últimos años como presidente del Eurogrupo, convertido en campeón de la austeridad y en látigo de las poblaciones del Sur sometidas a toda clase de penuria, pero sobre todo exige la dimisión inmediata del cargo que actualmente ocupa. ¿Cómo vamos a creer si no que la Comisión va a luchar contra los paraísos fiscales?

No obstante, no parece que se vaya a ir por esa dirección. Populares y socialistas europeos se han puesto de acuerdo para que la moción de censura no prospere. Ni siquiera existen garantías de que la situación en Luxemburgo vaya a corregirse. El actual primer ministro, Xabier Bettel, ha defendido los acuerdos fiscales asegurando que respetan las reglas nacionales e internacionales. Y aunque la situación parezca kafkiana, en cierta forma no le falta razón. La construcción europea se ha hecho comenzando por el tejado. Así se adoptó la libre circulación de capitales en el Acta Única y más tarde la Unión Monetaria en Maastricht, no ya solamente sin crear una fiscalidad común europea, que sería lo lógico, sino sin ni siquiera armonizar la de los países miembros, con lo que se ha generado una competición entre todos los sistemas fiscales destinada a atraer capital o, al menos, a que no se vaya el que ya existe.

Este fenómeno es perfectamente conocido desde 1989, año en el que entró en vigor la libre circulación de capitales. Nada se ha hecho para solucionarlo. El resultado es que todos los sistemas fiscales han ido evolucionando hacia planteamientos más injustos y regresivos. Se incrementa la imposición indirecta y se reduce la directa, que queda casi limitada a un gravamen sobre las rentas del trabajo, mientras que las rentas de capital y las de las grandes empresas apenas tributan.

En cierto modo cada país se convierte en un paraíso fiscal respecto al vecino. Bien es verdad que no todos con la misma intensidad. Luxemburgo, Irlanda, Holanda, Austria, Chipre, aparecen a la cabeza y han bloqueado cualquier intento de armonización en el impuesto de sociedades. Pero la misma España, que está sufriendo gravemente la existencia de los paraísos fiscales (el 55% de la inversión extranjera que recibe lo hace desde centros ‘offshore’), se convierte en una especie de paraíso fiscal -así lo califica Brasil- principalmente para los países latinoamericanos, al crear en 1995 las entidades de tenencia de valores extranjeros (ETVE), un vehículo de inversión que, junto con el hecho de considerar fondo de comercio la diferencia entre el precio pagado y el valor estimado de mercado en la adquisición parcial o total de empresas extranjeras, ha concedido un régimen fiscal enormemente favorable a las multinacionales que invierten en el extranjero. Eso explica al menos en parte que en los años precedentes el tipo efectivo en el impuesto de sociedades de las grandes compañías haya sido en España el 3,8%, y ahora se sitúe en el 5,6%.

Aunque parezca increíble, la Comisión se encuentra inerme ante esta situación. Suponiendo que quisieran actuar, que es mucho suponer, a tenor de la fuerza que las multinacionales tienen en Bruselas y de las características de quienes ocupan la presidencia o los sillones de comisarios, lo cierto es que no cuentan con normativa en que apoyarse para corregir tales aberraciones. La Unión Europea carece por completo de armonización fiscal, al menos en impuestos directos. Cada país miembro es soberano para contar con el sistema tributario que considere conveniente. Claro que eso mismo les hace perder su soberanía, pues con la intención de atraer inversión todos intentarán establecer para el capital y para las sociedades unas condiciones fiscales más favorables que las del vecino.

En los pocos casos en los que la Comisión ha abierto expediente, Amazon y Fiat en Luxemburgo, Apple en Irlanda, Starbucks en Holanda, o por el fondo de comercio en España, ha tenido que acudir a la figura de las ayudas de Estado, equiparando los beneficios fiscales a subvenciones, y a que por tanto se ha quebrado la concurrencia, principio sacrosanto de la Unión Europea y el único que no se puede infringir. El caso más claro y más inmediato para nosotros es el expediente que la Comisión abrió al Reino de España por la consideración dada de fondo de comercio a la diferencia entre el precio pagado y el valor estimado de mercado en la adquisición parcial o total de empresas extranjeras, y por lo tanto amortizable y deducible en la base imponible del impuesto de sociedades. El Tribunal de Justicia de Luxemburgo ha dado la razón a España al considerar que cualquier sociedad se podía beneficiar de la medida y que por lo tanto no contradecía el libre juego de mercado, sin considerar en absoluto que pudiera ser un sistema que no solo dañaba profundamente la equidad fiscal de España sino que hacía una competencia desleal a otros Estados.

La normativa comunitaria se muestra indiferente a que los distintos Estados miembros, en una lucha recíproca para atraer recursos financieros, se desarmen fiscalmente frente al capital y a las grandes sociedades y a la falta de equidad que se puede instalar de forma generalizada en los sistemas fiscales; lo único que prohíbe son aquellos procedimientos o instrumentos como las llamadas ayudas de Estado que pueden distorsionar el mercado único.

Lo descubierto por ICIJ en Luxemburgo ha escandalizado a las sociedades de todos los países y les ha mostrado sin lugar a dudas la enorme injusticia que reina en la fiscalidad europea. Pero también es evidente que los mandatarios europeos, aparte de declaraciones de protesta más o menos enérgicas, no piensan hacer absolutamente nada y que la armonización fiscal se contempla como una utopía imposible de conseguir. Europa aparece como un grave impedimento para que los Estados apliquen una política fiscal progresiva. No cabe engañarse, los cambios en ámbitos nacionales tienen sus límites mientras se permanezca en la UE o esta no sufra una transformación total, lo que no parece muy factible.
www.martinseco.es

La extorsión terrorista de ETA
Kepa Aulestia: “Los vascos hemos tenido nuestro propio 3% de corrupción, en nuestro caso para financiar la persecución del prójimo”

www.latribunadelpaisvasco.com 29 Noviembre 2014

El Centro de Ética Aplicada de la Universidad de Deusto, con la colaboración de la Diputación Foral de Álava, celebró el pasado 25 de noviembre en Vitoria la conferencia de Kepa Aulestia titulada “Del arte de implicar o anular voluntades mediante la extorsión”, centrada en analizar la extorsión y la violencia de ETA hacia el mundo empresarial.

Para el ensayista Kepa Aulestia, la extorsión mediante el sistema de “impuesto revolucionario” constituye la vertiente más oculta del terrorismo de ETA, en tanto que no es fácil precisar la magnitud del daño causado desde el punto de vista económico al país, desde el punto de vista personal y familiar a los receptores de las cartas, y desde el punto de vista moral por la callada asunción de una realidad opresiva para varios miles de personas durante 34 años, entre mediados de 1977 y abril de 2011.

A juicio de Kepa Aulestia, la extorsión etarra plantea, incluso, la delicada e inescrutable cuestión de hasta qué punto quienes accedieron a pagar fueron víctimas del chantaje sobre sus vidas y su libertad, y en qué medida llegaron a deslizarse hacia la connivencia y la complicidad con la trama de extorsión. En suma, se trata de uno de los capítulos que más dificultan el restablecimiento de la memoria y de la verdad, también porque resulta prácticamente imposible dictar un juicio ético sobre la propia ocultación de una realidad cuya existencia conocía todo el mundo. Según opinión del conferenciante: “los vascos hemos convivido durante más de tres décadas con nuestro propio 3% de corrupción... en este caso para financiar la barbarie y la persecución del prójimo”.

Tal y como expuso el ponente, la ocultación es una característica básica del sistema de “impuesto revolucionario”, en el que el recaudador precisa mantener tanto sus requerimientos tributarios como, sobre todo, las respuestas positivas que obtenga, fuera del conocimiento público. “Esa necesaria opacidad se quiebra solo cuando la extorsión fracasa, y la ‘persona objeto’ pasa a ser ‘objetivo militar’, bien como reivindicación de una represalia física ‘asesinato o sabotaje’ bien como una ‘llamada de boicot a la firma del empresario resistente’. El secretismo de las operaciones de recaudación no solo persigue la máxima eficacia en cuanto a las pretensiones económicas finales. El secretismo extorsiona a la ‘persona objeto’, se decida a pagar o se muestre renuente, y se vuelve lacerante”, indicó Kepa Aulestia. Y añadió: “(La extorsión) obliga a la persona a echarse a sus espaldas la cruz en solitario, la induce a guardar silencio ante los suyos, a confrontarse durante meses con su propia conciencia, a encontrar subterfugios morales para pagar, o a variar drásticamente su vida y costumbres si opta por soslayar la amenaza”.

De ahí, que, a juicio de Aulestia, la extorsión es, en cualquiera de los casos, paralizante e introduce a las potenciales víctimas en un clima de desconfianza. “De prevención entre empresarios, de sospechas entre socios, de reproches atenuados por la compasión, de distanciamiento entre quienes pueden eludir una amenaza respecto a aquellos que la sienten demasiado próxima”. Y, de esta forma, “el impuesto revolucionario se vuelve un tabú para sus víctimas, porque no saben qué hacer en el momento que reciben la carta, ni cuál será su decisión mañana o pasado ante el chantaje. Porque, hagan lo que hagan, su voluntad queda alienada”.

islamwatch.eu
Geert Wilders: “El Islam es esencialmente una ideología totalitaria”
SANTIAGO FONTENLA Minuto Digital  26 Noviembre 2014

Geert Wilders es miembro del parlamento holandés. Es el líder del Partido por la Libertad y autor del libro “Marcado para morir: La guerra del islam contra Occidente y contra mi”, publicado en 2012.

El siguiente es un texto de Geert Wilders publicado en el New York Times: “Resistiendo a la amenaza del islam fanático. No debemos renunciar a la libertad permanente a cambio de la tolerancia temporal”.

“Mientra escribo esto, hay unos policías que velan por mi seguridad. Ningún visitante puede entrar en mi despacho sin ser objeto de un cacheo minucioso. ¿Por qué? Porque me quieren matar. Debo vivir en una casa con fuertes medidas de seguridad. Cada mañana, soy llevado a mi despacho en el edificio del parlamento holandés en un vehículo blindado. Cuando salgo al exterior, estoy protegido (desde ya hace 7 años) por agentes de policía de paisano. Cuando hablo en público llevo un chaleco antibalas.

¿Quíen soy? No soy ni rey ni siquiera ministro. Soy un simple político holandés. Pero como me opongo a la influencia creciente del islam en Europa, me quieren matar. Ese es el riesgo que se corre cuando se critica el islam. Es por eso que muy pocos políticos se atreven a decir la verdad sobre la amenaza que supone el islam. El peligro del islam sobrepasa el del comunismo de la era soviética. En efecto, los políticos que nos adviertían de la amenaza soviética no se veían obligados a esconderse, mientras que eso es lo que le ocurre hoy a los que se atreven a hablar en contra del islam.

Recibí mis primeras amenazas de muerte en septiembre de 2003 después de pedirle al gobierno holandés que investigará una mezquita radical. Cuando las amenazas de muerte fueron más frecuentes, las autoridades holandesas me asignaron una escolta policial permanente. En noviembr de 2004, unos policías armados llegaron de noche a sacarme de mi residencia en un vehículo blindado. Fue la última vez que residí en mi casa. Desde aquel día, he vivido en cuarteles del ejército, en una celda de cárcel y ahora en una casa segura propiedad del gobierno.

Me he adaptado a esta situación. Despúes de más de 7 años, las medidas de seguridad forman parte de mi rutina diaria. Sin embargo, en una sociedad libre ningún político debería temer por su vida porque se atreva a hablar de temas o de problemas que preocupan al pueblo.

La libertad de palabra es un derecho fundamental. Unas organizaciones islámicas juntas con otras de izquierda han intentado quitarme ese derecho persiguiéndome ante la justicia por “discurso de odio”. Después de 3 años de persecución judicial, he sido exculpado de todas las acusaciones que pesaban sobre mi.

Tenía la costumbre de viajar frecuentemente en el mundo musulmán, pero eso ya no es posible ahora. He leído el Corán tanto como la vida de Mahoma. He llegado a la conclusión de que el islam es esencialmente una ideología totalitaria antes que una religión. Lo siento por los pueblos árabe, persa, indio, indonesio, que deben vivir bajo el yugo del islam.

Se trata de un sistema de creencias que condena a muerte, en aplicación de la sharia, a aquellos que dejan el islam, obliga a sus críticos a disimular y negar el concepto de libertad individual. Pero sin libertad, no puede haber prosperidad ni felicidad. Más islam significa menos vida, menos libertad y menos felicidad.

Es por ello que considero que es mi deber hacer sonar la alarma acerca del implacable expansión del islam. Aunque haya musulmanes moderados, el islam no lo es. De hecho, los musulmanes que toman en serio el islam le hacen la guerra a Occidente, y ahora lo hacen desde el interior de nuestras fronteras.

El 57 % de los holandeses consideran que la inmigración masiva que viene soportando nuestro país desde hace décadas es el mayor error cometido en la historia de nuestra nación. Sin embargo, no pocos políticos siguen minimizando la importancia de esa gran conmoción. Ignoran las inquietudes de su pueblo en nombre de la corrección política y el relativismo cultural, que consiste en decir que todas las culturas son iguales y que en consecuencia los inmigrantes no tienen por qué integrarse. Los valores islámicos serían supuestamente tan válidos que los valores holandeses, o europeos en general.

Si no nos oponemos a la islamización de nuestras sociedades, lo perderemos todo: nuestra libertad, nuestra identidad, nuestra democracia, nuestro Estado de derecho. Para preservar la civilización occidental, debemos hacer cuatro cosas: defender la libertad de expresión, rechazar el relativismo cultural, oponernos a la islamización y amar nuestras identidades nacionales y occidentales.

De todas nuestras libertades, la libertad de palabra es la más importate. La libertad de palabra es la piedra angular de una sociedad ibre. Mientras somos libres de decir lo que pensamos, es posible hacer despertar nuestros conciudadanos sobre la importancia de lo que nos jugamos. En las democracias occidentales no dirimimos nuestras diferencias mediante el uso de la violencia, sino con argumentos escritos o verbales. En la búsqueda de la verdd, permitimos a todas las personas expresar su punto de vista. Es de esta manera que nos hemos distanciado de la barbarie para orientarnos hacia una sociedad libre y próspera. Es la herencia que debemos legar a nuestros hijos.

He escrito un libro titulado “Marcado para morir”, para defender la libertad de palabra. Este libro trata de que el islam me ha condenado a muerte, así como a la civilización occidental. Este libro constituye una advertencia sobre el peligro que consiste en cerrar los ojos sobre la verdadera naturaleza del islam.

Aunque el islam amenaza Europa y América, Occidente no está perdido todavía. Occidente sobrevivirá mientras el espíritu de libertad permanezca intacto. A pesar de que el islam me ha condenado a muerte, cada día más holandeses me apoyan. De hecho ya hemos empezado a contrarrestar la islamización de mi país. Otros países pueden hacer otro tanto.

Nunca permaneceré callado porque no debemos nunca permitir que los violentos fanáticos dicten lo que debemos decir o leer. Debemos rebelarnos contra sus reglas y exigencias asfixiantes. Debamos vivir libres o morir.”

Oriente Medio
Por qué Irán no aceptará un acuerdo favorable
Max Boot Libertad Digital 29 Noviembre 2014

Los mulás nos están salvando de nosotros mismos. O, más concretamente, el ayatolá Jamenei nos está salvando de la desesperación del presidente Obama por alcanzar un acuerdo en materia nuclear.

La desesperación de Obama es evidente para todos: necesita algún logro en política exterior que pueda compensar todo un rosario de fracasos (Irak, Siria, el Estado Islámico, Ucrania, Yemen, Libia, las conversaciones de paz palestino-israelíes…) que está llevando su política exterior a cotas dignas de Carter, o incluso más allá, hasta niveles desconocidos de fracaso. Por eso ha estado dispuesto a concederle a Irán un acuerdo en materia nuclear bajo condiciones tan generosas e, incluso aunque los iraníes no acepten esos términos tan favorables, está dispuesto a seguir prorrogando el plazo de negociación una y otra vez.

Como explica muy claramente Michael Gordon, del New York Times:

Hace tiempo que Estados Unidos abandonó el objetivo de eliminar la capacidad de Irán para enriquecer uranio, una exigencia en la que Israel lleva tiempo insistiendo como forma más segura de garantizar que Irán no mantenga una opción para tratar de desarrollar armas nucleares.

El objetivo, más modesto, que las negociaciones estadounidenses trataban de alcanzar era un acuerdo que "ralentizara el programa nuclear iraní lo bastante como para que Irán tardara al menos un año en fabricar material suficiente para una bomba nuclear en el caso de que decidiera ignorar el acuerdo".

Seguro que convenía a los intereses iraníes firmar un acuerdo semejante, en el que los mulás se comprometerían a dejar fuera de servicio algunas de sus 19.000 centrifugadoras (actualmente son operativas unas 10.000 de ellas) y, a cambio, recibirían miles de millones de dólares gracias a unlevantamiento de sanciones, lo que salvaría de la ruina a la economía del país y, asimismo, libraría a los dictadores de la teocracia iraní de ser derrocados por su cada vez más insatisfecho pueblo. Entonces, una vez firmado el acuerdo, Irán podría proceder tranquila y secretamente a hacer trampa, tal vez construyendo una bomba de plutonio merced a su nuevas instalaciones de agua pesada de Arak.

Eso es, en buena medida, lo que hizo Corea del Norte tras firmar el Acuerdo Marco de 1994. La Administración Bush, que no estaba tan entusiasmada con dicho acuerdo como Bill Clinton, se enfrentó a Corea del Norte presentándole pruebas de sus incumplimientos en 2002. Entonces, los coreanos se dejaron de subterfugios e hicieron pruebas con un arma nuclear en 2006. Para entonces era demasiado tarde para que Estados Unidos hiciera algo al respecto.

Irán ha tenido un año entero para firmar un acuerdo así de favorable y, sin embargo, se niega a cerrarlo. ¿Por qué? ¿Y qué va a cambiar en los próximos siete meses?

Mi teoría, y admito que no es más que una teoría, es que el ayatolá Jamenei simplemente no puede aceptar hacer un trato con el Gran Satán por muy favorable que sea, porque con ello socavaría la legitimidad revolucionaria de su régimen. Desde la crisis de los rehenes en 1979, la teocracia iraní se ha definido como opuesta a Estados Unidos. Gracias en no poca medida a la falta de respuesta por parte de Obama, Teherán está más cerca que nunca de hacer realidad su ambición de dominar toda la región que se extiende hasta el Mediterráneo, incluidos Irak, Siria y el Líbano. Ah, e Irán también está avanzando en Yemen. Puede que no sea más que que Jamenei no puede digerir la idea de alcanzar cualquier tipo de acuerdo con Estados Unidos, porque ello obstaculizaría la ofensiva iraní en el exterior y debilitaría su propia legitimidad para gobernar el país.

En resumidas cuentas, quizá Jamenei esté más comprometido con su destructiva ideología de lo que Obama lo está con la suya. Y puede que eso sea lo único que nos está salvando de un acuerdo catastrófico con Irán, aunque no nos libre de que las negociaciones se prolonguen de forma interminable.

© elmed.io - Commentary

Populismo
El Confidencial 29 Noviembre 2014

Ahora que Podemos está tan de moda, parece útil recordar que el populismo es una manera de gobernar y una filosofía económica que han sido estudiadas por nombres muy ilustres de la economía y la politología. Empecemos por la caracterización política que nos ofrece Acemoglu. Primera piedra: el caldo de cultivo. Una sociedad con una lamentable distribución de la riqueza, polarizada entre unos pocos ricos y una inmensa mayoría pobre, altos niveles de paro, bajo nivel educativo, Estado débil y situación de crisis económica estructural prolongada en el tiempo.

Roto el centro sociológico por la polarización rico/pobre, ese antiguo centro vota a opciones más a la izquierda de lo que le correspondería. Como reacción, los partidos conservadores se defienden haciendo políticas aparentemente de izquierdas que no convencen al precariado y, por fin, el populismo llega al poder para establecer un vínculo carismático entre el electorado y el líder. Conclusión: por nutrirse en gran parte del centro pauperizado, un eventual triunfo de Podemos no rompería a la izquierda, sino que pondría el PSOE e IU a sus órdenes

¿El modelo sirve para explicar lo que va a pasar? No. El modelo es descriptivo, explica lo que ya ha pasado. ¿Y Podemos? ¿Es populista? Nadie lo sabeEl programa económico populista y sus resultados siguen siendo los que describieron Dornbusch (maestro de Krugman en el MIT) y Edwards con estas palabras: “Los regímenes populistas han tratado históricamente de luchar contra las desigualdades de renta con políticas macroeconómicas abiertamente expansivas, las cuales son déficit financiero, controles generalizados y desprecio hacia los equilibrios económicos, lo que casi siempre ha desembocado inevitablemente en crisis macroeconómicas graves que han terminado por dañar a los sectores más pobres de la población”.

Dicho de manera llana. El populista ataca el problema de la desigualdad con aumentos de salarios sin tener en cuenta ninguna limitación, lo que desemboca en catástrofe (expliquemos que al populista no le queda el recurso al crecimiento, porque eso exige capital y mano de obra cualificada y no la hay. Tampoco puede haber redistribución vía fiscalidad porque el Estado carece de esos medios).

Dornbusch y Edwards estudian dos casos, el de Alan García en Perú y el de Allende en Chile y distinguen cuatro fases en el proyecto populista. El primer año es mágico. El dinero inyectado en la economía, cuyo origen puede ser el rechazo a pagar la deuda (Alan García) o el alto precio del cobre y las reservas de divisas (Allende) alegran la demanda agregada con un tirón del consumo. Como los inventarios son altos hay mercancías de sobra, no hay inflación y crecen el PNB y la renta. Cae el paro.

En el segundo año empiezan las dificultades. Los inventarios se han acabado y hay que importar bienes para satisfacer el consumo, lo que pone a prueba el fondo de reservas de divisas así como el tipo de cambio. Surge la inflación y se trata de controlar desde el Estado. Si con eso no basta, se nacionaliza, lo que empeora la situación pues las empresas nacionalizadas no son eficientes y, por ende, no solucionan los cuellos de botella ni el alza de los precios. Es posible que haya de recurrirse a la devaluación.

La tercera fase. Se agudizan los desabastecimientos, sube la inflación y se dispara el déficit, pues caen los ingresos de impuestos y suben las subvenciones. El derrumbe de los salarios reales devuelve a todos a la realidad. El experimento ha fracasado.

El populista ataca el problema de la desigualdad con aumentos de salarios sin tener en cuenta ninguna limitación, lo que desemboca en catástrofeFase cuarta. Se inicia un proceso de reajuste (posiblemente vía FMI) y el balance es desolador. Los salarios reales están muy por debajo de lo que estaban al inicio del proceso populista y la situación persiste en el tiempo porque esas políticas han dañado la inversión y han provocado la fuga de capitales. Se impone la evidencia de que los capitales son nómadas, el factor trabajo, no.

Hasta aquí DyE. Vayamos ahora a Jeffrey Sachs. Añade a los dos países originales el Brasil de Sarney y la Argentina de Perón.

Esta vez no voy a entrar en descripciones, sino a ofrecerles gráficos. Cubren tres apartados. Inflación, salarios reales e incremento del PNB. Sobran comentarios.

 

 

Ante estos gráficos y consideraciones se impone una pregunta: ¿El modelo sirve para explicar lo que va a pasar? No. El modelo es descriptivo, explica lo que ya ha pasado. ¿Y Podemos? ¿Es populista? Nadie lo sabe. Lo que sabemos es que quiere rechazar el pago de la deuda y, con ese dinero, crear una renta para los más desfavorecidos (coste: 11.000 millones de euros) y abrir la contratación de nuevos funcionarios. Además, obligar a las eléctricas a tarifar no según mercado, sino según BOE y, si no lo hacen, nacionalizarlas. Es justo lo que hicieron Alan García y Allende. Si tienen dudas sobre los resultados vuelvan a mirar los gráficos y mediten.

Unas consideraciones finales. Reestructurar la deuda tiene grandes defensores, por ejemplo Barry Eichengreen, Koo, Rogoff y Reindhart. Pero lo que sigue a la reestructuración es el ajuste. España va a 129 bn/año de endeudamiento y tiene un déficit de gasto corriente de 18 bn/año. No hay manera de cuadrar eso con más gasto público ni siquiera expropiando a todos los ricos de sus patrimonios e incluiría la Iglesia y las órdenes religiosas con ella. Por otra parte, lo que vendría después de gastarse ese maná inesperado es de imaginar. Dentro del euro me parece un escenario imposible. Fuera, todavía peor.

Entiendo que el punto de partida populista se da. Las estadísticas económicas y sociales son pavorosas. Pero el riesgo es que, en vez de pagar facturas altas de luz, entremos en el apagón, la fuga de capitales y un franco cinco mil pesetas. España está en un momento decisivo de su historia, a medio camino entre un país latinoamericano y uno europeo central. Errar en la solución puede sacarnos del G5 europeo y reforzar el ALBA, cuyos referentes son Castro y Chávez con los apoyos externos de Irán y Rusia.

¡Pues claro que esto es un artículo de geopolítica! ¿O es que se creían que estaba haciendo intrusismo en el equipo económico de El Confidencial?

 Para saber más:
- El artículo de Dornbusch y Edwards forma parte de un libro de la Univ. de Chicago que se puede leer online. Sigue siendo actual.
- Left behind. Latin America and the false promise of populism. Sebastian Edwards. Univ. of Chicago Press 2010. Amplia bibliografía.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

La Gran Lista Patriótica
Con unas posibles elecciones a la vista, parece que el interés de la patria cede ante los cálculos partidistas
Francisco Morente Valero Barcelona El Pais Cataluña 29 Noviembre 2014

Si en otra cosa no, en cuestión de imágenes para la historia el proceso está siendo realmente generoso, aunque es verdad que, en alguna ocasión, a los encargados de la dirección artística se les ha ido la mano, como en la escena de la convocatoria de la consulta que nunca tuvo lugar, que no deja de producir un cierto sonrojo vista en perspectiva. Unas cuantas fotos de familia, de dudosa estética miradas desde la izquierda, van a quedar también para el recuerdo.

Entre mis imágenes favoritas, una que nos dejó la aprobación parlamentaria de la ley de consultas el pasado 19 de septiembre. Insuperable, me parecía, el diputado de la CUP Quim Arrufat volviendo al escaño tras su intervención en medio de una sostenida y sentida ovación de la bancada de Esquerra y de… los diputados convergentes, con Rull y Turull dirigiendo la claque de su grupo ante el fogoso discurso del diputado cupaire. Vivir para ver. Digo que me parecía insuperable porque luego llegó el Gran Abrazo y comprendí que aún nos quedaban muchas tardes de gloria por delante.

Nada nuevo bajo el sol, sin embargo. Permítanme un poco de historia: en 1914, inmediatamente después del asesinato del gran Jean Jaurès a manos de un ultranacionalista, sus compañeros se unieron a los diputados de la derecha, incluyendo a quienes habían injuriado sistemáticamente al líder socialista asesinado por su defensa de la paz y su denuncia de la guerra que se veía venir. Con muy escasas disidencias, la izquierda francesa se incorporó a la llamada del presidente Raymond Poincaré para formar una Union Sacrée contra los enemigos de Francia. En Alemania, los diputados socialdemócratas (con una fuerte discrepancia interna que se convertiría en ruptura de la disciplina de voto un año después) apoyaron en el Reichstag los créditos para la guerra contra Francia. Fue la versión alemana de la unión sagrada. El resultado es bien conocido: la destrucción del internacionalismo socialista y un estallido general de nacionalismo que provocó la mayor carnicería bélica en Europa hasta aquel momento.

Junqueras hará todo lo posible por no caer en la trampa, pero recibirá presiones para que ceda y no es descartable que desde Palau se impulse una "lista del president"

La unión sagrada de la izquierda y de la derecha se justifica siempre con el argumento de la nación amenazada y solo se entiende (quien lo entienda) en horas de inminente y gravísimo peligro. Nada de eso se ve hoy en Cataluña, lo que no impide que fuerzas tan dispares como quienes se cargan la sanidad pública y quienes lo denuncian hayan venido uniendo su suerte por el fin superior de acudir en auxilio de la nación asediada.

Todo indica, sin embargo, que tantas unanimidades tocan a su fin. Con unas elecciones a la vista, parece que el interés de la patria cede ante los cálculos partidistas, y hasta es posible que volvamos a tener tiempo para debatir sobre algún que otro tema menor como el paro, los deshaucios, el salario de los funcionarios recortados, el abandono de la investigación científica o, por no aburrir, esa decena de ciudadanos que han tenido la ocurrencia de morirse de legionela en Cataluña sin que nuestros líderes políticos, ocupados como están con su juguete favorito, les hayan dedicado ni cinco minutos de atención. Ya se sabe que, para desastres sanitarios, con Madrid tenemos bastante.

Con todo, esta semana Artur Mas ha hecho un último intento de configurar una lista unitaria con ERC. Una "lista de país", la llaman. Y a nadie se le ponen los pelos de punta con lo que va implícito en esa etiqueta. Oriol Junqueras, a quien no parecen gustarle los abrazos, hará todo lo posible por no caer en la trampa, pero recibirá presiones descomunales para que ceda y, si se niega, no es descartable que desde Palau se impulse una "lista del president" con abundancia de figurantes independientes que hagan olvidar las andanzas de la familia Pujol y que el partido del presidente tiene su sede embargada por el caso Millet (que ahí sigue, como el dinosaurio) y a un buen puñado de altos dirigentes imputados en procesos de corrupción.

Lo demás vendría por añadidura, ahora con Oriol Junqueras bajo fuego amigo: unos medios públicos y buena parte de los subvencionados lanzados a tumba abierta para transvasar hacia la Gran Lista Patriótica el máximo de votos posibles de los que se han ido a ERC en los últimos tiempos. Y es que son faves comptades, vasos comunicantes. Lo que gana uno lo pierde el otro. Y no hay Súmate que valga.

Para acariciar al Gran Timonel, envolver primorosamente el paquete y reconvenir a los catalanes díscolos, no faltará a su cita esa inefable corte de los milagros de historiadores, sociólogos, periodistas de guardia, biógrafas de cabecera y otra gente de muy buen vivir que tantos y tan buenos servicios viene prestando a la causa estos últimos años.

Pero incluso con esa inestimable y bien recompensada ayuda, la apuesta de Artur Mas tiene riesgos. Los números del 9-N y casi todas las últimas encuestas parecen indicar que una mayoría de catalanes seguimos sin saber apreciar las delicias del paraíso que nos espera. Y encima, ahora vienen esos chicos de Podemos a liarlo todo. Veremos.

Francisco Morente es profesor de Historia Contemporánea en la UAB.

La sociedad civil de Artur Mas
La hoja de ruta del presidente se pone de espaldas a la creciente división en la sociedad, dándole al acelerador del poder la secesión
Valentí Puig El Pais Cataluña 29 Noviembre 2014

La sociedad civil catalana o es una realidad casi inexplorada, inclasificable y en constante mutación o, por el contrario, es una foto fija a menudo utilizada como cartel electoral. Todo político desea tener una sociedad civil que le propulse. Hace años, acudí por curiosidad a la conferencia de un político destacado de Cataluña. Al entrar en una sala, una azafata pregunta: “¿En representación de quien viene?”. Tuve que decirle, con dolorosa humildad, que no representó a nadie. Ella dijo: “Ah, sociedad civil”. Y me indicó las butacas correspondientes. Allí más bien se conglomeró una sociedad extractiva.

¿Cuál es la sociedad civil de Artur Mas? El concepto de sociedad ha ido acumulando matices a lo largo del tiempo. Recientemente, ha sido una forma de contraponer sociedad y Estado. Curiosamente, Artur Mas convoca a la sociedad civil catalana para crear un Estado. O bien es algo específico de la sociedad catalana o es que se trata de ponerla como sea al servicio de un nuevo Estado. Sociedad política, sociedad civil, sociedad: en el fondo, son reflejos muy variados de la misma realidad que es el hecho vital y cambiante de la relación entre los seres humanos. El buen estado de una democracia, especialmente, depende de una sociedad permanentemente revitalizada.

Las grandes iniciativas de la sociedad catalana no necesitaron de la formulación de la sociedad civil. De hecho, nunca se había hablado tanto de sociedad civil como ahora, en un momento en que la sociedad está notoriamente desconcertada y la política —aparentemente— sólo se representa a sí misma. La sociedad catalana sigue siendo creativa, pero no se la ve implicada en grandes iniciativas, como las que iban desde la Renaixença al proteccionismo, de la modernidad económica propugnada por Vicens Vives a los Juegos Olímpicos, del autonomismo a la sociedad del conocimiento pasando por el noucentisme. Al visitar un parque tecnológico, asombra el talento, la energía y la capacidad de iniciativa hoy en despliegue. ¿Está la política a la altura? Inevitablemente, a continuación uno se pregunta si esos nuevos clusters corresponden a la sociedad civil según la concibe Artur Mas, un político que comenzó siendo business friendly y puede acabar alejando a los inversores extranjeros.

En el acto de proclamación de la nueva era soberanista, quién sabe si estaba presente la sociedad civil. En todo caso, ¿cuál? En rigor, una de las razones de la sociedad civil es el pluralismo. El sociólogo Víctor Pérez Díaz la define como un determinado tipo o carácter ideal de instituciones sociopolíticas con cinco componentes: autoridad pública, imperio de la ley o rule of law, esfera pública, mercados y asociaciones voluntarias. No parece, por ejemplo, que agrupaciones como la ANC u Òmnium Cultural se identifiquen de lleno con esta definición.

Sobre la sociedad civil catalana según hasta ahora la ha concebido el nacionalismo hay más preguntas que respuestas. No sabemos cómo encaja el populismo independentista en una sociedad civil que se rija por la articulación y el pluralismo crítico. Por otra parte, quién sabe a qué sociedad civil pertenecen los dos tercios de la ciudadanía que se abstuvo de votar en la macro-encuesta del 9-N. La respuesta más a mano es que todo eso tiene que ver con la propia complejidad de una sociedad postindustrial. Ciertamente. Pero también podríamos preguntarnos de qué modo el populismo independentista ha logrado una presencia tan sobredimensionada y como es que en el día a día de la política y de la vida institucional los dos tercios abstencionistas tienen tan escasa representación. Eso también tiene que ver con un sistema de opinión pública. Difícilmente puede afirmarse, en su caso, que TV-3 refleje lo que es la sociedad catalana de ahora mismo, tal cual, y no interpretada por el filtro nacionalista. TV-3 es una televisión de foto fija. Tal vez por eso no abunda en audiencia.

Mientras tanto, el presidente de la Generalitat proclama su hoja de ruta ante no más de tres mil personas que han sido convocadas como sociedad civil catalana. Por lo menos, es una contradicción porque en su mayoría los convocados estarían en la órbita convergente y en el entramado soberanista, con escasas excepciones. Pero cala la imagen de un Artur Mas en completa ósmosis con la sociedad civil. Para Tocqueville, una sociedad civil en auge depende del buen carácter, a la vez que el buen carácter tiene mucho que ver con una sociedad civil potente, dos ámbitos que tienen sus respectivas autonomías y que salen ganando cuando interactúan. En el caso de Cataluña existen indicios de creciente división en la sociedad, un fraccionamiento al que la hoja de ruta de Artur Mas se pone de espaldas dándole al acelerador del poder y la secesión. Un extrañamiento intensivo entre sociedad civil y comunidad política no será algo del todo nuevo.

Valentí Puig es escritor.


Recortes de Prensa   Página Inicial