AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 3  Diciembre  2014

La estabilidad inestable
Aleix Vidal-Quadras www.gaceta.es  3 Diciembre 2014

La fase crepuscular del régimen partitocrático de 1978 es rica en conceptos contradictorios. Por ejemplo, ¿cabe imaginar un oxímoron más fastuoso que el de “federalismo asimétrico”? Ahora el ministerio de Hacienda incuba otro hallazgo, que se supone se llamará “estabilidad presupuestaria inestable”, porque nueve Comunidades Autónomas superaron en septiembre el margen de déficit del 1% de su PIB previsto para todo el año. Este incumplimiento flagrante no es propio de un color ideológico o de unas siglas determinadas, dado que las transgresoras son populares, socialistas o nacionalistas, unidas por su santo temor a cuadrar las cuentas. En estos días ha sido muy comentada la propuesta de Pedro Sánchez de modular el artículo 135 de la Constitución, reformado tan recientemente como en 2011, para hacerlo más flexible, es decir, para invalidar lo que se hizo hace tres años con el fin de disciplinar el derroche de nuestras pródigas Administraciones. Esta rectificación, además de haber demostrado que su impulsor es un inconsistente y un frívolo, resulta innecesaria porque el Gobierno actual, cuyas bases doctrinales deberían obligarle a contener el gasto superfluo, actúa como si esta disposición constitucional no existiese.

Ya en 2013 el objetivo de déficit de las Autonomías no se cumplió, sin que Cristóbal Montoro pareciese darse por enterado. En el presente ejercicio vamos por el mismo camino desviado y ello ha obligado a la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIRF) a intervenir de acuerdo con sus competencias.

Este organismo, nacido a instancias de la Unión Europea, se dispone a animar al Gobierno a tomar las medidas previstas en la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria para domeñar a las Comunidades malgastadoras. La primera es enviar una carta de advertencia a los Presidentes autonómicos correspondientes, comunicándoles que deben corregir el rumbo y que disponen de un mes para ello. Si no reaccionan, el ministerio queda facultado para imponer las acciones adecuadas.

La razón de la pasividad del Ejecutivo es política y está directamente ligada al proceso separatista en Cataluña. Si se fuerza a Artur Mas a la disciplina fiscal, su estrategia victimista recibirá un nuevo argumento y como no se puede poner en vereda a unos sí y a otros no, pues permisividad general y a otra cosa. El problema es que desde Bruselas no entienden estas peculiaridades españolas y consideran que los Gobiernos de los Estados Miembros no pueden eludir sus compromisos de equilibrio presupuestario.

Por tanto, entre un aspirante a la Moncloa que reniega de lo que defendía ayer y un titular de la plaza que practica el dontancredismo como nadie, la deuda seguirá creciendo y el artículo 135 de nuestra Ley de leyes inédito. Esta situación deriva de un hecho tan innegable como carente de solución dentro del presente marco institucional: la disfuncionalidad y la irracionalidad de nuestra estructura territorial, concebida para solucionar conflictos políticos -que no sólo no se han resuelto, sino que se han agudizado- y no para garantizar una administración eficiente, honesta y austera.

Cuando el Estado se diseña para satisfacer las necesidades artificiales y los intereses espurios de los gobernantes y no para responder a la realidad social y económica, el tinglado acaba derrumbándose. España no saldrá de la crisis sin una revisión completa de la obra de la Transición. Tenemos que volver a una transformación profunda del sistema de la ley a la ley, pero, al igual que se hizo entonces, sin tabúes ni complejos. Lo que se cambió radicalmente en la segunda mitad de los setenta del siglo anterior simplemente no era viable, lo que hay ahora tampoco lo es. Se trata de asumirlo y ser consecuentes.

O crédito o descrédito
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 3 Diciembre 2014

MUCHO se ha dicho, aunque de poca sustancia, sobre esa sarta de ocurrencias ridículas que algunos presentan como programa económico de Podemos y otros, más despistados, como el desembarco del subcomandante Iglesias en el continente teórico de la socialdemocracia. En todo caso, sería en la charca del francés Mauroy, primer ministro de la Era Mitterrand, cuyo desastre en 1981 -tres devaluaciones forzadas en un año- vacunó a Boyer y Felipe en 1982 de incurrir en aventuras populistas. A lo más que llegan los contables de la caspilla universitaria podemista es a soñar con la expropiación de Rumasa, ruina total para el Tesoro. Deberían reinventar los AFROS, aquellos «activos financieros con retención de origen», cara oculta del pánico a la huida de capitales, que convertían a los bancos en cuevas de dinero negro. Pero no sé si tendrían los podemistas talento para esa NEP leninista, esa astucia que llaman en la España profunda cabaré. Lo hay en Caracas, donde casi no hay otra cosa. Aquí tendrán que recurrir al suegro del biznieto de Franco y pretendiente a la corona de Francia, que según la oposición es el banquero de la corrupta casta chavista.

Lo más serio sobre las economicositas de Podemos lo ha dicho el resucitador de Bankia, Ignacio Goirigolzarri, recordando que el derecho al crédito que pretende Podemos es inseparable de la obligación de devolverlo, porque no hay un derecho que no suponga obligación. No es fácil que lo entienda uno de esos profes complutócratas que se distinguen por llevar coderas en la chaqueta de tweed y una pipa por encender colgando en la comisura del académico belfo; pero cualquiera que se haya ganado la vida creando una empresa y pagando la nómina y la seguridad social de uno o veintiuno o veintiunmil empleados sabe que un crédito es, en lo fundamental, la obligación de devolverlo. Que al pedir un crédito pedimos el derecho a devolverlo en los términos exactos que acordemos. Y que esa confianza mutua en el cumplimiento del pacto es lo que hace funcionar la economía. Por desgracia, en España el crédito material ha caído en un casi absoluto descrédito moral, como si fuera un derecho y no un trato. Y uno no se recuperará sin el otro. Para que España tenga crédito entre los españoles tenemos que recuperar la confianza en España. Sin eso, nada.

TOGETHER
IGNACIO CAMACHO. ABC. 3 Diciembre 2014

AVISO: este artículo contiene publicidad. Explícita, no camuflada como en las teleseries, y gratuita, en el uso de la libérrima voluntad del autor de comunicar a sus lectores que esta Navidad va a brindar con Freixenet como tributo personal al coraje civil de su dueño. Nada de «primero con cava y después con champán del bueno», como dijo una vez Isabel Pantoja cuando pretendía desmarcarse del boicot a las burbujas catalanas: sólo con el de don José Luis Bonet, en homenaje a su enérgica apuesta por la unidad de la nación y la convivencia de sus ciudadanos y en desagravio al rencoroso desprecio con que la han recibido los soberanistas y al silencio cobardón de algunos de sus compañeros industriales.

Con ese anuncio de Bisbal brindando por otros cien años juntos, Bonet ha asumido la tarea que hace tiempo que correspondía a nuestros políticos constitucionalistas: ponderar el valor de la Historia común y las virtudes de seguir construyéndola entre todos. En positivo, desde el plano emocional, sin amenazas economicistas ni advertencias apocalípticas de destierro europeo. Desde la campaña del referéndum escocés se echa de menos entre nosotros un Gordon Brown que cargue a sus espaldas el liderazgo de un unionismo orgulloso y cordial, un better together sin amarguras ni complejos. Lo podría ser si quisiera Felipe González, pero tal vez alguien que pueda tendría que pedírselo. Mientras ese mirlo blanco aparece, un bodeguero campechano, y tal vez harto de recibir en su culo las patadas de muchos españoles malqueridos y de muchos catalanes airados, se ha cargado a cuestas el símbolo de esa voluntad de entendimiento y tolerancia en medio de un conflicto que está pasando de lo político a lo sentimental y de la discrepancia a la hostilidad abierta.

Por eso vale la pena brindar por él y con él. Porque Bonet no está defendiendo sólo ?y estaría en su derecho? su cuota de consumo nacional, por otra parte secundaria ante su volumen de exportación.

Defiende el principio económico de la unidad de mercado, el principio político de una nación cooperativa y el principio moral de los lazos de afecto entre comunidades simbióticas. Todo lo que gran parte de la dirigencia española y la sociedad civil catalana no independentista ha renunciado a hacer por indolencia o por miedo. Su gesto inequívoco tiene la grandeza de provenir de la propia Cataluña, jugándose el repudio del régimen nacionalista y su enorme aparato de influencia y de poder que no ha dudado en señalarlo sugiriendo un boicot tan miserable como el que todo el sector del cava sufrió en España durante la crisis estatutaria. Si eso lo hacen contra uno de los suyos, un miembro destacado del establishment, un relevante catalán de pata negra, qué no podrán hacer si llega el caso contra los ciudadanos anónimos que se opongan al designio excluyente de convertirlos en extranjeros en su propia tierra.

El origen de Podemos
Pedro J. de la Peña www.gaceta.es 3 Diciembre 2014

Las primeras semillas del fenómeno” Podemos” empezaron a sembrarse hace ya muchos años. El campo estaba todavía en barbecho, pero vimos cómo un señor llamado Mariano Rubio (que presidía el Banco de España y cuya función debía ser guardar nuestro dinero y vigilar a la Banca) creaba una empresa llamada “Ibercorp” para su lucro propio. Más tarde apareció un presidente de la Generalidad Valenciana al que los trajes le sentaban muy bien, pero tenía la manía de no pagarlos. Se descubrió que a Francisco Camps se los regalaban unos de una trama llamada Gürtel.

Supimos después que a una ministra llamada “Malena” se le descubrían en su gestión como consejera de Hacienda de la Junta de Andalucía unos decretos que permitían el enmascaramiento de un descomunal fraude con los Eres de Andalucía. Pero no mucho más tarde apareció un contable con una caja B. dentro de su personal manera de ejercer su oficio de tesorero, que consistía en dar sobresueldos a quienes no se lo merecían y el asunto del campo, ya muy bien regado, acabó de empaparse con un personaje vinculada a la Familia Real, antiguo atleta y por nombre Iñaqui Undargarín, que recibía cuantiosos dineros por organizar Olimpíadas que jamás se vieron ni existieron.

Como unos y otros eran de distintos partidos e instituciones empezaron a liarse y echarse los trapos sucios cara a cara con un constante reproche de “Y tú más…”. En las sesiones del Congreso, en las noticias de la televisión, en los artículos de los comentaristas de prensa el “Y tú más…” se manejaban con una estricta conciencia selectiva a favor o en contra del PP o del PSOE según quienes fueran los parlantes y los opinantes.

El resultado fue que todos los ciudadanos comprendieron que estábamos dirigidos por unos u otros corruptos que se guardaban los trapos sucios propios mientras arreciaban contra sus oponentes. La semilla ya había crecido y del fondo de la tierra salía una nueva planta, llamada “Podemos”.

Como toda planta era, al principio, muy débil. Pero los partidos políticos supieron abonarla rápidamente con un montón de nuevas basuras. Por ejemplo surgió, desde el pupitre de Aznar, un tal Blesa que había comprado un Banco en Estados Unidos por unos quinientos millones de euros más de lo que valía, arruinando a Caja Madrid.

Apareció para enmendar esa locura, otro señor economista llamado Rodrigo Rato que sacó a bolsa unas acciones, de aquella misma caja, ahora llamada Bankia que podían ser de todo, menos buenas para comprarlas. Así fue como numerosas familias y otras que jugaban a ser “preferentes” se quedaron sin un céntimo. Y empezaron los desahucios, las sentadas y las permanentes manifestaciones. “Podemos” iba ganando terreno a todas luces.

Por si faltara poco se vio a las claras que el pequeño “Gürtel” valenciano se había trasladado a Madrid y era enorme.

Y que la cosa, pese a su evidente y notorio hedor, no llevaba camino de mejorar, porque allí seguía la exministra Ana Mato y el exministro Jaume Matas que mientras éste salía tan tranquilo a dormir a su casa, la otra no entraba en la cárcel como si fuese una Infanta. De Chávez y Griñán, ni siquiera se tenía noticia de qué vericuetos leguleyos los mantendrían a salvo alguna década más. Naturalmente el hijo ilegítimo del PSOE y el PP, llamado “Podemos” se hizo mayor de edad y se mostró rebelde frente a tanta porquería.

“Podemos” como tantos hijos de las tragedias griegas, ha venido a este mundo a matar a sus padres. No a la manera de Edipo, por casualidad, sino muy consciente de ello. Pero la muerte de PP y PSOE no será un parricidio.

Afortunadamente, sus padres a través del “Y tú más…” se habían suicidado solos.

El paraíso de los corruptos
Juan M. Blanco www.vozpopuli.com

La semana pasada, Mariano Rajoy acudía ufano al Congreso para "ofrecer una respuesta a la corrupción amplia, rigurosa, duradera". No, no se trataba del crecepelo milagroso, ni de un mejorado bálsamo de Fierabras, sino de una nueva ley que se añadirá a las cien mil existentes. Al parecer, una auténtica maza de Thor que golpeará a los malvados corruptos porque, en palabras del presidente, "la mayoría de nuestros representantes políticos son personas decentes". Y ahí está precisamente la trampa: estas medidas puntuales únicamente sirven para atajar una corrupción individual y excepcional. Sólo surten efecto cuando la parte mayoritaria del sistema es limpia y honrada, capaz de vigilar eficazmente a esa minoría de pícaros y tunantes, aprovechando estas medidas para detectar y castigar a los corruptos.

Pero en España la corrupción no es excepcional: está organizada por unos partidos que tomaron las instituciones del estado. Perdida la neutralidad, la objetividad, toda la estructura política actúa en connivencia con importantes intereses económicos. Sin vigilantes posibles, las iniciativas anticorrupción se convierten en inocentes matamoscas para enfrentarse a un tigre. Las leyes son papel mojado cuando no hay voluntad ni mecanismos para hacerlas cumplir.

No paguéis comisiones, porfa
En abril de 1991, el entonces ministro de Obras Públicas, José Borrell, fue protagonista de una curiosa historia que causó cierto revuelo pero ningún escándalo ni, por supuesto, actuación de la fiscalía. El político catalán, preocupado por la corrupción que rodeaba a la obra pública, reunió en su despacho a los presidente de las grandes constructoras para exhortarles a no pagar comisiones para obtener concesiones de obras. Era una delicada forma de reconocer que allí todo quisque sobornaba o era sobornado. La crónica del diario El País lo expresaba con nitidez: "esta corruptela está extendida en todos los niveles de la Administración: estatal, autonómica y municipal. En medios próximos al sector de la construcción se admite como una práctica corriente el pago de comisiones, que oscilan del 2% al 4% del valor de las obras, para la obtención de contratas".

Sin embargo, fuera buena o retorcida la intención, la llamada a capítulo de Borrell estaba destinada al fracaso. Un iniciativa así podría funcionar, como aviso a navegantes, en un entorno de corruptela excepcional pero no en un universo donde la corrupción constituye la costumbre asentada, el equilibrio tácito de connivencia entre partidos y empresarios cercanos al poder. Imaginen la estupefacción de cada uno los presentes y sus leves dudas existenciales: "si de verdad quisieran acabar con las comisiones no enviarían cobradores o intermediarios; y, si yo me niego a pagar, lo harán los demás y me quedaré sin contratas".

Naturalmente, la decisión individual "óptima" era continuar con el procedimiento habitual. Tres años y medio después, inasequible al desaliento, Borrell se vio obligado a insistir, esta vez en un acto público. Que si quieres arroz, Catalina: la insana costumbre se conservó invariable hasta nuestros días experimentando, solamente, incrementos en la tarifa.

Cambiar las expectativas
La corrupción sistémica es una institución informal, un equilibrio muy robusto que se fundamenta en las expectativas de los implicados: cada participante espera que los demás seguirán actuando así. Con independencia de su fuero interno, ninguno de esos empresarios tiene incentivo a cambiar individualmente de estrategia, a actuar honradamente, pues ello implicaría quedar fuera del mercado. Ni pidiéndolo cien veces el ministro. La repetición sucesiva del infame resultado refuerza las expectativas, esa creencia de que es la única vía posible. Pocos se animarán a denunciar: quien lo intenta no sólo pierde los suculentos beneficios, también corre el riesgo de acabar empitonado. Difícilmente se descubrirá o perseguirá a los corruptos, a no ser que se desate una despiadada lucha entre facciones, como la que presenciamos actualmente.

Una vez establecida, no hay medidas, leyes, palancas, botones o parches puntuales capaces de contener la corrupción institucionalizada. De nada sirve aumentar las penas, ni crear nuevos órganos de supervisión pues, en la práctica, nadie vigila al vigilante: cualquier órgano de supuesta fiscalización se compondrá invariablemente de sujetos nombrados a cuotas por los partidos. Pero la corrupción tampoco forma parte de nuestra cultura, de nuestra forma de ser. Puede ser dominada con una profunda reforma política, un cambio drástico en las reglas del juego que transforme radicalmente esas expectativas. Sólo un decidido impulso es capaz de catapultar la esfera institucional al equilibrio opuesto.

Que escándalo: aquí se juega
El episodio Borrell muestra que no hay excusa, que nadie puede llamarse a engaño ni alegar ignorancia. Siempre fluyó información suficiente para que cualquier ciudadano con interés, curiosidad y preocupación por su país pudiera atar cabos, llegar a la conclusión de que la corrupción no era un mero defecto del partido rival sino un rasgo consustancial al sistema. No cabe sorprenderse, ni rasgarse las vestiduras por descubrir a última hora, como el capitán Renault de Casablanca, la generalizada podredumbre que nos atenaza. La indiferencia pública ante esas noticias muestra abiertamente la alarmante pasividad del ciudadano medio, que tragó durante décadas pesadas ruedas de molino.

Aunque la evidencia estaba ahí, a la vista de quien quisiera apreciarla, algunos se sintieron más cómodos en el terreno de la corrección política, aferrados a la teatral confrontación izquierda-derecha, cerrando los ojos y callando antes que cuestionar un sistema supuestamente "modélico". Otros se dejaron hipnotizar con el cuento de que la corrupción era el mal menor, el precio que debían pagar para garantizar la financiación de los partidos, para asentar la democracia. Nunca hay que esperar a que se rompa la espiral de silencio, a que el bolsillo se deteriore o a que el futuro corra peligro para ejercer la responsabilidad: repudiar, denunciar y condenar aquello que es manifiestamente intolerable.

AHORA VIENE LO BUENO
También nosotros podemos, aunque nos tienen miedo
Pascual Tamburri www.elsemanaldigital.com 3 Diciembre 2014

Despiertan fuerzas telúricas en el patriotismo español. Tras la decepción brotan las respuestas. Como siempre, desorden y confusión. Pero Rajoy lo ha querido, con sus errores.

Cada semana, y casi cada día, vemos muestras populares y masivas de los humores cambiantes en nuestro cuerpo social. España vive un momento de cambios acelerados, cambios iniciados por las bufonadas de José Luis Rodríguez Zapatero, multiplicados por el centro mercantil, sumiso y acomplejado de Mariano Rajoy, aprovechados por la extrema izquierda de Pablo Iglesias y acompañados por toda la gama de nacionalistas, terroristas y antiespañoles, desde Artur Mas hasta Arnaldo Otegi. Sin embargo, esa revolución política, social y cultural, basada en el descuartizamiento de España, aún no ha triunfado. Cada vez son más los españoles orgullosos de serlo y de exhibirlo. Por muchas décadas sólo la izquierda se creía capacitada y legitimada para salir a la calle. Ya no es así.

El viento está cambiando. Comparto la sensación del héroe más humilde de J.R.R. Tolkien, Ghân-buri-Ghân de la floresta de Drúadan. Han despertado inquietudes y resistencias insólitas que pueden hacer fracasar el proyecto de la multiforme anti España –que sí existe y que no es simple casualidad-. Muchos españoles quieren seguir siendo españoles. El enemigo está a las puertas, pero va a encontrarse con más obstáculos de los esperados.

Hoy por hoy, aquí y ahora, sobran debates ideológicos, minucias históricas y disquisiciones teológicas: la derecha, o si se quiere el ´otro Podemos´, es la oposición política, social y cultural al materialismo, progresismo e individualismo –léase colectivismo, léase anticomunitarismo- de la izquierda rampante y del centrito negociante. Es mucho lo que está en peligro. "La continuidad histórica de una nación no es cosa de genio, sino de libertad, y, por lo tanto, puede perderse". España vive y es una nación, pero puede dejar de serlo e incluso puede dejar de vivir. Una derechona que se limitase a confiar en el providencialismo tradicionalista – que tuvo su más lánguida y democristiana versión en la nefasta UCD- se convertiría en cómplice del radicalismo izquierdista. Y también sería posible una derechita que se acomodase a ser leal oposición política de un régimen de izquierdas, por definición totalitario.

Con acierto, aunque antes de tiempo y no sin resistencias, tanto ETA como Zapatero calculaban que el PP de Rajoy terminaría sometiéndose a los dogmas del sistema, creyendo que sólo así podría volver al poder. Acertaron. Los hábitos rumiantes de los años anteriores se concretaron en la sumisión, basada en el politicismo y en el "centro" entendido como manera de lograr que los votos de la derecha fuesen a políticos profesionales que aceptasen antes o después los dogmas y decisiones de la izquierda.

La derecha se ha sentido acorralada, expulsada por la fuerza de la legitimidad, y ha despertado un movimiento social de resistencia. Se ve en la calle, en las manifestaciones, al hablar con personas de todas las edades y estilos. Esa nueva y eterna derecha no es esencialmente política, sino un zócalo firme de consenso y movilización que puede arrollar a la vez a Sánchez, a Iglesias y a Rajoy. Eso sí, ese sentimiento no tiene nombre, ni sigla, ni organización. Quizá sea mejor por ahora. El viento puede ser tempestad.

La derecha que no se conoce a sí misma
"Wídfara es mi nombre, y también a mí el aire me trae mensajes. Ahora el viento está cambiando. Llega un soplo del Sur; hay un aroma marino en él, por débil que sea".

La derecha real no es sólo la derecha oficial, así como la derecha social no coincide con la derecha política. Esto de distinguir el "país real" del "país legal" es una herencia de la generación de fin de siglo europea (de fin de siglo XIX, se entiende: la generación regeneracionista de Joaquín Costa entre nosotros, para entendernos; pero es que la crisis y sus hijos nos han devuelto a los problemas del siglo XIX), y ayuda a entender qué le pasa a la derecha.

Las derrotas populares de 2004, 2007 y 2015 son el fruto de la desmovilización antes y además de su causa. Mariano Rajoy ganó en 2011 prometiendo explorar, aprovechar y asumir lo que el viento de la derecha social estaba pidiendo en la calle. No lo hizo. Otros lo harán. Para empezar, lo primero será reconocer con humildad que durante demasiado tiempo hemos tenido la espalda vuelta a la gente, y que no nos habíamos dado cuenta del movimiento social plural que estaba naciendo.

La derecha que tiene miedo de sí misma
Me parece ver el futuro, en cierto modo. Sé que recorreremos un largo camino hacia la oscuridad; pero también sé que no puedo volverme. (...) lo que quiero no lo sé exactamente, pero tengo que hacer algo antes del fin, y está ahí delante (Samsagaz Gamyi) .

Hay miedo. Ser de derechas no sólo está mal visto por los creadores de opinión, por los asesores y por los jefes de gabinete apesebrados. Ahora da miedo porque hay un riesgo físico en serlo, como se demuestra cada día en las calles de todo el país. La derechita política tiene miedo, y de hecho se llama ya sólo centro; sin embargo la derecha social, compleja, conflictiva, variopinta y contradictoria pero real, ha vencido el miedo y compite por la calle con la izquierda y con los poderosos. Ahí hay una esperanza: porque el poder difícilmente podrá parar un movimiento popular con la facilidad con la que se detiene un partido de técnicos adocenados.

No obstante, la derecha sigue teniendo miedo de sí misma. La gente da miedo, cuando no asco, y se teme la contundencia de unos tanto como el tipismo de estadio de otros. Se siguen convocando mítines "íntimos" en los que el aplauso de cuatro cargos públicos y "gente de confianza" sirve para mendigar unos segundos a las televisiones que antes regalamos al enemigo y que ahora financiamos con la publicidad institucional que nos queda. Se sigue confundiendo el apoyo a la oposición social con comprar a alguno de sus líderes con un puestecillo en las listas, con emplearlos de teloneros en los actos o con censurar –a veces con escaso pudor y siempre con escaso éxito—la sinceridad de su activismo juvenil y popular.

El mundo está cambiando: lo siento en el agua, lo siento en la tierra y lo huelo en el aire (Bárbol)

Una derecha política centrada y desconectada de su vertiente social perderá necesariamente todas las futuras elecciones, perdería sus apoyos y a cambio no obtrendrá de la izquierda más que desprecio. Una derecha acomplejada, o una derecha en la que el cálculo electoral miope primase sobre la unidad del movimiento y la defensa de los principios, sería la derecha de Podemos. En cambio, es la hora de un Podemos a la derecha.

Creo que la marea de fondo va en otra dirección, hacia una derecha plural y distinta. Nada que ver con el pasado, sino algo capaz de ser a la vez político, social y cultural, con mil rostros y una síntesis unitaria. Pedro Laín Entralgo hablaba ya de esa síntesis, "en la que convivan amistosamente Cajal y Juan Belmonte, la herencia de San Ignacio y la estimación de Unamuno, el pensamiento de Santo Tomás y el de Ortega, la teología del padre Arintero y la poesía de Antonio Machado"; hoy podríamos emplear otros nombres, y no sería ni eclecticismo ni rendición, sino una vela desplegada para un nuevo patriotismo victorioso, que abarque... desde jugadores de Xbox a jugadores de PS4. Que no medirá su victoria en puestos ni votos, sino en la defensa de España, cosa que los profesionales de la política no entienden nunca.

La única alternativa es un centro servil que, por tener miedo a su gente, renuncie a defenderla. Pero entonces las consecuencias serán imprevisibles, y no creo que nadie quiera experimentarlas. No se puede pedir eternamente "serenidad", "comprensión" y "moderación", porque una derecha que se limitase a pedir votos cada cuatro años para una casta de privilegiados perdería los votos y perdería la dignidad. La resignación no se puede pedir más allá de cierto límite, y menos si se pide desde el aire acondicionado del despacho oficial, desde el asiento del coche azul o desde la perspectiva de una cómoda carrera política profesional en la oposición.

Vas hacia el camino y si no cuidas tus pasos no sabes hacia dónde te arrastrarán (Bilbo Bolsón). Lo seguro es que la solución para todos está en el futuro: camino adelante veremos quién lo recorre, pero esto ha pasado en las plazas de Madrid y de Barcelona, en mi pueblo y en el tuyo, en mil conversaciones de gente harta a la que temen los que a la vez piden su voto.

VÍCTIMA DE TRES BOICOTS
¡Viva Freixenet!
X. H. www.gaceta.es 3 Diciembre 2014

José Luis Bonet no ve en el futuro una Cataluña independiente de España y admite que tiene "temor y preocupación" por un posible boicot doble a sus proyectos.

Los patronos del cava, como buenos vendedores de un excepcional producto genuinamente español y catalán, han intentado no meterse en política. Tres boicots contra su producto, de los que lo confunden con un “emblema” de Cataluña, han tenido que pasar hasta que –al menos para que se sepa,- los de Freixenet, con José Luis Bonet al frente digan lo que siempre pensaron: mejor juntos que separados, la ruptura con España es un disparate.

Gracias Freixenet por la tardía valentía con la que afrontan su futuro, el del cava y el de la compañía vitivinícola más importante de España. Deben ustedes defender sus mercados –el español también- y siempre fueron exquisitos en contribuir a esfuerzos de patricios de la sociedad civil. Nadie obliga a vivir subyugado. Los españoles que creemos en la libertad brindamos con su cava el feliz advenimiento.

Sepan Ustedes que el constructor de este imperio, don José Ferrer, el de la “freixeneda”, creció huérfano, junto a sus hermanas. Su padre su asesinado por los comandos pardos de ERC en un camino del Penedés. Iba a misa. La familia tuvo que soportar que otro tipo de ERC, Josep Lluis Carod-Rovira, provocara con sus palabras el boicot de muchos españoles al cava que inció a la clave media española en sus primeros placeres alla por los sesenta. ¡No hay derecho!
Las juventudes de ERC se suman al boicot

Dos miembros de las JERC de Sant Sadurní d'Anoia (Barcelona) -con la cara tapada por una máscara- desplegaron el pasado jueves una pancarta ante la entrada de las instalaciones de Freixenet en esa localidad en la que se podía leer "Bonet no nos representa. Brindamos por 100 años libres".

Respondían así al anuncio de Navidad de la marca de cava, en el que sus protagonistas -el cantante David Bisbal y la actriz María Valverde- brindaban "por los próximos cien años juntos".

Un día antes la diputada autonómica de CiU Elena Ribera publicó en Twitter: "Freixenet buscando no perder cuota de mercado brinda por cien años juntos. Acaba de perder dos millones de consumidores catalanes... potenciales".
"Temor y preocupación"

Por su parte, el presidente de la Cámara de Comercio de España y de Freixenet, José Luis Bonet, dijo ayer que no sabe cómo acabará el debate catalán, aunque subrayó que no ve en el futuro una Cataluña independiente de España.

Bonet admitió que tiene "temor y preocupación" por un posible boicot doble (por parte de independentistas catalanes y de contrarios a ello) a sus proyectos, si bien recalcó que en este momento no está afectando a la empresa.

El presidente de Freixenet indicó que una posible salida al debate catalán sea consensuar la reforma de la Constitución y caminar "todos juntos".

Bonet aseguró, sobre la posición en público del empresariado catalán, que cada uno hace lo quiere y que lo que hace falta es el respeto a los demás y la tolerancia.

Además, destacó que es una "realidad" que la Unión Europea es el paraguas para salvar a España de los nacionalismos "al ir en la dirección de la defensa de la gente de Europa ante la globalización".

PSOE
Pedro Sánchez el Matizador (de Podemos)
Percival Manglano Libertad Digital 3 Diciembre 2014

El pasado 13 de noviembre el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, inauguró una nueva página web, dedicada a él mismo. Causó furor el cambio de su nombre por Pdro Snchz. ZP y Rbcb ya tenían digno sucesor. Sin embargo, dos semanas más tarde la web ha cambiado de diseño y el nombre de Sánchez vuelve a ser el pronunciable (su foto, por cierto, también ha cambiado; ya no es la de un cabizbajo aspirante a cantante de baladas para quinceañeras sino la de un aplicado estudiante haciendo sus deberes). En el corto espacio de dos semanas, Sánchez ha cambiado de nombre dos veces para, parecería, quedarse como estaba. Lo cierto es que ha ido a peor: ha desprestigiado su propio nombre.

Este ejemplo puede parecer trivial en comparación con sus matizaciones relativas al artículo 135 de la Constitución (criticó al "error" de Zapatero en 2011 y luego matizó la crítica) o a la propuesta abolición del Ministerio de Defensa. Pero, en el fondo, es más relevante. Lo es porque afecta a la definición de su persona. No es sólo que Sánchez matice sin cesar sus propuestas políticas; es que matiza su propia identidad.

El partido que dirige (¿?) Sánchez nació en 1879 como socialista obrero y español. Con Felipe González dejó de ser obrero; con Zapatero dejó de ser español y con Rubalcaba dejó de ser socialista. Ahora que el PSOE se ha quedado en la P, su nuevo líder debería suplir sus carencias dotándolo de contenido. En vez de hacerlo, Sánchez está enfrascado en la tarea de intentar definirse a sí mismo. Cuanto más lo intenta, menos lo consigue. No sabe quién es ni lo que piensa. Toda declaración suya es un globo sonda susceptible de rectificación a la menor crítica. Su discurso no es más que una sucesión de variaciones sobre una misma pregunta: ¿quién soy yo?

El contraste con Podemos es revelador. Pablo Iglesias acaba de realizar una rectificación en toda regla de su programa económico. Su modelo, ahora, sería el nórdico (haría bien la izquierda en estudiarse el modelo nórdico que tanto elogia; éste se define, entre otras cosas, por no tener salarios mínimos legales, un despido muy barato –casi libre en Dinamarca– y la posibilidad de despedir a los funcionarios). Pero en el caso de Podemos la indefinición es buscada. No es que Podemos no sepa lo que quiere; es que no quiere decirlo para evitar espantar a los votantes. Por eso ha adoptado una pose socialdemócrata, que perdería el mismo día que llegase al poder en favor de su verdadera esencia bolivariana. La indefinición existencial de Sánchez está siendo aprovechada por Podemos para ocupar el espacio socialdemócrata y cumplir, así, con su único objetivo: la toma del poder. Nada nuevo bajo el sol leninista. Como ya explicó el propio Iglesias, Lenin disfrazó su aspiración revolucionaria bajo un discurso de "paz y pan".

Un matizador no es una persona que matiza; es un champú aceitoso con tinte. Pedro Sánchez está demostrando ser el matizador de la coleta de Pablo Iglesias. Su falta de sustancia política está actuando como un tinte moderador del radicalismo de Podemos. Dice El País: "PSOE y Podemos se disputan la hegemonía de la izquierda". No es cierto. No hay ninguna disputa. Hay una complementariedad. El PSOE se ha convertido en el imprescindible apoyo para asegurar la hegemonía de Podemos. Cada rectificación, cada indefinición de Pedro Sánchez es una invitación para que la izquierda vote a Podemos.

www.pmanglano.com

Una voz de los cristianos en Israel
Gabriel Nadaf: "Si no hacen nada el extremismo islámico llegará aquí"
Pocas voces tan claras y sorprendentes llegan desde oriente medio como la de Gabriel Nadaf, un cristiano que vive y quiere seguir viviendo en Israel.
C.Jordá Libertad Digital 3 Diciembre 2014

El padre Gabriel Nadaf, un sacerdote de la Iglesia Ortodoxa Griega que vive en Nazaret, está amenazado de muerte por decir entre otras cosas una verdad evidente: que Israel es el único país de Oriente Medio en el que los cristianos pueden practicar libremente su religión, disfrutan de derechos democráticos y no temen por sus vidas.

El hecho es evidente e incontestable, pero él es uno de los pocos, por no decir el único, que se ha atrevido a decirlo dentro de una comunidad que es, como él mismo nos cuenta "una minoría dentro de una minoría": los árabes israelíes que no son musulmanes sino cristianos. Para contar esta realidad en nuestro país Nadaf ha sido invitado a España por ACOM, una organización independiente que promueve la relación entre España e Israel.

Vestido con la sotana y el sombrero negros propios de su condición de sacerdote ortodoxo, el padre Nadaf es una presencia más que llamativa en el tranquilo restaurante de Madrid en el que nos encontramos con él, casi tan llamativa como debe resultar en su entorno la comunidad que lidera y esa minoría a la que representa, para la que reivindica su condición inequívoca y completa de israelíes, no sólo porque "Israel nos protege", sino porque en su opinión los cristianos que viven en la zona no deben considerarse árabes: "Nosotros ya estábamos aquí cuando los árabes nos invadieron e impusieron su religión y su lengua –nos explica con una voz grave y una forma de expresarse propia de alguien que ha aprendido una retórica antigua, pero que ya la ha paseado por el mundo moderno-, antes de su llegada hablábamos en arameo, que era la lengua de Nuestro Señor Jesucristo".

Así, Nadaf habla de una comunidad compuesta por unos 160.000 individuos en todo Israel, que profesan distintas ramas del cristianismo –"católicos, griego-ortodoxos, maronitas, protestantes y coptos"- y que no deberían considerarse a sí mismos como "árabes" o "palestinos" sino como "cristianos israelíes".

Un sentimiento de pertenencia que cristalizaría en un aspecto que puede llamar mucho la atención pero que tiene mucha lógica desde el punto de vista de una sociedad como la israelí: alentar a los jóvenes cristianos a que realicen voluntariamente el servicio militar dentro del Tzahal, el Ejército de Israel. Y la idea va tomando cuerpo: según el propio padre Nadaf mientras que hace un par de años sólo una treintena de cristianos acudía a filas "en 2015 serán unos 400".
El terrorismo, el EI y el ejército

Es obvio que Nadaf no se deja influenciar por la propaganda que dentro y fuera de su país carga contra los militares israelíes: "El ejército de Israel no es un ejército asesino", nos dice mostrándose orgulloso de que su propio hijo "se va a alistar en menos de un mes".
"El ejército de Israel no es un ejército asesino"

Además, la presencia en el ejército no es asunto baladí en una región en la que las amenazas se multiplican: a la ya habitual de grupos terroristas islámicos de la zona como Hamás o Hezbolá se suman la capacidad nuclear de Irán o, más recientemente, el surgimiento del Estado Islámico como una fuerza quizá determinante no sólo en la zona sino, quién sabe, a nivel global.

El padre Nadaf tiene claro que no es un problema regional: "Si no hacen nada, si Occidente no hace nada, el extremismo islámico llegará aquí". Mientras tanto, allí se desarrolla ya un drama de proporciones gigantescas: "Hay un pueblo que está muriendo", dice en referencia a los cristianos en Oriente Medio, y lo hace ante la indiferencia del planeta.

Son retos que pueden llegar a todo Occidente, pero a los que por ahora se enfrenta Israel casi en solitario: "No tengo envidia de Israel, tiene que luchar en muchos frentes, es un pueblo que vive todo el día bajo amenazas".

Jugándose la vida
Pero de amenazas sabe mucho el propio Gabriel Nadaf, amenazas tan ciertas y contrastadas que cuenta con el nivel más alto de protección que otorgan las autoridades israelíes, "un seis en una escala de seis", como él mismo nos explica.

Y amenazas que no son sólo para él sino que afectan a su familia: "Hace unos meses mi hijo fue atacado y se salvó de milagro –llegó a estar ingresado en el hospital- pero eso nos hizo más fuertes en nuestras convicciones, Dios está cuidando de nosotros".
"Amamos a todos, pero tenemos que saber defendernos"

Pero aunque alguien pueda pensar lo contrario de un hombre que invita a su comunidad a alistarse en el ejército, el padre Nadaf no es una persona llena de odio, ni mucho menos: "Amamos a todos, pero tenemos que saber defendernos".

Tampoco es un fanático religioso, aunque como es lógico sí se enfada con la presión y las faltas de respeto contra su religión, muy habituales en su entorno: "Hay muchas provocaciones, pero afortunadamente todavía hay fuerza del Gobierno y de la Ley".

Algunas de estas provocaciones se pudieron ver incluso en la visita del Papa a Tierra Santa en mayo del año pasado, por ejemplo cuando el muecín de una mezquita cercana llamó a la oración, a pesar de que no era la hora de hacerlo, justo en el momento en el que el Santo Padre empezaba a dar su bendición. "Abú Mazen dijo una vez que Nuestro Señor Jesucristo era palestino, ¿qué se puede esperar de una persona así?", nos dice con una sonrisa.

Nadaf, no obstante, apoya el diálogo con otras creencias, especialmente con los judíos, con los que reivindica las raíces comunes, pero también con las otras ramas del cristianismo.
"No hablan del sufrimiento de los cristianos en Oriente Medio"

Sin embargo, la respuesta que logra no siempre es alentadora: sin ir más lejos como parte de su programa en Madrid se reunió con representantes de la Conferencia Episcopal Española –su secretario general, José María Gil Tamayo y Manuel Enrique Barrios, de la comisión de Relaciones Interconfesionales- y la respuesta recibida no fue muy positivo: "No hablan del sufrimiento de los cristianos en Oriente Medio, pero sí acabaron diciéndome que hay que ayudar a los palestinos a tener su propio estado".

Un estado en el que miles de cristianos como el padre Nadaf no se sentirían seguros como se sienten en Israel, aunque eso no parezca preocupar mucho ni a la Conferencia Episcopal Española ni al ministro de Asuntos Exteriores.

EL SALAFISMO CAMPA en LOS BARRIOS MÁS POBRES
La directora de guardería que se enfrentó sola al islamismo que conquista Francia
Luis Rivas. París El Confidencial 3 Diciembre 2014

Un día se le ocurrió abrir una guardería en una de las ciudades más pobres de Francia. Quería ayudar a las mujeres a salir del gueto. Pero los islamistas intentaron expulsarla de la urbe por no atenerse a sus exigencias; los sindicatos la atacaron por despedir a una supuesta salafista; los partidos políticos la olvidaron para no perder el 'voto musulmán'... Esta la historia de una mujer tenaz que se enfrentó a todos.
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La chilena Natalia Baleato es la heroína involuntaria de la lucha por la laicidad y la defensa de los valores republicanos en Francia. La guardería que fundó hace 24 años se ha convertido en un baluarte contra el empuje del comunitarismo y el salafismo rampante en los barrios pobres del país.

Baby Loup nació en 1991 en la localidad de Chanteloup-les-Vignes, a menos de 30 kilómetros de París. Baleato, comadrona de profesión, creó la primera guardería de Francia abierta las 24 horas del día y los siete días de la semana. Con un 80% de sus fondos de procedencia pública, el centro se convirtió en un ejemplo: las parejas de ese suburbio pobre y de otros barrios circundantes tenían al fin la posibilidad de dejar a sus hijos al cuidado de una profesional mientras ejercían sus trabajos con horarios variables.

En la Francia deprimida y desmoralizada, la izquierda ve en los millones de ciudadanos franceses de creencia musulmana un caladero que compense el vacío dejado por el antiguo voto obreroPara las numerosas mujeres solteras, divorciadas o abandonadas que se ocupaban de sus hijos solas, Baby Loup suponía la posibilidad de aspirar a una autonomía profesional y abandonar una existencia sustentada en los subsidios sociales. Además, Baleato se preocupaba también de ofrecer formación profesional a esas mujeres de barrios deprimidos, en los que los estudios o el trabajo son lujos inalcanzables.

La osada apuesta de Baleato empezó a torcerse a medida que Chanteloup-les-Vignes se transformaba sociológicamente con la llegada masiva de inmigrantes durante los años 90 y 2000. Junto a la pequeña ciudad histórica creció brutalmente un ejemplo de la triste banlieue parisina que se erigió en la segunda urbe más pobre de Francia. Nada menos que 55 nacionalidades diferentes, con sus correspondientes creencias religiosas y culturales, coexisten en una aglomeración convertida en gueto por el abandono de los servicios del Estado y por la desidia de unos políticos, de todo signo, que prefieren cerrar los ojos y ceder territorios de la República al oscurantismo.

El velo islámico como arma
Los estatutos de Baby Loup dejaban claro “la neutralidad religiosa, política y filosófica” del centro. La prevención tenía sentido. Una de las primeras empleadas de la guardería, que se reincorporaba tras seis años de permisos de maternidad, se presentó a trabajar con hijab, el velo islámico que cubre todo el cuerpo y deja al descubierto solo una parte del rostro. Después de baldíos intentos de hacerle entrar en razón, de pedirle respetar lo que ella misma había aceptado años antes (es decir, la neutralidad y el grado cero del proselitismo en la primera infancia), Fátima Afif pidió una indemnización de 120.000 euros para dejar su empleo, su verdadero objetivo. La cifra habría supuesto el cierre de Baby Loup, pero Baleato no tuvo más remedio que desprenderse de la recién convertida.

En 2008 se inició la batalla jurídica que ha mantenido enfrentados a los defensores de la estricta laicidad en las guarderías con los comprensivos hacia el comunitarismo y los salafistas, que han convertido barrios enteros de Francia en tierra conquistada para su causa. Al mismo tiempo, las amenazas físicas y psicológicas contra los trabajadores de la guardería se multiplicaron: insultos, neumáticos pinchados, carrocerías dañadas... En paralelo, las exigencias comunitaristas se disparaban: padres que exigían que se despertara a sus hijos de la siesta a la hora del rezo, comida halal (permitida por la religión musulmana) para unos, prohibición de carne de vaca para otros…

En ocho años, el caso Baby Loup ha sido protagonista de cinco decisiones de diferentes tribunales, dos de ellas del de Casación, caso insólito en la historia judicial de Francia. La última sentencia daba la razón a Natalia Baleato, pero Afif ha asegurado que recurrirá a instancias europeas.
Una mujer musulmana compra pan en un mercado de Mantes-la-Jolie, un suburbio de París (Reuters).Una mujer musulmana compra pan en un mercado de Mantes-la-Jolie, un suburbio de París (Reuters)

Los políticos, a la caza del ‘voto musulmán’
En conversación telefónica con El Confidencial, Baleato subraya que Baby Loup cristaliza no sólo la resistencia ante el integrismo religioso y la lucha por la emancipación de las mujeres en los barrios pobres, sino también los ataques de sectores como los sindicatos, que se oponen a la liberalización de los horarios de trabajo (acusaron a Baleato de “ultraliberal”) o el olvido de los políticos obsesionados en capturar el llamado voto musulmán. De ahí, el escaso apoyo oficial que ha recibido Baby Loup. Un nulo respaldo que contrasta, como subraya Natalia Baleato, con el 85% de franceses que apoyan la laicidad y están en contra de la influencia religiosa en guarderías e instituciones educativas públicas.

El abandono de la izquierda francesa en esta batalla diaria se hace más duro para una refugiada política que llegó a Francia después de huir del régimen de Pinochet en 1973 y, más tarde, de su exilio argentino, tras el golpe militar que encaramó a Jorge Videla al poder. Baleato tiene su explicación: “La postura de la izquierda francesa y de muchos pensadores obedece, en mi opinión, a las corrientes multiculturalistas de moda en los años 80 entre los intelectuales de este país. Yo soy una simple comadrona que lleva 25 años trabajando en una guardería, no tengo grandes teorías sobre ello, pero creo que con el multiculturalismo intentaban oponerse a la política oficial de asimilación de aquella época”.

‘Los sindicatos nos han atacado mucho porque consideran que hemos discriminado a una persona porque se considera musulmana, y nos exigían aceptar las reglas que esa religión nos pretendía imponer’Baleato insiste también en el papel de los sindicatos, que “consideran que el islam es la religión de los pobres. Así contribuimos todos a la perversión del lenguaje. No se habla de inmigrantes del Magreb o de inmigrantes latinoamericanos, sino de musulmanes, católicos o judíos. Los sindicatos nos han atacado mucho porque consideran que hemos discriminado a una persona porque dicha persona se considera musulmana, y nos exigían aceptar las reglas que esa religión nos pretendía imponer”.

Natalia Baleato tiene mucho cuidado en no estigmatizar al islam e insiste en hablar de “religiones” y no solo de una religión, pero sus esfuerzos por no caer en lo que también en Francia los islamistas han determinado como delito de “islamofobia” no pueden ocultar la realidad. “Preferimos”, recalca Baleato, “esconder la cabeza bajo tierra y no abordar un problema que afecta a toda Francia. Una parte de la izquierda ha agrietado el dique que representaba la República ante este tipo de reivindicaciones. Creo que eso se explica por un complejo de culpa. La masa de emigrantes que vino a reconstruir Francia después de la guerra no ha obtenido, en general, los mismos beneficios que los autóctonos. La izquierda francesa dice que, si son inmigrantes, sufren, y por lo tanto son víctimas. ¿Pero qué tiene que ver la religión con esto? Es sólo una manera de justificar el fracaso en la aplicación de medidas políticas y económicas lo que hace brotar la cuestión comunitarista”.

La creadora de Baby Loup parece dolida también con las asociaciones de pediatras, o de enseñantes de maternal, tan vociferantes para otros asuntos, pero absolutamente silenciosos en el caso de esta guardería emblemática. “Los únicos que nos han apoyado han sido grupos de laicos de izquerda y derecha, preocupados por la República”.
Una joven protesta en París contra la prohibición del velo en las escuelas públicas (Reuters).Una joven protesta en París contra la prohibición del velo en las escuelas públicas (Reuters).

Comunitarismo contra la República
Efectivamente, en un país donde el laicismo es uno de los pilares de la convivencia, la presión comunitarista de izquierdistas en busca de votos, de modernos políticamente correctos y de intelectuales huérfanos de causa ha provocado que la laicidad se vea como algo pasado de moda, rancio e incluso hortera. Y algunos plumillas de la prensa que da lecciones de moral, ávidos de likes y retuits, descalifican a los laicos con el término peyorativo de “laicards” y les acusan de manipular a Natalia Baleato.

Manuel Valls fue el único político que desde la izquierda salió en apoyo de Baby Loup, pero antes de que los socialistas llegaran al poder. A partir de entonces, silencio. En la Francia deprimida y desmoralizada, la izquierda ve en los millones de ciudadanos franceses de creencia musulmana un caladero que compense el vacío dejado por el antiguo voto obrero, ahora en las redes de Marine Le Pen. Aunque ello signifique tener que hacer la vista gorda con guarderías públicas donde las niñas menores de tres años ya llevan velo, como en la ciudad de Trappes. Eso sin olvidar la separación por sexos en las piscinas municipales de Lille, medida autorizada por la alcaldesa socialista –y gran crítica del social-liberalismo Hollande/vallsiano–, Martine Aubry.

55 nacionalidades diferentes coexisten en una aglomeración convertida en gueto por el abandono de los servicios del Estado y la desidia políticaNatalia Baleato teme que la penetración del islamismo radical pueda poner fin a la convivencia y cita como ejemplo las presiones que sufrió de madres y padres que exigían un trato diferenciado para sus hijos, según las creencias religiosas. “Si hubiera que hacer caso a cada religión y a cada creencia cultural, habría que colocar a los niños en diferentes mesas: una musulmana, otra cristiana, otra judía, otra de testigos de Jehová… es decir, oficializar la segregación. El comunitarismo es vivir uno al lado del otro, pero no juntos. Es un fracaso en la convivencia social, que exige vivir juntos con leyes comunes para todos”.

…Y Baby Loup tuvo que abandonar Chanteloup-les-Vignes
Natalia Baleato instaló su guardería en una localidad paupérrima, para ayudar a las familias pobres y a las mujeres de esos barrios a emanciparse. Su intención no era ni mucho menos convertirse en una figura de la resistencia al oscurantismo religioso. Para ella, la mujer sigue siendo su principal preocupación y, en ese sentido, denuncia que Francia asiste a una regresión que, con excusas “naturalistas”, como la importancia de la leche materna, los pañales lavables y las comidas individualizadas, lo que intenta es que la mujer se quede atrapada en casa. Los enemigos de la libertad empiezan cercenando, en primer lugar, la de las mujeres y ahí las religiones, y especialmente el integrismo islamista que gangrena Francia, tienen un objetivo prioritario.

Baby Loup tuvo que abandonar Chanteloup-les-Vignes y abrir su nueva sede en otra ciudad de la periferia de París, Conflans-Sainte-Honorine. El nuevo alcalde de la localidad, miembro de la derecha sarkozista, le rebajó la subvención nada más tomar posesión de su cargo. La guardería modelo de Natalia Baleato está endeudada tras el traslado y las batallas judiciales. A la presión religiosa le sucede la político-económica. El jardín de infancia ha hecho un llamamiento a los ciudadanos para poder sobrevivir. Los masones del Grand Orient de France han aportado 50.000 euros, una cifra que representa un 20% de la deuda de Baby Loup.

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Lo de Cataluña me aburre soberanamente

Almudena Negro www.vozpopuli.com 3 Diciembre 2014

Observaba Jacques Barzun, que el aburrimiento es una gran potencia histórica y no son pocas las ocasiones en que las oligarquías han impuesto al pueblo sus caprichos a base de matar de tedio al respetable. Es lo que está sucediendo en relación con el separatismo catalán desde que el juancarlismo, siguiendo acaso las políticas franquistas de privilegiar las inversiones y la industrialización en Cataluña y el País Vasco en detrimento de otras regiones (hubo muchos ministros catalanes y vascos), decidiera hace treinta años privilegiar a las oligarquías nacionalistas locales, renunciando a la presencia del Estado en dichos territorios. Nacionalistas que tienen un proyecto político separatista, no secesionista por cuanto secesión alude a un pueblo oprimido que decide separarse para alcanzar mayores cotas de libertad. La minoría sedicentemente independentista está fundamentalmente a sus intereses. Que consisten, como se ha visto con el escándalo de la familia Pujol, en el saqueo sistemático de Cataluña; eso sí, envueltos en la senyera. No son pocos los catalanes que aplauden ingenuamente el trinque. Me contaba el otro día una político de Ciudadanos, el único partido en España que está haciendo frente realmente al proceso separatista en marcha, que una vez reconocido el blanqueo por parte del Molt Honorable, no fueron pocos los que justificaron el trinque porque “le han quitado la pasta a los de Madrit”.

Como se está viendo nítidamente estos días, el Estado en España, que fue creado por Franco, puesto que, hasta el construido por Cánovas del Castillo, tan endeble que no impidió la guerra civil, nunca hubo un verdadero Estado, está en coma. Pues, después no ha existido un auténtico gobierno nacional. De la Jefatura a la Justicia, están derrumbándose todas las instituciones. El Estado respeta cada vez menos la vida, las libertades y la seguridad de las personas y la propiedad, que es lo que justificaría su existencia. El fisco es ya casi lo único que importa.

El Estado ha sido sustituido de facto en Cataluña el 9-N por un incipiente Estado catalán, cuyos burócratas llevan la voz cantante. Las peleas entre los caraduras de CiU, (con Artur Mas, apoyado por la prensa y tertulianos de Madrid, y por las dos grandes formaciones, PP y PSOE, en el papel de Duce; que, por cierto, acaba de reconocer implícitamente con su propuesta de lista civil el fracaso del Estado de Partidos) y la izquierda de ERC, tan sólo apuntan a las divisiones internas, a la guerra fratricida, que se desatará una vez consolidada la separación. Que está a la vuelta de la esquina debido a la inacción, y por tanto complicidad por omisión, del gobierno de España. El año que viene, vamos. De hecho, no podría sorprender que, consumada la sedición del pasado 9 de noviembre, el próximo paso de los separatistas sea, en vista de la parsimonia del gobierno central, la petición de reconocimiento internacional del Estado catalán, que podría ser atendida por algún país, puesto que, jurídica y políticamente, la separación se ha producido ya de facto.

El papel de Mariano Rajoy es un misterio insondable que nadie entiende. ¿A qué viene ese empeño del gobierno en seguir financiando la sedición de Artur Mas y compañía? ¿Por qué se siguen inyectando miles de millones de Euros del erario público en Cataluña, donde no rige ya el Derecho español? Hay quien apunta a la cleptocracia en que ha devenido el sistema de desgobierno estructural, como origen del asunto. Al final, dado el estado de descomposición del consenso, acabará sabiéndose. Como quizá también acabe conociéndose la causa del silencio que ha venido manteniendo la Jefatura del Estado en relación con el nacionalismo desde 1978. “Hablando se entiende la gente”.

Tampoco puede sorprender el apoyo de la izquierda a los planteamientos nacionalistas, en principio tenidos por actitudes de “derecha reaccionaria”, por cuanto todo socialismo deviene inevitablemente nacionalista y todo nacionalismo es más o menos socialista, como explicó nítidamente Fichte en “El Estado comercial cerrado” (1800). Entre colectivistas de derecha y de izquierda anda el juego.

Sea como fuere, el caso es que me encuentro entre los miles de ciudadanos hastiados del “rollo de los nacionalistas catalanes”. Mientras que un 42% de portugueses, ojo al dato, quieren pasar a formar parte de España diluyendo completamente las fronteras, algo mucho más ajustado a la era de la globalización y las nuevas tecnologías, la élite extractiva catalana pretende levantar nuevos muros en Europa, No es absurdo que se haya sumado la muchachada de Pablo Iglesias, que si defendiesen incondicionalmente la unidad nacional quizá barrerían: son acaso bastante menos solventes de lo que parecen. Pero como son los únicos que dicen ir frontalmente contra el sistema de poder establecido, en el país de los ciegos el tuerto es el rey,

Si se consultase desde el Estado a los españoles, en referéndum, las oligarquías podrían encontrarse con la sorpresa, o no tanto, y por eso no lo convocan, de que una gran parte votara la separación de los catalanes. Por aburrimiento.

La endogamia de las élites nacionalistas: 400 apellidos copan el 40% de la política catalana
S. Sanz www.vozpopuli.com 3 Diciembre 2014

Las mismas familias, que sólo suponen el 13,4% de la población, se reparten los cargos de la administración en Cataluña. El propio Gobierno de Artur Mas cuenta con cinco nombres que aparecen entre el linaje de la 'casta'. La estirpe de los Pujol también figura en el 'top ten' de la lista.

El poder en Cataluña se concentra en un grupo minoritario de familias, con apellidos que pese a estar presentes sólo en un 13% de la población catalana llegar a copar el 40% de todos los cargos políticos de esta región. La endogamia nacionalista parece no conocer límite en un sistema en que padres, hijos, tíos, sobrinos, abuelos y nietos se van sucediendo en las principales esferas de decisión. Así se desprende de un análisis sociodemográfico de la clase política catalana que ha llevado a cabo Convivencia Cívica Catalana (CCC), donde se han examinado los datos de 13.456 cargos políticos catalanes distribuidos en todos los niveles de la administración en esta comunidad.

Según la radiografía que ha realizado esta organización, en Cataluña se produce un fenómeno que ha sido remarcado por numerosos sociólogos y que responde al concepto de "sobrerrepresentación", incluso "hiperrepresentación", entre la clase política de determinados apellidos (alrededor de 400) que no son de los más frecuentes en la sociedad pero que han estado ligados a la élite dirigente desde hace décadas. Así, el estudio vincula lo que hoy se conoce como 'casta' con el linaje de los Vila, Serra, Solé, Vidal, Bosch, Pujol, Font, Puig, Rovira, Martí, Sala, Ferré, Roca, Esteve, Mas y Planas, entre otros, que se han ido perpetuando en los principales asientos de las instituciones.

En concreto, los cinco apellidos más repetidos en esas altas esferas son Esteve, con una sobrerrepresentación respecto a la sociedad del 352,29%, Ferré (347,25%), Bosch (336,81%), Planas (307,01%) y Camps (299,64%). Así, por ejemplo, hay cuatro veces más 'Esteve' en la clase política de Cataluña que en la calle. Por su parte, los 'Pujol', cuya estirpe figura en el 'top ten' de la lista de 400 apellidos, están "sobreponderados" en un 258%. Respecto a los 'Mas', lo están en un 198% (hay casi el triple de 'Mas' en política que en la sociedad).

El estudio de Convivencia Cívica Catalana (CCC) revela que hay casi el triple de catalanes con apellido 'Mas' en cargos políticos que en la sociedad

Atendiendo a los actuales integrantes del Consejo de Gobierno de la Generalitat, son cinco (de un total de 13) los que cuentan con un apellido asiduo a la moqueta. Entre los 400 citados en el estudio Radiografía de la clase política catalana figuran Mas (Artur Mas, presidente de la Generalitat, y Andreu Mas-Colell, consejero de Economía), Homs (Francesc Homs, consejero de Presidencia), Vila (Santi Vila, consejero de Territorio) y Puig (Felip Puig, consejero de Empresa).

De forma paralela, en cambio, el informe de Convivencia Cívica Catalana (CCC) pone el acento en aquellos apellidos que si bien están muy extendidos, siendo los más comunes entre la población catalana, son objeto luego de una "infrarrepresentación" en los espacios de poder de la Administración. Aquí, el trabajo de investigación cita como "infraponderados" a los García, Martínez, López, Sánchez y Rodríguez.

El estudio ha examinado a 9.128 alcaldes y concejales, representantes de entidades municipales descentralizadas, mancomunidades, entidades metropolitanas, organismos autónomos locales, entidades de gestión, sociedades públicas, consejos comarcales, diputaciones provinciales, parlamento autonómico, altos cargos del gobierno catalán así como diputados, senadores y parlamentarios europeos.

Sin carrera más allá del partido
Otro dato relevante del análisis es el que guarda relación con el nivel de estudios de estos dirigentes. El texto dice que casi un 30% de los políticos catalanes no dispone de ninguna titulación, entendiendo por tal licenciatura, ingeniería o diplomatura universitaria. Entre aquellos que sí poseen una titulación, predominan, según el informe, los que han estudiado áreas relacionadas con el derecho y la economía. No obstante, también se apunta que "en el caso de los cargos públicos catalanes, es llamativo el porcentaje significativo de políticos relacionados con la educación y la filología catalana".

Además, el documento subraya que "dos de cada tres políticos catalanes no han trabajado nunca en una empresa privada", siendo funcionarios, empleados de la administración pública o bien "directamente cargos políticos desde el inicio de su trayectoria profesional".

De esta manera, CCC señala que "el perfil medio de un político catalán es el de un varón, catalanohablante, que no ha trabajado nunca en el sector privado y ha desarrollado toda su carrera bajo el paraguas de su partido político y la administración pública".

Con todo ello, la organización concluye que "el hecho de que el perfil medio de un político de Cataluña (diverja tan notablemente del de un ciudadano medio de Cataluña parece explicar en buena parte la brecha existente entre la sociedad y la clase política en Cataluña en el ámbito de las políticas identitarias y lingüísticas".


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