AGLI Recortes de Prensa   Martes 9  Diciembre  2014

El antisocial 'Capitalismo de Estado' instaurado por el PP-PSOE
Lucio A. Muñoz www.gaceta.es  9 Diciembre 2014

El coste de la estructura de poder de los dos principales partidos políticos españoles y su dimensión político-administrativa no es económicamente sostenible.

A través del libro “Marketing 3.0”, el gran gurú del marketing, Philip Kotler, entre otras muchas acciones marketinianas orientadas al negocio, recomienda a las empresas apostar por la sostenibilidad. No es solamente una estrategia de marketing porque, paralelamente, sirve para beneficiar a los diferentes grupos de interés.

Kotler comenta al respecto que engañar al cliente significa la muerte de la empresa a largo plazo. En este sentido, es contraproducente, por ejemplo, que una compañía abandere la lucha a favor del ecologismo si posteriormente se descubre que la misma vierte productos contaminantes al mar.

El Gobierno español, al igual que determinadas empresas cuyos beneficios no redundan en la sociedad, ha suspendido en materia de responsabilidad social. Pero la intención del ejecutivo de Rajoy, de cara al último año de legislatura, es adaptar el “marketing político de guerrillas” a una estrategia basada en el engaño a los ciudadanos, y dirigida desde el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

El socialismo, ideología basada en el asalto al poder a cualquier precio, que está sirviendo de guía político-económica a este gobierno antisocial del PP (y a los anteriores gobiernos del PSOE), contradictoriamente y a pesar de su predicamento, convierte el gasto público social en “mamandurria estatista” por arte de magia subvencionada. En otras palabras, el dinero público que debería ser destinando a los colectivos desfavorecidos de la sociedad se difumina en forma de ERE´s socialistas, cursos sindicalistas de formación, redes gurtelianas y barcenianas peperas...

¿Podríamos identificar al modelo político-económico-social que tenemos implementado en España con el concepto de “Capitalismo de Estado”, en versión SXXI?

Se trata de una variedad del capitalismo, focalizada en el falso poder económico del sector público, que destina la mayor parte de los recursos económicos a mantener al Estado. Y, consecuentemente, a la oligarquía político-sindical-empresarial, que vive subvencionada, comisionista y clientelarmente a costa del erario público. Y de sablear fiscalmente a los ciudadanos.

Por el contrario, los damnificados de este salvaje sistema, que son las familias, las pymes y los autónomos, es decir, la economía productiva, sin ninguna forma de prosperar y en régimen de mera subsistencia, trabajan únicamente para mantener a todas estas castas parasitarias instaladas cómodamente en la Administración.

El “Capitalismo de Estado” implanta un arquetipo económico altamente improductivo y de carácter público-político-administrativo. Por consiguiente, el mercado de trabajo privado derivado de este sistema se asemeja a una feria de compra-venta de esclavos del SXVI, adaptada al precario entorno empresarial actual.

Al final, este capitalismo estatal solo conduce a la injusticia social, la desigualdad, el desempleo y la pobreza. Los cuatro espejos en los que se mira España en la actualidad.

No obstante, el Gobierno, sin escuchar la voz de la calle, prefiere seguir parcheando los problemas en lugar de enfrentarse al principal handicap de España, que no es otro que un sistema podrido, en virtud de la corrupción política institucionalizada, la malversación de caudales públicos y la politización de la Justicia.

Los parados de larga duración, ciudadanos en riesgo de pobreza o exclusión social y, por ende, susceptibles de ayuda, son el primer colectivo al que el Gobierno quiere colocar un producto averiado. En virtud de una clara motivación electoral, el Gobierno prepara un “mini cheque” para cada una de estas personas necesitadas. Una limosna que no les servirá para encontrar trabajo. (Aunque, bienvenida cualquier ayuda).

Además de esta medida electoralista y cortoplacista, ¿qué piensa hacer el gobierno por los desempleados?

¿Por qué no trasvasamos ordenadamente, vía formación y reciclaje profesional, a más de un millón de empleados públicos, asesores y políticos prescindibles, que están enchufados por los partidos políticos en la Administración (paralela), al sector privado? A nivel fiscal, mantener a todos estos parásitos sociales, muchos de ellos con sueldos tan insultantes como inmerecidos, representa un “cuello de botella” para nuestra economía. Además, el mercado laboral español necesita un equilibrio entre el sector público y el privado.

El coste de la estructura de poder de los dos principales partidos políticos españoles y su dimensión político-administrativa no es económicamente sostenible.

Philip Kotler cuantifica diferentemente el coste que le supone a una empresa captar a un nuevo cliente, el de retener a un cliente fidelizado y satisfecho, y el de recuperar a un cliente perdido. El coste menor, evidentemente, es el relativo a retener al cliente fidelizado.

El PP-PSOE tiene todavía muchos votantes fidelizados y satisfechos, todos aquellos que se están aprovechado de nuestro sistema corrupto. Pero al contrario que en el mundo empresarial, el coste de retener a estos votantes fieles significa la esclavitud fiscal para el resto de los españoles.

Apostemos por los partidos regeneradores. Y no me refiero a Podemos.

Contra la identidad

ARCADI ESPADA El Mundo  9 Diciembre 2014

FINLANDIA, que es un país estadísticamente interesante -da los mejores resultados en Pisa y el mayor número de suicidios- va a quitar de su sistema escolar la enseñanza obligatoria de la caligrafía, de la letra ligada, por así decirlo. A partir de ahora letra de palo y mecanografía. Se trata de una buena noticia y solo espero que cunda la emulación. Respecto a la realidad, la mayor distancia gremial de nuestro tiempo no es la de los políticos, sino la de los maestros.

Como era de esperar la noticia finlandesa ha provocado el despertar de la siempre atenta reacción. Yo me mondo. Para empezar el grito contra la tecnología: como si el teclado fuera una tecnología y no lo fuera el lápiz. Luego la grafología dominante, que va mucho más allá de los dedicados a ese fructífero negocio: la creencia de que la letra revela algo del hombre. Más tarde los jeremías del tipo poético. Aún no se habían enjugado las lágrimas por la decadencia del libro de papel, su olor, su color y su sabor, que ya están argumentando sobre la desaparición del slow writing y sacando sus ruborizantes conclusiones sobre la consecuencia: la desaparición del slow thinking. Ayer leí un suelto, muy suelto, donde se decía textualmente que «las personas escriben para pensar» (¡y no por dinero!) «o dicho en términos poéticos [poéticos] para expresar con claridad los pensamientos que el escribidor no sabe que tiene». Ciertamente se notaba que el suelto no estaba escrito a mano. Por último, pero solo porque se me come el espacio, los apocalípticos, que siempre comparecen. Cuando todo se funda, ante el gran apagón general ¿qué mano trémula acertará a escribir SOS?

La letra ligada, personal e intransferible, ha sido el imprescindible paso evolutivo de la letra común y perfectamente transferible. Del mismo modo que los idiomas globalmente intransferibles deberían ser el imprescindible paso evolutivo hasta el idioma global y transferible, un paso intelectualmente lógico y humanamente necesario que solo la política y sus formas más míseras están obstaculizando.

En el mundo, grosso modo, hay dos tipos de hombre. A unos le quitan la caligrafía y se ponen a pensar en su señorita María (ah, también yo la tuve) y en aquel olor macerado a sudor, grafito y goma de borrar, mil veces ciento, cien mil; mil veces mil, un millón. A otros, pura sal de la tierra, les quitan la caligrafía y salen de inmediato a la calle a festejar la era maravillosa del OCR, reconocimiento y comunión.

La derecha ya tiene a su Zapatero
José Antonio Zarzalejos El Confidencial  9 Diciembre 2014

Fue anunciar el sábado que se presentará a las elecciones generales para intentar repetir mandato y el domingo dos encuestas de fuste le auguran, a él y a su partido, una auténtica debacle. A tenor de esos sondeos –de El País y de La Vanguardia–, Mariano Rajoy podría dejar al PP tras su paso por la presidencia esta legislatura, como Zapatero dejó al PSOE: sumido en su más grave crisis histórica.

El periódico madrileño atribuye a los populares una estimación de voto del 20% (frente al 27,7% del PSOE y el 25% de Podemos) y sitúa a Rajoy como el político peor valorado: ocho de cada diez consultados desaprueba su gestión, lo cual es casi batir un record porque entre los que le suspenden hay un porcentaje altísimo de votantes del PP.

El diario barcelonés tampoco es más clemente en su encuesta con Rajoy y los ‘populares’. El PP catalán se descrismaría en unas elecciones autonómicas –plebiscitarias o no– porque pasaría de 19 diputados a 9 (o sea, del 12,9% al 7,2%), en tanto que Ciudadanos incrementaría sus escaños de 9 a 19. La nota para el presidente del Gobierno es en Cataluña también la peor de todas: 1,2, por detrás, incluso, de Alicia Sánchez-Camacho. A mayor abundamiento: el 90% de los consultados muestra su desacuerdo con la política gubernamental en aquella comunidad.

Tiene un mérito enorme pasar de la mayoría absoluta al descalabro. Sólo abofeteando a todos los sectores sociales que votaron en noviembre de 2011 al PP se logra perder en tres años nada menos que 24 puntos (del 44,62% al 20%). No lo consiguió, pese a sus muchos méritos, el expresidente Zapatero, que ganó las generales de 2008 con el 43,64% de los votos y 169 escaños y en 2011 el PSOE se dejó en el camino casi 15 puntos (obtuvo un magro 28,73% y 110 escaños). Pues bien: Rajoy haría el agujero de los conservadores más profundo que el hoyo por el que han venido reptando los socialistas. Clamoroso.

Pero esta foto-fija tiene una lógica implacable. La lógica de gobernar contra todos, primero, incumpliendo dolosamente el programa electoral con el que obtuvo 186 escaños en el Congreso y, luego, golpeando en el alma ideológica del electorado del Partido Popular, es decir, hiriendo todos los valores de las clases medias que, tras el Gobierno de Rajoy, han pasado a un proletariado dispuesto, bien a quedarse en casa la jornada electoral y dejar que ganen otros, bien a votar opciones alternativas por distantes que resulten del PP.

Rajoy ha creído que bastaría el discurso burócrata y economicista de Luis de Guindos y sus crecimientos del PIB y sus siempre buenos índices adelantados de la economía para encandilar a un electorado que esperaba un Gobierno integral en lo socio-económico y en lo político-ideológico.

Ahí está la pifia de la inexistente reforma del aborto; ahí también, y de paseo en la calle, Bolinaga y Santi Potros (Este último libre por retraso culpable en la transposición de una decisión marco de la Comisión Europea); ahí está el incremento de impuestos que la reforma fiscal –después de una indecorosa amnistía– está lejos de paliar porque se han incrementado en 28.000 millones y ahora disminuyen sólo en 9.000, con un saldo para el fisco de 20.000 netos; ahí está un plan anticorrupción que se ha hecho esperar tres largos años mediando mientras tanto desde el caso Gürtel, al de Bárcenas o la Operación Púnica; ahí están dos relevos ministeriales en situaciones críticas y a rastras (el de Ruiz-Gallardón y el de Ana Mato); ahí está el inmenso engaño de Bankia bajo el mandato de su elegido Rodrigo Rato y ahí está, en fin, el desastre de la comunicación gubernamental que, de paso, se ha cargado TVE logrando que el pequeño Nicolás sea la representación más acabada del despiporre nacional y Podemos el fenómeno emergente más a la izquierda del espectro en toda Europa, incluso más que Syriza en Grecia.

Ante este balance de daños –susceptible de un listado más prolijo– el presidente sigue instalado en sus lugares comunes y, más que en su tozudez, en una actitud que es ya soberbia porque, pese a que la realidad le remite mensajes inequívocos, él, displicentemente, los ignora hasta la temeridad. Ya se ha escrito que la soberbia es el principio de todos los vicios… especialmente en política, donde adquiere la variante de sostenerla y no enmendarla.

Rajoy es un hombre extremadamente elemental en sus estrategias: apura la jugada suponiendo –con grave desconocimiento de la realidad– que el electorado ‘popular’ se ha mantenido siempre en unas cotas de electores equivalentes al 35% porque siempre vuelve al redil.

El presidente lleva mucho tiempo enfáticamente confundido. La crisis económica y el impúdico espectáculo de la corrupción –su propio partido es responsable a “título lucrativo” de una trama como la Gürtel según el juez Ruz– han transformado la identidad ideológica de la sociedad española tanto en la derecha como en la izquierda. A aquella la ha sumido, primero, en la confusión, y ahora deambula en la increencia y, sobre todo, en el desclasamiento que ha provocado la recesión y en el que le ha hundido inimaginablemente el Gobierno de Mariano Rajoy.

Al presidente sólo le queda un recurso que, si llega a utilizarlo, resultaría ofensivo: el recurso del miedo. Miedo a la supuesta ultraizquierda, miedo al poszapaterismo, miedo a la ruptura de la unidad nacional. Miedo al miedo inveterado de la derecha española que, sin embargo, esta vez parece haberse liberado –ahí están las encuestas– del secuestro de un discurso que anuncia siempre temores e incertidumbres. Todo lo que la derecha aspira a no ser, ni en lo gestor ni en lo ideológico, lo representa, precisamente, Mariano Rajoy, que pretende con previsible éxito emular a Zapatero.

Partido Popular
Avanzando hacia atrás
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  9 Diciembre 2014

Ahora, al PP le conviene tanto como al PSOE negar que vaya a haber gran coalición tras las próximas elecciones generales, aunque el primero no lo haya comprendido y tenga a su secretaria general manifestando la mejor disposición a una futura coyunda de los desesperados. Esos dos que hasta ayer agruparon más del ochenta por ciento del voto español y hoy no llegan al cincuenta en ninguna demoscopia. Los socialistas nunca incurrirían en semejante error; ni siquiera los socialistas anihilados de Sánchez. Y de hecho, no han caído: "Con el PP ni a por agua, etc.". La derecha sí ha caído porque padece un típico sesgo. Mediático, por más señas. El sesgo que da en considerar que los votantes populares ven a la izquierda con menos inquina que la que le profesan los socialistas al PP. ¿Por qué? Porque al PP no se le puede detestar más, claro. Eso subyace. Cosas del periodismo descompensado. Parece mentira que calen en Cospedal… salvo que ella vaya por libre y nadie en Génova se haya reunido a coordinar mensajes sobre asunto tan determinante para sus expectativas.

Sin embargo… Como siglas-paraguas de familias políticas acorraladas por una realidad que han dejado de entender, al PP le conviene tanto como al PSOE alcanzar una gran coalición tras las próximas elecciones generales, y eso lo comprenden ambas partes. Salvo que suceda aquí lo inconcebible y los españoles vuelvan a conformar durante 2015 una resultante electoral bipartidista, las Cortes de la próxima legislatura van a ser un bonito mosaico. Al previsible paisaje se le ha llamado ingobernabilidad. En la cúpula del PP hay quien sueña aún con una remontada espectacular en las encuestas, que no dará para la mayoría absoluta pero sí para un pacto de gobierno. Bien, si ese sueño se hiciera realidad, cosa harto dudosa, ¿con quién piensan pactar los de Rajoy? Aquí el sueño se torna más salvaje: con unos nacionalistas que habrían sido para entonces domesticados. Considerando que el primer tramo del sueño fuera cierto, la mera toma en consideración del segundo aconseja al PP no molestar mucho al caudillo catalán que organiza un golpe contra la Constitución, que trabaja en Cataluña por un partido único y que desafía al Estado todos los días del año.

De ahí vendría la desaparición del Estado en Cataluña; de ahí tragar con la vergüenza de la inacción en la consultilla del 9-N; de ahí las componendas de los del Puente Aéreo; de ahí la asunción del podrido mantra del "encaje de Cataluña en España", cuando el único encaje que hay que comprobar es el de los nacionalistas en la democracia. Y espero que no venga de ahí también el primer error del rey Felipe: ponerse a hacer de chófer de Mas en Barcelona, riéndole las gracias. Sucede que cada paso hacia ese sueño imposible, que desea borrar deslealtades, es un paso que aleja al PP de cualquier acuerdo con los que nacieron para combatir al nacionalismo y, a fuer de defender España, tienen hoy el único proyecto de gobierno nacional acorde al espíritu y la letra de la Constitución.

La prueba del algodón
José Luis Manzanares www.republica.com  9 Diciembre 2014

El descrédito de la clase política y la corrupción generalizada están íntimamente conectados. Se ha robado mucho y se ha hecho la vista gorda con excesiva frecuencia. Hay corrupción por acción y por omisión. Y se insulta a la inteligencia del ciudadano cuando se pretende hacerle creer que en el partido, el sindicato o donde fuera nadie sabía nada. Una versión política del cornudo que siempre es, supuestamente, el último en enterarse, aunque resulte que así lleva mejor tren de vida.

Los españoles escuchan con razonable escepticismo el chaparrón de disculpas y promesas. Se les ha esquilmado metódicamente durante largo tiempo sin que los hechos hayan sido denunciados desde dentro por quienes tenían la obligación de hacerlo. Aquí los únicos colaboradores de la justicia han sido mujeres despechadas y cajeros vengativos. La reacción del colectivo –otros hablarían de casta e incluso de banda- ha consistido en negar la evidencia, reafirmar la honradez del denunciado, correr con sus gastos de defensa y protestar contra tanta calumnia. Al juez no se le ataca abiertamente pero se hace lo posible para que sepa dónde se ha metido. Un velado aviso para navegantes.

Ahora parece que sí, que nuestros responsables políticos van a tomarse en serio la indignación de unos ciudadanos que, como indican todas las encuestas, se alejan de ellos peligrosamente. Muy peligrosamente, porque los partidos políticos son indispensables para democracia. La Historia enseña que los populismos y los totalitarismos de un color u otro llegan al poder cuando la democracia cae en el descrédito. Ahí tenemos los ejemplos de Alemania tras la Primera Guerra Mundial y de Cuba o Venezuela en fechas más recientes.

La lucha contra la corrupción seguirá siendo una entelequia mientras que las leyes penales no se apliquen. Bienvenidas sean las anunciadas medidas de autocontrol y transparencia pero sin dejarse engatusar por la fanfarria de las bellas palabras. La represión más eficaz de la corrupción pasa por la rigurosa aplicación del Código Penal y no hay mejor prevención general que la constatación de que los delincuentes son condenados y las penas se cumplen. Aunque las leyes vigentes sean mejorables, las que ya tenemos habrían bastado para luchar eficazmente contra la corrupción si se hubiesen aplicado, si los tribunales hubieran contado con los medios necesarios para cumplir con su función y si la división de poderes fuera una realidad.

No tiene mucho sentido confiar en promesas y reformas de resultado incierto en lugar de esforzarse en corregir el mal aplicando rigurosamente lo ya legislado y poniendo a disposición de los jueces los medios indispensables para que nuestro sistema jurídicopenal funcione adecuadamente. En aras de la justicia y de la salud pública pero también de nuestro prestigio internacional. La corrupción a gran escala y los escasos esfuerzos para combatirla no dicen mucho a favor de la marca España.

Por lo demás, las reformas de las leyes penales carecen de efecto retroactivo en contra del reo, por lo que no afectarán a la corrupción pasada. Pero es ahí donde los partidos políticos, sindicatos y otros colectivos tienen una oportunidad única para demostrar que, al menos a partir de ahora, se toman en serio la indignación popular en relación con el funcionamiento de nuestras instituciones democráticas. A estas alturas, y a la vista de las numerosas y complejas tramas que ya han llegado a los tribunales, resulta evidente que los hechos pudieron y debieron ser denunciados por las correspondientes cúpulas, como ahora se dice. Y el no haberlo hecho demuestra la existencia de una enorme corrupción pasiva que justifica sobradamente la sensación de que la corrupción forma parte del aire que respiramos.

Quiere decirse que este es el momento de que se denuncien desde dentro, con pelos y señales, los latrocinios amparados hasta ahora por la ley mafiosa del silencio. Eso sí que sería una contribución actual y decisiva en la lucha contra la corrupción. La prueba del algodón.

Razones de una crisis
El autor cree que si se reforma la Constitución debe ser para garantizar un Estado más sostenible y solidario, para lo que propone acabar con los nacionalismos y dejar márgenes de desarrollo a las aspiraciones individuales.
RAMÓN C. PELAYO. El Mundo  9 Diciembre 2014

ESPAÑA ESTÁ GRAVEMENTE enferma. Los síntomas de esta enfermedad son sobradamente conocidos: crisis territorial, corrupción, partidos políticos alejados de los problemas reales de los ciudadanos y marginación de valores históricos, sociales y morales, que han perecido en aras de la sacralización de la macroeconomía.

La actual situación pone en riesgo el pacto constitucional, verdaderamente histórico, que nuestro país alcanzó en 1978, surgiendo voces, cada vez más numerosas, que preconizan una reforma de la Constitución como ungüento que cure todos nuestros males. Sin embargo, tienen razón aquellos que entienden que, para afrontar una reforma constitucional, es preciso alcanzar un amplio consenso sobre el contenido y finalidad de la misma.

Acertar con la receta que estabilice nuestro país en los próximos decenios exige analizar las razones, genéticas unas, adquiridas otras, que nos han llevado a esta situación y que, en mi opinión, son las siguientes:

1º.- En primer lugar, la imperfecta configuración del Estado de las autonomías, a través de un Título VIII de la Constitución, que instaló un permanente equilibrio inestable, confuso, defectuoso y agravado por una doctrina constitucional que ha favorecido la creación de 17 estados. Dejando a un lado cuestiones técnicas -que no son objeto de este artículo- muchos españoles se sorprenden hoy día de cómo pudo delegarse en las comunidades autónomas las competencias de educación cuando es sabido que «quien educa domina».

Es incomprensible que saliera adelante una organización estatal con tan desequilibrada como confusa distribución de competencias que ha provocado, a la postre, el vaciamiento y la inviabilidad económica del Estado y la difuminación de los perfiles que configuran la nación española, máxime cuando era más que previsible -bastaba con repasar la historia de los últimos 100 años- que los movimientos nacionalistas iban a rebrotar con mayor virulencia, si cabe, constituyéndose -como siempre lo han sido- en el verdadero cáncer de la libertad en España.

2º.- En segundo lugar, la adopción de una normativa electoral compleja e injusta que provocó dos patologías de las que se derivan muchos de los males de nuestro país: la potenciación, a todas luces desproporcionada e injusta de los movimientos localistas y nacionalistas, y la creación de una «clase política» (algunos la definen hoy como una «casta») que, al abrigo de listas cerradas y al amparo de nomenclaturas de partido, ha monopolizado el poder en todas sus manifestaciones (legislativa, ejecutiva y judicial) invadiendo órganos e instituciones que fueron creados como contrapesos del poder que los ha domesticado e inmiscuyéndose en esferas de la sociedad que antes considerábamos impermeables a la influencia partidista.

No queda el más leve resquicio a la acción espontánea de la sociedad o del individuo; todo lo que esté fuera del ámbito de los partidos es políticamente intrascendente. Y lo anterior se agrava cuando hablamos de sociedades dominadas por el nacionalismo en las que la finalidad partidista se superpone de forma tan dramática al individuo que termina por convertirlo en un súbdito acrítico y manejable, como ya ocurrió en los más oscuros días del siglo XX europeo.

El Consejo General del Poder Judicial, el Tribunal Constitucional, el Tribunal de Cuentas, los organismos reguladores, los sindicatos y organizaciones empresariales, están trufados y contaminados por una asfixiante partitocracia que impide cualquier control, significativo, sobre aquellos que ejercen el poder.

A las razones genéticas anteriores deben unirse otras adquiridas y que han agravado nuestra situación hasta los límites en que nos encontramos:

1º.- La incomprensible condescendencia de los sucesivos gobiernos nacionales con los gobiernos nacionalistas en las regiones y épocas en las que han gobernado sus respectivas comunidades solo puede calificarse como suicida. Muchas veces me pregunto cómo es posible que se haya mantenido durante tantos años una autonomía en la que los miembros de la oposición tenían que vivir (o morir) con guardaespaldas y en la que, rememorando una trágica frase, «unos movían el árbol y otros recogían los frutos». De la misma manera que es inconcebible que el Estado pretenda reducir a una mera confrontación jurídica -que está alcanzando patéticos niveles de «pillería leguleya»- el actual movimiento secesionista catalán, resultado de una conducta abiertamente rebelde, que se remonta a hace muchos años, y de la pasividad de aquellos que tenían y tienen la obligación de defender la nación española como realidad histórica y constitucional indisoluble.

2º.- Finalmente, la incapacidad de los gobiernos españoles -especialmente de los dos últimos- para unir esfuerzos y sacrificios en aras de unos objetivos comunes de justicia, solidaridad y progreso, perdiéndose en interesadas demagogias guerracivilistas; creando problemas inexistentes en la sociedad que pretenden gobernar y despreciando los compromisos electorales adquiridos hasta el punto de mofarse, prácticamente, de sus electores, anunciando groseros incumplimientos programáticos.

Unos gobiernan en nombre de una de las «dos Españas»; otros gobiernan para satisfacer intereses macroeconómicos que nunca se traducen en progreso individual; otros persiguen a los ciudadanos y les acosan en aras en unos conceptos y símbolos tan inexistentes, históricamente, como democráticamente repugnantes.

Siendo concretos: ¿Qué razón había para promulgar una Ley de Memoria Histórica? ¿Qué razón había para reabrir la división en torno al aborto? ¿Cómo es posible que un presidente del Gobierno se vanaglorie de incumplir su programa cuando tiene la mayoría necesaria para cumplirlo? ¿Cómo se puede permitir la persecución de todo lo español en algunas regiones de nuestra geografía? ¿Cómo se puede permitir que, tras casi 1.000 asesinados, la ideología que sustentó el terrorismo gobierne hoy gran parte del País Vasco?

Todo lo anterior es debido a una lamentable dejación de valores y, por qué no decirlo, a la labor de unos gobiernos pusilánimes y carentes de toda capacidad para imbuir en la sociedad un sentido de la ejemplaridad que hace años desapareció de nuestro mundo político.

Muchos coincidimos con el diagnóstico precedente y nos preguntamos, ¿una reforma constitucional, para qué? Porque si lo que se pretende es reformar la Constitución para agrietar todavía más nuestra nación o para otorgar privilegios a aquéllos que han hecho del crimen o de la deslealtad un instrumento político, el viaje va a ser extraordinariamente corto y frustrante.

La única reforma constitucional -y legislativa- que necesita España es una racionalización de nuestro Estado -como está ocurriendo en otros países europeos- que lo haga económicamente viable, políticamente democrático, territorialmente estable y socialmente solidario, y este objetivo pasa por el rechazo definitivo a los nacionalismos, devolviéndoles a su verdadero tamaño, y la firme voluntad de los partidos de dar un paso atrás en sus afanes de dominación, dejando márgenes suficientes de desarrollo a las aspiraciones sociales e individuales que son el verdadero motor de estabilidad y progreso en un Estado de Derecho.

Ramón C. Pelayo es abogado del Estado, excedente.

LA REBELIÓN DE LOS PRUDENTES
EDURNE URIARTE ABC 9 Diciembre 2014

Me refiero a la prudencia frente a esa reforma constitucional propuesta por los socialistas para responder a las demandas de los nacionalistas catalanes

LLAMO prudentes a todos esos españoles que respetan la Constitución y no exigen su reforma a pesar de lo que les gustaría ese cambio. Porque saben que tal proceso podría generar más problemas de los que hipotéticamente resolvería. Sí, me refiero a la prudencia frente a esa reforma constitucional propuesta por los socialistas para responder a las demandas de los nacionalistas catalanes. O el enésimo intento equivocado de satisfacer a los nacionalistas que no interesa a los propios nacionalistas, pero irrita y provoca a los españoles prudentes.

Y resulta que esos españoles prudentes constituyen nada más y nada menos que el 30% de los ciudadanos, tal como se puede observar una y otra vez en las encuestas. En el Barómetro de julio del CIS, un 31,3 por ciento sumado por quienes preferirían un Estado centralizado sin autonomías (20,7 por ciento) y quienes optarían por un sistema autonómico con menos poder para las autonomías (un 10,6 por ciento). Cuando el PSOE propone una reforma constitucional para responder al movimiento independentista de Cataluña, olvida a ese 31 por ciento. Y no tanto porque suponga que la mayoría de sus votantes no está entre ellos, sino porque no tiene la inteligencia política para calcular los efectos de la apertura de un proceso de reforma constitucional en ese grupo.

Es posible que el 34,5 por ciento que opta por mantener el Estado autonómico actual pueda aceptar unos cambios que no ha pedido y, obviamente, estará satisfecho ese 15,1 por ciento que quiere un modelo con más poder para las autonomías. Pero el 9,8 por ciento independentista se quedará igual de insatisfecho. Y, sobre todo, ese 31 por ciento de prudentes que apenas hace sentir su voz exigirá una reforma acorde a sus deseos. El conflicto estará servido.

Otro conflicto mayor que el que tenemos en la actualidad, quiero decir. Porque tenemos un conflicto nacionalista, es evidente, pero una reforma constitucional dirigida a satisfacer sus exigencias es causa para un segundo conflicto mucho mayor que ese. Para un cuestionamiento de todos los consensos sobre el modelo de Estado tan duramente madurados en estas décadas. Quizá, «una voladura del régimen», en la línea de lo exigido por Podemos y el resto de la extrema izquierda. Pero no precisamente en la dirección deseada por ellos, sino más bien en otra. Puestos a abrir una reforma constitucional, ese 30 por ciento sería muy relevante, y seguramente determinante para lograr cambios en la dirección contraria a la exigida por los socialistas.

En uno de los mejores textos que existen sobre la democracia, el gran politólogo Juan Linz se preguntaba por qué los ciudadanos aceptan la incertidumbre asociada a cada elección democrática, por qué los que tienen poder, incluso armado, optan por obedecer, por qué la democracia tiene legitimidad. Y daba dos razones: su carácter temporal, vencedores y vencidos lo son por poco tiempo; y las normas constitucionales que definen los límites del poder y dan garantías frente al mismo: «Una vez establecido el orden constitucional, los intereses más importantes de los ciudadanos están en mayor o menor medida protegidos de las mayorías temporales» («Los problemas de las democracias y la diversidad de las democracias»).

Los ciudadanos prudentes entienden lo anterior. Siempre que algunos no intenten alterar el orden constitucional en una dirección aún más alejada de sus intereses y de su prudencia.

ETA
La derrota de las víctimas es nuestra derrota
Cayetano González Libertad Digital  9 Diciembre 2014

El paso del tiempo, poco realmente, ha dado la razón a todos aquellos que con pesar y tristeza pronosticamos en su día que las víctimas del terrorismo iban a ser las grandes sacrificadas en y tras el mal llamado "proceso de paz" con ETA que llevó a cabo Zapatero en los años de su Gobierno, y cuyos compromisos con la banda terrorista transmitió a Rajoy al llegar este a La Moncloa, a finales del 2011.

El último episodio vivido con la puesta en libertad del que fuera jefe del aparato militar de la banda terrorista, Santiago Arróspide Sarasola (Santi Potros), que ordenó entre otros los atentados de Hipercor (Barcelona), en el que murieron 21 personas, y la Plaza de la República Dominicana (Madrid), en el que fueron asesinados 12 guardias civiles, es un capítulo más de la ignominia que las víctimas del terrorismo, y con ellas gran parte de la sociedad española, están teniendo que sufrir desde hace ya varios años.

Algunos han dicho, con razón, que en estos casos las víctimas lo son por partida doble: primero, por el atentado terrorista en el que les arrebataron a sus seres queridos, y segundo, al ver cómo quien ordenó o llevó a cabo ese crimen queda en libertad sin cumplir íntegramente la pena impuesta. Las peticiones, tan llenas de razón y de sentido común, que las víctimas resumieron hace ya un tiempo en tres palabras –Memoria, Dignidad y Justicia– saltan por los aires, cada vez que el poder ejecutivo o el judicial cometen ese tipo de tropelías.

En ese sacrificio de las víctimas, las responsabilidades están muy claras. Es evidente el mal causado por Zapatero y su ideólogo Rubalcaba –al que tanto echa de menos Rajoy– con el proceso de negociación política que llevaron a cabo con ETA desde el 2005 e incluso, como se ha sabido, desde antes de llegar al Gobierno. Pero al menos en aquellos años una buena parte de la sociedad supo estar al lado de las víctimas y salir con ellas en nueve ocasiones a la calle para decir alto y claro al Gobierno de Zapatero que en su nombre no negociara con la banda terrorista.

La gran sorpresa llegó cuando en la segunda legislatura de Zapatero, es decir, la que comenzó en el 2008, Rajoy dejó de criticar la política antiterrorista de aquél argumentando que había cambiado en la buena dirección. Lo que en realidad cambió fue la postura de Rajoy por pura estrategia política. Tras la derrota electoral sufrida en marzo de 2008, su asesor Pedro Arriola le convenció de que tenía que cambiar de estrategia y no estar todo el día en la calle criticando al Gobierno del PSOE, bien fuese por la política antiterrorista, por el aborto, por los matrimonios homosexuales o por la libertad de enseñanza. Relativismo arriolesco y rajoyesco en estado puro con un único objetivo: ganar las siguientes elecciones.

Esa nueva postura del PP y de su líder respecto a la política antiterrorista de Zapatero tuvo su reflejo más sorprendente el 20 de octubre de 2011, día en que ETA anunció que cesaba su "actividad armada". Ese día Rajoy afirmó, para asombro de propios y extraños, desde la sede del PP de la calle Génova que la decisión de ETA "se había producido sin ningún tipo de concesión política a cambio". Con esa declaración, al parecer sugerida por el propio Zapatero, la traición de Rajoy a las víctimas del terrorismo quedaba patente, y lo que había sido una seña de identidad fundamental de su partido durante muchos años, la defensa de quienes más han sufrido la sinrazón del terrorismo, era arrumbada por quien un mes más tarde de esa declaración llegaría a la Presidencia del Gobierno.

Conviene también recordar que cuando no había transcurrido ni un mes de su salida del palacio de La Moncloa, Zapatero, a petición propia, se reunió por espacio de dos horas en la sede del Ministerio de Interior con el titular de este departamento, Jorge Fernández Díaz, para transmitirle y explicarle la hoja de ruta que tenía pactada con ETA.

Lo sucedido después es de triste recuerdo y de todos conocido: el Ministerio de Interior puso en marcha en el verano del 2012 el proceso para la liberación del torturador-secuestrador de Ortega Lara Josu Bolinaga, aduciendo que padecía una enfermedad terminal. Han pasado casi dos años y medio y ese individuo sigue disfrutando de la vida y de la libertad en su localidad natal de Mondragón. Luego fue la aplicación exprés por parte del Gobierno de Rajoy de la decisión del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de derogar la denominada Doctrina Parot. Se dijo en un principio que sólo afectaba a un terrorista. Luego salieron a la calle varias decenas, amén de violadores y delincuentes comunes.

Por eso produce literalmente asco y repugnancia oír a la vicepresidenta del Gobierno o al ministro de Interior decir en estos días que están en contra de la decisión de la Audiencia Nacional de poner en libertad a Santi Potros y que apoyan el recurso anunciado por la Fiscalía General del Estado. Este Gobierno hace ya tiempo que perdió toda credibilidad en esta cuestión, y por ello ha pagado y seguirá pagando en las próximas citas electorales. Este Gobierno del PP, con su presidente al frente, ha renunciado desde antes de que llegara al poder a la derrota total y absoluta de ETA, que, conviene recordar –sobre todo al ministro de Interior, que se nota a la legua que no domina la materia–, es algo más que un grupo de asesinos: es un proyecto político totalitario que nació en 1959 con un único objetivo: destruir España. Y con personajes tan nefastos como Zapatero, Rubalcaba o Pascual Sala, tan inanes y relativistas como Rajoy o tan ineptos como Fernández Díaz, poco a poco lo están consiguiendo.

Mientras que los terroristas y quienes siempre les han apoyado están felices y contentos con la marcha de los acontecimientos, las víctimas y muchos españoles con ellas asistimos a esos mismos acontecimientos con enorme tristeza. Porque, en el fondo, y cada día más en la forma, habrá que aceptar que ellos han ganado y nosotros hemos perdido. El drama es que por el camino se han quedado 857 vidas.

Ausencias significativas
Clemente Polo www.cronicaglobal.com  9 Diciembre 2014

La manifestación del pasado 6 de diciembre para celebrar el trigésimo sexto aniversario de la Constitución resultó bastante deslucida y no porque los elementos se pusieran precisamente en contra, porque el día, primer eslabón de un largo fin de semana, resultó frío pero soleado. Acudió poca gente a la convocatoria realizada por la Plataforma España y Catalanes, la misma asociación, si no me equivoco, que la convocó en años anteriores. En esta ocasión, sin embargo, casi todos partidos políticos y algunas asociaciones constitucionalistas decidieron que sus líderes tenían cosas mejor de las que ocuparse ese día, y en lugar de movilizar a sus bases celebraron la efeméride por separado bien ese día bien unos días antes. Que toda esta exhibición de desunión ocurra a 18 meses del plazo fijado por Mas para alcanzar la independencia resulta no sólo sorprendente, por su carácter suicida, sino imperdonable porque demuestra que son políticos de cortas miras, incapaces de mostrar unidad ante la amenaza declarada de secesión.

Pese a la falta evidente de medios, la menguada manifestación llegó como estaba previsto hasta la Plaza de San Jaime donde la voz firme de Dolores Agenjo, la profesora y directora del Instituto Pedraforca de Enseñanza Secundaria de Hospitalet que resistió las presiones del Gobierno de la Generalidad y mantuvo cerradas las puertas de su centro el pasado 9 de noviembre para impedir la ilegal consulta, leyó un manifiesto que casi ningún medio ha recogido en sus páginas, reclamando el apoyo a la Constitución. Aunque sólo hubiera sido por haberle rendido un merecido homenaje a esta menuda profesora tendrían que haber estado allí quienes dicen estar a favor de la Constitución y defienden las raíces hispánicas de Cataluña. Con algunos destacados miembros de una asociación cuyos líderes estuvieron ausentes, he cruzado algunos ácidos mensajes, cuando en respuesta a uno mío donde constataba que "faltan muchos constitucionalistas en Urquinaona", se me explicaba que no tenían el don de la ubicuidad y estaban muy ocupados haciendo turnos en una caseta para informar de los objetivos de su asociación plantada en Plaza Cataluña, apenas a unos centenares de metros de la cabecera de la manifestación. ¡Será que no hay más días a lo largo del año para montar una caseta informativa! La verdad es otra: no fueron porque quisieron dejar claro a las asociaciones que convocaron y acudieron a la manifestación su aversión a cualquier organización no controlada por ellos.

Pero más grave me ha parecido incluso que algún miembro de estos partidos y asociaciones ausentes hayan confesado que la bandera constitucional, después de 36 años de aprobarse la Constitución, todavía les produce desasosiego y malestar irrefrenable. De ahí que pretendan, supongo, abrir la Constitución para cambiar la bandera -la republicana dicen que no termina de convencerles- y ya puestos a cambiar cositas, ¿por qué no la ley electoral para combatir la desafección de los ciudadanos y la estructura territorial para propiciar el encaje de Cataluña en España? Como argumentaba en mi artículo '¡Larga vida a la Constitución!', publicado el 6 de diciembre en el diario Expansión, se trata de una cortina de humo porque los problemas a los que apuntan los ciudadanos españoles cuando se les pregunta, ni los ha creado la Constitución ni los resolverá una reforma constitucional.

La genealogía de estas propuestas resulta asimismo inquietante porque provienen del entorno del PSC, el partido que lideró el anticonstitucional proyecto de Estatuto de 2005, causa de casi todos los problemas posteriores que padecemos los catalanes que defendemos la Constitución, sin excluir su reforma. También, porque durante los gobiernos tripartitos que presidieron Maragall y Montilla se hizo caso omiso y se incumplieron los decretos de enseñanzas mínimas de 2006, unas normas estatales tímidas que simplemente pretendían que se destinaran tres horas semanales a la enseñanza de la lengua y la literatura castellanas en los ciclos de Primaria en las escuelas de Cataluña. Y porque, asimismo, aprobaron durante esos años leyes para sancionar a los establecimientos que no rotularan sus nombres en catalán y se permitió que algunas Universidades catalanas, como la de Barcelona, exijan el nivel C a los candidatos para concursar a plazas, impidiendo de manera efectiva que el resto de españoles pueda competir en igualdad de condiciones. Montilla tiene en su debe, además, el haber promovido una campaña feroz para desacreditar al Tribunal Constitucional antes de emitir su sentencia sobre el Estatuto y el haber patrocinado y organizado la manifestación en contra de dicho Tribunal, con apoyo de Muriel Casals, presidenta ya de Omnium Cultural, tras publicarse la sentencia que confirmaba lo que a muchos nos parecía obvio: que algunos artículos del Estatuto de 2006 eran pura y llanamente inconstitucionales.

Para concluir, el PSC ha exigido, y hasta donde sé sigue haciéndolo, blindar las competencias lingüísticas y culturales, alcanzar una financiación asimétrica para los catalanes en negociación bilateral con el Gobierno central -inconcebible en un partido que se dice socialista-, y realizar una consulta negociada con el Gobierno español para decidir si Cataluña quiere o no seguir formando parte de España. Todos estos disparates han provocado una fractura en la sociedad catalana y dentro del propio partido, hoy una sombra de lo que fue hace dos décadas. Como socialdemócrata, no pienso volverle a votar mientras sus dirigentes no se retracten de los disparates políticos y jurídicos que perpetraron en los siete años de gobiernos tripartitos y destierren de su ideario el blindaje de competencias, la financiación asimétrica y la realización de una consulta como si Cataluña fuera una colonia. Si es para esto para lo que quieren su estado federal, me tendrán enfrente.

El caso de la ex Yugoslavia
¿Un dividendo económico de la independencia?
Mikel Buesa Libertad Digital  9 Diciembre 2014

Uno de los argumentos centrales del programa nacionalista por la independencia es la promesa de una elevación del nivel de vida para los habitantes del nuevo Estado, de un dividendo económico de la independencia. Así se vio hace unos meses en la campaña del Partido Nacional Escocés y en las más lejanas del Partido Quebequés y del Partido Nacionalista Vasco, esta última con ocasión de la promoción del Plan Ibarretxe. Y así se ha visto en la emprendida por los partidos catalanes que promueven el referéndum independentista. Esta última, según un sondeo que acaba de publicar La Vanguardia, ha tenido un nada despreciable eco entre los ciudadanos, de manera que un 43 por ciento de ellos cree que la secesión de Cataluña mejorará su bienestar, mientras que sólo un 24 por ciento considera que vivirá peor a partir de ella.

A la idea del dividendo económico de la independencia se han opuesto numerosos trabajos de carácter prospectivo, basados en la estimación del impacto que los cambios institucionales derivados de la secesión –principalmente, el aislamiento internacional que tal ruptura puede provocar al separar a las regiones afectadas de los acuerdos de integración europeo o norteamericano, así como de las Naciones Unidas, la Organización Mundial del Comercio y otros grandes organismos internacionales– sobre los flujos comerciales y la actividad económica, así como sobre los ingresos y gastos públicos o sobre la política monetaria y cambiaria. También, dentro del campo de la economía de la secesión se cuenta con un elenco suficiente de estudios en los que se han medido las consecuencias de la aparición de fronteras, tras los procesos separatistas, sobre el deterioro de la intensidad de las relaciones comerciales entre las nuevas naciones antes unidas. Sin embargo, no se disponía hasta ahora de investigaciones acerca del impacto global de las secesiones sobre el crecimiento económico de los países surgidos a partir de ellas. Este hueco ha venido a ser cubierto, recientemente, por un artículo académico de los profesores de la London School of Economics Andrés Rodríguez Pose y Marko Stermšek.

Merece la pena detenerse en esta última aportación, en la que se toma en consideración la experiencia de las ocho repúblicas en las que se dividió Yugoslavia entre 1991 y 2008 para analizar los factores que incidieron sobre su crecimiento económico. Lo primero que cabe destacar es que la desintegración de Yugoslavia condujo a un severo retraimiento de las economías de todas sus repúblicas y provincias autónomas, de manera que su Producto Interior Bruto por habitante experimentó un retroceso durante la primera mitad de la década de 1990 –que, en los casos de Vojvodina, Kosovo y Montenegro, se extendió prácticamente hasta el comienzo de los años 2000–, recuperándose posteriormente con una extraordinaria parsimonia, de manera que, a la altura de 2011, su nivel sólo se había restablecido en Eslovenia –donde la depresión había sido menor y desde 1999 la cifra del PIB per cápita superó a la de 1990– y en Croacia y Macedonia –donde tal logro se demoró hasta el segundo quinquenio del 2000–. En todos los demás casos, el tamaño de las economías es actualmente más pequeño que hace un cuarto de siglo, cuando comenzaron los procesos independentistas.

Pero, más allá de esta constatación –que, por otra parte, ha supuesto no sólo una enorme pérdida de bienestar para los yugoslavos, también un importantísimo retroceso de su nivel económico con respecto al de los demás europeos–, lo más relevante de la investigación de Rodríguez Pose y Stermšek es su indagación acerca de los factores económicos y políticos que han determinado el crecimiento de las economías en las ocho repúblicas de la antigua Yugoslavia. Para ello se han valido de técnicas econométricas que han aplicado a una serie de datos, referidos al período que media entre 1955 y 2011, sobre el nivel de desarrollo regional, los factores relacionados con la independencia –incluyendo elementos como las guerras civiles, las sanciones internacionales y el desarrollo de la democracia– y un conjunto de variables estructurales con las que se contempla la evolución de la población, la estructura productiva, la apertura comercial exterior y la fragmentación étnica.

Los resultados obtenidos son muy interesantes y muestran, en primer lugar, que "la secesión no tuvo ninguna incidencia en los resultados económicos sucesivos de las nuevas repúblicas independientes que emergieron de la antigua Yugoslavia". No hay, por tanto, un dividendo económico de la independencia. Sin embargo, que el hecho de la independencia careciera de relevancia para el crecimiento de las economías yugoslavas no significa que el proceso que condujo a la independencia no la tuviera. Tal proceso estuvo marcado, en varios de los casos, por el conflicto bélico y las sanciones internacionales, factores ambos que, en el trabajo que comento, aparecen negativa y significativamente relacionados con el desempeño de las economías. Otras variables relevantes para este último, como es habitual en los modelos de crecimiento, fueron la evolución de la población, el nivel económico de partida y el grado de apertura comercial de los nuevos países.

De todo ello deducen Rodríguez Pose y Stermšek que el caso de las repúblicas yugoslavas pone de manifiesto que, más que la secesión, lo relevante es la manera como ésta se configura. Señalan los autores:

En los casos en los que la secesión sucedió sin conflicto real y sin alteración significativa de los vínculos socioeconómicos previos con el resto del mundo, la secesión no ha tenido ningún impacto económico notable en el rendimiento económico resultante.

Por el contrario, añaden, cuando la secesión se logra por el conflicto y la alteración de los patrones de comercio preexistentes, todos los involucrados en el proceso sufren.

Y, proyectando esta experiencia del este europeo hacia las pretensiones independentistas en las regiones desarrolladas de Europa, como Cataluña o Escocia, advierten así a los políticos que las alimentan:

Un divorcio amistoso no entregará un dividendo de la independencia (…), [pero] un divorcio amargo, por el contrario, es probable que tenga consecuencias económicas negativas de larga duración.

ETA ha triunfado con su ayuda
Blas Piñar Pinedo www.latribunadelpaisvasco.com  9 Diciembre 2014

ETA ha triunfado no sólo por haber logrado un poder político inmenso y por haber conseguido la legitimación de su terror sino, sobre todo, por haber desarticulado la rebeldía antiterrorista, no solo en el País Vasco sino en el resto de España. En ambos casos, no sólo en la mayor parte de la sociedad civil –enferma tras años de embrutecimiento moral de los ciudadanos- sino también en nuestras instituciones de todo tipo –corrompidas hasta el tuétano-. Cualquier ciudadano te habla sin rubor de la ventaja que supone que los asesinos no maten, tengan cargos públicos y se paseen por las calles con tal de que no nos maten. Efectivamente, nuestra crisis es moral.

Es fácil explicar lo que ocurre, pero hay que dar un paso más. El que muchos no quieren dar porque que exige la autocrítica que tanto necesitamos, exige dar la razón a quienes fueron condenados como no demócratas durante años porque avisaron de lo que vendría, exige reconocer las profecías de los pocos que con valentía vislumbraron hace ya muchos años dónde acabaría este sistema del 78…

Porque si ETA tiene poder institucional, si se permite que se haga apología del terror en sede judicial, si se otorga un poder económico inmenso a los asesinos, si se permiten tantas cosas a los enemigos de España es porque alguien ha decidido que sea así. Desde el principio hay demasiados intereses en tener a la banda asesina compuesta de marionetas al servicio de la destrucción de España. Eso es el núcleo de la repugnancia que produce ETA: no sólo sus crímenes y su apología sino el apoyo de tantos que directamente se benefician o juegan a beneficiarse de esta mafia asquerosa. Y no me estoy refiriendo a los diversos nacionalismos –que también, evidentemente-, sino a esos juegos de servicios secretos nacionales o internacionales, a esos intereses económicos, a esos imbéciles que confunden el precioso y riquísimo País Vasco con una falsa Palestina masacrada y oprimida, a esos que silencian lo que ocurre y a esos que, en fin, se benefician de muchas maneras de la existencia de ETA, mate o no.

Esa repugnancia no sólo la provoca los crímenes con resultado de muerte, sino el ambiente de terror que ya vuelve gracias a nuestras corruptas instituciones, en forma de una presión terrible para quien no puede bajar a comprar el pan o tirar la basura sin miedo. Ese es el asco que produce ETA: no sólo los terribles asesinatos que hemos visto, sino todo lo que no solemos ver: la persecución y la amenaza, la chulería, la prepotencia, la llamada para advertir, el espionaje en la calle, el insulto. Eso que solo se sabe cuando uno se interesa por saber de qué va esto del terrorismo. Eso, que a tantos les parece que no es importante, que son cosas de chiquillos “borrokas” o consecuencia de un terrible conflicto secular.

El asco lo provoca la ETA, pero no la ETA como tal –que lo provoca-, sino ese apoyo que reciben de todo un proyecto para mantener a España de rodillas y ese proyecto hoy lo dirige Rajoy. A la chusma alguien la dirige y la controla y la permite existir. ¡A ETA le importa un pimiento el País Vasco! ¡ETA es un proyecto contra España! ETA es parte del apaño que padecemos y por eso se comprende que las instituciones políticas y judiciales acaben por excarcelar a decenas de salvajes criminales como el autor del atentado de Hipercor -21 muertos-, la pasada semana. Francisco José Alcaraz lo ha dejado claro, una vez más: "lo que sentencia la Audiencia viene decidido desde Moncloa".

He ahí el drama. Nadie quiere reconocer esta verdad: que ETA vive de España contra España porque interesa a los enemigos de lo que España significa, que desgraciadamente hay muchos y los peores están dentro, hasta en los sitios más inesperados, dentro de las propias instituciones del Estado. Despierten, ETA son ellos y ustedes les han votado muchas veces. Sí, ETA ha triunfado con su ayuda.

****************** Sección "bilingüe" ***********************

Los buitres de ETA
Javier Caraballo El Confidencial  9 Diciembre 2014

Los ojos de la asesina han conectado la historia. Surge al principio y vuelven muchos años después para convertir la historia en circular. La primera vez que los vio, Rosa Rodero le dijo a su marido que parecía imposible que una mujer así, con unos ojos así, pudiera ser una terrorista. “¡Cómo una mujer con estos ojos, tan guapa, puede estar metida en estas cosas!”. Su marido, Joseba Goikoetxea, que era sargento de la Ertzaintza, había llevado a casa algunas carpetas de su trabajo y en una de ellas estaba la foto de Carmen Guisasola, una de las dirigentes del comando Vizcaya.

Goikoetxea buscaba a Carmen Guisasola para detenerla y la banda terrorista buscaba al sargento para matarlo. En medio de esa búsqueda, la belleza de unos ojos como un grito de incomprensión, la mirada aturdida de lo inexplicable. En 1993, Joseba acompañaba a su hijo a la ikastola cuando le salieron al paso sus asesinos. La noticia decía: “Joseba Goikoetxea Asla, de 42 años, sargento mayor de la Ertzaintza, militante del PNV y uno de los hombres fuertes de la policía vasca, fue tiroteado a bocajarro por un joven cuando acompañaba al colegio en su automóvil a uno de sus hijos, que resultó ileso”.

A Carmen Guisasola, como dirigente del sangriento comando Vizcaya, la detuvieron por haber integrado varios comandos de ETA entre 1982 y 1989 y fue condenada en 1994 a decenas de años de cárcel por participar en cuatro asesinatos: un comerciante, un policía municipal, un marinero y un sargento de la Guardia Civil. Hace dos semanas, el 27 de noviembre, Guisasola dejó la cárcel después de haber cumplido 24 años. Después de la prisión, después del arrepentimiento, se reencontró con la viuda del ertzaina que asesinó ETA. Y Rosa Rodero, al verla, se acordó de los ojos, de la fotografía que vio sobre la mesa cuando le contó a su marido que esa mujer, que esos ojos, no podían ser de una asesina.

“Por los ojos te he reconocido”, le dijo la viuda a la etarra cuando se vieron, veinte años después, en uno de los programas de reconciliación que propicia la ‘vía Nanclares’. Ella, la presa etarra, reconoció que para el obtener el perdón no es suficiente el arrepentimiento, porque el daño está hecho. Por eso, Guisasola reniega de ETA y pide una autocrítica general de la izquierda abertzale para concluir que el terrorismo nunca tendría que hacer existido. Piensa que no puede haber justificación alguna ni borrón y cuenta nueva. Porque “hay que ser mucho más valiente para salir de ETA que para entrar”.

¿Quién, fuera de ese círculo que encierran los ojos de la etarra, está legitimado para emitir un juicio distinto del de la víctima? ¿Quién puede considerarse autorizado para hablar del perdón de las víctimas? Por supuesto que no todas las historias de ETA, que no todos los asesinos de ETA, no todos los cientos de crímenes cometidos por esa banda terrorista tienen el final de esas dos mujeres, no se cierran con ese círculo novelesco de los ojos de la asesina, pero esa experiencia sirve bien para detenernos un momento en la desmesura continua que se vierte en España sobre el final de la banda.

Hay que detenerse para alertar que hay quien quiere incendiarlo todo, continuamente, en un bando y en el otro. Y que no hay que participar ni dejarse confundir por unos o por otros. No dejarse provocar por los chulos que nos desafían al amparo de la banda terrorista con la burla continua de las víctimas, pero tampoco hay que dejarse guiar por los radicales que, en el otro extremo, propagan la alarma diaria con una imagen inventada de excarcelación masiva de los presos etarras.

Son buitres. Unos y otros son buitres y hay que verlos como buitres sobre las víctimas. Que nadie se confunda. La crítica severa de las últimas decisiones de la Audiencia Nacional, cuando ha excarcelado a un grupo de sangrientos etarras, sin esperar siquiera a que el Tribunal Supremo unifique doctrina sobre la acumulación de las penas que han cumplido esos asesinos fuera de España; la repudia a esa excarcelación no puede salirse nunca de los límites de las disputas propias de un Estado de derecho.

Lo que hacen los buitres es aprovechar esas decisiones judiciales para alarmar con una excarcelación masiva que no existe. Son esos mismos que no se detienen cuando, para criticar a Podemos, utilizan a las víctimas de ETA, y pintan sus periódicos con celdas abiertas y una llave de Podemos en la puerta de la cancela. Son buitres.

El final de la banda terrorista tiene que conducirse por el perdón, como el de la etarra arrepentida Carmen Guisasola. El final de esta tragedia que hemos vivido, de este pasado sangriento, tiene que abrir las puertas al perdón y al arrepentimiento, que nada tiene que ver con la Justicia, con el cumplimiento de las penas dentro de los límites que marcan las leyes españolas y europeas.

¿Quién, fuera de ese círculo, si se produce, tiene autoridad para decir nada? Y para andar ese camino, que será largo, yo prefiero mirar los ojos de arrepentimiento de la etarra que dejó la cárcel hace dos semanas. Los ojos que encierran una historia de muerte, cárcel y perdón en la que no tienen cabida los buitres.

Cataluña
El villancico infantil del odio a España
Pablo Planas Libertad Digital  9 Diciembre 2014

En Cataluña acaecen extraños fenómenos que se digieren con suma naturalidad, como si lo excepcional fuera el pan de cada día en vez de una suma antológica del delirio. Son sucesos entre lo paranormal y lo parafascista, de tan extraordinaria naturaleza como intensidad y frecuencia. No de otra manera se puede explicar que un grupo de niños de entre diez y once años se dediquen a cantar villancicos en los que se desea a Mariano Rajoy "que es foti ja". O sea, "que se joda ya". También entonan los alumnos una estrofa en la que se declaran "hartos de pagar impuestos para que se los lleve Madrid". Criaturas...

Esto es lo que ocurre en un colegio religioso, privado y concertado de Manlleu, El Carme-Vedruna; que los niños montan la función de Navidad, los pastorets, y les sale una canción de La Polla Records, pues es a los críos a quien el presidente de la asociación de padres y madres imputa semejante letra, que, por otra parte, suscribe al cien por cien. Eso, alega el tipo, no tiene nada que ver con las enseñanzas que les imparten en el colegio, ni con la doctrina nacionalista, ni con el odio a España. Para nada.

Llueve sobre mojado, puesto que el curso pasado el citado colegio ya fue noticia por un vídeo en el que una clase entera de sexto de primaria agitaba banderas independentistas y cantaba en inglés que Cataluña quiere ser un nuevo Estado de Europa. La precocidad política de los niños (y niñas, claro) de este colegio es extraordinaria. Con sólo diez y once años ya disponen de conciencia fiscal, preferencias políticas y un lenguaje plenamente adulto. ¿Sabrán lo de los reyes?

Por mucho que algún padre (otros han puesto el grito en el cielo ante la pasividad de la directora del centro) reste méritos a la influencia de los maestros en la formación del espíritu (nacional) de los chiquillos, no cabe duda de que el cuerpo docente algo tendrá que ver con tales exhibiciones de ardor patriótico y pensamiento político. Los medios de comunicación también ayudan, así como las directrices pedagógicas de las últimas tres décadas, con la práctica erradicación de la lengua española en el sistema educativo y la caracterización del resto de España como un terreno abonado a todos los males, cualquier superchería y una improducitividad absoluta, según el canon fijado por el pujolismo en su definición del hombre andaluz.

Sea causa remota o efecto directo del 9-N, lo de El Carme-Vedruna no es una anécdota, sino el reflejo crudo de tres décadas de nacionalismo total. Que el espectáculo navideño no sea apto para menores no es precisamente el caso en Cataluña.

"Mi condena es eterna. Ver a terroristas aquí, en la calle, aunque hayan cumplido su pena..."
"En el salón tenía diecisiete fotos suyas, me parecía que así estaba conmigo". "En el salón tenía diecisiete fotos suyas, me parecía que así estaba conmigo". / MIKEL FRAIL
a. gonzález egaña | san sebastián El Correo  9 Diciembre 2014

Caty Romero, viuda de Alfonso Morcillo, sargento de la Guardia Municipal de San Sebastián asesinado por ETA hace 20 años, prometió a su marido que se quedaría en Euskadi en su memoria. Ahora se plantea volver a Extremadura, su tierra, para "recuperar una parte" de lo que la banda terrorista le arrebató

El 15 de diciembre de hace 20 años, el sargento de la Guardia Municipal de San Sebastián Alfonso Morcillo (Badajoz, 1956) fue asesinado por ETA en plena calle junto a su casa en Lasarte-Oria. Un disparo en la cabeza le dejó tendido en la acera en medio de un charco de sangre. Todavía con vida fue trasladado al hospital, pero no pudieron hacer nada por salvarle. Su viuda, Caty Romero, también extremeña, se quedaba sola en Euskadi, pero renunció a volver a su pueblo, Medellín, por mantener viva la memoria de su marido. Hoy planea su regreso sin una fecha concreta. "He tenido una condena de 20 años. Necesito recuperar todo o parte de lo que ETA me arrebató aquel jueves de diciembre de 1994". Caty todavía recuerda el mensaje que Alfonso dejó grabado la víspera en el contestador de su casa y que no llegó a escuchar hasta su regreso de Extremadura semanas después del entierro. "Cariño, hoy llego diez minutos más tarde", decía aquella voz de Alfonso, siempre tan "detallista", como ella le recuerda.

- Usted tomó la decisión de quedarse en Euskadi en memoria de Alfonso, pese a que su marido era lo único que le unía a esta tierra.
"Apoyo el acercamiento de los presos, pero que cumplan su condena. Yo también tengo que viajar 800 kilómetros para visitar la tumba de mi marido"

- Se lo prometí. Recuerdo que en la capilla ardiente, en el salón de plenos del Ayuntamiento, le dije: Vendrán mentiras, difamarán, dirán cosas terribles, pero yo estaré aquí para recordar lo buena persona y lo buen profesional que fuiste en la Guardia Municipal y en tu vida. Sabía, de años atrás, que cada vez que asesinaban a alguien luego se le difamaba. Y yo no estaba dispuesta a que eso ocurriera con Alfonso. Ahora, veinte años después he tomado la decisión de volver a mi tierra, a Medellín. Me voy. No tengo una fecha fijada, igual en un año. Me quedan por resolver flecos del trabajo en Covite, en el que he estado hasta el pasado septiembre. Necesito vender mi casa. Pero la decisión de marcharme está tomada. He tenido una condena de 20 años y necesito volver a recuperar todo o parte de aquello que perdí y que ETA me arrebató aquel 15 de diciembre de 1994. A él no le voy a poder recuperar, pero le tendré allí porque su sepultura está en Medellín (Badajoz).

-¿Cómo ha sobrellevado la vida sola y tras un trago tan duro?
- Fui a Medellín para enterrar a Alfonso, pero a los veinte días regresé a Lasarte-Oria. Sentía que aquél no era mi lugar. Que donde tenía mis recuerdos era en la casa en la que viví cuatro años con él. Necesitaba volver, quería estar con sus recuerdos. Quería oler la ropa y que ese olor no se fuera nunca. Dejé durante meses y meses la ropa colgada hasta que se perdió el olor... En el salón tenía diecisiete fotos de Alfonso, me parecía que así estaba conmigo. Conservo su cartera y la última bolsita que me dieron en el hospital con sus efectos personales, con su alianza, su boli... Fue todo muy duro. Los tres primeros meses me refugié en mi casa y no salí. Recuerdo que el primer día en Lasarte-Oria al regresar de Medellín, puse el contestador y escuché una voz que decía: "Cariño, hoy llego diez minutos más tarde". Era un mensaje de Alfonso del día anterior. No lo había escuchado y fue muy impactante. Me quedé pensando: ¡Qué diez minutos, si no vas a llegar nunca! (Su voz se entrecorta y no aguanta el llanto)

-¿Qué recuerda de aquel 15 de diciembre de 1994?
- La noche anterior, mientras estudiaba 'Romano' (cursaba Derecho tras aprobar el acceso de mayores de 25 años), me comentó: "tengo la sensación de que voy a morir". Aquello me impactó. No sé por qué tenía ese pensamiento. A la mañana me dio un beso y me dijo: "Nos vemos al mediodía". A los quince minutos sonó el telefonillo. Pensé que no era para mí porque yo no conocía a nadie en el barrio. Volvió a sonar y a la tercera contesté. Una voz me dijo si podía bajar porque mi marido se había mareado y estaba tirado en la calle. Llovía. Con el pijama y un anorak que me puse encima, no sé ni cómo bajé los cuatro pisos hasta la calle. Cuando le vi tenía la cabeza en un charco de sangre, cerca de un bordillo y pensé que se había mareado y se había golpeado allí mismo. Le agarré la mano, me senté en el suelo. Veía que estaba rodeada de gente pero nadie se me acercaba, me extrañó. Tardé mucho en enterarme que había sido un atentado. Empecé a ver algo raro cuando la Ertzain­tza puso un cordón de seguridad. Pensé: ¿para una caída acordonar la calle? Me pareció raro. Se lo llevaron en ambulancia y a mí me metieron también en otra. El recorrido se me hizo interminable. Al llegar a la Residencia, estaba el alcalde Odón Elorza, el jefe de la Policía Municipal, Mikel Santamaría, y fue un compañero quien se me acercó y me dijo: "Acaba de fallecer, ha sido un atentado de ETA". Pensé: ¿un atentado, nosotros?

"No tenía a nadie"
-¿En quién se apoyó? ¿Conocía a alguien en Lasarte-Oria?
- La única amistad que tenía eran otros compañeros de Alfonso y ninguno era de Lasarte-Oria. No tenía a nadie, a ningún amigo. He pasado mucho tiempo sola.

- ¿Tenía trabajo o alguna ayuda?
- No tenía nada. Económicamente, me quedó muy poquita pensión porque yo era la segunda mujer. No llevaba más de cuatro años en Euskadi cuando le mataron, todavía estaba en un momento idílico de la relación. Solo llevaba dos años casada. Salí adelante con la indemnización del Ministerio de Interior, que esa sí que corresponde a la viuda legal. Con ese dinero pude comprar la vivienda.

-¿Qué le había traído a Euskadi?
- Vine de vacaciones a conocer San Sebastián. Yo había estudiado Magisterio y, casualmente, un verano había dado clases particulares en Medellín a unos niños que andaban un poco flojillos en los estudios. Resultaron ser los hijos de Alfonso. Al final del verano, cuando me vino a pagar, le dije que eran 2.000 pesetas y recuerdo que me respondió: "¡Qué barato cobráis aquí!". Me preguntó si conocía San Sebastián y le expliqué que iba a ir a ver a una hermana que entonces vivía en Beasain. Un 16 de septiembre del 1990 viajé a Donosti por primera vez, y ya no me fui.

-¿Tras el atentado, las instituciones le echaron un cable en algún momento? ¿Tuvo fuerzas para llamar a algún sitio?
- Llamé a su empresa, al Ayuntamiento. Les pedí ayuda. Lo único que me ofrecieron en aquel momento fue limpiar colegios.... (llora de nuevo, no puede seguir).
- ¿...?
- Me daba mucha pena, porque cuando iba a limpiar los colegios pensaba: Si yo podía estar dando clase y estoy aquí. Pero no había otra cosa. Previamente fue peor, porque estuve en ayuda domiciliaria, en atención a mayores, y lo llevé muy mal. No estaba preparada para ese trabajo. Tras la detención de Valentín Lasarte, en el juicio se le condenó a pagar una indemnización, pero se declaró insolvente. En el año 2000, con la Ley de Víctimas aprobada por el Gobierno central, el Estado se hace responsable del pago de la indemnización.

"Prometí a Alfonso que me quedaría en Euskadi en su memoria. Fue muy duro. Necesitaba estar con sus recuerdos, oler su ropa. La dejé colgada hasta que perdió el olor"
-¿Cuándo remonta su situación laboral?
- Con la creación de Covite, la asociación de Víctimas del Terrorismo del País Vasco. Los primeros años éramos voluntarias, no se podían hacer grandes cosas, pero Cristina Cuesta dijo que yo era la viuda que menos ayudas tenía en su pensión y decidieron contratarme a media jornada hasta que hace dos años y tras una baja de dieciocho meses por depresión dejé Covite el pasado septiembre. En estos 20 años no he podido dejar de asistir al psiquiatra, la última sesión la he tenido hace diez días. En eso me ha ayudado el Gobierno central, a través de la Fundación de Víctimas.

-¿Su entrada en Covite fue en cierto modo su refugio?
- Nos empezamos a reunir en el año 98 cuando la tregua de ETA, nos sentimos con fuerza para salir y dar la cara y ha sido mi refugio. Le debo muchísimo a Covite. La gente que hemos estado en el colectivo somos las que hemos vivido aquí. A mí me han reconfortado mucho las víctimas. Al ver otras tragedias me di cuenta de que yo no era la única. He relativizado todo mi sufrimiento al conocer a todas esas víctimas. Me han aportado muchísimo.

"Elegí la opción difícil"
- ¿En algún momento se ha arrepentido de no volver a su tierra en aquel momento tan dramático?
- He de decir que no es lo mismo ser víctima en el País Vasco que fuera de aquí. Convivir, estar cerca, ver a terroristas aquí en Lasarte-Oria, aunque hayan cumplido su pena... La condena mía es eterna, a mí nadie me redime. Yo podía haberme ido y haberme refugiado con los míos y quizás me hubiera dedicado a mi profesión, sin el problema del euskera. Hubiera sido mucho más fácil, pero elegí la opción difícil. Ya me dijo mi madre que me iba a pasar factura y así ha sido. Pero no me arrepiento, he conocido a tanta gente que sería arrepentirme de las buenas historias que me llevo de aquí. A mí es que esta tierra me encanta. Me gustaría poder mantener mi casa aquí...

-¿Siente odio hacia los responsables del asesinato?
- No, no. Es que no hubiese podido vivir. No les guardo rencor, que Dios les perdone, pero no les voy a guardar rencor porque la que me haría daño soy yo. Yo apoyo el acercamiento mientras cumplan su condena. Y eso que yo también tengo que hacer 800 kilómetros, pero para visitar la tumba de mi marido.

- ¿Qué balance hace de estos años?
- La Justicia me ha reconfortado porque hay dos condenados, Valentín Lasarte y García Gaztelu, aunque me queda la pena de que absolvieran a Karasatorre. Pero ante todo las víctimas han sido como mi familia. Han seguido reclamándome hasta cuando he estado de baja. Siempre he procurado animarles cuando me contaban sus cosas, el objetivo era que vieran la vida con optimismo, aunque yo estaba más hundida que ellas.

- ¿Cuando regrese a Extremadura seguirá apoyando a las víctimas?
- Allí va a ser más difícil, pero seguiré peleando por su memoria. Sigo, de hecho, con muchas dificultades luchando para que le hagan un homenaje a Alfonso en Medellín. En 20 años no ha sido posible a pesar de que hay un acuerdo de pleno en el que se decidió poner su nombre a una calle. La excusa es que hay una calle puesta en un plano donde no hay ninguna casa.

- ¿Se sigue preguntado por qué ETA eligió a Alfonso?
"La noche anterior al atentado me comentó: 'Tengo la sensación de que voy a morir'"
- Estuve esperando la carta de ETA durante días. 'Egin' la publicó un mes después del atentado y decía que le asesinaban por la relación que mantenía con la Guardia Civil. Alfonso mantenía contacto con todos los cuerpos de seguridad, estaba ocupado de un trabajo de cooperación, hay que recordar que la Ertzaintza se estaba desplegando entonces en Donostia y él mantenía relación con todos. Se publicó que estaban investigando la presencia de topos de ETA en la Guardia Municipal. Lo sacó a la luz Gregorio Ordóñez, algo que, por cierto, a mi marido no le gustó nada porque era una investigación que no tenía que darse a conocer. No creo que ese tema influyera. Los tres terroristas no le conocían, recibieron un encargo y ya está.

-¿Se ha sentido arropada durante estos 20 años?
- Muy pocas personas se me han acercado alguna vez. No he hecho vida en Lasarte-Oria, yo iba todos los días a trabajar a San Sebastián y no me relacionaba nada. Salía con la gente de Covite. Trabajo y casa, y no he hecho otra vida. Ahora es cuando me estoy empezando a relacionar. Este año y medio último, durante el tiempo de baja por depresión, es cuando he empezado a salir por el pueblo.

- ¿Cuáles son sus planes de futuro en Extremadura?
- Me encantaría poder ejercer mi profesión de profesora. No he podido hacerlo aquí por el euskera, pero quizás tenga ahora la oportunidad de hacerlo en mi tierra.

-¿La situación de final de la violencia de ETA ha influido en su decisión de marcharse?
- No. Los tiempos más duros del terrorismo han pasado, pero lo cierto es que han sido problemas laborales.

"Soy profesora; me encantaría llevar mi testimonio a las aulas"
-¿En algún momento el Gobierno vasco le ha propuesto tomar parte en la iniciativa de llevar el testimonio de las víctimas a las aulas?
- Hace un mes me han llamado para recoger el testimonio para que quede en el Instituto de la Memoria. He tenido mis dudas sobre si participar o no en el proyecto. No tanto por no dar mi testimonio sino por el uso que pudieran hacer de él. No soy de las personas a las que les ha costado contar su vida, al revés, me ha hecho sentirme mejor contándolo que guardándomelo. Pero me gustaría que quedara de alguna manera registrado qué uso se va a hacer de ello. Les he transmitido que no iba a participar en un tema de estos si luego sirve para poner mi testimonio al lado de la historia de una víctima policial –que también lo puede ser y no lo discuto–, para que dé la sensación de que al mío se le ha asesinado porque ha habido violencia policial antes. Sería injusta con Alfonso, una persona que ha sido tan correcta, tan profesional. Se puede preguntar a cualquier compañero en la Guardia Municipal.

"Mi condena es eterna. Ver a terroristas en la calle aunque hayan cumplido su pena..."
-¿Pero le gustaría ir a las aulas a contar su testimonio?
- Durante esa conversación se me habló de la posibilidad de llevar los testimonios a las aulas y les dije que estaría encantada. Si hay algo que me gusta a mí es el contacto con los chavales.

- ¿Le molesta que el Gobierno vasco haya diseñado un plan para arropar a los presos que hagan un recorrido autocrítico? ¿Echa en falta que el Ejecutivo se ocupe más de las víctimas?
- Me da tristeza lo que ha hecho el Gobierno Vasco. Durante años, con cualquier reclamación o petición que he tenido que hacer desde Covite, no he visto una gran atención para resolver los temas, y mucho menos si era para pedir ayuda en el terreno laboral para alguna víctima. De todos modos, creo que lo de los presos también va a ser de cara a la galería.

-¿Le gustaría decirle algo a la cara a alguno de los responsables del atentado?
- No. Nunca participaría en un encuentro con terroristas. No tengo esa necesidad. Yo he pasado mucho. ¿Qué me iba a aportar? En esta vida ya, después de 20 años, lo que tengo que intentar es sufrir lo menos posible, quedarme con el recuerdo, la memoria. Muchas veces lloro por la soledad, pero no voy a hurgar en la herida.

Galicia Condenados a 11 y 3 años miembros de Resistencia Galega por atentar en Vigo en 2012
Están acusados de colocar tres artefactos explosivos que causaron daños por más de 11.000 euros
EFE La Voz  9 Diciembre 2014

La Audiencia Nacional ha condenado a 11 años de cárcel a Héctor José Naya y a sendas penas de 3 años a Xurxo Rodríguez y a Diego Santín por la colocación en agosto de 2012 de tres artefactos explosivos en unas instalaciones de radio y televisión en el monte Sampaio, en Vigo, uno de los cuales explotó causando desperfectos.

La sección primera de la Sala de lo Penal considera probada en su sentencia la participación de los tres en estos hechos que atribuye a Resistencia Galega, aunque uno de los magistrados, Ramón Sáez Valcárcel, ha emitido un voto discrepante con la condena a Naya por considerar insuficientes los elementos de prueba contra él.

A Héctor José Naya, la Sala le impone once años de cárcel por participación en organización terrorista y por la colación de artefactos explosivos, mientras que a Xurxo Rodríguez, al estar ya condenado por integración solo le impone tres años como autor material de la colocación de los artefactos y a Diego Santín otros tres años por colaboración con Resistencia Galega.

Para condenar a los tres, los dos magistrados que suscriben la sentencia -Javier Martínez Lázaro y Nicolás Poveda- se basan en las declaraciones inculpatorias de Diego Santín y Xurxo Rodríguez, quien en el juicio reconoció haber recibido la orden de la organización de realizar atentados mediante explosivos contra instalaciones a elegir por él.

Su relato, corroborado por las vigilancias policiales y documentos intervenidos a los acusados, permite, según la sentencia, «deducir en la más simple lógica humana la intervención de Héctor en términos de colaboración», ya que esas pruebas le sitúan en el interior del coche con el que se trasladaron él y Xurxo al monte Sampaio para colocar los explosivos.

Fotografías incriminatorias
En cuanto a Santín, sus declaraciones inculpatorias, se ven reforzadas por fotografías que le fueron tomadas en los establecimientos en los que adquirieron la gasolina y la mecha para esas acciones «y la vigilancia que determina la entrega de la gasolina» en la casa de Xurxo.

Así, el relato de hechos probados establece que, a finales de julio de 2012, Xurxo Rodríguez recibió instrucciones para atentar en instalaciones con antenas de radio y de televisión y le propuso a Héctor José Naya que colaborara con él en la colocación de artefactos en las antenas instaladas en el Monte Sampaio.

A tal fin, Xurxo pidió a su amigo Diego Santín que se encargara de la compra del material explosivo y éste se lo entregó entre el 2 y el 3 de agosto, además de dejarle su vehículo, un Citröen Saxo, para desplazarse hasta el monte Sampaio.

El 3 de agosto, Xurxo dejó aparcado ese vehículo en las proximidades del domicilio de Héctor para después conducirlo hasta el monte con Xurxo y colocar los artefactos que finalmente no detonaron.

Daños cuantiosos
Ante ese fallo, confeccionaron un nuevo artefacto que esta vez estalló causando daños valorados en 11.197 euros y «ante la ausencia de noticias dando cuenta de la explosión», Diego Santín remitió a través de internet a diversos medios gallegos un comunicado escrito por Xurxo reivindicando el atentado.

Días después, el 4 de septiembre, Xurxo y Héctor viajaron a la localidad de Moaña y se dirigieron a la calle en la que se ubica la sede del PP «con la finalidad de llevar a cabo un atentado», lo que para el tribunal, a excepción de Sáez Valcárcel, refuerza las pruebas de la implicación de ambos en los fines terroristas de Resistencia Galega.

Colegio Carme Vedruna de Manlleu
Adoctrinamiento independentista en la escuela hasta en los villancicos
Varios padres acusan al centro de incluir proclamas a favor de la secesión de Cataluña en la tradicional representación navideña de 'Els pastorets'
Redacción www.lavozlibre.com  9 Diciembre 2014

Barcelona.- Un grupo de padres del colegio Carme Vedruna del municipio de Manlleu (Barcelona) han denunciado a través de las redes sociales el “adoctrinamiento” que sufren los alumnos este centro concertado, situado en la órbita de la escuela cristiana. La polémica se ha desatado después de que algunas familias constataran que una de las estrofas que los alumnos de 5º de primaria -de entre 10 y 11 años- tienen que cantar en la tradicional representación navideña de ‘Els pastorets’ incluye proclamas a favor de la secesión de Cataluña.

Tal y como recoge ‘El Periódico’, en una de las estrofas se aboga por la independencia porque están “hartos de pagar impuestos para dárselos a Madrid”, y se incluye un explícito mensaje al presidente del Gobierno: “Que Rajoy se joda ya”.

La estrofa en cuestión reza lo siguiente: “Estamos hartos de pagar impuestos / para dárselos a Madrid. / Queremos ya la independencia / se nos acaba la paciencia. / Que Rajoy se joda ya / queremos ser independientes. / Ea, pastores vayamos contentos / que nos espera nuestro Dios”.

Algunos de los padres destacan que su malestar no es de índole política, sino que responde a los criterios educativos empleados por el centro. “A mí no me importa que mi hijo sea independentista cuando sea mayor, si él considera que es la mejor opción para Cataluña, pero quiero que llegue a esa conclusión por sí mismo y no que se lo metan en la cabeza a los 10 años”, afirma uno.

Otra de las quejas es que consideran que el texto es ofensivo con otras comunidades. “¿Qué pensarían los responsables del colegio si en escuelas de Soria o de Burgos se hiciera cantar a los alumnos villancicos contra los catalanes?”, cuestionan. A su juicio, lo que se está haciendo en el Carme Vedruna es “una falta de respeto” hacia los alumnos, los padres (que pueden tener una ideología diferente) y los ciudadanos de otras autonomías. “Si el colegio permite que en los versos se introduzcan temas como la independencia, también se puede hacer referencia a otros asuntos controvertidos como el aborto, la homosexualidad o la inmigración”, insisten.

EL PRESIDENTE DEL AMPA Y EL CONCEJAL DE EDUCACIÓN LO JUSTIFICAN
El presidente del AMPA, Benjamí Nieto, en cambio, no lo ve tan grave. “Esos versos son un reflejo de la situación política actual, de lo que los niños ven cada día en la calle, y si ahora les damos importancia es por lo que estamos viviendo”, señala para justificar las proclamas independentistas incluidas en las canciones de los niños. Además, atribuye la autoría de los textos de las canciones a los propios alumnos, una posición que niegan los padres que han denunciado este caso.

Por su parte, el concejal de Educación de Manlleu, Àlex Garrido (ERC), indica que el texto está escrito “en clave de humor” y desde la “inocencia” de los niños. “No hay que darle más importancia, el año pasado ya se recitó un texto muy similar y no pasó nada”, apunta.

Tanto Garrido como Nieto critican que los padres hayan hecho público su malestar, en vez de haberlo tratado internamente y con discreción. “En lugar de acudir a las redes sociales y a los medios de comunicación tendrían que haber llevado sus quejas al AMPA y a la dirección del colegio, porque todo se puede discutir”, dice el presidente del AMPA. La directora del colegio, Assumpta Pomier, ha declinado hacer declaraciones sobre esta cuestión.

Se da la circunstancia de que esta escuela ya fue noticia hace unos meses por otro caso de adoctrinamiento independentista. Entonces, los alumnos de sexto de primaria editaron un vídeo para la asignatura de inglés en el que los estudiantes enarbolaban ‘esteladas’ y cantaban la siguiente canción: “Cataluña, corriendo hacia su libertad. Cataluña, un nuevo Estado de Europa. Cataluña, luchando por su futuro. Todo eso es lo que realmente queremos para Cataluña”.
 


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