AGLI Recortes de Prensa   Lunes 15  Diciembre  2014

Deflación, estancamiento y empleo basura
Roberto Centeno El Confidencial 15 Diciembre 2014

El gran farsante Mariano Rajoy Brey superó el pasado jueves todos los límites de la mendacidad y del cinismo. “La crisis es cosa del pasado”, afirmó con toda su barba. ¿Pero cómo osa decir eso, cuando acabamos de entrar en deflación? ¿Cómo osa, cuando llevamos cuatro trimestres estancados y con crecimientos irrisorios? Rajoy nos toma por imbéciles y no le falta razón, porque son muchos los que se han creído esta patraña. Llevamos seis meses consecutivos de IPC negativo, lo que significa que estamos en deflación, que es el peor de los escenarios económicos posibles porque destruye la riqueza de las familias, eleva los tipos de interés efectivos, aplaza las decisiones de compra y de inversión y, lo que es peor, al ser España un país superendeudado y reducirse los recursos para hacerlas frente, nos lleva a un “largo y obscuro valle de lágrimas”. Solo la faraónica subvención que supone la barra libre del BCE ha impedido hasta ahora el desastre.

En los últimos cuatro trimestres, el PIB a precios de mercado –único válido para medir la actividad económica– ha crecido tres al 0,4 % intertrimestral y uno al 0%, mientras que la tasa de crecimiento interanual a septiembre ascendía al 0,7%, menos de la mitad de la cifra del Gobierno y del Banco de España junto con el Instituto Nacional de Estadística, que llevan falsificando las cifras de Contabilidad Nacional desde 2007, y que calculan el PIB a precios constantes que sobrevaloran la realidad en el deflactor. A ver, Sr. Linde, ya que ahora va de “independiente” por la vida, ¿por qué en vez de mentir a los españoles as usual no les dice la verdad para variar? ¿Por qué no explica que la economía está estancada y además en deflación, o que, cuando se destruyen 28,5 millones de horas de trabajo, hablar de creación de empleo es un insulto? Es usted más farsante aún que Rajoy, porque al menos el de la barba tiene un motivo: engañar a los españoles para no sufrir un desastre electoral. ¿Pero cuál es el suyo?

Rajoy presumió también de que la afiliación a la Seguridad Social ha crecido en 400.000 personas en un año. Pero lo que no dice es que, como se trata de empleos basura con remuneraciones de 600 a 800 euros en su mayoría, su aportación a las arcas resulta irrisoria, poco más de 300 millones. En 2013 el déficit de la Seguridad Social ascendió a 18.000 millones de euros, y como el tema es insostenible, el Gobierno del PP ha reducido de tapadillo en 2014, y por primera vez en su historia, las prestaciones contributivas en un 3,1%, de las cuales un -1,5% las pensiones y un ¡-11 % la viudedad y la orfandad!, una auténtica salvajada. Un recorte que llegará al 20% en dos años porque no salen las cuentas, los ingresos caen en septiembre al -3,6 % y los pagos crecen al 2,2 %. Este es el futuro que ofrece Rajoy a 9,5 millones de pensionistas, para quienes la verdadera crisis está por llegar.

Y luego se le calentó la boca y en un alarde de mendacidad afirmó: “La repercusión económica y social ya se vive en los mostradores de los pequeños negocios o en los pedidos a proveedores, en las barras de las cafeterías o en las nóminas de muchos españoles”. Realmente alucinante. Lo dice la persona que ha subido o creado más de 85 impuestos, una carga fiscal confiscatoria y la mayor de toda nuestra historia. El que ha llevado la deuda pública a niveles imposibles de devolver. El que ha arruinado decenas de miles de esos pequeños negocios por falta de financiación y ha aplastado a impuestos, y que ahora resulta están felices. El que ha recortado brutalmente gasto social y reducido los salarios más que en cualquier otro país europeo. Estancamiento, deflación y la ruina de la juventud que vivirá entre el paro y el empleo basura serán la gran herencia de Rajoy y del PP.

Estancamiento: urge auditar la Contabilidad Nacional
Lo primero que debe tener en cuenta cualquier persona informada que quiera conocer la situación de nuestra economía es que la falsedad del PIB de España es absoluta. Las cifras oficiales están siendo manipuladas masivamente desde finales de 2007, momento en que el “independiente” BdE y el INE falsificaron la cifra de crecimiento del cuarto trimestre de 2007 para ayudar a Zapatero a ganar las elecciones. La falsificación es tan obvia y tan descarada que resulta un escándalo que Eurostat no haya auditado aún la Contabilidad Nacional. Sin embargo, al igual que hicieron en su día con Grecia, cuando la manipulación de sus cuentas era clamorosa, los burócratas de Bruselas han preferido mirar para otro lado.

Y en este tema tengo que volver a mencionar de nuevo al Gobernador del BdE, porque contra la mentira y la propaganda no hay más defensa que repetir la verdad una y otra vez. Resulta inaudito que presuma de actuar con “criterios estrictamente profesionales”. ¿A que no demuestra a los españoles su independencia diciéndoles la verdad sobre el PIB? ¿Qué tal si les explica cómo es posible que si el salario medio español es el 47% del alemán o 50% del francés, si comparamos el PIB per cápita, resulta que el de España es un 67% del alemán y un 71% del francés? ¿O cómo es posible que habiendo realizado la mayor subida de impuestos de toda nuestra historia, resulta que la recaudación fiscal en España como porcentaje del PIB es la que más ha caído en toda Europa?

¿O por qué el indicador sintético de la construcción está un tercio por encima del consumo aparente de cemento? ¿Por qué el indicador sintético de actividad en la industria está un 23% por encima del Índice de Producción Industrial? Y el no va más, porque representa los dos tercios del PIB: ¿cómo rayos el Índice de Actividad de Servicios está un 60% por encima de la cifra de negocios del sector servicios? ¿Cuál es el PIB de España medido con “criterios estrictamente profesionales”? Como ha demostrado aquí Juan Carlos Barba, el “PIB real sería en estos momentos un 21% menor de lo informado”. La actuación del BdE durante la crisis sería perseguible penalmente en cualquier país democrático por falsedad y grave incumplimiento de sus obligaciones.

Pero centrándome en 2014/2015, el Gobierno y sus secuaces basan sus optimistas previsiones en un sofisma: los precios del crudo y del gas y el tipo de cambio van impulsar nuestras exportaciones, el crecimiento y el empleo. Empecemos por los precios del crudo, del gas y de la electricidad, donde Rajoy está permitiendo a los monopolistas abusar de su posición dominante como jamás en el pasado. El resultado es que el precio al público en gasolinas y gasóleos ha caído la mitad de lo que debería y en gas y electricidad, cero. Y, sin embargo, el recibo del gas y el de la electricidad tendrían que bajar de un 30 a un 40 %. Y en cuanto a las exportaciones, el 90% va dirigido o a países o de la zona euro o con monedas que también se han depreciado respecto al dólar, y las exportaciones u obra civil en países productores caerán en picado, o sea, que por ahí nada o casi.

Y luego lo más importante: la economía se encuentra estancada. Los crecimientos del segundo y tercer trimestre fueron iguales, 0,4 %. Llamar a esto crecimiento es una golfada propia de mafiosos y de unos servicios de estudios (Funcas, BBVA, etc.) convertidos desde hace años en colaboradores necesarios en el engaño a todo un pueblo (afirmaron que no había ninguna burbuja inmobiliaria y que el sistema financiero era el más sólido de la galaxia). Y en el cuarto trimestre, con un deflactor del PIB que puede estar en -0,7 %, un saldo comercial negativo que superará los 5.000 millones de euros y con un indicador de actividad económica tan importante como el consumo de electricidad cayendo el -1 % en octubre y el -0,9 % en noviembre, muchas más trampas van a tener que hacer para ocultar esta bajada.

Pero el tema es aún peor: el indicador de confianza del consumidor que elabora el CIS ha acelerado su caída hasta un -11,8 % en noviembre, el indicador de confianza industrial cayendo y, lo que es más importante, el indicador PMI del sector servicios también en noviembre –el más importante de la economía–, sigue bajando desde agosto; esto no augura nada bueno para los meses venideros. La caída de estos indicadores ha sido hasta ahora el preludio de un desplome del PIB. Adicionalmente, tanto la Comisión Europea como el BCE realizaron el jueves una seria advertencia sobre la vulnerabilidad de la banca española (¡¡después de un rescate de 350.000 millones!!) cuyo volumen de créditos sigue contrayéndose, algo que se da de patadas con la supuesta recuperación.

Empleo tercermundista
Pero de todo lo dicho, nada absolutamente nada puede compararse con la destrucción del futuro de nuestros hijos y nietos, lastrados con una deuda imposible de devolver y con unas expectativas laborales tercermundistas. Lo primero que hay que entender en materia de empleo es que para afirmar que este se crea, es imprescindible que se incremente el número de horas trabajadas, porque si se crea empleo y se destruyen estas, lo que está sucediendo es otra cosa: se está repartiendo la pobreza. Que es lo que la ministra de Trabajo en un alarde de imaginación y miseria moral denomina “nuevo modelo de trabajo”. Carlos Sánchez explicó muy bien este fenómeno el pasado 29 de agosto. España había perdido en el segundo trimestre de 2014 28,5 millones de horas de trabajo respecto a la situación en el segundo trimestre 2013.

Por tanto, la primera conclusión es obvia: Rajoy y sus secuaces no están creando empleo, lo están destruyendo y repartiendo lo que queda entre más gente, que es algo muy diferente. Lo segundo es preguntarse ¿y cómo es que hay más empleos? Pues muy sencillo, destruyendo puestos de trabajo a tiempo completo y sustituyéndolos por otros a tiempo parcial. Si se destruye un empleo de 40 horas semanales y se crean dos de 10 horas, se han destruido horas de trabajo pero se ha creado empleo. Una estafa faraónica, pero habitual en estos mafiosos que nos gobiernan, como cuando dicen que bajan impuestos y los suben. Y es que hablan de creación de empleo como si fuera la misma clase que el que la crisis ha destruido, y ocultan la aterradora realidad de que el empleo que se está creando es temporal y con remuneraciones de miseria que ni siquiera respeta las leyes laborales.

Salarios de 600 a 800 euros son los más habituales. Denominar creación de empleo a esta basura tercermundista es simplemente una vergüenza. Y este es el gravísimo problema del que la gente parece no ser consciente. En materia laboral estamos derivando hacia una sociedad tercermundista y dual. Según los datos de la Agencia Tributaria, más del 60% de los declarantes de IRPF tiene ingresos netos inferiores a mil euros mensuales y subiendo, y de un 20% salarios inferiores a 500 euros/mes. Eso representa un desastre inimaginable para las próximas generaciones. Al lado de ellos, el sueldo medio de los dos millones de enchufados en el sector público es de 41.000 euros anuales, y miles de ellos con coche con chófer, despachos de lujo, secretarias y Visas oro. No puedo entender cómo la gente no reacciona ante este expolio sin precedentes. Y dual, porque al lado de una mayoría cada vez más empobrecida, la parte de renta en manos de unos pocos no para de crecer y es más elevada que nunca en el pasado.

Pero, eso sí, estos mafiosos del PP no han hecho distinciones entre clases sociales, excepto las oligarquías financiera y monopolista. Me contaba hace pocos meses el director de una escuela de ingeniería de Madrid que en la Universidad Politécnica que agrupa todas las ingenierías más arquitectura, cuyos alumnos no solo nos colocábamos todos al terminar la carrera con sueldos excelentes sino que teníamos hasta tres y cuatro opciones para elegir, a día de hoy el 50% no lo hace, por lo que muchos tienen que emigrar, y del 50% que encuentra trabajo, el 80% lo hace con sueldos medios de 1.500/2.000 euros. Este es el desastroso legado de la Transición en general y del PP y Rajoy en particular a las futuras generaciones. Que Rajoy afirme que está a punto de devolver a los españoles el nivel de bienestar que tenían antes de la crisis es un insulto inaceptable. Desde un punto de vista laboral, África empezará pronto en los Pirineos.

Antes de la llegada de Rajoy a la Moncloa no se podía ser virgen y puta a la vez, ahora sí.
Mariano Rajoy: “La crisis ya es historia del pasado”
Juan Vte. Santcreu. Periodista Digital  15 Diciembre 2014

El mensaje de Rajoy es tan contundente como imbécil: “La crisis ya es historia del pasado”. ¿Alguien conoce alguna historia del futuro?

A Mariano Rajoy le salen las raíces gallegas por todas partes, no se sabe si entra o sale, si habla del pasado o futuro, si es español o traidor… pero nosotros sí. En Masby tenemos certeza que en la historia de Rajoy todo es felonía: ha traicionado a sus votantes, a los españoles y a España. Y también a los afiliados del PP, y si no se sienten traicionados, estos tienen un problema. Y muy gordo. ¡¡Ojito que estoy hablando de un traidor!! Todos los que han necesitado el apoyo de Rajoy han recibido la misma respuesta, “Sé fuerte”… Eso mismo les dirá a los afiliados del PP cuando estén inmersos en la mierda, “sed fuertes y salid como podáis”.

Además de ser un grandísimo traidor, Mariano Rajoy miente como un “cosaco”, nunca mejor dicho ya que de momento es Presidente de esta Cosa. Que quede claro, de la crisis no estamos saliendo, estamos sobreviviendo y así nos quedaremos por lo menos hasta el 2020. Esto lo escribí en 2009 y hasta ahora, desgraciadamente, se va cumpliendo. También maticé entonces que cuando salgamos de la crisis no volveremos a ser lo que fuimos. Ni de coña.

No hay recetas milagrosas, sólo hay un camino para salir de una crisis y es produciendo más de lo que se gasta. Y aquí, en esta Cosa, producimos por uno y gastamos por 17.

Que no te engañen los lacayos de Rajoy con sus previsiones económicas. Imagina –Dios no quiera- que la región de Extremadura queda totalmente arrasada por una catástrofe pero sin víctimas, entonces podríamos afirmar sin ninguna duda que Extremadura iba a tener el mayor crecimiento del mundo en empleo y en riqueza para el año 2015. Eso justo es lo que ocurre en España, estamos tan mal que se prevé que tengamos el mayor crecimiento de la Eurozona. Las previsiones están hechas en base a dos parámetros: el endeudamiento en el que nos ha embarcado Rajoy, el mayor de la historia “pasada” de España; y la creación de empleo gracias a que estamos bajo mínimos en puestos de trabajo.

Así que tranquilos, el año 2015 será mejor, pero átense los machos que la deuda en la que nos ha metido Rajoy hay que pagarla, y también las 17 administraciones, los putos dialectos tribales y los 10.000 putos políticos que encima de robarnos, nos chulean. De una u otra manera, todos lo pagaremos. Hasta tus nietos lo pagarán.

Aquí en España, lo único que es una “pasada” no es nuestra historia, es la imbecilidad actual.

Así lo pienso y así lo digo.

Podemos y la joderemos. Pablo Iglesias y Pedro Sánchez
Juan Vte. Santacreu http://www.masaborreguera.com/  15 Diciembre 2014

22/11/2014 - Los que tenemos unos cuantos años recordamos cómo y por qué triunfó la izquierda de Felipe González. Lo cierto es que marcó un hito histórico y un éxito social, incluso ciudadanos conservadores votaron y aplaudieron a ese PSOE.

Pero eso ya es historia y no se repetirá porque hoy nadie se acuerda de cuáles fueron las claves del éxito de aquel PSOE. Por aquel entonces era un partido "español" con todas las letras, sin complejos y que además creía en España. En el aspecto político defendía un socialismo moderno y adaptado a los tiempos del siglo XX, pero quizá lo más importante fue que ese PSOE estuvo liderado por "jóvenes" que defendieron ideas de cambio pero rodeados de "viejos" que condimentaron y dieron sensatez a esas reformas. Esos fueron los tres secretos de la nueva hornada socialista. No hay más.

En definitiva un país es como una empresa y para que ésta triunfe, lo esencial es que todos sus miembros deben creer en ella, lo segundo es que deben introducir ideas nuevas que sólo los jóvenes pueden generar y por último, se deben pulir y lubricar esas ideas con la experiencia, una característica que sólo los viejos pueden aportar.

El día que el PSOE cegado por el éxito abandonó sus tres pilares principales, se acabó. Igual que le pasó posteriormente al PP.

A partir de entonces sólo les quedó a ambos Partidos la opción de enredar a los ciudadanos con la representación teatral del "poli bueno y el poli malo" para mantener una alternancia en el poder fortaleciendo así el bipartidismo y blindar su poder hegemónico.

Así de sencillo.

Ahora en medio de la degradación política llegan los Picapiedra Pedro y Pablo con ganas de cambios, que por cierto hacen falta, mucha falta, el problema es que ninguno de los dos cree en su empresa, no cuentan con "viejos" que les templen sus ideas y los dos proponen experimentos con una empresa que está quebrada y muy "jodida" como para hacer inventos.

Alguien le tendrá que explicar a Pedro Sánchez que lo único que hay asimétrico es la imbecilidad y que un país federal, estatal o autonomista tiene que ser simétrico controlando y marcando el paso para que todos avancen en la misma dirección y, lo más importante, en el mismo sentido.

Cuando eso tan esencial falla, al PSOE le ocurre lo que a España, que no puede mantenerse ni gobernar tantas reinonas regionales. Véase el PSC o la puñalada trapera que pronto o tarde le clavará el PSOE andaluz. Pedro podrá llegar a la Moncloa pero al igual que Rajoy, no podrá gobernar su partido y mucho menos España.

Respecto a Pablo Iglesias, mal empezamos. Podemos es el partido con más casos de corrupción entre sus filas de toda la historia de la democracia española. Claro, me refiero proporcionalmente a los pocos meses que llevan en activo.

A Pablo Iglesias sólo se le puede definir como un telepredicador circense difundiendo el Podeismo, la nueva "religión atea" diseñada para embaucar a los más pobres intelectualmente. Como todos los telepredicadores es un farsante y mentiroso pero por lo menos él no se miente, él lo tiene claro, si algún día coge la sartén por el mango no permitirá reinonas ni referéndums ni "poyadas" a su alrededor ya que sus referentes son Irán, Cuba, Venezuela y Corea del norte donde sólo cabe el pensamiento único, una bandera, un país, y si me apuras, hasta un sólo idioma. ¡¡Qué paradoja!! Estos chicos van a reinventar España, una España muy jodida, pero por lo menos será España.

Por algo dicen que los extremos se tocan.

Así lo pienso y así lo digo.

Mariano cae en verano
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 15 Diciembre 2014

POR SI faltaban zozobras, sofocos y angustias demoscópicas en el Partido Popular, va la Logia Prisaica y declara electoralmente prescindible a Mariano Rajoy. Y no firma cualquier ekaizer la información opinada o la opinión para informar, sino Javier Ayuso, vivo ejemplo de que las «puertas giratorias» que tanto se critican entre la clase política y el sector privado giran en algunos casos a velocidad de vértigo, sin dejar nunca de ser en lo que están y de estar en lo que son: el Poder. Ayuso pasa de PRISA a la Zarzuela y de la Zarzuela a PRISA sin solución de continuidad, como si nunca ese rey al que servía hubiera tenido que abdicar tan arrastradamente y como si nunca una empresa periodística a la que ha vuelto a servir, si alguna vez dejó de hacerlo, hubiera tenido que ser rescatada de forma tan escandalosa por el poder político.

La colusión de intereses, la confusión de papeles y la desinformación sistemática de lo que pasa en las instituciones está asegurada cuando no se sabe si un zarzuelista se hace prisaico o si un prisaico se zarzueliza. O si cambian sólo de función, pero no de empresa.

Tampoco sabemos si Rajoy va seguir recibiendo culto prisaico tras la sorayización de su deuda o es esa deuda con la Vice la que hace ya prescindible al Presi. El cebrianismo, más poderoso que en tiempos de Don Jesús, recuerda a esos artistas circenses que mantienen seis, ocho, diez platillos girando a la vez: en el PP, están pero no se sabe con quién; en el PSOE, ponen y quitan a Medina, quitan y ponen a Sánchez, ni quitan ni dejan de poner a Díaz, que tampoco se sabe si quiere poner a otro o ponerse ella; en Izquierda Unida no saben qué hacer, porque tampoco saben qué hacer con Podemos: legitimarlos como Gabilondo o deslegitimarlos por corruptos y totalitarios. Jugar, juegan a todo.

Pero si Cebrián puede ganar aunque pierda el PP, Soraya incluida, Rajoy llegará al verano, tras las municipales y autonómicas, o vivo o muerto. Si el PP se estrella, como dicen las encuestas, Mariano caerá y veremos quién o quiéna es cabeza del PP en las generales. Y si no se estrella del todo y conserva Madrid, Rajoy caerá, como se dice que cae una festividad, para encabezar la ruina de la derecha. Para mí que aspira a ser jefe de la oposición. O sea, a seguir opositando a jefe, hasta la eternidad.

Regeneración
El principal problema de la ciudadanía democrática
Pedro de Tena Libertad Digital 15 Diciembre 2014

Un famoso chiste situaba a una ciudadano o ciudadana, hay que ser políticamente correctos, en una orgía privada en la que después de algunas horas, el o la susodicha encendía la luz de la estancia para decir (lo diré suavemente): "Vamos a organizarnos, porque me han penetrado diez veces y yo no he tocado bola". Comprendo el desagrado puritano pero así es el chiste. Quizá por nuestra íntima inclinación anarquista –que hay quien defiende que con la tentación falangista es lo más puro de los dos últimos siglos de esta España–, hemos abandonado la práctica de la organización fundados en la oscura y discutible creencia de que la organización limita nuestra personalidad más que la potencia. Los libertarios españoles siempre vieron en la organización una cesión de derechos incompatible con la libertad y voluntariedad de la vida plenamente humana y siempre defendieron que, incluso la CNT, era hostil al libre desarrollo de la personalidad individual. En la democracia liberal, base de la imperfecta democracia que vivimos hoy en España, la continuidad de esta tradición ha hecho posible dos cosas: que las fuentes esenciales de nuestro modo de vida, desde la energía al teléfono pasando por el gas y otras menudencias estén en las manos incontroladas de grupos del capitalismo nacional o internacional y que el Estado esté en las manos incontroladas de los grandes partidos y sindicatos, sobre todo. ¿Conclusión? Que los ciudadanos de a pie no pesamos más que lo que pesa cada uno, esto es, un infinitésimo. Nada. Nos quejamos pero no influimos.

Dicho esto, siento que la indignación nacional, que es mucha y consistente, ha sido capitalizada por este engendro de Podemos precisamente porque se ha organizado, mejor o peor, con fundamento en la abstracción teórica. Me explicaré. Indignados en España estamos muchos y por diferentes razones. Por la corrupción, especialmente, pero asimismo por los impuestos crecientes, por la marcha infame de las autonomías, por la falta de patriotismo de la casta y los castizos adyacentes, por la medianía de muchos líderes, por una justicia que nos permite ver a asesinos paseando por la calle mientras encarcela a personas para desconectar alarmas presuntamente sociales, porque se llame asesino al ex presidente Aznar y ni siquiera se aluda a los asesinos del 11-M, que ni siquiera sabemos quiénes fueron, por el paro inclemente de 5 millones de españoles, por los ataques inmisericordes hacia el cristianismo (al que le debemos valores e incluso la idea del alma, base de principio de la democracia), por el nepotismo, por la endogamia de las universidades, por la falta de amor a España y a su historia pese a sus defectos como hacen americanos, ingleses, franceses, rusos, chinos y cualquiera que se tenga un poco de autorrespeto... E indignados por una izquierda moralmente enferma, que asume una leyenda negra española y parece querer acabar con la nación, y una derecha cobarde, pusilánime y sin un proyecto nacional de alcance.

La indignación es el estado de ánimo de millones de ciudadanos españoles, de eso que llamamos sociedad civil de manera incorrecta porque la sociedad civil que se precia está organizada. Por ello, resulta que un grupo de pipiolos, o de profesores sin experiencia ni escrúpulos, educados en el marxisimo leninismo latino, se han atrevido a representarnos a todos. Y casi lo están consiguiendo. ¿Por qué? Porque, nosotros, la inmensa mayoría de ciudadanos españolas indignados con diferentes males de nuestra patria común, no estamos organizados ni tenemos voluntad de organizarnos para que nuestra voz sea oída y la España que deseamos exista.

¿Un nuevo partido? No, por Dios, no. No se trata de nuevos partidos sino de asociaciones capaces de pesar en la vida nacional con ideas, valores, número y orden. ¿La llamamos contrapoder, si queremos? Pues vale. Eso. Además de las urnas, bendito elemento democrático, necesitamos organizaciones que pongan nuestro peso encima de la mesa. Si no nos organizamos al margen de los grandes poderes constituidos los que dominan las fuentes de la vida cotidiana y los que dominan el Estado, siempre seremos machacados por ellos o embaucados por los maestros de la abstracción generalizada que son los demagogos de Podemos, bajo cuya hojarasca late la dictadura de la infamia. Basta con decir : "No nos representan", "Contra la casta", "Vivan los de abajo" y tonterías así envueltas en la bruma de la indefinición para que nos despeñemos por el precipicio sentimental hasta caer en el totalitarismo. (Sus opositores internos ya se han percatado del infierno que les viene).

El problema es quién o quiénes, cuándo, cómo, dónde y para qué. Propongo que Libres e Iguales se erija en la matriz de esta organización y se convierta en una gran fuerza nacional libre, democrática y racional. ¿Acaso digo alguna tontería?

Pues no, parece que no está todo perdido para Rajoy
Jesús Cacho www.vozpopuli.com 15 Diciembre 2014

Llegaron adelantados los Reyes Magos del petróleo, del petróleo barato, y en plena meseta estalló la fiesta. Era fin de curso, fin del tercer año de una legislatura convertida para Mariano Rajoy en pesadilla, y de repente las cosas empezaron a tomar otro rumbo, otro color menos terroso, menos bronco, menos apocalíptico que el que durante el trienio ha sembrado la crisis de caballo y el paro, y Bárcenas y la Gürtel, las dimisiones, los escándalos y hasta el niño cantor en que se ha convertido el Nicolasín de los cojones, epítome del carajal en que vive un país en el que todo parece salido de madre. Don Mariano sabía de las buenas noticias y por eso se fue a presumir en Veracruz, cumbre Iberoamericana, y de vuelta en Madrid acudió el jueves al aquelarre empresarial organizado por el Consejo Empresarial de la Competitividad que preside Alierta, el gran animador del momento, y soltó esa majestuosa frase de que “la crisis es historia del pasado”, algo muy entrado en razón, que ya sabemos que hay gente empeñada en hacer historia del presente y, ainda mais que diría el gallego, incluso historia del futuro.

“Hay un llamativo boom por delante para 2015 y eso no lo para ni Dios, y mucho menos Pablo Iglesias, en el supuesto de que el líder de Podemos sea Dios o se le asemeje”, asegura con sorna un economista madrileño cercano al Partido Popular. Un tirón que con el precio del petróleo estabilizado entre los 60/70 dólares barril podría llevar el PIB hasta el 3%, y que incluso con el precio medio del año en curso lo situaría en el 2,5%, muy por encima del 2% estimado por el propio Gobierno y a gran distancia de ese más modesto 1,7% en que, semanas atrás, llegó a situarlo el parón de las grandes economías europeas. Un think tank tan poco complaciente con el Gobierno del PP como Funcas acaba de elevar sus previsiones al 2,4% para el conjunto del año. “Es que con un poco de ayuda de las economías de la UE, que en 2015 podrían crecer un 1,5% de media, el paro español podría situarse por debajo del 20% a finales de año próximo”.

Como era de prever, los perros del rencor social acumulado a lo largo de casi 7 años de brutal crisis han salido raudos mostrando sus colmillos, dispuestos a devorar a quien ose “comprarle” al Gobierno la tesis de la salida de la crisis. Prohibido el optimismo. Fue la primera pregunta que le echaron en cara a la vice Soraya en la rueda de prensa de los viernes: “Teniendo en cuenta que más del 80% de los españoles dice que la situación económica es mala o muy mala, ¿Cree usted que van a entender que Rajoy diga que la crisis ya es historia…?” Pregunta de progre en nómina, a tono con el discurso catastrofista imperante que olvida que los Gobiernos no crean riqueza ni empleo, porque son las sociedades las que, tras años de dolorosa purga, deciden regresar al consumo dinamizando la actividad, y ello porque aprecian indicios de estabilidad, creen que lo más duro del ajuste ya está hecho y confían en que, tras haber conservado su empleo, ya no lo van a perder. Los Gobiernos pueden empeorar las cosas, y a menudo lo hacen a conciencia, caso del presidido por el infausto Zapatero quien, tras empeñarse en negar la crisis, no sólo no adoptó las medidas cautelares que hubieran podido amortiguar el descalabro, sino que siguió gastando con largueza, convencido como estaba de que el dinero público lo arreglaba todo.

Los Gobiernos, los buenos Gobiernos, pueden y deben preparar la pista de despegue para que la recuperación se produzca mediante políticas tendentes a reducir trabas burocráticas, a rebajar la presión fiscal y a incentivar la competencia. Tampoco este Gobierno puede presumir de haber acabado con la crisis. Es más, de haber hecho el trabajo que a un Gobierno liberal se le supone, la salida del atolladero se hubiera producido mucho antes y a un ritmo de crecimiento superior al actual. A cambio, claro está, de un verdadero ajuste nada más llegar al Poder, un ajuste de caballo en el primer semestre de 2012, con un auténtico recorte del gasto que no se ha hecho, y de ahí el constante aumento de la deuda pública y las dificultades para cumplir con el objetivo de déficit. Lo ha dicho también esta semana la UE: la economía española consolida su crecimiento pero sigue siendo vulnerable. Muy vulnerable incluso: la deuda neta de las Administraciones públicas ha crecido un brutal 40% desde diciembre de 2011, porque no se ha metido de verdad la tijera en el gasto público con una auténtica reforma del gasto estructural. El ratio Deuda Pública/PIB rondará el 100% este año para alcanzar el máximo previsto (103%) en 2016. Frenar esa deriva suicida exigirá incrementos del PIB nominal del 2% hasta 2020 y la generación de un superávit primario del 4% del PIB.

Alierta: “El Gobierno debe cambiar de mensaje”
Por encima de la fría realidad de las cifras, el 2,4% que pronostica Funcas, y no digamos ya el eventual 3%, tiene una importancia capital en la creación de empleo y por ende en el bienestar ciudadano, hoy todavía lejos de los beneficios de la recuperación (el caso más escandaloso es el de los precios del crudo, cuya caída parece ir directamente a engrosar las cuentas de resultados de las petroleras, que no el bolsillo de los ciudadanos vía precios). “La demanda interna muestra otra cara, porque tanto el consumo como la inversión se están recuperando, y otro tanto cabe decir de la balanza comercial, por no hablar del petróleo, que ayuda mucho. Es verdad, hay más confianza, y eso lo vemos bien aquí, de modo que esperamos un 2015 con crecimiento por encima del 2%”, asegura César Alierta. “¿Qué es lo que considero urgente? Que el Gobierno cambie de mensaje y sea más flexible con los costes salariales. El Ejecutivo tiene que olvidarse un poco de tanta ortodoxia y enviar un mensaje a los más desfavorecidos de que las rentas salariales van a subir, para que la gente participe del crecimiento y se empiece a notar en la calle que hemos superado la crisis”.

Una opinión que matiza Luis de Guindos: “Sabemos que la economía española es muy sensible a los costes, y por eso sigue siendo importante la moderación salarial. Dicho lo cual, el 15 pinta bien, porque a lo dicho sobre consumo e inversión hay que añadir la contribución del tipo de cambio, el ajuste inmobiliario que se ha hecho, el crédito que vuelve, etc., sin olvidar que la caída del precio del crudo le mete al Presupuesto un chute de 10.000 millones. De cara a 2015, las incertidumbres van a ser políticas, de orden político, sin ningún género de dudas”. En efecto, la clave del futuro va a estar en las sorpresas que la situación política pueda deparar a lo largo del próximo año. En los días más duros de la crisis se dijo aquí que la economía recuperaría un día su pulso incluso a pesar de los errores del Gobierno, y que lo preocupante de verdad era la incapacidad demostrada por los grandes partidos para abordar una crisis política que estaba en el origen de todas las demás, crisis de agotamiento del sistema de la Transición. También se ha repetido aquí que si la superación de esa crisis política no se abordaba, con todas sus dificultades, desde dentro del sistema, alguien vendría de fuera dispuesto a completar la tarea con fórmulas que podrían resultar más caras y, sobre todo, más dolorosas. Ya sabemos quién se postula para hacer realidad tamaña “revolución”. Podemos es hoy un partido tan necesario –alguien ha dicho que si no existiera habría que inventarlo- para agitar las aguas podridas del sistema, como peligroso para las libertades y desde luego para el nivel de vida de los españoles. Esa es la fastuosa contradicción en la que ahora navegamos.

No es cuestión de meter el miedo en el cuerpo a nadie. Se trata de que las dificultades –cabría hablar incluso de imposibilidad, a tenor de lo que hoy auguran las encuestas- que se adivinan para formar un Gobierno estable después de las próximas generales –que cada día parece más claro se aplazarán a 2016-, un Gobierno comprometido con la ortodoxia fiscal y con las reformas estructurales, podría tener su reflejo inmediato en la confianza de los mercados, las empresas y las familias, lastrando el crecimiento a tasas inferiores a las previstas, hasta el punto de que hay quien reduce el supradicho crecimiento del PIB del 2.5% previsto para 2015 al 1,5% en un escenario de inestabilidad. La variable fundamental, pues, sigue siendo la confianza. Confianza en un horizonte político presidido por un Gobierno capaz de mantener las líneas maestras de la política económica y acometer las reformas pendientes que el Ejecutivo Rajoy no ha abordado o ha dejado a medio hacer.

PSOE: Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio
Al margen de encuestas más o menos “cocinadas”, Podemos sigue engordando sus redes con votos procedentes de los caladeros del PSOE, sobre todo, y en menor medida del propio PP. El primer gran envite que ambos partidos deberán superar tiene fecha fija en las municipales y autonómicas de mayo. Un descalabro como el que muchos auguran tanto de PP como de PSOE podría tener graves consecuencias internas para ambas formaciones y no digamos ya para la estabilidad de sus respectivos líderes. Está por ver qué podría ocurrir en el PP en caso de perder su tradicional bastión de Madrid, un record imposible de imaginar hace pocos años pero que el talento de Botellas y Gallardones está a punto de hacer realidad. Una catástrofe electoral del PSOE, sin embargo, podría resultar insuperable para el frágil liderazgo de un Pedro Sánchez amenazado por la alargada sombra de Susana Díaz.

Para mucha gente del establishment patrio, el problema ahora mismo no es tanto Podemos como el propio PSOE, un PSOE en caída libre cuyas bases están hoy mucho más radicalizadas –contaminadas de populismo- que su núcleo dirigente, lo que, además de explicar muchas de las “ocurrencias” verbales de Sánchez, podría llevarle a radicalizar en extremo su programa hasta hacer imposible una vuelta atrás en caso de victoria en las generales. La tarea de un PSOE sobre el que se yergue el fantasma del Pasok griego, se antoja ciclópea. Ni acercándose al PP en el horizonte de un eventual apoyo a un Gobierno Rajoy en minoría, ni pactando con Pablo Iglesias para poder llegar en coalición a la Moncloa. Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio. Ahí están, mucho más que en Podemos, los riesgos e incertidumbres que a nivel político dibuja el próximo 2015, peligros de cuya confirmación o no depende el crecimiento previsto tras la salida de una crisis que es “historia del pasado”, en opinión del venerable Mariano.

Monedero, sin vergüenza
EDITORIAL Libertad Digital 15 Diciembre 2014

Juan Carlos Monedero, uno de los líderes de la formación de extrema izquierda Podemos, ha afirmado que "hace falta ser sinvergüenza para decir que existe un caso Errejón", en alusión al escándalo de enchufismo e irregularidades sin cuento que tiene por protagonistas a sus conmilitones Íñigo Errejón y Alberto Montero y por damnificados a la Universidad de Málaga y los contribuyentes. Igualmente, Monedero ha lloriqueado que a los podemitas les están acusando de todo "menos de la muerte de Manolete" y vuelto a poner en solfa el sistema sancionado por la Constitución de 1978.

Hace falta ser Juan Carlos Monedero para exhibirse como ungido justiciero y perpetrar sin vergüenza declaraciones como esas. Hace falta haber sido asesor del hipercorrupto, sanguinario e incompetente régimen liberticida del nefasto Hugo Chávez Frías para, sin el menor asomo de vergüenza, demonizar a quienes exigen que se dé cumplida cuenta del escandaloso caso Errejón, harto representativo de lo que sucede en la universidad pública española, secuestrada por personajes como éstos, que hablan y no paran de regeneración política y ejemplaridad pública pero tienen por referentes a los peores tiranos de Hispanoamérica y se comportan como vulgares trepas y caciques.

Podemos es lo que parece a poco que uno no quiera dejarse engañar: un tinglado montado por feroces enemigos de la libertad que se sirven de la democracia liberal para tratar de dinamitarla y, sobre sus escombros, erigir un régimen como el que padecen en Venezuela. Para eso necesitan cebar el resentimiento, lanzar mensajes inequívocos a quienes pretenden vivir de saquear –y atemorizar– al prójimo y contar con personajes como Monedero, que, lejos de callar o ponerse de lado para no llamar la atención en asunto tan delicado, se plantan en la plaza pública y dan lecciones de ejemplaridad democrática. Sin vergüenza.

Rajoy, la economía y la política
Melchor Miralles www.republica.com 15 Diciembre 2014

Está lanzado Rajoy. Algunas de las personas que le rodean le han convencido de que su horizonte no es tan oscuro como algunos creen y ahora vende mercancía positiva. Ante los miembros del Consejo Empresarial de la Competitividad, o sea, frente los columnas esenciales que sostienen el régimen que agoniza, proclamó que en la barra de las cafeterías a las que el acude, la peña percibe el fin de la ruina, y que la crisis “en muchos aspectos es historia del pasado”.

Vayamos por partes. Dudo que el presidente frecuente muchas cafeterías. O le llevan al hombre a cafeterías raras, o repletas de figurantes con frase. O quizá solo frecuenta la cafetería del Palacio de la Moncloa. Porque en el resto de las cafeterías, y de los bares, o sea, en la calle, el personal no vive las mismas sensaciones que Rajoy. Sugiero al gabinete del presidente un recorrido por baretos seleccionados al azar en las principales ciudades de España. Quizá tendría enorme utilidad para que las percepciones presidenciales se aproximaran más a las de los ciudadanos. Y así entendería Rajoy que en política, e incluso me temo que también en economía, muchas veces las cosas son como parecen.

Y respecto a que la crisis es ya pasado, me parece discutible. Incluso coincido con Zarzalejos en que afirmarlo como ha hecho Rajoy es una manipulación, una media verdad peor que una mentira. Porque siendo cierto que hay datos macroeconómicos que permiten una lectura en positivo, es temerario afirmar que la crisis se ha superado porque haya crecido el PIB, la prima de riesgo esté en números razonables y se haya generado algo de empleo, entre otras cosas porque la mayoría de esos puestos de trabajo son empleos basura.

La realidad de España sigue siendo trágica. Porque cada día tengo más claro que la gravedad de esta crisis severa no es el aspecto económico, sino el social y el político. Como consecuencia de elementos algunos ajenos a la responsabilidad de Rajoy y otros directamente de competencia suya, esta crisis ha arrasado con las clases medias. No recordábamos nada parecido. El incumplimiento por Rajoy de los puntos nucleares de su programa electoral, en especial a este respecto la política fiscal, insoportablemente confiscatoria, ha generado pobreza y no ha evitado ni que los más ricos pudieran seguir sorteando parte del pago de sus impuestos, ni que la economía sumergida siga siendo el salvavidas de tantos ni que la economía delictiva siga creciendo, no que los más pobres sean hoy más pobres ni que los que vivían decentemente estén hoy ya en la pobreza o delante de la puerta de la miseria.

Y a esta crisis económica hay que unir la soberbia crisis política y moral que nos asfixia. El presidente renunció desde el inicio a hacer política. Y el edificio amenaza ruina. La deslegitimación del régimen crece cada día. El PP sigue a lo suyo. Ahora centrado en perder el menor porcentaje posible del poder municipal y autonómico, porque en ese envite le va mucho, ya que cada Ayuntamiento o cada Comunidad Autónoma que pierdan significa militantes y adláteres que se van a la calle. Y en llegar a las generales con posibilidades de ser la lista más votada. Y el PSOE, en caída libre también, con severos problemas de liderazgo, con batallas internas que pueden acabar también con él, con un riesgo de radicalización que preocupa a los más viejos del lugar. Con Ciudadanos que crece, sembrando despacio pero sin pausa. Y con Podemos, que construye un discurso y un programa menos drástico para no ahuyentar al final a indecisos cabreados que podrían terminar por votar con la nariz tapada a alguno de los de siempre.

De esta crisis política y moral es más difícil salir. Y en el corazón de esta crisis es donde se sitúa el riesgo de que el régimen se vaya al carajo, con todas las consecuencias que ello puede tener. Y de ellos depende, del PP y del PSOE esencialmente. De que de una vez por todas acometan una renovación y una regeneración a fondo que nos garantice poder vivir en democracia y libertad plena los próximos veinte o treinta años. De ellos depende. Si se dan una vuelta de verdad por las cafeterías de España quizá terminen por enterarse y abandonen el autismo insoportable en el que viven.

Una Justicia decepcionante, politizada y desacreditada
Las mayorías, por el sistema de que sean los partidos políticos los que se repartan las designaciones en los órganos directivos
Miguel Massanet www.elsemanaldigital.com 15 Diciembre 2014

Nos asusta el estado de la Justicia en España. No es que se tengan sospechas, más o menos fundadas o discutibles; es que la evidencia de que la politización de jueces y fiscales en todos los estadios de la Administración de Justicia, a medida que el país va perdiendo cada día más su calidad de Estado democrático para irse hundiendo en un fangal de políticos corruptos, incompetentes y egoístas, se ha convertido en un sentimiento generalizado entre los españoles. Lo que deberían ser los tres puntales de la democracia, por su independencia los unos de los otros y por sus respectivas funciones de vigilancia mutua; parece que quienes tienen a su cargo el ocuparse de ello han perdido de vista el objeto por el que fueron establecidos tales poderes, permitiendo confundir sus capacidades de modo que, en la actualidad, no se sabe bien donde acaban los límites de las funciones del Ejecutivo, del Judicial y del mismo Legislativo y donde empiezan sus verdaderas competencias.

Hoy en día, en todos aquellos tribunales colegiados que tenemos en España, no es habitual que las naturales discrepancias que pudieran existir entre sus componentes, acerca de un problema jurídico sobre el que emitir un dictamen, puedan producirse indistintamente, entre jueces o magistrados, diversas opiniones políticas sin que, en el dictamen expresado por cada uno, intervengan sus propias convicciones políticas, sino estrictamente el sentido del deber, la honestidad, la justicia y el interés de aplicar las leyes de acuerdo con el fin para el que fueron dictadas. Por desgracia, obviando los derechos de los ciudadanos y entrando en el peligroso terreno del sectarismo político, lo que suele suceder es que, los jueces de una misma tendencia o ideología, sean de la Asociación de Jueces para la Democracia; Foro Judicial Independiente; la Asociación de Jueces Conservadores o la misma Francisco Victoria o, por su parte, la Unión Progresista de Fiscales o la Asociación Profesional de Fiscales Independientes o cuales quiera otras que pudieran existir; parece que tienen la obligación de pensar, opinar y aunar criterios, no en función de los principios de objetividad y valoración ajustada a derecho de los temas sobre los que se les pide pronunciarse, sino de concierto con los intereses partidarios o tendencias políticas de cada cual que, en definitiva, son las que acaban agrupando intereses en lugar de intentar buscar la mejor y más justa resolución legal.

Lo más peligroso es que, las mayorías, por el sistema de que sean los partidos políticos los que se repartan las designaciones en los órganos directivos, como el caso del CGPJ o del mismo TC; son las que acaban llevándose el gato al agua; algo que no siempre es garantía de que se haya aplicado la ley de acuerdo con su verdadero sentido y objetivos. La generalización (evidentemente no ocurre en todos los órganos judiciales ni entre todos los fiscales del reino, en los que hay personas de probada eficiencia y honestidad) de estas prácticas, algunas decisiones judiciales que han levantado ampollas en la opinión de la ciudadanía y no pocas intervenciones de fiscales que han hecho que se les confundiera con abogados defensores, en casos en los que los encausados han sido personas afines a su ideas y tendencias políticas; han creado la desconfianza generalizada, los recelos, el disgusto y la percepción de que, en España, el Estado de Derecho no es capaz de garantizar una justicia justa y equitativa para todos los ciudadanos.

Un Estado en el que las autoridades, en muchas ocasiones, actúan a impulso de lo que en las calles se reclama, de las presiones que reciben de los partidos políticos o por temor a perder el puesto público al que han conseguido acceder (sea por mandato de los ciudadanos o por los distintos medios extralegales usuales, como el enchufe político, el clientelismo o el nepotismo) o un Estado en el que muchos funcionarios se aprovechan del cargo para enriquecerse, defraudar, cometer corruptelas o aprovecharse de ellas o un Estado donde los partidos políticos en lugar de intentar actuar en beneficio de los ciudadanos, de todos los ciudadanos no de unas minorías determinadas, se dedican a buscar el beneficio propio, aunque con ello puedan entorpecer el normal funcionamiento de la vida ciudadana, las posibilidades de que los ciudadanos puedan trabajar y conseguir un salario digno o actúen con deslealtad o en contra de lo legislado; evidentemente no puede merecer que los ciudadanos confíen en él, se sientan motivados a hacer los sacrificios que se les piden y se muestren dispuestos colaborar en todas aquellas propuestas en las que vean un verdadero adelanto para el país y una promesa de mejora para el futuro.

Resulta decepcionante el que, el actual gobierno del PP, haya dejado en barbecho una serie de promesas que hicieron a los ciudadanos cuando pedían el voto para sacar a España de la ratonera en la que la habían dejado los socialistas, del señor Rodríguez Zapatero. Se le dio todo lo que pedía y, aún más, se le concedió un plus consistente en una mayoría absoluta amplia en las dos cámaras de la representación popular. No obstante, es evidente que, al menos en algunos aspectos determinados, no ha cumplido con lo que se prometió, ha desaprovechado la mayoría que les hubiera permitido aprobar leyes que hubieran sido muy beneficiosas para la nación y, sobre todo, habría puesto coto al desafío independentista desde el primer momento en el que el señor Mas, en un arrebato de “patriotismo”, decidió enfrentarse a la Constitución española. Es evidente que, en el aspecto económico y en el de la imagen de España en el extranjero, no se le puede recriminar nada y, tanto los socialistas como el resto de partidos que insisten en que seguimos en la crisis y que España va a peor, muestran una deslealtad y una falta de sentido común sólo justificada por su interés en recuperar el poder, a pesar de ser ellos los verdaderos causantes de no haber sabido gestionar la crisis.

No obstante, los del PP, han cometido graves errores políticos, han tomado nefastas resoluciones y han tardado hasta el último momento en enfrentarse al problema catalán, poniendo en grave peligro la unidad del país. La promesa de derogar la ley del aborto fue cambiada por dejar una ley en la que también se permitía algunos tipos y ha terminado siendo retirada y con la perspectiva de que ¡como gran adelanto!, las menores de 16 años deberán recabar el permiso paterno. ¿Qué pasa con los más de 100.000 abortos que cada año se llevan a cabo, impunemente, en la nación española?, ¿era esto lo que, de verdad, nos prometieron? Lo mismo se puede decir de los matrimonios gay y de la adopción de menores por estas personas. Nada de todo ello ha tenido lugar, al contrario, los homosexuales y lesbianas se pasean por el país con plenas garantías legales y, en ocasiones, muchos tenemos la sensación de que son mejor considerados que el resto de ciudadanos heterosexuales. Las consecuencias: el gran descalabro, la pérdida de los votos que los socialistas de buena fe les dieron para que salvaran la nación y más de tres millones de votos que, los simpatizantes del PP, les han retirado debido al desencanto que la política del señor Rajoy ha producido en todos los que pensaron que seguiría las líneas implantadas por el señor Aznar y su equipo, que consiguieron sacar a la nación de la mala situación en la que la habían dejado los socialistas del gobierno que les precedió.

El tiempo trascurre muy rápido. Las elecciones municipales están a la vuelta de la esquina y no mucho más lejos las legislativas. Entre tanto, el descontento del pueblo a dado ínfulas a una serie de partidos de medio pelo que, no obstante, han conseguido recoger el descontento y canalizarlo, a pesar de que sus propuestas políticas son irrealizables. No queda tiempo para reaccionar y reparar el desaguisado. O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos, con gran preocupación, la posibilidad de que España no sea capaz de superar esta nueva etapa a la que está enfrentada.

El socialismo, enfermedad nacional
Blas Piñar Pinedo www.latribunadelpaisvasco.com 15 Diciembre 2014

El socialismo funciona con consignas y no deja terreno a la meditación. Me contó Pío Moa que cuando dedicó un tiempo a meditar sobre la mentira económica del marxismo, dejó de seguir sus postulados: “la mentira no trae nada bueno.” Y así lo han pagado tantos humanos, porque el socialismo no ha resuelto nada, y sólo ha aportado nada más que miseria y muerte. Es falso que en el XIX el socialismo despertara interés por los desfavorecidos, porque eso estaba resuelto desde Cristo y, a pesar de los disparates de tantos católicos y los errores de la Iglesia, la doctrina social católica aportaba luz en estos asuntos. Otra cosa es que casi nadie la conozca.

El socialismo repite, en esta dramática crisis, que es una crisis del capitalismo y que el neoliberalismo se quiere imponer. Son trucos del lenguaje. La crisis actual es una crisis moral, que se ha manifestado en un derroche que siempre fomentan los que dicen que lo público no es de nadie. Algunos confunden con empresarios a esos magnates que no son nadie sin el BOE y olvidan que las cajas fueron saqueadas por el poder político...

Cuando faltan principios, referencias, valores, entonces falta la responsabilidad que hace posible la auténtica libertad. La ausencia de personas libres y responsables es un triunfo del totalitarismo de cualquier color. Esto es, del socialismo, de derechas o de izquierdas, que no es ni más ni menos que un inmenso poder estatal que predomina sobre tu vida, para dirigirte y someterte.

Diríase que hay una alianza al modo de China: capitalismo financiero en un sistema socialista donde el ciudadano sólo consume hasta que se arruina, mientras los que mandan son más ricos. Esto es un triunfo hábil del socialismo, que siempre supo utilizar e infiltrar cualquier institución para imponer su cinismo. El socialismo arruina y endeuda, y luego protesta por los remedios de quienes exigen la responsabilidad que siempre se debe. Los que han leído Rebelión en la granja de Orwell saben de sobra que los cerdos instigaron la rebelión contra los propietarios para al final quedarse con el mando de la explotación y vivir como reyes, sometiendo al resto de los animales a una esclavitud peor. Pero aquí algunos quieren ver en los corruptos y comunistas de Podemos la regeneración política que urge.

El drama nacional, la enfermedad, el cáncer nacional, es que hay socialistas de todos los colores dirigiendo la nación y los ciudadanos, mayoritariamente, se han tragado la doctrina, siempre atractiva porque promete paraísos sin dejar lugar a la reflexión y todo parece muy cómodo.

El socialismo es derroche, porque el pensamiento –hasta lo dijo una ministra socialista- es que “el dinero público no es de nadie.” El PP ha subido como nadie los impuestos porque aunque tengamos en muchos casos –en la clase media- una presión fiscal superior al 55% (IVA e IRPF) -más de la mitad de lo que ganamos es para Hacienda- la mayoría de la gente en España cree que ganar más de 25.000 € brutos por año es ser rico y que todos tenemos derecho a todo y gratis porque siempre pagaran otros. Pero aún no desgrava el seguro médico privado de los que nunca usan la Seguridad Social y pagan sus medicinas.

El socialismo es cínico, porque los pobres son sólo un argumento, una excusa para lograr el poder. Los sindicatos de izquierda nunca defendieron a los obreros, sino que les utilizaron para su revolución. Al socialismo no le interesa la verdad –por eso hace leyes para imponer lo que sólo es propaganda- sino lavar cerebros para evitar personas libres y responsables.

La solución es retomar el compromiso de la educación de verdad, armar ciudadanos decididos y responsables, que se acostumbren a que las cosas no son gratis y que todo tiene un precio –al menos, el del esfuerzo-; los ciudadanos deben saber que la igualdad por abajo es la mejor trampa de los que quieren ser distintos y fuertes por arriba, que los socialistas del poder siempre llevan a sus hijos a colegios privados y que además viven en las mejores urbanizaciones como auténticos capitalistas.

El socialismo es sencillamente mentira y sólo podremos vencerlo renunciando a creernos sus promesas. El socialismo ha arruinado tres veces a España en menos de 80 años y ahora pueden entender, el porqué de esta crisis, porque todos los partidos, en el fondo, han sucumbido a la trampa del socialismo. No se engañen: al socialismo nunca le importó la sociedad, ni la pobreza, ni la injustica –eso es sólo una hábil utilización de los conceptos a modo de herejía cristiana-, puesto que es el mejor sistema para destruirnos. No estamos en una crisis de la libertad sino ante el fracaso moral de los que creyeron que todo era gratis y que a todo tenían derecho. Espero que aprendamos la lección.

Ser patriota no es lo mismo que ser nacionalista
Erik Encinas Ortega www.lavozlibre.com 15 Diciembre 2014

Estudiante de Periodismo y activista político

Tal como decía el célebre científico Albert Einstein, "el nacionalismo es una enfermedad infantil. Es el sarampión de la humanidad", algo muy distinto a lo que es el patriotismo, que es el amor a la patria, en mi caso a la nación española.

Conviene recordar ahora, más que en ningún otro momento, que no somos nacionalistas los que amamos a nuestro país, sino patriotas, ya que hoy en día a todos nos asocian al mismo grupo, pero realmente no es así. Ejemplo de ello es que en el patriotismo la gente expresa amor por su país de manera pasiva, mientras que el nacionalista se esfuerza por la independencia, los intereses y la dominación de su nación sobre otra. Además expresa su amor o preocupación por el país de una manera más activa que un patriota, y no se suele dar tan vencido como el primero, porque persiste e intenta alcanzar sus objetivos, pudiendo llegar a extremos como la irracionalidad del ser humano.

Por tanto, ser patriota no es lo mismo que ser nacionalista. Es más, considero que el nacionalismo es una invención del ser humano para traer más males entre individuos y colectivos, ya que los enfrenta entre sí. Solo hace falta recordar lo que ocurrió en el siglo XX, para ver que los extremos del nacionalismo llevan a la especie humana a la destrucción, a la ceguera intelectual y el genocidio de las naciones.

En cualquier caso, ningún extremo es bueno, y menos cuando se alcanzan niveles altos de irracionalidad, ya que es un ser sin cabeza, en muchos casos un ser inhumano, capaz de hacer cosas atroces y horripilantes.

Tras dejar clara la distinción entre ambos conceptos, no hay que olvidar que los nacionalismos vuelven a ser vigorosos por el fuerte impulso que tienen en el presente. Además, cuentan con un valor añadido, que les permite venderse como una solución frente a unos momentos de crisis, que les permite resurgir con una fortaleza superior, pero incrédula a la vez, tanto en España como en el en panorama internacional, ya que siempre luchan por conseguir una gran dimensión exterior (Cataluña, Escocia o Quebec).

Los nacionalismos son incapaces de ver sus errores y no les gusta tener que hablar de ellos, porque se creen mejores que otros. Es por ello que los nacionalistas tienden a sentirse superior respecto al resto y, aunque no sean una nación, intentan construirla en base a una cultura, un proyecto político y una masa social que los siga. En la mayoría de los casos, la ignorancia se apodera de ellos, llegando a niveles limítrofes con el desastre, perjudicando de manera evidente a su población y al resto de ciudadanos, que no se sienten identificados con la causa.

En conclusión, el nacionalismo es diferente al patriotismo, ya que uno es el daño entre hermanos y el otro es el amor entre los mismos.

Pienso firmemente que se debe trabajar de forma democrática y consensuada para erradicar cualquier nacionalismo, y ese debe ser un reto para el siglo XXI, el desprestigiar al nacionalismo, y así no volver a tener que repetir lo que ya ocurrió en el pasado. Debemos de mirar al presente y futuro con mejores ojos, no remontándonos en lo ya ocurrido, ya que es totalmente contradictorio con el querer avanzar hacia adelante.

Islam
Caballo de Troya
Santiago Abascal Libertad Digital 15 Diciembre 2014

No voy a decir aquello de que quien ignora la historia está condenado a repetirla, porque creo que el castigo para el ignorante es mucho peor: quien ignora la historia acaba siendo cómplice de su viejo enemigo. Me viene esto a la cabeza a cuenta del presidente Rajoy, que, como si quisiera culminar una hoja de servicios contra la Nación, acaba de aprobar una ley que remueve los fundamentos de nuestra libertad y de nuestra cultura: sin que aúllen los altavoces del laicismo radical, que se descubre otra vez como anticristiano, el Estado español permite que la comunidad musulmana predique en las escuelas proponiendo a Mahoma como "modelo de vida". No sabemos si se incluirá la recomendación de casarse con niñas de seis años.

Esta ley, según expertos, ha sido redactada en su totalidad por los responsables de la comunidad musulmana en España, sin apenas revisión alguna por parte del ministerio competente. La ley sorprende por su carácter marcadamente confesional en cada uno de sus artículos, y desarrolla una vocación proselitista, revistiendo de tolerancia los aspectos más polémicos de un estricto sistema teocrático. De todos son conocidas las polémicas predicaciones de los imanes en nuestras mezquitas, muchas veces rayanas en el delito. Y todos sabemos de la falta de libertad, cuando no persecución directa, que padecen las mujeres y los cristianos en los países islámicos, mientras que aquí disfrutan de la generosidad características de la libertad y la democracia, reciprocidad, por cierto, a la que se niegan sistemáticamente. No contento con esto, el gobierno de Rajoy, que con la Ley Wert ha vulnerado acuerdos básicos con la Iglesia, concede sin embargo un peligroso privilegio al islam.

Hay españoles combatiendo en las filas del Estado Islámico, hay movimientos ciudadanos para entregar la catedral de Córdoba al islam y en la mezquita de la M-30 se captan yihadistas. En Irak, algunos periodistas han sido decapitados por musulmanes nacidos y educados en el Reino Unido. En Francia crece el apoyo a la yihad en un número –para que nos hagamos una idea– superior al apoyo que tenía ETA en el País Vasco. No podemos confundirnos: la tolerancia y la libertad tienen límites. Claro que no todos los que profesan el islam comparten ni apoyan el terrorismo, pero también es cierto que el multiculturalismo ha fracasado y que, por supuesto, existen civilizaciones mejores y peores. Ponerlas todas al mismo nivel sólo es allanar el camino a la barbarie.

No nos sorprende el silencio de la izquierda ante los crímenes del Estado Islámico porque algunos siempre han buscado aliados para destruir el mundo de la libertad. Sobre este punto, me comentó un periodista venezolano cómo el chavismo promueve la predicación del islam a los indígenas debido a sus acuerdos con Irán. Tampoco resulta chocante que el separatismo permita que agentes marroquíes adoctrinen en el nacionalismo a los musulmanes afincados en Cataluña, a la vez que los islamistas logran privilegios legales para expandirse. Nada nuevo, porque ya sabemos que una parte del mundo occidental está empeñada en suicidarse y muchos gobiernos saben que, para lograrlo, deben destruir sus propios cimientos. La preciosa multiculturalidad del mito progresista, reflejada en disparates como la Alianza de Civilizaciones o la falsa convivencia de las tres culturas, se alimenta sobre todo del desprecio a lo propio. El mejor aliado de la intolerancia es el relativismo de quienes no tienen principios.

En mi reciente viaje a Irak he podido conocer a personas como nosotros que, por ser vecinos de la amenaza, saben que tiene que dejar a sus familias para combatir contra el enemigo. En esas regiones, no tan lejanas, hubo prósperas sociedades cristianas que fueron aniquiladas por la barbarie. De la mayoría de ellas apenas queda el recuerdo.

Mientras escribo no dejo de reflexionar sobre las duras palabras del arzobispo de Mosul: "Nuestro sufrimiento es el preludio del que los europeos y occidentales sufrirán en un futuro próximo". Así, el cardenal Casaroli afirmó, con gran sabiduría, que hoy tenemos que enfrentarnos a dos fundamentalismos que, como estamos viendo, son aliados: el islamismo y el laicismo radical.

Que cada día parecen menos opuestos por más complementarios.

Santiago Abascal, presidente de Vox.

MARIO VARGAS LLOSA
'El programa de Podemos es impreciso'
EFE www.gaceta.es 15 Diciembre 2014

El Premio Nobel de Literatura explica la popularidad del partido de Pablo Iglesias a través de la desmoralización e irritación del ciudadano ante la corrupción.

El escritor Mario Vargas Llosa ha dicho este domingo que la 'imprecisión' del programa de Podemos es una 'manera de mantener unida' a una 'comunidad que es muy diversa' y que también 'podría fragmentarse'. Durante una visita a la exposición 'A Su imagen. Arte, cultura y religión', en Fernán Gómez-Centro Cultural de la Villa de Madrid, el Premio Nobel de Literatura ha contado también que Podemos 'nace como una reacción ante una crisis que ha sido brutal y que ha exigido grandes sacrificios al pueblo español.

Para el escritor peruano (Arequipa, Perú, 1936), el partido que lidera Pablo Iglesias tiene un 'origen antisistema' y también 'nace' en un 'periodo en el que hay muchas denuncias de corrupción'. 'Estas denuncias provocan -ha añadido- una enorme desmoralización e irritación en el ciudadano común y corriente, y creo que eso explica la popularidad de un movimiento que es sumamente confuso porque hasta ahora no tenemos una idea clara de cuál es su programa. Creo que los propios dirigentes están muy dudosos'.

A este respecto, el autor de 'La ciudad y los perros' ha afirmado que 'lo importante' es 'recordar que España vive gracias a la democracia y la libertad' y a un 'periodo de civilización y coexistencia que no ha tenido nunca antes en su historia'. 'Sería una verdadera tragedia que eso se perdiera y que hubiera un retorno a las viejas ideas del caudillismo, del utopismo, es decir, todo lo que está detrás del populismo, que es el gran enemigo de la libertad en nuestro tiempo', ha concretado.

En cuanto a la exposición 'A Su imagen. Arte, cultura y religión', el escritor ha reconocido su carácter 'didáctico' y ha resaltado que se trata de una muestra 'muy necesaria' en 'una época' en la que 'el surgimiento de visiones muy fragmentarias y localistas hace olvidar el denominador común de la cultura europea, de la civilización occidental'.

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El inmovilismo monclovita
Aguinaldo de menta y abulia para Mariano Rajoy
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 15 Diciembre 2014

Por más vueltas que se le den al precio del petróleo, y aunque se utilizara esa benignidad –no precisamente eterna- para bajar los impuestos, que es la forma automática de mejorar los sueldos y avivar el consumo, la situación política española sigue encallada en el desafío separatista catalán. Vuelven las loas al inmovilismo monclovita como si fuera el inventor del fracking y a la pasividad del PP como si bajara los precios del crudo. Lo que sea, menos afrontar la patológica incapacidad de Rajoy y sus arriolos para enviar algún mensaje político a la ciudadanía que pueda limitar el aborrecimiento al Presidente y a su partido que reflejan todas las encuestas.

Pero aunque la logia ayucebriánica (Javier Ayuso es ya el portavoz de Cebrián en el Portal Transparente del Gobierno) y los ninis sorayos y cospedalos estén cerca de superar las prestaciones de Manolo el del bombo, Rajoy es como Del Bosque, un tío que una vez ganó mucho pero que sigue empeñado en perder con tal de no cambiar de amigos y costumbres. Ni Del Bosc se apea del Barça ni Rajoy se aleja de Arriola; ni el Marqués puede prescindir de la cota de lana de Piqué ni Mariano de Soraya, Lady Ivanhoe. Y si lo único que quiere hacer el que manda es no hacer nada, es imposible afrontar la menor dificultad o derrotar al rival más asequible. Cuando no se quiere, no se puede. Y lo peor que podía sucederle al inagotable empeño en descansar de Mariano es la incansable actividad mesiánica de Artur Mas.

La Logia del Puente Aéreo busca candidato
Ni en la mejor de las hipótesis de recuperación económica podrían alcanzar sus efectos al grueso de la población que, machacada por los impuestos, humillada por la suelta de etarras y atónita ante el inmovilismo del Gobierno frente al desafío separatista catalán, ni cree en Mariano para remediar el paro ni va a confiar en el PP mientras siga en manos de Rajoy. La logia ayucebriánica ha puesto ya en circulación oficialmente, quiero decir, ha publicado en El País con la firma del propio Javier Ayuso, que es como el Ekaizer para asuntos institucionales, la hipótesis de que no sea Rajoy el candidato del PP a las generales, si las cosas pintan como pintan, o sea, bien para la economía pero mal para la política. Y no hay que decir que su candidata a la Moncloa, a un Gobierno a medias con el PSOE o a la muy golosa Jefatura de la Oposición en época de gobierno caótico es Soraya Sáenz de Santamaría, el ama de llaves de Rebeca en Cebrián Manor.

Lo malo es que el proyecto separatista catalán, sobre todo tras la cobarde, estúpida e inexplicada actuación de Rajoy en el 9-N, tiene en sus manos, es decir, en las de Mas el calendario político de Cataluña y de toda España. Está claro que la ANC, la sociedad incivil, las camisas pardas del nacionalismo ven ya más caudillo a Mas que a Junqueras, y que, al final, ERC acabará aceptando el plan de Mas, cuyo partido, ojo, ya no es el de Pujol, sino el de ANC/TV3, el que conforma el auténtico movimiento nacional separatista, con la quinta columna del Conde Don Julián Godó. Todos los castillos en el aire del oficialismo pepero, incluido el sorayesco, se vendrán abajo con el anuncio de esas elecciones plebiscitarias con una o veintiuna candidaturas, tanto da, que tendrán tan poco valor legal como el 9-N pero que, contando con el pasmarotismo del Gobierno, serán un éxito. La única duda es si Mas le va dejar comerse el último turrón a gusto en la Moncloa a Mariano Rajoy o se lo amargará el día de los Santos Inocentes.

Aguinaldo indolente para el presidente

Creo, en cualquier caso, que es la última ocasión de felicitar las Pascuas a Rajoy, el hombre que más ha hecho la pascua a los españoles. Pero como es propio de estas fechas devolver bien por mal y es limosna harto navideña la de arrancar a Mariano de la prosa del Marca, le envío estos versos del grande y olvidado Manuel Machado, que parecen retratar no sólo el ser rajoyesco sino el devenir de su partido, que a saber cuál será:

Mi voluntad se ha muerto una noche de luna
en que era muy hermoso no pensar ni querer...
Mi ideal es tenderme, sin ilusión ninguna...
De cuando en cuando un beso y un nombre de mujer.

Besos, ¡pero no darlos! Gloria... ¡la que me deben!
¡Que todo como un aura se venga para mí!
Que las olas me traigan y las olas me lleven
y que jamás me obliguen el camino a elegir.

¡Ambición!, no la tengo. ¡Amor!, no lo he sentido.
No ardí nunca en un fuego de fe ni gratitud.
Un vago afán de arte tuve... Ya lo he perdido
Ni el vicio me seduce, ni adoro la virtud.

Nada os pido. Ni os amo ni os odio. Con dejarme
lo que hago por vosotros hacer podéis por mí...
¡Que la vida se tome la pena de matarme,
ya que yo no me tomo la pena de vivir!...

Mi voluntad se ha muerto una noche de luna
en que era muy hermoso no pensar ni querer...
De cuando en cuando un beso, sin ilusión ninguna.
¡El beso generoso que no he de devolver!

'Habemus' quita: el bombazo informativo del fin de semana
Steve McCoy El Confidencial 15 Diciembre 2014

Tengo en la más alta consideración profesional a Manel Pérez, en la actualidad subdirector de La Vanguardia. Se trata de un periodista sólido cuyas informaciones son siempre tales, esto es: llevan la necesaria carga de solvencia y rigor como para ser tenidas en cuenta. Por eso, cuando este domingo apareció en el rotativo barcelonés, firmada por él, la noticia de que el Gobierno se plantea una quita de la deuda autonómica supe inmediatamente que es verdad.

No les voy a engañar, un escalofrío recorrió mi cuerpo. Por varios motivos que me dispongo a enumerar.

En primer lugar, por la perversión del argumento empleado. Puesto que los volúmenes de financiación central asumidos por algunas regiones son imposibles de repagar y el Estado no deja de ser responsable subsidiario en caso de un posible default, directamente reestructuramos cantidades y plazos y santas pascuas. Muerto el perro, se acabó la rabia.

Esto estaría muy bien si no fuera por dos razones en contra de peso.

La concesión de buena parte de esa financiación era condicional, es decir, venía acompañada de planes de viabilidad que perseguían una corrección estructural de desviaciones presupuestarias y, por ende, una mejor sostenibilidad del sistema en el futuro. Es evidente que sustituir contundencia por complacencia no es la mejor manera de cumplir con ese propósito. Al contrario, la fragilidad del conjunto del sistema aumenta. Da la sensación, de hecho, de que es un nuevo movimiento de la casta para protegerse a sí misma, sea del signo político que sea.

Supondría además el reforzamiento de uno de los conceptos más denostados a lo largo de esta crisis, que es el del riesgo moral, por mor del cual se cuida a los incumplidores a la vez que se penaliza a los ortodoxos. Indudablemente, la medida perjudicaría a aquellos dirigentes madrileños, riojanos, navarros, vascos o castellanoleoneses que han renunciado a determinado dinero público y han preferido asumir por sí mismos la responsabilidad asociada a sus deudas, bien ajustando gastos, bien acudiendo a los mercados a tipos muchos más elevados que los ofrecidos desde Hacienda.

Esto nos da pie a entrar en el segundo de los argumentos en contra de una propuesta de ese tipo: el hecho de que desde el mismo momento en que dicha posibilidad toma cariz de certeza queda automáticamente cerrada la posibilidad de que las comunidades afectadas puedan acudir al mercado a financiarse. Es así. Y ello aumentaría el círculo de dependencia entre finanzas centrales y regionales en un momento, por cierto, en el que zonas extraordinariamente beneficiadas por este modelo se plantean su segregación del conjunto del territorio nacional (Valor Añadido, "Así destrozará la Catalunya independiente al Tesoro español", 17-06-2014).

De darse el paso, no quedaría otra posibilidad que la de la centralización de las emisiones públicas en manos de una organización interterritorial dependiente del Tesoro, lo que, paradójicamente, perjudicaría a aquellos que más independencia en sus cuentas reclaman. De hecho, ni siquiera tendría probablemente sentido ya la individualización de las partidas, toda vez que el Estado trabajaría con una suerte de pool regional de necesidades que distribuiría los recursos en función de unos parámetros fijados de antemano, si es que algún día llegara a haber consenso suficiente para ello, que lo dudo.

Es verdad, como señala el propio Manel Pérez en su información, que de facto se está produciendo la asunción por parte del Estado de las obligaciones financieras imposibles de asumir por algunas regiones. Así lo escribimos hace bien poco en relación con Catalunya con motivo del vencimiento de sus “bonos soberanos”, esos colocados entre minoristas a cambio de suculentas comisiones por parte de algunas entidades financieras (VA, "El Estado liquida generosamente el fraude piramidal catalán", 12-05-2014). Sin embargo, explicitarlo del modo que ahora se puede estar contemplando supondría un paso más allá que no sólo no contribuiría al bienestar del país, sino a una quiebra adicional con base en el agravio y la desigualdad de trato entre sus integrantes.

Jugar con fuego se llama esto. Ideas de bombero.

Buena semana a todos

La España desvertebrada

Ernesto Ladrón de Guevara www.latribunadelpaisvasco.com 15 Diciembre 2014

Hago una pausa en la serie de artículos sobre el adoctrinamiento y la vulneración de los derechos del niño para hablar de una consecuencia de ello: la España desvertebrada.

Que nuestros niños y jóvenes tengan una deformación mental respecto a su pasado, de la realidad histórica de las regiones donde viven, trae una muy mala consecuencia. Lo reflejaba recientemente un sondeo de opinión en el que quedaba constancia de algo que ya presuponemos, que es que nadie daría un paso para defender a su nación (España) en el caso de un ataque exterior, por ejemplo del Estado Islámico. Porque hace mucho tiempo que se tiene una idea deformada de lo que es una patria común, la historia trasversal que cruza por las historias particulares, configurando un marco indeleble. Se manipularán los libros de texto, pero la realidad y esa memoria común es indestructible, porque está en cada una de las manifestaciones cotidianas de nuestra vida. Solamente hace falta abrir un poco los ojos para verlo, y no tener las orejeras que limitan el campo de la percepción. Quien no sabe bien cual es su casa corre el riesgo de perderla.

La Constitución no fue todo lo perfecta que nos dicen. Se hicieron demasiadas cesiones a los nacionalismos vasco y catalán en aras de un consenso falso, pues como queda de manifiesto por los comportamientos y actuaciones de ambos nacionalismos, no aceptaron el marco y aprovecharon esas concesiones como ariete para ir avanzando en sus estrategias totalitarias. En el País Vasco lo hicieron acompañados del tiro en la nuca y el amonal.

Una constatación evidente de esa cesión absurda fue la Adicional Primera de la Constitución Española que preserva los derechos históricos de los territorios forales, que es como si retrocediéramos en el tiempo y reconociéramos los derechos históricos de Al Andalus, haciendo felices a quienes amenazan a España para recuperarlo. La historia no tiene derechos, los territorios tampoco, las lenguas menos. Los derechos son de los ciudadanos y ellos son los únicos sujetos activos de los mismos. Y la foralidad es un residuo claro del Antiguo Régimen de origen medieval, donde los reyes lo eran por derecho divino y reinaban de forma absoluta. Desgraciadamente, tras la Primera Guerra Carlista, si Espartero en lugar de hacer el Abrazo de Vergara, hubiera derrotado definitivamente a sus contrincantes, no hubiera habido una segunda o tercera carlistada y el nacionalismo carecería de raíces en las que apoyarse, apuntalando los residuos de aquel Régimen tan claramente representado por Fernando VII; y el liberalismo hubiera entrado por derecho propio en España de forma oficial, quedándose para siempre.

Pero no fue así, y en España no hay cultura liberal. Muestra de ello es que la opción liberal dentro del abanico político es residual y apenas representa nada en el espacio electoral.

Fruto de todo esto es el sinsentido y el arcaísmo de haber nacionalismos secesionistas que predican, de forma absurda y con muchos seguidores, el despedazamiento de España. Y ello es por dos motivos básicamente: por la dejación de sus obligaciones por parte de los dos principales partidos de Estado y por una cultura política (yo lo llamaría incultura) fortalecida desde las aulas, creando el caldo de cultivo para una enfermedad psicológica de masas.

Otro ejemplo de esa esquizofrenia es el Título Primero del Estatuto de Autonomía del País Vasco, cuyo primer artículo reza así : “El Pueblo Vasco o Euskal-Herría, como expresión de su nacionalidad, y para acceder a su autogobierno, se constituye en Comunidad Autónoma dentro del Estado Español, bajo la denominación de Euskadi o País Vasco, de acuerdo con la Constitución y con el presente Estatuto, que es su norma institucional básica.”

Al respecto de este texto yo formulo irónicamente las siguientes preguntas:
¿Qué es el Pueblo Vasco? ¿Es un ente abstracto similar al volk del Mein Kanf de Hitler cuyo término está asociado a los conceptos de «nación» «tribu» y «raza», de unidad de sangre, en su acepción más originariamente racista? ¿Por qué se asocia ese concepto de pueblo vasco al de Euskal Herria, entelequia inexistente en la historia de la ciencia política, ni en la Historia de Francia o España reflejada en la historiografía de los, cuando menos, quinientos últimos años. Este simple hecho demuestra que sus mentores adquirían esta orientación del concepto originario de “pueblo” definido en el Mein Kanf. ¿Qué es una nacionalidad? ¿En qué se diferencia de una nación? ¿Cuál es el nombre real, según este título preliminar, de la Comunidad Autónoma Vasca? ¿Es Euskal Herria, País Vasco, Euskadi -término inventado por Sabino Arana que es algo así como bosque de “euskos”-?

La misma confusión que introduce este primer artículo es paradigmática de la bajada de pantalones que ha dado lugar a la situación anómica y patológica que nos embarga e hipoteca el futuro de nuestros nietos. No puede ser que en tan poco espacio se concentren más ideas contradictorias, indocumentadas y confusas, por lo que lo que sigue no puede ser en ningún caso bueno, al margen de la bondad de las ideas federalistas o autonomistas.

No es igual federalismo que autonomismo asimétrico. El federalismo nace de la idea igualitaria, del rechazo al privilegio, de la “discriminación positiva” fundada en la amenaza, la extorsión y el “palo y tente tieso” o en el chantaje de la guerra, que eso ha sido de una u otra forma la travesía del “árbol y las nueces”.

Si hubiera habido una España federal, el País Vasco y Cataluña estarían bajo el mismo encuadre estatutario que el resto de las comunidades. Por eso, una vez más, resulta contradictoria, ambigua y poco sólida desde la doctrina política y el derecho comparado la posición de los socialistas que a veces parecen ir más a una confederación que a una federalización de las diferentes realidades que enriquecen nuestra nación mientras no supongan su fragmentación.

Fruto de este disparate fue el café para todos inventándose comunidades históricas que bajo ningún concepto tienen fundamento, como “La Rioja”, “Murcia”, “Cantabria”…, por no mencionar otras, hasta llegar a la tontería ésta de fragmentar la educación en 17 subsistemas, lo que es una verdadera aberración desde la teoría del Estado. Ningún Estado puede sobrevivir con 17 sistemas educativos contradictorios y desarmónicos.

El otro factor de dispersión y de crecimiento alocado de los nacionalismos ha sido una ley electoral que lleva a situaciones ridículas, como que partidos que no llegan a un diez por ciento en su representación en las Cortes Españolas se constituyan como bisagras, favoreciendo, por poner un ejemplo, la complicidad culposa del encubrimiento de las azañas de Pujol en el expolio del erario mediante el encarecimiento artificial de las obras y otras cuestiones asombrosas como el que quedara inmune tras su travesía por Banca Catalana, arruinada. En un país medianamente serio, como los del centro de Europa, esto no pasaría, y los nacionalistas ocuparían el espacio que les corresponde, sin potenciar su representación hasta el punto de condicionar las políticas de gobierno.

Otra cuestión determinante ha sido, a todas luces, se mire como se mire, las llamadas inapropiadamente “lenguas propias”, verdaderas armas para crear cosmovisiones particularistas e introducir un adoctrinamiento solapado y camuflado, sobre todo en el sistema educativo. Lo ocurrido en Cataluña es tan evidente que es inobjetable, pero lo mismo podríamos decir en otras comunidades, como la de “Euskadi”. Y también en Valencia, Baleares, Galicia…., a pesar de estar en posiciones menos exarcebadas.

De nuevo hemos de recalcar que las lenguas no son entidades que sean sujeto u objeto de Derecho, que los únicos que han de ser protegidos por el Estado de Derecho, tal como lo definió Hobbes son las personas, los ciudadanos, pues el concepto de ciudadano precisamente nace de esa idea de totalidad en la definición y el ejercicio del Derecho.

Pero tras casi treinta y cinco años de Constitución no podemos decir que ésta sea la representación de la perfección, y mucho menos que haya sido cumplido su mandato literal e implícito, su espíritu fundacional. La Constitución no hay que reformarla, pese a sus imperfecciones, sino cumplirla de manera rigurosa, poniéndola por encima de los estatutos de autonomía y profesionalizando y despolitizando un Tribunal que debería se independiente del resto de poderes, para no ser marioneta de sus apaños.

www.educacionynacionalismo.com

Nuestras lágrimas son sus sonrisas

Almudena Negro www.gaceta.es 15 Diciembre 2014

“En la cárcel, sus lágrimas son nuestras sonrisas y terminaremos a carcajada limpia”. Recuerdo que la primera vez que oí la frase, pronunciada por la alimaña que responde al nombre de Iñaki de Juana Chaos, el de la huelga de hambre que se duchaba con su novia y para quien los más relativistas pedían compasión, pronunciadas después de que los etarras asesinaran a tiros al matrimonio formado por Alberto Jiménez Becerril y Ascensión García en pleno centro de Sevilla, un escalofrío recorrió mi espalda. Me había topado de bruces con el mal. Con el verdadero mal. Ese mal que destruye por el mero placer de hacerlo, que causa dolor porque disfruta con él, que carece de empatía y conciencia.

Hace unos días tuve la misma sensación cuando conocí la noticia de que unos señores con toga, me niego a llamarlos jueces, en España la división de poderes es una broma, que trabajan en la Seccion Primera de la Audiencia Nacional, habían decidido poner en la calle a Santi Potros, Francisco Mújica Garmendia y Rafael Caride Simón. Santi Potros. El del atentado en el Hipercor de Barcelona. Aquellos nombres que oía pronunciaban en el telediario mientras estaba entretenida jugando con mis muñecas. Los malos de mi infancia.

Pero estos días atrás, abandonada la inocencia infantil, veo el mal en quienes apoyan estas excarcelaciones, que no son pocos y Sergio Martín a alguno, vista la reacción, debió de señalar. Y en quienes están haciendo que se cumpla al milímetro la infame hoja de ruta, como la llaman los cursis, negociada entre el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y la banda terrorista ETA. Esos que dicen ser representantes de la sociedad, pero que no representan más que al jefe de su partido. Algunos de ellos luego se rasgan las vestiduras y dicen estar con las víctimas. Maldita hipocresía. ¿Y quién ha jugado a destruir la unidad entre ellas, ya tocada desde la legislatura de ZP?

Pensé, llámenme blandita, inmediatamente en las víctimas del terrorismo. En cómo han sido ninguneadas, humilladas, ignoradas por quienes se dicen demócratas, con ese breve paréntesis, esa excepción de los gobiernos de José María Aznar. Mucho tuvo que ver en ello el hoy olvidado Jaime Mayor Oreja, el de los análisis y diagnósticos certeros que siempre hay que escuchar. Sostiene el político vasco, con razón, que la crisis que está azotando a España no es sólo ni principalmente económica. Efectivamente, es una crisis política. Y de valores. Por más que el economicismo típico de la socialdemocracia que todo lo cuantifica esté causando estragos incluso entre sectores liberales.

Tenía razón de Juana Chaos. Nuestras lágrimas son sus sonrisas y acabarán, ya está terminando el proceso, riendo a carcajadas. Porque así lo ha querido esta sociedad nihilista, carente de principios y abocada a su propia autodestrucción.

Eclosión no secesionista
Francesc Moreno www.cronicaglobal.com 15 Diciembre 2014

Entre 2013 y 2014 el panorama político catalán ha visto la multiplicación de iniciativas cívicas contrarias a la secesión de Cataluña. La creciente tensión desencadenada por el independentismo ha hecho reaccionar a muchos ciudadanos que, desde distintas perspectivas y con diferentes sensibilidades sociales y políticas, tienen en común su oposición a la ruptura entre Cataluña y el resto de España. No es que antes no existieran, pero es indudable que en este periodo se ha ampliado notablemente el espectro ideológico de quienes alzan su voz en contra de la pretensión nacionalista de representar a todo el “pueblo catalán”.

Esta reacción puede apreciarse no sólo en la proliferación de manifiestos y nuevas asociaciones. También es apreciable en los estantes de las librerías, en las redes sociales o en los medios de comunicación.

Poco a poco más personas profesionalmente conocidas se van decidiendo a dar el paso de significarse públicamente y romper la espiral de silencio que hemos vivido en Cataluña. Es una tarea difícil pero el acto organizado por Societat Civil Catalana para celebrar el día de la Constitución o el de la presentación del Manifiesto de la denominada Tercera Vía son pasos en la buena dirección.

Desde luego las nuevas iniciativas y las que tienen más tiempo de vida no son para nada homogéneas. Van desde la derecha a la izquierda, desde el catalanismo al españolismo, desde los partidarios de reformar la Constitución a los que se oponen, desde los confederales a los recentralizadores pasando por federalistas y partidarios de mantener el actual modelo autonómico.

Esta diversidad es una consecuencia de la pluralidad de la sociedad catalana. La distancia en términos ideológicos, de orígenes políticos, de sensibilidad cultural es sin duda enorme. Es lógico y coherente que todas ellas presenten sus propuestas ante la sociedad.

Sin embargo Cataluña vive un momento excepcional. Las mayorías parlamentarias, sus pactos de gobernabilidad con los gobiernos centrales de turno, su control de la educación y de los medios de comunicación y su predominio ideológico han permitido al nacionalismo monopolizar la representación de Cataluña y convertirlo en el interlocutor del Gobierno. A pesar de declarar por activa y por pasiva que su objetivo es la independencia continúan presentando propuestas de negociación que se entienden como pasos intermedios hacia la independencia. La independencia no tiene mayoría social como se puso de manifiesto el 9N. Por ello desde el independentismo más inteligente se buscan salidas que permitan avanzar en lo que se denominan “estructuras de estado” con la idea de seguir avanzando hacia su objetivo final y dar tiempo a ampliar sus bases sociales.

Frente a ello los catalanes no nacionalistas deberíamos ser capaces de definir qué Cataluña queremos y cuál debe ser la articulación con el resto de España. Debemos tratar de elaborar una propuesta inclusiva que trate de abarcar el máximo de sensibilidades. No serán todas, pero debemos buscar que sea lo más amplia posible. Y ello pasa, a mi entender, por mejorar y clarificar el funcionamiento del estado autonómico, con las modificaciones que, en su caso, sean necesarias de la Constitución.

Se trataría de garantizar una Cataluña plural, con igualdad entre sus ciudadanos sea cual sea su lengua, con la más amplia autonomía posible dentro del funcionamiento racional del conjunto, clarificando competencias, haciéndola partícipe de la elaboración normativa del estado, una Cataluña que fomente y proteja el catalán pero salvaguardando la historia y la cultura común. Una Cataluña que no se encierre en si misma y mire al resto de España y Europa. Que apueste inequívocamente por ser el bienestar social y la competitividad, sin la cual el bienestar es una utopía. En definitiva una Cataluña de todos los catalanes en un España de todos los españoles, en el marco de la UE. Un reto difícil pero inexcusable si no queremos quedar atrapados en la actual situación de bloqueo que nos empobrece, nos divide, angustia a unos y frustra a otros. En este marco sería también deseable que desde Cataluña se hagan propuestas de ámbito general que ayuden a mejorar el funcionamiento del Estado en su conjunto. No se trata sólo de reivindicar sino de promover una Cataluña mejor para todos sus ciudadanos.

En un año electoral es difícil, por no decir imposible, que los partidos inicien una dinámica en este sentido. Por eso deberíamos hacerlo desde la sociedad civil con la legítima ambición de que madure durante 2015, ayude a cambiar las mayorías en nuestro Parlamento y sea útil a los partidos, después de las elecciones, para alcanzar un gran acuerdo que permita a Cataluña y España salir del impasse actual. Cataluña no será formalmente independiente a medio plazo. Pero si los catalanes no nacionalistas no elaboramos un ambicioso proyecto para Cataluña y España capaz de conseguir una mayoría política, seguiremos siendo ciudadanos de segunda en nuestra tierra

El peso de los muertos
Antoni Puigverd. La Vanguardia  15 Diciembre 2014

Sobre el perdón puede construirse una comunidad; pero sobre la amnesia y la desvergüenza, no

Sin pena, sin gloria, sin gracia, hemos visto salir a Santi Potros de la prisión. Años atrás, cuando no peinábamos canas y no temíamos al futuro económico, Santi Potros ordenó ejecutar con frialdad tan estúpida como inútil, tan fanática como cruel, el más sangriento atentado de ETA en España, la tragedia más importante de la Barcelona democrática. Hipercor. 19 de junio de 1987: 21 muertos, 42 heridos, muchas familias rotas, un amplio entorno familiar condicionado de por vida, un enorme impacto emocional en el que el dolor se mezclaba con el fatalismo; y, finalmente, cierta perplejidad ideológica entre aquellos que, pocos días antes, como ha recordado Lluís Bassets, habían votado a Herri Batasuna, la coalición proetarra. En efecto, las primeras elecciones europeas, poco después de nuestra adhesión a la entonces llamada Comunidad Económica Europea, se habían celebrado el 10 de junio anterior. El eslogan de Herri Batasuna, en una época en la que ETA estaba fortísima y mataba con desacomplejada aplicación y regularidad, decía: “Vota HB. Lo que más les duele”. No pocos catalanes votaron pegando, en aquellas elecciones. También bastantes izquierdistas del resto de Espanta. Nueve días después tuvo lugar la barbarie de Hipercor. El lema “Lo que más les duele” adquirió un sentido literal y trágico.

Al dolor y a la tragedia que las víctimas de Hipercor sufrieron, hay que sumar la extrañeza que les ha acompañado desde entonces. Les costó Dios y ayuda cobrar las indemnizaciones que les correspondían y lograr el amparo público. Cariño público lo tuvieron en los primeros momentos, sí, pero enseguida desaparecieron de nuestro mapa sentimental. Fueron olvidados por la política y la narrativa moral catalana. Entrevisté a algunos de ellos, los más activos de la asociación de víctimas, hace muchos años. Me citaron en su local: desvencijado, con muebles de aluvión, sin rastro del entonces celebérrimo diseño barcelonés. Un local situado en los bajos de un modestísimo edificio en un barrio en el Barcelona pierde su glamuroso nombre. Mis entrevistados, entre los que destacaba Roberto Manrique, resultaron ser gente de una sola pieza, que combatía día a día por la protección de todas y cada una de las víctimas. Pero estaban solos.

Abandonados por las dos corrientes políticas que durante aquellos años dominaban Catalunya. En el relato del cosmopolitismo barcelonés aquellas víctimas no cuadraban; tampoco cuadraban en el relato del nacionalismo pujoliano. Por otro lado, nunca quisieron las víctimas de Hipercor (a diferencia de otras víctimas de ETA) utilizar su dolor como arma de batalla política, nunca quisieron imponer sus criterios en el plano político. Aunque, como explicaba el otro día Roberto Manrique a Lídia Heredia en TV3, sí lucharon para cambiar el código penal con el objetivo de evitar que los desalmados que tanto daño les causaron pudieran abusar de la reducción de penas. Las víctimas de Hipercor no querían, no siguen queriendo más que justicia y protección. Se resignan con gran dignidad democrática a la visión de unos asesinos que se aprovecharon de las facilidades de la democracia para matar y ahora se benefician de ella para librarse de las penas.

La justicia que las víctimas de Hipercor han conseguido es francamente relativa: los más de 2.000 años que le cayeron a Santi Potros por sus sanguinarios atentados han quedado reducidos a menos de treinta. Aquel joven de pelo negro y ojos muy vivaces bajo cejas prominentes que le daban el aspecto atrevido y viril, es ahora un tipo calvo, canijo, devastado, de mirada asustadiza. De nada le ha servido matar a los santos inocentes de Hipercor. Sus salvajes hazañas y sus años de prisión tampoco han servido a su causa. Me pareció ver en ojos asustadizos del envejecido Santi Potros un brillo extraño: si dicen que el esfuerzo inútil provoca melancolía, ¿la matanza inútil de unos inocentes desconocidos qué es lo que provoca en el corazón de un hombre que ha penado media vida en la cárcel?

Ahora que la democracia española está en fase de revisión crítica (Podemos habla de iniciar un proceso constituyente, el PSOE habla de reforma federal, el nacionalismo catalán impulsa un proceso de ruptura y no pocos constitucionalistas proponen fórmulas para regenerar la carta magna), bueno sería abordar el gran tema pendiente de la transición: la cuestión del dolor y las víctimas. Si los etarras no piden perdón es porque, con anterioridad, tampoco lo pidieron las decenas de miles de españoles (catalanes incluidos) que participaron del aparato represivo en tiempos de Franco (políticos, jueces, funcionarios, policías, militares). Girar página para evitar repetir el mal mayor de la guerra no tenía por qué haber evitado un proceso de reconocimiento de culpa y de revisión moral del pasado.

Revisar los 40 culposos años del franquismo, los tres años de barbarie bélica y las barbaridades del 36 en la zona republicana es esencial para reconstruir una comunidad política. Sobre el perdón puede construirse una comunidad; pero sobre la amnesia y la desvergüenza, no. El peso muerto de nuestra democracia son las víctimas del terror anterior y posterior, cualquiera que sea su signo, pues no fueron reparadas. Más que reformas jurídicas, se necesita una reparación general. Una reparación de la que, por supuesto, los mártires de Hipercor deberían formar parte en lugar destacadísimo. Son víctimas sin relato. Nunca formaron parte de un cuadro de honor comunitario.

De ‘L'Atlàntida’ al teorema de Thomas
Contrasta la Cataluña secesionista con la de las amplias franjas sociales que viven ajenas a ese proceso de ensueño ideal
Valentí Puig Barcelona. El Pais 15 Diciembre 2014

El joven desbordante de energía que era Verdaguer corrió descalzo en una competición de la Plana de Vic y con las dos pesetas del premio se compró un ejemplar de la Odisea. Estas cosas todavía ocurrían, a finales del siglo XIX. Otras fuentes aseguran que el libro que compró Verdaguer era una monografía francesa sobre la Atlántida platónica. Lo cierto es que desde entonces, a los 18 años, Jacint Verdaguer comenzó a hablar de su gran proyecto de L'Atlàntida. En realidad, el protagonista del poema será España. Esa idea de fusión hispánica le fue criticada por los extremos culturales del nacionalismo catalán. Un precoz Joaquim Folguera, fallecido tempranamente y crítico fino, salió al paso diciendo que Verdaguer tenía el espíritu nacional catalán incluso a pesar de “su españolismo superficial de limosnero ortodoxo de la señoría palatina”.

La épica de la conquista de América fascina al joven Verdaguer. Tiene presente el poema Colón de Campoamor y del gran prosista apologético Nieremberg capta la idea de una Atlantis como zócalo bajo el mar de las Canarias o en las Azores. Se suman los titanes platónicos. Luego, como capellán del vapor trasatlántico Ciudad Condal, propiedad de la dinastía Comillas, piensa la forma final de L'Atlàntida y tiene su gran triunfo. El poema condensa un caudal muy potente de mitos y tradiciones. En primer plano, Colón vive la aventura de descubrir un nuevo continente para España. Hoy, aunque suene como un decorado wagneriano algo polvoriento o aunque tengamos preferencia por su Canigó, largos fragmentos de L'Atlàntida nos siguen dejando perplejos, en buena manera anonadados. En su breve ensayo, tan olvidado como sagaz, sobre Verdaguer, Sagarra habla de eso, de su constante perplejidad ante L´Atlàntida, porque viste una fábula monstruosa y absurda con un inagotable tesoro de naturaleza, meteorología, agricultura, fauna y flora.

Así comenzó su existencia como poeta nacional de Cataluña. Sus años finales fueron turbulentos, enigmáticos, torturados. Inicialmente, el poema debía titularse Espanya naixent. Y fue Verdaguer el primer y último poeta catalán cuyos versos el pueblo sabía de memoria. Su Virolai sigue siendo una expresión emocional de la catalanidad, hasta el punto que actualmente hay quien considera que debiera ser el himno de Cataluña y no el belicoso canto de Els segadors. En su himno a la Virgen de Montserrat, Verdaguer la llama princesa de los catalanes y estrella de Oriente para los españoles. Sin embargo, seguimos en lo mismo, entre el Virolai y la apología del caganer.

De L'Atlàntida hispánica a lo que estamos viviendo hoy rige en muchos aspectos el teorema de Thomas, célebre en la sociología. Es el caso de las profecías autocumplidas y que Thomas formuló con mucha previsión: “Si las personas definen las situación como reales, estas situaciones son reales en sus consecuencias”. Das por real algo que no lo es, y adecuas tus actitudes a eso, de modo que el mito o el fraude histórico pueden acabar teniendo consecuencias reales. Y ahí viene el grave dilema, cuando en una comunidad acaban enfrentándose dos irrealidades o, simplemente, el deseo de que algo que no es real acabe siéndolo porque creemos que ya lo es, y por eso se enfrenta a una realidad más tangible y objetivamente real.

¿Es por eso que la Cataluña hispánica de Verdaguer se da por inexistente? Uno se pregunta si no será esta la razón de que tantos vínculos de Cataluña con el conjunto de España son postergados a fin de que se cumpla el teorema de Thomas y aquellas situaciones soñadas por el secesionismo acaban siendo reales en sus consecuencias. Para algunos, esto ya es un hecho comprobado: es decir, Cataluña solo puede existir como tal fuera de España. Es absurdo pero es que desde Madrid hay quien acepta sin más, de forma poco crítica y casi con alivio, que Cataluña ya no está en España. Es que el teorema de Thomas sirve para realidades antagónicas.

De todos modos, el contraste más aparatoso es entre la Cataluña que se define como secesionista, y por eso asume que así tiene que ser y será, y la Cataluña de cada día, con amplias franjas sociales que viven ajenos a ese proceso o, es más, indiferentes a la presunta necesidad histórica de que el teorema de Thomas proyecte como realidad estructurada lo que es un ensueño ideal. En otros tiempos, un adolescente Verdaguer se acercaba a la Font del Desmai para entrever, entre olmos y avellanos, los grandes bosques vírgenes de la nueva América. Claro, Verdaguer solo era un muchacho con barretina que buscaba la gloria, mientras que hoy la postmodernidad ha acabado con la gloria y la épica. Es como si Verdaguer ya no fuese la fuerza más indicada para sustentar el teorema de Thomas. Es una extraña contradicción buscar la plenitud de una Cataluña alejada de España y negar todo otra plenitud, considerarla relativa, como si en lugar de escribir L'Àtlàntida Verdaguer fuese un autor de guiones de TV-3.

Valentí Puig es escritor

Dónde está el error del gallego

Xosé Luis Barreiro Rivas La Voz 15 Diciembre 2014

La Administración no fue nada cicatera, sino todo lo contrario, con el idioma gallego. Pero cometió el error de confundir su promoción efectiva con la normalización, y ahí está la madre del cordero. Porque, aunque las políticas emprendidas fueron eficientes, sinceras y bien dotadas, lo que en realidad consiguieron fue invertir el diagnóstico de la anormalidad. Donde antes se hablaba castellano -la Administración, la política, la universidad y los ritos sociales- se habla ahora gallego. Y donde antes se hablaba el gallego -la familia, la taberna, las verbenas, los campos y la plaza de abastos- se habla ahora castellano.

Y, dado que los segundos son más que los primeros, hemos hecho un negocio ruinoso. ¿Y por qué la política lingüística no consiguió prestigiar el gallego? Porque todo lo que tiene que ver con la normalización de nuestra lengua -sus élites, sus instituciones, sus escritores, sus editores, sus beneficiarios y los que lo usan como signo de reivindicación y legitimación excluyente- está ritualizado, y nada de cuanto se hace en gallego suena a auténtico, a espontáneo, a normal o a neutro. También en esto se ha producido una inversión de posiciones, y, mientras la Xunta del PP ha ganado cierta autenticidad, las luchas de la Real Academia, el Día das Letras Galegas, los grupos de presión que tutelan la esencia de la galleguidad, y los partidos que emplean el gallego como herramienta de división han generado sobre la lengua madre una sensación de artificio y de uso profesionalizado que ya afecta incluso a los que, por haber nacido en pueblos que solo hablaban gallego, hemos sido galegofalantes con total normalidad.

El gallego tiene otras eivas, porque la potencia del castellano lo penetra en todos los niveles, y porque la globalización mediática lo pone en desventaja.

Pero su problema básico es que los que viven en las ciudades ya no lo ven como elemento de identidad, los altos profesionales y los empresarios y financieros lo consideran una paletada, los yuppies y la gente guapa ni siquiera se lo plantean, y -¡aquí está la bomba!- porque los habitantes de las aldeas y los hablantes de siempre sienten que su lengua ha pasado a ser propiedad de una casta intelectual en la que el engolamiento prima sobre la naturalidad, y que, sin saber manejar los pronombres enclíticos y proclíticos, han convencido a todos -¡otra dramática inversión!- de que hablan peor el gallego que el español.

El gallego no se pierde por culpa de los poderes públicos, sino por la creciente deserción de una sociedad que no siente el deber de hablarlo ni necesita la identidad que la lengua le proporciona. Y la gente pasa de todo porque piensa que su idioma ya no es suyo, sino de una casta intelectual que tiene mil formas y motivos de aprovecharse de él.

Así que todo apunta a que iremos a peor.
 


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