AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 17  Diciembre  2014

La incómoda alternativa
VICENTE BAQUERO www.gaceta.es 17 Diciembre 2014

Los políticos no son seres distintos al resto de los humanos, algunos protagonistas de la historia han sido héroes o santos, y por eso seguimos acordándonos de ellos o venerándolos como seres excepcionales, pero eso es lo que son seres excepcionales, lo que hoy nos ocupa en una democracia es un conjunto de personas dentro de la más absoluta regularidad, reflejo más o menos ajustado de lo que son las poblaciones subyacentes. Aunque haya excepciones estas no son normalmente escuchadas.

El pedirle a unas personas normales, que es lo que son los políticos, que renuncien al poder con todo el atractivo, prestigio y placer que conlleva sería exigir un acto heroico por su parte, no me cabe duda que algunos estarían dispuestos, pero no la mayoría y ese es precisamente el “quid” de la cuestión: en una democracia electoralista quienes dan el poder son las mayorías de votos sin más, sin concesiones al sentido común ni a la realidad. Son los votos los que dan el poder y estos no se consiguen con medidas impopulares, tampoco me cabe duda de que habría una parte de la ciudadanía dispuesta al sacrificio pero nunca sería mayoría. Por eso los políticos al uso evitan como la peste las decisiones que entrañan riesgo de perder la mayoría y con ella el poder. Con lo cual es prácticamente imposible resolver a fondo las consecuencias que produce el haber adoptado durante años un modelo político-económico a la larga insostenible.

La mayoría de los ensayos y recetas que estamos viendo para salir del hoyo en que nos hemos metido, son paliativos para los síntomas de un mal más profundo y que resulta políticamente tabú mencionar. El mundo ya no es un predio europeo u occidental, ya no somos solos los que decidimos como se reparte la riqueza en el mundo y eso es algo evidente para quien quiera verlo.

El profundo problema con el que se enfrenta la sociedad occidental contemporánea es como mantener un estado providente, administrativamente ciclópeo, a todos los niveles, local, regional, nacional, internacional, que promete un bienestar y una seguridad prácticamente ilimitada a todos sus ciudadanos, cuando eso es materialmente imposible. Hay que trabajar más y mejor, esforzarse y competir. Ese es el origen de que se haya producido una explosión de deuda, se gasta más de lo que se ingresa, sistemáticamente, y que esta deuda requiera para su compensación una presión fiscal que hace casi inviable crear riqueza en nuestra área económica, al desincentivar el esfuerzo y el riesgo individual. Son las personas individuales y las empresas las que crean riqueza no los organismos oficiales.

Es imperativo que se produzca un reajuste drástico en el gasto público y reducir impuestos en serio, prescindir de todo lo que no sea estrictamente necesario si queremos mantener un estado de bienestar esencial y básico, insisto en lo de drástico, no simples retoques, nos hemos pasado continentes en los servicios y beneficios que generosamente reparten las autoridades desde el poder y en el ingente volumen del sector público. No es sostenible, esa palabra que ahora está tan de moda.

Hay que escoger, la ley de la gravedad económica existe, o se va a una quiebra colectiva si se mantiene el actual ritmo de gasto público y reparto de beneficios sociales ¡hasta que dure venga más deuda! Todo en nombre de una utopía, o peor aún, de la pura ambición de poder de una clase política, lo que nos llevará a la quiebra total, con la pérdida de todo lo conseguido o se le devuelve la libertad de inversión y ahorro a las personas para que planifiquen su futuro, aunque ello conlleve una restricción de beneficios para un sector de la población, esto es lo electoralmente decisivo, para poder mantener una cobertura humanamente esencial. Las dos cosas son imposibles.

El dedo divino sólo se señala a sí mismo
EDITORIAL Libertad Digital 17 Diciembre 2014

Mientras todos los barones autonómicos y los alcaldes de las grandes ciudades suplican ser elegidos como candidatos en unas elecciones para las que sólo quedan seis meses, Rajoy prefiere designarse a sí mismo candidato de unas que están a casi un año de distancia. Un candidato que, muy al contrario de lo que ocurre con muchos de los que siguen esperando que el dedo divino se pose sobre ellos, no despierta el menor entusiasmo ni en el PP ni en unos votantes de centroderecha a los que lleva tres años poco menos que insultando casi a diario.

Más bien al contrario, cada día son más los que, en el propio PP –no en el círculo más cercano al presidente, conformado por mediocres que no le sobrevivirán políticamente–, piensan que Rajoy no es la persona adecuada para gestionar una situación política delicadísima, en la que tanto el Partido Popular como España en su conjunto se enfrentan a retos de extraordinaria importancia, como el desafío separatista y la amenaza del populismo liberticida de Podemos.

Por otro lado, las encuestas señalan un escenario muy poco halagüeño para el candidato Rajoy: con él como cabeza de lista, el PP podría cosechar un resultado pésimo, quizá el peor de su historia, que podría expulsar al centroderecha del poder durante un larguísimo periodo de tiempo.

Pero en lugar de escuchar esas voces de su partido –que por el momento sólo se expresan en conversaciones privadas: a ver si de una vez se dignan a ser valientes–, en lugar de analizar las múltiples encuestas que le pronostican la hecatombe, en lugar de asumir que su gestión como presidente ha sido muy deficiente en prácticamente todos los campos, Rajoy prefiere hacerse caso a sí mismo y a sus alabarderos, así como a los que hablan de una recuperación económica que es real, pero que sería muchísimo más potente de no ser por el raquitismo de sus reformas económicas y su descomunal presión fiscal. Una recuperación, además, que pende del fino hilo de la situación exterior, por lo que no hay que descartar un giro negativo.

Ni el PP ni España necesitan más Rajoy, sino un centroderecha que recupere la fe en sí mismo. Los populares deben afrontar una auténtica renovación que les permita ofrecer a la sociedad una nueva cara y un nuevo mensaje ilusionantes. Si en lugar de eso –un proceso sustanciado en unas primarias o en un congreso verdaderamente abierto– Rajoy se elige a sí mismo en contra de los intereses del partido y de la opinión pública, le sucederá lo mismo que al PP andaluz, que va de mal en peor en las encuestas desde que le colocasen al frente a un personaje como Juan Manuel Moreno Bonilla, sin otro mérito que los propios de los segundones obsecuentes.

¡Españoles, la crisis ha terminado!
Vicente A. C. M. Periodista Digital 17 Diciembre 2014

No sé si a lo de Mariano Rajoy llamarle percepción deformada de la realidad o simplemente cinismo superlativo. Más bien me inclino por lo segundo. Porque ¿cómo se puede decir sin sonrojarse que “seguro que los españoles reconocerán la recuperación económica en las próximas elecciones”? ¿A qué recuperación se refiere? Desde luego que no a la de los ciudadanos a los que esa supuesta mejora ni está ni se la espera. Porque hace falta tener una cara de hormigón armado para además decir que “cuando los políticos hacen las cosas bien los ciudadanos se lo reconocen con su confianza”. ¿Desde cuándo una lista cerrada es un signo de confianza y no de una cobarde forma de burlar a la democracia?

Creo que Mariano Rajoy ha llegado al final de su legislatura aquejado del mismo mal que algunos llaman el “virus monclovita”, quizás producto de una espora de algún hongo del tipo alucinógeno que se dé en los jardines de ese enclave. Muchos criticábamos a José Luis Rodríguez Zapatero y antes a su antecesor José María Aznar por padecer ese virus que les situaba por encima del bien y del mal y les hacía ver mundos oníricos donde los demás solo veíamos la cruda realidad. Del “España va bien”, pasando por “No hay crisis” hasta el “la crisis ha terminado”. Pero todos con la firme convicción de haber cumplido con su deber despreciando a los ciudadanos sin llegar a comprender el porqué de su posterior fracaso electoral a la hora de revalidar su mandato.

Y desde luego que Mariano Rajoy con el cambio en el Ministerio de sanidad con el exportavoz del grupo parlamentario en el Congreso Alfonso Alonso y nombrando su sucesor en la portavocia a Rafael Hernando, ha querido dar un giro político a su anodino Gobierno, lanzándoles a la calle para que expliquen las “bondades” de las medidas que han hecho posible esa salida de la crisis que solo han notado las grandes fortunas, los agraciados bancos y Cajas de ahorros salvados a costa de la deuda pública y Sus Adustas Señorías que han visto incrementados sus salarios, sus complementos y mermadas sus horas lectivas en el Congreso y en el Senado.

Porque aunque rectificó casi de modo inmediato, matizando sus palabras, lo que queda es el fondo del mensaje populista, demagógico y típico del mundo de “yupi” en el que se mueve alejado totalmente de la realidad de los ciudadanos, de sus problemas con la subsistencia en el día a día y su falta de esperanza en un futuro donde en el presente prevalecen el empleo precario, los bajos salarios tercermundistas y la falta absoluta de derechos laborales. Porque el mensaje real es que a la casta política le va bien y que la salida de la crisis ha tenido el precio del endeudamiento, de la intervención y de la dependencia, sin haber aún tomado las medidas necesarias para desmontar una Administración súper inflada y súper inflacionaria donde parasita esa casta.

Como todos los aquejados de ensoñación, Rajoy predica sus mantras y lanza a sus discípulos a difundir la buena nueva, esperando que con sus palabras las gentes vean la luz y la verdad. No hace falta decir qué final tiene esta historia porque ya nos la han contado.

Ni el Gobierno ni la oposición pueden reformar la Constitución
LUCIO A. MUÑOZ www.gaceta.es17 Diciembre 2014

Han incumplido sistemáticamente relevantes preceptos constitucionales y representan la corrupción política institucionalizada.

“Una sociedad en la que las garantías de los derechos no está asegurada, ni la separación de poderes determinada, no tiene Constitución”.

Se trata del Artículo XVI de la 'Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano'. Este documento, que es una sinopsis conceptual de la Revolución Francesa, fue aprobado por la Asamblea Nacional Constituyente de Francia el 26 de agosto de 1789.

Recordemos que la mencionada “Declaración” ha sido la referencia de otras importantes declaraciones de los derechos del hombre a nivel internacional e, igualmente, sirvió de base para la Constitución francesa de 1946 y de 1958.

A tenor de lo expuesto en el citado artículo, España no tiene Constitución.
Ciertamente y en relación con lo anterior, nuestra Constitución está invalidada. Tanto en cuanto, los diferentes gobiernos españoles han incumplido en numerosas ocasiones lo establecido en ella, privando a los ciudadanos de sus derechos y sometiendo la justicia al poder político.

El caso más flagrante es el referido al incumplimiento del Artículo 122.3. (Titulo VI. Del Poder Judicial), de la Constitución española.
Puesto que el Gobierno socialista de Felipe González politizó el Consejo General del Poder Judicial, en contra de lo determinado a tal efecto en nuestra Carta Magna, a través de la Ley Orgánica 1/1985 del Poder Judicial.

Y el Gobierno, también socialista, de Mariano Rajoy (con la complicidad del PSOE, CiU, PNV e IU) secuestró a nuestra justicia durante la renovación del CGPJ a finales del año 2013. En función de ello, los 20 vocales del máximo órgano de gobierno de los jueces españoles fueron elegidos por la partitocracia.

Este es el acto de corrupción más grave que puede cometer un Gobierno, mucho más doloso aún que delinquir a través de la malversación de dinero público. Sin duda, eliminar la división de poderes es un auténtico sacrilegio anticonstitucional y antidemocrático.

La Justicia está intimamente ligada a la economía
Tanto es así que la economía española está intervenida por la corrupción política, sobre todo, del tripartidismo PP-PSOE-CiU, derivada de la politización de la justicia.

Mientras la justicia siga sometida y dependiente de los intereses de la oligarquía política (y su alter ego, la élite financiera), la recuperación económica será una utopía. La crisis político-económica, que tiene prisionera a España y a la mayoría de los españoles, sería historia si nuestra justicia fuera independiente.

Estado de alarma, excepción, sitio y corrupción política institucionalizada
El artículo 169 de la Constitución Española (Título X. De la Reforma Constitucional) estipula que no podrá iniciarse una reforma constitucional en tiempo de guerra o de vigencia de algunos de los estados previstos en el artículo 116 (estado de alarma, excepción y sitio).

Evidentemente, España no se encuentra en estado de alarma, excepción o sitio. Además, es el Gobierno el que debe declarar tales estados en virtud de ciertas circunstancias que en la actualidad no concurren.

Respecto al citado artículo 116, los legisladores o padres de nuestra Constitución debieron añadir el “estado de corrupción política institucionalizada” a los inicialmente determinados, es decir, al estado de alarma, excepción y sitio.

Por tanto y aunque la Constitución Española necesita ser reformada en profundidad, ni el Gobierno ni la oposición se encuentran legitimados para acometer tal reforma. Principalmente, en virtud de las dos razones esgrimidas con anterioridad. Primera. Han incumplido sistemáticamente relevantes preceptos constitucionales. Segunda. Representan la corrupción política institucionalizada.
Si se procediese a la realización de una reforma constitucional en estos transcendentales y críticos momentos que vive nuestro país, la identidad de España como nación podría verse amenazada más aún de lo que está actualmente.

Máxime, conociendo las propuestas realizadas al respecto por el PSOE, próximas a las posiciones independentistas catalanas, y la nefasta forma de proceder del Gobierno del PP respecto al “golpe de Estado del 9-N”.

¡Despierte don Mariano! La España con la que sueña ya no existe
Los repetidos casos de corrupción y la implicación en ellos de aquellas personas con las que el pueblo se sentía más identificado; han acabado de acrecentar el disgusto de los votantes
Miguel Massanet  www.diariosigloxxi.com 17 Diciembre 2014

Lo peor que le puede pasar a una persona es llegar a un momento en que llegue a creerse imprescindible. En ocasiones, hay políticos que se encuentran muy a gusto, encerrados en su urna de cristal, rodeados de sus más fieles seguidores, atendiendo sólo a aquello que le gusta oír y descartando, como imposible y mal intencionado, aquello que les desagrada e incomoda escuchar. Por desgracia, estamos en un país que ha atravesado 7 años de gobierno de los socialistas del señor Rodríguez Zapatero, otro autista político que se creyó capaz de cuadrar el círculo vicioso de pretender mantener el nivel de vida de los españoles, desoyendo los consejos que se le daban desde el extranjero, echando manos de las arcas del Estado para subvencionar sus fantasiosas ideas sociales e ignorando, como suelen hacer estos ilusos egocéntricos, que la realidad no se deja impresionar por los grandes creadores de utopías fantásticas, cuando éstas no están sustentadas en sólidos fundamentos en los que el trabajo, la competencia, el esfuerzo, el rendimiento, los adelantos técnicos y científicos y la consistente formación, constituyen sus pilares fundamentales.

Desgraciadamente, en España hemos llegado a una situación tal de descreimiento político que, todos aquellos argumentos que podían servir a los profesionales de la política para justificarse, hacer cálculos de futuro y proyectar sus ideas hacia las masas, han dejado de tener vigencia; porque la ciudadanía ha decidido prescindir de ellos, aburridos de sus engaños y desencantados de sus incumplimientos. La gente ya no cree que, ni las derechas ni las izquierdas, sean capaces de conseguir erradicar la pobreza, mejorar la economía y solucionar los problemas financieros, económicos y sociales que afectan al pueblo, cansada de ser siempre la que acaba sufriendo, sobre sus espaldas, los resultados de los errores cometidos por aquellos, en los que confiaron, y no han sido capaces de cumplir sus promesas.

Por si fuera poco, los repetidos casos de corrupción que van saliendo a la luz y la implicación en ellos de aquellas personas con las que el pueblo se sentía más identificado; han acabado de acrecentar el disgusto de los votantes con sus representantes; de modo que, en la actualidad, salvo algunos partido minoritarios que todavía no han pasado por la experiencia de gobernar y otros que pretenden promocionarse pidiendo derribar todo lo conseguido para que, confiando en sus promesas, se reinicie el país partiendo de 0 y lejos de las políticas de nuestros países vecinos; de modo que es poco probable que se sientan inclinados a volver a confiar en aquellos con los que han llegado a la conclusión de que no tienen nada en común.

Y hete aquí que, en este pegajoso y deprimente ambiente de descontento, desafección, abulia y, en ocasiones, irritación contra la clase política; cuando una gran parte de los votantes dudan de la conveniencia de seguir votando o muchos de los que apoyaron al PP, pensando que sería capaz de poner remedio a los nefastos resultados del gobierno anterior, ya han tomado la decisión de dejar de votarlo; resulta que, ante el asombro de propios y extraños, nos parece don Mariano y, con toda su flema gallega, nos anuncia que él es el mejor candidato para presentarse a las próximas legislativas.

Hasta aquellos que no se resignan a que el PP deje de ser una referencia para la derecha y el centro españoles, no tienen más remedio que sentir un escalofrío de temor y desánimo ante una declaración semejante cuando, si alguien todavía piensa que los populares pueden salvar el descrédito que, el desgaste por gobernar, los errores cometidos durante su gobernación y el incumplimiento de las promesas que hicieron a los votantes, le han infringido al partido de Rajoy; esta declaración del Presidente de la nación, acaba con cualquier esperanza que se pudieran seguir abrigando de conseguirlo. Cuando, desde nuestros humilde artículos, hemos venido repitiendo con machaconería la necesidad de una regeneración completa de la dirección del partido, de la búsqueda de personas que no tengan sobre sí la rémora de haber participado en las políticas de los últimos años (en los que la corrupción, los incumplimientos, la permisividad con los separatismos y la inacción culpable ante el aborto han proliferado) para darle un nuevo impulso, volver a las líneas del PP del señor Aznar o el señor Fraga y desembarazarse de estos dirigentes en los que es difícil poder ver las virtudes, los valores y los modos que los antiguos votantes quisiéramos haber encontrado; resulta incomprensible la ceguera de don Mariano.

Es evidente que, en la cúpula del PP, sigue persistiendo la idea de que, aunque en las elecciones pasadas sufrieran un duro castigo de sus electores y, con toda probabilidad, en las próximas municipales, sigan a la baja; no obstante, piensan que, ante los progresos de Podemos, la inestabilidad del PSOE, todavía si haber encontrado la línea política en la que se van a sentir a gusto, impulsados, por una parte por su necesidad de enfrentarse a Podemos inclinándose a la izquierda y, por otra, por la de conservar los votantes del centro izquierda ( los que les puedan quedar) y el extremismo de IU y los partidos que están a su izquierda; los votantes que dejaron de votarlos para votar a otros partidos y los que se abstuvieron de votar, vayan a volver a sus brazos, devolviéndoles los votos que les hurtaron. Una idea que se nos antoja, por lo menos, sumamente optimista y muy poco realista, debido a que el panorama que se presenta para las elecciones de fines del 2015 o enero del 2016, no puede ser más problemático a causa de que van a ser muchos partidos los que sacarán representación parlamentaria y, con toda probabilidad, ninguno de ellos logrará mayoría suficiente para poder gobernar en solitario.

Ante semejante situación va a ser preciso recurrir a alianzas si es que, el vencedor, no se arriesgue a gobernar en solitario, con apoyos puntuales; un sistema extremadamente peligroso y, con toda probabilidad, condenado al fracaso. Si se recurriera a buscar formar gobierno con otros partidos, las posibilidades del PP de encontrar apoyos suficiente que le permitieran gobernar, dadas las perspectivas de votos que las encuestas les viene otorgando, parecen muy escasas; a no ser que, contrariamente a lo que el sentido común nos indica, se produjera el milagro de que, PP y PSOE, decidieran gobernar en coalición. Salvo en este caso, lo probable sería que España quedara en manos de una coalición de izquierdas que, si las perspectivas electorales que se le atribuyen a Podemos sufrieran cambios radicales, lo lógico sería que, el que formara nuevo gobierno fuera Podemos, con el apoyo de cualquier otro partido de izquierdas o separatista si es que, antes, no hubieran conseguido su objetivo de independizarse.

Y es que, el señor Pablo Iglesias de Podemos, a pesar de todos los disgustos que se le han dado como consecuencia de diversos episodios de irregularidades cometidas por parte de miembros muy destacados de su partido; parece que se ha decidido a darles apoyo a los separatistas catalanes y su “derecho a decidir”, lo que nos da una idea de lo que ocurriría con España en el caso de que cayera en manos de semejantes gobernantes.

Mucho nos tememos que, de persistir Rajoy en su intención de aferrarse al poder, continuando viviendo de ideas ilusorias, lo que nos puede ocurrir a los españoles puede llegar a ser un verdadero cataclismo. O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadanos de a pie, vemos al PP hundido en sus oníricos objetivos.

Podemos hacia el Poder (1)
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 17 Diciembre 2014

EL partido de Pablo Iglesias -que ya no es un tinglado asambleario sino una típica organización marxista leninista- ha dado dos pasos decisivos en su acceso al Poder. El primero, esencial, es rechazar el pacto con Izquierda Unida, donde ya tiene a los tanios, quinta columna si no primera. Hace algunas semanas comenté unas declaraciones del Leninín de la Complu en las que desechaba el pacto electoral con IU porque, decía, no buscan la unidad de la izquierda, sino la Unidad Popular. O sea, que sólo habrá un partido, el suyo, que dirija el proceso y en torno a él se crearán organizaciones «de masas» nacidas de la voladura controlada de la Izquierda. Un partido comunista, pues, con soviets de gremio o de zona, sindicatos y asociaciones pantalla que les permitan parecer más que un partido: un movimiento revolucionario para acabar con el corrompido sistema liberal capitalista. O sea, con el régimen constitucional español.

«El partido se fortalece depurándose», dijo Lenin. Y, efectivamente, antes de liquidar a liberales y eseristas, se cargó a los mencheviques, ala mayoritaria de su partido socialdemócrata, el POSDR. Lenin siempre buscó el Poder absoluto, y para lograrlo cambió de aliados y de tácticas, pero mantuvo férreamente las riendas del proceso. Es verdad que fracasó en 1905, como Mao en Shanghai, Castro en el Moncada y Chávez en su primer golpe de Estado, pero eso no cambió la naturaleza coherentemente totalitaria del proyecto. Del Qué hacer a Dos tácticas de la socialdemocracia, Un paso adelante, dos pasos atrás o, mi panfleto favorito, La revolución proletaria y el renegado Kautstky, Lenin exhibe para llegar al Poder lo que volvió a mostrar con la NEP una vez en él: una flexibilidad total en los medios y una inflexibilidad absoluta en los fines.

El segundo paso, esencial, para llegar al Poder en España, recuerda al tren blindado que el Káiser le puso a Lenin para minar la retaguardia de los ejércitos del Zar. Es el viaje de Iglesias a Barcelona con la responsable de plurinacionalidad (?) de Podemos, no para apañarse con Colau o las CUP, sino para sellar con ERC y Mas el acuerdo que haría de Podemos el partido de la independencia catalana en Madrid. Pero este pacto, entre el de San Sebastián de 1930 y el de Perpiñán del 2000, merece comentario aparte.

ZQUIERDA LIBERTICIDA
Por qué quiere Podemos romper el candado constitucional
Percival Manglano Libertad Digital17 Diciembre 2014

A estas alturas caben ya pocas dudas sobre el objetivo único de Podemos: la toma del poder, de todo el poder. Lo demás estará siempre supeditado a este objetivo. Por ello, sus contradicciones son desdeñables. Así, por ejemplo, se anuncia la (aparente) sustitución del modelo económico bolivariano por uno nórdico –de la mano, además, de un politólogo a quien Iglesias llamó "caradura" el año pasado– y no se escucha ni una sola crítica interna; Pablo Iglesias plantea que el modelo de organización de Podemos sea el centralismo democrático leninista, liquidando, así, el espíritu asambleario del 15-M, y es elegido secretario general con el 88% de los votos; y la cúpula del partido se esconde de los medios cuando arrecian las críticas pese a la promesa de "dar siempre la cara" y la justificación que se da es que están sufriendo una "cacería" y que hace falta ser sinvergüenza para pedirles explicaciones. Podemos está por encima de las contradicciones porque es pura y llanamente una máquina de ocupación del poder del Estado que se alimenta del convencimiento de que el poder no estará en manos legítimas hasta que no esté en las suyas.

La lógica política de Podemos tiene una larga tradición en el siglo XX. Es la lógica de los partidos comunistas. Repasemos algunos datos que revelan el apego al poder de estos partidos inspiradores de los líderes de Podemos (recordando, al tiempo, las siguientes palabras escritas por Íñigo Errejón en su tesis doctoral: en Pablo Iglesias he encontrado un compañero de mente incisiva y voluntad bolchevique).

En el mundo hay actualmente cinco países gobernados por partidos comunistas: China, Cuba, Vietnam, Laos y Corea del Norte (aunque este último oficialmente cambió el marxismo-leninismo por la ideología juche en 1992). Los cinco países son dictaduras. En los cinco el partido comunista llegó al poder por la fuerza y, una vez tomado, no lo soltó. El mismo partido comunista lleva gobernando en Corea del Norte desde 1948, en China desde 1949, en Cuba desde 1959, en Laos desde 1975 y en Vietnam (primero del Norte y luego en todo el país) desde 1945/1975. Es decir, estos partidos llevan una media de 56 años en el poder.

Hay otros 25 países en los que un partido comunista ha gobernado. Solamente en tres de ellos –Chipre, Moldavia y Nepal– llegó al poder por las urnas y lo abandonó por las urnas. En todos los demás –incluyendo, claro está, la URSS y sus países satélites–, los partidos comunistas tomaron el poder por la fuerza y lo abandonaron o por la implosión del país o por la fuerza. De media, estuvieron unos 25-30 años en el poder, y en algunos llegaron a los 70, como en la URSS.

Los partidos comunistas se caracterizan, pues, por tomar el poder por la fuerza y, una vez tomado, no soltarlo. El acceso al poder por las urnas y, más importante aún, su abandono por las urnas es la excepción a la regla.

Se me objetará que estos ejemplos no son aplicables a España, dado que aquí las elecciones democráticas no se discuten y todo partido debe basar su acceso al poder en el voto popular. Es cierto que España hoy tiene una democracia más consolidada que ninguno de los países mencionados. Pero el argumento no es ese; el argumento es que la acción de los partidos comunistas refleja los anhelos de los líderes de Podemos. Más allá de la realidad actual española, el objetivo de Podemos es el mismo que el del resto de sus camaradas: la toma y el control absoluto del poder. Cosa distinta es cómo se deban adaptar a las circunstancias del país. Y ahí es donde entra el Socialismo del Siglo XXI.

El gran teórico del Socialismo del Siglo XXI es el alemán residente en México Heinz Deiterich. Asumiendo los ideales democráticos de participación ciudadana, Deiterich basa su modelo en la combinación de una soberanía política con una social protagonizada por sindicatos y movimientos sociales. Las votaciones se aceptan, aunque el ganador deberá siempre ser el mismo. El gran impulsor político del concepto fue Hugo Chávez, del que Deiterich fue asesor. Más allá de teorías socialistas, el comportamiento del chavismo sigue la misma lógica comunista arriba expuesta: la ocupación y control total del poder. El chavismo llegó al poder en 1999 y, a partir de entonces, se dedicó a laminar cualquier tipo de oposición política e institucional (acabamos de saber, por ejemplo, que de las 45.000 sentencias dictadas por el Tribunal Supremo venezolano desde 2004, ¡ninguna ha ido contra el Gobierno!). Seguidores de este Socialismo del Siglo XXI son también Rafael Correa (en el poder en Ecuador desde 2007), Evo Morales (en Bolivia desde 2006) y Daniel Ortega (en Nicaragua desde 2007).

Todos ellos asentaron su poder en profundos cambios constitucionales o, directamente, en nuevas Constituciones. Rompieron el "candado" de las antiguas Constituciones del país, laminando los contrapoderes institucionales (y provocando, de paso, tremendos costes económicos, que están llevando Venezuela a la ruina). El problema de dichas Constituciones no era que estuviesen anticuadas; es que se oponían al proyecto de control total de los socialistas del siglo XXI. Estos socialistas también quieren dinamitar la vigente Constitución española. Su apoyo al derecho a decidir catalán forma parte de esta estrategia. Es la forma, no lo duden, de alcanzar el poder absoluto en España.
www.pmanglano.com

De la desmovilización y la lógica actuación de Google
Almudena Negro www.vozpopuli.com 17 Diciembre 2014

Me contaba, casi susurraba, estos días atrás un cargo del PP con mando en plaza que en “el partido, en donde somos más conscientes de lo que opina la gente de la calle que los de la Moncloa” se ha instalado una especie de parálisis, un bloqueo diríase incluso que emocional, provocado por el miedo. El miedo a perderlo todo después de haber obtenido en los últimos años de la mano de los españoles el mayor poder territorial y político que se recuerda desde 1978. El sueño convertido en pesadilla por la gracia de las políticas socialdemócratas de Rajoy, Montoro y Soraya, a quienes no pocos coinciden en señalar como principales responsables del desastre que se avecina. Y es que si hace seis meses le hubieran dicho a los populares que Podemos aparecería como primera fuerza política [debido fundamentalmente a la desmovilización de los votantes que se sitúan en el centro y el centro-derecha] en todas las encuestas de voto, lo mismo hubieran arrojado a Pedro y Celia, incapaces de entender el nivel de hartazgo que existe en la sociedad española, por el balcón al que, según dicen, se asomó en su día el pequeño Nicolás. Un Nicolás aficionado a las grabaciones, me cuentan que dispuesto a embestir en breve al comisario Marcelino. Y con él, a una vicepresidenta que está en horas bajas. Con el permiso de PRISA.

Sea como fuere, lo relevante es el motivo de esa desmovilización de “votantes de centro”, es decir, de las clases medias que quieren vivir tranquilas y a ser posible sin que el dichoso Estado, su verdadero enemigo, se meta demasiado en sus vidas. Una clase media que tampoco confía en el PSOE. Pedro Sánchez está pagando, por una parte, el poco tiempo que hace de Zapatero y por otra, sus coqueteos con la izquierda radical y la composición de una ejecutiva no basada en los méritos o el conocimiento, sino en el reparto territorial. Lo de Carmen Montón llamando verdugo de mujeres, en referencia a las mujeres muertas a manos de sus parejas, al recién estrenado ministro de Sanidad es buen retrato de un partido incapaz de aportar una idea ilusionante. Por supuesto, nada dice Sánchez de la necesaria división de poderes o la representación. Anda entretenido pidiendo que los sueldos de los políticos sean bajos. O sea, haciendo demagogia. Finiquitar la ley electoral y sustituirla por la elección mayoritaria por distritos uninominales separada de la elección del presidente de gobierno, que supondría liquidar la partitocracia y abrir las ventanas en una España carcomida por la corrupción, no interesa a los partidos del consenso. Susana Díaz, que es mucho menos de lo que se piensa, acecha. Andalucía como ejemplo para España. Más votos para Podemos.

Pues bien, es precisamente el motivo de esa desmovilización lo que no parecen acertar a comprender ni PP ni PSOE. Acaso por lo que llevaría consigo de asunción de errores y lo doloroso del remedio a aplicar. Mientras, la sensación, intuición o convicción, instalada en la mente de una clase media que, perseguida hasta la extenuación por las élites extractivas, ha ido en retroceso en las últimas décadas, de que nada de lo establecido está ya vigente o debe seguir estándolo, va cada día a más. La idea del cambio, en sentido revolucionario, es lo que motiva la desafección de quienes consideran que todo ha sido un engaño para que las oligarquías de siempre vivan a cuerpo de Rey. Juan Carlos.

Unas oligarquías acostumbradas a hacer lo que les da la gana, que se quedaban descolocadas, para solaz y divertimento del personal, con la lógica decisión de la empresa Google de cerrar Google News España, dejándolos compuestos y sin un buen porcentaje de visitas, como consecuencia de la aprobación de la llamada “tasa Google”. Tasa que era algo así como si yo le lleno todos los fines de semana un restaurante con mis amigos y el propietario del mismo, en lugar de estar agradecido, pretende cobrarme por ello y obliga al gobierno a aprobar una ley en que me impone una tasa por ciudadano que le llevo a comer a su local. Como comprenderán no volvería a pisar dicho restaurante. Es decir, estamos ante una idiotez que sólo puede traer resultados nefastos para el idiota y que, dicho sea de paso, debería conllevar algunas dimisiones.

Al filo de las nueve de la mañana del día de autos se desataba el pánico entre los editores, que de repente le vieron las orejas al lobo. De unos ingresos garantizados por ley por los que se congratulaban y congratulaban a Soraya Sáenz de Santamaría, a la posibilidad de perder aún más anunciantes por su desaparición de la red. No querían enterarse que en internet, por decisión de los internautas, es decir, de las personas libres, quien manda es Google y no ellos. Y que sus métodos oligárquicos, que han puesto de paso de manifiesto cómo y para qué se legisla en España, ya no sirven. Ridículo absoluto el hecho por la AEDE por la tarde, en que lanzaron una curiosa nota de prensa pidiendo al gobierno y a la Unión Europea intervenir en la libre decisión de una empresa de cerrar para cumplir la ley que ellos mismos habían exigido. Les faltó llamar al Ejército.

Todo menos aceptar que los tiempos han cambiado y que ellos ya no comprenden cómo se mueven las cosas. Como los dirigentes del PP y del PSOE.

El centro balear
Xavier Pericay Miércoles. www.cronicaglobal.com 17 Diciembre 2014

En los últimos años la política balear no ha sido precisamente una balsa de aceite. Primero fue la corrupción, que no dejó partido inmune, por más que la Unió Mallorquina de Maria Antònia Munar, organizada de punta a cabo como una verdadera máquina de delinquir, se llevara la palma, seguida a muy escasos méritos por el Partido Popular de Jaume Matas. Luego, la crisis económica, que castigó con fuerza una Comunidad donde el ladrillo constituye, junto al turismo, una de las principales fuentes de riqueza y trabajo. Y desde 2012, en consonancia con la deriva secesionista emprendida por Artur Mas en Cataluña, el nacionalismo pancatalanista ha completado el estropicio, sirviéndose de la enseñanza pública y concertada como punta de lanza para sus propósitos. El resultado, a la vista está, es desolador. La fe en la política, la confianza en sus representantes y, lo que es peor, en las instituciones que los españoles nos dimos hace ya un montón de tiempo y en las que se asienta nuestra condición de ciudadanos libres e iguales, se encuentran en Baleares bajo mínimos. A nadie debe sorprender, pues, que las formaciones y propuestas populistas se hayan abierto paso y cuenten ya, según indican las encuestas, con no pocas simpatías entre el electorado.

Frente a ello, las franquicias regionales de los dos grandes partidos —sigo llamándoles así, hasta que los votos me obliguen a rectificar— se han revelado incapaces de ocupar ese centro del tablero político que tanto reivindican. El PP, tras un inicio de legislatura relativamente prometedor, ha terminado naufragando en sus miedos, sus complejos y sus incoherencias, lo mismo en el campo económico que en el lingüístico o cultural. El PSIB-PSOE, por su parte, se ha echado al monte antisistémico sin recato alguno, dispuesto a aliarse con cuantos extremismos sean precisos para intentar regresar al poder. Así las cosas, en la política balear el centro lo ocupa en estos momentos una fuerza extraparlamentaria, UPyD. De forma manifiestamente anómala, no hace falta añadirlo, dado que no es normal que en un sistema de partidos el centro político se halle fuera de los límites que fija el propio arco parlamentario. Por lo demás, pugnando por ese mismo espacio electoral va a estar dentro de nada Ciudadanos, si se confirma la intención de sus dirigentes de abrir oficina en Baleares e ir consolidando de este modo su presencia en el conjunto del territorio español. Dos en uno, pues. Y compitiendo entre sí.

No seré yo quien se sume al coro de plañideras por la imposible unión de lo que no es, al cabo, sino uno y lo mismo. Se intentó y, por hache o por be, salió rana. Allá cada cual, por lo tanto, con sus pecados y con su penitencia. Lo que ahora me interesa subrayar es otra cosa. En Baleares el núcleo dirigente de UPyD está formado, casi por entero, por ex miembros de Ciudadanos. Esos ciudadanos, que llevan más de seis años tirando del carro del partido sin otro apoyo casi que el de su entusiasmo, su mesura y su probidad, han sido siempre partidarios de la unión. En otras palabras: se han sentido miembros de UPyD sin dejar de sentirse, a un tiempo, miembros fundadores de Ciudadanos en el archipiélago. Una especie de pioneros, como si dijéramos. Y en esa larga travesía en la que, en más de una ocasión, han estado a punto de arrojar la toalla, lo que les ha salvado han sido sus convicciones. O sea, la certeza de que esa centralidad que estaba siendo abandonada por quienes debían ejercerla —esto es, PP y PSOE, víctimas de sus componendas con el nacionalismo— precisaba de unas siglas distintas en las que encarnarse y, esas siglas, de un lugar en el Parlamento y en los principales ayuntamientos del archipiélago. El próximo mes de mayo esos jóvenes veteranos de la política insular intentarán de nuevo hacer realidad ese propósito. Están muy cerca de lograrlo, pero, para ello, necesitan que el elector les vea como lo que en verdad son, UPyD y también Ciudadanos, todo en uno y por el mismo precio. No será fácil. Sobra decir que si Albert Rivera y los suyos se echaran a un lado, aunque sólo fuera aquí y en estos comicios, no sólo facilitarían mucho las cosas, sino que demostrarían una generosidad bárbara.

Populismo nacionalista en Europa
El autor analiza el papel que juegan partidos como el UKIP o Podemos en la Unión Europea. Sostiene que la crisis ha propiciado la aparición de formaciones sin programa que se inventan sus políticas
HENRY KAMEN El Mundo 17 Diciembre 2014

De acuerdo con una encuesta reciente en Inglaterra, el 40% de los votantes apoyaría a un candidato anti Europa si hubiera uno disponible en las próximas elecciones generales. Ese tipo de presión pública ya ha dado lugar a importantes éxitos políticos para el pro nacionalista UKIP, pero, irónicamente, el principal opositor del UKIP, a saber, el Partido Conservador bajo Cameron, también tiende a moverse hacia una política anti Europa. De hecho, la mayoría de los políticos británicos empiezan a tener miedo de hablar en defensa de la CE. Eso ha creado una situación excepcional que amenaza con cambiar la política no sólo británica sino también europea. ¿Y qué pasara con las finanzas de Europa, si una posible Escocia y Cataluña independientes fueran también excluidas de la comunidad?

Bien podemos imaginar el nuevo escenario: una CE sin Cataluña, sin Escocia, sin Inglaterra. ¿Qué pasará? No es necesario preguntarlo. Las cosas ya están sucediendo. Hace poco, David Cameron advirtió que el anuncio de la sobretasa de 1,7 billones impuesta por la CE había desencadenado un aumento del 10% en el número de votantes que quieren salir de la Unión. El primer ministro ha dejado claro que el tema está empujando a Gran Bretaña hacia la puerta de salida. En 2017 el Gobierno británico convocará un referéndum sobre la adhesión a la UE, que bien puede cambiar toda la faz de la política británica. La ironía es que ninguno de los líderes políticos de Gran Bretaña quiere salir de la UE; están simplemente jugando con la cuestión en un esfuerzo por socavar el creciente apoyo por el pro nacionalista y populista UKIP.

Los políticos, sin embargo, son a menudo tan insensatos como para creer en lo que ellos mismos dicen. Al insistir tanto sobre la situación, pueden terminar convenciendo al electorado. Si terminan sacando al país de la UE, después de la euforia inicial se darán cuenta de que los mismos problemas siguen ahí, y no van a desaparecer. Para muchos británicos, dejar la UE representa la misma esperanza gloriosa con la que los catalanes se recrean cuando sueñan con salir de España. Para algunos catalanes, la vida fuera de España será maravillosa, habrá pleno empleo, los impuestos van a bajar, la inmigración va a desaparecer, todo el mundo va a lograr algo que se llama libertad. Del mismo modo, los nacionalistas británicos partidarios de salir de la UE (¡después de 44 años de ser miembros!) imaginan una nueva Gran Bretaña sin desempleo, con impuestos bajos, con la libertad para restringir la inmigración, con alta producción industrial, y con la libertad de decidir los elementos de las leyes británicas.

¿Pero a qué volvería realmente el Reino Unido si deja Europa a causa de la presión populista? En términos nacionales, volvería a su antiguo estado de Inglaterra, ya que los escoceses parecen decididos a abandonarla. Pero ya no sería la antigua poderosa Inglaterra de la época del imperio. Sería una nacionalista Pequeña Inglaterra, privada de su identidad europea y también de su imperio mundial. Sería una Pequeña Inglaterra despreciada por EEUU, e incluso por la China. Su voz como un líder mundial pronto disminuiría, y el mundo no tardaría en prestar poca atención a lo que estaría diciendo o pensando. Su enorme poder financiero derivaría poco a poco hacia otros centros europeos, como Zúrich. Por supuesto que la propia Europa también quedaría gravemente afectada por la pérdida del Reino Unido. Durante sus años en la UE, Gran Bretaña siempre mantuvo el equilibrio entre las aspiraciones de Francia y Alemania. Sin Gran Bretaña, los europeos no tendrían otra opción que elegir constantemente entre los alemanes o los franceses. Europa podría retroceder a donde estaba en el apogeo de su gloria imperialista: dividida, querellada, dominada por Alemania o Francia, o incluso Rusia.

En todos los países en los que la crisis ha hecho que la gente pierda su fe en la política tradicional, los votantes están eligiendo soluciones radicales, y evitando los partidos tradicionales. La crisis y austeridad acarrean la polarización y la fragmentación política, y está sucediendo en casi todas partes en Europa. Hay dos tendencias preocupantes en todo esto. En primer lugar, los votantes parecen estar dando su preferencia a los partidos políticos que no tienen programa político en absoluto, como el UKIP, que sólo va inventando sus políticas de un día para el otro. En Cataluña, ERC, y en España Podemos, notoriamente no tienen ningún programa en absoluto. En segundo lugar, parece que hay una alianza entre los intereses de la izquierda y la derecha, como en los casos de Cataluña y Escocia, donde los nacionalistas populistas, bajo el liderazgo de la derecha, han atraído el apoyo de la izquierda tradicional.

La implicación general de todo esto es que se ha producido una gran fragmentación de los sistemas de partidos políticos de muchos países. El Reino Unido es un buen ejemplo de esto. Mientras la cifra de miembros de los principales partidos está cayendo, la de miembros del populista UKIP está creciendo, al igual que del Partido Nacional Escocés (SNP), que según las encuestas recientes pueden acabar con los escaños de los laboristas en Escocia en las elecciones del próximo año. De la misma manera, en Cataluña ERC, que era casi invisible hace unos años, ahora se prevé que sea el partido más grande en el sistema catalán. Y todos sabemos del extraño fenómeno de Podemos en el resto de España. Los partidos tradicionales de derecha y de izquierda se están convirtiendo en víctimas de la nueva oleada populista. Los partidos tradicionales no pueden mantener su posición.

Es un patrón que se refleja en todo el continente, en la mayoría de los países desde Francia a Grecia. A raíz de la crisis económica de 2008, el apoyo a partidos del sistema se desplomó. La radicalización ha ayudado al surgimiento de los movimientos populistas. En la mayor parte de Europa, ese proceso se inició mucho antes del crash, ya que los niveles de vida de la clase trabajadora se estancaban bajo el impacto de la globalización. La crisis fue aprovechada por los partidos que intentaron culpar a la inmigración extranjera por los problemas de la clase obrera. La tendencia sigue ahí, no sólo en la Francia de Le Pen, sino también en Inglaterra, Alemania y Europa del Este. Ha sido menos marcada en España, a pesar de que existe allí también, dependiendo de la región y la naturaleza de la minoría inmigrante.

Los partidos populistas están llenando el vacío político dejado por los partidos socialdemócratas y de centro izquierda que apoyaban las políticas sociales que cuestionaron el papel de los grandes financieros. Mientras que los partidos de centro están perdiendo votos en favor de grupos como el Frente Nacional y el UKIP, los partidos socialdemócratas son castigados más severamente y se enfrentan a una potencial desaparición. Tanto en Escocia como en España, por ejemplo, los clásicos partidos de izquierda se enfrentan a la extinción.

Hay espacio para un solo comentario más. Una de las actividades más inquietantes del populismo nacionalista ha sido en el área de la política de independencia. Los movimientos independentistas de Escocia y Cataluña parecen haber aumentado su apoyo electoral por arte de magia en el plazo de tres años a partir de menos del 20% a más del 50% de intención de voto. Han conseguido esto -especialmente en Cataluña- a través de un patente populismo que se ha negado a discutir cuestiones políticas reales y en su lugar excita al público con visiones de un paraíso futuro que hará las delicias de la vida de todos. En Cataluña, en particular, sectores de la inmigración negra, inmigrantes musulmanes, población gitana y otras comunidades, incluso de Andalucía, han sido seducidos por las promesas populistas de una tierra libre de felicidad ilimitada. ¿Qué mayor esperanza para un inmigrante que una solución a todos sus problemas? Los independentistas, lejos de ser protagonistas orgullosos de la cultura nacional, se han convertido de hecho en la categoría más vulgar de nacionalistas populistas.

Henry Kamen es historiador británico. Su último libro es España y Cataluña. Historia de una pasión (Esfera de Libros, 2014).

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Trenes llenos de psiquiatras
¿Cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Cómo hemos llegado a ese punto en el que la realización del proyecto de un Gobierno pueda conducir a la ruina de Cataluña y probablemente también de toda España?
Ignacio Vidal-Folch El Pais 17 Diciembre 2014

Ahora que celebramos el centenario de Julio Caro Baroja recuerdo que a mediados los ochenta le entrevisté, una mañana de invierno, en su casa de Madrid. Conversamos agradablemente, y como el secesionismo etarra era entonces muy dañino y cruel, se me ocurrió preguntarle:

—Don Julio, ¿qué cree que se podría hacer para acabar de una vez con el terrorismo?

Se quedó pensando un momento y contestó:
—Mire, joven… lo único que se me ocurre es enviar allí trenes llenos de psiquiatras.

Una aportación interesante, no sólo una boutade, porque en esta vida, también en la vida política, no cuenta sólo lo racional y lógico; también operan sobre la praxis individual y colectiva factores psicopatológicos.

Fantaseo con esos trenes. Ferrocarriles aerodinámicos circulando animosos a gran velocidad; y en los vagones, los pasajeros en bata blanca discuten acaloradamente sobre electroshocks y terapias paliativas. Pero por qué se retrasan tanto, por qué no llegan nunca a Barcelona, me pregunto cuando oigo a los líderes secesionistas y a sus portavoces hablar tan convencidos y desenvueltos.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Cómo hemos llegado a un punto en que una fantasía decimonónica cuya realización conllevaría la ruina de Cataluña y también probablemente de toda España sea el proyecto político del Gobierno catalán y del principal partido de la oposición, de su sumisa opinión pública y de una masa de ciudadanos a los que se ha implantado el “falso recuerdo” de un agravio y la convicción de que tienen un cheque millonario a cobrar en el banco del futuro? No hace falta que responda usted, doctora Elizabeth Loftus: la respuesta la sabemos todos. Porque esto se ha hecho de forma sibilina y gradual pero a la luz del día y con taquígrafos. Es obvio que la mayor parte de la responsabilidad del agravamiento de este proceso durante los últimos años la tiene el entorno de Artur Mas; y es socorrido culpar también al presidente del Gobierno y al PP: si actúan, ofenden al catalanismo y provocan su desafecto; si permanecen pasivos y callados, también. No lo discuto. Pero además…

Vimos el otro día a José Montilla interpelando en el Senado a Mariano Rajoy: ¡Muévase, haga algo, por Dios! ¡Ofrezca algo! ¡Dialogue! Y a Pedro Sánchez afirmar que el año que viene el “problema catalán” estará resuelto, porque él será presidente del Gobierno. Oyéndoles, y leyendo la opinión progresista, parece como si la izquierda, y especialmente los partidos socialistas (PSOE y PSC), fueran ajenos y exteriores al enredo y no tuvieran responsabilidad en él.

Por el contrario, alguna responsabilidad tienen. Recordemos que para alcanzar la presidencia de la Generalitat Pasqual Maragall formó una coalición “de izquierdas” con ICV y con la ERC de Carod. No voy a exponer ahora qué es ERC; no, no mencionaré los desfiles de masas uniformadas, las llamas votivas a los caídos, el culto a himnos y banderas, los desfiles nocturnos con antorchas (sic), el discurso xenófobo de sus sucesivos líderes desde Herrera a Carod, el matonismo de sus juventudes ni el proyectado golpe de Estado, que no otra cosa es la llamada Declaración Unilateral de Independencia de Junqueras. Lo significativo del pacto Maragall-Carod es que rompió un tabú: “ser de izquierdas” o “ser progresista” quería decir hasta entonces, por lo menos aquí y entre otras cosas, desdeñar el chovinismo, pensar en términos de la comunidad humana internacional, aspirar a cierto “cosmopolitismo” de los derechos y del espíritu (un concepto que provoca urticaria entre la gente que ama sus “raíces”, su “pertenencia”, su “identidad”). El nacionalismo era por definición rancio y sólo aceptable para los cínicos, para los carlistas y para cuatro frikis. Maragall, coronado como príncipe de la modernidad municipal en el 92, rompió ese tabú. Él desempolvó la palabra “patriota” como elogio… para aplicárselo, además, a Jordi Pujol. Después de 23 años de nacionalismo conservador instauró un nacionalismo de izquierdas cuya primera tarea fue redactar un nuevo Estatuto de Autonomía divisorio, conflictivo, que nadie le había pedido y del que él mismo dijo: “Ya tenemos una nueva Constitución, una nueva ley fundamental en Cataluña”, en la cual, qué bien, “el Estado tiene un carácter meramente residual”.

No vale la pena volver sobre aquello, ni sobre los extraños viajes de Carod, ni sobre las multas lingüísticas, ni sobre la atmósfera de aquel tiempo, ni sobre tantas iniciativas perniciosas que dieron pie al nacimiento de nuevos partidos que han venido a disputarle a los socialistas su electorado. En demasiados aspectos los tripartitos prolongaron el pujolismo allí donde Pujol no se había atrevido a llegar y sembraron el desafío de hoy: fue José Montilla quien siendo el mayor representante del Estado en Cataluña encabezó una multitudinaria manifestación contra las correcciones del Tribunal Constitucional al Estatut, mani de la que por cierto tuvo que salir huyendo, acosado por la masa a la que había convocado. ¡Me alegra que en el Senado está a salvo de sí mismo!

¿Ha regresado ya la eurodiputada socialista Maria Badía de denunciar en Bruselas las agresiones del Ejército español a Cataluña? ¿No? ¿Sigue allí, a lo suyo?... En aquellos años tan próximos aunque parecen remotos ya se veía la necesidad que en Cataluña tenemos de esos trenes que don Julio Caro recomendaba para el País Vasco. Y el mal se ha agravado con nuevos síntomas en las últimas semanas: Mas reinventa la democracia de partido único: un Volk, una Idea, un Horizonte, un Líder (¡él mismo, sin ir más lejos!) y una Lista. Cada vez hay más gente agitando la bandera separatista al ritmo infatigable de una pila Duracell. Dos cómicos sin gracia —llamados Toni Soler y “Mikimoto”— pastorean a un tropel de historiadores-de-lo-nunca-sucedido, en tricentenarios y museos que demuestran que la guerra de Sucesión y la Guerra Civil las libró España contra Cataluña, mientras otros simposios establecen que Cervantes escribió el Quijote en catalán y la perrita Laika era de Palafrugell, lo mismo que Steve McQueen… Todo a cargo del erario público y con la Generalitat en quiebra.
Ignacio Vidal Folch es escritor.

Podría, pero no
¿Podría Bildu, que tiene 21, pactar con Podemos para superar al PNV?
Patxo Unzueta Madrid. El Pais 17 Diciembre 20143

Desde la retirada de ETA, la izquierda abertzale está a la búsqueda de una política que haga compatible la renuncia a la violencia con la continuidad de su ideología anticapitalista y sus métodos rupturistas. Eso les acerca a Podemos justo cuando esta formación trata de ampliar su electorado adoptando pautas que presenta como socialdemócratas. Es así como los pablistas (De Pablo Iglesias) se han convertido para los seguidores de Arnaldo Otegi en posibles aliados, pero a la vez en rivales electorales.

Podemos tuvo en las europeas 52.000 votos en el País Vasco (y 20.000 en Navarra). En el Sociómetro del Gobierno vasco de diciembre, es el segundo partido que despierta más simpatía, tras el PNV y por delante de Bildu. Su entrada en las instituciones alteraría los equilibrios establecidos. El PNV gobierna con 27 escaños, los mismos que suman los constitucionalistas (PP+PSE+UPyD). ¿Podría Bildu, que tiene 21, pactar con Podemos para superar al PNV? Los de Pablo Iglesias no parecen interesados por el momento, y los abertzales preferirían apoyar a Iglesias como candidato a La Moncloa que dejarse apoyar (y condicionar) por su partido en Euskadi.

Según fuentes citadas por ABC, el pasado día 8, un sector de los presos de ETA ha sugerido pedir el voto para Podemos en las generales, que tendrán lugar un año antes que las autonómicas vascas. Intelectuales abertzales, como el exdiputado Letamendía (Deia, 8-11-2014), han teorizado que la adhesión al derecho a decidir, interpretado en un sentido amplio, podría ser el punto de encuentro entre soberanistas nacionalistas y soberanistas anticapitalistas. Pero esa adhesión difícilmente se extendería a la opción por la independencia, irrenunciable para los abertzales, lo que dificultaría la colaboración. A la espera de datos sobre Euskadi, sirvan de indicio las preferencias de los votantes de Podemos en Cataluña, según el reciente sondeo del CEO catalán: a favor de un sistema federal, 47,5%; por el actual sistema autonómico, 28,5%; por la independencia, 19,5%.

Para la izquierda ‘abertzale’ Podemos es un posible aliado, pero también un rival directo
Pero Podemos puede también jugar un papel como vía de desenganche del mundo nacionalista para el sector más izquierdista del abertzalismo. Hay antecedentes. Los datos sobre la evolución de un centenar de miembros representativos de la ETA de los años sesenta, que incluí en Los nietos de la ira (El País-Aguilar, 1988), indican que más de la mitad, el 57%, desembocaron en grupos maoístas o trotskistas, frente al 23% que lo hicieron en Herri Batasuna. F. J. Merino ha estudiado en La izquierda radical ante ETA (Bakeak, 2011) las contradicciones de ese sector, muy crítico de entrada con el nacionalismo pero una parte del cual volverá a la casa del padre en la segunda mitad de los ochenta, pidiendo el voto para Batasuna.

Podemos podría convertirse en receptor del apoyo electoral de sectores radicales en busca de un ideal revolucionario que sustituya al arrebatador (y sangriento) de la liberación nacional. Es significativo que en la ponencia política para el Congreso constituyente de Sortu (el partido de Otegi) se mencionara como posible referencia internacional a la Alianza Bolivariana. Pero también lo es que esa mención desapareciera de la ponencia aprobada.

El diálogo es hoy más necesario que nunca. Diálogo para mejorar leyes y reformarlas…
Seamos serios: los trenes deberían dispersar su cargamento psiquiátrico por todo el territorio, pues al fin y al cabo un Estado que lleva su inconsciencia o su masoquismo hasta el extremo de financiar a sus propias instituciones autonómicas para que estas lo combatan y procuren despiezarlo, sin duda necesita toda la ayuda profesional que pueda recabar.

Dada la responsabilidad, siquiera parcial o compartida, que han tenido las izquierdas en esta actualidad descabellada, dudo de que el PSOE o el PSC anden sobrados de legitimidad para proponer por su cuenta y riesgo, y menos después de negociar con quien declara enemigo al Estado y alardea de “engañarlo con astucia”, reformas constitucionales, federalismos, terceras o cuartas vías, asimetrías y fildurcios que de todas maneras no aplacarán la sed insaciable de soberanía de los que han sido educados en el desprecio y aborrecimiento de todo lo que suene a español, en el chovinismo y en un sentimiento de agravio ya muy fosilizado.

¿Excluye la psicoterapia el recurso al diálogo? Todo lo contrario. Es hoy más necesario que nunca. Diálogo entre los partidos nacionales comprometidos en la defensa de la ciudadanía y el Estado, y especialmente entre los que en un futuro cercano quizás se verán obligados a compartir responsabilidades de Gobierno, además en condiciones económicas y sociales no ideales. Diálogo para que los especuladores de la política no cuenten con sacar tajada de tal cambio de Gobierno o de tal crisis. Diálogo para mejorar leyes y reformarlas… entre ellas, la que castigue la irresponsabilidad y la deslealtad para con los ciudadanos, especialmente en momentos críticos como los que padecemos y los que se anuncian para el inmediato porvenir.

Los Pujol imputados

PABLO SEBASTIÁN. www.republica.com 17 Diciembre 2014

El próximo 27 de enero Jordi Pujol, su esposa Marta Ferrusola y sus hijos Marta, Mireilla y Pere tendrán que declarar en calidad de imputados en el juzgado número 31 de Barcelona donde la jueza Beatriz Balfagón investiga los presuntos delitos de fraude a Hacienda y blanqueo de capitales por parte de la familia Pujol.

Hechos que salieron a la luz el día 25 de julio cuando el expresidente de la Generalitat, Jordi Pujol, alertado porque se habían descubierto sus cuentas en Andorra, confesó públicamente haber ocultado durante ¡34 años! a la Hacienda Pública una importante suma de dinero que, según él, provenía de una herencia que su padre Florenci les dejó a su esposa Marta y a sus hijos. Unas explicaciones inverosímiles que hasta ahora Jordi Pujol no ha podido demostrar.

Más bien al contrario -aunque de momento no es objeto de esa causa- la fortuna de los Pujol y las escandalosas sumas acumuladas por casi todos sus hijos, que están siendo investigadas en varios tribunales, podrían tener su origen en el tráfico de influencias y la corrupción política de los años en los que Jordi Pujol presidió la Generalitat de Cataluña y CiU.

Estamos pues ante el mayor escándalo de corrupción y fraude de Cataluña y esta vez con la confesión incluida del propio Pujol quien, durante la que fue su primera aparición en el Parlamento catalán tras reconocer su fraude, se permitió lanzar toda clase de amenazas sobre otras corrupciones ajenas.

Pues bien, vamos a ver qué ocurre el próximo día 27 de enero y que hacen al respecto la Fiscalía y la Abogacía del Estado que deberían de personarse y actuar en defensa de los fondos defraudados al Estado, no vaya a ser que la Abogacía del Estado y la Fiscalía, muchas veces ausentes en los casos de los poderosos cuando no del lado de sus abogados -como ocurre con la infanta Cristina-, solo se van a personar en el caso del ‘pequeño Nicolás’.

Lo que de ser cierto estaríamos ante una doble sospecha: la de que el poder judicial de turno protege a los poderosos y solo persigue a los débiles; y la que se refiere a presuntas negociaciones secretas -como las celebradas por Pedro Arriola en Barcelona en vísperas de la Consulta del 9N – entre ciertos representantes del Gobierno de Rajoy y del presidente Mas, para ver si se le pone punto final al proceso independentista catalán a cambio de ventajas fiscales para Cataluña, y judiciales para los responsables de la Consulta que fue ilegal y para los jefes de la corrupción catalana, ahí incluidos los Pujol.

Si este es el juego político-judicial que bajo cuerda se está jugando entre Madrid y Barcelona la cosa acabará mal para todos porque se descubrirá y entonces el remedio será peor que la enfermedad. De ahí que más bien al contrario la Fiscalía catalana -advertida por la del Estado- y la Abogacía del Estado deben de estar presentes e implacables en las investigaciones que al día de hoy afectan a la inexplicable e inmensa fortuna de los Pujol.

La que tiene indignada a la gran mayoría del pueblo catalán y no digamos al resto de España cuando se sabe que Jordi Pujol es el padre y líder del proceso independentista catalán y en definitiva del discurso político del ‘España nos roba’, tan utilizado por los independentistas para justificar su pretendida fuga de España, Europa y de la legalidad.

Y que se anden con mucho cuidado el presidente Rajoy, su Gobierno y el PP, porque hemos apreciado su ‘vista gorda’ y desistimiento legal durante la Consulta del 9N, la que todos ellos prometieron que no se iba a celebrar. Algo que, todavía medio tapado en los grandes medios de comunicación y por el PSOE -que estaba implicado en la operación- provocó un profundo malestar en toda España y especialmente en Cataluña y entre los votantes del PP. De manera que mucho cuidado con el caso de los Pujol porque no solo es importante en sí mismo sino porque debe de ser transparente y a la vez ejemplar.

Más sufrimiento a las víctimas
Carlos Iturgaiz. Estrella Digital 17 Diciembre 2014

Convengamos que las víctimas del terrorismo desgraciadamente no ganan para disgustos en nuestro país. Esos disgustos se expanden a la mayoría de los ciudadanos españoles de bien, quienes vemos estos días atónitos y asombrados las procesiones salientes en varias cárceles de decenas de monstruos asesinos etarras. Ellos se están beneficiando de una decisión de la Audiencia Nacional que les perdona lustros de encerramiento. Además, les permite pisar las calles en libertad a individuos que están lejos de reinsertarse, y que por si fuera poco, algunos de esos asesinos tienen el "honor" de ser de los más sanguinarios terroristas en las filas de la organización terrorista ETA.

Se están beneficiando de una decisión de la Audiencia Nacional que les perdona lustros de encerramiento
Asesinos terroristas liberados, que si hubiesen cumplido íntegramente la condena que tenían. No iba a ser ni la mitad de la mitad de los años que merecían estar entre rejas por los abominables asesinatos que habían cometido a lo largo de su vida.

Sorprende a la vez que la decisión de la Audiencia Nacional haya sido liberarles en tiempo récord. Además, esa decisión de los jueces haya sido tomada tras una corta deliberación que llevó un resultado tan ajustado de empate a nueve votos, y no olvidemos que se trata de una directiva europea que por un lado no es vinculante para todos los estados miembros, y que por si fuera poco no obliga a aplicarla en su integridad.

La decisión de la Audiencia Nacional lógicamente ha hecho mella en el miserable colectivo de presos etarras, y ya se han puesto a toda prisa en fila india, como cabía de esperar. Decenas de terroristas para acogerse al chollo del regalo de Navidad que los señores jueces han otorgado a modo de Reyes Magos, o en la versión vasca de los regalos más adecuada para los terroristas que es el Olentzero de la Audiencia Nacional.

Es curioso y hace falta recordar cómo eran esos mismos terroristas que ahora se acogen a estas prebendas, junto con sus acólitos proetarras batasunos, los que en determinados tiempos se desgañitaban gritando y atentando contra la Audiencia Nacional y los jueces que la componían. También cabe recordar aquellas filípicas etarras de que no reconocían a esos jueces ni a la propia Audiencia que les juzgaba, y por si fuera poco esos verdugos asesinos les amenazaban a sus señorías y sus familias con matarles, pero claro, eso eran otros tiempos. Ahora toca ser sumiso y besar la mano de los jueces y a modo de pleitesía arrastrarse a por los permisos que sacarán sus huesos de detrás de los barrotes de las cárceles que tan merecidamente se habían ganado por sus "heroicas hazañas" del tiro en la nuca y el coche bomba.

Con todo ello estamos ante un nuevo episodio de ese famoso proceso de negociación que el expresidente Zapatero pactó con la banda terrorista ETA y que vamos viendo en sucesivos capítulos como se va cumpliendo lo que algunos predijimos en su día, en definitiva que se pone precio político a la paz con el objetivo final de que no haya vencedores ni vencidos.

Si desgraciadamente las heridas de las víctimas del terrorismo todavía estaban abiertas por el caso Bolinaga, recordemos que es ese etarra que según algunos médicos, de dudosa profesionalidad, estaba a punto de morirse por un cáncer. Decían que no pasaría de los dos meses y que vamos para más de dos años (y lo que te rondaré Morena). O esas mismas heridas de las víctimas se reabrían también con la puesta en marcha de la doctrina Parot entre otros asuntos, la decisión en estos momentos de la Audiencia Nacional de permitir a Bolinaga tener de pareja de mus a Santi Potros, echa más sal en esas heridas que ya de por sí estaban supurando.

SACA A SUBASTA UN “SERVICIO DE AGENCIA DE VIAJES”
El Departamento de Política Lingüística del Gobierno vasco se gastará más de un millón de euros en viajes en los próximos meses
www.latribunadelpaisvasco.com  17 Diciembre 2014

El Ejecutivo de Íñigo Urkullu, que todavía no ha aclarado los gastos del viaje a Estados Unidos que el Lehendakari realizó el pasado año, continúa dilapidando los recursos públicos en salidas al exterior y en largos desplazamientos. Tanto es así que los miembros del Departamento de Educación, Política Lingüística y Cultura del Ejecutivo autonómico, presidido por Cristina Uriarte y dedicado casi exclusivamente a promocionar, difundir y desarrollar estrategias para la implantación social del euskera, se gastarán en los próximos meses algo más de un millón de euros en realizar escapadas a diversos lugares del mundo. Los dispendios económicos no parecen ser ajenos a este Departamento y, quizás por ello, el pasado mes de junio aprobó una "Agenda Estratégica del Euskera 2013-2016", que recogía acciones para "acelerar el exitoso proceso de revitalización del euskera" con un presupuesto mínimo, durante su periodo de vigencia, de, al menos, 335 millones de euros.

Ahora sabemos que algo más de un millón de esos 335 millones se gastarán en medios de transporte, dietas y hoteles. El Boletín Oficial del País Vasco ha publicado, con fecha 15 de diciembre de 2014, un anuncio de licitación de un contrato que tiene “por objeto el servicio de agencia de viajes del Departamento de Educación, Política Lingüística y Cultura”. En el pliego de condiciones se especifica que se trata de ofrecer un “servicio de agencia de viajes” para esta Consejería y se detalla que el valor del contrato a adjudicar es de 1.043.388,43 euros. (Consultar documento al final de esta información)

El anuncio demanda a las empresas que opten a pasear por el mundo a los miembros del Departamento de Educación, Política Lingüística y Cultura del Gobierno nacionalista vasco, “solvencia económica y financiera y solvencia técnica y profesional”.

TRAS EL ÚLTIMO ROBO AL ARCHIVO DE SALAMANCA
Unión política contra los expolios de la Generalitat
A. Moreno www.gaceta.es 17 Diciembre 2014

PP, PSOE, IU, UPyD, Ciudadanos, VOX y Foro Asturias exigen hoy al gobierno catalán que devuelva los papeles a Salamanca.

El último envío de documentos procedentes del Archivo de Salamanca a la Generalitat, realizado jueves 4 de diciembre de madrugada, ha movilizado a la Asociación Salvar al Archivo de Salamanca, que ha decidido tomar cartas en el asunto y solicitar por escrito el respaldo de los partidos políticos. Una iniciativa que toman tras ver desfilar cientos de cajas de documentos de la Guerra Civil a Cataluña a petición de Artur Mas, el último un cargamento con 260 cajas de documentos pertenecientes al Archivo Histórico. El caso ha sido denunciado ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que lo ha admitido a trámite y está ahora en fase de alegaciones.

Días después del expolio, la Asociación del Archivo de Salamanca que preside el investigador Policarpo Sánchez ha convocado a todos los partidos políticos para firmar juntos un manifiesto para exigir a la Generalitat el cumplimiento de la Ley y la Sentencia del Tribunal Constitucional. A la reunión han confirmado su asistencia numerosos partidos políticos: Partido Popular, PSOE, IU, UPyD, Ciudadanos, VOX y Foro Asturias. También apoyarán el manifiesto la Plataforma Ciudadana ‘Seguí por Valencia’ y la asociación cultural Círculo Cívico Valenciano. Al acto acudirá también un representante de las familias afectadas por los envíos de documentos a Cataluña fuera del marco legal.

El manifiesto defenderá la "consiguiente devolución al Archivo General de la Guerra Civil Española, con sede en Salamanca, de todos los documentos que retiene indebidamente en su poder", tal y como comunica la Asociación que lo promueve. La firma tendrá lugar este miércoles 17 de diciembre a las 17:30 en el Hotel Rona Dalba de Salamanca.
Lucha encarnizada

El pasado 28 de julio, Policarpo Sánchez -presidente de la Asociación Salvar el Archivo de Salamanca- demandó la gobierno catalán por llevarse los papeles y le acusó de cometer fraude de ley. En la demanda, Sánchez denunciaba que la Generalitat se ha llevado documentos que, por ley, nunca debieron salir del Archivo Histórico, ya que incumplían dos de los requisitos imprescindibles: haber sido incautados en Cataluña y a personas con residencia en esta comunidad. En ese grupo de envíos se encuentran documentos de otras partes de España, entre ellos un certificado de trabajo de un joyero de la Puerta del Sol de Madrid, ahora mismo en manos catalanas. Según los demandantes, más de 200.000 documentos tampoco tenían propietario, entre otros motivos por la extinción de las sociedades a las que debían ser restituidos, pero aún así la Generalitat se los ha quedado en propiedad.

La denuncia recoge que se han enviado papeles a sociedades que ni siquiera existían durante la guerra y que no guardan ningún vínculo real con las de antaño, por lo que se habría cometido fraude de ley. Este último punto es una de las novedades de esta demanda, en la que Sánchez acusa al ejecutivo de "inventarse propietarios" y "entregar documentación a entidades impostoras". Para los demandantes, todas estas acciones que rompen la unidad del Archivo Nacional "forman parte del plan soberanista y es el primer paso hacia la independencia". Y empiezan por expoliar el Archivo Central porque "era una presa fácil". Sánchez lamenta que los continuos envíos a Cataluña se hayan producido sin cumplir los protocolos legales: "Los ceden como papeles viejos, pero nosotros le hemos puesto cara a esos papeles. La Generalitat está haciendo daño a las familias, por llevarse los documentos sin su consentimiento, sin tener siquiera conocimiento de ello"

*CATALUÑA, ANTE EL DESAFÍO SECESIONISTA
Bosch (SCC): 'Me amenazaron 40 separatistas para que me fuese de mi pueblo'
EL PRESIDENTE DE SOCIETAT CIVIL CATALANA CUENTA POR QUÉ DECIDIO CREAR ESTA PLATAFORMA Y ASEGURA QUE EN CATALUÑA "HAY MIEDO A SER SEÑALADO"
Redacción www.lavozlibre.com 17 Diciembre 2014

Barcelona.- Josep Ramon Bosch, presidente de Societat Civil Catalana (SCC), ha contado cómo se decidió a crear esta plataforma contraria a la independencia de Cataluña. “Me metí porque se plantaron delante de mi casa 40 separatistas durante 3 horas para amenazarme de que me fuese de mi pueblo. Yo soy historiador y realizamos unas jornadas sobre las mentiras separatistas. Las amenazas me empujaron a dar un paso adelante. Pensé: 'esta mala gente no me va a echar de mi tierra' Y hasta ahora”, asegura.

En un videochat de la agencia Colpisa, Bosch apunta que en Cataluña no sólo les silencian, sino que les insultan desde los medios de comunicación públicos y algunos de privados que reciben una gran cantidad de recursos públicos. “Hay decenas de liberados que se dedican a calumniar a SCC desde las redes sociales. Pero no nos callarán, y además los separatistas no conocen la capacidad de aguante y respuesta que tendremos todos los españoles”, añade.

"EN CATALUÑA HAY MIEDO A SER SEÑALADO"
El presidente de Societat Civil Catalana, que descarta dar el salto a la política, asegura que “en Cataluña hay miedo”. “Miedo a la muerte civil, a ser señalado como un ser que no pertenece a la tribu separatista. El dominio del lenguaje y de los medios de comunicación en Cataluña es masivo y significarse en contra del ‘proceso’ es sinónimo de franquista, fascista y quintacolumnista. Hemos empezado a romper el muro del silencio, poco a poco más gente irá sumándose. Esta semana pasada se constituyó en Barcelona ‘Empresaris de Catalunya’, que va a dar muchas esperanzas a la mayoría de empresarios que están en contra de la secesión pero están encallados”, afirma.

“El discurso Cataluña-España es la primera victoria del independentismo. Nosotros no concebimos esta dicotomía, puesto que es lo mismo. Es cierto que la conllevancia hispana que siempre hablaba Ortega nos ha llevado a esta situación de falta de entendimiento. Superar la conllevancia y gestionar un nuevo relato hispano en que los símbolos comunes sean aceptados por todos es el primer paso para superar el discurso rupturista. La crisis catalana será la gran oportunidad para la España del siglo XXI. Sin duda saldremos más reforzados como nación”, dice.

"LOS INDEPENDENTISTAS SON MUCHOS, PERO NO SON MAYORÍA"
“Los independentistas son 1,8 millones de catalanes. Son muchos, pero no son mayoría. En Cataluña hemos tenido 12 meses de campaña electoral para participar en el pseudo referéndum del pasado 9-N. Millones de euros invertidos, miles de horas televisivas y cientos de editoriales durante mucho tiempo para convencer a los catalanes de las bondades de la independencia. A votar fueron el 30% del electorado llamado a ello (incluyendo niños y extranjeros). El problema son los dos tercios de catalanes que no fueron a votar y que nosotros queremos movilizar para decir bien claro y alto que la mayoría de catalanes no queremos dejar de ser lo que siempre hemos sido: españoles”, agrega.

“Hemos consentido que los separatistas tengan una gran visibilidad, dominen los medios de comunicación, dispongan de recursos ingentes y tengan la educación a su disposición en exclusiva. Los independentistas han hecho muy bien su trabajo. La inacción de los gobiernos de España ha sido norma general en los últimos 30 años. No es culpa de este Gobierno, es la falta de un proyecto común e ilusionante en Cataluña lo que ha fallado”, considera.

"HAY QUE MOVILIZAR A LOS CATALANES QUE NO SON INDEPENDENTISTAS"
Sobre como desatascar la situación, Bosch comenta: “El independentismo se siente mayoritario porque tiene mucha capacidad de ruido. Creo sinceramente que la inmensa mayoría de catalanes ante la tesitura del independentismo lo rechaza; el problema es movilizar a esa mayoría de catalanes. Desde luego, ni con amenazas ni con leyes exclusivamente vamos a conseguir nuestros objetivos. Por tanto, debe establecerse un nuevo discurso eficaz, potente y con capacidad de incidencia en la población catalana para revertir esta aparente mayoría separatista (que no lo es). Creo sinceramente que las cosas van a cambiar en breve y que seremos capaces de construir un nuevo relato común de España que nos ilusione a todos”.

El presidente de SCC también señala que el es partidario de celebrar un referéndum sobre la independencia, pero que sea “legal y acordado con el Estado para que todos los españoles podamos decidir conjuntamente” y sobre Mas y Junqueras dice que son “dos líderes mesiánicos hablando de las maravillas de un estado independiente y falseando las realidades sociales, económicas y sentimentales”. Por último, también se muestra abierto a reforma la Constitución “siempre que se sigan los procedimientos acordados y que existan grandes mayorías y consensos en este camino”.

'Me gusta Catalunya. Me gusta España': testimonios por un proyecto común
SERGIO FIDALGO ENTREVISTA EN ESTA OBRA A CATALANES QUE DESTACAN EN DIVERSOS ÁMBITOS Y QUE SE POSICIONAN EN CONTRA DEL PROCESO SEPARATISTA
Redacción www.lavozlibre.com 17 Diciembre 2014

Madrid.- El periodista Sergio Fidalgo entrevista en 'Me gusta Catalunya. Me gusta España' a catalanes que destacan en distintos ámbitos sociales, políticos, deportivos y económicos que se posicionan en contra de la independencia de Cataluña y que apuestan, con matices y con diferentes puntos de vista, por un proyecto común para todos los españoles.

Albert Boadella, Tomás Guasch, Josep Ramon Bosch, Anna Grau, Albert Rivera, Joaquim Coll, Alberto Fernández Díaz, Carina Mejías, Xavier García Albiol, Juan Carlos Girauta, Ramón de Veciana, José Domingo, Carlos Losada, Sonia Sierra, Julio Pardo, Alejandro Tercero, José Miguel Villarroya, Pau Guix, Mercè Vilarrubias, Félix Ovejero, Joan Ferran, Nacho Julià, María Jesús Cañizares, Xavier Pericay, Francisco Marhuenda, José María Gay de Liébana, Albert Castillón, Mª Teresa Giménez Barbat, Jordi Cañas y Antonio Robles aportan en esta obra sus opiniones.

El libro será presentado este viernes 19 de diciembre (19.00 horas) en la sede de Societat Civil Catalana (C/ Córcega, 270 3º 5ª). Junto al autor intervendrán el presidente de la asociación, Josep Ramon Bosch, así como Alberto Fernández Díaz (PP), Ramón de Veciana (UPyD), Joan Ferran (PSC), Jordi Cañas (C’s) y Pepe Castellano.
 


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