AGLI Recortes de Prensa   Viernes 19  Diciembre  2014

Entre La Granja y el cambio
Manuel Muela www.vozpopuli.com 19 Diciembre 2014

Sobrevolando la ruina económica y social y sentado en la escombrera de la corrupción, el jefe del Gobierno ha erigido en La Granja el trofeo de su victoria, proclamándose garante único del orden constituido que, según él, ha sido una fuente inagotable de libertad y de felicidad para los españoles, considerando catastrofistas o desagradecidos a los que no lo reconozcan así. Palabras que recuerdan a las de su predecesor, Rodríguez Zapatero, cuando hablaba de los patriotas de hojalata. Tal para cual o puro deja vu. Ahora esa victoria pretende fundarse en algunos factores exógenos, tipos de interés bajos y rebajas del petróleo que, sin duda, supondrán un poco de oxígeno transitorio para la Contabilidad Nacional, pero poco más, si consideramos las raíces profundas de los males estructurales acumulados, cuya resolución requiere acciones encaminadas a cambiar en serio el orden político y económico que ha desencadenado la crisis nacional que venimos padeciendo.

En la política oficial el tuerto es rey
El presidente del Consejo de Ministros tiene razón cuando, al observar el panorama de la política oficial y el del propio Parlamento, recuerda, sin expresarlo, el viejo dicho de que en el país de los ciegos el tuerto es rey, porque no otra cosa se puede pensar de la mayoría de los actores. Pero debajo de esa superestructura decadente y confusa, de la que él y su partido forman parte mayoritaria, la realidad española discurre entre el hartazgo y la hostilidad de los ciudadanos hacia los que suponen responsables de sus cuitas. Si a ello se suma la desconfianza, que paraliza las iniciativas y tiene hibernada la economía, ninguna proclama procedente de los que están al mando puede germinar para dar abundantes frutos electorales, salvo que se piense que la sociedad es tan feble y temerosa que, con sobreactuaciones propagandísticas o engañosos alivios fiscales, puede abrazar el vivan las cadenas. Puede que una parte sí, pero es dudoso que los empobrecidos segmentos centristas y liberales que han hecho posible las sucesivas mayorías de los partidos dinásticos estén por la labor de continuar en la misma dinámica.

A pocos meses de las elecciones, el agujero negro electoral creado por el fracaso del PSOE en el centro izquierda, agrandado por la arrogancia y los incumplimientos del PP en el centro derecha, muchos españoles esperan que se enriquezca el pluralismo político con propuestas de cambios honrados para variar el rumbo del país. Un país que carece del Estado fuerte y democrático que le libere de los abusos y corrupciones acumulados, a causa de la fragmentación y el clientelismo del poder público, que tan buenos réditos ha reportado al conglomerado dirigente. Creo que éste es un diagnóstico ampliamente compartido, por lo que, aparte de reiterarlo, lo que importa es conocer cuáles serán los cimientos y las vigas maestras del edificio que se pretenda construir por parte de quienes se atrevan con dicha tarea, porque pienso que eso será lo exigible para decidir en consecuencia. Como he dicho en otras ocasiones, para continuar en lo mismo hay ofertas suficientes, empezando por la que acaba de hacer en La Granja el jefe del Gobierno.

Ciudadanos y Podemos en la onda del cambio
Por ahora, se han incorporado a la política del cambio dos movimientos: uno de ellos Podemos, que aparece en fase de consolidación avanzada, y el otro, Ciudadanos, que tiene su origen en Cataluña y que, al parecer, pretende extenderse por el resto de España. El primero hace una denuncia descarnada de la situación y el segundo también, aunque con mayores dosis de posibilismo. De ambos cabe esperar que expliciten sus proyectos, porque en ellos se juegan su crédito y el depósito inicial de ilusiones de las partes más dinámicas de la sociedad, expectantes ante lo nuevo y cuyo efecto arrastre puede ser decisivo en las citas electorales. De ahí que ni Podemos ni Ciudadanos, una vez realizado el discurso de la denuncia y de la necesidad de moralizar la vida española, puedan eludir dos asuntos que, desde mi punto de vista, condicionan agudamente el porvenir de la reconstrucción nacional. Me refiero al traído y llevado modelo territorial del Estado y a las políticas restrictivas ejecutadas desde el estallido de la crisis financiera en 2007.

Podemos en Cataluña
A éste propósito, suscita interés el anuncio del viaje del Secretario General de Podemos, Pablo Iglesias, a Cataluña, que hoy representa uno de los mayores problemas políticos de España. Lo que piensa Ciudadanos ya lo sabemos y ahora es importante conocer el parecer de Podemos expresado ante los catalanes que acudirán a las reuniones programadas. Supongo que saben lo que se juegan no sólo en Cataluña sino en el resto de España, porque aquella es una tierra donde el nacionalismo ha aprovechado los problemas económicos y la desigualdad que acarrean para sumar adeptos a la causa de la independencia, ante la ausencia clamorosa de propuestas por parte de las opciones no nacionalistas, exceptuado el caso, todavía modesto, de Ciudadanos.

Por eso, la novedad sería que en esa región se oyeran con claridad apelaciones a la reconstrucción nacional española con el repudio a las políticas restrictivas que allí ejecutan los nacionalistas, junto con la oferta de un proceso constituyente, para debatir y decidir sobre todo, en el que se proponga sustituir al Estado disgregado e ineficiente por otro fuerte y unitario. Ese discurso supondría un aldabonazo para todos y ayudaría a sacar a la izquierda de los pactos nefandos con el nacionalismo, reponiéndola en el papel vertebrador y solidario que nunca debió abandonar. Evidentemente, desconozco los mensajes políticos que se transmitirán en los días próximos y sé de las dificultades para cruzar el paso de las Termópilas de la política catalana. Pero, si logran cruzarlo con bien, en clave de reconstrucción española y de genuino patriotismo constitucional, darán un paso de gigante en Cataluña y en el resto de España. Esperar, oír y no perder la esperanza.

APOTEOSIS DE LA RENDICIÓN
HERMANN TERTSCH ABC 19 Diciembre 2014

EDUCAMOS desde hace ya varias décadas a los niños en la idea de que casi todo da lo mismo mientras nuestro pequeño mundo no se vea alterado. E insistimos en que nada merece realmente la pena de que suframos ningún mal ni disgusto. Sabemos que nosotros tenemos derecho a prácticamente todo. Pero también que los supuestos deberes son discutibles porque nosotros no los hemos elegido. A cambio sí debemos llorar siempre una lágrima por los males y la injusticias que sufren los más desfavorecidos. Y odiar siquiera un poco a los que son más poderosos y más ricos que nosotros, porque ellos son los culpables de todos los males que aquejan al mundo.

Solo queremos paz para gozar de nuestros derechos que, como la propia palabra mágica indica, no se nos pueden quitar. Como regalo divino, inalterable por las circunstancias, los sucesos ni el ser humano. Si se presenta pocos o muchos con actitudes violentas o amenazantes para imponer su criterio habrá que preguntarse qué motivos les mueven. Para concluir siempre que lo lógico ya es ceder. Darle lo que pide al que amenaza. Porque la paz es el bien supremo. Y no porque haya justicia, que no. Porque no peligra nuestra subsistencia. Al fin y al cabo, el mensaje que todo cachorro de ser humano recibe hoy en día en el mundo occidental, en las sociedades abiertas en las que aun existe libertad y orden y muy razonable bienestar, es que su único objetivo realmente esencial en la vida es permanecer vivo sobre la faz de la tierra el mayor tiempo posible. En ninguna época ha sido atractivo morir. Pero nunca como ahora está la gente dispuesta a todo por seguir vivo.

Gracias a este masaje cultural hemos logrado convencer a todos de que huir del conflicto es el fin supremo de la política. El gran precursor del apaciguamiento moderno fue Neville Chamberlain que fue a darle en Múnich a Hitler el algo los Sudetes para que éste dejara en paz a los británicos. A diario la brutalidad y el terror se imponen a la sociedad civilizada en miles de casos porque ésta ha perdido el concepto de resistencia. Si algo está claro es que el apaciguamiento jamás ha funcionado. Una regla sin excepción. Todo apaciguamiento fracasa. Cuanto más tarde, con más coste.

Ahora asistimos a lo que es la apoteosis del apaciguamiento. En el cine. Donde se canta a la gesta, a los valores y la lucha y las convicciones. La compañía Sony fue agredida hace semanas por hackers. Le robaron infinidad de datos. Películas no estrenadas, fondos de producción y muchos datos comprometidos e íntimos de gentes del cine. Algunos dieron el salto a los medios. El daño fue inmenso. La autoría fue reclamada por un grupo de hackers llamados «Guardianes de la paz», hoy sabemos que de Corea del Norte. Amenazaron con más y mayores agresiones si se estrenaba una película llamada «La entrevista» en la que unos periodistas reciben la orden de asesinar al dictador norcoreano. Este supo de la película y decidió que no se estrenaría. Y así será. Sony renuncia a estrenar la película y lo justifica: Por miedo. El gigante Sony y el mercado norteamericano se someten a las órdenes censoras de Kim Yong Un.

Este gesto espectacular del peor y más cobarde apaciguamiento tendrá efectos inmensos. Cada vez está más cerca el día en que renunciaremos a todos nuestros sacrosantos derechos a cambio no ya de sobrevivir, sino de evitar un peligro. Toda película, todo libro, periódico o programa podrá ser vetado por tiranos grandes o pequeños, cercanos o remotos si la amenaza es lo suficientemente creíble y contundente. La claudicación occidental ha saltado al estrellato.



Torres-Dulce
¿Ha dimitido o lo han dimitido?
Emilio Campmany Libertad Digital 19 Diciembre 2014

En España hay dos clases de dimisión: la que se exige y la que se impone. En la primera, quien tiene la capacidad de destituit demanda la dimisión para no tener que reconocer que se equivocó cuando el nombramiento. En estos casos, los más frecuentes, el dimitido recibe alguna clase de momio en agradecimiento a los servicios prestados. La segunda, mucho más rara, es un último acto de libertad en forma de suicidio político que trata de atraer los focos para denunciar lo mal que hace las cosas la persona a quien se le presenta la dimisión.

¿A cuál de estas dos clases pertenece la de Torres-Dulce? No es fácil por ahora saberlo, porque, al ocupar el afectado un cargo del que no puede ser destituido, no es posible pedirle abiertamente la dimisión. A lo más que puede llegarse es al típico sistema de zanahoria y palo, esto es, ofrecer un cargo apetecible a cambio de la dimisión con la advertencia de que, si no lo hace, cuando cese por ley, no tendrá ese ni ningún otro al que pudiera aspirar, sino el de menor importancia que no haya otro remedio que reconocerle.

Entonces, ¿ha dimitido Torres-Dulce para poner en evidencia las muchas e indebidas presiones que ha recibido o lo ha hecho porque, estando como estaba el Gobierno harto de él, le han ofrecido una salida a un puesto de su satisfacción? No lo sé. De lo que no cabe duda es de que esas indebidas presiones han existido constantemente y que Eduardo Torres-Dulce, en abierto contraste con lo que han hecho sus predecesores y por respeto a su propia dignidad profesional, ha intentado siempre hacer lo que creía correcto. Salvo error u omisión, nadie que haya ocupado su cargo antes que él se había comportado así. El espectáculo llegó a ser tragicómico en los días anteriores y posteriores al 9 de noviembre. Torres-Dulce mantuvo siempre su postura de que, si la convocatoria se consumaba, habría que actuar contra Mas. Antes del 9 de noviembre, Rajoy y Catalá le exigieron hacer la vista gorda. Luego, cuando Mas les hizo una pedorreta, le demandaron que presentara la querella echando virutas para poder ellos salvar la cara y su responsabilidad por no cumplir sus obligaciones como Poder Ejecutivo. Por contra, el fiscal nunca actuó a dictado del Gobierno y presentó la querella en el momento y del modo que creyó desde el principio que tenía que hacerlo.

No sé qué habrá pasado. Lo que sí sé es que quien venga ya sabe qué se espera de él, obediencia ciega para hacer hoy una cosa y mañana la contraria, y que además peche con la responsabilidad de las contradicciones y de las consecuencias. Quisiera creer que les costará encontrar a alguien de peso que quiera asumir tan desairado papel. En cualquier caso, sea quien sea quien acepte el cargo, hacerlo en estas condiciones constituirá un motivo más de deshonra que otra cosa.

L'EXPRESS
Habermas compara al catalanismo con Le Pen
José Carlos Rodríguez www.gaceta.es 19 Diciembre 2014

El filósofo neo marxista alemán dice que la crisis ha reforzado los discursos excluyentes.

Jürgen Habermas es uno de los principales filósofos del siglo XX. Nació en 1929. Adquirió notoriedad cuando publicó un artículo criticando a Heidegger sobre sus propios postulados. Habermas era entonces crítico con el nacional socialismo, por el que Heidegger había mostrado simpatías. En 1956 crea la Escuela de Frankfurt, junto con otros autores entre los que destaca Theodor Adorno. Pero lo que le ha otorgado fama más allá de ese círculo es su Teoría de la acción comunicativa, que intenta basar la ética sobre el discurso. Es Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, y le ha concedido una entrevista al semanario francés L’Express.

En la entrevista, Habermas, uno de los principales intelectuales de izquierdas, cree que hay una “asimetría” entre el Estado y el mercado que sólo puede resolverse con “el proyecto de una democracia supranacional”. A esta idea le ha dedicado su libro, publicado hace dos años, La Constitución de Europa.

Su análisis pasa por que el hecho de que la gente pueda producir y contratar con libertad, y redirigir su trabajo y el capital de los países que los penalizan a otros que lo hacen en menor medida, lleva a que los Estados se reduzcan más y más, y se produce una “impotencia de los Estados-nación”.

Su solución es la de un gobierno mundial de carácter democrático. O, por lo menos, un gobierno supranacional que en nuestro caso sería europeo. Pero cuando el semanario le pregunta por tendencias opuestas, disgregadoras, localistas, como los intentos del gobierno de Escocia y el gobierno regional de Cataluña de obtener la secesión, observa que hay una “creciente desigualdad social, una ansiedad y un aumento de la inseguridad dentro de la población”. Y a causa de ello, “existe la tentación de recaer en los lazos familiares en los que creemos que podemos confiar”. Y señala que muchos ciudadanos “se aferran a entidades ‘nativas’, ya sean naturalizadas o que pueden haber sido heredados, como la nación, la lengua y la historia”. En este sentido, “la reactivación de la llamada regionalista en Escocia, Cataluña o Flandes es, creo, casi un equivalente funcional al éxito del Frente Nacional en Francia”.

“EL PP ES UN DIQUE PARA LA ARTICULACIÓN DE UNA NUEVA DERECHA”
“La izquierda radical española busca unirse con los partidos nacionalistas para fragmentar el Estado democrático”
Raúl González Zorrilla. Director de La Tribuna del País Vasco 19 Diciembre 2014

Autor de obras como “Acción Española. Teología política y nacionalismo autoritario en España (1913-1936)”, “Historia de las derechas españolas. De la Ilustración a nuestros días” o “El pensamiento político de la derecha española en el siglo XX. De la crisis de la Restauración al Estado de partidos (1898-2000)”, Pedro Carlos González Cuevas es actualmente uno de los principales estudiosos españoles dedicados a analizar la evolución ideológica de las principales formaciones políticas de ámbito nacional.

Titular de Historia de las Ideas y de las Formas Políticas en la Universidad Nacional de Educación a Distancia, González Cuevas colabora habitualmente en revistas como “Historia y Política”, “Revista de Occidente”, “Revista de Estudios Orteguianos” o “Alcores”.

Como colofón a un año en el que "Podemos" ha sido la clave política, “La Tribuna del País Vasco” analiza con él las causas y las consecuencias del actual auge de la izquierda radical española, representada especialmente por “Podemos”, pero también por otras organizaciones menos conocidas de ámbito nacional o regional.

En su opinión, ¿sobre qué bases políticas y sociales se asienta el fuerte empuje que actualmente tiene la izquierda radical en España?
La base social de la izquierda radical, entendiendo por izquierda radical a Izquierda Unida y Podemos, fundamentalmente, está constituida por profesores de instituto y por docentes universitarios, por jóvenes parados sin esperanza de futuro y por hombres y mujeres mayores de cincuenta años que tienen miedo a perder su puesto de trabajo. Detrás de esta izquierda radical también se encuentra una clase media-baja y una clase obrera más o menos cualificada. Esto es lo que revelan los estudios sociológicos que se han hecho recientemente.

Desde el punto de vista de la cultura política, la izquierda radical bebe de diversas fuentes. Se mueve dentro de lo que es el marxismo, tanto el tradicional como el nuevo marxismo. También engloba elementos de lo que se conoce como “izquierda lacaniana”, que es la izquierda que ha cogido el marxismo y lo ha mezclado con el psicoanálisis de Jacques Lacan. Un elemento importante de esta nueva “izquierda radical” es lo que los franceses llaman “izquierda moral”. Esta “izquierda moral” incide menos en las transformaciones sociales y se centra de una forma más concreta en cuestiones culturales o en aspectos sociales como la defensa de algunas minorías, la ideología de género, el feminismo o un genérico “antifascismo”. José Luis Rodríguez Zapatero, con su defensa de la “memoria histórica”, fue un claro exponente de esta “izquierda moral”.

Hoy en día, dirigentes de la izquierda radical como Pablo Iglesias o Juan Carlos Monedero se dicen seguidores e, incluso, discípulos, de Marx o de Lenin. Y, desde una óptica más actual, se alimentan intelectualmente de personalidades como el filósofo Slavoj Žižek, el escritor francés Alain Badiou (discípulo de Louis Althusser), Michael Hardt, que junto con Toni Negri ha sido muy crítico con el imperialismo, la feminista Judith Butler o Jacques Rancière (también discípulo de Althusser).

Le pregunto a Pedro Carlos González Cuevas sobre la extrañeza que produce observar la fuerte presencia que tiene, y el apoyo que recibe, una ideología tan radical como la de la nueva izquierda española en los más diversos medios de comunicación y foros culturales. “Yo creo, maliciosamente, que esto es una trampa del Partido Popular para dividir a la izquierda”, explica el también autor de “La tradición bloqueada”. “Con este objetivo, desde el PP se habría puesto un empeño importante en promocionar a esta izquierda radical a través de los grandes medios de comunicación. Se trataría de acabar con Izquierda Unida y de dividir al PSOE. El hecho de que estas personas estén todos los días en canales como “Cuatro” o “La Sexta”, respondería a esta estrategia. Aunque, realmente, el único que llama un poco la atención es Pablo Iglesias. El resto, son todos un poco toscos”.

Pedro Carlos González Cuevas explica que otro elemento importante es que esta izquierda radical tiene importantes editoriales a su servicio, como “El Viejo Topo”, en la que se encuentran muchas de las claves de este movimiento; “Siglo XXI”, “Crítica”, “La Catarata”, “Txalaparta”, “Akal”, “Anagrama”, “Seix Barrall” o “Icaria”, entre otras muchas.

“Por este motivo, en ciencias sociales e historia hay una clara hegemonía del pensamiento de izquierda más radical. Con estos medios de comunicación y estas editoriales a su disposición, tienen una gran parte del terreno ganado. Hay que tener en cuenta, en este sentido, que la derecha carece de editoriales importantes”.

¿Cree que la fortaleza de la izquierda radical en España es un peligro para el sistema democrático?
Este crecimiento de la izquierda radical no solo es un peligro para el sistema democrático sino que es también, y esto es casi más importante, una clara amenaza para el Estado y para la nación española. Sin Estado y sin nación, no hay democracia.

En España, hay una crisis global. Una crisis económica, una crisis del modelo de Estado, una crisis de representación y una grave crisis social. Todo el sistema de convivencia que nació con la Transición, está en cuestión. No digo que vaya a caer en unos pocos días, pero se encuentra muy cuestionado. Si en los próximos meses la izquierda radical consigue una representación importante en las instituciones, esta situación se agravará. Y nuestra sociedad estará realmente en peligro.

Tenemos que tener en cuenta que nuestro sistema democrático está en crisis por sí mismo, especialmente por el fenómeno de la globalización. Hay sociólogos como Zygmunt Bauman o Ulrich Beck que inciden en esto. Como el Estado nación está en crisis, la representación democrática de éste, también lo está, ya que, en ocasiones, deciden instituciones lejanas, como ocurre, por ejemplo, con la Unión Europea. Quizás estamos caminando hacia otro estado de cosas desde un punto de vista político que, como dice el pensador británico Colin Crouch, es la “posdemocracia”. Esta “posdemocracia”, en el fondo, sería una especie de gran tecnocracia a nivel global.

¿Es la izquierda radical española un tipo particular de populismo?
En mi opinión, hay que tener mucho cuidado con este calificativo. El populismo es un fenómeno muy poco definido y, en este sentido, yo creo que la izquierda radical española lo que hace es coger determinados aspectos de lo que, generalmente, conocemos como populismo. Populismo hay en todos los sistemas políticos. En la antigua Roma ya había populistas. También en el “bonapartismo”, en el nacionalismo francés de Boulanger, en el fascismo, en el regeneracionismo español, en el nazismo o en el régimen mexicano.

La izquierda radical española de hoy en día tiene algunos elementos populistas como hablar constantemente de la “lucha del pueblo” contra la oligarquía (“la Casta”), la ausencia de un programa político explícito, la glorificación del líder o la crítica a los partidos tradicionales. Pero lo que prima en su discurso es el marxismo, la izquierda lacaniana y la “izquierda moral”. Es un intento de renovación del comunismo tradicional.

¿Por qué en España los valores “políticamente correctos” se asocian permanentemente con los valores defendidos por la izquierda?
Es una consecuencia de cómo se hizo la Transición. Se asoció a la derecha con el franquismo y como, a lo largo del tiempo, no se ha contrarrestado esa campaña de demonización, lo que ha ocurrido es que el PP, que actualmente es la única fuerza nacional de derechas, ha interiorizado esas críticas. El PP es incapaz de articular un proyecto político, cultural e intelectual y se centra, exclusivamente, en gestionar la economía de una forma más o menos eficaz. Esto es muy grave. Esto es lo que ocurre, por ejemplo, con la Fundación FAES, que, en mi opinión, no es capaz de alumbrar un proyecto intelectual que ofrezca una interpretación sólida y global de la historia de España. El PP, actualmente, es un dique para la articulación de una nueva derecha o de varias nuevas derechas.

¿Cómo explica la alianza, casi simbiótica, de la izquierda radical y los nacionalismos periféricos en España?
La izquierda española, tanto la socialdemócrata como la más radical, nunca ha tenido una idea clara de España. La izquierda no ha tenido a su Menéndez Pelayo. No ha habido en la izquierda ninguna preocupación por la nación. Ninguna. El PSOE, por ejemplo, pone la clase social por delante de la nación.

Por otra parte, el proceso de nacionalización española es muy desigual y, de hecho, hasta la Guerra Civil se trata de un proceso muy débil. Hay debilidad del Estado, de la escuela, de la enseñanza, etc. No se difunde un mensaje unitario a través del Estado y de la escuela, entre otras cosas, porque no hay dinero. De este modo, las instituciones socializadoras son la Iglesia (que en algunas regiones como en Cataluña o el País Vasco está más a favor de los nacionalismos autóctonos que de la nación española) o el Ejército, que no puede hacer demasiado porque tampoco había entonces servicio militar obligatorio.

El proceso de construcción de la nación se produce tras la Guerra Civil y la izquierda no acepta eso. Y, por ello, asocia a la nación española con el franquismo.
Además, la izquierda y la extrema izquierda española creen, siguiendo a Lenin, que los nacionalismos favorecen la subversión, ya que una forma de acabar con el Estado es fragmentándolo. Ahora mismo, Izquierda Unida o Podemos y otras fuerzas lo que buscan es unirse con los nacionalistas para destruir el Estado. Es así de simple. Y de tremendo.

El PP "nos utiliza"
Ángeles Pedraza: "Me arrepiento totalmente de haber confiado en el Gobierno"
La presidenta de la AVT ha cargado en esRadio contra el Gobierno por la aprobación "a escondidas" del Estatuto de la Víctima.
esRadio Libertad Digital 19 Diciembre 2014

La aprobación del Estatuto de la víctima ha levantado ampollas en las víctimas del terrorismo y en especial en al AVT por las formas en la que ha sido aprobado y por no incluir ninguna de las alegaciones que habían solicitado.

La presidenta de la AVT, Ángeles Pedraza, lo ha comentado en el programa Es la Tarde de Dieter de esRadio. Ha señalado que después de "tres años trabajando en el estatuto de la víctima del terrorismo", su asociación no ha tenido acceso al texto definitivo. Ha indicado que el texto que el ministro de Justicia, Rafael Catalá, les remitió a las asociaciones de víctimas del terrorismo "no era el definitivo".

También ha criticado que fueron invitadas todas las asociaciones de víctimas salvo las del terrorismo y que "ninguna de las aportaciones y las alegaciones de la AVT ni el resto de asociaciones de víctimas ha sido tenida en cuenta".

Además ha asegurado que "ha sido aprobada a escondidas y precipitadamente en una Comisión", ha dicho Ángeles Pedraza que ha contado que se enteraron de que se estaba aprobando "cuando ya estaban en la Comisión".

Cree la presidenta de la AVT que es grave que no se hayan incluido las peticiones de las víctimas del terrorismo y sí las del resto de asociaciones, pero considera que lo más grave es que "un Gobierno con mayoría absoluta no lo ha sacado con las alegaciones por las que llevamos tantos años trabajando". Ha indicado que "de algunos esperamos que digan eso y de otros no lo esperábamos. Bueno ahora ya también".

Las víctimas contra el PP de Rajoy
Ángeles Pedraza ha señalado que piensa que las víctimas del terrorismo "ahora somos molestas y estorbamos" al Gobierno de Mariano Rajoy y que el PP "nos utiliza cuando está en la oposición y ahora lo que quieren es que desaparezcamos del panorama y no se hable de nosotros".

También se ha referido al apoyo que hizo a Rajoy tras la última gran manifestación en la plaza de Colón de Madrid por el que le llovieron muchas críticas. La presidenta de la AVT ha asegurado que se arrepiente "totalmente". Ha señalado que asume que "no quería incendiar" España y lo que quería es "defender a las víctimas". También ha dicho que "quería creer que iba a estar con nosotros este Gobierno".
Ha recordado que en la última semana de enero "habrá una gran manifestación" porque "es muy triste cómo se están soltando a todos los asesinos, la gente se está acostumbrando y los medios no se hacen eco". Ha señalado que "las víctimas siempre hemos luchado porque haya vencedores y vencidos y sí que los está habiendo, pero los vencedores han sido los asesinos".
 

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Podemos hacia el Poder (y 2)

F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 19 Diciembre 2014

EL 17 de Agosto de 1930 se firmó en San Sebastián un pacto político para derribar la Monarquía de Alfonso XIII. Participaron los republicanos Lerroux y Azaña; los radical-socialistas Albornoz, Domingo y Galarza; los ex monárquicos Alcalá Zamora y Miguel Maura; el galleguista Casares Quiroga; los nacionalistas catalanes Aiguadé (Estat Catalá), Carrasco i Formiguera (Acció Catalana) y Maciá Mallol, Indalecio Prieto (a título personal; sólo en octubre, el PSOE se adhirió al Pacto) y personalidades diversas como Sánchez Román, Eduardo Ortega y Gasset y Marañón.

No hubo acta formal de ese pacto porque no había acuerdo entre las fuerzas nacionales y las nacionalistas catalanas sobre el carácter de la República. Al final, se acordó que «los reunidos aceptaban la presentación a unas Cortes Constituyentes de un Estatuto regulado libremente por Cataluña para regular su vida regional y sus relaciones con el Estado Español». Acuerdo «extensivo a aquellas regiones que sientan la necesidad de una vida autónoma». O sea, que como en 1978, no había acuerdo entre la autonomía regional aceptable por el Estado Español y la soberanía que reclamaban los nacionalistas catalanes a costa de la única existente desde 1812, la del pueblo español. Con la estructura del Estado sin resolver, el Estatuto Catalán y los siguientes fueron una chapuza en la que la República no renunció a la soberanía española y los nacionalistas no cumplían la ley, por ejemplo en la educación. Ni el Estado Integral de Azaña pasó de fórmula huera ni la «conllevancia» de Ortega existió jamás.

En Enero de 2000, el presidente de la Generalidad en funciones, Carod Rovira, representando al Tripartito Catalán (PSC, ERC y EU-V), pactó con la ETA (representada por Josu Ternera) que no hubiera más asesinatos en Cataluña. A cambio los catalanistas, tras la ilegalización de Batasuna, representarían nacional e internacionalmente a los terroristas.

Podemos partirá de Perpiñán para llegar a San Sebastián. Como en 1930 -fracaso de la Huelga General y el Golpe de Jaca- las fuerzas revolucionarias son pocas; como en 1931, la voluntad desertora del Gobierno y la Corona es mucha. Y la posición difusa sobre el separatismo catalán es la mejor arma del nuevo Prieto Tuero, ahora Iglesias Turrión, para tomar el Poder. Y a este paso, lo tomará.

Suelta de etarras
Nos toman por imbéciles
Raúl Vilas Libertad Digital 19 Diciembre 2014

Pocas veces se ha insultado a la inteligencia de los ciudadanos de forma tan obscena como en todo lo que rodea a la suelta masiva de etarras, seña de identidad, desde Bolinaga, de la infame política dizque antiterrorista de este Gobierno. La cosa adquiere un grado de vileza, por lo que tiene de humillación a las víctimas del terrorismo, que deslegitima a las instituciones que la perpetran y a una opinión publicada que lo aplaude, lo ampara, lo silencia o simplemente mira para otro lado. La regeneración, de la que tanto se habla, no será más que una quimera con unas elites políticas, judiciales y mediáticas, así como buena parte de la sociedad, incapaces de tener un mínimo de empatía con las víctimas del terrorismo y su desgarrador grito de "¡Memoria, dignidad y justicia!". Uno no puede ser presidente del Gobierno de España, juez de la Audiencia Nacional, diputado o director de un periódico si no se pone todos los días, al menos unos minutos, en la piel de las víctimas del terrorismo. No mientras haya más de 300 asesinatos de ETA sin resolver y sus responsables sean excarcelados, aun negándose a colaborar con la justicia. Eso no hay Estado de Derecho ni Tribunal de Estrasburgo que lo justifique. Se pongan como se pongan.

ETA ha matado españoles por el hecho de serlo. Yo, como cualquier otro español, no soy víctima del terrorismo porque el 11 de diciembre de 1995 ningún familiar mío pasaba por Puente de Vallecas. O porque mis padres no decidieron ir de compras a Barcelona el 19 de junio de 1987, cuando voló por los aires Hipercor. Podrían haberlo hecho, ¿por qué no? Fue una cuestión de azar, puro azar. ETA jugó con los españoles, con todos, a una inmensa ruleta rusa y ahora a quienes no les tocó la bala del cargador se ríen de los que tuvieron peor suerte. No es esta la idea que tengo de una sociedad civilizada. A la cabeza de la infamia están los partidos políticos (PP y PSOE) que manejan las instituciones del Estado como si fueran su cortijo. La única separación de poderes vigente en España desde hace décadas son los dos kilómetros que distancian la calle Génova de la calle Ferraz. Mientras el Consejo General del Poder Judicial, del que dependen todos los tribunales y órganos judiciales, sea un mercado de ganado en el que los partidos, todos salvo UPyD, se intercambian jueces como si fuesen terneros, cualquier decisión judicial que afecte a la política está bajo sospecha. Como aspirantes a ciudadanos libres e iguales no podemos creer en esos tribunales.

La nota que ha excretado hoy el Tribunal Supremo, firmada por terneros de todas las ganaderías, es un ejemplo de hasta qué punto nos toman por imbéciles desde las instituciones. Como también lo fueron los aspavientos de Soraya y Fernández Díaz ante las últimas excarcelaciones. ¿De verdad pretenden que creamos que la suelta de etarras se produce sin la aquiescencia de este maldito Gobierno? Es más verosímil la existencia del Ratoncito Pérez. Es una inmensa tomadura de pelo. Además, aunque fuera cierto, que evidentemente no lo es, tenemos la obligación moral de no creerlo, ni esto ni nada hasta que la Justicia sea un poder independiente de los partidos políticos.

Si los etarras están en la calle es porque Rajoy ha asumido, con un entusiasmo impropio en la ameba barbada, los enjuagues de Zapatero con la ETA. La misma razón por la que están en las instituciones los representantes de la banda. Hablan los delegados de PP y PSOE en el Supremo de "injerencias del Gobierno". ¡Cómo pueden tener tanta cara dura! ¿Y a ustedes quién les ha nombrado? ¡Pero si ustedes no son más que una injerencia con patas y toga! Dicen fuentes jurídicas que la nota del Supremo es "insólita". Insólito es cómo se asciende en la carrera judicial. Insólita es la composición de los tribunales. Insólito es que unos servidores públicos se cisquen así en las víctimas del terrorismo y se rían, sin el menor pudor, de todos los españoles que conservan un mínimo de decencia. No hace falta que les diga a qué lugar los mandaría a todos. Pues eso.

La cigarra española y la hormiguita vasca
La sobrefinanciación explica el progreso de Euskadi mejor que la borrosa “identidad”
José María Ruiz Soroa. El Pais 19 Diciembre 2014

En un reciente artículo exponía el profesor Ibarretxe su teoría sobre los evidentes beneficios que comporta la autogestión regionalizada de los recursos públicos con respecto a su heterogestión estatal. La gestión de los recursos al nivel en que se generan (que en su caso es el País Vasco) crearía, según él, una “cultura de la autorresponsabilidad”, que haría que la sociedad se esforzase en hacer una óptima gestión, al saber que nadie les sacaría las castañas del fuego si las cosas van mal. En cambio, la gestión estatal de los recursos desanima el esfuerzo individual y social porque genera una cultura de la dependencia, la de que siempre habrá un Gobierno que me ayudará.

Este tipo de teorías dejan siempre en el lector un regusto de insatisfacción, porque no explican exactamente por qué la gestión a un concreto nivel (que coincide siempre curiosamente con el que el nacionalismo del autor ha establecido de antemano como preferente) es “auto” y a otro nivel es “hetero”. El de Ibarretxe es un discurso que remite a una petición de principio, y ello se debe a que, en el fondo, no es una explicación, sino una fábula moral. En concreto, no es sino una versión cientifista de la fábula de la cigarra y la hormiga trasladada a la piel de toro.

La cigarra es España, un Estado que —dice— reparte sus recursos “a través de tarjetas black” y que ha logrado ser actualmente uno de los más desiguales e injustos de la Unión Europea, sin duda por la rapacidad de sus clases dirigentes. La hormiguita es el País Vasco, que ha creado una cultura de la solidaridad y el igualitarismo precisamente porque dependía de su esfuerzo solitario y porque tenía al frente de su Gobierno a unos modélicos administradores.

Bien, pero, ¿por qué unos pueblos son hormiguitas y por qué otros son cigarras? Ibarretxe lo descubrió hace ya años, cuando formuló su ley del funcionamiento de las sociedades: “los pueblos con identidad tienen propensión a hacer las cosas bien”. Y los vascos tenemos identidad a raudales, como sabe cualquiera, mientras que los españoles, bueno, lo siento, tienen una mediocre identidad.

Probablemente, Acemoglu y Robinson (“Why nations fail”) hubieran querido profundizar un poco más en esta “explicación identitaria del progreso de las naciones” y hubieran indagado si existen arreglos institucionales a través de los cuales se ejercita esa etérea identidad. Y hubieran averiguado pronto que sí; que las relaciones fiscales y financieras entre el País Vasco y España se organizan en torno a un sistema peculiar y único, distinto del sistema común, que es el sistema foral. Su justificación es tan borrosa como lo de la “identidad”, porque apela a “los derechos históricos”, pero Acemoglou y Robinson no se hubieran parado en ello sino que hubieran dicho: bien, sea cual sea su justificación dogmática, ¿qué efectos sociales y económicos perceptibles tiene esta institución sobre el funcionamiento de esa sociedad? Porque si los tiene, probablemente ahí estará al final la identidad de la hormiguita.

Todos los hacendistas, todos los balancistas fiscales y todos los investigadores de cuentas públicas españoles, catalanes o vascos les dirían al unísono: sí, el sistema foral de financiación hace que, para unos mismos servicios, las Administraciones vascas cuenten con unos recursos públicos disparadamente superiores a los de las demás Administraciones españolas. En concreto, su sobrefinanciación es entre el 80% y el 100% de la media española. Los vascos disponen de entre 1,8 y 2 euros para dar servicios públicos, allí donde los españoles disponen de 1 euro. Notable diferencia, vive Dios, dirían nuestros investigadores, pero ¿por qué se produce?

Bien: básicamente, y según las cuentas agregadas, porque el País Vasco, a pesar de ser una de las regiones más ricas de España, no aporta lo que le correspondería a la solidaridad interterritorial con las regiones de menor renta, sino que es receptora neta de financiación. Según la recta de regresión le correspondería aportar un 8% de su PIB, pero en lugar de ello recibe un 1%. ¿Y eso es mucho? Pues verán, para poder comparar, España recibió de Europa una transferencia anual de fondos cohesivos de alrededor del 0,8% de su PIB desde 1990 hasta 2005. Y se notó, vaya si se notó. Pues Euskadi se beneficia de un 8% de su PIB desde 1980 aproximadamente, de manera acumulativa. Calculen. Acemoglou y Robinson concluirían raudos: esa no es sino una “institución extractiva” en manos de un subsector social del Estado, definido por estirpe territorial.

O sea, dirían también nuestros investigadores identitariamente agnósticos, que cuando Ibarretxe presume de que el País Vasco ha puesto en marcha un sistema universal de garantía de ingresos para toda su población, incluidos los inmigrantes extranjeros, de hecho, ese sistema se basa precisamente en los recursos que le proporciona el no ser solidario con las otras regiones españolas. En otras palabras, que los vascos son supersolidarios con sus ciudadanos pobres gracias a que no dan ni medio euro para la solidaridad con los extremeños, andaluces y demás pobres españoles.

Pues sí, habría que decirles, lo que pasa es que los vascos practicamos una solidaridad bien entendida, es decir, sólo con nosotros, las hormiguitas. Las cigarras, que se las arreglen solas. ¿O no era así la moraleja de la fábula?

José María Ruiz Soroa es abogado.

Motivos personales.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 19 Diciembre 2014

Se supone que la fórmula más digna de presentar una dimisión o un cese inducido es la de alegar “motivos personales”. Un cajón de sastre en el que cabe cualquier interpretación, ya que si hay algo más variado y variopinto son las motivaciones personales. Pero cuando se habla de cargos políticos, son excepción aquellos casos en que las causas sean debidas realmente a esos motivos personales, como por ejemplo una enfermedad incapacitante, o aspectos de la vida familiar determinantes, etc. Y ya si hablamos de cargos de confianza como el del Fiscal General del Estado, es poco o nada creíble que solo un ataque repentino de dignidad y de auto estima pueda ser el detonante para traicionar esa confianza y defender una inexistente independencia funcional en un pulso de poder no exento de soberbia.

Pues eso ha debido ser la renuncia anunciada de Torres Dulce como Fiscal General tras semanas de discrepancias públicas y actuaciones contrarias a las que se le instaban desde Moncloa. Y la verdad es que a nadie parece importarle y mucho menos a sus colegas fiscales que le deben obediencia en todas sus actuaciones, ya que la Fiscalía es una Institución que además de extremadamente politizada está jerarquizada con un sumo pontífice en la figura del Fiscal General del Estado. Lo malo es que esa renuncia lleva le premio de un reintegro a su antiguo cargo en el Tribunal Constitucional, otra famosa puerta giratoria que siempre existe en las salidas de la casta política.

Porque igual que aquél otro Fiscal General Cándido Conde Pumpido dijo aquello de que no debía importar el mancharse las togas con el polvo del camino, tampoco parece haber importado haber tomado decisiones como la de la exculpación numantina de la Infanta Dª Cristina, o la pasividad extrema en el desafío secesionista del Gobierno de la Generalidad con Artur Mas como principal actor, o la connivencia con la suelta de etarras por la Audiencia Nacional o por Instituciones Penitenciarias como el caso del etarra Bolinaga y cientos de ejemplos más. En esos casos no parece haber sentido ninguna motivación personal ni arrebato de rebelión ante la falta de independencia. De hecho no parecía estar muy incómodo con el paso de las togas por el polvo del camino.

Se va un Fiscal pero ya vendrá otro que no llegue a plantearse conflictos éticos ni personales que cuestionen su absoluta lealtad y dependencia del poder que le ha nombrado para tan relevante cargo. La hipocresía viene al querer convencer de que estamos en una democracia en la que existe separación de los poderes del Estado y que la Justicia es igual para todos. Lo realmente dramático es que a la mayoría de los ciudadanos no les importa y eso lo saben quienes llevan alternándose en el poder desde la transición. Al final por activa o por pasiva tenemos lo que nos merecemos.

En Galicia en gallego o la idea de libertad de don Victor.

Paco Sande Periodista Digital 19 Diciembre 2014

Leo en el periódico, “La Voz de Galicia”, la siguiente noticia: -Traducido del gallego por el autor del blog- El futuro del gallego se nos está yendo de las manos, opinión del secretario de la Real Academia Gallega.

Y sigue: Si los gallego hablantes bajan del 25%, se convertirá en una lengua difícil de recuperar.

Y unas páginas más adelante, me encuentro con don Víctor Freixanes, que, en su artículo de opinión, también escribe al respecto de la siguiente manera: -otra vez traducido del gallego por el autor del blog, de nada- Podemos mirar para otro lado. Podemos echarles la culpa a las familias que no hablan en gallego con sus hijos y rompen así la línea de transmisión natural del idioma. Podemos culpar a la administración que no se moja, a la sociedad civil que no ejerce, a nuestras clases dirigentes, que nunca dieron entendido ni el valor simbólico ni el valor económico de un factor de singularidad que ya quisieran para sí otros pueblos y que en sí mismo y en términos económicos tiene una significación objetiva e incluso estratégica: puente de enlace entre el castellano y el portugués para viajar por el mundo (sic). Podemos echarle la culpa a la historia. O volver a la vieja imagen de la botella medio llena o medio vacía, según lo queramos ver. Pero la realidad es obstinada: y nuestra lengua, el gallego, si no lo remediamos se nos va, igual que la demografía.

Están bastante relacionados.
Bien, pues usted lo dice don Víctor, podemos echarle la culpa a lo que queramos pero la verdad es obstinada, nos da en la cara, si la queremos ver eso sí, la verdad es que, los padres gallegos en su mayoría, yo el primero, prefieren que sus hijos aprendan bien a hablar en castellano –español- antes que en gallego, lengua ésta que también, yo el primero otra vez, ponen muy por detrás del inglés o cualquier otra materia. En realidad, el gallego lo toman como una materia de trámite, como la religión o la educación física o algo así, una asignatura que es obligatoria y que hay que quitarse de delante lo más rápido posible y sin ponerle mucho énfasis al asunto. Una vez pasado, a otra cosa mariposa.

Usted lo menciona arriba don Víctor: Podemos echarles la culpa a las familias que no hablan en gallego con sus hijos y rompen así la línea de transmisión natural del idioma.
Ahí están los culpables y la culpa,
-Culpables inocentes, claro está, porque por mucho que a usted le pese don Víctor, en este país todavía somos libres de hablarles a nuestros hijos en la lengua que nos salga de la flor-.

Pero esta causa no es la única.
No se ha parado usted a pensar don Víctor, que, a lo mejor, el gallego se está muriendo de éxito, de tanto ser ayudado, tanto por parte de Gobiernos de la izquierda como de la derecha.
Ahí tenemos al señor Feijoo por ejemplo, que nos prometió, antes de las elecciones, que si ganaba nos daría a los padres la elección de la lengua de estudios de nuestros hijos, y tan pronto ganó, cambió las “Galescuelas” por La “Galiña” Azul y santas pascuas muchos huevos.

Y el gallego siguió y sigue siendo una dictadura con la que tenemos que apechugar los sufridos gallegos en todos los ámbitos de la vida, para rellenar un papel para cualquier tramite burocrático, en gallego, para la itv del coche, en gallego, para hacer cita para el médico por internet, te ponen la opción de castellano, la eliges pero mentira, acaba saliendo en gallego, los topónimos de los pueblos y ciudades tienen que ser nombrados por su nomenclatura gallega aunque se esté hablando en castellano con uno de Burgos. Si osas decir La Coruña, Noya o Sangenjo, te arman la de dios es cristo, y en esta línea todavía no han acabado, ahora si te quieres referir al ayuntamiento de tal o cual lugar, cuidado, se tiene que decir “concello de…,”, no ayuntamiento, e incluso el nombre de las calles en el navegador del coche vienen en gallego aunque en la esquina de la propia calle siga la plaquita de mármol con el nombre en castellano.

Me pasó el otro día, tratando de introducir un numero de la calle, Dos de Mayo, en Ginzo de Limía, puse: dos de mayo, -Xinzo de Limia, que nadie se alarme-, y el aparato me dijo que nones, que no existía tal calle. Pero si esa calle la conozco yo muy bien, lo que quería es que me llevase justo al número indicado para ahorrar tiempo, pero nada. Dejé el aparato y allá me fui. Al entrar en la susodicha calle miré la plaquita de la esquina a ver si yo me había vuelto lelo, pero no, allí estaba grabada en mármol, “Dos de Mayo”, miré a la pantalla del navegador a ver qué rayos ponía y veo, “Dous de Maio”, toma “carallo”, era eso. No tiré el aparato por la ventana porque me costó 120 euros que si no.

Y así día tras día tenemos que sufrir los avatares de los caprichos de unos dictadores empeñados en meternos por las bravas una lengua y unas ideas a su gusto y hechura.

Una lengua que, al fin y a la postre el gallego medio, el de infantería de toda la vida, que diría Pérez Reverte, no entiende, puesto que se han afanado tanto en inventarse una lengua lo mas diferente posible del castellano que han acabado creando un engendro que ni los más viejos del lugar han hablado ni oído hablar en su vida.

El otro día, mi vecino, un solterón de 74 años, que ha vivido en Galicia y ha hablado en gallego toda su vida, vino a pedirme que le ayudase a rellenar un formulario para el hospital que él no lo entendía. Le ayudé y al terminar le dije: ahora fírmelo y ya está y entonces él me pregunta : ¿Dónde firmo, aquí donde pone “sinatura”?

Pero esto al señor don Víctor se la trae al pairo, si no entienden que aprendan, él y los talibán del “galego” van a lo suyo, en Galicia en gallego por las buenas o por las bravas.

Y sigue don Víctor, en su artículo, volviendo a la carga y a la culpa un poco más adelante: La demagogia con que se abordó esta cuestión en la confrontación política que instalo de nuevo al Partido Popular en el gobierno en el año 2009, acusando a la coalición PSdG-BNG, de imponer el gallego por las bravas y querer desterrar el castellano del sistema educativo, fue escandalosa (sic).

Y sigue: Introducen la lengua, -el gallego- en un gueto, una esquizofrénica burbuja que explota nada más dejar las aulas: medios de comunicación, espacios de diversión, productos de consumo, iglesia, servicios sociales, publicidad, etc., etc.

En todos eso quisiera el señor don Víctor, que se impusiese más el gallego, por las buenas o por las malas. Todo el mundo a hablar gallego en todos los sitios y en todas partes y el que no lo haga se le multa, se le juzga y se le mete en chirona o se fusila al amanecer, lo que fuere, pero el Gobierno de la Junta de Galicia debiera tomar la cosa así de seria.

Y esto lo pide don Víctor y todos sus acólitos, discípulos y seguidores, en aras de, como no, hacer una Galicia libre, (sic).

De hecho, la idea esta de que es legítimo hacer hablantes a la fuerza se ha contagiado a democracias que hace unos años verían la mera suposición de la idea como una absoluta barbaridad. Hace unas semanas el CSU alemán coaligado con la CDU de Angela Merkel, planteo la feliz ocurrencia de que los inmigrantes debían hablar alemán incluso ¡en sus propias casas!

Rechazada la ocurrencia, los demócratas la denunciaron diciendo que sería “como para morirse de risa si no fuese tan peligrosa”.

Pero eso fue en Alemania, aquí nadie se asombra de que alguien la plantee e incluso le paguen por escribirla en un periódico.

Exigen a Rajoy una rectificación
Insólito escrito del Tribunal Supremo contra el Gobierno por la excarcelación de etarras
En un duro escrito, 13 de los 18 magistrados de la Sala de lo Penal piden a Lesmes que actúe ante las "injerencias" de Jorge Fernández Díaz.
Ángela Martialay Libertad Digital 19 Diciembre 2014

En el Carrera Judicial se suele decir entre los propios magistrados que los jueces sólo hablan a través de sus autos, providencias y sentencias. Esta máxima se lleva a rajatabla entre los magistrados de la más alta instancia jurisdiccional de nuestro país, el Tribunal Supremo, cuyos miembros rechazan comentar las declaraciones que a menudo hacen miembros del Gobierno sobre asuntos judiciales.

Sin embargo, en un acción insólita e inédita –nunca antes se ha emitido un escrito de este tipo- trece magistrados de distintas sensibilidades de los 18 togados que componen la Sala de lo Penal del Supremo -incluyendo los eméritos- han firmado un escrito común donde manifiestan que las declaraciones del ministro de Interior Jorge Fernández Díaz en el diario La Razón -sugiriendo que los magistrados habrían cometido un delito de prevaricación al acumular las condenas al etarra José Luis Urrusolo Sistiaga- "no son adecuadas" y han generado "desazón" en el seno de la Sala.

En estos duros términos se han dirigido por carta estos trece magistrados al presidente de este órgano y del Consejo General del Poder Judicial (CJPJ), Carlos Lesmes, para que actúe ante el presidente del Gobierno después de que Jorge Fernández Díaz calificara de "lamentables" y cercanas a una posible prevaricación las recientes excarcelaciones de terroristas de ETA.

En esta carta, los magistrados señalan que estas declaraciones no guardan debido respeto al Poder Judicial y, por esta razón, piden al presidente de la Sala de lo Penal, Manuel Marchena, que traslade este asunto con Lesmes para que declaraciones como éstas no se vuelvan a repetir.

En el escrito, los jueces piden expresamente que su presidente requiera a Mariano Rajoy a que "ponga coto" a manifestaciones como éstas, que consideran toda una injerencia, y que si las considera irrespetuosas lleve a cabo una "reacción institucional".

Hay un grupo de otros cinco magistrados-entre ellos el presidente- que han preferido no secundar esta iniciativa. Según fuentes de la Sala consultadas por Libertad Digital, aunque estos jueces consideran que las manifestaciones del ministro son "desafortunadas" entienden que es mejor no pronunciarse al respecto ya que, por regla general, los miembros del Alto Tribunal nunca lo hacen.

En este sentido, los magistrados firmantes consultados por este periódico han establecido este jueves un compromiso verbal de que a partir de ahora reaccionarán siempre con firmeza ante las injerencias del poder político en el judicial. Procedan de donde procedan.

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