AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 7  Enero 2015

DESAFÍO SECESIONISTA
La corrupción bajo la alfombra secesionista
EDITORIAL Libertad Digital 7 Enero 2015

Las entrevistas semiclandestinas que están manteniendo el presidente de la Generalidad y el líder de ERC no parece que estén dando resultado alguno. Mas y Junqueras se muestran incapaces de ponerse de acuerdo, no ya en una lista única, tal y como pretendía la hoja de ruta anunciada por el primero tras la celebración del 9-N, sino siquiera para ir en listas separadas pero dejando que la candidatura del actual presidente autonómico sea la que concentre los apoyos de la sociedad civil. Así lo explicaron a la prensa fuentes conocedoras de la reunión que se celebró este lunes en el Palacio de la Generalidad, que duró más de dos horas y que, como las anteriores, finalizó sin acuerdo.

Es evidente que Mas, cada vez más solo y en manos de ERC, ha ido rebajando sus exigencias de lista única o lista país hasta ofrecer lo que considera una propuesta intermedia entre su proyecto inicial, una lista única soberanista liderada por él y con la presencia de independientes, y la propuesta lanzada por Junqueras, que pidió listas separadas con sólo una parte del programa en común. Con todo, no menos evidente resulta el sentido patrimonial que el presidente de la Generalidad tiene de la supuesta sociedad civil catalana: si estas organizaciones no fueran, en realidad, meros apéndices del poder político, serían las que decidieran libremente a qué lista o a qué candidatura apoyar.

Que dichas organizaciones supuestamente independientes se presten a ser objeto de intercambio de cromos entre Mas y Junqueras dice todo de hasta qué punto está debilitada y corrompida esa mal llamada sociedad civil.

Las negociaciones están sirviendo a los secesionistas de tapadera para ocultar los gravísimos casos de corrupción que les aquejan. Así, tal y como publicaba este martes el diario El Mundo, la juez que investiga a Oriol Pujol le acusa de nuevos delitos de cohecho por poner en contacto a varios empresarios con Artur Mas. Según el auto, "facilitó el acceso al presidente de la Generalidad y a altos cargos de Industria, así como al director de la Agencia Tributaria; coordinó reuniones y llamadas (…) e incluso fijó la estrategia de comunicación". La mujer de Pujol Ferrusola habría cobrado cerca de 700.000 euros a través de una empresa pantalla en distintos negocios realizados con el empresario investigado.

Pues bien. A pesar de la gravedad de la noticia, y a pesar de que le afecta de forma directa, Artur Mas no ha hecho la menor declaración al respecto, mientras que no pocos medios de comunicación fijan la atención únicamente en las negociaciones electorales entre CiU y ERC.

No se sabe si esas negociaciones llegarán a buen puerto, ni si habrá o no adelanto electoral. Lo que es seguro es que los nacionalistas no dejarán de utilizar la bandera de Cataluña para seguir ocultando sus desmanes.

¿Derechos o favores?
Juan M. Blanco www.vozpopuli.com 7 Enero 2015

El año nuevo y la festividad los Reyes Magos marcan una etapa de buenos propósitos, formulación de deseos, anhelos, renovados sueños que insuflan ilusión, trascienden la apatía, el tedio, la rutina cotidiana. De planes y proyectos que permiten sentirnos vivos. O de esperanza para superar el traspié, ese terrible mazazo que la crisis asestó a muchos hogares. Pero otros caen en la tentación de escribir su carta, no a los Magos de Oriente sino a los gobernantes, confiando en que sean ellos quienes traspasen el balcón cargados de regalos.

Muchos piensan que los dirigentes deben redoblar sus esfuerzos el año que comienza, afanarse para solucionar las penurias, favorecer al grupo propio derramando el maná del presupuesto o las bendiciones del sacrosanto BOE. Esa funesta creencia de que los gobernantes poseen capacidad, deber y responsabilidad de allanar todas las dificultades, conjurar todos los males, garantizar permanentemente nuestra felicidad. Inconmensurable error. En España los políticos, sean nacionales, autonómicos o locales, resuelven pocos problemas pero viven de crearlos con su actividad entrometida y entorpecedora, un rosario de improvisaciones dirigidas a otorgar privilegios y cobrar a cambio. Hay países que crecen y prosperan cuando la política duerme; aquí se diría que nunca descansa.

Proponiendo soluciones mágicas para cada dificultad, prometiendo cuidar mimar, proteger al ciudadano, incluso de sí mismo, los sucesivos gobernantes generaron un creciente infantilismo, fomentado una ciudadanía dependiente, quejumbrosa, blanda. Protestona pero muy poco crítica. Una suerte de masa pedigüeña, inclinada a despotricar pero no a buscar remedios. El omnipresente paternalismo propició una creciente mengua de la responsabilidad individual, ese concepto demodé, construyendo un espejismo de nuevos "derechos", mientras se disolvían en el éter los correspondientes deberes. Supuestos derechos que no eran más que obligaciones fiscales para el resto de los contribuyentes. O prerrogativas otorgadas por la mera pertenencia a un determinado colectivo, prebendas que aumentaron exponencialmente a medida que se multiplicaban los grupos interesados. No hay que caer en la estúpida trampa: los derechos especiales para un grupo concreto se denominan privilegios.

El siglo de las sombras
La Ilustración, el Siglo de las Luces, generó una de las transformaciones del pensamiento más profundas de la historia, una ruptura radical con las creencias de la sociedad estamental. La idea de que todos los ciudadanos eran depositarios de los mismos derechos, que la verdadera justicia consistía en una ley igual sin distinción de raza, sexo, condición social, nacimiento o cualquier otra circunstancia. Una revolución que alumbró el concepto de ciudadano, un individuo libre, no súbdito, dueño de su futuro, con capacidad de cooperar, o de competir con los demás, de tomar decisiones por sí mismo en busca de sus anhelos y sus sueños. Se derrumbaban así, al menos en el terreno de las ideas, las infranqueables murallas que separaban nobleza, clero y plebe, fundiendo a todos ellos en esa ciudadanía depositaria de la soberanía nacional.

Pero este potente planteamiento, que comienza a quebrarse en el siglo XX, acaba seriamente cuestionado en los tiempos actuales. Asistimos a un regreso de la sociedad estamental, donde el tratamiento que se recibe del poder, incluso la consideración que otorgan las leyes, depende en gran medida del colectivo al que se pertenezca. Una sociedad no ya compuesta de ciudadanos iguales sino de grupos con derechos distintos. Las leyes ad-hoc para personajes o colectivos concretos implican una regresión a aquella sociedad cerrada, trufada de barreras a la movilidad social, con notables desigualdades de derechos.

Los dirigentes argumentan que hay que garantizar la seguridad, salvarnos de terribles peligros, catástrofes o apocalipsis, promoviendo una sociedad del miedo que se asusta de su sombra. O que deben asegurar la igualdad, paradójicamente otorgando a cada grupo derechos distintos. Ocultan que son los propios gobernantes quienes generan buena parte de estos males con su irresponsable cortoplacismo. Y que el ciudadano admite de buen grado la desigualdad debida a diferencias de mérito y esfuerzo pero tolera mal aquélla que proviene de influencias, amiguismo, sobornos, favores, privilegios o deliberadas trabas a la participación.

Una sociedad organizada en rebaños
Ni seguridad ni igualdad. Los gobernantes descubrieron que resultaba mucho más fácil aferrarse al poder en una sociedad organizada en diferentes rebaños, en permanente contienda por el presupuesto, reclamando cada uno prebendas a costa de los otros. Un régimen clientelar, donde los votos se adquieren prometiendo privilegios o comprándolos con el dinero de todos, un malsano juego de suma cero donde los beneficios de unos son costes para otros. El engaño está dirigido a justificar la arbitrariedad de la clase dirigente, a conculcar el derecho a un gobierno transparente, limitado, controlado, forzado a rendir cuentas, a desterrar definitivamente esa sociedad basada en el mérito y el esfuerzo.

Las democracia requiere una ciudadanía responsable, independiente, segura de sí misma, conocedora de sus deberes. Comprometida a dedicar tiempo y esfuerzo a controlar constantemente al poder, identificar los fallos del sistema y exigir las oportunas reformas. Las responsabilidad personal, esa idea de que cada individuo puede y debe decidir su propio destino, sin formar parte del rebaño, es consustancial a las sociedades abiertas, a los regímenes de libre acceso. El ciudadano consciente de sus derechos y obligaciones no resulta fácil de adoctrinar, ni de ser disuelto en el grupo o la masa. Y exhibe mayor propensión a exigir cuentas a los gobernantes que a poner la mano, a esperar de ellos el favor. ¡Qué buen deseo para el año que comienza!

Carbón para Mariano Rajoy.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 7 Enero 2015

Si hay algo incuestionable es el que en el año 2014 ha habido una disminución del paro en más de 250.000 personas. Sin embargo, existe un “pero” y es el que la mayor parte de ese trabajo se ha distribuido entre el sector servicios y en la construcción, es decir en empleos de baja cualificación. Desde luego que es mejor crear empleo a destruirlo, pero a pesar de ello España sigue ostentando una de las cifras más altas de paro con más de 4.460.000 personas superando con creces el 20%. Es decir que parece que estamos en el buen camino de la recuperación, pero surgen dudas sobre el modelo de crecimiento que vuelve a sustentarse en sectores cuya proyección es limitada por haber alcanzado la meseta de su crecimiento.

Así que la euforia del Gobierno y de Mariano Rajoy esgrimiendo gráficas de todo tipo es exagerada y demagógica con clara intencionalidad política en año electoral. Su apuesta por la economía y no por la política es demasiado arriesgada ya que la tan cacareada recuperación está muy lejos de llegar a los bolsillos de los ciudadanos. Es evidente que las bajadas del impuesto del IRPF tiene un efecto propagandístico pero con nulos resultados reales, ya que le preceden tres años de aumentos indiscriminados de ese mismo impuesto, congelación real de pensiones, e incremento de impuestos directos como el IBI, tasas municipales y estatales que superan con creces a esta rebaja electoralista.

Quiere Mariano Rajoy hacernos creer que estamos en el año de bonanza el del despegue de la economía, creando un espejismo de optimismo que no se corresponde con la realidad. Y esta es el que siguen siendo los ciudadanos y no la casta política la que ha llevado el peso del sacrificio. Una Administración sobredimensionada y sobre remunerada incompatible con el clima de austeridad que predican pero no practican. Quiere vendernos el cumplimiento de su promesa de que crearía empleo en el último año de su legislatura y nos pide que le revalidemos en otro nuevo mandato cuando desde que llegó al poder ha incumplido todos y cada uno de los principales puntos del programa electoral que presentó a los ciudadanos.

Hace falta tener un descaro supino para volver a prometer hacer todo lo que conscientemente no hizo aun disponiendo de la mayoría absoluta parlamentaria mayor de la democracia. Hace falta mucha hipocresía para volver a presentarse como la mejor opción en un partido al que ha llevado a la fractura y a perder la confianza de más de cinco millones de votantes. Hace falta tener un orgullo y soberbia descomunales para presentar como un logro lo que no ha sido sino un estrepitoso fracaso en el que la deuda nacional ha llegado a superar el billón de euros.

Estoy seguro que SSMM los Reyes Magos de Oriente, siempre tan justos, han dejado a Mariano Rajoy sacos de carbón como castigo a su comportamiento. Igualmente estoy seguro que los españoles sabremos castigar como se merece su actitud y la de su partido, cómplice necesario para la ejecución de sus fechorías en el incumplimiento de sus solemnes promesas electorales.

¿Y la soberanía española?
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 7 Enero 2015

PABLO Iglesias II, en visita navideña a los manifestantes que desde hace meses piden la gratuidad de un nuevo tratamiento para la hepatitis C, se ha mostrado indignadísimo porque algunos alemanes se declaren partidarios de la salida de Grecia del euro si los comunistas de Syriza llegan al poder y se niegan a pagar la deuda, o sea, a devolver el dinero que todos los europeos, españoles incluidos, hemos puesto para evitar la quiebra helena. Iglesias podría haber aprovechado para explicar cómo puede ayudar al pago de ese nuevo y caro tratamiento contra la hepatitis C el hecho de que Grecia no le devuelva a España lo que le debe. Porque hasta ahora el politburó de aprovechados becarios de Podemos sólo dice «que no se creen» que el precio del tratamiento sea el que es. O sea, que la solución es piratear la medicina o expropiar los laboratorios. De momento, pues, lo único claro es que Iglesias parece aceptar que Grecia no devuelva a España lo que los eurovampiros Montoro y Rajoy nos obligaron a prestarle.

Este desinterés genuinamente internacionalista, olvidado desde la Komintern, por el dinero de los demás, se complementa con la ardorosa defensa que Iglesias hace de la soberanía nacional griega: «ningún alemán y ningún fondo de inversión van a decirles a los griegos lo que tienen que votar (...) Lo que intentan es que los griegos no voten en libertad». O sea, que votar a Syriza es votar en libertad; no hacerlo, afán de tiranía. Y que los contribuyentes alemanes, los que más dinero han puesto para evitar la quiebra de Grecia, se atrevan a decir que quizás sería bueno que Grecia abandonase el despotismo del euro si mantiene la vieja costumbre de no pagar, es una agresión política intolerable. ¿Pero no son la Troika, el euro y la infame Merkel los culpables de la ruina de Atenas? ¿Qué mejor solución revolucionaria que perderlos de vista?

Aparte de esta contradicción, lo que me sorprende de Iglesias, nuevo Byron dispuesto a morir en defensa de la soberanía nacional griega, es que, en cambio, se niegue a defender la soberanía nacional española. No es que no la defienda, es que ni siquiera la concibe. En Cataluña dice que «no son dogmáticos» sobre la independencia. O sea, que le da igual. Para conmover nacionalmente a Iglesias haría falta una cirrosis grecochipriota. Y aún así.

Clichés del consenso
Almudena Negro www.vozpopuli.com 7 Enero 2015

Afirmaba el periodista y filósofo francés Jean François Revel que la ideología “es una triple dispensa: dispensa intelectual, dispensa práctica y dispensa moral. La primera consiste en retener sólo los hechos favorables a la tesis que se sostiene, incluso en inventarlos totalmente, y en negar los otros, omitirlos, olvidarlos, impedir que sean conocidos. La dispensa práctica suprime el criterio de la eficacia, quita todo valor de refutación a los fracasos. La dispensa moral abole toda noción de bien y de mal para los actores ideológicos; o más bien, el servicio de la ideología es el que ocupa el lugar de la moral.”

Y en esa ceguera, la del consenso socialdemócrata cuyo lenguaje es el políticamente correcto, viven la Europa sovietizada en general y la España sin alternativa liberal en particular. Lo vemos a diario en medios de comunicación, tertulias de bar y redes sociales. Los clichés, necesarios para sostener el sacrosanto dogma de la igualdad, incompatible con la libertad y una utopía imposible, anegan el pensamiento del ciudadano de a pie. Manifestarse en contra la igualdad es para la socialdemocracia un pecado mortal para el cual no hay absolución estatal posible.

Veamos unos cuantos ejemplos de otros manidos dogmas estatistas:
Claman los españoles biempensantes contra el bipartidismo, que consideran lo peor, sin reparar en que siempre será mejor un gobierno fuerte que uno débil y que en España no ha habido bipartidismo sino consenso entre la izquierda socialdemócrata, la derecha socialdemócrata y los nacionalismos. El juancarlismo es el consenso político, que sustituye al consenso social y que resulta incompatible con la libertad política. No se percata casi nadie de que el problema no es el bipartidismo, sino la absoluta ausencia de controles del oligárquico Estado de Partidos. Y la socialdemocracia, que no es más que una forma light del socialismo y persigue los mismos fines que éste, transformando todo problema moral en social. La palabra de moda.

Por supuesto, también se indignan porque no existe mayor proporcionalidad en el Congreso de los Diputados, y te cuentan indignados cómo tal o cual partido está representado mientras que otros salen perjudicados por ese absurdo nada democrático llamado Ley D´Hondt, sin reparar en que el problema es la ausencia de verdadera representación. Aquí nadie elige a su diputado. Ni a su presidente del gobierno. Lo de la representación, como diría el político Iñigo Errejón, es un fake.

Claro que los de Podemos, después del fin de semana en que han colocado como Trending Topic nacional la etiqueta #PucherazoPodemos, lo mejor que pueden hacer es estarse calladitos. Y es que a los de Podemos les salen más votantes, escasos, que censados. Ello, sumado a la invalidación de candidaturas con argumentos como “eres amigo de un abogado de la Gürtel”, indican que los ideólogos de Podemos, refugiados detrás de una vitola de profesores universitarios –nombrados a dedo- en una de las facultades más desprestigiadas del mundo perteneciente a una universidad en donde al rector se le acumulan las deudas, el sectarismo, la mediocridad, los enchufados y hasta los cadáveres- no son ni mucho menos los listos de la clase. Aunque en el país de los ciegos, justo es decirlo, el tuerto es el rey. Se trata acceder al poder, sustituyendo una oligarquía por otra. Que ya se sabe que el que parte y reparte, se lleva la mejor parte. Un pasito más a la izquierda de siempre. Por eso Podemos ni es ruptura ni es nada diferente. Es la apoteosis del consenso.

Pero sigamos con los clichés. El PP, que no se entera de nada, anuncia que va a incorporar a su programa electoral la defensa de la Constitución de 1978. Como si no llevase defendiendo el consenso, con un breve paréntesis que tuvo lugar entre 1991 y 1995, momento en que el inicialmente rebelde Aznar se somete al negarse a entregar los papeles de los GAL, desde los tiempos de Alianza Popular. Bien. El PP va a incorporar pues la defensa de un texto muerto a su programa electoral, cuando la Constitución ya no le importa a nadie. Se ha venido abajo en el imaginario popular como también lo ha hecho la Transición de la Monarquía Socialdemócrata de Victoria Prego. Transición, por cierto, responsable de la destrucción del êthos de la nación. Pero esto del êthos a los burócratas de Moncloa, que sustituyen la política por la estadística y las encuestas y son incapaces de comprender que la salvación del PP vendría de su ruptura con el consenso, ¿qué les importa?

No menos dañino, finalmente, resulta el por los partidos tradicionales repetido mantra de que hay que votar. A quien sea pero votar, como si fuera una obligación. Argumento despótico máximo. Como si para manifestar el desapego hacia el timo del tocomocho lo más sano no fuera no participar de la “fiesta de la democracia”. Pues bien, una abstención masiva, dada la ausencia de alternativas al consenso, es lo único que en estos momentos puede deslegitimar a éste.

Un descrédito ganado a pulso
JOSÉ LUIS MANZANARES. www.republica.com 7 Enero 2015

Nos dijeron que la crisis económica nunca llegaría a España. Teníamos el mejor sistema financiero del mundo. Pero seguimos con unos veinticinco millones de parados, una juventud que busca trabajo en el extranjero, y unos mayores de cuarenta y cinco o cincuenta años ya fuera del mercado laboral de por vida.

Nos engañaron con la promesa de bajar los impuestos. Los subieron. Se exculparon diciendo que ignoraban la gravedad de la situación. Podían haber sido más cautos, pero lo importante eran las urnas.

Nos tomaron el pelo con la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial para despolitizar al Consejo General. Hicieron lo contrario. Hoy, la intervención política en la composición del órgano de gobierno de los jueces es mayor que nunca. Allí se deciden los nombramientos de magistrados del Tribunal Supremo y de otros cargos de la Administración de Justicia. Un paso atrás en la división de Poderes.

Nos anunciaron una nueva Ley del Aborto (dicho en castellano), pero aún la estamos esperando. Cuestión distinta es que la vigente cuente o no con gran respaldo social. Aquí sólo se trata de la palabra dada y de la confianza de los votantes en el programa que se les ofrece.

Nos aseguraron que nadie sabía nada sobre la trama “Gürtel”. Era mentira. Aquí ya no hay presunción de inocencia. Unos robaron y otros lo permitieron por intereses partidistas o en beneficio propio.

Nos dijeron que el saqueo de los EREs y fondos para cursos de formación en Andalucía eran cosa de cuatro gatos. Desgraciadamente, ya vamos por varios centenares o miles de felinos y un botín multimillonario en euros. Como de costumbre, los de arriba ni sabían ni sospechaban nada. Lástima que, además, el pillaje se extendiera a fondos de la Unión Europea, lo que no contribuirá mucho al prestigio de la marca España.

Nos juraron y perjuraron -un poco tardíamente, eso sí- que Bárcenas era una oveja negra dentro de un rebaño blanco. Hoy tenemos nuestras dudas. Seguimos sin saber el origen y la verdadera titularidad dominical de los dineros guardados en Suiza. Claro que, siguiendo el lema de la orden inglesa de la Jarretera: “Honi soit qui mal y pense”.

Enriquecieron a sus paniaguados colocándolos en las Cajas de Ahorro, hasta que las hundieron. Años después los responsables del espolio que nos costó decenas de miles de millones de euros continúan en libertad. Falsearon cuentas, engañaron a los inversores y se lo llevaron crudo. Menos mal que la justicia es igual para todos.

Ahora nos enteramos de que muy probablemente la estafa se prolongó por la salida a bolsa de las acciones de Bankia con la bendición del Banco de España, la Caja Nacional del Mercado de Valores y alguna auditoría. De nuevo, el pestazo de la corrupción compartida por activa o por pasiva.

Las urnas al servicio del separatismo no se pondrían en Barcelona, pero se pusieron. Tras muchos titubeos, el fiscal se querelló por los posibles delitos de malversación, prevaricación, desobediencia y alguno más. Y hasta la fecha. Las cosas de palacio van despacio, sobre todo cuando los asuntos se politizan. Calma, pues, y demos tiempo al tiempo.

Las sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional siguen siendo papel mojado en aquella Comunidad. Los franquistas acuñaron el slogan “¡Habla la lengua del Imperio!”, o sea, el castellano. Pero dicen que lo contrario de una bofetada en la mejilla derecha no es una bofetada en la izquierda.

Lo peor es, pese a todo, que todavía hay destacados políticos que niegan la evidencia y se sienten injustamente valorados por la opinión pública. Sólo habría fallado la comunicación con el pueblo soberano. Bastará con gastarse algunos euros del contribuyente en prensa y propaganda.

Y en esto llegó Podemos hablando de la “casta” y prometiendo un futuro mejor. Como ocurrió con Chávez en Venezuela y por unas razones parecidas: la corrupción y el descrédito de quienes entonces gobernaban el país.

ELECCIONES
Syriza, Podemos y el sistema electoral
Mikel Buesa Libertad Digital 7 Enero 2015

La convocatoria adelantada de elecciones generales en Grecia, en un momento en el que los sondeos otorgan a la formación populista Syriza la primacía en los comicios, ha suscitado todo tipo de comentarios con proyección en la situación política española. Así, se ha dicho que la experiencia griega puede servir de antídoto para las veleidades izquierdistas de nuestros electores, apelándose de esta manera al miedo a la incertidumbre. Y también, en este caso desde Podemos, se ha tratado de presentar la cuestión griega como la primera vuelta de unas elecciones españolas para las que todavía habrá que esperar un año hasta su celebración. Amén de ello, se han desatado todo tipo de tensiones con la vista puesta en las consecuencias económicas de un hipotético triunfo de Syriza con respecto al euro y a los mercados financieros. Pero dejemos que éstos se cuezan en sus desbocadas especulaciones y vayamos a los argumentos políticos.

Si hay un aspecto que llama la atención en lo que se dice por aquí y por allá sobre el eventual triunfo de Syriza y su consideración como metáfora de Podemos es la completa ignorancia de los sistemas electorales en los que ambos partidos operan. Syriza se asimila a Podemos y viceversa, como si los dos se presentaran ante los electores bajo unas instituciones electorales similares, cuando no idénticas. En otras palabras, en casi todo lo que se dice se prescinde del molesto problema del sistema electoral y de paso se olvida que éste desempeña un papel fundamental, más allá de la voluntad de los votantes, en el reparto del poder.

El sistema electoral griego, muy distinto del español, distribuye los 300 escaños del Consejo de los Helenos a través de la elección de 238 representantes de 56 circunscripciones, a los que se añaden doce más que se reparten según la distribución del voto en el ámbito nacional. En total son 250 diputados, que, con pequeñas variaciones, acaban distribuyéndose de manera proporcional a los votos obtenidos por cada una de las candidaturas. Y a esta repartición se añade la asignación de cincuenta escaños adicionales al partido que logra la primera posición. El sistema se cierra con dos reglas adicionales: una, la del voto obligatorio –a lo que los griegos, a juzgar por los niveles de abstención, no hacen demasiado caso–; la otra, la de que sólo entran en el Parlamento las formaciones que obtengan un mínimo del 3% de los votos a nivel nacional.

El sistema electoral griego favorece la dispersión del voto entre múltiples candidaturas, pues las oportunidades para sentar representantes en el Consejo son relativamente amplias. Por ejemplo, tras las últimas elecciones fueron siete partidos los que obtuvieron escaños, el que más con el 29,7% de los sufragios y el que menos con el 4,5. Para que el lector se haga una idea comparativa, con la regla del 3%, en España sólo habría cinco partidos en el Congreso. Pues bien, es esa dispersión lo que conduce a que, en Grecia, los ganadores sean normalmente minoritarios y se vean obligados a urdir consensos postelectorales, a veces muy complejos, para poder gobernar. Esto significa que, aunque Syriza gane las elecciones, pongamos que con un porcentaje similar al que en la Asamblea ahora disuelta tenía Nueva Democracia, sus posibilidades de gobernar estarán subordinadas a las concesiones que, con respecto a su programa, tendrá que otorgar a los partidos con los que pretenda construir la mayoría parlamentaria necesaria para sacar adelante sus proyectos legislativos. Por eso, la deducción de que, tras su victoria, llegará el repudio de la deuda o cualquier otro caos me parece demasiado simplificadora.

Y es también simplificadora la idea de que lo de Grecia es como lo de España, solo que con Podemos aquí. Y lo es porque el sistema electoral español, mucho más sofisticado que el griego, difiere sustancialmente del de aquel país. Para empezar, en virtud de la norma que obliga a que las circunscripciones electorales coincidan con las provincias –excepto en el caso de Ceuta y Melilla–, asignándose a cada una de ellas un mínimo de dos escaños y repartiéndose el resto en proporción a su población, coexisten en España, bajo las mismas reglas, tres sistemas electorales diferentes. El primero corresponde a las 27 provincias menos pobladas, en las que, como máximo, se eligen cinco diputados. En ellas, el sistema reparte 99 puestos del Parlamento, dando la mayoría al partido más votado y el resto al segundo, pues para poder entrar en la adjudicación se requiere, a efectos prácticos, en torno al 20 por ciento de los votos. El segundo reúne a las siete provincias más pobladas, en las que se eligen al menos diez diputados en cada una, distribuyéndose, esta vez de manera proporcional, un total de 126 escaños entre todos los partidos que, en la práctica, logran alrededor del cuatro por ciento de los votos en una circunscripción cualquiera. Y el tercero, que abarca a las 18 provincias restantes, en las que se eligen entre 6 y 8 diputados, tiene un carácter intermedio, de modo que pueden obtener alguno de los 125 escaños que distribuyen, las candidaturas que alcanzan, de hecho, alrededor del 10 por ciento de los votos.

La principal consecuencia de este sistema electoral tan singular y variado es el bipartidismo. O sea, que sean dos los partidos que se reparten la mayoría de los escaños del Congreso, aunque haya muchos más –hasta un total de trece tras las últimas elecciones– entre los que obtienen representación. Esto significa que, para poder entrar en el juego de la gobernación, en España hay que estar entre los dos primeros; y un partido sólo puede estar ahí si saca escaños en todas o casi todas las provincias tanto de la zona mayoritaria como de la zona intermedia del sistema. Es este el principal obstáculo que tiene Podemos para acercarse al poder, pues para ello necesita desplazar con sus votos o bien al PSOE o bien al PP, no en las provincias más pobladas, sino sobre todo en las que lo están menos. No es que sea imposible, pero es en extremo dificultoso.

El lector advertirá que los paralelismos electorales entre Grecia y España son más bien inexistentes. Que en ambos países se haya desarrollado un populismo de izquierda los diferencia de otros en los que, como Francia o el Reino Unido, ese mismo populismo gira más bien hacia la derecha. Eso es todo, pues más allá de la extensión internacional de tal fenómeno político, sus consecuencias pueden ser muy diferentes en cada caso en función de la gran variedad de sistemas electorales que exhiben las democracias europeas. Por eso, a los gobernantes a quienes preocupa el populismo les convendría no simplificar el análisis –pues no otra cosa es la apelación al voto del miedo– y entrar más bien en la evaluación crítica, para proceder a su reforma, de las políticas que han dado lugar a los múltiples descontentos que ese populismo expresa.

PODEMOS/SYRIZA
"In socialism we trust"
Emilio Campmany Libertad Digital 7 Enero 2015

Me hacen mucha gracia las fotos que en estos días publican los periódicos de Antonis Samaras, compungido, apesadumbrado, sobrepasado por los acontecimientos. Recuerda a un marido pillado in fraganti tratando de disculparse. Es un papel que Mariano Rajoy podría desempeñar con brillo si las circunstancias, como es probable que ocurra, lo exigieran. Al parecer, se anuncia el apocalipsis, la llegada de comunistas retestinados, con más robín que el que hay en un desguace, populistas que ocultan hoces y martillos bajo sus disfraces de gente enrollada. El mensaje que nos venden quienes nos gobiernan desde hace treinta años, socialistas y democristianos, esos izquierdistas de un solo cuerno, es que son víctimas de su propia seriedad, de haber actuado con sentido de Estado y responsabilidad imponiendo medidas que la mayoría no ha querido asumir. Por lo visto, queremos castigarles por no estar dispuestos a sufrir los recortes que, muy a su pesar, han tenido que imponer o las subidas de impuestos que, no obstante estar en contra de su ideología, han tenido que hacer.

Mentiras. Son como esos conductores que van ocupando el carril de la izquierda sin apartarse nunca porque están convencidos de que su velocidad es la correcta y que quienes van más despacio son unos petardos y quienes más rápido, unos insensatos. Da igual que recorten salarios, congelen pensiones o suban impuestos, según ellos, no hacen más que lo que hay que hacer, ni más ni menos. Mentiras. Venden tanto populismo como pueden y trafican cuanto sea necesario con las ideas y los principios. Si con esta crisis no han podido seguir dorándonos la píldora con innecesarias prebendas, subvenciones y ayudas es porque a lo que no están en ningún caso dispuestos es a superar la única línea roja que conocen, la de sus privilegios y la de las clientelas que les mantienen en el poder. Y por conservar las unas y las otras venderían a sus madres al mejor postor. Mucho más a nosotros, que no somos más que los consentidores paganos de las facturas.

No niego que la llegada de Podemos al poder no vaya a ser un desastre como lo será la de Syriza en Grecia. No discuto que exista la posibilidad de que, una vez alcanzado, no haya forma de que lo abandonen, pues nunca ha sido fácil que los comunistas lo hagan. Lo que no acepto es que haya que tragar con lo que ahora tenemos porque los que vienen son populistas e izquierdistas radicales. Para eso, ya lo son bastante nuestros gobernantes. Populistas porque mienten más que hablan e izquierdistas porque es lo único que pueden ser para justificar los ingentes presupuestos con los que se financian ellos y a sus clientelas. Y nosotros como idiotas a seguir creyendo en el Estado como fuente de todas las soluciones, cuando es el origen de casi todos los problemas. Y no perderemos la fe sino cuando ya no nos quede un euro que sangrarnos.

La colonización interior de Cataluña
MIQUEL PORTA PERALES ABC 7 Enero 2015

ARTICULISTA Y ESCRITOR

· En Cataluña hay quien vive como si fuera independiente. Ese “como si” – la teoría del “como si” procede del filósofo kantiano Hans Vaihinger– que hace que algunos individuos, territorios e instituciones construyan y asuman la ficción independentista. Y asuman la ficción independentista. Y actúen como si esa ficción respondiera a la realidad

AQUÍ y allá aparece la difusión y promoción de una causa –el llamado «proceso de transición nacional de Cataluña»– que inunda la vida cotidiana del ciudadano con la intención de calar la conciencia y estimular la acción. Abro el ordenador y resumo –«¡pásalo!», «¡que corra!», «un último esfuerzo», «te necesitamos», «llegó la hora», «¡qué chulo!»– algunos de los correos electrónicos recibidos durante las últimas semanas. Los clasifico por grupos en función del mensaje transmitido. Finalmente, un par de conclusiones.

Primer grupo. Cataluña democrática y España autoritaria: «La nación catalana no vive en democracia, porque está sometida a un sistema político que no lo es. Para vivir en democracia, Cataluña necesita dejar de estar sometida a las leyes españolas y promulgar leyes propias. Ningún pueblo es libre si no promulga sus leyes».

Segundo grupo. Cataluña amenazada: «El Estado español busca la confrontación, generar un clima de miedo sobre el proceso independentista, fabricar un pretexto que difunda una imagen violenta de Cataluña que justifique y posibilite una actuación represora política y judicial que desacredite y pare el proceso hacia la independencia».

Tercer grupo. Cataluña incorporada o asimilada: un mapa elaborado por Francisco Jorge Torres Villegas en 1852, sobre los distintos regímenes administrativos vigentes en la España de la época, en que Cataluña aparece como «incorporada o asimilada», sirve para concluir «que no somos parte de la España pura y uniforme, sino que nos incorporaron o asimilaron en su momento, una especie de colonia conquistada».

Cuarto grupo. Cataluña europea: en un mapa de la Unión Europea, Cataluña aparece como un Estado con su bandera, sus siete millones de habitantes y su dominio propio de internet. El correo concluye: «Cataluña ya sale separada de España».

Quinto grupo. Cataluña expoliada: «¿Quién quiere que cada año nos roben 20.000.000.000 de euros? ¿Quién puede defender que uno de cada tres años el Ministerio de Fomento no invierta nada en Cataluña?, ¿Quién querría viajar con el 40 por ciento de los trenes construidos por el Estado durante la década de los setenta que se consideraron obsoletos y que aún circulan por Cataluña, mientras que Madrid solo tiene el 4 por ciento? España es un mal negocio sobre todo a nivel económico».

Sexto grupo. Cataluña independiente: «¿Quién no querría ver aumentada la renta per cápita anual de los catalanes en unos 2.400 euros? Dispondremos de 16.000 millones más cada año. Garantizaremos las pensiones y las podemos mejorar. Podremos construir los hospitales y los colegios que el país necesita. Crearemos más trabajo para todos. Aseguraremos las infraestructuras que harán crecer la economía. Tendremos una buena relación con España. Contribuiremos a construir una Europa más fuerte. Combatiremos la corrupción con una justicia más independiente. Decidiremos día a día cómo queremos que sea el país de todos».

Séptimo grupo. Cataluña española, madridista e independentista: «Soy española, vivo en Barcelona, soy del Real Madrid, hablo castellano y no me siento catalana. Pero mañana votaría sí a la independencia de Cataluña, porque han ofendido su autoestima, su sensación de país. Su orgullo. Por todo ello, mañana yo votaría sí a la independencia de un país que no quiere formar parte de otro, simplemente porque no se siente respetado».

Octavo grupo. Cataluña instatutunascendi: una mujer embarazada en la pantalla: en el vientre que la madre exhibe orgullosa se puede ver la imagen de un niño enarbolando una señera y preguntando: «¿Mama puedo salir? ¿Ya somos independientes?».

Noveno grupo. Cataluña monolingüe: «¡Hablo en catalán, pienso en catalán, escribo en catalán, sueño en catalán, amo en catalán, me ilusiono en catalán, recuerdo en catalán, imagino en catalán, disfruto en catalán, leo en catalán, lloro en catalán, me emociono en catalán, trabajo en catalán, estudio en catalán, vivo en catalán!».

Décimo grupo. Cataluña resistente: «La nuestra es la fuerza de la gente, del pueblo, por eso si cada uno de nosotros llama y organiza a la gente de su alrededor y garantiza que diez personas vayan a votar haremos un gran paso hacia la democracia y la libertad de nuestro país».

Primera conclusión. Los correos electrónicos recibidos –redactados o rebotados por una parte de la ciudadanía, no por la Administración autonómica– constatan que el proceso de aprendizaje nacionalista, impulsado por el independentismo catalán, ha conseguido modelar la percepción de la realidad de un número indeterminado de catalanes. Cosa que se traduce en una determinada conducta. A la manera del conductismo clásico, el aprendizaje nacionalista estimula al ciudadano con la intención de obtener una respuesta/conducta concretas. Ejemplos: las respuestas «España no democrática», «el Estado busca la confrontación», «Cataluña es una colonia» o «España nos roba» obedecen a los estímulos –inducidos por el nacionalismo catalán– «España no nos deja votar», en el «Estado español no existe la división de poderes», «España no reconoce el inalienable derecho a la libre determinación de los pueblos» y «España ni siquiera devuelve a Cataluña una parte importante de lo que recauda». Una respuesta/conducta que, producto del condicionamiento operante del aprendizaje nacionalista, se «prueba» con mapas y estudios de parte que –a la manera de la profecía autocumplida de Robert K. Merton: «Lo definido como real se considera real»– «demuestran» o «verifican» lo que se quería demostrar o verificar. A ello hay que añadir que el aprendizaje nacionalista se vale –otra vez el conductismo– del refuerzo positivo y el refuerzo aversivo. El refuerzo positivo que recompensa el hecho de ser un buen catalán y actuar como tal. El refuerzo aversivo que castiga el no ser un buen catalán y actuar como tal. El aprendizaje conductista nacionalista no prepara ciudadanos para responder a situaciones concretas, sino que prepara creyentes para responder –opinar y actuar: «derecho a decidir» y «queremos votar»– en función de los estereotipos y prejuicios recibidos. Por decirlo a la manera de Eric Hobsbawm, un ejercicio de ingeniería social deliberada. Karl Deutsch hablaría de «un grupo de personas unidas por una antipatía común respecto de su vecinos».

Segunda conclusión. El éxito –relativo: un tercio del censo– del aprendizaje y adoctrinamiento nacionalistas pone al descubierto la existencia de un proceso de colonización interior en Cataluña. Un proceso –cultural, emocional, ideológico y político– que no solo busca la hegemonía nacionalista en la Cataluña autónoma, sino –eso es la independencia– la minoración y extranjerización de una parte de la ciudadanía. Un proceso que obedece, asimismo, a las aspiraciones de élites locales que persiguen ventajas competitivas en el mercado mundial de recursos simbólicos, políticos y económicos. Una cuestión de poder.

El nacionalismo catalán hace su trabajo. De la teoría a la práctica, de la pantalla del ordenador a la calle, el proceso de aprendizaje del nacionalismo catalán se extiende cual tela de araña. En Cataluña hay quien vive como si fuera independiente. Ese «como si» –la teoría del «como si» procede del filósofo kantiano Hans Vaihinger– que hace que algunos individuos, territorios e instituciones construyan y asuman la ficción independentista. Y actúen como si esa ficción respondiera a la realidad. En buena medida, el Gobierno de la Generalitat actúa ya como si fuera un Estado. Lo peor es que la gente se acostumbra.

Los disparates que condujeron a Grecia al colapso
begoña castiella / corresponsal en atenas ABC 7 Enero 2015

La desconexión de la realidad y los derroches económicos están en el origen de la interminable crisis griega

La interminable crisis griega es el resultado de una serie de voluntarismos, graves errores de cálculo, demagogia política, alegría en el gasto, ocultamiento de cuentas y otros disparates que llevaron al país a la tragedia de una depresión con escasas esperanzas de futuro. Estos son algunos de los históricos errores cometidos.

Gastos y mentiras
Hasta el año 2010, nadie en Europa sabia cómo funcionaba el estado griego ni cuál era la situación de sus finanzas y de su deuda publica. Los diversos gobiernos de turno gastaron el dinero alegremente... hasta que el entonces primer ministro, Yorgos Papandreu, anunció que el déficit real era de un 12,5 por ciento del PIB y no del 3,7 por ciento como se había anunciado. El estado despilfarraba el dinero y escondía la situación real de sus finanzas. Ahí comenzó la crisis. El país había vivido un espejismo.

Un estado hipertrofiado
En un país de menos de once millones de habitantes había cerca de un millón de funcionarios y trabajadores dependientes del estado. Era un estado burocratizado, donde el enchufismo era general y la ineficacia, probada. Abundaron los ejemplos de hospitales estatales sin jardín pero con 10 jardineros, y de empleados fantasma que cobraban dos sueldos. La reforma ha sido dura y dolorosa. Pero en la actualidad el sector público ocupa a 650.000 empleados.

Alegres jubilaciones
En el estado providencial heleno se concedían jubilaciones con tan solo quince años de cotización. Las mujeres podían empezar a cobrar la pensión a los 60 años. Las prejubilaciones estaban asimismo a la orden del día. Ahora es necesario cotizar a la seguridad social durante al menos veinte años para empezar a cobrar la pensión y las mujeres no pueden jubilarse antes de los 65 años.

Subvenciones para todos
El estado heleno era pródigo en subvenciones. Un área especialmente escandalosa fue la agricultura, donde se concedían pródigas ayudas (la mayoría con dinero europeo) para actividades ficticias, que solo existían sobre el papel.

Evasión fiscal
Grecia tenía –y aún sigue teniendo– un sistema de recaudación fiscal de lo más complejo y absolutamente ineficaz. Algunas profesiones liberales como médicos, abogados, arquitectos, constructores y otros podían esconder legalmente sus ganancias y declarar y pagar lo mínimo, en muchos casos en cantidades ridículas. La mayoría de los negocios evitaba entregar facturas para soslayar el pago de impuestos, una práctica muy extendida en el sector turístico. Poco a poco se ha impuesto un sistema mas eficaz, aunque aún queda un largo camino por delante.

Corrupción
La corrupción –la práctica del denominado «sobrecito» («fakelaki»)– era habitual en todo el servicio publico, pero especialmente acentuada en la Sanidad y los impuestos. En Sanidad era de lo más normal conseguir que un médico diera certificados falsos para conseguir una pensión de invalidez. Había, por ejemplo, ciegos que no lo eran pero que cobraban una pensión como invidentes... y algunos de ellos tenían otra profesión. El «fakelaki» se utilizaba también para saltarse una lista de espera para hacerse una operación en un hospital estatal. Común era asimismo seguir cobrando la pensión de un familiar años después de su fallecimiento. Ahora los casos denunciados son investigados y quienes cobran el «sobrecito» al ser descubiertos son multados y en algunos casos encarcelados. Los «fakelaki» han disminuido debido a la crisis y a la falta de dinero de la ciudadanía. Las pensiones ahora son controladas al pagarse directamente al banco y exigirse una fe de vida cada pocos meses.

Privilegios gremiales
Muchas profesiones conservaban privilegios y anacronismos que las asemejaban a los antiguos gremios. Creaban monopolios, dificultaban la competencia y la entrada de nuevos profesionales e impedían la bajada de precios. Privilegios que iban des de los abogados a los notarios, enterradores y conductores de camiones de combustible. Las leyes laborales no habían sido reformadas desde hacia décadas debido a la presión de los sindicatos. Las subidas desproporcionadas de ciertos salarios mermaban la competitividad, alejaban las inversiones, dificultaban las exportaciones y subían la inflación.

El empobrecimiento cultural. El drama de las migraciones humanas
Daniel Aragón Ortiz. Minuto Digital 7 Enero 2015

El universalismo moral que nos gobierna
ha dejado a los hombres sin pasado, sin presente y sin futuro;
es decir: sin origen, sin identidad y sin posteridad.
Y así nos va. Eso se llama desarraigo.

Sobre las migraciones humanas hay diferentes análisis:

1. El de aquel que necesita la inmigración por cuestión económica: mano de obra más barata. Y por lo tanto la inmigración es buena.

2. El del humanista, de inmensa bondad, que en su sentimiento de culpa entiende el drama inmigratorio como si le debiera algo a esa persona que viene de un lugar empobrecido. Por lo tanto, los inmigrantes son buenos, son unas pobres personas.

3. El de aquel que odia al extranjero sin más, sin ningún tipo de análisis. La inmigración y el inmigrante son malos.

4. El de aquel que ve las migraciones de forma objetiva, sin dejarse llevar por las emociones. Intenta entender tanto la inmigración como la emigración, que son parte de un mismo fenómeno.

Mi pretensión es ser el cuarto tipo de hombre, el analítico ceñido a la realidad, y no a sus intereses y/o emociones.

Cuando en España empezó el Partido Popular con su política de puertas abiertas el paro en España se situaba en un 22.1% y la tasa de población inmigrante era de un 1,37% de la población total. 8 años después la tasa de desempleo bajó hasta situarse en un espectacular 10.53%, mientras que la población inmigrante subió hasta colocarse por encima del 7% de la población total, multiplicándose por seis (del más de medio millón a los más de tres millones).

Seguidamente, el PSOE, aprovechando la inercia económica, consiguió con Zapatero bajar el paro hasta el 8.26% en 2006. A partir de esa fecha el desempleo se desarrolló al alza, disminuyendo ligeramente en 2012, seguramente por la nueva emigración española en busca de un futuro y el retorno de inmigrantes a sus países de origen; aunque estas cifras no hay que exagerarlas tienen su lectura. Actualmente la tasa de paro se sitúa por encima del 23%, o del 26%; -el cómputo varía en función de si los datos provienen de la Encuesta de Población Activa (EPA) o de los datos de paro registrado en los Servicios Públicos de Empleo, tipo SAE (Servicio Andaluz de Empleo) o SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal).

Por su parte la inmigración siguió subiendo hasta 2010 –situándose en casi seis millones según cifras oficiales–, cuando su afluencia empezó a menguar. Muchos dicen que debido a la crisis económica, pero la razón de ser se explica mejor si tenemos en cuenta las nacionalizaciones masivas, a un ritmo de casi 100 nacionalizaciones diarias desde hace al menos 15 años, según ciertas fuentes.

Actualmente el panorama que nos encontramos es el siguiente:
Un desempleo superior al 23%, más de 5 millones de parados. Otras cifras la colocan en el 26% y en más de 6 millones pues el cómputo se elabora de forma distinta, como se ha dicho anteriormente según qué administraciones o agencias.

Unos cinco millones de inmigrantes censados: no se cuentan los ilegales, que pueden superar el millón con facilidad, ni los nacionalizados, que se suman al cómputo nacional. La cifra puede ser, no obstante, ostensiblemente superior en cuanto a no autóctonos.

En España uno de cada cuatro nacidos es hijo de inmigrantes y entre ellos no se cuentan los hijos de padres nacionalizados. Se deduce el impacto cultural más la modificación de la composición demográfica del país. En otros sitios de Europa la cosa es aún más acentuada: Muhammad es el segundo nombre más común en Reino Unido, por ejemplo.

El 40% aproximadamente de los inmigrantes no trabajan o no encuentran trabajo. Además suponen un 30% de la población reclusa en España y copan porcentajes desproporcionados de la ayuda social “donada” por las administraciones, a la vez que hay organizaciones no gubernamentales que se dedican exclusivamente a ellos, haciendo del inmigrante su forma de vida y causa.

La emigración española se dispara y la ayuda social sólo a españoles es vista con desconfianza entre una mayoría bastante fuerte de españoles y extranjeros. Lo que durante los años 60 y 70 fuera visto como un fracaso del régimen anterior, las emigraciones de Españoles a Alemania y otros países del mundo, hoy se ve como un modelo de éxito y de necesidad en un mundo globalizado y más interconectado entre sí, cuando se trata de una catástrofe: la fuga de cerebros españoles supone condenar a España a privarse de unos logros que se llevan otras naciones.

Con todos estos datos se puede hacer una mejor lectura sobre lo que está ocurriendo, aunque de seguro que hay una inmensidad más de elementos a poner sobre análisis y/o debate. Quiero destacar que las cifras están basadas en datos oficiales, así como que son demostrables cada una de las afirmaciones.

Económicamente se dice que la inmigración ha supuesto un enriquecimiento para España, sobre todo para el asunto de las pensiones. Es cierto que mientras la población inmigrante aumentaba el paro disminuía, pero el enriquecimiento real vino del aumento de cotizaciones. Pero no de las cotizaciones de los inmigrantes, sino de las cotizaciones de la empresa por el trabajador inmigrante –que podía contratar más y más barato- y por el esfuerzo del grueso de trabajadores españoles y de autónomos, que son los que realmente llevan España adelante. España realmente no necesitaba la inmigración, la inmigración la necesitaban los agentes económicos; y en todo caso es el inmigrante quien ha necesitado a España.

Por lo tanto, ¿ha beneficiado? Sí. El empresario sin escrúpulos tuvo en su momento a disposición una mano de obra barata y una legislación que animaba a su contratación mediante diversas acciones. Si no le parecía suficiente pues deslocaliza su producción a un país que le ofreciera condiciones más ventajosas y un mercado laboral menos caro.

También benefició a los índices del consumo, pues al aumentar el número de consumidores el sector terciario se fortalece, lo cual parece bueno para España, que carece de un poder productivo e industrial fuerte.

¿Ha perjudicado? Sí. Ha perjudicado al trabajador nacional. Salarios a la baja, empobrecimiento de las condiciones en convenios laborales, entre otras cosas, muchas de ellas reconocidas incluso por miembros de sindicatos de tradición puramente obrerista. Asimismo muchos empresarios dedicados a la fresa u otro tipo de cultivos se niegan a contratar a españoles. El mito del trabajador español que no quiere hacer ciertos trabajos y que por ello la llegada del bendito inmigrante se desploma: los españoles tienen que hacer sus trabajaos como jornalero en Francia.

En todo esto el capital ha contribuido para el beneficio del tipo de hombre nº1 (más arriba descrito) y además para ello ha colaborado el hombre humanista, el demasiado humano (tipo de hombre nº2), implantando en las mentalidades una ideología de solidaridad con el foráneo, de asimilación y de interculturalización más multiculturalidad. Se lleva más de dos décadas de orgía universal, donde muchos autóctonos escupen sobre su propia patria, cultura y tradiciones, lo que ha enfadado mucho al tipo de hombre número 3 arriba descrito, que aunque yo diría que testimonial, sirve para justificar las políticas de asimilación del inmigrante, de victimización del inmigrante y la multitud de políticas de discriminación positiva, además de justificar y agrandar ese odio que se tiene a sí mismo el español. No todos se auto-odian, obviamente, pero sin duda es un fenómeno singular en Europa: ese afán de auto-aniquilación o de suicidio étnico.

Socialmente mediante la asimilación más o menos generalizada de la inmigración masiva, que no es un fenómeno natural, sino un fenómeno político y social-económico, es decir, un elemento para gobernar y para hacer dinero con impacto social, da la sensación de que las realidades orgánicas están ilegitimadas y que las fronteras y los pueblos no tienen razón de ser, destacándose la humanidad como elemento universal que unifique a todas las personas. A todo esto han contribuido los hombres primero y segundo descritos, aunando sus fuerzas, consciente o inconscientemente: lo obvio es que comparten objetivos o que al menos sus intereses se complementan.

Ahora la inmigración sigue en auge, la presión demográfica en las fronteras es cada vez mayor, interiormente los países europeos tienen instaladas bombas de relojería (ya ha habido muchos casos de violencia, como en Francia y Reino Unido) y la cobardía política para asumir un gobierno fuerte en esta materia es patente. Es evidente que dicha presión migratoria es insoportable; Europa no puede dar cabida a todo el continente africano y, sin embargo, ciertos elementos del capital sostienen que Europa necesita más inmigración para pagar las pensiones y los humanistas, los buenistas, quieren más inmigración porque todos, dicen, somos iguales.

A nivel global esto supone un empobrecimiento cultural:
1. A nivel interno las naciones receptoras pierden su idiosincrasia propia. Se diluyen en la universalidad. La multiculturalidad no es una cultura, sino de una forma para aniquilar una realidad diferenciada. Es decir, al final resulta en empobrecimiento cultural o en la sustitución de una cultura por otra cosa.

2. Los países emisores pierden sus mejores activos, a los hombres y mujeres más jóvenes y fuertes, así como su personal mejor preparado. Esos países en origen pierden todo su potencial.

3. En relación al punto 1: el auge del islam en Europa se explica precisamente por estas políticas de inmigración masiva. Y mayor impacto cultural significa incremento de la violencia, de las discrepancias y de la inseguridad.

Por lo tanto, dicho todo esto, podemos decir que bajo el drama de la inmigración hay muchos elementos en colaboración y muchos beneficiarios. Al final es el pueblo y el propio inmigrante el que sufre las consecuencias. La vida del inmigrante no debe ser un camino de rosas, siendo mano de obra barata y un elemento instrumentalizado por el capital y sus colaboradores para que el trabajador nacional vea sus condiciones laborales mermadas. Ya sabemos que el capital no tiene escrúpulos, si bien utiliza al inmigrante para cargarse los logros de los trabajadores, la crisis ha servido para justificar el abaratamiento del despido –entre otras muchas cosas más, ¡la filosofía del terror funciona!–, aplicado en dos reformas: una durante el gobierno del PSOE de José Luis Zapatero, otra con el PP al poco de entrar en el poder bajo el liderazgo de Mariano Rajoy. La crisis económica ha servido, y esas reformas lo demuestran, para que los agentes capitalistas impongan más sus criterios. El capital siempre hila fino. Por ello no hay que caer en la conclusión de que la culpa de todo lo que pasa es del inmigrante, tenemos una casta política y unos agente sociales que por lo general juegan al lucro de la traición a la patria y a la nación de muchas otras formas que no son la inmigración masiva. Si las dos reformas laborales no fueron suficientes, peor fue sin duda el timo que se presenció cuando se rescató a la banca, dejando a los españoles a su suerte y a muchos españoles en la calle (literalmente: sin casa y sin trabajo).

Asimismo en Europa hay más de cuarenta millones de musulmanes. Éstos tienen mayor tasa de natalidad y sus exigencias son cada vez mayores; en algunos países esto es tan dramático que en Suecia se habla del ramadán como una tradición nueva del país. El impacto cultural en Europa está servido, así como el impacto racial. En todo esto tiene mucho que ver la política de inmigración masiva, que ha contribuido a este auge islámico en Europa. Son ya numerosos los incidentes de índole religiosa acontecidos en nuestro continente. Su comentario bien merecería otro texto.

Se puede cerrar los ojos a lo que ocurre, pero la realidad siempre pasa por encima de quien sea: las cosas no son como queremos que sean, sino que son. Personas que van y personas que vienen, parecen necesidades del nuevo paradigma de universalidad que viene a significar que todos somos de todas partes y que todo arraigo es inútil. Al final seremos como plantas arrancadas de raíz. Desarraigados. Y todo el mundo sabe lo que le pasa a las plantas que no tienen las raíces unidas a la tierra. Se secan y mueren.

Conclusión: La inmigración masiva es una política del capitalismo que goza de multitud de colaboradores. Atenta contra el trabajador nacional y otros elementos nacionales, abusa del inmigrante y genera conflictos sociales y económicos entre las partes. Estamos ante un grupo de personas sin reservas que harán cualquier cosa por tener beneficios. El capital no tiene patria, las personas somos ganado, borregada a la que sacan de aquí y allá; les da igual el drama y el dolor que hay en todo esto.

Carta abierta a los musulmanes que se quejan del racismo y la islamofobia de los españoles
Alberto Ramos. Minuto Digital 7 Enero 2015

Publiqué este artículo en mi blog La Tercera Yihad hace tiempo y en otros medios digitales también. Hoy lo recupero en MD porque considero que es de absoluta actualidad. Gracias

Mohamed, Mouloud, Abdelkader y compañia. Ustedes viven denunciando en España las continuas ofensas a su religión, las críticas injustas a sus costumbres y modo de vida, las discriminaciones que padecen, las condiciones penosas en las que viven, el rechazo que experimentan, las agresiones diarias que sufren a mano de los españoles, y un sinfín de penurias e injusticias que son el pan (o mejor dicho el cuscús) diario de los buenos musulmanes en la tierra de sus antepasados, Al-Ándalus. Denunciáis todo esto y señaláis con el dedo acusador a los culpables de tantos atropellos contra los seguidores de la verdadera fe: los racistas españoles, los antiislámicos que usurpan vuestra arrebatada propiedad, los odiadores islamófobos.

0000¡Tienen ustedes toda la razón! Cada día los españoles son más racistas. Cada día son más los infieles que dicen estar hartos de lo que llaman malintencionadamente “la invasión musulmana”, los que despotrican contra la “islamización” de España. Os acusan de manera maliciosa de ser los principales culpables de los altos índices de delincuencia y criminalidad que afectan al país. Os señalan como los responsables de la rápida y creciente degradación de barrios y pueblos donde os habéis instalado. Se muestran molestos e intolerantes con la presencia de vuestras mujeres cubiertas de la cabeza a los pies empujando carritos llenos de hijos por las calles.

Os culpan de la saturación de los servicios públicos, de las colas en los hospitales, del acaparamiento de las ayudas sociales. Os ponen trabas para que podáis traer a vuestros familiares, parientes, vecinos y amigos a esta tierra que es la vuestra. Os exigen que os amoldéis a las leyes y las costumbres del país, y tantas cosas más…

¡Cuanta razón tienen ustedes de quejarse y de denunciar en voz alta esta situación intolerable, que humilla la conciencia humana y evidencia la hipocresía de los supuestos valores cristianos y democráticos de los españoles! Señores, deben denunciar este racismo en las más altas instancias del país, en el Congreso de los Diputados, en los ayuntamientos, ante las ONGs, en las calles si es menester.

Pero haríais mejor aun yendo a vuestros países de origen para informar de esta situación a vuestros compatriotas, que todavía son libres y se encuentran fuera del alcance del racismo que padecen ustedes aquí. Debéis alertar a los miles, centenares de miles y millones de magrebíes y de musulmanes de todos los rincones de la tierra que están listos para ceder al espejismo de las bondades del sistema occidental y que corren el peligro de caer en la trampa horrible que les tienden los racistas españoles.

Señor Rachid, dígale esto a sus hermanos, a sus primos, a sus mujeres, a sus hijos, a sus vecinos que sueñan inocentemente con venir a sufrir lo que sufren ya otros como ustedes: la España racista no quiere de ellos porque en su ceguera islamofóbica los mira (erróneamente) como invasores y depredadores. Expóngale esta siniestra verdad a los suyos. No los deje que se metan en la boca del lobo. Es su deber proteger estos infelices de esta terrible amenaza. Dejarlos venir sería hacerse culpable de inasistencia a personas en peligro.

Y por cierto, señores Mouloud, Abdelkader, todos ustedes que están condenados a vivir en este abominable país racista, no lo duden un instante: rompan sus cadenas, sacudan el polvo de sus babuchas y abandonen este infierno. No les hagan a los racistas por más tiempo el regalo de su enriquecedora presencia. No sean más las víctimas de estos predadores implacables que atacan a sus madres en la calle, violan a sus hijas en cualquier descampado, saquean sus negocios, queman sus coches en los barrios y venden droga a sus hijos, mientras ustedes trabajan arduamente para pagarles las jubilaciones a estos desagradecidos. No lo duden: vénguense ustedes de todos esto años de miedo, sufrimiento, humillación y explotación que han padecido. Priven a los españoles de la oportunidad, el beneficio y la riqueza que ustedes representan y aportan a su decadente sociedad.

Y ya puestos, al partir de este país ingrato, llévense con ustedes a sus amigos los intelectuales, los artistas, los periodistas, los izquierdistas de todo pelo y condición, las ONGs, los socialistas e incluso esas feministas que en el fondo tanto os quieren.

Además de ahorrarles el insoportable castigo de vivir sin ustedes, sería una magnífica venganza contra la España racista, privada así de esa formidable fuerza intelectual y humanista que tanto necesita para curarse de su perversión islamofóbica.

¡Así estarán bien castigados estos racistas españoles! Piensen ustedes, señores Mohamed y Mouloud, en la cara que pondrán los racistas españoles cuando el último barco haya alcanzado la línea del horizonte, cuando el último avión se haya desvanecido en el aire, cuando el último autobús haya pasado del otro lado de la frontera, cuando el último transbordador haya cruzado el Estrecho. Descubrirán, demasiado tarde, que se fue lo mejor que había en el país, que se han quedado entre ellos. Solitos entre racistas.

¡Cuanto nos gustaría que eso ocurriera bien pronto! ¡Cómo nos íbamos a reír entonces!

Islamofobia europea
Manuel Molares do Val www.latribunadelpaisvasco.com 7 Enero 2015

Entre los movimientos revolucionarios que reformarán la Europa fundada tras la II Guerra Mundial por cristianodemócratas y socialdemócratas, y que aceptaba todas las ideologías, incluso la comunista, aunque prohibía la nazi, hay uno con fuerza progresiva: el que exige enfrentarse al islam para “impedirle que conquiste el Continente”.

Sus impulsores afirman que el islam destruye la Ilustración y la democracia europeas, idea que apoyan un creciente número de votantes de partidos tradicionales, especialmente izquierdistas, y que se unen masivamente a quienes llamaban racistas y xenófobos.

En las próximas elecciones en países norte y centroeuropeos, como los libérrimos Noruega –con un islamófobo asesino de 77 socialdemócratas por “permisivos” con el islam--, Suecia, Dinamarca, Alemania, Bélgica, Holanda, Reino Unido y Francia, hay una revuelta creciente contra la tolerancia con ese islam político-religioso totalitario que impone la sharia, ley islámica, donde se asienta.

Numerosos gobiernos del continente deberán negociar y quizás coaligarse con estos islamófobos, supuestos ultraderechistas, irritados además con la autocensura políticamente correcta de los medios informativos ante los delitos de tantos jóvenes mahometanos socialmente inintegrables, y cuyos datos se oculta para no estigmatizar a su minoría.

En la Europa nórdica está naciendo una revuelta ignorada en España, pese al 11M de 2004, quizás porque aquí los musulmanes parecen menos radicales, y todavía no hay esa contraproducente censura políticamente correcta.

Así, no se ocultó que era musulmán quien amenazó este viernes con volarse en la estación madrileña de Atocha, y que otro musulmán mató poco después a un policía arrojándolo a un tren.

Los atentados yihadistas, las amenazas, pero también los choques culturales, provocan una islamofobia que está acabando con la apertura al exotismo oriental, atractivo antes en sus países de origen, pero poco sugestivo desde que emigró para establecerse en el corazón de Europa.

DOS HOMBRES VESTIDOS DE NEGRO Y ARMADOS HABRÍAN ENTRADO EN EL EDIFICIO
Once muertos en un tiroteo en la sede del semanario satírico francés 'Charlie Hebdo'
Otras cinco personas han resultado heridas
Periodista Digital. Europa Press 7 Enero 2015

Once personas han muerto y otras cinco han resultado heridas en un tiroteo en la sede del semanario satírico francés 'Charlie Hebdo' en París, según informa la cadena de televisión iTélé. De acuerdo con la edición francesa de '20 Minutos' dos hombres vestidos de negro y armados con Kalashnikov habrían entrado en el edificio.

Al parecer, hombres encapuchados han abierto fuego con armas automáticas contra la sede del semanario, muy controvertido por algunas de sus publicaciones, obligando a sus empleados a refugiarse en el interior. Los asaltantes, fuertemente armados y vestidos de negro, han entrado en el interior.

Una fuente policial ha confirmado al diario 'Le Figaro' que "se han producido disparos en el hall del semanario a última hora de la mañana". Según el periódico, habría un agente de Policía herido. La sede de la publicación se encuentra en el boulevard Richard-Lenoir, en el distrito 11 de la capital.

"VAMOS A VENGAR AL PROFETA"
Según diversas fuentes, un periodista que trabaja en un edificio contiguo, asegura que los atacantes han reivindicado su ataque a la voz de "vamos a vengar al profeta". El presidente de Francia, François Hollanda, ha hablado de "atentao terrorista" y de "acto totalmente bárbaro".

EL ÚLTIMO TUIT ANTES DEL ATENTADO
El último tuit publicado por 'Charlie Hebdo' antes del ataque se produjo menos de una hora antes del atentado terrorista. Era, curiosamente, una viñeta dedicada al autoproclamado califa y líder del terrorista ‘Estado Islámico', Al-Baghdadi. Se le muestra diciendo: "Y especialmente la salud". La imagen va acompañada de una una frase en el tuit que dice: "Mis mejores deseos, por cierto".

ISLAMWATCH.EU
Crece el movimiento contra la islamización de Europa que ya congrega a más de 30.000 personas en Dresde
POR SANTIAGO FONTENLA. Minuto Digital 7 Enero 2015

Varias ciudades alemanas han sido escenario de multitudinarias marchas en contra de la “islamización” de Europa.

Los Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (Pegida por sus siglas en alemán) ya están realizando protestas semanales y ganan terreno desde el pasado mes de octubre.

Este lunes se congregaron 30.000 personas en la ciudad de Dresde, una cifra récord. Durante toda la noche de este lunes las marchas se hicieron sentir con fuerza en Berlín, Colonia, Dresden y Stuttgart.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

 

El lenguaje del nacionalismo
Víctor Hugo. Cronica Global 7 Enero 2015

“Peligro del Lenguaje para la Libertad de Espíritu: Cada Palabra es un Prejuicio” – Friedrich Nietzsche

Es sabido por todos que existen dos actitudes ante el lenguaje, ante la palabra. La primera sería aquella que cree en el lenguaje, que confiaría en su soltura, expresividad o precisión, donde la razón y la intuición satisfarían unos juicios auténticos y unas opiniones ecuánimes. La segunda actitud sería la que duda de la palabra, que sospecharía de la conveniencia o justificación de la red de metáforas y del sistema de conceptos que se implican a través de ella, que podría así desmentir una propaganda confusa o rectificar una oscura retórica. Ambas actitudes pueden ser igualmente válidas, dependiendo del caso en cuestión, pero lo más honesto y perspicaz sería mantener un pie en cada una de ellas, con tal de poder profundizar en nuestras pretensiones de validez, por un lado, y distanciarnos de nuestras propias reflexiones, por otro; sólo así estaríamos en condiciones de ponderar interpretaciones y valoraciones políticas o morales, pensando desde el matiz y el rigor, sin hacer enmiendas a la totalidad, tanto de aceptación como de rechazo, sobre tal o cual discurso: ése y no otro debiera ser el espíritu democrático, la razón democrática.

Basan toda su actividad pública en la delirante falacia de hacer creer que su lenguaje y su palabra, esto es, sus “pensamientos”, sus “emociones” y sus “creencias”, son la única descripción real y posible
Pues bien, los nacionalistas catalanistas, cuya intencionalidad demagógico-populista es claramente manifiesta y cuyo estilo es ya descaradamente miserable e innoble, basan toda su actividad pública en la delirante falacia de hacer creer que su lenguaje y su palabra, esto es, sus “pensamientos”, sus “emociones” y sus “creencias”, son la única descripción real y posible, erigiéndose así en los supuestos guardianes del bien y la verdad, sobre el cual nunca se puede dudar o sospechar, y siempre se debe creer y confiar. Esto no es más que el auto-engaño de quienes proyectan imaginativamente sus deseos desligados de un análisis responsable de lo real, puesto que su núcleo metafísico racionalista les lleva a no tener que hacer corresponder sus enunciados con un estado de cosas efectivo, pues su abstracto esquematismo les conduce a un idealismo fantasioso donde creen que la voluntad y las necesidades de los que difieren de sus ridículos y grotescos planes o bien no existen o bien no se atreverán nunca a denunciar su moral del resentimiento para con los ciudadanos y su política de traición hacia las instituciones. El problema de esta doctrina es que, al absolutizar su posición, exige poco menos que ser reconocida como si de un derecho social innegociable fruto de la lucha y el sufrimiento de generaciones se tratase, o, incluso, como si de un deber moral que emanase directamente del corazón de la mismísima dignidad. Al querer hacer pasar, por usar el léxico de John Searle en su libro “La Construcción de la Realidad Social”, los “hechos institucionales“, que dependen de la asignación de función fruto de la convención humana, por “hechos brutos“, que no dependen del pensamiento lingüístico y son meramente físicos, estiman lógicas y sensatas las estructuras de dominación simbólico-psicológicas de los medios de comunicación públicos, porque, en el fondo, no creen que estén secuestrando la pluralidad o negando la igualdad de palabra, sino que están haciendo lo normal según su auto-imagen de propietarios de la “tierra” y detentadores de la “raza”.

Quizás lo más interesante de este “proceso” de regresión, distorsión y discordia sea el desenmascaramiento de todas las “ideas”, “valores” y “actitudes” que están en juego, es decir, todas esas ideas clasistas, valores xenófobos y actitudes egoístas del nacionalismo catalanista, que, por otra parte, es cierto que han logrado ganar algunos adeptos más en esta época de crisis donde los individuos más ignorantes y débiles están necesitados del autoritarismo y la voz de un amo paternalista, de la auto-identificación con cualquier cosa que les ofrezca la ilusión de la autoestima y el orgullo propio, de la terapia contra algún trauma personal por la que desahogar todo su rencor o del disimulo de su complejo de inferioridad que aflora por medio de una impostada afectación. Pues aquí aparece el otro brazo del nacionalismo catalanista, que se complementa con el de la "metafísica racionalista", y es el del "romanticismo sentimentalista", que, construyendo una auto-imagen de sensibilidad heroica en defensa de la lengua catalana o de resistencia civil a favor de la cultura, lo que de hecho se produce es la discriminación ilegítima de la lengua Española con su respectiva inmersión ideológica, y la condena al ostracismo de los mejores escritores o intelectuales que tienen como bendito pecado pensar en Español y haber nacido en Barcelona.

Lo más interesante de este “proceso” de regresión, distorsión y discordia es el desenmascaramiento de todas las “ideas”, “valores” y “actitudes” que están en juego, es decir, todas esas ideas clasistas, valores xenófobos y actitudes egoístas del nacionalismo

Es por eso que la importancia del lenguaje y el cuidado de la palabra debiera ser un ideal regulativo y un criterio indispensable para la calidad democrática: es imposible el buen funcionamiento de la vida institucional si no se puede creer en el cumplimiento de la ley justa por parte de nuestros gobernantes, como es imposible una ciudadanía a la altura de tal nombre si no se intenta pensar por uno mismo y denunciar todo intento de fraude por parte del lenguaje nacionalista, que atribuye un valor moral a cuestiones identitarias con el fin último de crear una frontera invisible, un “nosotros” y un “ellos” que destruye toda forma de solidaridad entre pares. En este sentido, digámoslo sin miedo, el nacionalismo es el peor enemigo de la democracia, en tanto que intenta hacer ver lo legal y lo legítimo como ilegal e ilegítimo y viceversa. Recordemos las palabras de Victor Klemperer en “La Lengua del Tercer Reich” quien afirma que “el lenguaje no sólo crea y piensa por mí, sino que guía a la vez mis emociones, dirige mi personalidad psíquica, tanto más cuanto mayores son la naturalidad y la inconsciencia con que me entrego a él” y donde se pregunta: ¿Y si la lengua culta se ha formado a partir de elementos tóxicos o se ha convertido en portadora de sustancias tóxicas?”.

Pues bien, se diría que lo que se impone con urgencia es el “deber de criticar” el “derecho a decidir”, “la voluntad de un pueblo” y la “libertad nacional” ya que todas esas expresiones son inconsistentes y ficticias. El nacionalismo catalanista, como cualquier otro, es reactivo y agresivo, por mucho que intenten mostrar afabilidad o serenidad; si discutes sus artículos de fe o no comulgas con sus consideraciones, emergen las bajas pasiones anteriormente sublimadas por grandes palabras que no significan nada. El derecho a decidir no existe en ningún ordenamiento jurídico democrático como un derecho en sentido propio, lo que hay es un estado constitucional democrático que garantiza unos derechos iguales y protege la libertad individual a través de la ley con tal de que cada uno pueda decidir por sí mismo, y quien crea que la democracia es sólo votar es que no entiende que la democracia no son sólo procedimientos y formas, sino que también son principios y valores. Usar este tipo de eufemismo para no hablar de “derecho de autodeterminación”, banaliza a la misma democracia, ya que intenta relativizar la gravedad de sus planteamientos, para así obviar la crueldad en lo personal y la tensión en lo social que provocaría que tus propios conciudadanos te intentaran robar tu propio sentido de la pertenencia o te intentaran definir según sus patéticos patrones…y eso es inadmisible máxime cuando aquí quien está decidiendo es sólo una minoría de élites políticas sobre-representadas por el sistema electoral que beneficia clamorosamente al nacionalismo catalanista, y, cuando, en el sistema actual, a diferencia de lo que ellos persiguen, todos podemos sentirnos representados de una forma u otra.

Además, están decidiendo sin ningún tipo de procedimiento legal o deliberación transparente…intentando hacer creer que es una inocente e inofensiva consulta a la población, cuando la sola celebración anormal de esa consulta sería en sí misma una humillación hacia el sentido de la identidad propia de la mayoría de los catalanes que somos, nos pensamos y nos sentimos españoles y una falta de respeto hacia la historia pacífica y la tradición tolerante de nuestra sociedad. Asimismo, concebir la democracia únicamente desde la voluntad y no también desde la ley, o creer que la voluntad está por encima de la ley, significa negar cualquier forma de racionalización de las propuestas políticas o invertir la necesaria jerarquía moral…pero, lo peor es que da por sentado que hay una única voluntad unánime frente a la cual los individuos libres se deben someter por la fuerza de los hechos que ellos dictan: lo que se quiere es, a través de la “limpieza lingüística” de la educación, una “limpieza ideológica” desde los medios de comunicación para, finalmente, lograr su tan ansiada y no verbalizada “limpieza nacionalista”, el reino de los cielos en el que, los que creen que España es su estado-nación, y que catalunya es una comunidad, una nacionalidad, una región o una autonomía…serán prácticamente castigados con el fuego eterno de la muerte civil, social, académica y laboral. Y esa es la naturaleza del proyecto; anteponer esta ideología del resentimiento y la decadencia a los afectos de humanidad y decencia, lo que es ya un inequívoco síntoma de totalitarismo al intentar fracturar las relaciones interpersonales y desgarrar emocionalmente al individuo.

Hay que ser conscientes de que el nacionalismo catalanista sólo vive de la mezquina negación del otro, sobretodo por la envidia lingüística, económica, cultural, histórica, política y moral hacia nuestro país
Pero, lo más repugnante del asunto, es la violación sistemática de la libertad individual en nombre de una esperanza que sólo la es de una minoría ruidosa y pseudo-revolucionaria, que parece dispuesta a entregar y reducir toda su vida a una quimera. Si, como dice Jurgen Habermas en su ensayo “Ay, Europa”,es cierto que los tres elementos de “-las iguales libertades jurídicas, la participación democrática y el gobierno a través de la opinión pública- se amalgaman por principio en un único diseño dentro de la familia de los Estados constitucionales” y que la tradición liberal pone el acento en el primero, y la republicana y deliberativa en el segundo y el tercero, estamos en condiciones de afirmar que el nacionalismo catalanista no se enmarca dentro de ninguna de esas tres tradiciones de pensamiento político democrático-constitucional, ya que sacrifica obsesivamente la libertad personal en nombre de una entidad abstracta a la cual servir obedientemente, deforma la participación al reclamar privilegios sobre los demás ciudadanos y pervierte la información al apropiarse de los medios de comunicación públicos y ponerlos bajo el amparo de su dogma. Hay que ser conscientes de que el nacionalismo catalanista sólo vive de la mezquina negación del otro, sobretodo por la envidia lingüística, económica, cultural, histórica, política y moral hacia nuestro país,es por eso que ahora quieren reverdecer la leyenda negra de España, frente a la que Julián Marías en su “España Inteligible”, explicaba ya las tres actitudes que se dieron en su momento: la de los “contagiados” que han sido persuadidos por dicha narración negativa, y que viven en un estado de “depresión histórica”, la de los “indignados” o “apologistas”, que no asumían las posibles injusticias cometidas a lo largo de la historia, y, por último, los “Libres” de espíritu, es decir, los españoles “que han escapado a estas dos actitudes, los que se han conservado libres frente a la Leyenda Negra, sin aceptarla ni hacerle el juego de la falta de crítica, casi siempre sobre un fondo de ignorancia, sin responder tampoco con la cerrazón y otra forma de intolerancia; los que, en suma, han permanecido abiertos a la verdad“

de media, un 5% de personal autonómico menos
¿Recortes? En 6 provincias del País Vasco y Cataluña hay más funcionarios que en 2009
Daniele Grasso El Confidencial 7 Enero 2015

Las apariencias engañan. Frente al recorte general, desde el comienzo de la crisis el número de funcionarios autonómicos ha aumentado en ocho provincias españolas. Ha ocurrido en Guipúzcoa, Álava y Vizcaya en el País Vasco; y Lleida, Tarragona y Girona, en Cataluña, además de Melilla. En Lugo y Baleares, su número ha crecido en menos de un 1%.

Es el resultado de la comparación entre dos fotos fijas. Son las que el Registro del Personal, dependiente del Ministerio de Hacienda, publica en su página web dos veces al año. La primera –y más antigua de la que hay datos públicos– es de julio de 2009, con la crisis económica recién entrada en España y la tasa de paro que rondaba el 18%. Entonces, en Lleida, Tarragona y Girona trabajaban en total 49.998 empleados públicos. La segunda es de julio de este año y Hacienda la ha hecho pública la pasada semana. Según esta, los funcionarios de las tres provincias catalanas ascienden a algo más de 63.000.

El de los empleados públicos regionales no sería un aumento especialmente llamativo si no fuera por la tendencia del resto de las 52 provincias españolas. Y acontece, además, en un momento en que el término "reorganización" del personal se ha colado en todos los discursos oficiales. De media, la disminución del personal regional ha sido del 5%. En el caso de Barcelona, las cifras también han sido negativas, pero más cercanas a las de las otras provincias que a la media nacional: una disminución de 790 personas, un recorte del 1% del personal público autonómico de estancia en la Ciudad Condal.

A modo de comparación, la EPA indica que entre las mismas fechas en el sector privado catalán el número de trabajadores disminuyó un 9%.

Un portavoz de la Generalitat ha trasladado a este diario dos factores que justificarían estos datos. En primer lugar, el hecho de que el Ministerio de Hacienda incluya el personal de refuerzo en su Registro de Personal, un método que, por otra parte, aplica a todas las comunidades autónomas. Sin contarlos, se excluirían unos 4.000 funcionarios. Por otra parte, destacan desde el Gobierno catalán, el aumento de personal en las provincias se debería a "transferencias de personal, descentralización de organismos o la apertura de alguna nueva escuela/instituto o residencia de tercera edad".

Los datos más actualizados que publica, por su parte, el Gobierno vasco son los de su personal en 2012, por lo que no pueden contrastarse con los que ofrece Hacienda. Esta comunidad es el único caso donde el número de personas que trabajan para la Administración ha aumentado en todas las provincias: Vizcaya, Guipúzcoa y Álava.

Madrid, al ser la provincia con más habitantes del país, sigue siendo la que dispone de más empleados públicos. Son hoy 148.822, un 8% menos de lo que eran en 2009. En Valencia –tercera ciudad por población y tercera provincia con más funcionarios–, la disminución ha sido parecida, de un 9%, reduciendo a 60.561 el número de ellos.

Hachazo a nivel local
Donde ha llegado el mayor recorte de personal público ha sido en la Administración local. Según el Registro del Personal, a día de hoy, en ayuntamientos, cabildos y diputaciones de toda España hay 129.000 funcionarios menos que en 2009, una disminución del 12% de esta fuerza laboral de media entre las 52 provincias españolas. Siete provincias han visto menguar este personal en más de un 20%, cuatro de las cuales se encuentran en Castilla-La Mancha: Cuenca, Albacete, Toledo y Ciudad Real.

Ligeros aumentos –de no más del 3%– en este tipo de personal al sueldo de las Administraciones locales se han registrado solo en Santander, Guipúzcoa y Navarra.

Recortes de Prensa   Página Inicial