AGLI Recortes de Prensa   Lunes 12  Enero 2015

Destruir al EI: Arabia y EEUU quieren el crudo a 40 dólares
El Confidencial 12 Enero 2015

El rey de Arabia Saudí, Abdalá Ben Abdel Aziz, de 90 años, que está gravemente enfermo, y su sucesor, Miqren Ben Abdel Aziz, hijos ambos del mítico rey Ibn Saud, han alcanzado durante el año pasado acuerdos estratégicos fundamentales con los EEUU, “informales” pero efectivos, destinados –esencialmente aunque no solo– a la destrucción del Estado Islámico (EI), que financiado inicialmente por los regímenes suníes –Emiratos y la propia Arabia Saudí–, una vez conquistadas a sangre y fuego un tercio de Irak y un cuarto de Siria, han pasado a controlar una producción petrolera suficiente para independizarse de los suníes y autoproclamarse Califato, cuyo objetivo es la unificación bajo su mando de todo el mundo musulmán, sometiendo a los países actuales, y  la “reconquista” de “Al Ándalus”, es decir, España y Portugal hasta los Pirineos.

El EI produce entre 30 y 40.000 barriles/día de petróleo que vende a unos 30 $/barril a pequeños traders, que lo llevan en camiones a puertos turcos, sirios o iraquíes, un tráfico clandestino que siempre ha existido en esta zona. La caída del precio del crudo ha reducido drásticamente su capacidad de financiación, desde unos 4 millones de dólares diarios en junio a un millón hoy. La clave de esta bajada ha sido la negativa saudí a recortar sus exportaciones en un millón  de barriles/día, que es el exceso de oferta actual, de los 8,6 que exportan. Además, Arabia junto con Jordania ha ofrecido bases aéreas y aviones (posee 250 F-16), que junto con americanos, franceses y los Emiratos están atacando sin pausa las bases y la logística del EI. Sin embargo, no será suficiente y tendrán que emplear fuerzas terrestres, porque el ejército sirio solo no puede impedir su avance e Irak está desmantelado. Americanos, alemanes e ingleses están reconstruyéndolo.

El grueso de la lucha contra el EI lo llevan los pashmergas kurdos –a los que se está suministrando todo tipo de ayuda, desde armamento a medicinas y comida–, quienes combaten con la misma ferocidad y determinación que los yihadistas, lo que junto con los ataques aéreos y los drones que están destruyendo con precisión letal objetivos concretos, ha frenado en seco los espectaculares avances del EI en verano y reconquistado zonas clave. Ahora se lucha casa por casa en la ciudad de Kobani, en la frontera turca, el 70% de la cual está ya en manos de los pashmergas. Sin embargo, el mayor peligro para España y Europa lo constituyen los 4.000 europeos  en sus filas, que entran desde Turquía por la ciudad siria de Racca en manos del EI, entre ellos unos 1.000 franceses y unos 200 españoles, según fuentes de inteligencia norteamericanas –70 según el Gobierno del PP–, de los que unos 30 han muerto, y cuya misión es extender su “guerra santa” a sus países de origen.

Una encrucijada de intereses
Pero el EI no es el único objetivo de esta estrategia. Venezuela, Irán y Rusia son también objetivos prioritarios para EEUU. Los presupuestos de Venezuela están hechos con el crudo a 120 $, los de Irán a 110 $ y los de Rusia a 90 $. Maduro no podrá mantenerse en el poder con el crudo a 40/50 $, ya que a todo su aparato de propaganda, a sus legiones de enchufados y al propio ejército, simplemente, no les podrá seguir pagando. La carrera nuclear de Irán, que además no se ha querido implicar en la lucha contra el EI, se verá seriamente dañada, y el descontento social crecerá notablemente y finalmente frenará –o eso piensan los estrategas de Washington– la política “expansionista” de Putin, que no es otra cosa que recuperar lo que siempre fue ruso, como Crimea. Infravaloran de nuevo a Putin.

Pero esta estrategia también está produciendo graves perjuicios a sus amigos y aliados como México, que va a empezar a comprar 100.000 barriles diarios de crudo ligero americano; Brasil, cuyas grandes reservas en mar profundo con coste de producción superior a los 70/80 $ son ya imposibles de extraer, aparte de poner en riesgo cierto de caer en manos del EI a Nigeria, Libia, Argelia  Marruecos y Sahel, donde se está creando un nuevo Califato a nuestras puertas. A los sauditas les da igual, con unas reservas de ocho trillones (8 veces el PIB de España) de dólares, pueden mantener su presupuesto sin pestañear, y para ellos aniquilar al EI es prioritario.

La fracturación hidráulica –el origen del exceso de oferta– se ralentizará pero no se frenará. Hay campos, como el gigante de Eagle Ford en Texas, que son rentables con el crudo a 36 $. Otros, como el de Baken, en Dakota, necesitan 45 $ o más, pero el proceso de autoabastecimiento de EEUU seguirá. Y en el caso del gas o la electricidad, con el precio de estas energías a la tercera parte y la mitad respectivamente que en Europa, la competitividad de EEUU se verá multiplicada. De cara a 2015, el precio del petróleo se mantendrá bajo y eso va a durar el tiempo que se tarde en aniquilar al EI. Sin embargo, dado que la fracturación es un hecho permanente, pensar que el precio pueda superar los cien dólares, excepto en caso de guerra, es ciencia ficción. El crudo se moverá en un futuro entre los 60 y los 80 $: otro nivel no sería sostenible en el tiempo.

Entre la cobardía de Rajoy y la extorsión de la oligarquía energética
Antes de entrar en el tema económico, lo primero que los españoles deben tener presente es que el gran objetivo del EI es el sometimiento de nuestro país a la más cruel de las esclavitudes. Por eso, el que haya medios o políticos que cuestionen la presencia de fuerzas  españolas en Irak o que Morón se convierta en una base para el despliegue de las fuerzas de acción rápida norteamericanas con el fin de frenar el yihadismo en el norte de África, donde 3.000 soldados franceses pueden no ser suficientes para contenerlo, es de una irresponsabilidad suicida. Que el rey en su alocución ante las Fuerzas Armadas no mencionara estos hechos cruciales, cuando tenemos el enemigo a las puertas, y se dedicara como en su discurso navideño a decir memeces como “mandar es servir” demuestra su concepción infantil de la política, y que no está al servicio de los españoles, sino del régimen de partidos que le mantiene en el trono.

De hecho, lo que cualquier persona racional debería exigir es justo lo contrario: una mayor implicación de nuestras Fuerzas Armadas en la lucha contra el EI. Debería preguntarse, por ejemplo, qué rayos hace el 111 Escuadrón de Eurofighters del Ala-11 desplegado en Estonia contra Rusia, que ni es nuestro enemigo ni constituye peligro alguno para España, en lugar de estar ayudando a la coalición internacional. ¿Cómo es posible que, ante el peligro inminente y perfectamente conocido, Rajoy tenga congelada –como denunciaban aquí el jueves R.R. Ballesteros y J.M. Olmo– la reforma legal que impediría la entrada en nuestro territorio de los españoles que están siendo entrenados por el EI, reformas que ya se aprobaron en los países europeos más afectados desde hace tiempo? Solo la cobardía probada de Rajoy y de Pedro Sánchez ante el secesionismo catalán y el yihadismo pueden explicar estos despropósitos.

Los yihadistas están creciendo sin pausa en Libia, Argelia y Marruecos. La inteligencia marroquí está colaborando activamente con la Policía y la Guardia Civil, que están haciendo un trabajo excelente, pero se ven atados de pies y manos por una Justicia que no funciona en absoluto, que pone en la calle a los sospechosos en pocos días, o donde para intervenir un teléfono hay que superar las innumerables trabas que le opone nuestra Ley Procesal, en contra de lo habitual en Europa y EEUU. Que en este contexto la vicepresidenta Sáenz de Santamaría afirme sin sonrojarse que España es “uno de los países más seguros del mundo” demuestra o que es una mentirosa o que es rematadamente tonta, o probablemente las dos cosas. ¡En manos de quién estamos! Lo que ha pasado en Francia puede ocurrir aquí multiplicado –hay casi diez ferris diarios a Marruecos–, y si sucede no será por culpa de la Policía ni de la Guardia Civil.  

Desde el punto de vista económico, el desplome de los precios del petróleo y el euro débil van a ayudar a un incremento del consumo privado, pero simultáneamente agravarán la espiral deflacionista en la que nos encontramos, lo que frenará la inversión y añadirá incertidumbre al futuro. La deflación, junto con el endeudamiento masivo, es el peor escenario económico imaginable. La supuesta recuperación basada en un PIB calculado a precios constantes que superan la realidad en el deflactor es una patraña que debería avergonzar a instituciones, medios y analistas, colaboradores necesarios todos ellos de este gigantesco engaño al pueblo español. El PIB del cuarto trimestre a precios de mercado, el único que mide la riqueza generada, ha sido negativo o cero. El crecimiento se ha frenado en seco; de ello hablaré la próxima semana.

El incremento del consumo privado es tanto mayor cuanto más se trasladen las bajadas de precios al público, pero aquí la oligarquía nacionalista-monopolista que controla el sector energético, con la connivencia del Gobierno de Rajoy, solo traslada a los consumidores una parte de esa bajada.           

La bajada del precio al público de las gasolinas y gasóleos sin impuestos ha sido:

Y esto es en los carburantes, pero con el gas y la electricidad la rebaja ha sido muchísimo menor. ¿Cómo es posible que este Gobierno sea tan cobarde y tan complaciente con las oligarquías nacionalistas catalanas y vascas –que controlan Repsol y Gas Natural, las empresas energéticas peor gestionadas de Europa–, y sea tan despiadado con los débiles? ¿Cómo es posible que tengan la desvergüenza de afirmar que solo su política nos sacará de la crisis, y que si gobiernan otros serían nuestra ruina? Estamos hablando de que cada mes, solo en carburantes, están robando literalmente a los españoles 270 millones de euros. Y si esto lo extendemos al resto de productos petrolíferos, al gas y a la electricidad, estamos hablando de un robo global –robo es la palabra exacta– de más 1.000 millones de euros mensuales.

Es simplemente inaceptable que un Gobierno y unas instituciones de control como el Servicio de la Competencia, la CNE o la Fiscalía Anticorrupción permitan tamaña tropelía y no rueden cabezas a decenas. Si esto sucediera en EEUU, en Alemania o Reino Unido, los responsables irían directamente a la cárcel. En definitiva, la colusión de intereses entre la oligarquía política y la monopolista nacionalista impedirá que los consumidores españoles se vean beneficiados como se debe por la bajada de los precios energéticos. España seguirá así con los precios de los productos energéticos antes de impuestos más elevados de la UE, lo que convierte en un auténtico escándalo la utilización de los recortes salariales como única forma de ganar competitividad, mientras el resto de factores productivos se sitúan en los niveles más elevados del mundo occidental en beneficio de unos pocos.

¿Tendrá consecuencias la movilización francesa contra el terrorismo?
EDITORIAL Libertad Digital 12 Enero 2015

Francia vivió este domingo una jornada histórica de movilización contra el terrorismo, protagonizada por millones de ciudadanos de toda clase y condición, así como por políticos de muy variada ideología y procedencia. La intención era evidente: se trataba de mostrar unidad frente a quienes tratan de sojuzgar a la sociedad mediante el terror.

La movilización, sin duda, fue masiva, y las imágenes que dejó la jornada tienen una fuerte carga simbólica. Pero mucho es de temer que los resultados prácticos vayan a ser menos espectaculares.

Para empezar, estamos ante una unión negativa o por defecto. Es decir, los manifestantes que salieron ayer a las calles lo hicieron para expresar su rechazo a los crímenes abominables registrados la semana pasada en el país, no porque compartan el diagnóstico y el tratamiento del mal, cuya denominación también es fuente de controversia: ni mucho menos es universalmente aceptada la calificación de terrorismo islamista o islámico, por mucho que los criminales que atacaron Charlie Hebdo y el supermercado judío lo hicieran a la mayor gloria de Alá. No sólo eso: parece bastante extendida la idea de que lo mejor es no darle vueltas al asunto. Mejor no meneallo. Porque se corre el riesgo de que el bloque se resquebraje. Lo que no hace sino revelar que se trata de un bloque tan heterogéoneo como inconsistente. Como arma para el combate, para un combate en el que además el enemigo golpea con contundencia despiadada, no sirve. No es un arma, pues. Sino la representación de un arma. Un sucedáneo.

En segundo lugar, se trata de una unión en modo alguno universal, incluso si circunscribimos el universo a Francia. De esa unión ha de exlcuirse, por razones obvias, a los simpatizantes del yihadismo, que algunos sondeos llegan a situar en un formidable 16% de la población francesa, cifra que se dispararía hasta un estupefaciente 27% entre los jóvenes de 18 a 24 años, porcentaje que con toda seguridad será sensiblemente superior entre los jóvenes musulmanes de esa misma franja de edad. Asimismo, ha de excluirse a los excluidos por el propio Ejecutivo francés, los simpatizantes del Frente Nacional, que según las encuestas ya es el partido con más apoyo popular en el Hexágono. Marine Le Pen sí salió a manifestarse, pero no en París, donde tuvo lugar la movilización principal, sino en una pequeña localidad gobernada por su partido. Todo esto no hace más que dar solidez a la idea de la fragilidad de la unión retransmitida por las televisiones a todo el mundo.

Fragilidad que no hace sino cobrar relieve analítico en cuanto se repara en algunos de los líderes políticos que marcharon ayer juntos, pero de ninguna manera revueltos, por las calles de París. El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, no sólo ha llegado a un acuerdo de gobierno con una organización terrorista islamista –Hamás–; es que milita en un partido –Al Fatah– que cuenta con organizaciones terroristas propias, como el Tanzim o las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa. En cuanto al Gobierno turco, representado en París por el premier Davutoglu, se ha erigido numerosas veces en defensor de Hamás y ha sido acusado de no hacer nada contra o incluso de ser cómplice de terroristas islámicos que penetran en Siria a través de Turquía. ¿Ankara y Ramala van a luchar con total decisión contra el terrorismo islámico? No hace falta ser Benjamín Netanyahu, también presente en la manifestación de París, y que tantas veces ha advertido a Europa del terrible peligro que para todos entraña la amenaza islamista, para albergar dudas más que fundadas.

Habrá que ver, en definitiva, en qué se traduce la histórica movilización registrada ayer en Francia. Si es que se traduce en algo: en España tenemos una larga y vergonzosa experiencia de manifestaciones monstruo contra el terrorismo que luego quedaron en nada; o en algo infinitamente peor: en apaciguamiento y traición.

Manifestación contra el terrorismo
El silencio ominoso de París
Luis Herrero Libertad Digital 12 Enero 2015

Que Dios me perdone pero a mí lo de ayer en París me ha parecido un acto, todo lo multitudinario que se quiera, tan cargado de buena intención como de impotencia. Un millón y medio de personas –laicos y religiosos, judíos y palestinos, moros y cristianos– y más de medio centenar de líderes mundiales –de Europa y de América, de África y de Oriente Próximo– quisieron mandar un mensaje de unidad al mundo entero. ¿Pero de unidad en torno a qué?

Yo esperaba un acto de afirmación en los principios comunes que están amenazados por la yihad. Pensé que al término de la marcha, como sucede siempre en los actos reivindicativos de esta naturaleza, alguien se haría con un micrófono y diría, en nombre de todos los reunidos, que Occidente no le tiene miedo a la guerra que le ha declarado unilateralmente el fundamentalismo islámico y que el ataque a la sede de Charlie Hebdo no es sólo la consecuencia de un inveterado conflicto, ni la acción temeraria de un puñado de terroristas fanáticos, sino un nuevo episodio bélico protagonizado por soldados de un ejército multinacional y numeroso que utiliza el terrorismo como instrumento de guerra. Pero la manifestación se disolvió y no hubo nada de eso. Sólo escuché, en corrillos callejeros, referencias particulares a los valores de la República. El único discurso fue el canto de La Marsellesa. Hollande se limitó a decir "París es hoy la capital del mundo" y el representante norteamericano, un tal Eric Holder, no fue más allá del "Hoy somos todos ciudadanos franceses". Las pancartas más extendidas aireaban el lema "Yo soy Charlie". Nadie explicó que no hacía falta serlo para estar allí porque tratar de identificar a la revista francesa con los valores que la yihad trata de llevarse por delante sería un solemne disparate. Charlie Hebdo es tal vez el último exponente, y desde luego el más anarco de todos, de la explosión juvenil del 68. Una revista que tiene a gala estar en conflicto permanente con todo sistema institucional y con cualquier forma de manifestación religiosa. Pero no es esa, ni mucho menos, la propuesta espiritual que mejor define eso que hemos dado en llamar los valores de Occidente. Y si no es esa, ¿entonces cuál es? No lo sabemos. Quiero decir que ayer nadie nos lo explicó. Nuestros representantes, los del mundo libre y algunos de otro mundo no tan libre, fueron incapaces de ponerse de acuerdo en la definición de la amenaza y de lo amenazado. Y ese, me temo, es justamente nuestro principal problema, la máxima expresión de nuestra debilidad.

La amenaza del Islam ya ha puesto a prueba muchas veces nuestra fortaleza. Primero cuando las victorias musulmanes de la Edad Media despiezaron en Asia, África y Europa lo que hasta ese momento, desde la Grecia antigua, había sido un continente común formado por los países que, a un lado y otro del litoral Mediterráneo, compartían sistema político, identidad cultural y afición por el comercio. Asia y África cayeron del lado de la media luna. La cruz impulsó a Europa hacia el Sacro Imperio. Todavía hoy, la máxima distinción a la que puede aspirar un líder europeísta lleva el nombre de Carlomagno. La Europa de oriente y occidente, Bizancio y Roma, consumaron un proceso de identificación histórica y cultural, desde los Pirineos hasta el Bósforo, sólo comparable al que trata de construir la Unión Europea de nuestros días.

El segundo gran hachazo del Islam se produjo cuando Constantinopla fue conquistada por los turcos. La cultura greco-cristiana de la Europa bizantina se extinguió y el imperio occidental, ya en solitario, fue decantando una inequívoca vocación por el progreso de las ideas y de la ciencia. Llegó el Renacimiento. El cristianismo se civilizó. La Iglesia se separó del Estado y el Estado de la Iglesia. La Ilustración declaró incompatibles la razón y la fe y el hombre europeo comenzó a sustituir los valores espirituales de su tradición cultural por la orgullosa quimera de una sociedad absoluta y definitiva en la que sólo el funcionamiento de las condiciones materiales podía garantizar la felicidad de todos. Las dictaduras de Hitler y de Stalin se creyeron capaces de crear un hombre nuevo y un mundo mejor a partir del dogmatismo de su propia ideología. La vieja Europa, por ese camino de secularización sin medida, acabó dándose de bruces con la II Guerra Mundial. Tras la devastación, los padres de la Unión Europea –Adenauer, Schumann, De Gasperi– trataron de recomponer la identidad europea retornando a las grandes constantes de la herencia cristiana. Pero su entusiasmo inicial se esfumó demasiado pronto y el proyecto de unión europea, de hecho, acabó circunscrito a los aspectos básicamente económicos del diseño original.

En este contexto, el tercer hachazo del Islam –la amenaza contemporánea– ya no pretende despiezar el continente o arrebatarle el flanco oriental al Imperio Romano. La batalla, aquí y ahora, se está librando ya dentro de la muralla de la nueva Roma. Y no sólo porque las víctimas de esta yihad residan en Nueva York, Londres o París –que también–, sino porque la amenaza afecta a los principios característicos de nuestro mundo. El renacimiento del Islam no sólo está vinculado a la nueva riqueza material de los países que adoran a Alá, sino a la conciencia de que el Corán puede ofrecerle a los hombres ese sólido fundamento espiritual que la vieja Europa ha dado por imposible. Y lo peor es que, en nombre del diálogo de las civilizaciones y del respeto al multiculturalismo, ninguno de los dirigentes políticos que ayer se manifestaron por las calles de París se atrevió a decir claramente por miedo al enfrentamiento que la democracia es mejor que la teocracia, una constitución liberal mejor que la sharia y la sentencia judicial de un tribunal independiente mejor que una fatwa. Vivimos tiempos extraños donde se asignan a todas las cosas el mismo valor. ¡Claro que se puede decir que Occidente es mejor que el Islam! De hecho, creo que se debe. A mí, al menos, me hubiera gustado oírselo decir a alguno de los manifestantes parisinos de ayer por la tarde. Que nadie lo hiciera no me parece ni un acto de tolerancia, ni de convivencia, ni de respeto, sino de miedo cerval a defender lo propio. El ominoso silencio de ayer demuestra que los líderes europeos han perdido todo interés por mantener la vigencia de sus valores característicos. Menos mal que la pervivencia de esos valores no depende de ellos. La libertad, la igualdad y la fraternidad –ahora solemos decir solidaridad– no son derechos que emanen de los parlamentos ni concesiones graciosas a los ciudadanos. Existen por sí mismos y han de ser respetados por cualquier legislador porque se anteponen a él como valores superiores. Que no sean manipulables por nadie, ni siquiera por la cobardía de los políticos, es, precisamente, la verdadera garantía de nuestra libertad y la razón última de su superioridad moral.

El AVE o La Meca
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 12 Enero 2015

ES UN lugar común, no siempre cierto, que «con buenos sentimientos no se hace buena literatura». Dickens o Galdós demuestran que eso sólo es verdad casi siempre. Tampoco es imposible que con buenos sentimientos se haga buena política, pero lo habitual en la política moderna, mediática y mediatizada hasta la náusea, es que lo sentimental, la efusión de masas, la teatralización de un proyecto común, la sensación de fuerza, seguridad y buena conciencia, de estar al lado de los muchísimos buenos frente a un mundo tan incierto y malo es algo que les viene estupendamente a ciertos políticos cuya mayor habilidad consiste en eludir su responsabilidad.

En la gran manifestación de ayer en París resultaba absurdo, por no decir obsceno, que los que tienen la responsabilidad de gobernar desfilaran al frente de los ciudadanos atacados y desprotegidos, o sea, desgobernados. La responsabilidad técnica del Gobierno francés en lo sucedido, que no sólo ha sido la masacre de Charlie Hebdo, aunque en un alarde teatral es lógico que los cómicos se lleven el protagonismo, ha sido escamoteada en una emotivísima ceremonia donde sólo faltaban el Papa, un rabino y un muecín impetrando al cielo parisino un alto el fuego monoteísta que el Estado laico es incapaz de lograr. Bien está que no llamen a Hollande «asesino», como a Aznar el 13 M, pero de ahí a presidir una especie de absolución del Islam y de condena a Marine Le Pen hay un abismo. Con tanta emoción se olvida que también han matado a cuatro judíos en una tienda kosher, que serán enterrados en Jerusalén. Y si todos los muertos hubieran sido judíos de la tienda kosher no habría ido a París el jefe de la OLP, ni Hollande se habría hecho la foto con Netanyahu, ni habría habido manifestación.

Yo hubiera preferido que ayer París se alzara contra el Islam dizque moderado, ese wahabbismo que ha edificado las nuevas mezquitas de Europa y ha devuelto a los musulmanes occidentales a un medievalismo que sólo por su desprecio a la mujer debería estar prohibido. Que instaran a Ryad y Qatar a islamizar Francia, con el imán de comisario político del barrio y la mezquita de lubianka teológica. Porque no de todas, claro, pero sí todos los lobos solitarios salen de ahí. Con los mismos padrinos que la Liga y la Premier. Tendremos que elegir: el AVE o La Meca.

Libertad de expresión
Llamadme islamófobo
José García Domínguez Libertad Digital 12 Enero 2015

Al igual que en los buenos tiempos de la Unión Soviética, cuando la desafección hacia el orden político allí imperante era considerada no una discrepancia ideológica sino síntoma inequívoco de alguna enfermedad mental llamada a ser tratada en internados psiquiátricos, en la Europa que se dice liberal y democrática la menor enmienda pública a las doctrinas contenidas en cierto relato premedieval llamado Corán expone a su autor al riesgo cierto de verse acusado de islamófobo. Bien es verdad que todavía no se prescriben terapias farmacológicas a fin de curar a los pacientes afectados por semejante patología, pero todo llegará. Mientras tanto, el silencio, que no otro era el objetivo perseguido por los creadores de ese estigma semántico disuasorio, va extendiéndose por Occidente.

Y la mejor prueba de ello es que ya solo Charlie, un resto arqueológico del 68 tan marginal como anacrónico, se atrevía a hacer mofa del iracundo dios de los beduinos y de su no menos irritable profeta. Así, al modo de lo que sucede con esas mujeres violadas a las que se culpa de haber provocado a sus agresores por el escaso largo de sus sayas o la indisimulada exhuberancia de sus senos, los críticos del islam que todavía no han sido ametrallados son invitados a entonar un mea culpa anticipado por las balas que algún día atravesarán sus entrañas. Y ello en nombre del respeto a las ideas y creencias de los mahometanos. Ocurre, sin embargo, que ninguna idea –ni ningún dios– posee derecho alguno a reclamar respeto a cuantos no participen de su contenido.

Solo las personas, los seres humanos de carne y hueso, resultan susceptibles de gozar de tal consideración. Única y exclusivamente las personas. Los musulmanes son personas, razón suficiente por la que merecen respeto. Como la Biblia de los cristianos, el Corán, en cambio, es una narración. Y las narraciones no tienen derechos. De ahí, por ejemplo, que a ningún liberal se le haya pasado jamás por la cabeza exigir a sus adversarios respeto por los escritos de John Locke o Adam Smith. Bien al contrario, si algo hizo avanzar a Occidente fue su definitiva falta de respeto por las ideas. Los europeos de hoy somos hijos de Voltaire, los herederos de aquellos hombres y mujeres que en el siglo XVIII se atrevieron a discutir cualquier idea que contrariase lo dictado por su propia capacidad de razonar. Y debemos sentirnos orgullosos de ello. Hoy más que nunca. ¿Respeto hacia los musulmanes? Todo. ¿Respeto hacia el islam? Ninguno.

Guerra contra el terrorismo
Levantar el velo al islamismo
Santiago Abascal Libertad Digital 12 Enero 2015

Hemos vivido una semana trágica en Europa, y a partir de ahora nada será igual en el continente. Pero todavía algunos pretenden ocultar la relevancia histórica de los atentados de París para que no se dañen sus agendas políticas y económicas. Son los mismos que durante años han camuflando entre frases buenistas –más bien panfilistas– uno de los grandes problemas de nuestro tiempo: el fracaso del modelo multicultural que la oligarquía europea ha pretendido imponer de espaldas a los ciudadanos.

Los atentados de París no son el hecho aislado de unos dementes, sino la enésima y sangrienta escenificación de una guerra global a la que Occidente no ha prestado la necesaria atención. En el país vecino llevan tiempo soportando el terrorismo islamista, y en las últimas semanas ya se habían producido varios ataques, con conductores que se lanzan al grito de "Alá es grande" contra mercados navideños y yihadistas solitarios que asaltan comisarías apuñalando a los agentes. No hace mucho en Inglaterra –con horror– lo pudimos ver televisado, y lo mismo en Australia, Canadá o EEUU, donde el islamismo no ha perdido ocasión de golpear nuestras sociedades. Hoy mismo, en España, un joven marroquí intentaba arrebatar el arma a un policía mientras voceaba "Alá es grande: vais a morir todos". No es, ya lo sabemos, un fenómeno aislado, sino una estrategia permanente de terror y muerte.

Llevo tiempo concienciado de la gravedad de un problema que va a determinar nuestro futuro y las posibilidades de libertad de nuestros hijos. Hace meses viajé a Irak con la intención de mostrar mi apoyo y solidaridad a quienes combaten contra el Estado Islámico, una de las últimas franquicias de los bárbaros. Visité campamentos de refugiados –que relatan horrores espeluznantes–, y también la primera línea del frente que sostienen las guerrilleras peshmergas; me reuní con políticos y líderes religiosos para comprobar que todos coincidían con la advertencia que nos hizo el arzobispo de Mosul: "Nuestro sufrimiento es el preludio del que vosotros, cristianos europeos y occidentales, sufriréis en un futuro inmediato". En el mismo sentido se pronunciaba este pasado verano el presidente del consejo judío mundial, escandalizado por el silencio –y en algunos casos hasta la justificación– con el que contemplamos el avance de la yihad y la barbarie. Así sigue siendo, y en los últimos días apenas hemos prestado atención –y ninguna respuesta militar– al genocidio que los islamistas están perpetrando en África.

Esto sucede porque todavía ahora hay quien pretende camuflar la cruda realidad. Desde la izquierda europea –con los cadáveres aún calientes, incluso antes de que se resolviese el secuestro del hipermercado– se alertaba del peligro de la islamofobia, un palabro creado para estigmatizar a quienes no nos resignamos ante los bárbaros. Yo mismo he sido objeto de estos ataques por parte de la Comisión Islámica de España, que ha pretendido silenciarme por denunciar desde este mismo medio las irresponsables cesiones que estamos haciendo ante quienes tratan de imponer la sharía como norma única y universal.

No podemos resignarnos, ya es tiempo de levantar el velo al islamismo –que no se refiere a quienes profesan el islam, sino a los que tratan de imponerlo con violencia o coacciones económicas–. Es momento de denunciar que el Estado español permite que en las escuelas públicas se presente al profeta Mahoma como modelo de vida –a la vez que extirpa crucifijos y dificulta las clases de religión católica– y que no ha tomado las medidas necesarias contra los yihadistas de pasaporte español que han combatido en Irak o Siria; que PSOE e IU se han alineado con quienes pretenden retroceder siete siglos en Córdoba para convertir la catedral en mezquita; que Podemos quiere derribar las vallas de Ceuta y Melilla para que vivamos en una permanente jornada de puertas abiertas a la inmigración descontrolada y, que más allá, tampoco faltan quienes justifican las matanzas de París con peregrinas explicaciones, escondiendo las más auténticas: que comparten con el yihadismo el odio a nuestra sociedad y nuestros valores.

Lo cierto es que bajo el paraguas del multiculturalismo se protegen por igual los grandes oligarcas que no quieren poner en peligro sus petrodólares y quienes albergan un odio brutal contra la civilización judeo-cristiana. Ellos son los que agitan el fantasma de la islamofobia mientras pretenden ocultar –atención a este terrible dato– que el 16% de los franceses ve con simpatías el Estado Islámico, y que ese porcentaje crece hasta el 27% cuando se pregunta a los más jóvenes. Estas son las cifras de la sociedad multicultural que la oligarquía europea –política, económica y mediática– pretende imponernos. Resignarnos al multiculturalismo es resignarnos a la islamización de Occidente.

Por eso ya somos millones los europeos dispuestos a exigir un cambio de rumbo en la política del continente. Queremos que se combata de forma implacable todas las formas que adopta la yihad: por supuesto sus células terroristas, pero también su propaganda, su soporte intelectual y su financiación. Debemos aplicar al yihadismo, al menos, las mismas medidas que se han aplicado contra la xenofobia, una respuesta coordinada que contemple desde el marco legal hasta la educación o la política internacional, junto a un considerable aumento en las partidas presupuestarias de defensa y seguridad. Debemos, en fin, levantar el velo a la barbarie y combatirla sin tregua. Es la batalla en la que nos jugamos el futuro.

Descansen en paz las víctimas de París, y también las de Irak, Siria y Nigeria. Reciban nuestro apoyo y solidaridad todos los que combaten el yihadismo islamista. Sólo así lograremos que nuestros hijos padezcan la opresión de los neo-bárbaros tecnologizados.

Santiago Abascal, presidente de Vox.

Izquierda reaccionaria
El proislamismo, enfermedad senil del izquierdismo
Pedro de Tena Libertad Digital 12 Enero 2015

Cuando éramos jóvenes antifranquistas –creí entonces, muy equivocadamente, que tal conducta comportaba amor a la libertad de cada cual y de todos–, desde la izquierda se blandía una crítica de la religión que la hacía incompatible con el progreso y el paraíso del porvenir. Desde el marxismo al psicoanálisis, desde el anarquismo y algún liberalismo al positivismo lógico, el nihilismo y otros ismos, la religión, toda religión, era considerada bien un ensoñamiento ilusorio, bien una traición al humanismo, bien un opio decadente, bien un infantilismo afectivo y sexual, bien una construcción sin fundamentos lógicos ni empíricos, bien una metáfora arbitraria contra los superhombres del futuro, bien una renuncia a la libertad esencial. Pero en la práctica, aquella crítica, de marcada raíz occidental, se centraba en el judaísmo y el cristianismo, sobre todo en su versión católica. Aunque Marx tenía claro que el islamismo dividía peligrosamente a las personas en fieles e infieles a extinguir, sus últimos epígonos izquierdistas europeos y americanos callan como ratas o apoyan como idiotas lo que, desde sus fundamentos teóricos, deberían combatir. Y esto, ¿por qué?

No encuentro explicaciones suficientes para este descalabro intelectual. Por ejemplo, no sé qué atracción sentimental ni moral puede producir a las mujeres del izquierdismo senil que nos asuela la consideración de la mujer en el Corán y en los regímenes y sociedades islámicos. En general, no sé qué extraño magnetismo puede inducir a estas izquierdas avejentadas a aceptar servilmente sociedades islámicas donde no sólo la libertad, que por supuesto, sino la más mínima igualdad son atacadas ferozmente. De un jeque del petróleo a un obrero magrebí, ¿cuánta diferencia puede haber? Desde homosexuales colgados en las calles a la existencia de aristocracias de sangre pasando por estructuras machistas, teocráticas y dictatoriales, todo debería ser objeto de denuncia para esta enloquecida izquierda. Lacera públicamente a la Iglesia Católica, que, inspiradora de la libertad de conciencia y la caridad voluntaria, aceptó la democracia hace mucho tiempo, pero no bromea siquiera sobre el islam, Mahoma o el Corán. Es más, incluso le parece mal que alguien lo haga, como Charlie Hebdo. No se ha visto nunca a un cantautor progre cocinar a un Mahoma ni a feministas radicales despecharse en las mezquitas.

En todo este irracionalismo vergonzoso de estas izquierdas ideológicamente demolidas, sólo persiste como una bandera indestructible su desprecio a las libertades que representa Occidente, ese Occidente que nació con la filosofía griega, el derecho romano, el judaísmo y el cristianismo y que hoy domina tecnológica y políticamente el mundo. Occidente es la "gran cosa mala", el diablo medieval, que representa la unión de todos los males sin mezcla de bien alguno, el infierno, un infierno que, fíjense a dónde llega esta alienación mental, ha hecho posible que más personas que nunca jamás en la historia pueden disponer de bienestar y libertades gracias a una ciencia eficaz y unos Estados de Derecho incluyentes. Parece que en la deriva socialcomunista que vivimos, el islamismo, debido, sobre todo, a sus inclinaciones totalitarias e internacionalistas, podría ser un compañero de viaje contra este infame Occidente. Y en batiburrillo orgiástico intelectual, se añaden el odio a los judíos heredado de los nazis (que fueron apoyados por no pocos islamistas) y los estalinistas y la aversión al capitalismo y a sus modos de vida, por supuesto mucho más igualitarios que los practicados en las sociedades islamizadas. ¿O son estos izquierdistas tarugos los que son compañeros de viaje del totalitarismo islámico?

No logro entender este enamoramiento de nuestra izquierda degradada por un islam que degüella públicamente a voluntarios pacíficos y periodistas y que atenta contra caricaturistas y todo tipo de infieles sin distinción de militares y civiles. Sigo sin comprender sus vergonzosos y horribles silencios, salvo que estén cagados de miedo y sólo se atrevan –qué mezquina valentía– con quienes saben que no les cortarán el cuello. Que hasta Mohamed VI combata más a los yihadistas que esta nuestra bochornosa izquierda debería darles vergüenza.

Ah, y no olvidemos su demagógica defensa de la tolerancia religiosa y cultural aquí, en Córdoba, por ejemplo, y su amnesia impresentable sobre la intolerancia anticristiana en los países islámicos. Ni siquiera recuerda ya que la tolerancia, para serlo de verdad, ha de ser recíproca. Qué ridícula senilidad la de esta chochera.

Charlie Hebdo, o lo que pasa cuando se mete a los lobos en el redil
Yolanda Morín Minuto Digital 12 Enero 2015

La conmoción por el brutal atentado contra el personal de Charlie Hebdo, que indudablemente es un acontecimiento mayor, que algunos ya califican de “11 de septiembre francés”, más allá de la pérdida injusta de vidas inocentes, no puede hacernos perder de vista el problema de fondo en el que este trágico acontecimiento se inscribe. Estos muertos sin duda no serán los últimos, y la conmoción producida por este horrible suceso puede desaparecer en breve en la vorágine que nos espera seguramente, a los franceses y a los demás europeos, ya que todos, más o menos compartimos las mismas situaciones y nos enfrentamos a las mismas amenazas. Puede que muy pronto todos tengamos otras prioridades que no la de llorar a muertos anónimos y lejanos, sentados ante el televisor, y tengamos que convivir cada uno de nosotros con el miedo y la angustia de experimentar en primera persona lo que hasta ahora han sido imágenes de lo que le ocurre a los demás detrás de la pantalla del televisor.

Estos muertos (y los que vendrán) no han perdido la vida por un fatal concurso de circunstancias de las que serían ajenas ciertas políticas de Estado, ciertas ideologías subvencionadas y ciertos comportamientos sociales machaconamente impuestos por minorías de poderosos y aceptados por mayorías de sumisos. La inmigración masiva y descontrolada, el islam, la multicultura, la diversidad, la apertura al “otro”, el “antirracismo” institucional, el progresismo, el buenismo…, todos los elementos de este endiablado cóctel han llevado a la situación actual, a escaso pasos ya del caos y la guerra. Apenas hemos empezado a recoger los amargos frutos de tanto error y desatino. Y los errores conllevan un castigo. La dureza de la penitencia siempre corresponde a la gravedad del pecado.

Nuestras sociedades occidentales están sumidas en la cultura del hedonismo y del nihilismo a partes iguales (o desiguales, qué más da). En este sistema vaciado de todo contenido sólido y huérfano de todo ideal verdadero, con el único horizonte de un hoy sin ayer ni mañana, las últimas generaciones se han educado en una ausencia espeluznante de principios y de valores. El resultado es esa pomada mental que ha reemplazado, en enormes porciones de la población de este continente en bancarrota, la materia gris que antaño llenaba la caja craneal de una humanidad tal vez más tosca y elemental pero más vital que el triste rebaño que vemos actualmente caminar por las calles, un móvil pegado a la oreja, la bovina mirada perdida en la nada de sus pensamientos. ¿Semejante personal es la causa o la consecuencia de esta decadencia? ¿Es el huevo o la gallina?

No importa por ahora el orden de esos factores, pues eso no cambia nada al diagnóstico. En algún momento hemos emprendido un mal camino, sin nunca rectificar, y ahora nos vemos en aprietos. Nos va a costar Dios y ayuda salir de esta. Y eso en el mejor de los casos, si sabemos dar con la solución adecuada a la naturaleza de nuestras dificultades. En todo caso, no vamos a emerger indenmes del atolladero en el que estamos.

La solución se impondrá por ella misma, aunque sea después de tanteos y errores. Pero a menos de disponer de una bola de cristal no podemos asegurar a ciencia cierta como ocurrirá el futuro. Lo que si está a nuestro alcance es echar una mirada atrás para tratar de entender como hemos llegado hasta aquí. La lista de equivocaciones y desaciertos es larga, pero a menos de querer lanzarse a escribir un ensayo sobre la cuestión, se puede resumir en pocas palabras. O tal vez en una sola: democracia.

El régimen democrático, tal como se entiende en el sistema actual, no podía prosperar más que sobre la demolición de las bases naturales de las sociedades: los fundamentos étnicos, raciales, culturales, morales, espirituales e históricos. De aquellos polvos vinieron estos lodos. De la masa nunca sale el mejor gobierno y la Historia está ahí para disipar cualquier duda. El fracaso de la civilización del hombre europeo en realidad no es sino la corrupción de la misma, echada a perder por ideas e instituciones ajenas a su verdadero genio, desviado de su meta natural y puesto al servicio de su propia destrucción. El hundimiento de Europa es la obra de una visión enemiga de toda excelencia y superioridad que condena al hombre a achatarse más y más hasta perder todos sus atributos de auténtico hombre hasta quedar convertido en un simple organismo consumiente, ya que no pensante: un amasijo de carne y hueso, un organismo digestivo con capacidad motora. Repito: en tiempos modernos eso se llama democracia. Este sistema sólo podia engendrar el reino del Hombre Vulgar, una humanidad mediocre que ahora llora y gime ante los mismos desafíos que sus antepasados acometían a pecho descubierto.

Volvamos a nuestras ovejas, o mejor dicho nuestros borregos. A esos borregos desrozados por los lobos que ellos mismos han ayudado a instalar en el redil. Pues es conveniente hacer un pequeño repaso a los protagonistas (a pesar de ellos) de este sanguinario episodio. No pretendo ser irrespetuosa con nadie, y menos en estas circunstancias. Los muertos ya tienen lo suyo y no cabe ensañarse con ellos o siquiera reprocharles nada a estas alturas. Pero tampoco estamos obligados, por un equivocado sentimiento de respeto o inoportuno pudor, a taparnos los ojos y negar la realidad.

Todos condenamos estas muertes, que eso es lo que surge naturalmente de todo corazón bien puesto. Pero el horror por lo ocurrido y el espanto por lo que viene a continuación no puede impedirnos apuntar a las causas que han llevado a esta tragedia que, insisto, no será más que un episodio pronto desplazado por otros muchos más de similar o superior calibre que vienen en camino.

Lo que tiene Francia en su aspera actualidad no ha llegado del cielo ni ha surgido, como los champiñones, por generación espontánea. Es la consecuencia de acciones humanas erradas, a conciencia o de buena fe, pero errores cuya auténtica dimensión y naturaleza ahora muchos empezarán a ver, desaciertos que todavía ayer muchos negaban. Otros muchos no verán nunca, pero eso es otra historia.

0Los dibujantes asesinados eran gente de izquierda, hijos de Mayo 68, que siempre tomaron como blanco de sus burlas y caricaturas todo lo que representa la Francia tradicional, la única auténtica garante de todo lo que han perdido de golpe. Una de las bestias negras de la revista fue durante años Jean-Marie Le Pen. La revista llegó a juntar en su día 173.000 firmas para pedir la ilegalización del Front National. Y no se trataba de una broma de unos alegres compadres pasados de copas. Las víctimas de la intolerancia fueron en su día intolerantes. A estos les han cerrado la boca a tiros. Pero ellos en su dia quisieron hacerle otro tanto a JMLP y a lo que representaba (entre otras cosas a varios millones de franceses), no a tiros sino mediante otros medios. Pero la filosofía que anima a los intolerantes es en definitiva siempre la misma o muy parecida.

Aquí se ha verificado eso que muchas veces se ha dicho: que serán los colaboradores de todo este desorden los primeros en sufrir la consecuencias del mismo. Han sido víctimas de un sistema de cosas que ellos mismos, junto con otros, ayudaron a levantar. Inconscientemente empezaron a cavar su tumba muchos años atrás. Han muerto de una sobredosis de lo que ellos siempre han defendido: la apertura, el mundo abierto, el derribo de las fronteras, la simpatía irreflexiva a todo lo que viene de fuera, aunque fuera problemático o conflictivo, la xenofilia como expresión de desapego cuando no de odio por lo autóctono, el “todo el mundo es bueno” (menos los de casa, claro, racistas, cerriles, brutos, incultos y groseros), el etnomasoquismo… Los que los han matado han sido precisamente aquellos que menos fueron objeto de sus puyas y ataques, de su burla y crítica. Se equivocaron de enemigo, algo muy frecuente en los que están cegados por la ideología al punto de no ver la realidad hasta que esta les salta a la garganta.

No significa esto que se merecen lo que les ha pasado, pero es innegable que han propiciado las condiciones objetivas para su trágico destino, y no por la supuesta provocación dirigda a sus asesinos, sino por haberle preparado el camino a sus matadores con su apoyo a todo cuanto ha servido la causa de la decadencia de Francia. Han caído también víctimas de una evidente cortedad intelectual que les ha hecho pensar que se podían meter con todo, incluso con una religión extraña y sus bárbaros adeptos. En su refugio parisino, tan cómodo y blandito, tan lejos de la vida real que bulle en esos mundos de Dios, han creido que estaban a salvo del barro y la sangre, y que después de todo eran buena gente, divertida e irreverente, y que su trayectorias de progresistas con código de barras les ponía sin duda a cubierto de las inclemencias que azotan a la doliente humanidad, allá lejos de las floridas riberas y las viejas piedras de la ciudad encantada mecida por los acordeones de la dulce Francia. A fuerza de querer meter el mundo en casa, con todo su cortejo de miserias, suciedad y violencias, han logrado ponerla patas arriba. Y en ese desproposito llevado a cabo con la mejor de las voluntades y la conciencia tranquila, han perdido la vida sin saber exactamente cómo y por qué. Han muerto sin haber nunca nombrado el enemigo que los ha aniquilado, sin creerse realmente que la parca los vendría a buscar tan pronto y sin avisar.

Pero también han caído víctimas de ese pensamiento blando y políticamente correcto que iguala a todas las culturas y las personas según un mismo patrón de conducta, supuestamente calcado del nuestro: civilizado, dialogante, tolerante… Estas personas han abominado hasta el mismo momento de su muerte del “racismo” de la “xenofobia”, de la “intolerancia”, de la “discriminación”, del “rechazo del otro”, etc… Han sido, en definitiva, defensores tempranos y persistentes del mismo sistema que los ha matado. Y esto añade un cariz amargamente irónico a esta tragedia.

El islamismo es menos peligroso que el islam
Guillaume Faye. Minuto Digital 12 Enero 2015

La opinión que aquí expongo difiere de las ideas comúnmente aceptadas por la ideología dominante que mira el mundo a corto plazo y por el ojo de la cerradura. No voy a repetir aquí todos los hechos conocidos y difundidos por la marea mediática, sino voy simplemente al análisis, no emocional sino político. Estos son los 13 puntos de la tesis que defiendo: el verdadero peligro, es menos el terrorismo islamista que la islamización.

1) Nos centramos en la amenaza islamista llevada a cabo por asesinos fanáticos, que cometen atentados bárbaros, del tipo Mohamed Merah (Toulouse 2012) o Mehdi Nemmouche (Bruselas 2013), y que pueden volver aguerridos y muy motivados de Oriente Próximo formados por el Estado Islámico. Pero el terrorismo, hay que recordar, nunca ha hecho enormes cantidades de muertos ni de destrucciones. Mucho menos en todo caso que los accidentes de carretera, las epidemias y las guerras. Ciego y muy mediatizado, el terrorismo golpea y paraliza la opinión. Pero es apenas una picadura de avispa. Hay algo mucho más grave que el islamismo terrorista, y es la islamización por abajo, como la humedad que carcome las paredes.

2) Por el contrario, la violencia islamista genera paradójicamente un “efecto antiislámico”, ya que provoca una toma de conciencia contra el peligro de la islamización y la verdadera naturaleza del islam. Asímismo, todos los excesos de los musulmanes de Francia y de Europa, en su fase de conquista (Dar el-Arb) son creadores de una toma de conciencia: reivindicaciones, provocaciones, agresiones, mujeres veladas integralmente, disturbios, páginas y blogs yihadistas…

3) Es por esta razón que los musulmanes inteligentes y astutos que quieren conquistar Europa a la chita callando (por la inmigración y la demografia) condenan todas las violencias islamistas estúpidas y todas las provocaciones de un islam fundamentalista y radical. Estiman esta actitud torpe, prematura y contraproductiva. Es un cálculo estratégico cauteloso y disimulado. A menudo sus condenas de los degollamientos de occidentales son simples lágrimas de cocodrilo.

4) Únicamente los ignorantes creen que existe una diferencia entre islamismo e islam. Es simplemente una cuestión de grado, de fase, de estrategia del lugar y del momento en la lucha de conquista, la yihad que puede adoptar cualquier forma según las circunstancias y las necesidades. El islam es un bloque intolerante a todo lo demás. El islam moderado, laico o “corregido” por aggiornamento es una imposibilidad y corresponde a una fantasía de borrego occidental ingenuo que se deja atrapar en la trampa, como Caperucita Roja por el lobo disfrazado.

5) La estrategia occidental consistente en ir a hacer la guerra y bombardear a los países musulmanes para erradicar los focos terroristas islamistas que nos amenazan (y para instalar una democracia incomprensible para esos pueblos) es una completa estupidez. No se nos ha perdido nada en esos países. Eso es contraproductivo y desembocará al empantamamiento militar y la derrota como en Afganistán y otros lugares. Y además provocará la fanatización de las masas musulmanas frente a los “cruzados”.

6) La única solución sensata hubiera sido el “cordón sanitario”: bloquear toda inmigración arabomusulmana hacia Europa y establecer una seguridad seria. A partir del momento en que se ha dejado instalarse en Europa millones de musulmanes (sin contar los demás inmigrantes), hemos dejado entrar el lobo en en redil con las ovejas.

7) Innumerables declaraciones de autoridades musulmanas en Europa y en todo el mundo, en perfecto acuerdo con las exhortaciones coránicas, llaman a una conquista de Europa, y particularmente de Francia, por el islam sunita. Estas llamadas no son efectuadas en nombre de una yihad violenta. Recomiendan una toma de proder progresiva, por abajo, gracias a la demografía y a los flujos migratorios. Francia está destinada, en su pensamiento, a convertirse en Dar al-Islam (tierra del islam). El resto de Europa seguirá después. Estas llamadas y este objetivo son difundidos en Internet y otros medios entre todos los musulmanes de Francia y de Europa y podemos estrar seguros de que no caen en oídos sordos.

8) Hay dos elementos extremadamente preocupantes: no sólo la progresión númerica de europeos autóctonos convertidos al islam, sino también la islamofilia de las autoridades políticas y judiciales, la mayoria de las élites mediáticas y culturales, inconscientes o cómplices. El islam adquiere un estatus privilegiado y protegido y la “islamofobia” no es tolerada por el Estado “laico”. Mientras tanto la cristanofobia es ignorada y la judeofobia muy blandamente reprimida, sobre todo en función del origen de los culpables, generalmente musulmanes. Esta islamofilia oficial, síndrome de sumisión por adelantado, está preparando el terreno a la islamización generalizada.

9) Se percibe una contradicción absoluta entre, por un lado, los esfuerzos desesperados, con medios militares de capa caída, para ir a combatir al exterior el yihadismo o para tratar de perseguir a los asesinos islamistas potenciales en Francia, y por otra parte, el increible apoyo a la implantación masiva y continua del islam en Francia. Eso es simplemente esquizofrenia.

10) Los atentados islamistas son a corto plazo, claro está, algo horrible, pero estos permiten una toma de conciencia para definir el enemigo. Mucho más terrible es la perspectiva, en el transcurso del siglo XXI de la desaparición de Francia, su identidad milenaria, su ser. Las proyecciones demográficas (inmigración sin control y fomentada y la natalidad interior de las poblaciones extraeuropeas) son inquietantes. Idem para otros países de Europa. El islam no tolera nada fuera de sí mismo. Contrariamente a la pusilanimidad inconsciente de las ideologías occidentales, posee los defectos y las cualidades siguientes: memoria, tenacidad, intolerancia, hipocresía, paciencia, astucia, fanatismo abierto y violento o disimulado, simplismo dogmático, voluntad de dominación brutal. Su gran debilidad es que como toda fuerza de hegemonía primaria e implacable, teme el castigo y cae fácilmente en la cobardía cuando el equilibrio de fuerzas se invierte en su desventaja.

11) No es el islamismo bárbaro y asesino del Estato Islámico lo que provoca el martirio de los cristianos de Oriente y su erradicación. Éste no hace más que completar su eliminación por el propio islam, en plena tarea desde hace varios siglos. Como nos advierten los propios cristianos de Oriente, nosotros los europeos debemos desconfiar: la misma suerte podemos correr mañana si nos dejamos colonizar por una inmigración de mayoría musulmana, sobre todo con la radicalización y el retorno a las fuentes del islam mundial. La convivencia con otra civilizción o con otras creencias es fundamentalmente inaceptable para el islam, salvo de manera provisional. Al final, hay que someterse o desaparecer.

12) La cuestión que hay que hacerse es la de Carl Schmitt: ¿Quién es el enemigo? No el adversario, es decir el competidor (por ejemplo los EEUU), sino el enemigo. El enemigo es aquél que te amenaza y quiere tu perdición, a corto o largo plazo, aunque no te lo diga. El adversario sólo quiere debilitarte y ganar el partido. Hay que tener el valor de señalar el enemigo principal: el “terrorismo islamista” me parece un engaño, un señuelo, o más bien un avatar. Un avatar de lo que lo domina, inspira y motiva: el propio islam en su verdad ancestral.

13) Acabemos sobre una nota positiva. Las poblaciones autóctonas (sobre todo en Francia) de las clases populares, las que están en contacto con la realidad y tienen sentido común, manifiestan una creciente rechazo contra la islamización y más allá de esta, contra la inmigración masiva descontrolada. Justo lo contrario que las élites, los grandes medios de comunicación y los partidos actualmente en el poder. Es una buena noticia. A condición de que eso desemboque sobre la convicción siguiente: la solución no pasará por negociaciones ni por las fantasías de la “integración”, sino por esta simple consigna: desislamizar Francia y Europa.

Bochorno
Marcus Pucnik Cronica Global 12 Enero 2015

"La matanza de Charlie Hebdo nos refuerza en una convicción: en un país libre no se limitan los derechos a la libertad de expresión y opinión de las personas, ni con kalashnikovs, ni -salvando todas las distancias, ¡eh!, todas- con políticos e instituciones que esquivan los problemas de fondo a través de la policía y de los juzgados" dijo Mònica Terribas, según transcribe CRÓNICA GLOBAL, aunque lo hace sin la intejección petulate, ese ¡eh!, entérate.

Dudo que Terribas sepa de qué habla, por el plural "derechos", y tengo muy claro que esta periodista orgánica, que nunca ha caído si no es escalera arriba y sólo con el sueldo que le pagamos entre todos en pocos años se hace millonaria, nunca ha visto un kalashnikov de cerca ni ha temido por su vida cuando ejercía su profesión.

Morir y vivir son dos cosas cuya distancia no se puede salvar. Vivir con la amenaza a que te maten es una cosa bien distinta a temer que te encierren en un país como España, y que fuera injustamente. Porque sabes que de la prisión puedes salir, incluso hecho un héroe, mientras que en la muerte no hay pared donde colgar los elogios pósthumos. Y tu familia los cambiaría por tu presencia. Y cambiaría las balas por cualquier ley mordaza. No hay comparación posible, ¡eh!, Terribas.

La periodista de salón ignora estos hechos sencillos porque ella es de otro mundo. Y tiene otras intenciones. Se hace eco de la crítica de Artur Mas para con el gobierno central de usar los tribunales en vez de hacer política. Terribas usa los cadáveres de unos compañeros para hacer política. Lo hace con toda la libertad de expresión, desde su lugar privilegiado y sin tener que temer la más mínima represalia. En el peor de los casos existe el riesgo que la ahoguen a achuchones por tanta y tan brillante defensa del prusés.

Las palabras de Terribas me provocan bochorno. Es el mismo bochorno que me causa el artículo de Artur Mas ayer en La Vanguardia, y sus palabras en París, cuando habló de reivindicar "las libertades políticas, tambíen, que es un tema que hoy en Cataluña tiene un impacto y una incidencia muy especiales", y de "defender tanto las libertades individuales como las colectivas". Asesinan a gente, y nuestro líder mundial no pierde oportunidad de internacionalizar el prusés.

Bochornoso es también que Mas escriba, y presente como "parte de la catalanidad": "Hemos recibido a un millón de personas de fuera de Europa en diez años, y garantizamos desde el primer momento su asistencia sanitaria (incluso desafiando normativas que pretendían limitarla) y educativa." Estos último días, Mas ha estado negociando para salvar su prusés entre otros con el presidente de la Associació de Municipis per la Independència (AMI), Josep Maria Vila d'Abadal. Vila d'Abadal se hizo notorio hace unos pocos años, cuando como alcalde de Vic por CiU, y en buena sintonía con el PxC, intentaba negarles el empadronamiento, y con ello el acceso a servicios como la sanidad y la educación, a los "sin papeles". Una intervención del gobierno le paró los pies.

El artículo por lo menos tiene buen final, cuando Mas habla de aplicar "todo el peso de la ley y toda la fuerza del Estado cuando se violen las normas que democráticamente hemos decidido darnos". Eso es un disparo en el propio pie que supera toda sátira.

Lo escribo, y me acuerdo que una vez pude presenciar algo parecido, cuando un guerrillero, envalentonado por poseer un kalashnikov, en una discusión con civiles se enrabió, apretó sin querer el gatillo y se disparó cuatro balas en el pie. Quedó fuera de combate para el resto de la guerra, y volvió a regentar el burdel que tenía en Praga. Ese también quería la libertad.

Masacre de "Charlie Hebdo": momento para algunos recordatorios
Carlos Ruiz Miguel Periodista Digital 12 Enero 2015

La masacre de "Charlie Hebdo" es ocasión de recordar algunas cosas importantes. Es momento de recordar el riesgo de vincular la idea de Dios a la violencia. Es momento de recordar algunas cosas importantes sobre el fenómeno terrorista. Y es el momento de tomar nota del comportamiento del país con el que algunos, a toda costa, se empeñan que nos aliemos "contra" el terrorismo. @Desdelatlantico.

I. MOMENTO DE RECORDAR EL DISCURSO DE RATISBONA DE BENEDICTO XVI
Benedicto XVI, la mente más luminosa del último siglo en Occidente, pronunció un importantísimo discurso en la Universidad de Ratisbona el 12 de septiembre de 2006. En ese discurso dijo:

quien quiere llevar a otra persona a la fe necesita la capacidad de hablar bien y de razonar correctamente, y no recurrir a la violencia ni a las amenazas… Para convencer a un alma racional no hay que recurrir al propio brazo ni a instrumentos contundentes ni a ningún otro medio con el que se pueda amenazar de muerte a una persona».
En esta argumentación contra la conversión mediante la violencia, la afirmación decisiva es: no actuar según la razón es contrario a la naturaleza de Dios

II. MOMENTO DE RECORDAR ALGUNAS NOCIONES BÁSICAS SOBRE TERRORISMO

Primero. El terrorismo tiene, en la gran mayoría de los casos, el apoyo de ESTADOS

Lo he dicho en más ocasiones y lo repito aquí: todo análisis sobre el terrorismo que omita esta premisa fundamental está viciado. Es decir, se puede presentar como "análisis", pero es propaganda.
Esto es especialmente cierto en relación con el terrorismo islamista. No hay que exhumar aquí los "wikileaks" que demuestran las conexiones de "Al Qaida" con el servicio secreto pakistaní, el tristemente famoso ISI (de nombre, curiosamente, tan parecido al del grupo terrorista ISIS).
No hace ni una semana, el 6 de enero, algunos medios norteamericanos nos recordaron que en el Informe oficial del Congreso norteamericano sobre los atentados del 11-S existen 28 PÁGINAS CENSURADAS.
El día 6 de enero de 2015, el "New York Post" informaba de que Bob Graham (que fue, nada menos, que co-presidente de la comisión de investigación del 11-S) junto a los representantes Walter Jones (R-NC) y Stephen Lynch (D-Mass.), así como las familias de víctims del 11-S pidieron al presidente Barack Obama arrojar luz sobre esa parte del informe que se refiere al papel de Arabia Saudí.
Iniciativa política esta que se suma a otra en sede judicial. En julio de 2014, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos dio luz verde a que las familias de las víctimas pudieran demandar a Arabia Saudí por el 11-S. Inexplicablemente, NINGÚN MEDIO EN ESPAÑA informó sobre esto. Especialmente resulta resulta que ninguno de los periodistas divulgadores y promotores de la ideología de la "amenaza yihadista" se hiciera eco de esto. Tampoco los "analistas" del fenómenos dieron relevancia a esto. Debe ser que no es importante...

Tampoco está de más recordar cuál era el comportamiento del gobierno turco cuando los islamistas del "ISIS" trataban de conquistar la ciudad sirio-kurda de Kobani junto a la frontera turca.

Segundo. La financiación del terrorismo se hace con la complicidad de bancos

Parece oportuno recordar que el mayor banco de Europa, repito, EL MAYOR, el Hong-Kong Shangai Bank Company (HSBC) ha reconocido, a raíz de una investigación realizada en el Senado norteamericano que ha colaborado en el lavado del dinero de organizaciones terroristas, y, en concreto, de terrorismo islamista.
El diario "The Guardian" informaba el 17 de julio de 2012:

HSBC executives continued to so business with Al Rajhi Bank in Saudi Arabia, even after it emerged that its owners had links to organizations financing terrorism and that one of the bank's founders was an early financial benefactor of al-Qaida

TRADUCIDO
los ejecutivos del HSBC continuaron haciendo negocios con Al Rajhi Bank en Arabia Saudí, incluso después de que se hiciera público que los propietarios de este último tenían vínculos con organizaciones que financian el terrorismo y de que uno de los fundadores del banco saudí fue uno de los primeros financiadores de Al Qaida.

III. MOMENTO DE TOMAR NOTA DE LA POSICIÓN DE MARRUECOS ANTE EL ATENTADO CONTRA CHARLIE HEBDO
Tras los sangrientos acontecimientos, el presidente francés François Hollande convocó una manifestación a la que acudieron líderes de 50 países. El ministerio de asuntos exteriores marroquí dijo que su titular acudiría... si no se exhibían las caricaturas que los criminales adujeron como causa de la masacre. O sea, que compartían los fines, aunque no los medios, de los criminales. Finalmente, el ministro marroquí de Exteriores NO ACUDIÓ A LA MANIFESTACIÓN DE PARÍS.

El comportamiento de Marruecos queda en evidencia cuando se comprueba que jefes de Estado y ministros de países árabes y musulmanes SÍ acudieron a la manifestación: Jordania (representada por su rey), Palestina (por su presidente), Egipto, Túnez y Argelia.

Parece así el momento oportuno de preguntarse si Marruecos, que no se manifiesta en París contra la masacre de CharlieHebdo, es el socio ideal contra el terrorismo, como quieren hacernos pensar los promotores de la ideología de la "amenaza yihadista".

POST-SCRIPTUM
Después de escribir este artículo veo las portadas de la prensa española del lunes día 12 de enero, todas tomando la manifestación de París como motivo principal:
- "Unidos por la libertad" (El País)
- "París, capital de la libertad" (El Mundo)
- "Capital de la libertad" (ABC)
- "El triunfo de la libertad" (La Razón)

Supongo que estos medios serán consecuentes y considerarán a partir de ahora que Marruecos NO ESTÁ POR LA LIBERTAD.

La ONU y el separatismo catalán
Enrique Domínguez Martínez Campos www.gaceta.es  12 Enero 2015

Es decir, según la visión del señor ministro de Exteriores español, el supuesto pueblo soberano de España sería un actor secundario frente a estos o aquellos organismos internacionales.

Cuando el miércoles, 7 de enero, por la noche vi al ministro de Asuntos Exteriores en una cadena de televisión respondiendo a las preguntas que le hacían el presentador del programa y algunos de los contertulios presentes en el mismo, no podía creer lo que escuché de tan insigne miembro de este gobierno que ya no sé si lo respalda el PP, el PSOE, o cualquier otro grupo político de vaya usted a saber qué ideología.

No vi, desde luego, la entrevista completa pero llegué a ver –cuando apreté el botón del mando a distancia- la pregunta que en ese momento le hicieron. Se trataba de conocer su opinión, en términos generales, acerca de la actitud del gobierno nacionalseparatista catalán y su deseo de secesión de España.

Pues bien, la respuesta de este ministro del gobierno del señor Rajoy fue, en términos generales, la siguiente:
El gobierno ha actuado con una gran prudencia ante este problema que es, sin duda, complejo. Pero la actitud del señor Mas y su gobierno no puede llegar en ningún momento a buen puerto. En primer lugar porque, en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, ese gobierno no tiene los apoyos necesarios: a lo sumo podría contar con cuatro votos a favor. Y en la Unión Europea, si Cataluña se independiza de España, quedaría automáticamente excluida de la misma, con una pérdida de su poder económico que llegaría al 25% aproximadamente…

Y, a continuación, siguió perorando por estos derroteros en los que, como vemos, la secesión del nacionalseparatismo catalán, o canario, o vasco, o murciano, o de donde procediera, depende de los apoyos internacionales que se separatismo logre.

Que yo recuerde, el señor ministro –el ilustre ministro de Exteriores español (es un suponer)- no mencionó en ningún momento ni la soberanía nacional, de la que es depositaria única todo el pueblo español; ni la Constitución que esa soberanía nacional aprobó en referéndum; ni los artículos de la Constitución que se refieren, precisamente, a salvaguardar esa soberanía nacional en toda España –misión, por cierto, que tiene encomendada el gobierno de turno-; ni, por supuesto, a recordar a todos los españoles las misiones constitucionales de las Fuerzas Armadas, entre ellas la defensa de la integridad territorial de España, provenga la amenaza de donde provenga.

Todo lo anterior, al parecer, no tiene relevancia alguna frente a lo que dijera la ONU, la otra, o el de más allá. Es decir, según la visión del señor ministro de Exteriores español, el supuesto pueblo soberano de España sería un actor secundario frente a estos o aquellos organismos internacionales que, al parecer, son los que deben tener la última palabra sobre semejante asunto. Complejo, por supuesto, para el señor ministro.

Como es natural, cuando escuché semejante respuesta no recuerdo muy bien la cara que puse, porque no tenía enfrente ningún espejo donde mirarme. Pero estoy seguro de que, como poco, me quedé con la boca abierta durante algunos segundos, sin poder reaccionar frente a semejantes “razones diplomáticas”. Naturalmente, a continuación me indigné.

¿Pero cómo es posible que el ministro de Asuntos Exteriores de España (se supone) trate este tema gravísimo, el primero por resolver en importancia que le incumbe de lleno al gobierno, de esta forma tan frívola y tan lejos de los intereses que afectan al pueblo español mucho antes que a la ONU, a la otra o al de más allá? ¿Es que, a partir de no se sabe cuándo, la ONU, la Unión Europea, la OTAN, o quien sea, van a ser las organizaciones supranacionales que van a decidir si Francia, Gran Bretaña, Italia, España o cualquier otra nación, se balcanizan de acuerdo con los criterios políticos que grupos minoritarios de esas naciones deseen imponer al conjunto de cada una de ellas? Sabíamos que la Constitución, para muchos y desde hace mucho, era papel mojado pero, ¿no es este gobierno del señor Rajoy quien está pidiendo explicaciones a otros grupos políticos sobre el alcance y los objetivos concretos para poder modificarla? ¿En qué quedamos, señor Mrgallo?

Tengo que confesarlo a fuer de ser sincero: es materialmente imposible, desde un punto de vista estrictamente racional, entender a este gobierno y a sus miembros. Quizás esté equivocado, pero su relativismo activo es de tal envergadura que la desmoralización que provoca en cualquier persona y en el conjunto del pueblo español, es casi semejante a la que provocó el Zapatero en sus años negros de gobierno. Casi, salvo en el tema económico en el que, gracias al brutal peso de los impuestos con el que se ha exprimido a las clases medias, parece ser que la economía puede remontar algo el vuelo. Parece ser…

Lo cierto fue que las palabras del ministro de Exteriores sobre el nacionalseparatismo catalán –sobre este gravísimo problema que no ha surgido por generación espontánea en esta peculiar democracia española- fueron no sólo inoportunas sino desconcertantes. Así, por ejemplo, el PNV ya sabe lo que tiene que hacer para lograr la secesión de Vascongadas: conseguir amigos en el Consejo de Seguridad de la ONU para lograr una mayoría que les apoye conque alcanzar su objetivo. Así de fácil y de sencillo. Porque ésta es la simplona idea que quien la escuchara asumió como solución ideal para los separatistas.

Una extraordinaria lección práctica, señor Margallo, para todos aquellos que desean la desaparición de España. Puede ser que la interpretación de su respuesta yo no la entendiera. Lo único que sí quedó claro es que de su boca no salió en ningún momento ni una sola referencia a la soberanía nacional, ni a lo que la Constitución dice sobre la “indisoluble unidad de la nación española”.

Claro que también es posible que el ministro de Exteriores se estuviera refiriendo a otro país. Porque desde hace algún tiempo yo no sé si este gobierno tiene la capacidad necesaria para que sus ministros se dediquen a gobernar en sus áreas respectivas con la decisión y energía necesarias que la triste situación española demanda.

Con el permiso, por supuesto del señor presidente del gobierno, asesorado por ese señor de la inactividad, la pachorra y “el mal menor”.

Pues les puedo asegurar que, bajo estas condiciones filosóficopolíticas, conmigo no van a contar.

La anti-Cataluña: de Lerroux a Pablo Iglesias
Nacho Martín Blanco Cronica Global 12 Enero 2015

La reciente visita de Pablo Iglesias a Barcelona ha concitado la ira de los partidos y opinantes nacionalistas catalanes, pero no tanto por lo mismo por lo que genera parecida irritación entre la mayoría de los partidos tradicionales del resto de España, esto es, a grandes rasgos su propuesta de transformación radical de la vida política española mediante un discurso utópico que descansa sobre un poso aglutinante de demagogia y populismo.

Lo que más ha indignado a los nacionalistas, tan acostumbrados al seguidismo filonacionalista de buena parte de la izquierda catalana, ha sido la desacomplejada españolidad de Pablo Iglesias, que no sólo ha dejado meridianamente claro que no es partidario de la independencia de Cataluña, sino que encima se ha atrevido a rebajar el sacrosanto “derecho a decidir sobre una sola cosa” que defienden los nacionalistas, diluyéndolo bajo la impracticable promesa del “derecho a decidir sobre todas las cosas”. “Más soberanistas que nosotros, nadie”, sentencia el líder de Podemos. ¿Pero quién se ha creído ese mesetario coletudo -en el único sentido admitido por el DRAE, sinónimo de descarado, desvergonzado- para venir a casa nostra a darnos lecciones sobre algo que nos hemos inventado nosotros?, braman al unísono independentistas de todos los partidos.

No han tardado en colgarle el sambenito de “lerrouxista”, con el que los nacionalistas suelen tratar de deslegitimar a todo aquel que no comulgue a pie juntillas con la visión esencialista dominante en el discurso de la Cataluña oficial. Si no eres capaz de recitar de corrido y con el corazón en la mano el credo secular que describe las creencias de la comunidad nacionalista -“Cataluña es una nación milenaria oprimida desde hace trescientos años bajo el yugo de un Estado opresor…”-, no estás legitimado para hablar de Cataluña ni, menos aún, para decir lo que le conviene o no a Cataluña, que es algo que compete única y exclusivamente a los iniciados en la fe nacionalista, con independencia de si estos son muchos -y no hay duda de que hoy por hoy son bastantes- o sólo “cuatro locos”, como, según Josep Pla, se decía que eran a principios del siglo XX. Es decir, no importa la cantidad de feligreses que profesen la fe, lo importante es que sólo ellos están en disposición de interpretar los anhelos del pueblo catalán y de ir descifrando a su ritmo el guión de nuestro destino colectivo, escrito hace “más de mil años”, que son los que, según el presidente Mas, tiene la nación catalana. “Somos una nación con más de mil años de historia y sin Estado propio”, afirma Mas apelando implícitamente al decimonónico principio de las nacionalidades según el cual cada nación tiene derecho a tener su propio Estado.

Pero ¿quién era el tal Lerroux? ¿Se referiría el término lerrouxista -utilizado sin reparo como sinónimo de anticatalán por los nacionalistas- al mismo Lerroux que fue presidente del Gobierno durante la Segunda República?, me pregunté la primera vez que lo oí hace ahora diez años, coincidiendo con la presentación del manifiesto por un nuevo partido político en Cataluña, que dio paso a la fundación de Ciutadans. Me informé y descubrí que sí, que efectivamente el mismo Lerroux que presidió el primer Gobierno del llamado bienio conservador (1933-36) había sido a principios de siglo un político radical, populista y anticlerical, conocido como el Emperador del Paralelo, que, en palabras de Josep Pla, pronto se convirtió en el “amo absoluto de Barcelona”, concretamente desde las elecciones provinciales de 1903. En la década subsiguiente su popularidad no tuvo parangón en la capital catalana, a la sazón la ciudad más cosmopolita de España, la más vibrante porque en ella se reconcentraron las luchas obreras de todo el país, aunque también la más convulsa de resultas de la violencia anarquista que le valió el nombre de la “ciudad de las bombas”.

Pero, si tanto predicamento tuvo Lerroux en Barcelona, ¿por qué nombrar a Lerroux es mentar la bicha en la Cataluña de hoy? ¿Quizá por su más que probable implicación en uno de los casos de corrupción, el del Estraperlo, más sonados de la primera mitad del siglo XX en España? No, en absoluto. Tampoco su radicalismo anticlerical explica el lugar privilegiado que el personaje ocupa en la demonología oficial catalana, que, lamentablemente, se reduce esencialmente a los demonios imaginados por el nacionalismo, desde Felipe V hasta Albert Boadella. Por desgracia, así se escribe y se reescribe la historia en Cataluña.

Lo que convierte la figura de Lerroux -tan discutible, en perspectiva, por el populismo disolvente de sus primeros años, su más que probable venalidad y la inconsistencia de su oscilante trayectoria política- en el espantajo que los nacionalistas sacan a pasear cada dos por tres es su oposición frontal y -para qué negarlo- verbalmente agresiva al entonces todavía embrionario nacionalismo catalán. Sin embargo, la beligerancia verbal de Lerroux, el “amo absoluto de Barcelona” en la primera década del siglo pasado, fue directamente proporcional al desprecio que le dispensaron a él los principales líderes nacionalistas, que, a pesar del incontestable apoyo electoral con el que contaba Lerroux entre los catalanes, se empeñaron en presentarlo como un cuerpo extraño a Cataluña, incluso -recurriendo de nuevo a Pla- como un “agente del Ministerio de la Gobernación”. Vaya, algo parecido a cuando ahora se tacha de agente del CNI a cualquiera que no comulgue con el credo nacionalista. La paranoia es de tal magnitud que, aunque parezca increíble, incluso hay algún profesor universitario que escribe que “Podemos ha nacido intelectualmente (sic) del laboratorio de ideas que es la FAES”.

Los nacionalistas se han autoerigido en representación exclusiva y abusiva del conjunto de los catalanes. Ellos son Cataluña y lo demás son imposturas alógenas. Oponerse al nacionalismo es oponerse a Cataluña, como oponerse al nacionalcatolicismo antaño era oponerse a España. Remedo de la anti-España franquista, el concepto de la anti-Cataluña que blanden los nacionalistas ante cualquier interferencia entre el pueblo catalán y su destino manifiesto, la independencia, muestra a las claras su concepción patrimonialista de la realidad catalana. Ellos, los propietarios, pueden proponer barbaridades como “parar la economía catalana una semana” (Junqueras dixit) o decir necedades como que “el siglo XXI será el siglo en el que Cataluña recuperará su plena libertad -perdida, claro está, en 1714-” (Mas dixit). Por lo que hace a Cataluña, tienen patente de corso incluso para desbarrar, y si uno quiere gozar del mismo privilegio ya puede empezar a recitar el consabido credo: “Cataluña es una nación milenaria oprimida…”.

Mujeres al volante y cohesión social
Sonia Sierra Cronica Global 12 Enero 2015

En Arabia Saudí las mujeres no pueden conducir. No hay ninguna ley escrita que lo prohíba pero tradicionalmente la policía religiosa no lo ha permitido. Valientes activistas han convocado jornadas de reivindicación y se han grabado conduciendo, aun arriesgándose a ser detenidas, y han colgado fotos y vídeos en las redes sociales.

Las justificaciones de los fundamentalistas islámicos para mantener semejante anacronismo son realmente peregrinas y van desde supuestos estudios científicos que demuestran que conducir es malo para los ovarios -por lo que las mujeres conductoras tienen hijos con problemas clínicos- a que el hecho de que las mujeres conduzcan va en contra de la cohesión social.

La cohesión social, ¡qué gran concepto! Lo mismo se utiliza para justificar que las mujeres no conduzcan como para que en los institutos se siga celebrando el carnaval pese a que, año tras año, muchos alumnos decidan quedarse en casa, o para justificar la inmersión lingüística en Cataluña. Vamos, que lo mismo sirve para un roto que para un descosido, especialmente porque no suele aportase ningún tipo de prueba cuando se esgrime.

En el caso de la inmersión lingüística se trata, sin duda, de uno de los argumentos favoritos de sus defensores. En este caso, van todavía más allá al afirmar que es el único sistema que garantiza la cohesión social aunque, por supuesto, jamás ofrecen ningún tipo de explicación racional o empírica que sostenga dicha enunciación. En todo caso, como nadie quiere atentar contra semejante valor, en Cataluña este modelo educativo es innegociable y las personas que se atreven a demandar otro son rápidamente acusadas de crear discordia y de buscar un problema donde no existe por todos los intelectuales, periodistas y opinadores al servicio de los diferentes gobiernos de la Generalidad de Cataluña. Por supuesto, esta afirmación no se aguanta por ningún lado.

De entrada, si un sistema como este, que no se utiliza en ninguna parte del mundo, fuera el único capaz de garantizar la cohesión social, en el resto de países con variedad lingüística -la inmensa mayoría-, reinaría la falta de cohesión. Finlandia, por poner un ejemplo de triunfo en las pruebas PISA, tiene la doble vía -una en finlandés y otra en sueco- y, además, se está implementando cada vez más el sistema de escuela europea, es decir, primera educación en lengua materna y ampliación progresiva a otra y otras lenguas. ¿En Finlandia hay menos cohesión social que en Cataluña? Cuesta de creer, la verdad. Por otra parte, no se conoce ningún estudio que relacione el tipo de lengua vehicular con la cohesión social en ningún otro lugar por lo que resulta curioso que este pilar fundamental de la inmersión lingüística no sea valorado más allá de los Pirineos.

Para continuar, los estudios aportados por la sociología de la educación suelen ir en la línea de que la cohesión social de una sociedad es la capacidad de una comunidad para gestionar su pluralidad a través de la negociación y el consenso, así como la igualdad de oportunidades para todos sus miembros y la equidad de sus resultados, algo que no sucede en Cataluña ya que, por mucho que se venda su sistema educativo como un modelo de éxito, lo cierto es que las cifras de fracaso y abandono escolar temprano son escalofriantes.

Como ya se ha comentado, no solo no hay ningún estudio que demuestre que la cohesión social sea mejor en Cataluña que en otros lugares o que esta haya mejorado gracias a la inmersión lingüística sino, más bien, todo lo contrario, ya que, según el sociólogo Mariano Fernández Enguita, los datos obtenidos van en la línea contraria.

¿En Finlandia -donde tienen una doble vía escolar, en finlandés y en sueco- hay menos cohesión social que en Cataluña?

Según este autor, entre 1973 y 2007, el índice de Gini, que mide la desigualdad en ingresos de una sociedad (0 y 1 serían la igualdad y la desigualdad absolutas, respectivamente) se mantuvo en Cataluña en 0,29, mientras que en el conjunto de España se redujo de 0,36 a 0,31. Además, en el ámbito escolar, en Cataluña, los resultados académicos del alumno dependen del nivel socioeconómico de la familia algo más que en el conjunto de España. Según PISA 2012, tal dependencia también es ligeramente mayor en Cataluña que en toda España (3,5 frente a 3,4 puntos PISA por cada punto de ESCS; digamos de estatus), y bastante mayor que en las otras tres CCAA bilingües de las que hay datos -Baleares (3,4), País Vasco (2,8) y Galicia (2,7)- en las que no existe el modelo único de inmersión obligatoria sostenido a lo largo del tiempo como aquí.

De la misma manera que resulta difícil de sostener que la cohesión social de Arabia Saudí es mejor que la del resto del mundo porque allí las mujeres no conducen o que la cohesión social de los institutos en los que se celebra el carnaval es superior a aquellos en que se hace clase normal, no parece que haya ningún argumento real que demuestre que la cohesión social en Cataluña es superior a la del resto del mundo gracias a la inmersión lingüística. Quizá sería mucho mejor que el poder dejara de poner tantos esfuerzos en "cohesionar" y se trabajara más por una sociedad en la que se respeten los derechos y libertades de sus ciudadanos.

Aquí está la fiera islamista
Manuel Molares do Valwww.latribunadelpaisvasco.com 12 Enero 2015

Debe resaltarse que la Liga de Estados Árabes junto a la respetada universidad egipcia de Al-Azhar y el Consejo Francés del Culto Musulmán, condenaron los atentados contra los periodistas de Charlie Hebdo.

Pero a la vez multitud de imanes mundo adelante decían comprender los razonamientos de los asesinos, y algunos aplaudían esa venganza del Profeta.

El influyente imán Anjem Choudary afirmaba en Londres ante las televisiones que los dibujantes del semanario habían buscado la muerte.

Y advertía que si el mundo entero no quería terminar igual debería someterse a la “sharia” o “ley islámica”, que establece esa misma pena para apóstatas y otros pecadores.

Esa divergencia entre creyentes que condenan o aprueban se explica porque, entre otros, el Islam presenta dos aspectos que pocos analistas recuerdan:

1.- El apoyo mayoritario para que la “sharia” se imponga sobre toda ley racional occidental. Por ejemplo, el 89 por ciento de los habitantes de los territorios palestinos defiende la “sharia”, mientras que en el África subsahariana el porcentaje es menor, pero llega al 64 por ciento (Pew Research).

2.- La Declaración Islámica de los Derechos Humanos se opone en aspectos fundamentales a la laica de la ONU. Somete a Alá (Islam significa sumisión) todo empeño humano, y exige que todos los musulmanes obedezcan los dictados islámicos.

Así, quienes condenaron los atentados sólo representan superestructuras políticas, teológicas y académicas sin mayor poder porque su Islam, el mayoritario sunita, carece de jerarquías.

Hay unos 1.600 millones de musulmanes cuya mayoría comprende, aunque no apoye directamente, las razones de los terroristas.

En el Islam cada creyente puede hacer una guerra santa individual sin necesitar órdenes, y sus yihadistas, incluidos los españoles, son crecientes camadas de fieras en eclosión decididas a matar a los apóstatas, que somos nosotros.

Crónica desde el cielo
Marcello. www.republica.com 12 Enero 2015

Cansado un poco de todo, y del ruido y las miserias de este país, e incluso de este planeta azul llamado Tierra, Marcello se ha marchado al cielo y desde allí y con más amplia perspectiva nos enviará a partir de ahora sus crónicas sobre cuanto acontece en España que no es poco y lo que está por ocurrir. Y nada más llegar al Paraíso, por donde ya trota alegremente, Marcello nos ha enviado un primer comentario en el que nos dice algo tan sencillo y certero como que el primer problema de España no es el paro o la corrupción, sino el uso habitual de la mentira como pilar fundamental de la vida política.

Y nos pone algunos ejemplos. Nos cuenta que esta Aldonza sevillana que es Susana Díaz, presidenta del ruinoso gobierno andaluz, anduvo el otro día por esos canales de la televisión donde la política se ha convertido en arma arrojadiza de las audiencias, y se despachó a muy gusto con desfachatez a base de mentiras en cadena, y salió tan ufana como si hubiera convencido a media España. No dijo una sola verdad. Por ejemplo, afirmó que ella está a favor de la unidad de España, y entonces ¿cómo consiente que el PSC, que es su partido en Cataluña, defienda la autodeterminación que es ilegal y a la vez inconstitucional, para abrirles la puerta a los independentistas?

Eso es lo mismo, por ejemplo que dice, sin decir verdad, Monedero desde Podemos, cuando afirma que ellos apoyan la autodeterminación para que Cataluña no abandone España. O sea, que abren la puerta para que no se vaya nadie, rompiendo una pieza esencial de toda democracia y de los países occidentales como es que la soberanía nacional reside en todo el pueblo nacional y no solo en una parte, como ocurre en cualquier nación como Francia, Alemania, Italia o los Estados Unidos, España etc. Mentiras y mentiras de Monedero y Díaz, y además creen que todos los españoles son idiotas. A fin de cuentas proponen la autodeterminación para Cataluña, y luego para el País Vasco, Baleares, Canarias, Cartagena, Andalucía, etc. Pero ¿están mal de la cabeza, o sólo mienten por un puñado de votos?

Pero volvamos a Susana, la que le quiere quitar el sillón a Pedro Sánchez que es un pasmado que todavía no sabe dónde está y al que le puede pasar algo terrible: que un Pablo Iglesias hunda el PSOE que fundó otro Pablo Iglesias. Pero claro, ahí está la Susana andaluza para decir que ella es una federal -cosa que nadie quiere en España, ni españolistas ni nacionalistas-, es decir un bicho raro y que está en contra de la corrupción y que por eso mantienen a Chaves y a Griñán en el Congreso y en el Senado, porque la cosa de los EREs, que es verde y con asas, está ‘sub iúdice’ que es lo que dicen los políticos para huir de la verdad. Otra gran mentira, mientras ella prohíbe que el Parlamento andaluz investigue el atraco de los fondos del paro que administraba la Junta de Andalucía.

¿Y de la crisis económica de Andalucía, que dice Susana después de más de 30 años de gobierno del PSOE en su Comunidad? Pues nada, que eso es cosa de Madrid, los mercados y de la mano negra, mientras ella sigue aireando en Canal Sur la España de chufla y pandereta con cante, copla, niños que cuentas chistes, ferias, romerías, procesiones y culebrones en vez de dar cursos de idiomas, formación, emprendedores y miles de cosas más.

Si esta Susana es la salvadora del PSOE van listos los de Ferraz. Lo que pasa es que la Presidenta andaluza sabe que Podemos ha desembarcado en el Sur y amenaza con romper la hegemonía de su partido y de mandar en la Junta, y esa y no otra es la verdad y el motivo por el que le quiere mover la silla a Pedro Sánchez si las elecciones municipales le salen mal.

Mienten como bellacos, nos dice Marcello desde el Paraíso mientras juega y le muerde la cola a un esbelto Golden Retriever llamado Sir Drake del Valle Negro, que hace años fue un regalo de la Reina Sofía a un diario de Madrid llamado El Independiente, como muy bien lo sabe Jaime Peñafiel. Drake, hijo de Agamenón y Bruja de la Zarzuela, ya es un ‘senior’ en los jardines del Edén y es amigo de Prince, otro Golden que fue compañero de Raúl del Pozo y de Natalia y de un tekel poeta Troilo, el amor perdido de Antonio Gala, que también anda trotando alegremente por allí donde muy pronto Marcello se convertirá en el rey, porque es el más listo y zalamero de cuantos perros sabios deambulan por allí.

La inmersión lingüística como losa para muchos niños
Ernesto Ladrón de Guevara www.latribunadelpaisvasco.com 12 Enero 2015

Convivencia Cívica Catalana (C.C.C) es una asociación caracterizada por el rigor y el equilibrio en sus análisis de lo que ocurre en las sociedades cerradas, es decir, aquellas dominadas por un nacionalismo cerril y exagerado que pretende dominar todas las estructuras de poder de forma totalitaria. Una de ellas es la educación cuando ésta se convierte en instrumento de control y dominación.

C.C.C. viene haciendo sucesivos informes anuales sobre los resultados de las evaluaciones de la OCDE del sistema educativo en Cataluña, es decir del sistema nacionalista de control de la población mediante un profesorado cribado que ejerce de comisariado político, una inmersión que no acata las sentencias del Tribunal Supremo ni del Constitucional, y unos contenidos curriculares claramente sesgados hacia una visión falaz y mitológica de la realidad histórica y social de Cataluña. El anteúltimo informe denunciaba el maquillaje del fracaso escolar mediante el sesgo de las muestras de población escolar evaluadas de las que se extrajeron amplias capas de alumnado emigrante. En éste último se contempla el efecto demoledor que tiene la inmersión lingüística sobre esos alumnos emigrantes cuya lengua dominante o primera es el castellano.

Traslado a este artículo los datos de ese informe por ser paradigmáticos de lo aberrante de un sistema en el que no se respeta la lengua materna de nuestros escolares y se aplica de forma generalizada sin contemplar aquellas minorías que por cualquier factor ambiental o de desarrollo se ven dificultados unas veces o impedidos otras de adquirir los aprendizajes básicos para garantizar su evolución como personas. Los que se dedican a la estadística de las ciencias sociales conocen bien la Curva de Gauss que es una traslación de la realidad social a la frecuencia de sucesos. En lo que se refiere a las aptitudes primarias que permiten un aprendizaje, alrededor de un 15 % de la población escolar está en el intervalo inferior que se caracteriza por limitaciones del aprendizaje por variables muy diversas como es el abanico de disfunciones del lenguaje, entre otras. Estos alumnos necesitan que se les adiestre en la lectoescritura en su lengua materna, y si no se hace así se induce un bloqueo irremediable en su desarrollo escolar. En lo que se refiere a otros factores como los socioculturales, que todos los autores contemplan como condicionantes en el desarrollo del aprendizaje escolar, vemos que, también influyen, decisivamente en el proceso educativo.

Convivencia Cívica Catalana da cuenta de este hecho con datos estadísticos extraídos de la última evaluación PISA y PIRLS, de las que se infieren que los estudiantes de origen inmigrante en Cataluña tienen un desfase de dos años de escolarización en cuanto a conocimientos en relación a sus compañeros de la misma edad, debido al sistema de inmersión lingüística. Estos alumnos son 160.000, de los que el 66,1 % son castellanohablantes.

Si se miran los informes PISA la diferencia de rendimiento entre alumnos inmigrantes y nativos en Cataluña es significativamente elevada. Nada menos que 70 puntos, más del doble que la media de la Unión Europea (32 puntos), y un 40 % superior a la media española (49 puntos), lo que certifica que la causa es la inmersión obligatoria de carácter universal en esa Comunidad.

No dispongo de los datos para verificar que el mismo fenómeno suceda en el País Vasco, entre otras cosas porque en esta comunidad se ha guetizado a los inmigrantes, confinándolos en el modelo A, para desprestigiarlo y convertirlo en algo residual. Esta segregación es una vulneración de los principios de integración y normalización que se incluyen en leyes como la de Integración de los minusválidos, ahora denominados discapacitados.

Otra de las consecuencias de este fenómeno de exclusión social por la vía de la llamada “normalización lingüística” que es algo así como la normalización étnica que desarrollaban los nazis, es que el porcentaje de alumnos inmigrantes en la educación postobligatoria disminuye drásticamente en relación al resto de España, siendo 6,1 puntos porcentuales superior a la del resto de España.

Todos estos malos resultados vienen de la mano de una dificultad añadida a la del proceso de integración de los inmigrantes, cual es que la lengua de uso, la materna, es diferente de la catalana, lo que es la carga de la prueba de que es atentatorio contra los derechos de las personas el obligar al aprendizaje de las destrezas fundamentales y conocimientos básicos en otra lengua no dominada, lo que lleva, indefectiblemente, a la desigualdad y a la estratificación social. El objetivo nacionalista de homogeneización social y de aplicación forzada de su proyecto secesionista arrasa con derechos fundamentales y abandona a los individuos a su suerte.

Unos de los estadísticos que mejor reflejan el deficiente aprendizaje inducido por el modelo de inmersión en Cataluña es el siguiente:

En matemáticas el porcentaje de alumnos con mal aprendizaje de las matemáticas es 13,93 % en alumnos nativos, mientras que en emigrantes es el 34,58 %. En lectura los nativos fracasan un 15,10 % mientras que los emigrantes lo hacen un 39,57 % -dato muy significativo-. En ciencias un 11,30 % fracasan entre los nativos, mientras que los emigrantes un 30,32 %. Solamente estos datos son suficientemente reveladores de la aberración de la inmersión obligatoria. Si nos fijamos en los que han repetido algún curso, un 50,2 % de los emigrantes no superaron los mínimos en contraste con el 28,1 % de los nativos.

Es curioso que CIU propugnara un modelo educativo bilingüe para Cataluña con este argumento, tal como se refleja en el Diario de sesiones del Congreso de los Diputados en mayo de 1978: “Lo que nosotros proponemos es precisamente la enseñanza en lengua materna, bien sea catalán o castellano y la enseñanza del catalán y del castellano obligatoria para todos los que viven en Cataluña. Con esto, lo que se pretende son varias cosas. En principio evitar ese trauma a que me refería antes, del tránsito desde el ambiente familiar a la escuela con cambio simultáneo del idioma, potenciar la capacidad intelectual de los jóvenes a base del uso de la lengua materna, conseguir que al final del periodo escolar todos conozcan a la perfección el catalán y el castellano y, conseguir, por último, que a base de ese conocimiento tengamos bases de convivencia y de integración entre las dos comunidades lingüísticas en Cataluña” Parece mentira que esto se dijera por el mismo partido que hoy pasa su apisonadora lingüística sobre los alumnos que hace 37 años. ¡Viva la coherencia! Esto es la evidencia de perturbación democrática que supone el nacionalismo. Lo que no entiendo es que otros partidos se contagien con esa lepra.

Debemos agradecer a Convivencia Cívica Catalana que nos de toda esta información, pues abre los ojos a mucha gente engañada. Al menos a quien desde la imparcialidad y buscando la verdad de las cosas quiera descubrir la realidad y desmitificar las mentiras nacionalistas.

Este informe completo está en la página web de Convivencia Cívica Catalana.


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«NOUS SOMMES TXAPOTE» *

IGNACIO CAMACHO ABC 12 Enero 2015

Blindados al latido del mundo, ensimismados en la prioridad de la tribu. Ellos y sus presos. Eso sí que es una casta

ELLOS a lo suyo. Blindados al latido del mundo, sordos al clamor gigantesco de las víctimas, inasequibles al suspiro universal de la piedad. Erre que erre en torno a las sagradas prioridades de la tribu. Ensimismados en su cápsula de aislamiento. Cuando medio planeta lloraba en las calles por la barbarie yihadista, cuando en las plazas de la vecina Francia se encendían las velas trémulas de la libertad, el impermeable linaje batasuno salió el sábado en Bilbao a pedir el reagrupamiento y la amnistía de los presos etarras. Tan campantes, con un par. Ajenos a la sístole emotiva de una sociedad global sobrecogida por la matanza de París y espeluznada por la reaparición de la sombra siniestra del terrorismo. Enrocados a salvo de cualquier atisbo de solidaridad que asome fuera de los límites del caserío. Con un sentido de la oportunidad fuera de lo común. En el sitio preciso en el momento justo. Inconmovibles, inalterables, impertérritos.

De todos los fines de semana del año tuvieron que escoger precisamente éste. El de una de las mayores manifestaciones antiterroristas de la Historia moderna, a la que ha asistido hasta el jefe del Frente de Palestina. Qué más les daba a ellos, ésa no es su guerra. Lo suyo es lo suyo, la endogamia tribal, el sentimiento de pertenencia al clan étnico. Sus familiares y amigos encerrados tan lejos de casa, olvidados por esta opinión pública tan novelera; total, si sólo apiolaron entre todos a unos 850 cristianos mal contados. Hace años que no hay muertos, el «conflicto» pasó, ya incluso mandan ellos en las instituciones vascas. Por qué no van a volver los chicos sin hacer daño a nadie. Un tiempo nuevo, pelillos a la mar.

No eran pocos, no; en todo caso bastantes más que la media de los que salían en el País Vasco a protestar por los atentados, aquellas almas solitarias de la Plaza Moyúa en los años de plomo. Y tampoco estaban solos. Además de la plana mayor de Sortu se vio por allí al diputado catalán Tardá, a los líderes de los sindicatos nacionalistas, a los de Comisiones Obreras y al inolvidable Madrazo, un abrazo. Y Podemos-Navarra apoyando en Twitter la «movilización por los derechos humanos» de los terroristas. Lo mejorcito de cada casa unido para ocasión tan magna. Ninguno encontró tiempo para cruzar la cercana frontera francesa y juntarse en alguna Plaza de la República a cantar el alonsanfánsdelapatrí junto a los atribulados conciudadanos de los dibujantes asesinados. Eso son asuntos internos de otro país. Sólo les importan los hijos pródigos de la patria vasca, esas criaturitas cruelmente dispersas en las cárceles del Estado opresor insensible al sufrimiento de sus familias.

Allí estuvieron, los tíos, dale que te pego con su matraca. «Presoak etxerá». Ni «Nous sommes Charlie» ni liberté-egalité-fraternité. En todo caso, «Nous sommes Yosu» o «Nous sommes Txapote»: eso sí que es una casta.

Rufus ha ocupado la Generalitat
Luis del Pino Libertad Digital 12 Enero 2015

Los derviches giróvagos son una secta sufí de origen turco, cuya seña de identidad más característica son esas danzas en que los adeptos, tocados con un fez y vistiendo unos largos faldones blancos, giran incesantemente sobre sí mismos.

La secta fue fundada en el siglo XIII y el nombre real que reciben sus miembros es el de mevlevíes. Fueron prohibidos por el régimen de Kemal Attaturk en 1923, pero el gobierno turco terminó levantando la prohibición en 1950, al darse cuenta de que sus danzas atraían a los turistas. Ya saben ustedes, ante el vil metal, los principios se flexibilizan.

La danza derviche se denomina samá y representa una especie de comunión espiritual con el universo. Aunque consta de varias fases, la más llamativa es esa en que los derviches entran en trance girando incesantemente sobre sí mismos, con la cabeza ladeada y las manos extendidas, una de las palmas de la mano apuntando hacia arriba y la otra, hacia abajo.

En Internet puede encontrarse esa danza ejecutada en una iglesia de Bélgica, a los sones de esa maravilla musical que es el Canto Ostinato del holandés Simeon Ten Holt. Les recomiendo que la busquen y la vean. Es una danza que no solo tiene algo de hipnótico para el danzarín, sino también para el espectador. Ese girar y girar sobre uno mismo, sin moverse del sitio, con los vistosos faldones ondeando, termina por hacerte perder el sentido del tiempo.

Desde hace mucho, los políticos en Cataluña no hacen otra cosa que girar y girar sobre sí mismos, no con el fin de entrar en trance ellos, sino intentando que sea la sociedad la que no salga del trance. Todo es un perpetuo volver y revolver sobre propuestas, contrapropuestas, declaraciones, mociones, matices, gestos vacuos, más propuestas, referendos, consultas, declaraciones unilaterales, listas conjuntas, listas disjuntas, independentismo, derechos a decidir, listas de país, listas de presidente, estados asociados, separatismo, constituciones, estructuras de estado, cadenas humanas a golpe de corneta, nacionalismo, sociedades aparentemente civiles, soberanismo, propaganda, plebiscitos, contracontrapropuestas... Y, por supuesto, dinero. Mucho dinero. Porque no hablamos de otra cosa. Imagínense cien trileros girando como derviches alrededor de dos mil cubiletes y preguntando todos a la vez a los pobres catalanes que dónde está la bolita.

Ayer, el medio on-line Crónica Global publicaba el enésimo mensaje que Artur Mas le ha hecho llegar a Oriol Junqueras sobre la supuesta convocatoria de unas elecciones supuestamente plebiscitarias. Esta vez, la vía elegida por Artur ha sido el SMS. No me resisto a transcribirles el mensaje completo:

"Oriol, gracias por la respuesta vía SMS. Me parece que tu interpretación es precipitada, y por lo tanto entiendo tu mensaje como una expresión de vuestra posición pero no como un acuerdo. Para que haya acuerdo tiene que haber una posición conjunta de las dos partes. Y para que sea así la propuesta que mencionas tiene que ser fiel a la que se hizo en la reunión del 27 de diciembre por parte de las entidades soberanistas. Recuerda que SU propuesta era que si ERC insistía en presentarse por separado y hacía imposible una lista conjunta, como tú mismo has ido reiterando en todo momento, entonces se podía hacer una lista SOLO DE ERC y que en la transversal o conjunta fueran las personas que QUISIERAN de cualquier partido y los independientes que también QUISIERAN.

En tu planteamiento se recoge lo contrario, cosa que me hace pensar que sigues simplemente queriendo imponer tu modelo de listas separadas sin más. Recuerda también que cuando las entidades soberanistas hicieron SU propuesta en ningún momento se condicionó a una fecha. No me parece correcto entonces presentar como un acuerdo lo que no lo puede ser si se tergiversan gravemente los términos de la propuesta inicial. Fíjate que en el documento que te envié, cuando se habla de la propuesta tercera, se dice literalmente "los partidos que no apoyasen o no se integrasen en la lista conjunta o transversal se presentarían CON PERSONAS DE LOS PROPIOS PARTIDOS". Es lo que propusieron las entidades y que ahora pareces ignorar. Fíjate también que en el documento de propuestas que te hice llegar SOLO hay fecha concreta en la propuesta primera: convocatoria para antes de las municipales si hay lista conjunta con vosotros. Todavía estamos a tiempo, solo depende de vosotros porque ya sabes que las entidades soberanistas estarían de acuerdo.

Dicho todo esto, y para deshacer malentendidos y alcanzar un acuerdo REAL, te propongo que volvamos a mantener un encuentro como el del 27 de diciembre, esta próxima semana, con el fin de recuperar los términos concretos de la propuesta de las entidades que ese día no aceptaste. Muy cordialmente, A. Mas".

¿Han comprendido ustedes la situación? ¿No? Pues no se preocupen, porque yo tampoco he entendido ni una sola palabra. Ni nadie podría entenderlo. Lo único que me viene a la mente, leyendo este mensaje, es lo de "la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte". Cataluña se ha convertido en la República de Freedonia y Rufus T. Firefly ha ocupado el Palacio de la Generalidad al grito de "¡Más madera!".

Los derviches nacionalistas siguen girando y girando y girando y girando, con las palmas de las manos extendidas (por si les cae algo de pasta), intentando que los faldones se extiendan al máximo posible, para tapar las cuentas en Suiza, los impagos a las farmacias, el robo de dinero de los parados, la legión de enchufados, el robo de dinero del Palau, los quirófanos cerrados, el robo de dinero de las ITV, las imposiciones lingüísticas, las sedes embargadas y la caída en las encuestas.

Y todo se ha convertido en una farsa, en una danza ritual de carácter hipnótico a la que los turistas, e incluso los nativos, asistimos atónitos. Porque un espectáculo como la samá puede aguantarse durante unos minutos; haciendo un esfuerzo, quizá fuera soportable durante unas horas. Pero Artur Mas lleva girando tres años, repitiendo una y otra vez palabras que ni él mismo comprende. Y esto ya no hay dios ni cuerpo que lo aguante.

Uno termina llegando a la conclusión, ineludiblemente, de que lo peor de algunos nacionalistas no es su carácter liberticida, ni su prepotencia, ni su inutilidad como gobernantes, ni su desprecio a los catalanes. Ni siquiera lo ladrones que son. Lo peor es que estos derviches del chalaneo, estos trileros de la girovagia, son un perfecto, prolongadísimo e insufrible coñazo.

De Willy Toledo y Bildu al integrismo musulmán
José Luis Ortín www.vozpopuli.com 12 Enero 2015

Su verdad se sintoniza con el pensamiento único. No hay más frecuencias en el dial de sus razonamientos. Direcciones únicas en sus ideologías y partido único, naturalmente, para materializarlas en cualquier sociedad. No caben idiosincrasias, culturas, matices, costumbres ni diferencias humanas. Ni son aceptables voluntades ajenas. Y la única libertad que aceptan es la derivada de aceptar plenamente sus postulados extremos. Conmigo o contra mí, no caben ni siquiera neutralidades; todo es beligerancia. Sí, o sí a cuanto crean, digan o exijan. A la democracia libre ni se le espera.

Encabezo la columna con el actor madrileño, el partido vasco y el islamismo radical por resumir, porque cabrían otros muchos ejemplos. Pero ellos son ahora desgraciadamente protagonistas directos e indirectos de la actualidad.

El pensamiento único y su partido
Willy Toledo se ha reafirmado en su idea de culpar a lo que él denomina Occidente, como conglomerado internacional enemigo de sus postulados políticos, de todos los males del mundo. Incluso de que cuatro desalmados asesinen en la capital francesa a sangre fría a personas desarmadas, señaladas o no por algo relativo a su profesión y a su libertad individual desde instancias religioso-políticas islámicas radicales. Unos crímenes abyectos ante los que no caben más consideraciones que la condena total sin paliativos.

El actor llora por su herida, naturalmente. Con Occidente se refiere en realidad a los países liderados por EEUU, que han cometido el crimen de no dejar crecer el comunismo soviético en Europa, o similares en América y en Asia -la ideología del bien universal que defiende el susodicho-, porque de no desarrollarse ya se ocupan bien sus dirigentes ante el oprobio de su pueblo, cuya mayoría detesta el partido único, la ausencia de futuro y la falta de libertades. La historia reciente lo ha demostrado y lo sigue demostrando hasta el hastío.

El Berlín oriental hasta los noventa era un paradigma de los logros del llamado socialismo real, comparado con el mundo libre; pobreza grisácea y miedo frente a boyantía y libertad. Esa capital dividida tras el intento nazi de dominar Europa y el mundo, de quien también nos salvó con su dinero y su sangre ese Occidente al que tanto odia el comediante citado. Pero en todos esos casos ha ocurrido lo mismo. Y ocurrirán; lo próximo en Cuba.

Me gustaría que W. Toledo pusiera un solo ejemplo en donde se haya implantado ese comunismo que hayan permitido el libre tránsito de personas, la libertad de crear un partido político de raíces diferentes o la expresión libre de pensamientos y opiniones sociales o ideológicas, por no hablar de consentir críticas al sistema o a sus dirigentes. La plaza de Tiannamen en el Pekín comunista, todavía entonces muy real, en el que los tanques aplastaron a cientos de jóvenes chinos que protestaban, fue otro ejemplo para el mundo. Por no recordar a la vieja Hungría y a tantos otros ejemplos históricos.

La libertad del tiro en la nuca
De Bildu podríamos hablar largo y tendido, pero con decir que no han condenado nunca el terrorismo ni los crímenes de ETA y que han equiparado, y siguen tratando de hacerlo y lo ejercen, a víctimas con verdugos, es suficiente. También defienden estos el llamado socialismo real. Es decir, el comunismo excluyente. Y claro, han impedido que las instituciones vascas condenen los crímenes en nombre del Islam en Francia porque de alguna manera entienden al terrorismo como lucha legítima para alcanzar objetivos políticos. Muy lógico dentro de sus postulados ideológicos y de sus planteamientos políticos, tan inquietantes como condescendientes con la bomba y el tiro en la nuca, por legítima que sea cualquier opción política que se base, claro, en el respeto a las creencias contrarias y a la libertad de las personas; si es que la suya lo fuera de verdad.

Muerte al infiel
Del islamismo radical, como los abanderados por el llamado Estado Islámico y Al Qaeda, poco hay que señalar que no evidencien las imágenes de los disparatados crímenes que cometen. Y con sus llamamientos a la guerra total contra quienes no abracen sus discutibles creencias musulmanas, según aseguran otros musulmanes que proclaman que el Islam es una religión de paz, amor y concordia. Francamente no lo parece en su generalidad, si nos atenemos a las proclamas extremistas de muchos de sus dirigentes animando a millones de musulmanes al crimen, quienes nítida y tristemente no se rebelan contra ellos cuando les escuchan, acallando de paso las tímidas voces de sus hermanos moderados en la fe.

Solo se entiende su globalidad criminal pensando en que aún se hallan en la Edad Media de nuestra era; aquella en que otras religiones quemaban a herejes en las plazas públicas después de atormentarles. Siglos de los que no debe sentirse especialmente orgullosa la propia Iglesia de Roma, ni otras primas hermanas suyas, sino todo lo contrario.

Y, desgraciadamente, tendrán que pasar muchas generaciones de musulmanes para que lleguen a la otra orilla. A la ribera de la libertad individual del hombre para vivir su vida como mejor tenga por conveniente en sociedad. Mientras, tendremos que estar muy vigilantes sus infieles.

O espabilamos o nos limpian
En resumen, entendiendo la libertad como uno de los bienes más preciados que puede tener el hombre –para muchos el esencial-, solo se entiende el futuro de la sociedad que libremente nos hemos dado en lo que algunos llaman Occidente, formando didácticamente en ello a las nuevas generaciones, y a las ya ejercientes para que no lo olviden y, en todo caso y siempre, defendiendo nuestras comunidades con uñas y dientes, y si es preciso con acero y fuego de Ley –de legislación con mayúsculas y sin medias tintas timoratas por aquello de la democracia blandengue por acomplejada-, de quienes traten de hurtárnosla blandiendo sus creencias con fusiles, bombas, pistolas o cuchillos.

Todo lo demás es ceguera política, cobardía suicida, o, sencillamente, hipocresía social, porque para nuestros adentros lo pensamos así la inmensa mayoría.
 


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