AGLI Recortes de Prensa   Domingo 18  Enero 2015

Renovar SÍ. Destruir NO.
Vicente A. C. M. Periodista Digital  18 Enero 2015

Se dice que el hábito no hace al monje, sin embargo hay quien hace de la imagen su principal argumento para diferenciarse de modo inequívoco. Hay quienes incluso aprovechan esa imagen como elemento descalificador y despreciativo. Expresiones como “el coletas” ya no hace falta aclararlas porque todo el mundo sabe a estas alturas a quién se refiere. Y lo malo es que en esta España inmersa en una de sus etapas más oscuras de su Historia con amenazas a su propia identidad y existencia como nación, los españoles se siguen dejando influenciar por la imagen, la retórica y el populismo más casposo y burdo, sin plantearse que esa opción solo busca el final de las libertades bajo la apariencia de una pretendida renovación y regeneración del sistema.

Porque la regeneración a la que alude solo consiste en el típico “quítate tú que me pongo yo” para luego hacer como todos y convertirse en una casta peor de la que padecemos. Lo malo es que los renovadores se atribuyen unas virtudes y pureza políticas inexistentes desnudadas por la realidad de sus actos que han intentado ocultar y negar. Nada les diferencia de aquellos a los que critican. Su soberbia les lleva a creerse el espejismo de unos resultados impensables consecuencia de haber aglutinado el descontento de los ciudadanos y la desesperación de quienes se sienten excluidos de la sociedad y sin esperanza de recobrar su trabajo. Son los representantes del himno del proletariado “famélica legión”.

Y a nadie puede extrañar el que esa legión de desesperados y excluidos se sume sin vacilar a propuestas de la conquista del paraíso donde se quitará a los ricos para dárselo a los pobres. Un nuevo Robin Hood adalid de la plebe, pero que surge de la casta de los ricos y acomodados. Y para que nada falte, también tiene su Lady Marion dispuesta a acompañarle en su conquista del poder. Poco o nada pueden hacer otros cuya imagen se ha deteriorado a base de errores propios y el desprecio más absoluto por la situación desesperada de sus representados. Lejos de reconocerlo, siguen enzarzados en luchas interminables por ver quien logra mantenerse sin ver que ese Robin Hood ha conseguido el apoyo del pueblo.

Esto solo puede acabar de una manera que espero que aún podamos reconducir. Estamos a tiempo de evitar caer en algo de lo que seguro nos hemos de arrepentir.

¿Por qué es necesaria una victoria de Syriza?
Juan Laborda www.vozpopuli.com  18 Enero 2015

Hoy más que nunca, frente a la resignación y el miedo, la codicia y el abatimiento, es necesaria una amplia victoria de Syriza en las próximas elecciones generales griegas. Europa se encuentra política, económica y socialmente al borde del abismo. Dirigida por una clase gobernante absolutamente paralizada, petrificada, genuflexa al dictado de lobbies, oligopolios, grandes corporaciones, nuestra vieja democracia necesita despojarse de todos aquellos elementos que la han ido transformando en las últimas décadas en un Totalitarismo Invertido. Por eso es vital, para empezar, como condición necesaria, aunque no suficiente, un triunfo de la formación dirigida por Alexis Tsipras. No solo es una cuestión de higiene política y democrática, sino de eficacia económica.

Desde un punto de vista estrictamente democrático, aquellos que llevaron a Grecia al actual desastre –Nueva Democracia y PASOK- deberían, además de pedir perdón a sus conciudadanos, ser reducidos a la nada electoral, y obviamente refundarse. Es hilarante ver a diversos políticos europeos –entre ellos nuestro inefable Rajoy- apoyando al actual primer ministro heleno, Andoni Samarás, miembro de un partido, Nueva Democracia, que mintió deliberadamente sobre las cifras económicas oficiales de Grecia -de aquellos barros, estos lodos-. Y del PASOK mejor ni hablemos, simplemente es un cadáver político.

Eficacia económica
Sin embargo, desde una perspectiva española son razones estrictamente de eficacia económica las que nos deberían llevar, racionalmente, a desear una amplia victoria de Syriza. En primer lugar, esta formación política cuenta con el asesoramiento del mejor equipo de economistas posible. Ninguna formación europea en estos momentos puede aspirar mínimamente a reunir semejante plantel.

Además del profesor Euclid Tsakaloto, que suena como ministro de economía en caso de una victoria de Syriza, ésta formación cuenta con el apoyo y asesoramiento expreso de economistas heterodoxos de medio mundo, postkeynesianos en su mayoría, que sí diagnosticaron y previeron la actual crisis sistémica. Nos referimos a académicos europeos de la talla de Yanis Varoufakis o Stuart Holland, que junto al profesor estadounidense James Kenneth Galbraight presentaron en su momento “A Modest Proposal for Resolving the Euro Crisis. Version 4.0”.

Pero hay muchos más –Steve Keen, Dimitri Papadimitriou, John Geannakoplos,..-, la mayoría de ellos formados y/o pertenecientes a la plantilla de universidades inglesas más relevantes, o a “think tanks” de prestigio como el Levy Economics Institute. Nos referimos, más específicamente, a todos aquellos lugares y espacios académicos que hace tiempo invalidaron la ortodoxia económica dominante, y que aspiran a buscar el paradigma perdido.

Permítanme hablar brevemente de Euclid Tsakaloto. Hace dos años, en el verano de 2013, fue invitado por la Fundación 1º de mayo a participar en unas jornadas sobre la deuda, donde además de un inglés impecable, de Oxford, lugar en el que se formó, realizó una presentación económica brillante, tanto académica como políticamente. El hilo argumental de su conferencia “Solving European Debt or Solving the European Economy?” era contundente. En su ponencia demostró que desde el inicio de la crisis de la eurozona había soluciones más justas y eficaces al problema de la deuda: reestructuración de la banca, condonación de la deuda, menos austeridad…

Entonces, por qué después de tanta evidencia se continúan recomendando e imponiendo las mismas recetas. Sólo caben dos respuestas, la incompetencia estructural, o el instinto de clase. Tsakalotos demostró que hay una mezcla de las dos hipótesis, pero el empecinamiento de la implementación de políticas fracasadas hace que la balanza se decante finalmente por la segunda. Detrás de las políticas económicas de la Troika (Fondo Monetario Internacional, Comisión Europea, y Banco Central Europeo) se encuentra la defensa de los intereses de las clases dominantes que no están dispuestas a pagar ni un solo euro de su bolsillo por los desaguisados que ellas mismas generaron.

¡Es la deuda, estúpidos!
Los economistas convencionales no vieron venir esta crisis porque sus modelos ignoraron el papel de los bancos, la deuda privada y el dinero, aspectos esenciales de una economía de mercado, y que tienen que ser incluidos en los modelos económicos. Tratar de describir el comportamiento de una economía capitalista sin incluir los bancos, la deuda o el dinero es como diseñar un avión sin alas. Y la crisis actual es una crisis de deuda, generada y esparcida, como auténtica porquería, por el sistema bancario occidental, ése mismo que doblego a nuestras moribundas democracias derogando la ley Glass-Steagall e imponiendo la cultura de “demasiado grande para quebrar” que nos ha traído hasta aquí.

El problema de deuda es generalizado, de ahí que Ministro de Finanzas irlandés Michael Noonan haya expresado públicamente un amplio apoyo a la idea de una conferencia de la deuda europea tras las próximas elecciones generales en Grecia. Según fuentes gubernamentales irlandesas cualquier conferencia europea sobre la deuda debería considerar no sólo la deuda griega, sino también la irlandesa, española, portuguesa…, como parte de un nuevo enfoque de los problemas que enfrentan a los distintos estados rescatados de la Unión Europea. ¡Exactamente igual que la conferencia de Euclid Tsakalotos! Syriza como esperanza.

Resultan patéticos los intentos de desviar la atención de Alemania. Mienten quienes dicen que Syriza pretende salir del euro, y aquellos que sugieren su salida en caso de negarse a asumir los acuerdos alcanzados. Todo lo contrario, simplemente exigen políticas más eficaces y justas, exactamente igual que los irlandeses. ¡Entérese ya señor Rajoy! Y ello es todavía más llamativo cuando vamos conociendo la realidad alemana. Los datos sobre el dinero público dedicado a sostener el sistema bancario teutón insolvente ponen los pelos de punta. La gestión de Ángela Merkel ha sido desastrosa, calamitosa, vergonzante, endeudando a los alemanes para sostener su caótico sistema bancario en más de 1,079 millones de euros, superando el 100% del PIB anual de España. La pregunta es, ¿cómo han pasado inadvertidos estos datos tanto para la ciudadanía alemana, como al del resto de Europa? Todo un misterio.

SÉSAMO
IGNACIO CAMACHO ABC 18 Enero 2015

HAY una decisión que tomar y no queremos afrontarla. Nosotros: las naciones occidentales democráticas y sus opiniones públicas acomodadas en las éticas indoloras. Sociedades abiertas pero enfermas de etnocentrismo que sólo reconocen la amenaza cuando afecta a su confortable estabilidad inmediata. Es fácil alarmarse si la sangre corre por las calles de París o si los terroristas amartillan sus armas en pisos francos de Bruselas. Pero hace años que la yihad mata a placer en Irak, en Siria, en Afganistán, en Malí, en Nigeria. Mata a hombres, mujeres y niños, a cristianos, a ateos y a musulmanes que no recuerdan de memoria las suras coránicas. Mata por decenas, por cientos, por miles. Pero lo hace allí, en territorios que hemos dado en considerar naturales para su barbarie fanática; sólo nos inquieta cuando mata aquí, en nuestro entorno cercano, cuando irrumpe en la zona de seguridad que creíamos blindada sin estarlo. Allí y aquí, lejos y cerca: una primaria geografía política y antropológica de Barrio Sésamo.

Para combatir el yihadismo hay que ir allí, donde se incuba, se desarrolla y campa a sangre y fuego. Eso no nos gusta; tiene un coste de riesgo y de compromiso difícil de asumir en la sociedad del pacifismo. El error de Irak ha destruido la cohesión de Occidente y neutralizado su capacidad de respuesta. En realidad, Bush y sus halcones equivocaron la receta, no el diagnóstico. Éste era correcto: se trataba de atajar el mal en sus raíces, de atacar las bases donde se planifica el asalto a la libertad. No sólo de la nuestra: también de la de los musulmanes sometidos al delirio expansionista del fundamentalismo. Pero el fracaso iraquí estigmatizó la estrategia. Estados Unidos y sus aliados no han hecho en los últimos años otra cosa que replegarse poseídos de un ataque colectivo de mala conciencia. Las masacres en suelo asiático o africano forman parte de una rutina de telediarios. Sólo conmueven las cabezas cortadas de «los nuestros», de algunos corresponsales o cooperantes blancos.

Las demás víctimas están descontadas: niñas nigerianas, cristianos egipcios, resistentes kurdos, campesinos afganos. Vidas que no cuentan, estadísticas más o menos ingratas de una especie de mal necesario.

La decisión que nadie quiere considerar es la de aceptar como una guerra lo que el islamismo ha declarado como tal. Una guerra global que no puede ganarse blindando fronteras ni marcando perímetros. Y menos retrocediendo del campo de batalla porque en medio de una matanza sistemática, estructural, las primeras potencias militares del planeta no soportan un goteo limitado de bajas. Es sencillo: si nosotros no vamos allí, ellos vienen aquí. Barrio Sésamo. Y ya es triste, doloroso y cínico que las víctimas de allí hayan dejado de importarnos.

Comunistas, torpes o ladrones
Pedro de Hoyos Periodista Digital  18 Enero 2015

Dijo Amadeo de Saboya que España sería un país gobernable si no fuera porque sus enemigos eran todos españoles. Según nos dicen las predicciones políticas (¿Hay que fiarse de ellas más que de las predicciones meteorológicas?) España va a suicidarse varias veces a lo largo de este año.

Debe ser cierto que los enemigos de España son españoles porque llevan años robándonos y nadie hace nada contra ellos, incluso los votamos reiteradamente a pesar de las evidencias. ¿Cuántos cientos de millones de euros se han evaporado en cuentas de Suiza, Lienchestein o las islas Caimán? ¿Quién ha hecho algo por reconducir esa situación y llevar a los culpables a prisión? ¿Cuántos ladrones han sido reelegidos por las mismas provincias a las que han robado? ¿Cuántos ladrones, timadores, estafadores, defraudadores han devuelto el producto de sus fechorías? ¿Cuál es la alternativa para sus votantes tradicionales? Comunistas o inútiles.

Debe ser cierto que los enemigos de España son españoles porque llevamos años reeligiéndolos a pesar de que con su torpeza nos han metido de hoz y coz en esta situación perversa de desahucios, despidos, sueldos de miserias y condiciones laborales de esclavitud. A pesar de que reiteradamente han demostrado sus limitaciones y su cortedad de miras, además de su sectarismo ideológico y su pobreza mental, siguen gobernando pueblos y ciudades, provincias y regiones. ¿Cuál es la alternativa para sus votantes tradicionales? Comunistas o ladrones.

Debe ser cierto que los enemigos de España son españoles porque en las próximas votaciones varios millones de enemigos de España se disponen a votar por Hugo Chavez y Fidel Castro. ¿Cabe mayor desesperación que la de unos ciudadanos que se entregan democrática y por lo tanto voluntariamente en brazos del comunismo? ¿Queda alguna ideología más antigua y trasnochada que el comunismo? ¿Dónde quedan esos ciudadanos que en las barras de los bares de toda España se proclaman demócratas de toda la vida? ¿Conocen esos ciudadanos torpecomunistas cómo es la vida en Venezuela o Cuba? ¿Conocen esos ciudadanos torpecomunistas el caso de algún occidental que huyera hacia los países del telón de acero? ¿Cuál es la alternativa para sus votantes tradicionales? Inútiles o ladrones.

Europa y su momentánea sinrazón
Esta locura económica no puede durar para siempre; la democracia no lo permitirá
Joseph E. Stiglitz. El Pais 18 Enero 2015

Por fin, Estados Unidos está mostrando señales de recuperación de la crisis que estalló a finales del Gobierno del presidente George W. Bush, cuando la casi total implosión del sistema financiero tuvo repercusiones en todo el mundo. Pero no es una recuperación fuerte; a lo sumo, la brecha entre donde la economía habría estado y donde está hoy no se está ensanchando. Si se está cerrando, lo está haciendo muy lentamente; los daños causados por la crisis parecen ser a largo plazo.

Sin embargo, podría ser peor. Al otro lado del Atlántico, hay pocas señales de, incluso, una recuperación modesta al estilo estadounidense: la brecha entre donde Europa está y donde habría estado en ausencia de la crisis sigue creciendo. En la mayoría de países de la Unión Europea, el PIB per cápita es menor al de antes de la crisis. Una media década perdida se está convirtiendo rápidamente en una década entera perdida. Detrás de las frías estadísticas, las vidas se arruinan, los sueños se desvanecen, y las familias se desintegran (o no se forman) a la par de que el estancamiento —que llega a ser depresión en algunos lugares— se arrastra año tras año.

La UE tiene una población con gran talento y alto nivel de educación. Sus países miembros tienen marcos legales sólidos y sociedades que funcionan bien. Antes de la crisis, la mayoría de estos países incluso tenían economías que funcionaban bien. En algunos lugares, la productividad por hora —o la tasa de su crecimiento— era una de las más altas del mundo.

Sin embargo, Europa no es una víctima. Sí es verdad que Estados Unidos administró mal su economía; pero, no, no es verdad que EE UU de alguna forma se las arregló para imponer la peor parte de la caída mundial en los hombros de Europa. El malestar de la UE es autoinfligido, a causa de una sucesión, sin precedentes, de malas decisiones económicas, comenzando por la creación del euro. Si bien el euro se creó con la intención de unir a Europa, finalmente, lo que hizo fue dividirla; y, debido a la ausencia de la voluntad política para crear instituciones que permitan que una moneda única funcione, el daño no se está revertiendo.

El caos actual proviene en parte de la adhesión a una creencia que ha sido desacreditada desde hace ya mucho tiempo: que los mercados funcionan bien y que no tienen fallos de información y competencia. La arrogancia desmedida también ha jugado un papel. ¿Cómo, si no, se podría explicar el hecho de que año tras año los pronósticos de los funcionarios europeos sobre las consecuencias de sus propias políticas han sido consistentemente erróneos?

Estos pronósticos no han sido erróneos porque los países de la UE no lograron poner en práctica las políticas prescritas, sino porque los modelos sobre los que las políticas se basaron tienen graves deficiencias. En Grecia, por ejemplo, las medidas destinadas a reducir la carga de la deuda, en los hechos, dejaron al país más cargado de lo que estaba en 2010: el ratio entre deuda y PIB se ha incrementado, debido a que el impacto de la austeridad fiscal dañó a la producción. Al menos, el Fondo Monetario Internacional ha admitido estos fracasos intelectuales y de políticas.

Los líderes europeos siguen convencidos de que su prioridad máxima debe ser las reformas estructurales. Pero los problemas a los que ellos apuntan se habían hecho evidentes en los años previos a la crisis, y en aquel entonces, dichos problemas no detenían el crecimiento. Lo que Europa necesita, más que reformas estructurales en sus países miembros, es una reforma de la estructura de la propia eurozona, y una reversión de las políticas de austeridad, que han fracasado una y otra vez en su intento por reencender el crecimiento económico.

Se comprobó una y otra vez que los que pensaban que el euro no podría sobrevivir estaban equivocados. Sin embargo, los críticos han tenido razón en una cosa: a menos que la estructura de la eurozona se reforme y la austeridad se revierta, Europa no se recuperará.

El drama en Europa está lejos de terminar. Una de las fortalezas de la UE es la vitalidad de sus democracias. Pero el euro despojó a los ciudadanos —sobre todo en los países en crisis— de cualquier decisión que ellos pudiesen tener sobre su destino económico. En repetidas ocasiones, los votantes echaron a quienes buscaban la reelección, debido a que se encontraban insatisfechos con los derroteros por los que se desplazaba la economía —pero lo que ocurrió fue que los nuevos Gobiernos continuaron por el mismo rumbo, el mismo que se dicta desde Bruselas, Frankfurt y Berlín.

Pero, ¿por cuánto tiempo puede esto continuar? ¿Y cómo van a reaccionar los votantes? A lo largo y ancho de Europa, hemos sido testigos del alarmante crecimiento de los partidos nacionalistas extremistas, contrarios a los valores de la Ilustración que son los que han hecho que Europa logre tantos éxitos. En algunos lugares, crecen grandes movimientos separatistas.

Ahora Grecia pone a prueba una vez más a Europa. La caída del PIB griego desde 2010 es mucho mayor que la caída que enfrentó Estados Unidos durante la Gran Depresión de la década de 1930. El desempleo juvenil es superior al 50%. El Gobierno del primer ministro Antonís Samarás ha fallado, y ahora, tras el fracaso del Parlamento en elegir un nuevo presidente para Grecia, se celebrarán elecciones generales anticipadas el 25 de enero.

Syriza, el partido izquierdista de oposición, que se comprometió a renegociar los términos del rescate de Grecia llevado a cabo por la UE, está por delante en las encuestas de opinión. Si Syriza gana pero no llega al poder, una importante razón será el miedo a cómo responderá la UE ante dicha elección. El miedo no es la más noble de las emociones, y no va a dar lugar al consenso nacional que Grecia necesita para seguir adelante.

El problema no es Grecia. El problema es Europa. Si Europa no cambia sus maneras de actuar —si no reforma la eurozona y rechaza la austeridad— una reacción popular será inevitable. Grecia podría mantener el rumbo en esta ocasión. Pero esta locura económica no puede continuar por siempre. La democracia no lo permitirá. Sin embargo, ¿cuánto más dolor tendrá que soportar Europa antes de que se restablezca el sentido común?

Traducido del inglés por Rocío L. Barrientos.

Joseph E. Stiglitz, premio Nobel de Economía, es profesor universitario en la Universidad de Columbia. Su libro más reciente, en coautoría con Bruce Greenwald, es Creating a Learning Society: A New Approach to Growth, Development, and Social Progress.

© Project Syndicate, 2015.

Mal comienzo
JOSEBA ARREGI, EL CORREO  18 Enero 2015

· Si somos distintos en algo es en no poder condenar en nuestro Parlamento los atentados de París y pedir humanización para los presos que no reniegan de haber matado.

Todavía no se han apagado los ecos de las felicitaciones expresadas y recibidas con ocasión del inicio del año nuevo, ni de la manifestación de los mejores deseos para el 2015. Pero la realidad con su tozudez desmiente pronto el ritual de la felicitación general y de los buenos deseos para el año recién inaugurado. 2015 ha comenzado mal, muy mal. Los asesinatos de París son prueba suficiente de la inercia de los graves problemas que arrastramos del año anterior y del anterior y de los siglos anteriores. Aunque nuestra corta memoria que acaba de conmemorar el año pasado el inicio de la Primera Guerra Mundial, con todos sus horrores, nos haga creer que la violencia y el terror europeo son cosas de un pasado muy lejano –más de un historiador dice que los europeos somos unos hipócritas al llamarla mundial, pues fue básicamente una guerra europea, causada por potencias europeas contra otras potencias europeas.

Mal ha comenzado el año 2015, pues Europa sigue con sus problemas, con la inquietud de las elecciones griegas, con el miedo a una nueva crisis del euro, con el miedo a la deflación, con la inercia de un crecimiento débil que no despega. Paro, pobreza, desigualdad siguen siendo problemas reales en las sociedades avanzadas. Y los países que hace apenas unos cuantos meses eran la esperanza, al menos de los inversores en bolsa, los BRIC, se hallan estancados también, cuando no inmersos en rápida recesión, como Rusia.

Europa sigue sangrando en Ucrania, el Próximo Oriente sigue siendo un polvorín, la xenofobia sigue siendo un problema en las sociedades europeas, el nacionalismo campa a sus anchas, y las promesas de soluciones globales y totales sigue haciendo su ronda alimentando los populismos y las demagogias. Probablemente el año 2015 va a parecerse demasiado al año 2014, probablemente los humanos que han comenzado el año nuevo van a ser demasiado parecidos a los humanos del año transcurrido.

Esta raíz antropológica que ayuda a entender que los cambios esperados, deseados y soñados fracasan a causa de nosotros mismos, que seguimos pareciéndonos demasiado a lo que hemos sido hasta ahora, se pone de manifiesto en las reacciones ante los males que el nuevo año no ha tardado en recordarnos. Ante los asesinatos de París todos somos Charlie, todos somos tolerantes, todos sabemos que hay que diferenciar la religión del islam de los terroristas que buscan en ella la justificación para sus actos de terror. Y muchos repiten que es preciso tender puentes, entender, convivir con la diversidad de religiones.

Pero cuesta hablar de la verdad porque interesan más los llamados valores, los sentimientos correctos, la bondad de nuestro comportamiento. Pero sin la verdad que debe subyacer a todo ello, los valores, los sentimientos y los buenos deseos se desintegran tan pronto expresados. Y la verdad es que la convivencia en libertad sólo se puede fundar sobre la verdad de la limitación de todos los sentimientos, de todas las ideologías, de todas las creencias, de todos los intereses, para que en el espacio público creado por esa limitación aparezca la verdad de los derechos ciudadanos como la única verdad posible. La verdad de nuestras democracias se llama libertad de conciencia –la libertad de prensa es una manifestación, muy importante, entre otras de la libertad de conciencia–. La verdad de nuestras democracias se llama aconfesionalidad del Estado: sobre las distintas creencias, sobre las distintas identidades, sobre los distintos sentimientos. Y el puente que hay que tender hacia el islam tiene como pilar de sostén esa verdad que exige que el islam reconozca que el poder religioso y el poder político no pueden identificarse. Sólo así habrá puente de ida y vuelta. Lo demás no es sólo matar, sino una política basada en la negación del Estado de Derecho.

Y ante los problemas económicos de pobreza, paro y desigualdad nos movemos entre ideologías que rezuman todavía totalitarismo y sentimentalismo individualista: entre el polo que niega la posibilidad misma de tener distintos diagnósticos de la situación y que sólo admite de forma dogmática sus recetas, y el polo que sólo ve casos individuales ante los que la política económica fracasa necesariamente, el polo que desprecia el crecimiento económico porque siempre habrá alguna persona individual que quede descolgada. Entre ambos polos la búsqueda del bien común, sólo posible a partir de la negociación entre distintos intereses grupales, y a partir de la superación de las situaciones individuales, se presenta cada vez más difícil. Y ambos polos olvidan que el desarrollo de las libertades fundamentales y del Estado de bienestar ha venido históricamente de la mano del crecimiento económico.

Mirando a nuestro entorno más cercano, nosotros que nos creemos tan distintos, siempre mejores que los demás, pioneros en todo y en primera posición en casi todo, olvidamos que si somos distintos en algo es en no poder condenar en nuestro Parlamento los atentados de París, y en celebrar el ritual de pedir humanización para los presos que no reniegan de haber matado y ejercido terror. Algunos se atreven a pedir a los presos y a la izquierda nacionalista radical que apliquen el criterio de la eficacia, que al parecer es el que ha conducido al brazo político de ETA a tomar las decisiones que ha tomado y convertirse en un partido político legal, mientras que hay quien les contesta, habiendo defendido que la izquierda nacionalista radical ha podido tomar las decisiones que ha tomado gracias a la eficacia de la lucha armada, que no se trata de eficacia sino de derechos humanos.

Al final hasta tenderemos que agradecer a los presos y a quienes se movilizan a favor de los ‘derechos’ de los presos de ETA que por medio de estas movilizaciones mantengan viva la memoria de que ETA ha existido y ha matado, creando víctimas, porque de otra manera éstas, las víctimas, caerían en el olvido de la carrera de desmemoria en la que está embarcada la sociedad vasca.

Integrismo y republicanismo
Eduardo Uriarte Romero FUNDACIÓN PARA LA LIBERTAD  18 Enero 2015

· Sería erróneo considerar que sólo en el mundo árabe la religión condiciona la política hasta someterla a una formulación integrista de consecuencias agresivas. Fenómenos como el terrorismo yihadista nos induce a los occidentales a relacionar inmediatamente la exaltación religiosa con comportamientos políticos que finalizan en inmolaciones y atentados horrendos. Pero no deberíamos delegar la mala influencia de la religión en la política exclusivamente al mundo árabe y obviar así cualquier análisis sobre latitud tan católica como la nuestra donde también ha existido terrorismo. Sin embargo, el caso de esa influencia en el mundo mulsumán, con su deriva integrista en alza, constituiría en estos momentos una referencia necesaria para ir introduciendo la cuestión del integrismo político que la religión puede imponer.

Por ello no quiero obviar, o al menos dejar de citar, la relación existente entre islamismo y sus formas más radicales de violencia política, e, incluso, su terrorismo, de la misma manera que el terrorismo de ETA no es ajeno a la ideología nacionalista que comparte con otros sectores políticos más moderados de su credo. Hay ideologías que desde su seno favorecen el desarrollo de opciones violentas y otras que tienden a aplacarlas. Descubriendo que esas ideologías “criminógenas” comparten una naturaleza integrista, esquivas al encuentro y al entendimiento, que creíamos superadas en Occidente tras el paulatino alejamiento del Antiguo Règimen y el poder terrenal de la religión en el siglo XIX, y su posterior derrota tras su renacimiento en los fascismos de los años treinta del pasado siglo. Es presumible que en momentos de crisis la tensión emocional supedite los avances democráticos realizados en el pasado reciente a fabulaciones religiosas presididas por mesías y dioses.

La ilustración y su racionalismo intentaron encauzar desde hace tiempo los intereses y afanes políticos en un proceso que abocó en el republicanismo, la forma de conseguir la convivencia política, cediendo cuestiones religiosas, étnicas y culturales, a la privacidad del individuo. El republicanismo es una cultura que evita la violencia social supeditando multitud de valores y cuestiones humanas a la convivencia política, de ahí la igualdad del ciudadano ante la ley entre otras cuestiones importantes. Una lección de republicanismo nos acaba de dar las calles de París tras el atentado en Charlie Hebdo, lo que inmediatamente nos ha llevado a rememorar aquellas aciagas noches tras el 11 M en la que se truncó el encuentro nacional, retornando a la peligrosa senda que hiciera descarrilar la II República. Posteriores concepciones políticas, como la de Podemos, no dejan de ser parcialmente el resultado de la catastrófica ruptura institucional que se dio a partir de aquellas jornadas. ¿Por qué nos pasó aquello?, y lo que es peor, ¿por qué nos sigue pasando?

El tradicionalismo pesa demasiado en la cultura política española e, incluso, vía anarquismo -o conversiones fulminantes del regionalismo y caciquismo carlista en nacionalismos periféricos- se inserta también en nuestra progresista izquierda, llevándola a un izquierdismo radical más sentimental que racionalista. En el otro lado, es evidente que en la derecha se aprecia desde hace más de dos décadas la presencia de grupos y líderes motivados por su concepción religiosa en su participación política, como una prolongación de ella. Concepción que suele partir de colectivos católicos muy conservadores y llamativamente militantes. Tal origen e influencia suponen un lastre en la tendencia liberal por la que pugna un importante sector de la derecha. En el otro sentido, la histórica influencia anarquista en la izquierda, su profunda orfandad teórica, apenas pudo atisbar en su día un proyecto y comportamiento socialdemócrata, frustrado en la actualidad por un infantil izquierdismo de connotaciones religiosas y eclesiales en sus fundamentos.

El problema de la ingerencia de la religión en la política, máxime cuando se carece de una tradición liberal, es que tiende a reformular la concepción de ésta, su relativismo democrático, la necesidad de la deliberación, la aceptación crítica de la realidad, el posibilismo de la práctica, la necesidad de oposición alternativa, etc, sometida, si no destruida, por un planteamiento integrista, totalizador, en que sólo la verdad y la razón propia han de tener cabida. Planteamientos que desde la derecha religiosa son suavizados, salvo situaciones exaltadas, por la caridad, misericordia, perdón, concepciones, también, del mundo religioso, de los que no podemos negar su validez, ya que otras religiones, o lecturas de ellas, se declaran partidarias de la falta de piedad por el prójimo. Los posicionamientos izquierdistas, producto de un desmesurado sentimentalismo cainita, tienden a amortiguarse cuando desde el resto del socialismo europeo avisan, normalmente por teléfono, de la peligrosa deriva asumida. Entonces se producen llamativos virajes, como la reforma constitucional de Zapaetero con el PP para limitar el déficit, o el acuerdo final sobre medidas represivas del terrorismo yihadista tras el posicionamiento del PSF.

Una de las claves de las derivas de los partidos que han sustentado el sistema político, el PSOE y el PP, la podríamos encontrar en las mismas bases de la reforma política de la Transición del 78. En palabras de Santos Juliá lo que entonces preocupó es reformar el Estado y la formulación de la nación que debía surgir “importó una higa”. Es decir, nos quedamos sin nación, sin su discurso común, mientras los nacionalismos periféricos lo exacerbaban. De ese vacío puede surgir en los dos grandes partidos la frivolidad y distanciamiento en los temas fundamentales para la convivencia, como la necesaria lealtad constitucional, la política de seguridad, la de defensa, la educación, etc. La carencia de un mínimo discurso común republicano, que supeditara los intereses obsesivos y únicos por la toma de la única referencia política, el Estado, fomentó un soez partidismo ajeno a la cosa pública. En la inexistencia de cualquier discurso común el sectarismo segrega un discurso interno y eclesial que si en la derecha ya tenía influencias directamente católicas en la izquierda se erige sobre los prejuicios sentimentales del anarquismo, exigiendo la construcción de un enemigo de connotaciones demoníacas con el que es imposible (salvo que llamen por teléfono) llegar a acuerdos políticos. Es decir, a la liquidación del espacio republicano donde la política encuentra su sentido más amplio y vital. A la izquierda actual el referente de cohesión lo constituye la maldad del PP y la creencia propia de su superioridad moral, por ello su discurso se limita a eslóganes similares a las respuestas de catecismo.

En nuestra vecina Francia la República es sagrada. Por eso mucho se cuidarán unos y otros de actuar oportunista y arteramente ante los atentados islamistas sufridos. Y errores los ha habido, como para sacar los colores. Errores más comentados en la prensa extranjera que en la francesa. Pero no tocaba hacer de la agresión padecida un campo de batalla interna, sino lo contrario, reforzar ante la adversidad la necesidad de ese encuentro común que se llama República.

A pesar de rechazos que desde algunos sectores pueden ir surgiendo al comportamiento político de la mayoría de los franceses, no cabe duda que el espacio común republicano dota de una energía especial, contundente, a la respuesta que la ciudadanía y jerarquías políticas realizan frente a la agresión padecida. Porque dicha respuesta se realiza desde un espacio político común, la República, de la que nosotros carecemos. Por eso tanto nos ha costado acabar con ETA, pues cada cual quería sacar partido de ella, así se deterioró la política queriendo otros sacar partido del GAL, así, sin discurso nacional común (que debiera llamarse republicano en su sentido teórico) surgen los secesionismos periféricos sin el menos pudor y falta de respeto por la ciudadanía. Para evitar eso los franceses se unen.

Nosotros no podemos manifestarnos juntos ante cualquier adversidad, siempre querremos aprovecharla para hundir al adversario político interno. Nosotros no podremos manifestarnos como ciudadanos desde la plaza de la República a la de la Nación porque carecemos de ambas. Nosotros estamos a la intemperie política porque nuestro partidismo, asolado por el integrismo, es incapaz de misión común. Por eso, entiéndase la razón por la que en la gran marcha de la ciudadanía en París no fuera invitado el Frente Nacional: porque el nacionalismo también es un integrismo excluyente adverso al republicanismo. La República es inclusiva y única en su defensa, por lo que tendrá éxito.

Yihadismo: radicales, entrenados y armados hasta los dientes
Las armas del Estado Islámico
Enrique Navarro Libertad Digital  18 Enero 2015

La pregunta que mucha gente y muchos analistas se hacen es cómo un grupo que durante años lideró la acción terrorista en Irak, mediante coches bombas, pero sin suponer ninguna amenaza estratégica, desde 2003 hasta 2012, ha sido capaz de poner, en apenas dos años, en jaque al ejército iraquí, a los kurdos con sus afamados peshmergas, al poderoso ejército sirio y a las fuerzas de la coalición internacional. Cómo se ha fortalecido tanto hasta el punto de difuminar el poder de su socio hasta febrero de 2014, Al Qaeda, y liderar la acción yihadista a nivel global. Y cómo ha sido posible que un movimiento basado en el terror haya sido capaz de reclutar miles de extranjeros de casi ochenta países, de ellos unos dos mil europeos, para combatir en el territorio del nuevo califato de la bandera negra.

La respuesta a mi juicio es que el Estado Islámico ha conseguido crear una estructura de poder territorial real frente un Al Qaeda diezmado por las continuas eliminaciones de sus líderes por parte del ejército norteamericano. El poder del califato está organizado en un triunvirato liderado por Abu Bakr al-Baghdadi, califa del Estado Islámico desde 2010, y dos lugartenientes: primero Abu Muslim al Turkmani, que al parecer murió en un ataque aéreo norteamericano en Mosul en noviembre pasado, lo que de ser cierto hubiera privado al ISIS de su principal líder militar. Formó parte de la guardia republicana y como teniente coronel de inteligencia en el Istikhbarat de Sadam Hussein, la principal unidad represora del régimen depuesto en 2003. Y segundo: Abu Ali al-Anbari, antiguo mayor general de Saddam Hussein y que compartieron cautiverio en Camp Bucca, campo de detención norteamericano en el sur de Irak, con el líder Al Baghdadi y con los otros líderes del ISIS como Abu Suleiman y Abu Wahib y donde seguramente definieron la estrategia del califato. El primero tenía el poder de los siete gobernadores del norte y oeste de Irak y el segundo lidera la presencia del ISIS en Siria con cinco gobernadores a su cargo. Entre estos tres hombres gobiernan a ocho millones de personas y cuentan con un gobierno con sus ministros, incluyendo uno de defensa y otros de luchadores extranjeros. Pero si no hubiera sido por la integración de las fuerzas sunníes radicales del ejercito iraquí y su acción -aprovechando el tumulto- en Siria, para liderar la oposición al régimen de Damasco, al día de hoy el ISIS sería Al Qaeda Irak, como lo fue desde su fundación en 2003 hasta hace un año.

En Siria, en los primeros años de guerra, ISIS junto al resto de grupos opositores fue financiado por Arabia Saudita y otros países del Golfo, entregando a través de Turquía material procedente de Croacia y otros países, según diversos informes. Especialmente armamento ligero, armamento anti-tanque y cohetes. Cuando el ISIS comenzó a tener mayor autonomía y comenzó su guerra particular con el resto de grupos opositores a Al Asad y los países árabes cortaron el grifo ya era tarde. Comenzaron a tener otras fuentes de financiación, especialmente con contrabando de petróleo, asaltos a viviendas, ventas de antigüedades en el mercado negro y robos en los bancos. Solamente durante la ocupación de Mosul en junio de 2013, se llevaron del banco del Kurdistán 450 millones de dólares en efectivo. Se estiman que más de mil millones de dólares han ido a parar a la organización en los últimos dos años. Se calculan unos ingresos diarios de casi 3 millones de dólares, lo que le permite pagar mucho mejor que Al Qaeda a sus militantes, disponer de unas estructuras de estado más sólidas y proceder sobre todo a su expansión. Hoy ya hay presencia de la bandera negra en Libia y Afganistán y Al Qaeda del Magreb comienza a ver en ISIS a un aliado más fiable que la dispersa organización que lidera el egipcio Al Zawaharí. Este poder evidente ha sido la principal atracción para muchos voluntarios que creen en la capacidad del Estado Islámico de construir un estado propio y de expandirse en la zona acabando con lo que ellos consideran regímenes corruptos.
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El armamento que emplean tienen tres orígenes principales, aunque se han decomisado armas procedentes de una docena de países. El 90% del arsenal procede de cuarteles iraquíes y sirios, que fueron asaltados, abandonados o que se entregaron en masa a la causa del ISIS, especialmente en Irak. La mayoría del armamento iraquí es de procedencia de Estados Unidos y el sirio de Rusia.

Pero lo cierto es que, aunque apenas tienen capacidad de usar el armamento más pesado y sofisticado como los MIG 21 obtenidos de una base aérea siria y que fueron puestos en vuelo con la ayuda de militares iraquíes, su arsenal resulta impresionante para lo que denominamos un grupo terrorista y según todas las estimaciones disponen de capacidad para dos años de combates y además posee algunas capacidades industriales para la fabricación en serie de bombas y minas caseras.

Disponen de decenas de carros de combate soviéticos T-55 y los más modernos T-72; artillería media y pesada de origen chino como los M-46 de 130 milímetros así como antiaérea ZU-23-Z. En su arsenal hay de cientos de lanzadores de cohetes de diverso origen como chino HJ-8; lanzadores de granadas M-60 de fabricación norteamericana como miles de fusiles M-16 y decenas de miles de AK-47 con abundante munición; pistolas procedentes de Croacia y Arabia Saudita, pero también de origen norteamericano y austriaco. Disponen de decenas de vehículos norteamericanos Humvee, misiles antiaéreos FIM-92 Stinger, artillería pesada de 155 milímetros M-198 con un alcance de 25 kilómetros cohetes antiaéreos SA-7 Grail de origen ruso así como vehículos sobre cadenas M-113.

Lo más destacado, sin embargo, es la presencia de misiles Scud en algunas de sus demostraciones, capaces de llevar una ojiva química a cientos de kilómetros. Aunque es dudoso que en la actualidad estén en condiciones de lanzar un misil de estas características, no sería difícil ponerlos en uso con lo que podría suponer de amenaza para Israel o Jordania, así como cientos de armas químicas robadas de un arsenal al norte de Bagdad y que ya fueron usadas en el asedio a Kobani.

En cuanto a sus efectivos, las estimaciones más fiables haban de unos 30.000 hombres a los que se unen algunas otras fuerzas locales ya sea en Irak o en Siria, de ellos unos 5.000 extranjeros procedentes de ochenta países, de ellos unos 2.000 occidentales.

Pero lo que realmente ha producido que el ISIS haya conseguido hasta el mes de diciembre sonoras victorias, ha sido su superioridad en el combate. Por dar un ejemplo, en Mosul 30.000 soldados iraquíes salieron corriendo ante el empuje y la violencia de 800 soldados del ISIS. La mayoría del ejercito iraquí siendo sunnita no está dispuesto a luchar contra el ISIS para defender a sus otros enemigos: los kurdos y los chiítas. De hecho, el frente militar al ISIS en Irak lo lideran los chiítas, Irán y Estados Unidos, mientras que se duda de la capacidad de los soldados sunníes del ejército regular iraquí. En Siria, sin embargo la mayoría de los ataques occidentales, un 80%, se han centrado en la defensa de Kobani, pero la falta de tropas sobre el terreno y la división de fuerzas opositoras está permitiendo que incluso en estos días el ISIS continúe su expansión territorial en Siria, ya que los occidentales, a diferencia de Irak, no tienen un socio sobre el terreno en que apoyarse para hacer frente a las tropas del ISIS.

La consolidación del poder del Estado Islámico en un territorio que ya es casi un tercio de Siria y buena parte del oeste iraquí, casi la extensión de Bélgica, constituye una amenaza muy seria para toda la región y para los países que tienen a cientos de sus ciudadanos, la mayoría seguramente sin controlar, formando parte de este grupo tan violento. Occidente se enfrenta a una estructura mas organizada, unida y en una zona mucho más crítica que lo que fue el régimen talibán en Afganistán. El desalojo de estas zonas solo lo podrá hacer el ejército sirio y el iraquí con un intenso apoyo de fuego occidental o una coalición de fuerzas terrestres, se trata de elegir cual es la opción menos mala y la más fiable.

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Cuatro meses sin apenas éxitos
Los ataques aéreos contra Estado Islámico, ¿sirven para algo?
Pocas ciudades importantes han caído estos meses. Sí ha muerto algún líder importante del EI.
J. Arias Borque Libertad Digital  18 Enero 2015

El portaaviones nuclear Charles de Gaulle, la joya de la corona de la Armada francesa, partió el pasado miércoles desde su base en la ciudad mediterránea de Tolón hacia el Golfo Pérsico. La confirmación la dio ese mismo día el presidente de la República, François Hollande, en un discurso ante militares menos de una semana después de los ataques yihadistas contra la revista Charlie Hebdo y contra un supermercado judío en París.

A bordo del imponente portaaviones, que cuenta como escolta con una fragata de defensa antiaérea, un submarino nuclear de ataque y un petrolero para suministro, viajan 2.000 marines galos, doce cazas de combate Rafale y nueve Súper Étendard, cuatro helicópteros y un avión de vigilancia. Todo ello, según explicó Hollande, con el objetivo de hacer frente a Estado Islámico, que se mantiene fuerte tanto en Siria como en Irak.

Se unirá de este modo a los medios presentes sobre el terreno de la coalición internacional que Estados Unidos lidera para combatir a Estado Islámico desde el pasado mes de septiembre. Una coalición a la que se unieron gran cantidad de países una vez quedó claro que no se estaba hablando de que las tropas pusieran pie a tierra, sino que se iba a limitar a ataques aéreos selectivos y a una misión de entrenamiento al ejército iraquí y a los peshmergas kurdos.
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La obligación moral de combatir el terrorismo y la debilidad aérea de Estado Islámico, que garantiza prácticamente la supremacía aérea, supuso un aliciente para muchos países, que consideraron que se le abría una importante oportunidad de probar sus cazas y dar experiencia a sus pilotos con una carga de riesgo insignificante en comparación con otros escenarios bélicos. Estados Unidos tuvo que ir limando los ofrecimientos aéreos hasta dejarlo en el despliegue actual.

Sin conocerse las cifras exacta de recursos aportados por EEUU, los países europeos han enviado a la zona casi una cincuentena de aeronaves. Francia ha enviado once (nueve cazas Rafale, un avión cisterna C135 y un avión de patrulla marítima Atlantique2), Reino Unido al menos una decena (ocho cazas Tornado GR4 y al menos dos drones MQ-9 Reaper), Bélgica otros ocho (seis cazas F-16 Fighting Falcon y dos aviones de transporte C130 Hércules), Dinamarca siete aeronaves (siete cazas F-16 Fighting Falcon) y Holanda ocho aviones (ocho F-16 Fighting Falcon, aunque dos están en reserva por si pasa algo a alguno de los seis que participan en los ataques).

Los otros dos grandes países anglosajones también han enviado aeronaves. Canadá aporta seis cazas F-18 Hornet, un avión reabastecimiento en vuelo CC-150 Polaris, dos aviones de vigilancia CP-140 Aurora y un avión de transporte táctico. Por su parte, Australia participa con ocho cazas F-18 Super Hornet, un avión de reabastecimiento en vuelo y un avión de transporte.

La necesidad de que la coalición no pareciese una misión del occidente cristiano contra el Islam hizo que EEUU implicase también a varios países árabes. Éstos están aportando cuatro cazas F15 Strike Eagle (Arabia Saudí) y un número no conocido de F-16 Fighting Falcon (Jordania y Bahrein) y F-16 E/F Desert Falcon (Emiratos Árabes Unidos). Qatar, por su parte, ha puesto a disposición de la coalición dos C-130 Hércules en configuración de reabastecimiento en vuelo.

Pero la gran pregunta que se plantean muchos expertos militares y en relaciones internacionales es si la actuación de la coalición internacional, limitada a ataques aéreos selectivos y a una misión de entrenamiento todavía en ciernes es suficiente, sin poner pie a tierra, para recuperar el terreno que los yihadistas han obtenido durante el último año debido a la nula preparación del ejército iraquí y a la guerra de facciones opositoras en Siria.

El primero en hablar en este sentido fue el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, quién aseguró que "los ataques aéreos no son suficientes para vencerlos" y solicitó a la comunidad internacional que colaborase también "con quienes pelean en el terreno", en alusión al ejército iraquí, pues el Ejecutivo turco por cuestiones históricas no está dando ni un ápice de apoyo a los peshmergas kurdos, más bien todo lo contrario.

El profesor de Relaciones Internacionales en la London School of Economics and Political Science (LSE), Fawaz A. Gerges, se manifestó en parecidos términos en otoño en una entrevista concedida la revista Política Exterior. "Las perspectivas de éxito son muy pequeñas. Quizá la campaña consiga debilitar al EI pero no podrá sacarle de algunos de sus principales feudos, en ciudades y pueblos como Mosul, Faluya, Tigrit", dijo.

"Si el Estado Islámico ha crecido no es solamente por el número de sus efectivos sino porque se ha mezclado con comunidades suníes locales en Irak y Siria, donde se erige como su defensor ante los gobiernos sectarios de ambos países. Ha sido capaz de establecer una base social que le ha permitido expandirse", añadió.

Tampoco el ex jefe de Estado Mayor de la Defensa del Reino Unido, el general Sir Dave Richards, cree que esta táctica sirva para acabar con los yihadistas de EI. "El poder aéreo por sí solo no va a ganar una campaña como ésta. No es en realidad una operación antiterrorista. Se trata de un enemigo convencional, ya que tiene blindados, tanques, artillería (...) es bastante rico, domina territorio y va a dar pelea. Así que, por lo tanto, uno tiene que verlo como una campaña militar convencional", añadió.

La realidad es que casi cuatro meses después de que la coalición internacional comenzase sus ataques aéreos selectivos contra Estado Islámico, los yihadistas apenas han perdido terreno sobre el que tenían bajo su mando antes de estos ataques. Sólo alguna ciudad representativa como la estratégica Jurf al-Sakhar (ubicada cerca de Bagdad) o la de Kobane en el Kurdistán (que tratan de recuperar los yihadistas en las últimas semanas) han cambiado de manos.

Sí parecen más reseñables la pérdida de líderes que han sufrido en este tiempo, como la del gobernador del EI en Mosúl (la tercera ciudad más poblada de Irak, con casi 2 millones de habitantes) el pasado mes de noviembre, Radhwan Hamdouni, conocido como Abu Laith. O la del supuesto número dos del EI, Nawab Barjis Darwesh al Shamari, que estaba en Mosúl para sustituir en el cargo al anteriormente fallecido y que habría muerto esta misma semana.

Mientras tanto, el combate por tierra contra Estado Islámico se circunscribe a un ejército iraquí poco preparado, que en ocasiones huyen del combate con demasiada facilidad, cuyos militares en algunos casos llegan a sobornar a sus mandos para no ir al frente y a unos peshmergas kurdos con amplia experiencia en combate pero cuyas tácticas de adiestramiento son más que cuestionables.

Todo ello, pese al aumento de nivel de adiestramiento que está suponiendo la presencia de personal de formación enviado por el ejército estadounidense y al que, en próximos meses, se irán uniendo instructores de otros países de la coalición, entre ellos, casi trescientos efectivos de las Fuerzas Armadas españolas. El problema es que los frutos de ese trabajo de adiestramiento tardará meses en cristalizarse en unidades preparadas para ir al frente.

Nacional-sociolingüismo
josé garcía domínguez ABC Cataluña   18 Enero 2015

No era más que un requiebro escapista. Y los requiebros escapistas no suelen funcionar. A los catalanes sin recursos que quisieran que su prole estudiase en castellano el ministro Wert pretendía colarlos por la puerta del servicio en colegios para ricos. La factura se la haría pagar a la Generalitat, según reza el articulado de su flamante ley de pobres. Se han apuntado tres familias. Demasiadas me parecen. Ocurre que la inmersión lingüística no es más que eso, una cuestión de clases sociales. Lo sabe todo el mundo: en los centros de pago se incumple la norma que proscribe los usos docentes del castellano. El monolingüismo vernáculo resulta penitencia exclusiva para los que no se pueden costear una educación decente de su bolsillo. Dicen que hablar español es de pobres; sin embargo, en Cataluña los que no saben manejarse en la lengua de Castilla con una elemental corrección suelen ser precisamente ellos, los pobres.

A qué extrañarse, pues, de que Aula, muy exclusiva escuela barcelonesa que alardea hasta en su página “web” de no cumplir ni una coma de lo mil veces ordenado y legislado por la Generalitat en materia de lenguas vehiculares, viese premiada su aparente rebeldía con nada menos que la Cruz de San Jorge, supremo honor local que su fundador, el pedagogo Pere Ribera, recibió de manos del mismísimo padre de la criatura, el antaño honorable Jordi Pujol. La inmersión, ya se sabe, es para los de abajo; única y exclusivamente para los de abajo. Para ellos queda el tosco “catañol” de las periferias urbanas; el desierto gramático de esos jóvenes vendedores que preguntan al cliente “cuántos en quiere”; el mismo de los operarios que creen usar en la lengua común cuando anuncian a su interlocutor que “cal” firmar un recibo. Por lo demás, escolares reos de la inmersión hay cientos de miles. Los colegios privados, en cambio, no llegan al medio centenar. Y nadie ignora que todas sus plazas están ocupadas. Ah, los filisteos.

El adelanto electoral en Cataluña
Sun Tzu no gastaba barretina
FRANCISCO PASCUAL El Mundo  18 Enero 2015

El motor que ha propulsado el independentismo catalán durante los últimos cuatro años tiene dos carburadores que se retroalimentan: el descontento social hacia los políticos tradicionales por la crisis económica y la lucha por la supervivencia del partido hegemónico y de su red clientelar.

Si en el conjunto de España Podemos ha capitalizado la ira ciudadana a través de un mensaje sencillo a la usanza populista de izquierda -la casta nos roba-, el partido hegemónico en Cataluña, que es la encarnación de esa casta en su territorio, ha sofisticado ese mensaje poniéndose al frente de la manifestación y salpimentándola con populismo nacionalista: a nosotros quienes nos roban están en el palco del Bernabéu y tomando cañas con nuestros impuestos en los bares de Extremadura y Andalucía.

Especialmente esto último no deja de constituir un alarde de xenofobia corriente y moliente, pero el partido hegemónico lo ha envuelto dentro de un relato romántico según el cual el fervor patriótico es fruto de una reacción popular a la intromisión en su Estatuto de Autonomía de un Tribunal Constitucional pseudofranquista. Incluso, si me apuran, ya echó raíces hace 300 años, cuando los Borbones arrasaron con Barcelona y sus constituciones.

Todo es tan épico que la izquierda le ha comprado el folletín al patrono. El mayor éxito táctico de Artur Mas en el procés no se produjo cuando depositó su voto el 9-N, sino cuando el líder antisistema de la CUP, David Fernández, se le abrazó como el hijo que pide perdón a su padre porque le acaba de pillar con un porro en la mano. La molicie del presidente del Gobierno para combatir tamaña estafa ha hecho el resto. Quizá también andaba demasiado ocupado en luchar por su propia supervivencia.

No quitemos mérito a Mas. La zafiedad de su mensaje en unos años de desesperación del personal no le resta eficacia, sobre todo, cuando lo cañonea a fondo perdido en instituciones, medios públicos y escuelas.

Pero tampoco convirtamos al molt honorable en un Sun Tzu con gafas de pasta. La única ventaja de que el desafío dure ya casi un lustro es que permite analizarlo con cierta distancia y discriminar entre lo que es táctica y lo que es estrategia. Da igual si al president le conviene o no ganar unos meses de legislatura escondiéndole la bolita a un Oriol Junqueras al que cada vez dan más ganas de darle un abrazo, dos palmadas en la espalda y un lexatin. Es la última escaramuza que los hermeneutas del líder nacionalista quieren elevar a la categoría de genialidad táctica.

La estrategia fue la equivocada. Según la mayoría de los pronósticos, el viaje a la Ítaca independentista de su partido se puede saldar con la pérdida de hasta la mitad de los escaños que tenía en 2010. La impostura sólo tiene un enemigo infatigable: el tiempo, que cuanto más transcurre, más desnudo deja al impostor.

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Fracaso de Mas, ocasión para todos

Las elecciones de septiembre, convocadas por el presidente catalán, alargan demasiado el periodo de provisionalidad. Pero también son una oportunidad para acabar de una vez con la turbulencia política
El acuerdo entre Mas y ERC despierta críticas en las bases de la ANC
Francesc de Carreras. El Pais 18 Enero 2015

La insólita convocatoria de las elecciones autonómicas catalanas a ocho meses vista supone, ante todo, un fracaso de CiU y de Artur Mas y un triunfo de Junqueras y Esquerra Republicana. Sólo hay que ver la foto del momento en que fue anunciada.

Como es sabido, en los sistemas parlamentarios, la disolución del Parlamento y la convocatoria de elecciones suelen ser competencia exclusiva de los presidentes del Ejecutivo. Así es en España, y también en Cataluña, aunque no en otras comunidades. Pues bien, Artur Mas anunció la convocatoria flanqueado por Oriol Junqueras y por las presidentas de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y de Omnium Cultural, Carme Forcadell y Muriel Casals, respectivamente, así como por el presidente de la Asociación de Municipios por la Independencia, Josep Maria Vila d’Abadal. El presidente catalán había estado reunido con todos ellos durante las cinco horas previas al anuncio. Tras dos meses de desencuentros e indecisiones, Artur Mas se había rendido. Renunciaba a prolongar su mandato y, también, a su prerrogativa estatutaria de disolver y convocar libremente: había pactado con los allí presentes la fecha electoral y las líneas generales de un plan sobre el camino a recorrer de ahora en adelante hasta alcanzar la hipotética independencia.

La derrota de Mas se refleja bien en las imágenes del acto: la efusividad perfectamente descriptible de la encajada de manos con Junqueras y, un paso atrás, entre ambos políticos, la cara de satisfacción de Carme Forcadell, la mediadora necesaria del acuerdo debido a su capacidad para organizar movilizaciones callejeras. Como decíamos la semana pasada, la fatal decisión de Mas, en septiembre de 2012, de confundir una manifestación con todo un pueblo, le ha convertido en prisionero de quienes organizaron aquella manifestación.

Cataluña es autónoma pero no independiente. Mas no es ni independiente ni autónomo, quiere la independencia pero él no lo es, sino que se encuentra estrechamente atado a las decisiones de quienes controlan la calle. Sabía que, si ahora accedía a sus peticiones, al día siguiente le hubieran convocado una enorme manifestación delante del Palau de la Generalitat en la que, además, participarían muchos miembros de su propio partido y buena parte de sus votantes.

Con su falta de autoridad, su impostada actitud de Mesías dispuesto a conducir a su pueblo hasta la independencia prometida, está cambiando el carácter mismo de CiU, un partido —o federación de partidos— en el que cabían radicales, moderados y hasta moderadísimos, una equilibrada combinación que Jordi Pujol consolidó a partir de las elecciones de 1984 al recoger buena parte del voto de UCD, recién disuelta.

Ahora, buena parte del voto radical se ha ido a ERC y mucho voto moderado está asustado ante las consecuencias de esta lenta marcha hacia la supuesta independencia. “El negoci és el negoci”, se dice en Cataluña. Y la independencia, excepto para aquellos que no votan con la cabeza sino con los sentimientos, “és un mal negoci”: tras echar cuentas, muchos han calculado que no les sale a cuenta. Y en Cataluña se cuenta mucho, hasta los pasos de la sardana. CiU va reduciendo su espacio electoral justo en la medida que aumenta el de ERC. A ello no sólo han contribuido los errores de Mas sino también los escándalos de corrupción política: el caso Palau, incomprensiblemente atascado en los juzgados y, muy especialmente, el caso de la familia Pujol, que dará mucho juego en los próximos ocho meses. Junqueras se frota las manos: la centralidad del nacionalismo se está trasladando —si no se ha trasladado ya— hacia su partido. La CiU de otros tiempos puede pasar a la historia.

Las elecciones en septiembre no son una buena noticia porque alargan demasiado el período de provisionalidad en que vive Cataluña: no sólo no se gobierna, ya que toda la actividad política está abocada al proceso soberanista, sino que la incertidumbre ya está provocando serios perjuicios económicos.

Según datos oficiales del Registro de Inversiones, desde fines de 2010 —en que Mas gana sus primeras elecciones y se empieza a mencionar el término independencia— hasta septiembre de este año, la inversión extranjera en Cataluña es sólo una cuarta parte de lo invertido en la Comunidad de Madrid, con un peso económico y un PIB similar. Exactamente, 42.569 millones en Madrid y 11.464 en Cataluña. Pero ello va a más. En los meses de enero a septiembre de 2014, la inversión extranjera ha caído en Cataluña un 45% respecto al mismo período del año anterior, y las desinversiones han aumentado un 42%. En este mismo período, en el resto de España las desinversiones han disminuido un 56% y en la Comunidad de Madrid la inversión extranjera ha quintuplicado la de Cataluña. Si las elecciones se hubieran celebrado en marzo hubiéramos podido acortar esta triste agonía.

Pero no ha sido así, y las elecciones de septiembre son una gran oportunidad para terminar con este período de turbulencias e inestabilidad política. La parodia de referéndum del pasado 9 de noviembre mostró a las claras que los partidarios de la independencia eran minoría. Si esto sucede cuando todos los independentistas fueron a votar y, dado que el voto salía gratis, también acudieron a la cita muchos otros que aseguraban que si fuera de verdad pasarían del sí al no, no parece nada probable que triunfe una mayoría independentista.

Ahora bien, para que esto suceda el planteamiento de las elecciones debe ser claro, es decir, los partidos independentistas deben fijar en su programa, de forma patente e indudable, que su plan de acción es, en caso de ganar, conseguir inmediatamente la independencia detallando el plan que debe conducir a la misma. Asimismo, los no independentistas deben expresarlo también con la misma claridad y, en su caso, definir los cambios que proponen, por las vías legales, respecto a la organización territorial del Estado. De esta manera, con programas que no ofrezcan dudas, el elector sabrá a qué atenerse al depositar su papeleta. Esta claridad debe trasladarse a la lectura de los resultados: ¿cuál debe ser el porcentaje de unos y otros para que se consideren ganadores y perdedores?

Estas elecciones deberán ser también una ocasión para el debate, para entender qué significa para los catalanes y para los españoles que Cataluña se separe de España y no forme parte de la UE. Este debate apenas se ha esbozado y en Cataluña está seriamente distorsionado por unos medios de comunicación oficiales, tanto radio como televisión, que incumplen cada día de forma escandalosa todos los requisitos de objetividad, neutralidad y pluralismo que prescriben las leyes, con el Consejo del Audiovisual de Cataluña (CAC) mirando hacia otro lado.

Pero, además, este debate debe dar un salto cualitativo importante, no puede dejarse en manos de unos tertulianos profesionales que en muchas ocasiones no saben ni de lo que hablan o de unos periodistas que disparan desde su trinchera respectiva llevando a cabo más una tarea de propaganda que de opinión razonada. Ahora estamos en el momento de la verdad y es preciso que esta se averigüe a través de informes y dictámenes cuya autoría se encargue a especialistas neutrales, a poder ser extranjeros, de reconocido prestigio. El impacto de sus fundadas y argumentadas opiniones puede ser decisivo en la actitud de muchos ciudadanos catalanes que hace tiempo están esperando que alguien con autoridad en su ámbito de conocimiento —económico, financiero, jurídico, histórico o político— les diga la verdad de los hechos y les oriente cara al futuro.

Por tanto, para concluir, estamos ante una gran ocasión: ya no contaremos manifestantes sino votos que serán emitidos en elecciones legales, ante perspectivas que deben ser claras, por ciudadanos que deben contar con la información necesaria para saber las consecuencias de los mismos.

Francesc de Carreras es profesor de Derecho Constitucional

Todo a cambio de nada
SALVADOR SOSTRES El Mundo 18 Enero 2015

Mas ha ganado tiempo, que es lo que más necesita cualquier político en el poder. Mas se ha asegurado la Alcaldía de Barcelona y las cuatro diputaciones catalanas, mantener su alianza fundamental con Duran i Lleida y que ERC le vote unos presupuestos que implicarán más recortes, lo que prácticamente equivale a una victoria segura de CiU en las anunciadas elecciones del 27 de septiembre, en tanto que Junqueras ya no podrá capitalizar el descontento de las clases populares con el Govern. Mas ha ganado el pulso político de no anticipar sus elecciones a las municipales, tal como pedía Esquerra, Òmnium y la Assemblea Nacional Catalana. Por si quedaba alguna duda, en su comparecencia dejó claro que la fecha electoral no había sido fruto de ningún pacto sino del ejercicio de la prerrogativa de convocarlas, que le pertenece en exclusiva. A cambio no ha cedido nada, porque en cualquier caso nunca habría podido controlar cómo Esquerra confeccionaba su candidatura.

Pero la gran victoria de Mas se ha producido más allá de su posibilidad de calcularla. Y tal vez de entenderla. La negativa de Junqueras a la lista unitaria deja a Mas alineado con Duran para negociar la hoja de ruta -ese nuevo concepto que va a presidir la política catalana- que ha de dar contenido a las elecciones de septiembre. Con Duran como socio de Mas, Esquerra lo tendrá mucho más difícil para imponer sus tesis, tal como tuvo que tragarse aquel buñuelo de pregunta, que Mas convirtiera en una pantomima lo que tenía que ser una consulta y que las elecciones se celebren cuando el president quería y teniendo ERC que asumir el desgaste del gobierno y el apoyo casi gratis a las candidaturas de CiU en las municipales.

Además, en caso de victoria de los partidos favorables a la independencia, lo que vendrá a continuación no será la famosa declaración unilateral, sino una negociación con el Estado para acordar los términos de la separación, y el president tendrá mucho más margen para negociar en nombre de CiU, y con Duran a su lado, que en nombre de una candidatura única con Junqueras presionando. En una negociación siempre se tiene que ceder en algo y la independencia va a ser precisamente ese algo que el president podrá ceder en pro de que España conceda a Cataluña un nuevo estatus político, que es lo que siempre ha querido CiU, y no la independencia. Eso ahora parece difícil pero con un Gobierno en minoría del PP, o si las izquierdas toman el poder, se abre un abanico completamente distinto, y entre una CiU que no quiere separarse y una España que no puede dejar escapar a Cataluña, acabará habiendo un acuerdo, como siempre lo ha habido.

Mas ha ganado a Junqueras y a las entidades callejeras, quedando bien con el público independentista y sin comprometerse a nada, sin ceder ante nadie, y protegiendo su estrategia electoral y partidista. Sin embargo, y aunque parezca mentira, Mas no está satisfecho con el acuerdo y vive como una derrota personal y de su proyecto que Junqueras le haya negado la lista unitaria. Mas está hoy enfadado y deprimido. Su vanidad presidencialista, y su escasa inteligencia política, le impiden ver más allá de su descomunal ombligo.

¿Qué se cuece en Catalunya que se oculta a los españoles?
Miguel Massanetwww.diariosigloxxi.com  18 Enero 2015

Si los españoles que residimos en Catalunya ya estamos, desde hace tiempo, con la mosca detrás de la oreja respecto a este recurrente tema del nacionalismo catalán, de los continuos desplantes por parte de los representantes de la Generalitat al Gobierno español y de los sucesivos intentos de ir avanzando en el camino de lograr la plena soberanía de Catalunya, mediante su separación de España; no nos hace falta más que leer artículos como el que ha escrito el señor Pablo Planas, en Libertad Digital, en el que se descubre una reunión, supuestamente secreta, celebrada en un local perteneciente a un tal señor Sergi Loughney, un pub conocido como Kitty’s, a la que concurrieron una serie de personajes, podríamos decir que de variopinto pelaje político y cargos institucionales, que fue calificada por el articulista de “Contubernio militar con consejeros separatistas para abordar el futuro de Catalunya”.

Si hemos de ser sinceros, los españoles que estamos residiendo en la comunidad catalana, se puede decir que salimos de un sobresalto para entrar en otro. Es obvio que, el tema del desafío que llevan manteniendo los catalanistas con el Estado español, se está prolongado más de lo que sería prudente y que, esta situación de inestabilidad e inquietud, no es precisamente la más adecuada para que los ciudadanos de esta comunidad que, por añadidura, debemos seguir soportando los efectos de la crisis que afecta a toda España; podamos sentirnos amparados por el Gobierno de la nación, de modo que nuestras vidas puedan transcurrir con normalidad sin sentir que, sobre todos nosotros, pende la espada de Damocles que pueda, cualquier día menos esperado, caer con todo su peso sobre nosotros y, de pronto, nos veamos obligados a desenvolvernos en un nuevo estado, gobernado por los independentistas y con la posibilidad de que nos sintamos como indeseables proscritos por los nuevos gobernantes de Catalunya.

Puede que, en Madrid, el señor Rajoy, la vicepresidente Santamaría y todo el resto de su ejecutivo se sientan tranquilos, vean el problema desde la distancia con otro prisma y se crean que tienen previstas todas las alternativas que puedan producirse en este enfrentamiento con el separatismo catalán. Sin embargo, desde nuestra posición de ciudadanos españoles que vivimos y tenemos que convivir, dentro de un ambiente que, por mucho que se quiera negar, está cargado de un fuerte catalanismo y un sentimiento, cada vez más extendido, de apoyo al independentismo; tenemos otra percepción muy distinta del problema y, hechos como el que hemos mencionado no contribuyen, ni mucho menos, a tranquilizarnos.

Es incomprensible que se produzca, en pleno conflicto entre el Estado español y la Generalitat, una reunión de carácter secreto a la que asisten un conjunto de personas ( el Consejero de la Generalitat, señor Puig; el teniente general Ricardo Álvares Espejo, máximo responsable de la región militar en la que está encuadrada Catalunya; un general de la Guardia Civil, Angel Gozalo; el Fiscal Jefe de Catalunya, José María Romero Tejada; los empresarios nacionalistas señores Salvador Alemany, presidente de Abertis y Juan Lanaspa que ejerció de anfitrión.

También estuvieron presentes el ex presidente de Nissan, Juan Echevarría; el catedrático Francesc Granel, asesor de Alicia Sánchez Camacho; Carina Mejías, portavoz adjunta de Ciutadans, Miguel Iceta; Enric Milló del PP) que, por su distintas afinidades y representaciones, parecían difícilmente aptas para una reunión conjunta que, al parecer, según las informaciones recibidas, tenía por finalidad tratar sobre la situación en Catalunya y calibrar “las consecuencias económicas del proceso separatista emprendido por Mas y algunos de los asistentes a tan especial encuentro Es inevitable que, como ciudadanos de a pie, nos planteemos las diversas lecturas que se pueden sacar de tan secretísimo (es curioso como lo que se quiere que sea secreto y no trascienda, acaba por ser de dominio público apenas ha tenido lugar) cónclave. En primer lugar, deberíamos buscar la explicación a que, en la mencionada asamblea, no apareciese ningún miembro de ERC o, al menos, no ha sido mencionado en los datos aparecidos; lo que hace suponer que no era un invitado deseable para tratar de los temas que se discutieron. Lo que se pudo discutir no ha servido para que el señor Mas cambiara su hoja de ruta hasta la cita del 27 de Septiembre fecha de las elecciones locales, según ha trascendido a través de la prensa y los 23 puntos o etapas previstas, lo que no dan pie a que haya rectificado un ápice de su camino hacia la independencia. Hay algo especialmente llamativo en este encuentro. La presencia del Teniente General Álvares Espejo no deja de contener un aspecto morboso y bastante inexplicable que sólo se puede interpretar como una posible advertencia a los separatistas si se empecinan en seguir por el camino de desafío al Estado de Derecho o, y no quisiéramos que fuera así, una especie de intento de llegar a algún tipo de transacción, que pudiera tener que ver con la posibilidad de una modificación de la Carta Magna para establecer un tipo de estado federal en España, previa un acuerdo de los partidos mayoritarios para modificar la Constitución..Quizá los militares estuvieran de acuerdo en aceptar esta chapuza como un mal menor, aunque es evidente que éste arreglo de circunstancias, para los catalanes, no iba a ser más que un paso previo para una posterior independencia de España; aunque ello les permitiría ahondar en sus trabajos, ya iniciados, para preparar una Administración paralela, mientras continuaban recibiendo ayudas del Estado español.

Y, a todo esto, señores, los ciudadanos en el Limbo, mientras en las alcantarillas del Estado, aquellos que debieran tener como lema la transparencia de sus actos, la comunicación abierta y explícita con sus representados los ciudadanos y cuyas actuaciones se debieran encauzar siempre por medio de los cauces previstos, o sea, a través de las dos cámaras de representación ciudadana, el Congreso y el Senado, se limitan a puentear, descartar e ignorar al pueblo, en asuntos de tanta trascendencia como es el de la soberanía de la nación española, su unidad irreversible y su defensa, a ultranza, de la igualdad de derechos y de opciones, garantizada por la solidaridad entre todos los pueblos que forman el Estado español. Los intentos de llegar a componendas, por medio de acuerdos secretos, el involucrar a las fuerzas armadas en problemas de carácter político que pudieran condicionar su deber, especificado en el Art. 8 de nuestra Constitución, se podría interpretar como una traición a los españoles y un incumplimiento de la normativa constitucional, en la que se basa nuestra democracia.

Hay momentos en los que los españoles nos sentimos desasistidos por nuestros gobernantes, ninguneados como si en lugar de ciudadanos fuéramos simples peones, fáciles de manejar e incapaces de razonar sobre los problemas que afectan a nuestro país. Quizás hubo tiempos pasados en los que el nivel cultural de los españoles favorecía que, las clases pudientes, pudieran prescindir de ellos a la hora de legislar y tomar decisiones que les afectaran. Hoy en día, señores, el nivel cultural medio del país es, sin duda, más levado y ya es difícil que los dirigentes hagan que nos traguemos, como sapos, todo lo que a ellos les interesa que aceptemos. Deberían de tomar en cuenta esta circunstancia y no olvidar que van a depender pronto de nuestro voto que, sin duda va a ser más meditados y selectivos, si es que quieren que los votemos. O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, nos sentimos humillados y ninguneados por aquellos que pretenden hacernos comulgar con ruedas de molino.
 

 


 


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