AGLI Recortes de Prensa   Viernes 23  Enero 2015

Una descomposición por fases
J. L. González Quirós www.vozpopuli.com 23 Enero 2015

Si la política respondiese únicamente a las acciones e intenciones de quienes las protagonizan, no cabría duda alguna de que el sistema del 78 agoniza, dado el alarmante nivel de descomposición e impostura que afecta a los dos grandes partidos. Pero la política es algo más que sus protagonistas, porque cuentan los electores, los millones de ciudadanos que, en muchos casos, pueden no entender nada de lo que ocurre, o, lo que es lo mismo, hacerse explicaciones quiméricas sobre el caso, pero suelen tener un instinto bastante certero para hacer que ocurra lo que más les interesa.

Es la base del sistema la que reclama una solidez que sus intérpretes se empeñan en desbaratar, y lo hacen porque todavía no han aprendido lo que significa una democracia, que el poder dependa efectivamente del pueblo, y porque saben que sus electores, mucho más en la derecha que en la izquierda, tampoco van a hacer uso de los poderes que efectivamente tienen, puesto que todavía no han aprendido a manejarlos. La democracia española es de baja calidad por muchos de sus costados, pero, sobre todo, porque la cultura política imperante favorece el éxito de lo malo conocido. Que un fenómeno tan de guardarropía como Podemos aparezca como una amenaza a los mayoritarios indica hasta qué punto los electores se sienten perdidos, nadie se para a pensar que el fracaso de una especie de socialdemocracia transversal y universal no se puede curar con tres tazas de más de lo mismo. No basta hablar de la casta para dejar de comportarse como tales, y ya no escasean los ejemplos.

Un bipartidismo imperfecto y disfuncional
Es frecuente atribuir el bipartidismo a factores de carácter electoral, al efecto de las reglas del juego, sin reparar que el bipartidismo es un fenómeno mundial, que emerge por encima de sistemas electorales y tradiciones políticas muy distintas y lo hace, precisamente, porque corresponde a unas reglas de simplificación que son casi inevitables en las democracias de masas, por más que los sistemas electorales puedan matizar el cuadro de conjunto.

En España el bipartidismo funciono razonablemente bien hasta que Zapatero, ese señor que ahora se reúne con nuestra peculiar nueva izquierda y luego dice que se lo cuenta a Sánchez, decidió que había que colocar a la derecha fuera de juego, lo que indica muy claramente su escaso entrenamiento teórico y su impúdica ambición. Su intento ha estado a punto de convertirse en aproximadamente lo contrario, pero los hados han querido que al frente de la derecha se situase un caballero sin ganas de apabullar, un fanático del no hagan olas. La mezcla explosiva de la esquizofrenia de Zapatero y la abulia de Rajoy nos han traído hasta aquí, a un partido con la mayoría absoluta que, con excusas de mal pagador, se apresura a ejecutar el programa del adversario obligando a éste a criticar ácidamente lo que hubiera hecho de haber conservado un mínimo de hegemonía. El episodio de la reforma constitucional de urgencia y el vodevil de su denuncia por parte de los socialistas puede considerarse como el florón de toda esa política de cartón piedra, sin el menor contacto con lo que los españoles de a píe sienten y padecen.

De esta manera, el bipartidismo imperfecto de partida se ha convertido en un bipartidismo residual y desesperado que se ha visto en la necesidad de crear un enemigo en el extrarradio para recuperar algo de su perdido fuelle. La jugada resulta más peligrosa para los socialistas que para el PP, porque el voto de izquierda es harto más volátil y tornadizo que el correoso voto de buena parte de la derecha, capaz de votar a su verdugo con tal de que las cosas no se salgan de madre. Así las cosas, no es extraño que las encuestas bizqueen, lo raro sería que la gente no se hubiese dado cuenta del espectacular escamoteo de la representación que han estado llevando a cabo los náufragos del pasado político, los que nunca hubiesen llegado a nada si la democracia hubiese crecido en lugar de jibarizarse.

Panorama desde Ferraz
El PSOE está experimentando con Sánchez los efectos de una renuncia espectacular a la política en aras del valor de una mera imagen, de la suposición de que el tirón de un candidato nuevo, del anti-Rubalcaba por así decir, podría redimirles de la obligación de repensar en serio su papel en España y en Europa, que es donde estamos, y menos mal, aunque muchos no se hayan enterado. La maniobra ha resultado tan feble que hasta el verdadero responsable del desastre político y electoral se atreve a asomarse al escenario a protagonizar alguna escena picante como la entrevista con Iglesias apañada por Bono, el inolvidable inventor de Garzón.

Mientras tanto, por el Sur, arropada por el sesteo de un PP que parece encantado de ser la carabina del amor eterno entre andaluces y socialistas, una nueva heroína se apresta a irrumpir en el escenario, aunque también sin ninguna clase de argumentos, con el insulso palabrerío que allí domina y con la ventaja femenil, que nunca conviene echar en saco roto, tal como se cotizan los símbolos en esta democracia de trazos tan escasamente finos. Creo que serán muchos los que se piensen en votar al PSOE para evitar supuestos males mayores, tanto en Andalucía como en las generales, y me parece que, al ritmo que llevan las cosas, esa estrategia la representaría mejor la reina del Sur que el galán sin frase. En cualquier caso, la socialdemocracia ha tenido tanto éxito que no es difícil comprender su escasez de ocurrencias: tendrán que andar muy listos para madrugarle el programa al registrador de turno.

Las galas del PP
Si el PSOE se ha quedado sin papel y sin programa víctima de su éxito, el PP parece no enterarse de que los votos que necesita para ser mayoría, esos electores que no tragan con todo, no están descontentos porque Rajoy hable poco o porque Cospedal no sea Castelar, sino por muy otras razones. La Convención que anuncian para este fin de semana, a renglón seguido de un video archimelifluo y tan vomitivo como el engendro proabortista que el PSOE nos endiñó en las europeas y que, al parecer, solo conmovió a Rajoy, continúa con la estrategia de tratar a los votantes como si fueran un atajo de memos. Con Bárcenas en la calle, parecen pensar que muerto el perro se acabó la rabia y que basta con que Rajoy recuerde que el innombrable ya no es del PP, que es como si alguien recordase que el parricida Bretón ya no estaba casado con la madre de las víctimas, para que olvidemos no ya las fechorías, sino las estrategias de disimulo y las apologías nada indirectas a favor de los encausados.

Si Aznar también renuncia a hablar de política se cumplirá a la perfección la definición de esta clase de actos que me dio un dirigente del PP cuyo grado de cinismo es difícilmente superable: a la Convención se va para que hablen todos los que o tienen nada que decir, y para que no puedan decir nada los que querrían decir algo. Los procesos destructivos tienen sus fases y puede que todavía no estemos ni en la penúltima, pero PP y PSOE parecen haberse puesto de acuerdo en morir de un ataque de suficiencia, pues se sienten seguros de que las patadas que les puedan dirigir golpearan culos suficientemente ajenos, los nuestros.

Draghi, pórtate y da una alegría fiscal a Montoro
Antonio Maqueda www.vozpopuli.com 23 Enero 2015

El plan de expansión monetaria del BCE se enfrenta a unos obstáculos considerables. En contra de la opinión alemana, sería mejor que Draghi destinase la impresión de billetes a financiar directamente una rebaja generalizada de impuestos.

Seis años después que la Reserva Federal, el Banco Central Europeo ha iniciado una expansión monetaria conocida como QE por sus siglas en inglés. Tras la abrupta caída de la cotización del petróleo, las expectativas de inflación en Europa se han hundido y existe el claro riesgo de que el desplome de los precios del crudo se enquiste y tenga un impacto duradero a lo largo y ancho de todas las rúbricas de bienes y servicios. Aun así, muchos alemanes siguen argumentando que en parte la baja inflación se debe a una cuestión de desinflación competitiva, es decir, la periferia se está devaluando para recobrar competitividad y eso provoca una caída de los precios.

En el supuesto de España, se mira al buen comportamiento del consumo doméstico para demostrar que no hay deflación porque los agentes no están posponiendo sus decisiones de compra a la espera de mejores precios. Sin embargo, ese subidón tan exagerado del consumo ha sido un hecho más bien puntual que obedece a que muchos consumidores han pospuesto sus compras por miedo a perder el empleo. En cuanto han recuperado un poco la confianza, se han lanzado a hacer muchas compras que habían retrasado, lo que ha adulterado la tendencia de fondo.

Las inflaciones bajas, desinflaciones o deflación, llámese como uno quiera, constituyen un fenómeno de raíces muy profundas y globales, veáse una demografía que envejece y obliga a apartar mayores ahorros, el exceso de endeudamiento, la competencia de la globalización o los avances tecnológicos. Por poner un ejemplo clarificador, mientras se endeudaba sin ton ni son y mantenía un déficit por cuenta corriente del 10 por ciento del PIB, Estados Unidos funcionaba como una especie de coche escoba que se tragaba todo el exceso de oferta mundial y mantenía los precios a flote alejando el fantasma de la deflación. Tan pronto se cortó la liquidez y los estadounidenses se pusieron a intentar exportar, el ajuste entre oferta y demanda a escala global se ha llevado a cabo por la vía de los precios en lugar de por las compras de los estadounidenses. Por no hablar de las devaluaciones competitivas, que aunque lamentablemente sean necesarias en muchos países también restan crecimiento de unas economías a otras. Y si no fíjense como casualmente crecen las naciones rescatadas mientras Italia y Francia se atascan...

Estas dinámicas generan unas perspectivas de crecimiento bajas y, por lo tanto, una ausencia de inversión, el gran problema de la economía europea. Con unas estimaciones de crecimientos nominales del orden del 1 por ciento, Europa corre el riesgo de que cualquier shock lo aboque a una recesión como de hecho ya ha sucedido. Además, al 1 por ciento de crecimiento nominal, el retorno esperado de una inversión resulta mínimo. A la empresa le compensa emplear todos sus excedentes en reducir deuda, comprarse acciones o adquirir un competidor. Lo de invertir ni por asomo. Y he ahí el problema: estamos condenados a la atonía del desendeudamiento a la par que el sector público aumenta su deuda para gasto no productivo, aunque cada año sea un poco menos.

Pero no se preocupen, que Mario Draghi tiene un plan. La idea del presidente del BCE se resume en comprar los bonos que tienen los bancos, ya sean cédulas hipotecarias, titulizaciones de préstamos a empresas conocidos como ABS o títulos de deuda pública. Y lo hace para que las entidades dispongan de más cash a un ritmo de 60.000 millones al mes hasta al menos septiembre de 2016. Se trata de una cantidad ligeramente superior a lo esperado y por lo tanto efectiva de cara a los mercados. Su intención consiste en que con esa liquidez la banca pueda prestar más a la economía. Al bajar las rentabilidades de los bonos públicos con sus compras, los inversores se verán forzados a acudir a destinos con mayores rendimientos, como la deuda pública de la periferia o la corporativa. La bolsa debería subir, contribuyendo a engordar la sensación de riqueza. A modo de efecto colateral y propulsado por el crecimiento de EEUU, el euro bajará y ello impulsará las exportaciones a la vez que se importa algo de inflación al salir más caros los productos de fuera.

No obstante, como el Bundesbank se resistía a asumir posibles pérdidas, Draghi ha tenido que ceder y aprobar que el riesgo del 80 por ciento de la deuda pública comprada sea asumido por los bancos centrales nacionales. En principio, que un banco central incurra en pérdidas no parece una cosa dramática. Además, el programa de rescate de países bautizado como OMT sigue en pie y permitiría que el BCE adquiriese la deuda de cualquier país en dificultades, limitando cualquier peligro de pérdidas.

Pero este reparto del riesgo por niveles nacionales sigue suponiendo una mala señal para la eurozona. En primer lugar porque supone un subsidio encubierto para los germanos, quienes seguirán gozando del estatus de país más seguro por más que el BCE opere teóricamente para todos.

En segundo lugar, porque indica que todo este programa siempre tendrá la resistencia de los alemanes y, por consiguiente, le restará credibilidad. De hecho, en Alemania por lo general no se quiere que se aplique ya el QE en tanto en cuanto la caída de precios se debe a algo presuntamente coyuntural como el petróleo. El famoso ‘whatever it takes’ tiene siempre la contrapartida del ‘hasta que Alemania aguante’…

El otro obstáculo de fondo estriba en la banca. Por decirlo de algún modo, esta iniciativa no es puramente tirar dinero desde el helicóptero para que la gente lo gaste sin que tenga que devolverlo. En realidad, se trata de inundar con más liquidez el sistema para que los agentes se endeuden aún más en un contexto de alto endeudamiento al tiempo que la población envejece y ahorra para el futuro. Se intenta resolver un problema de deuda con más deuda, algo que podría haber sido efectivo a la hora de atajar el credit crunch. Pero no ahora. Y para colmo el intermediario es la banca, que con unos tipos tan bajos obtiene pocas rentabilidades prestando y que encima, digan lo que digan, todavía está averiada y recapitalizándose.

La falta de reformas, la obstinación de los alemanes y la situación de la banca complican el éxito del nuevo programa del BCE

A diferencia de Estados Unidos, la economía europea está muy bancarizada y no dispone de unos mercados de capital con el tamaño suficiente. No se puede sortear a la banca, de modo que la correa de transmisión del plan de Draghi no va a resultar muy efectiva.

Por el contrario, sí que cabe esperar que el movimiento del BCE tenga un impacto al alza en los mercados. ¡Viva la fiesta de los parqués! Sólo que ese efecto riqueza normalmente lo disfrutan los ricos, que consumen una porción de su renta mucho menor. Y el plan tampoco se centra especialmente en los países que más lo necesitan, como es el caso de Grecia. En lugar de eso, las compras se distribuirán por países a razón de su participación en el capital del BCE, lo que viene a ser aproximadamente su porcentaje del PIB europeo. O lo que es lo mismo, la economía que menos lo necesita será la que más reciba, la alemana.

Y el tercer lastre para el plan de Draghi radica en la falta de reformas de los países, un factor imprescindible para atraer la deseada inversión, esa suerte de Santo Grial con el que de un sorbo recuperar la economía europea. La impresión de billetes de por sí únicamente trae una inflación de activos, pero no crecimiento. A lo mejor podría despertar una sensación de 'animal spirits' que anime a las empresas a invertir. Pero resulta esencial abordar la otra pata de esta estrategia: que los gobiernos adopten las reformas que atraigan la inversión. Que la fábrica se instale en el patio de mi casa y no en el del vecino.

En lugar de usar los bancos, Draghi debería entregar directamente el dinero a los ciudadanos financiando rebajas de impuestos. Pero imagínense el escándalo en Alemania...

No obstante, las reformas también han de practicarse en Alemania. Pese al pleno empleo, la inflación allí no despega y en consecuencia los salarios se estancan. Así las cosas, se antoja imposible que la periferia recupere su competitividad. Y por más que hayamos bajado los costes laborales, las exportaciones tudescas serán las que realmente se beneficiarán de la depreciación del euro. Ellos venden bienes de equipo mientras que nosotros nos hemos convertido en un área de servicios.

La apuesta es clara: que la caída del precio del petróleo se combine con una menor dosis de austeridad fiscal y una mayor dosis de crédito para dopar a la economía europea y despertarla de su letargo. Sin embargo, los obstáculos mencionados se antojan arduos. Sería mucho mejor entregar directamente el dinero a aquellos que van a usarlo. ¿Y eso cómo se hace?, dirán. Pues financiando con la impresión de billetes rebajas de impuestos generalizadas. Hay que bajar el IRPF al trabajador para que consuma más. Hay que bajar las cotizaciones para que las empresas contraten. Y hay que dar deducciones a las inversiones de las empresas. En el peor de los casos, por lo menos se aceleraría el proceso desendeudamiento. Vamos, Draghi, pórtate y dale una alegría a Montoro… Lamentablemente, esta idea nunca se llevará a cabo por la numantina oposición de Alemania. Imagínense el escándalo en la prensa germana.

Política, políticos y partido: aquí no cambia nada
Santiago Trancón Pérez. Cronica Global 23 Enero 2015

La profunda crisis de nuestro país tiene abiertos muchos frentes. La política, los políticos y los partidos se ha convertido en uno de los más preocupantes. A la política van a parar todos los problemas y tensiones sociales porque se supone que es el instrumento creado para resolverlos. ¿Qué es lo que está fallando? ¿Por qué no sólo no sirven para canalizar los problemas, sino que aumentarlos y convertirse en un obstáculo y un problema en sí mismo?

Los partidos son considerados por la mayoría como instrumentos de propaganda y control al servicio de los poderes económicos. Su estructura es poco democrática, su financiación opaca e irregular y su funcionamiento favorece a los mediocres, arribistas y corruptos. Como aparatos, su principal preocupación es la propia supervivencia. La política se ha convertido en el espacio en que se practica sistemáticamente la mentira, el engaño y la manipulación de los ciudadanos. Los políticos, por el mero hecho de serlo, despiertan el rechazo y la desconfianza, tanto por su modo de actuar como por la situación de privilegio y las prebendas de que gozan. Estos males son generales, pero en nuestro país se agudizan con vicios añadidos que se remontan al siglo XIX. Es tan fuerte esta tradición, que los nuevos partidos, por más que proclamen su voluntad de regeneración, no hacen sino repetir los mismos errores, incapaces de cuestionar las bases sobre las que se sustentan.

Ya oigo al lector: ¿y Podemos, y Ciudadanos, y UPyD, y Pedro Sánchez...?¿Y las tertulias y debates televisivos, y la actuación de los jueces frente a la corrupción, y las mareas de protesta ciudadana, etc.? ¿No está evidenciando todo esto un cambio radical de la política, los partidos y los políticos?
Siento no compartir la confianza en que todo esto desemboque en un verdadero cambio. ¿Por qué? Porque no se pone en cuestión lo principal: la idea de la política, de los políticos y de los partidos.

Empecemos por la política. Se define la política como la “conquista del poder”, una idea decimonónica trasnochada. El poder, en un estado democrático, es la capacidad para establecer normas y hacerlas cumplir, y para distribuir el dinero y los recursos públicos de acuerdo con esas normas y leyes. No es sinónimo de mandar, imponer u obligar a los demás a hacer lo que se ordena. El poder se basa en las normas y las leyes, en las instituciones del Estado, en los funcionarios, los jueces y las fuerzas de seguridad. No en los políticos. Los políticos ni detentan ni ejercen el poder: simplemente lo regulan y aplican. El poder, en último término, reside en la voluntad de la mayoría, y esto es algo que no se puede ceder ni otorgar a nadie, sea partido o persona, ni siquiera de forma transitoria. Lo contrario es creer que la mayoría sólo tiene el poder cuando vota, que no tiene más poder que el de “poder votar”. No, poder es decidir, y decidir sólo se puede hacer un función de lo que quiere y decide la mayoría.

La concepción del poder como una fuerza absoluta, abstracta, arbitraria, situada por encima de los ciudadanos, sólo controlable de modo indirecto cada cuatro años, es fruto de una idea autoritaria del poder y de una ciudadanía inmadura, que se siente impotente frente al poder y la imposición de los políticos. Nace de aquí, paradójicamente, la creencia en el poder mágico de la política como solucionadora de todos los problemas. Los políticos se creen que tienen que regularlo, ordenarlo y solucionarlo todo, no distinguiendo entre lo fundamental y lo secundario, lo que interesa a la mayoría y lo que debe dejarse en manos de los ciudadanos.

Un partido no es un instrumento para “asaltar y alcanzar el poder”, sino para cumplir un proyecto y un programa. Es algo radicalmente distinto. Los políticos toman decisiones, de las que se responsabilizan y de las que tendrán que dar cuenta a los ciudadanos, pero esto no es lo mismo que detentar el poder y ejercerlo libremente como si fuera algo suyo o “alcanzado”. La capacidad para tomar decisiones se la otorgan los ciudadanos por un tiempo limitado y de acuerdo con determinadas condiciones. Confundir esto con “tomar el poder” es una aberración. Pero ahí tenemos a Podemos, por ejemplo, obsesionados con alcanzar el poder, no con definir un proyecto nacional y explicarlo a los ciudadanos.

La sobredimensión del poder político, y su concepción absolutista y no democrática, hace que algunos políticos se se sientan salvadores, redentores o portadores de soluciones rápidas o milagrosas, ignorando que la base de toda su actuación ha de ser la decisión de una mayoría de ciudadanos conscientes. Que los ciudadanos consideren la política como una forma de alcanzar poder, dinero e influencia, un modo de ascenso social rápido, una oportunidad para realizar enchufes, chanchullos y componendas, lograr privilegios y prebendas, indica hasta qué punto la democracia no ha llegado todavía al corazón de la política.

Hoy se considera que el principal requisito para medrar en política es la capacidad de maniobrar, de mentir, crear camarillas, derrocar a enemigos internos, dominar los órganos de dirección, actuar de forma fría y calculadora, sin escrúpulos, sin reparar en el daño personal que se puede causar a otros. Como resultado, los más capaces y honestos acaban siendo marginados o excluidos. La política queda en manos, no de los más preparados y con mayores capacidades y méritos, sino de los más mediocres y corruptos.

A esta situación se ha llegado también por considerar la política como obra de expertos o especialistas. Frente a la idea de que la política es una profesión, hay que defender que es un trabajo, un trabajo igual de digno que cualquier otro, pero no una profesión de expertos. Los profesionales y expertos están al servicio de la política, no al revés. Los políticos no forman ninguna clase ni constituyen ningún grupo diferenciado con intereses propios. La política no es un privilegio, no ha de gozar de ningún trato especial.

La política y los partidos están hoy ahogados y dominados por el personalismo. Los partidos se organizan siguiendo un modelo leninista, sean de izquierdas, de derechas o “transversales”. Lo más importante es “alcanzar el poder” dentro del partido. El líder debe actuar y dirigir el partido con carisma, autoridad y capacidad de imposición. Se enfatiza la jerarquía, la militancia y la obediencia. Todo se fía a la imagen y el poder del líder. No se confía en las ideas, las palabras y las convicciones, sino en la proyección de la imagen del “caudillo” o jefe. Las personas no están al servicio de las ideas, sino al revés. La política española y los partidos políticos están enfermos de personalismo y culto a la personalidad. No hay debate de ideas, sino luchas personales.

Echen un vistazo a los nuevos partidos y díganme si les ven capaces de poner en duda su forma de organización, su funcionamiento interno, su idea de la política, su forma de actuar. Díganme si han sido capaces de superar el leninismo, el culto a la personalidad, la obsesión por la imagen frente a la verdad de las ideas, la manipulación del lenguaje, el uso de eufemismos, generalizaciones y obviedades. Díganme si no juegan al engaño, la ocultación o la mentira, si no tratan de anular al contrario e impedir la crítica.

Analicen, por ejemplo, cómo han reaccionado ante las primeras denuncias los de Podemos, ese contrato chanchullo de Errejón, las amistades “pijas” de Monedero, la extraña “productora” sin ánimo de lucro de Iglesias, las simpatías pro ETA o el chavismo, la imposición de listas cerradas a los órganos de dirección, el oportunismo en la definición de su programa, etc., por no hablar del refrito teórico e ideológico en que basan su retórica. Miren a IU y los mangoneos de esa concejala aspirante a presidenta de la Comunidad de Madrid, negando la evidencia con la misma arrogancia que el ínclito Granados. Observen, por otro lado, la triste disputa entre Ciudadanos y UPyD, o sea, entre Rivera y Rosa Díez, o el activismo casi desesperado de Pedro Sánchez para catapultar su imagen yéndose a explicar a EEUU algo de lo que aquí no nos hemos enterado, o todas las marrullerías obscenas de Mas y Junqueras convirtiendo a la política en un chalaneo de tratantes de feria, o la insultante vaciedad de Rajoy y las enfáticas mentiras y perogrulladas de sus portavoces...

Lo dicho: aquí, por ahora, no cambia nada de nada de lo que de verdad debería cambiar. Esa “gran marcha por el cambio” que se anuncia, yo creo que camina por el desierto. ¿Nos quedan todavía cuarenta años de desvarío?

La última huida hacia delante de Mario Draghi
Juan Ramón Rallo www.vozpopuli.com 23 Enero 2015

Cuando se rechaza lo correcto, sólo queda intentar lo incorrecto. Tal parece ser el lema del Banco Central Europeo, quien se ha lanzado a premiar con una “flexibilización cuantitativa” de más de un billón de euros a los distintos gobiernos de la Eurozona por cuanto éstos se niegan a atajar los verdaderos problemas estructurales que sí padece el Viejo Conteniente: no la deficiencia de endeudamiento público y privado, sino la ausencia de libertad económica y de ahorro privado que permita una sana acumulación de capital interna. Con el QE, el BCE pretende sustituir las oportunidades y los capitales propios por la imprudente asunción de riesgos y el endeudamiento. No queremos crecimiento sano, pero abrazamos entusiasmados la hinchazón insana.

Claro que una cosa son las intenciones declaradas del QE (inducir al sistema financiero a que asuma mayores riesgos e incremente su crédito privado) y otro los resultados verosímiles. La lógica de los llamados “mecanismos de transmisión” peca de ingenua: que hasta finales de 2016 el BCE vaya a reemplazar 1,1 billones de euros en activos en manos de la banca por 1,1 billones de euros en efectivo no significa que los bancos, tras beneficiarse de ese generoso manguerazo de liquidez a costa del ciudadano europeo, procedan por necesidad a aumentar su provisión de crédito a la economía.

No parece demasiado probable que una banca europea todavía infracapitalizada y celosa de su solvencia vaya a incrementar masivamente su financiación a un sector privado maniatado por el infierno fiscal y regulatorio europeo; como tampoco parece que familias y empresas, cercadas por los excesos de un endeudamiento pasado ya alimentado por el BCE, vayan a aumentar significativamente sus demandas de nueva deuda. Previsiblemente, pues, la amortización de la deuda antigua seguirá superando la concesión de nuevos créditos, de modo que el volumen total de deuda continuará reduciéndose, consolidando así las actuales tendencias deflacionistas.

A la postre, la banca europea no se halla actualmente constreñida por su liquidez a la hora de prestar. Los bancos europeos disponen de un exceso de reservas de 100.000 millones que, hace poco más de medio año, el fueron multiplicadas por el propio BCE al anunciar un paquete de medidas conducente a proporcionar alrededor de 400.000 millones de euros a aquellos bancos que estuvieran interesados en prestar al sector privado. En aquel momento ya expresé mis dudas de que llevando al caballo al río, éste optara por beber sin tener sed; hoy sigo manteniendo esas mismas dudas ante la huida hacia delante que ayer protagonizó Draghi: proporcionar todavía más liquidez a la banca no solventa los problemas de base que impiden que “fluya el crédito”… y sin solventar tales problemas, el crédito simplemente no fluirá.

Dicho de otra manera, las flexibilizaciones cuantitativas no son ni condición necesaria ni condición suficiente para que se expanda de nuevo el crédito al sector privado. No son condición necesaria porque los bancos privados son autónomamente capaces de expandir el crédito cuando las condiciones fundamentales de la economía (solvencia del banco y solvencia del demandante del crédito) así lo permitan: jamás los bancos privados han necesitado de una inyección previa del banco central para prestar a familias, empresas o gobiernos. No son condición suficiente porque, en ausencia de cambios en las condiciones fundamentales, no consiguen que los bancos presten más, sino únicamente que atesoren la liquidez que han recibido.

Ciertamente, el QE pretende que esa condición insuficiente se torne en suficiente mediante una manipulación de las condiciones del mercado: si emborrachamos con liquidez a la banca y si, además, las compras de deuda pública y privada hunden por los suelos la rentabilidad de los activos adquiridos, entonces a la banca no le quedará otro remedio que expandir el crédito al resto de sectores de la economía. Y, desde luego, una combinación de sobredosis de liquidez y de tipos de interés nulos o incluso negativos terminaría empujando a la banca a escalar en riesgos para buscar rentabilidades algo más atractivas y, por tanto, a prestar a familias y empresas. Pero fijémonos en que lo que habrá conseguido en tal caso el QE no es que haya más buenas oportunidades de inversión en la economía, sino que el crédito aumente dentro de un contexto empresarial hostil a costa de que el conjunto del sistema financiero asuma riesgos que ese mismo sistema financiero juzgaba desproporcionados. Como dijimos al comienzo, el BCE busca sustituir oportunidades de inversión y ahorro propio por mayor riesgo y endeudamiento. Una fórmula que primero multiplica la fragilidad del sistema y luego termina socavándolo.

Acaso por ello, Draghi reiteró ayer que la verdadera solución a los problemas de Europa en ningún caso provendrá de una política monetaria expansiva, sino de las reformas estructurales y de los ajustes presupuestarios de sus gobiernos. Mas justamente el chute monetario del presidente del BCE contribuye a aplazar de manera indefinida cualquier reforma profunda en el esclerotizado modelo europeo: como ya hizo su ventanilla de rescate a gobiernos díscolos abierta durante la segunda mitad de 2012 (la OMT), en ausencia de mercados financieros que pongan de manifiesto las debilidades e insostenibilidades del crecimiento europeo a través de la prima de riesgo, sus gobiernos optan por dormirse en los laureles del artificialmente abaratado endeudamiento público y de unas hinchadas burbujas de activos que, efecto riqueza mediante, actúan como broteverdistas espejismos entre la población.

El QE europeo es un error, uno más en la gestión monetaria del BCE durante los últimos años. Lo que necesitamos no es más riesgo estéril y más deuda, sino más mercados y más ahorro interno: es decir, liberalizaciones, imperio de la ley y reducciones del gasto público y de los impuestos. En su presencia, el QE sería innecesario; en su ausencia, inútil o contraproducente. Los mayores —acaso únicos— beneficiarios de esta orgía monetaria serán gobiernos y bancos, esto es, los dos agente que han configurado la estructura actual del sistema financiero en su propio privilegiado provecho. Curioso que aquellos acostumbrados a clamar contra la socialización de pérdidas y el rescate a la banca estén aplaudiendo una medida que, en última instancia, tiene los mismos contraproducentes efectos.

¿Importa ser nación?
Un Estado plurinacional, plurilingüístico y multicultural no es nada raro; es lo normal. El camino de Europa, que es también el de la emergente civilización mundial, potencia la unión política, no la división.
Emilio Lamo de Espinosa. El Pais 23 Enero 2015

El Estado comienza cuando el hombre se afana por evadirse de la sociedad nativa dentro de la cual la sangre lo ha inscrito. Y quien dice la sangre dice también cualquier otro principio natural; por ejemplo, el idioma…..el Estado consiste en la mezcla de sangres y lenguas. Es superación de toda sociedad natural. Es mestizo y plurilingüe. J. Ortega y Gasset, La rebelión de las masas

Una vez más, en España, pero también en otros países (europeos o no), grupos de ciudadanos que sienten afinidades lingüísticas o étnicas afirman que son una nación, lo que les daría derecho a autodeterminarse y, eventualmente, a articularse como un Estado propio. Es algo que ha ocurrido repetidamente en el pasado. Pero en los albores del siglo XXI, y con un mundo globalizado y en una Europa unida, ¿tiene sentido ese argumento? Dicho de otro modo, ¿importa hoy ser nación?

Hagamos un poco de teoría.
A la hora de pensar el Estado moderno, todos hemos interiorizado un hábito (una rutina) de pensamiento según el cual allí donde hay una lengua, hay una nación, y allí donde hay una nación, hay (o debe haber) un Estado: lengua=nación=Estado. Pero ojo, también viceversa: Estado=nación=lengua. Así, cuando se dice que disponer de una lengua propia otorga a una comunidad el derecho a tener Estado, se argumenta desde la nación hacia el Estado, de abajo a arriba. Pero cuando un Estado o un dictador trata de imponer una sola lengua porque es una sola nación, la lógica funciona igual.

Lógicas que reproducen específicas experiencias históricas europeas: la francesa y la alemana. Como es sabido, Francia construye la nación desde el Estado imponiendo el francés contra “provincialismos” y patois, mientras que Alemania era ya nación a comienzos del XIX —véanse los Discursos a la nación alemana de Fichte—, mucho antes de la unificación de Bismarck. Pero, paradójicamente, el resultado fue el mismo: el demos, el pueblo que sustenta al Estado, es culturalmente homogéneo. Porque el Estado hace a la nación, o porque la nación se dota de un Estado; en todo caso a cada Estado, su cultura, y viceversa. Herder lo decía con lenguaje más problemático: a cada pueblo (Volk), su lengua y su espíritu (su Geist), y, por supuesto, a cada Volkgeist, su Estado.

Pues bien, ¿podemos hoy organizar el mundo con ese esquema, como pretendió el presidente Wilson hace ahora un siglo? ¿Toda nación tiene derecho a “su” Estado? Me temo que no, hasta el punto de que algún inteligente sociólogo (Charles Tilly) ha considerado esta idea como el primero de los “postulados malignos” de la ciencia social.

Y tras la teoría tratemos de objetivar el problema.
En el mundo hay algo menos de 7.000 lenguas, unas 5.000 etnias y algo menos de 200 Estados (datos bastante fiables, pero es igual, aceptemos un margen de error del 20%). Ello significa que la media de lenguas por Estado es nada menos que 35, media que encubre una tremenda dispersión. El continente más normalizado, es decir, con una media de lenguas por país menor, es, con gran diferencia, Europa (4,6 lenguas por Estado). Pero se estima que en el mundo hay sólo 25 Estados lingüísticamente homogéneos y en la mayoría se hablan, no ya varias, sino docenas e incluso centenares de lenguas. Vivir en un Estado lingüísticamente homogéneo tiene una probabilidad aproximada de 1 sobre 10. En el panorama internacional, España es una excepción, sí… pero de monolingüismo.

Y aunque los datos sobre la composición étnica de los Estados son más difíciles de estimar (pues el concepto de “nación” es muy complejo), los resultados son similares. El profesor Isajiw, de la Universidad de Toronto, ha calculado que de un total de 189 Estados analizados, 150 incluyen cuatro o más grupos étnicos, y solo dos países (Islandia y Japón) listan un solo grupo. Y concluía asegurando que “prácticamente todas las naciones-Estado son más o menos multiétnicas”. Existen más relaciones “internacionales” dentro de los Estados que entre ellos, se ha podido afirmar. De modo que, de nuevo, ser un Estado plurinacional no es nada raro; es lo normal.

Y por si fuera poca la globalización, que mueve capitales y mercancías, mueve también personas, lenguas, religiones, y culturas. Se estima en no menos de 200 millones los emigrantes en todo el mundo, de modo que son más del 20% en París, el 30% en Londres, el 40% en Nueva York y más del 50% en Toronto, Vancouver o Miami. Hay colegios de Madrid y Barcelona con más de 40 minorías lingüísticas, pero son más de 200 en las escuelas de Nueva York. Los territorios y los espacios sociales son, cada vez más, multiculturales, nos guste o no.

¿Qué conclusiones podemos sacar de todo ello? Muchas, pero me limitaré a dos.
La primera es que si tener una lengua y ser nación diera derecho a un Estado, solo podría hacerse de tres (malos) modos: bien normalizando culturalmente las poblaciones existentes dentro de los actuales Estados para homogeneizarlas a una pauta nacional, algo hoy éticamente inaceptable (sería “españolizar” o “catalanizar”, que es lo mismo); bien mediante procesos de “limpieza étnica”, expulsando la población que no acepta su normalización, algo menos aceptable aún (pero lo hemos sufrido en el País Vasco); y en todo caso, multiplicando el número de Estados para ajustarlos al número de naciones, de modo que tendríamos no ya cientos, sino probablemente miles, lo que haría el mundo políticamente inmanejable —y ya lo es con los Estados existentes—. Es decir, la pretensión de que ser nación da derechos no es generalizable, no es viable políticamente, y por tanto, solo puede obtenerse como privilegio.

La segunda conclusión es que, como apuntaba Ortega (y como sustentan los datos anteriores), no parece haber alternativa a la separación entre la lealtad a un Estado (el llamado por Habermas “patriotismo constitucional”) y la identidad étnica o lingüística, no hay alternativa a la separación entre las fronteras políticas y las fronteras culturales, obligándonos a pensar en nacionalismos posnacionalistas (como es, por ejemplo, el americano), basados en demos pluriculturales y plurilingüísticos. Lo que no es sencillo, desde luego.

Hasta el momento, en Occidente hemos construido democracias asentadas sobre poblaciones culturalmente homogéneas, pero los Estados modernos unen ciudadanos, no naciones, y tenemos que inventar nacionalismos posnacionalistas o quizás internacionalistas, en todo caso compuestos e híbridos. Hacia arriba, y eso es la Unión Europea: l'Europe n'est plus qu'une nation composée de plusieurs, decía Montesquieu. Y de modo similar España es una nación de naciones, que es lo que viene a decir el artículo 2 de la Constitución (“la nación española” la “integran” “nacionalidades” y regiones). En todo caso las nacionalidades, como vemos a diario, se pueden compatibilizar y articular en cascada, como muñecas rusas. Y se puede ser del Ampurdán, catalán, español y europeo, en cantidades variables, pues las identidades no son excluyentes más que si así se decide.

Pero cuidado, y aquí viene la confusión: si España es compuesta, que lo es, Cataluña lo es mucho más. También Cataluña es una nación de naciones, y tiene a España metida tan dentro como Cataluña está metida dentro de España. El catalanismo percibe con nitidez la diversidad de España, pero se niega a ver la suya propia pidiendo un respeto que, al parecer, no está dispuesto a otorgar.

Pues este cuchillo corta por los dos lados. Si implica que los Estados deben renunciar a la pretensión decimonónica de construir naciones culturales normalizando sus poblaciones (según el modelo francés), las naciones deben también renunciar a la pretensión decimonónica de transformarse en Estados (siguiendo el modelo alemán). El mundo (y la UE) sería un gallinero si los miles de etnias o naciones existentes reclamaran su Estado. El camino de Europa, que es también el camino de la emergente civilización mundial, potencia la unión política, no la división. Pues si no se puede ser catalán y español al tiempo, ¿se puede ser catalán y europeo?

Emilio Lamo de Espinosa es catedrático de Sociología (UCM).

CRISIS DEL PETRÓLEO
El peor enemigo del Estado Islámico
Manuel Llamas Libertad Digital 23 Enero 2015

Ni la presión de la comunidad internacional, ni los bombardeos ni las operaciones militares sobre el terreno: el mayor golpe que ha recibido hasta la fecha Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) es el histórico e inesperado desplome que ha registrado el barril de petróleo en los últimos meses, ya que la venta de crudo sigue siendo la principal fuente de ingresos de este grupo terrorista.

El pasado verano, y luego de una contundente ofensiva en Siria e Irak, el ISIS se hizo con el control de un creciente número de campos petrolíferos, con una capacidad de producción que podría rondar ya los 160.000 barriles diarios. Tomando como referencia la cotización internacional de 100 dólares que se llegó a alcanzar hace escasos meses, ese volumen de crudo arrojaría unos ingresos de 16 millones de dólares al día.

Sin embargo, al operar en el mercado negro, los terroristas se ven obligados a aplicar una sustancial rebaja, de hasta el 70%, para poder vender su producción, de modo que sus ingresos por esta vía alcanzaron, como máximo, unos 6 millones diarios (180 millones al mes). Una cantidad más que sustancial, de todas formas, para financiar su expansión territorial y subyugar a la población que ha caído bajo su yugo.

Tal y como relataba a la CNN Luay al Jatib, el director del Instituto de Energía de Irak, el Estado Islámico ha reutilizado las tradicionales rutas de contrabando que, desde los tiempos de Sadam Husein, emplearon los regímenes de Siria e Irak para vender petróleo a través de Jordania, Irán y Turquía, evadiendo así las sanciones internacionales. El atractivo precio ofertado por los terroristas y la facilidad para transportar el crudo de forma segura, mediante redes comerciales ilícitas en las zonas que están bajo su control, convirtieron el oro negro en la principal vía de financiación de este grupo.

En este sentido, de poco o nada ha servido el conjunto de prohibiciones y sanciones decretado por los organismos multilaterales y la alianza internacional que lidera Estados Unidos, puesto que el ISIS no es un Estado al uso y, por tanto, opera al margen de los cauces oficiales. Ni siquiera la ofensiva aérea lanzada hace algo más de tres meses por Washington ha logrado frenar a esta organización. Así, aunque los bombardeos y los ataques con misiles han puesto al ISIS a la defensiva en Irak, no han tenido el mismo impacto en Siria, convertida ahora en el gran bastión de los yihadistas. De hecho, el territorio sirio controlado por el ISIS se ha más que triplicado desde septiembre.

Pero lo que no han podido los todopoderosos Estados occidentales lo están consiguiendo las siempre difusas fuerzas del mercado, al menos a nivel económico-financiero. La fuerte caída del precio del petróleo ha sido, de lejos, el mayor golpe que han recibido hasta el momento los terroristas. Desde el pasado verano, el precio del crudo se ha desplomado un 50%, hasta rondar los 40 dólares por barril, lo que ha dañado los ingresos petrolíferos de ISIS en una proporción similar.

Su estrategia de conquista y dominación se sustenta en el mantenimiento de una amplia fuerza militar, la imposición del radicalismo islámico en las zonas bajo su control y, sobre todo, el dinero procedente de la venta de petróleo, para financiar tanto su ejército como su estructura territorial. La abrupta reducción de ingresos derivados de la caída del crudo supone un grave problema para el Estado Islámico, pues, en caso de que mantenga intacta la financiación de su estructura militar, tendrá que reducir las partidas destinadas a infraestructuras y proyectos sociales, lo que comprometerá el apoyo que haya podido recabar en los territorios conquistados gracias a la abundancia de petrodólares.

Además, sus vías para incrementar ingresos son limitadas, ya que la ley islámica le impediría una subida generalizada de impuestos y las donaciones de los seguidores y simpatizantes desde el extranjero difícilmente compensarán las pérdidas derivadas del crudo. Por otro lado, la falta de recursos se podría traducir en un incremento sustancial de las extorsiones y los secuestros.

Por último, es probable que los terroristas cambien su objetivo militar y traten ahora de hacerse con nuevos pozos en Irak; pero si no lo consiguen se verían forzados a recuperar las típicas tácticas de insurgencia que desarrollaron antes del verano, cuando carecían de hidrocarburos, lo que podría llevarles a restringir o, en última instancia, abandonar estrategia militares convencionales.

Pase lo que pase, lo único cierto a día de hoy es que el Estado Islámico atraviesa su primera crisis financiera de relieve, pues el descenso del precio del petróleo le ha afectado incluso más que a Rusia o a Venezuela. Así pues, el abaratamiento del crudo no sólo es una excelente noticia económica, también para la lucha contra el terrorismo islámico.

© elmed.io

El rescate catalán, 'Ganemos' y 'Podemos'
Javier Orrico Periodista Digital 23 Enero 2015

Según me voy aclarando, entre el imperativo y el indicativo, Ganemos y Podemos, hay una coincidencia (además de que sus manifestantes son siempre los mismos) que se extiende también a otras plataformas como la de Antidesahucios o la partidaria del ganso silvestre, y, en general, a la izquierda más allá del PSOE, pobre. Se trata de la posición contraria a los rescates bancarios, engañoso sintagma que esconde la sangría, entre bajadas de sueldo, impuestos y deuda, con que nos ha castigado el Gobierno para salvar a las Cajas de la quiebra.

Digo bien, a las Cajas, es decir, a la banca pública, que es el modelo de la misma izquierda que se manifiesta contra los desmanes de los políticos que las malversaron. Hay que recordar, siempre, que fue una ley socialista de 1985 la que entregó las Cajas a los caciques regionales y regionalistas.

Protestar contra tanta sinvergonzonería debería haberles llevado a darse cuenta de que el mal estaba en el modelo, el suyo. Pero pedir eso es pedirle demasiado a una izquierda anclada en la reacción y el conservadurismo más travestidos. Y lo que en este sentido me maravilla, seguramente porque aún anida en mí una memoria sentimental de izquierdas que se resiste a la evidencia, es que esos mismos movimientos sigan apoyando al nacionalismo, reaccionario, xenófobo, y hasta asesino en el caso de las Etas. Todavía no he oído a nadie de los que braman contra el rescate de las Cajas, decir ni palabrica sobre el escándalo del rescate catalán: 40.000 millones ya que les lleva entregados Rajoy para que se lo gasten en “estructuras de Estado”. O sea, que estamos pagando para que nos manden a tomar por saco. O sea, que Montoro nos esquilma para pagar la TV3, la prensa única subvencionada y cautiva, y los sueldazos espléndidos, además del hermoso negocio de comisiones-pujol ligado al nacionalismo. O sea, que la izquierda se calla ante esta vergüenza.

Y para quienes aleguen que también se rescata a la Región de Murcia, a Andalucía, a la Comunidad Valenciana y a otras, recordemos, por ejemplo, que Cataluña tiene cinco veces más población que la Región de Murcia, pero se lleva veinticuatro veces del FLA lo que va para el Sureste. Además, nuestra financiación por habitante, siendo una comunidad pobre, es el 92% de la media nacional, la penúltima, mientras que ellos, que tanto se quejan, están, siendo ricos, en el 98%, que para eso se la hizo Zapatero. ¿Cuántos desahucios y cuánta dependencia podrían haberse sufragado con lo que se le paga al separatismo catalán? ¿Cuánto con los privilegios fiscales vascos y navarros? A ver para cuándo una buena manifa, que allí estaré.

"¿Quién fue el asesino de mi padre? Esa respuesta se la debemos a muchos huérfanos"
Ana Iríbar, viuda del Gregorio Ordóñez, exdirigente del PP asesinado por ETA hoy hace veinte años, rememora el atentado y la huella que ha dejado tanto en su vida como en la de su familia
A. GONZÁLEZ EGAÑA | SAN SEBASTIÁN El Correo 23 Enero 2015

Este viernes se cumplen 20 años del asesinato, a manos de ETA, del concejal del PP de San Sebastián Gregorio Ordóñez. El 23 de enero de 1995, ETA acabó con su vida de un tiro en la nuca mientras almorzaba junto a sus compañeros del Ayuntamiento en el bar La Cepa de la Parte Vieja. Su viuda, Ana Iribar (San Sebastián, 1963), rememora en esta entrevista los últimos días junto a Goyo y repasa dos décadas de ausencias. "Recuerdo su último beso perfectamente", relata. Su hijo Javier, que aparece de espaldas en la fotografía que acompaña esta entrevista, tenía tan solo catorce meses cuando ocurrió el atentado, pero su madre reconoce que ha sido su "bastón diario" para salir adelante. "En esta tragedia que nos ha tocado vivir él ha sido mucho más valioso de lo que soy yo", asegura. La viuda de Ordóñez rememora el momento en que Javier, con apenas cinco años, le hizo una de las preguntas más comprometidas de su vida: "¿Quién es el asesino de mi padre?". El sábado, familiares y amigos honrarán su memoria en Polloe, a las 12.

"Una democracia que se precie debe estar a la altura del sufrimiento de sus víctimas"
¿Cómo afronta un año más un aniversario tan doloroso?
Sigue siendo muy duro recordar la fecha que es, lo que significó en mi vida y sobre todo lo que significó para él. Sigue doliendo mucho.

Aquel 23 de enero de 1995 su vida dio un giro radical. ¿Qué recuerdo le queda de aquel día?
Lo primero que me viene a la cabeza es cuando llaman a la puerta de mi casa Eugenio (Damboriena) y María San Gil. Les abro y no hace falta que digamos nada. Nos miramos. Solo recuerdo que no me lo podía creer. Yo me negaba continuamente lo que venían a decirme, no quería escucharles. No quería saberlo. Era la negación de la tragedia que acababa de suceder. Era algo que no podía soportar. Recuerdo que escuché en la radio el titular: "Ha habido un atentado en San Sebastián en el bar La Cepa". Yo tenía a mi hijo en brazos y sin saber, sin pronunciar el nombre de Goyo, antes de que llegara Eugenio, sé que tuve que pasarle mi hijo a mi madre porque me quedé de piedra, literalmente. Tuve la terrible intuición de pensar: ‘Ha sido Goyo’.

¿Lo intuyó por el lugar y la hora que era?
Sí, sí...

¿Tuvo valor para seguir escuchando?
En ese momento apagué la radio. Me llamó Eugenio. Me dijo: ‘No escuches la radio, no pongas la tele, no escuches nada que voy para allá’.

¿Y su madre?
Mi madre está ahí, pero... es que yo ni siquiera la recuerdo a ella.

"Escuché un titular en la radio. Tenía a mi hijo en brazos y se lo tuve que pasar a mi madre porque me vino la terrible intuición de pensar: ‘Ha sido Goyo’"
¿Se sintió arropada en aquellos días? ¿El PP se volcó con usted?
Además del apoyo permanente de mi familia y de mis amigos más cercanos, hubo una parte importante de San Sebastián, no toda, que salió a la calle. Una parte importante de los partidos también me respaldó a nivel personal. En el PP, en particular, hubo determinadas personas que me dieron su apoyo y me lo siguen dando, como es Jaime Mayor, como fue José María Aznar, y como fue María San Gil cuando entra en política.

Aquel atentado simbolizó en cierto modo el despertar de la sociedad frente al fantasma del miedo. ¿Por qué cree que se da ese punto de inflexión en la reacción ciudadana?
Si hay algo que destacaría de Gregorio Ordóñez, por encima de muchas otras cosas, no es solamente las cosas que decía o pensaba, sino cómo y desde dónde lo hacía. Goyo hacía política desde la razón y desde el corazón porque adoraba su profesión, se emocionaba haciendo política. Para él, ayudar, colaborar y hacer cosas por sus conciudadanos formaba parte de su esencia misma como persona. Defendía ideas y valores sin complejos, siempre de frente, desde la honradez y la lealtad hacia sí mismo. Por eso era tan grande y tan respetado, incluso por sus adversarios políticos.

¿Ha vuelto a la Parte Vieja donostiarra? ¿Ha podido pasar por el lugar del atentado?
No. No es algo que necesite hacer en mi vida. No es una de mis asignaturas pendientes ni mucho menos. No necesito ir allí.

¿Recuerda lo último que hablaron aquella mañana de enero?
De aquel día lo recuerdas todo. Recuerdo que era un lunes y que como siempre se levantó muy temprano, a las seis de la mañana, con la radio, su ducha... Recuerdo su último beso perfectamente. Fue una mañana normal, con la despedida habitual, sin nada especial.

¿Charlaron a lo largo del día?
No.

"Recuerdo su último beso perfectamente"
¿Fue el día anterior entonces cuando tuvieron la última conversación?
Sí, el domingo. Había trabajado todavía esa mañana. Fue un domingo de tarde de misa y de paseo con Javier, una tarde de frío y de paseo por Amara. No hicimos nada especial.

Al poco tiempo del asesinato, usted decidió marcharse y dejar atrás San Sebastián. ¿Cómo se toma una decisión tan difícil?
No he querido nunca romper con nada. Simplemente he querido que mi hijo viviera sin el marcaje del atentado. Javier iba a crecer con una carencia importantísima, la de su padre, y no quería añadir ni a su educación ni a su entorno social más peso en su contra, por así decirlo. Decidí que lo mejor era salir de una ciudad que estaba muy contaminada políticamente y darle a Javier un poco de oxígeno en su desarrollo como persona. Pero no se necesita romper ni dejar atrás nada porque, como me explicaron en su día, es una mochila que vamos a llevar toda la vida. Es igual que pongas tierra de por medio, el dolor sigue existiendo, la tragedia no se puede borrar, es una realidad en tu vida. Intentaba buscar un contexto más amable para mi hijo porque San Sebastián no me lo parecía.

¿Cuándo toma esa decisión?
Al año y medio o así.

¿Y cómo se produce ese momento de dejar Donostia sola con su hijo? ¿Cómo hace ese viaje?
No lo hago sola. La preparación del viaje sí. Voy sola antes a Madrid, en cuanto el Partido Popular me ofrece un puesto de trabajo en un organismo público, de lo que siempre estaré muy agradecida a Aznar y a Mayor. Pero la marcha fue con amigos, con Consuelo. Procuré que la situación no fuera de tragedia, sino como una decisión que tomas por y para tu hijo, y que procuras hacerlo de la forma más grata posible.

¿Cómo se cría un hijo en esas circunstancias, de dónde saca fuerzas?
De Goyo. Todas las fuerzas que he tenido para salir adelante las he sacado de los dos hombres que para mí son excepcionales en mi vida y dan sentido a mi vida, que son Goyo y Javier. También he tenido el apoyo, de verdad, de grandes y maravillosos amigos tanto en Madrid como en San Sebastián. Y, por supuesto, de mis hermanas y de mi cuñada Consuelo, que es una hermana más en mi vida, y para mí son fundamentales.

"En la tragedia que nos ha tocado vivir, mi hijo ha sido mi bastón, ha sido mucho más valioso de lo que soy yo"
Javier era muy pequeño cuando ocurre el atentado, pero le habrán surgido mil dudas. ¿Tiene en la memoria el momento en que le hace la primera pregunta comprometida sobre la muerte de su padre?
Perfectamente. Es algo que todavía me cuesta hasta decir en voz alta..., me cuesta escribirlo... Javier era muy chiquitín y no le contaba los hechos tal y como habían sucedido. Le solía decir: ‘Tu padre está en el cielo porque unos señores malos se lo han llevado’. Pero recuerdo que un día, desayunando en la cocina de casa, se me planta…, lo estoy viendo…, tendría 4 o 5 años, y me pregunta: ‘¿Sí, pero cómo se muere mi padre?’. Ahí es cuando se lo tengo que contar. Le digo: ‘Pues mira, tu padre estaba almorzando en un bar en San Sebastián, cuando entra un señor con una pistola y le dispara y le mata’. A Javier le he ido facilitando información, sobre todo cuando era pequeño, a demanda, cuando él me iba preguntando. Y, de verdad que lo ha hecho, porque la segunda pregunta que viene tras saber lo que le ha pasado a su padre es: ‘¿Dónde está y quién es el asesino de mi padre?’ Y ésa es la parte más terrible, la que nos sigue pesando a muchas personas que es saber quién es, si ha habido un juicio, si está en la cárcel, si ya ha salido de la cárcel... Esa respuesta que debemos a tantos huérfanos como ha dejado el terrorismo de ETA en España y a tantas madres y padres, que se nos queda, por desgraciada, demasiado corta.

¿Cuando Javier se ha ido haciendo mayor ha requerido más información para completar el relato?
Sí. Hablamos mucho, sobre todo en su infancia, en su pubertad, luego cuando entramos en la adolescencia ya es otro cantar. Pero hemos oído las noticias juntos, hemos comentado lo que hemos visto en la tele, sin ningún problema. Es una persona muy inteligente, muy receptiva y ha seguido muy de cerca todo lo que le hemos contado quienes le hemos acompañado en su desarrollo. Tiene una idea absolutamente madura y clara.

¿Cómo reacciona Javier?
Cuando ha sido más pequeño ha reaccionado con más rabia, pero contenida. Es un hombre extremadamente tranquilo. Javier me ha ayudado más a mí a afrontar la situación que a la inversa. Ha sido mi bastón diario para salir adelante. He ejercido de madre, pero en la tragedia que nos ha tocado vivir, él ha sido mucho más valioso de lo que soy yo.

¿Y él ha relatado a sus amigos quién es y cuál es su historia?
Eso no lo sé. No tengo ni idea. Sus amigos desde la escuela saben su vida, nos conocemos los padres. Tendrá sus confidentes y lo habrá hablado cuando haya necesitado.

Javier no ha querido nunca salir públicamente. ¿Es decisión suya?
Lo ha decidido así. Él sabrá cuándo y cómo lo hará. Buscará el momento.

¿Nunca ha sentido la necesidad de dar la cara, de expresar sus sentimientos y defender la memoria de su padre en público?
Como la ve tan bien defendida, pensará: ¿qué más tengo que decir aquí? Ya llegará su momento..., o no.

"Dejé San Sebastián porque no quería que Javier viviera con el marcaje del atentado"
¿Cómo era Gregorio como compañero? ¿Cómo se conocieron?
Era un hombre con el que bastaban unos minutos para convertirse en una persona inolvidable. Goyo era de esas personas, que emocionaba (ríe). A nivel personal era fácil de recordar por la manera que tenía de ser, en una sociedad tan adormecida, tan poco dada a hacer demasiadas bromas ni a hablar ni a comentar, Gregorio era todo lo contrario. De hecho, yo me enamoré nada más verle en la calle. Lo mío fue inmediato, nos presentaron unos amigos y fue un flechazo total. Yo estaba a punto de irme a la Universidad y pasamos un verano muy bonito. Era un tipo que ponía pasión en todo lo que hacía y despertaba emoción en las personas que pudimos conocerle y estar cerca de él.

¿Su hijo se le parece físicamente?
Al primer golpe de vista, es más a nosotras, a mi madre y a mí. Pero su cara, sus rasgos, su pelo..., la cabeza de Javier es la de Goyo. Se parecen mucho, a veces le veo hasta gestos. Es imposible, pero tiene hasta un gesto que identifico perfectamente con el de su padre.

¿Y en su forma de ser?
Javier estudia una Ingeniería. Está muy concentrado y está sacando todo genial. En eso sí ha salido a su padre, es disciplinado y responsable.

¿En qué momentos echa más de menos a su marido?
Para mí lo más duro han sido los momentos que han tenido que ver y siguen teniendo que ver con Javier. Todos sus éxitos y pequeños fracasos en la vida, sus primeras notas, el primer día de escuela, la primera comunión, su primer diente caído, su primera decepción amorosa, sus idas y venidas, sus inquietudes y miedos. Lo más duro es saber que Javier no puede compartir su vivencia personal con su padre porque es que no hay sustituto, yo no soy más que su madre.

¿Javier ha mostrado alguna vez interés por vivir en San Sebastián?
No. Era muy pequeño cuando se marchó, fue a la guardería en Amara. Me acuerdo de su andereño perfectamente, era una señora estupenda y cariñosísima. Pero ha crecido fuera de San Sebastián. Sus amigos, que son lo más importante, están en Madrid y algunos ya en el extranjero.

¿Y usted volvería?
Yo no pienso en nada ya, vivo el día a día, mi trabajo, intento ser lo más feliz posible, sin ser egoísta, sin olvidarme de quienes han sufrido y siguen sufriendo, sin olvidarme del dolor y de lo terrible que ha sido ETA, sobre todo en el País Vasco, y que lo siguen recordando las noticias del día a día. Es una historia que no ha terminado todavía

Vargas Llosa: "El terrorismo es una peste de nuestra época"
Debuta sobre las tablas
Redacción DiarioSigloXXI  23 Enero 2015

El Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa se ha referido este jueves al terrorismo con motivo de la presentación ante los medios de la obra Los cuentos de la peste, en la que por primera vez se sube a las tablas. "El terrorismo es una peste de nuestra época", ha subrayado.

El escritor se estrenará como actor con esta obra, de la que él es autor y que este jueves publica Alfaguara. La pieza podrá verse en el Teatro Español de Madrid entre el 28 de febrero y el 1 de marzo y en el reparto destacan también la actriz Aitana Sánchez Gijón y el intérprete Pedro Casablanc.

Los cuentos de la peste, que precisamente publica este jueves la editorial Alfaguara, es una obra basada en 'Decamerón', del italiano Giovanni Boccaccio, que deja abierta la posibilidad de interpretar esa enfermedad que asoló Europa durante el siglo XIV como el "temor colectivo a la catástrofe" y que en la actualidad, según el escritor, toma el terrorismo como foco en el presente.

"Es el gran protagonista del siglo XXI por el temor que despierta, por la atención que suscita, por la preocupación que hay en torno a él. Al mismo tiempo, vivimos en una época en la que hay armas de destrucción masiva que están cada vez más al alcance de quien pueda pagarlas. Ya no es imposible que uno de esos grupúsculos terroristas estén muy bien financiados y se mate a cien mil personas con estas armas", ha indicado.

La obra que se estrenará en el Teatro Español narra la reunión de unos jóvenes en una villa a las afueras de Florencia durante la que se cuentan de viva voz historias para entretenerse mientras la peste asola la ciudad y poder así fugar hacia lo imaginario, algo que le sirve al Nobel para construir una obra dramática en torno al deseo, basada en ocho de los relatos de Boccaccio.

Precisamente, el escritor cree que "contar historias" ha servido a lo largo de toda la humanidad, y especialmente en las épocas más remotas, para "defenderse contra la precariedad de la vida". "El mundo de ficción enriquece nuestro mundo. "Todos quisiéramos tener más vidas de las que tenemos", ha dicho.

"Un pueblo culto e impregnado de ficciones es más difícil de manipular que otros. El espíritu crítico nace de vivir en la fantasía, no seríamos tan críticos si no fuéramos capaces de inventar mundos mejores que este", ha recalcado.

Vargas Llosa no es el primer Nobel en subir a las tablas. Antes lo hicieron Harold Pinter, quien actuó durante los últimos años de su vida, o Darío Fo, quien comenzó casi al unísono su carrera como intérprete y como escritor, por lo que hay precedentes, a pesar de que el autor de 'La fiesta del chivo' reconoce que hay grandes diferencias entre ambas artes.

Una de ellas es la soledad que conlleva la tarea del escritor, que crea "rodeado de fantasmas". "Es tomar retiro para poder inventar su propia idiosincrasia y tiempo", ha señalado. Además, "la libertad del autor es infinitamente mayor", a diferencia de la del actor que, aunque no desaparece, sí está "más confinada" en "cierta maquinaria a la que ha de someterse".

TEMOR A LA "DESMEMORIA"
El escritor no tiene presentes en este momento las opiniones de la crítica, aunque sí le importan los comentarios, que espera con "curiosidad" y que leerá atento cuando se publiquen en la prensa. Ahora está "concentrado" en su papel, algo que conlleva "mucha inseguridad" debido, entre otras cosas, al temor a la "desmemoria". "Puede ser catastrófico, ahora mi preocupación es recordar, no desentonar con los compañeros y la enorme inquietud que sería defraudar a los espectadores", ha dicho.

En este sentido, el director de esta obra, Joan Ollé, ha bromeado respecto al desafío de Vargas Llosa de retener los diálogos en su cabeza, a lo que se ha referido como "virtud", puesto que "se subvierte y no siempre dice las palabras que escribió". "Asistimos a un ejercicio insólito: la redacción en directo de un texto", ha dicho el director, quien al mismo tiempo ha destacado el "aguante" del escritor peruano para soportar los "30 ensayos de un solo movimiento".

Se trata de la cuarta producción del Teatro Español de una obra del Premio Nobel peruano, después de haber hecho realidad 'El loco de los balcones', protagonizada por José Sacristán; 'Kathie y el hipopótamo', con Ana Belén; y 'La Chunga', con Aitana Sánchez Gijón.

Precisamente, Sánchez Gijón fue la actriz que escogió para el montaje 'La verdad de las mentiras', que dirigió en 2006 Joan Ollé, cuando aún no la conocía. Según recuerda, pensó inmediatamente era ella a quien quería ver en el escenario, después de haberla escuchado hablar sobre literatura en una entrevista. "Es buena compañera y generosa con mis deficiencias", ha dicho.

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NACIONALISMO CATALÁN
La peste española
Jesús Laínz Libertad Digital 23 Enero 2015

Pasados ya algunos meses desde el fin de la un tanto histérica alerta por un ébola del que ya nadie se acuerda, demos gracias a Dios porque Teresa Romero haya vuelto a nacer y porque parece que la extensión de esta nueva peste en suelo español es improbable. Esperemos que también pueda controlarse en sus focos africanos.

Pero mientras la enfermera luchaba con la muerte, a algún desalmado todavía le quedaron ganas de hacer chistecillos. Ése fue el caso del exconsejero de ERC Josep Huguet, que aprovechó el tirón mediático del asunto para manifestar de nuevo el innato desprecio al resto de España que constituye el cimiento sentimental más profundo de eso que se llama catalanismo. Mezclando demagógicamente el virus con la política, Huguet lanzó al ciberespacio este simpático párrafo:

La casta mantiene en cuarentena a Catalunya por el 9-N. El mundo pone España en cuarentena por el ébola. La peste española múltiple amenaza la estabilidad de la UE.
Evidentemente, sus correligionarios celebraron la gracia.

Ese desprecio visceral arrancó en torno al desastre del 98 en una Cataluña que hasta ese momento se había destacado precisamente por lo contrario, por ser la ferozmente española de todas las regiones. Pero el contraste entre una Cataluña económicamente pujante y una España política y militarmente decaída provocó eso que Joan Maragall definió entonces como una repulsión de raza y que, por culpa de los políticos que la han seguido azuzando, ha llegado, muy fortalecida, hasta hoy. Tan fortalecida que hasta ha contagiado a cientos de miles de hijos de otras regiones españolas, sobre todo las meridionales, que, ignorantes del desprecio provocado por su estirpe, se han apuntado al bando despreciador.

La cosa comenzó muy temprano. No había acabado aquel nefasto 1898 cuando Prat de la Riba, el padre fundador, escribió un opúsculo para explicar a los periodistas europeos que "los castellanos son un pueblo en que predomina el carácter semítico" por la "inoculación de sangre árabe y africana" consecuencia del 711. Carácter semítico que provocaba el apartamiento de España respecto de los "pueblos civilizados de Europa".

Por aquellos mismos años Pompeu Gener sostenía que como los catalanes "somos indogermánicos de origen y de corazón, no podemos sufrir la preponderancia de tales elementos de razas inferiores". Por ese motivo

tenderemos a expulsar todo lo que nos importaron los semitas de más allá del Ebro: costumbres de moros fatalistas, hábitos de pereza, de obediencia ciega, de crueldad, de despilfarro, de inmovilismo, de agitanamiento, de bandería y de suficiencia estúpida.

Su correligionario Domènec Martí i Julià, director de manicomio, atribuía a los españoles, a diferencia de los catalanes, una acentuada tendencia hacia el crimen, el alcoholismo, la blasfemia y la fornicación. Incluso llegó a escribirse en alguna publicación catalanista, como por ejemplo La Tralla, que se desaconsejaban los matrimonios entre catalanes y españoles dada la afición de estos últimos a poner los cuernos.

Para evitar estos trastornos L’Estat Català, periódico de Frances Macià, animaba en 1923 a evitar el matrimonio con españoles:
Es preciso infiltrar a la mujer catalana una máxima repulsión por toda unión que además de entregar al enemigo tierra y bienes catalanes, venga a impurificar la raza catalana.

Además, había que tener en cuenta que en la sangre española se agazapan varios inconvenientes. El periódico ¡Nosaltres Sols! publicó en 1931 una tabla de reglas de patriotismo sexual en la que se explicaba que "el individuo de sangre catalana-castellana es híbrido, infecundo, como no puede ser de otra manera" y que, aunque los vástagos que pudieran salir de tal unión podrían aprender la lengua catalana, el imperialismo y antiliberalismo innato y congénito en su padre perjudicará notablemente su catalanidad.

Cuatro años más tarde Josep Antoni Vandellós advertiría sobre el peligro para Cataluña proveniente "de la constitución de un tipo de hombre de cualidades raciales inferiores a causa de la asimilación de los elementos de la inmigración". Pero hasta para la coyunda hay clases, pues mientras que el cruce con aragonés podría hacer "perder en agilidad mental lo que se gana en tenacidad", con murcianos y andaluces era cosa distinta: "El verdadero problema lo constituyen los sur-levantinos". Efectivamente, los murcianos fueron el blanco del odio de los catalanistas del primer tercio del siglo XX, pues se les atribuyó la capacidad de contagiar a los catalanes el comunismo, el anarquismo y el tracoma.

Por exigencias del guión, tras 1945 hubo que cambiar algo el discurso aunque continuara el disgusto por la llegada de emigrantes del resto de España a la industria catalana. Pero a los dirigentes catalanistas no les pasó desapercibida la nueva oportunidad que podría jugar a favor de la futura Cataluña en su pulso con España: si se lograba asimilar ideológicamente a los recién llegados, aumentaría el peso demográfico de Cataluña en la misma proporción en la que disminuiría el de España. Y así Josep Maria Batista i Roca, presidente del Consell Nacional Català, celebraría en 1973 que

en las tierras catalanas aumentamos de población ganando no-catalanes. En las tierras castellanas disminuyen de población perdiendo castellanos. Lo esencial es el balance demográfico final entre unos y otros, y su repercusión en la infraestructura demográfica del sistema de fuerzas centrífugas y centrípetas periféricas y centrales.

El tiempo le dio la razón, pues hoy muchos cientos de miles de acérrimos separatistas provienen de esa España tan despreciada de la que han renegado para sumarse al bando de los superiores. Una manera como cualquier otra de ascender en la escala social.

Es cierto: en España sufrimos una peligrosísima peste. Pero no se trata del ébola, de muy reciente aparición. La nuestra llevamos sufriéndola ya más de un siglo.

Gregorio, veinte años después
KIKO MÉNDEZ-MONASTERIO GCT 23 Enero 2015

El escenario de la política no puede resultar más desalentador para los que dieron la vida por la libertad y la unidad de España.

Veinte años después -como en el libro de Dumas- continúan las intrigas políticas y la violencia, aunque ahora sólo se muestre como amenaza silenciosa. Los malos van ganando. El nombre de Gregorio Ordóñez todavía es referente para quienes se niegan a claudicar ante el terrorismo, e incordio para los que pretenden mercadear políticamente con los asesinos. Carlos Iturgaiz le recordaba hace tiempo de forma pesimista, afirmando que “si Gregorio resucitase se volvía a morir del susto”. La verdad es que el escenario de la política no puede resultar más desalentador para los que dieron la vida por la libertad y la unidad de España: El ayuntamiento de San Sebastián, en vez de recordar a Ordóñez, enaltece a históricos asesinos de ETA; a Bolinaga le hacen homenajes ominosos, en las mismas calles que ellos llenaron de sangre; el diputado general de Guipúzcoa es un tipo que hizo mofa de la tortura a la que fue sometido Ortega Lara; y, como cruel guinda, los actuales dirigentes del Partido Popular defienden que hay que construir el futuro junto a los representantes políticos de ETA. Más que volver a morirse, probablemente Gregorio -por su carácter indomable- diría que hay que volver a empezar.

Él comenzó muy joven, con 24 años ya ocupaba un sillón de concejal. Eran años durísimos de ETA, cuando se estaba sembrando todo el miedo y el odio que hoy tanto rédito les proporciona. Gregorio Ordóñez se opuso con la misma vehemencia tanto a los métodos de ETA como a sus fines, y trató de reanimar a la atemorizada sociedad vasca. Casi lo consigue: en 1994 la lista del PP fue la más votada en San Sebastián, y algunas encuestas adelantaban un triunfo de Ordóñez en las siguientes municipales. ETA-Batasuna no podía permitirse aquella previsible derrota, así que el 23 de enero del 95 le siguieron hasta un conocido restaurante de la parte vieja -donde no hay una mísera placa que le recuerde- y allí lo mataron a balazos, por la espalda, como parece el destino de toda derecha que no se deja domesticar desde los tiempos de Calvo Sotelo.

Los que decían -y todavía lo repiten como bobos, ahora en París- que el terrorismo nunca conseguiría nada con sus crímenes, sólo tienen que contemplar el consistorio donostiarra hoy, donde en vez de Gregorio se sientan sus verdugos. Y ni quiera los balazos aplacaron su odio, que hasta a la tumba le persiguieron, profanándola en varias ocasiones.

El asesinato de Ordóñez refleja muy bien la trayectoria política de ETA. Su recuerdo es un mentís permanente a Bildu, Amaiur y Sortu, y a cualquier otro disfraz de cordero que adopten mientras se llenan la boca con la palabra paz. Pero su muerte también resulta incómoda para quienes -desde su mismo partido-, se han abonado al síndrome de Estocolmo, o se ponen nerviosos cuando se les habla de algo tan esencial como la memoria, la dignidad y la justicia.

A los 20 años del asesinato de Ordóñez, ETA ha ganado

Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 23 Enero 2015

Todos los sacrificos, todas las muertes, todo el sufrimiento, frente a ETA y su padre, el nacionalismo vasco, han resultado inútiles. No hay más que ver la situación de la familia de Gregorio Ordóñez y de su asesino.

Veinte años después del asesinato de Gregorio Ordóñez, presidente del PP de Guipúzcoa y teniente del alcalde del Ayuntamiento de Bilbao, fue asesinado por un etarra.

ETA ha sido vencida, dicen los Callejas y Aizpeoleas. ETA no ha conseguido nada de lo que deseaba, siguen diciendo.

Ésta es la realidad.

-La viuda de Gregorio, Ana Iríbar, y su hijo Javier, así como su hermana, Consuelo, viven desterrados.
-El asesino de Gregorio, Valentín Lasarte, sigue vivo, disfruta de permisos para salir de la cárcel y reinsertarse (palabra que estremece de placer a los progres) y pasear a su hijo.

-El brazo político de los etarras gobierna el Ayuntamiento de San Sebastián, la Diputación de Guipúzcoa y casi todos los municipios de la provincia.
-La tumba de Gregorio ha sido profanada varias veces, mientras los etarras salen libres de las cárceles y reciben homenajes públicos.

Ahora que los Callejas y Aizpeoleas vuelvan a decirme que ETA ha sido derrotada.

¿POR QUÉ MATARON A GREGORIO ORDÓÑEZ?
ETA siempre ha escogido muy bien a sus víctimas. Cuando asesinó a Ordóñez sabía lo que hacía.

En las elecciones municipales de 1991, la lista que él encabezó en San Sebastián obtuvo 13.036 votos, el 16,24%, y cinco conejales. Quedó a menos de 5.000 votos de la lista ganada, la de Eusko Alkartasuna, y empató en concejales con HB y PSOE. En 1994, en las elecciones al Parlamento Europeo, las primeras de ámbito nacional que ganó el PP, la lista de este partido quedó primera en San Sebastián, 17.407 votos, mientras que la del PNV se quedó en 14.658 y la de HB en 14.657. Era previsible que el ganador de las elecciones municipales de 1995 fuese Ordóñez. ¿Y cómo podría haber hablado el nazionalismo vasco de opresión cuando en la capital más vasca el alcalde era del PP?

Además, Ordóñez, en contraste con los pperos vizcaínos y alaveses de entonces, plantaba cara al PNV y discutía sus argumentos y dogmas. Sus enemigos le acusaban de ser un maleducado y un faltón. ¡Los Arzalluz, Eguibar y Anasagasti! Prueba de que les molestaba.

Ahora, gracias a Rajoy y Soraya, todo el PP vasco es aguachirle y ETA ha ganado.

Artículo en memoria de Gregorio Ordóñez
“Goyo, tú si que vales”
josé manuel lestón díaz. Internet  23 Enero 2015

Tal día como hoy (23 de Enero de 1995) segaron tu vida los segadores de la libertad y del libre pensamiento. Nada nuevo: los asesinos hacen eso, asesinar. A continuación sufriste “el vacío” del sanedrín episcopal nacionalista. Durante un tiempo ni siquiera te dejaron descansar en paz (tu tumba fue profanada varias veces). A pesar de ello tu “espíritu” permaneció y continua intacto en quienes poco o mucho te conocimos.

Sin embargo, quién te iba a decir que tu propio partido “contraprogramaría actos” coincidiendo con homenajes a tu memoria, alejándose así una vez más de la dignísima y valiente trayectoria de un partido que tú levantaste en tierra hostil con tesón y generosidad sin igual, aun a riesgo de tu propia vida, hasta el punto de conseguir incluso que varias familias nacionalistas se unieran a tu proyecto, dejando con ello bien claro que el monopolio de ser vasco no es ni puede ser de nadie, y menos de aquellos que excluyen. Así nos enseñaste que era posible ser vasco siendo español y viceversa, pues lo uno no excluye lo otro (sólo excluyen las personas). Aprendimos tus enseñanzas desde una municipalidad abierta y comprometida con los ciudadanos. Desgraciadamente tu tenacidad en defender unos principios básicos de Convivencia y Justicia ya no es secundada públicamente por el que fuera tu partido y el de muchos en otro tiempo. La valentía y sinceridad de tus palabras y actos, tan vigentes hoy como ayer, contrasta con la cobardía institucional de un Gobierno sin convicciones. Hace tiempo que abandonaron el cumplimiento de la ley sustituyéndolo por el “negociando se entiende la gente”, haciéndose por ello partícipes de un proceso de paz heredado, falso e infame. Al final los que defendían tu legado te han traicionado. A ellos les haría la siguiente pregunta: ¿cuántos asesinatos -incluído el tuyo- se hubieran evitado de saberse años atrás que ciertos gobiernos de España claudicarían finalmente ante el Régimen Nacionalista Vasco por negociar una paz sucia y excluyente como ésta, cediendo por ello una “soberanía institucional sin alternancias” a un territorio en manos de un régimen totalitario (desleal y disgregador), que continuamente compromete la unidad territorial de una gran Nación mientras restringe libertades?. No olviden, ante un interrogante como el que precede, que “una paz sin libertad es una libertad sin paz”, una paz impuesta.

Fue precisamente en el bar La Cepa donde tus asesinos te impusieron la “paz de los cementerios”, cortando de raíz la cepa de tu libertad para tranquilidad y gloria de quienes integran el “seto” nacionalista vasco (valga como recordatorio de las insidias nacionalistas proferidas con cierta jocosidad tras tu muerte el hecho de que un miembro de las juventudes peneuvistas me dijera -a sabiendas de mi militancia en Nuevas Generaciones- frente a la Estación de Renfe de San Sebastián textualmente lo siguiente: “díle a Gregorio que devuelva la bala”). El paisaje que se dibuja en el horizonte con un “paisanaje” así no puede ser más desolador, máxime cuando percibes además que los que considerabas tuyos en un tiempo pretenden hoy borrar tu memoria y ejemplo, como con el resto de las víctimas, condenándote al mapa del olvido con un “apagón informativo” vergonzante. Es lo que pasa cuando se ejerce de “jardinero fiel” de un nacionalismo echado al monte. Las buenas flores (las democráticas), sembradas y cuidadas durante años en un terreno hostil, han sido definitivamente abandonadas a la maleza imperante. Así es como los otros consiguen recoger de una mala cosecha (inoculada a base de odio y exclusión) muy buenos frutos. ¿Y todo para qué?. Para facilitar un “posibilismo inter-institucional” que asiente el chiringuito autonómico-nacional.

Eso es lo que vale la vida en este país. La complicidad con Eta y el resto del nacionalismo vasco en un impune “proceso de paz” permite la coexistencia de dos expresiones perjudiciales para el mundo de las víctimas por culpa de la desmemoria que la actual “hoja de ruta” pretende aplicar. Al final esa desmemoria buscada para con las víctimas asentará la expresión radical del “algo habrán hecho” porque “al final nadie habrá sido”. Mientras los verdugos “salen de rositas” gracias a la rosa roja del PSE-PSOE y a la gaviota desnortada en caída libre del PP. Por tanto el relato de esa falta de memoria negará la “maleza” de un nacionalismo totalitario, implementándose una paz igualitarista-equidistante entre víctimas y verdugos, injusta por el engañoso “triunfo del Estado de Derecho” que nos pretenden imponer (para desgracia de las víctimas, ese “Juán Nadie” que ahora conviene olvidar).

Pero querido Gregorio…no te preocupes porque siempre seguirás siendo “alguien” en la historia reciente y futura de nuestro país, un símbolo perdurable en la memoria colectiva de la sociedad, a pesar de la bajeza moral de un PP vasco “catapultado” a la indiferencia de sus votantes. Desde la sencillez y humildad de unos medios y recursos limitados no permitiremos que seas olvidado.

Conviene recordar que como buen donostiarra compartías tu ciudad, tu despacho, sin excluir a nadie. Participabas –permítanme esta licencia- de un nacionalismo de ciudad integrador, orgulloso de tu urbe, mientras acercabas la administración al ciudadano. Orgullo que cada 20 de Enero tiene su máxima expresión en la Tamborrada, concretamente en la marcha de San Sebastián (himno de tu ciudad que cada año te dedico desde el exilio, a la vez que rezo por tu alma). Ese carácter integrador fue el reflejo de tu aperturismo frente a la barbarie, siendo al mismo tiempo hoy la cuenta pendiente de un nacionalismo vasco todavía excluyente.

Dejando a un lado tu carácter abierto, siempre buscabas tiempo para compartir tu máxima alegría: el nacimiento de tu hijo. En aquellos días paseabas tu condición de padre por la sede del partido con semblante sonriente. Recuerdo cuando te acercabas a Eustasio Amilibia (muy cerca de donde te dedicaron una calle) para hacernos partícipes de esa ilusión a las “Nuevas Generaciones” de aquella época. También me acuerdo de tu felicitación por carta el día de mi cumpleaños, que conservo con mucha ilusión. Tu aperturismo y generosidad conciliaban a la perfección -en buen maridaje- con tu honradez y coraje para defender arriesgadamente la dignidad de las personas y su libertad, algo intolerable para aquellos que buscan el “derecho a decidir” excluyendo a los demás. Pero la adversidad nunca te detuvo aun cuando investigabas, al igual que Alfonso Morcillo (sargento de la policía municipal de San Sebastián), con gran riesgo para tu vida la infiltración de topos de ETA en la policía urbana de tu ciudad. El asesinato de ambos truncó esa investigación por la cual fuisteis víctimas. Por desgracia el Gobierno Vasco no consideró necesario ponerte escolta, siendo tu asesinato una muerte anunciada. Eran tiempos muy revueltos.

Por eso en aquellos años 90 (en los que el secuestro, el asesinato y la extorsión estaban a la orden del día y Elkarri tenía su auge) recuerdo una charla en el paraninfo de la Facultad de Derecho de San Sebastián en la que participaron junto a ti líderes de otras formaciones políticas existentes en el País Vasco. Fue un gran día para la Democracia. El aforo estaba lleno. No era una plaza fácil para lidiar tanto cabestro, pero saliste -por decirlo de manera gráfica y figurada- a hombros. Era la época de “Ikasle Abertzaleak”, grupo de estudiantes afines al radicalismo vasco que contaminaba la universidad pública vasca con su activismo político (permitido por el Rectorado o Decanato “de turno”). Recuérdese que no era fácil para cierto profesorado impartir clase con semejante ambiente “circundante”. Por otro lado, también era la época del lazo azul (símbolo “visible” para pedir la liberación de un secuestrado) que encontró frentista respuesta con el lazo verde portado por el bando batasuno. Además por aquellos años el Círculo Mercantil (calle Oquendo 2) era un sitio muy saludable para reunirse. Esto sólo son pinceladas -a modo de recuerdo- que reflejan fielmente aquellos días.

En aquel acto te acompañamos y arropamos las Nuevas Generaciones del partido, participando y argumentando activa y racionalmente en el debate posterior a la intervención de los ponentes frente a las huestes bárbaras allí presentes. Los radicales ante la desbordante participación de las “juventudes populares” abandonaron su discurso combativo inicial por hastío y falta de argumentos. Goyo ya no estaba sólo como en sus inicios. Al final del acto serenamente salimos todos acompañando a nuestro gran líder cual escolta espontánea, tras su valiente, comprometida y agradecidísima intervención (alguna foto queda de dicha salida por la zona exterior de aquella facultad tras finalizar el evento). Aquel día no triunfaron las tesis de nuestros enemigos porque como alguien dijo “tienen pocas ideas, confusas y arraigadas” y también porque no abandonamos. Más tarde Goyo nos invitó a tomar algo en la zona de Reyes Católicos.

Cabe decir en otro orden de cosas que no consiguieron destruir tu legado democrático quienes apretaron el gatillo ni tampoco sus aburguesados y tradicionales cómplices ideológicos. Unos días antes de tu muerte, Jaime Mayor, Tú y Aznar conformaríais una histórica foto conjunta en tu amada ciudad (imagen de esperanza en aquel momento para una gran mayoría de donostiarras). De ese fabuloso tridente contra Eta, tú ya no estás y Aznar casi ni lo cuenta como líder de la oposición por aquel entonces. Gracias a la voluntad política futura durante dos legislaturas consecutivas Eta quedó prácticamente derrotada, mientras el nacionalismo burgués perdía la lehendakaritza tras la previa y justificada ilegalización del brazo político de la banda terrorista, su gran apoyo en las instituciones. Ése era y es el camino correcto a seguir. Desgraciadamente esa voluntad política quedó truncada por la brutal irrupción del 11-M, un atentado terrorista “muy oportuno” que cambió el Gobierno y la pauta antiterrorista. Desde aquel suceso se persigue el fin de Eta sin su derrota, negociando políticamente su final, con la “colaboración necesaria” del Gobierno de España (y de sus faisanes), asentándose con ello la preponderancia y soberanía excluyente que siempre ejercieron los nacionalistas , esta vez sin necesidad de armas, gracias a una paz “en clave nacionalista” al más puro estilo catalanista (proseguirán con la exclusión social y la inmersión lingüística para mantener su poder institucional).

Atrás quedaron los días posteriores a tu asesinato, muy duros por cierto (visitas a la capilla ardiente instalada en el Ayuntamiento y al Cementerio de Polloe…multitudinaria manifestación en SS). Sin embargo, el reto y la necesidad de cubrir listas para futuras convocatorias electorales fueron solventados exitosamente, a pesar del miedo reinante. No arrugarse era lo mínimo que había que hacer frente a tal afrenta. Así conformamos muchos de nosotros las diferentes candidaturas municipales (no sin problemas para completarlas). Era práctica habitual rellenar las listas de las candidaturas con gente de fuera del P. Vasco (naturalmente en puestos de no salida).

En el almanaque de muchos fue un día negro el de tu pérdida, lo que no impidió a tres jóvenes reunirse de forma espontánea en una casa para elaborar un comunicado de condena, que acto seguido repartiríamos en los jardines de Alderdi Eder bajo la firma de “jóvenes donostiarras”. El que te escribe leyó -como representante de los tres- dicho comunicado para una radio desde una cabina telefónica sita en la calle San Martín. Recuerdo que cierta televisión privada a nivel nacional nos denegó sus cámaras para transmitir nuestra repulsa en esos mismos jardines.

Fueron tristes las movilizaciones pacíficas y de duelo por tu fallecimiento como numerosos los asistentes a las mismas. Ese apoyo popular se vería refrendado nuevamente por los donostiarras en las municipales de mayo del 95, unos meses después de tu caída, cuando el PP ganó por primera vez las elecciones de Donosti, cumpliéndose por fin tu sueño. Actualmente y por desgracia nadie (salvo algún “verso suelto”) recoge en tu reconocida carrera por la libertad aquel testigo que dejaste “forzosamente”. Hoy “animan” a tus verdugos a imponerse, gracias al renovado colaboracionismo “monclovita” con la Serpiente (excarcelaciones aparte), quienes ayer te vitoreaban, cual Iscariotes del nuevo siglo. Ya no conviene “electoralmente hablando” sacar a pasear a las víctimas. Ahora “toca” jugar a la economía según el metereólogo que habita en la Moncloa (otro supervisor de nubes), para el cual “llueve mucho” aunque nunca se moja.

Al final la sangre derramada de tantos inocentes no habrá servido para nada, pues la han convertido unos y otros “en agua de borrajas”.

Para terminar cabe resaltar que tu ejemplaridad es lo único que nos queda frente a tanta inmundicia. Hoy no podemos decir a ningún político “decisorio” de los dos grandes partidos nacionales “tú si que vales”, pero a ti sí. Gracias Goyo por tu intensa calidad democrática. Gracias también a María San Gil, a Eugenio Damboriena, a Santiago Abascal, a Mayor Oreja, a Iturgaiz, a Ortega Lara…Y gracias a sus familiares por manteneros donde estáis.

Querido Gregorio: Estamos en deuda contigo. Todo lo que digan bueno de ti es poco. “Agur Jaunak” ¡Descansa en paz!

 JOSÉ MANUEL LESTÓN, Militante del PP de Guipúzcoa por aquellos años.
En España, a 23 de Enero de 2015.

CATALUÑA ANTE EL DESAFÍO SECESIONISTA
La Generalitat de Mas obliga a doce alumnos a retirar la solicitud para estudiar en español
TRAS LAS PRESIONES Y AMENAZAS DEL GOBIERNO CATALÁN A LOS QUE OPTAN POR EL BILINGÜISMO
Redacción www.lavozlibre.com 23 Enero 2015

Madrid.- Hasta doce alumnos se han visto obligados a retirar la solicitud para estudiar en español en Cataluña. Las presiones y amenazas de la Generalitat presidida por Artur Mas han llevado a una docena de estudiantes a desistir en su derecho de optar por el bilingüismo.

Convivencia Cívica Catalana ha sido la encargada de denunciar la situación que han sufrido al menos doce alumnos, que aseguran haber tenido presiones del Gobierno catalán para retirar la solicitud que presentaron ante el Ministerio de Educación para poder estudiar en español.

Según denuncia Convivencia Cívica, los doce alumnos mencionados han retirado la solicitud por presiones del propio Gobierno de Mas que, primero, amenaza a directores de los centros con retirarles el concierto educativo. A su vez, presionados, los directores han llamado a los padres para que "desistan de su intentona bilingüista".

De no haber dado marcha atrás, el número de peticiones sería superior a las 322 contabilizadas por el departamento que dirige Wert, aunque desde la Generalitat aseguran que solo se han registrado cinco. Algo negado por la diputada del PP en el Parlamento catalán María José García Cuevas, que pedía a Irene Rigau, consejera de Educación de Cataluña, que "deje de intoxicar y donfundir". García Cuevas hacía hincapié en que solo el Ministerio conoce el número exacto de peticiones de bilingüismo, ya que los padres las presentan directamente allí. "No se atribuya un protagonismo que no le corresponde porque, si se dedicara a cumplir con su obligación, no tendríamos este problema", le dijo Cuevas a Rigau.

El ministerio no descarta que, a pesar de las presiones, el número de solicitudes suba según se vayan resolviendo las ayudas a las primeras familias que las pidieron, que podrían recibir hasta 6.057 euros al año para garantizar educación bilingüe a sus hijos.
 


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