AGLI Recortes de Prensa   Martes 27  Enero 2015

¡Perded toda esperanza en este PP!
Vicente A. C. M. Periodista Digital   27 Enero 2015

Parafraseando al genial Dante Allighieri diré aquello de ¡quienes confiéis en Mariano Rajoy y entréis en su discurso, perded toda esperanza! El congreso del PP de este fin de semana si puede resumirse es en “mantenella y no enmendalla”. Un Congreso en el que se ha vuelto a escenificar un culto baboso al líder por los mediocres y paniaguados barones y cúpula directiva de un PP que hace tiempo que ha perdido su identidad y lo que es peor lo más esencial de su ideología. Un PP que de tanto mirar a ese inexistente centro ha abandonado definitivamente a lo más representativo de su militancia y de su electorado. Y desde luego que la respuesta no es “dar las gracias” puerta a puerta a los españoles mediante un ridículo vídeo promocional, sino reconocer los errores de bulto, las mentiras, las iniquidades políticas y pedir perdón.

Porque en contraste con el discurso de José María Aznar, que no perdió su oportunidad para cantar las verdades del barquero a un PP irreconocible, el discurso de Mariano Rajoy fue un rosario de falsedades, de autobombo y de inexplicable orgullo en haber sido solo la correa de transmisión de una UE dispuesta a no dejar caer a una España en banca rota. Porque la famosa Troika, esa que ahora desprecian los griegos que no quieren dejar de vivir a costa de los demás y no pagar sus deudas, intervino en España, eso sí de forma más o menos discreta, ya que no estaban dispuestos a que los fondos aportados se usaran para algo distinto que no fuera lo prioritario, salvar el tejido financiero. Total que la broma nos ha costado subir la deuda nacional hasta cerca del 100% del PIB.

Porque también miente Mariano Rajoy cuando de forma mezquina hace un recuerdo sobre el asesinato de Gregorio Ordoñez a manos de ETA, a la que no nombra y dice genéricamente “terrorismo” como si fuera equiparable a Al Qaeda. Porque habla cínicamente de que este PP mantiene sus ideas, su fe y su perseverancia cuando lo primero que hicieron fue expulsar a sus más directos colaboradores y poner en su lugar a otros militantes más bizcochables y que solo conocen de oídas lo que defendía Gregorio Ordoñez con valentía y coraje. Un PP cuya política anti terrorista ha sido la de continuar por el camino de iniquidad trazado por el anterior gobierno del PSOE de Zapatero.Y la única realidad es que si ETA no mata es porque ya gobierna a través de su brazo político.

En cuanto a la corrupción dedica escasamente cuatro párrafos en los que dice haber luchado contra ella, cuando sigue la espada de Damocles de la financiación irregular y de la supuesta caja B que ya aparece como un indicio fundamentado en el caso de los pagos de las reformas de la sede central en Madrid. Aquí tenemos otra corroboración de que hay que perder toda esperanza en una voluntad de cambio real en la actitud y en sus promesas de ninguna tolerancia contra la corrupción. Desde luego que la renovación nunca podrá venir de quienes son actores o figurantes en esta monumental farsa.

Miente mariano Rajoy al atribuir al PP el pago de las facturas retenidas de Sanidad. Quienes las hemos pagado hemos sido todos los españoles con nuestros impuestos, esos que subieron de manera indiscriminada hace tres años y que han sido solo ligeramente corregidos en este año electoral. Y el por qué se pagaron solo fue por la amenaza real de la falta de suministro provocada por el agujero financiero de las empresas farmacéuticas y de las Farmacias. Hace falta ser mezquino para no asumir que ese pago era algo obligado y prioritario para no provocar un colapso en un servicio social esencial para los españoles. Un monto que es inferior con mucho a la financiación que ha recibido la secesionista comunidad autónoma de Cataluña para pagar sus excesos y su pésima gestión consentida por un Gobierno de España incapaz de hacer cumplir la Ley y preservar los derechos de los españoles en esa comunidad.

Otra oportunidad perdida para visualizar un cambio de rumbo y que constata la renuncia del PP a luchar por mantener el gobierno aunque sea en coalición con otros grupos ideológicamente no tan distantes como Ciudadanos o incluso UPyD. Eso deja el camino libre al indeseable triunfo del populista y retrógrado PODEMOS que de cumplirse nos llevaría a una etapa de oscurantismo y aislamiento internacionales similar a la que su partido hermano Syriza logrará de llevar a efecto su política de impagos de deuda. Un panorama desolador y demasiado parecido a ese dintel de la puerta del infierno que describió Dante Allighieri en su Divina Comedia: “¡Perded toda esperanza los que entráis!”

El malabarismo de la crisis griega
Primo González www.republica.com  27 Enero 2015

Los mensajes lanzados desde diversas instancias a los nuevos dirigentes griegos, que se han apresurado a tomar posesión de sus cargos tras la extraña alianza que asegura la mayoría absoluta al nuevo primer ministro, han dejado de momento muy poco margen para las sorpresas. Tanto desde el Eurogrupo como desde el FMI como desde Bruselas y desde el Gobierno alemán y algún otro de la UE, le han dicho a Tsipras que no habrá quita de la deuda griega.

Es, desde luego, un punto de arranque en la inevitable negociación entre las partes, ya que los 210.000 millones de deuda financiada que Grecia ha ido acumulando en estos últimos años gracias a la benevolencia de los Gobiernos europeos (entre ellos el español, con unos 26.000 millones de aportación de difícil recuperación) sólo podrán ser devueltos con altas dosis de tolerancia. La aportación española, como ha recordado este lunes el ministro De Guindos, equivale al coste del seguro de desempleo español. Y España, con una tasa de paro del 23,7%, no está para hacer muchos regalos

Algunos analistas consideran que un tercio de la deuda pública del país heleno tendría que ser simplemente borrada de un plumazo mediante una generosa condonación, ya que la deuda actual en sencillamente insostenible. De los compromisos financieros de los que tiene que responder Grecia a corto plazo, unos 10.000 millones de euros en total, unos 4.500 millones corresponden a financiación del Fondo Monetario Internacional (FMI) y algo menos al Banco Central Europeo (BCE), Son las primeras citas financieras con los acreedores que deberá afrontar el nuevo Ejecutivo.

Cómo llegar a una solución de compromiso es ahora mismo la ingrata labor que tienen por delante tanto los nuevos dirigentes del país salidos de las recientes elecciones como las autoridades de la UE y hasta del FMI, es decir, la tan denostada troika, a la que Tsipras ha llenado de improperios durante su vibrante campaña electoral. La realidad es muy dura: Grecia tiene completamente cerrados los mercados y las posibles vías de financiación pasan por condiciones leoninas. Nadie quiere comprar deuda a corto plazo de este país, aunque nominalmente se estén manejando cifras de prima de riesgo de 800 puntos básicos y tipos de interés a 10 años en torno al 9%. Los bonos a corto plazo, 3 años, están por encima del 11%. Si la deuda ya es de por sí ingente, el coste de la misma es insoportable.

Grecia, por lo tanto, es un deudor que sólo puede sentarse a negociar con instituciones públicas y bajo condiciones políticas. Y ello siempre dentro de una gran dosis de generosidad por parte de los financiadores, lo que no permite entender bien el elevado grado de altanería con el que algunas veces se expresan los dirigentes griegos. Ahora que ha llegado la hora de la verdad es probable que el tono y el fondo de los mensajes se adapten algo mejor a las circunstancias. Se ha corrido el telón de final de función y empieza la verdadera búsqueda de soluciones, desde posiciones pragmáticas. Si entre los acreedores no se quiere oír hablar de quitas ni nada que se le parezca, a Grecia le habrá llegado el momento del realismo, pinchar esa burbuja en la que vive el país.

De todas formas, algo tendrán que hacer unos y otros para devolver a Grecia al grupo de países competitivos y capaces de afrontar la vía del crecimiento económico, sin el cual cualquier intento de buscar soluciones al problema de la deuda pública es utópico.

El populismo de Syriza no puede poner en riesgo a la UE
EDITORIAL Libertad Digital  27 Enero 2015

La victoria aplastante del partido de Alexis Tsipras en las elecciones griegas se convierte en un importante factor de inestabilidad en el seno de la Unión Europea por el radicalismo de sus propuestas y sus afanes populistas. Syriza va a gobernar Grecia porque así lo han querido los electores griegos, sometidos a los rigores de una recesión económica brutal y desencantados con los partidos clásicos por la ineptitud de su gestión y la corrupción de sus dirigentes. Lo que está por ver es si la asunción de estas nuevas responsabilidades hace que Tsipras se replantee el cariz delirante de sus propuestas o, por el contrario, decide llevar adelante su programa suicida, con los graves efectos que tendría para toda la Zona Euro.

El líder de Syriza ha prometido acabar con las presuntas políticas de austeridad del anterior Gobierno, a pesar de que los niveles de gasto público, endeudamiento y déficit acumulado siguen siendo de los más elevados de toda Europa. Paralelamente, Tsipras ha prometido desembarazarse de las obligaciones contraídas por el Estado griego, necesarias para mantener todos estos años una maquinaria pública disparatada, y amenaza con dejar de pagar una parte nada desdeñable de los préstamos concedidos en el pasado. Lo primero es una falsedad que la izquierda europea esgrime para justificar su desaforado estatismo. Lo segundo, una violación flagrante de los acuerdos válidamente adoptados por un Estado soberano, un ataque a la esencia de misma de la Unión Europea y una deslealtad hacia los que han puesto su dinero a disposición del Tesoro heleno que, de ser tolerada, supondría un gravísimo aliciente para los movimientos totalitarios que pugnan en otros países por llegar también al poder.

Grecia ha dilapidado 320.000 millones, recibidos para evitar la quiebra del país, y la primera responsabilidad de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional es garantizar que, con la flexibilidad que se considere oportuna, los prestatarios no se vean menoscabados en su derecho a recibir lo pactado libremente en su día.

Syriza contará en esta etapa de Gobierno con los 13 diputados del partido derechista Anel, cuyo presidente acusó recientemente a los judíos de disfrutar de privilegios fiscales intolerables, una afirmación que fue tajantemente desmentida a renglón seguido por los portavoces del Gobierno. En los foros políticos y mediáticos parece haber sorprendido que un partido de extrema izquierda como Syriza llegue a un acuerdo de Gobierno con una formación de extrema derecha. Sin embargo, nada más natural -como hemos señalado siempre en Libertad Digital- que los extremos del arco político confluyan en la manera de hacer frente a las cuestiones de mayor calado. En su aversión a la libertad.

En el caso griego, la oposición a la racionalización presupuestaria impuesta por la Troika (BCE, FMI y la Comisión Europea) y el rechazo a las medidas de liberalización de su esclerótica economía son la argamasa que ha soldado esa alianza. La satisfacción con la que partidos ultraderechistas y ultraizquierdistas de todo el continente han saludado la victoria de Syriza y su política de alianzas ratifica, por si fuera necesario, esta confluencia de estrategias y objetivos en los extremos de la política.

La llegada de Syriza al poder en Grecia es un riesgo para la estabilidad de la Unión Europea y, a la vez, una oportunidad para que los electores de otros países vean cómo se desenvuelven los partidos antisistema cuando llegan al Gobierno en un país democrático. Pero las elecciones griegas del pasado domingo encierran también una enseñanza dirigida particularmente a los dos partidos nacionales españoles y una seria advertencia al PSOE. El tránsito del Pasok de la mayoría absoluta a la irrelevancia parlamentaria en sólo cinco años es un aviso en toda regla que los socialistas españoles harían bien en analizar con la máxima atención.

El dilema Griego
Aleix Vidal-Quadras www.gaceta.es  27 Enero 2015

Tsipras merecería las alabanzas del resto de Europa como estadista responsable al tiempo que los griegos se sentirían aliviados por haber recuperado su "dignidad" y evitado la ruina total que les espera en las tinieblas exteriores a la Eurozona.

Tras la indiscutida victoria de Syriza en las elecciones legislativas griegas del pasado domingo, el nuevo primer ministro Alexis Tsipras tiene ante sí dos caminos. El primero consiste en pedir a Bruselas una significativa quita de la deuda acompañada de una apreciable rebaja de los intereses y de un alargamiento notable del plazo de devolución. Estas medidas irían acompañadas de la relajación de la política de austeridad impuesta hasta ahora por la Troika y de un crédito adicional para aplicar mejoras sustantivas a las pensiones y al salario mínimo, así como ayudas para los afectados por desahucios y para los ciudadanos en estado de precariedad. Es decir, sentarse ante Ángela Merkel, Jean Claude Juncker, Mario Draghi y Christine Lagarde y exigir lo imposible. Este planteamiento no sería aceptado y en caso de de que Tsipras se negase a respetar las condiciones del Memorándum en vigor, Grecia sería expulsada del euro y quizá de la Unión Europea, transformándose en un paria internacional y condenando a sus habitantes a la miseria.

El segundo camino es el de la sensatez, o sea, no solicitar quitas y negociar con flexibilidad e inteligencia una reestructuración de la deuda que haga más llevadero su pago y continuar con las reformas que hagan competitiva la economía griega, a un ritmo algo menos severo, pero con el mismo resultado final. Este procedimiento, debidamente escenificado, tendría la gran ventaja de que no crearía vencedores ni vencidos y permitiría salvar la cara tanto al Gobierno griego como a las autoridades comunitarias. Los mercados, que ya están descontando esta posibilidad con alzas en las Bolsas, se tranquilizarían y todo el mundo saldría ganando. Tsipras merecería las alabanzas del resto de Europa como estadista responsable al tiempo que los griegos se sentirían aliviados por haber recuperado su "dignidad" y evitado la ruina total que les espera en las tinieblas exteriores a la Eurozona.

No hay que olvidar que la penosa situación en la que se encuentra Grecia no es fruto de la maldad del capitalismo opresor, sino de la incompetencia de sus clases dirigentes, de la venalidad de sus funcionarios, del fraude fiscal generalizado y de un sistema de beneficios sociales disparatado en su prodigalidad. En la cuna histórica de Europa, casi nadie pagaba impuestos, la profesión de peluquero se consideraba de alto riesgo a efectos de edad de jubilación, los sueldos públicos eran del nivel de los alemanes y cada diputado nacional o europeo disfrutaba de un coche oficial con chófer las veinticuatro horas del día. A mayor abundamiento, la entrada en el euro de Grecia fue posible porque las cuentas presentadas a Bruselas estaban trucadas e incluían una cifra de déficit cuatro veces inferior al real, con la bendición de unos auditores de Goldman Sachs debidamente lubricados con minutas de centenares de millones. Más que su dignidad parece que lo que el pueblo heleno ha de recuperar es la honradez, la seriedad y la productividad.

La doctrina de salvar la moneda única costase lo que costase, aplicada en los tres primeros años de la crisis, ha perdido vigencia. España está estabilizada, Irlanda y Portugal fuera de peligro y Chipre es una minucia. En cuanto a Francia e Italia, parece que Valls y Renzi se han puesto en serio a la a la tarea de ganar competitividad y eficiencia. Por tanto, Berlín y Frankfurt, que son los dos verdaderos centros del poder europeo, podrían perfectamente cambiar de enfoque y en vez de tratar de evitar a toda costa el efecto dominó, inclinarse por cortar con firmeza la rama podrida con fines de saneamiento ejemplarizante. Más les vale al izquierdista Tsipras y a sus compañeros nacionalistas de derechas calmar su fervor reivindicativo y buscar un acuerdo realista con sus acreedores. Como reza del dicho catalán, quién paga, manda. Olvidarlo suele tener muy malas consecuencias para el rebelde.

Precedente
Josep Maria Francàs www.gaceta.es  27 Enero 2015

Pasar de la “austeridad” a la “miseria” en soledad por decisión propia es opcional.

En Grecia ha pasado lo que muchos griegos han querido. ¿Sabrá la U.E. respetar esta decisión? Respetar la decisión es si usted decide no cumplir un contrato yo me libero de cumplir mi parte. Si los helenos han votado a Syriza han votado: multiplicar el gasto público, crear 200.000 empleos estatales, relanzar la obra pública, subir los impuestos estableciendo hasta un tipo marginal máximo del 75%, nacionalizar "sectores estratégicos" como la banca y decretar una nueva quita del 50% sobre la deuda pública que afecta por este orden a Alemania, Francia, Italia y España. Pues ánimo, ellos sabrán que hacen. Pasar de la “austeridad” a la “miseria” en soledad por decisión propia es opcional. La U.E. lo que tiene que hacer es negarse a la quita y obligar a cumplir lo pactado o simplemente dejar que rescindan el contrato. El 2% del PIB de la Eurozona no puede ni debe marcar la política y la vida del 98% restante. El daño económico de esta previsible actitud griega supondría un pequeño problema pero el precedente político sería devastador.

Es conocido que no estoy nada de acuerdo con las políticas que la U.E. y sobre todo los últimos gobiernos de España han aplicado: cargar la crisis solo a las espaldas de la clase media ha sido un mayúsculo error. La solución, la oportunidad, que la crisis nos ofrecía era disminuir los gastos improductivos que la mastodóntica estructura pública trae consigo. Los políticos europeos no han tenido el coraje para actuar contra sí mismos y dejar paso libre a la sociedad y así solo posponemos el problema que volverá a estallar dentro de poco. Si los nuevos partidos de indignados buscaran esto serían la salvación, pero Syriza y aquí Podemos quieren todavía gastar más y así no hay manera.

No entiendo nada. Si la crisis en buena parte consiste en intentar mantener un gigante obeso que casi no puede andar, ¿cómo pretender engordar todavía más el monstruo en vez de aligerarle a base de reducir su grasa? ¿Alguien me lo explica??

Así robará Syriza a los votantes de Podemos, tres simples cuadros
El Confidencial  27 Enero 2015

Alexis Tsipras ha ganado las elecciones griegas. El pueblo ha dictado sentencia, para bien, mal o regular. Solo el tiempo dirá. Ahora bien, cuidado con los que desde España valoran las políticas rupturistas del que se perfila como nuevo primer ministro como un acto de liberación, de ruptura con el yugo opresor de Europa. A esa esperanza se puede oponer a corto plazo una terrible experiencia: la de ser expoliados si Syriza se niega a repagar lo debido en tiempo y forma. Algo que, de confirmarse, afectará a nuestro país, a sus ingresos, a la capacidad de financiación y a la situación de todos sus ciudadanos, que empeorará. El importe del robo al conjunto de los españoles, sin distinción, será de un año de trabajo común, de esfuerzo colectivo por hacer que nuestra nación se recupere–los cálculos en el último párrafo–. Los dioses, una vez más, castigando a los hombres con sus deseos. No aprenderemos.

(vía @dlacalle)

(vía @_perpe_. Añadido 27 de enero a las 10:00. Da igual euro que fuera de él, crisis o euforia)

Partamos de una previa. En Europa se ha sustraído a la población de una parte del debate: la cuestión no es austeridad sí, austeridad no, como un conjunto de políticas absolutas que persiguen una mera finalidad estadística y en la que el ser humano apenas importa. Mentira. Esa visión reduccionista, explotada de forma demagógica por algunos, evita entrar en la cuestión de fondo: los modelos actuales no funcionan, las cuentas públicas han devenido insostenibles y los sistemas de Estado del bienestar, inviables. Prueba de ello son lps déficits fiscales acumulados: en depresión o... bonanza. Hay que acometer reformas profundas; dolorosas de inicio, sí, eficaces mañana, también. Más allá del efecto denominador, la deuda griega, 320.000 millones de euros, un 175% del PIB, se dispara precisamente cuando los estabilizadores automáticos no son suficientes para atender las necesidades internas, algo parecido a lo sucedido en nuestra economía (vid supra). El diagnóstico a la luz de los datos es evidente, el tratamiento by the book también. No hay conejos en esta chistera por más que algunos se empeñen.

De hecho, en contra de lo que afirman los más beligerantes, ha sido precisamente gracias a la ayuda de la troika que Grecia ha podido seguir funcionando como hasta ahora. Estamos ante un caso de libro de crowding out de financiación pública ante la retirada de la privada, como pueden ver en el siguiente de los charts. Es verdad que su llegada fue fruto de un ejercicio de conveniencia, derivado del deseo colectivo de mantener la unidad en la moneda única, probablemente de manera equivocada. Pero no es menos cierto que, de no haberse producido, lo sucedido hasta hoy en territorio griego apenas sería un mal sueño comparado con la pesadilla causada, ya fuera del euro, por la autarquía impuesta por acreedores internacionales privados tanto financieros como comerciales, con un dracma devaluado, una escasez agónica y un Estado insolvente. No les quepa la menor duda.

(vía DB, @pdacosta)

Como ven, cerca del 80% del saldo vivo de la deuda helena está en manos de instituciones oficiales no domésticas, fundamentalmente BCE y FMI. Más interesante todavía es la inexistencia de banca extranjera, la que canaliza los grandes flujos de dinero, en el pasivo del balance del emisor. Cuatro años más tarde, y pese a la cordura que se ha querido imponer desde Europa y que se ha traducido en superávit primario (2,7% en 2014) y en una mejora sustancial de la balanza exterior, el interés brilla por su ausencia. A la penalización en términos de capital de su tenencia se une una desconfianza secular sobre los gobernantes griegos, algo que no parece vaya a mejorar ahora. Mientras, la posición en bonos de las compañías foráneas con actividades en el país es muy reducida y, probablemente, forzada. Dicho en plata: los que imponen la austeridad son los mismos que han hecho de tripas corazón y han permitido que el país siguiera funcionando. Vaya.

Entre los participantes en el pool de organismos públicos financiadores se encuentra España, con una exposición de 33.000 millones de euros entre préstamos, garantías, saldo en el Target 2 o participación en bonos del Eurosistema. Es decir, Grecia nos debe un 3% de nuestro producto interior bruto. Si diéramos por buena la predicción más optimista del Gobierno en este año electoral patrio que ahora comienza, incremento de la riqueza nacional en ese porcentaje, y se produjera la quita de todo ese importe por parte de Syriza –escenarios ambos extremos–, resultaría que el esfuerzo de todos los españoles de un año, ricos y pobres, autónomos y trabajadores por cuenta ajena, empresarios y curritos se habrá ido por el desagüe griego. Ahora, si quieren, van y siguen aplaudiendo, queridos amigos de Podemos.

No se lleven a engaño. Aún puede que los griegos ganen optimismo a corto con Tsipras, a riesgo eso sí de condenar aún más su futuro. Pero España no gana nada en este envite. Cero. Sólo la posibilidad que nos roben, 700 euros por barba sin ir más lejos. As simple as that.

'SOUMISSION'
Michel Houellebecq y el fantasma de la libertad
Tomás Cuesta Libertad Digital  27 Enero 2015

Apenas un mes después de la presentación de Soumission -esa piedra de escándalo que arrojó Houellebecq en el plácido estanque de las buenas conciencias- media Europa está al tanto de las tesis del libro y la otra mitad, o casi, ocupada en leerlo. Vender en un pispás cientos de miles de ejemplares no ha sido fácil nunca y en los tiempos que corren todavía lo es menos. Cabe objetar, no obstante, que con la demonización exprés a la que sometieron al autor los meapilas biempensantes y los santones de la izquierda, la campaña de marketing se la dieron ya hecha. Pero, tras otorgarle al morbo la parte que le toca en el festín del éxito, el resto, que aún es mucho, es obligado atribuírselo al excepcional talento de alguien que, hoy por hoy, no es sólo un narrador personalísimo, un lúcido ensayista y un notable poeta, sino también, y tal vez sobre todo, el testigo de cargo de una civilización que se nos muere entre estertores lánguidos y agónicos bostezos.

De ahí que en Soumission la sátira política -que a tantos y tanto escuece- venga a ser una especie que condimenta el plato y realza el sabor de sus diversos ingredientes. El autor nos traslada al 2022, a un mañana tan próximo que ya casi alborea, para invitarnos al derrumbe del universo cultural que durante veinte siglos ha sido nuestro techo. Que esa sea la fecha en la que un líder musulmán consigue -de rebote, pero sin demasiado estrépito- instalarse en la cúspide de la República Francesa, únicamente sirve como ingenioso fulminante para poner en marcha la acción de la novela. La trama, sin embargo, va más hondo y más lejos. Houellebecq describe un mundo sin arraigos, sin valores morales, sin atributos éticos. Un mundo que no tiene porvenir y tampoco pretérito. Un mundo desalmado, en resumidas cuentas, que da de sí lo justo para alumbrar un antihéroe.

François, tal es su gracia (plus français, tu meurs, más francés y te mueres), vaga por los confines de la fábula buscándose o -mejor- buscando un asidero. Erudito y docente de escasa proyección y limitada entrega, consumidor de sexo online porque es la encrucijada de la misantropía y la pereza, experto en comida rápida y relaciones pasajeras, la sociedad es, a sus ojos, un híper gigantesco en el que no hay otra verdad que la que está en oferta. Exacto contratipo de ese hombre al que Camus santificara antaño con el apelativo de Rebelde, su encarnadura, hogaño, es la de alguien moldeado con la arcilla del tedio. Alguien que, mientras pueda, ni siente, ni padece; ni se encabrita, ni pelea. Así, cuando decide convertirse al islam, volver a una Sorbona velada hasta los tuétanos y confiar sus efusiones a una casamentera, es consciente de que en la plena sumisión encontrará una certidumbre que la libertad le niega.

Que el significado de islam es sumisión -es decir, Soumission a los efectos- es algo que nos recuerdan a diario los muecines mediáticos, los portavoces oficiales y los clubes de fútbol, si es que viene al caso y la ocasión se presta. El que la libertad, por contra, es un fantasma del que nos urge liberarnos porque exige en exceso, es una ocurrencia impía de Houellebecq, el profeta. ¿Habrá que recordar, a estas alturas, que el sino que acompaña a las novelas proféticas -1984, Un mundo feliz, Rebelión en la granja, pongamos por ejemplo- es que el futuro que nos pintan es el espejo del presente?


******************* Sección "bilingüe" ***********************
SONDEOS ELECTORALES
La herencia de Rajoy y las nuevas promesas del PP
Guillermo Dupuy Libertad Digital  27 Enero 2015

El muy progubernamental diario La Razón ha publicado este domingo una encuesta sobre el estado de opinión del electorado del Partido Popular que muestra la "nada desdeñable" base de votantes fieles que este partido conserva tras sus ya más de tres años de irreconocible gobierno. Aunque el porcentaje de encuestados que están seguros de que volverán a votar al PP sólo alcanza el 60,2%, no es, ciertamente, un porcentaje desdeñable, sobre todo si tenemos en cuenta –añado yo– el grado de incumplimiento del programa electoral del Gobierno de Rajoy.

Cosa distinta es el rigor con el que pueda estar hecha la encuesta, la cual no interroga, por cierto, por ese grado de cumplimiento. Así, no me parece de recibo que se pregunte directamente al encuestado si "cree que el PP ha incumplido su programa electoral por las deudas heredadas del anterior Gobierno socialista". Es una pregunta trampa, puesto que no distingue entre quienes consideran que el PP sí ha cumplido su programa electoral de quienes consideran que no lo ha hecho por razones distintas a las deudas heredadas del Ejecutivo de Zapatero.

No sé qué tendrán que ver, en este sentido, las deudas heredadas del anterior Gobierno socialista con el incumplimiento de la promesa de cambiar el sistema de elección del Consejo General del Poder Judicial; o la de llevar a cabo una profunda reforma de nuestro "insostenible modelo autonómico"; o la de trasvasar agua de la España húmeda a la España seca, o la de derogar la vigente ley del aborto. Tampoco se qué tendrá que ver la deuda dejada por Zapatero con el hecho de que el Gobierno del PP haya proseguido una política de apaciguamiento frente al terrorismo caracterizada por mantener en papel mojado la ley de partidos y proseguir, de forma acelerada, la senda de las excarcelaciones de etarras. Otro tanto se podría decir del hecho de que el Gobierno de Rajoy haya mantenido traductores de lenguas regionales en el Senado, o de que, lejos de abortar, haya consumado, en beneficio de la secesionista Administración regional catalana, la dispersión documental del Archivo de Salamanca.


Podría continuar con muchas otras cosas que el Ejecutivo de Rajoy, a pesar de su amplísima mayoría absoluta, no ha querido derogar pese a haber votado en su contra cuando estaba en la oposición. Pero, por centrarnos en política económica, las deudas heredadas del anterior Gobierno socialista, ciertamente cuantiosas, deberían haber servido como acicate para que el PP llevara a la práctica principios alternativos con mayor celeridad y firmeza, no como excusa para abdicar de esos principios. Ha sido el Gobierno de Rajoy el que ha dejado en papel mojado su propia Ley de Estabilidad Presupuestaria, no sólo consintiendo sino incluso premiando a aquellas comunidades autónomas que han sobrepasado sus topes de déficit.

Si el agujero dejado por Zapatero fue mayor que lo previsto por el PP, Rajoy debería haber llevado a cabo una política de reformas estructurales y de reducción del gasto público todavía mayor que la que tenía previsto acometer. En lugar de eso, lo que el Gobierno del PP ha hecho es mantener prácticamente intacto nuestro sobredimensionado sector público y elevar como nunca antes la presión fiscal. El resultado ha sido el incumplimiento no sólo de la promesa de bajarnos los impuestos, también la de reducir el nivel de endeudamiento. Porque no nos engañemos: a menos de 10 meses de las próximas elecciones generales, Rajoy todavía ha sido incapaz de reducir un ápice ni la presión fiscal, ni el nivel de endeudamiento ni la tasa de paro dejados por Zapatero.

Finalmente, si las deudas heredadas de anteriores legislaturas sirven de excusa para incumplir el programa electoral, ¿qué cabe esperar de las promesas electorales que ahora el PP nos haga, si las deudas que Rajoy se va a dejar en herencia a sí mismo (cercanas ya al 100% del PIB) son todavía mucho mayores que las que recibió de Zapatero?

Los cambios parten de Grecia ¿Mañana España?
ERNESTO MILÁ Minuto Digital  27 Enero 2015

Grecia ha pasado página. A partir de ahora, ya nada será igual en un país que ha dado el 36,12% de los votos a Syriza, dando la espalda a los partidos tradicionales de centro-derecha y de centro-izquierda. A partir de ahora, la negociación con la “troika” no podrá darse en los mismos términos que durante el gobierno de Yorgos Papandreu (PASOK) o de Antonis Samas (Nueva Democracia). El resultado electoral del domingo ha sido el lógico remate a lo sucedido en aquel país desde 2004, cuando el gobierno conservador de Karamanlis empezó a falsear sistemáticamente los datos facilitados a la Unión Europea. Ahora, los griegos han votado masivamente a quien les promete el fin de la austeridad. Decir que ha empezado un nuevo ciclo político en aquel país no significa decir que a Grecia le espera un futuro radiante…

¿Quién ha fracaso en Grecia? ¿Quién fracasa en Europa?
Las elecciones del 25 de enero en Grecia han supuesto el toque de trompetas del Apocalipsis para las dos grandes formaciones tradicionales de centro-derecha y de centro-izquierda. Las cancillerías europeas iban registrando en los días previos a las elecciones griegas una desmoralización creciente. Quienes han perdido en Grecia han sido los aliados de Angela Merkel y de Mariano Rajoy; quién ha perdido es el euro (que irá bajando y perdiendo credibilidad hasta la paridad con el dólar USA), quienes han desaparecido son los “compañeros y compañeras” de Hollande y del infortunado Pedro Sánchez. Ha habido un terremoto político en Grecia y los perdedores son los partidos que han gobernado en Europa desde hace 70 años.

Resulta significativo que incluso el Banco Central Europeo, en los días previos a las elecciones griegas, haya tenido que salir en defensa del euro con su “plan de inversión pública” y sus 50.000 millones de euros ficticios mensuales destinados a comprar deuda pública de los países europeos. Es significativo que esta práctica no se hubiera iniciado cuando empezó la crisis de la deuda, allá por el ya lejano 2009. Durante esos cinco años la política del BCE ha hecho que se cerraran los créditos bancarios para los ciudadanos y las empresas, ha convertido la compra de deuda (con dinero tomado prestado del BCE) en prácticamente la única actividad bancaria, nos ha situado en plena deflación, ha mantenido contenidos con tendencia a la baja a los salarios en el marco de la UE en lugar de recurrir a la devaluación… ha supuesto una verdadera tragedia para Europa, al lado de una garantía de que la banca seguiría ganando lo mismo, haciendo una tarea menos arriesgada. Pero ha sido solamente cuando en un pequeño país, existía el riesgo de que alguien dijera “el rey está desnudo”, cuando el BCE ha reaccionado.

El “pequeño problema” y el “gran problema”: el Front National
El problema de Grecia es un “pequeño problema”. Pero es un ejemplo. Es un pequeño problema porque la economía griega es una quinta parte de la española (a pesar de que su deuda sea la tercera parte de la nuestra). El verdadero problema es que si la situación económica en Europa sigue como hasta ahora, si el voto de protesta se sigue concentrando en sectores políticos nuevos, no se podrá evitar que, no en un pequeño país (Grecia), ni en una economía de segunda división (España), sino en un gran país con una economía de primera división (Francia), termine gobernando a la vuelta de tres años el Front National. Y eso sí que supondría el final, no sólo de la UE europea en su actual configuración, sino también de la OTAN como fuerza de choque de los EEUU.

Si tenemos en cuenta que el dólar mantiene su poder como moneda de cambio gracias a que los marines son capaces de intervenir en cualquier zona del planeta, y que los misiles del Pentágono constituyen el verdadero respaldo para la moneda americana y la OTAN la garantía de que su sistema de alianzas sigue siendo sólido, podemos suponer lo que supondría, no sólo a nivel económico, sino geopolítico, no ya la convulsión griega, sino la que puede tener lugar en Francia.

Lo que preocupe entre los “señores del dinero”, en el Pentágono, y en las internacionales liberal-conservadora y socialista, es la posibilidad de que los “votos de protesta” se generalicen en toda Europa, que los ciudadanos dejen de “votar útil”, se les pase el miedo a nuevas experiencias y se produzcan corrimientos sísmicos de votos que acaben con los equilibrios de fuerzas y los compromisos que se vienen arrastrando desde 1945. Lo ocurrido en Grecia merece ser examinado desde este punto de vista.

El pasado reciente de Grecia: los responsables
Como era de prever, el PASOK ha quedado completamente desintegrado. En efecto, ni siquiera el jefe de los socialistas griegos y presidente de la Internacional Socialista, Papandreu, ha conseguido escaño y su formación ha quedado sumida en la séptima posición. Para colmo, la primera reacción en el interior esta vetusta formación política ha sido el cruce de acusaciones entre Papandreu y Evangelos Venizelos, sobre quién de los dos era el responsable de que Amanecer Dorado se convirtiera en tercera fuerza política…

En cuando a Nueva Democracia, ha conseguido apenas “salvar los muebles” con un honroso 28% y 76 escaños que le permitirán mantener un papel en la oposición. Para su líder Antonis Samarás, la apelación al “voto útil”, a “evitar aventuras”, “cumplir los compromisos para evitar el caos”, le ha proporcionado unos años de respiro. El electorado conservador y refractario a los saltos al vacío, se ha concentrado tras la bandera del partido que trajo el problema a Gracia. Hay que recordar que Konstantinos Karamanlis fundó Nueva Democracia en 1974 para sustituir al “régimen de los coroneles”. En aquel tiempo, en España, algunos ansiaban hasta tal punto la creación de un partido similar que vieron en Fraga al émulo de Karamanlis. La revista de humor e la época, Hermano Lobo, aludía al embajador español en Londres como “Fragamanlis”, el predestinado a traer la democracia…

Fue su sobrino Konstantinos “Kostas” Karamanlis quien inició lo que el electorado griego conservador ha querido olvidar: el falseo sistemático de cuentas rendidas a la UE. Los socialistas del PASOK prosiguieron con esta tradición. El resultado fue que Grecia figurada con un déficit del 2,5%, cuando en realidad era del 20%. Fue así como entró en la “zona Euro” un país que no reunía las condiciones requeridas para formar parte de la moneda única y cuyas cifras suponían un esfuerzo adicional a la UE en ayudas a fondo perdido.

Por otra parte, ni centro-derecha, ni centro-izquierda hicieron absolutamente nada para “disciplinar” a la anárquica economía griega. La existencia de cientos de islas en el Egeo facilitaba una economía en la que el contrabando ocupa un lugar preferente. La recaudación fiscal estaba reducida a la mínima expresión. El fraude en la declaración de impuestos ha sido la práctica habitual desde la restauración de la democracia en 1974, unido a la prepotencia de los dos partidos tradicionales que creían haber constituido un régimen en el que se irían turnando para ejercer el poder hasta el infinito, con unos niveles de corrupción superiores incluso a los de la Generalitat de Cataluña o a la Autonomía Andaluza.

La Grecia que fue a votar
Se ha definido a la Grecia de 2015 como una suma de ira, un deseo de esperanza y una deuda impagable (aunque se produjera otra quita quedaría sin resolver el problema de cómo se pagaría el resto o, incluso, aunque por un milagro de la negociación, la “troika” aceptara una quita total, subsistiría el problema de qué va a vivir la economía griega a partir de ese momento). Los resultados electorales responden a este esquema y han abonado el irresistible ascenso de Syriza (cuyo programa contiene tanta esperanza como ira), el mantenimiento de las posiciones de Amanecer Dorado (sólo ira), el hundimiento del Pasok (ni ira, ni esperanza), y la segunda posición de Nueva Democracia (esperanza sin ira).

La deuda impagable, resultado de la mala gestión de Nueva Democracia y del Pasok, ha generado más de 300.000 millones de déficit, la pérdida del 25% del PIB, un empobrecimiento generalizado de la sociedad griega y el aumento del peso político de la extrema-derecha, Amanecer Dorado, y de la extrema-izquierda, Siryza. Es en esas dramáticas circunstancias cuando la “troika” interviene la economía griega y, bruscamente, se instauran las políticas de férrea austeridad.

El hecho de que, tanto el Pasok como Nueva Democracia, hayan pasado estos últimos años echándose en cara unos otros, la responsabilidad de lo ocurrido, ha operado un efecto balsámico en el electorado. El voto de centro-izquierda ha abandonado una formación que era tan tradicional como corrupta y se ha reubicado en la “nueva izquierda”.

Los votos a Amanecer Dorado, por el contrario, han surgido especialmente de los sectores que hasta ahora ni siquiera iban a votar o de aquellos otros alarmados, no sólo por la llegada constante de inmigrantes a un país que no puede ni mantener a sus clases más necesitadas, sino por el aumento de la delincuencia y las ayudas sociales que reciben y que se detraen de la población griega de origen.

En cierto sentido, esta campaña electoral ha sido una campaña contra Amanecer Dorado que se inició desde el mismo momento en el que se cerraron las urnas en 2012. En esa ocasión el partido obtuvo 440.992 votos, un 7%, y obtuvo 21 escaños. Los resultados del domingo indican la fidelidad de un electorado particularmente joven (el 23% de los jóvenes griegos, entre ellos el 12% de los estudiantes) y lo bien que el partido ha resistido una represión que mantiene en estos momentos a toda su cúpula encarcelada. En estas condiciones ya ha sido milagroso el que el partido estuviera en condiciones de presentarse a las elecciones y de realizar una campaña electoral.

Amanecer Dorado es hoy una formación a la espera: el electorado griego ha probado soluciones moderadas de derechas y de izquierdas, ahora queda ver que aporta una solución de extrema-izquierda cuyo ejercicio de gobierno no va a ser precisamente un camino de rosas. Según los resultados y según la imagen que sea capaz de proyectar sobre la sociedad griega (el partido ha obtenido un 6% de los votos ejerciendo la carta del radicalismo, tiene un “suelo” suficiente como para, ahora, tender hacia un electorado más moderado y, sobre todo, debe de estar pendiente de la evolución de Siryza en la medida en que el “voto de protesta” puede cambiar radicalmente de orientación en pocos meses.

El enigma de Syriza
La presencia de Pablo Iglesias en la campaña electoral griega y las evidentes similitudes entre Podemos y Syriza, no pueden hacer olvidar que el partido griego está constituido por un entramado de organizaciones políticas de extrema-izquierda procedentes de faunas ya desaparecidas completamente en España: aquí ya no quedan grupos “maoístas” (extinguidos en los 80), en cuando a los trotskistas, después de un período de fragmentación (años 80), pasaron a reconsiderar sus posiciones y entrar en IU (años 90), antes de desaparecer completamente con el inicio del milenio. Lo que queda hoy de “extrema-izquierda clásica” no es más que unas pocas decenas de miembros del PCE(m-l) y un puñado de trotskistas divididos en media docena de subgrupúsculos. Nada, en cualquier caso, ni con capacidad ni maniobra, ni con capacidad para hacer valer sus tesis. Lo esencial en Podemos son “movimientos sociales” organizados a través de “círculos”. Nada parecido al origen de Syriza.

Este partido (cuyo nombre es el acrónimo griego de “Coalición de Izquierda Radical”, pero que en lengua de Homero significa también “Por la raíz”) es una amalgama de pequeños partidos de extrema-izquierda, movimientos sociales controlados por estas formaciones, que ha pasado de un 3% de votos en las elecciones de 2004 a 36,12% en las de 2015. Entre las formaciones que lo componen se encuentran escisiones del Pasok (el Movimiento Democrático Social), escisiones del Partido Comunista de Grecia (el Movimiento por la Unidad de Acción de la Izquierda y el Synaspismós), maoístas (Organización Comunista de Grecia), trotskistas (Izquierda de los Trabajadores Internacionalistas y la Organización Socialista Internacionalistas), ecologistas de izquierdas (los Ecosocialistas y la Izquierda Innovadora Comunista-Ecologista) y el partido de izquierdas Kokino.

Syriza, está dirigido por una dirección colegiada de la que Alexis Tsipras es el portavoz y debe rendir cuentas de sus iniciativas. El menor problema de Syriza, en este momento, es alcanzar ese par de escaños que le faltan para alcanzar la mayoría absoluta (los encontrará entre los “independientes” (que han obtenido 13 escaños), o bien entre el To Potami (liberal-oportunistas).

A partir de ahora, Tsipras va a estar sometido a dos presiones que difícilmente resistirá su falta de experiencia en gestión directa del poder. Por encima se va a ver presionado por la “troika” de Bruselas encargada de que Grecia no se convierta en un ejemplo para el resto de países en dificultades y que por sus dimensiones económicas (España e Italia) podrían suponer el fin del euro y de la misma UE. La “troika” se mostrará ligeramente flexible, pero no condescendiente. Y Tsipras lo que necesita es un milagro que venga de parte de la UE. En las actuales circunstancias, incluso una condonación de 2/3 de la deuda no resolvería gran cosa (quedarían 100.000 millones por pagar para un país que hace dos años que no emite deuda (a la vista de que el BCE cubre sus pagos exteriores y que el nono griego está muy por debajo del “bono basura”.

Pero, por otro lado, Tsipras va a tener que bregar con el popurrí de partidos de izquierdas que forman su coalición, cada uno de los cuales está preso de la lógica dogmática heredada del viejo leninismo de hace cien años. Dentro de la coalición ya se perfilan posiciones entre los “ultrancistas” y los “realistas”, entre los partidarios de llegar a acuerdos y aquellos para los que el salto al vacío (salida de Grecia de la zona euro) es la mejor opción.

Así pues, los márgenes que Tsipras tiene para resolver el problema (en el caso de que el problema griego tenga solución) son excepcionalmente estrechos. Como en todos los partidos de “protesta”, la parte más fuerte de su discurso político son las injusticias a las que se ha visto sometido el electorado por parte de los “señores del dinero”, pero su parte más débil es, siempre, como resolver la papeleta económica. Tanto Podemos, como Die Linke o Syriza, pero también el Front National, Amanecer Dorado, la Lega Nord, el FPÖ, el UKIP, tienen justamente este mismo problema: es fácil criticar una situación y aislar los elementos que la han desencadenado, pero mucho más difícil definir políticas que atenúen el poder casi omnipotente de los “señores del dinero”.

Los escenarios que pueden preverse
Todo puede pasar en Grecia. Sin olvidar que lo que ocurra en Grecia puede reproducirse, como hemos dicho en otros países en dificultades. Consideramos que hay tres escenarios a considerar:

1) Syriza logra atenuar el impacto de la presión de la “troika” y ampliar sus márgenes para reordenar la economía. En ese caso: se facilita el que partidos similares en otros países adopten las mismas posiciones, queda debilitada la política del BCE.

2) Syriza no consigue mejorar las condiciones para el pago de la deuda. En ese caso: abandono de Grecia de la “zona euro” y más que probable “rescate” de Rusia que recuperaría así el peso perdido en los Balcanes tras la desmembración de Yugoslavia, condicionando a partir de ese momento la política turca. Eso implicaría “pago de deuda” a cambio de “salida de Grecia de la OTAN”. Convulsión geopolítica de altura.

3) Syriza no consigue mejorar sólo levemente las condiciones para el pago de la deuda. En ese caso: estallido interior en el partido-coalición (por las diferentes valoraciones de lo obtenido y sobre el comportamiento a partir de ese instante), pérdida de bases electorales, convocatoria de nuevas elecciones a la vista de dos años.

No hay muchas más posibilidades. Hemos entrado en un momento histórico en el que, en Europa, todo empieza a ser posible. Poco importa que Syriza sea una coalición de partidos marxistas como ya no existen en lugar alguno del planeta (salvo en China y Corea), poco importa que Syriza tenga pocas posibilidades de salir airosa del poder que el domingo 25 de enero acaba de conquistar.

Poco importa que Grecia sea un pequeño país situado en el otro extremo del Mediterráneo. Lo que realmente importa es que se ha producido una convulsión en Europa, que el régimen que ha gobernado aquel país durante 40 años, ha quedado, finalmente pulverizado y que allí se abren, a partir de ahora, espacio vacíos que pueden ser ocupados por nuevas fuerzas políticas.

No todas son oportunistas de pocos escrúpulos como To Potami, el partido improvisado a última hora para restar votos moderados de protesta a Syriza. Hay un Amanecer Dorado con un 6% de votos que está ahí. Su dirección deberá asumir que ahora precisa cambiar el lenguaje, adaptarlo a la nueva realidad.

¿Mañana España?
La presencia de Pablo Iglesias en la campaña electoral griega no debe de inducirnos a equívocos. Ni Podemos es Syriza, ni Grecia es España, ni siquiera Tsipras es Pablo Iglesias. Pero hay ciertas similitudes entre ambas situaciones: también España está a punto de cumplir el 40º aniversario de su régimen político. También aquí gobiernan los amigos de la Merkel y todavía hoy, los colegas de Hollande se tienen por “primer partido de la oposición”. Con un gestación y un origen muy diferente, Podemos se verá reforzado por la victoria de Syriza… aunque también, lo que ocurra después puede llegar a ser un lastre para la formación española. De lo que no cabe la menor duda es que en Grecia existe el mismo hartazgo por parte de los partidos tradicionales que el existente en España. Y, presumiblemente, la reacción del electorado vaya a ser la misma.

Con un PSOE sumido en una profunda crisis interna y que, horrorizado percibe que ya ni siquiera basta con el rostro de un Pedro Sánchez para mejorar expectativas de voto, consciente de que la crisis del PSC le resta para siempre la posibilidad de revalidar una nueva mayoría absoluta, con una Susana Díaz como única alternativa de recambio, surgida del fango hediondo y corrupto del socialismo andaluz, a nadie se le escapa que la sigla PSOE está más que amortizada. Podemos es ya hoy la formación de referencia en la izquierda.

¿Hay que alarmarse por ello? Para unos, después del PP y del PSOE, en las actuales circunstancias, vendrá el diluvio en forma de un fuerte tirón de Podemos que impulse a los restos del PP-PSOE a una “Gross Koalition” de cara a salvar lo salvable. Para otros, el ascenso de Podemos y la paralela caída del PSOE y del PP, son apenas una “oportunidad” de romper el statu quo que ha gobernado la política español en los últimos 40 años. ¿El riesgo? Que en España no hay una fuerza que no sea de izquierdas que asuma el voto de protesta.

Y puede hacerse… sólo falta que las direcciones de los partidos identitarios entiendan que estamos entrando en una nueva fase histórica y que se precisa un gran partido nacional que solamente puede surgir del acercamiento de las pequeñas formaciones ya existentes.

Todos tenemos, pues, algo que aprender y algo sobre lo que meditar tras las elecciones griegas.

NACIONALISMO VASCO
Sabino Arana, creador de orcos
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital  27 Enero 2015

En Bilbao no tiene calle –porque se la quitó el primer ayuntamiento democrático– el general Baldomero Espartero, que salvó la villa de un sitio carlista en 1836; tampoco la tiene Gregorio Balparda, abogado y antiguo diputado liberal, asesinado en 1936 por milicianos socialistas en un barco prisión anclado en la ría; ni el embajador José Félix de Lequerica, que levantó el lobby proespañol en Estados Unidos; ni el poeta Rafael Sánchez Mazas; ni el ministro José María de Areilza.

Sin embargo, Sabino Policarpo Arana Goiri, fundador del Partido Nacionalista Vasco (PNV), es honrado con una gran avenida (antes de José Antonio Primo de Rivera) y con una estatua. En mi libro Bokabulario para hablar con nazionalisats baskos (Áltera), que mereció una interpelación de un diputado del PNV a la ministra socialista Carmen Calvo, definí así a Arana:

Para él todos los elogios son pocos: Maestro, Enviado, Genio, Mártir… Sin él no habría abertzalismo. Se consideraran herederos de su pensamiento todos los nacionalistas vascos.

En el culto al Fundador, los peneuvistas superan en intensidad a los castristas en la veneración al Che o a los bolcheviques en la adoración a Lenin. En todos los batzokis (sedes sociales) y hasta en los despachos ilustres de los jelkides hay bustos, tallas o retratos. Él lo inventa todo: la doctrina, el lenguaje (jamás lo habló correctamente), el nomenclátor, la bandera, la obsesión por el apellido y hasta el nombre de la patria hasta entonces innombrada por inexistente: Euzkadi. Miguel de Unamuno dijo en un discurso en las Cortes Constituyentes de la II República:

Euzkadi es una palabra bárbara; cuando yo era joven no existía; además conocí al que la inventó.

El filólogo Jon Juaristi trató de descifrar el vocablo y concluyó que su traducción es la de "bosque de euskos", sea lo que sean éstos.

Hace ahora 150 años, el 26 de enero de 1865, nació Arana en el seno de una familia burguesa y carlista. La derrota de la última sublevación carlista en 1876 y el derrumbe de su modo de vida hicieron que él y su hermano Luis derivaran hacia un separatismo enloquecido que cayó en el racismo y en el odio que décadas después armaron a ETA.

Liberales en garitos y lupanares
Su vida fue breve, ya que falleció a los 38 años, pero, como rentista que era, le dio tiempo a producir resmas de papel, sobre las que vertía sus descubrimientos, sus soflamas y sus anatemas. A continuación reproduzco una selección de pensamientos de Arana sacados de la antología que, bajo el título De su alma y de su pluma, editó el propio PNV con motivo del primer Aberri Eguna, celebrado en 1932.

Les aterra oír que a los maketos se les debe despachar de los pueblos a pedradas. ¡Ah la gente amiga de la paz..! Es la más digna del odio de los patriotas.

¿Queréis conocer la moral del liberalismo? Revisad las cárceles, los garitos y los lupanares: siempre los hallaréis concurridos de liberales.

Si a esta nación latina la viésemos destrozada por una conflagración intestina o una guerra internacional, nosotros lo celebraríamos con fruición y verdadero júbilo.

Muchos son los euskerianos que no saben euskera. Malo es esto. Son varios los que lo saben. Esto es peor. Gran daño hacen a la patria cien maketos que no saben euzkera. Mayor es el que le hace solo maketo que lo sepa. Para el corazón de la Patria, cada vasco que no sabe euzkera es una espina; dos espinas cada vasco que lo sabe y no es patriota; tres espinas cada español que habla euskera.

Etnográficamente hay diferencia entre ser español y ser euskeriano, la raza euskeriana es sustancialmente distinta a la raza española.

La fisionomía del bizkaino es inteligente y noble; la del español inexpresiva y adusta. El bizkaino es nervudo y ágil; el español es flojo y torpe. El bizkaino es inteligente y hábil para toda clase de trabajos; el español es corto de inteligencia y carece de maña para los trabajos más sencillos. Preguntadselo a cualquier contratista de obras, y sabréis que un bizkaino hace en igual tiempo tanto como tres maketos juntos.

El bizkaino degenera en carácter si roza con el extraño; el español necesita de cuando en cuando una invasión extranjera que lo civilice.
El bizkaino es de andar apuesto y varonil; el español o no sabe andar, o si es apuesto, es tipo femenino.

No hay tal vez bizkaino de pura raza que en el fondo no simpatice con la doctrina separatista.
Los malos bizkainos… han degenerado hasta el punto de parecer gallegos.

Antiliberal y antiespañol es lo que todo bizkaino debe ser.

Matrimonio con una mujer de pura raza
Al menos hay que reconocerle a Arana coherencia en su racismo: se casó con una aldeana ignorante, Nicolasa Achicallende, pobre pero de pura raza vasca, ya que el bueno de Sabino se encargó de rastrear el origen de sus antepasados en los archivos parroquiales de la comarca de Busturia, hasta que quedó satisfecho. Puso en práctica un "purismo racista", tal como ha escrito Antonio Elorza.

En cambio su hermano Luis se casó con una aragonesa que conoció en Barcelona; como ella se llamaba Josefa Egüés Hernández la rebautizó como Josefa Eguaraz Hernandorena. Fue convertida en vasca de raza pura por una inscripción en el Registro Civil. Unos años después, los nazis convertían de la misma manera a los judíos que habían luchado por Alemania en la Primera Guerra Mundial en gentes no alemanas: un papel pasaba por encima de la sangre.

En tan breve matrimonio, que duró unos tres años, Sabino Policarpo no tuvo descendencia. Después de fallecer, su viuda casó con un carabinero con el que engendró varios hijos.

Alguien dirá que a fin de cuentas los pensamientos de Arana sólo pueden entenderse en su época, dominada por teorías raciales, pero la realidad es que a muchos dirigentes del PNV, en cuanto se les deja, les aflora el racismo que han mamado en sus casas y batzokis.

Javier Arzallus, diputado en las Cortes que redactaron la Constitución, dijo entre otras las siguientes frases:

Yo no soy racista. Yo prefiero a un negro-negro que hable euskara antes que a un blanco que lo ignore. (1994).

No estoy diciendo que los vascos tengan derecho a quién sabe qué supremacía. La cuestión de la sangre con el RH negativo confirma sólo que este pueblo antiguo tiene raíces propias, identificables desde la prehistoria, como sostienen investigaciones de célebres genetistas. (2000)

Sencillamente, somos más ordenados, más trabajadores. Sabemos hacer las cosas mejor y con menos dinero. No necesitamos a Madrid para nada. (2001)
Jelkides menos ancianos padecen las mismas opiniones. Doy unos ejemplos.

En 1993 el abogado Ricardo Sanz Cebrián, senador del PNV, escribió en un artículo unas frases que parecen copiadas de los textos de Arana:
El pueblo vasco se ha caracterizado por ser trabajador, austero y serio en sus compromisos. La vinculación forzosa al Estado español ha empañado sus virtudes y ha contagiado sus defectos.

Carlos Caballero Basáñez, diputado por Álava entre 1997 y 2000, escribió en 1998, poco después del asesinato de Miguel Ángel Blanco en Ermua:
En la Edad Media vino a un pueblo de Euskadi llamado Ermua una oleada de ratas procedentes de España.

Y acabo con Joseba Egibar:
Temo más a España que a ETA.

El PP vasco anunció a comienzos de siglo que iba a difundir el pensamiento de Arana entre los vascos. Una gran iniciativa que cayó pronto en el olvido. Igual que el PP vasco, que pasó de 230.000 votos (en las elecciones generales de 2004, celebradas tras una campaña de acoso en la que se unieron los socialistas y los nacionalistas) a 130.000 en las elecciones autonómicas vascas de 2014.

Ciudadanos (C's) tacha de "totalitarismo insoportable" la propuesta de Bildu de exigir por ley que todos los concejales sepan vascuence
www.latribunadelpaisvasco.com  27 Enero 2015

PARA NICOLÁS DE MIGUEL, PORTAVOZ EN EUSKADI DEL PARTIDO LIDERADO POR ALBERT RIVERA, LA PETICIÓN DE LA DIPUTACIÓN DE GUIPÚZCOA ATENTA CONTRA LAS LIBERTADES INDIVIDUALES

"Los derechos son de los ciudadanos, no de las lenguas", con esta frase se inicia el comunicado de Ciudadanos (C´s) Euskadi, en contestación a la petición efectuada por Zigor Etxeburua, responsable de euskera de la Diputación Foral de Guipúzcoa (Bildu), en las que éste demanda que se exija “por ley” que todos los concejales sepan vascuence.

Nicolás de Miguel, portavoz de la formación naranja en el País Vasco, ve en la propuesta presentada en el Parlamento de Vitoria por Bildu "un nuevo paso adelante en la política segregadora y excluyente que ya se sufre en el País Vasco”. "No sorprende la actitud de Bildu ante este ataque contra las libertades individuales, lo que sorprende es la escasa reacción ante la misma", ha añadido de Miguel-.

"La sociedad civil debe plantarse ante esta iniciativa impregnada de totalitarismo insoportable, decir basta". Para Nicolás de Miguel, la medida que proponen los bildutarras (que la Ley Municipal incluya la obligación de conocer "suficientemente" la lengua vasca a los candidatos a las elecciones locales) so pretexto de lo que se viene llamando "discriminación positiva", solo busca la discriminación, la imposición de su particular idea de "pueblo".

"No tienen suficiente con haber arruinado miles de carreras profesionales, ¿qué será lo siguiente?", se pregunta el portavoz de Ciudadanos en Euskadi. El representante de C´s espera que la descabellada ocurrencia no prospere y apela a la cordura y al sentido común, además de secundar el recurso presentado por la Delegación del Gobierno en el País Vasco.

¿Existe el Islam «moderado»
teresa giménez barbat ABC Cataluña  27 Enero 2015

Uno de los mayores malentendidos es que los creyentes de cualquier dogma o creencia, si son moderados, tienen la llave de la solución

Esos que llaman «islamistas moderados», en los que algunos tienen puestas tantas esperanzas, no son ninguna solución sino parte del problema. El vínculo de los terroristas islamistas con la masa «moderada» es la misma que existe entre los terroristas etarras y el nacionalismo vasco, por poner un ejemplo cercano. Son proyectos basados en creencias y sentimientos y por ello no argumentables por medio de la razón. Y son peligrosos porque incluyen agendas políticas donde unos ganan y otros pierden. También la vida.

Uno de los mayores malentendidos es que los creyentes de cualquier dogma o creencia, si son moderados, tienen la llave de la solución. Hay gente que cree que el camino a la paz del mundo será posible cuando cada uno de nosotros haya aprendido a tolerar las creencias del otro, aunque se apoyen en mitos y leyendas o cuando no en ideas claramente en contra de lo que consideramos derechos humanos básicos. Y los supuestos moderados no permiten que se diga nada verdaderamente crítico (y ya no digamos humorístico) sobre su literalidad, además de ir exigiendo espacios extra-legales donde no rijan las normas que han de ser comunes. No permiten el avance.

En Europa los católicos y los protestantes ya no se matan. Pero no lo hacen porque se hayan vuelto «tolerantes». No lo hacen porque, a estas alturas, les importa un comino si la Virgen lo era de verdad o si el Espíritu Santo fue gavilán o paloma. La modernidad ha salpicado el campo de los creyentes con algunas heterodoxias vistosas: curas gays, presbíteros lesbianas, música rock en la iglesia, musulmanes moderados que comen jamón. Gente, en un apalabra que no se ha leído bien ni la Biblia ni el Corán. Incluso los fundamentalistas viven su vida en general haciendo la vista gorda sobre algunos dogmas porque es mucho más útil para su vida y la de los suyos. Si en un futuro Occidente y el Islam pueden convivir será porque los musulmanes habrán aprendido a ignorar la mayor parte de su doctrina, al igual que ahora hacen los cristianos.

Somos laicos y realmente moderados en Occidente porque incluso la menos educada, la más ignorante de las personas sabe muchísimo más que cualquiera que viviese aunque fuera 1000 años atrás. Y sabe que es incompatible con cualquier Escritura. Los que se llaman moderados en realidad lo que hacen es evitar los costes que la literalidad de las escrituras les impondría. Como dice Sam Harris, los moderados son resultado de todo lo bueno que no deseamos prescindir del secularismo unido a una -deliberada o no- ignorancia de lo que proponen nuestra religión o nuestra doctrina favorita. Seguramente nunca podremos prescindir de la religión ya que parece asentarse en mecanismos mentales que nos vienen grabados a fuego. Pero las religiones que vieron su despertar hace 2000 años, cuando el mundo empezó a globalizarse y exigió contratos solidarios más amplios que los de la tribu, han de dar paso algo más acorde con el SXXI. Nuestra necesidad de relación pacífica y el potencial destructivo de nuestro conocimiento lo hacen indispensable.

Teresa Giménez Barbat es escritora.
 


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