AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 28  Enero 2015

España, convertida en un 'basurero laboral'
Lucio A. Muñoz www.gaceta.es 28 Enero 2015

Transformar el sistema político-económico español en una “dictadura proletaria para cazar fachas”, objetivo que persigue el líder ultra izquierdista de Podemos, sería una catástrofe socio-económica y política para España.

En este sentido, Pablo Iglesias debería saber que el proletariado actual lo componen las familias de clase media, los pequeños empresarios, los autónomos, etc. Puesto que la lucha de clases en el formato marxista está desfasada. Considerando, también, que actualmente el capital está en manos de la élite financiera y de sus esbirros, la corrupta casta política a la que pertenece el propio Iglesias.

Por el contrario, ensalzar las virtudes de nuestro corrupto sistema, tal como hizo Rajoy en el último show político-publicitario y mediático que ha organizado el PP en forma de congreso, demuestra una hipocresía sin límites, propia de un cínico profesional.

Tanto en cuanto el actual sistema ha convertido a España en un “basurero laboral”. Y en uno de los países donde más crece la desigualdad. Además, este injusto sistema ha propiciado la vuelta a las “dos España de Machado”. Aunque con diferentes protagonistas, debido a que actualmente la España de la casta político-sindical parásita y estatista ha convertido en esclava fiscal a la España de los españoles económicamente productivos.

Y el PSOE ni siquiera tiene conceptuado un modelo de sistema para implantarlo en España. No olvidemos que todos los experimentos anteriores ideados por esta formación política a tal efecto han terminado en la quiebra económica, social, política y moral de nuestro país. Andalucía, la región con la tasa de paro más alta de Europa, es un referente en lo concerniente a corrupción política y gestión socialista de los recursos.

El BCE, cómplice del Gobierno para mantener el “Estado clientelar”. El BCE ha decidido apuntalar más aún al sistema que ha destruido a la clase media española y, por tanto, a la capa social que equilibra cualquier modelo de convivencia. Puesto que la inyección de dinero impulsada por Draghi, y basada en la macro compra de deuda, permitirá al socialista Rajoy donar más dinero a las autonomías para que sigan malversando nuestro dinero.

El BCE será el co-responsable de que la gigantesca estructura político-administrativa autonómica y local, de la que se alimenta la corrupta casta política española, siga recibiendo fondos para dilapidarlos. Y lo peor de todo es que esa inyección de liquidez probablemente no llegará a la economía productiva, puesto que además del Estado autonómico, los otros beneficiarios de la política expansiva del BCE serán los bancos. Evidentemente, la factura la abonarán las futuras generaciones de españoles.

Podemos y el Gobierno mienten. Y el PSOE no sabe, no contesta. No terminan aquí los engaños a los que están siendo sometidos los españoles. Porque no es cierto que Rajoy haya seguido al pie de la letra los dictados de Merkel. Y, en consecuencia, tampoco es verdad que el Gobierno del PP haya instaurado políticas de austeridad en España. Máxime, conociendo que la deuda pública española está batiendo récords.

Tanto es así que Rajoy ha desarrollado dos políticas económicas diferenciadas. El “austericidio, vía recortes” para los ciudadanos. Y la barra libre para el gasto público-político y administrativo autonómico y local. En otras palabras, el Gobierno del PP ha gobernado para la casta político-sindical, la gran banca (y las antiguas cajas politizadas) y el resto de beneficiarios del sistema. Este es el modelo que defiende el presidente del Gobierno a capa y espada.

Por consiguiente, Podemos, un partido integrado por aspirantes a dictadores neo leninistas, procedentes de la degenerada casta universitaria (con excepciones), abanderando un falso discurso anti Merkel y anti troika y manchados de corrupción antes de tocar el poder. Y el Gobierno del PP, seguidor de las políticas de ZP. Mienten.

En base a que los arquetipos de sistema que proponen ambos partidos perjudican a la inmensa mayoría de los españoles y benefician únicamente a determinados grupos de interés.

La recuperación económica consiste en convertir a España en un “basurero laboral”. Mientras tanto, el poder económico y sus títeres políticos intentan que los españoles se adapten al nuevo modelo económico y se conformen con trabajar en un basurero laboral. La recuperación económica pasa porque cientos de miles de españoles se precaricen, temporalicen y malvivan mediante trabajos mal pagados y consistentes en varias horas semanales.

El modelo productivo español seguirá siendo el “sol y la playa”. Dado que el equivalente al porcentaje de PIB industrial que debería tener la economía española se ha evaporado, vía corrupción política. Y la consecuencia de todo ello no es otra que los camareros podrán subsistir en España pero los ingenieros y los demás profesionales cualificados deberán emigrar.

Aunque siempre se puede trabajar para “la famiglia” del PP-PSOE, especialistas en crear empleo público, mediante enchufes clientelares, asesores políticos y pseudo oposiciones a medida.

Sr. Rajoy, por supuesto que hay que cambiar el sistema. Y no nos gusta ni el modelo venezolano ni el iraní, Sr. Iglesias.

¿Repudiar la Deuda?
Juan M. Blanco www.vozpopuli.com 28 Enero 2015

La victoria de Syriza en Grecia ha devuelto a la vida el espectro de la reestructuración de la Deuda Pública, esa mágica solución que algunos proponen ante tan insoportable carga. A grandes males, grandes remedios: un impago, generalmente parcial, para alivio de las agobiadas finanzas estatales. Y las reclamaciones... al maestro armero. Pero el problema raramente se encuentra en la propia Deuda sino más bien en las causas que la generaron. El endeudamiento excesivo es un síntoma, la fiebre que delata una grave enfermedad que aqueja al sistema político. El inevitable resultado de una política cortoplacista de permanente despilfarro, compra de votos y cacería de comisiones. Una consecuencia de la irresponsable actitud de cigarra que, lejos de ahorrar en la bonanza, fuerza los límites, hipotecando por décadas el efímero maná.

¿Es lícito repudiar la Deuda? Desde su cargo de primer Secretario del Tesoro, Alexander Hamilton expuso en 1790 un inequívoco criterio: "Si el mantenimiento de la credibilidad pública es tan importante, debemos preguntarnos cómo se consigue. Y la respuesta es: mediante la buena fe, cumpliendo puntualmente los contratos. Al igual que los individuos, los Estados que satisfacen sus compromisos son respetados y gozan de confianza; el destino opuesto alcanza a quienes mantienen la conducta contraria. Y, aunque pudieran existir circunstancias que conduzcan inevitablemente a la violación del compromiso, en la mayoría de las ocasiones sólo encontramos fingimiento, ligereza, pusilanimidad o ignorancia. (...) Por todo ello, el crédito de los Estados Unidos de América sólo se establecerá sobre la base firme del respeto y reconocimiento de la Deuda contraída".

Aunque suenen tan lejanos, esos conceptos de ética y responsabilidad que inspiraron a aquellos puritanos Padres Fundadores continúan vigentes para delimitar la correcta acción política de gobernantes y gobernados. Existen, por supuesto, circunstancias excepcionales, imprevistos catastróficos que pueden impedir el pago de la Deuda y conducir a la reestructuración. Y los prestamistas saben que incurren en ese riesgo. Pero tal eventualidad no puede justificarse por el torpe o malicioso manejo de las finanzas públicas, la prodigalidad, el oportunismo o el descuido. Ni siquiera por la crisis económica, pues los gobernantes juiciosos toman medidas previsoras, considerando siempre el largo plazo.

El respeto a la Deuda no puede depender de la bondad o maldad de los acreedores, de su amistad o enemistad sino, tal como señala Hamilton, del respeto al compromiso, a la palabra dada. Porque en ausencia de reglas y principios, la política acaba incurriendo en el círculo vicioso del riesgo moral: no puedo pagar la deuda porque he despilfarrado; y sigo despilfarrando porque de todos modos no voy a pagar.

Nadie protesta por el gasto
Resulta relativamente frecuente protestar por la Deuda pero nunca por el verdadero problema: el excesivo gasto que la originó. Hay quiénes contemplan sin inmutarse cómo los partidos extienden hasta el infinito sus redes clientelares, o las Autonomías multiplican exponencialmente empresas públicas donde colocar a sus partidarios, pero gritan indignados por la carga de la Deuda. Ponen cara de póker, o la mano, cuando los gobernantes reparten dádivas, subvenciones, pero juzgan odioso sentirse endeudados hasta las cejas. Descorchan una botella cada vez que el Estado coloca Deuda en el mercado... pero se rasgan las vestiduras si aparecen los acreedores a reclamar lo suyo. O consideran preferible pagar a tocateja 1350 millones a Florentino que remunerar a esos desconocidos prestamistas que nunca invitaron al palco a ningún hortera relumbrón. El dinero público no es de nadie... salvo en el momento de devolverlo.

No actúa con coherencia quien rechaza las consecuencias, si permaneció cruzado de brazos delante de las causas. El pasado no puede cambiarse pero el presente sigue estableciendo las bases para el futuro desastre. Porque el fundamento de los sistemas clientelares, cerrados, de intercambio de favores consiste en mantener a toda costa los gastos imprescindibles para la supervivencia de su clase política.

No hay ética en aplaudir con las orejas la línea de AVE sin ser consciente de que, más que un logro, suele ser resultado de presiones caciquiles, fuente inagotable de votos y comisiones. O bendecir ese diluvio de subvenciones que convirtió a organizaciones críticas en meros pedigüeños. O comulgar con indiscriminados repartos que desvertebraron la sociedad civil. O encogerse de hombros por las millonarias transferencias a la prensa que laminaron la objetividad, la libertad de expresión. No hay virtud en culpar a los malvados prestamistas pero callar ante un rescate de Cajas directamente orientado a tapar el colosal latrocinio

No podemos evitar el endeudamiento de hoy; pero sí el de mañana. Denunciar la deuda como injusta es dar el capotazo cuando el toro ya ha pasado. La valentía consiste en mantenerse firme cuando se acerca amenazante el gasto injustificado, poner pie en pared, reaccionar con la misma gallardía, la misma firmeza con que se protesta contra un recorte considerado innoble. Coraje es defender, promover e impulsar las verdaderas reformas, ésas que nunca se acometen, las que retiran privilegios, eliminan trabas, desmontan las estructuras administrativas y empresas públicas que solo sirven para colocar a los amigotes. Quizá algunos no llegaron a aprender de pequeñitos que no se puede tener todo: gastar a manos llenas, mantener las barreras, las redes clientelares, no devolver los créditos y... persuadir al público para que siga prestando.

SYRIZA
Tsipras, la esperanza de Rajoy
Emilio Campmany Libertad Digital 28 Enero 2015

Se suponía que Podemos venía a acabar con el bipartidismo. Y a lo más que aspira es a integrarse en él. Porque el bipartidismo es parte del sistema. Da igual cuáles sean los dos grandes partidos, lo que es seguro es que siempre habrá dos grandes y que el tercero y el cuarto, en la medida en que sean de ámbito nacional, serán casi irrelevantes. Lo propicia la Ley D'Hondt en las circunscripciones pequeñas, donde se reparten tan pocos escaños y se premia tanto a los dos primeros partidos que es imposible que en ellas logre representación un tercero. Pero también lo facilita la presencia de CiU. El partido nacionalista hace el papel de bisagra porque sus exigencias para completar cualquier mayoría nunca tienen mucho alcance programático ni incluyen la demanda de ocupar una o varias carteras, como pediría cualquier bisagra de ámbito nacional. Por eso PP y PSOE siempre prefieren a CiU, porque es más cómodo, aunque sea más caro. En tales condiciones, votar a un aspirante a partido bisagra, como podría haberlo sido en su día el CDS, no tiene sentido, porque nunca le darán la oportunidad de serlo.

Así que es muy improbable que en las próximas elecciones generales PP, PSOE y Podemos se repartan escaños a partes casi iguales, como sugieren algunas encuestas. Admitiendo que el voto de derechas irá mayoritariamente al PP, la cuestión es si Podemos se limitará a recoger el tradicional voto comunista, con un máximo de entre 20 y 30 escaños, o si será capaz de suceder al PSOE como segunda pata del sistema. El PP da por hecho que será esto último y, metido ya en campaña, limita sus ataques a Podemos e ignora al PSOE. Que tal cosa suceda no depende sin embargo de la voluntad del PP. Depende de muchas otras cosas, entre otras, de lo que pase en Grecia. Tsipras intentará apretarle las tuercas a Bruselas. Y Bruselas cederá tanto como pueda con tal de evitar una crisis en la Unión y en el euro. Si su indulgencia llega muy lejos, Syriza se apuntará un tanto y Podemos recibirá un tremendo espaldarazo.

¿Qué probabilidades hay de que una cosa así ocurra? Creo que muchas. No tanto por Bruselas como por la debilidad de Angela Merkel. Los brotes antiislamistas que hoy padece Alemania, como su pasado, que hoy se recuerda con ocasión del aniversario de la liberación de Auschwitz, impiden a Merkel ser excesivamente dura con los griegos so pena de ser acusada de racista. Si Syriza consigue que se ablande, se producirá en España el escenario con el que sueña Arriola, una lucha electoral donde sólo contarán Rajoy y Pablo Iglesias. Espera el malagueño que entonces muchos electores abstencionistas salgan a regañadientes a la calle a votar al PP. Y es posible que tenga razón. Lo que parece darles igual a Rajoy y a él es que, si el líder de la oposición es finalmente Pablo Iglesias, éste se habrá ganado el derecho a ser algún día presidente del Gobierno, si no en 2016, en 2020 o más allá. Insensatos.

LA VERDAD
Grecia es una banda
Antonio R. Naranjo www.elsemanaldigital.com 28 Enero 2015

En Grecia ha habido una pillería, insolidaridad, caradura y pereza que se pagaba pidiendo dinero a Europa y escondiendo luego desde el Gobierno la magnitud del agujero financiero.

Los griegos son una banda. Conviene no ser demasiado sutiles con quienes, desde la neopolítica triunfante, no lo son nada y se han aplicado, en Grecia o en España, la vieja teoría de Gramsci sobre cómo ganarse la hegemonía en tiempos en que la violencia está mal vista: repantigarse en el sofá durante una entrevista en televisión para simular campechanía castiza, vestir de Alcampo para parecer un currito, presentarse como un producto de "los de abajo" frente "a los de arriba" aunque hayas vivido toda la vida de la política o de la Universidad; utilizar un lenguaje simple como el mecanismo de un chupete pero eficaz como el fast food con los niños y, en fin, colonizar al respetable conectando con la cultura del momento a través de las herramientas tecnológicas, retóricas y mediáticas del presente del presente.

Hay que ser igual de radical, pues, yendo a la raíz: los griegos son una banda que han elegido a un tipo que les dice que tienen derecho a serlo… con el dinero de los demás. Detengámonos en un preámbulo sobre el sufrimiento de la población: existe, es cierto, inducido por una élite corrupta que, como en todos los casos, es reflejo de una sociedad corrupta. En ningún sitio los políticos proceden de Marte; son reflejo distorsionado de los valores y principios de la sociedad de la que han salido.

Pero ese sufrimiento no se arregla con las mismas recetas que lo han provocado, como la resaca no se pasa bebiendo más güisqui, que es lo que proponer Tsipras y lo que compran los indolentes griegos: el inexistente derecho a disfrutar de un tipo de vida pagado por otro sin cambiar las razones que han provocado el desastre.

Grecia es poco mayor que Andalucía, pero debe 270.000 millones de euros, un 10% de esa cifra a España. El 20% de su población activa vive de la Administración Pública, gasta en militares como casi nadie en Europa (un 4%), tiene hasta cuatro veces más profesores que Finlandia –el mejor país en los informes PISA- y, entre otras muchas costumbres, se ha dedicado con contumacia a crear empleo público artificial para, a continuación, regalárselo a los amigos del partido de turno y, por último, dotarlo de unas condiciones laborales y económicas superiores a las de Alemania.

No termina ahí la cosa: el sistema de permite jubilarse a los 61 años con el 96% de pensión e, incluso, hacerlo anticipadamente a los 55 en el caso de los hombres y a los 50 en el de las mujeres: un europeo dispone, de media, de 18 años pensionados antes de morir; un griego de 24. Pueden añadir más despropósitos, uno de especial gravedad y simbolismo para retratar el ecosistema griego: uno de cada cuatro ciudadanos no ha pagado impuestos en su vida; cuando hay elecciones locales la recaudación fiscal retrocede hasta un 30% para comprar votos con exenciones impositivas ilegales y la plaga de insolidaridad fiscal incluye, o ha incluido, hasta a dos tercios de los médicos que, según los datos oficiales del fisco heleno, declaraban menos de 12.000 euros de ingresos anuales para evitarse la declaración de la renta.

Y no es el único atraco en el ámbito sanitario: el gasto en suministros era, con mucho, superior a la media europea pese a que la tasa de enfermedades es la misma; debido a la costumbre de los profesionales sanitarios de llevarse a casa, o a la clínica privada, ingentes cantidades de material médico e higiénico.

Añadan sueldos desbocados en empresas públicas –la Renfe o el Metro griego llegaron a tener salarios, entre pluses y flautas, de 70.000 euros, que llevaron a un viejo ministro de Finanzas a afirmar que saldría más barato pagarle un taxi a cada griego-; costosísimas empresas, chiringuitos públicos y enchufes en masa (desde un observatorio sobre el Lago Kopais, desecado en 1930; hasta la contratación de 40 jardineros para las cuatro macetas del Hospital Evangelismos de Atenas o la creación de una pensión de mil euros para las hijas solteras de empleados públicos fallecidos) y una pillería, insolidaridad, caradura y pereza que, de arriba abajo y de abajo arriba, se pagaba pidiendo dinero a Europa y escondiendo luego desde el Gobierno la magnitud del agujero financiero: nadie como Grecia recurrió a la burbuja financiera para costearse artificialmente un gasto insoportable; y nadie como el país de Platón maquilló primero tanto sus cuentas para engañar a la UE y después recibió, pese a ello, tanta ayuda y auxilio. De ello da cuenta un hecho insólito: a diferencia de en el resto del mundo, en Grecia los bancos quebraron por culpa del Estado en lugar de a la inversa.

Tan absurdo, en fin, es sostener que la culpa de los males griegos es de la troika, la malvada Merkel o la insolidaria Unión Europea como adjudicarle sólo a los sucesivos gobiernos griegos o a su élite dirigente y empresarial un desaguisado en el que han participado todos, cada uno con arreglo a su posición y papel en la sociedad griega: si las élites eran corruptas es porque las bases también lo son.

Tsipras, ahora, esconde las complicidades del conjunto de los griegos y vende, como irresponsable remedio, una imposible vuelta a las andadas, presentadas como derechos hurtados inhumanamente por un tercero que, en realidad, se ha portado con los griegos mejor que con sus propios paisanos: ahí tienen a España prestando 27.000 millones de euros mientras alargaba la edad de jubilación o empezaba a cobrar las muletas a una anciana.

Renegociar plazo, interés y hasta principal forma parte de la vida cotidiana entre acreedores y deudores y ése es el único margen maniobra que Grecia, como España, Portugal o cualquier empresa privada, ha de saber explorar. Pero buscar un culpable externo, amenazar con el impago y alimentar un victimismo vergonzoso en un país fallido y derrochón no sólo es inútil e injusto, sino también poco pedagógico, empobrecedor y contagioso en una época de falta de liderazgos políticos y de exceso de demagogos televisivos.

Hay que auxiliar a Grecia, o seguir haciéndolo, claro. Pero con condiciones y, sobre todo, con una pedagogía de la verdad que entre otras cosas evite que prospere en Europa una idea tan peligrosa como la que en realidad intentar extender Syriza o Podemos: la responsabilidad siempre es de otro y el esfuerzo también.

El "me enfado y no respiro si no me compras la play station", resumen del lenguaje infantil de todos estos partidos y dirigentes presuntamente hipster pero rabiosamente reaccionarios; no puede ser la guía política, intelectual y cultural de ningún país que quiera ganarse el futuro: denunciar a la casta y estar dispuesto a reformarla es necesario en todo el continente; exigir que todo el mundo forme parte de ella es una horrorosa manera de educar a la ciudadanía y de condenarla a vivir un páramo en el que, cuando se acaben los culpables, sólo quedarán plañideras sin hombro para llorar.

El hundimiento de la izquierda socialdemócrata
Almudena Negro www.vozpopuli.com 28 Enero 2015

“Si la izquierda dijera la verdad, no existiría” (Carlos Semprún)

Lo fueron todo hasta hace nada, en que gobernaban municipios y país. En poco más de un lustro, el hasta ahora en la izquierda griega hegemónico y socialdemócrata PASOK ha pasado de contar con más del 40% de apoyo en las urnas a casi quedarse extraparlamentario, con un mísero 5% obtenido en las urnas el pasado domingo. Algo que en España sólo le ha sucedido, hasta el momento, a la UCD de Adolfo Suárez, que es el mito de la Transición; una suerte de conglomerado de intereses oligárquicos creado para hacer el cambio por vía de reforma y que, inmerso en batallas intestinas por el poder sin más así como en corruptelas varias, perdió su norte ideológico, que era el de la clase media. Fue girar Suárez hacia el socialismo, empujado por un entonces pujante PSOE que ya se aprestaba a tomar las riendas de la monarquía socialdemócrata, y desaparecer. Nada que ver con lo que está sucediendo en estos momentos con la tradicional izquierda europea, heredera del Welfare State, un Estado que pretende ser tercera vía entre la libertad y la esclavitud surgido después de la Segunda Guerra Mundial y cuyo totalitarismo, como advierte lúcidamente Alexis de Tocqueville, queda enmascarado por la propaganda. Una idea de difícil encaje, por demás, en el catolicismo, aunque esto no se suela tener en cuenta. Socialdemocracia sueca que es, a decir de Pablo Iglesias, el modelo a seguir por Podemos.

Un verdadero despropósito digno de quien lo desconoce casi todo, por más que presuma de haber leído a Gramsci. La cueva llamada facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid, una verdadera vergüenza para quienes consideran que la Universidad debe ser templo del saber y la excelencia, no da para tanto.

El drama que se vivió en el PASOK este pasado domingo y que parece comienza a servir de toque de atención a un PSOE que, como todo el consenso socialdemócrata, está muerto y no lo sabe, ya lo vivió previamente, por ejemplo, la socialdemocracia italiana, en donde el partido de Bettino Craxi es poco menos que un recuerdo. Pero también ha sucedido lo mismo con la Acción Democrática en Venezuela de Carlos Andrés Pérez, otro amigo de Felipe González. O lo está viviendo en estos momentos en Alemania la SPD, que no consigue levantar cabeza. Su incapacidad de conectar con el electorado, que hace tiempo que percibe, en el marco de la Europa prerrevolucionaria que señala el filósofo Peter Sloterdijk, el timo de las oligarquías que comienza a dejar a la vista del personal la ley de hierro de las oligarquías, resulta casi tan proverbial como las ocurrencias de nuestro patrio PSOE. De Pedro Sánchez a Susana Díaz, pasando por José Bono, qué boda sin la tía Juana y qué carrera hípica sin el manchego.

Todos ellos han sido desplazados en sus propuestas y políticas de gobierno por los partidos de centro-derecha, verdaderos realizadores de las políticas socialdemócratas. De la UCD al PP de Mariano Rajoy y Cristóbal Montoro, pasando por la UMP de Sarkozy. Y es que hoy la palabra socialismo es poco más que una superstición, una ideología agonizante desde que el horror que se escondía detrás del muro fuera contemplado por el mundo. Que detrás del socialismo caiga la socialdemocracia, sólo es cuestión de tiempo. Lo malo es que no parece que vaya a ser sustituida por la libertad. El socialismo, en definitiva, ya no significa nada. Sus propuestas, contrarias a la naturaleza humana, han sido sustituidas por la religión del nihilismo, la contracultura, el clientelismo más cutre y las antropológicas bioideologías, estas últimas de profunda raíz nacional socialista. No puede sorprender a cualquiera que haya leído un poco, por más que aquí los medios de comunicación se empeñen en demostrar día a día el hundimiento de nuestro sistema educativo, el apoyo de Marine Le Pen a Syriza. O la coalición de Tsipras con el nacionalismo de derechas griego. Al fin y al cabo la Internacional Socialista hizo suyo el falaz derecho de autodeterminación a finales del siglo XIX y Lenin lo utilizó para promover la revolución. Revolución que hoy se hace de forma pacífica, mediante la legalidad.

Sea como fuere, la implosionante socialdemocracia es compartida por todos los partidos de la derecha y la izquierda del consenso. Y Tsipras e Iglesias forman parte de él.

La incapacidad de Europa para gestionar eficazmente el problema de la inmigración
Vincent Revel Minuto Digital 28 Enero 2015

La mundialización ha trastocado las relaciones entre países. Siguiendo la libre circulación de las mercancias y los capitales, los flujos migratorios desplazan actualmente cada vez a más personas y escapan a todo control. Cada año, unos 200 millones de individuos buscan un futuro mejor fuera de las fronteras de sus países de origen. Cerca de 4 millones de ellos lo hacen de manera clandestina, de los cuales 500.000 se dirigen hacia Europa.

En este continente, el 10% de los 56 millones de inmigrantes están en situación irregular. Desde la desaparición de las fronteras interiores de la Unión Europea, a Grecia, Italia, Malta y España les corresponde la dura tarea de controlar las rutas de la inmigración proveniente de África y del Próximo Oriente. Las naciones del sur de Europa están completamente desbordadas por la amplitud de esos flujos migratorios incesantes y en constante crecimiento.

Ante esta situación explosiva. Francia pidió en su día un “pacto europeo para la inmigración” para evitar las políticas personales de cada Estado que permiten regularizaciones masivas, como el caso de España, con las 600.000 regularizaciones de ilegales del gobierno de Zapatero.

Esta generosidad, que no responde más que a criterios ideológicos, tiene una consecuencia desastrosa que es la estimular las redes clandestinas para mayor felicidad de las mafias que las controlan. Ese pacto hubiera tenido que prever el refuerzo de la protección de las fronteras y una definición común del derecho de asilo. Estamos en 2015 y todavía Europa no ha tomado consciencia de la magnitud del problema.

Es tiempo que este tema de la inmigración, cuestión de enorme importancia para los próximos años en la evolución de nuestro país y nuestro continente pueda ser analizado sin tabúes en completa libertad. Como dicen los expertos independientes, no a sueldo del poder ni contamidos por la ideología dominante: “la presión migratoria no está detrás de nosotros, sino delante”. Lo peor está por llegar.

Las consecuencias demográficas de este fenómeno pueden ser enormes. La fecundidad de los inmigrantes es en promedio dos veces más alta que el de las mujeres francesas autóctonas y su masa (con sus descendientes) puden representar cerca del 24% de la población total francesa (o sea unos 16 millones de personas) y el 42% de los nacimientos en 2030.

Estas previsiones deben hacernos reflexionar. ¿Qué sociedad vamos a tener en 2030? ¿Vamos a ser capaces de abordar los temas “delicados”? ¿Vamos a tomarnos el derecho de cuestionar la sacrosanta verdad de lo políticamente correcto que dice que la inmigración es una bendición para Francia y Europa?

En el momento en que “El campamento de los Santos” de Jean Raspail toma forma ante nuestro ojos, en que los cargueros herrumbrados llenos de clandestinos no paran de llegar a nuestras costas, sería juicioso que los europeos abandonaran la ideología del supuesto progreso nacido de las Luces, modelado por la utopía del multiculturalismo y la religión de los derechos humanos para volver a ser pueblos dueños de su porvenir, su cultura y su civilización.

Europa debe reanudar con el hilo de su historia materializando eficazmente sus fronteras naturales para luchar contra esta inmigración masiva y esta política de despoblamiento europeo y abordar el tema de la remigración con convicción. No hay fatalidad, la civilización europea no está condenada a desaparecer bajo los golpes del neoliberalismo más salvaje y del comunismo disfrazado hoy bajo la bella figura humanista de los partidarios de la “convivencia”. Estas dos ideologías materialistas, cuyo encuentro improbable arrastra nuestro continente hacia el caos, desean la muerte de los pueblos. Una para satisfacer su sed de riquezas, la otra por odio de Occidente y también por fidelidad a su herencia internacionalista, ambas tiene por vocación universalizar sus doctrinas.

Europa es su primera presa y la Gran Sustitución de población es la mejor prueba. Frente a ese cambio impuesto a los pueblos europeos, el riesgo es enorme de ver a nuestras sociedades dividirse en comunidades hostiles las unas con las otras. De la sociedad boba y “buen rollo” buscada por nuestros “deconstructores” de las tradiciones de nuestra historia, pasaremos rápidamente a una sociedad multiconflictual en la que el comunitarismo será rey y señor.

La expulsión de los musulmanes
Miguel Cámara www.gaceta.es 28 Enero 2015

Cuenta la Historia que cuando Boabdill el Chico, último rey nazarí, perdió el Reino de Granada ante las tropas de los Reyes Católicos, su propia madre le reprochó: “Lloras como mujer lo que no has sabido defender como hombre”. Había terminado así la Reconquista iniciada ocho siglos atrás, ofreciendo los Reyes cristianos a los musulmanes la conversión al Cristianismo, o la salida de España. La gran mayoría se quedó, y fueron bautizados, pero el problema persistió, hasta que cien años más tarde, en 1.609, Felipe III expulsó definitivamente de España a los musulmanes.

Hoy está ocurriendo algo que nos trae a la memoria aquellos tiempos; si bien, lo de hoy es al revés, ya que son los musulmanes extremistas quienes han avisado que van a “reconquistar” Andalucía. Y se les está allanando el camino; La Junta de Andalucía, por una parte, pretende expropiar a la Iglesia la Mezquita-Catedral de Córdoba que pertenece a la Institución religiosa desde el siglo XIII y, entre otras cosas, perdería su nombre de Catedral, quedando como Mezquita, a secas. Además, la Junta está subvencionando a estos efectos a empresas tras las cuales se encuentran diversas plataformas islámicas. Por la parte musulmana radical, se están preparando para esa reconquista; ahí tienen a los cuatro yihadistas detenidos en Ceuta listos para atentar en Andalucía. Y se sabe de la existencia de otras cédulas extremistas en territorio español con las mismas intenciones ya avisadas.

La situación irá a peor cuando dentro de poco tiempo tengamos en el Poder a Pablo Iglesias (Podemos) que no soporta a los cristianos ni a nuestras costumbres religiosas (pero si nos visitaran representantes de otras religiones, como son el Budismo, Hinduísmo, Islamismo, Baptismo, Judaísmo, etc, Pablo Iglesias sería el primero en presentarles sus respetos, pero ignoraría al Papa si viniera) Ya han avisado, para contentar también al sentimiento islámico radical (que, además, les paga) que suspenderán la Semana Santa de Sevilla; eso para empezar, luego irán cayendo todas las manifestaciones religiosas en cualquier lugar de España. Sin duda, Podemos colaborará en todo aquello que el mundo islámico radical pretenda hacer en nuestro País. Su comprensión hacia ETA la puso también de manifiesto.

No queda otra alternativa que proceder a una segunda expulsión de los musulmanes, pero esta vez, como es lógico, referida al yihadismo, o a integrantes de cualquier otra cédula terrorista. Y se puede hacer; el problema está en que en el Gobierno de Felipe III hubo Autoridad para tomar esa decisión, cosa que no existe hoy en nuestro Gobierno para expulsar de España a todos los extremistas musulmanes, con independencia de su nacionalidad u origen.

Si no se hace nada, podría ocurrir que pronto se expropie la Catedral de Córdoba, como mal menor, pero como anticipo a tantas amenazas que no sabemos hasta donde llegarán sus consecuencias. Podría ocurrir que, al final, seamos ahora nosotros, el pueblo (jamás los gobernantes) quienes lloremos como mujer lo que no supimos defender como hombres.

Comprender el Holocausto para desterrar la tentación de repetir el horro
EDITORIAL El Mundo 28 Enero 2015

CON MOTIVO del 70 aniversario de la liberación de Auschwitz se han celebrado en toda Europa actos en recuerdo de las víctimas del Holocausto. En España, el Senado ha acogido una ceremonia emocionante presidida por el Rey en la que se han escuchado discursos de una inmensa carga dramática, como el del presidente de la Federación de Comunidades Judías de España, Isaac Querub, o el del presidente de la Unión Romaní, Juan de Dios Ramírez Heredia.

Las palabras, ayer, en el Bundestag de Joachim Gauck, jefe de Estado alemán, ayudan a comprender las consecuencias últimas del Holocausto. Auschwitz, dijo Gauck, es el «horror industrializado».

Porque es la naturaleza fabril de los campos de exterminio lo que diferencia la aniquilación de los judíos europeos de otras experiencias genocidas ocurridas a lo largo de la Historia. Concebidos como una cadena de montaje similar a las existentes en una fábrica, sus fines transcienden lo racial y lo ideológico para concretarse en la misma lógica de eficiencia que las de cualquier otra industria. Los campos de exterminio no estaban destinados a la segregación como los guetos; ni a la explotación, como los campos de trabajo; ni a la reclusión, como los de concentración. Eran fábricas de muerte donde en unas pocas horas miles de personas pasaban de vivir a dejar de existir. En ellas fueron asesinados seis millones de judíos y 500.000 gitanos europeos.

La aniquilación era el último paso en un proceso que se inició con la definición administrativa de quién era judío; continuó con la expropiación de todos sus bienes; siguió con su concentración en guetos; y finalmente, se cerró con su asesinato en centros de extermino. Estos centros eran la unión del campo de concentración y la cámara de gas, utilizada en sanatorios alemanes para eliminar a enfermos incurables, bebés con malformaciones o enfermos mentales. Los bienes expropiados a los judíos pasaban a manos del Estado que lo redistribuía entre la clase media: viviendas, comercios, valores bursátiles... pero también ropa, mantelerías, cubiertos, camas, joyas, juguetes... «No se podrá entender el Holocausto», explica el historiador alemán Gotz Aly, «mientras no se analice como el más consecuente atraco homicida de la historia moderna».

El Holocausto fue algo más que un episodio horrendo de exterminio sistemático de un pueblo. Fue además un robo masivo que hunde sus raíces en la crisis económica del Estado del bienestar alemán. Comprender su naturaleza también económica es imprescindible ahora, cuando asistimos a un ascenso del antisemitismo y de movimientos neonazis en toda Europa.

70 ANIVERSARIO DE LA LIBERACIÓN
Europa recuerda en Auschwitz el Holocausto con el temor a volver a 1933
Una gran conmemoración con supervivientes y representantes de 50 países ha recordado el horror de Auschwitz y ha lanzado preguntas sobre el presente.
CARMELO JORDA (AUSCHWITZ-BIRKENAU) Libertad Digital 28 Enero 2015

Miles de personas se han reunido en Auschwitz-Birkenau para rendir homenaje a los cientos de miles -1,1 millones según los cálculos más conservadores- que fueron asesinados en el más terrible campo de exterminio nazi, así como a todos los millones de víctimas del Holocausto. Pero sobre todo, el homenaje ha sido para aquellos que lograron sobreponerse a la barbarie nazi y sobrevivieron.

Supervivientes que han sido los merecidos protagonistas de un acto multitudinario que ha tenido lugar este martes, coincidiendo con el 70 aniversario de la liberación del campo: cerca de trescientos de ellos –y siete décadas después éste es un número extraordinario- han estado aquí, dando testimonio y recordando al mundo que aún hay testigos directos de la barbarie absoluta.

Junto a ellos y sus familias, políticos, jefes de estado y diplomáticos representando hasta 50 países, algunos tan alejados como Argentina, Canadá, Estados Unidos o Nueva Zelanda; otros quizá inesperados como Azerbaiyán o Turquía, los únicos de mayoría musulmana presentes; todos los que sufrieron directamente la barbarie nazi: Francia, Bélgica, Holanda, Hungría, Eslovaquia, Eslovenia, Ucrania, Italia…; y, por supuesto, la propia Polonia y Alemania, representadas por sus presidentes Bronislaw Komorowski y Joachim Gauck, respectivamente.

La representación ha sido, además, del más alto nivel: hasta 17 jefes de estado o primeros ministros han estado en la gran carpa montada en la Puerta de la Muerte de Birkenau, la terrorífica entrada por la que cientos de miles pasaron para no volver a salir jamás. Presidentes como los ya citados de Polonia y Alemania, el francés Hollande o el ucraniano Petró Poroshenko; reyes como Guillermo de Holanda –acompañado por su esposa la reina Máxima- y Felipe de Bélgica –acompañado a su vez por la reina Matilde-; y otros representantes de primer nivel como los príncipes herederos de Suecia –Victoria-, Noruega –Haakon- y Luxemburgo –Guillermo-. Desde España ha llegado Jesús Posada, presidente del Congreso y tercera máxima autoridad del Estado.

Además, otras personalidades del mundo de la cultura, como el director de cine Steven Spielberg –que ya participó este lunes en un acto previo con supervivientes- y líderes de organizaciones judías de todo el mundo como el World Jewish Congress.

Una acumulación de personalidades que ha provocado un impresionante dispositivo de seguridad que se extendía mucho más allá del propio espacio de Auschwitz-Birkenau: hasta una veintena de kilómetros antes los cruces y las rotondas tenían una importante presencia policial horas antes del inicio de la ceremonia, mientras que dentro del complejo la seguridad ha sido tan extrema que ha dificultado el trabajo de los periodistas.

Recuerdos… y advertencias
La ceremonia propiamente dicha ha comenzado a la hora prevista con la intervención del presidente polaco, que ha dado la bienvenida a todos los presentes y ha alertado contra el crecimiento de "la xenofobia y el antisemitismo".

Tras Bronislaw Komorowski han tomado la palabra tres supervivientes de Auschwitz, que han narrado en primera persona algunos episodios del horror que vivieron en el mismo lugar en el que setenta años después han podido dar testimonio para que todo el mundo recuerde que ellos vieron y vivieron lo que algunos niegan.

La intervención más cargada de intención política ha sido, probablemente, la del presidente del Word Jewish Congress, Ronald S. Lauder, que ha recordado que el Holocausto contó con la complicidad de muchos países de nuestro continente y ha alertado de que "los judíos están en el blanco otra vez en Europa simplemente por ser judíos. Europa –ha continuado- se ha despertado súbitamente para descubrir que está rodeada de antisemitismo, y parece más 1933 que 2015".

La ceremonia ha contado también con algunos momentos musicales y con la emisión de Auschwitz, el documental creado para la ocasión por la Fundación Shoah que puso en marcha hace Steven Spielberg.

Velas en la nieve de Birkenau
Los actos han terminado con lo que ha sido, probablemente, el momento más emocionante del día: cuando un grupo de supervivientes y familiares, así como los representantes políticos, se han desplazado a pie desde la carpa hasta el Memorial del campo, hasta el final de la vía ferroviaria que llegaba a Birkenau.

La gran comitiva, de varios cientos de personas, ha recorrido los 500 metros que separaban ambos puntos bajo la nieve, con un frío verdaderamente aterrador, y cuando ya era noche cerrada en el campo. Para ello, además, han tenido que pasar junto a uno de los lugares más terroríficos de Birkenau: la infame Rampa en la que bajaban de los trenes los que llegaban al campo y donde eran seleccionados en unos segundos en los que se decidía sobre su vida y, en la mayor parte de las ocasiones, sobre su muerte.

Los supervivientes, sus familiares y los representantes políticos que les acompañaban han recogido velas encendidas y las han depositado en el monumento y en las lápidas que recuerdan a los fallecidos de cada país, en un estremecedor silencio sólo roto por la música de fondo que sonaba en todo el campo y los flashes de los fotógrafos.

En el aire, además de la nieve flotaba la consciencia de que difícilmente podrá una celebración en los próximos años reunir a tantos supervivientes, tantas narraciones en primera persona de lo que allí pasó. Afortunadamente, ahora que parece que ese testimonio vuelve a ser extremadamente necesario, todos han contado ya su historia y, aunque su presencia no será eterna, su ejemplo y su coraje sí permanecerán.

11-M
Una sentencia para una masacre
Gabriel Moris Libertad Digital 28 Enero 2015

Al final de cada año es habitual hacer balance de nuestras actividades. Por supuesto que también repasamos lo que hemos dejado de hacer e incluso lo que deberíamos hacer mejor en el futuro. Confieso que este balance lo hago con retraso, pero, tratándose de un asunto con más de dos lustros de actualidad, creo que se me puede disculpar. Máxime cuando la urgente actualidad desborda los asuntos más importantes de nuestra vida.

Creo que uno de estos asuntos puede ser el esclarecimiento del 11-M. Ya sé que hay muchas personas que no compartirán este análisis personal, pero yo tampoco comparto casi nada de lo hecho y dicho sobre este tema. Me resulta menos comprensible el que en las instancias judiciales haya total unanimidad al tratar el caso al que me refiero, que ha sido el origen de divisiones incluso entre las víctimas que lo sufrimos. Podemos echar un vistazo a las noticias que nos vienen del mundo judicial, hablo de causas de gran calado -terrorismo, corrupción, crímenes-, y descubrimos que cuando hay revuelo informativo es cuando el pueblo liso y llano percibe que un juez intenta hacer justicia. Podría citar algún ejemplo aclaratorio, pero creo que todos los tenemos en nuestra mente, ya que son portada en los informativos y tertulias cotidianos. ¿No resulta muy preocupante que lo justo sea lo noticiable, mientras que lo injusto parece casi lo normal en la práctica judicial?

El crimen múltiple de los trenes de Cercanías puede ser el caso más ilustrativo de la generalización realizada anteriormente. En este caso hay una sola sentencia con la que todas las instancias judiciales parecen estar satisfechas. Yo entiendo que la justicia y lo justo no son propiedad de los profesionales de la administración de Justicia. Partiendo de esta premisa, me atrevo a intentar sacar de de su satisfacción a todas las partes implicadas en administrar una justicia que no llega para los atentados del 11-M.

Han transcurrido casi once años de aquel horrible día. Intentaré hacer un breve balance sobre la actuación de la Justicia durante estos años:

Poco o nada se sabe sobre el móvil o los móviles de los atentados. La guerra de Irak, en la que España no fue parte beligerante, el yihadismo de las huestes de Ben Laden: ninguna de estas motivaciones han sido demostradas en la instrucción, en el juicio o en la sentencia. Los hechos derivados tampoco las han confirmado.

Desconocemos los inductores o autores intelectuales, según la única sentencia dictada por el tribunal que juzgó los hechos en 2007. Respecto a los autores materiales, sólo hay un condenado, que cumple una pena de más de 40.000 años. Hay otros dos condenados, pero como colaboradores necesarios, no por participación activa en el crimen. Conviene recordar que los fallecidos en la calle Martín Gaite de Leganés, condenados por el tribunal como autores materiales, no fueron admitidos como tales por el Supremo, por la sencilla razón de que no se puede condenar a alguien que no ha sido juzgado. No parece muy normal este lapsus del tribunal de la Audiencia Nacional que juzgó el 11-M. Recordemos que lo conformaban tres juristas experimentados.

Pese a haber una sola sentencia del caso y haberse especulado sobre las diferentes tramas que intervinieron en los hechos, no aparece en la sentencia una descripción detallada de la forma, las relaciones y las responsabilidades en la ejecución del atentado. Tampoco se describe el itinerario de los de Leganés. Resulta difícil de explicar y más difícil de entender que, tres semanas después de los atentados, los supuestos autores se dieran cita para suicidarse en el piso de la calle Martín Gaite. Las circunstancias de este hecho, con la muerte e incineración del señor Torronteras, hacen más incomprensible lo que ocurrió allí. Si a ello añadimos la fuga de Abdelmahid Bouchar, hacemos más inverosímil el relato. Para más detalle, todo ocurre, al parecer, sin negociar la entrega con los asediados y junto a la vivienda de un policía.

Deberían constar los lugares y participantes en la concepción, organización y ejecución del atentado; creo que no hay pruebas concluyentes sobre una organización adecuada a un crimen múltiple y simultáneo como éste.

El escenario del crimen, los trenes, desapareció, con lo que se contravino la Ley de Enjuiciamiento Criminal... y ni rastro hay de las personas responsables de que ello sucediera. Ni en la instrucción ni en el juicio se señalan estas flagrantes irregularidades. La desaparición de muestras probatorias también pasó inadvertida. No se advirtió la ausencia de 90 toneladas de material de "restos de los trenes".
Sin ánimo de polemizar, creo que todas las personas iniciadas en el conocimiento de los hechos podrían recitar todas y cada una de las pruebas que, siendo falsas, han sido utilizadas para que en la única sentencia dictada pudieran servir como punto final a un caso pendiente de investigación y condena para todos los autores y los que han ocultado pruebas y hechos probatorios.

Durante el año del décimo aniversario de la matanza se han archivado en la Audiencia Provincial de Madrid querellas interpuestas contra Sánchez Manzano, contra las testigos rumanas de Jamal Zougam y contra la propia sentencia del único condenado.

Resulta inconcebible que, en un atentado tan cruel, del que muy poco o nada sabemos, las instancias judiciales rechacen sistemáticamente todas las peticiones de investigación o revisión de la causa. Ni el juez instructor, ni el fiscal, ni el tribunal de la AN ni el Supremo advirtieron estas inmensas lagunas que impiden conocer toda la verdad de los hechos y por ende hacer justicia. Parece insuficiente para cualquier mente lógica que la única sentencia que se ha emitido sea la respuesta para una masacre así.

"En tiempos de injusticia es peligroso llevar razón". Desconozco el origen de la frase, pero puede ser una realidad en los tiempos que corren.

PUBLICADO POR SIRUELA
"Hendaya": Un thriller sobre inmigrantes españoles y lenguas maternas
EP www.elsemanaldigital.com 28 Enero 2015

En la novela de Marcos Eymar se percibe esa "angustia" que sienten los "expatriados" en países extranjeros y en concreto en el contexto francófono: "Hay un alejamiento de la lengua materna"

El escritor Marcos Eymar emigró hace más de diez años a Francia, donde trabaja como profesor de español y de literatura en Órleans. Su experiencia con sus alumnos, el encuentro en los trenes con inmigrantes españoles que llegaron al país galo hace más de sesenta años y sus propias vivencias le llevaron a indagar sobre la lengua materna en la novela Hendaya (Siruela).

Eymar describe esta narración como un "thriller lingüístico", en el que los elementos de novela negra no encaminan al lector hacia las claves de un crimen, sino hacia la respuesta acerca de las lagunas y sombras en la vida del protagonista de esta historia, tal y como ha explicado el autor durante una entrevista concedida a Europa Press.

Jacques Munoz es el eje de esta historia, un hijo de una inmigrante española que, tras la muerte de su madre, comienza a estudiar español y acepta un trabajo ilegal que lo lleva a viajar en tren entre París y Madrid. "Está dividido entre dos países, dos lenguas y dos culturas y un día lleva a cabo una búsqueda obsesiva de una lengua y un pasado que su madre le negó", ha dicho.

Como en toda novela, en Hendaya se une "lo imaginario y lo biográfico". "Los viajes que hace en tren de noche están inspirados en los viajes de mis primeros años en París. Allí encontraba a inmigrantes españoles de los años 50 y 60 que seguían fieles al tren, y me contaban historias que aparecen este relato", cuenta.

En esta novela se percibe esa "angustia" que sienten los "expatriados" en países extranjeros y, en concreto, en el contexto francófono: "Hay un alejamiento de la lengua materna y un cierto miedo a perderla".

Tal y como señala, "cada vez más frecuente" la situación en la que uno no vive en el lugar en el que nació y se siente "dividido" entre diferentes nacionalidades y lenguas, sin poder identificarse con un único lugar, una experiencia "importante" en la literatura contemporánea que también refleja esta novela.

Marcos Eymar se sirve de la novela negra porque, tal y como admite, le permite crear mecanismos que "obligan al lector a seguir leyendo y avanzar hasta el final del misterio", un esquema "muy poderoso" que se puede poner "al servicio de temáticas muy diferentes".

En esta caso, la pregunta que obsesiona al protagonista es quién es, "un misterio que se encuentra en el propio idioma", según explica el autor de Hendaya, por lo que esta obra se convierte en un ejemplo de novela negra "muy poco convencional", en la que el lenguaje tiene un "papel fundamental", alejado de la función "instrumental" al servicio de la acción de la novela de género al que el lector está más habituado.

Se trata de la primera novela de Eymar, con la que ha ganado el XVI Premio Vargas Llosa. Sin embargo, cuenta en su trayectoria con varios volúmenes de cuentos, un estilo narrativo "tan exigente y noble" como lo es la novela, según sus palabras, y del que ha notado su influencia en este texto: "No es muy extenso, tiene pocos personajes y cada elemento cuenta".

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Euskadi y Cataluña, la debacle del PP y del PSOE
José Antonio Zarzalejos El Confidencial 28 Enero 2015

La encuesta electoral de El Correo de Bilbao del pasado fin de semana –periódico con una acreditada trayectoria de aciertos prospectivos– es de escalofrío para el Partido Popular y el Partido Socialista de Euskadi. Según el sondeo del diario, los populares pierden en las tres diputaciones vascas y en las tres capitales de la comunidad la mitad de su actual representación, y los socialistas bastante más de un tercio. Así sucede en las Juntas Generales de Vizcaya, en las que el PSE se quedaría en seis apoderados perdiendo tres y el PP en cuatro perdiendo otros tantos. Ocurre lo mismo en las de Guipúzcoa, aunque el descenso de los socialistas es más leve que el del PP, cuya presencia sería marginal (2 apoderados). Y en Álava, el desastre: el partido de Rajoy perdería 9 apoderados en las Juntas Generales que ahora domina, reduciendo su presencia a sólo 7, con un bajonazo menos notorio para los socialistas que, sin embargo, se dejan un tercio de su representación.

En las capitales ocurre tres cuartos de lo mismo. En Bilbao el PP y el PSE se quedan con tres concejales cada uno (de un total de 27); en San Sebastián los conservadores quedan mermados a la mitad (tendrían sólo 3 concejales) y en Vitoria el PP debería olvidarse de la alcaldía –además de la Diputación Foral– porque se queda en sólo seis ediles de los nueve que le servían para gobernar. Los socialistas también descienden en las tres ciudades vascas de manera homogénea: decae un tercio de su representación en los consistorios municipales. Juntas Generales, de las que sale la formación de las Diputaciones Forales (son la hacienda de cada territorio, no se olvide) y Ayuntamientos, son en el País Vasco la base del poder de una comunidad confederal. Cada territorio, con independencia de su demografía, envía al Parlamento vasco 25 representantes y también en las autonómicas, el PSE perdería 6 de sus 16 escaños y el PP nada menos que 4 de los 10 de que ahora dispone, todo ello según el Euskobarómetro del pasado mes de diciembre, dirigido por el catedrático Francisco Llera Ramos.

Las razones del desplome de los dos partidos nacionales tiene que ver con la irrupción de Podemos –que lima voto al PSE pero también a EH-Bildu y a antiguas bolsas que apoyaban a Ezker Batua-Izquierda Unida– pero no sólo eso. Euskadi es muy representativa de las tendencias generales de voto en el conjunto de España y adelantaría –como ha venido ocurriendo desde hace décadas– los malos resultados conservadores en los comicios locales y autonómicos. Por otra parte, el PNV se ha ido zampando a las clases medias urbanas vascas por abandono del PP, por su falta de presencia y por su crónica ausencia de autonomía para diseñar allí políticas a la medida de su electorado. La percepción de que los populares no han conectado emocionalmente con las víctimas del terrorismo es allí un estado de opinión casi irreversible entre los conservadores.

En Cataluña no hay datos demoscópicos tan precisos para un diagnóstico, pero yendo a la prospección de lo que ocurriría en las autonómicas del 27 de septiembre de 2015 –si llegan a celebrarse, que está por ver– podría tomarse como referencia la encuesta de diciembre de 2014 del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat, que no está demasiado alejada en sus pronósticos de otras anteriores de distintas fuentes. El PSC pasaría de disponer en el Parlamento catalán de los 20 escaños que ahora tiene a mantener sólo 13 o 14. Por su parte, el PP se viene abajo: pasaría de los 19 actuales a disponer de una horquilla de entre 11 y 13. De nuevo aquí ocurre algo parecido a Euskadi: irrumpe Podemos, pero el PSC paga carísimo su desmembramiento y su protagonismo en la causa –los tripartitos de Maragall y Montilla– de la situación actual allí y el PP la falta de implementación de políticas que retengan a su electorado, que migraría fundamentalmente hacia la opción de Ciudadanos.

A reserva de lo que ocurra el día 22 de marzo en Andalucía, el País Vasco y Cataluña mostrarían un escenario político tras las municipales de mayo casi inédito por la escasísima representación de los partidos nacionales (en el caso de Euskadi) y del PSC, federado con el PSOE (en Cataluña). Esta carencia adelanta una gravísima falta de presencia del Estado, que pierde su funcionalidad en aquellas comunidades en las que la hegemonía del discurso nacionalista –siempre a un centímetro de las tesis separatistas, abiertamente independentista en Cataluña– es casi absoluto. Ni la izquierda ni la derecha españolas han sabido contrarrestarlo ni el Estado, a través de sus diferentes políticas, mantener allí su vigencia y ejercer visiblemente sus competencias.

¿Qué partidos van a vertebrar la unidad constitucional de España si los conservadores y los socialistas se desploman en los epicentros de los secesionismos que padece el país y que amenazan al Estado? De momento, no hay respuesta. Sólo cabe fiar la cohesión social y política de España no ya al propósito voluntario de vivir juntos, sino al entramado de intereses que hacen de la unidad una mera conveniencia reforzada por nuestra pertenencia a la Unión Europea.

Cuando el PP –y, a veces, el PSOE– se atribuyen el mérito de vertebrar España, habría que remitirles a un serio examen de conciencia. ¿Qué han hecho en el País Vasco y Cataluña para que sus respectivos electorados los expulsen a los márgenes de sus sistemas autonómicos y queden así precariamente custodiados los valores constitucionales? La irrupción de Podemos no lo explica todo. También hay que aludir a la incompetencia, la pereza, la ignorancia, la cobardía y la ausencia de proyecto. Que nada tienen que ver ni con la prima de riesgo ni con los objetivos del déficit. Sino con políticas tecnocráticas sin hálito político (caso del PP) o a crisis internas (caso del PSOE) que consumen las energías en las disputas domésticas.

El PSE arremete contra EH Bildu por exigir el dominio del euskera para ser concejal
el correo 28 Enero 2015

Los socialistas consideran "un disparate" la propuesta de la Diputación de Gipuzkoa de incluir ese requisito en la Ley Municipal

El PSE cargo ayer contra EH Bildu, en concreto contra el director de Euskera de la Diputación de Gipuzkoa, Zigor Etxeburua. El cargo foral propuso que el proyecto de Ley Municipal recoja la obligatoriedad de que todos los candidatos a las elecciones locales tengan un conocimiento «suficiente» de euskera y castellano.

Los socialistas consideran que esta idea es un «disparate» y demuestra el «talante totalitario» que desprenden «este tipo de iniciativas» porque lo que hacen es «limitar el derecho de cualquier ciudadano a acceder en condiciones de igualdad a un cargo público».

La secretaria de Política Institucional del PSE, Begoña Gil, tachó de «ocurrencia» el anuncio de Etxeburua y recalcó que, «visto lo visto, más que exámenes de euskera, quizá habría que exigir exámenes de tolerancia y valores democráticos, antes de que algunas personas asuman ciertas responsabilidades institucionales». Gil, a través de una nota de prensa, también lamentó el «carácter poco democrático» de la propuesta.

Detenidos cuatro jóvenes vascofranceses por incendiar casas de veraneo en 2013
Los atacantes escribieron la frase 'Euskal Herria no se vende' en euskera en la pared de al menos una de las viviendas situadas al sur del país galo
efe | bilbao El Correo 28 Enero 2015

Cuatro jóvenes independentistas vascofranceses han sido detenidos hoy en varias localidades del sur de Francia por su supuesta relación con ataques contra casas de veraneo en 2013, según ha informado una fuente judicial.

La sección de investigaciones de la Gendarmería de Pau (suroeste de Francia) ha detenido a Jean-François Magis, Haitz Agirrebarrena, Teo Salomon y Alex Feldman, quienes se sospecha podrían estar vinculados con esos incendios que se produjeron en el marco de la campaña 'Euskal Herria ez da salgai' ('Euskal Herria no se vende').

Los domicilios de los jóvenes, que han sido trasladados a las dependencias de la Gendarmería en Pau, han sido registrados en Bayona, Saint-Martin d'Arossa e Itxassou. Los arrestados se hallan en estos momentos en detención provisional dentro de la investigación bajo la comisión rogatoria de la subdirección antiterrorista (SDAT) de la Fiscalía de París.

Los hechos por los que se investiga a los cuatro jóvenes se remontan a finales del año 2013, cuando al menos tres residencias secundarias ardieron en el País Vasco francés al parecer por ataques perpetrados contra ellas. En la pared de al menos una de esas casas se descubrió la pintada 'Euskal Herria no se vende' en euskera.


Recortes de Prensa   Página Inicial