AGLI Recortes de Prensa   Jueves 29  Enero 2015

Brilla la corrupción, Podemos va a arrasar
Marcello www.republica.com 29 Enero 2015

Como el aguacero de la corrupción siga así, y no tiene pinta de escampar, los de Podemos no es que van a ganar las elecciones en España, es que van a arrasar con coleta, sin coleta, con Monedero sin dar explicaciones, o con Iglesias tomándole el pelo a media España. Incluso aunque éstos no tengan programa electoral y los veten en las televisiones, que es lo que quieren algunos imbéciles -y falsos periodistas- con el argumento de que para salir en las televisiones públicas y privadas es necesario tener escaños en el Congreso de los Diputados (sic).

Vaya panda de censores que hay por ahí. En las televisiones, los diarios, radios e internet han de salir quienes lo merecen por el interés general y la actualidad, y en eso los de Podemos son un fenómeno se pongan como se pongan algunos de los que se rasgan la vestiduras como grandes fariseos.

Repasemos, ayer hemos visto la larga lista de imputaciones de la tarjetas negras de Bankia, el desfile de los Pujol por los tribunales, del PSC catalán en otro juzgado por el caso Mercurio, de Artur Mas citado a declarar en el Parlament por los Pujol y las ITV, de los Chaves y Griñán citados por el Supremo, de la jueza Alaya imputando a más dirigentes y gobernantes del PSOE de Andalucía, a Urdangarin y la Infanta Cristina otra en coplas, a la Comunidad de Madrid pendiente de la Guardia Civil y los ‘púnicos’ del tal Granados, y a Bárcenas dando vueltas por la capital del Reino como las daba El Tempranillo en Sierra Morena, mientras en Valencia casi medio PP está imputado y el otro medio está en espera juicio.

Y si esto es así ¿para qué les sirven las televisiones a Podemos si todas ellas trabajan para Podemos sacando todos los días las corrupciones de CiU, PP y PSOE, y algunas otras de IU y los sindicatos que también van servidos con el juicio de Fernández Villa en Asturias patria querida?

Y ¿cómo creen en el PP, PSOE y demás partidos que van a cambiar esta situación mientras mantienen a los imputados bajo los escudos aforados de sus respectivas cúpulas políticas como acaba de hacer Susana Díaz en el territorio andaluz? Sí, conocemos las bonitas medidas del Gobierno de Rajoy contra la corrupción que entrarán en vigor en 2016, pero ¿y ahora, quién asume las responsabilidades políticas y cómo? ¿Sólo de viva voz?

Y claro, los jueces que además están cabreados con el Gobierno que los ha querido maniatar están apretando a fondo el acelerador y ahí está el nuevo espectáculo de las tarjetas negras -donde hay de todo como en botica- y de los relojes de 12.000 euros que el listo ideólogo de FAES Alberto Recarte -se oye desde cielo de Guinea a Gómez de Salomé: ¡señor Recarte! ¡señor Recarte!- quería cambiar por cheques del Corte Inglés.

Además ¿acaso se cree el Gobierno que de aquí a las elecciones generales van a llover en España los billetes del BCE sobre la población gracias a que Draghi se subirá en esos helicópteros billeteros de los que tanto hablan los economistas de postín para tirar billetes sobre Madrid, Barcelona, Sevilla y Valencia?

No, nada de eso. La gente con serios problemas, indignada y cabreada, está asombrada con el hecho de que Alexis Tsypras va a subir más de 200 euros el salario mínimo, mientras Rajoy lo ha subido en 3, y además piensa dar electricidad gratis a miles de familias. Y ésos son los discursos de Podemos frente a ‘la casta’ de la corrupción, que se ha convertido en el espectáculo nacional y en dinamita de la indignación.

¿Qué va a pasar, pues, el sábado en la Puerta del Sol? Pues que tronará y que desde allí le gritarán al Chino Glez. de la coleta blanca que se vaya de una vez a su ático marbellí, que es lo que el Chino I. González debería de hacer. Y si no lo hacen le cantarán: ¡que salte el Chino, que salte el Chino! Menuda manifestación y ¡vaya espectáculo el de la corrupción nacional!

Grecia, de espaldas a los mercados
Primo González www.republica.com 29 Enero 2015

Los primeros pasos del nuevo Gobierno griego no han gustado nada a los medios económicos mientras los dirigentes políticos de la UE guardan un respetuoso silencio, aunque no ocultan su preocupación y desde luego mantienen firme su negativa a todo lo que implique incumplir los compromisos adquiridos y afrontar la tan cacareada quita de la deuda. Este miércoles, la Bolsa ateniense ha caído con estrépito, en especial las entidades financieras (el valor de algunos bancos ha perdido en un solo día una cuarta parte), mientras los indicadores de tipos de interés subían de forma considerable, por encima del 10% los bonos a diez años de plazo y subidas aún mayores en los de medio plazo. Con estos tipos de interés no hay economía que resista, máxime cuando se trata de una economía, como es la griega, altamente endeudada, muy sensible a cualquier oscilación del coste del dinero, por pequeña que sea.

Algo de contagio ha habido en el resto de la zona euro, ya que la Bolsa española ha retrocedido bajo la presión de los bancos y la prima de riesgo se ha vuelto a situar por encima de los 100 puntos básicos, aunque la de Grecia ha saltado por encima de los 1.000 puntos básicos. Hace ya algunas semanas que se venía anticipando la probable inestabilidad de los mercados como consecuencia de la reacción ante los primeros movimientos del Gobierno griego, que están respondiendo a las expectativas.

Decididamente, el nuevo Gobierno griego está haciendo honor a sus promesas, pero la respuesta de los agentes económicos está estrechamente relacionada con las negras perspectivas económicas que se le vaticinan al nuevo Ejecutivo griego comandado por radicales de izquierda con la ayuda de un partido nacionalista conservador. Una alianza bastante peculiar a la que se le asignan pocas posibilidades de supervivencia y continuidad.

En el plano económico, las medidas anunciadas por Alexis Tsipras, nuevo mandatario griego en cuanto líder del partido vencedor de las elecciones, el grupo Syriza, son ciertamente coherentes con lo prometido, pero difícilmente van a generar resultados en la dirección que sus autores proclaman. Ni la subida drástica del salario mínimo ni el frenazo al plan de privatizaciones ni los avisos de renegociación de la deuda externa con vista a una hipotética renuncia al cobro de una parte de la misma por parte de los acreedores, son decisiones que vayan a crear empleo a corto plazo ni a sacar a la economía de la situación cercana al estancamiento.

Los nuevos líderes griegos proclaman unas aspiraciones y dicen buscar unos objetivos, para cuya consecución implementan una serie de medidas que van justo en la dirección contraria a la que sería lógica. De momento, los despropósitos de sus planteamientos hechos públicos en los dos primeros días de su mandato no han hecho más que elevar el coste financiero de la deuda y, por lo tanto, dificultar el acceso de los agentes económicos al crédito y a la financiación. La situación de los cuatro principales bancos griegos se puede considerar casi dramática y sólo el oxígeno proporcionado por el Banco Central Europeo (BCE) les permitirá de momento aguantar, aunque las tasas de morosidad (impagados) que soportan estos bancos son ya muy elevadas y difícilmente les permitirán afrontar una política crediticia expansiva. Máxime teniendo en cuenta la impresionante fuga de capitales que se está detectando en los primeros momentos de la nueva gobernación del país.

Mientras sigue desgranando medidas poco recomendables para sacar al país de la crisis y facilitar la inversión y la creación de empleo, el nuevo Gobierno mide sus fuerzas para presentarse en Bruselas y abordar la negociación política para ver cómo encaja algunas de sus previsiones y, sobre todo, cómo encuentra algún tipo de apoyo en los organismos comunitarios, sin los cuales la viabilidad de la economía griega parece impensable. Esta negociación es la que determinará el verdadero alcance del experimento izquierdista de los nuevos dirigentes griegos.

Pujol, corrupción dinástica
Javier Caraballo El Confidencial 29 Enero 2015

Parece que Jordi Pujol es avaro en sus declaraciones en el juzgado. Cuando le preguntan, contesta seco, con pocas palabras, a veces en catalán, para que le traduzcan, y otras en castellano, como un favor especial, una medida de gracia, hacia quienes le interrogan. Parece que Jordi Pujol mantiene la pose distante y soberbia, prepotente, con la que, en sus tiempos de molt honorable, repartía lecciones por España. Por eso debe incomodarle tanto esto de sentarse en un banquillo para responder preguntas de un cualquiera. Es fácil imaginárselo mientras lo interrogan, mascullando “¿qué coño es la Justicia?”, como hizo en su día con la UDEF.

Parece que Pujol llega al juzgado con un maletín repleto de testigos muertos y documentos desaparecidos, pero la sequedad de las declaraciones, la soberbia agria del carácter y hasta la mortaja del portafolios para lo único que están sirviendo es para dibujar la realidad simplona de una España imperecedera; una España corrupta que atraviesa regímenes, que anida en el franquismo, pone huevos en la democracia y cría pollos en el catalanismo. La historia que entre silencios y desplantes nos está contando Pujol es la historia de una dinastía corrupta. Como una serie. La dinastía corrupta de los Pujol.

Florenci, el padre del expresidente de la Generalitat, “era un hombre muy simpático, con una mirada irónica y maliciosa, de pícaro inteligente”. Lo describía así en un libro de memorias (Una vida entre burgueses) un catalanista llamado Manuel Ortínez i Murt. El exministro socialista Jordi Solé Tura, ya fallecido, describió el testimonio como “una descarnada descripción de los usos y costumbres de la burguesía catalana de la posguerra”. Según Solé Tura, lo más interesante de ese libro era comprobar cómo esa burguesía catalanista se integró rápidamente en el engranaje del franquismo gracias al aceite de siempre, el aceite de la corrupción. “La burguesía catalana aceptó sin rechistar las reglas de juego del franquismo, entre ellas el soborno y la corrupción. (…) El propio Ortínez explica sin ambages sus propias andanzas como uno de los hombres de la maleta que transportaba regularmente a Madrid los fondos de la corrupción institucionalizada”.

En aquella España, Florenci Pujol hizo fortuna gracias a un negocios de tráfico de divisas que montó con un judío llamado David Tennenbaum. ¿Y qué hacían? Proporcionaban divisas a quien las necesitara, como el mencionado Ortínez i Murt, que cuenta su experiencia: “Si tú exportabas un producto que te daba un millón de dólares, simulabas venderlo al doble de ese precio y por tanto podías importar por dos millones. (…) Yo libraba las pesetas en Barcelona, en billetes de cien, que hacían un bulto considerable, y las pesetas convertidas en dólares aparecían en los Estados Unidos o en Suiza. Naturalmente, era una operación delicadísima que no podías realizar con cualquiera. Con Florenci Pujol nunca tuve ningún otro trato más que éste”.

El propio Jordi Pujol admitió el pasado martes, ante las preguntas de la Fiscalía, que su padre había hecho el dinero negro con sus negocios de “cambio de divisas” que, según dijo, era una actividad ilegal en el franquismo, pero también “tolerada” hasta cierto punto. Debió ser así porque esto tampoco cambia: en los negocios sucios de la alta sociedad siempre hay alguien que mira para otro lado.

Es importante ir subrayando términos y conceptos. “Corrupción institucionalizada”, “cuentas en Suiza” y una burguesía podrida que se acomoda a las prácticas del régimen en el que vive. Contemplado desde las perspectivas del padre Florenci, es fácil observar que Jordi Pujol se convirtió en heredero de algo más que del dinero acumulado en el tráfico de divisas.

La corrupción es la que pasa como herencia de generación en generación, como cangilones de una noria que transporta la misma agua, la misma moral, la misma ambición. De Florenci a su hijo Jordi, que ya ha confesado su ocultación, y de este a sus hijos, que es la etapa que estamos viviendo ahora, que se está desatapando ahora. Cuando se completen esos sumarios –si finalmente no acaban en el bluf que se teme en algunas esferas judiciales por las demoras e imprecisiones de la investigación– se podrá montar un serial que trasciende de la corrupción ocasional. Será la historia de tres generaciones de una dinastía que abarca tres regímenes políticos distintos, la dictadura de Franco, la España democrática y, dentro de ella, la Cataluña del autogobierno.

Hace años, a finales de 2007, un tipo brillante, polémico y provocador se subió a un barco en el puerto de Barcelona y se despidió con amargura y bilis de Cataluña. Antes de irse, dejó escrito un libro, con pasajes memorables. “Al grito de maricón el último, los elegidos se han lanzado al asalto del erario público con un éxito que no tiene precedentes. Y aquellos que no lo consiguieron momentáneamente, es decir, el resto de la elite autóctona, advirtieron que sólo era cuestión de aguardar la ocasión y permanecer agazapados esperando un día imitar al jefe, el cual, como era previsible, salió judicialmente indemne de toda sisa o saqueo bancario, exceptuando el aura de rapacidad que ha compartido con la familia”. El autor de ese libro se llama Albert Boadella. Y sigue ‘exiliado’. Igual, cuando se apaguen las hogueras del independentismo y se disipen las humaredas del soberanismo, que nada más dejan ver, la sociedad catalana se detenga un momento en mirar atrás. Y contemplar en qué han convertido a Cataluña.

El lenguaje de la corrupción
ELISA DE LA NUEZ El Mundo 29 Enero 2015

EN SU fundamental libro LTI. La Lengua del Tercer Reich, el filólogo judío Otto Kemplerer analiza la importancia que tuvo para la imposición de un régimen totalitario la perversión del lenguaje donde el significado de algunas palabras se alteraba sistemáticamente. Así los héroes podían cometer todo tipo de atrocidades en una guerra de agresión sin que sus compatriotas dudasen de su comportamiento. De la misma forma, William L. Shirer en su Berlin Diary comentaba que la propaganda de Goebbels era tan efectiva que los habitantes de Berlín podían pasar por delante del cráter causado por una bomba en el Tiergarten sin notar nada raro, dado que la versión oficial insistía en que no había caído ninguna en el centro la capital. Sin ánimo de pretender banalizar el nazismo, ni mucho menos de comparar la corrupción política con el totalitarismo, sí creo que es importante destacar en qué medida la corrupción del lenguaje político y jurídico que venimos padeciendo en relación con las tramas de corrupción organizada que nuestros tribunales de Justicia van descubriendo contribuye inevitablemente a degradar y deslegitimar todavía más el régimen del 78 y a alejar a la ciudadanía de unos representantes cuyo lenguaje ya no es compartido.

No hace falta ser muy avispado para darse cuenta de que con el retorcimiento del lenguaje (esas «indemnizaciones en diferido», esos partidos que son «los principales perjudicados» por la recaudación ilegal de fondos por parte de sus propios tesoreros, esos «recibís» que se firman sin recibir nada, esas «causas generales» en que se convierten las concienzudas instrucciones judiciales que les incomodan etc., etc.) los políticos pretenden, pura y simplemente, echar balones fuera eludiendo sus responsabilidades políticas en los escándalos de corrupción. Sobre todo en un año electoral en el que parece que, por fin, la corrupción sí importa y puede empezar a pasar factura. El problema de fondo es que dado que nuestros gobernantes desde hace muchos años han optado por identificar responsabilidad política con responsabilidad jurídico-penal cuando terminan llegando los procesos penales -y más si lo hacen en mal momento- hay que sacar todo el armamento disponible, incluido, claro está, el de la perversión del lenguaje.

Ya se trate del caso de la financiación irregular del PP conocido como el caso Bárcenas o de cualquier trama de corrupción (Gürtel, Púnica, Pokemon, ERES, Brugal, las andanzas de la familia Pujol o tantos y tantos otros menos vistosos) el argumento utilizado es siempre el mismo: la culpa es de unas pocas personas particulares, de unos aprovechados que «no han estado a la altura» y han abusado de la ingenuidad y de la buena intención de los líderes que misteriosamente nunca saben, nunca ven y nunca oyen aunque lleven décadas dedicados a la política y al partido e incluso reciban denuncias sobre casos concretos.

CLARO ESTÁ que para defender esta tesis que desafía tan abiertamente los hechos conocidos y hasta el sentido común es preciso retorcer los conceptos y las palabras hasta extremos insospechados. Esto es especialmente cierto en el caso de los conceptos jurídicos, dado que como es lógico sólo los especialistas pueden entender hasta qué punto se desvirtúan cuando se habla de una indemnización laboral en diferido, de «recibís» firmados que se asegura no responden a ninguna entrega o de sujetos que pretenden personarse como acusaciones particulares cuando sus intereses coinciden con los del imputado o acusado, por no hablar de aquellos casos en los que se niega la evidencia como ocurrió con el intento de soborno de un concejal de la oposición por el todavía alcalde de Boadilla que había sido grabado. De esta forma desaparece la posibilidad de realizar un diagnóstico correcto de la situación y de debatir con rigor las posibles medidas para luchar de verdad contra la corrupción, lo que permite sospechar que no hay una auténtica voluntad política de poner fin a la corrupción sistémica

En realidad, llegados a este punto más que de retorcimiento del lenguaje podríamos hablar pura y simplemente de insulto a la inteligencia. Pero creo que es muy importante denunciar el riesgo que supone para el debate público una manipulación del lenguaje que consigue que las palabras tengan un significado diferente para el emisor (el político acosado por los casos de corrupción) y para el receptor (el ciudadano). Por poner un ejemplo claro, parece que el verbo «mentir» tiene ahora mismo un significado muy distinto para la clase política y para la ciudadanía. El presidente del Gobierno en su ya famosa comparecencia del 1 de agosto de 2013 afirmó en el Parlamento que en su partido no había caja B pero ahora parece que tanto el juez, como el fiscal, como la abogacía del Estado creen que sí que la hubo, por no mencionar las declaraciones del directamente responsable de su mantenimiento, el ex tesorero Bárcenas, al que según la tesis oficial no podemos creer porque es un «presunto delincuente».

Lo grave es que no tengo ninguna duda de que el sr. Rajoy, su Gobierno y una parte considerable de los cargos del PP consideran que no mintió al Parlamento, por mucho que los ciudadanos creamos lo contrario. Como tampoco tengo dudas de que Esperanza Aguirre, presidenta del PP de Madrid y ex presidenta de la comunidad autónoma bajo cuyo mandato florecieron las tramas de corrupción con ex vicepresidente en la cárcel inclusive (tramas que han continuado, todo hay que decirlo, bajo la presidencia de su sucesor) considera que ella fue la que las «destapó» y persiguió. Claro que también considera que es «liberal» pese a las prácticas clientelares que caracterizan a su partido en Madrid o que no se fugó de los agentes de movilidad en el famoso incidente del carril-bus de la Gran Vía. Otra cosa es lo que piensa el ciudadano informado.

Sin duda, otras palabras que tienen un significado distinto para políticos y ciudadanos son los de «ciudadano ejemplar», «molt honorable» o «empresario ilustre», especialmente a medida que los así calificados van sucumbiendo en las distintas tramas judiciales. Lo mismo cabe decir del adjetivo «independiente» o «neutral», dado que parece claro que gobernantes y gobernados entendemos cosas distintas cuando se aplican, por poner un caso, a presidentes de organismos reguladores o de organismos constitucionales con carnet del partido que les nombra. Y en cuanto al prestigio y el mérito, basta por repasar las personas que tienen el reconocimiento oficial del establishment patrio (básicamente las que ocupan cualquier tipo de cargo relevante, con independencia de su trayectoria intelectual, profesional y hasta procesal) para hacerse una idea de la distancia que hay entre unos y otros.

PERO LA COSA lamentablemente no termina aquí. Para no aburrir al lector, y dado que en nuestro mundo un audio vale más que mil palabras, puede resultar interesante escuchar las grabaciones de las conversaciones de algún imputado en una trama de corrupción. Hay muchas disponibles por motivos que convendría averiguar. Conversaciones como la de la ex alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, «reimputada» en el caso Brugal con el igualmente imputado constructor Enrique Ortiz son muy ilustrativas. Aunque quizá la sorpresa por el tipo de lenguaje utilizado provenga, en mi caso, de que no he visto Los Soprano. En todo caso, resulta muy preocupante que una persona que ha ostentado hasta hace muy poco tiempo responsabilidades institucionales en un ayuntamiento importante compartiendo eventos, incluso con el Rey y el presidente del Gobierno, hable -aunque sea en privado- como el protagonista de una película de gángsters.

Y si creen que hay mucha diferencia entre este tipo de lenguaje y el que utilizan nuestros gobernantes todavía en activo ya les prevengo que de la corrupción del lenguaje al lenguaje de la corrupción va muy poco trecho. Por eso conviene estar muy atentos a la forma en que nos hablan y exigir que el lenguaje se utilice con propiedad, con honestidad y sin tergiversaciones, no vaya a ser que la conversación pública acabe degenerando en una conversación de mafiosos.

Elisa de la Nuez es abogada del Estado, fundadora de Iclaves y editora del blog ¿Hay derecho?

Mientras interese a Alemania habrá euro
Manuel Muela www.vozpopuli.com 29 Enero 2015

A estas alturas no creo que nadie ponga en duda que Alemania es la potencia hegemónica en Europa Occidental con serias aspiraciones a influir también en la parte Oriental del continente. A partir de ese reconocimiento será más fácil analizar lo que viene sucediendo en la política europea con la idea de prever qué puede ocurrir en el medio plazo, porque parece claro que en Europa se vive un tiempo convulso en lo político y social, que alimenta las dudas sobre la capacidad de las instituciones comunitarias para ordenarlo. De ahí que resulte inexcusable referirse a Alemania, que es el guardián y sostenedor principal de dichas instituciones, para tratar de averiguar cuánto interés tiene en su sostenimiento. Por el momento, no creo que haya motivos para pensar que Alemania vaya a adoptar resoluciones drásticas, más bien irá templando gaitas con los problemas que vayan planteando algunos miembros de la Unión Monetaria, como es el caso de Grecia, decididos a revisar determinadas políticas practicadas hasta la fecha. Ahora bien, si se siguieran sumando socios díscolos con tales políticas, especialmente España y Francia, el asunto pasaría a mayores. En año y medio se sabrá.

La llegada de Syriza al gobierno de Grecia representa sin duda un contratiempo para el proyecto imperante en eurolandia, pero debemos suponer que los responsables del mismo esperarían algo así y se aplicarán a minimizar los daños. En este sentido, Alemania, que no es un primus inter pares en la Unión Monetaria, sino que es, junto con sus satélites Austria y el Benelux, la encarnación del verdadero poder, irá dictando las pautas para el tiempo nuevo en materias que forman parte del núcleo de los problemas actuales en los países del sur. Lógicamente ello supondrá entrar a valorar dos cuestiones desatendidas durante la crisis financiera, deuda y reconstrucción económica, que no se pueden seguir aplazando indefinidamente, so pena que se busque adrede una coartada para desmantelar la construcción monetaria, demostrando que ésta ha dejado de ser rentable para su arquitecto principal. Para ser precisos, no habrá que hacer demasiado caso de los mensajes rutinarios que provengan de la tecnoestructura de Bruselas o Frankfurt y sí en cambio vigilar atentamente lo que se piense en Berlín que, a la vez, estará condicionado por su opinión pública y los intereses del conglomerado industrial y financiero germano.

Lo que se está jugando en el continente es la estabilidad del mismo bajo la batuta de la potencia hegemónica. Es la geopolítica, demasiado olvidada estos años, que ahora reaparece para recordarnos lo que nunca se debió olvidar. En los últimos ciento cincuenta años de la historia europea Alemania ha disputado la hegemonía con Francia, a la que ha vencido militarmente en tres ocasiones y que hoy parece domeñada, mañana no sabemos; también con Inglaterra, que ahora está en posición de observador distante y vigilante, y, en otro grado, con Rusia a la que Berlín no desea incomodar por los errores cometidos en Ucrania con motivo de su intento de asociación a la UE. Con esos antecedentes y con los inquietantes resultados de las políticas ejecutadas después de Maastricht, el mosaico continental está asistiendo al reverdecer de movimientos, nacionalistas para unos o populistas para otros, que se creían desaparecidos de la política europea.

Esos movimientos, tachados de heterodoxos, son simples consecuencias del mal gobierno o de la mala administración. En cualquier caso, resultan evidencias inocultables que mueven a preguntarse por los responsables de ello que, a mi juicio, son esencialmente los partidos tradicionales que han prestado su concurso, sin la menor crítica, a unas políticas poco realistas y claramente descompensadas en favor de lo meramente financiero. Por supuesto que hay que cumplir los compromisos, como recuerdan los miembros del Eurogrupo y del FMI. Están en su papel al recordarlo, pero conviene recordar otra cláusula que también forma parte de la tradición contractual, la de rebus sic stantibus que, con toda legitimidad, puede ser esgrimida por las víctimas de la devastación sobrevenida en determinados países. De todas maneras, las primeras declaraciones oficiales sobre Grecia responden a lo esperado antes de entrar en una negociación que probablemente alumbrará fórmulas de ingeniería financiera para eludir el tabú de la quita y obtener el acuerdo de las partes implicadas. Esas ingenierías ya fueron eficaces para crear el euro y deberán serlo para mantenerlo vigente.

Las semillas del mal han sido sembradas abundantemente durante años y ahora empiezan a sorprender los primeros frutos de ellas. Pues bien, no hay mal que por bien no venga y lo sucedido en Grecia debería aprehenderse no para lamentarse o criticar al pueblo griego, sino para calibrar el alcance del descontento y ver la manera de ordenarlo o encauzarlo en bien del proyecto común, si es que en verdad éste existe. Una vez pasados los primeros momentos de la sorpresa, tendremos ocasión de constatar hasta dónde llega el interés de Alemania y cómo va a jugar sus cartas de dueña y señora para intentar salvar la cara en la renegociación griega y anticiparse a lo que venga detrás procedente de España o Francia, porque es indudable que llegará, vista la imposibilidad de superar los daños con el mantenimiento las políticas actuales.

La rapidez en la formación del nuevo gobierno griego, en contraste con lo que ocurre aquí donde se suelen tomar casi dos meses para hacerlo, indica la existencia de un guion, probablemente esbozado con los responsables de la Unión Monetaria desde mayo a ahora, que servirá de base para una negociación de mucho interés para todos, españoles incluidos. Si en ese guion, además de corregir la asfixia financiera, aparecieran los mimbres de un proyecto de reconstrucción económica de Grecia, estaríamos de verdad iniciando el camino hacia un escenario de estabilidad no solo en aquel país, sino en todo el Sur. Y da igual de la mano de quien venga, lo importante es que venga.

En la Europa dominada por lo financiero y por las mareas de recursos del BCE para alimentar los mercados, se necesitan noticias sobre su reconstrucción, con énfasis especial en la industrialización y en la revisión de algunas disfunciones de la globalización, para que los primeros años del siglo XXI se recuerden como los que dieron paso a una etapa de prosperidad y no como los que llevaron a los europeos a otro infierno. De todos los socios de la UE depende el cambio, pero sin el concurso decidido de Alemania no habrá fumata blanca. Atentos, pues a Berlín.

¿Y ahora qué?
Juan Laborda www.vozpopuli.com 29 Enero 2015

Y finalmente Syriza ganó las elecciones, confirmándose en los puestos económicos, como ya sugeríamos en un blog previo, a dos economistas de prestigio, radicales, heterodoxos, postkeynesianos. Por un lado, Yanis Varoufakis, como ministro de Finanzas; por otro, Euclid Tsakalotos, como viceministro. Ya hablamos de ellos en su momento. La pregunta es clara. ¿Y ahora qué? Estamos en un momento histórico clave. Llevamos más seis años perdidos. Las economías occidentales ni reestructuraron su sistema bancario a un tamaño acorde con la economía real -a costa de gerencia y acreedores-; ni implementaron quitas de deuda privada, tal como sugerían elementos tan “peligrosos” como el propio FMI en 2012, o economistas tan “heterodoxos” como Kenneth Rogoff o Carmen Reinhart.

Lo único que se ha hecho es mutualizar los rescates bancarios, sin exigir nada a esas élites financieras que esparcieron deuda como basura nauseabunda por medio mundo

Lo único que se ha hecho es mutualizar los rescates bancarios, sin exigir nada a esas élites financieras que esparcieron deuda como basura nauseabunda por medio mundo. La deuda como elemento de esclavitud. El dinero endógeno como elemento “obviado” en los análisis. Ah, se me olvidaba, las burbujas, las malditas burbujas financieras. La política monetaria es ineficiente en recesión de balances, solo genera burbujas, por aquí y por allá, haciendo más ricos, al menos temporalmente, a los más ricos. Como resultado, lo esperado, deuda soberana en niveles récord, pero no para aliviar a la ciudadanía, sino para “subsidiar” a las élites.

Las contrapartidas, en definitiva, fueron otras. Una salida en falso, a costa de recortes en prestaciones sociales, a costa de empobrecer a las clases medias y bajas, a costa de reducir salarios, a costa de la inmensa mayoría de la población. Las mentiras de la austeridad expansiva. Liberar dinero para pagar a acreedores, a esos que tomaron riesgos excesivos, que se apalancaron sin ningún tipo de control -hilarante los cálculos de VaR-, que no asumieron las consecuencias del riesgo tomado. Grecia como escaparate de los destrozos de la ortodoxia. Estamos mucho peor que en 2008.

¿Qué hará España?
Valiente la reacción del actual gobierno irlandés. Su ministro de finanzas, Michael Noonan, como explicamos en su momento, expresó públicamente su apoyo a la idea de una conferencia sobre la deuda europea, tras las elecciones generales en Grecia. Ya detallamos como los irlandeses fueron vilipendiados y humillados por los burócratas del Banco Central Europeo, y el otrora secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner. ¿Qué hará nuestro gobierno? ¿Se atreverá a ser tan claro como los irlandeses, o se esconderá, y nos seguirá engañando “as usual”? Y eso que Irlanda tiene la prima de riesgo por debajo de la nuestra. Pero vayamos a los datos patrios.

El montante de deuda de las administraciones públicas supera los 1,4 billones de euros, lo que supone un incremento bajo Rajoy “el austero” de más de 593.000 millones de euros, en solo dos años y nueve meses

Hace dos semanas Banco de España actualizó los datos de las Cuentas Financieras de la economía española y de la Balanza de Pagos, correspondiente ambos al tercer trimestre de 2014. Ya hablamos de ellos. Por un lado, alcanzamos niveles récord de deuda pública y deuda externa neta. El montante de deuda de las administraciones públicas supera los 1,4 billones de euros, lo que supone un incremento bajo Rajoy “el austero” de más de 593.000 millones de euros, en solo dos años y nueve meses. Por otro lado, la deuda externa neta, se ha incrementado hasta alcanzar un nuevo récord histórico, superando en el tercer trimestre de 2014 el billón de euros, tal como se puede apreciar en las cifras de Balanza de Pagos. Mientras, el desendeudamiento de familias y empresas no financieras va despacio, muy despacio.

Modelo Productivo
Pero la situación es todavía más “oscura” si se analiza la composición de la inversión internacional neta en España. Lo único que ha mantenido a flote nuestra economía es la llegada de flujos de inversión extranjeros destinados a financiar al Tesoro y a las emisiones de bonos corporativos de las grandes empresas. Apenas hay mejora en nuestro aparato productivo. Lo de siempre enésima, huida hacia adelante. ¿Y quienes han comprado nuestra deuda pública desde fuera? La realidad es que está muy concentrada en pocas manos.

Sin embargo, la explosión de nuestra deuda pública va más allá de los estabilizadores automáticos. El Inspector de Hacienda Agustín Turiel Martínez ha cuantificado para el período 2008-2013 qué parte del incremento del stock de deuda pública emitida por la Administración Central del Estado corresponde a fondos que se destinan no a sufragar gastos operativos corrientes o de capital, sino a ser nuevamente prestados a terceros. Cálculos espeluznantes. En el período 2008-2013 la cifra acumulada supera los 230.000 millones de euros, solo en la administración central. De nuevo, pregunto, ¿qué va a hacer nuestro gobierno? Somos vulnerables a un cambio en el ciclo de propensión-aversión en los mercados financieros, y la cuenta atrás ya ha comenzado.

14.000 millones en enero
¿Corralito a la vista? Los griegos acuden a los bancos a retirar su dinero
Los griegos han sacado de sus cuentas 17.000 millones de euros desde diciembre, equivalente a más del 10% de los depósitos del país.
M. Llamas Libertad Digital 29 Enero 2015

La retirada de depósitos comenzó el pasado diciembre, cuando los griegos sacaron unos 3.000 millones de euros de los bancos, pero, desde entonces, esta fuga se ha acelerado de forma muy significativa. En concreto, hasta las elecciones generales del pasado domingo, la población helena habría retirado cerca de 14.000 millones de euros en depósitos del sistema financiero, debido al miedo de que se acabe decretando un corralito similar al del Chipre.

Tan sólo en los días previos a los comicios, entre el 19 y el 23 de enero, las salidas fueron incluso superiores a las registradas en mayo de 2012, cuando Grecia estuvo a punto de salir del euro, según las fuentes consultadas por Bloomberg. El pasado noviembre, el volumen total de depósitos rondaba los 163.000 millones de euros, y hoy se situaría por debajo de 151.000 millones, su nivel más bajo desde 2012. Entre diciembre y enero, los griegos habrían retirado más del 10% de sus ahorros,

Este fenómeno, sumado a la fuga de capitales que sufre el país desde que Syriza ha llegado al Gobierno, intensifica aún más los graves problemas de liquidez que padecen los grandes bancos helenos. Las acciones de las principales entidades del país -Eurobank Ergasias SA, Alpha Bank AE, el Banco Nacional de Grecia y el Banco del Pireo- se han desplomado más de un 40% desde el pasado lunes.

En este sentido, cabe recordar que, actualmente, la banca del país depende de la Asistencia de Liquidez de Emergencia (ELA, por sus siglas en inglés) para mantenerse a flote. El mantenimiento de esta liquidez, otorgada por el Banco Central de Grecia, depende en última instancia, del Banco Central Europeo (BCE), y éste ya advirtió hace escasos días de que su financiación a la banca griega dependerá del éxito o no del actual programa de rescate y un posterior acuerdo de Atenas con la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Por el momento, el rescate de Grecia permanece congelado a la espera de una renegociación entre Atenas y la troika. Si ambos no llegan a un acuerdo sobre las condiciones, el BCE dejaría de sostener a la banca helena, desatando el consiguiente corralito.

Poco antes de las elecciones, Goldman Sachs alertaba en una nota a sus clientes de que si Grecia insistía en impagar su deuda, iniciando un enfrentamiento directo con la troika y la consiguiente congelación del plan de rescate, el BCE podría acabar cortando las líneas de liquidez a la banca helena, obligando a declarar el temido "corralito", tal y como sucedió en Chipre. Llegados a este punto, el riesgo de salida del euro se dispararía. "El mayor riesgo es que el BCE interrumpa su financiación a los bancos griegos", señalaba el informe.

La ficción de la deuda griega
Roger Senserrich www.vozpopuli.com 29 Enero 2015

Con la victoria de Syriza toca hablar de deuda. Grecia tiene un nuevo gobierno, y el nuevo primer ministro ha llegado al cargo prometiendo que exigirá una renegociación de la deuda pública del país. Muchos columnistas se han fijado sobre todo en el porcentaje de la deuda en relación al PIB heleno, y señalado que su 150% es un ratio insostenible.

Es un número resultón, pero en el caso griego no es la cifra indicada para analizar el problema. El motivo principal es que el volumen total de deuda en este caso es bastante irrelevante, ya que el precio e intereses pagados ahora mismo en esas letras son casi arbitrarios. La práctica totalidad de la deuda griega está en manos de gobiernos e instituciones transnacionales; los tipos que estos cobran por ella no tienen nada que ver con precios de mercado, sino que surgen de acuerdos de la troika con los gobiernos griegos y los intereses son pagados en parte con fondos prestados por los acreedores. Tras la quita de deuda del 2012 a prestamistas privados (Grecia ya ha tenido una quita de deuda importante) financiada en parte con el rescate, la deuda griega restante está casi toda en manos públicas, y depende pura y simplemente de decisiones políticas.


La primera realidad presupuestaria de un gobierno griego, por tanto, es que ahora mismo están pagando por su deuda mucho menos de lo que hubieran pagado sin el rescate europeo. Nadie en los mercados financieros ahora mismo vería las cuentas griegas y les prestaría dinero al 2,5% de interés que es lo que pagan ahora por el rescate. Los países del resto de la eurozona están financiando al estado griego con unos tipos de interés parecidos a los que pagan Estados Unidos o Alemania en tiempos de bonanza económica. Algo me dice que Grecia como deudor es bastante menos de fiar que estos dos países, pero en eso consiste un rescate. Sin la troika, y sin el dinero salido de las arcas europeas, Grecia habría entrado en bancarrota hace mucho tiempo.

Obviamente, los prestamistas gubernamentales operan con una lógica distinta a los operadores privados. Por motivos políticos, la troika no quiere ser vista reduciendo ni un céntimo el volumen total de la deuda de un país. Los contribuyentes alemanes nunca aceptarían darle un “regalo” a otro estado de este modo, así que no van a aceptar una quita. Los representantes de la troika, sin embargo, tienen paciencia; los gobiernos no están dando dinero a Grecia buscando rentabilidad, así que no tienen prisa para recuperar el dinero. El mecanismo para hacerlo es no fijarse en deudas o intereses, sino en el balance primario de los presupuestos griegos.

La idea es muy sencilla: la troika exige a Grecia que no tenga déficit primario, es decir, que el gobierno no gaste más dinero del que ingresa mediante impuestos. Cumplida esta condición, la troika exige a Grecia que mantenga un superávit primario del 4,5% del PIB siempre, y utilice ese dinero para pagar sus deudas con ellos. La cifra es salida pura y simplemente de un pacto entre gobiernos, y es el tema central de todo el debate. El acuerdo actual viene a ser una especie de subvención encubierta donde Grecia finge pagar todo lo que debe y la troika finge no haber mutualizado la deuda y estar haciendo una transferencia encubierta subvencionándoles los préstamos hasta el infinito. Incluso para los habitualmente barrocos arreglos de la UE, es una solución complicada.

Dicho esto, ahora cuando sigamos las negociaciones entre Syriza y la troika no debemos pensar en el stock de deuda griega, sino en el flujo de pagos como porcentaje del PIB. La pregunta obvia es entonces si este 4,5% es una cifra sostenible.

La verdad, es complicado decirlo, pero probablemente sí lo es. Los países de la eurozona, de media, destinan un 2,6% del PIB a pagar los intereses de su deuda pública. Italia es el país de la OCDE que más gasta (5,3% del PIB), Holanda quien menos (un 1,2%); España anda sobre el 3%. Aunque el porcentaje griego es elevado dentro de la eurozona, dos puntos de PIB extra tras haber estrellado el presupuesto como hizo Grecia no suena del todo descabellado. Como referencia, los griegos destinan un 2,5% del PIB a defensa (el doble que Alemania y dos veces y media el gasto de España); si a eso le añadimos la legendaria ineficiencia de la administración pública helena la carga impuesta por la troika, aunque significativa, debería ser sostenible. El gobierno griego ha sido capaz de cumplir esta condición los dos últimos años, y la economía está creciendo, aunque sea lentamente.

Irónicamente, la victoria de Syriza ha llegado una vez los problemas fiscales griegos parecen estar en vías de solución, o al menos están basados en una estructura de pagos y deuda casi razonable. La deuda pública griega es una losa pesada sobre la economía del país, pero no es una carga inaguantable. El problema, claro está, es que Tsipras ha llegado al poder diciendo lo contrario, y ahora quiere forzar a la troika a reescribir el acuerdo, reduciendo la carga fiscal sobre el país de un modo u otro.

La verdad: es muy probable que no llegue a ningún sitio, en gran parte porque sabe que tiene todas las de perder. Syriza puede declarar un impago de la deuda y exigir una renegociación todo lo que quieras, pero lo cierto es que al resto de la eurozona esta acción le importaría más bien poco. El sistema bancario europeo no perdería apenas dinero (recordad, la deuda está casi toda en manos oficiales), Grecia de repente tendría un montón de deuda en sus libros que realmente no podría pagar, sus bancos no podrían prestarle nada sin apoyo del Banco Central Europeo, y acabarían saliendo del euro por las malas, vía implosión del sector bancario.

Dado que todo el mundo sabe que Tsipras está echándose un farol con una mano horrible, el resultado más lógico será que veremos grandes aspavientos y gestos simbólicos, la derogación de varias reformas que afectaron a bloques de votantes con capacidad de influencia (funcionarios, estructuras clientelares esperando ser resucitadas…), y poca cosa más. Los políticos europeos probablemente buscarán alguna victoria simbólica que darle a Syriza renegociando flecos de los acuerdos ya tomados, pero en cuestiones substantivas seguirán subvencionándole la deuda como hasta ahora.

Lo trágico de toda esta historia, por supuesto, es que los años de austeridad y recortes antes de llegar a la reestructuración del 2012 fueron tan estúpidos como salvajes. Por mucho que el acuerdo actual sea más o menos sostenible, la troika estuvo torturando durante años a los griegos, incapaces de aceptar una solución razonable. La gran recesión, en Europa, será vista como todos esos años en los que los políticos del continente infligieron cantidades absurdas de penurias a millones de personas con tal de evitar admitir haber cometido un error. Realmente es trágico.

ISLAMWATCH.EU
El Sistema manipula los hechos a su favor
ALBERTO RAMOS Minuto Digital 29 Enero 2015

Laurent Obertone, escritor e investigador de la sociedad francesa, autor de varios libros en los últimos años sobre la hipercriminalidad que castiga a Francia y el descalabro social de un país otrora próspero y estable, responde a las preguntas de la revista Valeurs Actuelles (cuyo director ha sido recientemente llevado ante la justicia por la tapa de un número de la revista mostrando la figura simbólica de la Repúbica envuelta en un niqab).

Unos pasajes de la entrevista:
Valeurs Actuelles: Francia ha padecido tres atentados terroristas y nuestras élites lanzan una campaña contra la islamofobia. ¿Cómo explica usted esto?

Laurent Obertone: Es una demonstración de la capacidad de manipulación de Big Brother, una demostración de reescitura del presente, de doble pensamiento, de tergiversación de los hechos en favor de una utopía. Los medios de comunicación desfiguran la realidad, la filtran, la expurgan de todo que perjudica su moral progresista y nos proyectan una imagen del país totalmente falsificada. Según ellos, unos extremistas cualesquiera han atacado la “convivencia”, es la misma acusación que se le hace a Marine Le Pen. De paso se equipara a una dirigente político que representa a un 25% de la población a unos terroristas. Marine Le Pen ha sido además acusada de enfrentar a los franceses, cuanto menos de “recuperar el asunto y de “aprovecharse” de la tragedia, cuando Cazeneuve, Valls y Hollande han experimentado una subida de popularidad espectacular… Todo está montado para disociar los efectos de las causas. Por lo visto, eso funciona.

VA: Los ataques de los días 7, 8 y 9 de enero marcaron la derrota de un sistema complaciente con el comunitarismo, la inmigración y la islamización de Francia. ¿Cómo es que este sistema y sus actores han logrado darle vuelta a su fracaso en eso que usted denomina “festival antirracista”?

LO: Hace falta una gran experienca en la materia. Rápidamente se lanzan los primeros mensajes: “No confundamos islam e islamismo”, “El islam es la primera víctimas”, “Eso no tiene nada que fer con el islam”, “Son los valores de la convivencia lo que ha sido atacado”, etc… A partir de ahí todos los que rebelan contra los terroristas islamistas, todos los que se preguntan sobre el apoyo que gozan en las “banlieues”, sobre la balcanización de la sociedad francesa, son presentados como fascistas cómplices de los terroristas.

VA: La gente percibe de manera confusa un lazo entre inmigración masiva, comunitarismo e islamización del país. Sin embargo, este sistema no debe ser cuestionado. ¿Por qué?

LO: La inmigración. el multiculturalismo, el islam son extremadamente valorados por Big Brother. Pretende que han aportado la prosperidad, la riqueza y que no tienen nada que ver con la inseguridad y el terrorismo. La “legitimidad” de los promotores de todo eso depende, pues, de los hechos: si los hechos son desfavorables, los promotores serán acusados y perderán toda credibilidad. Es por ello que es imperativemente necesaria la manipulación de los medios para tergiversar los hechos, que no deben nunca aparecer tal como ocurren, sino tal como “deben” ocurrir.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Enaltecimiento del terrorismo a cargo del contribuyente
EDITORIAL Libertad Digital 29 Enero 2015

Mikel Zubimendi es aquel parlamentario batasuno que, en marzo de 1995, arrojó una bolsa de cal en el escaño que el socialista Ramón Jáuregui ocupaba en el Parlamento vasco y que, años después, huyó a Francia, donde, tras integrarse en el brazo armado de ETA, cumplió una condena de ocho años de prisión. Es lógico que alguien como Zubimendi, que nunca ha dado la menor muestra de arrepentimiento por haber pertenecido a la banda terrorista, ensalce como "un gran tipo" a alguien como Santi Potros, terrorista todavía preso y uno de los autores de la matanza de Hipercor, uno de los más bestiales atentados de la banda terrorista.

Lo que no tiene sentido alguno, salvo en la perversa lógica de una paz sucia, que no distingue entre víctimas y verdugos y que aspira a que no haya vencedores ni vencidos, es que Zubimendi haga sus nauseabundas declaraciones de forma impune y como contertulio en la televisión pública vasca.

Si las declaraciones de Zubimendi, con independencia del medio de comunicación en que las haga, ya podrían ser constitutivas de un delito de enaltecimiento del terrorismo, que las haga, además, en una televisión pública sostenida por el contribuyente es el colmo de la humillación para todos aquellos que han sufrido el criminal zarpazo del terrorismo.

Por mucho que la televisión pública vasca lo presente como "periodista y escritor", Zubimendi se ha portado como vocero de una banda terrorista a la que siempre ha servido: primero, como terrorista callejero en las filas de Jarrai; luego, como miembro del brazo político de la banda bajo las siglas de Herri Batasuna; más tarde, en la clandestinidad, ingresando en la propia organización armada; y ahora, como fichaje para la tertulia en euskera Debatea, donde se le permite que ensalce como un "gran tipo" a quien, como Santi Potros, es responsable del asesinato de 21 personas.

Pero, en fin, en esas estamos y en esas vamos a seguir, a mayor escarnio de la dignidad, la memoria y la justicia debida a las víctimas del terrorismo.

El euskera como problema
Ernesto Ladrón de Guevarawww.latribunadelpaisvasco.com 29 Enero 2015

Existe una corriente de lo políticamente correcto que ha ahogado el espíritu crítico y la capacidad de análisis libre de la gente en el País Vasco y en España.

Durante décadas la amenaza del terrorismo y el estigma social han impedido poner un punto de objetividad sobre una realidad que ha oprimido a un sector de la población y, por otra parte, ha perjudicado gravemente a amplias capas de la sociedad vasca sin que apenas hayan tomado conciencia de ello. Me refiero al euskera como obligación, y más en concreto a la inmersión lingüística convertida en dogma de fe e instrumento de socialización política.

Curiosamente, muy poca gente hemos tenido el coraje -me permito adjudicarme el mérito ya que otros no me lo van a reconocer- de enfrentarnos al problema y denunciarlo; siempre contra corriente y arriesgándonos a que nos dejaran en el dique seco tanto a nivel profesional como en la vertiente social; quedándonos en un ostracismo que siempre es una forma de castración que deja huella en el alma. Sin embargo, defender la verdad dignifica a las personas, y en ese sentido, aunque ese compromiso tenga costes, merece la pena. Al fin y al cabo se vive para algo más que para vegetar.

Tras décadas, al final va quedando al descubierto la realidad de las cosas. Y sorprendentemente lo hace, en un lapsus posiblemente inadvertido, uno de los organismos más característicamente aliados al poder político como es el Consejo Escolar de Euskadi.

Hace pocos días apareció en determinados medios de información, como la Agencia Europa Press, reproducido en otros periódicos -entre otros en La Tribuna del País Vasco- que uno de cada cuatro escolares tiene mal rendimiento por causa del euskera, es decir, para entendernos, por causa de la inmersión que obliga al aprendizaje en una lengua que no es la materna del 75 % del alumnado ni es la lengua de contexto de la abrumadora mayoría de la sociedad vasca.

En su informe anual el Consejo Escolar de Euskadi admite, quizás por primera vez, que el aprendizaje de las materias escolares en una lengua no mayoritaria como es el euskera conlleva problemas para un cuarto de la población escolar. Lo cual debería llevarnos a una reflexión y a un replanteamiento del modelo. Produce alarma la ausencia de sentido crítico que lleva a que convivamos con ese problema sin ponerle solución, y que se soslaye el hecho de que suceda esto sin que se ponga en cuestión un atentado a los derechos fundamentales de, al menos, ese contingente de alumnos condenados al fracaso.

Cito literal: “[…]Y es que, tal y como subrayó ayer Maite Alonso, presidenta de este organismo en el que participa la comunidad educativa no universitaria, uno de cuatro alumnos cursa sus estudios en euskera sin tener el nivel suficiente de conocimiento de la lengua vasca, lo que provoca que sus resultados académicos no sean los deseados ya que el nivel de comprensión de los contenidos de la asignatura es deficiente. Un hecho cuyo epicentro se localiza principalmente en aquellas zonas donde el euskera no es la lengua materna de la chavalería de Primaria y Secundaria.”

Parece lógico. No hace falta ser un premio Nobel para llegar a esta conclusión de que aprender contenidos de las diferentes áreas del currículo requiere una comprensión verbal suficiente y si no funcionan los mecanismos de conceptualización que pasan por un dominio del lenguaje, el aprendizaje es deficiente. Y que para ello se necesita que la lengua materna se haya consolidado no solamente desde el plano coloquial sino en los registros cultos. Pues bien, tras treinta años de atropello parece que a alguien se le ha encendido la luz, y a estas horas probablemente se esté arrepintiendo de haberlo puesto negro sobre blanco. ¿O quizás sea que la evidencia es tan sangrante y evidente que ya no se puede ocultar por más tiempo?

Ahora bien, no se colmen ustedes de alegría, pues la solución planteada no es devolver a los discentes lo que debiera ser suyo, es decir el derecho a aprender en lengua materna. No. La alternativa deja de serlo pues, y cito literalmente lo reflejado en la prensa, es la que sigue: “Asimismo, el planteamiento lanzado por el máximo órgano de participación de la comunidad educativa no universitaria y asesor del Gobierno Vasco incluye una sugerencia más: el establecimiento de ‘otros recursos no escolares, especialmente en las zonas donde el uso social del euskera es más escaso’, que permitan conquistar espacios y atraer a los escolares (y también a los adultos) hacia el euskera, promoviendo su uso dentro de la unidad familiar, pero también entre los propios chavales.” Es decir, insistir en el error, pues lo que prima es el interés político sobre el pedagógico, es decir, utilizar el sistema educativo como vehículo para la socialización política a través de una lengua igualmente politizada hasta el extremo. Ahora se darán ustedes cuenta de que el análisis del Consejo Escolar de Euskadi no va en la dirección de corregir un problema por fin admitido sino de aplicar el aquel manido aserto de “si no quieres una taza, taza y media”. Más de lo mismo, que para eso les pagan, para que apuntalen una acción de gobierno contraria a los principios defendidos en la Declaración Universal de los Derechos del Niño, los dictámenes de la UNESCO y las recomendaciones de los organismos internacionales en relación de la primacía de la lengua materna como factor de aprendizaje. Pero sobre todo lo que dice la lógica, contumazmente pisoteada con la complicidad de sindicatos, partidos y asociaciones de toda índole. Y a esto se le llama democracia.

La profesora sueca Inger Enkvist, en un libro imprescindible para todo aquel que tenga inquietudes educativas, “La buena y la mala educación”, Ed. Encuentro, afirma con información ampliamente contrastada y documentada: “Se ha mostrado una y otra vez que saber bien la lengua de la enseñanza, la lengua vehicular, es la base para sacar buenos resultados escolares y para la integración social”[…] “Todo aprendizaje se hace en gran medida a través de la lengua, y, si no funciona la herramienta del aprendizaje, la lengua vehicular, la tarea se vuelve imposible” […] “Vale la pena retomar y completar la lista de factores que contribuyen al éxito de un programa de inmersión: los padres y el alumno eligen libremente participar en el programa; la lengua materna del alumno no tiene un estatus más alto que la lengua en la que se va a estudiar; todos los alumnos del grupo tienen la misma primera lengua; […] la lengua materna de los alumnos está bastante desarrollada cuando se inicia el aprendizaje de la nueva lengua; los alumnos ya están alfabetizados en la primera lengua; y, además, su lengua materna es la lengua utilizada en todas las actividades sociales fuera del colegio[…]” [el subrayado es mío].

En cuanto al absurdo de priorizar el mal llamado derecho de las lenguas sobre el derecho de las personas, la autora dice: “Los defensores de las lenguas minoritarias sospechan de la escuela, porque temen la influencia de los valores de la mayoría. No suelen tomar en cuenta lo que podría ser bueno para los individuos o para el país, sino que la argumentación se basa en lo bueno de la lengua, como si la lengua fuera una persona con derechos. Tampoco mencionan que la minoría suele querer imponer sus propios deseos si puede, comportándose como la mayoría a la que ella misma critica.[…] Todo lo llamado mayoritario ha adquirido un matiz negativo y lo minoritario un matiz positivo. La corriente anterior era enaltecer lo común y lo estatal, mientras que ahora es como si los hablantes de las lenguas minoritarias debieran dedicarse a tiempo completo a defender la lengua minoritaria; serían prisioneros de esta herencia. En vez de ver la escuela como la emancipación de la ignorancia y una instancia de solidaridad social, ciertos activistas la ven como un instrumento de dominación si en ella se usa la lengua mayoritaria.”

Si empleo citas tan extensas es porque estoy harto de no ser profeta en mi tierra. Pretendo demostrar que personalidades del mundo educativo, de instancias tan reconocidas en el espacio europeo como es la de Suecia, Noruega o Finlandia, nos llevan mucho recorrido en la reflexión sobre lo que es la buena o la mala educación.

¿Cuándo llegará el día en el que el aborregamiento por razones políticas de paso a la libertad y el sentido común?

Izquierda
El PSOE, Podemos y Cataluña
Agapito Maestre Libertad Digital 29 Enero 2015

Al margen del malestar que se ha generado en el interior del PSOE por el encuentro de Bono y Zapatero con los dirigentes de Podemos, sobre esa reunión pueden sacarse muchas enseñanzas para el futuro de la izquierda en España. En primer lugar, no prestemos demasiada atención a quienes afirman que nada tiene en común Podemos y el PSOE. Eso es radicalmente falso. El PSOE comparte con el grupo político emergente más importante de España no sólo tradiciones sino también objetivos muy concretos. Por ejemplo, ya me he referido por extenso, en otro lugar, sobre el clima espiritual y político creado por Raúl Morodo, cuando fue embajador de España en Venezuela, con la ayuda directa de Zapatero y Bono, a favor del régimen bolivariano de Hugo Chávez Frías, que han promocionado con gusto los dirigentes de Podemos por toda España. Pero, además de esa simpatía de podemitas y socialistas por el régimen bolivariano, es obvio que tienen otros muchos rasgos en común: odio visceral al PP, a sus líderes, al liberalismo y al conservadurismo, etcétera. También comparten una estrategia común de fomento del odio a los ricos de la derecha (nunca a los millonarios comunistas y socialistas) y de potenciación de la envidia de los pobres frente a los ricos; por supuesto, los dos grupos juegan con promesas simples para resolver los problemas económicos y, finalmente, tienen una estrategia muy similar a la hora de manipular la historia de España que, dicho sea de paso, les hace imposible concretar una idea de nación.

No es, pues, sensata la opinión de quienes consideran que PSOE y Podemos son fuerzas políticas radicalmente diferentes. Podemos, como Syriza en Grecia, ya forma parte del sistema político, y su máxima aspiración es, también como en Grecia, ocupar el espacio socialista. La disolución del Pasok griego en Syriza es trasladada a España y, sin duda alguna, sería bien vista por Podemos y, lo que es más importante, por algunos dirigentes socialistas. Por eso, es tan urgente y necesario pensar en términos políticos la entrevista entre Bono y Zapatero por un lado, con Iglesias y Errejón por otro. Dos asuntos son relevantes para fijar opinión sobre ese encuentro: primero, el objetivo común de los dos partidos por derrotar al PP y, segundo, Podemos estaría dispuesto a asumir una parte decisiva del ideario político del PSOE para llegar al poder. He ahí la especial circunstancia que tendrá que salvar la izquierda española dentro del proceso de reestructuración de la socialdemocracia en el Sur de Europa. En este punto, nadie se engañe, España podría estar en un proceso similar al de Grecia.

Pero, antes de seguir, diré, sobre todo para que nadie confunda esta opinión con juicios dogmáticos u opiniones subjetivas montadas sobre mis propios intereses, que todas las perspectivas y opiniones son necesarias para formarse un juicio político sobre la nueva vertebración de la izquierda española. Todo está abierto en canal. Quien piense la política, quien analice un tema determinado de la vida política, tiene que considerar necesariamente las opiniones de diferentes puntos de vista sobre el asunto. Cuantos más enfoques tenga presente el analista que valora una determinada cuestión, y cuanto mejor pueda imaginarse, según diría Hannah Arendt, cómo sentiría y pensaría si estuviera en lugar de otros, tanto más fuerte será su capacidad de pensamiento representativo y más válidas sus conclusiones, su opinión política.

Me pongo, en efecto, en la cabeza de Zapatero y Bono en su reunión con los principales dirigentes de Podemos, y no puedo dejar de considerar que estos dos personajes siguen haciendo política para su partido o, quizá, para asimilar su partido al de Podemos, o mejor, para montarse en un tren en marcha hace ya más ocho meses. Tengo que ponerme en sus cerebros para extraer con claridad y precisión la opinión política que ha llevado a estos personajes a reunirse con el núcleo duro de Podemos. Zapatero y Bono han reaccionado ante la mala situación en la que se encuentra el PSOE. Zapatero y Bono son perfectamente conscientes, primero, de las buenas expectativas electorales, según todas la encuestas, de Podemos con respecto al PSOE; en segundo lugar, no aprecian demasiado el débil liderazgo de Pedro Sánchez al frente de la Secretaria General del partido; en tercer lugar, saben muy bien que el PSOE, salvo en Andalucía, tiene un poder muy débil en España, incluso en algunos lugares, por ejemplo, en Cataluña el socialismo ha sido borrado del mapa.

Con esos datos, y otros muchos que no les doy para no cansarlos, parece lógico que Zapatero y Bono hayan querido explorar una relación a largo plazo con Podemos ante la carencia de un programa atractivo que la nueva dirección del PSOE pudiera ofrecer a los ciudadanos para vencer al PP. Más aún, me atrevo a decir que quizá hayan querido rendir un último servicio a España, porque ellos crearon un problema que no ha conseguido resolver y que quizá lo solucione Podemos. Los dos líderes socialistas le habrían ofrecido a Podemos su colaboración, naturalmente, a cambio de algo muy concreto y visible para toda España, a saber, que Podemos acabe con los ansias independentistas de Esquerra y CiU.

¿Significaría ese trueque la destrucción, o mejor, la metamorfosis del PSOE en Podemos? Quizá. Pero lo importante ahora es resaltar que Zapatero y Bono habrían buscado en esa reunión con Iglesias y Errejón una salida al gran problema del PSOE y de España: os ayudamos a conquistar el poder, o sea lograr la mayoría absoluta, habrían dicho el expresidente del Gobierno y el expresidente de las Cortes, a cambio de que no permitáis la independencia de Cataluña. Sin duda alguna, a Podemos le vendría muy bien, obviamente, los votos del viejo socialismo catalán y del antiguo PSUC, para gobernar en el resto de España. ¿Por qué entonces tendría que despreciar Podemos la ayuda que le brindan Zapatero y Bono, aunque no sea en nombre de todos los socialistas? Al contrario, estarían encantados y, de paso, se ahorrarían mucho trabajo de organización del partido en Andalucía, que dejarían de momento en las manos de los de siempre, las de González y Guerra. Independientemente de que la maniobra de Zapatero y Bono pudiera interpretarse como un acto de generosidad hacia su nación, sería una manera eficaz y rápida de suavizar algunos planteamientos revolucionarios o anti sistemas que, dicho sea de paso, cada vez son menos relevantes en los discursos de Podemos, hasta el punto de que este partido podría ser la nueva marca de la socialdemocracia española. Sería la vuelta a la semilla, disfrazado de una vuelta a los orígenes, bajo la égida de un nuevo Pablo Iglesias. En fin, a cambio de la absorción del PSOE en Podemos, éstos asumirían con facilidad la parte central del ideario socialista. Dejarían de ser la conciencia moral, o mejor, desgraciada del PSOE para convertirse en el nuevo PSOE: Podemos Socialista Obrero Español.

¿Creen descabellada esta opinión? Quizá esté suponiendo demasiada inteligencia y perversidad en las cabezas de Bono y Zapatero. Quizá tenga un punto excéntrico en la manera de expresarlo. Quizá sea, pues, descabellada. De acuerdo, pero no es menos cierto que, cuando se le ha preguntado a Pablo Iglesias por este encuentro político en casa de Bono, ha respondido con simpatía por los personajes socialistas; más aún, no se le ha ocurrido a él, ni por supuesto a los periodistas ruidosos que le hacían preguntas falsamente impertinentes, decir nada contra Zapatero y Bono que, por otro lado, serían dos egregios personajes de la casta política que tanto desagrada a Podemos. La entrevista que le hicieron en La Sexta, el sábado pasado, a Pablo Iglesias corrobora mi afirmación: los periodistas callaron ante lo obvio, o sea que Zapatero y Bono son "casta de casta", pero Podemos se reunió de buena gana con ellos y, además, el propio Pablo Iglesias aplaudió con generosidad la trayectoria política de sus interlocutores. No creo que este reconocimiento lo hiciera únicamente por la simpatía desbordante que Pablo Iglesias comparte con Bono y Zapatero por el régimen bolivariano de Venezuela…

Así las cosas, no desprecien, queridos lectores, la opinión aquí expresada, que muy sintéticamente diría: Zapatero y Bono disuelven el PSOE en Podemos a cambio de que estos últimos paren el secesionismo catalán.

Desafío secesionista
La estrategia de Podemos para Cataluña
Pablo Planas Libertad Digital 29 Enero 2015

La prueba de que Cataluña es un mundo (mediático) aparte está en el hecho de que Podemos se considera un fenómeno reciente, del 21 de diciembre pasado. Desde entonces es el saco de boxeo preferido de los nacionalistas, sean del estilo Pablemos o del tipo Pamemos. Su primera víctima política catalana ya tiene nombre: Iniciativa per Catalunya, cuyos dirigentes intentan subirse sin disimulo al tren en movimiento de Iglesias. El PSC, por su parte, ni siquiera ha digerido su derrumbe en los pronósticos. El partido lleva meses en estado de choque, con un líder aún más transitorio que Pedro Sánchez, y corre el riesgo de ocupar una posición marginal en Barcelona tras las municipales. En la capital catalana, Podemos ha llegado a un pacto con Ada Colau, la líder antidesahucios. Representan lo mismo y tienen los mismos referentes. Aceptan a IpC en su lista a cambio de que esta formación les ceda los espacios televisivos y financie la campaña. Y les han dicho que sí, que de acuerdo, que lo que sea menester.

En CiU el tembleque es tal que el alcalde Trias quería llevar en persona a la Fiscalía el documental Ciutat Morta y desatar una cacería en el interior de la Guardia Urbana para congraciarse con los okupas, más propensos a botar que a votar, pero en sintonía con la idea de que votar a Podemos/Colau es botar a Trias y compañía.

La primera descalificación que ha caído sobre Pablo Iglesias y los suyos es que son españoles. Algún análisis más refinado incide en que les falta conocimiento y les sobra soberbia, lo que acaba siempre en el recodo de la españolidad de Iglesias. Que carece de una posición clara sobre el derecho a decidir es, de todos los argumentos contra Iglesias, el más afilado. Pero sí la tiene. Es partidario, muy partidario. Del derecho de autodeterminación, para ser más claros. Su candidata para Cataluña, Gemma Usabart, lo dice y repite sin que eso altere un ápice las reticencias nacionalistas. Ocurre que Podemos plantea en el fondo y en la forma una barbaridad más seria y consistente que la de Mas, Junqueras y Forcadell. Para proclamar la independencia de Cataluña no hay más camino que ganar La Moncloa y poner en práctica la vía escocesa. Y Usabart promete que con Pablo Iglesias eso está hecho porque Podemos es una alternativa real de Gobierno en Madrid. Lo declara con la autoridad que le confiere ser la secretaria de la sectorial podemista de Plurinacionalidades, lo que ya indica por dónde pueden ir los tiros si gana su partido.

Mientras Mas y Junqueras juegan a construir Estados y cruzarse reproches, Podemos ofrece a los partidarios del separatismo la distancia más corta entre los dos puntos, lo que en Cataluña es una novedad absoluta, un alarde de claridad y síntesis en comparación con los vericuetos del prusés, además de una oferta que se puede quedar con los votos que con tanto empeño y fondos públicos ha cultivado Mas para Junqueras en los últimos años.

Con Podemos no se acaba el proceso, como se ha llegado a teorizar, sino que comienza un Proceso en el que lo de Cataluña no es más grave que lo que puede llegar a pasar en toda España. Otra cosa es que a muchos que ahora portan la estelada les parezca mejor una España con Pablo Iglesias, Monedero y Errejón que la república catalana de Artur Mas, Pujol y Junqueras.


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