AGLI Recortes de Prensa   Viernes 30  Enero 2015

GRECIA
Syriza no supone mayor riesgo que la Troika
Guillermo Dupuy Libertad Digital 30 Enero 2015

Si no fuera porque el Estado griego no ha dejado de vivir en ningún momento por encima de sus posibilidades, podríamos decir, en palabras de Ortega, que los griegos han votado el retorno de lo que causó el trastorno. Y es que, como bien explicaba hace unos días Manuel Llamas, la receta económica de Syriza repite, cuando no acrecienta, los graves errores que cometieron los anteriores gobiernos de Pasok y Nueva Democracia durante el período de burbuja crediticia, consistentes en mantener un elevado gasto público, un profundo intervencionismo económico y una anquilosada estructura productiva.

Yo no sé, de todas formas, a qué grado de cumplimiento de su delirante programa electoral llegará Alexis Tsipras; lo que sé es que su acción de gobierno no conllevará disparate alguno que no financie y haga posible la troika compuesta por el BCE, FMI y la Comisión Europea. De estos supuestos adalides de la ortodoxia y de la austeridad pública dependerá que el nuevo gobierno griego se dé o no una borrachera que no se puede costear.

Por lo pronto, Tsipras ya ha enseñado la patita anunciando la subida del salario mínimo, la luz gratuita para 300.000 personas y la paralización inmediata de todo proceso de privatización, sin que la troika haya suspendido unas negociaciones en las que ya había adelantado su disposición a rebajar las condiciones pactadas. Es cierto que la gente ha corrido a sacar su dinero del banco, que los inversores huyen despavoridos, que la prima de riesgo de la deuda soberana griega se dispara. Sin embargo, eso Tsipras ya lo daba por descontado. La única reacción que a él le preocupa y le podría disuadir es la de los organismos con la capacidad de monetizar deuda (léase imprimir billetes) y sacárselos por la fuerza al resto de ciudadanos europeos. Y, por ahora, no ha habido tal reacción por parte de la troika.

Lo más cercano a una reacción política digna de tal nombre han sido las declaraciones de un vicepresidente del CDU en el Bundestag, Hans-Peter Friedrich, quien ha afirmado: "Los griegos tienen derecho a votar por quien quieran, pero nosotros tenemos el derecho de no financiar la deuda griega". Y las de Markus Söder, miembro de la CSU en Baviera: "Todos los pagos adicionales dependen de si Atenas cumple o no las condiciones"

Sin embargo, está por ver que los máximos representantes de la troika muestren esa firmeza o, por el contrario, cedan con nuevas condiciones. Evidentemente, todavía es pronto para juzgar las tragaderas de la troika ante el nuevo gobierno griego, pero, recordando las que ha tenido con sus antecesores, me temo que pretenda evitar el muy democrático suicidio griego a costa de enfermar un poco más al resto de Europa.

En cualquier caso, no es pronto para afirmar que de las tragaderas de la troika dependerá que el populismo colectivista griego sea una engañosa y tentadora ilusión para el resto de Europa o una catastrófica realidad de la que huir despavoridos.

Grecia ya no es austera
Enrique Arias Vega www.lavozlibre.com 30 Enero 2015

Periodista y economista

Grecia ha dejado de ser austera. Por decreto. El nuevo Gobierno de Alexis Tsipras ha decidido que se acabaron las penurias: subida del salario mínimo, pensiones, sueldos de funcionarios…

Al parecer, a los griegos no les gusta la austeridad, a diferencia de Angela Merkel, según ellos dicen. Que yo sepa, a la jefa de Gobierno alemana, como a mi difunta madre, no le gusta la austeridad porque sea masoquista, sino que ambas creían que no se debe gastar más de lo que se gana: y Grecia ya lleva un déficit acumulado de 315.000 millones de euros.

La cuestión es saber si los nuevos dirigentes conseguirán una mora de su deuda, una quita o, simplemente, no pagarla. La deuda, dicen, es con los malvados mercados; pero éstos somos usted y yo, es decir, los pequeños ahorradores que, en vez de gastar todo, hemos guardado unos pocos ingresos para el futuro a través de los intermediarios financieros.

Todos los europeos podríamos haber hecho lo mismo que los griegos: vivir muy por encima de nuestras posibilidades. Algunos lo han hecho, pero luego han venido los recortes y el tener que vivir peor que cuando nos gastábamos el dinero ajeno. A nadie le gusta eso, claro.

La pregunta es saber si los griegos podrán volver a gastar más, como propone Tsipras, cuando aún no han pagado lo que no era suyo. Y es que Grecia, como otros países, encontró un chollo en la UE, en vez de un proyecto común y solidario. Por eso, su desarrollo no era más que fachada de cartón piedra, como esas obras de los Juegos de 2004 inacabadas y ahora deteriorándose, al igual que los falsos récords de sus superatletas dopados de entonces, Costas Kenteris y Katerina Thanou.

Todo este entramado ficticio -así como el precio que se está pagando por él- ha sido magistralmente descrito por el novelista policíaco de izquierdas Petros Márkaris en su trilogía 'Con el agua al cuello', 'Liquidación final' y 'Pan, educación, libertad'. El pueblo, pillado en este engaño colectivo, es quien ahora está pagando los platos rotos.

¿Conseguirá Alexis Tsipras una condonación o un retraso en el pago de esta deuda? Parece difícil cuando ya ha anunciado nuevos gastos sin otros ingresos que los sustenten.

Por eso, una hipótesis dice que los poderes políticos y económicos de Europa no permitirán que otros países se amparen en más incumplimientos griegos y que prefieren que Grecia salga del euro, devalúe el dracma hasta reducir la deuda a una suma accesible y aprenda a vivir fuera de la UE de acuerdo con sus escasísimas posibilidades: cualquier cosa antes de que su ejemplo fracture, hipoteque o ponga en riesgo la UE.

El trilema de Rodrik y los griegos: mejor la bota alemana
Jesús Alfaro www.vozpopuli.com 30 Enero 2015

Timeo danaos et dona ferentes o de cómo los políticos griegos engañan a sus ciudadanos apelando al nacionalismo

Las elecciones griegas han traído a la actualidad una idea de Dani Rodrik que se resume diciendo que no se puede tener globalización, democracia y soberanía nacional, todo al mismo tiempo. De las tres opciones, hay que elegir dos. En el caso de Europa, los griegos no pueden elegir seguir siendo soberanos, decidiendo democráticamente entre ellos sobre su presupuesto y, a la vez, integrarse en una Europa que tiene una moneda común. Tienen que optar por renunciar a su soberanía, renunciar a decidir autónomamente su política económica y presupuestaria, renunciar a la toma democrática de decisiones o renunciar a integrarse económicamente en un espacio superior.

¿Cómo deberían resolver los griegos (o los españoles, o los italianos, o incluso los franceses) este trilema? Deberían hacer lo que más les convenga. Y lo que más les conviene no es lo mismo que a los daneses o a los británicos. Los británicos preferirán, seguramente, conservar su poder soberano y decidir autónomamente aunque sea a costa de menos integración económica con los restantes países de Europa. Probablemente, a los daneses les ocurre lo mismo. Los mediterráneos, sin embargo, deben preferir renunciar a la soberanía económica en aras de conservar su capacidad de co-decidir – democracia – e integrarse en una región mayor una vez que están convencidos de que esa región – la Unión Europea – es un club al que resulta deseable pertenecer por las ventajas en formas de economías de escala y de especialización.

¿Por qué? Porque lo que Rodrik no explica es que las sociedades nacionales – los griegos, los italianos o los españoles – no son individuos, sino grupos enormes con costes de agencia elevadísimos respecto de sus propios políticos. Los políticos tienen intereses propios contradictorios con el bienestar de sus ciudadanos (beneficios privados del control del presupuesto público y de los poderes del Estado) y, en consecuencia, harán todo lo posible para que los nacionales no escojan globalización y democracia sino democracia y soberanía. Porque son los políticos nacionales los que tienen más que perder si un país deja de ser soberano y las decisiones se toman en un nivel superior al nacional. No es raro que Rajoy hiciera todo lo que estuvo en su mano para evitar el rescate aunque haya habido quien ha sostenido, con buenos argumentos, que el rescate habría sido bueno para España. De Guindos, en la presentación del libro de John Müller afirmó lo contrario señalando que la autoestima de los españoles se habría visto gravemente dañada por un rescate. Estaba hablando pro domo sua. El político español no hubiera obtenido ningún beneficio del rescate (los efectos beneficiosos del rescate se verían tras haber perdido las elecciones) y es posible que los ciudadanos se hubieran visto muy beneficiados por una reducción sustancial de los costes de agencia respecto de sus políticos. Con las manos atadas por las condiciones impuestas en el rescate, los costes de vigilancia y castigo de los políticos por parte de los ciudadanos se reducen significativamente: nunca más clientelismo a mansalva; nunca más elevados niveles de corrupción; nunca más reparto de los cargos públicos entre los cercanos a los políticos y nunca más captura de los políticos por parte de los empresarios “amigos” de los políticos. Una vez que los políticos nacionales no pueden tomar las decisiones básicas de política presupuestaria y económica, todo eso desaparece de un plumazo si los poderes se transfieren a una organización política de “mayor calidad” como lo es, sin duda, la europea y, especialmente, la de los países del norte y del centro de Europa.

Lo que los políticos griegos – especialmente los de Syriza – les han dicho a los electores es que se pueden tener las tres cosas. Que pueden volver a gastar, que pueden decidirlo ellos y que pueden seguir siendo parte del euro y de Europa. Los políticos griegos – como los españoles y los italianos – han venido engañando a sus ciudadanos históricamente a través de la devaluación sistemática de sus monedas nacionales. Cada vez que la imposibilidad de Rodrik se aproximaba (porque la globalización es un fenómeno más amplio que el de la integración en Europa), los políticos devaluaban la moneda y empezaban de nuevo. La integración económica en el euro sin embargo, privó a los políticos nacionales de su principal instrumento de engaño. Y, ahora, los nacionales españoles, italianos o griegos se ven enfrentados al trilema de Rodrik en toda su crudeza.

A los griegos les interesa más, probablemente, renunciar a la soberanía y abrazar la participación democrática en una Europa integrada política y económicamente. A los griegos bastante más que a los italianos y mucho más que a los españoles. La razón es simple de explicar: Grecia no ha logrado nunca en toda su Historia construir un Estado capaz de cumplir las funciones de prestación de servicios públicos de manera imparcial – para sus ciudadanos – y mínimamente completa. Italia tampoco, al menos, en lo que se refiere al sur del país. España ha salido mejor parada gracias a que tuvimos una administración pública más o menos meritocrática antes de tener la democracia y los partidos políticos no pudieron repartir el presupuesto entre su clientela. Por tanto, una renuncia a la soberanía por parte de los griegos está más justificada – y no es antidemocrática como explica también Rodrik – que una renuncia a la soberanía por parte de los españoles y, mucho menos, por parte de los daneses o de los británicos que disponen de Estados nacionales de “calidad” quizá superior a la de la Unión Europea.

Porque tan importante como la renuncia a la soberanía es examinar a favor de quién se transfieren los poderes soberanos. Y aquí, de nuevo, todo habla a favor de que es en el interés de los griegos renunciar a su soberanía en favor de la Unión Europea. Porque el nuevo ruler de los griegos no es un roving bandit ni el capo de una banda mafiosa que sólo pretende extraer el máximo posible de los individuos sojuzgados o sobre los que dispone del monopolio de la violencia. Es un ogro benevolente cuyos incentivos se encuentran, al menos parcialmente y de manera muy significativa, alineados con los intereses de los griegos. Es obvio que Alemania tiene incentivos para salvar sus bancos antes que a los griegos y para limitar la redistribución entre alemanes y griegos. Pero es obvio también que Alemania no tiene el poder absoluto en el seno del euro y, mucho menos, de la Unión Europea; que los procedimientos de decisión en el euro y en Europa – incluidas instituciones independientes como el Banco Central Europeo – permiten que los intereses específicos de los griegos se tengan en cuenta y que hay un interés común en que a todos los que forman parte del euro y de la Unión “les vaya bien” aunque sólo sea porque las libertades de circulación – mínimo de integración – trasladan en buena medida de unas zonas a otras el mayor o menor crecimiento y el mejor o peor funcionamiento de los servicios públicos y de las instituciones públicas. En una zona económica en la que los intercambios de cada uno de los países tienen lugar, principalmente, con otros de los países de la zona, no puede irle bien a nadie durante mucho tiempo sin que le vaya bien al resto.

Como los troyanos, los griegos deberían temer a sus políticos incluso cuando les ofrecen regalos: son regalos falsos aunque se envuelvan en salvas patrióticas y nacionalistas en lugar de bonitos caballos. Los españoles, especialmente los catalanes, lo saben bien.

MEMORIA, DIGNIDAD Y JUSTICIA
'Je suis' Alberto y Ascen
Teresa Jiménez Becerril Libertad Digital 30 Enero 2015

Desde hace 17 años, no solo el 30 de enero, cuando ETA asesinó a mi hermano y a su mujer, sino todos los días del año, yo soy Alberto y yo soy Ascen. Y lo soy porque me tocó responder a ese teléfono que nunca debió sonar esa trágica noche en la que tres terroristas dispararon a Alberto Jiménez-Becerril, teniente de alcalde del Partido Popular de Sevilla, y a su mujer, Ascensión García, en pleno barrio de Santa Cruz , a pocos metros de su casa, donde les esperaban tres niños de 4, 7 y 8 años que nunca más volverían a ver a sus padres.

Esa es la verdadera cara de ETA, esos son los valientes gudaris que son homenajeados en sus pueblos por la calaña que gobierna y por demasiados ciudadanos vascos que empatizan más con los verdugos que con sus víctimas. Ese es el valor de los terroristas, el que les alcanza para poner bombas o disparar en Londres, Madrid, Sevilla, Nueva York o París. Cuando asesinaron a Alberto y a Ascen, la estrategia de ETA era la de "socializar el sufrimiento", que tenía como objetivo que nadie se sintiese a salvo y a la vez minar la moral de la sociedad española. Cualquier organización terrorista persigue que los ciudadanos vivan con miedo. Es por ello que debemos protegernos en Europa de quienes nos amenazan. Y si la libertad es sagrada, más lo es el derecho a la vida. Libertad y seguridad son dos caras de la misma moneda.

Hoy en Sevilla recordaremos a dos personas de bien asesinadas en plena juventud por quienes no conocen ni de lejos la libertad, porque son esclavos del odio. En nombre de mi hermano y de su mujer, seguiré trabajando con esas tres palabras que me sirven de faro, Memoria, Dignidad y Justicia , porque aunque aunque tendrían que estar garantizadas para las víctimas del terrorismo, no siempre lo están, por ello hay que defenderlas día a día, para evitar que nadie caiga en la tentación de olvidar lo inolvidable.

Yo no paso página y sé que son muchos los españoles que hoy, como yo, también son Alberto y Ascen.

ISLAMWATCH.EU
Una guerra abierta está en curso entre el islam y Occidente
ALBERTO RAMOS. Minuto Digital 30 Enero 2015

El Instituto Europeo de Relaciones Internacionales (IERI) con base en Bruselas acaba de publicar un estudio con el título: “Islam y Occidente: dos civilizciones incompatibles”, en el cual subraya que una guerra abierta y declarada está en curso entre el islam y Occidente, que esos dos mundos son reciprocalemte incompatibles y que la convivencia civil, la tolerancia interreligiosa y el diálogo interconfesionales son imposibles y suicidarios.

Lo que está en juego hoy con esos ataques, insiste el estudio, es menos la libertad de expresión o el cuestionamiento de la tolerancia que la exiatencia misma de Occidente.

Estso son unos extractos de este estudio redactado por Irnerio Seminatore, presidente del IERI (*):

0“Los ataque armados y sangrientos de Paris y los que se han sucedido desde el 11 de septiembre en Nueva York, Londres, Madrid, Calcuta, Montreal y Sidney demuestran que una guerra abierta y declarada está en curso entrel el islam y Occidente. Esta guerra de amplio espectro será larga y tomará una dinámica cada vez mas áspera y total.

Es un verdadero choque de civilizaciones con carácter asimétrico y simbólico.

La negación de las motivaciones de hostilidad general por el falso unanimismo del establishment francés y europeo conducen al desarme de los espíritus y a la ocultación de los peligros. En el orden de las causalidades esenciales, se impone una evidencia: no hay islamismo sin islam. y esos dos tabúes forman parte integrante de la negación vigente.

Ética, filosófica y políticamente, el islam y Occidente son recíprocamente incompatibles y la convivencia civil, la tolerancia interreligiosa y el diálogo interconfesional son imposibles y suicidarios.

Todas las formas de cohabitación experimentados hasta ahora han sido un fracaso, ya que el islam europeo se ha convertido en una subcultura intransigente y hostil, no convive con otras confesiones, no comparte para nada el bien común, se opone al siglo en que estamos, vive en aislamiento comunitario y no acepta el mundo. Es “extranjero” a la modernidd, a sus costumbres y a sus hábitos, en definitiva está en rebelión contra nuestra civilización. Esta hostilidad se transforma en igualitarismo contradictorio y en odio visceral respecto de las convicciones modernas de la sociedad y el Estado.

Ahí donde echa raíces, su estrategia tiende a suprimir las otras corrientes de pensamiento. Por otra parte, el islam y Occidente están en guerra desde hace 14 siglos y el islam está en conflicto consigo mismo, por causa de herencia espiritual desde la muerte del profeta (siglo VII). Su ecumemismo sangriento data de sus orígenes y la “secta de los asesinos”, que buscaba convertir a los demás mediante el asesinato, data del siglo IX.

El islam fundamenta su convivencia sobre la eliminación física de sus rivales (yihad) o sobre la exclusión social de sus críticos y sus reformadores (fatwa). Predica una autocracia, el Califato, replegado sobre sí mismo y autosuficiente. La violencia y la muerte garantizan una solución a sus problemas, sobre la tierra y en el más allá.

En el seno del islam, el yihadismo aparece como una afirmación identitaria y un totalitarismo violento y liberticida, en ruptura con la sociedad. Es como un preceptor para su alunmo, un jefe aberrante, una fuente de disciplina diabólica y un consejero en nihilismo y en martirio.

Por simetría, el islam percibe a Occidente como un espantajo y un Gran Satán. A la ley divina supuesta, Occidente replica con la anarquía de las costumbres, el materialismo de las conductas y un sistema moral vacío de sustancia por conceptos desnaturalizados, teoría de género, matrimonio homosexual, etc… La idea de una convivencia entre los dos conceptos de la vida y el mundo, el islámico y el moderno, es percibida por los creyentes de la umma como una apostasía y una traición, que se castiga con la lapidación y la muerte.

La inmigración extraeuropea y musulmana es la cama y el terreno abonado de este crimen y obedece a una empresa de ocupación fisica, ideológica y cultural que se encuentra en la raíz de estas provocaciones recurrentes y extremas. Asistimos hoy a una inmigración de sustitución, masiva, profunda y molecular que reemplaza a la población europea de origen y atenta contra su modo de pensamiento y de vida, su civilización en definitiva.

Este choque de principios y esta guerra de Dioses están destinadas a durar, ya que este enfrentamiento es omnipresente en la historia tumultuosa de la relación entre Oriente y Occidente desde hace 14 siglos, trascendiendo de esa manera la conyuctura histórica. Este choque no puede resolverse con un compromiso o por una concesión unilateral de parte de Occidente.

Todo concepción de diálogo es por otra parte impracticable para la comunidad musulmana de Europa porque es percibida como una traición de la sangre y de la ley divina.

La lucha yihadista reviste un doble siginficado: obediencia incondicional al “verbo” y testimonio ejemplar de una fe sin fronteras y al mismo tiempo una fuerza de integración del grupo alógeno, confortado en el valor sacrificial de esta acción. Frente a esta situación, toda política multicultural es suicidaria e ilusoria. La aceptación de la inmigración no puede significar más que la importación de un totalitarismo violento y una concepción oscurantista de la sociedad, de la familia y del individuo. Esta forma cosntituye para Occidente una amenaza existencial a largo plazo y debe ser combatida y detenida.”

(*) El IERI es un centro independiente de investigaciones, de formación y de debate sobre los grandes temas internacionales. Fue fundado en 1997 y se ha convertido en un interlocutor privilegiado de los actores diplomáticos y militares, de las instituciones y de los Estados miembros de la UE y un lugar de encuentro para personalidades europeas y mundiales.

Dispone desde el año 2012 de una “Célula de Reflexión Estratégica de Alto Nivel (CERES-HN) encargada de debatir y de profundizar los aspectos cruciales de la política internacional, en vista del interés estratégico de la Unión Europea. Está conformado por un círculo reducido de expertos, compuesto de diplomáticos, militares, altos funcionarios europeos, investigadores y profesores universitarios.

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¿Es cierto un castigo secular?
Juan Velarde Fuertes. ABC 30 Enero 2015

Una y otra vez, en su busca de planteamientos justificatorios de las ideas catalanistas, se ha hablado de que todo se inicia con los castigos derivados de la derrota de los austracistas, vinculados a Cataluña, con lo que era lógico que esta región agraviada buscase algún tipo de respuesta, separándose todo lo posible de una agresión que procedía de Castilla.

Mas he aquí que Carmen Sanz Ayán, académica numeraria y secretaria de la Real Academia de la Historia y Premio Nacional de Historia, publicó en el «Boletín» de 2013 de esta prestigiosa institución, tomo CCX, cuaderno II, págs 187-225, un artículo titulado «Causas y consecuencias económicas de la Guerra de Sucesión española». Dejemos a un lado que se demuestra en él que «la lectura de la Guerra de Sucesión en clave de pugna por el dominio comercial ultramarino (con la América española, incluyendo la trata de negros y el tráfico de mercancías hacia mercados cada vez más abiertos), apunta hacia uno de los orígenes primordiales del conflicto, que no procedía del enfrentamiento doméstico Habsburgo-Borbón o de las concepciones distintas del poder que tenían Felipe V y el archiduque Carlos, sino de la lucha de intereses que las diversas potencias marítimas mantuvieron a lo largo del siglo XVII –especialmente durante su segunda mitad– con el objetivo de quebrar el monopolio comercial ejercido por España en su ámbito territorial ultramarino». Por ello, los acuerdos de Utrecht aportaban «como novedad principal la consagración indiscutible de Gran Bretaña como rectora del dominio marítimo y comercial mundial». Y así existió la base inicial para que la Revolución Industrial pudiese desarrollarse con fuerza a partir del siglo XVIII, precisamente a partir del ámbito británico. Nada, pues, de que existía un «choque entre las dos supuestas concepciones políticas» enfrentadas: «Una más absolutista, la de los Borbones, y otra más pactista y fuerista, la de los Austrias».

Respecto a Cataluña, «los favors no menors» de Felipe V, recién entronizado, se derivan de las Cortes celebradas en Barcelona. Consistieron en la concesión de Puerto Franco a la Ciudad Condal y el permiso para enviar dos embarcaciones anuales a América, «sin tener que pasar por el obligado registro sevillano». Además, productos catalanes entonces básicos en su economía –vinos, aguardientes, productos agrícolas, y ya productos textiles– se pasarían a embarcar con destino al resto de los puertos peninsulares «sin recargo», lo que suponía una ventaja para actuar en el mercado español de modo privilegiado. Como señala Carmen Sanz Ayán, «estos acuerdos satisfacían los anhelos de una burguesía comercial» cuyo máximo representante teórico era Narcís Feliú de la Penya, quien consideraba que eran las decisiones «más favorables que había conseguido la provincia». Por tanto, el reconocimiento de Felipe de Borbón, en 1702, «conllevó para Cataluña notables beneficios tangibles, como paradójicamente se demostró cuando los austracistas catalanes, tras la sublevación, exigieron explícitamente al archiduque Carlos la promesa de observar fielmente las constituciones de las cortes borbónicas de 1701-1707». Eso explica que tras el 9 de octubre de 1705, cuando Barcelona capituló ante el asedio de los aliados extranjeros del pretendiente Carlos, «el Consell de Cent y la Generalitat no tomaron partido hasta que la victoria de los aliados (contra Felipe V) se hizo evidente».

El verdadero talante del archiduque Carlos, que se ha dicho que era una especie de libertador frente a las posturas borbónicas, se muestra en esta carta que dirige al conde de la Corzane: «Haviendo en algunos pueblos concebido sus moradores que rindiéndonos la debida obediencia quedaban libres y exentos de los derechos dominicales o de señorío… es nuestra voluntad apliquéis el mayor cuidado… a reducirles a la paga de estos derechos y disuadir y desimpresionar de la primera idea».

Felipe V suprimió, tras su victoria, «los Puertos Secos entre Castilla y Aragón», esto es, las aduanas interiores con los famosos decretos de Nueva Planta que tanto se agitan como causa de castigo a Cataluña. Lo que hicieron fue suprimir estas aduanas y crear «por tanto la unidad comercial con Castilla», por lo que «la medida fue singularmente beneficiosa para Cataluña, ya que allí se había iniciado un proceso de reactivación industrial –en especial textil– durante el último tercio del siglo XVII, que colocaba su producción por delante de la castellana y que provocó las reclamaciones de varias ciudades mesetarias que clamaron por medidas proteccionistas y por el restablecimiento de los Puertos Secos durante la primera mitad del siglo XVIII al sentirse «inundados» por los productos elaborados que procedían de Cataluña y que condenaban a la desaparición su producción local que era mucho menos competitiva». Y además, los decretos de 1718 y 1728 prohibieron, para, evidentemente, favorecer a Cataluña, «la importación de tejidos de seda y algodón asiáticos», aparte de «disposiciones adoptadas para el fomento de la producción industrial», lo que crea un balance económico, bajo Felipe V, que se consideró, concretamente entonces en Cataluña, «como positivo».

Además «los decretos de Nueva Planta no establecieron en realidad el sistema fiscal castellano en la Corona de Aragón; cambiaron el antiguo por otro que, de hecho, era en términos generales más racional y menos lesivo que el castellano».

Con este preámbulo queda claro que este artículo de Carmen Sanz Ayán pulveriza toda una serie de falacias que, sobre todo desde el siglo XIX, se difundieron, y ahora mismo se difunden, sobre los castigos castellanos a Cataluña. Y ¿qué decir de cuando Carlos III abre el puerto de Barcelona a América, o cuando Cánovas del Castillo pone en marcha el Arancel de Guerra, o cuando surge el Arancel Salvador en 1907 ya con Alfonso XIII, o cuando Primo de Rivera liquida la existencia del Sindicato Único que perturbaba y asesinaba a los empresarios catalanes?

Ahora se ha dicho que, al estar Cataluña integrada en España, es objeto de un secular castigo económico. Ese gran catalán y gran economista que fue Perpiñá Grau calificó en su «De Economia Hispana» (Labor, 1936), para siempre, a alguna de estas críticas de «erróneas y simplistas». Acabamos de comprobarlo.

Juan Velarde Fuertes, presidente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.

Las víctimas de la extorsión de ETA
XABIER ETXEBERRIA MAULEON. EL CORREO. 30 Enero 2015

· Se les fuerza a confrontar en lo más básico el bien de la familia con el bien público, muchas veces en situación de soledad, cuando no de abandono social e institucional.

El 30 de enero, aniversario del asesinato de Gandhi, día de la educación por la paz y la no violencia, es una fecha oportuna para estimular el compromiso social en torno a cuestiones pendientes ligadas al terrorismo que hemos sufrido. Aquí quiero focalizarme en una de ellas: la de las víctimas (empresarios, directivos, profesionales) de la extorsión de ETA. Son, en su conjunto, las más ignoradas: sabemos vagamente que las hay, pero funcionamos socialmente como si no existieran. Son, por eso, las candidatas más firmes a acabar en el olvido total.

Da un cierto pudor moral remover este olvido, desde la duda de que pudiera provocar en los extorsionados revivir el sufrimiento que experimentaron. Pero no hacerlo supone a su vez no hacerles socialmente justicia como víctimas y, además, construir nuestro futuro contagiado por la no asunción ético-políticamente lúcida de la maldad que se cebó en ellos. Creo que esta tensión solo se gestiona positivamente si se opta por un memorar que, implicando reconocimiento pleno de la condición de víctimas de los coaccionados, sea restaurador para ellos. Tenemos que intentarlo, por delicado que sea.

La especificidad de la victimación que sufren es particularmente perversa: la misma violencia que les victima –la amenaza grave, en general para que aporten dinero– es la que les presiona fortísimamente para que se impliquen en la violencia de su victimador –en la potenciación de la actividad terrorista de ETA–. Dicho de otro modo: quien les hace víctimas, en el propio hecho de victimarlas, las quiere colaboradoras de la violencia que cae sobre ellas.

La pura y dura instrumentalización que soportan les aboca además a un dramático dilema moral, en el que se les fuerza a confrontar en lo más básico y valioso el bien de la familia con el bien público, con mucha frecuencia en circunstancias de soledad, cuando no de abandono social e institucional. Dilema en torno al que se cierne un horizonte de posible culpabilización, nueva fuente de sufrimiento. La conciencia moral alienta a la víctima a afrontarlo no desde la mera estrategia de supervivencia sino éticamente, atendiendo los principios y los contextos, que varían en cada extorsionado y que pueden motivar respuestas diferenciadas. Pero para tal tarea se encuentra con la libertad personal atenazada por un miedo más que razonable y en esa soledad que acabo de mencionar: otra dolorosa dificultad añadida que forma parte de su modo de ser víctima.

Todo esto motiva que la victimación de la extorsión tienda a ser algo oculto. Es ocultada por parte de ETA, que quiere que se sepa que extorsiona pero no a quiénes extorsiona, a fin de hacer su coacción más eficaz. Aunque, como su ocultamiento es estratégico, lo va desvelando si lo ve preciso para que la amenaza sea efectiva, comenzando por la difusión de ‘la carta’ a familiares y allegados hasta llegar, si lo precisa, al secuestro y asesinato, que, entonces sí, hace obscenamente públicos. Quien sufre la extorsión puede sentir un alivio inicial en ese ocultamiento, pero es alivio envenenado, pues le fuerza a afrontar privadamente la coacción, lo que en general le aumenta la indefensión. El extorsionado podrá sentirse llamado desde su compromiso cívico a hacer pública la amenaza sufrida sin ceder a ella, como, encomiablemente, ha sido el caso en algunos de ellos, pero corriendo graves riesgos –¡ser asesinado!– que le introducen en el campo de lo heroico.

ETA ha pretendido justificar toda su violencia. También la extorsionadora. En todo momento, porque según ella era precisa para afianzar la construcción de una Euskal Herria soberana, que necesitaba un ‘impuesto’ que ella se autoarrogaba con el derecho a concretar, exigir y gestionar –como medio para su violencia–. En ocasiones, sobre todo al comienzo, para ‘apoyar’, a su manera violentamente impositiva para todos incluso para quienes pretendía defender, a la «clase trabajadora vasca» frente a la «burguesía española». En otras, para sumarse, también del mismo modo, a la causa ecologista (central nuclear de Lemóniz, tren de alta velocidad…) boicoteando incluso con el asesinato a las empresas implicadas. Cada uno de estos supuestos argumentos tiene su propia perversión moral, pero todos ellos comparten la misma línea de fondo: pretendiendo remitirse a determinados derechos humanos, los manipulan descaradamente, permitiéndose la contradicción flagrante de reclamar algunos a través de la negación total del que es condición de realización de todos ellos: el derecho a la vida y a la integridad de toda persona. Con ello, por un lado, instrumentalizan duramente a las víctimas extorsionadas, al considerarlas puro medio al servicio de sus fines; y, por otro, deforman y pervierten las causas a las que se remiten (soberanía política, justicia social, ecologismo). ¿Cómo se ha podido llegar a tal ceguera moral?

El argumento básico, nada abstracto y totalmente encarnado, contra cualquier pretensión de justificación de la extorsión siguen siendo las víctimas que crea. Hacernos cargo de él pide que las reconozcamos como tales, sin cavilaciones, más allá de las respuestas personales diversas que hayan dado a la coacción sufrida (sin que esto suponga restar importancia a estas, pero ya a otro nivel). Lo cual reclama a su vez hacer una verdad empírica y moral sobre lo sucedido que sea la base de la justicia debida y que, además, haciendo que pase a formar parte de la memoria social de nuestro pasado violento, sea una referencia significativa para la reconstrucción cívica de la sociedad vasca.

XABIER ETXEBERRIA MAULEON / MIEMBRO DEL CENTRO DE ÉTICA APLICADA DE LA UNIVERSIDAD DE DEUSTO

TERRORISMO
Cuando ETA intentó aniquilar al PP
Cayetano González Libertad Digital 30 Enero 2015

Todos los crímenes de ETA han sido igual de crueles, de inhumanos, de horribles. Han sembrado el dolor, la desolación, la tristeza en las familias de cada una de sus 857 víctimas. Pero, siendo eso así, algunos atentados han tenido un mayor impacto social, bien por el cargo político de la persona asesinada –Carrero Blanco–, por el número de víctimas –Hipercor–, por la crueldad empleada –asesinato a cámara lenta durante 48 horas de Miguel Ángel Blanco– o porque hubiera niños entre las víctimas, como fue el caso de Fabio Moreno, de dos años de edad, que iba en el coche con su padre, guardia civil, cuando explotó una bomba-lapa que los terroristas habían colocado debajo del asiento delantero del vehículo.

El asesinato, en la madrugada del 30 de enero de 1998, de Alberto Jiménez Becerril, teniente de alcalde del Ayuntamiento de Sevilla, y de su mujer, Ascensión García Ortiz, cuando regresaban a su casa después de haber cenado con unos amigos en un céntrico bar de la capital hispalense, forma parte de esos crímenes de ETA que conmocionaron de manera especial a la opinión pública. Ya no sólo porque Alberto fuera una persona muy conocida en Sevilla, sino porque a la crueldad del doble crimen se añadió que la banda terrorista dejó sin padres a tres niños, de cuatro, siete y ocho años.

Alberto y su mujer fueron un eslabón más en el intento de ETA por aniquilar al partido que gobernaba España desde marzo de 1996. El PP. El Gobierno del presidente Aznar desplegaba una política antiterrorista, inspirada y dirigida por el ministro de Interior, Jaime Mayor Oreja, que tenía un doble objetivo: la derrota total de ETA, de todas sus estructuras, y la rehabilitación y dignificación pública de quienes hasta entonces habían sido las grandes olvidadas de los poderes públicos y de la propia sociedad: las víctimas del terrorismo.

Conviene recordar que antes de que llegara al poder, en marzo de 1996, ETA ya había atacado al PP, con una clara intención de desestabilizarlo. En enero de 1995 la banda terrorista asesinó en San Sebastián al presidente de PP de Guipúzcoa, Gregorio Ordóñez, y tres meses más tarde a punto estuvo de acabar con la vida del entonces líder de la oposición, y presidente nacional del PP, José María Aznar. Tampoco dejó ETA en aquellos meses de golpear al PSOE: el 6 de febrero de 1996 asesinó en pleno centro de San Sebastián a Fernando Múgica Herzog; y ocho días más tarde, en su despacho de la Universidad Autónoma de Madrid, al expresidente del Tribunal Constitucional –y amigo personal de Felipe González– Francisco Tomás y Valiente.

Provocar el pánico y una rebelión en el PP
Pero es a partir de su llegada al Gobierno de España cuando la banda terrorista decide cebarse con el PP, a fin de doblegarle y, si le fuera posible, aniquilarle, como hizo a finales de los 70 y comienzo de los 80 con la UCD vasca y con Alianza Popular. ETA decidió dar un salto cualitativo –la "socialización del sufrimiento", lo llamaron ellos– al decidir matar a políticos y cargos públicos tanto del PP como del PSOE.

Miguel Ángel Blanco fue la primera víctima de esta ofensiva de ETA con el PP ya en el Gobierno de España. Es verdad que el asesinato del joven concejal de Ermua, el 12 de julio de 1997, tuvo mucho de venganza por la liberación, doce días antes y gracias a la Guardia Civil –la misma a la que ahora, según el líder de Sortu, hay que dar "jaque mate"–, del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara. Pero es que el 11 de diciembre de ese mismo 1997 ETA asesinó en Irún al concejal popular José Luis Caso, y el 9 de enero de 1998 a José Ignacio Iruretagoyena, edil del PP en Zarauz.

Es en esta ofensiva terrorista contra el PP que la dirección de ETA desplaza un comando a Andalucía que el 30 de enero asesinará a Alberto Jiménez Becerril y a su mujer, tras considerar que tenía que matar populares también fuera del País Vasco, con el objetivo de obtener un mayor impacto y, de paso, que se extendiera el miedo entre los cargos del PP de toda España. Se trataba, en suma, de que los miles de concejales que el PP tenía por todo el territorio nacional se rebelaran y se plantaran ante su Gobierno, de que le pidieran que negociara con la banda terrorista para no tener que soportar esa situación de amenaza continua. Pero no sucedió eso. Los cargos públicos populares, al igual que los del PSOE, aguantaron el tirón y el Gobierno de Aznar siguió con su política antiterrorista, basada en la eficacia policial y en el desmantelamiento de todo el entramado social que apoyaba a ETA.

Al asesinato de Alberto y de Ascen en Sevilla siguieron el de otros cargos del PP y de UPN, su partido hermano en Navarra: Tomás Caballero (concejal de UPN en el Ayuntamiento de Pamplona) fue asesinado el 6 de mayo de 1998; Manuel Zamarreño (concejal del PP en Rentería), el 25 de junio de 1998; Jesús María Pedrosa (concejal del PP en Durango), el 4 de junio de 2000; José María Martín Carpena (concejal del PP en Málaga), el 15 de julio de 2000; Manuel Indiano (concejal del PP en Zumárraga), el 29 de agosto de 2000; José Luis Ruiz Casado (concejal del PP en Sant Adrià de Besos), el 21 de setiembre de 2000; Francisco Cano Consuegra (concejal del PP en Viladecavalls) el 14 de diciembre de 2000; Manuel Giménez Abad (presidente del PP en Aragón), el 6 de mayo de 2001, y José Javier Múgica (concejal de UPN en Leiza), el 14 de julio de 2001.

A la vista de estos terribles hechos, pero también de la resistencia heroica que entonces mostraron el PP y el Gobierno ante el desafío planteado por ETA, cuesta más entender cómo unos años después –concretamente a raíz de perder las elecciones generales de 2008 contra Zapatero– el actual presidente del Gobierno y del PP, Mariano Rajoy, decidiera por la vía de los hechos renunciar a ese brillante pasado de las gentes de su partido, de la eficaz política antiterrorista de aquel Gobierno del que formó parte, de la defensa de las víctimas del terrorismo, y prefirió continuar, más por omisión que por acción, con el proceso que Zapatero puso en marcha con ETA.

El PNV negoció con ETA
Ahora que algunos responsables políticos –empezando por el peor ministro de Interior que ha tenido España desde la Transición, el amigo de Rajoy, Jorge Fernández Díaz–, apelan desde una profunda ignorancia de nuestra reciente historia, a elaborar el verdadero "relato" de lo sucedido con ETA, quiero subrayar dos circunstancias importantes en esas fechas previas al asesinato de Alberto y Ascen.

La primera es que en diciembre de 1997 la Comunidad de San Egidio –una organización religiosa que ha mediado en la resolución de conflictos– pidió ser recibida por el ministro de Interior. El encuentro tuvo lugar en la propia sede de Ministerio pasada la festividad de Reyes, y en el mismo la citada organización trasladó al ministro un mensaje de ETA en el que la banda mostraba su disposición a entablar una negociación con el Gobierno. La respuesta de Mayor Oreja a sus interlocutores fue tajante y directa: ¿cómo pueden ustedes hacer de correveidiles de un grupo terrorista cuando están matando a cargos públicos del PP y a otros ciudadanos españoles? Ahí acabó la reunión.

Pero quedó claro que era ETA quien quería un acercamiento al Gobierno, y que ese acercamiento lo hacía de la manera que ellos entendían más eficaz para sus intereses: poniendo muertos encima de la mesa. También quedó claro que el Ejecutivo de Aznar, a diferencia de lo que habían sido los últimos años de los Gobiernos de González o lo que luego fueron los de Zapatero, no quería ni buscaba "tomas de temperatura", ni "mediadores" ni "pacificadores", ni nada que no fuera la persecución policial de los terroristas y la aplicación de todo el peso de la ley a quienes fueran detenidos.

La segunda circunstancia que quiero subrayar es que, como luego se supo, en esas fechas del atentado de Albero y Ascen el PNV y Eusko Alkartasuna ya estaban en negociaciones con ETA, de las que meses más tarde, setiembre de 1998, derivó el conocido como Pacto de Estella, antesala de la tregua trampa que la banda terrorista declaró por entonces y que se prolongó hasta diciembre de 1999. Conviene recordar esto para tener muy presente que, mientras ETA intentaba aniquilar al partido que gobernaba en España, el PNV –asustado por la marea social que se produjo a raíz del asesinato de Miguel Ángel Blanco, plasmada en el "espíritu de Ermua"– buscó el acuerdo con los terroristas para, entre otras cosas, excluir a los partidos "españolistas", según su jerga, es decir al PP y el PSOE, de las instituciones vascas.

En ese "relato" al que antes hacía referencia debería quedar bien claro que el PNV –de cuyas juventudes nació ETA en 1959– no ha apoyado nunca –reitero, nunca– ninguna medida que desde la legalidad, desde el Estado de Derecho, se han ido tomando en estos años para acabar con la banda terrorista. Eso deberá pesar siempre como un baldón en la historia del partido fundado por el iluminado de Sabino Arana.

La nauseabunda carta de De Juana
No quiero dejar de mencionar otra tercera circunstancia, que en este caso se produjo con los cadáveres de Alberto y Ascen recién enterrados: lo que escribió desde la cárcel el etarra Iñaki de Juana Chaos al conocer el atentado:

En la cárcel, sus lloros son nuestras sonrisas y terminaremos a carcajada limpia (…) Me estoy tragando todas las noticias de la ekintza [atentado] de Sevilla. Me encanta ver las caras desencajadas que tienen (…) Con esta ekintza ya he comido yo para todo el mes. ¡Perfecta! Ahora están empezando a recoger el sufrimiento que desde hace décadas vienen repartiendo entre los presos, y eso que todavía seguimos siendo monjitas de la caridad.

Este es el individuo al que el Gobierno de Zapatero puso en libertad tras una ficticia huelga de hambre y que ahora vive tan ricamente en Venezuela, sin que el Ejecutivo de Rajoy haya hecho nada para conseguir su detención y expulsión, mientras que los tres hijos de Alberto y Ascen lloran cada día la ausencia de sus padres. Esa es la infinita diferencia que hay entre la miseria de un terrorista y la grandeza moral de las víctimas.

Quiero destacar la fortaleza moral que han demostrado en estos años dos personas a las que he tenido la ocasión de conocer y tratar personalmente: Teresa Barrio, la madre de Alberto, y la hermana de éste, Teresa Jiménez Becerril. No conozco a una sola madre que desee sobrevivir a sus hijos. Para una madre, lo más doloroso es ver en vida la muerte de uno de sus vástagos. Si además la muerte se produce como consecuencia de un ataque terrorista, el sufrimiento y el dolor se multiplican hasta el infinito. Puedo afirmar que siempre he visto en la madre de Alberto un gesto de serenidad, de paz, de bondad, que dice mucho de su categoría y altura moral.

En cuanto a Teresa Jiménez Becerril, actual eurodiputada del PP, la palabra que en mi opinión mejor la define es luchadora. Teresa nunca se ha resignado ni se ha doblegado ante los terroristas. Siempre ha hablado y escrito lo que piensa con una claridad meridiana. Estoy seguro de que no habrá compartido muchas de las cosas que el Gobierno de Rajoy ha hecho o ha dejado de hacer en materia de política antiterrorista, y que eso le habrá causado momentos de zozobra. Pero Teresa –a diferencia, por ejemplo, de Mari Mar Blanco, la hermana de Miguel Ángel, cuyo papel es tristemente cada día más patético– nunca ha sometido su pensamiento, su criterio, a la disciplina de partido. Su labor en el Parlamento Europeo en favor de las víctimas del terrorismo ha sido y sigue siendo muy importante. Junto a Maite Pagazaurtundua, eurodiputada por UPyD, son las dos voces que las víctimas del terrorismo españolas tienen en Bruselas.

Que este nuevo aniversario del asesinato de Alberto y Ascen sirva para que todos los españoles de bien volvamos a dar lo mejor de nosotros mismos y nos reafirmemos en nuestra voluntad de no olvidarnos jamás de quienes han demostrado con creces ser lo mejor de nuestra sociedad. Las víctimas lo han dado todo, hasta su vida, por España y por nuestra libertad. Y además lo han hecho renunciando a la venganza y al odio. A pesar de que los Zapatero, Rubalcaba, Rajoy o Fernandez Díaz de turno quieran, con sus políticas y con sus hechos, cambiarnos el rumbo, nosotros a lo nuestro: Memoria, Dignidad y Justicia.

Descansen en paz Alberto, Ascensión y todas y cada una de las víctimas del terrorismo.

UPyD
Toni Cantó dice que Ciudadanos y Podemos son 'más de lo mismo'
Vuelve a atacar a la formación de Albert Rivera, a la que acusa de defender que "los valencianos son ciudadanos de segunda"
Europa Press www.lavozlibre.com 30 Enero 2015

Madrid.- Desde que la posible alianza entre Ciudadanos y UPyD quedara definitivamente aparcada, desde la formación magenta han pasado al ataque sin cuartel contra el partido de Albert Rivera, quizás conscientes de que les están comiendo terreno en las encuestas, superándoles ya en algunos sondeos en intención de voto.

Primero fue Rosa Díez: "Ciudadanos es un partido catalán cuyo único proyecto para España es querer destruir UPyD". Después,Toni Cantó: "El único objetivo de Ciudadanos es no perder votos y para ello recurrien a un oportunismo cutre y cálculo electoral". Y entre tanto, Carlos Martínez Gorriarán también ha lanzado andanadas a la formación de Albert Rivera: "Echan los tejos a todo el mundo. No me extrañaría que incluso a Bildu y el Ku Klux Klan. Ridículos".

Este jueves ha sido de nuevo Toni Cantó el que ha arremetido contra Ciudadanos. El candidato de UPyD a la Comunidad Valenciana ha señalado que no pueden unirse con Ciudadanos y tampoco puede apoyar un partido como el de Pablo Iglesias porque "son más de lo mismo", mientras que UPyD "va a hacer algo que no hace nadie": "pelear por una financiación justa para los valencianos y denunciar los privilegios de otros".

Así, tras presentar la campaña 'Tú eres la voz' en el Mercado de El Cabañal de Valencia, ha recalcado que Podemos y Ciudadanos son "más de lo mismo" porque "ambos defiende privilegios de otras comunidades autónomas y ambos dicen que los valencianos somos ciudadanos de segunda". "Con quien crea que los valencianos somos ciudadanos de segunda yo no voy a llegar nunca a ningún encuentro", ha recalcado.

Asimismo, respecto a las críticas de la portavoz de Ciudadanos (C's) de la Comunidad Valenciana, Carolina Punset, hacia Rosa Díez, ha replicado que no le "interesa lo que diga la gente de su partido" y ha mostrado su confianza en que Ciudadanos explique "cuál es su proyecto para la Comunitat Valenciana y deje de hablar de nosotros". "Que hablen más de sus propuestas y menos de nosotros", ha señalado.

Además, sobre quién hubiera encabezado las listas si se hubiera dado el pacto ha apuntado: "yo no necesito que nadie me deje ni me ceda el privilegio de encabezar ninguna lista". "Son los afiliados de UPyD los que me han concedido el honor de representarles democráticamente en unas primarias abiertas a cualquiera y lo llevo con mucha responsabilidad, estoy muy orgulloso y respecto hacer el trabajo que ellos merecen", ha apuntado.

En este sentido, ha destacado que UPyD son también los únicos que defienden "una poda" en unos presupuestos de una Generalitat y Ayuntamientos y "por supuesto" en figuras como las Diputaciones que "no están haciendo como todas las familias y empresas valencianas que es ajustar su tamaño a los tiempos que corren".

 


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