AGLI Recortes de Prensa   Domingo 1 Febrero 2015

¿España, el próximo BRIC?
José Zorrilla El Confidencial  1 Febrero 2015

Adelanto que sacar a España del euro y de la OTAN y meterla en el grupo de los BRICS (China, Rusia, Brasil, India y Sudáfrica) dependerá de si Podemos gana o no las elecciones. Si las gana, la hipótesis no es descabellada.

Empecemos por el principio. Podemos representa un cambio de paradigma respecto de la Transición. Esto de los paradigmas suena raro, así que daré un ejemplo. Antes de la Revolución Francesa (el Antiguo Régimen), si uno quería ser revoltoso le quedaba el modelo Lope de Aguirre en lo político o, en plan inmoral, podía escoger ser un libertino. El paradigma podía estirarse todo lo que se quisiera, pero siempre quedaba dentro. Así, las 1.003 mujeres seducidas por Don Juan (según el Leporello de Mozart) podían haber llegado a 2.006 o al infinito. Daba lo mismo. Él seguía siendo un libertino.

Robespierre y el Terror son otra cosa.
Pues Podemos es Robespierre.

La Transición se basaba en el deseo de los españoles de no volver a matarse y en la voluntad de integrarse en Occidente. De ahí varias derivadas. La primera, la legitimidad del antifranquismo. La otra, el ingreso en la UE y -más debatido por el tradicional antiamericanismo de los españoles-, en la OTAN. Sin embargo y a pesar de la supuesta reconciliación, el orden moral quedó reducido a un sistema binario: "progre" y "facha", es decir, la continuación de la Guerra Civil por la retórica. Y esto alcanzaba límites grotescos.

Tomemos los mejores restaurantes convencionales de Madrid: Jockey o Horcher. En una mesa forman gentes del PSOE. Todos vienen de gabinetes de estudios de bancos o del sector público. Han ido al Colegio del Pilar, Estudio, Recuerdo o cosas por el estilo. Tienen un máster por alguna universidad extranjera y llevan a sus hijos a los mismos colegios a los que fueron ellos y sus padres. En la otra mesa están los del PP, antiguos compañeros de colegio cuyos hijos comparten pupitre con los suyos. Los del PP tambien tienen su máster americano o inglés y también trabajan en un gabinete de estudios económicos de banco sistémico o del sector público. Ambos colectivos cobran sueldos inimaginables para el español medio y frecuentan comercios tipo Loewe. ¿Cómo se tratan? De progres y fachas. Para ser precisos, de "p. fachas" y "rojos de m.". Luego piden los mismos platos del menú y pagan la misma cuenta, con cargo a los gastos de empresa.

En lo territorial, como Franco había perseguido (dentro de un orden) a vascos y catalanes, ser nacionalista vasco y catalán era "progre", mientras que ser español era "facha". Curiosa clasificación, porque el PNV era el heredero del carlismo -por dos veces traidor al pacto foral, pues se alzó en guerra contra el Estado liberal para restaurar la Santa Inquisición (1833-1839 y 1870-1875)- y CiU la novación de la burguesía catalana que organizó el Terror Blanco, dos mil muertos obreros al año en la Barcelona de la Restauración. Pueden ver al respecto una de nuestras mejores películas de cine negro, La verdad sobre el caso Savolta, de Antonio Drove, esa de otro paradigma, el antifranquista de izquierda, anterior a la Transición, y para quien el PNV, CiU y Esquerra eran reaccionarios sin más. Esquerra también, sí. Recuerden que no se les admitió en la II Internacional. Y si quieren saber cuál es su base social recomiendo que vean la película Pa negre: la masía radical pequeño burguesa.

Por el contratrio, el 2 de mayo de 1808 -la revolución nacional que encantó a Carlos Marx y en la que participaron vascos y catalanes- se convirtió en fiesta autonómica convenientemente esterilizada, desapareció del mapa y sus herederos eran "fachas".

Y así fueron pasando los años, en esta ilusión, mientras el famoso paradigma envejecía sin que, aparentemente, nadie lo viese envejecer. La Transición era eterna, divina, intocable. Parecía tener, como Dorian Gray, un retrato misterioso en el desván de la antigua casona.

Llegó Rodríguez Zapatero y muchos pensaron que con el cambiaría el modelo. Para nada. ZP fue la reducción al absurdo del viejo paradigma, el rayo verde del crepúsculo tropical. Para apoyarse en la Guerra Civil recuerda a uno de sus dos abuelos y se considera, por tanto, víctima del terrorismo franquista. En el orden territorial y a pesar de haber sido profesor de Constitucional, declara que aceptará lo que venga de Cataluña. En el económico tira de burbuja inmobiliaria a tope y malgasta (el postkeynesianismo, esa enfermedad infantil de la socialdemocracia) hasta que Obama le llama al orden.

Libertinaje a tope. En vez de 1.003 seducidas, cuatro mil, cinco mil, las que hagan falta, infinitas. Eso sí, siempre dentro del paradigma.

Pero ya se sabe que la vida es lo que pasa mientras tú haces otras cosas. Viene Podemos y estos no son libertinos, sino Robespierre. Se acabó ser facha o progre. Ahora el esquema binario es o Podemos o casta, estos últimos administradores del 'subimperialismo' o defensores de la 'subalternidad', vayan aprendiendo el vocabulario. Y naturalmente eso incluye al PNV, Esquerra o CiU, que, como niños mimados, no entienden esa vuelta a los años del antifranquismo y la pérdida de su legitimidad progre. Y qué decir de IU, de esa inolvidable escena del zarandeo de sus parlamentarios por los indignados mientras ellos gritaban "somos de los vuestros, somos de los vuestros".

Dentro del paradigma populista de izquierda, por cierto, desaparece también la aspiración a homologarse con Europa y el mundo. De hecho la pregunta clave para saber si eres de los suyos no hace referencia a política interior, sino exterior. ¿Estás con el Imperio o contra él? De ahí la mitificación de Chávez, al que asesoran, y la referencia inesquivable al comandante Fidel. La palabreja "Imperio" se la debemos a Toni Negri, profesor de la Universidad de Trento, condenado a 13 años de cárcel en Italia tras un largo exilio en Francia, al ser acusado por su país de haber fundado las Brigadas Rojas.

Eso es lo que se nos viene encima si Podemos gana las elecciones, pues dentro de su marco ideológico está el rechazo de Estados Unidos y el ingreso en el "frente de rechazo" global: China, Rusia, Irán, Cuba y Venezuela. No estoy muy seguro sobre si incluir a Sudáfrica, Brasil e India en el grupo. En cualquier caso, con o sin ellos, meter a España con los BRICS, la antigua Al Andalus, con un PNB sobre el trillón de dólares, y sacarla de la OTAN y del G5 aparece como una hipótesis nada descartable. Lo del euro es más dudoso. Pero si se cumple el programa de rechazar la deuda de manera hostil y ponerse a gastar alegremente, resulta inexcusable. Gustavo de Arístegui hizo famoso el término "desubicación" para referirse a la política exterior de ZP. ¡Ya me dirán ustedes donde nos van a poner los que consideran con Ernesto Laclau que hay que latinoamericanizar Europa!

Los patriotas de hojalata
Juan Laborda www.vozpopuli.com  1 Febrero 2015

Tras la victoria de Syriza empiezan asomar en nuestro país los de siempre, los patriotas de hojalata. La postura de Grecia es dura, contundente, saben lo que se juegan. Yanis Varoufakis, el flamante ministro de finanzas, lo dejó bien claro este viernes, “Grecia no reconoce a la Troika ni el acuerdo del rescate”, “el gobierno griego fue elegido con un programa que rechaza el actual programa de rescate y el pago de la deuda actual”, que asciende al 175% del PIB; “el Estado tiene viabilidad, pero lo que no tiene viabilidad es una deuda imposible de pagar”. La negociación ha comenzado, será a cara de perro, pero valdrá la pena. No queda otra opción.

Varoufakis, Tspiras y el nuevo gobierno griego, ya saben las consecuencias de las políticas impuestas por los acreedores: pobreza, hambre, desnutrición, miseria, desigualdad… Eso está pasando en nuestra querida Europa, y aquí, en España, también. Grecia no encabeza todas las listas de la vergüenza europea. Nuestro país lidera distintos rankings de la ignominia; nuestro país tiene una tasa de paro juvenil (51,8%) superior a la helena (50,6%); nuestro país presenta la tasa de paro U6 -aquella que recoge también la precarización- más alta del mundo (34%); nuestro país lidera el número de desahucios o familias expulsadas de sus hogares por impago; nuestro país, dentro de los países de la OCDE, se sitúa el segundo en el ranking de pobreza infantil; nuestro país….; nuestro país… ¿Y qué hace nuestro gobierno? Nada, nueva huida hacia adelante, practicar una genuflexión de antología ante nuestros acreedores, afirmar que España no es Grecia.

Rajoy, la nueva Merkel
Sin embargo hay algo todavía peor, España, junto a Portugal, encabeza y lidera el bloque de rechazo al nuevo gobierno heleno. Rajoy, la nueva Merkel. La razón no es beneficiar a la ciudadanía, la razón no es disminuir la pobreza y la miseria, la razón no es mejorar nuestro modelo productivo –tremendo el intento la huida hacia adelante vía deuda y construcción-, la razón…, la razón… La razón es otra, la razón es reconstituir el sistema existente con el objetivo de favorecer de manera permanente a la clase dominante, los más ricos, los intereses corporativos, los acreedores que asumieron riesgos innecesarios, los oligopolios,… La triste historia patria. Otra vez, la enésima vez.

Saben que si Syriza consigue los objetivos marcados por su ciudadanía, es decir, acabar con la asfixiante austeridad expansiva, aumentar el poder adquisitivo, mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanos, poner las semillas de otro modelo productivo, aquí, por mucho miedo que inculquen, se les acabó el chollo, perderán las elecciones, y hay mucho que conservar.

España ha sido utilizada como un conejillo de indias por aquellos que nos llevaron al abismo más profundo de nuestra historia reciente. Bajo el eufemismo de “reformas estructurales” se ha multiplicado como nunca la pobreza y miseria de nuestros compatriotas, a través de una reducción salarial y precariedad laboral extrema. Lo peor es que nuestros políticos lo saben, conocen los datos extraídos de los informes y análisis de Caritas, UNICEF, la ONU. Lo saben, lo saben, lo saben,… pero les da igual. Sus únicos comentarios son “por favor tengan caridad cristiana y no lo publiquen, no vayan a desanimar al personal”. ¡Qué cinismo!

Por qué España es vulnerable
Los datos de Contabilidad Nacional, de Cuentas Financieras, de Balanza de Pagos, los relativos a contratación y afiliación a la Seguridad Social de los últimos meses, sugieren un diagnóstico distinto al del gobierno. Viendo que sus recetas neoclásicas no generaban la tan cacareada mejora de nuestro aparato productivo, el actual ejecutivo inició, en plena burbuja en los mercados financieros, otra huida hacia adelante. El motor del crecimiento y del empleo es el consumo privado y el sector servicios, en un contexto de deflación y caídas de rentas salariales. Por contra, las cifras relativas a disponibilidades de bienes de equipo continúan débiles. La demanda interna crece, mientras que no se moderniza nuestro aparato productivo, empeorando nuestra competitividad. Dicho crecimiento se está financiando con más deuda pública, induciendo a su vez un aumento de la deuda externa neta, en niveles récord.

Lo único que ha mantenido a flote nuestra economía es la llegada de flujos de inversión extranjeros concentrados en operaciones especulativas. La razón, obvia, el bajo precio del activo correspondiente, bajo el paraguas de la “seguridad” aportada por los bancos centrales. Dicho de otro modo, la tremenda propensión al riesgo de los mercados financieros, variable no controlada por los gobiernos, es lo que ha evitado hasta ahora el derrumbe.

Sin embargo, el aumento de la aversión al riesgo en los mercados financieros ya se ha iniciado, y ha empezado la cuenta atrás. El abismo está ahí, al acecho, un montón de deuda –pública y privada- impagable; un empleo más precario que nunca; una reducción y debilitamiento de los programas de salud, educación y servicios sociales; una fuerza de trabajo insegura, amenazada, coaccionada; unos empresarios y emprendedores sometidos a la dictadura de quienes juegan con las cartas marcadas, manipulan el BOE a su antojo, se reparten prebendas, concursos; un país necesitado de un nuevo impulso tecnológico, de un nuevo modelo productivo, y no de nuevos pelotazos urbanísticos,……. Y detrás de todo, como razón fundamental el fracaso de las medidas de política económica implementadas por la ortodoxia bajo un diagnóstico incorrecto. Y me pregunto, ¿qué hará nuestro gobierno?

...Al regreso al pasado de Iglesias
EDITORIAL El Mundo  1 Febrero 2015

PABLO IGLESIAS y su partido Podemos cosecharon ayer un indudable éxito en la concentración organizada en la Puerta del Sol en Madrid. Sin entrar en guerras de cifras, vimos que la nueva izquierda radical española tiene una gran capacidad de convocatoria, comparable quizá a aquellas manifestaciones socialistas y comunistas de los primeros años de la restauración democrática. Y esa comparación no se debe establecer sólo en términos del número de personas que acudió a la cita.

Muchos de los lemas que se corearon, como el ya casi olvidado «El pueblo unido jamás será vencido», una profusión de banderas republicanas e incluso el nombre de «Marcha por el cambio» nos retrotrajeron a una etapa de la historia española que afortunadamente quedó cerrada con la Constitución. Si las imágenes transmitidas ayer por las televisiones hubieran sido en blanco y negro, habría parecido más un episodio de la serie Cuéntame como pasó, que una concentración de un partido político del siglo XXI en España.

Fue, sí, una manifestación de fuerza que demuestra la capacidad de atracción del nuevo partido, pero que a la vez evidencia que, por el momento, Podemos no tiene más recursos para aglutinar a parte de la sociedad que ese descontento de los ciudadanos ante la dureza de las consecuencias de la crisis económica y de las recetas del Gobierno para enderezar la actividad. Ese «tictac, tictac» que llevan semanas repitiendo algunos de los líderes de Podemos, y que ayer se escuchó en Madrid, suena a pueril amenaza de movimiento radical más que a propuesta de un partido que se presenta ya como alternativa de Gobierno.

Pero lo que fue verdaderamente significativo de la indefinición en la que se mueve Podemos fue el texto de la pancarta que abría la marcha: «Políticos, el pueblo está despertando». Un lema que bien podría haber servido en las incipientes concentraciones del movimiento 15-M, pero que ahora ya no sirve. Quizá los organizadores quisieron arrogarse la continuidad de aquella protesta ciudadana, pero eso quedó atrás. Podemos es ya un partido político constituido, con un secretario general que es un político profesional y con órganos de dirección semejantes a los de cualquier otra formación, incluso en el control que intenta ejercer la cúpula sobre las bases, como estamos viendo en estos días preelectorales en nuestro país.

Ayer comprobamos que Iglesias, Errejón, Monedero, Bescansa y demás arrastran a la gente, pero no sabemos hacia dónde. Porque en los discursos de Sol no hubo ni una sola propuesta de futuro, sino eslóganes que, por repetidos, suenan demasiado manidos y que nos retrotraen a una etapa de nuestra historia reciente ya olvidada. Podemos perdió una oportunidad. Iglesias regresó ayer al pasado.

El paranoico monstruo de Podemos
Juan Vte. Santcreu – Periodista Digital  1 Febrero 2015

A lo largo de mi vida he seguido la máxima de mi abuelo: “Acepta sólo consejos de los ganadores”. Y creo que me ha ido muy bien.

Todos hemos recibido consejos en algún momento, y en la mayoría de los casos de Charlys, porque no hay que olvidar que los imbéciles son los que más consejos gratis dan ya que la ignorancia da alas.
Justo en esos momentos cuando alguien te de un consejo debes preguntarte, ¿y tú, imbécil, por qué no lo has hecho?

Y ahora están aquí los chicos de Podemos queriendo arreglar España con un sistema político-social que jamás ha funcionado en ningún país. Si hacemos caso a mi abuelo, ningún miembro de Podemos ha triunfado en esta vida que no sea con el robo, el choriceo y el mangoneo. Ninguno. Y eso que son millones de “podeimistas”. Pero es más, ningún miembro de Podemos puede citar a ningún país como ejemplo a seguir. Sencillamente porque no hay, todos sus referentes han funcionado mientras han repartido el dinero de los demás, pero acabado este, sólo han repartido miseria. Ya se sabe, muerta la gallina, se acabaron las tortillas. Entonces, ¿qué coño nos van a enseñar los de Podemos?

En cambio yo podría citar miles de países capitalistas-liberales que viven bien. Y no es que el sistema capitalista sea bueno, pero sin duda es el menos malo conocido. He dicho en muchas ocasiones que el capitalismo se tiene que reinventar o será engullido por un populismo alimentado con la ignorancia del pueblo.

El monstruo paranoico de Podemos ha llegado con fuerza a España, y es que no hay que olvidar que lo ha fabricado y retroalimentado el PP y el PSOE con sus robos, engaños, delitos, prohibiciones, leyes, etc. Podemos ha triunfado gracias al PP-PSOE.

El populismo actúa igual que un virus en un cuerpo, cuando éste está debilitado un simple virus puede hacer estragos. ¡¡Y es que señores, aquí nadie ha cuidado el cuerpo!! El PP y el PSOE se han olvidado de la salud del cuerpo, es decir de España, y en lugar de fortalecerla como nación la han debilitado con feudos medievales haciéndola vulnerable ante cualquier agresión.
Y ahora que nos ataca un virus que la propia Casta Bipartidista ha creado nos dirán que hay que votar al PP o al PSOE para librarnos del mal. ¿Ellos lo crean y ellos son la solución? Pues ahora os podéis ir a la mierda y hundiros en ella.

En Masby no sabemos a quién votar en las próximas elecciones, pero sabemos a quién no votaremos.
Mientras el PP no hace lo que promete, Podemos no dará lo que ofrece. Para darlo, tendría que cuadrar el círculo. ¿Lo pillas?

Como no está mi abuelo, te lo cuento yo.
Así lo pienso y así lo digo

La marcha de la extrema izquierda
EDITORIAL Libertad Digital  1 Febrero 2015

Con la grandilocuencia injustificada a que nos tienen acostumbrados, los líderes de Podemos se refirieron ayer a su concentración en Madrid como un un "hito Histórico" que "se estudiará en los libros de Historia". Sin embargo la llamada Marcha por el Cambio, pese a las afirmaciones voluntariosas de los dirigentes de la formación radical, no cumplió las expectativas que ellos mismos habían levantado y, aunque se saldó con la presencia de miles de personas, quedó muy lejos de otras movilizaciones en la capital de España que sí congregaron a verdaderas multitudes. Las manifestaciones del PP y las víctimas del terrorismo contra Zapatero o las del "No a la guerra" contra Aznar sí fueron, sin duda ninguna, multitudinarias, al contrario de lo que ayer ocurrió en La Puerta del Sol, por más que en el partido de Iglesias se empeñen en convertir una concentración popular más o menos numerosa en una página de la Historia de España.

Ahora bien, es cierto y no se debe desdeñar que decenas de miles de personas respondieron a la convocatoria lanzada por los dirigentes de Podemos, a pesar de que el único objeto de la manifestación era llevar a cabo un acto de adhesión incondicional a los líderes del partido. El hecho de que Iglesias, Errejón y, sobre todo, Monedero, estén siendo cuestionados desde el punto de vista ético por sus oscuros manejos financieros, otorgó a la concentración de ayer un marcado carácter personalista, por más que los tres dirigentes insistieran en que se trató de un acto de marcado contenido político.

La vaciedad de los discursos de Iglesias y sus colegas del aparato pusieron de manifiesto, una vez más, la irrelevancia intelectual de estos profesores de ciencia política, cuyas apelaciones constantes al terreno sentimental y la ausencia absoluta ideas para abordar problemas concretos dejan por los suelos su nivel como aspirantes a dirigir la décima economía mundial.

La insolvencia de los líderes de Podemos era algo conocido a poco que se haya prestado atención a sus intervenciones públicas. Lo que ya no estaba tan claro, porque han tenido mucho cuidado en ocultarlo, es que tras esos llamamientos a la transversalidad y esas afirmaciones de que Podemos es un partido al que puede votar cualquier simpatizante del PP eran sólo un disfraz, bastante cochambroso, para ocultar la verdadera esencia extremista del partido, sus dirigentes y la gran mayoría de su militancia. Ayer, por fin, quedó claro para todo el que se hubiera empeñado en negarlo hasta ese momento, que Podemos es un partido de extrema izquierda. Como muestra valga destacar que ni una sola bandera de España se pudo ver en la "manifestación histórica" convocada por Iglesias. En cambio sí había centenares de banderas de la II República y todo el catálogo clásico de imágenes del santoral marxista que acompañan a las concentraciones de la izquierda radical cuando sale a tomar las calles.

Sin el menor rastro de alguna idea útil para dar solución a los problemas del país y haciendo gala de un sectarismo guerracivilista atroz, los dirigentes de Podemos dejaron claro ayer que han sido, son y serán de extrema izquierda y que ese es el programa que tratarán de imponernos a todos si alguna vez llegan al poder.

Pablusconi, Pablostini y la muerte de Lara
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  1 Febrero 2015

El sábado tuvieron lugar dos acontecimientos que, en principio, no parecen tener nada que ver pero que, sin embargo, están íntimamente relacionados, y que podrían cambiar decisivamente el panorama político español, en este 2015 abocado a todas las volteretas, carambolas y sustos institucionales. El primero fue la marcha sobre Madrid de Podemos, pequeño fracaso o éxito mediocre según los diversos cronistas y valoradores, pero en el que sobre la constatación de que Podemos sigue siendo una masa informe de extrema izquierda sin más programa de gobierno que el de "okupar" la Moncloa y echar a los inquilinos de la Zarzuela, su ayatolá o caudillo Pablo Iglesias hizo un discurso deshilvanado como suyo, pero proclamando una novedad esencial: la Patria, entiéndase por ella España, es suya, y Don Quijote es él. Mal estaría España presidida por un loco, pero Iglesias buscaba una música que legitimara su ambición monclovita y eso, ay, le obliga a patriotizarse.
¿Dos de mayo y ni una bandera nacional?

En esa línea de identificación de Podemos con la soberanía popular y nacional españolas, Iglesias también se proclamó heredero legítimo nada menos que del 2 de mayo, en el que una pequeña parte del pueblo y del Ejército se alzaron contra Napoleón y murieron abrazados a la bandera nacional, roja y amarilla, que ni uno solo de los manifestantes de Podemos, fueran cincuenta o cien mil, enarbolaba. ¿Cómo puede pasar Iglesias por el capitán Daoíz, Monedero por el capitán Velarde y Errejón por el teniente Ruiz, si ninguno de ellos lleva la bandera por la que murieron y con la que fueron enterrados tantos mártires de la Guerra de la Independencia, amén de los padres de la nación española como sujeto político, registrada así en la Constitución de Cádiz: "La nación española es libre e independiente y no puede ser propiedad de ninguna familia ni persona"? ¿Cómo va a defender la patria española ese Iglesias que decía del himno y la bandera nacionales, acuñados en tiempos de Carlos III, que son "cosa fachosa y posfranquista"? ¿Cómo pretende Errejón que vote a Podemos gente que lo ha hecho al PP y al PSOE si su única bandera es la de la II República, que tan poco tiempo y tan sangrientamente, lo ha sido de España, y aun ése oficial, no realmente?

Y sin embargo, el discurso para llegar al Poder de Iglesias carece de ese elemento esencial de legitimidad que es la idea nacional española, de la que él, por lo visto y leído pavorosamente ayuno de conocimientos históricos, tan estúpidamente ha abominado en herriko-tabernas y en foros pro-etarras. Yo no sabía que su padre había sido militante del FRAP, grupo de extrema izquierda fundado por el agente soviético Álvarez del Vayo, el jefe de los comisarios políticos en el Ejército Popular de la República y al que socialistas y anarquistas consideran máximo responsable de tantos asesinatos por la espalda como perpetraron los comunistas de Stalin –no se salvaran los comunistas del POUM, depurados por Vayo y calumniados por Bergamín- en el bando rojo.
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Pedro Jota contó en un libro, llevado al cine y pronto olvidado la tristísima historia de los últimos fusilados del FRAP, acusados de delitos de terrorismo, en las postrimerías del franquismo. Y aunque no sé nada de la peripecia política del padre de Iglesias -que debe de ser de mi edad, y tuvo menos suerte que yo, porque pasó por la cárcel- me asombra que Iglesias no haya visto que una revolución en España no podría triunfar más que a través de una república nacionalista española, en la que la bandera tricolor fuera, con todo respeto, archivada por la que ha sido, es y será la bandera nacional. Más de una vez he dicho en la radio que la suerte de España con Podemos es que no se acordaba del FRAP, ¡y resulta que Iglesias lo tenía en casa! Barrunto que, a partir de ahora, va recordarlo mucho más.
La muerte y la sucesión de Lara

La marcha de Podemos ha demostrado que su poder no está en la calle sino en los medios. En rigor, cabe decir que la marcha de Pablusconi, niño bonito de la Cuatro, ha coincidido con la incógnita sobre el futuro de Pablostini, héroe de la Sexta. Del futuro del gran conglomerado audiovisual conseguido por Mauricio Casals y Ansón para Lara, en el que destacan por sus efectos políticos Antena 3 TV, La Sexta (Planeta-Agostini) y Onda Cero, pende la suerte de Pablo Iglesias, este Quijote que no parece haber leído a Cervantes –no ha defendido nunca el derecho a escolarizarse en su lengua- y que odia la bandera de una patria de la que acaba de acordarse. Pero a la que pertenece y que aún podría llegar a pertenecerle. Con el PP en el Poder y el PSOE también en Babia, todo es posible en España. Hasta que ninguno de ellos tuviera nada previsto tras la muerte de José Manuel Lara.

El sueño de Syriza puede convertirse en la pesadilla griega
CASIMIRO GARCÍA-ABADILLO El Mundo  1 Febrero 2015

El triunfo de Syriza fue recibido en las calles de Atenas como el fin de una pesadilla. Alexis Tsipras ha manejado con habilidad la promesa de un futuro mejor y la apelación al orgullo nacional para obtener una mayoría que -con el apoyo de un pequeño partido de derecha ultra nacionalista- le permitirá gobernar. El problema para el líder izquierdista es que ahora va a tener que enfrentarse a la realidad. La cuestión es que Grecia ha podido mantenerse a flote gracias a los 240.000 millones que se le han prestado en cuatro sucesivas reestructuraciones de deuda. Y la UE no está dispuesta a perdonar.

«La cuestión», reflexiona un miembro del Gobierno, «no es técnica, sino, fundamentalmente, política. Si a Samaras, que ha hecho esfuerzos por reducir el déficit, no se le ha condonado la deuda, ¿por qué se le iba a condonar a Tsipras, que lo primero que ha hecho ha sido anunciar programas de aumento del gasto público?».

En ese análisis, todos los miembros de la UE están básicamente de acuerdo. Hay, eso sí, dos países, Francia e Italia que suavizan el lenguaje, porque sus líderes -Hollande y Renzi- quieren aparecer ante sus opiniones públicas como «solidarios» del sufrimiento del pueblo griego. Pero, ninguno de ellos está por hacer borrón y cuenta nueva. En primer lugar porque es mucho el dinero que hay en juego -dinero al que no están dispuestos a renunciar-; y, en segundo lugar, porque en ambos países existe el peligro de que el populismo se haga con el poder y el perdón a Grecia les daría una baza política más que apetecible.

El drama, o la tragedia, para Tsipras es que se encuentra entre la espada y la pared: no decepcionar a sus votantes y no perder la financiación que le llega de la odiada Troika, pero que es la que le permite pagar a sus funcionarios o, simplemente, que el país funcione.

No hay mucho tiempo para decidir el camino a elegir. A finales de febrero se tiene que concretar la extensión del programa de ayuda financiera a Grecia (país que, según la última estimación, necesita 15.000 millones de aquí al mes de agosto). Dicho programa está condicionado a los ajustes y al compromiso del pago de la deuda, esos 240.000 millones (la deuda total, incluyendo a todos los acreedores, supone 317.000 millones, el 175% del PIB).

¿Se puede negociar? Sí, pero el margen es muy pequeño. El plazo al que está fijado el vencimiento de las ayudas es de 30 años y a unos tipos tan bajos que a la UE le cuesta más financiarlo de lo que recibiría por el cobro de los intereses tal y como están fijados. «Se puede elevar el plazo a 40 años y dejar los tipos al 0%, pero eso no significaría reducir significativamente el peso de la deuda: si la economía griega no reduce su déficit, no mejora su competitividad, la mejora de las condiciones del pago no servirá de nada», concluye un ministro.

Apremiado por sus compromisos con «el pueblo», Tsipras se ha apresurado a anunciar una sustancial elevación del salario mínimo (que será más alto que el de España), la readmisión en sus puestos de trabajo de 10.000 funcionarios que habían sido despedidos con el anterior gobierno y la puesta en marcha de un programa de ayudas públicas para 300.000 hogares que se encuentran bajo el umbral de la pobreza.

Sólo esas medidas suponen unos 15.000 millones de gasto, a los que habría que añadir los 15.000 millones antes mencionados que Grecia necesita para sobrevivir.

Ni siquiera los 20.000 millones que Tsipras espera recaudar por la vía fiscal (lucha contra el fraude y subida de impuestos) serían suficientes para hacer frente a sus promesas.

La realidad termina haciendo trizas los sueños más bellos. Mientras los votantes de Syriza se frotan las manos ante las perspectivas de una Grecia orgullosa frente a Alemania poniendo punto y final a los sacrificios, el dinero huye del país a un ritmo superior al que lo hizo en 2012, cuando se aprobó el primer rescate.

Según la agencia Moody's, desde el mes de diciembre, cuando ya las encuestas mostraban claramente la posible victoria de Syriza, la retirada de depósitos en Grecia supera los 12.000 millones de euros ¿Adónde han ido? Mayoritariamente se han metido debajo del colchón. No es que haya habido una huida masiva de capitales -fenómeno que ya se produjo en su día-, sino que el ciudadano medio teme perder parte de sus ahorros. Aunque aún no se habla oficialmente de esa medida, los expertos cuentan con la imposición de una tasa sobre las cuentas de ahorros para financiar los nuevos programas sociales.

Los principales bancos griegos, los únicos que ahora compran las emisiones de letras del Tesoro, han perdido más del 40% de su valor en Bolsa, fundamentalmente como consecuencia de esa pérdida de depósitos y también por el temor a medidas que castiguen al sector financiero.

Si el ahorro se va y los bancos pierden liquidez, ¿cómo se van a recaudar impuestos? ¿quién va a comprar la deuda griega?

Grecia, lo quiera o no Syriza, está fuera de los mercados. Su única salvación está en Europa.

Para lograr lo que sus predecesores no consiguieron (la condonación), Tsipras va a poner sobre la mesa la salida de Grecia del euro, al mismo tiempo que coquetea con Rusia como aliado preferente (el movimiento se ha concretado ya en un veto a las sanciones de la UE al expansionismo de Putin).

La amenaza de salida de la moneda única ya no asusta a nadie. Si en 2012 la expulsión de Grecia del euro, medida que avalaba el Bundesbank, era vista por la mayoría de los mandatarios europeos -incluida Merkel-, como un peligroso precedente que podría hacer caer a España e Italia y, por lo tanto, a la propia moneda única y al proyecto europeo en su conjunto, ahora esa perspectiva no está sobre la mesa.

Ni Italia, ni mucho menos España, corren ningún peligro: sólo hay que comprar las primas de riesgo de ambos países ahora y las que registraron hace dos años y medio.

En cuanto a la alianza con el Kremlin, no sólo sería un error que tendría graves consecuencias diplomáticas, sino que se produciría justo en el momento en el que Rusia atraviesa por su peor situación económica en los últimos diez años.

Tsipras, por tanto, sólo tiene dos caminos: o acepta la realidad y afronta el desgaste que ello supone ante su electorado; o bien convierte a Grecia en una especie de Venezuela europea -sin petróleo-, colgada de las escuálidas y siempre caras ayudas que puede proporcionarle Putin.

En España también los posibles votantes de Podemos han visto el triunfo de Syriza como la consumación de un sueño. Grecia, la democracia, le ha dicho «no» a la Troika. Ayer, decenas de miles de personas desfilaron en Madrid convocados por Podemos, enardecidos por el ejemplo griego.

Espero que lo que está sucediendo y sucederá en Grecia en los próximos meses sirva de lección para los que, de buena fe, piensan que la felicidad llegará del brazo de la demagogia.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

Palabras para Irene
Víctor Hugo Cronica Global  1 Febrero 2015

Me van a disculpar el juego de palabras -valga la redundancia-, con el que "rotulo" este artículo, pero después de barajar otros candidatos, se me impuso esta referencia al poema de J.A Goytisolo, quizás trastocando el sentido de sus versos, relacionándolos esta vez con la consejera "d´ensañament", se nos permita esbozar una sonrisa irónica -y un tanto feroz- frente a la llamada "subversión lingüística", perdón, "inmersión"...ya saben como empieza: "Tú no puedes volver atrás / porque la vida ya te empuja / como un aullido interminable, / hija mía es mejor vivir con la alegría de los hombres / que llorar ante el muro ciego. / Te sentirás acorralada, / te sentirás perdida o sola,/ tal vez querrás no haber nacido.".

Y, si, hablaba de "subversión" puesto que uno de los mayores ejemplos de contra-ejemplaridad institucional y de anti-valores cívicos es, sin ningún género de duda, la expresión o concepto de "lengua propia", que ha sido el punto de apoyo retórico de la ya mencionada "inmersión". Huelga decir lo nefasto de que tal sintagma haya hecho fortuna entre algunos de nuestros conciudadanos (de aquellos simpáticos, assenyats, dicharacheros y eixerits conciudadanos que nos quieren negar nuestra propia condición de ciudadanos a base de votos), pues lo de lengua propia no es más que una manera impropia, en un estado de derecho democrático constitucional europeo -conquistado y forjado precisa y justamente para crear una convivencia plural-, de apropiarse de nuestros derechos lingüísticos para, de paso, lanzar improperios hacia el que reclama el "derecho a la propia lengua" y tiene la radical determinación de compartirla en la vida pública (catalana), ya sea en su vertiente laboral, académica, administrativa o mediática. Por no hablar de aquellos que se atreven a hablar con propiedad sobre este fenómeno; están condenados a acusaciones muy propias de quien las profiere, a saber: genocida cultural, fascista (neo) españolista, monolingüista anti-catalán, o bilingüista pro-segregación.

En realidad, cuando los nacionalistas catalanistas usan el término de "lengua propia" crean e introducen de facto, en el imaginario colectivo, esto es, en el sistema de mitologías compartidas, una representación de soberanía (política) concreta, una delimitación mental del territorio única y exclusivamente catalán, con lo cual, principio de identidad mediante (Catalunya = catalán), desplazan y suplantan la idea de España y eluden la realidad del español como lengua común (y mayoritaria en la propia Cataluña) por un lado, y, por otro, correlativamente, hacen que el uso de una sea lo normal y lo lógico (frente a lo extraño o irracional de la otra). Y es a través de estos dos subterfugios por los que la veda está abierta para el "moralismo lingüístico": se adjudica la categoría de lo "bueno" y la calificación de lo "sensible" al catalán, con sus correspondientes opuestos para la otra lengua, ya ven, todo muy estructuralista...será por aquello de crear "estructuras de desgobierno", legitimadas, eso sí, por su publicidad en ca-ta-là. Claro que la cosa no acaba aquí, pues la finalidad no es otra que la de, mediante una pretendida y supuesta superioridad lingüística, fabricar una artificiosa y empalagosa superioridad moral y política (y viceversa)... siempre con la inestimable autoridad de algunos expertos en "filologia catalana", que diuen que mañana se muere el catalán, desaparece la Pompeu Fabra y se cierra la TV3. En cualquier caso, no es complicado producir esta "ingeniería lingüística" de diglosia full time cuando tienes a una sociedad con poca "cultura de la libertad" y mucha "ignorancia política", y una educación degenerada y entorpecida por el "formalismo pedagógico", el "postmodernismo emotivista" y el "positivismo epistemológico", donde parece más importante conocer la lengua que el propio conocimiento, donde parece que la relación lengua y lenguaje no tiene importancia y donde parece que no es importante la lengua a la hora de conocer.

Pero diría más, al mencionar ese sintagma, enuncian implícitamente una determinada forma de concebir la política, que es de todo menos ilustrada, liberal, progresista, igualitaria y democrática (que en realidad es "pre-política" o "anti-política") ya que, al hablar de "lengua propia" remiten a territorios absolutizados, historias ensimismadas y culturas compartimentadas... en cambio, si hablamos de "propia lengua", una manera menos poética y más prosaica -pero más individual y concreta- aludiríamos a la ciudadanía inclusiva, al respeto de la diversidad, al libre desarrollo de la personalidad o a la lucha por el reconocimiento. Lo preocupante de todo esto es que a través del "proceso lingüístico" y sus fieles lenguaraces, se consagra la impune arbitrariedad, la servidumbre identitaria y el abuso de poder, enemigos jurados de las libertades políticas y la independencia judicial, es decir, de la democracia (sin adjetivos).

Así, si en palabras de J. Rawls en su Teoría de la Justicia, "los derechos asegurados por la Justicia no están sujetos a regateos políticos, ni al cálculo de los intereses sociales", aquí el pecado capital ha sido, a través de un sistema electoral de perversión (des)representativa, el de negociar lo innegociable, defender lo indefendible y justificar lo injustificable a cambio de investir a presidentes del gobierno 'a diestro y siniestro' en tales o cuales legislaturas, puesto que se ha dependido en última instancia de los partidos nacionalistas catalanistas antisistema (para quienes la Constitución no es más que un "joc de nens"). Por eso es sorprendente la deslealtad de cierta izquierda, que, con un cierto "federalismo", estaría dispuesta a "blindar" competencias en tema de política educativa y política lingüística, lo que, hablando en cristiano, es tanto como intentar solucionar el problema a través de reforzar una de las causas del propio problema... sin embargo, también es admirable la hipocresía de cierta derecha, de ciertos "constitucionalistas", a la hora de abordar este tema tan "delicado" y "frágil", pues, en vez de aplicar las resoluciones judiciales de forma directa e implacable, inventa un método insólito basado en la financiación pública para matricularse en centros privados bilingües, en vez de garantizar y asegurar centros públicos plurilingües sin necesidad de financiación privada. El hecho es que tanto esa izquierda y esa derecha, inventan -o no derriban- una "educación de dos velocidades", que implica una abyecta aberración anti-educativa en dos sentidos, el primero en tanto que lo que debiera ser la primera institución en fomentar la igualdad de oportunidades, se convierte en un dispositivo de discriminación, y, el segundo, porque en vez de dedicar las horas lectivas para la consecución de un carácter crítico y un espíritu curioso, se instrumentaliza a "propios y extraños", a padres y alumnos, en aras del "ideal del millón (ochocientos mil)".

Y entonces a uno le invade una perplejidad doble: ¿Si fuera al revés y se impartiera todo en español menos la asignatura de lengua y literatura catalana, tendrían complejo los catalanoparlantes en reivindicar lo razonable, es decir, un equilibrio lingüístico?, ¿ Cómo es posible que los que niegan la libertad individual y los derechos básicos no tengan ningún tipo de pudor en hacerlo, y, por contra, algunos que están por el (tri)bilingüismo les "tiembla el pulso" para hacer cumplir la ley justa aquí y ahora? Quizás la "madre del cordero" ha sido anestesiar el sentimiento de injusticia o la pasión democrática de los castellanoparlantes ( y/o catalanoparlantes ) que no son ni nacionalistas, ni catalanistas, ni españolistas ni europeístas, sino que únicamente se consideran miembros de una ciudadanía democrática española, catalana y europea. Lógicamente, sin una presión institucional y una coacción social que asociara el "derecho a decidir" con la "lengua propia" y a éstos con la "radicalidad democrática", era imposible hacer perder la racionalidad, la objetividad y el juicio a algunos, para, de esta manera, imposibilitar ese sentimiento y esa pasión anteriormente descrita.

No quiero ser un deslenguado, pero, para no dejar nada en el tintero, y como soy compasivo con la mediocridad de la doblemente desobediente, malversadora y prevaricadora (todo un dechado de "raonabilitat" y "virtut") sólo quería decir que la manipulación y la articulación de un régimen que cosifica la educación como arma de propaganda y manipulación, que se aferra a una ley electoral profundamente anti-equitativa (¡es la ley electoral, estúpidos!) para hacer trampa, es lo más alejado del concepto de docencia (y decencia), pues, así como había un 80% en el parlament que quería ir a votar el 9N y acudió un 30% de la sociedad, también hay un 80% que está a favor de la "inmersión" en el parlament, cuando encuestas del CIS hablan de un 70%-80% de la sociedad a favor del bilingüismo... vaya, el mismo "método (x3)" que preparan para el plebiscito del 27S... oh, la educación, ese "plebiscito diario". En todo caso, y más allá de la lengua del poder y del poder de la lengua, esta gente no van a hacer que deje de amar ni a la lengua española ni a la lengua catalana, porque, aunque te escriba estas palabras en español, y sea mi "propia lengua", tengo a ambas como "lenguas propias" y sé, a pesar tuyo, mi querida Irene, y gracias a Borges, que "un idioma es una tradición, un modo de sentir la realidad, no un arbitrario repertorio de símbolos".

 


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