AGLI Recortes de Prensa    Viernes 6  Febrero 2015

Grecia nos lo recuerda: nuestra banca está enferma
Juan Ramón Rallo www.vozpopuli.com  6 Febrero 2015

Este pasado miércoles, el Banco Central Europeo dejó de admitir la deuda pública griega como garantía para que las entidades financieras pudieran solicitarle financiación. Si bien muchos han querido atribuir el movimiento a un encubierto golpe de Estado de Mario Draghi, las causas reales son mucho más simples: los pasivos gubernamentales helenos tienen la consideración desde hace años de “bonos basura” y el BCE sólo seguía admitiéndolos como colateral para sus operaciones de financiación merced a que estaban protegidos por el programa de rescate de la Troika… pero el ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, mató el viernes pasado a la Troika al no reconocerla como interlocutor y al convertir el memorándum de entendimiento en papel mojado.

Sin la cobertura protectora de la Troika —que si bien termina formalmente el 28 de febrero, ya ha sido repudiada por Syriza—, los bonos públicos del país vuelven al estercolero de donde nunca debieron salir y, por tanto, el BCE los suspende como colateral contra el que los bancos pueden obtener financiación: si usted fuera a pedir un crédito hipotecario contra una casa que dentro de un mes jura hacer estallar por los aires, parecería lógico que el banco le denegara el crédito hipotecario. Pues lo mismo el BCE con los bonos griegos: aquello que no tiene valor no puede ser empleado como garantía de nada.

A la hora de la verdad, sin embargo, la decisión del consejo de gobierno del BCE tendrá menos efectos inmediatos de los que se suponen: los bancos griegos pueden seguir financiándose tanto a través de la línea de asistencia de liquidez extraordinaria proporcionada por el banco central nacional (la famosa ELA) cuanto a través del propio BCE siempre que sean capaces de aportar suficientes activos de calidad como garantía (cosa que ya hacían, pues los bancos griegos ya se venían financiando esencialmente a través de los bonos del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera con los que fueron recapitalizados en 2012: y el estatus de esos bonos triple A no ha cambiado).

Los riesgos acaso provengan de que esta seria llamada de atención del BCE siga alimentando la fuga de depósitos del sistema financiero nacional: una sangría que en algún momento podría volverse incontrolable incluso para el BCE, abocando al gobierno griego o a salir del euro o a decretar un corralito dentro del euro. Cuanto más tiempo se prolonguen las negociaciones, las dudas, los postureos, los amagos y los faroles de autodestrucción masiva por ambas partes, mayores salidas de capital seguirán sucediéndose y más se acercará la banca griega al punto de no retorno.

Pero, más allá de la partida de póquer política que se está jugando en Grecia, lo más ilustrativo del caso, a mi entender, es la esclerotizada situación en la que se encuentra no ya la banca griega, sino toda la banca mundial. A día de hoy, la liquidez de cualquier entidad financiera pende del hilo del banco central: cuando el banco central rechaza extender financiación contra los muy ilíquidos activos que exhiben en sus balances las entidades financieras, éstas inmediatamente sufren un pánico bancario. ¿Cómo es posible que hayamos llegado a esta situación?

El abecé de la liquidez bancaria
Un banco se halla en una posición de liquidez cuando puede atender sus pagos a partir de sus cobros (con un cierto margen de error contrarrestado por el colchón de sus reservas de tesorería). Los pagos del banco —más allá de sus gastos operativos— vienen dados por el vencimiento de sus deudas, la inmensa mayoría de las cuales son deudas a muy corto plazo (el caso paradigmático es el de los depósitos a la vista, deudas que vencen cuando el acreedor lo ordene). Siendo así, los cobros de los bancos también deberían tener una naturaleza esencialmente a corto plazo: las inversiones de una entidad financiera deberían ser autoliquidables y extremadamente líquidas para poder atender de continuo los desembolsos del banco. Ejemplos típicos de créditos autoliquidables es el descuento de créditos comerciales nacidos en el proceso de distribución de las mercancías con una intensa demanda por parte de los consumidores: el banco simplemente adelanta el cobro de unos bienes que ya existen y que están en tránsito de ser vendidos.

Si los bancos se dedican a endeudarse a corto plazo para facilitar este tipo de operaciones de descuento, los medios de pago de la economía (los pasivos bancarios, como los depósitos a la vista) se mantienen ligados a la producción real de bienes y servicios; y, a su vez, los bancos se mantiene en una situación permanentemente saludable, ya que cada vez que se enajena esos bienes y servicios, la entidad ve repuesta su posición de liquidez.

Algunos economistas, con tal de mejorar todavía más la liquidez bancaria, defienden la existencia de bancos centrales que actúen como “prestamistas de última instancia”: por si acaso un banco privado no fuera capaz de realizar súbitamente su cartera de activos líquidos ante una retirada masiva de depósitos, se instituye un “banco de bancos” que pueda extender una asistencia transitoria de crédito contra esos activos altamente líquidos y autoliquidables en el muy corto plazo. El banco central apenas actúa como un puente temporal entre el pago que reclaman los acreedores del banco y el cobro que está a punto de obtener de sus deudores.

Bajo tales condiciones, el conjunto del sistema financiero proporciona una adecuada intermediación financiera (entre acreedores y deudores) casando en todo momento cobros y pagos (más allá de eventuales desfases autocorregibles en el muy corto plazo).

El abecé de la iliquidez bancaria
Sucede que los bancos suelen tener la tentación de no limitarse a extender crédito contra activos autoliquidables a corto plazo, sino de embarcarse en el negocio de los préstamos a muy largo plazo y de alto riesgo (préstamos empresariales, hipotecas, créditos al consumo, etc.). No es que los bancos no debieran dedicarse a ninguna de estas actividades jamás, sino que si desean prestar a largo plazo… deberían contar con suficiente fuentes de financiación a largo plazo (no depósitos a la vista, sino cédulas hipotecarias, deuda subordinada a perpetuidad, bonos senior a largo plazo, etc.). Lo que no es prudente hacer, so pena de caer en una extrema iliquidez, es seguir financiándose a corto plazo para invertir a muy largo plazo.

La operación es indudablemente rentable para la banca (el coste de la financiación a corto plazo es casi nulo y el retorno de las inversiones a largo plazo es elevado) pero también lo suficientemente imprudente como para que no pueda efectuarla a gran escala: si el banco se obliga a pagar de inmediato aquello que cobrará a muy largo plazo, el pánico entre sus acreedores puede desatarse en cualquier momento, abocándole a la suspensión de pagos. Es verdad que el banco en semejante situación de iliquidez podría buscar refinanciación en los mercados mayoristas (como el interbancario), pero cuando todas las entidades financieras se hallan en una análoga posición de iliquidez, es harto dudoso que semejante volumen de financiación pueda llegar sosteniblemente a todas ellas.

Aquí es donde entran los bancos centrales modernos, una farsa de lo que se supone que deberían ser: y es que, lejos de limitarse a proporcionar financiación contra activos líquidos, han terminado por extenderla a todo tipo de inversiones a largo plazo y de alto riesgo en posesión de los bancos. De esta forma, el cometido del banco central pasa a ser el de asegurar el acceso a una provisión permanente de financiación a la banca privada ilíquida, la cual ya no necesita preocuparse lo más mínimo por casar sus cobros y sus pagos, pues siempre cuenta con la opción de pedirle refinanciación al banco central.

Así, la banca privada se desentiende enteramente de la gestión de su liquidez: su único cometido pasa a ser el de maximizar beneficios aun a costa de quedar postrada ante su expansiva iliquidez (deudas a muy corto plazo y activos a muy largo plazo). Para eso, justo, existe el banco central: para cubrirle cualquier posible agujero de financiación a la banca privada. Por eso, cuando el banco central le retira su línea de auxilio a cualquier banco, el pánico se desata contra ese banco: porque éste es incapaz de sobrevivir por sí mismo. Su iliquidez es tan descomunal, que necesita estar continuamente enchufado al banco central.

Un sistema bancario politizado
Dejando de lado la más estricta coyuntura, lo que nos demuestra el reciente movimiento del BCE con respecto a la deuda pública griega es que hemos creado un sistema financiero del todo disfuncional: con la excusa de promover el crédito barato a familias, empresas y gobiernos, hemos terminado zombificando a la banca y volviéndola dependiente de unas instituciones políticas como son los bancos centrales. En su ausencia, los bancos serían hoy incapaces de sobrevivir porque previamente han optado por destruir las bases que posibilitarían su supervivencia autónoma. Ése es el perverso esquema de incentivos generado por el sistema de banca central con moneda fiat: haber engendrado una banca presuntamente privada pero dependiente y servil del poder político.

La solución, claro está, es arrebatarle a la banca privada los privilegios políticos y las redes de seguridad con la que se la ha protegido durante décadas: exponerla a la competencia del mercado y a la supervisión descentralizada de sus acreedores. Como todo hijo de vecino sin conexiones políticas. Una banca que no es autosuficiente es una banca enferma: una banca que ha renunciado a hacer banca y que ha optado por extraer rentas a los ciudadanos a través del banco central de turno a cambio de que éste, a su vez, teledirija la provisión de su crédito (especialmente para favorecer la financiación barata del Estado).

La situación de extrema iliquidez de la banca griega no es por desgracia excepcional: al contrario, es la norma entre todos los bancos occidentales, subordinados a ser rescatados diariamente por ese monopolio estatal llamado banco central.

Grecia debe decidir si quiere seguir en la UE o empeñarse en sus promesas imposibles
EDITORIAL El Mundo  6 Febrero 2015

POR MÁS que utilice un tono desafiante -«Grecia no aceptará más órdenes», dijo ayer en el parlamento griego-, Alexis Tsipras debería saber ya que no puede lanzar un órdago quien quiere, sino quien está en posición de fuerza para hacerlo. Y no es el caso de Syriza. Aunque el primer ministro heleno crea estar inaugurando un tiempo nuevo que rompe amarras con el pasado, Grecia, como todos los miembros de la UE, tiene el deber de trabajar por la estabilidad de la eurozona, no por su desequilibrio. Así se lo hizo saber el miércoles el BCE y se lo recordó ayer el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, advirtiéndole que intentar cumplir a costa de terceros las promesas electoralistas que le llevaron al poder no es posible. Sobre todo, si esos terceros son sus propios socios comunitarios, ya que el 70% de los 317.000 millones de euros que debe Grecia corresponde a acreedores públicos de países como España, que tiene una exposición a su deuda de casi 33.000 millones de euros, incluidos intereses.

El BCE, la UE y el FMI hacen bien en mostrarse firmes ante las pretensiones griegas de conseguir un nuevo acuerdo favorable para retrasar o eludir el cumplimiento de sus compromisos, ya que de ceder estarían cuestionando sus propias políticas económicas y la validez de esas políticas que otros países han aplicado ya con gran esfuerzo. Grecia, al igual que ya hicieron países como España, Irlanda o Portugal, debe implementar las políticas de austeridad recomendadas por la Troika y abordar las reformas estructurales necesarias para liberalizar su economía, en la que el sector público tiene un protagonismo excesivo. La recuperación española es un buen aval de esas políticas.

El nuevo Gobierno heleno salido de las urnas tiene todo el derecho democrático a poner en práctica las iniciativas que crea convenientes, pero debe ser consciente de que pertenecer a la eurozona implica unas obligaciones y el compromiso de compartir unos principios comunes. Si insiste en no asumir los compromisos adquiridos y en negar la autoridad de la Troika, quizá debiera pensar si realmente quiere seguir perteneciendo a la UE. Porque Europa no puede aceptar que los nuevos dirigentes griegos acusen prácticamente de extorsión a las autoridades monetarias cuando la responsabilidad de la situación por la que atraviesa el país no es precisamente de la Troika, sino de los dirigentes helenos. Como tampoco se puede admitir que, como hizo ayer Varufakis, se agite el fantasma del nazismo calificando de «humillación» las exigencias de que cumplan con los compromisos adquiridos. Syriza debe ahora decidir cuál es la mejor opción para los griegos, si cumplir con sus socios o empeñarse en unas promesas que saben que no pueden llevar a cabo.

La chulería suicida griega
Graciano Palomo Periodista Digital  6 Febrero 2015

Observo con toda atención lo que sucede en ese país maldito, otrora dominador que hoy envuelto en andrajos desprecia cuanto ignora.
Me produce pena europea que Grecia, en su desesperación, haya decidido optar por unos muchachos chulescos e ignorantes que terminarán por estrellar definitivamente su país. Básicamente, porque pertenecen a un club selecto del que nunca deberían haber formado parte. Es verdad que fueron los gobiernos anteriores de Alemania (hace más de veinte años) los que permitieron que esa Grecia –más asiática que europea-formara parte de la Unión Europea y luego en la exclusiva zona euro. ¡Craso error!

Pues bien, estos muchachos “psiprianos” se creen que son lo que no son. Andan dando vueltas por el mundo exigiendo lo que no pueden e incluso su nuevo líder se presenta en el parlamento heleno afirmando que “no volverán a recibir órdenes”. Oiga, Alexis, su única soberanía es su hambre. Comieron demasiado durante demasiados años por cuenta de los demás y no están ahora en disposición de reivindicar soberanía alguna. Porque la soberanía ya no es lo que era.

Con lo griegos que son y lo listos que se creen deberían saber algo elemental que cualquier campesino o pastor de mi pueblo conoce desde el momento mismo de nacer: quien paga, manda.
Pero ustedes, señor Pzipras, ¿qué demonio se han creído? Deben lo que no puede pagar y encima vienen dando lecciones de ética y democracia. Lo primero que deben hacer es que sus conciudadanos puedan comer, amén de escucharles a ustedes bravatas.

LO DE PODEMOS.
Lo que está ocurriendo en Grecia –que terminará por salir de la UE a propósito de una nueva quiebra que ya está tocando de nuevo en la puerta de Atenas-tienen que tener sí ó si su paralelismo en España. Porque Pzipras e Iglesias son la misma cosa o en el mejor de los casos con superioridad intelectual y ética de aquel. Los españoles estamos enfadados, claro, pero el cambio tiene que ser a mejor no a perder lo que tenemos o nos queda.

Si los helenos están dejando, legalmente, vacios los bancos de su país por miedo a un “corralito”, situación que terminará por llegar, digo yo que aquí habría que tomar nota. Salvo que el presidente Iglesias nombre ministro de Economia y Hacienda a Juan Carlos Monedero que sin saber casi nada se ha hecho multimillonario en un pispás. En lo único que los de aquí ganan a los ignotos de Syriza es en chulería y agresividad.

¡Joder que panorama!

Un futuro terrorífico
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo  6 Febrero 2015

POR MÁS condimentos que le haya echado este Gobierno a la última encuesta del CIS, por mucho que haya cargado la mano al ascenso de Podemos y a la caída del PSOE, lo cierto es que la tendencia que marca es realmente terrorífica. Sólo una colección de idiotas engreídos como la que rodea a Mariano Rajoy puede felicitarse por el Parlamento que se dibuja tras las próximas generales, en el que, vista la pavorosa impotencia del PP y del PSOE para cambiar de comportamientos y renunciar a la corrupción, los comunistas de Podemos, que en otoño, devorada Izquierda Unida, serán, simplemente, los comunistas, pueden haber ganado las elecciones y formar gobierno con quien quieran, incluida la mitad larga del PSOE. Los mismos poderes fácticos que ahora arropan y ensalzan a Susana Díaz, los mismos medios que nos la presentan como el bálsamo de Fierabrás para salvar el sistema bipartidista la empujarán a los brazos de Pablo Iglesias para «moderarlo».

Por supuesto, lo que hará Podemos con ese PSOE colaboracionista en un régimen que funcionará a golpe de plebiscito será lo mismo que los sandinistas con Robelo y Violeta Chamorro en Nicaragua tras Somoza: legitimar exteriormente su revolución para liquidar mejor a sus enemigos interiores: la monarquía constitucional, el Estado nacional y los medios de comunicación hostiles, sembrando un terror matizado por la miseria. Iglesias y Monedero no son mejores que Tsipras y Varufakis. Unos admiradores del gorilato venezolano y del kirchnerismo sólo pueden traer violencia y corrupción.

Para eso necesitan un Parlamento con una mayoría aplastante de la Izquierda y el separatismo. Y eso exactamente es lo que dibuja el CIS. Al rajoyismo, mezcla de perfidia y cobardía que no se veía en España desde Fernando VII, le parece que sacar ciento diez escaños estaría muy bien; y que salvaría lo esencial del sistema, que es, naturalmente, su sueldo. No ven que el PSOE de los ERE cabe en la corrupción caribeña de Podemos; lo que no cabe es la democracia liberal y la idea nacional española. El problema esencial de Podemos es que le sobran la libertad y la nación. El problema del PP de Rajoy -y de todos los españoles- es que le importan un bledo. En cuanto a Ciudadanos y UPyD, si no se unen, serán cadáveres vírgenes. El de Ciudadanos, guapo. El de UPyD, ni eso.

Populismo
¿Puede Syriza librarnos de Podemos?
Guillermo Dupuy Libertad Digital  6 Febrero 2015

Decía Jonathan Swift que "es imposible lograr mediante el razonamiento que alguien abandone una convicción a la que no ha sido conducida por el razonamiento". Tal vez sea estéril, en este sentido, tratar de combatir el populismo colectivista que acecha a Europa tratando de convencer a sus seguidores de que una crisis nacida de una asfixiante regulación económica, un sobredimensionado sector público y un consecuente sobreendeudamiento no puede ser superada mediante más gasto público, más impuestos y mayor rigidez económica. La gran fuerza del populismo radica en unas consignas que no se argumentan sino que se repiten y, sobre todo, en el sentimiento de hartazgo y solidaridad que despierta la pésima situación por la que están atravesando millones de ciudadanos. Y contra eso, desgraciadamente, poco puede a veces el razonamiento.

Sin embargo, hay una gran baza a favor de la lucha contra estos nuevos comunistas, que en realidad no dejan de ser los comunistas de siempre, y que radica, paradójicamente, en el hecho de que una de sus formaciones haya alcanzado el poder. Aquí la praxis puede lograr que se repudie lo que el logos ha sido incapaz de evitar. Creo que la experiencia de gobierno de Syriza va a ser decisiva, ya sea para bien, ya sea para mal, para el futuro de Podemos en España y, en general, para todos esos movimientos transversal y furibundamente antiliberales que pululan por Europa. Si la troika no financia, como dice que no va a hacer, el macrobotellón que Syriza se dispone a celebrar en Grecia es cuestión de escasos meses que millones de ciudadanos europeos –empezando por los griegos– abandonen ese sueño como si se tratase de la peor de sus pesadillas.

Si, por el contrario, la troika cede, aunque sólo sea en parte, a las exigencias de Syriza, serán millones de ciudadanos los que reforzarán su convicción de que esa, en realidad, nueva huida hacia delante supone la constatación de que sí se puede y de que los populistas son buenos tanto predicando como dando trigo.

Soy consciente de que siempre quedará un reducto de personas impermeables tanto al razonamiento como a los hechos que podrán alegar que el error de Syriza no radicó en sus propuestas sino en el hecho de haberlas llevado a cabo en el seno del euro, sin tener soberanía monetaria. Es verdad que el colectivismo apela a la patria cuando la apelación al socialismo no basta, y, ciertamente, ya son muchos los que ven una afrenta a la dignidad nacional el que los gobiernos no puedan envilecer a su antojo su propia moneda como forma de monetizar la deuda que genera su incontrolado gasto público. Sin embargo, confío en que serán muchos más los que abandonen las ensoñaciones del populismo en las que ahora están instalados.

De 'Pasionaria' a Pablo Iglesias
Del "¡Muera España!" al 2 de Mayo
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital  6 Febrero 2015

Para la izquierda, en especial la revolucionaria, toda la política es táctica para alcanzar su gran objetivo, que es el poder. Para cumplirla puede mentir y desdecirse de sus afirmaciones, sus ideas y sus programas sin sonrojarse.

Un ejemplo es Pablo Iglesias. Cuando parecía lejos del escaño, renegaba de la bandera y el himno nacionales a la vez que se derretía de entusiasmo ante el himno y la tricolor franceses. Ahora que las encuestas le ponen a unos votos de la victoria, el 31 de enero arengó a las masas que le veneraban con la palabra patria, que repitió varias veces.

De igual manera, la izquierda levantisca ha pasado de proponer rodear el Congreso a pasar a las vías pacíficas, porque ahora parece que va a entrar en el Parlamento sin jugarse el físico, es decir, porque puede ganar las elecciones.

Este método no es en absoluto nuevo. Ni siquiera la invocación a la patria. Durante la II República la izquierda (el PSOE, la UGT y el PCE) consideraba subversivo el grito de "¡Viva España!". Vitorear a España podía acarrear una paliza por parte de los chíbiris o hasta un balazo. Los vítores era para la URSS, la patria del proletariado, y para Stalin, el guía de la humanidad avanzada y progresista.

En cuanto estalló el Alzamiento, la izquierda hizo un movimiento idéntico al que realizaría en 1941 Stalin para movilizar a sus súbditos contra el Eje: olvidarse de la revolución socialista mundial y de los planes quinquenales y apelar a la patria, a la familia y hasta a la religión.

De pronto, para los Largo Caballero, Dolores Ibárruri, Santiago Carrillo y José Díaz, España dejó de ser una palabra prohibida para convertirse en un tesoro, hasta el punto de que algunos discursos y arengas no se diferencian mucho de los pronunciados en el otro bando. De los hechos de la historia de España, los socialistas y los comunistas no podían recuperar Jaime I ni los Reyes Católicos ni el cardenal Cisneros ni Hernán Cortés ni Felipe II ni Blas de Lezo. Escogieron entonces como modelo la Guerra de la Independencia. Como en 1808, los españoles se enfrentaban a unos traidores que habían abierto la puerta a unos invasores.

De servilones a héroes populares
Paradójicamente, la Guerra de la Independencia dejó de ser una lamentable reacción del populacho movido por curas y aristócratas contra los franceses que traían la Ilustración (versión que muchos progres mantienen hoy día, como éste) a convertirse en un acontecimiento admirable.

Cuando el ABC de Madrid, ocupado por la UGT, reapareció el 25 de julio de 1936, uno de sus artículos de fondo se tituló "Segunda de la Guerra de la Independencia", y así comenzaba:
España está frente a su segunda Guerra de la Independencia. Más triste, más amarga que la de 1808, porque allí se iba contra extranjeros y hoy, por una traición odiosa, el pueblo ha de enfrentarse con hombres nacidos en España, pero que renuncian a todo nexo con la noble ideología patria ganosos de convertirnos en una colonia del más repugnante fascismo negro.

El autor del artículo llamó al general Franco "Don Oppas II", en alusión al obispo visigodo que se pasó con sus tropas al bando sarraceno en la batalla de Guadalete.

El comité central del PCE difundió en agosto un manifiesto que contenía esta frase:
Todo el pueblo en pie para impedir que nuestra Patria sea hollada por la pezuña sangrienta de los rapaces extranjeros.

El 15 de noviembre, durante la batalla por Madrid, el general Miaja, presidente de la Junta de Defensa de la capital, arengó por radio a las tropas recordando el 2 de Mayo:
El pueblo de Madrid sabe hacer honor a sus antepasados del 2 de Mayo, que en lucha con el mejor ejército de Napoleón lucharon y vencieron. Madrileños, luchad como buenos y el triunfo será nuestro. ¡Viva el pueblo de Madrid!

Cuando se cumplió la efeméride en 1937, la prensa de la zona roja jaleó a sus lectores con el recuerdo de los reaccionarios que se sublevaron contra Napoleón. En El Liberal (2-V-1937) de Bilbao, propiedad del socialista Indalecio Prieto, se pudo leer:
El Dos de Mayo se repite hoy. Es el pueblo español quien lo dice. Es la víspera del triunfo. ¡Daoíz, Velarde! ¡Mera, Durruti! ¡El Campesino! En la libertad la historia se repite y este 2 de mayo es otro igual en el 1937. ¿Qué más decir a los hijos de la siempre España libre? Cien años más atrás España será el presente definitivo de las reivindicaciones y en el mundo Daoíz y Coll, Ortega y Ruiz, Malasaña y Pasionaria serán los mejores nombres de la paginación histórica de España.

El diario CNT (3-V-1937), editado en Madrid, afirmaba:
En este fecha simbólica del Dos de Mayo nos encontramos como ciento treinta años atrás, empeñados en una lucha a muerte contra los invasores extranjeros defendiendo a mordiscos nuestra libertad de hombres y la independencia de suelo que pisamos. Contra nosotros se concilian las furias de las dictaduras europeas de los salteadores de pueblos que aspiran a edificar modernos imperios sobre las ruinas de las ciudades enrojecidas por la sangre de las mujeres y los niños.

'La Pasionaria' invoca a la "Patria"
La oradora más famosa de la izquierda fue la comunista Pasionaria, la misma que amenazaba de muerte a los diputados de la derecha. Dolores Ibárruri también recurrió a las figuras del Dos de Mayo. En su informe al pleno del Comité Central del PCE del 23-V-1938 fueron abundantes las comparaciones con la Guerra de la Independencia:

Se despierta nuevamente en el pueblo inglés, a pesar de todo lo que quisieran los grupos más reaccionarios de la burguesía inglesa, el espíritu que impulsaba a algunos de los mejores hijos de Inglaterra a prestarnos ayuda en la guerra por nuestra independencia en 1808.

Nosotros decimos que a esos patriotas españoles oprimidos e insultados que desean ver a España libre de la invasión extranjera, la República les tienen la mano y les llama a unirse en la lucha sagrada contra los enemigos de nuestra independencia nacional.

Entre los gritos con los que terminó su informe estuvieron éstos:
¡Viva la grande y gloriosa bandera de nuestra independencia!
¡Viva la unión indisoluble de todos los españoles que quieran una España independiente, libre y feliz!
¡Fuera los invasores del suelo de nuestra Patria!

Y eso lo decía Ibárruri cuando el Gobierno había enviado el oro del Banco de España a la URSS, cuando los asesores soviéticos decidían las batallas y deponían al presidente del Gobierno, cuando el POUM había sido triturado y Andreu Nin desaparecido para agradar a Stalin…

El recurso a la Guerra de la Independencia no concluyó con la derrota en 1939. Ibárruri lo repitió varias veces, como en una alocución radiada el 18 de julio de 1955:
No es el 18 de julio una fecha falangista, sino una fecha nacional popular, por la misma razón que el 2 de mayo de 1808 no es una fecha francesa, sino española, a pesar de la victoria que las fuerzas invasoras lograron temporalmente sobre los españoles.

En su misión de propaganda, la Pasionaria llegó a citar la Constitución de 1812 para atacar los acuerdos firmados por Madrid y EEUU (Mundo Obrero, 15-1-1955):
(…) los fueros de la soberanía nacional proclamada hace 142 años por las Cortes de Cádiz, soberanía que el fascismo ha pisoteado en beneficio de la oligarquía financiera, en favor de los imperialistas yanquis.

Y una revista comunista editada en Francia, Mujeres Antifascistas Españolas, en su portada del número de mayo de 1947 sacaba un dibujo de la catalana Agustina de Aragón disparando un cañón con este lema:
1808-1936-1947. Hoy, como ayer, las mujeres españolas luchan por la independencia patria.

Ibárruri llamó a la guerra civil "nuestra guerra de liberación" en un artículo escrito en la URSS durante la Segunda Guerra Mundial, con lo que empleaba la misma terminología que el régimen franquista.

Pero esto hoy es inconcebible, siquiera como retórica vacía.

La izquierda vuelve a elogiar a los afrancesados
Como fruto de la decadencia intelectual del PSOE y de la deriva antiespañola de la izquierda se pueden citar las alabanzas de María Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta de Rodríguez Zapatero, a los afrancesados en vísperas del bicentenario del Dos de Mayo.

En los discursos de Pasionaria encontramos no sólo precedentes de la retórica de Pablo Iglesias, sino los motivos por los que Podemos cae muy mal a los nacionalistas catalanes. El biógrafo de Artur Mas Francesc-Marc Álvaro (La Vanguardia, 25-XII-2015) lo considera "sucursalista" y "una garantía a los poderes fácticos contra cualquier secesión". En su informe al Comité Central de 1938, Ibárruri ya avisaba de que el PCE no iba a consentir veleidades separatistas ni "cantonalismo" como los que en Asturias y Vizcaya habían contribuido a la derrota.

Es necesario combatir de manera implacable toda tendencia cantonalista, toda tendencia a la formación de gobiernitos y Juntas de Defensa, como un atentado contra la unidad y contra la capacidad combativa de nuestro pueblo, Es preciso mantener y vigorizar por todos los medios la autoridad del único (sic) y legítimo Gobierno de la República.

Hay veces que a uno le entran ganas de votar a Podemos… pero se le pasan enseguida.

Oriente Medio
Prosigue el terror del Estado Islámico
Max Boot Libertad Digital  6 Febrero 2015

Por lo visto, las decapitaciones televisadas están perdiendo impacto. O puede que a los prisioneros musulmanes les reserven un trato especialmente truculento. Sea por lo que sea, la noticia es que el Estado Islámico ha quemado vivo a Moaz al Kasasbeh, el piloto jordano al que había capturado. A este paso, los futuros cautivos pueden esperarse que los empalen o los desmembren. Simple y llanamente, la maldad del EI no tiene fin; su depravación y desprecio por la vida humana parecen infinitos.

Pero, enfrentado a esta abominación, Estados Unidos se ha limitado a pestañear. Sí, el presidente Obama ha enviado a unos miles de asesores a Irak y ha lanzado miles de bombas allí y sobre Siria. Pero, aparte de la liberación de la derruida ciudad de Kobani, su estrategia actual no está funcionando. Como señala The Daily Beast:

El Pentágono afirma haber matado a 6.000 combatientes desde que se iniciaron los ataques de la coalición, hace cinco meses; la comunidad de inteligencia calcula que, desde septiembre, 4.000 combatientes extranjeros se han sumado a la lucha. (Según un cálculo más elevado, realizado por ‘The Washington Post’, 5.000 combatientes extranjeros han entrado en ambos países desde octubre).

Este tipo de cálculo favorece a los yihadistas, pues ni siquiera tiene en cuenta los miles de iraquíes y sirios que han tomado las armas bajo la bandera negra.

Es hora de una estrategia más seria: la que esbocé en noviembre. Reforzar la presencia militar estadounidense. Suavizar las restricciones respecto a los bombardeos. Poner fin a la prohibición de desplegar tropas terrestres estadounidenses. Permitir que las Fuerzas Especiales norteamericanas acompañen a las fuerzas iraquíes y sirias en combate, y solicitar ataques aéreos directos sobre las posiciones del Estado Islámico. Enviar a al Mando Conjunto de Operaciones Especiales para que acabe con los mandos del EI. Incrementar la instrucción y entrega de armas a las tribus suníes de Siria e Irak: trabajar directamente con ellas, y no a través de las Fuerzas de Seguridad iraquíes, y asegurar a los sirios que Estados Unidos se opone tanto a la maldad de Bashar al Asad como a la del Estado Islámico.

Pero la Casa Blanca se niega una y otra vez a ponerse seria. Eso hace que sus protestas por el asesinato de rehenes del EI, sean norteamericanos, británicos, japoneses o, como ahora, jordanos, sean totalmente inofensivas. No son más que palabrería hueca. Hasta que Estados Unidos no esté dispuesto a hacer más para detener al Estado Islámico, éste proseguirá impertérrito con su reinado del terror.

Cataluña en bancarrota
Miguel Ángel Ibáñez Cronica Global  6 Febrero 2015

Las finanzas de la Generalidad han vuelto a eludir el precipicio en el último momento gracias al Fondo de Liquidez Autonómico (FLA). De nuevo, el malvado Estado español, opresor y origen de todos los males de Cataluña según el discurso soberanista, ha tenido que acudir al rescate para evitar el colapso de la economía catalana. Mientras tanto, el gobierno de Artur Mas sigue malgastando un dinero que no tiene en la construcción de estructuras de estado bajo la férrea supervisión de ERC.

Poco les importa a Artur Mas y Oriol Junqueras derrochar esfuerzos y recursos en perseguir sus fantasías, ya que saben que forman parte de una auténtico Estado que nunca dejará a Cataluña en números rojos

Es un secreto a voces que los ayuntamientos, las farmacias, las guarderías o el Tercer Sector atraviesan una situación financiera bastante delicada, no únicamente por la crisis internacional, sino también por el comportamiento moroso de la Generalidad. Revertir dicha situación debería ser una de las prioridades del G, sin embargo, los presupuestos de Artur Mas están más comprometidos con la política ficción (crear una Hacienda propia o una seguridad social catalana) que con los problemas reales de la ciudadanía.

A pesar de que las arcas de la Generalidad se encuentran en bancarrota, CiU y ERC continúan dilapidando el dinero público en sus intereses partidistas y electoralistas. Poco les importa a Artur Mas y Oriol Junqueras derrochar esfuerzos y recursos en perseguir sus fantasías, ya que saben que forman parte de una auténtico Estado que nunca dejará a Cataluña en números rojos. Este año, por ejemplo, el Gobierno autonómico ha solicitado 9.460 millones de euros del FLA, pero no piensen que se destinarán a políticas sociales o a reducir la deuda con el mundo local. Nada de eso. Más de la mitad de los cerca de 10.000 millones servirán para reducir el déficit y pagar los vencimientos de valores y préstamos de la banca internacional, mientras que sólo el 3,2% de los recursos solicitados al FLA se dedicarán a sufragar la deuda con el mundo municipal, principal velador del las políticas de bienestar.

Así pues, por mucho que los mesías del soberanismo defiendan la viabilidad económica de una Cataluña independiente, la realidad demuestra que la Generalidad se hubiera declarado en bancarrota hace tiempo si no fuese por la cobertura financiera del Estado. Es obvio que el gobierno español debe garantizar la solvencia de las CCAA, pero el ejecutivo de Mariano Rajoy se equivoca al no exigir el carácter finalista de los fondos del FLA. Se trata de un aspecto imprescindible para asegurarnos que el dinero prestado revierte sobre los ciudadanos y no se utiliza para sufragar la operación independentista. Brutal paradoja la de Artur Mas: con una mano pide dinero a todos los españoles, y con la otra se lo gasta para separarse de ellos.

“Que sea condenado o no carece de importancia…”
Renaud Camus Minuto Digital  6 Febrero 2015

El día 5 de enero ha tenido lugar el juicio por mi discurso “Lo dañino, instrumento de la Gran Sustitución”. Mis amigos y simpatizantes se preocupan por mi defensa y se preguntan cómo hago para enfrentar esta situación, que se repite cada tanto. Mi defensa no es mi preocupación central. Ciertamente sería inconveniente que fuera condenado una vez más, tanto más que no tengo dinero, ya que mis ideas me han valido la pérdida de mis editores y mis ingresos, y en estas condiciones las multas son una especie de doble condena, en cierta manera. Pero esta no es la cuestión. A escala de la historia, y se trata de eso, aunque pueda parecer algo megalómano subrayarlo, que sea condenado o no carece de la menor importancia.

Lo importante es saber si lo que digo es la verdad o no. Sé que no todas las verdades son aptas para ser dichas. Sé que no siempre es lícito emitirlas. Pero no hablamos aquí de pequeñas verdades que atañan a personas, que pueden ser legítimamente, y sobre todo legal y jurídicamente, protegidas por el sello del secreto. No soy un defensor de la libertad de expresión absoluta. Sin embargo no veo en qué el hecho de exponer la verdad, o lo que me parece ser la verdad, pueda tener límites cuando se trata del destino de los pueblos, de la historia de las naciones, de la supervivencia de las civilizaciones. No sólo es mi derecho: es el más absoluto de los deberes.

Claro está, podemos equivocarnos acerca de la verdad. ¿Pero cómo ponerla a prueba si su expresión es prohibida? ¿Hay o no hay Gran Sustitución? ¿Hay o no hay en porciones crecientes del territorio nacional cambio de pueblo y consecuentemente cambio de civilización? ¿Esos cambios son deseables? ¿Esos cambios son deseados por el pueblo autóctono? ¿La inmigración masiva tiene el consentimiento de los franceses? La pregunta nunca les ha sido formulada y todo está dispuesto para que nunca lo sea. Esta tragedia, la condena a muerte de una de las más altas y más amables civilizaciones que la tierra haya engendrado, se lleva a cabo en el silencio y la represión, y todo está organizado para que ese crimen sea maquillado en suicidio, sometiendo a la víctima al atontamiento, mientras los buitres se reparten por adelantado la herencia.

Me entero por la prensa que la diputada del Front National, Marion Maréchal-Le Pen “avala la teoría de la Gran Sustitución del escritor de extrema derecha Renaud Camus, aunque toma sus distancias respecto de sus aspectos racialistas y complotistas”. ¿Pero cuántas veces hay que repetir que la Gran Sustitución no es una teoría (¡ojalá lo fuera!)? Ésta se presenta en clave de civilización, es un hecho real, no se trata en ningún momento de una cuestión de complot. Y ese pobre Renaud Camus, o sea yo mismo, ni siquiera es un escritor de extrema derecha.

Ser un escritor de extrema derecha es una condición de la que estoy del todo alejado. Esa es una cultura que no es la mía, esas referencias me son completamente ajenas. Lo que me vale este “bonito” calificativo, es gritar que nuestro país está confrontado a la crisis más grave de su historia: la sustitución etnica y civilizacional. Y no soy el único: Raspail, Millet, Houellebecq, entre otros. No me parece nada mal que la vieja literatura, que esta nación ha amado tanto, todavía esté aquí para tratar de sacar a Francia de su aletargamiento, de su sopor, antes de que sea demasiado tarde. ¿Los jueces la van a hacer callar?

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Cataluña
Barcelona, puerto chino
Jesús Laínz Libertad Digital  6 Febrero 2015

La cosa catalana es tan fértil en noticias que no ha habido tiempo para digerir una cuando ya ha llegado otra más gorda para sustituirla. Hace unos meses la Asamblea Nacional Catalana, ese organismo no elegido que da órdenes a Mas, publicó sus conclusiones sobre la creación de un ejército para la Cataluña independiente. Dado su pequeño tamaño frente a los Estados vecinos que pudieran invadirla –España y Francia–, se prevé un ejército especializado en guerrillas, emboscadas, sabotajes e incursiones de desgaste. En cuanto a la Marina, se estudia pedir ayuda e instrucción a la del Reino Unido.

Sin embargo, nada han inventado los de la ANC, pues ya tiene bastantes años el Centre d’Estudis Estratègics de Catalunya, organismo generosamente subvencionado para ir diseñando las estructuras del Estado futuro. Pocos días después de que la ANC explicara sus planes militares, el presidente del CEEC indicó:

En este momento, Cataluña tiene otros objetivos prioritarios y la finalidad de proyectar un ejército propio no es, a día de hoy, una cuestión de primer orden. Las hay más imprescindibles. No hacerlo así es dar munición a un enemigo que sólo busca desprestigiar y caricaturizar el proceso catalán.

El analista Jordi Molins ha aportado su grano de arena proponiendo recientemente en TV3 que, para evitar que una vez conseguida la independencia los franceses y los españoles volvieran a "invadirnos asesinando y violando a miles de catalanes", la Cataluña independiente se alíe con alguna gran potencia protectora. Y propone ofrecer a China los puertos catalanes como base para sus buques y submarinos. Así, ante la posibilidad de tener las armas atómicas chinas a sus puertas, la UE preferiría admitir a Cataluña en su seno aun contra la voluntad de España y Francia. Pero precisamente en Francia había pensado hace unos meses la Generalidad para poner en sus manos la defensa de la Cataluña independiente, ya que sería más rápido y barato que construir un ejército desde cero.

Esto de andar buscando padrinos nacionales no es nuevo. Ya tuvo su primera manifestación allá por 1898, cuando Prat de la Riba escribió una nota dirigida a la prensa europea explicando que la culpa del desastre la habían tenido los castellanos y que crecía el número de empresarios catalanes deseosos de que Francia se anexionase Cataluña:

Hay una gran parte de productores catalanes que, hasta hoy, por interés personal, se mantenían al margen del movimiento nacionalista porque compensaban con los derechos de aduana los prejuicios que el desorden administrativo les causaba.

Pero tras la pérdida de las colonias consideraban que era más conveniente cambiar de país: Una situación, un momento propicio de la política internacional europea, y la anexión será un hecho.

Aunque nada más frágil que un amor interesado. En 1934 el periódico La Nació Catalana, dado que la región occitana ("las tierras hacia las que se inclina nuestro espíritu racial y nuestro interés político") es francesa, proponía la alianza de Cataluña con la gran enemiga de Francia: "Con la esperanza de una Cataluña libre, aliemos el Pancatalanismo al Pangermanismo". Y, efectivamente, un año más tarde los de ¡Nosaltres sols! enviaron a Goebbels un memorándum en el que ofrecieron al III Reich los aeródromos y puertos catalanes como bases en una futura guerra contra Francia, ya que

Alemania es nuestra amiga por ser rival de Francia, tiranizadora de una parte de nuestro territorio nacional.
Y concluyeron afirmando que una Cataluña libre representaría para Alemania un paso definitivo en el desmoronamiento de Francia.

En abril de 1938, con la victoria de Franco ya evidente, Companys envió a Londres, a espaldas de Azaña, a Josep María Batista i Roca para ofrecer a Chamberlain una serie de iniciativas destinadas a "salvar Cataluña" con ayuda británica. Comenzó Batista explicando que a la Generalidad no le interesaba mantener su apoyo a una República que no era asunto suyo: "Cataluña está fundamentalmente interesada, como siempre, en su propio desarrollo nacional y se siente distanciada del resto de España". La rocambolesca propuesta consistía en procurar un armisticio satisfactorio tanto para la España de Franco, que podía quedarse con la asediada Madrid y sus posesiones marroquíes a cambio de perder Cataluña, Valencia y Baleares, como sobre todo para una Alemania a la que Companys pretendía regalar el Sáhara español. Al interlocutor británico, Sir Horace Wilson, debió de temblarle el monóculo antes de acertar a responder al catalán:

No esperaría que apoyáramos tal idea, puesto que estaríamos situando a los alemanes en medio de nuestras líneas de comunicación desde el Cabo hasta Inglaterra.

Pero también el idilio alemán fue pasajero: a finales de 1938, representantes de ERC y del PNV propusieron a los gobiernos inglés y francés convertir unas futuras repúblicas vasca y catalanoaragonesa en protectorados de Inglaterra y Francia respectivamente. Disponiendo de Aragón como si fuera una finca de su propiedad, ofrecieron a ambos países, a cambio del apoyo para su independencia, el control de la franja entre los Pirineos y el Ebro como territorio amigo entre ellos y la hostil España ante la posibilidad de una guerra contra las potencias fascistas.

Inglaterra, Francia, Alemania, China… ¡volubles aliados, estos catalanistas!

Pero, aparte de la sorprendente ineficacia de la Constitución y el Código Penal ante estos asuntos, de lo que no cabe duda es de que evidencian el enquistamiento de una enfermedad nacional que será de muy difícil sanación. Y para ello harían falta, durante muchos años, unos gobiernos españoles que comprendiesen que su tarea va bastante más allá de llevar con eficacia la contabilidad del Estado.

La anómala normalidad de Cataluña
Nacho Martín Blanco Cronica Global  6 Febrero 2015

“Un país normal”. Ese es el lema que el kafkiano proceso soberanista toma de la campaña permanente de Òmnium Cultural, la asociación independentista presidida por Muriel Casals que forma junto con la ANC de Carme Forcadell la Guardia de Corps del presidente de la Generalidad, Artur Mas. Véase la foto del pasado 14 de enero cuando, flanqueado por las dos promotoras de la normalidad, el presidente de la comunidad candidata a “país normal” anunció la convocatoria de elecciones para el 27 de septiembre, buena nueva que llega como Dios manda: ¡nueve meses antes del alumbramiento!

¿Alguien se imagina a Pedro Sánchez, Ed Miliband o Nicolas Sarkozy lloriqueando en antena por la realización de sus respectivos proyectos políticos?

Sin duda, una muestra inequívoca de normalidad. Al igual que el hecho de que -además de Casals, Forcadell y el figurante Vila d’Abadal- también posara para la foto del anuncio electoral Oriol Junqueras, posado en todo caso perfectamente coherente con su firme determinación de no ejercer de líder de la oposición parlamentaria en toda la legislatura. De ahí que, cuando los republicanos se han visto obligados a forzar la comparecencia de Mas ante la comisión parlamentaria que investiga el caso Pujol y a la vez cualquier otro asunto que pueda ayudar a diluir el caso Pujol, los convergentes hayan puesto el grito en el cielo ante tamaña “deslealtad”. Todo muy normal, claro.

La foto del 14 de enero es la quintaesencia de la normalidad. De una normalidad sin precedentes en las democracias occidentales, pero normalidad al fin y al cabo. Es normal porque encaja a la perfección con la imagen y la voz rota entre sollozos de un político que suplica en antena la consumación inmediata de su proyecto político. “¡Hagámoslo, hagámoslo de una vez! Lo pido con esperanza y al mismo tiempo con la angustia de aquel que sabe que perder el tiempo no es bueno”, clamaba un emocionado Junqueras bajo la compasiva mirada de Mónica Terribas que, transmutada por un momento en la Isabel Gemio de Lo que necesitas es amor, le alentaba: “Hágalo, porque no quiero que se vaya con la angustia de no haber podido decir alguna cosa”. Grotesco. ¿Alguien se imagina a Pedro Sánchez, Ed Miliband o Nicolas Sarkozy lloriqueando en antena por la realización de sus respectivos proyectos políticos? No, ¿verdad? Cosas de la normalidad.

Aquel día sentí vergüenza ajena. Sí, digo ajena y no propia porque me niego a aceptar la apropiación de la catalanidad que los nacionalistas catalanes -a menudo, es cierto, con la inestimable colaboración de muchos catalanes no nacionalistas y de no pocos españoles no catalanes- pretenden imponer. Conviene recordar que aquel día Junqueras no lloraba al evocar el hambre en el mundo, ni de resultas de una catástrofe humanitaria o de un desastre natural, ni siquiera por la desaparición de Excalibur. Sollozaba porque el presidente Mas se hacía de rogar en torno a la convocatoria de “elecciones plebiscitarias”, un oxímoron que según Junqueras, entre otros prohombres, debería permitirnos “traspasar la puerta” de acceso a la independencia.

Para ello bastaría con una mayoría absoluta en el Parlamento autonómico surgido del oxímoron electoral. La mitad más uno de los escaños, sí, pero no necesariamente de los votos. Claro, eso de las mayorías reforzadas para sustraer de los vaivenes de la política las decisiones de especial trascendencia es un camelo que sólo se tragan los constitucionalistas, académicos o no. Quizá valga para reformar el Estatuto o para dotarse o, mejor aún, para no dotarse de una ley electoral propia, iniciativas que requieren la adhesión de 90 diputados de los 135 que conforman la Cámara catalana por ser decisiones importantes, pero no para algo tan natural como separarnos del resto de España.

Noticias que en una sociedad “normal” solo serían portada de revistas satíricas colman en Cataluña las páginas de nuestros subvencionados periódicos

Tal vez el secreto está en que aquí las decisiones importantes requieren la aceptación de 90 diputados, mientras que las trascendentales sólo exigen la conformidad de 68. ¡Paradojas de la normalidad! Por otra parte, ¿dónde está el problema? Hoy podemos declarar la independencia a la brava y de aquí a dos años, si nos prueba mal, proclamar la reincorporación a España sin más ni más, que para algo tenemos derecho a decidir lo que nos dé la real gana en cada momento. En este sentido, me viene a la cabeza una inolvidable frase de otro prócer independentista, Vicenç Villatoro, que en su intervención en la nunca bien ponderada película L’endemà señaló que la Constitución de la Cataluña independiente “será lo que la gente quiera en cada momento”. Vaya, todo lo contrario de lo que debe ser la Constitución de un país democrático, perfectamente definido por el juez Robert Jackson, de la Corte Suprema de los Estados Unidos, en 1943: “El auténtico propósito de una Constitución es el de sustraer ciertas materias a las vicisitudes de las controversias políticas, colocarlas fuera del alcance de mayorías y funcionarios”.

Por desgracia, la frase de Villatoro, el llanto de Junqueras, la Constitución del juez Vidal, la kermés del 9N, el volem votar, el tenim pressa y otros muchos disparates forman parte de la anómala normalidad que se ha apoderado de Cataluña al calor del proceso. Lo mucho, lo intenso y lo diverso de la estupidez a la que hemos sido expuestos últimamente los ciudadanos de Cataluña nos ha hecho a casi todos inmunes a la idiocia. Hemos desarrollado tolerancia al patetismo. Noticias que en una sociedad “normal” solo serían portada de revistas satíricas colman en Cataluña las páginas de nuestros subvencionados periódicos.

En efecto, yo también deseo la normalidad de Cataluña. Pero tengo claro que no la materializarán quienes hasta ahora se han obstinado en impedirla, menospreciando los logros de nuestro presente y pasado reciente (la España constitucional) en aras de un pasado remoto reinventado (una Cataluña independiente anterior a 1714) y de un futuro improbable (una Cataluña independiente integrada en la Unión Europea). Sería como pedirle a un pirómano que extinga un incendio forestal.

Lo de las elecciones plebiscitarias no tiene ni pies ni cabeza, claro está, pero no debe subestimarse la gravedad del desafío plebiscitario de CiU, ERC y la CUP. Conviene que el 27 de septiembre -o cuando quiera que sean las próximas elecciones catalanas- esos catalanes que en las elecciones generales siempre otorgan mayoría a los partidos constitucionalistas no se queden en casa, como en anteriores convocatorias autonómicas, y vayan a votar. De lo contrario, seguiremos instalados en esta anómala normalidad.

El TSJC ordena a otras cuatro escuelas impartir el 25% de las clases en castellano

Una decena y media de centros catalanes ya han sido obligados a ajustarse a la legalidad y reintroducir el bilingüismo -en catalán y español- en sus aulas. Una de las escuelas trata de esquivar al TSJC separando a los alumnos por lengua en la clase de matemáticas.
Redacción Cronica Global  6 Febrero 2015

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha ordenado a otras cuatro escuelas catalanas a impartir, al menos, el 25% de las clases en castellano, para satisfacer el derecho a una educación bilingüe reclamada por otras tantas familias.

Estos autos se suman a otra decena de decisiones similares resueltas por el TSJC desde enero de 2014, cuando el tribunal estableció por primera vez un porcentaje mínimo que garantizase el bilingüismo -en español y catalán- ampliamente avalado por innumerables sentencias.

La Consejería de Enseñanza, en cambio, rebaja la cifra total de centros afectados por estas órdenes del TSJC, al asegurar que en algunos casos las familias de los alumnos afectados cambiaron a los niños de centros.

La "atención individualizada" es ilegal
El TSJC reconoce que el catalán puede ser considerado como el "centro de gravedad" del sistema educativo, pero advierte de que el castellano no puede ser excluido como lengua vehicular, y fija una "presencia mínima" del español como lengua vehicular en un 25% de las horas "efectivamente lectivas".

Los tribunales también han advertido en reiteradas ocasiones que la "atención individualizada" en castellano que ofrece la Consejería no es suficiente para satisfacer el derecho de los alumnos a recibir la eduación bilingüe.

Centros de Barcelona y Tarragona principalmente
Los primeros centros a los que el TSJC obligó a impartir, al menos, un 25% de las clases en castellano fueron la Escola Pia de Sarrià-Calassanç (Barcelona); el Col.legi Sant Bonaventura, Franciscans (Vilanova i la Geltrú); el Institut Alba del Vallès (Sant Fost de Campsentelles); la Mare de Déu del Roser (Barcelona), y las Escolapies Sant Josep de Calasanç (Sabadell).

Posteriormente, las resoluciones sobre bilingüismo afectaron a los colegios Vora Mar (Salou), Ramon Muntaner (Hospitalet de Llobregat), Cardenal Spinola (Barcelona), Cèsar August (Tarragona) y Els Cossetans (Cunit).

Una escuela separará a los alumnos en la clase de matemáticas
Uno de los cuatro centros a los que el TSJC ha ordenado ahora ajustarse a la legalidad es la escuela Santa Isabel (Sant Cugat del Vallés). Sin embargo, su directora, Maria Reina Montoro, ha anunciado que no cumplirá la resolución judicial, sino que aplicará una triquiñuela para esquivarla.

El TSJC ordena impartir un 25% del horario lectivo en español a toda la clase afectada (que es de tercero de primaria), pero Montoro ha explicado que dividirá la asignatura de matemáticas (que supone cuatro horas a la semana) en tres "grupos de desdoblamiento": dos de ellos recibirán las explicaciones en catalán y el tercero restante, en castellano.

Además de suponer un incumplimiento de lo ordenado por el tribunal, esta práctica contradice de lleno el criterio marcado por la Generalidad -que siempre ha señalado como innegociable-, en el sentido de que jamás se separaría a los alumnos por razón de lengua.

 


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