AGLI Recortes de Prensa    Sábado 7 Febrero 2015

El porqué de Syriza
Eduardo Arroyo www.elsemanaldigital.com  7 Febrero 2015

Ahora, cuando el BCE se niega a sostener los bonos de deuda griega, se pone de manifiesto que el problema fundamental de la economía de nuestro tiempo es un problema financiero.

El digital Hispanidad.org ha informado recientemente acerca de algunas declaraciones de periodistas relevantes sobre la crisis de Grecia. Casimiro García Abadillo, director de El Mundo y tertuliano Onda Cero, cree que "el problema no es la deuda, es la actitud de Grecia, cuyo Gobierno lo primero que ha hecho ha sido poner en marcha un plan de gasto".

Para Nicolás Redondo, tertuliano también de Onda Cero e histórico dirigente socialista vasco, "los griegos lo primero que tienen que admitir es una mala gestión de sus recursos, en vez de vestirse con los cánticos nacionales". Siempre según el mencionado digital, Bieito Rubido, esta vez tertuliano COPE, cree que lo que le dijo Schäuble a Varufakis "puede sonar a insolidaridad" pero "viene bien" porque "determinados países habían vivido con una alegría que no se correspondía son su verdadera potencia económica".

Tras todas estas afirmaciones puede haber una verdad más o menos matizable; esto es, que los sucesivos gobiernos griegos han gestionado pesimamente la economía nacional y han abocado al pueblo a vivir del subsidio y el pelotazo. Pero es un error pensar que los pueblos se corrompen y los gobernantes no.

Lo que se echa de menos en todo esto es alguna crítica a los planes de ajuste. Creer, por ejemplo, que un país en el que no existe apenas actividad económica, salvo la que proporciona el empleo público, va a corregirse por echar a un tercio de los funcionarios, cortar el crédito de manera salvaje, elevar los impuestos y hundir los salarios, esto solo puede ser creído por personas demasiado intoxicadas por dogmas ideológicos.

El hecho es que ni uno solo de los planes de ajuste ha solucionado los problemas del país. Sin embargo, para las tesis oficiales esto no constituye problema porque si las cosas no funcionan es que la medicina no es mala sino escasa. En su momento nos ocupamos –y oportunamente denunciamos- el plan de la "troika" para Grecia (véase Una nación de siervos 10.3.2010 y El suicidio de Grecia 13.5.2011).

Lo dicho allí es hoy una realidad. Ahora, cuando el BCE se niega a sostener los bonos de deuda griega, se pone de manifiesto que el problema fundamental de la economía de nuestro tiempo es un problema financiero. De aquí se sigue que los responsables son aquellas personas físicas y jurídicas en cuyas manos está poner a disposición de los pueblos la financiación de la economía real, de la que viven las personas.

Esas mencionadas personas con enorme capacidad financiera, por el contrario, viven de traficar con un dinero que les conviene que sea caro y escaso. Por eso, los gobiernos les están infeudados. Y es que sin duda es una mala cosa que el sector público de Grecia sea desmedido, pero peor aún es que lo sea el número de pobres de solemnidad que día a día crece en aquél país ante la mirada impasible de los chicos de Draghi.

Desde luego, no van a mover un dedo porque solucionar desde el BCE los problemas de Grecia con solo aportar la financiación que ésta necesita equivaldría a poner en entredicho las soluciones -fracasadas- propuestas por la "troika". En otro contexto y lugar, la administración Obama se dispone, lejos del escrutinio público, a aprobar mediante "fast track" –o sea, al margen del Congreso- el nuevo tratado de libre comercio conocido como "Trans-Pacific Partnership" (TPP) o Acuerdo Estratégico de Asociación Económica.

Se trata de un acuerdo hecho a la medida del NAFTA, que comprenderá más del 40% del PIB global. Para la repercusión del asunto la noticia está teniendo demasiada poca relevancia. Lo malo es que el citado acuerdo puede ser bueno para algunos pero no para todos: según el "think tank" norteamericano "Public Citizen", la puesta en marcha del acuerdo NAFTA –antecesor del TPP- destruyó 5 millones de puestos de trabajo del tejido manufacturero estadounidense –uno de cada cuatro.

NAFTA contribuyó así mismo al estancamiento o disminución de los salarios y al crecimiento disparado de los déficit comerciales estadounidenses. "Public Citizen" calcula que el acuerdo "nuevo y mejorado" con Corea del Sur, en los mismos términos de "libre comercio" que el NAFTA, destruyó 50.000 empleos en los EEUU, debido al traslado de empresas a otros países.

¿Qué por qué bajan los salarios y se destruyen empleos en la supuestamente más sólida economía del mundo? Es obvio. Los salarios constituyen el precio del trabajo y éste se rige por la ley de la oferta y la demanda. Los salarios caen porque la oferta de mano de obra se ha disparado y esto vale también para Grecia, donde la inmigración ha generado una mano de obra barata y explotable que presiona a la baja.

En los EEUU, la Immigration and Nationality Act del año 1965 abrió las compuertas y consiguió que, hasta la fecha, llegaran a los EEUU 40 millones de trabajadores legales e ilegales, muchos de ellos sin cualificación de ningún tipo, y dispuestos a trabajar por mucho menos dinero que los nativos, a los que les había costado mucho lograr su estándar de vida.

Ha sido el gobierno de los EEUU, las sucesivas administraciones demócratas y republicanas, quienes decidieron diluir la mano de obra específicamente estadounidense en el conjunto de la mano de obra planetaria, en la cual el salario es solo una fracción de la de aquél país. Nuestras empresas multinacionales, como Martin Luther King, también "tienen un sueño": el sueño de obviar las legislaciones nacionales, los derechos laborales y la calidad de vida, así como los mecanismos de defensa de la asalariada clase media.

Son nuestras clases dirigentes, infeudadas al poder financiero transnacional, quién ha provocado la marea migratoria sobre occidente. La izquierda "progresista" les hace el juego con la retórica "antirracista" y la corrección política, de tipo parapolicial, en forma de leyes contra el "odio" y demás, a fin de acallar a los críticos. NAFTA, GATT y ahora el TPP son distintas estrategias de élites anónimas para mover la producción adonde esta es menos costosa, para vender luego donde los beneficios son mayores.

Esto, naturalmente, se hace al precio de una enorme destrucción y sufrimiento. En línea con todo esto está la política de la "troika", el BCE y la propia UE, así que no nos extrañe nada que en Grecia hayan surgido Syriza y Amanecer Dorado. Otros, en otros lugares, les seguirán. Es inevitable.

Rajoy y Sánchez ningunean al señor Lakoff
José Antonio Zarzalejos El Confidencial 7 Febrero 2015

Todos los comunicólogos y los politólogos conocen al dedillo las teorías de George Lakoff. Pero cabe dudar seriamente de que los que asesoran al PP y al PSOE hayan comprendido la importancia de sus tesis. El último barómetro del CIS que castiga a los conservadores y a los socialistas, aunque en distinta manera y dimensión, acreditaría que nuestros principales partidos se mueven frente a Podemos con instrumentos ideológicos y actitudes y comportamientos públicos rudimentarios. Tanto que Podemos ha logrado “asaltar el cielo”, lo que consiste en hacer irrompibles sus recursos electorales porque su discurso es el “marco de referencia” de la política española.

Lakoff en su libro No pienses en un elefante (el paquidermo es la mascota de los republicanos americanos) sentencia que “los marcos de referencia ni pueden verse ni oírse. Forman parte de lo que los científicos cognitivos denominan el inconsciente cognitivo –estructuras de nuestro cerebro a las que no podemos acceder conscientemente, pero que conocemos por sus consecuencias: nuestro modo de razonar y lo que se entiende por sentido común–. También conocemos los marcos a través del lenguaje. Todas las palabras se definen en relación a marcos conceptuales. Cuando se oye una palabra, se activa en el cerebro su marco (o su colección de marcos). Cambiar de marco es cambiar la forma que tiene la gente de ver el mundo. Es cambiar lo que se entiende por sentido común. Puesto que el lenguaje activa los marcos, los nuevos marcos requieren un nuevo lenguaje. Pensar de modo diferente requiere hablar de modo diferente”.

El párrafo anterior es la gran aportación de Lakoff, de la que nada han aprendido en el PP y en PSOE. No han cambiado su lenguaje tradicional sino que ambos insisten en él llevando el inconsciente colectivo a situaciones negativas, rechazadas e indeseables. Mientras tanto, Podemos ha cambiado por completo, a través de un nuevo lenguaje, los marcos de referencia. Basta con que los podemitas utilicen las palabras “casta” y “empoderamiento ciudadano” o cualquiera otro de los conceptos que verbalizan con frecuencia para que una parte de sus potenciales seguidores genere un rechazo reactivo al convencionalismo de Rajoy y de Sánchez que remite de manera sistemática a marcos anteriores, convencionales, con una reputación derruida. Y generen también adhesión acrítica al marco de referencia de los de Pablo Iglesias.

Si Rajoy insiste en las bondades económicas como razón última de su solvencia política y gestora, el inconsciente cognitivo regresa a sus promesas incumplidas y, antes aún, a su época de oposición a Zapatero. Y cuando Sánchez se opone a Rajoy con argumentos tradicionales, los votantes recuerdan la última legislatura del PSOE en la que su Gobierno hizo lo que hace ahora el de Rajoy. Los marcos referenciales del PSOE y del PP se retroalimentan con un lenguaje añoso y burocrático. Mientras, Podemos ha ido creando un marco de referencias nuevas, como Tsipras y Syriza en Grecia. El lenguaje es el instrumento para “pensar de modo diferente”. Las palabras de los líderes de Podemos no son sólo tales sino conceptualizaciones de un marco de referencia que es el que han logrado imponer.

En esta situación Podemos no necesita programa…de momento porque, como dice Lakoff, “la gente vota basándose en los valores, la capacidad de transmitir, la autenticidad, la confianza y la identidad”. Mientras, en el otro lado, ocurre lo que también el comunicólogo americano diagnostica: “las encuestas –dice– no reflejan la exacta realidad. Los verdaderos líderes no recurren a las encuestas para tomar posición: lideran a la gente hacia nuevas posiciones”. Es lo que está haciendo Podemos, mientras, PP y PSOE –y el Gobierno– siguen prontuarios del pleistoceno político, descuidando lo que para Lakoff tiene una importancia capital: “Las campañas políticas basadas en el raciocinio descuidan los aspectos simbólicos, morales y emocionales.”

No estamos aquí hablando de verdades de unos y mentiras de otros. Estamos hablando de materiales humanos. Ernesto Sábato escribió que “la verdad es perfecta para las matemáticas, la química, la filosofía, pero no para la vida. En la vida la ilusión, la imaginación, el deseo y la esperanza, cuentan más”. Por omitir todas estas consideraciones, Rajoy y Sánchez –y tantos otros– son malos políticos aunque sean correctos gestores, administradores y burócratas.

El PIB, la deuda, el paro registrado, la Encuesta de Población Activa, la prima de riesgo, el índice bursátil…son datos que, en determinados momentos de saturación por decepción y frustración, hay que considerar solo datos pero no basar en ellos el discurso por que la reparación que requiere la sociedad es moral, o ética o emocional. Y prefiere que la verdad –¿qué más verdad que el tipo de interés del bono a diez años?– se deje para la economía pero que el espíritu se nutra con la ilusión, la imaginación, el deseo y la esperanza a los que se refería Sábato. O sea, política, política, política.

Los grandes líderes la hacen manejando –no manipulando– la aspiración colectiva de un mañana que tenga algo más de épica que la comprobación de la última estadística sobre lo bueno que es Rajoy y lo malo que es Sánchez, o a la inversa. Por cierto, el libro de No pienses en un elefante de Lakoff se editó hace diez años. Y por la Editorial Complutense. Exacto: de la Universidad de la que ha salido la dirigencia de Podemos.

Gentilezas griegas y el problema alemán
Fernando Primo de Rivera García-Lomas El Confidencial  7 Febrero 2015

Quizá no hayan pasado por alto el grado de civilidad y europeísmo de la propuesta de un gobierno griego en manos de la izquierda radical para conciliar el problema de su ingente deuda, 175% sobre PIB, con un programa electoral que en principio promete hacer borrón y cuenta nueva de los acuerdos alcanzados con los socios europeos en sucesivos planes de rescate y 240.000 millones de euros en ayudas. Si bien durante los primeros días tras la toma de poder el tono de declaraciones y demandas parecía en exceso conflictivo, el núcleo de la propuesta actual, el canje de deuda, busca romper el círculo vicioso del desapalancamiento, la deflación y la depresión, que en Grecia ha tenido resultados devastadores. Igual de interesante sin duda es ese silencio cautelar por parte de Berlín y ese sutil cambio que se percibe en prensa alemana en el foco de incriminaciones sobre el país, desde la población en general a las clases plutócratas, con unos índices de evasión y fraude fiscal absolutamente inusitados en el resto de Occidente -listas con pelos y señales incluidas-. Pareciera que se atisba el cierre de un círculo aparentemente imposible en el que una joven izquierda griega con reivindicaciones propias pero aparente vocación reformista se toca con la más pura ortodoxia alemana. Al fin y al cabo solo un inconsciente daría la espalda a los mercados internacionales.

Efectivamente, la propuesta de un canje de la deuda soberana en dos tramos (uno cuyo pago de intereses se liga al crecimiento nominal de la economía y otro a perpetuidad en manos del Banco Central Europeo), plantea un tipo de reestructuración que pretende conciliar los objetivos de ambas partes. Por un lado se evita la quita oficial -una posibilidad que podría poner del revés el euro y la recuperación de la economía global, en interés de Europa, y particularmente, Alemania y otros socios como España y Portugal que han realizado enormes esfuerzos de ajustes y que han contribuido también al rescate griego (España en particular con 25 billones de euros, un año entero de pensiones). Por otro, se pide que el pago de esa deuda se vincule al crecimiento nominal de tal forma que se facilite una salida del trinomio tóxico deuda-austeridad-deflación que ha dejado a Grecia con unos índices de miseria propios del tercer mundo. De facto, y así parece apuntar el mercado, las negociaciones pasarían de una cuestión sobre la integridad del euro a otra de grado en lo tocante a condicionalidad (superávit primario y distribución de la carga interna) y ejecución de reformas estructurales.

Grecia es la excepción fallida de un esfuerzo de modernización que otros, como España e Irlanda, más que menos, cumplieron con la llegada del euro. Allí, la corrupción política, el clientelismo, la evasión fiscal y el fraude de ley, son algo sistemático. Pero Grecia refleja también, en la actual coyuntura de gestión de crisis del euro y tras cinco años de asistencia, las limitaciones prácticas de las políticas auspiciada por Berlín y que en otros países están funcionando. No cabe duda de que, en un primer estadio, esas políticas dirigidas a la consolidación fiscal (Pacto de Estabilidad y Crecimiento) y al fortalecimiento de la competitividad vía devaluaciones internas y reformas estructurales son meritorias y han plantado la semilla para fortalecer y hacer sostenible el proyecto del euro. ¿De qué otra forma se podría competir con el resto del mundo en 20 años? Pero mientras la cuestión de la pertinencia de esta política en Europa puede ser más de grado y de tiempo, allí es algo cualitativo.

Europa en conjunto está a niveles de producción un 5% por debajo de los niveles del 2007, pero Grecia lo está en -27%, niveles similares de corrección a la Gran Depresión americana. Tras haber empezado a funcionar el ajuste en la periferia, Berlín ha prolongado estas políticas a ultranza, sin distinción y sin complementarlas con políticas de demanda y de corte más paneuropeo. Y lo ha hecho en contra de las recomendaciones de todos los organismos internacionales, FMI, OCDE, y...el mismísimo BCE, cuya credibilidad para cumplir su solo mandato de inflación ha sido cuestionada (too little, too late). En septiembre del año pasado, cuando Draghi presenta su plan para recuperar la eurozona en Jackson Hole, Alemania se niega a cualquier matización y contextualización del Pacto de Estabilidad. Se niega a utilizar su margen fiscal para fomentar la demanda interna. Se opone frontalmente a conceder más tiempo a Francia e Italia para sus propios ajustes, y por supuesto rechaza soluciones de política monetaria no convencional (QE) con las que finalmente ha tenido que transigir tras el numerito de mercados en Octubre. Como un tren de alta velocidad, imparable, se toma o se deja.

Una oposición tan hermética a aceptar cualquier matiz en su planteamiento dice muchísimo de esa idiosincrasia alemana, para bien y para mal. A pesar de no albergar dudas, no se trata de un conocimiento superior de la coyuntura económica, (¡no existen premios Nobel alemanes en economía!). La razón última es más bien moral, con un repudio visceral a la deuda con independencia de que en mercados no les cuesta nada (tipos negativos hasta los 7 años). Y es que ya estableció en su momento el filosofo de Koningsberg, Kant, como principio formal, el “imperativo categórico”, o la necesidad de obrar de tal forma que se hiciera de esa acción una norma universal. ¿Qué mejor para Schauble que presentar en Davos el único presupuesto equilibrado del mundo desarrollado?

El problema es que en esta coyuntura, la aplicación absoluta, categórica, de esa norma- y por extensión la asunción de un modelo económico alemán de ahorro, competitividad y altísima productividad exportadora, no es matemáticamente factible en la eurozona sin provocar inanición crónica a la economía con colapso cardiaco garantizado. En la servidumbre incondicional a este principio es donde la falta de continuidad política europea evidencia falta de liderazgo. Pero tanto en política y más aún en economía la adscripción religiosa a máximas morales puede ser muy contraproducente. Casi tan responsable de un crédito fallido lo es el deudor como el acreedor negligente, si se trata de calibrar el efecto sistemático de una quiebra.

Ningún ambiente político en Europa está más caldeado por estas inconsistencias y opera más en detrimento de la cosa pública europea que en Alemania. La simplicidad con la que Merkel ha interpretado la crisis del euro a su electorado (técnicamente como una crisis fiscal/pública y no de flujos de ahorro y cuenta corriente) y ha construido un discurso fácil, cuasi demagógico, sobre un Sur de Europa vago, despilfarrador y desmerecedor de toda confianza, le aporta amplios réditos electorales. No es que no haya trazos de verosimilitud en este interpretación, máxime desde una perspectiva comparada, pero hacer de la misma un criterio absoluto para informar la acción política a la manera de Kant, para el todo, sí es un error categórico. Destila complacencia y narcisismo. Si al temple de no tirar la casa por la ventana en el fragor de la crisis 2011-12 (en un sentido o en otro) hay que reconocerle incuestionable mérito, el exceso de táctica y la subordinación a la última encuesta popular son improntas demasiado frecuentes en su política. Una vez asumido el reto de la competitividad por parte de la periferia y en su mayor parte superado como sugieren las vueltas en cuenta corriente, ese relato (ese mito) como clave fundacional del relanzamiento del euro y de Europa deja mucho que desear, pues socava de raíz un mínimo reconocimiento, imprescindible entre constituyentes.

¿Necesitan imperiosamente los alemanes un criterio categórico en el que volcar la embriaguez de una voluntad tan fecunda y ejercer un rigor de ley tan férreo? Para Europa ya lo tienen desde su posición de liderazgo: toda acción pública que promueva la integración europea y fortalecimiento de la res publica es categóricamente preferible a otra que no lo haga. Si seguir abrazando el euro y el proyecto europeo supone necesariamente la mutualización de deudas en algún momento del tiempo -y así está implícito en la naturaleza de las instituciones nacidas al fragor de la crisis (ESM, OMT y QE)-, en algún momento se habrá de publicitar esa realidad. Igual de ilusoria (extend and pretend) es la supuesta solvencia de la periferia como la realidad velada de la mutualización... Y entre tanto a reformar y a crecer. En última instancia, Europa como paradigma de la superación de nacionalismos y de determinismos económicos y financieros es en sí misma un modelo político para la globalización del siglo XXI.

Es bajo esta reinterpretación del imperativo categórico en el bien común europeo donde la propuesta de Syriza, evitando una quita oficial en el canje pero pidiendo una reformulación de la condicionalidad, tiene tintes genuinamente constructivos para Europa. El silencio inicial por parte de Merkel sugiere cierto reconocimiento y pone las bases para el entendimiento. Para la periferia, y para Grecia más que ningún otro país, ese rigor de ley alemán sigue siendo la brújula con la que aspirar a la convergencia. Ciertamente, de la quincena de reformas estructurales que exigía la Troika a Grecia, apenas se ha acometido una tercera parte, y la reconstrucción de un Estado de Derecho moderno tendrá que ser una parte esencial de la condicionalidad. Pero la reformulación de la solidaridad sobre supuestos más realistas puede suponer también un cambio sutil en la postura alemana. Resulta interesante que el propio vicecanciller, Sigmar Gabriel, del SPD, ofrezca su apoyo expreso para conseguir un control real del fraude fiscal de las grandes fortunas griegas -algo sin comparación en el resto de Europa-. Sin miramientos remilgados a la "soberanía nacional". ¿Suena muy de izquierdas? Suena serio.

No les quepa la menor duda. Que este gobierno griego, formado por una singular alianza de la extrema izquierda con la extrema derecha -un grito desde el infierno-, se haya dispuesto dispuesto a seguir tomando dinero con la dignidad masacrada supone un acto de supino europeismo. Estamos ante la mayor expresión de voluntad política hacia el entendimiento y la integración en Europa. La probabilidad de acuerdo es alta con independencia de tensiones en la concreción de detalles (margen fiscal primario, redistribución interna de la carga, calendario de ejecuciones). Si en esta coyuntura Grecia no ha puesto encima de la mesa la quita, será extraordinariamente raro que Europa consuma hasta el final la congelación definitiva del sistema financiero y el consiguiente “corralito”. La significación política de un nuevo acuerdo entre un gobierno teóricamente de "izquierda radical" y una Europa liderada por la ortodoxia alemana es enorme y puede hacer pensar que efectivamente entramos en un nuevo capítulo político en la gestión de la crisis y el proceso de integración europea. Ni ha sido, ni será fácil.

España / ETA
Lo que ETA no pudo destruir
C. S. Macías. Madrid. La razon  7 Febrero 2015

El 30 de enero de 1998, el matrimonio formado por Alberto Jiménez Becerril y Ascensión García Ortiz fue asesinado por la banda terrorista ETA cuando volvían de cenar con unos amigos. Les dispararon por la espalda, en una céntrica calle sevillana. Cada terrorista llevaba una pistola y, como se supo posteriormente en el juicio, acordaron que uno de ellos dispararía contra el edil y el otro contra su mujer para evitar que sus gritos alertaran al vecindario. Dejaron huérfanos a tres niños pequeños.

Su hermana Teresa Jiménez Becerril, hoy eurodiputada del PP recuerda que su hermano era un “crack” en lo laboral y en lo personal. “Muy brillante desde niño, muy inteligente, guapo tela, y con un don de gente enorme”. Tenía un genio con toque anárquico y su horóscopo era Leo “sin duda, un líder”. Su hermana no recuerda qué quería ser de pequeño, eso sí, el deporte no era lo suyo, se le daban mejor los libros, la conversación, tratar gente. “Apuntaba ya maneras a lo que sería después”.

Alberto estudió en Los Jesuitas en Sevilla y una vez, cuando él ya estaba fuera del colegio, se encontró a un Padre jesuita de su época de estudiante y le preguntó: "Hombre Alberto, que alegría verte. ¿Sigues siendo tan polémico?” Y Alberto respondió: " Si padre, pero ahora me pagan". Ese era Alberto. Entró en AP con 17 años y se pasaba el día trabajando para el partido y para la gente, descuidando algo sus estudios de Derecho, que sacó sin problemas, porque le sobraba capacidad.

“Desde chico, hay mil anécdotas de él”, recuerda Jiménez Becerril y aún su madre se pasa el día diciendo eso de: “Las cosas de Alberto..." Todos lo querían, tenía esa cercanía que sólo los grandes tienen. No le gustaba levantarse temprano, pero trabajaba hasta entrada la madrugada. Y a veces eso le creaba problemas, porque él no entendía que le impusieran nada. Una vez hubo alguien que le recrimino: ¡anda que horas” por llegar a las 10 al Ayuntamiento y el concejal sevillano le contestó entonces: "Mira, lo que yo hago en un día tú no eres capaz de hacerlo en una semana”. Pero aunque lo parezca, "no había un punto de arrogancia en él", cuenta su hermana. Soledad Becerril, de la que el era su teniente alcalde, siempre alababa su “espíritu conciliador”.

Dicen que entró en política para ayudar a los sevillanos, a los que sirvió hasta que lo asesinaron, como concejal de sanidad, de Hacienda o alcalde de Triana. Conoció a su mujer, Ascen, en la Universidad y se hicieron novios en un viaje universitario. “No se despegaban nunca el uno del otro. Se adoraban”, destaca Teresa Jiménez Becerril.

Teresa vivía en Italia cuando asesinaron a su hermano. Aún no olvida el sonido de ese “maldito teléfono”, así es como se enteró, de madrugada. “No lo creí, no quieres creerlo y me fui a Sevilla, corriendo, con una niña de un año en brazos y sin parar de temblar. Ahora le pido a Dios que si no me libra de los males, al menos intente evitarme esas tragedias en plena noche, ante las que uno no es capaz de reaccionar. Creo que desde entonces no soporto llamadas, ni de colegios, ni de familia, que no empiecen, por "todo bien". Me inquieta ese lapsus de tiempo en el que no sé lo que me van a decir”.

Fue la madre de Teresa quien se hizo cargo de los hijos del matrimonio asesinado: Ascen, Alberto y Clara de 4, 7 y 8 años. Ella sola. “Mi padre murió joven y no vio lo de Alberto. Nosotros dividimos la vida en antes y después de "lo de Alberto y Ascen". Fue su madre quien crió a los niños ayudada por su hija Teresa. “Ascen vivió conmigo y fue al cole en Italia un tiempo. Alberto, durante más de 8 veranos hacía cursos de fútbol en los Alpes, al lado de donde yo vivía, Turín. Y Clara también estaba mucho”.

Fue su madre la que desde el primer día no tuvo tiempo “ni para llorar”, tenía que “preparar los colocaos y arreglar armarios”. Se volcó en lo que sus hijos llaman “el sentido práctico de la vida”.

“Mi madre tiene mucha casta”. Tuvo que tirar para adelante, no había lugar para el dolor, donde tres chiquillos te miraban con los ojos abiertos. A Dios gracias, Alberto y Ascen se los dejaban mucho a mi madre y es estaban allí, donde los niños quisieron y eligieron estar. Y gracias a Dios funcionó. Son tres personas maravillosas que estudian y que son felices. ETA hizo mucho daño, pero ese el de acabar con la vida de todos nosotros no, ese gusto no se lo hemos dado a estos...
Lo que ETA no pudo destruir

En casa han tratado de borrar el recuerdo de cómo acontecieron los hechos, porque se juntó más de una tragedia. Los pequeños era como si hubieran hecho también un pacto de cuidarse mutuamente y no solían hablar de ese día. El pequeño Alberto, pidió esconder un periódico que en su portada llevaba un atentado años después “para que su abuela no sufriera”. A quien más le costó todo fue a la niña mayor, muy unida al concejal del PP, su padre.

Teresa Jiménez Becerril nunca pensó entrar en política. Periodista, le encanta escribir, y es lo que hace a parte de su trabajo. Recuerda que su hermano solía pedirle le firmara cosas del partido, y ella le decía: "Que me dejes, que a mí la política no me interesa". Él solía replicarle: "No digas tonterías niña, la política es la vida, como no te va a interesar", y “llevaba razón”. Hoy para ella la política es “la vida” y defender la causa de las víctimas del terrorismo “mi misión”.

Ni la familia ni los hijos del matrimonio Jiménez Becerril no han vuelto a pasar “ni de lejos” por el lugar donde fueron asesinados, pero los 30 de enero tienen que ir a la ofrenda floral. “Es durísimo, yo no logro entrar porque desde allí se ve su casa y me parece escuchar la risa de mi hermano y lo pasos de los hijos de Satanás que lo mataron, a él y a Ascen”. Mi madre no ha ido jamás, mi sobrina Ascen tampoco”.

Este año la Fundación Alberto Jiménez- Becerril, que ahora ella preside, ha otorgado el Premio a Dignidad y Justicia, a Dani Portero, por su gran labor en la denuncia de los delitos terroristas y esclarecimiento de los crímenes sin resolver. “Comparto sus ideas, tenemos el mismo objetivo”, destaca.

Cree que el verdadero olvido hacia las víctimas del terrorismo se lo llevaron las de los años 80 e incluso parte de los 90. Con el asesinato de Miguel Ángel y el de Alberto y Ascen, las cosas cambiaron. “Nosotros siempre nos hemos sentido amparados. Aunque ha habido momentos duros y los seguirá habiendo. Para nosotros es muy difícil compartir decisiones que no entendemos”.

Ante el nuevo distanciamiento que parece haber entre las víctimas, Jiménez Becerril destaca que “es necesaria la unidad”, porque en lo fundamental “estamos de acuerdo: memoria, dignidad y justicia”: Luego habrá diferencias en cómo cada persona lleva su camino de dolor, “pero sigo creyendo que lo que nos une es más que lo que nos separa”. Asegura que nunca estaría en un partido que traicione a las víctimas. “El partido en el que estoy es en el que mi hermano trabajó desde niño, creo que desde arriba dirá , ¡Jo Tere, que recorrido has hecho!. Creo que estaría orgulloso. El PP, o al menos en mi caso, siempre me ha tratado con mucho respeto y mi libertad está intacta, eso es lo mas importante”.

Pero como a todos hay cosas que no le han gustado. “La doctrina Parot no debió llegar hasta ese final” y considera que habría que haber cambiado el Código Penal, cosa que nunca permitió el Partido Socialista, los mismos que ha día de hoy de hoy ven con malos ojos la condena perpetua revisable. “Yo hice en Europa lo que estaba en mi mano, que era poco. Pero comprendo la frustración de las víctimas. Yo sentiría lo mismo y la siento por ellas”.

No entiende por qué tantas veces las decisiones judiciales dan la espalda a las victimas. “La ley es igual para todos, pero que no beneficie sin sentido a terroristas y criminales. Eso no responde a la idea de justicia que tenemos la mayoría de las personas de bien. Afortunadamente el Supremo lo ha enmendado”.

Becerril, ve lamentable que ahora, el alcalde de San Sebastián, de Bildu acuse al PP de recibir a tiros a los inmigrantes. “¡Se ve que este regidor esta muy familiarizado con los tiros! Es una vergüenza, se tiene que retractar. La Guardia Civil salva vidas a diario, que vaya a la frontera y luego hable”.

Dice que una posible alianza entre Bildu y Podemos no tiene que preocuparle a ella sino a los de Podemos. “No creo que los españoles entiendan ese acercamiento con los cómplices de ETA y quienes los amparan. Yo no me sentiría cómoda votando a Podemos junto con un alcalde de Bildu que por ejemplo no hace mucho permitió en su pueblo de Navarra homenajear al asesino de Alberto y Ascen, llegando a brindar con champán. Malos compañeros de viaje para Podemos, pero ellos sabrán. Yo donde quiero a Bildu es fuera de las instituciones y pactando con su pasado”, destaca. .

Ahora, Jiménez Becerril es eurodiputada en el Parlamento miembro de la comisión de Libertades civiles, Justicia e Interior. También en la Derechos Humanos, Igualdad y Desarrollo y cooperación. Dice que debe ser porque le han visto cara de “currante”. En su comisión los temas de Interior, de terrorismo, de delitos son muy importantes y destaca que ha hecho dos leyes sobre protección de derechos y apoyo de las víctimas de delitos; terrorismo, crimen organizado, etc. Además de haber impulsado la EPO, orden europea de protección de víctimas.

Ahora, en la eurocámara ha vuelto a la mesa el tema del terrorismo y protección de los ciudadanos tras los atentados de París, “pero en cuanto pase la onda emocional, veremos”, destaca. Asegura que hay mucha “hipocresía” en la partidos de izquierda. En su día rechazaron el PNR (listados de pasajeros), socialistas incluidos. “Nosotros lo votamos a favor pero no lo conseguimos. Ahora esperamos que sean mas responsable, los ciudadanos necesitan sentirse protegidos, la seguridad no está reñida con la libertad”. Ve correcto el pacto antiterrorista entre PP y PSOE y se pregunta “¿cuándo se van a enterar de que la seguridad no es de derechas ni de izquierdas?

Jiménez Becerril también cuenta como miembro del PP andaluz. Dice que Susana Díaz sólo piensa en sus intereses personales. “Lo ve un niño, es el juego de la silla”. Como andaluza siente tristeza de comprobar el saqueo de su región durante años, la desidia y la falta de reacción de quienes puede cambiarlo, los andaluces, pero es cuestión de tiempo. Por eso, confía en la Juanma Moreno, “en su saber, en su voluntad de cambiar y en su dedicación a su tierra Andalucía” y “puede contar conmigo” para hacer llegar sus ideas y proyectos para que Andalucía sea importante en España y en Europa.

Razón y pasión
Alejo Vidal-Quadras www.vozpopuli.com   7 Febrero 2015

El joven y se supone que magníficamente preparado portavoz de campaña del PP, Pablo Casado, dijo el otro día en una entrevista que los votantes eligen su papeleta de forma racional y que, por consiguiente, el partido del Gobierno ganaría las próximas elecciones. Si esta afirmación del cachorro popular fuese cierta, sus siglas serían la fuerza hegemónica en Cataluña y en el País Vasco, porque no hay nada más contrario a la razón que el nacionalismo identitario, que antepone las emociones más primarias a la objetiva consideración de intereses prácticos.

Sin embargo, las soflamas patrióticas construidas sobre una historia inventada y unos agravios inexistentes han arrasado el territorio de los hechos verificables y de la economía elemental. Si existe una demostración palpable de que la mayoría de los ciudadanos no se acerca a las urnas armada de las conclusiones extraídas de un análisis objetivo de la realidad, lo tenemos en el amplio apoyo electoral que siempre ha tenido ETA en su territorio, probando que la pulsiones instintivas del odio y la autoafirmación paranoica pueden llegar a justificar los crímenes más horrendos. Por tanto, el ingenuo portavoz no sabe de lo que habla, lo que nos conduce una vez más a la pregunta de quién diseña la gestión de recursos humanos en el PP y con qué criterios.

Es tal el grado de desfachatez, de irresponsabilidad y de egoísmo que hemos visto en los últimos años que cualquier apelación a la lógica llega tarde

Podemos es también un fenómeno alimentado por pasiones primarias, en su caso el rencor y el deseo de venganza. Errejón lo resumió recientemente ante Ana Pastor cuando dijo que lo que ellos aportan es la lucha de los de abajo contra los de arriba. Pablo Iglesias y sus huestes explotan magistralmente la natural indignación de millones de españoles frente a la marea pútrida de corrupción y a la proliferación de abusos de unas elites políticas y financieras que se han entregado al saqueo inmisericorde de la riqueza del país. Es tal el grado de desfachatez, de irresponsabilidad y de egoísmo que hemos visto en los últimos años que cualquier apelación a la lógica y al examen sereno de la viabilidad y las consecuencias de determinadas propuestas llega tarde.

Las mentes y los corazones de una mayoría de nuestros compatriotas están ya tan impregnadas de asco e irritación que no atienden a argumentos basados en el rigor y en la experiencia; sólo quieren cortar cabezas y si se conforman con hacerlo simbólicamente mediante su sufragio y no se apiñan en torno a la guillotina es porque nuestra renta per cápita es todavía propia del Occidente desarrollado. Si en algún momento a través de la bruma ardiente de su ira, penetra la evidencia de que multiplicar el empleo público, nacionalizar sectores estratégicos, subir aún más los impuestos y derribar la Monarquía, representará la ruina para varias generaciones, la apartan de un manotazo porque lo que ahora prima es el ansia incontenible de destrucción.

Además de intentar que la gente piense serenamente y pondere con ecuanimidad los distintos proyectos que le presentan, cosa que sin duda hay que hacer siempre, será imposible impedir que la ola de la irracionalidad nos arrastre a la catástrofe sin un auténtico acto de contrición público de los dos grandes partidos, la sustitución de sus cúpulas directivas carentes de credibilidad por figuras nuevas limpias de lastres del pasado y la utilización de registros sentimentales positivos capaces de neutralizar el veneno letal de la cólera ciega.

La ortodoxia empieza a reciclarse
Juan Laborda www.vozpopuli.com  7 Febrero 2015

Después de ocho años de implementación de las políticas económicas ortodoxas, guiadas por monetaristas, nuevos clásicos, economistas de la oferta, y keynesianos de la síntesis, el resultado sólo puede calificarse de desastroso. Sin embargo, parece que algo se mueve. Parte de la ortodoxia, tras asumir su absoluta incompetencia económica estructural, muestra su interés por reciclarse, por adaptarse. Un ejemplo es el último informe de la consultora global McKynsey sobre la evolución de la deuda global.

Una lectura rápida del mismo sugiere varias cosas. Empiezan a entender algo la naturaleza endógena del dinero. Comienzan a comprender el papel relevante de la deuda a la hora de generar períodos de expansión o contracción económica. La deuda no es neutra, jamás lo ha sido. Y obviamente a la hora de analizar la deuda incluyen no solo la pública o soberana, sino también la deuda privada, brutal, descomunal, origen de la actual crisis sistémica.

Solo con asumir estas ideas sencillas fíjense ustedes las consecuencias inmediatas que se derivan. Implícitamente asumen que la política monetaria actual de los Bancos Centrales no vale para nada. Implícitamente interiorizan que los mercados financieros no son eficientes, por lo tanto no pueden campar a sus anchas, especialmente el sector bancario. Y lo más importante, explícitamente, asumen, como veremos, que hay que reestructurar la deuda. ¡Genial! Esperemos que gobernantes, banqueros centrales, acreedores, organismos multilaterales,… vayan sentando cabeza. Bueno, no creo que lleguen a tanto, pero es un pequeño paso.

La deuda global no deja de crecer
Los investigadores de McKinsey, recopilaron datos sobre la gama completa de la deuda que los países deben, no sólo de sus gobiernos, sino también de sus corporaciones no financieras, sociedades financieras y familias. Los resultados son demoledores, desde el inicio de la crisis financiera mundial a finales de 2007, la deuda total en todo el mundo ha aumentado en más de 57 billones de dólares. ¡Ahí es nada! Y ello tiene un impacto en la economía ya que esas deudas juegan un papel enorme en la creación de ciclos de expansión y colapso económico en todo el mundo, tal como la historia demuestra, mal que les pese a unos cuantos.

El origen de la actual crisis sistémica, por lo tanto, no solo no se ha corregido sino que se ha esparcido en una nueva huida hacia adelante, alimentando y alentando nuevas burbujas financieras por medio mundo. Cuando el colateral que alimenta esa enorme burbuja de deuda explote, la economía global colapsará, al igual que lo hizo en 2007 –estallido burbuja inmobiliaria-, y en 2000 -burbuja tecnológica-.
El detonante y acelerador de esta nueva ruptura de la tendencia de fondo será un empeoramiento significativo en los mercados financieros. La mayor parte de activos financieros están sobrevalorados, y es cuestión de tiempo esperar a que se desate la siguiente fase de venta masiva de los mismos.

Bajo este análisis se llega a la conclusión del papel que juega la deuda, especialmente la privada, en la economía, mucho más importante del que están dispuestos a concederle la mayoría de los economistas. Es fundamental analizar el nivel y la tasa de variación del crecimiento de la deuda privada y el efecto desestabilizador de la misma. Después de una fase de acumulación de deuda, siempre retroalimentada por una burbuja financiera, en el momento en el que esas tendencias al crecimiento de la deuda privada terminan, la economía se desploma, y los precios de los activos financieros y de las casas se hunden, produciéndose una recesión de balances. El dinero ficticio genera dinero basura.

Bajo este análisis, en vez producirse necesariamente una equivalencia entre la demanda agregada y la oferta agregada, la demanda agregada excederá a la oferta agregada si crece la deuda, y caerá por debajo de la oferta agregada, si cae la deuda. Por lo tanto, el volumen nominal del dinero importa, y las dinámicas bancaria y de deuda han de incluirse en los modelos macroeconómicos, en vez de ignorarlas como hace la teoría económica neoclásica. Y además deben tenerse en cuenta de cara a implementar políticas fiscales.

Soluciones, propuestas
El informe asume que la elevada deuda, ya sea pública o privada, hace que las economías sean más vulnerables a las crisis económicas, y tiende a alimentar expansiones y contracciones. Los investigadores de McKinsey proponen, como consecuencia, algunos cambios de política económica que podrían, por un lado, reducir cierta tendencia inexorable hacia una mayor deuda, es decir, no incentivarla; y, por otro, reducir su potencial efecto dañino cuando el colateral colapse, lo que irremediablemente lleva a las economías al caos.

Para lo primero, desincentivar endeudamientos especulativos, reduciendo o eliminando los incentivos fiscales a la deuda, como la deducción en el impuesto sobre la renta de los intereses hipotecarios, y, sobretodo, eliminando de la faz de la Tierra cualquier deducción fiscal de los pagos de intereses corporativos. Para lo segundo, crear procedimientos o maneras que permitan a los países reestructurar su deuda soberana, como las cláusulas de bonos de nueva emisión que obligan a los tenedores de bonos a aceptar la mayoría de votos en las reestructuraciones. Lo dicho, la ortodoxia empieza a espiar sus pecado. Espero que alguien se lo cuente a Rajoy. ¡No caerá esa breva!

Los chupones
ARCADI ESPADA El Mundo  7 Febrero 2015

Querido J:

Las próximas campañas electorales en España, que pueden ser hasta cuatro en este año, van a provocar una situación mediáticamente interesante, que es el lugar que se da a Podéis en el debate. ¿Qué hacen los medios con un partido que agrupa una intención de voto del 23,9%, pero que no tiene representación parlamentaria? No hay precedentes de una irrupción política del 0 a 24. Los periódicos pueden hacer lo que quieran, y de hecho ya lo han estado haciendo dedicándole a la novedad una atención tan desmesurada que han acabado convirtiéndola en una importante novedad. Y para qué hablar de las radios y televisiones. Estas últimas especialmente, y ya convertida la política en una modalidad del show business, seguirán dedicando a los dirigentes de Podéis un trato preferente como altezas del share. Pero las cadenas públicas habrán de atenerse a la normativa electoral. No habrá representantes de Podéis en los debates ni estará el partido en los llamados espacios de propaganda electoral y ya veremos cómo se da información de sus actos electorales. Podéis está, y destacadísimo, en un organismo público llamado CIS, pero no estará en TVE. No lo querrá dios, pero imagina que ese partido gana algunas de las elecciones que se avecinan, singularmente las generales. ¡Ganar sin pasar por la cadena pública! Como dice nuestro cubano Ginés el asunto merese una reflesión. Por una parte revela hasta qué punto Podéis es un partido chupón. Es decir uno de esos vástagos de crecimiento vertiginoso, pero insolvente, bordes y estériles, que brotan de las raíces de los árboles, les chupan la savia y les amenguan el fruto, para decirlo en prosa wiki.

Por chupones me avine yo al principio a llamarles Podemos, ingenuamente confiado en el conocimiento general del subjuntivo, hasta que hube de reaccionar. Pero por otra parte la hipótesis también confirma la falta de adecuación de muchos mecanismos de la democracia representativa, es decir, de la democracia, al nuevo paisaje mediático y digital. De qué servirá, en efecto, que la cadena pública mantenga el tono y la distancia, casi aristocráticos, y se niegue a admitir a Podéis en sus informaciones y debates electorales mientras afuera son continua referencia. Qué sentido tendrá negar por tres veces a Podéis en la cadena pública si Mariano Rajoy o Pedro Sánchez, o Artur Mas o Oriol Junqueras, o incluso Susana Díaz aceptan debatir con ellos en las cadenas privadas. Esta última hipótesis, por cierto, plantea un reto a los grandes partidos. ¿Debería rechazar Pedro Sánchez una invitación de Antena 3 o Telecinco para debatir con Pablo Iglesias? Y este Iglesias, ¿debería rechazarla? Y en cuanto a Mariano Rajoy, ¿podría permitírselo? ¿Se puede rechazar un debate entre el primero y el segundo del CIS? ¿Hasta qué punto es una obligación democrática aceptarlo?

Es posible que los grandes partidos decidan que obviar a Podéis es lo que les conviene. Grave error. Para empezar una de las más bonitas fábulas sobre los alegres muchachos es la capacidad dialéctica de sus líderes. Cuando sólo sobresalen en el masajeo indecoroso del que han sido víctimas en la telebasura política. Aún es la hora de que alguno de ellos sea visto en un debate político de verdad. Pero más allá de sus capacidades está su ontología, por decirlo de una manera suficientemente pedante. Rechazar los debates con Podéis, en el caso, aún por ver, de que los chicos accedan a fajarse, es seguir favoreciendo su condición fantasmal. La relativa invulnerabilidad de Podéis, lo que les ha permitido subir espantosamente en la audiencia, es que en realidad sólo existen como ficción.

Examina primero las cuestiones éticas. Su más lírico dirigente, Juan Carlos Monedero, se legalizó con Hacienda sólo después de que El Plural diera cuenta de su situación irregular. Nadie debe dedicarse a la política en esas condiciones tributarias. Pero es que, además, la exigencia moral que las vociferaciones de Podéis prescriben para la política exigirían que Monedero hubiese abandonado hace días la escena pública. Pero no sólo no ha pasado esto, sino que, por el contrario, su compañero Iglesias ha puesto en marcha como respuesta, aunque con mucha menor gracia retórica, aquel dos por uno que sacó de su ingenio perverso Felipe González cuando empezaron los acosos a Alfonso Guerra. A lo que obliga la legalización posterior de las relaciones con la Agencia Tributaria es a que se vayan, en efecto, los dos y gobierne ello don Pablo Echenique, de la leal oposición. Pero no hay la menor señal de que eso vaya a suceder: un comunicado de sintaxis rota, políticamente patético, es la única reacción de los que se comen el marrón, y no el mundo, a la vieja manera casta. O sea que por su ética, Podéis es pura ficción. Y de muy mala catadura: que el jueves por la mañana Monedero pagara a Hacienda y por la tarde le gritara a Montoro, chuletón en jarras, no te tengo miedo, revela una estética moribunda.

De la existencia por sus ideas aún sabría decir menos. Todo en Podéis, desde sus famosos círculos atlántidos y triángulos bermudos, remite a chakras, auras, psicoanálisis, acupunturas, zahorismos, iris, grafología, piedras, imanes, reiki, inciensos, feng shuis, yetis, nessies, constelaciones familiares, reflexoterapia, cerealogía, ayurvedas, flores de Bach y comunismo. Aún no me explico cómo la apreciada gente de Laetoli no ha sacado con Podéis un libro de la colección ¡Vaya timo! En fin. Los reflejos del mundo editorial.

Los partidos reales harían bien en atornillar el fantasma a la máquina. Y dejar que hable. Sólo viven de su ulular.

Sigue con salud. A.

El "sorpasso"
Antonio Pérez Henares Periodista Digital  7 Febrero 2015

La “fuerza del PCE” se dio de bruces contra las urnas en el 77 y se dejó llevar definitivamente al huerto en los ayuntamientos por el PSOE en 1979. En el 82 a Carrillo no le quedaban ni las raspas, cuatro exiguos diputados aquel día de la rosa, que dio olor trece años, de la subida a los cielos de Felipe y Guerra. Su solitaria lucha antifranquista, el PSOE aunque luego se colgara medallas ni estuvo ni se le esperaba, donde tan solo flanqueado por gentes aún más a su izquierda que lo asaeteaban, no había contabilizado en votos ante el maravilloso spot publicitario de “el cambio” del joven González.

Tras aquella debacle, un minero honrado, Gerardo Iglesias, se invento Izquierda Unida y mantuvo con vida a la parroquia, aunque buena parte, todos los carrillistas en tropel aunque su soberbia a él se lo impidiera, se pasó a la “casa común” que era la forma de hacer más fácil y presentable el tránsito. Luego vino Anguita, y el sueño del sorpasso, el volver a ser el referente de la izquierda y su fuerza hegemónica. Reverdeció laureles volviendo a superar la cota del 10%m mas de 2,5 millones de votos, y a rozar los 20 diputados ( el techo fueron los 23 del 79) pero no pasó de ahí y el PSOE se mantuvo, herido, pero inalcanzable y poderoso. Con la marcha del califa, la aparición de ZP y la regencia de Llamazares se volvió a los peores tiempos y aún se empeoraron (Llamazares saco ¡un escaño!, el suyo propio y otro los de IC catalanes). Cayo Lara no era muy buen cartel, tenía color sepia, pero aprovechando el desastre zapateril logró avanzar y conseguir 11 escaños y 1,6 millones de votos en 2011.

La gran oportunidad estuvo en las elecciones europeas. IU se las prometía felices con el PSOE cada vez más tocado. Todo soplaba a su favor. Y en verdad soplaba, pero les faltaba cartel, discurso y púlpitos televisados. Lo que si tenía un desconocido y unos colegas universitarios que habían merodeado por las sedes de IU. Pudieron hacerles caso, darles entrada y ponerlos en las listas. Se ofrecieron y ellos los rechazaron, ¡que se habían creído esos muchachos! y les ha costado caro, muy caro. Aunque ellos subieron, sacaron 6 eurodiputados, por 5 de Podemos, los triunfadores fueron estos y la suerte estuvo echada. El sorpasso era ¡al fin! posible, sumando daba en muchos sitios, Madrid por ejemplo. Pero ahora resultaba que a quien había que sumarse era a los otros y ellos, los de IU, eran ya un cacharro viejo y prescindible.

La “izquierda de la izquierda” tiene ahora el sueño al alcance de la mano, tiene la revancha ansiada contra los “sociatas” a un paso y eso es lo que cantan las encuestas, aunque es mejor no cantar nada hasta que las urnas hablen. Pero de el viejo entonces al ahora hay algo más que un matiz, y lo trascendental, de diferencia en el mensaje. Aquella izquierda, el PCE, no solo era constitucional, es que estuvo y lideró la reconciliación y el acuerdo por el futuro entre los españoles, y esta abjura en fondo y forma de todo aquello: ni Constitución ni corona, ni bandera, ni consenso ni leches. Lo tienen mucho más que claro, aunque lo camuflan para no asustar a los que pretenden unir a la riada de votos.

Porque a ellos, a los propios a los “nuestros” les da igual, exactamente igual. Lo dicen muy claro en el CIS, se sitúan muy, muy a la izquierda, más de IU y que Bildu, en el 2 sobre el 10 donde estaría el top más a la derecha. Y les da igual lo que hagan los suyos, que les haya dado dinero Chaves, que firmen para que se los den a su hermano, que pillen becas blak, que canten con proetarras o que se abracen con separatistas. Le da exactamente lo mismo. Votaran a Podemos haga lo que haga. Así lo expresan con fidelidad tal que superan hasta a los de siempre del PNV, que desde la cuna a la tumba siempre han llevado la misma boina. Lo mismo. Ellos son de izquierdas, lo más de izuierda y el pueblo da bula y absuelve de todo pecado. Y, lo que importa, tienen el camino expedito para conseguir un sueño, liderar la izquierda y derrotar como se debe, y no “vendiendose” a sus artes y moquetas, como dicen hizo el PSOE y hasta un PCE que se entrego o no le quedó más remedio, a la derecha, que no es un rival sino un enemigo, un magma de perversión exterminable. La salida, el único camino, es la ruptura, con todo, y con cualquier consenso. No hay reforma que valga sino demolición de todo el edificio constitucional y el sistema, que es en si mismo corrupto, que es la madriguera de la casta.

Ese es su fondo, su cuerpo doctrinal y sentimental y sus votantes no solo no lo esconden, como hacen taimadamente sus lideres, sino que alardean de él en encuestas y lo exhiben con una potente exhibición de revancha y hasta de odio y amenaza (el tic-tac es para todos que se les opongan) en las redes. Van sobrados, se ven ganado y se sienten vencedores. Y por ello son implacables y disfrutan ya de su venganza. Primero contra IU a la que no dejan ni siquiera una rendición “honorable”, quieren comérsela por las patas, sin más, y ademas saben que eso es lo que espera su electorado. Lo sabe Iglesias, lo sabe Tania Sánchez y lo sabe Garzón que esta en el mismo barco y pacto. La “bases” tienen la ya la decisión tomada y ellos solo enseñan el camino del desembarco.

Y sin embargo es ahí por donde pueden tropezar, como tantas veces “esta” izquierda, de marcada tendencia cainita ha tropezado. Los “cadáveres” de IU pueden quedar mal enterrados, pueden aguantar y hasta alguno quedar herido pero vivo y dar guerra, crear fisuras, territorios no controlados y convertirse en una espina infectada que reste algunos votos imprescindibles y tenga cuentas pendientes a cobrar para el futuro. Que lo que podía haber sido un pacto en concordia sea una comilona que conlleve algún ardor de estómago. Porque cuando la única oferta que les hace es el suicidio puede que algunos prefieran resistir y morir matando.

Pero este es hoy un riesgo mínimo, una piedra en el camino. Lo que se juega es mucho más grande e ilusionante. Hablan los analistas de fin del bipartidismo y ellos sonríen. Eso es hoy, la partida a tres o incluso a cuatro, si Ciudadanos acaba, que acabará por descollar por su lado. Pero eso no es lo que quieren para mañana. A lo que ellos van , tras comerse a IU, es a convertir a Sánchez en un Papandreu hispano y dejarle en cueros vivos. Y la posibilidad es bien clara y las encuestas, tozudas y consecutivas reinciden en la tendencia. Con un elemento añadido que juega y más que muchas cosas a su favor. Zapatero y su ceja, ZP y su “pensamiento”. Lo escribí hace tiempo y cada vez lo tengo más diáfano. El Juan Bautista, precursor y el que anunciaba al nuevo Mesias Iglesias es Zapatero. Y no es extraño que quiera conocerlo y lo bendiga en cenas secretas. Lo mismo que sus equipos de propaganda, que sus gentes de la “ceja”, que ya se han dejado y pasado a la coleta. Muchos creen y sienten que ha llegado el momento, que hay que estar lo que ha de ser la “Nueva” izquierda, el nuevo corcel para enterrar, esta vez si, en el mar a la derecha. ¿Y a quien le importa como se llama el caballo. Lo que importa es el galope.

Podemos piensa que roza ya la cinta de la meta y hasta la Moncloa y hay entre sus eufóricas quienes ya retozan sobre la piel del oso. Pero eso es, ahora, el anhelo que anida en el corazón “podemita”. Pero quizás en su cálculo no cuentan es que hay muchos otros corazones latiendo. Hay mucho calendario y mucho partido y hay mucha sigla PSOE, hay andaluzas y pueblos y municipales. Y aunque todo ello se venciera, aún quedaría el oso. Un oso a quien su griterío alborozado puede despertar de la invernada. La derecha puede estar dormida, escondida incluso y Rajoy parecerles una mole lenta, abúlica, estúpida y cobardona. Es lo que suelen parecerles los osos a quienes ni los conocen ni los han enfrentado.

Tania Sánchez, huye de IU o la degradación política en España
"La gente que no para de trabajar lo hace para no tener tiempo de acordarse de que no tiene nada que hacer." Picabia, Francis
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com  7 Febrero 2015

Cualquiera diría que, de un tiempo a esta parte, en España se ha levantado la veda para la creación de nuevos partidos políticos, la mayoría de izquierdas y todos, por curioso que pudiera parecer, pretendiendo acaparar para sí el título de defensores de los derechos de las personas, de azote de los ricos , del reparto equitativo de las rentas y de garantes de las libertades individuales de las personas; para lo cual se impone, según ellos, el cambio radical del sistema de gobierno en nuestra nación, para cuyo fin, cada uno de ellos, sin excepción, se postula ante la ciudadanía como el único que tiene en sus manos el poder para llevar a cabo tal revolución, no se sabe si incruenta o cruenta pero, evidentemente, mediante la eliminación del tipo de sociedad democrática que surgió de el tránsito de la dictadura del general Franco a la democracia monárquica y parlamentaria, de la que nos dotamos los ciudadanos mediante una Constitución masivamente votada y ampliamente aceptada por todo el pueblo español.

Algunos, se ve que equivocadamente, pensábamos que, como sucede en los EE.UU, bastaba con dos fuerzas políticas que representasen las posturas más conservadoras del pueblo y las más progresistas; de modo que, entre las dos, sin que se tuvieran en cuenta extremismos, siempre peligrosos por su falta de conciencia democrática, se pudiera lograr el necesario equilibrio social que toda nación precisa, para poder conseguir sus objetivos sin que, ninguna de las dos fuerzas, en su alternancia en el poder, pudiera ejercer su mandato de una forma dictatorial y opresiva. El Congreso de diputados y el Senado deberían ser los encargados de la tarea legislativa y, en consecuencia, de actuar de freno a las posibles veleidades de los gobernantes y el poder judicial, por su parte, con independencia del resto de poderes, el que se ocupara de que las leyes fueran respetadas, tanto por los ciudadanos como por el resto de poderes de la nación. Como en una ocasión llegó a decir el señor Alfonso Guerra (¡quién le ha visto y quién le ve!): “¡Montesquieu ha muerto!” y España ha entrado en una decadencia del pensamiento, de la moral, de las costumbres, de la política, de las instituciones y de los propios gobernantes; que no hace más que augurar un futuro difícil y, quien sabe, si un retroceso doloroso en todas las conquistas sociales, económicas, de convivencia, de bienestar y de solidaridad de la que hemos venido gozando los españoles; hasta que la nueva filosofía relativista fue importada de manos de los socialistas para acabar con las familia, el sentimiento religioso, el respeto por las instituciones, las leyes, el orden y la solidaridad entre todos los pueblos de España.

Quizá, como efecto de la larga crisis que hemos venido padeciendo; acaso por los derivaciones de un desempleo masivo y excesivamente prolongado, que nos ha situado por encima del resto de los europeos, doblando su promedio de paro o, porque, como suele ocurrir cuando un país está debilitado por acontecimientos adversos, resulta mucho más fácil minar su moral, elevar su irritación, convencer a los más débiles y utilizar, como arma arrojadiza contra los gobernantes, todas aquellas circunstancias que contribuyen a que el pueblo tenga que padecer los efectos negativos, inherentes a cualquier tiempo de necesidad y escasez. Fuere como fuere, hete aquí que, ante unos partidos políticos tradicionales, en un número ya excesivo para las necesidades representativas de los españoles, que se venían alternando en el poder, con mayor o menor fortuna, pero siempre respetando los tiempos marcados por la democracia y teniendo en cuenta los principios constitucionales; que, eso sí, tenían que compartir sus tareas con una serie de partidos marginales, de carácter totalitario y, en algunos casos, de orientación separatista, nacionalista y de izquierda extrema, empeñados en utilizar las cámaras de representación ciudadana para dinamitar o intentando dinamitar, todas las propuestas que el ejecutivo proponía para su estudio, mejora y aprobación; últimamente han surgido como setas otros que han dado un vuelco a todo el cuadro político de la nación.

Sin duda que, uno de los partidos políticos que ha irrumpido con más fuerza en la confrontación electoral es el partido Podemos, promovido y financiado desde Venezuela y encabezado por Pablo Iglesias y una serie de profesores de clara tendencia leninista. Su éxito ha resultado sorprendente y poco esperado, sólo justificado por el sentimiento de rechazo que, en muchos españoles,.ha venido produciendo la crisis que venimos padeciendo, desde hace ocho años, respecto a los partidos políticos tradicionales que, a sus errores de gobierno ( el de Zapatero fue desastroso) a sus enfrentamientos continuados y a su falta de firmeza en la represión del tema separatista, han unido innumerables casos de corrupción que, en tiempos de vacas flacas, el pueblo español no ha podido tolerar y menos aceptar.

Sin embargo, a las sensibles pérdidas de votantes del PP y del PSOE, el que verdaderamente ha sufrido el palo mayor, ha sido la IU, ahora dirigida por el señor Garzón, que parece que ha sido víctima de un naufragio del que, los primeros que se largaron, fueron los grupos de Ganemos que, especialmente en Madrid, quieren concurrir como partido "instrumental" a las elecciones municipales del 24 de mayo, evitando así la "sopa de siglas" que suponía la coalición electoral, como deseaba IU –y que el partido de Pablo Iglesias rechazaba por completo – y la recogida de firmas de los votantes, que habría requerido la agrupación. Por si les faltaba poco y, posiblemente acabe por desmembrar completamente a IU, la señora Tania Sánchez, la novia del señor Pablo Iglesias (una más de estas políticas, escasas de formación y que ha venido progresando dentro de IU, hasta que fue designada como candidata de IU en Madrid); ha decidido desertar, abandonando el partido de Garzón, con la intención de crear un nuevo partido para presentarse como candidata al ayuntamiento madrileño.

Aparte de la deslealtad de esta política hacia quienes la auparon a su puesto desde la nada; en este abandono existen curiosas circunstancias que dan pie a considerarlo una verdadera confabulación. Esta Tania, cuando se le ha preguntado si se aliaría con Podemos (antes, cuando estaba en IU, había propugnado la unión de IU con Podemos para las municipales) ha respondido tajantemente “No, punto no vamos a entrar en Podemos, punto”. Aparte de que esta forma de expresarse tiene un componente de prepotencia y de una rotundidad que no le va a una joven tan verde, como está ella, no deja de ser una afirmación que vamos a poner en duda. No se sabe si el punto es: aparte o seguido o, acaso, un punto de partida para que, cuando llegue el momento, acuda en conexión con Podemos, lo que, por otra parte, parece lo más normal dada la similitud de pensamiento que concurre en esta pareja. También negó, en su día, que dejaría IU y ya ven lo que ha sucedido. Y es que, señores, hay personas que son capaces de hacer cualquier cosa con tal de asegurarse un buen puesto en política, que le permita sacar buenos rendimientos. Claro que primero tendrá que aclarar este contencioso que la relaciona con unas ayudas a su hermano de una cantidad importante de dinero público. Si el fiscal la empapela, entonces si es posible que su carrera política se acabe y...punto.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, pensamos que España no necesita tantos partido y sí unos pocos, los suficientes, que sean más eficaces y dignos de confianza, lo que se logra siendo honrados y trabajando para el pueblo español y no para el partido o los propios bolsillos.

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Uniones y desuniones

xavier pericay ABC Cataluña  7 Febrero 2015

Podemos está llevando a cabo un proceso de absorción de todo lo que mueve o se movía con bandera propia a la izquierda del PSOE. O sea, en el mundo de los ismos más extremos

Esta semana, tras conocerse el resultado de la última encuesta del CIS sobre intención de voto en unas futuras elecciones generales, Arcadi Espada aludía en su blog a una «posibilidad democrática interesante: el aislamiento de Podéis». O, dicho de otro modo, a la alianza entre las cuatro fuerzas de ámbito nacional —PP, PSOE, UPyD y Ciutadans— que a estas alturas siguen defendiendo el orden constitucional y sumarían, según la estimación del CIS, casi el 60 por ciento del voto. Las alianzas son siempre complejas, aunque resulten mucho más fáciles «post» que «pre», por aquello de que el elector más reticente a verse mezclado con según qué siglas se ahorra al menos el mal trago de tener que votarlas. Y también, claro, por lo que podríamos llamar la fuerza de los hechos. Con los votos ya en el saco, y siempre y cuando esos votos hayan devengado escaños, cualquiera de esas cuatro fuerzas nacionales está en condiciones de saber qué necesita para gobernar o para impedir, cuando menos, que lo hagan otros —en nuestro caso, Podemos—.

Porque entregar el Gobierno de la nación a una formación antisistema dispuesta aplicar, hasta donde le sea posible, un modelo comunista equivale a aceptar que nuestras libertades —tan costosamente recuperadas después de casi cuatro décadas de privaciones precedidas de una sangrante guerra civil— van a ser recortadas como lo han sido, por ejemplo, en Venezuela, régimen en el que se han curtido y del que han mamado los dirigentes de la formación. Pero es que, además, Podemos está llevando a cabo un proceso de absorción, una suerte de alianza por la brava, de todo lo que mueve o se movía con bandera propia a la izquierda del PSOE. O sea, en el mundo de los ismos más extremos. Tania Sánchez, la ex de Izquierda Unida, ha anunciado ya su intención de crear un nuevo partido de «unidad popular», que es como afirmar que va a integrarse dentro de nada en Podemos. Dios los cría y ellos se juntan, ciertamente —si bien aquí se dan también otras uniones—. Y, mientras, el resto de las fuerzas políticas se van comportando como si lo que estuviera en juego fuera tan sólo el discurrir de una legislatura y no la democracia misma.

Torrente a la catalana
Manuel Cruz El Confidencial  7 Febrero 2015

Incurriríamos en una patología que bien merecería la denominación de "compulsión histérica por cambiar de pantalla" si, por el mero hecho de que Artur Mas haya anunciado elecciones al Parlament catalán para el próximo 27 de septiembre, pensáramos que hemos entrado en un escenario radicalmente diferente al que había hasta ahora, y dejáramos de extraer de lo que viene sucediendo en Cataluña desde hace ya un cierto tiempo las lecciones pertinentes.

Vaya por delante que ni veo probable, ni, por supuesto, deseo, que la errática deriva del procés (cuyo último episodio hasta el momento lo constituye precisamente el peculiar anuncio, con ocho meses de antelación, de la mencionada convocatoria de elecciones autonómicas) comporte como consecuencia que se produzcan sucesos violentos de una cierta importancia. Pero tal vez una consideración formal, relacionada con la manera de argumentar que de un tiempo a esta parte algunos han venido utilizando con notable ligereza en el debate político catalán, convendrá dejar aquí expuesta.

Merece la pena llamar la atención sobre el hecho de que los mismos planteamientos que sirven para justificar la desobediencia, el desacato a los tribunales, el incumplimiento de la ley o incluso el deterioro de la convivencia pueden servir para legitimar un determinado tipo de acciones, digamos que de una violencia de baja intensidad. La prueba la tenemos en que ya se han producido algunas, de carácter simbólico, y no merecieron por parte del soberanismo más reacción que una sonrisa displicente, acompañada, en el mejor de los casos, de algún comentario parecido a "qué piel tan fina tienen los unionistas".

Quizá convenga, a los efectos de lo que pretendo plantear, dar un paso atrás para tomar perspectiva. Recuerden, por ejemplo, el episodio de aquel programa de TV3 (Bestiari Illustrat era su título), en el que un aspirante a escritor disparaba cargas de tinta a las figuras silueteadas de diversos personajes públicos, mientras afirmaba que la violencia, aunque nunca sea deseable, en determinados momentos resulta necesaria (de acuerdo con la selección presentada por el propio sujeto, al que la presentadora reía las gracias, no habría más remedio que utilizarla, por ejemplo, con el entonces Rey de España o con el articulista de un diario de Madrid).

Es cierto que finalmente el referido programa fue retirado de la programación de la televisión pública catalana, como lo es también, por otra parte, que desde entonces no han dejado de producirse en Cataluña episodios de parecido tenor reseñables. La lista podría llegar a aburrir al lector: fusilamientos simbólicos, agresiones a sedes de partidos de los llamados "unionistas", escraches a líderes políticos anti-independentistas y otros sucesos similares, en incesante goteo. Por no hablar aquí de las iniciativas intimidatorias contra personas no directamente vinculadas a la política, como las que han padecido Encarna Roca, a quien se le pretendió retirar el doctorado honoris causa por la Universidad de Girona por votar en el TC algo que desagradó a los soberanistas, Joaquim Brugué, linchado en las redes sociales por dimitir de un remedo de junta electoral catalana que no reunía las mínimas garantías democráticas, Jordi Llovet, calumniado con bochornosas infamias por denunciar la servidumbre de una mayoría de intelectuales a la causa soberanista, contra el mismísimo Raimon, zarandeado en el espacio virtual por manifestar simplemente que "tenía dudas" respecto a la deriva del proceso y a cómo ello podría afectar al catalán en Valencia (zarandeo análogo al recibido por Ada Colau, en su caso por grabar un particular mensaje de fin de año en castellano) o, por mencionar la última hasta el momento, la amenaza de boicot a la marca de cava Freixenet por un spot navideño en el que se brindaba por "seguir juntos", expresión de todo punto intolerable para el soberanismo.

¿Por qué he traído entonces a colación precisamente aquel episodio televisivo, tan anterior en el tiempo (de octubre de 2012, para ser exactos)? Porque permite formular una pregunta que considero relevante, sobre todo debido a que el recurrente argumento exculpatorio de los soberanistas cuando se les mencionan los ejemplos anteriores es, además del de su presunta insignificancia, el de que son "casos aislados". La pregunta, bien sencilla, es ésta: ¿cuánta gente participó en la preparación y edición del programa en cuestión y ni se sobresaltó, ni tan siquiera sintió una leve incomodidad, sino que vio normal (y no descartemos que incluso ingenioso) lo que estaban confeccionando? Debieron pensar, sin duda, que aquella violencia simbólica carecía de la menor importancia.

No dudo que, en caso de ser preguntadas al respecto, todas estas personas que hacían la vista gorda mientras preparaban el programa (o las que nunca han dejado de perpetrar en esos mismos medios públicos groseras manipulaciones de la información), responderían que el pluralismo y el respeto al adversario político constituyen pilares fundamentales de la democracia. ¿Qué provoca, entonces, que incumplan de manera tan pertinaz los principios en los que declaran creer? Pues el hecho de que por encima de ellos hay otro, de casi obligado cumplimiento en Cataluña desde hace una larga temporada, que es el deber patriótico de hacer "pedagogía del procés", por decirlo con la expresión que tales personas suelen utilizar cuando hablan entre ellas. El problema, obviamente, es que pluralismo y pedagogismo (del procés en general o de cualquiera de sus momentos) no siempre resultan fáciles de compatibilizar.

Porque una cosa es llevar a cabo desde el poder pedagogía de las reglas del juego que supuestamente todos compartimos en democracia (como, por ejemplo, se intentaba llevar a cabo en la asignatura "Educación para la ciudadanía", o como se hace en la denominada propaganda institucional) y otra, absolutamente diferente, intentar hacer lo mismo con una determinada opción política, por más mayoritaria que pueda ser (o se pueda creer que es).

Mientras que el primer supuesto resulta perfectamente aceptable, entre otras cosas porque no coloca en posición de superioridad a ninguna de las opciones y, en esa misma medida, es respetuoso con la pluralidad existente, en el segundo supuesto, lo que se está dando por descontado es que hay una opción que está por encima de las otras, sea porque encarna la verdad (histórica o de cualquier otro tipo), sea porque cuenta con un respaldo popular masivo.

De convencimientos de semejante tipo a comportamientos como los que empezábamos comentando, fronterizos con -cuando no plenamente incursos en- la violencia, no hay mucha distancia, que a los más fanáticos (partidarios, en definitiva, del "la letra con sangre entra") no les cuesta el menor esfuerzo recorrer. Cuando ello ocurre, lo más frecuente por estas latitudes es que los imbuidos del mismo convencimiento pero un poco menos fanáticos (partidarios, pero solo tibios, de la persuasión) prefieran ponerse de perfil, intentando pasar desapercibidos.

En situaciones así resulta poco menos que inevitable que a uno le venga a la cabeza la escena de la película "Cabaret" en la que un grupo de jóvenes nazis, brazo en alto, irrumpían en un merendero de montaña alpino e invitaban a todos los asistentes a cantar con ellos Tomorrow belongs to me. Al terminar la canción, el poderoso empresario alemán, que abandonaba el lugar esforzándose en aparecer indiferente ante lo que acaba de presenciar, recibe del protagonista del film la tantas veces citada pregunta: "¿Todavía crees que los puedes controlar?".

Aunque, bien pensado, tal vez insinuar este paralelismo sea regalar una entidad y espesor históricos a personajes a los que cuadra más la comparación con figuras más próximas y menos presentables. A mí la benevolencia de algunos de mis conciudadanos con determinadas formas de violencia blanda me evoca más bien la del inefable Torrente al contemplar desde su coche, mientras apatrullaba la ciudad durante la noche, la agresión de un comando fascista a un joven magrebí. Las palabras del personaje encarnado por Santiago Segura recuerdan mucho las que suelen pronunciar algunos soberanistas al hablar de sus jóvenes cachorros: "Ay, esos chicos...".

El sonajero federal
LEOPOLDO CALVO-SOTELO IBÁÑEZ-MARTÍN, ABOGADO.  ABC 7 Febrero 2015

· No es propósito de este artículo brindar ideas sobre los contenidos de esa posible reforma de la Constitución, sino alertar sobre la importancia de acertar primero con el método y el procedimiento, y de tener en cuenta que el federalismo no es una meta, sino un camino

EN la política de la Restauración se usó con alguna frecuencia el término «sonajero» para referirse a un mensaje partidista insistentemente repetido, útil para acosar a un adversario, pero carente de sustancia y fundamento. Don Antonio Maura fue particularmente aficionado a usar el término para desacreditar a sus críticos más estridentes. En otras ocasiones, un sonajero servía para enturbiar el agua, entreteniendo la atención del oponente político y evitando así que se diera cuenta de los verdaderos propósitos de quien agitaba el sonajero. Dos destacados historiadores del período proporcionan un buen ejemplo de esta última acepción: «La listeza proverbial del conde de Romanones halló un ruidoso e inofensivo sonajero muy capaz de distraer suficientemente la inconcebible puerilidad de la opinión pública española: deslizándose en la prensa vaguedades oficiosas acerca del vitando propósito del Gobierno de alterar la enseñanza del catecismo en las escuelas primarias».

Uno de los temas de mayor relevancia de la España de hoy es, sin duda, la organización territorial del Estado, por decirlo con las palabras de la rúbrica del Título VIII de la Constitución. En este amplio campo de juego el principal partido de la oposición enarbola un sonajero cuyo ruido podría llevarnos a no plantear adecuadamente los importantes problemas de fondo que están sobre la mesa. Si se escuchan con atención los acordes de este sonajero federal, se puede construir un argumento con arreglo al cual el estado autonómico es una especie de punto intermedio entre el estado unitario y el estado federal. Los padres fundadores de la Constitución de 1978 se quedaron a medio camino en este recorrido y ahora es necesario alcanzar la última etapa, la fase superior del proceso, dando a España una constitución federal.

Los problemas de este razonamiento empiezan con su premisa inicial, porque resulta extremadamente difícil probar que España es esencialmente distinta de cualquier estado federal. El principal modelo que las Cortes constituyentes tuvieron a la vista al diseñar el estado autonómico fue el del federalismo alemán; y el antecedente histórico de nuestro sistema es el de la II República, al que su autor, el socialista Jiménez de Asúa, no llamaba federal, pero sí «federable», para reflejar la iniciativa que a las provincias se concedía para constituir las correspondientes regiones autónomas. Por lo demás, aunque este no es lugar para un elaborado análisis de Derecho constitucional comparado, sí puede afirmarse que la vida política española se parece mucho a la de países con tradición federal tan caracterizada y potente como los Estados Unidos o la República Federal de Alemania. Nuestras comunidades autónomas, además de gobierno y parlamento, tienen su propia clase dirigente y su agenda política independiente de la nacional, y auténticos debates regionales que los medios de comunicación respectivos recogen con interés. Y los presidentes autonómicos son o pueden ser fácilmente figuras políticas nacionales, como los gobernadores norteamericanos o los «Ministerpräsidenten» de los Länder alemanes. En suma, que nuestra vigente Constitución, que, como la de 1931, era «federable», hace mucho tiempo que se federalizó.

Admitamos, sin embargo, a efectos dialécticos, que para dar verdaderamente la talla de estado federal, España necesita una reforma constitucional. ¿Cómo tendría que ser esa reforma? Escuchando a los que la propugnan, a veces parece que sería algo conceptualmente semejante a transformar una sociedad limitada en una sociedad anónima. Sin embargo, las realidades políticas del federalismo comparado no se prestan a una equivalencia de ese género. Sociedad limitada y sociedad anónima son entidades perfectamente definidas, pero, en cambio, no hay un paradigma federal establecido. De este modo, y para limitarse a países ya citados, las diferencias entre los Estados Unidos y la República Federal de Alemania son tan grandes como las que puedan existir entre España y cualquiera de esos dos grandes estados federales. La disparidad aumentaría si entre los términos de referencia introdujéramos, por ejemplo, a Bélgica, entre cuyas entidades federadas no sólo hay territorios, sino también comunidades lingüísticas. Entre modelos tan diversos, ¿qué elementos escogeríamos para nuestra hipotética reforma, si el único criterio que nos guiase fuera el muy superficial y genérico de ponerle a la Constitución española la etiqueta de «federal»?

Bien se ve que, como método de reforma constitucional, decir que España debe convertirse en un estado federal es no decir nada y generar confusión. Un método verdaderamente fecundo habría de tener un punto de partida completamente distinto, que consistiría en examinar los problemas verdaderos del estado de las autonomías y luego buscar las soluciones más adecuadas, utilizando, eso sí, el panorama federal comparado como fuente de inspiración. Habría que evaluar todas las políticas públicas de las diecisiete comunidades autónomas, tanto las que corresponden a materias de su competencia exclusiva como las que se desarrollan en ejecución de la legislación básica del Estado. La visión de conjunto que se obtuviera permitiría identificar las políticas más exitosas en cada área y los gobiernos regionales que las han puesto en marcha, así como las principales disfunciones y carencias, tanto en el orden autonómico como en el de la normativa estatal. Toda esa información existe, pero está dispersa en memorias de consejerías, trabajos de conferencias sectoriales y otra documentación administrativa, y requiere una auténtica puesta en común, que debería hacerse con participación tanto de los partidos políticos como de las comunidades autónomas.

De este proceso de reflexión saldrían un catálogo de problemas y un esbozo de soluciones, que en algún caso podrían requerir una reforma constitucional. Ciertamente, para diseñar esa reforma convendría utilizar las experiencias de los estados federales de nuestro entorno, pero en este caso la correspondiente búsqueda se haría con criterios precisos y bien fundados. Es probable que la reforma constitucional hubiera de traer consigo una reordenación del sistema constitucional de distribución de competencias entre el Estado y las comunidades autónomas. En los más de treinta y cinco años de vida de la España de las autonomías, las modificaciones del sistema de competencias han consistido siempre en atribuir nuevas funciones a gobiernos autonómicos.

Nunca ha tenido lugar entre nosotros una «recentralización» como la denunciada por el presidente Mas y el lendakari Urkullu en su reunión de finales de diciembre del pasado año. Y sin embargo, en un mecanismo federal bien regulado debería existir la posibilidad de utilizar tanto resortes parcialmente centralizadores como medidas que refuercen la posición de las entidades federadas en ciertas materias, para acudir a unos o a otras según la experiencia adquirida o el cambio de las circunstancias. En todo caso, y dada la especial sensibilidad política del tema, sería de desear que una reforma constitucional del sistema de distribución de competencias contara no sólo con el consenso de los dos grandes partidos, sino también con un amplio apoyo por parte de las comunidades autónomas. No es propósito de este artículo brindar ideas sobre los contenidos de esa posible reforma de la Constitución, sino alertar sobre la importancia de acertar primero con el método y el procedimiento, y de tener en cuenta que, como ha sugerido un destacado experto español en la materia, el federalismo no es una meta, sino un camino y una manera de pensar y de comportarse en lo que hace a la organización de los poderes públicos. Hace largo tiempo que España entró por ese camino y ahora no se trata de buscar un arco iris imaginario, sino de no equivocarnos en la próxima encrucijada.

TAIMADO «MADRIT»
LUIS VENTOSO ABC  7 Febrero 2015

No paran: conspiran contra Neymar, juzgan a Pujol, frenan los quitanieves?
A veces un hombre honesto se la juega y destapa las entretelas más pútridas del Estado. El 13 de enero de 1898, Émile Zola escribió su legendario «Yo Acuso» en la primera de «LAurore». Una carta al presidente de la República en la que denunciaba la repugnante conspiración antisemita contra el capitán Dreyfus. Esta semana se ha producido en España una gesta cívica equiparable. El hombre que ha levantado la alfombra es el presidente del Barcelona, Josep María Bartomeu, y ha revelado alto y claro lo que todos sospechábamos: «A ciertos poderes del Estado no les ha gustado que viniera Neymar». Así es.

En mayo de 2013, el Barça fichó al flaco Neymar por 57 millones (en realidad eran 94,8, pero había mediado el clásico seny fiscal). En Moncloa saltaron todas las alarmas. Esa misma noche, en la sala bunkerizada de las crisis, cuatro personas en el corazón de los secretos del Estado visionaban en privado un vídeo confidencial del CNI, cuyo responsable, el general Sanz Roldán, se sentaba en la penumbra con mirada grave. La grabación recogía los mejores goles de Neymar da Silva en el Santos. Algunos eran pura brujería: taconazos de fantasía, bicicletas, desbordes imposibles? El presidente Rajoy, circunspecto, ordenó detener la proyección con un gesto. Con voz queda, mirado de hito en hito a los presentes, dijo: «Señores, si este pájaro hace estas virguerías en el Barça, tenemos un problema político de cáspita».

Nuestro ministro del Interior, con el pundonor cachazudo que lo caracteriza, fue el primero en hablar: «Presidente, te pongo ya a la UDEF en posición de firmes». Mariano, sabedor de que las soluciones del noble Jorge suelen acabar como la tomatina de Buñol, miró a su derecha buscando un apoyo más sereno: «Soraya, monta una comisión sobre lo de este tío, Neymar, a ver si se puede hacer algo, o no, o todo lo contrario». Para cerrar la reunión, intervinieron por videoconferencia Florentino y una secretaria de Ruz (el magistrado no pudo ponerse, porque en ese momento estaba interrogando a la vez a un yihadista, dos de la Gürtel y una prima tercera de Bárcenas). La vicepresidenta, siempre eficaz, creó un comité de expertos cuatro abogados del Estado y su jefa de prensa, y tras unas sesudas deliberaciones decidieron darle un telefonazo a Montoro: «Cristóbal, macho, mírate lo de este Neymar, que están en juego los cimientos del Estado».

Así actúa «Madrit». La misma saña contra nuestro proyecto nacional que ha llevado a Fomento a paralizar las quitanieves para armar un pollo en el túnel del Bruc. La misma estrategia por la que juzgan a Pujol, cuando lo único que hizo el bueno del honorable fue tener el detalle de explicar que venía siendo un evasor fiscal desde hace solo 30 años. Una persecución que viene de lejos. La misma que le dio a Cataluña el primer ferrocarril, unos aranceles discriminatorios para las otras regiones que la pusieron en órbita, las primeras autopistas, el control del sector energético nacional, los Juegos Olímpicos, financiaciones a la carta una tras otra y un rescate con los impuestos de todos después de que ERC y Montilla quebrasen la autonomía. En fin, ¿cómo no te vas a independizar con este «Madrit»?

Los jóvenes ‘falan’ poco ‘galego’
Solo uno de cada cuatro menores de 15 años hablaba habitualmente, en 2013, la lengua cooficial. Se ha disparado el número de castellanoparlantes en Galicia
A Coruña El Pais   7 Febrero 2015

Todos los informes confirman que el uso del gallego es mayoritario en Galicia, pero también que su descenso es continuo. La última encuesta del Instituto Galego de Estatística (IGE), dada a conocer el pasado diciembre, revelaba que, en 2013, solo uno de cada cuatro menores de quince años hablaba habitual o mayoritariamente gallego. Y lo que es peor, a pesar de la escolarización obligatoria, en esa franja de edad, un 22% admitía no saber nada, o poco. Algo que contrasta con los datos globales de su conocimiento: un 57,3% lo sabe hablar mucho y un 29,6 bastante.

En cinco años, de 2003 a 2008, los que hablaban siempre gallego pasaron de ser el 43,2% al 30,29% %, y los castellanohablantes, del 19,6% al 20,28.%. Pero en los cinco siguientes, el porcentaje de gallegohablantes ha permanecido estable, y el de castellanoparlantes se ha disparado al 26,25%. Se ha producido un incremento de los monolingües —sobre todo en castellano— a pesar de que en la enseñanza rige un decreto, llamado de plurilingüismo, que rompió el consenso alcanzado en la etapa de Manuel Fraga, que básicamente establecía una educación al 50% entre los dos idiomas cooficiales. El decreto, en 2010, introdujo el inglés en el reparto de materias. Algo que no contentó ni a unos ni a otros, y supuso medidas como destruir libros de matemáticas en gallego por valor de tres millones de euros. Por novena vez en los últimos años, hoy se manifestarán miles de personas en Santiago de Compostela exigiendo la derogación del Decreto.

El pasado día 31, la Real Academia Galega hacía una declaración institucional en la que pedía la derogación del decreto de 2010, y hacía un llamamiento a los sectores sociales para evitar “el desahucio del idioma de su propia casa”. “Un idioma que es un puente entre generaciones, un precioso eslabón con la historia y una herramienta valiosísima para el futuro, un medio de comunicación y también un recurso con valor emocional y económico. Un bien público, lo más parecido al aire que respiramos. El gallego no es un problema, es una riqueza”, finalizaba.

“Estamos de acuerdo con la Academia en su llamamiento a la sociedad”, comenta el Secretario General de Política Lingüística, Valentín García, “En donde diferimos en su valoración del Decreto. La educación da el conocimiento, el uso lo da la sociedad”, añade. Cuando se publicó la encuesta, García había anunciado unas medidas de choque y manifestado su sorpresa a EL PAÍS: “Me faltan gallegohablantes”. El sociolingüista Mauro Fernández, de la Universidad de A Coruña, le da la razón: “El principal mecanismo de sustitución del gallego por el castellano son los entierros. Ahora su uso, habitual o mayoritario, es del 51,5%, el 56% entre los nacidos en Galicia, pero es bastante probable que en el 2018 ya no sea mayoritario. Esto no quiere decir que el gallego vaya a desaparecer”.

Fernández sostiene también que hay datos que podrían contradecir la encuesta del IGE sobre los menores. En 2009, la Xunta preguntó a todas familias por la lengua materna de los miembros, pero los resultados nunca se hicieron públicos, “¿y cómo explicar que se saquen ahora?”, dice el lingüista, que no cree que la legislación haya tenido influencia en el descenso del uso del idioma, pero reconoce que sí pudo tenerla el discurso implícito. Su colega de la Universidad de Santiago, Henrique Monteagudo, disiente en lo de quitarle hierro a la normativa, pero concuerda con lo decisivo del clima social: “Emitieron un mensaje de que el gallego no tiene futuro, de que no meta a su hijo en problemas usándolo o reclamándolo. Pero el problema no es, como se dice, tanto de la sociedad, porque hay más gallego en las casas que fuera de ellas”.

Eso se podría desprender de la experiencia de María Jesús Fraga, directora del Colegio Valle Inclán, uno de los centros públicos de Oleiros, un ayuntamiento residencial frente a A Coruña. “En infantil o primaria solemos tener uno o dos niños gallegoparlantes por aula de 25. Después dejan de hablarlo, al menos con sus compañeros. Pero sí hay bastantes padres que lo hablan con sus hijos, sobre todo con los varones”. Según la Mesa por la Normalización, en las ciudades el idioma propio está relegado al 2% de las clases de infantil.

En el Instituto Agra do Orzán, en el barrio del mismo nombre, el más populoso de A Coruña, Lucía Barreiro Varela, una chica de 17 años que quiere estudiar alguna ingeniería, reconoce que, a pesar de que en su casa se habla gallego, ella solo lo habla con sus abuelos y sus tíos de Melide, el lugar de origen de la familia. “No sé porque no lo hablo, porque soy muy defensora… creo que por mi hermana mayor, que se pasó al castellano cuando fue al colegio, y al estar con ella…”. Lucía no sabe de nadie en clase que hable en otra lengua que en castellano. Su profesor, Henrique Rabunhal, sí recuerda alumnos gallegoparlantes al comienzo de su carrera, en los años ochenta, en Arteixo, antes del desarrollo de Inditex.

Sara Marcos, de 13 años y Belén Fernández, de 15, sí hablan gallego, incluso con sus compañeros castellanohablantes. Belén especifica que “también con mi mejor amiga y con las dependientas de tiendas de moda”. Cursan 2º de ESO en el Instituto de A Pinguela, de Monforte, una pequeña ciudad ferroviaria de Lugo. Ellas no son de allí, sino de los ayuntamientos limítrofes de Sober y Ferreira. “De 19 que somos en clase, hablamos gallego siete”, echa cuentas Sara, “aunque de Monforte solo es una, Uxía…” ¿Por qué habla en gallego Uxía, Belén? “Por sus abuelos, también hay otra que lo habla en 2ºB”.

Este es el primer curso en el que, según la ley Wert, las familias podían optar a una ayuda de 7.000 euros para escolarizar a los hijos en un centro privado si consideraban que la cantidad de materias que impartían en castellano en un centro público no llegaba a lo “razonable”. En Galicia se presentaron cuatro solicitudes.


 


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