AGLI Recortes de Prensa    Domingo 8  Febrero 2015

A la música del PSOE le falta letra
EDITORIAL El Mundo  8 Febrero 2015

PEDRO SÁNCHEZ revela hoy en nuestras páginas algunos apuntes del programa económico con el que los socialistas concurrirán a las elecciones generales que se celebrarán a finales de año. La música es muy reconocible, con propuestas típicamente socialdemócratas que ponen el acento en el reforzamiento del Estado del bienestar, pero con falta de concreción.

El secretario general de los socialistas anuncia, por ejemplo, su intención de crear nuevas ayudas para los parados de larga duración, de ampliar el seguro por desempleo o de subir el salario mínimo interprofesional. Y, al mismo tiempo, cree posible bajar la presión fiscal sobre las rentas medias y bajas -que son la inmensa mayoría- o disminuir las cotizaciones de los autónomos a la Seguridad Social. Siendo realistas, es más que dudoso que todo ello pudiera hacerse a un tiempo.

Para que todos esos propósitos no sean una simple carta a los Reyes Magos, Sánchez debería sustentarlos en números y planteamientos más concretos. Tal y como los enuncia, son medidas que obligarían a aprobar unos Presupuestos netamente expansivos cuando todavía queda un largo recorrido en la reducción del déficit público. Desde luego, de haberse aplicado este tipo de recetas, España no sería en estos momentos la economía de la zona euro que más crece. Las vigas maestras de la recuperación han sido la austeridad y las reformas.

Sánchez reclama, por otra parte, un mayor compromiso de la UE en las políticas de estímulo a la economía. Pero eso ya se está haciendo. Bruselas ha dado algún paso con el plan Juncker. Y el BCE, con sus políticas de expansión monetaria, también está tratando de impulsar el crecimiento.

En cuanto al desafío que el nuevo Gobierno heleno está planteando a la UE, el líder socialista tiene claro que no puede haber quitas a Grecia, y aboga por una refinanciación de su deuda. En este punto, se desmarca claramente de Podemos con un análisis certero: «Frente a la renacionalización de las políticas económicas, que es lo que propone Podemos, en un mundo globalizado y con una pertenencia al euro, la solución a los desafíos no es menos Europa».

La virtud que tiene el programa económico que esboza Sánchez es, precisamente, que plantea alternativas sobre las que se puede discutir.

El dirigente socialista también hace autocrítica, lo que habla en su favor. Admite que el bipartidismo ha llevado al PSOE a acomodarse, y que ello ha redundado en una peor calidad de la Administración, pues a la hora de elegir puestos clave no ha primado el mérito. «Mi compromiso es quitarle [al partido] todas esas comodidades», afirma. También viene a dar la razón a quienes le criticaron en su partido por oponerse, a favor de corriente, a una posible subida del sueldo del presidente del Gobierno. Por eso afirma ahora que, si llega a La Moncloa, propiciará que su sucesor cobre un sueldo mayor.

Al programa económico de Sánchez le queda todavía mucho por concretar. Tiene música, pero le falta precisar la letra. Sánchez debe ser consciente de que las políticas expansivas de Zapatero en plena crisis provocaron que España sufriera una profunda recesión. Lo sabio sería no volver a cometer los mismos errores.

La debilidad del PSOE es la fuerza que impulsa a Podemos
CASIMIRO GARCÍA-ABADILLO El Mundo   8 Febrero 2015

La encuesta del CIS hecha pública el pasado miércoles certificó lo que ya apuntaban anteriores sondeos: Podemos se ha convertido en la segunda fuerza, arrebatándole al PSOE la hegemonía de la izquierda. Ese es el peor de los escenarios para Pedro Sánchez, que está siendo contestado por distintos grupos en su partido y, en especial, por la presidenta de la Junta de Andalucía. Sin embargo, el CIS muestra también que el crecimiento de la formación de Pablo Iglesias se ha ralentizado. La esperanza de los socialistas está en recuperar a los votantes de centro izquierda. Pero, para hacerlo, es necesario un programa claro, acorde con esa ideología y un liderazgo indiscutible.

El jueves a las nueve de la mañana el secretario general del PSOE acudió a la sede de EL MUNDO para participar en un foro económico (ver el suplemento Mercados). Lucía sonrisa, en contraste con el rostro serio, preocupado, que ocupaba la portada de nuestro diario debajo de la información sobre la encuesta del CIS que convertía a Podemos, de hecho, en el voto útil de la izquierda. Como es lógico, le pregunté por ello y ésta fue su respuesta: «Las encuestas son lo que son, y en ésta veo mucha cocina. Podemos no está por encima del PSOE».

La tesis de los socialistas es que al Gobierno le interesa amplificar la fuerza de Podemos para generar miedo y para que el PP aparezca como la única opción capaz de frenar el tsunami populista. Ya sabemos que los sociólogos tienen una gran capacidad culinaria y que, con los mismos ingredientes, según sea el chef, puede salir paella o arroz caldoso. Pero la realidad es la que es: Podemos es el tercer partido en liza y hará imposible un gobierno en solitario de populares o socialistas.

El fin del bipartidismo es un hecho que nadie discute. La cuestión es si el PSOE va a aguantar su ascenso y se va a mantener como el primer partido de la oposición, o incluso si tiene posibilidades de ganar.

En la encuesta del CIS hay dos aspectos que llaman la atención y que muestran que el partido de Iglesias puede haber tocado techo. El primero de ellos es que su avance se ha ralentizado: entre mayo y octubre, según el CIS, Podemos pasó del 8% al 22,5% en intención de voto; mientras que de octubre a enero su crecimiento ha sido de sólo 1,4 puntos.

El segundo aspecto es más relevante aún: sólo un 16,4% de los encuestados se autodefinen como de izquierda o extrema izquierda, que es como mayoritariamente identifican a Podemos.

Como, según el sondeo, IU sigue contando con algo más del 5% del electorado, habría que deducir que una parte significativa del voto de Podemos no procede de votantes afines a la extrema izquierda. Es decir, que, según esas estimaciones, Podemos no sólo habría acaparado una parte sustancial del voto a la izquierda del PSOE, sino que le habría comido a dicho partido una buena parte de su electorado. Se trata, por tanto, de un voto prestado que se corresponde con opciones más moderadas y que, probablemente, por desesperación o hartazgo, se inclina por Podemos como protesta contra el poder establecido, pero que, en condiciones normales, nunca les votaría.

Si nos atenemos a la adscripción ideológica de los encuestados y de cómo perciben al PSOE, la encuesta muestra una gran paradoja. La mayoría sitúa al PSOE en el centro izquierda, que es donde se coloca el mayor porcentaje de ciudadanos: 35,4%. Es decir, que, según los datos del CIS, el PSOE estaría 12 puntos por debajo de lo que le correspondería en virtud de la ideología que manifiestan tener los votantes.

Esta es una de las razones que alimenta la esperanza del PSOE de recuperar sus expectativas de aquí al mes de noviembre.

Esa es precisamente una de las lecciones que debería aprender el líder de los socialistas: la única posibilidad real que tiene de remontar es volver a ocupar el espectro ideológico del centro izquierda. Los coqueteos con Podemos sólo benefician al partido de Pablo Iglesias.

Ese debate político, que no es nuevo en el socialismo español (ya se vivió en época de Joaquín Almunia), ahora se complica por la disputa sobre el liderazgo.

En el PSOE muchos pensaron que la victoria de Pedro Sánchez en las primarias sería la chispa que encendería la recuperación del voto desde el 28% en que lo dejó Rubalcaba en los comicios de 2011.

No ha sido así y, por ello, se ha puesto en marcha una operación de relevo, pilotada desde Andalucía.

Tanto desde distintos sectores del partido, como desde los grandes grupos económicos, Susana Díaz ha sido impulsada a adelantar las elecciones con el objetivo de cambiar la dinámica depresiva del PSOE y, a renglón seguido, dar el salto a la política nacional como candidata a las generales.

Los datos que maneja la presidenta de la Junta andaluza son muy halagüeños y la sitúan al borde de la mayoría absoluta en su comunidad. A pesar de todo, necesitaría apoyos. ¿Con quién volvería a gobernar en coalición? Un dirigente del PSOE contesta a esa pregunta: «Si Susana se queda muy cerca de la mayoría, le pedirá al PP que le permita gobernar. No veo un gobierno de coalición, pero sí un gobierno en minoría con apoyos puntuales del PP, lo que sería bien valorado por los ciudadanos de dentro y de fuera de Andalucía».

Si obtiene un buen resultado, la presión del propio partido y de los grupos económicos será tan fuerte que no podrá resistirse a pelear por el liderazgo con Pedro Sánchez, que, pase lo que pase, presentará su candidatura.

El riesgo, claro está, es que Díaz se quede lejos de la mayoría absoluta, incluso por debajo del resultado de Griñán. Si se diera ese escenario, los mismos grupos que ahora apoyan a la presidenta andaluza, presionarían a Carmen Chacón para que se presentase a las primarias.

Lo que parece evidente es que el liderazgo de Pedro Sánchez tiene periodo de caducidad (las elecciones municipales y autonómicas del mes de mayo) y que tendrá que hacerse a la idea de competir con una mujer (Díaz o Chacón) en las primarias del mes de julio.

Sánchez ha desperdiciado un tiempo precioso en aclarar por dónde quería ir. No valoró la repercusión de algunas de sus decisiones y, tal vez sin pretenderlo, se enemistó con algunas de las familias más influyentes del partido.

Ahora su mejor baza es poner en práctica políticas que le reconcilien con el electorado de centro izquierda. El pacto antiterrorista que acaba de firmar con Rajoy es un paso en la buena dirección y una forma eficaz de hacer frente a la avalancha de Podemos.

La duda es saber si Sánchez está todavía a tiempo de hacerse con las riendas del partido y, con ello, evitar la poderosa operación que hay en marcha contra él.

Podemos no ha crecido tanto por su propia fuerza como por la debilidad del PSOE. Y esa es una lección que nadie debería olvidar.

casimiro.g.abadillo@elmundo.es
Siga al director de EL MUNDO en Twitter: @garcia_abadillo

Consecuencias del fracaso venezolano
EDITORIAL El Mundo   8 Febrero 2015

POR MÁS que el discurso chavista se empeñe en culpar al imperialismo americano de todos sus males, hay una realidad insoslayable que la burda retórica del régimen no puede ocultar: las colas ante los comercios y las estanterías vacías de los supermercados. El país que quiso convertir su modelo en ejemplo del socialismo del siglo XXI presenta hoy unos índices de pobreza cercanos al 50%.

La prolongada falta de productos básicos como la leche, los huevos y el pan está despertando el fantasma del hambre en algunas regiones y en los barrios más depauperados de las principales ciudades. Y no se trata de una situación provocada por la actual coyuntura económica ni por el desplome del precio del petróleo, que ha reducido sustancialmente los ingresos directos del país. Mucho menos, como denuncia Maduro, de una conspiración del capitalismo mundial para dar un golpe de Estado. Estamos ante la implosión de un modelo que lo cifró todo a una única fuente de riqueza, el petróleo (cuya exportación representa el 96% de las rentas externas), y que destruyó el sector privado para instaurar un sistema estatalista que ha ocultado durante años la pobreza con subsidios y programas de protección a las familias más necesitadas.

Pero el régimen sigue aferrado al poder utilizando sus dos principales armas: la propaganda y la represión. Cada una de ellas, manejada por las dos personas que más poder acumulan: Nicolás Maduro y el presidente de la Asamblea Nacional y líder militar del régimen, Diosdado Cabello. A las políticas de expropiaciones arbitrarias, que tanta popularidad procuraron a Hugo Chávez, se unen ahora, «para ganar la batalla económica a favor del pueblo», el cierre de empresas privadas y la detención de sus propietarios y directivos. Los empresarios, declaró Maduro, entorpecen el comercio y sólo buscan «mantener la sensación de colas».

La Clave Ortodoxa
Pedro J. de la Peña www.gaceta.es  8 Febrero 2015

No es de extrañar, por eso, que los griegos se estén acercando a Rusia. Reciben de ellos el gas y tienen estrechos lazos comerciales...

La mayoría de los comentaristas que escriben sobre la actual situación de Grecia lo hacen comentando la situación económica y política del país, cuando hay otras claves que podrían tenerse en cuenta. Desde luego que los Ministerios de Economía, Hacienda y Exteriores son piezas claves del debate europeo e imprescindibles para encontrar salidas al problema de Grecia, pero no debemos olvidar el especial papel que tiene ese país como nexo cultural entre Europa y Asia. La península griega engarza en su enclave tres culturas, la católica, la ortodoxa y la musulmana y es por lo tanto un eje donde pivotan muchas posibilidades.

Cuando se viaja en barco desde Bríndisi a Corfú enseguida nos llama la atención que las iglesias no son iguales: la Italia católica y la ortodoxia griega son vecinas puesto que comparten el mismo mar, pero no la misma cultura. Son dos mundos distintos aunque dentro un mismo continente. Sin embargo, si desde Grecia se sube a Albania, Rumanía o Ucrania el contacto cultural ortodoxo se impone y la vecindad con los musulmanes de Turquía define el espacio que va desde los Dardanelos hasta el Jónico.

Rusia, cuya distancia es mayor, tiene sin embargo vinculaciones culturales, estéticas y religiosas mucho más fuertes que las de Italia. Si se compara a un pope griego con un monje ortodoxo ruso apenas hay diferencia. Pero sí la hay –y mucha- si se compara a un ortodoxo griego con un pastor alemán luterano.

No es de extrañar, por eso, que los griegos se estén acercando a Rusia. Reciben de ellos el gas y tienen estrechos lazos comerciales, además de intereses geo-estratégicos derivados de la guerra de Ucrania. Putin los necesita y ellos necesitan a Putin mucho más todavía. Si dos se juntan y se necesitan eso sí puede ser “el inicio de una larga amistad” como en la escena final de Casablanca. La iglesia ortodoxa rusa ya no es lo que era en tiempos de los zares, pero ha renacido de sus ruinas. La destruida catedral de “El Salvador” ha sido restaurada con un acierto tan cuidadoso que parece ser original. En la plaza Roja la basílica de San Basilio es ya admirada por sus cúpulas multicolores de tal forma que se hacen de ella más fotografías que de Cristiano Ronaldo después de marcar un gol en la final de la Champions.

Todos los países eslavos coinciden con Grecia en su fe ortodoxa y es improbable que los griegos se puedan entender mejor con los luteranos alemanes o los anglicanos de la Gran Bretaña.

Los griegos han salido a la calle para apoyar a su gobierno, pero también para lograr el respeto de los otros europeos y no aceptar más insultos y amenazas por parte de los usureros de las troikas. No quieren ser esclavizados por los intereses que someten a la Europa del Sur a los prestamistas y los bancos.

Recordemos que hubo un cantante prodigioso, “judío errante y pastor griego”, llamado George Moustaki, que entonaba una canción cantando a la libertad y decía:

Mi Libertad,
Muchas veces te he guardado
Como si fueras una perla rara

Y aseguraba, a renglón seguido, que sería capaz de entregar por su libertad “hasta mi última camisa”. Es impresentable que un conjunto de grandes financieros pretendan limitar los derechos ciudadanos de un país arguyendo una deuda que ha sido, en buena parte, confiscada por políticos ladrones y manejada a beneficio de fuerzas internacionales sin escrúpulos que han arruinado a la Europa del Sur.

Aprendamos a defender nuestra libertad como los griegos, que son grandes maestros de la vida y no caigamos en las manos de “troikas” y de “gobiernos” vendidos al dinero. La estrategia de Alemania es un error que puede destruir el equilibrio de Europa. Y hay que tener en cuenta, además, que si los partidos políticos se conforman con el 4ºpor cien de la tarta, los banqueros nunca quieren menos del 10% del negocio pagados con la velocidad de un galgo cuando persigue a una liebre.

Los patriotas y el gigoló
Kiko Méndez-Monasterio www.gaceta.es  8 Febrero 2015

Podemos no es más -ni menos- que el aggiornamiento del partido comunista.

A Monedero le han pillado con la doctrina Capone, y la mafia podemista toma nota y prepara complementarias, que aquíse puede esparcir el odio con impunidad y apoyo mediático, pero cuidado con escamotearle un euro al sheriff de Nottingham, que menudo es Montoro en el cuidado de sus doblones.

Cuando se tuvieron las primeras noticias de cómo se forraba el gurúmás cursi del comunismo -el que decía que Chávez nos daba amor, mientras él cobraba como un gigoló- Pablo Iglesias decía que a su socio no había que investigarle porque era un buen patriota. Quizáel líder encoletado siente envidia al ver como sus amigos del otro lado del océano -o incluso sus aliados separatistas de acá- se envuelven en una bandera cada vez que se destapan sus crímenes o su ruina, y anda todo acelerado buscando un trapo en el que esconderse. En su prédica de Sol sólo le faltórecitar los versos a los héroes del Dos de Mayo, “¡Guerra! gritóante el altar el sacerdote con ira/ ¡Guerra! replicóla lira con indómito cantar/ ¡guerra! rugióal despertar el pueblo que al mundo aterra/ y cuando en hispana tierra pasos extraños se oyeron, hasta las tumbas se abrieron gritando ¡venganza y guerra!”. En fin, ¡patria o muerte, poderemos! O quizáno, porque cuesta explicar el españolismo tardío que acaban de descubrir. Y más mientras mantienen el buen rollo con Bildu o la Esquerra. Quieren incorporar el patriotismo a su discurso, pero mientras Iglesias se vestía de Nuestro Señor don Quijote en la tribuna, sus acólitos le daban una paliza al verdadero Alonso Quijano, que acudióa la plaza envuelto de rojo y gualda, los únicos colores prohibidos en aquel macrobotellón de bajas pasiones.

Podemos no es más -ni menos- que el aggiornamiento del partido comunista. Y el comunismo en España ha sido tan ferozmente antinacional que les serádifícil convencer a su parroquia roja que ahora, de repente, la patria mola. Desde los púlpitos introducen el nuevo elemento con éxito escaso, igual que cuando enseñan en el escaparate a esas monjas despistadas, que sí, que tienen su recorrido mediático, pero que son incapaces de rectificar la convicción profunda que tienen sus huestes de que las únicas iglesias que iluminan son las que arden. Es como si Sauron tratara de convencer a sus orcos para que no pisen el césped, o para que se conmuevan con un amanecer.

Los comunistas españoles renunciaron a la patria para entregarse al mundialismo soviético incluso antes de provocar la guerra civil. Entre otras cosas porque alguien tenía que pagar las facturas de tanta bandera roja. Luego el PCE siguiómamando de Moscúhasta los años noventa -que se callóel Muro pero tardóen desmontarse la burocracia-, por eso ahora Podemos tiene que superar un asco instintivo para retomar el término nacional. Porque España, su nombre, su himno, sus ejércitos, su historia, su bandera, les produce un rechazo natural que resulta incompatible con su educación sentimental, repleta de cantos al gulag y odas a Argala. El patriotismo de Podemos, en fin, es como su nueva afición a la socialdemocracia, un señuelo para incautos.

Claro que -como siempre desde el nacimiento in vitro de este fenómeno- la muchachada de Iglesias cuenta con el apoyo del gobierno para fortalecer su discurso. Porque si el patriotismo de Podemos es poco creíble, la traición permanente del PP a lo nacional es una evidencia contrastable. El gobierno de Rajoy continúa con entusiasmo el vaciado de la soberanía en dos direcciones: hacia las megaestructuras europeas por un lado, y por otro hacia el caciquismo separatista, más insolente que nunca después de tantas cesiones. El caso es que España -y su democracia- se disuelve entre Bruselas y las taifas, y eso es algo tan perjudicial para la clase media que a lo mejor hasta llega a creerse a los salvapatrias del chavismo.

Volviendo a Sol, los héroes del Dos de Mayo contemplaban un panorama parecido. Daoíz fue a visitar a Velarde un par de días antes del levantamiento, y le dio un pronóstico pesimista: “España estáperdida, pero túy yo moriremos por ella”. Era el suyo un patriotismo algo diferente al de las monedas del gigolócursi.

Syriza le cuesta ya a Grecia 23.000 millones de euros
Erik Montalbán. La razon  8 Febrero 2015

Los problemas se acumulan para Grecia desde que la formación izquierdista Syriza –el espejo griego de Podemos– ganase las elecciones generales hace dos semanas. Las promesas acerca del fin de las políticas de austeridad han convencido a la ciudadanía del país heleno, muy castigada por la crisis, pero tienen el efecto contrario sobre los mercados. Lo que para el electorado es como un imán, en los inversores internacionales provoca el efecto opuesto: las propuestas de Syriza repelen al dinero en todas sus variantes.

Syriza es como el fuego. Nadie quiere acercarse porque quema. Esto es precisamente lo que está sucediendo en Grecia desde que Tsipras se convirtiese en presidente y proclamase a los cuatro vientos su intención de renegociar la abultada deuda pública helena y aflojar la cadena que aprieta el cuello de millones de griegos.

Eso sí, a costa de los acreedores que prestaron 240.000 millones de euros para salvar a Grecia de la bancarrota y que ahora observan con creciente inquietud cómo puede que nunca lleguen a recuperar lo prestado.

El resultado de toda esa incertidumbre «pos-Tsipras» es que el dinero ha empezado a huir de Grecia y las consecuencias se avecinan terribles. En los dos últimos meses, se han fugado del país unos 14.000 millones. De momento, en tan sólo quince días, ya se puede cuantificar el triunfo de Syriza en dinero contante y sonante: casi 9.000 millones de euros que se han evaporado entre la caída del valor de la bolsa de Atenas y la subida de la prima de riesgo. Sólo el día que se anunció el anticipo electoral se fugaron del país cerca de 800 millones de euros.

La situación desde entonces no ha hecho sino empeorar. En concreto, el Athex 20, el selectivo que agrupa a las veinte mayores empresas del parqué griego, se ha dejado por el camino 3.508 millones de euros desde el pasado día 23 de enero.

Ese día, en el que tuvo lugar la última sesión bursátil antes de las elecciones generales griegas, la bolsa ateniense sumaba una capitalización de 35.438 millones de euros. El pasado viernes, esta cifra se había reducido hasta los 31.930 millones, después de que la bolsa habiera caído un 9,9%. En el caso del índice general de la bolsa de Atenas, donde cotizan también empresas más pequeñas, el descenso es algo más suave, del 4,4%.

El principal damnificado de este desplome bursátil ha sido sin lugar a dudas el sector financiero griego. Los cuatro bancos helenos cargan además sobre sus espaldas con la mayor parte del peso de la bolsa griega. Entre las cuatro entidades suman una capitalización de 13.457 millones de euros, el 42% del valor total del Athex 20.

El problema es que hace tan sólo dos semanas estos mismos bancos valían 19.564 millones.

Es decir, han perdido 6.107 millones de su valor, lo que equivale a un descenso del 31%. El mayor desplome ha sido el del Piraeus Bank, que ha caído un 37,7%, perdiendo 2.233 millones. Le sigue Alpha Bank, que se ha dejado 1.730 millones tras ceder un 29,1%. En el caso del National Bank, las acciones han bajado un 30,8% desde el 23 de enero, lo que ha supuesto unas pérdidas de 1.588 millones. Eurobank, el más pequeño de los cuatro, ha visto cómo su valor se reducía en 556 millones, un 21,9%.

Y las caídas aún podrían ser mayores en los próximos días, después de que el Banco Central Europeo (BCE) cortase esta misma semana una parte muy importante del flujo de liquidez a las entidades financieras griegas.

En un claro mensaje político a Syriza acerca de las consecuencias que puede tener incumplir los compromisos pactados con sus socios europeos, Mario Draghi –presidente del BCE– tomó la decisión de dejar de aceptar bonos de deuda griega como garantía para pedir dinero prestado en la ventanilla de la institución con sede en Frácnfort.

Aunque los bancos griegos aún pueden acudir a las líneas de emergencia y presentar otro tipo de garantías, la jugada del italiano compromete seriamente la financiación de las entidades y, por extensión, de todo el Estado heleno.

Además, desde la llegada al poder de Tsipras, la prima de riesgo griega se ha disparado un 20%. Ha pasado de los 836 puntos básicos a los que cerró el 23 de enero a cerrar en 1.002 el pasado viernes.

En este sentido, el interés del bono griego a diez años se ha incrementado desde el 8,41% hasta el 10,11%. Esto supone un aumento de 1,7 puntos porcentuales que encarecen aún más si cabe el coste de la deuda griega. Al cierre del tercer trimestre de 2014, Grecia acarreaba una deuda pública de 315.509 millones de euros, lo que equivale a un 176% de su Producto Interior Bruto (PIB).

Suponiendo que Grecia tuviese que refinanciar su deuda, la mayor rentabilidad que exigen ahora los inversores por comprar bonos helenos tras la victoria de Syriza elevaría la factura en 5.363 millones de euros. Una carga muy pesada para un país que ha sobrevivido financieramente gracias al rescate de la troika, y en el que los constribuyentes españoles se juegan nada más y nada menos que 26.000 millones de euros.

Aún restaría por cuantificar el impacto económico en otros sectores, al margen del financiero, golpeados también por la llegada al poder de Syriza.

En cualquier caso, dos semanas tras la llegada al poder del partido hermanado con Podemos, la situación en el país heleno no sólo no ha mejorado sino que se ha resentido notablemente: 23.000 millones menos.

Consecuencias del fracaso venezolano
EDITORIAL El Mundo  8 Febrero 2015

POR MÁS que el discurso chavista se empeñe en culpar al imperialismo americano de todos sus males, hay una realidad insoslayable que la burda retórica del régimen no puede ocultar: las colas ante los comercios y las estanterías vacías de los supermercados. El país que quiso convertir su modelo en ejemplo del socialismo del siglo XXI presenta hoy unos índices de pobreza cercanos al 50%.

La prolongada falta de productos básicos como la leche, los huevos y el pan está despertando el fantasma del hambre en algunas regiones y en los barrios más depauperados de las principales ciudades. Y no se trata de una situación provocada por la actual coyuntura económica ni por el desplome del precio del petróleo, que ha reducido sustancialmente los ingresos directos del país. Mucho menos, como denuncia Maduro, de una conspiración del capitalismo mundial para dar un golpe de Estado. Estamos ante la implosión de un modelo que lo cifró todo a una única fuente de riqueza, el petróleo (cuya exportación representa el 96% de las rentas externas), y que destruyó el sector privado para instaurar un sistema estatalista que ha ocultado durante años la pobreza con subsidios y programas de protección a las familias más necesitadas.

Pero el régimen sigue aferrado al poder utilizando sus dos principales armas: la propaganda y la represión. Cada una de ellas, manejada por las dos personas que más poder acumulan: Nicolás Maduro y el presidente de la Asamblea Nacional y líder militar del régimen, Diosdado Cabello. A las políticas de expropiaciones arbitrarias, que tanta popularidad procuraron a Hugo Chávez, se unen ahora, «para ganar la batalla económica a favor del pueblo», el cierre de empresas privadas y la detención de sus propietarios y directivos. Los empresarios, declaró Maduro, entorpecen el comercio y sólo buscan «mantener la sensación de colas».

AMANDO DE MIGUEL
‘España será como Grecia si gana Podemos'
Rosalina Moreno www.gaceta.es  8 Febrero 2015

Este sociólogo advierte de que el partido de Iglesias es "totalitario como fue el de Hitler o Mussolini', y vaticina que Grecia saldrá de la Unión Europea y entrará en la órbita de Rusia.

Amando de Miguel analiza la evolución que se va a producir en la sociedad en su último libro, El cambio que viene (Stella Maris). Dice que “una manifestación de estos cambios es la formación de Pablo Iglesias, Podemos, un partido totalitario, como fue el de Hitler o Mussolini”, y que como gane las elecciones, España será “un verdadero desastre, como Grecia”.

Amando de Miguel es catedrático emérito de Sociología de la Universidad Complutense y autor de más de 130 libros y 20.000 artículos. Entre sus ensayos se encuentra ‘Sociología del franquismo’, que tuvo una notable influencia en la intelectualidad de la Transición, y entre sus últimas novelas, Amores septuagenarios (Pragmata), Historia de una mujer inquieta (Infova), y Memorias y desahogos, también publicado por la editorial Infova.

Ha sido galardonado con los premios de ensayo Espasa (1988), Jovellanos (2001), Miguel Espinosa (2003) y el Premio Ensayo Breve de Sociología Fermín Caballero (2007).

-¿Va a ser muy grande este cambio?
-Sí. Cambiamos de época. No sólo cambian los sistemas de partidos o las reglas del juego político, sino la sociedad entera.

-¿Hacia dónde va la sociedad?
-Hacia a una sociedad que va a salir de la crisis económica, pero que no va a tener la situación de bonanza anterior. Por ejemplo, no va a crecer el producto como lo ha hecho en otros tiempos. No habrá trabajo para todos. Además, éste será más sacrificado. Habrá más educación, pero al mismo tiempo el hecho de tener un grado de estudios no asegurará una posición económica… Todo lo que llega nuevo puede ser malo, no tiene por qué ser bueno.

-Entonces, ¿tendremos que acostumbrarnos incluso a más austeridad que ahora?
-Sí, tanto pública como privada. Está de moda decir que la austeridad es mala y no es así. Quizás ha sido una de las cosas buenas de la crisis.

-¿Y cómo cambiará la política?
-Va a cambiar el régimen respecto a la estructura de los partidos. Se acaba el sistema de dos partidos y medio que hemos tenido en la Transición, o uno de derechas o de izquierdas gobernando con el apoyo de los nacionalistas. Por cierto, los nacionalistas ya no van a apoyar a nadie porque ahora son independentistas.

-¿La crisis y la corrupción han impulsado el populismo?
-La corrupción no tiene tanta importancia como se dice, lo que pasa es que llama mucho la atención. Hay grados y grados. Para mí, el peor es el que ha ocurrido en Andalucía, con la desaparición de las ayudas de Europa para los parados. Que uno tenga una tarjeta de una caja de ahorros y compre cosas entra dentro de las prácticas universales. Que se administre mal el dinero público es un escándalo, pero no creo que esa sea la causa fundamental del populismo. Éste viene por una especie de vacío que han creado los partidos políticos tradicionales, que no han sabido evolucionar, y ese vacío lo llenan en seguida los partidos populistas como el de Grecia o Podemos.

-¿Podemos es también el resultado de esos cambios?
-Una manifestación de ellos, pero con muchos elementos reaccionarios que los llamamos de izquierdas y no sé por qué. Es un partido totalitario, como fue el de Hitler o Mussolini. Tiene todos los visos de serlo, incluso en las formas. Está dirigido por un grupo de jóvenes descamisados, que van siempre juntos. Tiene símbolos paganos, como el ouroboros, la serpiente que se muerte la cola; también el tuteo generalizado, el no ponerse corbata nunca, el dominio de la propaganda, antes era en la radio y ahora, a través de las nuevas tecnologías… Los judíos eran el enemigo de Hitler y el de Podemos, la casta, un enemigo invisible y difuso.

-¿Qué opina del discurso de esa formación?
-Es muy nacionalista, como el de Grecia. Habla incluso de patria, una palabra que se había olvidado hace ya mucho tiempo, pero no utiliza la bandera nacional, sino la de su partido. Dice que no hay que importar cosas de otros países y que tenemos que ir otra vez al proteccionismo. Esas ideas que eran de la derecha, ahora son de la izquierda. Por eso mismo, no puede haber ya sistemas de dos partidos y medio, como hemos tenido en los últimos 35 años. Eso nos ha dado estabilidad y es de agradecer, pero llega un momento en que la fórmula se ha agotado.

-¿Cómo le iría a España si ganara Podemos?
-Es muy probable que gane. Yo anuncié hace seis meses que iba a ganar las elecciones si no cambiaban radicalmente los partidos, algo que no creo que suceda. Estos cambios pasan, por ejemplo, por no tener subvenciones públicas, sino vivir de las cuotas de los simpatizantes; que sean democráticos, como dice la Constitución y no cumplen. Sus cuentas son ocultas... Si los partidos no cambian, gobernará Podemos, que a su vez recibe dinero de Rusia. Si gana esta fomación España será un verdadero desastre, como Grecia, pero si la gente quiere experimentar…

-¿Y qué cree que pasará con Grecia?
-Saldrá de la Unión Europea y entrará en la órbita de Rusia. Es evidente que Tsipras recibe dinero de Rusia. También saldrán de la Unión Europea las antiguas repúblicas soviéticas: Lituania, Letonia…

-¿Cuál es la guerra de nuestro tiempo?
-La tercera guerra mundial es la que tenemos ahora con el terrorismo. Lo hay en los cinco continentes y ésos van a más.

-Cambiando de asunto, ¿cómo ve a la familia española?
-Es excepcional. Tenemos la natalidad más baja del mundo y de la historia, que se dice pronto, pero al mismo tiempo contamos con una familia muy protectora de los hijos, para mal y para bien. Esto hace que tengamos una alta tasa de paro, pero que no haya una revolución porque las familias protegen a los hijos parados. Esa protección de la familia nos distingue respecto a otras sociedades. Creo que el sacrificio de las familias españolas por sus hijos no existe en ningún otro país del mundo.

-Hay quien habla de una nueva religión civil, ¿usted qué piensa de esto?
-Lo que hay es un nuevo espíritu de civismo, que tiene que avanzar todavía mucho. El altruismo de trabajo voluntario no existía hace años o siglos. Es algo bueno y nuevo. También, España es el país número uno en donación de órganos. La gente no pide dinero por donar el corazón de su hijo que acaba de morir. Ésta es una forma de altruismo como otras tantas que hay ahora, como la ayuda de las familias a los nietos y a los familiares parados. Hay una ética civil y cívica, pero falta mucho todavía.

-¿Y cuándo sería, a su juicio, la culminación de esa ética?
-El día en el que consideremos que los impuestos son un derecho, y todavía no hemos llegado a eso. Algunos inmigrantes ya lo sienten. La gente tiene que sentirse orgullosa de pagar impuestos. Ahora, más bien, se ve como una maldición. Primero, porque no todos los impuestos crean igualdad. Creemos que con más impuestos hay más igualdad y no es verdad. Puede haber impuestos muy desigualitarios y eso genera, por ejemplo, economía sumergida. Una medida muy buena es que las personas que no pueden trasladar el IVA a los precios porque no venden nada tengan un tratamiento fiscal favorable.

-¿Qué otros cambios vive la sociedad?
-Creíamos que el trabajo científico siempre iba a ser creciente y no es así. Ahora está creciendo mucho menos que antes porque precisamente se requieren unas dotes éticas del esfuerzo que no tenemos. Lo que avanza es la tecnología, las aplicaciones de la ciencia. La informática ha avanzado muchísimo, pero al mismo tiempo está creando más papeleo…

-¿La educación supondrá aún más esfuerzo?
-Sí. Estamos viendo que muchos padres se han sacrificado por sus hijos, les han dado carrera, ellos no la tenían, pero ven que pese a esos estudios sus hijos van a vivir peor. Tener una carrera ya no significa nada. Tendrán que salir a estudiar al extranjero, en buenas universidades y eso es caro, supondrá mucho esfuerzo. Precisamente, la ética del esfuerzo, a mi modo de ver, es lo que más ha fallado. Está por los suelos y es una de las causas de la crisis económica. Mis mejores estudiantes siempre han sido los que trabajaban al mismo tiempo que estudiaban. La ética del esfuerzo supone trabajar aunque se gane poco. La famosa frase de Churchil decía: sudor, dolor, lágrimas y esfuerzo. Aquí hemos eliminado lo último, excepto para el deporte como práctica. Una cosa nueva y muy buena. En los estudios y en el trabajo ni se ve.
 


******************* Sección "bilingüe" ***********************

La nacionalidad andaluza
José Antonio Zarzalejos. La Vanguardia  8 Febrero 2015

La fuerza centrípeta de España está en Madrid y en Sevilla, bastión de la izquierda

Santiago Muñoz Machado, el jurista de referencia sobre el diagnóstico de las turbulencias constitucionales, autor de dos libros superventas (Informe sobre España y Cataluña y las demás Españas) entendió el café para todos autonómico como consecuencia de un “efecto imitativo”. En 1978 sólo había dos sociedades con voluntades mayoritarias de exigencia de autogobierno: Catalunya y el País Vasco. El resto no registraban esas pulsiones catalanas y vascas, pero la espiral de emulación -la imitación- llevó a que el principio dispositivo incorporado en la Constitución permitiese que, por una parte, se diluyese la dicotomía entre nacionalidades y regiones, y por otra, que cada territorio se hiciese un traje político a la medida.

De aquellos polvos estos lodos. Porque la cuestión catalana procede, en parte, de la disolución de la singularidad de Catalunya en la homogeneización descentralizadora del Estado autonómico, y en otra no menor, de la imposibilidad, históricamente ya relatada, de eludir esa estandarización mediante la plenitud del texto estatutario del 2006. Que aspiraba a quebrar esa uniformización autonómica reformando por la puerta de atrás la propia Constitución en una operación política y jurídica arriesgada, basada en el voluntarismo de Zapatero (“apoyaré el Estatut que apruebe el Parlament de Catalunya” -2003-, y “el concepto de nación española es discutida y discutible” -del 2004-) y en un mirada visionaria de la España del siglo XXI de Pasqual Maragall (“Madrid se va” -2001-).

Transcurridos más de treinta y seis años desde la aprobación de la Constitución, por vía de hecho y de voluntad popular, se ha consolidado una nueva nacionalidad en España que es la andaluza, que dispone en el imaginario de aquella comunidad de una enorme fortaleza, incluso superior a la que podría registrarse en Galicia, que atesora un idioma cooficial y rico como el gallego. Digo que esta realidad se ha producido por vía de hecho, por voluntad popular y, además -el orden de los factores no alteraría el producto- por la firme determinación de sus élites de que así fuese, de que así sea en el presente y de que así será en el futuro. Lo cual conlleva una primera y esencial consecuencia: nada podrá hacerse, ni reformas constitucionales, ni arreglos con una Catalunya eventualmente dispuesta a una negociación desistiendo del proceso soberanista, sin el concurso activo de Andalucía. Mucho más cuando aquella región -¿nacionalidad?- se ha convertido en bastión y reducto de un PSOE en franca retirada como acreditan los dos últimos barómetros del CIS, el último el del pasado miércoles, que sitúan a los socialistas por detrás del PP y de Podemos.

De ahí la enorme importancia de las elecciones andaluzas que Susana Díaz ha adelantado un año para tratar de tomar oxígeno antes de que se lo absorba Podemos y para formatear un doble discurso: nacional y territorial o autonómico que sirva de guía al conjunto del PSOE. Y en ese relato de Díaz el discurso de España será elemento nuclear y compartirá protagonismo con el que un nuevo socialismo requiere para salir de la crisis en la que ahora se encuentra. Lo que pueda ocurrir con las políticas del Estado respecto de la Catalunya secesionista no dependerá sólo de Madrid. Va a depender también de Sevilla y del laboratorio de ideas instalado por Díaz en el palacio de San Telmo. Aconsejable, por todo ello, un seguimiento desde Catalunya del devenir político andaluz que ha adelantado previsiones un año para situarse en la vanguardia de los procesos electorales del 2015 con la intención manifiesta de hacer bueno el refrán de que quien da primero da dos veces.

Si alguien ideó -y creo que sin dudarlo ha sido Jordi Pujol por razones que serán más obvias con el paso de muy poco tiempo- un proceso soberanista con un adversario -el Estado, según Artur Mas- y una referencia simbólica -Madrid-, es muy posible que haya llegado tarde. Porque Andalucía quintaesencia la transformación de una España artificialmente autonomizada a otra que lo es sinceramente y que ya ha asumido los caracteres de una nacionalidad y que, además, se ha convertido en el bastión de la izquierda en España.

Un crimen local
Santiago González  santiagonzalez.wordpress.com 8 Febrero 2015

A la hora en que escribo este post se cumplen doce años exactos del momento en que el asesino entró en el bar Daytona, de Andoain, pidió una taza de café y poco después se dirigió a una esquina del local donde el jefe de la Policía Municipal, Joseba Pagazurtundua Ruiz, desayunaba mientras leía el periódico, como solía hacer los fines de semana y le disparó tres tiros de pistola. Aquel 8 de febrero también era sábado.

El alcalde era de Herri Batasuna, se llamaba Jose Antonio Barandiarán, y se negó a condenar el asesinato de su jefe de la Policía local. Tres años antes ya se había negado a condenar el asesinato de otro vecino, José Luis López de Lacalle, hecho que calificó de ‘lamentable incidente’.

Una mayoría consistente de vecinos de Andoain se dotó en 2011 de una alcaldesa de Bildu, que sustituye a Herri Batasuna, tras su ilegalización por el Tribunal Supremo mes y medio después del asesinato de Pagaza. Gracias, TC, gracias, Sala, por devolverlos a la legalidad. Hoy, la familia de Joseba Pagaza vive fuera de Euskadi, pero ha vuelto al lugar del crimen para perseverar en la memoria y desarrollar una acción: colocar en lugar público un buzón para que los vecinos de Andoain puedan depositar anónimamente si así lo quieren un descargo de conciencia sobre su complicidad activa o pasiva en la muerte de Joseba. Mediante un escrito ponderado piden a la alcaldesa que respete ese buzón.

Al mismo tiempo anuncian la creación de un buzón electrónico en el que la gente de bien pueda depositar mensajes, escritos, cartas, poemas a Joseba y su familia: http://www.elbuzondejoseba.com
Y es que ya lo escribió Ángel Ganivet: “Las dos naciones de España: una, al norte, España; otra, al sur, Andalucía”. Nunca fue tan cierto como en estos tiempos en los que Catalunya y Euskadi no son las únicas identidades emergentes porque han de compartir esa pulsión interiorizada en su cuerpo social con una Andalucía cuyo PIB es su demografía y superficie y cuya fuerza política consiste en constituirse en el numantino reducto socialista. La energía de la España centrípeta no está sólo en Madrid sino también a orillas del Guadalquivir, donde CaixaBank se ha convertido en un banco andaluz.

Las banderas transparentes del inútil escapismo político
ÁLEX SÀLMON El Mundo 8 Febrero 2015

LAS BANDERAS ya no sirven para ocultar nada. Soy de la opinión que Jordi Pujol cauterizó esa vía de escapismo político. Recuerdo aquel gran Ubú president del maestro Albert Boadella. Una crítica ácida, avanzada en el tiempo, a lo que él director ya calificaba de régimen político. En un momento de la obra, Pujol utiliza una senyera para irse a dormir mientras escucha a Montserrat Caballé cantar el Cant dels Ocells. El presidente se envuelve, retoza y posee la bandera como si de una amante se tratara, y al final con el dedo gordo en el boca se queda dormido. Toda una escena que fue el inicio de la malísima relación entre los nacionalistas y el buen teatro de Boadella.

Envolverse en la bandera es una frase retórica que explica mucho más que sus propias palabras. Esconder qué y de quién. Para una líder político que practica el nacionalismo como máxima argumental es una tentación no esconderse tras la bandera para salvaguardarse de ataques de cualquier tipo.

Durante los últimos meses han dado vueltas por internet las imágenes de un encendido president Pujol gritando que «a partir de este momento, de moral hablaremos nosotros». Era el 30 de mayo de 1984. Hacía poco había logrado su primera mayoría absoluta y se sentía el Virrey de un territorio que comenzaba a controlar y estructurar. Lo decía mientras en su cabeza y la de su mujer, claro, debía gravitar el dinero que tenían en Andorra. Pero eso poco importaba. La causa estaba por encima de todo. Y una bandera lo podía esconder todo. Era la mejor arma de defensa.

Ese mismo argumento victimista de «todos contra nosotros porque somos diferentes» es el que comenzó a desarmarse el pasado 25 de julio, cuando el que fuera president de la Generalitat reconoció que su padre había dejado un dinero escondido a Hacienda en Andorra. En ese momento se desvanecieron banderas tapadera. Se convirtieron en trozos de tela transparente inservibles para ocultar cualquier tipo de corrupción o error, ya sea político o social.

El ejemplo más claro de esta semana lo tenemos en la decisión del presidente del Barça, Josep Maria Bartomeu, de querer parapetarse en la senyera para contrarrestar la imputación por el contrato de Neymar. Ni los que hace unos años hubieran comprado un argumento así con ganas y decisión para hacerlo suyo y trabajarlo en tertulias y artículos de prensa, pues ni ellos lo han comprado.

Es un aspecto positivo de este calvario -para algunos, claro- de camino soberanista o del proceso por el que una parte de la clase política ha decidido caminar. Las banderas ya no sirven para esconder nada. Y a un paso de las banderas están las patrias, las naciones, las obsesiones territoriales, las castas de denominación, nada de lo que signifique la identificación con unos colores puede servir de excusa para esconder las vergüenzas de nada.

Todos los nacionalismos se basan en esa estrategia y el catalán no se ha salvado de ella. Por supuesto, el nacionalismo catalán ha utilizado la bandera para hacer sus propios negocios, ha cercado espacios reservados para aquellos elegidos, ha designado durante años quién sirve para dirigir o quién para ser dirigido, siempre pactando lo que se puede pactar y liderando la sensación de casta preferida aunque fuera por ellos mismos. En realidad, en muchas ocasiones, los nacionalismos se engañan a sí mismos para sobrevivir.

Claro que más de 30 años de pujolismo marcan mucho. No estamos hablando de una generación, sino de dos y de tres. Maduros y jóvenes han crecido pensando que el líder, su líder, era más líder que el resto. Básicamente porque era el suyo; el elegido.

De este mal llamado proceso independentista, la sociedad está aprendiendo a discernir de forma muy innata a los claramente corruptos. Es una cuestión de inteligencia. Y no significa ello que el nacionalismo sea todo malo. No es cierto. Existe algún nacionalismo honesto que mantiene su devoción a su bandera y a una entelequia difícil de argumentar porque nace del sentimiento y lo discute con esmero. Pero todo nacionalismo es impreciso. Por lo tanto, es difícil manifestarle una devoción total.

Y el ejemplo de los Pujol es el mejor, como decíamos. Los hijos del ex president podían militar en plataformas radicales que intentaran hacer zozobrar propuestas del Estado. Pero, a estas alturas, da igual. Lo más suave que he oído entre los convergentes es la palabra penques. Pues así están catalogados la mayoría de los hijos. Como de unos penques que han querido sablear a una comunidad diferente.

A los jóvenes ya no les da pudor ver escenas como la de Ubú president. No es generalizado pero son más que antes. Como si fuera la propia naturaleza la que equilibrara las tendencias. Tras la muerte de Franco, nacionalismo por un tubo. Tras la corrupción nacionalista, independentismo por todas partes, porque la corrupción es de los que se quedan a medias. De ahí, una propuesta renovadora: es necesario un nuevo Estado para romper con todo. Y patada a seguir.

Tras los asombros y las sorpresas de ver al Virrey desnudo y corrupto porque la bandera transparentaba, ¿qué depara a los ciudadanos? El primer antídoto ya está en proceso. Se llama Podemos, a los que nadie puede llamar fachas. El nacionalismo por todo ello está tan fuera de juego que ya no saben lo que son. Y la respuesta es Ubú president. Porque el espejo sirve para verse los michelines.

Héroes de 1808
Podemos recurre al tópico nacionalista español por excelencia: la revuelta contra el francés
Jorge M. Reverte El Pais 8 Febrero 2015

Quienes acusan a Podemos de una presunta indefinición ideológica demuestran más prejuicio que análisis. Poco a poco, la formación política que encabeza Pablo Iglesias va extendiendo un aparato de interpretación de la realidad que permite a su vez interpretarla a ella.

Con motivo de la marcha sobre Madrid convocada por este movimiento, Iglesias desgranó, en el sitio donde tuvo su origen el 15-M, la Puerta del Sol, un discurso que remitió a mayo de 1808 y al pueblo de Madrid de aquel tiempo. La resistencia al francés no la hizo la nobleza ni el ejército borbónico, sino el pueblo madrileño. Fue un movimiento castizo contra la imposición imperial.

Este discurso da ya pistas importantes sobre las bases ideológicas de Podemos. La primera pista puede que tenga alguna importancia, pero todavía creo que es pronto para decidirlo. Se trata del carácter profundamente madrileño del 15-M y de Podemos. No sólo Iglesias, sino también algunos de sus socios fundadores, como Íñigo Errejón, han hecho alguna referencia al Madrid de la Guerra, al de “No pasarán”. Sin embargo, esta fecha de 1936 ha sido preterida a favor de 1808 seguramente para evitar algún conflicto con posibles votantes de derechas del movimiento.

Hay otra característica de este discurso que me parece muy significativa, y es su tono abiertamente nacionalista. Como los griegos de Tsipras, que han basado su estabilidad gubernamental en un acuerdo con la derecha nacionalista, los españoles de Iglesias recurren al tópico nacionalista español por excelencia después de lo de Don Pelayo: la revuelta contra el francés.

Tanto la política de Tsipras como lo que nos anuncia Monedero esconde una profunda acción antieuropea, al menos contra la Europa actual. No se trata sólo de discutir los términos de unos acuerdos más o menos aceptables, sino de llamar a rebato al pueblo para que se deje la piel una vez más en la defensa de los valores patrios, que al parecer no incluyen el respeto a lo firmado. Eso lo firmaron unos traidores, pero ahora los representantes auténticos del pueblo lo someterán a una revisión profunda.

El peligro de poner al día mitos populares como el de 1808 es que se pueda jugar con ellos tal como fueron en realidad. Aquella revuelta fue todo menos ilustrada y reclamó como lo auténtico popular una monarquía nefasta, corrompida y reaccionaria. La peor base para construir un discurso nacionalista. Ni moderno ni antiguo, sencillamente repugnante, como casi todo lo que tenga que ver con el nacionalismo.

En una primera instancia, esta fórmula de la casta contra la gente es muy poco afortunada. La gente empujada por discursos populistas y halagadores como este no es otra cosa que una turba reaccionaria que puede ganar el poder, pero no la razón. Muy difícil también lo tiene una propuesta así para entenderse con ideas milenaristas como la vasca (Bildu, HB) o con los carlistas (Esquerra Republicana).

Pero, sobre todo, es inquietante para los demócratas ver crecer otra exitosa variante nacionalista. Esta vez madrileña.

POLÉMICA LINGÜÍSTICA EN GALICIA
Feijóo anima a los ciudadanos y a los empresarios a usar el gallego por ser útil internacionalmente
El presidente de la Xunta reconoce que su gobierno está "preocupado" por el retroceso de la lengua fuera de las aulas
AGENCIAS / LALÍN www.elperiodico.com 8 Febrero 2015

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ha animado a los ciudadanos y empresarios a emplear el gallego, una lengua que "conecta" a Galicia con la lusofonía. De hecho, ha subrayado que unos 250 millones de personas "hablan idiomas dentro de la lusofonía", por lo que ve "útil" hablar gallego. Con todo, el titular del Ejecutivo gallego ha admitido que la Xunta está "preocupada" y "ocupada" en ver cómo luchar contra el retroceso del gallego. Así se ha pronunciado a su llegada a la Festa do Cocido en Lalín, tras ser preguntado por los medios acerca de la manifestación que recorrió este domingo las calles de Santiago en defensa del gallego y en contra de la política lingüística de la Xunta.

En este sentido, Feijóo ha vuelto a insistir, como había hecho hace dos meses, en que este descenso en el uso del gallego tiene lugar "fuera de las aulas", no en ellas. "Y por eso nos preocupa, porque es más difícil de arreglar", ha precisado.

De hecho, el uso del gallego, a juicio del presidente de la Xunta, no ha experimentado una caída en las aulas. "Queda acreditado que hay conocimiento de gallego en condiciones de igualdad", ha remarcado en relación al empleo de la lengua gallega en la enseñanza, en relación al de la lengua castellana.

Sobre los datos arrojados por el Instituto Galego de Estatística (IGE) en materia de uso del gallego el pasado mes de diciembre, Feijóo ha asegurado que su gobierno publicó esos datos para "mandar un mensaje" a la sociedad, a la que le pide que reflexione acerca de la "utilidad" del gallego.

COMPROMISO CON LA LENGUA
"Tenemos un compromiso con la lengua", ha defendido el titular de la Xunta, quien asegura que el uso del gallego, "garantizado" en la enseñanza", seguirá "estando blindado" mientras gobierne el PPdeG. En esta línea, ha resaltado que la Xunta considera el gallego como la "lengua propia" de las comunidades autónomas que tiene "más proyección internacional" en España.


Recortes de Prensa   Página Inicial