AGLI Recortes de Prensa    Lunes 9  Febrero 2015

Siguen mintiendo: ni creceremos al 2,3% en 2015 ni al 1,4% en 2014
Roberto Centeno El Confidencial  9 Febrero 2015

Rajoy, que recibió en noviembre de 2011 todo el poder autonómico, local y central, es el gran responsable de que España se encuentre al borde del desastre político y económico. En lugar de afrontar las reformas que el país requería con la máxima urgencia, este incompetente, rodeado de una corte de incapaces y aduladores, se dedicó a expoliar y endeudar a los españoles como nunca en el pasado para pagar los errores de las élites y ampliar las extensas redes clientelares que son la base de su poder, llevando a millones al empobrecimiento y la exclusión social. Esto ha ocasionado el ascenso imparable de un partido de ultraizquierda para quien Fraga fue un asesino porque firmó la sentencia de muerte de un terrorista, y Carrillo, que mandó asesinar a 5.800 hombres, mujeres y niños en Paracuellos, un héroe a venerar. Rajoy ha llevado a España y a los españoles a una situación sin salida.

Todo su discurso para tratar de evitar su hundimiento electoral y mantener el poder como sea, que es lo único que le interesan a él, a sus cientos de miles de enchufados, a los corruptos y a las élites financieras y monopolistas que se han enriquecido como nunca antes, se basa en una gigantesca farsa, afirmar que España ya ha salido de la crisis. Para ello centra su argumento en un PIB que no mide el valor de la riqueza creada, porque está calculado a precios de hace cuatro años. Lo que es peor: para conseguir un ridículo aumento de riqueza de 4.000 millones entre enero y septiembre de 2014, ha incrementado la deuda externa en 54.000 millones y la deuda pública en 134.000 millones en el mismo periodo. La España del Rajoy solo crece a costa de inflar una inmensa burbuja de deuda, que arruinará las expectativas de vida de varias generaciones de españoles.

El jueves sale la Comisión Europea y afirma que España crecerá el 2,3% en 2015 y el 2,6 % en 2016, y en Moncloa dan saltos de alegría, pues creen poder engañar una vez más a los españoles, aunque según la última encuesta del CIS un 76,5% piensa que la economía va mal o muy mal, y un 85,9% afirma que tiene poca o ninguna confianza en Rajoy. ¿Pero cómo tenerla si no ha hecho más que mentir desde que llegó al Gobierno?

Esa forma de calcular el PIB a precios constantes, que es la empleada al realizar comparaciones internacionales, no mide el valor de la riqueza creada, y eso lo oculta no solo el Gobierno, sino también los banqueros y sus servicios de estudios y los analistas que no analizan, lo que los convierte en colaboradores necesarios en este engaño masivo a la nación.

Los grandes engaños: el PIB y el empleo basura
Periódicamente se introducen en la contabilidad nacional cambios en la base contable, el último en 2010, lo que significa que los precios a los que se calcula el valor de los bienes y servicios producidos son los de ese año, no a los que se han vendido hoy y, en consecuencia, no miden la riqueza creada. Cuando los precios bajan, como es el caso de España, es obvio que el PIB a precios constantes sobrevalora la riqueza creada, por lo que cuando un país se encuentra en deflación –como se vio en Japón–, la única cifra válida para saber lo que está pasando es el PIB a precios de mercado, que difiere del PIB a precios constantes en el deflactor, o lo que han bajado los precios en el total de la economía. Este es el gran engaño con el que Rajoy pretende demostrar que hemos salido de la crisis, cuando no hay más que salir a la calle y ver justo lo contrario.

Les pongo un ejemplo numérico. En el último trimestre de 2014 se han vendido del orden de 1.500 millones de litros de gasolina eurosúper. Según el sistema de cálculo del PIB a precios constantes, el precio al que se ha comercializado esa gasolina es al valor que esta tenía en el año base, 1,37 euros por litro, por tanto la parte de PIB originado por las ventas de este producto según el Gobierno y sus secuaces es de 2.055 millones de euros. ¿Es esa la riqueza generada por la venta de gasolinas? Obviamente no, la riqueza generada son los 1.500 millones de litros multiplicados por el precio al que realmente se han vendido, 1,12 euros por litro, es decir, 1.680 millones. Esto quiere decir que Rajoy y los demás falsarios incrementan en un 22% la aportación al PIB de este bien en concreto y se quedan tan anchos.

A Rajoy le llena de satisfacción que en los tres primeros trimestres de 2014, para crecer un escuálido 0,4% haya tenido que incrementar la deuda externa en un 5,2%. ¡Y pide que le vuelvan a elegir porque es la única esperanza!

Para el conjunto de la economía, la sobrevaloración viene medida por el deflactor, que no sabremos antes de un mes, pero entre tanto el IPC es una aproximación por defecto, -1,0%, lo que significa que la creación de riqueza real en 2014 ha aumentado solo un 1,4% menos 1,0%, lo que es igual a 0,4%, y para nada el 1,4% que proclaman Rajoy, los medios y los banqueros urbi et orbi. Para 2015, si la cifra de Bruselas del 2,3% fuera cierta –algo difícil porque nunca acierta una–, como el IPC estimado es del -1,5%, la creación de riqueza en 2015 sería de 2,3% menos 1,5%, esto es, 0,8%, es decir, la tercera parte de lo que nos cuentan y de lo que lo que el irresponsable de Rajoy se siente “legítimamente orgulloso”. Le llena de satisfacción que en los tres primeros trimestres de 2014, para crecer un escuálido 0,4% haya tenido que incrementar la deuda externa en un 5,2%, ¡trece veces más! ¡Y pide que le vuelvan a elegir porque es la única esperanza!

Y si hablamos del empleo, cuando ni siquiera en una estadística tan poco fiable y manipulable –¡que se lo pregunten a la señora Cospedal!– como la del paro registrado, tanto que ningún analista o estadístico serio la toma en cuenta, hacen una lectura que mueve o a la risa o a la indignación. Resulta que el incremento del paro en enero en 77.980 personas es buenísimo, porque es inferior al del mismo mes del año anterior. Pero en el caso de la caída de afiliación a la Seguridad Social en 200.000 personas, una estadística más fiable, como resulta que es superior a la de enero de 2014, la comparación anterior no vale y cuentan otra historia: también es buena porque en 2014 la afiliación a la Seguridad Social aumentó en 253.000 personas, que acaban de desaparecer casi en un solo mes.

Pero sobre todo ocultan lo más importante: lo relevante no son las afiliaciones, sino los ingresos, y así ¿de qué nos sirve que entre noviembre de 2013 y noviembre de 2014 la afiliación a la Seguridad Social haya crecido en 483.000 personas si su aportación a los ingresos ha sido solo de 800 millones de euros? Esto significa que, frente a una aportación media de 548 euros/año de los antiguos afiliados, los nuevos empleos basura creados por Rajoy aportan solo 165 euros/año. O sea, menos de lo que después cobrarían de pensión, en el supuesto de que la cobraran, porque eso no va a suceder, ya que el sistema de pensiones está quebrado.

Dicho de otra forma, cuantos más empleos basura crea el Ejecutivo, mayor es el déficit de la Seguridad Social. Desgraciadamente para el PP, cada vez tiene más difícil engañar a los españoles. Según la última encuesta del CIS, no solo es que el paro siga siendo la mayor preocupación, es que ha crecido cuatro puntos en tres meses.

Deuda total y deuda externa
El discurso electoral con el que Rajoy engañó a sus electores se resumía en dos puntos: un país no puede gastar más de lo ingresa, hay que bajar los impuestos y recortar el gasto. No solo no ha hecho lo que prometió, es que se ha dedicado exactamente a lo contrario, pero a un nivel tan descomunal que ha convertido la economía española en un gigantesco castillo de naipes que solo se mantiene por las masivas inyecciones de dinero del BCE. Primero fue la barra libre en 2012, cuando estábamos al borde de la suspensión de pagos, y ahora con el QE. Pero con una diferencia esencial, el dinero del BCE y el del rescate bancario son lo que se denomina “deuda odiosa”, contraída contra los intereses de la población y con completo conocimiento del acreedor, y moralmente no se está obligado a devolverla. El QE, por el contrario, con todo lo odioso que sea –favorece esencialmente a la banca– no hay forma de no pagarlo, porque solo el 20% será mutualizado.

Cuando Rajoy toma el poder, la deuda total –o los pasivos en circulación, porque la deuda según el Protocolo de Déficit Excesivo no mide más que una parte– era de 955.000 millones de euros. A septiembre de 2014 se había incrementado en 537.000 millones de euros, el mayor aumento en términos de PIB en tan corto periodo de tiempo de toda nuestra historia. Pero lo peor es en lo que se ha despilfarrado tan monstruosa cantidad de dinero. Rajoy ha llevado a su máxima expresión el sistema político clientelista impuesto en la Transición, por el que se repartieron España como si fuera un solar, en el que los partidos victoriosos en las elecciones enchufan a cientos de miles de parientes y amigos, y obligan a que los errores de las oligarquías sean pagados por los ciudadanos.

Así, casi la mitad de esta cantidad ha sido para el rescate de las entidades financieras y, al contrario de lo sucedido en el resto del mundo, estos irresponsables que nos gobiernan decidieron rescatar a todas, sin molestarse en analizar cuáles merecían la pena y cuáles no. Lo mismo ocurrió con la devolución de los préstamos exteriores; ningún otro país ha hecho tal cosa, y menos Islandia, que no devolvió un euro. Los bancos ingleses prestaron hasta a Grecia, que consiguió una quita de más de la mitad.

La mentira luciría aquí sus mayores galas: “El rescate bancario no costará un euro a los contribuyentes”, afirmó De Guindos. ¡Y este tramposo pretende ser presidente del Eurogrupo! Porque Merkel, al contrario que Roma, sí paga a los traidores.

Después, 60.000 millones fueron destinados a rescatar a las comunidades autónomas más despilfarradoras y corruptas, supuestamente a cambio de realizar duros planes de ajuste. Sin embargo, cuando no los han hecho, sino que han despilfarrado más, han sido premiadas. Después de amenazar con que aquellas que no cumplieran serían intervenidas –“enviaré a los hombres de negro”, dijo Montoro en febrero 2012–, les envió 17.000 millones; en 2013, 20.000 millones, y en 2014, 23.000.

En 2015 ni se sabe, solo Cataluña –que ha recibido 34.197 millones desde 2012– ya ha pedido otros 9.460 para 2015. Y todo para financiar a unos sediciosos que no se ocupan de gestionar Cataluña, sino de comprar voluntades para sus campañas de independencia, lo que convierte a Rajoy en colaborador necesario en la secesión. Esta cantidad ingente de dinero de momento es gratis y luego jamás será devuelta. Y el resto irá a coches oficiales: España tiene más que EEUU, amén de duplicidades entre Administraciones (36.000 millones) y todo un entramado colosal de incompetencia, amiguismo y corrupción.

El otro gran agujero negro de la economía española es la deuda externa o la suma de las deudas que mantiene el país –públicas y privadas– con entidades extranjeras, que es el mejor indicador macroeconómico de que España sigue viviendo por encima de sus posibilidades. En esto somos medalla de oro mundial, pues es la más elevada del mundo desarrollado: el 229% del PIB la deuda bruta y el 102% la deuda neta. Pero es que, además, en 2014 la deuda externa neta sufrió su mayor aumento desde que comenzó la crisis, de tal calibre que al igual que la deuda pública es ya imposible de pagar.

En septiembre de 2014 la riqueza realmente creada, en tasa anual, había caído un 1,9% respecto a la de 2011, sin embargo la deuda externa neta creció un 37%, es decir, que el endeudamiento externo neto de 55.000 millones de euros, debido a su utilización disparatada e improductiva, no solo no ha mejorado nuestra renta sino que este ha caído en 20.000 millones. Y en los once primeros meses de 2014, “el año de la recuperación”, el saldo de la balanza de pagos experimentó un déficit de 3.600 millones de euros, frente a un superávit de 12.300 millones en el mismo periodo de 2013, lo que es síntoma evidente de lo mucho que están mejorando las cosas. La política económica de Rajoy y su cuadrilla de incapaces son un desastre total para España y para los españoles.

Grecia y Varoufakis revelan las mentiras de la hipócrita Europa
S. McCoy El Confidencial  9 Febrero 2015

Se las prometían muy felices en Grecia hasta que, a última hora de la tarde del miércoles, Mario Draghi decidió poner fin al game of chicken planteado por el nuevo Ejecutivo heleno y dejar al conductor rival con el motor gripado casi antes de empezar. Y eso que la reunión del supervisor con Yanis Varoufakis ese mismo día había sido cordial según informaron las partes, que si no… ¿No querías Teoría de los Juegos? Pues toma dos tazas, majete.

Atrás quedaba un planteamiento preliminar del ministro de finanzas, expuesto a través de las páginas del Financial Times, consistente en la sustitución de las obligaciones financieras actuales del aún miembro de la Eurozona por deuda ligada al crecimiento del PIB por una parte, como si este fuera un indicador exento de sospecha, y/o por bonos a perpetuidad a un tipo cerrado de antemano, por otra.

The first type, indexed to nominal economic growth,
would replace European rescue loans, and the second,
which he termed " perpetual bonds", would replace
European Central Bank-owned Greek bonds.
(vía FT)

Vayan o no adelante estas ideas –que parece que no–, llama la atención que buena parte del debate entre los analistas se haya centrado en la primera de las propuestas, habiéndose descartado de inmediato la segunda bajo el argumento de que cómo se van a hacer cargo de esta manera tan explícita generaciones futuras de irresponsabilidades políticas presentes.

Valiente chorrada.
El que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

De facto, a día de hoy el endeudamiento público de buena parte de las economías desarrolladas es impagable… aun sin tener en cuenta sus compromisos de pensiones derivados del modelo de Estado del bienestar. Añádanlos y esa realidad sería más palmaria todavía. Además, siendo porcentajes que, en la mayoría de los casos, supera el 100% del PIB, un coste de financiación superior al crecimiento anual de la riqueza nacional agudiza el problema por el lado de los intereses, generando un círculo vicioso de default potencial. Si a ello añadimos esa productividad marginal negativa de la deuda de la que tanto venimos hablando últimamente, el cóctel para el desastre está servido.

Todos los Gobiernos fían la solución de esta imposible ecuación al advenimiento de un milagro de crecimiento, al papel de los bancos centrales deprimiendo tipos y generando inflación y, en menor medida, votos son amores que no buenas razones, a un ajuste del gasto o a una quita. Sin lo uno, ni lo otro ni lo de más allá, solo les queda confiar en que en el futuro habrá dinero en tiempo y forma a un precio razonable según se vayan produciendo los vencimientos de lo debido. Como si lo vivido en 2012 en la periferia de Europa hubiera sido un mal sueño.

Desde esa óptica sustituir roll over infinito de apalancamiento soberano por perpetuidad a favor del banco central a un tipo de interés fijado de antemano y sujeto a una condicionalidad no parece una propuesta tan descabellada. Al menos es más realista que el esquema actual, toda vez que facilita una planificación financiera ajena a los vaivenes del mercado.

Eso sí, para que funcionara debería participar de las siguientes características. Contar con un techo nominal absoluto, no relativo y sujeto a estadísticas oficiales de conveniencia, no ampliable (en la medida en que una economía creciera, su porcentaje sobre el total caería; si se necesitaran más fondos, el ajuste de gasto sería inevitable); con un coste financiero asociado bonificado y asumible por el deudor (inicialmente por debajo de la tasa de crecimiento estimado para un quinquenio, por ejemplo; revisable entonces); sujeto a unos requisitos en términos de reformas a acometer y mejoras en la posición fiscal (algo esto último que iría implícito en la primera de las restricciones y ya ha sido aceptado por Varoufakis, vid infra); dentro de un plan de mayor integración europea que actúe como eje vertebrador de los cambios propuestos a nivel trasnacional. Cada cinco años, ambas partes fijarían la conveniencia de su redención o sustitución por un esquema de funcionamiento abierto.

Un planteamiento muy básico del que espero sus comentarios y que contaría con dos ventajas: por una parte, permitiría reducir la volatilidad actual en la deuda pública y, por tanto, legislar a muchos políticos de la región con tranquilidad y sin la presión a corto plazo del impacto en los mercados de sus iniciativas; por otra, puesto que el canal bancario de transmisión de la política monetaria está roto y se ha optado por esta vía, fijar una alternativa no indiscriminada que ayude realmente a quien lo necesita y limite, al ser un programa cerrado, el efecto crowding out sobre el conjunto del sistema.

Evidentemente, las objeciones a su implantación serían múltiples, casi todas ellas compartidas por un servidor. Rentabilidad, plazo, riesgo moral (limitado, ya que la responsabilidad se deja en el deudor)… lo que sea. Pero, a grandes males, grandes remedios. El patio está muy complicado. No va a haber vencedores ni vencido de la cuestión griega. Todos perderemos. Es hora de establecer soluciones y criterios extrapolables a naciones con circunstancias potencialmente similares. Si cada uno de los que nos dedicamos a esto del tuttologing dedicáramos un ratito entre partido de los niños y partido de los niños en parir una idea, como ha sido el caso, al menos tendríamos dónde elegir.

Es la única finalidad de esta propuesta, genialidad o idiotez supina.
A su sumarísimo juicio me someto.
Buena semana a todos.

Mariano Rajoy: el experimento fallido.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 9 Febrero 2015

Hay quien no sabe cuándo ha llegado su momento de retirarse con algo de dignidad antes de que le echen sin contemplaciones. Mariano Rajoy es de esos y la mezcla de soberbia, engreimiento y orgullo le impide ver la realidad de que su tiempo hace mucho que acabó, en el mismo momento en que traicionó todo aquello que decía defender y cuando mintió a todos los que habíamos confiado en su palabra. Un error que nunca se volverá a repetir por más que apele a la “sensatez” y a no hacer “experimentos”. Porque el único experimento fallido ha sido haber aguantado estor tres años de legislatura de engaños, de cinismo, de trilerismo político y de expolio de los españoles.

Mariano Rajoy se ofreció como el gran salvador de la crisis y se convirtió en un embaucador y tahúr político que desafió a la UE bajo la amenaza de quiebra de España si los fondos de rescate no venían sin condiciones previas. Su negativa a realizar las reformas esenciales pedidas por la UE fueron acompañadas por una huida hacia adelante en el gasto aumentándolo de forma grosera sin reducir la elefantiásica administración pública y administración paralela, ni controlar el gasto de unas autonomías despilfarradoras a las que se premiaba con financiación adicional, mientras se castigaba a otras como Madrid que intentaban cumplir con el déficit y descargar su deuda.

Así que resulta irritante el que ahora venga lleno de orgullo, eso sí solo discretamente satisfecho, apropiándose de un éxito que solo se debe a la propia inercia de la sociedad española apoyada por una coyuntura favorable en cuanto a l coste energético, la estabilidad y competitividad de sectores de la industria como el del automóvil, financiado hasta bordear la ilegalidad, la debilidad del euro frente al dólar, un empleo precario y de bajo coste y que tras una caída monumental, solo ponerse de rodillas ya es el comienzo de la recuperación, aunque se esté expuesto a una recaída si vienen mal dadas.

Y es que Mariano Rajoy hace como que no se entera de la realidad y se deja convencer de que está en el buen camino, Todo lo fía a la economía despreciando el sentimiento de los españoles que siguen soportando todos los sacrificios, mientras ven con crispación e ira difícilmente contenida cómo la casta política mantiene el discurso del engaño y de la hipocresía más desvergonzada desde sus poltronas y cargos donde conviven con la corrupción y la manipulación de todas las Instituciones del Estado para su propio beneficio y el de sus benefactores y acreedores.

Lo peor de los dos principales partidos es su ceguera y su nula voluntad de cambio. Su tozudez en querer mantener el estatus quo desoyendo la voz de los ciudadanos no solo va a acabar con ellos relegándoles a la inanidad, sino que provocará una etapa de ingobernabilidad y de inestabilidad que será la responsable de frenar la incipiente recuperación. Un error histórico que tardaremos años en resolver. Solo la acción decidida del resto de fuerzas políticas podrá obligar a que PSOE y PP, olvidando egoistas estrategias de partido, reconsideren seriamente un cambio de actitud y muestren una voluntad de afianzar el futuro político y económico de España dentro de la UE.

Es la hora de que estos políticos demuestren si no dotes de estadistas al menos grandes dosis de sensatez, la misma que piden a los ciudadanos.

Sánchez no es el problema; la 'podemización' del PSOE, sí
EDITORIAL Libertad Digital 9 Febrero 2015

El presunto líder del PSOE, Pedro Sánchez, ha adelantado a un grupo de periodistas sus planes económicos en el cada vez más improbable caso de que su partido lo designe candidato para las próximas generales y acabe sucediendo a Mariano Rajoy como presidente del Gobierno.

Tal y como están las cosas, con el PSOE en caída libre y Podemos encabezando los pronósticos en más de una encuesta, no es de extrañar que Sánchez ande fuera de madre y ofrezca como solución a los numerosos males que asuelan la economía nacional el abundar en las políticas que han generado la catástrofe: sangrar a impuestos al ya exangüe contribuyente y alentar a las CCAA a que persistan en sus peores prácticas; especialmente a la catalana, cuyo Gobierno está embarcado en un proceso delirante que tiene por fin último la voladura del régimen constitucional y de la Nación.

Sánchez es un cadáver político absolutamente superado por la situación, un pollo sin cabeza que sólo parece moverse por impulsos oportunistas de muy variada condición pero casi todos igualmente bochornosos. Desde luego, Sánchez no es la solución; de hecho, tampoco se le puede considerar verdaderamente un problema, habida cuenta de ni siquiera es capaz de imponerse en su propio partido, del que se supone es líder. El problema es que la agenda de la izquierda parece marcarla por completo la extrema izquierda, ese Podemos encabezado por liberticidas de la peor ralea irano-bolivariana que no sólo tienen en mente lo mismo que Sánchez, sino toda la voluntad de la que carece el socialista para ejecutarlo.

Si el PSOE quiere jugar al juego de Podemos, Podemos lo pasará por encima. ¿Lo tiene en cuenta Sánchez? No parece, pero es que además no importa. Lo que importa es saber si lo saben Ferraz y Susana Díaz.

Andalucía
Epístola cansada a los rebeldes andaluces
Pedro de Tena Libertad Digital 9 Febrero 2015

Caros y desafortunados hermanos, en épocas de anticipación haced mudanza y más pronto que tarde. Ya sabéis que Kant y su ética de la convicción –que pretenden tratar a todo ser humano como un fin en sí y nunca como un medio– han muerto a manos de la ética de la responsabilidad, es decir, a manos del fin que justifica los medios, que hizo célebre a Maquiavelo. Vosotros, amados rebeldes andaluces, pertenecéis a ese escogido y cada vez más minúsculo grupo que sabe que desde 1979 se perpetró en el sur de España un atentado sistemático contra la democracia liberal –que es la única que hay, que sepamos–, cometido por las izquierdas de raíz marxista y sus cómplices.

Desde 1982, el PSOE tejió su frondosa tela de araña, colocando miles de afines en la nueva administración autonómica, decidiendo quién entraba y quién no en ayuntamientos y diputaciones, trampeando subvenciones y adjudicaciones para beneficiar a los propios, estructurando una administración paralela incontrolable para la oposición, ocupando los ahorros de los andaluces y sus cajas, penetrando la enseñanza y la sanidad, impidiendo a la oposición disponer de radios y televisiones privadas si eran muy díscolas, colonizando a dedo Canal Sur Radio y TV, comprando voluntades y estructuras en sindicatos y patronal y organizando, por no cansaros, una densa agit-prop por la que ser empresario era ser cruel y explotador; ser de derechas, liberal, democratacristiano o simplemente discrepante era ser franquista y/o de extrema derecha; incluso ser de izquierdas disidentes era ser extraterrestre; no ser lector de El País era ser "fachilla" (Esperanza Oña dixit) y ser independiente y crítico era ser antiandaluz y candidato a una de las cruces (muchas más de las dos que contó el vasco Larrea) del monte del olvido. La telaraña se tejió a veces con la ayuda de un andalucismo terminal y, hasta hace poco, con la ayuda de un canoso comunismo que va camino del muro de las lamentaciones. Y aquí está, sobre nosotros, espesa, terca, injusta y venenosa.

Rebeldes andaluces, amigos y hermanos, haced un hatillo con la máxima celeridad porque no tenéis otra cosa que hacer salvo fugaros. Tras más de treinta años esperando y promoviendo el cambio y ansiando la necesaria alternancia democrática, os encontráis ahora en la puerta de un infierno donde, como en el dantesco, hay que perder toda esperanza. Mirad, incluso si ganara el PP andaluz por mayoría absoluta, eventualidad harto improbable, no podría/querría dar fin a este régimen de cosas. La ética de la responsabilidad a escala nacional le haría –ya le ha hecho– mantener en lo esencial las columnas del régimen para que el PSOE pudiera seguir siendo su alter ego en la política nacional. De no ganar por mayoría absoluta, podría gobernar con el apoyo tácito del PSOE y entonces idem de lo mismo: el régimen seguiría en pie. De vencer el PSOE, aun con minoría mayoritaria, gobernaría con el apoyo tácito del PP –algo ya prometido–, de Podemos o incluso de IU y el régimen permanecería imperturbable. De ganar Podemos no lo haría por mayoría absoluta, luego precisaría del PSOE o del PSOE más IU. Tampoco consentirían el desmantelamiento del régimen. O sea, el régimen será eterno y Andalucía nunca conocerá una democracia digna de ese nombre. Heráclito ha muerto. Aquí pasa la misma agua infinitas veces por el mismo río.

¿Qué será de nosotros, tontos del bote de la ética de la convicción y de la Andalucía civil, moral y levantada? ¿Qué será de los martilleros de la corrupción, del sectarismo, del nepotismo y de la ineficacia? Pues os lo explicaré con una parábola:

Se acercó un joven al maestro y le preguntó si el limbo existía. El maestro meditó unos momentos y respondió: "Claro que sí, hijo mío". "Pero maestro –protestó el muchacho–, ¿cómo puede saberse?". Y entonces el maestro respondió: "Tú eres la prueba definitiva de que el limbo existe, porque si no, ¿a dónde ibas a ir?".

Caros y desgraciados hermanos rebeldes de Andalucía, os espero en el monte donde habita el olvido, justo en el centro de gravedad de las catacumbas del limbo.

La remigración o la guerra
Renaud Camus. Minuto Digital 9 Febrero 2015

Una de las alocuciones más interesantes, en las jornadas de las Bases de la Remigración, fue la de Fabrice Robert, el presidente del Bloc Identitaire. Trató de una cuestión fundamental, que abordo frecuentemente yo también acerca de la Gran sustitución, y que es el tema de la remigración.

A menudo nos dicen: “Estas palabras son muy fuertes. ¿No teméis asustar a la gente con términos tan abruptos?” Suelo responder que huir de la realidad es lo que realmente da miedo. Vivir de mentiras, dejarse mecer por las ilusiones: ese es el peligro. No es la expresión Gran Sustitución lo que espanta, es el fenómeno que designa. Podemos desear, sin duda, no enterarnos de lo que ocurre, no escuchar nada, salvo la tranquilizante palabrería de los remplacistas. Pero ese parloteo es cada día más difícil de creer, a medida que la situación se degrada.

Mejor vale, me parece, estar advertido de un peligro inminente, aunque sólo fuera para organizar la defensa, que ignorarlo deliberadamente, al riesgo de ser arrastrado por él sin remedio. Para ser claro: no tengo miedo de asustar ni me siento culpable si eso fuera el caso. Aquél que alerta de un incendio gritando “¡Fuego!” con todas sus fuerzas, ¿quién pensaría en reprocharle sus gritos para despertar al barrio?

La propuesta de Fabrice Robert, la remigración, es sin duda oportuna y meditada. La Gran Sustitución es una calamidad mientras que la remigración es un remedio, una manera de tratar el mal, una solución. Podemos incluso decir que es la única solución propuesta hasta hoy. La apelación de Gran Sustitución es muy negativa (menos para los reemplazantes y sus cómplices reemplacistas), la otra, la remigración, se presenta como un objetivo a alcanzar y como una esperanza, al menos para las víctimas probadas o potenciales de lo que implica la primera. Sin duda, la perspectiva de ciertos tratamientos puede inquietar casi tanto como la enfermedad, sobre todo si se trata de una operación quirúrgica. Pero en este nivel, no es nada seguro que se pueda evitar la operación, y de todas maneras no tenemos elección: es imposible no hacer nada.

En el fondo, pasa con la remigración como con el choque de civilizaciones. Por un malentendodo total, se reprochó a Huntington desear ese choque que sólo describía. Todavía se le sigue reprochando eso. Sin embargo, él escribío un libro para contribuir a evitarlo, ese choque de civilizaciones. De la misma manera, muchos no dejarán de incriminar la noción de remigración por ser supuestamente una llamada a la violencia, incluso a la guerra. La remigración no tiene sentido ni mérito más que en la medida en que tiende a prevenir esa guerra, a ahorrarle a Francia y a Europa la llegada más que probable de esa guerra.

La remigración o la guerra: estos son los términos del debate. En realidad hay un tercero en liza, pero es mucho más temible que los dos anteriores: la sumisión, la aceptación de la conquista por los conquistados, del reemplazo por los reemplazados, de la colonización por los colonizados, quién sabe si la conversión. Pero si no se consiente al estatus de dhimmis, la guerra es inevitable. Aunque todavía no tiene lugar en nuestra tierra, ya está aquí bajo la forma prevista por Huntington. En nuestra tierra ya tenemos la violencia, o cuanto menos ese avatar polimórfico del vandalismo diario, de las innumerables agresiones y destrucciones, del comportamiento nocivo y agresivo de los colonizadores, ese omnipresente arte de perjudicar y hacer daño en todo momento y ocasión, que llena las cárceles de Francia.

La remigración es el divorcio amistoso, la separación in extremis, justo antes de la crónica de sucesos. Para evitar la ambulancia, los bomberos, la policía y el juzgado, es mejor que las partes se separen y que cada cual vuelva a su casa.

Islam, inmigración, integración: Marine y Valls, misma utopía
Guillaume Faye. Minuto Digital 9 Febrero 2015

El primer ministro francés, Manuel Valls, ha acusado al “apartheid”, a la “guetoización” y a la “exclusión” de los inmigrantes de ser indirectamente responsables de los recientes atentados yihadistas. Ha propuesto una política de fuerza para imponer a los franceses un “poblamiento” por los inmigrantes repartiéndolos en todo el territorio. Por su lado Marine Le Pen ha censurado a Aymeric Chauprade por sus palabras sobre una “guerra de civilización”, que ha juzgado extremistas. Ests dos posiciones pertenecen a la misma ideología utópica y de negación de la realidad.

El eurodiputado Aymeric Chauprade ha hablado en un vídeo de la teoría del “choque de civilizaciones”, lo que ha disgustado a Marine Le Pen, que ha hecho saber que Chauprade dejará de ser consejero para asuntos internacionales. En el vídeo del 15 de enero (“Francia está en guerra”), el geopolítico apunta al desarrollo de una quitancolumna que amenaza Francia: “Francia está en guerra contra unos musulmanes. No está en guerra contra los musulmanes. (…) El argumento del hecho minoritario carece de peso.La ideología repetida hasta el hartazgo del “no hay que confundir la mayoría (de los musulmanes moderados) con la minoría (de los fanáticos) es falsa y además peligrosa. (…) Una quintacolumna vive entre nosotros y puede en cualquier momento volverse en contra nuestra en caso de confrontación general. (…) Nos dicen que una mayoría de musulmanes es pacífica. Sin duda es cierto, pero una mayoría de alemanes también lo era antes de 1933, antes del nacionalsocialismo.”

Esta exposición, que resulta de una observación de simple sentido común, ha sido rechazada por la presidenta del Front National. El problema es que aunque la avestruz se meta la cabeza en la arena para no ver la realidad, ésta en cambio permanece. Siguiendo la ideología dominante, Marine Le Pen oculta la realidad, la exorcisa. Se siente que una tensión empieza a fisurar el FN. La sobrina de Marine Le Pen, la diputada nacional Marion Maréchal Le Pen, le ha desobedecido y ha difundido el vídeo de Chauprade. Marine Le Pen parece seguir una vía electoralista y entra en la negación de la realidad para alinearse más o menos con la versión vigente de la situación. Es un mal cálculo político. Se arriesga a desanimar a una parte de su electorado. La recolocación del FN lo saca de una lógica de oposición revolucionaria al sistema y lo sitúa en el orden de un partido político como los demás.

Toda política de asimilación es imposible a partir del momento en que se está ante una inmigración masiva. Sobre todo si se trata de poblaciones no europeas, musulmanas, inasimilables por definición e inintegrables en Europa. Toda convivencia pacífica es rigurosamente imposible, sobre todo si hablamos de millones de individuos, y desemboca necesariamente en el enfrentamiento. La feliz armonía, consensual y multiétnica sólo existe en las peliculas y las series producidas la ideología de nuestras “élites” culturales, que pretenden sustituir la realidad por la ficción y la imaginación.

En el New York Times, Marine Le Pen declara que el enemigo no es el islam sino el “fundamentalismo islámico” y que hay que evitar las confusiones. Es la misma palabrería de la ideología dominante. Al mismo tiempo desea “reforzar el control de las fronteras y de las cuestiones migratorias”. Este tipo de ambigüedades son dignas de los partidos del sistema.

En un mensaje a la prensa, después de los atentados recientes, Manuel Valls ha dicho: “Estos últimos días han hecho aflorar muchos males que corroen a nuestro país y los desafíos que debemos enfrentar. A eso hay que añadir todas las fracturas, las tensiones que laten desde hace demasiado tiempo y de los cuales se habla poco, el abandono periurbano, los guetos, un apartheid territorial, social, étnico, que se ha instalado en nuestro país. A la miseria social, se suman las discriminaciones diarias, por no tener el buen apellido, el buen color de piel, o bien por ser mujer.”

Tratemos de restablecer la verdad después de este discuros de tipo soviético.

1) Las poblaciones inmigradas y sus zonas de habitat benefician de ayudas, exenciones, favoritismo y “discriminaciones positivas” masivas y muy costosas. Son los franceses autóctonos de las clases medias y pobres, poco ayudadas, muy fiscalizadas, los que son relegados en las zonas periurbanas.

2) El racismo cotidiano se ejerce sobre los franceses de origen europeo y no contra las poblaciones inmigrantes. La actualidad rebosa de casos de ese racismo.

3) Los guetos de inmigrantes extraeuropeos se han formado porque las poblaciones autóctonas han huído de esas zonas, a causa de las condiciones de vida insoportables y de la hostilidad de los inmigrantes contra aquellos.

4) Las discriminaciones, violencias y opresiones contra las mujeres provienen del hecho único de la islamización de las zonas donde tienen lugar.

Valls nos explica: “Los francese de origen son racistas. Todo es culpa suya”. Pero es lo contrario lo que es verdad. El señor Valls es un gran burgués republicano que vive en los barrios exclusivos de la “gente bien” y desprecia al pueblo.

Los franceses son pusilánimes, inconstantes e ingenuos: Hollande y Valls han subido en las encuestas de popularidad a consecuencia de su gestión de los atentados y de las palabras supuestamente viriles del primer ministro. Sin embargo, el Partido Socialista es el primer responsable de la situación: aumento de la inmigración (musulmana en un 90%) y de las naturalizaciones, apatía voluntaria frente a la islamización general, laxismo judicial por ley, demolición y “defrancización” de la Enseñanza nacional, desorganización de los servicios de inteligencia, etc. Son bomberos pirómanos. Han encendido el fuego y ahora simulan querer apagarlo, tomando medidas de emergencia que no servirán de nada.

Los atentados de enero de 2015 (sólo es el principio) son la consecuencia directa de toda la política de la oligarquía desde hace 40 años, tanto de la derecha como de la izquierda. Es una mezcla de angelismo y de cinismo lo que ha favorecido la inmigración y la islamización. Aunque hubiera habido un rigurosa política de “francización”, en las escuelas sobre todo, eso no hubiera cambiado nada en vista de la cantidad y la proporción de las poblaciones alógenas. Toda la sociología histórica, disciplina que fue fundada por Xenofón, Tito Livio y Tácito, y que se basa en las consideraciones de Aristóteles, marca una constante: la convivencia de poblaciones de origénes distintos desemboca irrmediablemente en la guerra. Lo que conforma una concepción antropológica anti cosmopolita: cada cual en su casa.

El “choque de civilizaciones” que tanto choca a Marine Le Pen y a los partidos del sistema es un hecho y no una eleccion ideológica. Es impuesto por el enemigo. Querer parar una guerra que empieza con llamadas al armisticio y a la negociación es de una insondable estupidez. Este rechazo de la guerra no tiene salida ya que el enemigo la quiere. Por otra parte, la situación actual en Francia no tiene salida (fuera aparte el enfrentamiento) porque hemos pasado el umbral del no retorno. La pacificación interior, el comunitarismo armónico, la integración “buen rollo”, la asimilacion forzada, los sueños despiertos, la cantinela del “todos hermanos cogidos de la mano”: completo delirio, alcohol ideológico puro, contra la Historia, contra los hechos, contra la experiencia del pueblo.

Cuando Marine Le Pen censura las palabras de Aymerica Chauprade, que son simple sentido común, está como toda la clase politica en la negación de la realiad. Defiende una cierta “ideología francesa”, exactamente la misma que la de Manuel Valls. Esta ideología parte del principio utópico que una nación no es étnica sino puramente política. Es la herencia del extremismo cosmopolita de la Revolución. En esa época esta idea era inocente y gratuita ya que la inmigración no existía. El islam siempre fue el enemigo de la civilización europea, desde el siglo VII, pero no es el mayor peligro si se lo mantiene fuera del área europea. El peligro mayor es la inmigración masiva que coloniza y ahoga, es la amenaza de que el islam se vuelva mayoritario en nuestro país . Un islam muy minoritario nunca plantea un problema serio. Pero un islam radicalizado con una base demográfica en constante aumento desembocará necesariamente en la guerra civil. Es esta evidencia que el pueblo siente y que la oligarquía se niega a ver. Exacatamente como la aristocracia romana de los siglos IV y V que cerraba los ojos ante los hechos que iban finalmente a desembocar en el derrumbe de su civilización.

islamwatch.eu
El avance del Euroislam
Antonio Corbillón (SUR.es). Minuto Digital 9 Febrero 2015

Después de cinco años de boicot editorial, unas pocas librerías francesas acogieron ‘La mezquita de Notre Dame, 2048’, de Elena Tchoudinova, una novela que, hace una década, fue éxito de ventas en Rusia. El título lo dice todo. El corazón de Francia, la catedral que preside la isla en la que nació París, transformada en una mezquita después de que los musulmanes conviertan la Unión Europea en Euroislam. «Esperábamos que el islam se adaptara a Francia. Pero es Francia la que se está adaptando al islam», avisaba Jean Robin, el editor que se atrevió a publicarla. La misma semana que París vivía su miércoles de terror, llegaba a las estanterías ‘Sumisión’, la obra de Michel Houellebecq. Su pieza de ‘política ficción’, que muchos tildan de «racista e islamófoba», cuenta la llegada al poder en el año 2022 de Mohammed Ben Abbes, el primer presidente musulmán de Francia. «Acelero la historia, pero no puedo decir que sea una provocación», ha advertido a la prensa gala el ‘niño terrible’ de las letras francesas.

Más allá del oportunismo, ¿de dónde viene el temor al avance de la cultura islámica? La respuesta está en la demografía. Hay poca precisión en los censos por confesiones religiosas. En casi toda Europa están prohibidos. «Un musulmán es aquel que se reconoce como tal. Sin más», advierte el investigador sobre el Islam en Europa de la Casa Árabe, Javier Rosón. Éste y otros analistas sí dan validez a las proyecciones del Pew Research Center’s Religion and Public Life Project. Este instituto norteamericano (el mejor en la materia) calcula que los musulmanes europeos crecerán un 30% en los próximos 15 años y pasarán de los 45 millones actuales (20 millones en la UE y los 25 millones de mahometanos en Rusia) a rozar los 60 millones en 2030, casi la población de Reino Unido o Francia.

Los seguidores del Corán rondarán el 10% de la población total en al menos diez países, entre ellos algunos de los fundadores de la Comunidad Europea como Francia (10,3% y 7 millones) y Bélgica (10,2% y 1,2 millones). Otros grandes socios de la UE como Gran Bretaña (8,2% y casi 5,6 millones) y Alemania (7,1% y 5,5 millones) experimentarán una gran consolidación. Según esa proyección, Italia superará los 3,2 millones y España rozará los dos. En otras democracias como Holanda, Suecia o Austria serán más de un millón.

En todos los casos, estas cifras multiplican por cinco las de aquellas primeras colonias de inmigrantes llegados desde el norte de África, Asia y Turquía en los años 80 y 90 del siglo pasado. Y eso a pesar de que su expansión demográfica se ha ido ralentizando en las segundas y terceras generaciones. Pero los analistas de Pew Research recuerdan que el crecimiento vegetativo de Europa Occidental apenas alcanza hoy el 0,6% de su población anual (en países como España incluso es negativo), mientras los colectivos islámicos lo hacen al 1,4%. Tras el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York en 2001, la escritora italiana Oriana Fallaci se despidió del mundo con su certificado de defunción de Occidente en ‘La rabia y el orgullo’: «Para conquistarnos no necesitan pulverizar nuestros rascacielos. Les basta nuestra debilidad y su fertilidad. Paren demasiado esos hijos de Alá».

Francia es el país donde más abierto está hoy el debate sobre esta convivencia cultural y religiosa. Los atentados yihadistas del 7 de enero han recrudecido el conflicto. «Vivimos el día de hoy bajo un cielo sin estrellas», clamaba conciliador en la oración del viernes el imán Larbi Kechat, que oficia desde hace tres generaciones en la Gran Mezquita de Add’wa de París, muy cerca del barrio donde crecieron los hermanos Kouachi, asaltantes de la revista satírica ‘Charlie Hebdo’. Discursos como el suyo no impidieron docenas de ataques e insultos en las 2.300 mezquitas que existen en el país.

A pesar de las proclamas conciliadoras de Hollande, en Francia todo está demasiado caliente para pedir mesura. Con casi cinco millones, tiene la mayor colonia islámica de Europa. Un sondeo reciente asegura que el 73% de los galos tienen una «mala imagen» de ellos. Pero, como sucede en otros países, el debate sobre integración se ha quedado desfasado. Más de dos millones, casi la mitad, han nacido en Francia. Ya no son inmigrantes. Como no lo eran los hermanos Kouachi del comando homicida.

En un país de tradición social laica, parte de la desconfianza tiene que ver con la fuerte expansión de lo musulmán en las calles frente a su «insólitamente escasa integración en las élites políticas», destaca el informe ‘Musulmanes y participación política en Europa’ de la Casa Árabe francesa. Futbolistas como Zinedine Zidane o Karim Benzemá, o la ministra de Justicia de Sarkozy en 2007-2009, Rachida Dati, son los pocos modelos de integración visibles. Oliver Roy, un reputado experto en islam del Instituto Universitario Europeo, lo explica muy bien: «Los musulmanes están integrados en Francia puesto que son militares, policías, enfermeros y profesores. Sin embargo al elegir entre modelos, el imaginario francés de musulmán tiende a irse hacia los hermanos Kouachi en lugar de hacia los carteros que reparten su correspondencia, los profesores o los agentes como Merabet», el policía de origen árabe al que los yihadistas remataron en el suelo.

En el barrio de La Goutte d’Or, (distrito 18 de París) uno de los más islamizados, los rezos de los viernes bloquean las calles. El ‘islam de los garajes’ se ha quedado pequeño para los fieles. «Toman las calles sin permiso legal», denuncia Maxime Lepante, un vecino que los grabó con cámara oculta y lo colgó en las redes. Es la mejor gasolina para que la líder del Frente Nacional, Marine Le Pen, insista en denunciar la «ocupación musulmana».

Calles bloqueadas por rezos
Alemania es la segunda gran potencia con algo más de 4 millones de musulmanes de los que el 70% son turcos y el resto de la Europa balcánica. Al igual que en Francia, llevan varias generaciones en el país, hasta el punto de que la propia canciller, Angela Merkel, ha mostrado un gran cambio de visión tras los hechos de París. A principios de 2011, dijo solemne a las huestes de su partido (CDU), «nos hemos engañado a nosotros mismos; la multiculturalidad ha fracaso totalmente». El pasado lunes y ante su colega turco, Ahmet Davutoglu, tuvo que reconocer que «el islam, junto al cristianismo y al judaísmo, es también parte de Alemania». Una postura conciliadora que no aplaca al movimiento Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (Pegida), que cada lunes se concentra en las calles, sobre todo del Este de Alemania. El último reunió a 25.000 ciudadanos.

Desde el 5 de enero, manifestantes por la multiculturalidad les dan la réplica. «Los turcos tienen miedo», resume Cemile Ciousouf, parlamentario turco-alemán del partido de Merkel. Tanto, que unos 60.000 regresan a su país de origen cada año. «No importa el esfuerzo que hagas para demostrar que deseas la convivencia. No puedes ganarte el favor de los alemanes», lamenta Sirin Manolya Sak, una joven turco-berlinesa ante una cámara de televisión. Una encuesta de estos días de la Fundación Bertelsmann le da la razón. El 57% de los alemanes ‘puros’ ve una amenaza en la religión de Mahoma, el 40% se siente extranjero en su país y uno de cada cuatro prohibiría a inmigrantes de esta cultura.

«En los próximos 20 años, el número de los convertidos británicos dará alcance a los que trajeron su fe aquí». Es el vaticinio de Rosa Kendrick, profesora y autora de una guía sobre el Corán para los profesores de Educación Religiosa en Reino Unido. Gran Bretaña completa el ‘tridente’ de países con mayor número de musulmanes en Europa. Además cierra el abanico geográfico de su origen ya que proceden de sus viejas colonias asiáticas: Pakistán, Bangladesh, India, Egipto o Jordania. Son los que más procrean de Europa. Duplican su población cada 20 años: de apenas 1,1 millones en 1990 pasarán a 5,5 en 2030. También llevan varias generaciones en el país pero la mayoría está lejos de sentirse británicos. En ciudades como Birmingham (213.000 de su millón de habitantes son islámicos) o Bradford, con 80 mezquitas para atender a sus 80.000 fieles, los trabajos de campo demuestran que «viven en auténticos guetos, separados del resto».

Ayudas públicas
La Oficina Nacional de Estadística británica reconoce que los musulmanes tienen un 76% menos de posibilidades de lograr empleo. Una encuesta entre empresarios les definió como «desleales» y una «amenaza». Una dependienta musulmana provocó un gran debate al negarse a vender alcohol a un cliente en los almacenes Mark&Spencer. La empresa creó un código de conducta que permite a los trabajadores negarse a cosas que vayan contra sus costumbres.

«Demasiadas contemplaciones», protestaron algunos. El caso es que los atentados de Londres del 7 de julio de 2005 (57 muertos) o el horror de descubrir que John, uno de los degolladores televisados del Estado Islámico, es londinense, no parecen haber atizado el debate étnico en la política. Los radicales del Frente Popular Británico o la Liga de la Defensa Inglesa se basan más en el secular aislacionismo anglosajón que en echar a los pakistaníes, su mayor minoría.

En casi todos los estados, incluida España, se acusa a muchos islámicos de vivir de ayudas públicas y aprovecharse de los servicios sociales. El investigador de Amnistía Internacional Marco Perolini admite que las tasas de ocupación en toda Europa son menores, aunque le resulta imposible avanzar cifras exactas. Pero también lo achaca a la discriminación. «En Europa existe la opinión cada vez más generalizada de que con los musulmanes no hay problemas… siempre que no sean demasiado visibles».

En los registros civiles de Bélgica, un patronímico se impone desde 2010. Mohamed. Es también la prueba de que los belgas, aún conmocionados con las operaciones policiales de esta semana que al parecer habrían abortado otra masacre, tienen una de las tasas de penetración islámica más altas de Europa, sobre todo en Bruselas. El sociólogo Jan Hertogen calcula que dentro de cinco años «solo un tercio de los vecinos de la capital europea serán belgas». Más de 300.000 islámicos ocupan ya los barrios aledaños a la sede de las instituciones europeas. Toda una metáfora del Euroislam. En Amberes hay sectores en los que supera el 80%.

«Si no te gusta la libertad, por amor de Dios, haz las maletas y vete. Y, si no te gustan los humoristas ¡que te den!». El alcalde de Rotterdam, Ahmed Aboutaleb, es una de las más relevantes presencias de un musulmán en la vida política europea. Llegó desde Marruecos con 15 años a Holanda y es lo más querido en la ciudad con su discurso callejero y directo que incluye «impedir el regreso de los que se van a Siria a luchar por el Estado Islámico». El país se sobrepuso al asesinato en Ámsterdam, a manos de un yihadista, del cineasta anticlerical Theo Van Gogh en 2004. Lo que no impide que el 40% de su población vea «incompatible» los estilos de vida occidental e islámico. También lo entendió así el 57% de los suizos que votaron contra la construcción de minaretes en 2009. «Los jóvenes serán los más afectados si la islamización triunfa», justificó satisfecho el diputado Ulrich Schlüer, promotor de la medida.

Ese ‘mito de la invasión’ está en los debates de los sociólogos, en la visibilidad en las calles o en los cálculos electorales. «Es un miedo que no tiene sentido. Porque, aunque ocurra, será dentro de un marco legal. Aquí ya no hay choque de civilizaciones alguno», sentencia el investigador islámico Javier Rosón.

Pacto de humo contra el yihadismo
Rogelio Alonso. www.latribunadelpaisvasco.com 9 Febrero 2015

Director del Máster de Terrorismo de la Universidad Rey Juan Carlos

El pacto contra el yihadismo es un acto de propaganda insuficiente para blindar al Estado ante tan seria amenaza. No aporta medidas concretas, solo promesas genéricas que son por ello de dudosa eficacia para prevenir y perseguir este terrorismo. Pese a los análisis que los servicios de inteligencia han trasladado durante años sobre el peligro yihadista, solo los atentados de París han provocado la reacción del Gobierno anunciando justo ahora medidas que, asegura, fortalecerán nuestra seguridad. Si ahora el Gobierno juzga necesarias nuevas iniciativas -que sin embargo no detalla-, evidencia que no estamos suficientemente preparados, que se requieren acciones estratégicas y no solo palabras.

También llega tarde el plan contra la radicalización anunciado la semana pasada tras su elaboración por excelentes profesionales de fuerzas y cuerpos de seguridad a comienzos de legislatura. Estos contemplan decepcionados cómo otros países llevan años aplicando planes estratégicos contra la radicalización que son periódicamente evaluados y revisados. Se vende como un éxito un plan cuya importancia radica en su aplicación efectiva, aún pendiente, y no en su mero anuncio cuando la legislatura encara su recta final. Si en todo este tiempo el Gobierno no ha aplicado un complejo plan que exige una delicada coordinación en tres niveles de la Administración -estatal, autonómica y local-, ¿lo hará un año en el que cambian todas esas estructuras? Frente a la autocomplacencia tras su publicación, debemos analizar por qué se han perdido tantos años y qué debe hacerse para que tan importante plan sea viable de verdad y no una simple baza propagandística. Solo se podrá aplicar si el Gobierno asume que debe liderar con un arrojo hasta ahora ausente un proceso que requiere planificación, amplia dotación presupuestaria, personal y una intensa pedagogía sobre las diversas facetas de los riesgos y amenazas que el islamismo radical comporta.

Idéntica determinación requiere la Estrategia Integral contra el Terrorismo Internacional aprobada en el 2012 sin que el Gobierno desarrollara luego la mayoría de los instrumentos contemplados en ella. De nuevo el riguroso trabajo de los profesionales de la seguridad que lo diseñaron se ve cercenado por la falta de impulso gubernamental para liderar el desarrollo de mecanismos necesarios para nuestra protección. Estos antecedentes y la lectura del pacto sugieren que éste no pretende reforzar la política antiterrorista sino obtener una fotografía que mejore la imagen de los firmantes. Las genéricas promesas a futuro del texto suscitan inquietantes interrogantes: ¿a qué se reduce pues la acción de gobierno en la lucha contra el terrorismo en tres años más allá de explotar la extraordinaria labor de policías y servicio de inteligencia que trabajan con recursos limitados?

Incluso al concretar ligeramente, prometiendo tipificar «los delitos de terrorismo, con independencia de que se realicen o no en el seno de un grupo u organización terrorista», o «la captación y el adiestramiento», revela problemas: las reformas previas de nuestro ordenamiento han tipificado ya delitos como el terrorismo individual -aplicable a los lobos solitarios-, la captación, el adoctrinamiento y el adiestramiento. Como si la preocupación de los firmantes fuera aparentar firmeza con frenesí legislador, se ignora que nuestro Código Penal cubre ya un amplio espectro de actividades terroristas. Que el desafío al que nos enfrentamos quizá no requiere nuevos tipos penales, sino aplicar correctamente los ya existentes, así como otras sanciones administrativas que la policía reclama -entre ellas la negación y revocación de nacionalidades y permisos de residencia a los radicales-, medidas de control de estos cuyo incumplimiento tenga repercusiones penales, y regular el uso de fuentes humanas, además de un considerable refuerzo de los recursos materiales y humanos para que las fuerzas de seguridad obtengan pruebas judicializables de mayor calidad. O sea, buena inteligencia que les permita aplicar esos tipos, cuyos límites debe fijar la jurisprudencia.

Los rasgos del yihadismo entorpecen sobremanera las investigaciones incrementando las dificultades probatorias, de ahí que sea esta una de las dimensiones fundamentales que debe fortalecerse. Precisamos con urgencia una sustancial reforma de nuestras estructuras de seguridad que los decisores políticos deberían atreverse a acometer siguiendo las advertencias de los profesionales que directamente padecen las consecuencias de un sistema de inteligencia anticuado y necesitado de drásticos cambios. Este desafío requiere valor, liderazgo y una verdadera voluntad política para desarrollar una estrategia antiterrorista que no limite el combate contra tan grave amenaza a meras fotos propagandísticas.

La sombra de Caín
Alberto Ramos. Minuto Digital| 9 Febrero 2015

La editora de este diario ha visto su negocio destrozado por unos vándalos que a estas horas ya estarán fumándose el cuarto o quinto poro del día. Los autores de este ataque han sido identificados como especímenes de la infecta calaña que lleva atormentando al País Vasco y a España entera desde hace varias décadas. Aunque no hubiesen sido detenido prácticamente en el lugar de los hechos, tampoco hubiese sido un ejercicio de gran clarividencia dar con la identidad de estos cafres. Hay fechorías que llevan la firma en letras mayúsculas.

A lo mejor a la proprietaria del local devastado le sirva de consuelo saber que este acto de afirmación democrática ha sido llevado a cabo con la mejor de las intenciones y un elevado sentido cívico y ciudadano. En efecto, la furia vindicativa de estos joviales mozos ha sido motivado por el amor a la Humanidad y la Justicia Universal. Su intención ha sido vengar a los Derechos Humanos, vilmente atropellados, un día si y el otro también, en ese antro fascista, donde bajo la cobertura de un inocente local de copas y tapas, la siniestra clientela se divierte mientras conspira, entre risotadas, con la fascinerosa de su regenta para acabar con la democracia, la tolerancia, el sistema bicameral, el Estado de las autonomías y la dieta mediterránea. Menos mal que algunos están ojo avizor.

Siendo así, la tal Yolanda debería mostrar algo menos de mal humor contra lo que ha sido en definitiva un acto justiciero y filantrópico que ha de inscribirse en el marco de los esfuerzos multiseculares del hombre en pos de “ese día de justicia conquistada en la lucha, ese vasto día de la lucha final, ese día inmenso”, que cantara el Poeta. Siendo así, hasta estaríamos tentados de ver las cosas de otra manera. ¿O no?

La realidad es más prosaica. O carecemos de vis poética, simplemente.

Hablando en castellano cervantino, estos energúmenos son poco menos que cachos de carne con ojos y su acción una manifestación típica de ese sujeto histórico e antropológico que podemos denominar “el bárbaro de Iberia”, corto de ideas y pletórico de mala leche, todavía abundante y activo en gran parte de la geografía nacional. Difícilmente, con las distintas partes de todos los miembros de esta pandilla de bestias de pulgar oponible se podría hacer un único hombre normal, tanto en lo físico como en lo moral y lo intelectual. Y eso sin ser demasiado exigentes y pedirle a este hipotético injerto un cociente intelectual de más de 50 puntos en la escala pertinente. Hay que pedir milagros, si, pero nunca lo imposible. Perderíamos toda credibilidad.

Estos tipos son como los islamistas. Si estos últimos te matan en nombre de sus creencias para demostrar que el islam es la religión de la paz y la concordia estos progres te saltan a los ojos para demostrarte lo democráticos y tolerantes que son.

El parentesco espiritual entre estas dos categorías es total. Los mismos perros con distintos collares. No es de extrañar que estas dos variantes de un mismo género de furiosos desequilibrados vayan por esos caminos de Dios (o de Alá), y estén destinados a hacer todo el mal que puedan, por separado o juntos cogidos de la mano. Quienes se parecen terminan andando juntos. Es sin duda una extraña e inesperada coyunda, pero sólo en lo aparente y lo superficial.

En el fondo participan de un similar universo mental: están hermanados por el mismo fanatismo (de turbante o boina calada hasta la ceja, esa única ceja que les cruza la frente como si tuvieran la inteligencia de luto), la misma maldad, la misma ignorancia, la misma brutalidad, la misma degradación moral, el mismo descalabro espiritual, la misma inclinación por el crimen, el mismo amor por la barbarie, el mismo afán de destrucción, la misma incapacidad de crear nada, la misma voluntad de pasar por la vida dejando tras de sí un reguero de suciedad, destrucción y sufrimiento. No se puede dar lo que no se tiene, ni ser distinto en lo exterior a lo que se lleva en el interior. Por sus frutos conocemos al árbol. La mala savia no da frutos dulces.

Buscan superar sus complejos e insuficiencias con la violencia cobarde y la agresión artera que es la marca de fábrica de esta subespecie de mamíferos bípedos. Vagos y maleantes, inútiles y perversos, cobardes y dañinos que necesitan suplir la carencia de vida genuina y su debilidad intrínseca con la excitación efímera y el engañoso sentimiento de poder cuando se actúa en jauría: la embriaguez de la manada.

Es interesante y sobre todo necesario resaltar lo obvio: en los 70 años que han transcurrido desde el final de nuestra guerra civil hasta hoy, la violencia política que ha castigado a esta nación ha sido la obra exclusiva de los izquierdistas, los nacionalistas (vasco, catalán, gallego y hasta canario) y por último los islamistas. Lo peor de nuestro pasado reciente y lejano se unen en una comunidad espiritual y de objetivos: destruir España, arrasar con todo cuanto representa, implantar la tiranía de las más brutales quimeras nacidas del cerebro torcido y del corazón mal puesto de estas raleas de delirantes y criminales.

Vale decir que lo peor que ha producido España en su larga historia, se reunen en el sendero común de su obra destructiva. Y es llamativo comprobar que la resurgencia del islamismo en nuestras tierras se viene hoy a unir, en una comunión de metas y de métodos a lo más bajo y ruin que se arrastra entre nosotros desde tiempos remotos. La inmundicia de afuera con la basura de adentro: el matrimonio perfecto, la unión de los iguales: los enemigos de la paz, la tolerancia, el progreso, la convivencia, la democracia, los derechos humanos… Lo que pueden engendrar en el lecho de sus viciosas inclinaciones estos dos rancios y feroces linajes asusta. Sólo nos consuela la certeza que de ambos están destinados a las letrinas de la Historia.

Mientras tanto llega ese día inevitable, sobre el páramo desolado de esta España a la que algunos se obstinan en querer anclar en lo peor de su pasado, vuelve a errar la sombra de Caín de los versos de Machado.

El Estado frente al conflicto lingüístico (y II)
Mercè Vilarrubias Cronica Global 9 Febrero 2015

En un artículo anterior, argumentaba que el tema de las lenguas en España requiere un enfoque nuevo ya que las actuaciones críticas que hemos realizado hasta ahora han tenido poca influencia en la férrea política lingüística (PL) de Cataluña. Como ya expliqué, ello no significa que debamos cesar en nuestro empeño de señalar y denunciar los errores de la PL pro monolingüismo de la Generalidad pero también debemos ser capaces de aceptar que nuestras críticas chocan constantemente contra un muro infranqueable de rígidos mantras y consignas. Todos somos conscientes de que el discurso nacionalista sobre el catalán está muy bien trabado y es desde hace mucho tiempo un pensamiento único de difícil abordaje.

Frente a este estado de cosas, es bueno recurrir a la sabiduría popular y en casos como el que nos aflige, esta nos indica un camino a seguir: a grandes males, grandes remedios. Así, con la idea en mente de que es necesario un enfoque nuevo en el tema de las lenguas, un grupo de colegas y yo estamos elaborando una propuesta de Ley de Lenguas Oficiales, la cual expliqué en mi anterior artículo, y que consiste en hacer del catalán, el vasco y el gallego lenguas oficiales del Estado, junto con el español. Este es el gran remedio que nos gustaría aplicar al gran mal que padecemos: aquellos que apoyamos esta ley pensamos que sería un muy buen instrumento para incidir en la PL de Cataluña y poder avanzar hacia el bilingüismo de forma gradual.

La idea de que la Ley de Lenguas Oficiales pueda repercutir positivamente en la PL de Cataluña ha recibido varias críticas a las que quiero referirme en este artículo. Antes de hacerlo, es importante señalar que todas estas críticas son bienvenidas y necesarias porque en todo proyecto nuevo es necesario tener interlocutores que hagan de abogado del diablo -ya sea por convicción, ya sea por dialéctica-. Así, nuestra primera intención es abrir un debate sobre la Ley de Lenguas Oficiales y sobre todo, sobre su validez como estrategia para hacer frente de manera justa y eficaz a la PL de Cataluña.

Empecemos con el primer argumento escéptico con la Ley de Lenguas Oficiales: difícilmente una medida así va a provocar cambios en la Generalidad. Es decir, el Gobierno central puede hacer el catalán oficial pero la Generalidad no moverá ni un dedo en favor del bilingüismo en Cataluña. Será como si oyeran llover. Por lo tanto, esta ley no serviría de nada.

Efectivamente, la premisa de que no importa lo que se haga desde el Estado ya que la Generalidad va a intentar mantener su inmovilismo lingüístico me parece correcta. Con la aprobación de esta ley, la Generalidad y su legión de opinadores tratarían sin duda de resistir. Pero, frente a unos cambios tan grandes ¿les sería posible resistir con éxito? Desde mi punto de vista, no les sería posible porque se tambalearían las principales tesis nacionalistas.

Consideremos estos tres ejemplos de tesis nacionalistas importantes que se encontrarían en graves aprietos frente al nuevo escenario de la Ley de Lenguas Oficiales:

a) El victimismo: ¿Cómo se puede decir que el Estado ataca el catalán cuando acaba de hacer oficial esta lengua? ¿Dónde está el genocidio contra catalán perpetrado por España cuando esta lengua está representada y es usada en las instituciones del Estado?

b) "España no nos quiere": ¿No sería el gesto simbólico de acoger el catalán en sus instituciones una muestra de que España sí nos quiere? ¿No es este gesto una muestra de que el Estado quiere integrar a todos los ciudadanos y reconocer la diversidad lingüística del país?

c) La defensa del monolingüismo (vendida como forma de respeto de la diversidad): A diferencia de ahora, la PL de la Generalidad podría ser visualizada como lo que realmente es, un pro monolingüismo anacrónico. Quedaría en clara evidencia porque tendría enfrente otro modelo. Este, además, no sería un modelo cualquiera sino el modelo de PL del propio Estado, con una gestión efectiva del plurilingüismo del país y un respeto real a los derechos lingüísticos de todos. Es decir, un modelo de buenas prácticas a seguir y que todos podríamos visualizar. A partir de aquí, ¿no resultaría insostenible el monolingüismo de la Generalidad frente al reconocimiento real de la diversidad lingüística por parte del Estado?

Además de estos tres ejemplos, es posible pensar en otros mitos en la misma línea que se verían seriamente tocados. Así, desde mi punto de vista, el impacto en la opinión pública catalana de unas medidas tan espectaculares por parte del Estado sería grande e imposible de ignorar.

Abordaré ahora un segundo argumento también escéptico con la Ley de Lenguas Oficiales: lo que realmente tiene que hacer el Estado no es acoger el catalán en sus actos e instituciones sino defender el español en Cataluña. Es decir, hacer cumplir las sentencias sobre la inmersión y legislar a favor del bilingüismo, lo cual se tendría que haber hecho sin pestañear hace mucho tiempo. Pero esto no ha sucedido; ni se cumplen las sentencias ni el Estado defiende el español en Cataluña. ¿Es realista esperar que lo haga ahora?

En mi opinión, no lo es. En este momento una actuación así por parte del Estado sería percibida como un acto de "mano dura" y pocos en el PP o el PSOE están interesados en que esto suceda. Reyes del victimismo, los nacionalistas exprimirían un acto así hasta la extenuación. Sería dar vía libre a un arranque colectivo de: nos atacan el catalán, España no nos quiere y nadie va a tocar el catalán ni la inmersión. Estos son los tres mantras que he indicado más arriba y que muy probablemente se verían seriamente dañados con el escenario de la Ley de Lenguas. Y los he repetido aquí para mostrar que, por el contrario, en este momento, con una actuación de "mano dura" todos estos mitos se exacerbarían. Ello lleva a preguntarse si con una actuación así no sería peor el remedio que la enfermedad. Sea como sea, es muy improbable que en el corto o medio plazo el Estado exija un cumplimiento de las sentencias y defienda de forma activa el español en Cataluña por lo que esperar esta vía puede perfectamente acabar siendo una espera en vano. Por ello, vale la pena probar un enfoque nuevo.

Un tercer y último argumento crítico con la Ley de Lenguas Oficiales es el siguiente: el Estado no tiene por qué adoptar una actitud de cercanía y complicidad con las lenguas distintas del español porque estas ya están muy bien cuidadas y protegidas. Desde mi punto de vista, ello no es así. Las lenguas distintas del español no están muy bien protegidas y promocionadas sino que han sido secuestradas por unos gobiernos nacionalistas que las usan a su antojo.

Desde la Transición, solo los nacionalistas han hablado en nombre de estas lenguas y sus hablantes. Solo ellos, supuestamente, las defienden y protegen y solo ellos, supuestamente, saben cómo hacerlo. Precisamente, este es uno de los objetivos de la Ley de Lenguas Oficiales: que el nacionalismo deje de ser el único representante y gestor de estas lenguas. Lo que legítimamente debería haber sido una recuperación, revitalización y avance de las lenguas distintas del español se ha convertido en un arma al servicio del nacionalismo. En consecuencia, podemos decir que el nacionalismo catalán, más que ayudar al progreso del catalán, lo que hace es ponerlo en riesgo con su PL impositiva y su exclusión del español. Por ello, no podemos decir que el nacionalismo trate bien al catalán.

Claramente, los nacionalistas no cambiarán este trato al catalán por decisión propia, por lo que es el Estado el que debe intervenir con un plan reformista que busque reconocer la diversidad lingüística de todo el país. Para ello debe hacerse responsable él también de todas las lenguas de España. Se trataría pues de abordar la situación del español en Cataluña dentro de un plan más amplio por parte del Estado de representación y gestión de todas las lenguas de España. Sería en un efecto dominó como se podría abordar la situación del español en Cataluña, es decir, dentro de un contexto mucho más favorable a la inclusión y la diversidad lingüísticas. Con esta ley en vigor, dispondríamos en España de un modelo de buenas prácticas en PL, el cual muy probablemente iría calando entre los ciudadanos de Cataluña y ello abriría la puerta a cambios pro bilingüismo y pro plurilingüismo también en Cataluña.

En resumen, muy probablemente el impacto de la Ley de Lenguas Oficiales, con medidas concretas que se pueden visualizar y escuchar, sería enorme. Implicaría un cambio de tan gran calado en el paisaje y el discurso lingüístico de España que hace muy difícil pensar que la opinión pública catalana pudiera permanecer ajena a ello por más que la Generalidad lo intentara. A veces, cuando llegan aires nuevos, estos llegan para todos. Así creemos que será con la Ley de Lenguas Oficiales.

Sin llegar al final
Nota del editor 9 Febrero 2015

He de admitir que no he llegado al final de este segundo artículo en defensa de una ley que pretende que las lenguas regionales catalán, vasco y gallego sean lenguas oficiales del estado.

Yo hecho en falta el silbo gomero, porque así nos ahorraríamose  la megafonía, muy conveniente en estos tiempos de crisis.

Y como ya escribí hace algún tiempo, Si te importa España, diez acciones indispensables, las dos primeras:
1ª la lengua española para unificar mercado, educación, sanidad, justicia, legislación, seguridad, anulando toda la legislación sobre lenguas regionales.
2ª  desmantelar el tinglado autonómico.

Inmersión lingüística y responsabilidad social
María Teresa Ginés Cronica Global 9 Febrero 2015

El perjuicio social que significa la inmersión es mucho más amplio y complejo que las horas que se dedican al estudio del catalán y del castellano aunque éste no sea un problema menor si tenemos en cuenta que, en el ámbito escolar, los derechos de los niños catalanes son diferentes según sea la lengua que se habla en su casa, el lugar donde han nacido. La inmersión incumple el artículo dos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

La escuela es uno de los medios que tiene cualquier sistema para transmitir el modelo de sociedad y de ideología que representa, sea una sociedad abierta, plural y tolerante, o todo lo contrario. Una sociedad que entiende la importancia de respetar los derechos ciudadanos buscará por todos los medios formar a sus jóvenes en esos mismos valores porque es la mejor manera de preservar y garantizar su continuidad. Una sociedad represora también buscará perpetuarse y lo hará combatiendo el pensamiento libre y crítico.

Desde hace años, la escuela catalana está en manos del nacionalismo, sirve al objetivo de reforzar la identificación con la nación catalana, le da cuerpo físico y le dota de contenidos geográficos e históricos. La prueba es la cantidad de adolescentes que tienen un sentimiento nacionalista muy exacerbado y que han interiorizado un conflicto histórico/territorial que nunca han vivido. Esta situación jamás se hubiera dado de manera natural, sólo ha podido ocurrir porque existe una intencionalidad precisa que se ha servido de la estructura educativa para reproducirse y lo hace a través de la lengua, de un uso preciso del lenguaje, del contenido de los libros, utilizando sólo el catalán con los alumnos de infantil para producir una ruptura con sus entorno familiar, etc .

Cabe preguntarse si es un sistema educativo al servicio de los alumnos o si, por el contrario, los utiliza para un fin que nunca ha sido explícito. Lamentablemente, cuando la prioridad es la construcción nacional y la reubicación identitaria de los jóvenes, los factores pedagógicos y educativos sólo se tienen en cuenta si no plantean un conflicto de intereses. Las consecuencias derivadas de este sistema: retraso escolar, desarraigo, crispación, desconcierto o radicalización de los adolescentes se ignoran, simplemente no se quieren ver.

Puede haber argumentos que defiendan este modelo educativo, pero ninguno es sostenible desde un punto de vista pedagógico. Por eso es necesario un mayor compromiso social por parte de todos los estamentos para defender una escuela plural, conciliadora, bilingüe que represente a todos y respete los derechos de todos los catalanes sin hacer distinción. El esfuerzo que esto supone no puede caer sólo en las familias con niños en edad escolar. La determinación de los padres es muy importante pero sus hijos están en medio de un sistema que a menudo se impone ejerciendo mucha presión sobre ellos.

Todos somos responsables de decidir qué sociedad queremos. Mientras no se asuma y se actúe la escuela nacionalista seguirá asfixiando a la escuela catalana, hay mucho interés por solaparlas pero no son lo mismo.

¿Ha muerto la rebelión cívica de las víctimas?
Destacadas figuras de la respuesta civil contra el terrorismo critican la gestión de la AVT
FERNANDO LÁZARO Madrid El Mundo 9 Febrero 2015

Como un globo al que el paso del tiempo deja sin aire. La rebelión cívica que arropaba a las víctimas del terrorismo se ha convertido en silencio. La duda no es si el 24 de enero había 2.000 o 3.000 personas. La gran duda es por qué esas decenas de miles que salían para protestar contra la negociación de Zapatero con ETA ahora se quedan en casa.

Mucho tiene que ver quizá que en la gente ha calado el mensaje de que la mayoría de las últimas excarcelaciones son decisiones judiciales y poco tienen que ver con el Gobierno. Mucho tiene también que ver el silencio de las pistolas de ETA. Y mucho puede tener que ver también la actual situación que atraviesa la Asociación de Víctimas del Terrorismo de Ángeles Pedraza. El día 24 no asistieron organizaciones tan emblemáticas como Covite o Dignidad y Justicia; y dejaron de acudir las víctimas más conocidas, como José Antonio Ortega Lara, Daniel Portero, Ana Iribar, Consuelo Ordóñez, José Alcaraz... No eran pocos los que recordaban que en la anterior convocatoria para protestar por la derogación de la doctrina Parot y las consecuentes excarcelaciones, cuando un grupo de manifestantes comenzó a gritar y criticar al Gobierno de Rajoy, Ángeles Pedraza les ordenó callar.

También son relevantes las circunstancias que rodean al que era y es su asesor principal tanto en la AVT como en la, cuando menos, extraña Asociación de Amigos de la AVT que él mismo preside: Miguel Folguera, un hombre que ha estado inmerso en un turbio asunto de tráfico de armas que arranca desde los atentados del 11-M, finalmente archivado. El asesor de Pedraza pidió a Interior en 2011 que le reconociera como víctima de un atentado perpetrado por ETA en 1987. Su solicitud fue denegada porque no había un solo dato que avalara que el día del atentado estuviera allí.

La situación que se vive en la AVT queda plasmada en una instantánea captada en un restaurante madrileño el pasado día 5: aparecen Pedraza y Folguera junto al pequeño Nicolás.

Pero quienes mejor saben interpretar las razones de este final son aquellos que estuvieron al frente de la rebelión. Y uno de ellos fue José Ortega Lara, encerrado en un zulo 532 días. En declaraciones a EL MUNDO, señala tanto al PSOE como al PP como los responsables de acabar con esta «iniciativa, que arranca con José Alcaraz al frente de la AVT». «No podían permitir que la AVT y otras asociaciones afines despertaran conciencias dormidas e hicieran pensar a una sociedad anestesiada», apunta el ex funcionario de prisiones. Según él, la estrategia para acabar con esta rebelión incluía la «descalificación personal de Alcaraz y de otras personas críticas a través de los terminales políticos y mediáticos afines al poder». Añade la «desintegración de la AVT desde dentro, intentando controlar sus estructuras, tarea en la que contaron con la inestimable colaboración de personas cercanas a las propias víctimas». Para Ortega Lara, «algunas asociaciones de víctimas cometieron el error de confiar excesivamente en los políticos. La estrategia es sencilla, pero eficaz: te engatusan con halagos, te dejas llevar a su terreno y acabas allí fagocitado».

Para José Alcaraz, el padre de la rebelión cívica, tumbar la protesta civil «fue el objetivo de Zapatero y Rajoy en 2008, en una reunión donde llegaron a un nuevo pacto antiterrorista que no han hecho público». Para liquidar el movimiento «hacía falta la colaboración de la directiva de la AVT, que legitimaría las políticas antiterroristas desde 2008 de Zapatero y posteriormente de Rajoy». «Por ello, cobra sentido cuando la presidenta de la AVT da un aprobado a Rubalcaba en política antiterrorista; sí, ese Rubalcaba del 13-M, el del Faisán, el de la vía Nanclares».

«Después vino Rajoy. El apoyo y convivencia de Pedraza con el presidente del Gobierno es evidente. Se mantenían las políticas de Zapatero y Pedraza nunca convocó ninguna manifestación contra Rajoy, hasta que su mano derecha se enfrentó al Ministerio de Interior».

«Quien tiene medios y poder por la herencia recibida de pasadas legislaturas es la AVT, y su junta directiva ha utilizado esa herencia junto a Rajoy para herir de muerte a la rebelión cívica», finaliza Alcaraz.

El presidente de Dignidad y Justicia, Daniel Portero, entiende que la movilización «debió producirse principalmente desde finales de octubre de 2013 hasta marzo de 2014, fechas en las que se produjeron casi 100 excarcelaciones tras la derogación de Parot».

Portero denuncia que la AVT se «movilizó para fracasar, por falta de unidad». «Alguien debe hacerse responsable de los fracasos, porque el dinero de las víctimas hay que saber utilizarlo en buenos fines para paliar situaciones hasta de hambre».

Consuelo Ordóñez, presidenta de Covite, critica a la AVT. «Creemos que el análisis de la situación que hizo su dirección fue erróneo e incompleto. La derogación de la doctrina Parot es el episodio más grave que se ha vivido, pero la convocatoria no hablaba de la responsabilidad de quienes no reformaron a tiempo la ley, responsabilidad que afecta a varios gobiernos. Tampoco decía que lo realmente grave fue la comparecencia de octubre de 2013, donde el ministro de Justicia y el de Interior asestaron una herida mortal al Estado de Derecho. La foto mostraba al poder ejecutivo ordenando al poder judicial lo que debía hacer: excarcelarlos a todos inmediatamente

Iñaki Ezkerra contra el TSJPV, que quiere que los ex presos de ETA cobren el paro sin arrepentirse
Idoia Bidaurrazaga - País Vasco. Minuto Digital.  9 Febrero 2015 |

El pasado 29 de enero el Tribunal de Justicia del País Vasco se pronunció contra la última reforma de la Ley de Presupuestos de la Seguridad Social, que exige a los ex presos de ETA unos requisitos básicos e indispensables para cobrar el paro una vez cumplidas sus condenas. Iñaki Ezkerra publicaba el lunes, 2 de febrero, en la prensa vasca un irónico artículo contra ese pronunciamiento del TSJPV, explicando qué requisitos son esos (el arrepentimiento es uno de ellos) y señalando que lo inconstitucional y contrario a la reinserción es el criterio del TSJPV. Reproducimos el artículo por lo que tiene de lúcido, oportuno y esclarecedor.

Publicado en El Correo el 2 de febrero de 2015
El terrorista en paro
El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco ha saltado a los titulares de prensa la pasada semana por cuestionar la constitucionalidad de los requisitos que se exigen a los ex presos de ETA para cobrar el paro. Me percato de que, dicho así, la noticia sonará un tanto surrealista a los ciudadanos que ni siquiera sabían que el “opresor” Estado español paga unas prestaciones de desempleo a los que salen del trullo en el que entraron por poner bombas y pegar tiros. Como también me percato de que aún más surrealista les parecerá el propio TSJPV si saben qué requisitos son los que éste cree inconstitucionales: el rechazo a la violencia que practicaron, la petición de perdón a las víctimas, el pago de la responsabilidad civil y la colaboración con las autoridades. El juez más garantista debería entender que eso es lo menos que se le puede pedir a un convicto por el delito de terrorismo que no se conforma con la libertad, sino que además reclama unas ayudas sociales para aliviar una fea situación económica de la que sólo él es responsable. No exigir tales requisitos sería tanto como desvirtuar y contradecir el sentido de esas ayudas, que no es otro que el de la reintegración en la sociedad y la legalidad. Sería convertirlas en un premio por haber asesinado o colaborado con asesinos. Sería tanto como compensarle económicamente por no poder asesinar más; por impedirle seguir trabajando en su especialidad criminal y cobrando por ella.

Del drama del hombre con dificultades para encontrar un empleo honrado debido a su pasado delictivo habríamos pasado al dramón del “terrorista en paro” a quien el Estado cruelmente niega la licencia para currar en lo que sabe, que es matar. Estaríamos ante el triste caso del pobre terrorista que tiene unas bocas que alimentar y al que se le ha incautado su medio de subsistencia, el pan de sus hijos, la herramienta de trabajo: la Parabellum y los kilos de amonal. Estaríamos no ante una ayuda a la reinserción sino ante una subvención por los méritos criminales. Por esa lógica, el TSJPV podría acabar fijando, para todos los terroristas que en su día fueron expulsados de ETA, unas prestaciones millonarias en concepto de “indemnización por despido laboral improcedente” y en razón de “los años trabajados al servicio de la banda”. A más años poniendo bombas y pegando tiros, mayor indemnización del Estado opresor, represor y termocompresor.

El TSJPV sostiene que la Ley que exige esas condiciones básicas para acceder al “subsidio de excarcelación” discrimina de forma “injustificada y desproporcionada” a los ex presos de ETA pero lo cierto es que contempla todos los delitos de terrorismo, incluido el yihadista, y hasta los casos de narcotráfico o de corrupción de menores. Lo que despierta dudas sobre su inconstitucionalidad, en fin, no es esa Ley sino el criterio del propio TSJPV.

Internacional / el hundimiento de un país
Venezuela, el paraíso convertido en ruinas
carlos alberto montaner ABC 9 Febrero 2015

El Gobierno venezolano, en quiebra, tiene que pagar al año a Cuba un subsidio de trece mil millones de euros

Venezuela debe ser el país peor gobernado del planeta. El periódico «The Daily Telegraph» de Londres describió el desastre en un reciente reportaje montado sobre ocho gráficas espeluznantes.

En el 2015 la economía se contraerá en un 7% del PIB. Los venezolanos serán notablemente más pobres y tendrán menor capacidad de consumo.

La inflación es la más alta del mundo. Los expertos de Caracas Capital Market la sitúan en un 120% anual. Como la productividad es bajísima y el aumento de los salarios no compensa, la vida cotidiana será mucho más cara.

La caída del precio del crudo
El bolívar, la moneda nacional, tiene varios cambios. Oficialmente, está a 6,30 por dólar. En realidad, se acerca a los 190 en el mercado negro. La diferencia es el modo más directo de enriquecer a los corruptos boliburgueses. Compran a 6.30 para importar, usan una parte y revenden clandestinamente la otra. En pocas horas cualquier idiota con conexiones puede hacerse millonario.

El valor promedio del barril de petróleo hoy está un 50% por debajo del precio que tenía en enero de 2014. Eso es gravísimo en un país cuyo ingreso en divisas depende en un 96% de las exportaciones de crudo. Añadiéndole sal a la herida, la producción de PDVSA disminuye y anda por los 2.4 millones de barriles diarios, cuando debería estar produciendo entre 4 y 5. Esto sucede por una mezcla de incapacidad y falta de inversiones.

Llenar el tanque de gasolina de un coche cuesta menos de un céntimo
Para agravar la situación, los venezolanos consumen diariamente algo más de 700.000 barriles se petróleo por el que no pagan prácticamente nada. Llenar el tanque de gasolina de un coche grande -allí casi todos son enormes- vale menos de un céntimo. Ese subsidio a la clase media y alta -los que tienen autos-le cuesta al país entre once mil y trece mil millones de dólares al año, pero nadie se atreve a suprimirlo. ¿No decían que el petróleo era de todos los venezolanos?

El gobierno en el 2014 importó bienes y servicios por un monto de 60.5 mil millones de dólares y exportó petróleo cobrable (hay otro previamente comprometido) por treinta y nueve mil millones. La diferencia, claro, se convirtió en parte de la deuda y es una de las razones que explica el desabastecimiento. No tienen divisas para importar los insumos que necesita un país en el que el chavismo ha diezmado a la clase productora y ha cerrado siete mil empresas de todos los tamaños.

Abocados a la quiebra
Venezuela probablemente no pueda afrontar el pago de la deuda y tenga que declararse en quiebra, de acuerdo con las sombrías predicciones del Banco Mundial. Este año la nación tendrá que abonar once mil millones de dólares en intereses y obligaciones, y carece de liquidez para pechar con ese compromiso. En el 2016 le volverá a suceder lo mismo. La quiebra, posada como un buitre sobre los tejados de los bancos, le encarecerá notablemente las líneas de crédito.

El crimen es la principal causa de muerte en Venezuela
Simultáneamente, el subsidio a Cuba, de acuerdo con el economista Carmelo Mesa Lago, alcanza los trece mil millones de dólares al año, y ahí se incluyen 107.000 barriles de petróleo que llegan diariamente a Cuba, de los cuales la isla revende unos 40.000.

Venezuela se calcutiza, pero con un agravante, las ciudades no sólo están cada día más sucias y llenas de escombros: el crimen es la principal causa de muerte. Ni el cáncer ni los infartos, ni los episodios cerebrales, por separado, matan tanto como lo que en ese país llaman «los malandros».

Asesinar impunemente
El año pasado fueron asesinadas 25.000 personas y el 94% de esos crímenes quedaron impunes. Es menos arriesgado pasearse con un ejemplar de «Charlie Hebdo» en las manos por las calles de Damasco que ir a comprar el pan en Caracas. Tal vez no haya pan, pero seguramente encontrarán maleantes.

El gobierno, además, ha armado y convertido a los delincuentes en milicias paralelas para controlar, acosar y, si es necesario, dispararle a la oposición, como se ha visto en cien vídeos exhibidos por internet. Cuando no persiguen a los opositores, persiguen los anillos, billeteras y relojes de los aterrorizados ciudadanos.

Una buena parte de la vida del venezolano -sobre todo de las mujeres- transcurre en las colas a la búsqueda y captura de cualquier objeto necesario: comida, medicinas, útiles de aseo personal. A veces hay peleas por unos muslos de pollo o por unos cartones de leche. Cada día que pasa faltan más objetos. El papel higiénico se ha convertido en una obsesión nacional. En Miami, los exiliados venezolanos, en venganza, han hecho imprimir miles de rollos con la cara de Maduro para darle su fétido merecido al presidente.

En esta atmósfera no es extraño que los venezolanos más educados quieran marcharse del país. Ya lo ha hecho, afirman, millón y medio. Se les ve, laboriosos y eficientes, en España, Panamá, Colombia, Ecuador y Estados Unidos.

Ya se han ido de Venezuela un millón y medio de personas
En el gran Miami, la ciudad de Doral es fundamentalmente venezolana, incluido su alcalde. A Weston, 20 kilómetros más al norte, la llaman Westonzuela. En Aventura, un rico vecindario costero a 35 kilómetros de Miami, se han asentado los judíos venezolanos, con el prestigioso rabino Pynchas Brener a la cabeza, y allí han llevado sus saberes, sus capitales y sus buenas costumbres empresariales y profesionales.

En Miami, además, los venezolanos han revitalizado el teatro en español, poseen un diario, varias estaciones de radio y al menos dos canales de televisión. La desgracia de Venezuela ha sido una bendición para el sur de la Florida. Lo lamentable es que la mayor parte de esos refugiados no regresarán a su país cuando amaine la tormenta. Se quedarán en EE.UU. a generar riqueza, criar a sus descendientes y disfrutar de la institucionalidad de la más vieja democracia del hemisferio.

Tal vez es importante preguntarse por qué uno de los países potencialmente más ricos del mundo ha caído en ese abismo.

Se trata de una nación de más de 900.000 kilómetros cuadrados, y menos de 29 millones de habitantes («supervivientes», dicen allí), dotada por la naturaleza con todos los bienes imaginables: petróleo, hierro y otra docena de minerales valiosos, tierras fértiles, agua potable en abundancia, playas paradisíacas, fabulosas selvas vírgenes, y una población educada en la que abundan los profesionales formados en universidades nacionales y extranjeras en las que han adquirido su postgrado.

¿Por qué ocurrió esta catástrofe?
¿Por qué semejante paraíso, al que durante décadas emigraban los canarios y gallegos, los italianos y centroeuropeos, en busca de un mejor destino, sufre hoy este descalabro?

Fundamentalmente, se debe a que en el país prevalecían varias ideas y actitudes totalmente erróneas que pueden resumirse en una palabra: populismo. Muchos venezolanos pensaban, porque así se lo aseguraban los políticos, que el país era rico, y no que la riqueza se creaba mediante el trabajo metódico. Creían que la pobreza de muchos venezolanos era debida a la riqueza de los que habían conseguido prosperar. Bastaba con arrebatársela a los pudientes para establecer una sociedad más justa.

Pensaban que esa situación cambiaría cuando un grupo de personas bienintencionadas, dirigidas por un caudillo enérgico, acabara con las injusticias. Ese personaje fue el nefasto Hugo Chávez. Los venezolanos no eran capaces de advertir que los 25 países más prósperos y felices del planeta son democracias regidas por la ley y sustentadas en instituciones de Derecho.
Venezuela es hoy la nación más corrupta de América Latina

Estaban decididos a terminar con el bipartidismo y liquidar a los dos partidos tradicionales, a los que acusaban de ineficientes y corruptos -algo de eso había-, sustituyéndolos con los iluminados populistas antisistema de Hugo Chávez, pese a que en los 40 años transcurridos entre 1959 y 1999 -la etapa democrática- Venezuela había experimentado el mejor periodo de su turbulenta historia. El resultado está a la vista: Venezuela es hoy la nación más corrupta de América Latina según Transparencia Internacional, en la que nadie sensato invierte un dólar, de donde escapa todo el que puede, regida por un tipo estrafalario que habla con los pajaritos y obedece a un comisario cubano, tristemente patrullada por unas Fuerzas Armadas controladas por narcogenerales.

Tomen nota los españoles. En todas partes cuecen habas. Basta con que prevalezcan las ideas populistas para que un país se hunda irremisiblemente.

Torre de David, el Wall Street de la miseria
El Centro Financiero Confinanzas, conocido como Torre de David, nació como un ambicio proyecto arquitectonico y financiero. Fue levantado en el corazón de Caracas en 1990, promovido por el presidente de la compañía David Brillembourg. Con 45 pisos y 190 metros de altura iba a ser el octavo edificio más alto de América Latina y convertiría esta zona de la capital en un pequeño Wall Street venezolano. La muerte de Brillembourg y la crisis de 1994 detuvieron el proyecto. El edificio, completamente abandonado, alberga en la actualidad a familias en condiciones precarias

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La España de Galdós enseñada a Pablo Iglesias
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 9 Febrero 2015

Según todas las encuestas, Pablo Iglesias ganará las elecciones generales en Noviembre y podría comerse el turrón en la Moncloa como Presidente del Gobierno de España. Después de Zapatero, que es lo más parecido a Carlos II El Hechizado que hemos padecido en democracia y después de Rajoy, émulo de Fernando VII, el Rey Felón, ningún presidente del Gobierno debería asustarnos. Sin embargo, ninguno de ellos hizo profesión de fe, en largo y por escrito, de odio a la nación, esa que este año podría presidir.

Pablo Iglesias, sí. El 27-8-2008, firmando como "Doctor en ciencia política" publicó en el portal Rebelion.org, donde se cita lo mejor de la intelectualidad antisistema, proetarra o que no le hace ascos a la violencia, un largo ensayo La selección de baloncesto y la lucha de clases, en el que, aparte de declarar leninista a Aito García Reneses, proclamar a Lenin MVP (jugador más valioso) de la final España-Estados Unidos y politizar una táctica baloncestística de forma tan disparatada como no se veía desde El cultivo del tomate y el pensamiento Mao Tse-tung, vertía con abundancia y claridad sus ideas sobre España y lo español, sin duda el asunto más importante en quien puede ser Presidente de España, más o menos entre el día de la Lotería y el de los Santos Inocentes.

Iglesias arranca con un introito de afectuoso respeto al separatismo catalán y vasco, que, recuérdese, es el del racismo de Arana y el Doctor Robert, el régimen de Pujol y el PNV, el terrorismo etarra y el de Terra Lliure, que eran en 2008 sus manifestaciones históricas más importantes:

"Los catalanes, los vascos y todos aquellos que sufren de emociones nacionales no representadas en forma de Estado deberían tener derecho a disfrutar, al menos, de sus colores, himnos y demás parafernalia patria. Vaya eso por delante."

Ya ha ido. Vayamos ahora a su idea de España y de sus símbolos:
"Los que somos de izquierdas y sufrimos un irredentismo particular soportando día tras día el nacionalismo español (por definición de derechas) y su bandera monárquica y postfranquista, deberíamos también ser objeto de una solidaridad similar, o al menos de una cierta compasión. Ya me gustaría a mí ver a los jugadores de la selección de basket con uniforme tricolor y escuchar un himno como La Marsellesa y no la cutre pachanga fachosa, antes de los partidos o cuando se gana algo."

"Pero esto es lo que hay, y si te gusta el baloncesto y quieres emocionarte con un equipo que conoces (yo hasta que el baloncesto boliviano no llegue las olimpiadas paso de cambiar de equipo) te tienes que tragar la infame pompa nacional (...)"

"El caso es que a mí, a pesar de que me revienta el nacionalismo español (mucho más que el vasco o el catalán, que le voy a hacer), el basket me vuelve loco desde chico y esta mañana, desde las ocho y pagando con un cruel dolor de cabeza los excesos nocturnos y la falta de sueño, he disfrutado de la final olímpica como nadie".

Le ahorraré al lector varias páginas sobre el supuesto leninismo de García Reneses, amén de citas del filósofo italiano Toni Negri, considerado por la policía italiana cerebro del grupo terrorista Autonomía Operaia –ligado o confundido con las Brigadas Rojas, las asesinas de Aldo Moro- y que explica el catenaccio o cerrojo del fútbol italiano como una forma de resistencia obrera. Otra prueba de que la psicopatología leninista es una ideología universitaria que puede abocar en la sociopatía de Stalin o el Che. Pero vayamos a lo que piensa de España el probable presidente Iglesias:

"El resultado final en el marcador en nada empaña estas enseñanzas revolucionarias. De hecho, nos ha librado de aguantar el himno, de las celebraciones de exaltación nacional, del orgullo de ser español (yo preferiría sentirme orgulloso de algo un poco más meritorio) y de la sucesión de infames actos protocolarios que acompañan los éxitos de los héroes de la patria. Ya tuvimos esta suerte en el pasado europeo de Madrid, con el extra añadido de escuchar los acordes del viejo himno soviético y poder recordar esa final mítica de Munich 72 en que la Unión Soviética, con canasta de Sergei Belov en el último segundo a pase de Ivan Edeshko, hizo morder el polvo a los estadounidenses, en plena Guerra Fría."

Nostalgia del Gulag y de la Checa
Iglesias no puede recordar, salvo en sueños, la final de Munich 72, porque nació en 1978, año en que la inmensa mayoría de españoles votó la actual Constitución. Su identificación con el himno de la URSS, el de los inmensos genocidios de Lenin y Stalin -40 millones de muertos- en un año en que decenas de miles de presos políticos se pudrían en Siberia es mera fantasía identificatoria con los creadores de la Vétcheka, vulgo checa. Pero mucho ha de odiar a España alguien que se siente aliviado de la derrota por ahorrarse el himno nacional y otras manifestaciones del "orgullo de ser español", ya que "preferiría sentirme orgulloso de algo más meritorio". ¿Meritorio como el himno de la URSS? ¿Como el Gulag, obra de Lenin? ¿Como las condenas a los homosexuales del castrismo en las UMAP, o los ahorcamientos en Irán, con el que Iglesias ha renovado contrato televisivo?

Sentirse orgulloso de todo lo español y todos los españoles es algo en lo que sólo caerán los muy necios. En la URSS, tan necios como asesinos. Pero pocas naciones en el mundo tienen méritos cuyo recuerdo y emulación puedan alimentar las virtudes ciudadanas como España. Una nación cuya civilización empieza –véase Domínguez Ortiz- hace tres mil años, que hace dos mil estaba romanizada y cristianizada casi por completo, que era reino cristiano independiente hace mil quinientos, el primer estado nacional europeo hace cinco siglos, el tercer país en proclamar su constitución, con el añadido heroico de hacerlo en Cádiz, cercado por el ejército napoleónico, el más poderoso del mundo, al que derrotó tras seis años de cruenta guerra. Esa es España. Pues bien, al nacer Pablo Iglesias, en 1978, España había recobrado, tras la guerra civil y la dictadura franquista, un régimen constitucional y democrático, que, si los españoles lo votan, le permitirá ser presidente del Gobierno este año 2015. Asombra que no lo agradezca.

Algunas cosas meritorias de España
¿Nada en la milenaria historia de España le permitiría al Presidente del Gobierno de Podemos sentirse orgulloso de nuestro pasado común? ¿Ni una sola obra musical, clásica o popular, ópera o zarzuela, Victoria o Falla, Concha Piquer o Miguel de Molina, nada hasta Lluis Llach y Javier Krahe? ¿Nada en la arquitectura, celtíbero, romano, mozárabe, mudéjar, románico, gótico, nazarí, plateresco, barroco, neoclásico o modernista? ¿Nada? ¿Nada en la pintura: Velázquez, Goya, ni siquiera Picasso, le suscita admiración?

¿Nada tampoco meritorio ni de lo que enorgullecerse humildemente en la literatura? ¿Ni el Poema del Cid ni el Romancero, ni el Arcipreste de Hita, ni Jorge Manrique, ni el Lazarillo, ni La Celestina, ni Garcilaso, ni Fray Luis de león, ni Santa Teresa, ni san Juan de la Cruz, ni Cervantes, ni Lope, ni Quevedo, ni Góngora, ni Calderón, ni Gracián, ni Moratín, ni Larra, ni Espronceda, ni Zorrilla, ni Bécquer, ni Rosalía de Castro, ni Valera, ni Galdós, ni Pardo Bazán, ni Juan Ramón, ni los Machado, ni Unamuno, ni Baroja, ni Azorín, ni Valle Inclán, ni Gómez de la Serna, ni Ortega, ni Azaña, ni Pérez de Ayala, ni Guillén, ni Lorca, ni Cernuda, ni Alberti, ni Miguel Hernández, ni Bergamín, que era del FRAP como su padre? ¿Nada hay meritorio o que le obligue a ser humildemente orgulloso, por todo lo que vale esa lengua que es la suya y de otros quinientos millones más, y que durante muchos siglos ha creado tanto que el mundo cree meritorio?

Pablo Iglesias padece esa enfermedad del odio a España que se basa en la zafia identificación de España o el "nacionalismo español" con la derecha: "El nacionalismo español (por definición de derechas)", dice muy campanudo el doctor en Ciencia Política en el artículo citado. No creo que nadie que odia a su país y lo dice pueda llegar a presidirlo, salvo en España, donde una izquierda que desconoce patológicamente su propia historia es capaz de respetar a cenutrios racistas como Arana y asesinos como los etarras o hacer de "L'Estaca" del separatista catalán Lluis Llach, el himno de Podemos, mientras exhibe su odio al himno y la bandera de España, a los que, en su vanidosa burricie académica, llama "de derechas".
La patria según Galdós, diputado republicano-socialista

Nadie, salvo un asno universitario, podría tomar a Galdós por uno de esos reaccionarios que tantos progres, a cambio de odiarlos, se ahorran leer. Pero si hay un símbolo durante medio siglo largo del liberalismo exaltado, del anticlericalismo, de la izquierda de todas las tendencias, al punto de ser diputado por la conjunción republicano-socialista, ese es Don Benito Pérez Galdós. Pues bien, hace casi siglo y medio, en 1873, antes de que naciera Franco pero cuando ya teníamos himno y bandera nacionales desde hacía un siglo, en el primero de sus Episodios Nacionales, Trafalgar, que Pablo Iglesias debió leer en el bachillerato -pero si leyó, olvidó- Galdós pone en boca de su joven héroe, Gabriel Araceli, como nace en él la idea de patria, como se ve parte de la nación española, cómo a orillas de la muerte, nada menos que en la batalla de Trafalgar, entiende la gran idea que guiará su vida y que muchos años después, a punto de morir, evoca emocionado:

"Por primera vez entonces percibí con completa claridad la idea de la patria, y mi corazón respondió a ella con espontáneos sentimientos, nuevos hasta aquel momento en mi alma. (...) en el momento que precedió al combate, comprendí todo lo que aquella divina palabra significaba, y la idea de nacionalidad se abrió paso en mi espíritu, iluminándolo, y descubriendo infinitas maravillas, como el sol que disipa la noche, y saca de la obscuridad un hermoso paisaje. Me representé a mi país como una inmensa tierra poblada de gentes, todos fraternalmente unidos; me representé la sociedad dividida en familias, en las cuales había esposas que mantener, hijos que educar, hacienda que conservar, honra que defender; me hice cargo de un pacto establecido entre tantos seres para ayudarse y sostenerse contra un ataque de fuera, y comprendí que por todos habían sido hechos aquellos barcos para defender la patria, es decir, el terreno en que ponían sus plantas, el surco regado con su sudor, la casa donde vivían sus ancianos padres, el huerto donde jugaban sus hijos, la colonia descubierta y conquistada por sus ascendientes, el puerto donde amarraban su embarcación fatigada del largo viaje, el almacén donde depositaban sus riquezas; la iglesia, sarcófago de sus mayores, habitáculo de sus santos y arca de sus creencias; la plaza, recinto de sus alegres pasatiempos; el hogar doméstico, cuyos antiguos muebles, transmitidos de generación en generación, parecen el símbolo de la perpetuidad de las naciones; la cocina, en cuyas paredes ahumadas parece que no se extingue nunca el eco de los cuentos con que las abuelas amansan la travesura e inquietud de los nietos; la calle, donde se ve desfilar caras amigas; el campo, el mar, el cielo; todo cuanto desde el nacer se asocia a nuestra existencia desde el pesebre de un animal querido hasta el trono de reyes patriarcales; todos los objetos en que vive prolongándose nuestra alma, como si el propio cuerpo no le bastara.

Mirando nuestras banderas rojas y amarillas, los colores combinados que mejor representan al fuego, sentí que mi pecho se ensanchaba; no pude contener algunas lágrimas de entusiasmo; me acordé de Cádiz, de Vejer; me acordé de todos los españoles, a quienes consideraba asomados a una gran azotea, contemplándonos con ansiedad (...). Un repentino estruendo me sacó de mi arrobamiento, haciéndome estremecer con violentísima sacudida. Había sonado el primer cañonazo."

Ese cañonazo es el que suena siempre en los grandes momentos históricos. En la España actual sonó en las Elecciones Europeas, de donde nació un posible Presidente de Gobierno que odia a España. Tal vez adivinándolo, con su último aliento, Gabriel Araceli dice:

"Cercano al sepulcro, y considerándome el más inútil de los hombres, aún haces brotar lágrimas en mis ojos, ¡amor santo de la patria! En cambio, yo aún puedo consagrarte una palabra, maldiciendo al ruin escéptico que te niega y al filósofo corrompido que te confunde con los intereses de un día."

Miserable PNV (y unos cuantos más)
Vicente Torres Periodista Digital 9 Febrero 2015

Hoy se cumple el décimo segundo aniversario del asesinato de Joseba Pagazaurtundúa, que no pudo pillar a nadie por sorpresa cuando se produjo, pues había motivos más que suficientes para saber que el asesinato se iba a producir.

El propio Joseba lo sabía y lo había dicho repetidamente. Cuando le obligaron a volver a Andoain en contra de su voluntad ya supo que su fin estaba cerca.

Reproduzco textualmente unas palabras de la wikipedia: Un año después de su asesinato el ayuntamiento de Andoáin le concedió la medalla al Mérito con los votos a favor de PSE, PP e IU y los votos en contra de PNV-EA.

La actitud del PNV en este asunto ha sido miserable en todo momento, como cabía esperar, y quizá quepa excluir de esta calificación a unos pocos de sus componentes a título individual.

Otros partidos tampoco se salvan de la quema. La madre de Joseba, Pilar Ruiz Albisu, escribió una carta memorable al secretario general del partido del partido en el que había militado él y todavía no ha sido contestada años después.

Pilar Ruiz Albisu se las tuvo tiesas también con impresentables como Arzallus, o Atucha, que negó cobardemente que se le hubiera obligado a volver a Andoain.

La salud moral de España puede medirse en el trato que da a las víctimas del terrorismo. No exagero nada si digo que gran parte de los españoles quiere condenarlas al olvido y al ostracismo. Y esto es así fundamentalmente en el País Vasco, lugar en que surgió la banda terrorista, y en el que ha venido encontrando apoyos y escondites.

Cabe decir, sin temor al error, que sin el PNV la banda etarra no habría podido existir. De nacer, habría durado muy poco. Ha sido este partido el que, adrede o sin querer, le ha proporcionado coartadas y excusas.
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