AGLI Recortes de Prensa    Martes 10  Febrero 2015

Las reformas estructurales que nunca se hicieron
EDITORIAL Libertad Digital 10 Febrero 2015

El Gobierno de Rajoy, compuesto en su gran mayoría por funcionarios adoradores del statu quo, llevó a cabo algunas reformas importantes al comienzo de la legislatura, cuando la prima de riesgo seguía copando titulares en los que se vislumbraba el colapso de la economía. Pero cuando Draghi inundó Europa de dinero barato, el supuesto afán reformista cesó por completo, con lo que quedó claro que no habían sido las ideas liberales ni el sentido común lo que habían guiado hasta entonces al Ejecutivo, sino una soga al cuello. En cuanto la amenaza cesó, cesaron también las reformas. Y por importante que sea la macroeconomía, los datos de gasto público, déficit y deuda, es al final en la microeconomía donde están las principales causas de que países como España o Grecia no logren salir adelante. Se habla mucho de los países nórdicos como ejemplos, pero cuando se habla de flexibilizar y desregular nunca nos fijamos en ellos.

El recientemente publicado informe de la OCDE Going for Growth identifica cinco áreas en las que sería clave actuar. No son las únicas, y en algún caso posiblemente tampoco sean las más importantes, al menos a corto plazo. Pero resulta desolador observar cómo España no ha realizado progresos significativos en ninguna de ellas en los dos últimos años, desde la publicación del último informe, en el que básicamente se nos pedía lo mismo que en éste.

El denominador común de todas las reformas que no se han hecho es, precisamente, que el principal obstáculo al que se enfrentan son los intereses creados, esos que el PP de Rajoy respeta con fervor religioso. Por ejemplo, reducir las profesiones que necesitan de licencia para ejercer beneficia a la economía y a los consumidores al incrementar la competencia, pero perjudica enormemente a quienes ya disponen de ese permiso. El caso de Uber y los taxistas es paradigmático, pero está lejos de ser el único: oligopolios como el eléctrico y monopolios como el del tren tienen enormes incentivos para impedir que entren nuevas empresas en sus sectores. La reforma educativa necesitaría de instituciones a las que les importara más la educación que sus privilegios y comodidades, algo a lo que la casta universitaria siempre se ha resistido. Sindicatos y patronal nunca aceptarán un cambio en las políticas activas de empleo que les quite el chollo de los cursos de formación.
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Pero quizá el caso más sangrante y urgente sea el del mercado laboral. Aunque insuficiente, hay que reconocer que es uno de los pocos ámbitos donde actuó en la buena dirección este Gobierno. Pero la reforma era insuficiente, y además dejaba demasiadas cosas a la interpretación de los juzgados de lo laboral, que en muchos casos la han dejado en nada. Urge una simplificación, un contrato único al que se oponen los socialistas de todos los partidos del arco parlamentario. La única esperanza en este sentido es el fichaje de Garicano por Ciudadanos.

Era difícil contener la risa cuando en los Consejos de Ministros de los viernes se hablaba de reformas estructurales y acto seguido anunciaban medidas de tan extraordinario calado como una web donde se informaba de los horarios de los autobuses rurales. El Gobierno de Rajoy comenzó la legislatura con una mayoría absoluta que le concedía una enorme legitimidad para abordar los cambios que en algunos casos España demandaba desde hace décadas. Pero aprovechó, sobre todo, para subir los impuestos. El resultado ha sido la dilapidación de la fama de buen gestor que disfrutaba el PP desde los tiempos de Aznar y avivar el auge de la extrema izquierda.

La derecha sociológica española debe movilizarse
Lucio A. Muñoz www.gaceta.es 10 Febrero 2015

La izquierda más radical de Europa, es decir, los neo marxistas-leninistas de Podemos, ya se ha movilizado con el objetivo de volver a una España en blanco y negro.

Desde que nació nuestra pseudo democracia, los españoles vivimos bajo el yugo de una “dictadura progre”. Cuyo dogma de fe está fundamentado, evidentemente, en las ideas desfasadas, utópicas y contradictorias de la izquierda. Las mismas que han llevado a la quiebra, tanto económica como moral, a aquellos países que las han puesto en práctica.

Y la doctrina de perfil socialista con la que Arriola y Rajoy han contagiado al PP constituye la mayor prueba del triunfo de las posiciones ideológicas de la izquierda en España.

Porque el PP actual ha despreciado los principios y valores que tradicionalmente han diferenciado a la derecha social española, tales como la libertad económica, la iniciativa privada, la meritocracia, la justicia social, etc. Igualmente, este partido ha expulsado al pensamiento liberal.

Incluso el centro derecha, un espectro político con el que de forma estratégico-marketiniana siempre ha intentado identificarse el PP, también le queda lejano en la actualidad.

No olvidemos que el citado concepto político, es decir, el relativo al “centro derecha” ha sido utilizado en ciertas ocasiones por el PP de forma electoralmente ambigua, tergiversada y al objeto de conseguir dos objetivos. Ganar votos en otros caladeros políticos supuestamente más moderados. Y, sobre todo, disimular los falsos complejos de la derecha frente a la izquierda.

El problema no es otro que este infundado acomplejamiento, transformado por Arriola en estrategia política, ha producido un daño irreparable a la derecha social española. Debido a que el significado y las derivaciones del mismo, entre muchos otros factores, ha producido una progresiva deriva del PP hacia el centro izquierda. Hasta llegar, finalmente, a abrazar el socialismo “zapaterista y rubalcabesco” puro y duro, cuya influencia ha sido notoria en la forma de gobernar de Rajoy durante estos tres años de legislatura.

En virtud de lo anterior, cualquier español de bien, sin complejos y orgulloso de ser de derechas se siente indignado al comprobar como el PP ha aceptado como propias las políticas antidemocráticas y contrarias a la moral, la ética, la vida, la justicia, la educación, la igualdad, la convivencia, etc., desarrolladas por Zapatero.

Todo ello, ha provocado que la batalla de las ideas y de la política la haya ganado la izquierda española. Y la sociedad Arriola & Rajoy ha contribuido a esta perniciosa causa. De hecho y en función de las últimas encuestas, la intención de voto de un porcentaje muy elevado de españoles es de tendencia izquierdista o ultraizquierdista.

Además, el actual y traidor PP, liderado por el anti líder Rajoy, que representa a la vieja y corrupta forma de hacer política, ha permitido que la ultra izquierda avance sin freno al ritmo marxista leninista marcado por Podemos. Abortando, de manera paralela, las iniciativas realizadas por otras formaciones políticas conducentes a posicionarse a la derecha del PP.

Los daños colaterales de esta estrategia, que también lleva la marca de Arriola, han herido gravemente al PSOE. Si bien, esta formación se ha ganado a golpe corrupto de ERE el descrédito en el que está sumida. Tanto es así que al PSOE no solo le está arrinconando Podemos. También el PP ha ocupado parte de su tradicional espacio político. De hecho, el PP y el PSOE están posicionados prácticamente y en la actualidad casi en el mismo espectro político. En este sentido, un pacto PP-PSOE dirigido por el Ibex 35, en otra época inviable, es factible después de las próximas elecciones. Aunque, sin descartar un nuevo Frente Popular.

Sea como fuere y ante el retroceso político, ideológico, ético, económico, etc., que está experimentando España, la huérfana derecha sociológica española debe movilizarse urgentemente. Porque la izquierda más radical de Europa, es decir, los neo marxistas-leninistas de Podemos, ya se ha movilizado con el objetivo de volver a una España en blanco y negro.

No obstante, la movilización que necesita la derecha española no puede girar en torno al PP, un partido que se ha traicionado a sí mismo y a sus votantes. Y también ha traicionado a España.
El chantaje de Rajoy & Arriola a los votantes de la derecha española

La estrategia del “voto del miedo”, a la que recurrirá disimuladamente el PP durante todo el presente año electoral, atenta contra la dignidad y el honor de los votantes de la derecha española. Se trata de un chantaje propio de profesionales de la política sin escrúpulos. Máxime, después de haber dilapidado una mayoría absoluta.

¿Elegir entre la corrupción del PP (y el PSOE) y el Estado del bienestar de la casta político-sindical o el caos, representado por los nuevos corruptos y comunistas de Podemos? Podemos es el caos. Rajoy & Arriola también.

Unión, diversidad y particularismos interesados
Vicente Baquero www.gaceta.es 10 Febrero 2015

Hay libros que pasan por nuestra atención sin pena ni gloria, hay otros que nos dejan huella y otros que nos abren puertas a la comprensión de la realidad en que vivimos y nos ayudan a diagnosticar el origen profundo de los problemas que nos afectan. He terminado de leer uno de esos escasos libros que nos ponen en el camino para poder entender mejor los actuales problemas y nos sugieren nuevos horizontes de análisis, más allá del caso concreto, para seguir ahondando en la verdadera problemática política de nuestra época.

Preocupado por el transcurrir y las posibles consecuencias de la guerra civil que se está desarrollando en Ucrania, inquietante realidad que se está produciendo en la mismísima Europa, mientras la mayoría de los ciudadanos, aunque afortunadamente en este caso no sus dirigentes, parecen no querer enterarse bien de la trascendencia de dicho conflicto, he terminado de leer uno de esos libros que nos abren la mente al resaltar, sin cortinas de humo ni convencionalismos, la verdadera problemática, origen y desarrollo del mismo y sus trágicas consecuencias. El autor es: Serhii Plocky, y la obra se titula “The last Empire”, donde va describiendo y desarrollando sin idealismos voluntaristas, cómo y porqué se produjo el colapso de la Unión Soviética y sus consecuencias, al margen de las explicaciones convencionales que se han generalizado en Occidente. Es clave para entender el actual conflicto y abre la puerta a preguntas mucho más profundas respecto al posible orden mundial.

Habrá que replantearse determinados dogmas hasta ahora considerados inalterables en Occidente. Primero, la Unión Soviética no era un país ni una nación, sino un Imperio, primero fue el zarista y a continuación su heredero la URSS, aglutinado por el ideal comunista. Una desintegración típica de todo sistema político imperial. En cuanto se abre la puerta con Gorbachov a una liberalización y democratización, aún minúscula, todo el aparato se derrumba. El Imperio no se hundió en 1989 con la caída del muro o la liberación de Europa del Este, la caída de verdad se produjo a lo largo del año 1991, el golpe de estado fallido y finalmente se remata en la conferencia de los presidentes de Ucrania, Bielorrusia y Rusia. El resultado de esa descomposición se materializa por las fallas o costuras de realidades históricas anteriores, socio culturales y étnicas, que acaban por llevar primero a la independencia de las antiguas repúblicas y posteriormente al inevitable conflicto de intereses históricos, económicos y románticos que les llevan en última instancia a la guerra: la que ahora estamos viendo… De lo que se infiere que la estructura imperial es capaz de aglutinar naciones en su seno, proporcionado orden y seguridad al conjunto, restringiendo las individualidades nacionales, pero no puede incluir nacionalismos que a través de un sistema electoral popular lleva a la ruptura por conflictos de intereses desatados entre ellos.

El caso se puede igualmente apreciar en el Austro Húngaro, (Serbia, Croacia, Bosnia, etc.) Británico (India Pakistán Bangladesh, etc.) o el Otomano,(Israel, Palestina, Irak, Siria…) Si se opta por un sufragio universal sin paliativos se acaba llegando irremisiblemente a una situación de conflicto pues al igual que los individuos luchan por obtener un “mayor trozo del pastel” así también las naciones se enfrentan por conseguir más beneficios que sus vecinos, espoleados generalmente por la ambición de determinados individuos dentro de su seno que por ambiciones personales quieren optar a mayores cuotas de poder de las que les hubieran correspondido en estructuras políticas mayores. ¡Hay más competencia! De lo que se deduce que habiendo llegado a donde hemos llegado el conflicto de Ucrania solo puede detenerse mediante la cesión de Crimea y Ucrania oriental a Rusia. Está claro ahora que Rusia, que ha abandonado su revolución “democrática” hace tiempo, ha resucitado el nacionalismo como bandera, con todas las bendiciones de la Iglesia Ortodoxa, y quiere ocupar el sitio del antiguo Imperio. Eso choca con todos sus vecinos: Europa vuelve a tener un problema en sus fronteras, ahora bien: respetemos que lo que es ruso lo sea, y cediendo en ese punto debemos garantizarle las fronteras a sus vecinos. Evidentemente de mutuo acuerdo, sino podemos encontrarnos a las puertas de una terrible confrontación en territorio europeo.

En última instancia esto nos plantea la siguiente pregunta: ¿Es compatible una democracia electoralista con una realidad globalizada cuajada de diversidad, sin una autoridad fuerte central que garantice por lo menos el orden y la paz del conjunto? China, que no deja de ser otro Imperio, claramente no está dispuesta a realizar el experimento. ¿La Unión Europea podrá ser viable sin que se disuelvan los respectivos parlamentos nacionales y cedan su soberanía?

Europa y sus políticas lingüísticas
ángel hernández guardia ABC Cataluña 10 Febrero 2015

Los gobiernos de España no han sido capaces de hacer cumplir el mandato constitucional respecto al español como lengua vehicular en la enseñanza

El próximo día 21 de Febrero se conmemora el Día Internacional de la Lengua Materna que fue proclamado por la Unesco el 21 de febrero de 2000. Los catalanes sabemos que en Cataluña y otras regiones de España esto no se cumple, a pesar de esa declaración y de la existencia de organismos y acuerdos europeos que deben garantizar la utilización de dicha lengua en sus estados miembros.

Sabemos que no se respeta este derecho fundamental de la Unión Europea para los nacionales de España, y que no se hace cumplir por el Parlamento europeo y por sus organismos encargados la aplicación de estos principios, a pesar de que advierte que este incumplimiento puede dar lugar a graves problemas de cohesión social.

Sabemos también que los gobiernos de España no han sido capaces de hacer cumplir el mandato constitucional respecto al español como lengua vehicular en la enseñanza, hecho que el pasado día 4 de febrero la diputada del PP Doña María José García Cuevas denunciaba en el parlamento autonómico de Cataluña.

Aunque cada gobierno con sus propias responsabilidades: la dejación del PP en Europa y en España no son comparables con las acciones del PSOE aliado con los partidos regionalistas PNV y CiU, fundamentalmente en contra del desarrollo y la aplicación de estos derechos fundamentales en la Unión europea.

La Comisión de Cultura y Educación del Parlamento europeo elaboró un informe sobre el multilingüismo titulado “El multilingüismo: una ventaja para Europa y un compromiso compartido” (A6-0092/2009). En el considerando F dice que “la diversidad lingüística es un derecho reconocido a los ciudadanos en los artículos 21 y 22 de la Carta de Derechos Fundamentales y que el multilingüismo debería tener la finalidad de favorecer el respeto de la diversidad y tolerancia, con el fin de evitar la aparición de posibles conflictos activos o pasivos entre las diferentes comunidades lingüísticas de los Estados miembros”. Realidad demostrable y denunciada ya en varios lugares de España, especialmente en Cataluña con su inmersión lingüística obligatoria.

El apartado 11 del citado F “Afirma que es esencial salvaguardar la posibilidad de que los padres y responsables de la educación elijan la lengua oficial en que han de educarse sus hijos en los países en que coexistan una o más lenguas oficiales o una o más lenguas regionales”. Los socialistas españoles Alejandro Cercas, María Badía,(PSOE), Ignacio Guardans (CiU), Josu Ortuondo (PNV) y Raul Romeva de ICV, elaboraron una enmienda que consiguió eliminar estos principios fundamentales y algunos más, a pesar de ser denunciados por el ponente Vasco Graça, al acusarlos que con su enmienda se violentaban los derechos humanos de los europeos. ¿A que esperamos para denunciar esta situación y exigir la defensa de nuestros derechos?

Ángel Hernández Guardia es presidente del Movimiento Cívico 12-O

Se puede ser francés sin ser francés
Jesús Royo Arpón www.lavozlibre.com 10 Febrero 2015

Lingüista

Porque “francés” significa dos cosas: individuo de la nación (etnia) francesa y ciudadano del estado francés. Normalmente coinciden (o coincidían): los citoyens solían ser étnicamente franceses. Pero la modernidad ha hecho saltar por los aires esa identificación: el mestizaje “a lo Dumas” en la actualidad es la norma. La identificación entre etnia y ciudadanía, es decir, el nacionalismo de estado, es cada vez más algo reaccionario: es el caso del Frente Nacional de Le Pen, que proclama “les français d’abord”, los franceses (de etnia) primero. Los extranjeros solo pueden aspirar a ser franceses (citoyens) si previamente pasan por un proceso de “renaturalización”, o sea perder su lengua, sus costumbres y sus referentes culturales, y adquirir los de la “nación de acogida”: es decir, volverse étnicamente franceses. Con ello, la ciudadanía deja de ser igualitaria: hay ciudadanos de primera (los de etnia francesa) y de segunda (el resto). Y aún, dentro de los de primera, los hay más franceses y menos, según su grado de identificación con los valores propios.

Está claro que eso es la perversión de la igualdad. El futuro pasa por la “laicidad nacional” del estado. La nacionalidad debe ser, como la religión, un asunto privado. Igual que nadie añora la “religión oficial”, en el futuro nadie va a echar de menos una “nacionalidad oficial”, la que se enseña (ahora) en la escuela, la que se exhibe en las fiestas y demás eventos “propios”. La única “nacionalidad” del estado debe ser su “anacionalidad”, o sea la escrupulosa neutralidad respecto a las identidades de sus ciudadanos. Lengua, visión de la historia, religión, costumbres, modas, vestidos y celebraciones son cosas a decidir por los ciudadanos a su albedrío. No tendrá sentido hablar de lengua nacional, ni fiestas nacionales, ni historia nacional, ni personalidad nacional. El estado no es nadie para adoptar una identidad como “propia” y dejar al resto como “ajenas”. El estado debe proteger esa libertad individual de los ciudadanos, y por lo tanto debe reprimir a quien atente contra ella. Exactamente igual que con la libertad religiosa.

El estado “nacionalmente laico” pasará a ser absolutamente neutral en asuntos nacionales o étnicos. Su misión no es construir una nación, buscar la cohesión social, proteger una lengua, fomentar una determinada visión del mundo ni proporcionar ningún orgullo de pertenencia a nada. Eso son cosas particulares, y allá cada uno con sus querencias. El estado debe cuidarse, mediante leyes respaldadas por la voluntad popular, de administrar lo que es común, básicamente la economía y la paz social. La economía: administrar los bienes comunes (calles, ciudades, mercados, comunicaciones, salud, ciencia). Y la paz social: igualdad, respeto y libertad.

Eso no es lo mismo que el “estado mínimo” del liberalismo clásico. El estado puede ser extremadamente intervencionista, pero solo sobre los asuntos que le competen. Eso tendría una inmediata consecuencia benéfica: todos los estados, al dejar de ser “nacionales”, dejarían de ser diferentes, se parecerían como las gotas de agua entre sí. Y se haría patente la poca funcionalidad de las fronteras: las legislaciones diferentes no hacen más que dificultar el intercambio entre ciudadanos de diferentes países. La pérdida del carácter nacional de los estados sería una invitación potente a su integración en estados más amplios, con legislaciones comunes, moneda y horizonte comunes. Como de hecho ya lo ha hecho espontáneamente la economía de las mal llamadas “multinacionales” (que en realidad son “anacionales”). La dinámica del estado nacional es a subdividirse: si cada “nación” debe tener su estado propio, debería haber como mil estados en toda la Tierra. La secesión anida en la propia entraña del “estado nacional”. Si Cataluña se separa de España, Arán se separará de Cataluña, y los catalanes hispanohablantes fundarán su propio estado, y luego los cataloandaluces se separarán de los hispanocatalanes. Y que viva Cartagena. Al contrario, la tendencia de los estados anacionales es a unirse, y en el horizonte apunta el Estado Global de todo el planeta, protector de todas las nacionalidades y de la igualdad de todos los individuos. Más o menos, el estado definitivo, la paz perpetua que soñara Immanuel Kant...

El nuevo 'cerebro' económico del partido de Albert Rivera
Luis Garicano provoca escalofríos en los votantes de Ciudadanos en Cataluña
Defiende la inmersión lingüística y apuesta por una España plurinacional con mayor reconocimiento de la identidad catalana
Redacción www.lavozlibre.com 10 Febrero 2015

Barcelona.- Luis Garicano (Valladolid, 1967) es el nuevo ‘cerebro’ económico de Ciudadanos. Este catedrático de Economía y Estrategia en la London School of Economics y una de las firmas más prestigiosas en la prensa económica europea será el encargado de elaborar el programa económico del partido de Albert Rivera de cara a las próximas elecciones generales, a las que esta formación acudirá por primera vez.

Al margen de los planteamientos económicos de Garicano -se ha mostrado muy crítico con las medidas de austeridad impulsadas por el Gobierno de Mariano Rajoy- los votantes de Ciudadanos en Cataluña tiene razones para temblar dada su opinión sobre el debate territorial y el plan separatista de Artur Mas.

Tal y como recoge ‘Dolça Catalunya’, Garicano publicaba el pasado mes de octubre un artículo en el diario ‘El Mundo’ en que pedía, nada menos, que blindar los pilares del nacionalismo: “En lo simbólico, hay que encontrar maneras de reconocer la diferencia de Cataluña, usando palabras (como la palabra ‘nación’) y símbolos que no son tan lejanos de los que de hecho usamos (‘nacionalidad’). […] En lo competencial, se trata de blindar las competencias relacionadas con la lengua, particularmente cultura y educación y con la sanidad. En la práctica, el modelo lingüístico que existe, de inmersión en catalán, funciona bien, y el hecho innegable (a pesar de la histeria) es que sí logra que los niños hablen bien ambas lenguas. […] Finalmente, en lo financiero, no se trata de cambiar a corto plazo el monto de transferencias como de utilizar el momento para hacer una simplificación radical en el incomprensible e injusto sistema de financiación, comenzando por ceder la totalidad del IRPF a las autonomías”.

Garicano es partidario de la permanencia de Cataluña en España pero defiende la llama ‘tercera vía’. Apuesta por un modelo federal que transforme España en un estado plurinacional con un mayor reconocimiento de la identidad catalana y vasca.

Los alemanes se hartan
'Die Welt' estalla contra "los siervos del odio" del sur del Europa
El diario alemán 'Die Welt' abre su edición digital con el siguiente comentario editorial: "La valentía de los siervos del odio del sur de Europa".
Libertad Digital 10 Febrero 2015

"La germanofobia se ha convertido en un deporte nacional muy popular en los países deudores del sur de Europa", dice el editorial de Die Welt que este martes abre su edición digital como información más destacada. "En lugar de cargar contra sus élites corruptas, vilipendian a Alemania por su austeridad", advierte el diario.

Este comentario editorial a cargo de Dirk Schümer se queja de que "Alemania parece que se ha convertido en la responsable de la pobreza del sur de Europa. Y de que las arcas del Estado en España y Grecia estén vacías. Alemania, sólo Alemania tiene la culpa".

Die Welt se queja en este artículo de que se exhiban 'monigotes' de políticos alemanes a quienes "se les cuelga una esvástica" durante las "manifestaciones en España de Podemos". Visiblemente molesto, el escrito relata cómo desde el sur de Europa se quiere dibujar a Alemania como "en 1939" como si "quisiera subyugar brutalmente el continente y condenar a millones a la miseria." Para Die Welt, Alemania atrae el odio del mundo y "pronto tendrá que pagar por estos otros crímenes". Es más, destaca cómo este tipo de análisis "se pueden leer en muchos foros y medios de comunicación italianos, griegos y españoles".

En este sentido, Die Welt denuncia cómo los alemanes que viajan de vacaciones a Grecia o a Italia "sienten la vergüenza de tener que justificar la supuesta hegemonía de Berlín ante los griegos e italianos que preguntan cada vez en un tono más agresivo".

Pero a la hora de buscar culpables de la situación, Die Welt reflexiona más allá de Luxemburgo o Países Bajos, sino aquellso países mucho más pobres como "letones, estonios o eslovacos" que tienen que "financiar las pensiones griegas y los absurdos salarios mínimos". Es más, sobre el sostén griego de la actividad en Grecia y en otros países del sur de Europa, Die Welt recuerda que "la historia está llena de casos en los que alguien muerde la mano que le da de comer".

Para Die Welt, existe una "propensión arraigada de las personas para demonizar a aquellos países extranjeros que prestan dinero, mientras que prefieren absolver a los corruptos y ladrones domésticos". Ésta es la fórmula que emplean, denuncia el diario alemán, tanto Syriza como Podemos o los populistas italianos Berlusconi o Grillo. Dice Die Welt que al final, en estos países se carga contra Alemania y no contra los políticos "irresponsables y corruptos" que durante décadas vaciaron las arcas públicas. Al mismo tiempo, sigue el rotativo alemán, no se reclama que sean esos políticos irresponsables los que vuelvan a llenar esos agujeros, pero sí que sean los alemanes quienes lo hagan.

No se olvidan en Die Welt de que buena parte de las críticas que se hacen a Alemania por parte de los partidos populistas del sur de Europa recurren a la identificación de Merkel con Hitler y de Schaüble con con Goebbels, como si en Italia o en España no hayan "producido a sus propios dictadores fascistas".

En este sentido, destacan cómo en grecia "el infame partido Amanecer Dorado" ha sentado a "17 nazis de verdad en el parlamento" y, "para empeorar las cosas", los "antifascistas de Syriza" se han coaligado con "oligarcas antisemitas". También se preguntan, "qué piensan del Frente Nacional en Francia ¿es que sólo Alemania es fascista?". Y en cuanto a la honradez de unos y otros, Die Welt no tiene empacho en recordar los escándalos de corrupción y otros de índole sexual a cargo de Berlusconi, o "los políticos españoles y griegos" que han defraudado miles de millones de euros.

Concluye este artículo preguntándose ¿cuál puede ser la fuerza unificadora de la política monetaria común? Y si le tocará a Alemania convertirse en la única representante de la "solidaridad ilimitada en Europa", ya que "son muchos los alemanes que no están dispuestos a aceptar sin rechistar este papel de chivo expiatorio, simplemente porque no quieren ser insultados en el extranjero como una reencarnación de Himmler".

Podemos y los posos del franquismo
Javier Benegas www.vozpopuli.com 10 Febrero 2015

Recientemente, una persona con conocimiento de causa me dijo con pesar: “el daño que el franquismo hizo ha España fue tremendo. Ahora lo vemos con claridad”. No se refería a las cuestiones negativas más obvias de la dictadura, sino a ese poso, a esa forma de pensar que caló en la sociedad española y que, en lo fundamental, ha llegado casi intacta hasta nuestros días.

Y es que el franquismo desarrollista fue uno de esos fenómenos desconcertantes en el que parecen ir de la mano con total normalidad la falta de libertad política y el bienestar económico. Lo cual, salvando las distancias, tiene otro inquietante ejemplo en China, donde el impresionante desarrollo económico y la veloz generación de una pujante clase media, cada día más ambiciosa y activa, discurren en paralelo en un país donde los derechos, que en Occidente nos parecen elementales, no existen.

El hecho es que ambos casos, el franquismo y la dictadura China, generan la ilusión de que la libertad política no es un ingrediente imprescindible para alcanzar la prosperidad y el bienestar; que la democracia liberal, con todas sus exigencias y condicionalidades, está sobrevalorada; y que es, incluso, prescindible. En definitiva, que, cuando los objetivos irrenunciables son la redistribución de la riqueza y mantener el país unido y a salvo, mejor un gobierno fuerte, que nadie pueda cuestionar, que abrir el espacio político al conjunto de la sociedad. Así pues, la construcción y consolidación del Estado social podría acometerse de manera directa sin pasar por la engorrosa liberalización de las mentes.

Esta perversión de que la libertad política y la responsabilidad individual pueden ser más un estorbo que una ventaja, que la democracia liberal no es ni mucho menos imprescindible cuando lo que cuenta es sobrevivir, es la idea-fuerza que subyace en la España oficial. Pero también en el consciente colectivo de la España real. Si no fuera así, habría sido imposible que la Transición llegara intacta hasta nuestros días. Y es que tanto en las élites como en el pueblo llano se manifiesta un desentendimiento patológico hacia los requerimientos fundamentales de la democracia liberal, los cuales, más allá del derecho al voto, consisten en la sana desconfianza hacia el gobierno y, en consecuencia, su fiscalización, la existencia de mecanismos que establezcan una relación directa entre cargos electos y electores, el equilibrio y contrapeso entre poderes y unas instituciones neutrales en las que primen las relaciones impersonales.

La vertiginosa degradación del modelo político español
Cierto es que, incluso, en las democracias liberales más auténticas y consolidadas el régimen de acceso abierto y el sistema legal-racional tienden a la degeneración; es decir, con el tiempo vuelven a aflorar rasgos característicos del Estado Natural o de la autoridad tradicional, como son:

a) relaciones de tipo personalista (clientelismo, intercambio de favores y corrupción)
b) restricciones en forma de barreras a la competencia económica y política

c) captura del Estado por grupos de intereses
d) híper-legislación y manipulación del sistema legal (exceso de leyes, complejas y contradictorias que se aplican de forma discrecional)

Sin embargo, cuando las democracias tienen su origen en sólidas convenciones, este proceso de degradación es lento, paulatino y fácilmente identificable. Y puede contrarrestarse con continuos retoques y reformas. Por el contrario, en el caso español la degradación se ha producido en la más absoluta oscuridad y a una velocidad vertiginosa. Casi en un parpadeo, el deseable sistema de libre acceso hacia el que debíamos transitar mutó en un régimen de barreras infranqueables, en el que las relaciones impersonales cedieron el sitio al personalismo, el clientelismo y la corrupción.

¿A qué se debe esta anomalía? Sencillamente a que el sistema institucional español no fue el producto de sólidas convenciones, de una demanda social bien armada por las élites intelectuales. Sí, es cierto que la mayoría de los españoles, tras casi 40 años de dictadura, demandaba en general mayores cotas de libertad, pero faltó ese núcleo duro, honesto y cualificado que ayudara a separar el trigo de la paja. En consecuencia, la clase política heredera del franquismo, lejos de hacer pedagogía y preparar el advenimiento de una democracia con todos sus atributos, diseñó un sistema con el que controlar todos los resortes del poder. Y esta circunstancia, más pronto que tarde, hizo que afloraran rasgos característicos del Estado Natural.

Que la clase política nos diera gato por liebre es comprensible. Tenía muchos incentivos para hacerlo y prácticamente ninguno para no hacerlo. De hecho, este nuevo trato que fue la Transición fue aceptado por la inmensa mayoría de españoles en la confianza de que, tal y como había sucedido en la feliz década de los '60, la prosperidad no estaría condicionada por las virtudes del nuevo modelo político. Y que, al fin y al cabo, el derecho a voto era recurso más que suficiente para forzar a los sucesivos gobiernos a consolidar y desarrollar un Estado de bienestar cada vez más omnipresente, donde, por supuesto, prestaciones fundamentales, como la educación, la sanidad y las pensiones, estarían aseguradas.

Apostarlo todo al Estado de bienestar
Así, los españoles decidimos no mirar con lupa el nuevo modelo político a cambio de que las cosas siguieran funcionando, en lo material, tal y como lo habían hecho durante la etapa final del franquismo. Es decir, lo apostamos todo al Estado de bienestar en detrimento de la engorrosa democracia que, después de todo, no parecía ser indispensable.

En esta desgraciada desviación tuvieron su papel las hoscas élites intelectuales, que siempre se han esforzado por situarse en un plano distinto al de la sociedad, como si habitaran en un universo paralelo, alimentando la falacia de que España no tiene solución porque el ciudadano común es extraordinariamente bruto e ignorante. Como si en Inglaterra, Estados Unidos, Francia o, incluso, Suecia el pueblo llano fuera un dechado de virtudes, cuando de ningún modo es así. Más bien han sido las élites españolas las que han resultado ser bastante peores que sus homólogas foráneas, mostrándose vergonzosamente sumisas al poder y colaborando con devoción en la impostura.

Hoy, esos posos del franquismo contribuyen a que agentes políticos como Podemos alcancen, de un día para otro, la categoría de fenómenos de masas y tengan posibilidades reales de alcanzar el poder. Al fin y al cabo, lo único importante, al igual que hace 40 años, es asegurarnos el bienestar material a corto plazo. Y de paso, ajustar cuentas con los viejos partidos por no haber cumplido aquel trato que estaba implícito en la Transición. Que sea Dios o el diablo quien nos dé satisfacción, parece sernos del todo indiferente. Y más aún cómo lo haga. Desgraciadamente, en política no existen los milagros. Los políticos no son más que prestidigitadores que actúan ante un público complaciente y entregado. Apúntelo para cuando toque llorar y rasgarse las vestiduras por enésima vez.

Andalucía eterna y socialista
Luis del Pino Libertad Digital 8 Febrero 2015

Tres millones setecientos mil andaluces, el 44% de la población, no han conocido en su vida más gobierno que el PSOE.

Los de Susana Díaz llevan la friolera de 36 años gobernando Andalucía ininterrumpidamente, En ese tiempo, han pasado por la Casa Blanca seis presidentes y el poder ha cambiado de bando cuatro veces en los Estados Unidos. Cinco Papas se han sucedido en el Vaticano.

Cuando el PSOE accedió al poder en Andalucía no existía aún Internet. Tampoco los teléfonos móviles. Ni siquiera habían nacido, no ya el sistema operativo Windows, sino tampoco su primitivo antecesor, el DOS, con lo que Bill Gates no era más que un desconocido ambicioso.

El muro de Berlín no había caído. Ocho presidentes distintos habrían de dirigir todavía la Unión Soviética, antes de que ésta colapsara. La tecnología de análisis genético estaba en su infancia. En Sudáfrica imperaba el régimen del apartheid. No existían los DVD, ni los CD. Las cintas magnéticas de vídeo acababan de nacer.

La Unión Europea ni siquiera existía cuando llegó el PSOE al poder en Andalucía. Y su antecesora, la Comunidad Económica Europea, estaba formada por solo 9 miembros, ninguno de los cuales era España. Cristiano Ronaldo no había nacido aun. Tampoco Lionel Messi. La madre de Justin Bieber tenía dos años.

Aunque Vds no lo crean, el programa Saber y ganar no había nacido cuando el PSOE llega a Andalucía y Jordi Hurtado todavía no había debutado en la televisión.

Mientras el mundo cambiaba, el PSOE seguía anclado y eterno en Andalucía, como un accidente geográfico más.

Nueve legislaturas seguidas lleva gobernando en Andalucía el PSOE. Nueve. Sin contar el ente preautonómico. Si consiguen formar gobierno el 22 de marzo, será la Décima.

Y tras todo este tiempo de gobierno socialista, Andalucía sigue a la cola de España: es la segunda comunidad autónoma con menor producto interior bruto per cápita, superando tan solo a Extremadura. Su sanidad pública es un desastre. Es la comunidad autónoma con más porcentaje de paro: uno de cada tres andaluces no tiene trabajo. La corrupción es una maraña que todo lo ahoga, con fraudes de cientos de millones de euros en EREs falsos o cursos de formación ficticios. Los cargos públicos imputados se cuentan por docenas.

36 años lleva chupando de la teta autonómica el PSOE. No es extraño que la teta esté exhausta. Ni la más productiva matrona podría satisface una voracidad lactante tan grande y tan prolongada.

¿No es hora ya de que Andalucía se sacuda las rémoras y se ponga en marcha?

Vamos, digo yo. Porque 36 años modernizando Andalucía y que todavía no hayan acabado es indicio seguro de que el PSOE no tiene la menor intención de modernizar Andalucía. O a lo mejor es que son excesivamente meticulosos.

Islam: el infierno llama a nuestras puertas
Yolanda Couceiro Morín Minuto Digital 10 Febrero 2015

Asesinatos, violaciones, decapitaciones, matanzas masivas, ejecuciones colectivas, crucifixiones públicas… Cuando parecía que en matería de crímenes bárbaros y monstruosos ya habíamos llegado a los más horribles extremos de la mano experta de los islamistas radicales que martirizan toda tierra que sufre su presencia, nos llega la atrocidad inaúdita de la tortura de quemar vivo a un ser humano encerrado en una jaula.

No se trata de un acto cometido en el fragor de un combate, en el extravío de una situación de extrema tensión e ira incontrolable. El horror no sería menos, pero la circunstancia ofrecería el pretexto de la pérdida de todo control en una situación de locura transitoria, de furor irrefrenable.

Estamos ante un abominable suplicio, premeditado, puesto en escena y llevado a cabo con una espeluznante sangre fría y una maldad incomensurable. Y esa iniquidad que subayace en esa clase de hombres que son capaces de cometer actos de tal salvajismo ha sido santificada por la religión que les sirve de coartada, de cobertura moral y de justificación teológica. Si su dios les ordena estas salvajadas, y ahí está el Corán para salir de dudas, si su mensajero, el “mejor de los hombres” hizo estas barbarides y las ordenó hacer a sus seguidores, entonces toda maldad queda bendecida, no hay límite para la crueldad, no hay barrera para el crímen, no hay tope para la perversidad: el Mal es la norma, y debemos entender a través de esos métodos la naturaleza del fin. La concordancia entre la meta buscada y los medios empleados para llegar a ella es total. Sólo un objetivo fundamentalmente criminal e inhumano podía justificar tales medios para alcanzarlo. El islam es una aberrante ideología totalitaria y sus métodos horribles y sanguinarios son acordes a su esencia grotesca y monstruosa. Y esa coincidencia acabada entre fines y medios no podía ilustrar mejor la condición maligna de esa religión/ideología totalitaria y opresiva, esa cosmovisión absolutista execrable que transforma a sus más exaltados adeptos en seres desalmados, en sádicos despiadados, en monstruos sanguinarios.

La crónica diaria de los crímenes islámicos llenan las páginas de todos los medios del mundo, en un crescendo espantoso que no parece tener fin. ¿Y mañana qué? ¿Qué bestial tortura inventarán, qué horripilante tormento aplicarán a las desventuradas víctimas de su sadismo sin límite?

Podríamos refugiarnos en el preventivo egoísmo y la inconsciente ilusión de pensar que estas atrocidades ocurren “allá fuera”, en los vastos territorios dejados de la mano de Dios y huérfanos de toda bondad, compasión o elemental humanidad, y que estas insoportables imágenes de un espanto inimaginado son sólo la pesadilla de los que no tienen la fortuna de haber nacido en este lado de la civilización, en el amable refugio de un mundo basado en normas, leyes y costumbres nacidos bajo la sombrilla protectora de un universo moral, sin duda imperfecto y mejorable, pero edificado a la medida del hombre y garante de sus elementales derechos y su inalienable dignidad.

Pero tengo una mala noticia para todos nosotros. Estas fieras despiadadas, estas feroces hienas, estas bestiales criaturas del demonio se han desparramado como una maldición por la faz de la tierra y han llegado a nuestros puertos, han entrado en nuestros muros, acampan en nuestras ciudades…

Nos cruzamos con estos chacales a diario en las calles, en los transportes públicos, en los supermerecados, en el ascensor… Algunos incluso parecen inofensivos y en ocasiones hasta educados… Las atrocidades de las cuales nos llegan el inmediato eco gracias al portento de las nuevas tecnologías en imágenes instantáneas y en HD, pronto pueden ser nuestra cotidiana realidad. Hoy todavía podemos apagar el televisor, cerrar el ordenador, taparnos la cara, mirar hacia otra parte y reposar la vista en cosas más agradables… Mañana, un mañana que ya empieza a ser hoy, no podremos hacer otro tanto. Es ahora que debemos tomar todas las medidas oportunas contra ese futuro dantesco que llama a nuestras puertas, esa llamada que parecemos no oír en el ruido de la fiesta insensata que arrecía ahí fuera.

¿Cuántas de estas hienas caminan entre nosotros, cuántas de estas alimañas nos parasitan mientras esperan el momento de degollarnos, de arrancarnos el corazón, de tirarnos desde un quinto piso o de quemarnos vivos? La cantidad exacta de estos monstruos depravados no la podemos conocer, pero estamos seguros de su existencia, de su proximidad, de su crecimiento continuo, así como de su sed de sangre, de su voluntad destructiva y de sus ansias asesinas, continuamente materializadas en diversos escenarios del planeta en un derroche de brutalidad inagotable.

Ya nadie en su sano juicio y con ojos en la cara puede tomar esta previsión como el enfermizo vaticinio de un profeta de la desgracia, como la provocación alarmista de un “fascista”, como la viciosa incitación al odio al “diferente”, como la pérfida voluntad de soliviantar la paz del servil rebaño y perturbar el sueño narcótico de una sociedad que prefiere no ver ahora al precio de no vivir mañana.

¡Abran los ojos y asoménse a los abismos incandescentes del infierno! ¿No sienten ya las llamas acariciarles la cara, quemarles el aliento, abrasarles la garganta, chamuscarles la piel?

islamwatch.eu
El islam: la cadena más pesada que la humanidad haya nunca llevado
Alberto Ramos Minuto Digital 10 Febrero 2015

Uno de los mitos más en boga actualmente entre todos aquellos que aspiran a un escaño en esa sobrepoblada congregación internacional de progresistas de toda laya es esa versión falaz que nos presenta al islam como una civilización, no ya humanista e incluso progresista (¡!), sino además científica y filosófica (o cuanto menos protectora y divulgadora de esas disciplinas que, supuestamente, florecieron y conocieron una época de esplendor al amparo del universo musulmán). En pocas palabras: el cuento de un ídilico islam tolerante y creador de cultura y progreso, momento cumbre de la Humanidad, contrapartida obligada de la grosera descalificación de la Civilización Occidental, biblia de nuestros días de esa izquierda bovina de cerebro espongiforme y de ese rebaño políticamente correcto de intelectuales de pensamiento chirle y casero.

Hace más de 140 años el filósofo e historiador francés Ernest Renan se expresaba así sobre la esterilidad científica y cultural del islam.

“El islamismo (*1) en realidad siempre persiguió la ciencia y la filosofía, y acabó por ahogarlas (…) Los liberales (*2) que defienden al islam no lo conocen. El islam es la unión indiscernible de lo espiritual y de lo temporal, es el reino de un dogma, es la cadena más pesada que la humanidad haya nunca llevado. En la primera mitad de la Edad Media, el islam toleró la filosofía porque no pudo impedirla, ya que estaba sin cohesión, poco dotado para el terror. (…) Pero cuando el islam dispuso de masas ardientemente creyentes lo destruyó todo. (…) No le hagamos, pues, el honor de lo que no pudo suprimir. Hacerle al islam el honor de la filosofía y de la ciencia que no pudo aniquilar completamente sería como si le hicieramos el honor a los teólogos de los descubrimientos de la ciencia moderna. (…) No se hereda de aquellos a los que se asesina, no se debe acreditar a los perseguidores el mérito de aquellas cosas que han perseguido.

Sin embargo, es el error que se comete por exceso de generosidad cuando se atribuye a la influencia del islam un movimiento (la ciencia y la filosofía) que se produjo a pesar del islam, contra el islam y que el islam, felizmente, no pudo impedir. ¿El islamismo acaso ofreció a esas búsquedas racionales algún socorro tutelar? ¡Oh no, de ninguna manera! Este bello movimiemto no recogió de los musulmanes ortodoxos más que maledicciones”.

Ernest Renan, “L´islamisme et la science”, conferencia dada en la Sorbonne el 29 de marzo de 1883, recogida en el volumen “Discours et conférences”. (Paris, 1887).

(*1) En esa época se decía islamismo por islam. El término no tenía ninguna connotación política u ideológica especial, como ahora. Aquí islamismo pertenece a la misma seríe de judaísmo, cristianismo, budismo… Hoy se dice islamismo como comunismo, socialismo, anarquismo…, para hacer una distinción entre la religión y la ideología política que surge de ella. ¿Pero en el fondo, acaso el islam es sólo una simple religión? Es un programa político totalitario. La distinción entre islam e islamismo es sólo una convención que en el fondo trata de separar artificialmente lo que se pretende presentar como una religión más por un lado y por el otro un programa totalitario que sólo sería una instrumentalización de la religión musulmana. Pero el islam siempre conduce al islamismo.

(*2) Hoy diríamos “progresistas”.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

 


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