AGLI Recortes de Prensa    Sábado 14  Febrero 2015

Syriza sólo tiene dos salidas
EDITORIAL Libertad Digital  14 Febrero 2015

La chulería y prepotencia que mostró el primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras, durante sus primeros días de gobierno se ha ido esfumando, poco a poco, conforme se acerca la fecha límite para renovar el plan de rescate heleno, cuya vigencia expira el próximo 28 de febrero. Lejos quedan ya sus promesas electorales de impagar la deuda pública de forma unilateral, volver a disparar el gasto o tumbar las escasas reformas aprobadas por el anterior Ejecutivo. Atenas ya ha empezado a recular, consciente de que se juega su permanencia o no en el euro.

La firme posición que, hasta el momento, ha mantenido Alemania está bajando los humos a la coalición de izquierda radical que lidera Tsipras. La respuesta de Berlín a las ruinosas soflamas populistas de Syriza es muy simple: financiación e incluso ciertas facilidades extra para su devolución, pero siempre y cuando Grecia no se desvíe de la senda marcada de reformas y ajustes que sigue precisando el país para sanear sus cuentas públicas y mejorar su competitividad económica. El problema de Grecia nunca ha sido la deuda, sino su voluntad de regresar a la suicida dinámica de descontrol presupuestario y rigidez económica que ha provocado su quiebra. No en vano, de poco vale que a un deudor se le condone parte del préstamo si no tiene intención de pagar.

Austeridad y reformas estructurales, ésa es la línea roja que no podrá cruzar Grecia si quiere permanecer en el euro. Pese a ello, todo apunta a que el acuerdo para renovar el rescate heleno implicará ciertas concesiones por parte de la troika, lo cual es un grave error, pero lo esencial aquí es que Syriza tendrá que plegarse, finalmente, a la amarga e impopular receta del equilibrio presupuestario y la flexibilidad económica, renunciando con ello a sus principales ejes programáticos. "O cumples o te vas" es el mensaje que había que trasladar a Atenas y, de momento, está cosechando resultados.

Es esencial que el Eurogrupo se mantenga firme ante las pretensiones de Tsipras y los suyos por varias razones. En primer lugar, porque así lo estipulan las propias reglas y principios fundacionales de la zona euro, cuya observación es clave para garantizar la supervivencia de la moneda única a medio y largo plazo. En segundo término, porque ceder al chantaje griego implicaría que el conjunto de contribuyentes europeos tendrían que sufragar los excesos y despropósitos de la irresponsable y manirrota clase política helena, lo cual es injusto, tanto económica como moralmente. Y, en última instancia, porque el rechazo frontal a la utopía comunistoide de los griegos debe servir de ejemplo y serio toque de atención al resto de peligrosos populismos que están aflorando en Europa y, muy especialmente, en España, como es el caso de Podemos.

Si Syriza quiere implementar su programa electoral y conducir a la más absoluta ruina al pueblo griego, puede hacerlo, sin duda, pero tendrá que ser fuera del euro y de la UE. Si un país no quiere cumplir con las reglas comunitarias es libre de irse, al igual que es libre de entrar. Lo que es absolutamente inaceptable es que pretenda imponer su particular voluntad al resto de europeos a base de amenazas, con el único fin de robar la cartera a sus socios. Igual de deleznable es blandir ese chantaje como ceder al mismo.

Blanquear los impuestos
Juan Vte. Santacreu http://www.pormi.net/economia/blanquear-impuestos.html  14 Febrero 2015

Mucho hemos oído hablar del blanqueo del dinero proveniente del mundo de la droga, comisiones, chanchullos políticos, etc. pero muy poco, o más bien nada, se comenta sobre el blanqueo de los impuestos.

En economía, "blanquear" viene a ser como "reconvertir" un dinero de origen ilícito en dinero totalmente legal. El procedimiento es sencillo, se trata de ir transfiriendo el dinero negro de un paraíso fiscal, por ejemplo Gibraltar, a sucesivas cuentas bancarias de empresas cada vez más trasparentes hasta llegar al país de destino donde deseemos disponer de ese dinero reconvertido en legal.
Después de haber recorrido el dinero varios bancos y a nombre de empresas distintas y en distintos países, el rastro se pierde. O por lo menos la investigación se convierte en una historia interminable. Este procedimiento es el más utilizado por los delincuentes.

Pero aquí llega la sorpresa, todos los Gobiernos del mundo utilizan también el procedimiento del "blanqueo" para lavar el dinero precedente de los impuestos.

Es un método muy eficaz para que los ciudadanos pierdan el rastro de sus impuestos, "desempaticen" con su dinero y así los Gobiernos puedan fundirse la "pasta" en lo que les venga en gana.
Blanquear los impuestos

Imaginemos por un momento que hacienda no existe y que el Gobierno recauda directamente partidas concretas. Voy a citar algunos casos con datos reales:

♦ El 1 de enero me notifica el alguacil de turno que tengo que pagar 100€ por cada miembro de mi familia para mantener la TVV –Televisión Valenciana o Canal9-. Como somos tres miembros en mi casa, yo debería pagar 300€. ¿Sabes cuantos pagarían por ver la TVV?

♦ A los pocos días me pide el Gobierno 3.000€ para construir el aeropuerto de Castellón, aclarándome que si no tengo liquidez me facilita los trámites para que pueda pedir un préstamos a devolver en 40 años. ¿Te imaginas algún gilipollas pidiendo un préstamo para subvencionar el capricho faraónico de la Reinona de turno?

♦ A los pocos días recibo una nueva notificación para pagar 210€ por miembro -630€- para normalizar el valenciano, es decir, para imponerlo. ¿630€ para normalizar qué…? No sé si algún gilipollas lo pagaría. Yo desde luego no, prefiero hablar español que además me sale gratis.

Sólo en tres recibitos de nada y llevamos 4.000 euros. Y el año acaba de empezar, ¿te imaginas la de cosas que haría yo con ese dinero? Pues todo esto lo estás pagando con tu dinero y sin ser consciente de ello para que no te "encabrones" demasiado.

Por todos estos motivos el dinero de los impuestos hay que blanquearlo y transferirlo de administración en administración para incluirlo en los presupuestos generales del Estado que a su vez lo repartirá entre la Panda de Reinonas de la Cosa y que a su vez los repartirá en partidas presupuestarias para gastarlo en lo que quieran. Después de tanto recorrido, el ciudadano ya no "empatiza" con su dinero y entonces es cuando algún imbécil –o imbécila- puede decir, sin que le tiemble el pulso, aquello de que "el dinero público no es de nadie".

Llegados a este punto, si un día recibes una subvención no lo celebres pensando que el Gobierno te ha regalado algo, es dinero procedente de tus impuestos que el Gobierno los ha blanqueado para que no lo reconozcas.

Pero ojo, ahora con la UE se distorsiona más la realidad. España aporta a la Unión europea unos 80.000 millones de euros al año procedente de la sangría fiscal que hace a los ciudadanos. Parte de ese dinero revierte a España en partidas presupuestarias destinadas a financiar proyectos, y en muchos casos, mierdas e imbecilidades públicas.

Es un tema meramente psicológico, el dinero llega de la UE "blanqueado" y aparentemente sin propietario, por lo tanto parece que nos lo regalan, -véanse los carteles "Cofinanciado por la UE"- por ello no duele gastarlo en cualquier proyecto por imbécil que sea.
Andalucía es un referente en el derroche de todo tipo de subvenciones, pero no pasa nada, lo subvenciona Europa…, pero lo pagas tú, imbécil. Y yo.

Así lo pienso y así lo digo, y estoy hasta las pelotas de tanto impuesto, que aunque el Gobierno lo blanquee, yo le sigo la pista y veo en qué se gastan mi pasta.

La democracia y sus enemigos
Teresa González Cortés www.vozpopuli.com  14 Febrero 2015

Cuando los miembros de una agrupación ascienden a los habitáculos del Estado tienden a exhibir un estilo limitado, restrictivo de hacer política que, antes o después, aligerará los nudos regulatorios destinados al control democrático. Y es que el poder busca poder, principio tautológico por excelencia que nace de esa insaciabilidad que define al PODER en sí mismo.

El Estado, pues, es un castillo a cuyos aposentos se dirige, para instalarse, un ejército de políticos, ávidos de autoridad. Y esa élite, dispuesta a regir los destinos de la vida pública, no es que esté mejor preparada o posea cualidades superiores. No, dicha élite lo es por el hecho de tener a sus espaldas el respaldo de una fuerte maquinaria organizada en torno a los canales del poder. Por tanto, el mito, primero, liberal, luego, anarquista, mito que redunda en la promesa prometeica de que el individuo puede escalar, solo, cualquier tipo de cumbres, se derrumba ante la seguridad de que nadie, ni el más pintado, gana una presidencia nacional o regional sin equipo, sin incondicionales y… sin no pocos apoyos financieros.

A esta evidencia se une que el Estado como espacio apto para la opacidad es al mismo tiempo, y sin duda alguna, lugar idóneo para la lucha por la hegemonía, para la lucha de grupos que buscan dominar y no ser dominados gracias a una disposición piramidal del poder basada, a su vez, en rígidos esquemas de movilización “autoritario-vertical”. Ítem más. Sobre unas estructuras de obediencia a la autoridad, que no al derecho, se ha superpuesto y mal sobrevive el sistema democrático.

Refractarios a la democracia
En las paredes de la política suelen plasmarse los errores de buena parte de nuestros representantes, errores, algunos de ellos gruesos y premeditados, que explicarían el estado de gracia en que aquéllos desean envolverse con el fin de quedar protegidos del incumplimiento de la ley. De no reconocer el foso que existe entre política y legalidad democrática, de no correlacionar las prácticas de abuso con ese clasismo atrozmente desigualitarista llamado “inmunidad”, persistirá el divorcio entre el bien general y los intereses de partido, divorcio que, negligencia de negligencias, carcome el funcionamiento de la democracia.

Y como el Estado no es el actor de la Historia, sino las personas que se sitúan en él, el poder precisa contrapoderes reales y efectivos que, en caso de no ser usados, coadyuvan a situaciones contra legem. Con lo cual, y al margen de la propaganda que emplean los partidos, de nada sirve componer bellísimos himnos al individuo cuando, en contra de las personas particulares, se renuevan cada día las marañas más estatistas del burocratismo. Y aquellas odas al rencor y victimismo de clase apenas despiertan interés toda vez que sus élites han catapultado en el destierro de la lejanía los problemas reales, no metafísicos, de su electorado. Y quienes desde terruños y comarcas fantasean miles de ofensas hacia sus habitantes y en sus defensas ahogan opresivamente la libertad de la gente, tienen ahora en el horizonte a líderes más populistas que ellos, que celebran políticas cupulares retrógradas como puerta de salvación del Pueblo divino.


Igual que ocurrió hace 100 años, hoy desde Francia a Grecia, desde Ucrania a España vivimos bajo el signo de la crisis de la democracia y el consiguiente descrédito de sus instituciones públicas. Pero no es menos cierto, y siempre que tengo la oportunidad lo apunto, que en este mundo de imperfección que es la política los problemas de la democracia solo se solucionan con más democracia. Así que la mejora y dignificación de la democracia pasa en Europa por domesticar, rebajar los despotismos de la contramodernidad, por atajar el uso partidista y desvergonzado de las instituciones del Estado.

En pro de la visibilidad
Sabemos que el resultado electoral nunca es ese cheque en blanco “conformado para actuar al margen del interés general”, que el acto de gobernar no es omitir a sectores de la ciudadanía que manifiestan otras opciones políticas. También sabemos que los electores (que promueven cambios dentro del ajedrez político) no pueden adherirse sine die a una ortodoxia de urna y desoír los defectos y excesos en que incurre su coalición votada, pues eso, en toda regla, es asistencia a la corrupción o, como ha señalado Juan M. Blanco, una de las causas de la muerte de la sociedad civil.

Por otra parte, en la lucha de facciones se olvida que el sistema democrático constituye, además de un ideal, una técnica de gobernabilidad diseñada a partir de los beneficios de vigilar a quienes mandan. Reparo en este dato ya que cuanto más se empeñen maliciosamente votantes y dirigentes (locales, nacionales o europeos) en asociar la estabilidad del Estado a la supervivencia y felicidad de sus maquinarias de partido, más peligro hay de fusión y confusión entre los intereses generales y los intereses partidistas. Y, por ende, mayor será la indiferencia entre legalidad y grupos políticos, y más cuestionada la representatividad de los líderes que gobiernan. Es más, dados los capítulos preocupantes de baja calidad democrática que presenciamos, peores son los niveles de control del poder y…… ausente es el papel de los órganos de justicia, más imperceptibles los centros de debate y menos valiosos los canales de participación y deliberación de los ciudadanos en consecuencia.

Hay, pues, que enterrar la impenetrabilidad del fortín del Minotauro, a cuya sombra, lejos de la visibilidad, consiguen los hostiles a la democracia volver imprecisas las franjas de transparencia y responsabilidad. Es decir, para mantener y mejorar la democracia no debemos dejarla en manos de sus enemigos, lo recordaba Karl Popper un día como hoy en su ensayo de La Sociedad abierta y sus enemigos (1945), entre otras cosas porque la democracia es una forma obligada de escepticismo cuya marcha exige, para escapar del fanatismo, desacralizar la imagen y los símbolos del poder, así como a sus representantes. Lo cual implica poner bajo vigilancia a quienes directa o indirectamente participan en campo de la democracia.

Religiones
¡Qué malo puede ser Dios!
Jesús Laínz Libertad Digital  14 Febrero 2015

Los seres humanos somos un misterio, empezando por nuestra insistencia en creer en un Dios bondadoso a pesar de todos los horrores que, de existir, ha puesto en nuestro camino y de su incomprensible empeño en ocultarse a quienes tanto desean adorarle sin evidencia alguna de su existencia.

Pero quizá sea precisamente eso lo que defina al ser humano, ese animal que, más que por ser racional, se distingue por ser religioso. Los creyentes reivindican el impulso religioso como prueba de la existencia de Dios, que habría colocado en nuestro interior ese deseo innato de religarnos con él. Los no creyentes, por el contrario, afirman que dicho impulso no es más que el refugio irracional ante el miedo a la muerte y la dificultad de aceptar que con ella se acaba todo.

La clave del comportamiento de los hombres en nombre de Dios no se encuentra, sin embargo, en Dios, sino en los hombres, pues el mal que éstos hagan siguiendo imaginadas instrucciones divinas es culpa exclusiva de ellos. Lo siento por los optimistas antropológicos, pero todo lo que tocan los hombres, sobre todo cuando lo hacen en grupo, es susceptible de convertirse en un horror; incluida la religión, ese impulso que, en teoría, debería tirar de nosotros hacia arriba. Pero, lamentablemente, desde hace milenios la religión ha servido sobre todo para que cientos de millones de personas se entreguen a las más salvajes supersticiones. Y sin distinción alguna de dioses, credos y culturas. Tirando por lo bajo, ahí está, por ejemplo, la matanza de animales que los nepalíes hacen cada cinco años en honor de la diosa Gadhimai: miles de búfalos, cabras, ovejas y aves acuchillados por una turba de alucinados. ¡Ni El Bosco! Y tirando por lo alto, recuérdense los larguísimos siglos de guerras entre los seguidores de Mahoma y los de Cristo, así como entre las diversas maneras de concebir a este último. Porque el cristianismo, religión mayoritaria en Europa durante casi dos milenios, no ha sido inmune al fanatismo, la ignorancia, la superstición y la violencia.

El dominio cristiano en Europa fue incontestado hasta la Edad Contemporánea y, para bien o para mal, ha sido la columna sobre la que se sostuvo y se sigue sosteniendo eso que seguimos llamando Occidente. Pero lo que es indiscutible es que en nuestra parte del mundo, construida moral, cultural, artística, jurídica y políticamente sobre el cristianismo, aunque sean cada día menos los fieles de esa religión, hace siglos que no se obliga a nadie a profesar ninguna fe y mucho menos aún se prenden hogueras para castigar a los enemigos de Dios.

Por el contrario, buena parte del mundo islámico sigue anclada en una Edad Media de la que parece que tardará todavía siglos en salir. Y si a eso se le añade el actual estado de la técnica, que permite, junto a las hogueras y las lapidaciones traídas del pasado, los más sofisticados instrumentos de matar del presente, el futuro no se presenta tranquilizador.

Por el bien de toda la Humanidad, el islam, esa vía hacia la divinidad tan buena o tan mala, tan certera o tan falsa como las demás, habrá de reflexionar mucho sobre sí mismo y sobre las sociedades construidas a su sombra.

La Francia de las Luces ha sido substituida por el islam de las tinieblas
Pierre Mylestin. Minuto Digital  14 Febrero 2015

Existen ciertas realidades que sólo los izquierdistas y otros colaboracionistas proislámicos, cuyas conciencias están corrompidas por una alteración psicótica del sentido de las evidencias, se atreven a negar.

La libertad, la fraternidad y la igualdad han sido substituidas por la dictadura de lo políticamente correcto, el antirracismo y el comunitarismo islámico.

La libertad de expresión ha sido substituida por la censura de las minorías dominantes y las fatuas dictadas por los organismos subsidiados del pensamiento islamófilo, exclusivamente contra los ciudadanos autóctonos.

El humanismo ha sido substituido por el multiculturalismo suicidario y el sectarismo islámico.
El populismo de izquierda proislámico ha subsitutido las razzias a punta de cimitarra.

La tolerancia religiosa ha sido substituida por la profanación recurrente de nuestros cementerios e iglesias.
La libertad de culto ha sido substituida por los rezos en las calles y la islamización impuesta de nuestra sociedad en todos sus ámbitos.

La crítica y el libre arbitrio se han convertido en blasfemia contra la ideología islámica.
El sentimiento patriótico ha sido cambiado por la fidelidad a la umma en la cual la pertenencia sectaria islámica prevalece sobre cualquier otra forma de ciudadanía.

El imperio de la ley ha sido substituido por la impunidad de los musulmanes, siempre arropados por una red de complicidades políticas y medíaticas.
La civilidad y el respeto de los demás han sido substituidos por las las agresiones y los insultos diarios de los colonizadores hacia la población autóctona.

Nuestras fiestas y tradiciones milenarias inspiradas en el cristianismo han sido subsitituidas por el ramadán, el Aid el Kibir y los dogmas mortíferos que conllevan.
La bandera francesa ha sido substituida por las banderas argelina, turca, marroquí, tunecina, palestina y otras.

Nuestros grandes hombres políticos han sido subsituidos por colaboracionistas, traidores, cobardes y dhimmis que tiemblan de miedo ante los criminales surgidos de la “diversidad”.
La Francia de las Luces ha sido substituida por el islam de la tinieblas.

Los valores de la República han sido substituidos por los valores de la sharia islámica.
El Estado de derecho republicano ha sido substituido por un Estado de no derecho complaciente con el islam.

El ciudadano de pura cepa ha sido subtituido por el musulmán de pura cepa.
La libertad de pensar ha sido substituida por la libertad de someterse.

La República Francesa ha sido substituida por la República Islámica de Frankistán.

Al respaldar, tácita o explícitamente los colaboracionistas islamófilos que predican el islam de Francia, que defienden con vehemencia el espejismo de una ideología islámica moderada, respetuosa y compatible con nuestros valores y que combaten con igual energía nuestro legítimo instinto de supervivencia como pueblo autóctono, todos nos volvemos unos colaboracionistas que asesinan a sangre fía a nuestra propia civilización.

En efecto, durante medio siglo, hemos aprobado democrática y libremente las políticas destructoras y mentirosas de nuestros representantes.

Pronto deberemos asumir ineluctablemente las funestas consecuencias.

Historia
La cruz de Borgoña, bandera de España
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital  14 Febrero 2015

En España, donde se desprecian los estudios académicos sin la característica que el pensamiento dominante considera aplicación práctica, la historia es un campo de batalla.

En otras ocasiones hemos escrito sobre las manipulaciones y las mentiras elaboradas y difundidas por los nacionalistas catalanes, como la supuesta comparación entre Cataluña y Escocia, el veto a la participación catalana en el comercio con las Indias, la falta de adhesión de los catalanes a la Constitución en el referéndum de 1978 y la condición de rey impuesto de Felipe V.

En un reciente artículo (La Vanguardia, 25-I-2015), el escritor nacionalista Albert Sánchez Piñol sostenía que la Nación española y no digamos el Estado existían poco más o menos que desde anteayer, y en ningún caso desde antes que la nación catalana. Entre sus argumentos, daba el siguiente:

Una nación necesita símbolos aglutinadores: bandera, himno y una fiesta nacional; sin símbolos, de hecho, no hay nación. ¿Hay algún símbolo español que tenga 3.000 años, o al menos 500? En absoluto. La bandera española no fue creada hasta una fecha tan tardía como 1785 por orden de Carlos III y sólo como bandera de la flota. Según las fuentes más verosímiles, el diseño –¡qué paradoja!– se basó en el de la bandera de la Corona de Aragón.

El primer símbolo nacional español con 500 años de existencia es la Corona. El primer monarca de toda la España reunificada después de las guerras de Reconquista es Carlos I, proclamado en 1516. Mucho antes, después de la batalla de Vouillé (507), la monarquía goda se había establecido en toda España y en 589, con la conversión al catolicismo del rey Recaredo comenzó la identificación entre España y el catolicismo. Esta monarquía se rompió debido a la invasión sarracena, pero los reyes de la Reconquista, como los primeros asturianos, se consideraron continuadores de la legitimidad goda. Entre tanto, Cataluña, que nace a la historia en el siglo IX como frontera territorial del Imperio carolingio, con el nombre de Marca Hispánica, jamás fue reino independiente.

Sobre la bandera rojigualda, cabe señalar que los Estados modernos, donde los símbolos reales pasan a serlo de la nación, nacen a finales del siglo XVIII y a lo largo del siglo XIX. La bandera tricolor francesa es oficial desde el reinado de Luis Felipe de Orleáns (1830-1848), poco antes de que en España se convirtiese en nacional la bandera rojigualda, en 1843; la mexicana lo es desde 1822; la italiana desde 1848; la del Reino Unido desde 1801; la de la Santa Sede desde 1808; etcétera.
Traída por Juana I y Felipe el Hermoso

Pero antes de la bandera rojigualda hubo otra enseña centenaria que identificaba a los españoles: la cruz de Borgoña. La trajeron a España los reyes Juana I y Felipe el Hermoso, miembro éste de la Casa de Borgoña, y enseguida, en un momento de entusiasmo por el descubrimiento de las Indias, la exaltación de un monarca español a la dignidad del Imperio, las victorias militares en Italia y el florecimiento cultural, fue aceptada y hecha propia.

La cruz en aspa de San Andrés, los bastones cruzados de Borgoña, se convierten en símbolos de la Corona, los Tercios y la Armada españoles. También los usan las tropas no españolas del ejército, desde los portugueses a los alemanes. Y el rojo pasa a ser el color identificativo de soldados y oficiales en el combate, así como de los barcos en el mar.

Como señala el académico Hugo O’Donnell en el libro Símbolos de España, en el siglo XVI la Guardia Real y el personal de servicio de la Casa visten un uniforme del que, por motivos económicos, carecen las tropas: y éste es una mezcla de rojo y amarillo.

La corte donde sirven está en España y tanto soldados como servidores son "naturales destos reinos", por ello, se busca para éstos una combinación cromática que refleje la realidad española y se encuentra en el rojo y amarillo equilibrados, tiñéndose del primer color jubón, calzas y gorra, pero permitiéndose apreciar con generosidad el amarillo la unidad, quien numera según su propio cómputo a los monarcas de España.

Las aspas y el color rojo se mantienen como representativos de España después de la abdicación del emperador Carlos V. A esta bandera le acompañan las de los capitanes que mandan las compañías y los tercios. En ocasiones se incorpora el escudo real, y en el mar los barcos suelen añadir a su bandera imágenes religiosas como la Inmaculada Concepción, el Apóstol Santiago y otras. El fondo blanco empieza a ser el más difundido.

Con el rey Carlos II (1665-1700), según O’Donnell, la bandera ya "es común, general, tradicional y nacional". Con la Casa de Borbón, la bandera se convertirá en "única".

En 1785 Carlos III convocó el célebre concurso para seleccionar un pabellón para sus buques de guerra. El marino Antonio Valdés y Fernández Bazán, ministro de Marina, presentó doce diseños al rey, que escogió el conocido bicolor distribuido en tres franjas. En las décadas siguientes, la bandera de las aspas rojas sobre fondo blanco siguió siendo la que identificaba a España y a sus ejércitos, y así ocurrió en la Guerra de la Independencia frente al invasor francés, aunque la rojigualda también tuvo su bautismo de fuego y ondeó en las Cortes de Cádiz.

La rojigualda era tan popular que la Milicia Nacional, cuerpo reclutado y mantenido por la burguesía progresista contra la Guardia Real, la eligió como su pabellón.

Poco después, a impulsos de la opinión popular, mediante un real-decreto de 1843, la reina Isabel II convirtió la bandera en única para las embarcaciones militares y civiles y para todo las unidades militares.


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EL FINAL DE ETA
Urrusolo Sistiaga deja al descubierto la patraña de la Vía Nanclares
Benjamín López www.elsemanaldigital.com  14 Febrero 2015

La memoria le "falló" cuando tenía que colaborar con la justicia. Su testimonio era clave para acusar a otro etarra del asesinato de dos policías pero repentinamente se quedó en blanco.

El veterano ex miembro de ETA y ex dirigente de la banda José Luis Urrusolo Sistiaga ha puesto en evidencia que la Vía Nanclares –a la que él se ha acogido como supuesto arrepentido- es algo muy parecido a una patraña y una farsa para dar un trato preferente a determinados presos que simplemente reniegan de la banda terrorista pero que no reniegan.

Le tocaba declarar este jueves, como testigo, en un juicio en la Audiencia Nacional sobre el asesinato de dos policías en Barcelona en 1991. Él mismo está condenado hace años por ese atetando y ahora se juzgaba a su presunto compañero de comando, Narváez Goñi, que fue extraditado a España desde México el año pasado tras 22 años huido de la justicia.

La declaración de Urrusolo Sistiaga era por tanto fundamental para poder acusar a Goñi. Pero el supuesto arrepentido, miren por dónde, no se acordaba de nada o de casi nada. Sí admitió su participación pero no recordaba con quién disparó a los agentes de Policía. Es lógico, a todo el mundo se le olvidaría quién le acompañó a cometer un doble asesinato.

Urrusolo Sisitaga habrá pedido perdón a sus víctimas y habrá mostrado un profundo arrepentimiento teórico. Pero en la práctica, cuando llega la hora de la verdad, cuando tiene que colaborar con la justicia, le falla la memoria. Tanto le falla que es incapaz de reconocer a un tío con el que dormía dentro de una furgoneta en Barcelona ya que no disponían allí de un piso franco y con el que planeó la manera de tirotear a dos policías.

No es un caso único. Hace unos días escuché a Consuelo Ordóñez hablar sobre este mismo asunto. Valentín Lasarte, el asesino de su hermano, está acogido también a la Vía Nanclares y disfruta de permisos penitenciarios por su supuesto arrepentimiento. Ella misma se entrevistó con él etarra, le pidió perdón pero, ay amigo, cuando le dijeron que cantase, que proporcionara todos los datos sobre el atentado –quién lo ordenó, quién más participó directa o indirectamente- nada de nada. También le fallaba la memoria.

Estos casos ponen de manifiesto que la Vía Nanclares es una patraña, un agujero por el que los terroristas disfrutan de unos beneficios que no merecen. El arrepentimiento no es sincero, es una mera estrategia para rebajar la condena. Lo fácil que sería exigir la colaboración total con la justicia como requisito ineludible para gozar de beneficios penitenciarios. Pero la realidad es que les permiten tomarnos el pelo a todos.

El plan fue ideado por Zapatero y el Gobierno de Rajoy lo ha asumido con agrado. No hay que extrañarse por tanto de que muchas de las víctimas tengan el rebote que tienen.

La bandera española prohibida en San Mamés

“Dios juzga al árbol por sus frutos no por sus raíces” Paulo Coelo
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com  14 Febrero 2015

Es posible que, en alguna parte del planeta Tierra, exista otro lugar, un lugar maldito, en el que también sus habitantes renieguen de su bandera, de sus símbolos patrios, de sus lazos comunes o de sus siglos de unidad, hermandad y convivencia. Y es que, señores, si queremos continuar pretendiendo que se nos llame civilizados, que podamos mantener el estatus de animales racionales ( a veces cuesta creerlo, ante la forma de comportarse de algunos) y si esperamos vivir en paz con nuestros vecinos, es obvio que el crear conflictos artificiales, el recrearse en diferencias nimias, intrascendentes o inventadas, pretendiendo darle más importancia a elementos materiales o rencillas locales que a los lazos que unen a los españoles los unos con los otros o el anteponer lo accesorio o pasional a lo esencial y razonable; no es más que una muestra de falta de sentido común, de escaso raciocinio y de perversión de los valores humanos sobre aquellos valores que debieran regir, por encima de lo que nos separan o enfrentan.

En España, por desgracia, parece que en algunas de sus autonomías se han creado, entre sus ciudadanos, ya fuere por transmisión familiar o, como ocurre en la mayoría de los casos, por ambiciones políticas o prejuicios de clase, determinados sentimientos de superioridad, de xenofobia respecto al resto de etnias que habitamos en la península o por supuestos y, en muchas ocasiones, interesados agravios comparativos, sentimientos de no recibir lo suficiente del Estado o problemas idiomáticos; hemos llegado, en la mayoría de los casos por la incuria de los gobernantes, a una situación en la que existen lugares en los que el mostrarse como español, pretender expresarse como tal, usar el castellano (idioma oficial del Estado) o el exhibir símbolos patrióticos como la bandera, el himno, la historia patria o el declararse primero español y, en segundo lugar, como miembro de una comunidad determinada; se ha convertido en un pecado mortal incluso para los más ateos. Por desgracia, hemos llegado a unos extremos en los que, lo que antes se mantenía oculto, se rumoreaba sólo en secreto, se trataba en pequeños grupos de extremistas y sólo era compartido por un escaso tanto por ciento de los ciudadanos de determinadas autonomías; hoy en día ya se ha multiplicado y no hay nadie que se esconda. Se publicita por medio de banderolas independentistas colocadas, sin el menor recato, en las fachadas, no sólo de las viviendas de particulares, sino que en muchas instituciones y oficinas públicas. La pasividad con la que, los sucesivos gobiernos y, en ocasiones, la necesidad de pactar con el nacionalismo para poder gobernar, ha permitido que las facilidades que la Constitución les dio a las autonomías de tener sus propios estatutos y las transmisiones de competencias para gobernar en determinados aspectos de la política española, sin depender del consentimiento del Estado; les haya dado patente de corso para, excediéndose en sus funciones y haciendo caso omiso de las recomendaciones o advertencias que se les han formulado, hayan iniciado una rebelión encubierta, haciéndose, poco a poco, con más competencias (incluso las que no les han sido transferidas), socavando la autoridad estatal y atribuyéndose facultades que, en momento alguno, les fueron atribuidas.

En la actualidad, en autonomías como la vasca y la catalana, se puede decir que ya han conseguido una parte importante de los logros que se propusieron alcanzar; en unas, a través de los crímenes de la banda terrorista ETA a la que se le ha permitido entrar a formar parte de todas las instituciones públicas e, incluso, gobernar en ciudades en las que aquellos a los que han venido amparando, los terroristas de la ETA, convirtieron en centro de sus carnicerías. En otras, un Estatuto a la medida del sector más reivindicativo del catalanismo, fue uno de los errores más graves del gobierno del señor Zapatero que, con su habitual desenfado y falta de previsión, les dijo a los catalanes que aceptaría el estatuto que ellos redactaran y así ocurrió. Este fue el primer paso para que el independentismo catalán iniciara su andadura hacia la situación en la que nos encontramos ahora, a un paso de que se cometa la mayor de las barbaridades posibles para Catalunya y también para España: la declaración de la independencia de los catalanes del resto de España.

Si usted intenta entrar en el Camp Nou, el multitudinario estadio del C.F.Barcelona, con algún distintivo que lo identifique como español, es muy posible que se encuentre con graves problemas, si es que se le permite entrar. Los silbidos a los reyes y a las autoridades españolas que han presidido algunos encuentros de fútbol, son la muestra de la politización y fanatismo que impera en una parte importante del pueblo catalán, que aún está más generalizado si nos referimos simplemente al catalanismo. Todo ello consecuencia de que no ha habido ninguna autoridad civil, representante del Estado, que se haya atrevido a sancionar al club o cerrarlo cuando se han producido semejantes desmanes.

Ahora, hace solo unos días, con motivo del desplazamiento del C.D.Español, de Barcelona a la ciudad de Bilbao para jugar, en San Mamés, un partido de la Copa del Rey, hemos sentido verdadera vergüenza ajena cuando nos hemos enterado de que, grupos de seguidores del equipo, que llevaban banderas con los colores de la bandera española o símbolos que los identificaban como españoles, han tenido que sufrir en sus carnes el escarnio de que, por parte de la Policía autonómica del País Vasco, Ertzaintza; se detuviera a los autocares en los que viajaban en un área de servicio, a 30 kilómetros de Bilbao, donde la policía cacheó a todos los hinchas, se les requisaron las bufandas y banderas con los colores de España, todo ello bajo la excusa de que, “en el estadio de San Mamés ¡no están permitidas las banderas de España! porque “son provocativas e incitan al odio”. Nada extraño porque esto mismo ocurre en el resto de campos del País Vasco y Catalunya, en los que no se permiten banderas españolas. Si eso fue lo que sucedió a la entrada, ya no les digo lo que sucedió a la salida, después de que el Atletic sólo consiguiera un empate ante el Español. Los aficionados del equipo catalán tuvieron que sufrir el acoso y las agresiones de los Herri Norte del club vizcaíno. Y ante una situación semejante, cuando vemos que, hasta los encargados de mantener el orden, los policías, permanecen inactivos y se compinchan con los que, impulsados por la insania y el odio, no reparan en cometer agresiones y barbaridades con simples españoles que acuden a apoyar a su equipo y tienen la poca vergüenza de que nuestra bandera no pueda entrar en una parte del territorio español; nos tendremos que preguntar ¿hasta qué punto el gobierno de España, ante situaciones como las descritas, piensa mantenerse impasible, como si no ocurriera nada y esperando que llegue un momento en el que no tenga remedio o se deba recurrir a medidas más expeditivas? En honor a la verdad no vemos que, el gobierno de Rajoy, tenga lo que hay que tener para, como dice el artículo 8 de la Constitución, enviar a los militares a hacerse cargo de la situación.

España, señores, parece dejada de la mano de Dios y, cada día que pasa, el pesimismo que ya arrastramos desde hace tiempo respecto al separatismo, se va confirmando, a medida que van pasando cosas del cariz de la que hemos relatado. O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, se ve como, la impunidad para los que quieren cargarse a nuestra nación, se hace cada vez más evidente.

Anima a los vascoparlantes a no hablar en castellano a pesar de que alguien de su alrededor no conozca el euskera
El Gobierno vasco desprecia al 87% de los ciudadanos de Euskadi que habitualmente solo utiliza el español
www.latribunadelpaisvasco.com  14 Febrero 2015

Durante los últimos veinte años, las instituciones vascas, fundamentalmente el Ejecutivo autónomo y las diputaciones forales, han dilapidado alrededor de 10.000 millones de euros en tratar de imponer el aprendizaje y el uso del euskera a los ciudadanos. Con muy escasos resultados, ya que el nivel de utilización de este idioma es hoy menor que en 1991. Ante esta situación, que roza el delito de malversación de caudales públicos, el Gobierno de Íñigo Urkullu ha decidido huir hacia adelante y apretar las tuercas del totalitarismo lingüístico.

Ahora, y dentro de una campaña publicitaria cuyo coste total no se ha especificado, el Ejecutivo de Vitoria quiere que el pírrico 13% de ciudadanos vascoparlantes que utiliza el euskera habitualmente imponga sus criterios al resto de la población y no deje de utilizar este idioma, aunque alguna persona del grupo no lo conozca.

Para el viceconsejero de Política Lingüística del PNV, Patxi Baztarrika, “no es una falta de respeto” seguir hablando en euskera cuando alrededor hay personas que no lo entienden. Y, para ello, ofrece dos estrambóticos ejemplos: “¿Le decimos que no venga al que no sabe cocinar o le enseñamos cómo hacerlo?; Por no saber jugar al fútbol, ¿arrinconamos a alguien o le invitamos a jugar con nosotros?”. Y, en la campaña diseñada por su Departamento, se añade: “Es una costumbre muy extendida entre los vascoparlantes cambiar al “erderaz” [español, en este caso] cuando uno de los miembros del grupo no sabe euskera. Las razones pueden ser muchas, pero normalmente se alude al respeto por esa persona. Pero ¿eso es actuar con respeto? [...] El objetivo no es hablar en euskera a una persona que no entiende nada. El objetivo es sostener nuestro idioma y mostrar a la gente que poco a poco puede entenderlo. Tender la mano con respeto. [...] ¿Y si cambiamos el chip?”.

Por su interés documental, reproducimos íntegramente la nota de prensa elaborada por el Gobierno vasco alrededor de esta campaña.
Campaña del Gobierno vasco para promover la utilización del euskera.pdf. http://latribunadelpaisvasco.com/descarga/342
 


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