AGLI Recortes de Prensa    Domingo 15  Febrero 2015

La inmediata descomposición del PSOE y la próxima ruina del PP
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 15 Febrero 2015

La defenestración de Tomás Gómez, en cuya zafiedad no ha faltado el descerrajamiento de su despacho ni hacer cautiva su colección de vespas, era un paso fatal, inevitable en la descomposición del PSOE. No es que Pedro Sánchez careciera de argumentos para eliminar a Invictus –"semper victus, nunc mortus", sería el lema para circundar su marmórea faz funeral- en vísperas de la Batalla de Madrid, donde se decidirá en apenas tres meses el futuro del régimen constitucional español. Pero si necesaria o más que prudente para el PSOE era su decapitación electoral, no era posible sin la colaboración del reo, y éste se ha negado al hacha, como cuando Zapatero y Rubalcaba se empeñaron en sustituirlo por Trinidad Jiménez y fracasaron.

Gómez se ha negado así una salida honrosa y muy conveniente si, antes de mayo, le cae la imputación por el escándalo del tranvía de Parla, que ha sido el argumento definitivo de Rubalcaba, basado en datos de su policía sobre el sumario, para que Sánchez hiciera la hombrada de echarlo, junto a los órganos de control de la PSM, esos Wilfredos y Alcalás que figuran entre los once seguros de la alineación de imputados tranviarios. No sabremos nunca si Rubalcaba iba de farol –la mayoría de los zahoríes judiciales apostaban por la imputación de Gómez, pero a partir de junio- o adelantó un hecho que ahora resulta ya indiferente. Lo esencial es que para echar a Gómez y los suyos, excepto el flamígero saltimbanqui Carmona, se ha esgrimido el argumento de una imputación posible, ni siquiera real, y si esa es la regla para componer las candidaturas municipales y autonómicas del PSOE, Sánchez debería empezar por disolver el PSOE de Andalucía. O sea, el alcázar de su poder territorial y la alternativa a la Secretaría General.

La condición históricamente revoltosa del socialismo madrileño –que ha recordado brillantemente Redondo Terreros en El Mundo- no altera esta novedad: alzar la bandera del Poder en Ferraz supone la liquidación de las baronías territoriales, hecho nacionalmente positivo si Sánchez tuviera un programa político, si la fuerza del PSOE no estuviera en Andalucía y si la afirmación de Sánchez a cuenta de Gómez no supusiera un desafío frontal a Susana Díaz como líder nacional, agazapada a la sombra de Despeñaperros.

'El juicio', 2010. Pablo GenovésPero la realidad es terca y el gomecidio sólo puede desembocar, tras las elecciones andaluzas –y siempre que gane el PSOE y pueda gobernar sin Podemos-, en el asalto de Díaz a la Secretaría General y el desalojo de Sánchez como candidato a la Moncloa. Salvo que Díaz no gane o quede en manos de Podemos, en cuyo caso Sánchez atacará la ciudadela andaluza, seguro de que no faltarán carmonas dispuestos a sacrificar a esa Susana ante cuya peana juran inmolarse. El resultado, tras la cantada destrucción del PSC en septiembre, es la descomposición del PSOE al terminar el año.

La metástasis del PP en el País Vasco
En circunstancias normales, la crisis del PSOE debería acarrear una victoria del PP, o al contrario. Pero esa ley de bronce ya no rige en España. El partido de Rajoy padece tanto exceso de liderazgo como déficit el de Sánchez pero ambos son víctimas del desastre que han provocado en el sistema político constitucional, en el que la democracia ha sido devorada por la partitocracia, que tiene su más obscena manifestación en el reparto de jueces del CGPJ perpetrado por Gallardón tras haber prometido en su toma de posesión que acabaría precisamente con el "obsceno espectáculo de los políticos nombrando a los jueces que los pueden juzgar". Antes del paso por el ministerio de Justicia del más desvergonzado de los políticos españoles, los partidos se repartían el 80% de los jueces; después, el 100%.

Todo lo que no sea revertir ese camino de corromper la justicia para garantizar la impunidad delictiva de la clase política es condenar al sistema democrático a morir de descrédito. Pero ni PP ni PSOE, ni solos ni en compañía de otros, están dispuestos a fingir siquiera que lo intentan. Y de los dos, es evidente que la responsabilidad mayor corresponde al único partido nacional que aún tiene un líder y que además ocupa el Gobierno. Rajoy es el político más responsable de la ruina del sistema democrático. Él ha tenido en la mano todas las cartas, con oposición o sin ella, para limpiar la política española, pero ha dedicado toda la legislatura a emporcarla con esa mezcla tan suya de desprecio a la ciudadanía y de asco por sus votantes.

'El museo', 2011. Pablo Genovés
Lo ha hecho con un único propósito: mantener su poder personal en el partido y en el Gobierno. Ha disfrutado un PSOE en pleno proceso de autodestrucción, pero también ha metido al PP en un callejón sin salida: el de la conservación del Poder en un sistema bipartidista de un solo partido. Y así como las facciones del PSOE están abocadas a la mutua extinción asegurada, el PP está condenado a morir por etapas a lo largo de este año, a perder poder territorial, a liquidar al rajoyismo y a buscar, no se sabe cómo ni dónde, la fuerza de un partido que nació para buscar la regeneración de la nación española y que ha acabado llevándola a morir a su propia fosa. Ni el PP ni el PSOE sobrevivirán a la crisis nacional española. Y si del PSOE sólo quedan pedazos, del PP sólo queda la cáscara de un liderazgo muerto, sin saber qué partes de él sobrevivirán a la riada de mayo y si se rehará otra fuerza política con los restos y sobre los escombros del partido de Aznar.

No es casualidad que en esta misma semana el PP haya mostrado su metástasis orgánica en el País Vasco, justo donde empezó su suicidio ideológico y moral. Que borjitas, marotitos, aranchitas y demás pandillitas carquirrosas se peleen a muerte por los sueldos y cargos que les quedan, y que menguan con los votantes, es el final lógico del proceso que empezó en el congreso de Valencia con la vil campaña de Rajoy y Martínez Castro tachando de loca a María San Gil por defender el carácter nacional del PP. Los miserables oportunistas que abjuraron de sus propios héroes son ahora ratitas presurosas que no consiguen llegar penúltimas. No otro es el destino del PP catalán. El andaluz lo liquidó Rajoy. Y en regiones tan importantes como Valencia no saben qué será del PP si pierde el Poder. Tampoco Rajoy sobrevivirá a una derrota electoral. Y sólo Soraya puede creer que gracias a Cebrián sobrevivirá y heredará a Rajoy. Están muertos, pero no lo saben.

Por esas casualidades estéticas que en los viejos países acompañan a las debacles históricas, el Museo del Canal de Isabel II ha inaugurado una exposición de Pablo Genovés, El ruido y la furia, que parece ilustrar o anticipar el turbión que amenaza con llevarse por delante las instituciones. Hay una de las composiciones fotográficas, con unos ángeles que observan espantados la inundación de su paraíso, el hundimiento del Titanic celeste, y que parecen los grandes partidos políticos arrastrados por el deshielo de la superficie institucional en la que llevan patinando desde hace décadas. Hay otro en el que una gran sala llena de retratos de, tal vez, los grandes personajes españoles de los últimos siglos se viene abajo, inundada por las aguas que desde los agujeros de los sótanos se tragan las paredes. "Miré los muros de la patria mía / si un tiempo fuertes, ya desmoronados…", dice un soneto de Quevedo que acaso trata sólo de sí mismo pero que sirve para cualquier español que hoy se atreve a mirar los ojos de esas alcantarillas oscuras, insondables, por las que parece condenada a irse la nación entera.

Un impúdico acto de narcisismo
Carlos Sánchez El Confidencial 15 Febrero 2015

A Azaña se le atribuye una frase ingeniosa. “No me importa que un político no sepa hablar”, sostenía, “lo que me preocupa es que no sepa de lo que habla”. Es probable que el sistema político español esté impregnado de esta idea.

Cuando se critica la escasa cualificación de diputados, senadores, concejales o de ciertos altos cargos que pululan por la Administración, se olvida que en la Transición quienes construyeron un nuevo Estado sobre las ruinas del franquismo no habían pasado precisamente por la Sorbona. Lo que les diferenciaba respecto de la situación actual es que antes se hablaba de política, mientras que ahora la cosa pública se ha convertido en un espectáculo televisivo. Los políticos -y no la política- son los protagonistas. El estar prevalece sobre el ser. La forma sobre el fondo. La política entendida como un sindicato de intereses individuales. Como un impúdico acto de narcisismo.

Eso explica que la discusión gire sobre asuntos banales. Hasta el extremo de que no existe un debate profundo en la sociedad española sobre la naturaleza y la sostenibilidad del actual patrón de crecimiento. O sobre el modelo de Estado más allá de la cuestión catalana. O, incluso, sobre la naturaleza misma de los partidos ni siquiera sobre política cultural o medioambiental. Ni mucho menos sobre el sistema educativo más allá de una discusión puntual cuando se presenta un cambio normativo.

Lo más sorprendente de la guerra civil que vive el socialismo madrileño -como sucede en otros partidos- no es el enfrentamiento en sí mismo (algo legítimo que en teoría demuestra la existencia de una democracia viva) sino la ausencia de referentes ideológicos que sirvan para entender de qué hablan los contendientes en el duelo fratricida, que diría Azaña. Aquí no hay ‘largocaballeristas’ frente a los seguidores de Indalecio Prieto o Besteiro. Ni siquiera ‘guerristas’ contra ‘renovadores’.

Aquí se está ante una gran obra trágica en la que los personajes, como en la obra de Pirandello, no tienen ni un autor ni un texto al que aferrarse. Ni siquiera una cultura política propia. Sólo hay una descarnada lucha por el poder pero sin que los electores o los propios militantes socialistas puedan conocer cuál es el mensaje que les quieren transmitir sus líderes.

No ocurre sólo en el PSOE ¿Alguien conoce la ideología de los candidatos del PP que con cuentagotas va sacando Génova más allá de su pertenencia al partido? ¿Tienen ideas propias o son simple réplicas electorales construidas a imagen y semejanza de la dirección?

La ausencia de ideología es una de la características de los sistema políticos actuales, y eso explica la eclosión de los partidos populares en Europa (algunos derivan en populismo). Partidos sin apellidos -meros contenedores de votos muchos de ellos contradictorios- para atraer al mayor número de electores posibles. Podemos -un enunciado tras el que caben todas las ideas- es un buen ejemplo.

Más renta, menos ideología
La dilución de las ideologías no es, en contra de lo que pueda parecer, una mala noticia. A medida que crece el nivel de renta -y los ciudadanos dependen menos del sector público- el papel de las ideologías es más residual.

El PSOE lo llegó a entender en su día (época de Almunia). E incluso se presentó a algunas elecciones con el apellido de Progresistas, concepto suficientemente ambiguo para recoger todo tipo de opciones y no sólo las de raíz socialista. Ya por entonces algunos de sus dirigentes hablaban de dar por superados los tradicionales ‘espacios políticos’. En una palabra, siglas desnudas de ideología a la manera de los partidos populares.

Ocurre, sin embargo, que estos grandes partidos -muchos más transversales que sus antecesores- están obligados a dar necesariamente cobijo a la existencia de corrientes internas más o menos organizadas que sirvan como referente ideológico ante la ausencia de una definición clara.

Utilizando las categorías convencionales, por eso suele suelen habitar en el seno de las grandes organizaciones (en particular en los sistemas bipartidistas de larga tradición) un sector más ‘izquierdista’ y otro más ‘derechista’. O más ‘liberal’ o más ‘conservador’, como se prefiera. Dicho de otro modo: la democracia política (articulada a través de los partidos) lógicamente tiende a reflejar perfiles ideológicos propios de sus protagonistas, lo que permite al elector identificarse con sus dirigentes ante la existencia de partidos sin aristas ideológicas. Pirandello decía que “cada fantasma, cada criatura del arte, para llegar a existir debe tener su propio drama”. De lo contrario es humo. Sólo vacío.

No ocurre así en España, donde los grandes partidos se han convertido en un páramo ideológico entre sus propias élites donde reina la mediocridad intelectual y la ausencia de perfiles propios. Sin duda, por una cuestión de supervivencia política e incluso económica de sus dirigentes.

La crítica política -organizada o no- tiende a ser expulsada del código de comportamiento colectivo, y al que cuestiona la estrategia de la mayoría se le considera un simple renegado. Incluso Podemos, un nuevo partido, lo primero que ha hecho es acabar con la disidencia interna prohibiendo la doble militancia o la existencia de grupos organizados para evitar que puedan cristalizar corrientes internas. Aunque la dirección se llevó este sábado algún revolcón, el núcleo de poder es de pedernal. No se admiten disidencias La ‘nueva’ política ejercida con herramientas de toda la vida.

‘Y Tú más’
La consecuencia es obvia. España afronta un largo periplo electoral mirando más hacia el pasado -castigando más a los partidos desunidos- que hacia el futuro, sin que haya realmente un debate de fondo sobre distintas alternativas dentro de las propias organizaciones políticas. Es decir, que las elecciones se convierten más en un referéndum sobre lo que han hecho los últimos partidos que han gobernado que sobre sus propuestas, lo cual explica el éxito de la absurda teoría del ‘y tú más’ que impera en el sistema político. ¿Alguien conoce las diferencias ideológicas entre Pedro Sánchez y Tomás Gómez? ¿Dónde está el debate en el seno del PP sobre política fiscal o sobre privatizaciones? ¿Qué perfiles propios distintos tienen los dirigentes de UPyD o Ciudadanos?

La existencia de partidos ideológicamente uniformes suele presentarse como un activo de las organizaciones. Y es evidente que así ha sido en los últimos años. Pero en la medida en que los partidos se vuelven más transversales esto significa un empobrecimiento de la confrontación ideológica si esa estrategia no va acompañada de instrumentos de debate.

Difícilmente, un elector puede depositar su voto en favor de un partido que es un gallinero. Pero entonces cabe preguntarse si es posible votar a candidatos que carecen de un perfil propio y que se mueven exclusivamente ayudados por sus brazos de madera en apoyo del líder.

El patrocinador de Podemos, referente del populismo totalitario
EDITORIAL Libertad Digital 15 Febrero 2015

Es prácticamente imposible encontrar en todo el planeta un Gobierno más inepto que el que preside Nicolás Maduro en Venezuela. A excepción de las zonas en guerra, ningún otro país ofrece las cifras devastadoras que presenta la economía venezolana, cuyo único objetivo a lo largo del presente año va a ser simplemente evitar la bancarrota.

La inflación, según los datos oficiales del Banco Central venezolano, superó ampliamente en 2014 el 60%, aunque los expertos independientes la sitúan en torno al doble, nada menos que el 120%, la más alta de todo el mundo. El PIB venezolano sigue desplomándose y en el presente ejercicio caerá otro 7%, salvo que a Nicolás Maduro y su equipo de "expertos" se les ocurra otra idea orwelliana y consigan destruir todavía más el famélico tejido productivo que aún sobrevive a sus políticas chavistas.

La población se enfrenta a una situación de desabastecimiento de tal magnitud que amenaza la propia supervivencia de los más débiles por la falta de medicinas y de alimentos básicos. En las calles, la violencia campa a sus anchas gracias a las milicias chavistas armadas y a la delincuencia organizada, fruto de lo cual en 2014 fueron asesinadas en el país 25.000 personas cuyos crímenes quedaron impunes prácticamente en su totalidad.

Y mientras el país se hunde en unas cotas de miseria económica y moral inéditas en un país con las riquezas naturales de Venezuela, el régimen chavista se atrinchera abusando de sus prerrogativas para censurar a la prensa libre y acosar a los opositores molestos como Leopoldo López, el referente de la oposición democrática venezolana, encarcelado por Maduro desde hace un año ya.

Como decíamos al principio, resulta difícil encontrar en la historia reciente un ejemplo más grosero de totalitarismo político, estolidez económica e ineptitud administrativa que el gobierno Venezolano. Chávez puso las bases para la ruina futura del país y Nicolás Maduro, su iletrado sucesor, está culminando la obra chavista al tiempo que trata de evadir su responsabilidad con el uso de los argumentos más delirantes para espanto del mundo civilizado.

Sin embargo toda esta podredumbre política, que está condenando a Venezuela a la más absoluta miseria, cuenta con admiradores a este lado del Atlántico como sabemos bien en España. No hay ni un solo dirigente del núcleo fundador de Podemos que no haya recibido, de una u otra forma, el apoyo del régimen bolivariano a cambio de su colaboración intelectual para maquillar la destrucción económica, moral y política de todo un país. Más aún, las oscuras finanzas manejadas por Monedero, el número tres de la formación ultraizquierdista, encierran fuertes sospechas de que el partido en su conjunto haya podido estar financiándose con fondos procedentes del Gobierno chavista, lo que entraría en colisión con la legislación vigente en materia de financiación de partidos.

Una vez más, la Historia pone ante nuestros ojos con nitidez descarnada los efectos de las políticas socialistas cuando son implantadas a conciencia. El caso venezolano es paradigmático de lo que ocurre a medio plazo cuando un grupo de iluminados totalitarios se encarama al poder haciendo uso del populismo para ganarse el afecto de las masas. Ese es el modelo que el chavismo pretende exportar a golpe de talonario, por más que sus emisarios en suelo español pretendan hacerse pasar por los exquisitos demócratas que jamás han sido.

España, oligarquía y caciquismo
Juan Laborda www.vozpopuli.com 15 Febrero 2015

La mentira, la ignominia, la vacuidad, la mediocridad, la manipulación, la desfachatez y un largo etcétera invaden el devenir de una sociedad, la nuestra, absolutamente narcotizada por unos medios de comunicación que sirvieron, y aún sirven, de cortapisa al poder establecido. Durante la semana recién terminada, dos perlas me han llamado poderosamente la atención, a cual más cruel, a cual más inhumana. El presidente del gobierno, frente a todos y cada uno de esos informes que vienen advirtiendo de la descomposición del tejido social de nuestro país, con un incremento de la pobreza sin parangón en nuestra historia reciente, afirmó sin despeinarse que eso no existe en España. Rajoy, el “rey desnudo”.

Sin embargo, cuando parecía que estábamos curados de espanto, hete aquí que llegó ese verbo suelto, nuestro inefable ministro de Asuntos exteriores, José Manuel García Margallo, y superó a su jefe de filas. Afirmó, mejor dicho, rebuznó, la enésima barrabasada. Aseguró que si España no hubiese prestado 32.744 millones de euros a Grecia se podrían haber subido "las prestaciones por desempleo un 50% o aumentado las pensiones un 38%”. ¡Mentira! España ha prestado a Grecia menos de 7.000 millones de euros. El resto del préstamo fue realizado por inversores privados, a los que avaló el gobierno español. O sea que si estos inversores cobran de Grecia, reciben pingues intereses, pero si Grecia no pagara o tuviera una quita, los inversores no perderían, quien perderían serían los españoles, tendríamos que pagar ese dinero prestado por inversores privados. Margallo, el “mamporrero”.

España, élites parasitarias
La realidad es otra. Ustedes y los anteriores crearon una dinámica de incentivos muy llamativa. Acordaron con las élites oligopólicas patrias un sistema de remuneración perverso. Si el negocio privado de estos señores va mal, no pasa nada, se remunera “el emprendimiento” a costa de los sufridos contribuyentes. Si va bien, fantástico, estos prohombres se lo han merecido, han asumido un riesgo inherente al devenir de sus negocios. Lo de siempre, si todo va bien, los listillos se forran; si va mal, pelillos a la mar, los tontos e incautos contribuyentes a pagar a escote. España país de parásitos, bajo la estela del Honrado Concejo de la Mesta.

Señor Margallo, si quiere, en una clase de dos horas, le detallo el aumento de la deuda pública de esta nuestra querida España durante la actual crisis sistémica. De los 597.349 millones de incremento en el montante de la deuda emitida solo por la Administración Central en el período 2008-2013, ¡227.091, casi la mitad, es para financiar a terceros! Por eso, ustedes y los anteriores, recortaron gastos en sanidad, pensiones, educación, dependencia, porque eran superfluos a la luz de unas élites que ya disfrutan de todo eso. Pero con ello se les ha permitido seguir disfrutando de su riqueza, de su renta a costa de los demás. Mientras, familias enteras que se hipotecaron bajo el paraguas de unas entidades financieras que no hicieron un análisis de riesgos mínimamente serio, que se hastíen, se les desahucia y santas pascuas. ¿Saben ustedes, señor Margallo, lo que en derecho anglosajón es el régimen de la segunda oportunidad para personas físicas y jurídicas? Ah, no, se me olvidaba, ustedes solo lo aplican a quienes “se lo merecen”. España, país feudal, de siervos y vasallos.

¿Sabe usted, señor Margallo, que si el rescate de todo el sistema bancario patrio, más allá de cuatro cajas de ahorro, se hubiese hecho a costa de acreedores y gerencia no hubiese hecho falta ningún recorte adicional? ¿Sabe usted cuánto dinero tiene comprometido nuestro gobierno por avalar a terceros? España, oligarquía y caciquismo como forma actual de gobierno. ¡Si levantara la cabeza mi paisano Joaquín Costa!

Austeridad y nervios
Como ya avisamos desde estas líneas España, junto a Portugal, iban a encabezar y liderar el bloque de rechazo al nuevo gobierno heleno. La razón, obvia, reconstituir el sistema existente con el objetivo de favorecer de manera permanente a la clase dominante, los más ricos, los intereses corporativos, los acreedores que asumieron riesgos innecesarios, los oligopolios,… La triste historia patria. Otra vez, la enésima. España, oligarquía y caciquismo. La sombra de mi paisano Joaquín Costa nos persigue inexorablemente.

Ante la victoria de Syriza, si todo le sale bien a Grecia, y le saldrá, muchos tendrán que hacer sus maletas. De ahí los nervios, a flor de piel, de Rajoy, Cavaco Silva, Passos Coelho. ¡Basta de mentiras! Quienes defienden la austeridad, la contracción salarial y la miseria laboral defienden a los oligarcas, a los caciques. Se nos dice que todos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y ahora tenemos que apretarnos el cinturón. Este punto de vista se olvida convenientemente de donde venía la deuda. No de una orgía de gasto público, sino como el resultado directo del rescate, la recapitalización, y el aumento de la liquidez a un sistema bancario quebrado.

Esa carga ahora toma la forma de un giro global a la austeridad, la política de reducción de los salarios y los precios internos para restaurar la competitividad y equilibrar el presupuesto. El problema, es que la austeridad es una idea muy peligrosa. No funciona. Los argumentos a favor de la austeridad son tenues, y la evidencia delgada. En lugar de ampliar el crecimiento y la oportunidad, el renacimiento repetido de esta idea económica siempre ha dado lugar a un crecimiento bajo, junto con el aumento de la pobreza y la desigualdad. ¡Si levantara la cabeza Joaquín Costa!

Democracia interna, ¿para cuándo?
Alejo Vidal-Quadras www.vozpopuli.com 15 Febrero 2015

El terremoto sufrido por el Partido Socialista de Madrid ha sido interpretado por sus víctimas como un ataque flagrante a la democracia interna y una vulneración inmisericorde de los estatutos del PSOE. Sobre el papel, no les falta razón porque en su día Tomás Gómez fue elegido candidato a la presidencia de la Comunidad por una amplísima mayoría de militantes y la brutalidad y las malas formas de su destitución como Secretario General y como futuro cabeza de lista han sido realmente notables, incluso dentro de los hábitos de los dos grandes partidos del sistema, que no se distinguen precisamente ni por su respeto a sus propias reglas de juego ni por su finura en las relaciones humanas.

Gómez maniobró para ser el único candidato y se valió de su posición preeminente como máximo dirigente de la organización para ahuyentar a cualquier posible rival

Ahora bien, el propio cesado tampoco fue muy escrupuloso durante el proceso de su designación por las bases. Maniobró para ser el único candidato, jugó con la enorme ventaja de disponer del aparato del partido a su exclusivo servicio y se valió de su posición preeminente como máximo dirigente de la organización para ahuyentar a cualquier posible rival al estilo de los grandes primates que se golpean ferozmente el pecho para asustar a otros machos de la manada si se atreven a poner los ojos sobre su harén. En otras palabras, la democracia interna que le situó en las alturas desde las que ahora ha caído fue formalmente válida, pero más que dudosa en la realidad. Lo mismo hizo Susana Díaz en su confrontación con Luis Planas por la dirección del Partido Socialista de Andalucía. Acaparamiento de avales valiéndose del uso de los resortes burocráticos en su beneficio, manejo del calendario para dejar a su oponente sin margen de maniobra y demás martingalas y trapacerías propias de estos casos.

Hay que reconocerle al PP una total claridad en este tema. Todo el mundo admite en público y en privado que las listas las confecciona el líder con criterios arbitrarios de los que no da cuentas a nadie y los afiliados son espectadores pasivos de las evoluciones del dedo cesáreo hasta que tiene a bien señalar a los afortunados. En el partido del Gobierno no es que no haya democracia interna, es que se considera una excentricidad e incluso una muestra de mal gusto. Entre las nuevas formaciones, probablemente sea Ciudadanos la que opera con mayor respeto a la voluntad de sus militantes y donde la dirección se mantiene, por lo menos en apariencia, más neutral frente a las distintas candidaturas en pugna.

En el partido del Gobierno no es que no haya democracia interna, es que se considera una excentricidad e incluso una muestra de mal gusto

En cuanto a Podemos, su jefe supremo tampoco es un dechado de prudencia a la hora de implicarse en la arena electoral de sus cargos orgánicos y de sus listas de candidatos. Se manifiesta claramente a favor de unos y en contra de otros, da apoyo público a sus favoritos y desde luego se vale contundentemente de su ascendiente sobre el cuerpo electoral de militantes y simpatizantes para impulsar la carrera de las personas que le son afines.

En definitiva, que en nuestro panorama político la norma general es que la democracia interna es repudiada o fingida, pero rara vez ejercida con limpieza. Mientras las cúpulas de los partidos sigan interfiriendo en los procesos electorales internos ajustando los tiempos, monopolizando los censos, inclinándose explícitamente por las opciones de su cuerda y discriminando a las molestas, no habrá auténtico juego limpio y los métodos de selección de las elites que pueblan Ayuntamientos, Parlamentos y Gobiernos, obedecerán a los principios letales de la endogamia, el clientelismo, el nepotismo y la cooptación, con la consiguiente y progresiva pérdida de calidad del capital humano de nuestras instituciones.

Jaque oculto a Rajoy
José Luis Ortín www.vozpopuli.com 15 Febrero 2015

Le están enseñando la puerta en la distancia porque no hay manera de que él mueva el picaporte, agarrado con uñas y dientes al suelo ‘arriolano’ que aún le vende ciertas esperanzas.

Razones para irse
Ser el político peor valorado en todas las encuestas, sin excepción, no es un buen banderín de enganche para ilusionar en las próximas generales. Como tampoco son suficientes los alentadores datos macroeconómicos que se vislumbran desde ciertos brotecillos ‘enverdinaos’ sobre el páramo español, que aún no se materializan para la inmensa mayoría de los ciudadanos, y que esconden la dura realidad de haber aumentado en su mandato la deuda pública de España desde los 600.000 millones de euros al billón largo. ¡Tela!

Y solo el miedo inducido a Podemos desde el poder, por mucha campaña que se haga, sumado al que sin necesidad de que se lo metan en vena le tienen millones de españoles a sus dirigentes filo bolivarianos, que ya se va encargar Tsipras de azuzarlo involuntariamente desde Grecia; no dará para superar, como mucho, el treinta y cinco por ciento de los votos desde el que intentar un gobierno, aunque sea en precario.

El verdadero miedo escénico es el interno del PP. Empezando por los escasos barones autonómicos y municipales limpios de polvo y paja, así como por pesos pesados que llevan años en las Cortes y en otras instituciones, que ven peligrar sus poderes por el descrédito del partido a nivel de calle tanto por las corruptelas de cada día como a la inanición del presidente para tomar medidas ejemplares.

La bandera de la renovación es enarbolada por muchos personajes relevantes de la sociedad dentro y fuera del PP. Y es que se ha renovado mucho en España. El PSOE e IU, por muchos problemas que a su vez tengan, o la propia monarquía, pasando por la renovación de ideas, proyectos y ambiciones de partidos pequeños, tal que Ciudadanos, o la muy exitosa irrupción de Podemos, dibujan un cambio de escenario irreversible al que hay que subirse para pintar algo en el convulso panorama que se avecina.

De ahí la gran alarma producida en los últimos meses, y los mensajes más o menos subrepticios consiguientes a don Mariano de que piense con generosidad y cierta urgencia en un recambio capaz de ilusionar a su electorado. Porque en las próximas generales no les bastará a los populares con ganar minoritariamente, en cuyo caso irían por un largo periodo a la oposición, y, lo que es peor, a una refundación ineludible cuando no haya prebendas que repartir. Hay que ganar con mucha diferencia, y eso es ahora misión imposible con las mismas caras de siempre.

Si sales a empatar, pierdes
Incluso se empieza a repetir como un mantra la pena de que Rajoy no diera el paso de irse antes, concretamente cuando lo de Bárcenas, porque desde entonces este hombre no está para enarbolar ninguna bandera de regeneración. NI mucho menos puede generar la ilusión necesaria para ir a una confrontación electoral tan extrema como la que se avecina con alguna garantía de éxito; está asumido que el 30 o el 35 por ciento es el techo máximo al que puede aspirar y, por ende, saldrá a empatar el partido, que es lo mismo que jugar a perderlo por goleada. La que le van a endosar las fuerzas de izquierda en su conjunto.

La hora de Ciudadanos
En resumen, que a Rajoy le están enseñando la puerta porque también hay otras alternativas. Ciudadanos podría ser buena si contara con los apoyos suficientes. Y hacia esa barquita, de momento, se están echando algunos cabos ante el pavor de la nomenclatura ‘pepera’, que por eso están ninguneándolo cuanto pueden. Sin embargo, los más sensatos piensan que tal vez bien empujada podría ir convirtiéndose en un barco capaz, al menos, de ser la bisagra alternativa al gobierno grande de PP y PSOE para salvar los muebles en esta encrucijada; aspiración entre bambalinas de españoles con poder, y de fuera, de instituciones sociales y de muchos ciudadanos, pero a día de hoy imposible de materializar.

Albert Rivera da bien en España porque lleva años dando la cara dignamente en su Cataluña natal frente a los desmanes de los independentistas burgueses de CIU y de los tripartitos de ocasión de izquierdas. Y junto a su imagen y aparentes talante y talento, no es mal banderín de enganche para ilusionar.

El jaque con la reina Soraya
Enrocado en sus silencios, y como ya comentamos, el presidente tiene una jugada fuerte y posibilista sin las circunstancias se le hacen insostenibles: un varapalo en las autonómicas y municipales, de las que las andaluzas serán unas primarias clarificadoras.

Y no es otra que su protegida, la todopoderosa vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría.

De hecho, cuando a la mayoría de votantes confesos del PP se les abre esa ventana, sus gestos y expresiones denotan y jalean una esperanza que no les asoma pensando en Rajoy como aspirante a repetir en el cargo; saben que eso será imposible porque no lograría, en ningún caso, los resultados suficientes. Y, además, salvo que funcione el pacto oculto de no agresión con el PSOE, que también señalamos, cada vez más precario debido a su crisis; tampoco conseguiría apoyos para ostentar un gobierno en minoría parlamentaria.

Doña Soraya, en cambio, tiene a su favor la formación y eficacia que nadie le discute, la laboriosidad que trasluce y, ojo, una potente hoja de servicios sin mácula alguna de corruptelas, que ya es mucho. Si a ello le unimos su buena capacidad comunicativa, con un lenguaje sencillo desde el rigor de las ideas y los datos, la fresca juventud, su género, que sería un plus; y el apoyo que suscita en la mayoría de los medios, estarían en el PP ante el perfil adecuado para, entonces sí, hacer un intento esperanzado a finales de año. Porque, como añadido, desde su practicismo, ella sí podría llegar a acuerdos impensables ahora con otras fuerzas políticas.

Vulneraciones
ANA VELASCO VIDAL-ABARCA El Mundo 15 Febrero 2015

LA DEFINICIÓN de vulneración es transgresión, quebranto, violación de una ley o precepto y también daño o perjuicio. El asesinato se define como «crimen alevoso o premeditado». ¿Es lo mismo una vulneración que un asesinato? Para el Gobierno vasco, sí. Para el Gobierno vasco, en su perversa y manipuladora tergiversación del lenguaje, los crímenes de ETA son «vulneraciones del derecho a la vida» y no sólo eso, sino que son equiparables a las causadas por las Fuerzas de Seguridad, por las de autoría confusa y por «otras», hasta el extremo de reunirlas a todas en un mismo informe cuya finalidad es, según los autores, «contribuir a la tarea colectiva de un reconocimiento que debe llegar a todas las víctimas guiado por el principio de igualdad y no discriminación».

¿Qué quiere decir igualdad y no discriminación entre víctimas? ¿Es lo mismo un asesinato premeditado y alevoso perpetrado en el marco de una estrategia de terrorismo organizado a largo plazo y con una finalidad política que los homicidios o muertes violentas ocurridas en enfrentamientos muchas veces en defensa propia? ¿Es justo poner bajo el dedo acusador precisamente a quienes más han sufrido en carne propia los ataques del terror? ¿Es necesario mezclarlos a todos de tal modo que se diluya la responsabilidad de quienes han asesinado a cientos de personas y generado durante décadas un opresivo clima de miedo y falta de libertad en el País Vasco?

Para el Gobierno vasco sí es necesario. Es imprescindible. Es la forma de conseguir que la maldad, el dolor, la extorsión, la crueldad sin límites de la banda que nos ha asolado, tenga una justificación institucional al ser sus «acciones» consecuencia o correlativas a la «violencia» del Estado. Se puede entender que un Gobierno nacionalista actúe de este modo, puesto que históricamente los nacionalistas siempre han considerado que el terrorismo de ETA tiene un fin político cuya esencia comparten. Sin embargo, resulta incomprensible el silencio del Gobierno. Su tolerancia y pasividad están contribuyendo a que se asiente esa visión equiparadora que inventa contextos falsos y diluye, en un magma de eufemismos y acepciones distorsionadas, la realidad de la historia reciente del País Vasco.

No basta con declaraciones de un día. Es imprescindible establecer un plan -como han hecho ellos- para responder con claridad y contundencia, para desmontar las falsedades e impedir que desde instancias públicas se promueva la idea de que ETA ha cometido vulneraciones al mismo nivel que el Estado, de que en el País Vasco ha existido una violencia política de acción-reacción, bidireccional y con similar grado de culpa en el daño causado. Es simplemente intolerable que este planteamiento devastador que aniquila el valor del sacrificio, de la lucha en la que tantos inocentes han caído, sea el que finalmente prevalezca oficialmente en el País Vasco. Sin embargo, así será si frente a la mentira y la manipulación sólo se muestra indiferencia y resignación ante un mal que se considera menor.

Ana Velasco Vidal-Abarca es hija de Jesús Velasco, asesinado por ETA en 1980, y de Ana María Vidal-Abarca, fundadora de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT).

INFORME DE LA CNMC
La corrupción y la ineficiencia en las licitaciones cuestan 50.000 millones al año
Un demoledor estudio de Competencia calcula que el déficit público se esfumaría simplemente acabando con estas malas prácticas.
DIEGO SÁNCHEZ DE LA CRUZ. Libertad Digital 15 Febrero 2015

Desde hace años, partidos de todos los colores y todas las ideologías han subrayado la necesidad de reformar las Administraciones Públicas para hacerlas más eficientes. Un ejemplo del ahorro potencial derivado de este tipo de medidas lo tenemos en el gasto corriente y las remuneraciones de los empleados públicos: según explicó en 2010 la Fundación Progreso y Democracia, emular las mejores prácticas autonómicas en este campo podría reducir los presupuestos públicos en 26.000 millones de euros.

Pues bien, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) acaba de publicar otro estudio en el que pone de relieve otras costosas fuentes de ineficiencia en los presupuestos del Estado. El documento en cuestión analiza los mecanismos de contratación pública, con ánimo de desentrañar cuál sería el coste de estas adjudicaciones si el erario no tuviese que cargar con los costes de la ineficiencia y la corrupción.

El resultado es desolador: según la CNMC, acabar con las malas prácticas podría ahorrar a los contribuyentes uno de cada cuatro euros comprometidos a la licitación de servicios públicos. Teniendo en cuenta que cada ejercicio se comprometen casi 200.000 millones de euros en este ámbito, hablamos de un sobrecoste de casi 50.000 millones anuales.

Esta cifra supera el umbral del 4,2% del PIB, fijado por el gobierno como el nivel máximo al que podrá llegar el déficit público en 2015. Por tanto, acabar con los sobrecostes y la corrupción permitiría pasar de los números rojos al superávit presupuestario sin necesidad de ajustes adicionales.

De hecho, los casi 50.000 millones de euros que señala el informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia son prácticamente equivalentes a la factura de todas las subidas de impuestos aprobadas por los sucesivos gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, estimada en 51.000 millones.

Entre los aspectos que habría que corregir para conseguir estos importantes niveles de ahorro, la CNMC destaca los siguientes:

Acabar con los pactos de reparto de mercado o no competencia, que constituyen cárteles económicos y minan la competencia en las licitaciones públicas.
Terminar con las empresas públicas que basan su existencia en contratos adjudicados "a dedo" por nuestros gobernantes.
Acotar la extensión temporal de las concesiones, introduciendo un ritmo de competencia mucho mayor en los procesos de adjudicación.

Ni de izquierdas, ni de derechas, ¿pues qué son?
Jordi Garcia-Petit. Cronica Global  15 Febrero 2015

Palabras como clavos, que clavan al adversario y se clavan en el cerebro de aficionados y espectadores; frases cortas, que se pueden tuitear, recordar y gritar fácilmente y que, como fuegos artificiales, iluminan el problema un instante para quedar después todo nuevamente a oscuras; recurso a la emoción del cambio al por mayor sin entrar en los detalles; estética de temporada, de color entre rojo y azul, como el zumo de las moras; líder de vídeo clip que llena las pantallas con entretenimiento y provocación… con estos mimbres y el telón de fondo de la gran crisis los ideólogos de Podemos han conseguido llenar recintos y calles y ganar en las encuestas.

Despojados de la novedad y meditados, los eslóganes de Podemos no son tan vacíos o inofensivos como una cierta crítica generosa los presenta. “La casta” es una generalización gratuita, ofensiva y condenatoria para los miles de políticos, funcionarios, empresarios, académicos, cuadros… honestos que hacen rodar el sistema real, fácil de criticar, muy difícil de substituir. “El régimen del 78” deslegitima la transición y el éxito de la Constitución que ampara, precisamente,la existencia de Podemos, imposible bajo el régimen del 39. “Asaltar el cielo” se apropia de una retórica romántica del viejo marxismo, que si en el pasado quedó en nada, en el presente resulta de una ilusa desproporción igual como la fagocitaria presunción de que “los peces pequeños se comerán a los grandes”.

El eslogan más revelador del arte de la confusión y la ambigüedad calculada: “ni de izquierdas, ni de derechas” ignora, sino desprecia, el desarrollo de las ideas y las luchas de las clases sociales a lo largo de la historia, reduce la dialéctica más constante de las sociedades humanas a simples metáforas, a nombres nada más, intercambiables, prescindibles. Y llenan el vacío de su ubicación en el pensamiento y en la realidad social invocando el sentido común (como Mariano Rajoy) “contenido en una identidad transversal y popular”. Sin embargo el ejercicio de tanto funambulismo no les impide proclamar “somos la socialdemocracia”, al mismo tiempo que denigran la socialdemocracia original, la del PSOE.

Tienen santa razón afirmando que hace falta un cambio. La denuncia de la mayoría de los malos apuntados es acertada, pero a la hora de concretar el cambio, de identificar los medios que lo harán posible, de presentarse como los mejores preparados para llevarlo a cabo –ellos que no han gobernado ni siquiera en un municipio de España-, como pasa con otros populismos, nacionalistas o de otro género no tienen la solución, solo la capacidad de crear ilusión, pero la ilusión creada es lo que es: una esperanza sin fundamento real.

El líder, que pretende asaltar La Moncloa desde la comodidad de los platós, anuncia como un eslogan más que “nos atacarán”. Claro que sí, hay motivos de sobra, tanto por los líos monetarios y políticos de la cúpula como por el tramposo festival ideológico del conjunto, y hay la libertad para hacerlo, conquistada en el hito crucial de 1978 del que reniegan.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
La estabilidad política, en España y Cataluña

PABLO SEBASTIÁN www.republica.com 15 Febrero 2015

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha presentado ayer en Andalucía a su partido el PP como pieza fundamental de la estabilidad política de España, para consolidar la recuperación económica del país. Rajoy ha hecho estas declaraciones pensando en el ascenso electoral de Podemos, y a la vista de los últimos informes de analistas extranjeros que ven a nuestro país inmerso en una espiral de inestabilidad política como consecuencia de las elecciones que se van a producir a lo largo de 2015.

Y ahí incluidas las catalanas del 27 de septiembre que CiU y ERC quieren presentar como un plebiscito sobre la independencia de Cataluña. Un asunto sobre el que el vicepresidente de la plataforma ‘Empresaris de Catalunya’ (con mas de 500 afiliados), Josep Bou, ha declarado que la independencia de Cataluña que promueve Artur Mas provocaría, según los estudios realizados por dicha plataforma, una caída del PIB catalán del 11%, un paro superior al 30%, muchas fugas de empresas catalanas, pérdidas de las inversiones extranjeras ante la expulsión de Cataluña de la Unión Europea y de una parte sustanciosa del mercado español.

Estas declaraciones de Rajoy y Bou se producen cuando la prima de riesgo española acaba de subir hasta los 130 puntos básicos. Igualando a la italiana a pesar que el país transalpino sufre una recuperación del crecimiento mas lenta que la española, pero cuenta con un gobierno de Mateo Renzi mucho mas estable que el que se le supone a España a finales del presente año.

Y esto es lo que dicen de España los analistas financieros internacionales, temerosos de una victoria de Podemos y del secesionismo catalán, y lo que entre otras cosas explica que de las inversiones extranjeras de fondos de inversión que ahora empiezan a llegar en España, benefician a las empresas de Madrid mas que a las de Cataluña en una proporción de cinco a una, según destacados observadores del sector financiero.

Unidad de España y estabilidad política son, pues, piezas fundamentales para consolidar la recuperación económica del país. Y lo que explica el malestar de Rajoy con Grecia en el último Consejo Europeo porque el presidente español considera que si la UE hace concesiones a los griegos, que relajan la austeridad económica y ofrecen facilidades al pago de la deuda helena, ello beneficiará las tesis y los programas anti austeridad de Podemos y convertirá en plausibles sus programas electorales.

De igual manera el PP -y sobre todo las fuerzas económicas españolas- empiezan a temer que el PSOE se diluya víctima de sus crisis internas y por ello han apoyado el cese de Tomas Gómez en Madrid, porque consideran que la batalla electoral de la capital española del mes de mayo es, y va a ser, fundamental para visualizar el presente y futuro del bipartidismo en España, considerado la pieza maestra de la estabilidad política del país.

Batalla de Madrid donde el PSOE madrileño ahora pretende imponer a Ángel Gabilondo como el candidato alternativo a Gómez, en el convencimiento de que mejorará los resultados. Aunque el golpe de mano de Pedro Sánchez contra Gómez en Madrid puede haber desviado ya a miles de votantes socialistas en favor de Podemos. Por lo que falta por ver si el remedio planteado desde la dirección del PSOE y otras instancias paralelas -como el diario El País- puede acabar siendo peor que la enfermedad de los socialistas.

La que esperan recuperar a corto plazo en las elecciones de Andalucía donde las encuestas le ofrecen a la candidatura que lidera Susana Díaz una victoria sobre Podemos y el PP. Partido este último que sigue pendiente del nombramiento de sus candidatos para la batalla de Madrid, lo que Rajoy podría decidir en próximos días en línea con su discurso de la estabilidad.

Pero midiendo Rajoy los riesgos de los escándalos de la corrupción que no paran de crecer para el PP en Madrid, Valencia y Baleares, y para el PSOE especialmente en Andalucía. Corrupción que, en compañía de la crisis económica y el paro, constituye la causa fundamental de la caída del bipartidismo que todos temen por sus efectos en la mencionada estabilidad política nacional.

Compártelo:
Homenajean a la directora de instituto que se negó a ceder el centro para celebrar el 9N
Redacción Cronica Global 15 Febrero 2015

Dolores Agenjo, directora del Instituto Pedraforca de Hospitalet de Llobregat, es galardonada con el Premio Catalanes por España, por no ceder las llaves del instituto para colocar las urnas de la consulta independentista del 9 de noviembre, pese a las presiones recibidas por parte de la Generalidad.

La directora del Instituto Pedraforca de Hospitalet de Llobregat, Dolores Agenjo, ha sido galardonada este sábado con el Premio Catalanes por España, "por su valor cívico y compromiso con la ley, al ser la única responsable de centro educativo que no cedió, ni entregó, pese a las presiones recibidas, las llaves de su instituto el pasado día 9 de noviembre" para celebrar la consulta independentista organizada por la Generalidad.

En esta primera edición del premio, que otorga la entidad Movimiento Cívico de España y Catalanes, se ha querido reconocer la valentía de Agenjo al desobeder al Gobierno autonómico, que había requerido poner el centro a disposición del 9N, pese a que la consulta había sido explícitamente prohibida por el Tribunal Constitucional. Este gesto le supuso a Agenjo recibir todo tipo de insultos y amenazas.

"Un homenaje justo y merecido"
"Es un homenaje justo y merecido a una catalana que supo oponerse a una ilegalidad promovida por el Gobierno secesionista y sedicioso presidido por Artur Mas", ha señalado el presidente del Movimiento Cívico de España y Catalanes, Eduardo García, durante el acto de entrega del galardón, que se ha celebrado en un céntrico hotel de Barcelona.

El premio ha contado con la participación de las siguientes entidades: Acción Cultural Miguel de Cervantes, Asociación de amigos de las Fuerzas Armadas, Asociación por la Tolerancia, Asociación Salvar el Archivo de Salamanca, Asociación 90mil Ciudadanos, Convivencia Cívica Catalana, Coordinadora Española de Cataluña, Empresaris de Catalunya, Instituto para la Excelencia Profesional, Plataforma Hispanoamericana de Cataluña, Profesores por el Bilingüismo, Sociedad Civil Catalana, y Somatemps.
 


Recortes de Prensa   Página Inicial