AGLI Recortes de Prensa    Lunes 16  Febrero 2015

El petróleo no mejorará nuestro crecimiento
Rajoy ha llevado los precios energéticos –más determinantes para las exportaciones que los salarios en numerosos sectores– al máximo de todo el mundo industrializado
Roberto Centeno El Confidencial 16 Febrero 2015

Según un estudio publicado el miércoles por Moody’s, aunque los precios del petróleo se mantendrán bajos durante todo 2015, no se espera que ello mejore el crecimiento en la mayor parte de los países del mundo. El escenario que contemplan es un precio promedio del crudo de 55 dólares, lo que, en mi opinión, dado que Arabia Saudí no va reducir sus exportaciones un solo barril, resulta manifiestamente optimista, y es más probable que la media se sitúe más cerca de los 40 $ que de los 50. De hecho, durante el segundo trimestre, coincidiendo con el final de los contratos del West Texas Intermediate (WTI), este podría llegar a bajar puntualmente a unos 30 $ y hasta 40 $ el crudo Brent, más representativo para Europa, aunque en términos de euros no será tanto porque el dólar se ira a la paridad hacia fin de año. Según las últimas previsiones de la AIE, el exceso de oferta va a continuar, por lo que la actual subida será solo coyuntural.

Para Moody’s las economías del G20 no van a mejorar su crecimiento. Una de las grandes excepciones sería EEUU, cuyo crecimiento se espera alcance el 3,2% en 2015 ya que las bajadas se trasladan íntegras al consumidor final. Este año se espera, también, que el precio de la gasolina se reduzca hasta una media de 2,49 $ galón, un 30% menos que la media de 2014. La otra excepción sería India, cuya elevada inflación ha sido un factor negativo para el crecimiento durante los últimos años, y que la caída de los precios del petróleo aliviará significativamente, por lo que están estimando crecimientos del 7% en 2016. En el caso de China, los mayores impuestos sobre la energía y los precios intervenidos en varios sectores energéticos y de transporte amortiguarán el efecto de la energía más barata y no detendrán la gradual reducción del crecimiento, aunque pueden hacer menos necesarias medidas de estímulo.

Rajoy apuesta por “lo serio y los sensato”: los monopolios
Para la Eurozona, Moody’s predice un crecimiento inferior al 1% del PIB en 2015 y ligeramente por encima del 1% en 2016. En el caso de España, dada la estructura monopolista de los sectores energéticos firmemente apoyada desde el poder, las bajadas de precios están muy por debajo de lo que se derivaría en una situación de competencia. El abuso de posición dominante por parte de los monopolios jamás ha sido tan escandaloso como con Rajoy. Toda su política económica ha consistido en recortes salariales para recuperar la competitividad, pero los precios energéticos –más determinantes para las exportaciones que los salarios en numerosos sectores– los han llevado al máximo de todo el mundo industrializado, hasta el punto de que doblan ya los de algunos de nuestros principales competidores de Europa del Este.

Esta política no solo es moralmente inaceptable, es que económicamente hablando es un desastre ya que lleva a las familias a reducir su nivel de gasto por el efecto combinado de las mayores subidas de impuestos de nuestra historia, que alcanzan ya niveles expropiatorios. También influye en el paro, donde 2,6 millones han agotado las prestaciones por desempleo y están literalmente tirados en la cuneta, e implica recortes o congelaciones salariales. Esto –y no solo los precios del petróleo, que en España apenas se han trasladado a los consumidores, como veremos– es lo que está alimentando la espiral deflacionista, porque la demanda a precios de mercado es muy débil, lo que lleva a las empresas a bajar los precios y/o producción, lo cual obliga a más despidos o al abuso masivo de la temporalidad y los salarios basura.

Todo lo dicho reduce más aún la renta disponible y hace imposible cualquier recuperación sostenible más allá del contumaz engaño que supone medir el crecimiento a precios constantes. Porque el IPC interanual está cayendo al 1,3% en enero, si hacemos como que nos creemos que el PIB a precios constantes ha crecido un 0,7% en el cuarto trimestre (1), lo que se da de patadas con indicadores esenciales. En ese último trimestre de 2014, el IPC cayó un -0,5%, la creación de riqueza ha sido solo de +0,2 %, y se ha acelerado hasta el -1,6 % mensual. Esto significa la mayor caída desde 1960, inducida por el Plan de Estabilización que nos llevaría en 15 años a pasar de ser un país subdesarrollado a la octava potencia industrial del mundo, aunque ahora vamos justo en sentido contrario, camino del empobrecimiento y a la cabeza de la peor distribución de la riqueza de Europa y del tercermundismo laboral.

En el caso del precio de las gasolinas, haciendo la media fob Mediterráneo/fob North West Europe, y medidas en euros, deberían haber bajado un 47% antes de impuestos, y lo han hecho solo un 28%. En el caso del gasóleo, las cifras serían 39 y 29% respectivamente. Teniendo en cuenta que el IVA es proporcional al precio, el PVP tendría que estar hoy del orden del euro/litro, incluso teniendo en cuenta que las gasolinas y gasóleos han subido 72 y 61 euros/tonelada respectivamente en los últimos 20 días, equivalentes a 0,053 euros/litro las gasolinas y 0,052 euros los gasóleos, a los que el IVA sumaría unos 0,011 euros/litro. Pues bien, en Madrid capital, y supongo en toda España, las subidas han sido un ¡40% mayores!, en el entorno de 0,090 euros/litro. Esto es lo que Rajoy llama apostar por “lo serio, lo prudente y lo sensato”, y la gente normal expolio, ignominia y desfachatez.

Pero si lo de los productos petrolíferos les parece un escándalo, es una broma comparado con lo pasa con el gas y con la electricidad. Empecemos por el gas natural a la industria, en particular a nuestras industrias exportadoras como las azulejeras, fuertemente intensivas en el consumo de esta energía. La fórmula de cálculo de los precios es semestral y la de los tipos de cambio trimestral, lo que significa un retraso considerable en la aplicación de las bajadas. La primera fue el 1 de enero, momento en que el precio del gas a la industria española descendió un 4%, situándose en 8,8 $ por millón de BTU (British Thermal Unit). Para valorar el nivel de expolio que la política energética de Rajoy permite a los monopolistas nacionalistas, el precio medio actual en EEUU es de 2,79 $ por millón de BTU, es decir, menos de la tercera parte.

Pero no se aflijan, porque, de acuerdo con la fórmula de cálculo de precios, estos bajarán un 10% el 1 de abril, y otro 10% adicional el 1 de julio, donde estará ya recogida la totalidad de la bajada. Es decir, que gracias a la sabia política de Rajoy, que como todo el mundo sabe es la única “seria, prudente y sensata”, el gas a la industria española pasará a costar 7,1 $ por millón de BTU, que ya solo será dos veces y media más que el precio de los EEUU. Eso es lo que el PP denomina ayuda a la exportación, y si esto no basta, se recurre a delación interna, o sea a los salarios de miseria para recuperar la productividad. ¡No pensarían que les iban a bajar las rentas monopolistas a la oligarquía! Eso sería populismo de ultraizquierda.

Y ahora, vayamos a las tarifas domésticas. La cifra relevante para tener una idea de cómo varían es la Tarifa de Último Recurso (TUR), que aunque las comercializadoras han hecho todo lo posible para engañar a los consumidores y que se pasen al mercado liberalizado ofreciéndoles unos descuentos temporales, una vez en él liberalizado significa “libertad de los monopolistas para poner los precios que les dé la gana”. La TUR nos da una idea de la situación de los consumidores en posición más favorable, es decir, si lo que les ocurre a los consumidores que tiene la TUR es malo, lo que les ocurre a los que han sido engañados y se han pasado al mercado liberalizado es mucho peor. Pues bien, la TUR no es que haya bajado un 4%, es que no lo ha hecho nada en absoluto.

Los consumidores españoles son los únicos del mundo desarrollado a los que no les han reducido todavía la tarifa, pues es en “los momentos difíciles cuando se distingue al buen gobernante”. Soria ni siquiera sabe distinguir entre un panel fotovoltaico y uno solar para calentar agua. Pero es que, además, se comprometieron en Bruselas a reducir el consumo de energía por unidad de PIB, o intensidad energética, y como obviamente no lo han conseguido, obligan a las comercializadoras o bien a desarrollar proyectos de ahorro energético o bien a pagar una tasa al IDEA (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía). Como era de esperar, no han desarrollado medida alguna para fomentar el ahorro energético, pero sí han desarrollado la legislación para obligar a las comercializadoras a pagar 203 millones de euros al IDAE, lo que repercutirá íntegramente en los consumidores, un dinero que irá a pagar comilonas, viajes porque sí y subvenciones a los amiguetes.

La energía eléctrica y las exportaciones
Pero si en los carburantes es un escándalo y en el gas un expolio a gran escala, en la electricidad simplemente es que no hay palabras. Contando, como es lógico, el déficit de tarifa, tenemos el precio al público antes de impuestos más alto no solo de Europa, sino de toda la OCDE. Cuando al Gobierno presentó el actual sistema para fijar precios, lo vendió como una forma de que el consumidor pagase menos, y como siempre, ocurrió exactamente lo contrario. En el tercer trimestre, la luz subiría un 11%, y las eléctricas, con una desvergüenza que sería de cárcel en cualquier otro país, afirmaron que “la reforma ha sido dañina (para los consumidores), pero arreglará el déficit”. El patético Soria, que no distingue un kwh de una kilocaloría, anunció en septiembre que había acabado definitivamente con el déficit de tarifa. A fuerza de subir el recibo, claro, pero es que ni eso. A fin de año el déficit se acercaba a los 4.000 millones (3.589 millones de euros en los nueve primeros meses), frente a 3.540 millones en 2013. Y es que el sector eléctrico es un auténtico pozo sin fondo donde se juntan la mangancia y la ineptitud a niveles jamás conocidos en la historia industrial de España.

El expolio era tan clamoroso que Competencia investigó las anomalías en las subidas del precio de la luz, y adivinen el resultado. No han hallado prueba alguna de manipulación alguna, algo que raya lo metafísicamente imposible porque España es el único país de Europa donde los precios de la electricidad siguen subiendo en lugar de bajar. ¡Y les pagamos sus sueldos con nuestros impuestos! De nuevo, la explicación del ínclito Soria la semana pasada en el Congreso para tratar de explicar lo inexplicable oscila entre la comedia bufa y el desprecio más absoluto a los ciudadanos. Resulta que la subida del 3% en enero ha sido debida a “circunstancias de la demanda”. ¿Entienden ahora? Si es que la gente no sabe y se queja por todo. Y a que las circunstancias meteorológicas obligaron a un mayor uso del carbón, cuyo precio ha bajado a la mitad en todo el mundo, pero no en la España de Rajoy. Pero, tranquilos, porque según Soria “la progresión de los precios será favorable al consumidor”, o sea, que seguirán subiendo.

Y el efecto conjunto sobre la competitividad y las exportaciones, en contra de lo que nos cuentan Rajoy y sus 600 asesores, es entre malo y desastroso. Malo porque nuestros principales competidores tienen la energía mucho más barata que nosotros, y ahora se está desequilibrando mucho más por el efecto de los monopolios; y desastroso porque, aparte de que la bajada de precios es muy inferior a la de los demás, las exportaciones de servicios y de obra pública en la que estábamos creciendo mucho en los países emergentes y productores se van a frenar o incluso a perder, ya que los recortes presupuestarios en estos países están siendo enormes. Y lo primero que se recorta es precisamente la obra pública, por lo que el único elemento de mejora de la competitividad relativa seguirán siendo los recortes salariales. Por eso, como dice Rajoy a los suyos, “podéis presentaros a las elecciones con la sensación del deber cumplido (han endeudado y arruinado a la nación para varias generaciones), y prometiendo un futuro mejor”.

(1)El consumo de energía eléctrica corregido fuertemente correlacionado con el crecimiento ha caído un -1,7% en el cuarto trimestre, frente a una subida del +0,3% en el tercero. La inversión productiva extranjera neta ha bajado un 4%, caída acelerada en el cuarto trimestre, y en inversión pública somos el último país de los 27 de la UE. El Índice de Producción Industrial ha sufrido una brusca contracción en el cuarto trimestre, que desde un incremento del +0,7% en el tercer trimestre pasaría al -0,5 % en noviembre y al -1,1 % en diciembre. Que en estas condiciones nos digan que hemos crecido más que en el tercer trimestre es una estafa, pero que Eurostat lo haya dado por bueno sin analizar estas flagrantes contradicciones raya lo delictivo.

Podemos, la gramática y la asimetría
Javier Orrico Periodista Digital 16 Febrero 2015

Debo de ser el único columnista español que aún no ha escrito ningún artículo sobre Podemos. A mí, de Podemos, no me molestan su financiación chavista-bolivariana, ni sus líos con Hacienda, ni las corruptelillas que ya indican que serían, en cuanto llegaran, la misma casta contra la que marchan, la misma casta que constituyó siempre la extrema izquierda en cualquiera de los ‘paraísos’ que gobernó: ahí están los setenta años de la Unión Soviética o los casi sesenta del castrismo. Por no hablar de la felicísima Corea del Norte. A mí lo que no me gusta de Podemos son algunas de sus ideas, pero, sobre todo, su sintaxis y su ortografía. El pasado miércoles, los líderes de Podemos en las ‘naciones oprimidas’ (las tres más ricas de España, Vasconia, Cataluña y las Baleares, más la pobre Galicia 'enGalizada') publicaron un artículo en Público (“Podemos: plurinacionalidad y derecho a la autodeterminación”) en el que exponían sus ideas y proyectos para una España a la que llaman “el Estado”.

Nada nuevo, curiosamente, estos que van de nuevos. Las mismas ideas expelidas por las burguesías reaccionarias desde el siglo XIX: una refundación plurinacional, plurilingüística y pluricultural ‘del Estado’, donde todas las naciones podrán separarse si quieren y cada una decidirá su futuro. ¿Todas? No, pijo, todas no. Sólo las de siempre, las ‘históricas’. Al resto que les den: fin del café para todos, que consideran el origen de nuestros males. Y defensa explícita de la asimetría: ellos serán más, tendrán más competencias y, por tanto, más pasta (lo que ya sucede, por cierto), y nosotros seremos ya, legalmente, de 2ª B. Como el Murcia. Es decir, los igualitaristas extremos de la extrema izquierda neocomunista consideran que la igualdad entre las regiones es la razón de nuestros males, porque ¿cómo van a ser ellos iguales que nosotros, copón? Lo rematan imponiéndonos la ordinalidad, tan solidaria (que cada uno reciba según contribuye, como sostiene la burguesía catalana); metiéndonos el catalán, vasco y gallego en el sistema educativo, así que sólo estudiaremos lenguas; y sin decir ni una palabrica de los privilegios fiscales vasco-navarros. Con esos no hay ordinalidad ni orden cana.

En fin, que Podemos es una perfecta filial del PNV, Batasuna, Esquerra Republicana, el BNG, Convèrgencia, etc. Ya se han quejado los asturianos por el olvido de la primera nación de España y del bable, razón que llevan. Y no sé qué están esperando Podemos de Cartagena y Caravaca para exigir nuestro reconocimiento nacional. Dejaré para otra ocasión, en extenso, sus quejas lingüísticas y la más formidable de todas: la de que en España se estudia una sola Historia uniformizadora, cuando ya van por diecisiete. Son, en fin, lo mismo de siempre, la tabarra secular del nazionalismo, los curas trabucaires con coleta, los carlistas enemigos de la Ilustración. La idea de ciudadanía, fundadora de la modernidad, todavía no les ha llegado.

En cuanto a su lenguaje, produce la misma sensación de estar abriendo un alien churretoso que dan todos los textos de nuestra penosa izquierda (y cada vez más, de nuestra no menos penosa derecha). Empezando por el “Podemos somos… la única fuerza… que defendemos”, donde expresan con claridad su confusión con los plurales (¡ah, los colectivistas!); hasta llamar a los conflictos “episodios conflictuales”, en esa jerga tecno-burocrática propia de la LOGSE que recorre todo el texto; o referirse a una nueva Constitución como “una de nueva”. No es demasiado importante, sólo un ‘calco’ lingüístico, tan frecuentes en las zonas de contacto de lenguas, pero que no puede tolerarse en alguien que escribe desde la atalaya que lo hacen estos nenes/os/as/is/us. Lo que indica que, seguramente, lo ha escrito la catalana Ubasart, nada menos que Secretaria de Plurinacionalidad (¡joel!) de la Ejecutiva de Podemos. A ello habremos de sumarle dos flagrantes (y fragantes, a ignorancia) faltas de ortografía: no saber acentuar un ‘qué’ interrogativo y confundir ‘aparte’ con ‘a parte’. Y eso que Podemos es fuerza universitaria y la señora Ubasart doctora y profesora de ¡Políticas! de la Universidad de Barcelona: buena muestra de nuestras universidades -tan corrompidas por el clientelismo y los enchufes-, y de los resultados de la inmersión lingüística.

Si son como escriben, y así es siempre, nuestro futuro es el de una gran Guipúzcoa, o una enorme Vic, todos semibatasunos y esquerros, plurinacionales y pluricretinos, escribiendo con un comisario político en la chepa, y un confesor para nuestros pecados españolistas. España, perdón, el Estado será uno ‘de nuevo’, no que será uno, por Dios, sino que será nuevo, ‘un de nou’ en catalán. Nuestros niños serán asimétricos (los de aquí abajo, más bajitos, como es lógico) y se levantarán por las mañanas con el himno de Podemos y diciendo Bon día, Bós días, Egunon, como mínimo: la única que no será necesaria será la lengua opresora.

Pretenciosos y analfabetos, estos muchachos son, al parecer, nuestra esperanza para librarnos de los piratas. Por eso juego a la Loto y, sobre todo, al Euromillones con más ahínco cada día. Para irme a cualquier parte donde pueda librarme de este ‘porsaco’ hispano de las nacionalidades, la asimetría y los fueros. Este narcisismo insoportable de una panda de catetos que Dios nos envió para compensar otros dones. Pero, Señor, te pasaste: dales la independencia, Señor, y a mí, un euromillones. ¿Tanto te cuesta?

Corrimiento hacia el rojo en Podemos
Luis del Pino Libertad Digital 16 Febrero 2015

Todos ustedes saben qué es el efecto Doppler, incluso aunque no lo conozcan por su nombre: se trata de ese fenómeno que hace que el sonido de una ambulancia parezca más agudo cuando se está acercando a nosotros y más grave cuando se está alejando.

Este mismo efecto aparece siempre que tenemos una onda de cualquier tipo, no solo en el caso de las ondas sonoras. Por ejemplo: si una galaxia se acerca o se aleja de nosotros, también varía su color.

En concreto, cuando una fuente luminosa se aleja de nosotros a gran velocidad, su color se vuelve más rojizo, produciéndose lo que los científicos llaman un corrimiento al rojo.

Tras el éxito de las europeas y su fulgurante crecimiento (tanto en las encuestas como a nivel organizativo), a Podemos se le planteaban dos alternativas: 1) disputar una pelea simultánea contra PP y PSOE, acentuando el discurso transversal y la lucha de "los de abajo" contra los "los de arriba"; o, por el contrario, 2) acentuar sus aspectos más ideológicos y tratar de convertirse en la izquierda hegemónica, absorbiendo el voto de PSOE e Izquierda Unida.

Los acontecimientos desde principios de año demuestran que Podemos ha cometido el mismo error que en su día cometiera el 15-M y que condujo a su desactivación: optar por su alma izquierda, renunciando a la transversalidad.

Todavía peor: puestos a optar por ser el voto útil de izquierda, Podemos podría haber decidido ser una izquierda a la griega, de raíces radicales pero con un discurso fuertemente nacional, que es lo que ha permitido a Syriza alzarse con la victoria. Pero Podemos ha preferido ser una izquierda a la española, con todos los vicios característicos de nuestra izquierda patria, que hacen que el discurso de izquierda se termite supeditando siempre a las tesis nacionalistas anti-españolas: derecho a decidir, insolidaridad entre regiones, atomización de la soberanía.

El resultado de las elecciones internas a consejos autonómicos en Podemos, conocido ayer, refleja esa deriva del partido: el perfil de las candidaturas impuestas por Pablo Iglesias en casi todas las autonomías aleja al partido de la transversalidad. Pero es que allí donde la lista de Pablo Iglesias ha perdido, las ganadoras son listas menos transversales aún.

Podemos va camino de terminar desactivándose, a medio plazo, como en su día se desactivó el 15-M. Podemos, como le pasó al 15-M, está en un proceso de corrimiento hacia el rojo, que es indicio inequívoco de que se aleja a gran velocidad del grueso de los votantes españoles.

¿Es eso bueno o malo? Depende de los gustos de cada cual. Para aquellos que creyeron que Podemos podía ser un movimiento de regeneración política, constituirá una decepción esa deriva sectaria de Podemos. Pero, por otro lado, lo cierto es que Podemos deja el campo libre para que otras opciones, como UPyD, Ciudadanos o Vox, recojan todos esos millones de votos del descontento a los que Podemos voluntariamente renuncia.

La Constitución es un retrete
RAÚL DEL POZO El Mundo 16 Febrero 2015

Llega el fin del frío en el mes roto y helado con arlequines, murgas, comparsas, pífanos, sin abandonar la carne. Cuando el Arcipreste había una lucha entre el ejército de doña Cuaresma formado por truchas del Alberche, langostas muy bermejas de Santander, y el de don Carnal, con capones, perdices y gamos; ahora el carnaval es una fiesta municipal y moribunda.

Este año Madrid rinde homenaje al Quijote, esa sucesión de disfraces donde se cuenta como perailes (cardadores de lana) de Segovia, y agujeros(fabricantes de agujas) del Potro de Córdoba mantearon a Sancho, comenzaron a levantarle en alto y a holgarse con él «como con perro carnestolendas». El carnaval de Madrid ahora es una sombra amable del que reflejan Francisco de Goya o Gutiérrez de Solana. Tierno advertía que con ocasión de las fiestas no faltan quienes, «con más osadía que vergüenza, se dan roces, tientos, tocamientos y sobos, a los que suelen ayudar con visajes, muecas, meneos y aspavientos que van más allá de lo lícito y tolerable». El Viejo Profesor criticaba a los que hacían burla de los hombres públicos, contrahaciendo su imagen, en aquella época de los años 80 cuando era alcalde y aún no se había despertado la desafección, los escraches, la antipolítica, el odio a los gobernantes.

¿Qué diría ahora Tierno ante la noticia de que dos mujeres han hecho de vientre en la Constitución? El acto transgresor ha surgido fuera de programa cuando dos artistas plantaron un pino o pusieron un tordo en el monumento a la Constitución, que está en los jardines del Museo de Ciencias Naturales, según se sube por la Castellana. Laura Corcuera y Mónica Cofiño organizaron una performance, como momento cumbre de la exposición dedicada a la mierda. El hapenning se prohibió y se publicaron en Twitter imágenes de las artistas en cuclillas, en posición de defecar. Laura dice que la prohibición de la performance es franquista, una paletada. «Me da mucha pena porque es una lectura semiótica con la intención de resignificar el monumento como retrete y la mierda como abono para algo nuevo».

¿Esto es la vanguardia? Pero si ya Quevedo recordó el proverbio: «Más te quiero que a una buena gana de cagar». Y valoró el pedo como símbolo del amor: «Hasta que dos se han peído en la cama no se tiene por aposentado el amancebamiento».

En este certamen de necedades los verdaderos carnavales se van a desenvolver en una pelea entre los partidos más cruel que la del don Carnal y doña Cuaresma. Cada político saldrá con su máscara en un estrépito de fiesta de locos, con ciudadanos intentando quitarle la careta. Triunfarán los disfraces más descarados.

¿Están ustedes cómodos?
Como el problema radica en que Cataluña no se siente a gusto en el marco constitucional, la respuesta es ofrecer una España acogedora y atractiva. Pero lo que importa es la igualdad, la libertad y la justicia
Félix Ovejero El Pais 16 Febrero 2015

Las constituciones modernas, con sus luces y sus sombras, establecen unos procedimientos de decisión colectiva sometidos a la exigencia de respetar un conjunto de derechos. Los procedimientos, de inspiración más o menos democrática, nos permitirían reconocer los problemas colectivos y abordarlos. Los derechos sistematizan principios que garantizarían la calidad normativa de las decisiones. Hay dudas acerca de si los procedimientos de decisión realmente sirven para reconocer y abordar los problemas y, también, acerca de su plena compatibilidad con los principios. En todo caso, incluso cuando se retuercen, los principios democráticos no dejan de honrarse. Quizá no siempre se respetan, pero siempre se invocan.

Entre los principios que acotan las decisiones se incluyen, destacadamente, los de libertad e igualdad. No se puede, por ejemplo, votar el derecho a criticar al Gobierno ni la exclusión de la comunidad política, de la condición de votantes, de una parte de los conciudadanos. Hay algunos principios más, pero no muchos. Incluso algunas constituciones han llegado a mencionar el derecho a la búsqueda de la felicidad, que no es lo mismo, conviene a advertir, que el derecho a la felicidad.

Lo que no había hasta ahora era el principio de comodidad. Un principio puesto en circulación por los nacionalistas y que, como es costumbre —sin que por ello deje de asombrarnos—, ha comprado la izquierda, incluido Podemos, a la hora de defender los fueros. La apelación a la comodidad ha permeado la retórica política hasta convertirse en el guion básico con el que abordar el llamado problema territorial. Aparece en el diagnóstico y en la solución: el problema radica en que Cataluña no se siente cómoda en el marco constitucional y la respuesta consiste en ofrecer una España acogedora y atractiva, resultona.

He consultado a amigos constitucionalistas y, hasta donde alcanzan sus conocimientos, que es mucho, me han confirmado lo que sospechaba: excluidos los teóricos de la república de Ikea, ningún clásico del constitucionalismo ha desarrollado el principio de comodidad. Quizá, cabría celebrar, los españoles estamos en vanguardia. No descarto esa posibilidad, pero, de momento, me inclino a pensar que si el principio no ha prosperado es por su falta de calidad. El problema, desde luego, no es de falta de concreción. De hecho, es muy fácil conseguir que los catalanes nos sintamos cómodos, incluso los que no nos sentimos cómodos en la atosigante Cataluña nacionalista. Bastaría con atender a la conocida aspiración expresada en 1918 por Francesc Pujols, en Concepte General de la Ciència Catalana: “Llegará un día en que los catalanes, por el simple hecho de serlo, iremos por el mundo y lo tendremos todo pagado”.

A los fundamentalistas islámicos les disgusta la libertad de prensa y a los ricos, pagar impuestos

Si juzgamos una extravagancia la “solución Pujols” es porque las consideraciones de comodidad están subordinadas a lo que realmente importa: la igualdad, la libertad y, al final, la justicia. Las leyes aspiran a asegurar un trato justo a los ciudadanos. Algo que, con frecuencia, produce incomodidades. A los ricos les irritan los impuestos, la libertad de prensa disgusta a los fundamentalistas islámicos y el matrimonio homosexual pone de los nervios a los homófobos. Es su problema. En realidad, su incomodidad es un síntoma de buen funcionamiento institucional. Hasta se podría establecer una suerte de ley: cuanto más justas son las leyes, más disgustan a poderosos y reaccionarios. Lo que importa, lo susceptible de ser discutido, es el trato justo: la vara de medir de la buena política. Las reclamaciones justas han de ser atendidas y las otras se discuten y combaten políticamente, produzcan incomodidades o no. En eso consiste la calidad democrática de una sociedad.

Una versión desarrollada del principio de comodidad asoma en ciertas defensas de la llamada —y jamás precisada, porque no puede precisarse— tercera vía. Según éstas, el Gobierno ha errado en su estrategia porque, a la política “ilusionante” de los independentistas, solo contrapone amenazas y predicciones apocalípticas, la política del miedo. Al futuro país de ensueño (un país sin paro, sin corrupción, sin listas de espera, con helados para los niños, sin ejército, donde solo los besos nos tapen la boca, por citar la publicidad callejera del 9-N) de los independentistas, los críticos opondrían un mundo sombrío: fuera de Europa, sin mercados ni ayudas, con los ahorros fundidos, sin aeropuertos internacionales, con deudas en euros y una moneda devaluada o sin acceso a BCE, etcétera. Los partidarios de la tercera vía aspirarían a superar ese dilema mediante una variante del principio de comodidad: España tendría la obligación política de ilusionar y seducir, de resultar atractiva.

Me temo que, una vez más, la tercera vía sustituye los buenos análisis por los buenos deseos. Se podrá salvar el alma pero a riesgo de complicarnos la vida, que es lo que sucede cuando se eluden los retos. Y es que, para bien o para mal, no cabe escapar al dilema que los terceristas pretenden superar y, por eso mismo, la propuesta “ilusionante” se revela un imposible.

El problema es de principio, de la naturaleza misma del dilema. Sencillamente, los contrafácticos, los mundos invocados, por unos y por otros, se sitúan en planos diferentes. El independentismo contrapone lo que hay a lo que puede ser; y lo que puede ser, abandonadas todas las restricciones empíricas, está abierto a cualquier especulación. El secesionismo puede dibujar un mundo de ensueño porque no existe su mundo, la Cataluña independiente. Como saben los amantes, en el territorio novelero de las promesas todo cabe. Por su parte, los antisecesionistas, como las parejas, solo pueden contraponer lo que hay con lo que dejaría de haber, lo que se perdería. Su mundo alternativo solo puede inventariar cosas reales, las que desaparecerían.

Al futuro país de ensueño de los independentistas, los críticos oponen un mundo sombrío

Basta con darle la vuelta a la situación para comprobar lo que hay de inevitable en dilema y, por ende, en el papel de cada cual: si Cataluña fuera independiente y se plantease su unión a España, los partidarios de la unión se podrían entregar a la barra libre del fantaseo y a los partidarios del statu quo no les quedaría otra que inventariar las perdidas.

Uno puede prometer, gratis y sin mentir, “independencia para cambiarlo todo”, como las CUP. A los demás, aparte de subrayar la naturaleza reaccionaria del mensaje etnicista sobre el que inevitablemente se levanta la idea de comunidad política que está en la base de su proyecto independentista, y asustarnos, porque eso, por imprescindible intelectualmente, sí que es inexorable y real, no nos queda más recordar que ese programa supone, para empezar, perder cosas importantes, como la idea de ciudadanía heredera de la Revolución Francesa y, para seguir, nuestra condición de ciudadanos comunitarios.

Es mejor no engañarse: el secesionismo tiene el monopolio de las ilusiones. Como los curas, puede prometer el cielo, sabedor de que no hay modo de tasar la verdad de la gloria eterna. Aunque sí su probabilidad. Ahí se instala el ejercicio de la racionalidad. Y algunas cosas, en cuestión de probabilidades, resultan bastante firmes. La más rotunda: al morir uno pierde la vida. Todo lo demás, incierto. El modesto realismo de recordar lo que nos jugamos, la certeza de las pérdidas. Reconocer la naturaleza desigual de esa disputa y su conclusión indeclinable, que lo único seguro es lo que dejará de ser, no quiere decir que no podamos evaluar el realismo de las promesas o de los proyectos. Lo que deja pocas dudas es lo que se pierde. Lo otro, a lo sumo, un “si acaso”.

Félix Ovejero es profesor de la Universidad de Barcelona. Su último libro publicado es El compromiso del creador (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores).

Andalucía
La caída de 'Invictus', jugada maestra de Alaya
Pedro de Tena Libertad Digital 16 Febrero 2015

Da lo mismo que lo mismo da. "Alaya sobrevuela las urnas", titulaba ayer El País en Andalucía zurrándole la badana, otra vez, a la juez de la horca del PSOE andaluz. Incluso en un alarde de ingeniería archivera, enumeraba algunas decisiones de la juez, sólo las que ha tomado en fechas próximas a algunas elecciones. De otras elecciones y de otros jueces, quiá, qué importa. Pero fíjense cómo hiede. En estos últimos días, el Tribunal Supremo ha intervenido en el caso de los ERE ordenando la investigación de las actuaciones de Gaspar Zarrías y Mar Moreno, dos exconsejeros de Presidencia de la Junta, "preimputados", como se dice ahora. La Operación Edu Costa ha estallado en tres provincias andaluzas, pronto en todas, y sus actuaciones sobre la trama de la formación no dependen del juzgado de la juez Alaya. Incluso el Tribunal de Cuentas ha participado en este escándalo mayúsculo de los ERE admitiendo hace unos días una denuncia del PP andaluz. Da lo mismo que lo mismo da. Para quienes sufren de hemiplejia moral, política y mediática, lo que le ocurre al PSOE andaluz es fruto de una conspiración urdida por la juez, seguramente con el PP andaluz. Lo punteó Guerra, lo guionizaron Griñán y Chaves con la ayuda de Maleni y lo propaga y pulpita el diario de Prisa. El Supremo, el de Cuentas o el juzgado de Cádiz no sobrevuelan las elecciones. La pájara es Alaya.

Esa estulta y falaz doctrina de que, en tiempo electoral, la Justicia no debe actuar para no interferir en los procesos políticos ha sido destilada en medios del Tribunal Supremo y del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. Es estulta porque consagra precisamente lo que quiere evitar, esto es, la politización de los juzgados que, según sea el tiempo político, deben actuar o no. Es falaz porque una interrupción o demora en las actuaciones judiciales interviene en el proceso político tanto o más. Por poner un ejemplo. Si toca interrogar en el Supremo a Manuel Chaves y a José Antonio Griñán en este mes de febrero, que era lo previsto, ¿acaso no se favorece al PSOE andaluz posponiendo las declaraciones y se libera a Susana Díaz de fotos engorrosas y vergonzantes? ¿No sería esta decisión tan "políticamente intencionada" como la de quien quisiera respetar los tiempos judiciales con diligencia? Claro que sí, pero lo mismo da que da lo mismo. La lógica ha muerto y la razón agoniza. Se trata de desacreditar per saeculae saeculorum a la imperdonable que ha desvelado, judicialmente, una parte, y no la mayor, de la tela de araña socialista en la Junta de Andalucía.

De tal modo ilumina la conciencia esta tesis prisaica de la intencionalidad política de la juez Alaya que acabo de deducir que la juez, vaya, vaya, ha tenido que ser la instigadora en la sombra de la descomposición nacional del PSOE. Seguramente algún amigo togado le sopló lo de la inminente imputación de Invictus Gómez en el caso del tranvía de Parla y ella maniobró, secreto del sumario de por medio, para que Pedro Sánchez obtuviera tan suculenta información y destituyera al ya totalmente fostiatus en plena precampaña electoral andaluza con toda clase de daños centrales y colaterales. Ahora recuerdo, oh, astuta, que incendió con sus autos la enemistad entre la esperanza de Triana y el transeúnte de Ferraz a causa de las dimisiones de los imputados. Sospecho que ahora guarda en su faltriquera una providencia, que no será divina pero sí letal, para que la asunción de Susana a los cielos de Ferraz se quede en fostiazo colosal en el suelo de las urnas andaluzas. Qué víbora.

Ahora que baja el suflé
Francesc Moreno Cronica Global 16 Febrero 2015

El movimiento soberanista no pasa por su mejor momento. Las razones que explican la actual situación son diversas pero tratare de resumirlas.

1. La primera fue la constatación el 9N que el independentismo está lejos de representar a la mayoría social en Cataluña. Son una minoría determinante de la política catalana, más por defectos ajenos que por virtudes propias, pero oscilan en torno a un tercio de los catalanes con derecho a voto. Los independentistas saben, aunque no lo expliciten, que romper unilateralmente España no lo pueden plantear en serio sin tener una amplísima y persistente mayoría social. La legitimidad para romper el statu quo no puede basarse en la movilización de un tercio de la población por mucho que el resto no sea capaz de articular una mayoria politica alternativa en el Parlament. La carga de la prueba, en todo tipo de agrupaciones humanas, corre a cargo del quien quiere cambiar las reglas de juego, no de quien las quiere mantener. Para gobernar basta con tener una mayoría parlamentaria. Para cambiar las reglas de convivencia se necesita, en todas partes, un plus de legitimidad del que el movimiento secesionista carece.

2. La segunda causa del desencanto soberanista es la división del movimiento. Las tensiones entre CDC y ERC por liderar el proceso, el desenganche de Unió y ICV, la autonomía de la CUP, y el mantenimiento del PSC en el bloque constitucional han sido un duro golpe para los fieles del movimiento que habían creído que la independencia era cosa de coser y cantar. Hasta el más fanático ve que la cosa va para largo.

3. La tercera es la aparición de Podemos y la consolidación al alza de Ciudadanos. Una de las bazas del movimento secesionista era sin duda la debilidad de socialistas y populares en Cataluña y la falta de alternativas tanto en toda España como en Cataluña. Ello les permitía soñar en crecer entre los desenganchados del sistema bipartidista y obtener amplias mayorías parlamentarias por la desmovilización del voto no soberanista. Podemos da una alternativa a la izquierda, Ciudadanos al centro. Además el nuevo panorama obliga a que la independencia deje de ser el monotema de la política catalana. Hay que cubrir otros flancos. El debate sobre la regeneración, la política económica, las reformas fiscales, los recortes vuelve a interesar a la opinión pública. ERC no puede abandonar el flanco social. Ciudadanos ya no es sólo el partido de quienes denuncian la discrimación del castellano en Cataluña. Su fortaleza en toda España permite visualizar que lo catalán no está estigmatizado. Que cabe desde Cataluña actuar sobre toda España. Este marco de competencia política espero que mueva a PP y PSOE a espabilarse y a profundizar en las reformas.

4. La cuarta la mejora de la situación económica. El movimiento independentista se refuerza en los momentos de crisis en España. El "huyamos de un barco que se hunde" es un argumento reiterado por el soberanismo que trata con él de enganchar a sectores sociales de identidad compartida que representan el 70% de la población según todas las encuestas. Aunque lentamente,el clima esta cambiando. La consolidación de la recuperación daña al secesionismo. Cuando el horizonte es negro, es más fácil captar voluntades para secundar aventuras por descabelladas que sean.Si España funciona el secesionismo pierde todas sus bazas.

Así pues el suflé baja. Se nota en las encuestas pero tambien en las redes sociales, las librerías, el movimiento asociativo, las portadas de los periódicos, en las reuniones de amigos... Pero quienes no comulgamos con la secesión, por los motivos que fueran, debemos tener claro que el independentismo va a seguir siendo el referente de los partidos nacionalistas, incluida CDC , refundada o no. Que ha venido para quedarse. Por ello hariamos bien en no bajar la guardia, y extraer conclusiones de lo que ha pasado en los últimos años para evitar que vuelva a repetirse. Y ello implica elaborar políticas a medio y largo plazo. En el terreno mediático, en garantizar contenidos educacionales comunes, en favorecer un entramado social alternativo, en mejorar el funcionamiento del estado, tambien en su vertiente territorial. Es necesario hacer llegar al conjunto de los catalanes el caracter profundamenete reaccionario del nacionalismo. Su caracter antieuropeo. Su incapacidad para afrontar los retos de la globalización. Y eso es prioritariamente tarea de los catalanes , pero tambien del Estado que no puede abandonar a millones de ciudadanos a su suerte como, desgraciadamente, ha ocurrido durante demasiado tiempo. Por lo que voy viendo los catalanes parece que hemos aprendido. La reacción social es importante y , como decia con amargura Toni Soler, las entidades no secesionistas crecen como setas.Tambien confio en que los partidos no secesionistas hayan aprendido algo, y sabrán combinar sus necesidades tácticas con políticas a medio y largo plazo tendentes a revertir el dominio ideológico del nacionalismo en Cataluña. Pero revertir cuarenta años de propaganda no es cuestión fácil ni rapida. Necesitamos determinación y medios.

Y la nave va
Melchor Miralles www.republica.com 16 Febrero 2015

Sí. La nave socialista va. No sabemos hacia donde. Puede que a la desaparición o a quedar como partido testimonial. O a la victoria final. Pero la nave, que en realidad son muchas naves, va o van, entre tempestades. Fellini reflejó en su premiada película el surrealista viaje en barco para dejar reposar en el mar las cenizas de Edmea Tetua, o sea, María Callas. Un formidable retrato psicológico sobre las rivalidades, las batallas, las peleas, los conflictos y las envidias entre las mejores voces, en el mundo de la música. Tenores, sopranos, mezzosopranos, barítonos, directores y críticos. Durante la travesía, en la sala de máquinas, se exhiben las estrellas en torneo subterráneo y mágico. Como se han mostrado en Ferraz los estrellados en la batalla que ha tenido sus directores, sus guionistas y sus actores.

En el PSOE el conflicto interno supera el que retrató Fellini, director y guionista junto a Roberto de Leonardis, Tonino Guerra y Catherine Breillat. La semana socialista ha sido muy felliniana. Los protagonistas del duelo han sido Pedro Sánchez y Tomás Gómez, ambos ya con la voz quebrada. Aparentemente el director de esta tragedia cómica ha sido Sánchez, pero el guión lo ha firmado junto a Rubalcaba y Cebrián. O sea, que no ha sido una película rodada en alta definición, moderna, contemporánea. Les ha salido en sepia. Rancia. Una producción menor de la que dicen estar muy satisfechos, pero que puede ser la tumba para Sánchez. Rubalcaba está de retirada y a Juan Luis se la trae floja, porque su batalla es otra, para él la cosa es pura coyuntura. Es lo que tiene haber sido el jefe de los informativos de la televisión franquista. Que uno está aprendido en la propaganda, aunque algunos se empeñen en llamarle a eso periodismo. Y se fabrica una encuesta ad hoc como el dictador ganaba los referéndums, esta vez porque sí. Y a la portada, que el país lo aguanta todo.

Han pasado ya tres años del desastre zapateril y la nave socialista va. De desastre en desastre. Pero va. Las batallas internas, rivalidades, peleas, conflictos y envidias no cesan, se expanden por cada territorio, mientras el partido fundado por Pablo Iglesias, el verdadero, se muestra incapaz de articular un nuevo proyecto que conecte con la sociedad y que posibilite que el PSOE pueda seguir siendo un partido de Gobierno. Ahora pelea, y lo tiene crudo, por una segunda posición que va a tener difícil conseguir, con Podemos y Pablo Iglesias, el fake, como alternativa real a ocupar la hegemonía de la izquierda.

Pedro Sánchez, con modos escasamente democráticos (¡ay la democracia interna!) por más que encuentren resquicios estatutarios para salvar la cara formalmente, ha liquidado a Tomás Gómez. Llevaba tiempo detrás de hacerlo, y no ha elegido buen momento. Pero la operación es compleja y de más calado. Es un aviso a Susana Díaz, un paso más en la pelea por el liderazgo de un partido en descomposición. Es un puñetazo en la mesa, un aquí mando yo. Pero ha ido a acreditar su jefatura atizándole al más débil de sus adversarios internos, por más que al tratarse de Madrid el asunto ocupe escaparate mediático. Y además ya se sabe que un jefe que tiene que gritarle a sus subordinados que el jefe es él tiene un severo problema de autoridad.

Y ahora a ver como colocan a Ángel Gabilondo de cabeza de cartel. Otra operación de riesgo, por más que Rubalcaba y Cebrián se monten encuestas favorables en un minuto. Porque si el ex ministro de Educación con ZP salva los muebles, la tormenta pasará, aunque el PSOE seguirá teniendo un problema con el históricamente ingobernable PSM. Pero si Gabilondo queda por detrás del PP y Podemos, si queda por debajo de los resultados del defenestrado Tomás Gómez, entonces el vencido sería Pedro Sánchez, que quedaría a los pies de los caballos, demolido, arruinado, prisionero de sí mismo, y tendría que hacer mutis por el foro mientras el catedrático vuelve a la Universidad.

Ya es sintomático que Sánchez haya buscado el asesoramiento de Rubalcaba con Juan Luis de mamporrero mediático. Si esos son sus apoyos, si esa es su única fuerza, Sánchez lo tiene claramente oscuro. Lo cual esclarece el futuro de Susana Díaz, que sabe que con Andalucía, Valencia y Madrid se lleva por delante un Congreso del PSOE, y en ello está. Y de aquí a julio, fecha en la que se deben celebrar las primarias para elegir al candidato del PSOE a las generales, van a pasar muchas cosas. Sánchez cree que con este golpe de mano en Madrid ha cercenado las aspiraciones de Susana Díaz. Pero ojo con la reina del sur. Que trajina ya para, en función de lo que pase en las autonómicas y municipales, tras las andaluzas, recuperar la capital. Y mueve sus piezas.

Lo que evidencia esta batalla fulanista es que la nave socialista va, no sabemos dónde, pero va. Y lo hace sin proyecto, sin regeneración, sin ideas nuevas, perdidos ideológicamente. Y ese camino dibuja una tragicomedia felliniana. Todos los protagonistas de esta película que vive el PSOE debieran ver el final de la peli de Fellini. Con la nave hundiéndose mientras los pasajeros se lanzan a los botes salvavidas mientras suena “La fuerza del destino” de Verdi. La diferencia es que Fellini hizo una película y lo del PSOE es real como la vida misma.

El PSOE y la deriva totalitaria del Estado español
Germán Gorráiz López www.diariosigloxxi.com 16 Febrero 2015

El establishment del Estado español estaría formado por las élites financiera-empresarial, política, militar, jerarquía católica, judicial y mass media del Estado español que serían los herederos naturales del legado del General Franco y que habrían fagocitado todas las esferas de decisión (según se desprende de la lectura del libro “Oligarquía financiera y poder político en España” escrito por el ex-banquero Manuel Puerto Ducet), iniciando asimismo una deriva totalitaria que habría ya convertido a la seudodemocracia española en rehén del establishment y que tendría como objetivo último la implementación del “Estado Tardofranquista”.

La distopía del régimen del 78
El término distopía fue acuñado a finales del siglo XIX por John Stuart Mill en contraposición al término eutopía o utopía, empleado por Tomas Moro para designar a un lugar o sociedad ideal. Así, distopía sería “ una utopía negativa donde la realidad transcurre en términos antagónicos a los de una sociedad ideal”.Las distopías se ubican en ambientes cerrados o claustrofóbicos enmarcados en sistemas antidemocráticos, donde la élite gobernante se cree investida del derecho a invadir todos los ámbitos de la realidad en sus planos físico y virtual e incluso , en nombre de la sacro-santa seguridad del Estado, a eliminar el principio de inviolabilidad ( habeas corpus) de las personas, síntomas todos ellos de una posterior deriva totalitaria del sistema hacia la progresiva implementación del nuevo Estado Tardofranquista que beberá de las fuentes del centralismo jacobino francés y del paternalismo de las dictaduras blandas.

La deriva totalitaria del estado Español arranca con la implementación de la doctrina de la alternancia en el Poder del bipartidismo PP-PSOE como defensa y garante del citado establishment dominante.Dicha doctrina sería fruto del acuerdo tácito entre los partidos políticos tras el simulacro de golpe de mano de Tejero (23-F del 1981) y alcanzó su mayoría de edad con la llegada al poder del PSOE y el nombramiento como Presidente del Gobierno de Felipe González ( 1.982), con quien asistimos al finiquito de la idílica Transición y al inicio de la deriva totalitaria del sistema mediante la implementación del llamado “terrorismo de Estado” o “guerra sucia” contra ETA y su entorno, del que serían paradigma los Grupos Armados de Liberación (GAL).

Un hito fundamental en la espiral involucionista del régimen del 78 sería la implantación por el PSOE de la Ley Antiterrorista de 1.985, definida por José Manuel Bandrés en su artículo “La Ley antiterrorista: un estado de excepción encubierto”, publicado en el diario “El País”, como “la aplicación de facto del estado de excepción encubierto”. Dicha Ley Anti-terrorista (todavía vigente a pesar de la ausencia de actividad por parte de ETA), sería un anacronismo propio de la dictadura franquista, un limbo jurídico que habría convertido los sótanos de cuartelillos y comisarías en escenarios distópicos de naturaleza real (no ficitica) y en Guantánamos virtuales refractarios al control de jueces, fiscales y abogados y que facilitarían la labor de los Cuerpos de Seguridad del Estado para obtener evidencias delictivas mediante prácticas inadecuadas (léase tortura), prácticas confirmadas por las declaraciones de Luis Roldán, Director General de la Guardia Civil con Felipe González.

La deriva regresiva tendría su continuación con la Ley Orgánica 7/2000 del Gobierno Aznar que incluyó como novedad la aparición del llamado “delito de exaltación del terrorismo” y prosiguió su escalada con la firma por Aznar y Zapatero del llamado “Pacto por la Justicia y las Libertades” de 2003 que instauraba de facto “la cadena perpetua estratosférica” al elevar la pena máxima de cárcel hasta cuarenta años,(superando la “crueldad del régimen de Franco “ que contemplaba los 30 años de cárcel como pena máxima). En el paroxismo de la involución, hemos asistido a la reciente modificación del Código Penal para constriñir hasta su nimiedad los derechos de expresión (Ley Mordaza) y a la ultimísima firma entre Rajoy y Tomás Sánchez del llamado “pacto antiyihadista” que bajo la falacia de combatir el terrorismo yihadista “convierte en delitos terroristas infracciones menores o conductas lícitas y supone un ataque a la línea de flotación del sistema constitucional” en palabras de Manuel Cancio Meliá , no siendo descartable que tras la decable electoral de un PSOE sumido en un catártico proceso de crisis identitaria tras perder en el camino incontables jirones del primigenio ideario socialista de su fundador Pablo Iglesias, consume la perpetuación del Tardofranquismo en el Estado español mediante un Gobierno de coalición con el PP (PPSOE).

Mientras, las voces críticas del PSOE, (siguiendo el atavismo de la servidumbre a los poderes fácticos del momento y de su adicción a la poltrona). seguirán ignorando la gravedad de la aplicación de dichas medidas regresivas en la creencia de que no serán los siguientes, pero para que no puedan alegar como atenuante ante el juicio de la Historia el desconocimiento por miopía intelectual, me permito parafrasear el poema “Cuando los nazis vinieron” del pastor protestante alemán Martin Niemöller (1.892-1.984): “Primero vinieron a buscar a los filoterroristas y yo no hablé porque no era filoterrorista. Después, vinieron por los separatistas y yo no hablé porque no era separatista. Después, vinieron por los troskistas y yo no hablé porque no era lo uno ni lo otro. Finalmente, vinieron por mí y los demás socialdemócratas y ya para ese momento no quedaba nadie que pudiera hablar por mí”.

Defensa activa contra el terrorismo islamista
EDITORIAL Libertad Digital 16 Febrero 2015

Ha vuelto a suceder, esta vez en Dinamarca: un terrorista islamista sembró el terror este fin de semana en Copenhague disparando a discreción contra un centro cultural donde se celebraba un debate sobre la libertad de expresión, a resultas de lo cual murió una persona, y asesinando de un tiro en la cabeza a un joven judío a las puertas de una sinagoga. Finalmente, el criminal, un danés de 22 años llamado Omar Abdel Hamid que acababa de salir de prisión, fue abatido por las fuerzas de seguridad del país escandinavo.

El terrorismo islamista ha llegado para quedarse por largo tiempo, hay que asumirlo cuanto antes; he aquí de hecho un problema de primer orden: no haber asumido hasta el momento el desafío planteado por este formidable enemigo ni, por tanto, el alcance de la amenaza, pese a que los asesinos no ocultan ni disfrazan sus intenciones. Hay que asumir, en efecto, que se nos ha declarado una guerra que tiene por objeto la desestabilización y destrucción de nuestras sociedades. Y que toca desplegar una defensa permanente y activa cuyo fin último sea la erradicación de semejante plaga.

Europa, que padeció lo indecible bajo los dos totalitarismos que signaron el siglo XX, el comunismo y el nazismo, debe desplegar todos sus recursos para la derrota del que está marcando a fuego el XXI, el profesado y alentado por los terroristas islamistas. Es ésta una guerra que se debe librar en todos los órdenes, también o sobre todo en el policial-militar y en el cultural, lo que pasa indefectiblemente por la defensa activa de nuestro modelo civilizacional. Hay que presionar sin descanso a estos enemigos jurados de la libertad, combatirles con toda contundencia, dejarles meridianamente claro que no tienen otro horizonte que la claudicación y denunciar sin desmayo a los cobardes, a los oportunistas y a los insensatos que socaven esta empresa jugando al juego suicida del apaciguamiento y la autoflagelación.

La imperativa homogeneidad étnica
Guillaume Faye. Minuto Digital 16 Febrero 2015

Uno de los prejuicios más extendidos actualmente es que la mansedumbre hacia los inmigrantes, el antirracismo militante, la discriminación positiva, etc…, serían conformes a la tradición humanista europea.

De ahí que los “derechos del hombre”, abusivamente imputados a esta tradición humanista, se opondrían a los riesgos de la tiranía inducidos por las doctrinas de la preferencia nacional o de la preferencia étnica. Se trata aquí de un desvío de tradición.

Los “derechos del hombre” son un simulacro desfigurado del humanismo clásico. Hay que sostener, por el contrario, que el humanismo clásico y en especial el helénico defienden la Ciudad (la sociedad) como un conjunto étnico homogéneo. Al contrario, el humanitarismo multiétnico se opone de frente a la tradición democrática heleno-europea y no sabría desembocar más que sobre la desarmonía social y el despotismo.

Las raíces de la democracia y del bien-vivir juntos de la filosofía griega estaban fundadas sobre las nociones de homogeneidad de origen de la Ciudad, y de separación rigurosa entre los ciudadanos y los “metekoï”, los extranjeros. En su “Política”, Aristóteles se enfrenta a la noción de apátrida, de “ciudadano del mundo”, tan en boga en la ideología cosmopolita moderna, en definitiva el individuo abstracto y sin raíces que tiene el derecho de instalarse adonde le plazca.

“La Ciudad forma parte de las cosas naturales y el hombre es por naturaleza un animal político. Aquél que no tiene patria es o bien un ser degradado, o bien un ser por encima de las normas humanas. Es cómo aquél que es injuriado por Homero, sin linaje, sin ley, sin hogar”, expone el filósofo griego. En la democracia ateniense clásica, donde el impuesto directo no existía porque era considerado tiránico, únicamente los metecos (“metekoï”, extranjeros residentes, la expresión no era peyorativa) pagaban una contribución por precio de su aceptación en la Ciudad. Situación totalmente inversa a la nuestra en que atraemos a los extranjeros con prestaciones sociales y facilidades negadas a los ciudadanos.

El respeto de los griegos hacia la ley (“oï nomoï”) hubiera sido incompatible con una declaración universal de los derechos del hombre abstracto y sin raíces, como con la infracción permanente a las leyes del Estado que vienen a ser las regularizaciones administrativas de los ilegales o la negación de expulsar a los delincuentes extranjeros por humanitarismo, lo que constituye un acto tiránico hacia los ciudadanos y el legislador democrático.

Pericles, que no es sospechoso de pre-fascismo, endureció en Atenas la noción considerada hoy como diabólica de preferencia nacional, o más exactamente de preferencia étnica. Rechazando toda noción de derecho de suelo (es ateniense quien nace en Atenas), reforzó por el contrario el derecho de sangre. Hizo votar que para ser ateniense el niño había de tener sus dos progenitores y no sólo uno de ellos, de ciudadanía ateniense. En esa época, los tiranos, como en Siracusa, eran reputados por utilizar el derecho de suelo, es decir naturalizar en masa a los extranjeros, para submergir al pueblo autóctono y abolir toda democracia. Es lo que ocurre hoy. Si en un diálogo imaginario Pericles se encontrara con los dirigentes inmigracionistas actuales franceses, los trataría sin duda de aprendices de tiranos.

Los griegos inventaron el concepto de “philia”: es la fraternidad, la benevolencia jerarquizada, una suerte de amistad que une a los ciudadanos entre ellos, conforme al orden natural. Se ejerce en primer lugar en el seno de la familia, después con los amigos y finalmente con los compatriotas. Según Aristóteles “Está claro que mejor vale pasar la jornada con amigos y personas excelentes que con extraños y con fulanos”. Esa “philia” helénica se opone evidentemente a los preceptos evangélicos impracticables del “Todos los hombres son mis hermanos”. La “philia” helénica es humanista pero no igualitaria, jerarquizada, conforme a la naturaleza. Prefiero a mi hermano de sangre al extranjero, pero nunca pensaría en hacer daño al extranjero apacible. Y este actuará de la misma manera conmigo, en su propia comunidad, en su país. El humanismo inigualitario respeta el orden natural y no miente. El humanismo igualitario y utópico miente. Desemboca en la tiranía, ese infierno empedrado de buenas intenciones.

Es esa tiranía que nos arriesgamos a tener pronto, como consecuencia posible de una guerra étnica que asoma ya en el horizonte. Aristóteles evoca esa guerra civil, le achaca las mismas causas y al mismo tiempo propone una definición étnica, es decir humanista, de la Ciudad: “Es factor de guerra civil la ausencia de comunidad étnica mientras tanto los ciudadanos no respiran de un mismo aliento. Es por ello que , entre los que hasta hoy han aceptado a extranjeros para fundar una Ciudad con ellos o para integrarlos a la Ciudad, la mayoría han padecido guerras civiles”. Buena descripción de las cuestiones actuales, de eso hace 2400 años…

Una Ciudad armoniosa no puede ser fundada , según Aristóteles , más que sobre la próximidad étnica y cultural. En su obra histórica y filosófica, Aristóteles expone, como Tucídides, todos los desastres a los cuales han llevado el acogimiento excesivo de extranjeros y el derecho de asilo sistemático en el seno de las ciudades griegas. Los samianos recibidos por los habitantes de Zancle (actual Messina) y que terminan siendo expulsados, las gentes de Amphipolis rechazados por los colonos de Chalcia que los habían aceptados imprudentemente, los siracusanos librados a una guerra civil con los mercenarios extranjeros que habían enrolado, lo mismo en Bizancio, lo mismo en Antisa, donde los refugiados de Chios, vueltos sediciosos, tuvieron que ser expulsados militarmente, etc… Notemos, pues, que un pueblo demasiado acogedor puede ser echado de su casa.

Lo hemos visto hace poco en el Kosovo serbio, donde los albaneses, vueltos superiores en número, se han adueñado por la violencia de una tierra ajena, lanzando al éxodo a sus legítimos dueños. Lo veremos, sin duda dentro de no mucho, en algunas provincias francesas.

Todo el humanismo histórico y filosófico de la antiguedad clásica, no cesa de repetir esa evidencia que el humanitarismo moderno ha olvidado: mezclar los pueblos es contrario a la armonía humana y divina. Aristóteles explica: “Al igual que en la guerra, el cruce de rios, incluso desdeñables, disloca a las falanges, también toda heterogeneidad en una Ciudad provoca conflictos interiores”. Una Ciudad debe ser por lo tanto homogénea desde el momento en que reposa sobre la libertad de los ciudadanos. Únicamente las tiranías, como los imperios de Oriente o de Egipto pueden permitirse el tener pueblos heterogéneos bajo su autoridad.

Es cierto que la heterogeneidad actual de la población francesa mina totalmente las bases de la libertad (y de la “república” en el sentido romano), cuestiona la democracia al introducir privilegios sociales indebidos, ventajas y preferencias abusivas e ilegitimas hacia los extranjeros y destruye la universalidad de la ley al introducir reglamentos comunitarios y étnicos particulares.

Para el humanismo clásico, que olvidara el Bajo Imperio en provecho del universalismo cosmopolita cristiano, el fundamento de la libertad de los ciudadanos es la homogeneidad de la Ciudad. La tiranía de tipo oriental del Imperio romano en sus últimos tiempos estaba ligado en gran parte a su excesivo mosaíco étnico. Pretender conciliar, como se cree hoy posible, una Francia multirracial y una Francia democrática es una ilusión, es como querer la unión de la sardina y el conejo. Como lo vió Aristóteles, una Ciudad multiétnica desemboca en la tiranía o en la anarquía.

'Partisanos'
Inventar mitos para crear democracias
Jorge Vilches Libertad Digital 16 Febrero 2015

A partir de 1945, en Francia e Italia se apresuraron a construir una explicación del pasado reciente sobre el que levantar sus nuevas democracias. La derecha francesa, encabezada por René Rémond, se apresuró a decir que el fascismo era ajeno a la tradición francesa y que procedía de una influencia minoritaria y extranjera. En su clásica clasificación de la derecha de Francia –ultramontana, conservadora y bonapartista–, los fascistas no habían tenido lugar y, por tanto, la nueva República y sus casi nuevos partidos podían estar exentos de responsabilidad por lo ocurrido desde 1940. Es más, la Francia de Vichy había sido un paréntesis en la historia de la libertad del país; y la Francia de Laval, la ocupada por los nazis, puramente colaboracionista. A esto había que añadir la reconstrucción que la izquierda hizo de una Resistencia animada por el PCF. Se dejó de lado que los comunistas franceses tuvieron a los nazis como amigos hasta 1941, cuando la Operación Barbarroja rompió la alianza de Hitler con Stalin. Entre la derecha y la izquierda ya tenían el mito fundacional de la IV República: antifascismo y Resistencia patriótica y, por tanto, irresponsabilidad general por la represión contra judíos y disidentes desde 1940 hasta 1944.

Lo mismo ocurrió en Italia. La proclamación de la República en 1947 precisó de una reconstrucción de la identidad nacional. La guerra civil desatada entre 1943 y 1945 por la formación de la República Social de Salò, a cargo del depuesto Mussolini pero bajo protección nazi, y contra la Italia que había firmado el armisticio, quedó silenciada. Terminaban entonces veintitrés años de fascismo italiano, en el que buena parte de la sociedad había estado involucrada; o había mirado hacia otro lado en la represión y en el establecimiento de la dictadura. Nació entonces la "República antifascista" sobre la "retórica de la Resistencia"; es decir, la unión de los italianos contra el fascismo hasta su extinción durante la guerra civil. La nueva clase dirigente eran antiguos partisanos, como el primer ministro de 1945 Ferruccio Parri, del Partido de Acción. Esa "retórica de la Resistencia" recreó una identidad italiana tradicionalmente aferrada a la libertad y la democracia. La derecha, con Benedetto Croce, presentaba el fascismo como un cuerpo extraño, un paréntesis en el espíritu italiano. Los partisanos, en cambio, eran los luchadores por la libertad, "precursores" de la República, cuyos nombres se podían leer en placas y monumentos, escuelas y calles.

De esta manera, en Italia y Francia funcionó un paradigma histórico sobre el que se levantaron nuevos regímenes e identidades colectivas. El cambio vino en los años ochenta. Entre los franceses, el norteamericano Robert Paxton puso en su sitio a Petain y a la Francia de Vichy y señaló su responsabilidad en la deportación de miles de judíos a los campos de exterminio. Por su parte, el israelí Zeev Sternhell rastreó el fascismo francés desde finales del siglo XIX y el caso Dreyfus. En Italia, fueron Renzo de Felice y Emilio Gentile los que iniciaron la puesta en cuestión del paradigma resistencial, incluyeron a los fascistas en la historia italiana y hablaron de una "zona gris": la de los italianos que no se identificaron con unos ni con otros y que solo se preocuparon por sobrevivir. Giampaolo Pansa publicó La sangre de los vencidos en 2003, en la que hacía el relato de la persecución despiadada de los fascistas, perseguidos tras la Liberación en 1945.

Parecía que una lenta despolitización de la disciplina histórica permitiría avanzar en el conocimiento del pasado, pero no ha sido fácil. Sergio Luzzatto, profesor en la Universidad de Turín, escribió Partigia. Una storia della Resistenza, que se encontró con la negativa a su publicación por parte de algunos autores de Einaudi (la editorial italiana tradicionalmente vinculada con la Resistencia). Luego, cuando salió a la luz, en 2013 en Mondadori, le llovieron las críticas, por "revisionista" y "sensacionalista". El pecado de Luzzatto fue seguir el testimonio de Primo Levi, uno de los autores más importantes del XX italiano e identificado con la República, que contaba un episodio oscuro de la Resistencia, y a partir de ahí estudiar la realidad de los partisanos.

Levi estuvo en la Resistencia entre octubre y diciembre de 1943. El 9 de este último mes su banda decidió ejecutar a dos de sus compañeros por indisciplinados (robaron a unos lugareños). Los dispararon y enterraron en el mismo lugar de su muerte, al "modo soviético", dice Luzzatto. Tras la Liberación, esos dos hombres fueron encumbrados por la República como mártires de la Resistencia, se les inventó una historia de combates heroicos y se les definió, por tanto, como precursores de la democracia, cuando en realidad no lo habían sido. A partir de aquí, Luzzato estudia a los partisanos del Valle de Aosta y la suerte de los fascistas de la República de Salò, despojándose de ideología, sin ver santos ni monstruos, sino hombres enfangados en una guerra civil.

El estudio muestra tanto la distancia generacional con un régimen, el de la República de 1947, que necesitaba una invención histórica para echar al olvido facetas de su pasado colectivo e individual, como el acercamiento al pasado sin lastres, sin buscar argumentos recreados ad hoc para justificar el presente o legitimar ideas o actividades políticas.

«Vuelva usted mañana», la burocracia sigue instalada en las autonomías
susana alcelay. madrid ABC 16 Febrero 2015

Solo en 2014 editaron 813.256 páginas en sus boletines oficiales, un 1,6% más, mientras que el Estado las redujo un 3%, aunque aprobó 706 normas estatales

La burocracia sigue siendo mastodóntica en España
La maraña burocrática no logra desenredarse en las autonomías, lo que sigue provocando incertidumbres jurídico-económicas en el tejido empresarial, en especial entre las empresas que no limitan su campo de acción a una sola comunidad autónoma. Sólo en 2014 se aprobaron 706 nuevas normas estatales, casi 170.000 páginas editadas en el BOE, pero más de 800.000 en los boletines autónomicos, un 1,6% más, frente a una caída de casi el 3% en el Estado. La burocracia sigue siendo mastodóntica en España, pese a que las trabas continúan reduciéndose tras aprobar el Gobierno la ley de Unidad de Mercado en 2013, una norma muy reclamada dentro y fuera de España que, según los cálculos del Ejecutivo de Mariano Rajoy, podría elevar 1,52 puntos el PIB en diez años, a razón de 0,15% al año (unos 1.500 millones de euros).

«Legislar menos y de manera más sencilla, pensando en los empresarios y ciudadanos que deben cumplir las normas». Con este objetivo, el Gobierno y los empresarios suscribieron un convenio en 2008 para acabar con la maraña administrativa, que cuatro años después supuso ahorros de más de 10.000 millones, según se refleja en el informe «Cargas administrativas derivadas de la fragmentación del mercado interior II» elaborado en coordinación entre el Ministerio de Hacienda, CEOE y Cepyme y al que ha tenido acceso ABC.
Sectores con más carga

El acuerdo de 2008 ha tenido continuidad. Una vez cumplido el objetivo marcado por la UE de alcanzar una reducción del 25%del total -30% en el caso de España- de cargas administrativas antes de 2012, la Comisión Europea adoptó, el 2 de octubre de 2013, una comunicación titulada «Adecuación y eficacia de la normativa: resultados y próximas etapas», en la que instaba a continuar con la labor de eliminación o simplificación de cargas administrativas, en particular aquellas que recaen sobre las pymes.

La Comisión detectó que los ámbitos legislativos con más cargas administrativas para los empresarios están relacionados con el IVA, la salud y la seguridad en el trabajo, el reconocimiento de las cualificaciones profesionales y el tratado de residuos, entre otros.

El pasado 27 de junio el Ministerio de Administraciones Públicas, CEOE y Cepyme firmaron un nuevo convenio que dio lugar a 24 propuestas de simplificación correspondientes a cinco ministerios (Hacienda y Administraciones Públicas, Empleo y Seguridad Social, Industria, Energía y Turismo, Fomento y Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente). Algunas iniciativas afectan además al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Hay acuerdo para eliminar trabas que afectan al catastro, a la instalación de estaciones radioeléctricas, al transporte por carretera, a la prevención de riesgos laborales y a la instalación de antenas, entre otros, medidas que en su conjunto supondrán un ahorro de casi 800 millones de euros.

«En el plano nacional, no parece lógico que en un área geográfica como España, integrada comercial y monetariamente en otra mayor, la UE, se adopten medidas que puedan desembocar en una fragmentación del mercado interior, lo cual sólo puede dar lugar a desventajas competitivas», asegura el texto al que ha tenido acceso este periódico.

Los empresarios aseguran que «es muy difícil operar en una economía donde, sólo en 2014, se aprobaron 706 nuevas normas estatales. Quizá bastaría con recordar, dicen, los datos relativos al número de instrumentos legislativos aprobados en nuestro país en el periodo 1970-2014: un total de 40.046 normas de ámbito estatal».

En el documento se asegura que en 2014 se editaron 169.874 páginas, un 2,6% menos, y que el 54,7% de esas páginas se concentraron en las secciones I y III, es decir, las destinadas a la publicación de las disposiciones estatales.

Estas cifras aumentan considerablemente si se tienen en cuenta los datos de las comunidades autónomas. El año pasado se publicaron 813.256 páginas en sus respectivos boletines oficiales, lo que supuso un incremento del 1,6%.

Leyes a la carta
En el texto se asegura que tal proliferación normativa tiene consecuencias especialmente preocupantes para el mercado interior español, entre ellas las diferencias de trato normativo que las comunidades autónomas dan a una misma actividad económica, «sometida a unos u otros requisitos según el territorio en la que se desarrolle. Tales distorsiones generan un alto grado de incertidumbre jurídico-económica entre el tejido empresarial, en especial entre las empresas que no limitan su campo de acción al territorio de una comunidad autónoma», explica el informe.

La conclusión a la que llega el documento final sobre las cargas administrativas es que la legislación española es «densa, prolija, y, en no pocos casos, confusa». «Hay muchas cuestiones que pudieran y debieran modificarse para que sea un instrumento de competitividad y productividad. En España existen 17 ordenamientos jurídicos además del estatal (y el local), dando lugar a diferencias importantes en la forma de desarrollar diversas materias y, en ocasiones, a conflictos con normas de aplicación general», apunta.

Añade el texto que «todo ello afecta a la vida cotidiana de la empresa. Una vida que no se limita al ámbito nacional, sino que se encuadra en una realidad superior, conocida como Unión Europea y, especialmente, su mercado único».

Dinero público, presupuesto, subvención, derroche y despilfarro.
Cataluña recibe 25.400 millones del FLA y su pasivo llega al 31,8%
Las 'Grecias' de España son esas autonomías que no ajustan el gasto y nadan en deuda
Cataluña y Andalucía persisten en los 'números rojos' pese a recibir la mayor parte del FLA
Periodista Digital.  16 Febrero 2015

El rescate total a las CCAA engrosa el pasivo del Estado y asciende ya a 104.642,6 millones

Cataluña y Andalucía persisten en los 'números rojos' pese a recibir la mayor parte del FLA. El rescate total a las CCAA engrosa el pasivo del Estado y asciende ya a 104.642,6 millones de euros.

Seis autonomías españolas, con Cataluña y Andalucía a la cabeza, destacan por su insuficiente ajuste de déficit, por el desbordamiento de su deuda pública y por liderar la mayor recepción del rescate estatal en forma de Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) y Planes de Proveedores.

Además, pese a ser las que más oxígeno reciben a través de esos mecanismos de liquidez, que a la sazón engrosan la deuda pública estatal, siguen sin lograr la consolidación presupuestaria estipulada.

Explica Isabel Acosta en 'El Economista' que se da el caso, además, de que precisamente esas autonomías que peor puntúan en la gestión de sus cuentas registran numerosos casos de corrupción que atañen al erario público, o tienen sus redes clientelares basadas en destinar dinero del contribuyente bien a embajadas autonómicas en el extranjero, como en el caso de Cataluña, bien a bonificaciones o estipendios como los subsidios del

PER en Andalucía
La radiografía de la mala gestión de estas Administraciones autonómicas -entre las que destacan Cataluña, Andalucía, Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, Murcia y Extremadura- guarda profundas similitudes con el perfil que los líderes europeos y el propio Gobierno español critican respecto de la rescatada economía griega: insuficiencia de los ajustes, deuda desbordada, incompleta implantación de las reformas y ajustes marcados, sobredimensión del sector público, fraude, corrupción y clientelismo basado en subvenciones, bonificaciones o exenciones que merman la caja de las arcas públicas.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

 


Recortes de Prensa   Página Inicial