AGLI Recortes de Prensa    Miércoles 18  Febrero 2015

Unas élites de vergüenza
Juan M. Blanco www.vozpopuli.com 18 Febrero 2015

No resulta fácil encontrar un español que se sienta orgulloso de sus élites. Una clase política superficial, carente de argumentos, rayana en la zafiedad, se limita a repetir consignas, a pronunciar discursos huecos, repletos de simplezas y lugares comunes. Y a perseguir torticeramente su propio interés, muy por encima del bien común. Tampoco abundan destacados empresarios, o gestores de grandes corporaciones, que pudieran servir de modelo para la juventud. Las élites políticas y económicas se muestran miopes, cortoplacistas, cerradas, refractarias a los cambios, desconfiadas, ancladas en el oscurantismo de lo políticamente correcto. Siempre despreocupadas por todo cuanto no sea su posición o bolsillo. Si se rasca la superficie de algún encumbrado es frecuente encontrar un mediocre, un pícaro, un arribista o una combinación de los tres. Pero siempre un sujeto muy bien relacionado.

Este triste fenómeno no es anecdótico o baladí. El liderazgo de élites innovadoras, valientes, con visión de futuro, capaces de vislumbrar la convergencia de sus intereses con los de la nación, favorece la evolución hacia un sistema más justo y eficiente. Por el contrario, las clases dirigentes cobardes, cerradas en sí mismas, temerosas a perder privilegios, recelosas del resto de la sociedad, muestran una fuerte deriva hacia el estancamiento, la injusticia, la falta de oportunidades.

Algunos afirman que las clases dirigentes son espejo de la propia sociedad. Nuestra élites, tan inclinadas a la picaresca, el latrocinio o el juego sucio, simplemente reproducirían defectos bien arraigados en la peculiar idiosincrasia española. Por suerte, este enfoque pesimista no posee base sólida: la clave se encuentra en la estructura institucional, en los nefastos mecanismos de selección de dirigentes. En nuestro país, los criterios de creación de élites distan de ser meritocráticos. Y la clase dirigente no está sometida a un proceso de competencia, de permanente renovación.

Una selección muy perversa
La palabra élite conlleva resonancias de crema selecta, ese conjunto de personas que por su capacidad, dedicación, esfuerzo o excelente formación ha logrado sobresalir, destacando en la empresa, los negocios, la política, el pensamiento o la gestión de lo público. Pero la realidad española se aleja considerablemente de estos conceptos. El sistema político no escoge a los gobernantes por su mérito: ante la imposibilidad de voto a candidatos individuales, son los partidos quienes realizan la selección con criterios muy alejados de la excelencia, la formación o el esfuerzo. Y absolutamente ajenos a la honradez, la integridad o los principios sólidos.

Para ascender dentro de los partidos son atributos muy favorables la conducta oportunista, la capacidad para la intriga o la proclividad a la trampa. Las personas honradas, cabales, idealistas, bien preparadas abandonaron esos ambientes dominados por la corruptela, la pobreza intelectual y la indignidad. Y los cargos de enorme responsabilidad acabaron ocupados por personajes incapaces, interesados, corruptos o malintencionados. Las Cajas de Ahorros constituyen el ejemplo palmario.

Un sistema político sin controles proporcionó el caldo de cultivo ideal para que estos sujetos fueran modelando el entorno a su imagen y conveniencia, estableciendo mecanismos para aferrarse al poder, para enriquecerse a costa del contribuyente. Aprovechando el hipertrofiado modelo autonómico, crearon enormes estructuras administrativas para colocar a los afines. Y sellaron acuerdos tácitos con determinados "empresarios" para otorgar contratos públicos a cambio de comisiones, implantar barreras a la competencia, repartirse las rentas de los mercados cautivos o promulgar complejas y retorcidas leyes a medida de amigos y aliados.

Generaron un sistema cerrado donde el éxito empresarial acabó dependiendo mucho más de la cercanía al poder que de la capacidad innovadora o la gestión eficiente. Surgió así una élite económica retrógrada, extractiva, protegida de la competencia, mucho más pendiente de los gobernantes que de los consumidores. Capaz de pagar sustanciosas comisiones por adelantado a Corinna, y a su entrañable amigo, o de comprar jugosos paquetes de publicidad tan solo para controlar la información sensible.

Revoluciones que no son tales
En España, la clave para pertenecer al grupo privilegiado no es el mérito, el talento o la eficiencia sino las relaciones, los contactos: no importa lo que conozcas sino a quien conozcas. Un mundo de amiguismo, enchufe y trapisonda. Las élites resultantes poseen el complejo del mediocre: al percibir su posición constantemente amenazada tratan de blindar el sistema, intensifican las redes de intercambio de favores y refuerzan las trabas a la entrada de intrusos.

La estructura institucional cerrada crea tal inercia que ciertas revoluciones, ésas que se limitan a sustituir una clase dirigente por otra, no transforman sustancialmente la naturaleza de los regímenes. La nueva élite percibe rápidamente las tremendas ventajas del statu quo, las aprovecha, realiza cambios simbólicos, de pura fachada, sin tocar las barreras ni el régimen de privilegios. Un mero quítate tu pa ponerme yo. Buen aviso a ciertos navegantes que se dirigen, sin saberlo, al ojo del huracán.

El sistema de intercambio de favores desincentiva fuertemente la excelencia académica y profesional, un logro que requiere mucho tiempo y esfuerzo pero no garantiza el ascenso social. Y desalienta el verdadero emprendimiento, una actividad arriesgada que acaba topando con decisiones del poder político. En España resulta mucho más rentable invertir en relaciones y contactos, introducirse en la red oportuna, en el grupo adecuado. Se explica así el volumen de peloteo, de estomagante adulación al poderoso que se escucha por doquier.

Las instituciones deben fijar unos mecanismos de selección que promuevan unas clases dirigentes meritocráticas, abiertas a una competencia que garantice su permanente renovación. Y procurar que las decisiones cruciales sean tomadas por personas de mente abierta, con principios y visión de largo plazo, que vean en el cambio, en la innovación, más oportunidades que amenazas.

No es suficiente expulsar a patanes y sinvergüenzas colocando a relumbrones en su lugar. La clave se encuentra en un programa de reformas que transforme radicalmente los criterios de selección, los incentivos, retire las barreras que limitan la competencia política y económica. Obligue a los candidatos a presentarse individualmente ante los electores, a pecho descubierto, sin la cobertura de un lista. Y establezca mecanismos de control capaces de garantizar una administración transparente y responsable, a la que se pueda exigir cuentas. Ésta, y no otra, es la famosa revolución pendiente.

Grecia (y España) debe renunciar al estatismo económico-político y clientelar
Lucio A. Muñoz www.gaceta.es 18 Febrero 2015

El Eurogrupo accede a flexibilizar los plazos, respecto al pago de los vencimientos de la deuda griega, determinados en el rescate diseñado por la troika. Tal ofrecimiento debería ser aceptado por Grecia. Y, además, sin exigir más concesiones y a modo de contraprestación, el país heleno tendría que proyectar un nuevo y riguroso programa económico al objeto de cumplir con los objetivos de déficit.

Un acuerdo, en esta dirección, entre Bruselas y Grecia beneficiaría a los griegos a largo plazo. A tal efecto, una condición que impondría la troika, además de la reforma fiscal, a Grecia es la relativa a reducir el peso del Estado, vía reducción, entre otros, del gasto público-político de la Administración.

Siempre que se centre en la eliminación del gasto político improductivo y clientelar, esta imprescindible reforma administrativa sería celebrada por la mayoría del pueblo griego. Verdaderamente, es vital despolitizar, eliminar cargos públicos, reestructurar salarialmente y, en definitiva, reformar de manera radical la Administración griega. (Al igual que la española).

El complicado y doble objetivo de Syriza: contentar tanto a la troika como a sus electores.

Indudablemente, Syriza presentaría el referido convenio ante los ciudadanos griegos como un triunfo del nuevo gobierno ante Merkel y las malvadas políticas de austeridad ejecutadas desde Alemania y, con ello, no se deterioraría su imagen ante los griegos que lo han votado. Aunque tergiversando la realidad. De hecho, si no fuera por la troika, Grecia no tendría ni para pagar la luz de sus Administraciones Públicas.

Porque la “mentira de la austeridad” es el caballo de Troya, tanto de los corruptos gobiernos de la periferia europea como de los nuevos partidos populistas, que la han utilizado como una estrategia político-electoral.

Debido a que han sido los gobiernos periféricos corruptos, entre ellos el español, quienes han transformado las políticas de austeridad, deficientemente diseñadas por la troika, en programas económicos “austericidas”. Que han empobrecido a los ciudadanos, vía impuestos abusivos, recortes salariales y reducción de las prestaciones públicas. A la vez que han sostenido el Estado del bienestar de la casta político-sindical, los monopolios energético-gasísticos y la élite financiera. (Esta es la realidad económica española).

Igualmente, los políticos corruptos periféricos son los que se han encargado de culpar del citado “austericidio” a Merkel y a la troika. Si bien es cierto que la troika merkeliana es co-responsable del mismo. Puesto que antes de desarrollar políticas económicas dirigidas a la periferia europea, es vital exigir a los gobiernos corruptos periféricos (y a los políticos que representan a los mismos) concretas condiciones políticas para evitar la corrupción, la malversación de caudales públicos, el despilfarro... Y controlar rigurosamente que estos requisitos se cumplan.

En cualquier caso, las políticas de austeridad europeriféricas no han sido comunicadas correctamente. Y las mismas se han convertido en un “austericidio” económico para los ciudadanos.

Independientemente de lo anterior y volviendo al conveniente concierto económico que deberían firmar Bruselas y Grecia, Syriza acertará plenamente si consigue llevar a cabo una reforma de la Administración griega conducente a dotar de eficiencia a la misma. Y a eliminar la corrupción política institucionalizada, las subvenciones improductivas, el clientelismo, el nepotismo, etc.

No olvidemos que el principal handicap que tiene la economía griega (y la española) es el sistema político corrupto, clientelar, subvencionado, parasitario y comisionista que ha llevado al país heleno a la quiebra. En este sentido, reducir el tamaño del Estado es el primer paso en la dirección económica correcta.

En función de lo anterior y en el caso que Grecia redujera su sector público, ¿seguirá siendo Syriza la referencia conómico-política europea de Podemos? Recordemos que reducir el económicamente insostenible peso del macro Estado autonómico y local español no es una de las propuestas de Podemos. Más bien todo lo contrario.

De todas formas, tampoco el PP-PSOE tiene interés en reducir el tamaño de nuestra Administración Pública. Al revés, uno de los objetivos prioritarios de estos dos partidos es seguir manteniendo las redes político-clientelares corruptas y tejidas en todas las autonomías, ayuntamientos, consorcios, entidades, organismos, empresas públicas, etc., que constituyen la base de su poder. Y, del mismo modo, son la causa de la ruina de los ciudadanos.

España no dispone de ninguna solución política a corto plazo. Tanto si gana el PP. El PSOE. O Podemos. Como si pactan el PP y el PSOE. O Podemos y el PSOE. Los ciudadanos seguiremos siendo esclavos fiscales y laborales de un Estado expoliador y al servicio de la casta político-sindical y el IBEX-35.

Intentemos que, al menos, ningún partido obtenga mayoría absoluta. Robar en solitario es más fácil que hacerlo conjuntamente mediante pactos de poder entre diferentes partidos.

En calidad de imputado.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 18 Febrero 2015

La verdad es que la palabreja “imputado” tiene una connotación del vulgo muy alejada de la intencionalidad jurídica por la que se usa esta figura. Y es precisamente esta deformación del sentido la que le confiere una peligrosidad que puede lastimar el honor y la fama de la persona así calificada en cualquier Auto judicial. Lo que lleva a plantear la necesidad de buscar otra palabra que la sustituya y sea neutra en cuanto a posibles malas interpretaciones por personas legas en la materia. Hay que desterrar de una vez el binomio imputado – acusado.

Y es el propio procedimiento judicial español el culpable de este desaguisado. Para la inmensa mayoría de los españoles estar imputado es sinónimo de culpable de algo que está muy lejos de demostrarse. La imputación es simplemente un acto del juez Instructor del caso en cuestión para extraer testimonios de personas afectadas en aspectos de los que se deducen indicios razonables de comisión de delito. En base a las pruebas e indicios aportados a la causa y a los testimonios, caso de que se presten y no se acoja el imputado a su derecho al silencio, bajo la asistencia de letrado defensor, el juez decidirá posteriormente proceder a la acusación o a la exoneración del imputado.

En el caso de los cinco aforados imputados por la juez Alaya en el caso de los falsos ERE’s en Andalucía, el Tribunal Supremo ha decidido en un auto ampliar la pericial en determinados aspectos recurridos por la defensa de Juan Manuel Griñán y proceder a la cita como imputados de todos ellos a lo largo del mes de abril y una vez celebradas las elecciones autonómicas de Andalucía. Es decir, resolver el desacuerdo entre lo aportado en la Instrucción y lo manifestado por la defensa e interrogar a los imputados sobre los aspectos que el juez del Tribunal Supremo considere oportuno para formar su opinión.

Es evidente que acudir como imputado es un paso más en un camino incierto en el que al final termine siendo acusado formalmente de un delito y sometido a juicio oral. Es evidente que este camino judicial no tiene nada que ver teóricamente con las responsabilidades políticas exigibles a cualquier representante público de la notoriedad de los imputados en este caso. Es evidente que los partidos políticos en general son muy remisos a la hora de asumir esas responsabilidades políticas y se comportan como una verdadera casta haciendo piña con “los suyos”. Así que no es raro que los implicados “se sientan amparados”.

Lejos quedan los discursos grandilocuentes en los que se proclama la severidad de actuación contra cualquier duda de comportamiento ético y político. Los hechos contradicen las palabras. Porque lo que no es admisible es enrocarse en las prebendas y los aforamientos como si fuera una barricada. Lo ético es renunciar a cualquier privilegio y someterse al proceso legal hasta que quede borrada cualquier duda de culpabilidad y se restituya públicamente la imagen y el cargo que desempeñara. Cualquier otra opción es restar credibilidad a la voluntad de regeneración política y dar argumentos a quienes hacen de esta crítica su programa electoral para alcanzar el poder y sustituir a esa casta por la suya propia.

No pueden existir dos varas de medir en función de la relevancia política de los imputados,

Al PSOE le crecen los… imputados
EDITORIAL Libertad Digital 18 Febrero 2015

Es verdad que la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, aseguró tajantemente el pasado mes de noviembre: "Cualquier persona que resulte imputada por el Tribunal Supremo o por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía va a tener que dejar el escaño". También es verdad que, en esa misma línea, el todavía secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, afirmó en diciembre: "No creo que Chaves y Griñán vayan a ser imputados; pero si lo son tendrán que asumir sus responsabilidades políticas y tendrán que dejar sus puestos de senador y diputado".

Sin embargo, y a pesar de que el Tribunal Supremo haya citado a declarar para la semana del 7 al 21 de abril como imputados a ambos expresidentes andaluces por el caso de los ERE, ni Susana Díaz ni Pedro Sánchez han solicitado a ninguno de ellos la menor asunción de responsabilidades políticas.

La verdad es que el portavoz socialista Antonio Hernando no lo ha tenido este martes nada fácil para encubrir tamaña incoherencia. De hecho, en un primer momento apelaba al Código Ético del PSOE, que, en consonancia con las declaraciones anteriormente reproducidas, obligaría a Griñán y a Chaves a dejar sus escaños. Cuarenta y cinco minutos después, en una segunda rueda de prensa, tras atribuirse la comisión de un "error" a la hora de explicar la postura de su partido, manifestaba que el PSOE no pedirá acta alguna "hasta que se les impute algún delito".

Es evidente que utilizar el hecho de que el magistrado del Tribunal Supremo Alberto Jorge Barreiro no se haya molestado en reproducir, en la providencia de la citación como imputados de Griñán y Chaves, los posibles delitos de prevaricación y malversación a los que se refiere la causa de los ERE no deja de ser una burda artimaña dialéctica con la que el PSOE quiere incumplir lo prometido.

Una imputación no es una condena, y ni siquiera es una acusación formal y definitiva. Pero el caso es que fueron los máximos representantes del PSOE los que establecieron esa línea roja que ahora no cumplen ni quieren hacer cumplir.

Es evidente que, con estas artimañas, el PSOE no hace más que poner en evidencia la descoordinación, incoherencia y falta de liderazgo que imperan en su seno. Tal y como señalamos hace una semana, no tiene sentido alguno que Pedro Sánchez haya decapitado al líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, por su posible imputación en el caso del tranvía de Parla y, sin embargo, no se haya atrevido a pedir la menor responsabilidad política a quienes, como Chaves y Griñan, están marcados por indicios de corrupción muchísimo más claros y graves.

No menos delirante resulta, finalmente, que sea Pedro Sánchez y no Susana Díaz quien se sienta impulsado a seguir tapando las vergüenzas a los expresidentes andaluces, cuando lo cierto es que fue la presidenta andaluza la que formó parte del Gobierno del imputado Griñán y la que fue designada por éste como su heredera. Pero el hecho es que así de débil es el liderazgo de Pedro Sánchez y así de fuerte cree estar la andaluza, que aspira a sustituirlo al frente del PSOE.

Los que hablan y los que hacen
Luis de Velasco www.republica.com 18 Febrero 2015

Leo que un grupo de personas acaba de presentar 99 propuestas para “agitar el debate contra la corrupción”. Bienvenida sea esa iniciativa, sobre todo porque en el grupo figura, seguro que destacadamente, una persona tan respetada y solvente como Adela Cortina, último Premio Nacional de Ensayo y con mucho y bueno publicado sobre ética. ”No son soluciones, son propuestas muy concretas para la reflexión”.

Seguro que es una aportación de interés dada la calidad de los proponentes. Nunca sobran más propuestas incluso en un tema, o mejor en un problema, en el que el número y variedad de ellas alcanza cifras casi desmesuradas. Por eso, lo que importa es pasar a la acción decididamente porque con lo que hay es más que suficiente para enfrentar este gravísimo y multiforme problema, una de las plagas de nuestra renqueante democracia.

No cabe ser optimistas a la vista del comportamiento de los dos principales partidos nacionales y de Convergencia. Al contrario, hay que ser pesimistas porque están demostrando, más allá de declaraciones huecas, que no tiene voluntad de enfrentar a “los suyos” adoptando medidas radicales y ejemplares tanto en lo político como con iniciativas ante los tribunales. Y para eso basta y sobra con la normativa vigente, no hace falta nada nuevo.
Su táctica es similar: pretender ignorar eso que se llama “el elefante en la habitación” que no es otra cosa que casos de corrupción de “los suyos”. Pretender ignorarlos negando una y otra vez desde el nombre (Bárcenas ya no existe, ni se le nombra) hasta decir una cosa totalmente opuesta a lo que se decía poco antes (se le pediría su acta a Chaves y Griñán si eran imputados, ahora resulta que no, que falta una póliza). Convergencia negando a Pujol y diciendo que es un “tema estrictamente familiar”.

Se ríen de nosotros, nos insultan y además nos estafan porque la corrupción siempre, siempre tiene coste económico que paga el contribuyente. Ya se sabe eso de que “en economía no hay comidas gratis, siempre paga alguien”. El de siempre.

Esos partidos son los grandes responsables porque además ocupan las instituciones que deberían ser neutrales y baluartes contra la corrupción. Doblemente culpables. Pero no son los únicos. Hay partidos que dogmatizan y hablan (plagiando) de “la Casta” y no hacen nada salvo tratar de imitarlos. Otros que allí donde residen, en Cataluña, no se les conoce iniciativa alguna contra el antes “oasis catalán” (Pujol dixit), hoy basurero. Tan sólo UPyD es ejemplo de iniciativas políticas y ante los tribunales y con ejemplo en casa propia. Pese al muro de silencio. O por eso, el muro de silencio.

La última palabra la tiene el elector en el momento de depositar su papeleta. ¿Será capaz de discernir, de buscar información, de distinguir entre los que amparan la corrupción, entre los que pontifican y nada hacen y entre los que hacen? No es fácil dado el nivel de manipulación y los grandes intereses que sostienen el sistema.

PSOE
Imputados reacios a dimitir
Emilio Campmany Libertad Digital 18 Febrero 2015

Creo recordar que alguien con autoridad dentro del PSOE, probablemente Susana Díaz, dijo que si los imputaban, Chaves y Griñán tendrían que dejar el escaño. Pues bien, los imputan y, como cualquiera podía fácilmente haber previsto, ni se plantea que lo hagan. Se justifica peregrinamente alegando que no se les ha imputado ningún delito concreto y van a comparecer como imputados porque han pedido ellos voluntariamente declarar. Como si no hubiera otra forma de comparecer ante el Supremo que no sea en calidad de imputado. O como si su situación no se debiera a que la juez Alaya vio suficientes indicios de delito en sus conductas y el Tribunal Supremo, competente por estar los dos galopines convenientemente aforados, no hubiera al imputarlos confirmado la vehemencia de esos indicios.

Ahora, con ser este comportamiento del PSOE cínico e hipócrita, no es lo más grave. Lo peor es que sea electoralmente rentable mantener a los dos expresidentes de la Junta de Andalucía en sus escaños a pesar de haber sido imputados. Quiere esto decir que los españoles toleran que un imputado siga desempeñando una función pública y lo que les escandaliza es que dimita porque es tanto como reconocer que hay fundamento para la imputación. Sin embargo, la consecuencia inmediata de ésta debería ser la desafección del electorado tan sólo susceptible de ser mitigada mediante una inmediata dimisión.

No es así porque al electorado se le engaña con el argumento inaceptable de la presunción de inocencia. Mientras uno no es condenado, se presume inocente. Muy bien. Pero eso en política no debería valer. ¿Alguien puede imaginarse a un presidente de Gobierno juzgado por asesinato que se niegue a dimitir mientras no haya sentencia firme condenándole? Nadie, pero el caso es que buena parte del electorado de cada uno de los dos grandes partidos rechaza la dimisión de los suyos a renglón seguido de una imputación alegando que podría ser injusta si luego resulta ser el imputado inocente.

El argumento parte de una premisa falsa, a saber, que el desempeño de un cargo político es un derecho inalienable del que sólo puede uno ser privado por una resolución judicial. Y no es así. La política es un servicio público temporal que realizan quienes tienen vocación de ello más allá de la profesión que ostenten. Si, por lo que sea, por una derrota electoral, por perder el favor del líder o por ser uno imputado en un procedimiento penal, se hace necesario abandonar la política, se deja y se vuelve uno a su profesión sin que tenga que ser un drama. Y sin embargo lo es porque los políticos españoles son profesionales de la política y no saben hacer otra cosa. Por eso el caso de Chaves y Griñán se trata como si estos tuvieran derecho al escaño como los demás lo tenemos a circular libremente, algo de lo que no pueden ser de ninguna manera privados salvo en circunstancias excepcionales tasadas por la ley. Luego se quejan de que les llamen casta.

PSOE
Imputadillos
Pablo Molina Libertad Digital 18 Febrero 2015

Los dos expresidentes andaluces y del PSOE, Chaves y Griñán, tendrán que acudir al Tribunal Supremo a dar cuenta del saqueo sistemático de los fondos para el empleo que, durante una década, tuvo lugar en la Junta de Andalucía cuando ellos estaban al frente del cotarro. Los dos socialistas se acogieron a sagrado en las Cortes con el fin de esquivar a la Justicia ordinaria pero, sobre todo, a la jueza Mercedes Alaya, cuya tenacidad en la investigación de los trinques sociatas constituye un hito sólo comparable al del juez Castro en los juzgados de Palma, con el mérito añadido de que Alaya está todavía lejos de su jubilación al contrario que su colega palmesano.

Chaves y Griñán serán interrogados en el Tribunal Supremo en calidad de imputados, algo que consideraba probable todo el mundo excepto los dirigentes socialistas, a quienes los acontecimientos, incluso los muy previsibles, les acaban siempre sobrepasando. Las dos ruedas de prensa consecutivas del portavoz parlamentario del PSOE, Antonio Hernando, para contradecirse a sí mismo acerca de si los dos jerarcas andaluces han de ser obligados a dejar sus cargos o pueden seguir disfrutando de sus actuales prebendas han ofrecido una imagen penosa de la dirigencia de un partido cuesta abajo en todas las encuestas. Pero lo más pintoresco ha sido la explicación con la que, finalmente, Hernando ha dado el asunto por zanjado.

Según el portavoz socialista, Chaves y Griñán sólo serán obligados a dejar el partido en el caso que resulten "imputados de algún delito". Hasta ahora desconocíamos la existencia de la figura de imputado de algún delito, hallazgo jurídico que debemos a Hernando, seguramente inspirado por Pedro Sánchez, que está últimamente que se sale. Pero como la imputación sin delito es un oxímoron, Hernando debería haber valorado la posibilidad de alumbrar una nueva figura mucho más apropiada al caso de los dos prebostes sociatas andaluces y su idiosincrasia regional: los imputadillos. Imputados, pero sólo un poquito, a pesar de los 800 millones de euros desaparecidos de las arcas del organismo público que ellos presidían.

El episodio grotesco resalta la relación ancilar de Pedro Sánchez respecto a Susana Díaz, la verdadera responsable de este sainete de declaraciones oficiales en torno a un asunto bien sencillo. Tanto como lo demuestra el caso de Tomás Gómez, dirigente socialista apartado de sus cargos a pesar de que, a diferencia de Chaves y Griñán, ni siquiera está imputadillo.

Andalucía
Chaves, el bochorno y Susana Díaz
Pedro de Tena Libertad Digital 18 Febrero 2015

Ya sabíamos que Manuel Chaves no siente ningún bochorno. Su dislexia es, sobre todo, moral. Lo supimos cuando en 1995 publicamos cómo 32 dirigentes de su partido en Cádiz y él mismo dejaron de pagar un préstamo en la Caja de Ahorros de Jerez, préstamo que la entidad eliminó del circuito informático contabilizando como quebranto neto de los impositores lo que había sido -digámoslo suavemente- una sustracción en toda regla. Nada más ganar las elecciones de 1996, Chaves impidió que siguiera la comisión de investigación que se aprobó con los votos de PP e IU. Nunca más se supo.

Tampoco sintió bochorno alguno, para ir deprisa, cuando se supo que la empresa en la que trabajaba su hija, Paula, había sido agraciada con una ayuda a fondo perdido de 10 millones de euros aprobada en un Consejo de Gobierno presidido por él mismo, que, cuando menos, debiera haberse ausentado por pudor.

Tampoco lo sintió cuando sus hermanos fueron descubiertos en sus andanzas, unos colocados en la Junta, otros haciendo negocios con la Junta, otros medrando a costa de la Junta. Tampoco conoció el bochorno cuando su propio hijo, Iván, se autocalificó de "comisionista" de la Junta de Andalucía. Ni lo ha sentido cuando sus hermanos de UGT han hecho lo que han hecho, ni cuando ha comprobado que se está viniendo abajo el tinglado de la formación que, cuando menos, consintió.

¿Por qué iba a sentirlo ahora por haber sido imputado por el Tribunal Supremo en el caso de los ERE fraudulentos? El bochorno, dice la Academia, es el "rubor causado por algo que ofende o avergüenza". Pero, para eso, es preciso saber qué es una ofensa o qué es la vergüenza. Y eso es mucho pedir.

Pero Susana Díaz, señores, es más joven, tiene 40 años y está a punto de ser madre. Podría dar un ejemplo de civismo, de honestidad política, de dirigente democrática cabal y demostrarle a Pedro Sánchez que ella sí cumple lo que promete. ¿Y qué prometió? Que obligaría a dejar el acta de diputado o senador a los aforados que fueran imputados. Para que no haya dudas, así lo contó El País:

La presidenta de la Junta de Andalucía, la socialista Susana Díaz, ha asegurado que los nueve aforados que están señalados en el caso de los ERE tendrán que dejar su escaño si finalmente son imputados, ya sea ante el Tribunal Supremo (caso de los expresidentes autonómicos Manuel Chaves y José Antonio Griñán) o ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA). La propuesta de Díaz va más allá de lo que marcan el código ético del PSOE y la Declaración de Valencia que acordó recientemente la dirección federal contra la corrupción. En ambos documentos, los socialistas fijan la renuncia al cargo cuando se produzca la apertura de juicio oral.

No es que esté claro. Es que está clarísimo.
Está obligada a hacer lo que dijo y ella lo sabe. Si no lo puede hacer, debería irse de la política ahora y pasar a nuestra pequeña historia democrática como alguien decente que pudo mirar a sus hijos cara a cara y con limpieza. Si no lo hace, todos los andaluces debemos exigir que se vaya de la política. El bochorno de ser andaluz ya ha rebosado de todos los vasos. Si no pìde a los cinco aforados imputados en el Tribunal Supremo que dejan sus escaños y los privilegios que conllevan, la oposición política andaluza, en primer lugar y en conjunto y los ciudadanos en general, no debemos pasar ni una sola oportunidad sin recordarlo sistemática y sonoramente. No puede ser que estemos tan acostumbrado a la cochambre política y moral que ya no sintamos ni padezcamos.

Por ejemplo, una cacerolada consensuada hasta que se cumpla lo que se prometió sería muy saludable. A una porquería clamorosa debe responderse con el clamor de la dignidad de una ciudadanía. Este sí que sería el principio de un cambio.

Dios y los andaluces me oigan.

A vueltas con el suflé
Xavier Pericay Cronica Global 18 Febrero 2015

No creo que nadie ponga en duda que lo característico del suflé es la inflación. En otras palabras, la esponjosidad del producto. De ahí que el suflé, una vez sacado del horno, deba ser servido e ingerido al punto; de lo contrario, esa inflación se desvanecerá y el plato resultante será un plato fallido. Algo así puede estar ocurriendo hoy en día con la ilusión independentista catalana. La salida del horno tuvo lugar el 9N, pero a continuación el plato quedó allí, más solo que la una, sin que los máximos responsables de su cocción y presumible degustación se atrevieran a zampárselo, esto es, a declarar la independencia. Sobra añadir qué aspecto presenta en estos momentos el suflé. Hasta un redivivo Lluís Maria Xirinachs —aquel independentista que en sus heroicos tiempos de huelgas de hambre frente a la Modelo no le hacía ascos, a escondidas, eso sí, a algún que otro bocadillo— se lo pensaría dos veces antes de hincarle el diente.

El papel de la franquicia catalana del PSOE había sido hasta entonces fundamental para los propósitos de Rahola y sus compañeros de viaje

Ayer mismo, en estas páginas, Francesc Moreno aludía a esa bajada y apuntaba una serie de causas. Todas me parecen pertinentes, incluso la advertencia final, consistente en recordar que el independentismo, por más que el suflé se haya desinflado, sigue presente entre el electorado catalán y en una proporción nada desdeñable. Pero esas causas son rabiosamente contemporáneas y acaso merezca la pena recordar alguna bastante más lejana y no por ello menos importante. Me refiero a la responsabilidad del socialismo catalán —y también, claro, del conjunto del socialismo hispánico— en el proceso de cocción independentista y, en especial, en su posterior enfriamiento.

Por supuesto, de la colaboración, complicidad, inhibición, o como quiera llamársele, del socialismo catalán con el nacionalismo coterráneo, desde los albores de la autonomía hasta ayer mismo, se ha escrito mucho y bien. Quiero decir que poco añadiré en este artículo a lo que, de un modo u otro, ha sido ya expresado en otras tribunas. En cambio, hay un aspecto que, a mi entender, no ha merecido tanta atención y que tal vez no esté de más reseñar. Me refiero a la función del PSC como garante de la bondad del nacionalismo, como partido que, consciente o inconscientemente, ha permitido que el plato del independentismo fuera cociéndose hasta extremos inimaginables. Para convencerse de ello, nada mejor que armarse de valor y enfrentarse, por ejemplo, con algunas de las columnas escritas por Pilar Rahola en La Vanguardia desde el 11 de septiembre de 2012 hasta la fecha. A pesar del ardor de estómago que suele producir su prosa, les aseguro que vale la pena, pues esa mujer es impúdica a fuer de sincera, sus textos exudan doctrina por todos los poros.

Releer sus apelaciones lastimosas al PSC para que se sumara al carro independentista con todas las consecuencias; empaparse de su agradecimiento cursi al recordar la inestimable ayuda de los socialistas catalanes y de su sindicato hermano en la integración de la población inmigrante en la Cataluña autonómica —léase su aceptación de las reglas del juego nacionalista—; repasar uno a uno sus requerimientos desesperados a los Nadal, Navarro e Iceta —a cuyos nombres de pila acostumbra a anteponer un «amigo» o un «querido»— para que retornaran a la senda nacional de la que jamás deberían haberse apartado; todo ello demuestra hasta qué punto el papel de la franquicia catalana del PSOE había sido hasta entonces fundamental para los propósitos de Rahola y sus compañeros de viaje. Y demuestra asimismo, claro, hasta qué punto estaba dejando de serlo, a pesar de esa indefinición malsana y contradictoria en que el partido se había instalado —en este caso, a favor del derecho a decidir, pero dentro del orden constitucional—.

Paradójicamente, pues, así como el PSC había sido clave durante décadas en la cocción del suflé, su progresivo desmoronamiento como fuerza política ha sido también clave en su desinflamiento, aunque sólo sea porque ha permitido que aflorasen y se consolidasen otras formaciones —Ciudadanos, en particular— que sí han ejercido la imprescindible oposición al catalanismo excluyente.

Ojalá el PSC hubiera jugado otro juego desde el principio. Pero, ya que las cosas han ido como han ido, sería injusto no reconocerle, aquí y ahora, su contribución involuntaria a la clarificación del panorama político y, en definitiva, a la lucha contra la asfixiante hegemonía del nacionalismo.

Antisemitismo
Ser judío en Malmoe
Santiago Navajas Libertad Digital 18 Febrero 2015

Malmoe es una paradisiaca localidad de la civilizada Suecia. Elegida en cuarto lugar entre lasciudades verdes de Europa, cuenta con una orquesta sinfónica y una universidad, una surtida programación de ópera y teatro, y su equipo de fútbol ha ganado varias veces la liga nacional. Con varias galerías de arte, a veces se la denomina la Ciudad Sueca del Arte. Por otra parte, es el principal puerto nórdico para la importación de coches. ¿Qué más se puede pedir? Malmoe representa la perfección escandinava, con su avanzado Estado de Bienestar y su sociedad culta y tolerante. Salvo que seas judío.

La sinagoga de Malmoe se erigió en 1903. Pero de un tiempo a esta parte lo que más la carecteriza son los apedreamientos de que es objeto. Esto al menos es lo que nos cuenta el periodista sueco Peter Ljunggren en el documental Judehatet i Malmö ("Odio al judío en Malmoe"), en el que se pasea por la ciudad tocado con una kipá y luciendo una estrella de David. A ver qué pasa. Y lo que pasa es que es acosado, insultado y amenazado.

Como suele suceder, el antisemitismo se disfraza de antisionismo y está muy vinculado a inmigrantes musulmanes de Oriente Medio. Lo que sirve de excusa para la salida del armario del antisemitismo autóctono.

A través de las experiencias de los judíos que han sufrido acoso, el documental nos ofrece una situación pavorosa, que está llevando al éxodo judío de la ciudad, en la que lo peor, sin embargo, no son las amenazas de muerte, los insultos étnicos y las alusiones a Hitler y Auschwitz que tienen que soportar en sus vidas diarias los hebreos, sino la sensación de impotencia y desamparo cuando no hay ningún castigo ni correctivo para los ofensores. La impunidad que protege a los antisemitas se pone de manifiesto en el caso de una profesora que tuvo que dejar de impartir clase porque la dirección del instituto en el que trabajaba hacía caso omiso de las vejaciones que tenía que soportar por parte de algunos de sus alumnos, que jamás recibieron una amonestación, un apercibimiento, un castigo. En Suecia si le dices a un profesor "bastardo" se te cae el pelo, pero si le llamas "bastardo judío" entonces harán la vista gorda en aras del multiculturalismo, el tercermundismo y lo-que-Israel-le-está-haciendo-a-Palestina.

¿Podría ser todo mero victimismo judío? ¿Quizás estamos ante una posible exageración de una presunta conspiración judeo-masónica-marxista? Para despejar las dudas Ljunggren luce la kipá y la estrella de David por las calles de Malmoe. A ver qué pasa. Y lo que pasa es que efectivamente tiene que soportar comentarios, insultos y amenazas más o menos veladas: "Judío de mierda", "Judío diabólico", "Os vamos a matar a todos".

Afortunadamente, hay también un atisbo para la esperanza. Un musulmán, Siavosh Derakhti, trabaja para la armonía entre judíos y musulmanes en Suecia denunciando el antisemitismo que se expande entre los más brutos y resentidos de la comunidad islámica.

Al final del documental se pregunta a dos políticas, del Gobierno y la oposición locales, si siendo judío se puede estar tranquilamente en Malmoe. La respuesta de ambas es que no. Lo que es especialmente preocupante porque el problema no reside tanto en los racistas y xenófobos sino en aquellos que pudiendo implantar una tolerancia cero contra todas estas conductas hacen todo lo contrario. Así, el anterior alcalde, el izquierdista Reepalu, acusó a los judíos de la violencia que padecían porque no habían condenado "los crímenes israelíes en Gaza". Lo que supone convertirse en cómplice pasivo del antisemitismo desde la hipócrita solidaridad con Palestina.

Barcelona
El PP denuncia el veto al castellano en las banderolas municipales
à. g. / barcelona ABC Cataluña 18 Febrero 2015

El Ayuntamiento prioriza el catalán al autorizar la promoción de películas
El Ayuntamiento decide los criterios para usar banderolas

Veto al castellano en las banderolas publicitarias en Barcelona. El grupo del PP en el Ayuntamiento de la capital catalana denunció ayer la exclusión que ha impuesto el alcalde Xavier Trias al castellano en las banderolas que se cuelgan de las farolas de la ciudad, cuyo permiso concede el Consistorio.

Así, el pasado 30 de diciembre, el Boletin Oficial de la Provincia de Barcelona publicaba un Decreto de alcaldía por el que se establecen los «criterios para la colocación de banderolas en la vía pública». El veto a una de las dos lenguas oficiales en Cataluña se incluye en el artículo 3 del decreto, que regula los «criterios y prioridades» por los que se concederán los permisos. En este sentido, y por este orden, tienen preferencia por ejemplo las campañas de información del propio Ayuntamiento, seguido de las fiestas populares, los acontecimientos organizados por ONG’s, actos populares y culturales... En el puesto número once se alude a la promoción de películas, aunque con una salvedad: «Que sean de interés para la ciudad por ser únicamente en catalán y/o que promocionen la ciudad de Barcelona».

Para Alberto Fernández, jefe de filas del PP en la ciudad, «este rechazo al castellano supone menospreciar a muchos directores catalanes que producen cine en castellano y que tienen el mismo derecho de promocionarse en las banderolas de la vía pública». En este sentido, añadió que el Grupo Popular hará las gestiones oportunas para pedir a los servicios jurídicos municipales que analicen la legalidad de esa disposición para que se permita incluir el castellano.
El Ayuntamiento niega el veto

Curiosamente, las restricciones idiomáticas solo se imponen en el caso de las películas, ya que en el resto de acontecimientos susceptibles de anunciarse en las banderolas, estas se exige que estén «como mínimo en catalán» solo en los casos en los que el Ayuntamiento las apoye. En respuesta a la denuncia del PP, fuentes municipales señalaron que el grupo popular «hace una interpretación a su medida del decreto», y que en el mismo «no ven elementos de exclusión». «No contribuiremos a alimentar una polémica que empieza y acaba en el PP», añadieron.

No es la primera vez que el Ayuntamiento se enreda con las banderolas. En 2013, el Consistorio prohibió que una exposición del World Press Photo se promocionará con una de las imagenes premiadas, en la que el fotógrafo Daniel Ochoa de Olza retrataba al torero Juan José Padilla. Al Ayuntamiento no le pareció bien la imagen escogida, la misma que el Centre de Cultura Contemporània usaba para promocionar la muestra.

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Análisis de la situación en Cataluña

Clemente Polo Cronica Global 18 Febrero 2015

Este artículo y otro que se publicará en breve, quieren trasladar a los lectores de CRÓNICA GLOBAL, las reflexiones que expuse en el acto de entrega del I premio de Movimiento Cívico Espanya i Catalans (MCEC) el 14 de febrero de 2015. A causa de su extensión, me ha parecido prudente presentarlas en dos artículos separados. En el primero, repaso someramente la situación política en que nos encontramos y los riesgos a los que nos enfrentamos en los próximos meses; y, en el segundo, esbozo algunas de las tareas más urgentes que, en mi opinión, tendrína que desarrollar MCEC y otras entidades con objetivos similares para recuperar, con el apoyo de las instituciones centrales del Estado, la normalidad democrática en Cataluña, para restablecer la unidad de mercado, y para promover la creación de una tupida red de asociaciones y fundaciones en Cataluña que generen propuestas y actividades dentro del marco constitucional de 1978.

Quiero comenzar agradeciendo a Eduardo García, presidente de Movimiento Cívico Espanya i Catalans (MCEC), la oportunidad que me ha brindado de sumarme a este acto de homenaje a Dolores Agenjo, nuestra heroína del 9N, que pese a todas las presiones recibidas del gobierno catalán cumplió la ley e impidió que se celebrara en el Instituto que dirigía en Hospitalet de Llobregat la consulta-farsa que el Tribunal Constitucional había prohibido días antes. Voy a aprovechar estos minutos para compartir con ustedes algunas reflexiones sobre la situación de España y los catalanes. Perdónenme si digo demasiadas obviedades y lo hago además, por la premura de tiempo, de manera casi telegráfica.

Artur Mas i Gabarró dejó de ser el pasado 9 de noviembre de 2014 el Presidente de los catalanes para convertirse en el president de los independentistas catalanes.

Lo primero que quiero decirles es que vivo en Cataluña desde hace tres décadas y sigo considerándome español. Entiendo que sentirse español y hablar la lengua que hablan la mayoría de los catalanes, el español, es una forma de ser catalán más incluyente y respetuosa que la que propugnan los independentistas, empeñados en imponernos el lema de Omnium Cultural, “una lengua, una cultura, una nación”, algo muy propio de todos los regímenes totalitarios.

Segundo, considero la Constitución de 1978 un hito histórico que ha permitido, por primera vez a los españoles vivir en libertad, concordia y prosperidad durante varias décadas seguidas, con independencia de su género, sus creencias religiosas o preferencias políticas. Gracias a la Constitución de 1978 hemos desterrado la maldición que pesaba sobre los españoles y que Machado expresó en aquellos versos memorables: “Españolito que vienes/ al mundo, te guarde Dios./ Una de las dos Españas/ ha de helarte el corazón”. La Constitución puede naturalmente cambiarse siguiendo los procedimientos establecidos en el texto constitucional, pero no mediante consultas excluyentes o falsas elecciones plebiscitarias, o apelando a mayorías imaginarias.

Tercero, el resultado de la consulta del 9N puso de manifiesto que, sólo 1,8 millones de catalanes, como mucho, son partidarios de la independencia. Con este apoyo ya no es posible sostener que la mayoría del ‘pueblo’ catalán quiere la independencia, salvo que nos excluyan a la mayoría de los catalanes del ‘pueblo’. Pese a las campañas de adoctrinamiento y lavado de cerebro a que nos han sometido desde todas las instancias de la Generalidad (gobierno, diputaciones, ayuntamientos y consejos comarcales), desde el sistema educativo y desde los medios de comunicación públicos y subvencionados, y pese a las oleadas de propaganda invasiva con que nos ha torturado el ejército de salvación nacional comandado por Forcadell y Casals en los últimos años, el hecho cierto es que sólo una minoría de catalanes se movilizó para apoyar la independencia. No me cabe ninguna duda de que si las urnas hubieran sido no de cartón sino de verdad y las listas el censo real, y si la votación hubiera tenido consecuencias jurídicas, el número de votos a favor de la independencia habría sido bastante menor.

Cuarto, 2014, el año del tricentenario, no ha sido pese a los fastos y dispendios presupuestarios de la Generalidad el año en que Cataluña alcanzó la independencia sino el año en que los independentistas cosecharon otro sonado fracaso. Los malos resultados del 9N han dejado descolocados a los independentistas que no terminan de dar crédito al hecho de que la mayoría de los ciudadanos catalanes no se sienta parte del imaginario ‘pueblo’ de zombis al que dirigen sus trasnochadas arengas, y la sociedad catalana sea mucho más plural y abierta que el monolítico y cerrado ‘país’ que pretenden imponernos a golpe de Diari Oficial de la Generatlitat de Catalunya. Ahora, las fechas marcadas a fuego en la nueva hoja de ruta son el 11-S y el 27-S y hasta entonces podemos estar seguros de que van a seguir dando la matraca y preguntándonos, en español si hace falta, a qué queremos dedicar los ilusorios 16.000 millones que nos traerá la independencia. Se aprecia, no obstante, ya cierto cansancio, perplejidad y desunión en sus filas que convendría aprovechar.

Quinto, Artur Mas i Gabarró dejó de ser el pasado 9 de noviembre de 2014 el Presidente de los catalanes para convertirse en el president de los independentistas catalanes. Su papel como principal impulsor y responsable de la consulta-farsa del 9-N, lo ha convertido en un usurpador, porque no de otra manera puede calificarse a quien ostenta un cargo público pero ni acata la Constitución ni las sentencias del Tribunal Constitucional que lo legitiman. Espero que el procedimiento abierto contra él por la Fiscalía del Estado acabe con su inhabilitación para ejercer cargos públicos, algo que desde el MCEC considero debemos reclamar con insistencia.

Sexto, tenemos que estar muy precavidos para hacer frente a quienes, con la excusa de evitar la secesión de Cataluña, quieren abrir un período constituyente o reformar la Constitución, para transformar España en no se sabe muy bien qué tipo de estado popular (Podemos) o federal (PSC). Y también para desenmascarar las propuestas que he escuchado a los representantes del ‘establishment’ económico de Cataluña (y hasta de España), y de algunas asociaciones que abogan por alcanzar un ‘acuerdo con España’ sobre las siguientes bases que estaban ya presentes en el proyecto de Estatut de septiembre de 2005 aprobado con los votos del PSC, ERC, ICV-EUiA y CiU:

Reconocimiento de la identidad catalana
Blindaje de competencias en educación y cultura
Financiación asimétrica para limitar la solidaridad entre los españoles

Séptimo, me parece legítimo reformar la Constitución siempre que se haga respetando los cauces previstos por la propia Constitución. En mi opinión, si lo que convenía tras la muerte de Franco era abrir un período constitucional para posibilitar la convivencia en libertad de todos los españoles, lo que nos conviene ahora es defender esa Constitución para defender la igualdad de todos los españoles ante la ley. La única reforma constitucional que me parece indispensable es eliminar los privilegios económicos que la Constitución concede a vascos y navarros. En cuanto a las soluciones de compromiso que algunos proponen tengo que decir que los blindajes harían irreversibles los actuales recortes de nuestros derechos constitucionales, y la financiación asimétrica la encuentro rechazable por ser fiscalmente regresiva. Por otra parte, cualquiera con un mínimo conocimiento de la realidad catalana sabe muy bien que cualquier concesión al nacional-independentismo sólo servirá para darle nuevas alas.

Contra el nacionalismo
'Me gusta Catalunya, me gusta España'
José Aguilar Jurado Libertad Digital 18 Febrero 2015

Sergio Fidalgo es un periodista barcelonés (y periquito) que ha trabajado en un sinfín de publicaciones y emisoras. Ha sido redactor erótico, perodista deportivo y cronista político. Y es el tipo que más sabe de los bares de Barcelona, de los que ha escrito tres libros. Últimamente nos deleita con sus columnas satíricas (auténticos y tronchantes sainetes) en Crónica Global.

Y Sergio Fidalgo no es nacionalista. Si lo fuera, probablemente tendría algúna Creu de Sant Jordi por su dedicación a la cultura urbana y futbolística de Cataluña, y seguramente gozaría de un puesto en TV3 o en alguno de los subvencionadísimos medios catalanes.

El caso es que Fidalgo emprendió la labor de entrevistar a catalanes destacados por no asumir los dogmas del nacionalismo: Albert Boadella, Juan Carlos Girauta, Félix Ovejero, Francisco Marhuenda, Tomás Guasch, Albert Rivera, Antonio Robles, Ramón de Veciana, Alberto Fernández, Carina Mejías, Xavier Pericay… y así hasta treinta. Son entrevistas sobre el llamado procés, sobre cómo lo sufren, sobre cómo hay que combatirlo, sobre por qué se ha llegado a esta situación y sobre qué va a pasar en el futuro.

A veces pensamos que catalán es cuasi sinónimo de nacionalista. Pero en Cataluña hay muchas, muchísimas personas que no tragan. Y a las que el resto de españoles debemos arropar y dar la voz que muchas veces allí en su tierra no tienen. Se podría haber entrevistado a otros treinta más, o a otros trescientos. Pero, como el propio Fidalgo dice, algunos no quisieron, otros no pudieron y con otros no hubo ocasión.

Los entrevistados son variadísimos: intelectuales, periodistas, políticos, empresarios, profesores universitarios... Los hay de derechas, los hay de izquierdas y los hay que ni fu ni fa. Asimismo, sus opiniones, si bien siempre dentro de la oposición al nacionalismo, son diversas.

El libro, por cierto, se presenta el jueves 19 en Blanquerna, sede de la Generalidad catalana en Madrid, donde será interesante ver desenvolverse a Boadella, que es uno de los presentadores, junto con Francisco Marhuenda, Xavier Horcajo, Anna Grau y otros (Fidalgo me dijo que todavía no sabía cómo había conseguido que le dejaran la sala). Este de la presentación (caso de que no se cancele a última hora) será el único apoyo oficial que ha tenido el libro, que se ha tenido que editar el propio autor.

El libro está repleto de frases para enmarcar: "Es imposible discutir con alguien que pone la fe por delante" (Boadella); "Los medios de la Generalitat son como Barça TV" (Tomás Guasch); "El independentismo es la bandera con que se han envuelto los más mediocres" (Anna Grau); "El nacionalismo es la hez de las ideologías" (Girauta); "La izquierda catalana ha sido cómplice y sigue siéndolo” (José Domingo); “Los dirigentes sindicales de Cataluña son más burgueses que obreros” (José Miguel Villarroya); “Cataluña es mi tierra, pero es una región. País solo hay uno: España” (Pau Guix); “La ausencia de asignaturas en español es una privación para los alumnos” (Mercè Vilarrubias); “El procés se ha transmitido a una clase media educada en una perpetua adolescencia” (Félix Ovejero); “Los lugares del mundo con más presión fiscal son Suecia, Aruba y Cataluña” (José María Gay); “En Cataluña muchas personas han dado vía libre al sentimiento racista” (María Teresa Giménez Barbat); “Quien se oponga al nacionalismo no puede hacer carrera en la universidad” (Jordi Cañas); “Si ponemos a arbitrar a hooligans del Barça los partidos del Barça, los equipos contrarios saldrán malparados: esto es lo que está pasando en Cataluña, los periodistas son hooligans de la causa” (Francisco Robles)…Y así podíamos seguir hasta la saciedad.

Les animo a que lean este libro, que les dará argumentos, estrategias, razones (¡y ganas!) para combatir al nacionalismo catalán. Y sobre todo, algo en lo que insisten muchos de los entrevistados: los catalanes no son los nacionalistas. No caigamos en el reduccionismo. Hay otra Cataluña, muy nutrida de catalanes que también se sienten españoles. No los podemos dejar solos.

exGobernador Civil de Gupúzcoa
'Mi hijo es de ETA, me sentí el padre de Caín'
Eduardo García Serrano www.gaceta.es 18 Febrero 2015

'Cada vez que había un atentado me sentía como el padre de Caín y rezaba por las víctimas y para que mi hijo no se hubiera manchado las manos de sangre, aunque sí la conciencia'. Este es el relato de un hombre decente con un hijo en ETA, como tantos otros en el País Vasco y Navarra.

Su hijo entró en ETA a los 17 años. Se llama como el padre, José Ramón Goñí Tirapu, y le odia como sólo sabe odiar un terrorista, de una forma implacable e irreversible. Le sigue odiando, desde el silencio y la distancia, 27 años después de haber entrado en la misma organización terrorista que en cuatro ocasiones intentó asesinar a su padre, que fue Gobernador Civil de Guipúzcoa de 1987 a 1990. José Ramón Goñi Tirapu escribió un libro estremecedor en el que contaba la historia de su hijo etarra, "Mi hijo era de ETA". Obra con vocación epistolar dirigida al hijo que se le fue a vivir a los zulos del odio pisoteando el corazón del padre. Con motivo de las últimas noticias sobre De Juana Chaos Gaceta.es se ha puesto en contacto con José Ramón Goñi Tirapu porque también a él, como al padre de Iñaki De Juana, la vida, el tiempo y el destino le pusieron un terrorista en la cuna.

"¿Qué sentido tiene la vida si se abandona la compasión?" "¿Cómo es el corazón de un asesino?", ambas preguntas expresas e impresas en su libro torturan la vida y la conciencia del ex Gobernador Civil de Guipúzcoa "desde que, hace ya tantos años que parece que no los he vivido yo, un teniente coronel de la Guardia Civil vino a comunicarme que mi hijo estaba en ETA. Desde entonces, cada vez que había un atentado me sentía como el padre de Caín y rezaba desesperadamente por las víctimas y para que mi hijo no se hubiera manchado las manos, aunque sí la conciencia, con la sangre de los inocentes". José Ramón Goñi Tirapu no ha vuelto a tener ningún tipo de contacto con su hijo "lo único que sé de él me ha llegado por familiares, también etarras o filoetarras, que se han limitado a hacerme saber que me odia, que no me perdonará jamás que, como gobernador civil, desarticulase varios comandos de ETA y detuviese y encarcelase a sus pistoleros. En la actualidad vive en Francia y trabaja en uno de los muchos entramados empresariales de ETA blanqueados por el acuerdo alcanzado por Zapatero con la banda terrorista y asumido por el PP. Esa barbaridad irreversible que ha premiado a ETA con dinero público, cargos institucionales y representación política a cambio de que no haya más asesinatos. Las cosas han devenido así. A cambio de una suspensión indefinida de la lucha armada no hay ni un solo etarra en el paro. Mi hijo tampoco. Pero el odio que sembraron no ha desaparecido y el sufrimiento que provocaron ha quedado impune. La división de las familias es insalvable porque así como un padre jamás puede desvincularse de su hijo, éste sí puede llegar a hacerlo si le llenan el corazón de odio como hicieron con el mío".

José Ramón Goñi Tirapu manifiesta en Gaceta.es "que aunque sea triste confesarlo y, probablemente, injusto sentirlo, experimenté algo parecido al alivio cuando los cómplices de comando de mi hijo, Ignacio Recarte y Juan Ramón Rojo declararon en la Audiencia Nacional que el etarra Goñi Tirapu no estaba implicado en delitos de sangre. Recarte colocó un coche bomba en la Expo de Sevilla que causó tres muertos y 21 heridos, y Juan Ramón Rojo asesinó a un policía en Basauri. Ambos asesinos eran amigos de mi hijo desde la adolescencia. Con ellos dos se fugó de casa con 17 años para entrar en ETA y odiar a su padre como solo odia un terrorista, de una forma irreversible e implacable. Si en 27 años no ha apretado el gatillo quisiera creer que ha sido porque, a pesar de su odio, quizá le quede algún rescoldo, algún mendrugo de lo que su padre le enseñó. Necesito creer que así es".

Archivo Online sobre la Violencia Terrorista en Euskadi
La más completa cronología de la actividad terrorista en el País Vasco
www.latribunadelpaisvasco.com 18 Febrero 2015

El Instituto de Historia Social Valentín de Foronda (UPV/EHU) acaba de publicar dos nuevas secciones de Arovite, Archivo Online sobre la Violencia Terrorista en Euskadi. La primera recoge publicaciones de la extinta asociación Bakeaz. Son unos 40 textos descargables, que tratan sobre diferentes aspectos del terrorismo desde la historia, sociología, filosofía o ética. La segunda sección es una cronología del terrorismo en Euskadi, con una selección de fotografías. Estos materiales sólo están disponibles en Arovite.

La cronología recoge hechos acaecidos entre 1968, fecha del primer asesinato cometido por la banda terrorista ETA, y 2011, cuando esta organización decretó el “cese definitivo” de su actividad criminal.

En Arovite se recopilan los principales sucesos protagonizados por las distintas organizaciones terroristas que han actuado en Euskadi durante el citado periodo, especialmente ETA, pero también los GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación) o los Comandos Autónomos Anticapitalistas.

El grueso de los textos proviene del libro “Sangre, votos, manifestaciones: ETA y el nacionalismo vasco radical, 1958-2011”, obra de Gaizka Fernández Soldevilla y Raúl López Romo, publicada en Madrid por la editorial Tecnos en el año 2012.

Los textos, además, están acompañados por una selección de fotografías realizada por Barbara van der Leeuw con materiales procedentes, en su mayor parte, de los archivos de los diarios “El Correo” y “La Gaceta del Norte”.


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