AGLI Recortes de Prensa    Jueves 19  Febrero 2015

No se lo merecen
Cinco razones para echar a Grecia del euro
Manuel Llamas Libertad Digital 19 Febrero 2015

Con independencia de lo que ocurra, finalmente, en el particular juego del gallina que ha vuelto a plantear el Estado heleno al resto de sus socios comunitarios, Grecia debería ser expulsada de la zona euro cuanto antes, ya que ha demostrado sobradamente que es un cáncer mortal para el presente y el futuro de la Unión Monetaria.

Imagínese por un momento que la estructura de la moneda única es una comunidad de vecinos, con sus reglas, obligaciones y facturas. Atenas, en este caso, sería el típico inquilino ruidoso y maleducado que, no contento con molestar al resto con sus fiestas nocturnas durante los fines de semana, se niega a pagar los recibos de la comunidad, al tiempo que mantiene un alto nivel de vida a costa, eso sí, de pedir dinero a los bancos. Sin embargo, cuando el director de su sucursal, consciente de que la deuda pendiente jamás será devuelta, decide cerrarle el crédito, el vecino griego, lejos de reducir los suntuosos gastos y trabajar más horas para incrementar los ingresos con el fin de abonar sus facturas e ir amortizando deuda, decide amenazar al resto de propietarios con quemar el edificio para que sean ellos quienes sufraguen todos sus recibos e incluso se hagan cargo de la deuda pendiente con el banco.

Si esto le sucediera a cualquiera de ustedes en la vida real, lo lógico y razonable es que acudieran de inmediato a la comisaría más cercana a denunciar a ese sinvergüenza con el propósito de echarle a patadas del edificio, previa reclamación de daños y perjuicios. Pero, al tratarse de un Estado, parece que está todo justificado, cuando, en el fondo, la analogía es casi idéntica.

Lo que están haciendo los griegos no es más que un deleznable ejercicio de extorsión al resto de europeos para seguir viviendo de prestado cómodamente a costa del dinero de los demás. De hecho, el chantaje heleno es, si cabe, aún más sangrante por las siguientes razones.

1. Porque es el peor pagador del mundo
Grecia es, de lejos, el peor pagador del mundo. Desde que logró la independencia a principios del siglo XIX, el Estado heleno ha quebrado un total de seis veces y se ha pasado casi la mitad del tiempo, más de 90 de los últimos 190 años, en situación de quiebra o en pleno proceso de reestructuración de deuda (alargando vencimientos y abonando menores tipos de interés) para, al menos, poder devolver parte de los préstamos a sus acreedores.

Dicho de forma simple y llana, los políticos griegos (y, por extensión, los votantes que los apoyan) son unos caraduras y unos morosos empecinados. Así pues, no se trata de algo puntual, un impago sobrevenido por culpa de una fuerte crisis o un período excepcional de inestabilidad política y social, sino de un mal comportamiento recurrente, consistente en quebrantar, una y otra vez, la palabra dada y los compromisos adquiridos.

2. Porque nunca ha cumplido las reglas del euro
Lo grave es que esta actitud indecente no se ha visto reducida un ápice tras su introducción en el euro, ni mucho menos. El Gobierno heleno entró en la moneda única haciendo trampas, ya que maquilló sus cuentas públicas mediante una compleja ingeniería financiera para reducir de forma artificial y maniquea su déficit y su deuda pública. Y una vez dentro, aprovechó los bajos tipos de interés y la abundancia de crédito barato que le propició el paraguas de la Unión para disparar su gasto público, ocultando bajo la alfombra parte de su insostenible endeudamiento a base de mantener e intensificar sus vergonzosos artificios estadísticos.

Además, Grecia jamás ha cumplido las reglas más básicas de la moneda única. Esto es, el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que obliga a los estados miembro a registrar un déficit máximo del 3% anual y deuda máxima del 60% del PIB. Es cierto que muchos países han incumplido este principio esencial de prudencia presupuestaria, pero Atenas se lleva la palma, ya que su agujero fiscal se ha situado en una media del 7,2% entre 2000 y 2010, mientras que su deuda ha superado ampliamente el umbral del 100% del PIB.

¿Y en qué han gastado toda esa ingente cantidad de dinero? En financiar una estructura estatal elefantiásica, caracterizada, entre otras cosas, por su extendida corrupción funcionarial, su profunda podredumbre política y sus amplias redes clientelares. Más de la mitad de la economía griega dependía, de una u otra forma, de maná estatal, pero, a diferencia de otros países, su desbocado gasto público se financió a base de deuda, sin necesidad de contar con una economía competitiva capaz de crear la riqueza suficiente como para sostener ese pesado edificio público en pie.

Así pues, el origen de la tragedia griega, muy al contrario de lo que defienden Syriza o Podemos, no radica en la pretendida austeridad, sino en su desbocado e insostenible sector público. Grecia fue el país de la UE que más aumentó su gasto público real (un 80% entre 1996 y 2008) y su deuda pública (un 400% superior a sus ingresos públicos en 2011) durante los felices años de la burbuja crediticia.

3. Porque no quieren pagar
En la actualidad, su deuda asciende al 175% del PIB. Muchos se agarran a este dato para explicar que su devolución es imposible, justificando así la necesidad de aplicar una nueva quita, tras las dos reestructuraciones aplicadas durante la presente crisis. El problema, sin embargo, no radica en su pesada deuda, ya que Atenas disfruta de unas condiciones financieras más ventajosas que España e, incluso, la todopoderosa Alemania, sino en su ausencia total de voluntad para cumplir lo pactado.

Grecia puede pagar, pero no quiere. He ahí el drama. Y la prueba más evidente es la elección de Syriza por parte del pueblo heleno, un partido de ideología comunista, cuyo programa pretende repetir, punto por punto, la ruinosa senda de despilfarro público, improductividad económica e irresponsabilidad política que les ha llevado directos a la quiebra.

De poco sirve que el acreedor facilite los pagos o condone parte de la factura pendiente si el deudor no tiene intención alguna de pagar. Mantener las reformas y la sana, aunque impopular, senda de austeridad que exige la troika es la única fórmula viable que existe para amortizar la deuda, ya que la finalidad última del famoso memorando de rescate es que Grecia registre superávit fiscal y superávit exterior.

4. Porque pretenden vivir a costa de los demás
Los griegos, sin embargo, pretenden justo lo contrario. Su intención no es otra que regresar al perverso e insostenible círculo de endeudamiento previo -y sus vergonzosos ejemplos- solo que, ahora, a costa de los contribuyentes europeos, ya que los inversores, con toda la lógica del mundo, no se arriesgan a seguir prestando dinero.

Lo que está exigiendo Atenas, básicamente, es un cheque en blanco para gastar a placer la riqueza que generan los socios ricos del norte. Es decir, robar, chantajear y extorsionar al resto de europeos bajo la amenaza de desatar el caos si son expulsados del euro.

5. Porque no se lo merecen
Pero, más allá de datos y cifras concretas, Grecia no se merece estar en el euro por la sencilla razón de que su pueblo no comparte los principios y valores más básicos de la UE: democracia, libertad y derechos humanos.

Basta observar los últimos resultados electorales para percatarse de esta triste realidad. Más del 50% de los votos ha ido a parar a formaciones de perfil totalitario y liberticida, como es el caso de Syriza, el Partido Comunista, los nazis de Aurora Dorada o los nacionalistas radicales de Griegos Independientes. Formaciones que, en mayor o menor medida, se declaran abiertamente antieuropeístas.

En definitiva, si Grecia no quiere pagar sus deudas, no quiere cumplir las reglas del euro y, además, reniega de la UE, ¿qué razón hay para que se quede? Ninguna. Grecia debe salir por su propio pie o, directamente, ser expulsada. Nadie obligó a los griegos a aceptar el euro y, por tanto, son libres de marcharse. Lo que no tiene sentido y, además, resultaría injusto, aparte de suicida, es que el resto de estados cedan al chantaje de unos trileros y manirrotos con nuestro dinero.

Los partidos ya no son lo que eran
Manuel Muela www.vozpopuli.com 19 Febrero 2015

Una de las cosas que va cambiando aceleradamente es la percepción que se tenía de los partidos políticos: durante más de treinta años han sido una especie protegida por la Constitución y, al amparo de sus preceptos, se habían transformado en la partidocracia con ribetes autoritarios y cesaristas en el interior de las propias organizaciones, que hemos sufrido largo tiempo. Eran las épocas de la frase lapidaria, “el que se mueve no sale en la foto”, que, con su apariencia de chanza, desvelaba la desconfianza profunda hacia las prácticas democráticas. No digo que en el desierto español de los años 70 y primeros 80 no estuviera justificada la prevención sobre cómo debían restaurarse los partidos políticos, tras la larga sequía de los mismos y la falta de experiencia democrática de los españoles. Pero aquella prevención tuvo efectos perversos y dañó el objetivo fundamental de los partidos que es ser instrumentos abiertos de participación y ordenación de la política en democracia. Y como han fallado estrepitosamente, y algunos se han corrompido también descaradamente, ahora se encuentran en entredicho, cosa que es peligrosa para la libertad. Por su parte, dentro de las propias organizaciones, los pocos afiliados que participan de la vida orgánica ya no tragan con facilidad las decisiones que les suenan a imposición. Lo del PSOE de Madrid es un ejemplo, pero no el único. Impensable hace poco tiempo.

Partidos y sindicatos esenciales para la democracia
Lo primero que hay que subrayar es que sin partidos políticos y sin sindicatos no se puede hablar con propiedad de la existencia de un sistema democrático. Esto conviene tenerlo claro, a pesar de las experiencias tan poco edificantes que nos han proporcionado los unos y los otros en estos años. La consecuencia positiva de lo vivido es que podemos estar curados de espanto y que cualquiera que se incorpore al juego político ya debe saber que las viejas prácticas están arrumbadas y que, probablemente, desaparecerán por entero junto con el sistema de partidos actual. Un sistema que está en trance de disolución, aunque no se sabe cómo será el nuevo y qué agentes se incorporarán al mismo, porque el sentido asociativo de los españoles no ha crecido como debiera durante las décadas democráticas. También es verdad que nadie se ha preocupado de ello, porque resultaba más ventajoso mantener una cierta endogamia en las organizaciones políticas, que proporcionaba confianza y seguridad a sus jefes.

Todo el aparato legislativo, empezando por la Constitución, ha protegido a los partidos y sindicatos, mejor dicho, a los dirigentes de los mismos. El objetivo era dotar de autoridad a las direcciones primitivas, después de las legalizaciones de 1977, para conseguir la consolidación del sistema e irlo abriendo paulatinamente. Por eso la ley electoral, que trae causa de un Decreto de 1977, es la que es. Lo que pasa es que han cambiado en España muchas cosas menos las referidas a los partidos, con sus listas cerradas y bloqueadas y el mandato imperativo en las Cortes, y ahora todo se puede ir al traste como las casetas de la feria una vez terminados los festejos. Aquí no ha habido festejos, han sucedido cosas peores y veremos cómo se digieren sin sobresaltos las amargas despedidas, que vaticinan los augures, de tantos barones y líderes de cartón piedra, con sus mesnadas correspondientes. El espectáculo promete y no me cabe duda de que muchos lo esperan con regocijo, pero los afectados no darán facilidades, aunque parezcan tigres de papel.

Lo nuevo deberá ser distinto pero no se sabe
Es pronto para saber cómo se desenvolverán las fuerzas emergentes en la derecha y la izquierda, porque las inercias en los comportamientos pesan tanto que pueden condicionar la revisión certera del sistema de partidos, aunque es verdad que el mundo ha cambiado y que las redes sociales se han convertido en un instrumento poderosísimo para transmitir mensajes y captar seguidores. No obstante, estamos en una fase primaria de construcción de alternativas, por mucho que los procesos electorales las estén acelerando tanto en la izquierda como en la derecha. Hay prisa, y se nota: los mensajes bullen y la liviandad crece más de lo debido. Son las consecuencias del desmoronamiento acelerado de los partidos dominantes y de la escasa experiencia política de gran parte del electorado, que había confiado ciegamente en ellos y que ahora se encuentra desnudo en una intemperie bastante desolada.

La aceleración histórica es un hecho en todos los órdenes, el español y el internacional, y la emulación o el puro mimetismo abundan en la política y en la economía. Son fenómenos que prenden con mayor facilidad en sociedades con niveles educativos y cívicos poco desarrollados. España es una de ellas y por eso oímos discursos y propuestas tan variopintas como trasladar aquí los modelos del otro lado del Atlántico, me refiero a los Estados Unidos de Norteamérica, o el modelo danés de la envidiada Escandinavia. Sin duda, son ejemplos a seguir, pero no olvidemos que en el Ruedo Ibérico no hay americanos ni daneses, sino 47 millones de españoles con sus vicios y virtudes, que lo están pasando mal y que piden un poco de buena administración y algunas certidumbres para su porvenir. Y lo quieren ya, para poder pensar con sosiego en proyectos de mayor alcance.

Propuestas para limitar la deuda
Juan Laborda www.vozpopuli.com 19 Febrero 2015

El montante de deuda de las administraciones públicas acaba de superar el billón de euros a finales de 2014, según el protocolo de déficit excesivo, lo que supone un incremento de 300.000 millones de Euros, bajo Rajoy “el austero”. Si atendemos a las Cuentas Financieras de Banco de España, a cierre del tercer trimestre de 2014, dicha cifra supera en realidad los 1,4 billones de euros, lo que supondría un incremento de casi 600.000 millones de euros. Este segundo criterio es menos laxo y preferible, una vez se obvian ciertas duplicidades. Con estos datos se demuestra que bajo el gobierno de Rajoy no ha habido austeridad alguna, la deuda pública se ha disparado como nunca antes en nuestra historia reciente.

En realidad, como venimos manteniendo desde estas líneas, se está produciendo un despilfarro de dinero público en favor de intereses espurios, mientras desde el ejecutivo se incentivan devaluaciones salariales, recortes en el gasto social, un empeoramiento sin parangón en los servicios públicos, un deterioro masivo de las condiciones laborales de la ciudadanía, y una perdida continua y constante de derechos. Parte de la deuda privada, la de la superclase, origen de la actual crisis sistémica, se está lavando vía deuda pública.

El papel de la deuda privada y la banca
El origen de la actual crisis sistémica se debe al papel que jugó la deuda privada en la economía. Y en este proceso de expansión de la deuda privada la banca tuvo un rol relevante, introduciéndose un problema de riesgo moral. Los beneficios bancarios son impulsados por el volumen de deuda. La banca cuanto más se apalanca, más gana; y en el caso de que se produzcan bruscos descensos en el precio del colateral que alimenta su deuda, pelillos a la mar, el Estado acaba rescatándola, contaminando e incrementando la deuda pública. ¡Menudos liberales, eh!

No vale con confiar en que los bancos aprenderán de la crisis y se comportarán de manera más responsable. Tienen un deseo innato de extender deuda y tratarán de convencer a sectores no bancarios para asumirla. Y la aceleración de la deuda es la fuente de las burbujas o inflaciones de activos. Por lo tanto hay que romper el nexo precio de activos-deuda para frenar las burbujas. Para ello hay que reducir el atractivo de la especulación apalancada en los precios de los activos, pero sin ahogar la demanda de deuda para inversión. Destacan en este sentido distintas propuestas, como las del economista postkeynesiano Steve Keen, las realizadas por los economistas del FMI Jaromir Benes y Michael Kumhof, y las presentadas recientemente en el último informe de la consultora global Mc Kinsey.

¡Rompamos el vínculo deuda-inflación de activos!
Dentro de las propuestas de Steve Keen destaca aquella que pretende reducir las burbujas inmobiliarias -“The Pill: Property Income Limited Leverage”-. El máximo que se puede prestar para comprar una casa se establecerá no en base al salario, lo que genera burbujas, sino como un múltiplo del potencial de rentas que genere la propiedad en sí misma, el alquiler. El exceso del precio sobre el préstamo sería realmente los ahorros del comprador, y un aumento en el precio de una casa significaría una caída en el apalancamiento, en lugar de un aumento en el apalancamiento, como ahora. No sería un bucle de retroalimentación. El argumento es aplastante. Si se dan los préstamos en función del salario, y suben los precios, la gente tenderá a pedir más deuda, a apalancarse más, generalmente alargando plazos. Sin embargo, si hay una restricción al volumen de deuda que se puede obtener para comprar un piso, como un porcentaje máximo del alquiler, una vez alcanzado ese máximo las subidas de precios irán contra el ahorro de los compradores y el nivel de apalancamiento será mucho menor. Con ello se limitarían las subidas de los precios de las casas.

Los economistas Jaromir Benes y Michael Kumhof, publicaron finales de 2012 un interesante artículo bajo el título “The Chicago Plan Revisited”. Según el mismo, uno podría a la vez reducir la deuda privada, impulsar el crecimiento, estabilizar los precios, y convertir a los banqueros en meros comparsas de la realidad económica. Se podría hacer limpiamente, sin dolor, por mandato legislativo, mucho más rápido de lo que nadie imagina. Bastaría con reemplazar el actual sistema de dinero creado por la banca privada por dinero creado por el Estado. Para ello habría que acabar con la banca de reserva fraccional. Si los prestamistas se ven obligados a respaldar con reservas el 100% de los depósitos, la banca pierde el privilegio exorbitante de crear dinero de la nada. El país recuperaría el control soberano sobre la oferta monetaria. No habría más quiebras bancarias, y los ciclos de expansión y contracción del crédito serían mucho más suaves.

El último informe de la consultora global McKynsey sobre la evolución de la deuda global propone algunos cambios de política económica, y que algunos venimos aconsejando para nuestro país. Por un lado desincentivar endeudamientos especulativos, eliminando los incentivos fiscales a la deuda, como la deducción en el impuesto sobre la renta de los intereses hipotecarios, y, sobretodo, eliminando cualquier deducción fiscal de los pagos de intereses corporativos. Por otro lado, crear procedimientos o maneras que permitan a los países reestructurar su deuda soberana. Destacan también, en este sentido, las propuestas del ministro de finanzas heleno Yanis Varuofakis.

Sí que hay, por lo tanto, propuestas razonables encima de la mesa, pero llevamos mucho tiempo perdido. Sin embargo en los medios patrios ni una palabra. ¿Por qué? ¿Hasta cuándo?

El autobús del poder viaja sin conductor
Marcello www.republica.com 19 Febrero 2015

Los señores del alto poder político y económico nacional se nos ponen campanudos y con gran solemnidad nos dicen que en el horizonte político español no aparece por ninguna parte la estabilidad política y que eso va a dañar la recuperación económica del país. Al día siguiente los próceres se llaman y se alarman los unos a los otros porque se acaban de enterar que Artur Mas regresa a las andadas de la independencia y el PSOE y el PP de Cataluña no saben ni tienen nada que hacer.

A algunos de estos señores poderosos se les atragantan los desayunos cuando conocen las últimas encuestas electorales que anuncian la victoria de Podemos como primer partido nacional, tras las elecciones generales del mes de noviembre. Motivo por el que los dueños del poder, político y económico nacional, prometen vía crucis y novenas a los santos patronos de España, para que alejen del país al diablo rojo de larga coleta Pablo Iglesias que, dicen, está poniendo en peligro la estabilidad de la política y al propio ‘establishment’.

En esa penitencia estaban los señores capellanes de La España poderosa mientras viajan juntos, alarmados y sin rumbo fijo en un dorado autobús de la cúpula nacional, en que solo se habla de Podemos (como ocurre de un tiempo a esta parte en almuerzos, cenas, bodas, bautizos y entierros), cuando de pronto algunos de los viajeros empiezan a gritar al descubrir que el vehículo donde viajan ¡no lleva conductor! Aunque al final y con mucho esfuerzo consiguen parar el bus en la Casa de las Américas en cuyo salón bunker se anuncia la presencia de un líder de la derecha: ¡Aznar!

Y, así entre asustados y presurosos, acuden a la llamada de don José María en la presentación de su ‘Instituto Atlántico de Gobierno’, donde muy gustosos dejarán su diezmo, pero con la sola intención o esperanza de ver o adivinar en la mirada del ex presidente del Gobierno la voz de mando y el anuncio de su regreso a la primera fila de la política nacional.

Luego, de regreso a sus hogares, otro sobresalto en el autobús porque en la radio nacional se anuncia que la dirección nacional del PSOE se acaba de encerrar a cal y canto en un rancho madrileño y amenazan con suicidarse todos a la vez, al tiempo que no cesan de gritarse y de darse garrotazos los unos a los otros, con Zapatero hecho una fiera en el centro de la melé. De pronto el locutor anuncia: señoras y señores, el PSOE se se acaba de suicidar, descanse en paz el bipartidismo nacional.

Y así con esa noticia pavorosa, los señores del poder llegan por fin a sus hogares, resoplan y encienden la televisión y, tras divertirse con las aventuras animadas de ese infeliz que es Pedro Sánchez Simpson, reciben con asombro la noticia de que en la calle Alcalá de Madrid hay colas de cientos de personas que pretenden entrar en el Circulo de Bellas Artes para asistir a la presentación del programa económico de Ciudadanos en el acto que va a presidir Albert Rivera.

‘Tiene buen aspecto y buenas maneras, ese muchacho’, se dicen los unos a otros ya en pijama y con batín, por SMS. Y algunos añaden: ‘¡ya lo quisiéramos para líder del PP en Cataluña, en lugar de esa espantosa Alicia en el país de los desastres!’.

Pero cuando en estas estaban, les suena a todos ellos el teléfono oficial de la Moncloa y desde la oficina de propaganda del Gobierno se les dice: ‘¡Mucho cuidado con Ciudadanos, porque nos asegura Arriola que Rivera quita muchos votos por el centro al Partido Popular y nos puede llevar a una gran debacle electoral’! O sea, piensan los poderosos para sus adentros: solo nos queda ¡Mariano y cierra España! el que por cierto se parece mucho a la imagen del santo patrón de la España eterna e imperial.

El autobús del poder descansa en el garaje de la Moncloa tras viajar sin ideas, sin rumbo, sin conductor, sin frenos y por la pendiente más pronunciada del precipicio nacional. Los peligros siguen ahí a pesar de que algunos servicios secretos, policías de confianza, fiscales y jueces controlados y ciertas oscuras maniobras se dedicaron al sabotaje y a manipular y desactivar a los ‘enemigos de la Patria’ en aras del presunto ‘estado de necesidad’. O, dicho de otra manera mas patriótica: el interés general’.

Se hizo lo que se pudo con la infanta Cristina, se forzó la abdicación del Rey, se taparon las comisiones de Corinna, se han descubierto las fortunas de los Pujol, las cuentas bolivarianas de Monedero, las pasiones de alcoba de Tania, la colección de vespas de Tomas Gómez y los enredos del pequeño Nicolas velando el sueño de Don Arturo en el sofá. Y todo ello con igual facilidad con la que se han perdido los sumarios sobre ordenadores de Bárcenas, o se estrechó el cerco sobre los medios y periodistas independientes y otras muchas cosas más. Pero el espectáculo y el desfile inagotable de escándalos de la corrupción nacional neutraliza todo esto y viste con un sudario al Régimen de la transición en la gran cabalgata del carnaval nacional.

No obstante, inasequibles al desaliento y para redondear el contra ataque de la Moncloa, se han lanzado nuevas consignas por doquier, con instrucciones precisas a medios amigos y a los tertulianos camorristas al servicio del PP. La última trastada fue la de ordenar que al partido Ciudadanos de Albert Rivera le llamen Ciutadans, para que parezca como independentista o, en todo caso, como catalán.

Son como niños, no tienen arreglo y viajan en el autobús dorado del poder sin conductor, sin ideas y sin liderazgo. Y se van a estrellar, mientras Pablo Iglesias triunfa en la TV de New York y Albert Rivera se monda de risa con lo de Ciutadans. Menos mal, piensan ellos, que en Andalucía, la tierra conquistada y último reducto del bipartidismo nacional, la felipona Susana Díaz promete salvar los muebles del PSOE y del PP. Ya veremos, Chaves y Griñán desde luego no la van a ayudar.

El juego perverso de la UE
VICENTE BAQUERO www.gaceta.es 19 Febrero 2015

Si se quiere que los ciudadanos de la Unión Europea acaben por ser sujetos pasivos de la deuda griega, por decisión de unos negociadores comunitarios, para encauzar una situación que se les ha ido de las manos, deberían replantearse su función. Esta falta de control de las partidas asignadas a los gobiernos griegos, puede deberse a tres motivos básicos: uno su falta de competencia profesional, cuestión que no debe ponerse en duda, ya que las comisiones están formadas por personas competentes, dos, por falta de valor a la hora de enfrentarse, paralizados por los políticos, causa más probable en parte, o a que el sistema es perverso y necesita replantearse totalmente si es que hemos de seguir unidos, y por tanto corresponsables, de los actos o decisiones que emprenda cualquier miembro.

El rescate es algo que afecta a la totalidad de la población europea, a España en concreto en este momento nos congela unos 26 mil millones, más otra elevada cifra en avales (que son igual que las deudas, que nadie se confunda) para alcanzar una cifra superior a los treinta mil millones, lo cual es una impresionante cifra dada nuestra situación y los sacrificios realizados por la población nacional. Lo mismo podría decirse de otras naciones europeas, cada una a su nivel han aportado los más de 340 mil millones que se han llevado los griegos a lo largo de estos años. Por tanto si se quiere democráticamente decidir qué clase de gobierno en Grecia se encarga de resolver el problema, creo que el resto de los ciudadanos de la Unión europea también tiene derecho a votar, al fin y al cabo va a ser su dinero, y por tanto su calidad de vida inmediata la que se va a ver afectada por el resultado de esas votaciones.

No se puede prometer y engañar a una población para alcanzar el poder y pagar esa chulería irreal con dinero ajeno. Los parches no van a resolver el problema, cada vez necesitarán más dinero europeo, tarde o temprano tendremos que decidir si se les retira la red o seguimos pagándole las facturas, cuanto antes mejor, menos dinero nos va a costar. Mientras se siga manteniendo esta engañosa estructura de soberanías políticas periclitadas en un mundo interconectado vitalmente, no habrá solución y el deterioro se puede extender más allá de las fronteras griegas, por ello, siguiendo la máxima aristotélica de que “nada humano nos es ajeno…” podemos parafrasear: nada de lo que ocurre en Europa, incluso en el mundo, nos es ajeno, con el agravante de que en Europa además tenemos que pagar las consecuencias de los errores ajenos. ¡Bastante tenemos con los propios!

¿Suena imposible o fantástico en estos momentos? Cierto, pero párense un instante y analicen la lógica: En esas elecciones griegas, con lo que había en juego, deberíamos haber votado todos los europeos… (El derecho a participar ya la habíamos pagado) Pero entonces ¿Qué pintaría el parlamento griego? Lo mismo que el de Tejas tratándose del IRPF o la política exterior. ¿Y los demás parlamentos nacionales? En una verdadera Unión las decisiones políticas y económicas van de la mano y son responsabilidad de todos. Si algún miembro quiere jugar por su cuenta, debe ser expulsado sin paliativos, esa es la ineludible responsabilidad que en estos momentos tienen ante sí los dirigentes europeos, el destino de la propia Unión. ¿Estarán a la altura de esa tremenda responsabilidad? La mayor tragedia que nos podría ocurrir en España es que la gente no viera pronto, literal y físicamente, las consecuencias de una política demagógica irresponsable.

2015: año decisivo
El autor elabora el discurso con el que cree que Pedro Sánchez debería haberse presentado a los ciudadanos. Cree que el PSOE lleva demasiado tiempo ensimismado en sus problemas, dando la espalda a la sociedad
NICOLÁS REDONDO TERREROS El Mundo 19 Febrero 2015

«Compañeros y compañeras: En estas elecciones nos jugamos todo, no sólo los socialistas, sino el país, España se juega todo lo que se ha venido construyendo desde 1978. Recordaréis un inicio parecido en los discursos de Felipe, Almunia o Zapatero. Pero con una diferencia que lo cambia todo. Esta vez es verdad. A las sociedades les llega un tiempo en el que tienen que decidir de manera inapelable qué quieren hacer con su futuro, y nunca se les ofrece una variedad amplia de posibilidades. Siempre tienen que elegir entre retroceder o seguir avanzando con esfuerzos y sacrificios. Justamente en esa encrucijada nos encontramos los españoles, no hay más opciones. Hoy, desde diversas posiciones se ofrece a la sociedad española la posibilidad de dar un salto hacia adelante, se promete una sociedad más justa e igualitaria, con menos corrupción; y todo ello sin esfuerzo, por la simple y poderosa fuerza de la voluntad. Los que proponen estas soluciones milagrosas, en la mayoría de los casos mienten o sencillamente no saben lo que dicen.

La crisis económica ha causado mucho sufrimiento y las soluciones que se han adoptado para combatirla han sido origen y causa de la desesperación de muchas familias, haciendo que comprendamos las diferentes reacciones de quienes se encuentran en el abismo, de quienes se ven ante la finalización del último subsidio del que depende el sustento familiar. ¡Cómo no comprender reacciones extremas cuando un angustiado padre de familia ve cómo en otras esferas de su misma sociedad proliferan los casos de corrupción! Se comprende el coraje, el deseo de tirar todo por la borda. Ese voto no es el de la ilusión, es el voto de la rabia, de la indignación, del asco. Pero con rabia, indignación y asco no se construye un futuro mejor para todos, tampoco para el sujeto de la humillación, el rabioso con causa, el asqueado con motivos, el indignado con razones. La solución para él no es tirarlo todo por la borda, ni pensar que cuanto peor, mejor. Al contrario, él más que otros debe pensar cómo puede mejorar su situación; una sociedad avanza no cuando se vota en contra de unos o de otros, de tal situación o de aquel privilegio, avanza cuando cada uno, por muy difícil que sea, vota por lo que más le conviene. Por ejemplo, muchos depositaron en Chávez su esperanza en una Venezuela mejor, más igualitaria, con menos corrupción; hoy no hay jabón en los mercados, ni leche, ni carne. Pero estos productos básicos, que no están disponibles para las clases trabajadoras ni para las clases medias, sí lo están para los ricos, que no serán los de antaño pero haberlos 'haylos'. Por ello es a los que más han sentido la crisis, a los primeros que convoco para que vayan con nosotros por el camino esforzado de las reformas, de la dura lucha por la igualdad y la eterna pugna contra los privilegios. Pero todo exige un esfuerzo, nada es gratis. Alrededor de estos a los que comprendo y me gustaría representar preferentemente, están los que por moda, por llevar la contraria o porque nadie en este exigente mundo les sirve las dosis suficientes de emoción y novedad, sin que sus motivos tengan la grandeza de la desesperación o la miseria, se van hacia Podemos con alegría irreflexiva, en medio del jolgorio mediático provocado por monjas y alcahuetes. Pero a estos que viven alegres en la ola dominante, yo les pregunto: ¿estáis dispuestos a apoyar a los partidarios de empezar desde cero, a los que provocarán pánico en los sensatos e indignación en los responsables? ¿Estáis dispuestos a dar vuestro voto a quienes se han cobijado entre las túnicas de los Ayatolás de Irán o detrás de la palabrería del locutor de 'Aló presidente' en Venezuela? Cítaras y guitarras dirán que recurro al miedo. ¡No!, recurro a la responsabilidad.

Los socialistas nos encontramos por lo tanto entre quienes han sido responsables durante estos cuatro años del gobierno y los que están dispuestos a una labor de demolición; entre los que son alérgicos a las reformas que nos hagan más dueños de nuestro futuro y unos prestidigitadores de tres al cuarto que sólo quedan bien cuando hablan entre aplausos y cítaras. Nosotros, que hemos cometido muchos errores, que hemos dedicado demasiado tiempo a contemplarnos a nosotros mismos, estamos empeñados en proponer una opción distinta, una alternativa entre 'más de lo mismo' que nos ofrece el partido del gobierno, y la nada que nos propone Podemos. Proponemos reformas en nuestro sistema institucional que nos obliguen y nos hagan más responsables de nuestro futuro. Un mayor apoyo económico e institucional a la educación y a la sanidad, exigiendo una mayor eficacia en el gasto y una mayor exigencia en los resultados. No somos un país rico, no podemos hacer todo lo que quisiéramos, pero nuestros hijos y nuestros mayores deben sentirse protegidos. Los primeros, porque de ellos dependemos en el futuro; los segundos, porque a ellos les debemos todo lo bueno que tenemos. A cambio de esa seguridad que la administración nos debe, nosotros estamos obligados a realizar nuestro trabajo con la máxima responsabilidad.

Algunos a los que no les llega la camisa al cuello proponen, antes de que los españoles decidan con su voto, gobiernos de coalición. Yo les anuncio que el Partido Socialista no será socio minoritario en ningún gobierno de coalición, esa oportunidad ya se la llevó el tiempo. Lo afirmo porque no es bueno para España; hoy los españoles tienen derecho a tener esperanza y alternativas diferentes al inmovilismo y al terremoto. Deben saber que si deciden dar a otros la responsabilidad del gobierno de España nosotros estaremos ahí como siempre. Elaborando una alternativa política segura y renovada para cuando decidan volver a darnos su confianza. Pero también deben saber que estamos dispuestos a comprometernos en políticas de Estado, sin ser prisioneros de nuestra ideología o de nominalismos mágicos. Por ejemplo, creo que sería conveniente una reforma constitucional, no para buscar un mejor acomodo a los nacionalistas, algo que nunca encontraremos por mucho esfuerzo que hagamos, sino para encontrar formas de participación más adecuadas al siglo XXI. Quiero mejorar la Constitución, pero no me entregaré a enredos, ni a declamaciones inútiles para llamarla federal o autonómica, lo importante es el contenido, no el nombre. Tampoco avalaremos cambalaches y piraterías parlamentarias, sólo seré presidente si el Partido Socialista tiene un diputado más que el segundo partido.

En Grecia han llegado al gobierno gritando que por fin tenían un primer ministro griego, que ya nadie les iba a humillar como lo había hecho la Troika. Coincide ese incremento del nacionalismo griego con el nacionalismo de otras formaciones políticas en otros países de la Unión. Coinciden, como siempre coinciden los extremos, en exagerar su nacionalismo y en poner en duda el proyecto europeo. Coinciden en su mensaje: más nacionalismo y menos Europa. Con el incremento de estas fuerzas políticas el experimento europeo puede venirse abajo y con su derrumbamiento una de las pocas posibilidades que tenemos de influir en el mundo. Pero también la única alternativa para países como el nuestro; probablemente Alemania pueda seguir siendo lo que es sin la Unión, pero España no. Nosotros estaríamos peor, seríamos más pobres, menos influyentes en el mundo y las grandes corrientes de progreso dejarían de pasar, como ya nos sucedió antes, por nuestra tierra. Sigo pensando que el progreso pasa por más Europa y menos nacionalismo, menos fronteras y más unión, menos autarquía y más esfuerzos comunes. Si la disyuntiva se plantea entre la Merkel y Maduro, nuestra elección debe ser la canciller alemana y su gobierno de coalición con los socialistas, sin ninguna duda. No quiero decir con lo que he dicho que no sea necesario acelerar la Unión política, la Unión fiscal, la Unión de seguridad etc... Éste y no otro debe ser nuestro camino compañeros».

Ésto, lector, es lo que yo desearía oír a mi candidato socialdemócrata. Un ejercicio de la razón e impulsado por sentimientos nobles, que se enfrente a los responsables del gobierno actual y a los que nos pueden llevar al precipicio. Reconociendo que llevamos demasiado tiempo ensimismados en nuestros problemas, dando la espalda a una sociedad que ha cambiado radicalmente en los últimos años. Es fácil responsabilizar a los que están ahora, pero es más justo mirar hacia atrás. Los dirigentes socialistas de hoy tendrán la responsabilidad de tener o no el coraje de ser humildes para reconocer los errores cometidos, la inteligencia suficiente para pensar sin ser prisioneros del pasado y el valor para enfrentarse a los problemas de la sociedad española.

Nicolás Redondo Terreros es presidente de la Fundación para la Libertad y miembro del consejo editorial de EL MUNDO.

Presentación del libro de Juanfer F. Calderín
En los Agujeros del Sistema
www.latribunadelpaisvasco.com 19 Febrero 2015

Mañana jueves 19, a las 19.00 horas, se presentará en Madrid (Casa de Vacas, Parque del Retiro) el libro “Agujeros del sistema. Más de 300 asesinatos de ETA sin resolver” (Ed. Ikusager), de Juanfer F. Calderín.

La obra, patrocinada por el Colectivo de Víctimas del Terrorismo en el País Vasco (COVITE), se presentará de la mano de Consuelo Ordóñez, María San Gil, Maite Pagazaurtundúa y Ana María Vida-Abarca.

DEUDA PÚBLICA
Los rescates perpetrados por el PP cuestan a cada trabajador 14.000 euros
La llegada del Partido Popular al Gobierno de España se tradujo en el rescate y aportaciones económicas a una serie de entes que han costado la friolera de 242.751 millones de euros. Las inyecciones de capital a las cajas de ahorro, la recompra de activos tóxicos por parte de la Sareb, los continuos rescates a las Comunidades Autónomas, el pago a Grecia, a las autopistas o paradores se han comido un 25% del PIB español
Pedro Ruiz. www.estrelladigital.es 19 Febrero 2015

Infografía rescates. | Estrella Digital.

rescates pp CC.AA Autopistas Paradores

Infografía rescates. | Estrella Digital

Los recates llevados a cabo por el Partido Popular desde su ascenso al poder ha costado a los españoles la friolera de 242.751 millones de euros. Una cifra estremecedora que equivale a cerca del 25% del PIB español. El montante le va a costar a cada trabajador 13.816,92 euros (resulta de dividir el total entre el número de trabajadores, ya que son los que lo van a pagar a través de impuestos). Si tomamos a toda la población sería una cifra cercana los 6.000 euros. Un trabajador con el salario mínimo, 648,60 euros tras la última subida, necesitaría trabajar hasta 21 meses para poder pagar ese rescate.

La dureza de la crisis económica vivida en España dejó en evidencia la fortaleza de un gran número de entramados empresariales públicos y privados. Algunos de ellos, sobre todo los públicos, el Gobierno decidió acudir a su rescate sociabilizando pérdidas, algo que pone de relieve que el sistema que opera en España dista mucho del capitalismo que se quiere vender.

La cantidad resulta insultante cuando lo comparamos con otros gastos que tiene la Administración central. Los 100.000 de rescate a la banca, los 105.000 que han dilapidado las Comunidades Autónomas, más de 4.000 en autopistas, los rescates a aeropuertos o paradores. Supondría pagar casi durante 2 años las pensiones. Supera en más de diez veces el dinero que se destina a prestaciones por desempleo. Con tal espeluznante cifra, que va a pagar con sus impuestos cada ciudadano, se podrían haber construido más de 600 hospitales con equipamiento de última generación y con capacidad para recibir diariamente a cerca de 4.000 personas.

Rescate a las Cajas
La palabra rescate se ha apropiado del día a día durante los últimos años, más acentuado el que se llevó a cabo a las Cajas de Ahorro. Las entidades que se convirtieron en el brazo financiero de los políticos autonómicos supusieron un agujero de más de 100.000 millones para la economía española. La suma de tal cantidad excede los datos que se manejan. Más allá de inyecciones directas de capital, se excluyeron diferentes apartados, por ejemplo los 50.781 millones de euros que poseía la SAREB cuando se creó. Del total, un 45% era capital público del FROB.

Con el llamado ‘banco malo’ se produjo una socialización de las pérdidas que provoco un incremento del gasto público. Su creación vino impuesto por el memorando con la Troika y gracias a un maquillaje fiscal se consiguió que no computara como déficit. La fórmula fue conseguir que el Estado ‘solo’ pagase con dinero público un 45% del banco malo, evitando que computase en el déficit. Aunque eso no cambió que ese 45% saliera de los bolsillos de los ciudadanos.

Comunidades Autónomas insaciables
Las políticas de gasto faraónico en obra pública llevado a cabo por Comunidades Autónomas y Ayuntamientos no solo arruinaron a muchas cajas de ahorro sino también deterioraron sus propias cuentas. Desde el 2012 la Administración Central ha utilizado el Fondo de Liquidez Autonómico (FLA), el ICO, el Pago a Proveedores, varios anticipos y más recientemente la financiación a tipo cero de la deuda de las CC.AA.

La voracidad de los territorios autonómicos se ha traducido en un multimillonario rescate, dinero inyectado a las cajas aparte, de más de 100.000 millones. A través del FLA, desde su puesta a punto en 2012, se han dado a las CC.AA cerca de 63.000 millones para que hicieran frente a sus pagos. Ahí no queda la cosa, puesto que en concepto de Pago a Proveedores se han aportado otros 42.000 millones. Obviamente, todo ese dinero que ha servido para pagar muchas facturas y evitar la quiebra de numerosas pymes ha salido de la cartera de los trabajadores.

A pesar de todo, no parece que el coste de los territorios autonómicos va a dejar de crecer tras el último rescate anunciado por Cristóbal Montoro. La Administración Central, dícese de los trabajadores españoles, financiará a las CC.AA asumiendo los intereses que deberían pagar las CC.AA.

Rescate de obra pública y privada
La llegada de dinero fácil desde Europa a España propició el auge de la construcción no solo de obra privada en forma de viviendas, sino de obra pública. El gasto que ha tenido que soportar el contribuyente no solo ha sido esas faraónicas construcciones, sino rescatar otras de gasto privado.

El proceso se ha encallado entre el ministerio de Fomento y los acreedores. Bajo la atenta mirada de Hacienda se ofrece una quita del 50% de una deuda de 3.600 millones y el pago del resto con emisión de bonos a 30 años. Aunque las cifras están sobre la mesa, los acreedores no han dado el visto bueno. Si las negociaciones no llega a buen puerto el agujero en términos de deuda asumida y reclamaciones judiciales por expropiaciones, supera los 4.000 millones de euros.

Además, el Estado también ha tenido que asumir millonarios recates por los aeropuertos de Corvera o Castellón, por más de 200 millones. Incluso asumir el coste de la deficiente gestión y negocio que ha supuesto el negocio de los paradores, con un agujero de 127 millones, en más de cinco rescates.

Rescates Eurozona
La victoria de Syriza en Grecia y su ‘no’ al pago de la deuda destapo, una verdad que se conocía sólo en círculos muy técnicos, que España había destinado cerca de 33.000 para el rescate del país heleno. El director del IESEG School of Management, Eric Dor, publicó que en una posible quita total de la deuda griega se traduciría en una pérdida para España de 32.744 millones: 693 euros por habitante, o de otra forma, que cada griego nos debe a los españoles 3.000 euros.

El montante total se divide en varias partidas: 6.650 millones en préstamos bilaterales que se concedieron bajo el mandato de Zapatero. Algo más de 18.000 millones suscritos para el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, que ha prestado cerca de 140.000 millones a Grecia. Además, 5.394 a través del pago interbancario y 2.587 como proporción de la deuda griega que ha comprado España.


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En el lado del PP
EDITORIAL Libertad Digital 19 Febrero 2015

A raíz de los buenos resultados que los sondeos otorgan a Ciudadanos, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, se ha descolgado con unas declaraciones sorprendentes: "En este lado sólo estamos nosotros (...) El espacio del PP no lo ocupan otros partidos".

Veamos. Si bien es cierto que el Gobierno de Rajoy ha elevado los impuestos más de lo que proponía ninguna otra formación parlamentaria, nadie cree que el PSOE, IU o Podemos fueran a ser fiscalmente menos voraces. Por otro lado, es cierto que el PP califica de "austera" una política que ha mantenido y mantiene el sobredimensionado y burbujístico sector público prácticamente intacto, y que ha elevado el endeudamiento público a unos ritmos no alcanzados siquiera con Zapatero. Pero no es cierto que el PP sea único en este punto: también PSOE, IU o Podemos, si bien en tono peyorativo, tildan de "austera" semejante política de gasto público.

Tampoco es único el PP a la hora de negarse a emprender reforma alguna del insostenible y disgregador modelo autonómico, salvo para tratar de contentar a los nacionalistas, cuyos proyectos secesionistas han gozado de financiación indirecta.

El PP no ha estado ni está solo ante el peligro a la hora de dejar en papel mojado la Ley de Estabilidad Presupuestaria o la Ley de Partidos. El PP de Rajoy podrá ser el partido bajo cuyo Gobierno más etarras habrán sido excarcelados, pero eso en modo alguno significa que haya estado solo en una política de apaciguamiento hacia el terror que, en realidad, arranca en tiempos de Zapatero. El PP dio carpetazo al caso Faisán, y no ha podido o querido detener a etarras prófugos y en paradero conocido como De Juana Chaos o Josu Ternera. Sin embargo, el trato que los partidos de izquierda han dispensado al ministro del Interior por estos asuntos ha sido, lamentablemente, tan exquisito como el que Fernández Díaz dispensó a sus ejemplares antecesores en Interior.

Muy acompañado ha estado, está y seguirá estando el PP de Rajoy a la hora de mantener el Poder Judicial como mera correa de transmisión del Legislativo, o para reforzar los diques que separan la España seca de la España húmeda. El PP podía haber sido el único en defender una reforma del demencial e insostenible modelo energético, pero, a la vista de sus inexistentes reformas, también en esto ha preferido la compañía de los partidos de izquierdas.

Desde que Rajoy hiciera un llamamiento a liberales y conservadores a formar otro partido, el PP ha abandonado un "lado" y un "espacio" que ya ni siquiera se atreve a mencionar. Desde entonces, este irreconocible partido no ha hecho otra cosa que formar parte de una extensa y nutrida casta política caracterizada por su socializante adhesión al estatismo tanto como por su desafección al liberalismo, a la nación y a la sociedad civil.

Frente a este desolador panorama, del que Podemos no deja de ser una radicalizada y lógica excrecencia, se alzan formaciones como Ciudadanos. Esperemos que ningún complejo, ningún temor a ser tachados de nada, les impida ocupar ese solitario "lado" y ese solitario "espacio" en el que se aúnan la defensa de España y de la libertad.

Cartas a los muertos de ETA

JAVIER CARABALLO El Confidencial 19 Febrero 2015

Si reivindicar hoy en el País Vasco la memoria de un asesinado por ETA se sigue considerando un acto de valentía es porque el espíritu de ETA sigue vivo en una buena parte de la sociedad vasca

Para que no se pierda su memoria, han colocado un buzón en un árbol con el nombre del muerto: ‘Joseba Pagaza’. Es un buzón blanco, celestial, como si en realidad se pudiera establecer una línea de comunicación con el más allá y mandarle cartas a los muertos. Algunos ya lo han hecho. “No te conozco ni me conoces”, le dice un tipo que, cuando lo asesinaron, no pasaba de los 16 años.

Todos ensalzan su figura, reivindican su recuerdo, pero el verdadero sentido del buzón, o por lo menos el más arriesgado, es otro muy distinto. Quieren que este buzón colgado de un árbol (aunque también es una página web) lo puedan utilizar también quienes colaboraron con su muerte de una forma o de otra. Nadie lo ha hecho hasta el momento. Sólo un individuo, que se llama Félix, ha dejado escrito en el buzón: “Yo también miré para otro lado. Lo siento y me avergüenzo”.

Quizá él, Félix, fue uno de los que, antes de que lo asesinaran, veía pasar a Joseba por las calles de Andoain y se lo imaginaban ya tendido en el suelo, tapado con una manta empapada en sangre, con la cabeza reventada por tres tiros. En casi todos los asesinatos de ETA en el País Vasco hay un hedor insoportable de delación, de silencio, de colaboración, de comprensión, pero lo que hace especial el de Joseba Pagaza es que todo el mundo era consciente de que lo iban a matar, empezando por la propia víctima, que lo dejó escrito: “Cada vez veo más cerca mi final a manos de ETA”. Lo acosaban, lo atacaban, lo despreciaban.

“Ya te pillaremos”, le dijo uno de los radicales, señalándolo con el dedo, unos meses antes de asesinarlo mientras tomaba café en un bar de Andoain. Era el 8 de febrero de 2003. Al tipo que lo había señalado sólo le cayó una multa de 390 euros. A los demás que colaboraron con información o con silencio, vecinos del propio Joseba que conocían bien sus costumbres, nada les ha ocurrido y a ellos, fundamentalmente, va dirigido ese buzón. “El buzón de Joseba permitirá recoger la memoria cotidiana sobre el terrorismo. Y tal vez, quién sabe, alguna reflexión de quien sea capaz de mirarse al espejo de su responsabilidad”, como dicen en la web.

Doce años han pasado desde el asesinato de Joseba Pagaza, tres años han trascurrido ya desde que ETA dejó de asesinar y, si alguien se asoma al buzón, observará que una de las cosas más llamativas es que, incluso una actividad como esta, colocar un buzón blanco en un árbol en recuerdo de un asesinato, se considera todavía por parte de mucha gente como “un acto de valentía”. Quizá podríamos pensar que es la reacción natural, esperada, de una sociedad que ha vivido durante tantos años bajo la opresión y el terror; una sociedad que aún tiene miedo, pero esa no sería, sin embargo, una explicación suficiente.
Si reivindicar hoy en el País Vasco la memoria de un asesinado por ETA se sigue considerando un acto de valentía es porque el espíritu de ETA sigue vivo en una buena parte de la sociedad vasca. Ese es el drama del pueblo vasco, el que alimentó a ETA y el que sigue provocando la mayor deformación de esa sociedad. Una sociedad enferma que entiende, ampara y protege el asesinato de un vecino.

Sin embargo, una vez llegados a estas alturas de la historia en la que ETA ya no asesina porque ha sido vencida, la cuestión que nos debemos plantear es cómo consigue una sociedad superar un pasado tan terrible como el de la banda terrorista. En noviembre pasado, el lehendakari Urkullu presentó un texto en el que se recogen las líneas fundamentales de cómo debe afrontarse una tarea así. Y lo hace, además, apoyándose en todas las experiencias internacionales que pueden considerarse similares. Se trata de un Plan de Paz y Convivencia, que se desarrollará especialmente entre este 2015 y 2016, con un fin muy claro, memoria de lo ocurrido y reparación de las atrocidades.

Dice el plan: “Un doble objetivo de pedagogía democrática básica: por una parte, demostrar que la injusticia tiene consecuencias para cerrar de este modo el paso a la impunidad y a la repetición de hechos similares en el futuro; y por otra, asentar y hacer posible la conciliación y normalización de la convivencia sobre la base sólida de la verdad de los hechos objetivos: el reconocimiento de las violaciones de derechos humanos”.

¿Saben dónde está la trampa? Pues que ese texto aprobado por el Gobierno vasco no se refiere a las víctimas del ETA, sino a las víctimas del franquismo. Lo que mantiene el lehendakari, y por extensión las fuerzas políticas mayoritarias en el País Vasco, PNV y Bildu, es que la normalización en lo concerniente a ETA tiene que consistir en la contemplación del pasado con la equidistancia de un mero conflicto, “el conflicto vasco”. El objetivo de “pedagogía democrática básica” que se le aplica al franquismo no sirve para las víctimas de la banda terrorista ETA. ¿Por qué no tienen derecho los vascos de hoy y de mañana a conocer también “la base sólida de la verdad” y a crear una convivencia sobre “los hechos objetivos”?

La memoria de las víctimas de ETA sigue siendo en el País Vasco un gesto de valentía, casi un acto clandestino. Por eso ese buzón blanco, celestial, que han colgado de un árbol, acabará negro, tiznado. Y de nuevo, ese acto de cobardía cometido por indeseables se convertirá en aliciente para colgar un buzón nuevo. En memoria de Joseba Pagaza y mil asesinados más. Ese compromiso nunca desfallecerá.

La 'nación catalana' tiene trampa
Jesús Royo Arpón Lingüista www.lavozlibre.com 19 Febrero 2015

Bueno, la trampa está en todo nacionalismo, pero el caso catalán es categórico, emblemático. Lo mismo digo del nacionalismo vasco, y quizá aumentado. Pero me voy a ceñir al nacionalismo catalán, que me duele más, porque lo tengo más cerca: exactamente, lo tengo más encima.

El problema es que la palabra “catalán” tiene dos significados: a) ciudadano de Cataluña y b) perteneciente a la etnia catalana. Dicho de otra manera: a) vecino de Cataluña y b) vecino de lengua (materna) catalana. En mi caso, soy catalán a) pero no soy catalán b), o sea que soy catalán y a la vez no soy catalán. Lo chusco es que los catalanes-no-catalanes somos la mayoría de catalanes. El primer significado comprende una población de 7 millones, mientras el segundo es de apenas 3 millones. El primer significado incluye a los del segundo, pero además añade a los castellans, charnegos, nouvinguts, los diferentes apelativos con que se denomina a los catalanes castellanohablantes. Cataluña comprende dos -digamos- etnias, la catalana y la castellana. No son dos sociedades estancas, ni mucho menos: hay multitud de cruces e interacciones. Vivimos un profundo y cotidiano proceso de mestizaje, que augura una nivelación en un par de generaciones. Pero la situación de la Cataluña actual es, digámoslo así, 'binacional'. Como muchos otros casos en todo el mundo: judíos y palestinos en Israel, serbios y albaneses en Kosovo, ucranianos y rusos en Ucrania, católicos y protestantes en el Ulster. Esos son casos más o menos conflictivos, pero la verdad es que la mayor parte de estados contienen etnias (nacionalidades) diferentes en su seno: suecos en Finlandia, bereberes en Marruecos, etcétera.

Pues bien, para el nacionalismo, un “estado catalán” significa un “estado catalán-b”: un estado étnico catalán, donde la lengua única oficial sea el catalán, donde la escuela sea solo en catalán, donde lo étnico catalán sea considerado propio, ergo preferente. Y aunque no se formule directamente, en ese estado los catalanes-b tendrán prioridad social (mejor dicho, ya la tienen, en este pre-estado autónomo). Porque están en “el piso de arriba”. Y desde el piso de arriba definen a su favor el ascensor social: progresar en Cataluña pasa por catalanizarse. Nadie que hable castellano puede presentarse, para el catalanismo, como un modelo social. Hablar castellano, como dijo un periodista famoso, “es de pobres”.

Cierto que en la mayor parte de los estados suele haber bastante homogeneidad “nacional”, y la divergencia entre “lo étnico” y “lo cívico” se resuelve de varias e ingeniosas maneras, sin demasiados problemas. En Italia todos (o casi todos) aceptan una “diglosia” obligatoria entre lo propio (dialetto, afecto, terruño) y lo común (italiano, escuela, poder). Allí donde hay minorías territoriales (húngaros en Rumanía, anglófonos en Quebec, alemanes en el Tirol italiano) suelen gozar de algunos privilegios: escuela, autonomía regional. Pero la pretensión del nacionalismo catalán es totalmente aberrante e insólita: aquí la divergencia entre lo étnico y lo cívico es inmensa, abismal. Los “verdaderos catalanes” son minoría, una minoría cualificada, y por ello dirigente. La mayoría no somos verdaderos catalanes: por lo cual debemos avergonzarnos, escondernos, arrepentirnos, disimular. Y procurar aprender a ser “catalans com cal”. En Europa no se creen que, siendo el castellano la lengua mayoritaria de los catalanes, esté proscrita en las escuelas. No se lo creen, porque lo creen increíble. Y a lo mejor, porque reconocerlo resultaría demasiado incómodo para ellos, quizá les obligaría a actuar. Deberían aceptar que en Europa hay un (semi)estado que practica la limpieza étnica impunemente. Prefieren pasar por encima, correr un (es)tupido velo.

Conclusión: para Cataluña es urgente propugnar la “laicidad nacional” del Estado. Cataluña no debe ser “catalana”, étnicamente, se entiende: lo étnico es cosa privada, como la religión . Ni la Cataluña autónoma, ni la independiente, si se diera el caso. Los ciudadanos son libres de adoptar la identidad que quieran, o ninguna. Digo que es urgente, porque la “Cataluña catalana” es una apuesta segura por el caos, la división y el conflicto social. Miren Ucrania, miren Líbano, miren Kosovo, y verán la Cataluña futura. Ah, y estén seguros: en caso de conflicto la primera víctima sería la lengua catalana. Porque asociar el catalán (lengua) al estado étnico catalán es la garantía fija de su desaparición. Defender el catalán es incompatible con el nacionalismo, créanme. Pregunten a los kosovares por qué tienen tan poca afición a hablar serbocroata, la lengua única de las escuelas en que se educaron. Quizá comprendan la poca afición de muchos niños catalanes a practicar fuera de la escuela, incluso en el patio de la escuela, “la seva llengua pròpia”.

Cataluña
La 'operación Galaxia' de Mas, segunda parte
Pablo Planas Libertad Digital 19 Febrero 2015

El amigo Mas ha reconocido que no tiene un mandato democrático para constituir "estructuras de Estado" tales como una agencia tributaria, la red de embajadas o un comisionado para la "transición nacional", pero que le da igual. Dice que "Feina feta no té destorb", versión catalana del "No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy". Así anda, caminado sobre las brasas de los Pujol i Ferrusola, cubierto de chapapote, hasta el cuello de mentiras. Y no le va mal.

El secretario, mayordomo, mozo de cuadras, delfín o hijo político de Pujol (el Smithers de Mr. Burns, para entendernos) se jacta de ser un espectro con muy buena salud, el ectoplasma o poltergeist que ha llegado más lejos que ningún otro president en el largo y arduo camino hacia la independencia. Ahora, tras hacer inventario de los edificios del Estado que se va a quedar la república catalana, anuncia un "plan de infraestructuras estratégicas" donde contempla explícitamente la intervención de los sistemas y servicios de agua, energía, transporte y telecomunicacioness. Para tener preparada la desconexión del resto de España, más que nada. Desconexión según su propia jerga y por si acaso gana las elecciones.

Al lado de la creación de una Armada catalana, de la agencia de espionaje (que es la sección de los Mossos a la que llaman "los Mortadelos") o de la petición de ingreso en la liga de países francófonos, el fundido en negro de Mas para el D-Day, el 27 de septiembre de 2015, es una parida de rango menor, una alarma dos sobre cinco, una más de Mas. Aun así tiene su enjundia porque confirma punto por punto el golpe de Estado descrito por la Assemblea Nacional Catalana, la célebre ANC, relativo a la toma del puerto, el aeropuerto, las carreteras, los pantanos, la torre (de telecomunicaciones) de Collserola y el control de las fronteras. Sobre todo la de Andorra.

La novedad radica en que Mas ha pasado de la teoría a la práctica, con luz y taquígrafos, sin mayor impedimento, en directo, por partes, a plazos y con un par de comentarios de aliño resumidos en el "feina feta". Tras la operación Galaxia del 9-N viene la segunda parte, el 27-S, misión infraestructuras estratégicas. La cortina de humo es el cuñado de Pujol declarando en el Parlament que poco antes de la confesión de la fortuna oculta le pidió dinero al hermano de su mujer para pagar una multa de Hacienda (!) y éste le dijo que los Pujol i Ferrusola estaban pelaos. Pero hete aquí que pasaba por allí Artur Mas y le tiró un cabo. Francesc Cabana, que así se llama el marido de Maria Pujol, le endosó un catálogo de anuarios económicos a la Generalidad por 135.882 euros exactamente un mes antes de que Pujol, su cuñao, se fuera de vareta un día de Santiago. Pues eso, que Mas quiere tomar El Prat y nacionalizar el puerto. Tsipras a su lado es un pringao.


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