AGLI Recortes de Prensa    Sábado 21  Febrero 2015

Derechos lingüísticos y manipulación
Carmen Leal Cronica Global 21 Febrero 2015

Desde que el día 21 de febrero de 2000 la UNESCO proclamó el Día Internacional de la Lengua Materna para promover las diferentes lenguas y culturas, se celebra en todo el mundo el Día de la Lengua Materna. Desde entonces se valoraron -en el mundo desarrollado, al menos- las lenguas regionales o minoritarias como vehículo de transmisión de cultura y conocimientos especialmente para los niños en la escuela. Hoy está fuera de toda duda que la mejor forma de escolarizar a un niño es a través de la lengua materna. La lengua materna (de muchos o pocos hablantes) es el facilitador por excelencia de la comprensión y expresión de los conocimientos y sentimientos del hombre que debemos transmitir y ampliar a nuestras generaciones venideras.

En Europa hay nada menos que 30 lenguas minoritarias, según la UNESCO. No todas ellas tienen el mismo reconocimiento social y político. En 16 Estados europeos ni se las menciona en sus respectivas Constituciones. Aunque lo cierto es que ninguna está perseguida.

Vasco, gallego y catalán son cooficiales en sus respectivas CCAA junto con el español -la lengua oficial de todo el territorio español-, desde la Constitución de 1978, en su artículo 3. En España la modernización de las estructuras de Estado en el siglo XVIII impulsó "sin que se notase el cuidado" la utilización del español por todo el territorio como forma de cohesión del Estado a imitación del francés. El castellano entonces -hoy español- no fue oficial, es decir utilizado necesariamente como lengua de Estado, hasta la Constitución de 1931. Antes de esa fecha era la lengua mayoritariamente conocida por todos los españoles, pero no impuesta por ley, y por supuesto las otras lenguas de España no eran perseguidas salvo en las dictaduras, en donde se persigue todo aquello que molesta a la ideología del dictador.

La Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias (CELROM) es un instrumento de protección de las lenguas minoritarias de Europa, que España ratificó el 2 de febrero de 2001 en los términos más ambiciosos posibles, precisamente para proteger dichas lenguas, especialmente desde la escuela. Así el artículo 8 -relativo a la instrucción de los niños- permite que sea impartida la enseñanza obligatoria totalmente en la lengua regional, siempre con dos condicionantes: voluntariedad y aprendizaje de la lengua oficial del Estado.

"En materia de enseñanza las partes se comprometen en el territorio sobre el cual esas lenguas son practicadas, según la situación de cada una de esas lenguas y sin perjuicio de la enseñanza de la lengua oficial del Estado", señala el citado artículo.

Y para ello el artículo 7.1.G prevé "la provisión de medios que permitan aprender una lengua regional o minoritaria a los no hablantes que residan en el área en que se emplea dicha lengua, si así lo desean".

Curiosamente estas últimas palabras de aprenderla si lo desean en un alarde de cinismo se suelen omitir cuando en Cataluña se habla de la enseñanza también en español, es decir la voluntariedad se ha sustituido por la obligatoriedad.

Por si no estuviese suficientemente claro el concepto de voluntariedad de la enseñanza en la lengua regional existe un informe explicativo de la Carta que en sus parágafos 65 y 66 dice: "Los hablantes de las lenguas minoritarias saben que, para su propio desarrollo personal, necesitan conocer la lengua oficial [del Estado]. Con el fin de facilitar la comunicación y el entendimiento entre los grupos lingüísticos, se pide a las partes, en los territorios donde exista una lengua regional o minoritaria, que proporcionen los medios que permitan a las personas que no la tengan como lengua materna aprenderla, si así lo desean".

Incluso otros dos parágrafos -el 13 y el 14- del mismo informe explicativo vuelven a incidir en lo mismo:   "Si bien el proyecto de la Carta no aborda el problema de las nacionalidades que aspiran a alcanzar la independencia, ni los cambios en las fronteras, se prevé que ayudará de forma realista y moderada a mitigar el problema de las minorías para las que su lengua es su característica distintiva, permitiéndoles sentirse bien en el Estado en el que la Historia les ha situado. Lejos de reforzar las tendencias desintegradoras, al aumentar la posibilidad de utilizar las lenguas regionales o minoritarias en las diversas esferas de la vida, los grupos que las hablan acabarán por olvidar los resentimientos del pasado que les impidieron aceptar su lugar en el país en el que viven y en Europa en su conjunto.

[...] En este contexto, debería subrayarse que la Carta no concibe la relación entre las lenguas oficiales y las lenguas regionales o minoritarias en términos de competencia o antagonismo, [sino que busca] promover un mayor entendimiento entre los diferentes grupos de la población que viven en un Estado sobre una base intercultural".

Parece que estos parágrafos -que copio literalmente-estuviesen escritos especialmente para la Cataluña de aquí y ahora puesto que padecemos un Gobierno autonómico que ha hecho de la lengua vernácula un arma política que esgrime para conseguir la independencia política.

En el Congreso sobre Bilingüismo en la Escuela celebrado en Vigo el 11 y 12 de septiembre de 2009 Anna-Kaisa Mustaparta, que forma parte del Consejo Nacional de Educación en Finlandia -país que, como todo el mundo conoce, obtiene las mejores puntuaciones en las pruebas externas PISA, y que por ello se ha convertido en modelo de sistema educativo-, precisaba en una carta personal al periódico El Faro de Vigo, que habia tergiversado sus palabras en la Ponencia del Congreso.

"En Finlandia existen dos lenguas oficiales: finés (filandés) y sueco. Los hablantes de las dos lenguas tienen garantizada la igualdad de derechos en áreas como la sanidad o la educación. Hay colegios donde la enseñanza es en finés y otros que lo es en sueco. Todos los estudiantes estudian la otra lengua como asignatura.

[...] Considero que aprender asignaturas en otro idioma aparte de la lengua materna no debería ser impuesto (estamos hablando de enseñar en una lengua oficial, no de inmigrantes, pequeñas minorías lingüísticas y otras situaciones en las que puede haber problemas para encontrar profesores o material).

La proximidad de las lenguas puede ser una ventaja y un problema: los estudiantes que tienen como lengua materna el español probablemente aprendan a comprender y hablar gallego (o catalán ) rápidamente, pero si ambas lenguas se utilizan para enseñar asignaturas que conllevan leer y escribir mucho (ciencias, historia etc.), las reglas gramaticales, ortografía y vocabulario se mezclarán afectando a sus habilidades escritas. Por lo tanto comprendo a aquellos que quieren que se les enseñen matemáticas, ciencias, historia, etc. en español".

En Cataluña, a pesar de las recomendaciones internacionales, de las leyes, de las resoluciones de los tribunales y de la oposición de un numero significativo de padres, y ante la mirada opaca de los diferentes Gobiernos de España, se siguen inmersionando a todos los niños castellanohablantes en catalán, a pesar de todos los pesares, vulnerando derechos, consecuencias educativas y hasta el sentido común. ¡Viva la Libertad¡

El desguace de la Transición
Gabriela Bustelo www.vozpopuli.com 21 Febrero 2015

La Tierra gira a una velocidad de 1.600 kilómetros por hora, tan deprisa que no lo notamos. Algo parecido sucede con el devenir político español, tan acelerado en estos últimos tiempos que apenas nos damos cuenta de que el país está sufriendo una completa metamorfosis ante nuestros propios ojos. Al volver la vista atrás sobre los siete años largos de Zapatero y los tres de Rajoy, sorprende que ‒dado el proceso de ruptura, segmentación y desacuerdo sufrido durante las dos legislaturas socialistas‒ la España actual parece haber superado la dura prueba. Si Zapatero se dedicó, como un niño solo en casa, a meter el dedo en todos los enchufes, el presidente Rajoy está actuando con cautela. En la España discutida y arruinada que le tocó en herencia, el mayor peligro era que la gente se lanzara a las calles. Pero encerrado en Moncloa, sordo a las críticas, el presidente más taciturno de nuestra democracia parece haber logrado revertir la crisis y volver a colocar a España en el mapa europeo, cumpliendo los acuerdos pactados y demostrando al mundo que España no es un fracaso periférico como el griego.

Primeros políticos sin padrinos
El hieratismo de Mariano Rajoy ‒ferozmente criticado por la prensa española de ambos bandos‒ ha convertido al político gallego en el vencedor por agotamiento del contrario, pero sobre todo ha permitido que por primera vez en nuestra historia se estén acercando a las esferas del poder políticos jóvenes y novatos como son Pablo Iglesias y Albert Rivera, que se han postulado por cuenta propia, sin proceder de las élites tradicionales. Es decir, que bajo este Gobierno conservador, vapuleado desde sus inicios por la izquierda y, casi con más inquina, por una derecha que se considera engañada, España se está comportando por primera vez como un país democráticamente maduro. Esto es doblemente loable teniendo en cuenta las elevadas cifras de paro y los efectos todavía vigentes de la demoledora crisis económica.

Zapatero inició el desguace
Para entender el escenario político actual, cuya intensidad produce un efecto casi hipnótico, conviene hacer un receso para recordar el proyecto de José Luis Rodríquez Zapatero: la hiperlegitimación de la izquierda y la instauración de una autarquía socialista. Tras una fachada de talante bonachón, la base argumental del programa de Zapatero era la revancha, encarnada en un proyecto de Memoria Histórica concebido como torpedo contra la Transición. Zetapé, como le gustaba hacerse llamar, había sido un asalariado del PSOE hasta que salió elegido tres días después del atentado del 11 de marzo de 2004. Dogmático como pocos, actuó durante sus dos legislaturas como una máquina de lanzar consignas, algunas de las cuales eran tan ridículas ‒Somos la envidia de Europa‒ que hacían sospechar que fuera un enajenado, un loco funcional, un Forrest Gump que se hubiera colado por descuido entre los engranajes de la historia de España.

El cainismo socialista
Pues bien, mientras Zapatero soltaba eslóganes como un muñeco de feria estropeado, en su propio partido le observaban con creciente indignación. El PSOE es, como el Partido Socialista Francés, un partido estratificado cuya cúpula ‒controlada por el periodista Juan Luis Cebrián‒ no aceptaba al advenedizo de León. Esta tensión se materializó en las guerras del fútbol entre Sogecable y Mediapro, que fueron el principio del fin del Partido Socialista Obrero Español. Pero si tuvo que venir un Zapatero para liquidar al PSOE, tuvo que venir una crisis para acabar con Zapatero, ignorando su ignorancia con una bofetada de realismo y un galope desbocado. Cuando Rajoy le sucedió, tocaba restringir drásticamente el gasto público, reformar todo el sistema financiero y actualizar el mercado laboral; afrontar la renovación del sistema judicial, eliminando la vergonzosa contaminación política; y aliviar la burocracia judicial en la medida de lo posible. Los más optimistas también confiaban en que reformaría la Ley Electoral (que favorece el bipartidismo y arrincona a los grupos minoritarios) y en que metería en vereda a los sindicatos.

La democracia “coladero”
Sin embargo, Rajoy optó desde el inicio por centrarse exclusivamente en sacar a España de la crisis. Entre tanto, nuestra democracia se ha afianzado como un coladero con infinidad de ángulos muertos donde se han instalado cómodamente los vampirismos autonómicos y la corrupción. Si en un primer momento el PP fue apoyado por los medios, el papel crítico de la prensa ha sido crucial. En paralelo a la campaña de Pablo Iglesias sobre la existencia de una casta española, hemos asistido a un chorreo de pruebas y datos sobre la vida bling-bling de los políticos del PP, que tan pronto tiran de tarjeta Black como se gastan miles de euros en vino y en lencería, o piden en cash los 12.000 euros que ha costado un Rolex de regalo, por no hablar del sainete del Pequeño Nicolás. Para asombro de propios y extraños, el Partido Popular español ha descubierto el sexo y la moda, aborrecidos por la élite progre hace ya muchos años.

¿Los sustitutos?
Mientras los dos grandes partidos nacionales se inmolaban, las jóvenes generaciones españolas, hartas del decadente espectáculo, se organizaban para ofrecer nuevas opciones al martirizado votante español. Podemos fue el detonante de un movimiento tectónico ya imparable, pero Ciudadanos ha aprovechado la coyuntura y se ha situado en el escenario político como una alternativa funcional. En estos momentos, tras un año de obsesión mediática con Pablo Iglesias y sus acólitos, el novel Albert Rivera se ha convertido en un caramelo goloso. El riesgo de manipulación que corre es grande. El mensaje económico de Ciudadanos, presentado esta semana al público, se amolda al marco referencial socialdemócrata aceptable entre su público objetivo.

Otra España
Como decíamos al comienzo, España está girando sobre sí misma a tal velocidad, que resulta difícil analizar el proceso. Pero lo que estamos presenciando es el desguace de la Transición, el cambio del paradigma, la extinción de las etiquetas políticas. Estamos ante una ventana de oportunidad, como dicen los sociólogos. De aquí saldrá otra España. No perfecta, pero sí más democrática. Entre tanto, conviene abrir bien los ojos para no perderse este momento extraordinario. Porque como dicen en la serie House of Cards, en política una hora es un mundo.

La desintegración asimétrica del régimen
ERNESTO MILA Minuto Digital 21 Febrero 2015

Las últimas encuestas de opinión muestran que la erosión del PSOE es irreversible, mientras que Podemos se ha estancado e IU no se recupera. El PSOE solamente resiste, mal que bien, en Andalucía, acosado por procedimientos judiciales pero con una estructura clientelar que le da cierta tranquilidad. Mientras, ERC, compitiendo por ser el partido mayoritario en Cataluña, ve, horrorizada, como el voto de protesta abandona el soberanismo y se orienta hacia Podemos. ¿Y a la derecha? ¿Cómo está la derecha ante la crisis de las formaciones hasta ahora mayoritarias que se inició en las pasadas elecciones europeas? Esta es la cuestión: la derecha, está, a pesar de los pesares, resistiendo mejor.

Vaya por delante que, en las actuales circunstancias, cuando cualquier empresa de sondeos acepta firmar no importa qué resultados, con tal de que el beneficiario de los datos los pague bien, fiarse de las encuestas resulta algo imprudente. La última encuesta publicada por El País, dando como vencedor en Madrid al PSOE es algo más que increíble: es la muestra de que la opinión pública puede ser manipulada como se manipula un bloque de arcilla. Todo depende, pues, de quien publique las encuestas, de en qué momento se publiquen y si encajan o no con la percepción que tenemos de lo que está ocurriendo en la calle.

El que una encuesta pagada por La Razón y realizada por NC Report (una las empresas que, por cierto, más fallan en las encuestas a pesar de alegar que trabajan con una muestra más amplia) indicara el pasado 15 de febrero que el PP conserva un 29,3% de votos o que Ciudadanos experimenta un crecimiento importante, o que Podemos se ha estancado, no sería demasiado, sino fuera porque la percepción directa de la realidad abona es posibilidad.

Podemos estancado. Ciudadano en ascenso
En efecto, las campañas contra Podemos, intentando erosionar la credibilidad de su equipo dirigente vinculándolo a defraudaciones al fisco, subvenciones inconfesables, pagos por trabajos no realizados, e incluso enriquecimientos súbitos, ha terminado cortando el irresistible ascenso de esta formación. No es que sus miembros se hayan resentido con estos datos (en la medida en que se alimentan de circuitos propios de información), sino que su publicación ha contribuido a cortar su crecimiento, especialmente en aquellos que no estaban integrados en las tupidas redes sociales que rodean a esta formación.

En lo que se refiere al crecimiento de Ciudadanos es un efecto directo de la crisis interior de UPyD que difícilmente levantará cabeza como no sea aceptando ir a remolque de Albert Rivera. Sin olvidar que la irrupción de este último en distintas tertulias de varios canales de televisión ha contribuido a facilitarle el salto a la fama desde Cataluña a todo el Estado. La cuestión a discutir y lo que no parece tan evidente es de dónde proceden los nuevos simpatizantes de Ciudadanos. Una parte está compuesta por gente joven (en Cataluña esto es muy perceptible: la gente joven no nacionalista, en principio apolítica, vota a Ciudadanos). Otro contingente procede del centro político “puro”, espacio del que Ciudadanos está decidido a apropiarse y que, desde la desintegración del CDS y, especialmente, de UCD, ha estado huérfano y disputado por el centro–derecha y el centro–izquierda. Es en este “centro” en donde se están erosionando tanto el PP como, especialmente, el PSOE. De ahí le vienen los votos a Ciudadanos.

¿Por qué el PP “aguanta el tirón”?
Finalmente, la presencia de Rajoy en los medios alardeando de buenas cifras económicas, es recibida por los electores de la derecha con alegría y les reafirma en que su opción es la única que puede sacar a España de la crisis económica. El hundimiento del PSOE ha hecho lo demás. En realidad, la situación económica no está tan bien como el gobierno pretende: la propia banca privada española sabe que sus beneficios en Iberoamérica se están recortando, el sector inmobiliario tiene como compradores a fondos de inversión o a grandes empresas en vistas a descender su cuenta de beneficios ahorrando pago de impuestos.

Con el mercado laboral estabilizado, la creación de nuevas empresas a cero, las exportaciones estancadas, el único dato real es que la prima de riesgo se sitúa por debajo de los 100 puntos… demostrando solamente que el Estado Español paga sus deudas (sin olvidar que lo que se está pagando hasta ahora, después de siete años de austeridad, son ¡los intereses de la deuda!, no el mayor de la deuda que sigue por encima del billón de euros).

Sin embargo, el gobierno sabe –todos los gobiernos lo saben– que repitiendo una mentira mil veces, logra evitarse afrontar la realidad. Tal es la estrategia del PP para evitar la sangría de unos votos que podrían ir hacia la derecha de la derecha o el nuevo centro que se divisa en el horizonte. El PP, por tanto, “aguanta el tirón” porque dispone de los recursos del poder para transmitir una mentira: el de que la crisis ha quedado atrás.

La reciente crisis del PSOE madrileño ha evidenciado más y más disputas internas en un partido que está atomizado “horizontalmente” (cada vez las antiguas “federaciones”, convertidas en partidos autónomos, elaboran estrategias propias de supervivencia) y sufre enfrentamientos “verticales” (entre distintos dirigentes por la elaboración de las candidaturas, entre “barones regionales” y dirigentes nacionales, entre distintas actitudes estratégicas: pactar en el futuro con el PP, o con Podemos).

El cuadro–resumen de estas tendencias centrífugas lleva inevitablemente al estallido del PSOE o bien a su desplome electoral que precederá a la desintegración orgánica. Ésta tiene hitos: ver cuál es el resultado de las elecciones andaluzas (Susana Díaz ganará, claro, pero ¿por qué margen? ¿con quién pactará?), esperar a las elecciones municipales (en las que el partido perderá cientos de concejalías y alberga solamente la quimera de “conquistar Madrid” como buque insignia que oculte momentáneamente la verdadera dimensión de la crisis del partido) y rezar para que el 27–S quede algo del Partido Socialista de Cataluña.

Asimetría en la desintegración del régimen ¿por qué?
Parece evidente, a estas alturas, que existe una asimetría en la velocidad con que las fuerzas que dieron lugar al régimen de 1978 se están descomponiendo. Resumimos: la derecha soporta mejor el golpe que la izquierda. La recomposición de fuerzas parece afectar especialmente a todo lo situado desde la frontera entre el centro–derecha y el centro hasta la izquierda. Mientras este amplio sector del mapa político está en plena efervescencia, el PP no se está viendo afectado por sus propios escándalos (que no son pocos y ante los cuales, las especulaciones de los dirigentes de Podemos parecen un juego de niños), ni por una gestión de la crisis que, en realidad, no pasa de ser un enmascaramiento de la misma, ni por la ausencia de grandes reformas. ¿A qué se debe esta actitud?

La respuesta está en casi cuarenta años de bipartidismo. Frecuentemente, los electores no han votado al PSOE o al PP, sino “contra el PSOE” y “contra el PP”. El electorado de izquierdas teme las medidas antisociales de la derecha, mientras que el electorado de derechas está muy alerta sobre alzas impositivas y medidas de “ingeniería social”. Unos achacan a los otros las más altas cotas de corrupción, la mayor ineptitud en la gestión de problemas como el terrorismo, la cuestión autonómica y las libertades… y viceversa. Una muestra de la “hemiplejia” mental de la que hablaba Ortega y Gasset hace 90 años.

En la medida en la que la crisis del PSOE se ha exteriorizado antes, el electorado de derechas celebra este hundimiento, transforma su odio hacia el PSOE en desprecio, y traslada su agresividad contra Podemos: en las próximas elecciones veremos como el PP se presenta como el “voto útil” contra Podemos, sabiendo que, en caso de no obtener mayoría absoluta (lo cual parece probable), deberán optar por un gobierno de coalición con lo que quede del PSOE. El primer paso ya está dado: es la firma del Pacto Antiterrorista. Cuando la derecha haya desplazado toda su animadversión hacia Podemos, el PSOE será presentado como garante de la constitución de 1978.

El otro factor que ha garantizado el desgaste de la izquierda, pero ha contribuido al mantenimiento de la derecha ha sido la ausencia de un debate de ideas en este último sector. Mientras que el movimiento del 15–M sacudió a la sociedad española y abrió el interés de los informativos por lo que se estaba cociendo en la calle, convirtiendo a un oscuro profesor de Políticas con coleta en tertuliano habitual, la derecha consiguió reabsorber toda muestra de disidencia que podía surgir en sus márgenes. Al final, cualquier “disidente” se conformaba con publicar algún artículo en ABC, aparecer de tanto en tanto en Intereconomía o bien, como en los 80, recibir algún sueldecillo de cualquier Fundación próxima al PP. La derecha todavía permanece en el debate doctrinal de los años 70 y 80: para ella no existe ni la globalización, ni los problemas derivados de la ecología, ni de los nuevos modelos sociales, ni ha entendido la nueva situación internacional.

Los temas habituales de la derecha: terrorismo, aborto, anticomunismo, occidentalismo, unidad nacional, franquismo, expresados en los mismos términos que a finales de los años 70, no tienen respuesta –al menos, respuesta audible– ni en la derecha, ni más allá de la derecha. La ausencia de preocupación intelectual en el interior del PP es, precisamente, lo que garantiza su unidad e incluso el reemplazo generacional. A los jóvenes de la derecha no les interesan las ideas, sino encontrar un lugar bajo el sol del poder. El “pequeño Nicolás” es un ejemplo, lamentable, triste y caricaturesco de esta actitud.
Los debates de ideas fraccionan siempre inevitablemente. Por eso Fraga les tenía horror y por eso irradió a Verstrynge, seguramente el único que en aquel momento –en los ochenta– podía renovar intelectualmente a la derecha. La ausencia de debate mantiene unidos en torno a los valores de siempre… a pesar de que la sociedad vaya cambiando. Hoy en la derecha no hay ningún fenómeno remotamente parecido o equivalente a Podemos. Si el PP tiene fugas de votos, es, por el momento, hacia el centro, no hacia su derecha.

Salvo que ocurra un desastre electoral en Andalucía o que la pérdida de concejales que registre el PP en mayo sea mayor a la prevista, el PP, al menos durante unos meses seguirá manteniendo sus posiciones. Pero el tiempo pasa: eternamente no se puede anunciar que la crisis ha quedado atrás, mientras las cifras del paro siguen siendo preocupantes, los desahucios por impago de hipotecas constantes, los salarios no repunten y el mayor de la deuda no se contraiga; mientras no se genere un nuevo modelo económico que vaya más allá del monocultivo turístico y se resuelva definitivamente el sumidero autonómico, mientras no se ponga coto a la globalización y se renegocie el Tratado de Adhesión con la UE (y no se ve cómo nada de todo esto podría ocurrir), la crisis no quedará atrás y el centro–derecha (solo o en compañía de otros, esto es, en “gran coalición” tras las próximas generales) seguirá teniendo la espada de Damocles sobre su cabeza.

El que el PP esté resistiendo mejor que el PSOE, no quiere decir que esto vaya a durar siempre. Y, de hecho, aunque solamente la “pata de centro–izquierda” del régimen de 1978 quede desintegrada, lo único que implica es que a partir de las próximas competiciones electorales, la inestabilidad se instalará en la política española.

LOS DESCARTES (II)
La Gaceta de los descartes 2015
Enrique Domínguez Martínez Campos www.gaceta.es 21 Febrero 2015

La española es una democracia muy peculiar, eso es cierto. Y esto queda patente cuando acudimos a las urnas a poner a prueba nuestra responsabilidad como ciudadanos.

En mi artículo sobre la orgía electoral que nos deparará este año, intenté comparar el período político que hoy vive España con aquel que transcurrió entre 1898 y 1923. Pero estamos en el año 2015. Aun así, tengo serias dudas sobre la certidumbre de la tremenda responsabilidad que debemos asumir todos los españoles con derecho a voto, que va a ser crucial para el futuro de todos durante los próximos cuatro largos años.

¿Por qué tengo serias dudas? ¿Recuerdan lo que sucedió en el año 2008? ¿No se acuerdan de los métodos de ingeniería social, de acuerdos con los terroristas de ETA y de impulsar el separatismo de Cataluña, llevados a cabo por el gobierno socialista de 2004 a 2008? ¿Eran éstos los deseos más anhelados por el “sabio pueblo español”? ¿O es que ese pueblo fue influenciado de manera decisiva por toda aquella pléyade de artistas de “la hoz y el martini” y otras gentes que salían en televisión con el dedo índice haciendo el signo circunflejo de las cejas del presidente del gobierno? ¿Era irremediable que en el año 2008 se volviera a votar a unas siglas de un partido que nos conducían a una situación desastrosa política y económicamente?

Pues eso, precisamente, fue lo que votó el “sabio pueblo español”. Y en sólo tres años más aumentó el paro con más de tres millones de personas y económicamente llegamos hasta el borde del precipicio. Con estos antecedentes, ¿no son lógicas mis dudas sobre las decisiones de ese pueblo español que conformamos todos y cada uno de nosotros y que, individualmente, asumimos una enorme responsabilidad cuando depositamos nuestro voto en cualquier clase de elección?

También es verdad que vivimos en una democracia –la española- muy peculiar. Tanto que yo no sé a quién acudir para pedir cuentas de su gestión ni en los Ayuntamientos, los parlamentos autonómicos ni en el nacional. Votamos listas completas de un partido determinado, no personas que nos representan porque las hemos votado a ellas. Es decir, votamos partitocracia, no democracia. Y, desde luego, transcurridas estas últimas tres décadas, con el Poder Judicial en manos del Poder Ejecutivo y del Legislativo, nuestro supuesto Estado de Derecho no es precisamente modélico. Estos dos aspectos tan sumamente negativos y el enorme tamaño de este Estado Autonómico han propiciado el desarrollo prácticamente desenfrenado de una corrupción político-económica transversal que, por ello, afecta a casi toda esa partitocracia, agentes sociales y otras instituciones y entidades que no sólo escandalizan por su cinismo, desvergüenza y nepotismo sino porque se sirven de todos los españoles para beneficio propio y no para estar a su servicio.

Aclarado sucintamente el trasfondo y escenario en el que nuestra responsabilidad se va a poner a prueba en esta sucesión de elecciones, carísima e innecesaria, ¿cuáles pueden ser los partidos políticos que podemos ir descartando en virtud de la ideología que sustentan y de los proyectos políticos que pretenden imponer en España?

De entrada, como español, jamás se me ocurriría votar a ningún partido que ensalza el nacionalseparatismo y la secesión. Estos partidos se han inventado la historia del territorio en el que se asientan, han mentido descaradamente para hacer creer que esa historia ha sido una lucha permanente contra España –hay quien dice contra Castilla o contra Madrid- y se escudan en los sentimientos de sus seguidores, mucho más sutiles, delicados y sensibles que los del resto de los españoles. Pero, tras estos supuestos elevadísimos sentimientos, se esconde un totalitarismo atroz con el único propósito de los jerarcas de esos partidos de hacerse los amos, literalmente, de territorio que pretenden convertir en Estado independiente.

Con estos mimbres, además, utilizan la lengua como el vehículo diferenciador esencial con respecto al “Estado agresor”. La lengua no sólo separa sino que identifica a cada pueblo, según ellos, para diferenciarlos de los demás. Y si, por desgracia, el Estado central ha cedido en este sentido y no ha obligado a cumplir en dichos territorios gobernados por secesionistas las sentencias de los más altos Tribunales, estos jerarcas no sólo se conforman con sus famosas “inmersiones lingüísticas” sino que terminan prohibiendo en sus “dominios” la utilización de la lengua oficial del Estado. A ese aprovechamiento del éxito se suma también –como consecuencia del Estado autonómico y sus estupideces más sonadas- la transferencia del estudio de la Historia para que cada virreinato regional la interprete como le parezca mejor y, en el caso de los secesionistas, se la inventen.

De modo que, con estos cimientos en los que basan toda su ideología nacionalseparatista –aprovechando también los asesinatos cometidos por las bandas terroristas más radicales aún que ellos-, los partidos que desde siempre, o desde ayer, se identifican con ese secesionismo no son, precisamente, merecedores del voto de cualquier persona con un mínimo sentido común. Sólo sentido común. Al margen de sentimientos, patrioterismos y corrupción generalizada.

Es preciso señalar, también, que la aparición del fenómeno nacionalseparatista de los últimos tiempos tuvo su origen a finales del siglo XIX, sobre todo en Barcelona y, unos años después, en Vizcaya. Más tarde surgiría un tímido movimiento secesionista en Galicia. Catalanes y vascos obtuvieron sus primeros Estatutos de Autonomía durante la Segunda República y en plena Guerra Civil, respectivamente. Esos Estatutos eran mucho más limitados en cuanto a autonomía política y administrativa que los Estatutos actuales. Y en 1934, en plena República, después del golpe de Estado socialista-secesionista catalán, el Estatuto de aquella región fue suspendido temporalmente sin que los catalanes decidieran, por ello, rebelarse para declarar la guerra a Valencia o a Burgos. Es decir, no ocurrió nada, absolutamente nada.

Pero lo que sí ha sido siempre una constante histórica desde aquellos tiempos, es que los jerarcas de los partidos nacionalseparatistas han tenido permanentemente como objetivo máximo la independencia del territorio gobernado por ellos. Siempre, desde finales del siglo XIX. ¿Esto no lo saben, o no lo sabían, todos los españoles, incluidos los políticos que han gobernado España? Pero, además, ese objetivo máximo lo mantendrán estos individuos mientras perdura la supremacía política de esos nacionalseparatistas en los territorios que consideran de su exclusiva propiedad. Y este absurdo durará hasta que un gobierno de España fuerte y seguro de sí mismo decida acabar con este despropósito.

En definitiva, como fácilmente puede deducirse, todo aquel que se sienta ante todo español –como sucede con toda la población de Alemania, Gran Bretaña, EEUUU, Holanda, etc.- y luego catalán, murciano o gallego, es metafísicamente imposible que vote a estos partidos totalitarios secesionistas, algunos de ellos con una corrupción que les asfixia.

Yo, desde luego, utilizando sólo el sentido común y el de la responsabilidad que me otorgan mi propio discernimiento y mi capacidad de pensar, no se me ocurriría jamás votar a semejantes jerarcas secesionistas. No sólo por el gravísimo perjuicio que causo a mi país, España, sino por el daño enorme que me causaría a mí mismo y a mi familia. No obstante, que cada cual vote a quien le dé su real gana. Pero luego no nos quejemos de nuestra propia irresponsabilidad.

PATRIA CONTRA CAOS
El patriotismo de Putin a De Gaulle: hechos contra este Rajoy
Pascual Tamburri www.elsemanaldigital.com 21 Febrero 2015

De Gaulle o Putin levantaron sus países después de enormes crisis. España está en una, y no se adivina ningún salvador de la Patria. ¿Hará falta?

En la España de Mariano Rajoy y Artur Mas el patriotismo está siendo sistemáticamente atacado; atacado con las ideas y atacado con los hechos. No se trata sólo, y ni siquiera esencialmente, de los símbolos físicos de España –del pueblo español, del Estado español, de la nación española: dejemos atrás ese debate-, ni tampoco de sus vínculos más íntimos, como la lengua, la cultura, la historia o la tradición religiosa. Se denigra sistemáticamente la misma adhesión a España como Patria, como si se tratase de una manía de la derecha, de un invento del franquismo, o de una rareza arqueológica de los militares y de algunos maniáticos más.

Curiosamente, ese menosprecio del patriotismo, es decir de la voluntad de vida en común, va asociado a la exigencia de respeto para otros patriotismos y para otras identidades pretendidamente nacionales, negadoras de lo español. Es decir que, con los hechos, la España "oficial" de 2015 está contra el patriotismo español, en el mejor de los casos ignorado y normalmente descalificado por anticuado, "esencialista", falso y antidemocrático, pero se considera moderno, respetable y loable otro tipo de patriotismos. Sin grandes diferencias entre las izquierdas y los centros, hay que decir.

Este doble juego, que en las ideas está ya muy avanzado y que en los hechos se está imponiendo con fuerza en los últimos años, tiene sus peligros. El sistema los corre a la espera de una confirmación electoral y de la posibilidad de completar la vía de destrucción iniciada en los acuerdos nacionales de la Transición a la democracia. Pero Zapatero ayer y Rajoy hoy, y desde luego los suyos, saben que a ambos lados del camino que recorren hay sendos abismos. Un país puede ser llevado al borde del precipicio de una crisis colectiva, pero hasta que definitivamente se despeñe existe la posibilidad de que reaccione, y de que lo haga sacudiéndose de encima a quienes pretendieron el desastre. Sucedió en la Francia de Charles De Gaulle en la década de 1950, y en la Rusia de Vladimir Putin en la de 1990.

"Nos habían dicho, al abandonar la tierra madre, que partíamos para defender los derechos sagrados de tantos ciudadanos allá lejos asentados, de tantos años de presencia y de tantos beneficios aportados a pueblos que necesitaban nuestra ayuda y nuestra civilización. Hemos podido comprobar que todo era verdad, y porque lo era, no vacilamos en derramar el tributo de nuestra sangre, en sacrificar nuestra juventud y nuestras esperanzas. No nos quejamos; pero, mientras aquí estamos impulsados por este espíritu, me dicen que en Roma se suceden conjuras y maquinaciones, que florece la traición y que muchos, cansados y conturbados, prestan complacientes oídos a las más bajas tentaciones de abandono vilipendiando así nuestra acción".

Estas palabras, atribuidas al centurión Marcus Flavinius, son en realidad obra del novelista vascofrancés Jean Larteguy. Ante el caos político en el que Francia vivía a mediados del siglo XX no se ofrecían alternativas, y el país parecía abocado a la descomposición. Sin embargo, con el espíritu patriótico que Larteguy traspuso a Roma, el 13 de mayo de 1958 un amplio movimiento popular devolvió el poder a De Gaulle, no por méritos suyos sino por ruina total de una casta política. El nuevo presidente, en defensa de Francia y de su porvenir, modificó drásticamente las instituciones constitucionales que se habían demostrado inoperantes, liquidó el régimen de partidos y devolvió al patriotismo francés, sin nacionalismo ni chovinismo patológicos, la que él creyó toda su dignidad. Con notables matices de egoísmo, de atrevimiento y modernidad en toda su obra, por cierto, como supo para su mal Raoul Salan y para su bien Carl Schmitt. No sin errores, desde luego, pero pensando en la Patria permanente.

"Te lo ruego, tranquilízame lo más pronto posible y dime que nuestros conciudadanos nos comprenden, nos sostienen y nos protegen como nosotros protegemos la grandeza del Imperio".

La España de Rajoy no es la Francia en descomposición democrática de René Coty: pero sí es un lugar donde, con los hechos, desde los medios del Gobierno, desde las redes de Podemos, desde los foros de la izquierda, desde las autonomías secesionistas y desde las cárceles y callejuelas de Bildu-Batasuna, se está terminando de poner en cuestión todo el futuro del país. Los hechos –etarras a la calle, corrupción atroz, naciones imaginadas, negociaciones sin límites- siguen siendo inquietantes. Es lógico pedir a quienes dirigen el Gobierno y el Estado que tranquilicen a los ciudadanos de a pie.

Buenos amigos míos creen que esta petición de hechos tranquilizadores frente a hechos turbadores no debe ser de izquierdas ni de derechas, sino colocarse por encima. En pura teoría les doy la razón, pero en la práctica sólo cabe pedir a una nueva derecha que abra el frente, ante un centro que abomina de toda Patria y una izquierda que espera destruirla, de un patriotismo del siglo XXI. El patriotismo español –en su conjunto- no puede ser nacionalista, ni estatalista, ni centralista, adjetivos todos estos que convienen más a la izquierda que en su momento los generó. Sólo una derecha moderna y sin complejos, plural y osada, puede incubar un nuevo patriotismo democrático y transgresor que, con los hechos, afirme las constantes vitales de la comunidad de la manera más adecuada al tiempo que vivimos sin renegar de nuestra identidad.

La cosa parece muy complicada y, en realidad, es muy sencilla. En 2007 y 2011 UPN y PP decían que se avecinaban tiempos duros a causa de los planes de Zapatero. Qué malo... Ya en 2004 habíamos oído hablar de la reciedumbre de lo que se nos venía encima. Y eso sin saber lo del 11M. Luego ganaron en 2011, y sólo hablaron de dinero; pero las excarcelaciones, negociaciones, abortos, estatutos y leyes socialistas siguieron sin tocar, y por falta de voluntad que no de escaños. Han acabado desde luego los días fáciles, y veremos sacrificios y austeridad. También dolor, a sumar al que hemos soportado estas décadas.

A los hechos sólo se puede responder con los hechos, del mismo modo que a las ideas sólo pueden responder las ideas; es preciso que la derecha española sea sencillamente ella misma, y que evite actuar sólo como reacción, con miedo o por enfado; un patriotismo, para sobrevivir a este envite, debe ser alegre, joven e inteligente. Es decir, no puede diseñarlo Pedro Arriola mano a mano con Celia Villalobos, salvo que se quiera el poder a corto plazo para hacer con los votos de la derecha (estafada) las políticas de la izquierda (apolillada). No se trata de llorar pérdidas ni de prevenir catástrofes, sino de construir alternativas atractivas a unas y a otras. 2015 inicia un tiempo recio, tiempo de retos y oportunidades.

VIDAS PARALELAS. MANUEL CHAVES | RODRIGO RATO
Perfectos irresponsables
PEDRO G. CUARTANGO El Mundo 21 Febrero 2015

UNA DE las lacras de nuestra democracia es la confusión de responsabilidades políticas y penales de suerte que se produce una amalgama entre ambas que conduce a la impunidad. Podemos constatar estos días como Manuel Chaves se niega a dimitir como diputado con el argumento de que su llamada a declarar ante el Supremo no supone la imputación de un delito concreto. Y tiene razón.

Pero el problema de Chaves no reside en estos momentos en lo que decida el Alto Tribunal sino en la responsabilidad política por su gestión como presidente de la Junta de Andalucía del caso de los ERE. Puede que Chaves no haya cometido ningún delito pero su conducta política fue absolutamente reprobable al desmantelar los controles y permitir una corrupción a gran escala.

Igual le sucede a Rodrigo Rato. No sabemos si hubo delito al impulsar la salida a bolsa de un banco que estaba quebrado e incluso tampoco si existe responsabilidad penal en el caso de las tarjetas black. Rato está acusado en ambas investigaciones y tiene todas las posibilidades de sentarse en el banquillo. Pero una cosa es eso y otra, su responsabilidad política en la gestión de Bankia, que resulta también extensible al PP y a la Comunidad de Madrid que gestionaban y tutelaban la entidad.

Nadie todavía se ha hecho responsable del expolio de cientos de miles de accionistas y preferentistas y asistimos ahora al espectáculo de cómo el FROBy Bankia pretenden eludir el pago de las compensaciones a inversores que fueron sencillamente estafados. Y mientras el PP mira para otro lado, como si Blesa y Rato fueran cuerpos extraños que habrían venido del más allá.

Lo que tanto el caso de los ERE como Bankia demuestran es la falta de mecanismos para exigir responsabilidades políticas a quienes tenían la obligación de defender los interes públicos y permitieron su saqueo a gran escala.

Al margen de la actuación de los tribunales, nadie en el PSOE ni en el PP ha asumido responsabilidad alguna por estos fraudes ni hay tampoco el menor interés de establecer un relato de lo que pasó y por qué pasó. Todo queda aplazado a lo que decida la Justicia, que puede tardar años en resolver estos asuntos, dada su enorme complejidad jurídica.

Chaves, que autorizó la creación de un mecanismo para eludir el control de los fondos e ignoró las advertencias de la Intervención, fue promocionado a vicepresidente del Gobierno y sigue siendo diputado. Rato tuvo que abandonar el partido por su falta de ejemplaridad y los numerosos escándalos que le afectan pero ni él ni el PP admiten culpa alguna de un quebranto de 23.000 millones de euros para las arcas públicas. Aquí sólo pagan los tontos o los eslabones intermedios, pero los poderosos siguen blindados por una coraza que les exime de asumir las consecuencias de sus actos.

Israel
Los ataques de Copenhague y el sionismo
Jonathan S. Tobin Libertad Digital 21 Febrero 2015

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, reaccionó al ataque de la sinagoga de Copenhague enmarcándolo en una creciente oleada de antisemitismo violento. Y, como ya hizo después de los ataques del mes pasado en París, dijo que los judíos deberían sacar sus propias conclusiones de estos hechos y los llamó a "venir a casa", a Israel. El gran rabino de Dinamarca le criticó diciendo que esas declaraciones eran una irresponsabilidad y que el terrorismo no era motivo para irse a Israel. Algunos, especialmente numerosos críticos de Netanyahu, ven ahí un ejemplo más de la explotación electoralista de las tragedias por parte del premier israelí. Pero, a pesar de lo que se pueda pensar de Netanyahu, esos ataques son injustos e inapropiados. Como Estado-nación del pueblo judío en su patria ancestral, Israel no existe únicamente como refugio para los judíos que son atacados. Ahora bien, como escribieron los editores de Commentary en el editorial de febrero, esta oleada de ataques a judíos en Europa prueba de nuevo "la necesidad existencial del sionismo".

Parte de la campaña contra los dichos y hechos de Netanyahu tras los ataques de París y Copenhague obedecen al resentimiento contra un primer ministro que parece estar luchando por su vida política en las elecciones del próximo mes. En Estados Unidos, los partidarios del presidente Obama y su empeño por apaciguar a Irán están despotricando contra él. En especial, el izquierdista J Street ha lanzado una campaña que trata de deslegitimar a Netanyahu y llama a los judíos a que digan que él "no habla" por ellos. Su posición no sólo es desafortunada en lo que respecta a Irán, también busca debilitar la capacidad del democráticamente electo líder del Estado judío para dar voz a preocupaciones relacionadas con la seguridad de los judíos como sólo un gobernante puede hacerlo (algo que no tolerarán a la derecha si Netanhayu es reemplazado por alguien de izquierdas).

El gran rabino danés, Yair Melchior, no incurrió en ese tipo de ataque. En su lugar, parecía considerar la declaración de Netanyahu sobre la necesidad de que los judíos abandonen Europa como un ataque a su comunidad. Al igual que otros después del ataque contra el Hyper Cacher de París, el rabino parece creer que si los judíos se marchan ganarán los terroristas y el creciente número de europeos antisemitas.

Del Times de Israel:  El rabino Yair Melchior replicó: "La gente de Dinamarca se va a Israel porque les encanta Israel, por el sionismo, no por el terrorismo". "Si nuestra manera de lidiar con el terrorismo fuera huir a otro sitio, entonces deberíamos irnos a una isla desierta", añadió.

Hay algo de verdad en el argumento de Melchior. Los judíos que emigran a Israel desde Estados Unidos no huyen de la injusticia sino abrazando a Israel y el sionismo. Pero ¿de verdad cree que el declive de la población judía en Europa y el gran auge de la aliá en los últimos años es una anomalía estadística? Según los últimos datos del Pew Research Center, los judíos están abandonando Europa. No sólo por el alarmante aumento de la violencia antijudía sino por cómo el antisemitismo se ha vuelto a convertir en actor protagónico de la cultura europea, después de décadas de marginalidad, o de al menos estar en la penumbra, luego del Holocausto.

Es un hecho que quienes han protagonizado cada oleada importante de inmigración a la patria judía lo han hecho principalmente por necesidad, no por un compromiso ideológico con el sionismo. El sentido del sionismo no es tanto el muy real atractivo de sus esfuerzos por reconstituir una cultura nacional judía y una lengua como la necesidad de que los judíos tengan un refugio ante el potente virus del antisemitismo.

Sería bonito pensar que en la ilustrada Europa Occidental de nuestros días no tiene sentido los temores que, ante las masas enfervorecidas que gritaban "¡Muerte a los judíos!", llevaron a Theodor Herzl a escribir El Estado judío y fundar el sionismo moderno. Pero una Europa donde el odio a los judíos del mundo árabe y musulmán importado por los inmigrantes de Oriente Medio se mezcla con el desprecio a la identidad judía y a Israel que se ha convertido en habitual entre las élites intelectuales no es un lugar donde los judíos puedan vivir tranquilos.

En estas condiciones, es deber de cualquier primer ministro de Israel recordar al mundo, así como a aquellos que afrontan una decisión tan difícil, que los judíos ya no son un pueblo vagamundo del que se pueda abusar con impunidad. El resurgimiento de la soberanía judía en la tierra de Israel no sólo ha dado a los judíos un refugio que hubiera salvado a millones de ellos durante el Holocausto. También ha proporcionado a cada judío del mundo, ya sea sionista o no, religioso o no, una razón para seguir adelante. Los judíos pueden elegir quedarse donde están, ya sea en una Europa cada vez más peligrosa o en un lugar como Estados Unidos, donde a pesar de la existencia de antisemitismo pueden vivir con unos niveles inauditos de libertad, aceptación y seguridad. Pero la existencia de un hogar para los judíos les ayuda a sentirse más seguros. El antisemitismo es, como hemos apuntado en nuestro editorial, "una enfermedad para la que no hay cura". Y después de lo de Copenhague nuestra conclusión es aún más cierta: "La necesidad existencial del sionismo después de lo de París no es sólo un hecho. Es una tarea para el futuro".

El primer ministro Netanhayu hace bien al advertirlo. Sus críticos, tanto en Europa como en América, deberían dejar de criticarle y ayudarle a fortalecer a Israel contra sus enemigos.

© elmed.io - Commentary
Jonathan S. Tobin, editor jefe online de la revista Commentary.

Historia
Carrillo, el ogro que comía comunistas
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital 21 Febrero 2015

Los comunistas no matan sólo cuando toman el Gobierno (ningún PC ha llegado al poder en elecciones libres; siempre ha habido antes un golpe de Estado, una guerra civil o una invasión, desde Rusia en 1918 a Cuba en 1959), también cuando están en la oposición.

Durante la ocupación de Francia, el PC francés montó un Estado paralelo, con sus espías, sus tribunales, sus policías, sus verdugos y sus cárceles para localizar, secuestrar, juzgar y asesinar a los militantes que disentían de la línea de Moscú cuando se firmó el pacto nazi-soviético. Una vez cogido el gusto a la delación y el gatillo, los comunistas no se detuvieron ni cuando Alemania atacó la URSS. El número de muertos se calcula en más de 250. El libro que demostraba esta aberración de los comunistas franceses, matar camaradas antes que combatir a los invasores, todavía no se ha traducido al español.

Esta práctica tampoco fue ajena al PC español. En la paz de la República se entrenó dando palizas tanto a falangistas como a monjas y participó en un golpe de Estado en 1934. En la guerra civil, destacó por diezmar las filas de sus compañeros de lucha, como sufrieron los anarquistas de Aragón, Cataluña y Andalucía. El comunista Andreu Nin, del POUM, fue secuestrado por orden de Stalin y despellejado.

Una vez derrotado el III Reich, cabría pensar que el PCE abandonó las viejas costumbres, pero no fue así. Con Dolores Ibárruri en la Secretaría General, el joven Santiago Carrillo (nacido en 1915), que se las había arreglado para atravesar dos guerras sin pisar el frente, dirigió no sólo la ofensiva armada contra la España de Franco (Operación Reconquista), sino, también, la represión dentro del PCE. En esta última tuvo más éxito que en la primera.

Como escribió Enrique Líster, entre 1947 y 1951 "se venía aplicando el asesinato como método de dirección y de represión en el Partido" (Así destruyó Carrillo el PCE); "Carrillo y Antón ejercían un verdadero terror. Hubo camaradas que al pasar por los interrogatorios llegaron al borde de la locura, y algunos, ante las infames acusaciones que se les hacía, al suicidio" (¡Basta!).

No siempre balazos, pero siempre mentiras
Sobre quienes hacían sombra o desobedecían a Carrillo, Antón y Pasionaria caía el anatema comunista, mucho más despiadado que el cristiano. A veces, una bala; y siempre la difamación.

Entre los más ilustres purgados por el PCE destacan Joan Comorera, Jesús Monzón y Gabriel León Trilla.

Comorera fue secretario general del PSUC y consejero en la Generalitat presidida por Lluís Companys, tanto en la paz como en la guerra. En 1945 se enfrentó a la dirección del PCE y se le expulsó por haber contraído la desviación titista. Se supo condenado a muerte y en 1950 decidió abandonar Francia para marchar a la España franquista. Carrillo dio la orden a un comando de que le esperase en un paso de frontera y lo matase, pero Comorera salvó la vida porque sospechaba de sus camaradas y cambió de trayecto.

Fuera de su alcance, Carrillo le calificó en la prensa del partido como "traidor" a la clase obrera y "delator". Comorera fue detenido en 1954 por la policía franquista, después de vivir clandestinamente en Barcelona durante cuatro años. Se le condenó a 30 años de cárcel y murió en el penal de Burgos en 1958.

Cuando fracasó la invasión del Valle de Arán, Carrillo, Antón y Pasionaria, en vez de realizar su autocrítica, emprendieron una caza de brujas. Los escogidos fueron Jesús Monzón y Gabriel León Trilla, que se encontraban dentro de España levantando el PCE y organizando el maquis, o sea, jugándose la vida.

De Monzón escribió Líster en 1971:  Si hoy sigue en vida lo debe a haber sido detenido por la policía franquista en Barcelona (en 1945) cuando se dirigía a encontrarse con el enlace que "tenía que sacarlo a Francia", pero que en realidad debía conducirlo al lugar de su ejecución.

Como escapó a sus garras, el PCE lo destruyó ante los camaradas. Según un editorial escrito en el nº 4 de Nuestra Bandera (1950) por la mano de Carrillo y reproducido por Líster,

detrás de Monzón están los servicios de espionaje norteamericanos, están los agentes carlistas españoles.

Se le condenó en consejo de guerra a 30 años de cárcel. En prisión los demás comunistas le hicieron el vacío debido a las infamias vertidas contra él. En 1959 salió libre y marchó a México. Es decir, la dictadura franquista fue más benévola con él que el PCE. Dio clases de márketing en una escuela de negocios montada por el Opus Dei.
Calles y honores para un verdugo

A Trilla lo mataron los asesinos comunistas en 1945 en las afueras de Madrid, en el Campo de las Calaveras. La ejecución se hizo a puñaladas y no a balazos para dirigir las sospechas a un robo, a una mujer o, como se dijo entonces en ambientes comunistas, a un "lío de maricones"; para aumentar los indicios, se le abandonó desnudo.

La Pasionaria puso la infamia:  Como un viejo y experimentado provocador, Trilla entregó a la policía la organización del partido y de guerrilleros... Monzón y Trilla estuvieron ligados con el policía norteamericano Field, dándole la posibilidad de reclutar para su trabajo a elementos vacilantes, aventureros y arribistas.

El jefe de esta banda de asesinos, Cristino García, fue detenido y juzgado por el régimen franquista. En el juicio se mostró orgulloso de todos sus delitos. Se le fusiló en febrero de 1946. El Gobierno y la Asamblea Constituyente franceses protestaron porque García había combatido en la resistencia. Este verdugo tiene una calle en Alcalá de Henares y también en varias ciudades francesas, como París.

Líster afirma que Carrillo y Antón también planearon su asesinato, junto con el de Juan Modesto, pero el propio Stalin lo paró.

Otra de las víctimas de Carrillo y Pasionaria fue el maquis Víctor García García, alias el Brasileño, al que sus camaradas habían encargado en 1942 reorganizar el PCE y levantar una banda de guerrilleros. Pero el buró político le destituyó y le ordenó unirse al maquis. Como desobedeció, desde Francia se ordenó matarle. "Provocador" fue el último clavo en su ataúd.

En abril de 1948, un paisano encontró su cadáver medio sepultado por tierra y ramas y mordido por las alimañas, con un disparo en la cabeza, típica marca comunista. Se le enterró en el cementerio de la aldea de Moalde (Silleda), al pie de la iglesia. Durante décadas su muerte se atribuyó a la Guardia Civil. De no haberse descubierto la verdad, esta víctima de Carrillo habría sido honrada como víctima del franquismo por la ley de la memoria histórica de Zapatero.
Rehabilitación sin culpables

Varias de las víctimas del terror carrillista, como Quiñones, Monzón y Comorera, fueron rehabilitados por el PCE en 1986, cuando Gerardo Iglesias se hizo con la Secretaría General y jubiló a los viejos. Así pasaron de traidores para los camaradas a héroes por la voluntad de un papel. Sin embargo, no hubo sanción para los responsables de la infamia; ni se les mencionó. Pasionaria seguía presidiendo el PCE.

Carrillo le confesó a la periodista María Antonia Iglesias que él nunca tuvo escrúpulos o remordimientos al ordenar matar incluso a los camaradas que se jugaban la vida en España, mientras él estaba en Francia o en Rumanía o en Corea del Norte.

En algún caso, yo he tenido que eliminar a alguna persona, eso es cierto; pero no he tenido nunca problemas de conciencia, era una cuestión de supervivencia.

Pacientes en los pasillos y horas de espera
La gripe destapa los recortes en Cataluña
Hayda Ramos www.gaceta.es 21 Febrero 2015

La fotografía que dibujan los datos es desoladora y deja "escenas que no se corresponden" con un lugar como la comunidad catalana, según Francesc Duch, secretario general de Metges de Catalunya.
Ante la grave situación, el Hospital Vall d'Hebrón fue uno de los que tuvo que doblar los boxes, por lo que en cada uno de ellos se atiende a dos personas.

"Déficit de camas, enfermos amontonados en los pasillos, falta total de intimidad, personas que tienen que esperar durante horas e incluso días para ser atendidas...". Es parte de la denuncia que, ante el colapso de los servicios de urgencias en la comunidad gobernada por Artur Mas, hace Francesc Duch, secretario general del sindicato Metges de Catalunya, en GACETA.ES. La situación, desgraciadamente, "no es nueva", reconoce el dirigente sindical: "Otros inviernos ya ha pasado, antes o después, coincidiendo con el pico estacional de la gripe", que esta temporada se ha registrado, de acuerdo con los datos de la Generalitat, durante la semana que va del jueves 12 de febrero al miércoles 18 del mismo mes al haber alcanzado los 429 casos por cada 100.000 habitantes.

La fase epidémica de la gripe en Cataluña se declaró el 22 de enero; la semana anterior al pico, la que fue del 5 al 11 de febrero, se contabilizaron 346 casos. Y un dato más: en 2014, el punto de mayor incidencia supuso 422 casos por cada 100.000 habitantes. Según la Conselleria de Salut, las tasas de incidencia muestran un incremento en todos los grupos de edad, aunque destaca especialmente el de menores de entre 0 y 4 años.

La situación que se vive en los centros sanitarios catalanes es dantesca. Y hay un dato, según Duch, que hace pensar que la solución, más allá de la gestión política del problema, queda sujeta a la remisión de la actividad del virus: "Las manifestaciones de la Administración negando un colapso y hablando de un pico estacional nos lleva a pensar que no va a resolverlo, pues lo ve normal. Eso nos parece gravísimo".

Según ha podido saber GACETA.ES de fuentes sindicales, la fotografía que dibujan los datos es desoladora: en el Hospital Vall d'Hebrón llegó a haber este viernes por la mañana 73 pacientes esperando una cama de hospitalización; el Arnau de Vilanova de Lleida atendió el domingo 15 de febrero un total de 311 urgencias, cuando la media se sitúa en 200 visitas; en el Moisès Broggi, centro concertado, el colapso total de las urgencias durante el miércoles hizo que se habilitase una unidad de hospitalización con 20 camas en la que aislar pacientes con gripe que no podían estar en contacto con otros enfermos; al día siguiente, el jueves, con esa unidad ya llena, hubo que trasladar a cuatro personas a un hospital cercano, el General de l'Hospitalet; por su parte, en el de Viladecans, el miércoles, con las urgencias colapsadas, había 12 pacientes en los pasillos, otros cuatro pendientes de ingresar en planta y se registraban esperas de más de cuatro horas. Son solo algunos ejemplos, hay más, pero en cualquier caso "son escenas que no se corresponden con un lugar como Cataluña", sentencia Duch.

Además, en varios hospitales (Vall d'Hebrón, Arnau Vilanova de Lleida y Viladecans, por ejemplo) la situación ha obligado a doblar los boxes, según explica el actual sindicato mayoritario de la sanidad catalana: es decir, cada uno de esos compartimentos es utilizado para atender a dos pacientes.
Uso de servicios y tiempos de espera

Buscando las causas, Duch no tiene dudas y habla de "falta de recursos, falta de previsión y falta de capacidad de reacción": "Saben que esto va a pasar, por lo que se demuestra la incapacidad para evitar un problema que, antes o después, se repite cada año, como es el pico estacional de la gripe. Faltan incluso camas para los enfermos que tienen que subir a planta tras pasar por urgencias". Un panorama que se aliviaría, por ejemplo, previendo la necesidad de "abrir camas que están cerradas" o "contratando médicos" que refuercen unos servicios deficitarios.

No obstante, en la compleja situación también ha tenido su papel la vacuna: la constante mutación de los virus gripales ha provocado una importante discordancia entre los que frena el preparado suministrado para esta temporada y los que circulan por el aire, lo que hace que el fármaco tenga menos eficacia de la habitual.

Según informa en su web la Generalitat de Cataluña, entre el jueves 12 de febrero y el miércoles 18 del mismo mes se registraron 779.876 visitas en los CAP (Centros de Atención Primaria), 72.060 urgencias hospitalarias y 7.276 ingresos; además, el servicio 061 CatSalut Respon atendió 32.008 casos.

En lo que se refiere a tiempos de espera en los servicios de urgencias hospitalarias, y siempre según el Govern, pasar el triaje lleva, durante este pico, entre 10 y 15 minutos, aunque "ocasionalmente" puede alcanzar "25 minutos". En los pacientes identificados con Nivel I-II, " la atención es inmediata"; los de Nivel III tienen entre una y tres horas de espera (por las tardes se llega hasta las cuatro horas) y los Niveles IV-V "tienen un tiempo variable en función de la presión asistencial", según un comunicado del departamento que dirige Boi Ruiz. Ante la recomendación de acudir a los Centros de Urgencias de Atención Primaria (CUAP) más cercanos, con el objetivo de descongestionar las urgencias hospitalarias, el dirigente sindical es tajante al recordar que "muchos de ellos han sido cerrados, en el contexto de los recortes" llevados a cabo por la Generalitat en los últimos años.

Duch no termina su entrevista sin recordar el reciente estudio con el que los Defensores del Pueblo han denunciado graves carencias en las urgencias y sus consecuencias: aumenta el riesgo de error humano, morbilidad y mortalidad en un servicio, advierten, en el que las "inadecuaciones" hacen que médicos residentes "asuman un grado excesivo de responsabilidad". Situación, por tanto, muy delicada para los pacientes, sus familias y el personal sanitario.

Abascal, más preocupado por Rajoy que por el chavismo de Iglesias
El líder de VOX se compromete a luchar desde las autonomías por una España cohesionada y unitaria
 Libertad Digital 21 Febrero 2015

El presidente de VOX Santiago Abascal ha sido entrevistado este sábado por Luis del Pino en Sin Complejos, donde ha elogiado a su candidato para las elecciones andaluzas, el juez Francisco Serrano: "no lo he elegido yo, sino los militantes en primarias, pero le he conocido y es un hombre honesto, víctima de un sistema en el que no hay verdadera división de poderes". Abascal ha acusado al PP de conformarse con estar en la oposición a la Junta como prueba, a su juicio, el perfil del candidato, Juan Manuel Moreno: "han encomendado la misión a un hombre elegido a dedo, que saben que no ganará".

Abascal ha defendido en los micrófonos de esRadio que VOX no cambiará su discurso en función de dónde se presente: "no escondemos nuestra crítica al sistema autonómico en Cataluña ni en mi tierra vasca, tampoco lo haremos en Andalucía". En ese sentido, el líder de VOX, que aspira a encabezar la candidatura de su partido a la Comunidad de Madrid, ha manifestado su compromiso de trabajar para que los parlamentos autonómicos devuelvan progresivamente competencias.

De cara a las elecciones generales, Abascal se ha mostrado convencido de que VOX puede atraer a votantes descontentos con el "inmovilismo egoísta" de PP y PSOE" y alarmados con el "revanchismo" de Podemos. Aunque en este punto Abascal ha querido dejar clara una cosa: "no me preocupa tanto lo que Pablo Iglesias o Juan Carlos Monedero se parecen a Hugo Chávez o a Nicolás Maduro, sino lo que Rajoy se parece a Carlos Andrés Pérez, como también el PSOE, lo que se asemejan a esos partidos que con sus prácticas corruptas dejaron abonado el terreno al chavismo".

21 DE FEBRERO
El Día Internacional de la Lengua Materna apuesta por la diversidad
Hoy es el Día Internacional de la Lengua Materna, 15 años celebrando el desarrollo de la diversidad cultural y del plurilingüismo
Estrella Digital 21 Febrero 2015

El Día Internacional de la Lengua Materna cumple 15 años en un momento clave, no sólo porque esta fecha también es decisiva para la comunidad internacional, para la que finaliza el plazo fijado para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio, sino que también será la oportunidad para que los países concreten una nueva agenda de desarrollo sostenible.

Este día, que fue proclamado por la UNESCO el 21 de febrero de 2000, se celebra en la misma fecha cada año en los estados miembros y en la sede de la organización para promover la diversidad lingüística y cultural y el plurilingüismo.

La UNESCO aboga por educar a los niños en sus lenguas maternas desde la primera infancia, ya que esto contribuye a la creación de bases sólidas de aprendizaje. Si los niños utilizan su lengua materna en casa o en la enseñanza infantil, estarán predispuestos a alfabetizarse en su lengua materna sin ningún problema y, a más adelante, a aprender un segundo idioma en una etapa posterior de su escolarización.

El organismo entiende por educación bilingüe o multilingüe "el uso de dos o más idiomas como vectores de la enseñanza". En 1999, la UNESCO adoptó la idea de "educación multilingüe" para hacer referencia a la utilización de al menos tres lenguas en el ámbito escolar: la materna, una regional o nacional y otra internacional.

De acuerdo con la organización, "la educación para la ciudadanía mundial se propone preparar a los alumnos para desempeñar un papel activo en los niveles local y global, poder responder a desafíos mundiales y, en última instancia, contribuir de manera proactiva a crear un mundo más pacífico, tolerante, integrador, seguro y sostenible". Por ello, la educación multilingüe es importante.

Sin embargo, aunque desde el año 2000 se han vivido grandes progresos hacia la consecución de los objetivos de la Educación para Todos, todavía falta mucho por hacer en los ámbitos de educación y ciencia para desarrollar el uso de la lengua materna, que suele ser a menudo un idioma local.

Por otro lado, la nueva agenda de la comunidad internacional después de 2015 deberá tener como prioridad la promoción de la educación para todos: ampliar el acceso, garantizar la igualdad y la inclusión y fomentar la educación para la ciudadanía mundial y el desarrollo sostenible.

En este sentido, impartir la educación en la lengua materna es fundamental para alcanzar estos objetivos. Pero para mejorar en estos ámbitos, se requiere dotar de una mayor importancia a la formación docente, a la revisión de los programas de enseñanza y a la creación de entornos propicios para el aprendizaje.

La UNESCO promueve estas metas en el mundo entero. En Latinoamérica, con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, el organismo internacional impulsa la educación inclusiva por medio de métodos interculturales bilingües, para acaparar así tanto a las culturas nativas como a las que no lo son.

El Día Internacional de la Lengua Materna es un momento idóneo para poner de relieve la importancia de la lengua materna y ayudar así a mejorar todas las iniciativas en materia de educación.

En definitiva, la educación en la lengua materna no favorece únicamente la educación de calidad, sino que también ayuda a consolidar el plurilingüismo y el respeto a la diversidad lingüística y cultural en sociedades que se evolucionan constantemente.

Stock de estupidez agotado
Nota del Editor 21 Febrero 2015

Si el idioma tiene por objeto poder comunicarse, habrá que procurar que el proceso sea óptimo, para poder dedicar el resto del esfuerzo a las demás tareas.

Tenemos un serio problema de productividad, especialmente en todo lo que mangonea el estado en todos sus niveles y hay por ahí gente absolutamente incompetente, al menos eso, que pretende reducir la productividad en la comunicación.

La importancia de enseñanza en lengua materna es directamente dependiente de la importancia, de la calidad de la lengua para transmitir, crear contenidos. El español como lengua materna es importante
porque sirve para comunicarse con muchos cientos de millones de personas en todo el mundo. El español, como lengua de España, no puede ser pisoteado por los que pretenden inocular las lenguas regionales a los hijos de los demás.

A los colegios de Madrid asisten alumnos con lengua materna no española ni regional, procedentes de familias de numerosos países y nadie se preocupa de defender su derecho a ser escolarizados en su lengua materna porque está claro que como no hay dinero ni poder no les interesa, aunque está aún más claro que pretender escolarizarles aquí en su lengua materna sería un disparate, lo que no se atreven a afirmar respecto a  las lenguas regionales aplicadas a los hijos de los demás. Miserables.

Un libro imprescindible
Una revolución liberal para España

www.latribunadelpaisvasco.com 21 Febrero 2015

Estado y bienestar son dos términos que se han vuelto inseparables tras la generalización de la expresión “Estado de bienestar”. Aparentemente, todo aquel que desee más bienestar para la población ha de defender un mayor Estado, mientras que quien propugne un Estado más reducido ha de hacerlo a costa de aceptar recortes en el bienestar de la población. Pocos se han planteado que quepa una tercera y revolucionaria posibilidad: a saber, que el bienestar de toda la sociedad se maximice cuando el tamaño del Estado se minimice.

En "Una revolución liberal para España", el economista Juan Ramón Rallo describe cómo funcionaría una sociedad donde sectores y servicios tan básicos como la educación, la sanidad, las pensiones, la asistencia social, la protección del medio ambiente, las carreteras o el dinero fueran enteramente privatizados y liberalizados; es decir, una sociedad donde los Estados no se apropiaran del 50% de los ingresos de sus ciudadanos sino que permitieran que éstos dispusieran de la totalidad de su renta para escoger libremente el colegio y la educación de sus hijos, el hospital donde tratar sus dolencias, el plan de pensiones con el que planificar su jubilación o las infraestructuras que desean utilizar y costear.

Haciendo uso de la mejor teoría económica y de la más amplia evidencia empírica disponible, Juan Ramón Rallo demuestra que una sociedad basada en la cooperación voluntaria lograría cotas globales de bienestar muy superiores a las alcanzables mediante la coerción estatal. Lejos de los pronósticos apocalípticos de quienes afirman que sin Estado no habría bienestar para todos, este libro pone de manifiesto que es justamente fuera del Estado donde pueden desarrollarse las sociedades más prósperas, más libres, más dinámicas y más cohesionadas.

Juan Ramón Rallo es doctor en Ciencias Económicas, licenciado en Derecho y profesor de Economía en el centro de estudios OMMA y en Isead Business School. Es, además, director del Instituto Juan de Mariana.

Ha escrito diversos libros entre los que destacan "El liberalismo no es pecado" (Deusto, 2011) junto a Carlos Rodríguez Braun, "Los errores de la vieja Economía" (Unión Editorial, 2011) y "Una alternativa liberal para salir de la crisis" (Deusto, 2012).
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El Ejecutivo de Íñigo Urkullu dice que en Euskadi se hablan "un centenar de idiomas", pero no cita al español
El Gobierno del PNV calla y oculta que la lengua materna de casi el 90% de los vascos es el castellano
Editorial La Tribuna del Pais Vasco 21 Febrero 2015

Bajo un título perverso y manipulador, “El euskera, lugar de acogida y unión”, el Gobierno vasco y el Club Euskal PEN han elaborado conjuntamente una patética declaración para el Día Internacional de la Lengua Materna.

El texto, que ha sido presentado por el viceconsejero de Política Lingüística, el inefable esquilmador de recursos públicos Patxi Baztarrika, y el presidente del Club Euskal PEN, Urtzi Urrutikoetxea, y en cuya redacción ha intervenido activamente la ex parlamentaria de Bildu Laura Mintegi, define a la lengua materna como “nuestro instrumento predilecto para comprender el mundo y expresar las más profundas vivencias y sentimientos” y recuerda, sin venir demasiado a cuento, que “las lenguas que conviven en la totalidad del territorio del euskera superan la centena”. Asimismo, el manifiesto muestra “la consideración del euskera a todas esas lenguas”, al considerarlas “enriquecedoras”.

A partir de este planteamiento, el documento elaborado por el Gobierno de Íñigo Urkullu pasará a la historia de la más infame manipulación política de la cultura y del idioma, pues en todo momento presenta al euskera como si éste fuera mayoritariamente el idioma materno de los ciudadanos vascos. Nada más lejos de la realidad. Según los más recientes estudios, en el mejor de los casos solamente el 13% de los ciudadanos vascos mantiene el vascuence como su lengua materna y lo utiliza habitualmente en su hogar. La auténtica lengua materna de los vascos, por mucho que el Ejecutivo de Íñigo Urkullu trate de ocultar esta información y por mucho que se ofendan quienes no cesan de inventarse un país que nunca existió, es el castellano, que es hablado desde la cuna por prácticamente la totalidad de los ciudadanos del País Vasco.

Así las cosas, ¿a qué ensoñación lingüística calenturienta se refiere el Gobierno vasco cuando señala que “desde el euskera, y también en euskera, reconocemos el valor de todas las lenguas?

Lo que debería hacer el Gobierno vasco es aplicarse lo que dice en su propio manifiesto cuando, ladina e impostadamente, lanza la siguiente perorata sobre la lengua materna:

“Lengua materna. Primera lengua. La lengua que todos recibimos junto con los primeros cuidados, con el primer aliento. La que siempre habitará en nuestro corazón. La lengua más nuestra, la que nos conmoverá a lo largo de toda la vida. Nuestro instrumento predilecto para comprender el mundo y expresar las más profundas vivencias y sentimientos”.

“Todo eso y mucho más es la lengua materna, la primera lengua, para cada uno de nosotros y nosotras. Y la lengua materna merece y precisa el mismo respeto que todos y cada uno de nosotros y nosotras merecemos y precisamos. Porque es un elemento esencial en nuestra configuración”.

Pues bien, ¿Cómo respeta el Gobierno del PNV la lengua materna de la mayoría de los vascos, el español, cuando actualmente es imposible que ningún niño de Euskadi se eduque en este idioma en la enseñanza pública?

¿Cómo respeta el Gobierno del PNV la lengua materna de la mayoría de los vascos, el español, cuando ha convertido al euskera, un idioma residual e inservible en la práctica, en un arfefacto político sumamente efectivo de control ideológico y de acceso a la función pública?

¿Cómo respeta el Gobierno del PNV la lengua materna de la mayoría de los vascos, el español, cuando este idioma es sistemática, permanente y persistentemente maltratado en toda subvención y ayuda a proyectos culturales impulsados por las instituciones autonómicas?

En fin, ¿cómo respeta el Gobierno del PNV la lengua materna de la mayoría de los vascos, el español, si trata espuriamente de esconder, camuflar y olvidar la importancia radical y estratégica que este idioma tiene para todos los ciudadanos al hablar torticeramente del “largo centenar de lenguas que se hablan en los hogares de los territorios del euskera, incluidos los de las personas recientemente incorporadas a nuestra sociedad”? ¿Es el español, para el Lehendakari y sus adláteres, simplemente, una más del “largo centenar de lenguas” que se “hablan en los territorios del euskera”? Sí es así, como así parece, deberían preguntarse en qué país inventado viven.

De traca
miquel porta perales  ABC Cataluña  21 Febrero 2015

El nacionalismo sostiene que está preparando la desconexión de Cataluña. Eso no ocurrirá

La Generalitat engorda. Dos nuevos entes: el Comisionado para la Transición Nacional y el Comisionado para la Transparencia. El primero, planifica las “estructuras de Estado” -hacienda, seguridad social, diplomacia e infraestructuras catalanas- de la Cataluña independiente. El segundo, pretende hacer “cumplir una normativa avanzada y compleja”. Detalle: Artur Mas no anuncia el invento en el Parlament, sino en rueda de prensa. ¿Por qué los Comisionados? El nacionalismo sostiene que está preparando la desconexión de Cataluña. Eso no ocurrirá. El primer comisionado no diseñará las estructuras de Estado, porque no tiene competencias ni recursos. Y porque no tiene público: ¿cuántos ciudadanos transferirán sus impuestos a la hacienda española y cuántos a la hacienda catalana? Respondan ustedes mismos. Por su parte, el segundo Comisionado es una entelequia. ¿De qué se está hablando? Y, además, es innecesario. ¿O es que no existe la Sindicatura de Cuentas, la Oficina Antifraude y la Justicia? La ocurrencia independentista –la necesidad de alimentar la ficción- conduce a la creación de los Comisionados.

Así las cosas, ¿para qué los Comisionados? Para aparentar -¡elecciones a babor!- que se trabaja por la nación y su gente, si tenemos en cuenta -¡que no digan que solo hablamos de la nación- que la creación de los Comisionados se acompaña de medidas -¿se cumplirán en seis meses cuando no se han cumplido en tres años?- en el ámbito de la sanidad, la educación, la lucha contra la pobreza y la exclusión, la ocupación, el medio ambiente o la cultura. Para desafiar –pura comedia, por cierto- al Estado, cosa que en Cataluña genera emoción y réditos electorales. Para animar al personal: “hemos de prepararnos para el 27-S por si recibimos el mandato de construir un Estado”, dice Artur Mas. Y para desmarcarse de la presunta corrupción que podría salpicar a determinados partidos. ¿El futuro de unos Comisionados que se constituyen sin mandato electoral? Material de archivo. De traca.

Ciudadanos, la puta y la Ramoneta
José Antonio Zarzalejos El Confidencial 21 Febrero 2015

Uno de los datos más llamativos del barómetro de febrero de la Cadena Ser dado a conocer el pasado lunes consiste en que ninguna de las tres fuerzas políticas principales según la encuesta (PP, Podemos y PSOE) cuenta con apoyo de sus electores para pactar con los nacionalistas. Sólo el 18% de los votantes populares aceptarían una coalición o entendimiento con ellos y sólo el 10% de los socialistas. Los electores de Podemos, directamente, no contemplan esa opción. Esta fulminación de los nacionalistas -especialmente de los catalanes que con nutrido grupo parlamentario han basculado a izquierda y derecha- va a ser una gran novedad en la política española. La bisagra nacionalista va a dejar de serlo. Los electores no nacionalistas se han cansado de someterse al juego de “la puta y la Ramoneta”.

¿Qué significado tiene eso de “la puta y la Ramoneta”? El articulista de La Vanguardia Marius Serra lo explicó muy bien en una columna publicada en 2012. Decía que la expresión remitía a una dualidad que podía traducirse como “seny y rauxa”, como “nadar y guardar la ropa” o “como tirar la piedra y esconder la mano”. Me permito una traducción más incisiva y, creo, igualmente justa: llevar la deslealtad, y no tanto el pragmatismo, al juego de la política.

Jordi Pujol hizo suya esa mala práctica en la que persistió durante veintitrés años. Pensábamos que hacía una política de Estado y en realidad estaba fomentando la construcción de un país preparándolo para asaltar la independencia. Había una “agenda oculta” en el nacionalismo catalán. Por una parte se colaboraba con el Gobierno del PSOE o del PP cuando no tenían mayoría absoluta y se lograban activos políticos para Cataluña (“peix al cove” o sea, pájaro en mano) y, de otra, se planificaba el “proceso soberanista”. El nacionalismo catalán de CiU tenía “el pie en dos zapatos”, expresión que también permite explicar lo que significa estar a “la puta y la Ramoneta”.

Pujol nunca quiso, aunque pudo, llevar a CiU al Gobierno español. Tanto con González como con Aznar, al que votó -lo mismo que el PNV- en la sesión de investidura tras las elecciones de 1996. Su compromiso siempre fue externo, desde el borde, interesado, nunca estadista e, insisto, con la perspectiva del tiempo, desleal. Tras su declaración de culpa del 25 de julio de 2014 y a la vista de la ejecución del plan independentista por su delfín, Artur Mas, podemos afirmarlo sin reserva. “Ahora paciencia, luego independencia”. Ese fue su lema apenas musitado y en ya en desarrollo pleno.

La emergencia de Ciudadanos -tanto en la encuesta de Metroscopia de El País como en el barómetro de la Ser que podría situarse en torno al 15% de los votos- garantiza no sólo que el Partido Popular dispone de una alternativa, sino también que el sistema de pactos en el Congreso podría obviar definitivamente el mercadeo con el que los nacionalistas han trajinado desde hace muchos años.

Los estrategas robotizados del PP parece que han lanzado la consigna de referirse a Ciudadanos por su denominación catalana (Ciutadans) creyendo que así disuadirían votos no catalanes a esta opción que presentó un avance de su programa –con gran éxito de público y buena crítica- el pasado martes en el Círculo de Bellas de Madrid, con Rivera y los economistas Luis Garicano y Manuel Conthe. El PP se confunde: nada mejor podría sucedernos que los dirigentes de Ciudadanos hablasen catalán y se proclamasen, como lo hacen, catalanes y españoles. Y nada mejor podría sucedernos -vista la deslealtad del nacionalismo catalán- que Ciudadanos sea la nueva bisagra parlamentaria en la Carrera de los Jerónimos. Así se acabaría con la política de “la puta y la Ramoneta”.

Una de las consecuencias de la convulsión política española estriba, precisamente, en la pérdida de influencia general de los nacionalismos periféricos, y del catalán en particular. Hubiese sido deseable, muy deseable, que se mantuviera, si ese nacionalismo, por reivindicativo que fuera, permaneciese, como parecía, dentro del registro de la constitucionalidad, sin plantear órdagos independentistas. La sociedad española -y la catalana, como veremos el 27 de septiembre si se celebran las elecciones catalanas- ha creado anticuerpos y generado sus propias alternativas. Ciudadanos parece, claramente, ser lo uno y lo otro. Podría haberlo sido con más potencia con UPyD, pero la opción se volatilizó y no parece ya posible que vuelva a plantearse.

Por consiguiente, la organización de Rivera podría adquirir una doble funcionalidad: recoger a los desencantados del PP -que son muchos, aunque también de otros partidos- y librarnos del juego desleal de “la puta y la Ramoneta” comportándose como un aliado fiel al sistema constitucional que ayude en la gobernación a quien corresponda en función de los resultados electorales. Puede ser paradójico pero constituye una justicia histórica: que desde la propia Cataluña surja una alternativa al papel que en el tablero nacional desempeñaba -y nunca volverá ya a hacerlo- Convergència i Unió.

Frente a la amenaza del proceso separatista
Empresarios de Cataluña por España

Eduardo García Serrano www.gaceta.es 21 Febrero 2015

Agrupados en la asociación 'Empresaris de Catalunya' muchos empresarios catalanes han decidido dar un paso al frente para explicar y divulgar por toda Cataluña el desastre económico y social que supondría la separación de España.

Ante la amenaza cada vez más fuerte de que el proceso secesionista catalán se sustancie en una fractura de la Unidad Nacional española a través de la proclamación de independencia de Cataluña, un grupo importante de empresarios catalanes de todos los sectores de la producción han decidido unirse, bajo la presidencia, en estos momentos en funciones, de José Bou, para hacer frente desde el seny a ese proceso rupturista que solo acarrearía la ruina para Cataluña... y para España. Así nace Empresaris de Catalunya (EC) frente a la arcadia feliz que promete el oficialismo independentista desde el poder hegemónico que ostenta en las instituciones políticas, en el mundo académico y en los medios de comunicación.

Empresaris de Catalunya quiere reafirmar, hoy más que nunca, que "el papel de Cataluña y de los catalanes debe ser el de ponerse al frente de la economía y de la política españolas con generosidad y responsabilidad para hacer una España fuerte dentro del proceso de desarrollo e integración de la UE. La realidad histórica enseña todo lo contrario de lo que afirma el independentismo: Cataluña ha sido siempre la vanguardia económica, industrial y cultural de España. Es falso que a los catalanes nos haya ido mal en España. Al contrario, nos ha ido muy bien como demuestra el papel principal que Cataluña ha tenido en España y en Europa. Ése, que es nuestro presente, también ha de ser el fututo de los catalanes y para ello hemos de seguir siendo lo que siempre hemos sido, españoles".

José Bou manifiesta en Gaceta.es que "para todos los que integramos Empresaris de Catalunya el discurso separatista no es representativo de lo que piensan los empresarios y los trabajadores catalanes, pues formar parte de España y de la UE, además de los indestructibles y multiseculares vínculos que tenemos con el resto de los españoles, es fundamental y positivo para el crecimiento de la economía catalana y, por ende, de toda España. Por eso, ante el intento de las instituciones (Generalitat y Parlament) que representan al Estado español en Cataluña de silenciar opiniones divergentes con el nacionalismo hegemónico, Empresaris de Catalunya emprenderá, hasta la celebración de las próximas elecciones autonómicas, una labor de difusión y divulgación muy didáctica por toda Cataluña para hacer reflexionar a los catalanes sobre las consecuencias, todas ellas nefastas, que acarrearía la independencia. Por ejemplo: ¿Cuántos clientes y consumidores perdería Cataluña en el resto de España? ¿Qué parte de los mercados español y europeo perdería Cataluña? ¿Quién garantizaría el pago de las pensiones y el paro a partir del primer mes de la independencia? ¿Cuánto subirían los impuestos para sufragar las estructuras del nuevo Estado catalán? ¿Qué moneda tendríamos y con qué paridad respecto respecto al Euro? ¿Cuántas empresas optarían por la deslocalización trasladándose fuera de cataluña?... todas estas cuestiones, y muchas más, de vital importancia son las que hay que hacer que los catalanes, todos, más allá del ruido y la furia de la propaganda independentista, se planteen serenamente para decirle NO al separatismo y permanecer, como siempre hemos estado, unidos con España"


Imposición lingüística en las aulas
La Generalitat rechaza las peticiones de los padres para escolarizar en castellano
"El Estado intenta demostrar que sí que hay padres, pero no tenemos ningún caso planteado que cumpla las condiciones establecidas", dice Rigau
Europa Press LVL

Barcelona.- La Consejería de Enseñanza de la Generalitat ha declinado las peticiones de la ayuda de 6.000 euros para escolarizar en castellano porque "incumplen las condiciones establecidas", ha señalado la consellera Irene Rigau este viernes.

En declaraciones a TV3, la consellera ha acusado al Ministerio de Educación de "buscar firmas o peticiones, normalmente de padres que ya estaban en una escuela privada privada, y que no fueron allí por el tema de la lengua, sino por otras cuestiones".

Recientemente, el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, señaló que su Ministerio había recibido 362 peticiones para escolarizar en castellano, ante lo que la consellera ha admitido "un pulso" entre ambas administraciones.

"El Estado intenta demostrar que sí que hay padres, pero nosotros no tenemos ningún caso planteado de los que se ha dirigido al ministerio que cumpla las condiciones establecidas", ha subrayado Rigau.

Según Rigau, no se puede intentar que estas peticiones "sirvan por el tema de la lengua, porque hay uno por el que tienes que haber pedido una escuela", entre otras cosas.
 


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