AGLI Recortes de Prensa    Domingo 22  Febrero 2015

Aprender de las lecciones de Grecia
EDITORIAL El Mundo 22 Febrero 2015

ESTE ACTO del drama griego ha terminado con un final feliz, aunque en el desarrollo de la obra haya habido momentos de mucha intensidad que presagiaban lo peor. La Unión Europea no podía arriesgarse a unas consecuencias imprevisibles para el euro con la salida de Grecia. Y el Gobierno heleno sabía que fuera de la moneda única el país se veía abocado a sufrir mucho más. Tras el acuerdo del viernes, el euro ha salido fortalecido porque se reducen incertidumbres sobre su futuro, y los griegos tienen muchas más posibilidades de salir adelante y superar una crisis que les atenaza, no lo olvidemos, por la ineficacia de los gobiernos anteriores para luchar contra unos desequilibrios económicos que se habían convertido en perennes.

Con ese lastre en la mochila -ningún Gobierno es tan irresponsable como para no asumir la situación heredada de su país-, Tsipras y Varufakis tenían pocas posibilidades de salirse con la suya en la negociación. Al final, Grecia ha aceptado unas condiciones para seguir recibiendo la ayuda de la Troika, aunque ya no se la pueda llamar así. Syriza había prometido en la campaña electoral una quita de la deuda y, tras el acuerdo, se ha comprometido a cumplir los compromisos contraídos «con todos su acreedores»; en otras palabras, nada de quitas. Varufakis dijo el lunes que pedir el rescate era «intrínsecamente imposible» y lo aceptó apenas 72 horas después. El Ejecutivo griego ha tenido que recular porque ha constatado que, si sólo con los rumores de una salida del euro la fuga de depósitos y la retirada de inversores ha sido espectacular, con la consumación de la expulsión las consecuencias para los griegos habrían sido impredecibles.

El texto del acuerdo no deja lugar a dudas sobre el escaso margen de maniobra que tenía Atenas en esta negociación. Establece que el Eurogrupo revisará el objetivo fiscal 2015 en función de las circunstancias económicas, algo que ya estaba contemplado en las condiciones actuales del rescate. Además, el Gobierno griego se compromete a no adoptar ninguna medida que ponga en peligro los objetivos del rescate actual, y a no tomar ninguna decisión unilateral que deshaga las reformas estructurales que están en marcha. El acuerdo, pues, condiciona sobremanera el plan de reformas urgentes que Tsipras debe presentar mañana.

Ahora bien, sería demasiado simplista contemplar esto como una derrota griega. El acuerdo es la mejor de las soluciones posibles, tanto para los ciudadanos griegos como para el resto de los europeos, aunque el Ejecutivo heleno es el que lo tiene más difícil. Tsipras tendrá que explicar a sus votantes su radical cambio de postura y evitar su más que razonable decepción. A la postre, si Syriza gobierna hoy en Grecia es porque había prometido en la campaña electoral mucho de lo que ahora no va a poder hacer. Ayer, el primer ministro trataba de explicar lo ocurrido el viernes a sus ciudadanos con su particular demagogia: «Hicimos fracasar el plan de las fuerzas conservadoras en Grecia y en el extranjero para asfixiar a nuestro país y demostramos que Europa es un espacio para la negociación». Pero, sobre todo, Tsipras tendrá que negociar también en el Parlamento el futuro de su Gobierno. Casi una treintena de los 149 diputados de Syriza pertenecen a Plataforma Izquierda, una escisión estalinista de los comunistas que no hace ascos a la salida de Grecia del euro. La estabilidad política en ese país es ahora más importante porque, como han resaltado algunos analistas, «tras Syriza, lo que aparece es Amanecer Dorado».

Lo ocurrido en Grecia es un ejemplo para el resto de la UE, en el sentido de que la pertenencia a un club obliga a cumplir las normas que se han dado todos los socios que forman parte de él y que nadie puede plantear un cambio de las mismas de forma unilateral. En definitiva, no hay lugar para el aventurerismo político. Incluso cuando, como reconocía estos días el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, la crisis griega nos enseña también que hay que revisar -entre todos- el funcionamiento de la vigilancia de los programas de austeridad.

Las 10 píldoras envenenadas de Podemos: La ruina de su programa económico
Juan Ramón Rallo. La Razon 22 Febrero 2015

Podemos se ha autocoronado como el gran regenerador de la vida política y económica de España. Según nos han prometido sus dirigentes, su llegada al poder implicará una democratización sin límites de las instituciones, un destierro de la corrupción de las administraciones públicas y un rescate económico en favor de la ciudadanía. Sucede que el salvífico programa económico que nos plantean no sólo no rescata de la miseria a los españoles, sino que los sumen mucho más en ella.

1-EL COSTE MÍNIMO DE CONTRATAR A UN TRABAJADOR SE INCREMENTARÍA UN 33%
Podemos promueve la reducción de la jornada laboral a 35 horas, el aumento del salario mínimo y el incremento extraordinario de las cotizaciones sociales. La combinación de estas tres medidas implicará un aumento desproporcionado del coste de la contratación. Por ejemplo, si mientras se reduce la jornada el salario mínimo subiera un 20% y las cotizaciones sociales un 5%, el coste mínimo de contratar a un trabajador se incrementaría un 33%: dada la relación negativa entre el salario mínimo y empleo, este encarecimiento del coste salarial mínimo destruiría más de 75.000 puestos de trabajo (especialmente entre los menos cualificados). Pero los efectos sobre el conjunto del empleo serían todavía más devastadores, ya que el aumento de costes salariales también afectaría al resto de trabajadores, eliminando de un plumazo toda la mejora de la competitividad internacional que hemos experimentado en los últimos años.

2-REGRESO A LOS FRAUDULENTOS AÑOS DE LA BURBUJA INMOBILIARIA
Podemos plantea instaurar un mega Plan E que relance el burbujístico modelo de la construcción y rehabilitación de viviendas. El partido de izquierdas defiende regresar al modelo del pelotazo inmobiliario teledirigido desde las administraciones públicas. Lejos de facilitar la transición hacia una economía de alto valor añadido, Podemos aspira a regresar a los fraudulentos años de la burbuja.

3-GIGANTESCAS SUBIDAS DE IMPUESTOS
Podemos reivindica hipertrofiar el gasto público hasta equipararnos con los países nórdicos. El gasto público de Suecia es un 20% superior al de España, por lo que equipararnos con el país nórdico equivaldría a incrementarlo en 100.000 millones de euros. En tal caso, el déficit público se elevaría hasta los 160.000 millones de euros, lo que requeriría disparar nuestra presión fiscal en un 40%. Prepárense, pues, para gigantescas subidas de impuestos: en Suecia, de hecho, la tributación sobre el consumo es un 90% mayor a la de España y los trabajadores con menores salarios pagan siete veces más IRPF que en nuestro país.

4-HACHAZO A LOS AHORRADORES
Podemos insta a incrementar el impuesto sobre la renta, especialmente a ahorradores y profesionales autónomos. Además de incrementar los gravámenes del IRPF incluso por encima del nivel en el que lo dejó Montoro en 2012, Podemos propone más que duplicar los gravámenes sobre las rentas del ahorro (desde el 20% actual a más del 40%) y eliminar el régimen de estimación objetiva para los profesionales autónomos, lo que en la mayoría de los casos implicaría un muy considerable sablazo tributario sin contrapartida alguna.

5-PESADILLA PARA LOS AUTÓNOMOS
Podemos demanda aumentar las contribuciones a la Seguridad Social de los trabajadores autónomos. Actualmente, el 80% de los autónomos escoge tributar a la Seguridad Social por la base mínima, lo que les supone un pago de 265 euros mensuales. Podemos quiere obligarles a tributar por sus ingresos fiscales reales, de modo que un autónomo con rentas anuales de 15.000 euros vería incrementada su cotización a la Seguridad Social en 1.300 euros al año.

6-MORDIDA SOBRE LA COMPRAVENTA DE ACCIONES
Podemos propone establecer una «Tasa Tobin» sobre las transacciones financieras a costa de los ahorradores y de los inversores. El impuesto sobre las transacciones financieras equivale a una mordida sobre la compraventa de acciones, penalizando con dureza los rendimientos de los ahorradores. En los años 80 del siglo pasado, Suecia implantó una «Tasa Tobin» similar a la que plantea Podemos y el fracaso fue absoluto: la recaudación fue un 94% inferior a la prevista y el 60% de las transacciones financieras se deslocalizaron a Londres.

7-IRRESPONSABLE GESTIÓN DEL CRÉDITO
Podemos reclama consagrar en la Constitución Española el derecho ciudadano al crédito, especialmente garantizado a través del establecimiento de una banca pública. En España ya hemos padecido las consecuencias del sobreendeudamiento ciudadano y de la irresponsable gestión del crédito por parte de nuestros políticos y de sus subalternos. Lo hacían a través de las ultrapolitizadas cajas de ahorros: la banca pública marca España. Hasta el momento, esa banca pública ya nos ha costado a los contribuyentes españoles más de 60.000 millones de euros en los últimos años. No repitamos los mismos errores del pasado: esta vez no será diferente.

8-DÉFICITS PÚBLICOS POR ENCIMA DEL 3% DEL PIB
Podemos pide alterar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento en Europa para tener permitido acumular sostenidamente déficits públicos por encima del 3% del PIB. Por si acaso, las subidas de impuestos no le bastaran para desbocar el gasto público; la formación de izquierdas también exige que nuestro país pueda endeudarse estructuralmente más de un 3% del PIB al año. España ya roza el 100% de deuda sobre el PIB, de modo que continuar emitiendo cada año varias decenas de miles de millones de euros en deuda constituiría una extraordinaria irresponsabilidad que nos abocaría o a una alta inflación o al impago.

9-EXIGENCIAS DEL BANCO CENTRAL EUROPEO
Podemos exige una modificación de los estatutos del Banco Central Europeo para que éste pueda financiar directamente a los gobiernos. Acaso consciente de que, como decimos, el sobreendeudamiento público necesitará acompañarse de una elevada inflación, Podemos reivindica que el BCE monetice masivamente la deuda pública de todos los gobiernos europeos. En circunstancias normales, la compra masiva de deuda pública por parte del banco central acarrea una elevada inflación –como bien sabíamos en España hasta la llegada del euro o como bien saben ahora mismo en Venezuela o Argentina–. La inflación es un impuesto que pagan los depositantes y los inversores en deuda pública: un nuevo robo con el que Podemos castigaría a la ciudadanía para financiar su Estado hipertrofiado.

10-QUITAS GENERALIZADAS AL ESTILO FALLIDO DE GRECIA
Podemos recomienda reestructurar la deuda pública. Por si todo lo anterior fallara, por si ni siquiera las agresivas subidas de impuestos y la abrasiva inflación consiguieran cubrir la totalidad del hipertrofiado gasto público «podemita», el partido de izquierdas liderado por Pablo Iglesias sugiere reestructurar la deuda pública española. Quitas generalizadas que no sólo suponen atracar a nuestros acreedores, sino que también darían paso a la bancarrota de parte de nuestro sistema financiero, al aislamiento de España en los mercados internacionales de crédito e, incluso, a nuestra salida de la zona del euro.

En suma, la política económica que propone Podemos es justo la opuesta a la que necesita España: necesitamos menos impuestos, menos gasto público, menos deuda, menos intervencionismo gubernamental y menos inestabilidad institucional. Pero, en cambio, Podemos nos ofrece muchos más impuestos, más hipertrofia estatal, más endeudamiento público y privado, más regulaciones tentaculares y una caótica disrupción institucional. La ruina.

Europa no puede ceder un ápice frente a Grecia
EDITORIAL Libertad Digital 22 Febrero 2015

El peligroso y contraproducente órdago que ha lanzado el nuevo Gobierno de Grecia al conjunto de la zona euro sigue, más o menos, en el mismo punto en el que empezó. Después de que Atenas amenazara a sus socios con romper la baraja, el Eurogrupo acordó el pasado jueves extender, finalmente, otros cuatro meses el actual plan de rescate, cuya vigencia expiraba el próximo 28 de febrero, para, de este modo, seguir negociando un nuevo plan de asistencia a medio y largo plazo.

Era de esperar que ambas partes alcanzaran algún tipo de pacto para prolongar el rescate, ya que, en caso contrario, las consecuencias para Grecia serían dramáticas, desatando, además, un nuevo período de incertidumbre y tensión financiera en el seno de la zona euro. Y lo bueno es que, si bien Atenas ha conseguido algo de tiempo extra, las condiciones estipuladas para seguir prestando dinero al Gobierno heleno siguen, prácticamente, intactas. El gran perdedor de la negociación, al menos en este primer asalto, ha sido el Ejecutivo de Alexis Tsipras. No en vano, Syriza llegó al poder con la promesa firme de impagar la deuda, anular el plan de rescate, revertir la imprescindible senda de reformas y recortes exigida por sus acreedores y acabar con la supervisión de la troika. Por suerte, nada de eso ha sucedido. Tsipras se ha visto obligado a cruzar todas y cada una de las líneas rojas que se había marcado.

Atenas ha aceptado renovar el rescate actual, se ha comprometido a culminar las reformas y ajustes pendientes que marca dicho programa, tendrá que seguir registrando superávit presupuestario, no podrá adoptar políticas o aumentar el gasto sin autorización previa del Eurogrupo y, además, afirma que pagará en tiempo y forma su deuda. Así pues, por el momento, se han evitado los peores escenarios: ceder a las exigencias del populismo griego y la salida de Grecia de la Unión Monetaria.

Pese a ello, la guerra está lejos todavía de haber concluido. El riesgo aquí estriba en que este nuevo balón de oxígeno de cuatro meses sea empleado torticeramente por Atenas para intentar engañar de nuevo a sus socios, bien incumpliendo las promesas realizadas, bien manteniendo el inaceptable chantaje que ha protagonizado hasta el momento para obtener financiación mediante la ley del mínimo esfuerzo, es decir, haciendo lo justito para que evitar su expulsión del euro.

Sería un grave error por parte de los socios comunitarios bailarle el agua a Tsipras y los suyos. La izquierda radical griega no se va a dejar vencer tan fácilmente, entre otras razones porque, si se pliega al Eurogrupo e implementa las reformas estructurales y recortes que sigue precisando el país para salir de la crisis, Syriza tardará poco en perder el Gobierno. Europa no puede ceder un ápice ante Atenas. Debe mantener una posición firme y sólida frente al suicida programa económico de Syriza. Y no sólo porque financiar a Grecia rebajando las condiciones exigidas para que pueda devolver el rescate constituiría un robo a los contribuyentes europeos de imposible justificación, sino, sobre todo, porque desviarse de la necesaria senda de austeridad y reformas, tal y como pretende Tsipras, garantiza el empobrecimiento y la ruina del pueblo heleno.

Soraya.cat contra Albert.es
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 22 Febrero 2015

Soraya Sáenz de Santamaría, monedera de Prisa o viceprisa de Rajoy, usó este viernes la mesa en que como Portavoz del Gobierno sólo puede hablar de los asuntos de todos los españoles –obligación de la que presumía- para atacar a Albert Rivera con el nivel intelectual que cabe esperar -escaso o nulo- pero con el indudable interés que para la opinión supone ver a un PP que, sencillamente, no sabe qué hacer con Ciudadanos.

No es el único caso. Tampoco sabe qué hacer con Podemos, criatura nacida del duopolio rajoyano Tele5-A3 y amamantada por el Gobierno para meter miedo al electorado enfadado con Rajoy; tampoco sabe qué hacer en las candidaturas de Madrid, donde tras ningunear a Aguirre para anunciar que sólo difiere su designación, azuza a sus servimedios contra González para luego, seguramente, rendirse a la evidencia y nombrarlo candidato; también vacila en Valencia, donde tras menospreciar a Fabra va camino de ovacionarlo; y en Asturias ha tropezado y caído antes de empezar a correr.

Después de que Rajoy haya presumido tanto de lo que calla o de hablar por boca de ganso tartamudo, a tres meses de las elecciones municipales y autonómicas que sin duda van a cambiar todo el mapa político español, vemos a un PP sin estrategia electoral, si alguna vez la tuvo, a un Gobierno que no sabe cuáles son sus enemigos ni sus aliados y que no deja de darse pisto ni de hacer el ridículo. Cuando Floriano es el heraldo disléxico del verbo sorayino, está claro que el PP se ha quedado dramáticamente afónico.

Criada de Cebrián en Barcelona, madama de Cataluña en Madrid
Efectivamente, abrió el fuego contra Ciudadanos esta semana Carlos Floriano, heraldo extremeño de Cospedal, cuya designación como portavoz electoral sólo se explica por la innecesaria vanidad de la lideresa albaceteña de que echemos en falta a la señora cuando manda al criado. Alguien, en el coro de talentos de la escolanía genovesa, debió sugerir la descalificación de Ciudadanos por el delito ser un partido español pero catalán. Y hacerlo con la fórmula -ya usada contra la Operación Roca en la TVE felipista por Enric Sopena- de nombrarlo (para menospreciarlo) en un catalán castúo o catañol menguado que sonaba algo así como: "Chiudatans".

No es fácil encontrar una vileza tan de fondo –atacar a los catalanes que defienden a España- con una torpeza de forma tan miserable –y perpetrada por los que esclavos durante décadas de Convergencia, no hablan español ni catalán -. Son los mismos que se han pasado décadas cortejando a Pujol, los que votaban hace dos años los presupuestos de Mas, los que han permitido y financiado que Cataluña sea un territorio donde impera todo lo que se oponga a España y se impone todo lo que favoreza el separatismo, los que aceptan que no se pueda estudiar en español en Cataluña (en contra de Ciudadanos), los que atacan a Ciudadanos por ser españoles de frontera y no de nómina.

Son, sí, los que, representados por la Vicepresidenta del Gobierno, se fueron a Barcelona a empezar el año rindiendo pleitesía a la versión para internet en catalán subvencionado o separatista alquilón del diario El País, llamada elpais.cat ; los que, en la boquita abierta de Soraya cuando Cebrián hablaba una especie de valenciano birrioso que quiso colar como catalán esforzado, se extasiaban ante todo lo que venga en catalán de la Cataluña separatista y del Madrid liquidacionista. Los que aceptan, como en el referéndum que según Soraya nunca se iba a celebrar y que, por supuesto, se celebró, lo que en Cataluña cava cada día la división civil, la ruina del Estado y el desguace de la nación española- Son estos mismos redomados traidores los que pretenden ahora descalificar a Ciudadanos y a Albert Rivera por ser catalanes de los que quieren ser españoles. ¡Ellos, que vienen protegiendo desde hace décadas a los Pujol, Mas y Duran, a los que han hecho de ser antiespañoles el único negocio –ilegalísimo- de Cataluña!

No entraré siquiera en el hecho de que esas mismas encuestas que les dan miedo por el auge de Ciudadanos son las mismas que deberían alentar sus esperanzas de tener alguien con quien pactar la conservación de muchas áreas de poder, hoy municipal y regional, mañana nacional. Ni señalaré el disparate de presentarse en las elecciones catalanas de Septiembre haciendo campaña contra Ciudadanos junto a los separatistas de todos los partidos y medios de comunicación, que son aplastantes excepto en el ánimo de los que allí votaban al PP. En Rajoy, Soraya, 'Floniaro' y los arriolos, el cálculo a corto plazo, apenas tres meses, garantiza el más seguro de los fracasos a no muy largo plazo, apenas nueve. Rara vez la idiocia ha servido tan brillantemente a la inepcia y al deshaucio del Poder. Y es que, al paso que lleva, a Rajoy sólo le va a quedar como socia de Gobierno Ada Colau.

Rosa Díez, Albert Rivera y ¿quién se ha llevado mi queso?
Jesús Cacho www.vozpopuli.com 22 Febrero 2015

La parábola que destila el libro de Spencer Johnson, un enorme éxito editorial que durante años permaneció encaramado en las listas de Publishers Weekly, bien podría aplicarse a lo que está ocurriendo con dos partidos españoles que, compartiendo buena parte de sus principios fundacionales y ocupando el espectro político del centro y alrededores, viven hoy sensaciones electorales muy distintas a tres meses vista de la gran cita de las municipales y autonómicas del 24 de mayo. “¿Quién se ha llevado mi queso?” El que durante años se ha trabajado laboriosamente Rosa Díez desde su escaño en el Congreso, se lo ha levantado Ciudadanos en un abrir y cerrar de ojos, después del fracaso de los contactos mantenidos por ambas cúpulas para concretar una fusión o alianza electoral. Su presidente, Albert Rivera, se presentó el martes en sociedad en Madrid, tras abandonar el monocultivo antinacionalista catalán en el que permanecía recluido. Ha sido la sensación política de la semana. En el Círculo de Bellas Artes no cabía un alma. Un programa económico cogido con alfileres, ante una feligresía entusiasmada. Y con UPyD desaparecida en combate. En el último suspiro, Ciudadanos le ha birlado la merienda a la señora Díez.

La gran cobertura mediática lograda por C’s en el Bellas Artes ha dejado noqueadas a las gentes de UPyD. El partido de Rivera crece como la espuma, como una alternativa al voto desencantado del centro derecha que ha jurado no volver a mirar el rostro marchito del PP. Algunas encuestas –poco fiables, todo hay que decirlo- le otorgan un formidable 13,4% de los sufragios a nivel nacional, cuando hace solo un mes apenas rondaba el 5%, y ello mientras UPyD se estanca en un miserable 3,3%. Se entiende el sentimiento de frustración que se ha apoderado de la formación magenta. “Estamos en la era de la política espectáculo”, asegura la diputada Irene Lozano. “Lo comprendí el otro día viendo a La Pechotes en televisión (“No me interesa la política; yo soy más de series”). La política ya no se hace en el Parlamento, sino en la calle, en los desayunos informativos, en eventos como el de Ciudadanos, en los platós de la televisión. Es el tiempo de la frase corta, ingeniosa, intuitiva; la ocasión para la pelea de gallos. En lugar de peregrinar por los platós, los diputados de UPyD nos pasamos el día trabajando como hormigas en el Congreso, preparando propuestas, participando en comisiones… Jornadas agotadoras. A veces nos llaman para que vayamos a una tele y tenemos que decir que no, que no podemos, porque en ese caso no haríamos nuestro trabajo, y no sé si nos hemos equivocado, porque no estar hoy en las televisiones es como no existir…”.

La vida suele presentar a menudo su cara más injusta, cruel incluso, con los merecimientos de quien limpiamente trabaja por alcanzar unos objetivos sin verlos nunca cumplidos, mientras a su lado desfila ufano quien cual cigarra se ha pasado el tiempo holgando en perpetuo verano. Porque fue el partido magenta quien primero enarboló la bandera de la regeneración democrática. Ha sido su determinación ante los tribunales la que ha logrado desentrañar la estafa que para los españoles ha resultado ser Bankia, epígono de la estafa múltiple de unas Cajas que han necesitado un costoso rescate financiero. El diputado Álvaro Anchuelo lleva años trabajando en la formulación de propuestas económicas muy concretas. En el nudo gordiano del drama español, la reducción del déficit público, UPyD es el único partido que reconoce que el desequilibrio fiscal no es solo un problema de ingresos, sino también de gasto. ¿Dónde recortar? En el gasto superfluo de las Administraciones, fusionando ayuntamientos, suprimiendo diputaciones, eliminando duplicidades de entes autonómicos y municipales (tribunales de cuentas, defensores del pueblo, etc.) El ahorro estimado anual rondaría los 40.000 millones. Por el lado de los ingresos, habría que acometer un rediseño del Estado autonómico (el cupo vasco y la aportación navarra son “privilegios económicos inadmisibles”), con una homogeneización de impuestos, ello en el marco de una reforma fiscal que rebaje la carga de las rentas del trabajo (IRPF), elimine deducciones y persiga con dureza la elusión y el fraude.

Con el paso del tiempo, UPyD ha ido acumulando una copiosa producción documental en materias tales como reforma laboral, financiación autonómica, sistema financiero, pensiones, reforma fiscal, órganos reguladores, etc. “Nuestras propuestas no se han improvisado de un día para otro”, advierte con ironía Carlos Martínez Gorriarán, portavoz adjunto en el Congreso. Nada les luce, empero. A la hora de la verdad, un partido recluido hasta ayer mismo en Cataluña está a punto de quedarse con el santo y la limosna de UPyD. ¿Quién se ha zampado mi queso? Deslumbrante la paradoja de dos formaciones -IU por la izquierda y UPyD por el centro derecha- que, llamadas a acabar con el bipartidismo que ha enseñoreado la Transición, corren serio peligro de resultar engullidos por dos recién llegados que no estaban invitados al banquete, dos partidos, Podemos y Ciudadanos, cuyos votos podrían superar la suma de los obtenidos por PP y PSOE, una auténtica revolución.

Un portazo que identificó a Rosa Díez con la casta
Todo se rompió el 20 de noviembre pasado, día en que los estados mayores de ambos grupos se reunieron en un último intento por cerrar una candidatura única a las municipales y autonómicas. Fracaso rotundo. “Cuando dos primos hermanos buscan diferencias entre ellos las encuentran”, sentenció Rivera. “Y cuando buscan similitudes, también. Creemos que sumar es mejor que restar y que ir juntos es mejor que ir separados”. Desde UPyD las cosas se cuentan de otro modo: “La negociación se rompió abruptamente, y no me cabe duda de que el responsable fue quien pidió todo para que no pudiera haber acuerdo”, lamentó el secretario general, Andrés Herzog. El inconsciente colectivo, sin embargo, distribuyó premios y castigos tras el desencuentro. Rivera era la imagen fresca, el rostro nuevo que había intentado la fusión, pero había sido rechazado por la lideresa que se niega a ceder un ápice de su poder porque entiende el partido como un fin en sí mismo, una empresa en la que reinar sin oposición, a la manera en que la mayoría de los españoles entiende hoy el funcionamiento de los partidos dinásticos. Un portazo que identificó mortalmente -¿injustamente?- a Díez con la “casta”.

La voz de alarma la dio la abrupta salida del partido, con renuncia al acta de diputado, de un hombre del prestigio de Francisco Sosa Wagner, cabeza de lista de UPyD en las últimas europeas y decidido partidario de un acercamiento a C’s, que el pasado verano ya había denunciado la existencia de “prácticas autoritarias en la dirección, que llevan a la expulsión constante de afiliados o al ostracismo de los críticos”. Ahí le duele. El autor de “El Estado fragmentado” apuntaba a la personalidad de una mujer para muchos convertida en una especie de camisa de fuerza que impide a UPyD volar y le retiene en el terreno pantanoso donde prima esa “imagen institucional” de la que los beneficiarios del régimen de la Transición han hecho bandera, esa obsesión suya por ser considerada como una interlocutora “seria y fiable”, en el fondo por ser tenida como parte de ese sistema que, por otro lado, suprema contradicción, sabe de sobra que necesita ser remozado con urgencia.

Esa obstinación por mantenerse intramuros del sistema la lleva a apoyar, en junio pasado, la Ley de Abdicación de Juan Carlos I o la operación recambio del gran culpable en la cúspide de esa corrupción en cascada que de abajo arriba se ha ido extendiendo con los años por el tejido social español, cuando el partido, como reclamaban sus bases, podía haberse abstenido marcando distancias. Es el mismo entusiasmo que manifestó el pasado 3 de septiembre a la salida de su encuentro con Mariano Rajoy en Moncloa: “Cataluña es un tema de Estado, que está por encima de partidos y de diferencias ideológicas” (…) “Sin ley, no hay democracia. UPyD estará siempre con el Gobierno en defensa de la unidad de la nación española y en la protección de los derechos de los ciudadanos”. Hasta aquí, perfecto. El borrón llegó cuando afirmó salir de Moncloa “tranquila”, convencida de que no habría referéndum en Cataluña tras la decisión al respecto del TC, porque así se lo había asegurado Rajoy. Ya vimos lo que ocurrió el 9 de noviembre.

Rosa Díez ha perdido la batalla de la imagen en la “política espectáculo” en que vivimos instalados. ¿Quién me ha robado mi queso? Podemos amenaza con fagocitar IU, y Ciudadanos hacer lo propio con UPyD. Muchos años de esfuerzos parecen a punto de desaparecer ante el empuje de una formación que cuenta con una infraestructura muy inferior, de un partido reducido en su cúpula al atractivo personal de su líder, que apenas acaba de anunciar el esbozo de un programa económico de Gobierno para revelar que navega en una acusada indefinición doctrinal, porque, a pesar de todo –y casi todo bien- lo que ha escrito el ilustre Luis Garicano, C’s ha sido incapaz de sustraerse al discurso igualitario y estatista imperante estos días, el discurso de la desigualdad, o más bien de la igualdad conseguida a golpe de Decreto.

La socialdemocracia light de Ciudadanos
El programa presentado el martes, en efecto, desprende un infecto aroma igualitario construido mediante la intervención del Estado en vidas y haciendas, con la guinda de ese complemento salarial garantizado -¿contagio Podemos?- para quienes no alcancen una renta mínima anual, que es un disparate en términos de economía de libre mercado. En parecida indefinición navegan las alusiones al contrato único –vieja propuesta de CEOE, que se ha estrellado siempre en los costes del despido, la madre del cordero del asunto-. C’s habla de “indemnizaciones crecientes” según antigüedad, que se irían acumulando (un “seguro laboral portable”) en una cuenta individual de cada trabajador y que pagaría… ¡el empresario! Ello por no hablar de los planes de formación para parados, que nunca han funcionado. Vuelta al subsidio. Socialdemocracia light. Nada que ver con un programa cercano al liberalismo clásico. Ninguna alusión a la rebaja de las cotizaciones sociales. La guinda la puso Rivera al decir que estas medidas se completarán en el futuro con las sugerencias de la militancia. ¿Otra formación asamblearia más? La obligación de los órganos de dirección de un partido es proponer a los ciudadanos un programa, que éstos aprobarán o rechazarán después en las urnas.

Aún hay tiempo, a pesar de todo, para preparar esa opción unitaria, esa lista conjunta capaz de recoger en las generales el voto desencantado de los españoles que reclaman un cambio en profundidad pero reniegan de soluciones como las que propone esa quinta columna del socialismo bolivariano que es Podemos. Todo depende de que tras el previsible batacazo de las municipales y autonómicas, UPyD, es decir, Rosa Díez, se baje del machito y se siente a negociar un programa corto y claro, que fije las líneas maestras del gran cambio democrático que España necesita.

CIUDADANOS
Soraya ya habla de Albert

Javier Somalo Libertad Digital 22 Febrero 2015

Hablamos demasiado de Podemos, dimos demasiada cancha a UPyD y luego, demasiada a Ciudadanos. Escondemos demasiado a Vox. Este tipo de reproches nos llegan, vía Twitter, de algunos personajes que se crecen, también demasiado, cuando se ven políticos y, por tanto, quieren dirigir medios de comunicación. En este mundo, si quieres un titular en portada no tienes más que hacer algo que lo merezca. Bien o mal. Pero algunos quieren acceder a la portada desde la trastienda, aun a costa de perjudicar al partido que les ha fichado, y que parezca un accidente.

La realidad, si algunos desde dentro no se empeñaran en estropearla, es que UPyD, Ciudadanos y Vox existen porque los principios que votaba la mayoría de los españoles han desaparecido. Y hubo uno que una vez compartieron votantes de PP y PSOE: España. Millones de ciudadanos de izquierda y de derecha votaban por sus ideas como españoles y no lo veían ni discutido ni discutible. Es el abandono de la idea de España lo que hace surgir estas nuevas formaciones. Después, por esa brecha y gracias a la crisis y la corrupción entra también el populismo de Podemos intentando convertir la confusión en catarsis.

Las políticas antiterroristas inconfesables, la propia corrupción o las peores medidas contra la crisis no han sido sino derivadas del mismo problema, real y único: el nacionalismo catalán, que ha recogido los frutos sembrados por el nacionalismo vasco, alimentados ambos desde los partidos antaño nacionales que los necesitaron para creer que estaban en el poder, PP y PSOE. Esa hipoteca no se puede cancelar.

La razón de ser de Ciudadanos, UPyD y Vox es la resistencia al nacionalismo, no hay otra. Si algunos de sus miembros, en el transcurrir cotidiano, prefieren jugar en la Segunda División del bipartidismo aspirando al ascenso, allá ellos. Las tres formaciones han dado muchas razones a muchos votantes y este año hay varias oportunidades para decidir, según cada uno, quién da más.

Los dos partidos tradicionales también tienen excepciones que aún no sabemos si optarán al escrutinio ciudadano. De momento, languidecen en la táctica oficial y suicida consistente en pulverizar a Ciudadanos, UPyD y Vox y que el Coco Iglesias haga el resto formando filas de incondicionales bipartidistas que acudan a las urnas protegidos, como el gran Boadella, con una mascarilla. Aunque sepan, a ciencia cierta, que eso ya no resulta posible.

Pero este viernes, nuevo día de la Marmota, se produjo el hecho, el gran momento en el que una vicepresidenta y portavoz del Gobierno viola su pomposo juramento de que "en esta mesa no me oirán criticar a partidos porque esta es la mesa del portavoz del Gobierno". Lo hizo María Teresa Fernández de la Vega y lo ha hecho Soraya Sáenz de Santamaría, tan difíciles ambas de encajar en titulares cortos. Y cuando lo hacen es porque la urgencia bien vale el perjurio. No quería hablar de Ciudadanos pero dijo que Luis Garicano, autor del programa económico del partido de Rivera, pedía el rescate económico de España. Ya. Y Rajoy iba a bajar impuestos, iba a blindar la independencia del poder judicial, iba a impedir el referéndum catalán, y no sé qué más iba a hacer. Además, ¿no se habló de que el PP quería fichar a Garicano como ministro? No digo que fuera cierto ni que el propio aludido estuviera al tanto, pero que se lanzó ese globo sonda es tan cierto como que Rajoy iba a… y no fue. Ahora resulta que el presidente del Gobierno evitó algo terrible que Albert Rivera habría consentido.

Esta semana política ha sido importante. La estrategia del ninguneo acaba de darse la vuelta, Soraya ya habla de Albert mientras el PP sigue sin candidatos, en las sedes socialistas de Ferraz y Miguel Yuste deciden si las primarias son buenas o no y el "intelectual" Monedero –así se refiere a sí mismo–afianza su procedencia caribeña con una rueda de prensa castrista en tiempo y forma tras la cual ha quedado claro que todo sigue igual de oscuro. No sé hacia dónde pero vamos avanzando.

Estudiar en español en Cataluña
Nota del Editor 22 Febrero 2015

Hay por ahí un interés tremendo en elevar al partido político catalanista Ciudadanos al podio del poder, y se guardan muy bien de decir porqué tienen tal interés. Lo lógico sería que mostraran los principios que deberían tener, aunque ya sabemos que los principios y los programas electorales son para abandonarlos e incumplirlos respectivamente.

Pero a todos ellos hay que preguntarles si bajo su protección, cualquier español podrá ejercer de tal en Cataluña o en cualquier otra región donde el español es lengua impropia, que podrá optar a cualquier trabajo que su cualificación profesional, en cualquier otra parte, le permitiría conseguir, sin tener que demostrar el conocimiento de la lengua regional ni obligar a sus hijos a estudiar en y la lengua regional.

Cualquier sujeto que va por ahí pregonando en lengua regional cualquier soflama, está mostrando su xenofobia a los español hablantes. Así que si Vd. domina cualquier lengua regional, no se aparte, vóteles para que los españoles sigamos siendo marginados y nuestros derechos humanos y constitucionales conculcados por Vd y otros sujetos que además se lucran con la improductividad de las lenguas regionales mediante su inoculación en los hijos de los demás, e impiden que otros puedan trabajar en esas regiones, aunque ya están todos los puestos copados por los primeros conocedores de la lengua regional y ya sólo cabe esperar la implosión autonómica

Frente al servilismo, lo que nos jugamos con Grecia
Juan Laborda www.vozpopuli.com 22 Febrero 2015

Es llamativo el nivel de servilismo de unos medios de comunicación patrios, dominados y regados financieramente por aquellos que generaron la mayor acumulación de deuda de la historia, el sistema bancario privado. Es llamativo, como se esfuerzan por desacreditar soluciones económicas aplicadas con éxito en el pasado, la renegociación de la deuda como condición necesaria para poder crecer y huir de la miseria que, por cierto, sus generosos financiadores han provocado. Es llamativo como pretender decirnos que no hay esperanza, que no nos molestemos. Es llamativo su grado de complicidad con la mayor acumulación de riqueza de la historia, en favor de sus financiadores –quien calla, otorga- . Es aún más llamativo como nos califican a aquellos que nos desviamos de su credo, populistas.

Permítanme ser populista, permítanme que tome como modelo a Frank Delano Roosvelt, cuando afirmó: “Esta nación se ha visto afligida por un gobierno que no oye nada, no ve nada y no hace nada. La nación volteaba a ver al gobierno, pero el gobierno desviaba la vista. ¡Nueve años de mofa con el becerro de oro y tres largos años de calamidades! ¡Nueve años de sufrimiento y tres años viviendo de limosnas! ¡Nueve desquiciados años de espejismos y largos años de desesperación! Poderosas influencias luchan hoy por restablecer este tipo de gobierno, con su doctrina de que el mejor gobierno es el más indiferente”. Eso es lo que ustedes pretenden inyectar en vena en sus lectores. Sin embargo, fracasarán. La ciudadanía decidirá su destino al margen de los intereses espurios que ustedes protegen.

Déjenme gritar que ustedes son parte del problema. Son una de esas piezas del entramado que ha hecho que nuestra democracia sea “un sistema de acceso restringido dominado por los privilegios, la corrupción, el caciquismo, el intercambio de favores y las barreras a la participación, que se encuentra actualmente en avanzado proceso de descomposición”. He parafraseado a dos de nuestros columnistas en Vozpópuli, Javier Benegas y Juan Manuel Blanco, tomando prestadas expresiones suyas que aparecen en su obra de obligatoria lectura, Catarsis. Se vislumbra el Final del Régimen. Gracias Javier, gracias Juan Manuel.

Lo que se juega Grecia, lo que nos jugamos nosotros
Parto de una máxima, el diagnóstico de quienes analizan la economía en la mayoría de estos medios de comunicación es parte del problema, no me vale, no me interesa. No previeron la actual crisis sistémica. Sí, actual, porque seguimos buceando en ella, y por muchos años. No han entendido la recesión de balances en la que estamos inmersos. No han comprendido el papel de la deuda privada en la actual crisis sistémica. Han ocultado la socialización de pérdidas privadas. Han defendido en la mayoría de los casos a unos acreedores que son quienes riegan de fondos sus medios.

Por eso les interesa que a Syriza le vaya mal, que Grecia no cree una alternativa a su desastre, y así mantener su momio. La única condición necesaria para que Grecia, España, o Portugal garanticen un crecimiento sostenible pasa por una quita de la deuda total, privada y pública, sin imposiciones –austeridad, privatizaciones o devaluación salarial-. Sin ello, todas las propuestas de modernización que algunos propugnan son una cortina de humo, papel mojado –dejo para otro momento la incapacidad de éstos para entender qué es competitividad-. Además en ello no hay ningún problema de riesgo moral, éste fue resuelto hace años por Hyman Minsky: ¿por qué asumir que el problema proviene de prestatarios que toman prestado demasiado, y no de los prestamistas que prestan demasiado? Si existen los ciclos de apalancamiento, y estos existen -estudien de una puñetera vez a Hyman Minsky-, la respuesta radica en el control de la expansión del crédito ex ante en lugar de castigar a los deudores a posteriori.

Yanus Varoufakis y John Mynard Keynes
Al igual que Grecia hoy, Gran Bretaña en 1945 estaba en bancarrota. La deuda pública era aún mayor que la cifra griega en la actualidad - más del 200% del PIB. El Tesoro había evitado una crisis financiera simplemente impidiendo que nadie sacara su dinero fuera del país: había un estricto control de los flujos de capital y nadie podía convertir la libra esterlina en otra moneda. Keynes viajó a Washington y, en un sorprendente paralelismo a la actitud del primer ministro griego Alexis Tsipras y su ministro de finanzas Yanis Varoufakis, declaró que no había manera de los estadounidenses se negaran a sus peticiones. Sin embargo, sólo encontró incomprensión.

De repente Keynes se sacó un conejo de la chistera, explicando exactamente lo que los británicos aceptarían in extremis: un préstamo y el levantamiento de los controles que impedían el dinero saliera del Reino Unido. Era un movimiento inesperado, extraño; que rápidamente fue ratificado y apoyado por los americanos. Los historiadores lo atribuyeron a una estrategia de negociación defectuosa. Sin embargo, hay una versión bastante más intrigante de la historia. En la excelente pieza que adjunto de Ed Conway en Sky News, se explica que Keynes estaba tomando una medicina para hacer frente a sus problemas de corazón, un barbitúrico llamado amytal sodio que tomado en dosis suficientemente altas, actúa como un suero de la verdad. La mano de póker de Keynes falló durante estas negociaciones cruciales porque él entró en ella bajo la influencia de ese suero de la verdad.

Como señala Ed Conway, “Se supone que ninguno de los negociadores en las conversaciones actuales entre Grecia y Alemania está bajo la influencia de drogas que alteran la mente, pero el episodio es un recordatorio de tres cosas. …Primero, la mentalidad de los de la sala realmente importa. Segundo, los resultados de las conversaciones no están predestinados. Al igual que en Grecia hoy, el principal escollo no era el préstamo en sí, sino las condiciones que se le atribuyen. Tercero, las consecuencias de este tipo de acuerdos duran décadas. Cuando, de conformidad con el acuerdo, la libra llegó a ser completamente convertible en 1947, se produjo una de las mayores crisis financieras de la historia británica. Y la economía británica acabó lastrada por sus deudas durante años. La necesidad de pagar las deudas hizo que los impuestos fueron mayores, el potencial de crecimiento fuera menor y la inflación alta”.

Ed Conway acaba comparando lo conseguido por Gran Bretaña respecto a Alemania, a quien se le condonó la mitad de los préstamos de guerra en 1953 –la conexión entre familias banqueras alemanas residentes en el país germano y en Estados Unidos, ambas financiaron generosamente a los nazis, funcionó-. El Reino Unido registró un crecimiento medio anual del 2,4% entre 1950 y 2000, frente al 4% en Alemania. Por eso, que nadie lo olvide, especialmente Yanis Varoufakis, ¡la condonación de la deuda y las condiciones exigidas importan y mucho!

Chaves, el hombre que nunca sabía nada
JAVIER CARABALLO EC 22 Febrero 2015

Estuvo en la foto 'de la tortilla' y, aunque el Tribunal Supremo le complique ahora la permanencia como diputado en el Congreso, nadie podrá arrebatarle a Manuel Chaves la condición de ser el mayor superviviente en política activa de aquella generación. Estaba allí, como uno más, en aquella foto legendaria del socialismo español mientras Felipe González pelaba una naranja y Alfonso Guerra miraba la escena, divertido, desde una esquina, y cuarenta años después es el único que se mantiene en un cargo público, en un escaño. Ha sido ministro, presidente de Andalucía y vicepresidente de España; ha sido secretario general del PSOE de Andalucía y presidente de la ejecutiva federal del PSOE; ha sido uno de los dirigentes con más influencia en el socialismo español durante cuatro décadas, y de su extraordinaria habilidad para sobrevivir en política habla sobradamente su capacidad para rehuir todos los escándalos que han estallado en su entorno. Desde el ingente fraude de los ERE hasta el escándalo de influencias por la subvención millonaria a la empresa en la que trabajaba su hija: desde el entramado de Filesa hasta el caso Juan Guerra, pasando por el maletín contante y sonante con el que sorprendieron al hermano del director general de Carreteras de su gobierno. Escándalos mayúsculos que a Manuel Chaves le han pillado siempre de la misma forma porque de todos ellos se enteró por la prensa. Nada sabía, nada sospechaba. Y cuarenta años en política, esa es la cuestión. Chaves, el único superviviente del ‘clan de la tortilla’; Chaves, el hombre que nunca sabía nada.

Del escándalo de los ERE, Chaves sólo ha declarado ante la comisión de investigación que se creó en el Parlamento de Andalucía, en septiembre de 2012, ya que, por su condición de aforado, al igual que José Antonio Griñán, la juez Alaya nunca lo ha podido llamar a declarar. Ante esa comisión, el expresidente andaluz fue claro y directo: "Conocí los hechos por la prensa, y los detalles a través de esta comisión de investigación". Esa fue toda su explicación. La jueza, con el apoyo de informes técnicos de varios organismos públicos, como la Cámara de Cuentas o la Intervención General del Estado, culpa al Gobierno andaluz que presidía Manuel Chaves de haber ideado un sistema opaco, el ‘fondo de reptiles’, para conceder subvenciones millonarias sin ningún control. Ese sistema funcionó durante diez años y repartió 850 millones de euros, pero Chaves, que presidía el Gobierno andaluz que repartía ese dinero, lo conoció sólo cuando lo publicó la prensa. ¿Se entiende? Pues eso.

Luego, en esa misma comisión de investigación, añadió, seguro de sí mismo: "Yo no estoy, ni estaré, incurso en ninguna responsabilidad penal". En esto sí le falló la previsión, porque el Tribunal Supremo, de hecho, ha admitido su causa y lo ha llamado a declarar como imputado. Pero es verdad que en medios judiciales se considera muy improbable que, al final, pueda prosperar una causa penal contra el expresidente andaluz por la trama de los ERE, a pesar de la evidente responsabilidad política y administrativa.

Chaves, en todo caso, habrá pensado que si el Tribunal Supremo archivó la causa de Matsa, en la que él sí tenía una implicación familiar directa, con más motivo lo mismo acabará ocurriendo con los ERE. En el escándalo de Matsa, además, la cuestión estaba clara: La Ley de Incompatibilidades de Altos Cargos obliga a los responsables políticos a ausentarse de la toma de decisiones que puedan afectar a algún pariente. La hija de Manuel Chaves, Paula Chaves, era la apoderada de la empresa Matsa y el 20 de enero de 2009, el Gobierno andaluz le concedió una subvención de 10 millones de euros. Chaves presidía el Consejo de Gobierno y votó a favor de la empresa de su hija. El Supremo archivó la causa y cuando le han preguntado a Chaves que por qué no se ausentó del Consejo de Gobierno, que era lo más fácil para evitar cualquier complicación, él ha contestado con la misma distancia, como si en realidad no supiera que su hija trabajaba en esa empresa; simplemente, no había caído en ese detalle. “En una decisión de este tipo uno puede caer o no en qué es lo que hubiera sido mejor en ese momento".

Muchos años antes, en los albores de la Expo 92, la Policía detuvo al hermano del entonces director general de Carreteras cuando venía de cobrarle la comisión a una de las constructoras que trabajaba en la red de carreteras autonómicas. Dinero contante y sonante, 22 millones de pesetas de la época, en un maletín. En las grabaciones de la Policía que se hicieron públicas, uno de los comisionistas decía que el director de Carreteras, con la actividad de inversión publica que había en la Expo, se iba a convertir “en el mayor recaudador del PSOE”. Manuel Chaves presidía el Gobierno andaluz entonces y su reacción fue casi idéntica a la que luego repetiría con los ERE, ‘cosa de tres o cuatro golfos’.

“Ha habido algunos listos que han utilizado a los partidos políticos o han utilizado a un partido político para enriquecerse ellos personalmente. Aquí no ha habido financiación irregular de ningún partido, aquí no hay cargos políticos que estén implicados; es la confianza y la seguridad que yo tengo”. Lo que pasó luego es que el Tribunal Constitucional declaró nulas las escuchas telefónicas y la Audiencia de Sevilla acabó absolviendo a todos los procesados por falta de pruebas. Sin las escuchas telefónicas, y todo lo que se derivaba de ellas, el caso se desmoronó. Como una triste burla del destino judicial de algunos casos de corrupción, la sentencia resolvió con una frase la evidencia de que, pese a todo, nadie podía negar la existencia de un maletín con 22 millones de pesetas. Lo declaró un objeto “sin dueño ni origen ni destino” y se lo embolsó Hacienda, como si fuera un ‘objeto perdido’.

¿Y qué dijo Manuel Chaves cuando estalló el ‘caso Filesa’? Pues eso, lo mismo, que nadie conocía lo que estaba pasando. “Yo creo que Felipe no sabía lo que estaba ocurriendo. Yo tampoco Y creo que el 99% de la gente del PSOE tampoco lo conocía…”, dijo Chaves en el libro La memoria recuperada, de María Antonia Iglesias. Eso, a pesar de que el administrador de Filesa, Alberto Flores, condenado a diez años por ese caso, declaró en el sumario abierto por el presunto pago de comisiones por parte de empresas adjudicatarias del tren AVE entre Madrid y Sevilla que en el partido todos conocían la financiación irregular. “Eso lo saben. Todas sus ejecutivas desde 1991, Guillermo Galeote, José María Benegas, Francisco Fernández Marugán, Narcís Serra, Manuel Chaves, Carlos Solchaga y, por supuesto, Felipe González".

Curiosamente, el único caso en el que Manuel Chaves confiesa haber conocido o sospechado algo es en el de Juan Guerra. En el mismo libro de la fallecida María Antonia Iglesias, Manuel Chaves dice al respecto: “Yo viví el ‘caso ‘Juan Guerra’. El partido, y yo el primero, no queríamos creer algo que teníamos la sospecha que estaba ocurriendo. Bajo ningún concepto podíamos pensar que el hermano de Alfonso Guerra, no con su consentimiento pero sí haciendo la vista gorda y mirando para otro lado, estaba haciendo lo que estaba haciendo desde el despacho de su hermano”. ¿Pero por qué reconoce Chaves en este caso abiertamente la corrupción? Tiene una explicación política y personal: su enfrentamiento con Alfonso Guerra, una vez que Chaves se alineó con Felipe González en la ‘guerra’ interna de los dos dentro del PSOE. Pero todo eso ya pertenece a otra historia, y nos devuelve otra vez a aquella foto de la tortilla, el compañerismo y la amistad rota al cabo de 40 años de poder en España. Esa época del ‘clan de la tortilla’ de la que Chaves sigue siendo el único superviviente; el hombre que nunca sabía nada.

Placer y realidad
Alejo Vidal-Quadras www.vozpopuli.com 22 Febrero 2015

La ciudadanía europea y los mercados llevan semanas viviendo continuos sobresaltos en relación con los avatares de la extensión del plazo del rescate griego. Grecia se comprometió a una serie de reformas estructurales, a significativas medidas de austeridad y a cumplir determinados plazos en la devolución de su gigantesca deuda. A cambio, ha recibido un continuo apoyo financiero de sus socios de la Eurozona, del Banco Central Europeo y del Fondo Monetario Internacional.

En virtud de este compromiso, Grecia acordó asimismo someterse a la supervisión de sus acreedores, lo que significa que renunció a cualquier acción unilateral que se aparte de lo firmado. Hasta aquí todo dentro de la más impecable lógica económica y de la responsabilidad mínima que se le puede exigir a cualquier deudor. Sin embargo, este esquema se ha roto tras el resultado de las últimas elecciones en Grecia, con el triunfo de una formación que basó su campaña en promesas tan heroicas como etéreas de recuperar la soberanía del país, acabar con las restricciones presupuestarias y desarrollar costosos programas de bienestar social.

Lo primero que habría que recordarle a Alexis Tsipras es que los compromisos adquiridos por un Gobierno democrático y legítimo de un Estado digno de tal nombre no sólo obligan a los que los suscribieron, sino a todos sus sucesores surgidos de las urnas porque de lo contrario el Derecho Internacional sería una filfa y el mundo un caos inmanejable. Por supuesto, nada impide que el actual Ejecutivo heleno intente una renegociación de los términos en los que recibió el dinero que le permite sobrevivir y que ha salvado por ahora a los griegos de la miseria total, pero lo que no se puede permitir ni se permitirá es que se los salte arbitrariamente según su real voluntad.

Se ha dicho, y no sin razón, que una salida traumática del euro de Grecia representaría un serio riesgo para la supervivencia de la moneda única e incluso de la propia Unión Europea, pero también es verdad que si Grecia alterase a su gusto y sin contar con sus aliados y prestatarios sus obligaciones como receptor de crédito, la divisa comunitaria se vería sujeta a graves peligros derivados de la pérdida de credibilidad de su base institucional. Si se permitiese a Grecia un comportamiento irresponsable, la tormenta que caería sobre el euro no sería menor que la que se desataría por su abandono de la Unión Monetaria.

Este conjunto de circunstancias evidentes está conduciendo a un desenlace de esta historia, que era el previsible desde que Syriza inició sus infantiles chulerías y que las Bolsas han venido descontando: Grecia se plegará a lo inevitable, rubricará de nuevo los puntos clave de su acuerdo con los restantes países de la Eurozona y su posmoderno ministro de Finanzas se olvidará de sus veleidades de Robin Hood del Egeo. Esta es una lección que nuestra Syriza local y sus líderes apoyados por democracias tan ejemplares como Irán y Venezuela, deben aprender para salvarse de ridículos futuros. Ya Freud distinguió entre el principio de la realidad y el principio del placer y explicó de manera inmisericorde cuál de los dos se acaba imponiendo siempre. Afortunadamente para la viabilidad de las sociedades humanas, se podría añadir.

ENTREVISTA
Rosa Díez al ataque: "Con Ciudadanos no se puede llegar a acuerdos por su falta de transparencia"
www.vozpopuli.com  22 Febrero 2015

Rosa Díez habla claro y directo. Ante la fuerte irrupción en el tablero político de Podemos y Ciudadanos, ambos con el barniz de ser partidos nuevos que vienen a derrumbar el bipartidismo, la líder de Unión, Progreso y Democracia (UPyD) charla con Vozpópuli sobre las posibilidades de la formación en este convulso año electoral. Ella reivindica su discurso regenerador contra la corrupción y remarca la necesidad de darse a conocer mejor para seducir a sus potenciales votantes. No elude ninguna pregunta sobre su partido o la actualidad. Se refiere a las semejanzas y diferencias con la formación de Albert Rivera, al caso Monedero, etcétera...

-Si todo va como parece, usted va a ser la candidata de UPyD en las elecciones. Así, usted y Rajoy van a ser los candidatos más veteranos en liza. ¿No cree que la ciudadanía está pidiendo un cambio de generación en los políticos?
-Yo voy a ser candidata en las primarias de mi partido. Es una máxima de nuestro partido, no de postureo, sino de fondo. Nuestro partido ha tenido ya 700 procesos de primarias. Si los afiliados y simpatizantes me eligen, seré la candidata a las elecciones generales. No tengo ni idea de qué van a hacer otros partidos. A nosotros los que nos importa es regenerar la política, no las caras. Y lo que exige la sociedad española es una nueva política, no unas caras más viejas, más jóvenes, más femeninas, más masculinas, más guapas…

-¿Qué va a hacer UPyD para regenerar el sistema político?
-Lo que estamos haciendo. La ventaja que tienen los ciudadanos con nosotros es que estamos testados. Hemos hecho una regeneración desde que nacimos. Hicimos un diagnóstico antes de nacer de la crisis política que vivía España, que hacía más difícil la crisis económica. Y llegamos a la conclusión de que regenerar la vida política y las instituciones era clave para acabar con la crisis. Por ejemplo, pensamos que mientras no acabáramos con la corrupción política, no acabaríamos con la pobreza. Mientras no desparasitemos las instituciones de los partidos, como el Consejo General del Poder Judicial o las cajas de ahorros, por poner dos ejemplos, no seremos capaces de sacar a España adelante. Nosotros no tenemos que decir lo que vamos a hacer porque nuestro compromiso con la regeneración de la democracia, nuestra aportación a la nueva política está testada. Nosotros hemos puesto en la tribuna del Congreso de los Diputados asuntos que antes estaban vetados. Nadie hablaba antes de que llegásemos de acabar con los privilegios como el aforamiento, nadie quería reformar la ley electoral o por lo menos nunca se planteaba allí, nadie planteaba que la financiación ilegal de los partidos fuera un delito. No tenemos que ofrecer, sino hacer lo posible para exponer lo que hemos hecho.

-Ustedes luchan contra la corrupción, como en el caso de Bankia. ¿Pero no cree que ese discurso de la regeneración se lo robado Podemos, con su mantra 'anticasta'?
-El papel lo soporta todo. Y puede haber gente que compre los discursos. Pero a diferencia de los discursos de otros, nosotros tenemos bagaje. No hemos hecho un discurso, hemos hecho un trabajo. Y somos responsables en el sentido positivo de algunos de los cambios que se han producido en la sociedad española. Hoy la sociedad es mucho más exigente con nosotros, los políticos, está mucho menos dispuesta a tolerar muchas cosas que ha tolerado durante mucho tiempo. Hemos puesto de manifiesto cosas que estaban ocultas, que formaban parte de los acuerdos de mesa y mantel. Mucha gente no sabía que en España había 10.000 aforados, no tenía constancia de hasta qué punto el saqueo de las cajas genera pobreza porque nos cuesta muchos millones y mucha vergüenza. Lo que se sabe hoy de Bankia se sabe porque este partido fue a la Audiencia Nacional, no porque hiciéramos un discurso incendiado en las plazas y en las calles. ¿Que nos han robado este discurso? No, no lo han robado, sino que lo han incorporado a su discurso, pero no solamente Podemos, todos los partidos. Es que el PP, con sus porquerías, habla de regeneración democrática, el PSOE, con sus corruptos, habla de lo mismo. Es que la regeneración democrática, que era un término tan raro cuando nacimos que hasta los periodistas nos preguntabais qué quería decir, hoy es un término que concita unanimidades. Cuando llevamos al Congreso que la financiación ilegal fuera delito, no solo lo rechazaron, sino que nos vapulearon. Hoy lo llevan todos. Hemos contribuido a cambiar las cosas.

-Hablaba de calles y plazas. Hace unos días UPyD convocó una concentración en la Puerta del Sol y no acudió mucha gente. Días después, en el mismo sitio, Podemos convocó una manifestación y reunió a 100.000 personas. Y ambos pedían cosas parecidas, aunque ya sé que era un tipo de convocatoria diferente…
-Nosotros hicimos una convocatoria de un día para otro, sin ningún calentamiento previo, porque no teníamos como objetivo tomar el palacio de invierno, sino pedir en la calle, exigir, la dimisión de un presidente del Gobierno que ha mentido en el Congreso de los Diputados porque el juez, el fiscal y el abogado del Estado han concluido que hay caja B en el PP. Lo que me sorprende es que solo lo pidiéramos nosotros. ¿Éramos menos que otros que fueron al día siguiente para protestar por no sé qué? No importa, lo que importa es la causa justa, lo que estamos defendiendo. Es importante que saliéramos a la calle, no teníamos una pretensión de una gran manifestación, porque entonces hubiéramos estado quince días preparándolo. Solo queríamos decir en la calle lo mismo que decimos a Rajoy en el Congreso: un presidente que miente, tiene que dimitir. ¿Fueron menos personas? Pues sí, no teníamos publicidad, ningún medio lo contó antes, nadie estuvo diciendo por la mañana, por la tarde y por la noche en los informativos. Como nos hemos gastado 260.000 euros en los tribunales para combatir a los corruptos, no podemos gastar ese dinero en publicidad. Pedimos que los que han robado a los preferentistas les devuelvan su dinero y lo importante es hacerlo. También es importante, por supuesto, que millones de españoles se enteren de lo que estamos haciendo. No de las cosas que vamos a intentar, sino de las que ya hemos hecho.

-¿Cómo se siente al pensar que quizás pueda llegar a gobernar alguien que, como Pablo Iglesias, le hizo un escrache en la Universidad?
-No pienso en que uno u otro pueda gobernar. Pienso en que tengo que trabajar para que quienes creemos en las ideas que UPyD defiende estemos en el Gobierno. No me preocupo por unos u otros, sino por nosotros. Porque nuestras ideas son las que España necesite. Los ciudadanos juzgarán al final y tomarán sus decisiones. Nadie llega al Gobierno si no le votan los ciudadanos. Como ellos, los ciudadanos, son los jefes, ellos discernirán entre lo que hace cada partido. Porque la democracia no votar, es elegir. Y para elegir, la gente tiene que conocer.

-¿Le sorprenden algunas presuntas corruptelas de dirigentes de Podemos, como por ejemplo el caso Monedero?
-No me sorprende ni lo contrario porque no les conocía de nada, salvo de que intentaron que yo no pudiera hablar en una universidad. Alguien con comportamientos tan antidemocráticos como taparle la boca a una representante política puede tener otros… Pero yo no me pronuncio sobre un asunto que no está probado, aunque sí está probado que no pagó lo que debía pagar cuando tenía que pagarlo. Es un comportamiento que le retrata.

-¿Cuál es la receta de UPyD para acabar con la crisis? ¿Qué haría al llegar al Gobierno?
-Si yo fuera capaz de decirte en un segundo cómo acabaría con la crisis, sería una irresponsable o un premio nobel, y no soy ninguna de las dos cosas. Nosotros hemos elaborado con tiempo, con reflexión, con propuestas, un programa económico solvente, serio, rigurosos que se puede poner en marcha al día siguiente de llegar al Gobierno. Un programa económico, un programa social y un programa de regeneración democrática. Porque los tres tienen que ir juntos. Lo hemos elaborado a lo largo de estos siete años de vida, entre nosotros, también con personas muy solventes que no son afiliadas pero que han trabajado con nosotros, no hemos tenido que contratar a ningún catedrático que viniera de fuera, ni hemos tenido que viajar a Nueva York a hablar con uno u otro, porque tenemos las ideas, los programas y las personas mejores para hacer frente a la crisis económica, política y social. Todas esas propuestas las hemos defendido en el Congreso, en la Asamblea de Madrid y en todas las instituciones. Esas ideas pasan por la regeneración de la democracia, por devolver a los ciudadanos el control de las instituciones. Todo eso se puede acabar empezando por limpiar las instituciones. Si no acabamos con la corrupción, no acabaremos con la pobreza porque la corrupción es fuente de pobreza, no solo de descrédito y desigualdad. ¿Sabes lo que nos cuesta la corrupción en sobreprecios de los contratos según el último informe de la CNMC? Cuesta 48.000 millones de euros. ¿Sabes cuántas cosas se podrían hacer con ese dinero? Acabar con la corrupción es, además de un imperativo ético, imprescindible para acabar con la pobreza, para destinar recursos a la economía productiva, a la formación, a la educación, a la investigación, a la sanidad…

-Viendo los resultados de las últimas elecciones europeas, cuando no recibieron todo el apoyo que cabía esperar, ¿qué tiene que cambiar UPyD para enganchar en este año electoral a más votantes desencantados con el bipartidismo?
-Nosotros apelamos al voto útil, no al voto de los que están hasta el gorro de los unos y de los otros. Me parece que es importante que el voto es útil en el sentido de que uno conoce y vota lo que cree es mejor, un voto en positivo. Porque tenemos proyecto y políticas atractivas en sí mismas, interesantes no solo para la gente que está desesperada, sino también para quienes analizan rigurosamente lo que más le interesa a ellos y al país. ¿Qué tiene que cambiar para que millones de personas nos voten? Que nos conozcan, que conozcan lo que hacemos. No tenemos que inventarnos nada, ni propuestas, ni soluciones, sino que tenemos que conseguir que lo que ya hemos hecho y estamos haciendo les llegue a todos esos ciudadanos que esperan políticas que les resuelvan sus problemas. En eso estamos, ese es el trabajo que tenemos que hacer. Que los españoles sepan lo que somos a través de lo que somos. Redoblando todos los esfuerzos, tendremos que ir a casa de todos los ciudadanos a explicarles qué somos y cuál es nuestro compromiso.

-Según las últimas encuestas, Ciudadanos está a punto de igualar o incluso superar a UPyD en votos, ¿a qué achaca esas predicciones?
-Las encuestas, todas en general, son muy poco predictivas, máxime en un ambiente tan convulso, tan movido como el actual. En la situación actual, con tanta incertidumbre electoral, y, por tanto, política, cualquiera que se atreva a predecir, más allá de especular, se atreve a demasiado. Los propios que hacen encuestas ponen un párrafo al final diciendo que el voto es muy voluble y no se puede hacer mucho caso. Respecto a lo que me preguntas, conocemos todo tipo de encuestas, pero todas son igualmente impredecibles. Si hubiéramos hecho caso a las encuestas, no nos hubiéramos presentado a ninguna elección, porque ni en 2008 ni en las demás nunca nos daban nada. En las autonómicas y municipales de hace cuatro años nos daban cero en Madrid capital y en la comunidad. Cuando yo fui diputada la primera vez, las encuestas daban cero, al igual que la primera vez que fuimos al Parlamento Europeo. Siempre así. Siempre hemos vivido de nuestro trabajo, no de las encuestas. Por eso no nos desaniman.

-¿No cree que muchos de sus potenciales votantes o sus habituales votantes puedan castigarles por no llegar a un pacto con Ciudadanos, como tanta gente reclamaba?
-Nuestros potenciales votantes son más que los habituales. Trabajaremos para que nos voten por lo que somos y hacemos de verdad, por las soluciones que planteamos, por lo que representa este partido solvente, centrado, con los pies en el suelo, con una estructura sólida en toda España, con gente y una historia probada de decencia, de trabajo bien hecho. Los ciudadanos necesitan eso, nueva política, solvencia y limpieza. Eso representamos. Yo sé que cuando esos millones de españoles que no nos conocen conozcan nuestras propuestas, nos apoyarán.

-Pero Javier Nart, de Ciudadanos, acaba de decir que usted era el problema para el acuerdo con UPyD. ¿Eso es verdad o no es verdad?
-Ha dicho algo mucho más grave, aparte de mentir. Ha dicho algo machista e insultante, vejatorio. Que un parlamentario europeo diga que nos han ofrecido, que me han ofrecido matrimonio, salir y finalmente adulterio, creo que es insultante y descalifica a quien lo dice. Y es tremendo, por cierto, que a estas alturas el dirigente de su partido no le haya pedido explicaciones.

-Parece que no quiere entrar en el tema del pacto con Ciudadanos porque no funcionó, pero el caso es que…
-Que no funcionó no, que no se hizo. Lo que es insultante es esa descalificación personal que me acabas de citar. Y es falsa también en el fondo del asunto.

-El caso es que el programa recién presentado de Ciudadanos se parece en algunas propuestas al de UPyD, hay semejanzas, están ustedes en un espectro político parecido…
-La verdad es que el programa económico de Ciudadanos que acabas de citar son diez folios encargados a un catedrático que los ha redactado después de que el partido tenga diez años de vida. No sé exactamente en qué se parece y en qué se diferencia, pero solo con escuchar lo que dijo Albert Rivera la semana pasada en una entrevista, hay dos diferencias muy importantes en política social y económica. Una de ellas es que Rivera dijo que estaba en contra de la prestación de servicios sanitarios universales a los sin papeles. Nosotros pensamos justamente lo contrario. Es un tema importantísimo. Pensar que los ciudadanos que están en España, tengan o no papeles, no tienen derecho a la asistencia sanitaria me parece una aberración, en términos políticos, económicos y sociales; porque esas personas sin acceso a los servicios terminan teniendo enfermedades más graves y porque se les abandona a su suerte. Es una barbaridad. Ahí hay una enorme diferencia. La segunda perla de la misma entrevista es que se refirió al IRPF. Dijo que iban a poner en marcha un IRPF para estimular el trabajo a los más pobres, como si el IRPF fuera un instrumento para estimular eso o, dicho de otra manera, como si los más pobres –son sus palabras- no trabajasen por ser vagos, porque no les estimulasen, no por no tener trabajo. En fin, lo de las similitudes ha servido mientras no proponían nada, en cuanto han empezado a hacer sus propuestas, se ven las diferencias. Ahora, de esas diferencias o de las propuestas no pudimos hablar en las conversaciones, porque se empantanaron en la transparencia, en su falta de transparencia. No pudimos llegar al segundo escalón. No se puede llegar a acuerdos por su opacidad, por su falta de transparencia.

-O sea, el pacto no se llegó a hacer por su falta de transparencia…
-Se empantanó en las reuniones en que les exigíamos información. Ciudadanos es un partido que ha sido valorado por Transparencia Internacional con un 3, a UPyD se le ha valorado con un 9. La transparencia es clave para la regeneración de la democracia. No es un tema menor ni administrativo. Decía un juez de la corte norteamericana que el mejor desinfectante es la luz del sol. Durante las conversaciones nosotros queríamos saber cosas importantes para valorar y evaluar las posibilidades de ir juntos a las elecciones, que no es un pacto post-electoral, para no engañar a nadie. Cuando se dieron cuenta de que íbamos en serio, de que pedíamos información en serio, antes de entrar en la parte programática, levantaron las reuniones y dijeron 'o todo o nada'. Por más veces que lo cuente, no va a dejar de ser la verdad.

-Volviendo a las propuestas, Ciudadanos ha hablado del contrato único. UPyD, también. Igualmente hay medidas parecidas en asuntos de regeneración. ¿Considera que Ciudadanos u otros partidos le roban propuestas?
-Cuando UPyD defiende una propuesta en solitario y después otros partidos se suman a ella, no nos parece que nos la han robado, sino que hemos ganado, porque les hemos convencido o, por lo que sea, han cambiado. Si hemos hecho una lucha en solitario por regenerar la democracia, limpiar las instituciones, acabar con los aforados, y primero no había nadie que nos siguiera y ahora nos siguen, no nos han robado nada, es la aportación que hemos hecho, les hemos convencido.

-Hablaba hace un momento de que necesitan que los ciudadanos le conozcan más, que sepan lo que han hecho. ¿Cuál es el problema entonces? ¿Es que los medios no les publicitan? ¿Es que les han generado un manto de oscuridad para que no se hable de ustedes?
-No, no me vas a encontrar echando la culpa a los demás porque no nos conozcan. Sé que tengo que trabaja el doble, el triple, el cuádruple para que nos conozcan más. No voy a echar la culpa a nadie. Es obvio que llevamos siete años trabajando, que tenemos las mejores propuestas y que muchos no nos conocen. Tendremos nuestra responsabilidad en ello, naturalmente que sí.

-Ahora mismo hay dos eurodiputados de UPyD que se mueven en la órbita de Ciudadanos, claramente, incluso han creado una asociación conjunta, con un discurso muy crítico hacia usted. ¿Cómo es la relación con ellos? ¿Hay solución? ¿Se pueden tender puentes?
-Todos los eurodiputados de UPyD tienen la obligación de trabajar en el Parlamento europeo en defensa del programa electoral con el que se presentaron a unas elecciones, ese es el contrato con los ciudadanos, en su tiempo libre pueden hacer lo que quieran. Y no diré más.

-Esos eurodiputados y algún otro sector, que incluso han elaborado un documento crítico que les enviaron, repiten una crítica, que es la más habitual hacia UPyD y que le habrán dicho muchas veces: es un partido demasiado personalista, demasiado centrado en usted. ¿Qué tiene que decir a quienes opinan eso?
-Mire, somos un partido que desde que nació ha tenido 700 procesos de primarias. Es el único partido donde la dirección no puede poner a nadie de candidato. Es algo testado. No hay un partido en España como éste, donde un ciudadano pueda presentarse a las primarias, tenemos la democracia interna más amplia. Esto es una realidad. Además, tenemos la costumbre de pedir a los afiliados, a través de los órganos del partido, que voten una vez al año la gestión de la dirección, algo que tampoco ocurre en ningún otro partido. En el mes de diciembre se ha votado por última vez. Esa es la verdad y de lo demás, qué quieres que te diga. Cada cual utiliza su boca y su pluma para decir o escribir lo que quiera, pero eso hay que contrastarlo con los hechos.

-Hace unos minutos, usted ha hecho referencia al viaje de Pablo Iglesias a Nueva York. Y se ha hablado mucho en los últimos días sobre el concepto de patria. ¿Cuál es el concepto de patria que tiene Rosa Díez?
-Desde Unión, Progreso y Democracia hemos reivindicado el patriotismo republicano desde que nacimos. El patriotismo es algo bueno porque es la defensa del interés general, del Estado. No tiene nada que ver con el nacionalismo. Es la defensa de los valores, de los principios, de los ciudadanos. Es lo que hemos defendido, como se defiende en cualquier república, en cualquier país apelando precisamente a esa defensa del interés común y general. No es una bandera, son los valores que representa la democracia. Defendemos a España porque es defender a los españoles. Defendemos la Constitución porque es el marco de convivencia y sabemos que hay que cambiar algunos artículos para que precisamente los derechos que proclama sean efectivos. Defendemos a nuestro país porque es defender a nuestros ciudadanos. Es ese patriotismo republicano que tan bien representaban un liberal como Marañón y un socialdemócrata como Besteiro. Es lo que decimos desde que nacimos, no tenemos que ir a ninguna plaza a decirlo.

Frans Timmermans:«Los yihadistas atacan Europa porque odian nuestra libertad»
SUSANA GAVIÑAS. MADRID ABC 22 Febrero 2015

El vicepresidente primero de la Comisión Europea, en su primera entrevista con un medio español, habla sobre yihadismo, inmigración, Ucrania y Grecia, de la que opina que «se está dando cuenta de que tiene que cumplir las reglas»

Frans Timmermans (Maastrich, 1961) ocupa desde el pasado 1 noviembre el cargo de vicepresidente primero de la Comisión Europea. Comisario a su vez de la Mejora de la Legislación, Relaciones Interestitucionales, Estado de Derecho y Carta de los Derechos Fundamentales, este socialdemocráta holandés, licenciado en literatura francesa y políglota (habla siete idiomas), se ha convertido en la estrella emergente –aunque ya puede presumir de una larga trayectoria y ha superado el medio siglo de edad– de la institución gracias, en parte, a su dotes de comunicador.

Segundo de Jean-Claude Juncker, como consecuencia de una reciente reestructuración de la comisión, y con derecho a veto respecto a la toma de decisiones, esta semana ha visitado Madrid, donde ha participado en varios actos –uno de ellos en la Comisión Mixta del Congreso–, se ha reunido con la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, así como con una docena de empresarios. Como broche de su viaje, ayer tomó parte en la Cumbre de Líderes Socialdemócratas Europeos, una reunión celebrada con el objetivo de acordar medidas con las que impulsar la política económica de la UE y de consensuar mecanismos en la lucha contra el terrorismo.

«También hablaremos de la situación en Grecia y de los resultados del Eurogrupo, cómo se puede impulsar el plan Juncker y debatiremos el tema del Tratado TTIP (de Libre Comercio entre Europa y Estados Unidos)», explicó Timmermans a ABC durante la entrevista, que tuvo lugar este viernes en la sede de la CE justo en el mismo momento en que el Eurogrupo y Grecia volvían a reunirse en Bruselas. Un encuentro que, tras días de tira y afloja, se saldó finalmente con un acuerdo. Aun sin conocer el resultado, no podíamos eludir la cuestión sobre cuál era su posicionamiento en este debate: si Europa debía ser más flexible con el nuevo Gobierno griego, o si por el contrario debía exigírsele el cumplimiento de los compromisos adquiridos con los socios europeos.

«Ambas cosas no son contradictorias –subrayó Timmermans–. Creo que Grecia se está dando cuenta de que hay ciertas reglas, que aunque tú no las hayas firmado, tienes que seguir cumpliendo como nuevo gobierno. Creo que cada vez se entiende mejor que si pides solidaridad, tienes que asegurarte de ofrecerla tú también. No solo hay votantes en Grecia, sino en todos esos países que son los que tienen que mostrar solidaridad. Países donde han sufrido mucho, igual que en Grecia. España es un ejemplo. Si vemos cómo está España hoy, tras un proceso muy doloroso y aunque el desempleo sigue siendo demasiado elevado, el éxito de las reformas se está reflejando en la economía española».

–Una de los puntos prioritarios de la agenda de la CE es desarr?ollar una política común en la lucha contra el terrorismo yihadista. Si es difícil lograr un pacto de Estado a nivel nacional, ¿cómo se puede poner de acuerdo a 28 países?
–En primer lugar, está claro que los ciudadanos europeos esperan que sus autoridades respondan, y también entienden que se trata de un problema paneuropeo tras los atentados recientes en Francia, Bélgica y Dinamarca, sin olvidar los que sudieron en España y Londres. De ahí que todos los ciudadanos entiendan que es un problema europeo, especialmente al comprobar que algunas de esas personas que atentan son de aquí y viven en nuestra sociedad. Por eso necesitamos una solución europea, pues se trata de salvaguardar nuestros valores que se están viendo atacados.

–Pero cada país tiene un concepto distinto de seguridad, y defienden con distina intensidad la libertad y los derechos civiles . ¿Cómo se puede conciliar esto?
–Francamente creo que en toda Europa la gente se está dando cuenta de que no puede haber libertad sin seguridad, y que no puede haber seguridad sin libertad. Antes he mencionado los atentados terroristas en Madrid, y sigo pensando que la manera en que respondió el pueblo español es un ejemplo de cómo tenemos que contestar hoy al terrorismo. No culpando a una religión, no dejando que la sociedad se divida. Sino estando unidos e identificando a los responsables, castigándoles, pero también intentando tener un diálogo con la sociedad, sin excluir a las minorías.

–A lo largo de 2015 España va a poner en marcha un Registro europeo de pasajeros (PNR) para tener un mayor control sobre los movimientos de los terroristas. Esta medida todavía no se implantado en la UE, ¿por qué?
–La CE siempre ha estado a favor de esta propuesta, de hecho la hicimos nosotros. El problema está en el Parlamento Europeo, que la semana pasada aprobó por una gran mayoría una resolución en la que se nos pide que avancemos rápidamente con respecto a esa legislación del PNR. Al final es una opción entre tener un registro europeo o tener 28 diferentes.

–La valoración del riesgo en cada país a la ahora de hacer saltar las alarmas es también diferente, lo que entorpece la prevención de atentados a nivel europeo...
–Necesitamos más intercambio de información entre los Estados miembros. No necesitamos más competencias o poderes europeos, pero sí que las agencias de seguridad nacional y las autoridades judiciales nacionales intercambien más información sobre esas personas, pero a veces sigue habiendo una falta de confianza en los países europeos. Quizá nosotros podamos ayudar desde la CE a crear un espacio de confianza, en el que sea más fácil llevar a cabo esto. Podríamos organizarlo dentro de Europol (Oficina Europea de Policía).

–Muchos países ven la seguridad desde una perspectiva política, y desde el compromiso con los votantes de cada gobierno, pero es un problema que atañe a todos. ¿Cómo se logra que los intereses generales se superpongan a los domésticos o nacionales?
–Es una cuestión muy importante. De hecho es uno de los principales retos a los que nos enfrentamos hoy los europeos. Tenemos culturas y experiencias históricas diferentes. Ojalá la gente aprendiera más de cómo se enfrentó España al terrorismo en el pasado. Es importante diferenciar entre los criminales y aquellos que creen que lo están haciendo en su nombre. Así es como se resuelve el problema. No culpando a una religión en su globalidad. No diciendo que más de mil millones de personas en el mundo tienen la religión incorrecta. Hay que identificar a los criminales y diferenciarles de la comunidad a la que dicen que quieren defender. Así es como España, Alemania e Italia superaron el terrorismo. En este sentido no han cambiado mucho las cosas, aunque el componente religioso es el que hace que esto sea más difícil.

–Tras los últimos atentados, Netanyahu está utilizando la religión y el antisemitismo para que los judíos abandonen Europa y se refugien en Israel...
–Las preocupaciones de la comunidad judía en Europa son reales. He visto estas declaraciones de Netanyahu y para mí es muy sencillo: los judíos pertenecen a Europa, sin ellos Europa no sería Europa. Por eso tenemos que asegurarnos que la comunidad judía, igual que todas las minorías, se sienta segura en Europa. Europa sin minorías sería un infierno, sería imposible vivir, por eso debemos asegurarnos que se sienten bienvenidas. A lo largo de la historia, hemos visto que cada vez que surgían problemas aumentaba el antisemitismo. Pero eso no es más que el principio. Siempre habrá una minoría a la que echarle la culpa, bien sean musulmanes, homosexuales, gitanos... Siempre hay una diana contra el odio.

–Otra de las medidas en la agenda de la CE es reformar el acuerdo del espacio Schengen. Una medida a la que usted se ha opuesto.
– Creo que sigue habiendo muchas posibilidades de utilizar la capacidad de Schengen mejor de lo que estamos haciendo. Necesitamos un control de fronteras externas mejor, tenemos que intercambir mejor la información dentro del espacio Schengen. Lo que le he dicho hoy a la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, es que la comisión va a intentar utilizar todas esas posibilidades, y si después de haberlo hecho necesitamos algo más, entonces estaremos dispuestos a proponer cambios en Schengen.

–Otro de los puntos prioritarios para la Comisión es la inmigración, un tema que confluye con el del yihadismo, en especial con el grupo que actúa en Libia que ha amenazado con provocar el caos en el Mediterráneo mandando a medio millón de inmigrantes a las costas italianas. ¿Cómo piensan resolver esto?
–El problema es complicado porque existe un componente interno y otro externo. El Estado Islámico recluta a gente de nuestras sociedades, los entrenan y luego los devuelven a ellas porque quieren desestabilizarlas, porque odian nuestra libertad. Si su pueblo reclamara la misma libertad que la que existe aquí entonces no existirían. Por eso es importante tener una respuesta contra estos terroristas fuera de Europa. Pero también tenemos que ayudar a Libia a tener un gobierno que funcione. Así que la política externa e interna están estrechamente coordinadas. Si algo hemos aprendido en los últimos años es que cada vez que hay un lugar en la tierra donde hay conflicto, un derrumbamiento de un gobierno, los terroristas se van ahí, se organizan y se convierten en una amenaza.

–Se acaba de publicar en el Reino Unido un informa que critica los errores cometidos por la UE respecto al conflicto en Ucracia, acusándola de no haber sabido valorar su importancia y no haber respondido con una política firme a Putin.
–Creo que en gran medida Europa ha hecho un gran esfuerzo intentado llevar una solución pacífica a Ucrania. Admiro lo que han hecho tanto Hollande como Merkel en Minsk, pero creo que también es cierto que no hemos estudiado los desarrollos en Rusia, como hacíamos en la Guerra Fría. A veces, algunos países europeos se sorprenden por lo que hace Putin, aunque otros no. Una de las cosas que como europeos no hemos hecho bien en los últimos quince años ha sido tener una política coherente con respecto a Rusia. Estoy convencido de que bajo el liderazgo de Federica Mogherini podremos trabajar en esto.

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Pensemos

SANTIAGO REY FERNÁNDEZ-LATORRE La Voz 22 Febrero 2015

Presidente y editor de La Voz de Galicia

En estas horas críticas que nos toca vivir en Galicia, en España y en la propia Unión Europea, la confusión, el desánimo, la desafección y la rabia han hecho presa en el alma colectiva. Es un hecho que los españoles hemos perdido la confianza en todo lo que considerábamos sólido, y vemos cómo se desmorona, aparentemente sin remedio, el edificio de la esperanza.

La crisis económica, que ha hecho retroceder a gran parte de la población, ha desahuciado a los jóvenes y ha dañado como nunca a la clase media, está en la raíz del malestar que se ha instalado en la sociedad. Ni siquiera los primeros atisbos de la tan deseada recuperación, aún lejos de florecer, han hecho cambiar la percepción colectiva de que el país naufraga.

Muchas razones pueden aducir quienes sufren en su vida personal las nefastas consecuencias de la crisis. Los que han sido relegados al submundo del desempleo, los que ven recortarse sus ingresos o sus pensiones mínimas, los que han tenido que cerrar negocios y enterrar sus ilusiones. Los que no pueden conciliar el sueño ante los inexorables requerimientos de los bancos que no logran satisfacer, pese a que, como contribuyentes, tuvieron que poner miles de millones para rescatarlos mientras se recortaba en sanidad y educación. Es cierto que la realidad cotidiana para innumerables personas es penosa. Y que muy pocos pueden considerarse culpables de su suerte, pero sí víctimas de una situación que los sobrepasa.

España está huérfana. Pero hundirse en la depresión o quedarse en la simple actitud plañidera es un comportamiento nocivo del que solo se pueden extraer consecuencias estériles. Es necesario mirar hacia delante, plantearse retos de superación, tomar de nuevo la iniciativa, no darse jamás por derrotados. Y, como he dicho tantas veces, exigir responsabilidades. No permitir que las conductas negligentes o criminales queden impunes, ni que las temerarias nos arrastren.

Los políticos -unos por acción, otros por omisión- han sido en los últimos años actores principales en el drama colectivo, y han hecho en muchos casos un papel deleznable, ya que jamás se había asistido a un divorcio tan enojoso y difícil de reconciliar entre el pueblo y sus representantes. Pero ahora, con varias convocatorias electorales en la agenda de este año, entran en acción otros actores: los ciudadanos; los verdaderos protagonistas.

Si la responsabilidad de lo que hemos vivido recayó en gran parte en quienes fueron investidos para pilotar los asuntos públicos, desde el momento en que se abran las urnas el éxito o el fracaso de lo que vaya a venir corresponderá exactamente a quienes tienen la facultad de decidir: los electores.

Por tanto, no es una cuestión menor lo que se haga con el voto. No puede tomarse a la ligera, ni someterse a la emoción, ni condicionarlo al impulso vengativo, ni dejarse llevar por la reacción airada.

Es preciso pensar.

Aprendiendo del pasado, desde luego; pero, sobre todo, meditando con mucha atención en las metas que nos proponemos. En la Galicia y la España que queremos. Porque está todo en juego. Desde las cuestiones básicas del Estado de bienestar hasta el crédito internacional, sin olvidar en Galicia la depauperación de sus principales sectores productivos. Pero, aquí y en toda España, se requiere pensar en tres asuntos fundamentales que no pueden olvidarse en el instante de escoger la papeleta. Uno es la recuperación económica. Otro, la limpieza en la vida pública. Y el tercero, de importancia capital en este momento, la estabilidad y la convivencia en paz. Porque nunca desde la restauración democrática ha habido en España un peligro tan inminente de ruptura, de quiebra social, de antagonismo entre iguales.

No puede decirse que los partidos tradicionales, sobre los que se ha edificado la democracia, estén exentos de culpa. Además de sus errores en el Gobierno y la oposición en la gestión de la crisis, han demostrado la mayor ineptitud en el control de las prácticas corruptas. Han estado más atentos a engordar su poder que a cuidar sus propios órganos y han dejado expandir las infecciones que hoy los corroen. Han permitido que en sus despachos proliferen las conductas delictivas y el ilícito lucro personal. Y eso debe ser censurado por los buenos ciudadanos y sancionado por la Justicia.

No es en absoluto admisible que salgan indemnes quienes en el PP, el PSOE, CiU y otras formaciones políticas y sindicales están gravemente manchados por la corrupción. No es soportable que quienes acumulan fortunas en paraísos fiscales y cuentas opacas se burlen de la sociedad y salgan a pasear como si fuesen gente honorable. Y tampoco puede aceptarse que los dirigentes políticos intenten sacudirse sus responsabilidades aportando únicamente farragosas declaraciones de inocencia y ni una sola medida que ataje el latrocinio. ¿De verdad van a quedar impunes los robos perpetrados a todos los españoles? ¿Queda alguna posibilidad de otorgar confianza a quienes lo consienten?

Todos los grupos políticos que han permitido la corrupción están en deuda con los ciudadanos. Y obligados a reparar el daño.

Pero, en contra del lugar común tan impuesto hoy por el pensamiento débil, los partidos, si están limpios de corrosivas adherencias, son la clave sobre la que se edifican la vida pública y el destino del Estado. Si realmente buscan el respeto de la sociedad, han de depurarse, rehacerse, renovar personas y poner sobre la mesa ideas nuevas y programas concretos. Es urgente, porque ya prácticamente no les queda tiempo.

El Partido Popular, que ha asumido desde el Gobierno el coste de la crisis, hará mal si se limita a presumir de una obra cierta, pero sesgada e incompleta. Porque aún faltan verdaderas medidas reformadoras, como la reducción de la Administración, que ahorraría miles de millones en las cuentas públicas y la haría mucho más eficiente.

Y en el plano electoral, hará mal el PP en Galicia y en toda España si solo confía su estrategia a advertir del peligro que traen otros -las elecciones del miedo-, en lugar de apartar a los corruptos y proyectar ilusión con una propuesta creíble. Hecha esta vez para ser cumplida, no para lanzar brindis al sol y olvidarlos luego.

No es solo en su caso donde se ha dilapidado buena parte del crédito político. Basta ver la parálisis y la autodestrucción en que está inmerso el PSOE, desbordado por sus luchas intestinas, para entender el pesimismo de gran parte de la sociedad al comprobar cómo se desmoronan pilares que siempre fueron básicos en la democracia española. Flaco favor hacen al país quienes hoy se enzarzan en la batalla interna más ridícula e incomprensible y esconden la cabeza ante la corrupción que los mancha. Los verdaderos socialdemócratas están llamados con urgencia a poner orden, a aclarar ideas y a fijar respetados liderazgos. Si no lo hacen, serán responsables no solo de decepcionar y abandonar a sus simpatizantes, sino también de dimitir de su responsabilidad como piedra angular ante toda la sociedad española.

No es menor el riesgo de fracaso en otras formaciones, hoy desorientadas o mudas de argumentos. Desde Izquierda Unida, que parece olvidar todos los esfuerzos de modernización que hizo hace años, a los numerosos nacionalismos -llámense BNG o Anova, PNV o Bildu, ERC o CiU- que solo recetan divisiones y son incapaces de alumbrar más ideas que la de la secesión.

Pero ningún fracaso puede ser más grande ni más peligroso que el triunfo del populismo demagógico e irracional. Se han visto sus efectos reiteradamente en el devenir de la historia.

Quienes basan todas sus expectativas electorales en los efectos de la rabia ciudadana saben muy bien -porque lo han estudiado en sus facultades- que nada bueno se puede construir desde la cólera. Y deberían saber también que el resultado puede que sea bueno para ellos y cuantos se les arrimen para aprovecharse arteramente del poder, pero resulta nefasto y suicida para un país que aprecia la libertad, la democracia, la estabilidad y la paz.

Si la casta tiene, ciertamente, muchas cuentas que pagar, la secta tiene mucho juego sucio que desvelar. No solo sus escandalosas connivencias con regímenes antidemocráticos; no solo sus corruptelas económicas, que los acercan a los que critican. También deben aclarar si en ese confuso magma en que se mueven disponen de un proyecto definido y compartido que vaya más allá de las simples enumeraciones infantiles. Si saben cómo casar los términos gastos e ingresos, crecimiento y esfuerzo, libertad y seguridad jurídica, aspiración y obligación. Pero, sobre todo, si pueden prometer a los españoles algo más que humo y algún otro camino que no sea el de la calamidad.

Con todos estos actores políticos que reclaman el voto, más algunas opciones nuevas que pretenden captar la atención con propuestas alternativas, la próxima configuración de los ayuntamientos, y después del poder legislativo y el Gobierno, se presenta como un enigma inquietante.

Especialmente porque, en el ocaso de las mayorías absolutas, ninguno de estos grupos tiene el valor de indicar de antemano qué pactos está dispuesto a hacer. Y, por tanto, resulta imposible saber en qué medida van a desvirtuar sus programas por asegurarse una porción de poder.

Semejante forma de actuar no deja de ser otra emboscada al electorado, al que se le viene a pedir, en la práctica, que vote a ciegas. Y ya está bien de corromper la democracia. Los partidos, todos, deben cambiar radicalmente su forma de hacer política y empezar a jugar limpio con los votantes. Y los ciudadanos exigírselo, para que su voto sea verdaderamente consciente y plenamente útil. Pensemos. Solo así volverá a Galicia y a España la democracia que merecemos.

Dolor y convivencia
AUGUSTO BORDERAS. EL CORREO 22 Febrero 2015
 
PATRONO DE LA FUNDACIÓN FERNANDO BUESA

· La mayoría de los asesinos se niega a acogerse a los beneficios penitenciariosi porque eso comportaría la autocrítica de su propia historia

No se puede convivir con el dolor. Bien lo saben los médicos anestesistas que crearon las unidades de dolor en los hospitales, hace ya años. Dolor y sufrimiento son dos palabras parecidas, pero no son iguales. El dolor se refiere a una sensación aflictiva en una parte del cuerpo. Pero a continuación el diccionario dice que el dolor de corazón es un sentimiento, pena o aflicción. Hay dolores preludio de alegrías: los dolores de parto en la mujer, aviso inmediato de una nueva vida.

El sufrimiento expresa padecimiento, dolor o pena. Pero se aclara que puede haber conformidad o tolerancia con aquello que se sufre de algo. Esta última versión nos lleva a una idea de cronicidad del dolor, de persistencia paciente de un hecho doloroso, que se prolonga. Toda esta introducción la escribo porque estamos recordando los 15 años del asesinato de Fernando Buesa. Sí, es un hecho doloroso que se prolonga, y que, ni para su familia ni para sus amigos y compañeros, tiene solución.

La sociedad vasca está ahora haciendo un esfuerzo de convivencia: hay etarras arrepentidos, han pasado muchos años, han aparecido nuevas generaciones, los muertos de entonces tienen ahora nietos, pero el impacto de una muerte imprevista y vengativa no se borra. Las pistolas han callado, pero la ideología totalitaria y excluyente sigue. Con motivo de un sorprendente conflicto de apaño poco legal en Kutxabank, un portavoz de Sortu ha declarado: «Los héroes de la lucha antiterrorista lo que hacían era pillar antes, durante y después». Efectivamente su sentencia y ejecución fueron ejemplarizantes: Juan Mari Jáuregui, ex gobernador civil de Gipuzkoa, en cuanto volvió de Chile fue ejecutado. «Nosotros no matábamos, ejecutábamos». Es lo que un «exgudari de la Independencia Vasca (con mayúsculas, claro)» ha declarado hace poco, tras décadas de prisión.

El filosofo alemán Karl Jaspers dictó un curso en la Universidad de Heidelberg en 1946 con el titulo de ‘El problema de la culpa: sobre la responsabilidad política de Alemania’. Abrumado por el fracaso de la guerra y por el escándalo del Holocausto, intentó buscar una salida a la culpabilidad de la sociedad alemana. Jaspers distingue cuatro tipos de culpa: penal, moral, política y metafísica. Y conviene que hay responsabilidades colectivas de los dirigentes, de los ignorantes conscientes, de las explicaciones adaptadas (algo habrá hecho). Pero la responsabilidad penal es individual: matar es un acto voluntario y personal. De este modo los que han matado han ido a la cárcel, pero los que les han apoyado, dirigido y alentado no se han arrepentido de nada. Responsabilidad penal y responsabilidad moral.

¿Puede haber convivencia sin arrepentimiento? Porque las víctimas son las que tienen que perdonar tras el arrepentimiento del victimario. Pero si eso no es así: ¿dónde estamos? Pues estamos en que la mayoría de ellos rechazan acogerse a los beneficios penitenciarios, porque comportaría el reconocimiento del daño injusto causado, es decir, la autocrítica de su propia historia. Esta es mi dolorosa reflexión a los 15 años del asesinato de Fernando Buesa y Jorge Díez aquel terrible 22 de febrero.

La afición a matar
FERNANDO SAVATER. EL CORREO 22 Febrero 2015

Hay un rasgo común a los terroristas: su juventud. A su edad se sienten tan inmortales que ni siquiera les importa inmolarse. Y a veces envejecen sin arrepentirse

Es difícil pasar cierto tiempo en hospitales o clínicas y no reflexionar un poco, aunque sea superficialmente, sobre la fragilidad humana. Se hace evidente lo vulnerables que somos, la enorme cantidad de agresiones internas o externas que pueden convertirnos a cualquiera en una pavesa gimoteante y estremecida de dolor. Y ante esa evidencia que a todos nos amenaza y a casi todos nos alcanza, antes o después, resulta asombrosa la afición que algunos de nuestros semejantes muestran por asesinar al prójimo, incluso con refinamientos atroces, y luego enorgullecerse de ello como si se tratara de una hazaña. ¡Qué afán por competir en crueldad con la naturaleza! ¡Qué impaciencia, cuando para el mayor exterminio de seres humanos basta con aguardar a que transcurra un siglo! Y sobre todo qué ausencia suicida de simpatía ante formas de agonía ajenas que prefiguran y confirman la inevitabilidad de la nuestra.

Fue en la televisión de un cuarto de hospital donde vi el testimonio filmado por sus satisfechos autores de la ejecución del piloto jordano que cayó en las garras del Estado Islámico (EI): dentro de una jaula, quemado vivo por un reguero de fuego que se le acercaba sin que lo pudiera evitar… Es inmediato –y quizá ingenuo– preguntarse qué tipo de persona es capaz de hacer algo así. Alguien como usted o como yo, ay, sin duda, que come y caga y se rasca y sueña por las noches. Alguien que se considera especialmente religioso y obligado por sus creencias vehementes a castigar a su prójimo de manera tan indecible, no diré ‘inhumana’ porque ya sabemos que la humanidad incluye también tales aberraciones.

El pensador inglés Richard Dawkins, fogoso abogado del ateísmo, resume el problema así: «En el mundo hay personas buenas que hacen cosas buenas y personas malas que hacen cosas malas. Para que las personas buenas hagan cosas malas, hacen falta las religiones». Por supuesto habría que añadir «y las ideologías políticas», porque los campos de exterminio nazis, el Gulag, Guantánamo, el terrorismo etarra y tantas otras coartadas para la sevicia humana no pueden olvidarse. Lo que yo pongo en duda es que sean ‘buenas personas’ las que así se dejan pervertir por dogmas exterminadores de una u otra impronta. Hace falta, me parece, una mancha negra interior previa, un agujero fatal en el alma donde debía estar lo que nos defiende contra los peores impulsos… Mi amigo Cabrera Infante solía decir que el asesino suele serlo antes de haber encontrado su pretexto para asesinar.

Pero quienes matan por motivos personales (los celos, como el atribulado Otelo, la ambición, como Macbeth, la venganza, como Hamlet, etc…) son conscientes de que toman una decisión cuya responsabilidad, por muchas justificaciones que le busquen, recae innegablemente sobre ellos mismos y su conciencia. En cambio, quienes cometen sus crímenes movidos por creencias religiosas o ideológicas delegan esa responsabilidad en alguna entidad superior (sea la divinidad, algún profeta o líder religioso, el Pueblo, el progreso histórico, incluso la Civilización en ciertos casos) de la que se sienten simples ejecutores y a la que deben obediencia. Ellos están en la verdad y su forma de demostrarlo es borrar de la faz de la tierra, de manera ejemplar si es posible, lo que impide la propagación de la verdad.

El exterminio se convierte en una especie de verificación contundente, en el ‘quod erat demonstrandum’ de su dogma, lo cual les absuelve de toda culpa personal. En vano Sebastián Castellio argumentará contra Calvino hasta el martirio, diciendo «matar a un hombre no es nunca defender una doctrina, es solo matar a un hombre» (lo narra con admirable precisión y rigor Stefan Zweig en ‘Castellio contra Calvino’) y señalando que por la vía homicida nunca se refuerza ninguna convicción, por respetable que sea. Como señaló certeramente Sánchez Ferlosio, nadie más peligroso que el que ha decidió ‘cargarse de razón’: una vez bien cargado, que se dispare antes o después con resultados letales es inevitable…

Hay un rasgo común a los terroristas de Al-Qaida o EI, que comparten también con los asesinos etarras y, si nos remontamos en el tiempo, con los más brutales nazis o bolcheviques, incluso con los jacobinos que protagonizaron el Terror en la Revolución francesa: su juventud. En prácticamente todos los casos apenas rebasan los veinte años y algunos ni siquiera han llegado a cumplirlos. Quienes les incitan al delirio homicida son adultos o incluso viejos abominables (esos ancianos que reclaman de los jóvenes la violencia que ellos no pueden ya llevar a cabo, no hay nadie peor) pero ellos mismos, los feroces verdugos, son de una juventud desoladora, desesperada.

Tienen la edad truculenta en la que no se cultivan ideales, sino que los ideales nos poseen; la edad en la que aún se siente uno tan inmortal que ni siquiera le importa inmolarse, la edad vigorosa que no simpatiza con la debilidad y sus padeceres sino con el huracán que arrasa sin miramientos. Son implacables como los niños maleducados a quienes la experiencia de los años aún no ha podido domesticar. Y a veces envejecen sin arrepentirse, por nostalgia de aquella época obtusa y aciaga en que fueron crueles como dioses.

Portugués en las aulas gallegas
Fernando González Macías La Opinion 22 Febrero 2015

Tal vez porque tienen sobrados motivos para ser desconfiados, ni los lusistas parecen estar del todo contentos con la incorporación del portugués como asignatura optativa en muchos colegios e institutos de Galicia a partir del próximo curso escolar. Y eso que no son pocas en los foros de la prensa digital las felicitaciones desde la órbita reintegracionista a Núñez Feijóo por empezar a aplicar la "Lei Valentín Paz Andrade", emanada de una iniciativa legislativa popular que el Parlamento aprobó por unanimidad, en marzo de 2014. El lusismo militante, de una parte se jacta de estar marcando por una vez la agenda idiomática del Gobierno autonómico, pero de otra sospecha que el tiro puede salir por la culata o que su victoria sea pírrica.

El memorando firmado el otro día en la Real Academia Galega entre la Xunta y la embajada portuguesa -en un solemne acto con intervención del presidente luso, Cavaco Silva- supondrá que la lengua de Camoens se incorpore como segundo idioma foráneo en las aulas de enseñanza secundaria para aquellos alumnos que lo soliciten, al tiempo que se arbitran fórmulas para que los niños que cursen Primaria se vayan familiarizando con él. Hasta ahora, el portugués tenía un presencia prácticamente simbólica en un número reducido de centros educativos gallegos gracias al voluntarismo de algunos docentes, que no siempre contaban con el respaldo de la autoridad educativa.

Para ciertos sectores, aunque no fuera concebida con esa pretensión, esta iniciativa puede servir para ahondar en la eterna división del nacionalismo gallego por una dolorosa herida, que es la de la dichosa normativazación, que nunca dejó de sangrar. Desde luego, entre tirios y troyanos nadie cree que de repente Feijóo y su Pepedegá hayan dejado de ser españolistas convencidos para convertirse al galleguismo lusófono, nada menos. Más bien podría tratarse de un hábil una jugada táctica por parte de don Alberto en ese complejo tablero político en que se disputa la partida de la normalización, que difícilmente acabará nunca en tablas. Hasta hay quien tras este movimiento adivina las manos de Anxo Lorenzo y Valentín García, los gurús lingüísticos de San Caetano.

Desde las plataformas que aún hace pocos días se movilizaron en Compostela reclamando políticas que frenen el alarmante retroceso del uso del gallego en las nuevas generaciones, recuerdan que, con o sin portugués en las escuelas, la lengua propia de Galicia seguirá confinada en su tercio del currículum por imperativo legal. Que no hay que llamarse a engaño, porque el gallego como tal no sale beneficiado ni directa, ni indirectamente con una medida de este tipo. Por el contrario, temen que, de rebote, pueda incluso resultar debilitado, teniendo en cuenta que gallego y portugués van a ser enseñados como idiomas diferentes, para desconcierto general del alumnado.

Por cierto, que el acto protocolario de Cavaco y Feijóo se desarrolló en A Coruña y no en Vigo, el territorio natural de Paz Andrade y donde lo luso se siente más cercano, y registró la sonora ausencia, justificada por enfermedad, del actual presidente de la Real Academia. El protagonismo de Alonso Montero, auténtica e histórica bestia negra del movimiento reintegracionista, sin duda habría aguado la fiesta en un día tan señalado para el lusismo cultural y político. Otros, sin embargo, echaron de menos el lustre que su brillante y enfática oratoria suele prestar a este tipo de acontecimientos.

La ciudad precintada
XAVIER PERICAY ABC Cataluña 22 Febrero 2015

Hoy Barcelona es una ciudad precintada por el independentismo, un mero apéndice de los intereses del Gobierno de la Generalitat y sus entidades satélite

El pasado jueves coincidieron en Barcelona dos actos, uno del Círculo Ecuestre y otro del candidato del PP a la alcaldía, Alberto Fernández Díaz, que algunos medios han creído oportuno vincular por la sencilla razón de que lo mismo el presidente del Círculo, Borja García-Nieto, que el político popular reclamaron en sus intervenciones —la del primero, en presencia del propio alcalde— que la ciudad deje de ser lo que es y vuelva a ser lo que fue. Asunto complejo, sin duda.

Para volver a ser lo que fue habría que desandar lo andado en los últimos veinte años por lo menos, y no parece que semejante propósito sea factible. ¿Qué era Barcelona en aquel entonces? Pues una suerte de contrapeso a la rancia mezquindad del nacionalismo: un espacio de libertad, una ciudad abierta al mundo, moderna, con personalidad; y, por supuesto, tan catalana como española.

Hoy Barcelona es una ciudad precintada por el independentismo, un mero apéndice de los intereses del Gobierno de la Generalitat y sus entidades satélite. Y no sólo eso. Esa entrega y esa renuncia de los actuales gestores municipales, esa guardia baja que les caracteriza, se extienden asimismo a otros campos. Por ejemplo, al de la lucha contra los movimientos antisistema.

También este jueves el Ayuntamiento trató de precintar Can Vies, allí donde el alcalde perdió, en mayo de 2014, lo que le quedaba de autoridad. Y digo trató, porque el precinto —puesto por la Guardia Urbana para parar unas obras realizadas desde hace meses sin licencia alguna— fue retirado por los «okupas», que salieron en bandada a las calles del barrio y hasta se tomaron la libertad de precintar, en respuesta a la acción gubernativa, la propia sede del distrito.

Esta es la ciudad de la que los barceloneses disfrutan —un decir— a día de hoy, aquella cuyo alcalde presume de tener ya a punto las estructuras de Estado con que sueña despierto el presidente de la Generalitat. Si en las próximas elecciones del mes de mayo nuestro señor el voto obrara el milagro de conformar una mayoría no nacionalista, la tarea de depuración sería ímproba. Como la de Sísifo, tal vez. Pero habría que acometerla, no quedaría otra.


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