AGLI Recortes de Prensa    Lunes 23  Febrero 2015

Lo que Ciudadanos y Alberto Rivera esconden @Albert_Rivera #Masby ?
Juan Vicente Santacreu Periodista Digital  23 Febrero 2015

Cuando en un país hace falta matizar continuamente que se es catalán y español, una de dos, o España tiene un problema o hay mucho gilipollas. O las dos. -JV Santacreu-

Ciudadanos, la ambigüedad de un partido en lo político, social y sobre todo en lo económico. Y español a ratos.

Dicen que más vale caer en gracia que ser gracioso y justo eso es lo que le pasa a Alberto Rivera y a Ciudadanos.

En el programa El Objetivo de Ana Pastor en La SectaTV pudimos ver y oír a un Alberto Rivera defensor, sin ningún tipo de complejos, del Estado de las Autonomías y con todas sus competencias, también defendió el trilingüismo, el mismo que propugna el PP, y en el marco económico defendió políticas “subvencionistas” para las clases más bajas. O sea, un PP pero más de izquierdas.

Sorprendente me pareció la afirmación de Alberto Rivera cuando dijo que hay que mejorar el sistema educativo porque la mayoría, incluido él, no sabe bien catalán ni español. Hasta aquí me pareció todo correcto, lo pintoresco fue cuando defendió la Educación trilingüe en inglés, español y catalán en la misma proporción. O sea, admite que no sabe bien catalán y español y quiere imponer otro idioma. Lo mismo que defiende el PP. ¿Y si defendemos –a los que quieran- poder estudiar en español en España sin tantas “polladas”?, ¡¡vamos como el resto del mundo!!

Alberto Rivera y Ciudadanos pretenden que los españoles de las autonomías con dialecto propio sólo puedan estudiar un 33% de asignaturas en la lengua nacional. ¿En qué país se ha visto eso?

El problema de los charnegos reciclados es que son españoles a ratos, y en el caso de Alberto Rivera, solo es español a tiempo parcial.

Quizás Alberto Rivera debería saber que en Inglaterra se puede estudiar todo en español en los Colegios Españoles, al igual que en Francia y lo mismo que en muchos países, en cambio España es el único país que no se puede estudiar en español por culpa de políticos como él.

Los andaluces, por ejemplo, deben saber que si votan a Ciudadanos están votando a un partido que impide la movilidad escolar en España. Lo mismo ocurre en el mundo laboral, ya que la política lingüística de Ciudadanos obliga a conocer los dialectos regionales para poder optar a cualquier puesto de la Administración. Pero no sólo funcionarios, hoy en día ya es imposible, en la práctica, que un periodista de Madrid pueda trabajar en un Medio Gallego, Vasco, Balear, Valenciano o Catalán. Pero lo más gracioso, Ciudadanos con sus “barricadas lingüísticas” también cierra las puertas a los catalanes para que no puedan trabajar en otras comunidades con dialecto propio. ¡¡¿Somos o no somos un país de gilipollas?!!

La movilidad laboral y escolar en España, está jodida. ¡Pero que muy jodida!

Debo admitir que Federico Jiménez Losantos –FJL- y Pedro J. Ramírez, los dos monstruos del periodismo que más admiro, me han sorprendido con un jarro de agua fría en pleno febrero al manifestar públicamente su apoyo a Alberto Rivera y al programa económico de Luis Garicano, el autor de frases como esta: “el modelo lingüístico que existe, de inmersión en catalán, funciona bien, y el hecho innegable”. Por si esto es poco, Luis Garicano apuesta por una España plurinacional y con mayor reconocimiento de la identidad catalana. ¡¡Tócate los huevos!!

Si a todo esto añadimos la incertidumbre si Ciudadanos pactará con Podemos o las declaraciones del candidato de Ciudadanos y separatista confeso Juan Marín, las dudas están resueltas.

Supongo que la nueva imagen Alberto Rivera con sus “ricitos de niño Jesús” es para mostrar la cara amable del Partido y difuminar a tanto indecente en su seno.

Quizá FJL, Pedro J y yo no vimos el mismo programa de TV, ni hablamos del mismo Partido ni del mismo sujeto, o sin duda, alguien está equivocado.

Sobre las sombras de corrupción de miembros de Ciudadanos y sobre el aborto no voy hablar, con el tema lingüístico ya voy sobrado.

Estoy de acuerdo con FJL y Pedro J que hay que defenestrar al “Traidor”, pero no dando paso a otros antiespañoles porque con los “hijos de puta” que ya tenemos apalancados en el Sistema, ya tenemos bastantes. La Historia reciente ha demostrado que la opción menos mala nunca fue la mejor.

Por cierto, nunca sé cómo llamar a Alberto Carlos Rivera Díaz, porque en su casa siempre ha sido Alberto aunque en el colegio lo bautizaron como Albert. Y así lo asumió como buen charnego reciclado, adoctrinado y sumiso. Y ya sabes, la cabra siempre tira al monte.

Cuando en un país hace falta matizar continuamente que se es catalán y español, una de dos, o España tiene un problema o hay mucho gilipollas. O las dos.

Quiero dejar claro que mi intención no es fastidiar a Ciudadanos, sólo quiero poder ser español en toda España sin pagar peajes lingüísticos que me roban tiempo, dinero y posibilidades laborales. Hay que ser muy imbécil para no entender algo tan sencillo.

Claro que no todo el mundo escucha lo que oye, por eso muchos creen que Ciudadanos es español y es de derechas, y hasta algún bobo voluntario piensa que es un Partido liberal.

Así lo pienso y así lo digo. Y te reto que señales una sola mentira en todo lo que digo.

¦ Quizá te interese leer ? ¿Por qué el Gobierno de Rajoy tiene que blanquear los impuestos (14 Febrero 2015)
Dedicado a Albert Rivera: “Quien libremente acepta ser esclavo acaba guardando un gran resentimiento hacia quienes seguimos libres.” Juan Vte. Santacreu

¿Cómo te roban los políticos en España?
Juan Vicente Santacreu www.masaborreguera.com/como-te-roba-el-gobierno  23 Febrero 2015

Comparte este artículo porque el poder está en tus manos

España, Italia y demás países sureños tenemos en común que somos mediterráneos y parece ser que somos portadores del gen trapacero, una peculiaridad que nos predispone para a sacar el máximo beneficio personal de cualquier situación. Literalmente parecemos africanos descolocados.

Véase una muestra. A un pringao le colocas un chaleco reflectante y le pega tal subidón de testosterona que automáticamente se le pone "dura" y sin viagra.
Tal es el efecto del chaleco que como te descuides tienes que hablarle de usted aunque sea un jornalero quitando las hierbas de un sendero.

Y si al pringao le das un cargo político, a estos ya no les hacen falta chalecos, estos se compran un traje italiano que para eso paga el pueblo llano.

¿Cómo te roban los políticos en España?
Una vez aposentado el pringao en la poltrona y con cargo político, te desvalija la caja en menos que canta un pijo. ¡¡Y es que señores!!, el "gen trapacero" se despierta en cuanto ve una caja repleta de pasta.

Por eso y conociendo nuestra peculiaridad genética, los ciudadanos debemos controlar y vigilar nuestra hacienda, ya que los políticos trapaceros nos están dejando en pelota picada; sin pasta y sin España.

Robo politicos corrupcion como te roba el Gobierno de España En esta sección iremos describiendo y denunciando los progresos de la "ingeniería política" y la perfección a la que han llegado los políticos de España para robarte, crujirte y malgastar el dinero público. Un dinero, que dicen, no es de nadie.

No te puedes imaginar las miles y miles de artimañas que han inventado los políticos de España para robarte cotidianamente sin que seas consciente de ello.

Es bueno que sepas, entre otras cosas, que pagamos canon por todo sin que el consumidor lo sepa. El último caso que he conocido es le canon –de no sé que coño- que llevan las planchas de pelo. ¡¡Vamos, me parece una tomadura de pelo!!

Precisamente este impuesto camuflado provocó mi indignación al comprobar que los políticos se ríen, se mofan y se cachondean, por todo ello hemos creado esta sección donde iremos publicando todas las formas que los políticos de España nos crujen.

No sé si te has dado cuenta, pero si eres español, considérate desahuciado, te estas quedando sin España, pero lo más grave es que tus hijos y nietos tendrán que pagar la hipoteca, perdón, la deuda de España.

Claro que, acogiéndonos a la filosofía "zurdosa", siempre podremos pedir a vascos, catalanes, gallegos la dación en pago de España. ¿Lo pillas?

¿Y para que necesitan robar tanto los políticos?
- Mantener 17 Autonomías cuesta 24.000 millones de euros al año.
- Mantener los dialectos tribales cuestan 6.000 millones de euros al año.
- Somos el único país del mundo con 18 Reinonas, séquito, palmeros, estandartes y banderas.
Y así podríamos hablar de miles de caprichos más de la Casta Política.

La absurda y cínica lógica de los nacionalistas-separatistas.
Paco Sande Periodista Digital  23 Febrero 2015

Hace un par de domingos, o algo así, han vuelto los “defensores del gallego” a salir a la calle en manifestación, y con el slogan de “Mas Gallego” –podría escribirlo en gallego pero no me da la gana- decían tratar de frenar el rápido declive que el uso de ésta lengua está sufriendo en los últimos años entre los jóvenes de Galicia .

Al otro día leía en el periódico que a dicha manifestación habían asistido unas 28000 personas. ¡Veintiocho mil personas!, je, je, si se juntaron dos mil ochocientas ya podrían darse con un canto en los dientes.

Pero es igual, aun aceptando la mayor, 28.000 personas, de dos millones setecientos mil y pico largo de habitantes que tiene Galicia, representarían un 1´03% del total.

Y que pedía ese uno por ciento de los gallegos en esa plaza de Compostela???
Pedían, quizás, poder hablar, leer y escribir en gallego cuando y donde les plazca???

O quizás pedían ser atendidos en gallego por su médico, o por el dependiente de la tienda donde compra el periódico, la leche, o los zapatos, o poder hacer cualquier tema burocrático en esta lengua???
O, lo mejor, pedían poder escolarizar a sus hijos en gallego???

Pues no, no y no. Todo eso ya lo tienen. Pedían, simplemente, que se derogase el decreto del plurilingüismo.

O sea, y para que se entienda bien, pedían que en las escuelas no se enseñase, ni mucho ni poco, en castellano –español-, solo en gallego y quizás algo de inglés, y punto.

Decían que el gallego es su derecho –el de ellos- y que por eso lo exigían. Y el derecho de los demás gallegos, de esos gallegos que queremos que se nos atienda en castellano, que queremos hablar, leer y escribir en castellano, y que nuestros hijos reciban una educación en castellano, donde se queda???

¡Ah! Eso a ellos no les incumbe, dicen, ellos solo quieren su derecho al gallego, derecho que nadie les niega y al que pueden acceder sin problema alguno. Pero es que esa no es la cuestión. La cuestión es más prosaica, más simple, ellos quieren tener el derecho de impedir que nadie en Galicia hable en castellano. En definitiva, ellos quieren tener derecho a negarle a los demás gallegos su derecho –el de los demás gallegos- así de sencillo.

Hay una sesión en la radio “Onda Cero”, por las mañanas, pagada por la Junta de Galicia, llamada “Dándole a la Lengua” –también esto podría escribirlo en gallego, pero tampoco me da la gana- en pro de la “normalización del gallego” –confunden normalizar con imponer- y durante la cual los niños de una escuela, cada día de una diferente, leen una historia corta o una noticia en gallego.
Hay que reconocer que lo hacen estupendamente y oyéndoles pienso: cuanto trabajo, esfuerzo y dinero y total para qué?

Porque por mucho que a ellos, a los fanáticos del galleguismo, les pese, si en Galicia no se habla mas gallego es porque, simplemente, los gallegos no queremos hacerlo, punto.

Si la mitad de todo ese esfuerzo, trabajo y dinero que se lleva gastado en promover el gallego se hubiese empleado en enseñar el inglés, hoy todos los jóvenes de Galicia hablarían el inglés de Oxford.
Pero la paradoja de todo esto está en el hecho de que, todos estos “demócratas” encuentran su némesis, el blanco de todos sus odios, en la figura de Franco. El odio que siente por él es visceral y profundo, casi fanático, incluso siente pena de no haber vivido en su tiempo, puesto que ellos lucharían hasta la muerte contra ese dictador y, están seguros, vencerían.

Ellos lo creen así, sin ambages, sin cortapisas, porque lo más odiado para ellos en este mundo es una dictadura.

Pero ellos me están obligando a mí, y a muchos más gallegos, a tragarnos el “gallego” por las buenas por las malas, me están obligando a hablar, leer y escribir en gallego, me guste o no, y me están obligando a escolarizar a mis hijos en gallego aunque yo crea que les sería más útil el castellano –español- y el inglés.

¿No es esa una de esas dictaduras que tanto odian?
Y la respuesta que te dan es clara, sencilla y diáfana, ¡no!.

¿Y por qué no?, preguntas.
Pues porque eso tiene que ser así, porque todo el mundo en Galicia debiera hablar en gallego, te responden.

¿Quién lo dice? ¿Quién dice que tiene que ser así y por qué?
Lo decimos nosotros, y tiene que ser así porque estamos en Galicia.

¿Y también en España, no?
Bueno si, de momento si, pero estamos en Galicia.
¿...?
¿Y por qué no le dejáis a la gente elegir libremente, el castellano o el gallego, lo que ellos quieran?
Porque de hacerlo así, responden, la gente en su mayoría elegiría el castellano, y el gallego se extinguiría.
¿…?
Esta es la absurda y cínica lógica de los nacionalistas-separatistas.

Lo siguiente aparecía ayer en el periódico:
El sistema sanitario en Cataluña soporta normas como la que se aprobó en 2012 cuando la Generalidad reeditó un protocolo -publicado por primera vez en 2010- en virtud del cual, se ordenaba a todos los empleados de la sanidad pública a hablar en catalán independientemente de que el interlocutor le entienda o no. La misma normativa seguía diciendo que "médicos, enfermeras y auxiliares" deben expresarse en catalán tanto por teléfono, como por megafonía, en actos públicos protocolarios e incluso entre los propios médicos durante reuniones de trabajo, especialmente cuando hay delante "terceras personas", como pacientes o sus familiares.

Hasta estos extremos han llegado en Cataluña y hasta aquí llegaran en Galicia si dios no lo remedia.

C’s: electoralismo y reparto de pobreza
El partido de Albert Rivera parece la única opción que tiene este país para salir del desastre moral, político y económico. Pero siento decepción ante un programa que supone un gran desconocimiento de lo que ha pasado en España desde la Transición
Roberto Centeno El Confidencial  23 Febrero 2015

Vaya por delante que Albert Rivera y su partido Ciudadanos me parecen, junto con UPyD, las únicas opciones que tiene este desgraciado país para salir del profundo desastre moral, político y económico al que nos ha llevado la oligarquía partitocrática, PP y PSOE, quienes junto con los nacionalistas separatistas se repartieron el país desde la infausta Transición como si fuera un solar. Implantaron un régimen político sustentado en el caciquismo, el clientelismo y la corrupción institucional y personal, a una escala jamás conocida ni en España ni en Europa. Ciudadanos, además, ha defendido a brazo partido a España frente a la mafia independentista, y solo por ello merece el aplauso y el respeto de todos los españoles de bien.

Para que este país sobreviva PP y PSOE deben desaparecer. Y aunque el golpe principal lo recibirán de los ultraizquierdistas de Podemos, solo Ciudadanos y UPyD constituyen la esperanza de un cambio racional. De ahí mi decepción ante un programa cuyo posicionamiento político supone desconocer totalmente lo que ha pasado en España durante la Transición, lo que es una democracia o lo que es un régimen de partidos sometido a la oligarquía económico-financiera. Y en lo económico se ignora lo esencial: solo electoralismo y reparto la pobreza. No hay recuperación posible ni salida de la crisis sin cambiar un modelo de Estado inviable y corrupto hasta la médula, sin una democracia representativa, y sin renegociar una deuda que Rajoy ha hecho tan monstruosa que ya es imposible de devolver, lo que destruirá el futuro de varias generaciones.

Solo se puede sentir vergüenza y desprecio por la Transición
Empiezo por la afirmación política central de Albert Rivera y Luis Garicano: “Los españoles tenemos mucho de lo que enorgullecernos en las últimas décadas, contrariamente a lo que sugieren muchos que critican todo lo construido desde la Transición. Entre los años 1978 y 2000 España experimentó un periodo de convergencia económica y política con Europa; en esos años creamos una democracia imperfecta, pero que mejoraba cada año, un sistema sanitario excelente y un Estado de bienestar que redujo enormemente la pobreza”. Una declaración demencial porque la realidad es justo la contraria, y no es que lo “sugiramos muchos”, es demostrable con cifras indiscutibles y hechos inapelables.

En 1975 se alcanzó el mayor grado de convergencia económica con la Europa desarrollada, y desde entonces no ha vuelto a alcanzarse. Rivera puede ignorarlo, pero Garicano no. Por tanto, miente conscientemente, lo que resulta tan incomprensible como innecesario, a no ser que desee ganarse el favor de la oligarquía económico-financiera. Para medir la convergencia hay que comparar lo mismo. En 1975 el PIB per cápita español era el 81,3% de la entonces CEE, los nueve países centrales, y para ver qué ha pasado la comparación tiene que hacerse con los mismos nueve, no con 27 –de los cuales la mitad son pobres de solemnidad–. Es la comparación que han hecho siempre el PP, el PSOE y los oligarcas, y constituye un engaño absoluto.

¿Y qué tenemos si la comparación se realiza de forma homogénea con los nueve países centrales? Pues que del 55% en 1959, y después de 16 años de crecimiento económico sin precedentes, se llegaría al 81,3% en 1975, que el fraude Transición hundiría hasta el 70,8% en 1985, y que en 2013 casi cuarenta años después era solo del 73,2%. Un desastre sin paliativos. Y esto no es opinable, son matemáticas. Como que el paro en 1975 era del 2% (o del 6% si sumamos lo emigrantes) y hoy es del 24%. Que de un sector industrial que representaba el 36% del PIB en 1975, después de su desmantelamiento en los 80, hoy está en un 14%. Que de una renta per cápita igual a la de Irlanda en 1975 hoy este país nos supera en un 40%. Que, pese a tener la misma potencia industrial que Corea del Sur en 1975, hoy no somos ni su sombra. ¿En qué benefician a Ciudadanos estas mentiras flagrantes?

Afirman después: “Creamos una democracia imperfecta, que mejoraba cada año”, una falsedad total. Para que hubiera habido democracia se necesitaban dos condiciones esenciales. La primera, abrir un periodo de libertad constituyente donde los gobernados hubieran tenido el poder de dotarse de una constitución democrática con representación real de los electores y elección del Ejecutivo con sufragio directo. Y la segunda, que los gobernados hubieran tenido la oportunidad de elegir unas cortes constituyentes y de aprobar en referéndum y no en plebiscito la forma de Estado y de Gobierno. Estos hechos no pueden ser ignorados por un partido que aspira a gobernar y a regenerar España. Y, luego, es inaudito que se afirme que el régimen de partidos ha mejorado con el tiempo, cuando solo ha incrementado su degeneración y su perversión. Somos el país más corrupto de Europa en desarrollo urbanístico, financiación de partidos y contratación pública.

El deterioro de la democracia española, por llamarla de alguna manera, ha sido espectacular (sirvan de ejemplo frases de políticos tales como “Montesquieu ha muerto” o “el que se mueve no sale en la foto”). Lo que ocurrió fue la desaparición de todo atisbo de democracia, con todo el aparato legislativo –Constitución incluida– al servicio de unos dirigentes ineptos y venales. Listas cerradas, nepotismo, ineficiencia y corrupción a gran escala. La sanidad, como la enseñanza pública, eran infinitamente mejores en 1975. Su politización a todos los niveles solo ha producido despilfarro y degradación (en el caso de la enseñanza pública, esta ha sido total).

Pero si las afirmaciones anteriores no hay por donde cogerlas respecto al Estado de bienestar la falsedad es absluta. Un sistema de pensiones solvente en 1975 frente a uno quebrado en 2015 donde las pensiones tendrán que recortarse drásticamente. La parte de los salarios en el PIB, que en 1975 era del 62,8% es hoy del 46,6%, la más baja de la UE. La desigualdad en la distribución de la renta y la riqueza ha crecido espectacularmente, y es la mayor de Europa. España está hoy a la cabeza de la injusticia social de la OCDE. Los hijos vivíamos muchísimos mejor que nuestros padres. Hoy, por primera vez en tres siglos, los hijos vivirán peor que los padres.

Generalidades, mediocridad y buenos deseos
Respecto al programa económico de Ciudadanos, lo presentado es solo una serie de medidas electoralistas, junto a generalidades y buenos deseos. No solo no aborda, es que ni menciona ni en esta ni el resto de entregas los grandes problemas estructurales del país, empezando por un modelo de Estado inviable y fuente una corrupción sistémica jamás conocida. Tampoco trata una deuda que crece sin cesar y la mitad de la cual es para pagar los desafueros de los oligarcas financieros y del IBEX, o el brutal deterioro de la balanza comercial, cuyo déficit ha crecido un 71% a septiembre, lo que ha elevado la deuda externa en 100.000 millones en 2014 (la mayor del mundo en términos de PIB). Un camino cierto al desastre y justo lo contrario de lo que afirman la propaganda del Gobierno, los oligarcas y sus secuaces mediáticos.

La desigualdad, la pobreza, la precariedad y la exclusión social son las consecuencias, no las causas. Y si no se entiende esto es que no se entiende nada. Empecemos por su propuesta más “novedosa”: el complemento salarial anual para quienes tengan salarios bajos y empleos precarios (lo que favorece a unos 5 millones de votantes objetivos de Ciudadanos). Para empezar, la afirmación de que esto servirá para asegurar que todos reciban un salario digno y no los desincentiva para trabajar es un insulto a los 2,6 millones de parados que ya no reciben ayuda alguna y que serán 3 millones a fin de 2015 gracias a Rajoy, que estarían dispuestos a trabajar por salarios de hambre porque no tienen ya nada.

Y para seguir su efecto, útil es permitir a los patronos bajar los salarios. Si el trabajador recibe 150 euros al mes, el empleador se los baja. Es obvio que los autores nunca han trabajado en el mundo real. Y, para terminar, los 10.000 millones que costará esta medida, una cifra irrisoria para una economía donde se despilfarran anualmente 100.000 millones de euros de los cuales 34.000 lo son por duplicidades entre Administraciones Públicas, y otro tanto en 3.000 empresas públicas inútiles. Pero es que ni siquiera 10.000 millones, lo que se da a unos se le quita a otros.

Si en Ciudadanos piensan que España puede salir adelante con parchecillos sin atacar los problemas centrales, fracasarán y con ellos fracasará España. El PP, el PSOE y las élites depredadoras del IBEX ya están moviendo a tope todo su gigantesco aparato mediático y de compra de voluntades para mantener el bipartidismo, la corrupción y el saqueo de España y de los españoles. Por ello espero que en la cuota de poder autonómico y local que sin duda conseguirán renuncien como UPyD a la utilización de coches oficiales y asesores, que es un escándalo en un país donde un tercio de los niños vive ya por debajo del umbral de la pobreza. ¿Exigirá C´s para pactar con el PP en Madrid o Valencia acabar con este despilfarro, que no existe en el mundo civilizado? ¿Les exigirá cerrar empresas inútiles o se subirán al carro de los privilegios y las tarjetas oro?

Luego, hablar de un “nuevo marco laboral de relaciones laborales que elimine la desigualdad y acabe con la precariedad” es un brindis al sol que no significa absolutamente nada, que recuerda aquello de que “todos los españoles deberán ser justos y benéficos” de la Constitución de Cádiz. Es un mero reparto de la pobreza. Como los trabajos basura de Rajoy de 600 euros, solo que con un nuevo envoltorio elaborado por profesores universitarios sin praxis de la realidad laboral. Es un corta-pega de medidas que existen en países solventes, sin pararse un minuto a pensar en la historia y la evolución de nuestra legislación laboral, que empezó con Franco y que es estructuralmente diferente a Austria, Gran Bretaña o Dinamarca. Así ni se crea empleo ni se crea riqueza. Solo se reparte la miseria.

La eliminación de los contratos temporales para las nuevas contrataciones no soluciona ningún problema. Las empresas seguirán despidiendo igual, pero a menor coste. La “mochila austriaca” o seguro contra el despido suena muy bien, pero sin la regulación del despido existente en Austria solo hace menos costoso el despido para el empleador, justo lo que nos faltaba. En la CEOE estarán encantados. Y por cierto, ¿quién paga la ronda? La dación en pago, que sería correcta, al añadir “por el valor actual del inmueble” le quita todo valor. Es una tomadura de pelo porque se vende y en paz. Y la diferencia con el coste, ¿quién la asume? Los bancos estarán encantados porque son los beneficiarios. Les eximen de su responsabilidad de haber dado créditos insensatos a personas que sabían que no podrían pagar.

Rebajan los tipos del IRPF y quitan deducciones, exactamente la misma golfada con la que la pareja de trileros Rajoy-Montoro han engañado a los españoles. ¿Y qué pasa con el IBI, que no deja de subir cuando los pisos no dejan de bajar? ¿Y con los más de 80 impuestos y tasas? Para colmo, rebajan los tipos máximos, no los tramos de renta más bajos. Y lo de bajar el IVA va justo al contrario del resto de los países europeos, que es lo que dicen que no hay que hacer. Luego proponen reducir el impuesto de sociedades del 30 al 25%. ¿Acaso desconocen que las grandes empresas pagan solo el 12%? La cifra más baja del mundo industrializado. Parece que, cuando Fuentes Quintana nos explicaba los requisitos esenciales de un sistema fiscal que ayude al crecimiento y a la redistribución de la riqueza, los autores de este programa estaban tomándose un pincho de tortilla en el bar. Aquí, ni hay equidad, ni armonización tributaria interna, ni eficacia recaudatoria. Pagan la clase media y las pymes, y la deslealtad institucional entre CC.AA. es total.

Esperemos las próximas entregas. A ver si por fin se enteran de que un país con 17 miniestados con todas las instituciones propias de un Estado, con 3.000 empresas públicas inútiles, con dos millones de empleados públicos nombrados a dedo y con salarios medios que doblan los del sector privado –algo insólito en el mundo desarrollado–, con 20.000 asesores a 80-100.000 euros per cápita –que ni asesoran ni hacen falta para nada–, con un mercado fragmentado en 17 trozos, con 17 legislaciones –¡120.000 leyes desde 1975 y 340.000 burócratas dedicados a dividir, a entorpecer, a controlar la actividad económica y comercial–, hace mucho más costoso fabricar, exportar y mover productos dentro de España, más difícil que entre los 27 países de la UE, es un país inviable. Desatar este nudo gordiano de nepotismo, intereses creados y corrupción sistémica es imposible: o se corta de un tajo o España no tiene salida.

Menos cortesía y más osadía.
Vicente A. C. M. Periodista Digital  23 Febrero 2015

Nada más apropiado que Artur Mas diga tras la inauguración del enlace eléctrico entre Francia y España que existe una sobrecarga en las relaciones entre Cataluña con España y que eso provoca que los fusibles se fundan. Lo que no dice el ocurrente de Mas es que esa sobrecarga la ha producido su partido CiU durante décadas y especialmente durante esta legislatura donde él se ha dedicado a lanzar su proceso soberanista con actuaciones de desobediencia institucional y delitos de sedición manifiesta. Y eso usando fondos públicos pagados con los impuestos de todos los españoles, mientras permitía la morosidad en el pago de servicios públicos esenciales como el suministro de medicinas.

Lo realmente lamentable, cobarde y vergonzoso es la pusilanimidad de Mariano Rajoy que solo se atreve a lanzar sus críticas veladas en forma de frases tan ocurrentes como “conectar en vez de desconectar”, durante su comparecencia en la inauguración con el presidente francés Valls de la susodicha conexión eléctrica. Posteriormente en la comida mantuvo una charla distendida y exenta de cualquier atisbo de crítica, fiel a su estrategia de no molestar. Eso, no vaya a ser que a Artur Mas le dé por montar el pollo y se vea obligado a dejar de mirar para otro lado y fiarlo todo a las querellas judiciales.

Solo falta el que ese traidor a España vea que el Gobierno le deja el camino libre para llevar a cabo su sedición. Y nadie podrá aducir desconocimiento. Artur Mas, al igual que hizo cuando lanzó su órdago sobre el referéndum soberanista, está dispuesto a darle cobertura a la construcción de las estructuras de Estado para forzar la separación de Cataluña como hechos consumados. Su plan contemplado en un documento realizado por la ANC que, al más puro estilo chavista, incluye la creación de diversos estamentos, la expropiación de edificios oficiales españoles, la creación de un cuerpo especial de lucha anti terrorista dentro de los Mossos de Squadra, y otros delirios semejantes. Es decir, incidir en el camino de la sedición por la vía de un golpe de Estado.

No sé a qué espera la Fiscalía, la Audiencia Nacional y el Gobierno de España para acabar de una vez con estos despropósitos y asumir las responsabilidades de gobierno para mantener la legalidad y la unidad de España. Ha llegado la hora de no demorar ni un minuto la suspensión de la autonomía de Cataluña en sesión extraordinaria del Congreso y del senado, proceder a la detención de los principales responsables y nombrar un equipo de gobierno de Cataluña para devolver la normalidad a una región española donde sus ciudadanos han sido abandonados a su suerte, donde sus derechos están violados de forma sistemática por el nacionalismo secesionista y donde el Estado de Derecho, las sentencias de los Altos Tribunales de España y la Constitución se desprecian y se violan por quienes están obligados a su estricto cumplimiento.

No es que salten los fusibles, es que se ha producido un cortocircuito que puede ser el inicio de un incendio que acabe con el viejo edificio común de todos los españoles, nuestra querida España. Evitémoslo y exijamos a Rajoy que deje la cortesía para quien se lo merezca.Lo cortés no quita lo valiente. Sr. Rajoy, como se dice en los campos de fútbol ¡Échale huevos!.

Vox, La Derecha
Santiago Abascal Libertad Digital  23 Febrero 2015

Una fantasma recorre Europa desde hace décadas, hijo legítimo de la nueva dictadura, la de la corrección política, nieto del consenso relativista y biznieto del fin de las ideologías. El retoño de ese fantasma ha mutado curiosamente en España, donde ha triunfado todo lo que ha triunfado en Europa pero con una variante: la derecha ha desaparecido del mapa político, de los parlamentos e incluso de las políticas de los gobiernos de los partidos hasta ahora ubicados a la derecha.

La mutación ha tenido éxito, incluso el mismo término de derecha ha desaparecido de las denominaciones de esos partidos. A tal extremo ha llegado esa anomalía en la democracia española que, de los seis primeros partidos del país, según todas las encuestas, ninguno, absolutamente ninguno, acepta la etiqueta de derecha ni para definir al todo ni para definir a parte de sus miembros. El comunismo disfrazado de Podemos, los socialistas, la izquierda hundida de Garzón, la transversal UPyD, el centrorreformismo del PP, el centroizquierda y el socialismo democrático que expresamente reivindica Ciudadanos de Cataluña…: ninguno se proclama de derechas. Tan retorcida se ha hecho la tara española que muchos de los traicionados por Rajoy, la derecha social, busca refugio en un partido como Ciudadanos, que, repito, expresamente se sitúa en el centroizquierda.

Seis partidos, ¡seis!, y ninguno es de derechas. No viene a cuento analizar ahora esa tara española ni sus orígenes, que bien podríamos encontrar en el tardofranquismo y en su obsesión tecnocrática, así como en el complejo de culpa histórico de la derecha política. Pero sí viene a cuento hablar de la importancia de las etiquetas. Muchos son los que piensan que son clasificaciones del pasado, y podrían no estar desacertados. Pero mientras haya quien llame a la izquierda habrá de existir quien llame a la derecha. Porque por la vía de renunciar a la etiqueta, el centrorreformismo gobernante e irrelevante de Rajoy ha renunciado también a hacer política, a sus ideas y a sus valores, para dedicarse únicamente a la gestión y conservación del nefasto legado zapateril. No hace falta a estas alturas enumerar esos incumplimientos de programa y esas traiciones porque la traición ha sido integral. La traición lo ha sido a todo y a todos.

Y como no son tiempos ni hay tiempo para lamentarse ni para lamerse las heridas, basten estas líneas para decir que Vox no tendrá miedo, ni complejo ni vergüenza para construir esa casa común de La Derecha, en la que podrán y deberán convivir, en tensión, liberales y conservadores, patriotas y democristianos, empresarios y empleados, etiquetados y desetiquetados. Pero, sobre todo, en la que deberemos convivir los que no queremos para España ni las fórmulas ruinosas y liberticidas del socialismo, ni el separatismo, ni la disgregación autonómica, ni la desmoralización y la corrupción del Partido Popular ni el totalitarismo comunista de Podemos. Y de eso se trata, de dar contenido a lo que es, y lo que no es, La Derecha. A lo que es, y a lo que no es, Vox. Esa fuerza que va a defender la unidad nacional y el Estado unitario, la soberanía en Cataluña y en Europa, la rebaja fiscal y el control del gasto público, la libertad de empresa y la atención a los más desfavorecidos, el derecho a la vida y el renacimiento demográfico, el endurecimento del Código Penal contra corruptos, terroristas y criminales reincidentes, el rechazo al multiculturalismo y la defensa de las raíces de Occidente. Todo eso es Vox. Todo eso es La Derecha. Porque Vox es la derecha, Vox es el acierto.

Santiago Abascal, presidente de Vox.

El caso Monedero
La confesión de Podemos: trabajo y capital pagan los mismos impuestos
Juan Ramón Rallo Libertad Digital 23 Febrero 2015

Durante meses, Podemos ha venido proclamando a los cuatro vientos que las empresas pagaban muchísimos menos impuestos que las familias en España; por ejemplo, hace menos de un año Pablo Iglesias afirmaba:

En este país las familias aportan alrededor del 90% de la recaudación y las empresas el 10%, menos del 2% proviene de las grandes empresas.

La narrativa es de sobra conocida: las rentas del capital no pagan apenas impuestos, por lo que las rentas del trabajo deben soportarlos en solitario. En el documento económico de Podemos (página 52), de hecho, se pide una reforma del IRPF "que someta a una sola tarifa todos los tipos de rentas": esto es, que las rentas del capital dejen de estar sometidas a un tipo marginal máximo del 27% en 2014 y las rentas del trabajo a uno del 52%.

Fuimos muchos los que ya en su momento tuvimos ocasión de explicarles que estos cálculos estaban profundamente sesgados: un accionista o un bonista no sólo paga impuestos por el cobro final de dividendos o de intereses, también por el Impuesto sobre Sociedades que abona la empresa de la que es accionista o acreedor. Por ejemplo, supongamos que en 2014 poseo el 1% de una empresa que gana cien millones de euros antes de impuestos. Si no existiesen tributos, a mí me correspondería un dividendo de un millón de euros. Sin embargo, esta empresa tendrá que pagar, en primera instancia, el Impuesto sobre Sociedades del 25%, de modo que sus ganancias después de impuestos se reducirán a 75 millones de euros. A su vez, y en segunda instancia, cuando mi empresa me abone el dividendo de 750.000 euros, yo tendré que abonar aproximadamente 200.000 euros en IRPF por rentas del capital.

¿Resultado final? El millón de euros en dividendos queda reducido a 450.000 euros: una tributación efectiva del 45%; bastante superior, por cierto, a la fiscalidad efectiva de las rentas del trabajo (el tipo efectivo medio por rentas del trabajo tras computar todas las deducciones y exenciones no supera en ningún caso el 34% y se ubica por debajo del 25% para las clases medias). Las quejas, pues, eran infundadas: apenas un ejemplo más de política del frentista y del odio contra el ahorrador y el empresario.

Afortunadamente, parece que el caso Monedero sí ha servido para que Podemos consulte a expertos en tributación y descubra que, como tantos les dijimos, las rentas del trabajo y las rentas del capital padecen una fiscalidad análoga. Escuchen si no la confesión del propio Juan Carlos Monedero (minuto 1:30:00):

Adjuntamos un informe para todos ustedes para que puedan ver cómo, según la opinión de expertos muy cualificados, cualquiera de las dos vías existentes [1º) tributar un ingreso como renta del trabajo por IRPF; 2º) tributar un ingreso como beneficio por Impuesto sobre Sociedades y posteriormente tributar los dividendos repartidos como renta del capital por IRPF] eran legales y legítimas. Tanto hacer una declaración de un trabajo como IRPF como pagar dividendos, porque al final la recaudación para Hacienda era la misma. Y por tanto no había ninguna posibilidad de presentar el pago de dividendos como un intento espurio de hacer nada contra Hacienda.

Esperemos que este singular hallazgo fiscal no permanezca encerrado en autojustificativas ruedas de prensa dirigidas a resolver la papeleta del momento y, en cambio, termine permeando todo su programa electoral. Por ejemplo, desde Podemos podrían comenzar por abandonar esa confiscatoria propuesta de equiparar rentas del trabajo y de capital en el IRPF, olvidándose de que las segundas ya han pagado antes el Impuesto sobre Sociedades. Sería lo consecuente con su renovado discurso fiscal, ¿no?

MIEDO A LA DEFLACIÓN
Un bazuca peligroso para buscar la inflación perdida
En marzo comienza el llamado QE europeo, que tiene el objetivo de crear más de un billón de euros para devolver a positivo el crecimiento de los precios. Aunque se ha vendida como una medida necesaria esa brutal creación de dinero podría entrañar graves riesgos para la economía europea
Pedro Ruiz www.elsemanaldigital.com 23 Febrero 2015

Se ha instalado en el centro del debate económico la evolución a la baja de los precios de bienes de consumo. El miedo a una posible deflación ha hecho saltar las alarmas de economistas y políticos. Como opina el economista, Álvaro Lodares para Estrelladigital.es, “a lo largo de los últimos años la deflación se ha convertido en un tema de debate importante tanto en el ámbito académico como en el mundo de la política económica”. Desde enero de 2014 el Índice de Precios al Consumo (IPC), ha estado en valor negativo hasta nueve meses. En 2015 la cosa no ha cambiado, ya que, el IPC cerró enero con una caída del 1,3%.

El debate ha trascendido más allá de las fronteras de los pirineos. Centrada sobre si la actual marcha de los precios es debido a la deflación o a una desinflación. La diferencia entre ambas estriba más allá de la semántica.

La deflación consiste en un período alargado de la caída de los precios, su principal riesgo es que esa caída continuada de precios hace posponer las inversiones. La caída de la inversión, o en su vertiente más social, posponer compras remite a la economía a un circulo vicioso en el que se genera desempleo. La desinflación, inflación negativa, se trata también de un período de caída de precios pero no se posponen compras o inversiones. Además, que la caída del precio puede impulsar la demanda, permitiendo que la economía crezca.

El matiz que diferencia a ambas es imprescindible. La desinflación también puede darse por mejoras tecnológicas, como explica Lodares aludiendo que “una caída de los costes de producción o una nueva tecnología que permitan fabricar y colocar en el mercado bienes y servicios a precios más bajos”.

La situación actual responde a más a la desinflación que a la deflación como señala Santiago Carbó a EstrellaDigital.es, catedrático de economía de la Bangor University y director de estudios financieros de Funcas, “asumir que hay deflación me parece erróneo. Hay desinflación (inflación negativa) arrastrada fundamentalmente por los precios de la energía”.

El Bazuca de la inflación
El debate sobre deflación o desinflación, o sobre si existe o no debilidad en la demanda por falta de liquidez, la cerró el Banco Central Europeo decretando la llegada de su programa de compra de bonos, el QE europeo. Según Carbo “la intervención con el QE tenía que llegar”. Mario Draghi presento su plan de reactivación con un programa de compra de bonos que alcanzaría un tope de 1,1 billones de euros.

Empezará en marzo y las compras del BCE se realizarán en proporción a la participación de cada país en la llamada clave de capital del BCE. Así, con la cantidad total destinada a la compra de bonos soberanos se adquirirán un 25,6% de bonos alemanes y un 12,6% de bonos españoles. Se pretende que sea el BCE y no la banca privada la que compre esos bonos, para que ese dinero la banca pueda inyectarlo en la economía real a través del crédito privado.

El objetivo es recuperar la inflación en torno al 2%, que es el porcentaje tipo que el BCE debe salvaguardar. Además, según Carbo “en el QE hay una faceta de protección de la estabilidad financiera europea que es importante. También es posible que el QE tenga efectos positivos en la economía real al reducir el tipo de cambio del euro (aumentando las exportaciones), reducir los costes de financiación y aumentar el crédito”.

Alimentos y Energía
Una de las claves del tema precios es la medición que se lleva a cabo de estos. En España, la inflación se mide a través del IPC, que es una media de una serie de productos respecto de otro año (denominado año base). Es decir, que pueden existir unos precios que suban y otros que bajen como ocurre en la actualidad. Según el Instituto Bruegel, sólo el 30% de los elementos de la cesta de la Unión Europea están reduciendo su precio realmente. Por lo tanto, un 70% de ellos están subiendo de precio.

El eje central la protagonizan los combustibles, junto a los alimentos, y su caída de precio. La referencia del IPC viene marcado por el bajo precio del coste del barril, aproximadamente un 50% al de hace un año. Además, los alimentos también se encuadran como bienes cuyo precios han caído. Desde una panorámica del consumidor no se trata de algo malo que haya caído el precio de energía y de los alimentos, más en un contexto de reducción de salarios y renta disponible.

Entonces, ¿Cuál es el problema? Carbó lo explica alegando que “no es negativo “per se” porque facilita el consumo para unos ciudadanos que, en muchos casos, han visto disminuida de forma significativa su renta disponible. El problema es si es sostenible o no ese nivel porque si los precios son bajos caen los márgenes empresariales y con ellos la producción y el empleo”.

Riesgos visibles y desigualdad al alza
Los economistas tienen claro que las políticas monetarias expansivas siempre tienen unas repercusiones en el largo plazo. Explica Lodares que ya en la gran crisis de 1929 “Milton Friedman defendió con buenos argumentos la idea de que la razón por la que la crisis bursátil de 1929 se transformó en depresión fue la desastrosa política monetaria de la Reserva Federal”.

Por tanto, la discusión radica en sí los efectos primarios, expandir las economías superan a los secundarios. De ella, nace la famosa frase de John Maynard Keynes, el gran maestro económico de estas políticas, “en el largo plazo todos estaremos muertos”. Aunque también debe recordarse que muchos solo se acuerdan de Keynes para gastar y no cuando advertía que durante los ciclos de bonanza los estados debían ahorrar.

El QE europeo puede provocar serios desequilibrios en las economía europeas, Lodares es claro en su diagnóstico “ciertamente los QE no generan inflación pero sí desajustes. Cuando el sistema bancario procede a descontar créditos a largo plazo (como la deuda pública), la coordinación entre los distintos agentes económicos se rompe por entero”.

La desigualdad será otro punto importante que se verá afectada por la llegada del QE. Las políticas de estímulo llevadas en EEUU dispararon la desigualdad, al ser el sector financiero el más beneficiado. En Europa, lo advirtió el magnate George Soros, alegando que “el QE dispararía la desigualdad”.

En definitiva, que el QE puede tener efectos positivos en la economía aunque sus riesgos son muy altos también. Pero la política expansiva no debe desviar la atención del principal problema que asola Europa que es el excesivo gasto público que debe reducirse.

Por tanto, las reformas seguirán siendo la base esencial en la que debe cimentarse el crecimiento. “Si no hay reformas en Europa y coordinación fiscal, el BCE tendrá que volver a plantearse en 2016 qué hacer” subraya Carbó. La misma opinión que tiene Lodares que recalca que “problema no es un problema monetario. Es un problema de economía real. Y por tanto se deberían profundizar reformas en ese aspecto”.

Andalucía
Partía, doblá y crujía
Pedro de Tena Libertad Digital  23 Febrero 2015

Así está la izquierda en esta España nuestra del mayor dolor. El inenarrable espectáculo de la izquierda madrileña desde el PSOE a Podemos debería ser motivo de leyenda. ¿Qué queda de aquel partido que presumía de constituir la columna vertebral de la España democrática y que ahora no vertebra ni a un solo barrio de la capital? El papelón de Felipe González, viejo, rico y famoso, sosteniendo (hasta las primarias, que luego ya se verá) a un Pedro Sánchez aplaudido por decapitar sin juicio previo a un desquiciado, cierto, pero con derechos, no nos va hacer olvidar la tendencia a la sumisión de unos socialistas que, al parecer, lo aceptan todo. Incluso a fray Gabilondo, que no ha tenido siquiera la deferencia de afiliarse al partido que lo va consagrar como candidato. Se lo han tragado sin más, con hábitos y todo. ¿Y la crítica? ¿Y la racionalidad? ¿Y las ideas? ¿Y el pudor? No queda nada. No nos extraña, claro. Se acaban de tragar la imputación de Chaves y Griñán, y Zarrías y los otros sin inmutarse. Vientres de acero, corazones de piedra, cerebros desnortados. Y el Muro de Berlín que les sigue cayendo encima sin que nadie haya leído a Bernstein y su liberalismo organizado.

Pero ¿y las otras izquierdas? La comunista de toda la vida, que jamás ha hecho una autocrítica desde la guerra civil española que refriega incluso a sus víctimas –joder con las metáforas del Benjamin Carrillito–, se deshace como un azucarillo ante la acometida de una pandilla de ambiciosos que acusan de todo a todo el mundo sin hablar claro de nada ni de ellos. Lo de Monedero esta semana ha sido de bandera. Ni un papel, ni una explicación, ni una factura salvo la que él ha compuesto y eso sí, culpando de todo a la gran cosa mala que somos todos menos ellos. Mientras Syriza se la envainaba ante su troika porque eso de pedir prestado y no devolver no se lo traga ya ni la iglesia ortodoxa, aquí resulta que, salvo demostración en contrario, Podemos es un partido financiado por un país extranjero no se sabe con qué fines. Tal ver detener alcaldes o encarcelar opositores. De lujo, lo de Teresa Rodríguez, la andaluza incapaz de salir del panfleto y la consigna, desconociendo que el impuesto de sucesiones obliga a muchos mileuristas andaluces a renunciar a sus herencias porque no pueden pagarlo. Para colmo, arriba del todo llega el joven Garzón y lo primero que balbucea es: "No soy el caballo de Troya de Podemos". Joder. Tania, la de Madritania o Paulitania, se muere de risa con su hermano en el piso de VPO de Rivas, que Pablete está la bolsa de Nueva York haciendo el ridículo.

Ni partía ni doblá se definía la Maleni, también imputada en los ERE. Pero Susana Díaz puede sufrir la crujía inesperada, una somanta que describe Cervantes en la visita de las galeras de don Quijote y Sancho, porque si en la vida nada está escrito, en la política ni siquiera está imaginado. Ella creía, oiga, que convocando elecciones anticipadas partía las piernas de un solo golpe al PP de Juanma, a la IU de Maillo –pardillo, para los críticos–, a un Podemos nasciturus y a un Sánchez doblao y partío. Pero, como no ha leído a Newton, no sabía que toda acción provoca una reacción. Que tiene el susto en el cuerpo ante el crecimiento de la tragedia lo demuestra que ha sacado la bandera de Andalucía, que se ha envuelto en ella y que, como el mejor Escuredo, entona el salmo nacionalista: "Andalucía soy yo" y a la bim, a la bam, y a la bimbombá. Ni ERE, ni Invercaria, ni putrefacta formación, ni la región última de la fila ni régimen de 33 años, ni na de na. Susana, Susana y nadie más. Y más le vale que le funcione porque puede acabar crujiendo en una loquería, maniatada por cucos volando sin nidos, con un PP andaluz crecido por desesperado, un Podemos jodiente aunque menguado, una IU vengativa, un Ciudadanos de estreno y un Sánchez cada vez más largo como un suplicio.

De la derecha distante, altiva y lejana, ya hablaremos y del liberalismo sensato, no podemos. ¿Que por qué? Porque no entiende de organización que, como el tiempo en la física, es una dimensión real de lo políticamente existente.

Ahora bien, para doblá, partía y crujía esta izquierda enferma a la que incomprensiblemente votarán millones de españoles, oh, hermanos de democracia, con las narices tan tapadas como las nuestras.

Los personalismos autocráticos en los partidos políticos
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com  23 Febrero 2015

Los españoles asistimos, de un tiempo a esta parte, a un fenómeno que, sin duda, puede traer graves consecuencias para España y sus ciudadanos. Se trata de la exacerbación de los personalismos de algunos miembros de partidos políticos, que han llegado a pensar que el partido los pertenece y por ello, cualquier atisbo de oposición, cualquier intento de poner en cuestión sus actos o decisiones o cualquier disensión manifestada públicamente, se considera como una deslealtad “al partido”, una traición a la “doctrina oficial” centrada, naturalmente, en la que coincide con lo que les conviene y lo que, para ellos, debe ser un tema axiomático que no admite que nadie lo ponga en cuestión.

Es que, señores, se ha puesto de moda las expulsiones, en ocasiones precipitadas, de miembros capaces y útiles par el partido sólo por diferir de criterio con los que mandan. Lo peor es que cualquiera que haya sido expulsado, por las razones que fueren, tiene la tentación de convertirse, automáticamente, en un feroz adversario de aquella formación política de la que formó parte, en ocasiones durante muchos años. La segunda consecuencia suele ser la de intentar agrupar a los descontentos y formar un nuevo partido político del que, evidentemente, se constituye en su dirigente y ocupa el cargo de más responsabilidad y representatividad, rodeándose de aquellos acólitos que más tributo le rinden y de los que mejor se puede fiar de que no le van a segar la hierba bajo sus pies.

Recuerdo que, en otros tiempos, existían lo que, hoy en día, cada vez es más difícil encontrar en los cafés de nuestras ciudades, las “tertulias de ciudadanos” en las que, a diferencia de lo que suele suceder en los actuales tiempos, donde los deportes se han constituido prácticamente en monotemáticos, en otros tiempos se hablaba y se discutía, a veces acaloradamente, sobre temas de política; y donde era habitual el que se pontificase y se enmendase la plana con frases lapidarias a los gobernantes de cada época. Hoy la política se ha convertido en algo molesto, incómodo, poco o nada prestigiado y algo que suele ser, unánimemente, despachado con frases del tipo: ¿Políticos? ¡Todos son un hatajo de sinvergüenzas! Hoy los activistas o aquellos que desean destacar y saben que, con temas populistas y un poco de “pico”, es fácil rodearse de descontentos, resabiados, antisistemas, envidiosos y los que han guardado celosamente en su interior los rencores de la guerra civil, con los que salir a la calle a protestar, gritar, proferir insultos contra el Gobierno o las autoridades o contra el sistema y la normativa vigente, en la que siempre encuentran excusas para, si es preciso, incendiar contenedores o romper escaparates de comercios. Lo más preocupante es que, con estos métodos, en ocasiones consiguen chantajear a las autoridades.,

Estos “líderes”, para designarlos de alguna manera, siempre empiezan afirmando que no tienen ambiciones políticas y que se limitan a protestar para reivindicar trabajo, por ejemplo, o igualdad, un concepto vaporoso que con frecuencia suele abarcar significados plurivalentes según si se trata de los que la practican para beneficio del pueblo o aquellos que buscan algún beneficio económico o político con ella. Ejemplos los hay, como el caso de esta señora, Edda Colau, una activista catalana que se dio a conocer dirigiendo a una masa de descontentos con los desahucios por las hipotecas; una que siempre negó ninguna aspiración política y, como se podía esperar, al fin “alguien la convenció” de que formase un nuevo partido denominado “Barcelona comú” con el que, al parecer, según las encuestas, va a disputar su hegemonía a CIU y a ERC. No es la única, porque lo mismo les ha pasado al PP y al PSOE, en este caso fue con la defección de Rosa Díez, la fundadora de UPyD.

Los partidos tradicionales se han dado cuenta tarde del peligro de la atomización del voto que, esta cantidad de sucedáneos políticos, representa para sus posibles resultados en las urnas y ahora intentan, a cara de perro, acabar con ellos cuando, por desgracia, ya han conseguido una clientela considerable y son capaces de arrastrar a más votantes de los que a aquellos les convendría, a su retortero. IU parece que ya ha tirado la toalla y da la impresión de que, como “La bien pagá”, se ofrece al mejor postor para que la lleve a la cama, en este caso el favorecido parece ser el partido de los profesores de la UCM, conocido como Podemos que, no obstante, de momento se hace el interesante con el partido de Garzón.

¿Es este el funeral anunciado de los partidos tradicionales? Pues no me atrevería, en estos momentos, a formular una opinión; pero es tal el despiste de los ciudadanos, son tantas las ideas que se les han ido inculcando, incluso de tinte separatista y tan pocos los que se toman la política en serio, pensando que todo se reduce a desmontar lo hasta ahora está vigente, convencidos, con un simplismo peligroso, de que España no se ha sentida afectada por lo sucedido en el resto de Europa y por lo que nos ha llegado de América, de modo que prefieren dejarse convencer, por los nuevos flautistas de Hammelín, de que todo consiste en descabalgar a los partidos que han venido rigiendo los destinos de España, desde la llegada de la democracia, para sustituirlos por los que nunca han tenido responsabilidades de gobierno que, con sus nuevas ideas ( muchas de ellas procedentes del comunismo estaliniano); proponen un cambio radical de lo que ha sido un sistema democrático a otro de carácter totalitario, del que presumen van a salir beneficiados. En realidad, muchos tienen la pueril y primitiva idea de que se va a producir un cambio sustancial de roles, de manera que los ricos y poderosos actuales los sustituirán en la pobreza o medianía y, ellos, van a ser aupados a los puestos en los que la riqueza les va llegar a manos llenas. Cándida pretensión porque, como ocurre en Grecia, la riqueza huye de la inestabilidad política.

Lo cierto es que, con un desprecio absoluto respecto a lo que es posible y aceptando aquello que sólo se sustenta por los débiles hilos de la demagogia y falta de sentido común; son capaces de dejarse convencer por las teorías que defienden el aumento indefinido del gasto público, las subidas igualitarias de todos los salarios; el aumento del funcionariado público y la asunción de la economía por el Estado, tal y como tuvo lugar en los desprestigiados y obsoletos paraísos comunistas de antes del derrumbe del famoso Telón de Acero, cuyo final cualquiera que conoce la Historia de Europa, sabe a la perfección. Nadie se preocupa de averiguar de dónde va salir el dinero para poder sostener un régimen semejante; tampoco se habla de cómo, un país regido por el viejo sistema comunista, va a conseguir inversores que ayuden al desarrollo de sus industrias, que permitan modernizarlas y que se consiga una productividad que las permita competir con el resto de industrias del resto del mundo.

Curiosamente, son personas que presumen de su formación académica, individuos que se han permitido aplicar sus ideas en países que están al borde de la quiebra y partidos de financiación más que dudosa, los que se ofrecen para sacar al país de una supuesta pobreza ( en todo caso con un nivel de vida mil veces superior que el de las naciones en las que presumen haber actuado),sin que ninguno de ellos haya sido capaz de presentar un plan coherente de tipo económico en el que se consiga demostrar que, con otros métodos y con sistemas distintos, se consiga llegar al tipo de sociedad idílica que ellos prometen conseguir. A no ser que ellos consideren idílicas las sociedades venezolanas o las bolivianas que parecen o deberían conocer con detalle y que tan buenos “rendimientos” les ha venido reportando a algunos de sus dirigentes.

Lo malo de todos estos experimentos que se presentan como la piedra filosofal, capaz de acabar con todas las desigualdades e injusticias, asegurando el bienestar de todos los ciudadanos, cualesquiera fueran sus méritos y actitudes es que, cuando fracasan, cuando no dan resultado y se desmoronan, los primeros en notar los efectos y consecuencias son aquellos que, inocentemente, cayeron en sus redes. Lo peor es que, si se quiere regresar a la situación anterior, entonces se dan cuenta de que están atrapados en el cepo del totalitarismo comunista. O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos con verdadera preocupación como los enemigos de la democracia avanzan en España.

Del “demos” al “Podemos”: levantamientos populares en Grecia y España
Amy Goodman  www.diariosigloxxi.com  23 Febrero 2015

Con la colaboración de Denis Moynihan

En la antigua Grecia, cuna de la democracia, el poder derivaba del “demos”, el pueblo. Bien, el pueblo de la Grecia contemporánea se ha estado tambaleando bajo las medidas de austeridad por cinco años y ahora votó para ponerle fin. En enero, el partido Syriza, contrario a las medidas de austeridad, obtuvo una victoria arrasadora en las elecciones nacionales. Grecia es miembro de la llamada Eurozona, el grupo de países europeos que se sellaron una unión económica a través de una moneda común en 1999. Tras la crisis financiera de 2009, la economía griega cayó en la ruina. En 2012 entrevisté a Yanis Varoufakis, economista y miembro de Syriza, y actual ministro de Finanzas de Grecia.

“Grecia está atravesando su Gran Depresión, algo similar a lo que pasó Estados Unidos en la década de 1930. No se trata solo de un cambio de gobierno. Se trata de una economía social que ha entrado en un coma profundo. Es un país que está a punto de alcanzar el estatus de Estado fallido”. Para estabilizar la economía griega se propuso un paquete de rescate financiero. El dinero fue prestado por tres instituciones, la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, bautizados en Grecia como “La Troika”. A cambio del rescate financiero de más de cien mil millones de euros, Grecia tenía que imponer estrictas medidas de austeridad, entre ellas despidos masivos de trabajadores del sector público y la privatización de recursos públicos, como las instalaciones portuarias del gobierno.

Durante varios años, los principales partidos políticos de Grecia aceptaron las demandas de la Troika y reprimieron las protestas emergentes con violencia policial. El nuevo partido en el poder, “Syriza”, es un acrónimo que significa “Coalición de la Izquierda Radical”, y Varoufakis, junto con su colega Alexis Tsipras, nuevo primer ministro, no tardaron en desafiar las medidas de austeridad.

Paul Mason, jefe de la sección de economía del canal de noticias Channel 4 del Reino Unido, ha realizado algunos de los mejores informes en inglés sobre la crisis griega. Cuando lo entrevisté en “Democracy Now!” le pedí que explicara qué significa la llamada “austeridad”: “La austeridad en Grecia significa algo así como un 50% de aumento medible de suicidios masculinos. Significa una caída del 25% del salario real en cinco años. Significa que la economía perdió un cuarto de su capacidad; se redujo en un 25%. Si vas a un café en Atenas, habla con la persona que te está sirviendo: va a ser una persona con estudios universitarios completos, probablemente esté viviendo con más de una persona en una habitación y sus ingresos serán más o menos de 100 euros a la semana, o sea 400 al mes. Si bien el ingreso promedio es de aproximadamente 500 a 600 euros al mes, que es más o menos lo mismo en dólares, un camarero, que probablemente sea un graduado universitario, puede estar ganando unos 400 euros por mes. Esa es la austeridad. Y por otro lado están las 300.000 familias que no pueden pagar la electricidad. Alrededor del 15% de la población ha perdido su cobertura médica o está a punto de perderla. Grecia tiene un sistema de salud basado en el seguro médico. Cuando lo pierdes, te unes a la fila de los inmigrantes indocumentados en la Cruz Roja”. Entrevistado por Der Spiegel, Varoufakis calificó a la austeridad de “ahogamiento fiscal”. A su vez, el pueblo griego no olvida que Alemania, bajo el régimen nazi, ocupó brutalmente su país por cuatro años durante la Segunda Guerra Mundial. El representante de Syriza ante el Parlamento Europeo, Manolis Glezos, de 92 años de edad, fue tomado prisionero por los nazis por arrancar una bandera con la esvástica de la Acrópolis. Mason continúa: “La clase política alemana simplemente no puede hacerse a la idea de que haya sido electo un partido que quiere hacer algo tan radicalmente distinto, algo que no puede hacerse sin romper las reglas con las que fue conformada la eurozona”.

La recesión mundial también dejó en la ruina a España, que tiene actualmente una tasa del 50% de desempleo entre los jóvenes. Las ejecuciones hipotecarias han aumentado desenfrenadamente, dejando a miles de personas en la calle que aún tienen que pagar toda la hipoteca, lo que condujo a varios deudores hipotecarios a suicidarse. En medio de esta ruina financiera creció un movimiento popular que algunos llamaron “los indignados”. Miles de personas ocuparon la principal plaza de Madrid, la Puerta del Sol, en demanda de una verdadera democracia. Nacido en el seno de este movimiento, el pasado mes de mayo se fundó un nuevo partido político llamado “Podemos”.

Pablo Iglesias, de 36 años, profesor de ciencias políticas, es el secretario general de Podemos. Esta semana estuvo de visita en Nueva York y brindó una entrevista a Democracy Now! Le pregunté sobre la crisis en España y qué está haciendo Podemos al respecto: “Creo que los tres grandes problemas son: la deuda, la desigualdad y el desempleo. Y las políticas de austeridad no han servido para mejorar estos tres problemas sino, por el contrario, para empeorarlo. Nosotros decimos que democracia significa que cuando algo no funciona se puede hacer de otra manera y las políticas de austeridad no han funcionado en nuestro país. Hay que apostar por todo lo contrario a lo que han implicado las políticas de austeridad”.

Dos meses después de la formación de Podemos, el partido recibió 1.200.000 votos y logró ingresar a Iglesias y a otros cuatro miembros más de Podemos al Parlamento Europeo. Una encuesta sugiere que Podemos podría ganar las elecciones nacionales el próximo mes de noviembre. Si Podemos gana, Iglesias podría ser el próximo presidente español. De resultar electo, promete poner fin a los desalojos, reestructurar la deuda y promover una reforma impositiva, ya que considera que la clase media y los trabajadores tienen una carga impositiva mucho más elevada que los ricos.

Mientras el futuro de Europa se presenta como incierto, los movimientos populares en Grecia y España ganan poder y desafían a los sistemas políticos y económicos tradicionales. La crisis económica mundial ha provocado un terrible sufrimiento a miles de millones de personas en el mundo. Pero también generó una apertura, permitiendo a los ciudadanos replantearse las reglas sobre las que están asentadas sus vidas y sus trabajos, desafiar a quienes tienen el poder y demostrar que otro mundo es posible.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Cuando el rojo se mezcló con el verde. Al asalto del sistema educativo navarro.
Ernesto Ladrón de Guevara www.latribunadelpaisvasco.com 23 Febrero 2015

La teoría del color, en pintura, nos dice que si se mezcla el rojo con el verde en la misma proporción sale gris, pues rojo y verde son colores contrapuestos.

Lo he escrito en artículos anteriores. Hace tiempo que el Partido Socialista anda a la deriva, sin norte, sin principios, sin referentes ideológicos, dando bandazos. Lo dice clamorosamente Nicolás Redondo Terreros, un líder de opinión que nunca debió dejar de ser líder político.

Abandoné el Partido Socialista cuando equivocó sus políticas con apetencias ideológicas que nunca formaron parte de su genética política. No hay más que ver la archivística sobre el Partido Socialista antes de la actual era política para ver claramente que nacionalismo etnicista y socialismo eran como el agua y el aceite; irreconciliables. Pero llegó Felipe González y cambió los cromosomas de un socialismo emancipador de la clase trabajadora, borrando las señas de identidad propias de la izquierda y más tarde agudizando esa deriva por personajes sin perfil como Zapatero al que el filósofo Gustavo Bueno atribuyó el “pensamiento Alicia” o el de las mil maravillas. Desde entonces el socialismo ha caminado de la mano de las tribus más pintorescas cuyo objetivo único es la desmembración de España y la descomposición de la igualdad con lo que implica acabar con la idea de España, aquella por la que clamaban los socialistas bajo la impronta de la superación del Viejo Régimen estamental para abrir nuevos horizontes.

Pues estamos en el gris. Por eso los socialistas españoles caminan hacia la irrelevancia absoluta, desahuciándose por la ausencia de valores y de ideales nobles.

Este preámbulo lo hago a cuenta de una traición, una más, de los socialistas. Esta vez en Navarra, donde han sumado su voto a un bloque nacionalista que aspira –y lo logrará a este paso- a diluir las señas de identidad de los navarros para sumirlas en ese magma eruptivo que es la Euskal Herria diseñada hace unas décadas por un pronazi llamado Federico Krutwig en su obra “Baskonia” donde abundaba en el proyecto hitleriano de la Europa de los pueblos que era lo mismo que la Europa de las razas en el sentido más xenófobo de la cuestión.

El bloque nacional-socialista, en este caso, ha derrotado en el Parlamento navarro a UPN-PP logrando una modificación de la ley del Vascuence. Esta ley no se diferenciaba gran cosa de la Ley de Normalización del Uso del Euskera en sus propósitos, pues delimitaba el territorio por zonas al efecto de la planificación lingüística en la enseñanza según la mayor o menor implantación del uso del euskera. Es decir, respetando la realidad sociolingüística tradicional de Navarra y ajustando las políticas lingüísticas a ese contexto para impedir atropellos a los derechos de la infancia y no forzar así, por apetencias políticas, situaciones de inmersión lingüística antipedagógicas.

Pues bien, gracias nuevamente a los socialistas desnortados –pues de los nacionalistas no hemos de esperar otra cosa que vulneraciones a los derechos individuales- en Navarra se posibilitará lo ya sucedido desde hace más de treinta años en Álava y otras zonas de la Euskadi sabiniana; es decir, la colonización cultural para modificar la idiosincrasia social y encaminar a Navarra hacia la vasquización –con K y B- de esa Comunidad foral.

Recuerdo como ha sido el proceso de Álava:

1.- Introducción forzada del euskera en un “nacionalismo obligatorio”.
2.- Transformación de las plantillas del profesorado para “abertzalizar” al profesorado.

3.- Ikastolizar al conjunto del sistema.
4.- Modificar los contenidos de la enseñanza mediante un adoctrinamiento político.

5.- Socialización nacionalista como resultado de ese proceso.

6.- Provocar un contingente no cuantificado de víctimas entre los escolares por un fracaso escolar camuflado en un maquillaje de los resultados. Por eso los nacionalistas no quieren oír hablar de reválida de Estado y están auspiciando un nuevo currículo que es en la práctica un torpedo a la línea de flotación de la LOMCE tal como de forma sutil se apunta en el documento que dará lugar a la Ley que están preparando con la inestimable ayuda de sus acólitos y estómagos agradecidos de todo pelaje.

Hacia ese modelo de socialización mediante la toma al asalto del sistema educativo navarro va lo aprobado en el Parlamento navarro, insisto, con el voto de los socialistas.

A partir de esta situación las zonas dejarán de tener efecto y allí donde nunca se ha hablado euskera se podrán implantar líneas de aprendizaje de y en euskera, de forma antinatural y socavando un principio que ha de ser sagrado, cual es el respeto a la realidad cultural y social en el que se inserte la escuela.

No en vano ELA y LAB se han apresurado a celebrar este paso, este cambio legal, en sus palabras “como primer paso para superar la zonificación”. Vamos... lo mismo que lo sucedido en Álava. Y dejan al descubierto su estrategia defendiendo que se pongan en marcha líneas de modelo D en toda Navarra. Blanco y en botella.... Y LAB, con su natural demagogia y táctica guebbeliana afirma... “está muy lejos garantizar los derechos lingüísticos de la población Navarra”. Y yo pregunto... ¿Qué son los derechos lingüísticos? Los de los niños y jóvenes o los de su ente político artificioso llamado Euskal Herria? ¿Los de las personas o los del territorio que pretenden construir al modo prusiano?

Por ahí vamos.

Terrorismo
Otro pacto de dos partidos

Gabriel Moris Libertad Digital 23 Febrero 2015

No, nadie piense que voy a escribir sobre política. Hay personas más cualificadas que yo para escribir, incluso para vivir, de lo que hoy llamamos Ciencia Política. Si intento abordar parcialmente un tema como el que encabeza este escrito es por la incidencia que las decisiones y actuaciones políticas tienen en mi vida y en la de muchos ciudadanos que sufrimos –o nos beneficiamos de– la actuación de nuestras clases dirigentes.

España, por desgracia, lleva varias décadas siendo vapuleada por el terrorismo. El número de víctimas se cuenta por miles, no digamos ya el número de vidas y planes cambiados por el terror. Omito los daños materiales. Igualmente olvido las voluntades torcidas o doblegadas, incluso los planes de obras públicas y las políticas que han sido modificados a voluntad del terrorismo. Todo ello nos hace pensar que, pese a lo que pueda parecer, los objetivos del terrorismo se van cumpliendo en mayor medida de lo que sería deseable.

Este paulatino sometimiento a nuestros verdugos se nos justifica o se nos vende como un triunfo de la democracia y del Estado de Derecho. Nada más lejano de la verdad que estos cantos de sirena que oímos a menudo.

Al hablar de terrorismo hemos de pensar que es un fenómeno difícil de definir y más difícil aún de combatir. Pese a ello, presenta algunos rasgos distintivos. Me atrevería a citar algunos:

– Desafía a los poderes públicos para minar su legitimidad.
– Amedrenta a la ciudadanía o a colectivos concretos para cambiar voluntades.
– Impone sus exigencias por la fuerza, la sorpresa y el dolor.

Cualquiera que sea el origen y la finalidad del terrorismo, incluido el de Estado, las víctimas son siempre los perdedores directos, es decir, las personas que más lo sufren. Los daños son siempre impagables e irreparables.

De ahí la importancia del papel que deben desempeñar las víctimas en cualquier sociedad golpeada por la barbarie terrorista. Máxime cuando, como en España, nunca han aplicado la ley del talión ni se han opuesto a que el Estado de Derecho asuma plenamente el protagonismo en la lucha contra el terror y las responsabilidades que le asigna nuestro ordenamiento constitucional y jurídico.

En la España denominada democrática no ha habido nunca consenso a la hora de enfrentar el terrorismo desde las instituciones. Los partidos políticos no han tenido la altura de miras ni la honradez necesarias para entender que el terrorismo es el enemigo común de la sociedad a la que deben representar. Más grave aún, algunas formaciones exhiben posiciones más próximas y tolerantes con el terrorismo que con el imperio de la ley. Esta singular diferencia española respecto a las democracias occidentales quita credibilidad a nuestra pureza democrática y por tanto a nuestra política antiterrorista.

Desde diciembre del año 2000, en España los partidos mayoritarios han suscrito al menos dos pactos contra el terrorismo. El primero se denominó Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo y tenía como finalidad la lucha contra el terrorismo etarra y otros similares; siempre partiendo del principio de aplicar sólo las leyes y los métodos existentes en nuestro ordenamiento jurídico y constitucional. El segundo se ha firmado recientemente, con una orientación clara a la lucha contra el yihaidismo.

Personalmente, jamás me opondré ni haré una crítica despiadada a cualquier iniciativa de esta naturaleza. No obstante, en el caso de que los pactos tengan una finalidad distinta a la lucha contra el terrorismo, o sean señuelos para engañar a las víctimas y al pueblo, no dudaré en oponerme a ese tipo de traiciones. Hablo hipotéticamente, pero los hechos han demostrado que no hay que descartar ninguna posibilidad.

Los españoles que éramos adultos en el año 2000 hemos podido comprobar que el pacto suscrito entre PP y PSOE inicialmente dio sus frutos y ETA, aplicando la legislación y sólo de esa forma, recibió un varapalo que auguraba el éxito del Estado de Derecho sobre el crimen organizado. Desgraciadamente, pudimos constatar unos años después que Zapatero, promotor del pacto, negoció unilateralmente con los etarras a espaldas del PP. Llegado a la Presidencia del Gobierno, sin derogar el pacto obtuvo una autorización parlamentaria para negociar -no sabemos qué- con los terroristas. Cada lector puede sacar sus propias conclusiones sobre el uso que los firmantes del pacto hicieron del mismo.

El hecho se agrava al recordar que la autorización fue apoyada por la gran mayoría de los grupos parlamentarios. Ni las víctimas ni los ciudadanos estaban de acuerdo con la decisión parlamentaria. Nuestros dirigentes desoyeron las razonables reclamaciones realizadas por el pueblo que los eligió y por las víctimas que padecen el terrorismo.

El 11 de marzo de 2004 se produjo el mayor atentado de nuestra historia. ¿Se aplicaron los contenidos del pacto? Sólo hubo unanimidad en los primeros momentos de confusión, cuando todos imputaron el atentado a ETA. Después, una única y falaz sentencia dejó en evidencia la burda mentira del pacto del año 2000.

Con una sentencia sin autores y transcurridos once años de silencio y sin investigaciones, parece que todo estuviera hecho y la deuda con las víctimas y el pueblo se hubiera saldado. ¿No siguen pendientes la Verdad y la Justicia? ¿ Se ha hecho algo en plan preventivo durante todo este tiempo?Sí hemos podido constatar en cambio el cierre de filas de todas las formaciones políticas para imponer la mentira y el silencio en torno al crimen de lesa humanidad del 11-M. Los recientes crímenes de París, en cambio, parecen ser causa suficiente para pactar un plan bipartidista contra el terrorismo que, mientras no se demuestre lo contrario, nada tiene que ver con los atentados de los trenes de Cercanías.

¿Qué intereses ocultos tienen nuestras formaciones políticas que puedan justificar este incomprensible proceder?

Je ne suis Mas
Víctor Hugo Cronica Global  23 Febrero 2015

Después de la comparecencia del “Molt Condemnable”, o, si lo prefieren, del “Molt Evasor i Evasiu”, uno aprende que la “vida iba en broma” y que esta política-espectáculo es ya política-esperpento o, simple y llanamente, moral cínica elevada a imperativo categórico, donde la fuerza de la costumbre hace que no sintamos ya ni estupor ni indignación...sino únicamente indiferencia, quizás útil para evitar la tentación de sustituir a algunos parlamentarios del Parc de la Ciutadella por las criaturas del Parc Zoològic, quién sabe, hasta articularían respuestas más inteligentes y astutas que las de A.M. El problema es que, como animal racional, me entra un instinto irrefrenable de “judicializar la política”, pero no en el sentido de no aportar argumentos políticos además de razonamientos jurídicos, sino porque la Política en Catalunya ha muerto y lo único que nos queda son los verdaderos “procesos” ( judiciales ) y los auténticos “hechos históricos” ( un president compareciendo en una comisión de investigación después de otro ex-president ). Y es entonces cuando uno no sabe exactamente si han pasado 9 años desde el innecesario, anti-democrático e inconstitucional Estatut votado afirmativamente por el 35% de catalanes, 5 años del primer 11 de Septiembre a lo “democracia aclamativa”, 3 años del paso de la “zanahoria-pacto fiscal” a la “zanahoria-in-inde-independència” con su encuesta electoral de liderazgo-mayoría absoluta y el correspondiente “palo” de C(i)U en 2012...o 5 horas de un Lunes 9 de Febrero del 2015 en las que el President tuvo que explicarse forzado por el mismo partido que le había salvado de ese “mal trago” y que le ha apoyado los presupuestos más anti-sociales de España...no sé, será la paradoja del tiempo, que se vuelve un poquito eterno y un poquito relativo desde que sólo se habla del “mono(tono)tema”. Ya saben, “cuando despertó, los Pujol, todavía estaban alli”.

Esta política-espectáculo es ya política-esperpento o, simple y llanamente, moral cínica elevada a imperativo categórico

Y en relación a lo de “judicializar la política”, y en otro sentido, que me expliquen si existe algún estado de derecho democrático sin tribunales de justicia, o si hay política sin ley...porque los primeros interesados en que no se “judicialice la política” son los que prefieren comisiones de investigación sin posteriores instrucciones penales...esto es, los que prefieren la “politización de la justicia”, donde se pueda, con mayoría parlamentaria, no tener la obligación y el deber de rendir cuentas, y donde, a ser posible, el presidente de la comisión de investigación sea alguien con quien se hayan compartido efusivos y tiernos abrazos para poner el “Estado del derecho y del revés”, según convenga. Dicho lo cual, y fruto del hastío ante tanta felicidad pública, me propuse enumerar las falacias y giros del “presidente-zombi” y sus discursos de burgués barato, quien, dicho sea de paso, lo único que merece es seguir los pasos de otros corruptos del territorio nacional, eso sí, después de una derrota abrumadora en las urnas. Las nuevas definiciones y correcciones presidenciales son tan increíbles como infantiles: al nepotismo le llama ahora “vocación de servicio público de una familia comprometida con el bien común”, a la deslocalización y la fuga empresarial, “relocalización”, a las adjudicaciones ilegales y el tráfico de influencias, “misión de salvación de vidas y trabajos”, a las consecuencias políticas, “causas familiares y personales”, a la auto-responsabilidad política, “ignorancia de los quehaceres de sus honestas e íntegras amistades”, a los hechos probados, “juicios de valor”, a las opiniones razonadas y comentarios objetivos, “discursos fáciles e incoherentes”, a lo público, “privado”, a lo privado, “público”, a las comisiones de investigación, “juego sucio de los partidos”, a la búsqueda de la verdad, “intento de desprestigio de la marca catalana”, a la ausencia de oposición y de contrapesos del poder, “respeto institucional”, a la creación de un portal de transparencia y buenas prácticas donde se confunde qué es gobierno y qué es generalitat, “regeneración democrática”...al sentido crítico, “bona fe”.

Así que después de la “insoportable levedad” de la comparecencia de “investigación”, después de su solemne -y somnoliento- ejercicio de desautorización intelectual y moral, lo único que hay que hacer es algo tan revolucionario y transgresor como ganarle en las urnas -“sin trampa ni cartón”- y desalojarlo del poder, claro que para ello hay que luchar contra el principal enemigo de estos tiempos de crisis democráticas, constitucionales y estatales que ellos mismos han creado, es decir, contra la desafección que tan afectuosamente propugnan para la mayoría del electorado catalán, que ya de por sí vota más en generales que en autonómicas.

Por eso, dada esta ley electoral tan “impropia”, que, dicho con ironía, hace que los “socialistas obreros”, con más votos, tengan menos diputados que los “repúblicos nacionalistas”, no hace falta saber latín para saber que anhelan una baja participación para una peor representación...y poder así volver a hablar en nuestro nombre; volver a “tomar el nombre de la nación en vano”. Esta vez, y sin que sirva de precedente, pienso que lo más “pulcre” será hacer apología del voto negativo, del voto para que no ganen los que llevan 30 años “normalizando” las instituciones públicas, “quebrantando” el imperio de la ley y “calentando” las pulsiones callejeras, en otras palabras, que pierdan los que han prefabricado un prototipo perfecto de “hombre-masa” -a la catalana- que de manera tan cortés diagnosticó José Ortega y Gasset en la Rebelión de las Masas: “Pero ¿no es esto una ventaja?; ¿no representa un progreso enorme que las masas tengan «ideas», es decir, que sean cultas? En manera alguna. Las «ideas» de este hombre medio no son auténticamente ideas, ni su posesión es cultura. La idea es un jaque a la verdad. Quien quiera tener ideas necesita antes disponerse a querer la verdad y aceptar las reglas de juego que ella imponga. No vale hablar de ideas u opiniones donde no se admite una instancia que las regula, una serie de normas a que en la discusión cabe apelar. Estas normas son los principios de la cultura. No me importa cuáles. Lo que digo es que no hay cultura donde no hay normas a que nuestros prójimos puedan recurrir. No hay cultura donde no hay principios de legalidad civil a que apelar. No hay cultura donde no hay acatamiento de ciertas últimas posiciones intelectuales a que referirse en la disputa.”

No hay que caer en un exceso de hermenéuticas jurídicas y un defecto de emociones morales, ya que eso ha producido que el “hombre masa” nacionalista haya patrimonializado los sentimientos de pertenencia

En este sentido, está claro que las “estructuras de estado” que plantean no son otra cosa que una “desestructuración del Estado”, o lo que es lo mismo, un golpe de estado revestido y travestido de procedimiento transparente y justificación social, o sea, una versión más perversa y (pos)moderna, ya que su intención es la de producir “principios de (i)legalidad civil” y “últimas posiciones (anti)intelectuales”, para hacer implosionar el “sistema de vigencias” con el que nos “auto-determinamos”. Claro que para poder destituir a los actuales gobernantes hay que superar esa conocida paradoja democrática que consiste en que, por un lado, al hombre-masa nacionalista, extremista y radical, le entusiasma votar porque quiere un régimen donde no se vuelva a votar, donde se vote sin controles, garantías, censos y neutralidad y donde se vote lo que él decida en sus festivas consultas de domesticación vía preguntas dobles y respuestas únicas, y, por otro lado, al ciudadano no populista de a pie, moderado y equilibrado, le motiva menos votar porque sabe que la vida pública no se reduce a la política, porque no busca cambios revolucionarios de “todo o nada” que resultan estériles y fatales, porque asume que la democracia representativa pone a los partidos el límite de la visión de Estado y sentido (de bien) común.

Así que, para invertir esa lógica, lo suyo sería que el segundo tuviera una pasión y una ilusión más potente que la del primero, es decir, una pasión democrática y una ilusión constitucional más fuerte que la fe excluyente y el deseo enloquecido. Para tal fin, no hay que (re)caer en un exceso de hermenéuticas jurídicas y un defecto de emociones morales, ya que eso ha producido, entre otras cosas, que el “hombre masa” nacionalista haya patrimonializado los sentimientos de pertenencia, siempre más personales y directos, y haya regalado el discurso de la legalidad, más abstracto y formal...de ahí que, en un primer momento, tuvieran más efecto y credibilidad y llegasen a “calar” en la “opinión” pública. Pero ya somos muchos quienes hemos “calado” la trampa de los nacionalistas, que no es otra que la de hacer creer que las emociones morales de los no nacionalistas buscan continuamente una hermenéutica jurídica contraria a los valores y principios democráticos...y que, en consecuencia, para no dar “ni un pas enrere”, sus emociones morales requieren saltarse toda hermenéutica jurídica en tanto en cuanto ellas significarían progreso y emancipación democrática. O, alternativamente, hacer ver que la hermenéutica jurídica de los no nacionalistas siempre está desligada y desconectada de las emociones morales, y que, por el contrario, la hermenéutica jurídica de los nacionalistas es inextricables e indisociable de las emociones morales. Eso por no hablar de la no distinción entre los diferentes tipos de emociones y clases de hermenéutica, ya que los nacionalistas han querido hacer pasar las bajas pasiones por nobles emociones, han querido hacer pasar inventos legales por normas jurídicas.

En fin, como “no sólo de naciones vive el hombre”, a ver si nos dejamos del ”lose to lose” democrático y nos olvidamos de esta ficción cinematográfica, en la que Carme Forcadell me recuerda a la Gloria Swanson del Crepúsculo de los Dioses, Oriol Junqueras al Jack Nicholson de El Resplador, Artur Mas al Helmut Berger de la Caída de los Dioses, Muriel Casals a la Isabelle Huppert de “La Pianista” y Jordi Pujol al Al Pacino de “El Padrino ( III )”. Mientras tanto, en el mundo de la realidad cotidiana, (la) sociedad civil catalana se dedicará a hacer que Catalunya vuelva a ser el motor económico y cultural de España y una de las regiones más atractivas y abiertas de Europa

El debate lingüístico
Trias no 'habla' castellano con los comerciantes

Barcelona admite que usa sólo catalán en sus circulares oficiales con el gremio de tenderos
VÍCTOR MONDELO Barcelona ABC  23 Febrero 2015

Existen pocos colectivos sociales tan heterogéneos en Barcelona como los comerciantes y los restauradores. Sin duda, son dos de los gremios en los que el uso del castellano está más presente. Sin embargo, el Ayuntamiento de la capital catalana no tiene en cuenta esta circunstancia y únicamente emplea el catalán en sus circulares, guías y demás comunicaciones oficiales dirigidas a este sector.

En el último año, el Consistorio ha tenido que mantener una relación especialmente fluida con este tipo de establecimientos por la puesta en marcha de destacadas ordenanzas y proyectos municipales que afectaban directamente al gremio comercial de la ciudad. Fue el caso del plan de protección a establecimientos emblemáticos que el Consistorio impulsó para demorar los efectos de la liberalización de los alquileres de renta antigua, o de la ordenanza para ordenar la apertura de terrazas en hoteles, bares pero también tiendas de alimentación de Barcelona. En ambos casos, el gobierno de la capital catalana emitió catálogos y guías informativas para informar de las determinaciones y nuevas reglas adoptadas por la administración local. Se imprimieron 17.000 ejemplares y todos ellos únicamente en catalán.

Así lo admite el ejecutivo que lidera Xavier Trias en una respuesta interna remitida al PP, después de que esta formación exigiese conocer a cuántos idiomas se habían traducido las guías. Los populares estaban especialmente interesados en que, al menos, se hubiera empleado el castellano, especialmente porque la ordenanza de terrazas salió adelante gracias al apoyo que el partido liderado por Alberto Fernández decidió prestar a CiU y porque fue modificada con numerosas aportaciones que el PP introdujo en la norma original.

En la contestación -a la que este diario ha tenido acceso- el gobierno de Barcelona defiende no haber traducido al castellano las guías informativas amparándose en la ley autonómica 1/1998 que establece que «Generalitat y administraciones locales [...] deben utilizar el catalán normalmente en las comunicaciones y notificaciones dirigidas a personas físicas o jurídicas residentes en el ámbito lingüístico catalán». La ley sólo contempla el derecho de los ciudadanos a «recibirlas también en castellano, si lo piden». Es decir, que el Consistorio se agarra a la potestad que la normativa le da para excluir el castellano y la ejecuta.

El gobierno de Trias no puede basarse en el Reglamento de Usos Lingüísticos del propio Ayuntamiento de Barcelona, porque la parte de su articulado que blindaba el uso preferente del catalán en las comunicaciones internas de la Administración y en su relación con los ciudadanos fue tumbada por el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) en 2012.

Desoye a la Justicia
El Alto Tribunal estimó que la normativa -aprobada en 2010 durante el gobierno socialista de Jordi Hereu- no respetaba el precepto que dice que «el derecho de preferencia lingüística lo ejerce el ciudadano y es la Administración quien se debe adaptar a esa elección».

El TSJC se apoyó para tomar su decisión en sentencias anteriores y, especialmente, en la del Tribunal Constitucional (TC) sobre el Estatut. Ese fallo dejó sin efecto la parte del texto en que se consideraba el catalán lengua «de uso preferente» de las administraciones.

Fue el líder del grupo municipal del PP en el Ayuntamiento, Alberto Fernández, quien decidió recurrir ante los tribunales el reglamento sobre el uso del catalán.

Sin embargo, lejos de acatar el fallo, el Consistorio advirtió ya entonces que «el catalán seguirá siendo la lengua vehicular de Barcelona», aunque «algunas formaciones lo vean como un problema». Las palabras fueron pronunciadas por el primer teniente de alcalde del Consistorio, el nacionalista Joaquim Forn. Y cobran vigencia con la última de las decisiones del gobierno barcelonés: la de ceñirse sólo al catalán para relacionarse con los comerciantes de la ciudad, incluso cuando se están comunicando modificaciones reglamentarias que, de no ser acatadas, pueden acarrear sanciones. En el caso de la ordenación de las terrazas, el incumplimiento de los nuevos parámetros impuestos por el Ayuntamiento está sancionado con multas de hasta 3.000 euros y la retirada de la licencia para instalarlas.

Esto sucede en una ciudad que, según el propio barómetro municipal, es descaradamente bilingüe. El último sondeo elaborado por el Ayuntamiento de Barcelona señala que el 48,6% de los barceloneses tiene como «lengua habitual» el catalán y el 46,4% el castellano.

Más publicidad a las películas en catalán
Barcelona ha decidido que el cine en catalán tendrá preferencia para publicitarse en uno de los soportes más visibles de la vía pública: las banderolas que cuelgan de las farolas de la ciudad. La decisión se tomó el 30 de diciembre del pasado año, a través de un decreto de Alcaldía, es decir por una decisión unilateral de Xavier Trias que no fue consensuada en el pleno municipal.

El decreto establece los criterios para autorizar, denegar y, sobre todo, dar prioridad a la publicidad de las banderolas. En el punto 11 de su tercer artículo, la nueva normativa establece que «se adjudicarán los permisos priorizando la promoción de películas de cine que sean de interés para la ciudad por ser sólo en catalán y/o que promocionen la ciudad». Es decir, si un filme en castellano pretende darse a conocer entre los barceloneses, siempre partirá en desventaja respecto a uno que se haya rodado en catalán.

El último informe de política lingüística elaborado por el Departament de Cultura de la Generalitat revela que en 2013 -último año con datos actualizados- sólo el 6% de los espectadores de cine en Cataluña ven habitualmente películas en catalán, el 88,2% lo hace en castellano y el 5%, en otras versiones. La aprobación de este decreto soliviantó al líder del PP en Barcelona. Alberto Fernández consideró que el «rechazo» a las películas de habla española «supone menospreciar a muchos directores catalanes que producen cine en castellano y que tienen el mismo derecho de promocionarse en la vía pública» que los quieren grabar en catalán.

Los populares tienen decidido pugnar para que la decisión de Trias sea revocada. Para ello, Fernández ha anunciado que reclamará a los servicios jurídicos del Ayuntamiento que tomen cartas en el asunto y determinen si el decreto es legal o si, por el contrario, es preceptivo que el castellano compita en igualdad de condiciones con el catalán para estar presente en las banderolas que pueblan la ciudad. «El Ayuntamiento sólo utiliza el bilingüismo cuando se dirige a los ciudadanos para que paguen sus impuestos o multas y se vuelve monolingüe, en catalán, cuando se trata de informar o dar servicios a los barceloneses», lamentó el candidato del PP a la Alcaldía de Barcelona. Fernández insistió en la «obligación» del Ayuntamiento de dirigirse a las personas en «las dos lenguas oficiales», recordó a Trias que «sólo su gobierno y no los ciudadanos tiene problemas con el bilingüismo» y solicitó al gobierno municipal que deje de «empeñarse en excluir al castellano» de la vida y la vía pública.
 

 


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