AGLI Recortes de Prensa    Sábado 7  Marzo 2015

Aniversario de LD
La portada del 11-M
Javier Somalo Libertad Digital  7 Marzo 2015

Dos mayorías absolutas, tres presidentes del Gobierno, dos reyes, tres Papas, dos atentados terroristas que cambiaron el rumbo de la Historia, cada uno por un motivo bien distinto, una crisis económica galopante, tratos con ETA hasta legalizar a la banda y, como dicen ahora en comunista-cursi, "empoderarla". Hemos vivido y contado muchas cosas en Libertad Digital desde aquel 8 de marzo de 2000 y, sin embargo, tengo la sensación de que nos queda por vivir y contar lo más intenso, de que todo está por venir. Conocemos el planteamiento y el nudo pero nos quedan los desenlaces y alguna que otra trama paralela.

En el repaso y celebración de estos quince años necesito pararme en una fecha: el 11 de marzo de 2004. Tengo la convicción de que a algunas personas que saben lo que ocurrió les ha rondado la idea de contarlo cuando no se sentían solos leyendo nuestras informaciones. Al final vencieron a la tentación por no dejar vacía la próxima página de su currículum. Desde la matanza de marzo hemos estado en varias ocasiones muy cerca de tocar la verdad con la mano y en todas ellas siempre sucedió algo que nos condujo a vía muerta. Ya se habrá convertido en una remesa de lavaplatos aquel vagón que nadie quiso examinar, aquel vagón virgen que encontró Libertad Digital y que podía contener, años después, la moviola del 11-M. La verdad hoy es chatarra, como la de los demás vagones que se desdeñaron para concentrar la ciencia criminalística y el arte del engaño en un clavo, en un polvillo de extintor. Las pruebas oficiales del asesinato de 192 personas pesaron apenas unos gramos.

Es muy distinto irse a dormir con la frustración de no conocer la verdad que con la certeza de que se contribuye a esconderla aunque ambas situaciones puedan provocar insomnio. Sería una ingenuidad pensar que la verdad vendrá hacia nosotros fruto de un problema de conciencia pero quizá las travesías por el desierto que algunos tienen por delante y esos días en los que el teléfono ya no suena animen a alguien a mirarse en un espejo. Hay demasiadas personas que saben exactamente lo que se ocultó y no pocas que conocen exactamente lo que ocurrió. Jueces, fiscales, abogados, peritos, policías, políticos... Me repatea pensar que he hablado con alguna de ellas.

Ese 11 de marzo es el primer día de todo lo malo sucedido hasta hoy y de lo peor que pueda llegar. Por eso, el 11-M es una de las razones más poderosas para que Libertad Digital y esRadio sigan cumpliendo años. Sí, es una obsesión, necesito ver la portada que responda a aquellas pancartas de la agitación: "¿Quién ha sido?" Necesito verla aunque no seamos los primeros en contarlo.

España empezará a ser otra cosa a partir de este próximo 22 de marzo, arranque andaluz del frenesí electoral que ya nos lleva de encuesta en encuesta, de resultado en resultado, de campaña en campaña y de puñalada en puñalada hasta el 20 de noviembre, fecha redonda y última: cuarenta años de democracia tras cuarenta de dictadura. Las elecciones generales serán en ese mes o al siguiente pero todo indica que el resultado merecerá efeméride a modo de cierre de esas dos cuarentenas políticas. La última ya la vamos a cumplir con sus tres baldones encerrados en un baúl: el 23-F, los GAL y, claro, el 11-M.

España será otra, sí, poco antes de que acabe este año de nuestro aniversario. Y lo será también su panorama mediático, no sólo por la debilidad del papel frente a internet –eso es un escalón lógico desde Gutenberg– sino por el arqueo de lealtades que empezará a practicarse cuando cierren los colegios electorales. Cuando los argumentarios políticos habituales cambien de remitente y de buzón. Cuando la dependencia, más bien el comensalismo, pase factura.

Hoy, Libertad Digital es una empresa de comunicación de tamaño perfecto, con una radio-milagro, pirenaica en ocasiones, que está en casi todas las partes de España en la que no se prohíbe y que se escucha en todas partes de España –del mundo ya, con internet– donde alguien quiera hacerlo. Desde el principio, en el piso de la calle Conde de Aranda, con Javier Rubio y Alberto Recarte hemos sido un medio molesto o, como diría Lasalle del PP de María San Gil, un "nasty media". Quizá por ello, los que siempre han vivido del poder político se han empeñado en decir que estábamos al servicio y hasta financiados por un partido. Como ya hemos demostrado en alguna ocasión, no hay mejor ejercicio que consultar las hemerotecas, propias y ajenas. Así pues, lo que esté por llegar nos cogerá acostumbrados.

Ni somos tan grandes como para hundirnos por sobrecarga ni tan pequeños como para ser tragados por la corriente. Creo sinceramente que Libertad Digital es la empresa periodística ideal para soportar, sin dejar de decir la verdad, la inestabilidad que se avecina. Y ahora me ocurre lo contrario que al repasar el panorama político de quince años: cuando barrunto cuáles serán los obstáculos venideros, las zancadillas futuras, pienso en los que ya hemos sorteado y, enseguida, en los próximos veinte años que empiezan hoy.

LA POLÍTICA, LA DEMAGOGIA… Y LA MASA IDIOTA
Antonio García Fuentes Periodista Digital  7 Marzo 2015

MIENTEN MÁS QUE HABLAN Y NI POR ASOMO DICEN LAS REALIDADES QUE TENEMOS ENCIMA

Lo dijo y escribió un famoso poeta social y republicano (Antonio Machado) “En España de cien cabezas, una piensa… el resto embisten”. En su más que triste vida, “conoció el percal español” y lo padeció como un buen intelectual que fue; y al que demagógicamente “le han sacado y le siguen sacando el jugo”, sin entrar en su verdadero mensaje de dignidad, honradez y lucha por un progreso verdadero; “y esos demagogos lo quieren tanto, tanto, tanto, que aún sus restos óseos junto a los de su madre, duermen en el pequeño cementerio francés donde su tragedia los llevó a morir; huyendo de una España que como siempre persiguió y mató a sus mejores hijos”.

Como casi un siglo después, la siempre presente plaga demagógica española, surge de nuevo, con… “sus derechas, izquierdas, fachas y demás clasificaciones guerreras que enmascaran el triste y tú más, donde cada demagogo lanza su piedra escondiendo su mano y mucho más sus verdaderas intenciones de saqueador de panza y bolsillo que en realidad son casi todos ellos”; y como de nuevo la miseria económica ha arruinado a la mayoría de españoles; se empiezan a oír “los gritos de guerra, la creencia en los milagros, en el salvador de turno, y en el golpe de suerte que encumbre a los pocos que lo puedan hacer y a costa de lo que sea”; o sea lo que siempre ocurrió en España, donde el esfuerzo, la honradez, la creencia en el trabajo y cosillas así, nunca fueron apreciadas y menos valoradas para ejemplarizar a un pueblo, que sumido en la incultura y el analfabetismo, ha sido siempre manejado como un rebaño de borregos, que en realidad es lo que demuestran ser y los actuales demagogos lo saben e intentan apoderarse del rebaño, cantándole y contándole las canciones y promesas que nunca podrán cumplir; puesto que para hacer algo se necesita tener los materiales necesarios y España… hoy como tantas otras veces, está asolada, desolada, arruinada y convertida en un erial, además endeudada hasta la médula; y para arreglar todo ello, se necesita un tiempo, una constancia, un ejemplo, que yo no veo en el horizonte actual a nadie capacitado, como en su momento lo fuera Churchill cuando habló a su pueblo como sólo un estadista es capaz de hacerlo; y Inglaterra era mucho más potente; pero también el pueblo inglés era un pueblo mucho más unido y dispuesto a sacrificarse por su patria común; cosa que aquí brilló y sigue brillando por su ausencia.

Copiaré hoy, unos párrafos de un magnífico artículo, del que les dejo el título y el autor; para que el interesado busque el resto en la red; merece la pena. Lo ha escrito, bajo el título de; “Nosotros también podemos”, Alejandro Muñoz-Alonso, que es Catedrático de la UCM y el que dice lo que sigue:

“Me había resistido en esta columna a abordar directamente ese fenómeno llamado Podemos, pero al final, a pesar de lo disparatado que me parece todo este asunto, no he tenido más remedio.

Especialmente después de las últimas encuestas publicadas que hacen, aparentemente, de ese nuevo partido la clave de la futura configuración política española. Pero sigo pensando que vivimos en una situación aberrante: No creo que haya ni haya habido ningún otro país en la civilizada Europa en el que se haya dedicado tanto espacio y tanto tiempo, tantos titulares y tantos editoriales, tantas tertulias y tantas entrevistas a un partido que no tiene, por el momento, ni un solo escaño en ninguna de las dos Cámaras del Parlamento, ningún puesto en ningún Parlamento autonómico y que, se sepa, ni una sola concejalía a su nombre en ninguno de los nueve mil largos municipios del país. Al menos Alexis Tsipras, el modelo helénico de estos chicos, antes de ganar las últimas elecciones tenía ya un grupo de 71 diputados, en un Parlamento de 300, que no es poco. Podemos tiene sí, media decena escasa (5) de escaños en el Parlamento Europeo, conseguidos en unas elecciones con distrito nacional único y con una masiva abstención de la enorme mayoría del electorado "normal". Pero, eso, por sí solo, vale poco para la política nacional. Algún día, quizás, alguien haga una investigación en toda regla y con toda la seriedad requerida para averiguar por qué este país -de la izquierda a la derecha- se volvió totalmente loco y se empeñó en poner en el primer plano a unos cuantos muchachos de asamblea de facultad, reconvertidos en partido político, al socaire de sus buenas relaciones de algunos de los regímenes menos presentables del planeta, que les han financiado generosamente, como una inversión a largo plazo.

Fuentes financieras que siguen, como método, las viejas pautas de aquel útil instrumento que fue la Komintern/Kominform, que desde Moscú avanzaba sus peones, sin descartar que quizás llegaría el día en que podría también hacer avanzar sus tanques”.

Este sólo preámbulo o introducción ya dice lo suficiente, el resto es demoledor; pero lo es para aquellos pocos que mueven su caletre y piensan analizando la realidad actual de España; y estos a la vista de todo lo ocurrido somos pocos, puesto en caso contrario la situación no hubiese llegado a estos extremos, donde sólo nos han dejado deudas enormes a pagar y ningunas reservas tangibles, sólo mentiras y promesas difusas, pero la realidad es que y como ejemplo demoledor; llegas a un hospital o dispensario a que te hagan un análisis de sangre y la enfermera ya no tiene, ni una “mínima tirita aséptica” para taponarte el orificio y te dan, “el algodoncito con una gotas de alcohol y te dicen que esperes sentado unos minutos antes de irte”, o sea como en los peores tiempos del régimen de Franco; y aún esta canalla nos da voces diciendo que hemos progresado mucho… y que vamos a progresar mucho más si la mantenemos manejando los muchos o pocos fondos que puedan recuperarse en España.

De acuerdo que “los pueblos sobreviven a los políticos”; pero si esos pueblos siguen embrutecidos y no aciertan a elegir los políticos que necesitamos, las caídas serán históricas; por ello “de la escuelas comunistas”, poco provecho podemos esperar, vista la desolación que han dejado tras de sí y siguen dejando; caso extremo en Venezuela, donde el gobierno y últimamente, ha tenido que comprar, cincuenta millones de rollos de papel higiénico, porque ni eso hay ya en las tiendas venezolanas y en sus hoteles, piden a los clientes que lleven el papel higiénico, el jabón y el champú, puesto que no pueden facilitárselo… ¡Y mientras aquí los nuevos levantan el puño gritando y clamando que van a acabar con la casta! Lo que es claro que no dicen, es que la que ellos quieren instalar puede ser hasta peor. Y sí hay que acabar con la casta, que nos arruinó, pero sabiendo elegir la que necesitamos y que “podemos encontrar en lo que aún nos dejan elegir”, pero nunca lo pasado y lo peor por venir.

“El precio de desentenderse de la política es el de ser gobernado por los peores hombres”: (Platón). Hobbes dejó escrito, que si una realidad no se encara puede tener perturbadoras consecuencias. "Las obligaciones del súbdito con el Estado duran lo que dura la capacidad de éste para protegerle. Ni un minuto más", sugería el filósofo inglés. Casi todos podemos soportar la adversidad, pero si queréis probar el carácter de un hombre, dadle poder. (Abraham Lincoln).

Por ello hay que tener mucho cuidado en donde dejar el voto. El político (y hoy más) sólo busca su medro y asegurarse el porvenir suyo, el resto le resbala y de ahí la situación general, pues preocupantemente no es sólo España. Esperemos que de nuevo surjan verdaderos POLÍTICOS ESTADISTAS, QUE NO SÓLO PIENSEN EN LAS ELECCIONES, SINO EN EL PORVENIR Y EN LAS NUEVAS GENERACIONES.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

Tsipras o el infierno de lo real
Fernando Díaz Villanueva www.vozpopuli.com  7 Marzo 2015

En política los grandes planes suelen salir mal. En ese gremio la suerte no ayuda a los audaces, ayuda a los prudentes, a los que tratan de mantenerse dentro de la foto sin significarse demasiado y sin que se acierte a ver como el colmillo afilado sobresale por encima del labio superior. No lo digo por la farsa tragicómica de traiciones, puñaladas y confidencias desde el talego que nos está regalando el PP de Madrid en los últimos días. Eso es caza menor. Lo digo por el ridículo que ha hecho Alexis Tsipras solo un mes después de haber ganado las elecciones. Si hubiese medido más sus palabras en la campaña hoy no se vería en estas. Tsipras, a diferencia de Pablo Iglesias, es un político profesional. Lleva muchos años viviendo de esto, politiqueando desde que andaba por el instituto. Solo de jefe de la oposición ha pasado más de un lustro. Así que a lo peor se lo cree y todo. Podría ser, los comunistas –y Tsipras lo es desde la adolescencia– siempre han sido muy dados a tragarse sus propias patrañas.

La batalla de Tsipras era contra la realidad, empeño encomiable pero quimérico. El programa de Syriza partía de dos presupuestos básicos de los que emanaba el resto: que la deuda se podía dejar de pagar sin consecuencias, y que, una vez consumado el impago, alguien entregaría una cantidad ingente de dinero a su Gobierno para que financiase un colosal paquete de gasto que, por sí mismo, acabaría con la crisis de un plumazo. De lo primero se encargaría el superministro Varoufakis –un juguete roto del que ya nadie se acuerda–, de lo segundo él mismo en carne mortal y espíritu justiciero. Pintaba bien, pero era improbable encadenar ambos eventos más allá de la imaginación de los propios líderes de Syriza, que de tanto repetir los mantras los tomaron por una suerte de verdad revelada. Nótese que, a pesar de lo apetecible de las promesas, solo el 36% de los votantes se decantó por el partido de Tsipras, lo que demuestra que una mayoría de griegos desconfiaba de soluciones mágicas.

Abajo, en el infierno de lo real, Tsipras no ha tardado en comprobar que en la Unión Europea están muy hartos del Gobierno griego. No ya de este, sino de todos los anteriores, un hato de farsantes que fueron empalmando una mentira tras otra, un incumplimiento tras otro sin el más mínimo pudor. La capacidad de negociación de Tsipras estaba por tanto muy mermada. Con una economía insignificante y en estado terminal llegar fanfarroneando como un chulo de feria a Bruselas no era la mejor idea, pero sí era el único cartucho que el Gobierno de izquierda radical tenía para contentar a sus votantes, a quienes llevan años prometiéndoles el oro, el moro y el fin de los sacrificios.

Por sacrificio hay que entender algo tan elemental como que el Estado griego viva de lo que recauda, y no de una perpetua línea de crédito exterior con la que sostener y acrecentar un sector público inmenso e hipertrofiado. Los padecimientos de los griegos, que han sido múltiples en los últimos años, no se deben a la severidad de Angela Merkel, sino a la estructura misma de un país que todo lo espera del Gobierno. El encantamiento ha durado exactamente un mes. No podía durar mucho más. Ahora Tsipras tiene que decir la verdad a su gente. Tiene que decirles, por ejemplo, que el gasto público no crecerá, que será imposible contratar nuevos funcionarios o que el plan de privatizaciones del Gobierno de Samaras seguirá su curso como si nada hubiese pasado. La realidad es así de ingrata.

“El poder es la impotencia”, cuentan que le dijo Calvo-Sotelo a Felipe González el día que le entregó las llaves de la Moncloa. El gobernante de un país en quiebra no debe prometer cosas que va a ser incapaz de cumplir. Eso es exactamente lo que hizo Tsipras antes de las elecciones. Podría rebelarse y dar carpetazo final al asunto sacando a Grecia del euro para, a continuación, llevar a cabo su programa con dracmas devaluadas. Podría sí, pero es poco probable que lo haga. De meterse en un plan semejante la quiebra sería prácticamente inmediata porque nadie va a dar tanto al Gobierno griego a cambio de tan poco como le ha dado la denostada troika. Ni Rusia, ni China ni el sursuncorda.

Los números, por más que Varoufakis los haya retorcido hasta dejarlos irreconocibles, son tozudos. Grecia produce poco, gasta mucho y, para colmo, está pésimamente administrada, la corrupción campa a sus anchas y el imperio de la ley languidece. Crear dinero de la nada no es crear riqueza, es destruirla. Si el recurso de la imprenta funcionase de verdad no habría que preocuparse por nada, no habría siquiera economía, todos viviríamos en Jauja y el activo internacional de reserva serían los cartuchos de tinta de HP. Bastaría con una impresora a color sencillita, un sello del banco central y una buena provisión de tinta y papel para esquivar por siempre la pobreza. Insisto en este punto porque por estos pagos los hay que repiten a diario la letanía de la redención a través de la así llamada “soberanía monetaria”. No hay ninguna soberanía en la inflación y su cohorte de miserias. Pero nadie aprende en cabeza ajena. Su infierno al final bien podría ser el nuestro.

Corrupción política en el PP
José Manuel López García www.diariosigloxxi.com  7 Marzo 2015

El juez Pablo Ruz ha fijado una fianza civil de 245.492 euros al PP. Porque este partido se ha beneficiado de una red corrupta. Además de lo relativo a la trama Gürtel el magistrado imputará a Bárcenas como administrador del Partido Popular por delito fiscal. Por cierto, me parece curioso que el juez Ruz tenga que responder a Hacienda por desoír una orden que afecta al PP relativa a un cálculo a realizar.

Otro dato muy relevante es que, casi la mitad, alrededor de 20 personas, que se sentarán en el banquillo en 2016 son políticos que han ocupado un cargo en la formación política de Rajoy, incluidos los tres extesoreros.

Sin olvidarnos de los SMS entre el presidente del gobierno y Bárcenas que han hecho correr ríos de tinta en los medios, por su explícita claridad, que no deja ningún margen a la ambigüedad. Aunque es verdad que hay que tener en cuenta la presunción de inocencia. Los delitos de prevaricación, cohecho, tráfico de influencias, malversación de fondos y blanqueo de capitales, etc., son algo muy grave, y la justicia se pronunciará de acuerdo a las leyes. Por cierto, la cuestión de los famosos sobres también da que pensar, porque hay pruebas de que sucedió, al menos, respecto a algunos que lo han reconocido.

Si con toda la magnitud de estos hechos probados, no se exigen responsabilidades políticas es que no estamos, en mi opinión, en una democracia real y efectiva, sino meramente aparente. Y que este asunto se quiera silenciar y tapar o, en todo caso, justificar me parece que es injusto e incoherente, y es la manifestación de una impunidad irracional que es inaceptable.

La cantidad de millones de euros malversados o robados deben ser devueltos. Esto es una exigencia popular. Además de las penas de privación de libertad a que puedan ser condenados los que sean declarados culpables de esta trama de corrupción.

La regeneración política en este país, y la lucha contra la corrupción no deben ser simple retórica electoral. A mi juicio, la dirección política de un estado debe estar, completamente limpia, de cualquier indicio claro de actitudes que no han sido éticas.

Y la transparencia que, por ejemplo, se ha exigido a Ignacio González no es la misma que se exige, por ejemplo, a la máxima autoridad del partido gobernante. Y esto lo digo en el ejercicio de mi libertad de expresión, con el máximo respeto. Considero, por tanto, un agravio comparativo que se haya apartado de la candidatura a la presidencia de la Comunidad de Madrid a este político. Me parece que es indignante.

Con todo el respeto que me merece este partido, igual que todos los demás, considero que, a no ser que haya un cambio y un reconocimiento verdadero y completo de los gravísimos errores cometidos por una parte de sus principales dirigentes, y una renovación casi completa de la cúpula, no está legitimado para gobernar en una democracia que sea digna de tal nombre.

Creo que en el Reino Unido, o en otros países democráticos europeos, ante una situación judicial como la que está viviendo el partido gobernante, habría habido dimisiones en los niveles políticos más altos. Y se dejaría paso a otros políticos que regeneren y renueven el ámbito del poder político en nuestro país. Si sucediera esto en nuestro país pienso que los ciudadanos lo agradecerían.

¿Xenofobía? No, patriotismo
Yolanda Morín Minuto Digital  7 Marzo 2015

España está afectada, entre otras muchas, por la enfermedad de los complejos fáciles. Hablar de inmigración, sobre el descontrol que existe en relación a este problema o las políticas puestas en marcha en esta materia por nuestra clase política en los últimos veinte años, siempre encuentra respuesta en algún progre millonario en forma de adjetivo despectivo: xenofobia

¿Alguna vez me han oído ustedes decir algo contra los inmigrantes que han llegado a España para vivir de forma honrada, con su contrato de trabajo y su correspondiente certificado de penales bajo el brazo, que respetan nuestras leyes y nuestra cultura?

No, lo que ustedes me han oído decir es que España no puede soportar un flujo millonario y descontrolado de inmigrantes que arruinan, entre otras cosas, nuestro sistema de salud; que los delincuentes deben ir a la cárcel -sean españoles o inmigrantes-, y en el caso de que esos delincuentes sean inmigrantes se les debe expulsar de España; que España no puede soportar las ayudas que se regalan sin ningún control a todo el que llega, igual que no se pueden dar ayudas a cualquier español, por muy español que sea, si se dedica a la vida contemplativa y a ver como trabajan los demás y prefiere acogerse al paro antes que arrimar el hombro.

Me habrán oído decir que quiero que los inmigrantes muestren un respeto absoluto por mi patria, el país que les ha acogido, igual que yo muestro un respeto casi religioso por cualquier país del mundo y por su bandera; que los inmigrantes deben adaptarse a nuestras formas y costumbres, respetarlas y, si lo desean, participar de ellas; que deben aprender nuestra lengua, el español, para vivir y trabajar entre nosotros; que deben asumir desde el minuto uno de su llegada a suelo español los valores democráticos, nuestro sistema de libertades y la defensa de los derechos humanos; que las ideologías extremistas se quedan en la frontera, y que en este país no deben permitirse ideologías totalitarias y antidemocráticas.

Me habrán oído decir que los inmigrantes deben respetar a las mujeres; que en España no debe permitirse el velo musulmán, que no pueden construirse centros de adoctrinamiento totalitario financiados con dinero de dictaduras que no respetan los derechos humanos, las libertades y la democracia.

Pero claro, para oirme decir eso, deben querer hacerlo. Taparse los oídos no es la respuesta que demandan los ciudadanos. El insulto fácil de la izquierda, amparado por los complejos de la derecha, no puede ocultar que el problema es real y existe. Y denunciarlo no es xenofobia, es patriotismo.

RAAD SALAM, DOCTOR EN FILOLOGÍA ÁRABE Y CRISTIANO CALDEO
'El Islam de Mahoma no es una religión, sino una doctrina política'
Gaceta.es  7 Marzo 2015

El profesor iraquí, que colabora con la plataforma Stop Isis, vive exiliado en España perseguido por el radicalismo islámico de su país.

"Lo que en occidente se llama Estado Islámico no es ni un estado ni es nada. Sólo es una banda de asesinos, ladrones y violadores", afirma con rotundidad el cristiano caldeo Raad Salam, doctor en Filología Árabe y Estudios Islámicos. Este iraquí, amenazado por la sección más radical de su país, asegura que sin embargo también son "los que siguen con más pureza el islam que enseñaba Mahoma", movimiento que él "no considera religión, sino una doctrina política de conquista y expansión territorial".

En su intervención durante la presentación de las jornadas sobre multiculturalismo que la plataforma Stop Isis va a celebrar durante las próximas semanas en Córdoba, el iraquí criticó a aquellos que abogan por el entendimiento entre religiones ya que, asegura, "hablan sin saber, y opinan sin haber leído nada sobre el Islam". Este es de hecho uno de los objetivos del simposio apadrinado por Santiago Abascal, presidente de VOX, que pretende transmitir conocimientos acerca de esta religión y en concreto de la problemática del yihadismo. Para Salam, es importante resaltar que "la persecución masiva a los cristianos" supone "el genocidio del siglo XXI", algo que tratará de explicar en la conferencia que estará a su cargo el próximo 8 de abril.

Salam también aseguró que "claro que hay musulmanes que individualmente pueden ser buenas personas, pero lo son a pesar del islam, porque esta es una doctrina basada en la violencia que justifica el asesinato de cristianos y judíos", y aseguró que Andalucía debería estar especialmente alerta ya que siempre ha sido "una espina clavada en el corazón de los musulmanes".

Este ciclo de conferencias contará también con la participación de expertos e intelectuales como Fernando Sánchez Dragó, Hermann Tertsch, Gustavo Bueno y Serafín Fanjul, y se llevará a cabo entre los meses de marzo y mayo. Su principal objetivo es abordar con rigor y seriedad uno de los debates de más actualidad que se están produciendo en Europa, y del que según aseguró en la presentación Santiago Abascal, Córdoba tiene mucho que aportar.

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DESCUBRIR EL MEDITERRÁNEO
Con el agua al cuello, España a degüello
Pascual Tamburri www.elsemanaldigital.com  7 Marzo 2015

Llueve, nieva y el Ebro se desborda. Ninguna novedad. O quizás sí. Porque es hora de que cada político se haga responsable de lo que dijo, o no, de lo que hizo, o no, y de lo que debe hacer.

Isabel García Tejerina lleva unos cuantos días hablando mucho del cambio climático. No soy yo quién para discutir las opiniones y gustos de la ministra de Agricultura y Medio Ambiente. Pero de lo que estoy seguro es de que con más 48.000 hectáreas inundadas, con daños aún imposibles de evaluar y con una serie de problemas de fondo sin resolver lo que menos necesita el valle del Ebro, y toda la España agrícola en general, es que los políticos lleven su campaña, sus peleas, sus cálculos y sus mentiras a ese terreno. Hacen falta soluciones. Y para tenerlas hace falta un poco de memoria.

UPN, o la generosidad calculada. La presidenta de Navarra, Yolanda Barcina y el consejero de Desarrollo Rural, Medio Ambiente y Administración Local del Gobierno foral, José Javier Esparza (a la vez candidato de UPN el próximo mayo) han dicho durante dos semanas que esperan ayudas generosas del Estado. Es decir, que aunque "no se conocían precipitaciones en la Comunidad foral de esta envergadura, tan continuadas y con tanta intensidad, desde hace 136 años", es el Estado quien debe pagar los daños. Por costumbre, por supuesto: si se trata de recaudar, Navarra tiene su Hacienda foral; si se trata de gastar, la lluvia y la nieve las ha de pagar Madrid. Tiene su lógica, al menos en año electoral. Pero no es demasiado honesto. También es verdad que una provincia de 10.000 km2 no puede pretender tener una política agrícola como la que sí puede tener un gran Estado soberano de medio millón de km2. Así son las cosas.

El PP se olvida de sí mismo. Otra vez. Había una vez un Plan Hidrológico Nacional, que el PSOE derogó en 2004. Mariano Rajoy lleva 3 años y medio en el poder. No hay PHN (tampoco es nada excepcional, si pensamos en derecho a la vida, en ilegalización del mundo de ETA y en otras cosas nunca cumplidas). No hablo yo de llevar el agua a Almería, ni de regadíos ni de campos de golf. Pero es obvio que el valle del Ebro, y no sólo él, genera excedentes de agua algunos años que pueden y deben ser utilizados; y tiene una lógica política, económica y social abrumadora. En esto, tenía razón el PP de Aznar y no la tiene el PP pasivo; pero no sólo en esto, claro. En todo caso, ni cambio climático ni paparruchas. Estamos hablando de la supervivencia y del futuro de la España agrícola interior, entre otras cosas mucho más importantes que unas siglas.

El PSOE… ¿qué PSOE? Pedro Sánchez está de precampaña y hay que perdonarle casi todo. Ha hablado como si el PP tuviese la culpa de la lluvia y de las inundaciones. De la primera, sin duda, no la tiene; de las segundas, sólo la tiene si uno le reprocha la paralización de las obras hidráulicas y los límites ecolo-festivos a la limpieza de los cauces. Dudo que así el PSOE gane un solo voto. Puede que los ganase pidiendo perdón en público por las desaladoras de Zapatero, carísimas, ineficaces, antiecológicas y demenciales. O por las obras que detuvo. Aún no lo he oído.

Agricultores y/o sindicatos. En el Ebro hay inundaciones. Mientras, en Levante y el Sur ya hay síntomas de sequía. Sin embargo, los representantes autodesignados de los agricultores se limitan a pedir reparaciones y compensaciones a sus representados. Pero no es un problema sólo a corto plazo, sino que es una verdadera cuestión de fondo del campo español: qué hacer con el agua, por un lado, y cómo afrontar los problemas, por el otro. Una agricultura que viva de subvencionas y limosnas no es la que España necesita. Ojalá llegue un día en que no tengamos ni subvenciones, ni sindicatos que poco representan. Probablemente haya que pensar más las cosas, haya que darse cuenta de que no todo es posible ni toda tierra puede cultivarse o regarse. Falta el sentido común de nuestros mayores. Sobra dinero público y gente que viva de él. La solución es cultivar, hacerlo bien, vivir de ello y pensar en el bien general.

Para hipócritas, estos abertzales. Si uno es nacionalista, abertzale, comunista o cosas anejas, por estos lares y en este tiempo lo mejor que puede hacer es callarse. Callarse, porque aún queda mucha gente que recuerda cómo ellos y amigos suyos han usado la violencia, verbal y física, contra las obras hidráulicas que, bien hechas, habrían sido la única manera de evitar daños en estas lluvias. Luego piden subvenciones y dineros para los damnificados, pero no les piden perdón por su propia culpa en que haya daños. Lo que hacía falta era, por supuesto, un embalse de Itoiz y uno de Yesa hechos sin límites, en sus opciones mayores y hasta el final, y completar la red de embalses. Salvo que lo que defiendan sea un retorno al pre-Neolítico, una vida rural mínima y sumisa a las fuerzas de la naturaleza, quizá convertidas en dioses.

¿Ecologistas, ecoloqué? Lo curioso de este caso es que en el pasado ha habido crecidas mucho más voluminosas con menos daños. ¿Por qué? Porque las aguas fluían por los ríos. Por ley, los grandes y pequeños ríos españoles no se dragan, para evitar daños al ecosistema. Es decir, que ni valoramos la situación directamente dejamos que los limos se estanquen y con los años reduzcan la capacidad de los cauces. Es seguro que se han hecho muchas cosas mal en el pasado y que la explotación industrial-capitalista de los ríos ha destruido paisajes y espacios excepcionales. Pero digamos las cosas como son: si en muchos casos hay que abandonar el cultivo de tierras ricas para devolverlas a una aparente naturaleza, dígase. Pero no vale oponerse a las obras por un lado y quejarse de los daños por otro.

Los regeneracionistas y su hija predilecta… tenían razón. La ministra ha empezado a hablar de las infraestructuras hidráulicas. Menos mal. Hemos descubierto un valor que los regeneracionistas hicieron más que público en su plan de modernización de España tras 1898. Un plan que, en la parte que 120 años después se ha cumplido, se debe mayormente a lo hecho durante los mandatos de Miguel Primo de Rivera y de Francisco Franco. Un plan que tiene hoy como heredera y gestora, en el Ebro, a la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), que seguramente es el agente más sensato en sus actuaciones y declaraciones de estas semanas tormentosas. La Ley de Memoria Histórica aún no ha mandado destruir el Trasvase Tajo Segura, pero se considera políticamente correcto y progresista oponerse a la construcción de Biscarrués o al recrecimiento de Yesa. Así nos va. Así nos irá, si no cambiamos.

«No sé si merece la pena morir por una sociedad que mira a otro lado»
EL CORREO  7 Marzo 2015

Teresa Díaz Bada recuerda el atentado que mató a su padre, Carlos Díaz Arcocha, primer ertzaina asesinado por ETA

«Llegué a casa de trabajar y vi a uno de mis hermanos llorando. Antes de poder hablar con él sonó el teléfono. Era un periodista que me dijo que habían puesto una bomba en el coche de mi padre». Así recibió Teresa Díaz Bada el mazazo que cambió su vida, el asesinato a manos de ETA de Carlos Díaz Arcocha, primer superintendente de la Ertzaintza y uno de los encargados de alumbrar la Policía autónoma vasca. Hoy, 30 años después de aquel 7 de marzo de 1985, el militar bilbaíno afincado en San Sebastián sigue estando muy presente en el día a día de una familia que ha aprendido a que el «dolor» no les devore y que conviven con él como algo inherente a su propia esencia.

La «confusión, nervios, tristeza y devastación total» que se adueñaron de ella cuando tenía 24 años han dado paso a la búsqueda de «justicia» para su padre, que «dio su vida por lo que creía» y quien, pese a saberse amenazado, no vio venir el golpe. Poco antes de las diez de la mañana, cuando salió de desayunar del bar de la gasolinera de Elorriaga, muy próxima a Arkaute, el Ford Escort sin distintivos que conducía explotó. Los diez minutos que pasó en el establecimiento hostelero, propiedad de un buen amigo, fueron suficientes para que los terroristas colocaran los explosivos en el vehículo y que iniciaran una negra cuenta en el Cuerpo vasco que, a día de hoy, la completan otros 14 agentes asesinados.

Teniente coronel de Infantería, tenía 52 años y una gran «ilusión» porque «estaba convencido de la labor que iba a hacer: crear una Policía autonómica que defendiera al pueblo y que fuera por y para la gente». Tuvo detractores y mientras «muchos de sus compañeros militares no lo entendían y le veían como un traidor porque iba a crear una Policía paralela», los nacionalistas «no le consideraban uno de los suyos». Él se sentía integrado con todos porque «era vasco y español», sentencia Díaz Bada, antes de aclarar que se trataba de «un hombre muy instruido y culto, con un ideario liberal, abierto de mente, dialogante, muy afable y, sobre todo, optimista».

P– En su funeral tuvieron que lidiar con una confrontación que no hacía justicia a las creencias de su padre.
R– Ese día las instituciones vascas y españolas no estuvieron a la altura.

De hecho, los militares no acudieron a los responsos porque la ikurriña había sido depositada sobre el féretro y el Gobierno vasco se negó a poner la bandera rojigualda junto a la vasca pese a que «mi madre y la madre de mi padre se lo pidieron». A partir de entonces, el «escaso apoyo» cayó en picado hasta que «unos meses después le entregaron la Gran Cruz al Mérito Policial en Ajuria Enea… Y hasta hoy».

En ese sentido, Teresa recuerda que «era un profesional buenísimo que tuvo un trabajo muy difícil y poco reconocido». Es más, incide en que «con mi padre se ha dado la omisión permanente del recuerdo, de lo que él fue para la Ertzaintza. No ha existido». Y fue así desde el inicio ya que, según recuerda con pesar e «indignación», en el Boletín Oficial del Estado «apareció que había muerto en accidente de trabajo».

Por ‘Kantauri’ y ‘Anboto’
La hija del superintendente asesinado censura la manera en que se trató a «una persona tan excepcional». «Era bueno, pero bueno por naturaleza, cariñoso, tenía un gran sentido del humor y le gustaba leer, ir al cine y hablar en francés, que aprendió por su cuenta. Siempre agradable. Un buen padre, tolerante y comprensivo», le define.

Eso, en su opinión, da buena cuenta de la «dejación absoluta de los organismos competentes», que apuntala al recordar los «más de 300 asesinatos sin resolver» perpetrados por ETA. En el caso de Díaz Arcocha, dos exertzainas fueron absueltos de «colaboracionismo» si bien, asegura su hija, «uno de ellos, arrepentido, dijo que mi padre era un blanco fácil en un día de niebla». De lo poco que ha llegado a oídos de Teresa es que «dicen que fue ordenado por ‘Kantauri’ y ‘Anboto’, pero no lo sabemos». Porque realmente no conocen prácticamente nada acerca de aquel aciago 7 de marzo.

P– ¿En qué situación judicial se encuentra el asesinato de su padre?
R– El caso está abierto y metido en un cajón. La Audiencia Nacional no nos da ninguna información.

P– ¿Cree que se cerrará?
R– Sí, pero porque prescribirá, no porque se investigue. Soy escéptica y creo que los gobiernos lo están haciendo mal en ese aspecto.

Expresidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco, Covite, es plenamente consciente de que en algunas pesquisas se han cometido «errores». Pero en las diligencias en torno a la muerte de Díaz Arcocha está convencida de que no hubo fallos. Simplemente, «no se hizo nada».

Iba a los funerales
De la «amenaza permanente» que vivían –su padre llevaba «muchos años» en el punto de mira–, aprendieron que «las ideas se defienden argumentando». Eso es lo que creía el superintendente, seguro de que «el terrorismo acabaría y que había que estar aquí para plantar cara».

Así, y a pesar de la insistencia de su familia, no quiso abandonar San Sebastián. Tampoco esconderse porque, en un momento en el que a los funerales de militares, guardias civiles y policías nacionales no acudían ni los representantes de las instituciones vascas y estatales, Díaz Arcocha y su mujer sí que lo hacían. «Era una vergüenza ver cómo iban cuatro a la iglesia y tenían que salir a los coches por la puerta de atrás», denuncia.

Sus hijos –tuvo cinco– siguen su estela combativa y de amor por su tierra, de la que no se alejan aunque, a juicio de Teresa, «no es lo mismo ser víctima en Sevilla que aquí, donde no les importas a muchos». En su caso, se han repuesto «con el apoyo que nos hemos dado dentro de la familia», que ha visto cómo su vida viraba 180 grados. «No percibes las cosas de la misma manera», asegura.

A raíz del «abandono social» que, según denuncia, padecen no solo ella, sino «casi todas las víctimas», ha tenido mucho tiempo para estar segura de que «el país no merecía a mi padre. Ni el País Vasco ni España. Sé que hizo lo que el quería, pero no se si merece mucho la pena morir por una sociedad que mira para otro lado y no tiene ni una palabra de compasión».

El cese de la violencia terrorista, una puerta «a la impunidad total y absoluta»
El 20 de octubre de 2011, cuando ETA anunció el «cese definitivo de la actividad armada», Teresa Díaz Bada tuvo una eclosión de sentimientos encontrados. Aliviada porque nadie más perderá a sus seres queridos y porque «muchos ciudadanos podrán salir a la calle aliviados sin tener que mirar si hay algo en los bajos de su coche», rápidamente se percató también de lo que, a su juicio, ha venido después: «Impunidad total y absoluta».

Para la hija del superintendente de la Ertzaintza Carlos Díaz Arcocha, estos casi tres años y medio últimos demuestran que «ha sucedido lo que quieren los terroristas». Y pone un ejemplo: «No se puede entender que desde el fin de la violencia ninguna institución esté trabajando en esos trescientos casos sin resolver» de atentados etarras.

Tiene claro que esta aparente dejación «responde a un interés político» y considera que «el Estado se tendría que preocupar de que, si este tema se cierra, se investigue hasta el final. No pueden quedar libres las personas que han matado a nuestras familias».

Teresa está convencida de que se ha conseguido «el deseo de los terroristas, que no haya consecuencias», y confiesa su «tristeza porque todo el sufrimiento no ha servido para nada», así como su «rabia por la injusticia padecida». Es más, apunta que los nuevos tiempos –para Díaz Bada la falta de apoyo social sigue siendo la misma que hace tres décadas– han dejado más acorralados a quienes vieron su vida segada a manos de ETA. «La gente piensa: ‘Jo, ya están las víctimas otra vez, que pesadas’», se duele.

Esa es una de las razones por las que la hija de Díaz Arcocha alberga «muy pocas esperanzas» de que se escriba «un relato real de lo que ha sucedido». «Sería necesario un ejercicio de honradez duro porque muchos tendrían que reconocer su connivencia con ETA», algo que Teresa prevé «difícil».


 


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