AGLI Recortes de Prensa    Martes 10  Marzo 2015

LOS QUE NO QUIEREN IRSE Y LOS QUE QUIEREN GOBERNAR
Antonio García Fuentes Periodista Digital 10 Marzo 2015

Como estamos viendo y padeciendo; este será un año de un encarnizamiento político, que ni imaginar podemos, puesto que a medida que van avanzando los días, los gritos de “hunos y de hotros”, son y serán mucho mayores; y por descontado, llenos de mentiras o de tan exiguas verdades, que habrá que estar muy dotados para llegar a lo que de verdad hay en cada discurso, salvo el que quieren gobernar (todos) y además controlando el gobierno, bien por mayoría o como ha ocurrido años atrás, “comprando las minorías necesarias para llegar a ese mangoneo pretendido”; puesto que tristemente es lo que se ha practicado, que no gobiernos que equitativamente administrasen los recursos públicos en beneficio de la mayoría de habitantes de España. Por ello aumentó tanto la riqueza como la pobreza, pero en los extremos, de “los que explotan y los que somos explotados”.

De ahí que las enormes masas de empobrecidos, sigan en ese estado y sin esperanzas de mejora. Para comprobar ello no hay que oír o escuchar a los políticos; simplemente que cada cual haga sus balances observando su propio entorno, viendo cómo van “los paisanos, la familia, el comercio y en general la vida cotidiana”. Además lo confirman las encuestas que oficialmente nos ofrecen, las que no pueden ocultar que de cada cuatro trabajadores uno hay en paro (25 %) y que este se mantiene como el mayor paro de toda Europa; y sobre esta lacra cae todo lo demás, destacando la enorme cantidad de dinero que hay que pagar sólo por intereses de la deuda nacional, lo que impedirá cualquier despegue económico y muy al contrario, será motivo de ese empobrecimiento que aún no ha dejado de avanzar en España.

Veamos lo que opina un muy destacado técnico en economía: “Electoralismo y reparto de pobreza: Para que este país sobreviva PP y PSOE deben desaparecer. Y aunque el golpe principal lo recibirán de los ultraizquierdistas de Podemos, solo Ciudadanos y UPyD constituyen la esperanza de un cambio racional. De ahí mi decepción ante un programa cuyo posicionamiento político supone desconocer totalmente lo que ha pasado en España durante la Transición, lo que es una democracia o lo que es un régimen de partidos sometido a la oligarquía económico-financiera. Y en lo económico se ignora lo esencial: solo electoralismo y reparto de la pobreza. No hay recuperación posible ni salida de la crisis sin cambiar un modelo de Estado inviable y corrupto hasta la médula, sin una democracia representativa, y sin renegociar una deuda que Rajoy ha hecho tan monstruosa que ya es imposible de devolver, lo que destruirá el futuro de varias generaciones.

Solo se puede sentir vergüenza y desprecio por la Transición: Empiezo por la afirmación política central de Albert Rivera y Luis Garicano: “Los españoles tenemos mucho de lo que enorgullecernos en las últimas décadas, contrariamente a lo que sugieren muchos que critican todo lo construido desde la Transición. Entre los años 1978 y 2000 España experimentó un periodo de convergencia económica y política con Europa; en esos años creamos una democracia imperfecta, pero que mejoraba cada año, un sistema sanitario excelente y un Estado de bienestar que redujo enormemente la pobreza”. Una declaración demencial porque la realidad es justo la contraria, y no es que lo “sugiramos muchos”, es demostrable con cifras indiscutibles y hechos inapelables. En 1975 se alcanzó el mayor grado de convergencia económica con la Europa desarrollada, y desde entonces no ha vuelto a alcanzarse. Rivera puede ignorarlo, pero Garicano no. Por tanto, miente conscientemente, lo que resulta tan incomprensible como innecesario, a no ser que desee ganarse el favor de la oligarquía económico-financiera.

Para medir la convergencia hay que comparar lo mismo. En 1975 el PIB per cápita español era el 81,3% de la entonces CEE, los nueve países centrales, y para ver qué ha pasado la comparación tiene que hacerse con los mismos nueve, no con 27 –de los cuales la mitad son pobres de solemnidad–. Es la comparación que han hecho siempre el PP, el PSOE y los oligarcas, y constituye un engaño absoluto.

El posicionamiento político del programa de Ciudadanos supone desconocer totalmente lo que ha pasado en España durante la Transición. ¿Y qué tenemos si la comparación se realiza de forma homogénea con los nueve países centrales? Pues que del 55% en 1959, y después de 16 años de crecimiento económico sin precedentes, se llegaría al 81,3% en 1975, que el fraude Transición hundiría hasta el 70,8% en 1985, y que en 2013 casi cuarenta años después era solo del 73,2%. Un desastre sin paliativos. Y esto no es opinable, son matemáticas. Como que el paro en 1975 era del 2% (o del 6% si sumamos los emigrantes) y hoy es del 24%. Que de un sector industrial que representaba el 36% del PIB en 1975, después de su desmantelamiento en los 80, hoy está en un 14%. Que de una renta per cápita igual a la de Irlanda en 1975 hoy este país nos supera en un 40%. Que, pese a tener la misma potencia industrial que Corea del Sur en 1975, hoy no somos ni su sombra”. http://blogs.elconfidencial.com/economia/el-disparate-economico/2015-02-23/c-s-electoralismo-y-reparto-de-pobreza_716202/
Les dejo la dirección por si quieren leer el resto que es mucho más amplio.

Y como final, debo decir que por conocer a varios comerciantes ambulantes, que diariamente “montan su comercio en los mercadillos” de mi provincia y las limítrofes; son mis mejores informadores, puesto que los mercadillos ambulantes, son ferias ambulantes y cuando hay dinero, se nota ello porque la gente va a gastarlo allí con profusión, hoy “van de paseo y aburridos pero el negocio lleva años casi muerto”; me lo confirman estos esforzados comerciantes, llevan ya muchos años… y ello persiste, lo que demuestra fehacientemente el que no hay dinero, o la mayoría no lo tienen.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo) www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

PP-PSOE
¿En qué se equivocaron los dos grandes partidos?
Cristina Losada Libertad Digital 10 Marzo 2015

Si el bipartidismo es el sistema que conviene a los pueblos satisfechos, los términos de su retroceso en España señalarán el grado de insatisfacción al que ha llegado el electorado. Ciertamente, los sondeos no apuntan sólo a un retroceso, sino al fin del predominio de los dos grandes partidos que han gobernado España desde los años ochenta, y a la aparición de un parlamento muy repartido entre tres o cuatro fuerzas. Como es una situación cambiante y sin precedentes, nadie -y menos que nadie los expertos- se lanza a hacer predicciones. Lo único que parece fuera de toda duda es que Partido Popular y Partido Socialista sufrirán una pérdida muy notable de votantes.

La mayoría de los análisis de esta transformación en marcha se centran en explicar cuál es el atractivo de las nuevas opciones y qué deseos del electorado se reflejan en su tránsito a partidos como Podemos o Ciudadanos, que ahora encabezan la selección alternativa. En cambio, se presta menos atención a los errores de los dos grandes partidos a lo largo de estos años. Si uno pregunta en qué se equivocaron y cómo es posible que perdieran la conexión con su electorado, es probable que reciba una catarata de respuestas. Una catarata indignada, además. Las razones de su descalabro parecen tan evidentes que no merecen siquiera una exploración a fondo. Pero quizá no lo son tanto.

Aunque el descontento no es fácil de despiezar, si tomamos el enfado con la corrupción como elemento central de la desafección hacia los dos grandes encontraremos cosas que no cuadran. Desde esa óptica, resultan difíciles de explicar casos como el de Andalucía, por ejemplo, donde un PSOE inmerso en los escándalos de los falsos ERE va a ser, según todos los indicios, el partido más votado. Perderá votos, pero no hay un hundimiento a la vista. De otra parte, si observamos el panorama por el lado de los déficits democráticos y el mal funcionamiento de las instituciones, hay que decir que todos esos defectos y algunos más ya estaban ahí desde tiempo inmemorial. Ha hecho falta una crisis económica de caballo para que se hicieran visibles: para que se tornaran lacras, y lacras achacables a los partidos dominantes.

Puede hacerse toda la lista de problemas, antiguos y recientes, reales e imaginarios, y colgársela al PP y al PSOE, pero sin olvidar que su pecado capital y original, el que ha puesto a muchos votantes en modo castigo, es la gestión de la crisis. Los dos grandes partidos afrontaron políticamente la crisis con los hábitos de conducta adquiridos. Hicieron de ella un elemento más de la pugna bipartidista. Hicieron aquello que solía ser útil para agrupar el voto en torno a ellos: extremar la polarización. Y, claro, prometer lo que no se podía prometer: bien que no pasaba nada (Zapatero), bien que todo se iba a resolver en cuanto se fuera el otro (Rajoy).

Esto funcionó en otras circunstancias, pero ha fracasado en una situación excepcionalmente dura y difícil de resolver como era, y es, el derrumbe de nuestra economía. La última encuesta de Metroscopia recoge que una amplísima mayoría de votantes desean que PP y PSOE dejen de ser los únicos protagonistas de la vida política y esperan, así se interpreta, que la fragmentación conduzca a la negociación, al pacto y al acuerdo. Sea realista o no la expectativa, lo esencial es que creen que los dos grandes partidos no son capaces de transacción alguna. Por pelear tanto entre ellos han perdido ambos.

Invierno en Madrid, c. 2015
ARCADI ESPADA El Mundo 10 Marzo 2015

LA CANDIDATA a la alcaldía de la capital del partido que gobierna España y Madrid, Esperanza Aguirre, es una mujer que dijo hace dos años que abandonaba la política. Lo dijo tras dimitir de la presidencia de la comunidad de Madrid, donde había convivido durante 8 años en la máxima intimidad política con un hombre, Francisco Granados, hoy encarcelado por presuntos delitos contra la Hacienda Pública, blanqueo de capitales, integración en organización criminal, tráfico de influencias, cohecho, malversación de fondos, prevaricación y fraude. Y dimitió dejando en el cargo a su hombre de máxima confianza, el hasta entonces vicepresidente Ignacio González, que pocas semanas después de llegar a la presidencia compraba un ático en Marbella a una sociedad pantalla radicada en un paraíso fiscal.

La candidata a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, ejerce hoy, como delegada del Gobierno, la jefatura de las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado en la Comunidad de Madrid. En ese territorio operan José Villarejo y Enrique García Castaño, dos mandos policiales que la mañana del 29 de noviembre de 2011 citaron en una cafetería de Madrid al entonces vicepresidente González para hablar sobre el ático de Marbella y grabaron la conversación sin su consentimiento. Los hechos sucedieron cuando Cifuentes no era todavía delegada. Se ignora si la delegada o el ministro del Interior han abierto una investigación sobre el uso de esa grabación.

El presidente de la Comunidad de Madrid sigue en el cargo, doce horas después de que la difusión en este periódico de una grabación policial pruebe que accedió a reunirse en una cafetería con dos policías que investigaban la legalidad de la compra de su ático y de que se ofreciera a colaborar subrepticiamente con ellos: «No os preocupéis, soy una tumba.»

Influido quizás, en la hipótesis más optimista, por el paisaje técnico y moral descrito, el presidente del Gobierno y presidente nacional del Partido Popular acarició la idea de organizar una gestora del partido en Madrid. Pero, probablemente, tuvo problemas lógicos para acatar que al mismo tiempo que destituía a la persona que dirigía el partido en Madrid la designara candidata por la ciudad de Madrid.

Y así el presidente una vez más se aplazó.

Partido Popular
Sin Rajoy recuperaríamos la esperanza
Guillermo Dupuy Libertad Digital 10 Marzo 2015

Durante las pasadas elecciones autonómicas y municipales, más de 42.000 ciudadanos madrileños que respaldaron la lista autonómica del PP encabezada por Esperanza Aguirre dieron la espalda a la lista de este partido que encabezaba Alberto Ruiz Gallardón en las municipales. Nada me gustaría más que en las próximas elecciones ocurriera algo parecido y que 40 o 50.000 votantes de Esperanza Aguirre en las municipales votaran en las autonómicas a Vox, Ciudadanos, UPyD o cualquier otro partido.

Si alguien no se merece el revés electoral que el irreconocible partido popular liderado por Mariano Rajoy tanto se ha ganado a pulso es Esperanza Aguirre. Habrá, sin embargo, decepcionados con que la política madrileña haya cedido a las presiones de Rajoy y renunciado a la reelección como presidenta del PP de Madrid en caso de llegar a la alcaldía. Pero no nos olvidemos de que era el dedo divino de Rajoy el que tenía que designarla ahora, y la aparente cesión de Aguirre no es tanta como la presidenta madrileña está demostrando desde el primer momento.

Además, la esperanza en que el PP vuelva a ser un referente para el electorado liberal-conservador de este país no pasa por que Aguirre opte a la reelección como presidenta del PP de Madrid, sino por que Aguirre (o alguien de su cuerda) dispute en el futuro a Rajoy la presidencia del PP nacional, una vez que este partido haya sufrido un revés electoral lo suficientemente grande como para hacer inevitable una catarsis que le lleve a intentar recuperar sus traicionadas señas de identidad.

Es verdad que no conozco a Aguirre, ni sé cuáles pueden ser sus motivaciones; pero quiero pensar que su renuncia a la reelección a la presidencia del PP madrileño no es tanto una resignación como una muestra de posibilismo o, incluso, una forma de quemar las naves para no jugar más en el futuro si no es en la liga nacional. De lo que estoy seguro es de que con Rajoy, con Soraya o con personas de su misma cuerda nihilista, la corrupción ideológica del PP no tiene enmienda. Y que, por el contrario, con personas como Aguirre y como tantos otros que ahora viven recluidos en sus casas, en FAES o incluso en otros partidos como Vox o Ciudadanos, el PP volvería a ser una alternativa nacional y liberal frente a un consenso socialdemócrata profundamente servil con el nacionalismo.

Ahora, sin embargo, lo prioritario es el voto de castigo al PP del Rajoy, a poder ser, sin perjudicar a quien pueda en el futuro enmendar a este partido.

Arbitrismos
Grandeza y miseria del voto negativo
Amando de Miguel Libertad Digital 10 Marzo 2015

Hoy me siento arbitrista. Tengo la solución para la ley electoral que mejor se adapta a la manera de ser y pensar de los españoles: el voto negativo. Consiste en que depositemos en las urnas una papeleta con el nombre del partido que nunca querríamos ver en el Gobierno de nuestro municipio, región o nación. Sería la papeleta del odio, pero no hay que alarmarse. Los españoles expresamos mejor los odios que los amores. Sería fácil el escrutinio de los votos que propongo en mi arbitrio. Bastaría con establecer una clasificación inversa. Gobernaría el partido con menos votos negativos, siempre que cumpliera algunas otras condiciones menudas.

Tendría que decir eso que tanto de oye ahora por imitación del inglés: "Es broma". Cabría algún arreglo para que la propuesta fuera hacedera. Por ejemplo, se puede diseñar un sistema mixto al combinar el voto positivo tradicional con el voto negativo, papeletas blancas y negras.

Fuera de bromas, el esquema real de la contienda electoral se basa mucho en la intención del voto negativo que llevan en la mente muchos ciudadanos. Es claro que el sorprendente ascenso de dos partidos nuevos como Podemos y Ciudadanos se basa en una actitud general de desencanto.

Por eso mismo, debemos pensar que el favor que reciben las nuevas formaciones es más alto en la opinión (conversaciones, tertulias, encuestas) que ante la urna. Ahí reside la grandeza del voto secreto; es más auténtico. En la urna se deposita la verdadera intención. Un voto negativo secreto tendría que ser la expresión más certera de la voluntad popular. Pero ya digo que mi propuesta no pasa de ser una chanza.

El voto negativo va bien para la campaña electoral, en la que los candidatos y el público se desahogan contra los partidos que no son de su gusto. En el caso actual sucede una divertida paradoja. El PP pone a caldo a su rival Ciudadanos (y al revés), pero eso dificulta los posibles pactos que luego tendrán que hacer los dos partidos. La verdad es que a los pocos días se van a olvidar las rencillas. Pasa lo mismo en el otro campo, considerado como radical o de izquierdas. Podemos es el rival del PSOE y de IU, pero su intención es fagocitarlos. El propósito no se consumará del todo, pero en el entretanto las relaciones entre unos y otros son bastante penosas. Es gran error, pues dentro de poco los tres partidos de la izquierda van a tener que pactar si quieren tocar poder. Lo malo no es el voto negativo del electorado sino el que parte de los dirigentes. Al menos así se asegura el espectáculo, que en este año está siendo grandioso.

Otra cosa buena del panorama electoral. Esta vez ya no se va a votar tanto a "los nuestros" sino a las expectativas de que los gobernantes lo vayan a hacer mejor que en el pasado. Por tanto, se trata, paradójicamente de un voto más racional, por muy apasionado que parezca. Por encima de todos los vaivenes dichos resalta la realidad de que a los españoles nos gusta votar.

Contacte con Amando de Miguel fontenebro@msn.com

De la decapitación de Tomás Gómez a la de Ignacio González: usos y abusos del bipartidismo
Editorial www.vozpopuli.com 10 Marzo 2015

No hace un mes que el PSOE descabalgó a su candidato a la Comunidad de Madrid, Tomás Gómez, y ahora le ha tocado el turno a su colega del clan bipartito, el PP, que acaba de decapitar a Ignacio González apeándole de la carrera a la presidencia de la Comunidad por él gobernada en los últimos tres años. No ha sido sólo esa decapitación la que llama nuestra atención, sino la nominación como aspirante a dirigir el Ayuntamiento capitalino de Esperanza Aguirre, un bastión para muchos electores populares adornado con dotes taumatúrgicas capaces de rescatar al partido del estado catatónico en que se encuentra. En las 48 horas siguientes a su nombramiento, la señora ha brindado a su afición un espectáculo inenarrable -primero de rebeldía, después de sumisión- a costa de la dirección de su partido y de su propio presidente, finalmente zanjado con una de esas frases para la historia: ella siempre trabaja a favor del PP. Naturalmente que los militantes, y no digamos ya los electores, son meros convidados de piedra en esta comedia de enredo con ribetes de ajuste de cuentas siciliano, aunque aquí, por fortuna, sin violencia física. Por encima del hartazgo que produce este tipo de episodios recurrentes en la política española, es preciso poner de manifiesto la reprobación que merecen las conductas de personajes que han convertido los partidos políticos en una especie de fincas privadas financiadas con el dinero de los contribuyentes, con olvido de las prácticas democráticas a las que vienen obligados por la propia Constitución.

Lo que se sabe hoy del famoso ático de Guadalmina se sabía ya cuando Aguirre cedió los trastos a González. ¿Por qué no se le apartó de la carrera hace tiempo?

Para quienes desde la fundación de este diario venimos denunciando la baja calidad –por decirlo de una forma moderada- de la democracia española y la urgente necesidad de una regeneración profunda, episodios como los comentados con los que nos vienen obsequiando las cúpulas de los partidos que han gobernado –y aspiran a seguir gobernando- España año tras año, no producen sorpresa ni asombro: sabemos que la cooptación y la dedocracia son métodos consustanciales a la praxis de unos partidos convertido en una suerte de empresas en cuyas cúpulas, férreamente jerarquizadas, habita una elite política temerosa de cualquier viento de cambio, aunque es preciso reconocer que la marca alcanzada por el presidente del PP, digno sucesor del Aznar de la carpeta azul, es difícilmente mejorable. Mariano Rajoy, en efecto, ha puesto en ridículo a los órganos electorales de su partido, que se han limitado a ratificar sus deseos o sus silencios, y ha tenido que tragar con la designación para la alcaldía de quien sabe aspira a sustituirlo en caso de que vengan electoralmente mal dadas, sin poder impedir, a pesar de ello, que la doña le haya puesto de chupa de dómine por personajes interpuestos, en este caso la señora Cospedal, que no parece haber tenido bastante con su aventura Bárcenas.

Un caso de crueldad cercano al sadismo
Por si ello fuera poco, el señor Rajoy ha demostrado un grado de crueldad cercano al sadismo en la decapitación de Ignacio González, porque el González de ahora es el mismo que el de hace tres años, y lo que se sabe hoy del famoso ático de Guadalmina se sabía ya cuando precisamente Aguirre le cedió los trastos al frente de la Comunidad de Madrid. ¿Por qué no se le apartó de la carrera hace tiempo? ¿Por qué se le mantuvo hasta última hora, si la “dirección” había decidido fusilarlo al anochecer? Lo cual abre capítulo especial para la citada Aguirre quien, jacarandosa y respondona como es, está en deuda con los ciudadanos de una Comunidad de la que huyó con pocas e insuficientes explicaciones al año de ser investida presidenta, ello por no insistir en que fue durante su presidencia cuando floreció en la Autonomía uno de los mayores escándalos de corrupción que atiborran esta España nuestra. Nos referimos al lodazal de la Gürtel, cuyos procesos judiciales prometen ser una edición rediviva del viejo caso de la Barcelona Traction.

El caso es que la flamante candidata popular a la alcaldía de Madrid ha regresado después de su espantada de 2012, y lo ha hecho sin una explicación convincente y cabal a tan sonado ritornello. Sabemos que la razón oficial es, faltaría más, el afán de servicio a sus queridos madrileños, pero mucho nos tememos que las verdaderas sean más prosaicas y tengan que ver con el mantenimiento del control del partido, o lo que quede de él, en Madrid, como una forma de estar presente en el reparto de la piel del oso popular si, como vaticinan las encuestas, termina siendo víctima del tsunami de desconfianza que avanza imparable en la política española. Todo eso lo sabe el señor Rajoy y, aunque tratará de evitarlo, no parece que esté en la mejor disposición para impedirlo. En cualquier caso, ese sería su particular problema si no fuera porque lo acontecido en las últimas semanas, tanto en el seno del PP como del PSOE, nos recuerda con crudeza en qué manos está el poder público de España y qué podemos esperar de los que gastan su tiempo y nuestro dinero en sus querellas intestinas.

¿Existe el nacionalismo español?
La Constitución define un concepto de nación como conjunto de ciudadanos iguales en derechos, sin connotaciones identitarias. Apenas nadie rechaza hoy su estructura territorial, no hay peligro de centralismo
FRANCESC DE CARRERAS. El Pais 10 Marzo 2015

Mi viejo y querido amigo Luis Feduchi me reprochó hace unos meses que en mis artículos sólo tratara del nacionalismo catalán y muy poco, o nada, del español. Le prometí escribir sobre el tema. Ahí va el artículo, Luis.

Aclaremos el punto de partida. Nacionalismo deriva de nación, pero no de cualquier concepto de nación sino, al menos en el contexto europeo moderno, de uno específico: del concepto de nación identitaria (o cultural), muy distinto al de nación jurídica (o política).

Sin entrar en complejas disquisiciones, entendemos por nación identitaria aquella comunidad cuyo vínculo de unión entre las personas que la componen está basado en un sentimiento de pertenencia debido a compartir ciertos rasgos peculiares que condicionan o determinan su personalidad individual. Estos rasgos, de naturaleza más o menos objetiva, suelen ser una lengua, una religión, una raza, un pasado histórico común, una cultura, un territorio o unas arraigadas costumbres. Se considera que tales rasgos —todos, algunos o solo uno de ellos— confieren una identidad colectiva nacional que genera una corriente de afecto mutuo y de solidaridad entre sus miembros, capaz de crear una sociedad diferenciada respecto de su entorno.

Muy distinto es el concepto de nación jurídica (también denominada nación política). Desde esta perspectiva, la nación está formada por un conjunto de personas libres e iguales en derechos, es decir, por ciudadanos, que residen en un determinado territorio y cuyo vínculo de unión es una Constitución elaborada y aprobada por ellos mismos o por sus representantes. Su función consiste en delimitar el ámbito de libertad de estos ciudadanos mediante normas jurídicas y garantizarlo mediante órganos institucionales. A este conjunto de normas y órganos le denominamos Estado de Derecho y, si asegura la igual libertad de todos, le añadimos los calificativos de democrático y social.

Por tanto, uno y otro concepto son muy distintos. En un caso, el vínculo de unión deriva de determinados rasgos naturales o culturales; en otro caso, de valores —libertad e igualdad— asegurados jurídicamente mediante normas de conducta o de organización. ¿Son incompatibles ambos tipos de nación? No necesariamente. Sólo serán incompatibles si se considera que la identidad nacional, una construcción ideológica derivada de los rasgos antes dichos, determina, condiciona y, en definitiva, limita, la igual libertad de los individuos.

El nacionalismo identitario es democráticamente legítimo ya que está amparado por la libertad de pensamiento, pero deja de serlo cuando se impone como obligatorio. Es entonces cuando se le suele denominar nacionalismo excluyente, contrario al pluralismo ideológico, imprescindible en todo Estado democrático. Cuando en tiempos de Franco se decía que alguien era antiespañol, o en tiempos democráticos se tacha a algunos de ser anticatalanes o antivascos (o antiespañoles), se está hablando desde esta perspectiva excluyente. Es tan legítimo, desde un punto de vista democrático, ser nacionalista como no serlo. Pero negar esta última alternativa, sostener que hay que ser “nacionalista de alguna nación”, no es conforme con los principios y valores democráticos. Así pues, el nacionalismo deriva de la idea de nación identitaria, no de la idea de nación jurídica, porque esta, precisamente, se basa en los valores universales que inspiran el Estado democrático de Derecho.

Establecidos estos presupuestos, contestemos a la pregunta formulada en el título: ¿existe el nacionalismo español? Naturalmente que sí. Con toda legitimidad democrática, muchos ciudadanos de este país son nacionalistas españoles. Ahora bien, ¿el nacionalismo español es hoy predominante en la sociedad, en el mundo cultural y en el sistema jurídico y político? En todo el siglo pasado, y en buena parte del anterior, tanto el debate social como el intelectual estuvo muy centrado en esta cuestión. Asimismo, la acción política del Estado, un Estado muy centralizado, intentó “nacionalizar” a los españoles, imbuirles de una ideología nacionalista identitaria. La influencia del nacionalismo español fue, entonces, muy predominante.

En la derecha conservadora, desde los tiempos de Cánovas y, especialmente, debido a la potente influencia de Menéndez Pelayo, el nacionalismo español se basaba en la religión católica, en la monarquía y en una determinada versión de la historia. Es el vulgarmente llamado nacional-catolicismo. Esta tendencia, con muchas variantes, seguirá predominando hasta el final del franquismo. Maura, Vázquez de Mella, la CEDA, el segundo Maeztu, Acción Española o Calvo Serer son, entre muchos otros, prueba de ello.

Por otro lado, las corrientes liberales y progresistas también serán nacionalistas: en versiones laicas, republicanas y románticas, pero todas muy preocupadas por determinar la esencia de España, su origen histórico o el carácter de los españoles: Giner de los Ríos, la generación del 98, Altamira, Menéndez Pidal, Madariaga, Américo Castro, Sánchez de Albornoz o el Laín Entralgo posfalangista, estarían en esa línea, también muy diversa y en general empeñada en reducir España a Castilla. Ortega y Azaña pasan por etapas varias, todas ellas, en mayor o menor medida, con ese mismo sesgo. También muchos socialistas (De los Ríos, Araquistain, Prieto) pueden incluirse en este grupo.

Resultado: España, la idea nacionalista identitaria de España, dominaba el debate y el Estado centralista —con la relativa excepción de la II República— permanecía incólume. Por todo ello, por darle mil vueltas al “ser” de España, Juan Marichal se refirió a la obsesiva “introspección histórica española”. De no nacionalistas hubo pocos, aparecieron al final de esta época y fueron muy variados: apenas encontramos a Francisco Ayala, Gonzalo Fernández de la Mora o Julio Caro Baroja.

Pero esto empezó a cambiar hacia los años sesenta y, definitivamente, a partir de la aprobación de la Constitución de 1978. Allí se definió una concepción de nación española en sentido jurídico, entendida como pueblo español, como conjunto de ciudadanos españoles iguales en derechos, sin connotaciones identitarias. España era considerada como un Estado Social y democrático de Derecho, la soberanía nacional residía en el pueblo, en el poder constituyente, y la unidad era compatible con la autonomía política de las nacionalidades y regiones. Esta estructura territorial, la de la España de las autonomías, apenas nadie la rechaza hoy, no hay peligro de vuelta al Estado centralista.

Pero además de descentralizarse internamente, España se abrió también hacia el exterior con la entrada en la UE, al ir transfiriendo incesantemente competencias a Bruselas; entre ellas, nada menos que la de emitir moneda. Por otro lado, la fuerte inmigración de los últimos quince años no ha dado lugar a un nacionalismo xenófobo español, no hay partidos de extrema derecha, ni antieuropeos ni antiinmigración, como sucede en la mayor parte de Estados de la UE.

Como dijo Santos Juliá al final de su libro Historias de las dos Españas, “cuando se habla el lenguaje de la democracia resulta, más que embarazoso, ridículo, remontarse a los orígenes eternos de la nación, a la grandeza del pasado, a las guerras contra invasores y traidores; carece de sentido hablar de unidad de cultura, de identidades propias, de esencias católicas; los relatos de decadencia, muerte y resurrección, las disquisiciones de España como problema o España sin problema se convierten en curiosidades de tiempos pasados. El lenguaje de la democracia habla de Constitución, de derechos y libertades individuales, de separación y equilibrio de poderes y, entre españoles, de integración en el mundo occidental, de ser como los europeos…”.

Eso es lo que sucedió en España, a excepción de Cataluña, País Vasco y, en mucha menor medida, Galicia y alguna otra comunidad. ¿Hay nacionalismo español? Sin duda hay nacionalistas españoles, de tendencias muy distintas, pero con escasa influencia política, social y cultural. Si continuamos por ese camino, y se rectifica en las comunidades citadas, quizás lleguemos a aquella situación ideal deseada por Harold Laswell, un clásico de la ciencia política: “Nación feliz, sin duda, la que no tiene ningún pensamiento sobre sí misma”.

No sé si estarás de acuerdo, querido Luis. En todo caso, pronto hablamos.

Francesc de Carreras es profesor de Derecho Constitucional.

?El globo de los fraudes de Andalucía se deshincha. Alaya se marcha
"La ambición suele llevar a las personas a ejecutar los menesteres más viles. Por eso, para trepar, se adopta la misma postura que para arrastrarse", Swift, Jonathan
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com 10 Marzo 2015

Se dice que hay mil maneras de morir y yo diría que también hay mil formas de deshacerse de una asunto incómodo, molesto, peligroso y, por supuesto, que afecta de una manera directa a un determinado partido político, el PSOE, al que le viene corroyendo las potencias desde hace unos años los problemas que vienen surgiendo en su feudo de Andalucía desde que una juez de armas tomar decidió destapar los basureros de corrupción que se esconden detrás de la pantalla de UGT y el propio Parlamento de la comunidad andaluza. Es evidente que, por lo visto, no ha sabido encontrar una salida digna para escurrir el bulto. Me refiero manoseado tema de los ERE,s fraudulentos, que ya llevan poniendo en graves apuros a una gran parte de los altos cargos socialistas y de la UGT de la comunidad andaluza regida por el PSOE. Por si no fuera suficiente carga, hace poco, se les ha añadido la apertura de una segunda causa, esta vez como consecuencia de una denuncia del PP andaluz y derivada del caso de los ERE, por supuestos los avales concedidos a empresas por la Administración; como consecuencia de la cual ya han sido imputados cuatro ex altos cargos de la administración andaluza.

El nombre de la juez andaluza Mercedes Alaya sobrevuela sobre esta operación de “saneamiento” de las instituciones andaluzas que, por lo visto, después de más de 30 años de estar afincadas en el gobierno de la comunidad autónoma, han conseguido reunir en las cavernas del clientelismo, nepotismo, el fraude, la malversación de bienes públicos, el cohecho y todo un elenco de delitos similares; toda la bazofia que la corrupción de un poder mantenido durante los años (demasiados, sin duda) es capaz de acumular cuando una administración, en lugar de trabajar en beneficio de los ciudadanos, lo hace para favorecer a unas determinadas personas corruptas o para favorecer intereses partidistas.

Resulta casi insultante y, por supuesto, propio de quienes no tienen el más mínimo sentido ético, el reprochar a otros partidos sus debilidades, errores, posibles financiaciones irregulares y hasta los delitos cometidos por algunos de sus ejecutivos o personas de confianza; cuando se tiene, en su propia formación política, tanto que esconder y tanto de lo que responder ante la Justicia del país. El PSOE andaluz, en estos momentos, tiene como imputados a dos de sus miembros más conocidos, los señores Chaves y Griñán, que han ostentado durante años la presidencia del Parlamento de Andalucía. Tanto la UGT como el PSOE andaluz han tenido que contemplar como, la juez Alaya, ha ido imputando, uno tras otro, a cientos de funcionarios, directivos y miembros pertenecientes al partido y el sindicato socialista, por delitos de diversa índole, pero todos relacionados con una administración impropia de las subvenciones recibidas del Estado, supuestamente destinadas a cubrir ayudas para aquellos trabajadores que, como consecuencia de la crisis, perdieron su trabajo o fueron suspendidos, transitoriamente, de su empleo.

Fue necesario que una señora, la juez Alaya, se atreviera, en función de sus competencias como Juez, a asomarse debajo de la estera de los actuales gestores de la comunidad autónoma de Andalucía, para que descubriera el polvo de la mamandurría que durante el tiempo que la región ha estado bajo el mando socialista, se ha ido acumulando; de modo que, una vez tirada de la manta, no cesan de aparecer nuevos implicados como autores, cómplices y encubridores de la serie de delitos fraudulentos que han enriquecido a muchos de aquellos que prometieron ayudar a salir a los pobres de su pobreza y, a la postre, los que sí lo han conseguido y con gran prodigalidad, ha sido enriquecerse ellos mismos a costa de lo que les pertenecía a los trabajadores. ¡Un ejemplo de cómo se las gastan los socialistas cuando se trata de sacarles provecho a sus poltronas públicas!

Pero sólo ocurrió una vez, que se sepa, en la Historia de la humanidad, que un humano derrotara a un gigante. Fue en la historia bíblica cuando el pequeño David mató al enorme Goliat con una pedrada en la frente lanzada con su honda. Esta aguerrida representante de la Justicia, ha sido capaz de desarrollar una labor ingente digna de una heroína que ha tenido la valentía, la templanza, la inteligencia y la sabiduría de haber puesto patas arriba a la mayoría de los politicastros de la Junta de Andalucía, que se habían aprovechado de sus cargos para lucrarse de ellos, enriquecerse y, a la vez, ayudar, en un ejercicio nunca visto de nepotismo, a que familiares y amigos también lo consiguieran.

or mucho que lo intentaron no pudieron con ella, aunque hubo ocasiones en las que, desde los mismos órganos de la administración de Justicia, se la quiso obstaculizar e impedir que se siguiera haciendo cargo de la instrucción de tan complejo expediente. Siempre supo salir airosa de todos los trances a los que tuvo que enfrentarse y, hasta los más incrédulos, llegamos a pensar que iba a conseguir llevar a cabo una ejemplar lección de honradez y profesionalidad, acabando con toda la podredumbre que el gobierno del PSOE llegó a acumular a través de más de tres décadas en el poder. Era demasiado hermoso para ser verdad y estaban en juego infinidad de intereses de personas influyentes para que una sola persona, por muchas agallas que tuviera, pudiera llevar a cabo tan gigantesca tarea. La jugada ha sido sibilina, incluso se podría calificar de genial, si tenemos en cuenta que, en lugar de recurrir a la violencia, al chantaje, a las amenazas o a otras medidas de coacción extremas ( algunas de ellas ya se han utilizado sin conseguir el resultado de intimidar a la jueza); los que siguen manejando los hilos del poder en nuestra nación, aquellos que se ocultan en el anonimato y que saben los botones que hay que apretar en cada caso, han actuado ofreciéndola a la señora Mercedes Ayala algo a lo que no podía resistirse: entrar como magistrado en la Audiencia Provincial de Andalucía.

Es cierto que, en un ramalazo de rebeldía, la jueza pidió que se le permitiese finalizar la instrucción de los expedientes, gigantescos expedientes de varios miles de folios, en los que se ha ido recopilando toda la historia delictiva de cientos de imputados, que van a tener que pasar por los juzgados para responder de sus acciones. El CGPJ, con su habitual utilización de los tiempos y su maquiavélica forma de enfrentarse a los problemas judiciales, ha sabido encontrar una fórmula para ponerle un límite a la jueza, cuando le ha permitido ocuparse de las causas pendientes hasta que, la convocatoria que se va a poner inmediatamente en marcha, para cubrir la plaza vacante que va a dejar doña Mercedes, haya concluido. El proceso se calcula que va a durar tres meses tiempo máximo del que dispondrá Alaya para rematar la instrucción de sus causas, si es que no quiere que la conclusión de la mismas pase a depender de su sucesor, en cuyo caso es muy posible, señores, que todo acabase en agua de borrajas.

Uno, que ya tiene más conchas que un galápago, ve una mano negra detrás de todo este tinglado. Quisiera estar equivocado, pero mucho nos tememos que, cuando estos expedientes lleguen a manos de los distintos tribunales a los que competa sustanciar los respectivos casos, es muy posible que ya hayamos entrado en periodo electoral, si no es que ya tengamos un gobierno nuevo para ocuparse de los destinos de España. Demasiado tiempo, demasiados cambios y demasiados intereses creados para que podamos pensar que, aquellos que tienen cuentas pendientes con la Justicia, acaben por responder de ellas. O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, sospechamos que Andalucía va a seguir dependiendo de los mismos. Que no se quejen.

Del dueto a la polifonía partidista. Pactos post electorales
“Bellum omnium contra omnes” (Guerra de todos contra todos), Thomas Hobbes
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com 10 Marzo 2015

Parece que, en España, la ciudadanía ha llegado a la conclusión de que, el bipartidismo, ha dejado de ser útil y que, en consecuencia, se ha de intentar experimentar con otras soluciones para conseguir mejores resultados. La explicación la podemos encontrar en dos referencias: la primera, la de los siete años de gobierno del PSOE bajo la batuta del señor Rodríguez Zapatero, al que le cupo la calificación del peor presidente de la democracia, a causa de sus desafortunadas políticas económicas y financieras, su cerrazón ante las advertencias de la oposición, su fracaso en las relaciones internacionales y su dilapidación de los caudales públicos, empeñado en llevar a cabo una política de subvenciones y mejoras sociales para la que, el país, no estaba preparado, lo que condujo a su gobierno a la antesala de la quiebra soberana.

La segunda, que se puede descomponer en dos partes a) la necesidad del nuevo gobierno del PP, que surgió de las urnas del 20N, de posponer su política de rebaja de impuestos; de reducción de la estructura administrativa del país; de racionalización del gasto público y de recuperar la confianza de los inversores que habían abandonado la bolsa española ante la evidencia de que íbamos corriendo hacia un rescate por parte de la UE y b) el empeño del señor Rajoy y su ejecutivo de no utilizar la ventaja que le proporcionaba disponer de la mayoría absoluta en las dos cámaras, más preocupado por las críticas de la oposición, por los editoriales de la prensa y TV de izquierdas ( la mayoría en el país), por la incapacidad de tratar con valentía los casos de corrupción que lo han venido afectando y la absoluta falta de visión política en el enfrentamiento a los desafíos independentistas; lo que ha llevado al envalentonamiento de sus adversarios políticos, a la ocupación de las calles por los antisistemas, primero por los del 15M y posteriormente por otros grupos que han ido proliferando ante la absoluta abulia y, siempre, con el temor de que las decisiones que se tomaran les mermaran votos.

Los resultados de todos estos antecedentes eran fáciles de prever aunque, se debe reconocer, que la forma en la que han aparecido ha sorprendido a propios y extraños. El rechazo de una mayoría de los ciudadanos a la política económica del Gobierno que siempre ha adolecido de mutismo, de falta de comunicación y de no utilizar, con más frecuencia, los medios de comunicación, lo que le hubiera evitado que, muchas de sus acciones y decisiones, no hayan sido bien valoradas por los españoles que, acuciados por el desempleo y por los recortes sociales ( por otra parte imprescindibles), no han sabido valorar los esfuerzos del Ejecutivo para conseguir que los inversores retornaran a nuestra bolsa y que las ayudas a los bancos evitaran que muchos de ellos quebraran lo que hubiera afectado directamente a los ahorros de muchas familias. Todo ello junto al enfado de la mayoría de los votantes hacia un PSOE que fue el causante de la agravación de la crisis y del comportamiento poco edificantes de muchos de sus dirigentes, especialmente en Andalucía; ha llevado a un rechazo frontal al bipartidismo que, desafortunadamente, no ha encontrado en el resto de partidos el refugio natural en el que poder hallar una alternativa válida.

Por desgracia la egolatría, el apego a la poltrona y el miedo a que se la sustituyera al frente de su partido le ha impedido, a Rosa Díez, pensar con claridad y coger la mano que le tendía Albert Rivera para que UPyD y Ciudadanos hubieran concurrido a las municipales y autonómicas unidos, con posibilidad de que, vistos los resultados, se hubiera podido plantear una fusión que, sin duda, hubiera beneficiado, especialmente ( a la vista de los últimos datos de las encuestas) al partido de Rosa. No lo hizo y ahora tiene que verse en plena decadencia, superada por Ciudadanos, un partido que ya viene adquiriendo dimensión nacional debido a la seriedad, la sensatez, la fiabilidad y la españolidad, demostrada en un lugar tan complicado como es Catalunya, dirigido muy hábilmente por Albert Rivera y con unas espectaculares perspectivas electorales, que pueden constituir la gran sorpresa de los próximos comicios.

Sin embargo, cada día que pasa la situación política en España se complica, ensombrece las perspectivas de futuro y deja en el aire un gran interrogante sobre, dejando aparte los resultado de las autonómicas ( sin duda importantes por las tendencias que se puedan poner de manifiesto), lo que se nos presenta ante las generales que van a tener lugar a finales del corriente 2.015.Es evidente que, a la vista de las recientes encuestas, el bipartidismo parece herido de muerte y los resultados que se les viene atribuyendo, tanto al PP como al PSOE, dejan de ser esperanzadores respecto a sus posibilidades de mantenerse, como hasta ahora, al frente de los partidos con representación popular. Ahora, señores, ya no parece que se trate de si el PP es capaz de remontar en lo que le queda de legislatura y, tampoco de si el PSOE, con Pedro Sánchez al frente (suponiendo que se reafirme como candidato), podrá conservar una representación digna, sino, que lo que nos debe preocupar es la clase de combinaciones entre partidos que van a tener lugar si, como parece evidente, no sale ningún vencedor con mayoría absoluta y se debe acudir a alianzas pos electorales para hacer gobernable el país.

Es evidente que, gobernar en minoría, con la atomización que se prevé del voto, que se repartirá entre una multitud de formaciones, hace suponer una composición de las cámaras variopinta, con muchos partidos con representaciones cortas, que van a tener que juntarse a otros para poder tener voz, tanto en el Congreso de Diputados como en el Senado. La presencia de Podemos, del señor Pablo Iglesias, posible tercero en discordia en cuanto a resultados electorales, va a constituir un problema si es que queremos tener en cuenta el distanciamiento, cada vez mayor, entre los partidos moderados y el PP; que podrían haber llegado a una entente que les permitiese gobernar en mayoría. Incluso una alianza del PSOE con el PP hubiera sido mejor para España que una posible coalición de las izquierdas más extremas, comandadas por Podemos, entre las que se podrían encontrar lo que quedara de IU, ERC y todos estos pequeños partidos minoritarios, que consiguieran algún escaño que les permitiera integrase en el Grupo Mixto o decidieran dejarse absorber por el partido con mejores resultados electorales de la izquierda.

Mucho nos tememos que, el desliz que cometió el futuro aspirante a presidente de la comunidad madrileña, don Angel Gabilondo, cuando reconoció que había algunas de las propuestas del señor Pablo Iglesias de Podemos que no le parecían mal; pueda ser un anticipo de lo que el señor Pedro Sánchez, actual secretario general del PSOE, tenga en mente hacer si Podemos saca, como está previsto, un buen resultado electoral que lo sitúe en primer o segundo lugar en las elecciones legislativas. No nos extrañaría que, en semejante situación, preferiría pactar con los populistas bolivarianos antes de intentar una coalición nacional con el PP. Los ataques furibundos con los que se despacha, en sus mítines, el señor Sánchez, en contra del PP no parecen augurar la posibilidad de un acuerdo que los permitiera gobernar juntos para evitar que España caiga en manos de una izquierda extrema que, como es el caso de la griega, decida desmantelar las instituciones, poner pegas al cumplimiento de nuestras obligaciones con Bruselas y decidan que nuestra deuda soberana se deje de pagar; sin tener en cuenta las repercusiones que ellos nos comportaría ante el resto del mundo.

O así es como, señores, lo que ahora vemos con mayor preocupación ya no es si el PP gana con más o menos votos (la mayoría absoluta es mera utopía), sino cómo quedarán estructuradas nuestras cámaras una vez hayan tenido lugar los comicios. En ello nos va nuestra democracia.
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******************* Sección "bilingüe" ***********************

¿Ciudadanos?
xavier pericay http://xavierpericay.com 10 Marzo 2015

No conozco a Josep Lluís Bauzà. Sólo sé que es el flamante coordinador de Ciudadanos en Baleares y que, al decir de los medios, va a encabezar con toda probabilidad alguna de las principales listas que el partido presentará en las elecciones del 24 de mayo. Y sé algo más, algo fundamental para mí: que él y su partido consideran que las medidas tomadas en esta legislatura por el Gobierno del Partido Popular en relación con el uso del catalán en la Administración y la enseñanza —o sea, la rebaja del nivel de exigencia del conocimiento del catalán en determinados sectores administrativos y la puesta en práctica del decreto de trilingüismo, más conocido por TIL— eran innecesarias y no han creado más que crispación. De ahí que sean partidarios de su retirada y de firmar con las demás fuerzas políticas «y de una vez por todas que esa cuestión no se va a mover en función de quién ocupe el Consolat [sede del Gobierno Balear]». En otras palabras: que Bauzà y Ciudadanos están de acuerdo, por ejemplo, en que el conocimiento del catalán sea un requisito para optar a una plaza en el sistema sanitario de la Comunidad, en que no haya libre elección de lengua en la primera enseñanza y en que el decreto de mínimos —que prescribe que un 50% de la docencia debe impartirse en catalán, porcentaje que ha terminado convirtiéndose con el tiempo en un 100%, esto es, en un modelo de inmersión lingüística— vuelva a regir. Y no durante una legislatura, sino por siempre más, amén.

Como no conozco a Josep Lluís Bauzà, ignoro si tiene antecedentes —en el nacionalismo, se entiende— o si es que simplemente se acomoda sin más al statu quo que el pancatalanismo ha establecido en el archipiélago y que todos los partidos que aspiran a obtener representación en el Parlamento autonómico, excepto UPyD y —según la cara de la luna— el PP, aceptan sin rechistar. Sí me consta, en cambio, que Ciudadanos lleva años promoviendo en Cataluña un modelo educativo trilingüe. Y combatiendo, como no podía ser de otro modo, la inmersión lingüística obligatoria. De lo que deduzco que no debe de tratarse del mismo partido. Y como algo sé de la historia del partido en Cataluña, no me cabe la menor duda de que lo de Baleares es un fake. Así pues, avisados quedan. Y créanme que lo siento.

Condena por defender a los niños de la corrupción
El precio de la libertad de indignación

Eduardo García Serrano www.gaceta.es 10 Marzo 2015

Geli, médico, madre y Consejera de Salud catalana patrocinó una web, sucia y sórdida, en la que invitaba a niños y adolescentes a prácticas sexuales aberrantes con adultos.

Dura lex sed lex. La ley es dura, pero es la ley. En el caso de Intereconomía y en el mío propio el milenario aforismo acuñado por los romanos, padres del Derecho, se ha cumplido implacablemente. No con todos los justiciables finalmente condenados es así. Con nosotros, sí. Me voy a ahorrar el tópico, de obligado cumplimiento, sobre el debido respeto, retórico y efectivo, a las sentencias judiciales para evitar malintencionadas interpretaciones por parte de los que nos han condenado en los tribunales y fuera de ellos, fundamentalmente en el resto de los medios de comunicación en los que (gracias, muchas gracias compañeros) han estado crucificándonos durante el último lustro sin ofrecernos la obligada cortesía profesional de una entrevista ni, por supuesto, mostrar las imágenes que provocaron las palabras contra Marina Geli y su página web "Sexo Joven" por las que Intereconomía y yo hemos sido, final e inapelablemente, condenados por la Audiencia Provincial de Madrid por la comisión de un delito de injurias graves con publicidad al pago de más de 3.000 euros de multa y de otros 18.000 de indemnización a Marina Geli.

Son muchos los españoles que recuerdan lo que pasó, pero no saben por qué pasó debido a que la totalidad de los medios de comunicación les hurtaron la posibilidad de contemplar, sin duda con el mismo espanto que yo pude hacerlo, las imágenes de "Sexo Joven" patrocinadas y amadrinadas por Marina Geli en su calidad de Consejera de Salud de la Generalitat Catalana. La señora Geli además es médico. La reseña profesional en este caso no es anecdótica, es categórica pues con su página "Sexo Joven" violaba el mandamiento hipocrático que reza: "primun non nocere" (lo primero no hacer daño) porque esa página le hizo daño, mucho daño, a los niños y adolescentes a los que estaba dirigida. En "Sexo Joven", con imágenes explícitas, se invitaba y se inducía a los niños y adolescentes catalanes, pero también del resto de España, a practicar y disfrutar de todos los placeres de la homosexualidad. Se les mostraban cópulas y acoplamientos sexuales extraídos, como manifesté en El gato al Agua, de los manuales de los sprintías, aquellos esclavos que orquestaban y organizaban las orgías en la Roma decadente, en las que hacían participar a niños muy pequeños y a adolescentes en prácticas sexuales aberrantes. Las imágenes estelares de la página patrocinada por Marina Geli mostraban sin ningún pudor, sobrepasando los rebosaderos de la obscenidad, cómo un varón adulto saca a un niño de 14 años de un gimnasio, se lo lleva a un hotel, le desnuda y lo sodomiza. La página "Sexo joven", patrocinada por la Consejera de Salud de la Generalitat de Cataluña, era sencillamente una página sucia y sórdida en la que, con dinero público, se invitaba a los niños y adolescentes a las prácticas homosexuales ya descritas.

En el programa de Intereconomía TV El Gato al Agua (junio de 2010) se abordó la cuestión mostrando las imágenes de "Sexo Joven". En mi turno de palabra pronuncié tres adjetivos dirigidos contra el contenido de la página pero, ése fue mi grave error, personalizados en Marina Geli a la que califiqué con las palabras sobradamente conocidas, pues ésas sí fueron repetidas y descontextualizadas hasta el hartazgo por los compañeros de los medios, por lo que estaba haciéndole a los niños catalanes. A la semana siguiente, en el mismo programa, pedí perdón por lo que le dije a ella pero reafirmándome en mi opinión sobre su página "Sexo Joven". De nada sirvió, y así se inició el largo proceso judicial que ha acabado, cinco años después, condenándonos a Intereconomía y a mí por injurias graves a Marina Geli. La victoria judicial es de ella, pero el triunfo moral nos pertenece (tanto monta, monta tanto) a Intereconomía y a mí pues conseguimos que Marina Geli y la Consejería de Salud de la Generalitat retiraran de la circulación la página "Sexo Joven", inmediatamente después de mis palabras en El Gato al Agua. Salvar a incontables niños y adolescentes de la aberrante contaminación explícita en esa página web sucia y sórdida, nos va a costar 22.000 euros. La multa de más de 3.000 euros sería evitable a cambio de mi ingreso en la cárcel durante cuatro meses, pero no así la indemnización de 18.000 euros. Es el precio de la libertad de indignación, que sólo en nuestro caso no ampara el derecho a la libertad de expresión. Es el precio judicial por enfrentarse a la corrupción moral y sexual patrocinada y amadrinada por Marina Geli. Una mujer que, además de médico, es madre.

SENTENCIA
Mientras, otros insultos quedan impunes
Gaceta.es 10 Marzo 2015

Rubianes: “Qué se vayan a tomar por el culo estos españoles. Ojalá les exploten los cojones y vayan al cielo sus cojones. Se vaya a la mierda la puta España.”

Mientras se condena a Eduardo García Serrano, han quedado sin reproche penal otros insultos mucho más desafortunados. Fue el caso, por ejemplo, de Pepe Rubianes, que arremetió contra todos los españoles en la televisión pública catalana: “Qué se vayan a tomar por el culo estos españoles. Ojalá les exploten los cojones y vayan al cielo sus cojones. Se vaya a la mierda la puta España.” Rubianes fue absuelto por el Juzgado de Instrucción número 5 de Sant Feliú de Llobregat (Barcelona), pues los insultos fueron “una manifestación oral de escasos 30 segundos, absolutamente espontánea y que, en cuanto al contenido y su contexto, forma parte de la propia idiosincrasia de su emisor”. Argumentos que no se aplican ahora a Eduardo García Serrano.

Asimismo, quedan fuera de todo castigo penal los numerosos insultos y declaraciones vejatorias que cada día se escuchan en la mayoría de las cadenas de televisión en horario infantil. Hay que recordar que las declaraciones de Eduardo García Serrano se produjeron a las 23:30 horas, sin que ello exima su gravedad.

Pero es que esta sentencia se produce en un contexto en el que la ideología de género se pretende imponer a la sociedad desde los poderes públicos. No en vano, en estos últimos años se han aprobado leyes que van directamente contra la familia tradicional, ya sea en la Administración Central (sin que haya sido derogada por el actual Ejecutivo) o en los Gobiernos regionales de Andalucía, Galicia y la propia Cataluña.

El Grupo Intereconomía acata la sentencia pero no la comparte. Por ello, pide a los lectores, oyentes y televidentes de los medios del Grupo que presten, en la medida de sus posibilidades, su ayuda a Eduardo García Serrano para afrontar tan desproporcionada multa. Con este fin, hemos dispuesto una cuenta bancaria para depositar las donaciones:

Entidad: Bankia
Número de Cuenta: IBAN ES47 2038 1026 09 6000826764

El catedrático de Derecho Constitucional entra en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas
Francesc de Carreras: "El proceso independentista catalán está en fase de reflujo"
Periodista Digital 10 Marzo 2015

Diuen, diuen, diuen. En pujolés eso se podría traducir por habladurías, infundios, especulaciones, rumores. El rumor es un arma política que el nacionalismo conoce perfectamente por haberla utilizado contra casi todo el mundo en general y contra Pasqual Maragall en particular.

Dicen, dicen, dicen, y es cierto, que el catedrático Francesc de Carreras ha sido elegido académico de número en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.

Esa institución no es una 'estructura de Estado', sino un fundamento intelectual, albergue, faro y santuario de los saberes del buen gobierno. El antecedente remoto son los siete sabios de Grecia: Tales, Cleóbulo, Solón, Quilón, Pítaco, Bías y Periandro o Misón.

Escribe Pablo Planas en 'Crónica Global' este 9 de marzo de 2015 que, como es natural, la designación de Carreras ha pasado perfectamente desapercibida en Cataluña, tras el amplio despliegue informativo que los medios públicos no han dedicado al asunto.

El pasado jueves 5 de marzo, la insólita entidad Impulso Ciudadano, que no forma parte de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) ni ha suscrito del Pacte Nacional pel Dret a Decidir, congregó a un par de centenares de personas (veinte mil si hubiera estado TV3) para felicitar al catedrático por su ingreso en la Real Academia y celebrar su libro 'Paciencia e independencia' (Editorial Ariel), que es el cuaderno de bitácora entre la Transición y el momento del 'proceso'.

No es un libro nuevo, pero sí inédito en los escaparates de las librerías, un libro del índice de los proscritos porque es la crónica forense y coherente de la última caída de Barcelona, entre 1994 y 2014. El subtítulo es clarificador: "La agenda oculta del nacionalismo".

José Domingo, presidente de Impulso Ciudadano, y Josep Ramon Bosch, presidente de Sociedad Civil Catalana (SCC), glosaron la figura y los textos de De Carreras antes de que el maestro tomara la palabra.

En primera fila, el profesor Miguel Escudero, el sabio Ricardo García Cárcel, la diputada popular Ángeles Esteller, la agitadora cultural Míriam Tey, Marita Rodríguez, primera presidenta de la Asociación por la Tolerancia, el periodista Daniel Tercero y muchas más personas distinguidas por su valor cívico, pensamiento crítico, carácter abierto y compromiso con la libertad.

Diuen, diuen, diuen, dijo Carreras al referirse al culebrón de los lunes en el Parlamento catalán, el desfile de sopranos y tenores que se dedican a cantar La Traviata ante los estupefactos diputados.

Y dijo más Carreras, como que Pujol exige que los reproches se sustenten en papeles cuando ha sido incapaz de aportar un solo papel en el que asentar su 'confesión' del 25 de julio de 2014.

Dicen y dicen, decía Carreras mientras el auditorio del Centro Cultural Teresa Pàmies, frente a la parroquia de Sant Isidor, pensaba, reía y aplaudía la expresividad del maestro, el donaire gestual, la elocuencia y la elegancia, la ironía.

También habló del 'proceso'. "Está en fase de reflujo", advirtió, en términos del mar que se retira para volver a embestir. Volverá el rumor aplastante, predijo, con la naturalidad cronológica de la primavera municipal y el otoño autonómico, como el Efecto Niño y el chaparrón del 11 de septiembre.

Un reflujo químico es un "movimiento de retroceso de una corriente fluida, utilizado especialmente para iniciar el retorno a la columna de una fracción del destilado previamente condensado", definición wikipédica que también se acomoda al porvenir nacionalista, entre el reflujo y la refundación.

En el libro 'Paciencia e independencia' hay artículos, muchos y variados artículos, como pinceladas de un paisaje hiperrealista de Antonio López dedicado a "Cataluña y los catalanes". En uno de esos textos, titulado '¿Soberanos como Irlanda?', a la altura de la página 224 y del año 2010, Carreras escribe:

"En el debate electoral del pasado domingo en TV3, Artur Mas, en un memorable acto de prepotencia, hizo una clara demostración de todo ello [la radicalización de CDC]. Recordemos el contexto. La conversación transcurría en catalán pero dos de los participantes hablaron, durante un rato, en castellano. Uno de ellos, además, aludió al conocido caso de corrupción que afecta al Palau de la Música, ligándolo a la financiación ilegal del partido de Mas, a propósito de un obsceno vídeo de propaganda de CiU en el que el un monigote envuelto en la bandera española roba la cartera a un catalán. Se le reprochó a Mas que invocara unos supuestos robos, pero olvidara los reales, comprobados y admitidos: el saqueo del Palau. En ese incómodo ambiente, el candidato de CiU puso cara de decir ¡vamos a ver quién manda aquí! y encarándose con el representante de Ciutadans exclamó en tono paternalista: 'Mire si este país es tolerante que usted viene a la televisión pública de Cataluña y puede hablar en castellano'".

El trazo es tridimensional, la radiografía, fotografía y acta jurada de la Cataluña oficial, síntesis de la corrupción intelectual y política, de la contaminación ambiental. Líneas después, el autor sostiene:

"El nacionalista siempre se cree el dueño de la nación: por eso es tan difícil conciliar nacionalismo con democracia, a menos que el nacionalismo sea, simplemente, la expresión del natural aprecio, cariño, amor, como se le quiera llamar,por el lugar en el que vives, has nacido o has pasado parte de tu vida. Artur Mas debería saber que no es él, ni ninguna otra persona, quien da permiso para hablar una u otra lengua, sino que es únicamente la ley, la ley democrática que nos hemos dado entre todos, la que pude hacerlo y la que protegía la libre opción lingüística de los participantes en el debate".

La Generalidad vuelve a incumplir las sentencias que ordenan ofrecer educación en castellano en la hoja de preinscripción
Desde 2004, la Consejería de Enseñanza evita preguntar a los padres por la lengua habitual de sus hijos para ofrecer en ella la primera enseñanza, tal y como indican leyes y tribunales. Tampoco prevé restablecer el bilingüismo en el resto de etapas de la educación obligatoria, pese a que así lo ordenan múltiples sentencias. La AEB y CCC activan una campaña para garantizar el cumplimiento de los derechos lingüísticos en las escuelas de Cataluña.
Alejandro Tercero Cronica Global 10 Marzo 2015

Un año más, la Generalidad se niega a cumplir las reiteradas sentencias del Tribunal Supremo y del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) que ordenan preguntar a los padres cuál es la lengua habitual de sus hijos en el impreso de preinscripción escolar para poder hacer efectivo su derecho "a recibir la primera enseñanza en su lengua habitual, ya sea ésta el catalán o el castellano", tal y como recoge en el artículo 21.2 de la Ley de Política Lingüística.

El período de preinscripción para el próximo curso 2015-2016 empieza este martes y se alarga durante una semana. Sin embargo, la Consejería de Enseñanza se limita a preguntar en la solicitud de preinscripción cuáles son las "lenguas que entiende" (castalán, castellano o ninguna de las dos), algo muy diferente a cuál es la lengua habitual, como vienen ordenando los tribunales una y otra vez desde 2004, y como viene incumpliendo el Gobierno autonómico desde entonces, algo que incluso ha reconocido el Síndic de Greuges.

Ofrece "atención lingüística individualizada", pese a que no es legal
La Consejería presidida por Irene Rigau vuelve a indicar a aquellos padres que quieran que sus hijos reciban "la primera enseñanza" en español que "pueden instar, en el momento de la matrícula, a la dirección del centro en el cual sean admitidos, que sus hijos reciban atención lingüística individualizada en esta lengua".

Todo ello pese a que el Tribunal Supremo ha dejado claro en diversas ocasiones que esta "atención lingüística individualizada" en castellano (que consiste en traducir al alumno las frases que no entienda) es "algo bien distinto del derecho a recibir esa educación en su lengua habitual", por lo que no es válida para dar por satisfecho ese derecho.

Campaña de la AEB y CCC para exigir educación bilingüe
Más allá del derecho a escoger la lengua de la primera enseñanza, los padres también tienen derecho a que sus hijos reciban una educación bilingüe en centros públicos durante el resto de las etapas obligatorias, con una proporción razonable en español y catalán -y que los tribunales han establecido en un 25% de las clases como mínimo en castellano-.

Pero la Consejería de Enseñanza tampoco prevé esta opción. Por ello, algunas entidades (como la Asamblea por una Escuela Bilingüe de Cataluña y Convivencia Cívica Catalana) han puesto en marcha campañas para que los padres puedan ejercer los derechos lingüísticos de sus hijos en el ámbito escolar.

Estas asociaciones proponen dos alternativas: exigir el bilingüismo en los centros públicos -lo que puede dar lugar a un proceso judicial que termine con una indemnización compensatoria en caso de que se satisfaga la petición-, o bien acudiendo a centros privados en los que el castellano también sea lengua vehicular para después solicitar al Ministerio de Educación que le reintegre los gastos des escolarización, tal y como prevé la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE).


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